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XVI CONGRESO DE ALAETS “LA GLOBALIZACIÓN Y SUS IMPACTOS EN EL

TRABAJO SOCIAL. HACIA EL SIGLO XXI”. SANTIAGO DE CHILE, 9-13 DE


NOVIEMBRE DE 1998

César A. Barrantes A.
Universidad Central de Venezuela.
Universidad del Zulia.
Venezuela.

PRESENTACIÓN
Las siguientes anotaciones mantienen una línea de continuidad con mi intervención en el foro de
cierre del XVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Trabajo Social
(ALAETS), celebrado en Santiago de Chile del 9 al 13 de noviembre de 1998 bajo la organización
de la Asociación Chilena de Escuelas de Trabajo Social.
Aquí haremos un breve balance, necesariamente parcial, de los alcances del evento sobre la base de
mis percepciones sobre el mismo.
Seguidamente, trataremos de responder las preguntas que nos planteó mi querido amigo Marcos
Chinchilla, profesor de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica y
administrador del Foro Electrónico Surá.

1- ¿QUÉ OBSERVACIONES TIENE ACERCA DEL TEMA DEL XVI CONGRESO DE


ALAETS?

Se recurrió a un cientista económico como ponente inaugural no obstante que pudieran existir (y en
el Congreso posiblemente estaban algunos presentes) trabajadores sociales capacitados para abordar
la problemática de la globalización y sus impactos, en especial en el papel que los trabajadores y las
trabajadoras sociales jugamos, para bien o para mal, en el mercado de valores tangibles e
intangibles de cambio y de uso individual y colectivo.
Como opción a la invitación al eminente economista, cuya estatura científica tiene renombre
mundial, pudo haberse pensado en la realización de un foro o un panel integrado por varios(as)
cientistas: economista, sociólogo(a), politólogo(a), sicólogo(a), antropólogo(a), biocibernético(a),
epistemólogo(a) y un y/o un(a) trabajador(a) social entre otros, cuyas intervenciones pudieran haber
sido enriquecidas con las intervenciones de los asistentes (al menos aquellos que no nos
acostumbramos a las clases magistrales).
Así quizás hubiera sido posible construir desde el trabajo social y a través de las prácticas sociales
de los(las) trabajadores(as) sociales, un enfoque transdisciplinar o transdisciplinario (ausente, por lo
demás en la formación misma de los colegas, por lo general más acostumbrados al ejercicio del
pensamiento único y/o binario que a las diversas formas de pensamiento político-estratégico-
sistémico-dialéctico-complejo) a la problemática de la globalización.
Como consecuencia, los congresistas no tuvimos oportunidad de lo siguiente:
• Conocer un abanico de posiconalidades y vías de entrada a análisis no deterministas, no
deductivistas y no unidireccionales de, desde y sobre la globalización (mundialización,
planetización...), con vistas al tercer milenio latinoamericano y caribeño.
• Realizar balances retrospectivos, prospectivos y propositivos tanto de los criterios o bases
epistémicas como de los resultados de las acciones-intervenciones de los trabajadores y las
trabajadoras sociales en cada uno de los niveles, espesores, dimensiones, espacios o ámbitos de
la realidad societal -global, universal- pero ya no reducida a uno de sus procesos: la
globalización, a su vez, reducida a la política neoliberal.
¿Por qué no se hizo un foro o un panel sobre globalización? ¿Por temor, falta de imaginación, por
ignorancia, por inopia, por subalternidad? Las respuestas se las dejo a los lectores de estas líneas.
El tema de la convocatoria marcó un énfasis o sesgo en las discusiones, ya que, por lo general, éstas
se orientaron a los aspectos macrosituacionales en detrimento de las dimensiones
microestructurales, cotidianas y locales; se forzó una dinámica de francas tonalidades esencialistas,
deductivistas e idealistas si nos atenemos a lo que dijo Hegel en alguno de sus textos respecto del
materialismo: éste es una de las formas de idealismo en tanto postula dogmáticamente un punto
partida único. En este sentido, postular a la globalización como la causa única de todo lo malo que
le pasa a los fragmentados tercero y cuarto mundos dentro de los cuales se encuentran las Américas
Latinas y los Caribes, nos parece una forma de pensamiento metafísico finisecular, no menos único,
unidireccional y homogeneizante que el neoliberal.

2- ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES APORTES QUE EL XVI ALAETS LE BRINDA AL


TRABAJO/SERVICIO SOCIAL LATINOAMERICANO?.

Todo evento académico de esta naturaleza necesariamente aporta enseñanzas-aprendizajes.


• Primero que todo, por la oportunidad de conocer nuevos(as) colegas y convivir más o menos
intensamente experiencias que nos gratifican y marcan por mucho tiempo después. En este
sentido, siempre es grato ser bien recibido y ser objeto de atenciones que, como en el caso de los
chilenos, casi nos abrumaron con su don de gentes, afectividad y efectividad en la organización
del evento tanto como en hacer grata nuestra estadía en tan bella Ciudad.
• Segundo, por compartir discusiones enriquecedoras sobre la base de experiencias más o menos
sistematizadas, pero en todo caso, intersubjetivadas sin pretensiones paradigmáticas.
• Y tercero -para mí, la característica más notoria-, la de conocer el estado de cosas de eso que a
finales de milenio seguimos denominando trabajo o servicio social1.
Mi constatación es que el nivel de discusión y avances en la producción de conocimientos de
los(las) colegas aún está muy rezagado con respecto de otras disciplinas, interdisciplinas y
transdisciplinas macroscópicas, mesoscópicas y microscópicas en los ámbitos tradicionalmente
denominados ciencias duras como la física, química, biología, matemáticas, etc., y suaves como
sociología, economía, sicología, sicoanálisis, antropología, etc. y sus múltiples combinatorias
(suaves-duras, duras-suaves).

3- ¿QUÉ RETOS Y DESAFÍOS PUEDEN IDENTIFICARSE A PARTIR DE LAS


DISCUSIONES, IDEAS Y ACCIONES QUE SE DESARROLLARON EN EL XVI ALAETS?

Con base en la lectura de todas las ponencias y la escucha pasiva de las conferencias magistrales,
las ponencias (muchas de las cuales tuvieron carácter magistral porque no fueron discutidas) y los
talleres (en donde no fue posible dialogar con muchos de los ponentes), considero que somos una
disciplina indisciplinada en tanto nos hace falta corazón, pero no porque no lo tengamos, si no,
porque quizá lo hemos perdido. Posiblemente hemos olvidado la pregunta generadora de cómo
pensamos, vivimos, sentimos y encarnamos los(las) trabajadores(as) sociales nuestras relaciones de
conocimiento (¿somos sujetos de conocimiento?, ¿producimos, consumimos y/o difundimos algún
tipo de conocimiento?)2 con la plétora de espesores, niveles, dimensiones, momentos, espacios,
esferas y ámbitos de las diversas realidades imaginarias, simbólicas y reales que nos conciernen.
Ponernos en condiciones de comenzar a tratar de responder esta pregunta exige la construcción
colectiva de un corpus de criterios epistémicos. La crisis del trabajo social y de los(las)
trabajadores(as) sociales es de paradigmas. Creo que hemos estado haciendo del trabajo social lo
siguiente:
• Un compartimiento-estanco aislado del conocimiento que están generando algunos(as)
trabajadores(as) sociales de Estados Unidos, Europa, Asia y África.
• Una práctica reductivamente disciplinaria (muy de la modernidad inconclusa que tanto
defienden los modernos críticos de la posmodernidad), reduccionista, marginal y ayuna de
interdisciplinariedad, pluridisciplinariedad y más aún, de nuevos y posmodernos modos de
transdisciplinariedad3, de pensamientos estratégicos y operativamente complejos.

1
Evoco con esto una vieja ponencia que, con el título de “Qué es eso que llamamos trabajo social?”, presenté al
Primer Congreso Nacional de Trabajadores Social de Costa Rica, celebrado en San José del 18 al 22 de noviembre
de 1885.
2
Evoco otra vieja ponencia: “Trabajo social: ¿productor, consumidor o difusor de conocimientos?”, presentada al
Tercer Congreso Nacional de Trabajo Social, celebrado del 23 al 25 de octubre de 1991. Publicada en el primer
número de la Revista Costarricense de Trabajo Social, 1991, Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica.
También en Cuadernos de Trabajo Social, No. 7, 1994, de la Universidad Complutense de Madrid.
Satisfacer esta necesidad con todas sus consecuencias, nos llevará unos veinte años de secuente,
consecuente, sostenido y permanente esfuerzo libre de temores por lo desconocido e incierto del
acto creador, mayéutico, fronético. Pero el reto está planteado. Seremos capaces de recoger el
guante cuando comencemos a gritar a voz viva y meterlo hasta en nuestros tuétanos el poema de
Machado: CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR...

Caracas, 8 de marzo de 1999.

3
La UNESCO acaba de nombrar director de la Cátedra sobre Transdisciplinariedad al eminente pensador fancés,
Edgar Morin.