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El corrector de textos en el Perú: actualidad y perspectivas 0. A modo de introducción
El corrector de textos en el Perú: actualidad y perspectivas 0. A modo de introducción
El corrector de textos en el Perú: actualidad y perspectivas 0. A modo de introducción

El corrector de textos en el Perú: actualidad y perspectivas

0. A modo de introducción

Fernando Carbajal

Una rápida mirada a la oralidad y la escritura

En otra oportunidad he llamado la atención sobre esta distinción que atañe a la forma como se enfoca el estudio y el tratamiento de un texto desde la perspectiva de la corrección de estilo.

Según Walter Ong:

La escritura consignación de la palabra e el espacio, extiende la potencialidad del lenguaje casi ilimitadamente; da una nueva estructura al pensamiento y en el proceso convierte ciertos dialectos en «grafolectos» (Haugen, 1996; Hirsch, 1977, pp. 43-48). Un grafolecto es una lengua transdialectal formada por una profunda dedicación a la escritura. Esta otorga a un grafolecto un poder muy por encima del de cualquier dialecto meramente oral. El grafolecto conocido como inglés oficial tiene acceso para su uso a un vocabulario registrado de por lo menos un millón y medio de palabras, de las cuales se conocen no solo los significados actuales sino también cientos de miles de acepciones anteriores. Un sencillo dialecto oral por lo regular dispondrá de unos cuantos miles de palabras, y sus hablantes virtualmente no tendrán conocimiento alguno de la historia semántica real de cualquiera de ellas.

Walter J. Ong, Oralidad y escritura. México: Fondo de Cultura Económica,

1987.

Resaltemos esta descripción de grafolecto. Nos dice que el grafolecto llamado inglés oficial tiene un vocabulario de por lo menos un millón y medio de palabras. El grafolecto llamado español, que tiene en su desarrollo una historia análoga al inglés, no se queda atrás. Por lo tanto, cuando se aborda este español escrito desde un punto de vista crítico o analítico no podrá ser concebido como una realidad paralela a las de de las lenguas orales.

El desarrollo de la lingüística actual se dirige al estudio de las manifestaciones del lenguaje en su dimensión social comunicativa. Es el estudio de un fenómeno humano oral en funcionamiento al cual le son inherentes aspectos dilucidados desde la pragmática.

Mal haríamos, pues, en decir que un lingüista está preparado para ser corrector de estilo. El lingüista ha sido educado para actuar sobre un campo de acción oral (vuelvo a repetirlo), no para encontrar incoherencias y erratas en una cadena de símbolos que reclama quizás más articulaciones de que las que el mismo Martinet enunciara.

En este sentido, el lingüista no está en mejores condiciones para desempeñarse en corrección de las que estarían los literatos, periodistas o abogados.

Competencia del corrector

[…] la corrección es una forma de la traducción […].

Guillermo Cabrera Infante. La Habana para un infante difunto. Citado en Donaldo Alonso Donado Viloria. El noble oficio de corregir escritos en Colombia. http://www.redactores.org/correccion.html

Un corrector debe aprender sobre los principios que subyacen a la lógica del texto escrito. Esto no es solo «leer» como es leer el periódico, es leer un texto asumiendo las nociones de lexicografía, de la teoría semántica, de la hermenéutica, de la filología y de los métodos de la traducción de lenguas. Y no es lo menos importante la analogía existente con los aspectos metodológicos de la traducción al abordar un texto, pues una corrección de estilo guarda estrecha relación con lo que Jakobson llama traducción intralingüística. Siguiendo esta concepción diríamos que la corrección es la interpretación de un texto para reformularlo o traducirlo en otro texto de la misma lengua adaptándolo a las normas de un grafolecto llamado español.

Además de todo ello, el corrector no debe olvidar los aspectos del diseño editorial y la tipografía.

Un corrector experimentado, capaz y que se precie de serlo es, en suma, un sabio, como cualquiera puede comprobarlo en el desempeño de muchos nombres ilustres que han sido o son correctores, sin ir más lejos podemos mencionar al eximio Alfredo Valle Degregori, quien da nombre a este congreso, a José Martínez de Sousa y me queda corta la página si sigo mencionando nombres.

1. Denominaciones en el Perú: Editor, corrector (de estilo, de concepto, de pruebas [tipográficas]). Del inglés: publisher, copy editor, proof-reader.

De correctores de texto

Corrector:

Persona encargada de revisar, y en su caso corregir, los textos. Se puede diferenciar entre el corrector de textos o corrector de pruebas y el corrector de estilo. El primero se encarga de corregir los posibles errores tipográficos, faltas de ortografía o errores en la trascripción de un texto. El corrector de estilo, además de lo anterior, también corrige fallos referidos al estilo, tales como determinadas faltas de concordancia, barbarismos, reiteraciones, etc.

[El corrector de textos] Es una persona que está en condiciones de mejorar la calidad de un escrito. Asesora al autor, que puede ser muy versado en su tema, pero que su fortaleza no es el manejo del idioma, porque seguramente no ha estudiado la corrección de textos, no es su necesidad o no le gusta.

Luis Eslava Sarmiento. Mencionado en Donaldo Alonso Donado Viloria. El noble oficio de corregir escritos en Colombia. http://www.redactores.org/correccion.html

Corrector de concepto:

La realiza el corrector de concepto, especialista en el tema del que trate el texto, y consiste en revisar que la terminología específica sea correcta. Suele realizarse sólo en obras técnicas.

Sobre todo en publicaciones técnicas y didácticas, puede haber un corrector de concepto, que revisa el contenido para que se adapte al programa o la terminología que se consideran apropiadas.

La corrección de estilo consiste en la revisión literaria del original. Tanto desde el punto de vista lingüístico, gramatical y ortográfico como desde el semántico y léxico.

José Martínez de Sousa. Manual de edición y autoedición. Barcelona:

Pirámide, 1999.

Podemos decir que al hablar de corrección de textos englobamos a la corrección de estilo, a la corrección de pruebas y a la corrección de concepto. Siguiendo a Martínez de Sousa un corrector de estilo es el encargado de la revisión literaria de un original (que no es lo mismo que revisión de la literatura o revisión literal). Yo tengo algunos comentarios que hacer sobre lo que es o implica una «revisión literaria», pero eso puede ser tema de un próximo trabajo. Por ahora, podemos aceptar que específicamente esta se refiere al análisis, interpretación y tratamiento de la estructura (ortográfica, gramatical y léxica) de un texto, en su manifestación como cadena de letras.

En Lima, es de uso corriente llamar corrector de textos o corrector a secas a quien corrige ortográfica y gramaticalmente un texto. Si la intervención es mayor, o sea si se revisa la pertinencia del léxico, se habla recién de corrector de estilo. Muchos de nosotros habremos escuchado la frase «no le hagas mucho estilo», pues la idea imperante cuando nos encomiendan un trabajo es «hazlo rápido» que significa «no quiero que seas muy meticuloso, no quiero problemas, tú dame soluciones que para eso te pago, si puede dejar el texto perfecto en un triz, ¡excelente!, sino trabájalo de tal forma que quede aparentemente bien, o sea que yo, que no soy corrector, no me dé cuenta de los errores que hubieses dejado».

De editores

El editor de mesa profesional hoy en día no siempre presente en las plantillas editorialeses el encargado, durante todo el proceso de

preimpresión, de coordinar los pasos que se van a seguir en la edición de un texto y pautar y supervisar todas las tareas, incluidas las de corrección en caso de que estas se realicen externamente. Al mismo tiempo es la persona que verá y trabajará el original con mayor amplitud, que resolverá las dudas

que sus colaboradores no

hayan podido solventar, que consultará al editor y al autor la conveniencia de introducir modificaciones sustanciales en un texto (por ejemplo, adaptaciones culturales en una obra que pueda requerirlo, para facilitar su comprensión al lector), que tendrá, como buen conocedor de la obra y profesional tipográficamente bien formado, voz y voto a la hora de decidir el aspecto gráfico que va a darse al texto y que reunirá los conocimientos técnicos suficientes para prepararlo para composición y supervisar el trabajo del compaginador.

y los problemas (documentales, lingüísticos

)

Silvia Senz Bueno. «En un lugar de la ―Mancha‖

calidad

»

Procesos de control de

políticas

del

texto,

libros

de

estilo

y

Publisher es la persona que está delante de una empresa comercial que adquiere manuscritos, los transforma en libros y los comercializa.

[…]

El llamado en inglés editor o copyeditor trabaja para una empresa editorial,

ya sea de planta o por contrato ocasional. Si sus funciones se especializan en labores gerenciales, puede contribuir en la selección de títulos y autores, y en la determinación de los tirajes. Transforma y corrige manuscritos en su estilo gramatical y en algunos casos inconsistencias dentro de su contenido.

Carmen Bravo. «El editor». En: Manual de edición. Santafé de Bogotá:

Cerlalc, 1996.

Todo aquel que tenga algo de experiencia trabajando en las editoriales peruanas podrá darse cuenta del gran desconocimiento teórico de la gente que rige estas empresas sobre cualquier aspecto del proceso editorial. En casi todos los casos los

flujos de trabajo se han construido una y otra vez desde cero y sobre las base de la experiencia individual de los trabajadores de turno. La tradición editorial, el know how desarrollado a lo largo de los siglos ha sufrido un quiebre producido por la emergencia de las tecnologías digitales y por el agudizamiento de la competencia en los precios. Lo paradójico de esto es que cualquier proceso editorial en su maduración va asemejándose a los anteriores y, en suma, a los tradicionales. Y es que quiérase o no toda editorial que reditúe algún tipo de éxito comercial, tiende a conservar sus flujos de trabajo, y esta decisión conlleva un afinamiento de sus componentes, y no hay mejor forma para que un flujo de trabajo resulte eficaz que alguien que coordine en todos los pasos del proceso y asuma las decisiones de todos los aspectos tanto técnicos, como en el contenido de un libro. Otro cantar es que a esa persona la llamen editor, director editorial, publisher, copyeditor y que, además, tenga conocimientos de edición.

Los roles tradicionales en el proceso de edición de textos como un proceso en que toman parte distintas personas de diferente laya técnica e intelectual y lo que actualmente es no se diferencian sustancialmente en el proceso en sí, pues en líneas generales los pasos tienen que darse sí o sí (un original, una corregida, una diagramada, una tirada, etc.), el punto de desencuentro con la tradición es el nivel de conocimientos de los que son los encargados de cada paso del proceso.

2. Controles de calidad

El papel del corrector es hacer un control de calidad de lo que lee. En Lima muchas editoriales, diarios y revistas no contratan correctores, por lo tanto no son infrecuentes erratas y descuidos de todo tipo.

Quiero transcribir aquí con el permiso correspondiente de su autora el siguiente cuadro:

2. Tareas y profesionales del control de calidad del texto a lo largo del proceso editorial 1

profesionales-de-la-edicion-de-textos.php.Este cuadro ha sido extraído de la pagina Addenda et Corrigenda, blog dirigido por Silvia Senz Bueno, una reconocida lingüista y editora de larga trayectoria profesional. Está a puertas de publicar una gran libro: S. Senz y M. Alberte (eds.): El dardo en la Academia, Barcelona: Melusina, 2011 (primavera). Entre los artículos destacan Luis Carlos Díaz Salgado: «Historia crítica y rosa de la Real Academia

Española», Gianluigi Esposito: «Accademia della Crusca, Académie Française y Real Academia Española: paralelismos y divergencias»; Silvia Senz, Jordi Minguell y Montserrat Alberte: «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística».

1

Disponible

en

En edición (particularmente de libros), el proceso de edición de textos que aplica

criterios de calidad textual se descompone en diversos tipos de intervención,

realizados por profesionales distintos, con competencias y capacitación específicas, que intervienen antes y después de que la obra se componga tipográficamente.

Estas intervenciones corresponden a seis tipos de tareas: evaluación, planificación, revisión, edición y corrección.

En los esquemas siguientes se representan con siglas los profesionales que llevan a cabo estas tareas:

A = autor

DE

= director editorial (responsable de la obra)

ET

= editor de textos o editor de mesa

DG

= diseñador gráfico

M = maquetista (compaginador)

RT

= revisor de traducción (sólo en el caso de traducciones)

CC

= corrector de concepto

CE

= corrector de estilo

CT

= corrector tipográfico

En el proceso de preimpresión:

Edición (editing): toda señalización o transformación realizada en un texto que pueda modificarlo sustancialmente, en fondo o forma. Tareas que comprende y asignación de competencias:

1) Adaptarlo a la línea editorial o colección en que se inscribe la obra y a las expectativas comerciales del editor.

ET

2) Darle forma tipográfica, es decir:

DG

establecer las características de composición y compaginación de la obra y elaborar un boceto de sus páginas y contenido si es una obra con ilustración y un diseño complejo;

establecer las características de composición y compaginación de la obra y elaborar una pauta escrita de compaginación si es una obra sin ilustración y con un diseño simple;

DG/ET

introducir en el original las señales tipográficas que correspondan al diseño establecido para cada texto y las indicaciones de compaginación;

ET

componer y compaginar la obra según las pautas anteriores.

M

Revisión: en edición de textos, entendemos por revisión todo trabajo de lectura y supervisión de la labor de transformación que otros profesionales han realizado en un texto. Tareas que comprende y asignación de competencias:

1) Evaluar el trabajo de cualquier de los profesionales que intervienen en el proceso de edición de un texto (traductor, corrector de concepto, corrector de estilo, corrector tipográfico) e incluso las correcciones que hace el autor en las pruebas de su obra.

ET: revisa a todos los demás profesionales y al autor cuando corrige pruebas; en cuanto a la revisión de la maquetación, comprueba la aplicación de tipos de letra, cuerpos, interlíneas, medidas de caja y columnas, de márgenes y de filetes, de sangrías y de corondeles, y las disposiciones de textos, filetes e ilustraciones. RT: revisa la tarea del traductor. CC: revisa la tarea del traductor y del redactor por encargo en obras técnico-científicas. A: revisa a todos los demás profesionalescuando corrige pruebas de su obra. CT: revisa y comprueba parte de la labor de maquetación: orden de la compaginación; aplicación de tipos de párrafos, líneas de blanco, sangrías, folios explicativos y numéricos, situación de las notas, alineaciones, jerarquía de títulos; espaciados; particiones y repeticiones a final de línea, y páginas y líneas incorrectas.

2) Controlar la pertinencia de la labor realizada por otro profesional o por el autor (cuando corrige pruebas compuestas), para finalmente bien aprobarla, bien desecharla o bien enmendarla (véase Corrección).

Ídem

En el proceso de preimpresión y en el de impresión:

Corrección: en edición de textos, entendemos por corrección todas y cada una de las enmiendas, de fondo o de forma y más o menos sustanciales, que se realizan en un texto, con objeto de ajustarlo a diversas normas que afectan al uso del lenguaje, y a las pautas gráficas y criterios de estilo de la editorial. Tareas que comprende y asignación de competencias:

1)

Ajuste a estándares documentales.

ET

 

CE: corrección del aparato crítico de una obra: notas bibliográficas, citas bibliográficas, sistema de referencia bibliográficas y

bibliografía.

2)

Ajuste a estándares y nomenclaturas (terminologías) científico-técnicas.

CC

 

CE

3)

Ajuste a normas lingüísticas académicas (gramática y léxico).

E: pauta qué normas académicas deben seguirse y cuáles no. CE: aplica las normas. CT: aplica las normas, en menor medida.

4)

Ajuste a normas ortográficas (ortografía usual, ortografía técnica,

E: pauta qué normas y fuentes normativas deben seguirse y cuáles no. RT: sólo adaptación de convenciones ortográficas de la lengua origen a la lengua destino. CE: aplica las normas. CT: aplica las normas.

ortografía tipográfica y ortografía científica).

5)

Ajuste a las reglas de construcción textual:

DE/ET

Adecuación: uso del tipo de lenguaje, el tono y el estilo más adecuados a la

CC: adecuación sólo de los registros científico-técnicos en obras de traductor o autor no especializado.

obra, la publicación y el lector y la circunstancia comunicativa, que implica un uso adecuado de:

a) la variedad: geolecto/estándar, sociolecto/estándar;

 

b) el nivel de lenguaje (estructuras y léxico): básico, medio, culto;

c) el registro: general/específico (periodístico, científico, administrativo,

jurídico, técnico, científico, literario, académico, educativo-formativo,

comercial

);

objetivo/subjetivo, formal/informal.

Eficacia comunicativa: formulación del mensaje aplicando estrategias discursivas que sepan captar y mantener su interés y que optimicen su comprensión del escrito.

DE/ET

Coherencia (estructura global):

DE/ET DG: modifica aspectos gráficos de la estructural de un texto.

a) discriminación y selección de la información relevante,

b) organización macroestructural de la información siguiendo si es preciso

 

estructuras convencionales o canónicas de cada tipo de texto y publicación, de forma jerarquizada y congruente.

Cohesión (coherencia lineal): uso de los recursos lingüísticos que articulan las distintas frases de un texto, de forma que las ideas en él contenidas progresen de manera trabada y congruente, y no se pierda ni se estanque el hilo argumental.

ET

CE

5)

Ajuste al los criterios y normas de estilo de la editorial.

CE

 

CT

6)

Ajuste a la pauta de composición tipográfica y compaginación de la obra.

ET CT (Véase Revisión.)

Yo estoy seguro de que los dueños de las editoriales, de los diarios, revistas y etc. difícilmente puedan aceptar un flujo de trabajo como este. Aunque este modelo es básicamente para libros, simplificando en algo el sistema (quitando por ejemplo al corrector de concepto) puede ser perfectamente adaptado a una revista o diario.

Salvo honrosas excepciones el punto donde justamente más flaquean las editoriales, diarios y revistas es en el nivel de la revisión por parte de los editores y correctores. Estos, en líneas generales, solamente le dan un vistazo al texto en busca de errores de bulto, ortográficos y alguna que otra aclaración para tener la conciencia tranquila.

Otro punto a tener en cuenta es la exigencia de los lectores. Si bien es cierto que las editoriales relajan sus controles de calidad no es menos real que los lectores no son exigentes con los libros que compran. ¿Será que no se dan cuenta de los errores cuando leen el libro o es que simplemente compran un libro y no lo abren?

3. Nuevos procesos de edición

Con todo lo dicho, al parecer, ya no hay retorno. Los ciclos se han hecho más cortos y ahora ingresan a cada vez más espacios los libros digitales. Las generaciones actuales de lectores privilegian la lectura en algún soporte digital. Esta exigencia de producción digital no tendría por qué cambiar los roles tradicionales de la edición, pero lo está haciendo. Y esto sucede porque simplemente los actores de este nuevo impulso no toman en cuenta a los clásicos editores de antaño y son «víctimas» de la tiranía del marketing.

Ya dentro del flujo de trabajo, estas nuevas condiciones reclaman gente superdotada que pueda encargarse a la vez de redactar, corregir y de editar (sus mismas redacciones). Asimismo, debe saber de lenguaje HTML, de redes sociales, de Wordpress y no estaría mal que diseñe y mande de una vez a imprenta o a PDF las pruebas.