Está en la página 1de 29

JESÚS, LOS

DEMONIOS Y
LAS
AUTORIDADES
PÚBLICAS
Un estudio social histórico.
JESÚS, LOS DEMONIOS Y LAS AUTORIDADES PÚBLICAS:
Un estudio social histórico.
Escrito por Paul W. Hollen Bach. The Journal of the American
Academy of Religión XLIX/4 (1981). Traducción: Ausencio
Arroyo. | 12 Noviembre 2008

El presente artículo representa un punto de vista desde las


Ciencias Sociales, sobre el tema de los endemoniados. El
tema de los demonios y la posesión demoniaca ha
estado de moda en los últimos años, aunque ha predominado
un enfoque literalista de la lectura bíblica. Respeto a las
personas que asumen esta interpretación, pero creo que es
limitada, no siempre se relaciona con la realidad material que
vivimos. Su tratamiento no va a la raíz del problema y queda
en soluciones parciales. Admito que el enfoque del artículo no
explica todo y que la realidad del mal es mayor que lo visible
o comprensible a la razón, pero explica muchas cosas. Les
invito a considerar esta lectura, creo que nos ayudará a
comprender varios aspectos. Tomémoslo como una luz que
ilumina parte del fenómeno de posesión.
Afectuosamente:
Min. Ausencio Arroyo.

La evidencia en los evangelios indica a prima Facie que Jesús


fue un exorcista, o si se prefiere, que Jesús, al menos
regularmente exorcizó demonios. En términos modernos esto
significa que Jesús sanó gente quien tenía varios tipos de
enfermedades mentales o psicosomáticas.
En el pasado erudito, la historicidad y significado de los
exorcismos de Jesús, como también sus otras actividades
sanadoras, fueron a menudo desechados porque éstos fueron
vinculados con la cuestión de los milagros.
Pero el asunto de los milagros ya no necesita ser una salida
sería porque los fenómenos de posesión y el exorcismo ahora
son examinados y comprendidos vía las ciencias sociales
como un fenómeno común a todo mundo a lo largo de la
historia. Esto hace posible dirigir el asunto de la historicidad y
el significado a nuevos caminos.
Así, el enfoque de la erudición ahora puede y debe ser en el
entendimiento del rol que jugó el exorcismo en el desarrollo
de la carrera completa de Jesús como una figura pública.
¿Estaban los exorcismos en el extremo o en el centro de su
carrera?, ¿Fueron periféricos o el corazón de su proclamación
de el Reino de Dios?, ¿Fueron casuales o centrales en el curso
que lo guió finalmente a la ejecución en Jesrusalén?
En cuanto a responder tales cuestiones debemos averiguar
más que simplemente el que prevalezca lo que fueron las
creencias acerca de los demonios y la posesión demoníaca en
los tiempos de Jesús. Esta preocupación con las creencias
para la negación de la vida actual de los endemoniados ha
caracterizado la erudición pasada a causa de su orientación
teológica y su predilección intelectualista- humanística (1).
Por esta razón también los eruditos han hecho pequeños
esfuerzos para integrar la actividad exorcista de Jesús, en una
pintura completa de la obra de Jesús (2).
En efecto, debería observarse que de todos los aspectos de la
carrera de Jesús, sus exorcismos han sido tratados con
mínima satisfacción. Esto quizá solo será por considerar los
exorcismos de Jesús en la ubicación social total; esto sólo es
posible empleando los métodos y las teorías de las ciencias
sociales que podemos suscitar algunas respuestas a
preguntas contemporáneas como las siguientes: ¿Podemos
averiguar qué representaron para Jesús mismo los exorcismos
en su desarrollo vocacional e intelectual? ¿Podemos descubrir
el significado de los exorcismos en el desarrollo personal de
Jesús como líder de unmovimiento social? ¿Podemos
encontrar el significado (té) social y político como también la
dimensión personal de los exorcismos que nos ayuden a
entender su significado en el ministerio de Jesús?
Finalmente, ¿podemoscomenzar a responder cualquiera de
estas preguntas acerca de Jesús sin desarrollar una especie
de ciencia social de los endemoniados, los exorcistas y el
exorcismo?.
Yo creo que la respuesta de la última pregunta es no; por lo
tanto, en el presente ensayo intento emplear algunos
aspectos de los recientes estudios científicos sociales de la
posesión y el exorcismo, con el propósito de tratar de
entender el ministerio de Jesús en la forma plena como se
indicó arriba. El procedimiento será el siguiente: En la primera
parte: se expondrá el problema del rol de los exorcismos en la
vida pública de Jesús. Este problema levanta la pregunta
sobre el lugar que ocupó en el primer siglo la posesión
demoníaca, el exorcismo y los exorcistas en la sociedad
palestina en su conjunto. En la segunda parte entonces, serán
usados los recientes estudios científico-sociales para intentar
responder esta pregunta. Estos estudios son de dos clases: los
estudios más descriptivos que ayudan a redondear la
descripción de la palestina del primer siglo, mientras que los
estudios más teóricos nos servirán para comprender mejor la
estructura y la dinámica de la sociedad. Con esta descripción
y entendimiento enriquecidos estaremos en posición, en la
tercera parte para proponer una solución al problema
planteado en la primera parte.

1. EL PROBLEMA DE JESUS COMO UN EXORCISADOR


Cuando uno comienza tomando la evidencia en los evangelios
en su sentido literal (3), se nota en primer lugar que,
cuantitativamente, los exorcismos jugaron un rol muy grande
en el ministerio de Jesús. En los evangelios hay más historias
(cinco en total) de Jesús realizando exorcismos que de ningún
otro tipo específico de sanación (4). En suma, en el resumen
de las actividades de Jesús, los exorcismos sobresalen
prominentemente. (p. e. Marcos 1:32-34).
Más aún, se notará que, cualitativamente y mucho más
importante los exorcismos sobresalen, prominentemente en la
misma compresión de su vocación de Jesús. Jesús se refiere a
sus exorcismos en forma crucial que indica que en su
pensamiento son centrales para su vida y su propósito. La
declaración más importante es Lucas 11:20. «Pero si expulso
a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha
llegado a ustedes el reino de Dios» (NVI). Aquí Jesús asocia
sus acciones exorcistas directamente con el reino de Dios, el
tema que es reconocido en la erudición moderna como el
centro del pensamiento de Jesús. Luego alguna vez en la gran
actividad pública de Jesús cuando él envía a algunos de sus
seguidores para expandir el radio de su actividad, hacer más
de las mismas cosas que él está haciendo, exorcizar ocupa
otra vez una posición prominente. (Ejemplo, Marcos 3:15, 6:7;
Lucas 9:1).
Finalmente se descubrirá, otra vez como muy importante, que
Jesús practicó exorcismos del comienzo al fin de su vida
pública, y que estaban directamente en conexión con su
actividad particular que él acarreó sobre sí mismo. La ira de
todas las autoridades públicas prominentes. Desde el
comienzo del ministerio de Jesús las autoridades públicas
locales (escribas, fariseos, etc.) (5) se manifestaron en contra
de sus actividades exorcistas (Marcos 3:22-27). Hacia el final
del ministerio público de Jesús él más alto oficial del gobierno
de galilea, Herodes Antipas también se manifestó en contra
de Jesús, otra vez en conexión con las últimas actividades
exorcistas. Esto es claro porque cuando los fariseos
amablemente previenen a Jesús de que Herodes trata de
matarlo, la primer cosa que Jesús refiere en su respuesta es
su expulsión de demonios, como si fuera un elemento
prominente en el agravio de Herodes contra él o al menos
como si la actividad fuera prominente en la mente de Jesús
(Lucas 13:32).
Así salimos con el siguiente cuadro: Jesús regularmente
practica el exorcismo en la mayor parte de su carrera y es
directamente en conexión con esta actividad que todas las
autoridades públicas prominentes manifiestan hostilidad
extrema hacia él. Esto es muy confuso especialmente cuando
es claro que hubo muchos otros exorcistas en el tiempo de
Jesús quienes no fueron perseguidos por las autoridades
públicas.
Algunos fueron de los fariseos mismos (Mateo 12:27), otros
fueron contados de pertenecer a grupos sacerdotales (Hechos
19:13-14), hasta uno de ellos pudo actuar ante el mismo
emperador romano (Josefo: antigüedades VIII: 46-48). Quizá
un análisis de lo demoníaco y los exorcistas en los tiempos de
Jesús desde el punto de vista de las ciencias sociales nos
ayudará a desenrollar este enredo.

2. POSESION, EXORCISMO Y EXORCISTAS: LA


CONTRIBUCION DE LAS CIENCIAS SOCIALES.
Probablemente otra razón, aparte de las mencionadas arriba
en la introducción, por la que ese pequeño esfuerzo ha sido
insuficiente en descubrir el fenómeno de lo demoníaco en la
vida de palestina del primer siglo es la secasés de fuentes
primarias. Esta falta de evidencia es por supuesto un
obstáculo real, pero, algunas veces, un acercamiento fresco a
las antiguas evidencias provee nueva comprensión y
entendimiento (Gottwald: 31.549). en la segunda parte de
este ensayo nuestra primer tarea consiste en mirar otra vez a
las evidencias usando categorías científico-sociales modernas;
mientras que nuestra segunda tarea consistirá en aplicar las
teorías modernas a las evidencias en un intento de aplicar y
entender más ampliamente el fenómeno de la posesión
demoníaca en la antigua palestina. Usaremos los evangelios
del Nuevo Testamento como nuestra primer fuente de
evidencia, añadiendo las evidencias de otras fuentes antiguas
donde sea posible y parezca apropiado. (6).

CATEGORIAS DE DESCRIPCION
Una lectura atenta de alguna literatura científico-social
reciente sobre la posesión y el exorcismo (Bourguignon, Kiev,
Lewis Ward) da cincocategorías relevantes al estudio de estos
fenómenos:
• 1) criterios para identificar endemoniados
• 2) Causas de la posesión demoníaca
• 3) Condiciones de vida de los endemoniados
• 4) Su tratamiento
• 5) Las consecuencias de su sanación entre las personas
interesadas.
1. Criterios para identificar endemoniados.
Generalmente es asentido que los criterios para identificar los
endemoniados son una formación social y que toda cultura los
tiene, aún cuando ellos pueden variar en contenido específico
de cultura a cultura. El criterio más importante en la Palestina
del primer siglo parece ser el self (sí mismo) radicalmente
dividido. Esta forma de posesión judeo-cristiana es diferente
del ritual de posesión encontrado en mucha literatura
etnográfica, donde uno encuentra, comúnmente, una
transformación total, de sustitución aparente de una
personalidad por otra. (Bourguignon: 6; Kiev: 206; Ward: 201).
La manera en que Marcos describe los endemoniados muestra
que hubo al menos una consciencia oblicua de un conflicto de
pensamientos (de sí mismo) en muchos endemoniados. Así, el
endemoniado de Capernaum se refiere a sí mismo en el
mismo instante tanto como nosotros y «yo»; como plural y
singular en Marcos 1:24, el mismo fenómeno en 5:7-13. Se ve
a sí mismo en ambas formas: separada de la persona y
también como el «yo» de la persona. El endemoniado
gadareno (geraseno) fue, especialmente, un caso severo, en
su aislado hábitat: un cementerio, se refiere así mismo
poseído por una legión de demonios (Marcos 5:10 cf. también
Mateo 12:43-45; Lucas 8:2).
El segundo criterio más importante es: la conducta extraña y
bizarra, que era menudo destructiva, tanto para sí mismo
como para otros. Evidentemente, la familia o los amigos del
endemoniado gadareno habían intentado refrenarlo, pero
hasta entonces no habían podido hacerlo. Ahora vivía aislado
de la sociedad entre las tumbas, donde se le permitía
continuar gritando e injuriándose a sí mismo (Marcos 5:3-5).
Otras formas de conducta, tales como aquellas asociadas con
la epilepsia (Marcos 9:18), de sofocación y estrangulamiento,
(Ant. VI: 166) eran también criterios para identificar los
endemoniados. Aún, ciertas formas más suaves de conducta
antisocial, tales como observar una extraña dieta, podría ser
juzgada como posesión de demonio(Lucas 7:33). Una
conducta de esta clase, en el «borde de la sanidad» muestra
que la línea entre sanidad e insanidad no fue fácilmente
determinada (Rosan:101-21). El resultado es que en términos
generales, el que sea o no considerada una persona
mentalmente enferma depende de el grado en que su
comportamiento sea desordenado, y de las actitudes de su
grupo social hacia la conducta desviada (Rose:90).
Algunas veces los criterios son menos mentales y más físicos,
como los que enfocan en los deterioros como perdida del
habla (Mateo 9:25; Marcos 9:17), de la vista (Mateo 12:22) o
del oído (Marcos 9:25).
Resulta claro que hubo una amplia variedad de síntomas que
contaron como materia (motivos) para fundamentar el juicio
de si una persona era poseída por demonios.

2. Causas de la posesión.
En culturas antiguas, aparte de aquellas influidas por la
filosofía griega, poca o ninguna atención han dado a lo que
ahora observamos como una descripción científica de la
enfermedad, bajo una teoría psicológica, fisiológica o
sociológica. La causa de los síntomas, notados arriba, era el
mismo demonio. La cuestión de porqué un demonio poseía a
una persona antes que a otra parece no haber sido
considerada; si lo fue, quizás la respuesta dada fue: que la
persona era pecadora (Juan 9:2-3). En su atribución de
enfermedad mental a los demonios, los judíos de Palestina
eran similares a otras cultura. Sin embargo, la introducción de
la demonología en el judaísmo cerca del siglo III a.C. requiere
explicación especial. Esta explicación es sugerida más
adelante, hacia el fin de la sección en la primer «teoría de
explicación».

3. Condiciones de vida de los endemoniados.


La vida de los endemoniados varía mucho, dependiendo sobre
todo del carácter de su enfermedad y de su status social. Los
afectados en primera instancia por un endemoniado (a) son
sus familiares. Así encontramos que los endemoniados (tanto
niños como adultos) a menudo dejan la casa (Marcos 7:30;
Lucas 8:27) y son sujetos del interés y solicitud de los
miembros de su familia (Marcos 7:24-30; 9:14-29; 1:32). Los
endemoniados que eran relativamente ricos podían ser
fácilmente cuidados en casa (Lucas 8:3; Rosen: 64, 89) donde
recibían a menudo los servicios de los mejores médicos,
mientras los endemoniados de las clases más bajas tenían
que defenderse a sí mismos (Rosen: 125-35).
Los endemoniados no eran confinados en sus lugares por
cualquier razón. Aquellos que no eran violentos o
extremadamente molestos tenían permitido estar en los
lugares públicos, tales como las sinagogas, durante las
ceremonias públicas (Rosen: 64; Marcos 1:21-23; Filón, contra
Flaccum: 36-39).
Otros, sin embargo, que eran violentos, ya sean para sí o para
otros, eran reprimidos de diferentes maneras: por guardias,
por cadenas o troncos (Lucas 8:29; Rosen: 65-67). Algunos
que eran totalmente incontrolables fueron excluidos y vivían
en lugares como los desiertos o los cementerios (Marcos 5:1-
20; Lucas 8:29) en condiciones miserables (Lucas 8:27; Rosen:
98). Muchos endemoniados fueron totalmente abandonados
por su sociedad en general y eran mirados con miedo,
desprecio, escarnio, ironía, abuso y algunas veces con
compasión (Rosen:88).

4. Su tratamiento.
Hubo una extensa y desesperada búsqueda de cura de la
posesión demoníaca y hubo numerosos sanadores quienes
empeñaban su arte en este propósito. Los evangelios retratan
una larga lista de gente desahuciada buscando sanadores (p.
e. Marcos 1:32-34), especialmente aquellos que habían
ganado una reputación de éxito (Marcos 3:7-12; 9:38), los
fracasos de sanar no eran desconocidos (Marcos 9:18; Ant.
VIII:47). Entre los numerosos sanadores (Marcos 9:38-41;
Mateo 12:27; Josefo Ant. VI:166; Rosen:68), algunos eran
itinerantes e iban en misiones médicas cortas (Marcos 1:39;
9:38-39; Lucas 9:1-6; Hechos 19:13), quienes probablemente
incluían toda clase de sanaciones además de exorcismos
(Mateo 4:24). Los exorcistas practicaban un determinado arte
de sanación (Ant. VIII: 45-49) del que estaban capacitados
para pasar a otros (Marcos 6:7). Este arte tenía varias facetas
(Roses: 69; Bocher: 168-82): podían ser: hechicería (Mateo
9:34), magia (Marcos 9:38-39, Lucas 10:17; Marcos 16:17;
Josefo, «Guerras Judías» VIII: 185), y encantos (Ant. VIII: 45,
47). Hubo naturalmente competencia entre varios sanadores,
probablemente basada en distinciones de clase como también
por recelo cotidiano (Marcos 9:38-41; 3:22). El proceso de
sanación era entendido como un encuentro con el diablo y sus
huestes, a menudo se tornaba dramático (Kee). Había una
lucha terrible (Marcos 1:26, 9:20, 25) entre oponentes (Marcos
1:24; 9:20), donde el sanador increpaba bruscamente los
demonios (Marcos 1:25) con su poder predominante (mateo
10:1). Las descripciones de este combate reflejan una
conciencia de que la lucha era también entre el endemoniado
y los demonios (Marcos 5:6-10).

5.Las consecuencias de su sanación.


Hubo reacciones comunes a la cura de los endemoniados, los
siguientes fueron de los más frecuentes: asombro, miedo de
los espectadores (Marcos 1:27; 5:15), y el deseo de parte del
endemoniado sanado para seguir a su sanador (Marcos 5:18;
Lucas 8:2). Estas reacciones positivas eran entendibles. Lo
que requiere explicación especial son las distintas reacciones
negativas tales como: la hostilidad hacia el sanador de parte
de los vecinos (Marcos 5:17), hasta el punto de repudio de los
sanadores (Marcos 6:10-11).
En el caso de Jesús, al menos, este antagonismo alcanza
grandes proporciones y muy bien podría ser una excepción de
la regla. No obstante, los evangelios describen un
antagonismo funesto entre Jesús y lo que podemos llamar el
«establishment». Los escribas y los fariseos calumniaban a
Jesús a causa de sus exorcismos, acusándolo tanto de
practicar la hechicería (brujería) como de ser poseído por el
mismo satán (Marcos 3:22; Mateo 9:34; 12:24).
Como indiqué en la primera parte que el hecho de que Jesús
estuvo en violenta tensión con la elite social de sus días
(incluyendo a Herodes Antipas, Lucas 13:21, 32) en relación
con su actividad exorcista requiere una explicación especial.
Quizá alguna de las teorías desarrolladas desde el estudio
científico-social moderno de la posesión y la enfermedad
mental, nos ayudaría a encontrar una explicación adecuada.

TEORIAS DE EXPLICACION
El enfoque aquí presentado es lo que generalmente puede ser
llamado teorías socio-psicológicas de salud mentalcomo una
manera de intentar entender completamente el fenómeno
arriba referido, particularmente la hostilidad que podría
desarrollarse entre un exorcista como Jesús y el establishment
por su actividad exorcista. Algunas aproximaciones a las
perturbaciones mentales que son más o menos individualistas
y psicológicas no nos ayudan porque dejan fuera la dimensión
social y no tenemos la clase de información requerida para
emplearlas. (7).
Pero otras aproximaciones sociológicamente orientadas
pueden ser usadas donde nuestra información histórica es
muy limitada, como lo es el caso de jesús y la Palestina del
primer siglo. Estas aproximaciones entienden la salud mental
y su sanación tanto en lo personal como en lo social (P.e.
Kiev: 230-32; 260-63).
1. La enfermedad mental es causada, o al menos
exacerbada por las tensiones sociales: esto parece
comúnmente aceptado, que las tensiones sociales de
varias especies son la esencia del fenómeno de
perturbación mental. (8)
Las situaciones de tensión social como las siguientes, a
menudo son referidas como el contexto causal de la posesión:
antagonismo de clase enraizada en la explotación económica,
conflictos entre tradiciones donde las tradiciones
reverenciadas son erosionadas, el dominio colonial y la
revolución (p. e. Lewis: 35 c. 3; Kiev: 25; 135-37, 204-05, 236,
248, 262-63, 339, 343, 364-83, 433, 465.46, 456-58;
Bourguignon c: 2, 53, 54). Quizá el estudio más relevante para
este ensayo sea la interpretación de Frauz Fanon sobre la
enfermedad mental durante la guerra de revolución de
Argelia, la situación era de colonialismo opresor justo como
fue en la Palestina de jesús (Theissen, 1978). Fanon promueve
una clase de fenomenología de la descolonización
revolucionaria con sus efectos deteriorantes en la vida de la
gente involucrada (44-58). Por ejemplo, en una mano está el
nativo intelectual colonizado quien ha comenzado un diálogo
con el burgués del país colonialista (44), quien puede ser
comparado con los saduceos, quienes eran simpatizantes de
la cultura helenista y de los romanos. En la otra mano están
los nativos dominados: la mirada del colonialista arrugándolo
y congelándolo, y la voz colonialista convirtiéndolo en piedra
(45). Este también es llamado «lumprenproletariado», «esas
hordas de hombres hambrientos, arrancadas de su tribu y de
su clan» (129). Es comparable con las masas alineadas de los
días de Jesús quienes estaban económicamente oprimidas,
amenazadas con el desgarre cultural, y quienes buscaban
libertación (Tehissen, 1977). Al empezar la descolonización
revolucionaría, el «Maniqueismo primario que gobernaba la
sociedad colonial se preserva intacto (59, 93): Si cualquier
cosa, incrementa en intensidad como amigo y enemigo llega
a ser claramente identificable». «El nativo es una persona
oprimida quien permanentemente sueña en convertirse en el
perseguidor». Así desarrolla un tipo de mente dividida: los
símbolos del orden social - la policía, el clarín en las
barrancas, los retenes militares y las banderas flamantes son
al mismo tiempo inhibitorias y estimulantes para ellos y
conllevan el mensaje; «no te atrevas a moverte; a menos que
ellos griten, listos para atacar» (53).
¿Cómo arreglárselas con estos conflictos? El nativo
robustecerá las inhibiciones que contienen su agresividad
atrayéndose de los mitos terroríficos que se encuentran,
frecuentemente en las comunidades subdesarrolladas. Hay
espíritus maléficos que intervienen cada vez que das un paso
en la dirección equivocada, hombre-leopardo, hombre
serpiente, el perro de seis patas, los zombies... que crean
alrededor del nativo mundo de prohibiciones, de barreras y de
inhibiciones mucho más terrorífico que el mundo del colono
(55). «De esta manera una persona puede llegar a
desquiciarse» como estar listo para tomar acción
revolucionaria inmediata (56), o bien escaparse en una orgía
emocional en danza y posesión para transformar y echar
fuera la agresividad. La danza y la posesión ritualizada, llegan
a ser el enorme esfuerzo de una comunidad para exorcizarse
a sí misma, para explicarse a sí misma. Los malos humores
son inoculados (57). Pero, «un paso más y estás
completamente poseído. Esta desintegración de la
personalidad, este rompimiento y disolución, todo realiza una
función primordial en el organismo del mundo colonial» (58).
«Porque es una negación sistemática de la otra persona; y
una determinación furiosa de negar a la otra persona todos
los atributos de humanidad»; el colonialismo fuerza a la gente
que domina a preguntarse constantemente: «en realidad
¿Quién soy yo?». Esta deshumanización es vista en el número
y profundidad de las injurias influidas hacia un nativo durante
un solo día pasado ante el régimen colonial (250). En el
periodo de colonización no impugnada por la lucha armada,
cuando la suma de los estímulos perjudiciales pasan un cierto
umbral, la actividad defensiva de los colonizados se desploma
y se encuentran a sí mismos apiñándose en los hospitales
mentales. Hay pues durante este período tranquilo de
colonización exitosa, una patología mental regular e
importante que es el producto directo de la opresión. (250-
51). Aún, más, «la guerra de liberación nacional que ha
soportado el pueblo argelino por los últimos 7 años es más
terreno favorable de producción de desórdenes mentales, que
van tan lejos como los argelinos están interesados en una
guerra total (251)». Las principales perturbaciones son
clasificadas principalmente como «Psicosis reaccionaria»
(251). La preeminencia se le da por lo tanto al evento que ha
causado el desorden. «El acontecimiento que desencadena
todo es principalmente la atmósfera sanguinaria y
despiadada, la generalización de prácticas inhumanas y la
firme impresión de que la gente está atrapada en una
verdadera Apocalipsis (251).
Fanon concluye su libro dando un número de ejemplos
específicos de pacientes, las dinámicas de dichos enfermos
mentales podrían fácilmente ser duplicados en la antigua
Palestina. Un joven de 22 años enflaqueció físicamente y se
halló en estado completo de alineación mental debido a que
desarrolló un sentido de culpa por no unirse a las actividades
revolucionarias. Empezó por oír voces que lo acusaban de
cobardía y buscó maneras para superar su terrible ansiedad;
entre otras, hizo el intento para lograr que un soldado francés
lo matara. «Todo lo que quería era morir, dijo más tarde»
(275).
No sólo los argelinos sino también los franceses fueron
empujados hacia las circunstancias terribles de la revolución.
La hija de un alto servidor público, después de que murió su
padre, comenzó a desarrollar síntomas de ansiedad profunda,
tales como transpiración, constricción de pecho, dolores de
cabeza nocturnos, etc. Antes de la muerte de su padre ella
escuchaba los gritos de los argelinos que eran torturados en
el sótano de su casa, su mundo de significados se derrumbó
hasta que finalmente dijo que palabras como «mi devoción
paterna, su autosacrificio, su amor por este país» y otras, ya
no tienen ningún significado para ella.
Fanon recalca que la perturbación mental ocurrió no sólo
como reacción a eventos y circunstancias específicas («Tipo
reaccionario», 254), sino también como una patología de la
atmósfera (289), la atmósfera de la guerra total (270). Así hay
muchas instancias de enfermedades que no pueden ser
trazadas de eventos particulares, pero que son no obstante
atribuibles al estado general de desorden social. Ejemplos de
estos casos son el joven referido de arriba, como también el
homicidio por dos jóvenes argelinos, de 13 y 14 años de edad,
de una pareja europea (279); ellos los mataron simplemente
porque ellos viven en una atmósfera donde «Los europeos
quieren matar a todos los árabes» (270-71). Estos como otros
ejemplos indican que no sólo los adultos sino también los
niños son profundamente afectados por la agitación social.
El punto principal enfocado aquí, por lo tanto, es que la
situación colonial de dominación y la revolución aumentan la
enfermedad mental en un alto porcentaje de la población. La
descripción de Fanon sobre Argelia durante la colonización
francesa y la descolonización revolucionaría ilumina la
situación comparable con Palestina bajo el dominio romano,
que finalmente explotó en la guerra judía-romana del 66-70 d.
c. También hallamos el contraste y la oposición ente la elite
colonizadas (saduceos, herodianos y los fariseos
conservadores) y los grupos alineados (fariseos liberales,
zelotas y las masas de campesinos oprimidos). El carácter
maniqueista de la sociedad vino a ser muy evidente cuando
finalmente los zelotas guiaron a los judíos a la guerra del 66-
70 d.c. En el nivel ideológico la apelación a los mitos
terroríficos en Argelia tuvo su paralelo en Palestina en el
desarrollo de la apocalíptica y la adopción de la demonología
en Palestina desde la revolución macabea. Hubo también un
fenómeno religioso social equivalente a la danza ritual de
posesión argelino en los movimientos conducidos por Juan el
Bautista y el profeta Teudas. Finalmente, como una
acrecencia de todos estos desarrollos terroríficos, hubo el
probable incremento de posesión de demonios como
enfermedad mental, como el caso específico del joven
descrito arriba, quien produjo un complejo de culpa, tiene un
paralelo significativo con el endemoniado geraseno, veremos
adelante.
2. La enfermedad mental puede ser vista como una
forma aceptable de protesta oblicua contra la opresión
o una forma de escape de ella. En la sección anterior
miramos las situaciones de agitación social principalmente
desde el punto de vista de la causa de la enfermedad mental
en la gente involucrada. En este punto revisaremos la
perspectiva y notaremos como, al menos en alguna gente,
algunos tipos de desordenes mentales son propios de escapes
de «curas» así como también son síntomas de conflicto social
(Ward; 206, Fanon: 290; Lewis: 72; Kiev 218-19).
Especialmente en la «patología psicosomática», «el
organismo resuelve el conflicto de insatisfacción, en el
significado económico completo. El organismo en efecto
escoge el mal menor para evitar la catástrofe» (Fanon: 290).
Entre estas «curas» (síntomas) son: úlceras, cólicos,
problemas de menstruación, insomnios causados por
estremecimientos ideopáticos y de rigidez muscular.
En suma a estas maneras más individuales de adaptación al
stress en medio del conflicto, está el fenómeno del ritual de
posesión organizado como práctica de reconocimiento y
aceptación. Especialmente, los antropólogos han observado
este modo de ajustamiento a las condiciones intolerables en
una amplia diversidad de comunidades (lewis, Bouguignon,
Kiev). Por ejemplo, en Egipto, Etiopía y otros países
musulmanes, las mujeres económicamente deprimidas, o aún
muchas mujeres ricas que enfrentan problemas domésticos,
recurren a la posesión tipo shamán como una manera de
insinuar sus intereses y demandas frente a la represión
masculina (lewis 79) «consiguen lo que ellos no pueden
obtener más directamente» (85). En estos casos es
importante notar que el sistema social no está realmente del
todo perturbado, ninguno de los sexos enfrenta perder y la
ideología oficial de la supremacía masculina es preservada
(86). Este aspecto de posesión regularizada es una estrategia
oblicua de resarcir (88). Se refleja en la observación de Fanon
que hay mucho de «patología mental importante» durante
el periodo de colonización exitosa (251), donde la patología no
perturba al status ni social ni políticamente. Ha sido
observado además que en Africa Sub-Sahara esta misma
clase de posesión estaba significativamente relacionada, en el
sentido estadístico, con la presencia (o presencia reciente) de
la esclavitud y con la presencia de un sistema de
estratificación (dos clases sociales o más) entre los hombres
libres. Aún más, en una estructura social rígida donde los
individuos tienen pocas oportunidades de realización y poco
control sobre sus actividades diarias, la posesión... es más
probable que ocurra (Bourguignon: 31).
La descripción de Bourguignon de la situación en Haití nos
recuerda mucho a Palestina del primer siglo y es sugerente de
posibles paralelos entre Haití y Palestina. En Haití, la
diferenciación entre una pequeña elite y las masas está
profundamente instalada, y la pobreza opresiva (esta
dominación de masas por un pequeño grupo centralizado en
el poder), frecuentes hambres y enfermedad, son temas
recurrentes en una sociedad organizada en un ordenamiento
jerárquico estricto, de arriba abajo. Estas condiciones
conducen a la «envidia institucional» y la sospecha entre los
pobres donde hay poca confianza entre vecinos, miedo de ser
embrujados o de ser acusados de brujería y donde el éxito
económico o político son sospechados (32). bourguignon
denomina a los cultos de posesión aprobados social y
políticamente que emergen en tales condiciones «cultos de
protesta» en los que «la regresión, al servicio del self» ocurre
como un medio de borrar el stress y los conflictos
individuales. Tanto ella como Lewis entienden que estos
cultos practican un tipo de «estrategia agresiva» indirecta
(34) donde los desposeídos tratan con sus poderosos, el
estado, la policía, el patrón, el recolector de impuestos; en
una manera que no amenazan la posición social de los
últimos. Este fenómeno ha sido llamado: «salvación por
posesión» y un arma contra la humillación y la desesperanza.
(Wallace: 143-44; J. P. Sartre en Fanon: 19).
La clase de posesión recién descrita sugiere la posibilidad que
la posesión en Palestina realizó una función similar y ocurrió
con un patrón social y político similar. Podría haber
funcionado como un «arreglo» para la gente quien no vio otra
manera de enfrentar las condiciones horrendas sociales y
políticas que les tocaron en suerte. De lo poco que sabemos
de las condiciones en Palestina del primer siglo estas
posibilidades parecen muy semejantes. El caso del
endemoniado geraseno será explorado en esta luz adelante.
3. Las acusaciones de locura y brujería pueden ser
usadas por las clases sociales dominantes con un
propósito de control social. El análisis precedente de
«salvación por posesión» mostró que un factor prominente en
las dinámicas del proceso era la aprobación de los cultos de
posesión organizados por la(s) clase(s) denominante(s); quizá
esté reconocido el valor de este fenómeno como una válvula
de escape que los ayudó al control de las clases dominadas.
Ahora, si uno cambia el enfoque ligeramente, otro factor
cercanamente afín al propósito de control social se aparece;
nominalmente, la(s) clase(s) dominante(s) de una sociedad
desean actualmente definir la enfermedad mental y ve a los
sanadores en una forma tal como efectuar la neutralización,
sino el actual ostracismo de miembros indeseables de la
sociedad; p.e. la gente que desafía al status quo, esta
clasificación negativa, es en efecto la otra cara de la moneda
de la posesión como protesta. En último caso, los miembros
más débiles de una sociedad en crisis protestan contra los
más fuertes por medio de la posesión, mientras en la anterior,
la gente más fuerte categoriza a los más débiles de una
sociedad para neutralizarlos y conservar la presente posición
privilegiada de los más fuertes. Mientras el más débil ve
«salvación por posesión», el más fuerte ve «salvación por
ostracismo». Hay que decir que las acusaciones de locura y
brujería como posesión se incrementan en los tiempos de
inquietud social. (Bourguignon: 53; Rosen: 5-17).
Las dinámicas de este proceso han sido observadas en las
sociedades triviales, clásicas, occidentales y modernas (9). En
sus estudios antropológicos Lewis nota esta relación
simbiótica entre lo que llama «posesión periférica» (p.e.
poseción por protesta) y las acusaciones de hechicería o
brujería (120-22), y describe las dinámicas de los últimos
como sigue: las acusaciones de hechicería y brujería en
contras» (con la posesión periférica) representando como
ellos hacen más y drástica y directa la línea de ataque, a
menudo ven separar insufribles relaciones tensas. Así, si el
subordinado poseído patea contra el aguijón en intervalos
regulares aquellos que presionan los cargos de brujería
patean sobre las huellas completamente. Las acusaciones de
brujería representan una estrategia distanciada que busca
desacreditar, separar y negar lazos, y finalmente imponer
separar la identidad (121). Este es a menudo el caso que guía
a los chamanes (exorcistas) «son susceptibles de ataque y
denunciadoscomo brujos». Especialmente aquellos quienes
asuman un rol positivo, activo y sobre todo militante están
realmente en peligro de exceder los límites de la tolerancia.
Ellos están refrenados en checar por acusaciones de brujería
con que han sido designados para desacreditarlos a ellos y
disminuir su status... Estos controladores de espíritus
advenedizos, por su poder sobre los espíritus, sospechados de
causar lo que ellos curan (122). Así mismo, muchos soñadores
son contemplados y vistos así mismos como siervos de su
sociedad (Kiev: 460:62), transgreden un poco los límites de su
integración y se convierten en amenaza para la estabilidad de
su sociedad. Este fenómeno será un ingrediente
especialmente importante en la proposición ofrecida abajo
para explicar el conflicto de Jesús con los líderes de su
sociedad. Este aspecto del análisis de Lewis (170-77) sugiere
la posibilidad de que algunos endemoniados eran
anteriormente exorcistas quienes fueron calumniados por los
miembros dominantes de la sociedad («El tiene un
demonio», Mateo 11:18; análogamente, Marcos 3:21-22) con
el propósito de detener sus actividades que han llegado a ser
molestas. Estos como también otra clase de endemoniados,
podrían ser casi parias por definición.
El control social puede cumplirse no sólo a través de
acusaciones de brujería y hechicería, sino también por
acusaciones de locura. De acuerdo al reconocido crítico de la
psiquiatría moderna Thomas Sasz, este último método es
común en el mundo moderno y es practicado por la misma
profesión psquiátrica. La manera de definir la enfermedad
mental por la profesión psiquiátrica es la contraparte moderna
de las antiguas acusaciones de brujería, y así como la última
sirvió a las necesidades y los intereses de aquellos que
dominaban la sociedad, así la psiquiatría moderna sirve de
manera similar ahora (21). En la sociedad moderna los
«sanadores» son parte y parcela de la estructura social
establecida, así como lo eran en las sociedades primitivas
(Kiev: 161, 2093-5, 461-62).
Sin delinear todos los aspectos de la compleja teoría de Sasz
sobre la enfermedad mental, la psiquiatría y la sociedad, ni
hablar de su filosofía libertaria subyacente, para nuestros
propósitos es suficiente observar lo siguiente: Sasz niega
(rechaza) un paralelismo unívoco entre la enfermedad física y
la enfermedad mental, porque la última tiene aspectos
morales y políticos, en su desenvolvimiento personal es
esencialmente moral y político (2). Este es el caso de la gente
que llamamos «loca» tiene... tomada una posición en los
asuntos realmente significativos de la vida cotidiana (6,20-
21). Así cuando los psiquiatras con su posición autoritaria en
la sociedad, definen a la gente como enferma mental, su
pensamiento presume estar haciendo juicios científicos
neutrales; ellos son, sin embargo, abogados partisanos de un
partido en un conflicto y oponentes de otro (6). Ellos son
partisanos porque la norma con la que la desviación es
medida es un estándar psicosocial y ético, no un estándar
médico (15), y porque los conflictos entre valores son la
principal fuente de conflictos en las relaciones humanas (22).
Los psiquiatras están realmente dictando socialmente juicios
morales significantes en la gente cuando afirman que una
persona está enferma mentalmente (26), y por estos medios
ellos ayudan a «moldear la sociedad apoyando ciertos valores
y oponiéndose a otros» (27).
De esta manera los enfermos mentales han sido saqueados
de sus derechos y poderes para clasificarse así mismos y a
otros, y han sido tratados solamente como objetos de
clasificación por la sociedad (53-54). Los psiquiatras ayudan a
desarrollar la retórica y la ideología por medio de la cual las
clases dominantes de la sociedad son capaces demarginar a
aquellos que sostienen valores e ideologías contrarias. Las
sociedades son naturalmente defensivas sobre y hostiles
hacia los desviados (c.a.). El análisis de Sasz toca lo que
Fanon ve como sociedades opresivas inclinadas
especialmente a usar este método de control social. Tales
sociedades necesitan una ideología como las de los
psiquiatras para justificar sus intenciones y propósitos y su
uso del poder policiaco excesivo (122; Fanon: 293-303).
Aquellos depositados en instituciones mentales son a menudo
encerrados no porque sean peligrosos o realmente enfermos
mentales sino simplemente «porque ellos son víctimas
propiciatorias de la sociedad» (121) /10/. Sasz cuenta
particularmente el ejemplo de un hombre quien robó dulces
por valor de cinco dólares cuando tenía dieciséis años y pasó
los siguientes treinta y cuatro años en instituciones mentales.
El juez de Nueva York que lo recompensó con $ 115,000 como
compensación en 1966 dijo lo siguiente en su decisión: «En
un sentido la sociedad lo rebajó como subhumano, lo manejó
como demente y luego usaron la demencia como una excusa
para encerrarlo indefinidamente» (106).
El ejemplo de arriba demuestra que no sólo el carácter de la
sociedad está involucrado en este proceso de
deshumanización, sino también el carácter de las personas
quienes son el sujeto de este asesinato psíquico. Tú puedes
llamar a una persona «esquizofrénico»y algo pasa con él, le
llamas a una rata «rata» y a una roca «granito» y no les pasa
nada (191). A través de clasificar personas como enfermas
mentales, la sociedad gana control sobre las personas y
destruye su autoprotección y degrada aun más de lo que ya lo
fueron originalmente. Complementando, el arte social de
clasificar las personas es el acto personal de
autodesintegración. Así, el resultado final es que la
clasificación de gente como enferma mentalmente es un caso
más de dominación de los hombres sobre sus semejantes
(139), entre otros, como la esclavitud y la inquisición. Es
importante enfatizar en vista de estas tres teorías como
completamente social el fenómeno de la enfermedad mental
y su tratamiento. Los antropólogos han sustentado esto para
las comunidades primitivas (Kiev: 230-32, 260-61, 262, 63,
447, 450); señalando especialmente cómo muchos sanadores
tradicionales son parte y parcela del sistema social
(Bourguignon sección 2, y 33, 38, 56, 57), en contraste con los
sanadores carismáticos excepcionales no tradicionales
(Geertz: 100-101) y por supuesto este entendimiento
sociológico es la base de los análisis del fenómeno moderno
de Fanon y Sasz. Ahora puede ser que en este punto,
tengamos alguna ayuda para entender las tensiones que se
desarrollaron entre Jesús y las autoridades públicas tales
como los fariseos y Herodes sobre su actividad exorcista. Es
posible que en alguna forma, Jesús rompió el patrón
dominante de acomodación en la sociedad, particularmente la
acomodación que se mantenía entre los miembros fuertes y
los débiles de la sociedad con relación a los endemoniados y
su tratamiento. Si esto fue así, esto ayudaría a dar cuenta del
rechazo de Jesús y su eventual ejecución.
Por medio del uso de categorías de las Ciencias Sociales
modernas ha sido presentada la evidencia de la vida de los
endemoniados y las sanciones en la Palestina del primer siglo.
Algunas de las más importantes teorías científico-sociales
también han delineado algunas sugerencias preliminares para
entenderlos y son ofrecidas como referencia para entender la
Palestina del primer siglo. Ahora nuestra tarea será aplicar
estos hallazgos teóricos más directamente al ministerio de
Jesús en su papel de exorcizador. De esta manera esperamos
traer más luz en todo el ministerio de Jesús. Al hacer esto, no
es necesario seguir o aceptar completamente las actuales
investigaciones y teorías científico-sociales. Uno puede usar
especialmente las teorías como sugerencias estimulantes
para entender más plenamente aspectos análogos de la vida
de Jesús para los que ahora tenemos bastantes buenas
evidencias, así como también levantar nuevas preguntas que
guían las nuevas investigaciones y, esperamos nueva
comprensión. De esta manera uno podría esperar mejor
comprensión del ministerio de Jesús como un todo.
3. UNA SOLUCION SUGERIDA PARA EL PROBLEMA DE
JESUS COMO UN EXORCISTA
Proseguiremos nuestra indagación preguntando
primeramente sobre las implicaciones sociales y las
consecuencias que habrían tenido las sanaciones de
endemoniados realizadas por Jesús. Podríamos empezar a
responder esta pregunta tomando junto el material de la
sección primera con las evidencias concernientes a las
afinidades exorcistas de Jesús delineadas en la primera parte
de este ensayo.
La posición demoniaca y su ideología fueron partes integrales
de la acomodación social de los judíos de Palestina en el
primer siglo por las condiciones de su época. Estas
condiciones son aquellas típicamente del período helenístico, /
11/ particularmente aquellas asociadas con período de la
denominación Romana (Brown). Como sugerí arriba la fuerte
aparición de rupturas culturales del período helenístico
trabajo el simbolismo de los demonios en un lenguaje común
empezando en el tercer siglo a.c. Esto incluye la dominación
política y económica y la explotación, particularmente, la
erosión amenazada de amplias costumbres tradicionales y
creencias que poseían.
Puede ser que le simbolismo del demonio no sólo le sirvió al
oprimido para expresar su degradación, sino también (como
Szasz) como el medio para que por el miedo, la clase
dominante sometan a aquellos que protestan contra sus
opresores. Ellos podrían hacer esto acusando a su de posesión
de demonios. En la otra mano, Por otro lado, los saduceos,
quienes no aceptaban la demonología quizá rehusaba
aceptarla en el campo en que el bien y el mal eran no del todo
terroríficos intentaban despojar al oprimido de un sentido
poderoso para expresar su condición de miserable. Esto
significa que el rechazo de la demonología de los saduceos
podría ser sólo tan ideología (a la Marx) como los fariseos la
aceptaban. Es necesario distinguir diferentes grupos y
situaciones en cuanto a determinar la naturaleza exacta y
dinámica de cualquier ideología demonologica particular
(Olson: 69-103).
Hubo una variedad de maneras en que uno podría
acomodarse a estas condiciones nuevas y rápidamente
cambiantes. La variedad de respuestas está representada por
grupos y partidos regulares como los saduceos, fariseos y los
esenios (qumranitas. Como por la aparición de más grupos y
movimientos de aparición espontánea como el conducido por
Juan el Bautista y por el profeta Feudas; así como los mismos
seguidores de Jesús. Pero evidentemente hubo algunos que
no cabrían en uno de estos tipos de acomodación para la
prevalencia del sistema de cosas y en cambio encuentran
«salvación por la locura» estas personas podrían ser pensadas
como parte de la acomodación de la época. Por supuesto
como un extremo y una forma dramática de acomodación.
Mientras un número de endemoniados parecen ser desde las
clases altas de la sociedad (ejemplo Lucas 8:1-3), el mayor
número de ellos debía provenir de las clases bajas en
respuestas a las condiciones económicas horrendos de la
época. Esas condiciones eran suficientes para conducir a
cualquiera a la locura, especialmente a aquellos más
sensibles de su destitución. Las teorías científico sociales
delineas arriba indican, que la posesión de demonios florecen
en sus diferentes dinámicas precisamente en condiciones
tales como sabemos prevalecían en los días de Jesús. La
posesión de demonios era por supuesto también una parte
integral de la acomodación social prevaleciente en la época.
Esto se extiende a todos los aspectos del fenómeno,
incluyendo la cosecha de exorcistas quienes fueron parte y
parcela del sistema prevaleciente. Los endemoniados eran un
síntoma visible de la enfermedad que oprimía, la sociedad
Palestina del primer siglo.
Un ejemplo raro y especialmente revelador de la dinámica
compleja de la posesión demoniosa indicado por los científicos
sociales es la historia del endemoniado geraseno (Marcos 5:1-
20). en primer lugar, creo que él representa la posesión de
demonios como una «estrategia agresiva oblicua» (Lewis-32,
como «una regresión al servicio del yo» (Bourguignon:34),
p.e. Como siendo al mismo tiempo enfermedad y cura (Fanon:
290). Para este endemoniado es posible de «mandar a los
romanos al diablo» al identificar sus legiones, probablemente
la presencia romana más visible para él, con los demonios
(Brown: 78-79) /12/. sin embargo, él es capaz de hacerlo sólo
en forma oblicua, a través de la locura. Así es como la tensión
entre su abrorrecimiento por sus opresores y la necesidad de
reprimir este odio para prevenir la recriminación horrenda que
conducido a la locura. Su misma locura le permite ser de una
manera socialmente aceptable, lo que no podría hacer como
sano, esto es, expresar su total hostilidad a los romanos, él
hizo esto identificando a los legiones romanos con los
demonios: su posesión fue así, a la vez, el resultado de la
opresión y una expresión de resistir la. Se retrajo a su mundo
interior donde él podía simbólicamente resistir la dominación
romana.
Por otro lado observamos que su acomodación era aceptada
por su comunidad, con ciertos límites por supuesto. Su
violencia quizá reflejaba el contexto militarista de su
enfermedad que tenía que ser tratada. Así el fue en primer
lugar encerrado, pero cuando eso fallo fue excluido al
cementerio inhóspito. En todos los aspectos el status fue
preservado por las autoridades de la comunidad del
endemoniado, hasta que Jesús vino y lo perturbó con la
sanación del hombre.
La ruptura de Jesús de la acomodación predominante se
indica especialmente por uno de los muchos aspectos
enredados de la historia esto es, el miedo de algunos de los
vecinos que se manifiesta en su pedido a Jesús para que salga
de su territorio. Quizá podamos dar cuenta de esta respuesta
lo que no parece estar directamente conectado con la perdida
de los 2,000 puercos ¿o es esta otro estigma en las legiones?
«Ellos son cerdos», como consecuencia de la sanación del
endemoniado por Jesús trajo al descubierto del hombre y de
los vecinos el odio de los romanos, el resultado podría haber
sido de desastre para comunidad El hombre evidentemente
era un escandoloso (Marcos 5:20), que hacia su sanación
doblemente peligrosa. El hombre ha sido transformado por
Jesús de un pasivo «tío Tom» en un amenazador «John
Brown», Jesús aparece como un fuereño creador de
problemas, los locales quieren que salga de su pueblo y que
nunca aparezca otra vez. El total de las acomodaciones
sufridas del endemoniado geraseno eran parte del orden de
cosas aceptado, de una manera similar a los cultos de
protesta socialmente aprobados descritos por los
antropólogos. La historia del endemoniado geraseno, así como
las otras descripciones de los endemoniados en los
evangelios, sugiere que fueron maneras regular y aprobadas
de manejar los endemoniados. Los endemoniados y los
exorcistas tenían su lugar en el sistema social así como los
saduceos, los fariseos y otros. Sólo cuando uno sobrepasaba
los límites establecidos por los poderes gobernantes o grupos,
ocurrían conflictos y las personas gobernantes actuaban para
restituir el orden aceptable de cosas, ya sea por persuasión
(como en el caso del endemoniado geraseno) o por la fuerza
(como en el caso de Herodes y Jesús, discutido arriba). La
acción de Herodes con Juan el Bautista es un ejemplo perfecto
de este patrón de conducta (Ant. XVIII: 116-19). Tan pronto
como el movimiento de Juan llegó amenazante Herodes tomó
acción: Otro ejemplo es del procurador Fadu (44-46 d.C. ) que
masacró al profeta Teudas (Hechos 5:36) y sus seguidores
(Ant. XX: 97-98). Será posible que la actividad exorcista de
Jesús en su conjunto pudiera ser entendida en términos de
este modelo? Este parece ser el caso desde el comienzo entró
en conflicto con las dos autoridades más importantes (los
fariseos y Herodes) en conexión con su actividad exorcista.
Que los fariseos tomaron distancia con Jesús como exorcista
está indicado por la acusación de que: como exorcista
práctica hechicería y él mismo es un endemoniado (Marcos
3:22). En el reporte de este encuentro hay la insinuación de
que Jesús está compitiendo con la actividad exorcista de los
Fariseos (Mateo 12:27 «hijos de fariseos» _ fariseos). En
cualquier caso, el hecho de que ellos exorcicen regularmente
indica que el exorcismos podría ser o era una parte de la
práctica del establishment médico. ¿Por qué entonces los
exorcismos de Jesús fueron más allá de los límites aceptables?
¿Cómo excedieron los límites?.
Si excluimos los celos quedan dos factores contundentes:
Jesús interpretó y practicó los exorcismos distintamente que
los fariseos y fue de este modo contemplado como un
desviado (devianf). Jesús no solamente expresó que los
exorcismos son el acto central de Dios en el mundo (Lucas
11:20). Sino que el también envió a sus seguidores en una
misión (Marcos 3:14-15). Lo que también indica la importancia
central que le atribuyó a los exorcismos. La interpretación de
Jesús constituyó una transformación radical de los valores
tenidos entre los fariseos. Ellos mismos, originalmente, había
sido un partido radical y revolucionario dentro del judaísmo
palestinense; pero la mayor parte de ellos ahora eran
relativamente) conservadores quienes se enfocaban muy
escrupulosamente en hacer la voluntad de Dios cada día /13/.
esto les permitía evitar la confrontación directa con las
terribles condiciones sociales y las consecuencias de sus días.
Ellos estaban listos para pagar no sólo los impuestos sino al
total obediencia del César a cambio de mantener su lugar
privilegiado en la sociedad galileana. Ellos estaban deseosos
naturalmente de practicar una clase de medicina refinada que
incluía exorcismos intermitentes. Pero enfocar en el
exorcismo (y otra clase de sanación es) como una forma
principal de acción no estaba dentro de su esfera
probablemente porque ellos entendieron; aun cuando
rechazaron encararlo, la conexión entre las enfermedades de
su tiempo y el sistema social colonial injusto de la que ellos
eran una parte integral privilegiada. De este modo, la
actividad exorcista de Jesús les debió parecer como un
movimiento cultural independiente que debía finalmente ser
una amenaza para su posición social. Si un buen número de
los endemoniados sanados fueron como el endemoniado
geraseno, esto debió haber exacerbado la relación entre Jesús
y los fariseos. Por lo que ellos se movilizaron contra él.
La otra autoridad importante en Galilea con quién Jesús tuvo
conflictos en relación con los exorcismos fue Herodes antipas.
(Lucas 13:31-33). La respuesta de Jesús ante la noticia de que
Herodes lo busca para matarlo («He aquí echo fuera
demonios y hago curaciones hoy y mañana) muestra, tanto
que, para Jesús los exorcismos eran una actividad central y
que fue por causa de esta clase de actividad específica que
Herodes se movilizó contra Jesús». Es significativo, también,
que algunos (aparentemente amigables) fariseos fueron los
que más le alertaron a Jesús contra la amenaza de Herodes. El
argumento precedente ha demostrado que ellos estaban
vitalmente interesados en Jesús como un exorcista. En la
parte de aquellos que hostilizaban a Jesús cuyo interés podría
muy bien haber contado con Herodes, en el momento, sin
embargo, algunos fariseos amigables con Jesús abandonaron
su posición normal y previnieron a Jesús del complot contra él.
La involucración de Herodes probablemente fue estimulada
por la expansión del movimiento de Jesús conocido como la
«misión de los doce» (Marcos 3:13-15). Los discípulos se
expandieron a través de Galilea, haciendo y predicando los
mismos casos que Jesús. Esta actividad le pareció a Herodes y
a otros similar al movimiento de Juan el Bautista e igualmente
amenazador a la posición de Herodes y de la seguridad.
(Marcos 6:14-16).
De este modo entramos una vez más a las autoridades
públicas respondiendo hostilmente a Jesús específicamente en
conexión con su actividad exorcista, porque esta actividad
amenazaba trastornar el status social y político en relación
con los endemoniados. Estaban bien tener numerosos
endemoniados de varias clases llenando varios apartados del
sistema social y estaba bien que los exorcistas profesionales
ejercieran su arte, pero no estaba bien para un exorcista no
autorizado hacer mucho sobre la posesión de demonios y
endemoniados. El identificó su sanación con la presencia
salvadora de Dios y condujo una amplia misión de exorcismo
que atrajo muchos seguidores, en consecuencia, desafiando el
sistema social prevaleciente y su sistema de valor
subyacente. Si la descripción de Josefo de la Palestina de la
época de Jesús es correcta - que estabarelativamente libre de
disturbios públicos- esta condición podría hacer de todo el
movimiento de Jesús el más excepcional visible y
amenazante. /14. Tal desafío tenía que encontrar la cabeza y
su líder liquidado. Así que Jesús, como un exorcista tomó
posesión directamente elvértice de la agitación social de sus
días y antes de llegar a ser una figura pública de estatura
suficiente, primero local y luego nacional, las autoridades
tenían que tomar consideraciones de su movimiento. El
movimiento de Jesús amenazaba consideraciones de su
movimiento. El movimiento de Jesús amenazaba encender la
mecha del descontento que apreció poco a poco hasta que
finalmente hizo explosión en 66-70 D.C. De esta manera
entonces, el primer exorcismo de Jesús lo guió
inevitablemente a la crucifixión.
A través de varios estudios científico-sociales modernos ha
sido posible proponer una solución al problema del conflicto
de Jesús con las autoridades sobre sus actividades exorcistas.
Porque, la posesión de demonios y el exorcismo eran parte
integral de la estructura social y manifestaba una manera
importante de su valor dominante de estabilidad social,
cuándo Jesús rompe esta estructura devolviendo el golpe en
su exorcismo, su mismo valor dominante de sanación social,
el conflicto entre Jesús y las autoridades públicas era
inevitable. Por medio de su actividad exorcista Jesús llego a
ser un exorcista militante, o en términos del Antiguo
Testamento, un activista profético perturbador de la paz.
(Rosen:59-64).

Copyright © 2008 Iglesia de Dios (7o. día) A.R. Webmaster