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Dirigentes y seguidores

El liderazgo es un fenómeno social dentro de un contexto histórico, en donde la


interrelación líder-seguidor es un proceso dinámico de influencia mutua que se
mantiene con la búsqueda de opciones para lograr la satisfacción de las
necesidades y metas de un grupo.

El líder es una creación y una necesidad de todo grupo humano, ya que consciente
o inconscientemente sabe que requiere de orden, dirección, organización e
integración.

Estamos viviendo una renovación y fortalecimiento de la interacción de los líderes y


de los seguidores, en un modelo más participativo y corresponsable de ambas
partas. Hoy en día, los seguidores tienden a influir más en las decisiones y a
participar más en los resultados de las empresas.

Por ejemplo, en el sector educativo vemos una participación creciente de los padres
de familia y de maestros en la solución de los problemas de las escuelas,
especialmente en el sistema educativo público.

Este nuevo mundo exige de los líderes una gran capacidad para escuchar y poner
atención a las manifestaciones que reflejan necesidades y carencias cambiantes de
los grupos. Por esta razón, el reto de todo líder es mantener su liderazgo en medio
del devenir, con el objeto de lograr las metas, conservar los principios y promover
el desarrollo de la gente.

Los grupos humanos se proporcionan a sí mismos los guías que necesitan, a


mayores retos se requiere mayor liderazgo. Los líderes son producto de la historia y
el liderazgo es fruto del proceso histórico de las masas [Karl Marx, Herbert Spencer
y Hegel].

Para que un líder sea efectivo debe tener un estilo o forma de liderazgo acorde a la
madurez técnica o psicológica de los seguidores.

Un líder debe tomar mayor responsabilidad sobre las decisiones, tiene que ser el
que principalmente piense, el que diga exactamente cómo hacer las cosas y poner
las reglas claras.

Los cuatro estilos básicos del liderazgo son:

1. Autócrata
2. Misionero o vendedor
3. Participativo
4. Demócrata
Todo líder sabe muy bien que puede ser más efectivo y vital con un grupo que con
otro. En ocasiones los líderes están tan adelantados a su tiempo, que no serán
comprendidos sino hasta nuevas generaciones.

Es dramática la falta de formación de líderes en la mayoría de las empresas. De


aquí la necesidad de propiciar y educar a los líderes de todos los niveles de las
organizaciones para optimizar la fuerza de las mismas.

La dinámica del liderazgo se inicia en la familia, en la relación padres-hijos. La


primera influencia y el primer liderazgo lo ejercen los padres, por ende, el liderazgo
de los sistemas sociales no es fruto del azar, sino el resultado del estilo de liderazgo
que se inicia en las familias.

Fuentes de poder

Liderazgo y poder no son sinónimos. El liderazgo se basa en el poder y éste es una


probabilidad o posibilidad. El poder ejercido pasa a ser “influencia”, es decir
liderazgo.

Líder es quien tiene mayor poder relativo en la interacción con otros. Así, tanto el
poder como el liderazgo son relativos a un grupo o a una persona específicos.

El poder de convencer, de unir, de motivar, de organizar, de integrar en un


esfuerzo común, es lo que hace que un líder tenga mayor o menor influencia. La
autoridad que confiere un puesto, en sí, no hace líderes a sus ocupantes.

La fuerza de un líder se la da el poder personal de sus cualidades y habilidades,


más las facultades que le otorgan su nivel, su posición y los recursos materiales y
humanos de que puede echar mano para apoyar los proyectos y objetivos
compartidos e influir en sus seguidores.

Los seguidores tienen una serie de necesidades y objetivos que consciente o


inconscientemente desean satisfacer u obtener. Entre las necesidades humanas
esenciales están: la subsistencia, la pertenencia, el progreso social y la
trascendencia.

Los seguidores deben sentir que el líder debe ser al mismo tiempo uno del grupo y
distinto de él. El líder obtiene su fuerza de la comunidad que lo apoyará y éste
estará fortaleciendo la autoestima y la autoconfianza de los seguidores.

Una primera característica que da poder es la inteligencia; la capacidad de abstraer,


de sintetizar; la capacidad de resolver los problemas que se presenten. Las
estructuras organizacionales también son una fuente de poder para el líder o un
impedimento para su efectividad [Galbraith, 1983]. La opinión pública es una
fuente de poder para el líder, o puede ser su derrota, les da o les quita credibilidad
ante los seguidores.

El conocimiento, la información y la tecnología, quizá hoy día, es la fuente de mayor


poder. Gran parte de los negocios se hacen con una información ágil y oportuna.
Otra fuente de poder es el estatus, y puede ser utilizada y manejada por el líder
tanto para su propio crecimiento y fuerza como dirigente, como para lograr las
metas propuestas por el equipo o por la organización que encabeza.

El poder económico da fuerza e influencia, aunque no necesariamente liderazgo. El


poder económico puede solucionar problemas y resarcir empresas muertas; pero
eso no es liderazgo. Sin embargo, bien manejado da una capacidad de influencia a
los líderes y les engrandece aún más sus demás fortalezas.

Un líder será más poderoso entre más habilidades y fuentes de poder pueda
conjugar en un momento dado. Una institución ágil y efectiva, sin exceso de
personal, con “la persona adecuada en el puesto adecuado”, con sistemas y
procedimientos eficaces, es una de las fuerzas principales de todo líder.

En las situaciones de desesperanza, normalmente se sigue a los “falsos líderes”,


que ofrecen soluciones mágicas e inmediatas. Los falsos líderes son capaces de
proponer opciones y la gente los sigue; pero en el fondo llevan un profundo sentido
de destrucción, y su autoestima está basada en presupuestos falsos o en el
destrucción de otros.

Referencia

1. Casares Arrangoiz, David; “Liderazgo – Capacidades para dirigir”; Fondo de


Cultura Económica; México, D.F.; 1994