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Empédocles de

6.1. Vida y obra de Empédocles

Empédocles, a diferencia

y,

at

de

Anaxágoras y Demócri

después de él

múl

TJj.

diversas

;T:,tX:

to, . Ios grandes pturatistas.

H,::,y^,tt_rósofo

á; ;i";T

pu¡9, s,r. pérronuriáui'pr"r",rta

f;;;;r:i;üil:,

-l"g.i,

-r"""i;

tiples

parecer; cónrradiótoriu,

O,.,tltico,.

místico, i"g""i.rq

nlantá ;;;;;,

fuentes, 1,1:-11tt:

su biograií1

portantes cuanto

obra. Bien dice H.

más afecta" lu

Lambridis-q;;

i"t"rpretación

-ruJ-propiu,

";r;':r_o

de su

la vida de

9::t-!: estaba i"l"gr191, r"g,-;

por poesía y verdad (Dichtuig

palabras,

así las

ñufr.freir),

tradiciones

deAechos y fantasía,

de la vida

a"-n*ieáoJ.r'lo, ""¿

.(1976,

p. Zi.

complicado

curiosidad;

una mezcla

l""Uilgrafía de Em_

Jánstituye, según

documento

pédobles

Bignone, oel más

legada

nor Diogenár'L;á;";

extravagante y

que se puede ofrecer-a.la

;i;-pJ"iii.il;

u1r critigol e963, p.2g). J. Biaez rÁñzJ, en ros últimos

años del

sigro pasado,

un gran

esfuerzo por reconstruir

los'elementos

Ia vida del filósofo-noeta,

ieparando

les de los imagina.ior, p.ro asumió una actitud hiper_

rea_

142

crítica respecto a las fuentes biográficas, según señalan

Bignone y Colli.

En todo

caso, resulta inaceptable la tentativa de

K. Freeman (1966, p. 174) de explicar los datos biográ-

licos de Empédocles como interpretaciones de sus "ip'

sissima verbarr.

Empédocles

nació en Agrigento (Akragas), alrededor

del año 492 a. de C. Sus antepasados podrían haber sido

ya que había cretenses entre los

originarios de Creta,

fundadores de Gela (metrópoli de Agrigento), pero, en

plan de conjeturas, también cabría suponer que tenía

en sus venas sangre

griegos debieron mezclarse con los aborígenes sicanos

ibérica, ya que los colonizadores

Píndaro y Si

(BroEz: 1973, pp. 105-10ó). Poetas como

mónides, filósofos como Jenófanes y Parménides, habían

visitado tal vez la ciudad. Parece además muy probable

que el joven Empédocles haya

escuchado, en uno de sus

viajes por Italia,

(Srurlrcro:

la escuela de Elea

Física,25, 19; TsoFnasro: Opiniones de los

al fundador de

físicos,

Frg.3).

En todo

caso, es cierto que conoció bien la filosofía

de los pitagóricos, no sólo a través de la lectura de sus

obras, sino también de la enseñanza oral, impartida en

las <thyasas" filosóficas de la región. Pese a la opinión

de Bidez, no resulta improbable que viajara a Egipto, lo

cual ya había hecho Tales y el propio Pitágoras. La noti-

cia proviene no sólo de autores

neo-pitagóricos, sino, al

parecer, también

Historia natural, XXX, 1, 9).

de Herodoto (II, 123) (cf.

PI-rNro:

Es seguro,

por otra parte,

miliarizado con la filosofía

que

Empédocles estaba fa-

lo cual supone que

jónica,

había leído a Anaximandro, a Anaxímenes y a Herá- clito. Igualmente cierta es la influencia ejercida sobre él por

Alcmeón de Crotona y pertenecía. Por otra

la escuela médica a la cual éste

parte, cualesquiera sean las dife-

rencias que se puedan señalar entre la antropología de

no cabe duda que el

Empédocles y el dualismo órfico,

espíritu del orfismo está presente en la obra del filó-

sofo. Este debió tener contacto personal con los grupos

mistéricos, tan florecientes en la Magna Grecia de la

época.

t43

"L,a mayor parte de las tradiciones relativas a los

,., interv

-J"

lósofos antiguos nos revelan la huella

,

.

ción en los asuntos de

las ciudades. Esás tradiciol

las

escuelas, no carecían

l"J lr"

"rr"r'

realmr

se

Zenón

"Siáez. t-;;;"I"y*

conservadas en el seno de

fundamento histórico. podemos

Pa¡ménides

dio.leyes

los

eleata,

beló contra el tirano Nearco,,, ¿ice

uSería, pues, bastante extraño

que

permanecido ajeno a las cuestiórre,

y no nos asombraríamos de teresarse por los asuntos de

l:*::^:l

-a

y

Empédocles.hubiéra

poiíti.u, o

"o"iuiéi

470, i;

verlo, désde el año

Agrigento" (1973, pp. iij.

Timeo (Frg. gIa),

dáocráticir; q.,J

con pretensio-

]iÍ]:^f i:rgtetes refiere que_no-deieaba ei poá.;'y A;"

,rlotro. que se lé ofrecía (Frg. óá riose). é"g?"

urogenes Laercio,

el cual

a muerte a un magistrado

lo mismo afirma

explica que tenía tendencias

hizo condenar

nes.de tirano, que se opuso al-propósito áÉl-;;;;

Acrón que quería levantar un

padre en la

monumento fúnebre a su

favor de la democra_

según advierte

p;;,

Acrópolis (VIII, 63-65)

de posición án

Su decidida toma cia contrasta con su ya,Timeo (Drócexes

ll:

Itj:U::?^r--t

sjtuación econOmica,

LAERcro,

VIII, óó).'por-otra

Zeller,_que no pone en

Empédocles, encuentra

duda la ideología democrática dé

en eilo

una üzón para cuestio-

que

aunque ds cierto

6r-uron un par-

s" filiación pitagórica l"Io,

sus

primeros discípulo,

rroo arrstocratizante,

cuyo programa se basaba en la

leyei e instituciones de los anti_

apartaron de

restauración de muchas

gli::

9".io:,

los pitagóricos posteriores se

euos n

.Empedocles es

este aspecto, y Alcmeón (cuya influincia

clara) era un

sobre

defensor de Ia oisonomía>,

es decir, de la igualdad ante_ la

poner,. por eso, que ya en vida de pitágoras

se dividió en dos grupos con ideas

ley. Tannery llega a su_

Ia escuela

políiicas contrarias

Í9:9o"1, rr+8, p, issi ¡. su""itlsí8", ;. :rle; G.Gr¡NN_

ANroNr: 1962,p.159).

político.

,^l,l^l1P_"_de

no

democrárico que asumió Empé_

enteramente de ,., pL"_

qocles

sonalidad de psicagogo., d-e místico

estuvo desvinculado

y de mago. Renóvó,

por la religiosidád

:?^::. T^"^1: y" poco inclina.do a aóepta. ra-, cosmágá-

nras y teogonÍas órficas, el interés

mística, pero, como observa Bidez, "á-áit"r"rr"ia de pi_

t44

tógoras no reservó su predicación a un círculo egoísta

vez primera intentó enseñar

de iniciados>>, sino que (por

I las masasD (1973,p.134):

Cual un dios inmortal y no en modo alguno mortal

para vosotros, deambulo por todos honrado, como se

ve, ceñido de bandas y de floridas coronas, y cuando

con ellas arribo a las prósperas villas, soy por hom-

bres y mujeres t¡enerado,

(31 B 112)

Empédocles

definitivas

recibió influencias órficas (aunque no tan

como Kern supone) en su cosmogonía y qui

zá influyó

envolvía,

a su vez en los órficos. Su prédica teológica como la de Jenófanes, una crítica del antro'

pomorfismo propio de la religión pública y popular. A tal prédica estaba vinculada una doctrina de la metem' psicosis, sobre.la cual se fundaba su e-nseñanza moral,

óentrada en un precepto

análogo al de su contemporá'

abstinencia de carne

y la

neo, el indio Mahavira: la

prohibición de matar cualquier animal (318 137). Como

en las raíces del jainismo

y del budismo, tampoco falta

en esta prédica de Empédocles una actitud pesimista

frente a la existencia humana: (¡Ay de mí! ¡Oh desdi-

chada raza de los hombres, oh desgraciada, luchas y llantos has surgido!" (31 B 124).

de qué

La tradición refiere varios milagros obrados por Em-

haber resucitado en

pédbcles, como, por ejemplo,

el

Agrigento a una mujer muerta mucho tiempo atrás. Dió-

genes

a su maestro Empédocles practicar

Laercio refiere que Gorgias

decía haber visto

la magia (VIII, 59).

Por otro lado, Empédocles fue también ingeniero y

médico. Se cuenta que en Selinunte acabó con las ema- naciones pestilentes de un río por medio de una obra

de ingeniería hidráulica. Los fragmentos conservados

nos demuestran que no ignoraba la anatomofisiología y

la higiene, aunque no contengan referencias a la tera'

péutica

y la farmacología

(Plrnro: Historia natural,

XXXVI, 27,202).

Es probable que estudiara medicina,

como sugiere

tona. Según Sátiro, además de médico, Empédocles fue

Bidez, en la escuela de Alcmeón de Cro-

excelente orador (DróceHes LAtRcro, VIII, 58). Aristó'

teles lo consideraba como el primer

retórico (Ssxro

t45

Enlpfnrco: Contra los

matemdticos,Vll,6) y euintili

que, después de los antip

oratori

opina que fue el primero

poetas, se ocupó de la oratoria (Instituciones

III,

p-roducido

ello mediante una

léctica y la elocuencia> (1973,

Como

1, 8). Bidez le atribuye, por eso, el mérito de ha

"las primeras obras de verdadera retórica,

combinación de la fraseología, la d:

p. 154).

predicador, médico, taumaturgo, recorrió I

y de la Magna Grecia. oHabía

-añade

adqu

el mismo Bidez- la mavc

especie de viaje triunfal a i

¡

ciudades de Sicilia

rido en todo el país

celebridad; reaTizó una

vés_de las

el deseo de

ciudades que antes había visilado, movido

aprender.> Estuvo en la colonia panheléni

después de su fundación (DrócnNrs Lar

VIII, 63). Suldas

con Acrón, p,

de Turio, poco

cro, VIII, 52). Más tarde, según recuerda A

visitó Olimpia (DrócEnns Lnnncro,

mente Empédocles arribara

fiere que llegó asimismo a Atenas junto

tal noticia no es suficiente

para demostrar que efecii

a la ciudad de

pericl

Parece que sus enemigos

políticos

impidieron su re.

torno a Agrigento y tuvo que volver al exilio.

"Los historiadores antiguos no tenían, por lo demás,

noticia sobre sus últimos años. Timeo lo hace

Peloponeso, pero infiere esto del solo hecho

patria no quedan rastros de su tumba.

muerte en el año sexagésimo de su

(1953, pp. 109-110). Ségún una di-

que su muerte quedara igno_

fue ariebatadolor

volcán despidió su

engaño (DrócEnns

i ninguna

morir en el

de que en su

Aristóteles sitúa su

yida_1, dice Bignone

fundida leyenda, a fin de

rada-por el pueblo y se creyera que

los

broncínea

Lnnncro, VIII,

dioses, se arrojó al Etna, pero el

sandalia, descubriendo el

70; Esrnanórri,

VI, 274).-La leyenda es

pisone.s,

464 y sigs.),

aludida por Horacio (Epístota a las

desarrollada en una

tragedia (De Tod. aes nmpéaoaei¡

poema (Empedoctes on Aetna) conciudadanos de Empédocles

Agrigento, despuéi de su

por Tlólrterlin y en un

por Mathew Arnold. Los

le erigieron una estatua en

muerte, pero no se sabe si esto fue antes de la destruc-

ción de la ciudad por los

cartagineses o después, al ser

trasladada,

reconstruida por los romanos. La misma fue

en todo caso, a Roma y ubicada frente al Senado (Laru"

BRrDrs: 1976,p.21).

146

De las diversas obras que alguna vez se han atribuido a Empédocles sólo dos pueden considerarse tales. Las

lragedias que, según

57-58) fueron probablemente obra

Jerónimo, había compuesto (Dró-

r;rxss Larncro, VIII,

cle un

sobrino suyo, que llevaba también su nombre.

l-os escritos sobre

cionan no son lal

política y medicina que algunos men- vez sino capítulos o secciones del

tratado Sobre la naturaleza (Perí physeos), que consti-

tuye, junto con el poema Purificaciones (Kathármoi)' la

obra áuténtica de Empédocles.

juventud, mientras el Sobre

la naturaleza constituiría un producto de la edad ma-

de la ciencia sobre la

Según Bidez, las Puri-fi-

t:aciones serían obra de la

clura, y

revelaría un predominio

rnística. Wilamowitz opina,

por el contrario, que las

Purificaciones son obra de la madurez y del destierro,

que suponen una conversión religiosa, mientras el So-

compuesto durante la

del filósofo. Puede decirse que hoy los autores (Bignone, Robin, Rivaud,

bre la naturaleza habría sido

florida juventud

la mayoría de

Reinhardt, Zafirópttlo,

Purificaciones son

cuenta que

y

ftcaciones,

consideran que las

cronológicamente posteriores al So-

bre la naturaleza. En cualquier caso, conviene tener en

no existe una verdadera ruptura estilística

doctrinaria entre ambos poemas. En ambos se reve-

ian, como muestra el padre Lagrange, elementos mís-

ticos y religiosos,

aunque éstos se acentúen en las Puri-

Capizzi, etc.)

que, según

cree Souilhé, contienen las

del Sobre la naturaleza (1'932'

consecuencias morales

r,23).

6.2. El pluralismo cualitativo y los cuatro elementos

Antes de Empédocles la filosofía griega está domina-

da por dos formas de monismon: el dindmlco ", propio

de los jónicos, y el estdtico *, que corresponde a los

eleatas. El agrigentino, partiendo precisamente de jóni

cos y eleatas, propone una

primera filosofía natural

pluralista ". Igual que Anaxágoras, comienza por negar

la realidad de todo cambio

sustancial. Fiel al principio

t47

lrl

i

'. ¡

parmenídeo (ex nihilo nihil),

sostiene que nada nace ni

perece, nada llega al ser desde el no ser o al no ser des_

de el ser, nada se crea y nada se aniquila (31 B 11): .De

lo que no ,es, es imposible que algó nazca; inviable e

inaudito

resulta que el ser sea destruido;

siempre esta_

allí, y en él siempre podrá uno fundarse" i¡t e tZ).

En el Todo, es decir, en la Esfera, en lo Uno,

el vací-o

Todo que está vacÍo o que

}i

el

no existe: nNada hay en el

esté en exceso) (31 B 13). pero si en el Todo el vacío

no ser ¡o existen, ¿de dónde

-pregunta_ podría pro-

(31 B 14)

venir algo absolutamente nuevo?

co y polÍtico, no puede

ni relegar al plano de la mera

lidad, presupuesto de la ciencia

Por otra parte, Empédocles, médico e ingeniero, físi-

desechar la experiencia sensorial

opinión (dóxa) la plura_

empírica y de la mili-

tancia social. Si lo hiciera, la múltiple aótividad que

confiere sentido a su vida quedaría minimizada, y el

p.roblema básico que, como un desafío, se planteá la

filosofía natural de su

b explicar

los fenómenos) quedaría

lesios y como Heráclito, no puede menos de admitir la

realidad del

época (cómo justificar

negado. por eso, como lós mi-

movimiento. La previa adhesión al principio

embargo,

a reducir todo móvi

eleático lo obliga, sin

miento a la traslación, esto es, al movimiento local, que,

tanto él como Anaxágoras, consideran sin duda comó el

más accidental de

afecta el ser esencial

todos los movimientos, en cuanto no

de las cosas. Estas son así pro-

ducto de la unión

de las sustancias en el espacio. Fero

tal concepción. supone precisamente la existencia de

sustancias, es decir, de, realidades

múltiples (no de ,una

no surge de la

realidad

unión de otras sustancias anteriores, sino que is inge-

única), cada una de las cuales

nerada, eterna e imperecedera.

precisamente los elemerrtos, principios

Dichas susiancias són

originarios e irre_

ductibles, que sustituyen a la ophysis> única de Anaxi-

mandro y Heráclito.

más fácil de entender

mogónico. Un

s-eguida, a quien quiere

los elementos deben

La pluralidad de los mismos hace

, pata Empédocles, el proceso cos_

problema se plantea, sin embargo, en

comprender el origen

si

y ét fun_

damento de este pluralismo:

ser más de uno, ¿por qué precisamente cuatro? La teo-

ría de los cuatro elementos es formulada explícitamente

148

por Empédocles,

iosofía *it-u.

universal;

.Ienófanes

pero su gestación es inicia con la fi-

Táles habla del agua como principio

Heráclito, del fuego;

Anaxímenes, del aire;

se refiere a la tierra como madre de los seres

vivos. Por otro lado, aun dentro de un esencial mo-

nismo, Anaximandro opone

lo caliente y lo frío; Par-

rnénides, 1o oscuro y lo luminoso; Heráclito habla de

tres transformaciones inmediatas

del fuego, que son

aire, agua y tierra. Debe tenerse en cuenta además que

los pitagóricos' Kern

cl número cuatro era sagrado para

opina que Empédocles deriva

mogonía órficá. Después

teoiía elemental en la nada al hitemorfismo

-"),

sus elementos de la cos-

de Empédocles, acogida su

física aristotélica (aunque subordi-

pasó a ser la base de toda la

química antigua, medieval y

iuando

Empédocles habla

cn cuenta unte todo los

que ]a experiencia

lido es la tierra;

otros tres elementos, según nos

cstado de la materia,

rnite el tránsito de

y de lo líquido

Lomún det

moderna hasta Lavoisier'

de cuatro elementos tiene

estados físicos de la materia

vulgar y científica- le revelan: lo só-

lo líquido, el agua;

lo gaseoso, el aire

por Empédocles alos

(31 B 17). El fuego es contrapuesto

informa Aristóteles (Me-

tafísica,985a), y ello sin duda porque no representa un

sino la energía material que per-

lo sólido (hielo) a lo líquido (agua)

a lo gaseoso (aire) en la experiencia

y aun del mago' Aquí,

la bipartición parmení-

hédico, del ingeniero

más que una reminiscencia de

<téa, c-omo cree Zellet, hay

heraclítea del ufuego

una influencia de la doctrina

siempre viviente>' Es claro, sin

embargo,

nos.

mentos, caracteriza a

que los cuatro elementos son igualmente eter-

la teoría de los cuatro ele-

Riistóleles, al adoptar

cada uno de ellos mediante dos

el aire, cálido y

tierra, fría y seca

cualidades: el fuego es seco y cátido;

húmedo; el agua,

húmeda y fría; la

(Sobre et cielo, 302a; 3lla). Tál

determinación de los

elementos a partir de dos pares de cualidades opuestas

no se encuentra en Empédocles,

pero tiene origen en

algunos calificativos que encontramos en el texto del

po.-"-u físico. En todo

caso debe quedar claro que,

para Empédocles, los elementos no se transforman unos

ln

otros. Si así fuera,

no habría cuatro, sino, en reali-

dad, un solo elemento y se habría retornado simple-

r49

mente a Heráclito.

indica con la frase

Muy bien anota Bignone: <Esto lo

qué frecuentemenie

repite: ".estas

opá_

oü*

'pri".ipi"'

-

las que exiisten,,,

áeviene

po.'

-l.r.rr.rtubles

se

aniquilaría.

sólo modo se debería

y su devenir>

Colli

y otros

cosas (o sea, los

elementos) son

niendo los elementos a toáo

lo que

de las mezclas. Se trata_de la aplicaciór, a" ,rr,

del

ser, sin Ia cual éste

embargo, consid".u

Empédocles, sin

las

sustancias primeras,

negar la

eleático,-y-a que para parménides ta inmutabilidad es

una.cualidad

porque de otro

realidad del munáo sensible

Como Ze|er, Mondotiá,

Bignone una mera

(1963, p. 532).

autores, considera

inferencia'L q;;

de los

Aristóteles dice sobre. la

mutua t.un.iormución

to

elementos-empedócleos.(Sobre

rrupción,315a). En la física

ción puede

no son, en última

materia y forma, rales más primitivas

Kranz- ha puesto

d_oxógrafos .

giiira"ian y U ci

transforma_

aristoté"lica tal

.darse precisament" poiq"L los elementos

Compu"stos á"

no representan sino las formas natu-

instancia, elernentds.

y simples.

de reiieve la relación que algunos

Arcro, I,

(Trornasro: Sobre et sentiáo,59;

(31 B 23). Sobr"

Capizzi, otros

15, 3) establecen entre

en. Empédocles

elementos y .oio.", elementales

han insistido tam_

"rio

autor", 1eig.ro.r", JoeI,

bié^n, según señala

Zafiropulo, Calogero, étc.).

6.3. Amor y odio: Ia fuerza bipolar

Empédocles

representa, como vimos, un

la

"physiso

pluralismo,

po,

"*pr"riJn

.orur, (téssa_

material de

cual

de

en cuanto

ra

sustituye

única de to, jOrri.o,

según

o

cuatro elementos. Estos

del filósofo, <las cuatro

constituyen,

de

raices

t;da; h,

la

causa

pdnton ridsómata), es decir,

seres (31

B

107). Son

(ex

quo).

y

todos los

lo cual todo se hace

aquello .o" to

péro

los

I;

milesit,

p.i""ipios

q". separa más

.ro es tanto

en

trlá.

a Empédocles de Heráclito

::T:lr^9

cre

uno

aquello

hlber. postulado'c"ut.o

solo cuanto la

disociación que esiablece enire

cual toaé se hu." y

se

hacef entre

uq""ii"

en

lo que

Áaterial, (hyle)

con lo cual o de lo

cuya

gracias a

términos arisrotélicos se llamaría .;;;r;

actividad--todo

150

y lo que se denominarÍa <causa eficiente" (tó kynésan);

t'rrtre la materia y la fuerza.

Para los filósofos jónicos ambos términos estaban

rrrdistintamente

por la uphysis" única' al mismo tiempo materia

.representados

era

Así, el fuego de Heráclito

rrniversal y universal principio de movimiento (cf' capí-

trrlo 4). Para Empédocles

rrrateria, pero no principio

¡rresenta óomo algo pasivo,

i,tn".u, por un

los cuatro elementos son de movimiento. Se los re- que debe ser movido desde

priniipio distinto y en cierta medida

y

Empédocles

acaba por primera vez con

en ello tienen razón, aun cuando Amor

lrascendinte a ellos. Zeller y Windelband sostienen, con-

tla Rohde, que cl hilozoísmó.

y Odio no sean fuerzas o causas motrices ajenas por

completo a la materia.

En efecto,

oternas,

frente a las cuatro materias originarias,

pasivas, pone una doble energía o fuerza bipo-

pero esencialmente ac-

lar,

riva: el Amor (philía) y el Odio (neikosl. Amor y Odio

también eterna y originaria,

constituyen la iausa motriz y eficiente que, a partir

cle los

cuatro elementos y obrando sobre ellos, produce

la muerte del universo. Empédocles da

cl nacimiento y

¿rsí un primer

paso hacia la constitución de un dualis'

dará otro; sólo con Pla-

conceptual y definitivamente la

tno" rietafísicó", Anaxágoras

tón quedará constituida

t-rposición

Amor

entre materia y espíritu' y Odio representan, sin

duda, la fuerza centrí-

La observa-

cual el Amor para

peta y la fuerza centrífuga respectivamente'

ción de Burnet (y

otros),

según

la

unir tiene que dividir,

sidera el pioceso

campo de acción

p"tt*du

pierde importancia cuando se con-

total, es decir, la cosmogénesis como

de la fuerza bipolar. Esta fuerza no es

psíquica' Em-

sin duda como una pura potencia

pédocles la concibe como algo que

y q.t"

toJ

"r

poi

"t,

por

ejerce

y

pttá

loet

miento y de vida

el mism-o fuego-logos

está en el espacio

tanto, material. Se mezcla con los elemen'

inmediata acción sobre ellos. Pero tampoco

en parte

materia, como sostiene Diels, seguido

y

Nelod,

sino materia dotada

de auto-movi-

(como el aire de Anaxímenes, como

de Heráclito), por contraposición

inerte e incapaz de moverse por

misma, representada por los cuatro elementos' Empé-

a la mera maleriá

151

considera que la causa eficienre

los caracteres de Ia

y

conserva 1^o:1"r

(Amor y

Odio)

.,rurió

nphysis, jónica

"r,

otras palabras,

es materia

vida, pero al mismó

(ios

la causa material

mente

propiamente

de Anaxágoras

que en el Nous

el

docles como

encaminan

tiempo sostiene que

es

algo pura-

-materia

cuatro .i"-."i"rl

o, en

pasivo e inerte,

dicha. Algo

pareci¿o ,"á"a.

t.t.

elemento

con el Nous

Z), aun-

y

,

y las hámámeriá,

se

subraya

el

"up¡t.rlo

i"t"f""t"áí

Amor-Odio et elementó volitivo

Anaxágoras abandonaí

postulan no

y vitat.

Tanto drt¿-

por el

el rnonismo

pluralismo, en cuanto

tancias

una, sino varias sus_

mismo tiempo se

al hitozoísmox

erementos, ho-

tnmo

ójio,

a

un pleno

originarias y eternas,

hacia el

y al

dualismo y po.r".,

al distinguir la causa

meomerías)

de

I!"1tl.Ninguno

materiai (cuatro

la causa eficiente o motriz

de

los

dos

filósoio.

""u

ii"gu

dualismo ni diferenci a todavía

y otra espiritual; ambos conciben cg1t9- algo parcialmente-material,

el

mente la

goras, el Nous

homeomerías, sino

."riu"cia material

aún la causa eficiente

pero

-oporr".

-tt.ir.

la

ambos superan

funcional_

En Anaxá-

masa

de

las

hilozoísmo por el solo hecho'd"

causa material a la causa

no sólo es distinto de

también (relativamente; trascenden_

Odio, aunque diferen_

."

."puru., entera_

te a ella; en

tes de Ios cuatro

Empédocles, Amor y

elementos, ,rrrau

hace,

según

se

mente de ellos. Esto

verá, quó Empédocles

tiernpo, cosa que

por qué'en

como

ani_

no supere aún la noción cíclica del

:*:9:

"1Anaxágoras.

tragmentos

,Esto

argu_nos

todas

madas (31 B 103;

es_urr

alma (Sobre

110)

equívocamente. que

el

- Si se pudiera decir

y

1ll1*t:".do

(aunque

explica tu-üie"

las cosas aparecen

por

qué eriiiát"te. considera

de los cuatro elementos

caáa ^u.ro

alma,404b,13).

que Amor y Odio constituyen el

sea un alma semi-materiat, como

que el alma estaría piesente

y

en

cada parte del

Todo.

oprna

en el Todo, en cada elementb

Recordamos que,

¿atlrópulo), es claro

para el estágirita, ta iausa eficiente

suele identificarse con lá causa

De cualquier modo, en vez

:n

tos. seres orgánicos

rormal, esto es, con el alma.

1", fit-1.

qeDro

que cada elemento

.rn alma, Aristóteles

cada

elemento

puede

decrr que <tiene> un alma.

",

Si

ser designado con el nombre de un dior, ., porque,

t52

como los dioses de la

lán dotados de vida,

mitologÍa, ellos son eternos

aunque

y

es-

esta vida les venga de

afuera, es decir, del Amor-Odio, que todo l