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SUMARIO el malpensante n° 149 • febrero de 2014
© paul aitchinson

8 Iceberg faceta. Algunos quieren llegar lejos, él quería llegar


Una aclaración sobre nuestra campaña de fundraising. alto. ¿Hasta dónde llegó este enorme pelirrojo?
columna de juan forn
10 Tenemos que hablar de ted
Las charlas ted se han convertido en un poderoso 16 Las múltiples vidas de dos Vidales
instrumento de divulgación. Al margen del gran una entrevista con carlos vidales
optimismo que generan en una fiel comunidad El poeta Luis Vidales y su hijo Carlos atravesaron el
de seguidores, la incidencia de sus ideas es siglo xx de punta a punta. Durante ese trepidante
prácticamente nula. ¿Algo está mal con ted? Este recorrido vivieron los episodios más diversos de la
conferencista aprovecha su charla para responder. historia literaria y política reciente del continente.
por benjamin h. bratton En esta entrevista, el hijo del gran poeta quindiano
repasa ese largo anecdotario protagonizado por él
14 la tierra elegida y por su padre.
Nadar va en globo al cielo por fredy yezzed y andrea pinzón
Gaspard-Félix Tournachon, mejor conocido
como Nadar, es recordado por su trabajo fotográfico. 32 Quantofrenia
Sin embargo, pocos lo conocen en otra ambiciosa La responsabilidad social es un factor indispensable

6
para todas las empresas. ¿De qué manera se viene tutas se ven obligadas a extender sus carreras hasta la
implementando? La respuesta en cifras. vejez o a ingeniárselas para sobrevivir durante el reti-
por cifras y conceptos ro. ¿Cómo resolver esta situación en países donde el
trabajo sexual no está claramente regulado?
34 Doce días sin redes sociales columna de mauricio rubio
diario de una adicta en abstinencia
¿Cómo transcurren los primeros días del año, lejos 56 Miriam Gómez vuelta a visitar
del ruido digital y de la urgencia de compartirlo En noviembre de 2013, Galaxia Gutenberg publicó
todo en las redes sociales? Una de las primeras tuite- Mapa dibujado por un espía, la tercera obra de Gui-
ras registradas en Colombia narra su experiencia. llermo Cabrera Infante editada póstumamente. En
por natalia vivas velasco esta entrevista, la viuda del escritor repasa recuerdos
desvaídos de Cuba y narra sus avatares en la tarea de
42 Poema para las tetas preservar la herencia literaria de Caín.
por sharon olds por sandro romero rey

44 no lo veo claro 64 Bellissima


La mala La gran belleza retrata la vida frenética de Roma y su
En noviembre de 2013 fue publicada una biografía espíritu abúlico. Paolo Sorrentino, director de este
no autorizada de Lucía Hiriart, la viuda de Pinochet, filme próximo a estrenarse en el Festival de Cine
firmada por Alejandra Matus bajo el título Doña Lu- de Cartagena, nos muestra lo que sucede cuando la
cía. Esta reseña es también una mirada al significado belleza se extingue en la vida de un hombre.
histórico de esa figura nefasta para los chilenos. por juan carlos gonzález a.
columna de andrea palet
68 en uso de razón
46 Breviario El Estado colombiano: de católico a cristiano
Como decía Juan Gelman La Constitución de 1991 fue el resultado, entre
El pasado 15 de enero falleció en Ciudad de México otras razones, de un gran esfuerzo por establecer
el poeta argentino Juan Gelman. Affonso Romano un Estado laico. A pesar de las reformas, el reciente
de Sant’Anna reconstruye el reencuentro entre el escándalo de los Piraquive ha arrojado luz sobre
poeta y su nieta desaparecida durante la dictadura el hecho de que la política colombiana cada vez es
argentina. menos católica, pero más cristiana y corrupta.
por affonso romano de sant’anna columna de hernando gómez buendía

Severo Sarduy: una impostura pintarrajeada 70 Hongos


Desde que abandonó Cuba, en 1959, Severo Sarduy un cuento de guadalupe nettel
escribió cerca de mil cartas a su familia. En algunas
de ellas da testimonio del poder de la música y la 80 coda
importancia que esta tuvo en su obra. Ocho notas sobre Maquiavelo
por orlando gonzález esteva Cinco siglos después de su publicación, la obra más
reconocida de Maquiavelo continúa siendo poco
50 El juego más hermoso leída y frecuentemente reducida a una máxima que
No se trata solo de las estrellas renovadas, ni de desvirtúa su alcance. Aquí, una nueva y cuidadosa
los muy frecuentes partidos épicos; tampoco de la lectura de El príncipe.
extrema dificultad ni de la brutal exigencia física para por jesús silva herzog-márquez
jugarlo. Entonces, ¿en qué radica la fascinante belleza
del tenis? 82 el último de la fila
por geoff dyer Por Oğuz Gürel

54 prostitutas www.elmalpensante.com
La jubilación de las prostitutas facebook.com/elmalpensante
Mientras las bailarinas de striptease y las actrices Twitter: @malpensante
porno tienen derecho a seguridad social, las prosti-

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ICEBERG Ideas, apuntes, críticas, tendencias, habladurías

fondos para el malpensante mos dirigirnos si no a nuestros


lectores? Ellos son quienes más
En octubre El Malpensante cumpli- quieren la revista y quienes más se
rá 18 años, todo un récord para una benefician de que salga publicada.
revista literaria y de periodismo Dicho de otro modo, la revista
narrativo en Colombia. Han sido que usted está leyendo se hace
18 años de diversión, de polémica y para usted, pero por eso mismo
de aprendizaje, tanto para los lec- no puede existir sin la colabora-
tores como para los editores. En ción de personas como usted.
1996 creíamos que nos las sabía- Algunos vieron con preocu-
mos todas. Obviamente no había pación el hecho de que estuvié-
tal. Teníamos apenas las ilusiones ramos pidiendo su apoyo. Otros
adecuadas y las ganas suficientes captaron la idea, comprendieron
para no sucumbir en el intento. nuestros seguidores vive fuera de las dificultades que entraña un
Algo con lo que no contábamos Colombia, lo que ratifica que conta- proyecto de esta índole y reco-
era nuestra creciente soledad. El mos con una considerable influencia nocieron que el fundraising es una
Malpensante, sin que ello entrañe internacional. Nuestra página en práctica habitual en todo el mundo
ningún mérito, es a estas alturas Facebook tiene más de 395.000 para financiar proyectos culturales.
la única revista de alta cultura que likes. Somos, por mucho, la principal Las campañas de consecución de
queda en el país. Nadie más publica marca cultural colombiana en las fondos tienen que ser sucesivas
en papel, y para el amplio público, redes sociales y nos conocen y nos y han de tener objetivos claros y
cuentos, ensayos, poesía, debates leen las personas más influyentes del prometer cosas que se cumplan. No
intelectuales de fondo y el resto de país. Sin apenas darnos cuenta, nos estamos pidiendo dinero para salir
géneros que son usuales en nuestras fuimos convirtiendo en una institu- a almorzar o para pagar la próxima
páginas. Sí, está Arcadia, pero sin ción importante. nómina; lo pedimos con objeti-
pretender desconocer sus cualida- Por eso resulta todavía más difícil vos específicos. Los proyectos de
des, hay que decir que esa revista se entender que haya sido tan compli- calidad, la publicación de reconoci-
dedica más que todo a la divulgación cado financiar un proyecto como das firmas y el espacio para nuevos
cultural y a dar noticias. También este. Esa, sin embargo, es la cruda talentos implican, aparte de tiempo
debemos mencionar unas cuantas realidad: seguimos cargando con un y esfuerzo, mayores costos. Primero
publicaciones universitarias pulcras pesado déficit. Sería largo detallar se nos ocurrió que era indispensa-
y de buena calidad, como la Revista lo que hemos hecho a lo largo de ble apoyar nuestra relación con los
de la Universidad de Antioquia, con la los años para conseguir los apoyos ilustradores que le dan el estilo a El
aclaración de que tienen un alcan- institucionales, filantrópicos o em- Malpensante. Luego, y siempre, les
ce limitado. En fin, otras al menos presariales que hubieran permitido sugerimos a nuestros amigos que
publican crónicas como lo hacemos que nuestra operación dejara de ser regalen suscripciones, por ejemplo,
nosotros; bien por ellas. deficitaria. Somos como la Cenicien- para Navidad. Muchos lo hicieron.
Varias veces el Estudio General ta; seguimos esperando al príncipe Pronto vendrán otras campañas.
de Medios ha registrado que tene- azul y él nada que asoma la cara. Nos sirve cualquier apoyo grande o
mos más de 100.000 lectores y nos En todo caso, necesitamos pequeño, así que manos a la obra,
siguen en Twitter 440.000 personas. fuentes adicionales de recursos. querido lector. Usted, aunque no lo
Es preciso subrayar allí, además, una Por lo tanto, empezamos a fines del crea, es el príncipe azul. ~
diferencia crucial con el resto de las año pasado una primera campaña
revistas locales y es que el 40% de de fundraising. ¿Y a quién podía- —Andrés Hoyos

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9
© tongro images • corbis

POR BENJAMIN H. BRATTON

Traducción del inglés de Patricia Torres

Las charlas ted se han convertido en un poderoso instrumento


de divulgación. Al margen de su popularidad y del gran optimismo
que generan en una fiel comunidad de seguidores, la incidencia
de sus ideas es prácticamente nula. ¿Algo está mal con ted?
10
n nuestra cultura, su trabajo no merece apoyo porque el público no se sien-
hablar sobre el futuro es a veces una for- te bien escuchándolo?
ma sutil de decir cosas sobre el presente Pienso que la astrofísica manejada según el modelo de
que, de otra manera, sonarían demasiado American Idol es una receta para el desastre de la civiliza-
fuertes o implicarían asumir riesgos. ción.
Pero, ¿alguna vez se han preguntado por qué solo una
pequeña parte del futuro que prometen las charlas ted ¿Qué es exactamente ted?
llega a convertirse en realidad? ¡Tanto potencial y entu- Tal vez es la propuesta según la cual, si hablamos lo
siasmo, pero tan poco cambio real! ¿Acaso son las ideas suficiente sobre ideas que puedan cambiar el mundo,
las que están erradas? ¿O quizás el error radica en la idea entonces el mundo cambiará. Pero eso no es cierto y ese
acerca de lo que las ideas pueden hacer por sí mismas? es el segundo problema.
Escribo sobre las complejidades de la tecnología y la La sigla ted se refiere a Tecnología, Entretenimiento
cultura; sobre cómo las tecnologías permiten la creación y Diseño –enseguida hablaré un poco de los tres–, pero
de ciertos mundos, pero son las estructuras culturales las creo que en la actualidad la sigla ted alude, de manera
que determinan cómo evolucionarán esas tecnologías. Es más amplia, a una mezcla de información y entreteni-
el espacio en que se cruzan la filosofía y el diseño. miento que se ha vuelto una especie de gran iglesia para
Así las cosas, la conceptualización de las posibilida- gente pseudoculta.
des es algo que me tomo muy en serio. Por esa razón, yo, El recurso retórico principal de las charlas ted es
y muchas otras personas, consideramos que desde hace combinar la epifanía y el testimonio personal (el “epifa-
tiempo llegó la hora de dar un paso atrás y hacernos unas monio”, podríamos decir), a través de lo cual el orador
cuantas preguntas serias sobre la viabilidad intelectual de comparte un viaje personal de descubrimiento y recono-
cosas como ted. cimiento, y sus triunfos y tribulaciones.
De tal forma que mi charla ted no tiene que ver con ¿Y qué es lo que la audiencia de las conferencias
mi trabajo, ni con mi nuevo libro, que es lo que se acos- ted espera obtener de esto? ¿Una revelación indirecta,
tumbra, sino con la idea de ted en sí misma: qué es y por un fugaz momento de asombro, un atisbo de que tal
qué no funciona. vez todo terminará por funcionar al final? ¿Un llamado
La primera razón es el exceso de simplificación. espiritual?
Para que quede claro, creo que es bueno pedirle a la Pues lo siento, pero eso no alcanza el nivel de los
gente brillante, que hace cosas muy brillantes, una expli- desafíos que se supone que debemos enfrentar aquí. Se
cación sobre lo que hace en términos comprensibles para trata de retos complejos, que se prestan poco a solucio-
todo el mundo. Pero ted va mucho más allá. nes obvias, fáciles. Estos desafíos no tienen nada que ver
Permítanme contarles una historia. Asistí a la pre- con las experiencias optimistas de nadie. Y si tenemos en
sentación que hizo un amigo astrofísico ante un posible cuenta lo que está en juego, hacer que nuestras mentes
patrocinador de su proyecto. Pensé que su presentación más brillantes pierdan su tiempo, y el de la audiencia,
había sido lúcida y atractiva (yo soy profesor de artes bailando como presentadores de infomerciales, es un
visuales en ucsd, así que en realidad no sé nada sobre precio demasiado alto. Es cínico.
astrofísica); sin embargo, después de la charla el posible Y además, simplemente no funciona.
patrocinador le dijo: “¿Sabe? Voy a abstenerme porque Recientemente hubo una gran polémica cuando ted
sencillamente no me siento inspirado... Usted debería Global envió un comunicado a los organizadores de tedx
hablar más como Malcolm Gladwell” . pidiéndoles que no incluyeran oradores cuyo trabajo
En ese momento casi pierdo el control. ¿Se imaginan? cubriera conspiraciones, temas paranormales, de la
Piensen en eso un instante: un científico de verdad, Nueva Era, “neuroenergía cuántica”, etc. En lugar de esos
que produce conocimiento real, debería ser más como un placebos, tedx debía buscar charlas imaginativas, pero
periodista que recicla revelaciones falsas. Esto va mucho basadas en la realidad. Hay que decir, para ser justos, que
más allá de la divulgación. Esto implica tomar algo que ellos aguantaron el escándalo suscitado por esto, así que
tiene valor y sustancia, y sacarlo de contexto para que debemos reconocer el gesto. Mucha gente se toma estas
pueda ser tragado sin masticar. Esa no es la solución para charlas muy en serio y podrían terminar dando crédito a
nuestros problemas más aterradores, más bien es uno de ideas engañosas si llevan el aval de ted. Así que nada de
nuestros problemas más aterradores. ciencia ni medicina placebo.
Entonces me pregunto: ¿acaso ted es el ejemplo per- Pero... los corolarios de la ciencia y la medicina
fecto de una situación en la cual se le dice a un científico placebo son la política y la innovación placebo. Y en este
(o a un artista, un filósofo, un activista, o lo que sea) que punto, ted aún tiene mucho por hacer.

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El recurso retórico principal de Moore también sirven para amplificar lo que está dañado.
Es más computación avanzando por el mal camino y no
las charlas ted es combinar la epifanía creo que represente necesariamente un triunfo de la razón.
Parte de mi trabajo explora profundos cambios
y el testimonio personal (el “epifamo- tecnoculturales, desde el posthumanismo hasta el post-
nio”, podríamos decir), a través de lo antropoceno, pero la versión de ted tiene demasiada fe
en la tecnología, sin suficiente compromiso con ella. Es
cual el orador comparte un viaje perso- un tecnorradicalismo placebo, jugar con el riesgo para
reafirmar la zona de confort.
nal de descubrimiento y reconocimiento Nuestras máquinas son cada vez más inteligentes, al
tiempo que nosotros nos volvemos más estúpidos. Pero las
Tal vez el momento culminante de la política y la cosas no tienen que ser así. Unas y otros podemos ser mu-
innovación placebo tuvo lugar durante la charla tedx cho más inteligentes. Es posible otra clase de futurismo.
San Diego en 2011. Supongo que están familiarizados
con Kony 2012, la campaña mediática para detener los E y economía
crímenes de guerra en África central. ¿Qué fue lo que Una mejor “E” en la sigla de ted haría referencia a la
pasó? Un buen samaritano americano, surfista y evangé- economía en lugar del entretenimiento. La necesidad de
lico, decide ayudar a los niños de África y hace un sensi- imaginar y diseñar diferentes sistemas de valoración, in-
blero video explicando el genocidio al elenco de Glee. El tercambio, contabilidad de costos externos, financiación
mundo descubre que su epifanía pública es tan superfi- de un planeamiento coordinado, etc. Porque el modelo
cial que es casi un autoengaño. La compleja geopolítica de Estados más mercados, o Estados versus mercados, es
de África central sigue intacta. Kony sigue andando por insuficiente y nuestra conversación está estancada en una
ahí. Fin. guerra fría.
¿Ven? Cuando la inspiración se vuelve manipulación, Es incluso peor cuando se habla de economía como si
la inspiración se convierte en ofuscamiento. Si uno no es fuera metafísica, como si los sistemas reales fueran solo
un cínico, debería ser escéptico. Hay que desconfiar de la malas versiones de los ideales.
política placebo tanto como desconfiamos de la medicina En teoría, el comunismo es una utopía igualitaria. Sin
placebo. embargo, el comunismo existente significó devastación
ecológica, espionaje gubernamental, pésimos carros y
T y tecnología campos de trabajo forzado.
T - E -D. Hablaré rápidamente de cada uno. En teoría, el capitalismo son naves espaciales,
Primero la tecnología... Nos dicen que no solo el nanomedicina y Bono salvando a África. Sin embargo,
cambio es cada vez más acelerado, sino que el ritmo del el capitalismo existente significa empleos en Walmart,
cambio también se está acelerando. mansiones desproporcionadas en cualquier parte, gente
Aunque eso es cierto en lo que se refiere a la capa- viviendo en las alcantarillas de Las Vegas, Ryan Seacrest
cidad de almacenamiento computacional a nivel plane- –el presentador de American Idol–... más devastación
tario, al mismo tiempo, y de hecho las dos cosas están ecológica, espionaje gubernamental, pésimo transporte
conectadas, también nos encontramos en un momento público y prisiones con ánimo de lucro.
de desaceleración cultural. Nuestras opciones de cambio van básicamente desde
Invertimos nuestra energía en tecnologías futuristas lo que tenemos con un poco más de Hayek, hasta lo que
de información, como nuestros carros, pero cuando llega- tenemos con un poco más de Keynes. ¿Por qué?
mos a casa los guardamos en una construcción kitsch, co- Los últimos siglos han supuesto extraordinarios lo-
piada de la arquitectura del siglo xviii. El futuro que nos gros en el mejoramiento de la calidad de vida. Lo paradó-
ofrecen es uno en el cual todo cambia, siempre y cuando jico es que el sistema que tenemos ahora, como quieran
todo siga igual. Tendremos dispositivos como las gafas de llamarlo, es a corto plazo lo que hace posible esas asom-
Google, pero aún usaremos trajes convencionales. brosas nuevas tecnologías, pero a largo plazo también es
¿Acaso esta timidez es nuestro camino hacia el lo que impide su florecimiento pleno. Es indispensable
futuro? No, esto es increíblemente conservador y no hay otra arquitectura económica.
razón para pensar que el hecho de tener más gigaflops
nos vacune contra ello. D y diseño
Porque si un problema es realmente endémico a un En lugar de que nuestros diseñadores sigan creando
sistema, entonces los efectos exponenciales de la ley de incesantes prototipos del mismo “elemento de cambio

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para el bien” y luego se pregunten por qué sus proyectos
no son implementados a gran escala, tal vez deberíamos Si invertimos en cosas que nos
decidir que el diseño no es una especie de respuesta má- hacen sentir bien pero no funcionan y
gica. El diseño es muy importante, pero por razones muy
distintas. Es fácil entusiasmarse con el diseño porque, no invertimos en cosas que pueden resol-
al igual que hablar sobre el futuro, es más amable que
referirse al elefante blanco que tenemos en medio del ver problemas, entonces llegará el día en
salón... que sea más difícil sentirse bien frente al
Por ejemplo...
Teléfonos, drones y genomas, eso es lo que diseñamos hecho de no resolver problemas
aquí en San Diego y en La Jolla. Aparte de las otras cosas
increíblemente buenas que hacen esas tecnologías, ellas
son la base para el espionaje de la Agencia de Seguridad Un orador de ted dijo recientemente lo siguiente:
Nacional (nsa), el sistema de robots voladores que matan “Si suprimes este límite... el único límite que quedará es
gente y la masiva privatización de la vida biológica. Eso nuestra imaginación”. Falso.
también es parte de lo que hacemos. Si de verdad queremos transformación, tenemos que
El potencial de estas tecnologías es al mismo tiem- sumergirnos en las cosas difíciles (historia, economía,
po maravilloso y aterrador; para lograr que funcionen filosofía, arte, ambigüedades, contradicciones). Hacer
bien en el futuro, hay que tener en cuenta que el diseño todo eso a un lado para concentrarnos solo en la tecnolo-
entendido como “innovación” no es una idea suficiente- gía, o solo en la innovación, de hecho impide la transfor-
mente fuerte por sí sola. Necesitamos hablar más acerca mación.
del diseño como “inmunización”: prevenir activamente En lugar de simplificar el futuro, necesitamos elevar
ciertas “innovaciones” potenciales que no queremos que la comprensión general hasta el nivel de complejidad de
se desarrollen. los sistemas en los cuales estamos inmersos y que están
inmersos en nosotros. Esto no tiene nada que ver con
Y entonces... “historias personales de inspiración”, tiene que ver con el
En cuanto a una conclusión simple... no tengo una difícil e incierto trabajo de la desmitificación y la recon-
conclusión simple, ninguna idea mágica. Y ese es, en ceptualización: lo que de verdad cambia la manera en que
parte, el punto de todo esto. Diría que si algún día se pensamos. Más Copérnico y menos autores de autoayuda
resolvieran los problemas que enfrenta nuestra especie, como Tony Robbins.
entonces tal vez muchos de los que estamos en este salón En el ámbito de la sociedad, la conclusión es que si
nos quedaríamos sin trabajo (y quizás estaríamos en la invertimos en cosas que nos hacen sentir bien pero no
cárcel). funcionan y no invertimos en cosas que no nos hacen
Pero no es que haya escasez de tópicos para tener sentir bien pero pueden resolver problemas, entonces
una discusión seria. Necesitamos una conversación más nuestro destino es que llegará el día en que sea más
profunda acerca de la diferencia entre el cosmopolitismo difícil sentirse bien frente al hecho de no resolver pro-
digital y el feudalismo de la nube (y a propósito de eso, blemas.
una historia gay de la ciencia informática y la celebración En este caso el placebo no es solo ineficaz sino peli-
oficial del cumpleaños de Alan Turing). groso, lo cual es peor. Desvía nuestro interés, entusiasmo
Me gustaría ver nuevos mapas del mundo, unos e indignación hasta ser absorbidos por el agujero negro
mapas que no estén basados en el colonialismo de los de la afectación.
pobladores, en genomas hereditarios y mitos de la Edad Vive tranquilo y sigue “innovando”... ¿es ese el ver-
de Bronce, sino en algo más... expandible. dadero mensaje de ted? Para mí, eso no es inspirador, es
Hoy día ted no es eso. cinismo.
Los problemas no son “rompecabezas” que hay que En Estados Unidos la derecha tiene ciertos canales
armar. Esa metáfora asume que todas las piezas necesa- mediáticos que le permiten encerrar la realidad y sacarla
rias ya están sobre la mesa y solo hay que reorganizarlas y de contexto... Otros grupos de electores tienen a ted.~
reprogramarlas. Pero eso no es cierto.
La “innovación” definida como mover las piezas y benjamin h. bratton (estados unidos, 1977).
agregar más poder de procesamiento no es ninguna Gran Es profesor asociado de artes visuales y director del
Idea que vaya a cambiar un statu quo fallido: eso es preci- Centro para el Diseño y la Geopolítica en la Universidad
samente el statu quo fallido. de California.

13
LA TIERRA ELEGIDA
COLUMNA DE
JUAN FORN
© gabriel díaz

Despachos más o menos confidenciales


de ese extraño país llamado literatura

Nadar va en globo al cielo

© bettman • corbis
L
os ingleses funda- deriva por el cielo, pero lo que
ron un año antes que necesita la humanidad es un
los franceses la So- equivalente mecánico de ese
ciedad de Aeronau- desafío a la ley de gravedad
tas, pero sus miembros eran llamado pájaro. Para controlar
todos monárquicos y conserva- el aire, hay que ser más pesado
dores, rancia estirpe: viajar en que el aire” (una de las cosas
globo no era una aventura para más lindas de volar en globo
ellos, era un mero pasatiempo, era que, allá en el cielo, la úni-
como la caza, el cielo como ca manera de saber si seguían
coto propio (“Sabía que Ingla- subiendo o no era arrojar un
terra era larga y era ancha, pero puñado de plumas por la bor-
no sabía que era tan alta”, dijo da y ver si flotaban hacia abajo
la duquesa de Argyll cuando su- o hacia arriba).
bió por primera vez en globo). Nadar entendía así la
En Francia, en cambio, el que bohemia: “Ser bohemio es
logró reunir a todos los apasio- fácil; se trata de ser bohemio
nados de la conquista del aire científicamente”. Antes de la
era un noctámbulo plebeyo y Sociedad de Aeronautas había
antimonárquico, razón por la creado el Club de los Bebe-
cual la Sociedad de Aeronautas dores de Agua, que imponía
francesa tuvo como padrinos a sus miembros una jornada
a Victor Hugo, George Sand, Nadar en la góndola de su globo abstemia por quincena, para
Offenbach y Julio Verne, y entre sus que los efectos acumulados de la
fervientes partidarios a Baudelaire, Aeronautas francesa, que en realidad borrachera no arruinaran nunca la
Gérard de Nerval y los demás cinco era la unión de dos asociaciones dis- conversación (Nerval, Baudelaire y
mil amigos que decía tener Gaspard- tintas: la del Estímulo a las Máquinas el dibujante Daumier eran miembros
Félix Tournachon, más conocido más Livianas que el Aire y la del del club). Nadar era por entonces el
como Nadar. Fomento a las Máquinas más Pesadas segundo mejor caricaturista de París,
Uno lee Nadar y dice: el fotó- que el Aire. Nadar formaba parte detrás de Daumier, y Daumier no era
grafo, por supuesto; pero lo de la de las dos: “A una pertenezco con la precisamente rico, pero Nadar nece-
fotografía fue un mero accidente en cabeza, a la otra con el corazón”. Vic- sitaba enriquecerse a toda costa para
su vida. Lo que a él lo desvelaba era tor Hugo prefería ponerlo así: “Un hacer realidad el sueño que tenía
volar. Por eso creó la Sociedad de globo es como una hermosa nube a la desde que los hermanos Godard lo

14
llevaron por primera vez a pasear en De la noche a la mañana, todo solo a sus amigos (el Atelier Nadar
globo: tener el suyo propio, y volar París quiso ser fotografiado por dejó 450.000 placas fotográficas
más alto y más lejos que ninguno. Iba Nadar, pero él tenía otros planes: El cuando cerró; solo 5.000 eran obra
a llamarlo El Gigante, iban a ser dos Gigante estaba listo. De sus prime- de Nadar: sus cinco mil amigos, de
kilómetros de seda y cuerdas y un ros vuelos volvió con fotos aéreas Sarah Bernhardt a Bakunin, pasando
impresionante habitáculo de mim- de la ciudad en las que se veían tan por Monet, Turgueniev, Rossini y
bre de dos pisos, en el que entrarían nítidamente los techos y los cruces Liszt). Nunca pudo reconstruir El
“veinte personas cómodas, o cuaren- de esquinas como las caras de los Gigante, solo voló en globos ajenos
ta y cinco soldados”. Napoleón iii se transeúntes por la calle mirando hasta que dejó de volar, y entonces se
interesó en el proyecto y ofreció el hacia el cielo. Pero lo que Nadar sentó a escribir las Memorias de El Gi-
dinero, pero El Gigante debía ser tan quería era volar más alto y más lejos gante y El derecho a volar. Pero antes
republicano como su dueño, y Nadar que nadie, y anunció que El Gigante se dio el gusto de contrabandear por
rechazó la oferta. volaría hasta Moscú. Alcanzó a llegar aire un manuscrito de Victor Hugo y
Su plan para hacerse rico fue hasta Hannover. Igual un récord, burlar por la misma vía el sitio de las
imprimir y vender una lámina pero el aterrizaje fue no solo forzoso tropas prusianas a París para foto-
gigante con todos los personajes de sino casi fatal también: una locomo- grafiar desde el aire las falencias de
la bohemia de París dibujados por él; tora terminó cortando las cuerdas y sus filas.
pero la lámina fue prohibida por “in-
citación a la disipación”, de manera
que Nadar pasó de la cárcel al plan B:
Iba a llamarlo El Gigante, iban a ser dos
casarse. Con la dote de la novia pagó kilometros de seda y cuerdas y un impresionante habitáculo
la fianza, llevó a la bella Ernestine
dos noches a Fontainebleau y puso
de mimbre de dos pisos, en el que entrarían “veinte personas
en marcha la construcción de El cómodas, o cuarenta y cinco soldados”
Gigante, además de comprar un
equipo fotográfico que le ofrecieron
a precio de remate. La fotografía desgarrando la seda del Gigante, la En su atelier se hizo la legendaria
podía ponerse de moda, pensó hermosa casilla de mimbre de dos primera muestra de los impresio-
Nadar, si los retratos se hacían en pisos quedó destrozada, los pasaje- nistas en 1874 (según el diario de los
copias pequeñas y se le vendían por ros saltaron antes y se salvaron por hermanos Goncourt, hasta madame
docena al fotografiado. Así que puso un pelo, Nadar se quebró un brazo Nadar estuvo allí, “envuelta en un
a su hermano al frente del estudio y su esposa Ernestine se rompió la chal celeste que el marido le aco-
fotográfico; y como, por supuesto, clavícula y las dos piernas y quedó modaba con cuidado de tanto en
seguía viéndose con sus cinco mil traumatizada de por vida: no podía tanto”). En su atelier descubrió, una
amigos, pero ya no podía invitarlos a ni mirar hacia el cielo cuando la noche de 1910, cuando tenía ya no-
casa, pasó a recibirlos en el estudio, y sacaban al jardín. venta años, que había sobrevivido a
allí le pudo su proverbial curiosidad: Para evitar la quiebra, Nadar todos sus amigos y enemigos. Había
un día sacó al patio la máquina de debió volver a su estudio y satisfacer abierto un baúl donde encontró su
fotos, sentó allí a uno de sus amigos el clamor del tout París por ser foto- archivo y se puso a mirar las fotos
y lo retrató, después probó con otro grafiado. Encaró el asunto operativa- y les fue escribiendo a mano en el
y otro más y, cuando mostró los re- mente: la fachada de su nuevo estu- reverso, con pulso tembloroso, el
sultados, todos los demás quisieron dio (de tres pisos de altura) era toda nombre a cada uno, para que el mun-
su retrato, porque algo asombroso de vidrio y en letras rojas alumbradas do los recordara, y luego procedió a
ocurría en esas fotos: Nadar no a gas hizo poner su nombre. Nadar soltarlos uno a uno por la borda, para
usaba decorados ni disfraces (como era un gigante de melena y bigote ro- ver si flotaban hacia arriba o hacia
todos los demás retratistas, fueran jos: cuando se paseaba por el estudio abajo, mientras su globo se perdía en
pintores o fotógrafos), no hacía vestía siempre una bata bermellón el cielo. ~
posar al retratado, ni retocaba la foto y los pocos muebles y objetos que
después; se concentraba en la cara, había desparramados por ahí eran juan forn (buenos aires,
en la expresión, esperaba a que la luz todos rojos. Los clientes lo miraban 1959). Su último libro, publicado
se acomodara a su gusto y lograba pasar arrobados. Pero de las fotos se en 2011, se titula El hombre que fue
sacar a la luz el alma del retratado. encargaba el personal; él retrataba viernes.

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© casa de poesía silva

El poeta Luis Vidales y su hijo

Carlos atravesaron el siglo xx

de punta a punta. Durante ese

trepidante recorrido vivieron

los episodios más diversos de

la historia literaria y política

reciente del continente.

En esta entrevista, el hijo

del gran poeta quindiano

repasa ese largo anecdotario

protagonizado por él

y por su padre.

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una entrevista con

Por
Fredy Yezzed
y Andrea Pinzón

© archivo personal de carlos vidales

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© archivo personal de carlos vidales

nico de Buenos Aires, famoso por contar


entre sus asiduos a Ernesto Sábato.
Por mi parte, la forma en que cono-
cí a Carlos Vidales fue producto de una
extraña y afortunada casualidad, mediada
también por la literatura: entre los muchos
comentarios sobre una foto de la tumba
de Gabriela Mistral, publicada por Fredy
Yezzed en Facebook, el único que logró
despertar mi curiosidad y revelarme algo
desconocido acerca de esa imagen fue el de
Carlos Vidales, quien en su juventud había
visitado la tumba de la poeta chilena.
De recuerdos como ese está llena su
vida. Parece haber estado en cada mo-
mento y lugar decisivos. Y no solo como
testigo: vivió en carne propia el rigor de
la historia, asumió múltiples formas de
desprendimiento, volvió sobre las páginas
de su padre, tomó las armas cuando fue
necesario y las dejó de lado por cuestión de
principios.
Durante un prolongado intercambio de
1. Carlos Vidales, en 1941. La foto fue tomada en el patio de la casa de mensajes entre Colombia, Argentina y Suecia, a lo largo
los Vidales, en el barrio Santa Teresita de Bogotá. Es la imagen más de una cadena trenzada entre lo personal, lo literario y
antigua que se conserva de él.
lo político, Carlos Vidales nos reveló ampliamente las
2. Luis Vidales y su esposa Paulina Rivera, junto a su hija Ximena, en excepcionales circunstancias en las que han transcurrido
una foto tomada en Santiago de Chile, 1957. las múltiples vidas de él y de su padre.
—Andrea Pinzón

T
anto fredy yezzed como yo conoci-
mos a Carlos Vidales a través de la poesía.
Poco a poco se nos fue revelando una perso- Carlos, naciste a finales de la década de los treinta, años
na fascinante, con una trayectoria llena de bastante convulsos para la historia colombiana. ¿Cuáles fueron
giros, que van de la literatura a la militancia, del Bogota- las circunstancias familiares que rodearon tu nacimiento?
zo al exilio, de Colombia a Chile, del m-19 a Suecia. Una Nací en 1939, año del inicio de la Segunda Gue-
vida intensa, plagada de anécdotas en las que sorprende rra Mundial, lo cual marcó mi infancia por la intensa
la cercanía con personajes como Jorge Eliécer Gaitán, actividad de mi padre en favor de los judíos perseguidos
Pablo Neruda, Salvador Allende, Jaime Bateman, Carlos por el nazismo y en apoyo a la lucha contra Hitler. Soy el
Pizarro, Carlos Gaviria y, por supuesto, su padre, el poeta segundo hijo de Luis Vidales Jaramillo y de Paulina Rive-
Luis Vidales, primer secretario general del Partido Co- ra de Vidales. Mi hermana Luz es un año mayor. Cuando
munista Colombiano e integrante del grupo Los Nuevos. nací, mi padre era funcionario de la Dirección Nacional
En 2010, Fredy Yezzed publicó Párrafos de aire, primera de Estadísticas y en 1940 fue nombrado director de esta
antología del poema en prosa colombiano. La investigación entidad por el gobierno liberal de Eduardo Santos, cargo
para ese libro lo llevó a conocer a fondo la obra de Luis que ocupó hasta 1946. Mi primera infancia fue de intenso
Vidales, pionero del género en el país, y a entrar en contacto con mis padres, comodidad económica y mucha
contacto con Carlos, valiosa fuente de información, no actividad intelectual y social en el hogar, de la que mi
solo acerca de la poesía de su padre sino también de otros padre siempre me hizo partícipe: Jorge Eliécer Gaitán,
autores con los que había tratado, a los que había leído y Gabriel Turbay, León de Greiff y los Lleras, entre otros.
sobre quienes aportaba acertadas reflexiones. Después
de largas conversaciones a distancia, Carlos y Fredy se En cuanto a tus años de infancia, ¿cuál es el primer recuerdo
conocieron en Argentina, en 2012. La idea de hacer esta que tienes de tus padres? O algo que quizás tengas marcado en tu
entrevista surgió durante un encuentro en el Bar Britá- memoria…

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© archivo personal de carlos vidales
mojigatos, llenos de prejuicios. No se podía
preguntar nada. Una vez –tenía yo siete años–,
la maestra me dijo que recitara los mandamien-
tos, y al llegar a “no fornicar” le pregunté: “¿Qué
es fornicar?”. Y me respondió, furiosa: “¡No pre-
gunte! ¡No pregunte porquerías!”. Años después
pude averiguar cuáles eran esas “porquerías” y
me parecieron muy sabrosas. Mis libros prefe-
ridos han sido siempre El libro de buen amor del
Arcipreste de Hita, y Gargantúa y Pantagruel de
Rabelais, por sus maravillosas lecciones sobre el
arte sublime de la fornicación.

Imaginamos que escribiste poesía en esos años…


Sí, mi primer poema fue un soneto. Tenía
ocho años y había estado escarbando en la
biblioteca de mi padre. Me cautivaron los
sonetos de Petrarca y le pregunté a mi padre
cómo escribir un soneto. Él me indicó las
reglas de metro y rima, los cuartetos y los ter-
cetos, y yo compuse un soneto horrible contra
Laureano Gómez. Mi padre, orgulloso, se lo
mostró a Gaitán, quien casi se muere de la
risa y me mandó una caja de chocolates con su
Recuerdo que mi padre acostumbraba ponerme en hermano. Mi segundo soneto, unas semanas más tarde,
un estrado para que echara discursos a los visitantes de la estaba dedicado a Italia pero era una alusión a Colombia
casa, quienes me aplaudían y me traían cajas de chocola- y sus convulsiones. Para eso usé una frase de La divina
tes y otros regalitos. Gaitán y León de Greiff siempre me comedia: “...nave que vas a la deriva, en plena tempestad,
sugerían ideas. A los cinco años, yo me sentía como un sin tu piloto…”.
“tribuno del pueblo”. Imagino que eso sería muy divertido
para Gaitán, que siempre se reía con mucho entusiasmo. ¿En qué momento mermó el entusiasmo con la poesía?
Creo que se debió a un comentario de mi padre. Un
Una imagen que quizás uno puede formarse en la mente es la día, uno de sus amigos, Humberto Soto, comentó que yo
de Luis Vidales enseñándote a leer. ¿Cómo recuerdas tu encuen- había heredado la vena poética de mi progenitor, y en-
tro con la lectura, con los libros? tonces mi padre dijo: “Creo que eso no le durará mucho.
Sí, mi padre me enseñó a leer, pero no de una manera Yo le veo más aptitudes para la ciencia”. Lo interpreté
escolar sino a través de conversaciones. Me daba una como una valoración negativa de mis calidades literarias
revista o un libro y me decía: “Ahí dice esto, aquí dice y me desanimé. Años más tarde me di cuenta de que
esto otro”. Poco a poco, haciendo analogías, las letras mi padre me estaba “programando” para la medicina,
y las palabras comenzaron a tener sentido para mí. Las pues esa fue una de sus ideas fijas y la fuente de nuestros
dos primeras palabras que pude leer sin ayuda de nadie conflictos durante mi adolescencia. El hecho es que he
fueron “Simón Bolívar”, en una revista Selecciones. Yo comenzado a escribir poesía años después de su muerte.
tenía entonces cuatro años. A partir de ese momento,
la biblioteca de mi padre fue mi refugio preferido. Leía ¿Qué poetas te impresionaron y te marcaron como escritor?
todo lo que podía, aunque con frecuencia no entendía Aparte de Petrarca, que me cautivó desde la infan-
nada. Los visitantes de mi padre estimulaban mi curiosi- cia, Walt Whitman, García Lorca, César Vallejo, Rubén
dad por los libros. Darío, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Rimbaud y san
Juan de la Cruz. Después de los veinte años, Antonio Ma-
¿Cómo era el ambiente escolar? chado, sor Juana Inés de la Cruz y los grandes del Siglo
Era un desastre. Todo tenía uno que aprenderlo de de Oro español. Solamente después de los cuarenta he
memoria. El catecismo, esa cosa horrenda, era la materia llegado a conocer a los grandes poetas norteamericanos,
principal. Los profesores eran formalistas, acartonados, aparte de Whitman. Y entre los narradores: Poe, Mau-

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© www.fashionradicals.com

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3. Jorge Eliécer Gaitán fue un asiduo visitante de los Vidales, amigo de
Luis y entusiasta de los discursos que daba Carlos, aún niño, en la sala Él siempre decía que quien no puede coexistir con
de la casa. En esta foto, circa 1940, el político bogotano aparece junto
a su esposa, Amparo Jaramillo, y su hija.
gente que piensa diferente es un bárbaro y jamás podrá
ser un verdadero revolucionario. Ahora, yo creo que con
Gabriel Turbay y los Lleras se han tejido mitos de pura
passant y Mark Twain fueron la delicia de mi adolescen- ignorancia, que han terminado por establecerse como
cia, junto con Dostoievski, Gogol y Turgueniev. verdades. En los años veinte todos los que he nombrado
se declaraban comunistas, aunque el partido no exis-
Hace un rato mencionaste a Jorge Eliécer Gaitán. ¿Cómo se tía. Cuando se fundó el partido, en 1930, algunos de
conocieron él y tu padre? ellos entraron a sus filas y otros decidieron trabajar por
Se conocieron en París, en 1927. También allí conoció las ideas socialistas dentro del partido liberal. Gaitán
a Gabriel Turbay. Gaitán se decía socialista; mi padre y intentó crear la Unir, coalición de fuerzas populares de
Turbay eran entusiastas comunistas. Mi padre sostuvo tendencias socialdemócratas y socialistas, y fue duramen-
siempre, en conversación familiar, que lo de Gaitán era un te atacado por el partido comunista. Mi padre escribió
socialismo liberal. Cuando mataron a Gaitán, mi padre sa- cosas terribles contra Gaitán en aquella época, acusándo-
lió de nuestra casa de la calle 63 en Chapinero para tomar lo de divisionista y traidor a la unidad del pueblo. Era una
parte en la dirección de la insurrección. No volví a verlo situación parecida a la que se presenta ahora con Petro.
durante un año, porque después del 9 de Abril fue apre- Después de un tiempo, Gaitán se convenció de que si
sado por el ejército y permaneció diez meses bajo corte quería llegar a la presidencia debía actuar dentro del
marcial en la Escuela Militar. Él era uno de los jefes de la liberalismo. Gabriel Turbay lo miraba con simpatía, pero
campaña presidencial de Gaitán y uno de los principales le decía que en el liberalismo era esencial ganar la jefatura
redactores del diario Jornada, órgano del gaitanismo. única y que sin ella no se ganaban elecciones.

Vemos también en tu padre un alto grado de apertura Algo que lograría Gaitán más tarde…
mental al recibir a personalidades tan disímiles en pensamiento, Pero Gaitán era impaciente... y bastante vanido-
pero quienes indudablemente sentían una fascinación hacia las so. Mi padre y muchos otros le decían: “No dividas el
letras, como Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. liberalismo, porque perdemos frente a los godos”. Y

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© archivo personal de carlos vidales

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4. La familia Vidales durante el exilio en Chile. De izquierda a derecha:
Jorge Moreno, su hija Luz Marina y su esposa Luz Vidales, Paulina Cuéntanos, ¿cómo fueron las circunstancias de ese exilio?
Rivera, Luis Vidales, Leonardo y Ximena Vidales, en 1963.
Nosotros teníamos invitación de Perón para recibir
5. Durante el destierro de los Vidales, Pablo Neruda fue uno de sus
asilo en Argentina. Pero al entrar en Chile recibimos
primeros contactos con el círculo intelectual chileno y el partido co-
munista. En esta foto, el poeta aparece disfrazado de Joaquín Murieta, un telegrama del presidente Carlos Ibáñez del Cam-
junto a un muñeco que reproduce al mítico bandido. Isla Negra, 1967. po, dándonos la bienvenida y ofreciendo trabajo a mi
padre en la Dirección Nacional de Estadísticas. Por eso
Gaitán respondía: “Yo soy capaz de ganarles a los godos, nos quedamos en Chile. Mis hermanos y yo recibimos
incluso si una parte del liberalismo vota por el candidato educación gratuita de la mejor calidad, una tremenda
oficial”. Los resultados de mayo de 1946, por si no se solidaridad y amistades que duran todavía. Yo me fui de
acuerdan, fueron estos: Mariano Ospina Pérez, conser- la casa paterna y de Chile cuando terminé mis estudios
vador, 565.939; Gabriel Turbay, liberal y candidato oficial, secundarios, a los 17 años, y decidí estudiar medicina en
441.199; y Jorge Eliécer Gaitán, liberal disidente, 358.957 Córdoba, Argentina. Mi padre regresó a Colombia en
votos. Es decir, Gaitán dividió las fuerzas populares y 1962, para trabajar en el Dane por invitación de Lleras.
contribuyó al triunfo de los godos. Con increíble ge- Mi madre se quedó en Chile ocupándose de mis herma-
nerosidad, Gabriel Turbay le dijo: “Bueno, ahora debes nos menores y regresó a Colombia, al lado de mi padre,
ganar la jefatura única del liberalismo. Cuentas con mi en 1970.
apoyo”. Lo que pasó después es conocido. Toda la gente En Chile conocimos a todos los intelectuales im-
de izquierda que había apoyado a Turbay, incluyendo a mi portantes, al Comité Central del Partido Comunista,
padre, se volcó en un trabajo febril por Gaitán. a Salvador Allende, con quien mantuve una gran amis-
El asesinato de Gaitán marcó un cambio dramático tad a pesar de la diferencia de edad, al sabio Alejandro
en mi vida. Mi padre pasó a la clandestinidad, perdí el Lipschutz. En ese país comencé en 1953 mi militancia
contacto con él mientras dirigía una red de radioemisoras comunista en la ilegalidad y lo recorrí pueblo por pue-
clandestinas y llegó a ser el tesorero nacional de las guerri- blo, incluyendo la Antártica, el desierto de Atacama y la
llas liberales (todo esto lo supe después). Yo caí en manos Isla de Pascua. Chile me formó, me educó, me enseñó a
de parientes conservadores, laureanistas; se me acabó la pensar en la política moderna; mis primeros pasos como
infancia, la vida se volvió un infierno y de eso salí a fines historiador los di estudiando la historia del proletariado
de 1952, cuando mi padre pudo regresar a la casa y comen- chileno.
zaron los preparativos para marchar al exilio en Chile.

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© hans ehrmann • residencia de estudiantes
¿Qué recuerdos tienes del barrio Bellavista?
¿Cuál fue tu primera impresión cuando conociste a
Neruda?
Se llama Bellavista porque ahí está el cerro
San Cristóbal, desde cuya cumbre se ve toda la
panorámica de Santiago. El barrio, de clase me-
dia por aquel entonces, está separado del cen-
tro de Santiago por el río Mapocho. Nosotros
vivíamos del lado más “burgués” del río, en el
barrio Providencia, pero estábamos lo suficien-
temente cerca como para escuchar al amanecer
los rugidos de los leones en el zoológico, vecino
a la casa de Neruda. Yo lo conocí una semana
después de nuestra llegada a Chile, pues el
poeta nos invitó a una velada en su casa. Allí
estaba prácticamente todo el Comité Central
del Partido Comunista y, además, el parlamen-
tario Salvador Allende, a quien Neruda nos
presentó diciendo: “Este hombre es el futuro
presidente de Chile”. Aunque yo apenas tenía
catorce años, me puse a conversar con Allende
como la cosa más natural del mundo. Yo sabía
que Neruda era un gran poeta, pero después
de haber pasado la infancia mezclándome con
gente importante sentía como una cosa normal
darle la mano y oír su conversación. Tenía una
voz aburrida pero decía cosas fascinantes. Con-
migo fue siempre muy amable.

A propósito de tu relación con Neruda, en 1957


el general Rojas Pinilla le niega la visa al poeta, que
había sido invitado al país para que entregara el
Premio Lenin de la Paz a Baldomero Sanín Cano.
¿Cómo fueron estos hechos?
Fue mi padre quien recibió el encargo de
entregar el premio, tras la negativa de visa a
Neruda, y también porque había asistido al Congreso de Alzate Avendaño, quien hizo todo lo posible para que
Escritores Soviéticos, en Moscú, en 1955. En la década de Neruda pudiera viajar a Colombia. De paso, debo recor-
los cincuenta, Rojas Pinilla era autoritario, conservador- dar que ya en la década de 1930, cuando mi padre debía
bolivariano y partidario de soluciones corporativistas. pasar reiteradas temporadas en la cárcel por su actividad
Por eso fue preciso esperar hasta 1957, cuando la dicta- comunista, dos intelectuales falangistas se movieron
dura estaba por caer, para entregarle el premio a Sanín incansablemente hasta lograr su libertad: uno fue Alzate
Cano. Después de ser derrocado y marginado de la Avendaño, quien admiraba al poeta de Suenan timbres
política, Rojas Pinilla fue evolucionando hacia posiciones más allá de toda medida; y el otro fue Juan Roca Lemus,
populistas para terminar los dos últimos años de su vida “Rubayata”, cuñado de mi papá y a su vez padre del poeta
como asiduo lector de textos marxistas y un populista Juan Manuel Roca.
con simpatías hacia un socialismo reformista.
A Neruda le importaba poco ser el emisario del pre- En 1985, tu padre también recibe el Premio Lenin de la Paz
mio, todo se resolvía por decisiones del partido comu- y sufre la muerte de Paulina, su compañera de vida.
nista y él las acataba. Pero, como ocurre siempre entre La última vez que vi a mi mis padres fue en julio
las élites intelectuales, tanto Neruda como mi padre eran de 1979, cuando yo estaba en la clandestinidad por ser
muy amigos del líder falangista manizaleño Gilberto miembro del m-19 y el gobierno de Julio César Turbay

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© cortesía casa de poesía silva

C E

6. El grupo de Los Nuevos. En la foto, tomada en Bogotá, aparecen entre


otros: A) Jorge Zalamea, B) Alberto Lleras, C) Eduardo Castillo, D) Luis sociológico, expresa también la angustia del exilio. Hoy
Vidales, y E) Ricardo Rendón.
las personas que estudian los fenómenos del destierro y
7. Laureano Gómez fue un gran opositor político de Luis Vidales, pero se
el desarraigo conocen bien el fenómeno del “síndrome
tenían un gran respeto intelectual. Esta foto del político conservador
fue tomada el 1° de abril de 1959. del exilio”, que afecta el carácter, el humor, el equilibrio
emocional del exiliado, y que con frecuencia lo saca de
estaba en plena cacería como respuesta al robo de las quicio, lo vuelve irritable, colérico, a veces deprimido, a
armas del Cantón Norte. Mi padre ya había sido encarce- veces duro con sus seres queridos. A mi padre le dio ese
lado en abril en la Escuela de Caballería y luego puesto en síndrome y a mí y a mi hermana nos tocó sufrir los efec-
libertad por el escándalo internacional que este encarce- tos de sus cóleras repentinas, su irritabilidad, su angustia
lamiento produjo. Su casa estaba estrechamente vigilada, y su soledad. Por eso me fui de la casa a los 17 años y me
pero aproveché su cumpleaños y las muchas visitas de llevó tiempo comprender las causas psicológicas profun-
sus amigos para burlar la vigilancia policial y colarme das de estos conflictos que marcaron mi adolescencia. El
en el edificio. Fui a felicitarlo y a contarle que planeaba Diario suyo y mío contiene, entre líneas, muchas claves de
salir del país. Pasamos toda la noche tomando whisky este proceso doloroso.
y él recapituló sus aventuras y sus luchas políticas, las
divertidísimas anécdotas de su vida chaplinesca. Yo salí También se perdió Dimensiones de la patria,“sonetos de
de Colombia con papeles falsos en diciembre de 1979. la violencia, del exilio, de la añoranza de la patria natal”, según
Nunca más volví a ver a mis progenitores. tus palabras. ¿Cuál es tu reflexión actual respecto a la violencia
vivida en Colombia?
Leímos en Puesto de Combate un artículo tuyo que Creo que la violencia social se exacerbó en Colom-
hablaba sobre cuatro libros de tu padre que se perdieron. ¿Nos bia y se volvió crónica, como un eterno cáncer, desde el
podrías hablar especialmente de ese Diario suyo y mío, escrito mismo día en que los “padres de la patria” (a quienes mi-
durante los años de exilio en Chile? llones idolatran) lograron consolidar la república oligár-
El Diario suyo y mío es eso, un diario personal. A quica a costa del hambre, la pobreza, la discriminación y
pesar de que su contenido es principalmente literario y la marginación de la inmensa mayoría del pueblo. Pueden

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© frank scherschel • getty images
decirme lo que quieran y pueden meterme a la
cárcel o matarme, pero digo que no hay paz con
hambre, no hay paz con injusticia social, no hay
paz con marginaciones y desplazamientos, y no
hay paz con la adoración servil a los “próceres”
que construyeron esta sociedad infame, despre-
ciable, egoísta e injusta. No se hizo “a pesar” de
ellos. Ellos la hicieron.

Precisamente otro “padre de la patria”, como


dices irónicamente, es Laureano Gómez, quien persi-
guió bajo su mandato a tu padre obligándolo a dejar
su puesto en la Universidad Nacional…
Mi padre y Laureano se odiaban política-
mente, pero había entre ellos una indudable
admiración intelectual de enemigos. No fue
Laureano quien echó a mi padre de la Univer-
sidad Nacional, sino el presidente designado,
por enfermedad de Laureano, Roberto Urda-
neta Arbeláez. Recuerdo que una vez, en pleno
gobierno laureanista, un alumno de mi padre
quiso hacer su trabajo final modelando un busto
de Laureano. Mi padre le aceptó el proyecto y
lo calificó muy bien, pues ese joven godo tenía
gran talento como escultor. Laureano lo supo y
le comentó al autor del busto: “Es una lástima
que un hombre tan admirable como Vidales
tenga ideas tan detestables”. Mi padre, por su parte, Mi padre cuenta también lo siguiente: “Recuerdo que
siempre llamaba a Laureano “el Monstruo”, no solamen- en aquella ocasión, camino de la Librería Colombiana,
te por su desmesura, por sus pasiones y sus odios, por las al desembocar a la plazuela de Las Nieves, muy campan-
canalladas que era capaz de cometer, sino también por te por estar ‘estrenando libro’, vi que Augusto Ramírez
su monstruosa capacidad intelectual. Moreno venía por la carrera octava y al otearme, como
a media cuadra de distancia, abrió los brazos y así se
Pasando a otro tema, sabemos que la recepción de Suenan vino hasta encontrar mi pobre humanidad y estrecharla
timbres estuvo dividida. Cuéntanos un poco sobre esa diferencia fuertemente, diciendo: ‘¡Qué éxito! ¡Qué éxito! ¡La ciudad
de criterios respecto al libro y el modo en que lo concibió tu padre. está paralizada por tu libro! Vengo del Rivière, donde
Los bogotanos se dividieron en dos bandos cuando acaba de ocurrir una batalla campal por Suenan timbres’. Yo
apareció Suenan timbres, en 1926. Mi padre lo ha recor- le repliqué: ‘¿Una batalla? ¿Entonces ello quiere decir que
dado en varios textos: “Las trompadas menudeaban y es hay quienes defienden a Suenan timbres?’. ‘No, hombre,
posible decir que me di de sopapos con medio Bogotá; no’, me aclaró. ‘Lo que pasa es que un grupo dice que tu
el otro medio estaba en palco, hasta la cintura, haciendo libro es malo por unos motivos y otros sustentan que es
votos para que me volvieran cisco. Ya desde el año 22, pésimo por otros completamente diferentes. Y como no
cuando irrumpí en El Espectador de don Luis Cano, con se pusieran de acuerdo, se armó la de Dios es Cristo y se
la magnífica presentación de Tejada, mis hermanas eran pusieron de ruana las mesas y los asientos’ ”.
motivo de insultos en la calle y llegaban a mi casa llo- Suenan timbres se gestó entre 1922 y 1926, como un
rando por mi sacratísima culpa. Hasta el año 24, cuando desafío contra un medio hostil, mojigato, acartonado y
también El Tiempo me acogió en sus Lecturas Dominicales, mezquino. Si alguna vez le faltó ánimo a mi padre (que
la tempestad no hizo más que arreciar. Un día “el Mono” lo dudo), ahí estaban sus amigos Luis Tejada y Ricardo
Lemos Guzmán, con quien hoy me liga amistad y admi- Rendón para infundirle bravura. Y ese medio Bogotá
ración mutuas, se trenzó a puñetes conmigo ante la vista que había tomado palco para ver cómo masacraban a un
de don Luis Cano, quien sonreía desde el balcón de El jovenzuelo irreverente comenzó a aplaudirlo después del
Espectador”. tercer round, porque nada gusta tanto al honorable públi-

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© cortesía casa de poesía silva

8
8. El poeta Luis Vidales, en una foto tomada en Bogotá
mez que tiene rasgos embrionarios de minificción. Los
co como el Chaplin apaleado que se levanta y devuelve géneros se van formando inconscientemente en la pluma
los golpes con humor y acrobacia. Cuando mi padre de múltiples autores, antes de que alguien los presente ya
contaba estas cosas en la intimidad del hogar, mi madre formados. Esta es una idea que me ha sido sugerida por
ponía cara de tragedia y yo me desternillaba de la risa. la lectura de la antología de poemas en prosa Párrafos de
aire. Creo que las nuevas generaciones de críticos van a
¿Qué otros trabajos consideraba tu papá que merecían ser sacar cosas valiosas de ese estudio.
tenidos en cuenta por los lectores y la crítica?
El público lector no pasó por alto las breves crónicas, “Aquel homosexual lo único que toleraba en cuanto al
los minicuentos, los haikús y las “Islas”, de 1923, de las sexo femenino eran las niñas de sus ojos”, escribe tu padre en
cuales algunas fueron incluidas en Suenan timbres. Entre “Visiones del carajete”, en Suenan timbres. Creemos que uno
los papeles de mi padre hay muchos cuentos breves o de sus aportes importantes, como nos lo recuerda Isaías Peña, fue
fragmentos de ellos, y él siempre decía que le habría la incorporación del humor y la ironía en la poesía colombiana.
gustado publicarlos en un pequeño volumen, aunque casi ¿Qué opinas tú y qué argumentaba tu padre al respecto? ¿Era un
todos vieron la luz en periódicos de Bogotá o de provin- hombre de buen humor en su cotidianidad?
cias en la década de 1920. Sí, el humor es el gran aporte de mi padre a la poesía
colombiana del siglo xx. El humor, no lo cómico. Sobre
En su libro La minificción en Colombia, el profesor esto escribió una crónica genial. Él decía: “Quien no
Henry González considera a tu padre como el fundador de este sabe reír no puede ser serio”. Por eso fue tan trágico que
género en el país, y estudia especialmente la colección “Estampi- el exilio en Chile le matara el buen humor en el hogar,
llas”. ¿Qué opinas respecto a esta novedosa lectura? que había sido la delicia de mi infancia. Y por eso, el
Me parece interesante, una perspectiva digna de con- reencuentro con mi padre después del golpe de Pinochet
siderar. Sin embargo, creo que hay que buscar más en los fue para mí como volver a la vida. Él había recuperado
procesos precursores, formativos, en la embriología del una parte de su talante humorístico. Es verdad que
género. Hay algún poema de doña Josefa Acevedo de Gó- algunas de nuestras diferencias estaban mejor definidas,

26
pero ahora podíamos tratarlas como amigos y compa- A mí no me invitan a los encuentros de Calarcá.
ñeros. En los últimos años de su vida, por ejemplo, se Cometí el error de reclamar airadamente por el hecho de
volvió más duro y más intolerante con los homosexuales, que hay personas que hacen alarde de poseer en sus “ar-
actitud que yo nunca compartí. Lo digo aquí porque chivos personales” objetos robados de la casa de mi padre
la cita de la pregunta se refiere al tema y no quiero que durante los últimos meses de su vida. Supongo que tienen
pase desapercibido. el temor de que vaya a Calarcá a decir cuatro verdades
al respecto, con nombres y apellidos. Yo no haría eso. Y
¿Has traducido al sueco la obra de Luis Vidales? ¿Es conoci- lamento que no me inviten, porque asisten intelectuales
da en Suecia? ¿Y en general la poesía colombiana? importantes a quienes admiro y leo asiduamente. En
El gran poeta sueco Lasse Söderberg tradujo el Europa se han realizado varios homenajes a mi papá, en
poema “La música” con ocasión de la visita a Estocolmo Francia, Alemania, Polonia, Suecia, Italia... hace poco
de Darío Jaramillo Agudelo. Ha prometido enviarme la hubo un acto muy emotivo en Sevilla. En Estocolmo
traducción. Otros aficionados han traducido el soneto “A hemos hecho lo mismo: actos, seminarios y talleres sobre
la libertad”, que está en varios idiomas. Pero nunca se ha José Asunción Silva, León de Greiff y algunos narradores
hecho una traducción sistemática de Suenan timbres. En- jóvenes colombianos. Juan Manuel Roca ha estado de
tre los poetas y literatos colombianos más conocidos en visita y le hemos organizado conferencias y recitales en
Suecia están León de Greiff, Álvaro Mutis y, en los años varias ciudades suecas...
recientes, Juan Manuel Roca. Lo más importante, creo,
es que ahora hay traductores de calidad y, más importan- Continuando con tu periplo, ¿terminaste finalmente medici-
te aún, que un número creciente de suecos habla y lee na? ¿Por qué en Córdoba, Argentina?, tan cerca de Alta Gracia,
literatura en castellano. el lugar donde vivió su infancia el Che Guevara.
Se sabe poco del Encuentro Nacional de Escritores Luis Escogí Córdoba porque era fácil el ingreso y para
Vidales, realizado en Calarcá anualmente. ¿Tienen en Estocol- alejarme de la casa paterna. Perón había sido derrocado
mo algún evento especial en el que se conmemore a Luis Vidales en 1955 y reinaba la dictadura militar de la Revolución
o algún otro escritor colombiano? Libertadora. No terminé medicina porque, en el fondo,

27
© archivo personal de carlos vidales

franco y sincero y con una inmensa pasión por el


futuro de su pueblo. Respetaba de verdad a todos
los partidos de la Unidad Popular y jamás intrigó
contra ninguno con maniobras egoístas o secta-
rias. Conocerlo y trabajar con él me marcó para
siempre: he tratado a muchos políticos latinoame-
ricanos importantes, pero solamente unos pocos,
poquísimos, me inspiran confianza completa como
Salvador Allende.

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradic-


ción hasta biológica”, dijo Allende…
Sí, por eso, a los 63 años, era más joven que la
mayoría de sus contemporáneos.

¿Estabas aquel 11 de septiembre de 1973 en Santiago


de Chile?
Estuve en el Palacio de La Moneda hasta las
ocho de la mañana. Salí de allí, antes del cerco de
los golpistas, para quemar cinco archivos que tenía
en oficinas distribuidas cerca del Palacio, pues
contenían miles y miles de direcciones y nombres
que no debían caer en manos de los asesinos.
Luego, junto con otros compañeros, tuvimos que
abrirnos camino a tiros para salir del centro de la
ciudad.

9. Carlos Vidales intentó aprender a tocar guitarra, pero, según sus pro- La palabra “comunismo”, tan debatida y tergiversada, ¿qué
pias palabras, “mi oído musical es una catástrofe”. La foto fue tomada importancia adquiere actualmente para Latinoamérica y el
en Córdoba, Argentina, en 1964.
mundo?
10. Durante una estancia en Montevideo, ciudad donde estudió y trabajó Ahora se habla tanto del “socialismo del siglo xxi”...,
por temporadas, entre 1962 y 1963. pero nadie lo ha definido y todos parecen estar de acuer-
do en que vamos, como dice el tango, arrastrando por
había empezado esos estudios para complacer a mi padre. este mundo “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya
La medicina me sedujo, es cierto. Fui ayudante de cátedra no ser”. Pero las palabras no importan. Lo que interesa
en histología, mi materia preferida. Pero más me seduje- son los contenidos. Quien se avergüenza de luchar por
ron la teoría biológica, la lucha política, la pedagogía y la una sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados,
investigación en historia. Me dediqué a esas tres últimas una sociedad nueva, de bien común y de trabajo creador
cosas, conocí casi todas las cárceles de la región –por den- común, es simplemente un canalla o un inconsciente.
tro, claro– y jamás me he arrepentido de haberme jugado Pónganle a esa sociedad el nombre de “plátano” o de
la vida por la causa social. En Córdoba viví en pensiones “dulce de leche”, si la palabreja “comunismo” los ru-
estudiantiles y en alguna de ellas la dueña recordaba al boriza, pero no abandonen el contenido de la lucha. Y
Che Guevara. Fue el período más intenso, más bravo y reconozcan que bajo el nombre de “comunismo” muchos
más aleccionador de mi vida. criminales han cometido actos horrendos, así como bajo
el nombre de “libertad” otros criminales vienen cortando
Unos años después, Salvador Allende te nombra jefe del Ser- cabezas humanas desde la Revolución Francesa hasta hoy.
vicio de Documentación y Archivo en el Palacio de La Moneda, Los nombres no importan. Importan los contenidos.
cargo que desempeñaste hasta enero de 1973. ¿Cómo te marcó el
conocer a Salvador Allende? ¿Por qué tu padre, ya de edad avanzada, en 1979, fue ence-
Yo conocía a Allende desde 1953 y nuestras relacio- rrado y amarrado durante veinticuatro horas? Acontecimiento
nes fueron siempre de gran amabilidad. Allende era un que se plasma en el poema “Allanamiento”: “Entraron a mi casa
hombre ejemplar, un político de honradez a toda prueba, militares / y el alba se vistió de verdeoliva”.

28
© archivo personal de carlos vidales
Porque yo era miembro de la dirección nacio-
nal del m-19 y esta organización acababa de robar-
se 7.000 fusiles del Cantón Norte. Alguno de los
militantes detenidos y torturados en las razias del
ejército confesó que en la organización había un
“Vidales, alias Luis”, y el señor general Vega Uribe,
asesorado por los caballos de los establos milita-
res, decidió: “Detengan a Luis Vidales”.

¿Cuáles fueron tus siguientes pasos en la década de


los setenta? ¿Retornaste a Colombia?
Después del golpe militar en Chile fui repa-
triado a Colombia –o expulsado, según se mire– y
perdí todo lo que tenía. Los organizadores de la
revista Alternativa me invitaron a participar en
ese proyecto y fui nombrado jefe de redacción.
Al mismo tiempo, Jaime Bateman hizo contacto
conmigo y, con su enorme simpatía, amplitud y
generosidad, me sedujo y quedé reclutado como
militante del m-19, que estaba preparando por en-
tonces el operativo de la espada de Bolívar. Traba-
jé con dos identidades y a veces con tres: dentro
del m-19, como miembro de la dirección nacional
y encargado de tareas de educación y propaganda;
en la vida “legal”, como periodista, historiador
y conferencista, y además como miembro de la
dirección de Anapo Socialista. Ya tenía la costum-
bre de no dormir, desde los días agitados de la
Unidad Popular de Chile, así que me dediqué a todas esas las reglas, la disciplina. Pero siempre lo he admirado.
cosas con buen humor y dedicación. Me fui del m-19 en De todos los guerrilleros que he conocido en mi vida, y
diciembre de 1979 porque jamás pude aceptar los secues- he conocido muchos, él es quien con mayor seriedad y
tros, nunca apoyé el asesinato de José Raquel Mercado y profundidad estudió la teoría de la guerra, su historia y
siempre estuve en desacuerdo con la aventura del Cantón sus leyes. Valoré sus esfuerzos por la paz y la desmoviliza-
Norte. En suma, se acumularon las contradicciones y salí ción, que yo había propuesto seis años antes que él, y él
del país para no regresar nunca. He mantenido silencio había rechazado entonces. Fue ese un esfuerzo heroico
sobre el funcionamiento interno del m-19 por respeto por corregir rumbos. Después de Jaime Bateman, Piza-
a tantos compañeros que entregaron abnegadamente rrro es el jefe más admirable del m-19. Eso, sin negar los
sus esfuerzos, y hasta su vida, en la honrada creencia de méritos y cualidades humanas de otros.
que lo hacían por la construcción de una sociedad justa.
No obstante, me resultó imposible compartir lo que me Ya no estabas, pero me imagino que también te hubieses
parecían errores de gran calibre. opuesto a la toma del Palacio de Justicia. ¿Cómo analizas dicha
acción?
¿Alcanzaste a tratar a Carlos Pizarro por esas épocas? Me opuse enérgicamente a la toma del Palacio de
¿Cuál es tu opinión sobre dicha figura y su proceso de desmovi- Justicia, cuando me enteré de esa aventura irresponsa-
lización? ble. Estaba yo en Estocolmo y ya hacía seis años que no
Traté muy de cerca a Carlos Pizarro. Un hombre pertenecía al m-19. Escribí un artículo muy duro contra
límpido, claro, puro en sus convicciones revolucionarias. esa acción. Artículo publicado en el periódico Macondo,
Estuvimos juntos en la escuela del Caguán, que yo dirigí de Lund, al sur de Suecia. Sobre el señor Betancur no vale
durante tres meses, en las selvas del Caquetá. Tuve con opinar porque, está claro, es un axioma, el enemigo tiene
él alguna discrepancia: es común entre revolucionarios que ser malo o perverso. Él cumplió con esa regla. Pedir
que surjan diferencias, entre quienes ponemos en primer lo contrario sería la negación de las propias conviccio-
lugar el humanismo y quienes ponen en primer lugar nes. Los grandes culpables de ese holocausto fueron: la

29
© archivo personal de carlos vidales
regional de Bogotá del m-19, que inició la
tragedia; el ejército, que hizo lo que sabe
hacer, masacrar y masacrar; y el señor
presidente, defensor del sistema sobre
una montaña de cadáveres.

Parecerá obvia nuestra pregunta, pero,


¿cómo analizas el proceder de las Farc actual-
mente? ¿Qué camino toma Colombia con la
lucha armada que ya lleva décadas, más de
90.000 desaparecidos y cientos de exiliados?
Brevemente: los secuestros son,
en mi opinión, incompatibles con la
conducta revolucionaria porque son un
crimen contra la humanidad. Las masa-
cres de indígenas, lo mismo. Los reclu-
tamientos forzosos de niños, lo mismo.
Mantener “prisioneros de guerra” du-
rante años y décadas, lo mismo. Sembrar
los campos de minas antipersonales es
un crimen contra la humanidad. Extor-
sionar a la población civil es un crimen
contra las normas de la guerra revolu-
cionaria. Quien hace esas cosas no está
actuando como un revolucionario, está
actuando como un bandido, un señor
de la guerra. Vengo diciendo esto desde
hace más de veinte años y la respuesta ha
sido una montaña de calumnias, injurias
y hasta terrorismo telefónico: durante
diez años me han llamado a mi casa, en
mitad de la noche, para decirme que me
van a “ejecutar”. ¿Es esta la conducta
de quienes luchan por la construcción
de una “sociedad justa”? Quiero creer
que en las Farc existen todavía elementos capaces de recordaba que después de la Batalla de Boyacá preguntó
recuperar el rumbo revolucionario, pero eso lo dirá la por un oficial y le dijeron que estaba bajo consejo de
vida, la práctica social. En cuanto al “principio general” guerra por robar caballos, y comentaba entre risas: “Y a
de la lucha armada, estoy de acuerdo con la Biblia y con nosotros, ¿quién nos juzga?”. El narcotráfico ha impreg-
Barack Obama: hay tiempo para la paz y hay tiempo para nado todos los poros del cuerpo social en Colombia.
la guerra, y la historia muestra que las guerras son inevita- Y ha habido sectores de la guerrilla que han terminado
bles. Son parte de nuestra existencia social. juntando más dinero para su caja del que pueden gastar
en la guerra. Esa ecuación conduce al bandolerismo. Y al
“Siempre habrá traficantes; siempre habrá toxicómanos lado de quienes le piden al pueblo una contribución para
por vicio de forma, por pasión”, dice Antonin Artaud en El la lucha, hay quienes consideran que es justo extorsio-
ombligo de los limbos… Como historiador, ¿cómo analizas la nar a la población civil. Maquiavelo sugirió alguna vez
aparición del narcotráfico en el conflicto armado colombiano? que las guerras de los rebeldes contra la tiranía pueden
Ese es un tema de feroz complejidad. Nuestros ido- costar muy caro, porque pueden costar los principios y
latrados próceres de la Independencia financiaron sus los rebeldes se van volviendo, a su vez, tiranos.
guerras con contrabando, piratería y trata de esclavos.
Como historiador, me parece horrible que mis colegas ¿Cómo fue tu relación con el ex candidato presidencial Car-
oculten esos hechos. El general Soublette, ya viejo, los Gaviria, una figura de la izquierda colombiana?

30
Carlos Gaviria tiene lo que a la mayoría de los políti- Entrada ya la segunda década del siglo xxi, ¿de qué manera
cos colombianos les falta: una honradez a toda prueba. podría expresarse el momento actual del hombre y cuál sería el
Lo conocí en 2004, cuando un grupo de colombianos lo valor de las obras literarias que se crean en este momento?
invitamos a Suecia para escuchar sus planteamientos y Estamos viviendo una época oscura de la humanidad,
propuestas. Éramos “del otro grupo”, del Polo Democrá- una época de globalización individualista, de apetitos
tico Independiente, pero queríamos oír al hombre de la insaciables y del “todo vale” para una monstruosa con-
izquierda, del “otro grupo”. Lo escuchamos y decidimos centración del poder en manos de una minoría codiciosa
impulsar la unidad de los dos “polos” y apoyarlo a él como y deshumanizada. Pero una época no es más que eso:
candidato único del pueblo. Movilizamos la declaración una época. Ya vendrá el péndulo en sentido opuesto, por
de más de seiscientos intelectuales, creamos grupos de reacción y por acumulación de contradicciones. Deci-
apoyo en Europa, mucha gente aportó su entusiasmo mos que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo
y su esfuerzo. Se constituyó el Polo (pda) y Gaviria fue resista. Veremos si el cuerpo de la humanidad resiste este
nuestro candidato. Y desde el primer día de nuestro cáncer y logra vencerlo, o si está condenado a perecer. La
encuentro, él y yo somos amigos leales y compartimos literatura de esta época, aunque no se lo proponga, no
opiniones sobre historia, filosofía, poesía, política y ética. puede evitar reflejar esta angustia de sentirse “al borde
Es un hombre admirable. del abismo”. Hay que tener presente que hoy la literatura
no existe por sí sola: existe junto con el cine, la televisión,
Desde 1980 vives en Suecia, ¿por qué este país? ¿No tuviste internet, las redes sociales, el mestizaje global de los
dificultad con esa lengua? grandes idiomas, etc. Ella es al mismo tiempo señora y
Salí de Colombia con papeles falsos y en aquel momen- sierva de todos los otros modos de comunicación. Esa es
to Suecia era el único país que aceptaba mi argumento. la gran revolución de nuestra época, que prepara y prece-
Tuve la necesidad de usar una identidad ficticia para salvar de a la revolución social global.
mi vida. El idioma fue un poco complicado, porque no te-
nía ningún contacto previo con lenguas nórdicas y germá- William Wordsworth en su oda “Intimations of Inmortality
nicas. Pero el hecho de entender el francés, el italiano y el from Recollections of Early Childhood” nos habla de los bellos
portugués, y de tener una formación cultural, me ayudó a recuerdos de la infancia que se van diluyendo, al entrar a la
superar los obstáculos. Llegué a escribir crónicas en sueco vida adulta, por otros más amargos. ¿Carlos Vidales, el adulto,
para el segundo diario más importante de este país. cómo ve a Carlos, el niño de aquella época?
Yo fui un niño feliz hasta los ocho años y muy infeliz
Por curiosidad, ¿qué opinas de Tomas Tranströmer y qué entre los ocho y los quince. Mantengo vivas, por eso,
otros autores consideras que merecían el Nobel? muchas de mis ilusiones, dudas y vacilaciones no resuel-
Tranströmer es un excelente poeta, con una capaci- tas de la adolescencia. A veces preferiría hablar de otro
dad de síntesis y una agudeza psicológica fenomenales. asunto: ¿cómo veía el niño Carlos Vidales su futuro como
Yo no creo en los premios, pero sí en calidades literarias. adulto? Me gustaba pensar que en el año 2000 tendría
La narrativa del japonés Murakami me parece maravillo- 61 años, que estaría vivo y que pensaría esto o aquello, y
sa, así como la prosa de Arundhati Roy. actuaría de esta o de esta otra manera. Hoy, a los 73 años,
me complace constatar que no me equivoqué en las cosas
¿Qué aspectos de la poesía sueca te llaman la atención? esenciales. Nunca me vi como empresario, hombre de
La capacidad de decir cosas muy hondas con pocas negocios, empleador, capitalista, terrateniente, burgués.
palabras. Creo que esa es la máxima cualidad de la poesía Creo que ese niño que fui tenía algunas ideas fundamen-
nórdica. tales bastante claras. ~

¿Cómo se vive el ambiente literario en Suecia? fredy yezzed (bogotá, 1979). En 2005 publicó
El sueco promedio lee muchísimo, la gente siempre el libro Alejo Carpentier vuelve a la ciudad, y en 2010 la
va en los buses y trenes leyendo un libro. Hay infinidad Universidad de Antioquia editó Párrafos de aire, primera
de cursos y cursillos para aprender a escribir novelas, a antología del poema en prosa colombiano.
analizar textos, etc. No existe prácticamente la bohemia andrea pinzón (bogotá, 1977). Actualmente es
que conocemos en los países latinos, pero con frecuen- candidata a la Maestría en Literatura y Cultura del Insti-
cia hay pequeños recitales y encuentros con escritores. tuto Caro y Cuervo, y coordinadora de la revista juvenil
También hay más democracia: prácticamente cualquiera Juvengativá.
puede publicar su pequeño libro de cuentos o de poemas, © Una versión diferente de esta entrevista circuló en
con ayuda de círculos, asociaciones y clubes. Hojas Universitarias.

31
Quantofrenia
Responsabilidad social en Colombia
POR CIFRAS Y CONCEPTOS

C
ifras & Conceptos y el Centro Internacional de Res- tienen los expertos y líderes de las organizaciones empresa-
ponsabilidad Social y Sostenibilidad realizaron una riales sobre las condiciones actuales de la responsabilidad
encuesta, con el objetivo de conocer la percepción que social en Colombia.

1
5

La situación actual de la res- El grupo de interés que más


ponsabilidad social, según líderes y 6 tienen en cuenta las organizaciones
expertos, es excelente: 2%; buena: para la toma de decisiones en su ges-
36%; regular: 48% tión en Bogotá es el cliente interno:
15%
2 los grupos
6

El desempeño de las organizacio- que más tienen


nes colombianas o con presencia en Los grupos de interés que más
Colombia en materia de responsabili- en cuenta las tienen en cuenta las organizaciones
dad social es bueno: 37%; regular: 51% organizaciones para la toma de decisiones en su ges-
tión a nivel nacional son los relacio-
3
para la toma nados con el medio ambiente: 13%
El desempeño de las organiza-
ciones públicas en temas de respon-
de decisiones en 7

sabilidad social fue calificado como su gestión son Según líderes y expertos, el grupo
bueno: 24%; regular: 49% de interés que menos tienen en
los relacionados cuenta las organizaciones al mo-
4

con el medio mento de tomar decisiones son las


Según expertos, las organizacio- comunidades vulnerables de bajos
nes toman en cuenta la percepción ambiente: recursos: 3%
de sus grupos de interés y comu- 13% 8

nidad cercana para su gestión y


definición política en un índice alto: La dimensión de la responsabi-
7%; bajo: 58% lidad social a la que más atención

32
21

le prestan las organizaciones es la


económica: 32%. Las empresas que más han avan-
9 25 zado en responsabilidad social en
Colombia son las filiales de multina-
La segunda dimensión de la cionales: 58%
responsabilidad social a la que más 22

atención le prestan las organizacio-


nes es la ambiental: 14%
las pymes Los consumidores colombianos
10
en colombia prefieren los productos elaborados
utilizando prácticas social y ambien-
La tercera dimensión de la no conocen talmente responsables: 35%
responsabilidad social a la que más ni aplican 23

atención le prestan las organizacio-


nes es la social: 12% estrategias de Los compradores preferirían
comprar un producto si saben que
11 responsabilidad fue elaborado a través de prácticas
Proporcionar información clara, social: social y ambientalmente respon-
precisa y completa sobre sus activi- sables, aunque tuviera un precio
dades es el objetivo de la responsabi- 71% mayor: 89%
lidad social que menos se está ejer- 24

ciendo en las instituciones públicas y


las organizaciones: 39% Los encuestados estarían dis-
12
puestos a pagar entre el 21% y el
60% más por un producto elaborado
El medio de comunicación por como una dificultad para las organi- a través de prácticas social y ambien-
el que más se informan los líderes zaciones en el tema de gestión: 35% talmente responsables: 52%
y expertos sobre temas de respon- 17 25

sabilidad social y sostenibilidad es


internet: 23% El desinterés social es el prin- Las pymes en Colombia no cono-
13 cipal obstáculo para el avance de la cen ni aplican estrategias de respon-
responsabilidad social en Colombia: sabilidad social: 71%
El interés de los directivos y la 52% 26

visión de la organización son las 18

principales dificultades para las orga- El marco legal de Colombia es


nizaciones en el tema de gestión de La desconfianza en el sector pri- favorable para el avance de la res-
la responsabilidad social: 48% vado es un obstáculo para el avance ponsabilidad social: 36%
14
de la responsabilidad social: 46% 27

19

El interés en los temas de respon- La organización que obtuvo


sabilidad social es visto como una La normatividad es un obstáculo mayor puntuación de los líderes por
dificultad para las organizaciones en para el avance de la responsabilidad aplicar efectivamente una estrategia
el tema de gestión: 39% social: 32% de responsabilidad social integral fue
15 20
Pacific Rubiales: 9%
28

El entendimiento de la respon- El régimen impositivo es un obs-


sabilidad social es visto como una táculo para el avance de la responsa- La organización que obtuvo ma-
dificultad para las organizaciones en bilidad social: 28% yor puntuación de los expertos por
el tema de gestión: 38% aplicar efectivamente una estrategia
16
de responsabilidad social integral fue
Alpina: 10%
Los costos asociados al tema de
responsabilidad social son vistos

33
34
POR NATALIA VIVAS VELASCO
Ilustraciones de Paul Blow

¿Cómo transcurren los primeros días del año, lejos del ruido digital
y de la urgencia de compartirlo todo en las redes sociales? Una de las
primeras tuiteras registradas en Colombia narra su experiencia.

a mitad de mi vida he estado la comunidad más importante de interacción humano


conectada a internet. Tengo 30 años y mi computador, una disciplina que estudia la relación entre

L círculo social es una ventana. Un ranking


de dudosa reputación y con una diagra-
mación pésima ubica la mía como una de
las cuentas de Twitter más antiguas de
Colombia: 30 de enero de 2007. Lo digo
porque ese hecho me enorgullece más que haberme gana-
do un premio de la Sociedad Iberoamericana de Prensa, y
porque tengo que presumir y justificar con alguna fuente
el relato de cómo intenté terminar con mi adicción a
las personas y las máquinas. Y que a veces también me
impide desconectarme.
Decidí hacer un alto en el camino, mirar las cosas
lejos de las pantallas, al menos durante los doce primeros
días del año, para tratar de entender si mis interacciones
digitales son un hábito o una forma de vida.

Primero de enero
Evito hacer propósitos de año nuevo para no frus-
compartirlo todo en las redes sociales. trarme. A medianoche, después del abrazo familiar
Hasta hace doce días nunca había dejado de publicar colectivo y el ritual de lentejas en los bolsillos, decido
mi estado en internet. Qué como, qué escucho, dónde es- dejar el celular apagado en la sala de mi casa materna. Mi
toy, con quién ando, qué opino. Cuando cumplí 20 años, hermana me mira sorprendida. Cuarenta y cinco minutos
mis amigos me regalaron un cedé con el dibujo a mano después regreso a encenderlo, con esa ansiedad de encon-
alzada de una palmera, “algo natural para una amiga que trar al hijo perdido. Fotos, mensajes genéricos de año
se nos perdió en lo virtual”. Dejé de hablarles por un nuevo, videos, notificaciones, gente aparentemente feliz,
tiempo. A esa edad yo ya había construido una persona- al menos en esas fotos, en esos mensajes, en esos videos.
lidad digital en un blog, tras el seudónimo Molly Parker, Con varias caipiriñas en la cabeza me uno a la “multitud
llevando mi cotidianidad a latitudes insospechadas y eléctrica” –como llama Eric McLuhan a la gente conec-
consolidando vínculos reales e imaginarios con gente de tada– para mostrarle al mundo mi vestido nuevo, mi pelo
todo el mundo. Vínculos que hoy me hacen vicepresi- artificialmente liso, mis sandalias de plataforma blanca y
dente de practitioners en el capítulo latinoamericano de dorada. Mi reconciliación anual con la feminidad.

35
Al amanecer sigo atada a mi Nexus 4, con el maquilla- Son mis trazos y yo no recuerdo nada. Nada. ¡Necesito
je corrido, contando likes y recorriendo la vida de otros comunicarle al mundo citas que ni siquiera recuerdo! Me
entre cuatro íconos brillantes. Casi no logro dormir. abstengo. Tiendo una cobija en el pasto y bajo una pal-
Espero que en algún momento aparezca en WhatsApp la mera comienzo a pasar las páginas mientras las hormigas
foto del experto en big data con el que me gusta hablar y suben por mis piernas.
que no me deja saber nada de su vida por ninguna red.
Hace unos meses, en Nueva York, a través de su Cuatro de enero
vida un poco indiferente a lo que transcurre en estas Solamente hay una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y
pantallas, él me dio lecciones de privacidad, de soledad es que no hablen de ti.
y de convivencia con uno mismo. Es el primero a quien Oscar Wilde, en El retrato de Dorian Gray
le cuento mi decisión de borrar todas las aplicaciones
sociales del móvil. Me despido afectada, como si partiera A las siete de la mañana, me despierta el ruido de
en un largo viaje. Él me ignora con un frío “ok”. unas torcazas sobre el techo. Desbloqueo el celular y en-
tro a mi galería de imágenes a borrar el pasado reciente.
Dos de enero De cada momento vivido, diez, veinte, treinta imágenes
Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener repetidas: el mar, atardeceres, comida, familia, besos con-
forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el gelados para el experto en big data que ya no me quiere.
punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino 532 ítems. Borrar. Regreso a dormir.
de tus adversarios. La imagen de una ballena ensangrentada me des-
Sun Tzu, en El arte de la guerra pierta. Ahora hace calor, anhelo buscar en Google qué
significa soñar con una ballena ensangrentada. En lugar
Son las nueve de la mañana. Abro los ojos y me obligo de buscar la respuesta, tomo el libro y regreso a la hierba
a no revisar el móvil. Tratando de sortear la ansiedad de con la misma cobija. Avanzo en las páginas como si
no saber qué pasó mientras dormía con las imágenes fueran espejos, como si me hubieran mandado a Dorian
que publiqué en Instagram, bajo de internet El arte de Gray para pensar en esa vida paralela que recibe decenas
la guerra. Lo leo sedienta. Pienso en mi empresa, en mi de likes, comentarios y miradas, mientras corro la cobija
ejercicio de desconexión, y dejo marcadores de lectura para escapar del sol de mediodía. Me pregunto si alguien
con las palabras: compromiso, prudencia, discreción, me extraña.
firmeza, racional, realista, orden, calma, valor y fuerza. Mi madre me llama al celular del mayordomo, le
Conocerse. sorprende que no conteste el mío: seis llamadas perdidas.
Llamo a mis padres: “Me quiero ir a la finca, sola”, les Mi mejor amiga del colegio está en la ciudad con su nue-
digo, evitando confesar mi incapacidad para estar desco- vo bebé. Horas después, abrazada a Martín, sonrío ante
nectada cerca de la tentación digital que produce la vida mi propio flash aguamarina. El niño se ríe conmigo. Pudo
urbana. Huir lejos de las ondas electromagnéticas es lo que haber muerto al nacer y yo nunca lo hubiera sabido. Hay
puedo hacer por lo pronto. No sé si estoy lista para dirigir cosas que nunca aparecerán en un timeline de Facebook.
mi propio destino; conservaré en el bolsillo, silencioso, a Lo beso y lo hago reír para una última foto.
mi aliado que por unos días se convertirá en adversario.
Cinco de enero
Tres de enero Minus the physical body, the user of electric media can
En la mañana veo muchos pájaros, descubro por lo be in two or two dozen or two million places simultaneously
menos quince variedades en solo tres árboles. Paso casi –everywhere the Internet reaches, in fact. The electric crowd
una hora buscando en Google combinaciones con las lives as if already dead.
palabras: pájaro, negro; pecho, rojo; alas, naranja. Ningún Eric McLuhan
resultado satisfactorio. Tengo la sensación de haber des-
cubierto una nueva especie. Quiero publicarlo, subir una Despierto para el paseo. Primero iré con mi familia a
foto y preguntarle a alguien si sabe el nombre del bendito una finca y después a Cali, donde los amigos. Al llegar a
animal. la finca las primas me saludan: “¡¿Por qué no contestas el
Traigo dos libros para combatir el posible tedio, pero WhatsApp?!”. Después de espuma, agua, risas, balones y
no leo ninguno de ellos. En la empolvada biblioteca de la pasto, les cuento en la piscina que he decidido desconec-
finca encuentro El retrato de Dorian Gray, con un sepa- tarme. ¿Será por eso que me duele la cabeza?
rador que había abandonado años atrás en la página 57. Al empezar la noche, después de la sagrada asadura de
Hasta ese punto hay frases subrayadas, tuits perfectos. cerdo y previamente al ritual familiar del karaoke cam-

36
Avanzo en las páginas como si fueran espejos, como si me hubieran
mandado a Dorian Gray para pensar en esa vida paralela que reci-
be decenas de likes, comentarios y miradas, mientras corro la cobija
para escapar del sol de mediodía

pestre, mis primas adolescentes se tiran en los colchones Cuando por fin comienzo a estar en el aquí y en el
a revisar sus celulares. La de trece está asustada porque la ahora, caigo repentinamente en una absurda discusión
contactó un niño de Barranquilla, solo llevan dos días con toda mi familia sobre la psiquiatría, el psicoanálisis,
chateando y él dice que la ama. Todos aconsejan que lo la paz interior. Más de veinte personas en la larga mesa de
borre, que no hable más con él; pero yo le digo que le siga madera. Pocos de mi lado. Les hablo de un charla ted de
la corriente. “No sabes a quién puedes conocer. No toda Andrew Solomon, en la que describe la depresión como
la gente que está en internet es mala”. el secreto que todos compartimos. Entonces reaparece la
A veces traslado esa confianza digital al mundo aná- voz de mi psicoanalista como un pequeño demonio sobre
logo y resulta peligroso: Chicago, 2008, viaje de trabajo. mi hombro: “Más conectada, más deprimida”.
Salí a un bar de jazz a dos cuadras del hotel. “Un martini y
regreso”, pensé. En la barra conocí a dos jóvenes mexi- Siete de enero
canos, me inspiraron confianza. Dijeron trabajar en el Camino a Cali, miro las plantaciones de caña con las
hotel y se ofrecieron a llevarme a medianoche cuando se que siempre anuncio en Instagram que estoy aquí; esta
fueran. Acepté. vez no hago nada, respiro libre. Pienso en Cali y caigo en
Salimos en un carro negro, viejo. Pensé que al pasar cuenta de que a las tres personas con las que me veré esa
dos esquinas llegaríamos al hotel pero me invitaron a noche las conocí gracias a internet.
comer tacos. “Es muy cerca, chamaca”. Acepté. Tomamos David: lector de mi blog. En 2004, creyó que Molly
una autopista y subimos un puente elevado. Los miré sor- Parker era mona, alta y de ojos azules. Fui una decepción.
prendida. Subimos otro puente. No aguantaba el miedo. Me mostró por primera vez el Launch Cast de Yahoo,
Comencé a redactar mentalmente el titular de la noticia emisoras personalizadas cuando no existía nada igual.
de mi desaparición, imaginé una bolsa negra. Después sería la primera persona que confiaría en mí
–¿A dónde me llevan? ¿No era cerca? para un proyecto de consultoría.
–No te preocupes, ya vamos a llegar. Épica: una semana de agosto respondió por Twitter a
–Pero no los conozco. ¡Regresemos ya! mi pregunta: “¿Quién quiere ir a un concierto de música
–En serio somos del hotel –entre risas me mostraron barroca?”. Y fuimos, nos volvimos grandes amigas. Es
sus identificaciones con foto. Como si eso sirviera de hacker, pero de los éticos. Tenemos en común que algu-
algo. Si los hubiera agregado a alguna red por lo menos nos de nuestros ex novios nos hayan regalado el dominio
alguien podría hacer el tracking de la muerte imaginaria personal –no el autocontrol, el .com–.
que empezaba a armar en mi cabeza. Fueron los tacos Fernando: un día de enero me dijeron que le escribie-
más amargos que comí en mi vida. ra un direct message porque iría tarde al mismo paseo
Regreso de nuevo al presente, a la finca, junto a mis que yo quería ir. Nos conocimos en esa carretera; minu-
primas. Mientras les tomo una foto no puedo dejar de tos antes no encontré nada en Google que me hablara de
pensar que soy tan adolescente como ellas: la única de él. Salimos intermitentemente durante más de un año.
los dinosaurios digitales colombianos que no aprendió Me enamoré como una estúpida ante su desconexión
a convivir con las redes, que se estancó sin encontrar el digital y sus atractivos enigmas: después de sentir que no
balance, y por eso, quizá, siguió tuiteándose la vida indis- lo conocía por no poder stalkear sus perfiles, comencé
criminadamente. a verlo frente a mí. Tuve que adivinar de dónde era por
su acento y descubrir en vivo, como la gente normal, su
Seis de enero gusto por la fotografía y el mar, y su disgusto por los es-
A media mañana, los sobrevivientes del karaoke paguetis y la palabra “arrunchar”. Dos años después no sé
empiezan a llegar al desayuno más largo de nuestras su edad ni si tenía algo con algunas mujeres que descubrí.
vidas. Huevos con envuelto de maíz, chocolate y pan. Nunca nos agregamos a Facebook, palacio de las sospe-
Miro el plato y tomo una foto mental. “El ejercicio de la chas y de la confirmación de infidelidades.
memoria”, me decía un amigo psicólogo que criticaba la Antes de escapar a medianoche de la casa de Épica,
dependencia de esta sociedad al celular. le alcanzo a contar algo de Fernando, y dejo abierta la

37
Luego de un examen en el que me punzaron todo el brazo y me pa-
saron descargas eléctricas por los nervios, descubrí que mi síndrome
se llamaba del opérculo torácico. Sintiendo un poco de dolor, traté de
ampliar el diagnóstico con la ayuda de Google

historia en el capítulo que está a punto de comenzar: de nuestras capacidades y nuestras vidas. Estamos pre-
ante mis insinuaciones, él ha decidido recogerme bajo un parados para llevar a cabo una nueva tarea o reconocer
torrencial aguacero para llevarme a un hotel. alguna responsabilidad”. Al final del día habré escuchado
Esa madrugada por primera vez en cuatro meses todos los álbumes de Vampire Weekend en Grooveshark,
no estoy sola en un hotel. Llevamos mucho tiempo sin repitiendo una y otra vez “Taxi Cab”, e imaginando que
vernos, sin escribirnos obscenidades, ni intercambiar voy en un convertible amarillo cantando: “Unsentimental
fotos de partes de nuestros cuerpos. De antemano sé que driving around / sure of myself / sure of it now”.
despertaré y se habrá ido. Por internet es tan fácil seducir
e idealizar sin conocerse, pero pocas veces esas expecta- Nueve de enero
tivas se confirman con tanta fortuna como en esta noche Mujer, empresaria, líder de comunidades, ¡asume tam-
con Fernando. bién la responsabilidad de tu vida privada! Atribuyo a la
conexión mis logros profesionales, mis aventuras emocio-
Ocho de enero nales y, sobre todo, mis fracasos sentimentales. Siento que
El año empezó hace una semana. Hay que regresar con las redes me presiono para sostener una reputación
a trabajar, cerrar proyectos, enviar propuestas, atender que desaparecerá si no la alimento constantemente. Han
clientes... y volver a la tentación de las redes durante bastado nueve días para comprender que no es verdad.
las más de ocho horas diarias que me esperan frente a Mientras intento evadir de mil formas las redes
la pantalla. De vuelta en Bogotá, tomo un taxi. Esta vez sociales, abro Facebook involuntariamente (lo juro, un
no llevo el celular en mano, no voy narrando los tranco- automatismo sobre el teclado mientras hacía cualquier
nes, ni tomándoles fotos a las montañas, ni a los carros otra cosa). Casi temblando del temor a defraudarme,
antiguos. Solo escucho la radio. De repente suena una noto que un globito rojo me anuncia decenas de notifica-
canción de Andrea Bocelli en una versión con un ritmo ciones. No debo saber nada, pero no logro evitarlo. En la
casi isleño. ¡Necesito saber quién la toca! Saco el celular primera imagen en la línea de tiempo, el brazo de una de
y activo Shazam, una aplicación que reconoce la canción mis mejores amigas enyesado, y bajo la foto puede leerse
que está sonando. que padece la enfermedad de Quervain: “...algo que le da
Recuerdo cuando tomaba semanas de esfuerzo men- a los que chatean o escriben mucho por compu”, agrega.
tal, búsquedas desesperadas o llamadas telefónicas a ami- Por razones similares –traté de romper el récord de
gos contemporáneos, poder desempolvar de la memoria un juego online–, yo tuve el síndrome de túnel carpiano
el título o la banda de una vieja canción. Ahora todo es desde los 19 años. Usé férulas y fui a fisioterapia. Solo en
más fácil: hemos cambiado esa emoción de la espera por Chile, luego de un examen en el que me punzaron todo el
la posibilidad inmediata de un descubrimiento que dará brazo y me pasaron descargas eléctricas por los ner-
resultados y relaciones infinitas. vios, descubrí que mi síndrome se llamaba del opérculo
El círculo azul gira al compás de la canción tratando de torácico. Sintiendo un poco de dolor, traté de ampliar el
descifrar su nombre: “Time to Say Goodbye”, de Vampire diagnóstico con la ayuda de Google. La farmacéutica y el
Weekend. Tranquilidad, paz en el espíritu: necesito saber- psicoanálisis fueron mi cura.
lo todo antes que todos. La esencia de mi generación.
En la tarde, con esa añoranza del pasado, le pregunto Diez de enero
al big data de Nueva York –melómano, coleccionista de No aguanto más. Con dedos desesperados toco un
discos– si conoce a Vampire Weekend y si me recomien- teclado imaginario en la ventana del taxi. Llego a la oficina
da alguna canción. Me envía una y comenta que “parece a abrir TweetDeck. En la columna de notificaciones no hay
estar inspirada en Pachelbel, como todo el pop”. Me gus- ningún pendiente, nadie me ha “arrobado”, tengo nuevos
tan los hombres que son tan interesantes como internet y seguidores aunque llevo una semana sin publicar nada. Na-
que se demoran incluso menos en contestarme. die ha notado que no he escrito en diez días y si lo notaron
Con una mínima culpa, busco más respuestas: “Soñar no les importa lo suficiente como para decirme algo. La
con una ballena indica un fuerte sentimiento de dominio audiencia crece, con su silencio reconozco más mi soledad.

38
39
Salgo a cenar con amigos. Evitamos el tema digital, mesero. Me siento finalmente desinformada y recuerdo
aunque casi todos los presentes pertenecemos a ese que gracias a Foursquare, descubrí en México mi postre
mundo. favorito, el Martín Fierro de Lo Spuntino, comí venado
–¿Sintieron el temblor? –pregunta alguien. por primera vez en mi vida y me fui de muchos lugares
–¿Cuál temblor, cuándo, dónde? –pregunto. No me porque los comentarios hablaban de un servicio demo-
entero de que el mundo se mueve bajo mis pies si no me rado. A veces, a pesar del ruido digital, es mejor escuchar
llega una notificación o sigo en Twitter el hashtag de la muchas voces que conformarse con la primera versión.
noticia con versiones imprecisas de lo que pasó. Pero no
soy la única. Once de enero
–Estaba en la cama y lo sentí durísimo –comenta A punto de cumplir mi propósito, descargo de nuevo
otro–, pero como no vi nada que se moviera, fui a Twitter al celular las apps de las que me he privado durante once
para comprobar que había temblado. días: Instagram, Facebook, Twitter, Foursquare. Tengo
Llega el momento de ordenar, no conozco el restau- la firme convicción de solo observar pero no participar
rante. Iría a Foursquare a leer los tips, las reseñas, para –algo conocido en el medio como “lurking”–, aunque sé
saber cuál es el plato recomendado, pedirlo y dejar mis que es solo una forma de autoengaño, para no asumir
comentarios. En lugar de recurrir al móvil, le pregunto al que voy dando pasitos cortos de vuelta a esa zona de

40
“Todos los que se la pasan en internet son feos”, me dijo mi her-
mano. Después lo comprendí. Me he enamorado de algunos de ese
#combofeo, y he hecho contactos increíbles: doctores en geometría,
delegados que han tenido bares ilegales en búnkeres de Afganistán...

confort donde no tengo que lidiar con mi dificultad para Es un hecho: los nerds, los geeks, los ñoños nos
pasar tiempo conmigo misma. hacemos fuertes intelectualmente tras la pantalla para
Recuerdo entonces una canción de Blur que hizo solventar inseguridades y exacerbar nuestras virtudes.
que el big data neoyorquino me recordara en agosto, un “Toda la gente que se la pasa en internet es fea”, me dijo
escueto “escuché esto y pensé en ti”. Antes de ir a dormir alguna vez mi hermano. Después lo comprendí. Me he
la tomo como pretexto para decirle por WhatsApp que enamorado, más allá de la imagen, de algunos de ese
lo extraño, “where’s the love song to set us free?”. #combofeo, y he hecho contactos increíbles: doctores en
Duermo hasta la tarde, evito mirar el móvil y llamo a geometría, investigadores en neurociencia, judíos orto-
cancelar un almuerzo. Estoy triste. La ansiedad es mayor, doxos, másteres en literatura, hippies que han recorrido
salgo a comer sola, no me peino, no me visto bien. Casi Brasil en bicicleta, delegados que han tenido bares ile-
nunca lo hago. La escena se repite por la noche, a punto gales en búnkeres de Afganistán... Este chileno, a pocos
de encontrarme en un bar con amigos: no sé qué poner- centímetros de distancia, no me resulta más fascinante
me, me siento gorda, salgo poco. que ninguno de ellos. Volveré a casa.
Imágenes con los mejores filtros, encuadres casi Por primera vez en más de un año, mi noche se
perfectos y balanceados, tuits con links rebuscados y extenderá hasta las 5:30 de la mañana. Sin mi celular en la
presuntuosos, pero seguir por el mundo con la pinta pro- mano, “el azul reproche” del amanecer, como lo llamaría
vinciana de la empresaria despelucada con alma de hippie el parche de amigas caleñas, me recibe con el canto de los
que aún no sabe escoger ropa, que solo tiene una correa pájaros; recuerdo el silencio de la finca, El retrato de Do-
y un par de tacones, y que todas las mañanas siente que rian Gray, la quietud de la lectura y la armonía de libros y
podría verse mejor. música.

Doce de enero Colofón


–Qué man te gusta y te lo presento –me dice un amigo Durante años, me he rodeado de relaciones intan-
entrador por excelencia. gibles: trabajo, amigos, amores, contactos. No está del
–Nooo, me da pena. todo mal, pero estos doce días de abstinencia me permi-
No sé ser sexy, no sé coquetear, no soy fashion, soy tieron a la vez tomar distancia y acercarme: buena parte
muy extrovertida pero me falta confianza. No aprendí a de mis logros están en kilobytes, flotan en la nube, son
conocer gente de una manera normal, porque siempre he valiosos pero inasibles, no puedo tomarlos en mis manos.
estado conectada: cuando los conozco ya sé que hacen, a Que me propusiera escribir este texto fue la forma más
dónde van, qué les gusta. tenebrosa de ponerle color, forma y textura a mi virtuali-
Me presenta a un tipo, un chileno. dad; de hacerla concreta y llevarla al papel.
–¿Y tú qué haces? –le pregunto. En el origen, aún en la universidad, usé lo digital
–Tengo una empresa de headhunter. como un espacio para consultas literarias, búsquedas de
–¡Qué bien, yo también tengo empresa...! –respondo poemas, cuentos, novelas, biografías y quiromancia. A
con emoción adolescente. mitad de carrera, tenía dos opciones para proyecto de
Él presume de su expansión por Latinoamérica, se grado: la escritura de una novela histórica o investigar
cree el dueño del mundo. Responde, pero no me pregun- la usabilidad de contenidos digitales. Escogí el camino
ta nada, no le interesa saber de mí. Le cuento que viví que nadie había recorrido, pero no me alejé del todo de
en Chile y tampoco pasa nada. Entonces vuelvo a ser la la literatura: continué escribiendo poesía y al tiempo
adolescente que nadie sacaba a bailar en las fiestas. Me fui convirtiendo mis perfiles digitales en personajes, en
frustro y trato de decirme mentalmente: ¡pero tienes historias, en creaciones. Ahora vuelvo a estar en medio
4.000 followers!, ¡pero viajas por todo el mundo!, ¡pero de esa encrucijada y, otra vez, escribo. ~
eres una experta en usabilidad! Tal vez por eso no me gus-
ta conocer gente en las rumbas: cuando me sacan a bailar natalia vivas velasco (popayán, 1983). Es con-
suelo decir que me llamo Carolina. sultora en usabilidad y experiencia de usuario.

41
Poema para las tetas
por Sharon Olds
Traducción del inglés de Diana Martínez Heredia

omo otras gemelas idénticas, se pueden


distinguir mejor en la adultez.
Una es rápida para fruncir su ceño,
su cerebro, su inteligencia ágil. La otra
sueña dentro de una constelación,
pecas de Orión. Nacieron cuando tenía trece,
se levantaron en mitad de mi pecho,
ahora tienen cuarenta, sabias, generosas.
Estoy dentro de ellas –de alguna manera, debajo de ellas,
o las llevo conmigo–, viví tantos años sin ellas.
No puedo decir que soy ellas, aunque sus sentimientos son casi
los míos, como con alguien que uno ama. Ellas parecen,
para mí, un regalo que tengo que dar.
Dicen que los chicos veneran su categoría del
ser, que por ellas casi llegan a morir de hambre,
eso no se me escapaba, y algunos jóvenes
las amaron de la forma en que uno mismo quisiera ser amado.
Todo el año han estado llamando a mi esposo que partió,
cantándole como un par de sirenas
empapadas sobre una piedra áspera.
No pueden creer que él las haya dejado, no está en su
vocabulario, ellas –hechas
de promesas– literalmente son como votos cumplidos.
A veces, ahora, las tomo por un momento,
una en cada mano, viudas gemelas,
pesadas con pena. Fueron un regalo para mí,
y entonces eran nuestras, como infantes sedientas
de entusiasmo y abundancia. Y ahora estamos de nuevo
en esta estación, la misma semana
en que él se mudó. ¿No les susurró:
“Espérenme aquí un año”? No.
Él dijo: “Que Dios esté contigo, que Dios
esté contigo, a-Dios, por el resto
de esta vida y por la larga nada”. Y ellas no
entienden el lenguaje, lo están esperando.
¡Cristo! Son estúpidas, ni siquiera
saben que son mortales –tierno, supongo,
refrescante vivir con ello–, seres sin
conciencia de la muerte, criaturas de ignorante sufrimiento.

sharon olds (san francisco, 1942). En 2013 ganó el Premio


Pulitzer por su libro Stag’s Leap, del cual hace parte este poema.

42
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NO LO VEO CLARO
COLUMNA DE
© gabriela precht

ANDREA PALET
“Todos los días son vísperas de algo”.
Jorge Díaz

La mala

© juan carlos cáceres • grupo zeta


H
ace poco se publi- poder sobre nosotros, mere-
có en Chile Doña ciéndolo tan poco. Quizás algún
Lucía, una investi- antiguo colaborador del persona-
gación periodística je pudo contar ciertas verdades.
sobre Lucía Hiriart, la mujer de Pero las jefas de gabinete no es-
Augusto Pinochet, y en un par de criben libros, los guardaespaldas
meses lleva tres ediciones y con- no escriben libros, los soldados
tando. Era obvio que iba a ser un tratados como servicio domés-
superventas, era obvio que la his- tico no escriben libros. Podrían
toria de la viuda del dictador, que haberlo hecho, por supuesto,
está viva y reside en Santiago, nos pero hoy Lucía y su familia son
tenía que interesar: durante die- un virus, y nadie quiere acordar-
cisiete años su figura de mujerona se de que algún día estuvo muy
ridícula y su vocecita insoportable cerca, inoculado, contagiado con
fueron parte del paisaje que hoy ese virus.
es maldición y es sombra. Lucía Eso ya no importa. Doña
fue el complemento perfecto del Lucía existe por fin, gracias a
cambio que supuso la imposición la periodista Alejandra Matus,
de la bota militar: mientras la y el resultado, incluso para los
Junta perseguía a los partidarios que creíamos estar enterados de
de Allende con una crueldad que muchas cosas, es sorprendente y
nadie había anticipado, ella, que desgarrador. Desgarrador porque
muy pronto demostró un afán de nos retrotrae a esa situación inso-
figuración sin orilla, se ungía a sí prejuicio de clase hacia las “mujeres portablemente injusta y a la vez tan
misma como vocera del retorno del de milico”–, desdén que entre ellos difícil de comprender, la de que una
orden doméstico y la obediencia solo se convirtió en indignación pareja sin ningún mérito personal,
tradicional. después de las revelaciones judiciales ningún talento, ningún logro intelec-
Lucía Hiriart fue para mi genera- del caso Riggs, cuando se descubrie- tual y no digamos ya moral haya ejer-
ción la encarnación más nítida de la ron millonarias cuentas en bancos cido durante tanto tiempo en mi país,
vieja de mierda, arquetipo universal extranjeros de ese patriota soldado y y de formas tan vulgares y crueles, un
que no dudo que exista también, su familia. poder que los deformó hasta conver-
con sus variantes, en Colombia. La Lo que no era tan obvio es por tirlos para muchos de nosotros en
odiábamos, porque ella y los suyos qué tardamos tanto. Por qué nadie personajes de caricatura, que es uno
nos estaban haciendo daño, pero pensó antes que podía ser importan- de los modos con que nuestra psico-
incluso entre la clase alta de derecha te tratar de comprender las motiva- logía escoge lidiar con un panorama
era un personaje ridiculizado –por el ciones de una mujer que tuvo tanto demasiado difícil de aceptar.

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Este panorama demasiado difícil pintura ni jardinería ni mascotas, ni le preguntaron si había hambre en
de aceptar es el nudo del libro, y el siquiera cocina. Aunque en su época el país: “Lo que llaman hambre no
sombrío paisaje que dibuja es uno de Primera Dama obligatoria fue existe en Chile. Porque los que más
en el cual dos personas comunes y la adalid de la ideología que sitúa el pueden sufrir hambre son los niños,
corrientes pueden convertirse en papel de la mujer en la casa con sus y nosotros tenemos protegidos a los
déspotas si están en el momento y el niños, odiaba las labores domésticas niños. En cambio el adulto, si come
lugar correctos, y si han acumulado y llegó a tener decenas de personas a una vez al día puede vivir perfecta-
durante su vida la suficiente dosis su servicio, todas, por cierto, paga- mente y no pasar hambre”.
de humillación como para mandar das por nosotros y pertenecientes al ¿Qué pasa por la cabeza de una
a la muerte, a la tortura y al exilio a Ejército, que Lucía trataba como si persona así?
personas con quienes tenían cercanía fuera su propia agencia de empleos. El libro describe una serie larga
familiar y social hasta solo semanas o Pinochet dijo en sus memorias de circunstancias vividas por ella
días antes. que ella pasaba días enteros en mu- como humillaciones. Como que
Y digo humillación, y no odio ni seos y bibliotecas, pero es muy poco Pinochet fue siempre la última
envidia ni miedo, porque creo que la probable. Lucía de Chile desarrolló antigüedad de su curso, el que no
clave de muchos comportamientos todos los rasgos de la clásica mujer destacaba en nada, no tenía posturas
crueles y tiránicos está, antes que de dictador. Reina de belleza del firmes acerca de nada, y que sin los
en el miedo, el odio o la envidia, en colegio, vengativa con las mujeres que contactos de su suegro jamás habría
la humillación. Incluso el miedo pudieran hacerle sombra, intrigante, llegado a ascender en su carrera.
es posterior a la humillación, en la caprichosa, fría, derrochadora. Y aun- Como que él le pusiera los cuernos
forma de miedo a ser descubiertos que hay cosas más importantes que el permanentemente, incluso en el
humillándose, miedo a que esas dinero, los pasajes más comentados Palacio de La Moneda. O quizás
humillaciones se repitan, miedo de del libro son aquellos en que la vemos ver que en su familia había mujeres
tener cerca a quienes puedan atesti- gastándose millones de dólares, nues- médicos o abogadas (por cierto, una
guar tu humillación. tros millones de dólares, en caprichos, prima fue secuestrada de su casa,
(Orlando Letelier, canciller y ropa, regalos a sus favoritos, mansio- delante de sus hijos; estuvo en la
ministro de Defensa de Allende, nes. No estábamos acostumbrados cárcel y debió partir al exilio, sin que
que sería asesinado en Washington a esa forma de pillaje. No lo estamos la mujer de Pinochet mostrara una
por agentes de la dictadura, diría de todavía. Quizá por eso sorprenden gota de lástima), y un padre que era
Pinochet, en la época en que este incluso sus demostraciones menores un profesional muy respetado, un
era un subordinado, que era “tan de racanería y vulgaridad, como esa político laico y progresista, senador y
zalamero y servil que parecía como vez en que al bajar de un avión de lan ministro en gobiernos previos.
esos peluqueros que te persiguen con mandó a un guardaespaldas a sacar las Ese padre, de hecho, es el perso-
el cepillo después de cortarte el pelo mantitas del avión para llevárselas a naje trágico de esta obra, el rey Lear
y no dejan de cepillarte hasta que les su casa de descanso: no unas cuantas, de esta obra. Y es trágico no porque
das su propina.”) todas las mantitas. Y cuando un aver- Osvaldo Hiriart no tuviera la fortale-
¿Quién es esta mujer que durante gonzado asesor fue a decirle que esas za para oponerse más decididamente
diecisiete años se creyó la reina de cosas son del avión y uno no se las a la conducta criminal de su yerno
Chile? Esta reina de corazones que lleva, ella le contestó tan campante: y su hija, sino porque el hogar que
estaba tan segura de su poder que “¿Pero lan no es del gobierno acaso?”. él formó, esa familia de clase media
repetía, en momentos de decisiones ¿Qué pasa por la cabeza de una con muchos parientes y largas sobre-
políticas, en gabinetes y reuniones, persona así? mesas donde se discutía de política
“¡hay que hacerlo sin contemplacio- El libro recuerda declaraciones contingente, podría haber sido el de
nes!”. Pues una mala estudiante que suyas que hoy casi no podemos creer cualquiera de nosotros, y la hija que
se casó casi niña con un militar me- que sean reales, como cuando le él formó, esa joven reina de belleza,
diocre y aparentemente sin futuro. pidieron su opinión sobre el inciden- ese misterio calamitoso, podría estar
Más tarde, los currículos oficiales di- te en que dos jóvenes fueron brutal- incubándose, quién sabe, en cual-
rían que tenía estudios de educación mente quemados por una patrulla quiera de nosotras. ~
de párvulos, pero nadie sabe dónde militar, y ella dijo: “Para qué se queja
los hizo ni con qué resultado. Nunca esta niña, si se quemó tan poco” (el andrea palet (chile, 1965).
desarrolló una afición, un interés, otro joven murió por el ataque). O, Dirige el Magíster en Edición de la
un talento. Ni libros ni música ni en plena crisis económica, cuando Universidad Diego Portales.

45
BREVIARIO Andar y ver en pocas palabras

© rafael del río • corbis


como decía juan gelman

Por Affonso Romano


de Sant’Anna

Traducción del portugués


de John Galán Casanova

“Esa historia suya da como para un


guion de un filme”, le dije al poeta
Juan Gelman en aquella charla en el
aeropuerto de Oaxaca (México), al
finalizar el Encuentro de Poetas del
Mundo Latino.
Triste. Patético filme, es verdad.
Emblemático de aquellos años de
sangre y plomo, alrededor de los
sesenta, setenta y ochenta, cuando
Brasil, Chile, Argentina y Uruguay
institucionalizaron la violencia dic-
tatorial. Se calcula que “desaparecie-
ron” a unas 30.000 personas durante
ese lapso.
Había estado con Gelman años
antes en otro festival de poesía, no sé
si en Colombia o Costa Rica. Él era
ya un personaje no solo emblemáti-
co, sino trágico y lírico de nuestras
recientes dictaduras. Esta vez, en
el claustro del convento barroco de
Santo Domingo, en el crepúsculo de
esa ciudad colonial mexicana, ante Juan Gelman en la Feria del Libro de Guadalajara, noviembre de 2011
un público sentado bajo los arcos
de los corredores, leímos poemas. Y dría hacerle fácil una respuesta bre- electrónicos abarrotados de emails
Gelman, justamente homenajeado, ve, o ninguna, le pregunté a Gelman: protestando contra el hecho de que
reveló que fue a partir de Oaxaca, un “¿Y qué fue de la historia de su nie- el entonces presidente de Uruguay –
año atrás, que había cobrado fuerza ta?”. Y el avión se retrasó, y la charla Julio Sanguinetti– se negaba a acoger
el movimiento internacional para se prolongó, se prolongó como solo una denuncia según la cual la nieta
localizar y recuperar a su nieta, cuyos se prolonga nuestra perplejidad ante de Juan Gelman estaba viva, había
padres fueron aniquilados por los la estupidez humana o, al contrario, sido robada a sus padres asesinados
militares argentinos y uruguayos. nuestra alma ante la esperanza. por los militares y educada por un
En el aeropuerto, quizás porque Hacía algunos meses, se habían policía uruguayo y su mujer. Diez
siendo este un lugar de partida po- visto en todo el mundo correos premios Nobel se manifestaron.

46
Saramago le escribió a Juan una la colaboración de la memoria de los
bella carta. Günter Grass escribió vecinos, de ex terroristas e incluso de
otra directamente al presidente algunos considerados traidores para
uruguayo, quien en respuesta sugirió lograr reconstruir el curso de la fata-
que Grass estaba siendo manipu- lidad. Un verdadero rompecabezas, al
lado. No obstante, los hechos eran mejor estilo de una novela policíaca.
estos: la niña nació cuando Claudia, Por esto hablé de un guion cinemato-
nuera de Gelman, estaba presa en gráfico, aludiendo a cómo se fueron
Montevideo. Antes, grávida de siete acumulando indicios, por ejemplo de
meses, la madre había sido trasla- prisioneros que habían escuchado el
dada de Argentina hacia Uruguay, llanto de un bebé en la celda conti-
pues las fuerzas represoras del Cono gua, la fecha en que esto ocurrió, el
Sur intercambiaban prisioneros no paso por ahí de la nuera de Gelman,
solo para ubicar a la guerrilla y a la hasta los recientes exámenes de adn
oposición, sino para poder liqui- que confirmaron todo.
darlos sin dejar pistas en sus países Por coincidencia, el día en que
de origen. Al final del libro Notas, regresé de México el Jornal do Brasil
escrito en 1979, Gelman decía: “El 26 traía abundante material sobre los
de agosto de 1976, mi hijo Marcelo “Bebés en las maletas de la Opera-
Ariel y su mujer Claudia, encinta, ción Cóndor”, contando cómo el
fueron secuestrados en Buenos Aires grupo de las madres divergían del
por un comando militar. El hijo de grupo de las abuelas de la Plaza de
ambos nació y murió en el campo de Mayo en sus estrategias de lucha
concentración. Como en decenas de para esclarecer tales crímenes. Esto
miles de otros casos, la dictadura mi- reafirma lo que Gelman decía acerca
litar nunca reconoció oficialmente de que muchas veces tuvo que actuar
a estos ‘desaparecidos’, habló de ‘los en contravía de estos grupos institu-
ausentes para siempre’. Hasta que cionalizados.
no vea sus cadáveres o a sus asesinos, El policía que adoptó a la recién
nunca los daré por muertos”. nacida murió hace poco. (Dicen
Marcelo, el hijo de Gelman, fue que Sanguinetti incluso asistió al
uno de los ocho cadáveres aban- entierro). Su esposa nunca había
donados con disparos en la nuca, tenido hijos y a los 48 años recibió
dentro de cajones y canecas llenas aquel presente de los cielos. O del
de piedras, en los alrededores de infierno. Ya convertido en reportero,
Buenos Aires. Esa insólita mercan- pregunté entonces sobre esa mujer
cía, ya en la época, llamó la atención que adoptó a la niña. Ella entendió
de otros sectores de la represión y de la nueva situación mejor de lo que
los propios sepultureros, por varias podría esperarse. Entre ella y la se-
razones. Entre estas destacaba el he- gunda mujer de Gelman, la psicoana-
cho de que uno de los cadáveres era lista Mara, se estableció una relación
el de una mujer embarazada, a la que de confianza. Pregunté por la niña,
en vez de un tiro en la nuca le habían hoy una joven de 23 años. No debe
propinado un tiro en el vientre. ser fácil a esas alturas de la vida supe-
Aunque acostumbrados a las rar un impacto de esos. No solo por
incontables variantes de la muerte, el hecho en sí, ya desestabilizador,
los sepultureros no olvidaron aquello. sino porque siendo su abuelo una
Y cuando años después comenzaron personalidad internacional el caso
las investigaciones, pudieron señalar trascendió los límites domésticos.
dónde habían sido sepultados clan- Dentro de las circunstancias, la
destinamente los cuerpos. Gelman chica reaccionó bien. Con Gelman
cuenta que entonces fue fundamental tuvieron encuentros naturalmente

47
© stock xchng
conmovedores. Ella conti- al que asistió su hermana has-
núa, no obstante, en Uruguay. ta los anuncios cantados de la
Gelman vive en México. Pero radio y la televisión cubanas
lo más sorprendente de esta de los años cincuenta. Ignora
historia, de nuevo, vino del el lector no cubano, o el cuba-
sistema, de parte de una jueza no ajeno a las letras del viejo
que, en una de tantas diligen- cancionero popular de la isla,
cias, amenazó con encarcelar el sinnúmero de frases pro-
a la joven si no cumplía ciertas cedentes de ese cancionero
exigencias del proceso. Lo que Sarduy, sin entrecomillar
peor fue que realmente mandó o recurrir a itálicas, inserta
detener a la chica, que presa en su obra hasta convertirla
hubiera quedado todo el día, en un hervidero de guiños.
de no ser por el exaltado cla- En la novela De donde son los
mor del público, horrorizado cantantes desliza desde una
ante ese horror sumado a los frase de la espléndida “Salida
otros horrores. de Cecilia Valdés”, zarzuela
Vuelvo a Brasil y al escribir de Gonzalo Roig con libreto
esta crónica releo poemas de de Agustín Rodríguez y José
Gelman. Y reconsidero: no, Sánchez Arcilla, hasta una
no hace falta ningún guion alusión a un hermoso villan-
cinematográfico sobre esta tragedia. cico criollo de Gisela Hernández, es
Está toda en sus poemas. Uno de una madre, un hijo, un hermano, decir, que el repertorio de nostalgias
ellos, titulado “La economía es una un cónyuge, una época o un país abarca desde ritmos como el son, el
ciencia”, ilustrativa y proféticamente perdidos o distantes. Hay canciones danzón, la conga, el bolero, la guara-
da un recado a los gobernantes de ilustradas: escucharlas es ver apare- cha, el chachachá y el mambo hasta
ahora: “En el decenio que siguió a cer a alguien o algo. el teatro lírico, la canción de arte,
la crisis / se notó la declinación del Severo Sarduy (1937-1993) da la música publicitaria de una marca
coeficiente de ternura / en todos los testimonio de ese poder de la música de jabón y la canción guajira, que no
países considerados / o sea / tu país / en más de un libro y ahora, vein- otra cosa es, por su espíritu, la tona-
mi país / los países que crecían entre tiun años después de su muerte, en da más representativa de Camagüey,
tu alma y mi alma / de repente...”. algunas de las cartas que escribió a su su terruño:
familia desde el extranjero y que aca-
affonso romano de ba de publicar, anotadas, su hermana París, 30 de julio de 1962
sant’anna (belo horizonte, Mercedes; cartas donde el hombre
1937). Poeta y columnista brasileño. que abandonó Cuba el 12 de diciem- Ayer hubo lágrimas en casa de mi
Es autor, entre otros, de los libros bre de 1959 y jamás regresó a ella dice amiga Flora porque nos pusimos a cantar
O desemprêgo do poeta y A mulher escuchar y entonar canciones de la “La amorosa guajira” de Allué y a recor-
madura. isla, evoca a su padre bailándolas y dar la aldea.
admite la emoción que todo eso le
severo sarduy: una impos- produce: Jorge González Allué (1910-
tura pintarrajeada 2001), pianista y compositor, fue
París, 20 de enero de 1965 coterráneo de Sarduy.
Por Orlando González Esteva El 23 de noviembre de 1963, el
A veces me pongo a pensar en ustedes, escritor acusa recibo de un paquete
Nadie como un desterrado para dar a tratar de imaginar cada centímetro de que le envía su familia desde Cuba, y
testimonio del poder de la música sus caras y sus voces. No los olvido. Ayer confiesa:
para conmover y revelar hasta qué puse un disco cubano y me revolví un
punto está hecha, más que de soni- poco… Pero ya pasó. Lo que me ha hecho llorar de emoción
dos y silencios, de aquello que más se es el disco y la canción de los Matamoros.
ha amado; hasta qué punto la música Sarduy recuerda desde una can- Porque ellos me han traído el recuerdo de
es la transubstanciación de un padre, ción que escuchó en el kindergarten Bembeta* en que papá bailaba “ponme la

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mano aquí, Macorina” y aquella alegría de Cuba, toda la parte de toques de santo tierra soberana?” –preguntaban
en que se vivía y que ya está lejos. Como es emocionante. por ferias y verbenas.
la Nochebuena, me pregunto: ¿cuándo Aquí los he oído, ya no como se oye (Oigo aún aquellas voces,
volverá? un disco, sino como se oye la voz de lo que la mesa electoral,
tanto amamos, de ustedes. mis padres bailando.)
Solo el cubano familiarizado con
la música tradicional de su patria “De dónde son los cantantes” es El de sus leontinas,
sabe que incluso la última frase de la segunda frase de la letra de “Son oro empañado,
este párrafo, no entrecomillada, pro- de la loma”, el más célebre de los fue el de la tarde.
cede de “La mora”, danzón de Eliseo sones de Miguel Matamoros (1894-
Grenet (1893-1950), a quien volverá a 1971): “Mamá, yo quiero saber / de La primera estrofa cita el es-
citar en los dos versos finales de uno dónde son los cantantes”. tribillo de “Son de la loma”; las dos
de sus Epitafios: Un son compuesto en 1922 no últimas devuelven, republicanas, a
solo había proporcionado a Sarduy algunos poetas de Orígenes; la final,
Que den guayaba con queso el título de su segunda novela sino bella, con esas cadenas de reloj de
y haya son en mi velorio. el rumbo de su escritura. No sería la bolsillo cuyo esplendor oscurecido
Que el protocolo mortuorio última vez que, agradecido y nostál- es el del sol que se pone, a Fina Gar-
se acorte y limite a eso. gico, se refiriera al trío fundado por cía Marruz.
Ni lamentos en exceso Matamoros, hombre de origen humil- Severo Sarduy encontró en el
ni Bach: música ligera. de y escasa educación, cuyas compo- recuerdo de la música que marcó su
La Sonora Matancera. siciones ocupan un lugar de privilegio infancia y adolescencia no solo una
Para gustos los colores. en la memoria colectiva del pueblo forma de hacer girar a la inversa las
A mí no me pongan flores cubano. Como Jorge Manrique se manecillas del reloj, a la manera de
si muero en la carretera. había preguntado en el siglo xv: los brazos del dios Huracán, como
empeñado en borrar lo que había
El danzón “Si muero en la ¿Qué se hizo aquel trovar, sucedido después, sino una forma de
carretera” también es utilizado por las músicas acordadas permanecer en Cuba. No exageraría
Virgilio Piñera en su libro Una broma que tañían? cuando, cuatro años antes de morir,
colosal, donde el autor descompone y ¿Qué se hizo aquel danzar, durante una entrevista, declarara a
recompone ad infinítum las mismas aquellas ropas chapadas su interlocutora:
frases que Sarduy cita invertidas. El que traían?
estribillo original reza: Tengo 53 años y he pasado ya más
Sarduy se preguntaría: tiempo aquí, en París, que en mi país de
Si muero en la carretera origen, Cuba. De modo que, si se pone en
no me pongan flores. ¿Qué se hicieron los cantantes, una balanza la cantidad de años, por su-
Si pido caldo gallego los reyes, los Matamoros puesto que soy ya francés, y que estoy inte-
no le echen coles. de dril nevado y los oros grado aquí. Pero, como se sabe de sobra, en
de las barajas de antes? lo que respecta a la biografía, las cifras no
Mercedes Sarduy señala la ¿Quién las tardes del Cervantes significan nada: yo sigo estando en Cuba;
importancia de esa carta escrita a recuerda, y aquel grabado yo nunca me fui de Cuba. Ese que está en
finales de noviembre de 1963. Pocos del Diario, desdibujado, Camagüey, ese soy yo, y ese que está ante
días después, su hermano reconocerá y los bailables de Sagua? ti, es una impostura pintarrajeada. ~
las repercusiones que aquel disco de
viejos sones cubanos ha tenido en él: (Las guitarras llenas de agua *Bembeta es el nombre de la
están, y el tambor rajado.) calle donde vivía la familia Sarduy en
París, 2 de diciembre de 1963 Camagüey.
Tampoco sería la última vez que
Y ya el disco y los Matamoros que me el son que dio título a su segunda orlando gonzález esteva
enviaron me dan la idea para un nuevo novela le dictara un texto: (palma soriano, cuba). Es autor
trabajo que no sé aún muy bien qué es y se de los ensayos Elogio del garabato,
llama: De donde son los cantantes. Lindo “¿De dónde serán, Cuerpos en bandeja, Mi vida con los
título, ¿verdad? Lindos son estos cantos serán de Santiago delfines y Amigo enigma.

49
POR GEOFF DYER

Traducción del inglés de Juan Gabriel Vásquez | Ilustración de Mark Smith

No se trata solo de las estrellas renovadas, ni de los muy frecuentes


partidos épicos; tampoco de la extrema dificultad ni de la brutal exigencia
física para jugarlo. Entonces, ¿en qué radica la fascinante belleza del tenis?
50
gente que no soporta el la mitad inferior de la red.) Pero esperen: ya nos hemos
fútbol. ¿Pero hay alguien a quien –para decirlo moderada- saltado una etapa. Antes de poder servir en el sentido de
mente– no le guste el tenis? Mientras que los partidos de pegarle a la pelota, hay que hacer algo más: hay que lanzar
fútbol son rutinariamente tediosos, los partidos de tenis la pelota al aire con la mano que no es de lanzar, esa mano
nos decepcionan apenas de manera esporádica (como que es típicamente inútil para todo. Ese lanzamiento es
cuando un jugador desconocido se abre paso con heroís- de una importancia radical y muy difícil de hacer bien;
mo en un Grand Slam solo para capitular impotente en la de nuevo, tenemos que retroceder un poco. No es solo
final). El nivel de un partido de tenis de importancia me- cómo lanza uno la pelota, es cómo agarra la pelota antes
dia –como los que uno puede ver en una cancha secun- de lanzarla. Yo solía lanzar la pelota demasiado hacia
daria del Queen’s durante una de las primeras rondas– es atrás, de manera que en vez de pegarle cuando estaba
sobrehumano. unos sesenta centímetros enfrente de mí, le pegaba
Esto es sorprendente, pues se trata de un juego muy cuando estaba directamente encima de mi cabeza (lo que
difícil. No de jugar bien, sino simplemente de jugar. exigía un esfuerzo quiroprácticamente costoso a la parte
(El squash es fácil.) El tenis es como el piano: solo es inferior de mi espalda).
divertido cuando uno comienza a hacerlo más o menos No se preocupen, esto no se va a convertir en un
bien. Y con el teclado sucede igual que con la cancha: manual de entrenamiento (¡como si eso fuera posible!).
el entrenamiento a temprana edad es inmensamente El punto es que las lecciones del servicio se multiplican a
ventajoso. través de todos los aspectos del juego: un mínimo ajuste
Lo primero que se hace es servir; y servir, conseguir en alguna parte distante e irrelevante del cuerpo –una
que la bola pase y entre en el cuadro de servicio, es parte que no interviene en el golpe de la pelota– tiene un
extremadamente difícil. (Yo mido 1,88, he jugado tenis efecto desproporcionado sobre el lugar donde la pelota
durante años, y todavía, en abierto desafío de varias leyes acaba dando. Mantener la cabeza baja al intentar con
de la biomecánica, dejo con frecuencia mi servicio en una sola mano un revés con top-spin (en vez de levantarla

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instintivamente) es, en este sentido, un ajuste mayúsculo. lo sé, lo sé... La personalidad en el
Por eso no es sorprendente que nos quedemos hechi- tenis es, según la devastadora expresión de Martin Amis,
zados al ver cómo los que han llegado a dominar cada “un sinónimo exacto de un trisílabo de siete letras que
aspecto de esta dificilísima actividad van conduciendo su comienza con i y termina con l (incluyendo también, en
muy lucrativo oficio en la arcilla de París o la hierba de orden de aparición, una m, una b, una e, una c y una i)”.
Wimbledon. Pero la verdad es que el tenis no se volvió popular en
Pero he aquí el asunto, he aquí el bello pacto del la época de John McEnroe y Jimmy Connors; se volvió
tenis: a pesar del enorme vacío que se abre entre ellos y popular gracias a ellos, a sus palabrotas y a su toma por
nosotros, todo lo que le pasa a un jugador de alto ran- asalto –al grito de “¿acaso está ciego, estúpido?”– de un
go durante un Grand Slam le pasa también al jugador Wimbledon controlado por jueces de línea narcolépti-
promedio en un parque. Uno atraviesa etapas en las que cos y oficiales retirados de la raf que hacían las veces de
golpea con libertad y fluidez. Entonces, en un punto im- árbitros. Además, la observación de Amis queda abierta
portante, sucumbe a un catastrófico endurecimiento de a una evidente respuesta al estilo Connors: ¿y qué hay de
los hombros. Está uno destrozando sin piedad a alguien malo con ser un imbécil, imbécil?
–ganando por un set y 4-0 en el segundo– y sin razón Ciertamente, las personalidades aportaron al juego
aparente falla un par de pelotas fáciles; el otro se mete de una nueva y tosca intensidad cuyo legado y expresión
nuevo en el partido y, antes de que se pueda hacer nada gestual es la celebración apretando el puño. En los días
al respecto, el partido se ha convertido en un precipicio, remotos en que debutaba como crítico de televisión para
y uno está en el fondo. En Beach Boy, mi amigo –y rival el Observer, Julian Barnes asumió una posición crítica y
ocasional– Ardashir Vakil describe de manera agonizante bien educada en contra de esta adición al repertorio de
el progreso de semejante descenso, pero todos lo hemos mudras laicos. Esto se debe acabar, insistió. Y sin embar-
visto suceder también en Wimbledon. Si un equipo de go, la celebración ha permanecido y prosperado. No solo
fútbol va perdiendo 3-0 faltando tres minutos, no ganará. eso, sino que su ausencia se considera un signo de debili-
En tenis, uno puede estar a un punto de la derrota, pero dad, una falta de fe en sí mismo y de fuerza de voluntad.
al mismo tiempo está solo a un máximo de cinco puntos La celebración de puño apretado es ahora una parte tan
de un nuevo juego, de la primera de varias oportunidades esencial del juego como un buen golpe desde el fondo.
para, como si dijéramos, volver a empezar. Ningún otro Para muchos, la buena disposición de Tim Heinman para
deporte tiene incorporada en su sistema de puntaje esta servir y subir a la malla no compensaba su reticencia
tendencia a estimular una remontada. O a matarla en un inicial al gesto de cerrar el puño, y luego –cuando prácti-
instante. camente lo había incorporado a su juego– su incapacidad
Por todo esto, ver tenis es tan emocionante que le de hacerlo de manera convincente. Por el contrario,
destroza a uno los nervios, pero eso no significa que sea parte del atractivo juvenil de Andy Murray derivaba del
fácil escribir al respecto. Muy al contrario. Describir un hecho de que su puño escocés celebrara con tanta natura-
partido presenta más o menos las mismas dificultades lidad y presteza (de manera tan instintiva, parece ahora,
que escribir sobre sexo. Normalmente se trata solo de como ese aullido reylearesco a los dioses del fracaso o el
dos personas (los dobles son, francamente, una atracción abatimiento de sus ya maduros hombros). Para que no se
menor) y el vocabulario resulta parejamente restringido piense que la celebración con el puño es propiedad de los
(golpes, en esencia), de manera que se acaba con variacio- hombres, Maria Sharapova la despliega dirigiendo hacia
nes infinitas sobre el globo, la volea, el derecho, el revés sí misma tanta ferocidad que parece capaz, si a eso se
y un surtido de verbos (impulsar, golpear, azotar, desper- llegara, de noquearse sola.
diciar). El contraste con la rica literatura sobre boxeo La ubicuidad de esa celebración, sin embargo, no
no podía ser más marcado. El mejor libro sobre tenis debería tomarse como síntoma de la creciente patanería
es probablemente Levels of the Game, de John McPhee, que reina en el deporte y la sociedad. Rafael Nadal es a la
acerca de un partido entre Arthur Ashe y Clark Graebner vez el más fornido celebrador de puño apretado –¿acaso
en 1968. Pero no hay equivalente tenístico de El combate, consiguió esos bíceps celebrando?– y el más elegante y
de Norman Mailer, o Rey del mundo, de David Remnick. encantador de los deportistas.
Esto se debe en parte a que, mientras el boxeo parece Si hoy en día estos despliegues emocionales se
a menudo una representación simbólica de asuntos alientan abiertamente, se debe en parte a que el abusivo
importantes, ya sean raciales (Max Schmeling versus Joe apogeo de Connors y McEnroe fue reemplazado, inevi-
Louis) o políticos (Ali versus cualquiera), en el tenis se tablemente, por la deprimente antiépoca de Ivan Lendl,
trata siempre y solamente de tenis. De ahí la necesidad para quien el tenis se trataba enteramente de la extinción
de contar con personalidades. de la personalidad (sin olvidar el caveat de T. S. Eliot

52
según el cual solo alguien con personalidad puede saber
lo que significa escapar de ella). Por fortuna, el juego
femenino florecía en esos tiempos, cortesía de Steffi Graf
y Martina Navratilova.
Pero no me propongo hacer una historia abreviada
del deporte, sino un preludio para un argumento –cons-
truido, de manera apropiada, en forma de un largo
intercambio de pelotas– cuya banalidad puede resultar
iluminadora. En tenis no basta ser muy bueno para cap-
turar la imaginación del público, ni siquiera de aquellos
entre el público a quienes el tenis interesa mucho. Todos
recuerdan la silenciosa intensidad de Borg, pero yo tengo
que esforzarme para no olvidar a su compatriota Stefan
Edberg, una figura con aire de Trotski que de algún modo
ha quedado borrada –por él mismo– de las fotografías
mentales del pasado. Y sin embargo todos los jugadores
se parecen a Edberg en el sentido de ser, simplemente,
muy buenos en tenis. Sucede que algunos nos hacen
creer que esto es consecuencia, y también causa, de algo
mucho más grande que ser bueno en tenis; y sucede que
todos son buenos en tenis de maneras distintas. Lo que
nos lleva, inevitablemente, a Roger Federer.
En fútbol se asume por lo general que hay una in-
compatibilidad tácita entre jugar con estilo y ganar. Hay
excepciones, sin duda; pero puestos a escoger, la mayoría
de los entrenadores rechazarían lo primero a favor de lo
último. Con Federer esta distinción entre la utilidad y
la gracia, entre la funcionalidad y el estilo, quedó defini-
tivamente mandada a recoger. La forma más efectiva de
jugar, no solo en términos de resultado sino de desgaste
del cuerpo, era también la más elegante. El ejemplo
perfecto era un simple golpe: aquel revés con una mano
que parecía un paso de ballet. (En el extremo opuesto,
la manera más fea de jugar tenis es golpear con las dos
manos de ambos lados, al “estilo” de la monstruosamente
eficiente Monica Seles.)
En su momento cumbre –momento que probable-
mente ha pasado–, Federer representó la apoteosis de
la tenis-idad, de todos los avances en tecnología, estado
físico, entrenamiento, técnica y dureza mental. En la
historia del juego, este prolongado interludio de levedad
–antes de que Federer sucumbiera a la gravedad encar-
nada en Nadal, su terrenal archienemigo– nos permitió
creer en esa línea de Dostoievski que aparece tatuada en
el brazo del jugador serbio Janko Tipsarevic: “La belleza
salvará al mundo”. O al mundo del tenis, por lo menos. ~

geoff dyer (cheltenham, 1958). Escritor inglés.


Es autor de Zona, Yoga para los que pasan por Las Vegas y
But Beautiful: A Book about Jazz, entre otros libros de
ensayo.
© Prospect Magazine

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PROSTITUTAS
COLUMNA DE
© archivo personal

MAURICIO RUBIO
“Con muchas miradas, todos los errores saltan a la vista.
Alguien encuentra el problema y alguien más lo entiende”.
Linus Torvalds

La jubilación
de las prostitutas

© moodboard • corbis
loria poyatos es y legal. Encontraba particular-
la titular de un mente chocante que una actriz

G juzgado de lo social
en las Islas Cana-
rias. Años atrás, para su tesina,
hizo una minuciosa revisión del
porno, que también recibe una
remuneración por tener coitos,
sí pudiera tener estatus legal y
reconocimiento laboral simple-
régimen legal y la jurisprudencia mente porque quien le paga es
laboral sobre la prostitución en un productor de cine y no un
España y Europa. Su objetivo parejo sexual.
primordial era identificar los En su revisión de las sen-
obstáculos existentes para que tencias de distintos tribunales
una mujer vinculada volun- encontró un caso clave, en el
tariamente al oficio pudiera que Mesalina, una asociación
inscribirse en la seguridad social, de empresarios hoteleros, pedía
hacer aportes y pagar impuestos. su registro comercial declaran-
Consideraba inaudito que se do como actividad principal el
tratara de la única actividad para alojamiento de personas, ajenas
la cual ese derecho universal no a sus establecimientos, “que
estaba protegido. No entendía la ejerzan el alterne y la prostitu-
paradoja según la cual, buscan- ción por cuenta propia”. Tras
do proteger la dignidad de las una larga batalla legal, el recurso
mujeres –un objetivo colectivo y de casación a favor de Mesalina
etéreo–, se privaba “de una parte de abrió “la puerta judicial a una nueva
la misma a la prostituta, tratándola la pornografía o las telefonistas de actividad económica susceptible de
como incapaz o menor, negándole las llamadas líneas calientes”, pero encubrimiento bajo el régimen es-
su poder de decisión gracias al poder no de la prostitución. Le parecía pecial de trabajadores autónomos”.
impuesto por una colectividad”. Le insólito que para las mujeres de los Armada de todos los argumen-
sorprendía esa “sacralización del locales de “alterne”, donde reci- tos legales y jurisprudenciales quiso
sexo” que hace que pueda haber ben una comisión por el licor que ponerlos a prueba con un experi-
“aceptación laboral y social, sin consumen invitadas por el cliente, mento práctico, haciéndose pasar
cortapisa alguna, de las bailarinas esta parte fuera reconocida laboral- por “trabajadora autónoma profe-
de striptease, las denominadas go-go mente pero el pago por la relación sional de la prostitución” para darse
girls, las trabajadoras dedicadas a sexual quedara en el limbo tributario de alta tanto en el sistema tributa-

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rio como en el de seguridad social. tenemos, por ejemplo, un abogado. de su país una ecuatoriana. Allí se
Su expectativa era que las solicitudes Aquí encuentran cobertura legal, ase- conoce como “cadena” y es similar al
le fueran denegadas para, como soramiento. Se apoyan entre ellas”. sistema colombiano de la “natillera”
los abogados de Mesalina, apelar e El trabajo académico y el expe- que por los años veinte surgió en el
interponer recursos hasta que una rimento personal de Gloria Poya- Valle de Aburrá, entre los obreros
sentencia en casación del Tribunal tos no fue la única inspiración del industriales que se organizaron con
Supremo finalmente la favoreciera y esfuerzo asociativo de estas mujeres fondos comunes para los imprevistos,
sentara jurisprudencia. Su sorpresa de Ibiza. Desde hace varios años en como las natillas de fin de año.
fue mayor cuando las dos solicitu- el barrio del Raval, en Barcelona, se En los países en donde se ha le-
des pasaron el trámite normal, sin han observado algunos esfuerzos de galizado la prostitución, los sistemas
dificultades distintas a la sorpresa de organización de prostitutas. Al que de ahorro y pensiones tienen mayo-
las funcionarias que la atendieron, y se le ha hecho un mejor seguimiento res posibilidades de irse adecuando
quedó inscrita en el régimen de se- es al “cuadro”, un esquema adoptado a las peculiaridades del oficio. En
guridad como prostituta-trabajadora por prostitutas latinoamericanas. El Holanda, una sociedad que admi-
autónoma. La valiosa experiencia de sistema consiste en reunir a una de- nistra prostíbulos acaba de hacer a
la ahora juez quedó consignada en un cena de mujeres que se numeran del las autoridades tributarias y fiscales
libro publicado en 2009. uno al diez. Cada una aporta veinte una solicitud para que las prostitutas
Fuera de la opción de inscri- euros al día, con lo que recogen puedan acceder a un esquema de
birse en la seguridad social indivi-
dualmente como cuenta propia, el
trabajo de Poyatos sugiere también
En Holanda, una sociedad que administra
la posibilidad de hacerlo a través de prostíbulos acaba de hacer a las autoridades tributarias y
una cooperativa. Esa fue la opción fiscales una solicitud para que las prostitutas puedan acceder a
adoptada por un grupo de diez
prostitutas de Ibiza –originarias de un esquema de jubilación similar al que tienen los futbolistas
Europa del este, Italia y España– que
con el nombre de “Sealeer” acaban
de inscribirse, después de un rechazo 1.400 euros a la semana, suma que jubilación similar al que tienen los
y un recurso, en el registro oficial de recibe sucesivamente cada una de futbolistas. Se trata en ambos casos
Baleares como una cooperativa “de ellas de acuerdo a su turno. La que de una carrera que permite buenos
trabajo asociado para la prestación cobra el ahorro pasa al final de la fila. ingresos por unos pocos años. “Tanto
de servicios sexuales” y darse de alta Los turnos tienen cierta flexi- futbolistas como prostitutas tienen
en la seguridad social como autó- bilidad por si alguna de ellas sufre un trabajo muy duro físicamente que
nomas. Dos meses después de este algún imprevisto, y en ese caso salta no pueden hacer durante toda su
logro, ya tienen cuarenta solicitudes al primer puesto. Diana Zapata, vida”, declaró Wil Post, abogada de
de otras mujeres para unirse a ellas. una psicóloga social de la Línea de una de estas sociedades. En con-
“Siempre y cuando no sea coac- Investigación y Cooperación con las creto, solicitan que las prostitutas
cionada y no tenga un proxeneta Inmigrantes Trabajadoras Sexuales puedan hacer aportes de hasta 5.000
detrás, a la mujer que decide ser (Licit), señala que “prima la organi- euros al mes libres de impuestos
prostituta no se le pueden negar sus zación, la confianza y la cultura del para acumular una suma que les
derechos”, señala María José López ahorro, y es un método muy práctico permita retirarse a una edad no muy
Armesto, presidenta de la coope- para anticiparse a la fragilidad de la avanzada. “A veces, una prostituta
rativa y única de las socias que no economía sumergida”. No duda en tarda diez años (adicionales) en dejar
ofrece servicios sexuales, pero que denunciar el “fuerte rechazo social su trabajo porque está atrapada sin
hace tiempo es sensible a la creciente y la represión policial y política que dinero”. Un plan de ahorro pensio-
vulnerabilidad del oficio con el paso sufren las trabajadoras del sexo”. nal diseñado especialmente para
de los años. “Conocí a una señora en El cuadro se ha extendido a varias ese oficio puede ser útil para que las
Madrid que, a sus setenta años, estaba calles del Raval y hay varios grupos de mujeres dejen de ejercerlo. ~
haciendo la calle. Se me caía el alma”. diez mujeres cada uno. Una de las de-
Sus socias han logrado autonomía, canas, brasileña y prostituta por más mauricio rubio (bogotá,
aportar a la seguridad social y “sobre de una década, cuenta que el esque- 1952). Es economista y restaurador
todo un respaldo. En la cooperativa ma de ahorro cooperativo lo importó de ruinas.

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56
POR SANDRO ROMERO REY
Fotografías de Lalo Borja

En noviembre de 2013, Galaxia Gutenberg publicó Mapa dibujado por un espía,


la tercera obra de Guillermo Cabrera Infante editada póstumamente. En esta
entrevista, la viuda del escritor repasa recuerdos desvaídos de Cuba y narra
sus avatares en la tarea de preservar la herencia literaria de Caín.

ras su muerte en Londres, en el


año 2005, el escritor Guillermo Cabrera Infante se ha ido
consolidando como un clásico. Y cuando un escritor se
convierte en un clásico, quiere decir que le cae bien a todo el
mundo. Incluso sus detractores más acérrimos han decidido
“tomar su pedazo” de Caín para su santoral particular. Baste
solo con mirar lo que está sucediendo en su Cuba natal: de
ser, desde 1968, un autor proscrito y condenado por el régimen, en el
nuevo milenio pareciera que existiese un toque de tolerancia en la isla,
un “aquí no ha pasado nada con Cabrera”, y ya se han publicado dos
libros donde su “prehistoria” se convierte en patrimonio de la humani-
dad. Estos dos libros, Sobre los pasos del cronista, el quehacer intelectual de
Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965 y su complemento, Buscando
a Caín, escritos al alimón por Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, han
sido recibidos por los “cabrerófilos” de fuera de Cuba con evidente
desconcierto, por no decir con ira. Porque inventarse una supuesta
objetividad sobre su obra, después de haberlo considerado el peor de
los gusanos, no produce sino sospechas. ¿Qué pretenden los jerarcas
de la cultura oficial cubana con la tolerancia hacia el autor de Tres tristes

57
El autor de Tres tristes tigres parecía un hombre muy serio
y los inesperados silencios en los que se hundía siempre los
llenaba, de manera oportuna, la elocuencia de Miriam Gómez

tigres? ¿Por qué publicar sendos libros donde se reivin- juegos de palabras, seco, como el rostro del escritor en las
dica la figura olvidada de la primera esposa del escritor, fotografías; 3) que se trata de un libro autobiográfico, so-
de quien Cabrera se separase mucho antes de su partida bre los meses que pasó Cabrera “atrapado” en La Haba-
hacia Europa y de la que no quiso saber más? ¿Hay, en na, antes de partir definitivamente para Europa en 1965,
realidad, un diáfano interés por buscar un acercamiento y 4) que, a pesar de ser un libro autobiográfico, todo está
entre los cubanos de la isla y sus mejores intelectuales en escrito en tercera persona, no en la primerísima ídem que
el exilio? Sí: convertirse en un clásico trae sus consecuen- era habitual en el autor.
cias.
Por fortuna su viuda, la inseparable Miriam Gómez, n la primera visita que hiciera a Lon-
en su ya legendario apartamento del South Kensington
londinense, ha seguido organizando los tesoros de su
marido. Para que no se le olvide a nadie, ni en el infierno
ni en el paraíso, quién era Caín. Miriam Gómez continúa
publicando lo que Guillermo Cabrera Infante dejó en
cientos de carpetas, demostrando con creces que se trata
de la obra de alguien que no vivió para escribir sino que, a
E dres, en el invierno de 1990, el autor de estas
líneas se propuso conocer a Cabrera Infante.
Y lo logró, gracias a la hospitalidad desinte-
resada de Guillermo y Miriam (recuerda: una
ventana protegida por una planta que parecía no dejar de
crecer nunca; una biblioteca que la hija de la cónsul de
Colombia en Londres llamaría “la casa libro”; un olor a
juzgar por sus libros póstumos, escribió para vivir. cigarros y el puro humo envolviendo las palabras del au-
Cuando Cabrera Infante murió, no pocos lectores se tor de Holy Smoke…), en una tarde que se convertiría en la
preguntaron si había quedado algo inédito en el silencio primera de una serie de muchas visitas a Gloucester Road
de sus armarios. Tres años después, Miriam Gómez y sus para hablar de cine, de literatura, de política, de España,
colaboradores comenzaron a entregar las respuestas: en de Inglaterra y, cómo no, de La Habana difunta. A finales
2008, apareció La ninfa inconstante, una novela donde el de los noventa, el autor de estas líneas (a quien llamare-
escritor “admite su exilio”, según palabras de su esposa. mos “él”, en homenaje a la tercera persona en la que se
Cuando todo parecía consumado y los seguidores de su esconde el narrador de Mapa…) vivió en Londres durante
obra se preparaban para la edición de sus obras com- un año, en el número 9 de Brechin Place, a cinco minutos
pletas, vino la segunda bomba: la publicación, en 2010, a pie de la casa de los Cabrera. “Estás al lado de donde
de Cuerpos divinos, una crónica impecable sobre la isla vivió la viuda de George Orwell”, le dijo Guillermo en
prerrevolucionaria, con un tono que no se parece ni al de alguna ocasión. “A veces iba a llevarle la correspondencia
Tres tristes tigres ni al de La Habana para un infante difunto y que le llegaba por equivocación a nuestra casa. Ella vivía
que no obstante, una vez despojada de sus prendas, el lec- en el 153 y nosotros en el 53. Un uno nos unía”.
tor sabrá reconocer en ella la traviesa silueta de Cabrera El autor de Tres tristes tigres parecía un hombre muy
Infante. serio y los inesperados silencios en los que se hundía
Pero la sorpresa mayor apareció, sin campañas de siempre los llenaba, de manera oportuna, la elocuencia
expectativa, en las librerías españolas en noviembre de de Miriam Gómez. Cabrera se sentaba en su sillón de
2013. Un volumen de 396 páginas, publicado por Galaxia cuero negro, donde siempre daba las entrevistas cuando
Gutenberg / Círculo de Lectores (quienes son los res- era filmado en su casa (si el lector no ha visto el docu-
ponsables de las ediciones de toda su obra posmórtem) mental Asaltar los cielos sobre el asesino de Trotski, le re-
y titulado Mapa dibujado por un espía. En la presentación comiendo que salte y asalte el YouTube). En ese sillón se
del editor, Antoni Munné, se dan todas las pistas acerca sienta ahora Miriam Gómez, quien no parece vivir sola.
de este tesoro inesperado. No será tarea de estas líneas Está rodeada, tomada, poseída, por un pasado descomu-
repetir lo ya escrito. Lo que sí viene a cuento es recordar: nal. Ella lo sabe. Han pasado los años. Muchos años que,
1) que este Mapa… terminó siendo, a no dudarlo, lo que sin embargo, no impiden regresar al principio.
Cabrera Infante llamaba, en su momento, Ítaca vuelta a Cuando el visitante toca, Miriam Gómez aparece en
visitar; 2) que se está al frente de un texto sin humor, sin la puerta, con su sonrisa de ojillos rasgados. Se abrazan.

58
Ella tiene un saco de lana beige (“habano”, se le dice en palabras. Ese libro es de una amargura tal, que no admitía
Colombia, para ayudar a las coincidencias), un pantalón sino la manera como está escrito”. Según aclara Antoni
negro que protegía sus largas piernas inmortalizadas en Munné, Mapa dibujado por un espía toma su nombre de
los libros de su marido, y unos zapatos deportivos que una anécdota que le contó Alejo Carpentier a Cabrera, al
indican su permanente actividad, como si en cualquier mostrarle un mapa del siglo xviii de La Habana, dibuja-
momento fuese a salir corriendo. El apartamento es do por un espía inglés. Con los años, ¿se había convertido
el mismo de veintitantos años atrás (una biblioteca de gci en ese espía inglés?
pared a pared; una escalera para poder alcanzar los libros “Miriam, en el libro se cuenta todo lo que sucedía con
de la parte superior; el televisor, un aparato a la orden Guillermo en Cuba. Pero, ¿qué pasaba contigo, mien-
del día, así como las montañas de películas en dvd, tan tras tanto, en Bruselas? ¿Qué hiciste durante esos cinco
grandes como la vieja colección de copias en vhs...), meses en los que tu marido debió quedarse anclado en
solo que ahora es Miriam la que se sienta en el sillón de La Habana?”. Miriam lo mira con una sonrisa de tristeza:
cuero negro y pareciera continuar con una conversación “En estos días me estaba acordando de Bélgica, porque
empezada tiempo atrás, a la que se le pone pausa y luego en la televisión inglesa hicieron un programa donde le
se recupera en el instante interrumpido. preguntaban a la gente qué estaba haciendo el día en que
Él piensa en Mapa dibujado por un espía y mira a su al- mataron a Kennedy. Y se me vino a la cabeza la casa de
rededor: al frente, unos armarios modernos, con puertas la delegación cubana, donde vivíamos todos. Esa noche,
blancas. “Allí debieron estar los originales guardados, estábamos comiendo y viendo las noticias, cuando anun-
durante 45 años”, piensa, pero no pregunta nada todavía. ciaron que habían matado al presidente de los Estados
Le confiesa a Miriam Gómez su entusiasmo por el libro: Unidos. En ese momento, Aldama, que era un watusi
opina que no le parece un libro inacabado. “Al contra- enorme, comenzó a saltar como un loco y a gritar: ‘¡Lo
rio”, le dice a Miriam, “me pareció contundente el tono logramos! ¡Lo logramos!’. Guillermo y yo nos retiramos a
de su narración, sin arabescos, sin juegos de palabras…”. un parquecito que había detrás de la casa, para poder ha-
Ella lo interrumpe: “No podía ser un libro con juegos de blar tranquilos, y comentamos aterrados el asunto: si ya

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Guillermo salió de Cuba gracias a sus viejos amigos comunistas,
que intercedieron por él ante esa banda de psicópatas que estaba
instalada en el poder. Sobre todo ese tal Barbarroja

estaban empezando a matar presidentes de otros países, “Guillermo era una persona muy poco práctica. Llegó a
ni queríamos saber lo que seguía”. Bruselas vía Madrid. Y, en vez de dejar las maletas guar-
El narrador recuerda el Mapa dibujado por un espía, dadas en España, se vino hasta Bélgica con las maletas
cuyo prólogo empieza con una extensa semblanza del y las dos niñas de su primer matrimonio. No pudimos
temible Aldama: “Ciertas criaturas parecen haber sido sacar nada, porque el sobrepeso era impresionante y
creadas por la Divina Providencia, por la Naturaleza no teníamos ni para comer. Por otro lado, yo no podía
o por el Azar con el solo propósito de encarnar una decirle una palabra por teléfono sobre la traída de las
metáfora”, dice Cabrera en tercera persona. El lector niñas, porque, de repente, era parte del acuerdo al que
piensa que le van a hablar de un héroe mitológico, pero había llegado. Guillermo salió gracias a sus viejos amigos
pronto se dará cuenta de que está a punto de ingresar comunistas, que intercedieron por él ante esa banda de
en el territorio de la epopeya, de la odisea personal del psicópatas que estaba instalada en el poder. Sobre todo
narrador, del viaje de Ulises a una Ítaca sin Penélope. ese tal Barbarroja, que murió hace unos años”.
“Mi trabajo en la Embajada –recuerda Miriam– consistía Según cuentan al final de la edición de Mapa..., donde
en descodificar los cables que siempre llegaban en clave. ayudan al lector con una “Guía de nombres”, el tal Barba-
Había que hacer una operación simple, convertir los rroja era Manuel Piñeiro, uno de los fundadores del Mo-
números en letras, y eso le causaba mucho asombro a vimiento 26 de julio, creador de los sistemas de seguridad
Guillermo porque él era malísimo para las matemáticas. del régimen y casado ¡con Marta Harnecker!, la autora de
Mientras él estaba en Cuba, yo continuaba normalmen- aquellos manuales marxistas que asfixiaron a la juventud
te con mi trabajo, aunque en ese momento ya todos en los años sesenta. Miriam tiene los peores recuerdos
nos sentíamos observados”. El autor de estas líneas la in- de Barbarroja, quien moriría en circunstancias confusas,
terrumpe: “Hay un libro que se ha quedado sin escribir, entre las que no estuvo ausente la idea del suicidio. Y el
Miriam”, le dice, muerto de la curiosidad. “El libro de narrador recuerda el artículo de Cabrera sobre la pulsión
los Cabrera Infante en Europa”. Pero ella parece no es- suicida de la sociedad cubana, e imagina que Barbarroja
cucharlo. ¿Quieres un poco de sake?, pregunta, modesta, podría haber engrosado la lista de los que se noquearon
cambiando de tema. con su propio puño. “Ese hombre mataba hasta con la
Claro que el narrador quiere un poco de sake. Pero mirada”, concluye Miriam.
ya la historia había comenzado. Así que la dama conti- Al entrar en territorios onomásticos, el visitante de-
núa: “Pronto me di cuenta de que, desde Cuba, estaban cide continuar preguntando por los personajes citados en
dando la orden para que la señora de Cabrera Infante el libro. ¿Sabía ella algo del dramaturgo Antón Arrufat,
regresara inmediatamente a la isla. Yo nunca dije nada, tantas veces citado en los libros y artículos de su mari-
por supuesto. Porque la sola idea de volver a La Habana do? “Ay, el pobre Arrufat…”, evoca Miriam. “Guillermo
me producía terror”. Ella quería reunirse con Cabrera, lo entendía muy bien, porque sabía de la muerte trágica
pero no en La Habana, ni por asomo. Ella sabía que él de sus padres y de todas las humillaciones que vivió en
estaba atrapado en la isla y que el sitio de reunión debía Cuba, donde no lo dejaron surgir para nada. Hace años,
ser cualquiera, menos el país de donde habían salido. “A llamaron de Le Monde a preguntarle a Guillermo cuál era
través de mensajeros, Guillermo me mandaba a decir el autor cubano más destacado en la isla y él propuso a
que no podía moverme de Europa. Así que me dediqué a Arrufat, no porque fuera el mejor, sino para ayudarlo
esperar. Y a comer y a comer. Estaba tan nerviosa que lo porque sabía de su situación dramática. Efectivamente,
único que hacía era comer. Subí tanto de peso, que luego lo declararon el mejor escritor, gracias a la recomenda-
me tocó hacer una dieta especial”. Así pasaron los meses, ción de Guillermo. Años después, vino Arrufat a Londres
hasta que Miriam recibió un nuevo cable: “Voy para allá y pidió venir a visitarnos. De repente, durante la conver-
con las niñas”. sación dijo: ‘Menos mal que cuando Fidel supo que yo
Miriam se quedó de piedra. Si no tenían dinero para estaba castigado, ordenó que me sacaran y me pusieran
vivir los dos, mucho menos tendrían para vivir los cuatro. en circulación. En ese momento, Le Monde me nombró

60
el mejor escritor de Cuba’. ¿Te imaginas? Nadie sabe para
quién trabaja”.
Miriam continúa nadando entre los documentos y los
recuerdos. En la casa no cabe un papel más, un libro más,
una película más. Ella salta de un tema a otro, porque se
entusiasma con suma facilidad, cuando hay que hablar
de los asuntos relacionados con los libros de su marido.
Le comenta al visitante que ha tenido problemas con la
traducción al inglés de La ninfa inconstante y le muestra
fragmentos de los originales. Todos los sobres parecen
muy organizados y al narrador le entran unas ganas
inmensas de conocer el Mapa dibujado por un espía en su
primerísima versión.
Ya no recuerda si fue ella la que se puso de pie y regre-
só con los papeles o si fue él quien se los pidió. El hecho
es que ella desapareció por un momento y pronto regresó
con dos sobres blancos. Del primero de ellos, sacó unas
hojas amarillas por el tiempo, amarradas con una cabuya.
Le entregó los originales sin ningún problema. Él los
miró, como si le hubiesen entregado los Manuscritos del
Mar Muerto. En las primeras páginas, los epígrafes no
habían sido escritos a máquina (como las 314 restantes),
sino que eran frases recortadas de algún libro o de alguna
revista. Al interior, el texto sagrado y la palabra fin
indicando que se había llegado al point of no return. En el
segundo sobre, había de todo. Fragmentos y fragmentos,
señalados indistintamente como “Ítaca” o como “Mapa”,
con caligrafías y tintas diversas. Al narrador le gusta que,
en la nota inicial del libro, Toni Munné haya denominado
al primer sobre como un urtext, al igual que el Ur-Hamlet
que alguna vez el narrador vio representar a los actores
del Odin Teatret. Es decir, versiones iniciales de una obra
que será elaborada con posterioridad.
Se acercaban las dos de la tarde. Londres parecía un
poco menos gris y de vez en cuando el teléfono sonaba
para interrumpir la charla: una vecina, un abogado, otra
amiga lejana. Él le hacía gestos a Miriam, por si quería
que se fuese, pero ella negaba con su dedo índice y colga-
ba sin demora. Y volvían al manuscrito: “Cuando Guiller-
mo estaba vivo, mi labor consistía en cortarle lo que le
sobraba. Su problema siempre era el mismo: le pedían un
artículo de siete páginas y lo escribía de doce. Él era noc-
turno y yo soy diurna. A las seis ya tengo los ojos abiertos.
Así que Guillermo me dejaba los textos y mi misión era
bajarlos al límite que pedían los editores. El problema es
que eso ahora ya no se puede. Los libros tienen que salir
como los dejó. Aquí ya no puede haber límites”.
Miriam se pone de pie y va hasta el armario blanco
de enfrente: “Mira. Aquí al fondo estaba el manuscrito.
Guillermo me dijo que se lo guardara y me pidió que no
lo fuese a leer. Y yo respeté su decisión. Además que me
daba miedo, porque yo sospechaba que ahí había algo

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que me iba a doler mucho. Años después, Guillermo con el nombre del triste cantautor), una historia de amor
volvió a sacarlo y le puso el nuevo título. Cuando murió, tan descarnada y sincera, que el narrador de estas líneas
mandé a pasar a un disco duro todo lo que había, menos no evita la tentación de preguntarle a Miriam sobre su
este sobre. Hasta que tomamos la decisión con Toni: ese reacción ante la lectura. “¿Guillermo no te contó nada
libro debía salir”. de esa historia?”, le dice, tratando de entrar en materia
No debió ser fácil. No solo por lo que Miriam ha ardiente. “Me la contó por encimita”, dice la viuda. “Pero
repetido en muchas entrevistas con respecto a su falta nunca con tantos detalles”, y sonríe nerviosa. “Muchos
de nostalgia de La Habana (“para Guillermo, Cuba se años después, Guillermo tenía casi la certeza de que esa
convirtió en una pesadilla con la que soñaba todas las no- niña era una agente que le habían puesto para seguirlo”.
ches”), sino porque en la última parte del libro se cuenta Él no puede decir nada. No estuvo allí, solo conoce
una historia de amor entre el narrador y una jovencita los datos del libro, y en el libro el narrador no opina: se
llamada Silvia Rodríguez (no, no era un juego de palabras limita a vivir, a esperar y a seguir cazando damas, como

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Vivimos en el mejor país del mundo, tenemos excelentes amigos,
a veces nos han mortificado por nuestras ideas, pero hemos seguido
adelante y no nos preocupamos por estar hablando de Cuba

en La Habana para un infante difunto. Piensa en la imagen una versión novelada que dejó escrita Guillermo con el
del infante mirando por la ventana de su apartamento ha- mismo título”.
banero, observando a las vecinas de enfrente, y le dice a Al narrador le hubiera encantado pedirle los originales
Miriam que esa imagen es similar a la de Memorias del sub- y darles una ojeada, pero se contuvo. Y se contuvo porque
desarrollo, la película del desaparecido Tomás Gutiérrez Miriam se entusiasmó con las películas que había visto
Alea. “No, no. Esa idea ya estaba en sus libros anteriores. en 2013: está obsesionada con el cine oriental. El japonés,
Eso no viene de la película de Titón”, aclara Miriam. El el filipino y, sobre todo, el coreano. Lo sabe todo. En
visitante recuerda el capítulo de La Habana… titulado “La especial, sobre el cine de Lee Chang-don, o el de su
visión del mirón miope”, donde se anuncia con orgullo: impulsor, Park Kwang-su, o sobre la célebre “trilogía de
“En esa atalaya amorosa por la noche descubrí el arte la venganza” de Park Chan-wook. “En este momento, es
de mirar”. Y sí. Cabrera era un mirón, como el James el mejor cine que se está haciendo en el mundo, ¿no te
Stewart de La ventana indiscreta, un cinéfilo inclemente, parece?”. Él le pregunta por Poesía, la película que ganó
voyeur profesional. como mejor guion en Cannes en 2010, pero Miriam le
A él le inquieta saber cómo vive ahora Miriam confiesa que no ha querido verla todavía. “Procuro que no
Gómez. Piensa en Anita y Carolita, las hijas de Cabrera. me invada la tristeza. Me gusta ser una persona optimista
¿Valdría la pena preguntarle por sus vidas, instaladas y a veces esas películas me producen un poco de miedo.
en Londres desde mediados de los años sesenta? Pero En esta ciudad, cada vez que presiento la tristeza, me
enseguida se da cuenta de que darle un tema a Miriam meto en un museo y al momento se me pasa. O busco
Gómez es jalar una cuerdita de la que se desprenden mil ciertas películas. Este año ha sido maravilloso, porque
recuerdos simultáneos. Así que, cuando le pregunta por descubrí esas cajas estupendas con todo Kurosawa y me
lo que está viendo ahora en cine, si vio Chico & Rita de las devoré. Después he seguido con todo Ozu, con todo
Fernando Trueba, por ejemplo, ella se despacha: “No, no Mizoguchi. Y ahora, Corea. Pido las películas a donde sea.
he podido verla. Trueba me la mandó, pero no he sido ca- Por fortuna, a Corea del Norte no hay que pedir nada. No
paz de verla, porque no me gusta ver cosas sobre Cuba. El es por la vejez que tengo los ojos rasgados”.
otro día vi una entrevista con Fidel Castro y me pregun- Ella le brinda otro sake. El narrador por fin entiende:
taba: pero, ¿cómo no nos dimos cuenta a tiempo de que El sabor del sake es un filme clásico de Ozu. De nuevo,
ese hombre estaba loco? ¡Si hasta mirada de loco tenía el cine domina la tarde y el Mapa dibujado por un espía
desde esa época! No, no me gusta ver cosas de Cuba. se queda encima de la mesa. Al narrador le gusta ver a
Con Guillermo decidimos que nuestra vida iba a ser una Miriam Gómez tan entusiasta, tan llena de ganas de
comedia loca y así lo asumimos. Vivimos en el mejor país sorprenderse. Y si se trata de hablar de cine, no la para
del mundo, tenemos excelentes amigos, a veces nos han nadie: pasa de Hirokazu Koreeda a Takeshi Kitano, de
mortificado por nuestras ideas, pero hemos seguido ade- Yoji Yamada a Ridley Scott, de Vanishing Point a Quentin
lante y no nos preocupamos por estar hablando de Cuba Tarantino. Ella, entusiasmada en el sillón negro de su
todo el tiempo. Los que insisten son los periodistas, que marido, parece continuar con la tradición: la tradición
siempre quieren saber qué es lo que uno está pensando”. de una pasión por las letras, por la verdad, por la
Cuando el narrador de estas líneas estuvo por primera generosidad y por el cine. Ella, allí, en esa tarde de otoño
vez en esa casa, Cabrera acababa de terminar el guion de londinense, parece indicar que el camino continúa y
The Lost City para Andy García. Le pregunta entonces que la conversación puede seguir sin detenerse, porque
a Miriam, ahora que la película se terminó y tuvo una hablar sobre cine y literatura seguirá siendo la mejor
recepción modesta, qué opinaron sobre el resultado: “Yo forma de recordar al inmenso Guillermo Cabrera Infante
no la vi. Guillermo vio una primera versión y pensó que, y de instalarse en su feliz Arcadia de todas las noches. ~
con el poco dinero que tenía para hacerla, había quedado
bastante aceptable. Pero Andy cambió muchísimo el sandro romero rey (cali, 1959). Es escritor y
guion original. En las obras completas, vamos a publicar director de teatro. En 2010 publicó El miedo a la oscuridad.

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POR JUAN CARLOS GONZÁLEZ A.

La gran belleza retrata la vida frenética de Roma y su espíritu abúlico.


Paolo Sorrentino, director de este filme próximo a estrenarse
en el Festival de Cine de Cartagena, nos muestra lo que sucede
cuando la belleza se extingue en la vida de un hombre.

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que se pretendía vender en el exterior. “Existe una censura
mientras tanto, italiana que no es invención de un partido político, sino
Roma cambiaba, que es sintomática de la propia costumbre italiana. Hay
se convertía en el ombligo de un mundo sediento de una postura italiana, presente en todos nosotros, que la
vivir una edad renovada del jazz, a la espera de la tercera censura refleja, y es la de negarnos a la autocrítica, el creer
guerra mundial, de un milagro, de los marcianos. Surgió en el privilegio de ser italianos y en la virtud del cielo azul.
el cine, llegaron los norteamericanos, prosperó la café so- Hay, además del orgullo y la euforia, o de la excesiva resig-
ciety, las mujeres se volvieron maravillosas, llegó la moda nación, el temor a la autoridad y al dogma, la sumisión al
saco y los automóviles adquirieron el aspecto de mons- canon y a la fórmula, que nos han hecho muy obedientes”,
truos legendarios”, escribe Federico Fellini evocando la se lamentaba Fellini, que en su momento recibió escupi-
Roma que dio origen a La dolce vita (1960), esa crónica tajos, insultos y oraciones por su alma. Pese a la censura
implacable de la Via Veneto y sus noches sedientas, don- –o debido a ella–, la película se convirtió por sus propios
de todos parecen vivir para ver y ser vistos, exhibiéndose valores en el gran clásico que hoy aún admiramos.
con fingida y calculada indiferencia en las calles, buscan-
do que los demás sepan que son ricos, famosos y fugaces. roma era (y es) una fiesta
Allí se mezclan modelos, bohemios, músicos, actrices,
bailarinas, nobles venidos a menos, arribistas, fotógrafos, Avancemos ahora 53 años. Un hombre mira en silen-
prostitutas, cabareteras y socialités, en una amalgama in- cio desde una colina de Isola del Giglio el crucero Costa
forme, ruidosa y borracha: el material perfecto para una Concordia, náufrago como una ballena varada a orillas
película que sería testimonio, denuncia y un gran fresco del mar Tirreno. El hombre tiene 65 años, está perfec-
social de la Roma que decía adiós a los años cincuenta del tamente vestido con un traje blanco y una camisa azul,
siglo xx para entrar a la modernidad. y observa con gravedad el gran navío semihundido. La
Fellini escoge un personaje entre esa fauna humana y imagen ante sus ojos es de una curiosa y sugerente belle-
lo hace protagonista de su filme. Se trata de un periodista za, pese a reflejar una gigantesca catástrofe. Se antoja una
de farándula, Marcello Rubini, que es excepcional testigo metáfora de la Italia del siglo xxi, se antoja una metáfora
de esos días de resaca y esas noches de vacuo fulgor. de su propia vida: ambas quieren lucir perfectas pese al
Fellini quería a alguien que no fuera ajeno a esos seres desastre que suponen. Este hombre es el protagonista de
que pretendía retratar y desnudar, quería a uno de ellos La gran belleza (La grande bellezza), una nueva mirada a esa
mismos, partícipe de todo esto y sin embargo capaz de Roma de cuya crisis interior Fellini nos advertía. ¿Qué
tomar distancia, de ser objetivo y –¿por qué no?– hasta ha pasado en todas esas décadas con la ciudad y con esa
hastiarse de tanta pompa de jabón disfrazada de lumina- manera de asumir la vida? ¿Qué es de la Italia del siglo
ria. Con su Marcello (Rubini o Mastroianni, acá son lo xxi? ¿En qué la ha convertido Berlusconi?
mismo) lo consiguió: el mismo personaje que se mete de Es mayo de 2013 y el director, guionista y novelista
noche a la Fontana di Trevi, hipnotizado por las curvas Paolo Sorrentino estrena su sexto filme, La gran belleza,
y redondeces inverosímiles de una estrella de cine, es en la competencia oficial del Festival de Cine de Cannes.
también el hombre cansado de tanta frivolidad que qui- No muy conocido a este lado del Atlántico, el napolita-
siera dedicarse a escribir algo serio y a tener una familia no Sorrentino empezó a dirigir largometrajes en 2001 y
convencional. Pero una abulia interior lo atrapa en un desde su segunda película, Le conseguenze dell’amore (2004),
marasmo existencial del que parece imposibilitado para fue seleccionado para competir por la Palma de Oro en el
salir, para redimirse de alguna forma. No tiene en qué mencionado certamen, postulación que repetiría conse-
ni en quién creer o aferrarse, espiritualmente está vacío. cutivamente con L’amico di famiglia (2006) e Il divo (2008),
“Existe en efecto el silencio de Dios, la falta de amor. Ha- su biopic sobre Giulio Andreotti que ganaría el premio
blan todo el tiempo de él, pero es un amor árido, incapaz del jurado. Ni siquiera se alejaría de Cannes cuando se
de darse. Así pues, incluso La dolce vita es una película atrevió a filmar en Irlanda y Estados Unidos su siguiente
profundamente cristiana”, relataba Fellini. filme, This Must Be the Place (2011), que obtendría el pre-
El largometraje ganaría la Palma de Oro en Cannes, mio del jurado ecuménico. Seis filmes, cinco participacio-
pero su éxito entre la crítica contrastó con la posición del nes en Cannes (sin mencionar que tuvo tiempo de escribir
Centro Cinematográfico Católico, cuando escandalizado una novela en 2011, Hanno tutti ragione, en la que uno
este prohibió que La dolce vita fuera vista entre los fieles. puede ver las ideas que han inspirado sus filmes). Quizá
También la derecha fustigó acerbamente el filme, acusán- para Sorrentino era ya hora de ganar la Palma de Oro.
dolo de mostrar una Italia frívola y escandalosa que afecta- Entre los comentaristas especializados la película reci-
ba la imagen pujante y de recuperación social y económica bió comentarios muy diversos: el inefable Carlos Boyero

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se siente fatigado. Saturado, quizá. Además, el enterar-
se de la muerte de su primer y gran amor de juventud,
Exagerada, grandilocuente, la noche Elisa, lo ha dejado viviendo en una permanente resaca.
romana aparece ante nuestros ojos Elisa representaba la pureza, la posibilidad de un camino
recto, el acaso de una vida que a lo mejor hubiera sido
como un desfile exuberante de seres más convencional, pero también más digna. Elisa lo dejó
temprano por otro hombre y Jep se quedó solo, buscando
anónimos –entre bellos y deformes– para siempre la gran belleza, la belleza esencial que Elisa
era y que él tuvo fugazmente entre las manos. Pero en esa
dispuestos a jugar a ser otros búsqueda, Jep encontró en Roma sucedáneos instantá-
neamente gratificantes que le hicieron olvidar sus planes.
en el periódico El País afirmó que “dedica excesivo y repe- Se convertiría en el anfitrión perfecto, en el dandi ex-
titivo metraje a una historia que ganaría si en el montaje quisito y elegante, en el periodista a seducir, en el flâneur
hubiera desechado unas cuantas tonterías”, mientras Peter indolente, en el amante sabio, en el crítico social agudo,
Bradshaw escribió en The Guardian que “es una película en el hombre con todos los contactos necesarios, el que
brillantemente ejecutada, rutilantemente hipnótica, una era capaz de destruir un nombre o una trayectoria con un
de las mejores en el festival”. ¿Y la crítica italiana? Maria- adjetivo o una frase envenenada en uno de sus textos. Se
rosa Mancuso asevera en Il Foglio que “si gana en Cannes, llenó de poder, soberbia e ironía. Se envileció, en últimas.
sería el fin del cine italiano”. Para su alivio, Sorrentino y su Como Marcello en La dolce vita, Jep quisiera huir y
filme se irían de Cannes con las manos vacías. empezar de nuevo. Saben ambos que están enfermos,
Pero pasada la prisa y la adrenalina del festival, hubo saben que hay manera de curarse pero nada hacen. ¿Sien-
tiempo de volver a ver La gran belleza y de admirarla ten l’ennui, quizá? Es probable. Paralizados y demasiado
en su real dimensión, sobre todo por las publicaciones enceguecidos por la luz de los flashes de las cámaras, los
especializadas y los críticos de Estados Unidos que la han dos prefieren mirar hacia el pasado, buscando paz entre
alabado al unísono. La película en Italia ha sido objeto de sus recuerdos. El poeta y dramaturgo Romano (Carlo
polémica por ofrecer, según sus detractores, una mirada Verdone), el gran amigo de Jep –álter ego de Steiner en
reduccionista y parcial de la ciudad: en El Corriere della La dolce vita–, lo resume bien cuando en las tablas recita:
Sera anotaron que “la imagen de Roma ofrecida por “Me he pasado todos los veranos de mi vida haciendo
Sorrentino es, a la vez, decadente, conmovedora y severa. propósitos para septiembre. Ahora ya no. Ahora paso el
Compasión y condena a la vez: para algunos de nosotros, verano recordando los propósitos que hacía y que se han
es demasiado”. Sin embargo, el año terminaría bien: desvanecido, por pereza o por olvidarlos. ¿Qué tienen en
ganaría en Berlín el Premio Europeo de Cine a la mejor contra de la nostalgia, eh? Es la única distracción posible
película, director, actor y montaje, derrotando a La vie para quien no cree en el futuro. La única. Sin lluvia, agos-
d’Adèle – chapitres 1 et 2) y a The Broken Circle Breakdown. to está terminando. Septiembre no comienza”.
Ya este año obtuvo el Globo de Oro a mejor película en Esa nostalgia llena los momentos de vigilia de Jep,
lengua extranjera y está nominada al Oscar, el Goya y el haciendo menos doloroso y hondo el vacío existencial
Bafta en la misma categoría y con enormes posibilidades que le ha dejado tanta frivolidad disfrazada de acto social,
de triunfar. Nada mal. happening, inauguración, coctel, discurso, entrevista,
El mismo hombre que miraba el naufragio es Jep show circense, funeral, cena y banquete a los que asiste.
Gambardella (interpretado por Toni Servillo), un pe- En esto Sorrentino y su película no le temen al esper-
riodista de farándula y variedades que en su juventud pento, al ridículo y al neón; igual es el tipo de vida que
escribió una novela, El aparato humano, que hizo de él reflejan: exagerada, grandilocuente, falsamente pomposa,
una promesa literaria. Pero la fama precoz, las tentacio- absurdamente vana. La noche romana aparece ante nues-
nes de la vida nocturna, los amores pasajeros, la falta de tros ojos como un desfile exuberante de seres anónimos
ambición y una vida muelle dominada por sensaciones –entre bellos y deformes– dispuestos a jugar a ser otros,
demasiado exaltadas lo hicieron olvidar sus intenciones a dejar cualquier atadura moral en la entrada del recinto
de dedicarse a la literatura. La gran belleza es la historia que los acoge y en el que nadie hace preguntas incómodas.
de una frustración, de una vida que se reconoce perdida, Se entregan al placer, como testigos o actores, y asumen lo
inmersa en una espiral de percepciones filtradas por una que venga con el pacto de complicidad de todos. Vagando
mente ebria a toda hora. en esas noches, Jep puede encontrarse a la propia Fanny
Tras la fiesta y los excesos de su cumpleaños número Ardant caminando sola, toda belleza y dignidad, o toparse
65, celebrado en una terrazza romana, Jep Gambardella con la altura inimaginable de una jirafa viva. Por eso Jep

66
(sea el momento de alabar el excepcional trabajo de carac-
terización del actor Toni Servillo, en su cuarto trabajo con
Sorrentino) se siente como un ave rara, pues es incapaz de
dejar de estar ahí –ese es su mundo– y sin embargo siente
que ya nada de eso lo satisface. Pese a que intenta buscar
ayuda en los altares, él sabe que la religión tampoco dará
respuesta a sus sobresaltos y en eso el filme es particular-
mente punzante, asemejándose en su irreverencia a lo que
hizo Fellini en Roma (1972).
Es obvio que las comparaciones entre La gran belleza y
La dolce vita no iban a dar espera. Entrevistado el pasado
diciembre por Larry Rohter para un blog del New York
Times, Sorrentino responde a propósito de ese tema:
“La dolce vita es una película que intenta comprender el
significado de la vida en un mundo que está perdiendo ese
significado. Es una sensación que puedo percibir ahora en
Roma, el sentido de que la vida es fútil, que uno no puede
encontrar un propósito real. Ese es el sentimiento de mi
película, pero hasta ahí va la comparación”. La gran belleza
no es un remake de La dolce vita, aunque ambas películas
apuntan a lo mismo: a hacer un diagnóstico sobre una si-
tuación social que los alarma. Gran parte de la fascinación
de La gran belleza proviene de ver amplificados los excesos
que esa Roma incubaba al despuntar los años sesenta y
que ahora exhibe vulgar y ruidosa, libre de pudor alguno.
Fellini debía ser hasta cierto punto cauto para evitar una
censura que de todos modos lo condenó, pero Sorrentino
no tiene ese freno: su película tampoco. Además, esta vez
estamos mucho más cerca del personaje protagónico, de
sus reales motivaciones, de sus pensamientos, del motivo
de su frustración; somos más conscientes del tamaño de
su dolor.
Sin embargo, los dos filmes son incapaces de ofre-
cer una propuesta terapéutica. La redención parece ser
algo ya inalcanzable con los medios de que disponen sus
protagonistas. El Marcello de Fellini es más joven, pero
no quiso oír el llamado de la pureza, mientras el Jep de So-
rrentino es más maduro y mundano, y vive en un mundo
todavía más banal y artificial, donde se convive simbió-
ticamente con la mafia, los políticos dignos de un circo
y una sociedad chillona que parece ante todo un reality
televisivo. Todo es negociable, todo es prescindible, todo
es show business. No hay salvación posible, quizá solo
aceptar que las cosas son de esa forma.
En la Ciudad Eterna que nos enseña Sorrentino
nada permanece, la fugacidad parece la norma. Solo los
recuerdos y una resignación melancólica acompañan a
Jep, mientras –resignado– observa el fantasma en el que
ya está empezando a convertirse. ~

juan carlos gonzález a. (cali, 1966). Es crítico


de cine de Arcadia y editor de la revista Kinetoscopio.

67
© vasco szinetar

“Hace falta estar afuera para ver lo que hay adentro”.


Georges Sorel

El Estado colombiano:
de católico a cristiano

L
o diré de manera resu-
mida: con la Constitución
de 1991, no pasamos de un
Estado confesional a uno
laico. Más bien pasamos de un Esta-
do católico a uno cristiano. Admitiré
que esto no es culpa apenas del texto
constitucional, sino de las tozudas
realidades sociales y políticas. Y aña-
diré que aunque ese hubiera sido un
progreso, dejó sin resolver el proble-
ma de fondo.
Para empezar, el problema no
estaba en la Constitución, sino en el
Concordato.
No obstante la retórica de la
anterior Constitución (“Dios, fuente
suprema de toda autoridad”, “la reli-
gión católica, religión de la Nación”),
ya desde 1886 se había establecido
la libertad de cultos: “...nadie será María Luisa Piraquive durante una conferencia en Estocolmo, 2013
molestado por razón de sus opinio-
nes religiosas, ni compelido por las regular las relaciones entre el Estado suavizado) en 1974, y veinte años más
autoridades a profesar creencias ni y la Iglesia Católica”. De aquí siguió tarde, en 1993, la nueva Corte decla-
a observar prácticas contrarias a su el Concordato de 1887, que conce- ró inexequibles 16 de sus 32 artículos.
conciencia”, decía el texto original dió privilegios y monopolios a esta Digamos pues que a lo largo de un
de Núñez. iglesia en temas tan decisivos como siglo el Estado colombiano había ido
En cambio, el mismo artículo el matrimonio, la educación y los poco a poco dejando de ser católico.
autorizó la firma de convenios entre “territorios misionales”. El Concor- Pero eso no es lo mismo que un
“el Gobierno y la Santa Sede para dato ya había sido modificado (o Estado laico. Es cierto que la Cons-

68
titución del 91 cambió la retórica Constitución), y en todas las veredas
(“invocando la protección de Dios”, se ven predicadores.
dice el preámbulo), que ahora no Desde Ernesto Samper, y a raíz
hay mención de la Iglesia Católica de su crisis, los políticos empezaron
y que los monopolios (matrimonio, a cooptar –a comprar– el apoyo de las
educación, fuero eclesiástico...) son iglesias no cristianas, por el cami-
inadmisibles (por eso la sentencia no fácil de otorgarles personerías
del 93). Pero, como sabemos, la del jurídicas. Álvaro Uribe fue senador,
91 fue una Constitución de minorías, gobernador y dos veces presidente
y fueron los cristianos no católicos gracias en mucho a los votos del Par-
quienes introdujeron la novedad tido Nacional Cristiano, Bethesda y
de fondo: “Todas las confesiones otros grandes movimientos religio-
religiosas e iglesias son igualmente sos. Santos frenó la Ola Verde porque
libres ante la ley” (artículo 19). “yo sí creo en Dios” y porque sumó
No se trataba entonces de se- a la U nada menos que ocho pasto-
parar la religión de la política, sino res con curul en el Congreso. Y los
de la igualdad de tratamiento para conservadores, entre tanto, siguieron
distintas religiones, de nivelar el te- cultivando los votos de los párrocos
rreno frente a la Iglesia Católica. O –que también son cristianos–.
como aclara la Ley de Libertad Reli- Desde lo alto del sistema po-
giosa, “El Estado no es ateo, agnósti- lítico, los cristianos entonces son
co, o indiferente ante los sentimien- invitados a votar por disciplina
tos religiosos de los colombianos. El religiosa, y no por disciplina ciuda-
Poder Público facilitará la partici- dana. Al mismo tiempo y desde el
pación de las iglesias y confesiones otro lado los pastores con mayor
religiosas en la consecución del “carisma” fueron montando sus
bien común [léase: en la política]… iglesias-partido: el pnc de los espo-
y mantendrá con ellas relaciones de sos Castellanos, el c4 del senador
común entendimiento” (artículo 2, Chamorro, después el Mira con sus
ley 133 de 1994). tres senadores más el escándalo de
“Común entendimiento” en buen los Piraquive.
romance quiere decir “concordato”. La ley, como ya dije, permite –y
Y así pasó que, en vez de uno, ahora también estimula– esos partidos.
tenemos muchos concordatos (el Es más: en buena hora se cayó el
Ministerio del Interior no sabe si Concordato, y con él se cayeron el
son dos mil o cuatro mil), que estas Estado católico y la persecución
iglesias están autorizadas para cobrar contra los “evangélicos”. Pero este
el 10% del ingreso a sus fieles, que no pluralismo (limitado) no correspon-
pagan impuestos nacionales ni loca- de a la democracia liberal, ni a la mo-
les, y que el Estado no las supervisa derna ni a la posmoderna, no cambia
porque eso viola la libertad religiosa. realmente la relación entre “los dos
La religión católica ya no es de en- poderes”, ni por supuesto esclarece
señanza obligatoria en las escuelas, los límites entre lo que es de Dios y
el divorcio y las uniones gays ahora lo del César. ~
son legales, y los indígenas no están
encomendados a los misioneros; a hernando gómez buendía
cambio de eso sin embargo la radio (armenia, colombia, 1945). Pe-
está repleta de emisoras cristianas, riodista colombiano. Ha publicado,
las escuelas enseñan varias religio- entre otros, los libros El liberalismo al
nes (ley 133, artículo 6), las iglesias banquillo y El lío de Colombia. Actual-
celebran o anulan matrimonios con mente es el director de la revista
efectos civiles (artículo 42 de la digital www.razonpublica.com

69
© tom chance • corbis

HONGOS un cuento de
Guadalupe Nettel
C
uando yo era niña, mi madre
tuvo un hongo en una uña del pie. En
el dedo gordo izquierdo, más precisa-
mente. Desde que lo descubrió, inten-
tó cualquier cantidad de remedios para
deshacerse de él. Cada mañana, al salir
de la ducha vertía sobre su dedo, con ayuda de una bro-
cha diminuta, una capa de yodo cuyo olor y tono sepia,
casi rojizo, recuerdo muy bien. Visitó sin éxito a varios
dermatólogos, incluidos los más prestigiosos y caros de
la ciudad, que repetían sus diagnósticos y aconsejaban
los mismos e inútiles tratamientos: desde las ortodoxas
pomadas con clotrimazol, hasta el vinagre de manzana.
El más radical de ellos llegó a recetarle una dosis mode-
rada de cortisona que tuvo como único efecto inflamar el
dedo amarillento de mi madre. A pesar de sus esfuerzos
por exterminarlo, el hongo permaneció ahí durante años,
hasta que una medicina china, a la que nadie –ni ella–
daba crédito, consiguió ahuyentarlo en pocos días. Algo
tan inesperado que no pude dejar de preguntarme si no
fue el parásito el que decidió marcharse a otro lugar.
Hasta ese momento, los hongos habían sido siempre
–al menos para mí– objetos curiosos que aparecían en los
dibujos para niños y que relacionaba con los bosques y
los duendes. En todo caso, nada parecido a esa rugosidad
que daba a la uña de mi madre la textura de una ostra. Sin
embargo, más que el aspecto incierto y movedizo, más
que su tenacidad y su aferramiento al dedo invadido, lo
que recuerdo particularmente de todo ese asunto fue el
asco y el rechazo que el parásito provocaba en ella. A lo
largo de los años, he visto a otras personas con micosis en
diferentes partes del cuerpo. Micosis de todo tipo, desde
las que producen una peladura áspera y seca en la planta
de los pies, hasta los hongos rojos y circulares que suelen
aparecer en las manos de los cocineros. La mayoría de
la gente los lleva con resignación, otros con estoicismo,
algunos con verdadera negligencia. Mi madre, en cam-
bio, vivía la presencia de su hongo como si se tratara de
una calamidad vergonzosa. Aterrada por la idea de que
pudiera extenderse al resto del pie o, peor aún, a todo su
cuerpo, separaba la uña afectada con un pedazo grueso
de algodón para impedir que rozara al dedo contiguo.
Nunca usaba sandalias y evitaba descalzarse frente a
nadie que no fuera de mucha confianza. Si, por alguna
razón, debía utilizar una ducha pública, lo hacía pisando
siempre unas chancletas de plástico y, para bañarse en la
piscina, se quitaba los zapatos en el borde, justo antes de
zambullirse, para que los demás no miraran sus pies. Y
era mejor así, pues cualquiera que hubiese descubierto
ese dedo, sometido a tantos tratamientos, habría creído
que, en vez de un simple hongo, lo que mi madre tenía
era un comienzo de lepra.

71
Cuando una relación se sabe condenada a una fecha precisa
es mucho más fácil dejar caer las barreras con las que uno suele prote-
gerse. Ningún defecto, ninguna tara resulta desalentadora, ya que no
habremos de soportarla en el futuro

Los niños, a diferencia de los adultos, se adaptan a Beethoven en Re mayor, grabado en vivo años atrás en el
todo y, poco a poco, a pesar del asco que ella le tenía, yo Carnegie Hall. Recuerdo la sensación de estupor que me
empecé a considerar ese hongo como una presencia co- produjo escucharlo. Hacía calor. Tenía las puertas del bal-
tidiana en mi vida de familia. No me inspiraba la misma cón abiertas para que entrara por la ventana el aire fresco
aversión que le tenía mi madre, más bien todo lo contra- y, aun así, la emoción me impidió respirar normalmente.
rio. Esa uña pintada de yodo, que yo veía vulnerable, me No era, por supuesto, la primera ocasión en que oía ese
causaba una simpatía protectora parecida a la que habría concierto pero la forma de interpretarlo fue un descubri-
sentido por una mascota tullida con problemas para miento absoluto. Como si por fin pudiera comprenderlo
desplazarse. El tiempo siguió pasando y mi madre dejó en toda su profundidad. Sentí una mezcla de reverencia,
de formar tanta alharaca alrededor de su dolencia. Yo, de envidia y de agradecimiento. Lo escuché por lo menos
por mi parte, al crecer lo olvidé por completo y no volví a tres veces y en todas se reprodujo el mismo escalofrío.
pensar en los hongos hasta que conocí a Michel Laval. Busqué después piezas interpretadas por otros músicos
Para ese entonces, había dejado de ser una niña. Tenía invitados a Copenhague y, aunque el nivel era sin duda
treinta y cinco años recién cumplidos. Estaba casada con muy alto, ninguno logró sorprenderme tanto como lo
un hombre paciente y generoso, diez años mayor que yo, hizo Laval. Después cerré el archivo y, aunque pensé en
director de la Escuela Nacional de Música en la que había él en varias ocasiones, no volví a escuchar el concierto
realizado la primera parte de mis estudios como violinis- durante las dos semanas siguientes.
ta. No tenía hijos. Lo había intentado durante un tiempo, No era la primera vez que me separaba de Mauricio
sin éxito, pero, lejos de atormentarme por ello, me sentía por un par de meses pero la costumbre no eliminaba
afortunada de poder concentrarme en mi carrera. Había la tristeza de dejarlo. Como siempre que hacía un viaje
terminado una formación en Juilliard y construido un pe- largo, le insistí en que viniera conmigo. La residencia
queño prestigio internacional, suficiente para que dos o lo permitía y, aunque él se empeñaba en negarlo, estoy
tres veces al año me invitaran a Europa o Estados Unidos convencida de que su trabajo también. Al menos habría
a dar algún concierto. Acababa de grabar un disco en Di- podido pasar dos de las seis semanas que duraba el curso
namarca y estaba por viajar de nuevo a Copenhague para o visitarme una vez al principio y otra al final de mi estan-
impartir un curso de seis semanas, en un palacio al que cia. De haber aceptado, las cosas entre nosotros habrían
acudían cada verano los mejores estudiantes del mundo. tomado un rumbo distinto. Sin embargo, él no le veía
Recuerdo que un viernes por la tarde, dos semanas sentido. Decía que el tiempo iba a pasar rápidamente
antes de mi partida, recibí una lista con las fichas biográ- para ambos y que lo más conveniente era que me con-
ficas de los profesores que coincidiríamos aquel año en centrara en mi trabajo. Se trataba, en su opinión, de una
la residencia. Entre ellas venía la de Laval. No era la pri- oportunidad increíble para sondear dentro de mí misma
mera vez que leía su nombre. Se trataba de un violinista y compartir con otros músicos. No debía desaprovecharla
y director con mucho prestigio y, en más de una ocasión, y tampoco interrumpirla. Y lo fue, solo que no del modo
había escuchado en boca de mis amigos comentarios muy en que lo esperábamos. Las cosas raramente son como
elogiosos sobre su desempeño en escena y la naturalidad uno las espera.
con la que dirigía la orquesta desde el violín. Por la ficha, El castillo en el que tuvo lugar la escuela de verano se
me enteré de que era francés y que vivía en Bruselas, aun- encontraba en el barrio de Christiania, a las afueras de la
que con frecuencia viajaba a Vancouver, donde enseñaba ciudad. Estábamos a finales de julio y por la noche la tem-
en la escuela de artes. Ese fin de semana, Mauricio, mi peratura exterior era muy agradable. No tardé casi nada
marido, había salido de la ciudad para asistir a un con- en hacerme amiga de Laval. Al principio sus horarios
greso. No tenía planes para la noche y me puse a buscar eran más o menos similares a los míos: él era indiscuti-
en internet qué conciertos de Laval se vendían en línea. blemente noctámbulo y yo todavía estaba acostumbrada
Después de fisgonear un poco, terminé comprando el de al ritmo norteamericano. Después de las clases, traba-

72
jábamos a la misma hora en cuartos insonorizados para grabaciones a las que obliga la institución que nos había
no despertar a los demás y coincidíamos de cuando en contratado, hice tres programas de radio que conservo
cuando en la cocina o frente a la mesita del té. Éramos entre los testimonios de mis mayores logros personales.
los primeros –y los únicos– en llegar al desayuno tan Laval dirigió dos conciertos en el Teatro Real de Co-
temprano, cuando el comedor comenzaba su servicio. penhague y ambos fueron sobrecogedores. El público
De ser amable y en exceso cortés, la conversación se fue lo ovacionó de pie durante varios minutos y, al final del
volviendo cada vez más personal. Muy rápido se dio entre evento, los músicos aseguraron que compartir la escena
nosotros un trato íntimo y una sensación de cercanía, con él había sido un privilegio. Yo, que desde entonces he
distinta de la que me inspiraban los otros profesores. seguido de cerca todo su desarrollo, puedo decir que el
Una escuela de verano es un lugar fuera de la realidad mes y medio pasado en esa ciudad constituye uno de los
que nos permite dedicarnos a todo lo que usualmente no mejores momentos –si no el mejor– de toda su carrera. Es
nos permitimos. En las horas libres, uno puede dejarse verdad que desde entonces se ha estabilizado bastante,
llevar por toda clase de tentaciones: visitar a fondo la pero basta escuchar las grabaciones realizadas en esas
ciudad a la que ha sido invitado, asistir a cenas o espectá- semanas para darse cuenta: hay en ellas una transparencia
culos, socializar con sus habitantes o con otros residen- muy particular en cuanto a la emoción se refiere.
tes, entregarse a la pereza, a la bulimia o a algún compor- Como yo, Laval estaba casado. En un chalet situado
tamiento adictivo. Laval y yo caímos en la tentación del en las afueras de Bruselas, lo esperaban su mujer y sus
enamoramiento. Al parecer, todo un clásico en ese tipo hijas, tres niñas rubias y de cara redonda, cuyas fotos
de sitios. Durante las seis semanas que duró la residen- atesoraba en su teléfono. De nuestras respectivas parejas
cia, paseamos juntos en autobús y en bicicleta por los preferíamos no hablar demasiado. A pesar de lo que
parques de Copenhague, visitamos bares y museos, asisti- pueda pensarse, en ese estado de alegría excepcional,
mos a la ópera y a varios conciertos, pero, sobre todo, no había espacio para la culpa ni para el miedo de lo que
nos dedicamos a conocernos, hasta donde fuera posible, sobrevendría después, cuando cada quien regresara a
en ese lapso reducido de tiempo. Cuando una relación se su mundo. No había otro tiempo salvo el presente. Era
sabe condenada a una fecha precisa es mucho más fácil como vivir en una dimensión paralela. Quien no haya
dejar caer las barreras con las que uno suele protegerse. pasado por algo semejante pensará que pergeño estas
Somos mucho más benignos, más indulgentes, con al- malogradas metáforas para justificarme. Quien sí, sabrá
guien que pronto dejará de estar ahí que frente a quienes exactamente de lo que estoy hablando.
se perfilan como parejas a largo plazo. Ningún defecto, A finales de septiembre, la residencia terminó y volvi-
ninguna tara resulta desalentadora, ya que no habremos mos a nuestros respectivos países. Al principio nos vino
de soportarla en el futuro. Cuando una relación tiene bien llegar a casa y recuperar la vida cotidiana, pero, al
una fecha de caducidad tan clara como la nuestra, ni menos en lo que a mí respecta, no volví al mismo lugar del
siquiera perdemos el tiempo en juzgar al otro. Lo único que me había ido. Para empezar, Mauricio no estaba en la
en lo que uno se concentra es en disfrutar sus cualidades ciudad. Un viaje de trabajo lo había llevado a Laredo. Esa
a fondo, con premura, vorazmente, pues el tiempo corre ausencia no pudo haberme venido mejor. Me dio el tiem-
en nuestra contra. Eso fue al menos lo que nos sucedió a po perfecto para reencontrarme con el departamento y
Michel y a mí durante aquella residencia. Sus incontables con mi vida cotidiana. Es verdad, por ejemplo, que en mi
manías a la hora de trabajar, de dormir o de ordenar su estudio las cosas estaban intactas: los libros y los discos en
habitación me parecían divertidas. Su miedo a la enfer- su lugar, mi atril y mis partituras cubiertos por una capa
medad y a todo tipo de contagio, su insomnio crónico, de polvo apenas más gruesa que antes de dejarlos. Sin
me enternecían y me llevaban a querer protegerlo. Lo embargo, la forma de estar en mi casa y en todos los es-
mismo le pasaba a él con mis obsesiones, mis miedos, mi pacios, incluido mi propio cuerpo, se había transformado
propio insomnio y mi frustración constante en lo que a y, aunque entonces no fuera consciente de ello, resultaba
la música se refería. Hay que decir, sin embargo, que esa imposible dar vuelta atrás. Los primeros días, seguía
fue una época de mucha creatividad. Si en el disco que llevando conmigo el olor y los sabores de Michel. Con
había grabado meses antes en Copenhague yo misma una frecuencia mayor de la que hubiera deseado, se me
notaba cierta rigidez, cierta precisión de relojería, ahora venían encima como oleadas abrumadoras. A pesar de mis
mi música tenía más soltura y mayor presencia. No la esfuerzos por mantener la templanza, nada de esto me
vigilancia estricta de quien teme equivocarse, sino la dejaba indiferente. Al acuse de las sensaciones descritas,
entrega y la espontaneidad de quien disfruta a fondo lo seguía el sentimiento de pérdida, de añoranza, y después
que está haciendo. Hay, por suerte, algunas evidencias de la culpa por reaccionar así. Quería que mi vida siguiera
ese momento privilegiado en mi carrera. Además de las siendo la misma, no porque fuera mi única alternativa,

73
Una tarde, recibí una llamada de larga distancia cuya clave
no identifiqué en la pantalla. Antes de responder se aceleró mi ritmo
cardíaco. Levanté el auricular y, después de un corto silencio,
reconocí el Amati de Laval del otro lado del hilo

sino porque me gustaba. La elegía cada mañana al desper- bló y habló durante varios minutos, hasta agotar el cré-
tar en mi habitación, en esa cama que durante más de diez dito que había puesto en el teléfono. Apenas tuve tiempo
años había compartido con mi marido. Elegía eso y no los de aclararle dos puntos importantes. Primero: todo lo que
tsunamis sensoriales ni los recuerdos que, de haber podi- él sentía era mutuo y, segundo, no quería que volviese a
do, habría erradicado para siempre. Pero mi voluntad era llamar a mi casa. Laval sustituyó las llamadas por correos
un antídoto insuficiente contra la influencia de Michel. electrónicos y mensajes al celular. Escribía por las ma-
Mauricio volvió un sábado a medio día, antes de que ñanas y por las noches, contándome todo tipo de cosas,
lograra poner orden en mis sentimientos. Lo recibí alivia- desde su estado de ánimo hasta el menú de sus comidas y
da, como quien encuentra en medio de una tormenta el cenas. Me hacía la reseña de sus salidas y sus eventos de
bote que lo salvará del naufragio. Pasamos juntos el fin de trabajo, las ocurrencias y las enfermedades de sus hijas y,
semana. Fuimos al cine y al supermercado. El domingo sobre todo –esa era la parte más difícil–, la descripción
desayunamos en uno de nuestros restaurantes favoritos. detallada de su deseo. Así fue como la dimensión paralela,
Nos contamos los detalles de los viajes y los inconvenien- que creía cancelada para siempre, no solo se abrió de nue-
tes de nuestros respectivos vuelos. Durante esos días del vo sino que empezó a volverse cotidiana, robándole espa-
reencuentro, me pregunté en varias ocasiones si debía ex- cio a la realidad tangible de mi vida, en la que cada vez yo
plicarle lo sucedido con Laval. Me molestaba esconderle estaba menos presente. Poco a poco aprendí sus rutinas,
cosas, sobre todo tan serias como esa. Nunca lo había las horas a las que llevaba a las niñas al colegio, los días
hecho. Me di cuenta de que necesitaba su absolución y, en los que estaba en casa y aquellos en los que salía del
de ser posible, su consuelo. Sin embargo, preferí no decir pueblo. El intercambio de mensajes me daba acceso a su
nada por el momento. Mayor que mi necesidad de ser mundo y, a base de preguntas, Laval consiguió abrirse un
honesta, era el miedo a lastimarlo, a que algo se rompiera espacio similar en mi propia existencia. Siempre he sido
entre nosotros. El lunes, ambos retomamos el trabajo. una persona con tendencias fantasiosas pero esa caracte-
Los recuerdos seguían asaltándome pero logré controlar- rística aumentó vertiginosamente por culpa suya. Si hasta
los con cierta destreza hasta que, dos semanas después, entonces había vivido el setenta por ciento del tiempo en
Laval volvió a aparecer. la realidad y el treinta en la imaginación, el porcentaje
Una tarde, recibí una llamada de larga distancia cuya se invirtió por completo, al punto que todas las personas
clave no identifiqué en la pantalla. Antes de responder se que entraban en contacto conmigo empezaron a preocu-
aceleró mi ritmo cardíaco. Levanté el auricular y, después parse, incluido Mauricio, quien, sospecho, ya albergaba
de un corto silencio, reconocí el Amati de Laval del otro alguna idea de lo que estaba pasando.
lado del hilo. Escucharlo tocar a miles de kilómetros, es- Me fui volviendo adicta a la correspondencia con
tando en mi propia casa, consiguió que lo que empezaba a Laval, a esa conversación interminable, y empecé a
sanar con tanto esfuerzo sufriera un nuevo desagarre. Esa considerarla la parte más intensa e imprescindible de mi
llamada, en apariencia inofensiva, consiguió introducir a vida diaria. Cuando, por alguna razón, tardaba más de lo
Michel en un espacio al que no pertenecía. ¿Qué buscaba habitual en escribir o le era imposible responder pronto a
llamando de esa manera? Probablemente restablecer mis mensajes, mi cuerpo daba señales claras de ansiedad:
el contacto, mostrar que seguía pensando en mí y que mandíbulas apretadas, sudor en las manos, movimien-
el sentimiento no se había apagado. Nada en términos to involuntario de una pierna. Si antes, sobre todo en
concretos y, al mismo tiempo, mucho más de lo que mi Copenhague, casi no hablábamos de nuestras respectivas
estabilidad emocional podía soportar. Hubo una segunda parejas, en el diálogo a distancia, aquella contención se
llamada, esta vez con su propia voz, hecha, según dijo, abolió. Nuestros matrimonios se convirtieron en objeto
desde una cabina a dos cuadras de su casa. Me explicó lo de voyerismo cotidiano. Primero, nos contábamos solo
que su música me había dicho antes: seguía pensando en las sospechas y las preocupaciones de nuestros cónyuges,
nosotros y le estaba costando mucho desprenderse. Ha- luego las discusiones y los juicios que hacíamos sobre

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© tetra images • corbis

ellos pero también los gestos de ternura que tenían hacia Laval viajaba cada trimestre a la ciudad de Vancouver y
nosotros, para justificar ante el otro, y ante nosotros en su siguiente visita, después de Copenhague, se le ocu-
mismos, la decisión de seguir casados. A diferencia de rrió que lo alcanzara ahí. No le costó nada conseguir una
mí, que vivía en un matrimonio apacible y taciturno, invitación oficial de la escuela para que yo impartiera un
Laval era infeliz con su mujer. Al menos eso me contaba. taller, muy bien remunerado, en las mismas fechas en que
Su relación, que había durado ya más de dieciocho años, él debía viajar aquel invierno. La idea, si bien peligrosa,
constituía la mayor parte del tiempo un verdadero infier- no podía ser más tentadora y me fue imposible rechazar-
no. Catherine, su esposa, no hacía sino exigirle atención la, aun sabiendo que amenazaba el precario equilibrio
y cuidados intensivos y descargaba sobre él su inconte- que había alcanzado en ese momento.
nible violencia. Era tristísimo pensar en Laval viviendo Nos vimos, pues, en Canadá. Fue un viaje increíble de
en semejantes condiciones. Era tristísimo imaginarlo un tres días, rodeados otra vez de lagos y de bosques. Entre
domingo, por ejemplo, encerrado en su casa, sometido a nosotros volvió a establecerse lo mismo que habíamos
los gritos y a las recriminaciones, mientras en las venta- sentido durante la residencia pero de manera más urgen-
nas caía la lluvia interminable de Bruselas. Pero Laval no te, más concentrada. Evitamos dentro de lo posible todos
pensaba dejar a su familia. Estaba resignado a vivir así los eventos sociales. El tiempo que no empleábamos
hasta el final de sus días, y debo decir que esa resigna- trabajando lo pasábamos solos en su habitación, recono-
ción, aunque incomprensible, me acomodaba. Tampoco ciendo, de todas las maneras imaginables, el cuerpo del
yo tenía deseos de abandonar a Mauricio. otro, sus reacciones y sus humores, como quien vuelve
Tras más de dos meses de mensajes y eventuales lla- a un territorio conocido del que no quisiera salir jamás.
madas al celular, se estableció por fin una rutina en la que También hablamos mucho de lo que nos estaba pasando,
me sentía más o menos cómoda. Aunque mi atención, o de la alegría y la novedad que nuestro encuentro había
lo que quedaba de ella, estaba puesta esencialmente en añadido a nuestras vidas. Concluimos que la felicidad po-
la presencia virtual de Laval, mi vida cotidiana empezó día encontrarse fuera de lo convencional, en el estrecho
a resultarme llevadera, incluso disfrutable, hasta que se espacio al que nos condenaba tanto nuestra situación
planteó la posibilidad de volver a vernos. Como he dicho, familiar como la distancia geográfica.

76
¿ Habría deseado dar una respuesta sincera a sus preguntas.
Habría deseado explicar mis contradicciones y mis miedos. Habría
deseado, sobre todo, contarle lo que estaba sufriendo. Sin embargo,
lo único que pude hacer fue mentirle. ¿Por qué lo hice?

Después de Vancouver, nos vimos en los Hamptons. Pasaron dos semanas en las que Laval y yo no man-
Meses después en el Festival de Música de Cámara de tuvimos ningún contacto. Sin embargo, cuando dos
Berlín y luego en el de música antigua de Ambronay. personas piensan constantemente la una en la otra, se
Todos esos encuentros estuvieron orquestados por Mi- establece entre ellas un vínculo que rebasa los medios
chel. Aun así, el tiempo pasado juntos nunca nos parecía ortodoxos de comunicación. Aunque estuviera determi-
suficiente. Cada regreso, al menos para mí, era más nada a olvidarlo, al menos a no pensar en él con la misma
difícil que el anterior. Mi distracción era peor y mucho intensidad, mi cuerpo se reveló a ese designio y empezó a
más evidente que al volver de Dinamarca: olvidaba las manifestar su voluntad por medio de sensaciones físicas
cosas con frecuencia, perdía las llaves dentro del depar- y, por supuesto, incontrolables. Lo primero que sentí fue
tamento, y lo más terrible de todo: empezó a resultarme un ligero escozor en la entrepierna. Sin embargo, a pesar
imposible convivir con mi marido. La realidad, que ya no de que inspeccioné varias veces la zona, no pude encon-
me interesaba sostener, empezó a derrumbarse como un trar nada visible y terminé por resignarme. Pasadas unas
edificio abandonado. Quizás no me hubiera dado cuenta semanas, la comezón, al principio leve, casi impercepti-
nunca, de no ser por una llamada de mi suegra que me ble, se volvió intolerable. Sin importar la hora ni el lugar
sacó de mi letargo. Había hablado con Mauricio y estaba donde me encontrara, sentía mi sexo y ello implicaba
muy preocupada. inevitablemente pensar también en el de Michel. Fue
–Si estás enamorada de otro, se te está saliendo de las entonces cuando llegó su primer mensaje al respecto.
manos –me dijo con la actitud claridosa que siempre la ha Un correo, escueto y alarmado, en el que aseguraba haber
caracterizado–. Deberías hacer todo por controlarlo. contraído algo grave, probablemente un herpes, una sífilis
Su comentario cayó en oídos ausentes pero no sordos. o cualquier otra enfermedad venérea, y quería advertirme
Una tarde, Mauricio llegó temprano del trabajo, de ello para que tomara mis precauciones. Ese era Michel
mientras sonaba en casa un concierto de Chopin para tout craché, como dicen en su lengua, y esa la reacción
piano y violín, interpretado por Laval diez años antes. clásica de alguien propenso a la hipocondría. El mensaje
Un disco que nunca habría puesto en su presencia. No cambió mi perspectiva: si los síntomas estaban presentes
sé si fue mi expresión de sorpresa al verlo llegar o si también en él, lo más probable era que ambos padeciéra-
tenía la intención previa de hacerlo, pero aquel día me mos lo mismo. No una enfermedad grave, como pensaba
interrogó sobre mis sentimientos. Habría deseado dar él, pero quizás sí una micosis. Los hongos pican; si están
una respuesta sincera a sus preguntas. Habría deseado muy arraigados, pueden incluso doler. Hacen que todo el
explicar mis contradicciones y mis miedos. Habría de- tiempo estemos conscientes de la parte del cuerpo donde
seado, sobre todo, contarle lo que estaba sufriendo. Sin se han establecido y eso era exactamente lo que nos
embargo, lo único que pude hacer fue mentirle. ¿Por qué sucedía. Traté de tranquilizarlo con un par de mensajes
lo hice? Quizás porque me lastimaba traicionar a alguien cariñosos. Antes de retomar el silencio, acordamos ir al
a quien seguía queriendo profundamente, aunque de médico en nuestras respectivas ciudades.
otra manera; quizás por miedo a su reacción o porque al- El diagnóstico que recibí fue el que ya suponía. Según
bergaba la esperanza de que, tarde o temprano, las cosas mi ginecólogo, un cambio en la acidez de mis mucosas
retomaran su curso original. La madre de Mauricio tenía había propiciado la aparición de los microorganismos y
razón: el asunto se me estaba saliendo de las manos. bastaría aplicar una crema durante cinco días para erra-
Después de darle muchas vueltas, decidí suspender el dicarlos. Saberlo estuvo lejos de tranquilizarme. Pensar
viaje siguiente y abocar toda mi energía a distanciarme de que algo vivo se había establecido en nuestros cuerpos,
Laval. Le escribí explicándole el estado de las cosas y le justo ahí donde la ausencia del otro era más evidente, me
pedí ayuda para recuperar esa vida que se estaba diluyen- dejaba estupefacta y conmovida. Los hongos me unieron
do en mis narices. Mi decisión lo afectó pero se mostró aún más a Michel. Aunque al principio apliqué puntual-
comprensivo. mente y con diligencia la medicina prescrita, no tardé en

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Erradicar un hongo puede ser tan complicado como acabar con
una relación indeseada. Pregúntenle a mi madre. Su hongo amaba su
cuerpo y lo necesitaba de la misma manera en que el organismo que
había brotado entre Laval y yo reclamaba el territorio faltante

interrumpir el tratamiento: había desarrollado apego por necesitaba de la misma manera en que el organismo que
el hongo compartido y un sentido de pertenencia. Seguir había brotado entre Laval y yo reclamaba el territorio
envenenándolo era mutilar una parte importante de mí faltante.
misma. La comezón llegó a resultarme, si no agradable, Hice mal en creer que, con dejar de escribirle, me
al menos tan tranquilizadora como un sucedáneo. Me desharía de Laval. Hice mal así mismo en pensar que ese
permitía sentir a Michel en mi propio cuerpo e imaginar sacrificio bastaría para recuperar a mi marido. Nuestra
con mucha exactitud lo que pasaba en el suyo. Por eso relación nunca resucitó. Mauricio se fue de casa discre-
me decidí no solo a conservarlos, sino a cuidar de ellos tamente, sin ningún tipo de aspaviento. Empezó por
de la misma manera en que otras personas cultivan un ausentarse una noche de tres y luego extendió sus perío-
pequeño huerto. Después de cierto tiempo, conforme dos desertores. Era tal mi falta de presencia en nuestro
cobraron fuerza, los hongos se fueron haciendo visibles. espacio común que, aunque no pude dejar de notarlo,
Lo primero que noté fueron unos puntos blancos que, tampoco logré hacer nada por impedirlo. Todavía hoy
alcanzada la fase de madurez, se convertían en pequeños me pregunto si, de intentarlo con más ahínco, habría
bultos de consistencia suave y de una redondez perfecta. sido posible restablecer los lazos diluidos entre nosotros.
Llegué a tener decenas de aquellas cabecitas en mi cuer- Estoy segura de que Mauricio comentó con un número
po. Pasaba horas desnuda, mirando complacida cómo se reducido de amigos las circunstancias de nuestro divor-
habían extendido sobre la superficie de mi labios exter- cio. Sin embargo, esas personas hablaron con otras y la
nos en su carrera hacia las ingles. Mientras tanto imagi- información se fue extendiendo a nuestros allegados.
naba a Michel, afanado sin descanso en su intento por ex- Hubo incluso personas que se sintieron autorizadas a
terminar su propia cepa. Descubrí que me equivocaba el expresarme su aprobación o su rechazo, lo cual no dejaba
día en que recibí este mensaje en mi correo electrónico: de indignarme. Unos decían, para darme consuelo, que
“Mi hongo no desea más que una cosa: volver a verte”. las cosas “siempre pasan por algo”, que lo habían visto
El tiempo que antes dedicaba a dialogar con Laval, venir y que la separación era necesaria tanto para mi cre-
invertí, durante esos días, en pensar en los hongos. cimiento como para el de Mauricio. Otros me aseguraron
Recordé el de mi madre, que había borrado casi por que mi esposo mantenía, desde hacía varios años, una
completo de mi memoria, y empecé a leer sobre esos se- relación con una joven musicóloga y que no debía sentir-
res extraños, semejantes por su aspecto al reino vegetal, me culpable. Lo último no se comprobó jamás. Lejos de
pero con un aferramiento a la vida y al ser parasitado que serenarme, lo único que consiguieron estos comentarios
no puede sino acercarlos a nosotros. Averigüé, por ejem- fue aumentar mi sensación de desamparo y aislamiento.
plo, que organismos con dinámicas vitales muy diversas Mi vida no solo había dejado de pertenecerme sino que
pueden ser catalogados como hongos. Existen alrededor se había vuelto materia de discusión de terceros. Por esa
de un millón y medio de especies, de las cuales se han es- razón, no soportaba ver a nadie pero tampoco me gus-
tudiado cien mil. Concluí que con las emociones ocurría taba estar sola. Si hubiese tenido hijos, probablemente
algo semejante: muy distintos tipos de sentimientos (a habría sido diferente. Un niño hubiera representado un
menudo simbióticos) se definen con la palabra “amor”. ancla muy poderosa al mundo tangible y cotidiano. Ha-
Los enamoramientos muchas veces nacen también de bría estado pendiente de su persona y de sus necesidades.
forma imprevisible, por generación espontánea. Una tar- Me habría alegrado la vida con ese cariño incondicional
de sospechamos de su existencia por un escozor apenas que tanto necesitaba. Pero fuera de mi madre, ocupada
perceptible, y al día siguiente nos damos cuenta de que casi siempre en su actividad profesional, en mi vida solo
ya se han instalado de una manera que, si no es definiti- tenía el violín y el violín era Laval. Cuando por fin me
va, al menos lo parece. Erradicar un hongo puede ser tan decidí a buscarlo, Michel no solo retomó el contacto con
complicado como acabar con una relación indeseada. el entusiasmo de siempre, sino que fue más solidario que
Pregúntenle a mi madre. Su hongo amaba su cuerpo y lo nunca. Llamaba y escribía varias veces al día, escuchaba

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todas mis dudas, me daba aliento y consejos. Nadie se nueva vida y lee, hasta en mis comentarios más inocuos,
implicó tanto en mi recuperación anímica como lo hizo la exigencia de que deje a su esposa para vivir conmigo.
él durante los primeros meses. Sus llamadas y nuestras Yo me doy cuenta. Por eso he disminuido, a costa de la
conversaciones virtuales se volvieron mi único contacto salud, mi demanda de contacto. Pero mi necesidad sigue
disfrutable con otro ser humano. siendo insondable.
Al contrario de lo que hizo mi madre durante mi Hace más de dos años que asumí esta condición de
infancia, yo había decidido quedarme con los hongos ser invisible, con apenas vida propia, que se alimenta de
indefinidamente. Vivir con un parásito es aceptar la ocu- recuerdos, de encuentros fugaces en cualquier lugar del
pación. Cualquier parásito, por inofensivo que sea, tiene mundo, o de lo que consigo robar a un organismo ajeno
una necesidad incontenible de avanzar. Es imperativo po- que se me antoja como mío y que de ninguna manera lo
nerle límites, de lo contrario lo hará hasta invadirnos. Yo, es. Sigo haciendo música, pero todo lo que toco se parece
por ejemplo, nunca he permitido que el mío avance hasta a Laval, suena a él, como una copia distorsionada que a
las ingles ni a ningún otro lugar fuera de mi entrepierna. nadie interesa. No sé cuánto tiempo se pueda vivir así.
Michel tiene conmigo una actitud similar a la mía con Sé, en cambio, que hay personas que lo hacen durante
los hongos. No me permite jamás salir de mi territorio. años y que, en esa dimensión, logran fundar familias,
Me llama a casa cuando lo necesita pero yo no puedo, colonias enteras de hongos sumamente extendidas que
bajo ninguna circunstancia, telefonear a la suya. Él es viven en la clandestinidad y, un buen día, a menudo cuan-
quien decide el lugar y las fechas de nuestros encuen- do el ser parasitado fallece, asoman la cabeza durante el
tros y quien los cancela siempre que su mujer o sus hijas velorio y se dan a conocer. No será mi caso. Mi cuerpo es
interrumpen nuestros planes. En su vida, soy un fantas- infértil. Laval no tendrá conmigo ninguna descendencia.
ma que puede invocar infaliblemente. Él, en la mía, es un A veces, me parece notar en su rostro, o en el tono de su
espectro que a veces se manifiesta sin ningún compromi- voz, cierto fastidio semejante al rechazo que mi madre
so. Yo soy un satélite que gravita alrededor de su mundo sentía por su uña amarillenta. Por eso, a pesar de mi
porque él lo desea así; él, por el contrario, es el centro enorme necesidad de atención, hago todo lo posible para
de mi universo. Los parásitos –ahora lo sé– somos seres resultar discreta, para que recuerde mi presencia solo
insatisfechos por naturaleza. Nunca son suficientes ni el cuando le apetece o cuando la necesita. No me quejo.
alimento ni la atención que recibimos. La clandestinidad Mi vida es tenue pero no me falta alimento, aunque sea a
que asegura nuestra supervivencia también nos frustra cuentagotas. El resto del tiempo vivo encerrada e inmóvil
en muchas ocasiones. Vivimos en un estado de constante en mi departamento, en el que desde hace varios meses
tristeza. Dicen que para el cerebro el olor de la humedad no levanto casi nunca las persianas. Disfruto la penumbra
y el de la depresión son muy semejantes. No dudo que sea y la humedad de los muros. Paso muchas horas tocando
verdad. Cada vez que la angustia se me acumula en el pe- la cavidad de mi sexo –esa mascota tullida que vislumbré
cho, me refugio en Laval como uno recurre a un psicólo- en la infancia–, donde mis dedos despiertan las notas que
go o a un ansiolítico. Y aunque no siempre de inmediato, Laval ha dejado en él. Permaneceré así hasta que él me lo
casi nunca se niega a responderme. No obstante, como es permita, acotada siempre a un pedazo de su vida o hasta
de esperar, Michel no soporta esta demanda. A nadie le que logre dar con la medicina china que por fin, y de una
gusta vivir invadido. Ya suficiente presión tiene en su casa vez por todas, nos libere a ambos.
como para tolerar a esa mujer asustada y adolorida en
la que me he convertido, tan distinta de aquella que co- guadalupe nettel (ciudad de méxico, 1973).
noció en Copenhague. Nos hemos vuelto a ver en varias Narradora y ensayista, ha publicado hasta la fecha dos
ocasiones, pero los encuentros ya no son como antes. Él novelas y cuatro libros de cuento. “Hongos” hace parte
también está asustado. Le pesa su responsabilidad en mi de El matrimonio de los peces rojos.

Lecturas
paradójicas
en línea

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Últimas impresiones en ánimo crítico

OCHO NOTAS SOBRE MAQUIAVELO


POR JESÚS SILVA HERZOG-MÁRQUEZ
Ilustración de Juan Pablo Gaviria

[ 80 ]
Cinco siglos después de su publicación, la obra más reconocida de Maquiavelo
continúa siendo poco leída y frecuentemente reducida a una máxima que
desvirtúa su alcance. Aquí, una nueva y cuidadosa lectura de El príncipe.

ace quinientos que aplica su genio. El gran defensor bres se guían por la apariencia antes
años Nicolás Maquia- de la voluntad política nunca creyó que por la verdad. En la opinión, no
velo estaba termi- en la omnipotencia del deseo ni en en la razón, radica el mando.
nando de escribir la supremacía de la razón. Sostuvo seis. Maquiavelo fundó en El
un librito. “Es un escrito donde he exactamente lo contrario: que lo príncipe una política de límites. Es
apuntado todo lo que sé”, le cuenta impredecible, lo incontrolable, cierto, los suyos no son los límites de
a su amigo Francisco Vettori en una lo indómito reside en el corazón las instituciones o los derechos, son
carta fechada el 10 de diciembre de mismo de la política. Los delirios del advertencias a la sensibilidad políti-
1513. Al relatarle la aventura de sus control político absoluto exhiben la ca. Ajeno a la mecánica impersonal
días, Maquiavelo le cuenta que por máxima ignorancia. del constitucionalismo, Maquiavelo
las noches se encierra a conversar tres. Maquiavelo no fue alertó sobre los excesos de un poder
con los muertos y a preguntarles maestro de tiranos. En El príncipe imperturbable. Si el Estado conden-
de sus acciones para conocer las pensó, sobre todo, en la conquista sa la coacción, debe emplearla con
razones de su éxito y de sus fraca- del poder. El personaje que le seduce inteligencia suprema. Saber cuándo
sos. “Tal vez te interese”, le dice a es aquel que no ha heredado una usarla, cuánta usar y de qué modo
Vettori, “y a un príncipe podría, corona y que, sin embargo, a golpe emplearla es esencial para preservar
incluso, resultarle útil. Ahí describo de valentía y audacia, prudencia y el delicado hilo del gobierno. Nada
lo que es un principado, qué tipos arrojo, es capaz de conquistarla y tan imprudente, tan ingenuo, como
existen, cómo se adquieren, cómo se conservarla en su cabeza. Antonio la política de la fuerza bruta.
pierden”. Aquel 10 de diciembre no Gramsci lo leyó bien: fue maestro de siete. Maquiavelo alertó de
había puesto aún el punto final a su revoluciones. los peligros del fanatismo político.
obra: todavía la estaba aumentando cuatro. Tampoco fue predi- Al advertir que el príncipe ha de
y puliendo… cador del mal. La palabra “virtud” adaptarse constantemente a las cir-
uno. El príncipe no es un aparece una y otra vez en los 26 cunstancias, al identificar el carácter
manualito de gobierno. Si fuera un capítulos de El príncipe mostrando indomable del tiempo, denunció el
simple instructivo práctico, carece- todo lo que le importaba el bien a su absurdo de la obsesión. Una política
ría de sentido hoy, quinientos años autor. Tampoco creyó que la política que no cambia, una política que se
después de haber sido compuesto. El fuera un territorio amoral, donde ata a un libro o a un propósito, sin
príncipe es un clásico porque es una las consideraciones sobre la bondad reconocer el cambio de las circuns-
reflexión agudísima y certera sobre o la maldad de la conducta fueran tancias, es suicida o tiránica.
la naturaleza humana, la textura de irrelevantes. Todo lo contrario. Sabía ocho. Si en El príncipe Maquia-
la historia, las posibilidades de la que en el gobierno de los hombres velo renuncia a la política como una
acción política. Se le ha querido leer hay que tomar elecciones dramáticas vía de la esperanza es porque asienta
como un libro de consejos pero es y que, con frecuencia, hay que elegir un criterio humano de evaluación:
mucho más que eso: un juicio sobre entre males. Su herejía fue advertir la responsabilidad. El Estado es una
el sitio del hombre en la historia. que el bien no produce solamente carga que obliga, no una licencia.
dos. El príncipe no es la primera cosas buenas y que del mal surge, Quien no sea capaz de comprender
página de la ciencia política, como en ocasiones, un bien. Si el hecho esa dimensión no debe acercarse a
han dicho muchos. Nada más ajeno acusa al político, dijo, los resultados su territorio. Por eso Maquiavelo es
a su pensamiento que la idea de una pueden excusarlo. el gran teórico de la responsabilidad
racionalidad exacta, despojada de cinco. El príncipe desprende la política. ~
cualquier subjetividad. El Estado política de cualquier pretensión de
no es artefacto de la técnica, es una Verdad. A su autor no le interesaba jesús silva herzog-márquez
obra de arte. El artista al que se conectar los principados o las repú- (ciudad de méxico, 1965). Analis-
dirigió Maquiavelo no tiene nunca blicas a la gran cadena de la existen- ta político, ensayista y columnista
control absoluto sobre el material al cia o al plan de la Creación. Los hom- mexicano.

[ 81 ]
el último de la fila
Por Oğuz Gürel

82
Esperamos hayas
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