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Remedios para el miedo

María Tenorio

"Publicar tus fotos en el Facebook, Hi5, Myspace, etc. ... es divertido, pero trata de no publicar
las de tu último viaje a Europa", decía un correo colectivo tipo "forward" que llegó a mi bandeja
de entrada hace unas semanas instando a tomar medidas para prevenir asaltos y secuestros.
Quien me lo envió se tomó el cuidado de no dejar al descubierto su lista de destinatarios --dicen
que eso también es peligroso. Quizás el mensaje fuera mexicano, pues aunque el español usado
era bastante estándar, había expresiones que venían de otro contexto.

Familiares, amigos, conocidos y desconocidos aparecen en mi cuenta de correo como remitentes


de mensajes de ese tipo. Confieso que alguno lo he reenviado para advertir sobre las amenazas
de violación en el baño de un centro comercial, el peligro de usar antitranspirante porque
produce cáncer de mama, o el escabroso relato sobre una nueva forma de asalto en los
estacionamientos.

Estoy conciente de que vivo en una ciudad, en un país, en una región y en un mundo llenos de
peligros. Variados relatos ajenos y propios me lo cuentan, me lo gritan, me lo recuerdan. Me
dicen que no soy la única que está expuesta y tiene miedo. Es más, no sé cómo sentían las
sociedades de décadas y siglos anteriores, pero la que me ha tocado integrar padece del síndrome
internacional de miedo generalizado. Miedo a la diferencia, miedo a hacer opciones arriesgadas,
miedo al miedo.

Dicen que hablar por teléfono celular produce tumores en el cerebro. Que el agua que bebemos
está contaminada. Que despidieron a cientos de personas en una compañía de televisión por
cable. Que detenerse en primera línea en los semáforos nos vuelve más vulnerables a asaltos.
Que calentar la comida en microondas es cancerígeno. Que la crisis no tardará en sentirse de
manera contundente en estas tierras. Que pasar mucho tiempo frente a la computadora daña la
vista. Que votar por tal candidato hundirá al país.

La cultura del rumor es efectiva para diseminar el miedo. ¿Cuál es el remedio para curarse de él?
Cuando pensé en escribir sobre este tema, la frase que se me venía una y otra vez a la cabeza es
"no quiero tener miedo". Quiero resistir a los embates de los mensajes "forward", de los titulares
de los periódicos, de los chismes que escucho en la calle, de las campañas publicitarias. En un
libro que se autodenomina de "palabras sabias" leía hace poco que el miedo desaparece cuando
nos enfrentamos a él. Esta es la hora que estoy aun descifrando cómo se hace tal cosa. Pero les
juro que no quiero vivir con miedo.
Si saben de algún antídoto efectivo contra el miedo que no tenga efectos secundarios, dénle
"forward".

(Ilustración del Chilam Balam de Chumayel, Princeton University Library, Digital Collections)

19 febrero 2009
Publicado en Talpajocote.blogspot.com

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