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UNA VISITA A SAN MATEO DEL MAR.

PRESENTA.
JUAN CARLOS HERRERA ESPINOSA
vicuyaze@gmail.com

Hace mucho tiempo atrás, tuve la oportunidad de ir a la zona huave, a San


Mateo del Mar. Fue una práctica en medio indígena, por medio de la formación
que se daba en la Normal.

En esa ocasión simplemente fui a cumplir un requerimiento más de esa


institución, la practica fue con niños que no sabían hablar bien el español,
solamente el huave como primera lengua. Si bien conocía a una compañera que
era de la comunidad, mi conocimiento de la lengua era nulo.

En esa ocasión algunos niños se acercaban y decían cosas de manera


directa a uno, en su momento intente que me lo tradujeran pero jamás los hicieron.
Fue la compañera que me comento, ya saliendo de la práctica, que en realidad lo
que están haciendo era insultarme, porque se habían dado cuenta que no sabía
nada de la lengua. En ese momento comprendí porque algunas risas de ellos.

Después de esa experiencia jamás pensé que volvería a ir, sin embargo,
nunca sabremos que va a pasar, que nos depara las relaciones que vamos
tejiendo en diferentes lugares.

EL PRINCIPIO DEL RETORNO AL MAR.

Con el fin de desarrollar nuestra apreciación de la cultura que se desarrolla


en diferentes lugares y promovido desde la Maestría en Educación y Diversidad
Cultural, se planeó, con el apoyo de algunos compañeros de la misma, una visita a
la comunidad de San Mateo del Mar; todos accedimos, si bien no sabía a ciencia
cierta que se iba a realizar, me pareció correcto salir de un espacio tan cerrado
como un salón de clases. Cooperamos 60 pesos, saliendo de la UPN unidad 201 a
las 6:00 am (7:00 am verano) el día Domingo 06 de junio de 2010.

No le di más importancia al hecho de levantarnos temprano, ya estoy


acostumbrado a ese hecho. Si bien ya tenía una experiencia, en esta ocasión
seria en otra condición, ya no era un estudiante, ya eran otros fines lo que persigo,
otros intereses, otros conocimientos, otras actitudes, otro yo. Aun siendo el mismo,
he cambiado, como todas las cosas. Y así me fui a dormir el sábado 05 de junio
de 2010.

Al siguiente día me levanté a las 5:00 de la mañana, me bañe, desayuné un


poco. Unos huevos acompañados con leche. Quería llegar temprano, pero se me
estaba olvidando que le había prometido a una compañera darle una película que
había obsequiado, tardé un rato porque la tecnología no entiende de prisas.
Una vez que expulso el disco, me despedí de mi madre. Salí corriendo a
tomar un transporte para llegar a la UPN, si bien no es mucha la distancia, ya
habían pasado cerca de 10 minutos de la hora pactada. Pasó un taxi y lo tomé.

Llegando a la escuela, observé que el camión ya estaba listo, baje del taxi,
pagué lo justo.
Estaban los compañeros de Ixtepec con el asesor, no dije mucho, me subí
al camión, me senté en una de las bancas de hasta atrás, mi intención era estar
un poco alejado para poder estar como ausente. Comenzamos el viaje, saque mi
iPod y me puse a escuchar un poco de música.

Pasando por Ixtaltepec se suben un par de compañeros, saludan a todos lo


que ya estamos en el autobús. Seguimos con el viaje y en El Espinal paramos a
cargar combustible. Ahí se subió un compañero. Se sienta junto a mí. Saluda a
todos. Yo mientras me encuentro pensando en todo y en nada.

Pasamos a Juchitán. Ahí se encontraba otro grupo y abordaron. Saludaron


a todos. En este tramo una compañera se acerca a preguntar por qué estaba solo,
sentado hasta el fondo, no fue mucha la conversación, pero ahí le comenté. En el
viaje se concentraron otros compañeros en Tehuantepec, considerando que todos
los que íbamos en el camión eran los que íbamos a viajar en él, nos fuimos directo
a San Mateo.

Todo el camino, me la pase observando el paisaje, si bien converse con


algunos no fue mi principal objetivo. Tuve ganas de tomar unas fotos apenas
salíamos, el sol y las nubes tenían unas formas y colores muy buenos, pero
simplemente no me atreví. Creo que debo de romper algunas cosas, algunos
miedos por hacer lo que quiero. Si bien se puede notar que conforme vamos
pasando de Ixtepec a Salina Cruz, se va observando como varia el estatus
socioeconómico y las características socioculturales. Sin embargo en esta ocasión
no se busca caracterizar esas diferencias.

En el camino doblamos por donde se encuentra la refinería. Se iba a


esperar a una compañera pero ella avisó que nos fuéramos por que viajaba en su
carro. Continuamos.

Pasamos por una comunidad que no sé cómo se llama, pero según estoy
enterado han tenido un problema con San Mateo por terrenos que llegó a un
momento en que bloquearon el camino a esta comunidad con gente armada. Pero
que hasta el momento de la visita no se había activado, sino que se encuentra
latente.

El camino que pasé en la primera ocasión era pura terracería, el día de hoy
me dio gusto que fuera de chapopote, con eso el viaje sería más tranquilo, porque
en aquella ocasión se tardaba más de 50 minutos por el pésimo camino. Vi a unas
mujeres que estaban en el camino, el viento hacia que sus faldas volaran, una de
ellas llevaba un bebe en brazos. Quise tomar la cámara y ver si podía tomar ese
detalle, pero la velocidad del transporte y mi agilidad no me lo permitió. Sin
embargo, saque la cámara para ir tomando algunas fotos discrecionalmente.
Pasamos como otros diez minutos y pude notar que habíamos llegado, nos daba
la bienvenida una enorme construcción que en español y huave significaban lo
mismo.

EL RETORNO A SAN MATEO DEL MAR.

Conforme fuimos avanzando con el camión, comencé a realizar mis


observaciones. Pude notar que había poca gente en la calle, de la poca que había
eran en su mayoría mujeres, algunas de ellas estaban paradas en una clínica,
esperando. Pasamos a si mismo por un lugar donde habían muchas sillas y un par
de televisores conectados a una DVD, es notorio que pertenecían a una
organización protestante, por la forma en que vestían. Aunque dejo en claro que
no sé a qué denominación pertenecen.

Pasamos por mas calles de esta comunidad, vi muchas palmeras, casas de


palma, algunas personas trabajando, dos muchachos que vestían con pantalones
cholos y playeras negras con símbolos de calaveras que se pueden encontrar en
otros lugares, algunas pintas de banditas que decían defender un territorio, así sea
una esquina o una calle de alguna otra bandita. Mucho sol, poca sombra. Calles
de concreto. Algunos de esos detalles no los había visto en la primera ocasión que
pude estar en esa comunidad.

En el transcurso del camino pude notar que había muchos hombres en


algunas esquinas en estado de embriaguez, en la primera cuadra había cuatro
señores, en otra había dos, en una esquina por donde pasó el camión había uno
tirado durmiendo junto a unos niños que pasaban en bicicleta, otro más en
posición fetal abrazado a un cordón umbilical ya hacía mucho tiempo cortado, pero
otra vez unido por el alcohol. Eso deja mucho que desear, y se nota que viven el
mismo problema de muchas sociedades, el alcoholismo. Un problema que no
solamente se da en adultos sino que también los grupos más jóvenes lo están
tomando como una forma de vida.

Pero aun viendo eso, me gustó mucho una imagen que vi. Un señor que se
encontraba abrazando a dos niños, supongo que era el padre de estos, quise
tomar una foto. La consideré de gran importancia, porque no había visto a alguna
persona estar demostrando cariño en la calle, sin embargo, en esa esquina dobló
el camión y ya no pude hacer eso. En ocasiones los hechos son destellos que si
bien una cámara ayuda para dejarlos a la posteridad, la memoria y las letras
pueden también servir para ese objetivo.

Llegamos al centro de la comunidad, bajamos del camión. No había señal


de celular, apagué el equipo. Comienzo a caminar rumbo a lo que veo como las
estructuras más notorias de la comunidad. Se puede observar muy cercanamente
a tres grandes instituciones sociales que condicionan las formas en que se
convive, una de tantas formas de condicionamiento. El municipio, la iglesia, una
escuela y el mercado; cuatro instancias sociales que en todo momento se convive.

Decidí caminar un poco por mi cuenta. Pase por ver a la iglesia, un grupo
de hombres estaba sentado ahí. Platicando en huave. Algunos compañeros
estaban buscando la casa de los colegas Ikoots (este es el autonombre que
emplean los miembros de esta comunidad), me atreví a preguntarle a ellos y me
dieron algunos ubicaciones. Por lo menos la gente si respondía a los extraños.
Aquellos compañeros fueron a buscarlos, pero en un momento llegaron por que
nos habían visto.

Pase a la iglesia, quise verlo solo. Vi a un grupo de hombres sentados en el


atrio. Sin temor pase, observe santos y otras figuras propias del catolicismo. Tomé
unas fotografías. Seguí observando y noté que algunas mujeres se ponían frente a
la iglesia se persignaban y salían a seguir su camino. Pensé que eso solamente
era para ellas, sin embargo, cuando me encontraba ya afuera en una cruz que
estaba cerca de la puerta se acercaron un grupo de muchachas y realizaban la
misma acción y después paso un muchacho quien también se persignó. Con eso
pensé que en esta comunidad lo religioso es importante. Tomé otras fotografías
alrededor de la iglesia.

Noté que estaba solo y que la mayoría de los compañeros estaban en el


mercado. Me fui a ese lugar porque el objetivo era que entre todos conociéramos y
construyéramos algo con la visita.

El lugar es bastante moderno, no es como un mercado con una


construcción antigua, desconozco si acaso existió otro, no pude preguntar al
respecto. Se pudo observar pocas personas en el lugar, en su mayoría mujeres
vendiendo y comprando, algunas de ellas ocupaban bandejas para llevar sus
mercancías. Vestidas a la usanza de las mujeres del mar, enagua y güipil de
colores rojos, naranjas y morados.

Lo religioso también se notaba, un cristo o un santo que no identifico, se


encontraba con flores en los pies, así como unas cuantas veladoras. Muchas
moscas volando por todos lados. Paradas en el pan, las tortillas, la carne, en las
frentes de las personas, recorriendo todo a lo que su antojo les llame la atención.

Muchos de los compañeros no habían desayunado, por lo que comieron en


el mercado, yo lo había hecho en casa, por lo que no me dio mucha hambre y
preferí seguir observando. La comida que se podía notar que se vendía era varia,
desde frijoles fritos, arroz, chiles rellenos, pescado, pollo, panes, refrescos, etc.
Los compañeros que comían se sentaron en mesas que estaban dispuestas para
eso. Algunos compañeros estaban sudando por que el chile relleno picaba
mucho, les comente que podían hacer una anotación en la que se podría ver que
la gente estaba acostumbrada al picante.
Pagaron los que consumieron y salimos. Fuimos un instante al preescolar a
poder organizar las visitas a la comunidad. Ahí nos comentaron, que se iba a
visitar a dos artesanos, un curandero, un maestro y un pescador. Estábamos
analizando como seria nuestra participación, si sería por medio de equipos o
íbamos a ir todos. A mí me pareció que era mejor que fuéramos todos. Y así fue.

Salimos de ahí, aproveche el momento para ir un momento al mingitorio. Lo


malo es que no había agua.
Nos dirigimos a la iglesia, me quede enfrente de ella, porque ya había
entrado a observar. Ahí platiqué un momento con unos compañeros, uno de ellos
decía que no quería entrar por que esa era una institución que se impuso a sangre
y fuego en nuestro país, que si bien es cierto, en esta ocasión era para ver cómo
se relacionaba con la sociedad. Otro compañero comento que la comida del
mercado estaba saladísima, que no habría problema por la deshidratación porque
esos minerales ayudarían a retener líquidos. Comentábamos que eso tiene una
razón, que no es por gusto. Pensamos que era principalmente por la temperatura.
Los alimentos se descomponen rápidamente y es necesario buscar la manera de
que se mantengan por más tiempo. Igual que la sal no es muy difícil de conseguir
por lo que es una comunidad que se encuentra cerca del mar.

Uno de los compañeros Ikoots nos comentó que la iglesia se fundó con el
trabajo de los comunitarias, le había preguntado que los materiales de la iglesia no
era propios del mar, porque no se notaban piedras de ese estilo, me comentó que
la traían de un cerro que llamaban “cerro cristo”. Así mismo, le pregunté que como
se llegaba a ser parte del municipio, me comento que quien quiera ser parte del
cabildo tiene que haber pasado antes por alguna comisión de la iglesia, de manera
directa no se puede, pero que estaban planeando quitar ese candado, para que
cualquier comunitario pudiera acceder a esa representación popular. No me gusto
ese candado, ahí considere que le daban mucha importancia a lo religioso, pero
bueno esas son sus formas de organización.

Lo que más me incomodó fue que el compañero nos hizo el comentario que
en si nos estaban observando y siguiendo, porque tenían un problema con la
comunidad vecina y pensaban que éramos espías o algo similar, que íbamos a
observar para darles información. Pero él nos comentó que no había problema
porque ya sabían quienes éramos, de donde veníamos y que estábamos haciendo
ahí. Pensé que no organizamos adecuadamente la actividad, no consideramos la
cuestión político-social, lo bueno es que el conflicto está desactivado. En próxima
ocasión para una visita es necesario mandar unos documentos previamente,
además de a nuestra llegada se debe ir a visitar a la autoridad para que nos
reconozcan.

Vi a los policías, tenía ganas a acercarme y preguntar cuál era el problema


que más atendían en la comunidad. Me anticipaba a pensar que eran situaciones
relacionadas con el alcohol, sin embargo, no lo realice por que la policía estaba
saliendo y ya no quise pararlos para preguntar, considere que sería más adelante.
Entre a la iglesia por otra vez, los compañeros estaban al fondo, me quede
a las afueras con otros compañeros conversando sobre algunas cosas que no
tenían mucho que ver con la comunidad. Me acerque a ver las campanas.
Mientras me encontraba escribiendo estas líneas, mi madre me comentó que esas
campanas, tienen un mito, en el que se las amarra porque si no en la madrugada
la campana se va de la iglesia y suena por otro lado, ya que la escuchan en la
playa o en otro lugar de la comunidad, lo malo es que no pregunte eso. Sino sería
un buen detalle. Hizo falta preguntar sobre los mitos y leyendas que se comentan
entre los pobladores, porque eso también tiene una significación para los pueblos.

Pasé a entrar a la iglesia, me acerqué un poco al grupo, una compañera


Ikoots estaba comentando la historia de la construcción de la iglesia. Me arrepentí
un poco de no haber entrado con ellos, porque era una historia que quería
escuchar.

Salimos de este lugar y ya se iba a comenzar el recorrido por la comunidad,


nos trasladamos al camión. Ahí pude notar que había pequeñas cositas volando
por todos lados, como papelitos al viento. Unas mariposas amarillas llenaban todo
el panorama. Todo donde sea que volteaba se veían. Tome la cámara e intente
fotografiar a algunas de ellas, pero en las fotos que salieron no se puede notar ni
una de ellas. Quedará solamente como una anotación, quien guste verlo tendrá
que ir, para corroborar esto.

Nos trasladamos a una colonia que se llama San Pablo, que se encuentra a
la entrada de San Mateo. Tardamos como unos 5 minutos en llegar.

JUSTINA OVIEDO RANGEL. ARTESANA

Bajamos del camión, olor fuerte a pescado. Este olor no se encontraba en


el ambiente sino en ese lugar en donde nos bajaron, una compañera me comentó
que había visto viseras y escamas. Descendimos en un pequeño basurero.

Nos dirigimos a una casa de blocks sin pintar, puerta de lámina, fuimos
entrando. Una pequeña tienda con unos tomates puestos en cubetas, un poco
deshidratados; así como cebollas, bombones y otros dulces. Un molino con rastros
de maíz molido, desde quien sabe qué hora. Un poco sucio y desordenado.
Gallinas encerradas, engordando con un poco de maíz.

Estábamos en la puerta, nos amontonamos por que el espacio era bastante


pequeño para un grupo muy numeroso. Vi a un señor que estaba sentado en una
silla roja, no sabía a quién íbamos a visitar.

Comencé a escuchar como la compañera Maritza hablaba en huave, no


entendía nada, pero puse atención como intentando descifrar lo que se estaba
platicando, como si de repente lo podría comprender. Cosa que no sucedió. Pero
ahí pude notar a quien se dirigía. Una mujer ya pasada en años, pequeña de
estatura, vestida con güipil y enagua. Cabello entrecano. Nos pedía que nos
sentáramos. Algunos ya lo habían hecho sin que se los pidieran. Ya estaban en la
hamaca y otros lugares, los que no alcanzamos nos quedamos de pie. La
compañera iba a realizar la función de traducción.

Nos comencé a decir cuál era el nombre de la artesana. Un compañero que


estaba junto a mí, me comento que ella había ganado premios a nivel nacional. En
la traducción de lo que decía, nos comentó que algunas de sus piezas bordadas a
mano habían sido llevadas a Italia, México, Alemania entre otras partes de
Europa. Así mismo, uno que rompió la tradición en el bordado indígena, ya que
era un bordado circular, ya que en su mayoría son dibujos plasmados en forma
cuadrangular o rectangular, ella se había atrevido a ir mas allá en lo que era la
tradición.

Su experiencia en el bordado comenzó a los nueve años de edad, formada


por su madre. Con tantos años acuesta, fue una de las primeras en bordar a doble
vista. Cosas que la industria hace rápidamente, nuestros pueblos lo retoman con
esfuerzo y eso es lo interesante de todo esto, aunque para muchos no sea nada,
para ellos es importante.

Se le preguntó cuál era su inspiración. Simplemente lo que observaba.


Saco una muestra de su trabajo. Una servilleta ya un poco raída por el uso y por el
tiempo. En ella se podían ver bordados muchísimos animales, tanto marinos,
terrestres y voladores. Tortugas, perros, cangrejos, caballos, gaviotas, etc. Me
gusto como se veían, quise tomarle una foto, pero estábamos todos amontonados
y se metían en la toma. Lo deje así.

Ella dijo que no le gustaba quedarse con los mismos dibujos. Que ese era
su reto, buscar la manera de plasmar cosas nuevas, cosas que nadie se atrevía a
hacer.

Saco más prendas de una bolsa que tenía guardada. Salieron a relucir unas
blusas, faldas, bolsas, pantalones. Algunos compañeros empezaron a observarlos
y comenzaron ver si compraban o no. Maritza nos comentó que antes las prendas
se teñían con una concha marina, pero que ahora ya no porque se acabó. Ahí le
preguntaron sobre el premio que recibió. Ella no recordaba la fecha, solamente
quien estaba en el poder. Nos tradujeron que era cuando estaba Luis Echeverría
de presidente de la república.

En esa ocasión habían mandado una convocatoria en la que solicitaban a


los artesanos indígenas enviar alguna pieza para formar parte del concurso. Ella
así lo hizo, al tiempo la mandaron a traer por que no creían que ella lo había
hecho. Tuvo que viajar para dar una muestra de su trabajo, que de sus manos
había salido la prenda. Ahí le dieron el premio.

Pensé que el Estado al mentir al pueblo y ser una práctica constante de


quienes se encuentran en el poder, consideran a nuestros pueblos indígenas
como lo mismo que ellos. Pero esto no es así. Menos esta mujer que durante
mucho tiempo se ha dedicado a innovar dentro de su cultura. Explorando nuevas
formas de mostrar sus características en alguna prenda que ha bordado. Su
cosmovisión, su yo comunitario.

Se le pregunto si alguien más de su familia seguía en el bordado, ella nos


comentó que dos de sus hijas continuaban con esta tradición. A sus 72 años ella
continuaba bordando, además de que ese trabajo es solamente de mujeres, antes
había algunos hombres que lo hacían, pero que ahora se ha delegado solo a ellas.

Un compañero le comentó que si realizaba otras artesanías, fue y trajo una


cubeta llena de figuritas de animales de barro: focas, tortugas, cabras, etc. Los
compañeros se pusieron a verlas. Las colocaron sobre las prendas y tomaron
unas fotos. Estuvieron pensando en comprarlas. Una a cinco pesos tres por diez.
Yo no compre nada, no tenía mucho dinero. Ando en una mala etapa.

A partir de este instante terminó la entrevista, ya los compañeros que


llevaban dinero comenzaron a comprar, algunos unas bolsas que costaban
doscientos pesos. Otros unas piezas en donde se veía las piezas para tejer. A
ciento sesenta. Comenzó el regateo. No vi quienes si compraron. Pero note que la
mano de la señora tenía un buen manojo de billetes. Apretones de manos,
despedida y salimos.

Quise tomar unas fotos, me subí a la loma donde estaba la carretera,


dispare con la cámara unas veces. Chivos saliendo de la casa vecina a pastar. Un
letrero que no había notado, en donde señalaba la casa de la señora como parte
de una organización de mujeres artesanas de la localidad.

Nos subimos al autobús, partimos a otro punto. Volvimos a pasar aquella


construcción que nos daba la bienvenida a la comunidad. Aproximadamente como
tres minutos después, llegamos al lugar y bajamos.

JOEL HERNANDEZ SAN GERMAN. DOCENTE.

Me calló mucho en gracia que alguno de los compañeros que bajó en un


primer momento pisó unas eses. Porque cuando pasó el autobús por primera vez,
lo vi, aunque no le di mucha significación. Muchas veces cosas insignificantes nos
pueden afectar de alguna manera. Este es un caso.

La casa tenía una barda de palma. Como muchas que habíamos pasado.
Puerta de palma. Ya habían entrado algunos compañeros. Entre. Mi primera
observación fueron unos cerdos amarrados a unos cocoteros. Pollos cercados
engordando. Algunas casitas de palma. Los compañeros sentados en la hamaca
como en confianza. Se nos acerca un señor moreno, un poco regordete. Playera
blanca y short. Algunos compañeros tomaban fotos como si estuvieran en un
museo. Unas de ellas, fueron al altar donde se encontraban algunas velas e
imágenes, tomaron fotos. Uno de los compañeros nos comentó que algunos se
molestaban porque tomaban fotos de algo que para ellos era importante, lo
religioso. En este caso no fue excepción, se había molestado un poco. Nos
condujo a otro espacio donde había sombra.

Era un lugar donde se notaba una casa de concreto, algo que parecían los
baños. Arena de playa como piso. Salieron varias sillas para que todos
estuviéramos sentados. Los que alcanzaron se sentaron, otros nos quedamos
parados.

Nos presentaron, nos comentaron su nombre, así como su función. Fue


maestro durante un tiempo en la comunidad, en ese momento maestro de la
Escuela Normal Bilingüe Intercultural de Oaxaca (ENBIO) en Tlacochahuaya.
Comenzamos a conversar, en esta ocasión no íbamos a tener traductor por que
hablaba español.

Comenzamos a conversar. Pregunté sobre la relación que tiene la


educación con la vida comunitaria de esta población. Antes de responder, nos
agradeció la visita e invitó a la fiesta de la Candelaria. Después de eso nos
comentó como las familias van formando a los niños desde la casa con la
cosmovisión Ikoots, la lengua en su mayoría es aprendida en este lugar, en la
escuela solamente se refuerza el uso de esta. Llega todo esto al nivel de la
construcción de las casas, ya que ellas veían hacia el norte, porque tenía el
simbolismo de señalar al mar y al sur para representar al viento, dualidad hombre
mujer.

Esta dualidad hombre-mujer es muy marcada dentro de esta cultura, las


mujeres y hombres tienen su función bastante definida. Llega al nivel de que una
palabra significa algo totalmente distinto entre uno y otro sexo. Esto me
impresiono, y me pareció un poco machista, pero esas son las formas en que
están organizados.

Me pareció muy interesante el planteamiento de que los pueblos indígenas


no luchan por cuestiones racionalistas, sino que simplemente llevan su vida todos
los días a realizar acciones prácticas; esa puede ser una idea para replantear la
comunalidad pero sin un fin de rompimiento del sistema global, sino casi un
dejarse llevar.

Mientras platicaba salieron por los refrescos, que con gusto se repartió
entre todos, vasos recién lavados. Compañeras buscando un baño, pero no se
atrevieron a entrar. Abrían la puerta observaban y cerraban.

Nos comentó que no solamente lo que corresponde a la cuestión de mar y


viento, sino que también la tierra es una parte importante de esta cultura. Ya que
con ella pueden hacer que las personas se curen de sus enfermedades. Nos
planteó que no se le da la importancia a estas creencias, porque no solamente las
pastillas y formas en que los médicos curan son válidas, sino que los curanderos
también son pieza clave en esto, porque para este pueblo es funcional, las
personas llegan a curarse.
Intenté comentar que la cultura huave cuenta con elementos paganos, creo
que se molestó. Sabía que el término como tal, fue acuñado durante una etapa
histórica en donde la iglesia católica señalaba con este mote a todas las formas de
creencias totalmente distintas a lo que ellos planteaban. Pero mi intención era
decir que existía un amor hacia la naturaleza, a lo que nos sostiene, jamás fue mi
intención menospreciar su forma de vida. Ocupe el término por que no contaba
con otro para intentar decir eso. Creo que para una próxima ocasión, tendré que
buscar las palabras correctas para no ofender a nadie.

Así mismo, planteó que por la vía oficial, se ha retomado la cuestión


indígena, sea esto por moda o por interés, pero no ha sido reconocida
oficialmente, para poder atender la diversidad. Nos planteó que en si el mayor
problema es que nosotros mismos, no permitimos entender al otro, porque
contamos con una subjetividad, prejuicios que es muy difícil quitarnos de encima
para poder escuchar y darle el espacio necesario para que se exprese el otro,
para que sea en su totalidad. Me pareció muy correcto su pensamiento y lo peor
de todo es que no nos damos cuenta en cómo estos prejuicios ejercen influencias
en nuestra forma de actuar.

También en su experiencia, al ir a Brasil y formar parte de un encuentro de


pueblos indígenas, que creía que es el Encuentro Social Mundial. Los europeos
plantearon que hacía falta dejar por escrito esas experiencias de los pueblos,
porque no había producción. Siempre la producción por encima de todo, creo que
este trabajo es una de esas producciones que permitirán dejar constancia de lo
que sucede en esta cultura, aun siendo no sistemático, aun siendo bastante
parcial en algunas apreciaciones, pero sin lugar a dudas un granito de arena.

Nos comentó que es licenciado y master en filosofía por la universidad


veracruzana. Ya con eso entendí su forma de comunicarse y de expresarse.

Siguieron las preguntas, pero como ya el sol estaba avanzando en su


posición en el cielo, este molestaba un poco, tomé una de las sillas que habían
dejado por que les estaba quemando la luminosidad y me fui a sentar a la sombra.

Previo a esto, había preguntado como el sistema global-económico


afectaba la vida en la comunidad huave. Su primer comentario fue que es muy
notoria la presencia de ese sistema deshumanizante. Antes los muchachos
saludaban ahora ya no, pero no solamente eso sino que en las cuestiones
relacionales. Comentó la historia de un par de señoras de la comunidad, vecinas,
comadres y amigas de muchísimo tiempo. Sucedió que los dos hijos se fueron a
trabajar a México, uno de ellos mandó a su mamá una licuadora para que la
tuviera, un pequeño avance tecnológico que serviría para que ella dejara de
ocupar el molcajete. Pero la amiga se lo pidió prestado porque pensó que con eso
le permitirá moler el maíz y no ir hasta el molino. Pero una de esas casualidades
que nos pasa. La licuadora se descompuso y la otra señora le pidió que lo pagara.
Como esta no contaba con dinero no pudo pagar y por eso se terminó una amistad
de muchísimos años. Aquí podemos notar como un objeto en realidad puede
afectar las relaciones que tenemos con todos a nuestro alrededor.

Así mismo nos comentó, el caso de algunos que van a México y cuando
regresan ya vienen con otra forma de pensar. Por ejemplo, cuando hay
conocimiento de que va a llegar algún huracán, le hace ver a los mayores y al
pueblo que es necesario salir de la comunidad porque se puede llevar al pueblo.
Ellos simplemente le contestan que llevan más de ochenta años y no ha pasado
eso. Así que no se mueven, ni buscan otros lugares donde vivir.

Otro compañero preguntó que si había una comunicación y como había


afectado la incursión de otras denominaciones religiosas en la comunidad. Él nos
planteó que había una falsa tolerancia entre una y otra, católicos y protestantes.
Pero para entender al otro no debe de ser desde fuera, sino que estar ahí dentro y
convivir con ellos en tolerancia, porque si no fuera así, estaríamos prejuiciando al
otro, debemos de escuchar, oler, palpar, interactuar con el otro para que tenga
sentido buscar la interculturalidad y el respeto entre los distintos.

Una compañera planteo un poco sobre las cuestiones identitarias de los


Ikoots, el docente pidió un momento para poder responder a esa pregunta. El
asesor nos pidió que ya termináramos con esta entrevista porque estaba pasando
el tiempo. Pedimos que esperáramos para poder escuchar esa última respuesta y
después continuaríamos con el recorrido.

Regresó el docente con un cuadro, lo puso sobre una silla y nos planteó
que era un sueño que tenía desde ya hacía mucho tiempo, desde que estaba en la
secundaria, pero no lo había podido desarrollar. Fue gracias a una alumna de la
normal, quien lo apoyo para cumplir con la idea de plasmar en una imagen gran
parte de la cultura huave.

Comenzó a describirnos los simbolismos planteados. En ella se podía notar


a un hombre y una mujer, ella representaba el viento, él al mar. Se notaba una
pequeña cueva de color gris. Esa cueva en realidad es un cerro que le llama
“cerro cristo” de dónde sacaron las piedras para construir la iglesia de la
comunidad. Un rayo en medio, en la parte superior. Comentó que era muy
importante, pero no escuche porque era importante. Así mismo el mar del cual
viven. Animales marinos. Aves propias del mar. Una serpiente enrollada en el
tronco de un árbol. Nos dijo que para su cultura la serpiente es un animal
importante porque vino a unir a las dos fuerzas más importantes, el viento y el
mar. Cosa que en otras culturas también era una deidad. Pero que gracias a la
versión cristiana se ha estigmatizado como un ser del mal.

Así mismo habló que ahí se notaba la presencia de los nahuales, por medio
de los animales que se representaban. Nos clasificó los niveles en que se mueve
esa realidad. En un primer nivel se encuentran los nahuales personales. En un
segundo nivel el nahual de los curanderos y por ultimo nivel el nahual que protege
a la comunidad. Bastante interesante, yo pensaba que solamente había uno y
dependiendo de cuál fuera permitiría darle algún nivel de importancia.

Nos siguió comentando, que cuando presento el cuadro en Oaxaca, alguien


le comentó que era una excelente pintura sobre el génesis. Una compañera lo
secundó diciendo que ese era Adán y Eva. Le comenté que eso era solamente un
prejuicio que se nos figura, que en donde sea veamos lo que ya nos han dicho que
es. El docente asintió.

Comentó que existía una de pintura igual pero más grande. Con eso dimos
por terminada la entrevista, nos empezamos a despedir, se dieron los
agradecimientos. Dejamos las sillas donde las ocupamos, no organizamos nada.
No sé dónde dejaron los demás sus vasos, me lleve el mío. Apretones de mano y
a la calle.

Algunos compañeros se subieron al camión. Me aleje un poco de la casa.


Saque la cámara y tome unas fotos. Vi como unos compañeros se iban
caminando. Pregunté y me dijeron que el otro lugar estaba cerca. Caminamos un
poco.

Los compañeros ya habían entrado.

ANTONIO UGALDE. CURANDERO

Por fuera una construcción de concreto, puertas de metal. Sin pintura. A


primera vista muchas palmas secas junto a la puerta. Los compañeros sentados
en las sillas formando una c. una cortina blanca sirviendo como división entre sala
y dormitorio. Una mujer recostada en una hamaca. Pequeña tienda. Pollos
enclaustrados engordando. Más palma al fondo en una galera.

Veo a un señor moreno, con sombrero de palma, camisa desabrochada,


cara larga. Da unas sillas a otros compañeros que no están sentados. Los que
alcanzan se sientan, los que no nos mantenemos parados, me acerco a él para
observar sus movimientos y gestos al momento de hablar. Otra vez, la compañera
servirá de traductora. El señor toma asiento. Algunos compañeros exigieron que
se pusiera al señor por otro lado, por donde estaban sentados para no moverse.
Como él no se movió, ellos lo tuvieron que hacer. No me gustó esa actitud.

Durante largo tiempo se la pasan hablando en huave, no hay mucho que


hacer más que esperar a que terminen de dialogar. Ella va realizando sus
anotaciones en su cuaderno para explicarnos lo que dice.

Nos comentó que no cualquiera puede llegar a ser curandero, solamente


algunas personas tienen ese don para sanar a las personas. Así mismo que la
forma en que puede llegar a sanar a las personas es por medio del pulso.
Tocándoles en algunas zonas: pies, manos, frente y estómago. Así es como
puede llegar a saber cuál es la afectación del paciente. Muchas de estas
enfermedades son originadas por sustos, algún coraje que se allá tenido, o alguna
tristeza que nos está siguiendo.

O en algunos casos por el susto o por los otros padecimientos, el nahual


que tiene la persona se aleja de ella, y es entonces cuando se hace un rito en
donde se atrae al nahual a la persona, para que se complete su yo huave.

El señor en todo momento tenía una cara seria, lo que estaba diciendo no
es cosa sencilla, porque tiene mucho simbolismo para su cultura.

El lugar donde realiza la curación es en la casa de la persona. Hacen traer


la arena del lugar donde se halla asustado exactamente. Así mismo emplean
agua.

A muchos nos entró la curiosidad por ver cómo es que se hacia ese
proceso de curación. Algunos compañeros lo comentaron y pidieron ser tratados
ahí. Dos compañeros y una compañera. El señor accedió a mostrarnos como era
el rito. Se puso de pie a la silla. Saqué mi cámara para tomar unas fotos a todo lo
que estaba pasando.

Se me hizo muy chistoso ver la cara de la esposa del compañero que iba a
tratar primero, ella puso una mirada en desaprobación. Se puso un poco tensa y
se notó que no estaba a gusto por lo que iba a pasar. O esa fue mi interpretación
de la reacción que tomó.

Miro hacia al norte y se persignó. Volteo al sur y repitió el ademán. Tomó la


mano derecha, se quedó unos segundos en esa posición. Tocó la otra mano, para
realizar lo mismo. Tomó la silla para sentarse. Pidió el pie derecho y lo toco por
unos segundos. Después tomo el pie que estaba vendado para sentir las
pulsaciones. Se puso de pie y toco la cabeza. Después puso la mano a la altura
del ombligo, oprimió un poco. Después de eso se puso en posición recta, miro al
norte se persigno, volteó al sur y repitió el ademán. Se sentó y comenzó a hablarle
a la compañera.

Pasaron unos minutos y ella comenzó a traducirnos. Nos dijo que él tenía
una tristeza por una personas que había muerto ya hacía mucho tiempo, una
mujer. Esto no lo dejaba descansar. El asintió. Dijo que sabía quién era. Le dio
como tratamiento dejar unas velas en las ermitas o en otra iglesia si así lo
consideraba. Dos para la cruz. Una para la difunta. Y una para la tierra. Estas se
quemarían en tres ocasiones, la misma cantidad que la primera vez. Esto lo podía
hacer el. O pagárselo a una persona para que lo hiciera.

Mientras que el rito y la plática pasaba. Una de las compañeras que había
alzado la mano, salió del lugar y ya no se animó a realizar el rito. El otro también
se quedó callado. Una compañera se me acerco y me dijo que sería bueno que yo
me quedara para que me diera tratamiento. Por cuestiones del corazón. Yo le dije
que no creía en eso, que hay gente que se cura con eso, pero es cuestión de su
fe. Que sería mejor un tratamiento de un par de balazos. Obviamente lo decía en
broma.

La compañera que nos traducía nos comentó su historia. En ella una de sus
hijas estaba con fiebre solamente en las piernas y en la frente. La llevó con el
señor. Este le diagnosticó que era su esposo quien había visto algo que no lo
dejaba en paz. Que había visto a un muerto. Le pidió que si quería que su hija se
curara él tenía que ir a confesarse a la iglesia. Su pareja hizo lo que le comentó el
curandero y la hija se curó. Por eso ella cree en esto. Los médicos no le dieron
una explicación de lo que había pasado, porque ella también había acudido con
ellos.

Le pregunté a la compañera como se dio cuenta que él tenía ese poder. Me


dijo que fue cuando se había casado, cuando se percató de ese don. Así mismo le
pregunté que como sabía cuál es el nahual de la gente y cuál era el de él. Casi en
automático me respondió que no me lo podía decir. Pero aun así le dijo. Contesto
que para saber cuál es el nahual de la gente es necesario ver como camina y las
actitudes de esta, para poder identificarlo.

Se le pidió que nos realizara un rito para que el grupo se llenara de buena
vibra y que los lazos se unieran. Pero el no accedió, nos tradujeron que eso era
cuestión de cada quien.

Así pues terminamos nuestra visita, nos despedimos. Yo en todo este


momento estuve cargando mi vaso que venía cargando de la casa del docente,
porque no había encontrado un bote de basura. Comenzamos a salir, saque la
cámara y tomé unas fotos.

Ya el desgano o la flojera habían empezado a sentirse en el grupo. Así lo


percibía. Algunos intentaron subirse al camión, otros ya estaban arriba. Sin
embargo no servía de nada, porque la siguiente visita iba a ser a unos metros de
esta.

LUCIA VILLANUEVA CANALISO. ARTESANA.

La casa era de blocks. Sin pintura por fuera. Puerta de metal. Entraron unos
compañeros, fui uno de los últimos en entrar. A primera vista una mujer sentada
sobre sus rodillas con un telar de cintura amarrado en un árbol. Otro telar apenas
iniciado por el otro lado.

En el telar que ella estaba trabajando, se encontraba avanzado un poco. El


color era rojo con unas pequeñas líneas amarillas. Ella morena. Con trenzas.
Blusa negra con fondo rojo. Falda verde. Pies descalzos. Muchos palitos
atravesados en el lienzo. No se cuales sean sus funciones. Pedí permiso para
tomar unas fotos. Ella accedió. Saque la cámara y dispare unas veces.
Alrededor unos cuartos hechos de palmas. Pollos enjaulados. Una señora
sacando agua de un pozo, algunos compañeros platicando con ella. Los demás
curioseando.

La compañera huave nos intentó traducir, pero la señora hablaba bien el


español. Nos comentó que para hacer una de las faldas representativas de las
mujeres Ikoots, la falda de enredo, se tardaba aproximadamente quince días,
teniendo un costo de 250 pesos. Los colores que se emplean son rojos o
morados. Estos colores los pintan por medio de la grana cochinilla, con coco y
otros minerales de la región.

Prácticamente muchos estaban cansados, ya no había mucho que


quisieran preguntar. La señora que estaba sacando agua, agradeció y se fue.
Otros compañeros se metieron por donde tenían unas plantas y arrancaron unas
para restregárselos por la cara. Uno de ellos tenía pegada una hoja en la frente,
pero después se la quitó. Me empezó a incomodar esa actitud de desgano,
considere que si las personas nos abren la puerta para entrar nosotros
deberíamos de demostrar un poco de respeto.

La compañera huave, se acercó por donde estábamos y nos comentó que


eso no era nada sencillo por que en algún momento ella estuvo aprendiendo. Que
en si el principio es difícil, porque se tienen que enterrar unos palitos en la arena
para acomodar los primeros hilos. Y después va todo el procedimiento para
comenzar a tejer. La señora nos hizo una muestra de cómo es esto. Un palo que
tiene el hilo lo atraviesa, después saca otro con el que empuja y oprime el hilo que
metió y así sucesivamente, aunque no sé cómo es que llegan a poner figuras con
los hilos. Tan solo con un muestrita se me hizo complicado.

Lo que comentábamos con los compañeros era que para ellos es mucho
tiempo y esfuerzo. Para nosotros era simplemente una mercancía que en muchas
ocasiones buscamos lo mínimo para pagar.

Seguía con mi vaso. No había podido tirarlo. Eso fue toda la visita.
Agradecimos, nos despedimos algunos de mano, otros solamente con una seña.
Continuamos con el recorrido. Saliendo de la casa vi una ermita que estaba cerca
de nosotros. Saqué la cámara tome unas fotos. Vi que había muchas veladoras
tiradas, un par de cruces pintadas de rojo. Pintura roja en la pared. Tomé otra foto
a las ermitas en perspectiva, para dar fe de que habían varias en cada esquina, no
de todas, pero si habían varias.

Los compañeros se habían subido al camión. En esta ocasión el otro lugar


no estaba cerca. Me subí. Vi el bote de basura, por fin tire el vaso que venía
cargando desde hacía rato. Tomé asiento en la tercera fila. Se acercó una
compañera a platicar. Comenzamos a andar en el camión. Pasamos unas
cuadras. Y llegamos al nuevo lugar.
ARTESANO Y PESCADOR.

Bajamos del camión y nos metimos al local. El señor saludaba de mano,


acompañado de una sonrisa. Señor moreno, cabello entrecano. Playera roja
manga larga. Pantalón de mezclilla. Chanclas. Dentro de la casa había unas
cortinas hechas de caracoles. Figuras de delfines o pescados. Bustos de Benito
Juárez. Mar y cerros. O apellidos de algunas familias. En otra mesa collares,
pulseras y aretes de caracoles. Algunas compañeras y compañeros se acercaron
a consumir. Precios de 2500 pesos las cortinas, pulseras y demás entre 10 a 20
pesos. No consumí nada.

Unos se tomaban fotos frente a las piezas. Yo pensaba que nada mas era
la visita a otro centro de artesanías. Escuche que decían que del otro lado había
más cosas que ver. Fui. Estaban puestas en una mesa infinidad de conchitas
marinas. De muchísimas formas. Igual estaban a la venta. Cinco pesos me parece
que costaban así nada más. En una mesa sobre algunas charolas otros
caracolitos.

Pensé que era todo, pero los compañeros llamaron a hacer las entrevistas.
Era un lugar abierto, donde había unas plantas. Muchos compañeros ya estaban
haciendo bullicio, no había mucho interés. Algunos estaban bostezando. Otros
acostándose en la hamaca, con ganas de dormir. Grupitos chismeando sobre
otros asuntos. Un compañero haciendo collares.

Me molestó que se estuviera haciendo eso, en un momento hice un “shhh“


para intentar callarlos y que le bajaran a su desinterés, algunos miraron con
molestia. Uno de los compañeros nos realizó una muestra de cómo lanzan la red.
Me gustó como se veía, un círculo perfecto. Algunos comentaron que era lo mismo
que hacían en una vela, pero pescando a las personas.

Comencé a preguntar sobre si realizaban algún rito antes de ir a pescar.


Solamente me respondió que se persignaban por si les llegaba a pasar algo.
Porque el mismo trabajo es peligroso, por las cuestiones de las olas y el mar,
además del viento que por esta región es bastante fuerte. De los pescados que
llegan a sacar todo lo que puedan cargar lo llevan a casa, lo que no lo regresan al
mar. Muchos de estos son consumidos y algunos otros son vendidos en el
mercado, y por lo regular comen de todo tipo de pescado.

Nos comentó como van a pescar. Van por la orilla de la playa y de ahí poco
a poco se van metiendo. Pero que ahora es más difícil conseguir el pescado cerca
y eso los lleva a internarse al mar. No es fácil encontrar pescados grandes ya se
están acabando. Es por eso que se han visto en la necesidad de innovar.

Mucha de esa pesca que se realiza hasta muchos metros lejos de la orilla
marina, solamente la realizan los barcos más grandes. Pero como ellos solamente
cuentan con lanchas o pangas, no podrían llegar hasta allá, entonces crearon una
manera en que podrían acceder a esos lugares sin arriesgar la vida. Un papalote
es la solución. De aproximadamente un metro por setenta y cinco centímetros.
Tomé unas fotos de esto.

Van al mar, hasta donde sus lanchas les puede llegar a dar seguridad, de
ahí lanzan las redes que están amarradas a un papalote, y con ayuda del viento,
estas se alejan hasta unas trecientas brazadas, esperan el tiempo que ellos
consideran necesario y las jalan, trayendo consigo pescados que de otra manera
seria imposible. Me gustó mucho esa forma en que han ideado para poder
sobrevivir ante los cambios generados por el consumo desmedido.

Nos comentó otra anécdota en la cual había lanzado una red, pero que algo
había atrapado que los estaba jalando, era muy grande por lo que tuvo que soltar
la red. Según vio era un tiburón tigre, un animal que llega a medir hasta diez
metros. Lo vio que estaba saltando y se logró liberar de la red. La pudo recuperar.

Así mismo la pesca se realiza en la noche, desde que el sol empieza a


alejarse hasta el siguiente día. Y que la mejor pesca se realizaba cuando había
luna llena. Detalle curioso pero interesante.

Otros compañeros preguntaron sobre la forma en que comenzaron a hacer


las artesanías. Lo único que nos comentó es que el traía las conchitas y que ya se
encargaban las señoras en hacerlas.

Durante toda la plática hubo ruido, solamente unos cuantos fueron los que
estuvimos poniendo atención. Una niña estuvo pasando unas sillas. Otros
platicaron con una señora que vestía unas enaguas y güipil.

Se dio por terminada la entrevista, se agradeció el tiempo empleado.


Saludos de manos algunos. Otros simplemente una señal. Salimos de este lugar.
Algunos querían subir al camión, pero ya era la hora de que el mercado estaba
lleno con las señoras que iban a vender sus mercancías. Fuimos para allá.

EL MERCADO.

Caminamos unas cuadras, se acercó un compañero para platicar. Así


íbamos. Paso una señora con comida, ya hacia un poco de hambre, casi me dejo
hablando solo. Eran unas memelas con camarones dentro. Dos por diez pesos.
Compró un par. Mientras que el consumía me fui adelantando, una compañera se
puso a gritar consignas políticas, propias del movimiento, me dio un poco de
gracia.

En una esquina vi a unas mujeres que estaban vendiendo aguas. Me


acerque y compre un bolsa de agua de coco, costaba seis pesos. Bastante buena.
Pague pero no tenía cambio y me cobraron solamente cinco pesos. Prometí
regresar a pagar si cambiaba la moneda. Unos compañeros estaban comprando
cerca del mercado comprando también aguas, otros estaban consumiendo unos
elotes con chile.
Entramos al mercado, esta vez sí había muchísimas personas ahí. Otra vez
estaban en su mayoría mujeres, comprando y vendiendo. Carne, verduras, flores,
panes, entre otras cosas. Busqué a los compañeros. Muchos estaban
curioseando. Algunos estaban tomando agua en un puesto. Yo me acerque y tome
otro vaso de agua de coco. Me costó tres pesos. Ya me senté un rato por que
llevaba un buen tiempo parado y ya me estaban doliendo un poco.

Una señora se acercó a avisar que la señora del pozol ya había llegado.
Los compañeros fueron a tomar una cubeta. Como llevaba tiempo que no lo
consumía fui a ver cómo era, recordaba que cuando niño lo probé alguna vez. En
esta ocasión solo fui a ver, porque ya había tomado mucho líquido. Tomé una
foto, creo que la señora se espantó por el flash. Me arrepentí. No quise espantarla.
A los compañeros les gustó por que compraron diez pesos para llevar, era una
bolsa bastante grande. No compré. No quería estar cargando nada más.

Salimos del mercado para seguir observando cómo se ponía el mercado.


En una esquina había unas mujeres vendiendo camarones. Muchos de ellos nos
comentaron los compañeros eran recién pescados, por lo que la frescura era
asegurada. Solamente veía las bolsas bastante grandes. Que costaban cincuenta
pesos. Desconocía si era buen precio, pero algunos compañeros compraron.
Tomé unas fotos a las bolsas con los camarones.

Visita al mar.
Esperamos un momento en esta parte del mercado. Conversaba con un
catedrático de la escuela y el chofer. Los otros estaban moviéndose para otro
lugar. Nos comentaron que iríamos al mar. Nos subimos al autobús.

Comenzamos a trasladarnos. Me senté solo, saque un mp3 y puse un poco


de música para intentar relajarme, porque ya estaba cansado. Pero una
compañera se acercó para conversar. Apague el equipo y lo guardé.

Ella me comentó algunas cosas personales, hacíamos algunas reflexiones


al respecto. No puse mucha atención al camino por estar concentrado en esto.

Pasamos como unos cinco minutos. El camión llego a un espacio abierto.


Observé un poco afuera. Se veía una laguna, las olas del mar se veían al fondo
que chocaban contra algo. Se percibía el sonido de las olas. El camino para el mar
no se encontraba por ese lado, así que el autobús se movió para otro lado.

Se detuvo cerca de un camino amplio. Fuimos bajando. Arena de mar,


algunas plantas verdes, unos perros recostados a la derecha en un terreno
cercado observando nuestro pasó. Era difícil caminar en ese tipo de terreno. Le
comentaba a un compañero que sería bueno salir a correr diario en ese tipo de
suelo por lo complicado que es, ya que te vas hundiendo.

Unos metros adelante se veía como una laguna ya seca, en ese momento
un charco por el lado derecho, se notaba un poco lodoso, probablemente por el
ambiente húmedo. Un señor pasaba por ahí, le comentó a unos compañeros cual
era el camino. Le pidieron que los llevara. Me adelanté con unos compañeros por
otro lado. Ya que algunos quisieron cruzar por donde se encontraba esa charca.
Consideré que ese lugar no sería el más seguro porque el terreno estaría más
húmedo que las zonas que se encuentran más alejados de esta.

Unos compañeros iban avanzando. Los seguí, aunque me hundía un poco


seguí por ese lado. Pasamos lento en algún momento. Los demás siguieron otro
camino. Había un camino abierto entre el monte. Pasamos por él. Un compañero
se puso a orinar. Le comenté que se acercaban las compañeras. Uno de ellos dijo
que no importaba, que igual ya conocían alguno. Nos siguió un grupo de
compañeras y compañeros.

Seguimos andando. Pasamos por un terreno que al parecer era para


siembra. Habían algunos surcos, pero al no se veían los brotes. Como caminar era
muy lento y fatigoso, intente correr por unos tramos. Me fui adelantando a los
demás. La tierra se sentía muy caliente aun con los zapatos que llevaba se
pasaba el calor. Una compañera que llevaba sandalias, comenzó a quejarse y
pidió el apoyo para cargarla, ni uno de nosotros la apoyó. En mi caso no la apoyé
porque iba adelante buscando el camino, no sabíamos por dónde ir.

Anduve caminando un poco. Encontré una vereda que comencé a seguir.


Les dije que el camino era ese. Me siguieron. Una vaca nos acosaba con la
mirada atentamente. Pasamos otro terreno con surcos. Y cruzamos una pequeña
barda. Me adelante un tramo. Saque la cámara y tomé unas fotos. Un compañero
se emocionó al ver unos chivos o borregos pastando. Se veía una gran cantidad
de ellos. Una persona que estaba sentada en un árbol nos observaba, no lo había
notado.

Algunos compañeros que se habían ido por otro lado, estaban ya en la


playa mojándose los pies. Me puse a mirar todo alrededor. Se veía impresionante
el mar, aunque las olas estaban algo altas. Un compañero me comentó que era
mar vivo. La brisa marina humedecía mis lentes.

Los compañeros estaban conversando, otros tomaban fotos. Una


compañera intentaba tocar con la mano el mar, casi se caía porque empezó a
tambalearse, no pasó, logró ponerse en pie.

Se invitó a que los compañeros se acercaran para poder tomar una foto de
todo el grupo. Así fueron caminando para que esto sucediera. Nos agrupamos,
comenzaron unas fotos. Algunos se retrasaron un poco por cuestiones de salud.
Todos querían que se les tomara una foto, salieron a relucir muchas cámaras, era
chistoso ver como quien tomaba las fotos tenía en su mano unas cinco o seis.

Después de las fotos, empezamos a salir. El camino en esta ocasión fue


por otro lado. Por mucho era más corto que nuestra salida. Una compañera tenía
un problema con sus tenis, ya que se le había caído su plantilla de la suela de
esta; un compañero la apoyo cargándola en los hombros, al principio desconfiaba
pero al final accedió.

Pasamos cerca de la charca; si estaba más húmedo en comparación al otro


lugar. El autobús nos esperaba. Fuimos subiendo. Ya el cansancio se hacía notar
en muchos. Empezamos a movernos. Me senté en una silla solo. Miraba fuera.
Tardamos alrededor de diez minutos en movimiento.

Ya casi no ponía mucha atención al viaje. Llegamos a una casa. el camión


había llegado a su destino.

Un momento de convivencia.

Todos los compañeros comenzaron a bajar. Yo espera para no estar


metiéndome entre el paso. Era casi el último, ya me estaba levantando y una
compañera me pidió que la esperara. Así lo hice. Mientras ella se peinaba observe
que venían a dos o tres cuadras un par de muchachos abrazados, caminando
lentamente y tambaleándose. Me sorprendió. Eran como a la una de la tarde y ya
estaban en ese estado. Ya cuando la compañera estaba lista, comenzamos a
descender. Le comenté lo que estaba viendo. Uno de ellos vomito. El otro
simplemente lo apoyaba para que sacara todo el alcohol que tenía dentro.

Casa de blocks, un portón bastante amplio, sin pintar. Una mesa dispuesta
en la entrada con unos ventiladores en cada esquina. Muchas sillas. Algunos
compañeros rápidamente se sirvieron del agua que estaba en la mesa. Algunas
señoras se veían al fondo sirviendo algunos platos de comida. Una de ellas
echando algunas memelas al comezcal.

Me fui a lavar las manos. Una compañera se estaba quitando la arena que
tenía en los pies. La apoyé con algunas cubetas con agua. Otras estaban
curioseando a un bebé que estaba recostado en una silla.

Me acerqué a buscar un lugar para comer, el hambre ya estaba causando


cansancio. No había lugares libres. Todos estaban sentados esperando. Algunos
nos quedamos parados. Mientras las señoras servían la comida. Platica entre
vecinos.

Bajaron los ventiladores para que hubiera un poco más de espacio. En


algunos platos se notaba un caldo de camarones con jaibas y algunas verduras.
Algunos le entraban con avidez. Y también había otro plato, que decían que era
molito de camarón. Una compañera le metió la cuchara para ver que era. Saco
una bola que no sabía que era. Pensé que era huevo de tortuga.

Liberaron una mesa que estaban ocupando en la cocina para que nos
sentáramos. Uno de los compañeros no se quería sentar porque tenía mucho
calor y había tomado un ventilador para si mismo.
Me trajeron un plato de ese molito., lo comencé a estrujar y el olor no me
llamo mucho la atención. Al probarlo me supo a ciruela. Lo que encontré fue una
ciruela dentro. Con esto me pude dar cuenta que lo que mostraba la compañera
era una de estas. El sabor era fuerte a ciruela, como no era algo que no estaba
acostumbrado lo deje, esperando que me dieran el caldo de mariscos.

Pase algunos minutos y no me lo daban. Pedí que me dieran uno a la


muchacha que estaba repartiendo. Así fue. El sabor de este era bueno. Los
camarones llevaban toda la cabeza. Me puse a comerlo. Me supo bastante a chile
al principio, pero así lo consumí, básicamente el caldo.

Ya cuando lo terminé, dudaba en comer el molito, pero aun así lo comencé


a consumir. Al principio me supo fuerte a ciruela, pero poco a poco me fui
acostumbrando al sabor. Igualmente los camarones iban con todo y cabeza. No lo
pude acabar porque ya había consumido el primer plato. No habían dado agua a
la mesa donde estaba sentado, si bien no había mucho problema, por lo que eran
líquidos ambos platos, hacía falta para pasar un poco más la comida. La
muchacha que servía se acercó y comentó si necesitábamos algo más. Pedí un
poco de agua. Me dio un vaso de agua de sandía.

Así pasaron algunos minutos, otro compañero se acercó a acompañar al


que estaba con el ventilador, porque no aguantaban el calor. La plática ya era
constante, por lo que se pensó en dar unos comentarios al respecto del día.
Comenzó un compañero, después uno de los directivos y por último el asesor. Se
dieron los agradecimientos a los compañeros Ikoots por las actividades del día,
algunos aplausos se dieron.

Comenzamos a levantarnos. Acomodamos los platos para llevarlos a la


cocina. Algunos agradecimos al trabajo a las cocineras. Salimos y nos subimos al
autobús. Otros compañeros se fueron en otro transporte. Comenzamos a
movernos.

Había algo de nostalgia en el camino. Música en el autobús. Algunos


compañeros dormitaban. Miraba por la ventana, saque la cámara y tomé unas
fotos afuera, disparé un par de veces. Teníamos trabajo que hacer llegando a
casa.

Así como fuimos subiendo, se fueron bajando los compañeros conforme


íbamos avanzando. Avisé a la casa que ya estaba en camino. Fuimos los últimos
en bajar, una vez que llegamos otra vez a la escuela. Fui al mercado a comprar
unas cosas que me habían pedido. Llegue a la casa y comencé a escribir. Era
mucho lo que tenía que contar, a mi manera claro está. Sin saber exactamente
que tenía que expresar, pero intentándolo.
A MANERA DE CONCLUSION.

Que bello fue todo el viaje, me gustó mucho y ojala se repita este tipo de
experiencias. En un primer momento pasé cosas que probablemente en su
momento no me di cuenta. En esta ocasión aprecié algunos detalles que espero
se vallan más precisos. Las mariposas amarillas me pareció una historia ya leída
hace mucho tiempo. Los compañeros me pareció buena su participación aunque
no había interés por algunos momentos.

Todos nuestros pueblos tienen algo que nos permite reconocerlos en su


originalidad y creo que es el momento de dejarlo para la posteridad por medio de
las letras.