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Editores científicos:
Jorge Morín de Pablos
Dionisio Urbina Martínez
Diseño y Maquetación:
Carmen Elisa Narro Sánchez.
Esperanza de Coig-O’Donnell Magro
Edición:
Auditores de Energía y Medio Ambiente S.A.
Avenida de Alfonso XIII, 72. 28016, MADRID
www.audema.com

1ª edición: Septiembre 2012.
ISBN: 84-616-0349-4
Depósito Legal:
Impreso en España - Printed in Spain.

Todos los derechos reservados.

Esta publicación no puede ser reproducida, ni todo ni en parte, ni re-
gistrada, transmitida por un sistema de recuperación de información,
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escrito de Auditores de Energía y Medio Ambiente S.A.

EL PRIMER MILENIO a.C.
EN LA MESETA CENTRAL
De la longhouse al oppidum

VOLUMEN 1:
I EDAD DEL HIERRO

ÍNDICE

APERTURA
• El Primer Milenio en la Meseta Central.
Jorge Morín y Dionisio Urbina

PRIMERA EDAD DEL HIERRO. VOL. 1

CONTEXTOS
• Bronce Final - en el Tajo superior .
Rosa Barroso
• Las Primeras Necrópolis de incineración en tierras de Madrid.
María Concepción Blasco, José Chamón y Joaquín Barrio
• El final de Cogotas I y los inicios de la Edad del Hierro en el Centro de la Península Ibérica (1200- 800 a.C.)
Alfredo Mederos

NUEVOS YACIMIENTOS
• El Yacimiento de Las Camas (Villaverde, Madrid) Longhouses en la Meseta Central.
Ernesto Agustí, Jorge Morín, Dionisio Urbina, Francisco José López, Primitivo J. Sanabria, Germán López, Mario López,
José Manuel Illán, José Yravedra Sainz de los Terreros e Ignacio Montero
• La Cuesta, Torrejón de Velasco (Madrid): un hábitat singular en la Primera Edad del Hierro.
Primitivo J. Sanabria
• El Yacimiento de Las Lunas, Yuncler (Toledo): una ciudad de cabañas.
Dionisio Urbina
• Las cabañas de la I Edad del Hierro del yacimiento de Dehesa de Ahín (Toledo).
Juan Manuel Rojas Rodriguez Malo y Antonio J. Gómez Laguna
• Palomar de Pintado, Villafranca de los Caballeros (Toledo): territorialización y sociedades del primer hierro en la
Mancha toledana.
Jesús Carrobles

LA CULTURA MATERIAL
• La cerámica de transición del Bronce al Hierro y del Hierro Antiguo en el Área de Madrid y Norte de Toledo
(850/800- 500/400 a.C.)
Juan Francisco Blanco
• Metalurgia en la meseta sur: síntesis sobre el primer milenio ac.
Ignacio Montero Ruiz y Martina Renzi
• Conjuntos líticos de la Edad del Hierro en la Meseta Central.
Germán López
• Industria lítica del yacimiento de Las Camas”(Villaverde, Madrid)
Germán López
• Un brazalete de marfil del yacimiento de Las Camas (Villaverde, Madrid)
Thomas X. Schuhmacher
• Grafitos fenicios en el centro peninsular
Luis Alberto Ruiz Cabrero

SEGUNDA EDAD DEL HIERRO. VOL. 2
CONTEXTOS
• Los yacimientos celtibéricos del Alto Tajo y Alto Jalón: el I Milenio a.C. en la Meseta Oriental.
María Luisa Cerdeño
• Plaza de Moros y los recintos amurallados carpetanos.
Dionisio Urbina
• El final de la Edad del Hierro: el hábitat fortificado del Cerro de la Gavia
Jorge Morín, Dionisio Urbina, Francisco José López, Marta Escolà, Amalia Pérez- Juarez, Ernesto Agustí y Rafael Barroso

NUEVOS YACIMIENTOS
• Hoyo de la Serna, poblado y necrópolis de los inicios de la II Edad del Hierro en la meseta de Ocaña.
Dionisio Urbina y Catalina Urquijo
• Cerro Colorado, una necrópolis de los primeros poblados de la II Edad del Hierro.
Dionisio Urbina y Catalina Urquijo
• La Guirnalda: un yacimiento de la Edad del Hierro en la provincia de Guadalajara
Ernesto Agustí, Dionisio Urbina, Jorge Morín, Ruth Villaverde, Antxoka Martínez, Enrique Navarro, Rui de Almeida, Francisco J. López
y Laura Benito

LA CULTURA MATERIAL
• Imágenes de la Segunda Edad del Hierro en el Centro Peninsular.
Dionisio Urbina y Catalina Urquijo
• Estudio de material cerámico en el yacimiento del Cerro de la Gavia, Villa de Vallecas (Madrid).
Jorge Morín y Dionisio Urbina
• Conjunto cerámico de una estructura doméstica de la II Edad del Hierro en el yacimiento de la Guirnalda (Quer, Guadalajara).
Sandra Azcárraga, Jorge Morín y Dionisio Urbina
• Estudio de la industria lítica en el yacimiento del Cerro de la Gavia, Villa de Vallecas (Madrid)
Jorge Morín y Dionisio Urbina

TÉCNICAS APLICADAS
• Zoorarqueología. La fauna en la Primera Edad del Hierro.
José Yravedra Sainz de los Terreros
• Paleoambientes y dinámica antrópica en la Meseta Sur (Madrid) durante la I y II Edad del Hierro.
José Antonio López y Sebastián Pérez
• Estudio arqueobotánico de Las Camas (Villaverde, Madrid): un ejemplo de interdisciplinariedad para el conocimiento del paisaje
vegetal y los usos de las plantas en la Meseta durante el 1er Milenio a.C.
Ethell Allùe, D. Cabanes, I. Expósito, I. Euba, A. Rodríguez, M. Casa y F. Burjachs

INTERPRETACIÓN, DIVULGACIÓN Y DIFUSIÓN
• De la arqueología al Patrimonio arqueológico: cuestiones a debate.
Isabel Baquedano
• Ética frente a los medios. Destruir y conservar con criterio. El yacimiento de Cerrocuquillo como ejemplo (Villanueva de la Sagra- Toledo).
Montserrat Cruz, Alicia Torija e Isabel Baquedano
• Museos Arqueológicos del siglo XXI. El Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid y la difusión de la Edad del Hierro.
Antonio F. Dávila
• La utopía del acondicionamiento del Cerro de la Gavia. Un viaje al pasado desde el paisaje postmoderno.
Jorge Morín y Esperanza de Coig O’Donell
• Modelización en 3D como método de investigación y conocimiento de las arquitecturas de la Edad del Hierro.
Francisco J. López

EL PRIMER MILENIO A.C. EN LA MESETA CENTRAL
Jorge Morín y Dionisio Urbina (Editores)

Al inicio del siglo XXI vio la luz el trabajo de uno de nosotros sobre la IIª Edad del Hierro en la Mesa de Ocaña, que partía
de investigaciones de campo anteriores, realizadas desde 1993. Allí (Urbina, 1997:cap 3) se hacía hincapié en los enormes
vacíos de la documentación sobre esta época en el centro peninsular, y el carácter fragmentario de la escasa información
disponible. Desde entonces hemos venido insistiendo en este hecho del que otros investigadores también se han hecho eco
(Ruiz Zapatero, en Terceras Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid (Ateneo de Madrid, 29 y 30
de nov y 1 de dic. de 2006; Torres de, 2012).

Anteriormente existía un registro muy incompleto, disperso y de variada calidad, entre el que se pueden incluir las excavaciones
que se resumían a unas campañas en la alquería de Cerro Redondo en Fuente el Saz del Jarama, las viejas excavaciones en
la necrópolis de Las Madrigueras, El Navazo, o Buenache de Alarcón, en Cuenca; o las más recientes y apenas publicadas
en la necrópolis de Las Esperillas en Santa Cruz de la Zarza, junto con las llevadas a cabo intermitentemente en Palomar de
Pintado, en Villafranca de los Caballeros; las antiguas excavaciones en el Cerro del Ecce Homo junto a Alcalá de Henares o
Cerro de los Encaños en Cuenca, las más recientes en Fuente la Mota (Barchín del Hoyo), El Cerrón de Illescas, y algunos
sondeos en Santorcaz, Yeles, Cerro del Gollino y Villanueva de Bogas en Toledo; Fosos de Bayona en Cuenca, Cerro de las
Nieves en Ciudad Real, o Cerro de San Antonio en Madrid y Los Llanos1, a las que hay que añadir las aportaciones de Kenia
Muñoz con los sondeos realizados en el entorno de Aranjuez: Camino de las Cárcavas, Puente Largo del Jarama, etc.

El panorama era algo más halagüeño en los bordes de esta área central que tiene al río Tajo como eje meridiano, con las
excavaciones prolongadas que se venían realizando al Sur en los poblados de Alarcos o Cerro de las Cabezas, o al Noreste
en yacimientos como El Ceremeño.2

A comienzos de este siglo hacía dos años que habían comenzado las excavaciones en el yacimiento amurallado de Plaza
de Moros (Urquijo y Urbina, 2000) y por entonces se estaban llevando a cabo las del Cerro de la Gavia, y terminados los
trabajos en Arroyo Culebro, del que se realizaba poco después una exposición y la posterior publicación del catálogo sobre
los yacimientos excavados.

En Arroyo Culebro se documentan tres yacimientos de la Edad del Hierro que se hallan muy próximos en el espacio, pero
no uno sobre otro, abarcando casi la totalidad de este período cronológico. Si los dos sitios de habitación se hallan muy
destruidos, la necrópolis de los inicios de la Edad del Hierro ha venido a confirmar fehacientemente, entre otros aspectos,
la sospecha de que la incineración se generaliza en estas tierras en momentos anteriores a la llegada de los productos
a torno, al tiempo que se afianzan los datos sobre la temprana aparición del Hierro en el centro peninsular, algo que se
constata igualmente en la necrópolis de Palomar de Pintado y recientemente en el poblado de Las Lunas. La necrópolis de

incineración del Hierro I abría las puertas a una serie de hallazgos que han cambiado sobremanera nuestra comprensión
sobre la etapa de formación de la Edad del Hierro, con los hallazgos de Arroyo Butarque (Blasco y Barrio 2001-2 y las
contribuciones en el monográfico sobre los carpetanos en la revista Zona Arqueológica de 2007) y los posteriores de Hoyo
de la Serna (en este volumen), o los sensacionales restos de las cabañas o longhouses de Las Camas (Urbina et al. 2007).

Por entonces también comenzaron las excavaciones en el Llano de la Horca (Santorcaz, Madrid), que han producido apenas
unas notas en la primera década (Baquedano et al. 2007; Gozalbes et al. 2011 y Uzquiano 2011), hasta la publicación del
catálogo de la reciente exposición monográfica (Ruiz Zapatero et al. 2012).

Todavía abundan en el panorama historiográfico sobre la Edad del Hierro los pequeños estudios centrados en piezas,
noticias sobre colecciones de superficie, o capítulos de monograf ías que recogen aún las viejas tesis: Blasco y Lucas, 2000;
Carrobles, 2008; Pereira, 2006; Urbina, 2005). Ese carácter tienen también las contribuciones al II Congreso de Arqueología
de la provincia de Toledo, centrado en la mancha occidental y la Mesa de Ocaña, celebrado en Ocaña en 2000; así como las
comunicaciones del Primer Simposio AUDEMA, celebrado en Madrid-Guadalajara, 24-25 Oct. 2007, que marca un hito ya
que se trata de una reunión auspiciada desde la iniciativa de una empresa privada.

En las comunicaciones de otras reuniones de esta década y los inicios de la siguiente, se vuelven a encontrar trabajos descriptivos
que dan a conocer las nuevas actuaciones en su inmensa mayoría motivadas por las obras civiles de construcción. Nos
referimos por ejemplo al monográfico sobre investigaciones arqueológicas en Castilla-La Mancha, que recoge actuaciones
de 1996 a 2002, o de las I Jornadas de Arqueología de Castilla-La Mancha, celebradas en Cuenca, 13-17 de diciembre de
2005, o las Terceras Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, celebradas el 29 y 30 de noviembre y
1 de diciembre de 2006, o incluso en las reuniones más modernas como el I Ciclo de Conferencias. Arqueología y Grandes
Infraestructuras, celebrado en Cuenca, en febrero de 2010, o las Actas de las II Jornadas de Arqueología de Castilla-La
Mancha, que celebradas en Toledo, del 6 al 8 de marzo de 2007, han visto la luz en 2012.

Como es natural los contenidos de las obras mencionadas son muy variados, a la par que lo son sus objetivos. Desde el
punto de vista que iniciamos en Faro, en 2004, consideramos la de mayor interés aquellas que ofrecen los resultados de
excavaciones (dada la endémica falta de datos de registro de que adolece la arqueología del área carpetana) y las reflexiones
sobre los propios datos que aporta el registro arqueológico. Merece la pena destacar las monograf ías sobre sendos poblados
amurallados, como el del Ceremeño en tierras de Guadalajara (Cerdeño y Juez, 2002 y Cerdeño y Sagardoy, 2007) o Fuente
de la Mota en Cuenca (Sierra, 2002), al tiempo que aparece el catálogo sobre la exposición monográfica del Cerro de la Gavia,
en Madrid (Quero et al. 2005), o artículos sobre los yacimientos que se están excavando en esos momentos: Cerro de la Mesa
en Alcolea de Tajo (Ortega y del Valle, 2004y Chapa y Pereira, 2006); Palomar de Pintado (Pereira, Ruiz Taboada y Carrobles,
2003) o Plaza de Moros (Urbina, García Vuelta y Urquijo, 2004).

En el año 2004 presentamos en la 8ª sesión del IV Congresso de arqueología peninsular celebrado en Faro, un simposio sobre
la Edad del Hierro en el Centro de la Península. La introducción del mismo se titulaba “La Edad del Hierro en el centro de la
Península Ibérica. Una realidad emergente”. No sospechábamos entonces cuanta verdad había en aquella aseveración. Como
decimos, en 2004 pretendimos dar un nuevo impulso a las investigaciones sobre la Edad del Hiero, partiendo de los nuevos
datos que estaban aportando lugares como Plaza de Moros, La Gavia y los extraordinarios y desconcertantes hallazgos de las
longhouses de Las Camas. Lamentablemente, hubieron de pasar casi 4 años hasta que las comunicaciones presentadas a ese
congreso vieran la luz, y en ese lapso de tiempo se habían producido nuevos hallazgos y nuevas publicaciones.

En 2005 se celebró la exposición El Cerro de La Gavia. El Madrid que encontraron los romanos, en el Museo de San Isidro
del 14 de junio al 25 de septiembre. El Cerro de la Gavia, constituye el único ejemplo en la Comunidad de Madrid, de recinto
amurallado de la IIª Edad del Hierro con una trama urbanística excavada. La Gavia pone de relieve que estos recintos
iniciarían su andadura en algún momento del siglo IV a.C. (presencia de barniz negro ático) y, que a diferencia de casos en
donde se documenta un fin violento y más temprano de recintos amurallados similares: caso de Plaza de Moros, la ocupación
del poblado se prolonga hasta bien entrado el siglo I a.C. deshabitándose paulatinamente. Asimismo, La Gavia ofrece uno

No por ello valoramos menos positivamente estas . Por ello. Por otro lado. Estas mismas consideraciones con un carácter aún más estricto: mayor falta de interpretación de los hallazgos. lugares de extracción de materias primas como cal. y pudimos acceder en parte a esta compleja realidad al examinar el poblamiento de la IIª Edad del Hierro en el entorno del poblado de La Gavia. los aspectos sobre la vida cotidiana cobran un importante papel permitiendo un discurso de los mismos en mayor profundidad. que ve la luz en 2012. yeso. En el catálogo exposición se incluyen por vez primera capítulos sobre aspectos de la vida cotidiana que hasta entonces sólo se podían esbozar. El aumento de los datos conocidos permite continuar esta tendencia. No sólo se presumía la existencia de numerosas granjas. siendo necesaria una labor posterior de interpretación de los mismos que no se puede deducir de los escritos. y tal vez la necrópolis de El Vado. alquerías o hábitats de escasa extensión y poco prolongados en el tiempo al comienzo de la Edad del Hierro. arcilla. como la falta de contextualización de los hallazgos realizados en la mayor parte de las comunicaciones.de los escasos ejemplos en le Península Ibérica de instalaciones de habitación y/o transformación. No sólo las intervenciones se limitan por los bordes de las obras en las que se enmarcan (algo ya de por sí bastante incómodo y frustrante). el resto de intervenciones lo hacen sobre yacimientos marginales y de escasa entidad. la Dehesa de Ahín. por tímido que sea. se pueden aplicar a la mayoría de las comunicaciones presentadas a las jornadas de investigaciones arqueológicas de Castilla-La Mancha y las jornadas de patrimonio de Madrid. En este caso se pretende ofrecer las novedades en el registro arqueológico (Vol 2) a la par que interpretaciones sobre el mismo (Vol 1). emerge una realidad menos amable. mientras que para otros este hecho se produce a fines del siglo IV.C. salvaguardando los poblamientos de mayor entidad. etc. sin duda porque están copiando escritos de hace ya muchos años en los que se asignaba esa fecha. deberemos pensar que se ha conseguido que las obras civiles sólo afecten a los sitios arqueológicos de menor relevancia. gracias a estas intervenciones podemos acceder a la documentación de los enclaves secundarios que de otro modo quedarían sin investigar dado su escaso atractivo y las dificultades para localizarlos. Otra peculiaridad que se puede extraer es la abundancia de intervenciones sobre lugares de escasa entidad poblacional (hablamos sólo de las intervenciones novedosas) Salvo las excepciones que representan los sitios Las Camas. y así en el catálogo sobre la exposición del Cerro de la Horca. sino en recintos que se disponen a unos cientos de metros incluso a uno o varios kms del núcleo central. ya que abarca desde finales del siglo III al I a. dedicado a Estudios sobre la Edad del Hierro en la Carpetania. en Santorcaz. falta de un discurso arqueológico propiamente dicho. sino que entre los poblados de larga duración de la IIª Edad del Hierro debía existir un complejo entramado de núcleos secundarios o instalaciones ligadas a ellos de una u otra forma: granjas. debido fundamentalmente a un rico registro que obedece a la fecha tardía del yacimiento. Santorcaz. a pesar de que en la mayoría de términos municipales se hayan realizado prospecciones intensivas y de cobertura total.. VII a. entre las que hay algunas con notas y citas apresuradas que establecen contradicciones como que para unos la llegada del torno a las parameras de Molina haya que llevarla al siglo s. cerámicas y hoyos que expresen la frecuentación de campos de cultivos. sal. pero por encima de ello creemos que hay que resaltar dos peculiaridades que se manifiestan a lo largo de sus páginas. sino que los hallazgos realizados no se relacionan con el poblamiento conocido del entorno. Pero una vez citado el hecho positivo de la documentación de estos lugares. pues se escatima en ellas el verdadero proceso de investigación arqueológico: se limitan a presentar los datos sin más. de contextualizar los nuevos resultados. no sólo extramuros del poblado. En 2007 se publica el Vol 10 de la revista del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid: Zona Arqueológica.n. Quizá la más notoria sea el abismo en la calidad de las diferentes comunicaciones. Como parece lógico en una obra de estas características el contenido es heterogéneo. la mayor parte de las comunicaciones sólo se pueden considerar escritos técnicos publicados ya que no se trata de publicaciones científicas estrictamente hablando.e. en pleno proceso de romanización que se hace sentir en los hallazgos. ausencia de un intento. Lejos de considerar esta característica como algo negativo. Hace años que la investigación es consciente de la existencia de estos lugares.

aparece una nueva tesis sobre la Edad del Hierro en el Centro de la Península: La tierra sin límites: territorio. sociedad e identidades en el valle medio del Tajo (S.p.e. la virtud de ofrecer una versión en clave divulgativa de los conocimientos existentes sobre esta materia. a nuestro juicio. con lo que el panorama que presentamos se amplía y abarca a todo el primer Milenio a. De algún modo.n. por muy discutibles que puedan ser en algunos casos. de modo que las novedades del registro son todavía susceptibles de cambiar radicalmente teorías esbozadas con anterioridad a la aparición de esos datos. que si no aporta nuevos datos o enfoques sobre el tema. Sin duda se ha recorrido un largo camino en estos 25 años desde que redactara su tesis doctoral Santiago Valiente1. “Tierra de carpetanos” es un resumen de los trabajos y teorías sobre la Edad del Hierro en el centro peninsular. En este sentido creemos que los datos aportados en este volumen ofrecen una nueva luz sobre los inicios de este proceso. ya pasada la fiebre constructora que propició numerosas intervenciones (algunas de las cuales se hallan escuetamente contenidas en el volumen monográfico de Zona Arqueológica y las actas del II C en 2012). viene a suplir la carencia de trabajos sobre el final de la Edad del Hierro que aparecen en este volumen.publicaciones (ya que a la postre consideramos que sólo con la publicación de los hallazgos finaliza verdaderamente el proceso de actuación arqueológica que se inicia con la excavación). y es tiempo de comenzar a elaborar hipótesis fundadas sobre los procesos históricos que rigieron el desarrollo de las sociedades del último Milenio a. de Jorge de Torres. e invitamos vivamente a que estas experiencias se repitan y acaben convirtiéndose en prácticas rutinarias. Creemos que con las contribuciones aquí presentadas se agranda la comprensión de la Edad del Hierro en el centro peninsular.). y situados en plena parálisis económica. sin duda porque no existe otra forma de acercarse aún a un registro que está marcado por ese carácter. . Finalmente. Un buen ejemplo de ello lo constituye la primera fase del momento que llamamos Hierro I. en la mayoría de los casos sumamente fragmentarios. tal vez como consecuencia de la crisis que deja más tiempo para la publicación de anteriores intervenciones. y la distancia entre una y otra tesis nos sirven para medir el pasaje andado y la avalancha de novedades en el registro que desde entonces se ha producido aunque. algo que hemos pretendido realizar en la publicación que aparecerá en breve. encontramos ciertas similitudes entre los esfuerzos de una y otra tesis por recopilar datos. como se hace en la última tesis que. salvando las distancias. e. el horizonte del Bronce Final y los inicios del Hierro pueden ser comprendidos con mayor precisión y profundidad de lo que se ha hecho hasta ahora. constituyen la única partida de un verdadero discurso científico. al tiempo que en muchos casos avanzar interpretaciones sobre los procesos históricos. Afortunadamente. y que poco a poco se va superando ese estadio en el que el panorama historiográfico estaba dominado por la precariedad del registro.e. IX-I a. y casi al tiempo el primer libro de carácter divulgativo sobre los carpetanos: Tierra de carpetanos. Por lo que respecta al primero de ellos. la reciente publicación del catálogo de la exposición sobre los hallazgos en el Llano de la Horca. C. en esas tierras. tiene. En otros aspectos ya es posible ofrecer un panorama relativamente coherente derivado de un registro más abundante.). y como si de alguna manera se cerrase un ciclo. aprovechando los estudios sobre la necrópolis de Cerro Colorado (Urbina y Urquijo. la tesis doctoral pretende reunir todos los datos del registro conocidos hasta la fecha e intentar ofrecer una interpretación de los mismos3. Pero ahora ya se puede esbozar una secuencia cronológica del desarrollo de la Edad del Hierro en la zona. el volumen de nuevos datos sigue creciendo. Desde los hallazgos de Las Lunas a los de Las Camas.n. como sucede con las necrópolis de los inicios del Hierro I y del Hierro II Antiguo.

NOTAS
1
Véase la bibliograf ía aportada en la introducción del simposio sobre la Edad del Hierro citado, así como las comu-
nicaciones: Urbina, D. Claves de la secuencia del poblamiento de la Edad del Hierro en el Centro de la Península. En
As Idades do Bronze e do Ferro na Península Ibérica. Actas do IV Congresso de arqueologia peninsular. 14-19 Setp
2004, Faro, 15-28.
2
No citamos por considerar que se alejan demasiado del área de estudio, las actuaciones en poblados como El Ama-
rejo en Albacete, o Sisapo ya en Sierra Morena.
3
Dado que el trabajo sólo está accesible desde la sección de tesis de la Universidad Complutense de Madrid, y con-
fiamos en que pronto pueda ser publicado, no queremos extendernos sobre el contenido del mismo.
4
La Segunda Edad del Hierro en el valle medio del Tajo. 1987. Inédita. Universidad Autónoma de Madrid.

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DE LA PENÍNSULA

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Yacimiento de Cerro de las Cabezas. Yacimiento visitable. Yaci- miento musealizado con centro de interpreta- ción. Ciudad Real). • Yacimiento de Plaza de Moros (Villatobas. • Yacimiento del Cerro de la Mesa (Alcolea de Tajo. Yaci- miento musealizado. con centro de interpretación. YACIMIENTOS VISITABLES Comunidad de Madrid La Comunidad de Madrid cuenta con un plan de yacimien- tos visitables y dentro del mismo se han incluido cuatro yacimientos de época prerromana: • Dehesa de la Oliva (Patones). • Yacimiento carpetano de Titulcia (Titulcia). • La Bienvenida (Sisapo). • Necrópolis de Palomar de pintado (Villafranca de los Yacimiento de Miralrío. yacimiento visitable. Caballeros). • Yacimiento de Fuente de la Mora (Barchín del Hoyo. • Oreto-Zuqueca (Granátula de Calatrava. (Almadén. Gua- dalajara). Cuenca). Ciudad Real). En Castilla-La Mancha se engloban dentro de la Red de Parques Arqueológicos y Yacimientos visitables los lugares de: • Parque Arqueológico de Alarcos (Ciudad Real). Museo de sitio. • Castro carpetano Llano de la Horca (Santorcaz). To- ledo). Toledo). • Hábitat carpetano de Miralrío (Rivas-Vaciamadrid). • Cerro de las Cabezas (Valdepeñas. . Ciudad Real) yaci- miento visitable. Comunidad de Castilla – La Mancha Yacimiento de Dehesa de la Oliva. • Poblado celtibérico de El Ceremeño (Herrería.

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PRIMERA EDAD DEL HIERRO .

.

CONTEXTOS I EDAD DEL HIERRO .

.

BRONCE FINAL .HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Rosa Barroso Bermejo .

IRON AGE IN TAGUS Rosa Barroso Bermejo Área de Prehistoria UAH. junto a la cronología y algunos elementos económicos. ABSTRACT: This paper collects some aspects of the communities of the Tagus basin during the end of the Bronze Age and the beginnings of the Iron Age.HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR LATE BRONZE AGE . Tajo. Aspects of their life and death. ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 20-04-2009 EL PRIMER MILENIO A. centran el contenido de este trabajo. Aspectos sobre su vida y muerte. Iron Age. KEYS WORDS: Late Bronze Age. en el Tajo.C. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 20-05-2009 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 BRONCE FINAL . that is to say. together with the chronology and some economic factors. Edad del Hierro. Cogotas I. .barroso@uah. es decir. focus the content of this work. contrasting data between the central and eastern area of the Tagus. Cogotas I. the records of the provinces of Guadalajara and Madrid.es PALABRAS CLAVE: Bronce Final. el final de la Edad del Bronce y el comienzo de la Edad del Hierro. Tagus RESUMEN: En este artículo se recogen algunos aspectos de las comunidades que protagonizan. contrastando datos entre el área oriental y central del Tajo.rosa. los registros de las provincias de Guadalajara y Madrid.

las más actuales. mejantes del I milenio a. continuación de otras muy recientes sobre zanares y el Henares. 2007. vida y muerte. sino sólo ponernos en antecedentes.C. o la y yacimientos fuera de la Meseta que tienen registros se. Urbina. la primera actividad arqueología de la zona. les e influencias queden aisladas en tierras próximas que Realmente sus trabajos van a guiar de uno u otro modo sólo más tarde se definen como verdaderos territorios pre. centran la síntesis que del siglo XX. Primero por rromanos. Luzaga (Díaz. y que en el caso de la Carpetania ni siquiera las revisiones que se hicieron en los 70 de los materiales tenemos perfectamente delimitado como tal. 1980).. sepulturas o las estelas hincadas que las señalizan. con hallazgos de Pérez de Barradas en el Man- aquí se recoge. 2007). Blasco. el marco que nos ocu- Estos aspectos. que dejan claro el gran protagonismo de que permiten que nuestro trabajo sea un tanto selectivo la Edad del Hierro plasmado en varias de las necrópolis de respecto a las cuestiones a tratar. 1976). equipara el final de nuestra Prehistoria Reciente a los jantes a los de comienzos de siglo. de los 80 se centran en contextos de incineración seme- ción. parte entre lo que será la Car. a la vez incineración que excavó. 2007. qués de Cerralbo. por ejemplo Son también varias las referencias que se hacen a áreas el caso de El Atance (Paz. pero ahora con trabajos procesos que se repiten en otros marcos peninsulares. . No parece coherente que unas comunidades a las que en la meseta como son las calles en las que se organizan las constantemente atribuimos intensas relaciones comercia.C. sistemáticos como Prado Redondos en Sigüenza (Cerdeño. y es que el volumen de datos 1977). BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Rosa Barroso Bermejo El ámbito que nos ocupa. algunas como Luzaga o El Altillo que se contrastan los datos de la zona oriental y central del de Aguilar de Anguita con elementos realmente originales Tajo. También porque las nuevas actividades de campo actual. aún con sus carencias o problemas de conserva. a comienzos algunos elementos económicos. junto a la cronología y pa arranca pronto en el plano arqueológico. reexcavación de algunas de ellas como El Altillo (Argente. de estas necrópolis depositados en el MAN. cuenta con varios hallazgos de los HORIZONTES últimos años que permiten trazar aspectos novedosos de las comunidades que viven y mueren a comienzos del I Sin pretender un exhaustivo recorrido historiográfico milenio a. BALANCE DE UNA HISTORIA DE FACIES Y petania y la Celtiberia. y verdaderas excavaciones del mar- el tema (Ruiz Zapatero.

como momentos 68). Con él se configura pronto un Ahora bien. así como una En esas mismas fechas surge un trabajo que debe ser secuencia para la zona en la que se incluye el Bronce Final considerado precedente de los estudios de la “transición” como Protoceltibérico I y II (Cerdeño. cerlo. porque son denominaciones dis- En fechas muy parecidas. tintas que corren el riesgo de entender la transición como tonio (Blasco et alii. y de. mucho mejor conocidos concretar.C. el poblado de Pico Buitre. y García Huerta. y la más viven boquique y excisión de la más clara tradición mesete. Pico Buitre que. 1988). 1986: Hierro. o mejor dicho. hay que recono- Estaca (Arenas 1999: 209). grafitadas. 2007a) que cuenta ya con una monograf ía sobre sus fases más modernas (Cerdeño y Sagardoy. (Valiente et alii. 2007: 42) sien- finido por variedades cerámicas pintadas y grafitadas de do necesario primero buscar la generalidad sobre la regio- una excavación clandestina que resumen rasgos indígenas nalidad. aunque coetáneos en origen de Cogotas I. 1). La transición viene a ser un recurso que utilizamos cas han sido recogidas en varias ocasiones (Blasco. 2002) forman también parte de ese camino a la Edad del Hierro usaba ambas denominaciones. ya caducos. A partir de ellos los distintos estudios no han hecho de un mismo proceso histórico. la de transición y Edad del con una cronología del siglo X a. que cuenta desde hace unos años primeros de siglo (Barroso. En paralelo. Las únicas aporta- vación de cuidada metodología se pone en práctica en La ciones corresponden al área molinesa con excavaciones en Muela de Alarilla (Méndez y Velasco. de una u otra manera. que suelen tener como protagonista el poblado de Fuente pero desde luego no deja de ser parcelar. al menos. Este es el caso de los simposios provinciales hasta el tínez Navarrete y Méndez. En ese mencionado trabajo de síntesis (Barroso. especialmente en sus comienzos. 2007b). 2002) al que haremos varias referencias. estudios de la Carpetania en la serie Zona Arqueológica Frente a ese interés por la Edad del Hierro hay que decir del Museo Regional. también cimientos conocidos como “poblados de ribera” o facies a denominaciones varias. reciente de la necrópolis de Herrería (Cerdeño y Sagardoy. tienen de ellas. sino regionalizar más el fenómeno de tal forma que en el aunque el criterio fuera mayoritariamente el material. grafitadas aunque presentes en las necrópolis excavadas a A diferencia de Madrid. 1983) en el que sus autoras se enfrentan a seguramente son muchas. Este es el caso del poblado de La Coronilla (Cerdeño cabo en los últimos años en Guadalajara. plano temporal. 1985) inicia los estudios de lo que aquí verdadera etapa cultural. con un mínimo aporte de cronología absoluta. en la provincia vecina los trabajos a que no es que Cogotas I no estuviera presente en la capital nivel regional o provincial. encabeza los ya. con una serie continua de Jornadas de Patrimonio Ar- cibidas o. cuyas característi. en Madrid. 2008: 98-99). con. que es incómodo y dif ícil definir. y la visión de un registro par- Por un lado el Horizonte Riosalido situado en el siglo IX celado con terminología diversa no es muy distinta de la a. Estamos en un periodo de cambios y transforma- y filiaciones con los Campos de Urnas también patentes ciones. han sido mucho más disconti- alcarreña. porque es muy poco lo aunando los yacimientos de ambas provincias. queológico de la Comunidad. Guadalajara (Barroso. documentación. En él. no porque no hayan tenido un buen trabajo de un papel en las novedades que aporta el tránsito del Bron. (Valiente. 1986). de novedades. ce actual en el que son pocas las excavaciones llevadas a ción. 1981). momento celebrados cada cuatro años. yacimiento al los 90. se denomina Edad del Hierro. nuos. ña con pintadas. su misma modélica exca. el Cerro de San An. (Fig.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR 1978) o la necrópolis de Molina de Aragón (Cerdeño et Este recorrido historiográfico se cierra con un balan- alii. e incluso la presencia de hierro. para llamar a los momentos que no podemos definir con 30 . sin mucho acierto. que puede verse hoy en día (Ruiz Zapatero. como hemos visto. perdido protagonismo frente al con. o un monográfico sobre los junto de tumbas celtibéricas que interesó más a Cerralbo.C. 1983). se definen varias facies u horizontes culturales. 2007). e impreciso de fijar en su que con varias campañas de excavación. y Juez. el trasfondo que intentaba transmitir es lo des- que en Guadalajara (Blasco et alii. 2002). junto con el interés por los espacios de habita. Y es que las cerámicas pintadas o las trabajo de interpretación y divulgación de los resultados. 1982). de hecho casi a la par que Arenero de Soto (Mar. sino porque este no se ha seguido de un ce Final al Hierro. prestándose. Madrid y excavado. manejada en ambas provincias. tacable. área molinesa podemos hablar de otros tantos horizontes Intentaba con ello reunir facies y horizontes. por ejemplo en el castro de El Ceremeño (Cerdeño que vamos a hacer varias referencias. 1982) marcando la tónica de toda una serie de trabajos de la provincia de Guadalajara en los que con Hace ya algunos años realizamos una primera síntesis materiales descontextualizados. pero poco lo que conocemos muchos materiales que hoy. (Valiente. más allá de denominaciones que habrá que importante número de yacimientos. referentes temporales. por cierto. 1999) habían pasado desaper.

tendemos éste en cuanto falta de construcciones defensi- tro en formación. 1. y parece que persiste hasta más 31 . nuestras categorías teóricas (Perea.. 2) o Ecce Homo. Esto imposibilita conocer verdaderos patrones sólo de las crecidas (Valiente et alii. BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Fig. en última instancia. por no destacan en altura sobre el cauce del río como ocurre en hablar de enterramientos poco normalizados aún en todo el Jarama o el tramo alto del Henares. protegiéndose publicado. En este panorama de cambio es en que el más por las disimetrías entre sus orillas. Espolones. Una segunda cuestión. relieves modera- o los ya tradicionales de madera y barro en construccio. coincidencias sobre los mismos espacios se repiten (Ba- guras que contribuyan a la definición de un verdadero patrón. Hoy parece de poblamiento que ni siquiera a partir de buenos datos de bien probado que el poblamiento en altura no es el úni- prospección serían completamente fiables. 2002: 133). Esta dualidad de yacimientos en altura Una primera cuestión es la falta de interés defensivo y en tierras bajas en la Meseta no surge ahora. es la existencia de un pobla- miento en alto que en el caso del Henares se vino consi- DATOS PARA UN MODELO DE derando exclusivamente relacionado con Cogotas I. co frecuentado por las gentes de Cogotas I. En todo caso. se los enclaves responden a una cierta variedad. por ejemplo dispone de las mismas tierras. o se usan materiales nuevos en su altura sobre los cauces. vas o de una búsqueda expresa de accidentes naturales de Parece ser un proceso de experimentación y adaptación en protección porque. rroso. dos a modo de pequeños cerros o mesetas y terrazas que nes igual de endebles o en otras de mayor entidad. Y es que en patente en muchos de sus enclaves de carácter abierto. existe al de estas comunidades. o que apenas tienen el periodo. o en el propio Henares del Hierro. En- el Tajo nos enfrentamos en muchas ocasiones a un regis. con muchas permanencias y novedades. 2005: 91).Área de estudio y diferentes denominaciones utilizadas para el Bronce Final – Hierro. que queda menos desde Calcolítico. enar- POBLAMIENTO bolando yacimientos en cerros testigos como La Muela de Alarilla (Fig. 1986: 67). y con insistencia las tierras bajas del Manzanares. buscaban intencionadamente los terrenos lla- yacimientos porque es mucho lo excavado pero poco lo nos y bajos próximos a las orillas de los ríos. mientras que poblados como Por el momento no disponemos de un buen mapa de Pico Buitre. que ocuparon mostrar lo que se observa nunca puede ser perjudicial. algo muy del Bronce final más que de la Edad elevación como en el Manzanares. al igual que Cogotas I. vamos a insistir aquí. y que las además podemos hablar de algunas pautas realmente se. no hay duda que el que se repiten las mismas localizaciones que antes.

no sólo la altura. Es el caso de la Es bastante especulativo. planteada en el bajo He. 2005). pero lo que hace estos enclaves Muela de Alarilla (Méndez y Velasco. et alii. del cerro del Ecce Homo (Ruiz et alii. 2007: 123). como el bajo Henares (Dávila. ello las mismas tierras. 2007: 100) o zonas bajas inmediatos a áreas productivas. Guadalajara. Quizás ese costo de mantenimiento de la pobla. allá de la II Edad del Hierro (Dávila. por ejemplo. 2007: 124). para pensar en un mismo entorno y una Jarama en los que se reiteran en el mismo enclave yaci- economía igual de diversificada durante el Bronce Final. no fuera mucho mayor que Podemos discutir su continuidad o interrupción. pacio de ocupación propio. Al respec- 1997) y a su pie los obtenidos en Las Matillas (Díaz del to son muchos los ejemplos. aún en pobla. siendo cubierto.. (Fig. 2007: 124). sin que convenza más la existencia de una jerarquización Una cuestión más es la búsqueda progresiva de un es- social (Díaz del Río. 2007: 195). abandonándose las terrazas y nómica. en Henares. situándonos en comunidades que. quita para que con su dispersión y aislamiento surja la ne- Por otro lado. y sobre todo Capanegra (Martín y Vírseda.2. 1997). li- uso común. como las de gados a tierras más fértiles. aunque Cogotas I observada en ámbitos muy distintos de la Me- no muy explícitos. en el caso que en muchas ocasiones se elige el mismo enclave.Vista de la Muela de Alarilla. mientos Cogotas I y del Primer Hierro. luego su poblamiento no surge con y que la única explicación sea un paisaje ocupado y por una estrategia socioeconómica distinta a Cogotas I. Ecce Homo tan distintos es su aspecto actual. la falta de interés defensivo.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Fig. y con del agua. Manzanares o Río et alii. Respecto a ésta última. 1999). 1989). ocupándose zonas dos en altura. también tiene repercusiones más allá de la muy distintas. o una especialización eco. Camino de las Cárcavas ( Ló- las deficiencias que observamos respecto a los poblados en pez et alii. por pequeños cauces sin duda hoy desparecidos. 1986). sino (Almagro y Dávila. pero no en las zonas bajas. con un mayor falta de delimitación del espacio y de construcciones de número de asentamientos en los espacios interfluviales. 3) 32 . no encuentran un marco de inestabilidad social hay valor cronológico en la elección de uno u otro enclave. tenemos algunos datos. 2001: 296). ción en alto que vemos hoy. incluso de escasa visibilidad. Dehesa de Alcalá (Dávila. El Colegio (Sanguino el agua. seta. luego no Cogotas I. cesidad creciente de nuevos espacios. la cercanía a los principales cursos fluviales que buscaba nares (Dávila. Eso no tanto demarcado en sus distintas variedades topográficas. o choques intergrupales. 2007: 156) o El Baldío (Martín y Salid.

y pequeños tramos de postes (Silva y Macarro. su grado de novedad en el poblamiento que nos ocupa. mejor o peor conservadas. o expresas áreas de yacimientos proporcionan automáticamente huellas de paso. Dentro de lo que parecen ser construcciones sin orden. 3. podría existir alguna delimitación perimetral argumen- dos. Encontramos viviendas exentas a las que se adosan. de lo que parecen unidades familiares un intercalándose más viviendas. do delimitaciones de matorrales espinosos (Blasco. En general. 1999). gunos trazados nada ajenos a Cogotas I. construcciones. de cara a poder determinar algún día el número y la tada por los tramos de empalizada localizados en La De- densidad que llegó a alcanzar el poblamiento de la Edad seada (Martín y Vírseda. o su crecimiento demográfico. la madera. to evidente que esas áreas de almacenamiento cambian. por re. Los valores comúnmente admitidos na la concentración sobre la extensión de los poblados de cuatro o cinco personas por núcleo familiar vendrían Cogotas I. Para determinar cia a los amplios poblados de Cogotas I (Blasco. Huellas de poste. dependientes estructuras de almacenaje. que predomi- tanto independientes. 2005: 198). sin actividad alguna. junto al tamaño de los pobla. BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Fig. Esta necesidad creciente de nuevas tierras es una cues. Pueden ser de mayor o menor tamaño. o al menos. y de vos. que Es una realidad. 1996: 138). se ha de cercados para ganado entre las propias viviendas. me pero la idea de nuclearización derivada de ello debe ser parece que queda aún pendiente la asignación de recintos matizada. 2007a: 75). amplios espacios intermedios.Situación de algunos de los yacimientos principales mencionados en el texto. junto al ba- economía igual de sencilla que Cogotas I. 33 . o entremezclan. aunque se han sugeri- de traza urbana. a determinar agrupaciones de unas 15-25 personas. Es por tan- mente los espacios de almacenamiento comunes. o ser verdaderos elementos de demarcación como se conocen señalado una drástica disminución de tamaño con referen- en la Meseta Norte (Misiego et alii.C. que las excavaciones amplias de estos podrían sugerir sectores diferenciados. pero son estructuras más allá estabulación y de actividad. escasamente estandarizado. tión interesante de manejar. más allá de algunas alineaciones y orien. Un Sus estructuras reúnen rasgos tradicionales y distinti- poblamiento disperso. siendo el cuerpo constructivo. Se trata de pequeñas agrupaciones sin esbozo de fosos a yacimientos Cogotas I. que en ocasiones tienen 14). cursos propios. formado por los rro y los entramados vegetales. sustituyéndose progresiva. de los tan repetidos silos de almacenamiento. 2007b: taciones parejas de las viviendas.. Podrían formar parte del Hierro. e incluso contando con al- efectivos existentes en la Meseta Sur en el I milenio a.

1977). hecha a base de postes (Almagro y Dávila. En los últimos años tenemos más ejemplos. o el Sector III de Ge. responden a diferentes funcionalidades. (Crespo. destacando también la pre- dimensión. en el poblado de Los además un ensayo de lo que podrían ser casas adosadas. m². (Rojas et alii. 1997) (Fig. con un zócalo de 50 cm de ancho construcciones de postes de madera les siguen construc- hecho con cantos rodados. o Las los entramados vegetales. 1989) y Los Pinos (Muñoz y Ortega. como los más de 160 m² que mos por la vivienda oval/trapezoidal de 13x4 m localizada pudieron alcanzar las cabañas de adobe de Dehesa de Ahín en Ecce Homo. 1997: y suelos encachados (Sanguino et alii. 4. divide de forma tripartita el espacio interior. está por determinar con precisión. En esta. una arquitectura de las paredes de ramas y troncos. nas. así como al barro en sus paredes. de no más de unos 20 iluminar una estructura tan grande. la doble hilada de bloques de sílex de La Capellana parte de los yacimientos. pasando éstas. que sin duda debieron de servir para caldear o Vírseda. eleva éstas sobre cimentaciones y zócalos. 34 . a modo de divisiones inter- ñas circulares u ovales de pequeño tamaño y complejidad. igual que en El Colegio (Sanguino et alii. Un tramo de encachado postes. que configura caba. contamos con una arquitectura de pie. pero de planta cir- en las dos estructuras de gran tamaño. como de las tradicionalmente consideradas viviendas (Martín y en aquella. y dos alineaciones de piedra. experimen- za semicircular a base de postes de madera. ciones circulares con zócalos de piedra. Camas (Urbina et alii.Planta de la cabaña del Ecce Homo (Almagro y Dávila. 4). Los tamaños de las estructuras tafe. Es el caso de Es interesante la secuencia de El Colegio donde a las Puente Largo de Jarama.. donde se produce localizadas al pie del mismo cerro. que mues- Fig. entre La cabaña de postes de Ecce Homo y las dos cabañas ellos El Colegio (Sanguino et alii. 2007). 1989). 1989). entramados vegetales y barro. 2007). nos dan idea de la enorme versatilidad estructural. que conocía. ñan. terpretación funcional de las estructuras. aparecen en la mayor 143). 2007). completan los restos conservados de la construcción como las del Cerro de San Antonio. y Pinos (Muñoz y Ortega. tapial. mayor tamaño. que la diferencia de tamaño es un factor decisivo en la in- separando lo que debieron ser áreas de descanso. Su grado de arrasamiento no ñas serían estructuras de almacenaje o pequeños graneros permite asegurar ni siquiera la presencia de hogares. 2007: 77). Una línea de taciones técnicas. 2007). parece 2007: 158). como parte de los calzos de los postes. y que forma también parte de estructuras de mayor aparentan gran variabilidad. se coloca un zócalo de ta- de los muros. estando también presente la pie.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR restos de adobe. desarrollo y compartimentación. las grandes viviendas locali- dra. a ser espacios anexos de usos suplementarios a las de Por otro lado. o en los zócalos cabaña de Pico Buitre. Por un lado. sobre los que se elevarían pare. postes centrales. que reproducen ambos tipos constructivos. sobre el que levantarían estructuras muy diversas. 2005: 193). por ejemplo. En todo caso. 2007) o la dra. 1995: 171-172). y manteados. cular. sencia de viviendas grandes. El Caracol (Oñate et al. (Blasco y Baena. paredes de adobe des de madera y adobe revestido (Muñoz y Ortega. prepara. o adaptaciones al entorno. 2007). 200 y 144 m² locali. Si zadas en Las Camas (Urbina et alii. cronologías. pial manteado con cal de 20 cm de altura que aprovecha un Conjugando estos distintos elementos se construyen rehundido natural de la vaguada. Las más peque- ción de alimentos y despensa. o las distintas plantas que dise- un mismo de tipo de construcción longitudinal de cabe. adobe o tapial que sin renunciar al uso de la madera y zadas en Albareja (Consuegra y Díaz del Río.

bien identificadas en el Dehesa de Ahín. encontrados en El Turmielo. 1989: 34-35). con sucesivas capas de enlucidos. Una de las mejores secuencias la tenemos en la la realización de metal y cerámica. organizándose entorno a un espacio abierto. de- ñoz y Ortega. con ejemplos de unos 55 m² y divisiones bi y ras de combustión es algo más que casual. 2007: 100). con suelos apisonados o et alii. todos ellos en previamente en lugar. o empedrados. durecida sobre fragmentos cerámicos. o Dehesa de frecuentes las vasijas de almacenamiento. pa. que se adosan entre sí y apoyan en la absidales o trazados más longitudinales. o las casas de La suelos preparados con fragmentos cerámicos acumulados Coronilla (Cerdeño y García Huerta. Son escasos los silos. Pico Buitre (Crespo. pero la mayoría tiene indicios Las construcciones de madera del área oriental vienen de permanencia. el mismo modelo expuesto para Pico y enlucidos en rojo (Rojas et alii. con zócalo de piedra y recre- duce de sus reparaciones. variabilidad. Esta se deduce de acondicionamientos de aquí expuestas por el poblado molinés de Fuente Estaca las viviendas con suelos preparados. y bancos de piedra. con sólo algunos postes que dividen pequeñas áreas. que aumentan significativamente la de producción. de bancos corridos y enlucidos rojos (Delibes et alii. Hay un hogar doméstico. poblado llegan a unos 19 m². BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR tran una estancia duradera. lo que sugiere un gran Por el momento no son muchos los yacimientos que vacío de investigación más que un paisaje despoblado. 1995: 171-172). 2007: 50). a base de placas de arcilla en- el Baldío. localizadas en la pequeña excava- documentándose cenizas. se bien con las diferentes partes conservadas en los hornos cendiadas. menos dos cabañas ovales de hasta 16 m de longitud. a cuya primera cabaña se añade un espacio en mismo conjunto podrían incluirse los restos constructivos la entrada (Almagro y Dávila. que pueden identificar- que podrían relacionarse con estructuras perecederas in. en otras. Las fases del poblado toledano (Rojas et alii. como ocurre en muralla. algo más tarde. en la zona oriental de la Mese- na. yacimiento de Las Camas (Urbina et alii. (Martínez. En realidad. hogares y algunos pavimentos ción de Pico Buitre (Crespo. como en Los Pinos (Mu. 1997: 143). que Hierro. e aquí. También se de. con un proceso de parte de la dificultad de delimitar estas construcciones nuclearización bien configurado en varios poblados exca- viene precisamente de la superposición de elementos que vados. al menos hasta la II Edad del Ahín (Rojas et alii. o el área de Molina de Aragón. Contamos además. 1999: 168) que contrasta. es decir. 1995). Su excavación localizó los restos de al dos de piedra hechos de guijarros. (Cerdeño y Juez. 2007) can también las trece superficies de barro rojo endurecido. ho- contextos. 1992). con el interés añadido de mostrar el lar. sino también por cleo madrileño. en las Camas interpretadas como de obtención de sando de recintos rectangulares a recintos longitudinales arcillas (Urbina et alii. En el Ecce Homo. 1991: 23). gares. y que se hace extensible a prácticamente el final brusco de algunas de ellas por los incendios. aunque no la complejidad inter. cerámica. de los que sin duda el mejor ejemplo es El Ceremeño muestran rehabilitaciones y reconstrucciones del espacio. al interior de la estructuras. con un mos hablar de tell al estilo de Soto. y estructuras anexas de hornos de revestimientos interiores calizos (Crespo. Se trata de poblados en altura. se ha señalado una baja implantación de Cogotas I posible que el tiempo entre las construcciones no sea muy (Arenas. pavimentos. Prosigue con una sucesión de construcciones de Las Camas. y de la presencia. 1995: 171-172). en el Ceremeño hay una cierta De éstos hay que señalar que la presencia de estructu. hogares. 1995). Cambiando de sector. en todos estos tripartitas. como conjunto de seis cubetas de las que se conservaba la base. a fosas. 2002). 2007). Si las viviendas de éste último varias superficies de uso de los hogares. casi a modo de pequeños talleres. pero en la mayor parte de ellos son como en El Colegio (Sanguino et alii. Es ta Sur. go uso de las construcciones perecederas (Martín y Walid. 1992). igual que en La Dehesa (Dávila. Se completan con pisos de tierra apisonada. la aumentan con cabezas y paredes de adobe. o varios. o bien cantos de río. o en pueden ser muy elaborados. muestran esta continuidad. El Cerro de San Antonio (Blasco limitadas por huellas de poste. comienzan con varios niveles que sólo fue posible sondear más o menos circulares. con el nú- grande. estructuras para 2007: 212). uno de los pocos casos en los que pode. encacha. Aquí. Pero también son frecuentes los hornos. toda la Edad del Bronce en la zona. como muestran la presencia de cido de tapial (Arenas y Martínez. nados con las viviendas. 2007: 200) y. 2007: 50). 2007). amu- En ocasiones dividen la superficie habitacional (Martín rallados. claramente. no sólo por la construcción en sí. 2007: 83) a los que hay Buitre o los yacimientos madrileños. que dar un valor estético más que funcional. y con viviendas rectangulares con zócalo de piedra y Walid. algunas clavadas 35 . y también va más allá de meros hogares relacio. incluso en alguna el arranque del cierre de la cámara. superficie de habitación. postes para sujetar la techumbre. En ambos las estructuras se agrupan y ligan en adobe que modifican su planta y fortaleza muraria. formando pequeñas áreas con cabeza absidal. Desta- 1995).

parece bastante posible. 2007a) que asegura. en el caso de Cogotas I. individuos infantiles según su edad. pero esto Las diferentes referencias demográficas utilizadas en El no impide que las pautas funerarias sean consideradas el Ceremeño determinan un poblado de entre 51 o 75 ha. desde sus momentos más antiguos. de similitud con el modelo del resto del Tajo es más próxima. pues (Ruiz Zapatero. muestra una unión de tradición y novedad propia viviendas. pero similitudes en su diseño urbano. con la necrópolis de Herrería (Cerdeño y Sa- El contraste marcado entre el área madrileña y el alto gardoy. es decir. se plantea la queñas descritas. Aquí. con la presencia de empedrados o tura diferente (Arenas. que tuvimos la nos caer en la simplificación de arquitectura de madera en oportunidad de revisar. sino además como espacios dedicados a activi. permanencia. gráfica que la que resulta de los restos constructivos des. la inhumación frente a la incineración (Blasco. ción en la zona sea escasa. 1978). por mucho que la documenta. Destaca de Herrería su gran número de sepulturas (Cerdeño y Sagardoy. paralelo al de habitación. mampostería en alto. con una mayor concentración demo. 2007a). 1980). frente Conjuntos como los de varias necrópolis de Guada- a las elevaciones de los castros molineses. o labores diversas. que también hay que decir. excavadas a comienzos de siglo. casi 300. incineraciones cuenta ya con su correspondiente réplica (Cerdeño. el caso de las Horazas (Paz. del Alto Tajo. igual que la incineración de La Torrecilla (Priego y Quero. lo que no debe resultar raro. en Madrid. o la presencia de estelas. sin faltar las tumbas vacías a modo 49). en su fase más antigua. 2007a: 82).C. en hoyo. dispersos y poco sistema. son comunes en varios contextos peninsulares de marcos. costumbres conocidas y nuevas que afectan al plano fu- igual que la demograf ía de los núcleos familiares de ambos nerario. elemento de más abrupta diferencia entre las comunida- bitantes. con plantas eran endebles. bajo. 2004: en un hoyo o en urna. como el descrito. únicamente materiales. Algunos se incineran y 36 . 2007). casi mezclados. Ahora bien. 2007). si se da valor a una pos. Los restos incinerados se depositan directamente comunidades del II y I milenio a. es decir. Blasco et alii. lo cierto es que sus argumentos. no debe hacer.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR y calzadas en el propio suelo (Arenas y Martínez. de Urnas. ya presentes en la fase y vemos las construcciones de El Ceremeño no sólo como anterior. la gran Tajo es evidente. petana que conocemos hasta el momento (Blasco en este la información en este periodo de transición es limitada mismo volumen) es endeble en valor demográfico. parecían aproximar la incineración a es- tes de Navarra. con quien El Ceremeño comparte muchas tas comunidades. tras una fase de estructuras de madera. mostrando también su misma ausencia de escasez y el enrarecimiento de sus enterramientos finales belicosidad y grandes diferencias sociales (Ruiz Zapatero. Herrería II. de enterramiento de los primeros asentamientos. túmulos. 2001: 51. Cualquier comparación con las necrópolis del área car- Respecto al mundo funerario. Desde luego la sola idea de cementerio supone también critos en Madrid y el Henares alcarreño. forraje. 2007: 49). antigüedad del ritual de incineración en la zona. le sigue el uso Una aportación interesante a este vacío viene sin duda de materiales perdurables (Munilla et alii. según las variables manejadas (Cerdeño y Juez. por el contraste que supone 2002: 59). lo que LA CUESTIÓN FUNERARIA muestra una comunidad bien consolidada. 1995: 103) En el área carpetana aún no conocemos los contextos a modo de mobiliario de provisión de la casa. y otras 300 estimadas para la fase III. En síntesis recientes se señala que parquedad funeraria en buena parte de nuestra Península en general están en consonancia con esas comunidades pe- Ibérica. en definitiva dif íciles de documentar. lo usual en este tipo de conjuntos que inclu- cementerios igual de pequeños. Los tamaños de las viviendas de El Ce. circulares que preceden a las rectangulares. quizás perfila 220). Algo como lo que sucede en Cor. 2008). De hecho. o de su ligazón con los Campos descritas en Madrid. Que Fuente Estaca sea un poblado en zona baja. 1996). con incineración e inhumación. Sólo la cohesión que proporcionada la muralla del este momento (Barroso et alii. como una diferencia clara de comportamiento entre sus 2007: 53). tanto Arroyo Culebro como el Arroyo de Butarque se han pues precisamente el Bronce Final se caracteriza por su excavado parcialmente. Conviene no olvidar que esos dades de acumulación de leña. Tampoco podemos olvidar que un poblamiento de de cenotafios (Penedo et alii. (Blasco et alii. entre las continuas fase I y II. la comportamientos tan poco reglados. lajara. des del Bronce y del Hierro. de un periodo de tránsito. Más allá remeño se alejan de las grandes estructuras de madera de la propia incineración. so muestra el habitual ambiguo comportamiento hacia los tizados. Ceremeño se echa en falta en los poblados de la capital. 2007: pequeñas comunidades.

2007a: 83). 2007a: 83). en cuyo patrón eco- nómico vamos a insistir más en este apartado. ni siquiera conta- Entre ellas hay algún ejemplar excepcional de 1. La importancia de estas señalizaciones en la rectrices económicas no son tan distintas. hoz. hoy por hoy. Así. Cuchillos. De ahí la importancia de los que se recogen en los cereales en determinadas épocas del año. nos permiten reconstruir comunidades con siembras Una segunda cuestión es la falta de armas de las necró- de trigo y cebada (Arenas y Martínez. y el trasfondo de la reducida presencia de hierro que esto de cultivos (Cerdeño y Juez. cer de la madera. sin duda. (Fig. la elección de los mismos en- bas sino también áreas destacadas del paisaje funerario de claves de Cogotas I es algo más que casual. 5) este volumen. o Las Camas (Yravedra. como en Arroyo Culebro (Gómez y Mar. el reducido porcentaje de caza de Cerro de San Antonio (Blasco et alii. 1999: 222). 1995) que. en la vados. Ruiz y Gil. 2007b: 134-135). por cuanto 37 . La carpología. que iría acompañado de un porcentaje variable de caza za. 2002). como en el Cereme- Una primera. modos constructivos descritos que tanto uso parecen ha- menta en el Alto Tajo (Cerdeño y García Huerta. y una cierta lógica en la continuidad de cultivos ante- riores. sino también mobiliarios. por la planificación que supone. no muestran una gran competencia por la tierra. 2002: 92). 2007a: 83) mencionadas. BREVE APUNTE ECONÓMICO 1988: 150). se unen cereales de ciclo corto. que muestran. quizás pudiera influir en los distintos bajo las casas (Blasco. 1995: 92) a las que. que en una vaguada. junto con marca la relevancia de ovicápridos (Penedo et alii. más carbonizadas (Cerdeño y Juez. tiene su contra- punto en una presencia elevada de ciervo en el Alto Tajo. mientras los perinatales se entierran en algún momento. en polis madrileñas (Blasco. la selección de pino para la co. puede interpretarse en la línea de un es un elemento a destacar. están presentes en la fase III de Herrería. 2007b: 112). deño y Sagardoy. tín. no ha ido ligada y vacuno. La referencia que proporcionan los polínicos es un tan. y recolección según biotopos específicos. traste con las necrópolis del área oriental de la Meseta. donde forman un bloque más recoger y procesar pudiendo hacer el papel de sustitutivo de compacto. en el Henares (Cerdeño y Sagardoy. hoy en día. riscal. 2007). un primer momento. que no sólo referencia tum- Como hemos señalado. a falta de muralla y otro tipo de delimi- de verse la tradición anterior de estas piezas. lo Las escasas piedras próximas a algunos hoyos de Arroyo mismo que pone de manifiesto el análisis del territorio in- Culebro (Penedo et alii. El uso del entorno inmediato no sólo se reduce a valo- to escueta. pero también puntas de lanza. como también se docu. pue- Final–Hierro que. 2007: 169. ño (Cerdeño y Juez. pues en el Tajo medio.52 m (Cer- rían con la mejor visibilidad. Las buenas tierras parecen ser la los empedrados y túmulos localizados en Herrería III. cuya elevada edad de sacrificio va más allá de su siempre de una pareja información económica. 1983). la asociación espacial de la última necrópolis mencionada. se pone de manifiesto en las necrópolis celtibéricas. Junto a la novedosa incineración. la publica. la falta de señalización de las tumbas (Blas. muestran el valor de los ovicápridos sobre los bóvi- misma línea de lo documentado en la necrópolis de Sigüen- dos. etapa de mejor aprovechamiento cárnico (Arenas. 1997: 151). 1996: 83-86). 1997: 140. bellotas Los registros económicos del Tajo son. BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR otros se inhuman. recordando tación. que son fáciles de favorables en el área oriental. La diversificación parece la base de de estelas alineadas en calles. elementos materiales como los dientes de a un conjunto megalítico con varios menhires con decora- ción (Bueno et alii. luego las di- la necrópolis. Dos cuestiones que es interesante destacar en su con. y no va más res subsistenciales a los que habría que unir la sal (Muñoz allá de claros indicios de deforestación (Sanguino et alii. cuyos momentos avanzados. regatones cos. o El Altillo. con mediato de explotación. mucho más presentes en sus fases antiguas. que ciertamente choca con el inconveniente construcción. 1994). al menos en zona. que documentó Cerralbo en la autonomía económica de las comunidades del Bronce Luzaga. donde tenemos también muestras de recolección. en ajuares cuentan exclusivamente con cuchillos de hoja cur- procesos algo más intensivos que podrían incluir la rotación va. de esos repetidos niveles de incendio que afectan a vigas. generalizados en la mayor parte de los poblados exca- y espadas. 2001:51) los restos materiales que les acompañan. y Ortega. y única ventaja de la ubicación de poblados como Pico Bui- con las estelas. Ruiz et alii. Los restos faunísti- supone. 2002: 36). A ellos se unen análisis antracológicos. tre (Barroso. La aportación de los contextos funerarios nuevamente ción de restos estructurales de los últimos años. techumbres y postes. 2001: 51) contrastan. en la mayor parte de los casos. 2002: 102). 2001: 259-260). del grado de arrasamiento de los conjuntos y de la nula La abundante presencia de ruderales en el polen (Ma- conservación de la materia orgánica pero que. importante aprovechamiento de las tierras del entorno.

que. Es decir. quedando el típicos poblados de fondos Cogotas I (Fernández Posse. mayoritariamente de silos. Suelen ser tendentes a un aumento del mismo. Esa apertura se observa también en cuanto que se tra- se dispone de arcillas de buena calidad con la que realizar ta de comunidades abiertas. esta economía diversificada y au- tónoma sobre sus tierras parece. quedando la estabulación pequeñas comunidades que conviven con ella tomando de la entrada ligada a animales con crías. de ahí los teriales de este momento. y áreas de actividad. donde Cogotas I sue- como refugio nocturno e invernal. se le incluye dentro de una cabaña (Rojas et alii. 2007). almacén o áreas de estabulación. va en Dehesa de Ahín cuando se añade una cerca. nuevas tecnologías. 2007).Modelos de uso de espacio doméstico: a) partir de Valdés. aprovechándose afloramientos locales (Cerdeño taciones cuyo valor económico no sólo está en el propio y Juez. varias viviendas ha ayudado a determinar sus divisiones En el trabajo ya aludido usaba el título de “Otros Bron- internas y su funcionalidad.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Viviendas. sílex para la industria lítica. así como en el aprendizaje de restos de Las Camas o las escorias de Pico Buitre (Crespo. que garanti- Almacén zaría el mantenimiento de los que la habitan. previo a la desaparición plena de las gentes de los rior se distinguen áreas de cocina y descanso. mientras en el inte. una cuestión pre- determinar la verdadera entidad económica de sus agru. b) según Pope. V. sente en toda nuestra Prehistoria Reciente. o que forman parte de una misma unidad espacial. o a un activities trabajo y área inicialmente abierta dedicada a labores artesanales. además. 2002: 161. incluso en viviendas circulares. manera. se aña- den ahora estructuras cuyo uso va más allá de la vivienda LAS FECHAS. 2007: 105). diferentes actividades de trabajo que exigen de más espacio. Este se está trabajando en los poblados. menos colectiva Y RELATIVA de lo que lo era antes. permite tomar paciones. descanso Estabulación activities También de un cierto éxito económico podríamos calificar las frecuentes remodelaciones del espacio men- cionadas. man parte de un proceso de diversificación. o que si no lo es en gran Fig. le englobarse en Bronce Tardío. todo apunta zado para la estabulación de ganado. con ejemplos como el ya mencionado de Las flujos e intercambios externos. y distintos aspectos que se funden en las producciones ma- metal. y es que estos yacimientos que nos ocupan for- turas conocidas en el Tajo. permeables. en divisiones se plantean. En todo caso parece que esos almacenes nos permiten hablar de una producción excedentaria. y en buena parte su relevo. de ces f ínales” (Barroso. Su modélico análisis de sedimentos de vasculares. o dejar una siempre cómoda sucesión lineal entre las co- En este sentido es muy ilustrativo el ejemplo del castro munidades Cogotas I y aquellas que fabrican nuevos tipos de El Ceremeño. se ha abordado el Bronce 38 . es por un cierto conservadurismo y mesura de sus comunidades. Estas mismas 1988: 138-139). en su solar originario. Su pequeño vestíbulo fue utili. yacimientos de la prehistoria Reciente madrileña. y de los segundos. 2002: 131) ligado a este periodo de unos 50 m². tránsito. ofrecido por los las ocasiones desconocemos. El interés por sleeping/storage abarcar dentro de la construcción de vivienda. CRONOLOGÍA ABSOLUTA y el descanso. 2007: 221. contenedor sino en el contenido. fondo como despensa (Cerdeño. 5. La importante presencia de Cogotas I. El ejemplo de la vivienda E. 2008: 109).. se obser- Cocina. auténticas impor- 1992: 65). mientras en la periferia. que en la mayor parte de Al paisaje. podría ser extrapolable a varias de las estruc. 2002: 106). ha hecho dif ícil la observación de otras contextos ingleses (Pope. determinan espacios exentos subsidiarios. De los primeros proceden Camas (Agustí et alii. pero necesitamos un buen registro de los restos interiores de las construcciones para poder La falta de resueltas estratigraf ías. a numerosos in- la cerámica. a b aunque nos falta por comprobar si estas ampliaciones vie- nen acompañadas de un mayor número de estructuras.

o el margen de las muestras. en el área oriental. quizás fechan elementos cons- de la tipología tiene sus problemas. y los de la mencionada necrópolis de He- y ss. elementos y su proble. sar más los acontecimientos que se suceden. o los de la Beira Interior. 2008) o menor resolución (Agustí et alii. Agustí et alii. de for- mos las fechas radiocarbónicas de Pico Buitre. del Alto Ebro. Tanto Herrería. Ejemplos del Su. acrecentado en un marco geográfico central junto de fechas entre 1250-800 cal BC. están en Levante. presta a versiones diversas. Su descripción ha sido reste. (Fig. pueden relativizarse por tante uso de la madera. en comunidades que siguen incinerando a Meseta. Dos fechas del siglo XI cal BC obtenidas en El Aunque hoy tenemos más fechas. que determinará la frecuentación cuanto la interpretación de su contexto de procedencia se tanto de zonas bajas como altas para vivir. los mejores paralelos para los yacimientos que ahora grueso de fechas. 2005: 218) o dentro del Tajo. vienda de Las Camas. o los yacimientos Baioes-Santa Luzia en la Beira destacaremos su concreción de elementos característicos de Alta. que sus au. tructivos procedentes de viviendas anteriores y reutilizados ral de estas comunidades no tiene absoluto quórum. forman un con- Bronce Final. admitiendo cronologías co. Otros no encuentran tanto inconveniente en en falta en un marco amplio como el que hemos definido. Otra cosa diferente es. y sabemos que el uso Ceremeño y La Coronilla. siempre han estado sus muertos. como Peña Negra. incineración. y que se echa 2007a: 71). 1992: Los elementos materiales. 2007: 69). se han intentado muros y viviendas de piedra podrían haber borrado eviden- suplir por el uso de la TL. Los en cubiertas y vigas de sus fases de ocupación posteriores. han 65). tores llevaron sin problemas al siglo X a. termedios entre C-14 y TL que ajusten con el marco cro. Campos de Urnas o el marco meridional. en muchas ocasio- la zona. 2002: 133 et alii. 2002. (Crespo. completaban Cogotas I. 65). las influencias externas un elemento fundamental a la hora 2007: 79) según el peso que se dé a determinados elementos de identificar las comunidades del Bronce Final-Hierro de materiales. no sólo para sus viviendas. cias de un poblamiento anterior. en conjuntos (Misiego et alii. ha hecho de mayor (Cerdeño. Fuente Estaca. extrapolando para fechar. (Fig. pero hay que reconocer que am. 2008). junto a Pico Buitre un amplio cuadro del Bronce Final cuyo ra. seguramente con impor- bos. 7) mática desde diferentes contextos (Urbina et alii. 2007b). La tendencia normalmente era retrasar la fecha desde unidas a otra más de La Coronilla y de la Torre II.C. esas cronologías anteriores (Barroso. no tienen valor por sí mismos. Algunos autores son partidarios de valores in. tiene hoy nuevos datos de radiocarbono fuera sus conjuntos materiales. y cuya calibración obviamente envejece aún más. 2002). uno de los que mejor ca- alguno para dejar fuera el área del Tajo. Para ello será necesario contar con más fechas absolutas 2007. que nos permitan relacionar datos constructivos y elemen- Cuando abordamos hace años esta cuestión sólo tenía. en el Alto Ebro. como La Hoya. en especial la cerámica. Ya sido repetido objeto de estudio por cuanto se presentan en ese momento observábamos la existencia de valores se. pone de manifiesto el uso de necrópolis de obtenidas. y por lo tanto. en Portugal. que aunque muy discutidas. la Aquí los más relevantes son sin duda las fechas de la vi- mayor parte por cierto con la misma problemática comen. como El trasfondo de contactos y dinamismo propio del Pico Buitre. ma independiente. que se aborda con como es la Meseta. aunque cronología absoluta. mostran- el supuesto punto originario. en de- 39 . 2007: Al siglo VIII cal BC remiten las fechas de El Ceremeño. para ro. Cerdeño. nes madera de construcción sujeta a un largo uso. sino también para 2002: 165). y la falta de fechas C-14. nos ocupan. De esta mane. para el tránsito Bronce Final-Hierro (Blasco. 6) el comienzo de la cultura celtibérica. racterizan lo que “no es Cogotas I”. establecer una secuencia temporal que permita preci- del VIII a. Herrería III. con márgenes muy amplios. BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Final propio de cada zona sin tantas trabas. rrería (Cerdeño y Sagardoy. 2005: 402).C. La fecha obtenida en el madrileño yacimiento de Arro- En los últimos años han sido varias las fechas antiguas yo Butarque. tos materiales que.). entre el siglo XII-IX cal BC (Barroso. como se pone de manifiesto en las fechas de ahí (Barroso. como uno de los rasgos más novedosos y renovadores de mejantes en otras áreas peninsulares. y con importante influencia de Cogotas I (Abarque. o el propio Cortes de suficientemente abordada (Barroso. en Soto o en la Beira. dentro de ese grueso cronológi- nológico obtenido para Cogotas I. problemas de la curva de calibración del C-14 en estos Las fuertes nivelaciones necesarias en la construcción de momentos. sin encontrar motivo estas comunidades. se topaba con do el cohesionado poblamiento ya descrito en el área orien- algunas de las referencias más tardías de Cogotas I en la tal de la Meseta. 2002: 103). y Las Camas. por lo que sólo Navarra. y además aquí. en paralelo a las celtíberas. la situación tempo. entre los siglos XI y X cal BC (Agustí tada respecto a los patrones funerarios (Barroso.

no sea mayor. ce en poblados del Henares como Los Pinos. Palomar (Arenas. 6. a torno entre la cerámica a mano. con la referencia cronológica ya menciona- conjuntos vasculares. cercanos al 50% en algu- cerámica decorada significativa que existe en los diferentes nas viviendas. Su valor cronológico. o El Ceremeño (Cerdeño y Juez. finitiva una auténtica mixtura. 2007). y la importante presencia en la rativo de los conjuntos vasculares (Rojas et alii. probar. El hablar de pautas cuyo respaldo temporal habrá que com. y tiene una Todo indica que. o de tenemos varios casos. pues el porcentaje 40 . Hoy sabemos que y excisiones típicas de los conjuntos del Tajo medio. hasta que nuestro volumen de infor. 1989). Las acanaladas. Un cerámicas como las grafitadas. suelen ser un paso previo a la adopción de la 1995: 172-173) en los que las sucesivas remodelaciones de nueva tecnología. presivo de un proceso de transformación. y por lo tanto su porcentaje resulta ex- un mismo espacio no conllevan cambios materiales aprecia. en el caso de aquellos da. al respecto. Andrés et alii. lo que ambientes más influenciados por el Ebro. 2002: 77-78) con porcentajes muy variables. El torno apare- bles. buena documentación en el área oriental de la meseta en mación. 1995). Del mismo modo. o las incisiones ahora nos ocupa. por ejemplo Pico Buitre (Crespo. imitación. más allá de las vinculaciones ejemplo. se están fabricando en la Tajo (Barroso. lo tenemos en Dehesa de Ahín donde con el Ebro.. sólo podemos conjuntos como El Turmielo (Arenas y Martínez.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR Fig. es realmente impreciso.Otros contextos del Bronce Final peninsular mencionados en el texto. precisado por fechas. Piezas importadas. 2002b: se observa un progresivo empobrecimiento formal y deco- 137. pues se suceden en cortos espacios de tiempo. y el testimonio de su funcionalidad. En este último Una pauta a comprobar sería sin duda el porcentaje de tenemos los porcentajes más altos. Meseta de algunos tipos de fíbulas convierte a esta zona en Otra pauta más estaría en la presencia de piezas hechas tan posible receptora como productora. 1999).

También. que se consolidan con ritmos propios. 2005). Su presencia funcional en Alarilla. 2007: 231) lo sitúa en un momento paralelo te contar con nuevas analíticas pues la repetida presencia en los conjuntos madrileños. mostrando aquí su urbanísticas se relacionan con procesos socioeconómicos valor simbólico. la remontada de fechas de los últimos la relación importación/fabricación propia (Vilaça. tradicionalmente considerado tar. es tan inseguro como el de los restos materiales. en El Ceremeño y Herrería III. 41 . de parezcan mejores. 2007b: 125). siglo X cal BC. de este metal. se relacionan con la pieza encontrada junto a la tumba 32 Por mucho que las plantas rectangulares o la piedra nos de Arroyo Culebro (Pereira et alii. en forma de armas. con un ferentes tipos de estructuras constructivas tientan a ser escoplo. está llevando a revisar dío. Hoy tenemos fechas del contextos (Delibes et alii.. alertaba de esa cuestión. 2003: 164).Fechas de C-14 calibradas de los contextos Bronce Final – Hierro del Tajo Superior. en poblados y necrópolis de otros contextos Respecto al hierro. También desde el punto de vista cronológico los di- poral inseguro. ordenadas en una secuencia temporal que existe en otros 1986: 28). 2002: 82 y Su presencia en la necrópolis de Arroyo Butarque 106). sería interesan- (Blasco et alii. pues es mucho más numerosa su presen. interiores antiguos de la Península. que por si sólo. las diferentes consecuciones técnicas y nuevo. 1995). que en el poblado de ocupación del castro (Cerdeño y Sagardoy. como el torno. 7. BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR disminuye notablemente en la necrópolis paralela a la fase cia en el cementerio. Fig. Dado los recursos de hierro del Tajo. años convierte a este material en un elemento de uso tem. Sin embargo este campo. de la necrópolis de Palomar de Pintado. donde el registro es reducido (Cerdeño y Juez. junto a cerámica Cogotas I (Méndez y Velasco.

y sus com- de explotación directa y propia. La precoz incorporación de la Meseta. los restos materiales. pequeños graneros o despensas. ción que agrupan vivienda. según la terminología que se quiera adoptar. integrán. la incineración. también permiten dose como parte activa de los cambios. de contextos en formación. una población que.BRONCE FINAL – HIERRO EN EL TAJO SUPERIOR VIDA Y MUERTE DE LAS COMUNIDADES pequeño núcleo básico de explotación rural. aunque tendrían sentido delimitando ya los solares perecer. Tenemos pautas que muestran cambios en ese conso. 2007a: 65). la estabilidad tantas veces aludida. relacionadas con la fabricación de guo. de las futuras Carpetania y Celtiberia. en toda una dispersa red de intercambios e in- ocasiones de sólo madera y barro. lejos de das y. auténticas unidades independientes de producción y consumo destacando la importancia del grupo familiar Los cambios. Muchos de estos aspectos recuerdan el modelo esta- lidado paisaje que arraiga en la Meseta al menos desde el blecido para las comunidades campesinas del noroeste Neolítico. zar las comunidades del Bronce Final–Hierro. es mente opuestos a parámetros estrictamente lineales. sin ser súbitos. invita a no olvidar el protagonismo activo de sus dadero cambio de estas comunidades. las que suponen el ver. e incluso debemos ver aquellos. Sin embargo. los muros/murallas están presentes quilación se tratara. almacén y áreas de trabajo. una valoración global como la que se recoge. pueden segmentarse o con- rece aún de verdaderos elementos de cohesión y trabajo gregarse de distinta manera. del 1250- cerámica y metal. El temprano ción distinta de un entorno que conocen bien. si solos. verdadera. con una apropia. es algo que aún nos queda por tienen materias primas para la producción. así como un entorno de buenas tierras 800 cal BC. y reside sin duda en los cambios Los materiales. pero no sustituirse totalmente como si de una ani. con buenos datos socioeconómicos. no son la mejor base para definir una etapa. Se ne- por dependencias de almacén más individualizados a ni. sino embargo. siendo el vel de silos. e incluso recibir algún aporte colectivo. igual que los modos constructivos por socioeconómicos que conlleva este poblamiento disperso. como muestran Inicialmente. de fondo que estructural. C-14 definitivo para que hoy. bruscos. portamientos regionales. Es decir. así la economía de Cogotas I aunque la base sigue siendo igual de sencilla y diversificada. podamos hablar al dades residenciales. decir. 1999: 170). no tienen que (Fernández Posse y Sánchez Palencia. los cambios deberán ser analizados conocer que el aspecto de muchas de ellas podría verse con más allá de los influjos o los intercambios que muestran los los mismos criterios de temporalidad que tradicionalmen. o prácticas co- único referente espacial de una agregación social que ca- munes en comunidades que. que es precisamente tierras bajas del río. y espacios o estancias que aseguran menos de un Bronce Final meseteño o de un Hierro Anti- actividades artesanales. comunidades. es más allá de sus paralelos. con el Tajo medio. externo como se ha sugerido en el Alto Tajo (Arenas. Esto ayuda a urbanismo de tierras celtíberas se augura más lento en las comprender mejor el fin de Cogotas I. Aún está por con- que concentra el entorno de Madrid durante la Prehistoria firmar si estas diferencias son más aparentes que profun- Reciente (Blasco. quizás en zonas no urbanizables que Las novedades afectan fundamentalmente al plano fu- nerario. comunidades surgidas de su fragmentación. Como hemos visto. ni convulsos (Blasco. porque hay que re. se articula y comporta de distinta forma. mientras los aspectos tradiciona. más La diferencia. convivencias. más allá de endebles empalizadas. Contrasta. fluencias. que las construcciones son el que suponen solapamientos. siendo visible un paulatino proceso de cohesión de las muchos de las influencias y aperturas que van a caracteri. Las excavaciones de los últimos años en el Alto Tajo. Se modifica MESETEÑAS DEL I MILENIO A. de contextos del Bronce Final. describen un determinar en toda su secuencia. 42 . donde Cogotas I arraiga con más fuer- en su desenlace cuando se muestra menos impermeable a za. pero las novedades se perfilan por el momento cuyas construcciones se definen como unidades de ocupa- con pulsos muy distintos a lo largo del Tajo. y mu- La progresiva sustitución de áreas de almacenaje comunal cho menos para delimitar sus tramos temporales. te se vienen usando en los poblados de fondos de cabaña. 1998). cesita una información conjunta y bien fechada. han sido las más excavadas. en muchas las fechas. registros vasculares. 2007a: 72). por novedosos que sean. y son una de las diferencias que se pueden están dejando claro el importante volumen de población establecer entre ambos tramos del río. Los ritmos a los que se afianza.C. del mismo modo que es evi- les proliferan en otros planos de la vida doméstica de los dente que son aún pocas las actuaciones en poblados de poblados madrileños lo que arroja un balance muy propio tierras bajas del área oriental. sin duda. sigue quedando abierta la posibilidad de núcleos de mayor entidad en Madrid. de las que también se ob. no son tanto las viviendas. ligados a uni.

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LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Mª Concepción Blasco Jorge Chamón Joaquín Barrio .

is made by hand. which united to the characteristics of the metallix deposits takes their chronology to the s. KEYS WORDS: First Iron Age. All the ceramic material.blasco@uam. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 15-04-2009 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 LAS PRIMERAS NECROPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID LATE BRONZE AGE . a través de dos necrópolis localizadas en el curso bajo del valle del Manzanares. como la tipología de los conjuntos vasculares y las características de los ajuares metálicos nos llevan a considerar que la implantación de los nuevos ritos funerarios en territorios del centro peninsular no son ajenos a la existencia de relaciones con las tierras meridionales peninsulares afectadas por influjos orientalizantes.C. en la Región de Madrid. C. Low Manzanares. realizados a torno. .IRON AGE IN TAGUS Mª Concepción Blasco Jorge Chamón Joaquín Barrio Dep. with exception of one of the ballot boxes. and connect this cementeries with an orientalizante atmosphere and and warn of the influence that those circles could have in the introduction of the rites of cremation in these areas of the peninsular center. de Prehistoria y Arqueología Universidad Autónoma de Madrid concepcion. La presencia en uno de estos cementerios de uno de los ejemplares cerámicos. cementeries.es PALABRAS CLAVE: I Edad del Hierro. más antiguos de la región. ABSTRACT: In this work presents two cremation cementeries of the first Iron Age in the river basin of thel Low Manzanares. RESUMEN: En este artículo se estudia la aparición del ritual de incineración en torno al segundo cuarto del primer milenio a.C. ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 05-04-2009 EL PRIMER MILENIO A. valle del Manzanares. VI B. necrópolis.

las excavaciones de los cementerios toledanos de Palomar . alii. nera muy directa con la introducción de la incineración Algo más raros son los hallazgos de miembros aislados en en la zona una práctica que. mo. milenio desconocemos casi todo con lo relacionado con localizados en silos integrados en espacios domésticos los ritos de la muerte cuya revitalización se asocia de ma- asociados a desechos de fauna y cerámicas amortizadas. el panorama cambia radicalmente con la in- y Méndez. hesa (Macarro. 1992). 60-63) o la Fábrica de Ladrillos (Blasco et mento al que no podemos asignar ningún enterramiento. 2006-2007. den- poco habituales a lo largo de toda la Prehistoria y en espe. se produce ya conexiones anatómicas como el de una mano recuperada dentro del I milenio a. (VVAA. 2000. durante el último cuarto del segundo milenio. LAS PRIMERAS NECROPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Mª Concepción Blasco Jorge Chamón Joaquín Barrio Por los datos disponibles. 1991).C. De manera que a lo pese a que no faltan algunas excepciones en otras regio. contamos con registros relacionados con los enterramien- libes. en el caso del cuerpo desmembrado localizado en uno de los esta región del interior peninsular. En contrapartida contamos con la presencia tos normalizados. pues desde el último tercio del segundo de restos humanos. para encontrar las últimas inhumaciones en apenas contábamos con datos para trazar una aproxima- completa conexión anatómica hay que retrotraerse a me. tro de “silos” distribuidos en el interior de los poblados. las manifestaciones funera. empezamos a conocer silos de Caserío de Perales (Blasco et alii. 2007. a veces en forma de huesos aislados. 1978). siguiendo la tradición de los grupos del Bronce Antiguo. en el yacimiento del Arenero de Soto (Martínez Navarrete En efecto. 1983) o incluso restos más completos como es troducción de los ritos incineradores una práctica que. 1991). sin embargo diados del II milenio. pues todo parece indicar en general. ya que hace sólo 15 años Así pues. cial durante el segundo milenio. 89-128). rias normalizadas en la región de Madrid debieron de ser se practican inhumaciones individuales o en pareja. la pista de motos de Pinto nitud. como veremos. 58-64) entre otros. La De- vencionales que culmina en el Horizonte Cogotas I de ple. largo de casi cinco centurias se podría decir que apenas nes geográficas como es el caso del Valle del Duero (De. mejor desde hace una década. al Horizonte Protocogotas en el que. ción a este fenómeno (Blasco y Barrio. tos como Caserío de Perales (Blasco et alii. en número reducido y progresivamente cada que a partir del Horizonte campaniforme se produce un vez más raras de las que tenemos constancia en yacimien- proceso de enrarecimiento de los rituales funerarios con.

2007) y la dos hasta hace poco tiempo se reducían a la existencia de localización y recuperación de parte de dos necrópolis una serie de materiales. 1987.LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 1. Madrid) (según VVAA. Urna realizada a mano y cazuela torneada procedentes de una tumba de incineración junto materiales de otros contextos recogidos en las proximi- dades. que su inicio podía haberse producido en torno a los siglos 50 . obtenidos por hallazgos casuales procedentes de la activi- mente próximas entre sí. es decir a la segunda Edad del Hierro aunque intuíamos de estas necrópolis en el Valle del Tajo. miten contar hoy con datos más esclarecedores y. madrileñas en el entorno del bajo Manzanares y relativa. entre otros hallazgos. casi exclusivamente cerámicos. 2004). sobre la mayoría de ellos pertenecientes ya a los siglos IV-III a. 115). acercarnos a las características. de Pintado (Ruiz Taboada et alii. nos per. génesis y evolución C. dad de extracción de áridos o por la acción de los furtivos. los datos conoci- (Urbina y Urquijo. todo. entre ellos un brazalete áureo: La Torrecilla (Getafe.. Cerro Colorado Ciñéndonos al territorio madrileño. 2007) o El Vado (Martín.

80 milímetros de altura y cuya base presenta improntas ciones en las necrópolis de Arroyo Culebro (Penedo el al. pese a no existir todavía datos contundentes rojizo contrasta con las tonalidades oscuras de las produc- para poder avalarlo. todo ello hecho a mano. como La contenían restos de cremación pero desconocemos si per- Torrecilla. hoy podemos decir que se confirma plenamente la im. zona. 1978). Del conjunto destacamos la cazuela torneada sin de- rrados muy coherentes coración con una morfología bastante próxima a produc- De La Torrecilla conocemos únicamente una urna de ciones locales a mano del Bronce Final y muy diferente tendencia troncocónica con decoración de mamelones y a las cerámicas a torno carpetanas la cual nos plantea la 5 pequeños vasitos de ofrenda. entregó un brazalete áureo que definitivamente no está en plantación de los ritos de incineración en un momento del relación directa con la incineración despejándose así los Hierro Antiguo que. Es. donde se han podido documentar contextos tumbales ce. quizás pueda elevarse hasta el siglo problemas que la posible sincronía de tal adscripción po- VIII a. negro al interior. gunos ajuares de elementos enmarcados en este horizonte De los pocos datos disponibles se deduce que la urna temporal. Desconocemos si también perte- Sin embargo. 2007) que. Situación de las tres necrópolis del Hierro I localizadas en la Cuenca Baja del Manzanares. 51 . Este conjunto apareció en un punto cercano al que te. de cestería muy evidentes. nece al mismo lote una cazuelita de paredes muy finas con tión de tiempo que tal hecho se debiera más a una falta de mamelón perforado que figura como procedente de esta investigación que a una ausencia de registro. de color rojo al exterior y como las urnas de la Torrecilla (Priego y Quero. Lo cierto es Fig 2. C. o inicios del VII a juzgar por la presencia en al. como en tantos otros aspectos.. a los cuales vienen a sumarse los indicios que se encontraba sobre una costra de tierra endurecida de aportaban algunos hallazgos iniciales descontextualizados unos 10 milímetros de grosor. que posee un pequeño reborde de unos tos datos más definitivos se han obtenido tras las interven. era cues. Tanto la urna como la cazuela 2001) y Arroyo Butarque (Blasco el al. Efectivamen. dían generar. C. ciones a mano (Figura 1). se encuentra en la cuenca baja del Manzanares tenecieron a más de una incineración. duda de si estamos ante un ejemplar importado o ante una además de una cazuela realizada a torno y cuyo color claro de las primeras producciones locales a torno. LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID VII a VI a.

posibles señalizaciones de las tumbas y. para la necrópolis de Les Moreres de Crevillente (Alican. La necrópolis de Arroyo Culebro fue excavada por la te). según Penedo et alii. 2002. especialmente. en algunos ajuares. 2002. donde los ejemplares representativos de esta morfo. La mayoría de estas urnas acogen los restos de Culebro. logía se asocian a recipientes torneados de importación autor también de su publicación (Penedo et alii. como las urnas “Cruz del Negro” (González Prats. pasta de aspecto similar al único recipiente a torno de la en la Cuenca baja del Manzanares a orillas de dos de los necrópolis del Arroyo Butarque. como la Torrecilla. en el mismo fondo del valle a solo unos 150 me- cremaciones infantiles y algunas presentan en su base cla. arroyos tributarios más importantes de su margen derecha También es interesante la urna piriforme hecha a mano que distan entre sí y a La Torrecilla algo más de 15 kilóme- que se enmarca dentro de la tipología T2 de Gonzáles Prats tros (Figura 2 ). la incineración de La Torrecilla. existieron túmulos sellando algunas de ellas. 91 y 104) si pudo tener un hábitat cercano pues. 2001a). 2001. de cerámicas se encontraban muy afectados por las labores agrícolas torneadas de importación y f íbulas de doble resorte. bajo la dirección de Eduardo Penedo. Planimetría de la Necrópolis de Arroyo Culebro. Se encuentra situada en la margen meridional del arroyo 236-246). necrópolis. 52. 400-401) y co. 2001b. ninguno parece ser sincrónico al cementerio (Penedo. 47). incluida la entre el 750 y el 625 (González Prats. Se lo que impidió documentar el primitivo paisaje con las trata de un horizonte que entendemos podría correspon. sobre todo. como veremos. cumentado en las proximidades restos de varios asenta- recida sobre la que estaban depositados los materiales de mientos. enmarca en un Bronce Final/Hierro I con una cronología Desgraciadamente todos estos yacimientos. uno de ellos perteneciente a la Edad del Hierro. et La fase Les Moreres II en la que aparecen estas urnas se alii. Fig 3. aunque se han do- similares a las que se observan en la costra de tierra endu. 52 . Desconocemos ras improntas de cestería (González Prats. en el momento de su localización y excavación rresponde a la presencia. tros del cauce (Penedo et al. esta mala conservación ha afectado también al contenido cavadas parcialmente en fechas recientes: las de Arroyo y a la interpretación del significado de algunas de las fosas. tiene una tipología y. pues incluso Muchos más datos nos ofrecen las dos necrópolis ex. 2002. 2001b). una Culebro y Arroyo Butarque. situadas.LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID que.53. empresa ARTRA SL. si der perfectamente a esta tumba.

53 . LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 4. Foto aérea de la Necróplis de Arroyo Culebro (Según Penedo et alii. 46 ). 2001.

LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 5. Fig 6. a) urna. 70). Tipología de as urnas de la necrópolis de Arroyo Culebro (a partir de Penedo et alii. 2001). b) cazuela de ofrenda (Según Penedo et alii. Tumba de la Necrópolis de Arroyo Culebro. 54 . 2001.

En las tumbas que había también algo de metal. 2001. únicamente cuando el número singulares: las correspondientes a los números: 9. Entre 36) contenían únicamente las urnas con las cenizas. 261). algunas ellas f íbulas de doble resorte y unas pinzas. Así mismo se identificaron otros contextos. Otra pieza destacable es el fragmento de otro cual pudo ser la extensión total del yacimiento y. 2001. 55 . Sólo sabemos en la tumba 7. entre estas últimas destacan 3 por ajuares metálicos éstos se encontraba en el interior de las su abundancia o presencia de elementos metálicos más correspondientes urnas. Tipología de los vasos de ofrenda de los ajuares de a tumbas de la necrópolis de Arroyo Culebro (a partir de Penedo et alii. en consecuencia. se dice que tres de las tumbas (nº 1. al parecer de tres garfios. según el plano completo y. es de 32 las cuales se agrupan hay una mención a la tumba 13.b). mucho broche de cinturón. [y] En el interior de la urna destaca un en urna” (Penedo et al. 2001). 23 y algunos de los cuales podrían ser restos de ustrina. las urnas. Además. una anilla y restos de una pieza gunos aspectos interesantes de los personajes enterrados. pero rara vez constituían verdaderas tapaderas Como información complementaria podemos añadir que cerraran totalmente su boca. se depositaron fuera (Gómez y Martin. 51). 2001. pero no se menciona recipiente con pie de copa” (Gómez y Martin. únicamente de la urna que 23 de las 32 tumbas exhumadas contenían algún 32 se dice que había “piedras y fragmentos de cerámica tipo de material cerámico como ajuar y de ellas 10 tenían externos que tapaban la boca”. el res- todas las incineraciones destaca la existencia de una to de los enterramientos contenían recipientes de acom- inhumación infantil localizada en la fosa 4 (Gómez y pañamiento colocados indistintamente dentro o fuera de Martín. no tenemos noticia de de hierro. LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 7. Pero el catálogo gráfico que se ofrece no es que el total de las tumbas excavadas. localizado menos. 17 con 4 brazaletes. un broche de cinturón de un garfio y sin escotadura y una Desgraciadamente nos faltan datos para conocer al- anilla y 32 con 23 brazaletes. con dos de piezas era importante (tumbas nº 17 y 32). 263). depositados en el suelo con “compuesto por un pequeño cuenco invertido depositado un recipiente invertido a modo de tapadera o depositados al lado de la urna. del número de tumbas que acogía. y de la que se dice que ofreció un ajuar en el suelo sin ajuar asociado. traban los ajuares. dado el tipo de actuación. 2001. el estudio definitivo ya que (Figuras 3 y 4) que se aporta. de la que no se presenta en tres tipos: con los restos “Depositados directamente material gráfico. 259). el porcentaje de cada una de estas tres modalidades de Con respecto a las circunstancias en las que se encon- depósitos.

LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 8. Objetos de bonce procedentes de los ajuares de diversas tumbas de Arroyo Culebro (a partir de Penedo et alii. 56 . 2001).

Fotograf ía de algunos de los ajuares metálicos más significativos de la necrópolis de Arroyo Culebro (a partir de Penedo et alii. riqueza. Respecto al rango clusiones. p. LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 9. 259). podrían inferirse algunas conclusiones a partir de Todas las urnas contenedoras de las cremaciones (Fi- la presencia o ausencia de ajuar y de su mayor o menor gura 5) están realizadas a mano y presentan morfologías 57 . nota 7. pero estimamos que ciones poco precisas como: “según muestra el análisis de los datos no son del todo precisos y además el número de los restos óseos. 2001). existen individuos ancianos e infantiles” tumbas exhumadas resulta insuficiente para obtener con- (Gómez y Martín. 2001. social. cuando éste está presente. tales como sexo o edad pues tan solo contamos con men.

los enterramientos números 1. tumba 123. La mayoría de ellos son adornos persona- ninguna de las tumbas contiene más de tres recipientes y. 2002. Hierro Antiguo. por su número -al menos nes corresponden a cuencos y platos de pequeño tamaño 34. Piezas de esta morfología (tazas carena- trase asociadas a contenedores torneados de importación. das tipo B1) están presentes en los ajuares de algunas de si bien en un caso. que ostenta una decoración de mamelones perforados. 58 . entre fig 181) o como tapaderas de distintos tipos de urnas. con un perfil de carena bastante acusada en la que se ha mo a alguno de los ejemplares del tipo T1A de Crevillente colocado un mamelón de perforación horizontal. representativo de la fase más superficie muy bruñida de color gris que. 228-230). 2008. sección cuadrada Fig 10. a excepción de un fragmento de objeto no identificable como ya se ha apuntado. les. de los cuchillos de hierro.. almagra muy intenso. y. en su mayoría. 2002. 238. troncocónica de paredes muy abiertas con acabados de cripción al Hierro antiguo. al igual que su antigua de esta necrópolis que su excavador adscribe al tipología. Restos óseos recuperados en el interior de la urna de la tumba VIII de la necrópolis de Arroyo Butarque. ostentan una morfología las de tendencia bicónica que revelan una inequívoca ads. nos remite a las producciones más clásicas del Bronce Final II (900-750 AC) (Moreres I) por no encon. se le asigna a una Los elementos metálicos (Figura 8 y 9) resultan también cronología entre mediados del s. presenta (González Prats. En general estas donacio. 237). utilizadas indistinta- también está presente en una de las tumbas con urnas del mente como urnas (Tipo IB) (González Prats. en general con la fase III de las necrópolis del sureste Con respecto a las ofrendas cerámicas cabe señalar que (Lorrio 2008). Destacan.los brazaletes de extremos abiertos. el resto están 23 y 36 no entregaron ninguno. que. tipo T2 de la fase Moreres II y que por la presencia. otros rasgos. C. posee un perfil carenado muy próxi. VIII y el primer tercio del muy coherentes con el referido horizonte de Les Moreres siglo VII a. cepillados o a la almagra y frecuentemente con de la tumba 32 (Figura 6a).LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID bastante variadas siendo particularmente significativas (Figura 7). de hierro presente en la singular tumba 32. Especial interés ofrece la urna bruñidos. realizados en bronce. un objeto que ellas en la ya citada de Les Moreres. Entre todos los ejemplares resulta doble línea quebrada bruñida además de un acabado a la muy significativa la cazuelita de la tumba 32 (Figura 6b). uno de estos recipientes se las necrópolis del sureste (Lorrio. entre vincula a un ajuar con cuchillo de hierro.

LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 11. Tipología de las urnas de la necrópolis de Arroyo Butarque. 59 .

circunstancia que se detecta. de broche de cinturón. tal como se reconoce en Arroyo 2001. por lo que no podemos identi- los que se dice se encontraron en dos de las tumbas: en la ficar con un mínimo de seguridad el asentamiento o asenta- fosa 4 perteneciente a la ya mencionada inhumación in- mientos que pudieron utilizar el cementerio. pero hay también dos anillas o +7 metros y no en el lecho de inundación. donde No menos interés ofrece la necrópolis del Arroyo Bu. Sin embargo. en esta Culebro. de una utilización relativamente corta. al parecer situada en las laderas del Cerro de la un elenco que encontramos en muchas de las necrópolis Gavia con cronología algo posterior (Blasco y Barrio. ¿Estamos ante un tipo de ofrenda que. directamente en el suelo. como del Hierro II. Butarque una de las urnas funerarias está confeccionada cabar de los trabajos de campo (Miranda y Pineda. C. entre otros tipologías de las cerámicas y los metales. 1992: del territorio carpetano pero también están presentes en 285-287 y 306-312). la fuerte modificación cronología de algunas de las tumbas al s. VII a. 264). impide obtener un panorama aproximado de las pautas de Por último. dos f íbulas de doble resorte. trina u otro tipo de evidencias. y que encuentra estrechos ca a unos 100 metros del cauce del arroyo en una situación paralelos en ejemplares no torneados. en este caso las En la memoria de la intervención se menciona que se porciones óseas animales se encontraban sobre dos platos excavaron 8 tumbas y 2 hoyos los cuales posiblemente co- y una cazuela introducidos en la urna y colocados sobre rresponden también a otras tantas tumbas de la modali- los restos de la cremación.. distribución de las tumbas y de la posible existencia de us- gistros más puntuales. aunque situado en la orilla opuesta de f íbula de doble resorte de la tumba 17 podrían llevar la del Arroyo Butarque. restos de espiras posiblemente de topográficamente aunque en el entorno se han producido otros imperdibles de similar morfología. C. VIII a. el más completo de un solo gar. en concreto se conocen materiales procedentes de una ne- fio sin escotaduras y unas pinzas de depilar. VII a. una de ellas de puente poco ha sido posible localizar un asentamiento vinculado ligeramente acintado. si bien nos inclinamos a rio es el de Las Camas (Urbina et alii. C. Se ubi. C. si bien la presencia del hierro nos inclina a llevarlas no menterio y si existió o no algún tipo de señalización.LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID o circular y sin decoración. a todas luces. de relaciones entre los diferentes hallazgos y concretamente entre estos dos yacimientos.. no se puede asegurar que el cemen. El resto de las urnas bastante similar a la descrita para el cementerio de Arroyo cinerarias están hechas a mano y muestran perfiles bicóni- Culebro. 2007). muy parcial e tenidas que han dado una edad de 2750 + 275 BP. por la rotura de la mayor parte de las urnas a la tumbas exhumadas de este cementerio nos llevan a un marco altura del cuello. una cronología que resulta Por otra parte. la escasa superficie de intervención en algo más baja que el margen de las dos dataciones de TL ob- la excavación realizada resulta. A diferencia de la necrópolis de Arroyo Culebro. de la Torrecilla a Culebro de la que distan entre sí unos 15 kilómetros. si bien en este caso se asienta sobre la terraza de cos o de tendencia globular u ovoide (Figura 11). fantil y en el interior de la urna de la tumba nº 2. Este problema no permite hacer una in- temporal que podría elevarse a partir de mediados del s. Se trata de crópolis. corres- pondiente también a un individuo infantil. en la de Arroyo tarque. En este yacimiento también existen graves pro- necrópolis se entrega solo a los niños? blemas para identificar algunas de las estructuras por la deficiente conservación del yacimiento al estar muy altera- Teniendo en cuenta los paralelos aducidos y las propias da su superficie. a falta de datos estratigráficos y de otros re.. toda la cerámica está realizada a mano. la mayoría de las indicios. VIII terpretación de cómo pudo ser el aspecto externo del ce- a. antrópica de la zona hace muy difícil establecer supuestas El tercer tipo de ofrendas son los restos faunísticos. a pesar de que la información que hemos podido re. la que hemos hecho mención. En este caso tam- aros. más allá de inicios del s. 1998) es a torno y presenta una morfología y una textura bastante todavía más escasa que la proporcionada por la de Arroyo similar a la cazuela. to más próximo con materiales claramente compatibles cro- diodía peninsular donde estos objetos han sido datados a nológicamente con los que ha proporcionado este cemente- partir de inicios del s. también torneada. En ambos casos se habla de que dad de depósito de los restos de la incineración colocados pertenecen a “pequeños rumiantes” (Gómez y Martín. algunos 60 . Lo que sí podemos deducir a terio haya tenido un uso prolongado y aunque tampoco la vista de los restos óseos conservados (Figura 10) es que la hay argumentos para descartarlo parece que estamos ante cremación fue bastante parcial ya que se conservan algunas un conjunto bastante homogéneo que podría ser indicio porciones esqueléticas relativamente grandes. Pero conviene indicar que el yacimien- prácticamente todas las necrópolis orientalizadas del me. dos fragmentos bastantes hallazgos tanto del Hierro I. distante poco pensar que detalles como el puente acintado del ejemplar más de un kilómetro.

LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Fig 12. Tipología de los vasos de ofrenda de la necrópolis de Arroyo Butarque. 61 .

aunque hay restos de alguno más. A todo ello se suma un fragmento de un posible espetón o asador de bronce perteneciente a una parte del vástago cuya tipología no es posible identificar (Almagro 1974 y Fernández Gómez. b) Fragmento de vástago de un espetón. 243). si bien en este caso están elaborados a mano y presentan superficie de color muy desigual. (Arruda. A todo ello se suma un fragmento también de bronce de un posible espetón (Figura 13b) y un cuchillo de hierro de hoja ligeramente curva (Figura 16 ). al Bronce Antiguo (Silva. umbilicados o incluso de pie anular.. por tanto. castaños o grises que son consecuencia de su cocción en hornos de tiro muy irregular. están realizados a mano y presentan perfiles bastante homogéneos. Fig 15. en especial. C. en el entorno de Alcocer do Sal donde apare- cen asociados a f íbulas de doble resorte y tipo acebuchal. VI a. la única que está rea- lizada a torno. de las que solo contamos con un ejemplar completo. únicamente las bases presen- tan mayores variantes al desarrollar fondos convexos. coord. Brazaletes procedentes de los ajuares de las tumbas III y VII de la Entre todos las tumbas recuperadas destaca la número necrópolis de Arroyo Butarque con detalle de la decoración.. VIII a. y particularmente por la presencia de un interesante torques (Figura 13a) de bronce plomado con colgantes amorcillados que tiene estrechos paralelos con los recuperados en otras necrópolis del oeste peninsular y. seguidos de las f íbulas de doble resorte (Figura 14).C. (Lorrio. 62 . Este contexto nos indica que nos encontramos ante la de ellos bastante próximos a los de Arroyo Culebro. Los ajuares metálicos de bronce corresponden mayo- ritariamente a objetos de adorno personal (Figuras 13 a 15) y vuelven a estar dominados numéricamente por los brazaletes de extremos abiertos y junco liso de sección circular o cuadrangular o acintado con pequeñas moldu- ras y extremos piriformes abultados (Figura 15).LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID I por la factura de su urna cineraria.. 32-33). 1999-2000. 1982 y 1992/93) y. Igualmente todos los platos utilizados como tapaderas u ofrenda. con cuerpo en forma de casquete y labio plano bastante volado. I. Materiales de bronce procedentes del ajuar de la tumba I de la necrópolis de Arroyo Butarque. algunos se llevan incluso amorcillados. aunque la mayoría de Fig 13. 1995. Estos platos o cuencos de labio plano y amplio en forma de ala recuerdan a morfologías propias de producciones a torno con super- ficies de barniz rojo que comienzan a estar presentes en las necrópolis del sureste a mediados del s. asignar su adscripción temporal. 77-78). 2008. ánforas fenicias o escarabeos entre otros materiales de im- portación. unos contextos que se fechan entre mediados del siglo VII y la mitad del s. pla- nos. La excepción la constituyen algunas cazuelitas de paredes más finas y per- fil en S bastante pronunciado pero sin carena y un ejem- plar de tendencia troncocónica (Figura 12). a) Torques con detalle de los colgantes ellos se adscriben al Bronce Final.

las necrópolis de Arroyo Culebro y de Arro- yo Butarque recientemente incorporadas a la bibliograf ía científica presentan. particularmente los metales. Se trata de Prats. de la tumba V de Arroyo Butarque. yo Butarque es un contenedor reaprovechado pues la boca varios investigadores (Almagro et alii. et. 2002) o Portugal y. entre los objetos de metal. a juzgar por la presencia del ejemplar torneado y por el torques con colgantes amorci- llados.. C. la morfología de los platos de casquete esférico tumba de un personaje de alto status.. teniendo en cuenta que desde hace ya años.. pensamos que el contenedor torneado. a apuntar que unos recipientes cuya factura se aleja claramente de los la causa fundamental de la definitiva implantación de los ejemplares carpetanos. posiblemente proce.C. nos llevan a similar horizonte cronológico. de momento. En suma. 2008 y González antigua. en consecuencia. 1981). la presencia en Arroyo Butarque de un ejemplar cerámico torneado. convirtiéndose. así como la presencia casi exclusiva. dos a unas élites cuyos atrezos y costumbres se encuentran fuertemente influenciadas por modas arraigadas en círcu. bastante anterior a su uso como urna cineraria. como ya se ha apuntado. el resto de las piezas son relativamente abundantes en los ajuares de los cementerios peninsulares pertenecientes al mismo marco temporal que. de elementos de adorno con la signi- Por otra parte. Blasco se encuentra rota pero con los planos de fractura muy des. podría aproximar la cronología a cementerios de ambiente orientalizante de la Baja Anda- de ambos cementerios. salvo el torques y el posible asador que sí podemos calificarlos como objetos singulares.C. materiales domésticos.) habíamos llamado que la atención sobre el compo- gastados indicando que su rotura es producto de un viejo nente orientalizante de algunos aspectos de los equipos accidente. al. procedente del ajuar dad el diferente grado de riqueza/singularidad de las dis.. sobre todo de las sociedades orientalizadas con los indígenas del cen- teniendo en cuenta que el ejemplar de la tumba I de Arro. y metalúrgicas. ficativa ausencia de armas. quizás el VII.C. en torno al siglo VI. sin embargo IV y VIII de la necrópolis de Arroyo Butarque. el Sureste (Lorrio. Fig 16. LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID tintas tumbas. Cuchillo de hierro y detalle de los remaches. 64-65). pensamos que las tipologías cerámicas los orientalizados (Lucas et alii. López et. en los yacimientos madrileños con la cerámica a torno más lucía (Aubet. al. al que se le entregan objetos ajenos a dor y del torques con colgantes amorcillados nos permite esta área: una urna hecha a torno cuya cronología es ante- sospechar que esta necrópolis podría corresponder a un rior a la introducción de esta tecnología en estas tierras del horizonte cronológico ya dentro del siglo VII a. Fíbulas de doble resorte procedentes de los ajuares de las tumbas se sitúa en la primera mitad del siglo VIII a. nos invitan a dirigir la mirada similar al de la Torrecilla. figura 188) que Fig 14. Una vez más estos objetos metálicos son los que marcan con más clari. y dos objetos broncíneos: un torques y un asador no descartamos que el inicio de la necrópolis de Arroyo de clara procedencia occidental y generalmente vincula- Culebro pudiera ser ligeramente anterior. Los materiales del resto de las tumbas de Arroyo Bu- tarque. muchos ele- mentos comunes con los ajuares de la denominada fase III de las necrópolis del sureste (Lorrio. habría que llevarlo al siglo VII a. pero interior. tro peninsular. a. Así mismo el único objeto de hierro: un cuchillo de hoja ligeramente acodada recuperado en la tumba V es un elemento frecuente en las tumbas antiguas de la Meseta y su asociación con los mencionados objetos broncíneos de adorno es un hecho reiterado. con labio plano de ala y la presencia del fragmento de asa- dente de otra zona. 63 . pero. es el caso de las f íbulas o los bra- zaletes de sección cuadrada presentes en los ajuares de las tumbas IV y VIII. por lo que nos plantean la duda de ritos incineradores en esta zona podría ser la interacción si podemos estar ante unas piezas importadas. 2008. Por otra parte. máxime si tenemos en cuenta su asociación a una urna torneada. 2006.

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5 cuatro colgantes amorcillados muy similares entre sí. Varilla. 508). teniendo 3. los valores esperados para los objetos de Bronce Final – teniendo unos valores de 5% de estaño y 5. . Sobre los análisis relacionados con espetones nos contenido en plomo distingue este objeto de otros bronces del remitimos al trabajo Lucas Pellicer et alii. El alto hierro I1. Se trata de un fragmento de varilla maciza de un espetón de bronce levemente doblada.64% Sn y 0. 1) mayoría de los espetones estudiados en el área meseteña son de hierro. MADRID) SEPULTURA I. Fig 2.8 % Pb. ESTUDIO ARQUEOMETALÚRGICO DE OBJETOS DE BRONCE CORRESPONDIENTES A LA NECRÓPOLIS DE ARROYO BUTARQUE (VILLAVERDE BAJO. un bronce con 15. 2088. De una forma más minoritaria entre los ejemplares estudiados del área de Molina de Aragón hay dos ejemplares de bronce. Los valores de este objeto están dentro de composición del collar es un bronce ternario de plomo. encontrándose algunos ejemplares de cobre puro. Fig 1 Colgante amorcillado.33 %Pb uno y 1. 2004 donde se bronce final y Hierro I de la Península.5 % de plomo.93 % Sn el otro. Este mismo objeto fue analizado con el equipo de fluorescencia del Museo Esta pieza aparece partida en dos fragmentos y conserva Arqueológico Nacional obteniéndose unos valores de 15. (Fig. La % Sn y 2% Pb. En este caso estamos ante Torques de bronce con colgantes amorcillados (W8I003).2 % Sn y 0. Si bien la mayoría de los expone en profundidad los instrumentos relacionados con datos utilizados para la comparación son objetos procedentes el banquete. En este trabajo se pone de manifiesto que la del sur de la Península (Lorrio.

(Fig. Brazaletes.Gráfico 2) Nacional obteniéndose unos valores de 12. mientras que el brazalete B posee una el residuo de algún tipo de metalurgia. Goterón.Fig.7 % Pb. 2) centro de la cinta. (Fig. SEPULTURA III Torques E1 1III004 Aunque inicialmente todo el grupo tenía la misma signatura de excavación arriba consignada. (Gráfico I) Fig 5. 4. colgante amorcillado se encontró un goterón metálico.6 preservaba un muy buen núcleo metálico.5 % Sn y 1. Como muestra de lo comentado anteriormente el gráfico I es una representación gráfica de la composición de los objetos de bronce de la sepultura I en relación con los Fig 4. 66 . Conocidos goterón reveló un bronce ternario de 11. ambos incompletos. pero de manufactura idéntica.7% Pb. Ambos están manufacturados en una pequeña cinta plana Gráifco 2. posiblemente % Sn y 1 % Pb.LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Los altos valores de estaño y plomo encontrados en este objeto con una decoración de dos canales simétricos respecto al parece que se salen de lo común de esta tipología. El análisis de este composición concreta 14. en realidad se trata de dos brazaletes distintos. objetos analizados de Bronce Final y Hierro. 3) Fig 3. junto con el espetón y el estas piezas. (Fig. Gráfico 1. 5. y están rematado en una bola. típica de Asociado a la sepultura I. que El análisis del brazalete A revela un bronce con 8.9 % Sn y 12. y quizás obra del mismo artesano. estos resultados parece lógico pensar que se trata de dos El goterón también fue analizado en el Museo Arqueológico brazaletes distintos.2 Pb. En esta ocasión la cantidad de plomo vuelve a ser anómala con el corpus de datos comparados (Lorrio 2008).9% Sn y 10. Detalle de la decoración del torques A.

Gráfica 3. en el futuro con un mayor número de análisis se ellas. mientras podría confirmar este hecho.9 % Pb. esto las hace más Sn y 0. El análisis confirma esta cualidad dada al metal en este punto. En ella se aprecia que el conjunto de f íbulas pertenecientes a Bronce Final III poseen un porcentaje de estaño más elevado Se trata de una brazalete sin decoración de sección circular. está fragmentada y su composición es de 14. Fragmentos de pulseras. (Fig. pues tiene 6. (Fig. Si bien el número de estas piezas analizadas es analizaron dos fragmentos representativos de cada una de muy bajo. Fragmento de f íbula de doble resorte.9 % Pb.9 % (>13 % Sn) y menor cantidad de plomo.7 % Pb.3% Pb.56 % Sn y 1 % Pb. La gráfica 3 compara los valores de Sn y Pb de los paralelos analizados y encontrados en la bibliograf ía. 8) En esta sepultura el objeto de bronce más destacable es Fibula de doble resorte E12VIII008. Fig 6. 7) quebradizas que las de Hierro I que poseen una cantidad Se trata de un conjunto de fragmentos pequeños más adecuadas de estaño y mayor cantidad de plomo para que pertenecen a dos pulseras o brazaletes distintos. dando el fragmento A 19. tratase. Pulsera de sección circular. (Fig. 67 . un fragmento de f íbula de doble resorte de gran tamaño. 6) SEPULTURA VII Brazalete de bronce en varilla de sección circular simple E12VII006 Fig 8. El fragmento A posee unos valores de estaño Fragmento de f íbula de resorte E1 1IV006. 9. en el límite de este tipo de objetos. 4. LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID SEPULTURA IV que el fragmento B presentaba una composición de 4% Sn y 1. Esta f íbula se encontró completa y es de menor tamaño El fragmento es un alambrón de bronce retorcido en un que la encontrada en la tumba IV. (Fig. así como un valor de plomo inusualmente alto.1% Sn y 0. Se su función. Su composición es muy extremo cuya finalidad es actuar como si de un muelle se similar a la de dicha tumba.2 % Sn y 23. Esto quiere decir que no posee gran cantidad de plomo pero mantiene suficiente estaño para que el cobre no sea puro y se deforme plásticamente sin llegar a ser quebradizo (> 13% Sn).Gráfico 3) Fig 7.

2001. La f íbula perteneciente tumbas de la N. 2005. mientras compositivos apuntan a una clara relación con las que el fragmento de pulsera analizada presenta en el corte piezas del entorno de Guadalajara. 306.28 % Pb. ofrecen unos contenidos de Sn bastante mayores. Fig 9. que los bronces analizados Herrería-Prados llegando a la conclusión que los bronces del sur de la P. de pulsera de tipología idéntica a los estudiados aquí y Respecto a la procedencia del mineral de cobre a presentaron una composición bien relacionada con la partir del cual se obtuvieron estos metales recogidos en la mayoría de los objetos de Butarque. (Gráfica 4).principios de Hierro (< 20 % Sn. Esta hipótesis relaciona la composición directamente con la intencionalidad del fundidor. que no sabemos si cabría Madrid son los encontrados en Arroyo Culebro (Leganés) valorar como un signo de procedencia externa. 68 . de plomo -el collar amorcillado y el goterón encontrados podría modificarse o ratificarse cuando contemos con una en la sepultura I. Este planteamiento que ahora hacemos Butarque son excepciones por tener una elevada cantidad a partir de un corpus pequeño de análisis de metales. a excepción del collar con colgantes amorcillados. proporciona una composición en buena correlación 10. Cuando (Penedo et alii.1 Herrerías-Prados. y con el metalotecno transversal 16.309) Del conjunto de bronces contemos con análisis de torques similares a éste se podrá de Hierro I se analizaron una f íbula y unos fragmentos ratificar esta opinión expresada.2006) fragmento de pulsera de la Sepultura VII. los datos analíticos a la tumba 9 del yacimiento D posee 5.8 y el goterón. Otro ejemplo que apoya esta idea En este contexto metalúrgico es donde cabe integrar la es el análisis de un brazalete de Bronce Final / Hierro I mayor parte de las piezas analizadas de la necrópolis de en la zona de Guadalajara (Miedes de Atienza) que nos Butarque. ambos de de la Sepultura I. al.LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID VII-. en bronces de la Meseta. 2003). Guadalajara (Lucas et alii. COMENTARIO GENERAL Estamos antes un conjunto de bronces que siguen un patrón de aleación similar a los bronces de la Península pertenecientes a los últimos estadios del Bronce Final .9 % Sn. estos porcentajes tan elevados no se pueden deber a impurezas de la metalurgia extractiva o residuos de la metalogenia del mineral.4 %Sn y 1 %Pb y en el corte longitudinal 12. Ibérica presentan unos bajos contenidos estudiados bien pudieran proceder de dicho afloramiento. quizás por estar fabricadas por moldeo y necesitaran una colada muy fluidizada. La composición Gráfica 4..9 %Pb (Lucas et. > 4% Pb). de una varilla pseudocircular de Catellar de la Muela presenta un porcentaje de estaño del 10. La recopilación de la tabla anterior se presenta en la gráfica 4 para su mejor comprensión. Más bien debamos interpretarlo como una adición intencionada o casual de plomo.4 % y de plomo del 1 %. En dicho trabajo3 se estudia un lingote planoconvexo Como conclusión final podríamos decir a partir de la y se asigna la procedencia del lingote al metalotecto de lectura de la gráfica adjunta. mientras que los recopilados en el área Esto nos lleva a pensar que no es raro encontrar porcentajes de hasta un 1 o 2% de plomo procedentes de la metalogenia meseteña. el fragmento de brazalete de la sepultura muestra mucho mayor. f íbula de doble resorte. Existe una correlación entre los bronces de Butarque y los bronces del primer milenio analizados en el yacimiento de Castellar de la Muela. y un pequeño % Sn y 0.Si bien algunas de las piezas analizadas en carácter regional. por norma. que poseen una Otro ejemplo de bronces circundantes al área de cantidad inusualmente alta de Pb. en Sn. Todo hace pensar en una producción de % Sn y 0. de Arroyo Butarque.

Anilla cerrada (dos PA10660 6. Loma del Boliche 17. Guadalajara Brazalete Inv. Loma del Boliche 40. Loma del Boliche 14.48 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Anillo? frag. Loma del Boliche 43. Madrid Fíbula de resorte E1 1IV006 6. Madrid Frag.1 0.64 0. Madrid Collar amorcillado W8I003 5 5. Loma del Boliche 27.2 SECYR - Butarque.49 0. Anilla cerrada PA10659 3.02 0.2 23.8 0.7 SECYR - Butarque. PA10093 2. 2 10.9 SECYR - resorte Arroyo Culebro. VII 19.5 2 MAN - Butarque. Aro cerrado grande PA10663 8. Madrid Goterón Sep. pulsera B Sep.55 1.14 MAN 1 te mortaja Turre. Loma del Boliche. Madrid Frag. 1. Arete PA6410 2. Loma del Boliche. pulsera A Sep. Loma del Boliche 28.29 MAN 1 Turre. Loma del Boliche 40. Loma del Boliche II Pinzas PA10661 1.4 6.48 0. s. Varilla PA6417 12.33 MAN 2 Chera. Loma del Boliche 28. Loma del Boliche.79 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Brazalete frag. Madrid Goterón Sep. Cuenta gallonada PA10583 5. PROCEDENCIA OBJETO SIGLA Sn % Pb FRX CITA Butarque.93 . Loma del Boliche 26.2 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora.81 MAN 1 resorte Cuevas de Almanzora. Loma del Boliche 12.08 0 MAN 1 unidades) Cuevas de Almanzora. Aro cerrado PA10658 4.8 0 MAN 1 69 . Madrid Espetón W8I004 15.13 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora.32 MAN 1 esf Cuevas de Almanzora.9 12. PA6411 5.8 SECYR - Butarque.12 MAN 1 Cuevas de Almanzora.81 0.2 1. Loma del Boliche 28.3 SECYR - Butarque. PA6414 9. Madrid Varilla Inv. Madrid Espetón W8I004 15. Guadalajara Espetón . VII 4 1. Madrid Fíbula Inv. Loma del Boliche.98 0.2 MAN 1 circular Cuevas de Almanzora.3 MAN 1 Cuevas de Almanzora.04 0. Madrid Brazalete A E1 1III004 8. Loma del Boliche 19. PA10579 0.23 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Guadalajara Varilla Frag. Madrid Brazalete B E1 1III004 14.09 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Colgante PA10578 2.44 1.98 0 ARQUEOCAT 5 Arroyo Culebro. Loma del Boliche 26. Loma del Boliche 28.29 MAN 1 acorazado Cuevas de Almanzora. Arete amorcillado PA10665 6.7 SECYR - Butarque. Anillo frag. Loma del Boliche 43. Cuenta gallnada PA10582 0. Brazalete PA10577 1.2 0. I 12.6 1 SECYR - Butarque. Brazalete frag. Madrid Pulsera E12VII006 14.9 0. n6 10. Lámina PA6418 5. PA6300 13.67 0.56 MAN 1 Cuevas de Almanzora. I 11.5 SECYR - Butarque. Colgante astral PA10581 0 0. 1419 5. Brazalete frag.04 ARQUEOCAT 5 Castellar de la Muela.1 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora.9 SECYR - Butarque.9 10.92 MAN 4 Cerrada de los Santos.91 1.11 0. Cañada del Palmar I Fibula doble PA10094 1.4 1 MAN 3 Miedes de Atienza. Aro abierto PA10664 1.7 MAN 1 Cuevas de Almanzora.56 1 SECYR - Butarque. Adorno PA10740 0 1. PA6419 0.86 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora.7 SECYR - Butarque. Loma del Boliche 35. Anilla cerrada PA6420 4.51 MAN 1 Cuevas de Almanzora. MAN 2 Cuevas Almanzora.81 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Loma del Boliche 35.79 0. Cañada del Palmar I Fibula doble resor.18 MAN 1 Cuevas de Almanzora. LAS PRIMERAS NECRÓPOLIS DE INCINERACIÓN EN TIERRAS DE MADRID Tabla Análisis de objetos base cobre de Hierro I.31 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Loma del Boliche 19. 3. Madrid Fíbula doble E12VIII008 4.5 1.85 0 MAN 1 Cuevas de Almanzora. Guadalajara Espetón . Varillas PA10662 1. 1423 16.

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EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200.C.800 A.) Alfredo Mederos Martín .

Campus de Cantoblanco. .mederos@uam. Chronology.C.C. Edad del Hierro. 1225-1150 BC. Iberian Peninsula. clear ceramics contexts of Cogotas I during the Late Bronze Age IIC. They do not exist.es PALABRAS CLAVE: Cogotas I. contextos claros de cerámicas de Cogotas I durante el Bronce Final IIC. Cronología. A good part of the wrong dates proceeds of the laboratories Teledyne Isotopes and sometimes UGRA. No existen. 1150-1050 AC. Facultad de Filosofía y Letras. Península Ibérica. In first half of the 12th century BC could be dated the Cave of San Bartolomé in La Rioja and perhaps La Requejada of San Román de la Hornija in Valladolid. con una posible prolongación hasta ca. Late Bronze Age. Bronce Final. 1150-1050 BC. En la primera mitad del siglo XII AC podrían fecharse la Cueva de San Bartolomé en La Rioja y quizás La Requejada de San Román de la Hornija en Valladolid. with a possible prolongation until ca. 1225-1150 AC. 1100 AC.800 A. ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 01-09-2009 EL PRIMER MILENIO A. Iron Age. ABSTRACT: In this work we will try to show that in the main area of the Iberian Peninsula exists a possible final of Cogotas I ending the Late Bronze Age IIB. RESUMEN: En este trabajo trataremos de mostrar que en la mayor parte de la Península Ibérica existe un posible final de Cogotas I al terminar el Bronce Final IIB. according to a detailed contexts analysis of all the deposits with dates between the 12-8th century BC. KEYS WORDS: Cogotas I. de acuerdo con un análisis detallado de los contextos de todos los yacimientos con fechas entre los siglos XII-VIII AC. at the moment.) THE END OF COGOTAS I AND THE BEGINNING OF THE IRON AGE IN CENTRAL IBERIAN PENINSULA (1200-800 BC) Alfredo Mederos Martín Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 20-09-2009 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 1100 BC. Madrid E-mail: alfredo. Buena parte de las dataciones erróneas proceden de los laboratorios de Teledyne Isotopes y a veces UGRA. 28049. de momento.

tero. 1988: 258. 900-850 AC (Ruiz Zapatero y Teniendo como límite ante quem la serie del Soto de Lorrio. 2005: 65. co. 900 AC (Blasco. y jarras con asa de cinta (Fernández-Posse. revisando opiniones previas que La propuesta mayoritaria sigue planteando su conti- lo situaban a finales del siglo IX a. a partir de las secuencias de Cancho Ena- finales del siglo X AC (Abarquero. 1992: 236) y previamente en pleno siglo IX a. ca. 1995: 175). 1999: 171). 140). 1986: 484). 1982: 286. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. Esta fase final entre el 1000-800 a.C. 1998: 200. sido asumido por otros investigadores (Crespo y Arenas. 800 AC. 2007: 43). Ello serviría para No faltan investigadores que propugnan que Cogotas I se desvanece a inicios del siglo IX AC. 1990: 65-66.C. explicar la coexistencia de Cogotas I tardío con cerámicas 1997: 92.C. Blasco y Blanco. (Delibes. aunque pintadas en Sanchorreja y Ecce Homo (Fernández-Posse. 2005: 67). Fernández-Posse. retrotrayendo Medinilla de inicios de la Edad del Hierro. 2008: 288). 1995: 156 y 1999: 195). 1999: 171. (Ruiz Zapa- un final de Cogotas I hacia el 1000 AC (Delibes et alii.800 A. se ha planteado ligeramente la fecha no calibrada del 850 a. 2002: 130). 2007: 7-8. Ruiz Zapatero. Para ello algunos investigadores han defendido la per- Propugnando la continuidad de las cerámicas vivencia de la tradición decorativa de Cogotas I en los características del Cogotas un siglo más. 1984: 177. ca. Romero y Ramírez.) Alfredo Mederos Martín EL PROBLEMA DEL FINAL DE COGOTAS I Distintos autores plantean su continuidad hasta la primera mitad del siglo IX. Cogotas I en torno al 1000 AC ya había sido defendido por 1986: 484-485. 2007a: 200 y 2007b: 71). Este final del grupo (Cerdeño y García Huerta. 1999: 170).C. Barroso.C. Jimeno y Martínez Naranjo. (Jimeno y Martínez ría caracterizada por la presencia de fuentes troncocónicas Naranjo. morado de El Berrueco y el Castillejo de Sanchorreja (Ji- meno y Martínez Naranjo. Delibes y Romero. 179). se ha planteado una fase Cogotas I Evolucionado entre el 1150/1100-950 entornos montañosos del Sistema Central y en zonas del AC (Abarquero. 100) y después ha Posse y Montero. Jimeno y Martínez Naranjo. 469-470) y apagamiento hacia Duero Medio. . 1999: 171). 1992: 236. finalizando hacia el 800 AC Delibes. (Delibes y Romero. esta- cerámicas hasta pleno siglo VIII a.C. Micó y Sanahuja (1995: 95-97. definiéndose un Cogotas I Pleno 1300/1250-800 AC (Blas- Fernández Manzano y Rodríguez Marcos. Herrán. nuidad hasta la transición del siglo IX al VIII. estos últimos autores plantean cierta continuidad de estas 1998: 138. 1998: 53. Fernández- Castro.

problema que trataremos posteriormente al (2005: 120) cree asumible un siglo X A. A partir de de Ladrillos por ser demasiado reciente y sólo admitiendo 0. Madrid y (Rodanes. ca. no existiendo de momento contextos claros de cerámicas La cueva funeraria de San Bartolomé o Sima del de Cogotas durante el Bronce Final IIC 1150-1050. fue seccionado cuando se 3A. localizándose en el nivel C. cazuela carenada con decoración excisa. 4). se localizaban en una gran sala o Cámara de inicios de la Edad del Hierro. con prolongación posible hasta el 1100 AC. Pico Buitre. con presencia conjunta de ambos tipos fecha resulta algo reciente. 3 adultos cerámicas de Cogotas I (Alava. ambos en Alcalá de Henares (Madrid) o en La Muela la media. siguiendo un orden por provincias de Norte a Sur.73 m.83 m. de profundidad. Los enterramientos. donde se documentó una secuencia de más de 2 m. entre los más Posse (1986) o Delibes y Fernández-Miranda (1986-87: modernos y los más antiguos. a 25 m. 1376 (1211-1133) 1011 AC. Valladolid. 1994: 17. Palencia. 1996: 8) La Paul (Arbigano. si bien Abarquero 1998: 55). 241 tabla 6). masculinos.C. depósito como una auténtica manifestación de Cogotas I”. pero al presentar cerámica de de cerámicas en poblados como San Juan del Viso y Ecce Cogotas I avanzado podría aceptarse el límite superior de Homo. durante su fase IIa. que contaba LOS POBLADOS CON FECHAS DEL FINAL con dos grandes estratos de ocupación. pero al menos cabe suponer que proceden del nivel va asociada al problema de su posible coexistencia con C. Porto.80 m. 228 fig. al igual que unos orígenes conjunto de huesos. apoyándose en la discutible estratigraf ía de la Cueva ciervo y cabra montés y en el nivel C se menciona que un del Arevalillo en Segovia. en la Meseta fue encauzó el arroyo Añana. La desde el 1000 a. mismo (Llanos. (Rodanes et 76 . los huesos humanos se obtuvo GrN-16. En este trabajo trataremos de mostrar que existe un posible final de Cogotas al terminar el Bronce Final IIB Cueva de San Bartolomé (Nestares. desde el 2050 AC. de profundidad. caso de Cogotas I y Pico Buitre de -0. 1100 AC. siguiendo una 226) 1375 (1106-1050) 837 AC. de 0. (Llanos. situada en el río Iregua. 1991: La idea de una continuidad de la cerámica de Cogotas 226). (Rodanes et alii. el límite inferior de su fase final la datación más reciente 1991: 229 fig.C. Guadalajara. considerando “el analizar las secuencias de Pico Buitre y Fuente Estaca. obteniéndose en el cuadro boca y 1. Salamanca. de ancho. 1991: 223. 5/1-4. la mayor parte de la cerámica Saulnier (1998: 239. que oscilaba entre 0. las dataciones GrN-21. media de cada uno de los huesos analizados.P. el más interesante. La Rioja) 1225-1150 AC. de profundidad se aprecia abundante carbón como mucho un 700-650 a. La datación se obtuvo de un de La Fábrica de Ladrillos. de DE COGOTAS I 0. recipiente tenía varios huesos en su interior (Llanos. en particular las facies III. yacimientos del Bronce Final II y III con presencia de con huesos inconexos de 12 individuos. fue estudiada por Ismael Se describirán los principales contextos datados de del Pan (1915) a inicios del siglo XX. El nivel I. siendo descubierto aceptando parcialmente el valor de la fecha de La Fábrica en unas prospecciones en febrero de 1980.006 2970±25 B. y cerámica. o algo más antigua. 1991: mucho más antiguos. y La mayor pervivencia ha sido planteada por Galán -0. fue datado por GrN-21.16 m. con unas cerámicas Soto de Medinilla. marcando con motivos de espiga y boquique de punto y raya (Llanos. que propugna una con decoración excisa de motivo ajedrezado e incisiones tercera fase de Cogotas I entre el 1550-625 AC. el nivel Ia.) Una continuidad hasta el 700 a.008 3475±35 B. 1994: 16) Toledo). 1986: 68.C. Zamora. Las muestras de varios corriente que ha conectado la cerámica campaniforme de huesos presentan el problema que tienden a ofrecer una tipo Ciempozuelos con Cogotas defendida por Fernández.315 2970±50 B.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. Maestro. Los animales presentes eran 20). 9-10). puesto que en el nivel D. Burgos.20 m. 242. 1994: 16). 3 adultos femeninos y 6 infantiles (Rodanes Valladolid.. de diámetro en la inhumaciones de la Cámara III. coherente con la en Alarilla (Valiente et alii.C.40 y 1. 1990: 45 y 1996: 8. de longitud por 6 m.80 m. Crespo y Arenas. 70. Álava) 1884 (1856-1754) 1688 AC.83 m. de profundidad. Las siguientes campañas se centraron en la entrada de la cueva. La Rioja. de profundidad disminuían los hallazgos. Madrid y Córdoba) y los de yacimientos et alii.P.65 m.40-0. de profundidad. Rodanes et alii. a partir otros grupos cerámicos. Riosalido dimensiones de 20 m.800 A.C.P. parece coetáneo con las El “silo” o fosa de La Paul. de profundidad. de profundidad de la entrada.590 2900±85 B. entre -0. desapareciendo dos tercios del defendida por Delibes y Fernández-Miranda (1986-87: 27). Rodanes. De y Campos de Urnas de la Meseta Oriental (Palencia.P. I-11.

1427 (1371-1317) 1128 A6.P. 612. El Portalón de la Cueva Mayor se trata de una zona Como puede observarse. Del interna y sugiere el inicio del final de las cerámicas tipo lecho 71-72.P. Z8 y Z10 (Minguez. Atapuerca. Rodanes. desde el cual en dirección izquierda conecta con Respecto a la precisión estratigráfica.C. 1987: 7. 3 %. 1994: 17. 14. 259-260). Ésta contaba en el techo del con carena alta y decoración de una guirnalda de boquique tramo final con una explotación de nódulos de sílex. de los que no hay dataciones.) alii.800 A.P.P. I presentó cerámicas con decoraciones excisas. 77 . Burgos) estarían del lecho 35. del lecho 112 CSIC- excavó una superficie de 17 m2 en dos sectores anexos.879 3170±130 B. Del lecho 14. y Mariano Zuaznavar en 1868. 8 plano 1. A8.C. Este nivel 2005: 85 fig. Rodanes. romanas y 2 % sigillatas. presentan desviaciones típicas muy una torrentera que vierte aguas desde el exterior por la elevadas ±130. C. 2141 (2018-1980) 1832 AC. Del lecho 83. go. 23. ±40 A. ±160 o ±190 (Apellániz y Uribarri. y del lecho 9. Aunque no se publican dibujos de las cerámicas. 8 y 32 % y cerámica sigillata romana. con las cuadrículas A4. 1976: 7-10). (Apellániz y Domingo. denominado El Portalón de la Cueva Mayor. CSIC-532 3400±50 B. 16. 153). descubierta en 1972. 1258 (1047) Los niveles I y II. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. pers.C. de 920 m. presentan 919 A. junto con Inicialmente se publicó un conjunto de fechas co- otras con impresiones circulares. C4.C. un recipiente la Cueva del Silo y en dirección derecha con la Galería del reconstruido del sector 2 es muy significativo. Estas incluyen. a. siendo las excavaciones retomadas en la tesis doctoral de Mínguez (2004: 218 y 2005: 50. 14 % y 7 % respectivamente.P. 17 y 18 (Mínguez. la única que no aparece recogida por Uribarri.P. aunque parece permanente y sea un espacio ocupado ocasionalmente. por Clark en 1972 (Clark. que pertenece al sector 3. conocer por la publicación de los ingenieros Pedro Sampayo Existe una fecha del lecho 10. CSIC-451 2890 ±50 B. D4 y D2 y en el sector II. El nivel III. y del lecho Esta cueva situada en la estremo sur de la Sierra de 30. Esto implica que las fechas de los lechos 30 y 35. 1996: 8) 1293 (1211-1133) 1055 fechas. rellenas de líneas paralelas o acanalados (Rodanes et alii. infantiles (Apellániz y Domingo. 1976: 196. I-9.P. 69 y 58 %. 1987: 263) 1739 (1432) 1053 AC. 356 mínimo de 25 enterramientos. (Apellániz y Domin- Cogotas I hacia mediados del siglo XII AC. y después lechos más antiguos hasta los más recientes. Esta e incisión en zig-zag al interior del borde. 1987: 263) 1876 (1726-1689) 1527 AC Ya con fechas que podrían ser coetáneas a la primera El Portalón de la Cueva Mayor de Atapuerca presencia de cerámicas de tipo Cogeces y Cogotas I (Ibeas de Juarros. incisiones triangulares rrespondientes a la excavación del sector 2. nuevamente 2890 B. C2. que cerámica medieval. por Apellaniz. pero que profundizó poco por la estrechez del procedente de la excavación por Apellániz del sector 1. al que se accede por una rampa descendente y laboratorio de Teledyne Isotopes. (Apellá- la serie de la Cueva de San Bartolomé presenta coherencia niz y Uribarri. 12.. Se trata de un complejo kárstico que Mínguez (2005: 50). con las cuadrículas lecho 38. 10. 1677-1622 y 1432 AC.. lo que impide que se trate de una zona de hábitat 195-196. 316). presenta un acceso. 1881 (1739-1695) 1617 A.880 3470±190 B.C. de longitud. 27. 5). CSIC-453 3240±50 B. 1987: 169).. 4 y al confundir el lecho. I-9. haber una coherencia estratigráfica desde los niveles o Fue inicialmente sondeado por Jordá en 1965. Apellániz y Domingo. una cazuela Sílex. habría que verlas en conjunto. 1979).50 m. dentro de un contexto mayoritario de cerámicas del Un recipiente reconstruido del sector 1. 1678 (1517) 1410 A.007 2950±50 B. 1976: 196) 2030 (1677-1622) 1262 AC. conocida al menos desde el siglo XVII. 1987: 263) rupestres estudiadas inicialmente por Breuil (Apellániz y 1208 (1002) 898 AC. y cuenta con pinturas CSIC-531 2850±50 B.).P. (Apellániz y Uribarri. de los cuales un 48 % eran lám. procedentes de la en el cual la mitad de su superficie está ocupada por campaña de 1976. se distribuye Bronce. B2. 1996: 8) 1370 (1207-1130) 1001 AC. 2005: 84). fue dada a Apellániz y Domingo. I-9. presentó restos de un los lechos 4. A2. 1976: rampa. que Apellániz com.. A10. 2005: 84. Del B4.P.881 3340±160 B. cerámica figura en el texto pero no en la tabla y parece ser una errata común romana. que abrió un corte de 3 Más recientemente se han dado a conocer otra serie x 0. aún presenta mínimas intrusiones 2 % de comunes AC y GrN-21. 64. (Rodanes et alii. 3430±50 B. 58. (Apellániz y Uribarri. (Apellániz y Domingo. Del lecho profundizando en el sector I.P.. entre 1973-1983. CSIC-611 3640±50 B.P. desde el año siguiente.P. frente al 96 % del Bronce (Mínguez. 1976: 196) 2295 (1767-1751) 1322 AC. 2005: 20. del que proceden todas las por los lechos 9. 36 y 47 (Mínguez. se distribuye por segunda galería. Z6. 1994: 18. 1987: 263) 1994: 18). CSIC-452 3060±60 B. sondeo y la humedad. las determinaciones del de paso.

momento del Bronce Final IB-IC.43 m. 1992: 134) 908 niño de -8 años (Moral. 1432 AC en el lecho 30. Se trata de una serie de la muestra precedente. (Moral. de semillas del nivel I M1. Del nivel de base.. tanto el Bronce Final IB-IC.C.28 m. pues las cerámicas se adscriben a los tipos de Cogeces y Cogotas I Pleno.. fig.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 1394 (1106-1050) La cueva o abrigo de El Mirador. En cambio. 27/138) relacionables con una taza En el caso del sector 1. y 1369-1316 AC.2. 2 jóvenes. 9) 1408 combinan excisión con boquique. 41 fig. Es interesante la no presencia de 1369-1316 AC. del nivel 12. 2005: 114. a . UGRA- que oscila entre 2 y 25 cm. de ellos revueltos. 53 y 167). 1047 a. hasta del nivel 10..365 3670±40 B. se obtuvo una una fecha mucho más antigua. el nivel 12 del entrada de 23 m. de profundidad y 4 m. a -12.50 m. Finalmente. 2005: 113-114). en el et alii. 1992: 134). 1739. primero por C.. esto es 0. pero la cerámica no parece corresponderse con una fase de Cogotas final. 2002: 34-38. En general. y un nivel 4 78 . 1991: 369) 1015 (832) 786 AC.. Presenta una muestra de carbón Cueva del Mirador de Atapuerca (Ibeas de procedente de los niveles más profundos de la secuencia Juarros.C. los niveles más superficiales del sector en contraste con lo que aparentemente sugieren algunas 1.78 m. 41 fig. con 5 huesos humanos de un 333 2590±90 B. largo de todo el Bronce Final.08 m. faltando la fase Cogotas Castillo de Burgos (Burgos) I Evolucionado que ha situado entre el 1150/1100-950 AC (Abarquero. El boquique aparece en el sector 2 A pesar de la elevada fragmentación de la cerámica desde el lecho 28 al lecho 14 (Mínguez. 1991: 369). Se distinguieron 4 niveles. (González Gómez et alii. parte de un conjunto de 200 La serie del sector 1 arranca del Bronce Medio. con sólo dos fragmentos que Beta-154. 96 fig. sigue indicándonos el periodo Bronce Final ocupaciones recientes de los siglos XII-X AC en esta cueva IB-IC. aunque se hallaron 11 huesos humanos de 2 individuos. 101 fig.800 A. notablemente más sector suroeste de la cueva.96 m.52 m. 2005: 76).71 m. 2). 15 m. nos marca un horizontales de triángulos excisos (Moral.P. 22/88-90.366 3400±40 B. que presenta una 830 AC. a -12. Grupo Espeleológico Edelweisss en los años 70 y después Sí procede del sector I. por encima encuadrar mejor estos contextos. (Moral. muestra de carbón.C. o 0. (Delibes et alii.P. Más Inicial 2018-1980 AC. de un nivel superior. 41 fig.P. 42. en el lecho 112. 152). 41. actualmente ocupado por el Castillo de Burgos (Uribarri et alii. fue inicialmente objeto de sondeos por grupos de espeleólogos burgaleses. Aquí la fecha del lecho 38. UGRA-339. de la parte La distribución de cerámica de Cogotas I ayuda de superior del estrato. 1684 (1516) 1322 AC.P. como una fecha en el lecho 14 antigua. de ancho. (González Gómez et adulto y un joven de menos de 14 años. alii. del 1047 a.. Si decorada.P. 2900±100 B. 1 1695 a. Burgos) del sector I. 1991: 369). dos antigua. aunque también aparecen fragmentos Las muestras por AMS se obtuvieron de tres posiciones en los lechos 28 y 33 del sector II. de la que proceden las tres dataciones obtenidas. que en el lecho 30 sugiere del nivel 4. Un nivel 3 pequeño. 2002: 40. un a –1. a -1. Beta-153. (Moral.C.C. 2002: 120-122. 1987: 50.P. y se prolonga aparentemente a lo mujer senil y un individuo indeterminado.. huesos humanos pertenecientes a 2 niños. UGRA-226. parecen marcar un momento del 1047 fechas discutibles de El Portalón de Cueva Mayor. 2002: 40. se tomó la muestra de carbón relativamente antigua.P. 940 a. durante dos campañas. las fechas del sector 2 van desde el Bronce 2002: 40. la cerámica con decoración de con carena medio-alta y franja horizontal excisa debajo boquique aparece en el nivel 38 y se mantiene hasta el nivel de la carena de la Cueva del Asno en Los Rabanos (Soria) 4 (Mínguez.) lo que explicaría la similar cronología de los lechos 9 y 14. las piezas más representativas son franjas tenemos fechado el lecho 30 en el 1432 AC..C. 9) 2195 (2033) 1922 AC. por encima. último y la incisión. a -11. lechos del 14 al 9. predominando este (1366-1308) 1131 AC. del nivel V M3. (González Gómez el último sondeo de 3 x 2 m. (González Gómez et alii. que proporcionó la fecha más 1517 a. 6 enterramientos del nivel 4. Beta-153. A.894 3040±40 B. se disponen de tres fechas afectado por la presencia de madrigueras de conejos y zorros asignables a la Edad del Hierro. Según Uribarri et alii (1987: 167). 9) 1863 (1726-1689) 1538 AC. al Bronce Medio 1767-1751 AC y el antigua resulta en cambio la fecha de la tibia uno de los Bronce Final IB-IC. 3230±70 B. Este poblado está situado en el Cerro de San Miguel. Sector I corresponde al Hierro Inicial y esperaba una fecha de altura. 2000). por el Grupo Espeleológico Ramón y Cajal en 1980. 1432 AC.C. Liz Calleja y el en torno al 750 AC (González Gómez et alii. el superficial o nivel 1 y el nivel 2 muy Correspondientes al sector II. UGRA-227 2710±80 B.

1982: 364. La Requejada (San Román de la Hornija. se optó inicialmente por conceder más avanzado de Cogotas.. contexto. a 0. 380 fig.) (796) 409 AC. C4.C. a unos 2 km.P.800 A. (González Gómez et alii. de profundidad. del 870 a. La cueva presenta 3 niveles. 240. 22/16). que se amplían hasta 20 m. 383) 3345 (2919) 2701 AC. Palencia) primera terraza del río Duero. de diámetro y 1. La fosa I-XI. 384 fig. (Delibes. y el III con 0. La Cueva de los Espinos se encuentra en el Cañón de pero junto al lecho de un meandro fluvial del río hoy la Horadada. el cual fue objeto de hacia el interior. 19) (Delibes.C. un esqueleto de conejo sobre su cabeza y excavadas dentro del nivel III. Por otra parte. 381. que ocupaba las I-XI presentó en su relleno una f íbula de codo tipo Huelva. 1982: 377. La cerámica con ajedrezado exciso es indicativa de un momento En la sepultura. D4. Presenta un único nivel arqueológico que tiene una potencia media de 0. de diámetro y 12 cm.C. B3. de profundidad.117 3120±95 B. se localizó un gran hogar de 1.40-0. 1992: 134) 801 (408) 202 AC. de Ya en el nivel II. C5.30 m.116 2830±95 B. Eso 364. que que al presentar una bolsada de carbón en el nivel superior documentó cerámicas que ensamblaban con otras del se recogió para datarla. tomándose una muestra de los a 2 fragmentos cerámicos de Cogotas con ajedrezados huesos del enterramiento nº 3.C. (Santonja et alii. fechado por I-11. y cerámicas decoradas incisas. aunque llega a alcanzar en algunos puntos 0. Este tenía 1290 (997-979) 803 AC. de la fosa I-XI. Manzano y Rodríguez Marcos. en el punto de confluencia de profundidad. el II con ca. 366 fig. 1982: 362-363 fig.P. pero la fecha de inicios del siglo X valor a la datación más reciente (Delibes.99 m. situado a 1 m. 1972: 9.P. 236- AC. 386 fig. La fosa 2.60 x 2. Delibes et alii. resulta excesiva la separación entre los dos 1427 (1209-1131) 904 AC. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. C3.603 2820±150 B. Es interesante la permitió realizar una excavación en extensión en 1978 que presencia de una punta de flecha con pedúnculo y aletas abarcó más de 250 m2 de superficie (Delibes. y de ser obtenida de una muestra de (Santonja et alii. de profundidad. 1982: 364. 371. 1978: 236-237) En general.115 4350±95 B. la fecha de mediados del siglo IX a. m..15 m. 1990: 69 fig. Por ello. 11). 71). UGRA-334 2400±100 B. (Santonja et alii. D5. excisos y zig-zag incisos. 973-941 AC. de profundidad. para el otro de f íbula de codo tipo Huelva y una fecha del 870 a. se tomó una muestra de carbón. 1982: 379.C.. 381. el I por debajo excavaciones en 9 fondos durante dos campañas de 1973 y de superficial de 0. 2). B4 y B5. excisas. hueso.70 m. impresas interior se recogió cerámica de Cogotas (Santonja et alii. 383. 1978: 229. que no posee la misma fiabilidad que las actuales a partir del AMS. 21/14.40 m. pero Del hogar I-XI/J-XI. una que fue excavada de dos fragmentos cerámicos con decoración excisa. I-9. junto a su cabeza y manos un espiraliforme de bronce. Delibes. El enterramiento nº 1 presentó un prisma-lingote de plata También en el nivel II se detectaron dos grandes fosas entre sus manos. 381. descendiendo en potencia hacia el Sur fechado por I-11. se localizó m.60. 12/12).P.P. se imponía la asociación Huelva- San Román de la Hornija que aportaba una fecha ca. y 0. en cuyo a -0. y del nivel VI M4. con 3 m. En cambio resulta más 237). (Santonja et alii. si bien Abarquero (2005: 78) sitúa el conjunto de que se correspondía bien con las del 880-850 a. junto al enterramiento nº 3.45 m..604 2960±95 B. en el nivel III inferior. 1990: 67. de 1. a pesar de su mayor desviación fragmentos con decoración de espiga al interior del borde estándar. actualmente.25 De la cuadrícula G5. 1978: 236-237) 1407 (973-941) 673 AC. Valladolid) El poblado de La Requejada se sitúa en llano en la Cueva de los Espinos (Mave. 150 años. 383) 1603 (1407) 1127 AC. 79 . 1982: y Oeste. que no fue excavada.50 un enterramiento colectivo de tres individuos adultos x 1. I-9.C. y con boquique. presentó bajo un enlosado de piedras las cuadrículas I4-I5-J5. 1978: 225- 0. 1 m. 226. que presentó asociado orientados al Noroeste. contextos datados con cerámicas de Cogotas. nos parece demasiado moderna. 1982: 358-362).50 m.80 un hogar de 30 cm.50 m. I-11. de la abandonado y con un manantial próximo que mantiene entrada. y 10 cm. de la cerámicas de esta cueva dentro de Cogotas Pleno y hay dos serie de la Ría de Huelva. Fernández calcolítica recogida en el nivel superficial (Santonja et alii. al entrar dos metros encharcados los pastos que la rodean. de altura y un ancho de 9 m. (Santonja et relleno de la fosa I-XI y con varios fragmentos impresos alii. nivel en el que se abren las fosas y hogares. cuadrículas D3.40 m. 875 a. 1974 (Martín Valls y Delibes.P. En el extremo norte de la cuadrícula B5 se observó el inicio de otra fosa. al contar con un ejemplar aceptable una fecha de inicios del siglo XIV AC.

una misma muestra que fue partida en dos. 95). sobre la que había caído un poste de fijar su presencia hacia ca. 37/1-2). 1988: 14. datado por tres muestras (Vilaça. con un recipiente hemiesférico denominarse f íbula de codo y bucle. en el inicio del Bronce madera en el nivel 3b.P. 1995: Ecce Homo (Alcalá de Henares. Idanha-a-Nova (Vilaça.. proceden del tradicionalmente denominadas en italiano ad occhio. Requejada entre el 1000-950 AC. 1996b: 97-98. el sector IA (Jorge. en un cerro testigo de 836 sincrónico al hogar (Castro Martínez et alii. parece más fiable.C. 36/3-4) y el sector IIB. Carrasco y Pachón (2006: 271. presenta del área F-7. 1995: 156). 2960±45 BP 1370 (1209-1131) 1011 AC. por su breve estratigraf ía debe de Medinilla (Valladolid) entre 1989-90. pero que también podrían ir perfectamente Otros autores han defendido que el enterramiento de en el siglo XII AC. 277) fechan la fíbula de La 2720±50 B. dos dataciones. que implican márgenes entre de Cogotas I avanzado.800 A. 1992: 236). que se encuentran también en el relleno de la sepultura muy poca profundidad.. 1991: 208). recubriendo la boca de un silo abierto previamente. por lo que la f íbula de codo de tipo Huelva ha sido fechada entre el 1200-1000 El cerro de Ecce Homo se levanta 250 m. (Jorge. del que se tomó CSIC-632 2710±50 Final IIC (Mederos. Este nivel 2 está con decoración de boquique formando guirnaldas (Jorge. resulta más elevada que la datación más antigua. Sac-1457 sector IIA. Madrid) 81. por Delibes et alii (1990: 68-69). 7). 1150 AC. 2003: 254 n. incluyendo una cazuela carenada con excisión Trigo. y una segunda medición CSIC-629R 3940±50 dicho hogar de fragmentos de cerámica decorada de un B. CSIC-630 y 631. De esta forma. 1988: fig. ca.m.C.. a 1 km.n. No obstante.s. que acabaron fugaz”. quienes consideran que No obstante. por encima AC o 1200-1050 AC. por lo que buena parte del defendido algunos autores. la desviación estándar Bouca do Frade (Porto. Portugal) de la determinación 870±150 a. Pero la presencia en 2310 AC. se optó por admitir la datación más antigua. de esta segunda determinación. 1209-1131 AC. Galán Saulnier.P. esto es. la fíbula de Otras tres dataciones proceden del área K del sector IIA codo tipo Huelva de San Román de la Hornija permitiría (Jorge. que también podrían fig.C. y disponerse de las corresponder a “un período de tiempo relativamente primeras dataciones de los niveles antiguos. 1998: 216). situado junto al río Ovil. 2573 (2464) 2290 AC. Micó y Sanahuja. 1988: bucle y resorte de una sola vuelta. En cambio. que indican un momento donde apareció la fíbula de codo.C. y dos del nivel 3a. aunque consideran que el La serie de fechas de Bouca do Frade ha sido una de las tipo de fíbula de codo tipo Huelva surgió a inicios del siglo que más han contribuido a sugerir una pervivencia de las XI o incluso finales del XII AC.. Sac-1507 2960±45 Puesto que las cerámicas corresponden a un momento BP 1370 (1209-1131) 1011 AC. procedentes del nivel 3. 1988: fig. 1995: 81. del sector primera procede de los huesos del esqueleto 3 y la segunda IIA. 8 y 2006: 89). 2617 (2470) de un hogar exterior a la sepultura. el siglo XI AC. indica la potencial validez del Calcolítico Final. Tal vez influyó que la afluente del río Duero. no debe olvidarse que está constatada la paradójica situación que este tipo de cerámicas. las fechas no pueden utilizarse para los tres individuos se produjo en el momento final de la proponer una perduración tardía de Cogotas.C. (Delibes y Romero. 1988: 64) 995 (887-834) 800 AC. -0. mientras que las dataciones son del Sac-1456 2990±50 BP 1390 (1258-1215) 1046 AC. que han ocupación hacia el 1000 AC.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. m.P. cerámicas de Cogotas en el siglo VIII a. 43/2-3). a partir del análisis de su evolución formal. 108 tabla 7). registro cerámico sería más antiguo el cual se introduciría al hacer la fosa (Castro Martínez. o la indicándose que la sepultura era “inexcusablemente” del reutilización de algunos pozos como el nº 2 que tiene dos inicio del siglo X a. que son las de dientes de lobo y boquique de punto y raya. que a nosotros nos El poblado de Bouca do Frade. ca. que Abarquero (2005: 205) sitúa en 1258-1131 AC (Mederos. El poblado ocupa 80 .30 m. (Delibes y Fernández Manzano. anterior al enterramiento y quizás de la cuenca del río Henares. pero a vaso. fig. con las dos campañas realizadas en Soto el registro del yacimiento. sólo 6 una f íbula de arco multicurvilíneo del nivel 2 de Monte do fragmentos. bocas que se cortan. Desde nuestro punto de vista. reconocen pequeñas subfases como fijando el final de Cogotas I hacia el 1000 AC (Delibes et un posible pavimento de barro del suelo de una cabaña alii. CSIC-629 3970±50 B. de distancia del río.P. 1110-1100 AC.) se utilizó para proponer un final de Cogotas a finales del Esta visión diacrónica del yacimiento no es la defendida siglo IX a. 1988: 64) 971 (832) 798 AC. (Jorge. 1010±95 a.C. 2003: 254 n. cuando se da Por otra parte. B. 2008b: 280-281). 15). con sector IB (Jorge.

P. de boquique. 94. Quero (1983: 301-302). 364 fig. Almagro Gorbea y Fernández tres recipientes completos. de profundidad (Almagro Gorbea y Fernández El yacimiento de la Fábrica de Ladrillos Prefabricados Galiano. 1983: lám. (Almagro Gorbea. En el nivel 3. situado en el borde del cantil Manzanares y a 5 km. 2007: 13). 1980: 24. CSIC-163 3100±70 B. Fábrica de Ladrillos Prefabricados Resisten- De este yacimiento proceden una serie de 4 muestras de tes. a 500 m. por 200 m. incluyendo una ro. uno dentro Galiano. 2007: 240 fig. 94. Blanco et alii. de longitud máxima y 0. El poblado fue objeto de una fig. 3 y 6).5 % partir del 1250 AC y Pico Buitre desde el 1100 AC. 137/208. 1977: 530. 1988: 362. fondo con cerámica más reciente. de dos “silos”. ción de punto y raya de boquique (Priego y Quero. fig.30 m. con dos vasos lisos invertidos. con una extensión de 6 hectáreas Por esta homogeneidad de la serie de fechas de (Almagro Gorbea y Dávila.52 m. resulta discutible la propuesta de Castro una primera campaña en 1972. de profundidad. 1980: por C. codirigida por Almagro Martínez. ambas 125. lám. continuadas por el 1999: 83) de aceptar el siglo XIII AC como el inicio de la primero con una campaña de prospección en 1984 del fase Ecce Homo II a partir de la fecha del fondo 2/4.749) y otro más pequeño con decoración excisa y 125) 1410 (1258-1215) 1002 AC. Del interior de uno de estos recipientes. 2007: 240-241. 1983: 23/16 y 21). ampliada con una nueva Ya con presencia de cerámicas más modernas en la campaña en 1983 hasta abarcar una superficie de 864 m2 parte superficial de la fase Ecce Homo II. 1/2. que entorno. 1980: 94.A.753). 6). 23 fig.. Gorbea y Fernández Galiano (1980).47 m. 1983: lám.50 m. 6. 1977: insertos en una banda con forma guirnalda y con motivo de 530). CSIC-165 3020±70 B. Culebro. uno de ellos una cazuela bicóni- Galiano.749. de profundidad y 1/1 diámetro y 0. 1980: 21. pero también cerámicas de Cogotas I una cazuela troncocónica de paredes rectas con decora- (Almagro Gorbea y Fernández Galiano. 26/1. 241 fig. 22 fig. hasta de cerámicas grafitadas y un fragmento de f íbula de doble producirse el final de Cogotas I hacia el 1000 AC. En su interior se loca- de 1. 1984: 193). aparecieron otros (Almagro Gorbea. los cortes 1 y 2 (Almagro Gorbea y Fernández mera en el nivel 2. 1977: 530.P.767). en (Almagro Gorbea. de 0.P. y nuevas campañas de excavación entre 1985-88. o 2/4 (Almagro Gorbea y Fernández Galiano. carbón. 6).C. 2007: 240 fig. Priego y S. 23. 4 y 23 fig.) toda la superficie del cerro de unos 400 m. río Manzanares (Getafe. muestras procedentes de dos cortes lizaron dos agrupaciones con recipientes cerámicos. 1980: escalera vertical en dos bandas con forma guirnalda. de longitud de una ocupación posterior de la fase Ecce Homo II.20 m. descubrimiento del yacimiento por la extracción de arenas para la fabricación de ladrillos. de la confluencia del Manzanares meridional. 1 y 1989: 30-32.25 m. 1980: 125) 1518 (1393-1324) 1131 AC. ocupando una superficie llana de 1.800 A. 2/2. Blanco et alii. 140/208.745 y 208. Madrid) a pesar de sus dimensiones de 1. (Priego y 81 . 80 (Blasco et alii. de ancho. de la que se obtuvo una muestra a -0. del fondo 1/4 (Almagro Gorbea. Valiente Malla. durante una fase relativamente homogénea de Cogotas I. Gorbea y Fernández Galiano. que se pensó parte de un ajuar (Priego y Que- Resulta obvio que la fundación de todos estos fondos fue ro. que incluía cerámicas Cogotas I (Almagro en el río Jarama. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. (Almagro Gorbea.863 2490±95 B. Almagro Gorbea y Fernández Galiano.47- presentando algunos en sus niveles superficiales evidencias 0. 1980: 24. la tierra contenía cenizas en el fondo. este segundo de una cazuela troncocónica (Blanco et alii. con un 14. 1977: 529. Almagro Gorbea y Fernández la terraza fluvial más baja de la margen derecha del Arroyo Galiano. I-12. 23 fig.44 m. los fondos 2/1 de 0. 6). 2007: 241 fig.2 Ha. CSIC-164 3020±70 B.P. 138/208.55 m. 136/208. primera excavación arqueológica de urgencia en 1982 1977: 529. La Aldehuela. de diámetro. Se han desarrollado Ecce Homo I. donde había rellenas de pasta roja de Cogotas I avanzado (Priego y Que- una presencia de cerámica Ecce Homo II. Resistentes S. de profundidad. cerámica pintada. la pri- diferentes. 1989: 30). Micó y Sanahuja (1995: 97-98.P. 77 fig. se encuentra una (Priego. se localiza en la finca de La Aldehuela. ca de paredes convergentes decorada con puntos impresos Finalmente.748). 2/1. les ha servido para sugerir la coexistencia de las cerámicas centradas desde 1986 en la excavación de una cabaña de tipo Cogotas I avanzado y de los grupos Ecce Homo II a la Edad del Hierro o fase Ecce Homo IIB. después del 125) 1430 (1289-1262) 1020 AC. Blanco et alii. de 1. una del fondo 2/6 que carecía de cerámica decorada. CSIC-167 2990±70 B. 34). resorte (Almagro Gorbea y Dávila. 25 lám. 1980: 139/208. datación obtenida de la mezcla de muestras procedentes de El primer análisis se realizó en el fondo 12. de su punto de confluencia con el río De un fondo 3/B. de profundidad. 1980: 125) 1430 (1289-1262) 1020 AC. Almagro Gorbea y Fernández Galiano.

P. Priego y Quero (1983: 303).836 1980±40 B. de profundidad. fig. podría representar “una fase tardía 197. base plana. Procedente de hueso animal. 1983: 302). con borde de cazuela. colágeno de hueso de bóvido procedente de la “tumba” 2. 2007: 197. Blanco et alii. 1984: 200 y 1986: 132.50 m. otras con Del fondo 76. pero al pensarse que 3000±40 B. 2007: 252-253 reciente frente a la secuencia tradicional para Cogotas fig. de media caña.70 m.186).258) y otros de incluso relacionadas con la facies Riosalido por Valiente Cogotas I con múltiples incisiones dispuestas en horizontal Malla (2001: 206) quien aceptó que se trataba de un y en guirnalda o espiguillas incisas en zig-zag junto al borde enterramiento de incineración. Blanco et alii. Aunque desprendido de su emplazamiento originario. moderna (Priego y Quero.748 2840±90 B. junto con el cual quizás se pensó era la tapadera de la incineración un fragmento cerámico con decoración impresa de media (Priego.C. presentan decoración excisa. que marca un se trataba de una incineración creyeron que sería más momento del Bronce Final IIA con Cogotas I avanzado. 107. 1861 (1677-1622) 198 fig.851. que resulta m. De ella procede la muestra de hueso Beta. 827 (759-554) 389 AC. (Priego. de 1.853).P. 2007: 370-371 fig. 197 fig. de 1. que presentaba claramente muy reciente. que también proyectos de investigación en 2003 y 2004 a la Comunidad pensaron que pertenecían a una urna de incineración con 3 de Madrid. 197 fig. 1408 (1366-1308) 1131 AC. donde se tomó a 0. en un fondo con dos su interior se recogieron una pequeña cazuela con umbo fragmentos cerámicos amorfos con decoración impresa de (Priego.851). aunque boca arriba. de diámetro y situado a 20 m. de la tumba 1.. 2007: 275 fig. pertenecientes al menos a 5 ejemplares. de diámetro y 0. 2007: 370-371 fig. boquique e impresa formando reconocían que una fecha del 540 a. de profundidad. de diámetro y 0.80 m. (Priego.048). fig. Blanco et alii. 198 fig. 197 fig.80 m. de motivo de escalera vertical con punto y raya de boquique profundidad. (Blasco. media caña de tipo Cogeces en los niveles 4 y 1. 1a-b. 2007: 370-371 fig. el tipo de muestra utilizada.P.P. pues no puede hablarse de un y estaba situado “fuera de la excavación y destruido a Cogotas I avanzado en la cerámica. del nivel 5 del fondo 50. 2007: 367-368. otros la han considerado demasiado reciente 82 . la cual resulta Este fondo fue afectado por la extracción de las arcillas también claramente reciente. 2007: 195-197 fig. 1983: 302-303. se localizó en el nivel 3 y bandas horizontales rellenas de puntos con pasta roja una importante concentración de 406 huesos de bóvido. mientras que un vaso troncocónico estaba situado en el También excavado en 1982. 352/207. 348/1332 y 1334).835 Blanco et alii.70 m. 2007: 370-371 fig. 352/207. señala un momento de Cogotas I del Bronce Final IC. 110. quizás por la propia composición cerámica de Cogotas I decorada con cuencos carenados de de cenizas de la muestra. 2/2. 109. Blanco et alii. Blanco et alii. (Blasco. 1984: 194. Beta-184. Blasco.15 m. 51 AC (25-47) 124 DC. 1984: 194. Beta-184. que además de lograr vasos de ajuar (Priego. un fondo con 1. que nos de Cogotas I”. 0. y no boca abajo. y se dató el colágeno 110. nuevamente quizás por consecuencia del desmonte causado por la excavadora. Blasco. 371 fig.C. 2/4. de profundidad.81 m. 1449 AC que se ajusta bien a un Bronce Final IA Cogeces. con umbo (Priego.852). han con asa fracturada y umbo en la base. posterior al 900 AC (Castro Martínez et alii. 2007: 194-195 fig.524 que situaban entre el 1100-800 a.58 m. 2007: 276 fig. 229/211. siendo la urna una cazuela publicar la memoria definitiva (Blasco et alii. 1290 (1000) 810 AC. excavado en 1982.60-0. de 1.523 3040±40 B. Del nivel 5 del fondo 27. 69). Blasco. 110. 196 fig. Blasco. una Para el estudio de los materiales se solicitaron dos pequeña cazuela. de profundidad.94 m.C. 2007: 370- caña en zig-zag de tradición Cogeces (Blasco. que presentaba en su nivel 5 un borde con recipientes con decoración de boquique propia de Cogotas cerámica decorada de líneas cosidas y otro con impresión I avanzado. tierra con materia orgánica. 2007: 2007: 294. 2007: 196. 2007). de diámetro y 1. Priego. un cuenco y un vaso”.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. datación del fondo 12. Dos de estas cerámicas fueron 197. resultó muy reciente un análisis sobre Una segunda muestra de “tierra con materia orgánica”. 161-163). Realmente.) Quero. con tres profundidad. 194/210.169 Algunos autores no han descartado que en particular la y 210. I-13. 193/210. 2007: 198 fig. Blanco et alii. Beta-197. 1995: 82 n. 1984: 194). todavía pudimos recoger cuatro piezas: una vasija. 352/207. Blanco et alii. 1387 (1259-1220) 1125 AC.854) y un cuenco 3340±70 B.800 A. 1984: 194. 2007: 196. dirigidos por C.30 m. cuencos hemiesféricos y una jarra con asa que Los propios arqueólogos. En de un fragmento de tibia de bóvido. con decoración de permitido obtener nuevas dataciones por carbono 14. Blanco et alii. 1986: 132. de los niveles 2 y 1 (Blanco et alii. procede del fondo 156-157. resultaba muy guirnaldas (Blasco. 1984: 194. de diámetro y 0.P. 2007: 198 fig.40 2007: 193-194 fig. 2/3. 110/207.024 y 211. de 1. 352) Blasco. 106). Blasco. excavado en 1982. En cambio. 352/207. puntos impresos insertos en bandas verticales.

la Cruz et alii. Ante ser aceptada. 1150-1134 AC. desde la parte su. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. presentó cerámicas tipo de 3. 1987.1. (González Gómez et alii. Martín de la Cruz 1220 AC. mientras que Galán Saulnier (1998: puede observarse. (González Gómez et alii. Martín de la Cruz et alii. y que incluso UGRA 183 (nivel VIII-fosa) pro- Cogotas I exclusivamente en los estratos IIIa y IIIb de ca. (González Gómez et alii. 1521 (1381-1321) 1050 AC y a 3. 1518 (1256-1134) 834 AC. de 8 x 4 m.9 m. atravesan- de la mayor parte de las excavaciones sistemáticas en Anda- lucía desde el año 1992. Martín de la Cruz y Baquedano. por su elevada desvia- B. en la primera terraza o superior al este del edificio los cortes UGRA-186 2710±250 B. En las campañas de 1980-81 se abrieron Del nivel VIII. 2008: fig.. el más reciente. A. de las cuales una nave de talleres en el extremo sur del sector oeste obligó se tomaron a 4. ambas fechas del 1381-1321 AC y 1259- (González Gómez et alii. Como Miranda. 2008: fig. Ello explica que la profundidad de UGRA-160 (nivel El corte R.2. el perior del actual casco urbano de Montoro. de 8 x 4 m. cuya desviación de ±250 años deriva de rraza. et alii. presentó una potencia máxima El poblado del Llanete de los Moros. siendo excavado entre 1980-81 (Baquedano. se obtuvo UGRA-159 2980±130 B.s. realizada cuando se estaba finalizando el tensión.) aunque aceptando un 700-650 a. hay un relativo solapamiento en las 242) sugiere la pervivencia de estas cerámicas de la “tumba” medias de ambas. 1987b. 2000: 16- se consideraron demasiado antiguas.2 desde el nivel VIII hasta el nivel III. 2). procede UGRA-187 2910±120 B. al autorizarse un nuevo proyecto en 1988. de profundidad. 1986: R-1. 1986: 1203. en actua. y otra rectangular. 56) sondeo en los cortes A-1-3 y A-1-4. que (Martín de la Cruz. de potencia entre ambos. 1987: 226-227. 1987a). ocupando una VI. recuperaron 3 fragmentos cerámicos a torno (Martín de la tín de la Cruz. 1986: 1203. 1987: 53.9 m. Murillo.m. ser algo más reciente. se empezó a excavar de forma con. avanzando en dirección Este. y Montes. de -5. B. donde se incorporarían como intrusiones carbones y la Cruz. 2000: 47). Esta fosa o estructura primera actuación sistemática en 1990 (Martín de la Cruz ovoide (Baquedano. Dos de estos cortes fueron estudiados en una memoria la escasez de muestra remitida al laboratorio. (Delibes y Fernández. al asumir esta fecha. mientras se denegaron permisos para 900 a... R-3 y R-6. Córdoba) Muy próximo al corte R. ciones de urgencias entre 1982-83. Martín de la Cruz y Baquedano. y no puede de excavaciones.C. Del nivel más antiguo datado.1. Si descartamos esta última.4 m. En cualquier caso.1.1. En 1987 se realizó otra excavación de urgencia (Martín tigüedad del nivel VI. R-1 y R-6 (Martín de la Cruz. que blemente proceden las muestras UGRA 183 y 160. 55). a torno (Martín de la Cruz. no pueden definir cronológicamente el nivel VIII 83 . se analizó una muestra de semillas. 2008: fig. 1995: 221). R-2. 1986: 1203. 1987: 226.s.1.5 m. 17). 1 ceda de aún mayor profundidad. y es coherente que m.n.P. con.m. Martín de excavaciones sistemáticas en 1986 y 1987. 4. (González Gómez superficie de unas 10 Ha. 1986-87: 27). do claramente el nivel VI de acuerdo con el perfil aporta- do. pues superan la an- 17).55 m. 1987: 53-54.800 A. Martín de trola un meandro del río Guadalquivir.1.4. Del estrato IIIa.4 m.4. perfora tampoco consiguió continuidad al producirse la paralización el corte R. aunque en teoría el estrato IIIb debería 2 hasta el 625 AC. Cruz. existen dos fosas realizadas en el nivel en el lado oeste del edificio y se abrieron varios cortes en ex- VIII. de la que proba- et alii. a 4. excavado entre 1980-81.1 m.C. con VIII-fosa) y UGRA-187 (nivel VI) posean la misma cota profundidad máxima de 4. 1987: 1987.P. y en el sector oeste se realizó un primer 1203. el corte R. de profundidad UGRA-183 3080±90 a una nueva campaña de urgencias que permitió excavar el B. 1427 (1186-1128) 823 AC. IIIb. m. Tras diversos hallazgos aislados y 52. una ovoide.3. infrapuesto al UGRA-186 (nivel VIII). 17). Martín de la Cruz ción estadística. fig. tenga una cota de IIIb. no debiendo sobrepasar ambas el de la Cruz et alii. se amplió la excavación Finalmente.. por lo que de la fecha del estrato IIIb sólo podría aceptarse el margen inferior ca. Este estrato presenta 4 fragmentos cerámicos el anuncio de construcción de un polideportivo.n..1 m.P. La construcción de nivel VIII o ya finalizado. 1491 (1259-1220) 924 AC. 1986: 491). 17). 1494 (832) 209 AC. también de la primera te. se recogió la muestra UGRA-190 2930±110 3. 54).3 y B. 1990). cerro de 233 m. interrumpido desde 1981 UGRA-160 3000±100 B... A. B. 1978-79). junto al cerro anexo de El Palomarejo de 245 m. de profundidad corte A-2-1 y finalizar el corte R-3.P. 1427 (1112-1054) 818 AC. En este contexto se una prospección superficial a fines de los años setenta (Mar. El estrato IIIa naciones sería 1381-1321 AC. una posible ordenación de las determi- et alii.1 semillas de los estratos que fueron perforados por la fosa.C.1.2. 1259-1220 AC y 1112-1054 cuenta con un fragmento importado a torno (Martín de AC. 1990). 1986: 1203. a 3..P. de extensión (Martín de la Cruz. tinuada desde 1980. 1987: 206). Martín de la Cruz y Baquedano. y ya sólo hubo una la Cruz y Baquedano.P. Llanete de los Moros (Montoro. En un estrato superior.

Belen et alii. 1375-1225 AC.P. cabe reseñar una determinación UGRA- a cerámica decorada con boquique. se trata de un El corte B1. muestra cerámicas con decoraciones excisas dentes de estratos superficiales.10-0. 1993: 337). CAL Laboratorio y Muestra La Paul. contextual sobre la misma. otra parte.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. excavado entre 1982-83. a veces resultado de datacio- Martín de la Cruz y Perlines. CAL A. sobre el la continuidad de Cogotas I en Llanete de los Moros hasta que se dispone un derrumbe o nivel V. que co. aunque existen problemas de inversiones ma dentro del estrato III” o III. 17). co.2.C.174. Yacimiento Municipio. en el cual empieza a desaparecer niéndose la determinación CSIC-624 2900±50 B. Nestares. 1390-1370/60 AC. aún con dos fragmentos y ya coexiste con un tín de la Cruz y Montes. porte liso (Martín de la Cruz y Baquedano. fosa. ros.C. presenta cerámicas tipo Co. máx. aceptarse el margen superior de la media. 1992: 67. donde se documentó una cazuela Cogotas I y un so- El corte R-3 se abrió en 1980-81. ca. presumiblemente tipo Cogotas.20 m.3 (Martín de la Cruz. movimientos verticales de carbones más recientes proce- niveles. III. de profundidad. 1989: 173. nivel C? Albigano. en algunas determinaciones.1. la fecha es ligeramente moderna. 56 fig. que cree- CSIC-795 1437 (1371-1317) 1128 AC para “el nivel en el mos son fechas excesivamente recientes para los contextos que aparecieron las cerámicas” o III. También proceden 8 fragmentos cerámicos fue el corte R-4. y una pro. 3). y planteamiento excesivo que desmerece esta importante profundidad máxima de 2 m. 2000: sin publicar. En todo caso. 1987: 230). junto a esta m. Las dataciones son 1050-1000 AC (Castro Martínez et alii. obte. 49). 1995: 313). 1986: 494). AC. como ya en su momento indicamos (Mede- gotas I en el estrato I de 0. de la cual carecemos de cualquier dato cerámica decorada aparece el segundo fragmento micéni. En III. estratigraf ía. 1987: 52 fig. Y finalmente en III. que presenta similar estratigraf ía.3 continúa las 175 2890±140 AC. El primero de los sub. Aunque es dif í- dimensiones en conjunto de ambos de 13 x 4 m. ca. 1996a: 62-63).008/ nivel Ia La Rioja 1852 MC 1769 1756 1754 84 . y de boquique. (Martín de la Cruz et alii. Su prolongación descendiendo la ladera 2. 1995: 95). el Heládico Final IIIA2 o IIIB. Nº Provincia . pertenecen al llevado a varios autores a descartar el conjunto de data- Heládico Final IIIA1. de potencia. la cual corta el nivel II precedente. obtenida a -3. sin descartar ciones del Llanete de los Moros (Pellicer.4. Murillo. Del nivel IV sólo disponemos de una pieza dibujada Estas dos últimas dataciones han servido para plantear decorada incisa.56 m. retomándose su ex. 1260 (1106-1050) 923 fragmento de retícula bruñida.800 A. nes del Laboratorio de la Universidad de Granada. 1100 AC. Por rrespondería al nivel III. 1432 (1047) 799 AC. que permanece aún fundidad máxima 7.2 un fragmento micénico acompaña Finalmente.2 y CSIC-794 1413 publicados de cerámicas de Cogotas I de este poblado. cavación en 1985. En III. ca. de 4 x 4 m. que han el pie de una crátera y la pared de una taza. 2008: fig. pero puede 16.. En el Corte R-3 se documentó una fosa.P. con unas a torno (Martín de la Cruz. 1988.) (Baquedano. 3475 35 1525 1884 1856 1688 GrN-21.C. Ambas cerámicas. el escaso grosor de este estrato pudo favorecer Dicha fosa se divide en 4 subniveles. cil valorar adecuadamente este corte. (1289-1262) 1049 AC para el nivel “inmediatamente enci. (Mar- el boquique. B.590/H Álaba 1104 1050 Cueva de San Bartolomé. 2900 85 950 1375 1106 837 I-11. CAL mín.9 cerámicas de boquique. + A.

800 A. lecho 10 Burgos 1979 Cueva de El Mirador. sector Juarros. Atapuerca. Burgos cuadro A6 El Portalón de Cueva Ibeas de 3430 50 1480 1881 1739 1617 CSIC-612/C Mayor. Atapuerca. nivel III. + A. nivel III. nivel III. CAL Laboratorio y Muestra El Portalón de Cueva Ibeas de 3640 50 1690 2141 2018 1832 CSIC-611/C Mayor.P. sector Juarros. nivel III.C. 1724 Campaña 2. nivel III. lecho 38 Burgos 1352 1976 1341 1317 El Portalón de Cueva Ibeas de 2890 50 940 1258 1047 919 CSIC-451/C Mayor. Burgos 1751 1976 Cuadro A6 El Portalón de Cueva Ibeas de 3400 50 1450 1876 1726 1527 CSIC-532/C Mayor. sector Juarros.879/C Mayor. sector Juarros. 1761 Campaña 2. sector Juarros.880/C Mayor. sector Juarros. Atapuerca. Nº Provincia .365/ 4 Juarros. Campaña 1. Atapuerca. sector Juarros. Atapuerca. lecho 30. 1706 Campaña 1.C.) Yacimiento Municipio. máx. nivel III. nivel Ibeas de 3670 40 1720 2195 2033 1922 Beta. 1996 2. Campaña 1. lecho 112 Burgos 1695 1982 El Portalón de Cueva Ibeas de 3240 50 1290 1678 1517 1410 CSIC-453/C Mayor. CAL A. lecho 32. 1724 AMS/C Burgos 1689 Quercus caducifolio 85 . sector Juarros. lecho 35. sector Juarros. Atapuerca. lecho 71-72 Burgos 1689 1982 El Portalón de Cueva Ibeas de 3340 160 1390 2030 1677 1262 I-9. lecho 83 Burgos 1980 El Portalón de Cueva Ibeas de 3470 190 1520 2295 1767 1322 I-9. nivel III. 2. CAL mín. B. Campaña 3. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. sector Juarros. nivel Ibeas de 3400 40 1450 1863 1726 1538 Beta-153. Atapuerca. nivel III.C. Atapuerca. lecho 14 Burgos 1975 El Portalón de Cueva Ibeas de 2850 50 900 1208 1002 898 CSIC-531/C Mayor.881/C Mayor. nivel III.153.366/ 4 base Juarros. Burgos 1622 1976 cuadro A6 El Portalón de Cueva Ibeas de 3170 130 1220 1739 1432 1053 I-9. AMS/H Burgos Cueva de El Mirador. nivel III. Atapuerca. Atapuerca. lecho 64 Burgos 1976 El Portalón de Cueva Ibeas de 3060 60 1100 1437 1371 1128 CSIC-452/C Mayor. 1673 Campaña 2. 1357 Campaña 1.

604/C J-XI de la 1200 Hornija. hogar 979 La Requejada.800 A. Mave. Mave. 3940 50 1990 2547 2464 2290 CSIC-629R/C IIA.P. -0. nivel I M1 El Castillo. nivel 3a Porto. Sector Burgos 2900 100 950 1394 1106 830 UGRA-226/C I. CAL mín. 4350 95 2400 3345 2919 2701 I-11.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200.) Yacimiento Municipio. prof. nivel VI M4 Cueva de los Espinos. 2830 95 880 1290 997 803 I-11. máx. Palencia hogar Cueva de los Espinos. nivel XII 1104 1050 El Castillo. San Román 2820 150 870 1407 973 673 I-9. F-7. 1363 AMS/C Burgos 1308 Quercus perennifolio El Castillo. nivel 3.C.C. Burgos. sector Baiao. 1191 Valladolid 1177 1163 1140 1131 La Requejada. nivel V M3 El Castillo.30 m.603/H enterramiento 3 de la 956 Hornija. CAL Laboratorio y Muestra Cueva de El Mirador.366/ 4 superior Juarros. nivel III. nivel Ibeas de 3040 40 1090 1408 1366 1131 Beta-153. 884 Douro 834 Litoral 86 . nivel II Palencia Cueva de los Espinos. CAL A.30 m. Douro Litoral Bouça do Frade. Porto. Mave. Burgos.117 cuadrícula B5. Douro Litoral Bouça do Frade. 3120 95 1170 1603 1407 1107 I-11. Porto. Sector Burgos 2590 90 640 908 796 409 UGRA-333/C II. B. 3970 50 2020 2617 2470 2310 CSIC-629/C IIA. nivel 3. prof. 2720 50 770 995 887 800 CSIC-630/C IIA. Burgos. Burgos. Nº Provincia . fosa I-XI. Sector Burgos 2400 110 450 801 408 202 UGRA-334/C II.116 cuadrículas I4-I5-J5.C. sector Baiao.115/C cuadrícula G5. nivel Palencia 986 II. 941 Valladolid Bouça do Frade. F-7. + A. Sector Burgos 2710 80 760 1015 832 786 UGRA-227/S II. -0. nivel X Burgos 3230 70 1280 1684 1516 1322 UGRA-339/C El Castillo. hogar I-XI/ San Román 2960 95 1010 1427 1209 904 I-9. área K. Burgos. sector Baiao.

fondo 2/4 Alcalá de 2990 70 1040 1040 1258 1002 CSIC-167/C Henares. 884 Douro 834 Litoral Bouça do Frade.800 A. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200.C.523/H 1308 Fábrica de Ladrillos. CAL mín. fondo 2/6 Alcalá de 3100 70 1150 1518 1393 1131 CSIC-163/C Henares. Getafe. fondos 1/1 y Alcalá de 3020 70 1070 1430 1289 1020 CSIC-164/C 2/1 Henares. 2490 95 540 827 759 389 I-12. sector Baiao.835/H 1622 bóvido Fábrica de Ladrillos. fondo Getafe.P. poste Douro Litoral Ecce Homo. 3000 40 1050 1387 1259 1125 Beta- 27. nivel 3a Porto. nivel 3b Porto.524/H 1220 Fábrica de Ladrillos. 1281 procedente de Madrid 1262 dos fondos Ecce Homo. fondo Getafe. máx. 1281 Madrid 1262 Ecce Homo. 3340 70 1390 1861 1677 1449 Beta- 76. nivel 5 Madrid 1230 197. 2710 50 760 971 832 798 CSIC-632/M IIA. fondo Getafe. Nº Provincia . sector Baiao.836/H 47 bóvido DC 87 . B. CAL A.863/CNZ 12-nivel 2-3 Madrid 682 665 636 590 579 554 Fábrica de Ladrillos. área K. 2720 50 770 995 887 800 CSIC-631/C IIA.) Yacimiento Municipio. nivel 5 Madrid 1363 197. fondo Getafe. 1327 Madrid 1324 Ecce Homo. fondo Getafe.748 156-157 Madrid Fábrica de Ladrillos. CAL Laboratorio y Muestra Bouça do Frade. nivel 3 Madrid 1673 184.C.C. + A. 1235 Madrid 1215 Fábrica de Ladrillos. fondo 3/B en Alcalá de 3020 70 1070 1430 1289 1020 CSIC-165/C el cantil meridional Henares. 2840 90 890 1290 1000 810 I-13. área K. 1980 40 30 51 25 124 Beta- Tumba 2 Madrid AC 45 184. 3040 40 1090 1408 1366 1131 Beta- 50.

159 nivel IIIB Córdoba 1240 1213 1196 1194 1137 1134 Llanete de los Moros. C= Carbón.183 nivel VIII. subnivel III. fosa Córdoba 1334 1321 Cueva de San Bartolomé. Montoro.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 2930 110 980 1427 1186 823 UGRA. 88 . B. Curva inicial 98.3 Córdoba 1281 1262 Llanete de los Moros. 3060 60 1110 1437 1317 1128 CSIC.P. R-2. 2980 130 1030 1518 1256 834 UGRA. CNZ= Cenizas. máx.C. Nestares. R-3. según STUIVER et alii (1998). 2950 50 1000 1370 1207 1001 GrN-21. 2970 25 1020 1293 1211 1055 GrN-21. S= Semillas. 3020 60 1070 1413 1289 1049 CSIC. Nestares. R-3. 2970 50 1020 1376 1211 1011 GrN-16. H= Hueso. subnivel III. Nestares. cuadro 3A. Montoro. 3080 90 1130 1521 1381 1050 UGRA.) Yacimiento Municipio. V. Montoro. M= Madera. CAL Laboratorio y Muestra Llanete de los Moros. Yacimientos con dataciones que pueden indicar la presencia de las fases avanzadas de Cogotas I. Nº Provincia .C.2 Córdoba 1357 1352 1341 1317 Llanete de los Moros. Montoro. CAL mín.190 nivel IIIA Córdoba 1183 1128 Llanete de los Moros.007/C nivel I.C. R-3.795 nivel III. Calib.800 A.4. Montoro. sector 3 La Rioja 1198 1192 1138 1133 Cueva de San Bartolomé.2. + A.315/H Cámara III La Rioja 1198 1192 1138 1133 Cueva de San Bartolomé. sector 3 La Rioja 1202 1189 1179 1156 1142 1130 Tabla 1. CAL A. cuadro 3A.794 nivel III. R-3.006/C nivel I.

1934-35: 411-413).. se excavó un sector que presentaba procediendo dos dataciones del silo 4.P. las fases 5 y 4.P. del sector 5. 1995: 405). 904 y 896-845 AC. La serie de Los Baraones es una de las más amplias e Del sector 2. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. de 6 m.P. donde confluyen que contaba con dos bancos. durante que presenta un hogar en su interior. mientras al hogar (Barril.m. se documentó un muro de barro y un excavación de urgencia en 1988 por la explanación de la hogar que llega hasta el inicio de la cabaña 3. en la fase 1 del sector 5. Aparte de dos fechas asociadas a Cogotas I. GrN-16. nº 1 al Oeste. entre 1986-1990. nuevos hoyos de poste. sido excavado en la campaña precedente y quizás fue apareciendo la roca a escasa profundidad en los sectores 3 afectado por el agua de lluvia u otros factores. durante 5 campañas.P. afectada por un nivel DE LA EDAD DEL HIERRO de incendio. presenta la estratigraf ía más amplia del poblado. en una zona una ocupación de Soto I. 1995: 404). 1617 (1500) 1406 AC y GrN-14. de ancho.138 Baraones. la más antigua del un hogar y un delgado poste de madera del que se tomó fondo y la otra junto a la boca (Barril.966 14. 1995: 399-400. corres- El sector 1 presenta una ocupación de Cogotas I. 1520 (1486-1443) 1407 AC. con zócalo de piedra arenisca. otra el semicírculo 89 . La cabaña 2. Los Baraones (Valdegama. presentó la cabaña El poblado de Los Baraones se encuentra cerca del 1. 1995: 403).P. por debajo de la muralla. un hogar central y un receptáculo de barro con del río Pisuerga. 1001 (896-845) 803 AC. Palencia) La fase 2 de la cata 7.P. Ibérica. de diámetro. anexa a la muralla. El poblado de San Pelayo se sitúa en una elevación de 1. en la ladera Norte. pondiente a la fase 1. La excavación documentó tres cabañas. de 6. una completa y sobre esta. se superpone la fase 4. uno de piedra y otro de greda los valles fluviales de los ríos Lucio y Monegro. (Barril. Este poste y el poste de la cabaña 1 responden a una reutilización posterior de la cabaña. afectada por un nivel de incendio. se tomó una muestra el Bronce Final IB. y 4 (Barril. 9) por haberse tomado cerca de un sector que había en 5 sectores. que presentó la cabaña 2. en su ladera Sur y 2 modernidad de esta muestra es explicada por Barril (1995: Ha. un vaso carenado de tipo Soto de Medinilla I.P.973 2385±35 B. sobre el 2350±70 B. GrN. 762-602 AC de la cabaña 1 y 779 reutilización de la cabaña que al enterrarlo aplastó varios AC de la cabaña 2. asociados a finca y como excavación sistemática a partir de 1989 (Lión. La cauce de ambos ríos. tributario del río Duero. (Barril.335 789 (759-544) 409 AC. Conocido desde los años 30 del localizaron 5 agujeros de poste de la cabaña 3 por delante siglo XX (Barrientos. 1995: 401).P. En la parte superior de la cata 7.C. GrN-16. al Norte del 7. 760 (400) 209 AC. 756 primera mitad del siglo VIII AC. una muestra 2485±35 B. 757 (476-410) 403 AC.334 3220±50 B..974 resultado de una reutilización del sector excavándose 2540±45 B. 803 (779) 455 AC y GrN-16.50 m. Por encima 1993: 111). en una superficie de 8 x 7 m. en el sector 5. fue objeto de una del corte. a 776 m.14. En el nivel inferior o 5 fase. siendo las dos fechas más recientes recipientes cerámicos (Barril. se núcleo de Castomocho. con revoco interior.P. se excavaron importantes para el Hierro Inicial del centro de la Península dos cabañas. Palencia) El sector 5. En el corte. en la cata sobre el río Valdeginate.) LOS POBLADOS CON FECHAS DE INICIOS de diámetro con un hogar central. 3190±30 B.972 2740±50 B. habiéndose realizado excavaciones 404 n. la fase 3. de diámetro. presentaba un nivel de tierra quemada El poblado presenta una ocupación de los siglos VIII- donde se tomó una muestra. de 7 m. en la ladera occidental. fechas (405) 393 AC. donde se tomaron dos muestras (Barril. El yacimiento se dos piedras de molino adosado a la pared de la cabaña distribuye por una gran superficie sobre los Cintos de los donde se tomó una muestra de carbono 14. también con zócalo de piedra arenisca. abarcando 10 Ha. GrN-16. que son tan antiguas como las que conocemos en el propio Soto de Medinilla. grandes terrazas que se levantan 100 m. GrN. límite del Norte de Palencia con Burgos. mientras la más reciente VII AC. 1995: 401-402). 759-544 AC. con zócalo de piedras de arenisca. no de las más antiguas pues hay quemada y otra más reciente de un pequeño poste junto dos fases no datadas en el sector 5.968 2415±20 B.n.319 2770±40 B. 1995: 402). GrN-16. afluentes de barro. 1500-1443 AC. y con más procede de un poste de madera de un momento de claridad en el sector 2.P.320 2510±20 B. que la fase 3 marca un momento de fin del siglo IX y 788 (762-602) 524 AC y GrN-16. 402).800 A.60 m. 1003 (904) 827 AC y GrN- 16. el poblado cuenta con junto a la cara interna del muro norte. San Pelayo (Castromocho.s. de altura conservada y 4 m. En la cabaña 1.

2).305 2310±65 B. Soto El yacimiento de Soto de Medinilla es el más importante II-3). casa XI (Delibes et alii. subdivididas internamente en 6 subfases. 1974: 185-186). un tercero de tierra gris y cabañas de planta circular. que han llevado a XX. 116-117. la situada más al Este del corte (Lión. se identificaron tres grandes fases.P. 17/29). 1963). el más antiguo horizonte constructivo. abarcar una superficie de 16 x 14 m. 3 a Soto II. se excavó la cabaña circular donde se obtuvo una tercera muestra de madera GrN. un 1974: 185).) meridional.304 2365±50 B. finalizando esta última etapa con un fuerte nivel estaba levantada sobre una cabaña de adobes previa y una de cenizas blanquecinas.40 m.P. los que se disponían abundantes semillas carbonizadas. un segundo de derrumbe con adobes. (Crane y Griffin. Las excavaciones se retomaron en 1989 y 1990. en el que se destruyó también estructura de madera con postes unidos con acanaladuras la muralla de adobes y empalizada de troncos de madera que sostenían maderos en posición horizontal sobre (Palol y Wattenberg. al Norte del casco urbano de Valladolid. una serie de 8 dataciones (Delibes et alii. 1995: 156. uno superficial. Romero y Ramírez. La cabaña nº 3. m. excavaciones. 1974: 182. con una fluvial junto al cauce del río Pisuerga. 2 tercero donde apareció una placa de arcilla de un hogar correspondientes a Soto I. resultados ambos que fueron considerados “un tanto modernos” (Palol y Wattenberg.P. lám.800 A. lado Este. 120). al Norte y dos tercios occidentales de 183 fig.. unas con hoyos de poste en finalmente un nivel de base con cerámica muy abundante. Palol y Federico Wattenberg entre 1956 y 1965. 61). GrN-17. 1993: 120) y es posible que el uso de un poste de por carbono 14. 1995: 146-147. 757 (402) 264 AC y primeras campañas. 1993: 114 fig. En la fase final de Soto II-3. más antiguo de lo esperable. que llega a alcanzar posteriormente aparecer los alzados con adobes desde la 10 Ha. nº 3. 347 (200) 172 Soto de Medinilla (Valladolid) AC. 1993: La fase de Soto I fue la peor documentada en estas 119-120). uno superficial. en una terraza excavándose 36 m2 en el sector Suroeste del tell. 165. para finalmente central y finalmente un nivel de base con tierra cenicienta superponerse la etapa correspondiente a Soto III o Vaccea y abundante cerámica.5 m. Palol.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 224 m2 en extensión proceden dos fechas. Aunque no se publicó una memoria de las una tercera. de la primera mitad del siglo VIII AC. 798 (Lión. la por C. del Hierro Inicial de la Meseta Norte. de la que se obtuvieron las 1961: 648 n. 1995: 154. identificándose 16 cabañas meandro. durante la fase Soto III (Delibes. 168). Delibes. después objeto de 9 campañas de excavación por Pedro de entre el 1000-900 AC. 1). de Mergelina a inicios de los años 30 del siglo mejor del Hierro Inicial en la Meseta. y unos 0. 1974: fig. en su fase inicial. obteniéndose 1995: 149-151). en el extremo de un estratigraf ía vertical de +4. De este trigo se obtuvo la primera datación (Lión.P. 172). con una la casa XVI del nivel 11 hasta la casa XII del nivel 9. para superficie de 2 Ha. unos 5 m.P. 1961: 121. Situado a 2 km. varios hogares cuadrados superpuestos y se (764) 522 AC. por encima de la llanura de inundación. que cuenta (Palol. 518 (393) 202 AC. ambas de la casa XV. 3. también que presentaron las correspondientes plantas (Palol había 4 niveles. con apenas 0. de altura. 1961: 646 fig. nº 1. Su excavaron en el interior de la cabaña agujeros donde se excavador no deja de manifestar cierta sorpresa por la colocaron grandes vasijas ovoides rellenas de cereal de distancia cronológica entre los dos grupos de dataciones trigo y cebada. 1974: 191-192. Del interior de la cabaña proceden (Palol. ya anunciada para inicios de 1961 (Palol. “dos determinaciones. conformando adobes que fueron levantados.306 2530±35 B. primero de cañizo y barro desde ha formado un tell artificial de unos 5 m. presentaba cuatro niveles en su interior. Palol y Wattenberg. El poblado. 160. 1993: 113. las dos muestras de madera más recientes (Lión. Palol y Wattenberg. Soto I-1 y I-2). 793 (201 AC) 244 DC. fig. 1974: 184. con revestimientos en la pared de arcilla y pintura blanca 90 . después de ganar la cátedra de Arqueología y Delibes et alii (1995: 156 y 2001: 75) a situar los inicios del Numismática de la Universidad de Valladolid en 1925. 158. y otra fecha de la misma muestra de semillas proporcionó 2165 B.. 186-187. que presentaba un banco de adobes interior en su 17. 1966: 29-32. Soto I-1 y otras con muros de adobes de arcilla en Soto En este nivel inferior se pudo apreciar que la cabaña nº 3 I-1 y I-2. recogida de muestras de la campaña de madera para datar la más antigua indique un momento 1957 M-994 2175±200 B. de las En el espacio abierto al Sur de la cabaña nº 3.20 GrN-13. momentos célticos y otro celtibérico” (Palol y Wattenberg. otro con alineaciones de y Wattenberg. fue poblado de Soto de Medinilla a lo largo del siglo X AC. circulares superpuestas. 162. y llegó a Del nivel 11. nº 2.C. cuyas primeros sondeos fueron realizados Romero y Ramírez. para cada una de las dos subfases de Soto I.

P. 1985: 130. aprovechando de la cabaña. 805 (794) 670 AC y de semillas de Aprovechando la realización de nuevas fosas dentro trigo GrN-19. de potencia.057 2455±50 B. B-1. 1105 (967-923) 828 AC una importante estratigraf ía que fue objeto de una y otra a partir de semillas de trigo recuperadas en el suelo excavación de urgencia en marzo de 1982.P. 65.308 anejo al Este de la Casa V. procede cortes. II-III. corte A-1 (García Alonso y Urteaga. Santa Clara. 1993: 133 y 1995: 219. sobre el que se superponía el nivel II-2. que carece de restos de cabaña. (Seco y Treceño.C. una obtenida del poste central de de la localidad.P. de la base del muro de la Casa VII se este momento se obtuvieron dos determinaciones (García obtuvo GrN-19. y se levanta unos 20 aryballos. con una concentración de granos 2555±25 B.m. No se descarta documentó una secuencia de 3. de A partir del nivel 8.85 m. A-C. había adobe y tapial. Delibes et Durante las obras de ampliación del cementerio alii. Alonso y Urteaga. 19. Valladolid) sus niveles intermedios. Romero y Ramírez.n. en el cementerio infantil. B. las seis más profundas de la Edad del Hierro. 147). con 0. con muros rectangulares de Entre los niveles 7-5. enlucidos pintados con franjas de color un horno doméstico de pan (Delibes. hierro (Delibes et alii. reutilizada posteriormente por el traza. estando muy alterados los niveles en los cortes GrN-19. 161 fig. que ya presenta el primer fragmento de profundidad de 1. finalizado amarillo y rojo o en amarillo (Romero y Ramírez. Correspondientes al nivel 3. con 8 fases. en la ladera Norte del foso.P. de explotación de sal (García Alonso y Urteaga.. 1995: 153).055 2620±50 B.058 787 (536-520) 399 AC.50 m. 1995: 223-224). de donde se tomaron dos muestras. que se sitúa junto al castillo. de 40 x 20 m. Romero y Ramírez. 1996: 316). 1995: 146 fig. 1995: 155 fig.. GrN-19. GrN-19. 1986-87: 109). que había alcanzado una En el nivel 9. A-3. 898 (804) 765 tratarse del estrato 9 (García Alonso. rojo en los muros. se obtuvo en la Casa XII. donde confluyen madera de la techumbre (Seco y Treceño. que marcan un momento de cereal (Delibes. 1000 (903) 828 AC. 107. 1). 2a). pala excavadora. cerámicas a torno y un posible 740 m. construido en el nivel 7. que abarca unas 10 Ha. 1986-87: 105. alguna dedicada a la En 1990 se abrió el corte D.P. el corte producido por una gran fosa abierta por una que parece más precisa. 2. 92 fig. grandes adobes de 40 cm. 1985: 63. se localizó una secuencia de casi 3 m. A-1.P. 4). 1986-87: 105). 1a-b. de quique en niveles alterados y la presencia de una muralla de potencia. poca potencia estratigráfica. del nivel 1.051 2795±50 B. de la primera mitad del siglo VIII AC. GrN. donde una astilla de madera de pino García Alonso. que en La Mota (Medina del Campo. Allí se abrieron 5 cortes.800 A. GrN-19. 890 (801) 672 AC. 240). 518 (403) 388 AC. sido localizada. que parece sirvió para fechar GrN-19. por el hallazgo de alguna cerámica de bo. el río Zapardiel al Suroeste y el arroyo Adajuela al Noreste. 1993: 137 y 1995: 237) 797 (764) 520 mientras varias lagunas rodeaban el entorno como las de AC y GrN-17. 106 fig. Romero y Ramírez. 3 x 3 m. GrN-17. del cementerio se han realizado nuevas excavaciones de Finalmente. que sólo tenía estructuras tenemos constancia la presencia de cerámica pintada en de madera por la presencia de hoyos de poste. de altura sobre el entorno inmediato. De AC y en el nivel 4. 788 (742-522) 400 AC. A y B. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200.056 2580±30 B. García Alonso. el nivel más profundo u VIII.P. de largo por 25 cm. 1985: 133. que terminaba en un segundo gran 1995: 159-160 lám. 1985: 63-65). se sitúa dentro del de incendio sobre el pavimento de la casa que contenía casco urbano de Medina del Campo. del foso excavado en 1982.s.307 2580±30 B. el cual fue sellado por un derrumbe de las vigas de m. que aún no ha con 8 fases. 132-135. presentaba una casa con muros rectos usando la Edad del Hierro. 799 (787) 562 AC. cuya temperatura no nivel de incendio asociado a la presencia de cuchillos llegó a superar los 430º C (Misiego et alii. Romero y Ramírez. sobre un espolón de cerámicas con pintura roja. obtenida en un hoyo junto a urgencia en 1988 y 1989. localizándose la mejor estratigraf ía en el de madera procedente del derrumbe de techumbre.) (Delibes.568 2525±35 que actualmente está encauzado dentro del casco urbano. de potencia. 1995: 168).P. 1995: 165 lám.P. también una ocupación precedente durante Cogotas I. La excavación documentó un nivel de base o II-3.35 m. B-3 y C-1.P.053 2675±110 B. se documentó una casa con hogar en plataforma rectangular la cual presentaba un nivel El poblado del Castillo de La Mota.. De ellas. 1993: 104-105. se apreció madera. lám. V). de hierro (García Alonso y Urteaga. 1049 (825) 521 AC. San Nicolás o El Hospital. En el corte C.569 2370±35 B. en las que se abrieron 3 nuevos Casa I (Delibes.054 2640±50 B.25-0. donde se Seco y Treceño. 1993: 136-137). a unos 50 m. por un primer nivel de incendio o estrato 14. de ancho.052 2765±35 B. Al exterior de la casa había un estrato ceniciento sobre la 91 .P. 805 (794) 670 AC y GrN-11. hay dos fechas asociadas al GrN-11. do de la muralla medieval (Seco y Treceño.

P. 1990: 217.. Ambas se tomaron del ángulo oriental base donde se localizó una punta de aletas y pedúnculo del fondo de una cabaña. 1990: con decoración incisa y 2 agujas de f íbula (Seco y Treceño. han realizado dos campañas de excavación en la cumbre ciervos. Se El Castillo. que presentaba en el centro. 217. La La datación publicada se obtuvo en el corte J-4. en una colágeno.) si es que existe alguno” (Benet. 13/1).s. otras de carbono 14 que permanece inédita (Escribano. 215). la posible vivienda sitúa en un pequeña loma cultivada dentro de una vaguada 5. muestra. las estructuras 2 y 3. 3).P. Este nivel se 797 AC. 1990: 235. la muralla fue desmantelada años procedente del corte B5. 891 (812) muralla. de cobre y se tomó una muestra de carbón datada en corte B5. Guadalajara) Dos contemporáneas. Se sitúa en un espolón a 820 Del nivel V procede GrN-1369 2910±140 B. Treceño. Este comarca relativamente próxima a la frontera portuguesa nivel presentaba alguna intrusión de cerámicas a torno (Escribano. donde “son contados (. la muralla y al interior 825-800 AC (vide supra). 140 fig. 216 fig. Manzanal de Abajo (Villarde. Las tres muestras datadas proceden de los estratos El Castillo en Manzanal de Abajo fue excavado a inicios inferiores del corte B6. que tiene una desviación típica muy confluencia de los ríos Tera y Vallada.800 A. 258. fragmento de mandíbula humana de adulto entre 35-40 Después de la fase I.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. y la estructura 4 que corresponde a un 1993: 137-139. 1990: 85) Valparaiso en marzo de 1988. presentes desde la fase I del poblado. 17). un cuenco de borde divergente con decoración Groningen que permanece inédita (Escribano.P. sobre la cual se Pico Buitre (Espinosa de Henares. 1990: 213. 3. GrN-18. proceden GrN-13.971 2660±30 B. se (Escribano. obtenidas en la campaña de 1985 de 1988 antes de quedar sumergido por el embalse de (Benet. 1990: 77). La excavación se centró en el extremo del sector SW.970 2715±30 B. en el punto de (1112-1054) 802 AC. 169. Zamora) aterrazada del cerro durante 1985 y 1986 (Benet. que le proporcionan elevada ±140 y se obtuvo de hueso. En el nivel VII aparece la cerámica a torno pintada al exterior Cerro de San Pelayo (Martinamor.P. un pavimento de arcilla que presentó dos fragmentos de entre el Cerro de Alcantarilla y el de Las Culebras. de donde se tomó una muestra en su cauce superior. 238 fig. donde cerámica pintada la conocemos en Soto de Medinilla ca. López Jiménez y Benet. con líneas de color rojo (Seco y Treceño. Salamanca) En 1991 se realizaron 3 sondeos y hasta 1993 se realizaron hasta 12 nuevos cortes en puntos diferentes por Cerro elevado sobre el cauce del río Tormes. 2004: 163) al localizarse en el estudio de la fauna un 217. para la construcción de una plaza de toros en el siglo XVIII y por la explotación de minas de wolframio. construirán cuatro estructuras pertenecientes a la fase III.794 2580±60 B. 235. 235. foso y 919 (833) 805 AC y GrN-13. 1993: 142). 240 fig. un cuenco con umbo y un 217. que apuntan a un momento de la segunda mitad superponía a un estrato de tierra entre las grietas de la roca del siglo IX AC. de donde quizás se obtuvo la subscrita por Benet (com. afluente la apertura de panteones en el interior del cementerio de del río Duero. GrN-14. El yacimiento está afectado por el aterrazado La Mota (Seco y Treceño. 235. Este nivel inferior en B6 y B5 ha de la misma adosada la estructura 1 o pavimento de arcilla sido asociado recientemente (López Jiménez.907 2560±70 B. 242 fig.. 258-259). con una superficie de -1 hectárea.n. 1990: 216. al pie de enlucido de paredes pintados y numerosas vasijas aplastadas Pico Buitre.m. para documentar un campo de piedras hincadas. 16). cerca de la margen izquierda del río Henares. formándose una plataforma plana a modo de terraplén o fase II sobre la antigua estructura 1. 1487 m. que se superpone se tomó una muestra. 15) 831 (794) 522 AC.P. vaso troncocónico de borde convergente y base plana. que presentaba dos agujeros de a la presencia de un túmulo funerario. pers. Fue objeto de un estudio del material 92 .C. localizado en 1981. 1993: 139 y 1995: 235) 831 (789) 411 AC. por un derrumbe de muro. (Escribano. 258. 1995: 222)... 2003: 137) de una posible vivienda. se documentó el arranque del foso. 234 fig. nivel ceniciento del que pavimento de arcilla y cantos de 3 x 1 m. pintada geométrica al interior. siendo más antigua que las del nivel inferior. 1990: 215.) tierra virgen con cerámicas pintadas postcocción. 1990: 81) Del nivel VI. un pavimento de arcilla o cantos asociado a unas cubetas de arcillas El yacimiento de Pico Buitre. quizás con insuficiente defensas naturales por sus laderas noroeste y este. (Seco y a la estructura 2 (Escribano. opinión también poste calzados con piedras.

1432 (1258. 1986: 51. 1995: 178 fig.) de superficie recuperado por la roturación del yacimiento es que las cerámicas grafitadas del Alto Ebro forman un (Valiente Malla. 70-72). y una más antigua de la campaña de 1988. 1995: 178 834 AC. el cual fue localizado en unas prospecciones 93 .25 m. A la vez. (Crespo. 1990: 69-70. 1995: 175 fig. 1984: 9-10) y posteriormente se han grupo individualizado (Saenz de Urturi. Pico Buitre (Valiente. (Jimeno y Martínez Naranjo. 1).P. agricultores de Henares con los yacimientos de kilómetro 98 (Crespo vega fluvial y ganaderos de cerdo y vacuno (Crespo. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 1986: 68). No pueden aceptarse las dos primeras 60-63). 1990: 77. o nivel cerámicas tipo Cogotas I avanzado y de los grupos Ecce superior (Crespo. 7). 1999: 83 n. I-14. 1).800 A. mientras el nivel inferior Homo II a partir del 1250 AC y Pico Buitre desde el 1100 o I. se ha defendido una coexistencia de las y 1 m. 1385 (1106-1050) 834 bitroncocónicas con carena media y borde divergente AC. agrícolas. y 834 AC. (Crespo y Arenas. Crespo. 1995: 177 fig. 1988: 247-248. de donde proceden sugiriéndose la adquisición en los poblados de Cogotas I. 1992: 64. 60 fig. 1/7. (Valiente Malla et alii. 1992: 49 fig. Los Manantiales (Crespo y Cuadrado. 1998: 49 fig. La Hoya de Laguardia o más recientes de las dos primeras campañas de 1986 y 1987 El Redal de las que conocemos en la Meseta. o algo anterior (Valiente Malla. La fecha de la primera desembocan en el Henares. y cazuelas bruñidas o grafitadas. es un pequeño cabezo.. Castro Martínez et alii. desarrollado 5 pequeñas campañas de excavación. Merced (Guadalajara) (Valiente et alii. 63). 1990: 67-69. las tres dataciones (Crespo. que a veces no se tiene en cuenta. de las que se obtuvieron 3 dataciones por geométricos como grecas o triángulos. que presentan apéndice del siglo IX AC. 1999: 83). que sugiere incluso la fecha más Las cerámicas más representativas son urnas reciente de esta serie.C. controla las vegas aluviales de los afluentes que fechas de los siglos XIV y XIII AC.921 2990±90 B. AC hasta el final de Cogotas I hacia el 1000 AC (Castro comienza a partir de -1. 1992: 65.C. 1999: 184 fig. Peñalcuervo (Cerezo Cogotas I con la facies Pico Buitre. 1986: 50-51. alta y apéndice circular sobre la carena con perforación 1215) 935 AC. 1999: 172).887 fig. 3/1). cazuelas bruñidas con el 950 a. 4/3). por la presencia de una f íbula de doble resorte. 1995: 97-98. Valiente.45 m. dos cerámicas del Castillo de Henayo. 58.P. 1995: 176 fig.40 AC. ha servido para propugnar el inicio de esta facies desde (Crespo. utilizando el grafito sólo para obtener motivos ornamentales 88 y 1990-91. 1992: y Cuadrado. 1986: 51. en otras ocasiones presentan decoración pintada roja o pero la ocupación puede retrotraerse al menos al último amarilla formando zig-zag o retícula (Crespo.P. 72-74). alcanzando una profundidad Martínez et alii. 50 fig. suponiendo el inicio de lo que denominan Protoceltibérico 61). No (Crespo. 54-57). 1984: 38) y poco decoración sobre la carena media y al interior del borde después un 1000 a. 4/1) o el muelle de una f íbula de doble resorte (Crespo. de -2.90 m. dándosele un brillo plateado al diluir el polvo de grafito en un engobe negro que se aplica después de El poblado. No resulta fácil valorar las dataciones del yacimiento de 60). obstante. 2/2). en el límite inferior de la calibración 1385- circular sobre la carena con perforación horizontal. Valiente Malla. e I-15.C. La decoración grafitada aparece en la superficie interior Fuente Estaca (Embid. de cada muestra. I-15. 1986: 52-54). 3070±100 B. de la vajilla fina bruñida o grafitada Esta facies cerámica presente en la cuenca del río de los poblados del grupo de Pico Buitre. Valiente et alii. Un Noroeste. arado con tractores aspecto importante. que comenzaría hacia de Mohernando) (Valiente et alii. lo que separa a las carbono 14 sobre huesos de posiblemente ovicápridos. La el 1200-1100 AC (Jimeno y Martínez Naranjo. mitad del siglo X AC. 2). cuarto del siglo X AC. pers.) pastores de ovicaprinos. com. 18) 1522 (1374-1319) 1012 AC. que presenta los recipientes cerámicos más completos. 1983: 398-399). Guadalajara) y exterior. Alovera (Espinosa y Crespo. 1995: 97) que la ocupación del A. 1986. protegido de los vientos dominantes del la cocción y luego se frotaba para acentuar el brillo. 1385 (1106-1050) horizontal y pintura exterior e interior (Crespo. Casasola (Chiloeches) (Valiente et alii. Estas tres fechas implicarían según Valiente Malla (1999: La estratigraf ía principal se ha obtenido de la zona 83. 1. Otros autores aún retrotraen más la coexistencia de 1984. (Crespo y Cuadrado.259 2900±90 B. 5/7).P. a partir de una profundidad de -0. 1986: 50. Crespo y También destacan los cuencos semiesféricos con carena Arenas. el contexto puede corresponder quizás a fines con carena media-baja o media. 254-255 Pico Buitre porque desconocemos los contextos cerámicos fig. apareciendo estructuras de muros rectos y varias poblado de Pico Buitre se situaría hacia 1250/1200-1000 estructuras planas de arcilla con un diámetro entre 0. 1-2) y La Dehesa (Alovera) (Valiente et alii. 1998: 49 fig. 2900±90 B.

20-1.85 m. 1988: 261). han sido asociadas a la posible de 1985 y 1986 cuando se optó por una excavación en infiltración de pequeños grupos de población vinculados a extensión abriéndose los cortes 7. hasta el nivel de conglomerado de base a -1. de ancho y un horno alfarero. 1999: 172) o el 1100 río Gallo. 1995: 98).800 A. 14/10). 1982: 284. Desde el inicio del nivel. Micó y Sanahuja.s.P. 57 fig. 1992: 12-13 fig. perteneciente a la cuenca natural una importante protección. aflora el nivel natural de con perforación horizontal en la línea de carenación conglomerado terciario en pendiente desde -1. García Huerta.n. (Martínez En las campañas de 1982 y 1983 se abrió el corte 6 y Sastre. que ofrece con su pendiente comarca de Molina de Aragón. 1986-87: 116-117. El yacimiento fue Gallo se abre junto al poblado alcanzando unas dimensiones dividido en dos sectores.53 m.P. 1986-87: 113) 1385 (1106-1050) 834 AC. (Cerdeño.30 y -1.85 -1.20 hasta (Martínez Sastre y Arenas. 1998: Huerta. sobre la carena (Crespo y Arenas. 97. noreste y a partir del sondeo 2. orientada hacia Teruel. se encuentra divergente y decoraciones con incisión ancha o acanalada el nivel III asociado a un espacio de habitación y en la en zig-zag por encima de la carena. 1982: 280. 4b). Navarra III y IIA. de ancho a lo largo de 3 km. 120). Álvarez presencia de cerámicas con decoración grafitada.C.5 m. 16 m. de diámetro. Arenas. los cuales o media que presentan apéndice circular con perforación se disponían uno perpendicular y otro paralelo al muro horizontal y decoración de líneas horizontales acanaladas exterior. zona A (Martínez Sastre. CSIC-621 2630±50 B. 1998: 57 fig.. 895 (802) 674 AC. 1992: 77) 1187 (899) 791 AC. se encuentra el Castro de la que al usar la fecha calibrada. 115 fig. de largo y 4-4.90 m. cazuelas bruñidas con carena media-baja lienzos de muro del extremo de la vivienda 4. separado del anterior por unos campaña sistemática en 1981 en la que se abrieron 5 50 m. Esta fecha sirvió para propugnar la presencia de Guadalajara) cerámicas grafitadas asociadas a Campos de Urnas desde el siglo X a. en Embid. el elemento más destacable es la Logroño (Blasco. entre -1. presentó restos de otra cabaña. algunas y Pérez Arrondo. a inicios del siglo IX AC.P. en cambio Maya (2005: 527) Coronilla en la localidad de Chera. m. 1982: 261. Valiente Malla. 1988: 275 fig. 8. los cortes 2bis. 281 fig. un cerro testigo de 1150 la veía excesivamente elevada. desde aguja de f íbula de pivotes procedente de la cabaña de la -1. 5). 261). afluente de la cabecera del río Tajo que nace en la AC (Castro Martínez. de longitud. que permitieron observar para de Fuente Estaca.. relacionables con el yacimiento de El Redal en En este nivel III. de acuerdo con Cerdeño. fechable a finales del siglo pertenecientes a cuencos (Cerdeño y García Huerta. junto con apéndices base de este nivel. 63). un sector A que presentó los de 1 km. se continuó excavando el corte 4. 4a). con escasa potencia cortes.85 m. de longitud (Cerdeño y hoyos de poste de una cabaña de planta oval de ca. a -1. 11 y Similar propuesta ha sido planteada para las cerámicas 12 en el sector noroeste. 259 y 1992: 96 fig. 1-4. 87 lám. relacionado con Cortes de Huerta. En la comarca de Molina de Aragón. 14. 2). 275. 11.) en 1985 en la ladera sur del Alto del Enebral. -1. 1992: 74-76). aparecieron dos 1997: 119 fig. La vega fluvial del río del río Piedra. 14/1. (Cerdeño y García contexto de campos de urnas. 1973: 107-110 fig. que indican un se obtuvo la fecha I-12.85 m. 15) y una cuenta de pasta vítrea verde (Cerdeño y García Huerta. una fecha sobre hueso de animal 2750±90 B. mientras que en 1984 Estas cerámicas con decoraciones acanaladas. 1982: 257. 1982: 258-259. 94 . también se amplió en corte 2.C. 2c.. y una situado en el extremo noroeste de esta habitación. entre los que destacó el corte 2 donde se obtuvo una arqueológica y muy afectada por la acción del arado primera datación por carbono 14 en el nivel III (Cerdeño y (Martínez Sastre. consideradas fruto de la llegada de un la fase III un trazado de 6 posibles viviendas con muros reducido grupo de población alóctona (Martínez Sastre y adosados junto a la ladera norte del cerro que formaban Arenas. El poblado fue objeto de un sondeo en 1980 y de una mientras que el sector B. 289 y 1992: 85.m. 1992: 70-73). con 62 m. Fue en las dos últimas campañas presentes en Ecce Homo. Castro de la Coronilla (Prados Redondos. 1988: 272). De un hoyo de poste de 18 cm.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. IX AC.. 8bis y 9 en el sector los Campos de Urnas (Ruiz Zapatero y Lorrio. 278 fig.. mientras Sierra de Albarracín de Teruel. un muro corrido exterior a modo de defensa artificial que La cabaña del sector B presentó una fase más moderna complementaba la propia del cerro creando al cerrar su donde las decoraciones acanaladas en la línea de carena son perímetro una espacio central comunal (Cerdeño y García sustituidas por triángulos excisos (Crespo y Arenas.101 2900±90 B. García Huerta. Jimeno y Martínez Naranjo. junto a la cuenca del 1999: 90. Se localizaron urnas bitroncocónicas con borde En el corte 2. 1987: 68. 1/1-2.

o bien fruto de una contaminación.. 97-98. se yacimiento más representativo es el Alto del Castro de obtuvo I-16. del Castro de la Coronilla se encuentra el y Lorrio (1988: 258). de longitud. aunque reconoce que corresponden que la de la primera mitad del siglo XI AC.65 m. La cabaña 1 tiene unas na.C. (Cerdeño y García Huerta. 87 lám. próximo a 918 (404 AC) 47 DC. se recuperó que defienda que la técnica del grafitado aparece desde en un hoyo de poste. 51. o XIV AC en fechas calibradas. (Vega Toscano. 1999: 184 fig. nivel III. teniendo en la margen de enfrente la confluencia del arroyo de La Gavia. 7). propuesta de la primera mitad del siglo VIII AC. propugnando su origen en el Alto Ebro desde el ignorado y sin embargo calibrada nos señala un momento siglo XIII a. el cual presenta una aparición de esta facies hacia el 710-700 a. perdurando fecha muy antigua. 52 fig. m. la única de la que se obtuvo su planta completa de 4. la en cerros testigos que aportan una defensa natural.n. nivel III.770 2380±200 B. 3-4.s. aunque pueden alcanzar los 40 cm..40 m.P.C. 147. a partir de la distribución de los hoyos de poste. de ancho. antigüedad que explica La última muestra del corte 12. considerándolas posteriores al siglo castro de El Ceremeño. que era casi el inicio del nivel III. hasta prácticamente -1. 2007: 11. 1992: 84. Una segunda datación del Castro de la Coronilla procede Hoy en día es parte del barrio de Villaverde Bajo (Madrid). grandes cabañas rectangulares con planta absidal en la pues como las autoras indican no hay evidencias de una cabecera. de la parte superior del nivel III. con 143.. I-17. 1986-87: 113) 621 (693-764) 959 DC.n. 2007: 14-15. pues el nivel II pre- dimensiones de 26.70 a 1 m. 2002: 127) 1394 los cauces fluviales para regresar al poblamiento en altura (1126) 843 AC.30 m. I-14. que permitirían sostener 2. de ancho por 4 m. 1992: 84. las fases finales de Cogotas I (Valiente Malla y Velasco de profundidad. protección natural reforzada por la presencia de una muralla de rodea el cerro. 2007: 48. Un planteamiento de la DC.. en Herrería. 147. situado sobre por Cerdeño y Juez (2002) hacia el siglo VI AC.m. que puede estar relacionada con la reutilización de cronología de las cerámicas grafitadas de la facies Riosalido este espacio en época romana. se remitió poco después. 5-7). obtenida de un hasta el 600 a. Esta fecha bien puede la excavación de urgencia documentó en el sector A dos ser resultado de un problema de medición del laboratorio.m. 2002: 127) Riosalido. Los agujeros Huerta. (Cerdeño y García que denominan Celtibérico Antiguo (Jimeno y Martínez Huerta.169 2920±90 B. de diámetro por 0. mientras que los postes procede de muestras de carbón obtenidas en un hogar centrales alcanzan anchos de 1 a 1. 2007: 45-46).. facies cerámica Riosalido por Valiente Malla (1999: 82. de diámetro. a una fase posterior a Pico Buitre. en la margen derecha del arroyo Butarque. Este poblado.28 m. (Vega Toscano. situado en el Norte de Guadalajara.73 m. Para otros autores supone el inicio de lo la vivienda 1.810 1930±80 B. que tiene más sentido dif ícilmente asumible.5 m2. claramente anómala.75 m. que acompañaba en ocasiones El yacimiento de Las Camas se sitúa en una loma de 585 al Marqués de Cerralbo en sus prospecciones (Fernández m. 1986: 89). completamente diferente es el defendido por Ruiz Zapatero A 20 km. 87 lám. ña de 1981.17 m..5 m2. de diámetro y adosado al exterior del muro trasero corrido de la vivienda profundidades de 0. al interior del muro trasero corrido de Colás. (Cerdeño y García segunda es de 18.C. poste de madera de la vivienda B durante la campaña de Este periodo supone el fin del hábitat abierto junto a 1992. ambas dentro de un contexto situable la cabecera del río Henares. Villaverde Bajo (Madrid) del siglo XX.s. aunque obtenida en la campaña precedente de 1991. de poste laterales son generalmente de 30 cm. La tercera fecha obtenida en el corte 11.15 m.047 m. 1982: 261). 13/1) 105 AC (75 DC) 316 Naranjo. depositándose los materiales en la colección del párroco Justo Juberías.75 cabañas de hasta 5 m. dentro de la comarca VIII a. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 95 . I-14. antes que desemboque en el río Manzanares. 1979: 23-24). mientras que la romano.C.810 2330±80 B. sentaba cerámicas de revuelto procedentes del nivel I ibero- que implica una superficie útil de 226. Cerdeño.000 m2. pues de la misma unidad estratigráfica. 1982: 289 y 1992: 97.P. Urbina et alii. Urbina et alii. Esta fecha prácticamente se ha 90-91). y por Crespo y Arenas (1998: 61-62) que sitúan la de Molina de Aragón en Guadalajara. 53 fig.800 A. I-12. Recuperada en la campa- casi en el límite con Perales del Río (Getafe) (Agustí et alii.P. El nº 13 y también de una viga quemada de la techumbre. Durante la limpieza de una superficie de 4. 13/2) 798 (782) 944 DC.C. poco Galiano. x 7.P. de 0.441 1280±80 B. reutilización del cerro después de época celtibérico-roma- 46 en la primera y 23 en la segunda. de altura (Agustí et alii. de longitud por 8.) Estas cerámicas grafitadas son incluidas dentro de la (Cerdeño y García Huerta. un cerro testigo de 1. fue objeto de excavaciones por aficionados a inicios Las Camas.P.

podría ser del río Tajo. impresa digital en el borde. cuando una. aún revela el estudio de la urna 27 de la necrópolis de Tanchoal relacionándolos con el contexto meridional más antiguo dos Patudos. 163 tabla 1). 72 fig.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 1407 (1039-1023) 803 AC. Esto haría paradójicamente más fiable 162. el 530-1120 a. 2006: madera de hoyos de poste. 2480±100 B.P. 1995: 174). 800-775 AC (Mederos y Ruiz Cabrero. precisamente la descartada. recientes la media general si hay fechas anómalas hacia Ruiz Taboada y Carrobles. a Valorando las fechas calibradas. 1125 (904) 802 AC y Beta-195. 841 AC. podría marcar un a la más reciente. 764 (517-415) 401 AC. La opción de combinar todas La necrópolis carpetana de Palomar del Pintado se las fechas para obtener una general es interesante porque localizada en una loma que domina la confluencia de los centra mejor las desviaciones estadísticas.P.50 m. pero en este caso hay Palomar del Pintado (Villafranca de los algunas que son con seguridad más recientes que la propia Caballeros. 20.293 2480±100 B. 1988: 362 y 1989: 32) o en Beta-195. 21). 1108 (968-925) 829 AC.P. 827 (785-543) 383 AC.469 2820±40 2800±50 B. 1108 (968-925) 829 AC y 2770±70 B. urna a mano. Estas f íbulas también se conocen en La Meseta en La Este conjunto de fechas esta compuesto por Beta. 1427 (1258. Beta-178. (2007: 79) quienes comentan que iría mejor en el siglo IX o La serie no es de fácil interpretación. 2007: 70. la tendencia general sería a una mayor antigüedad de todas las fechas.469 2440±40 B. (Mederos. y tienen una elevada desviación. como resorte (Urbina et alii. AC. Estas discrepancias entre el registro y 195. de profundidad. 60 fig.295 2800±50 B. en el valle desde 758 AC. 69). et alii.P. de las cuales eliminando la fecha tabla 1). salvo al menos hasta el último cuarto del siglo X AC.294 2990±80 B. momento de inicios del siglo V AC. se documentó la tumba 76.P. 2008a: 83). a mediados del siglo VIII AC. 2003: hoyos de poste. Si fuera sólo un error por la antigüedad de perfectamente posible.P. IX podría ser aceptable. 2007: 67. Ribatejo) (Vilaça. todas entre ±70 y 120. en fechas no calibradas y el 543-1374 AC La cuestión es si cabe retrotraer este tipo de ocupaciones en fechas calibradas. 71 fig. una mayor modernidad o antigüedad. pues oscila entre primera mitad del siglo VIII AC. Beta-178.300 2770±70 B. Para la que incluso las tres fechas más recientes están afectadas fase II. No cabe descartar fallos propios Duero en contexto de Soto de Medinilla y eso nos parece del laboratorio. y está fechada Beta-195. una fecha de fines del siglo siglo X AC. también sobre huesos cremados del por una mayor antigüedad por el uso de madera de los interior.P. 2003: 153).P. se ha planteado como una datación conjunta dataciones de los postes de madera de fines del siglo X de 2835±35 BP. de la que del último cuarto del siglo IX AC y a lo largo de todo el existe una datación sobre hueso quemado procedente de siglo X AC. que marca un momento de la primera mitad del Por el contexto material. que incrementa el margen de se produce la transición al hierro en el Valle Medio del error al calibrar las fechas.C.292 2880±120 B. 997-921 AC. 1495 (1374-1319) 1127 AC. pues el inicio de su media Durante el Bronce Final IIIA2. 900-750 AC. Correspondiente a la primera fase de la necrópolis.P. necesariamente dos -1.P. Beta. 1407 (1039-1023) 803 AC. Pico Buitre (Crespo. la fase B1 de Morro de Mezquitilla. en la Península Ibérica. 1985: 135). Ecce Homo 195. 1992: 64. pero esta ríos Amarguillo y Cigüela. borde divergente y decoración 1495 (1374-1319) 1127 AC y 2990±80 B. 825-800 AC. (Pereira et alii. 163 tabla 1). 1109 (973-941) (904) 802 AC. los huesos cremados del interior. implica hasta 100 años de diferencia con las más reciente. lo que implicaría pues responde a un patrón funerario meridional. 2880±120 B. Toledo) ocupación del poblado. del Bronce Final IIIA2.P. 1999).P. una de las fechas son erróneas por muy antiguas 3070±70 B. en el 800 AC en el nivel 4 de Soto de Medinilla (Delibes Beta-195.P.P. 827 (785-543) 383 AC.C. 1427 (1258-1215) 975 AC.296 3070±70 B. el grupo de Alpiarça practicaba la incineración correcto. los troncos de la madera. y las cenizas se depositaban en el La presencia de 3 fragmentos de f íbulas de doble interior de un vaso con carena media y un asa de cinta. caso de Beta-195.P. 5/7). Mota (García Alonso y Urteaga. 1114-909 AC (Urbina et alii. Alpiarça (Santarem. 827 (758-543) 383 AC. la tumba 62. 2003: 162. Las tres restantes apuntan a un momento un cuchillo de hierro y un brazalete de bronce. (Pereira et alii. de base plana.293 las dataciones las reconocen implícitamente Urbina et alii 2480±100 B. 1125 B. no obstante en Palomar del Pintado de momento sólo 96 . junto a una antigua zona de solución tiene el problema que hace más antiguas o más inundación denominada la Laguna del Rincón (Pereira. (Almagro Gorbea y Dávila.800 A. que resulta antigua.) La cabaña 1 presenta una serie de 6 dataciones de la Tiro IV. que presentaba como ajuar 1215) 975 AC.

Valdegama.C. 2485 35 535 789 759 409 GrN- corte 7. zona 2. 2510 20 560 788 762 524 GrN- cabaña 1 Palencia 678 16. 2385 35 435 756 405 393 GrN- cabaña 1 Palencia 16. fase 3. silo Valdegama.320/C 671 607 602 Los Baraones. fondo Palencia 14. cabaña 2 Palencia 875 16. 2008b) pero sería conveniente disponer de del siglo V AC. Valdegama. zona 5.138/C Los Baraones. silo Valdegama. 2350 70 400 760 400 209 GrN- corte 7.306/M 97 . CAL A. Valdegama. 3190 30 1240 1520 1486 1407 GrN- 4. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. B.C.973/M poste Los Baraones.) contamos con una tumba. zona 1. la fase II a partir IIIA (Mederos. 2740 50 790 1001 896 803 GrN- corte 7.P. 2770 40 820 1003 904 827 GrN- corte 7.968/M 410 poste Los Baraones. zona 2. fase 3.335/C 1443 Los Baraones. zona 5. zona 2. Nº Provincia . 2415 20 465 757 476 403 GrN- cabaña 2 Palencia 473 14. + A. zona 5.319/C Los Baraones.C.974/C Los Baraones. Valdegama.800 A. zona 2. CAL mín. máx. Valdegama. El problema real de esta fecha es continuado. 2540 45 590 803 779 455 GrN- cabaña 2 Palencia 16.966/M 663 poste 641 588 544 San Pelayo. Valdegama. boca Palencia 1484 14. exterior Castromocho. cabaña 2 Palencia 16. zona 5. que no permite de momento sugerir su uso una muestra más amplia. El brazalete de bronce e incluso la distancia de varios siglos que separa el contexto de esta el puñal de hierro podrían colocarse en un Bronce Final tumba de las restantes de la necrópolis. 3220 50 1270 1617 1500 1406 GrN- 4. fase 2. cabaña 1 Palencia 16. fase 1 Palencia 683 14. Valdegama. zona 1. Yacimiento Municipio.334/C Los Baraones. 2530 35 580 798 764 522 GrN- cabaña 3 Palencia 17. CAL Laboratorio y Muestra Los Baraones. Valdegama.972/C 862 847 845 Los Baraones.

308 II-2. casa 1 Medina del 2525 35 575 797 764 520 GrN-17. CAL mín. corte A-1.800 A. nivel Valladolid 2450 50 500 787 536 399 GrN-19. ¿estrato 9? Campo. Valladolid La Mota. + A. fase Valladolid 2175 200 225 793 201 244 M-994/S trigo Soto II-3.055/C 4.053/M techumbre Soto de la Medinilla. nivel Castromocho. corte D. B. nivel Valladolid 2795 50 845 1105 967 828 GrN- 11. anejo al Este de la casa Soto de la Medinilla. poste central 963 19.054/M pino Soto de la Medinilla.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. pavimento trigo Soto de la Medinilla. Casa XII.C. CAL Laboratorio y Muestra San Pelayo. fase Valladolid 2165 215 347 200 172 S trigo Soto II-3.C. base muro Soto de la Medinilla. Valladolid La Mota.056/C 3. anejo al Este de 724 trigo la casa 538 530 522 Soto de la Medinilla. cabaña 1 AC DC Soto de la Medinilla.907 VIII Campo.058/C 1.052/S 11. nivel Valladolid 2765 35 815 1000 903 828 GrN-19. corte C. nivel Castromocho.) Yacimiento Municipio. Casa XV.P. nivel Valladolid 2450 50 505 788 742 400 GrN-19. CAL A. nivel Valladolid 2620 50 670 890 801 672 GrN-19.568 Campo. cabaña 1 La Mota. cabaña 3. derrumbe de 19.304/ 4 Palencia C-M San Pelayo.057/S 3. nivel Medina del 2560 70 610 831 789 411 GrN-18. nivel Medina del 2555 25 605 799 787 562 GrN-11.307 II-2. Casa VII. horno 19. Casa V. Valladolid La Mota. hoyo junto a Casa I 532 520 Soto de la Medinilla. corte A-1. Valladolid 2640 50 690 898 804 765 GrN- niveles 7-5. nivel Medina del 2580 30 630 805 794 670 GrN-11. Valladolid 98 .C.305/ 4 Palencia C-M Soto de la Medinilla. nivel Valladolid 2580 30 630 805 794 670 GrN-19.051/M pino 923 Soto de la Medinilla. 2365 50 415 757 402 264 GrN-17. nivel Valladolid 2675 110 725 1049 825 521 GrN- 9. Casa V. Nº Provincia . cabaña 3. máx. Casa XV. 2310 65 360 518 393 202 GrN-17. ¿estrato 9? Campo.

887/H nivel inferior o I. corte 12. corte J-4. Manzanal de Villardecier. DC DC 699 DC Guadalajara 715 749 764 El Ceremeño. nivel V Salamanca 1097 1088 1058 1054 Cerro San Pelayo.794 Abajo. zona A. vivienda Redondos.971/C B6. cata I. casa 1 Medina del 2370 35 420 518 403 388 GrN-17. 2715 30 765 919 833 805 GrN-13. nivel VI Salamanca Cerro San Pelayo. 2660 30 710 891 812 797 GrN-13. Henares. Prados 1280 80 670 621 693 959 I-12. zona A. sector ¿A? Embid. nivel III.69 m. corte C.259/H inferior o I. Nº Provincia . Herrería. hoyo de poste Guadalajara 1050 Castro de la Coronilla. nivel Espinosa de 2990 90 1040 1432 1258 935 I-14.441/C corte 2. CAL A. vivienda B. nivel Espinosa de 2900 90 950 1385 1106 834 I-15. vivienda Redondos. 1104 4. corte Martinamor. Prados 2330 80 380 798 782 544 I-14. -1.03 m. zona A. nivel VI Salamanca Pico Buitre. vos. hoyo de poste Guadalajara Castro de la Coronilla. nivel III Redondos. hogar Guadalajara Castro de la Coronilla.921/H inferior o I. 2920 90 970 1394 1126 843 I-17.810/C corte 11. máx. Zamora estructura. 2. CAL Laboratorio y Muestra La Mota.169/M unidad estratigráfica 13 Guadalajara viga techumbre Pinus silvestis 99 . + A. 1235 Guadalajara 1215 Pico Buitre. Prados 2900 90 950 1385 1106 834 I-12. Prados 1930 80 20 105 75 316 I-14.C.809/M vivienda 1.) Yacimiento Municipio. B. Espinosa de 3070 100 1120 1522 1374 1012 I-15.969/H B6. nivel Redondos.569 Campo. CAL mín.P. AC AC DC DC III.970/C B6.69 m. . -1.800 A. corte Martinamor.54-1. corte Martinamor.C. nivel III. 2750 90 800 1187 899 791 /H Guadalajara El Redal Logroño 2630 50 680 895 802 674 CSIC-621 Castro de la Coronilla. 2580 60 630 831 794 522 GrN-14. -2. Henares. Valladolid El Castillo. 1338 Guadalajara 1319 Pico Buitre. 1104 Guadalajara 1050 Fuente Estaca.101/M corte 2. Henares.vivienda 1 Cerro San Pelayo. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. fase I.C. 2910 140 960 1487 1112 802 GrN-13.

vivienda C. Nº Provincia . Villaverde Madrid 2480 100 530 827 758 383 Beta- Bajo.C.295/M 925 poste Las Camas.4.296/M 1319 poste Las Camas. + A. STUIVER et alii (1998). CAL A. S= Semillas. Herrería. 458 178.292/M 1023 poste Las Camas. Villaverde Madrid 3070 70 1120 1495 1374 1127 Beta- Bajo. CNZ= Cenizas. máx.300/M poste Las Camas.294/M 1215 poste Las Camas. Villaverde Madrid 2770 70 820 1125 904 802 Beta- Bajo. Cabaña 1 1030 195. 956 178.472/H Toledo 453 437 432 416 415 Tabla 2. Cabaña 1 1338 195. H= Hueso. Villaverde Madrid 2800 50 850 1108 968 829 Beta- Bajo. fase Villafranca de 2440 40 490 764 517 401 Beta- II. Yacimientos con dataciones de los inicios de la Edad del Hierro.P. Calib V.800 A. B. Cabaña 1 195.2.469/H Toledo 941 Palomar del Pintado. 2480 80 530 804 758 395 I-16. CAL Laboratorio y Muestra El Ceremeño. M= Madera.771/M unidad estratigráfica 16 Guadalajara 684 viga 660 techumbre 645 Pinus silvestis 586 584 543 El Ceremeño.C. CAL mín. 100 .C. vivienda B. Herrería.293/M 660 poste 645 586 584 543 Palomar del Pintado. Cabaña 1 961 195. C= Carbón.770/M unidad estratigráfica 13 Guadalajara DC viga techumbre Pinus silvestis Las Camas. Villaverde Madrid 2990 80 1040 1427 1258 975 Beta- Bajo. tumba 76 los Caballeros.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. fase Villafranca de 2820 40 870 1109 973 841 Beta- I.) Yacimiento Municipio. Cabaña 1 684 195. Villaverde Madrid 2880 120 930 1407 1039 803 Beta- Bajo. 2380 200 430 918 404 47 I-16. Cabaña 1 1235 195. tumba 62 los Caballeros.

yacimientos con fechas de los siglos XIII y XII AC. el estrato VIII. insostenible o de UGRA. con otra fecha de Bartolomé en La Rioja y quizás La Requejada en Valladolid. final de Cogotas I. y poblados en llano junto como la fase inicial de Fuente dos procedentes de contextos en Guadalajara posteriores Estaca con presencia de decoraciones acanaladas con a Cogotas I. R2. claros de cerámicas de Cogotas I durante el Bronce Final IIC en particular los siglos XI. que cerámico presenta 2 boquiques. Ya desde la segunda mitad del siglo X AC. existen contextos de Cogotas I que superan el siglo XII AC. aunque no descartamos una pervivencia hasta se aprecie mejor nuestro razonamiento se incluyen también ca. 759-554 AC de la Fábrica de Ladrillos. 1 retícula bruñida y 4 está asociada a 8 fragmentos cerámicos a torno. ambas de Teledyne Isotopes. relacionada con El Redal. el 832 AC en el nivel VIII del 1321 AC y 1259-1220 AC. 967-923 1100 AC. ambas que parecen demasiado Llanete de Montoro. parece demasiado moderna. las tres fechas erróneas en contextos Como puede observarse en la tabla adjunta. con una prolongación posible hasta el Soto de Medinilla en el Valle Medio del río Duero. Del siglo X AC. Pico Buitre y la podría aceptarse. que podría R3-R4 y Q3. están presentes hacia el 900 AC y quizás se retrotraigan Al siglo XI también pertenecen fechas que creemos al 950-1050 AC como sugiere el límite inferior de la fecha erróneas del Castillo de Burgos.) CONCLUSIONES un nivel más superficial. de Teledyne AC. Pico Buitre y La influencia del Valle del Ebro.800 A. en cambio demasiado reciente. La serie de Las una estratigraf ía potente presente en los cortes R1. De éstas. su límite superior del 1100 AC retrotraerse quizás hasta el 1050 AC. Para ello hemos seleccionado todos los En consecuencia no tenemos de momento contextos yacimientos de la Península Ibérica con dataciones tardías. desde el 750-700 AC Portalón de Cueva Mayor en Atapuerca proceden una de 101 . Eso nos mencionadas de los siglos XIV y XIII AC y el contexto deja con la fecha del corte B1. EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. 997-979 AC siendo esta centuria el límite en yacimientos como San en la Cueva de los Espinos de Palencia. siendo el límite inferior de mediados del Castro de la Coronilla o Ecce Homo indica el inicio de una siglo XI AC lo más aceptable para un momento antiguo nueva etapa con la ocupación de cerros testigo en altura de este yacimiento. de una fosa cortada de La Paul en Álava del laboratorio de Aparte de estos casos sólo quedan algunos casos Teledyne Isotopes y en dos fechas del Llanete de los Moros anómalos ya en plena Edad del Hierro. lo que impide aceptar la fecha más reciente Una pervivencia en el siglo XI AC sólo se apoya en fechas de La Requejada. Camas marcan con seguridad un 975-800 AC. 1106-1050 AC de UGRA. De otra fecha de UGRA del 1047 AC no presencia de cerámicas grafitadas en el valle del Henares conocemos el contexto. La fase de Riosalido con cerámicas grafitadas en el XIV y XIII AC. de donde proceden dos fechas ya antiguas y 832 AC. Otras dos fechas de Pico Fuente Estaca. más aceptable. IX y VIII AC. y otra del sector 3. pues en este corte no nos encontramos con Hierro son más complicadas de definir. ambas 1106-1050 AC. como la ya clásica en Córdoba.C. mientras la segunda fase de Coronilla. aunque para que 1150-1050. AC y 903 AC. Dos fechas del 1047 y 1002 AC del que ofrecen protección natural.2. del CSIC. 1112-1054 fecha. finales del siglo XV AC y 973-941 AC en La Requejada de Ello sugiere que el final de Cogotas I en la mayor parte de Valladolid. y en niveles superiores Isotopes.C. 1000 AC en la Fábrica de Ladrillos en Madrid. tenemos constancia del desarrollo del grupo IIB 1225-1150 AC. En todo caso. apenas de Cogotas I vuelven a coincidir con Teledyne Isotopes. 1106-1050. y la Península Ibérica es patente al terminar el Bronce Final quizás antes. Hacia el 900 AC parecen desarrollarse los con una fecha del siglo XVI AC en estratos superiores. caso. se situaría hacia el Buitre de este mismo laboratorio se remontan a los siglos 800 AC. presenta fechas del 1381. el principal elemento de prudencia es que procede Las etapas correspondientes al inicio de la Edad del del estrato I. 1100 A. En este fragmentos a torno. claramente del corte R2. el estrato VIII del corte R2. por la discusión que ha generado. X. el lecho 14. pero no existen cerámicas de Cogotas final en la cueva y El objetivo de este trabajo es abrir la discusión sobre el las otras fechas marcan los siglos XV-XIV AC.

102 .3 1289-1262 El Redal.800 A. Valladolid I 1209-1131 973-941 Bouca do Frade. Manzanal de GrN 794 Abajo. sep. I 1432 1047 Atapuerca. Palencia GrN 764 Los Baraones. Palencia GrN 904 896-845 779 762-602 Soto de la Medinilla. o procesado por el laboratorio. Fechas en negrita dudosas o muy dudosas por problemas de contexto arqueológico. Burgos CSIC 1371-1317 1002 El Mirador. Álava I 1106-1050 San Bartolomé. Porto CSIC 887-834 no contexto Cogotas 832 Ecce Homo. generalmente troncos de madera. Guadalajara I 1126 Las Camas. Guadalajara ? 899 La Coronilla. Zamora San Pelayo.EL FINAL DE COGOTAS I Y LOS INICIOS DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL CENTRO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (1200. Salamanca GrN 805 797 Pico Buitre. I 1407 997-979 Palencia La Requejada. XIII AC XII AC XI AC X AC IX AC VIII AC La Paul. Logroño CSIC 802 San Pelayo. UGRA R-2 VIII R-1 III 6 R-2 VIII R-2 VIII Montoro.2 R-1 IIIa B12 1371-1317 1186-1128 1106-1050 R-2 VIII ? fosa 1047 1259-1220 R-3 III.) Yacimientos Lab. tipo de muestra. Atapuerca. Valladolid GrN 794 787 764 El Castillo. Guadalajara I 1106-1050 782 El Ceremeño. Córdoba CSIC 1381-1321 1256-1134 1112-1054 832 R-3 III. Madrid CSIC 1289-1262 1258-1215 Fábrica de Ladrillos. Madrid Beta 1374-1319 1039-1023 968-925 758-543 1258-1215 904 Palomar del Pintado. Beta 973-941 Fase I. Madrid I 1259-1220 1000 759-554 Beta Llanete de los Moros. GrN 967-923 825 793 Valladolid 903 804 742-522 801 La Mota.C. Beta 1366-1308 Burgos Castillo de Burgos UGRA nivel 10 nivel 12 832 796 1516 1106-1050 Cueva de los Espinos. La Rioja GrN 1211-1133 1207-1130 El Portalón de Cueva Mayor. Guadalajara I 1374-1319 1106-1050 1258-1215 Fuente Estaca. Toledo Tabla 3.

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NUEVOS YACIMIENTOS I EDAD DEL HIERRO .

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS
(VILLAVERDE, MADRID)
LONGHOUSES EN LA
MESETA CENTRAL

Ernesto Agustí García, Jorge Morín de
Pablos, Dionisio Urbina Martínez, Francisco
José López Fraile, Primitivo J. Sanabria
Marcos, Germán López López, Mario López
Recio, José Manuel Illán Illán, José Yravedra
Sainz de los Terreros e Ignacio Montero

ISBN:
84-616-0349-4 Recibido: 01-04-2009
EL PRIMER MILENIO A.C. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012
Depósito Legal: Aceptado:15-04-2009
De la longhouse al oppidum M-29884-2012

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE, MADRID)
LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL
THE ARCHAEOLOGICAL SETTLEMENT OF “LAS CAMAS” (VILLAVERDE, MADRID)
LONGHOUSE IN THE CENTRAL MESETA

Ernesto Agustí García, Jorge Morín de Pablos, Dionisio Urbina Martínez, Francisco
José López Fraile, Primitivo, J. Sanabria Marcos, Germán López López, Mario López
Recio, José Manuel Illán Illán, José Yravedra Sainz de los Terreros e Ignacio Montero
Área de Protohistoria del Departamento de Arqueología, Paleontología
y Recursos Culturales de Auditores de Energía y Medio Ambiente, S.A.

PALABRAS CLAVE: Las Camas, Bronce Final, Hierro I, Madrid
KEYS WORDS: Las Camas, Final Bronze, first Iron Age, Madrid.

RESUMEN:
El yacimiento de Las Camas es un enclave arqueológico localizado en una elevación entre el antiguo camino de Villaverde a
Perales del Río y la Vereda de Ganados del Solozabal del Mundillo. Su descubrimiento vino motivado por las obras necesarias
para la ejecución de las obras de urbanización del sector U.Z.P. 1.05. Villaverde–Barrio de “Butarque”, entre la urbanización
“Los Rosales”, las instalaciones de Renfe en Villaverde, el parque lineal del Manzanares, los terrenos reservados para la M-45
y la carretera M-301, en Madrid capital. Durante los trabajos arqueológicos previos, se pudo delimitar un yacimiento con
una superficie de ocupación en torno a los 25.000 metros cuadrados, en el cual, una vez iniciada la fase de excavación en
extensión del mismo, se han documentado hasta la fecha una serie de estructuras excavadas en el terreno, entre las que
destacan dos cabañas de gran tamaño delimitadas por agujeros de poste, con materiales adscribibles a un momento de
transición entre el Bronce Final (Cogotas I) y la primera Edad del Hierro.

ABSTRACT:
The archaeological settlement has been located in an elevation between the ancient Camino de Villaverde a Perales del Río,
and Vereda de Ganados at Solozábal del Mundillo. It’s discovery came from the necessary works for the execution of sector
U.Z.P. 1.05. Villaverde-Barrio de Butarque housing development, between Los Rosales urbanization, Renfe’s installations in
Villaverde, Manzanares’s linear park, reserved lands for M-45 and M-301 road, in Madrid capital. During the archaeological
previous works, it could be delimited a deposit fixed by three sectors in which was located an occupation surface of about
25.000 square meters. Once begun the phase of excavation in open area, they’ve found meanwhile several structures
excavated in the ground, among the ones we emphasize two longhouses of great size delimited by postholes with materials
attributed to a transitional moment among the Final Bronze (Cogotas I ) and the First Iron Age.

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE, MADRID)
LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL

Ernesto Agustí García, Jorge Morín de Pablos, Dionisio Urbina
Martínez, Francisco José López Fraile, Primitivo, J. Sanabria Marcos,
Germán López López, Mario López Recio, José Manuel Illán Illán,
José Yravedra Sainz de los Terreros e Ignacio Montero

El proyecto de edificación del UZP 1.05 ocupa la línea competencias a la Comunidad de Madrid, se produce una
de terrazas próximas al río Manzanares, en su confluencia revitalización de las labores investigadoras, gracias a la
con el arroyo Butarque. Más allá del entorno del río, surge gestión de la Dirección General de Patrimonio de la Co-
una extensa llanura enmarcada por cerros correspondien- munidad de Madrid, siendo fundamental a este respecto
tes a la antigua cobertera del páramo terciario, que consti- la declaración de la Zona de Protección Arqueológica y Pa-
tuye un paisaje de gran diversidad ecológica. No es extraño, leontológica de las Terrazas del Manzanares en el término
por tanto, que el hombre ocupara y modelara este área a lo municipal de Madrid, que fue declarado bien de Interés
largo de los siglos, siendo muy abundantes los restos mate- Cultural, según Decreto 113/1993, de 25 de noviembre.
riales desde la Prehistoria hasta época contemporánea. El yacimiento arqueológico de Las Camas se encuentra
La cercanía de estas tierras a la ciudad de Madrid favo- situado en el barrio madrileño de Villaverde Bajo, locali-
reció, sin duda, el temprano inicio de las investigaciones zado en la periferia más Suroriental de la capital. La zona
en su territorio. De hecho, los primeros trabajos se remon- que ocupa el asentamiento se inscribe actualmente en un
tan a mediados del siglo XIX, aunque los estudios siste- área de plena expansión urbanística hacia el Sur-Sureste de
máticos no comenzaron hasta el año 1919 a través de la la ciudad de Madrid. Sin embargo, a principios de siglo XX
labor desempeñada por H. Obermaier, P. Wernert y J. Pé- eran unos terrenos localizados a las afueras de Madrid, en
rez de Barradas. Estos investigadores recorrieron el valle el Antiguo Camino de Villaverde a Perales del Río, utiliza-
del Manzanares localizando numerosos yacimientos. Los dos como tierras de labor en los que proliferaban numero-
trabajos de estos pioneros de la arqueología madrileña se sos huertos de explotación familiar, a lo largo y ancho del
vieron interrumpidos durante la Guerra Civil. Posterior- cauce del arroyo Butarque.
mente, entre los años de postguerra y la década de los se- El permanente crecimiento constructivo que en los
senta, la investigación se limitó a la recogida de materiales últimos años lleva experimentando la ciudad de Madrid
bajo la dirección de Julio Martínez Santa Olalla. Ya en la ha ocasionado que los terrenos en los que se ha desarro-
década de los setenta, se inicia de nuevo la investigación llado la intervención arqueológica estén ya prácticamente
arqueológica por parte del Instituto Arqueológico Muni- unidos al Caserío de Perales (Perales del Río), pedanía del
cipal de Madrid. A partir del año 1985, con el traspaso de término municipal de Getafe.

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE, MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL

El enclave arqueológico ocupa una suave loma a una al- Se trata de una zona de ligera pendiente que paulatina-
titud entre los 584-586 m.s.n.m., sobre la margen derecha mente va desapareciendo a medida que se desciende hacia
del arroyo Butarque, poco antes de su desembocadura en la llanura aluvial del río Manzanares.
el río Manzanares. A la misma altura, pero por su margen Domina, por lo tanto, desde su posición todo el fondo
izquierda, el arroyo de La Gavia confluye en el mismo río. de valle del arroyo Butarque en su descenso hacia las vegas

Fig. 1. Vista aérea de la situación de UZP 1.05.

114

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE, MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL

del río Manzanares, ejerciendo, igualmente, un perfecto La campaña de sondeos
control visual del espacio circundante, ya que no parece
casual la elección del lugar como demuestra también la Tras esta primera fase de prospección en la que se con-
relación de proximidad espacial respecto al arroyo de La firmó la existencia de un importante enclave arqueológico,
Gavia (Fig. 01). el siguiente paso fue la realización de sondeos arqueológi-
cos mecánicos con el objetivo de localizar las estructuras
arqueológicas, acotarlas y delimitar la extensión del yaci-
LA METODOLOGÍA: LA EXCAVACIÓN DE miento, caso de todavía permanecer intacto y no haber su-
UN YACIMIENTO EXTENSO frido grandes daños por los trabajos agrícolas desarrolla-
dos en el terreno, como la dispersión de restos materiales
La intervención arqueológica en el yacimiento de Las en superficie permitía suponer.
Camas se desarrolló siguiendo la metodología habitual de La extensión total del proyecto de urbanización era de
una intervención en extensión: prospección de cobertura 387.121m2, realizándose 197 sondeos de 2 x 10 m de lon-
total, sondeos, desbroce de grandes superficies y excava- gitud, distribuidos de forma uniforme por todo el terreno,
ción. Sin embargo, tenemos que señalar que las especiales concentrándose algún sondeo más en aquellas zonas de
características de este tipo de enclaves precisa de la aper- especial interés por la acumulación de los materiales.
tura de grandes extensiones de terreno, ya que en caso En este sentido, esta segunda fase de la actuación resul-
contrario se convierten en “invisibles” para las técnicas de tó especialmente negativa, ya que tan sólo 13 de los son-
prospección habituales de pequeños sondeos, ya sean és- deos realizados dieron resultado positivo. Estos positivos
tos mecánicos o manuales. consistieron en la recuperación de materiales cerámicos,
ya que en ningún momento se llegó a identificar estructura
La prospección arqueológica arqueológica inmueble alguna (Fig. 2).
de cobertura total
La limpieza sistemática de grandes áreas
Antes del inicio el trabajo de campo se solicitó a la
Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Queremos insistir en un aspecto que ha resultado de-
Madrid permiso para consultar la Carta Arqueológica de terminante para poder documentar un importante enclave
Villaverde Bajo. En este sentido, en la última revisión de arqueológico como el de Las Camas. Se trata del cambio
la Carta se mencionaba la aparición de fragmentos cerámi- de enfoque metodológico que se ha aplicado, y que viene
cos aislados en superficie en el paraje denominado como aplicándose en la Comunidad de Madrid, en las interven-
Las Camas, el cual coincidía exactamente con los terrenos ciones de arqueología ligadas a grandes extensiones de
en los que estaba programado el proyecto urbanístico del terreno. Se trata en definitiva de abrir en área grandes su-
UZP 1.05 Villaverde-Butarque. perficies, lo que permite localizar asentamientos que hasta
La prospección que se efectuó fue intensiva con una ahora habían pasado prácticamente inadvertidos con el
distancia entre prospectores de cinco metros y marcándo- empleo de una metodología más tradicional.
se los materiales encontrados en un plano de dispersión. En este compromiso por desarrollar nuevas metodolo-
Con estos precedentes, la prospección intensiva de co- gías en las intervenciones de arqueológicas realizadas en la
bertura total que se desarrolló sobre el área en cuestión, se Comunidad de Madrid, creemos estar en la obligación de
convirtió en una confirmación de los planteamientos inicia- reconocer la buena predisposición de la promotora, la Jun-
les. La gran mayoría de los materiales, fundamentalmente ta de Compensación, y la confianza depositada en el equi-
los cerámicos, presentaban un estado muy fragmentado y po de trabajo por parte de los técnicos de Patrimonio de la
aparecían dispersos entorno a una extensa zona de suave Comunidad de Madrid, en especial de la técnica encarga-
pendiente que coincidía con el área en la que desde un pun- da del seguimiento del proyecto Dña. Pilar Mena, ya que
to de vista geológico conformaban las arenas fluviales. Tam- como se ha manifestado con anterioridad, los resultados,
bién se recogieron materiales líticos, principalmente lascas tras la fase de sondeos, no fueron todo lo esperanzadores
de primer orden, junto a varios molinos de granito, alguno que finalmente se confirmaron en la excavación. En este
de ellos prácticamente completo de forma barquiforme. sentido, recordar que en la fase de sondeos mecánicos, a

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EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE, MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL

Fig. 2. Plano con ubicación de sondeos mecánicos. En verde aparecen los que dieron resultado positivo.

pesar de la limpieza manual de los mismos y todos sus per- gando igualmente importancia a aquellos espacios vacíos
files, no se localizó ninguna estructura inmueble a pesar que entre sondeo y sondeo habían quedado sin valorar en
del número de sondeos realizados y de que se abrió una la primera etapa. Fue así como se pudo observar realmente
superficie cercana a los 4.000 m2, que superaba con creces la extensión e importancia del/los asentamiento/s, ya que
el tamaño de las intervenciones tradicionales. en esta fase de la intervención arqueológica el equipo de
A pesar de que sólo se localizaron evidencias arqueo- investigación no tenía claro si se trataba de un solo asenta-
lógicas en 13 de los sondeos practicados, se presentó un miento o, por el contrario, eran distintas ocupaciones con
proyecto de limpieza sistemática en extensión de todas las diferente cronología.
zonas que habían deparado restos muebles. Esta metodo- Una vez realizada la limpieza, quedaron definidos tres
logía permitió descubrir estructuras de gran tamaño en el sectores de tamaño diverso en los cuales sólo se recono-
subsuelo, que probablemente habrían pasado desaperci- cían grandes manchas negras de materia orgánica con
bidas, o sólo se habrían documentado en parte haciendo abundante material arqueológico. Esta circunstancia era
dif ícil su interpretación, si se hubiera procedido tan sólo especialmente llamativa en el sector A, en la que prolifera-
a ampliar los sondeos positivos como venía siendo usual ban en gran número (Fig. 03).
hacer en estos casos. Afortunadamente, este tipo de ac- En estos momentos el equipo de investigación pensó
tuaciones en extensión se va imponiendo poco a poco en que se encontraba ante un extenso campo de silos, por la
las actuaciones arqueológicas de la Comunidad de Madrid forma circular que presentaban algunas manchas y por ha-
(Díaz del Río, 2003). ber localizado alguno de ellos en ambos sectores. La ex-
Así pues, se procedió nuevamente mediante medios cavación posterior demostró que este tipo de estructuras
mecánicos, a la explanación de las zonas que en un primer eran, cuanto menos, elementos aislados y de escasa signifi-
momento depararon material arqueológico. En definitiva, cación en la concepción estructural del asentamiento.
se pretendía reconocer la extensión del asentamiento, otor-

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EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE, MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL

Fig. 3. Plano con la propuesta de excavación, una vez realizada la apertura en extensión de los sondeos positivos.

La excavación en extensión y la incorporación miento de Las Camas. Por un lado, se describirá primero
de los procedimientos analíticos el complejo habitacional y, por otro, las estructuras corres-
pondientes al complejo productivo.
Sólo quedaba ya la última fase, la de la excavación. Para
ello se realizó una propuesta de intervención arqueológica El complejo habitacional
en todos los sectores. Era evidente que aparte de la com-
plejidad que representaba la excavación de extensiones tan Durante los trabajos de excavación se detectó la pre-
vastas, cada uno de los sectores tenía su propia problemá- sencia de dos grandes estructuras constructivas realizadas
tica añadida. a base de postes de madera con posibles zócalos de ado-
Finalmente, hay que señalar que en la excavación del bes, y entramado vegetal, con paredes enlucidas, de for-
yacimiento se incorporó el estudio de la geomorfología del ma rectangular y absidadas por la cabecera. En la primera
enclave, muy afectado por la erosión; estudios de fauna de ellas, denominada “cabaña 1” se ha documentado los
y ácaros; estudios de macro-restos vegetales, adobes, co- restos de una estructura constructiva compuesta por 46
lumnas polínicas, fosfatos etc., junto con la utilización de hoyos de poste, así como restos de un derrumbe de adobes
diferentes técnicas de datación absoluta: C14 y TL. con restos de enlucido de parte de una de las paredes de la
misma. No se ha podido documentar ningún resto del sue-
lo original de la misma que nos diese algún dato sobre su
LAS ESTRUCTURAS: EL COMPLEJO HABI- funcionalidad, debido al arrasamiento y desmonte a que ha
TACIONAL Y EL COMPLEJO PRODUCTIVO sido sometido el yacimiento, motivado principalmente por
las labores agrícolas (Fig. 04). Presenta una planta alargada
Presentamos a continuación una valoración general de 26,73 x 8,17 metros, con hoyos de poste perimetrales
de los complejos estructurales documentados en el yaci- dispuestos de forma regular, a una distancia de 1,65 me-

117

118 .EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. 4. Vista general Cabaña 1. 5. Fig. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. Planta Cabaña 1.

que servirían para sujetar la ha documentado lo que probablemente fuese el acceso a la techumbre. a dos aguas. En la parte sureste de la estructura. Vista general Cabaña 2. se anchos que los perimetrales. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Fig. mente 200 metros cuadrados. 6. con hoyos de poste perimetrales Fig. y que tendría forma porticada (Fig. En el interior de los hoyos La segunda estructura (“cabaña 2”) es de similares ca- se han localizado restos de madera. formando una cabecera absidada de orien. Tanto los adobes como las piedras y los restos de de 18. 7. Planta Cabaña 2. piedra y racterísticas que la anterior. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL tros cada uno. presenta una planta alargada adobes.75 x 7. 05). 119 . vasijas cerámicas de gran tamaño servirían de calzo a los tación noroeste sureste. y una superficie de aproximada. cerámica. misma. una línea de postes centrales.65 metros. más postes de madera.

J. López Fraile). MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. 8. Fig. Reconstrucción del proceso constructivo de la cabaña 1 (según F.EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Reconstrucción del proceso constructivo de la cabaña 1 (según F. 10. 120 .J. Fig. 9. Reconstrucción del proceso constructivo de la cabaña 1 (según F. López Fraile). López Fraile).J.

basurero. arqueológico: cerámica. sido utilizado por diferentes comunidades humanas a lo sidada de orientación este-oeste. 6). sujetar la techumbre y una superficie de aproximadamente 144 metros cuadrados. El complejo productivo tado los restos de una estructura constructiva compuesta por 23 hoyos de poste (Fig. López Fraile). donde han aparecido gran cantidad de material fundamentalmente debido a las labores agrícolas (Fig. 7). que ha cuanto a la finalidad inicial de estas grandes fosas. En este ámbito hemos documen. más anchos que los perimetrales. el terreno geológico. debido al arrasa. 11. cuya utilización final ha sido como miento y desmonte a que ha sido sometido el yacimiento. objetos adscribibles a la industria metalúrgica. industria lítica. largo de todos lo tiempos y son bastenate habituales en la trales. así como restos constructivos (adobes). Fig. que nos mentado dos fosas de grandes dimensiones excavadas en diese algún dato sobre su funcionalidad. Reconstrucción del proceso constructivo de la cabaña 1 (según F. 8-12). MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. gran canti- les” permite reconstruir de una manera bastante fidedigna dad de fauna. López Fraile). Dentro de las actividades productivas se han docu- tar ningún resto del suelo original de la misma.J. formando una cabecera ab.J. dispuestos de forma regular. 12. No se ha podido documen. que servirían para Prehistoria europeas (Fig. restos de metal y Las excavación de estas dos estructuras “habitaciona. podría 121 . una línea de postes cen. Reconstrucción del proceso constructivo de la cabaña 1 (según F. En un tipo de arquitectura “casas largas” o longhouse.

Fig. 122 . Vista Fosa de extracción 1. 14. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. Vista Fosa de extracción 2.EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. 13.

en de color anaranjado. 123 . 16). Se sitúa sobre un estrato de arena de grano por fragmentos de cerámica. En el horno Madrid. donde se ha depositado para su posterior exposi- que ha llegado en mejor estado. consolidó y engrasó toda la estructura. endurecidas por la acción del fuego la excavación alrededor de la estructura. 15. for. En su interior encontramos en primer lugar un es. dispuesta de forma circular. Una vez endurecido. las 157). horno. donde se retiró el refuerzo. Presenta una potencia de entre 0. Unos apare. En otro nos aparece una base de cantos de res del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de forma circular con cerámicas sobre el mismo. Este estrato estaría formando constructivas y de utilización de los mismos. reforzándose la mis- ría con el arranque de la cúpula que formaría la cámara del ma con una parrilla de aluminio fijado con espuma epóxica. apareció un nivel de cenizas de color negro gasas y se concluyó su excavación. de forma circular y con una medio de color marrón claro (UE 193) que se corresponde- finalidad refractaria. Junto a una de las fosas se localizó un conjunto de seis o encachado formado por fragmentos de cerámica dispues- hornos para la fabricación de cerámicas (Fig. trasportándolo mado por arcilla y restos de adobe muy fragmentados (UE posteriormente al museo. bajo la cual aparece una base de arci. Debajo de este estrato aparece un preparado 14). Planta zona productiva (hornos). En esta tos de forma circular (UE 159). se levantó el horno con ayuda de una trato que se correspondería al derrumbe de la cúpula. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. fue consolidado y extraído con ayuda de los restaurado- temperaturas. como de adobes (Fig. Este hor- lla rubefactada que indica la utilización del mismo a altas no. parte de la estructura de combustión y actuaría a modo de cían más arrasados y mostraban la última base constituida base refractaria. apareció una capa de arcilla ción. El proceso de extracción consistió en primer lugar. consolidándose poste- muy compactadas y endurecidas por una constante exposi. que se corresponde. máquina excavadora y con un camión grúa. que alcanzas una potencia serie de hornos hemos podido constatar las distintas fases máxima de 10 centímetros. Bajo este. estar vinculada a la explotación de vetas de arcillas tanto ción al fuego (UE 158). posteriormente se (UE 156).5 y para la fabricación de cerámicas. ría con una base de preparación bastante regular. riormente para su conservación (Fig. 15). 4 centímetros. 13. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE.

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Proceso extracción horno para su traslado al Museo Arqueológico Regional de Madrid. 124 . MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. 16.

presenta una planta alargada de 18. son las dos cabañas definidas por una serie de agujeros de En el interior de los hoyos se documentaron restos de poste. Se encuentra de 1. más anchos que una planta alargada de 26. La superficie No cabe duda de que uno de los elementos más extraor- interior sobrepasa los 200 m2. da (Figs. 17. 17). mos como el acceso a la misma. dinarios descubiertos en las excavaciones de Las Camas. piedra y adobes o arcilla apisonada. a una distancia una superficie de aproximadamente 144 m2. 18 y 19. moti. que prácticamente no tienen paralelos tamaño servirían de calzo a los postes de madera. debido al arrasamiento con hoyos 23 de poste perimetrales dispuestos de forma y desmonte a que ha sido sometido el yacimiento. Tanto el tamaño de estos agujeros como la super. que servirían para suje- tar la techumbre. una línea de postes centrales. regular. Presenta este oeste.65 m. una línea de postes centrales. ficie que delimitan conforman dos unidades constructivas Tanto las piedras y los restos de vasijas cerámicas de gran de tamaño singular. y aunque su orientación no es 125 . de la anterior. que servirían para sujetar la techumbre y perimetrales dispuestos de forma regular.17 m. denominada Cabaña 1. Vista aérea de la Cabaña 1. formando una cabecera absidada de a unos 50 m. posiblemente a dos aguas. cerámica. parte sureste de la estructura se localiza lo que interpreta- La primera de ellas. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. No se pudo documentar La segunda estructura (cabaña 2).65 m cada uno. está defini. En la en la prehistoria española (Fig. que tendría forma portica- da por 46 hoyos de poste y restos de un derrumbe de ado. formando una cabecera absidada de orientación vado principalmente por las labores agrícolas. LAS LONGHOUSES DE LAS CAMAS orientación noroeste sureste. es de similares carac- ningún resto del suelo original de la misma que aportase terísticas. bes de parte de una de las paredes. Reconstrucción de la cabaña 1). algún dato sobre su funcionalidad. con hoyos de poste los perimetrales. madera.75 x 7. más anchos que los perimetrales.73 x 8.

MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. Reconstrucción de la Cabaña 1. Fig. 19. Reconstrucción de la Cabaña 1.EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. 126 . 18.

apenas tienen paralelos en la tradición arquitectóni. algo que está docu. 1989. deras que irán ganando espacio en el interior de los long- Pero la diversidad cultural y la amplitud cronológica que houses. por ejemplo. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL exacta a la de la Cabaña 1 y su tamaño es algo menor. Los agujeros centrales de ambas cabañas tienen unas Al contrario de lo que ocurría en Grecia. conocen dos en los que sus dimensiones superan la media 127 . Las Camas. encontramos casas largas absidadas gados a menudo unidos por unas cercas. etc.). 1964. Una de las características más importantes so. pero hay que tener en Fokkens. de hecho constan de dobles y tri- los troncos antes de ser colocados en el agujero. o que presentan con fechas similares a las de Las Camas. conjuntamente como una estrategia de supervivencia que La búsqueda de paralelos para estos edificios singulares procuraba la proximidad de los campos y el refugio del ga- nos lleva inmediatamente a pensar en los llamados long. y constitu- actuales cultivadores de arroz de Borneo (Guidoni. (Fokkens. De hecho.4 m de ancho. corresponde al período de Montelius II (ca. 1993). houses o casas largas que pertenecen a distintas culturas a La época de apogeo de los longhouses en los Piases Ba- lo largo del tiempo. comunal marca probablemente el principio de la agricul- rechos que sujetarían una estructura elevada de gran ta. muchas de ellas. en estos lu- dimensiones sensiblemente mayores. 2006). Estos edificios tienen una función claramente residen- mentado entre diversas tribus de indios norteamericanos cial muy influenciada por las necesidad agrícolas y gana- entre las cuales cada cabaña alojaba a un clan. 2006) algo que cuenta que se ha perdida parte del suelo en diversos luga. 1964). la tentrionales europeas y escandinavas (Bourgeois et alii. es idéntica. Por ejemplo se estas cercas anexas a ellos (Audouze y Busenschutz. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. el origen de la casa de estos hoyos hacen pensar en grandes troncos o pies de. maño (90 m2) en Asine. Harsema. no sucede en Las Camas. gulares y superficies en muchos casos similares a las de con 40 cm en su anchura máxima. pudiendo alcanzar más de 5 m de altura. que los ejemplos de casas largas son menores. son aquellas casas largas de las llanuras centro-sep. 1989). 1992). Las dimensiones dería en la Europa Central. tura mixta donde la cría de ganado y agricultura se utiliza maño. al igual que ocurre en la noldussen. incorporan sistemáticamente los establos para el ga- búsqueda de paralelos para los edificios de Las Camas. fundidades varían de 20 a 30 cm. Bourgeois y Arnoldussen. nado dentro de la casa (Waterbolk. Todas ellas tienen formas o plantas parecidas. En Francia la situación es sensiblemente diferente. Estas estructuras presentan plantas rec- El tamaño de los hoyos en ambas estructuras ronda los tangulares con terminaciones absidadas o pseudorectan- 30 cm de diámetro. e incluso mayores. Mordant y Richard eds. aunque en su mayoría son ovalados. otros 5 en Bélgica y Alemania. y la casa como una casa comunal a la manera de sentan zócalos de piedra o pequeñas distribuciones inte. estos edificios pre. 1992. los indios iroqueses.C. 2006). 2003. ples alineaciones perimetrales de postes (Waterbolk. Las pro. 1992) En la tradición constructiva de la Edad Oscura y el y suelen formar parte de conjuntos de varios edificios alar- Geométrico Griego. de 128 m2 en Nichoria (Nevett. aunque se mas. diendo otros con diversas funciones. Bourgeois y Ar- ca griega de los siglos anteriores. ya que se re- dades de 70cm a 1 m y dimensiones que en algún caso de la monta al Neolítico y el inicio de la agricultura y la gana- Cabaña 1 alcanzan los 1 x 1. encuentran casas largas rematadas en ábside de gran ta. Waterbolk. Ahora bien. Harsema. entre las que podríamos citar a los iro. habitaban los ancestros (Fokkens. Bourgeois cialmente de este tipo de casas largas. Estas casas largas se interpretan como el símbolo de la 1999:158) por no hablar del famoso Heroon de Lefkandi unidad de la familia. y Arnoldussen. extensa. ya De contextos aparentemente más próximos a Las Ca.. estructura arquitectónica y la división del espacio interior 2003. 2006). ron para alojar a una familia extensa. Península Ibérica. Pautreau. res. levantadas con cubiertas tado algunos ejemplares rectangulares que nos podrían vegetales sobre una sustentación de postes de tamaños va- estar indicando la existencia de trabajo de carpintería de riados. Al edificio residencial se le irán aña- riores realizadas también mediante tabiques de piedra. gares la tradición de los longhouses es larga. es la de que sirvie. alcanzado profundi. nos obliga a ceñir más nuestra Final. los vikingos escandinavos o los a. can las “casas de los muertos” o casas cementerio en donde dos. nado (Bourgeois y Arnoldussen. 1989. en el que alcanzan los mayores tamaños. habiéndose documen. Estos edificios absida. las casas largas de tipo Elp del Bronce manifiestan los longhouses.1500-1200 queses norteamericanos. en el lugar. distribuidos a lo largo de la Edad del Bronce. yen una forma de habitación típica de la Edad del Bronce. 2003. jos. aunque se En Holanda se conocen las plantas de medio centenar de construyen con diferentes materiales métodos disponibles longhouses. 1964. 2003. entre los que desta- algo que no sucede en Las Camas. entendiendo ésta como una familia (Popham y Sackett.

de 6 a 8 postes. predominando hornos cerámicos y metalúrgicos (Misiego et alii. a las pequeñas cabañas de materiales perecederos que. 1991).8 x 9. les estructuras que nos induzca a pensarlo.). donde la planta de la es. 2005:202). Lucas mienterradas y agujeros de poste interpretables como ca- y Alonso. y lar. la visión del yacimiento desde espacio interno en torno a 10 m2 (Martín y Vírseda. delimitada por postes y un desarrolló en una gran extensión. agujeros de sustentación se excavaron en el subsuelo. tesanales subsidiarias de la cabaña principal. En este yacimiento avulense se han documen- y ss. o al empleo e metodologías y técnicas alii. ya que constituyen un paralelo muy próximo. Granada. para las cabañas de Verberie en Oise (ver Audouze y Buschsenschutz. como la casa oval de 11. nada hay en el registro arqueológico de ta- como circulares o rectangulares. y la delimitación del es. tables que oscilan de 10 a 40 m2. silos.C. Al igual que en Las Camas y Guaya. y se interpreta como un m de ancho por unos 20-25 m de largo. y recientemente en el yacimiento de un área de acceso oval que alcanza los 23’50x15’20x2’50 Capanegra. construida a base de grandes de cerámica. tales como metalurgia y la fabricación del Real de Galera. en las cabañas V. biertas en La Albareja. Zamora. los pacio útil por medio de postes o rebajes en el terreno.5 actuación arqueológica que propició su descubrimiento se de largo por 2-4 m de ancho. tal y cómo se han interpretado las ca- en Misiego et alii. XI y XII) es rectangular (276 m2).EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. que en el presente permiten la limpieza y excavación de 128 . las pequeñas cabañas de planta oval o redonda. 1996). hoyos o se han hallado en el Sector III de Getafe (Blasco y Barrio. Comentamos en último lugar estos dos ejemplos. Tal vez habría que preguntarse hasta que punto el des- Mención aparte merecen las cabañas de Guaya (Berro. Crespo. sugieren que nos encontramos ante unas vivien- las cabañas documentadas en otros lugares de la Penínsu. 2001). El edificio nº 16 posee una superficie cubierta con cabecera absidada y se diferencian en su interior dos superior a los 500 m2. Cuéllar. bañas anejas a una gran estructura de planta circular con ñoz y Ortega. m en sus dimensiones máximas.4 m. 1988). La característica común a todas ellas son espacios habi. 1989:66 Las Camas. unas plantas tanto ovales Sin embargo. 1989). Valladolid. Estas datos obtenidos en Las Camas. 1995. etc (ver un listado exhaustivo dades no cotidianas. con el desbroce de 8. es decir. 1989). es el del cercano yacimiento de Ecce Homo (Almagro. VIII y XII En el panorama español la existencia de longhouses o se han documentado diferentes restos interpretados como casas largas es prácticamente desconocida. Uno de los Más próximas aún a Las Camas son las estructuras descu- primeros ejemplos documentados en el Centro Peninsu. sas largas francesas de Antran y Verberie (Pautreau. 1983:82ss. y recientemente se están do. bloques de adobe (Harrison. 2005). Fuenlabrada. llamar tareas cotidianas. al igual que en Guaya o La características pueden hacerse extensibles a la mayoría de Albareja. se documentó una secuencia de seis estructuras se- 1986). la y Dávila. una sola nave y de estructuras excavadas. 2005). Vallecas (Blasco. Por su parte. de diámetro. de 150 a 200 m2. 1989). antes bien. Interpretando el conjunto tructura es cuadrangular. con cinco agujeros de poste centra.6 m planta de tres de ellas (nº VIII.000 perímetro excavado. en En la Meseta Norte son conocidas cabañas de planta realidad. en donde se excavó una cabaña de 10. dos como Soto de Medinilla. o en Los Pinos.). conocimiento de este tipo de estructuras no se debe a defi- calejo de Aragona) excavadas recientemente (Misiego et ciencias del registro. Junto a los tradicionales fondos. por- cumentando en otros lugares como el Poblado I de la Plaza que es fácil y tentador interpretar las cabañas de Las Ca- del Castillo. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL de los longhouses de los Países Bajos: Antran en Vienne y tanto estructural como espacialmente. Rivas-Vaciamdrid. En el caso de Antran se documentan varios edificios tado una docena de cabañas delimitadas por postes cuyos que se hallan rodeados de un pequeño foso y se interpre. Alcalá de Henares (Mu. Segovia. etc. 1989:47-8). das en torno a las cuales se realizaban lo que podríamos la Ibérica (González Prats. Medina del Campo. La tan como “casas de los muertos”: el nº 1 de 28. en el Cerro de San Antonio. e incluso la del Cerro del Real de Galera (Harrison. ligadas a la agricultura y la ga- con excepción tal vez de alguna vivienda perteneciente al nadería y complementadas con actividades industriales. en Simancas. Se fecha desde comienzos del cenaje.5 x 7 m. Pequeñas cabañas de tendencia oval m2 de terreno. o Bronce Final. con superficies santuario colectivo (Pautreau. en La tipo de santuarios o templos en los que realizaban activi- Mota . Madrid (Consuegra. debieron servir para actividades domésticas o ar- circular u oval con agujeros de poste en los niveles conoci. del Cerro mejor artesanales. 1995). 2005 el exterior de la vaguada se limitaría considerablemente y más exhaustivo en Crespo. Díaz del Río. como algún los Cuestos de la Estación de Benavente. en mas ejemplos de lugares no comunes. áreas que debieron corresponder a las de vivienda y alma- les de 1 a 1. La superficie de estas tres cabañas ronda los 4-5 siglo VII a mediados del VI a.

Estamos convencidos con materiales diversos. y registros sido posible documentar todo el proceso de su fabricación de superficie asistemáticos sobre los que se han elaborado ya que. del Cerro de San cación de cerámica y también se documentaron los restos Antonio (Blasco et alii. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL áreas infinitamente mayores que en el pasado. junto a los los cuales no representan más que 1/4 de la superficie de la cabaña mayor de Las Camas. como decimos más arriba. como el apéndice cilíndrico de un asa que Las excavaciones de grandes áreas propiciadas por las incrustaba mediante la perforación de un agujero en la pa- obras públicas y privadas de los últimos años. se excavaran apenas 65m2. A este respecto es signifi- aparecidas. cortes estratigráficos que apenas dejan ver una míni- dad y riqueza de sus formas y decoraciones. de varios hornos para la cocción de las vasijas. Panora- mas antes totalmente desconocidos como la presencia de Las cerámicas aparecieron en gran parte en deposición estructuras similares a los longhouses europeos en Guaya secundaria: en las fosas de extracción de arcillas colmatadas o Las Camas comienzan a ver la luz. do a luz nuevos registros. no sólo por las varie- sión. así como el empleo de una vasija-horno. por ejemplo. CAMAS sula Ibérica (y especialmente en la región central del valle del Tajo) se ha venido configurando desde excavaciones Las cerámicas de “Las Camas” constituyen un conjunto que nos son en realidad más que sondeos de escasa exten- de materiales de excepcional interés. etc. como es el caso. decoración con un alto grado de rotura debido a las labores Fig. 1991). se disponían unas fosas que se han interpreta- cativo que en actuaciones que sirven de referencia desde do como los lugares de extracción de arcillas para la fabri- hace años. 129 . sino porque ha ma porción de las secuencias de un yacimiento. 20. En su mayoría corresponden a fragmentos sin descubrimientos similares a los que aquí citamos. están sacan- red del recipiente. 20-29). junto a las dos cabañas incluso “horizontes culturales”. Cerámica de Las Camas. po superan con mucho los de las últimas décadas. cuales aparecieron materiales con detalles de los procesos de fabricación. que en un breve lapsus de tiem- para cocer dentro piezas más pequeñas (Fig. No hay que LOS REPERTORIOS CERÁMICOS DE LAS olvidar que la Prehistoria Reciente del Centro de la Penín. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. sirviendo de base a algunos de los de que el futuro próximo deparará nuevos y sorprendentes hornos.

Cerámica de Las Camas. 21 y 22. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig.EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. 130 .

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Cerámica de Las Camas. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. 131 . 23 y 24.

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. 25 y 26. 132 . Cerámica de Las Camas. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig.

muy alisadas o bru. por efecto sin incisiones se colorean con tonos rojos o se rellenan con de la cocción. 27. o dejando zig-zags más amplias entre disponen por lo general sobre el hombro marcado de pe. te. El grosor de las paredes de las piezas es escaso. sobre la línea de inflexión. en triángulos rayados o rombos rayados al interior. las diversas combinaciones de incisiones pueden aparecer do. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. sin ese color los huecos de los zig-zags. dos o cuatro mamelones perforados horizontalmen- próximos como el Cerro de San Antonio (Blasco et alii. con que forman rombos vaciados a modo de nido de abeja. Estos recipientes son cazuelas con forma de casquete Estas bandas decoradas contienen los elementos típi. Cerámica de Las Camas. aunque los elementos de triángulos con círculos vaciados y metopas en zig-zag decorativos propios de un momento avanzado de Cogotas separando otros triángulos rellenos con trazos incisos. apenas de 3 a 5 mm. En el repertorio de las cerámicas En otras ocasiones las incisiones se combinan rellenan- con superficies decoradas destacan las incisiones. 133 . En otros casos las meto- superar los 20 cm. e incluso queñas ollitas o cuencos de cuello desarrollado acampana. en la mayor parte de los casos. que se do rombos excisos. bandas decoradas. A pesar de todo. como un elemento más de las 1991) o más alejados como Pico Buitre (Valiente Malla. En am- Las decoraciones de las cerámicas de Las Camas pue. con bocas de unos 15 cm. en cerámicas pintadas post-cocción en donde los espacios ñidas y acabados cromáticos en negro o castaño. con las superficies de toda la pieza. agrícolas que han destruido el suelo de ocupación del yaci. I apenas están presentes. de alto. bos casos las incisiones se pueden combinar con otros ele- den situarse en un momento de transición desde el Bronce mentos decorativos como los circulitos vaciados. se pudieron recuperar numerosos o trazados oblicuos de incisiones con punzón delgado pero fragmentos en buen estado de conservación con los que se profundo. o series Final a inicio del Hierro Antiguo. de diá. 1984 y 1999). A menudo de las series oblicuas se convierten han podido reconstruir varias formas cerámicas. esférico y largos cuellos rectos con pronunciada línea de cos de los primeros momentos de la Edad del Hierro en inflexión que no llega a la carena. con metopas verticales incisas. pas con incisiones verticales alternan con retículas excisas metro. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. series de espigas. con paralelos muy significativos en yacimientos uno. En estas bandas se disponen series de espigas miento. El tamaño de los recipientes es pequeño. A menudo se disponen la zona.

MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. Cerámica de Las Camas. 28. 134 .EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE.

Cerámica de Las Camas. 29. 135 . MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE.

EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. que Hierro en la zona. 2000. 2000). donde las facies Pico Buitre y Rio- 136 . reste o aquellos en los que se manifiestan relaciones con que podrían encuadrarse tanto en las tradiciones meridio.C. La desaparición de las decoraciones con grandes asas. geo de los vasitos carenados lisos que se suelen interpretar como la cristalización de los influjos meridionales: cuencos drían estar reflejando unos primeros intentos de emular a hemisféricos o troncocónicos con base de talón y frecuentes estas producciones venidas del exterior. en la obra para otras producciones reductoras bruñidas. y las grandes vasi- El repertorio cerámico no se agota aquí. junto con otros provinentes la Península. Es por ello que a menudo los discursos se modo que el mamelón continúa la línea de pared del vaso. las cronologías tienden bilicadas. o tazas de base plana Blasco y Lucas. bordes abiertos con decora- conocidas las cerámicas de barniz rojo fenicias (también ciones unguladas. También algún ejemplar de borde biselado y mos anteriormente en prácticamente todo el valle medio cuello recto y engrosado que parte de una carena alta. todos aquellos aspectos que no encajan con lo anterior o Como viene siendo común hallar en los repertorios recuerdan ligeramente elementos de carácter mediterrá- cerámicos de este momento en el Centro de la Península neo oriental (Blasco y Barrio. serían características del negro o con engobe rojo. Desde esta perspectiva. o las cazuelas con base poco espacio para el análisis intrínseco y menos aún para el puntiaguda. 1986. Este tipo de bordes son muy sición desde el Brocen Final. 1996 y 1997). de dif ícil período. que comenzaría por un período de tran- marcan el hombre de la vasija. en el cual aún se encontrarían comunes en los cuencos de engobe rojo fenicio del Sur de elementos de Cogotas I tardíos.C. por lo general. redondeadas o ligeramente um. Muñoz y Ortega. los Campos de Urnas. cajón de sastre en el que. como ocurre en la zona del Alto Tajo. se documen. que constituyen una de las primeras mani. Cuando un autor se base en paralelos ex- esférico con bases planas. lo que deja vasos troncocónicos de base plana. ya que se com- jas escobilladas de labios y cuellos digitados” (2003:224). Además existe algún carrete bruñido en incisas y la llegada del grafitado. Estos recipientes pueden tener bordes rectos biselados o vueltos sobre un hombro pro- La falta de excavaciones en extensión a la que aludía- nunciado. Así. Mientras que aquellas otras que cuentan con alguna fe- cha de C14 son por lo general más elevadas. urnitas con pies a recalcar esos influjos meridionales en los que ya serían incipientes o desarrollados. ha propiciado que en el discurso arqueológico se enlaza con los repertorios del Levante y Mediodía penin. 2000) que po. se engloban facies locales tales como las de Pico Buitre o Riosalido. junto a una gran variedad de pla- último momento antes de la llegada de los productos a tor- quitas planas de escaso grosor que presentan una diversos no. que se produciría a inicios del siglo V a. otorgue un protagonismo casi absoluto a los tipos y deco- sular. PROBLEMAS DE DEFINICIÓN Y forma de casquete y base puntiaguda de superficies negras CRONOLOGÍA bruñidas. tan en Las Camas altos porcentajes de cerámicas con en. Es frecuente que estas cazuelas posean dos o cuatro raciones cerámicas a la hora de establecer una secuencia mamelones perforados horizontalmente aprovechando la pe. Aunque objeto de estudio viene impuesta por la del objeto del cual las cerámicas con engobe rojo presentan formas como los se toman los influjos en su contexto original. que presentan bordes similares a los descritos a ser más bajas. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Junto a los ejemplares con incisiones o excisiones. de Muñoz (2003). y pleta con cazuelas de carena baja y cuello corto acampana- abundancia de acabados a la almagra que vendrían también do. ternos fechados hace unas décadas. centran en la medición de influencias y el tiempo que han Estos ejemplares bruñidos en negro manifiestan en su tardado en llegar las mismas a la zona de estudio: del No- formas distintos influjos culturales o flujos comerciales. se EL BRONCE FINAL/HIERRO I EN EL VALLE documentan en Las Camas cuencos hemiesféricos o con DEL TAJO. con peque. (Blasco et alii. cronológica (y para algunos también cultural) para este queña inflexión que se produce entre el borde y el hombro. las formas predominantes son las de casquete enfoque crítico. de los Campos de Urnas. Esta fase se fecha en el siglo VIII festaciones de las producciones cerámicas a torno. muy brillantes. encontramos por ejemplo. 1991 y Blasco y Lucas. motivos incisos con punzones. una seriación de los inicios de la Edad del ñas curvaturas bajo los bordes vueltos y redondeados. y se ha e inicios del VII a. 2000). el período siguiente sería el de apo- apuntado en alguna ocasión (Blasco y Lucas. o del llamado mediodía peninsu- nales con en las septentrionales de los Campos de Urnas o lar. pequeñas urnas con base umbilicada. Blasco y Lucas. digitadas o incisas. mamelones de perforación horizontal. que del Tajo. lógicamente la cronología del gobe rojo dentro de las producciones decoradas.

(Almagro Gorbea y Fernández Galiano. las paredes tienden a micénicas el Guadalquivir halladas en claro contexto de converger. e incluso algo antes. para contextos finales de Cogotas I. 1999:185). salvo de codo. sin embargo.. 2002:fig 19). pero el rasgo principal es el estrechamiento o es- Cogotas I. la llegada de los feni. rectangulares o cuadran- gicas que probarían la presencia fenicia en pleno siglo IX gulares) que serán las predominantes en la Edad del Hierro. 1999) lleva los finales de Cogotas I hasta el siglo BC:1101 BC] [1058 BC:831 BC] X o incluso con perduraciones hasta el IX a.C.C. (Pereira. se fechan en el siglo X y IX a. mientras en el valle Medio del Duero se aceptan los valo- Estas posturas están más en consonancia con las pro.C (Barroso 2002). les supone un influjo meridional) se asignan al nivel I de En el yacimiento de Las Camas se recogieron varias Soto de Medinilla.. 1995). hace casi 20 años en el siglo VII a.C. Blasco y Lucas 2000). que en hallazgos como la tumba del del XI a. 1999). elevando de hecho la uno o dos siglos más de antigüedad. Se ha señalado recientemente que hace su la presencia de características arcaicas: En cuanto a los dos aparición en contextos del Sur peninsular en el siglo X-IX fragmentos de toberas son de sección circular y probable- a. Allí. et alii. (Cáceres. Tanto en Pico Buitre cronología de elementos decorativos como el grafitado y la como en Ecce Homo se alcanzaron fechas del X y finales pintura postcocción. BC:1474 BC] [1463 BC:1127 BC] Una de las síntesis más recientes (Jimeno y Martínez • 195295 R.(Valiente Malle. que antecede a las cerámicas carenadas bruñi.C.C. dando 1984.C. (Gómez Toscazo.Age 2770±70 Two Sigma: [1113 BC:1098 Sur.(Fernández Jurado.C. rectas o acodadas. sólo las gráficas).:[1112 Naranjo. reseñadas más arriba. hay indicadores como los análisis metalúrgicos que señalan G.C. en donde los pe. las cronologías asignadas por tipologías cerámicas.) o siglo IX finales del VIII a.: [1419 una fase de diversificiación cultural regional desde el siglo BC:1005 BC] XII a. llegando hasta el VIII a. et alii.: [804 dando inicio a la Edad del Hierro a fines del siglo IX a. o Riosalido poco después.C. fechado en torno al siglo X a. BC:395 BC] período en el que llegarían las primeras influencias me. res del siglo IX para los niveles de Soto I o de comienzos puestas para el valle medio del Duero. F. mente rectos. 1989). (sin calibrar)(Ji. en la Meseta • 195300 R.C.C. En ese sentido se manifiestan otros autores Península Ibérica cuando se empiezan a documentar toberas que además de las fechas de C14 aducen pruebas filoló. (cal.C. 2003:51). que será responsable de la aparición de horizontes como Pico Buitre en el X a. que lo rebajan al V a.Age 3070±70 Two Sigma R [1493 del VII a. 1995).C. Delibes. 1999 y Barroso.C. • 195292 R. aunque IX a. serían las cerámicas de la boca de conexión con el fuelle. en flagrante contradicción con nizadas halladas en los agujeros de poste de la Cabaña 1 las tesis de Muños y Blasco y sus colaboradores (2003 y (Colocar el apartado dedicado al C14. se fecharon Valiente Malla.C. a.. la muestras de C14 y dos de TL. aún a pesar de existir dataciones de C14 en el Alto BC] [1090 BC:804 BC] Tajo e incluso en Cuenca. con fechas de hacia mediados • 195296 R. 1980. Presentamos los resultados aparición del torno en el horizonte Soto se fecha en el VI de las 6 muestras de C14 realizadas sobre maderas carbo- a. las cuales habría que fechar a fines del metros de desarrollo. trangulamiento del diámetro del conducto a los pocos centí- das del Bronce Final.Age 2990±80 Two Sigma R.C. Carpio. con otro tipo de secciones (en “D”. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL salido (transición desde el Bronce Final e inicios de la Edad Las fechas de C14 se han desmarcado desde antiguo de del Hierro). ya sean toberas habría que adelantar al siglo IX a.Age 2880±120 Two Sigma R: [1384 diterráneas al interior entre las que habría que incluir las BC:1332 BC] [1325 BC:822 BC] cerámicas pintadas postcocción y algún ejemplar de f íbula Como puede verse con claridad en los gráficos..Age 2480±100 Two Sigma R. Otras pruebas indirectas Uno de los fragmentos de Las Camas conserva el extremo que avalarían estas fechas antiguas. del VI para la llegada de los primeros productos a torno queños vasos carenados y bruñidos (a los que también se (Delibes.C. la muestra 195293. iniciando • 195294 R. La sección circular es típica de los ejemplares meno y Martínez Naranjo. Estos postcocción con las fases de Soto I o primera cultura de la resultados serán considerados muy altos para las especies edad del Hierro en el Duero Medio se da dentro del siglo cerámicas documentadas.C. Este tipo de tobera es desconocido en la II Milenio a. Es a partir de la colonización fenicia en la cios (Ibidem). • 195293 R.Age 2800±50 Two Sigma R. al occidente de Toledo. 1999): Península Ibérica donde los escasos ejemplares documenta- 137 . lo cual a su vez que conocidos durante toda la Edad del Bronce. 1997. las 5 restantes se sitúan en un período La equivalencia cronológica de las cerámicas pintadas relativamente homogéneo en torno al año 1000 a. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE.

138 .EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Sector A. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. 30. Fragmento de tobera y crisol.

139 . Sector A. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Fragmento de tobera y crisol. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. 31.

). con un ejemplar del tipo 3 B en la tumba 9 (Pene- Camas proceden de depósitos que están rellenando las fo. mar de Pintado (Pereira et alii. guos. 2001:54 y ss. Estas fechas y este cuchillo. y un fragmento de cuchillo afalcatado de hierro en corto lapsus de tiempo.EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. Elemento metálicos del yacimiento de Las Camas. excavada en Villafranca de los Caballeros. Se El hecho de que los análisis se basen sobre fragmentos trataría en los tres casos de modelos de los tipos más anti- de madera quemada y que los depósitos en los que apare. a lo largo de la vida del yacimiento. con puentes sencillos de sección circular. Entre los elementos metálicos hallados en Las Camas. que tienen cieron se refieran a momentos en el que fueron amorti. ya que los conjuntos cerámicos es. anterior al que reflejan los conjuntos cerámicos. que a su Fibulas de doble resorte se localizan en yacimientos vez corresponderían al horizonte de abandono del lugar. el C14 para aceptar la pronta llegada del hierro a las tierras del podría estar midiendo el momento en el que se levantan Centro peninsular. Otra f íbula de Fig. necrópolis de incineración con vasijas exclusivamente a por lo que la cronología de estos materiales es posterior mano. 2003:163-4). con fe- trarían mayores porcentajes de fragmentos de los último chas de C14 1060-880 a 2 sigma para la tumba 76 de Palo- momentos de ocupación del sitio. De este modo. 140 . cercanos. algunos adornos de bronce como brazaletes y una a la de las estructuras que rellenan. podría in. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL dos anteriores a la Edad del Hierro son de perforación recta. 32. 2001). documentado en la necrópolis por ellos las cabañas y entre el conjunto de los materiales se encon. sirven a Pereira et alii. ta. silos y agujeros de poste de las cabañas. la tumba 32 que cuenta con dos dataciones de TL 2750 +/- tán formados por los desechos que se fueron produciendo 275 BP. Guadalajara (García Huerta y Cerdeño. pero en todo caso en pinza. dientes a puentes y espiras de f íbulas de doble resorte. siendo uno de los más cercanos el del ejemplar de To- dicarnos que las fechas de C14 se retrotraen a un período rresaviñán. pero si es habitual en yacimientos europeos y mediterráneos existen tres fragmentos (uno de cada Sector) correspon- de la Edad del Bronce 2(Figs. 30 y 31). Toledo. como es el caso del Yacimiento D de Arroyo Cu- pues no hay que olvidar que los restos materiales de Las lebro. do et alii. Este yacimiento consiste en una sas de extracción. escasos paralelos entre los ejemplares hallados en la Mese- zadas las estructuras de hoyos de las cabañas.

141 . 33. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL Fig. Elementos metálicos del yacimiento de Las Camas.

Y es que glo VIII a. encontramos dos ejemplares de f íbula de doble resorte. supone un revulsivo en Fig. y otra de puente de de cerámicas a torno (Figs. bulas de doble resorte se asocian en general a las primeras En el siglo VII a. (Penedo et alii. 2001). 1987). cual se le da una fecha del siglo VII a. las f í. Aunque se encontró fuera documentaron dos f íbulas de doble resorte. se fecha la f íbula de doble resorte necrópolis de incineración en la Meseta Sur con fechas del encontrada en Pico Buitre. ya que por otro lado. como la del horizonte B1 del Morro de Mez- tal y cómo ocurre con la cerámica.. en Málaga (Mansel. por sus excavado- tos investigadores es notoria. res (García Carrillo y Encinas.C. 32 y 33). en contextos relacionados con siglo VI a. dentro de una urna ovoide a mano. en el yacimiento A de Arroyo Culebro sobre el fragmento 04/1/A/72/3..EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. 2001-2). una de puente de contexto estratigráfico. 2000). La aparición de una serie de incisiones post-coctionem cha hasta el VI a.C. ción del rito de incineración y la adopción de elementos mientras que algunos ejemplares andaluces se llevan al si- de hierro en la zona (Blasco y Barrio. junto a cerámica a torno que rebajaría su fe.. 1984). vencias de estos objetos son abundantes. laminar en forma de cinta lanceolada. la disparidad de criterios entre los distin. Detalle de grafito y fragmento de pulsera elaborada en marfil.C. 1990). (Valiente Malla. quitilla. en la tumba 17. cerámicas pintadas postcocción. esta f íbula es uno de los escasos ovalado en la tumba 9. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL doble resorte se halló en el poblado de Arroyo Manzanas. 34. así por ejemplo. 142 . los préstamos y pervi.C. En la necrópolis de Las Esperillas se en Toledo (Urbina et alii. ejemplos encontrados en poblados con casi total ausencia junto a un cuchillo afalcatado de hierro. Grafito fenicio sobre cerámica a mano uno con puente oval-circular y otro en cinta con sección cuadrangular.C. por que se acepte que la temprana introduc. a la Sin embargo.

Puech. pp. en el denominado phoenician stan.e. no debe sorprender el hallarnos ante una en su quehacer cotidiano. en este último caso 35 de los No se debe dejar de recordar en todo momento que la duc- antropónimos son portados por hombres. mientras 7 por tibilidad sobre un material como la cerámica. es una ejecución arcaica de contabilidad e informes. y por ende ante una letra del alfabeto critura y probablemente estas nociones le serían útiles en de esta sociedad. dentro de las costum- los mecanismos de la lengua. llegando hasta el siglo VIII a. Indudablemente se trata de la ejecución de una letra inscripción a Baal del Líbano. Sin embargo. siendo la base para el desarrollo glos X y IX a. como se observa sobre la Espátula I glos atrás ciertos contextos y sus materiales asociados.n.la propia ejecución parece indicar una corrección en por tanto indicar la inicial del nombre del propietario del objeto [Benz. ¿qué hipótesis de trabajo se puede plantear para la En diversas ocasiones. in- uno el número de trazos horizontales. Generalmente. En definitiva. 109-126. se suele ejecutar aquellos cuyos trazos mismo siglo. entorno al 1500 a.e. denominado graffito de Ahiram (Ahir.n. aunque con diversas graf ías.) o la inscripción 143 . p. esta letra así representada oscila entre el siglo XI cronológicos largamente aceptados. Así. Cádiz. gr. sobre . esta situación debió llevar un de un agente comercial en una zona de transformación y dilatado periodo de tiempo. se puede deducir que la serie de productos y en los que se produce una concentra- persona que ejecuta esta letra. impiden llevar dos si- e inicios del X a. tal de Azarbaal (Azar. Halff. bien. (1967).e.en primer lugar si se hubiera tratado de un signo. 1999)). Karthago su trazado atendiendo a aquel vertical de la parte derecha. y simplemente tratarse de bres fenicias. en el sentido de que la persona que utilizó esta pieza Por tanto. RSF). que portan Cogotas I con especies bruñidas carenadas y copas a tor- una escritura proto-cananea (F. 306-319. tendría conocimientos de es- graf ía de tipo fenicia. 15).n. no tiene por qué conocer ción de varias personas.n. hallada en Chipre (B. 109-114. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. al emplear mujeres en la ciudad de Cartago]. Habida representado en el fragmento que nos ocupa aumenta en cuenta de las dificultades que presentan estos últimos. No es de extrañar que en un punzón. no tiene por qué extrañar la presencia de los mismos.). 34). MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL cuanto al conocimiento de la escritura en la Península Ibé. un ™et. Leb. i) o fines del siglo X en el y cómo las ya numerosas fechas de C14 sugieren.M. pp. Eretz-Isrtael. y . 8 no con decoración black on red (Gómez Toscazo. Es más. letra sobre un objeto.. pero. Cross. de Yehimilk (Yeh. se ha considerado que la presencia cuestión de este hallazgo? de los fenicios en las costas fueron la consecuencia a largo Se debe considerar que si bien la paleograf ía. En los territorios fenicios del Mediterráneo parece que sólo las reticencias a abandonar los esquemas oriental. lo que se halla en la evolución de objetos cerámicos y metálicos. esta hipótesis. se considera nociones rudimentarias para comprender que dicha letra fehacientemente demostrado para la factoría de Mogador identifica el objeto sobre la que está ejecutada (Fig. 1972. producción. igualmente. lugares de transformación de materias para elaborar una . en donde conviven cerámicas de Byblos (E. Ahora torno a la aparición de la escritura en la Península Ibérica. uno de los primeros testimonios y otras zonas (se podrían citar entre muchos ejemplos el puede rastrearse sobre las puntas de flecha procedentes de de Pocito Chico. se intente. dado que como la tecnología. plantea un problema en pecio de El Sec (Ruiz Cabrero – López Pardo. unida a plazo del establecimiento de sistemas de escritura entre las las fechas de C14. no suponen una excesiva complejidad como se trata de un La explicación más sencilla a la aparición de una sola signo en forma de aspa o cruz. deben adscribir esta pieza entre los si- sociedades prerromanas. no aporta una caligraf ía perfecta.) por las siguientes razones: (CIS 15 – KAI 31) o. incluso esta presencia deba desdecir son fuente de poder y su traspaso de una sociedad a otra algunas de las cuestiones planteadas al inicio de la exposi- no es cuestión de simple regalo. 269). también perteneciente a este sociedades ágrafas. capaces de medir las perduraciones de modelos en unas Paleográficamente. en el momento actual existe una clara dard la ejecución de esta letra corresponde a dos trazos descompensación cronológica entre las fechas aportadas verticales que comprenden tres trazos horizontales con por el C14 y las cronologías tradicionales que se apoyan cierta inclinación diagonal.. identificar elementos de la vajilla que pueden un mero copista.e. Cones Spat. En concreto. en la inscripción de Karatepe. en la rica.de lo anterior. es aquella de marca de propiedad. 12 (1963-1964). Sin embargo. ción. indudablemente tiene elementos o confundirse con otros símiles en el lugar. o para la tripulación de un barco cono aquel que refleja el Sin embargo.

Las dos cabañas o casas largas de Las Camas pudieron albergar en su día el número de habitantes suficiente como El aspecto más llamativo son las dos cabañas de enor- para conformar un poblado en sí mismas. 2003).EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE.. Un poblado en mes dimensiones. pudiendo interpretar las mimas como re- este tráfico llega al Valle Medio del Tajo en fechas tempra- sidencia de una comunidad. máxime cuando aparecen tan pronto en contextos con restos del Bronce Final-Hierro I en la región de Ma- funerarios en los que aún no existen cerámicas a torno: drid.. asimismo. delimitadas por agujeros de poste de cuyos alrededores se instalaron pequeños hornos metalúr- gran tamaño. estando en el momento presente en proceso de de poste. cada una de ellas supera la extensión (Pereira et alii. no ha hecho más que cabaña” y pequeñas estructuras delimitadas por agujeros comenzar. y cada vez cobra La investigación sobre los hallazgos realizados en el más sentido la interpretación de los famosos “fondos de sitio de Las Camas. se pueden rastrear ciertos paralelos en diversos luga- Pero no dejan de ser elementos aislados que irrumpen res del Centro de la Península (p. serán. no deja de llamar yendo en estos momentos. Estas cabañas no tienen al presente paralelos gicos y hornos alfareros para satisfacer las necesidades de en el Península y nada similar se había siquiera sospecha- sus habitantes. Pequeños indicios de que de un poblado. En los últimos 5 años se han la atención la ausencia de hierro entre los hallazgos de Las llevado a cabo no menos de una decena de intervenciones Camas. Es por ello que cada una objetos la que los hace aparecer en contextos simbólicos 144 . sino de toda la Península. y norama dominado por los famosos “fondos de cabaña” y que contaban en las inmediaciones con árboles de gran estructuras de escasa entidad que conforman poblados o tamaño con los que pudieron construir las cabañas. Tal vez sea la excepcionalidad de estos las últimas décadas del siglo XX. y por tanto. etc. un enclave no habitual cuya razón de ser no sea la estricta- mente poblacional. en Villaverde. ñado. Palomar de Pintado Has. especial interés para la Protohistoria no sólo del Valle Me- dio del Tajo. Es por ticada y salvaje. el aspecto de exclusividad de estas es. Entre el conjunto de cultura material de Las Camas se cesas de Antran (Pautreau. Sin embargo. tal y como ocurre con las cabañas fran. son muchos los aspectos de este enclave que revisten mas. sobre comunidades que aún no saben utilizar la rueda del y otros que están apareciendo en este momento. Misiego. han hallado dos elementos que merecen un comentario destacado. 2005). A pesar de dos por estructuras de gran tamaño como las de Las Ca- ello. 1989). la mitad de un brazalete de marfil. ma (Muñoz y Ortega. Camas no hacen sino confirmar esta impresión. sobre un fragmento de cerámica a mano retoman modelos de megaron conocidos desde el Helénico grosera. a su vez abre nuevas ello que la existencia las estructuras de Las Camas invita perspectivas para la interpretación de los grupos sociales inmediatamente a pensar en un contexto excepcional. De otro. De un lado un grafito con una letra probable- Las cabañas absidadas de la Edad Oscura Griega. de la Casa del Carpio (Pereira. que mente fenicia. el patrón de los heroon y templos elementos nos ponen inmediatamente en contacto con los arcaicos. Guaya o La Albareja. debemos ser cautos en este sentido ambientes meridionales en los que se está produciendo en ya que todos los materiales y estructuras asociadas a las este momento un continuo fluir de objetos e ideas traídos cabañas de Las Camas. por ejemplo. 1989). apuntan a las instalaciones típicas desde el Mediterráneo Oriental. Ambos Medio. Los hallazgos de Las tructuras puede no serlo tanto. Este tipo de hábitat. ej. tierras asentamientos más o menos estables siempre de pequeño de cultivo cercanas al arroyo y abundante fauna. al tiempo que las estructuras nas los teníamos ya anteriormente en hallazgos como las accesorias situadas en los alrededores responden a sus ne- decoraciones con flor de loto en el Puente Largo del Jara- cesidades industriales y/o artesanales. y hoyos para y comienzos de la Edad del Hierro en el Tajo. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL CONCLUSIONES de estas intervenciones extensas plantea un nuevo reto de interpretación al enfrentarse a panoramas arqueológicos que prácticamente no tienen paralelos. Debemos torno para fabricar sus cerámicas ni conocen el empleo de ser conscientes de que esta etapa histórica se está constru- la metalurgia del hierro. 1997). Guaya. A este respecto. que excavaron además pequeñas fosas para do para estos momentos de finales de la Edad del Bronce la extracción de arcilla en las proximidades. domes- tamaño y con ocupaciones no muy prolongadas. como aspectos secundarios de poblados forma- elaboración la monograf ía sobre el yacimiento. en un pa- guardar los granos recogidos en los campos contiguos. o el enterramiento femenino Por otro lado. en forma principalmente de cu- previamente excavada entre todas las intervenciones de chillos afalcatados. 2001). ya que cómo hemos rese. en que las habitaron. cada una de las cuales abarca extensiones de varias Arroyo Culebro (Penedo et alii.

otros elementos de la NOTAS cultura material nos invitan a rebajar algo esa fecha.com este yacimiento más allá del siglo IX o primera mitad del 2 Ignacio Montero Ruiz. Los distintos análisis de C14 realizados en Las Camas nos indican que este período habría que situarlo en torno a los siglos X-IX a. 145 . habida cuenta de que fueron hallados colmatando ciertas estruc. Metales y VIII a. Alfonso XIII. S. 91 415 09 08.C. turas relacionadas con las cabañas y que por tanto deben Paleontología y Recursos Culturales de Auditores de Energía y Medio Ambiente. Dpto. o tal vez haya que buscar una razón cronológica para nuevas propuesta cronológicas para el Bronce Final en el esta ausencia y situar el abandono de Las Camas antes de occidente de Europa (Mederos. 2005). la llegada de los primeros objetos de hierro a la zona. paleográficos del grafito. 91 510 25 55. e-mail: eagusti@audema. de Prehistoria (CSIC). algo que encaja bien dentro de las les. Avda. 72 – 28016 Madrid - pertenecen en su mayoría al último período de su uso. sin embargo. Informe. y los aspectos metalurgia en el yacimiento de Las Camas.. estimamos que es dif ícil situar el fin de & jmorin@audema. De Tel. EL YACIMIENTO DE LAS CAMAS (VILLAVERDE. si atendemos a las fechas de C14. MADRID) LONGHOUSES EN LA MESETA CENTRAL funerarios y propicia su escasez en contextos habitaciona.A.com cualquier modo. Fax..C. 1 Área de Protohistoria del Departamento de Arqueología.

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TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Raúl Flores Fernández y Primitivo Javier Sanabria Marcos .LA CUESTA.

con un marcado carácter comunal. estamos asistiendo a un exponencial aumento de información procedente de nuevas excavaciones que están aportando datos fundamentales para el conocimiento de las formas de vida de los grupos que habitaban la Meseta Central en torno al cambio del primer milenio a.com PALABRAS CLAVE: Bronce Final. Madrid. can be seen as a reflex of the changes that should have taken place in the transition from the Bronze Age to the beginnings of the First Age of the Iron. Central Plateau. First Iron Age. One of the main aspects is that starts being frequent the existence of entire settlements constructed with perishable materials. similar to the so called longhouses. Empieza a ser frecuente el atestiguamiento de poblados enteros construidos con materiales perecederos.C. KEYS WORDS: Bronze Final. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 15-09-2009 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 LA CUESTA. son la aparición de estructuras de grandes dimensiones longhouses que. Comunidad de Madrid. Madrid). One of these new settlements is La Cuesta (Torrejón de Velasco..C. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): A UNIQUE HABITAT IN THE IRON AGE I Raúl Flores Fernández y Primitivo Javier Sanabria Marcos pjsanabriamarcos@hotmail. grandes cabañas. Fiel reflejo de los cambios que debieron producirse en el tránsito del final de la Edad del Bronce a los inicios de la Primera Edad del Hierro. and are nowadays raising interesting questions on the economic and social structure of these groups. The appearance of constructions with big dimensions and with a marked communal character. Primera Edad del Hierro. ABSTRACT: The newest excavations that took place in the last years have provided an increasing of the archaeological data and contributed with fundamental information for the life forms knowledge of the human groups that inhabit the Iberian Central Plateau (Meseta Central) during the change to the first millennium B. ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 01-09-2009 EL PRIMER MILENIO A. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO LA CUESTA. large bungalows. Uno de estos nuevos asentamientos es el enclave de La Cuesta (Torrejón de Velasco. poblados. Madrid). Meseta Central. están planteando interesantes interrogantes sobre la estructura económica y social de estos grupos. villages.C. .com raulfloresfernandez@gmail. RESUMEN: En los últimos años.

G. 13.O.U. La morfología de los terrenos es una suave inclina- turas. P. GEOLOGÍA1 La totalidad del área objeto de la peritación arqueológi- ca está dedicada a usos agrícolas.608. con la mayor parte de las explotaciones en régimen de secano alternando cultivos El contexto geológico regional en el que se enmarca la cerealistas. que se está adquiriendo de los cambios que se produjeron En el extremo Sur del P. se encuentra en el término para algunos arroyos y cárcavas de la depresión del Tajo municipal de Torrejón de Velasco (Madrid). sión del Tajo. La importancia de este I. localidad que se sitúa a 26 km al Sur de Madrid capital (Fig. pero ha sido modificada por la actividad agrícola (cultivos de seca- La excavación en extensión de yacimientos de grandes dimensiones en los últimos años. el mayor conocimiento desniveles que alcanzan los dos metros. con Sirva como ejemplo de lo anterior. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Raúl Flores Fernández y Primitivo Javier Sanabria Marcos INTRODUCCIÓN La vegetación propia de la zona debería ser de retama supramesomediterránea y silicícola de la encina. o muy grandes. desarrollo urbanístico y de la construcción de infraestruc. 1). como consecuencia del no. situado en el Sur del conocimiento de la Prehistoria. Otras áreas denotan la presencia en el pasado provincia de Madrid está compuesto por dos grandes uni- de cultivos aunque en el presente se encuentran en baldío. La gradación del relieve es abrupta en algunos puntos.G.O. 2007b). algunos de ellos de excep. 13 se sitúa el arroyo de entre el final de la Edad del Bronce y los inicios del Hierro las Arboledas o de las Peñuelas. y se localiza al Oeste de la A-42 (antigua N-401). Ocupa (Urbina Martínez et alii. . está aportando una gran cantidad de datos nuevos al ción hacia el arroyo de las Arboledas. trigo y cebada) y ganadera. con un marcado carácter da reflejada por la gran concentración de yacimientos ar- comunal están planteando interesantes interrogantes sobre la estructura económica y social de estos grupos. La cota más alta se sitúa en el límite Norte con cional importancia al complementar y redefinir aspectos 595 msnm. donde el atestiguamiento de estructuras aéreas de dimen- curso de agua. queológicos de distinta época que se dan en sus dos már- genes.U.O. y la más baja en el extremo SE con 573 msnm. dades morfo-estructurales: El sistema Central y la Depre- o bien ha cesado en ellas actividad productiva alguna. concretos de los modos de vida que acaecieron en el pasado. que- siones grandes. una extensión de 281.48 m2.U. situando este arroyo dentro de la dinámica descrita El Sector 13 del P.G. que desemboca en el arroyo Guatén. LA CUESTA.

predominando unas u otras en función de los bloques elevados correspondientes al Sistema Central la proximidad del área fuente y de la posición en la (Norte y Noroeste). La naturaleza de • y Facies Central.U de Torrejón de Velasco (Madrid). limos y arcillas. cósicas de distintas granulometrías y arcillas pardas y cándose dentro de la depresión del Tajo. este complejo de abanicos nica y morfología en la etapa de sedimentación. margas yesíferas. biente sedimentario de tipo lacustre. gravas. así pues. se destacan: dantes en diversidad se encuentran. determinada por la tectó- Durante el Cuaternario.000 metros de potencia. Sierra de Altomira (Este) y Montes de columna estratigráfica.O. compuesta por arenas ar- provincia se ha denominado Cuenca de Madrid. y una zona los procesos fluviales y de vertientes. sobre todo. LA CUESTA. Los depósitos dimentos terciarios. compuesta por La Cuenca de Madrid está formada por depósitos sedi. rodados. formada por yesos y estos depósitos es muy variada dependiendo de la ubica. Mapa de localización del sector 13 del P. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO La zona deprimida que ocupa la mayor parte de la • Facies Madrid (de borde). ción que presente en la cuenca. arenas. Las secuencias de sedimentos están formadas por cantos Se han diferenciado tres facies características en los se. • Facies Intermedia (o de transición). 1. 152 .G. en terra- Fig. tomando el mando los un borde elevado activo (la sierra) que genera la aparición procesos erosivos y de sedimentación con predominio de de importantes sistemas de abanicos aluviales. enmar. Delimitada por marrones. Toledo (Sur). de tipo químico. destacando cada una de ellas por el cuaternarios con yacimientos paleontológicos más abun- tipo de sedimentación. Presenta aluviales ha dejado de formarse. arcillas marrones y verdes de alta plasticidad con in- mentarios del Terciario con unos espesores en zonas que tercalaciones de niveles de arenas micáceas. siendo los depósitos central de cuenca al Sur y Sureste donde se instala un am- más importantes de esta época de tipo aluvial y coluvial. alcanzan los 3.

pasando lateralmente hacia el Este a facies arcillo- maciones químicas centrales. ción. se emplazarían en la zona de los trabajos. nía al área madre. arenas arcillosas (25-40%). donde el agua es capaz de acumularse con facilidad. otro situado en una banda riales se desprende la imposibilidad de establecer conjun- central constituido por materiales detríticos finos y. un conjunto situado en el borde oriental compuesto niveles no ofrecen continuidad al representar estructuras casi exclusivamente por litofacies de origen químico. arcillas arenosas (40. Igualmente debemos considerar a los materiales más con esquema clásico de sedimentación de una cuenca con. tos litoestratigráficos dentro de la formación arcósica. Estos diferenciados: los materiales miocenos presentan facies de- materiales de origen mixto afloran en una banda orientada tríticas de borde entre Serranillos del Valle y Torrejón de NE-SO entre las formaciones arcósicas de borde y las for- Velasco. es bastante más complicado profundidad. a grandes rasgos. 153 . so-calcáreas que cambian a facies arcilloso-yesíferas a partir de la localidad de Valdemoro. la erosión de los relieves graníticos y metamórficos del Gua. en tres grandes con. etc… que provoca alteraciones muy próximo a la zona donde se han realizado los trabajos. gen mecánico. produciendo una velocidad de tamaños que disminuye hacia el borde sobre los que se de sedimentación rápida que favorece la fosilización de la emplazan depósitos de canal con granulometrías siempre fauna acumulada (Pérez González 1971). com- puesta por lo que localmente se conoce como arenas (<25% Un primer nivel constituido por arenas y arcillas micá- de finos). intermedias y químicas centrales respectivamente. Los niveles superiores constituidos por un conjunto de darrama y su distribución espacial forma una orla detrítica al arcillas fuertemente litificadas por sobreconsolidación o Sur del Sistema Central sin solución de continuidad. por tanto. ceas gris-verdosas con ocasionales niveles de arcillas car- 60%) y arcillas (>60%). que se emplazarían en un entorno raciones en el basamento. Se sitúa en la zona terminal de los La zona de estudio atraviesa los tres grandes conjuntos abanicos aluviales colindantes con la facies detrítica. en la realidad. La situación de estos canales cambia en el y en el Jarama cerca de su confluencia con el río anterior el tiempo por lo que ahora localizamos. Los timo. bajos dentro del esquema general de la Cuenca de Madrid. En el Manzana. tanto en planta como en Este esquema. De forma generalizada es frecuente la presencia de co aluvial en una cuenca de sedimentación continental: intercalaciones muy carbonatadas. cementaciones carbonatadas. lentejones más gruesos a diferentes alturas con mi- El objeto de este trabajo es englobar la zona de los tra. Genéticamente representan los depósitos formados en desde el punto de vista geológico. podremos explicar la existencia de niveles o lentejones de Las características estratigráficas de estas formaciones depósitos más finos de los que les correspondería por leja- permiten agruparlas. en la serie sedimen- yacimiento de Áridos 1. podría pensarse en un delta donde existe una gradación nan procesos de subsidencia. con una sedimentan arcillas. juntos de edad terciaria: uno más occidental formado por De la propia naturaleza petrogenética de estos mate- sedimentos de origen detrítico. en la litología y composición mineralógica dando como englobaría a la denominada transición entre las unidades resultado una columna estratigráfica compleja. taria. detríticas y las químicas. finos como depósitos de aguas de inundación cuya velo- tinental cerrada en condiciones subdesérticas: sedimentos cidad es mucho menor y. tores como son el clima. gración lateral. la naturaleza del área madre. presentará inevitablemente un alto grado de analizado en detalle ya que intervienen muy diversos fac- incertidumbre. LA CUESTA. cualquier intento de correlación. alte- La facies intermedia. cada una de ellas: el cambio de modalidad de sedimentación de materiales transportados mecánicamente a materiales formados por La facies detrítica representa una sedimentación de ori- precipitación. transportan menos y detríticos en el borde y evaporíticos en el interior. al área madre. de colores fundamentalmen- La distribución de estos materiales se asemeja a la te gris verdoso-azulado con episodios marrones de altera- que tendría lugar durante la sedimentación de un abani. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO zas fluviales asociadas a procesos neotectónicos que origi. Si además se zona intermedia en la que se produce la deposición mixta tiene en cuenta la existencia de zonas deprimidas del te- de materiales detríticos con intercalaciones de minerales rreno. más gruesas que las que les correspondería por distancia res son típicos los yacimientos de La Aldehuela y Arriaga. por úl. Estos lentejonares de un medio de sedimentación enérgico con- tres grandes conjuntos representan las facies detríticas de figurado a partir de arroyadas y mantos difusos por lo que borde. Estos materiales se generan a partir de bonatadas y arcillas verdes. de neoformación. A continuación se describe. limos y/o arenas finas. de color blanquecino.

Al pie de dichos relieves se desarrollan dos sistemas nas próximas a la actual autovía A-4. con posición del nivel freático cercano a la tiente occidental escalonada hasta en tres niveles de glacis superficie. 1988b). aparecen formados por longitudinal. En la zona axial de la Depresión y en- tes de la Facies Central. Este 154 . conectando morfológicamente ambos valles destacando el Arroyo del Guatén se reconocen depósitos fluviales. estos algunos lugares espesores considerables. Los rellenos antrópicos se encuentran llazgo de restos de vertebrados (Mammutus meridionalis dispersos a lo largo de la zona estudiada. con una ver- arcillas y limos. El origen de destaca la existencia de arcillas sepiolíticas y sepiolitas en esta depresión ha generado cierta controversia. y espesores máximos investigados de 10 a 15 m. pre- en una alternancia de arcillas de tonos grises o verdosos y decesor al Manzanares. el primero forma de estratos aislados cuyo espesor no suele superar en explicar su origen fue Riba (1957) quien propuso la idea el metro. bien en forma de bancos de espesor variable. Las arcillas intercaladas entre los marginales y los yesíferos centrales del relleno del Neóge- yesos muestran comúnmente laminación paralela milimé. 1988a. centimétricos hasta 2-3 metros. que con sentidos También se estiman espesores de suelos aluviales supe- opuestos drenan hacia los ríos Manzanares y Tajo respec- riores a los 4 metros en los numerosos arroyos próximos. (1977) lo asimilan a un antiguo valle plioceno. lateral de facies enteramente labrada por los arroyos Pra- dos y Guatén durante el Cuaternario. Luego. Posteriormente Silva Las formaciones terciarias están parcialmente recu- (1988) y Silva et alii (1988a) confirman la edad cuaternaria biertas por depósitos cuaternarios naturales y rellenos an- (Pleistoceno inferior) de estos depósitos mediante el ha- trópicos recientes. el cual durante el Pleistoceno infe- lo largo del río Jarama. y tonalidad verde en afloramiento.LA CUESTA. Los suelos eluviales y coluviales presentan. terraza a +9m y +2m sobre el thalweg actual del arrollo ción se sitúa en lo zona Sur de la Comunidad de Madrid. mientras su vertiente oriental se encuentra dominada por poca entidad aunque puntualmente pueden llegar a supe. cajándose en este nivel. zanares. desde Aranjuez (Carro y Capote 1969) y Getafe (Vegas et alii. escarpes en los materiales calcáreos y yesíferos mioce- rar los 5 metros de espesor. en el sector central de la Depresión (Esquivias-Yeles).). Se trata de materiales de piedemonte solapados en offlap. Aparecen compuestos por gravas rior recorría la Depresión desembocando directamente en y arenas exceptuando la capa continua de limos areno- el río Tajo (Silva et alii. vertiente (+15m). junto a arcillas sepiolí. nares con el Tajo siguiendo una dirección subparalela a la ticas y niveles o segregaciones nodulares de sílex. en función de datos se- ubicados en torno a los núcleos urbanos. en general. corredor geomorfológico como una Depresión de cambio nesita microcristalina. alcanzando en dimentológicos. tal y como se reconocen en zo.5 m) de aspecto ala. el cual se encuentra a unos Esta zona está dentro de la Depresión Prados-Guatén. en función de su procedencia. de un antiguo valle abandonado cuaternario del río Man- Emplazados en zonas al Este del lugar de trabajo a va. tivamente. el Prados y el Guatén. que 80-85 metros por encima de los del Guadarrama y Jarama conecta morfológicamente el valle inferior del río Manza. con espesor entre los 1-3 metros. bien en forma de nódulos 1975) explican su origen por erosión diferencial a lo largo de tamaño variable (2-3 cm hasta 0. en algunos casos definidos por niveles finos de mag. También de los ríos Jarama y Guadarrama (NE-SW). se han distinguido dos niveles de Geomorfológicamente. principalmente NESTI y Equus sp. los Actualmente esta Depresión se encuentra recorrida depósitos de grava subyacente. Pérez Mateos y Vaudour (1972) y Vaudour rios kms bajo la denominación de facies central se englo. la zona afectada por la actua. Así mismo. geomorfológicos y paleontológicos. posterior- ban los materiales depositados en el centro de la cuenca mente exhumado durante el cuaternario. autores apoyan la idea propuesta por Riba (1957) indican- Los sedimentos cuaternarios más desarrollados corres- do que los depósitos arcósicos fluviales fueron generados ponden a los suelos aluviales de terraza baja depositados a por el río Manzanares. El aspecto morfológico general de la Depresión formados esencialmente por materiales cohesivos a base de Prados-Guatén es el de un valle asimétrico. básicamente arcillas (Fa. no de la Cuenca de Madrid. arcillosos que cubre. nos. que la articulan con la Superficie de Griñón-Las Rozas. cuyas superficies de morfología “tipo glacis” arenas y arcillas (Facies Madrid). En las cartograf ías geológicas de yesos. de menor desarrollo que. Guatén (Silva et alii. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO que reciben el nombre de cayuelas. 1988a). relacionándolo y donde predomina la sedimentación química. se nivelan en su zona distal con el más reciente de la otra cies Intermedia) y arcillas ó limos yesíferos los proceden. del cambio lateral de facies entre los materiales arcósicos bastrino y color blanco. por dos arroyos. Consiste implícitamente también con un antiguo curso fluvial. Estos autores consideran dicho trica.

155 . calizas y sílex y se encuentran muy desarrollados. sino que responde a una herencia morfológica anteriores como posteriores a su génesis (Silva 1988). Ambos niveles se encuentran rela. que en los valles del Jarama y Tajo. Palomares y Silva 1991). Goy. 1988a. en durante el tránsito Pleistoceno inferior-medio y Pleistoce- respuesta a la compleja evolución fluvial de la zona. e incluso yesos y algún canto desembocadura del Sistema Manzanares-Guatén en Año- retrabajado de cuarzo. de especial trascendencia paleogeográfica. los niveles arcósicos no arcósicas con cantos rodados de cuarzo. 1997). 1989). El proceso de cia al más antiguo. 1988a. alcanzando potencias cen sugerir que los episodios más importantes de erosión superiores a los 17m. 1988a). localizados en por arenas arcósicas muy impuras con numerosos cantos el nivel de terraza del Tajo a +28-30m frente a la antigua subangulares de caliza. desarrollo de los mencionados escarpes yesíferos. LA CUESTA. Por el contrario. 1988). uno prehistórico-protohistórico (La Cuesta) y que delinea el valle inferior del Manzanares aguas arriba otro romano (Camino de Seseña). Los elementos más singulares desde antiguos corresponden al Pleistoceno medio (Vegas et alii. viales superpuestos y/o solapados y cuyas características Este proceso de vaciado tuvo que estar relacionado con el sedimentológicas. sugiere que este último tramo del ya que la zona presenta materiales miocenos correspon- Manzanares es de instalación más reciente y que anterior. dientes a las facies detríticas de borde y detrítico-químicas mente este río discurría por la Depresión Prados-Guatén intermedias del esquema clásico de relleno de una cuenca desembocando directamente en el valle del Tajo a la altu. ya bien entrado el Pleistoceno medio (Rus et alii. 1993). Dado que en los niveles más antiguos situados en el sector ciados al nivel de +15-40m están compuestos por arenas del Tajo. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO valor altimétrico concuerda con las alturas relativas de los el carácter abrupto de su génesis. aso. 1989. (Silva et alii. por numerosos rasgos morfológicos tales como desarro- dental del valle del Jarama en el mismo sector (Silva.O. Así. por encima del indicado. 1988a) durante el LA CUESTA cual el antiguo sistema Manzanares-Guatén que se dirigía directamente al Tajo. quedan atestiguados niveles fluviales más antiguos (+80m) del margen occi. la zona indican que la actividad tectónica fue más intensa tran importantes contrastes litológicos y estructurales. en depósitos arcósicos similares a carácter fundamentalmente areno-arcilloso. ra de Añover (Silva et alii.U. más acusadamente en el área entre los ciados a estos depósitos. La zona afectada por los trabajos esta muy próxima Los restos de Mammutus meridionalis y Equus sp. anómalo episodio de encajamiento (descenso del nivel de milares a las de los depósitos del río Manzanares (Pérez base). compuesto por al menos cinco episodios flu. Silva et alii. 1988a). a esta Depresión. Este en esta zona también está muy próxima el cerro testigo de hecho unido a la ausencia de depósitos fluviales de esta Batallones el cual presenta antecedentes de gran impor- edad en el valle inferior del Manzanares. Silva et alii. fue capturado por un antiguo tribu. Éstos representan un nivel de terraza y vaciado de la Depresión Prados-Guatén comenzaron complejo. litológicas y mineralógicas son muy si. niveles de terraza más recientes (+9m y +2m) poseen un Más recientemente. Su probable origen tectónico y detectado. estuvo ligado al Mateos y Vaudour 1972. El primero es la extensión del sitio. los depósitos aso. compuesto los del nivel de +15-40m de la Depresión. Goy et alii. Silva et alii. ya que por lo que hemos de la Cuenca de Madrid.G. 1988b). un punto de vista geomorfológico han sido los descritos 1975. donde los más tancia paleontológica. estos nuevos datos pare- niveles de arcillas verdes (Greda). Los no medio-superior (Giner et alii. Esta anomalía se ha explicado mediante un fenómeno de captura fluvial inducido tectónicamente (Silva et alii. así como por Zazo et alii. la mayoría de las evidencias paleosísmicas registradas en Se pueden diferenciar tres niveles de terraza que mues. 1996. sugiriendo la coincidencia de la cota no numerosas deformaciones en los depósitos fluviales tanto es aleatoria. Jarama y Tajo en la zona centro-meridional nuestro ámbito de actuación. llo de facetas triangulares y valles colgados. ver de Tajo se han encontrado restos de Elephas antiquus cionados con la evolución más reciente del arroyo Guatén y abundante industria lítica acheliense (Rus et alii. sólo haremos referen- de su actual desembocadura en el Jarama. información que poseemos está incompleta debido a tres carpes yesíferos que actualmente enmarcan a los valles del motivos. el yacimiento supera nuestros límites al Norte. Aunque dentro del P. sílex. además medio-superior para los mismos (Silva et alii. endorreica. A este respecto hay que señalar que la captura estuvo condicionado por la generación de los es. indican una edad de Pleistoceno municipios de Torrejón de Velasco y Valdemoro. 13 se localizan dos yaci- tario E-W del Jarama dando lugar al actual codo de captura mientos. 1993). que supera Manzanares.

unos acondicionamientos para co- metros entre ambas. una presencia. por lo que se supuso que las no excavadas darían el mismo resul. mos llegado tengan un fuerte componente especulativo. El periodo Bronce Final/Hierro I está poco representa- tado. el yaci. locar maderos. que se volviera a desbrozar con máquina. siendo la mayoría metros. de las cuales 4. aunque debido a la mecánica pero hasta que no se realice el estudio en profundidad es interna de la intervención se excavaron algunas subestruc. El Bronce Medio liso esta presente en la parte Norte y Aun con las limitaciones arriba mencionadas. basureros. zas cerámicas que podrían pertenecer al Neolítico Final. a una distancia de 100 a intervalos regulares. en mayor o menor grado. a excepción de alguna subestructura. a no ser Sin duda lo más significativo es la presencia de una cabaña. riales que definen el Calcolítico perduran en el tiempo.G. excavadas es algo mayor a las 1397 subestructuras que se han mencionado. con coincide en el proyecto constructivo con una zona verde. De manchas superficiales que parecían pertenecer a una sola forma genérica se localiza en la parte superior del sitio. dica por otras zonas del yacimiento.O. su excavación. la mayor concentración de subes. todas las subestructuras se pueden sector se ha dejado una zona de reserva arqueológica. junto a otras 27 to de la ocupación. y un diámetro de la boca entre 2 y 4 metros. de más de 4. se presentan en menor medida que los periodos posterio- sión no es muy grande. Así. Además. 17 has. argamasa entre ellas. De estas aunque también hay unas subestructuras. y están conformadas por un total de. pues algunos de los mate- sión del lugar así como que las conclusiones a las que he. profundidad de las subestructuras de este periodo puede en el P. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO al Oeste y al Este. que de ellas hoyos de postes. En total se han localizado en riales no permiten definir con exactitud el periodo al que superficie 1813 subestructuras. del cual se han excavado menos que alcanzar para llegar al nivel arqueológico. Bronce Inicial. cuentran en la zona verde. aunque su presencia se puede constatar de forma esporá- Espacialmente. en el centro del yacimiento. 156 . de la que solamente quedan los hoyos de poste. tres. 13. Las otras dos concentraciones se en su desarrollo en profundidad muestran en las paredes. De las situadas fuera de la zona Ya se ha señalado la presencia de una fase Protocogo- verde hay que señalar que 25 no fueron excavadas ya que tas/Cogotas en la parte Suroriental del sitio y claramente se encontraban en la parte Sur del sitio en una vaguada diferenciada. Hay que indicar que la zona del Calcolítico próxima intervención. Estos últimos primera se sitúa en la parte Suroeste y está conformada consisten en unas subestructuras profundas.LA CUESTA. especialmente hacia tructuras se da en la parte Norte. Lo que sí se puede turas que permitieran concretar algunos aspectos del sitio. Esto es consecuencia que algunas de las El último periodo documentado es el Hierro II. a las que hemos concentraciones destacan por su importancia. localizan en la parte Suroriental.5 por más de trescientas subestructuras. debido a la profundidad que había res. Esto es común. 01 has. subestructuras junto a algunas concentraciones. sobre todo el primero. apreciándose según se el Sureste. superior al de diez subestructuras mientras que del segundo hay algo metro ochenta. La denominado provisionalmente. se corresponden que modifique su número. pudiendo algunas de ellas situarse en el Pro. Estos últimos del Cogotas. sin que se conozca la razón. muy arriesgado aseverar esta presencia. consisten en la última hilada de piedras sin ningún tipo de tocogotas y otras en el Cogotas Final.U. del res- pronunciada. de las cuales 391 se en. indicar es que no todos los periodos tienen la misma repre- El último motivo es que al Suroeste de La Cuesta se ha sentación. hay que señalar aproximadamente. lo que obligó a dejar esta zona para una más de treinta. que no dieron ningún tipo de material arqueológico. Principalmente este periodo está representado va hacia el Sur. ya que muchos de los mate- con la reserva arqueológica. 120 subestructuras con una cronología la presencia de un horno y restos de muros. la presencia de vacíos y zonas con pocas por subestructuras de grandes dimensiones. que situar con seguridad entre el Calcolítico y el Hierro II. aunque el posterior estudio en miento de La Cuesta ocupa una extensión de 15. esta vaguada se vio totalmente colmatada do y parece situarse en la parte más alta de la zona Norte. subestructura resultaron ser dos o más subestructuras. Lo anterior implica que desconoce. tanto el Campaniforme como el Calcolítico tenido que dejar una parte sin desbrozar. estructuras y algunos muros. de todos los pe- de la que su única información es lo desbrozado. pozos-silos. lo que imposibilitó. El segundo motivo es que al Norte del Cronológicamente. tras dos días de intensa lluvia. se muestra parcialmente afectada por subestructuras del mos que parte de información nos falta para la compren. Además de lo mencionado. pero que riodos históricos. de estas fechas y similar en su forma a las documentadas en el yaci- Hay que señalar que el número total de subestructuras miento de Las Camas en Villaverde (Madrid). También hay un pequeño grupo de pie- nos ha permitido constatar la presencia de numerosas sub. aunque su exten. pertenecen.

La más antigua. 157 . a que permiten varias interpretaciones. acondicionamiento para hogares y otras tintas.. quizás en torno al IV-III a. cidental del yacimiento se han localizado más de trescien- hay que indicar que a parte de los hoyos de poste ya men. lar. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Aunque no son muy numerosas las subestructuras de grandes subestructuras de dif ícil interpretación.C. tras que la fase posterior. lo que muestra un aumento cincuenta hoyos de poste han dado como resultado el con- de los contactos con el mundo romano. En la parte Suroc- Por lo que respecta a la función de estas subestructuras. LA CUESTA. tos hoyos de postes que configuran un espacio.C. fosas de este periodo han permitido apreciar al menos dos fases dis. La estructura presenta una orientación Noroeste Sureste. hay silos de almacenamiento de grano y otras han erigido estructuras de diversa forma y funcionalidad. cuya correcta interpretación es muy dificultosa debido a CABAÑA NORTE su gran variedad de usos. enterramiento. situada al Norte. lo que la permite tener una entrada al resguardo de los vien- Fig. de forma circu- tierra para construir. donde se cionados. En la parte Norte del yacimiento una serie de más de fragmento de Terra Sigillata. y la parte interior. estaría subestructuras que aún no se han podido concretar debido representada por abundantes cerámicas jaspeadas mien. de una cabaña. desde acondicionamientos para colocar vasijas. 2. subestructuras que servirían para almacenar otros pro- ductos no agrícolas. zo. torno. nas de extracción de arena posteriormente amortizadas. aun por determinar sus fechas La presencia de un gran número de hoyos de poste ha pero seguramente próxima al II-I a. Fotograf ía aérea de la Cabaña Norte. También son abundantes las cubetas. pasando por posibles agujeros para postes A tenor de lo localizado se puede indicar que la planta es y hogares hasta simples lugares de donde se ha extraído rectangular con la cabecera. Junto a todo lo anterior hay fosas. está representada permitido localizar unas estructuras de hábitat en dos zo- casi en exclusividad por las cerámicas indígenas y algún nas.

res agrícolas que se han realizado en el lugar o bien a que del que dista 450 metros en su margen izquierda (Fig. 2). Sin tener en que excepcionalmente alguno puede llegar a los 60 cm. sea como fuere estas ausencias dificultan Los hoyos de poste se muestran en el perímetro de dos la interpretación funcional de la estructura. Estas subestructuras tienen una res Fernández y Sanabria Marcos 2008). aunque no cabe duda de cm que se pudieron usar para sujetar la techumbre a dos que presenta la misma morfología que las localizadas en aguas. 14 metros de largo por 5 de ancho. con una tra afectada por subestructuras de cronología posterior. se encuentra situada al Sur interior no se han documentado restos de suelos ni ho. 3). tras haber cruzado un porche y a resguardo de los vientos 158 . nunca las tuvo. ras documentadas. como en los yacimientos de La Guaya metros entre 65 y 76 cm y una profundidad entre 20 y 40 (Ávila) o de Las Camas (Madrid). que cómo ocurre en otros lugares con una amplia de los maderos hacía necesario poner dos muy cerca o ocupación temporal. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig. LA CUESTA. con unos diá. en nuestro caso. 70 m2. forma circular con unos diámetros entre 42 y 56 cm y una En total. sobre una pequeña loma con un gares. tos dominantes de la zona. lo distancia entre ellos que se sitúa entre el metro y medio que parcialmente dificulta su correcta comprensión (Flo- y los dos metros (Fig. A lo anterior en dos. la superficie ocupada por la estructura es de profundidad comprendida entre los 15 cm y 40 cm. En su de la entrada. Interiormente se muestran en la parte Norte unos hoyos Las dimensiones de la planta son menores a otras estructu- de poste más anchos que los perimetrales. cuenta el porche queda una estructura cubierta de 55 m2. 3. parte de esta estructura se encuen- bien que este espacio sufrió una remodelación. lo que bien puede significar o bien que el grosor se une. Panorámica general de detalle de la Cabaña Norte. La localización recen cerrar el recinto dejando un porche delante. Madrid (Urbina Martínez et alii. aun. lo cual puede bien deberse a las posteriores labo- gran control visual sobre la vega del arroyo de las Arboledas. 2007b). mientras que al Sur una serie de hoyos simples pa.

siendo más Una de las estructuras de mayor tamaño de cuantas se correcto interpretarla como una estructura relacionada con identificaron. hay que Estamos convencidos de que. cifra que estamos presenta unas dimensiones totales de algo más de diez me- seguros variará cuando se complete el estudio de todas las tros de longitud.G. lo que delimita un espacio de ocupa. remodelaciones. de asentamientos en los que sólo se conservan las huellas ción claramente diferenciado del resto del yacimiento. en el que sólo se levantó un poste central UE. nos Como anteriormente se ha mencionado. LA CUESTA. claras formarse dos a dos en todo el perímetro de la estructura. nos habla de la complejidad de este tipo de esta cronología. por el tamaño y distribución de las mismas. alrededor no identificado en el transcurso de los trabajos de campo de esta estructura se han localizado otras subestructuras lo que por un lado. reparaciones o replanteamientos en su re que el tipo de actividad que se llevó a cabo en su interior distribución inicial. su interpretación.U. no impide que alguna estructura sufriera para dormir. 13 se localizó en la zona Suroeste. la línea exterior podría cumplir la función de realizar actividades comunales. Creemos que el recinto de La Cuesta anterior. bastante amplios entre ellas. lo que no nos permitió indi- presencia de restos arqueológicos en el interior de los ho. de forma coetánea o no. la cabecera se localizaría al Norte y la entrada se hallaría al Sur. Noroeste Sureste. Con la mis- aislado del resto de las estructuras. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO predominantes en la zona. Sur permitiría aprovechar durante el mayor tiempo posi- donde se documentaron un gran número de agujeros de ble la luz del día (Fig. consecuente. por ejemplo festividades. del grupo y en tación para dar mayor consistencia y refuerzo al armazón las que era necesario un espacio claramente diferenciado y central formado por la línea interior de postes. Esta disposición refleja claramente una doble inten- ZONA SUROESTE cionalidad en su alzado. así como el de determinadas zonas La entrada creemos situarla al Sureste. X-VIII a. podrá diferenciarse algún espacio más ninguna duda con la Edad del Hierro I. yos de poste pudiera hacer dudosa esta cronología. con tendencia elíptica. o la totalidad. lo cual podría dar explicación a algu- no está directamente relacionada con la habitabilidad sino na de esas áreas en las que la densidad de estructuras de más bien con actividades colectivas cotidianas. creando un espacio en el interior completamente diáfano mente. S. donde dos grandes 159 . es algunos autores defienden la posibilidad de que se trate de que las distintas estructuras se encuentran bastante dis- lugares cultuales. longhouses o casas largas que pertenecen a distintas culturas A pesar de reconocer la dificultad del planteamiento a lo largo del tiempo. 4a y 4b). aunque la escasa buidos sin un orden aparente. es la correspondiente al denominado ámbito la necesidad de tener espacios comunales para el desarrollo 2. Un dato que valoramos en este sentido. del estudio en profundi- señalar que algunos de los materiales se corresponden sin dad de estas áreas. pues singular nos lleva inmediatamente a pensar en los llamados su interpretación dependerá mucho de esta variable.. de para vientos.O.C. Con una doble cabecera absidal. esto. espacio conformado por una doble línea de postes de los colas y/o ganaderos o bien tenga relación con la necesidad que. la búsqueda plantea la dif ícil tarea de saber si estas estructuras fueron de paralelos para la correcta interpretación de este edificio realizadas mayoritariamente. bien sea un almacén de los excedentes agrí. bien fuera para almacenar o bien ocupación. y por otro lado. la cabecera orientada hacia el Norte serviría para frenar los predominantes vien- Una de las zonas que más interés deparó de toda el área tos procedentes de esa latitud. diferencias en cuanto a su funcionalidad y. negativas de las estructuras de hábitat y por otro lado. se define un social del grupo. poste pertenecientes a una serie de estructuras que mues. 14730 ligera- Durante el proceso de excavación se lograron identifi. De forma alargada. Aunque. lo cual sería un argumento en da. Además. mente desplazado hacia un lado. ma orientación que la Cabaña Norte. creemos que las estructuras identificadas en esta está dentro de ésta tradición. creemos que aceptar esta posibilidad con tanciadas las unas de las otras con espacios de separación los pocos datos que actualmente poseemos es muy arriesga. creemos. poste es mayor. La planta de la estructura car 17 espacios estructurales distintos. la puerta al intervenida del P. Cronológicamente también se en las que existe una alta concentración de postes distri- sitúa en el mismo periodo. mundo espiritual de las gentes de este periodo. por lo que lo interpretamos zona del yacimiento responden a un mismo momento de como un recinto comunal. unidades identificadas. por un lado. y más de seis metros y medio de ancho. pues desconocemos absolutamente todo lo referente al favor de su coetaneidad. además de servir de elemento de susten- en las que participaba parte. vidualizar alguna otra estructura. los postes parecen con- tran. aunque la ausencia de restos de hogares sugie.

LA CUESTA. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig. Plano del ámbito 2. 4b. 160 . 4a Fotograf ía del ámbito 2. Fig.

Se ex- los animales. los restos de las diez estructuras comprendido entre las dos líneas de postes que configuran de hogares localizadas siempre aparecen en el exterior. en otras áreas del poblado algunas estructuras formadas tal vez. Hogar UE. y de 40 cm de diámetro y 31 cm de de estructuras levantadas sobre postes. agrícolas utilizados en las labores del campo. cuentran aislados. sugiere la posibilidad de espacio cava una fosa de forma ovalada en torno a los 10-20 cm de para estabular ganado. Estimamos en aproximadamente Sabemos que todas las actividades relacionadas con el unos 36 m2 la superficie útil de este espacio interior. estructura excavada en el suelo es simplemente a modo de drían ser interpretados como lugares de almacenamiento protección. 10500 respectivamente. El uso de estos espacios para el al. que po. 12480: base de barro cocido endurecido. valoramos la posibilidad de que el espacio ras.… incluso. unido al hecho de haberse documentado metro de ancho. Esta propuesta profundidad UE. La la estructura se hubiera empleado como lugar de almace. mayoría de las veces. tipo hórreo. Fig. 161 . el forraje de Siempre se repite el mismo patrón constructivo. puesto que. son raros los ejemplos en los que se en- regulares de 1. dan paso a un es. presentan una base o placa aéreo. profundidad y un tamaño medio de 1.30-1. Salvo un sólo caso. el hecho de que se encuentren en el interior de una por tres postes dispuestos en forma triangular. de habitación. 5. permitiría interpretar este tipo de estructura como lugar pacio interior perfectamente transitable donde no se cons. tataron suelos ni hogares. fuego se realizaban en el exterior de las distintas estructu- Por otro lado. LA CUESTA. De esta manera. explicaría la ausencia de estructuras de barro cocido endurecida por la propia acción del fuego. el pasillo resultante con unas dimensiones bastante u otra estructura. en ninguno alimento en los grandes recipientes cerámicos destinados de los casos documentados se recogieron pruebas de tra- a tal fin.5 de largo por un 1 macenamiento. 10520. los hogares aparecen asociados a una naje. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO agujeros de poste de 50 cm de diámetro por 51 cm de pro. para guardar los distintos utensilios bajos metalúrgicos. Por norma general. no sólo podría servir para almacenar actividades de carácter doméstico. en cuya parte central se asienta el hogar.40 metros de ancho así parece sugerir. sino también. Todos ellos parecen haberse destinado a lo. subterráneas destinadas a esta función en toda esta área fundidad UE.

TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig. 9690 del ámbito 7. Plano del hogar UE. 6a. 9690 del ámbito 7. Fig. 162 . LA CUESTA. Fotograf ía del hogar UE. 6b.

por el con- encontramos en el material empleado en su construcción. La pared conserva los P. por el contrario. 163 . con el fuego. LA CUESTA. se conservaron alrededor de los hogares las piedras de las dos piedras que hacen las veces de pared se van con- que evitarían la propagación del fuego hacia zonas colin. o de acopio de la leña que posteriormente se emplearía para avivar el fuego. de cubrición destinado a preservar la estancia principal de minantemente caliza.U. más meridio- nal. pu- en las proximidades. no se encontraron evidencias de ninguna de ambas prácticas. No tenemos un sólo indicio que nos permita hablar Mencionado anteriormente. ahumar alimento. bién de gran tamaño. (Fig. en algún caso. en la que consideramos se realizaron actividades de mantenimiento del hogar. ya fueran de limpieza retirando la ceniza generada en la combustión. 9640. caliza trabajada en una de sus caras.35 Alrededor de la fosa excavada.O. probablemente de- bió de existir una capa no conservada de arcilla endureci- da. Una de sus diferencias la son postes de sustentación de la techumbre. estando excavado a 25 agujeros de poste UE. 9680 y 8290 que pro- cm de profundidad. restos de un revoco de arcilla finamente decantada por la rior a cualquiera de los hogares de similares características rubefacción en algunas zonas.35 cm de ancho el de la izquierda y 0. se dispone otra piedra Fig. transversalmente a éstas. se crearon dos espacios “cámaras” de trabajo casi simétricos (0. se utiliza predo. La parrilla funcionaría de la siguiente manera: sobre una base irregular de piedras de caliza de pequeño tamaño. En el denominado ámbito 7). 13320. documentados en esta zona de un tipo de estructura de re- no de fundición de metal o de producción cerámica. una de estas dos zonas.G. se apoyan dos piedras. aparecieron in situ tres cazuelas sión de cuantas identificamos en toda esta zona Suroeste del carenadas de cerámica completas. formando las dos áreas de trabajo con otras piedras tam- dantes. sobre la que directamente se mantendría el fuego. todas ellas y 6b) aparece en el interior de una estructura (localizado en muestran signos evidentes de su contacto con el fuego. creemos que su uso estuvo destinado a la preparación y elaboración de alimento. su tamaño es supe. Sobre la pared de la fosa. Lugo) (extraí- do de la obra de Carlos Flores. documentados.31 cm el de la derecha). Una zona de trabajo en la que se conservaron los restos de una estructura realizada en piedra que podría haber funcionado a modo de parrilla. trabajadas por la cara Existe un sólo caso en el que el hogar UE. o incluso. aunque también se reaprovechan los dieran haberse utilizado en alguna actividad relacionada restos de varios fragmentos de molino de granito. 5). 7. El espacio en el in- terior de la fosa parece presentar dos áreas claramente di- ferenciadas. pero de un tamaño mayor a las que forman la base. ya que alcanza unas dimensiones de 2. 6a interna. como por ejemplo. siendo ésta la de mayor dimen. un espacio auxiliar directamente relacionado con la actividad principal. trario creemos que pudieron formar parte de un sistema La piedra constituye el elemento esencial. 9690 (Fig. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO aunque en ocasiones bajo ésta se extienden auténticas so. que es la que termina leras realizadas con fragmentos de cerámica. En algunos de configurar los dos espacios antes mencionados. una caliza completamente irregular y una de granito reaprovechada perfectamente regularizada. a su vez. De forma igualmente ovalada. en definitiva. 1973). quemadas por su exposición al fuego. materia abundante y muy accesible cualquier accidente provocado por el fuego. Cabazo de ramas de madera entretejidas (Taboada. A partir casos. son varios los ejemplos sobre la interpretación de esta estructura como un hor. y otra. que se adosan a las paredes de la fosa. se documentaron varios metros de largo por 1 metro de ancho. Con piedras también de caliza. No que el resto de las documentadas. Se trata de una estructura más compleja bablemente se encuentren relacionados con el hogar.

30 m. Es el caso del como estructuras aéreas de almacenamiento o graneros. UE. 10230 y 10210. entre poste que oscila entre el 1. 10200. reitos. tenemos identificadas con claridad forman un espacio interior de poco más de 6 m2 (Fig. nes suelen ser siempre bastante regulares: UE. y UE. 14330. su uso en actividades relacionadas con el trabajo invertida. no sólo podrían haberse empleado de esta por poseer una cámara cilíndrica o de forma troncocónica manera. el poblado. 14320 y 14330 (Fig. 14310. trales.50 metros de diámetro. No se distribuyen aleatoriamente por ni suelos de uso. 42 cm vegetales. Igualmente. Sus dimensio- y que se conocen con el nombre de cabazo o cabaceiro. cubiertas están hechas de paja de centeno y tienen forma Un tipo de estructura distinta es la que encontramos cónica. en un tipo de construcción tradicional que todavía hoy se por lo que resulta coherente considerarlo la despensa de conserva en zonas de Galicia y del occidente de Asturias grano del grupo que ocupaba esa vivienda. 42 hórreos entretejidos de ramas o varas de madera con otras cm de diámetro y 31 cm de profundidad. y se vacía por una portilla colocada en la único agujero de poste central UE. 9b). TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig. o rectangular. 38 cm más típico de los cabaceiros. UE. 10220 y cinco perime- parte baja del cuerpo (García Flórez 1993) (Fig. LA CUESTA. 9a y seis estructuras que tipológicamente pudieran haber cum. Los cabazos se caracterizan creemos que. ducidas dimensiones que se caracteriza por presentar ex. se levantan generalmente so. UE. de diámetro y 21 cm de profundidad. Ámbito 3: agujeros de poste de estructura de almacenamiento aéreo. … nos parece per- a 1. en este sentido. en cuyo interior no se conservaron restos de hogares plido esta función. 8. con una separación bre cuatro postes de madera o bloques de piedra. La entrada parece situarse al Noroeste 164 . 14320. de diámetro y 30 cm de profundidad. pes de. de planta circular los cabazos. Las fectamente factible. 8). que los aíslan del suelo. 10240.30 de la piel.. con unas dimensiones que pueden variar de 1. 14310. 7). 10250. un espacio de planta semicircular con un dejar la cosecha. El acceso al interior se realiza desde el tejado para en el ámbito 1. Ya planteamos su consideración tran asociadas a alguna estructura mayor. denominado ámbito 3. y altura también variable. la elaboración de alimento. pudiera encontrar sus mejores paralelos el cual se encuentra separado apenas 50 cm del ámbito 7.10 y 1. sino que en la mayoría de los casos se encuen- clusivamente tres postes. que con- Hasta el momento.

LA CUESTA. Plano del ámbito 1. 165 . Fotograf ía del ámbito 1. 9b. 9a. Fig. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig.

así como también un espacio interpretado como distribui- dor o separador de espacios. una fecha un poco más en unas fechas que parecen situarse en torno al cambio del elevada. Por el contrario. Sus reducidas jado de ser algo excepcional. se conocía el caso del vacíos transitables. Madrid). éstos pro- 2007a. similar en cuanto a tipología a la de mayores dimensiones rior consideración. representa la tercera de tura que representa el ámbito 2. juzgamos más oportuno Estamos a la espera de poder confirmar con dataciones realizar algunas reflexiones generales. Las dimensiones de la zona excava- becera absidal. a la espera de poder radiocarbónicas nuestras primeras valoraciones. unido a la variabilidad ti- y Jiménez González 1988-1989). posee una CONSIDERACIONES FINALES doble línea de postes en ambos laterales que la hace más parecida a las documentadas en el poblado avileño de La Dado el estado inicial en el que se encuentra el estu. un dato que sí ofrece algo de claridad. análisis de los grupos asentados en el interior peninsular cuentra de frente a la puerta. compartiría con ella la planta rectangular de cuadrados es lo suficientemente amplio para albergar un los laterales y la forma acabada en ábside de la cabecera. dio del yacimiento de La Cuesta. son pocos más los datos que manejamos. (La Forfoleda. Urbina Martínez et alii. la estructura exterior de forma ovalada que se en.LA CUESTA. lo extraño era tres grandes estructuras que a priori interpretamos de ha- su completa ausencia en el panorama peninsular. un espacio superior a los seis metros de aquéllas. la excavada en Torrejón sería la de habitación. una cabaña de similares pológica de las distintas estructuras localizadas. 2005) y Las to. la encontramos en una estruc. la excavada en La Cuesta dimensiones. Los casos de La Guaya. Salamanca) (Martín Benito interna del espacio.U. pero sea más o menos acertada la ante. sin dataciones absolu- primer milenio a. (Villaverde. aunque los resultados son La más clara evidencia. Final al Hierro I (Fig. pensamos pudiera ser el ho.. Las distintas que en contextos vinculados con los campos de hoyos del estructuras parecen diseñar así un entramado de espacios mundo de Cogotas I en la Meseta.C. Urbina et alii. (Torrejón de Velasco. sobre todo si lo comparamos con la estruc. valora- sorpresa a la aparición de “casas largas” en zonas geográ. ofrece la zona localizada al Suroeste tura de grandes dimensiones. hacia el primer milenio a. (Berrocale. y a pesar de no poseer evidencias en tal nen una ruptura radical con la concepción tradicional de sentido. pequeño grupo familiar en su interior. Grandes edificios madera. 2007b: 167-169). En los últimos años asistimos con enorme En cuanto al momento en el que se realizaron. Conocidas las dos del cualquier otra interpretación para la misma que no fuera asentamiento de Las Camas. más espectaculares. del área intervenida.C. 13 en las que creemos de La Cuesta. Más dificultades de análisis. gar de esta pequeña unidad por presentar idéntica forma En el área madrileña. 2007a. 10-11). fundamentalmente. Guaya (Flores Fernández y Sanabria Marcos 2008). se trata de da. 2007c.. la que nos ocupa. o porche delantero de acceso al edificio. Todo ello. ceden del hogar excavado en el interior de ámbito 2 (Fig. Por otro contar con más información de cara a la interpretación lado. funcionalidad de los distintos núcleos que conformaban Agustí García et alii. nos hace características a las aludidas. levantada con postes de madera.. Blasco Bosqued 2007: un hábitat de estas características. son los escasos Camas. perfectamente articulado y organizado en espa- de estas características eran conocidos desde hace mucho cios de mayor o menor tamaño que denotan la diferente tiempo en algunas zonas de Europa (Kristiansen 2001) (ver. para la Cabaña Norte. la bibliograf ía. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO UE. de planta rectangular y ca. cos de finales de la Edad del Bronce e inicios del Hierro I. podría hacernos pensar en estas características que se localiza. algo más de 1ha. supo. 10210 y 10200. permite plantear la hipótesis de encontrarnos ante un queológico peninsular comienza a ser más frecuente de lo auténtico poblado de cabañas construidas con postes de que en un principio podría sospecharse. en ese momento de transición del Bronce poder asignar ciertas estructuras a momentos cronológi.O. sin demasiados problemas la denominada Cabaña Norte Son dos las zonas del P.G. que reflejan una cuidada organización Teso del Cuerno. pero poco referenciada en pensar en su coetaneidad. tas. dos. mos la idea de si no una cronología similar a la propuesta ficas tan distintas como las provincias de Ávila y Madrid. 166 . Ávila) (Misiego Tejada et alii. 2005. restos cerámicos obtenidos. A estas alturas de estudio. y los numerosos espacios identifica- un tipo de construcción cuya aparición en el registro ar. 2007b: 18-21. Es cierto bitación. Parece que entorno a 77. 2007b. 2007b). la cerámica recuperada permite inicialmente situar global del asentamiento. o tal vez. Madrid) (Agustí García et alii. se configuran el resto de espacios. este tipo de estructuras han de- y medidas a otros hogares documentados. a este respec- jo de Aragona.

167 . TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig. Miguel Ángel Díaz Moreno). Cerámicas de Bronce Final/ Hierro I (Dibujos. LA CUESTA. 10.

LA CUESTA. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO Fig. Miguel Ángel Díaz Moreno). 11. Cerámicas de Bronce Final/Hierro I (Dibujos. 168 .

C. por invitarnos a presentar estamos ante un excepcional asentamiento que. LA CUESTA. realizado por Cristóbal Rubio Millán (Empresa Paleoymas).. Dionisio Urbi- zona Suroeste. ofrecerá nuevos e interesantes datos para seguir tros los resultados de sus trabajos. ron suelo madrileño en el tránsito del II al I milenio a. TORREJÓN DE VELASCO (MADRID): UN HÁBITAT SINGULAR EN LA I EDAD DEL HIERRO 6b). Martín Almagro Gorbea. y un pequeño vaso de unos 10 cms. En este sentido. a todos ellos gracias. compartieron con noso- alguna. Por último. técnico del Servicio de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. hubiera sido posible sin la implicación de muchos compañeros. agradecer a Inmaculada Rus. que parecen Informe Geológico de la Unidad de Ejecucicón U. sin duda los primeros avances de nuestra intervención. 169 . Son muchas las interrogantes que aún nos quedan por resolver. mucho más. Dionisio Urbina y Catalina Urquijo. El duro trabajo de campo no avanzando en el conocimiento de las sociedades que pobla. de la Edad del Bronce. estimulándonos a profundizar sobre muchos de los aspectos mencionados en este artículo. De lo que sí estamos convencidos. dos de perfil y carena alta de unos 20 cm de 1 diámetro. 9 de Torrejón situarnos en un momento no bien determinado de finales de Velasco (Madrid) (2008). donde se recuperaron in situ completas tres cazuelas NOTAS carenadas. es de que na Martínez y Jorge Morín de Pablos. siempre generosos.E. su constante apoyo e interesantes indicaciones. si tratamos de vincular la Cabaña Norte con el poblado de cabañas de la Quisiéramos expresar nuestro agradecimiento a los organiza- dores de este Simposio. es todavía prematuro aventurar AGRADECIMIENTOS interpretaciones de conjunto.

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YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Dionisio Urbina y Catalina Urquijo .EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS.

ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 15-03-2009 EL PRIMER MILENIO A. and confirms the great development of the agriculture and the stockbreeding at this moment. Hut settlement. ya que avala la existencia de grandes poblados de hasta 10 Has de extensión con complejas arquitecturas de cabañas de diferentes tamaños. KEYS WORDS: Late Bronze. RESUMEN: El yacimiento de Las Lunas ha estado a punto de ser destruido por un equipo arqueológico escasamente formado que no fue capaz de detectar los restos del primer asentamiento en el lugar.com y c.urbina@yahoo. Las Lunas abre asimismo una puerta a la interpretación del complejo mundo simbólico de este periodo. First Iron Age. Urquijo d. Las Lunas offers a new vision of the Final Bronze and the beginning of the Iron Age completely unknown until now.es PALABRAS CLAVE: Bronce Final. Las Lunas ofrece una nueva visión del Bronce Final y el comienzo de la Edad del Hierro totalmente desconocida hasta ahora. Urbina y C. Primera Edad del Hierro.C. . since it confirms the existence of large populated areas till 10Has of extension with complex architectures of different sizes huts. Las Lunas likewise opens a door to the interpretation of the complex symbolic world of this period. YUNCLER (TOLEDO): A HUT SETTLEMENT D. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 25-03-2009 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. a la par que confirma el gran desarrollo al que habían llegado la agricultura y la ganadería en estos momentos ABSTRACT: The settlement of Las Lunas has been close to being destroyed by an archaeological team scarcely formed that was not capable to detect the evidences of the first settlement. Poblado de cabañas. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS THE ARCHAEOLOGICAL SETTLEMENT OF “LAS LUNAS”. Gestión arqueológica. y sólo una feliz circunstancia ha hecho que puedan salvarse en parte los restos del poblado. and only a happy circumstance has made possible that part of those archaeological evidences of settlement could be saved.urquijoalvarez@yahoo. Archaeological management.

Urquijo PRÓLOGO datos. 2001). Como tantas otras cosas. La sorpresa llegó el segundo día de ex. ya que las líneas que siguen son causa y un buen hogares construidos con fragmentos de cerámicas a mano ejemplo de tales caminos. entre las que se encontraba una arqueólogo ha entrado de lleno en las leyes de la oferta y excavación de 6 meses en 2007). Al tratarse de una actividad eminentemente práctica. habría que encontrar pronto una ocasión para como romanas. algo así como la medicina. era el de finalizar la do. por ejemplo. cuyo tica estrictamente comercial. el po de arqueólogos que venía realizando distintas actuacio- nes en el lugar desde 2003. tabú de nuestra disciplina. Urbina y C. tados obtenidos. no parte de ningún crite- A comienzos de abril del presente año (2008) dio co- rio metodológico. etc. nada hay más alejado de la realidad y en el esta. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. pertenecientes al Bronce Final/Hierro I. Estamos sin duda ante uno de los temas en el mismo yacimiento en un cortísimo período de tiem. la objetivo (de acuerdo a los resultados obtenido por un equi- arqueología se guía hoy por criterios de libre mercado. pero se da por sentado que los ar- . Naturalmente. la arqueología de campo debería guiarse por la confron- todología y los objetivos de la excavación y a realizar unas tación permanente de los métodos empleados y los resul- valoraciones muy diferentes del enclave. algo que sin duda añade altas dosis de cientifismo a la disciplina (o aunque sólo fuera por el hecho de que cuatro ojos ven más que dos). sin embargo hoy es relativamente frecuente que más fondo pocas veces se ralizan. Todo el mundo sabe que trabajo de campo. la fideli- cumentación arqueológica de un yacimiento rural romano dad a los clientes. se trata lisa y llanamente de una prác- mienzo la excavación que dirigimos en Las Lunas. de “escasa” entidad. este hecho nos llevó a replantearnos por completo la me. las “ofertas económicas competitivas”. y por ende la posibilidad de realizar una hay buenos y menos buenos cirujanos. la maximización de los beneficios. Hace unos años era impensable una situación como sin embargo. Esta circunstancia que podemos considerar como muy caballeros” que impide la crítica del trabajo de campo rea- saludable ya que aporta unos baremos de contrastación del lizado por cualquier otro colega. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS D. como hay buenos crítica constructiva del propio proceso de obtención de y regulares futbolistas. Existe una especie de “pacto de po. eran en realidad las capas superiores de hacerlo. critical approach to fieldwork de un director o más de un equipo arqueológico excaven (Lucas. Aunque no este el lugar para realizar una profunda cavación al descubrir que parte de las estructuras de barro reflexión sobre los derroteros por los que deriva hoy la ar- quemado que se habían dejado en resalte e interpretado queología. la demanda.

de los intereses del pagador de la intervención arqueoló. ya que el buen arqueólogo sería aquel que y mejor do.2 m. El asunto es peor restos bajo los golpes del pico. no nimo de destrucción: una excavación mal hecha destruye se enseña en las universidades españolas. (Carandini. Paradójicamente o contradic. yacimiento sólo puede excavarse una vez. pues no se trata ya de descubrir los cebía la alteración de unas 6 ha de terreno sobre las que el Fig 1. y desde luego jamás se enseña la páginas del único ejemplar existente de un libro. aún. que toda excava- tos: la práctica de campo. por tanto. lo cual en principio va en contra de 1 o 1. viene a co- de grandes superficies con excavadoras armadas de cazos lación de la triste experiencia sufrida en el yacimiento de de limpieza. 1997:18).EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. responsabilidad. y si se hace lo para siempre los restos enterrados. No obstante. es como “. Derecha. seguimientos de movi. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS queólogos de campo son todos buenos. Nos enfrentamos. que excavar mal es sinó- ción sobre contradicción.. crítica detecten. se entiende) el trabajo de nadie. la nudo de Gordio negando explícitamente la existencia de arqueología de campo exige grandes dosis de destreza y difererencias entre arqueólogos de campo. sino bajo los dientes o la cuchilla de las máquinas mixtas cumentara un yacimiento. la práctica de campo. inmedia- práctica de campo de la arqueología moderna que brega tamente después de su lectura”. Las Lunas.5 m o las retros de 2 o 1. Área de actuación dejada en resalte. Desde los días en que éramos estudiantes La arqueología se ve así privada de un enjuiciamiento nos han repetido hasta la saciedad (y con razón) que un crítico de la base de la que derivan todos sus conocimien. de modo que la contradicción se corta como el creativa. la habilidad de los excavadores de campo se presupone.. etc. nio en principio sólo le supone un perjuicio o gravamen. aunque no existan lugares en donde los arqueólogos se mayor en la medida en la que más restos arqueológicos se formen ni sea bien visto criticar (crítica positiva. a una disciplina en la que gica que es quien realiza la obra civil y al cual el Patrimo. ésta. El desarrollo del proyecto de construcción con- mientos de tierra.quemar las es a muy pequeña escala. ción arqueológica es irreversible. la piqueta o el palustrín. sondeos mecánicos. constantemente con el desmonte de la cobertura vegetal Decíamos que este excursus no es gratuito.. 176 .

a la almagra. más de la mitad de esa superficie se hallaba nal. Izquierda. los profesionales y han fallado los sistemas de vigilancia y queológicos romanos y del Bronce Final sobre un testigo control de la Administración. ¿no? ¿Entonces? . (Fig. 177 . Cuando el equipo que dirigimos dos. en la fotograf ía lógicos. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. destrucción parcial del yacimiento. y Dcha. equipo anterior realizó una prospección integral a fin de los viales. en distintos puntos de la misma. gico (nosotros en este caso).. En definitiva no podríamos seguir escribien- Existen numerosos indicios para considerar que el yaci- do sobre este lugar. ni los más de 100 hogares excava- actuación arqueológica. pues en otro caso no se les existencia de restos arqueológicos similares al otro lado de habría dado permiso para excavar!. ni los 2000 hoyos documentados que conforman un parcialmente excavada. arqueológico de los movimientos de tierra. etc. tructivo (afortunadamente) y. además se documentaban asimismo restos ar. decoradas asentamiento romano. también se comprueba la que lo realizó? ¡Obviamente no. (Fig 2) miento se extendía también por las casi 5 Ha que se permi- tió destruir con excavadoras. dejando el res- Esto significa en la práctica que se han destruido 5 ha to de la superficie para excavar manualmente. 1 Izq. finalmente. y existía una propuesta de desmonte mecánico vigilado de la parte restante. ¿existía dejado en medio de la superficie desmontada sobre el que alguna duda sobre la calidad del trabajo de campo del equipo se elevaba un torreta eléctrica. Sin el concurso de un segundo equipo arqueoló- y realizados los viales del polígono industrial en cuestión. incisas. en superficies no afectadas por el proyecto cons- evaluar el impacto de la obra civil sobre los restos arqueo. ni los enterramientos rituales de animales. ¿Es este caso único?. De acuerdo a los resultados de esa prospección se aérea quedan reflejadas claramente las marcas que delimi- propuso la liberación de casi 5 de las 6 Has afectadas por tan un yacimiento de unas 12-14 ha que confirman todos el proyecto constructivo. pues los restos arqueológicos Aquí han fallado todos los recursos de que disponemos aparecían cortados sobre los taludes de la superficie dejada para la protección del patrimonio arqueológico. ni el depósito excepcional de bronce del Bronce Fi- llegó al lugar. han fallado en resalte. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 1. etc.. habiendo llegado a niveles estériles conjunto de estructuras casi sin igual en toda la Península.. nada de lo que exponemos a quedó una superficie en resalte sobre la que se realizó la continuación existiría. etc.) con flor de loto.. Una vez re- de un yacimiento cuya riqueza e interés arqueológico es bajados en potencias medias de 3 m los terrenos liberados inmensa. sujetas tan sólo al seguimiento los indicios anteriores. documentando tan sólo un ni las cerámicas pintadas.

Vista del conjunto del yacimiento con las áreas destruidas y la zona de actuación sobre fotograf ía aérea de los años 90. SIG Oleícola. 178 .EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 2.

EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 3. 179 . Alrededores del yacimiento con hipótesis sobre las zonas encharcadas sobre fotograf ía aérea de los años 90. SIG Oleícola.

López Covacho et alii. como las cazuelitas bruñidas al Sureste de Las Lunas. 1933. como es el caso Además de ello. de los sedimentos acumulados. los retos de estructuras de habita- por el arroyo de la Fuente de San Pedro. 1996). Siguiendo estas Se han podido diferenciar dos momentos que se marcas. 2001. de entre los cuales hemos podido diferenciar al menos pueden reconstruir parcialmente gracias a la vegetación una docena de cabañas cuyas superficies oscilan de los 20 actual. sobre fondo rojo (Werner Ellering. superficie excavada. yacimiento de Las Lunas. mayor de cabaña larga absidada. Debía tratarse de una la. El yacimiento se sitúa sobre es la abundancia y complejidad de las estructuras docu- unos terrenos alomados. González los que poseen un carácter excepcional en sí mismos. a los 80 m2. o las de frisos incisos sobre la carena. (Fig 4 -Fig 5) alteraciones antrópicas en los últimos años. Diversos materiales hablan asimismo de la larga pervivencia del sitio. sin contar con la madera de los árboles que debieron cre- cer en abundancia en los alrededores. 1980) en donde la exten. y Cerro Cuquillo a 2 km al oeste. Topónimos como ción documentados. a 15 cm La tendencia de las plantas es circular u ovalada. el yacimiento ha dejado una formados por arenas mezcladas con arcillas marrones y “huella” en el paisaje que se esparce por lo menos 12 ha gredas verdosas que afloran en lentejones. entre las que destaca como indicador de zonas en. pues al presente la idea de la extensión de los yacimientos del Bronce Final/Hierro I en la comarca es la de pequeños asentamientos incluso de carácter esta. la laguna se extendería al sur y el este-noreste del corresponde con dos sistemas constructivos diferentes. 1991.EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. humedales que se jas. como es el caso de San Antón. aunque existe algún ejemplo en el registro arqueológico. charcadas los restos de cañas y carrizos. en donde se realizó una interven. el yacimiento de Las Lunas se halla de las cerámicas. excepcionalidad. ENTRAMADO URBANO: CABAÑAS cional (Blasco 2007. los cuencos troncocónicos con apéndice característicos de necrópolis Pero sin duda son los propios hallazgos de Las Lunas del Primer Hierro (González Simancas. no el Prats. puede establecerse una seriación cronológica similar. así como de abundantes pra. (Fig 3) característicos de momentos del bronce final. Estratigráficamente los más antiguos son cabañas o Con estas indicaciones se puede comenzar a entender estructuras de habitación que se definen por pequeñas el lugar privilegiado en el que se emplazó el asentamiento: zanjas de apenas 10 cm de ancho y una profundidad de 5 en un entorno lagunar con abundancia de agua y de recur. han sufrido unas tremendas Culebro (Penedo et alii. postcocción. pues sino porque los hallazgos en él realizados son susceptibles de cambiar radicalmente nuestras concepciones sobre este junto al depósito de hachas y las agujas de cabez abultada. 2001). conforman un denso y complejo en- Lagunillas y Prado de Las Lunas hablan de los humedales tramado de huellas de agujeros de postes y pequeñas zan- existentes al mediodía del yacimiento. con algunas excepciones como la de Ecce Homo El yacimiento estuvo ocupado durante un largo (Almagro y Fernández-Galiano. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS dos para el ganado y a su vez próximo a tierras de cultivo. Martín y Vírseda. en podemos considerar más modernos como las pintadas donde se continúan realizando excavaciones arqueológi. mentadas. período prehistórico. A pesar de que el equipo arqueológico anterior tir una laguna alimentada por los cauces de los arroyos de y los propios restos romanos alteraron buena parte de la Tocenaque y Solana de Valhondo. Los terrenos están Cómo dejamos dicho. impidiéndonos extraer una visión de guna alargada en sentido este-oeste alimentada más al este conjunto de toda el área. apenas 1 km característicos del Bronce Final. Blasco et alii. entre las que se encuentran ejemplares muy próximo al menos a otros dos asentamientos de la misma época. 2001) o el fragmento decorado sentido que pongan de manifiesto una realidad que debió con flor de loto. 1990). Al sur de Las Lunas debió exis. hasta los tipos que ción aún no publicada. el aspecto más impresionante del yacimiento de hace más de una década. Penedo et alii. constituyendo de terreno. aparecen otros elementos más modernos como la pequeña pulsera El paisaje en los alrededores de los pueblos de Villa- del sector C5. sos de pesca y caza de aves de los que han quedado indicios de tamaños entre 20 y 40 m2. Entre los elementos metálicos también ser única o se trate de un yacimiento especial como tal. con paralelos en necrópolis como la de Arroyo luenga y Yuncler de la Sagra. sin duda este hecho es ya en sí mismo de gran suelos blandos2 . de modo que para reconstruirlo es necesario utilizar fotograf ías aéreas Sin duda. 1983. 2005 y Muñoz y Ortega. 180 . período de tiempo a juzgar por los 40-50 cm de potencia sión del cerro se acerca a las 5 ha. especialmente aquellas de motivos en amarillo cas (ver comunicación en este volumen).

YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 4. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Cabaña absidada en sector I9. 181 . Primer estadio constructivo. Primer estadio constructivo. Planta de cabaña en sector B5. Fig 5.

Segundo estadio constructivo. No es se documentaron además estructuras tanto de postes raro encontrar algún agujero doble. dato a tener en Disposiciones similares se hallan en el mundo anglosajón cuanta para análisis futuros) y en uno de sus laterales. (Fig 9) Fig 6. posee sendas de la cabaña larga absidada del sector I9. en cabañas donde los agujeros de poste mayores son los que cerca de la entrada otra circular. Asociaciones pequeñas zanjas en las que se marcan numerosas huellas de del mismo tipo parecen repetirse en los sectores A23 y B2 agujeros de poste de pequeño tamaño a cortos intervalos donde se documenta otra cabaña larga de fondo absidado al exterior de los bordes laterales de la estructura.EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. La mismo ámbito. por ello sólo entrada está formada por dos agujeros múltiples en cada podemos adelantar que varias de las estructuras están uno de los cuales quedan las huellas de dos o tres postes relacionadas formando distintas dependencias de un redondos. la poste no ha hecho aún más que comenzar. (orientada como todas a la salida del sol. Cabaña en sector E8. (Fig 6 -Fig 7. Se trata de un círculo de 3.Fig 8) cabañas con superficies entre 35 y 50 m2 con disposiciones El análisis de las numerosas zanjas y agujeros de similares. como es el caso de la estancia circular en y en la inferior se estrecha hasta los 20 cm de diámetro. el sector B5 bajo la cabaña de agujeros de poste. tal vez familiar como la cabaña ovalada y planta es ovalada. sujetando al exterior la techumbre que hallado casi dos millares. en este caso de unos 4. También existe un ejemplo de como de zanjas que no pueden corresponder a cabañas en agujero que en su parte superior tiene un diámetro de 45 cm sentido estricto. En estos casos. con agujeros de poste de hasta 70 cm de la de sección cuadrangular de la fig 4. con la clara impronta de dos postes redondos juntos.5 sujetan la estructura y los postes laterales más pequeños m de diámetro.5 m de diámetro que se halla casi adosado La cabaña del sector B4 además de delimitarse por agujeros de poste triples en los dos hoyos que conforman a otra zanja que sugiere la forma de uno de los laterales la entrada y dobles en los laterales centrales. separados por un espacio de 1-1. la cabaña se orienta al este. 182 . Del mismo modo profundidad y diámetros que oscilan de 25 a 40 cm. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Características del otro momento constructivo son las aparecen incluso a veces embutidos dentro de un pequeño estructuras definidas por agujeros de poste de los que se han tabique de tierra. Ha sido posible definir tres de estas llega casi hasta el suelo.2 m de ancho.

Cabaña en sector B4. Segundo estadio constructivo. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Fig 8. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 7. Segundo estadio constructivo. Cabaña en sector D2. 183 .

EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Especialmente curiosa es la concentración de hogares similares. como agujeros de poste y zanjas apoyar una tobera. Se han hallado otros dos delimitar. El primero de ellos se hallaba de nuevo ya que en uno de los hoyos (si bien de forma sensiblemente próximo a una zona con abundancia de escorias. Estructuras de habitación en el sector N. ya que. a modo de orla o a ellas se hallaron tres hogares en excelente estado de remate. el realce recto de uno de sus lados podría servir para necesariamente cabañas. que sin duda debió haber. como decimos. a pesar de que hay algunas. pueden existir dos o tres capas hallan junto a un área con abundantes escorias. y con base recta recrecida en uno de los lados. Hay muchísimas más evidencias que no conforman lado. uno junto a la entrada de la cabaña en agujeros en el sector A2. mientras que el pellejo que hacía las de tendencia circular en torno a hogares que parecen veces de fuelle quedaría detrás. el resto de los numerosos hogares des- diámetro. En el hogar del sector B4 se conservaba restos de escorias dos manchas de más de 60 m2.W. (Fig 11) conservación y con idéntica forma: circular de 80 cm de Como decimos. Posible área de actividad metalúrgica. ya capa de grosor variable de restos de barro quemado y que no poseen base de piedras o cerámica como los demás. escorias. la mayoría sin restos de fundición aunque entre sino que presentan una capa de 2 a 4 cm de grosor de tierra ellas aparecieron fragmentos de un cono de fundición de quemada y endurecida sobre una superficie de tierra más bronce3. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 9. Ocupa esta superficie desigual con abundantes o menos quemada. sin que haya podido delimitar una el sector B4 y uno más. este de forma cuadrada de 1x1 m clara estructura de habitación. A cubiertos en Las Lunas suelen ser de forma más o menos pesar de que la superficie de barro endurecido es bastante circular. se anteriormente descritos. Junto una incisión junto al borde del círculo. En cualquier caso el esqueleto de un bebé de pocos meses. en el sector E8. (Fig 10) la técnica de fabricación de estos hogares es diferente a la Sea como fuere estos hoyos estaban tapados por una del resto (y se han documentado cerca de 80 hogares). Por otro de arcilla quemada superpuestas. mientras diferente al resto pues es menos profundo y de planta que las evidencias de las mismas en el segundo caso son alargada con un extremo más ancho que el otro) apareció menores. Como en los hogares trate de hornos metalúrgicos. y presentan una capa superior de arcilla endureci- horizontal no descartamos la idea de que en realidad se da por el fuego de 2-3 cm de grosor. indicando una larga vida 184 .

quedan las huellas de pas de fragmentos cerámicos. fuera de las estructuras de habitación cuya función sería la típica A pesar de que en algunas zonas muy concretas del de servir para hacer fuego. de vez en cuando aparecen por ejemplo en la Dehesa de Ahín. En uno de ellos perteneciente capas oscilan en espesor pues las hay desde los 3-5 cm de al sector I9. a fin de esta- blecer posibles diferencias funcionales. 20). en el valle del Tajo cerca restos de vajilla fina. metálico de tipo parrilla o similar. 4 capas de fragmentos cerámicos. corresponde al nivel más moderno o nivel de abandono del dría cocinar tal y como lo hacían nuestros abuelos: “a fuego sitio. Por el contrario. y pudieran corres- postcocción. Es significativo que aunque pequeños círculos incisos en el barro quemado. Bajo la arcilla se hallan capas horizontales de bajo poder calorífico como la paja. se trataría por tanto a no ser en la estancia rectangular del sector I9 que de verdaderas estufas. quemadas se deben al propio quehacer de la vida en el mente de manifiesto la voluntad de conseguir estructuras poblado. 185 . bien utilizando un combustible de buen número de molinos con tan sólo una o dos excepciones. los hogares de yacimiento se han detectado superficies parcialmente casi medio metro de potencia creemos que ponen clara. Es por ello que a pesar de que hemos documentado un lento” por decirlo así. Estos cir- la mayoría de estos fragmentos pertenecen a vasijas toscas culitos aparecen con relativa frecuencia en hogares. (Fig 12) Será de gran interés relacionar la frecuencia y disposición de los hogares de mayor potencia y el resto. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. fragmentos cerámicos en la mayor parte de los casos. ya que no hay constancia de niveles de incendio. Naturalmente que en ellos se po. precisamente de los de mayor potencia con una sola capa a los 30 cm de hogares que poseen hasta 4 ca. no estableciendo diferencias en la amorti. bien usando carbones. que guardasen largo tiempo el calor. incluso de las más delicadas pintadas de Toledo (Rojas et al. como de almacenamiento y cocina. Fig 10. ponder a las marcas dejadas por la base de algún utensilio zación de las distintas calidades de vasijas una vez rotas. Esta el rescoldo de otros fuegos. Agujero con enterramiento de recién nacido. Hemos constatado AGRICULTURA Y GANADERÍA numerosos hogares que se dispondrían al aire libre. 2007:85 fig. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS del hogar.

YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 11. Hogares u hornos metalúrgicos del área N. 186 .EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS.W.

Destaca la acumulación de documentados es de granito y barquiforme y presenta un dientes de hoz hallados en el sector I8 que probablemente abultamiento o falta de desgaste en uno de los lados. algo que parce a él apareció un cuenco troncocónico de base umbilicada fuera de toda duda en los restos hallados en un agujero del con mamelón de perforación horizontal que debía servir sector B2. ya que la con exclusividad en la piedra. En el mismo agujero apareció un número aún guijarros redondeados que hacían las veces de piedra de mayor de lascas de sílex no dentadas que tal vez conformen moler o mano de molino. Una de estas excepciones lo hoz de sílex hallados por doquier. Estos guijarros son frecuentes otra herramienta relacionada con la recolección del grano en el yacimiento. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Harrison: “. ya que no hay granito en La Sagra toledana. y no mayoría de las piedras de los muros romanos son de este será hasta bien entrada ya la IIª Edad del Hierro cuando material. todos estaban ya en desuso. También aparecen con La abundancia de dientes de hoz en el yacimiento evi- profusión unas piedras redondeadas de sílex. en muchas de ellas la marca de los R. Junto pertenezcan a una misma herramienta. algunos de ellos conservaran huellas del que en un futuro podamos reconstruir. si bien es 187 . como bien notara ya hace años servir para machacar. otra lo constituyen los numerosos dientes de relación con el tostado o malteado de los granos.. Como la totalidad de los molinos encontradas en Las Lunas4. se adaptan perfectamente a la mano y debieron sea sustituida por el hierro. Alrededor del molino se disponían 4 completa. eran de piedra” (1989:45). ya que algunos de ellos podrían estar en cerealísticos. Allí enterrados se hallaron 11 láminas dentadas bien como medida para la ración de trigo a moler o de de las que no cabe ninguna duda conformaban una hoz harina a recoger. del desarrollo de la agricultura la gran cantidad de hogares es una prueba indirecta del desarrollo de los cultivos documentada. lugar en donde apoyaban los dedos. material que dencia que la tecnología de siega del cereal se basa todavía debió haber en abundancia en los alrededores. hasta el punto de que constituye el molino del sector I7 correspondiente a uno estos dientes de hoz son casi las únicas evidencias de sílex de los niveles superiores. el sílex en este caso. La existencia de tantas evidencias de molinos traídos Podríamos considerar también una evidencia indirecta desde lejos. Varios tipos de hogares.las herramientas de uso cotidiano todavía dedos ha dejado uno pequeños huecos muy visibles. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 12..

EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 13. 188 . Molinos barquiformes de granito y guijarros o manos de Molino junto a dientes de hoz. entre ellos el conjunto del sector B2.

muchos de ellos depositados intencionadamente en agujeros. Distintos hallazgos de fauna. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. 189 . YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 14. junto con algunos moluscos.

190 . Varias pesas y fusayolas halladas en el yacimiento. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 15.EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS.

YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 16. Por poner un ejemplo. aunque en el caso de la desechos de hogares: carbones y pequeños fragmentos de I8 los restos se hallaban muy rotos y fragmentados. aunque será po- pueden identificar a simple vista hay un alta proporción sible reconstruir una o dos de ellas. Quizá se hallen restos de B4. Naturalmente. Destaca el hecho de que los mayores porcentajes ha sido realizado todavía por lo que no podemos ofrecer de galbos se encuentran escobillados.Fig 15) creemos que intencionalmente. tierra quemada. De estas vasijas no Bronce Final/Hierro I. y por encima de todo destacan los restos depositados. (Fig 14. en hoyos. (Fig 13) Además de huesos se han hallado algunos ejemplares Los restos óseos son abundantísimos en el yacimiento. salvo la absoluta preponderancia de fundas. donde aparecieron sendos granos calcinados entre los niveles de un pozo descubierto conjuntos de pesas. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. al parecer). aunque el porcentaje de vasijas podrán aportan alguna luz sobre el mundo simbólico del toscas de paredes gruesas es abrumador. cierto que no se han hallado restos de esta actividad. acorde con su 191 . Entre los distintos animales que se contamos con ningún ejemplar completo. aunque El aprovechamiento de la lana o el lino se manifestaría como ya dijimos. Algunos de los vasos cerámicos encontrados en Las Lunas. con incisiones pro- datos más concretos. estos niveles fueron desmantelados por en los restos de pesas de telar hallados en los sectores A5. el estudio arqueozoológico no el cuello. algo normal fuego sobre sus paredes por lo que inferimos que debieron por otra parte. pertenecer a recipientes de almacenamiento. los restos cerámicos son los más abun- vez analizados tanto el contexto como los propios restos. Esta característica se debe sin duda a comidas o sacrificios rituales que una Naturalmente. y especialmente I7 e I8. en el suelo de la estancia rectangular del sector I9 se han documentado siete hoyos (de unos 20-25 de diámetro. La mayoría de estas vasijas no presentan efectos del los animales domésticos en el registro óseo. de moluscos de agua dulce consumidos en el yacimiento. dantes en el yacimiento. sucesivas reocupaciones del sitio. Los bordes documenta- de individuos muy jóvenes. que en el talud Este que contenía niveles estratificados con debieron pertenecer a dos telares. A CERCA DE LA CERÁMICA con restos de ovicápridos. ovicápridos dos son redondeados salientes o casi rectos con inflexión en o equinos. en ambos casos de forma ovalada. tanto de vacuno.

podremos conocimiento de los yacimientos de esta época era muy es- establecer porcentajes entre los distintos tipos de vasos sin caso y sólo se tenía la cerámica. proporción se han hallado ejemplares incisos (con alguno les quedaban los restos de otras tantas vasijas. importante es que se dan sobre pequeñas cazuelas bitron- bién se han documentado algunos ejemplares bruñidos de cocónicas. fragmentos de cuencos carenados bruñidos.EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Lo verdaderamente cuenquitos de tendencia esférica e incluso embudos. Dentro de la cabaña absidada del sector I9 se fuerte coloración roja o acabado a la almagra. Suponemos exciso) con las consabidas series de triángulos y rombos que los recipientes se hallaban in situ y que los agujeros rayados o sin rayar que a veces se combinan o pueden for- servirían para la sujeción de la base de las tinajas. etc. mas frisos sobre las carenas combinados con circulitos im- Sobre la estructura rectangular que conforma el último presos y otros motivos geométricos. 1997). En menor hallaron dos grandes agujeros contiguos. intentaron establecer seriaciones a través de los consabi- Dentro de la tipología de la vajilla fina destacan los va. bicónicas. No queremos entrar nivel de ocupación del poblado. cuyas formas son las de pequeñas cazuelas definitiva este tipo de decoración hereda parte de los mo- bitroncocónicas o troncocónicas rematas en largo cuello tivos ya presentes desde el Campaniforme hasta Cogotas cilíndrico. En sos bruñidos. Ejemplos de cerámicas con decoraciones incisas (una excisa). aunque no faltaban do hasta la saciedad: (Barroso. porque consideramos que se trata y con pintura postcocción. gran tamaño. Tam. ambas características de este momento. algo que se ha venido hacien- los grandes recipientes de almacenaje. Junto I. Cuando dispongamos del estudio de una tendencia justificada hace 20 ó 30 años cuando el pormenorizado de la cerámica de dicha estructura. 2002. motivos que son frecuentes en los ambientes de Cam- a ellas los vasos abiertos troncocónicos con mamelón. dentro de los cua. Blasco et alii. y po Urnas motivos que derivan claramente de tradiciones otros tipos menos frecuentes como cazuelas semiesféricas. se documentaron ingentes en la descripción detalla de estas decoraciones y el esta- cantidades de cerámica. Río Salido. con cuyas decoraciones se duda de gran interés ya que se trata de un conjunto cerrado. entre las que destacan igualmente blecimiento de subespecies. 1991. dos “horizontes culturales”: Pico Buitre. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS Fig 17. troncocónicas o cónicas con cue- 192 . galbos incisos Muños y Ortega. 1996). de cestería y tejidos (Cáceres.

al de San Antonio o Guaya. 2001. al que remitimos al de poste en grandes áreas. sobre como la conveniencia de establecer otros modelos de denominado “ciudad” a estas grandes aglomeraciones de gestión como es el caso de Francia (Demoule. ha dificultado la documentación lector para ampliar los datos que aquí se contienen. ya que las nuevas téc- como incisos o excisos. CONCLUSIONES Nos hallamos frente a un cambio de paradigma en la consideración del Bronce Final/Hierro I en el centro pe- La experiencia de las actuaciones arqueológicas habidas ninsular.Fig 17) busca de paralelos para las estructuras de agujeros de poste descubiertas en estos últimos años (Audouze y Buschsens- chutz. con ejemplos aspectos para evitar más destrucciones de yacimientos de cabañas de tamaños medios o grandes longhouses. Señalábamos hace un año (Ur. Blasco. cabañas con arquitecturas estables. Kristiansen. y de reflexionar A ello aludimos con el subtítulo de esta comunicación. Guaya (Misiego et alii. 2002). en el sentido como bien evidencian los objetos de bronce del depósito de que este período de la Prehistoria reciente en el centro de Las Lunas. de la Península es con mucho más rico y variado de lo que En el tiempo transcurrido desde que se escribieron es- siquiera se había imaginado. con medios técnicos ni humanos cualificados para ejercer Pereira. Las Camas. da. Yaci- en el yacimiento de Las Lunas. 1994). YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS llo cilíndrico. Al tiempo. y la eficacia de los mecanismos establecidos plejidad estructural y desarrollo económico. Es urgente la necesidad de mejorar estos fecto desarrollo de la construcción en madera. tas líneas. Pero una vez 193 . en 2002:fig 19). 2008) que la falta de costumbre y de aplicación hallado en el yacimiento así como de algunas fechas de de metodologías adecuadas para la exploración de agujeros C14 (Urbina y García Vuelta. deberíamos considerar como uno. se verifica una enorme diversidad un control efectivo sobre las actuaciones arqueológicas en las arquitecturas del momento. ni la Administración cuenta 1991. 1989. 2002. Estas comu- mientos como los vecinos longhouses de Las Camas en nidades explotan eficazmente el entorno y fueron capaces Villarverde Bajo (Urbina et alii. muy alejados para el control y estudio del Patrimonio en general. la excavación de yacimientos. por otro lado. 2008) o el yacimiento de de establecer ciertas redes comerciales de largo alcance. 2001). (no deja de ser significativo a existe una fuerte discrepancia cronológica provocada por este respecto que debamos mirar al mundo anglosajón y del las altas fechas que aportan las muestras de C14 (Barroso. nos obliga ha hacer una mientos como Las Lunas o Guaya ponen de manifiesto la profunda reflexión sobre la práctica de la arqueología en existencia de poblados cercanos a las 10 ha de gran com- la actualidad. 2005) cerca de Ávila. de yacimientos como los que comentamos. a los que podemos su- En el plano de la investigación arqueológica creemos poner. Cerro una práctica corriente en las actuaciones arqueológicas. EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Muñoz y Ortega. tos adquiridos en estos yacimientos se pondrán en práctica das las dificultades para separar uno de otro) sobre el que en los próximos en excavarse. arqueológicos como el habido en Las Lunas. en base a la secuencia tipológica de los materiales que Las Lunas termina de confirmar unas tendencias que hallados y las secuencias estratigráficas de las ocupacio- se vienen apuntando en los últimos años con descubri. impulsado por los nuevos descubrimientos. una vida de al menos uno o dos siglos. y son el exponente cerámico de mismo tiempo que la identificación de agujeros de poste va las tradiciones del Bronce Final y Primer Hierro (período siendo cada vez más frecuente puesto que los conocimien- que. centro y norte de Europa en vez de a la Península Ibérica. 2007. Blasco et alii. evidenciándose un per- que se realizan. Ni todos de aquel horizonte formado por pequeños poblados de ca- los equipos arqueológicos están capacitados para gestionar rácter estacional (Barroso. Estos vasos apenas se diferencian nicas de desbroce mecánico de grandes superficies son unos de otros los hallados en Las Lunas. López Covacho et alii. 1996. salió a la luz una estudio del conjunto metálico bina et alii. 2010). nes. tipos que tanto reciben acabados bruñidos iniciado el proceso es irreversible. (Fig 16.

Arqueo. Antonio Blanco. 175-196 poblamiento antiguo de la Sierra de Crevilente (Alicante)”. BLASCO MªC. 125-140. 1 Los gastos de la actuación arqueológica cuyos resultados se KRISTIANSEN. do de la decoración geométrica del Bronce Final en la Península Ibérica”. (2002): “Rescue archaeology. Segunda Edad del Hierro en el Bajo Henares: las cabañas de ‘Los AUDOUZE. MARTÍN BAÑÓN. (1997): “Historias en la tierra. por Carlos Cancelo. et alii. LUCAS. nuestro trabajo se realizara en la mejores condiciones posibles. URBINA. en la Meseta Sur”. Madrid. y GARCÍA VUELTA. et alii. J. C. y FERNÁNDEZ-GALIANO. Villaverde. 2. (2001): Critical Approaches to Fieldwork: Con- 3 Los metales hallados en Las Lunas están siendo analizados en el temporary and Historical Archaeological Practice. D. 1. Vol III. (2002): El Bronce Final y los comienzos de PENEDO. Salamanca. Barcelona. Guadalajara: 31-43. E. Al. excavación arqueológica”. (2001): “La necrópolis de incineración la Edad del Hierro en el Tajo superior. A. zooarqueológicos y del resto de materiales de Camino de las Cárcavas (Aranjuez. (1980): Ex- cavaciones en el cerro del Ecce. (1983): “Estudio arqueológico del Prehistoria. F y BUSCHSENSCHUTZ. 8. Manual de inicio de la Edad del Hierro. que siempre nos dio los medios para que la primera Edad del Hierro. BARROSO. (2007): “El tránsito del Bronce Final al Hie. ROJAS. (2007): “El yacimiento de la I Edad del logía. Estudios sobre la Edad del Hierro en la Carpetania). Lu- centum. 67. de los ríos Jarama y Manzanares”. et alii. Madrid)”. R. 181-206. Yuncler (Toledo). K. Un depósito de materiales metálicos del Bron- ce Final en la Submeseta Sur de la Península Ibérica”. Paleontología y Etnograf ía. Hierro de Dehesa de Ahín (Toledo)”. Porto. D. Exposición Museo Arqueológico Regional (2001). Bronce Final y Edad del Hierro en la Península Ibérica / coord. Madrid. Memorias de la Junta Superior de del Tesoro Artístico. Zona arqueológi- ca.Homo. 2. M. Londres. L. Y. estos momentos. (1989): Villes. MUÑOZ. por Carlos Cancelo. Gerión. fenicios y griegos. GONZÁLEZ SIMANCAS. París. WERNER ELLERING. G. S. Alcalá de Henares. CÁCERES. D. BLASCO Mª. 2. (2001): Europa antes de la historia: los exponen en estas páginas. Asunción y VÍRSEDA SANZ. (1996): “La transición Primera- drid. Paris. CSIC por D. vi. y ORTEGA. 25. MISIEGO.EL YACIMIENTO DE LAS LUNAS. Alcalá de Henares. et alii (1991): “Excavaciones en el poblado de la I Edad del Hierro del Cerro de San Antonio (Madrid)”. (1994): “La Transición del Bronce Final al Hierro 64-87. Antonio Blanco. Complutum. Barcelona. Angel Espar- za. et. DEMOULE. nº 1. 170-177. En Penedo et alii. Longhouses y elementos orientalizantes al CARANDINI. Estudios sobre la Edad del Hierro en la Carpetania). a quien debemos esta noticia. han sido sufragados por la empresa fundamentos prehistóricos de la Europa de la Edad del Bronce y Gestión Proinmega S.L. YUNCLER (TOLEDO): UNA CIUDAD DE CABAÑAS NOTAS HARRISON. J. O. 10. Madrid)”. Mª. Cat. Madrid. Ma. (1933): “Excavaciones en Ocaña”. Ignacio Montero.C. (2005): “Guaya (Berrocalejo de Arago- na. 37-85 Toledo. Historiadores del Valle del Henares. J. Alicante. Madrid. Madrid. Nº. Zona arqueológica. Actas del II Con- hallados en la excavación apenas se han comenzado a realizar en greso de Arqueología peninsular. 45-70 Madrid. 71-106. Trabajos de GONZÁLEZ PRATS. 10. J. Madrid. en el valle medio del Tajo”. pp. et. Lidia 4 Las análisis de fitolitos aportarán sin duda interesantes datos (2005): “Espacios domésticos y de almacenaje en la confluencia paleobotánicos. 45-82. The French URBINA. A. Pinos’ (Alcalá de Henares. LÓPEZ COVACHO. Madrid. Madrid. K.P.M. M. (2010): “Las Lunas. Al. ALMAGRO. 130. Actas del V Encuentro de llages et campagnes de l’europe celtique. 194 . Madrid. Angel Esparza. PEREIRA. 1. Madrid. Public Archaeology.J. R. Actas del Simposio La Edad de Bronce en Cas- tilla. de la Primera Edad del Hierro en Arroyo Culebro (Leganés)”. (1989): España en los albores de la Historia. (1997): “Cerámicas y tejidos: Sobre el significa. Anejo I. O. Salamanca. rro Antiguo en la cuenca baja del Manzanares”. 197-218. Iberos. Ávila): Reconstrucción de la vida y economía de un poblado BIBLIOGRAFÍA de los albores de la Edad del Hierro”. (1990): La cerámica pintada geomé- tria del bronce final y de la primera edad de hierro. (2008): “El yacimiento de Las Camas. way”. (2001): “La transición Bronce 2 Se trata de una primera valoración ya que los estudios de los Final-Edad del Hierro en la Cuenca media del Tajo: El yacimiento restos paleobotánicos.La Mancha. Vida y muerte en Arroyo Culebro (Leganés). Bronce Final y Edad del Hie- rro en la Península Ibérica / coord. J. Nº.

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LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Juan Manuel Rojas Rodríguez Malo y Antonio J.LAS CABAÑAS. Gómez Laguna .

Romana (Alto imperial y Tardo romana) y Visigoda. The settlement also presents evidence of other cultural stages such as Final Bell-Beaker Laccolithic.L. Decoration with metops. ABSTRACT: The Iron Age Site Dehesa de Ahín (Toledo. painted pottery. First Iron Age.C. I Edad del Hierro. .C. THE IRON AGE IN DEHESA DE AHÍN SETTLEMENT (TOLEDO) Juan Manuel Rojas Rodríguez Malo Antonio J. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 18-08-2009 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 LAS CABAÑAS. Bajo Derecha. Roman Age. ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 05-08-2009 EL PRIMER MILENIO A. implica que puede ser un yacimiento clave para analizar la evolución de la I Edad del Hierro en el valle del Tajo durante los siglos VII y VI a.C. Spain) is composed of five overlapping adobe huts. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) THE HUTS. Tf. Junto a esta fase cultural.Esc 3. RESUMEN: El yacimiento de la I Edad del Hierro de Dehesa de Ahín (Toledo) está integrado por cinco cabañas de adobe superpuestas. and other later stages: Iron Age II. C/ Taller del Moro. KEYS WORDS: Adobe huts. El material asociado a cada una de sus fases de ocupación. nº 7. and Visigoth. decoración metopada. cerámica pintada. Gómez Laguna Juan Manuel Rojas Arqueología S.net PALABRAS CLAVE: Cabañas de adobe. The material associated with each of the stages of occupation of this site indicates that this could be a key settlement to study the evolution of Iron Age in the Tagus Valley during 6th and 7th centuries B. (925) 25 73 05. e-mail: jmrojasarqueologia@telefonica. se han documentado elementos de otras fases culturales: Calcolítico Final Campaniforme y otras posteriores II Edad del Hierro.

Cada grupo humano que se asentó en el área de Dehesa de Ahín. la gran excavación de siete Zonas. 3 y 7. apenas se superponían entre sí. ganaderos. Toda la zona. Hierro II y la ocupación rellenos superficiales producidos por las labores agrícolas romana e hispano-visigoda. permite la separación e identificación individualizada rias fases de ocupación superpuestas. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Juan Manuel Rojas Rodríguez Malo Antonio J. que habían afectado a las estructuras El sistema de registro y excavación empleado fue conservadas en el subsuelo5 (Figura 3). (P. Tramo Mocejón-Toledo. 3 y 4 y las grandes plataforma del AVE y los límites fijados por la expropiación. Las edificaciones de la I y En cada zona se dio un número de U. 2. cia localizados en la Zona 1. religiosos. Esta consistió en la anterior. LAS CABAÑAS. aparecieron en realización de sondeos estratigráficos en el interior de las . Tras tores.). +200. 2 x 3 m entre los P. provoca la apa- Este factor impidió excavar por completo las cabañas de rición de fases superpuestas de ocupación en las Zonas 2 la I Edad del Hierro.K.E.00 a 211+600)2. etc. etc. independiente. detectados en las Zonas 1. Zona 1: 1000 a 1999. etc. a continuación ocupaban puntualmente parte del área del asentamiento se realizó la Fase de Excavación . presentaba grandes y 3. Tan sólo. de prestigio. dimensiones que tiene el hábitat romano. el Método Harris (Harris 1981 y Carandini. La fase más antigua de los materiales contenidos en cada una de las UE para es un Calcolítico muy residual pero de cierta importan. El resultado de este proceso de ocupación fue la una Fase de Sondeos en la que se efectuaron 21 sondeos de presencia de estructuras de hábitat dispersas que. estratégicos (control del territorio Intervención sobre Patrimonio Histórico-Arqueológico del y de vías de comunicación. a 3999. Zona 3: 3000 mientras que una extensa ocupación de época romana. con un total de 1.). II Edad del Hierro se detectaron en las Zonas 2. con va. que El yacimiento detectado era muy complejo. Zona 2: 2000 a 2999. La intervención se desarrolló o muy probablemente. 5 y 6 (Fig. una combinación de varios fac- durante los meses de junio a septiembre del año 2003. 201+700 a 202+2003. parece que respon- dió a patrones de asentamiento diferentes: factores eco- Los trabajos desarrollados en el yacimiento de Dehesa nómicos (agrícolas. entre los niveles del Hierro I. después poder reconstruirlos en una matriz cronológica. Gómez Laguna INTRODUCCIÓN las Zonas 4. si bien. proyecto AVE Madrid-Toledo. productivos de elementos de Ahín. 1997). El área a intervenir estaba circunscrita a la Hierro. se realizaron en el marco del Proyecto Global de manufacturados.468 m2 abiertos extensión de los niveles de ceniza adscritos a la I Edad del (Figuras 1 y 2). Este sistema se combinó en cada zona con la con una fase final de cronología visigoda. 4).K. (plantación de pinos).

Las estructuras de la Edad del Hierro están en las zonas 2 y 3. Vista aérea del yacimiento. 200 . Fig 2.LAS CABAÑAS. Plano de situación de las zonas de excavación Dehesa de Ahín. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 1.

Fig 4. Vista aérea del yacimiento. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 3. 201 . LAS CABAÑAS. Plano geomorfológico del Valle del Tajo y situación del yacimiento de Dehesa de Ahín.

202 . Cabañas 1. Dehesa de Ahín. Fase A2. Cabaña 1. 2 y estancia 1. Fase A1. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 5. Dehesa de Ahín. Fig 6. LAS CABAÑAS.

C2 y C3. Fig 8. Fase C1. Dehesa de Ahín. 203 . LAS CABAÑAS. Fase A3. cabaña 3. Zona 3. Estancia 2. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 7. Dehesa de Ahín.

LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) estructuras hasta alcanzar el nivel de la terraza (T2).291 piezas6 (Fig 8 a 16). Cabaña 1. Fig 9. Materiales fase A1. con la finalidad de conseguir la máxima protección casas del mismo nombre. detectar y aislar las fases de El yacimiento de Dehesa de Ahín está situado dentro ocupación de cabañas superpuestas de la I Edad del Hierro del término municipal de Toledo. Coordenadas U. a unos cinco kilómetros en la Zona 2 (Fig. periódicas del río7. Todo LOCALIZACIÓN Y DESCRIPCIÓN este proceso permitió determinar las fases de ocupación del yacimiento y. Es una zona accesible. 17).T.214 piezas. en concreto. junto a las AVE. Está situado sobre la terraza T2 (Terraza Fluvial 2). dio por finalizado los trabajos de excavación. en la confluencia entre el río Tajo y El material arqueológico recuperado fue ingente: 46. visual y estratégico del entorno. se encuentra depositado en el Museo de Santa por encima de los terrenos inundados por las avenidas Cruz. X: 422615. Como ya indicamos con una cota máxima de 476 m. 204 . en procedió a cubrir con geotextil las zonas excavadas antes de iniciarse los trabajos de construcción de la plataforma del la finca conocida como La Dehesa de Ahín. entre el río y la antigua línea de de los restos estructurales descubiertos Con este paso se FFCC Madrid-Toledo. De las Cabañas de la I Edad del Hierro se el arroyo de Valdecaba (Fig. 17). pero el estudio y evolución 15 m sobre el actual cauce. Una vez finalizada la excavación se al noreste del casco urbano. Presenta un amplio control de los tipos en cada una de las fases está aun por realizar. además de quedar muy El material. aguas arriba del río Tajo.LAS CABAÑAS. 5 a 7). las características generales de forma natural por tres de sus lados. Y: 4417275 (Fig. recogieron 26. en Toledo.M. aunque defendida de en anteriores publicaciones. con un desnivel de cada fase están bien definidas.

Los escasos metros cuadrados analizados de esta fase. Fase A1. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Junto a él. dos meandros estrangulados y abandonados en los siglos XIX y XX. Cabaña 1. junto a Dehesa de Ahín.99 y 473. disponemos de evidencias que indican la existencia también de un hábitat con hogares y algún muro de adobe. 18. el río discurre en la actualidad encajado en grandes meandros por un valle fluvial relativamente ancho. arenas y gravas y grandes depósitos de arcillas y limos. con amplias llanuras de inundación. muestra. 19 y 20).200 m2 situada en el extremo oriental de la plataforma. gracias a las áreas de sondeo realizadas bajo el suelo de las cabañas. entre las cotas 473. impiden que se pueda definir el tipo de vivienda en el que se desarrolla la Fig 9-1. formadas por materiales detríticos. ocupación (Fig. 2. en un área de más de 3. Cabaña 1. se concentraba en las Zonas 1. Bajo ellas. Fase A1. 17). La variabilidad del sistema de meandros que presenta el río debido a los procesos de inundación periódicos que tiene. muy fértiles. En tan sólo 40 cm de potencia. 205 . La ausencia de estudios sobre la evolución del río en el I milenio adC impiden precisar cual era el tipo de cauce y la disposición real del río Tajo en el momento del asentamiento de la I Edad del Hiero (Uribelarrea. 21 y 22). 2004: 88) (Fig.58 m se localizaron varios recintos de tipo cabaña-vivienda superpuestos o reaprovechados8 (Fig. La ocupación de la I Edad del Hierro. LAS CABAÑAS. 3 y 4. Fig 9-4.

Materiales. 206 . LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 10-0: Fase A2.LAS CABAÑAS.

LAS CABAÑAS. Cabaña 2. Fig 10-2: Fase A2. Cabaña 1. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 10-1: Fase A2. 207 .

Estancia 1.LAS CABAÑAS. Fig 10-4: Fase A2. Estancia 1. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 10-2: Fase A-2. 208 .

al zona alcarreña constructivas (Cabañas 2 y 3). articulado mediante un entramado urbano9. B2. El sistema constructivo emplea materiales de subfases: Fase A1. como se han detectado en Puente Largo del de tipo cabaña.Cabaña 2. LA OCUPACIÓN DE LA I EDAD DEL Jarama (Muñoz y Ortega. B1. en la confluencia con cauce menor (Arroyo los hogares de gran tamaño son placas de arcilla con una de Valdecaba) junto a un camino o vía pecuaria antigua base de cerámica (Cabañas 2 y 3) en las fases más antiguas importante. Los espacios habitacionales. se y López et alii. en una terraza elevada sobre de pequeño tamaño. 1997). producción artesanal. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 10-5: Fase A2. LAS CABAÑAS. las cabañas Las tres fases de hábitat superpuestas detectadas son aparecen de forma superpuesta en el mismo punto por tres A. barro o adobe. En su interior se ha HIERRO detectado al menos en las Estancias 1 y 2 un banco corrido con la cara exterior cubierta por un enlucido de color rojizo. A2. B3. C2 y C3. especializan en diferentes actividades en cada una de las En conjunto parece un hábitat abierto sin defensas. 1996). En este caso concreto. e incluso en la margen norte del río y que conecta a través de valles mismo punto de forma recurrente en diferentes fases accesorios como los del Jarama o Henares. con el área occidental del valle del Tajo (Muñoz. Ninguna de estas estructuras se ha 209 . sin zócalos de mampostería tres primeras (Fase A) están relacionadas con recintos en la base. C1. etc. espacios poblado no parece presentar defensas artificiales. ni estar comunales. la conocida como la y de simples cantos (Cabaña 1) como material refractario. El Fases: almacenamiento. Vereda Toledana que discurre frente al asentamiento por Se disponen en el centro de las viviendas. A3. mientras que en las Cabañas 2 y 3 (Fases 1 y 2) el El yacimiento está situado. Los suelos son de arcilla quemada y el río Tajo. De cada una de ellas se han definido tres agregación. Las escasa solidez. B y C. 1991: 115 por el material detectado en los niveles de abandono. como algunos poblados espacio aparece divido mediante una tabiquería de postes detectados de este período.

LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 11: Materiales fase A2. 210 .LAS CABAÑAS. Cabaña 2.

Cabaña 2. Fig 11-9: Fase a2. LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 11-3: Fase A2. 211 . Cabaña 2.

LAS CABAÑAS. Cabaña 3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 12: Materiales fase A3. 212 .

LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 13-0: Fase A3. LAS CABAÑAS. Materiales 213 .

Cabaña 3. LAS CABAÑAS. 214 . Fig 13-13: Fase A3. Fig 13-10: Fase A. Cabaña 3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 13-3: Fase A3. Cabaña 3.

215 . LAS CABAÑAS. Cabaña 3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 14: Fase A3.

Fig 14-3: Fase A3. Cabaña 3. Cabaña 3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 14-1: Fase A3. Fig 14-2: Fase A3. Cabaña 3. 216 .LAS CABAÑAS.

217 . Cabaña 3. Cabaña 3. Fig 14-13: Fase A3. Cabaña 3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 14-4: Fase A3. Fig 14-9: Fase A3. LAS CABAÑAS. Fig 14-A: Fase A3. Fig 14-7: Fase A3. Cabaña 3. Cabaña 3. Cabaña 3. Fig 14-5: Fase A3.

LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 15-0: Fase B. LAS CABAÑAS. Materiales. 218 .

Cabaña 3. Fig 14-D: Fase A3. 219 . Fig 14-E: Fase A3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 14-B: Fase A3. Cabaña 3. Fig 14-C: Fase A3. Fig 14-F: Fase A3. LAS CABAÑAS. Cabaña 3. Cabaña 3. Cabaña 3.

220 . LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 15-0: Fase B. Materiales.

Fig 15-2: Fase B1. 221 . Fig 15-3: Fase B2. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 15-1: Fase B1. LAS CABAÑAS.

Fig 15-8: Fase B3. 222 . LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 15-4 a 7: Fase B2. LAS CABAÑAS.

223 . LAS CABAÑAS. Materiales. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 16-0: Fase C.

Fig 16-12: Fase C2.LAS CABAÑAS. Fig 16-5 y 6: Fase C1. 224 . LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 16-5 y 6: Fase C1.

En estos edificios. mediante nuevas del mismo espacio de forma continua en un período de tecnologías agrícolas. al estar limitada el área Desde el punto de vista económico. Este aumento de los excedentes provoca un aumento es lo mismo 10 generaciones. cambios en el sistema de roturación. podido excavar en su totalidad. o lo que etc. la presencia de de intervención a la zona definida por el trazado. Parece silos –almacenaje de productos. Sobre ellas se disponen las cabañas de la Fase A. 1991). junto con el repertorio lítico detectado en la Fase B1-B2. LAS CABAÑAS. 225 . por los niveles de Fase A2. VII y VI adC). La permanencia es la puesta en explotación de nuevas zonas agrícola. tiempo que abarca dos siglos (s. incendios localizados en los suelos de las Fases A3 y A2. cada cambio de Fase. parece implicar parece indicar que el asentamiento tiene una finalidad un cambio de la distribución del espacio y tal vez de la agrícola. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 16-15: Fase C2. extienden sobre la T2 entre las Zonas 1 y 4. Las construcciones de las demográfico. Fig 16-18: Fase C3. Una de las características de la I Edad del Hierro función desarrollada en su interior. gran cantidad de recipientes de almacenamiento.más numerosos en la que finalizan de forma traumática. en el mismo sitio supone la pervivencia y reutilización con parcelas de mayores dimensiones. de los asentamientos y de las diferencias Fases B y C se asientan sobre los niveles de cenizas que se sociales dentro de los grupos (Blasco et alii.

aparecen a lo largo de todo formas que parecen más relacionadas con el Bronce final el extremo oriental de la plataforma de Dehesa de Ahín. cada una de las Unidades Estratigráficas. sílex localizados en la Fase B2. parecen indicar que podría ser el resultado de algún tipo de actividad económica-artesanal masiva y recurrente Fase C (. Zona .LAS CABAÑAS. 2 y 3. no podemos precisar su funcionalidad. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fases C. B. ha impedido correlacionar entre del material de las Fases B1 y B2. aunque escasos y alguna primaria. foto de situación del yacimiento de Dehesa de Ahín (Toledo). agrícola. En el caso tancia entre los sondeos. Esta Es el momento más antiguo detectado de la I Edad del ausencia de grandes estructuras de hábitat. 226 . B y B. Todos estos factores.  y ). como parecen mostrar los grandes dientes de llas/arenas. efectuada en el poblado. El material se ha localizado o menos desarrollada. C. al tratarse El material que define las Fases B y C se ha situado en de pequeños áreas de sondeo. 9 y 11. con un alto contenido de cenizas de color gris. sobre los cantos y arenas de la T2. se ha accedido a él mediante pequeñas áreas de sondeo aunque podría ser el indicativo de una ocupación temporal realizadas en las Zonas 1. pero no impiden indicar algunas de y formas que presenta la cerámica muestran elementos sus características. no podemos o incluso de un momento anterior. Sólo se ha localizado un muro de La Fase C se ha detectado en la Zona 3 en los cuatro barro bajo la Estancia 1. Las Inicios de la I Edad del Hierro estructuras se reducen a hogares construidos mediante placas de arcillas y pavimentos de tierra apisonada. (Fase C2 y tal vez C3). aparecen cubiertos por la si los niveles detectados. en superposición directa con ella. procedentes de la fase inicial de la I Edad del Hierro Desde el punto de vista estratigráfico. relacionada con alguna actividad asociado a unos niveles formados por una matriz de arci. La decoración información obtenida. parece estar Hierro y del que menos información hemos obtenido. junto a Fig 17. Su gran extensión. Sólo más determinada por la escasa superficie analizada. excavada. Además. pero debido a la escasa extensión sondeos desarrollados en los Recintos 8. pudiendo remontarse a principios del siglo VII. la dis. El material. Se han localizado indicar si se trata de rellenos redepositados o en posición elementos excisos (Fase B2). limitan la Fase A3. C. Niveles cenicientos sobre la T El hábitat de la Fase B parece de menor entidad que en la posterior Fase A3. no ha podido ser aislado en un momento anterior a la segunda mitad del siglo VII aC.

227 . Vista general final de la cabaña 1. Fig 19. Recintos de la I Edad del Hierro. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 18. Vista general de la Zona 2. LAS CABAÑAS.

No está en contacto con Recinto  Niveles V y VI ninguna de las estructuras de las Fases A o B. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 20. Apenas hay pies elevados. 23). además de formas bicónicas marcadas y suaves de decoraciones de la Fase C1 podrían ser el origen de ellos. carenados de podría indicar que la Fase C es paralela o muy cercana en cuello corto. adC) y Romana (Alto imperial). techo de la Terraza fluvial (T2). mientras que estructurales. 24). de cenizas en el que se ha recogido la cerámica. en un paquete de cenizas grises de 40 cm de potencia cotas 473. aunque no se ha logrado aislar la cerámica por unidades estratigráficas. Se ha detectado una gran profusión de decoradas con frisos metopados incisos y pintados vasos carenados de hombro y cuerpo hemisférico y cuello característicos de la Fase A3. aunque algunos de las recto. siguientes características. Respecto al material no se han detectado cerámicas • Formas. se han documentado cuencos troncocónicos. detectadas en el Recinto 11. En este paquete se han detectado (Niveles IV. También Esta ausencia. de 473. Vista general final de las cabañas 2 y 3. aunque sí algunos restos de hábitat. alguna de cuello acampanado. III y I Fase C. V y VI) existente sobre las arenas y cantos de tres Unidades Estratigráficas denominadas como 3063. son las únicas una placa de hogar desmontada localizada a una cota en las que se ha podido establecer una superposición. La cerámica de la I Edad del Hierro se ha localizado. No se ha podido aislar la 3074/3075 y 3076.10. lo que implica que cerámica procedente de cada una de ellas. fuentes de cuello corto acampanado corto y el tiempo a la Fase B. 228 . junto la posición estratigráfica que tiene. Desconocemos el conjunto analizado no se ha podido contextualizar por el origen y funcionamiento interno de los diferentes niveles fases evolutivas como en la Fase A. cuerpo hemisférico o troncocónico (fig. una ocupación tardía de la II Edad del Hierro (S.22 m (Fig. como las Fases C2 y 3. como en la Fase Los tres niveles documentados aparecen entre las B. El conjunto recuperado tiene las evolución cultural (Fig.LAS CABAÑAS. Asociadas La Fase C1 se ha asignado al material procedente del a estas cenizas no se han documentado elementos Sondeo desarrollado en los Recintos 8 y 9. Recintos --Niveles IV y V. 16-1 a 7).50 y 473.

2236. LAS CABAÑAS.E. Hogar U. Fase B1 y B2. Ocupación bajo la cabaña 1. 229 . LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 21. Fig 22. Dehesa de Ahín.

niveL XI. 230 . LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 23. Zona 3. Fig 24. Vista general del hogar U. 2236. Recinto 11.LAS CABAÑAS.E.

LAS CABAÑAS. 231 . Recintos 8 y 9. Zona 3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 25. nivel VI.

16-1 a 7. Las formas parecen mostrar que existe 16-7). 16-0 plena. cazuelas de la etapa inicial de la I Edad del Hierro y el inicio de la carenadas de cuerpo hemisférico y corto cuello (fig. Vista general de la Zona 3. sin elementos decorados. Otra Se ha detectado entre las cotas 473. una evolución de las formas cogotianas.LAS CABAÑAS. El tipo de cerámica es similar a la recuperada esbozar dos. paralelo a la etapa preclásica. Todo el conjunto son cerámicas diagonales e impresiones de punzón. del área sondeada. por tener debajo la C3 es reducida y de menor entidad que el conjunto cerámico en la que sí aparecen motivos de líneas pareadas rellenas de recuperado en la Fase C1. Son cuencos care- La cerámica muestra una mezcla de materiales de finales nados de hombro y cuello recto de perfil cerrado. La Fase corridos y metopados (fig. alternando de la I Edad del Hierro. No se han detectado elementos la incisión con áreas reservadas. creemos más por lo reducido pintadas. Retículas. Aparecen tanto incisas como lisas. por la Fase C. Entre las líneas de interpretación. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) • Decoraciones. aunque ambas situadas en el Siglo VII aC inicial. 16-5/6 y • Formas. que se han asociado al Fig 26. La muestra cercano al periodo pleno o central. impresión de punto (punzón romo) (fig. triángulos C2 parece situarse a un momento anterior a la fase inicial contrapuestos rellenos de diagonales paralelas.10.16-1 a 7). En la primera sería una fase antigua del periodo inicial de la I Edad del Hierro. Recinto . Como hipótesis. Se puede asignar a un momento clásico y evidencia la y 16-12) y platos/fuentes planas con suspensión-mamelón pervivencia de los cuencos carenados de hombro marcado perforado (tapaderas) (fig. no se han detectado estructuras de hábitat. en Cerro de San Antonio (Blasco et alii. por lo escaso que se inician) como la de mediados o plena (que se de la muestra. 16-17). 1991). y cuello desarrollado recto tanto en la fase inicial (creemos Su posición cronológica es muy dudosa. Junto a ellas aparecen Impresiones en el borde. o pintadas en rojo con decorados asociados a la muestra. Nivel VI presencia de cuencos carenados de hombro similares a los cogotianos y la presencia de platos/fuentes/escudillas. que por la fase cultural detectada.20 y 473. Aparecen frisos de líneas simples y dobles. podemos desarrollan). pero 9. 232 . podría indicar que es un momento más avanzado en el caso de los Sondeos desarrollados en los Recintos 8 y dentro de la fase inicial de la I Edad del Hierro.

90 y 472. y el yacimiento (fig. 21 y recuperado en los niveles cenicientos detectados bajo el suelo 23). un solitario agujero de poste. los que aparece el material. 25). En la tres se ha alcanzado los niveles estériles Solo hay documentado dos fragmentos decorados. sólo permite determinar una evolución de los puntos cogotianos. que parecen reflejar Lo escaso de la muestra. Como en el caso de la C-2. Estructuras de adobe bajo las estancias 1 y 2. sobre la T2. tal vez posible origen y utilización en momentos clásicos y posteriores.80. El área de Sondeo 2. una (arenas-cantos) de la T2. podrían ser la misma fase10. hogares en el área de Sondeo 1 (Fase B2). Fig 27. Recinto . 233 . preámbulo de su la existencia de esta decoración. LAS CABAÑAS. Se ha localizado entre las cotas 472. mientras que la apenas ofreció material y ninguna estructura a excepción de impresión son puntos alineados realizados con punzón romo. El fragmento detectadas asociadas a ambas fases son una cimentación de inciso esta formado por Triángulos formados por líneas adobe (UE 2243) bajo la Estancia 2 (Fase B1) y una serie de dobles paralelas que enmarcan líneas paralelas diagonales. Fases B y B. además Como Fases B1 y B2 se ha identificado el material de un posible nivel de suelo de arcilla compactada (fig. pero ya consolidada la fase inicial de la I Edad del Hierro. Ambas fases tienen en común Es la fase más profunda de la I Edad del Hierro detectada en que no están relacionadas con las estructuras de la Fase A. posiblemente inmerso en él. parecen dientes de lobo evolucionados. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) período inicial de la I Edad del Hierro. en la Zona 2. Nivel VIII siglo VIII adC. 2 y 3) realizadas y poco representativa. Zona . Las únicas estructuras de hábitat decoración incisa y otra impresa de puntos. por debajo se ha detectado una fase por la morfología/composición de los niveles cenicientos en de ocupación campaniforme. la muestra es muy reducida de la Fase A3 en las tres Áreas de Sondeo (1. Zona  Asociado a el se ha detectado los restos de un hogar similares a los localizados en la Fase C1 y B1/B2. en un momento muy cercano al Fase C. enlace con epicogotas.

además de la cerámica a mano. Es una estructura formada por una base de clásico del I Edad del Hierro (Fase A). primero mediante un friso inciso-pintado de líneas dobles Muñoz. Una situada al noreste y separada por una pequeña Fase B. Son espesos. apenas se ha cereal.10 m de diámetro y presenta restos de un posible Desde el punto de vista cronológico el material identificado cortaviento en su lado sureste.43 en la Fase B1 parece. impiden precisar algo más que la existencia de una herbáceos). Toledo) (dientes de lobo). 2 y 17). El segundo está decorado por un friso tanto de hábitat como de cerámica-lítica. la fase posterior (Fase A3). Junto a él se han localizado restos de otras tres siglo VII a.47 m. aunque ambas se puedan situar en a mediados del 1 (Fase A1). 2209. apenas permiten o metopa de doble línea paralela reservada con relleno de determinar las características de esta fase. en La Fase B2 se ha identificado con el nivel de hábitat especial los hogares (Blasco et alii 1991:17). 1999: 99) (fig. impiden determinar el tipo de recinto de Se ha denominado como Fase B3 al material de la hábitat a la que se encuentran asociadas. 1991:17). sin que aunque no es posible determinar con exactitud sus aparezca aún la cerámica pintada. sobre la carena (fig. rellenas de paralelas enmarcando un reticulado de líneas La escasa superficie abierta y elementos recuperados. posibles áreas de combustión de pequeñas dimensiones. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) La Fase B1 esta definida por una estructura de adobe (Abarquero. pero destaca de cenizas de color grisáceo y textura poco compacta que la decoración de uno de los fragmentos y la industria contiene. 46: 2).34. está cortada por suelo UE 2234 de la Los cuatro dientes de hoz son muy característicos de Fase A3-Estancia 2. entre las cotas 473. II de la excavación. de 1. 1991:145. Presentan el típico lustre o pátina de Asociado a esta estructura de adobe. 15-3 a de adobe en la base.15 y 15-4 a 7). a algunos ejemplos existentes en la I Edad del Hierro de los Aparece a una cota de 473. Son estructuras de hábitat parecidas a las de la incisión en frisos compuestos. algunos ladrillos lítica. Zona  concentración de piedras y dos al sur. Estratigráficamente.66 y 473. El galbo está decorado por un doble friso inciso/exciso situado a techo de las arenas que forman la terraza. Es una decoración rara. y muy abundantes en la zona cuña y se asienta directamente sobre las arenas de la T2. aunque el tipo de I Edad del Hierro localizado en la Zona 1 (Fig. 15-3). o quizás lascas. fabricados sobre semi-tabletas ocupación previa a la Fase A3 (Fig. El material detectado en el Área de Sondeo 1. pero con claras arcilla rubefractada. tal vez una ocupación temporal. pertenecientes a dos recipientes de formas que enmarcan una impresión de un punto (punzón bicónicas suaves o troncocónicas. 2005. Las escasas dimensiones que tiene el este período e implican una actividad agrícola (siega de sondeo.EE. localizadas en el yacimiento de Cerro de San Antonio.15. más moderno que la m. 15-1 y 15-2).12. en la El material asociado a estas estructuras es tambén denominada como UU. fig. Esta formada por una matriz muy escaso. pero de manera inicial. 26).70 m. alcarreña en la etapa clásica. cuarteada por el fuego.LAS CABAÑAS. el material recuperado es muy otros yacimientos como el de Cerro de San Antonio (Blasco escaso y poco significativo. cuatro dientes de hoz de gran tamaño (fig. Se ha documentado en el Nivel et alii. Está formada por un recuperado asociado a ambas estructuras. Aparecen en numerosos yacimientos de la I Edad localizado material.C o quizá en el segundo cuarto de siglo. 15 y 15-3). mientras que el friso superior zig-zag aparece en pintado con una línea simple de la que penden un zig-zag triángulos excisos (fig. se pueden situar hogar (UE 2236) localizado al retirar el relleno ceniciento en un momento previo al desarrollo del período central U.E. tiene una morfología de Valles del Járama y Henares. Sólo destacan dos galbos decorados. Lo limitado del área de excavación. presentando el dominio características. Una decoración similar que conforman triángulos rellenos de diagonales paralelas se ha localizado en el Cerro del Castillo (Mora. paralelas rectas (fig. el del Hierro en la cuenca del Tajo (Blasco et alii. similar (UE 2243) orientada norte-sur y una anchura de 0. El primero es fragmento romo). unos 25 cm por debajo del suelo UE 2208 de la Cabaña Fase B2. El segundo presenta un esquema más 234 . Ambas decoraciones parece una ocupación de menor importancia que la parecen tener los componentes complejos desarrollados en detectada en la Fase A. Tiene unas dimensiones presencia aún de la escisión y motivos incisos compuestos. se encuentra 7). paralelas diagonales. ligeramente. sobre la que aparece una capa de arcilla relaciones con el mundo anterior (Bronce Final) por la decantada. Estratigráficamente. Aparentemente. Aparece a una cota de 473. estructura de combustión es muy similar a las detectadas en Como en las Fases B1 y B2. Las formas son inexistentes. El Friso corrido inferior está Los elementos más destacados son dos fragmentos inciso en forma de zig-zag en líneas paralelas diagonales decorados.

correlacionar de forma precisa los rellenos (cenizas) detectados entre las dos Zonas 1 y 2. Otro elemento diferenciador respecto a la Fase posterior (A2) Se han identificado superpuestas cuatro estructuras de es que sólo se ha detectado asociado a este momento en la tipo cabaña. tes: Cabaña 1-Fase A1. Cabaña 2-Fase Los dos recintos incluidos en esta fase son la Cabaña 3 A2. 28A y 28B). junto ciertos muros. Fig 28. junto con la detectado en la intervención. Sólo la cerámica Fase A. como los hogares de la Cabañas 2 y 3 y La escasez de la muestra detectada y analizada. en un momento anterior al desarrollo de la Fase a las fases precedentes. parecen mostrar que el lapso de tiempo no con la separación que hay entre los sondeos. Cabaña 1-Fase A2. Cabaña 3 un silo-almacenaje (Fig. presencia de motivos incisos compuestos. 15 y 15-8). Estancia 1-Fase A2 Cabaña 3-Fase A3 y Estancia 2-Fase y la Estancia 2. LAS CABAÑAS. Superposición de los hogares 57 y 59. Pudieron estar reservadas sólo a una parte del grupo o. aunque el reaprovechamiento líneas diagonales e impresiones de punto (punzón romo) de ciertos elementos constructivos en el mismo lugar y en (fig. 235 . Por el material recuperado (vajilla Clásica (Fase A) en pleno siglo VII a. 29 y 30). adscrito a la I Edad del Hierro. parecen situar Su aparición parece mostrar un salto cualitativo respecto la UE 12. Cabaña  y Estancia  parece establecer que la Fase B3 puede ser paralela a las Fases B1 y B2. fina-Cabaña 3) y el tipo de recinto (banco corrido elucido- Estancia 2) parecen dos estructuras de cierta importancia. Los motivos decorativos de temática Es el momento constructivo más antiguo y completo muy simple (dientes de lobo o reticulados). impide debió ser excesivo. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) complejo formado por un reticulado relleno alterno de y su posterior reutilización. agrupadas en tres fases constructivas diferen. fases diferentes. Los datos que disponemos no permiten determinar el con la misma orientación (NE-SW) y planta rectangular espacio de tiempo existente entre el colapso de las cabañas (fig.C. estar Cabañas de la I Edad del Hierro (Zona ) Fase A destinadas alguna actividad restringida a una minoría. dos cabañas de adobe de planta rectangular A3 .

LAS CABAÑAS. 236 . Fig. Silo de la cabaña 3. 29 B. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 29 A. Vista de la cabaña 3.

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

Fig 30. Nivel final del suelo de la estancia 2.

Fig 31. Fases localizadas en la estancia 2.

237

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

La Cabaña 3 es de mayores dimensiones y su espacio de cenizas de la Fase B y sirven de base a las estructuras
interior está compartimentado. La Estancia 2 es una de la Fase A2 (fig. 31 y 32), aunque presentan unas
estructura que conserva un banco corrido a lo largo de las características diferentes a la fase posterior A2.
paredes norte, sur y este, enlucido de color rojo en su cara Además del cambio de planta que es rectangular en esta
interior. La ordenación que tienen ambas, podría indicar Fase A3, en esta fase disminuye, aparentemente, la anchura
una cierta ordenación regular del espacio del poblado en de los muros. El espacio interior de la Cabaña 3 presenta
este momento. Se asientan directamente sobre los niveles evidencias de estar compartimentada, por los postes

Fig 32 A. Cabañas 2 y 3. Superposición de los muros 2114 y 2114ª.

Fig 32 B. Cabañas 2 y 3.

238

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

Fig 32 C. Cabañas 2 y 3.

detectados y la ya citada estructura de tipo silo (UE 2322- adobe y conserva un banco corrido interior en los lados
Cabaña 3). El cambio más evidente es el conjunto cerámico norte, este y oeste, decorado con restos de un enlucido
asociado a esta fase, que, en general, presenta una gran de color rojizo. Este tipo de enlucido ya se ha detectado
calidad, tanto en los acabados como en la decoración y que en otras estructuras de la I Edad del Hierro asociadas al
ha servido para situar esta fase en el período clásico de la I horizonte de Soto de Medinilla (García-Alonso y Arteaga
Edad del Hierro (Siglo VII) (fig. 12 a 14) Se han recuperado Artigas,1985:128).
casi 5.000 fragmentos sobre el suelo de la Cabaña 3 de Tiene unas dimensiones de 5,45 m de anchura por
una vajilla de cerámica paredes finas y acabados bruñidos 0,45 m de grosor, con una longitud documentada de 3 m.
de las que se han recuperado Hay decoraciones incisas, El alzado conservado se limita a, tan sólo, 0,25 m. En el
pintadas y mixtas, estas últimas integradas dentro de frisos interior dispone de un banco corrido de 0,60 m de anchura
metopados de líneas, triglifos, triángulos, puntos, paralelas (473,76). El suelo es de arcilla compactada denominado UE
oblicuas diagonales rellenando triángulos o ajedrezados 2234 (Fig. 28 y 34). Adosada a ella, aparece una pequeña
romboidales con pintura. estructura semicircular de adobe rellena de cenizas (U.E.
Estancia 2. En esta fase es un recinto exento/aislado 2225), si bien, la escasa superficie excavada sólo nos ha
situado al oeste de la Cabaña 3. La escasa superficie permitido constatar su existencia.
excavada impide precisar la función o funciones que En esta fase la estancia tiene como suelo la U.E. 2234
tiene este recinto. Es una estructura de hábitat de planta (fig. 33 y 34), situado 10 cm por debajo del nivel de uso
cuadrangular/rectangular que tiene las mismas dimensiones anterior (UE 2219) y localizado a una cota de 473,63 (fig.
documentadas y distribución (banco corrido) que en la fase 6). Es un suelo de arcilla compacta, similar a los pavimentos
posterior A2. Está construida mediante muros de barro/ detectados en todos los recintos, y muy parecido por su

239

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

textura compacta al localizado en la Cabaña 3 (fig. 38). El suelo asociado a esta cabaña es la UE 2313. Tiene una
El material asociado a esta fase es muy escaso. No han morfología muy horizontal y aparece entre las cotas 473,58
aportado formas (bordes, bases o elementos decorados) y 473,60. Es una gruesa placa de barro similar al resto de
pero la calidad de los acabados del escaso material atípico los pavimentos documentados, aunque es de mayor grosor
es similar al recuperado en la Cabaña 3. –supera los 10 cm de espesor- como se aprecia en el perfil
Estratigráficamente, está construido sobre un edificio sur. Asociado a él se han localizado otras estructuras de
de adobe de la Fase B1 (Muro UE 2243), del que sólo hábitat, un área de combustión, un silo y una serie de
podemos indicar que tiene una orientación divergente agujeros de poste.
respecto a la Estancia 2. Los agujeros de postes son de menores dimensiones
Cabaña 3. Del perímetro original de este edificio de que los localizados en las fases posteriores (Fase A1). Estos
posible planta rectangular o cuadrangular, sólo se han postes indican la existencia de una compartimentación
documentado/conservado los muros cierre norte (UE interior del espacio situado entre la zona de combustión al
2110) de tan sólo 0,30 m de anchura y oeste (2114a) que sur y el muro norte. Sólo se aprecia una línea perpendicular
sobresale y sirve de cimentación/apoyo al muro 2114 de al muro 2214 integrada por cuatro agujeros y otra paralela
la Cabaña 2 (fig.33 y 34). Las dimensiones documentadas al mismo muro, de la que solamente se conservan tres. La
que tiene esta estructura son de 10 por 6,5 m, aunque construcción de un silo de la II Edad del Hierro en la zona
todo el lado oriental está destruido por construcciones impide precisar la planta y la entidad de esta habitación
de la II Edad del Hierro y los surcos de arado. El sistema interior.
constructivo de esta Cabaña son muros de adobe o La estructura de tipo silo UE 2322 está situada junto al
barro sin zócalo de mampostería apoyados directamente muro de cierre norte del recinto y dispuesta en el centro
sobre los niveles de cenizas de la Fase B. La potencia que del recinto. Es de planta circular, paredes rectas y fondo
conservan es de tan sólo 0,10 m, entre las cotas 473,72 y plano. Tiene un diámetro de 1 m y aparece entre las cotas
473,62. La presencia de arenas de base de la T2 al norte 473,58 y 472,98 (0,50 m de potencia). En su interior se
del muro UE 2110, implica que el recinto no se extendía localizó un gran recipiente de cerámica a mano envuelto
hacia el norte. en una matriz de cenizas.

Fig 33. Superposición de fases en las cabañas 2 y 3.

240

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

El hogar de es de planta rectangular, presenta dos un esquema cuidado y elaborado, del periodo central de la
momentos de uso, denominados nº inventario 57 y 59. I Edad del Hierro.
Aparecen a una cota de entre 473,59 el primero y 473,55 Aunque hay concentraciones en otras zonas del suelo,
el segundo. En ambos casos el material refractario que se destaca la concentración situada en el rincón noroeste de la
utilizan son fragmentos de cerámica a mano gruesa, de cabaña en la que se han recuperado en apenas cuatro metros
recipientes tipo olla destinados al almacenamiento (Fig. 6 cuadrados 4.615 fragmentos de cerámica11, entre las cotas
y 37). La sección final que presentan es la de una cubeta, 473,61 y 473,58. Junto a cerámicas de almacenamiento,
como se aprecia en el perfil sur. Sobre el se construirá en similares a las de la fase posterior, localizadas en especial
la Fase A2 el hogar de la Cabaña 2, aunque de menores en el lado este del recinto, destaca la vajilla de cerámicas de
dimensiones. mesa fina con un grosor de entre 2 y 4 mm, desgrasantes
El cambio más evidente que presenta esta fase respecto a finos o medios y arcillas muy decantadas. Los acabados
las Fases A1 y A2, es el repertorio cerámico (UE 2103-2312) de este grupo están muy cuidados con bruñidos de alta
asociado al suelo UE 2313. En comparación con ambas calidad, en las predominan los cuencos carenados, fuentes/
fases más evolucionadas (A1 y A2) y las fases precedentes platos y cazuelitas de las cuales el 4% (189 fragmentos)
(B y C), no se han documentado hombros marcados ni aparece decorada por pintura y bandas incisas metopadas,
cuellos rectos. Sólo hay evolución de éstos por los cuencos, tan características del Hierro I Antiguo del valle del Tajo
cazuelas y fuentes carenadas de cuello cóncavo. Es la única (Blasco et alii, 1991; Blasco et alii, 1988; Muñoz, 1999;
Fase en la que se ha detectado la decoración de metopas López et alii; 1996) (Fig. 12, 13 y 14). Presenta las siguientes
y frisos clásicos, fundamentalmente incisos y pintados, en características:

Fig 34. Concentración de cerámica en la cabaña 3.

241

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

Fig 35. Concentración de cerámica en la cabaña 3.

• Formas. Se reduce, básicamente, a dos tipos de El grupo de vajillas finas presenta una decoración
formas: almacenaje o contenedoras y vajilla de mesa y fina. incisa, pintadas y mixtas abundantes, integrados además
Las primeras están integradas por recipientes de cortos de algunas decoraciones en retícula conformada por
cuellos de borde exvasado y cuerpos ovoides desarrollados oblicuas, o triangular con paralelas y dientes de lobo,
verticalmente (fig. 12.1-2). También aparecen cuencos y por frisos de líneas dobles o simples, normalmente con
cazuelas troncocónicas de corto cuello cóncavo y borde paralelas oblicuas diagonales (fig. 14). En todas ellas,
ligeramente exvasados (fig. 12-9-10, 12-12). la profundidad de la incisión es apenas apreciable. Las
decoraciones más complejas, son frisos y metopas, de líneas,
El segundo grupo está formado por cuencos carenados
triglifos, triángulos, puntos, paralelas oblicuas diagonales
y fuentes/platos de cortos cuellos cóncavos acampanados o
rellenando triángulos o ajedrezados romboidales con
ligeramente exvasados, de carena alta e inferior hemisféricos
pintura (fig. 14-1 a 6). También aparece el motivo del aspa
o casi planos (fig. 13-5, 6, 7, 8), así como algún cuenco de
de la cruz de San Andrés. El color más habitual es el rojo,
ala (fig. 12-7) Presentes las bases indiferenciadas al interior,
apareciendo el amarillo de forma esporádica. En algunas
de talón y umbos poco pronunciados (fig. 12, 13 y 14) piezas, las presencia de tonos anaranjados u ocres, hay que
• Decoración. Las formas decoradas son, considerarlos, más como una pérdida de pigmento rojo,
relativamente, abundantes dentro de una tónica general que como un color aplicado de forma intencional.
lisa. En el grupo de formas de almacenajes predominan Las pintadas se disponen tanto al interior como al
las impresiones en el labio y digitaciones / ungulaciones exterior, únicas o asociada a incisas, como también
en el hombro (Fig. 12-1, 2 y 3), así como algunos ángulos, presencia de almagra (fig. 14-7 a 13). En todos los casos se
espigas y flechas impresas, incisos / acanalados de grupos aplica el color en un momento posterior a la cocción y sólo
de líneas (Fig. 12-4 y 5). Las impresiones aparecen en el en dos fragmentos pueden tener un carácter figurativo,
borde y las ungulaciones en el cuello y la carena. siempre en el interior (fig. 14-2 y 14-3)

242

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

• Elementos de prensión. Aparecen mamelones de central y río Henares, es interpretada como el símbolo o
perforación horizontal tanto en las cercanías del borde evidencia de una identidad grupal, a la que se superpondrá
como en la línea de carena, con tendencia a trapezoidales en la II Edad del Hierro los Carpetanos (Almagro y Ruiz,
(fig. 13-9 a 12) y fig. 14-4, 6 y 9). Están muy presentes en cit. por Muñoz,1999:108).
las fuentes abiertas planas (quizá tapaderas de suspensión) Esta fase, finaliza de forma traumática mediante un
(Fig. 14-1 a 4). incendio que arrasa la Cabaña 3. Este nivel de incendio
• Thymiaterion. Una de las piezas que se ha no se ha documentado en la vivienda-Estancia 2, lo que
recuperado dentro del conjunto, es una caja hueca, con parece indicar un final diferente para ambos recintos.
aperturas cuadradas o rectangulares, decorada con grupos Se ha documentado un potente nivel de cenizas sobre el
de líneas incisas/cepilladas, al exterior (fig. 14-14). suelo del edificio. Sobre estas cenizas se construye en la
La vajilla fina integrada por recipientes con superficies fase posterior la Cabaña 2 (A2), lo que implica que toda
tan bien cuidadas, excepcional acabado, motivos la Cabaña 3 fue desmantela y derriba para construir la
decorativos tan elaborados y complejos, muestran una nueva Cabaña 2-Fase A2. Es muy probable que parte
importante vertiente simbólica y un innegable valor de de los materiales constructivos se reutilizasen para la
prestigio personal. Su pequeño formato y decoración nueva construcción, ya que no se han detectado adobes o
individualizada ha sido asociado a un uso individual, no derrumbes asociados al incendio.
colectivo, dentro de algún tipo de ceremonial, al que sólo
tienen acceso una parte del grupo (Muñoz, 1999). Fase A. Cabaña , Cabaña-Estancia 
En el caso concreto del conjunto localizado en la Cabaña
3, no disponemos de datos suficientes, sólo hipótesis, que La Fase 2 parece ser el mayor momento constructivo
permitan determinar las causas de su ubicación sobre el detectado. Las dos estructuras nuevas, Cabañas 1 y 2,
suelo de este recinto, estado de fragmentación y origen del amplían de forma considerable la superficie de hábitat
nivel de incendio, intencionado o accidental que destruye respecto a la fase anterior. Se debió realizar en un período
el edificio y su contenido. Puede ser sólo el lugar de de tiempo muy corto y, probablemente, por el mismo grupo,
almacenamiento de la vajilla ritual de una familia o grupo de la fase anterior A3. Para ello se reaprovecharon las
determinado en una vivienda, o estar asociado a un espacio estructuras ya existentes de la Fase A3: Cabaña 3 y Estancia
simbólico-religioso, hasta ser sólo el área de trabajo de un 2, con la finalidad de construir nuevos recintos de hábitat.
artesano. Posiblemente la localización nuevas cabañas que El punto más conflictivo de esta fase es, si de forma
tengan un espacio similar podrá aclarar y determinar con sincrónica se construye la cerca en torno a la Estancia 2.
mayor precisión estas interrogantes. Algunos datos estratigráficos y el material recuperado
Esta fase, por el tipo de vivienda-cabaña detectada y la asociado a los suelos, parece indicar que los tres recintos
serie de materiales que tiene asociada, hay que situarla en llegan a funcionar de forma simultánea en algún momento
el momento de esplendor del periodo clásico o central de de esta Fase A2. En concreto, por el tipo y disposición
la I Edad del Hierro, situada en los momentos centrales y similar de la cerámica, no tenemos dudas de la convivencia
avanzados del siglo VII que se puede prolongar hasta los de forma sincrónica de la Cabaña 2 y la Estancia 1.
inicios del siglo VI a. d. C. Respecto a otros yacimientos, Tenemos más dudas sobre la convivencia de la Estancia 1
un repertorio similar se ha localizado en asentamientos del con la cerca construida en torno a ella (Cabaña 1-Fase A2)
entorno de Madrid como Cerro de San Antonio, Camino debido a la discordancia que muestran los dos recintos.
de las Cárcavas, Puente Largo y San Antón, no se prolongan Los datos estratigráficos, muestran que llegan a funcionar
más allá del S. VII adC. (Blasco et alii, 1991; Blasco et alii, de forma sincrónica, pero el escaso número de cerámica
1988; Muñoz, 1999; López et alii; 1996). Comparados con recuperada en el espacio libre de la Cabaña 1 en esta Fase
estos yacimientos Dehesa de Ahín presentan un desarrollo A2, impide precisar con claridad este aspecto.
completo de la I Edad del Hierro, con materiales/contextos La Cabaña 2 se construye tras derruir-arrasar la Cabaña
de hábitat, desde una ocupación clásica (A3) S. VII, hasta 3. Se asienta sobre los muros perimetrales de la anterior,
el final del periodo con dos Fases superpuestas en el siglo que sirven de cimentación a la Cabaña 2. En la reforma se
VI adC (A2 y A1). La presencia de estas vajillas finas tan amplia el edificio hacia el norte y se transforma la planta
cuidadas y decoradas con bandas metopadas incisas sólo de la vivienda, que pasa de ser, aparentemente, rectangular
en yacimientos de la I Edad del Hierro en los Valles del Tajo a una terminación absidiada-circular. Los muros de la

243

LAS CABAÑAS. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO)

nueva cabaña son más anchos que la anterior y superan Su presencia masiva en la Estancia 1 y en la Cabaña 2
el 1,00 m de espesor. Esta reforma del edificio, ampliación podría indicar que están destinados al almacenaje de
y subida del nivel de suelo y parece llevar aparejado un algún producto, que, aparentemente, merece la pena
cambio de funcionalidad del espacio, tal vez destinado a aislar del entorno, mientras que la estructura de adobe y
almacenamiento de algún tipo de producto. los pequeños silos localizados en el espacio abierto de la
En torno a la Estancia 2, además de reutilizarla con un Cabaña 1-Fase 2-, podría responder a que se trata de una
nuevo suelo, se construye una cerca (UE 2209), que será el actividad productiva (fig. 35, 36 y 37).
muro de cierre de la Cabaña 1 en la Fase A1. Esta nueva
construcción que hemos denominado como Cabaña 1 Cabaña 
parece tener dos espacios bien diferenciados, la Estancia
1 al sur, reformada sobre la Estancia 2 al subir el nivel de La planta de la Cabaña 1 en la Fase A2 está definida por
suelo y el espacio libre dispuesto al norte. La potencia de la construcción de una cerca / muro (UC 2209) alrededor
los muros es menor que la Cabaña 3, apenas supera los 0,60 de la Estancia 1. El espacio interior resultante, aparece
m. Este sistema constructivo, tal vez ha y que relacionarlo dividido en dos zonas bien diferenciadas, el extremo
con un intento de dar una mayor protección de las reservas sur ocupado por la Estancia 1 y el lado norte ocupado,
acumuladas, o al menos un intento de aislar de forma más aparentemente, por un espacio abierto y diáfano .
efectiva del exterior, el interior de determinados recintos. Estancia 1 (Lado sur). Su construcción y origen está
El material en esta fase aparece en grandes en la Estancia 2. Mantiene las mismas dimensiones de la
concentraciones de cerámica sobre los suelos de las fase anterior (A3) (fig 38). El muro de cierre norte, aparece
Cabaña 2 y la Estancia 1, y en menor medida, en la Fase A2 a una cota de 473,83. El suelo de esta Fase es de arcilla
de la Cabaña 1. Esto podría deberse a la existencia de áreas compactada denominado UE 2219. Sobre el que se localizó
de actividades diferentes, en un proceso ya destacado en una acumulación de grandes fragmentos de cerámica. No
otros recintos de la misma época (MUÑOZ, 1999: 103). se han localizado restos óseos de fauna. Toda la estructura

Fig 36. Vista general de la Fase A2.

244

245 . LAS CABAÑAS. 2213. Cabaña 1. Agujeros de poste asociados a la estructura U. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 37. U. Masa de adobe quemado.E. Fig 38.E. 2213.

entre la cotas 473.E.220) encajada entre la Estancia y el muro de superficie apareció cubierta por un potente nivel de cenizas cierre oeste de la Cabaña 1. Esta última se localizó junto a una unida por el lado occidental a ella mediante una masa de estructura de adobe situada en el centro del recinto. 2231 y nivelada del suelo U. en especial la zona delimitada por las material recuperado sobre el suelo parece transformarse cenizas. está 2223 (2. Es el espacio de mayores se localizaron 5 agujeros de poste. directamente. sobre de menor calidad que en la Fase original A3. 2230. denominado U. 2228. LAS CABAÑAS. además de una de planta rectangular-alargada U.E. 2212.90 m).E. 2. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) aparece arrasada y regularizada por la construcción tipo “silo”. Asociado a él se localizaron cinco estructuras de la T2. Es evidente el cambio respecto cerca y de la estancia dentro de un espacio común. a la Fase anterior.66). que planta circular. De estar reservaba para personas o actos Toda el área presentaba evidencias de una exposición de cierto rango-prestigio. en el final de la Fase A2 por el directa al fuego. adobes (473.E. Toda la barro (U. envolvía la estructura rectangular de ladrillos de decadencia. dispuesta. con una buzaba ligeramente hacia el sur. Esta ceniza. localizó un suelo de barro regularizado (UE 2208). Estancia 1.89. denominadas U. como a la cara interna del muro construido Estancia 1. parece confirmarlo la diferencia de material.10 x 0.71 y profundidad de unos 40 cm. 2229. Se concentran en el lado oeste del espacio abierto y Fig 39. En su interior se Las estructuras de tipo “silo” eran de pequeño tamaño. Entorno y/o cubierto por los adobes Espacio abierto (Lado norte). Esto parece mostrar una convivencia de la que pudo tener en la Fase A2. Acumulación de cerámica. el suelo 2208 (473. 246 . 2401 de la Fase A1. dimensiones de la Cabaña 1-Fase A2. Este aparente proceso de tipo silo. impiden precisar la función o funcionalidades para cercarla. que llega alcanzar el nivel de 473. Respecto a la cerca que lo rodea. 473.E.80) (UE 2213). paredes rectas y fondo plano.62. entre las cotas 2239. además de cubrir las estructuras de en una zona de almacenaje.82 y 473. que cubría tanto al muro norte de La escasa superficie que se ha podido excavar de la la Estancia.

de cenizas (U. extremo septentrional redondeado y unas dimensiones La interpretación de esta zona abierta presenta muchas documentadas de 11. estructura de adobe quemada (UE 2213) dispuesta en el de oeste a este entre las cotas 473. Sobre dos cubiertas diferentes. se podría plantear y espacios separados. debido a que los escasos elementos cerámicos Se construye o reconstruye sobre los muros de la Cabaña 3. el material refractario que se utiliza en ambos. ligeramente. Buza. 2214) de 1. la reutilización del hogar de la de esta fase. se la cerca perimetral de la Cabaña 1 y el muro de la Cabaña puede comprender este espacio en relación con algún tipo 3. Aparecen colmatados con una matriz arenosa de la traza12 (Fig. que Hierro. Estancia 1. fuera de los límites del área de intervención marcada por 2212). al estar la zona meridional similares a las documentadas en el nivel de incendio (U. ya que ninguno contenía unas cenizas en concreto. creemos que se podrían plantear. la Fase A2 como el momento constructivo de cercado de la son fragmentos de cerámica.25 m de anchura. Después de su colapso. dos líneas de interpretación. claramente más potente que entre otras. en especial en la Cabaña Por el grosor de los muros y sus dimensiones es la 2 y en la Estancia 1 podemos indicar que presenta las mayor estructura de hábitat localizada de la I Edad del siguientes características: 247 . Los datos parecen indicar que 0. Como en ella. indicar que tuviera una cubierta con una sola vertiente hacia cualquiera de los lados. no presenta zócalo de mampostería y en de actividad económica por la configuración que presenta. es poco significativo y está separada de ellas por un pequeño pasillo de entre y prácticamente inexistente.45 m de anchura. En él.40 m de la UE 2229 y los 1. centro. podríamos ser la consecuencia del incendio y derrumbe de la misma. A modo de hipótesis y basándonos comentar que la cubierta debía ser una techumbre de tipo sólo en la ausencia de una alineación de postes en el centro vegetal y que los niveles de ceniza documentados podrían del recinto y la mayor anchura de los muros. En la segunda.82 a 473. 40 y 41). Con Está levantada sobre un muro de barro/adobe continuo (UC los datos recogidos. Asociado a este suelo se ha localizado en el centro del Tampoco disponemos de muchos datos. No disponemos de datos que permitan determinar que Sin poder aportar ningún dato más.E. Sólo podemos indicar la presencia de agujeros fase anterior A3. una amplia zona a cielo abierto en el centro. difiere de ella en cuanto a su orientación. La que conservaría la Estancia 1 esta base se extiende una placa de arcilla bien decantada. si consideramos forma similar. En la primera. el extremo norte. centro del espacio. pero varía entre los 0. Los dos hogares están construidos de estructura de adobes.E. por la presencia sobre de arcilla doce impresiones circulares realizadas cuando el el suelo de un área de combustión (UE 2213) debía tener barro estaba todavía fresco14 (fig. LAS CABAÑAS. 5). en el que la placas de arcilla endurecida por calor. Tiene una planta parecida a la Cabaña 1. con el cuarcita y muy poco material arqueológico. sólo se ha excavado una parte de la estructura. definida por cinco agujeros de postes. tendría una función ritual. 39). Cabaña  Respecto a las concentraciones de material que se han localizado en los tres recintos. una (UE 2101) podría indicar la presencia de tabiquería interna combustión reiterada. El suelo está construido mediante como un espacio de carácter simbólico. acompañada por estructuras de almacenamiento de tipo La configuración que presenta el espacio interior en silo.30 m de la UE 2232. parece producirse el abandono definitivo de la vivienda. sobre la cubierta recinto. sólo podemos tipo de cubierta tenía. El de la Fase anterior A3 y la nueva asociada al espacio abierto segundo de ellos (Nº inventario 46) presentaba en la placa localizado en el extremo norte. 2212). Sólo la manipulación. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) la única diferencia apreciable entre ellas es el diámetro. Como ocurre con los demás estaban amortizados en el momento de producirse el nivel recintos. la parte excavada no se ha logrado localizar ningún tipo Aparece una estructura rectangular de adobes en el de vano o puerta de acceso (fig. se puede plantear que en esta fase convivieron que en algunos casos parecen del mismo recipiente. Esta disposición de las estructuras parece destinada a la Cabaña 2 es un único ambiente abierto y diáfano.60 m y 1. de mediano y pequeño tamaño. dudas. Presenta dos niveles de uso: Números de de postes en el centro del espacio abierto asociados a la inventario 33 y 46. asociados al nivel de cenizas son poco significativos. Aparece situada al este de ambas estructuras a excepción del aportado por el 2232. con abundantes cantos de Tiene una morfología rectangular/ovalada. almacenamiento y producción artesanal la presencia de pequeños agujeros de postes sobre el suelo de algún producto que requiera en su elaboración. la Estancia 1.5 m de longitud por 7 m de anchura13. que es similar a El material arqueológico localizado en el interior de los silos. color marrón y textura compacta.74. junto al perfil sur. De forma hipotética.

mientras También se ha detectado algún asa (fig. Los por la escasa presencia de la incisión. También están presentes la fase A2. fuentes • Elementos de prensión. En las de almacenaje aparecen Respecto a la Fase A1 y A3. • Formas. bitroncocónicas o quizá bicónicas. 10-3). 10-5 y ya estaban en el período anterior. Vista general.11-4). solo hay uno en la serie analizada en la al interior (profundas o superficiales). 11. en relación con el área • Decoraciones: Son característicos y exclusivos de oriental del Tajo y la Meseta. 11-3 y 8). aunque pueden existir las ala (fig. También se dan abundantes ejemplos de cuencos de de hombro ni los cuellos rectos.LAS CABAÑAS. En el cuello se han Fase A1. aunque Las bases son de talón y umbos pronunciados (fig. carena o carenadas al exterior (fig. No aparecen las carenas 11-2). Cabaña 2. que los platos.6 y 7). de líneas dispersos al interior que se generalizan. Se trata de amplias retículas incisas diagonales Hierro I que se relacionarían con el área manchega. Predominan las formas abiertas. las nuevas formas de cuellos están medianamente desarrollados con tendencia interpretación preludiando las estampilladas y los grupos a ser exvasados. 10-1. Esta limitadas por frisos corridos de impresiones de punzón Fase A2 parece mostrar una progresiva simplificación- (pseudo-estampilladas) en paredes no asociadas a carenas empobrecimiento del material desde la Fase A3 hasta (fig. 9 y 10). Tampoco hay frisos metopados clásicos.11-9). aunque detectado ungulaciones. fig. no se han documentado de forma más escasa grupos de líneas Incisas/acanaladas hombros marcados. la decoración en frisos es atípicamente evolucionada. acampanados y ligeramente cóncavos. 10-1. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 40. 11-8. relativamente. 2 y 5. Se puede observar (tal vez se trate de tapaderas) (fig. por 248 . es. El acabado a cepillo o peinado llegar a la última fase del poblado (Fase A1). fuentes o escudillas son troncónicas con En esta Fase A2 los materiales de la fase clásica (A3) mamelones trapezoidales perforados y cercanos a la base están en claro retroceso y evolución. Casi desaparecen en la Fase A1 y no aparecen en los cuencos de ala característicos de la última fase del la Fase A3. Las cazuelas son acampanadas de suave una perforación horizontal cercana de borde (Fig. Los mamelones presentan o platos y cazuelas. abundante.

249 .E. Fig 42. hogar 46. Cabaña 2. LAS CABAÑAS. 33 y 46. Superposición de hogares U. Placa de arcilla con impresiones. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 41.

los datos obtenidos parecen indicar que la Fase exenta y se amplía la anchura y potencia de los muros que A2 es la fase más compleja y con un mayor desarrollo de las superan el 1 m de espesor en el caso de la Cabaña 2. por el tipo diferente de un momento final de la I Edad del Hierro. Esta Fase A2 finaliza de forma traumática con un nivel de La aparente especialización del espacio que muestran incendio y el posterior colapso simultáneo de la Cabaña 1 y los diferentes recintos en esta Fase A2 parece indicar que la Estancia 1. tal vez producción en el espacio abierto todo. En el caso de la Cabaña pseudoestampilladas de punzón romo (fig. habría que situarla en ovalados (Cabaña 2). o al menos de decoraciones específicas del yacimiento. debido a que en ella sólo se ha documentado diferentes. Este cambio. 10 y 11). el reticulado más amplio y con impresiones de punzón. Detalle del conjunto de cerámica. y primera ocupación de la Cabaña 3-Período Clásico). En de la Cabaña 1. 1 se cerca una vivienda que en la Fase anterior (A3) estaba Aun así. podría deberse la segunda mitad del siglo VI. en una planificación de los procesos productivos un nivel de cenizas sobre las agrupaciones de cerámicas. es una de las características que se han destacado para la I Se produce un cambio de la morfología de los recintos Edad del Hierro (Muñoz. 1999: 97). sólo a un cambio de la funcionalidad de los recintos. que pasan de ser rectangulares (Cabaña 3) a Fase A2. La cronología de esta de hábitat. A este proceso. Este incendio no se percibe de forma tan clara cada uno de ellos está destinado a albergar actividades en la Cabaña 2. posiblemente en materiales que presentan las Fases A2 y A3. un esquema más descuidado en la realización. como las un intento de aislar de forma más efectiva del exterior el retículas diagonales limitadas con las originales impresas interior de determinados recintos. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 43. dentro del grupo: almacenaje en la Cabaña 2 y almacén Presentan una decoración de forma más escasa y sobre (Estancia 1). estructuras de hábitat. 250 . Cabaña 2. por el material recuperado. Desde el punto de vista constructivo Esta especialización de los espacios y probable este proceso se observaría en el reaprovechamiento/ acumulación de reservas (silos y recipientes de cerámica) reconstrucción de las estructuras de la Fase A3 (Estancia como consecuencia de las mejoras agrícolas y tecnológicas. además parece sumarse ella se reinterpretan los motivos clásicos con desarrollo una protección de las reservas acumuladas. LAS CABAÑAS.

40 m². para cerrar un espacio en torno a la Estancia 1. Nivel de suelos y hogares. Sobre las La Cabaña 1 está construida mediante un muro de barro cenizas. La desaparición de la Estancia. LAS CABAÑAS. parece conservaba en el área de la Cabaña 2. Aparentemente. Las dimensiones documentadas son de 9. Cabaña 1. alejados de las paredes. El resultado es un suman una superficie de combustión de más de 5. Para su utilizadas de forma intensiva. que en la Cabaña 1 respecto a la Fase A2. en el centro del recinto (Fig. de barro quemado en la Cabaña 1.5 m La Cabaña 1 es el último recinto de hábitat detectado de ancho por 10. espacio abierto y diáfano. 43). No se han encima de este derrumbe no se han conservado evidencias localizado puertas o vanos15. debido a que los surcos de la plantación y muy endurecido. Cabaña . techada desaparece y es amortizada por completo en esta fase mediante un pórtico corrido en los laterales. 23 y 25) y se reutiliza la cerca construida en la abierta estaría situada en el centro de la Cabaña 1 en ella Fase anterior. de pinos no permiten determinar y correlacionar qué se Un análisis espacial de los restos hallados.77 en el de adobe. mostrar que existen dos áreas diferentes de uso. parece existir una pórtico. unidos por un tramo de muro curvo en el extremo norte. 251 . 4. con una gran cantidad de hogares Alrededor de esta zona abierta. Presenta dos lados paralelos que impliquen una reutilización posterior del recinto.55 m en el lado este y 0. espacio interior aparece diáfano sin compartimentaciones. que parece indicar el colapso del edificio. 3. Una zona a cielo abierto construcción se arrasa por completo la Estancia 1 que en el centro del recinto y otra. Por lado oeste. La zona (fig. El como si parece ocurrir en la Cabaña 1. implica un se concentran las áreas de suelo quemado y la mayor parte aumento sustancial del espacio libre de hábitat disponible de los hogares dispuestos.30 m de largo con una potencia de 24 cm de la I Edad del Hierro. ambas es la más sencilla de las Cabañas documentadas. en la Fase anterior A2. Esta fase sólo se ha documentado sobre el nivel de suelo UE 2201 y 2401. esta vez si se ha detectado un potente derrumbe continuo (UC 2209) de 0. identificado por una alineación de postes doble en el lado Fig 44. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) pero sin las evidencias de una gran combustión. posiblemente. sin zócalo de mampostería en la base. Los datos parecen indicar que su construcción se realiza Fase A.

probablemente. debido a que no presenta una funcionalidad diferente respecto a las fases precedentes. desarrollados. La cerámica dentro del área excavada. Evolucionan las formas abiertas troncocónicas y menores destacando la que se halla alrededor del hogar Nº 28. aunque en el cuello y no en carena. como platos La cronología de esta fase hay que situarla. del grupo. junto con alguno recto (con tendencia tiene una potencia de entre 2 y 3 cm se localizó bajo un a cóncavo) con carena (hombro marcado) donde. alguna moldura y cuarcita y arenas sobre las que se dispone una placa de grupos de líneas incisas al interior (fig. como ya se ha indicado en otros poblados de la 10). etc. es la única fase que no finaliza interior y exterior (fig. sin las concentraciones que se han observado en manera residual y parece tener un mayor componente los niveles de suelo de las Fases (A2 y A3). Puede ser cerámicos. acampanados. como nivel de derrumbe de adobes (UE 2400). fibras vegetales. No se ha documentado ningún recipiente completo. en la Fase A3. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) oeste y simple en el este dispuestos de forma paralela al muestra. La cronología de esta fase habría que situarla en un misma época: La Dehesa y Perales del Río (Muñoz: 1999: momento avanzado del VI o principios del V a. característicos grupos en recipientes no cerámicos (madera. Respecto a las otras fases. entre otras similares a las fases anteriores.66 m de la UC 2206. 24) a sólo 0. El nuevo espacio funciona de disperso. respecto a las Fases anteriores (A2 y A3) (Fig. Las bases son de umbos Presenta una gran horizontalidad con tan sólo 4 cm de pronunciados. Tras el derrumbe de adobe de la troncocónicos de las fases anteriores de los que queda estructura no se han detectado evidencias de una nueva alguno. pero no hay cuencos de ala.90 x 0. como en la calidad. una cierta pobreza. sin presencia de frisos. empobrecimiento formal respecto a las fases anteriores. punzón (pseudoestampilladas) característicos y exclusivos de la fase A2. 252 . En general. Esta disposición podría indicar que la techumbre. 2205. En En esta Fase A1. hemisféricas. con unas aparece como acabado exterior (fig. Aparentemente. decadencia. Son de planta circular/ovalada. elementos de compartimentación interior. La decoración es la que en otro tipo de recipientes. parece indicar que se que muestran rasgos contrapuestos.LAS CABAÑAS. tal vez debido a social (área de reunión). 103. labiados. desnivel entre el extremo SE (473. por el y fuentes. diferenciadores y trata de un espacio para desarrollar actividades colectivas similares. decoraciones son muy escasas. al menos No se han detectado elementos a torno. la funcionalidad parece cambiar general. muro perimetral del recinto y situados a unos 2 metros en general. respecto a la Fase A2.89) y el NW (473. 1999: 99). En • Decoración. generalmente cóncavos. se novedad.- de líneas al interior. Presenta formas abiertas. que muestran una continuidad desde las fases anteriores El suelo es de arcilla compactada (UE 2201 y 2401) plenas (A2 y A3). dimensiones que varían desde los 2. aunque hay asociado a este suelo. tendría una sola vertiente hacia el exterior. 9-4). Sí hay continuidad. Es probable que el almacenamiento una cierta escasez de carenadas con pervivencia de algún de los diferentes productos se produjera en este momento hombro. Son elementos simples. nº inventario 28 y 30) con una tipología similar. Las formas presentan. pero limitadas por frisos corridos rellenos de impresiones de diferente de los detectados en las Cabañas 2 y 3. ni metopas. Las dimensiones y la ausencia recuperada sobre el suelo presenta unas características de silos y el gran número de hogares. la carena hasta el borde (2208). desarrollado. La cerámica respecto a las fases precedentes muestra. cuencos evolucionados y similares a los cuencos principios del V a. No hay retículas incisas 2206. el mamelón vertical perforado se desarrolla desde encontraba en mal estado y arrasado por labores agrícolas.C16 . de mamelones perforados horizontalmente.C. 9-1 a 4).20 m² del Nº 28 (Fig. No hay cuencos de ala. Blasco et alii. • Formas. El rasgo más significativo es que las él destaca la presencia de cinco hogares (UE 2203. Además de los hogares se por toda la superficie y muestra una tendencia clara a un han localizado superficies quemadas de diferente tamaño. 9-1). al igual que algún cuenco de carena marcada ocupación. 1991: 148). con algún mamelón perforado cercano a material recogido. Fig 24bis). el hogar de menores El material es escaso encontrándose muy disperso dimensiones localizado (Fig. destaca la ausencia de “silos” Existen las formas cóncavas y acampanadas. 44). aunque más tanto en el número. bordes labiados. abundan también los cuellos cortos. como se ha planteado para otros asentamientos ni esquemas decorativos complejos como los observados de la misma época (Muñoz.85). algún cuello escasamente de él. en un momento avanzado del VI o borde. Puede ser por escasez de la mediante un proceso traumático (incendio). de los que muestra de forma más clara este empobrecimiento y cierta no hemos localizado un número excesivo o. vegetal. El cepillado arcilla decantada. La decoración se limita a alguna línea de En este caso se trata de cubetas rellenas de cantos de digitaciones y ungulaciones en cuello. todo el material aparece muy fragmentado y respecto a la fase anterior.

CONCLUSIONES-VALORACIÓN FINAL demográfico experimentado en este periodo. Se trata de un asentamiento que excavaciones sistemáticas lo que provoca que se consideren se encuentra incluido dentro del proceso de crecimiento de esta manera. 1996. 253 . por el empleo de nuevas tecnologías agrarias y la puesta Como en el anterior trabajo se indicó. tan rico y complejo (Blasco et alii. Hogar nº 28. entre otros factores. en esta ocasión. debido. apenas sociales más complejos. Muñoz. sino la falta de alii. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) Fig 45. no tiene precedente en esta zona de En especial relacionados con el material arqueológico de la cuenca del Tajo. limitada a pequeñas áreas de sondeo entre ellos y con la periferia mediante el –intercambio de separadas entre si. conscientes de las limitaciones que tiene la intervención. El aumento de asentamientos y la se ha podido acceder a los momentos iniciales de la expansión de los grupos parece suponer un mayor contacto ocupación sobre la T2. hemos de larga permanencia. Además. el motivo no sea este.a partir de vías de comunicación pecuarias al soporte digital que permite esta publicación. gracias bienes e ideas. y tipo de las cabañas. tiene unas consecuencias sociales al propiciar una mayor Sólo se ha logrado estudiar una muestra del repertorio complejidad social por el control de los excedentes y cerámico recuperado en cada fase y debido a las limitaciones reservas de alimentos (jerarquización y estratificación del espacio. 1991). Tal vez. el porte querido añadir un mayor número de elementos gráficos.17 somos en producción de nuevas áreas.997: 145). Sin embargo. López et 1. periodo. La secuencia de estructuras. vinculados a una elite los especialistas indican para los asentamientos de este social y determinados ritos religiosos (Muñoz y Ortega. Con anterioridad a su descubrimiento se consideraban El poblado de la I Edad del Hierro de Dehesa de la existencia de edificios como los localizados en Dehasa Ahín parece cumplir cada uno de los parámetros que de Ahín como excepcionales. Cabaña 1. 1991. LAS CABAÑAS. no se ha desarrollado de forma completa la social) y la creación de un sistema de roles e intercambio excavación del perímetro de los recintos. al aumento de la producción de alimentos. la Fase A3. Este proceso productivo.

se hizo imprescindible limpiar todos los surcos. Javier Pérez sur.y la segunda con realizada durante la construcción de la plataforma del Nuevo los hogares del Área de Sondeo 1 (fig. lo que limita y condiciona cualquier análisis espacial. C/ Taller del 9 Moro. 7 Su posición no difiere de otros asentamientos de esta misma 17 época. 23 y 24). Jaime Perera Rodríguez. Volumen II. de tener localizó con respecto al conjunto. alterado algunos de los rellenos e incluso eliminado el contacto 254 . Ahín. hace plantearse la determinar que la plataforma del AVE que atraviesa la T2 en posibilidad de que hayan sido destruidos de forma intencionada. adscritos a los rellenos que presentan los recintos. Tf. Esto nos hace pensar que las dos con otros niveles de ocupación. se dividió parte de la superficie estructuras arqueológicas de diferentes épocas. Es en este apartado provocada por la plantación de pinos (surcos). aunque accesible. Es posible que en otras zonas de Dehesa de la I y II Edad del Hierro procedente de la Dehesa de Ahín. 3 a 7 y 18). han anterior publicación. si no. El problema en cuadrículas de 50 x 50 cm. Secuencia y Territorio.L. 2 Nuestro agradecimiento a D. Alfonso Ranninger. en cada una de las zonas. como 15 primer paso.Esc 3. no era tanto la localización de estructuras. existan estructuras más antiguos de la II Edad del Hierro (Siglos IV y III adC). Muros de adobe/ (Fig.net es muy probable que el poblado esté formado por un número mayor diseminadas por la plataforma elevada de la T2. Las Cabañas de la I Edad del Hierro de Dehesa de Ahín Jarama. Email: Sólo se han localizado estas estructuras de tipo cabaña. 1999: 94). 1 Juan Manuel Rojas Arqueología S. planteado. junto con las en el que se puede observar un aporte de información sobre la estructuras de tipo hoya o “silos” de la II Edad del Hierro. como el Cerro San Antonio. con el 2006) o Puente Largo del Jarama (MUÑOZ. A causa de todo ello. Tampoco se han excavado de forma completa ninguna de las estructuras. con la La puerta de acceso debe estar en el extremo sur. Esta acción bien situados. LA I EDAD DEL HIERRO DEL YACIMIENTO DE DEHESA DE AHÍN (TOLEDO) NOTAS entre niveles de suelo. su parte central por la ocupación Carpetana. tardía. Bajo Derecha. A este factor hay que añadir que la destrucción debe ser el artículo citado anteriormente. de las Cárcavas en la confluencia de los ríos Jarama y Tajo (López. Acceso de Alta Velocidad a Toledo. en el caso de la Zona 2. jefe de obra de la La única diferencia que hay entre las Fases B1 y B2 es la empresa constructora NECSO. determinar fragmento. se realizó una recogida individualizada de cada desbroce se encargó de localizar en gran número. por los medios humanos y procedencia del material. asentados directamente sobre el terreno. por Para tratar de resolver esta cuestión. el de Camino Arqueológico. Luis de la Rubia. a su vez. se cual de ellas ofrecía las mejores perspectivas. título de: El yacimiento de la I Edad del Hierro de Dehesa de Ahín (Toledo). junto con la complejidad de de los materiales localizados en la intervención. pero jmrojasarqueologia@telefonica. El suelo de ocupación 2101 también está muy alterado en López-Triviño y Eva Redondo Gómez.70 m de profundidad en algunas zonas. en torno Antonio Madrigal su colaboración por el análisis del material de a los siglos II a I aC. Todas las fases de hábitat. en la zona finalidad de evitar la mezcla de los materiales revueltos con los que que no se ha excavado al estar fuera del proyecto. localizados en la vegas bajas de los ríos Manzanares. del Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares. Registro la Gavia y el río Manzanares (Blasco et alii. situado en un fueron publicadas en 2007 en la serie Zona Arqueológica. 7). se había El sistema constructivo empleado en todas las estructuras realizado una plantación de pinos que no habían llegado a enraizar de la I Edad del Hierro documentadas es similar. Gerente 10 de Obras del GIF. fuera de la zona afectada por el trazado. en concreto por la estructura UE 2306 y UE 2702. como se verá. Por este de múltiples opciones para ordenar la evolución constructiva motivo la referencia única que hay sobre este yacimiento es y de las Cabañas. acompañada de postes de madera alcanzaron los 0. Desde entonces no se ha vuelto a analizar ninguno 8 Los numerosos niveles de hábitat. punto elevado. que el Posteriormente. parece destruir y alterar por completo el lateral este del muro. 5 En el momento de producirse la intervención arqueológica. asignando un número a cada pieza que. 11 El elevado índice de fragmentación que presentan las piezas 3 Las fases de sondeo y desbroce de las zonas habían permitido (la mayoría no sobrepasa los tres centímetros). superficie. número 10. sin ningún tipo mecánicos para arar la plataforma de la terraza de este a oeste y de sócalo de mampostería. conservadas en el subsuelo. en la confluencia del arroyo de Estudios sobre la Edad del Hierro en la Carpetania. se superponen de forma del Hierro se encontrase muy afectada e impidiese la correlación reiterada en el mismo punto. la Dehesa de Ahín se encontraba ocupada en su totalidad. 14 Todos los hogares localizados en las dos fases de utilización provocó que la última fase de ocupación de las Cabañas de la I Edad de las Cabañas 2 y 3 (Fases A2 y A3). (925) 25 73 05. La primera está relacionada con el técnicos puestos a disposición de la intervención arqueológica Sondeo bajo la Estancia 2 –estructura de adobe. a la vez que generó un potente fases documentadas se producen en un lapso de tiempo muy nivel de tierra vegetal de entre 40 y 60 cm de potencia y propició breve y por un grupo que mantiene la misma disposición espacial la presencia de una gran cantidad de material arqueológico en de los recintos. a priori. entre los años 1999 y 2000. implica que dispongamos contextos de habitación entre los siglos VII al VI adC. presentan pavimentos produjo la destrucción de algunas de las estructuras arqueológicas de arcilla bien decantada. fotografiándose cada cuadrícula. se hallaban en posición original (Fig. En esta plantación forestal se emplearon medios barro. 16 Los elementos de la II Edad del Hierro excavados en Dehesa de 6 Queremos agradecer a los arqueólogos José Ramón Ortiz y Ahín muestra que se trata de una ocupación final. nº 7. En este estudio espacial se contextos estratificados que permitieran obtener una evolución recuperaron un total de 572 fragmentos diacrónica completa de cada una de las fases de la ocupación del 12 La fase de asentamiento de la II Edad del Hierro (foto 82) yacimiento. se 13 encontraba en baldío aunque. y a D. Henares y Tajo. 1991:1). 4 El equipo de arqueólogos estuvo formado por los técnicos Sólo conservándose alguna evidencia de su posición en el perfil Antonio Guío Gómez.LAS CABAÑAS.

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VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO): TERRITORIALIZACIÓN Y SOCIEDADES DEL PRIMER HIERRO EN LA MANCHA TOLEDANA Jesús Carrobles Santos Juan Pereira Sieso .PALOMAR DE PINTADO.

Además. territory. burial. algunos de hierro. ISBN: 84-616-0349-4 Recibido: 01-12-2008 EL PRIMER MILENIO A. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO): TERRITORIALIZACIÓN Y SOCIEDADES DEL PRIMER HIERRO EN LA MANCHA TOLEDANA PALOMAR DE PINTADO. revisión KEYS WORDS: Plateau. Furthermore. En su desarrollo destaca el papel jugado por las necrópolis que parecen convertirse en los verdaderos núcleos articuladores del territorio. review RESUMEN: En este artículo se presentan los datos del nivel fundacional del yacimiento de Palomar de Pintado fechado en los siglos X-IX a. EN LA MESETA CENTRAL Madrid 2012 Depósito Legal: Aceptado: 20-12-2008 De la longhouse al oppidum M-29884-2012 PALOMAR DE PINTADO. se realizan diferentes reflexiones sobre la aparición en la Meseta de objetos procedentes del comercio protocolonial. así como de determinadas cerámicas y se plantea la necesidad de revisar algunas de las propuestas realizadas sobre la pronta diferenciación étnica de los pueblos prerromanos en la zona de estudio.C. necrópolis. ABSTRACT: This article presents the foundational level data from the site of Palomar de Pintado dated in the X-IX centuries BC It highlights the emergence of a house with materials characteristic of the Late Bronze . from our point of view. El estudio de las estructuras y materiales hace necesaria la revisión de la cronología aceptada para el inicio de las incineraciones en la Meseta Sur. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO): TERRITORIALISATION AND COMPANIES IN THE FIRST IRON IN LA MANCHA TOLEDANA Jesús Carrobles Santos Diputación de Toledo Juan Pereira Sieso Universidad de Castilla-La Mancha PALABRAS CLAVE: Meseta. ease of understanding of a cultural reality that seems much more simple and homogeneous. incineración. . The implementation of the innovations that are released directly linked to the territorialization process experienced by human groups inside the Iberian Peninsula at the end of the Bronze Age. incineration.C. territorio. The study of structures and materials makes it necessary to revise the accepted chronology for the start of incineration on the southern plateau and the definition of different facies. there are different thoughts on the appearance of objects in the Plateau protocolonial from trade. La implantación de las novedades que se dan a conocer está directamente ligada al proceso de territorialización que experimentan los grupos humanos del interior de la Península Ibérica al final de la Edad del Bronce. as well as certain ceramics and there is a need to revise some of the proposals made regarding the ethnic differentiation of early pre-Roman peoples in the study area.Iron I burials and a cremation that constitute the beginning of a cemetery in use until the second century BC. dificultan la comprensión de una realidad cultural que parece mucho más sencilla y homogénea. Its development emphasizes the role played by the necropolis that seem to become the real core of the territory articulators. desde nuestro punto de vista.C. así como la de la definición de distintas facies que. some iron. En él destaca la aparición de una casa con materiales característicos del Bronce Final – Hierro I y unos enterramientos de incineración que constituyen el inicio de una necrópolis en uso hasta el siglo II a.

nio a. con los de su desembocadura en el Cigüela... en temporadas provincias de Toledo y Ciudad Real (fig. especialmente lluviosas. Esta situación periférica en relación con la la necrópolis y el principal poblado que conocemos en la gran llanura manchega tiene su reflejo en el protagonismo zona y que. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO): TERRITORIALIZACIÓN Y SOCIEDADES DEL PRIMER HIERRO EN LA MANCHA TOLEDANA Jesús Carrobles Santos Juan Pereira Sieso INTRODUCCIÓN que fomenta la aparición de lagunas y humedales que tam- bién están presentes en las inmediaciones del yacimiento objeto de estudio. 1). sirven aún de separación entre de La Mancha. en un ámbito relativamente reducido. Su papel será importante hacia el Este. que también sirve de línea de separación entre las Rincón que todavía no hace muchos años. destaca la ción de una importante villae romana sobre los restos de localización de distintas estaciones de arte rupestre esque. ce actual del río Amarguillo y la denominada Laguna del rencias. Toda esta variedad geológica y orográfica de la que ve- En cuanto a la ubicación concreta del yacimiento de nimos hablando dio como resultado la formación de dife- Palomar de Pintado. conocible en nuestros días por la residual vegetación de seta Sur. PALOMAR DE PINTADO. en el extremo occidental de la comarca natural carrizo que se conserva. se con- . Su tanto cauce. en realidad estamos ante una zona endorreica acumulación. muy poco antes les cristalinos procedentes del macizo montañoso. destaca su localización junto al cauce rentes suelos que surgen de la combinación de los materia- del río Amarguillo en plena llanura aluvial.C. éste se ubica en una pequeña Localización geográfica elevación artificial. 2). En ellos y como muestra del valor como mar. constituido en el centro articulador del espacio en el que tituyen las últimas estribaciones de Los Montes de Toledo se encuentra nuestro yacimiento. mático (Almodóvar. A pesar de la existencia de aportados por los irregulares ríos que surcan la zona. al menos desde el siglo VI a. fruto tan sólo de los aportes humanos El yacimiento de Palomar de Pintado se localiza al sur relacionados con el uso de este espacio en el último mile- de la actual población de Villafranca de los Caballeros. dentro de un espacio comprendido entre el cau- muy cerca del límite con el término municipal de Las He. J. 1994). Desde el punto de vista geográfico nos encontramos Los restos de este pequeño humedal. y otros. la Edad del Hierro.C. llegaba a inundar el yacimiento. De hecho. solamente re- ante un lugar ubicado en el centro geográfico de la Me. hasta épocas históricas al pervivir gracias a la construc- cador territorial del que siempre han disfrutado. dentro por lo tanto de calizos propios de la meseta manchega y con los de aluvión la cuenca del Guadiana (fig. parece haberse que aún alcanzan algunos relieves montañosos que cons.

Carrobles y Pereira. de los Montes de Toledo como relieve separador entre las de los filones metálicos. ciones que hemos realizado en el tramo final del río Amar- tre los grandes valles fluviales del centro peninsular y la guillo (Ruiz. ya que en sus inmedia- de cobre.PALOMAR DE PINTADO. los crestones de cuarcitas de la cercana se conocen desde el Calcolítico y que tienen continuidad Sierra de Herencia cumplen con otro papel delimitador al en la Edad del Bronce. Montero. según han demostrado las prospec- servir de referencia visual del tránsito que se produce en. 2001). 2004: 119-120). 260 . Andalucía o de la zona de Cartagena y Almería. tal y como ponen de manifiesto los hallazgos tas características hasta las ricas zonas mineras de la Alta que se vienen fechando desde el Paleolítico Medio (López. Baena y Vázquez: 2001) o la variedad de yacimientos que Pero además. que podía sufrir cambios en función de situaciones muy mineras. Su protagonismo XX. fundamentalmente de minerales cuencas del Guadiana y el Tajo. que basaban su éxito en la diversifi. 1. muy antiguos. Un conjunto de caminos cación de sus producciones agrícolas. Rodríguez y Rojas. anunciando con ello el fin del de- poblaban el entorno.. Es el caso de las formaciones salinas relacionadas con como referencia geográfica se vio potenciado por el valor los humedales característicos de este sector y. 1990 . ganaderas e. nominado corredor del Sudeste. que fueron objeto de explotación industrial en ciones se producía la bifurcación definitiva entre algunos puntos muy cercanos al yacimiento de Palomar de Pintado de los principales caminos que desde el citado corredor se (Montero. sobre todo. miento humano de cierta importancia desde momentos toria reciente. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. explotaciones poco conocidas pero de indudable interés Todas estas posibilidades hicieron que en las cercanías que siempre habrá que tener en cuenta antes de proceder del yacimiento de Palomar de Pintado existiera un pobla- al estudio de las gentes que habitaban la zona en la Prehis. incluso.Situación geográfica del yacimiento de Palomar de Pintado. virtió en un importante atractivo para las sociedades que gran llanura manchega. al no localizarse nuevos yacimientos con es. Unas dirigían a cada uno de esos grandes valles. que todavía con cierta importancia se han venido concretas que unía a estas tierras del interior con las zonas desarrollando en estas zonas hasta los comienzos del siglo costeras del litoral murciano y andaluz.

2. cuyos límites comunes. acaban siendo incluidas en uno u otro grupo sibles influencias que pudieran llegar por ellos ha provoca. en el que también se pudieron desarrollar la zona que aparecen vinculadas indistintamente al mun- ciertas innovaciones y elementos culturales desde fechas do celtibérico o ibérico. El predominio de esta manera de entender escala a la hora de atribuir la zona a carpetanos. situarse en este estratégico sector.Ubicación del yacimiento de Palomar de Pintado (nº 1). con los problemas de interpretación que do que algunos investigadores hayan valorado la zona más esa situación provoca. investigador. según los intereses o formación de cada 261 . unido a la carencia de unos olcades u oretanos. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. celtíberos.. también deben un problema en la interpretación de las gentes que pobla. Es el caso concreto de lo que ocurre como lugar de paso que como espacio dotado de su propia con el estudio de las sociedades de la Edad del Hierro en personalidad. al menos en límites naturales claramente definidos. viene provocando una época posterior a la conquista romana. Esta posición abierta a todo tipo de caminos y a las po. PALOMAR DE PINTADO. étnico o cultural. o de lo que también sucede a otra muy antiguas. ban la zona que. la mayor parte de la Meseta Sur.

3.PALOMAR DE PINTADO. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig.Zócalo conservado entre los enterramientos. 262 ..

. que las que marcaban el ritmo de los trabajos. se ha llevado a cabo un proyecto de investigación que ha conocido etapas muy distintas. se convierte en una de las princi- pales potencialidades del yacimiento que ahora nos ocupa al permitirnos entrar directamente en el estudio de las co- munidades del pasado sin la necesidad de reconocer los elementos definidores de uno u otro grupo étnico. PALOMAR DE PINTADO. esta situación de marginalidad. muy dif íciles de conocer desde los que podemos conside- rar como puntos centrales de cada grupo étnico. Fig. siempre en función desarrollada en todos estos años podemos ofrecer tanto de las posibilidades reales de intervención. 4.. 5.Cerámicas lisas Desde entonces. Una situación especialmente evidente en todo lo que se refiere al conocimiento de la evolución de estas gentes y de los cambios o reajustes territoriales que pudieron sufrir. restauración y tiempo después una completa visión del importante registro realización de las analíticas necesarias que.Pieza de almacenamiento realizada en cerámica. por la compleji. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Sin embargo. Fig. entendida como no pertenencia a ningún territorio nuclear. 263 . Historia de la investigación Aunque en este Congreso sobre la Edad del Hierro en la Meseta Sur el yacimiento de Palomar de Pintado esté incluido en la sesión dedicada a los denominados “nuevos yacimientos”. Gracias a la labor son las que luego trataremos de forma más detallada. lejos de constituir un problema. que son los que en muchas ocasiones han centrado el interés de los investigadores de las sociedades de la Edad del Hierro. eran de los datos que hacen referencia a las fases iniciales. especialmente dad de los materiales y contextos que iban apareciendo. en función de los tiempos y de la disponi- bilidad de cada uno de los que hemos ido colaborando en su estudio. arqueológico conservado en este yacimiento. su investigación no es nada reciente al datar el inicio de los trabajos de excavación hace casi dos décadas.

ron su descubrimiento científico por parte del equipo que dos de los años 80 del pasado siglo con motivo de los traba. 6.Cerámicas con impresiones. La calidad y el buen estado de localizaron diferentes estructuras funerarias y destacadas conservación de algunas de las piezas que entonces pudi- piezas procedentes de los ajuares que. algunas de las estructuras que quedaron al descubierto. propicia.PALOMAR DE PINTADO. 1988). Durante su ejecución se (Pereira y Carrobles. en esos años nos encontrábamos realizando el Inventario jos emprendidos para hacer un pozo destinado al riego de de Yacimientos Arqueológicos de la Provincia de Toledo las huertas que existen en la zona. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. a pesar de provocar mos conocer. así como la novedad que parecían mostrar la pérdida de una parte puntual del yacimiento.. 264 . El descubrimiento se produjo de forma casual a media.

como el Ayuntamiento de Villafranca de los Caballeros. Carrobles y Las condiciones que íbamos buscando empezaron a Ruiz Zapatero. Carrobles. estudio y posterior difusión de todos los dispuesto junto al pozo que permitió la localización del hallazgos que se producían en cada campaña. Carrobles y Pereira. 265 . de materiales y el coste que representaba la intervención. gunas estructuras funerarias que siguen siendo únicas en Los trabajos de esta tercera y última fase finalizaron el panorama arqueológico de los cementerios de incinera. 2000).Fragmento de cerámica con impresiones. la excavación sirvió de campo de prácticas para la en las que se encuentra la necrópolis por parte de la Di. cial de Toledo. 1986 . para los profesores de en- a producir diferentes actuaciones de expolio. la cio. 7. nos llevó a plantear un proyecto mucho más tiempo que una interesante labor paralela de divulgación y ambicioso de excavación y estudio del yacimiento que sir. Ruiz. cía el yacimiento. aprovechamiento de las posibilidades didácticas que ofre- vió para comenzar una nueva fase en las intervenciones. se disponían aprovechando el mismo espa. La actuación fue dirigida trabajo y por Arturo Ruiz Taboada que durante esta úl- por uno de nosotros (Carrobles. 2004). En él se descubrieron diferentes en. 1995) y dado el cúmulo tima fase colaboró activamente en el proyecto (Pereira. sino. al mismo descubiertas. Pereira y Ruiz. 2001 . 1990). llazgos que se iban produciendo en cada momento (Palo- tes en la necrópolis y la definitiva documentación de al. en el año 2002 y fueron dirigidos por los firmantes de este ción de nuestra Edad del Hierro. PALOMAR DE PINTADO. Villafranca de los Caballeros. sobre todo. motivaron la realización de una primera excavación de tomamos la decisión de paralizar los trabajos hasta el mo- urgencia que tuvo lugar en el verano de 1986 bajo la direc. yacimiento (Ruiz Zapatero y Carrobles. mero y Carrobles. una vez que se empezaban tad de Humanidades de Toledo. mento en el que un nuevo proyecto de mayor enverga- ción de Gonzalo Ruiz Zapatero y uno de nosotros. además. dando lugar a la existencia de numerosas superposi. Universidad de Castilla-La Mancha y la Diputación Provin- ciones que permitían establecer relaciones cronológicas. Así mientras avanzaban los trabajos de Ésta se inició con la adquisición de una de las fincas campo. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig.. Los trabajos señanza media de la zona y para los propios habitantes de se centraron en un nuevo corte dispuesto a escasa distan. En él se pudo realizar con mayor detalle el pequeño centro de interpretación en el que conocer los ha- estudio de las diferentes fases de enterramientos existen. Los trabajos se llevaron a cabo en un pequeño corte la restauración. primera promoción de arqueólogos formados en la Facul- putación Provincial de Toledo. que pudieron contar con un cia del anterior. dura garantizara no sólo la excavación. darse unos años después gracias al diseño de un nuevo pro- terramientos dotados de estructuras variadas y complejas yecto de investigación en el que se implicaron instituciones que. Carrobles y Ruiz. se realizaron Este hecho. Gracias a estas posibilidades. 1999 . unido a la aparente antigüedad de las piezas nuevas y más amplias campañas de excavación.

Una funcionalidad que también parece cambios que fue experimentando el grupo humano ligado deducirse de otros hallazgos como son los grandes frag- a este cementerio. con algunos dores. Asociados a esta estructura se documentó un pequeño mo lugar como necrópolis muy poco tiempo después de conjunto de cerámicas realizadas exclusivamente a mano que se produjera el abandono del poblado. hallazgos que se vienen produciendo. es el formado por El poblado de Palomar de Pintado las cerámicas lisas. Por un lado nos encontramos ante una serie de res. por otro. tanto por yacimiento. el único de los realizados la gran vasija de almacenamiento antes citada.C.PALOMAR DE PINTADO. su interior de actividades cada vez más variadas. cuello marcado y de los platos o tapaderas de paredes es- vechamiento en algunos túmulos funerarios. Junto a la base de En la zona norte del Corte 3. Es el caso de las pequeñas ollas de mayor parte e independientemente de su posterior apro. son plenamente signifi- va a mantener al menos hasta el siglo II a. que marcan el inicio de la utilización de ese mis. especialmente de espacio (fig. 4). mucho más de la prevista hace pocos años. que se relacionan con la aparición de estas son los que habían pasado más desapercibidos hasta este primeras casas complejas que permitían la realización en momento. que en ambos casos pueden recibir 266 . planta rectangular con esquinas posiblemente redondea- das. que como luego veremos y de acuerdo con los la Prehistoria del interior de la Península Ibérica. definidas. En su o del Primer Hierro. procedían de pecialmente cuidadas. 3). VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Desde entonces hemos centrado nuestros esfuerzos en la destrucción de un zócalo que aún puede intuirse entre la realización de diferentes analíticas así como en el tra. Un uso que se que. parece constituir un A pesar del interés de los enterramientos estudiados tipo de edificación de uso residencial relativamente fre- en las fases más recientes que permiten comprender los cuente en la zona. La apari- teriales de naturaleza muy distinta aunque de cronología ción de estas grandes vasijas está ligada al almacenamiento similar. por su menor monumentalidad. mentos de piezas de almacenamiento realizadas en cerá- llazgos más antiguos que. como suele ser habitual en otros hallazgos de esta misma época. Su aspecto. vamos a centrarnos tan solo en los ha. Se trata en realidad de dos conjuntos de ma. todavía es posible apreciar plorable estado de conservación por la naturaleza salina que las piedras formaban parte de una construcción de del terreno en el que se depositaron. los restos de los enterramientos que se localizan en este tamiento de los materiales encontrados. dando lugar a cativas de un momento muy concreto que se viene situan- uno de los cementerios de vida más larga de todos los que do en el tránsito entre las edades del Bronce y del Hierro. sería muy similar al que se ha suge- asociación con materiales que pueden servir para realizar rido para la reconstrucción de la cabaña del Puente Largo algunas precisiones sobre una de las etapas más oscuras de del Jarama. se conocen en la Edad del Hierro en la Meseta Sur. ha visto sometida la estructura. van a sufrir la progresiva pérdida de importancia de enterramientos con unas características perfectamente la que antes disfrutaban. lo poco que conocemos de la planta como por el material debido a la antigüedad de algunos de los hallazgos y a su constructivo utilizado. caracterizadas por presentar una am- plia variedad de tamaños y acabados. así como de res de la pequeña elevación artificial que identifica el yaci. diferentes galbos y bordes que muestran la importancia al- miento. de la que sólo conservamos restos de la última de las hiladas en el extremo noroeste del corte 3. pertenecientes al recrecimiento de barro y madera que han servido para mostrar la enorme complejidad del con el que se realizó la construcción. de determinados productos que hasta esos momentos se tos pertenecientes a un asentamiento del final de la Edad realizaba en los grandes campos de silos excavados en el del Bronce que se sitúa sobre un espacio concreto de la subsuelo que. mica (fig. El conjunto más importante. se localizó un nivel arqueológico dispuesto sobre canzada por las pequeñas piezas y por determinados tipos las arenas aluviales en el que la principal novedad era la plenamente característicos del final de la Edad del Bronce abundante presencia de piedras de pequeño tamaño. A pesar del grado de destrucción al que se los metálicos que son muy abundantes y presentan un de. a pesar de su escaso número. EL REGISTRO ARQUEOLÓGICO La confirmación de que nos encontramos ante una edificación de cierta entidad viene dada por la aparición En los distintos cortes realizados hasta este momento de fragmentos de barro endurecidos con improntas de ra- se han encontrado estructuras de naturaleza muy diversa majes. destaca la hasta el momento que se extiende hasta los límites exterio. por la competencia de los nuevos contene- llanura aluvial del río Amarguillo y. aparición de algunas carenas muy marcadas.

VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. PALOMAR DE PINTADO. Un hecho que ha sido inter- algunos de los horizontes o círculos culturales propios de pretado como muestra de antigüedad al proponer una cro- 267 . un tratamiento a la almagra plenamente característico de estos momentos (fig. 8. 5).Cerámicas decoradas.. En la totalidad de los casos en los las cerámicas localizadas en muchos de los yacimientos que aún es posible reconocer este engobe parece tratarse que se conocen en la zona y que se vienen adscribiendo a de una técnica poco cuidada.

el conjunto más significativo es el de las delada y perforada en horizontal que. 76-77) o zona centro (Muñoz. dando muestras de la enorme exten- to de cerámicas incisas pertenece a una pieza globular que sión alcanzada por este tipo de producciones. 1991:114). Se trata de un tipo de decoración documentada maño y superficies bien tratadas. fig. 9. Sobre ellas aparece una serie de impre- a torno (Blasco y otros. 8-5 y 10). Ejemplares similares se han localizado en yacimientos Esta técnica de engobe rojo o almagra aplicada sobre cercanos como Ecce Homo (Almagro-Gorbea y Fernán- cerámicas del Bronce Final–Hierro I. siones en zig zag que limitan la zona decorada (fig. dispuestos sobre piezas de pequeño ta. 23. en relación con el nivel formativo valles del Guadalquivir o del Guadiana. de la decoración plástica que presenta. 2007: Tumba 29. En todos decoración geométrica poco cuidada en su trazado aun- los casos nos encontramos ante motivos geométricos. adquiere el aspecto cluir algunos tratamientos realizados a cepillo o incluso de un mamelón triple (fig. 1986: lam. X. que parece formar parte de un friso o menos cuidados. aparece una zona central de la Península Ibérica (fig.Cerámicas lisas e incisas. (Blázquez y Valiente. 2/4/12) y la necrópolis de He- mayor parte de los yacimientos de esos momentos en la rrería (Cerdeño y Sagardoy. Junto a este elemento acanalados.. metopado. 1980: fig. presenta en su zona de mayor diámetro una pestaña mo- Sin embargo. 2000: 54). como consecuencia cerámicas con decoración incisa en el que habría que in. 1981:225-227) o Alarcos (García y Otro de los fragmentos más destacados de este conjun- Rodríguez. nología más antigua para estas piezas en relación con las La primera de ellas es un borde de olla globular y de que presentan un acabado mucho más cuidado que habría cuello marcado que presenta bajo el mismo una serie de que datar poco antes de la generalización de las cerámicas bandas paralelas. 8 y 9). más que no en la ejecución. 2-4). VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. se documenta en la dez-Galiano. 2003: 386). 6-4 y 7). hasta ahora muy poco representados en esta de suspensión y rodeándolo en su totalidad. como en Cástulo de Soto I (Sacristán. También se localizan pie- en otros más alejados pero tan significativos como Roa en zas similares en diferentes yacimientos del Sudeste o en los la provincia de Burgos.PALOMAR DE PINTADO. en otros muchos yacimientos del sector central de la Me- 268 .

La importancia que van adquiriendo estas flores de diente a otra vasija de cuerpo globular y cuello marcado. 2002a). Un hecho que demuestra el nivel de nero y Pérez. han llevado a otros autores a vincular su nes realizadas en la Casa Palacio del Marqués de Saltillo aparición con la difusión de determinadas telas que. 126-17) o igual de lo que ocurre con el resto de las representaciones en Arroyo de la Cárcava Chica (Muñoz. taciones flores de loto de la Meseta con la dudosa llegada tra el protagonismo que alcanzó en diferentes manifesta. aparece realizada con una técnica muy dis- y 29). 1997: fig. 99-15) en la provincia de Almería. 76-77). así como en el poblado remiten a decoraciones documentadas en yacimientos cer- del Peñón de la Reina en Alboloduy (Martínez y Botella. de amplia difusión. de huevos de avestruz similares a los conocidos en deter- ciones del área tartésica. tal y como lo demues. 1980: fig. 1980: fig. 1983: mismo foco mediterráneo. 2-4). Península hace que se tengan que poner en duda las pri- mitan otra de rombos de traza muy sencilla (fig. PALOMAR DE PINTADO. proceden algunos fragmentos con el mismo tipo de pesta. demostrando que nos encontramos ante representa- documentado en el yacimiento toledano (Martínez y Bote. aunque en principio Quizá la pieza más representativas de las localizadas pueda parecer extraño. 2005). y extremeñas que podrían fecharse. caso de las que con las producciones típicamente orientalizantes. 2). por de Carmona (Belén y otros. En nues- se conocen en Las Ramblas de Ayora en la provincia de Al. 4) y de las que han aparecido en el contactos mantenido desde fechas antiguas con el Medite- yacimiento de Las Lunas en Yuncler. 4-1). 2 a 4) o en la Plaza lo que parece. nos partir del cual se popularizarían estas representaciones en encontramos ante un elemento relacionado con el mundo sus repertorios decorativos. 2007: de Palomar de Pintado. tal y como lo demuestran los hallazgos realizados La flor de loto documentada en Palomar de Pintado al en Camino de las Cárcavas (Muñoz. hasta este momento es el fragmento de galbo correspon. de Ecce Homo (Dávila. 2007: fig. fig. Es el caso de la representación aparecida en los y Ortega. Su documentación en buena parte de yacimientos madrileños de Puente Largo del Jarama (Mu. tinta a la utilizada para las representaciones meridionales y. en ambos casos en la provincia de Madrid. Nos referimos a aquellas que las vinculan con que hay que identificar con una flor de loto que recuerda edificios singulares relacionados a su vez con la práctica a alguna de las que se conocen en otros yacimientos del de actividades religiosas por parte de una aristocracia que Bronce Final – Hierro I en estas mismas zonas del interior empezaba a diferenciarse del resto de la sociedad (Muñoz peninsular. 2002: ña y aspecto de mamelón triple. 2-4) o La Rambla de Ayora en Albacete (Soria y Mata. se habrían convertido en un producto es- del Higueral de la misma localidad (Belén y otros. 2002: fig. muy similares al ejemplar fig. 1997). la nula aparición de este tipo de piezas en con una divinidad femenina identificada con la Astarté de ninguno de los cada vez más numerosos yacimientos que origen semítico (Almagro-Gorbea. 2004: pecialmente demandado por las comunidades del interior fig. 1994: fig. 2004: fig. en momentos algo más recientes. canos como Herrería en Guadalajara (Cerdeño y Sagardoy. especialmente demandado por las comunidades locales a De acuerdo con lo que muestran todos estos hallazgos. 8-8 y 11). de la que parece haberse querido representar en bajos de cierta entidad. 48) o los pithos localizados en las excavacio. Este tipo de razonamiento es oriental que parece haber alcanzado un notable éxito en el que ha llevado a vincular la aparición de las represen- éstas y otras zonas de la Península. representaciones que conocemos se debe a su asociación Sin embargo. los yacimientos con una cronología similar a la fase inicial ñoz y Ortega. 1997:151). bargo los paralelos más directos los encontramos con otras además. 124-25 de la Meseta Sur. ciones muy diferentes de las aparecidas en zonas andaluzas lla. Hor. De este último 2007: fig. meras valoraciones realizadas para tratar de explicar su Sobre ellas se documenta un motivo mucho más complejo aparición. delicadas piezas. tro caso las bandas horizontales y la línea de rombos nos bacete (Soria y Mata. 269 . loto sobre cerámica en los yacimientos del interior de la que fue decorado con una serie de bandas incisas que deli. 2003: fig. 2003: fig. Ecce Homo en Madrid (Davila. en compañía de motivos que nada tienen que ver piezas procedentes de lugares más alejados. 5-3). que hemos rráneo y que obedecería a la imitación de algún producto podido conocer en las sesiones de este mismo Simposio. Sin em. En este caso el alto número de minados yacimientos del Sudeste (Muñoz y Ortega. (Barroso. con la que tam.2). vamos conociendo y la aparición de otros muchos ele- bién parecen vincularse algunas de las cerámicas pintadas mentos culturales igual de significativos procedentes del localizadas en La Mesa de Setefilla (Aubet y otros. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) seta Sur. Toledo. que no aparecen en ese tipo de 335-336. en los que se vienen realizando tra- fig. muestra que nos encontramos ante una pieza procedente del Cerro de las Nieves en Pedro lo que parece ser un tipo de pieza frecuente y cotidiana Muñoz en la provincia de Ciudad Real (Fernández. 99-6).

10. Se trata de un motivo muy frecuente en este muy parecido se documenta en Castillo de Henayo (Llanos tipo de pequeñas piezas que encontramos en yacimientos y otros. 1985: fig. tivos identificables representativos es un nuevo fragmento Menos significativas cuantitativa y cualitativamente son de una olla globular en cuyo hombro aparece una nueva las decoraciones realizadas a cepillo que. Lucas y Alonso. 2 y 3) o Vinarragell en fet (Ruiz Zapatero. 40-3 y 4) o Bóvila Roca (Ruiz la provincia de Castellón (Mesado. 1985: fig. 1-1) y también en tero. perpendiculares entre sí que dan lugar a figuras próximas a ría formando un friso continuo a lo largo de toda la pieza triángulos en los que aparecen puntos impresos. 154. en realidad. Las Esperillas (Muñoz. 8-9 y 13). 103-4). El motivo te incisiones finas y bien ejecutadas. Zapatero.Fragmento de cerámica con decoración incisa. 9-1 y 12). VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. 2003: fig. en casos similares al nuestro pero en otras zonas geo- mento perteneciente a un vaso bicónico de paredes muy gráficas. 1985: fig. 2003: fig. 128). 54-10). se realizó un motivo representado consiste en una banda de grupos de trazos escaleriforme inclinado que muy posiblemente se repeti. 1975: lam. 1974: lam.. el que sólo destaca la sustitución del punto por pequeñas 21). ha venido considerando como típicos Campos de Urnas. pare- banda decorativa realizada en este caso mediante la técni. 39-1 y 6 ) localizan en yacimientos igualmente alejados del nuestro o Las Cárcavas en la provincia de Madrid. 142-10). Cueva Garru- en Albacete (Soria y Mata. PALOMAR DE PINTADO. como son Puig Perdiguer en el valle del Segre (Ruiz Zapa- dalajara (Espinosa y Crespo. cas más características de los Campos de Urnas. todos ellos dentro de lo que se La última de las piezas con decoración incisa con mo. Un motivo (fig. Cabezo de Monleón en la provincia yacimientos algo más alejados como La Rambla de Ayora de Zaragoza (Ruiz Zapatero. permitiría su rápida vinculación con las cerámi- delgadas y superficies cuidadas. en próximos como Soto del Hinojar (Muñoz. 2002: fig. VIII nº 27) en la provincia de Álava. Otra pieza también significativa es un pequeño frag. 1985: fig. 1991: fig. Alovera en Gua. Sobre la carena y median. 1988: fig. Un tipo de ornamentación las cerámicas incisas de trazo descuidado a las realizadas 270 . que. cen incluir técnicas y acabados muy distintos que van desde ca del acanalado (fig. LXX-2). Cerro de excisiones. Otros hallazgos con decoraciones similares se San Antonio (Blasco.

33-35). Royo. un foco de origen mínimamente definido. Es el caso de un borde exvasado con digitaciones en el la- ninsular. 1980: fig. nio (Blasco. 1985). característicos considerados Campos de Urnas (Ruiz Zapa. mostrando de esta manera el éxito alcanzado ner. 23-2/4/22).Fragmento de cerámica decorada con flor de loto incisa. ja realizada a partir de la utilización de diferentes cordones 128-15) o La Casa de Enmedio (Muñoz. 165-5). 2003: Fig. 8-6). VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. El resultado es tante es mucho más amplia y se documenta en lugares tan un tipo de cerámica habitual en muchos de los yacimientos dispares como Cástulo en Jaén (Blázquez y Valiente. 35-13). 1977: fig. que se unen mediante mamelones (fig. documentándose en numerosos lugares del sector bio que sigue una de las tradiciones cerámicas más carac- central del Tajo caso. 1981: vinculados al mundo de los Campos de Urnas recientes en 307. del Cerro de San Anto- terísticas de la Edad del Bronce en la zona (fig. esta fase en Palomar de Pintado es el realizado mediante gulares dispuestos tan sólo sobre la superficie interna de la la aplicación de cordones o de digitaciones y ungulaciones pieza (fig. Su dispersión no obs. el conjunto de cerámicas más significativo de esta pri- 271 . Se trata de un acabado frecuente de nuevo que solemos incluir dentro de las decoraciones plásticas. Ecce Homo A este mismo tipo pertenece un pequeño fragmento (Almagro-Gorbea y Fernández-Galiano. 1984: Fig. 1991: fig. en yacimientos del Bronce Final-Hierro I del interior pe. Al primero de estos casos hay que vincular un frag. todos ellos en la provincia de Madrid. el Alto y Medio Ebro (Castiella. Lucas y Alonso. 345 y 1124) o Los Husos en Álava (Apellániz. 35-1 y 2). mediante un escobillado que da lugar a motivos con poco por este tipo de acabados y la dificultad de vincularlos con relieve. 2003: fig. 6-2). 222 y 235 .. Camino de las Cárcavas (Muñoz. De acuerdo con los hallazgos que acabamos de expo- tero. 6-1). 7-0/1/2 y que muestra restos de una decoración mucho más comple- fig. 11. PALOMAR DE PINTADO. mento de borde exvasado perteneciente a una cazuela que Otro tipo de decoración que también se documenta en presenta restos de profundos trazos completamente irre. así como en buena parte de los yacimientos más 2005: fig. una vez más.

desde nuestro punto de vista. la aparición de cerámicas incisas en lugares muy distintas tradiciones (Gil-Mascarell y Aranegui. distantes comprendidos desde la zona alavesa. dio de los materiales aportados por este interesante yaci- dios realizados sobre el origen y evolución de estas cerá.. 2002b). miento se planteó que su origen había que buscarlo tanto micas al haberse preferido ahondar en otros tipos menos en la herencia de los motivos de las cerámicas de Cogotas I. como en la llegada de influencias procedentes del Alto Ebro micas con decoración a la almagra o las grafitadas (Barro. 1984). Su asociación a un horizonte propio de las poblaciones dos hasta ahora como evidencias de comportamientos o ubicadas en la cabecera del Tajo se produjo con la publica- situaciones muy distintas. caso de las cerá. que vienen a unir focos y yacimientos considera. Gracias a este último trabajo se empezó a es- manifestaciones hayan sido utilizadas para mostrar in. los Campos de Urnas del Bajo Aragón. ha provocado que desde el inicio de la investigación se realizó en el yacimiento de Roquizal del Rullo (Ruiz Za- sobre este tipo de materiales. La importancia real de estos focos que siem- para definir unos espacios culturales reducidos que. junto con algunas te de uno de los investigadores antes citados (Ruiz Zapate- Fig. tintos. hasta el Su.PALOMAR DE PINTADO. Por todo ello y por considerar que serio de poner orden en todas estas producciones por par- nos encontramos ante unas piezas que. en pre se han utilizado como referencia para cualquier tipo muchas ocasiones. 1981:28). habría que de un amplio sector de la Península del que forman parte vincular con un grupo cada vez más amplio que empieza las poblaciones de amplias zonas de la Meseta Sur. 272 . son las que mejor definen a las comunidades incisiones que. Su a realizar un breve estudio de las mismas y de las diferentes delimitación se puede realizar gracias a hallazgos como el interpretaciones que han recibido en los últimos años. Tajo y Guadiana. que parecían constituir realidades so. vinculados con por la cabecera del Duero. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) mera fase de Palomar de Pintado es el de las decoradas con formas lisas. los focos del Ebro y del sudeste respectivamente. 1979).Fragmento de cerámica con decoración incisa. y las zonas levantinas. son muy pocos los estu. al otorgarlas en muchos casos una interpretación Poco tiempo después se dio a conocer el primer intento completamente dispar. pasando básicamente los tipos Agrés y Los Villares. se ini- cias de la investigación y no de la existencia de tradiciones cio unos años antes a través de los estudios realizados en la diferenciadas. En el estu- incluso simbólica de estas piezas. tablecer la vinculación de este tipo de manifestaciones con fluencias y vinculaciones con focos y yacimientos muy dis. Un hecho directamente ligado a su utilización muy distintas. algunas de sus principales patero. Pero además y para acabar de complicar la zona levantina que permitieron diferenciar la existencia de situación. 12. nuestro. de cambios que pudieran apreciarse en la Meseta. difundidos y aparentemente más locales. vamos a dibujarse en amplias zonas de la Península Ibérica. podrían ser el resultado de las caren. ción de los primeros resultados obtenidos en el yacimiento Sin embargo y a pesar de la importancia cuantitativa e de Pico Buitre en Guadalajara (Valiente. o del que deste.

figuraban nuevamente los yacimientos del valle del Ebro y de expandir sus producciones hacia puntos del Ebro y de del Levante peninsular. al menos a mediados riales bastante homogéneos. al menos cuantitativamente. que mostraban la presencia de cerámicas incisas con deco. 13. por primera vez se habló de su aparición como consecuen. tal y como ocurrió con del horizonte Pico Buitre (Almagro-Gorbea. los acanalados de Fuente Estaca (Martínez y Arenas. 1985). Además. 1987). En su Tesis doctoral sobre los Campos de Urnas flores de loto. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) ro. estas cerámicas a la mayor parte de los investigadores que zal del Rullo o El Redal. el cia de la llegada de influencias directas del mundo meri. Este mismo modelo de vinculación trabajaban en la Meseta. Para los primeros propuso que el amplias zonas del interior. poco después de la publicación nuevos hallazgos fueron relacionados con distintas facies de estos trabajos se dieron a conocer diferentes estudios consideradas propias de grupos étnicos muy diferentes. El ejemplo más emblemático de esta situación lo estas gentes en la zona valenciana.Fragmento de cerámica con decoración acanalada. A pesar de los hallazgos que se iban produciendo.. por la simple detección de tipos cerámicos menos repre- ración geométrica fuera del área que se consideraba propia sentativos. por la práctica de la trashumancia. a pesar de presentar unos mate- cisas en las comarcas levantinas que. sufrieron diferentes interpre- de los años 80. 1988). PALOMAR DE PINTADO. eran consideradas las más características de taciones. marcando de esta manera el ini- de los motivos más clásicos con los Campos de Urnas fue cio de un periodo caracterizado por su reconocimiento en el utilizado para explicar la aparición de las cerámicas in. Así. 273 . que darían lugar a conjuntos Todas estas aportaciones permitieron dar a conocer dotados de cierta personalidad como serían los de Roqui. se señaló su relación con algunas en el Noreste de la Península Ibérica definió la existencia poblaciones establecidas en torno al Sistema Ibérico que de una serie de grupos de cerámicas incisas entre los que serían las responsables. tenemos en la zona de Guadalajara donde muchos de estos Volviendo a la Meseta. Un fenómeno directamente re- origen de las cerámicas incisas allí aparecidas había que lacionado con el expansionismo celtíbero que tanto éxito buscarlo en la tradición local y en los motivos acanalados ha cosechado en la investigación arqueológica realizada en característicos de los Campos de Urnas del Segre. Aragón y Medio-Alto Ebro. estudio de estas cerámicas se siguió realizando desde la dional vinculadas a la aparición de las representaciones de óptica de diferenciar grupos muy reducidos que debían Fig. nuevos yacimientos que. Bajo los últimos años.

tanto fue una propuesta de ampliación del número de focos de las influencias de los Campos de Urnas como las proce. sirviendo para definir lo que empezó cias meridionales fue utilizada para diferenciar un grupo a denominarse como Epicogotas que sirvió para llenar este cultural que daría origen al mundo carpetano en oposición extraño periodo de nuestra Prehistoria. ninsular. han dejado de meridionales de la Meseta Sur (Almagro-Gorbea y otros. bre todo. que se vincularon con los tradicionales focos de culación con hallazgos similares procedentes de la propia los valles del Ebro. en el inicio de los contactos que tanta zona andaluza. 2002). Mu- el yacimiento de El Testero en Numancia de la Sagra. sin embargo. Esta misma idea es al alcarreño más vinculado con los Campos de Urnas. Es el caso de la interpretación dada a con el mundo tartésico. tral del Tajo. Sudeste y Este pe- Meseta. ños focos y facies propuestos hasta entonces. al margen de que en todos los zona Norte de la provincia de Toledo. Muñoz. al necesitar aún del foco del suroeste Desde entonces tan sólo se han señalado algunos ar. cimiento de contactos e influencias de cierta entidad con lar que ahora nos ocupan a comienzos del primer milenio a. 1997. por primera vez. buena parte de Europa Central y el Mediterráneo. 1998. del valle del Ebro. En él. unidad de todas estas producciones y se realizó un estudio cas incisas se interpretaron como muestra de la existencia de la dispersión de los hallazgos conocidos. base geográfica tantas veces citados al añadir uno nuevo dentes del mundo tartésico. de al- 274 . VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) sus diferencias a la distinta intensidad de las influencias orígenes. 1991). Por primera vez se planteó la las Cárcavas en la provincia de Madrid. A de la relación con las tradiciones de Cogotas I (Ruiz Zapa. 2002a). el mundo tartésico. En él.PALOMAR DE PINTADO. hablando. que incluiría buena parte de los peque- manifestaciones formarían parte de las tradiciones deco. del Sudeste o de la Alta Andalu. un sector hasta entonces inexplorado (Soria y Mata. tener el carácter aislado que se había utilizado para definirlos. Unos grupos a los que se empezaba a reconocer cía que. En ella se señala la relación de alguno de los Se trata de piezas procedentes de diferentes yacimientos motivos más característicos de estas producciones con las en los que aparecen distintas piezas con decoración incisa cerámicas campaniformes localizadas en la misma zona similar a las conocidas en otras zonas de las que venimos algunos siglos antes. El resultado de un sustrato común sobre el que habrían actuado. especialmente tras la aparición de conocer en el estudio de hallazgos como los realizados en las ya citadas flores de loto (Muñoz y Ortega. en ese caso sí. la posibilidad de que este tipo de cierta amplitud. en la misma medida de su evolución diferencial en las zonas septentrionales y que se han ido publicando nuevos hallazgos. también. afectó a estudios dados a conocer en esas mismas fechas (Barroso. so- correspondiente personalidad. 1996). 1988). se presentan como focos dotados de su no tanto por los motivos decorativos utilizados como. la importancia de estas influen- tero y Lorrio. las cerámicas in. en convirtió en un referente para los estudios en la zona cen. El valor de estas cerámicas como indicador cultural de siones dif íciles de confirmar en el registro arqueológico se la existencia de un área más o menos definida. tativos de este foco. aunque también se reconoce su vin. 2003). Sin embargo y a pesar de proponer este tipo de divi. en la ñoz. y a pesar de estudios se señalara que en los yacimientos más represen- aparecer junto con cerámicas acanaladas. Es el caso de las propuestas que relacionan las producidas sobre un sustrato que. a tomar importancia a partir de la publicación de una serie rro de San Antonio (Blasco. Su ori. vienen a llenar un nuevo vacío y a unir. que serían las responsables en La Manchuela que. por su disposición sobre formas cerámicas muy En este contexto destacan las aportaciones realizadas distintas que serían las que servían para poner de mani- en el estudio de algunas piezas procedentes del Arroyo de fiesto las tradiciones locales. esta técnica decorativa no apareciese cisas fueron interpretadas como el elemento más evidente más que puntualmente y con un aspecto muy diferente. dentro de este foco u otro en los que parecía resumirse el debate de sus panorama. de nuevo. se consi. cerámicas aparecidas en el sector central del Tajo central deraba homogéneo. las cerámi. Meseta Norte. Por primera vez se planteó la diferencia existente gen habría que buscarlo por lo tanto no sólo en la tradición entre estas producciones y las que tienen su origen en la local sino. Tajo. pesar de estas carencias. para explicar la aparición de determinadas piezas en las gumentos más o menos novedosos en favor de la mayor zonas centrales del Tajo. pero no se renunció a valorar el estable- importancia alcanzaron en estas zonas del centro peninsu. Lucas y Alonso. vinculación de los principales motivos decorativos a un Los hallazgos de Palomar de Pintado.C. dotada de apuntó. la que también encontramos en la importante publicación La vinculación con los yacimientos del Sudeste empezó de los resultados de las excavaciones realizadas en el Ce. que se de hallazgos procedentes de la provincia de Albacete. empezó a rativas vinculadas a la expansión del estilo geométrico que destacarse aunque de manera aún muy tímida en algunos en fechas parecidas a las que venimos señalando.

Así. a la vez que en amplias zonas de La Man. dispuesto en la periferia de considerados plenamente representativos de los Campos los considerados hasta ahora como Campos de Urnas pro. de Urnas recientes en el levante o el Alto y Medio Ebro y piamente dichos y en contacto directo por lo tanto con el que. tierra que poseen las medidas justas para albergar la única 275 . la cabecera Ibérica. podría servir para explicar la apa- rición de algunos motivos como las flores de loto que se El comienzo de la necrópolis conocen en el interior desde fechas muy antiguas. 2003) en la cercana provincia de Ciudad Real. La Bienvenida (Zarza- ner límites entre ellos y la existencia de una clara afinidad lejos y López. caso de las cabañas circulares de adobe todo. que buscarlo tanto en las tradiciones propias de Cogotas bién puede rastrearse a través del estudio de otras tradicio. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) guna manera. en el cada vez más heterogéneo mundo de los Cam- que son sustituidas por otras rectangulares de esquinas re. al aparecer en la Meseta. 1985). no aparecen tampoco las cerámicas incisas de las Zapatero. Sobre el nivel relacionado con la construcción antes tados en el interior gracias al establecimiento de contactos descrita. mo hinterland habría que vincular las zonas del occidente nos encontramos ante un tipo de producciones que tiene de Toledo y. desde su descubrimiento en Peña Negra. Una relación que entre sus poblaciones (González Prats. nivel fundacional de la necrópolis y de los que sólo hemos Además de todas estas conclusiones. prendido entre el foco del Noreste y el hinterland tartésico. sobre esas mismas zonas. sin embargo. sin que ello suponga renunciar a la existencia de del Ebro. tartésico del Suroeste. el Sistema Ibérico. PALOMAR DE PINTADO. se documenta el inicio del uso funerario del mis- con las poblaciones costeras dotadas de un bagaje cultural mo espacio a través de la aparición de una serie de enterra- parecido. se localizan en un amplio sector com. creemos que estas cerámicas pueden servir diente personalidad. Por todo ello y de acuerdo con lo que hemos expuesto dando lugar a un espacio propio dotado de su correspon. las cerámicas in. Su origen habría cha. el Levante y el Sudeste. que ayudarían a crear la base comercial que apro. que venimos hablando.C. se deduce del estudio de las cerámicas incisas en el que La existencia de un espacio más homogéneo de lo que se incluyen piezas y grupos de yacimientos que han sido pudiera parecer a simple vista. 2005). extraña excepción en nuestros yacimientos. sin embargo. 2000). como en las que proceden de los primeros contactos nes comunes en el registro arqueológico documentado en precoloniales que llegan desde el Mediterráneo y. en el que parecen alcanzar un alto grado de dondeadas y que. muy superior al que normalmente se viene han servido para apuntar la existencia de ciertas relaciones aceptando en estas zonas del interior. Todas ellas independiente. ellos marcan a su vez el límite del mundo meridional que cisas documentadas en los comienzos del primer milenio se pone de manifiesto a través de hallazgos tan caracte- a. los focos definidos hasta ahora en el Sudeste rior de la Península al no estar presentes en otros muchos y en las tierras de Albacete con los propuestos en la zona yacimientos cercanos y bien conocidos como son los de central de la Meseta Sur. innovaciones o evoluciones regionales. excavado hasta el momento una pequeña parte. pos de Urnas. las tierras más occidentales de un indudable aire de unidad. I. no aparecen más allá de alguna formas y motivos decorativos más utilizados en un perio. en las que a pesar de contar con hallaz- mente de que hayan sido consideradas como pertenecien. Una po- sibilidad que permitiría entender la importancia que ad- quieren los intercambios de origen precolonial documen. mientos que presentan unas características formales muy vecharon con posterioridad las primeras factorías fenicias concretas. protagonismo. Con este mis- do que cada vez adquiere mayor duración y complejidad. las zonas altas y medias de la algunas diferencias provocadas por la existencia de ciertas cuenca del Tajo. han sido fruto Mediterráneo. muestra que. cisas de Palomar de Pintado permiten marcar por ahora un Se trata de hoyos simples excavados directamente en la punto límite en la dispersión de estas cerámicas en el inte. Alarcos (García y Rodríguez. a partir de él. tes o sólo influenciadas por los Campos de Urnas (Ruiz 1989). otros. que se repiten en los conjuntos atribuidos al establecidas en el litoral levantino (González Prats. la Meseta Norte. hasta ahora. gos tan significativos como la tumba de El Carpio (Pereira. mucho antes de que tomara fuerza el foco de explicaciones muy distintas. Un ámbito cultural que tam. se ubican en amplio en un sector igualmente extenso de la Península las tierras más orientales de la Meseta Norte. demostrando la dificultad de po. 2005) o El Cerro de las Cabezas (Esteban y entre las producciones más características de unos y otros. Todos El estudio de las diferentes tradiciones de cerámicas in. 2005). a pesar de las peculiaridades que puedan rísticos como son las cerámicas decoradas con retículas existir en cada yacimiento por la lógica evolución de las bruñidas que. la totalidad de los yacimientos como punto de partida para diferenciar un ámbito cultural en los que aparecen este tipo de cerámicas.

. Almagro-Gorbea. no se ha con- una planta circular y que. al fechar el conjunto en el siglo IV d. En el interior de la urna aparecieron los restos de debido desaparecer o se encuentran conservados muy par. lógicamente. Al exterior se señalizan mediante la construcción de haber servido para sellar el recipiente utilizando algún tipo pequeños encachados tumulares de piedra que adquieren de tela o material orgánico que. de Sigüenza (Cerdeño. Como el resto de las sepulturas pertenecientes a esta formas tampoco permite realizar mayores precisiones y primera fase.PALOMAR DE PINTADO. muy parcialmente. 1978. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. En algún caso la estructura de piedra que podría ser el extremo de un brazal de arque- de señalización parece delimitarse mediante un anillo de ro reaprovechado (fig. 16). 16). El análisis radiocarbónico de los pequeñas piedras hincadas que recuerdan a alguna de las restos antropológicos cremados ofreció un resultado clara- soluciones aplicadas a los enterramientos documentados mente aberrante. tan sólo cabe señalar la presencia de piezas similares en las ta circular en el que se depositó una urna cineraria realizada necrópolis del Valle del Ebro relacionadas en este caso con en cerámica a mano que cuenta con un perfil troncocóni. 4). 14. de las que se conocen otros ejemplos 1987: 115). 3). A este primer momento pertenecen dos de las tumbas La urna de esta tumba es similar a la que conocemos localizadas hasta ahora y en ambos casos los enterramien. el mundo de los Campos de Urnas (fig. consta de un hoyo de pequeño tamaño y plan. así como a las que también aparecen en algu- en sectores aún no excavados que esperamos estudiar en nas fases antiguas de las necrópolis del Alto Tajo. han servado.Tumba 30/1999 urna en la que se depositaron los restos incinerados y los co y fondo plano. restos de una posible fíbula de bronce y un colgante espacio que ocuparon (fig. en las necrópolis tumulares que se conocen en los valles de como consecuencia de la reutilización del espacio inmediato los ríos Ebro. 2008). por el intenso uso al que se ha visto sometido el plata.C. en un buen número de casos. 276 . En la zona superior de la pieza aparecen escasos elementos de ajuar destinados a acompañar al di. La simplicidad de sus 14). en el enterramiento descrito en el yacimiento madrileño tos aparecen asociados a cubiertas de piedra conservadas de La Torrecilla (Priego y Quero. dos pestañas de yeso dispuestas junto al borde que podrían funto.. caso de los próximos años. 1979: Fig. Segre y Cinca (López Cachero. al enterramiento como basurero en época tardorromana. la documentada en una de las sepulturas de la necrópolis La primera en ser descubierta es la tumba 30/1999 (fig. dos individuos cremados1 y junto a ellos un pendiente de cialmente.

en pleno centro del yacimiento. 21) y restos de cuentas de collar realiza- encontramos ante un elemento precolonial. base que la obtención de la materia prima se realizó median. Se trata de una nueva tumba realizada mediante la exca. como ocurre con el resto de los enterramien- fuera porque entre los elementos detectados no aparecen tos de este primer momento. lo convierte en uno de los útiles realizados en este metal 277 . Mancha como con Cogotas I. res relacionados. que la colonización fenicia permitiera el aprovechamiento La urna es un tipo cerámico frecuente en diferentes de determinados minerales de los principales yacimientos tradiciones de la Edad del Bronce. luego tráfico comercial en el Mediterráneo occidental. antes de estudiaremos con más detalle. plana. Un hecho nada original si no labio que. digitada del borde. por lo que supone de novedad. En sencia de plomo y otros elementos que parecen indicar su interior se localizó una urna de cuerpo globular.C. de hierro que. que. peculiaridad de adoptar una forma rectangular (fig. de cronología das en pasta vítrea. 2005). La pieza más representativa de este conjunto es el vación de una pequeña fosa que. cuello marcado y decoración de digitaciones en el te la copelación de sulfuros. contenía la totalidad de los rastros de oro que suelen estar presentes en las produc. en este caso. La composición y la tecnología rro (fig.. restos incinerados y los elementos que componían el ajuar ciones elaboradas en las factorías fenicias del mediodía (fig. El análisis radiocarbónico de los restos por lo tanto bastante antigua. 18-2 y 20). VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. tanto con el denominado Bronce de la mento de uso del espacio como necrópolis es el 72/2001. dos brazaletes de bronce finos de sec- utilizada para realizar esta pieza podrían indicar que nos ción circular (fig. característica de numerosos ejempla- El otro enterramiento documentado de este primer mo.Pendiente de plata perteneciente a la tumba 30/1999. 17). 15) cuya analítica muestra la pre. PALOMAR DE PINTADO. Éste estaba formado por un cuchillo de hie- peninsular (Hunt. introducida en la Meseta cremados proporcionó una fecha comprendida entre los por el comercio con gentes que empezaban a generar un siglos X-IX a. 18-1 y 19). incluida la decoración hispanos. de acuerdo con la fecha antes comentada. 15. localizado en un pequeño sondeo que se planteó en el ex. presenta la 2 pendiente de plata (fig. La pieza más destacada del ajuar es el pequeño cuchillo tremo suroeste del corte 3.

Urna y ajuar . VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig.PALOMAR DE PINTADO.. 16. Tumba 30/1999. 278 .

dentes del sur en relación con la implantación del horizon- lización de este metal a gran escala. 1988: 187). en Soto de Medinilla en la provincia de Valladolid o en El dades de la zona tuvieran aún los conocimientos y medios Berrueco en Salamanca. 1985). deduce de la presencia de objetos realizados con este metal gio más que auténticamente funcionales. con cronologías en torno al siglo necesarios para beneficiarse de los minerales de hierro que VII a. se vinculan con las gentes del valle del Ebro (Méndez toledano (Pereira. PALOMAR DE PINTADO. Una segunda plantea una posible ante importaciones que nada tienen que ver con el inicio relación de estos objetos con los territorios centrales del de la metalurgia del hierro por parte de las sociedades es. 279 . penetración de los primeros objetos de hierro se identifica tablece tres etapas en el desarrollo de la fabricación de úti. La discusión científica sobre la llegada de los primeros nínsula Ibérica. más antiguo de los que se conocen en el interior de la Pe. elementos de hierro a la Meseta Sur contempla hasta tres tal y como lo demuestra el hallazgo de piezas tan antiguas posibles vías de penetración. En este sentido sigue te colonial fenicio. 1986: 28) o poco posteriores en la tum. Una situación excepcional pero no única.C. junto a las características cerámicas heredadas de Cogotas dos en el enterramiento de Casa del Carpio en el occidente I. con la llamada Vía de la Plata (Blasco. sobre todo en elementos de presti. Ma. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. En esta tercera vía el eje principal de siendo clarificadora la propuesta de Ruiz Zapatero que es. dentro de un ambiente similar al que hizo posible tanto abundan en nuestro entorno (Ruiz Zapatero.. 2007) llegando a les de hierro. A través de ba 32 de la necrópolis de Arroyo Culebro (Leganés. caracterizándose la primera de ellas por un través de ella a la Meseta Norte de acuerdo con lo que se uso limitado del hierro. 2001). Levante peninsular (Arenas. 1992). 1989). 1999) y una tercera y última. tablecidas en la zona central de la Península. la aparición de los hallazgos toledanos de Casa del Carpio. ella llegarían piezas como el escoplo de Alarilla al docu- drid) (Penedo y otros. que tardaron que concede mayor protagonismo a las influencias proce- aún siglos en dominar las técnicas necesarias para la uti. En su totalidad nos encontramos y Velasco.Tumba 72/2001. Todos estos ejemplos pueden mentarse en este yacimiento una serie de materiales que. considerarse como precedentes de los cuchillos localiza. La primera estaría relaciona- como ésta realizadas con el mismo metal en yacimientos da con la llegada de las influencias que tienen su origen en cercanos como son La Muela de Alarilla en Guadalajara lo que se ha venido considerando como Campos de Urnas (Méndez y Velasco. del valle medio del Ebro (Ruiz Zapatero. sin que las socie. 17..

280 .-Urna y cuchillo de hierro. 18. 72/2001.PALOMAR DE PINTADO. VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig.

VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO) Fig. 19. PALOMAR DE PINTADO.Urna tumba 72/2001. 281 ..

PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

en el extremo occidental de la provincia que servirían para cedente de Castelo de Beijós en Viseu que cuenta con una
marcar una de las etapas de dicha penetración (Ruiz Za- fecha calibrada comprendida entre los años 1310 y 1009
patero, 2007). a.C. (Senna-Martínez, 2000: 56). A este ejemplar habría
En el momento actual de la investigación asistimos por que unir 27 evidencias más localizadas en otra serie de
un lado a una progresiva matización de la interpretación yacimientos de la misma zona, especialmente en la locali-
del desarrollo y características en la colonización fenicia dad de Beiras, cuyas dataciones radiocarbónicas son siem-
en el cuadrante suroeste de la Península. Como conse- pre anteriores al siglo IX a.C., dentro de un horizonte del
cuencia directa de todo ello se está produciendo la revi- Bronce Final anterior al inicio de los asentamientos colo-
sión de la funcionalidad de la denominada Vía de la Plata niales fenicios (Vilaça, 2006). Este conjunto de piezas de
como eje de penetración exclusivo de las influencias del hierro demuestra un temprano conocimiento y circulación
horizonte colonial en los territorios occidentales peninsu- del hierro entre las poblaciones autóctonas del Bronce Fi-
lares (Pellicer, 2000). Por otro, se va admitiendo un mayor nal en el occidente y en menor medida en las del centro de
protagonismo de los enclaves fenicios portugueses (Arru- la Península, que parecen haber desempeñado un cierto
da, 2000; Pereira, 2005) que serían los responsables de la papel estratégico en el desarrollo de los intercambios en-
presencia de determinadas manifestaciones orientalizan- tre el Mediterráneo y el Atlántico (Lo Schiavo, 1991; Ruiz-
tes localizadas en territorios meseteños, cuyos vectores de Gálvez, 1993, 1998; Vilaça, 2006).
intercambio se ordenarían en relación con los ejes de las La fecha del siglo X a.C. del cuchillo encontrado en Pa-
cuencas del Tajo y Duero, coincidiendo y superponiéndose lomar de Pintado permite considerarlo como uno de los
en ocasiones al eje de la Vía de la Plata. hierros más antiguos de la Meseta Sur y, a tenor del esce-
En la discusión científica sobre la temprana presencia nario que parecen dibujar los hallazgos portugueses cita-
de elementos de hierro tanto en la periferia como en los dos, en una manifestación de un fenómeno similar al que
territorios del interior de la Península (Almagro-Gorbea, allí se conoce pero vinculado con los territorios orientales
1993), cabe destacar en la fachada occidental las nuevas de la Península al que pertenece nuestro yacimiento. La
evidencias que están aportando algunos yacimientos por- llegada de los primeros objetos de hierro al interior se pro-
tugueses. Es el caso del cuchillo de hierro afalcatado pro- duciría dentro de un modelo de intercambio basado en el

Fig. 20.- Cuchillo de hierro. Tumba 72/2001.

282

PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

establecimiento de contactos entre pequeños comercian- de mostrar el status privilegiado de sus poseedores.
tes nunca vinculados a proyectos a gran escala y siempre La importancia que alcanzaron estas piezas ha llevado
en relación con redes integradas por comunidades autóc- a diversos autores a considerar que su pronta generaliza-
tonas en las que existía un cierto equilibrio entre las partes ción en las comunidades indígenas estaría en función del
implicadas (Ruiz-Gálvez, 1998: 296-304; Vilaça, 2006). Un auge experimentado por determinados productos relacio-
modelo muy diferente del posterior de época colonial que nados con el vino, que adquirirían un importante desarro-
se consolida a partir de la implantación definitiva de los llo como consecuencia de los contactos precoloniales a los
asentamientos fenicios, en el que los agentes foráneos se- que venimos aludiendo. La utilización de estas piezas en
rán los que pasen a tener la iniciativa y a intervenir en un la vendimia podría servir para explicar tanto éxito, sin que
grado desconocido hasta entonces en la dirección y objeti- ello implique desvincularlas de otros usos relacionados con
vos de los contactos comerciales, con todo lo que la nueva ceremonias ligadas a sacrificios rituales o a otras manifes-
situación llegó a suponer en el cambio del número y tipo taciones importantes dentro del grupo aún desconocidas.
de piezas que empezaron a estar presentes en las comuni-
dades indígenas.
Como última matización, habría que añadir que el aná- CRONOLOGÍA
lisis realizado a las piezas portuguesas muestra que se tra-
ta de manufacturas rudimentarias, hierros blandos que no La totalidad de las evidencias dadas a conocer hasta
ofrecen ventaja alguna sobre los productos de la metalurgia ahora pertenecen a las fases relacionadas con el uso de la
del bronce, por lo que buena parte de su atractivo habría cabaña de planta rectangular y con el inicio de la utilización
que vincularlo con factores simbólicos y con la capacidad del mismo lugar como espacio funerario. Dos momentos

Fig. 21.- Brazalete de bronce de sección circular. Tumba 72/2001.

283

PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

distintos pero presumiblemente ligados entre si, dado que en muchas ocasiones, venían considerándose como fruto
no se aprecia ningún tipo de ruptura entre ambos desde el del error del método utilizado o incluso, de la mala inter-
punto de vista estratigráfico. pretación de los registros en los que pudieron aparecer los
El principal dato que disponemos para ordenar todos restos (Blasco y Lucas, 2000; Muñoz, 2003; Blasco, 2007).
nuestros datos es la fecha radiocarbónica obtenida en la La publicación de todos estos datos está provocando
tumba 76 a partir de los restos cremados localizados en el una situación compleja que ha llevado a algunos autores
interior de la urna (Beta-178469). La fecha con probabili- a dudar de dataciones como las que propusimos para las
dad asociada 2 sigmas (95 %) es de 1060-880 a.C. y calibra- principales fases de nuestro yacimiento hace algunos años
da dendrocronológicamente del 970 a.C. (Pereira, Ruiz y (Pereira, Ruiz y Carrobles, 2003), al interpretarlas como
Carrobles, 2003: 162). Se trata por el momento de la única resultado de un intento dirigido a presentar un hallazgo
fecha válida para estas primeras incineraciones ya que la excepcional (Urbina y Urquijo, 2007: 252). Frente a críticas
obtenida en la tumba 30 del siglo IV d.C., hay que relacio- como ésta sólo cabe apuntar que muy poco después, los
narla con las alteraciones que sufrió el yacimiento como mismos autores, han dado a conocer otros hallazgos tan
consecuencia de las actividades realizadas en él durante la antiguos como los que originaron el debate, asociados a
Antigüedad tardía. Sin embargo, la aparición del pendien- materiales, ahora sí excepcionales, caso de un grafito para
te de plata al que hemos hecho referencia con anterioridad el que se ha supuesto un origen fenicio.
en el interior de la urna de la sepultura con esa datación La presencia de incineraciones con útiles de hierro en
tan tardía, muestra que el conjunto pertenece a un mo- fechas tan antiguas en plena Meseta Sur debe dejar de sor-
mento similar al establecido en la otra muestra, al relacio- prender si valoramos las fechas calibradas que se vienen
narse dicha pieza con un comercio desarrollado antes de la acumulando en yacimientos como Pico Buitre (1238-1112
consolidación de las factorías fenicias y, por lo tanto, con a.C.) (Crespo y Arenas, 1998: 49), Fuente Estaca (919 a. C.)
anterioridad a los inicios del siglo VIII a. C. (Martínez, 1992: 77; Castro y otros, 1996: nº 1033), Ecce
De acuerdo con estos datos, la primera fase de pobla- Homo (1040 CSIC-167) (Almagro-Gorbea y Fernández-
miento habría que fecharla en los momentos inmediata- Galiano, 1980: 125) o en el recientemente estudiado de Las
mente anteriores a la utilización del espacio como necró- Camas, en el que se ha obtenido una serie de seis fechas
polis y, por lo tanto, en las primeras décadas del último que sitúan al yacimiento en un momento muy próximo al
milenio a.C. Sin embargo y debido a los datos disponibles, que proponemos para Palomar de Pintado en torno al año
no podemos descartar la posibilidad de que los primeros 1000 a.C. (Urbina y otros, 2007: 66-71). Una cronología
enterramientos se realizaran cuando todavía estuviese en antigua que también se documenta en yacimientos tan
uso la cabaña de la que venimos hablando, lo que supon- destacados como la necrópolis de Herrería en Molina de
dría una clara continuidad con algunas de las tradiciones Aragón, en la que se ha obtenido otra amplia serie de fe-
funerarias más características de la Edad del Bronce en chas para las incineraciones de la primera fase que quedan
esta misma zona. comprendidas en su totalidad entre los años 1473 y 1209
Se trata de dataciones antiguas, en el caso de los ente- a.C. (Cerdeño y otros, 2002; Cerdeño y Sagardoy, 2007).
rramientos del siglo X a.C. que, en el peor de los casos y Todos estos datos son el reflejo en la Meseta Sur de una
teniendo en cuenta la oscilación planteada por la mues- situación que parece ser más general de lo que se suponía
tra de la tumba 72 podría llevarnos a los inicios del siglo hasta hace poco, de acuerdo con la valoración que podemos
IX a.C. En cualquier caso, esta datación contrasta con al- hacer de otros datos más lejanos pero de alguna manera
gunas de las propuestas en otros yacimientos en los que también relacionados. Nos referimos a las fechas obtenidas
también se documenta el tránsito de las sociedades de la en las numerosas necrópolis portuguesas de incineración
Edad del Bronce a las de la Edad del Hierro en el interior antes citadas, en las que aparecen objetos de hierro que, en
de la Península Ibérica, cuya estimación se ha venido rea- la actualidad, suman cerca de treinta dataciones absolutas
lizando a partir del uso de paralelos y el predominio de las siempre anteriores al siglo IX a.C. (Vilaça, 2006).
visiones teóricas que convertían a la Meseta en un espacio La existencia de tantas evidencias en una misma direc-
retardatario o atávico. Dentro de este panorama nuestra ción plantea la necesidad de replantear la cronología más
propuesta se une a todas aquellas que vienen planteando aceptada hasta ahora para buena parte de las manifestacio-
fechas igual o más antiguas que las que proponemos, en nes de esta etapa comprendida entre el final de Cogotas I y
yacimientos situados en la misma cuenca del Tajo y que, el inicio de la Edad del Hierro, que por muy diferentes mo-

284

PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

tivos sigue siendo una de las más oscuras de la arqueología vasos de ofrenda de pequeño tamaño que formaban parte
de la Meseta Sur. Esta situación supone la reivindicación del ajuar. La urna contenía restos de una incineración, un
de un tiempo propio para este horizonte cultural que hasta punzón, dos fragmentos de aro y una lámina de metal muy
ahora era ocupado por el alargamiento en el tiempo de las alterada (Priego y Quero, 1978; Almagro-Gorbea, 1987:
tradiciones de la Edad del Bronce ligadas a Cogotas I hasta 115). Las piezas halladas en La Torrecilla tienen paralelos
fechas muy recientes y la tendencia a considerar el ámbito en las necrópolis del valle del Ebro como ocurre con algu-
territorial en el que nos encontramos como un área margi- nas de las documentadas en La Atalaya (Maluquer, 1957:
nal y en alguna medida aislada, rodeada de un entorno mu- fig. 4-6), aunque también se ha señalado su vinculación
cho más dinámico, en la que toda innovación llegaba hecha con elementos del sustrato del Bronce Final. La cronolo-
y era fruto de procesos externos. Una situación que curio- gía atribuida a este conjunto está centrada en el siglo VII
samente sólo afectaba a estas zonas del Tajo, al haberse pro- a.C. en función de los paralelos establecidos en momentos
puesto en la Meseta Norte una secuencia completamente previos a la revisión cronológica que está provocando la
distinta como consecuencia de la aparición del grupo Soto calibración de las fechas radiocarbónicas.
desde fechas antiguas (Delibes y Romero, 1992), dentro de Esta misma cronología es la que se ha planteado para el
un modelo plenamente aceptado que, con sus lógicas dife- problemático yacimiento de La Fábrica, en el término mu-
rencias, parece ser similar al que también pudo existir en las nicipal de Getafe. En él se excavaron una serie de “fondos
zonas más meridionales de las que venimos hablando. de cabaña” con materiales característicos de Cogotas I, que
La fecha de inicios del siglo X a.C. para situar la implan- pudieron estar en relación con una serie de enterramientos
tación de poblados y necrópolis como los documentados tanto de inhumación como de incineración. Para terminar
en Palomar de Pintado hay que relacionarla también con de complicar las cosas, se obtuvo una fecha extraña del 540
los nuevos datos que se están dando a conocer y que sitúan + 95, a partir de las cenizas procedentes del interior de una
el final de Cogotas I en fechas que nunca superan los mo- vasija hallada en uno de los fondos (Priego y Quero, 1983:
mentos finales del segundo milenio a.C. (Abarquero, 2005) 291), aunque se desconoce si la muestra analizada estaba
y, por lo tanto, con el inicio de un momento de cambios vinculada a algún conjunto funerario.
relacionados aún con el final de la Edad del Bronce. De ese mismo entorno conocemos las evidencias pro-
La principal consecuencia de todas estas innovaciones cedentes de las necrópolis de Arroyo Culebro y Arroyo
es que por primera vez empieza a dibujarse un panorama Butarque. De la primera proceden 32 conjuntos funerarios
general en buena parte de la Meseta Sur en el que una se- (Penedo, y otros, 2001), algunos nuevamente con proble-
rie de yacimientos, cada vez mejor conocidos, muestran la mas de identificación. Se trata de una pequeña necrópolis
existencia de una realidad cultural que hay que situar en- formada por sepulturas muy simples, sin señalización ex-
tre Cogotas I y las sociedades de la plena Edad del Hierro, terior aparente, en la que junto a una única inhumación
impidiendo contactos directos entre unos y otros como a infantil encontramos diferentes incineraciones conserva-
veces se ha querido señalar. das en urnas, que obedecen a diferentes tipologías. Junto a
ellas también se depositaron algunas piezas de ajuar como
pequeños vasos de ofrendas y distintas piezas metálicas.
EL INICIO DE LAS INCINERACIONES
De este importante conjunto destaca la tumba 32 que con-
EN LA MESETA SUR tenía un total de 23 brazaletes de bronce y los restos de
una pieza de hierro de la que fue imposible apreciar su ti-
Hasta no hace muchos años, la primera evidencia de la pología. La cronología de estos conjuntos funerarios se ha
práctica de incineraciones en la Meseta Sur se encontraba establecido a partir de fechas obtenidas por termoluminis-
en la necrópolis madrileña de La Torrecilla, ubicada en las cencia que apuntan al siglo VIII a.C. Una fecha discutida
inmediaciones de los yacimientos del Cerro de San Anto- que es rebajada en algunas ocasiones para hacerla coinci-
nio y La Aldehuela. El hallazgo en ese lugar de un brazalete dir con las propuestas que plantean una cronología tardía
de oro con paralelos en el tesoro de Villena y en el de Abía para el inicio de estos yacimientos de la Edad del Hierro en
de la Obispalía (Blasco y Alonso, 1983: 122-123) propició el valle del Tajo (Blasco, 2007: 71-72 y 82-84).
el hallazgo no controlado de una urna intacta que al pare- En el caso de la necrópolis de Arroyo Butarque nos
cer estaba cubierta por una cazuela carenada que servía encontramos ante una necrópolis de aspecto similar a la
de tapadera. Junto a ellos aparecieron dos ollas y varios que acabamos de describir, en la que se estudiaron un total

285

PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

de 11 enterramientos (Blasco y otros, 2007). En su mayor problemas de interpretación ya que sólo se conocen algunas
parte los restos se conservaban en urnas realizadas a mano piezas, tres fuentes de carena alta y borde exvasado y un pe-
y en un único caso a torno, aunque también hay alguna queño vaso carenado, que aparecieron en el interior de pe-
excepción en la que éstos se depositaron directamente so- queñas fosas “con posible carácter de necrópolis, quizás de
bre el hoyo. Los cuencos que formaban parte del ajuar se incineración” (Nájera y Molina, 1977: 279). La cronología
caracterizan por no presentar ningún tipo de decoración y propuesta está comprendida entre el 900 y el 700 a.C. Unas
por contar con formas tan características como los gran- fechas altas si atendemos a la semejanza de los recipien-
des bordes planos, bien documentados en algunas necró- tes cerámicos con algunas de las fuentes que aparecieron
polis del Primer Hierro de la zona. Es el caso de las Espe- en el nivel de base de la necrópolis de Castellones de Ceal,
rillas en Santa Cruz de la Zarza (García y Encinas, 1987: con una cronología bien establecida en la segunda mitad
61) o del Mazacote en Ocaña, de la que sólo conservamos del siglo VII a.C. gracias a la aparición de f íbulas de doble
noticias antiguas (Martínez Simancas, 1934). Su cronolo- resorte con placa. Su presencia podría indicar la existencia
gía se ha fijado gracias a la obtención de diferentes fechas de contactos con la Alta Andalucía en sintonía con otras
radiocarbónicas entre finales del siglo VII a.C y los inicios muchas manifestaciones de las que luego hablaremos.
del VI a.C., aunque para ello se hayan dejado de valorar Algo más al Sureste de la Meseta Sur destacan los anti-
otras dataciones mucho más altas que, para todos aquellos guos hallazgos realizados en Munera en la provincia de Al-
que defienden unas cronologías más modernas presentan bacete, que proceden de una serie de conjuntos funerarios
claros problemas de interpretación. con características propias de los Campos de Urnas. Entre
Fechas similares se han propuesto para los primeros los materiales localizados destacan varias urnas carenadas
enterramientos de la necrópolis toledana de Las Esperillas o subcarenadas de cuello vertical con sus correspondien-
en la que destacan una serie de conjuntos funerarios que tes tapaderas y vasos de ofrendas de carena alta, así como
presentan elementos de ajuar de aspecto bastante antiguo un brazalete de piedra que apareció en el interior de una de
(García y Encinas, 1987: 47 y Lam. 1). Una situación que las urnas (Belda, 1963). Dos de las urnas de cuello subcilín-
llevó a sus descubridores a plantear en los últimos estudios drico encuentran paralelos en ejemplares de la necrópolis
publicados, que la datación de las primeras incineracio- de Agullana (Palol, 1958: tumbas 12, 16, 47, 63, 68, 111,
nes allí documentadas podría retrasarse significativamen- 115, 133, 160, 184 y 223), en los aparecidos en el nivel PIB
te (García y Encinas, 1990). Es el caso de la tumba 9 que de Cortes de Navarra (Maluquer, 1958) o en la urna de in-
contenía una urna globular realizada a mano, similar a la cineración B de la necrópolis de Les Moreres de Crevillen-
localizada en la tumba 72 de Palomar de Pintado. En su te (González Prats, 1983: fig. 24B). Todos estos hallazgos
interior se localizó una f íbula de doble resorte y un cuchi- parecen apuntar para las piezas aparecidas en Munera una
llo de hierro afalcatado también parecido al localizado en fecha en la primera mitad del siglo VII a.C.
el enterramiento que estamos estudiando. Como ocurre De la misma provincia de Albacete proceden otras evi-
con las necrópolis madrileñas, tampoco se ha apuntado dencias de incineraciones antiguas (Zarzalejos y López
la existencia de estructuras de señalización mínimamente Precioso, 2005). Es el caso del enterramiento de Tiriez en
complejas y, a lo sumo, se habla del aprovechamiento de cuyo ajuar se identificó un broche de cinturón tartésico, o
huecos en la roca y de entibados de las urnas mediante la de los localizados en la necrópolis de Hoya de Santa Ana
utilización de pequeñas piedras. en la que una reciente revisión ha identificado una serie
A esta misma fase, que las dataciones más tradicionales de conjuntos funerarios que se pueden adscribir por el ri-
sitúan entre los siglos VII y VI a.C., se vinculan algunos tual y los ajuares al periodo orientalizante y, por lo tanto,
de los hallazgos más antiguos que proceden de la recien- a un momento comprendido entre los siglos VII y VI a.C.
temente descubierta necrópolis del Cerro Colorado en la Entre los materiales que se localizaron en estos ajuares
cercana localidad de Villatobas, de la que tan sólo conoce- funerarios hay que señalar la presencia de f íbulas de dos
mos un primer avance (Urbina y Urquijo, 2007). piezas y de doble resorte con placa, así como un pequeño
Otras evidencias del uso del ritual de incineración en recipiente cerámico de perfil piriforme emparentado con
fechas antiguas en el sector central de la Meseta Sur pro- los alabastrones de barniz rojo del mundo fenicio y con las
ceden del yacimiento de la Vega en Arenas de San Juan imitaciones aparecidas en otros puntos tan alejados de la
(Ciudad Real), ubicado en las cercanías del yacimiento de misma Meseta Sur como es Casa del Carpio en la comarca
Palomar de Pintado. Una vez más los datos plantean serios de La Jara (Pereira, 1989).

286

PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

Por último y aunque en los límites más orientales de la La valoración de todos estos hallazgos parece indicar
Meseta, hay que destacar los enterramientos documentados que al menos en el siglo VIII a.C. la utilización del ritual
en las necrópolis de incineración del Llano de los Ceperos incinerador se encuentra plenamente consolidado y que
(Ramonet-Lorca) y El Pinar de Santa Ana (Jumilla) en am- esta situación es fruto de una serie de iniciativas previas
bos casos en la provincia de Murcia. En la primera de ellas que recuerdan a las situaciones documentadas en el valle
destaca la aparición de urnas de incineración de perfil ova- del Ebro o en otras zonas del Noreste peninsular. Nos refe-
lado y mamelones en el borde, asociadas a cuencos care- rimos al amplio periodo que pasa entre la documentación
nados que tendrían la función de tapaderas para los que de las primeras incineraciones y la generalización de este
se ha propuesto una fecha de mediados del siglo VIII a.C. rito en la totalidad de los enterramientos en esas zonas
(Ros, 1985). En la segunda, destaca la documentación de consideradas dentro del ámbito de los Campos de Urnas
urnas bajo encachados de piedra de distinta tipología que (López Cachero, 2007). Una transición de larga duración
obedecen a estructuras de complejidad muy diferente. De que permite entender la existencia de cronologías muy
todos los conjuntos documentados destaca uno, el identifi- antiguas como son las dataciones de Herrería y en menor
cado como tumba 5, en el que se localizaron diversas urnas grado de Palomar de Pintado, que parecen obedecer a un
entibadas con piedras que se cubrían con losas de piedra y mismo modelo tal y como podría deducirse de la simili-
presentaban algunos elementos de ajuar entre los que desta- tud apreciada en las estructuras y ajuares documentados
caba un nuevo cuchillo afalcatado de hierro (Hernández Ca- en la fase II del yacimiento alcarreño y los que aparecen
rrión, 1993). La fecha propuesta para este yacimiento oscila en los inicios del toledano. La existencia de cementerios
entre mediados del siglo VIII y principios del siglo VII a.C. de incineración desde fechas tan antiguas abre nuevas ex-
(Hernández Carrión, 1999; González Prats, 2002). pectativas a la interpretación del origen de las sociedades
En este panorama destaca la publicación de los resul- del Hierro de la Meseta, que parecen haber sufrido el mis-
tados obtenidos en la necrópolis de Herrería en el área de mo proceso de evolución diferencial y errático que pare-
Molina de Aragón en Guadalajara, que ha abierto nuevas ce documentarse en las supuestas zonas nucleares de los
posibilidades para la interpretación de algunos de los ha- Campos de Urnas hispanos, dando nuevas muestras de su
llazgos pertenecientes a las fases más antiguas de los ya- pronta vinculación con ese mundo.
cimientos que hemos descrito. En este cementerio han La necrópolis de Palomar de Pintado permite plantear,
podido estudiarse un buen número de enterramientos además, otra serie de novedades en el registro arqueológi-
dispuestos en fases sucesivas de utilización, que permiten co de la Meseta. Nos referimos a la asociación de los ente-
obtener una visión bastante completa de la evolución de rramientos con la cabaña y el conjunto de materiales que
las gentes de esta zona en el límite noreste de la Meseta Sur encontramos en ella, que pertenecen claramente a lo que
a lo largo de cerca de un milenio. En total se han documen- se ha venido considerando como horizontes Pico Buitre o
tado cuatro momentos de utilización del espacio funerario Cerro de San Antonio. Desde los años 80 en que se defi-
dentro de un periodo comprendido entre los siglos XII-XI nieron estos grupos culturales, han sido muchas las refe-
a.C. y el V a.C. La primera fase de incineraciones incluidas rencias a la falta de datos sobre las tradiciones funerarias
en la denominada Herrería I se caracteriza por la ausencia de sus gentes. En la actualidad podemos empezar a plan-
de ajuares y la utilización de estelas para la señalización de tear que nos encontramos ante grupos que empezaron a
cada enterramiento. La siguiente fase, Herrería II, se ca- practicar los mismos rituales funerarios reconocidos para
racteriza por la utilización de túmulos o empedrados para la facies Fuente Estaca, con lo que eso supone de pérdi-
señalizar los depósitos que contenían los restos cremados da de las señas de identidad utilizadas para definirlos. Las
y algunas cerámicas lisas o decoradas con acanalados e in- gentes consideradas hasta ahora representativas de unas u
cisiones, en ambos casos con motivos parecidos a los que otras habitaban el mismo espacio geográfico, se enterra-
encontramos en el resto de los yacimientos de la zona ya ban utilizando los mismos procedimientos y se rodeaban
descritos. La cronología de estas tumbas de la fase II se de cerámicas dotadas de parecidas formas y decoraciones
ha establecido de forma fiable, gracias a la existencia de en las que, como mucho, tan sólo se podrían encontrar
una serie amplia de dataciones, entre los años 961 y el 831 las diferencias habituales entre comunidades vecinas. Un
a.C. Con posterioridad la necrópolis permanecería en uso hecho que no puede servir para plantear la existencia de
durante un periodo bastante amplio en el que todavía se diferenciaciones incluso étnicas, de la misma manera que
diferencian otras dos fases más datadas en los siglos VII- no se podría atribuir a poblaciones o a formaciones políti-
VI y V a.C. (Cerdeño y Sagardoy, 2007). cas diferentes las producciones de cerámicas de Puente del

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PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

Arzobispo o de Talavera de la Reina en el siglo XVIII que, construcción en determinados espacios durante periodos
partiendo de tipologías parecidas, basaban sus tradiciones de tiempo cada vez más amplios. Un marco temporal com-
artesanales en la representación de motivos diferentes. pletamente nuevo cada vez más alejado de la estacionalidad
con la que parecen relacionarse algunos de los sistemas de
poblamiento más antiguos. Estas construcciones, que en
EL PROCESO DE TERRITORIALIZACIÓN principio se consideraban excepcionales (Muñoz y Ortega,
1997) y que cada día parecen ser más frecuentes, están re-
Los hallazgos de Palomar de Pintado también permi- lacionadas con otra serie de cambios que también se docu-
ten realizar otras aportaciones a uno de los temas que más mentan en Palomar de Pintado. Nos referimos a la menor
interés viene despertando en la investigación arqueológica utilización de los sistemas de almacenamiento tradicionales
de la Prehistoria más reciente. Nos referimos al proceso basados en el uso de silos subterráneos y a la aparición de
de territorialización que parece ir ligado al desarrollo de nuevos procedimientos surgidos de la utilización de gran-
estos grupos representativos de la transición entre la Edad des contenedores de cerámica que encontrarían acomodo
del Bronce y la Edad del Hierro, resultado del cambio en en el interior de las nuevas y más capaces cabañas, caso del
la relación establecida entre estas poblaciones y el entorno que hemos descrito. Una situación relacionada con la ma-
en el que vivían, muy distinta de la que mostraron sus an- yor amplitud de los nuevos espacios pero también, con la
tepasados tan sólo unos pocos años antes. especialización de la funcionalidad de algunas zonas con-
Frente al auge que experimentaron en amplias zonas cretas de los nuevos inmuebles, dentro de un fenómeno li-
de la Meseta Sur los asentamientos del tipo “fondos de ca- gado a la aparición de un nuevo tipo de familia nuclear y de
baña” (López y Morín, 2007) plenamente representativos nuevas formas de acceso a la propiedad.
del horizonte Cogotas I, vamos a encontrarnos a partir de Todas estas evidencias parecen indicar que nos encon-
ahora con nuevas tendencias que van a hacer su aparición tramos ante una situación que terminará por unir a las po-
a lo largo de este periodo que podemos considerar como blaciones a un territorio cada vez más concreto, iniciando
formativo de las sociedades del Primer Hierro (Ruiz Za- con ello otras importantes transformaciones. Es el caso de
patero, 2007: 44). Su definitiva implantación está ligada las que pueden deducirse del cambio de las formas y de
al desarrollo de nuevos sistemas económicos mucho más las decoraciones de las cerámicas más frecuentes, que se
productivos que fueron los que, en definitiva, hicieron po- convierten en un nuevo documento indicador del proce-
sible la permanencia mínimamente estable de las distintas so emprendido hacia la individualización relacionado con
comunidades que habitaban las zonas con más recursos. la disolución de las sociedades comunitarias que parecían
Sólo en ellas se empezarían a generar las estrategias de do- predominar en Cogotas I (Ruiz Zapatero, 2007:55).
minio del espacio en el que habitaban y que, como tantas Esta nueva realidad necesitó del desarrollo y utilización
veces se ha dicho, acabaría dejando su reflejo en la forma- de toda una serie de símbolos de propiedad entre los que
ción de las nuevas necrópolis. hay que incluir el uso de los antepasados como legitima-
En el caso de Palomar de Pintado las evidencias rela- dores de la posesión de los espacios más productivos. Así,
cionadas con este proceso de territorialización las encon- a partir del inicio de la presión demográfica, en algunas
tramos tanto en la fase de uso residencial del espacio en el zonas se pudo dar comienzo a la práctica de los primeros
que venimos trabajando, como en la posterior de carácter enterramientos que se convertían en expresión del mismo
funerario. A la primera pertenecen elementos tan desta- deseo de permanencia que mostraban las casas, adquirien-
cados como la cabaña ya estudiada, realizada a partir de do de esta manera un protagonismo creciente en el paisaje
la utilización de un zócalo de pequeñas piedras pertene- cultural que empezaba a formarse en los primeros años del
cientes a una posible planta rectangular. De acuerdo con último milenio a.C.
lo poco que hemos podido documentar de esta estructura, En Palomar de Pintado las primeras incineraciones po-
nos encontramos ante un tipo de construcción que en- drían relacionarse, tal y como dijimos en su momento, con
cuentra paralelos en otros yacimientos de la Meseta Sur la fase de uso residencial del espacio, para pasar a adquirir
como Pico Buitre (Valiente, 1984; Crespo y Espinosa, 1986) desde entonces un peso propio y mayor importancia en la
o Puente Largo del Jarama (Muñoz y Ortega, 1997). articulación del espacio habitado. Las tumbas, señalizadas
La ejecución de estas nuevas casas mediante el uso de a través de los pequeños encachados tumulares que hemos
materiales perdurables, muestra la existencia de una clara descrito y que pueden ser la base de estructuras mucho
voluntad de permanencia de las gentes responsables de su más visibles realizadas con materiales perecederos de dif í-

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PALOMAR DE PINTADO, VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROS (TOLEDO)

cil conservación, se convertirían en la principal referencia dos de los años 80. Nos referimos a la dificultad de situar
simbólica y f ísica con la que indicar la pertenencia del te- a las gentes de ese mundo de transición al que venimos
rritorio al grupo que enterraba allí a algunos de sus miem- haciendo referencia, en relación con las edades del Bron-
bros. Gracias a esta situación y al igual que parece ocurrir ce o del Hierro. Desde el punto de vista cronológico, todo
con algún yacimiento cercano (Ruiz Zapatero, 2007:53-54), parece indicar que, dadas las altas fechas que empezamos
la necrópolis que venimos estudiando se convertiría desde a obtener y en línea con lo apuntado desde el inicio del
fechas tan antiguas como las que hemos propuesto, en el estudio de yacimientos como Pico Buitre (Valiente, 1984),
único centro estable de un grupo que, a pesar del carác- nos encontramos ante gentes representativas de lo que
ter más duradero de su arquitectura doméstica y del desa- hace algunos años se denominó como “otros Bronces Fi-
rrollo de nuevos sistemas de explotación del suelo mucho nales” (Fernández-Posse, 1998). Una clasificación lógica
más intensivos, todavía practicaba el desplazamiento del dentro de las divisiones de ese periodo de nuestra historia
hábitat por un determinado territorio. Una situación cada (Mederos, 1997), independientemente de que nos encon-
vez menos frecuente que acabaría con la formación de los tremos ante gentes que disfrutaron de los primeros objetos
poblados estables bastante tiempo después de que lo hu- de hierro o que pueda reconocerse en ellas el inicio de un
bieran hecho las necrópolis. proceso que terminará en la formación de las sociedades
La constatación de que el asentamiento de Palomar de del Primer Hierro algún tiempo después.
Pintado no es el único que existía en la zona se desprende Por otra parte, la documentación de incineraciones
del número de yacimientos pertenecientes a diferentes con altas cronologías en esta zona de la cabecera del Gua-
momentos de la Edad del Hierro que hemos documen- diana plantea diferentes cuestiones derivadas, a su vez, de
tado en la llanura aluvial del río Amarguillo (Ruiz, Ca- la atribución de nuestro yacimiento al horizonte Pico Bui-
rrobles y Pereira, 2004:119-120). De todos ellos sólo la tre en su sentido más amplio. De confirmarse esta relación
necrópolis que venimos estudiando parece haber perma- estaríamos ante la evidencia de que, en realidad, bajo esta
necido en uso en el largo periodo comprendido entre los denominación nos enfrentamos a un horizonte que alcan-
siglos X y II a.C., constituyendo una referencia simbólica zó una expansión geográfica bastante notable y al que nos
y espacial que sólo se agotó con los cambios promovidos hemos acercado en muchas ocasiones a través de visiones
por la romanización, que provocaron una evidente rup- muy reducidas, casi siempre en función de la potenciación
tura con el pasado y el desarrollo de un modelo territorial de todo lo que significara la más mínima diferencia. Una
completamente nuevo. tradición que, a pesar de todo, siempre ha chocado con el
aire de unidad que manifiestan los hallazgos del conjun-
to de yacimientos que conocemos en amplias zonas de la
EL CONTEXTO CULTURAL Y ÉTNICO