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Aprendiendo a

ser sumisa

Un regalo para mi Amo

Por Dhanko - www.juegosbdsm.com

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Aprendiendo a ser sumisa

Aprendiendo a

ser sumisa

Por Dhanko - www.juegosbdsm.com

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Aprendiendo a ser sumisa

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Presentación

Tabús y miedos

Los roles

El rol de Amo/a El rol de sumiso/a El rol switch

Bases para la práctica

Consenso y Metaconsenso Contratos SSC Palabra de seguridad Los nombres en el juego

Tipos de relaciones

Relación estable de pareja Relaciones profesionales Relaciones de amistad Relaciones virtuales Relaciones 24/7 Relaciones sexuales BDSM Sesiones eróticas de poder

Rituales Y Símbolos

El collar Marcas y tatuales Ceremonia de iniciación Ceremonia de iniciación de luna

Vivir y sentir la sumisión

Sumisa Vs esclava

No tengo Amo ¿Cómo encontrarlo?

¿Qué debo conocer de mi Amo?

Conocerme como sumisa

El test Muestra de un test o cuestionario

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Índice

¿Qué es el dolor?

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Conocer los límites del dolor

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Jugando con mi Amo

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Definición de roles

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Límites, gustos y fantasías

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Búsqueda de nombres

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Palabra de inicio y seguridad

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Protocolos básicos

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Posiciones de una sumisa

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Qué espera una sumisa, qué ofrece un dominante

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Cómo aceptar una orden

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Entrada, salida y permanendia en el

rol

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Formas de comunicación

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Los preambulos del juego

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Los inicios de sesión

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Un pequeño resumen

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Practicas BDSM

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Privación de la visión

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Pinzas

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Azotes

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Azotes con la mano

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Ataduras

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Cera

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Humillación

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Despedida

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El autor

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Presentación

Querida amiga, hoy tienes entre tus manos un pequeño manual basado en mi taller “Aprendiendo a ser sumisa” que tanto éxito tiene entre las seguidoras de mi web. Aunque existen muchos “amos” que critican mis enseñanzas, soy consciente (porque conozco los resultados) que pequeñas ayudas, vistas desde el matiz dominante, hacen que ese acercamiento a la llamada “sumisa perfecta” sea buscado por muchísimas mujeres para ofrecer a sus parejas de juego ese apreciado regalo. Bajo mi humilde experiencia, no debe existir un patrón o protocolo estable- cido que deba ejecutarse en todos los casos por igual, pero sí que existen unas normas muy sencillas que siguiéndolas, daremos a nuestro Amo las armas necesarias para que también sepa acoplarse a vosotras de forma fácil y siempre bajo el prisma del juego BDSM. Este pequeño manual lo dividiré en tres partes, en la primera parte te hablaré de todo lo que considero como base fundamental del BDSM, visto desde un punto de vista conjunto de Amo y sumisa. En la segunda parte entraremos en materia más concreta tocando todos aquellos puntos que considero funda- mentales para “Aprender a ser sumisa” basados en mi taller. Y en la tercera parte hablaremos de algunos juegos básicos y prácticas, viendo, bajo mi pris- ma, cómo puedes hacer que la conexión con tu Amo sea perfecta. Bien, mi querida amiga, espero que sepa comunicarte por escrito lo que se me da bien oralmente, aun así ya sabes que puedes comunicarte conmigo para cualquier cosa a través de mi web www.juegosbdsm.com.

Un afectuoso saludo.

Dhanko.

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Fundamentos

del

BDSM

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Tabúes y miedos

Los miedos y tabúes son los puntos más importantes que debo abordar cuan- do me encuentro por primera vez con una mujer que se siente sumisa y que nunca ha experimentado el juego BDSM. El nerviosismo se palpa, ha visto, leído, pero nunca ha practicado, le atrae, le excita pero no sabe qué se encon- trará si se entrega a algún dominante que no conoce a la perfección. Cuando vienen a mis talleres me han llegado a decir incluso “pero si eres nor- mal y encantador” sí, para reír la verdad, pero te aseguro que lo he tenido que oír. Y todo ello es porque desde el exterior, el mundo BDSM se ve como algo sucio, algo hecho solamente para enfermos de mente, seguro que has oído eso alguna vez, o incluso si has visto alguna práctica extrema lo has pensado,

o quizá, sin que sea algo extremo, el hecho de considerarte sumisa ya te hace

pensar que no eres normal. No temas, eres mucho más normal de lo que parece, eres más normal que muchos de esos que solo aparentan y critican, que lo sienten pero que no son capaces de dar un paso para descubrirse realmente por miedo a saber que hay algo escondido, que no aceptarán nun- ca, que es suyo. Llevo mucho tiempo intentando desmitificar este mundo y de ahí que me vean como persona “normal”, los que no están dentro y, en cambio, que me vean como “mal Amo” muchos de los que dicen serlo. De hecho, me cuesta mu- cho más trabajo dar explicaciones y convencer de que aquello que se ha leído

poco tiene que ver con lo que se vive y en cómo se siente, que en enseñar las bases e iniciar a cualquier persona en este mundo. Ha hecho mucho daño tanta información, pero hasta ahora se ha hecho con un fin, que no todo el mundo pudiese conocerlo, que no se convirtiese en algo común. Siempre se ha querido salvaguardar el BDSM y apartarlo para poder seguir siendo algo tremendamente misterioso al alcance de muy pocos

y sectario.

Es interesante ver las cosas así, por supuesto, pero no está nada mal dejar que la gente conozca otras formas de disfrutar de los juegos que se apartan del sexo vainilla (se llama sexo vainilla en argot “bedesemero” al sexo conven- cional) y además que lo hagan a su ritmo, a su medida, sin metas ni grandes logros. Por eso estoy aquí, para ayudarte a conocer y a partir de ahí lo puedas vivir libremente y a tu manera.

El mundo BDSM es tan amplio o tan sencillo como tú quieras que sea. Te lo voy a comparar con el denominado “sexo vainilla”. En el sexo, puedes simple- mente dedicarte a hacer el misionero o puedes llegar a tener una vida sexual liberal. Todo cabe si la pareja lo admite, tríos, intercambios de pareja, orgías , cada uno decide, y el BDSM es lo mismo. Tú marcas tus propios juegos y lle- gas hasta donde quieras llegar, es así de simple. Por ello, no hay que tener miedo, hay que tener la mente abierta, por supuesto, pero no busques el reflejo de nuestro juego en las cosas más extremas.

En los últimos tiempos, hemos tenido la gran suerte de que libros de éxito mundial han acercado nuestro juego quizás más a la normalidad, enmasca- rado con historias de amor, pero que han hecho que ya no se vea tan com- plicado, perverso o sucio. Yo lo veo en mis talleres y sesiones, se me acerca mucha más gente, están algo más abiertos a aprender qué es esto del BDSM y cuando ven lo que es, ven el cielo abierto. En muchos casos, incluso, ven la salvación a una relación al borde de la ruptura, ven nuevas ilusiones que bien conducidas volverán a crear el vínculo necesario para que todo funcione casi a la perfección.

Recordemos que para jugar es importante la comunicación, la con- fianza, la entrega, la libertad de expresar fantasías, el amor y la sin- ceridad absoluta con la pareja de juego.

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Los Roles

Vamos a hablar de los roles, de su importancia y de cómo llegamos a esta- blecerlos. Existen básicamente dos tipos de roles: dominante y sumiso. Sobre este res- pecto debemos aclarar que hay quienes se encuentran cómodos desem- peñando tanto un rol como el otro y a este tipo de personas, en el lenguaje BDSM, se les considera switch (ambivalente). No olvidemos nunca que hablamos en todo momento de un juego, tampoco olvidemos que la finalidad es disfrutar y que todo lo que te haga sentir bien, tanto a ti como al compañero de juego, está permitido.

El rol de Amo/a.

No es más que el rol dominante en una relación BDSM, nunca hay que con- fundirse con el denominado “puto amo”, de hecho es el rol más complicado de ejercer si se quiere hacer bien. El Amo debe denotar fuerza e inspirar res- peto a la parte sumisa. Del mismo modo, el Amo, siempre debe velar por la seguridad del sumiso o sumisa, pero nunca dejando de lado su papel. En los talleres que imparto de formación de Amos, siempre intento que entiendan la enorme responsabilidad que en ellos recae. Un Amo puede ser la perso- na más sensible y amorosa del mundo, pero llegado el momento del juego BDSM tiene que notarse su fuerza y seguridad. Una caricia y un azote no es- tán reñidos. Muchas veces me he encontrado con el “master” que llega al taller de forma- ción de Amos, diciendo que lo sabe todo, que lo que quiere es experimentar con una sumisa, que tampoco es tan difícil hacer un poco de spanking y echar

cera, entre otras prácticas, así que le digo, ¡adelante! ¡enséñame lo que sabes

hacer!

Entonces es cuando se les cae todo encima, no saben cómo empezar,

cómo proceder, qué hacer ante una sumisa a la que no conocen, no hablan, simplemente piensan en ejecutar sin importarles, ante todo, la parte sumisa y sabiendo que ese hecho no va a aportar lo que debe a ninguna de las par- tes.

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La facilidad con la que los dominantes, ya sean ellas o ellos, que no están for- mados, cogen un juguete, látigo, por ejemplo, es impresionante. Un arma que denota quién manda aquí, pero no todo es tan elemental ni tan fácil. Cuando

un llamado Amo sea obedecido por alguien casi desconocido (sumis@) por

solo un simple gesto, por una palabra, por una mirada, entonces podrá ser llamado AMO, así en mayúsculas y merecedor de su significado.

Otro apunte muy personal sobre los que se llaman “amos” sin serlo: bajo mi prisma, un Amo solamente puede llamarse así cuando tiene una posesión y esa posesión sin duda debe ser una sumisa, en caso contrario simplemente

es un dominante, concepto que no entienden y que tiene una explicación tan

sencilla como la que acabo de darte. Sí, mi querida amiga, como puedes ver, este es el rol más complicado, es el

rol que hace que todo funcione a la perfección y que se disfrute al 100% del

BDSM o por el contrario que sea un verdadero desastre y un cúmulo de malas experiencias para ambas partes. Por todo esto insisto en su correcta forma- ción, en que hay que formarse, hay que ser consciente de que nadie nace enseñado ni con las capacidades desarrolladas, hay que tener paciencia y sobre todo ser conocedor de quién está en nuestras manos.

El rol de sumiso/a.

Mi

primera frase debe ser clara, este rol siempre tienen el mando del juego,

ya

irás entendiendo el porqué. El sumiso, debe ser el bien más preciado del

dominante y, por ello, hay que cuidarlo como si fuera el juguete favorito, enten- diendo que si se rompe ya no se podrá jugar más con él. Parecerá una contradicción la frase con la que hemos empezado a descubrir el rol sumiso, ¿verdad? ¿Cómo puede ser que un sumiso lleve el mando? Pues es muy sencillo, el sumiso es el que indica al dominante a qué intensi- dad, forma o nivel es capaz de jugar.

Imaginemos que estamos en un nivel de inicio, si el dominante no es capaz de ir a este nivel y hacer que el sumiso vaya descubriendo y ampliando el margen del juego, no se puede seguir adelante porque las experiencias van a ser ne- fatas para ambas partes y mucho perores para la parte sumisa. Teniendo en

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cuenta todo lo dicho y para evitarnos males peores, vamos a empaparnos de información, vamos a ir despacio y a conocer antes de actuar.

Muchas veces me encuentro con sumisas que lo son porque necesitan buscar el equilibrio perfecto en sus vidas. Esto es así, quizá podríamos decir que el BDSM es una buena terapia que hace que las personas se sientan equilibra- das y que gracias al juego se mejoren muchas vidas y, sobre todo, muchas mentes (aunque por el desconocimiento global pueda parecer todo lo contra- rio).

La mayoría de sumisas que vienen al taller de “Aprendiendo a ser sumisa” o simplemente a una sesión, me comentan que en casa son ellas las que tienen que llevar la voz cantante, que en el trabajo tienen puestos de responsabilidad que les hace estar todo el día en tensión y vienen porque necesitan buscar ese yin o yang que les equilibre emocionalmente.

Quiero trasladar también esta búsqueda del equilibrio a cualquiera de los roles del juego, tanto dominantes como sumisos. La necesidad de encontrar el equi- librio puede ser muy válido, no es quizás el que más valoro personalmente, ya que para mí, la pureza sumisa está en el alma sumisa por excelencia, pero esto es una opinión muy personal. Resumiendo, cualquier decisión que te haga sentir bien es totalmente acepta- ble y si te ayuda a mejorar no sólo es aceptable sino que es aplaudible.

¿Qué he querido decir con “alma sumisa”?. No creas que es fácil de expli- car, quizás parezca un tanto lioso entenderlo por la sencillez de lo que es. Un alma sumisa es aquella que pertenece a quien siente lo que es, quien vive su papel, quien ama la sumisión y siente orgullo de ser quien es, nada le influye para tomar ese rol; es la persona que no busca un mero disfrute en un juego donde el Amo es quien lleva la voz cantante sin más, sino que prácticamente otorga todo el poder a la parte dominante para el placer mental, físico y sexual de ambos.

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El rol de Switch.

Al inicio de este capítulo ya hemos hecho una pequeña referencia a este tipo de rol pero para ser organizados vamos a darle su espacio. Switch se define como el rol cambiante, aquel que algunas personas pueden aplicarse y que les aporta igual placer siendo dominantes o sumisos. Hay pa- rejas que me han venido a los talleres y aplican el “hoy mandas tú, mañana mando yo” y se lo pasan “teta”, es otra opción. Es quizás algo más superficial, no tan profundo pero sin duda eficaz. Tengamos claro que si algo ayuda a mejorar y enriquece nuestra relación sea del tipo que sea, debemos darlo por bueno. Existen grandes Dominas que en sus principios han sido sumisas, ellas entien- den perfectamente ese sentimiento sumiso y por ello son buenas en lo que hacen, entienden el dolor, entienden la entrega y, por ello, pueden hacer vivir de forma extraordinaria la sumisión. Del mismo modo ocurre con dominantes que se han convertido en sumisos. Tengo un amigo que ha pasado de ser un gran Amo, muy bueno como tal, a ser sumiso. Cuando se descubrió como sumiso me lo hizo saber y me dijo “ahora que me he visto el culo ya sé lo que soy”, bueno, supuse que quería decir “me gusta ser sumiso y no lo cambio”, o algo así, porque nunca más me ha explicado nada como dominante. Este caso no se puede considerar como switch ya que juega con un único rol pero sí lo era durante el proceso del cambio. También me vienen sumisos que en realidad son dominantes, pero que ante la falta de poder practicar como Amos, quieren vivir tanto este mundo que lo hacen como sumisos, y lo disfrutan enormemente. Todo ello nos demuestra que este juego, no es más que eso, un juego que podemos disfrutarlo desde cualquiera de sus vertientes.

Lógicamente, puedo ser criticados por “puristas del BDSM” pero como siempre digo, me da exactamente igual. Si somos capaces de hacer entender a las personas que hay muchas formas y maneras de disfrutar al máximo y con

normalidad del sexo no convencional, me es suficiente.

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Bases para la práctica

En este apartado vamos a hablar de varias cosas a tener en cuenta, pero no vamos a profundizar en muchas de ellas porque, recordemos, estamos en un manual para aprender a ser sumisa y lo importante es saber que hay unas normas que seguir para que el juego sea seguro y sano. Irás viendo que este mundo puede ser tan complejo como quieras pero también verás que tenien- do unas bases sólidas y bien asimiladas el resto es añadir y completar. Durante este capítulo veremos conceptos como los que conocerás a continua- ción, que es el consenso y el metaconsenso, hablaremos de contratos y nor- mas que harán que el juego adquiera una mayor seriedad y por supuesto mayor morbo y, dicho sea de paso, seguridad. Hablando de seguridad, cono- ceremos qué significan las siglas SSC y la importancia de la palabra de segu- ridad o interruptor de apagado. Otro apartado considerado primordial, sobre todo si quieres vivir este mundo como un mundo paralelo en el que tú eres otra persona y no quieres ni confundirte ni identificarte con quien realmente eres, es la importancia del nombre. Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto vamos a conocer un poco más sobre ello.

Consenso y Metaconsenso

Hay dos formas principales para el buen funcionamiento en un juego BDSM lo que se denomina bajo “consenso” y bajo “metaconsenso”. ¿Qué es? y ¿cuál es la diferencia entre ambos conceptos?. Bien, jugar bajo consenso, nos implica seguir unos parámetros marcados por un contrato (que veremos a continuación) y una negociación de los límites establecidos donde, tanto la parte dominante como la parte sumisa, tienen potestad para parar el juego en cualquier momento, con la llamada palabra de seguridad que más adelante

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descubrirás. El metaconsenso va un poco mas allá. Es un concepto al que yo llamo confianza absoluta de la parte sumisa hacia la dominante. Aunque se respeten los límites pactados, solamente la parte dominante tiene potestad para parar el juego. Este tipo de funcionamiento solamente debe realizarse con el conocimiento absoluto del sumiso y lógicamente, repito una y mil veces, sobre los límites pactados. Si no se conoce ni se confía absolutamente en la parte dominante siempre se debe consensuar la sesión o el juego.

Contratos

Hay mucha literatura sobre este punto. Las parejas preguntan, ¿Por qué tengo que firmar un contrato con mi mujer, novia, amante? En realidad aunque lo pa- rezca no es nada absurdo ni ridículo, es parte del juego. Es tan simple como lo quieras ver o tan complicado como lo interpretes. No deja de ser una simbolo- gía que recoge pactos y límites, es quizás una forma de respeto superior a la palabra dada en un momento concreto. Un contrato BDSM puede ser revisado las veces que haga falta y su redacción puede ser tan abierta como ambas partes consideren oportuna. Sobre este punto marizaré para ayudarte a entender o responder a esa pre- gunta que hacíamos anteriormente y verás que aquello a lo que no damos importancia tiene mucha más de lo que parece. Recordemos que las cosas entre la pareja a veces se tuercen.

Hace cosa de un par de años, un amigo (muy buena persona te lo puedo asegurar), recibió una demanda de malos tratos de su pareja. Ambos eran practicantes de juegos BDSM y con eso de que es un juego y que no hace falta porque hay confianza nunca firmaron ningún contrato. Durante la sepa- ración, para presionar y poderse quedar la vivienda, ella le interpuso la de- manda. Por suerte él tenía correos, fotografías de los juegos y argumentos que podía aportar, en el caso de llegar a juicio, para demostrar su inocencia

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y

explicar que lo que practicaban juntos era BDSM y no malos tratos. Aunque

debe ser consensuado de inicio. Cuando te digo consensuado es bajo los dos

Palabra de seguridad

la cosa parecía complicada, ella entró en razón, quizá el exponer un juego así delante de desconocidos y poder llegar a quedar retratada la hizo entrar en razón y retirar la demanda. Quiero dejar claro con esta explicación que el maltrato me causa nauseas, pero también es injusto que por darle a tu pareja aquello que ella te pide,

expuesto anteriormente.

participantes, si algo no está lo suficientemente claro debe hablarse y llegar a un acuerdo intermedio, si es necesario, a eso le llamaremos pactar y consen- suar.

puedas terminar en prisión, ya sabes aquello que se dice “del amor al odio se pasa con muchísima facilidad”. Evidentemente el hecho de firmar un contrato no nos da libertad para nada que no esté reflejado en él, tampoco nos puede exculpar de delito ya que no tiene validez legal pero sí moral y puede ayudar en casos como el que he

Ya comentamos en la entrada del capítulo que esto era muy, muy, importante. La palabra de seguridad es aquella palabra, inventada por alguna de las par- tes y dada a conocer por ambas, que nos hace tener el control absoluto del juego. En el momento que una de las partes la diga (siempre que estemos bajo

El contrato solamente es una forma digamos de seguridad y rigor en beneficio

consenso) el juego deberá parar, de inmediato, y por supuesto nunca hay que

de

las dos partes.

recriminar que se haya dicho y que por ello se haya dado fin al juego, no hay

Mi

consejo

redactarlo y firmarlo siempre. Para darle más elegancia e impor-

que enojarse por ello.

tancia hazlo bajo una ceremonia de iniciación (más adelante te hablare de su importancia). Un último consejo, no cuesta nada hacer las cosas bien.

Es aconsejable, por no decir necesario, que el que haya dicho la palabra de seguridad y haya parado el juego dé explicaciones del porqué se ha dicho. Conocer los motivos nos ayudará a entender, rectificar y mejorar.

SSC: Seguro, sensato y consensuado

También debes tener muy claro que la palabra está en poder de los jugadores y quizás creas que no se dice por miedo o algo parecido, no te preocupes si llega el momento que se tenga que decir se dirá.

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Una vez desvelado el secreto de las siglas poco más puede decirse. Es de libro que siempre debemos hacer las cosas con sensatez y de forma segura,

si algo no lo ves claro no lo hagas. Se dice que el juego BDSM debe ser SSC, siempre. Hay personas a las que les atrae tener orgasmos en un grado de asfixia alto, a mí como Amo, en sesiones, me lo han pedido y sin embargo nunca lo

he hecho, creo que no es sensato; pones al límite la vida de la otra persona

y esa responsabilidad no la quiero para mí. Ni hagas nada que no te haga

sentir segura ni dejes que nadie lo haga contigo. Y por supuesto, todo juego

Cuando empezamos a jugar mi sumisa y yo, ella pillaba unos cabreos increí- bles, porque yo, ante su actitud o sus gestos de dolor, cortaba el juego y ella simplemente me decía ¿pero he dicho la palabra de seguridad? A lo que yo le respondía que no, lógicamente. Así aprendí a respetar que la palabra de seguridad está para el momento en el que alguna parte cree que se debe decir, mientras no se diga, el juego puede continuar. Debo decir, así por lo bajo, que mi sumisa nunca la ha pronunciado en juegos entre los dos solos y sólo una vez con terceras personas. Quizás nos conoce-

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mos tanto que nunca nos haga falta esa palabra de seguridad, pero sé, sin duda, que si algún día por cualquier circunstancia quiere decirla, la dirá y eso me da total tranquilidad y confianza. La palabra de seguridad debe ser algo sencillo y fácil de recordar, como rojo, fuego, sangre, etc., da igual la que elijas pero que sea sencilla de recordar para las dos partes.

Hay un detalle que vamos a remarcar. Imagina que estás en medio de la se- sión, la parte sumisa lleva una máscara, una bola en la boca, una mordaza, etc., algún elemento que impide hablar y por supuesto vocalizar la palabra de seguridad, entonces ¿qué podemos hacer?. Como hablamos de que este juego es SSC, pues vamos a prever cualquier detalle y subsanar posibles pro- blemas. Vamos a pactar una señal o vamos a ir preguntando, quitando ese elemento que nos impide vocalizar y emitir palabras, de forma que vamos a asegurarnos de que todo está bien y que podemos seguir disfrutando, am- bos.

Recuerda:

El dominante siempre debe velar por la parte sumisa y tenerlo todo controlado, ES SU RESPONSABILIDAD.

Como ves, ya vamos conociendo muchas cosas y sentando las bases para que pronto empieces a disfrutar como sumisa del juego BDSM.

Hasta este punto, entendemos más o menos qué es el BDSM, ya podemos tener definido nuestro rol, ya hemos visto las bases más sencillas para la práctica, ahora vamos a otro punto fundamental como son los nombres para el juego.

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Los nombres

Importantísimo también es definir un nombres que nos aporte fuerza, que nos defina, que nos haga entrar en el juego y que nos separe de la monotonía. Es un elemento clave para nuestra relación BDSM, pero quizás lo más importan- te es poder separarnos del mundo real, alejarnos de alguna forma clara de nuestra vida cotidiana. En el juego yo tengo potestad de castigar a mi sumisa (siempre bajo los lími- tes establecidos y marcados por ella), pero bajo ningún concepto sería capaz de hacerle daño a mi mujer, mi mente no me lo permitiría y aún menos mi

corazón. El hecho de tener unos nombres diferentes a los reales nos hace po- der separar realidad y ficción, el juego es el juego y nuestra vida de pareja es totalmente diferente a ello. Supongo que no pensabas que luna se llamaba luna y yo Dhanko en la vida

real

¿o sí?.

Y para culminar este capítulo, un consejo para ti, si con quien juegas es con tu pareja. No tiene que ver con el nombre, consenso SSC, palabra de seguridad, etc., sino que es un consejo basado en la experiencia, que puede ser una de las bases para el juego pero de lo que no se habla en los libros:

Nunca juegues si estás enfadado con la pareja en tu vida real. Si no eres capaz de apartarlo de tu mente, si hay algún problema entre la pareja, si hay rencor o temas sin aclarar es desaconsejable iniciar el juego. Siempre hay que solucionar cualquier atisbo de enfado antes de iniciar el juego, de lo contrario se volverá en tu contra.

Resumiendo, si tu mente no está bien, no juegues al BDSM. Es mejor esperar que no poder volver a jugar, es mejor no jugar a que exista cualquier detalle que pueda destrozar tu vida de pareja.

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Tipos de relaciones

En este apartado no vamos a descubrir la panacea para la felicidad ni para un estado idílico y perfecto sino que revisaremos los tipos de relaciones que existen y la forma en cómo se viven dentro del BDSM. Si ya somos complicados individualmente cómo no va a serlo aún más si vivi- mos con una pareja estable. Evidentemente cada pareja es un mundo distinto así como cada individuo, si hacemos un subgrupo dentro de la propia pareja, por ello, si nos encontramos en este estado tenemos tres opciones o tipos de relaciones posibles:

• Con la pareja: Haciendo partícipe a la pareja y jugar con ella.

• Con Profesionales: Andando el camino en solitario haciendo uso de profesionales como puedo ser yo, como Amo.

• Con amigos: También podemos encontrar amigos o amigas con quie nes poner en práctica este juego ya sea de forma física o de forma virtual.

Dentro de estos tres grandes grupos existen subgrupos o tipos de juegos bá- sicos que suelen practicarse. Vamos a analizar estas relaciones y ver cómo funcionan o cómo pueden fun- cionar de forma general. La importancia de este capítulo se basa en que puedas descubrir cómo o con quién poner en práctica el juego BDSM, dónde buscar y qué hacer cuando encuentres a tu pareja de juego.

Relación estable de pareja

Sin duda, y como te comentaba anteriormente, para mí la relación con pareja estable es la ideal. En esa relación puedes considerar que lo tienes todo, no

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hay nada mejor que jugar con nuestra pareja, ya que este tipo de juego une

de forma increíble. La relación es algo más que perfecta porque no hay se-

cretos, no hay fantasías ocultas, cualquier juego se puede proponer, no hay mentiras y la sensación de tenerlo todo existe. Lo único imprescindible es te- ner ganas de hacer partícipe a tu pareja y que los roles encajen, pero aún no siendo así, hay sistemas para que las parejas puedan disfrutar del BDSM sin tenerlo que hacer por separado.

Relaciones profesionales

Como su nombre indica no es más que buscar a un/a profesional para poder

vivir el BDSM. Muchas sumisas que me visitan tienen claro que sus parejas

no quieren jugar, aman a su pareja por encima de todo, pero necesitan esos

momentos para sentirse realizadas, que por otro lado es totalmente lícito y respetable. Opino que si no tuvieran esa válvula de escape, la relación de pa- reja se rompería. También me visitan sumisas sin pareja que desean vivir este mundo, les atrae pero no tienen con quien practicarlo, así que intento que lo vivan en su máxima plenitud. Todo es permisible si entra dentro de nuestros

límites. Intento realizar esas fantasías que sé que nunca podrán llevar a cabo

y ¿por qué no realizarlas si se puede?, por cierto, ¿tienes alguna? Piensa

Relaciones de amistad

Muchas veces he juntado a gente con intereses afines que no se habían en-

contrado, sobre todo en mis talleres o fiestas multitudinarias, que hago un par

de veces al año. Allí se conocen todo tipo de personas y siempre encuentran

con quién jugar. Me visitan amantes que no se atreven a insinuar a su pareja estable este tipo de juegos y prefieren buscar a quien le ocurre lo mismo, jue-

gan entre ellos, con sus parejas estables solo viven el sexo de forma vainilla.

En muchas ocasiones me cuentan que no son capaces de hacer entender a

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su pareja que quieren ser sumisas, por ejemplo, sienten el miedo a que ese rol les invada para siempre y pierdan su parte igualitaria de pareja o, para más rizar el rizo, perder la falsa personalidad. Hay quien entiende que esto no es así y finalmente consigo que hablando con su pareja lleguen a jugar entre ellos. También hay quien se niega a hablar con la pareja de forma rotunda y con total seguridad, porque saben que no hay nada que hacer, a ni tan si- quiera plantearlo y por ello directamente buscan a esos llamados “amigos de juego”. Como ya te he comentado, este juego es adictivo. Conocer a alguien con quien disfrutar plenamente del BDSM resulta peligrosísimo porque une, engancha, libera y completa. Cuando tienes a quien te puede aportar todo lo anterior- mente te he dicho, si no hay una unión fuerte y especial con tu pareja estable, puede hacer que se desestabilice esa relación y te plantees un cambio. Por todo esto no voy a cansarme de decir que debemos intentar hablar de todo con la pareja, sin miedo, con tacto, con cariño y respeto y si aún así no se consigue entonces decide, pero nunca antes de haberlo intentado, porque ahora ya estás avisada del posible riesgo de ruptura.

Relaciones virtuales

Este es un tema complejo, muy complejo, y por ello voy a dejar patente mi punto de vista desde la parte dominante. Una relación virtual no es pensar que tengo una sumisa, le doy una orden, la ejecuta y me quedo tan ancho. Una relación virtual necesita mucho más esfuerzo que una física, necesita que nuestra dominación llegue con tal fuerza que produzca placer por sí sola. Si nunca lo has vivido, quizás no puedas entenderme pero voy a intentar ex- plicarme de forma muy clara. En este tipo de relación, y quizá más que en cualquiera de las otras que ya he- mos visto, necesitas conocer tan bien a tu compañera de juegos que te verás involucrado de tal manera que te producirá un enganche increíble.

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Debemos pensar que las relaciones virtuales “puras” no de divertimento, in- tensifican, sin duda alguna, los sentimientos. Si tienes una sumisa virtual, piensa en su soledad, piensa en que debes llenarle de tal forma que esa soledad se traduzca en adicción hacia ambos y, por supuesto, piensa que tendrás un enganche hacia ella que quizás te supere.

Mi consejo es que si tienes pareja y la amas no juegues a esto, siempre que

lo sientas y lo hagas intenso, porque el final puede volverse en tu contra, no siendo en absoluto lo que andabas buscando. Piensa que te entregarás en cuerpo y alma, te dará todo lo que anhelas y eso, querida amiga, conlleva un gran peligro.

Para mí es la relación más compleja, he tenido varias experiencias y excepto una que encontró en su pareja al Amo perfecto, todas han sido muy compli- cadas y finalmente cesaron por motivos ajenos al BDSM.

Relación 24/7

Se denomina así a este tipo de relación porque significa que vivimos el BDSM

24 horas, los 7 días a la semana. Imagínate estar metida siempre en tu rol, piensa en si podrías disfrutar de to- dos esos pequeños momentos “únicos e irrepetibles” que muy poco a nada

tiene que ver con el BDSM, con tu nuevo papel, piensa en esos pequeños matices que nos hacen vivir plenamente cada minuto de nuestros días No critico una relación 24/7, porque en una época de mi vida quería vivirla

así, eran mis principios y todo era nuevo para mí, por ello buscaba poder con- seguirla. Pero me di cuenta (en uno de mis viajes en el que me acompañó

mi sumisa de aquel entonces), que me dejaba vacío, sí, tenía aquello que

había buscado, pero me faltaba la persona, me faltaba poder reír, hablar,

sentir, dejarme llevar también

Ese viaje me hizo analizar las cosas buenas y

las cosas malas que tiene considerar el 24/7 como una forma de vida (en su

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Aprendiendo a ser sumisa

más estricto significado). Me ayudó a entender que, si no quieres aborrecer el marisco, no debes alimentarte solamente de él; si tienes variedad en tu dieta podrás disfrutar de todos los platos como si los comieras por primera vez y sin que pueda repercutir negativamente en tu salud.

Si no quieres que el BDSM se vuelva contra ti, si quieres disfrutarlo, que no te haga daño, saboréalo y deséalo, practícalo a pequeñas dosis y de vez en cuando intensamente, aunque sea de forma breve

Parejas de juegos, Am@s, sumis@s, han fracasado en el BDSM justo por que- rer vivirlo así. Cuando algo se vuelve monótono y una forma de vida puede llegar a aburrirte, pero es algo muy personal y la decisión, al final, siempre es tuya. Cuando me insisten mucho, aconsejo hacerlo por días, pero no más que eso, en un día puedes experimentar muchas cosas y sabes que al día siguiente tendrás de nuevo a tu pareja para reír, hablar y disfrutar juntos de la convivencia y ser tú por completo.

Relaciones sexuales BDSM

Aunque parezca mentira, hay personas que entienden el BDSM como “follar con dureza”, respetable sí, pero es un error confundir el sexo duro con lo que estamos hablando. Lógicamente el juego BDSM yo lo considero, en base, un juego sexual cuan- do lo realizamos en pareja, pero tiene todos los ingredientes de juego BDSM, ¿que puede terminar en sexo puramente? sí, por supuesto, pero después de disfrutar plenamente de un montón de prácticas. Por ello defiendo que no es un criterio adecuado decir que se practica BDSM cuando lo que se practica es simplemente sexo duro.

Los juego sexuales BDSM son muy placenteros, la mezcla del dolor con el pla-

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cer puede hacerte llegar al éxtasis. Mi sumisa se vuelve loca cuando, con las pinzas puestas en sus pezones y en su vagina, la penetro y mientras azoto sus nalgas, disfruta de ese placer del dolor y del propio placer del coito. Se pueden realizar infinidad de juegos, ya sean previos o durante el acto sexual, pero eso es otra historia que debe ser siempre pactado con tu pareja de juegos.

Sesiones eróticas de poder

Una sesión erótica de poder es muy simple, en mis fiestas y talleres siempre lo pongo en práctica. Cada uno acude con su rol definido y, sin realizar ningún tipo de práctica, se desarrolla el juego. No es más que hacer bien patentes y diferenciados los roles. Es impresionante ver como los Amos o Dominas, vestidos con sus ro- pas protocolarias en la mayoría de los casos de color negro, sienten el poder sobre los sumis@s sin tocarlos, eso se palpa, se huele y se crea un ambiente intenso.

En otras ocasiones organizo cenas con amigos y establecemos ese tipo de sesiones, l@s sumis@s nos sirven y están en todo momento pendientes de los dominantes, digno de película. Si nunca lo has vivido te lo recomiendo, cuando sepas que eres capaz de jugar y no juzgar, acude a alguna de estas fiestas o cenas que seguro existen en tu círculo BeDeSeMero.

Vistos los tipos de relación en los que nos podemos mover ahora analizaremos un poco los símbolos, rituales y la simbología BDSM. Te relataré la ceremonia de iniciación de mi sumisa y lo importante que fue para nosotros, algo que siempre recomiendo a todas las parejas, sean estables o no, que quieran que su relación sea tan emblemática como una boda tradicional.

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Rituales y símbolos

El BDSM nos permite poder recrearnos en el uso de elementos que nos apor- tan mayor morbosidad y seriedad a nuestro juego, elementos como el collar, la ropa, las marcas y los tatuajes nos introducen de forma casi instantánea en este maravilloso juego. Hablemos un poco sobre ellos.

El Collar

Es quizás el símbolo por excelencia en el juego BDSM, el collar puesto a la parte sumisa nos introduce en el juego de forma inmediata. Particularmente lo consideramos esencial y algo muy personal, es como regalar un anillo de prometida. Siempre recomiendo que sea la parte dominante quien lo regale. El collar de mi sumisa es algo único y muy personal, ese fue mi regalo para nuestra ceremonia de iniciación, que en este capítulo podrás conocer. El collar debe ser algo muy valioso, por lo que representa, no por lo que cuesta. Más que un elemento de juego, lo considero una ofrenda de la sumisa al domi- nante al llevarlo puesto, marcando una pertenencia absoluta al Amo. En años atrás, en los que he tenido sumisas virtuales, mi deseo ha sido que ellas mis- mas lo realizaran con sus manos para empezar nuestros juegos y cuando nos hemos visto en persona yo les he regalado su collar, elegido por mí y que han llevado siempre que hemos jugado, sea de forma virtual o real.

Marcas y tatuajes

Este tipo de símbolos es algo muy personal, hay dominantes que desean que sus sumisas queden marcadas con un tatuaje muy especial. Yo, parti-

cularmente, no comparto esa opinión, considero que aún siendo Amo de mi

quizás sí, todo

sumisa no tengo ningún derecho a marcarla para siempre, o

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el derecho pero no quiero y te explicaré el porqué.

Creo que el tatuaje tiene que ser algo muy personal y que nunca se te pueda volver en contra, hoy puede ser tu sumisa, ¿pero mañana?, quién sabe. Por ello mi consejo es no obligar y dejar pleno derecho a decidir si desean reali- zarte ese regalo o no. Un tatuaje o una marca evidentemente puede ser no vinculante al BDSM, en mi caso, sí que tenemos decidido uno para mi sumisa, no es un símbolo BDSM, es algo que nos aporta a los dos, que tiene un gran significado que, por otra parte, si algún día dejáramos de ser pareja o de jugar entre nosotros, pasará totalmente desapercibido como símbolo BDSM y siempre aportará un grato recuerdo.

Cabe decir, que supone un morbo muy especial saber que tu sumisa está

marcada, que te pertenece en cuerpo y alma, pero debemos valorar siempre

a la persona y en los cambios que nos puede traer la vida, por ello considero que como te decía antes, ha de ser una decisión muy personal, pensada, meditada y muy deseada por la parte sumisa. Aún hoy mi sumisa me suplica

hacérselo

seguiré pensándomelo y dejar que suplique un poquito más.

Ceremonia de iniciación o rituales

Un punto importantísimo en una relación BDSM, y sin duda muy poco valo- rado, es la ceremonia de iniciación. Es un ritual clave para sentir esa unión irrompible que se puede llegar a crear. Es como una boda, llena de ilusión, de buenos deseos y que te marca para siempre. Una ceremonia de iniciación bien elaborada se recuerda gratamente y se convierte en el punto de partida de una unión difícil de romper.

Ahora sí que quiero compartir contigo, querida amiga, nuestra ceremonia de iniciación, relatada por mi sumisa y que seguro que hará que valores igual que

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nosotros ese día que fue tan especial. Espero que la disfrutes.

Ceremonia de Iniciación de luna como sumisa (por luna)

Esa noche sería el momento, mi gran momento

tarde no podía ser llamado “Mi Señor”) me citó a las doce de la noche en lu- gar especial. Un hotel que no se puede considerar típico ni “normal”, porque ni se encuentra en la gran ciudad, ni tan solo en sus cercanías, ni es una edificación, digámosle actual o moderna, tampoco es un lugar fácil de en- contrar en cualquier población. Se encuentra a 100 kilómetros de nuestras respectivas residencias, bueno, de la mía estaba un poquito más cerca. Yo

Dhanko, (que hasta más

ya había oído hablar de él y visitado sus alrededores, aunque nunca antes había estado en su interior.

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Desde la cima de una pequeña montaña, desde su trono, resta vigilante el paso de los años, envejeciendo silenciosamente y alimentándose de nue- vas historias que siempre deberán ser calladas y que guardará por siempre

en su interior. Un castillo propiedad a lo largo de su historia de Señores, Duques, Vizcondes y Condes; reformado y transformado; castillo, fortaleza,

casamata, residencia de nobles y poderosos

edificio de Patrimonio Histó-

rico Español conocido con el nombre de una de las familias que lo habitaron

y que con igual nombre se bautizó al pueblo que besa sus pies

;

Sus piedras, muchas de ellas pertenecientes al inicio de su historia que data en el siglo VIII, aún desprenden ese aroma a misterio por todo lo que han vivido durante la Edad Media y períodos posteriores. De entre las paredes, asoman los espíritus que dejaron risas, gritos, llantos, música, sonidos que recuerdan torturas y luchas. Se pueden llegar a sentir las emociones que recuerdan su larga historia que cuenta exuberantes fiestas señoriales re-

pletas de lujo y lujuria, amor, felicidad

;

que cuenta batallas, odio, sangre,

dolor y muerte

y esclavos; historia que cuenta en silencio mil historias.

;

que cuenta el inicio del poder y de la sumisión entre amos

Empecé, a modo de ritual, a prepararme para mi gran noche. Las 21’30 de

un 19 de octubre del mejor de mis años. Me sentía realmente nerviosa, ex-

citada, capaz de notar cada uno de los latidos de mi corazón. No sabía qué me esperaba, solo sabía que lo que fuese, lo deseaba intensamente. Hoy era el día de mi coronación, del inicio de mi reinado como sumisa y sierva del mejor de los Amos, el hombre con más poder sobre mí, el hombre con el que toda sumisa seguro que ha soñado en algún momento, el hombre al que amaba y sigo amando por encima de todo.

Me sentía fuerte y poderosa, deseada y amada, bella y frágil, orgullosa y en-

vidiada, eufórica y feliz. El espejo reflejaba un rostro de mujer serena, pero

mi cuerpo temblaba y con más intensidad a medida que iban pasando los

minutos e iba acercándose la hora. Necesitaba relajarme así que me preparé una tila, me senté en el sillón de la sala cómodamente y me puse Chill Out, mientras me tomaba la infusión. Estuve sentada durante algo más de media hora hasta que me sentí más tranquila. Ya anteriormente había intentado cenar pero me fue imposible comer nada, los nervios no me dejaron llenar el estómago, por lo que ahora, aunque me sentía mucho más calmada, no insistí.

Eran las diez, así que creí oportuno empezar a prepararme con mimo para el evento. Cada movimiento debería ser pensando en él por lo que cada paso debía ser efectuado para poder ser entregado en su honor. Me preparé un fabuloso baño muy caliente, con sales aromáticas y me intro- duje en el agua; permanecí sumergida mientras disfrutaba de un cigarrillo y una copa de vino tinto, un Ribera de Duero, me encanta. Acto seguido, me dediqué caricias por todo el cuerpo enjabonándolo con una suave esponja

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natural. Cuando salí de la bañera me sequé y volví a adorarme con una crema hidratante que contiene ese aroma que me hace ser reconocida por quien ha estado cerca de mí, mi propia esencia, mezcla de aromas que me identifican. Me lavé la cabeza, los dientes y me puse hidratante en la cara. Me maquillé del mismo modo que en el resto de mi preparación, con gran cuidado, in- tentando no enmascarar la naturalidad, intentando ser yo, pero remarcando aquello que tiene mayor fuerza en mí, mis ojos. Lo conseguí, me sentía más bella que nunca, me sentía una mujer especial, pero sé que no era por el maquillaje sino por la felicidad que transmitía todo mi ser, lo cual se podía ver reflejado en mi rostro. Sequé mi pelo y no lo peiné, dejé que él mismo decidiese cómo quería estar y su decisión me pareció algo más que perfecta, lo cual agradecí, ya que en ocasiones es rebelde, haciendo honor a la característica personal de quien lo posee. Empecé a vestirme. Él me había pedido asistir vestida de negro, mejor de una pieza, con vestido sin grandes cuellos, simple, sencillo y práctico para poder ser quitado con facilidad; con ropa interior del mismo color, medias y zapatos de altos tacones. Las medias las dejé para el último momento, ya que me conozco y siempre salen heridas de entre mis manos. Pensé que hoy las debería colocar con guantes y con más cuidado que nunca.

Lo logré, todo estaba perfecto y yo lista para salir de casa

mi perfume, una última respiración profunda a la que le acompañó el sonido de un suspiro y, bolso en mano, cerré la puerta del apartamento y me dirigí hacia el parking. Eran las once y veinte, tiempo suficiente para llegar al hotel sin tener que pisar demasiado el acelerador.

unas gotas de

Durante el viaje mil pensamientos bombardeaban mi mente, mil emociones inundaban mi alma, pero no dejé que nada de ello me poseyera como para romper la magia que desde todo el día me había acompañado. Las mari-

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posas revoloteaban en mi interior, el nerviosismo se hacía cada vez más evidente, temblaban mis manos y se aceleraba mi corazón

Llegué a la puerta del castillo y paré el motor. Pensé que él estaría allí para recibirme e indicarme qué hacer, pero no fue así. Dos hombres vestidos con traje oscuro y camisa negra se acercaron hasta el coche. Eran enormes, con semblante serio, uno de ellos con perilla, con pelo corto y negro, el otro pa- recía más joven aunque llevaba la cabeza totalmente rasurada y era difícil definir su edad. Dos hombres que desde luego imponían, reflejaban misterio

y causaban respeto. Uno de ellos, sin preguntarme ni el nombre, simple-

mente diciéndome que Dhanko le había pedido que viniera a recogerme, me acercó su mano como invitación para que le acompañase. Así lo hice. El

otro se sentó en el vehículo y se lo llevó para aparcarlo a lo que no puse nin- guna objeción, claro está, habían nombrado la palabra mágica “Dhanko”. Acompañé al que me lo pidió, hasta una sala del hotel y me hizo sentar en uno de los dos majestuosos sillones que la amueblaban. Al cabo de unos minutos apareció su compañero y se unió a nosotros. Se quedaron de pie,

a mi lado, uno a la derecha y el otro a la izquierda, quietos, serios, como esperando al “Gran Señor” del reino mientras protegían a su amada

Yo me sentía contrariada, no sabía si podía preguntar y tenía un montón de preguntas por plantearles. Toda esa situación alimentaba mi nerviosismo, así que decidí observar y esperar el siguiente paso. Mientras tanto, dedi-

qué el tiempo en intentar sentir la historia de lo que se podía haber vivido en esa sala. Imaginé a honorables hombres tratando asuntos importantes. Imaginé posesiones de señores a esclavas, historias de amantes, imaginé que podría haber sido un lugar para que los “locos bajitos” jugasen y no

Mien-

tras imaginaba, observaba la sala

terciopelo y color granate, los muebles que dejaban escuchar el sonido de la

sus paredes de piedra, las cortinas de

correteasen libres por el castillo molestando a toda la corte, imaginé

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Aprendiendo a ser sumisa

carcoma royendo sus entrañas. No se oía nada más, solo el silencio.

Habrían pasado unos diez minutos, desde que mi mente volaba y mis ojos observaban para poder volar con más libertad, hasta que apareció él. Entonces desperté con un sobresalto para situarme de nuevo en el lugar y en la historia real. Mi corazón dio un vuelco y sin que nadie me lo pidiese, me puse de pie, fue un acto reflejo, no pude dominarlo. Los dos “gigantes” me pidieron sentar y se adelantaron para saludar a su amigo. Una vez se saludaron él se acercó hasta mí y acariciándome la mejilla, me besó con gran dulzura en los labios.

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Dhanko me ofreció su mano para incorporarme y me puse de pie. Me con-

templó durante unos segundos y me dijo: “bien

Cogiéndome de la mano me hizo acompañarle hasta una habitación, nos seguían los “hombres de negro”. Recorrimos varios pasillos, algunas de sus paredes eran de piedra, otras pintadas de granate intenso, pero todas ellas adornadas de cuadros, puer- tas de madera oscura. Pasamos por alguna sala en la que podía contemplar su interior; en alguna de ellas se veían estanterías con libros, ornamentos de bronce y plata, sillas y sillones con telas e imágenes de estilo gótico. Subimos un par de pisos con lo cual llegamos al último de los que disponía el castillo. Una vez llegamos a la puerta de la nueva habitación, se me soli- citó esperar fuera. Ellos desaparecieron dentro, yo mientras seguía obser- vando, nerviosa, excitada, expectante, esperando el siguiente paso. Todo esto era nuevo para mí, no para el resto del grupo, o al menos, realizaban cada movimiento como si hubiesen estudiado hasta el último detalle de lo que debía ser todo el ritual. Se abrió la puerta y salieron mis dos “amigos”. Me invitaron a entrar La habitación era perfecta, algunas de las paredes eran de piedra, otras pintadas. Una cama con dosel era la protagonista de la estancia. El resto de

todo está perfecto”.

la decoración, era de estilo medieval, acorde con el entorno y el lugar. A un lado de la habitación habían dos señoriales sillones rodeando una pequeña mesa de hierro forjado y de forma ovalada. Me esperaba sentado con un papel entre sus manos. Rápidamente deduje que era el documento que contenía los pactos redactados días antes, por los dos, pactos meditados y consensuados, los cuales hoy íbamos a jurar cumplir. Pasó el papel a uno de sus amigos, al de mayor edad, entonces entendí quiénes eran, representarían a los testigos, las personas que darían testi- monio del juramento. Desde luego que era un ritual efectuado en toda regla, con el máximo de respeto, seriedad y gran protocolo.

Después de un frío silencio se prosiguió a dictar los pactos que fueron escu- chados con total atención por las cuatro partes. Una vez leídos y aprobados, seguidos por una tímida y dulce sonrisa por mi parte y por una mayor serie- dad pero brillo de felicidad absoluta en sus ojos, por la suya, me ordenaron incorporarme para su firma. Me colocaron en medio de la sala, ante la gran cama y frente a un espejo en el que podía verme reflejada de cuerpo entero. Los dos testigos me quitaron la ropa, lenta y cuidadosamente, dejándome totalmente desnuda. Cuando acabaron, uno de ellos, y supongo que sabien- do mi ignorancia ante tal ritual, me dijo:

- En cuanto Tu Señor se sitúe ante ti, se te prohíbe mirarle a los ojos. ¡re- cuérdalo sumisa!- ¿Recuérdalo sumisa? ¡Para él mi nombre debía ser luna! Eso fue lo que en un primer momento pasó por mi mente e hizo que mi rostro dejase de ser

dulce, pero pensé “luna, tranquila

te, guarda tu ego, encierra a esa mujer que habita en ti, vuelve a ser quien

debes ser, juega y disfruta del momento ” Entonces volví a entrar en mi rol y ello hizo que me volviese a sentir feliz,

dichosa

de largo”, sin ropa y con un cuerpo desnudo. Iba a empezar a vivir “mi nueva

no rompas la magia, por hoy compórta-

se me iba a colocar mi deseado collar, iba a culminar mi “puesta

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vida dentro de un maravilloso juego”, una vida que compartiría con la vida real, monótona, aburrida y que daría la luz que necesitaba desde hacía mu- cho tiempo.

Recogieron mi pelo y lo apartaron de forma que a Mi Señor no le costase colocar mi precioso collar. Se situó frente a mí y me miró dedicándome una casi inapreciable sonrisa, aparté mi vista de él y bajé la mirada, asintiendo con ello a su colocación. Una vez colocado alrededor de mi cuello me bau- tizó con mi nombre, luna, sumisa luna (luna, a partir de entonces, sería el nombre con el que se conocería a la fiel amante y servidora de su Amo y Señor Dhanko, pero debo confesar que luna se entregó muchos días antes, sin rituales, sin collar, sin ceremonia, sin testigos. Ya le pertenecía por com- pleto meses atrás).

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Recuerdo que mi excitación era máxima, sentía la humedad resbalar de en-

tre mis piernas

lo podría entender. Supongo que influía todo, el lugar, el ritual, el sentirme desnuda y observada minuciosamente por los tres hombres imponentes y

misteriosos, el sentir mi total entrega, el no saber qué iba a ocurrir

cual esa excitación se hizo más que evidente. Una vez colocado el collar, el semblante de Mi Amo cambió, se tornó más

serio y autoritario, vi perfectamente cómo se introdujo de lleno en su papel me apetecía seguir observándole y poder vivir y nutrirme de su felicidad,

pero no debía hacerlo, él ya no era, digámosle

meterme en el mío y hacer lo correcto, que en esos momentos era reflejar

mi sumisión, tal y como me habían recordado anteriormente.

Para sellar mi total entrega, a modo de compromiso por todo lo pactado,

mi Señor me tenía preparadas varias pruebas

guiente paso, aunque sí, lo esperaba, pero temerosa ya que pensé que serían una pruebas difíciles de soportar en una sesión. Sabía que pondría

lo cual me hacía sentir incómoda por creer que igual nadie

Con lo

”normal”,

así que yo debía

Recuerdo que temía el si-

a prueba mucho de lo pactado y que algunos puntos aún no los habíamos

puesto en práctica. Sería una nueva prueba quizá tanto para él como para mí, un acto que significaría rubricar el juramento por ambas partes.

Mi Señor pidió a sus amigos que procediesen

Me acompañaron hasta los pies la cama y me dejaron de pie, delante de

ella. Me ordenaron abrir mis piernas, las cuales ataron con cuerdas a las pa- tas del lecho, cogieron mis manos y me ataron por las muñecas por encima de las barras del dosel. Cuando se aseguraron de mi inmovilidad y perfecta

atadura se retiraron. Un silencio absoluto invadió la sala

nadie se acerca-

ba, nadie se movía, me parecía estar sola aunque notaba la miradas de los tres clavadas en mí, expectantes, como lobos contemplando y estudiando a

su presa antes de atacar.

Sentía el corazón en mi sexo, lo sentía bombear, con lo cual sabía que es-

estaba dejando salir, para ver la luz, hilos

taba haciendo de las suyas

de seda tejidos desde mi interior, húmedos sólidos y transparentes, hilos de

seda que evidenciaban mi gran excitación.

que

La espera no se hizo larga, un latigazo en mi espalda me hizo retorcer por lo

inesperado y repentino ya que el dolor no fue intenso. No pude saber quién

de ellos tres había sido el ejecutor. Le siguió un segundo más intenso, un

, con los ojos clavados en los míos. Vi aquellos ojos que estaba deseando ver

toda aquella noche, llenos de poder, de aquel negro intenso que es difícil ex- plicar si no los tienes delante de ti, eso me excitaba aún más. Clavé mis ojos

en los suyos y así seguí, sabiendo que no podía hacerlo, sabía que, mien-

tras le mirara, él no diría que parasen, así que dejé de contar para poder

centrarme y aguantar el dolor sin gritar

llegó un momento en el que no pude aguantar más y le pedí que parasen. Dhanko se acercó, me besó. Al instante y posterior a ese beso, su rostro se tornó enfurecido y me recordó que yo no podía pedir, que sólo podía pronun-

recuerdo los que fueron, pero

tercero

en ese instante levante la cabeza y vi a mi señor delante de mí,

No

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Aprendiendo a ser sumisa

ciar una palabra, la palabra de seguridad, nada más. Lo entendí, lo mismo que entendí que me había metido de lleno y que si quería seguir, debía cumplir con mi juramento o simplemente revocarlo, no había más opción. Las medias tintas se habían acabado a partir de ese mo- mento. Así que asentí con la cabeza y baje mi mirada sin mediar palabra. Me desataron las manos y los pies y me ayudaron a tumbarme en la cama, mi espal- da estaba totalmente marcada y eso me hacia estremecer; era una mezcla extraña, sentía dolor, me sentía llena de rabia, de deseo, de querer terminarlo todo, de pedir que siguiera y no terminara nunca, aquel descon- cierto me daba vida y me descolocaba por tanta contrariedad.

Miraba la estancia, podía oler el poder que de ella manaba, poder de tantos

siglos siendo testigo de amores, oídos, pasiones, dolor, y todo aquel conjun- to me excitaba más aún. Uno de los hombres se acercó a mí con una venda de seda negra entre sus manos y tapó los ojos. Aquella sensación no me gustaba, necesitaba ver qué ocurría a mi alrededor, pero nuevamente cerré

, cómo secaban los restos de mi excitación pasada. Aquel instante fue dife- rente y me ayudó a olvidarme del dolor de mi espalda marcada. No pensé qué podía venir a continuación.

los ojos y esperé

sentí cómo acariciaban mi sexo, con mucha dulzura,

Alguien agarró los labios de mi vagina y iba colocando pinzas en ellos, pinzas que me mordían con fuerza. Mientras, mis pezones también eran castigados por unos afilados dientes, supuse que me acariciaban con una afilada es- puela. No podía ver quién tomaba mi cuerpo y esa incertidumbre hacia que me dejara ir todavía más. De pronto se acercaron a mi oído, era Dhanko, que con dulces palabras me dijo:

-luna, mi niña, ya me perteneces en este mundo, eres mía para siempre, te quiero y sé que sabrás hacerme tan feliz como yo a ti .

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Aquellas palabras entraron tan dentro de mí que la seda negra, que hacía mis ojos prisioneros, secó las pequeñas lágrimas que brotaron. Ya no me importaba quién, ni qué me estaban haciendo o iban a hacer, mi Señor es- taba conmigo, feliz por tenerme, eso era lo único que me importaba en ese momento. Pasó un rato, no pude saber cuánto porque perdí la noción del tiempo. Me levantaron la cabeza con cuidado y quitaron la venda de mis ojos, al abrirlos nuevamente vi a mi Señor mirándome fijamente a los ojos, me besó muy dulcemente en los labios y se retiró. Ordenó a sus dos amigos que me levantaran y me ataran nuevamente, como cuando me azotaron, mi Señor estaba sentado delante de mí jugando con un cuchillo que llevaba entre sus manos; sus ojos desprendían poder, recuerdo que sentí miedo, nunca antes habíamos jugado a ello y esa incertidumbre no me gustaba nada, así que no baje la mirada y mi Señor se enfureció. Se levanto del sillón y ordenó que me azotaran nuevamente, advirtiéndome que si no bajaba la mirada seguirían azotándome hasta que lo hiciera. Así que noté el cuero, de nuevo, en mi espalda, parecía que habían adquirido más fuerza que las anteriores, pero era debido a las marcas del primer castigo. Sentía rabia por la poca piedad de mi Señor, sentía tanta ira que ella misma me daba fuerzas, mi rebeldía era más fuerte que el propio dolor. Las gotas de sudor surcaban mi cara y acariciaban mi pelo. Mi Señor colocó pinzas en mis pezones; eran unas pinzas un tanto especiales, ya que tienen dientes y si tiras de la cadena que las une causan más dolor si cabe y que se añade a la propia presión. Era una verdadera tortura, el dolor ya era insoportable, pero aún y así mi Señor tiró de la cadena hacia abajo, así que finalmente dejé de retarle con la mirada.

En ese instante, me levantó la barbilla, me besó nuevamente y me miró a los ojos ofreciéndome una suave sonrisa de complicidad y satisfacción. Me sentía extasiada y me dejé hacer, cerré los ojos y noté el frio metal del

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Aprendiendo a ser sumisa

cuchillo recorriendo mi cuerpo

de mis pezones porque aún llevaba las pinzas puestas, mi abdomen, mi

sexo, todo fue recorrido lentamente por aquella hoja afilada que marcó toda

mi piel. Después de estar un rato jugando con el cuchillo, se dirigió a sus

amigos y les pidió una vela negra, la encendió y fue derramando gotas en mi pecho, aquello me enfureció por segunda vez durante la noche, no sopor-

taba aquel calor concentrado y

hacia mi Señor. Me agarró del pelo por detrás y me dijo que no le mirara, de nuevo mi rebeldía se apodero de mí y sin mostrarle temor alguno le dije que NO, cosa que le enfureció aún más. Pidió a sus amigos que me desataran y me colocaran en el lateral de la cama, me ataron las manos con cuerdas que salían del otro lateral y mis pies a los pies a la patas laterales, quedando con las piernas abiertas, con mi espalda y mi culo a merced de ellos.

mi cuello, mi pecho, lo que quedaba libre

levanté la cabeza con mirada desafiante

Sabía que por tercera vez sería azotada, o

equivoqué, mi Señor estaba muy rabioso con mi actitud así que me dejó allí

algo mucho peor, pero me

suave e impregnada de un jabón con un aroma que nunca olvidaré. Me se- caron con sumo cuidado y me dieron una especie de bata muy transparente de color negro, me ordenaron maquillarme y que cuando estuviera lista, saliese del baño.

Así lo hice, me maquille aún con manos temblorosas y cuando terminé, me dirigí a la habitación. En ella solamente estaba Dhanko, una botella de vino tinto y dos copas. - Ven mi niña, todo ha terminado,- me dijo tendiéndome su mano para que me acercara. Me senté en sus rodillas, me quitó lentamente el collar y me ofreció una copa. Brindamos sonrientes felices por nuestra nueva unión, nos besamos excitados y empezamos a hacer el amor con más pasión que nunca.

El final nunca es predecible.

un

rato, yo no sabía qué iba a sucederme, me desconcertó. No sé el tiem-

luna {Dk}

po

que pasó, ellos desaparecieron de la estancia un buen rato, mi mente

lloraba, lloraba de rabia, de miedo, de temor, no podía hacer otra cosa que esperar.

¿Increíble verdad?, algo que siempre recordamos como muy especial y que sin duda valoras cuando los problemas se acercan a ti.

Al rato entró uno de los testigos y simplemente me preguntó si había pensa-

Es como mirar tu anillo de boda y saber que aquella mujer te pertenece para siempre, que todo fue maravilloso y que aún perdura.

do

en mi error, si había recapacitado, le dije que sí y le pedí que le transmi-

tiese que no volvería a pasar. Dhanko entró en la habitación seguido de su otro amigo, me levantó la cabeza por el pelo y ordenó que me desatasen. En aquel instante no entendía nada, me tenían nuevamente a su merced,

Creo que ahora entiendes por qué insisto tanto en la importancia de la cere- monia, es una experiencia inolvidable, solemne y que cada vez que la leo se me pone el vello de punta.

podían castigarme pero eso no ocurrió. Me condujeron al baño y me introdujeron en la bañera. Aquellos dos hom- bres de los cuales nunca hemos vuelto a hablar, bañaron mi cuerpo con dulzura, primero pasaron sus manos, luego me recorrieron con una esponja

Es sencillo, deja volar tu mente, créala a tu manera, piensa en ambos y hazla especial, con eso es suficiente, intenta vivirla porque seguro que nada tiene que ver con leerlo.

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Aprendiendo a ser sumisa

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Conceptos básicos de la sumisión

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Aprendiendo a ser sumisa

Vivir y sentir la sumisión en el juego BDSM

Bien mi querida amiga, si estamos aquí es porque realmente te sientes sumi-

sa, necesitas aprender a serlo y tu sueño es poder entregarte a tu Amo y que

él se sienta orgulloso de ti.

No temas no es complicado, el primer paso ya lo tienes realizado y es el de saber que lo eres y que realmente quieres aprender.

A lo largo de mis años de experiencia se me han presentado sumisas que

me han dicho “Señor vengo ante usted porque no sé si soy sumisa y quiero iniciarme para saber si es lo que quiero”, te aseguro que es perfectamente normal. Muchas sumisas idealizan sus roles porque han leído, visto o imagina- do la sumisión perfecta, aquella que hemos visto por ejemplo en la trilogía de

Grey, pero esa literatura, mi querida amiga, poco tiene que ver con la vida real. Por ello existe ese miedo o temor a entregarse sin saber que experimentaré y con quién. Quizás es mucho más sencillo, como me dicen, hacerlo con alguien que sabe lo que toca y así no tener malas experiencias. El planteárselo a sus parejas, hacerse ilusiones y recibir una negativa como respuesta es demasia- do frustrante.

Si tu caso es de total convencimiento ya tenemos mucho ganado, por lo cual

avanzaremos de forma más sencilla hacia lo que es para mí “la sumisa per- fecta”.

No debes nunca mezclar tu sentimiento sumiso con tu personalidad. En mi opinión, querer ser sumisa debe ayudarte a completarte como persona pero nunca marcarte en tu día a día. Te puedo asegurar que las mejores sumisas son las que consiguen equilibrar su parte dominante con su sentir sumiso. Lo más importante es que vivas y sientas tu sumisión cuando consideres que estás jugando, eso es lo que te hará saborear las mieles de tu rol, y te hará disfrutar plenamente de esos momentos, “siente tu sumisión cuando ne- cesites sentirla, vívela cuando realmente necesites equilibrarte”.

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Sumisa Vs esclava

Muchos dominantes confunden esos términos y son claves para que sepas distinguir entre uno y otro. Bajo mi prisma, el valor de la sumisa (cuando debemos diferenciar estas dos palabras), es que ella decide qué quiere, en qué forma y a qué intensidad, y realmente para el Amo que ama a su sumisa, le hará plenamente feliz saber que todo lo que él está realizando, de una forma u otra, está causando placer a su compañera de juegos. Si planteamos a la sumisa como esclava mera- mente, sus deseos quedan apagados, dejando potestad absoluta al Amo. Es cierto que todos los dominantes y todas las sumisas podemos tener fanta- sías sobre juego con esclavas. Seguramente hemos visto series en televisión tipo Spartacus que nos han hecho soñar con momentos así. Pero como te de- cía en el capítulo anterior, eso no es la vida real, y dejar nuestra vida en manos de terceros es tremendamente peligroso si no los conocemos plenamente o confiamos ciegamente en ellos.

Hace cosa de un año realizamos una fiesta con la temática Spartacus, fue con amigos habituales y, créeme, fue increíblemente morbosa. Aún así, antes de la fiesta, todos los dominantes nos reunimos para hablar de los límites de nuestras sumisas para que todo se desarrollase bajo consenso absoluto. Por esa noche sí que nuestras sumisas se convirtieron en esclavas pero fue la mera interpretación de un papel en un marco espectacular y excitante. Debo decir también que muchas veces he tenido discusiones con sumisas porque me argumentan que para ellas la magia de la sumisión está en entre- garse de forma absoluta a su Amo. Ni siquiera quieren oír hablar del test (del cual te hablaré más adelante), y ellas sí que quieren entregarse como escla- vas, pero en el 99’9 % de estos casos su entrega está pensada por ellas en la parte exclusivamente sexual (deducción mía), y eso, mi querida amiga, no es ser sumisa ni esclava con un sentir BDSM.

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Aprendiendo a ser sumisa

No tengo Amo, ¿Cómo puedo encontrarlo?

Recibo multitud de correos de sumisas haciéndome esta pregunta, así como muchísimos correos de dominantes, pidiéndome que les ponga en contacto con sumisas y mi respuesta siempre es la misma, NO DEBO HACERLO. Para empezar, debes entender que yo no puedo asumir esa responsabilidad,

lo hice en una ocasión y toda la vida me perseguirá el sentimiento de culpa

por poner en juego la vida de una sumisa amiga mía en manos de un “tarao”

que se creía cuerdo. Por suerte me di cuenta, gracias a que ella me explicaba

las

vivencias con él y yo veía detalles que no me gustaban para nada e intuía,

por

sus palabras, que si iba a más acabaría mal, así que le aconsejé apartar-

se. Le costó, porque su sentimiento sumiso y su enganche con él era intenso, pero lo hizo. La experiencia fue altamente desagradable y decidí nunca más

hacerlo con nadie. Creo que existen los suficientes canales y redes sociales para que cada persona, ya sea sumisa o dominante, encuentre a su pareja

de

juego, sea real o virtual.

Mi

consejo hacia ti como sumisa es que busques a “personas” y cuando

realmente encuentres la que te llene, le compartas tus inquietudes, le hables

de tus sentimientos sumisos. Seguro que esa persona, que ha empezado a

sentir algo por ti, te ayudará a poder disfrutar del BDSM de forma plena y entre

los dos descubriréis un mundo lleno de sensaciones que seguro que os unen

más todavía. Para ello, tu estás dando este primer paso y podrás guiarle, podrás hacer que disfrute desde el primer momento del juego porque realmente se sentirá có- modo a tu lado. En la mayoría de los casos de relaciones D/s iniciadas por las redes sociales son de forma virtual, no las critico, pero ya sabes lo que pienso de ellas, son muy complejas y pueden hacerte mucho daño si no las controlas bien. Puede que valores más tener una relación virtual que ninguna, pero piensa en todo lo

que te argumentaba en el capítulo de las relaciones y en los riesgos que ese tipo de relación conlleva.

Para finalizar recuerda, “no desesperes y nunca desistas en tu búsqueda”.

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¿Qué debo conocer de mi Amo?

De forma rotunda te diré que lo más importante para conocer a un buen Amo es conocerlo como persona. Hace pocos días realicé un taller de formación de Amos, la idea de quien quería recibirlo no era otra que aprender a ser un buen Amo, porque había conocido a una sumisa en un chat e iban a verse. No se conocían en abso- luto porque siempre estaban en sus roles cuando chateaban. Finalmente ha- bían quedado para aquel mismo fin de semana y necesitaba imperiosamente aprender mínimamente las cosas fundamentales para no defraudarla. Lógica- mente yo me quedé a cuadros porque no lograba entender que (poniéndome

en la piel de la sumisa) una sumisa quisiera quedar con un Amo sin conocerlo como persona. Su explicación fue que así lo habían convenido para no romper la magia. Le advertí que se estaba equivocando pero pasó de mis consejos. El lunes siguiente me llamó diciéndome que había sido un desastre, que no conocerla había hecho que hubiera una falta de conexión absoluta, jugaron,

si, follaron

Por ello, el conocimiento de la persona es la base de cualquier relación, es normal que te sientas excitada pensando en que vas a estar con un descono- cido, pero estos juegos, aunque teóricamente son consensuados, son peligro- sos y nunca debes entregarte a nadie sin un conocimiento de su personalidad real. Quizás estás pensado que a las sumisas que vienen a mí por primera vez les ocurre lo mismo, que no me conocen y en parte es cierto, solo en parte. Yo, antes de una sesión, taller o simplemente encuentro para un café, creo un mínimo de acercamiento entre ambos. Hablo sinceramente con la sumisa, pregunto y contesto, la dirijo hacia mi web para que conozcan más de mí, mi rostro, mis libros, mi forma de ser como Amo y como persona, eso fomenta la imprescindible confianza. Mis escritos dicen mucho de mí, en casi todos hay mucho de mi interior… y esas cosas, mi querida amiga, son las que hacen ver la transparencia de un buen Amo. Nunca te entregues a quien no conoces, tu

miedo hará que no lo disfrutes.

también, pero todo se quedó en un “polvo mal echado”.

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Aprendiendo a ser sumisa

Conocerme como sumisa

El 100 % de las sumisas que he formado, han roto sus límites incluso en la primera sesión que he realizado con ellas, algo que debo decir es muy normal y, desde luego, gratificante para mí como persona y no solo como Amo. Cuando acuden a mí, desconocen qué pueden sentir con determinados jue- gos o prácticas y eso hace que, a la hora de cumplimentar el test (del que te hablare en el siguiente capitulo), todo sean preguntas y temores hacia ella misma. Solamente tú puedes conocerte a la perfección, solamente tú puedes ir rom- piendo esos límites que, aunque sea mentales, se establecen cuando se pien- sa en el concepto “sumisa”.

Es de vital importancia que sepas hasta dónde llegar inicialmente, porque ese conocimiento otorgará a tu Amo la potestad para desarrollar el juego siempre bajo tu control absoluto, que no significa que debas guionarlo. Tu mente debe estar abierta a aprender y dejar que tu cuerpo pueda ir sintien- do cómo caen esos límites. No solamente te hablo de dolor, sino de cualquier práctica que esté relacionada con tu rol.

Para que entiendas de lo que te hablo, pongamos un ejemplo: hablemos de la cera. Muchas sumisas me lo marcan como límite, que no quieren experi- mentar esa práctica. Su mente inicialmente les dice que no, aún sabiendo que su cuerpo la aceptará sin ningún problema, en este caso yo me encargo de hacerles entender que realizando esta práctica de forma controlada y bajo mi forma de hacer, sentirán placer. Fomento la confianza, que es la base para la práctica. Les pido que confíen, les explico el proceso para que esa confianza ofrecida sea aceptada. Les detallo cómo se va a desarrollar para que no te- man al dolor ni a inexistentes marcas. No me importa emplear tiempo en con-

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vencer porque estoy seguro de mí y quiero que se transmita ese gran detalle, sé lo que hago y sé lo que puedo hacer sentir, así que para una primera vez, para que puedan vivir la experiencia y luego decidir si la van a querer repetir y ampliar o ponerle un fin definitivo, les cuento: “No temas, no habrán marcas, no habrá un gran dolor, no voy a dañar tu piel, no hay nada intenso a excep- ción de la experiencia, confía en mí y deja que la sensación que ahora tienes, de incertidumbre, te excite y te llene. Voy a cubrir parte de tu cuerpo con film transparente para no dañarte. Las velas tienen una gran parte de parafina, que es lo que hace que la cera se caliente más o menos. La que tengo tiene gran cantidad de parafina, con lo cual quema menos, además la distancia en la que verteré la cera es de un metro. Esta primera vez no voy a acercarme más, esperaremos a la próxima y tú misma me pedirás que reduzca la distan- cia o que no te coloque el film, vas a querer más y mejor, pero si no pruebas nunca vas a tener esa opción”. Todo esto tranquiliza y finalmente consigo mi objetivo que es, ni más ni menos, el crecimiento de mi sumisa.

Debo decir también que en la gran mayoría de ocasiones la experiencia in- creíblemente excitante y placentera.

En este ejemplo has visto que la mente ha cedido el poder a su cuerpo y eso ha hecho que pueda disfrutar de algo inicialmente prohibido.

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BDSM

Aprendiendo a ser sumisa

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El test o cuestionario BDSM

Para mí, conocer a la perfección a mi sumisa me da una enorme tranquilidad. Aún sabiendo que hay prácticas que estando vetadas, con la confianza, irán siendo permitidas, mi función como dominante es que la entrega de mi su- misa sea tal que esa confianza sea plena y pueda ir rompiendo sus propios límites, como veíamos en el ejemplo de la cera.

El test es de vital importancia, quizás lo consideres un documento frío, un cues-

tionario de preguntas y prácticas que leído así, sin más, en algunos apartados pienses “¡sí hombre, yo eso ni loca!”, pero te aseguro que muchas prácticas en plena sesión y bajo tu excitación se hacen totalmente admisibles. Siempre poniendo el mismo ejemplo (porque lo veo muy ilustrativo), el BDSM es como hacer una paella, el test son los ingredientes que tú permites que incluya esa paella y tu Amo, el Chef que debe hacer que esa suculenta paella te guste tanto que quieras repetir su degustación en cualquier momento. Normalmente las prácticas admitidas son muchas y eso hace que rara vez ese plato se parezca y te aburra. En mi web tienes el cuestionario que puedes bajarte gratuitamente, es auto editable y te permitirá rellenarlo y guardarlo para que puedas modificarlo en función a esos límites que tú misma iras rompiendo. El link para la descarga es este: http://juegosbdsm.com/aprendiendo- bdsm/la-importancia-de-realizar-un-test-a-nuestra-sumisa/ (a conti- nuación tienes el que suelo utilizar en mis sesiones profesionales). No creas que, si tu Amo es tu pareja estable, esos límites siempre estarán anclados, sino que verás cómo poco a poco iras modificando cosas en ese cuestionario que ni podías imaginar. Te recomiendo que siempre que realices una sesión y notes que has avanzado un poquito lo revises concienzudamen- te, te sorprenderás.

Y para terminar, animarte a que lo rellenes, sin prisas, que se lo des a tu Amo,

te hará una paella de cine.

Cuestionario

Cuestionario de prácticas BDSM

Tu nombre de sumisa en el juego:

Edad:

Fecha de Nacimiento:

Lugar de residencia:

PREGUNTAS GENERALES

¿Cuál es tu nivel de experiencia?

1. Muy experimentado

2. Experimentado

3. Experiencia limitada

4. Principiante

¿Desde cuándo te interesa el BDSM?

1. Desde siempre

2. 5 años o más

3. De 1 a 4 años

4. Menos de 1 año

¿Cuál es tu orientación sexual?

1. Heterosexual

2. Bisexual

3. Lesbiana

4. Bi Curiosa

¿Qué tipo de relación personal prefieres?

1. 24/7

2. Real, con encuentros frecuentes

3. Real, con encuentros ocasionales

4. Sumisión virtual

5. No estoy segura

El Interés principal del juego BDSM para ti es

1. Sexual

2. Físico

3. Psicológico

4. Todos en la misma forma

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Aprendiendo a ser sumisa

Te consideras Sádic@ Masoquista

(puntúa cada uno de 1 a 10)

Tienes Interés por el bondage / Shibari

1. Me gusta

2. Bondage / Shibari light

3. No está entre mis prácticas favoritas

4. No lo adminto bajo ningún concepto

5. Estoy interesad@ pero nunca lo he probado

Tipos de dolor que soportarias

1. Dolor extremo

2. Latigazos, Vara, azotes

3. Latigazos, Vara, azotes suaves, sin señales

4. Dolor como castigo solo cuando sea necesario

5. Bajo ningún concepto

6. Nunca lo he probado las prácticas con dolor

En una sesión ¿de qué o cómo calificarías el dolor?

1. Como recompensa

2. Como castigo

3. Como correctivo

4. Como mi Amo/a decida

Humillación mental

1. Humillación extrema

2. Humillación suave

3. No me interesa ni me excita pero lo haría por mi Amo/a

4. No me interesa en absoluto. Es uno de mis límites

En una sesión, el sexo para mí es

1. Una absoluta y total necesidad

2. Deseable, salvo que esté siendo castigad@

3. Mejora la sesión notablemente

4. No lo considero necesario

5. Está fuera de lugar

¿En qué escenarios o de que forma te sientes cómodo “jugando”?

1. En público

2. En fiestas BDSM privadas

3. Grupos pequeños de 1 a 3 parejas

4. Tríos

5. Pareja

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¿Quién o quiénes conocen tu interés por el BDSM?

1. Nadie

2. Mis amigos íntimos

3. Personas del “mundo BDSM”

4. No me escondo

INTERESES Y PREFERENCIAS

En la siguiente lista te relaciono una serie de personajes que pueden ser represen- tados por ti.

Señala aquellos que te gustaría representar sin limitaciones y aquellos que te gus- taría probar con ciertos pactos.

PERSONAJE

SIN LIMITACIONES

BAJO PACTOS

Adolescente

   

Animal

   

Bebe

   

Colegial/a

   

Cowboy

   

Cowgirl

   

Cura

   

Dios

   

Diosa

   

Doctor

   

Enfermera

   

Esclavo

   

Femme fatale

   

Guerrero

   

Héroe

   

Heroína

   

Indio

   

Jefe

   

Mama

   

Mentor

   

Muñeca

   

Objeto

   

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Aprendiendo a ser sumisa

Objeto sexual

Pirata

Policía

Ponyboy

Cowboy

Ponygirl

Princesa

Príncipe

Diosa

Profesor

Puta

Salvaje

Secretaria

Torturador

Víctima de un secuestro

Violador

Enumera algún tipo de fetichismo específico como adoración de pies, etc.:

Enumera cualquier preocupación médica, física o emocional (enfermedades crónicas, fobias, etc.):

Relaciona aquí los límites que realmente tengas claros:

Relaciona tus preocupaciones o inquietudes en cuanto a la seriedad de una relación BDSM:

¿Usas métodos anticonceptivos? Relacionalos a continuación:

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PRÁCTICAS BDSM - LIMITES

En la columna REALIZACIÓN pon SI o No y LIM como límite. En la columna EXPERIENCIA señala si lo has hecho o no.

ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

Aceite caliente (en los genitales)

   

Adoración con la lengua (no en los genitales)

   

Adoración de botas

   

Adoración en los testiculos

   

Adoración de los pies

   

Adoración del pene

   

Adoración tacones

   

Afeitado (cabello)

   

Afeitado (vello corporal)

   

Afeitado (vello genital)

   

Anillos para pezones (Piercing)

   

Arneses (cuero)

   

Arrodillarse

   

Asfixia

   

Ataduras (en público, bajo la ropa)

   

Ataduras (fuerte)

   

Ataduras (suave)

   

Ataduras de cuero

   

Ataduras de senos

   

Aumento de peso (forzado)

   

Baile erótico (con público)

   

Bajada de peso (forzado)

   

Bañarse desnudo (al aire libre)

   

Bastonazos

   

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Aprendiendo a ser sumisa

ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

Bofetadas

   

Dilatación

   

Burlas por parte del dominante

   

Doble penetración

   

Cachorro humano

   

Dolor (leve)

   

Cadenas

   

Dolor (mediano)

   

Cambio de nombre (para una sesión)

   

Dolor (severo)

   

Camisa de fuerza

   

Ejercicios gimnásticos (forzado/requerido)

   

Castidad forzada

   

Enemas (como castigo)

   

Catéter, sonda

   

Enemas (para limpieza)

   

Cera caliente

   

Entrenamiento (dentro de una escena)

   

Cinturón de castidad

   

Entrenamiento con tampones (en el recto)

   

Collar (en privado)

   

Envoltura en plástico

   

Collar (en público)

   

Escena de castigo

   

Competencia (con otros sumisos)

   

Escenas al aire libre

   

Conseguir sumisas para el dominante

   

Escenas de prisión

   

Consolador (lamer)

   

Escenas médicas

   

Consolador (llevarlo durante un tiempo en público)

   

Escenas religiosas

   

Consolador (llevarlo durante un tiempo)

   

Esposas (cuero/metal)

   

Consolador anal

   

Esposas para pulgares

   

Consolador vaginal

   

Estiramiento de testículos

   

Control de la visión (pañuelos, antifaces, capuchas )

   

Exámenes físicos

   

Control del orgasmo

   

Exhibicionismo (ante amigos)

   

Control del uso del cuarto de baño

   

Exhibicionismo (ante extraños)

   

Corsets (a fin de conseguir la reducción de la cintura)

   

Fantasía de abandono (has tenido)

   

Corsets (ocasionalmente)

   

Fantasía de castración (has tenido)

   

Cortes o heridas

   

Fantasía de violación (has tenido)

   

Cosquillas

   

Fantasía de violación grupal (has tenido)

   

Cubitos de hielo

   

Felación / cunilingus

   

De pié en una esquina (castigo)

   

Fisting (anal)

   

Depilación con cera

   

Fisting (vaginal)

   

Descargas eléctricas

   

Grilletes y hierros

   

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Aprendiendo a ser sumisa

ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

Harenes (servir con otros sumisas)

   

Humillación (en privado)

   

Humillación (en público)

   

Humillación verbal

   

Infantilismo

   

Inmovilización

   

Intercambio de parejas (con otra pareja)

   

Intercambio de parejas (múltiple)

   

Interrogatorio

   

Jaula, celda, armario

(permanecer encerrada)

   

Juegos con cuchillos

   

Juegos con fuego

   

Lamer (no sexual)

   

Lamer ano

   

Latigazos

   

Latigazos en los genitales

   

Latigazos en los senos

   

Lencería (vestir)

   

Lluvia dorada

   

Lluvia marrón (escatológico)

   

Manicura (hacerle al dominante)

   

Marcado a fuego

   

Masajes (realizar al dominante)

   

Masajes (recibir)

   

Máscara o capucha

   

Máscara o capucha (cubriendo completamente la cabeza)

   

Miedo (ser asustado)

   

Modelo para fotos eróticas

   

Modificación de la personalidad (en la vida real)

   

Momificación

   

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ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

Mordazas (cinta)

   

Mordazas (fálicas)

   

Mordazas (goma)

   

Mordazas (inflables)

   

Mordazas (tela)

   

Mordiscos

   

Otra persona elige tu comida

   

Otra persona elige tu ropa

   

Paleta de madera

   

Paliza en todo el cuerpo (strapping)

   

Palizas (fuertes)

   

Palizas (suaves)

   

Pañales (ensuciar)

   

Pañales (mojar)

   

Pañales (vestir)

   

Pesas para pezones

   

Piercing (permanente)

   

Piercing (temporal/solo como juego)

   

Pinzas para pezones

   

Porra eléctrica

   

Privación de sueño

   

Privación sensorial (vista, oído, gusto, tacto, olfato)

   

Privación sexual (a corto plazo)

   

Privación sexual (a largo plazo)

   

Prohibición del orgasmo

   

Prostitución (actuación en público)

   

Prostitución (real)

   

Recibir mordiscos

   

Recibir sexo oral

   

Recibir sexo oral (felación / cunilingus)

   

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Aprendiendo a ser sumisa

ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

Restricciones en el contacto visual

   

Restricciones sobre el habla

   

Revelación de tu rol en público

   

Ritos de iniciación

   

Rituales

   

Roles de animales

   

Ropa de cuero

   

Ropa de látex

   

Ropa sexy (en privado)

   

Ropa sexy (en público)

   

Secuestros

   

Seguir órdenes

   

Ser escupida

   

Ser forzada a comer

   

Ser forzada a desnudarse (en privado)

   

Ser forzada a desnudarse (en público)

   

Ser forzada a masturbarse

   

Ser forzada a mojar la cama

   

Ser forzada a servir

   

Ser forzado a tener relaciones sexuales

   

Ser forzado a tener relaciones lesbicas

   

Ser cedida a otro dominante

   

Ser regalada a otro dominante (permanente)

   

Servicio domésticos

   

Servir a otros dominantes (con supervisión)

   

Servir a otros dominantes (sin supervisión)

   

Servir como chófer

   

Servir de camarero

   

Servir de cenicero

   

Servir de criada

   

Servir de inodoro (heces)

   

Servir de inodoro (orina)

   

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ACTIVIDAD

REALIZACIÓN

EXPERIENCIA

Servir de mueble

   

Servir de objeto decorativo

   

Sexo al aire libre

   

Sexo anal

   

Sexo manual (dar)

   

Sexo manual (recibir)

   

Sexo telefónico (comercial)

   

Sexo telefónico (sirviendo a los amigos del dominante)

   

Sexo telefónico (sirviendo al dominante)

   

Simular otra edad

   

Tapón anal (grande)

   

Tapón anal (pequeño)

   

Tapón anal en publico (bajo ropa)

   

Tareas domésticas (por orden del dominante)

   

Tatuajes

   

Tirones de pelo

   

Tortura con agua

   

Tortura de pezones

   

Tragar heces

   

Tragar semen

   

Travestismo

   

Triple penetración

   

Uniformes

   

Uso de orinal

   

Vibrador en los genitales

   

Vídeo pornográfico (participar en un)

   

Como ves, existen un montón de prácticas y preguntas que podemos incluir en un cuestionario BDSM (éste es solamente a modo de idea), lo importante es que consensues siempre con tu Amo las prácticas y juegos que podéis incluir en él. Debes pensar que siempre deben quedar claros los pactos y límites y sobre todo nunca realizar algo que NO quieras.

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Aprendiendo a ser sumisa

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¿Qué es el dolor?, límites y limitaciones.

Para empezar este capítulo quiero que leas detenidamente la definición de mi sumisa sobre ¿Qué es el dolor?.

Como dicen, cada persona es un mundo… y mi mundo quizá no sea fácilmente entendido, así que yo no espero comprensión. A veces me preguntan, ¿pero cómo es posible que te pueda gustar el dolor? Y yo contesto, lo que tú entiendes por “mi dolor” yo lo entiendo como puro placer. Y pregunto: dime, ¿qué es para ti el dolor? Mi verdadero dolor es cuando el corazón llora desconsolado y nada ni nadie puede consolarlo. Ahí es cuando se sufre, cuando duele, cuando se llora, cuando… puedo decir que NO quiero sentir ese dolor. Pero cuando algo me hace ser feliz, disfrutar, excitarme, chorrear… yo no le puedo llamar dolor… sino PLACER. Sí, temo al dolor, pero no al físico sino al dolor subjetivo, a ese dolor en el alma, el cual no cura fácilmente, el cual puedes recordar siempre. Mi dolor sería perder a quien me ama, me cuida, me protege, me entrega su ser, me hace ser feliz, me mima y azota, me domina y somete, me enseña e instruye, me besa y abraza… Un dolor difícilmente parcheable con tiritas, medicamentos o reposo. Un dolor que sólo perdiendo la consciencia o la vida podría dejar de existir. Por eso cuando me dicen: ¿pero cómo es posible que te pueda gustar el dolor? Yo sólo puedo responder: primero dime, ¿qué es para ti el dolor?…

Luna {Dk}

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Aprendiendo a ser sumisa

Conocer los límites de dolor.

Es muy importante conocer la fina línea que separa el dolor placentero y el dolor no soportable. Por ello siempre tenemos que tener presente que en una sesión pueden existir diferentes tiempos y en cada uno de ellos, esa fina línea puede variar.

Imaginemos que queremos averiguar qué niveles de dolor puedes soportar en tus pezones. Lógicamente no puedo, nada más empezar la sesión, dedicarme

a retorcer y apretar fuertemente tus pezones, debo recordar que estamos en

frío y que esos niveles no serán nunca reales. Por ello siempre aconsejo un juego previo (del que hablaremos en la parte práctica), eso hará que tu exci- tación vaya aumentando y nos acerquemos mucho más a tu nivel placentero. ¿Cómo averiguarlo? Bien, es importante saber que no todas las mujeres te- néis la misma tolerancia a unas pinzas o simplemente a apretar vuestros pe- zones con nuestros dedos, por ello, iniciaremos de forma muy suave presión

en ellos preguntándote qué nivel de dolor, del 1 al 10, estás recibiendo. Con esa sencilla pregunta tendremos una idea acertada de hasta dónde proceder,

y repetiremos este juego hasta que me marques el máximo nivel de dolor soportable por ti, en este caso el 10.

Lo mismo ocurre con los azotes (o cualquier práctica), ya sea con mi mano, con

un gato, látigo, vara o cualquier otro elemento, después de azotar te realizaré

la misma pregunta y así conoceré que intensidad necesitas para disfrutarlo.

Debemos tener en cuenta que cuando subimos del 7 estamos ya llegando a tu límite y quizás tu disfrute se traduzca en castigo. ¿Qué ocurre cuando tu Amo quiera castigarte?, buena pregunta… Simple- mente recurriremos al 10 marcado por ti y nunca por encima de ese nivel, po- demos repetir la práctica que estemos realizando varias veces, pero siempre

recordando que repetir el 10 es un castigo pocas veces soportable.

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También es importante repetir este juego de preguntas en varios tiempos de la sesión, de esta forma tendremos idea de cómo vas modificando el grado de dolor en función a tu excitación o el paso del tiempo en la sesión. Cuando hablamos de limitaciones, estamos ya planteando cosas que no que- remos realizar, por ejemplo hay muchas sumisas que no quieren ni oír hablar de lluvia dorada por ejemplo (sabes que es orinar encima de la sumisa) algo completamente comprensible y que a mi no me aporta ningún tipo de placer, por ello entiendo que algunas sumisas lo pongan como limitación inamovible. Generalmente las limitaciones nunca suelen caer, en muy pocas ocasiones varían y creo que deberían siempre respetarse, ya que como siempre digo, el juego BDSM debe ser un juego placentero para ambas partes.

En casos en los que tu Amo tenga la necesidad imperiosa de romper esa li- mitación siempre recomiendo buscar un punto intermedio entre ambas partes para conseguir un consenso que nos satisfaga a ambos. Me he encontrado con sumisas que no pueden decirle a nadie Amo, son de sentimiento sumiso, pero sin embargo la palabra Amo la detestan, así que simplemente lo hemos solucionado cambiando esa palabra por la de Señor. Lo importante, mi querida amiga, es siempre saber buscar soluciones a los problemas que seguro se te irán planteando en tu camino como sumisa. Lo que es de vital importancia es que TODO lo que hagas lo hagas por ti, no creas que por negarte a algo vas a dejar de ser una buena sumisa. Debes meterte en la cabeza que una buena sumisa es la que hace que su Amo dis- frute, y eso solamente lo conseguirás si tú estás disfrutando del juego. Recuerda siempre que estamos labrando el camino a tu sumisión y aunque no te guste leerlo, quien manda en una relación D/s como te explicaba en un principio siempre eres tú, sin ti, el juego no tiene sentido. Tú estableces las reglas del juego, límites y limitaciones y en base a eso yo debo demostrarte que soy un buen Amo, haciendo que disfrutes en todo momento de tu entre- ga hacia mí.

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Aprendiendo a ser sumisa

Jugando con mi Amo

Aunque este es un manual destinado a que aprendas a ser sumisa, es de vital importancia que aprendas cómo debes consensuar y consolidar tus juegos y sesiones con tu Amo.

He tratado por encima las bases fundamentales del juego BDSM, conoces algunos tipos de relación, los roles, las bases para la práctica, los símbolos. Ahora es el momento de que aprendas a jugar, a saber que si sigues cuatro pautas esenciales podrás jugar con tu pareja de forma inmediata. Después de este capítulo ya nos centraremos en las actitudes, protocolos, comportamientos, etc., no te preocupes, pero considero que debo hacerte en- tender que tener unos buenos cimientos BeDeSeMeros es la base para que todo se sostenga de forma adecuada.

Definición de roles

Lo primero que debes hacer es hablar con tu Amo de tus inquietudes, de tus gustos, y establecer el rol de dominante y sumiso de forma determinante. Vamos a profundizar un poco sobre esto.

Lo normal es que la pareja se defina y se acople. Si los dos os sentís con el mismo rol, no aceptéis otro que no os corresponda. Cuando esto ocurre hay que intentar encontrar una solución, y no es otra que buscar a terceras per- sonas que nos ayuden a que el juego pueda ponerse en marcha. Si los dos sois sumisos os será sencillo encontrar dominante. Muchas parejas acuden a mí para jugar, me remiten sus fantasías e intento que las vivan en la medida que puedo. Si tenemos este punto claro podemos proseguir.

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Hablar y escribir: límites, gustos y fantasías

Una vez tenemos el rol identificado y determinado, mi recomendación es plan-

tear en papel (cada uno por su lado), vuestros límites, gustos, juegos, fantasías

y todo lo que se os ocurra.

Es importante que seáis totalmente sinceros y abiertos, escribid pensando que nadie más que vosotros va a leer nada. Nada, aunque os parezca muy ex- traño y difícil de explicar, debe quedar oculto. Es vital confiar en la pareja y

dejaros llevar, no pueden existir los secretos ya que sin sinceridad no llegaréis nunca a vivir aquello que andáis buscando. Seguro que os sorprenderá descubrir ese interior prohibido de la pareja y de uno mismo, leeréis cosas que os harán vivir un estado de excitación increíble

y que nunca hubierais pensado que vuestra pareja estuviese abierta realizar.

Es muy importante hablar de los límites.

Unos ejemplos:

- Si os gusta el sexo en espacios públicos, quizás tu como sumisa, quieras puntualizar que debe ser muy comedido o casi insinuante.

- Si te gusta que te azoten, quizás tu límite está en que las marcas solamente deban ser en la zona de la nalga o que no existan.

Todos los límites deben quedar muy claros por parte de los dos y sobre todo hay que tener el compromiso de cumplirlos (en caso contrario nada sirve).

Mi experiencia me ha hecho revisar esos pactos después de cada juego o sesión y han caído tabús que inicialmente no eran admitidos y posteriormente han quedado destruidos.

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Cualquier duda que se os presente debéis hablarla entre vosotros, no dejéis nada en el “lo entendí” si realmente no ha sido así, no debe quedar nada en

el aire ni nada sobreentendido.

Fíjate en la gran importancia de ese papel, con la lista de gustos, fantasías y límites, podréis empezar a dejar volar vuestra mente y crear situaciones y jue- gos de mil formas, ¿no es genial?.

Cuando empecéis a jugar hacedlo a pequeñas dosis, no planteéis grandes historias si estáis en los inicios. Es necesario saber si aquello que existe en nuestra mente se corresponde con la realidad y para saberlo hay que ir poco

a poco. En caso contrario os podéis hacer daño y, precisamente, no es lo que andamos buscando. La finalidad, disfrutar y completar la vida de pareja.

(Esta lista que menciono no es más que un extracto del test del que te ha- blé antes, simplemente que, para no asustar a tu pareja, la redactaremos de forma más simple, aun así es importante que si tu pareja está abierta al juego BDSM al menos tú, como sumisa, realices el Test y se lo entregues. Si ves que puede ser contraproducente espera un tiempo en entregárselo relleno).

Bien, pues entendiendo que ya tenemos muy claro este paso y conociendo ese interior fantástico de tu Amo, viene el siguiente: la búsqueda de los nom- bres.

Búsqueda de nombres

Establecer los nombres de ambos dentro del juego. Nosotros somos Dhanko y luna pero en nuestra vida cotidiana, lógicamente, tenemos otros nombres. Tener otros nombres hace que desliguemos totalmente el juego BDSM de

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nuestra vida. Nunca mezclamos cosas ni se da pie a confusiones. El día a día de trabajo, familia y problemas, es de personas normales y corrientes, como cualquier otra pareja que puedes ver por la calle. Es curioso cómo la mente separa totalmente el juego de lo que no lo es y esto que te cuento es cierto.

El verano pasado fuimos de vacaciones a Palma de Mallorca, allí todo genial, con la familia y todo lo que conlleva. Una noche mi pareja se adelantó unos metros en la puerta del hotel para hablar por teléfono y se le acercó un extran- jero, (un armario ropero de dos metros), se puso delante de ella y acercó su cara a ella, en ese momento salí disparado hacia ella, gritándole al personaje

y diciéndole de todo, algo se apoderó de mí y si no me paran me lo como.

¿Por qué te cuento esto? Simplemente para que veas la diferencia de cuando se juega y cuando no. En un juego puedo permitir que planifiquemos una vio-

lación, la puedo ceder, alquilar, subastar, todo es válido (porque así está escri- to en nuestros pactos como Amo y sumisa), sin embargo, fuera de ese juego

si tocan a mi pareja me enfurezco, somos las mismas personas pero el juego

es el juego y nuestra vida personal está totalmente al margen del BDSM.

También puede surgir algún problema entre nosotros si no tenemos claro aún como marcar el inicio de juego, podemos confundirnos y si no se establece

y se da a conocer ese principio y su final, la confusión puede llevarnos a un malentendido con la pareja. Vamos a conocerlo en el siguiente apartado.

Palabra de inicio de juego y palabra de seguridad

El último paso importante antes de jugar y muy sencillo. Consiste en pensar y decidir una palabra o frase para dar inicio al juego y una palabra de seguri- dad. La palabra de inicio o frase puede ser “inicio del juego BDSM”, también podéis tener símbolos. Mi sumisa, por ejemplo, tiene un triskel en un colgante

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y yo una pulsera con el mismo triskel, yo sé que cuando salimos y ella lo lle- va sin decirnos nada está abierta a jugar, al igual que yo cuando me pongo la pulsera, ella sabe que para mí el juego esta activo. Cualquier elemento o palabra es admisible, eso dará pie a la entrada en los roles y a partir de ese instante, si la pareja ha accedido, ya se está jugando. En el caso de que la respuesta sea “no” hay que respetarlo, eso es importantísimo.

Ante todo debes pensar en el respeto hacia tu pareja, este punto es de vital importancia porque forzar el juego hará que, tarde o temprano, se rompa la confianza y todo lo ganado anteriormente no sirva para nada.

Vamos con la palabra de seguridad.

Te explicaré un poco por qué es tan importante esa palabra. Como comenté en un principio, según los expertos en BDSM hay dos formas de jugar, (te repito brevemente las diferencias), bajo Consenso y bajo un Metaconsenso. ¿Qué diferencias existen entre el Consenso y el Meta- consenso? Muy sencillo, con un juego consensuado éste puede pararse automáticamente diciendo la pa- labra de seguridad, sea quien sea de los dos que la pronuncie. La sumisa tiene el poder de pararlo en cualquier momento y por el motivo que sea, porque se sienta mal, porque el grado de dolor es excesivo, por una mala práctica por la parte dominante, etc. Diciendo la palabra de seguridad todo debe terminar y debemos preguntar cual ha sido el motivo. Si el motivo es algo evitable sabremos para la siguiente ocasión qué es lo que se debe mejorar o cambiar, de forma que no volvamos a cometer el mismo error.

Hablemos del Metaconsenso, tan debatido por expertos en BDSM. No es más que la plena confianza entre jugadores. Normalmente, entre parejas, es este el tipo de juego que se practica cuando os conocéis perfectamente en el juego (esto lleva su tiempo), ya que es tanta la confianza que nada da miedo

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y no es necesaria la palabra de seguridad. El profundo y total conocimiento y la confianza entre la pareja es suficiente como para no necesitar nada más, pero eso suele venir, como he dicho, con la práctica. La parte sumisa de la pareja acepta cualquier orden o idea y éstas están permitidas, la entrega es absoluta, la confianza es total, y eso otorga libertad al rol dominante, haciendo que el juego sea mucho más excitante e igualmente seguro y, eso sí, siempre con respeto y siguiendo esas reglas que hemos establecido en un inicio.

Mi consejo es que, como no siempre es posible esa total confianza en un juego desconocido, hagamos servir el consenso y la palabra de seguridad, empecemos con ello hasta conocernos completamente y aprender todo lo necesario, no hay prisa, ni retos, ni metas que alcanzar.

¿Ves qué sencillo? Ya tenemos: límites, deseos, fantasías, roles, nombres, pa- labras de inicio, seguridad, ahora es el momento de dar pasos, lentos, segu-

ros, dejar volar nuestra mente y

jugar.

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Protocolos básicos y comportamientos

Bien mi querida amiga, ahora sí que hemos llegado a la parte más suculenta de este libro, voy a hablarte de lo que se consideran los protocolos básicos y el comportamiento ejemplar de una sumisa. Antes de nada quiero que entiendas que cada relación puede marcar sus propios protocolos y comportamientos y nunca nada de eso está, como se llamaría, fuera de norma. Los protocolos los definiría sencillamente como las normas que regirán los comportamientos y prácticas, ayudándonos así a que las reglas sean claras y los límites establecidos desde el inicio de nuestra relación BDSM no se mal interpreten.

Por ponerte un ejemplo de protocolos estandarizados.

• No te dirijas nunca a tu Amo sin permiso

• Nunca toques a tu Amo sin su permiso

• Nunca debes cerrar las piernas y tu boca siempre debe estar semi abierta.

• Una sumisa nunca debe llevar ropa interior a no ser que su Amo así se lo solicite.

• Si tu Amo te ha regalado tu collar, siempre lo deberás llevar en su presencia.

• Siempre debes dirigirte a tu Amo bajo el nombre de Mi Amo o aquel otro que se pacte en su momento.

• Una sumisa nunca hablará con nadie sin el permiso de su Amo.

• Una sumisa no deberá tutear nunca a su Amo

• La sumisa no estará en una posición más elevada que su Amo

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• Una sumisa si se sienta, deberá hacerlo con las manos abietas hacia arriba y sus piernas entre abiertas.

• Una sumisa nunca deberá mirar a los ojos a su Amo.

• Una sumisa nunca deberá llamar Mi Amo a otra persona o Amo que no sea el suyo.

• Siempre establecerás la palabra de seguridad antes de iniciar una sesión o juego.

Bien, como has visto, se podrían enumerar infinidad de protocolos, siempre y cuando ambas partes las acepten. Dentro de las que te he enumerado, hay muchas que no comparto en absoluto, por ello, te repito, debes siempre con- sensuar con tu Amo cuales son vuestros protocolos, de ellos dependerán las reglas que deberéis aplicar en una sesión o juego.

Si hablamos de los comportamientos entramos en cosas que son más sensa- tas y en muchos puntos semejantes a los protocolos, aunque también debere- mos consensuarlos con nuestro Amo, hay cosas que son inamovibles dentro de una relación D/s.

Podemos hablar de:

• Obediencia incondicional y sin reservas hacia tu Amo.

• Respetar a tu Amo en todas sus decisiones.

• Buscar siempre el bienestar de tu Amo.

• Tener en mente siempre tu condición de sumisa.

• Preservar la imagen y honra de tu Amo ante otras personas.

• Cuidar tu cuerpo sabiendo que es de su propiedad.

• Acatar sus ordenes y deseos sobre tu cuerpo.

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Podríamos enumerar un sin fin de normas de comportamiento que repito, siempre deben consensuarse entre tú y tu Amo. Dentro de los protocolos y los comportamientos debemos incluir, por ejemplo, las posiciones de espera (que abordaré en el siguiente capítulo), posiciones de inicio de sesión, pero todo ello siempre debe ser a gusto de tu Amo. A mí, por ejemplo, que soy algo diferente, me gusta que estando mi sumisa de pie sus manos estén entrelazadas detrás, me deja su sexo accesible, lo cual no quiere decir que si quiero acceder a sus nalgas no haga que las ponga delante, pero lo ordenaré. Otros Amos, sin embargo, quieren que las manos de su sumisa estén en sus laterales, como norma de espera. Otro punto con el que discrepo es con el de la mirada, a mí sí me gusta ver los ojos de mi sumisa mientras juego con ella. En mi web hice un post que gustó mucho y me gustaría compartirlo contigo.

¿Qué hay detrás de la mirada de nuestra sumisa?

Poca literatura se ha escrito sobre ello, y para mí, una de las facetas más importantes de nuestra sesión, sin duda alguna, es la mirada de nuestra sumisa. ¿Dolor? ¿Placer? ¿Temor? ¿Desafío? Podríamos enumerar infini- dad de preguntas que se quedarían sin respuesta y lo cierto es que nunca preguntamos. La mayoría de los Amos no permiten que sus sumisas los miren, yo debo decir que en mis años de inicio también funcionaba así, pero aprendí a en- tender sus miradas, aprendí a entender que se crea una unión mágica con ellas simplemente con el contacto visual. Es cierto que todas coinciden en que tengo una mirada especial y más aún cuando estoy metido en una sesión. Dicen que se me tornan lo ojos negros y desprenden una fuerza increíble, aunque siempre pienso que son ellas las que verdaderamente me dan esa fuerza. Mi sumisa me enseñó a que el disfrute para ambos está en el desafío de la

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mirada y es cierto, la conozco a la perfección y sé cuando me está diciendo algo, simplemente con mirarme. No puedo defender mí criterio de permitir mirar a tu Amo, solo os invito a que lo probéis, que lo propongas. Sé que muchos, porque así me lo han dicho en los talleres, evitan el contac- to visual porque pierden la fuerza y la autoridad que sienten cuando no les retan o no ven los ojos de su sumisa. Aún así os animo a ello, buscar en sus ojos los sentimientos, placeres y odios que en algunos momentos sienten. Todo debe fluir y cuando a ellas no les permitimos las palabras, solamente les queda la fuerza de sus miradas. Quizás os preguntaréis si en las sesio- nes profesionales también obro de la misma forma, bien, os diré que gene- ralmente sí, a no ser que me pidan que les prive de la visión (debemos saber que privar de la visión intensifica los sentidos y el placer) o que por mi parte, y me ha ocurrido, no sienta conexión con la sumisa.

Tema conflictivo pero apasionante a su vez, dejad que vuestra sumisa os rete, dejarla libre para que transmita sus palabras con el brillo de sus ojos.

Dhanko

Bien, como ves, de forma personal me ayuda ver sus ojos, algo contrario a lo que opinan los puristas. Con esto solamente quiero hacerte entender que tanto los protocolos como los comportamientos y las reglas pueden ser modifi- cables, la finalidad es que tanto tú como tu Amo sepáis encontrar el punto de equilibrio que os haga estar bien.

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Posiciones que debe adoptar la sumisa

Aunque creas que un punto importante es saber qué posición debes adoptar cuando estás delante de tu Amo, te aseguro que carece de toda importancia. Si quieres verlas en mi web, en el apartado de Aprendiendo BDSM, las tienes, pero como te he dicho anteriormente estas posiciones deben ser aprobadas siempre por tu Amo, por lo cual pueden servirte de guía pero no significa que debas adoptarlas. Están las clásicas: la espera de rodillas, que puede ser con tus manos detrás de tu nuca, espalda o apoyadas en tus muslos, en ese caso siempre con las palmas de la mano hacia arriba, estirada boca abajo en el suelo, y de pie con la cabeza mirando al suelo y las manos en tus laterales o entrelazadas detrás en tus nalgas. Lo que si es importante es que cualquier posición que realices siempre muestre el respeto que tu Amo merece y nunca mirándole a los ojos, tu mirada siempre debe estar dirigida al suelo (hablamos de posición de espera, otra cuestión es cuando estamos en plena sesión, en ese momento es tu Amo el que decidirá si quiere que le mires o no). Con este hecho lo único que hacemos es mostrar respeto y si tu Amo se siente complacido será bueno contigo, ahora ya solo falta saber si es lo que tú quieres o no. Cuando tu Amo te sujete por el collar con la cadena, deberás siempre perma- necer con tus manos sujetas detrás de ti y caminar mirando al suelo, y aunque te pasee por delante de otros dominantes o sumisos nunca deberás mirarles a los ojos ni dirigirte a ninguno de ellos sin que tu Amo te lo permita o te ordene hacerlo. Como ves, todos los componentes del juego BDSM son amoldables a los gus- tos de tu Amo y tuyos, aunque en este caso, si no tienes ningún problema físico, deberás acatar los deseos de él sin poder argumentar disconformidad.

Qué espera una sumisa, qué ofrece un Dominante

Este capítulo quizás creas que carece de importancia, pero te aseguro que sí la tiene. Muchas veces, si comparamos una relación puramente vainilla con una relación BDSM, creemos que los conceptos son diferentes, pero aquí sí que van bastante parejos. Podríamos trasladar la pregunta a ¿Qué esperas de tu pareja? y ¿Qué puede ofrecerte tu pareja? en este caso sí que tendrías las respuestas claras, pues trasládalas al mundo BDSM y también puedes tener respuestas. Yo, como dominante, te diría que te ofrezco vivir experiencias que nunca antes has vivido; que puedo jugar con tu mente y, sin apenas tocarte, puedo hacer que tiembles de éxtasis; que puedo hacer que experimentes orgasmos increí- bles, mezcla de dolor y placer como nunca antes has vivido, ¿A que todo ello te suena bien? Pues no es esa la respuesta, yo como dominante debo cuidar de ti, debo ser tu protector, debo hacer que todos aquellos ingredientes de los que hablábamos en un principio, para hacer aquella famosa paella, se coci- nen de la forma indicada. Resumiría este párrafo diciéndote que mi función es hacer que tú, como persona ya no como sumisa, te sientas completa y feliz por entregarte a mí en cuerpo y alma. Lo que yo espero de mi sumisa es que me dé luz, que me complete, que me haga feliz, que me dé poder, que me levante de esa oscuridad que sentimos cuando no jugamos y, lo más importante, que me permita ver que ella es feliz. Si reunimos todos esos ingredientes estamos ante una relación irrompible, te lo aseguro. Lo que nunca debes hacer es quitar lo que has dado anteriormente, porque entonces sí que puedes considerar muerta toda relación BDSM. Aunque debemos considerar el BDSM como un juego que nos ayuda a vivir y descubrir nuevas cosas, también tiene su peligro y ese debes valorarlo, el dar y recibir siempre debe estar nivelado.

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Cómo aceptar y obedecer una orden

Bien, aquí debo puntualizarte que el fin justifica los medios, te aclaro. Yo considero que existen dos tipos de sumisa, la que acata y obedece sin más una orden y la que es rebelde y por muchos considerada como “la sumisa insumisa”, debes preguntarte en qué lado quieres estar tú. Como Amo, he podido experimentar los dos tipos y, sin duda, si me dan a elegir mezclaría ambos tipos para conseguir el que me gusta y me hace dis- frutar. Fíjate en la gran diferencia existente en el proceder entre acatar una orden o no obedecer. Yo te digo: ¡mírame! Si lo haces no tengo opción a nada, sim- plemente me has obedecido y en eso queda todo. Si por el contrario no me miras, igual agarro tus pezones y los aprieto hasta conseguir la respuesta que quiero, tu obediencia. Este hecho me enoja, me da una fuerza increíble y qui- zás a ti placer, tú marcas tu límite, porque cuando no soportes más el dolor levantarás tus ojos y me mirarás. Has aceptado, has obedecido y has obtenido placer que buscabas con tu dolor, a mí me has dado el placer que me pro- duce aplicarte ese dolor y haberte dado lo que sin palabras has pedido. Estoy seguro de que si no quieres castigo me mirarás, a la primera. Aclarado este punto y dejando que seas tú quien decida en qué forma obe- deces mis órdenes, bajo el protocolo establecido, no hay más secretos. Hay órdenes de ejecución y órdenes de respuesta verbal, que requieren contes- tación con un simple sí o con un no, seguido de mi Señor o mi Amo, por su- puesto. Estas órdenes verbales a la gran mayoría de sumisas insumisas les produce verdadera rabia. Como ves, incluso en cualquier orden que finalmente se obedece, puede exis- tir un juego de poder altamente recomendable y en él, mi quería amiga, tú siempre tienes la potestad de llevarlo al extremo que quieras, puedes mante- nerte en tus trece y recibir castigo o simplemente jugar sin más. Otro argumento más para que entiendas que, sea de la forma que sea, la parte sumisa siempre tiene el poder, incluso siendo rebelde, para que luego

nos digan que los dominantes somos los “Amos” dentro del juego BDSM.

Cómo entrar, permanecer y salir del rol

Este es un punto sencillo de entender. Si recuerdas, cuando te hablaba de ju- gar con tu Amo, te decía lo simple que puede llegar a ser establecer los inicios de juego. Aun así debes entender que cualquier hombre al que le dan alas se engancha a este juego de forma diferente a una mujer, (teniendo presente que es mayor el número de mujeres que se ven seducidas por el mundo BDSM y empujan a sus maridos a este juego que el de los hombres) y para nosotros los hombres, la palabra juego esta siempre activa, siempre pensamos en pla- nificar nuevos juegos y retos para nuestra sumisa y debes tener cuidado con no tocar las antenitas al caracol o se esconderá en su caparazón o dicho de otra forma, si le dices muchas veces que no, poco a poco irá desistiendo de jugar. Por ello es necesario hablar y que no considere que sus propuestas son inadecuadas de forma continua. Bien, aunque me he salido un poco del tema del capítulo quiero reconducirlo diciendo que si la relación es fluida y ambos vivís el BDSM de igual forma, la entrada en el rol será simple y sencilla, sea de la forma que sea. Lo único que debes tener presente es que una vez aceptado el juego los protocolos, reglas y normas establecidas deben acatarse sin excusa. Tu permanencia en el rol, sin duda, siempre dependerá de ti, de cómo estés, de cómo se desarrolle el juego y, por supuesto, de una seriedad por parte de ambos. Lo que nunca puedes hacer es hacer servir la palabra de seguridad cada vez que se te antoje solo porque algo no te guste demasiado. Decir la palabra de seguridad continuadamente, sin meditarlo bien o sin que sea ne- cesario, romperá el juego y pretender volver a entrar en él de forma automáti- ca y sencilla, mi querida amiga, no va a funcionar, así que piénsalo bien o sé consecuente. Se puede salir del juego básicamente de dos maneras. Lo habitual, en una relación de pareja, es terminar de forma sexual dentro del juego, y muchas veces no hay ni qué decir que el juego ha terminado ya que el comportamien- to de ambos así lo determina, o se puede salir solicitándolo y acabar fuera del

juego con ese fin que es el que buscamos ambos.

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Formas de comunicación con tu Amo

Conoces ya bastantes puntos que espero que estén abriendo tu camino hacia

el aprendizaje a convertirte en una buena sumisa.

Ahora vamos tocar otro punto fundamental y es el de las formas de comuni- cación con tu Amo.

Inicialmente incluso este punto debe estar consensuado, él determinará de qué forma te has de dirigir a él y en qué momentos.

Si por ejemplo habéis pactado que posiblemente incluiréis en vuestro juego

a otros participantes (Dominantes) debéis dejar muy claro los protocolos de

comunicación que deben existir en una sesión o juego. Pongamos el ejemplo de que tu Amo te cederá a otro dominante para que juegue contigo, bajo pro- tocolo deberías llamarle Amo o Señor, sin el “mi”, macando así las diferencias con tu Amo, pero te repito, son normas que deberéis establecer antes de los juegos. Desde que das inicio al juego o sesión, nunca debes dirigirte a tu Amo sin permiso, si necesitas comunicar algo de forma urgente, siempre pedirás per- miso para hablar y dirigirte a él. Ten muy presente que las cosas deben hacerse bien para que no se rompa

nunca la estructura de juego. Si necesitas ir al baño, deberías decirle, “con su permiso mi Amo, ¿puedo hablarle?”, él, lógicamente o la mayoría de veces,

te dirá que sí y entonces le dices lo que necesites. Si porque necesites imperio-

samente ir al baño decides decir la palabra de seguridad romperás el juego y

la vuelta al mismo no será con intensidad de antes. Puede que exista el caso

de que tu Amo sea tan “cabrón” que no te deje ir al baño, entonces tú decides

si rompes el juego o no.

Como ves, la comunicación es sencilla y siempre debe estar regida por los pactos que tengáis entre vosotros. Mi consejo es que procedas siempre con respeto hacia tu Amo y seguro que nunca te pondrá ningún tipo de problema

para comunicarte con él de forma normal y fluida. Debemos tener siempre presente que existen juegos o prácticas donde la comunicación verbal es imposible. Si tu Amo te tiene amordazada por ejemplo ya sea con un pañuelo, tela o una bola, debéis siempre buscar otras vías de comunicación, puede ser levantando la mano, con algún gesto concreto, etc. Siempre debéis prever las situaciones que se pueden dar en una sesión o juego, muchas veces no le damos importancia, pero pueden causar graves problemas. Para un Amo, el comportamiento de su sumisa ante sus amigos, visitas, etc., es muy valorado. A mí personalmente ver el comportamiento de mi sumisa ante mis amigos, me honra y me hace disfrutar muchísimo. Te da un poder increíble

y la recompensa posterior hacia ella siempre está enfocada a mostrarle mi

agradecimiento haciendo que se lo pase a lo grande. Si recibís alguna visita, también debes consensuar con tu Amo, cual será tu comportamiento y tu comunicación hacia él y hacia los invitados. Seguramente él te indicará que deberás esperar de pie, con las manos detrás de ti, tu cabe- za mirando al suelo, y quizás te indique que saludes cordialmente sin levantar tu cabeza del suelo (son ideas pensando en cómo obro yo con mi sumisa cuando recibo visitas).

Para terminar este apartado, tocar un tema que quizá te ronda por la cabeza, ¿Cómo me comunico con mi Amo si los dos estamos trabajando o separa- dos físicamente? Bien, es una pregunta muy sencilla de responder. Si habláis previamente podéis consensuar una vía de comunicación por ejemplo correo,

sms, WhatsApp, cualquier tipo es valido si así lo habéis hablado. En ese caso el protocolo cambia, lógicamente, pero como también es algo consensuado es admisible. Lo importante es que mantengas siempre el respeto hacia tu Amo, no puedes creer que porque no lo tengas delante puedas escribirle “paso de

ti, o ¿qué pasa tío?”, si haces eso todo pierde su sentido y su valor BDSM.

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Los preámbulos del juego (si tu Amo es tu pareja)

Debes tener presente que muchas veces tú, como sumisa, serás la que debe- rás empujar a tu Amo a que aquella sesión o juego que has deseado durante el día se haga realidad. Por ello, es el de vital importancia no hacerlo nunca en frío, todo juego sexual, y más el juego D/s, debe tener ingredientes añadidos para poder implicar y por qué no, excitar a nuestro Amo. Por ello voy a darte cuatro pautas que a mí siempre me han funcionado:

La primera y fundamental es marcar un objetivo claro de “a qué quiero jugar”. Es de suponer que conoces perfectamente a tu Amo, sus gustos, sus predis- posiciones, sus puntos de excitación, etc. No es necesario planificar juegos complicados ni con terceras personas, aunque sea una sesión privada entre los dos, todo debe estar mínimamente preparado, pensado y meditado.

La segunda es calentar las horas previas al juego. Tenemos claro que los personajes están creados y perfectamente definidos. Simplemente debes es- coger de qué forma comunicarte y empezar a establecer ese calentamiento en la forma que creas oportuna. Siempre debes respetar los entornos en el que tu Amo se encuentre, eso nunca debes pasarlo por alto.

La tercera es marcar, conjuntamente, cuándo iniciar el juego y en qué forma. Imaginemos que durante el día le vas mandando mensajes a él, ofreciéndo- le cosas o simplemente diciéndole aquellas cosas que sabes que le excitan. Imaginemos también que marcas como inicio del juego encontraros en un bar para tomaros un café antes de subir a casa. Los roles en ese momento ya están completamente en marcha y ambos excitados por todo cuanto habéis dicho a lo largo del día. En ese instante ya podemos empezar a jugar de for- ma más intensa.

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Y por último, la llegada al punto del juego. Imaginemos que es en vuestra casa, debes haber preparado con sumo cuidado una pequeña ambientación, unas velas, una música que os aporte bienestar a ambos, todo lo que creas que os sumará en vuestro disfrute. Todo esto puedes realizarlo mientras te vistes de la forma que tu Amo te ha indicado o que sabes que le agrada. Como ves son cuatro detalles muy simples que te ayudarán a quitar la frialdad al juego, si habéis tenido un poco de imaginación y habéis estado todo el día pensando en lo que os espera por la noche, todo se vivirá más intensamen- te. No debes ceñirte siempre a este método, la sorpresa también funciona, pero no debes olvidar que siempre debes intentar saber en qué estado de ánimo se encuentra tu Amo. Imaginemos que llega a casa después que tú, no se trata de esperarlo en la puerta en posición de espera, desnuda (que puede ser una opción), sino, por ejemplo, de sorprenderle, hacer algo no habitual, intentando que se encuentre bien y relajado, con una copa preparada, con un baño al que le acompaña- rás para enjabonarle o con la cena puesta en la mesa y con la ambientación creada. En ese instante, el cual es completamente diferente al que pueda vivir cada día, su predisposición a jugar será casi segura. Nunca debemos olvidar que detrás del personaje está la persona a la que amamos, y puede ser que su día haya sido complicado y quizás debemos

renunciar a jugar, pero por ello, no debemos desistir a intentarlo cualquier otro otro día. Son puntos superficiales, pero te aseguro que efectivos. Cada Amo es un mundo, los juegos, las situaciones, la forma de inicio, todo es amoldable a cada caso. Yo personalmente, aprendo también cada día en los talleres, las parejas me cuentan cosas que nunca se me hubieran pasado por la cabeza,

y

yo hago lo mismo con ellos. Todo nos ayuda a aprender y mejorar, así Amos

y

sumisas podemos ofrecer más y mejor calidad en el juego BDSM.

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Los inicios de sesión (si tu Amo es tu pareja)

Como sabemos, cada pareja es un mundo y lo que yo te relate o aconseje aquí, es simplemente a modo de idea. Todos los dominantes debemos tener una personalidad propia, que es aquella que nos hace diferentes unos de otros. En todas las sesiones que he realizado, ya sean profesionales o sim- plemente por juego, siempre me han dicho que soy totalmente diferente a cualquier otro dominante que han conocido y eso es lo que todos los Amos debemos conseguir. Para ello es de vital importancia que tú, como sumisa, ayudes a tu Amo en ese cometido.

Es muy importante que nunca realicemos una sesión con prisas, recuerda lo que decía Napoleón, aquel dicho de… “vísteme despacio que tengo prisa”, pues eso es lo que vamos a poner en práctica, intentar que el ambiente se erotice y que tú, como sumisa en este caso, sientas el poder de tu Amo rápi- damente. Quizás te suene raro que te hable desde el punto de vista del dominante pero creo que deberías entender lo que él (yo en este caso) va sintiendo en los pasos de ese inicio de sesión, de esa forma podrás ayudarle en su cometido y el beneficio será para ambos.

Cuando realizo una sesión con una sumisa que conozco a la perfección, como puede ser mi pareja, nunca le ordeno desnudarse de inicio, para mí, es mucho más erótico que mi sumisa se sienta sensual al principio de la sesión, que humillada con su desnudez, es un punto importante que debes hacer enten- der a tu Amo. Hazle entender que cuando estás acostumbrada a desnudarte ante él, es un elemento que no aporta excitación, sin embargo, si te siente sensual, te sentirás poderosa y más fácil os será disfrutar del juego. Debo aclarar que cuando realizo sesiones profesionales sí que hago desnudar a la

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sumisa, ya que psicológicamente es más fácil y rápido acceder a ellas así, el tiempo apremia. Viven en segundos la humillación y ese detalle nos transporta rápidamente a adquirir el rol e iniciar el juego.

Vamos a relatarlo como si fuera una película que protagonizamos tú y yo.

Imagínate que estás de pie, delante mío, tus manos deberán estar unidas detrás, tu cabeza mirando al suelo, y tus ojos abiertos (todo esto a estas alturas ya lo debes saber, ¿verdad?)

Me sitúo detrás de ti, te coloco tu collar y te empiezo a acariciar de forma muy sutil, sintiendo como tu piel se eriza, como tu mente se transporta a lo que sentirás durante la sesión. Notaré cómo tus pezones se vuelven duros y tu piel muestra sus deseos de entrega hacia mí, tu Amo.

Me gusta pasear a tu alrededor de forma muy lenta, simplemente acaricián- dote, notando tu piel, tus pezones erectos, tu sexo húmedo. Finalmente me sitúo detrás de ti, te agarro del pelo fuertemente y hablándote al oído te digo aquellas cosas que sé que te excitan de forma especial, ¿me permites?, hoy serás mi juguete sexual, mi zorra, mi puta… (cualquier cosa es válida si sé que te aportará un alto grado de excitación).

Desde atrás, empiezo a practicarte algo de dolor, apretando tus pezones, azotando con mi mano tu sexo, algún azote en tu nalga, pero siempre, ha- blándote al oído. Debo intentar realizar varias cosas a la vez, debes sentirte con varios frentes abiertos, eso hará que todo lo vivas más intensamente. Una vez ya noto que tu excitación es palpable, te hago desnudar y empiezo con las prácticas.

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Debes tener siempre en cuenta aquello que se dice de que “cada maestrillo tiene su librillo”, por eso, cada dominante debe tenerlo y ponerlo en práctica en función a su forma de proceder y sobre todo a los gustos de su sumisa.

No me cansaré de repetir que todo debe ser muy lento, que se debe disfrutar desde el segundo cero, ¿de qué nos sirve empezar a azotar al inicio? Vamos a tener tiempo para todo, vamos a crear fuerza e intensidad para que se re- cuerden los momentos. El recuerdo positivo hace que una sesión pueda durar días en la mente y por lo tanto aportar placer en cualquier ocasión.

Un ejemplo ocurrido este mismo fin de semana. Hice una pequeña sesión con mi sumisa, le ordené ponerse un vestido negro calado, muy sensual. Des- pués de todo el inicio que más o menos fue como lo hemos vivido tú y yo hace unos instantes, y antes de ordenar que se desnudara, le pregunté si te- nía hambre, me dijo que sí y llamé a una cadena de pizzerías que tenemos al lado de casa. La mantuve excitada, acariciándola y practicándole algo de dolor hasta a que, a los veinte minutos más o menos, llamaron a la puerta. Le ordené que abriera ella con aquel vestido transparente y calado, que cogiera la pizza y la dejara en el comedor, donde estaba yo, para recoger el dinero. Su excitación era máxima, vergüenza, orgullo y excitación, una mezcla explosiva. Cuando vino a por el dinero le abrí la parte superior del vestido y le coloqué las pinzas en sus pezones, volví a cerrarle el vestido y le ordené dirigirse a pagarle al chico. El muchacho, de no mucho más de 20 años, que por supuesto pudo ver claramente a través del vestido que llevaba las pinzas puestas, a parte de intuir el cuerpo desnudo de mi sumisa, se marchó habiendo vivido una expe- riencia que nunca hubiera pensado vivir.

Imagínate cómo es de sencillo vivir cosas que hacen que una simple sesión BDSM pueda transformarse en una gran experiencia, solo con añadir algún componente, solo con añadir morbo, sensualidad, dolor, placer, nervios

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Debemos entender que el juego en pareja es quizás el más complicado de todos, debemos ser muy imaginativos y sorprender SIEMPRE, eso hará que tú como sumisa estés deseosa de jugar, sabrás que el factor sorpresa siempre estará presente y no pensarás nunca en la monotonía de una sesión tradicio- nal BDSM.

He querido explicártelo así para que sientas en primera persona lo que tu Amo puede realizarte, evidentemente este capítulo quizás pienses que está fuera de lugar pero puede ser una buena guía para que le marques a tu Amo cómo deben ser los inicios de sesión. Te aseguro que es algo en lo que fallan los dominantes que no tienen experiencia y nunca está de más que le ayu- des, porque eso repercutirá en benéfico de los dos. Debes quitarte de la cabeza, mi querida amiga, que tu papel de sumisa es esperar a que tu Amo haga contigo lo que quiera, lo inteligente por tu parte es guiarle, mostrarle qué te puede gustar y qué no, todo aprendizaje debe ser bien recibido por parte de ambos. Una buena sumisa aprende y transmite, da ideas cuando no está dentro de su papel. Es como cuando los actores se reúnen antes de grabar, todos dan sus matices al personaje, sus ideas y luego es el director, junto con el guionis- ta, quienes deciden si se modifica o no el personaje o la secuencia, pero si podemos darle más fuerza y valor a esa película, nadie nos criticará por ello porque puede ser todo un éxito.

Para terminar este capítulo, hacerte entender que un buen inicio de sesión hará que toda la sesión funcione, calentarte a ti como sumisa de forma adecuada no solamente es función del dominante sino de tu actitud y predisposición a ello. Si tu Amo te nota excitada, sin duda sabrá que todo va bien, que la sesión funciona para ambos y eso hará que su cabeza y sus sentidos se aceleren haciéndote disfrutar más si cabe.

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Aprendiendo a ser sumisa

Un buen Amo es aquel que enciende velas en los oscuros rincones del alma sumisa (Dragon)

Un pequeño resumen de lo aprendido

Repasemos juntos lo que hemos aprendido, ¿te parece?. Ya conoces bastante en profundidad los fundamentos esenciales del BDSM para jugar de forma sencilla, vamos a recordarlos:

Debes tener tu rol acoplado con el de tu pareja de juegos

Debes tener un nombre diferente al propio para los juegos

Conoces en mayor o menor medida tus límites y limitaciones

Debes tener una forma de entrar en el juego y una palabra de seguridad

Conoces las características que debe tener un buen Amo

Conoces qué son los protocolos y comportamientos

Conoces que existen unas posiciones que debes adoptar ante tu Amo

Conoces cómo debes comunicarte con él

Conoces cómo entrar en el rol, permanecer y salir de él

Conoces cómo debes obedecer (o no) una orden

Conoces cómo deben ser los preámbulos para una sesión BDSM

Conoces cómo debe ser un inicio de juego o sesión

Ya casi lo tenemos todo para que vivas plenamente tu rol de sumisa. Ahora, para terminar, me centraré en explicarte algunas de las prácticas que hago vivir a una sumisa que nunca ha experimentado y que realiza el taller de “Aprendiendo a ser sumisa”. Será complicado, lo sé, pero intentaré que entiendas lo que puedes sentir y cómo se deben realizar esas prácticas para que sean seguras.

Normalmente estas prácticas, cuando se plasman por escrito, deberían ser para la parte dominante, por ello te invito a que, si realmente ves opción a que tu pareja sea tu dominante y si su experiencia es nula, pueda leerlas para lograr entender muchas cosas y así sea capaz de hacerte disfrutar sin ningún temor ni riesgo para ambos.

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Prácticas

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BDSM

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Prácticas BDSM

En esté capitulo, como bien te decía anteriormente, vamos a intentar ver al- gunas prácticas básicas para que tu iniciación sea progresiva y las puedas disfrutar plenamente con tu Amo. Después de una pequeña descripción general, vista desde la parte domi- nante de cada una de ellas, volveremos a verlas como una película en la que tú y yo somos los protagonistas, de esta forma creo que podrás vivirlas más intensamente. Para ello, quiero que leas con mucha atención en qué espacio vas a estar conmigo, imagina cómo es, estructurándolo a través de mis palabras.

Mi espacio es de unos veinte metros cuadrados, candelabros y velas, ofre-

cen la iluminación única de la sala, el aroma suave de incienso aporta fres-

cura y relajación, los colores negro y plateado predominan frente a los crema

y vino que se combinan entre paredes y muebles. En un extremo de la sala,

recorriendo gran parte de la pared y a modo de ofrecer confort y comodidad, para antes y después de las sesiones, un gran sofá negro ocupa amplia parte del espacio y ofrece perfectas vistas de cada rincón, de cada acción,

de cada movimiento…, ante él, en la pared de enfrente se apoya una gran

pantalla en la que aparecen imágenes D/s excitantes, sensuales, sexuales

y eróticas; a su lado, una mesa cubierta con telas negras expone todos los

accesorios, mis juguetes, con los que puedo desarrollar cualquier tipo de sesión contigo.

La idea de todo esto es que estemos cómodamente sentados en el sofá y

observemos las imágenes de la tv, que podamos seguir con la vista hacia la derecha y veamos los juguetes, que nos empecemos a excitar…, a su lado, un gran relax negro que nos invita a tumbarnos como si estuviésemos

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en la consulta del psicólogo, pero sabemos que no estamos en este lugar precisamente para ese tipo de sesión… Si bajamos la vista, en el centro de la sala, observamos que el suelo de mármol se cubre parcialmente con una alfombra que nos invita a sentir el cuerpo desnudo sobre ella y así, desde el suelo, sobre la alfombra, rodeados de cojines y de las llamas de las velas, podamos observar las paredes de nuestro alrededor, de las cuales cuelgan cuerdas, látigos, fustas, paletas y cuadros con imágenes BDSM que nos observan muy atentamente… mientras, como regalo para nuestros oídos, la música celta, chill-out, lounge… nos transporta al rincón más privado e íntimo del mundo para sentir de modo inmediato que el juego BDSM está en marcha.

Privación de la visión.

Quizás yo sea algo diferente a los demás dominantes, me gusta mirar a las sumisas a los ojos, como te he comentado varias veces a lo largo del libro. Todas las sumisas que han vivido una sesión conmigo coinciden en que ten- go una mirada muy especial y por ello siempre intento potenciar esa faceta. Disfruto sabiendo que recordarán mi mirada frente a ellas mientras acaricio su cuerpo o aprieto sus pezones con fuerza. Durante la primera parte de la sesión, aquella en la que te hablaba de con- seguir que la sensualidad esté latente, nunca privo de la visión. Me gusta que en ese inicio exista contacto visual con la sumisa, poder ver en sus ojos cómo su entrega es cada vez más profunda, más real, al igual que ella pueda ver cómo mis ojos se van tornando negros y llenos de poder. La privación de la visión hace que las prácticas sean más intensas, que nues- tra sumisa no sepa qué le va a ocurrir, y ese ¿qué voy a vivir ahora? hace que su excitación sea mayor. Por ello siempre es bueno que durante un rato pueda hacer vivir ese placer de lo inesperado.

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Aprendiendo a ser sumisa

Vívela conmigo

Ven mi pequeña, dame tu mano, acompáñame al centro de la sala, deja que

mi

venda de seda descanse en tus párpados; que sin presionarlos quieras

no

abrirlos durante un largo rato; que tus otros sentidos se disparen y entré-

gate al placer que te otorga tu absoluta sumisión a mi. Nota cómo mis manos acarician tus hombros, como se deslizan hasta tus manos, cómo acaricio tus muslos, casi sin tocarlos. Una de mis manos acaricia uno de tus pezones sin llegar a presionarlo, mientras con la otra te agarro fuertemente del pelo y te acerco a mí simple- mente para que sientas el sonido de mi respiración dominante.

Notas cómo paseo lentamente ante ti y cómo de vez en cuando rozo tu piel, te doy un azote con mi mano, toco tu sexo y noto que de él manan hilos de seda, fruto del placer. Oyes unos pasos, notas cómo me marcho de la sala, no sabes hacia donde me dirijo y eso te excita aún más. A mi vuelta te sientes descolocada, ex- pectante, lo primero que notas es un azote en tu sexo. Te agarro del pelo y hago que abras algo más tus piernas, dejándome tu sexo libre por completo.

Me arrodillo ante ti y separo los labios de tu vagina para que las pinzas los muerdan con fuerza, los noto calientes, no sabes qué va a suceder ahora, ¿verdad? Mis manos están frías en contraste con el calor que desprendes y siento tu palpitar acelerado en mis dedos mientras se abren paso para entrar en ti, noto tu humedad y disfruto con ella. Un cubito de hielo rompe con lo esperado al introducírtelo, mezcla de calor, frío, excitación, deseos

de

entrega. Mientras vives ese momento, mis labios rozan tu cuello, notas

mi

respiración, esperas mis palabras que no llegan. Tu cuerpo se apoya sin

temor en mi pecho mientras mis manos bajan para jugar con tus pezones, cada vez más erectos, ya están preparados para el siguiente paso, no ten- gas prisa ahora vuelvo contigo…

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Fíjate en la gran diferencia que existe entre poder ver lo que va sucediendo y que sea tu mente la que poco a poco vaya viviéndolo, las sensaciones se in- tensifican, puedes crear en tu mente aquella imagen que quieras y si también compartes que la mente es el principal órgano sexual, entenderás por qué durante un pequeño espacio de tiempo debes estar privada de la visión.

Pinzas.

En el mercado existen muchos tipos de pinzas, lo importante es que encuen- tres el tipo de pinzas que a ti te funcionen. Debes tener paciencia y buscar aquellas que te produzcan un grado de dolor soportable y tener cuidado, porque muchas de ellas tienen poca base y pro- ducen deslizamientos, hacen que se escapen del pezón, produciendo un alto grado de dolor. El juego con las pinzas puede ser muy divertido. Desde simplemente dejarlas puestas mientras se realizan otras prácticas que nada tienen que ver con ellas, hasta, mientras están colocadas y unidas por una cadena, pasar ésta por en- cima del pene y ordenar realizar una felación. De esta última forma la sumisa puede ir intensificando su dolor y el Amo obligar a llegar a ciertos puntos del miembro.

Otro juego muy común y excitante es colocarlas mordiendo los labios ma- yores de la vagina, nunca en los labios menores o en el clítoris, a no ser que nuestra sumisa nos lo permita (podemos causar mucho dolor así que debe disfrutar con él). En nuestro caso, junté dos pinzas a un lado y otras dos en el lado opuesto, así no solo tiene una sujeción, sino dos, y la sensación es más placentera para ella.

Para algunas sumisas, simplemente llevarlas puestas ya les supone placer, así que simplemente me limito a dejárselas mientras realizo otros juegos o prác-

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ticas. Me he encontrado en sesiones profesionales que la sumisa no las soporta, entonces recurro al sistema que muchos llaman “bricosado” y no es más que pinzas comunes, compradas en cualquier lugar, las famosas pinzas de la ropa, pero de plástico, Ese tipo de pinzas ejercen poca presión y no produce dolor intenso. Hay que tener imaginación y alternativas para que el juego, ajustado al límite permitido de la sumisa, sea variado y excitante. Con estas pinzas se puede vivir la experiencia, sentir el morbo de llevarlas puestas y el dominante puede realizar los juegos que quiera con ellas.

También existen otros elementos que podemos usar a modo de pinzas en los pezones, como son las varillas de madera (ver imagen). Son dos varitas de madera unidas por una cuerdecita en los extremos, si aproximamos la cuerda al centro producen más presión sobre el pezón.

Repito, lo importante es la imaginación. Cada sumisa es un mundo, igual que cada dominante, por ello siempre debemos conocer los límites y gustos para que el juego con ellas resulte placentero para ambas partes.

Debemos siempre tener en cuenta que no hay que dejarlas puestas más de 30 minutos, ya que, aunque dejen de producir dolor intenso porque se impide el flujo sanguíneo, este mismo hecho puede ser perjudicial, así que mucho cuidado con el tiempo.

Inmediatamente después de retirarlas ejerceremos un masaje en la zona y así paliar el fuerte dolor que se produce al ser liberadas de su mordedura. También aconsejo realizar, en el proceso de retirarlas, alguna otra práctica o hablar al oído de la sumisa, así se desvía la atención y será más soportable su dolor.

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Vívela conmigo Tus pezones ya están preparados para ser mordidos por las pinzas, ¿notas lo duros que están?, ahora tu Amo morderá tus pezones con sus dientes an-

tes de que notes el frio de las pinzas en ellos, ¿te gusta verdad?. El sonido

de la cadena vuelve a despertar tus sentidos. Tus ojos, que todavía perma-

necen en total oscuridad, ahora sí desean ver los ojos de tu Amo, quieren ver el reflejo de tu dolor. Tu mente manda mensajes altos y claros para que sean liberados de su oscuridad. ¡Deseo concedido! Al destapar tus ojos, notas los míos clavados en ti. Mis dedos apaciguan el dolor que mis dientes han dejado en tus pechos, y tus deseos de notar la mordida de las pinzas es un reto en tu mirada. Sin apartar mis ojos de los tuyos sujeto tu pezón con los dedos de mi mano mientras con la otra coloco una de las pinzas, mi mano se desliza hacia tu otro pecho para realizar la misma operación. Ahora sí, cierras tus ojos para sentir tu profunda entrega, ese regalo hacia tu

Amo, y ese dolor que sientes se convierte en placer al ver mis ojos repletos de brillo por la satisfacción de poseerte. Agarro la fina cadena que enlaza las dos pinzas y tiro de ella sutilmente mientras tus pies están anclados en el suelo, tus manos permanecen unidas

en tu espalda, tus piernas siguen entre abiertas y te cuesta aguantar el ya

pequeño hielo que te introduje hace unos instantes. Caen, entre tus piernas y sobre la alfombra, gotas de agua fruto de la transformación, poder que solo tienes tú gracias al calor que desprendes. Realizas un gran esfuerzo para que tu cuerpo, al tirar de la cadena, no venza hacia mí. Me sitúo detrás de ti, te acaricio los hombros, marco de forma insinuante tu espalda con mis uñas y bajo hacia tus nalgas… Te cojo las manos y las se- paro, dejándolas en los laterales de tu cuerpo para que me permitas el libre

paso y acceso a esas nalgas que claman deseosas ser azotadas, reclaman

mi atención… Miro hacia mi izquierda, hacia la zona donde están todos los

elementos propios de mi próxima práctica, quiero escoger sin prisa alguna qué usaré para azotarte, y…

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Azotes.

En el mercado podemos encontrar muchos instrumentos para azotar. Palas, fustas, varas, látigos, spanksticks, flogger, guantes, cepillos de pelo, cinturones, reglas, zapatillas, etc., todo es válido si está consensuado.

Lo importante, en estos casos, es tener siempre presente los límites que tú debes marcar y la aceptación de las marcas que permitas. Evidentemente cuando hablamos de juegos con nuestra pareja, la importan- cia de esas marcas es relativa. Personalmente me encuentro con algunas sumisas que quieren tener marcas durante días para disfrutarlas y recordar la sesión que las causaron (son sumisas que están libres de compromiso o que vienen incluso con sus parejas a la sesión).

Debemos siempre tener en cuenta que algunos elementos pueden causar lesiones.

Las varas de madera como ejemplo, pueden hacer mucho daño si se aplican en zonas fuera de las nalgas. Por ello y entendiendo que vamos a jugar con nuestra pareja, nos centraremos en las nalgas. Aún así te recomiendo que te mires un mapa del cuerpo con las diferentes zonas y su peligro. http://jue- gosbdsm.com/aprendiendo-bdsm/practicas-bdsm-azotes/

Cuando hablamos de azotes con cualquier instrumento en la zona nalgar se le denomina Spanking y es quizás la práctica más usada en el BDSM de pa- reja. Aunque el azotar con instrumentos no tenga tanta carga sensual como hacerlo con la mano, yo siempre recomiendo ir jugando con la sensualidad de la cari- cia. Estoy seguro de que si transmites a tu Amo que ser azotada con su mano te acerca y une más a él, no dudará en aplicar ese tipo de práctica. No por

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ello dejes de sentir otras sensaciones, no por ello dejes de probar elementos distintos, todos te aportarán algo, sea bueno o malo pero así siempre sabrás qué es lo que debes pactar. Prueba, para un inicio un flogger, una pala de cuero y algún elemento tipo fusta y marca la intensidad para ir conociéndote.

Debes marcarle a tu Amo que debe empezar siempre con las nalgas, centrar- se en su parte mas carnosa y evitar los laterales ya que te causaran mucho dolor y las marcas son mas fuertes y duraderas.

También puede jugar con tu monte de venus y los labios mayores de tu vagi- na, pero siempre teniendo mucho cuidado de no dar en el interior de tu sexo a no ser que resulte placentero para ti.

Para resumir…

• Debes siempre consensuar el tipo de instrumento a usar,

así como las zonas, deben conocer tus límites de dolor y

tolerancia.

• Debemos tener mucho cuidado con las marcas ya que

pueden durar varios días, (siempre recomiendo aplicar un

hidratante después de la sesión, tipo Nivea, eso ayudará

a calmar el dolor y que las marcas desaparezcan pronto).

• Pacta o pide caricias para después de varios azotes o

entre azotes.

• Pide que tu Amo te hable, y agradece el castigo, o solici-

ta otro azote, cualquier cosa que mantenga el vínculo

activo es bueno.

• Pide clemencia si es necesario, pide, no está de más en

un inicio.

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Vívela conmigo

Para este primer contacto he elegido el gato, ese pequeño instrumento de múlti- ples colas, lo estás viendo de reojo, no te permito que gires tu cabeza porque sa- bes que serás castigada ya que no te lo he ordenado. Puedes ver su color negro, sus colas brillando por los reflejos en el cuero, su empuñadura de color negro y morado y mi mano aferrada a él para ser instrumento de dolor y placer.

Tu corazón se acelera, tu mente se reparte entre el dolor de tus pezones, y el frio

de tu sexo mezclado por la calentura de sus pinzas mordiendo tus labios, el temor

a mis azotes, mil sensaciones que te acercan al éxtasis fluyen en tu más ardiente interior. Acaricio tus nalgas una y otra vez, acerco mi boca a tu cuello, notas mi respira-

ción agitada por el placer que en breve me otorgarás con tus gemidos de dolor, con tus palabras de agradecimiento a mis azotes. Mi mano agarra fuertemente tu pelo para decirte que cada vez que azote tu cuerpo deberás decirme “gracias mi Amo”, palabras que quizás te cueste pronunciar, no decirlas en ningún momento me enfurecerá, pero la intensidad de mis azotes rozará los límites de dolor que ya conozco de ti. Sientes el primer azote, soportable, piensas para ti, tu agradecimiento viene de forma rápida. Mi mano acaricia el lugar donde has recibido el golpe, lo acaricio varias veces. Notas un segundo azote, algo más intenso, seguido de otro más fuerte, tus pala- bras de agradecimiento ya no salen tan fácilmente, pero aún llegan a mis oídos. Notas mi mano nuevamente acariciándote y tus nalgas empiezan a tener un color intenso, esta vez notas también mis uñas mientras mi otra mano tira de la cadena que une tus pechos a través de las pinzas, un gemido de sutil dolor mana de tu in- terior. Deslizo mi mano hacia tu sexo húmedo y mojado para introducir mis dedos dentro de él y comprobar que el hielo ya no existe, se ha desecho, una palmada inesperada en tu sexo hace que vuelvas a la realidad y con tu mente realices un rápido viaje a los diferentes puntos de dolor placentero de tu cuerpo.

Mi mano sigue acariciando tu clítoris hinchado y pide más… lo rozo sin centrarme

en él, sé lo que quieres, pero aún no es el momento. Acerco mi boca a tu oído para susurrarte, ven pequeña quiero azotarte más…

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Azotes con la mano (Spanking).

Los azotes con las manos son una de las prácticas BDSM que más me gusta realizar. Me produce un placer inmenso disponer a mi antojo del culo de mi sumisa, creo que es una práctica muy erótica. Recuerda siempre que deben conocer muy bien tus límites, tienen que saber qué grado de dolor puedes soportar para que te aporten placer y no ganas de que la sesión tenga un inminente punto y final. Otra forma de azotar con las manos es lo que se denomina disciplina inglesa. En esta práctica la sumisa se coloca en el regazo del Amo y él juega a su antojo con ella. Esta posición permite acariciar diferentes partes del cuerpo y tener absoluto control, otorgando un alto grado de excitación por la inmovilidad y acceso a cualquier rincón del cuerpo. También es excitante esta práctica por- que la sumisa puede, en todo momento, saborear la excitación en forma de erección del amo, en su pecho. Hay dominantes que se limitan simplemente a azotar sin más, no prestan una mínima atención al aporte sensual que pu