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Carta Pstuma (a Andrs Caicedo)

Por: Andrs Moreno Tllez

Ya han pasado unos 40 aos, y todava hay una buena cantidad de lectores que se niegan
a olvidarte. Ya han pasado 40 aos de ese da que acabaste con tu vida pldora por
pldora. Ya han pasado 40 aos de la publicacin de tu legado. Una novela que, antes de
terminar, cant el fin de tu vida. Ya son 40 aos y hay una cantidad de lectores que no
olvidamos tu corta vida.

Hoy tendras 65 aos, seguramente tus sienes marcaran canas y ya colgara bajo
tu rostro una piel envejecida. Nadie logra imaginar cmo te veras hoy con esos aos a
cuestas. Hay quienes dicen que todava tienen miedo a encontrarte en la calle, igual de
joven y con el pelo hasta los hombros y con esas facciones jvenes, igual que hace 40
aos. Ellos huiran al verte joven, y que vergenza que t los veas viejos.

Si supieras que pas con esos lugares de la ciudad donde viviste: El teatro San
Fernando ahora es una iglesia y el aviso que qued en la terraza ahora es un guio a la
nostalgia, ya est negro y oxidado por el paso de la lluvia y el tiempo. Pance ahora est
urbanizado por elegantes casas finas de una ciudad que no para de crecer. Por all
mismo queda ahora el Berchmans y el Pilar ahora es una academia de dibujo. Donde
quedaba el Caf Bolivar ahora hay una plazoleta y un supuesto cine-foro que lleva, en
un intento de homenaje, tu nombre.

Ya se fue Mayolo, tambin el maestro Buenaventura y un cncer casi se lleva a


Ospina; Guillermo Lemos ahora custodia tu memoria en Cali y Clarisol parece haberse
esfumado en el viento (Ospina nos vendi la idea de que anda en Europa). El SIDA se
llevo a Lavoe y los Rolling Stones siguen tocando y Cali sigue creciendo. Pero tu fuiste
el profeta de los momentos difciles que venan y decidiste no vivirla, condenando a
todos a vivir el mundo que presagiaste.

Hoy quedan algunos de ellos y nosotros, los jvenes del nuevo milenio que te
leemos. Ya han pasado 40 aos del da que t te mataste. Y moriste en tu ley, algo que
ya habas anunciado. Ya han pasado 40 aos y hay muchos aunque no te condenan al
olvido.