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Prefacio

Zlata Filipovic
Cuando me pidieron escribir para remitir al Diario de los Escritores de la libertad, debo decir
que me sent sumamente honrado y orgulloso, pero al mismo tiempo sorprendido por cuntas cosas
maravillosas pueden suceder en tan poco tiempo.
Conoc a los estudiantes de la escuela secundaria Wilson en marzo de 1996, cuando gracias a su
dedicacin, esfuerzo y voluntad, invitaron a mis padres, Mirna (mi mejor amiga de Bosnia, que
viva conmigo en el momento) y yo deba venir a la ciudad de Long Beach, California. Cuando me
encuentro con ellos, me toc su calidez y amabilidad. Eran adolescentes igual que yo, y como todos
los jvenes de todo el mundo, tienen un potencial increble para convertirse en verdaderamente
grandes personas, lderes, personas que inspirarn a otros.
Estos estudiantes y su maestro, Erin Gruwell, eligieron leer Ana Frank: El diario de una nia,
mi propio libro, El diario de Zlata: la vida de un nio en Sarajevo (y muchos otros libros), y se
inspiraron para escribir sus propios diarios . Se organizaron y decidieron hacer algo diferente, algo
memorable, algo poderoso y humano. Eligieron deshacerse de hacer las cosas de la manera ms
fcil, de lo que siempre se ha hecho, y eligieron escribir, crear, luchar contra los estereotipos y vivir
a la altura del nombre de los verdaderos escritores de la libertad. Estoy inmensamente orgulloso y
feliz de haber tenido la oportunidad de conocerlos y jugar algn papel en su "crecimiento" como
seres humanos.