Acción de Inconstitucionalidad 61/2016

Solicitante: Presidente de la Comisión Nacional
de los Derechos Humanos.

Distinguido Señor Ministro Presidente Luis María Aguilar Morales:

Los que suscribimos, Juan Pablo Pardo Saldaña, Paula Gándara
Autrique, Juan Carlos León Villarreal, Gerardo Álvarez García Peña, Carola
Patricia Villicaña Servín, Alexandra Lorena Franco Acosta, Cecilia Yáñez
Valdés, Jimena Mancera Portilla y Rodrigo Valencia Navarro con domicilio
para recibir notificaciones en el Departamento Académico de Derecho del ITAM,
ubicado en Río Hondo Número 1, Colonia Progreso Tizapán, Delegación Álvaro
Obregón, C. P. 01080, en esta Ciudad de México; con correo electrónico
nexumderecho@gmail.com, nos dirigimos a usted en relación con el
procedimiento del rubro citado, listado para ser visto por el Pleno de esa Suprema
Corte de Justicia de la Nación próximamente, a nombre de la Representación de
Alumnos de Derecho de este Instituto Tecnológico Autónomo de México,
presentarle nuestra opinión mediante el siguiente

AMICUS CURIAE

Nos referimos para efectos del presente documento, exclusivamente, al cuarto
concepto de invalidez expuesto en la acción de inconstitucionalidad.

I. Interés de los suscritos en relación con el caso planteado.

Somos estudiantes de la Licenciatura en Derecho del Instituto Tecnológico
Autónomo de México, integrantes de la Representación de Alumnos de Derecho
elegida para el periodo 2017-2018. Como representantes, encausamos la
participación e interés de la comunidad estudiantil en los asuntos jurídicos de
trascendencia nacional y actualidad. Motivados por la convicción de que la voz de
los universitarios debe ser escuchada con seriedad, hemos decidido participar en
la discusión de aquellos temas jurídicos de alto impacto social. Consideramos que,
como jóvenes universitarios podemos ofrecer una visión jurídica innovadora que
puede contribuir favorablemente en la toma de las decisiones más importantes en
relación con el perfeccionamiento del sistema actual.

En el caso concreto, consideramos que con la entrada en vigor del Nuevo
Sistema de Justicia Penal y, en particular, de la Ley Nacional de Ejecución Penal
(LNEP) se busca adoptar y consolidar una postura comprometida con la
protección de los derechos humanos, misma que ha caracterizado a esta Décima
Época de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

II. Inconstitucionalidad del precepto legal

Coincidimos con el cuarto concepto de invalidez hecho valer por la Comisión
Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) respecto de la inconstitucionalidad
del artículo 141 Fracción VII de la LNEP en virtud del siguiente razonamiento:

El sistema de esclusas

La Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP) es un ordenamiento modelo a
nivel Latinoamericano en cuanto incorpora el debido proceso en el cumplimiento
de las penas y de la prisión preventiva mediante órganos, contenidos sustantivos y
procedimientos que podrán contribuir al objetivo de conseguir el imperio de la ley
en este ámbito.

Pese a sus avances, al regular los beneficios constitucionales, la LNEP

mantuvo una inercia del sistema de readaptación social. Al cumplir con el

2
mandato previsto en el artículo 21 constitucional reformado para establecer un
régimen de beneficios de libertad, reguló dos figuras: la libertad condicionada, que
sustituye la prisión por un régimen de libertad vigilada, y la libertad anticipada. La
primera de ellas es inconstitucional por las razones que se hacen valer.

Para los delitos culposos, la libertad anticipada se obtiene con el
cumplimiento del cincuenta por ciento de la pena1. Por el contrario, tratándose de
delitos dolosos se exige que al cumplirse el cincuenta por ciento de la pena, se
pase por un periodo de libertad condicionada antes de acceder a la libertad
anticipada al cumplirse setenta por ciento de la pena: “Artículo 141. Solicitud de la
libertad anticipada (…) VII. Que hayan cumplido el setenta por ciento de la pena
impuesta en los delitos dolosos o la mitad de la pena tratándose de delitos
culposos.” La lectura de los preceptos relativos conduce al siguiente esquema:

La distinción entre personas privadas de la libertad por la comisión de
delitos dolosos y culposos en la ejecución penal resulta inconstitucional por violar
diversos preceptos de dicho ordenamiento, como se detallará a continuación.

1 Los delitos culposos o imprudenciales son aquellos crímenes cometidos sin la intención de hacer
el daño. Por ejemplo, atropellar a una persona por no poner suficiente atención al manejar.
3
Non bis In idem

Del principio de legalidad, en su vertiente relacionada con las facultades de
los entes públicos, se deriva que toda autoridad constituida se encuentra limitada
a su ámbito de competencia, de manera tal, que ni el juzgador ni el ejecutor
pueden reconsiderar lo legislado (prohibición de la doble valoración de los
elementos de determinación de la penalidad), así como el ejecutor tampoco puede
revalorar lo juzgado (prohibición de la doble valoración de los elementos de
determinación de las penas impuestas). La limitación competencial presentada
encuentra fronteras aún más estrictas en el caso que nos ocupa a la luz de la
división de poderes, establecida por el artículo 40 constitucional.

En materia penal, las anteriores prohibiciones constitucionales, derivadas
del artículo 23, no excluyen al legislador, mismo que de no tomarlas en cuenta, o
como se advierte de la LNEP, el hecho de que la ley someta a la persona
sentenciada por un delito doloso al requisito previo de libertad vigilada
(condicionada) antes de extinguir su pena, contradice dicho principio, e incurre en
actos que, resultan ultra vires2 por encontrarse sobre la Constitución y sobre la
división de poderes, tal y como se detallará a continuación.

En términos de la aplicabilidad de la libertad anticipada, la distinción entre
delitos dolosos y culposos (y la consecuente menor penalidad para estos últimos)
ya fue considerada originariamente por el legislador, por lo que no puede ser
considerada de nueva cuenta por la autoridad judicial de ejecución. Si para efectos
de otorgar o no la libertad anticipada, el juzgador de ejecución distinguiera, entre
delitos dolosos y culposos, agravaría una pena ya ex ante agravada por el
legislador, violando el principio en cuestión.

2 De las expresiones latinas ultra que quiere decir más allá; y vires, que quiere decir fuerza,
competencia o autoridad.
4
El momento para llevar a cabo un test de razonabilidad entre la gravedad
de una conducta y su penalidad es al determinar el marco punitivo en sede
legislativa penal; un segundo test al momento de la individualización de la pena en
el proceso judicial, donde el juzgador impusiera una pena considerando que el
delito fue doloso o cualquier otra modalidad, sería irrazonable y es por ello, se
evita esta doble valoración3; sin embargo, es igualmente irrazonable volver a la
carga durante la ejecución penal, ahora judicializada, con un nuevo test de
razonabilidad sobre los mismos elementos conductuales del tipo penal. (Se anexa
jurisprudencia relevante).

Para la ejecución penal se debe partir del grado de reproche determinado

3Novena Época. Registro: 203693 Tribunales Colegiados de Circuito Jurisprudencia. Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo II, Diciembre de 1995. Materia Penal .Tesis: II.2o.P.A.
J/2. Página: 429

INDIVIDUALIZACION DE LA PENA, RECALIFICACION DE CONDUCTAS. VIOLATORIA DE
GARANTIAS.

De conformidad con el principio de prohibición de la doble valoración de los factores de
determinación de la pena, según el cual no pueden atenderse nuevamente por el juzgador al
efectuar la individualización de la pena, aquellas circunstancias o elementos del delito en general
que forman parte de la descripción típica en particular, por haber sido ya tomados en cuenta por el
legislador al efectuar la individualización legal al fijar el marco punitivo entre el mínimo y el máximo
de las sanciones a imponer; es evidente, que si el juzgador al momento de individualizar la pena
utiliza como elementos de soporte del ejercicio de tal facultad jurisdiccional al hacer el
razonamiento respectivo, el señalamiento de conductas por parte del justiciable, que han sido ya
determinadas como elementos del tipo penal del delito que se le imputa, ello implica una
recalificación de conducta al hacerse un doble reproche respecto de una misma determinación
que, en consecuencia, resulta ilegal y violatoria del principio consignado en el apotegma "non bis in
idem" reconocido por el artículo 23 constitucional.
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL
SEGUNDO CIRCUITO.
(Se omiten los precedentes por razones de espacio)
Nota: Por ejecutoria de fecha 6 de abril de 2005, la Primera Sala declaró inexistente la
contradicción de tesis 9/2005-PS en que participó el presente criterio.

5
en la sentencia, sin que sea legítimo incorporar nuevamente al análisis los
elementos que sirvieron de base al legislador penal o al juzgador del caso, sino
únicamente criterios propios del Derecho de ejecución penal.

Por su parte, el principio de no discriminación y la prohibición de las
marcas se transgreden conjuntamente y en el mismo sentido, puesto que los
sentenciados por delitos dolosos adquieren, en virtud de la determinación judicial,
una especial condición jurídica que los colocará, en un segundo momento, en una
posición de vulnerabilidad frente al ordenamiento con sus respectivas
consecuencias en cuanto a duración total de la sanción privativa de la libertad, que
se verá ipso iure prolongada en un 20%.

De acuerdo con lo expuesto, el sistema de justicia penal debe concebirse
como un sistema de esclusas en que es colocado un barco para cruzar un canal
interoceánico, donde la Constitución (y no la ley) determina el ingreso a cada una
de ellas: en la primera esclusa, permite al legislador ordinario nivelar el agua de
acuerdo a criterios propios del Derecho penal sustantivo; la segunda esclusa la
opera el juzgador de procesos penales de acuerdo con principios y normas
sustantivos y adjetivos; la tercera esclusa, bajo la responsabilidad de autoridades
judiciales especializadas en cuestiones de ejecución penal parte del monto de la
pena individualizada, sin tomar nuevamente en cuenta las razones que tuvo el
legislador para establecer el rango de penalidad (dolo, culpa, bien jurídico tutelado
y calificativas), ni considerar nuevamente las que argumentó el juzgador
(culpabilidad, grado de participación), sino que únicamente modificará la pena en
virtud de la conducta observada en reclusión.

De la analogía recogida se concluye, por tanto, que en cada esclusa solo
se atiende a las condiciones que exige el barco en ese momento; no antes, no
después; cada autoridad (legislativa; judicial del proceso o judicial de ejecución
penal) asume y agota (en su espacio, en su tramo) su ámbito de competencia. El
6
juez de ejecución penal no puede revivir lo resuelto entre la persona privada
imputada, el MP y la víctima en el proceso originario.

Reinserción vs readaptación social

La libertad condicionada permite que se obtenga la libertad bajo un régimen
de restricción de derechos (modalidad de supervisión, con o sin monitoréo
electrónico; artículo 136). Esta institución es una reminiscencia del sistema
progresivo, propio del modelo de la readaptación social, es decir, se considera que
la persona que ha alcanzado su libertad debe pasar por un periodo de sujeción a
la supervisión del Estado, hasta que alcanza su libertad plena.

Bajo el citado modelo de la readaptación social el seguimiento de la
persona liberada resultaba congruente con sus premisas; después de la pena
cumplida a la manera de un tratamiento, venía un periodo de libertad sujeta a
revisiones y controles como el paciente convaleciente que visita periódicamente al
médico una vez dado de alta. Sin embargo, bajo el nuevo sistema la figura pierde
toda razón de ser al constituir una forma de convalecencia sin enfermedad ni
tratamiento previos.

Bajo la figura de libertad condicionada, como estadío intermedio entre la
prisión y la libertad plena, la persona sentenciada por comisión de delito doloso,
era considerada al momento de su liberación como un paciente en recuperación y
bajo observación en virtud de su peligrosidad y tendencia natural a delinquir. En el
marco constitucional actual, lo anterior es directamente violatorio a la presunción
de inocencia. Su aplicación conforme al concepto constitucional de la reinserción
social, incorporado en 2008, implicaría que las modalidades de la libertad
condicionada también respondieran a la lógica de un Derecho penal de acto, en el
que la persona sea considerada como un sujeto responsable de su conducta,
titular tanto de derechos como de obligaciones, y nunca un objeto de tratamiento o
corrección. (Se anexa jurisprudencia relevante).
7
Cabe destacar aquí, una perspectiva un tanto más pragmática sobre la
libertad condicionada. La modalidad de supervisión que se impone a la persona en
libertad condicionada restringe injustificadamente sus derechos (y en particular,
sus libertades) resultando contrario al principio de la reinserción social. Lo anterior
se debe a que se imponen cargas a la persona quasi-liberada que la colocan en
una situación de desigualdad ante oportunidades de educación o de trabajo, por
ejemplo, retención de documentos, obligacion de firmar periódicamente, entre
otras medidas que obstaculizan o impiden su proceso mismo de reinserción.

De instrumentarse un marcaje personal o sombra, mediante la figura de la
libertad condicionada, ello, sería tanto discriminatorio como inviable.

III. Inconvencionalidad del precepto legal

El principio de non bis in idem en el Derecho internacional de los
Derechos Humanos

A manera de preámbulo resulta imperioso recordar que tanto la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), como los precedentes
o lineamientos jurisprudenciales de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (CoIDH), último interprete de éste ordenamiento, son instrumentos
vinculantes para este Honorable Tribunal en virtud de lo previsto por el artículo
primero de nuestra Constitución en sus párrafos primero, segundo y tercero y en
virtud de lo expresado por la CoIDH en la Supervisión de Cumplimiento de
Sentencia del Caso Gelman v. Uruguay4.

Asimismo, resulta indispensable señalar que el Control de
Convencionalidad al que se encuentran obligadas las autoridades estatales no se

4Corte IDH. Caso Gelman Vs. Uruguay. Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos 20 de marzo de 2013, párr. 66-69.
8
constriñe a los casos en los cuales el Estado mexicano ha formado parte, sino
que, como lo ha establecido la CoIDH, también deben tomarse en consideración
las posibles implicaciones que las sentencias pronunciadas en otros casos puedan
tener en los propios ordenamientos jurídicos y prácticas legales.

En el asunto sub judice, el problema que encontramos en relación con el
Artículo 141, fracción VII, de la Ley Nacional de Ejecución Penal, es que éste
contraviene lo señalado por el artículo 8.4 de la CADH, que consagra el principio
non bis in idem dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Al respecto la CoIDH ha señalado en el Caso Loayza Tamayo Vs. Perú, y
más recientemente en el Caso J. Vs. Perú, que “dicho principio busca proteger los
derechos de los individuos que han sido procesados por determinados hechos
para que no vuelvan a ser enjuiciados por los mismos hechos.”, y posteriormente
aclara que a diferencia de otros instrumentos internacionales, como el nuestro, se
ha tomado la decisión de utilizar la expresión “los mismos hechos” porque resulta
un término más amplio en beneficio del sentenciado. 5

En el asunto que nos ocupa, resulta claro que impedir que los
sentenciados por delitos dolosos puedan gozar del beneficio de libertad anticipada
en condiciones de igualdad con respecto de aquellos que fueron sentenciados por
la comisión de delitos culposos, actualiza el supuesto previsto por el principio non
bis in idem ya que, en un primer momento, el legislador tomó en cuenta los hechos
y condiciones bajo las cuales se configuró el delito para calificarlo como doloso e
imponer una determinada pena más gravosa para el inculpado, y en un segundo
momento, dentro de la etapa de la ejecución de la pena, el legislador tomó en
cuenta la misma calificación normativa bajo la cual se cometió el delito para hacer

5Corte IDH. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 17 de septiembre de 1997. Serie
C No. 33, párr. 66; Corte IDH. Caso J. Vs. Perú. Interpretación de la Sentencia de Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2014. Serie C No.
291, párr. 259.
9
una distinción al momento de solicitar el beneficio de libertad anticipada.

A la luz de que ello, y siendo que el proceso penal es uno a través de sus
distintas etapas, según lo ha señalado la CoIDH en los casos Loayza Tamayo Vs.
Perú y Caso J. Vs. Perú, se sigue que el legislador transgredió lo consagrado por
el principio (no regla) non bis in idem al tomar en cuenta dos veces la misma
calificación normativa bajo la cual se cometió un delito, y agravar los requisitos
que un sentenciado por un delito doloso debe cumplir para obtener el beneficio de
libertad anticipada.

Adicionalmente, el que se realice una distinción entre los sentenciados por
delitos culposos y dolosos para conceder el beneficio de la libertad anticipada, no
es más que una caracterización del denominado Derecho penal de autor en tanto
hace suponer que el autor de un delito doloso representa un mayor riesgo que el
autor de un delito culposo o que requiere de mayor tiempo para “curarse”.

Al respecto, en el caso Fermín Rodríguez Vs. Guatemala la CoIDH señaló
que el Derecho Penal de Acto es el propio de las sociedades democráticas,
mientras que el Derecho Penal de Autor abre la puerta al autoritarismo en una
materia en la que se encuentran en juego los bienes jurídicos de mayor jerarquía.6

En el mismo caso, la Corte señaló que emplear los criterios propios del
Derecho Penal de Autor implica una “apreciación del juzgador acerca de las
probabilidades de que el imputado cometa hechos delictuosos en el futuro” lo que
significa que “agrega a la imputación por los hechos realizados, la previsión de
hechos futuros que probablemente ocurrirán” lo que puede llevar a que se
sancione al individuo – con pena de muerte inclusive – “no con apoyo en lo que ha
hecho, sino en lo que es”. Finalmente, compartimos ampliamente con la Corte el

6
Corte IDH. Caso Fermín Ramírez Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
20 de junio de 2005. Serie C No. 126. Párr. 94.
10
hecho de que ello implicaría un “retorno al pasado, absolutamente inaceptable
desde la perspectiva de los derechos humanos”.

Principio de igualdad en el Derecho Internacional de los Derechos
Humanos
Con respecto a este principio, la CoIDH ha señalado en el Caso Vélez
Loor Vs. Panamá y reiterado en el Caso Duque vs Colombia, que mientras que el
artículo 1.1 de la CADH consagra el deber de los Estados de respetar y garantizar
“sin discriminación” los derechos contenidos en la Convención, el artículo 24
protege el derecho a la “igual protección de la ley”. Ello quiere decir que mientras
que una discriminación o violación a un derecho convencional por parte de un
Estado, debe analizarse a la luz del artículo 1.1, una protección desigual de la ley
interna debe ser analizada a la luz del artículo 24.7

Ahondando en el asunto, en el Caso López Álvarez Vs. Honduras la Corte
señaló que “el principio de protección igualitaria y efectiva de la ley y no
discriminación determina que los Estados deben abstenerse de producir
regulaciones discriminatorias o que tengan efectos discriminatorios en los
diferentes grupos de una población al momento de ejercer sus derechos.”8
Añadiendo que los Estados deben combatir las prácticas discriminatorias y
asegurar una efectiva igualdad de todas las personas ante la ley.

Adicionalmente, en el Caso Duque Vs. Colombia, la CoIDH señaló que “la
noción de igualdad se desprende directamente de la unidad de naturaleza del
género humano y es inseparable de la dignidad esencial de la persona, frente a la
cual es incompatible toda situación que, por considerar superior a un determinado
7
Corte IDH. Caso Vélez Loor Vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 23 de noviembre de 2010. Serie C No. 218. Párr. 253; Corte IDH. Caso
Duque Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de febrero de 2016. Serie C No. 310. Párr. 94
8
Corte IDH. Caso López Álvarez Vs. Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
febrero de 2006. Serie C No. 141. Párr. 170
11
grupo, conduzca a tratarlo con privilegio; o que, a la inversa, por considerarlo
inferior, lo trate con hostilidad o de cualquier forma lo discrimine del goce de
derechos que sí se reconocen a quienes no se consideran incursos en tal
situación. La jurisprudencia de la Corte también ha indicado que, en la actual
etapa de la evolución del derecho internacional, el principio fundamental de
igualdad y no discriminación ha ingresado en el dominio del ius cogens. Sobre él
descansa el andamiaje jurídico del orden público nacional e internacional y
permean todo el ordenamiento jurídico9.

Por lo tanto, a la luz de lo expuesto en los párrafos precedentes, podemos
concluir que el derecho a la igual protección de la ley exige que personas que se
encuentren en circunstancias jurídicamente similares, reciban tratos jurídicamente
similares. En el caso del artículo 141 fracción VII, el legislador ha producido una
regulación discriminatoria en sí misma, y que por lo tanto tendrá efectos
discriminatorios al momento de su aplicación, previendo completamente lo
opuesto a lo que exige este principio en comento.

Lo anterior se desprende del hecho de que tanto los sentenciados por
delitos culposos, como los sentenciados por delitos dolosos enfrentan la misma
situación jurídica de ejecución penal: en ambos casos se encuentran enfrentando
una pena privativa de la libertad. Nada debe importar si uno se encuentra
cumpliendo una sentencia por la comisión de un delito culposo o si se encuentra
sentenciado por la comisión de un delito doloso, sino que ambos, en esta etapa,
se encuentran cumpliendo una pena privativa de la libertad. Por lo tanto, a la luz
del derecho a la no discriminación y a la igualdad ante la ley, y en virtud de que
en ambos casos la situación jurídica es la misma, deben otorgarse por igual los
beneficios constitucionales que la ley prevea, como en el caso concreto la Libertad

9Corte IDH. Caso Duque Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de febrero de 2016. Serie C No. 310. Párr. 91

12
Anticipada.

Si bien es cierto que la Corte Interamericana ha considerado que “no toda
diferencia de trato es discriminatoria”10 y lo que exige para reconocer la
convencionalidad de una determinada distinción es que ésta se encuentre
revestida por una justificación “razonable y objetiva”, en el caso que nos ocupa, el
único criterio objetivo que nos permitiría realizar una distinción entre ambas
personas sería su conducta en relación con la gobernabilidad del centro, por lo
que debe concluirse que no existe justificación constitucional ni convencional para
realizar una distinción que restrinja el goce, en condiciones de igualdad, del
beneficio a la Libertad Anticipada.

IV. Conclusiones

Al invalidarse la libertad condicionada respecto de los delitos dolosos en
razón de los problemas de constitucionalidad que presenta, la libertad anticipada
quedaría como el único beneficio constitucional y sería aplicable a las sentencias
por todos los delitos independientemente de su carácter doloso o culposo, de
manera tal, que una vez cubierto el 50% de la pena por la persona privada de la
libertad sentenciada por delito doloso, ésta estará en posibilidad de obtener la
libertad anticipada, recibiendo así, el mismo trato que se otorga a las personas
condenadas por delitos culposos.

La libertad anticipada constituye el beneficio constitucional por excelencia.
Esta figura representa un avance notable en el Derecho Penal mexicano respecto
de otras legislaciones, al inscribirse plenamente en el derecho penal de acto y de
reinserción social. La figura en comento reconoce el derecho a la presunción de

10
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-
18/03 del 17 de septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 101 y Caso Espinoza Gonzáles Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 216; Cfr. Propuesta de
Modificación a la Constitución Política de Costa Rica relacionada con la Naturalización. Opinión
Consultiva OC-4/84 del 19 de enero de 1984. Serie A No. 4, párr. 55.

13
inocencia y la prohibición de las marcas puesto que, en contraposición con la
figura de libertad condicionada, no presupone una tendencia del liberado a
delinquir, y en consecuencia, la supervisión, –cuyo fin era asegurar el éxito del
tratamiento a un sujeto considerado anormal–, resulta innecesaria e inviable ¿Se
pretende supervisar la conducta de miles de personas en libertad mientras no se
ha garantizado la legalidad en reclusión?

Con el beneficio de libertad anticipada, la persona privada de la libertad
recupera el cabal goce de sus derechos. En cambio, con la supresión de la
libertad condicionada, se evita la discrecionalidad, se eliminan abusos y se liberan
recursos públicos.

Todos los 50%
delitos
• Libertad
Anticipada

V. Peticiones

Primera. Tener por presentado el presente escrito con el carácter y el propósito
anunciados.

Segunda. Declarar la inconstitucionalidad de las porciones normativas señaladas.

Atentamente,

Ciudad de México a dieciséis de febrero del dos mil diecisiete.

14
Juan Pablo Pardo Saldaña

Paula Gándara Autrique

Juan Carlos León Villarreal

Gerardo Álvarez García Peña

Carola Patricia Villicaña Servín

Alexandra Lorena Franco Acosta

Cecilia Yáñez Valdés

Jimena Mancera Portilla

Rodrigo Valencia Navarro

15
CC.
 Sociedad de Alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad
Anáhuac México Norte.
 “Axioma” Sociedad de Alumnos de Derecho de la Universidad
Iberoamericana.
 Sociedad de Alumnos de Derecho de la Universidad Panamericana
 Sociedad de Alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad
Nacional Autónoma de México.
 Sociedad de Alumnos de la Escuela Libre de Derecho.

16

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful