Está en la página 1de 96

L os v i ejos

los viejos • I
Implantación de la creencia purépecha

Carlos García Mora

II • los viejos

los viejos • 1

L os viejos

Fascí culos

2 • los viejos .

los viejos • 3 L os v i e jos Implantación de la creencia purépecha Carlos García Mora Instituto Nacional de Antropología e Historia Dirección de Etnohistoria TS I M Á R H U Estudio de etnólogos .

Registro Safe Creative 1702230806702 (23-feb-2017) . visite http://creativecommons. Martín R. Para ver una copia de esta licencia. Implantación de la creencia purépecha.) Anónima (2008. Carlos García Mora. Gonzalo Gómez Cercado. y un graba- do (Fascículos). en pdf con fts. Portada: Dos miembros de una partida de “viejos”. mientras danzan en una ceremonia religiosa (Charapan. Carlos: Los viejos.com Esta obra está sujeta a la licencia Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4. Méxi- co. 20 de marzo de 2008) Fotografías Janet Brody Esser.. Alfonso Muñoz Jiménez. 1ª ed. Tsimárhu Estudio de Etnólogos. Arturo Macías.0/. Valdés y anómimas Grabado: Pedro Hernández Ascencio El contenido de este fascículo forma parte del libro El baluarte purépecha Escrito con resultados de investigación llevada a cabo en la Dirección de Etnohistoria del Instituto Nacional de Antropología e Historia 1ª edición electrónica. 92 pp.4 • los viejos García Mora. Palomares.org/ licenses/by-nc-nd/4. 2010) Frontispicio: Encuentro con la pelota de lumbre (frag. en La Jornada Michoacán. 2017. 2017 Tsimarhu Estudio de Etnólogos wantakwa@gmail.0 Internacional de Creative Commons. electrónica. Mich.

coadyuva a reconstruir los rasgos de las comunidades campesinas bajo el dominio novohispano. que puede considerarse una secuela de la existencia en el pasado de la república de los naturales en el país purépecha: la danza- da de los “viejos”. k . Varios autores las han examinado como tales y aquí se sigue su ejemplo. junto con otras más. Las danzas tradicionales tienen interés en sí mismas y como ma- nifestación cultural de la realidad social en la actualidad. Considerada como una evidencia cultural del pasado. los viejos • 5 Presentación —————————— s—————————— Este fascículo de etnología histórica aborda un aspecto de la cultura purépecha. Ésta rememora la que llevaban a cabo los ministros de los gobierno de los naturales asociada a las fiestas de Navidad. Asimismo. Así podrá constatarlo el lector. pueden ser tomadas como una más de las fuentes heterodoxas disponi- bles para el historiador.

6 • los viejos .

que es también el del niño Jesús. encorvados. La primera. cuando tienen lugar las fiestas de la Navidad en una trama que convierte a San Antonio Charápani en un lugar bíblico y lo traslada a otro tiempo. por alguna razón simboliza al Sol y al día. los viejos • 7 —————————— s—————————— V ienen agrupados y bailando. k Los viejos vienen acompañados de la Kutsúkuta (o Kujtsíkuta o Maringuía) y el K’éri (o Korkowí). Vienen danzando. hace presente al único pero muy visible personaje feme- nino que representa a la Luna y. según parece. calzando sonoros jukánturakwiicha (huaraches) y apoyándose en bastones. quien lleva una máscara que lo identifica como cierta ave humanizada: el corcobí o korkowí. De quién sabe dónde es que vienen los viejos y siguen delante por las calles de tierra hacia uno de los lugares sagrados del poblado. cuando y donde los señores originales dejaron . llevan un paliacate anudado al cuello cubriendo los hombros y otro cruzado sobre el pecho. llevan su cabellera larga y trenzada. son ancianos. El Korkowí lo encarna el k’érhi o k’eni. en cierta manera de ella deriva alguna alusión mariana o a la inversa. Están escenificando la t’arhé warhákwa (la danza del viejo) que en el ciclo purépecha de apariciones coreográficas desempeña un papel esencial y es la expresión más antigua y más difícil de descifrar. Esto sucede a fines de la época de las repúblicas purépechas bajo el régimen novohispano. Aunque rara vez logra verse bajo la luz solar. los rostros tras máscaras que les confieren su perso- nalidad de ancestros engendradores. Entre otras tareas. están tocados con cordones de colores entretejidos en su cabeza y sus puntas sueltas cayendo en la espalda. en el cual presidirán cierto rito religioso y una ceremonia comunitaria. un pájaro terrestre nocturno. tiene la de conducir en un baile aglutinador a los ancianos engendradores en una recreación del nacimiento del Sol. andan vestidos de manta blanca. en su origen encarnada por un hombre. son los t’arhéecha wa- rháriicha.

f. . ¿asociados a categorías sociopolíticas distintas derivadas de la antigüedad o de la conformación original de sus repúblicas de naturales? dicho cuál sería “la creencia” de sus descendientes: tiempo aquel en el que nació la era cristiana del país purépecha. pero con atributos distintivos. 1. Fig. Esta imagen permite apreciar la versión de la danzada de viejos en la región lacustre. mediante el procedimiento de alzar el vuelo tan alto como le sea posible para salir de un tiempo e ingresar a otro al bajar de nuevo. fotografiados en Pátzcuaro. haga usted caso omiso de la separación entre la realidad. Verá en diferentes lugares y momentos un poco de lo que en nuestro tiempo nos está vedado. Partida de viejos en los años cuarenta del siglo xx. los viejos van sin gabán. a diferencia de la sierra. imagínese que se transforma usted en una wakúsï (águila) para emprender el vuelo y mirar desde lo alto el territorio. k Por un instante. lector. Solo fórmese en su mente esta aven- tura. Como sucede en la cosmovisión purépecha. para emprender el recorrido que aquí se relatará. en todas. portan sombreros y bastones sin empuñadura y van sin Maringuía. Hágalo regresando y adelantando mágica e intermitentemente el calendario entre los siglos xvi y xxi. observando con la aguda vista de esa magnífica ave. La indumentaria era sencilla y destacaban los gabanes cortos y rústicos. Obsérvese que. diferentes a los largos y vistosos que luego se tejieron en la sierra donde. 8 • los viejos Valdés s. llevan y tocan ellos mismos instrumentos de cuerda. la imaginación y los sueños. viejos sí. Ello da lugar a pensar en la posible existencia histórica de concepciones propias de cada región del país purépecha. por cierto. Permanezca volando sobre el caserío charapanense a lo largo del ciclo anual.

Todo ello te- nía como escenario el casco urbano y su entorno: la esfera celeste en movimiento. era parte de un largo y continuo mensaje repetido año con año en varios capítulos y agre- gados articulados. observará espíritus. cómo Jesús sufri- rá otra vez su crucifixión. desde donde podrá mirar de más cerca lo que ocurre. cómo. que tenían lugar en el templo. Ésta se vivía en varios episodios a lo largo del año evocando la historia sagrada de la cual formaba parte la suya. en las capillas. la curiosidad lo hará bajar para posarse en lo alto de un gran p’ujkúri (pino) a las orillas de Charápani. cada discurso. cada rezo. cómo reaparecerán los viejos del cabildo acompañados del Sol y la Luna. repitiendo los mensajes morales que habían dejado los antepasados y celebrando las ceremonias de los ciclos comunitarios y familiares. y aun cada encuentro con la pelota y cada escaramuza entre los cosecheros en la milpa. el monte boscoso con su fauna y el campo con sus milpas en su ciclo agrícola maicero. en el atrio. Con seguridad. los viejos • 9 En las noches. Cada representación teatral. en los cerros. en las milpas. cada procesión. Acompañémonos para observarlo juntos. cómo trastornarán el orden extraños greñu- dos de toscas facciones que anunciarán el carnaval. en fin. en los trojes.1 Presenciará en diferentes semanas cómo María y José volverán a vivir el nacimiento de Jesús y cómo Luzbel tratará de impedirlo. cada coreogra- fía. cómo un toro bajado del monte será sacrificado en una gran piedra frente al Yurhíxiu. cada canto. Asimismo. en las cocinas. cada rito. espantos y aparecidos mero- deando en sus respectivos ámbitos. en los ecuaros. lector. cómo los panaleros se internarán en el bosque. cada repique de campana. cada sacramento litúrgico. cada ejecución musical. los hombres y las mujeres convi- virán con esas figuras encarnadas que aparecen traídas al presente por los mismos habitantes envueltos en música o en un silencio solemne. k Los poblados de las repúblicas purépechas fueron siempre verda- deros teatros de una escenificación social. cada desfile danzado. cada comparsa. cómo cobrarán vida las imágenes del templo y de las capillas para salir de sus recintos. reafirmando la jerarquía social. en el cementerio… . cómo se entablarán combates con la pelota circundando manzanas del poblado. en las calles. cómo retornarán los negros otrora empleados de los estancieros españoles. verá que igual que llegan se van. el cuenco terrestre con su paisaje transformándose con- forme transcurrían las estaciones del ciclo solar. cómo emerge- rán ejércitos de moros a caballo.

tíos. las ceremonias del per- dón por “el robo” de una muchacha. tanto de la familia. Cual visiones cinematográficas. danzas. danzantes. eran purépechas y. sacerdotes. en varios sitios y ocasiones salían —rotándose el tur- no— personajes de un complejo de figuraciones acerca de los orígenes legendarios. cabezas de familia. Cada una con diferentes recursos que iban desde el musical y la coreografía hasta el drama. Hasta las imágenes de los santos. reales o ficticios. cabildos. los pedimentos de novia. abue- los. cargueros. abuelas. peloteros. en el campo y en el monte.10 • los viejos Una larga rememoración a lo largo del año cristiano a cargo de achéecha. k . Eso era lo que sucedía con las palabras pronunciadas en los momentos solemnes de los sucesos familiares. por momentos. atestiguando o presidiendo ceremonias y visitando a otras imágenes. se le escapó que. la danza. pasando por el ornato de calles. en el espacio doméstico. procesiones. que se extendían al ámbito familiar como su- cedía en los bautizos. en comparsas comunitarias. padrinos.2 Al declararlo. el pasado normativo y la vida comunitaria de la corpora- ción purépecha. com- parsas. wanánchiicha. Los miembros de los grupos domésticos eran quienes a lo largo de su vida se personificaban a sí mismos o caracterizaban a otros. las bodas y los funerales. niños. el figurado teatro purépecha fue una gama de pues- tas en escena en el poblado. hechiceras y todo aquel o aquella que en un determinado lugar y en un momento específico tenía la voz de au- toridad o la responsabilidad de una encomienda y le tocaba transmitir la creencia y el mandato al pueblo y a las familias. que hacían presentes los personajes del pasado. juegos. Desde entonces. curanderas. se trasladaban para de- sempeñar papeles en el exterior del templo y de las capillas recorriendo las calles. competencias. como del pueblo y de la imaginación colectiva. músicos. en el culto. madres. De esa manera se configuraron las representaciones del devenir histórico y social. pues todos sabían actuar en mayor o menor medida y se aplicaban en ello porque les gustaba. a las que se les atribuía vida propia. por lo que cada quien participaba en ellos como actos que algo tenían de teatrales. el teatro. en un largo derrotero protagonizando dramatizaciones. un charapanense declaró que Charapan era un pueblo de actores. incluso “santos”. la música y la cohetería entre los pu- répechas están presentes en actos familiares. ceremo- nias y bailes. además. Por lo tanto. jóvenes. combates. Todavía a finales del siglo xx. el levanta- miento de pozas o enramadas e inclusive la quema de fuegos artificiales.

porque todo se desprende de la misma cosmovisión. los huacaleros y otros más cuyo recuerdo se perderá. Ésta ha salido a recibir. las “inditas”. pastorelas y ceremonias hasta el punto de hacer difícil la distinción entre una u otra actividad. lo que unos digan en un mes. los negritos. desfiles. Son de las más vistosas y acompañan al culto. éstas eran un componente de esa prolongada escenificación que estamos empeñados en observar. los viejos • 11 Elevemos nuestro primer sobrevuelo de wakúsï. vemos una comparsa representando a un grupo de chichimecas. k . entre los de a caballo iban dos. a un comisario francisca- no cuyo acompañante escribirá tiempo después: […] salieron muchos indios de a pie y de a caballo… haciendo mucha fiesta y mil monerías. tal comparsa desaparecerá y si por ventura llega a formar parte de una “danza de conquista”. las pastoras. Iban los de a pie en traje de chichimecas con sus arcos y flechas. terminará siendo desplaza- da por una variante morisca.5 Cada uno de ellos salen en los lugares que les corresponde y en el tiempo en que deben hacerlo a lo largo del ciclo anual portando mensajes complementarios y hablando entre sí. y bajemos retrocediendo en el tiempo para ver comparsas y danzas en la época de la república purépecha. Desde la rama más elevada de un alto pino donde volvimos para mirar lo que pasa. Se entreveran con frecuencia en procesiones.4 Durante ese largo lapso de cinco siglos vemos danzar a otros más: los viejos. cuando cogen algunos caballos a los españoles que van así haciendo burla y escarnio de ellos. Dábanles grita los de a pie y todos daban grandes risadas de la manera que lo suelen hacer los chichimecas ver- daderos. al ciclo productivo y a los actos civiles que destacan como portadores de valores y símbolos sociales de la corporación campesina. en 1586. Más que manifestaciones aisladas. asimismo en aquel traje. que ya estará bien arraigada en 1789 y que lo seguirá estando todavía en el siglo xxi. las túnicas. desde donde esta- mos posados hasta lo alto de las nubes.3 Con los años. los cuales corrían sus caballos sin tomar las riendas yendo danzando y haciendo meneos con las cabezas y con los arcos afir- mándose sobre los estribos. los otros lo responderán muchas semanas después en un eslabonamiento cíclico a la vez teatral y coreográfico.

2. pp. Obsérvese que.Ya en el atrio estaba listo el palo ensebado que este gremio era encargado de levantar (d) c d Alfonso Muñoz Jiménez 1962-3 c (en Diario de campo. tal vez su esposa y alguna parienta. 55-8) . núm. aparte del hombre. 54. A punto de llegar al atrio del templo parroquial de Charapan. 12 • los viejos a b Fig. iban dos mujeres (b). los panaleros —Santiago Sierra y María Sierra— llevaban en danza los panales traídos ex profeso del bosque (a-c) en la conmemoración del Corpus de 1962.

cuando se acostumbra hacer los “levantamien- tos” de las imágenes del Niño Jesús colocadas en los “nacimientos” .Fig. pues se movían por más calles o visitaban más sitios. cuando sus recorridos eran más prolongados o extensos. los obrajeros. Santos Reyes y la Candelaria. Sin embargo. el maíz cultivado. cuando cada gremio sale ofrendando los productos de sus afanes al santo patrón de Charapan. Algunas procesiones son muy expre- sivas. Circunstancia que hace más nítida la diferencia cultural entre la república de los naturales y el municipio poliétnico. Desde nuestro ficticio mirador alcanzamos a ver cuando arriban los viejos principales en las fiestas de Navidad: Nochebuena. descendamos en el si- glo xviii y. a partir de éste.Figs. Así se simula un árbol alto del bosque en el que se trepa para cortar panales. los gabanes. Vemos a los purépechas hacer comparsas y desfiles. La diferencia consiste en que ésta ya no es la actividad de una corpora- ción social. como no sean redobles de tambor. que son huella de tiempos pasados. los artículos de madera. los cazadores. como la de los panaleros y la de los cazadores que este día en que los observamos “entran” o trasladan simbólicamente el bosque al poblado rompiendo ese límite —tan señalado en la mentalidad colecti- va— entre el cerro y la población. 2 Eso ocurre en el tiempo del Corpus. los viejos • 13 Elevémonos ahora sobre el viejo cono volcánico del Sïpáchani y retor- nemos para mirar lo que ocurre en el siglo xx.6 Los panaleros levantan en el atrio del templo un alto “palo” o poste de madera que se enseba y en cuya punta se coloca un panal y otros objetos. Los campesinos. y otros gremios más. los respectivos frutos de su trabajo. observamos cómo —entre las representa- ciones teatrales— se llevan a cabo algunas sin aparente afiliación étnica. la tradición teatral purépecha ha hecho posible su arraigo recurriendo al uso escenográfico del asenta- miento urbano. Año Nuevo. continuemos hacia los siglos xix y xx. Tal es el caso de la que recuerda en Semana Santa la pasión de Jesús. k Desde el siglo xix hasta el xxi. 3-8 k Retomemos de nuevo nuestro imaginario vuelo. no integra danza ni música. los animales cazados. los cuales obtienen quienes logran subir hasta arriba. los carpinteros. sino que es un implante del clero católico decimonónico en un poblado municipalizado. Desde el punto de vista formal.

En consecuencia. ójchakwa (paliacate) torcido y cru- zado en el pecho y anudado en la espalda. La apariencia y la indumentaria con la que se danza es modesta. Por esa razón se dejan crecer el cabello entrecano o blanco. No ensayan para poner una co- reografía. en máscara de madera) y waráchichi (huaraches) cerrados con “tablitas” una calle charapanense. azul y amarillo.8 en Jerusalén.7 Ellos. se vis- ten y calzan con t’ijpíchukwa karámukukata (calzón de manta labrado). sino que cumplen con una obligación ritual. jójchakwa (pañoleta de “flat”) bordada con flores en las esquinas y amarrada al cuello. de las autoridades judías llas) a modo de estoperoles para que resuene el zapateado. 14 • los viejos navideños. Asimismo. jónkorhekwa (faja). la cual lleva adherido garbancillo (piedreci.) cgm . para soltárselo cada año y adornarlo con cordones de estambre blanco. 3. quienes encabezan varias ceremonias al principio del primer siglo. verde. romano 1973 (en acrl-cgm 1973. los viejos. Cada viejo lleva su jawíri urápiti (cabellera blanca). el cual usan cotidiana- mente trenzado como signo de autoridad. formando una doble suela. sino viejos principales que danzan en el rito. y salir a cumplir con lo que sus antecesores dispusieron para transmitir la enseñanza. Representación. son quiénes danzan en un rito. cuando in- terrogaron a Jesús antes De manera similar a como los alcaldes o cabezas de barrio se de enviarlo al prefecto invisten de moros para bailarle al santo y para repetir un mensaje im. kánkarikwa (“sobrecara” o Fig. no hay una danza de viejos por sí misma.

) cgm 1973 (en acrl-cgm 1973.“El pueblo” siguiendo a quienes representaban la pasión de Jesús en sitios y calles de Charapan en 1973 . 4. Escena de Jesús ante el prefecto romano de Judea. Poncio Pilatos. 5.) cgm Fig. los viejos • 15 Fig. en la Semana Santa montada a un lado de la entra- da principal del templo parroquial charapanense 1973 (en acrl-cgm 1973.

6.) cgm Fig. 16 • los viejos 1973 (en acrl-cgm 1973. Una escena del viacrucis en un cruce de calles en Charapan .

) cgm 1973 (en acrl-cgm 1973. 7. 8. Jesús de camino al Calvario 1973 (en acrl-cgm 1973. Representación de la crucifixión de Jesús en una de las orillas del poblado convertida en el Calvario .) cgm Fig. los viejos • 17 Fig.

Los personajes que representan trayéndolos al presente son nada menos que los de la fundación purépecha. la cual implicó su cris- tianización y el establecimiento de su gobierno. Sin embargo. que es tanto como decir cristianizada. cuando y donde los señores originales dejaron dicho cuál sería “la creencia” de sus descendientes: el tiempo en que nació la era cristia- na del país purépecha. y que tomaron del firmamento los papeles con que fungen ellos y sus acompañantes. he visto una de las danzas de viejos más ex- traordinarias de mi vida: el 2 de febrero. la danza revivirá. esto se hace en una trama que convierte a Charapan en un lugar bíblico y lo traslada a otro tiempo. Esto sucederá tras varios años en que la danzada de viejos se inte- rrumpa debido a un conflicto religioso. lo cual hace acompañada de un ave . unas partidas de danzantes los representarán haciendo perdurar así su recuerdo y su mensaje heredado a la posteri- dad. muestran algunos rasgos antiguos que les confieren un valor particular. confor- me la organización comunitaria y su parafernalia respectiva se desinte- gren y ellos desaparezcan.11 Por ello.18 • los viejos plícito. pa- rece vislumbrarse a la mítica Marírhapixï —una doncella que con su muerte aseguró el agua que permitió fundar Charápani— transformada en la Kutsúkuta (o Kujtsíkuta). ya se han reunido y salen por el poblado. a su vez los viejos principales se personifican a sí mismos para el rito bailado más importante de cada año. literal[mente] se me salió la chillona de la emoción que sentí. Portan tal número de elementos de origen español que parecen formación novohispana. la danza de los viejos […] con máscaras de corteza de árbol […] Cuando los danzantes se quita- ron las máscaras. Dícese que esta ce- remonia nació en Tiósu Wanáteni. «lucirá». pues eran viejos entre los 60 y 80 años […]9 Muchos años después del final de la república purépecha. En efecto. donde adoraban al Sol llamado tatá Juríata Kwerájpiri. En éste se repite el mensaje con el cual se rememora la implantación de “la creencia” purépecha. en la segunda mitad del presente siglo: … en Patamban. pero apenas empiecen a escuchar los acordes del abajeño “Charapan baila”. acaecido en la primera mitad del siglo xx. Una emotiva evidencia de aquella presencia de los anciano principales aún fue registrada por una antropóloga de Santa Clara del Cobre.10 Por lo pronto. Cuando vuelvan a salir tendrán una apariencia humilde. en su danzada. luego los vemos llegar marchan- do rumbo al Yurhíxiu acompañados de su música. los oí- mos venir haciendo retumbar la tierra.

9. llevan suelta su cabellera cana. más adelante cambiados por cintas . Años después. los viejos • 19 Fig. sustituirán su cabello cano por una peluca de pelos claros de hita. Figs. tienen los rostros ocultos tras másca- ras que los invisten como señores principales. 13-7 Como ya quedó dicho. Además. tatá Pulé. †Prudenciano Sal- vador. entre la cual se entreveran cordones coloreados. andan vestidos de manta blanca. mostrando en Charapan el tocado que lleva el viejo en su danzada 2009 cgm humanizada en una asociación que recuerda la leyenda fundadora del poblado.

lo cual podría sugerir la antigüedad mesoamericana de este rasgo distintivo. aunque el bastón parece haber sido un palo simple cortado en el bosque con la forma y resistencia adecuada. Esta forma también está presente en Oaxaca y entre los huicholes. Un viejo con su expresiva máscara y su to- cado en la fiesta del barrio San Miguel en Charapan 2009 cgm de colores. ellos usarán cerdas de caballo para confeccionar pelucas. 11-2 En su origen. En algunas ocasiones. 9-10 Bailan encorvados y apoyándose cada uno en un bastón denomi- nado túntuskurhikwa (bastón. como los viejos principales debieron salir al rito danzado representándose a sí mismos. Sin embargo. 10. algo poco usual. en al- guna época se procuró cortarlo de manera tal que quedara con tres picos en su extremo superior para servir como empuñadura en forma de cabe- za de venado. Por cierto. pudo ser innecesario que llevaran máscaras de viejo. a pesar de ello es probable que sí las .Figs. bordón) o téxkurhikwa (bastón) o xarúmeni (bastón de viejo). 20 • los viejos Fig. pues los dueños de estos anima- les son reacios a cortarles la crin.Figs.

Obsérvese la similitud de la empuñadura tipo cabeza de venado del bas- tón huichol con la del cgm 2009 bastón purépecha. En tanto ésta es la danza ritual que los viejos principales en particular tienen obli- gación de hacer.Figs. los viejos son una síntesis 2010 de la dualidad que es el Todo. trajeran. a b . Cristo-María. ambos deposita- dos en una ofrenda huichol dentro de una cueva cerca- na a la costa nayarita. Bastón de vie. No siempre se utilizó en Charapan. ellos mismos y no otros ni otras son quienes deben representar las figu- ras alusivas incluyendo a la femenina. pues al mismo tiempo que se pre- sentaban como viejos principales. interpreta- ban a sus antecedentes engendradores de la antigüedad. los viejos • 21 Fig. 12. Bastón de tama- ño natural (a) y uno en miniatura con la misma forma (b). día-noche. donde y cuando en algunas ocasiones la faceta masculina está completa- mente ausente. 13-4 Al respecto. Por su parte. a b jo (a) con empuñadura tipo cabeza de venado (b). 11. En consecuencia.Figs. en el propio Charapan suele explicarse la repre- sentación femenina por un hombre con el argumento de que «era una Fig. donde se dice que “más antes” sólo se usa- ba un bastón simple sin empuñadura. cgm las mujeres reales tienen su propia función coreográfica en los espacios y en los tiempos femeninos.  137 Esto es así porque es necesario mostrar la dualidad Sol-Luna.

Figs. cuando salían en fila hombres y mujeres. nece- sitan la aprobación de su entorno social. O bien. como ya quedó dicho. llegar o visitar el poblado y sus alrededores tienen —en ciertas circunstancias— el poder de estar donde están. un músico pro- pondrá. El Tecolote parece que ya ha sido adoptado. Por esa razón. ciertamente ella hace de Luna y ellos de estrellas. este argumento está lejos de ser del todo convincente y más parece una explicación alternativa ante el actual desconocimiento del sentido original que explicaba el hecho. 13-7 Aunque suele decirse que la Kutsúkuta conduce en un baile aglu- tinador a los ancianos engendradores recreando el nacimiento del Sol y el del niño Jesús. Como quiera que haya sido. cuando el carguero bailaba ritualmente con sus parientas con- sanguíneas y políticas. El K’érhi (El Grande. a quien le disgustará que los viejos al salir a danzarle para recibirlo. pero en otras. Entre los propios charapanenses se discute si es correcta su presencia. aunque separados. en las llamadas “donas” o desfiles exhibiendo por las calles la ropa de la novia en la víspera de su unión matrimonial. y a la hija de Valentín Ochoa. 24-6 . hija de Donaciano Arellano del barrio San Miguel. aparecerá en escena el general Lázaro Cárdenas. según hemos ido notando en nuestros vuelos sobre Charapan. para ser la primera Maringuía representada por una doncella. a dos muchachas de su familia: Marta Arellano Ochoa. El Varón) va con una máscara que lo identifica como un korkowí huma- nizado que representa al Sol. Tiempo después.Figs.22 • los viejos falta de respeto que las mujeres bailaran con hombres». A partir de ese cambio. en Charapan desaparecerá el varón detrás de su máscara femenina y con él aquello que daba a entender. 18-24 En ocasiones. pues aducen que no era parte de la danzada de viejos. esto último no está explícito en realidad. En realidad. en el convite tras cumplir su función. Si lo aceptan o no es asunto de los habitantes.12 Ésta es una respuesta fácil. Como sea. como intruso en la segunda mitad del siglo xx. aparece el Tukúru (Tecolote) que representa a la noche como con- traparte del Korkowí. lo hicieran a la vieja usanza con un hombre representando a la Maringuía. Él considerará que ésta “debía ser” per- sonificada por una muchacha y lo expresará de tal forma que resultará una orden que se cumplirá con diligencia. las cuales al parecer turnarán las actuaciones. ya avanzado el siglo xx. pues la verdad es que sí ocurría que las mujeres bailaran con hombres. por ejemplo. y la carguera con los suyos. si bien algo había de cierto en esta afirmación. este nuevo personaje empe- zó a salir a partir de un momento del siglo xx.Figs. Las figuras de la imaginación que vemos po- blar.

manufacturada por tatá †Prudenciano Salvador ex integrante de la danza charapanense de viejos Anónima s. reconocida Maringuía charapanense. usada cuando era re- presentada por un varón. Obsérvese el uso del “rollo” . Vieja máscara de la Maringuía. 14. (cortesía de Teresa Madrigal. 13. Charapan) 2009 cgm Fig. usada cuando era representada por un varón. conservada por el maestro obrajero Moisés Reyes Chuela del barrio San Andrés Fig. los viejos • 23 2009 (en acrl-cgm) cgm Fig. f. cuando este personaje femenino ya había dejado de representarlo un hombre. 15. Teresa Madrigal. Máscara de Maringuía.

f. (cortesía de Teresa Madrigal. 24 • los viejos Fig. Teresa Madrigal haciendo de Maringuía en la danza charapanense de viejos en una representa- ción laica Anónima s. 17. frente a la imagen de san Miguel arcángel (atrás) en el transcurso de la fes- tividad del barrio de ese nombre 2009 cgm . Charapan) Fig. La Maringuía dan- zando con dos de los viejos de cada fila a sus costados. 16.

pues su simbolismo se vinculó con algún mito tarasco de la creación. el viejo tomaba la apariencia de viejo genitor. En efecto. el dios nahua de los . A él se le hacía habitando en el Sur en una de las casas del Sol y lo personificaba el guajolote con cuya carne se alimentaban sacerdotes y águilas en cautiverio. 26 Llama la atención el hecho de que marchen y bailen juntos y ataviados de modo similar. como a conti- nuación veremos. pues no aparentan ser sólo ancianos y hay diversidad jerárquica. indica su categoría como ‘aquel que dirige’. mediante una coreografía metafórica con al- gunos de los fundamentos de la jakájkukwa o ‘la creencia’ purépecha. En el purépecha tienen “su modo”. un elemento con explícita apariencia antigua. Tal vez en un principio lo hicieron sólo los primeros y tiempo después integraron a los segundos. Éste semejaba al dios tarasco T’arési Úpeme: ‘El anciano engendrador’. tanto que es difícil distinguirlos. En el siglo xxi apenas podrá inferirse esto.16 Por tal rasgo es posible hacer una analogía de este viejo con Yacatecuhtli. fue el del viejo encorvado que caminaba apoyándose con un bastón de otate. su repre- sentación social.15 Tal bastón parece sustituir a la gruesa lanza dis- tintiva de los antiguos dignatarios tarascos.13 Uno de sus rasgos cuyo significado adaptaron. pero también españoles arraigados a la tierra. pero queda dicho que no aparecen solos. En un antiguo relato mítico. cobran formas diferentes. Es probable que incluya principales purépechas.14 Al danzar. diluidas las diferencias que en su aspecto pudieron tener alguna vez y desaparecida aquella asimilación de españoles criollos en la tradición oral. k La danzada de los viejos tiene antecedentes antiguos. ¿Por eso sus máscaras terminaron siendo de hombres blancos? Si bien es cierto que los viejos aparecen entre otros pueblos de origen antiguo. que aparecía cojeando cuando se le asociaba a la embriaguez.Fig. su organización y su puesta en escena. traen compañía y ellos mismos pa- recen distinguirse entre ancianos y hombres santos o “de razón”. El parhájpeni o bastón característico que porta el viejo al danzar. T’arési Úpeme —dios titular de la casa y señorío del señor de K’umáchueni— quedó cojo al ser lanzado a la tierra por los dioses del cielo después de embria- garse con ellos. los viejos rememoran a los ancestros. los viejos • 25 Al conjunto de viejos y sus acompañantes se les llama viejos. que posee la sabiduría reconocida por el común purépecha. tal como lo evidencia su procedencia y simbolismo. en particular a los mandones de la república de los naturales.

Arturo Macías 1966 (cortesía de Guillermo Jacobo Díaz. Charapan) Fig. 26 • los viejos Arq. 18. El Korkowí o K’éri de los t’arhé warháriicha (viejos bailando) encarnado por tatá Guillermo Jacobo Díaz cuando era su guía .

los viejos • 27 2008 (en acrl-cgm 1973.) cgm Fig. junto con el bigote y la barba. cuyo portador —tatá †Aureliano Gallardo— aparece en la siguiente figura. 19. El Korkowí de los viejos charapanenses. le confiere su carácter simultáneo de viejo . además de su personalidad de pájaro humanizado. Obsérvese la estilización de las patas de gallo en las comisuras de los ojos que.

Obsérvese que los rasgos esenciales son similares en todos los casos a lo largo del tiempo. f.) Considérese por añadidura la alusión fálica del bastón como ocurre en la representación otomí de los “ueues” o viejos. cgm mercaderes y de cierta estrella guía. destacado integrante en el pasado de uno de los grupos charapanenses de “viejos”. 20. mostrando una máscara del Korkowí en el jardín de su casa Fig. (cortesía de Serafín Sierra Hdez. rememora el bastón plan- tador haciendo a su portador un sembrador de semillas o un fertilizador en un rito de advocación agrícola.19 cgm . Aureliano Gallar- do. Otra apariencia de la máscara del Korkowí elaborada por el agrónomo charapanense Javier Jeró- 2008 (en acrl-cgm 1973.17 2008 (en acrl-cgm 1973. uno de los dioses considerados más ancianos que era representado llevando un báculo de caminante: ‘El señor ido. el que guía o dirige’. propia de su personalidad engendradora.) Fig. 28 • los viejos Anónima s. Máscara de Kor- kowí elaborada por la familia Sierra Hernández de Charapan Fig.18 Por lo mismo. 22.) nimo Rubio. 21.

Korko- wí y viejo de una partida de danza charapanense Anónima s. Charapan) Anónima s. 23. Maringuía. f. f. Charapan) Fig. mú- sico. (cortesía de Serafín Sierra Hernández. (cortesía de Serafín Sierra Hernández. los viejos • 29 Fig. en medio del Korkowí y el Tecolote de la partida de viejos que formó en 1975 . †Isaías Sierra. piréri y mascarero de Charapan. 24.

siguieron apare- ciendo en las noches transitando ciertas calles. personaje que. hasta poco antes que se introdujera la energía eléctrica a mediados del siglo xx.Figs. (cortesía de Serafín Sierra Hernández. estaba ori- ginalmente ausente Anónima s.20 k Si nos abstuviéramos de eliminar hipótesis que algo puedan tener de verdad. Dado este sentido y puesto que en su origen eran cuatro los vie- jos que salían a danzar. ellos son los mismos acháecha que. El Tecolote de la danza de viejos. como espíritus sobrenaturales. 25. esto recuerda a los “paguajtunes” mayas. eje o pilar del mundo’. por lo que al danzar no hacen una interpretación cómica —como algunos quisieron hacerlo ver en el siglo xx— puesto que representan a los gobernantes funda- dores de la república purépecha. ‘poste cósmico. 27-8 Los viejos son modelo de dignidad y decoro. Gerifaltes de su danza. seres divinos de los cuatro vientos o puntos cardinales que sostenían al mundo y estaban relacionados con la lluvia. tendríamos que considerar —ya sea para aceptar o recha- zar— la posibilidad de que los viejos. 30 • los viejos Fig. al danzar. Charapan) A la acción de llevar y apoyarse en dicho bastón se le llama ma p(’)arajpeni. al parecer. lo que es tanto como aludir a un axis mundi. ‘uno que está deteniendo o sosteniendo al mundo’. tengan atisbos de una . f.

y bailada al son del zortziko. se trata de una reveren- cial que consta de siete figuras acompañadas con tamboril tocado con la mano derecha y chistu (flauta rústica de sonido muy agudo) con la izquierda. sólo por hombres. esta fotografía fue tomada en la década de los años setenta del siglo xx . ve- mos cantar y tocar un tipo de canto bailable llamado “sórsico”. La Maringuía. que pudo ser adaptada por los viejos purépechas alrededor del siglo xviii. Existe una pista de una posible influencia vasca. al son de ese nombre y que es una composición musical de ritmo vivo. Estas últimas parecen re- presentar a principales españoles o a hombres san- tos similares a las imágenes católicas. Con todo. pues a fines del siglo xix. los viejos • 31 costumbre procedente de la península ibérica. f. que consta de cuatro partes ejecuta- das. Claro que los viejos purépechas danzan de una manera en la que apenas se ve alguna difusa semejanza en el traje. en los siglos xvii o xviii. La máscara de color café hace presente a un hombre moreno pero con facciones europeas. y el resto son máscaras de “bonitos”. que en algunas oca- siones se bailaba. el Korkowí y los viejos. 26.21 Forma parte del aurresku o gizón-dantza (danza del hombre). por lo que. (cortesía de Serafín Sierra Hernández. como en cierta forma lo hacían las autoridades purépechas. si acaso sólo algunos elementos fueron adoptados y transformados. todo lo demás —in- cluida la música— en nada recuerda uno al otro. por más que hayan adaptado alguna costumbre de la península ibérica. En sus inicios. Integrantes de una partida de viejos incluyendo los que aparecen en las dos fotografías anteriores. en un momento de la ceremonia del día 24 de diciembre en que los viejos participaban. Al parecer. Ésa fue la denominación que se daba a lo que en las provincias vascongadas era una danza conocida como zortziko. la más popular de las danzas vascas. era una estrofa de ocho versos compuesta para ser cantada. Sin embar- go. Algunos con Anónima s. una de con rostro café. encarnada por una muchacha junto al Tecolote. en la dan- Fig. consideremos que el aurresku era un acto social respetado en el que participaban el alcalde y alguna otra autoridad municipal. Charapan) máscaras de ancianos.

al menos desde la época de las repúblicas purépechas. y en la catrín urbano. Lo cierto es que los viejos y los principales danzaban en los ritos Obsérvese en medio de las ñados por una banda de de Navidad. femenina representada por sia o capilla (ca. vemos es la indumentaria de. 1964 (en se-mna 1964 g) .22 la fotografía anterior. acompa. su respectiva cosmovisión. febrero verlo. las Al parecer. volvamos a retomar nuestra imaginación y volemos hacia el Oriente un hombre. la danza ya independizada de los viejos reales em. Como en Nochebuena sacan «pastores. (Página de kúrpitiicha o “cúrpites” za los viejos conservaron y tuvieron a la mano una antigua cultura. viejos (t’aréecha) y negros (t’urhíicha)». Viejos. los fue. En aquel poblado. Para dos filas a la protagonista música frente a una igle. La tradición de los verdaderos viejos representan a hombres blancos y en ningún caso ejecutando su danza ritual fue la que llevó a los purépechas a integrar ancianos. al esta interesante escena se que sus ocho capitanes de san Francisco hacen. 28. viejos en un poblado poniéndose a danzar en purépecha inidentificado. 27. inidentificado. arrieros y Fig. 32 • los viejos Anónima 1964 (en se-mna 1964 f) Fig. aprecia en la figura si. gos artificiales y se constituyen en dos danzas de moros y soldados. con enfrente). Danzada de (los que se juntan) dis. para conferirle los varios atributos simbóli. que fueron convirtiéndose poco a poco “principales”. Anónima ca. Otro detalle de 1964). máscaras que se aprecian pieza a gestarse en el siglo xix. en febrero de 1964. el tres de octubre. Otra vista de hasta bajar en el Pichátarhu del siglo xviii. sino más bien partidas de viejos simulados. algún poblado purépecha cos que contiene a ojos vistas. quienes llevan corbata de guiente. dos de los viejos. menos.

los viejos • 33 .

Sucedió también que. sin su significado original. a través del sistema escolar oficial del país. en el mencionado Pichátarhu. el ir y venir por los aires como águi- las escrutadoras. al grado de crearse una versión para regocijo de turistas en la región lacustre de Pátzcuaro. De hecho. sólo que abstraída de su contexto religioso. Es decir. como en la antigüedad tarasca y en las culturas hispanas. sin otra función que la coreográfica y asociada con la ideología del nacionalismo revolucionario.24 Como tal debemos tomar al K’érhi que danza. Estilizada como una danza en sí misma. pero aun así los hacían presentes. responsables de una coreografía sim- bólica para seguir haciendo presentes a los ancestros fundadores. en la recepción de los cargue- ros y en las bodas. las autoridades mismas eran quienes bailaban en las ceremonias.23 Nuestro vuelo imaginario. en ese siglo. entre el otomí y el chontal. sustraída de su ambiente corporativo y religioso. Aun en lugares lejanos y mucho tiempo después. cierta versión lacustre se convirtió en la danza más famosa del país purépecha co- nocida dentro y fuera del estado de Michoacán. se adoptó su danza junto con otras regionales —como la yaqui del venado— para enseñarla simplificada. 18 k . se convirtió en un espectáculo. Tanto que. el k’eni era un t’arhépeti o ‘viejo principal’ que tenía la voz para discursear en las fiestas. En otros varios pueblos de México también hay viejos. él se hacía «digno del respeto y aprecio del pueblo». A la sazón.34 • los viejos en partidas con cierta autonomía. por ejemplo. por los cargos desempeñados. tanto por su edad como por los servicios prestados al pueblo. Es decir. estos mandones se representaban a sí mismos y eran ellos quienes transmitían la tradición.Fig. alrededor del año 2008. fue promovido por la política cultural del naciona- lismo populista de los movimientos revolucionarios. pero la manipulación ideológica con fines políticos en el siglo xx provoca que los que aquí se refieren parezcan la mani- festación cultural más conocida del país purépecha. Los interpretaban a su modo y portando sara- pes tipo Saltillo —y no con gabanes purépechas— en una ceremonia de fin de cursos. nos ha permitido deducir que. el acto de danzar de los viejos principales fue estilizado en forma de una danza para festivales en las escuelas públicas. los niños del tercer año de primaria aún representaban la danza de los viejos de Michoacán. como en San Bartolomé de Los Llanos (hoy Venustiano Carranza) del estado de Chiapas. sustrayéndolo de su contexto ritual en la primera mitad del siglo xx. El estereotipo posterior que solía interpretarse en festivales y otros actos públicos laicos.

que deriva de la raíz purépecha p’é-. En espera de esta venida acostumbraban. vendrá la luz del Sol a alumbrar.30 . y los pelos de hita que hacían de cabellera. aún lo conser- vaba en el siglo xx para hacer alusión al nacimiento de Jesús. y delante de la otra fila. Los p’urhépecha creían que esto sería factible y por eso acataron las disposiciones de T’areájkuri. En su desarrollo se levantaba un gran madero a similitud de aquél por donde descendían en la antigüedad los dioses del Cielo y que se encontraba en medio de un patio en el templo que había en la yákata de Kwerenta Anhápeti:27 […] esta fiesta de la P’é(w)an(t)skwarhu se remonta a los tiempos del rey [o irécha] T’areájkuri pues éste ordenó [que] se cele- brara en todo su reino y es una de las principales todavía hasta la fecha. en todo el tiempo que transcurre desde el primer domingo de diciembre hasta el domingo siguiente a la Navidad. en aquel lugar. los viejos • 35 Los purépechas adaptaron la danzada de los viejos con vestimenta y mú- sica de corte novohispano. poner un grande poste de 20 a 28 metros. ‘parir’. Este nombre. Delante de una de las dos filas que formaban al inicio de su danzada. Había dicho T’areájkuri que llegaría el día en que tatá Jurhíaa- ta —el Sol— se encarnaría y bajaría a la Tierra para ayudar a los hom- bres. o más bien acostum- bran aún. la Kutsúkuta quien personificaba a Kukú (la Luna). el dios cristiano es tatá Kwerájpiri en el pensamiento del pueblo: el creador del universo que otorgó la fertilidad a Parhájkpenskata. Y [justo] en la punta le ponen un farol en forma de estrella queriendo significar con esto que esa es la señal de que. Todas las noches se enciende ese farol y se destaca conti- nuamente entre las casas del pueblo. la Luna y al protegido de ambos: la Tierra.26 Dicha festividad fue acomodada al mensaje de la Navidad cris- tiana. se colocaba el K’éri quien representaba a Jurhíaata (el Sol). aun cuando continuaron atribuyéndole origen antiguo en la tradición charapanense de los siglos xix y principios del xx. Ella parió al Sol.28 Sin contradicción alguna. tal como se celebraba en la fiesta de la P’é(w)an(t)skwarhu.29 Las flores y los cordones de colores que portaban los viejos al salir a danzar significaban los dones que los tres hijos recibieron al nacer.25 En consecuencia. referentes a que tenían que celebrar cada año esta venida o nacimiento milagroso. el transcurso de los tiempos. la siguieron considerando una derivación de una escenificada en la antigua celebración tarasca de la P’é(w)an(t)skwarhu.

en Charapan la pastorela que se escenifica en la fiesta de Navidad se llama Pastorela de viejitos para solemnizar el nacimien- to de Nuestro Señor Jesucristo. los p’urhépecha creían que Parhajkpenskata estaba en los dolores del parto y esto se traslucía en la naturaleza triste cuando los árboles perdían sus hojas.32 No por nada el profundo arraigo del culto a esa escultura sagrada del Santo Niño. Éste es otro de los sentidos que tienen sus máscaras: obras terminadas que han llegado a su culminación. Durante la fiesta de la P’é(w)an(t)skwarhu.36 • los viejos Lo constatamos mirando desde lo alto del templo donde nos he- mos acercado cuidando de no ser vistos. Como lo es también en San Juan Parangaricutiro donde la danza representa a los viejos del cabildo. el zapateo de los viejos significa el trabajo y.33 Su nombre mismo deriva de la raíz t’arhé-: ‘acción de trabajar los hombres con las manos hacien- do lo que cada uno trae en el pensamiento’. Éste a su vez. al que hemos regresado por precaución. y mueven la cabeza para indi- car que derraman dones en la tierra con alegres exclamaciones: Cuenta la leyenda que la danza formaba parte de un ritual de adoración del pueblo hacia su dios —a quien nombraban tatá Kwe- rájpiri— que era el creador de todo el universo. daba a luz al . Los viejos salen a su danza- da para honrar el nacimiento de Jurhíaata transformado en Jesús recién nacido. la más carismática de todas. el golpeteo de los pies sobre la tierra es como los viejos llaman a la lluvia para que crezcan las semillas que se sembrarán en el próximo ciclo. que los charapanenses suponen elaborada en la época de la república de los naturales. [Ésta. hechuras perfectas. Por eso. podemos alcanzar a ver cómo los viejos o t’arhé warháriicha (viejos bailando) enseñan con la danza algunos valores. en el transcurso de las evoluciones de su danza. Entretanto. De nuevo desde nuestro mirador imaginario en lo alto de un pino. ejemplos de una vida dedicada a laborar. en la versión de la región lacustre de Pátzcuaro. no sea que algún cazador caiga en la tentación de apuntarnos con su arma.] como tres rayos luminosos de la vida. cuando se encuentran dos de ellos en un giro coreográfico se llevan la mano a la frente dando a entender que “piensan”. patrón emblemático nada menos que del cabildo o ex gobierno purépecha. como el del trabajo: deber común y fuente de los bienes de subsistencia. Por eso.31 La imagen escultórica del “niño dios” llamada El Chichíwo. es un símbolo del nacimiento del Sol y a la vez del propio niño Jesús. los vientos se tornaban gélidos y las cimas de las montañas blanqueaban con las lágrimas de la di- vinidad. había dado a Parhájkpenskata el poder de la fertilidad.

Durante las evoluciones de la danza. los viejos • 37 unísono a Jurhíaata —considerado como primogénito que los tarascos representaban en el Sol—. y al encontrarse dos danzantes llevaban la mano a la frente. [lo] que significaba: ‘pensamos’. significa ‘hechuras perfectas u obras de arte’. llamando a uno Korkowí o K’éri y al otro Kutsúkuta —que ahora se le nombra María [o Maringuía]—. determinado número de jóve- nes se adornaban para celebrar el ritual de la danza pintarrajeándose el cuerpo de negro y adornando su cabeza con máscaras. usan una alegoría solar del inicio de la era cristiana. para que la pequeña Tierra no se sintiera tan sola. cabelleras de hita y flores naturales o artificiales. además. Las flores y listas de colores signi- ficaban los dones que los tres hijos de Parhájkpenskata habían recibido al nacer. Delante de los danzantes se colocaban dos que representaban simbólicamente a Jurhíaata y Kukú. Las máscaras tenían figuras de viejos significando con eso obras terminadas que habían llegado a su culminación. el zapateo significaba el trabajo. el transcurso de los tiempos. Y Kukú. vienen en- cabezados por una. Entre otros papeles. Como buen padrino y mejor protector. tanto que su danza la llegaron a llamar del Sol y la Luna. y la cabellera de hita. gritaban en señal de alegría. los viejos —interpretados como los posee- dores del conocimiento que rige su danza— se hacen cargo de renovar la historia que hay que guardar en la memoria y los valores que deben seguir prevaleciendo. La danza era precisamente en honor del nacimiento de Jurhíaa- ta que. como segundo— y a Parhájkpeni —la Tierra. traducido del tarasco [o purépecha]. Después de todo. amén de variedad de cintas de co- lores. como en el año de 1973 cuando se le denominaba «de tatá Juríata y naná Kutsí»: . de ahí el nombre de t’arhé warháriicha que. ordenando Kweráj- piri y Parhájkpenskata el cuidado de este último a los dos mayores. [Ellos] movían la cabeza para indicar que de- rramaban sobre la tierra los dones significados en su atavío. al nacer. a Kukú —la Luna. como el más pequeño—.34 Esas exclamaciones y por momentos los movimientos mismos de los viejos recuerdan los de alguna ave. Para ello. para esta fiesta y con el fin de honrar el nacimiento de Jurhíaata. había recibido de Kwerájpiri y Parhájkpenskata la pri- mogenitura de todo lo creado. Antiguamente. le dio por compañeras [a] las estrellas y el poder de hacer germinar las semillas. Jurhíaata dio los do- nes de la luz y los colores —traslúcidos en la multitud de flores y plan- tas multicolores— a su protegido.

. estará presente en la de moros. con máscara amarilla de Korkowí. el hombre mayor. Quienes están oyendo y viendo al K’éri y luego oirán y verán al Capitán Moro en junio. Sólo piénsese en los atributos que eso le ha de conferir. Es una for- ma coreográfica proveniente directamente de la época prehispánica. 18 El t’arhé funge en esta ocasión como K’éri en la danza y meses después. De modo que. cabellera y listones. a la vez. en lo alto del pino a donde he- mos llegado volando. Cuenta la tradición que fue creada durante el establecimiento de las tribus purépechas llamadas Tiósu Wanáteni. el cual a su vez representa al Cristo salvador: luz del mundo y sol que da vida a los cristianos. y una doncella a la Luna (naná Kutsí). En esa ocasión. miramos gran actividad al llegar las fiestas de diciembre.] los hombres principales llamados t’arhé warháriicha se cubrirán con una máscara y cabellera blancas para representar a las estrellas.35 Es manifiesto que los viejos o t’arhé warháriicha asumen su liga religiosa presentándose cada año entre los días 24 y 26 de diciembre. cuando el carguero de la Nochebuena pone una pastorela.. quien está obligado a desempeñar el papel de esas dos personalidades. el t’arhé de cada barrio caracteriza a diferentes personajes encabezando las danzas del barrio y. saben que en esas dos situaciones se trata del t’arhé de su barrio. a lo largo del año. Otro hombre se viste de mujer para hacer de Kutsúkuta (o Maringuía) con una máscara especial. en un continuo y vigoroso movimiento. Su dios tatá Kwerájpiri les dijo que ejecutaran así la danza: —[. disponen de un capitán. t’arhé o ‘viejo’. “Los viejos” de cada barrio salen a cargo de su respectivo “carguero de Niño” o “carguero de viejos”. en la fiesta patronal. quien tiene la tarea de preparar la participación barrial en la fiesta de Navidad y de re- presentar en la danza al K’éri (o Korkowí). representando a sus dos sectores sociales: a los viejos principa- les y al pueblo. aproximadamente [en el] siglo xii..38 • los viejos Su traducción es danza de tatá Sol y naná Luna.36 k Continuemos entre los siglos xix y xx.Fig. lo mismo que el Sol. Desde allí. salen instados por él para conmemorar el nacimiento del Sol. encar- naría al Sol o tatá Jurhíaata. Las estrellas bailarían solas y en torno a la Luna.37 Para ello. un cargo secundario pero im- portante desempeñado por algún joven o recién casado.

para recibir al dios que vendrá cgm 2009 a Charapan en la Navidad. Pronto nos daremos cuenta de la razón. los viejos • 39 De pronto. De hecho. para iniciar los en- sayos diarios por la tarde guiados por algún anciano conocedor de la coreo- grafía y las ceremonias. En este rrego blanco. en el oriente de Michoacán. En la punta colocan un faro con forma de estrella. el cual se conserva incluso hasta el 8 de diciembre. De ese sitio salen separados en cuatro partidas: una por . el día 30 de noviembre dedicado a san Andrés apóstol. Uno en casa del achichíwa o car- guero del Niño Chichíwo. una estrella de Belén colgada con focos y en la pecados del mundo». que simboliza al «cordero de Dios que vino a quitar los caso. símbolo de la resurrección de Cristo. Asimismo.Fig. nos despierta aún más la curiosidad ver que numerosos hombres bajan tres troncos grandes del bosque.De ahí también los faroles de papel que. 29 Otros dos postes se plantan. llevan como insignia la estampa de un pequeño bo- figura alusiva. día de la virgen de la Inmaculada Concepción. Uno de los postes que se levantan en Navidad rito de levantamiento de un poste de 20 a 28 metros en la capilla de su con una luminaria y una barrio respectivo. A este poste se le pone una estre- lla y un farol y lleva la silueta de un gallo. se colocaban en las calles de los poblados para celebrar la Navidad. acompañados de música. quienes los personificarán. en la casa donde se hospeda la figura del niño Lizarda —otra representación de Jesús recién nacido— donde permanece hasta el 2 de febrero cuando el poste se tumba con respeto. lo hacen cada primer domingo de di- ciembre. ya limpios de ramas. es decir.38 Durante el día 24 de diciembre observamos que —para dar inicio a cinco días de fiesta— los viejos van llegando a la casa del cargue- ro a cuyo cuidado están las imágenes de la llamada Sagrada Familia. los viejos responsables convienen en hacer el Fig. así como los “cabildos viejos” y luego los “nuevos” que entran «para empezar a ver». nos llama la aten- ción que empiezan a reunirse quie- nes harán de viejos. 29. punta una representación el cual encienden todas las noches hasta el domingo siguiente a la fiesta. del cordero pascual Junto a ese palo danzan. para lle- varlos a predios distintos del poblado. Otro más se levanta con la imagen que representa al cordero pascual. Resulta que.

40 • los viejos

cada barrio. Luego, los de cada barrio se reúnen, poco antes de las 5 de
la tarde, en casa de su respectivo capitán. Traen máscaras con cabellera
de cerdas y listones de colores. En la frente portan una dalia de papel,
espejos y más listones. Cada uno aparece vestido con una camisa y un
calzón de manta labrados, una chaqueta de manta anudada en la cintura
(y sólo a fines del siglo xx, agregarán una “encima”). Van calzados con
huaraches con suela de madera, para que se oiga fuerte su zapateado.39
El K’éri y la Kutsúkuta llevan su propia indumentaria.40
El capitán de cada barrio tiene listos a los músicos, por lo regular
una orquesta, que acompañarán a los viejos tocando instrumentos de
cuerda, nunca de aliento ni tambor; sólo a partir de la primera mitad del
siglo xx se darán excepciones.41 La música original —haya sido tarasca
o purépecha— se perdió y fue sustituida por un tipo de abajeño.42
Después, miramos cómo todos salen al wantáperu, ‘lugar donde
se habla a los otros para convidar o pedir autorización a alguna autoridad’,
con el propósito de solicitar permiso a los cabildos para hacer su dan-
zada.43 Tras eso, regresan a la casa del capitán desde donde se dirigen
a la capilla de su barrio, o si carecen de ésta, permanecen en dicha casa.
La ceremonia es propia de la ex república de los naturales y sus mando-
nes, por lo cual el sacerdote católico se limita a oficiar misa en el templo
parroquial. La mayor parte del tiempo, la celebración tiene lugar en los
espacios purépechas: casas de los mandones, capillas del hospital y de
los barrios, casa del carguero y otros sitios del pueblo. Con estas palabras
rememorará un costumbrista charapanense lo que ocurría entonces:

En la capilla estaba todo dispuesto: arriba una carrucha y en
ésta —arreglada como paloma o como pelota— una cazuela que, al
bajar por medio de un cordel y al llegar al altar, se abría en gajos y de
allí salía la imagen del niño Jesús.
Cuando la danza iba a comenzar, se formaban todos los cabil-
dos que eran mandones en aquel año —seis a un lado, seis a otro—
y se empezaba la ceremonia. Esta ceremonia era indígena y no le pre-
sidía más que el jurámu(n)ti o alcalde de aquel barrio. Primeramente,
como preparación, los cabildos —ellos solos— cantaban la parte del
oficio de aquel día que corresponde a las vísperas. Todos traían sus
breviarios en los que estaba apuntado esto.
Al terminar el canto de vísperas, la música empezaba a tocar
una tonada triste y melancólica, y entonces aquel globo o paloma que
estaba colgado venía descendiendo. Los danzantes comenzaban a can-
tar en tono solemne y fuerte:
—Ya viene el Eterno.

los viejos • 41

O también, el [topil o] mayor decía:
—Eterno.
Y contestaban todos a coro:
—Ya viene.
Y alzaban las manos y las cruzaban sobre el pecho y gritaban:
—¡Ujujú!, ¡ujú!
Y movían la cabeza a derecha e izquierda...
Todo el momento que duraba descendiendo aquella figura
de paloma o de globo, estaban los t’arhé warháriicha arrodillados y
haciendo los ademanes descritos anteriormente. Al llegar la paloma,
poco a poco se iba abriendo en gajos y depositaba allí al niño Jesús.
Inmediatamente, la música tocaba con otra tonada que le nombraban
“sórsico” —ésta ya era más movida— y la empezaban a bailar los
t’arhé waráriicha apoyándose en el bordón y haciendo ademanes cu-
riosos.
El más antiguo de estos cantos que, en p’urhépecha, al cantar-
se tiene partes en que se hace la cabeza para un lado, luego se mueve el
cuerpo, los hombros y al final sólo la cabeza y otros ademanes que
van compaginándose perfectamente con la música, es [el] “sórsico”.
Al terminar esta ceremonia salían ya con la imagen del Niño
[Jesús] recién nacido y se iban a llevarlo a la casa donde estaba[n las
imágenes d]el misterio de María y José. Allí llegaban y bailaban. Lue-
go, dejaban por esa noche las imágenes de los niños y se aprestaban a
llevar a san José y la santísima Virgen al templo a la misa de media-
noche.
Cuentan que, cuando se hacía esta ceremonia, se alcanzaban
a juntar de 60 a 70 t(’)arhé warháriicha. Al llevar a los santos pere-
grinos a misa debían de pasar por el Yurhíxiu [o capilla del hospital]
y después entraban a la iglesia. [Para ello, todas las mujeres de los
cabildos le hacían una valla de lumbreras a san José y la virgen María
desde el Yurhíxiu hasta la iglesia parroquial, mientras sus hijos lleva-
ban palo molido para avivar las llamas del fuego. La escultura —re-
presentando al Niño— la acostaban en el altar del templo parroquial,
convertido por el k’énhi en un gigantesco nacimiento navideño.] Des-
pués de la misa, volvían a llegar a la casa del carguero del misterio [de
María y José, y] recogían las imágenes de los niños para llevarlas a la
casa de su capitán o t(’)arhé donde se amanecían bailando.44

Entre las piezas que se tocan están las llamadas caminatas, tonadas
y “sólticos” o “sórsicos”. Estos últimos los cantan los viejos, como el que
inicia dirigiéndose al «Tatá niño sapíchu…» (Señor niño pequeño…).45

42 • los viejos

Prosiguiendo las fiestas de Navidad en Charapan, el mismo día
24, antes de recoger las imágenes religiosas, tiene lugar el “ensaye real”
de los viejos en casa del Niño Chichíwo donde se presenta la pastorela.
En aquel lugar llegan presididos por los luciferes a quienes sigue la con-
currencia, lo que significa que el mundo está en poder del Demonio. Ese
mundo del cual se ha apoderado en la representación de la pastorela na-
videña es nada menos que el poblado mismo de Charápani y su entorno,
ya que durante el desarrollo de las fiestas éste se convierte en la palestra
del relato: no en una escenografía sino en el lugar mismo donde vuelve
a vivirse esa historia. De manera que, al salir los luciferes por delante,
Charapan entra en un tiempo considerado bajo su control, del cual no
sale sino hasta que allí vuelve a nacer Jesús. Por eso es difícil hablar de
una mera representación teatral, más bien es un rito anual en el cual
el poblado se transforma en un sitio donde los sucesos relatados en el
Evangelio ocurren de nuevo.
Al otro día, ya nacido el dios niño, transita una procesión enca-
bezada por los ángeles; y atrás, como siguiendo los pasos de los pastores
que han aparecido en la pastorela, van los luciferes que han cesado
de dominar al mundo pero siguen acosándolo. Luego se ofrece caña de
Castilla a los presentes en casa del carguero del Chichíwo.46

k
El día 25 tenemos el privilegio de estar presentes cuando “los viejos”
presiden una ceremonia extraordinaria en el Yurhíxiu o capilla del
hospital de los naturales, cuando los cabildos de cada barrio los con-
sultan. En estos tiempos, el interior de la construcción carece de sillas y
bancos, por lo que todo el espacio está disponible. Tras leer la parte del
pindecuario llamada “Tiosíweri wantákwa” (la palabra de Dios), cuan-
do se ponen de pie los cabildos que han estado sentados sobre el suelo
en semicírculo, da inicio la música para acompañar una caminata de los
t’arhé warháriicha. Ellos dan una vuelta y se vuelven a colocar en el
lugar que les corresponde: en medio de la capilla donde dejan una calle-
cita para que pasen por en medio quienes deben hablarles en purépecha.
Primero lo hace el gobernador o kompé:

—Ustedes que son hechuras de Dios, ustedes que son viejos,
ustedes que siempre fueron y que así serán, ustedes han de saber: ¿Qué
es el principio del mundo, cómo estamos los hombres con la tierra
viviendo?

se hicieron doctrineros y se fueron haciendo la voz de autoridad en el gobierno purépecha. y ya en la tarde tiene lugar otro importante acto. con el conocimiento adquirido cuando se cristianizaron los antiguos tarascos. tenían la amistad y la compañía del Creador y por eso él los colmó de favores y así los colocó en un paraíso hermoso que era compendio de la Tierra. todos se trasladan al patio del hospital donde compiten por barrios frente a los cabildos. Después. aquellos que fue- ron los primeros y que han retornado al mundo por un momento para instruir a quienes hoy son los mandones del pueblo. los viejos • 43 A lo cual los t’arhésiicha o capitanes responden: —Dios creó al hombre. No reciben ningún premio. el kompé y el prioste preguntan: —¿Si el hombre era feliz. Responden a una sola voz todas las preguntas. No los antiguos señores tarascos. Dicho eso. Tras eso. quienes deciden quiénes son los mejores o quiénes han hecho la mejor partida. Ocupan todo el día en bailar. tras lo cual —reconociéndoles la sabiduría a los cabildos fun- dadores— los que al presente lo son les dicen: —Ahora sí sabemos que ustedes son viejos. A lo que otro capitán agrega: —Adán y Eva eran felices.47 Hemos presenciado nada menos que la consulta anual que figuradamente hacen los cabildos a los finados viejos. una sola pareja fue: hembra y macho y éstos se nombraron Adán y Eva. los viejos empiezan a bailar produciendo exclama- ciones características y presentándose uno a uno. tan sólo el prestigio de ser mencionados. sino los hijos de éstos que crecieron y se educaron con los frailes. Los tiempos de “más antes” y de hogaño se han imbricado en un sitio y en un tiempo sagrados donde esto es posible. cómo era que su suerte había cambiado? Siguen instruyendo los viejos respecto a cómo ha de venir el redentor y cómo será. En éste se transmite lo que debe ser conocido to- . que ustedes saben todo lo que nuestros padres ignoraron.

Charapan —escribe— es el único poblado de la sierra que se ha especializado en su interpretación. De regreso. Mucho tiempo después. acompañada de una carta en la cual afirma que ese género de danza es ejecutada en tres ocasiones en el ciclo anual. “los viejos” de todos los barrios visitan el pe- queño barrio San Esteban. pero su apreciación es indicio de la importancia de esta danza. día de la fiesta. para decirlo con otras palabras: «cómo hacerle de k’éri» el próximo año. regalada por el capitán en cuya casa termina la fiesta. desde el atardecer hasta el amanecer. Tiene intención de enviarla como regalo a un estadounidense conocido suyo. Al día siguiente. En ésta se informa lo relativo a la danzada. esto se rememorará. Este mismo día. k Volemos por lo alto y. que celebra la fiesta del protomártir de ese nombre.51 Con seguridad exagera. van de un lado a otro. ahora en el año 1944. nos damos cuenta de que los viejos recorren todo el poblado. el 25 de diciembre.Fig. sin parar ni siquiera para cenar. salen a bailar y se van al curato y a la casa del wantájperu. tatá k›éri úkata puede entenderse como ‘el quehacer u oficio del viejo’. los hombres y los jóvenes de la danza siguen vistiendo de modo similar a como ya quedó dicho: con camisa y pantalón de manta blanca.49 El día 26. Allí se suman a los moros de este barrio que salen para celebrar a su santo patrón. “los viejos” se retiran llevándose una rosca de pan cada uno.44 • los viejos cante al rito y de cómo deben danzar los viejos o. como a las seis de la tarde. Vemos salir a un joven charapanense por- tando un bulto: lleva la máscara de viejo de uno de sus parientes. Bailan todo el día por las calles llegando a la casa de todo aquel que salga a su entrada. a la del padrino del carguero. insisten y se ponen a bailar toda la noche. de cómo continuarla y de cómo hacerle de viejo. al parecer en la región lacustre. se hace otra ceremonia complementaria llamada tatá k’éri úkata (el quehacer del viejo). luego. Charapan se destaca porque representa la versión en verdad popular de la danza de viejos. Al día siguiente. En tal ocasión.50 Pero todavía vuelven a salir el 6 de enero. fiesta de la adoración de los santos Reyes y tal vez aún lo hagan en la de la Candelaria. bajemos precipitadamente. sólo años después lle- . a todas donde se hospedan imágenes con carguero y a las de los capitanes del santo patrón. por lo que nadie puede decir que no supo que aparecieron recordando lo que todos deben saber.48 En efecto. 30 En otro sitio.

Llevan embrocados gabanes de lana y. de modo que su por- tador se transforma en viejo antes que nada. calzan huara- ches y portan bastón de otate con empuñadura tipo venado. pese a que en el siglo xx algunos olvidan el sentido de la danza y lo reinterpretan de otra manera. los viejos • 45 Fig. Viejos fotografia- dos en los años cuarenta del siglo xx en un pobla- do inidentificado. a diferencia de los viejos serranos. pero ésta la establece más bien la presencia del Korkowí. Por consiguiente. Los segundos personifican a quienes en al- gunos lugares llaman “bonitos” y parecen hacer presentes a señores principales de razón o a lo mejor algún santo. semejantes a los de la primera fotografía de este capítulo. como las imágenes religiosas que se conservan en el templo y las capillas del poblado. Al mismo tiempo. algunos sonro- sados. Va oculto tras la máscara. su . unas representan ancianos. pero a la vez es un hombre maduro. se cubren el rostro con máscaras de madera. el más alto. tal vez de la región lacustre de Pátzcuaro. un turhísï o un principal. Destaca que uno de ellos. Claro que podría ser que estos viejos lleven el rostro “blanco” para indicar su vinculación con el Sol. pero es un purépecha y lo dan por sabido los presentes que lo observan y los mis- mos quienes encarnan estos personajes polifacéticos. Más que hombres “de razón”. y otras a hombres blancos. Anónima (en Gordon y Gordon 1946) garán a usar camisa de seda coloreada. porta- dores “del conocimiento”. 30. va rasgando una pequeña guitarra. a quienes representan.Figs. encarnan señores principales. se cubren la cabeza con sombreros adornados con listones de diferentes colores. 30-45 Tales rostros indican la santidad de los viejos mandones. aun portando máscaras de hombres blancos es poco probable que hagan bur- la de los españoles ancianos. sin la menor duda. a veces contradictorias. Cada máscara confiere dos o más características.

guitarra y dos violines. a más de llevar cruzado un rebozo serrano (negro con líneas azul claro) y listones rojos y amarillos. Está peinada de raya en medio y tiene el cabello trenzado con cadejos Janet Brody Esser (en Esser 1984: 97. Todos ellos van acompañados por tres o cuatro músicos que tocan instrumentos de cuerda y al menos uno de aliento. un 2 de febrero de 1964. Por lo regu- lar. Danzada de viejos representada en el atrio parroquial de Charapan.Figs. 46 Visten camisa y calzón de manta blanca. Algunos se cruzaron paliacates sobre el pecho. un séptimo baila con la Maringuía que ha dejado de ser representada por un hombre y ya lo hace una warhí o muchacha vestida con blusa blanca. Danzan este día. Por esta costumbre Uruapan .46 • los viejos dignidad de viejos y su categoría social y política. Estos bailes. ambos danzaban acompañados de un sonecito o un abajeño tocado Fig. za de viejos elaborada en el siglo xix y conservada se retiraban esos hombres y entraban otros dos en su lugar. calza zapatos de tacón bajo. con ocasión de la fiesta de la virgen de la Candelaria. pues ha quedado atrás la época en la que las mujeres iban descalzas. A la mitad de dicho abajeño o sonecito. Al pie de la cruz. la Maringuía baila guiando a uno de ellos. Máscara por una orquesta con instrumentos de cuerdas: contrabajo o tololoche. en febrero de 1964. Todos con máscaras de fisonomías diferentes. la más famosa fabricada por †Liberato Rivera y conservada por †Cecilio Jerónimo. 46-9 En Charapan. con una escasa concurrencia. 23) entrelazados con listones verdes. 31. Avanzando más en el tiempo. frente a frente. encima de los cuales usan pelucas de largos cabellos blancos y entreverados moños y listones de color rojo. amarillo y rosa. rojo o con varios colores a la vez. azul. de manera que no se sabía quiénes eran. entre la escalinata del templo y la cruz de su atrio. “rollo” negro con faja y delantal rosa oscuro. muy ordenados. quizás ambos atributos están asociados. los músicos que los acompañan. Calzan huaraches y portan los característicos bastones con cabeza de venado. día de la virgen de la Candelaria. Su cabeza la cubren con paliacates. se llamaban t’amu wárhukwa (bailes de cuatro) porque participaban dos hombres y dos mujeres. Ellos iban en el Museo Regional de embozados.Fig. fig. sin embargo. este último agarra- do con faja y bordado en la orilla inferior con hilo azul. En medio de dos filas de viejos. Entre las dos filas. tales como los cumpleaños. pues las fiestas pu- répechas de Navidad —a las cuales están vinculados— inician desde el 8 de diciembre cuando se celebra la fiesta de la inmaculada Concepción. charapanense para la dan- chelo. verde. con frecuencia se llevaban a cabo bailes noc- turnos en las casas por diversos motivos. alcanzamos a mirar una danzada de viejos en el atrio parroquial charapanense. entre ellas. Forman dos filas de seis hombres cada una. Otras tomas de esta escena vienen en las siguientes dos figuras.

33. 32. por las patas de gallo en la comisura de los ojos. tallada en ma- dera de tepámu alrededor de 1890 por †Liberato Rivera. En la figura 46 se la identifica portada por un danzante en 1964. Obsérvese el realismo de la representación que indica que se trata de un anciano 2008 (en acrl-cgm 1973. Una de las máscaras de mayor anti- güedad y fama conocida en Charapan representa a un viejo principal. blanco y barbado. cgm . por la dentadura incompleta y la barba blanca. Fig.) blanco por las arrugas en la frente y las mejillas. Luego pasó a ma- nos de Ramón Rivera y después a las de †Cecilio Jerónimo y sus descendien- tes. los viejos • 47 Fig.Vista de frente de la máscara que aparece en la figura anterior.

Su carácter de vie- jo lo indican las arrugas en la frente y las patas de gallo en la comisura de los ojos. parece el rostro de un principal turhísï. oral. fue adquirida por Marco Antonio Garfias en Charapan du- rante febrero de 1964. a diferencia de las de la región del lago que eran más convencionales o «muy hechas» (Dora Sierra 1995: com. 34. de catálogo [64]20. Sin embargo.48 • los viejos Fig. más que representar a un anciano purépecha. cgm . quizás al danzante que la lleva en la figura 48.29-659 y de inventario 36959) Fig. Aquí se ve con mayor detalle el tipo de máscara que. México). el bigote aún negro y lisa la piel de sus mejillas. De 16 cm de ancho por 22 de alto y pintada con pintura de aceite. Según un mascarero del barrio La Magdalena en Uruapan. Máscara para danza de viejos exhibida en un maniquí de la Sala Puréecherio del Museo Nacional de Antropología. el resto del rostro es el de un hombre adulto mostrando íntegra su dentadura. este tipo de máscara con arrugas era más solicitado en la sierra. a diferencia de la anterior figura y de manera con- tradictoria. Gonzalo Gómez Cercado (en se-mna 1964 g) 2008 (en se-mna. Este último rasgo se aprecia en las más- caras del Korkowí como una convención iconográfica. Máscara charapanense para la danza de viejos adquirida en 1964 por el Museo Nacional de Antropología. núms. 35.

Máscara de barro para la danza de viejos elaborada en Ocumi- cho (ca. similar al tipo de máscara de la región lacustre . pero. 1973). los viejos • 49 Fig. Máscara charapanense del Korkowí. Como puede verse comparando las demás fotografías de máscaras aquí incluidas. elaborada con madera y piel. elaborada por †Isaías Sierra. hay algunas convenciones particulares que se siguen. 37. nunca basado en un mismo molde. 2008 (en acr-cgm 1973. Máscara que representa al Korkowí.29-3092) Fig. en cambio. núms. de inventario 222389 y de catálogo [84]20.) cgm cgm 2008 (en acrl-cgm) Fig. pero en general cada mascarero le ha impreso su propio estilo. de la cual destaca su rostro muy sonrosado. Obsérve- se el estilo tan diferente a las charapanenses de madera. que se conserva en el acervo de la Subdirección de Etnografía del Museo Nacional de Antropología Gonzalo Gómez Cercado 1994 b (en mna. 36. 38.

†Serafín Sierra Hernández mostrando una máscara de viejo de su au- toría 2008 (en acrl-cgm 1973. divisamos a aparece de costado. 39. Las los viejos saliendo del recinto pueblerino. Máscaras fo- tografiadas en casa de †Aureliano Gallardo Velás- k quez.52 enfrente . se apre- cia mejor en la Fig. Página de de una partida de viejos tuvieran que ensayar. 50 • los viejos Fig. para participar en algún concurso público y civil en rostros de hombres blancos. 19. era poca la necesidad de que los integrantes Fig.) cgm practicada con frecuencia. 42. La del Korkowí. que Un poco más adelante de la segunda mitad del siglo xx. . lo hacen con fines diferentes otras dos máscaras simulan a los ceremoniales.

cgm 2008 (en acrl-cgm 1973. 41.) Fig. 40. Singular másca- cgm ra de viejo tallada en madera por el agróno- mo charapanense Javier Jerónimo Rubio.) 2008 (en acrl-cgm 1973. tallada en madera por el agrónomo charapanense Javier Jerónimo Rubio. Destaca su fisonomía de hombre blanco y barbado semejante a las imágenes de santos en el templo. Destaca el color oscuro del rostro. los viejos • 51 Fig. 2008 (en acrl-cgm 1973.) cgm . Máscara de viejo.

Charapan) cepto la de color café). Fig. Máscaras elabo- radas por la familia Sierra Hernández.) cgm Fig. Obsérvese la máscara del Korkowí (segunda de iz- quierda a derecha) y las de viejos que tienen el rostro de hombres blancos (ex- Anónima s. . mascarero y ex cabeza de una partida charapanense de viejos. 44. f. 52 • los viejos 200? (en acrl-cgm 19734. 43. Guillermo Jacobo Díaz. santero. (cortesía de Serafín Hernández Sierra. La que repre- senta a un diablo es usada en la pastorelas. lo cual es una constante en la actualidad.

Danzada de vie- jos representada en el atrio parroquial de Charapan. en 2013. †Serafín Sierra Hernández. Partida de los T’arhé Warháriecha. 45. obtuvieron un primer lugar en el famoso festival musical Fig. los viejos • 53 Fig. 46. tras presentarse en el auditorio principal del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México para exhibir su arte. incluso como mero espectáculo. los músicos que los acompañan. . la Maringuía baila guiando a uno de ellos. Charapan) Uruapan o en algún otro acto. (cortesía de Serafín Sierra Hernández. f. En medio de dos filas de Anónima 1964 (en se-mna 1964 d) viejos. Un año des- pués. Otras tomas de esta escena vie- nen en las siguientes dos figuras. en febrero de 1964. mascarero hijo de †Isaías Sierra Anónima s. con ocasión de la fiesta de la virgen de la Candelaria. ceremonia o festival laico en otros pobla- dos. Al pie de la cruz.

 59-61 En Carnaval. Decíase.54 • los viejos de Zacán (https://www. «andan por a’i» experimentando una extraordinaria regresión hacia al pasado remoto. quienes los personifican no pagan con su actuación alguna manda o promesa religiosa. cuando retornan como viejos para restablecer su ascendencia espacial y tem- poral. pero «él andaba con los niños y no sabían quién era». además. Para todo ello. como en Pichátaro. blancas con un toro dibujado. pues su naturaleza original cambia y ahora suelen bailar en otros meses diferentes a los navideños. Los acompañan varias “maringuías” repre- sentadas por hombres. Algunos piensan que son los mismos viejos engendradores que. los encontramos reci- biendo funcionarios del gobierno estatal o federal. sin embargo. en la fiesta de la Candelaria. nos intriga la aparición de algunos burdos figurones que se acercan a lo lejos. Cada xeréki va mostrando un aspecto desarreglado y lleva una máscara fea y mal hecha a propósito. salvajes. aún más. sino a la gente. llamados xerékii- cha (enmarañados. encarnan a los antiguos tarascos montaraces. A diferencia de otros danzantes. 50-1 y 54 En ocasiones. Ellos han llegado veces a viajar a la Ciudad de México o a España para exhibi- ciones públicas y participación en concursos donde compiten con otras partidas purépechas de danza. hasta investirse nuevamente de viejos ancestrales: seres monteses que aparecen en el Carnaval y. están perdiendo su sentido ritual. que andaban persiguiendo al Niño Jesús.com/watch?v=SjBqVoHBMFU#t=25). mal vestidos). 53 k Desde nuestro observatorio. ponían antes las banderas del Carnaval que lo anunciaba. llevan máscaras toscas de madera y agreste indumentaria. Tras su danzada.54 Ellos son los únicos que no llegan a bailarle al santo Niño. la postrera del ciclo navideño.Figs. a partir del día siguiente de La Candelaria. Al parecer.Figs. su anterior función religiosa y política se diversi- fica y.53 Aun en Charapan. contrabajo y guitarra— que les toca sones y abajeños. Los xerékiicha del barrio San . entran como xerékiicha al poblado y se ufanan de andar por las calles bailando acompañados de una orquesta de cuerdas —violín.youtube. desaparecen en el bosque hasta las fiestas de Navidad. al término de éste. aún mantienen presentes a los viejos fundadores asociados al culto. donde buscan al dios niño para asustarlo.55 Ello tal vez sea una alusión bíblica de la persecución de recién nacidos ordenada por Herodes. vihuela.Figs. se modifica. Ellos son seres del monte. vemos a los viejos —en su verdadero tiempo— salir a danzar por última vez. En cierta forma.

los viejos • 55 Anónima 1964 (en se-mna 1964 e ) Anónima 1964 (en se-mna 1964 e ) Fig. La Maringuía de la fotografía anterior bailando entre dos filas de viejos . 47.

siendo que en la danzada original sólo llevaba calzón blanco ceñido con una faja ancha. 49. .56 • los viejos Anónima 1964 (en se-mna 1964 i) Fig. Korkowí bailando en con ella torno a la Maringuía en Charapan. Página de enfrente. en este caso. La Maringuía saca a un viejo para danzar Fig. el viejo lleva una “encima”. una innovación que ya se observaba en 2008. años más adelante se adornó con el labrado en los bajos de cada pierna del calzón. Obsérvese que. 48.

© Martín R. Palomares 2008 los viejos • 57 .

Partida de los T’arhéWarháriecha. 58 • los viejos Anónima ca. Un año después. obtuvieron un primer lugar en el famoso festival musical de Zacán (https: //www. tras presentarse en el auditorio principal del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México para exhibir su arte. 2012 (cortesía de los T’arhé Warháriecha) Fig. en 2013.com/watch?v=SjBqVoHBMFU#t=25) .youtube. 50.

El cuarto viejo de izquierda a derecha. 43. Arturo Macías 1966 (cortesía de Guillermo Jacobo Díaz) Fig. lo cual es una constante en la actualidad. porta la máscara que se ve en la Fig. Guillermo Jacobo Díaz. luciendo aquí el bastón de mando que solía portar por aquel tiempo. 51. quien aparece en la Fig. 52. 35 años después de haber sido fotografiado como danzante (figura anterior). portado por tatá Guillermo Jacobo. los viejos • 59 Arq. santero. donde asistieron a un concurso estatal de danza en el año 1966.Tatá Guillermo Jacobo Díaz.Viejos charapanenses frente al palacio municipal de Uruapan. 18 y en la Fig. . mascarero y ex cabeza de una partida charapanense de viejos. Obsérvese el rebuscado bastón de mando —que recuerda a una víbora enroscándose— del primero a la izquierda.. Obsérvese la máscara del Korkowí (segunda de izquierda a derecha) y las de viejos que tienen el rostro de hombres blancos (excepto la de color café).

Viejos charapanenses recibiendo a un funcionario de la Secretaría de Educación Pública en el portal de la presidencia muni- cipal charapanense entre 1973 y 1974 . 1974 (en acrl-cgm 1973-) Fig. 52. al parecer en los años setenta del siglo xx Catalina Rodríguez Lazcano 2003 (en acrl.cgm 1973.Viejos danzando con la Maringuía en algún poblado iniden- tificado. luciendo aquí el bas- tón de mando que solía portar por aquel tiempo Anónima s. (cortesía de Teresa Madrigal. Tatá Guillermo Jacobo Díaz. f. 53. Charapan) Fig. 54. 35 años después de haber sido fotografiado como danzante (figura anterior). 60 • los viejos Fig.) cgm ca.

Viejos en la fies- ta del barrio San Miguel. y los de Santiago en la salida a empuñaduras diferentes al Cocucho. Obsérvese las roscas de Miguel la colocaban en el cerrito Jarátsuntani a un lado del panteón. amén de anunciar el tiempo de Carnaval. 55. pan que recibieron por su los de San Bartolomé. los viejos • 61 2009 cgm Fig. salían a bailar acompañados de un “torito” y si se encontraban con otros hacían pelear a sus respec- . Tales banderolas. en donde en 2013 había un depósito de agua. tradicional de cabeza de marcan el espacio donde se moverán y que pondrán bajo su dominio en venado. los servicio de danzar y los innovadores bastones con de San Andrés en la salida a Corupo. esos días. Ya en el martes de Carnaval.

Ese mismo día se quitaba cada bandera. tiempo de ayuno. de penitencia y de silencio. 56. se recogían y ya no bajaban hasta el siguiente año. Viejo danzando en la fiesta del barrio San Miguel 2009 cgm tivos toritos.56 Al día siguiente se daba inicio a un tiempo del todo opuesto: el Miércoles de Ceniza. k . mientras los xeré- kiicha se remontaban. de arrepentimiento y de conversión espi- ritual. principio de la Cuaresma. 62 • los viejos Fig. ceremonia en la cual se pronunciaba un discurso en purépecha.

57. 58. los viejos • 63 2009 cgm Fig. Una de las dos filas de viejos en plena ejecu- ción de su danza alineados en filas paralelas Fig. Los viejos y la Maringuía posando junto a la imagen de san Miguel. frente a la casa del carguero de dicha imagen 2009 cgm . en la fiesta del barrio del mismo nombre.

22) ki (30 de noviembre de 1974) Fig. destacaron †Lorenzo Murguía. 62. Pero retomemos nuestros vuelos imaginarios. volemos ahora sobre las nubes y retornemos para adelantarnos aún más en el tiempo: el domingo 16 de junio de 1992. 64 • los viejos Fig. Máscara de xeréki elaborada con un corazón Entre quienes encabezaron partidas de viejos en la segunda mitad del de maguey en Charapan por †Prudenciano Salva- siglo xx. Máscara charapa- nense de madera sin pintar y curtida a la intemperie. 61. Página de enfrente. Guillermo Jacobo.) elaborada por Guillermo Jacobo Díaz Fig. por lo tanto. tatá Pule Gallardo Zaragoza e †Isaías Sierra Jacobo. cuando ellos promovieron la danzada de “los viejos”. Llegan a danzar en los patios de un templo parroquial de una manera simplificada. †Aureliano dor Hernández.Fig. que han emigrado y que se han dispersado por el área metropolitana de la ciudad de México. 60. se han reunido para celebrar la fiesta de san Antonio de Padua. Al llegar. los funciona- rios de barrio habían dejado de ser nombrados y. que representa un xeré- Janet Brody Esser 1974 (en Esser 1984: 94 y 96. un día antes del Miércoles de Ceniza cgm . hasta una colonia urbana donde los charapanenses. nos posamos en lo alto de un templo y asombrados vemos a los viejos cruzando el asfalto. se había suspendido la integración de las parti- das representativas de cada barrio. Nos percatamos de que pueden aparecer en otros lugares si hay hijos de Charapan que los encarnen. Máscara charapanense de xeréki cgm 2008 (en acrl-cgm 1973. 24 Sólo que. en comparación a como 2009 Fig. Xeréki de Charapan en martes de Carnaval. 59. Vamos emprender un largo e inusual vuelo: nos alejaremos de Charapan para viajar a la cuenca de México. fig.

Anónima (cortesía de Pedro Hernández) los viejos • 65 .

64. en un patio de la parroquia San Pedro Apóstol de la colonia defense San Pedro El Chico 1993 (en acrl-cgm 1973-) cgm 1993 (en acrl-cgm 1973-) Fig. Pequeño integrante de la danza de “vie- jos chicos” que acompañaba a la de los viejos de la fotografía anterior cgm . Viejo danzando en la fiesta de san Antonio de Padua celebrada el 13 de junio de 1993. 63. 66 • los viejos Fig.

 63-4 El primero es el Korkowí que lleva máscara amarilla aludien- do al día. personificada por una muchacha vestida de wárhi o “guare”. cada una con cinco viejos.Figs. la otra. llevan sus infaltables basto- nes de madera. dibujada por un artista charapanense para las invitaciones impresas de la fiesta de sus paisanos en la cuenca de México Pedro Hernández Ascencio 1993 (en acrl-cgm) lo hacían antaño en tierra purépecha. para agradecer la cosecha representando al Sol y a la Luna. La primera es encabezada por el Korko- wí. visten calzón labrado arriba del dobladillo. El conjunto se divide en dos filas paralelas. Quienes los interpretan piensan que su danza formó parte de un rito agrícola. aparte de portar las máscaras con largos cabellos de zacate. . por el Tecolote. los viejos • 67 Fig. en el momento en que la Maringuía saca a bailar al Korkowí. Los vie- jos. Otro es el Tecolote con máscara color café que representa a la noche o a la Luna. 65. Recreación de la danza ritual de los viejos. En medio se coloca la Maringuía. pues es quien “lleva” la danza. representado por el mejor danzante. camisa de manta blanca y dos paliacates cruzados sobre el pecho.

los viejos parecen decir que su danza renace y que seguirá viva tal como dejaron dicho que debía hacerse y tal como lo cumplen sus descendientes tanto en Charapan como en su diáspora.Figs. nos percatamos que los charapanenses sonríen con la presencia de un niño pequeño que hace de viejo posesionado de su papel. con diminuta barba. mientras mantiene su semblante tranquilo y propio. Esto tiene lugar al mismo tiempo que una kermés hecha en bene- ficio del templo parroquial dedicado a san Pedro apóstol. a cargo de un cura originario de Charapan. 63-4 Mientras tanto. a los viejos que representan a las estrellas. laterales y parte trasera de la cabeza. y al final al Korkowí.58 Posados arriba del templo. su renovación fue un delicado intersticio en el ciclo anual. A continua- ción. en la colonia San Pedro El Chico del Distrito Federal. saca sólo al Tecolote. llevan tápalo de algodón para ocul- tar cuello. Llevan listones de colores —que sustituyen a los cordones de antaño—. de dos en dos. 64 k Durante la república purépecha.68 • los viejos Varios cambios más o menos importantes han experimentado en comparación a como antes actuaban. como si imitaran algún pájaro. en Charapan. sino que han asistido para revivir el origen pueblerino de la diáspora charapanense y su liga con la tierra de sus mayores. zapateando y dando unos caracterís- ticos gritos cortos y alegres. a partir de esa época y hasta principios del siglo xx. Lo hace con lentitud y dignidad moviendo su delantal a un lado y al otro. los viejos están danzado en la fiesta de san Antonio de Padua. bigote y nariz que se prolonga casi hasta la boca y grandes ojos de notable retina. miramos la escena. que representa a tatá Juríata. La danza la inicia la Maringuía quien saca en una vuelta a la fila del Tecolote y luego a la del Korkowí. cuentas de papelillo y una especia de quedeja de cerdas de caballo o hilos de maguey. parte de los tiempos significativos en el calendario eran marcados y ordenados por el funcionamiento del ca- bildo. A través de él. pese a que lo propio de ellos es hacerlo en Navidad. Después. uno de cada fila. pues aquí no participan de un ciclo anual comunitario. quienes bailan a su derredor. Es comprensible. Destaca la máscara del Korkowí.57 En este lugar. Por esa circunstancia. ambas de tez blanca sobre todo. religiosas y morales .Fig. Comienzan su danza saliendo en dos filas con la Maringuía al frente. ya que en ese lapso las responsabilidades civiles. De pronto. escar- cha. pero mos- trando contradictoriamente su rostro infantil. Unos llevan máscara de anciano y otros de “bonito”.

significa ‘mayor. que ya cumplió. expresión que. como en la sociedad tarasca. se usó en Charapan para nom- brarlo t’arhépe(s)ti ya. Lo primero era la fuente que san- cionaba todo. la población de Angahuan lla- ma “cabildo” a quien haya desempeñado varios cargos hasta llegar al de prioste. esta imagen porta un pequeño cetro o bastón a semejanza del mandón. En su danzada. Por lo tanto. Otro tanto ocu- rre en la ceremonia del año nuevo. quien lo recibe como símbolo de su autoridad. los viejos unen la vida religiosa con la civil al representar a los ancianos cabildos “de más antes”. antiguo sacerdote principal de los tarascos que llevaba objetos emblemáticos aunque re- motamente similares a los actuales. macho. viejo que ya cum- plió con su trabajo’. A lo largo de varios siglos.59 En los siglos xix y xx. aun la vida pública. Tal vínculo persistió en cierta medida en los siglos subsecuentes a pesar de la secularización. el cabildo es represen- tado por la danza de viejos en el siglo xx. Diferenciada de las imágenes del Niño Jesús conservadas por las familias. en su danza y su música reaparecen los mandones del gobierno purépecha en el renacimiento anual de Jesús y la renovación del cabildo. las fiestas y las danzas siguen envolviendo de símbolos a su aparato de cargueros. ‘carguero ya. que ya es cabildo.61 Por otra parte. las ceremonias. los viejos • 69 cambiaban de mano. cuando cada “cabildo” recibe de las “palmeras” una caña de azúcar —alegoría de la vara de mando— con lo que se recuerda que en el pasa- do tuvo el cargo de mandón. siendo el más elaborado el que usa quien encabeza el grupo. en el año 2007. A pesar de todo. los danzantes representan al cabildo. que ya sirvió como carguero. En San Juan Nuevo Parangaricutiro. quien ya es viejo. En purépecha se le da el tratamiento de t’arhépeni ya. Arriba quedó visto que esta palabra. Lo cual era de esperarse ya que. desde nuestro mirador ya sólo vemos renovarse el cabildo religioso. hizo y trabajó. derivada de la raíz t’arhé. pues el civil casi cesó su funcionamiento. a principios del siglo xx. Otra asociación interesante es el bastón que cada danzante lleva. De igual forma. relacionada con la imagen del Santo Niño de los Viejos (equivalente al Chichíwo de Charápani).60 Como en otros sitios. varón). la antigüedad del t’arhépeti como símbolo visual se constata al compararla con la del petámuti. El término “viejitos” es usado hoy en día con . una evidencia lingüística remarca el sig- nificado del simbolismo inherente en la danza: quien hace de viejo es llamado t’arhépiti. ya fue artífice’.(grande. al menos des- de una perspectiva social. en la novohispana lo religioso y lo civil estuvieron ligados. que se lleva a cabo en el Hospital.

66 En Charapan. Como en otras regiones. para recordarles. de lo que en la actualidad llamaríamos el consejo de ancianos. cuando el nuevo régimen mexicano desconoció los gobiernos de las repú- blicas de los naturales. al pasar por la calle Nacional de Charapan rumbo al oriente del poblado En Ocumicho también ocurre que cuando los viejos danzan en la fiesta de la virgen de La Candelaria. mientras el político fue pasando a manos de instituciones civiles municipales extracomunitarias. supervivió una especie de cabildo religioso y ceremonial. Por esa circunstancia.70 • los viejos frecuencia en el español común de Michoacán.63 Tras la independencia de la Nueva España. aparecen para encargarse de la escenificación mítica de la Creación como metáfora purépecha del nacimiento de Jesús. Sin embargo. pero carece de la misma connotación que en la variación dialectal del español de San Juan. aún des- pués de la desaparición de la república de los naturales en los siglos xix y xx.67 Nada raro.Fig. pues la ordenación política y simbólica del es- cgm 2009 .65 Una comparación etnográfica viene al caso. representan aquellos viejos mandones que. es decir. Más apropiado es hablar de la danza de los viejos. el purépecha sólo quedó como remembranza en dicha danza. Esta fecha se articuló con los rituales de muertos al comienzo de la fase solar de noviembre a fe- brero. 66. se dio algún tipo de vinculación simbólica de esos rituales. para referirse a ellos. cuando se instruye a los nuevos cargueros lo referente a la creación del mundo y sus valores inherentes. los señores de “más antes” se siguen presentando año con año en la alegoría de dicha danza. un tiempo considerado nocturno. el cabildo y las ceremonias que acom- pañaron su funcionamiento marcaron tanto los espacios como los tiempos.62 Nada extraña entonces que la danza acompañe —entre otros que- haceres— el inicio de un nuevo ciclo del gobierno purépecha. los valores que les son inherentes y los mandatos que dejaron y que deben seguirse cumpliendo.64 A mayor abundamiento. Los viejos y la Maringuía abriendo paso al carguero que trae la imagen de un “santo niño”. Cada 1º de noviem- bre del siglo xx tuvo lugar el inicio del ciclo para ocupar los cargos religiosos en el área otomí de la Huasteca. la creencia que instauraron. sólo que allí se asociaron más bien con el ciclo de la Navidad. dada la importancia que éstos tuvieron en todo el país purépecha. al igual que en Charapan. junto con el contenido mí- tico inherente en la danza. razón por la cual. en sentido figurado. se renuevan los t’arhépetiicha o miembros del cabildo. “los viejos” encarnan a los mandones. a los nuevos cargueros y a los pobladores purépechas. sin diminutivo.

que mira desde afuera y desde lo alto. Cabe preguntarse: si los viejos representan a los ancestros. sino que todo el pueblo participa de la celebración navideña». Cada una constituye parte de un entramado cíclico asociado a sus respectivas fiestas religiosas. separada de las otras que aparecen a lo largo del año. como a “el pueblo”. ¿son también muertos transitando por el casco urbano charapanense? De hecho. Un portento de entrelazamiento entre los hombres y las mujeres del maíz y sus ancestros y sus figuras míticas fundadoras. en el país purépecha tal separa- ción es inexistente. y en donde ocurría la renovación de todos sus integrantes cada fin de año. En toda la era purépecha. lector. De suerte que la fiesta de la P’éanskwaru o la Natividad es «celebrada por todo el pueblo. en la danza purépecha es característico que el común de los habitantes participe con su misma presencia. aprender valores. k Ninguna de las actuaciones de una danza se entiende a cabalidad sólo por sí misma. Después de todo. esto sucede como si cada danza ayudara a representar un pasaje de una larga recordación. a fines del siglo xix. salen como ancestros. los fundadores.68 En Charápani. donde hay una división física y dramática entre los actores y el público. sino como los engendradores. los aparentes observadores de estos ritos representan en realidad tanto a quienes hacen el “acompañamiento” —al carguero—. sí. que es una enseñanza impartida a los pobladores durante todo el año para rememorar normas. A diferencia de usted. en los montes y en los caminos vemos transitar seres de la imaginación y de la cosmovisión purépecha que tienen vida propia. a la música y a los rituales que la acompañan. éste desempeña un papel básico e indispensable. la danzada de viejos se llevaba a cabo en la sede del cabildo —aunque podía ser en otros sitios—. un papel necesario para completar el conjunto de protagonistas. Mismos que aparecen en las noches como achéecha fantásticos. en las tierras. Por añadidura. En oposición al teatro moderno de origen europeo. transmitir símbolos de identidad y reconocer un pasado mítico y sagrado propio. no tan sólo por cargueros y mandones. pero no como todos los muertos corrientes.69 A lo largo de las calles del poblado y en el atrio del templo. . a un costado del atrio parroquial. los viejos • 71 pacio fue un rasgo de la antigüedad mesoamericana. Otros aparecen en ciertos días atraídos al presente por los mandones y el común. un lugar de intercambio político y religioso en donde se dis- tribuía el tránsito entre éste y el templo.

72 • los viejos .

los viejos • 73 Fig. 66. al pasar por la calle Nacional de Charapan rumbo al oriente del poblado . Los viejos y la Maringuía abriendo paso al carguero que trae la imagen de un “santo niño”.

. así como viejos ancestrales. entre los coras se cambiaba de autoridades y las nuevas recibían cañas ador- nadas de fruta. y desempeñan varios papeles. Esta presunción permite una hipótesis plausible: en realidad. En otras ocasiones. ¿Quizá porque representan al pueblo? Sólo en el sentido en que encabezan la corporación que fundaron y. y la de los responsables que en distintos momentos del año representan esos papeles. pues en realidad todos los poblado- res lo hacen. uno de éstos podría ser el de asumirse como protectores. detrás de las máscaras. parte de los mandones se presentan defendiendo y representando a la corporación de los natu- rales. lo son tanto los llamados viejos. Otra sospecha es que los viejos. Sus máscaras eran objetos sagrados. los viejos principales o achéecha son muchas cosas. en nombre de la cual hablan. como buena parte de los per- sonajes principales del montaje teatral y coreográfico purépecha. por lo tanto. los negros. aparecían danzas navideñas que estaban encabezadas por viejos enmascarados. Los viejos son om- nipresentes. aquí hubo que referirse al conjunto del montaje purépecha.74 • los viejos En la danzada. El pueblo. los cuales suelen elaborarse guardando ayuno. Tanto como lo son los seres sobrenaturales. son achéecha. los “cúrpites” y otros. asumen va- rias representaciones sociales y políticas. en el año nuevo. ¿llegó a colo- carse como parte de un rito? La verdad es que las escenificaciones y los simbolismos originales se perdieron y con ellos estas claves. ¿qué papel simbólico tenían? Otras preguntas más: ¿la máscara del viejo purépecha tuvo alguna vez un atributo sagrado?. el cotejo sugiere preguntas. y en los contin- gentes moriscos que ya aparecerán más adelante. cuya importancia primordial es política y religiosa. cómo y cuándo se hacían?. en el país purépecha casi todos los personajes de los complejos dancísticos mas- culinos de raíz antigua son “señores”.70 Si bien es aventurado hacer una comparación etnográfica con los viejos purépechas. En otra región y a principios del siglo xx. está la presencia de los se- res cuya apariencia muestran. dadas las varias e importantes diferencias entre unos y otros. pudo estar presente personificado por los pastores y pastoras de las pastorelas navideñas. quienes eran considerados los patrones protectores del pueblo. Por eso. son “viejos”. en realidad. Por lo tanto. pudieron tener varias funciones y significados. En esa ocasión. Eso podría parecer suficiente para mantener la continuidad de la jakájkukwa y la pintékwa. pero tales personajes no son los únicos que se mueven en el escenario. como los luzbeles. Por supuesto que surge la curiosidad respecto a las máscaras mismas: ¿quién.

Jiménez. los viejos • 75 Fig. aun- que no se sabe a ciencia cierta . hn) una pastorela purépecha y el “carguero” alrededor de los años sesenta del si- glo xx en algún pueblo purépecha. Esta fotografía. en febrero de ¿Lorenzo Murguía Ángeles ? (en Murguía Ángeles 1968 e: 4 y 1969 b: 4). se la re- gistró como propia para pastorela de Navidad. reprod. para el Museo Na- cional de Antropología. Fig. Jiménez. Al catalogarse. hn 1964. pudo ser tomada por él en Charapan. durante la pastorela escenificada en diciembre de cada año. 67. 69. que ilustró un artículo del costumbrista charapanense †Lorenzo Murguía. Ing. Máscara adquirida en Charapan por Pilar Pareyón. pero es difícil constatar si fue to- mada en Charapan. Integrantes de ¿Lorenzo Murguía Ángeles? (1968 e: 4 y 1969 b: 4. 1994 a (en se-mna ) Fig. Luzbel. reprod. representado en forma de animal fantástico. 68. Esta fotografía fue publicada ilustrando un artículo periodístico del charapanense †Lorenzo Murguía Ángeles. Ing. Gonzalo Gómez Cercado ca. pero ello es incierto.

al fin águilas. a lo alto de una rama de pino en alguna loma de un cono volcánico. lo que vimos hacer fue una danzada de los viejos del pueblo. Por lo tanto. con- k servada en Charapan por el maestro obrajero Moisés Reyes Chuela Hagamos una pausa. de los hombres con la voz de autoridad. no danzantes que los representaran. es decir. bailaban en un momento decisivo de su ciclo religioso y político: el nacimiento de un nuevo año cristiano y el recambio del go- bierno de los naturales. más que un acto coreo- gráfico de un agrupamiento de danzantes. santos y protectores. Recapitulemos lo que hemos aprendido. quienes danzaban eran los viejos mismos. Vieja máscara de diablo para pastorela. Con su danzada cumplían los ritos religiosos. daban lugar a la sustitución política regulada. . 70. regresemos. repetían los mensajes y las enseñanzas que normaban la conducta e instruían a todos acerca de cómo deberían asu- mirse las responsabilidades en el siguiente ciclo. En la república purépecha. Ellos eran principales y que eran hombres ejemplares.76 • los viejos 2009 cgm Fig.

Señal de esa asimilación fue el que las máscaras terminaran representando hombres de razón y que eso fuera el modelo iconográfico de la san- tidad y de la autoridad moral como lo eran las imágenes del templo. los viejos que quedaron y los que fueron tomando sus lugares conti- nuaron saliendo hasta que. además de esos símbolos. Entretanto. “los de conocimiento”. perduraron “los de más antes”. en la medida en que fueron asimilados por la corpora- ción purépecha. tan presente en la civilización que se desarrolló en la América Media. aquí hemos atendido el propósito que. conforme se extinguieron “los antigua”. Algo hemos atisbado. llegaron a ser principales y a tener conducta ejemplar en términos de la creencia. fue necesario que otros aparecieran en su lugar representándolos para que permanecieran en la memoria co- munitaria y para que el rito navideño de renacimiento siguiera teniendo lugar y sentido. ellos también empezaron a participar en la danzada. Hemos dejado algunas pistas para una ardua tarea. más que de su danzada —que sólo es una entre varias de las funciones y los papeles que des- empeñan—. de la conducción y de la transferencia del mandato en el solsticio de invierno. Mientras. De esa manera. Después de todo. poco a poco. Los viejos son más que aquellos que salen a cum- plir el rito de su danza polivalente. como lo es la comprensión cabal de la figura del viejo. el costumbre y los valores purépechas y. k Hemos quedado lejos de un desciframiento integral de la ejecución del rito en el que los viejos danzan. Tras la disolución de la república purépecha y de su gobierno. por lo tanto. sí llevaran una máscara que les confería la personalidad de ancestros. O mejor dicho. Otros han conjeturado acerca . Entender ese complejo sociocultural y político religioso de la figura del viejo es una empresa de envergadura. pero deje- mos a otros esta tarea. éste experimentó algunas modificaciones como resultado de esa asimilación. por más que los españoles fueron asimilados al modo purépecha. Pero pudo suceder que. los viejos • 77 Pudo ser que no llevaran máscara sino sus símbolos y atributos tales como su vara de mando y algunos objetos que pendían indicando sus responsabilidades y mandos. nos trajo a sobrevolar el poblado: mirar a los viejos que salen a danzar para registrar esta expresión que hace referencia a quie- nes dejaron dicho al pueblo cómo debería conducirse: el mandato de los fundadores de la congregación purépecha. en realidad. algunos de los españoles criollos arraigados y sus descendientes.

adscripción étnica. a partir del siglo xvi. canto y música. A mediados del siglo xix. la cosmovisión y la organización. categoría política y edad. Las pastorelas son más propias de la tradición purépecha que las representaciones decimonónicas de la pasión de Jesús.78 • los viejos de la instrumentación. de un verdadero proyecto político de los señores dirigentes —y su respectiva cosmovisión— para lograr perdurar tras la derrota de las casas gobernantes de los antiguos clanes hegemónicos. representadas cada 24 de diciembre. la que sigue ligada a la Navidad. por lo que es posible suponer que se originaron en la época de las repúblicas de los naturales. esa danzada la efectúa un grupo de danzantes jóvenes. lo que evidenciaba el carácter de teatro participativo. pero su comprobación requiere otras indagaciones. en general. danza. Pudo ser más bien a la inversa puesto que eran llamadas pastorelas “de viejos”. Por lo pronto. ¿Se percatarán los jóvenes de que al investirse de viejos los encarnan de nuevo? k Al observar la variedad de caracteres de las danzas actuales. y a las pastorelas incluidas en éstas. siendo ésta la representación más importante en Charapan. En su caso. en términos del rito. la pastorela aún se recitaba en lengua purépecha para solemnizar el nacimiento de Jesús. a las fiestas de la Navidad. 67-70 . Junto con sus integrantes. sino que lo hacían personas de diferente po- sición social. Hoy en día. Algo de cierto intuimos que tiene esa hipótesis.Figs. ¿Conserva así algo de su esencia original? Sí. donde se combi- naba teatro. pastorela y danza. k Como todas las “salidas” para danzar. la de los viejos está ligada a una fiesta o a un conjunto de ellas. pero pudimos intuir que es un hecho que mantiene su fuerte liga con la vida religiosa y que es una huella histórica de una entidad compleja. dejemos establecido que los viejos engendradores siguen presentes —figuradamente hablando— en el país purépecha. en ellas se involucraba a los cargueros religiosos y a sus familias. La misma variedad parece sugerir que quienes participaban no sólo eran un pequeño grupo de ancianos. pero el caso es que hay un vínculo entre fiesta. pudimos presumir que veíamos el resultado de un largo proceso durante el cual se fueron desfigurado los rasgos y las funciones originales de la dan- zada llevada a cabo cada año por los viejos purépechas principales.

panales y guajes de miel silvestre. ese sitio —en tanto rancho— los presentes lo ubican en la sierra. sus huertas y sus manufacturas aparecen como fuentes de ofrendas al Niño Jesús: bellotas de encina y gorriones. En el momento en que tiene lugar la pastorela. su fauna. Su bosque. enfrenta a las huestes de Luzbel. La pastorela se desarrolla en un escenario donde se ve un “pa- lacio”. También arriban El Pecado y la Astucia. como lo es el Mayoral. pastor principal de un rebaño. 70-1 Asimismo. Pese a la evidente referencia al paisaje bíblico. Luzbel y el Mayoral. una cueva y un pesebre de algún rancho en las inmediaciones de Belén. Justo por esa evocación. no resistamos la curiosidad y emprendamos un vuelo bajo para posarnos arriba de algún troje.Figs. asemeja al que —en la época de la república purépecha— solía ser un español o un mulato al servicio de dichos estancieros dueños de los grandes hatos de ovejas que recorrieron la sierra. recibe el trato de achá. lo cual iguala su categoría con la de los achéecha imaginarios que recorren el pueblo en las noches.72 El Mayoral. Luzbel. pero de modo explícito como “compadres” —en contraposición al ritual— cantando y bailando con alegría para divertir al niño Jesús. españoles y negros de la época de la república de los naturales figuran en esta reconstrucción del nacimiento de Jesús en el Belén purépecha que es. a la vez. pues mencionan las nevadas en la montaña. los negros aparecen en Navidad ya que. el Ermitaño. manzanas y otras frutas. su cría y pastoreo de anima- les. el Pecado. uno que nos permita observar el desarrollo de la acción desde más cerca. Bras. Por lo que la variedad étnica se completa con estos negros que surgen brevemente. 73 Purépechas. conducían ganado lanar. toros.71 Bato. Bras y Bartolo son de los viejos purépechas. cabritos y corderos y cantaritos. sus máscaras llevan una zalea de borrego negro para simular su pelo chino de la cual penden listones de colores. pero fuera de la vista de los charapanenses. el tiempo de la configuración social y étnica de la sierra. alcanzamos a percibir cómo se van reuniendo Bato. los negritos y otros. la Astucia. representando una antigua divinidad. amén de los viejos. mulas. se hacen presentes el arcángel Miguel que. vasallos de Luzbel. con las milicias celestiales. aun cuando asume otra apa- riencia.74 . los viejos • 79 Interrumpamos nuestras reflexiones y retomemos nuestra natu- raleza de águilas. así como los rancheros que recuerdan a los estancieros españoles novohispanos. marranos. como los pastores. Todos ellos hablan la lengua antigua.

que esta mano fuerte y grande sabe pelear. Se añade que Dios separó las aguas de dis- tintas clases y pobló la tierra de árboles.80 • los viejos Inician los diálogos intercalándolos con música. como cuando oímos a la Astucia advirtiéndole a Luzbel. Marcando el cambio entre la antigua prevalencia del polilingüismo y la nueva de la del purépecha. Con la transmisión de este mensaje. Ya ahora comienzas a decir muchas cosas y después comien- zas a creer gran mentira. Cómo a partir de esos sucesos. una canción rememora en español el clamor fundacional que en aquel momento se escuchó para hablar un solo idioma. en la pastorela Dios es llamado jurámuti (gobernador) del Cielo. con cierta vaguedad. se le recuerda al pueblo cómo Dios creó «un mundo puro que ahora lo sostiene con dos palancas. «otras esferas» para que los hombres de la tierra vivieran de común acuerdo. coros. los viejos purépechas fueron buenos y humildes una vez que abrazaron la fe cristiana diferenciándose de los viejos principales de la antigüedad tarasca. muchos formen capillas!. Con esas palabras se diferencia dos tipos de cielo: el que cubre la Tierra y el que existe en otra vida sobrenatural. pues ya lo sabes. cantos y bailes que acotan y enfatizan advertencias y enseñanzas. o bien a la inversa: los parlamentos se entreveran con la música y la coreografía. pero más fuerza te han dado las profecías. También tengo tus estandartes en los luga- res más altos. se agrega.76 Del mismo modo. no sigas hablando porque se te aparecerá la cola. que en la sierra los poblados cristianos purépechas fueron fundados como enemigos suyos: —Silencia. y «astros y estrellas en un paraíso».75 Si se hace un paralelismo con el orden político. Los parlamentos son un tanto crípticos. Él creó al Sol para que alumbrara desde el amanecer hasta el anochecer. Luzbel. el cual a su vez se divide en once según una creencia medieval europea. agruparse para hacer frente a las acechanzas y celebrar el advenimiento del mensaje cristiano: —¡Desaten [o deshagan] las lenguas. al mismo tiempo [que] creó once cielos de los cuales gozarán todos los que tengan derecho». Entre otros temas. Los viejos hacen el papel de pastores significando que conducen la grey cristiana en Charapan. ¡alégrense los hombres para repetirles amorosos parabienes!77 . El discurso pasa luego a relatar el nacimiento de Jesús y cómo trajo al mundo el perdón de los pecados cometidos por los hombres. la pastorela contribuye a mantener la cosmovisión purépecha en un contexto bíblico. gran Luzbel.

la advertencia decembrina de Luzbel será respondida con otra en junio: los purépechas transfigurados en moros estarán en pie de lucha para enfrentar la guerra que él les ha declarado.79 Como lo advierte Luzbel a los demás protagonistas de la pas- torela y a todos los pobladores charapanenses. ante la enconada lucha entre Luzbel y Dios —entre el mal y el bien— se trae a colación sentencias “históricas” como la que acota un coro: —Desde lo alto de los cielos. en la fiesta de san Antonio de Padua. Su despliegue militar y su poder de fuego —con la atronadora quema de cohetes y de luces artificiales— lo mostrará como un decidido defensor del mundo cristiano y de la tierra de su santo patrón. desde esta Noche [Buena]. les declararé una gran guerra que daré por mu- chos siglos. los viejos • 81 Al final. Luzbel amenaza a todos con traer de vuelta al mundo la antigua religión que: —No respetará a Dios y hará que le recen a las grandes piedras sagradas. el pueblo purépecha dará cumplida respuesta convirtiendo a su poblado en una verdadera palestra. en Pichátaro. el Demonio cayó sólo por hacer pecar al mundo. k . Con ese proceder. conscientes de formar parte de dicha historia. Yo. en ese escenario teatral que es el mismo poblado de Charapan: —El mundo y ustedes mismos me han ofendido.80 A lo que meses después.78 Entre tanto. donde los moros representarán un papel emble- mático.

82 • los viejos .

fts. y trad…]. 68 + 1 suelta-54 [desem- pastadas]-77-89 + 23 [sueltas] hh.. apéndice Alfonso Caso. ——–———2001. Relación de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la provincia de Michoacán (1541). Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. BIBLIOTECA DEL REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL (España): . láms. José Tudela.. 1848). 4 lbtas. en Morelia por la Imprenta de Ignacio Arango el año de 1849 (según ano- tación manuscrita) o de una trans. etcétera” (1540. 1 disco de acetato (CDF-20). Balsal Editores. “Mensaje [de correo] electrónico de Benjamín LUCAS JUÁREZ [a CGM]”. dibs. “Pastorela de viejitos para solemnizar el nacimiento de nuestro señor Jesucristo”. La Casa de Tlaloc. 4. México. Relación de Michoacán. Tlalocan. Mich. ç. XX-280 pp. Se conservó en Charapan hasta la primera mitad del siglo XX. trad. núm. gráfs. ils. Pablo Velásquez Gallardo.] Archivo General de la Nación (AGN): 1789. 215 r. BANDA MUNICIPAL DE TARÍMBARO: 1996.. Aída Castilleja.. IV. musical Samuel Medina. de un doc. 1 h. pról. Gerardo Sánchez Díaz. Los saberes p’urhépecha. Sones y abajeños. figs. comp. del Carmen Hidalgo Brinquis. 2 vols. coord. vol. González Cicero. Ramo de historia. José Corona Núñez. Madrid.. introd. tbls.. Juan José Batalla Rosado y Gerardo Sánchez Díaz.. estudios Ma. (Col. El texto puede tratarse de una trad. pp.. facs. Fr. ils. ARGUETA VILLAMAR. Barlow. Anómimo: 1948. Fonomex. de una publ. trans. ARCHIVO PERSONAL DE CARLOS GARCÍA MORA Y CATALINA RODRÍGUEZ LAZCANO (ACRL-CGM): 1973-4. México. de la ed. y trad…. 19 de septiembre. Itzel Álvarez y…. II... y ed.. en español conservado en la UDLA (ca.. ms. palabras prel. ——–———1977. Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de México. fonográficas y bibliográficas citadas —————————— s—————————— ALCALÁ. 73. Morelia-San Luis Potosí. ——–———1990.. Benedict Warren. Reproducción facsímil del Ms.. mps. 244 pp. editorial César Olmos García Calamerte. Jerónimo de: 1541. ff. ils. Arturo: 2008. y mps. comp. fács. est. Francisco Miranda. en un cuaderno que Pablo Velásquez Gallardo tradujo y entregó a Robert H. Coordinación de Humanidades y Programa Universitario México Nación Multicultural-Gobierno del Estado de Michoacán-Casa Juan Pablos-Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. electroimp. 321-67. + 166 ff. virrey y governador desta Nueva España por su Magestad. en purépecha y frags. en purépecha.ca).5. cds. Diario de trabajo. [Publ. Original conservado en la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial de varios autores. present. Los animales y el diálogo con la naturaleza. ——–———2007. dbs.-229 r. fts. vol. Notas de campo de CRL y CGM. México.. Proyecto Charapan. 606 pp. Patrimonio Nacional [de España]-Ayuntamiento de Morelia-Testimonio Compañía Editorial.. “Relaçión de las çerimonias y rrictos y poblaçión y governaçión de los yndios de la provinçia de Mechuacan hecha al yllustrísimo señor don Antonio de Mendoça. productor Miguel Moreno Franco. Stella Ma. los viejos • 83 Referencias documentales. coord. “Ydea del Estado en que se hallava la Alcaldía Mayor de Xiquilpan en el año de 1789”. Robert H.de CGM. ed. dir. Barlow para que lo publicara. C. Itzel Álvarez. Uruapan-Charapan. electroimpreso. y paleo. Vicenta Cortés Alonso. mp.. prel. Thesaurus Americae.IV. al purépecha de una pastorela publ. Salvador Galván Infante. 3). México. Véase Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. trans. introd. Armando Mauricio Escobar Olmedo. Julio de 1990. 5 de El Escorial [de varios autores.

Madeline Langworthy. 163 hh. Joyce Mildred: 1977. 71 figs.. Maurice: 1969. ed. Whittlesey House. México. Arturo y María del Carmen DÍAZ: 1983. Imprenta de la Viuda de Calero. producción … y Julián Martínez Vázquez.. fotografía y entrevistas Carmen Ochoa Clemente. El corazón del pueblo. fts. Juan Carlos Ruiz Guadalajara. Berkeley. pref. Trátanse algu- nas particularidades de aquella tierra. con Algo de lo que en el viaje le aconteció hasta volver a su Provincia de Castilla. mps. Chacho. ESSER.. y fts…. cd. ils.. . Aureliano Gallardo. trad. colab. 5. figs. CASTILLEJA. Tarascan miths and legendes.. Forth Worth. Janet Brody: 1984. Instituto de Investigaciones Antropológicas-Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos-INI. Fray Juan Baptista [Bravo de]: 1574. Sandra MONZOY. Martha Hernández Laris. Nueva York-Londres.. el uno de los cuales le acompañó desde España á México. Documental Charapan. GRUPO CULTURAL COMUNITARIO DE CHARAPAN: [2008]. Jesús Sierra Baca. Alvin J. introd. INI. mp. 190 pp. A Study of the Religious Cargo System of San Juan Nuevo Parangaricutiro.. en lengua Michuacana. Escrita por dos Religiosos. A rich and imaginative “history” of the tarascans. Rituales propiciatorios en pueblos purépecha y nahua de Michoacán de Pátzcuaro. Alfonso Morales. guión y edición Julián Martínez Vázquez. Universidad Nacional Autónoma de México. LAGUNAS. CIUDAD REAL. GALINIER. y Darley Fuller GORDON: [1946].or don antonio de mendoça. Benito Sierra. Our son. pref. (Referencias Larousse). México. Relación Breve y Verdadera de Algunas Cosas de las Muchas que Sucedieron al Padre Fray Alonso Ponce en las Provincias de la Nueva España.. Máscaras ceremoniales de los tarascos de la sierra de Michoacán. Clara Luz Olvera Acha. inéd. México. La mitad del mundo. 2). etc. MacGraw-Hill Book Company. Susanita García. Abajeños y sones de la fiesta purépecha. 1 disco devedé. Pedro Hernández Santos. México. mp. María Teresa Pomar. Aída. + 20 láms. Leopoldo Aguilar Rodríguez. IX-193 pp. 1-140. trad. 748 pp. IV. Siendo Comisario General de Aquellas Partes. GONZÁLEZ TORRES. Maira RAMÍREZ. clave: C. fts. 2ª ed. Fr. + 1-572 pp. Ángela Ochoa y Haydée Silva. sus compañeros. Texas Christian University Press. (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España. Yólotl: 1991. ¡Corcoví! ¡Corcoví!. Michoacán. XIV-235 pp. 16 pp. Miguel Salvá y Marqués de la Fuensanta del Valle. Dives y otros. testimonios Guillermo Jacobo. y el otro en todos los demás caminos que hizo y trabajos que pasó.. Cuerpo y cosmos en los rituales otomíes. tesis doctoral. GORDON. ms. XVIII-82 pp. Alfredo López Austin. José Rosas. virrey y governador desta nueva españa por su mg. 10 mps. de Fr.. Antonio de: 1873. Pablo. investigación. Marta Alicia Hernández Cacho. Ricardo Jerónimo. 4). Joseph P. BISHOP. cds. Teresa Madrigal. y dícese su ida a ella y vuelta á España. México.84 • los viejos 1541.. Catalina RODRÍGUEZ LAZCANO y Karla VILLAR: 2007. figs. Frederik Long. José Rincón. University of California. Francisco Hernández Sierra. Jacques: 1991. 262 pp.. Casa de Pedro Balli. Arte y Diccionario: con otras obras. México. n. María Guadalupe Luis (canta). J. Herlinda Galván. ff. XII-228 pp. Eduardo Reyes. Kenneth Macgowan. Relaçion delas cerimonias y rrictos y poblaçion y governaçion delos yndios dela provinçia de mêchua- can hêcha al yllustrisimo s. Ediciones Larousse. Jerónimo de ALCALÁ. LVII y LVIII). Instituto Nacional de Antropología e Historia. CHAMORRO ESCALANTE. 2-548 pp. Diccionario de mitología y religión de Mesoamérica. BOYD. Madrid. Charapan. tbls.... 2 ts. (Serie de artes y tradiciones populares. (Texas Christian Monographs in History and Culture.

año XVII.. D. MORENO. 29 de diciembre. ——–———1968 b. + 1 h. Ciclo festivo y orden ceremonial. III. escritos. Nicolás: 1906. diseño Juan Carlos Mena y Edgar Martínez. y ahora Rector del mi∫mo Colegio Primitivo de San Nicolás. ——–———1968 c. y Primitivo Colegio de S. textos Regina Tattersfielde y…. en ACRL-CGM 2007. Corazón de la palabra. núm. . [Consúltese en la Internet: http://books. étnicas y antropológicas. “Los ‘phurephicha’. Juan Joseph: 1766. 4 fts. Nicolàs Obi∫po de Valladolid. Fernando: 2001. 853. 2ª ép. Zamora. Ricardo Joseph Gutierres Coronel. 4. “La fiesta de la ‘phéanskuaro’”.. 4 ils. 4 fts. Primeros pobladores de Michoacán. tesis de maestría en antropología social. parecer Rr. al tseltal Xuno López Intzin. 298-479. 31 de agosto. 852. figs. Cathedratico antes de Philo∫sophia. Rafael Olea Franco.google. “Una molestia” [Mensaje de correo electrónico de CGM y su respectiva respuesta]. Etiqueta y reconocimiento. Juan Joseph Moreno colegial real de Opo∫icica del mas Antiguo de S.. Fragmentos de la vida. pp. ft. fts. [6]-192 pp. Un semanario de ideas. los viejos • 85 LEÓN. ——–——— 2008. present. ——–———1968 d. núm. 19 y 25 de noviembre respectivamente. en Padilla Pineda 2000. “Fabricantes de órganos tubulares. Guía. “Costumbres y tradiciones tarascas. Plaza y Valdés Editores. ——–———1969 e.] La danza de los ‘tharhé uaráricha’”.com/books?id=ncQEAAAAYAAJ&printsec=frontcover&dq=%22Jua n+Joseph+Moreno%22&source=bl&ots=jf5T0X1Bq0&sig=K_OMt81pZ9WDKFbv2j_jT02_CU&hl=es&ei=r3qzTc_ WBePRiAKF__ivBg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBsQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false] MURGUÍA ÁNGELES. electroimp. Zamora.] RABCHINSKEY. 10 de noviembre. ISBN 978-968-9044-34-5. de la tesis de 1998. Ilán: 2008. y Mtro. Mosaico de leyendas. México. + fts. Ildefon∫o de Mexico. y fundador del Real. Gustavo Vega Pureko. trad. Noticias históricas. Ibídem. México. eds. Lorenzo: 1968 a. “Los tarascos. Illmo. Tercera parte. 859. Guía. Mario Timoteo: 1998. D. y virtudes del V. año XVII. Vasco de Quiroga primer obispo de la Santa Iglesia Cathedral de Michoacan. núm.. Yo’tan k’op. p. “[Costumbre y tradiciones tarascas. Ibídem. p.. con 1 retrato de Quiroga. gráfs. 3 de noviembre. mps. t. México. p. ‘El que es visi- tante’”. Benjamín: 2007. Imprenta del Museo Nacional. Un semanario de ideas. 224 pp. Zamora. Su lengua y costumbres. Guía. Antonio López Portillo.. PADILLA PINEDA. Alberto y Jesús ALVEANO HERNÁNDEZ: 2000. p. Literatura mexicana del otro fin de siglo. 17 de noviembre. NAVA L. ed. 469-90. fts…. Armonizaban el cultivo de la tierra con actividades artísticas y artesanales”. p. esquemas. México. Zamora. 306 pp. Un semanario de ideas. Francisco Xavier Alegre. ed. Instituto Nacional de Lenguas Indígenas-Instituto Nacional de Antropología e Historia-Fondo Nacional para la Cultura y las Artes-Trilce ediciones. por el Lic. El Colegio de México. núm. Etnografía postcortesia- na y actual”. plegable suelta (Col. dibs. fts. Vocabulario español-p’urhépecha. [Publ. 4 fts. México. 310 h. Con fts. Anales del Museo Nacional de México. pp. Deborah Holtz y Juan Carlos Mena. aprobación P. Zamora. Sr. y Rvmo. El sistema de cargos religiosos en San Pedro Ocumicho.. [Publ. tseltal-espa- ñol. Con notas críticas en que ∫e aclaran muchos puntos hi∫toricos. 1 h. 851... Dr. pls. MEDINA PÉREZ. Cultura purépecha). y antigüedades Americanas e∫pecialmente Michoacanen∫es. Colegio de Michoacán. El Colegio de Michoacán. LUCAS JUÁREZ. “Una pastorela en lengua p’orhépecha (tarasca)”. El orden ceremonial en una comunidad p’urhépecha. Colegio Primitivo de San Nicolás- Imprenta del Real y Más Antiguo Colegio de San Ildefonso. ritos y folklore cuando tatá Juanito y tatá Vasco”.] ——–———2000. P’urhépecha-español. Mensaje de correo electrónico.

86 • los viejos

REYES BEJAR, Laura Angélica:
2003. Normatividades, rol y status de género en la reproducción del sistema de cargos, dir. Hilario Topete
Lara, fts. Jesús Lara Preciado y…, tesis de licenciatura en antropología social, México, Escuela Nacional
de Antropología e Historia, [16]-V hh. + 128 pp., fts., mps., pls., cd.
PREUSS, Konrad Theodor:
1998. Fiesta, literatura y magia en el Nayarit. Ensayos sobre coras, huicholes y mexicaneros, fts…, art.
prel. Eduard Seler, comp. y est. prel. Jesús Jáuregui y Johannes Neurath, trad. Carlos S. Brecker, Carmen
Cook de Leonard, Olivia Kindl, Erika Krieger, Johannes Neurath, Mechthild Rutch y Leticia Villanueva,
México, Instituto Nacional Indigenista-Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 452 pp.,
dibs., fts., mp. [Col. El Gran Nayar]. ISBN 968-6029-56-7.
ROMERO, Pbro. Cristóbal:
1883. [Pastorela], Pichátaro, 14 de noviembre.
[Publ. en León 1906.]
SÁNCHEZ EKIZA, Karlos:
1991. “En torno al zortziko”. Txistulari, núm. 146.
[Obtenido en la Internet (hhtp://www.txistulari.com/teknika/zortziko.htm).]
TICHY, Franz:
1978. “El calendario solar como principio de organización del espacio para poblaciones y lugares sa-
grados”. Comunicaciones. Proyecto Puebla-Tlaxcala. Número especial para el Segundo Simposio (2 al 7
de octubre de 1978), ed. Wilhelm Lauer y Konrad Tyrakowski, Puebla, Fundación Alemana para la
Investigación Científica, vol. 15, pp. 153-63, figs.
UNIVERSIDAD DE LAS AMÉRICAS (Cholula) (UDLA):
ca. 1848. Pastorela de viejitos para solemnizar el nacimiento de nuestro señor Jesucristo de autor anóni-
mo, [¿Charapan?], 1 cuaderno sin pasta con 26 ff. ms. de 17 x 22 cm. (Fondo: Archivo Robert H. Barlow,
carpeta 199, 26 ff.).
[Cuaderno manuscrito localizado en Charapan por Pablo Velásquez Gallardo, con el texto en purépecha y frags. en
español, que llevaba la anotación: “Morelia || 1848. || Imprenta de Ygnacio Arago || Calle del Veterano número 6”.
Una ft. de la f. 24 v. viene en Anónimo 1995: 357. Al parecer, se trata de una trans. a mano de algún folleto publ. en
la imprenta y año citados, de manera que su fecha puede ser posterior, o bien era la imprenta donde pensaba publi-
carse. El cuaderno y la traducción del texto que viene en purépecha fueron proporcionados por Velásquez Gallardo
a Robert H. Barlow para su publicación (Anónimo 1948, reed. en 1995).]
VARIOS AUTORES E INTÉRPRETES:
1973. Maestros del folklore michoacano. Vol. 1. Música indígena purépecha, dir. y texto Arturo Macías
A., dir. artística Federico Méndez, México, Fábrica de Discos Peerles, 1 disco fonográfico de acetato
(S-1663B).
VELÁSQUEZ GALLARDO, Pablo:
1978. Diccionario de la lengua phorhépecha. Español-porhépecha. Phorhépecha-español, México, Fondo de
Cultura Económica, 276 pp. (Sección de obras de antropología).
——–———2000. La hechicería en Charapan. Michoacán, present. Gerardo Sánchez Díaz, est. prel. Carlos García
Mora, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones
Históricas, 286 pp., fts., mp., plano (El hombre y su tiempo, 3).

k

los viejos • 87

N o ta s

1 Consúltese cap. 25.
2 Luis Álvarez (1998, com. oral, Charapan), cit. en Reyes Béjar (2003: 49).
3 Relato del fraile que lo acompañó desde San Felipe (Ciudad Real 1873, ii: 8-9). Ortografía actualizada.
4 agn (1789 a: pág. 17 del doc.). Acerca de esta danzada consúltese el cap. 34.
5 Entrev. a Oralia Rincón, Charapan, 27 de febrero de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 3: f. 37 v.).
6 Cf. Castilleja (2007: 73 y 82).
7 Entrev. a †Prudenciano Salvador, tatá Pulé, Charapan, 4 de junio de 2011, en crl (2011: ff. 73 r.).
8 Entrevs. a †Prudenciano Salvador, tatá Pulé, Charapan, 4 de junio de 2011, en crl (2011: ff. 70 r. ss.)
y Benito Sierra, Charapan, 14 de junio de 2016 en acrl-cgm (2016) y otros testimonios orales charapanenses; así
como Velásquez Gallardo (1978).
9 Testimonio de Claudia Pureco (28 de agosto de 2016: com. por chat).
10 Entrev. a †Prudenciano Salvador, tatá Pulé, Charapan, 4 de junio de 2011, en crl (2011: ff. 73 r.).
11 Testimonio de †José Rosas ca. 2008, en Grupo Cultural (2008).
12 Entrev. a Benito Sierra, Charapan, 14 de junio de 2016 en acrl-cgm (2016: f. 41 r.).
13 Consúltese Boyd (1969: 5).
14 Alcalá (1541 y 2001: 111 v.) y González Torres (1991: 206, 1ª col. y fig. respectiva).
15 Cf. Galinier (1991: 369, lám. xxx).
16 Véanse lám. 15 de Alcalá (1541 y 2001: f. 33 v.) y Alcalá (1977: 226). Véanse aquí figs. 1, 16, 17, 24,
26-9, 43-4, 46-8, 51-4, 60, 62-3.
17 Pedro Carrasco Pizana (com. oral, México). Consúltese González Torres (1991: 206, 1ª col. y fig.
respectiva).
18 Consúltese Galinier (1991: 369, lám. xxx).
19 Al parecer, tradición oral proporcionada por danzantes charapanenses al arquitecto Arturo Macías,
en nts. de la funda de un disco fonográfico de Varios (1973). Ortografía corregida.
20 Consúltese cap. 25.
21 Consúltese Sánchez Ekiza (1991).
22 Pindecuario de Pichátaro, en León (1906: 426). Ortografía corregida.
23 Véase fotografía en Rabchinskey (2008: 126-7).
24 Pindecuario de Pichátaro, en León (1906: 427).
25 Murguía Ángeles (1968 a: 4ª y 5ª cols.).
26 Consúltese “phevani” en Lagunas (1574, ed. facs. 1890: 143), “p’é(w)an(t)skwarhu” en el glosario,
“phéani” en Velásquez Gallardo (1978: 179, 2ª col.) y “Navidad, Natividad” en Medina Pérez y Alveano Hernández
(2000: 140).
27 Alcalá (1541 y 2001: 111 v.).
28 Tradición oral, en Murguía Ángeles (1968 h, 1ª col.). Puntuación y ortografía corregidas.
29 Murguía Ángeles (1968 a, 2ª y 3ª cols.).
30 Murguía Ángeles (1968 a, 3ª y 4ª cols.) e inferencia del autor.
31 Manuscrito anónimo del siglo xix, en Anónimo (1948).
32 Bishop (1977: 108-9 y 166-7, n. 29).
33 Murguía Ángeles (1968 a, 3ª y 4ª cols.).
34 Murguía Ángeles (1968 a, 2ª a 4ª cols.), con ortografía actualizada. Consúltese “Kutsúkuta” en el
glosario.
35 Al parecer, tradición oral proporcionada por danzantes charapanenses al arquitecto Arturo Macías,
en nts. de la funda de un disco fonográfico de Varios (1973). Ortografía corregida.
36 Murguía Ángeles (1968 h, 4ª y 3ª cols.).
37 Entrev. a Lorenzo Murguía Ángeles, Uruapan, 19 de mayo de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: ff.
27 r. y 29 r.).

88 • los viejos

38 Murguía Ángeles (1969 a, 3ª col.; 1968 h: 1ª y 3ª cols.) y entrev. a Lorenzo Murguía Ángeles, Uruapan,
19 de mayo de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: ff. 27 r. y v.).
39 Consúltese “encima” en el glosario.
40 Datos del párrafo en Murguía Ángeles (1969 a: 3ª a 5ª cols.) y entrev. a Lorenzo Murguía Ángeles,
Uruapan, 19 de mayo de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: ff. 27 v.-28 r.).
41 Testimonio oral del sacerdote charapanense †Gontrán Leonardo Galindo, México, 16 de febrero de
1992, en acrl-cgm (1990- : f. 115 r.). Consúltese Chamorro y Díaz (1983: 15).
42 Óigase “Danza de Tata Juriata y Nana Cutzi”, en Varios (1973, lado b, 1ª pieza); y “Los viejitos de
Charapan”, en Banda Municipal de Tarímbaro (1996, 5ª pieza).
43 Consúltese “wantáperu” en el glosario.
44 Murguía Ángeles (1969 a, 4ª y 5ª cols.). La parte entreverada, puesta entre corchetes, fue tomada de
una entrev. a Lorenzo Murguía Ángeles, Uruapan, 19 de mayo de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: f. 28 r.). Orto-
grafía corregida para darle más claridad al texto.
45 Entrev. a Lorenzo Murguía Ángeles, Uruapan, 19 de mayo de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: f.
28 r.).
46 Murguía Ángeles (1969 b, 1ª col.) y entrev. a Lorenzo Murguía Ángeles, Uruapan, 19 de mayo de 1974,
en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: f. 28 r.).
47 Tradición oral (en Murguía Ángeles 1969 b, 2ª y 3ª cols.).
48 Murguía Ángeles (1969 a, 5ª col.). Ortografía corregida.
49 Benjamín Lucas Juárez: mensaje electrónico.
50 Información relativa a fiesta y danza en Murguía Ángeles (1969 b) y entrev. a Lorenzo Murguía Án-
geles, Uruapan, 19 de mayo de 1974, en acrl-cgm (1973-4, lbta. 4: f. 29 r.).
51 Carta de Pablo Velásquez Gallardo a Kenneth MacGowan (4 de abril de 1944) publicada por Gordon
(1946: xi).
52 Entrev. a Prudenciano Salvador Hernández, tatá Pulé, Charapan, 2005, en crl (2011 b: f. 73 r. ss.).
53 Véase video de esta partida charapanense de viejos llamada los T’arhé Warháriecha en 2013, poco
después de obtener el primer premio en el famoso Festival de Zacán, pero aún cumpliendo con danzarle a la imagen
de un Niño Jesús mientras lo sostiene su carguero: http://www.youtube.com/watch?v=SjBqVoHBMFU.
54 Entrev. a Prudenciano Salvador Hernández, tatá Pulé, Charapan, 2005, en crl (2011 b: f. 73 r. ss.).
55 León (1906: 435).
56 Rafael Acha (2013: 29-30); entrev. a Moisés Reyes, Charapan, 28 de marzo de 2010, en crl (2010: f.
4 r. a 5 r.); y entrev. a †Prudenciano Salvador, tatá Pulé, Charapan, 4 de junio de 2011, en crl (2011 b: f. 73 r. ss.).
57 acrl-cgm (1990- : f. 115 r.).
58 Ascencio Campos (1995: 102 y pássim).
59 Esser (1984: 241).
60 Bishop (1977: 109 y 166-7, n. 29).
61 Catalina Rodríguez Lazcano (2007: com. oral) y Murguía Ángeles (1969 k, 5ª col.). Cf. Velásquez
Gallardo (1978: 195, 2ª col.).
62 Bishop (1977: 166, n. 29) y Alcalá (1541 y 2001: f. 133, fig. 41).
63 Cf. Bishop 1977: 171-2.
64 Murguía Ángeles (1969 k, 5ª col.).
65 De ello se percataron Bishop (1977: 108-9 y 166-7, n. 29), Esser (1984: 79 y 121) y Padilla Pineda
(1998: 78-9).
66 Galinier (1990: 125).
67 Cf. Galinier (1990: 123).
68 Paul Kirchhoff y Franz Tichy, en Tichy (1978: 157, 2ª col.).
69 Murguía Ángeles (1968 h, 3ª col.).
70 Preuss (1998: 122-3, 131 y 243).
71 Según texto anónimo, en Anónimo (1948).

3ª col. publ. en Anónimo (1948) y Barlow (1995).). Véanse los elemen- tos que aparecían en las pastorelas del también serrano poblado de Pichátaro. publ. los viejos • 89 72 Murguía Ángeles (1969 c. ff. En sentido literal sólo dice “en lo alto cielo salido”. 77 Anónimo (1848: f. 79 La frase original en purépecha dice: “Diosîni no kaxúmpekwaka ka t’arhésïïchani wantátsekwar- hekwawaka”. 8 v. ortografía actualizada y corregida. en Anónimo (1948: 353). 1848). 75 Trad. en Anónimo (1948: 327).). aquí se tradujo con la acepción que pudo tener el término en la antigüedad.). en Anónimo (1948: 335-6). en udla (ca. 3 v. Murguía Ángeles (1969 c: 4. tal como lo hicieron los frailes españoles. 1848. publ. 3ª. col. 76 Anónimo (1948: 334). Puntuación y presentación corregidas. (2001: 489). 74 Anónimo ca.). y trad. 78 Versión en español de la frase purépecha: “Yotákwarhu awántarhu werátini”. 73 Cf. del texto en purépecha (udla ca. en Romero (1883) y Nava (2001 b).-9 r. 1848. trans. esto es: “salido desde lo alto del cielo”. frag.). 80 La frase original en purépecha dice: “[…] parhápeni ka kw’irípeta chári mismo. de Romero (1883). en León (1906: 438). Ji desde yáxi ichuri nirátsinka niatachentsini guerra keski imawisi nitámaka sigloe […]” (Anónimo 1948: 364). Nava traduce t’arhésiicha como “ídolos”. en Nava L. en udla (1848: f. . 17 v.

90 • los viejos .

en el estudio del autor. s . los viejos • 91 El fascículo Los viejos se terminó de editar y formar el 22 de fe- brero de 2017. sito en las inmediaciones del pueblo de Tlalpan en la cuenca de México.

92 • los viejos .

los viejos • 93 .

94 • los viejos .