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Capítulo 1 - Como ayer

El reloj en la pared justo en frente de Sam parecía detenido. No era la primera vez que ella
sentía eso. Cada día, a la misma hora, el tiempo decidía hacerle pasar un rato amargo. La
tortura continuaba de manera extendida, porque aquel momento nunca significaba el final
del día, ni siquiera el de la jornada escolar. Algebra no estuvo mal, se decía a sí misma
mentalmente. Al menos la profesora Marjorie estuvo agradable, un cambio bastante
interesante y parecía realmente interesada en dar la clase de hoy. La clase de Biología
estuvo como siempre, ni agradable ni aburrida. Español, eso sí era desesperante para Sam.
El señor Travers nunca le enseñaba algo que la sorprendiese. Ya sabía todo el español que
quería (por unas vacaciones en Latinoamérica) y no le interesaba aprender más teorías. En
Historia definitivamente empezó a decaer el día, que no había sido perfecto pero al menos
aceptable y empeoraba poco a poco, porque el profesor Parker estaba de muy mal humor.

Esta semana ha sido un infierno, pensó Sam. En realidad, la preparatoria nunca sería
considerada el paraíso.

Apenas habían pasado cuatro clases, y ya Sam tenía una considerable cantidad de trabajo
para la casa, seguro se pasaría esa noche en vela, pero no sería precisamente por los
deberes. Es septiembre, apenas comienza el año, y los profesores están dejando tanta tarea,
que parece que nunca será terminada a tiempo, pensó Sam. Quizás estoy exagerando.

-¡Sam!

La aludida levanto la vista y vio a Alice mirándola preocupada. Ben a su lado la miraba de
reojo, esperando encontrar la razón por la cual no prestaba atención.

-¿Estás bien? –pregunto Alice.

-Si –respondió dirigiendo la mirada a la pizarra-, solo cansada.

-Todavía quedan clases, Sam –terció Terry-. Ahora nos toca la soñolienta Louise, y luego la
última clase de Becky de la semana. Luego el almuerzo.

profesores. -¿Tienes lo del trabajo de historia. -¡Ah. empleados. El aludido miro a todos lados buscando a quien lo había llamado cuando se percató de ella. El sonido estridente de la campana detuvo todas las conversaciones que tenían lugar en el salón. Sam! ¿Cómo estuvieron el resto de tus clases? . Se alegró de que la profesora no diera ninguna clase. pensó. -¿Por qué demonios tomé esta clase? –dijo Sam para sí misma. Recuerda que es para mañana. Brett y todos los demás que compartían esa clase con ella. Ben. Austin. Entró en el laboratorio de Química Orgánica y reprimió un suspiro al ver lo que había escrito en la pizarra.buscó en su bolso y le dio varias hojas de papel-. Lance. solo hablaba con los alumnos. Lorraine. -Es lo que todos nos preguntamos –dijo Lance. Se sentó en su puesto de costumbre y esperó a que llegaran los demás. Sam guardó todo lo que tenía en la mesa tan rápido como me fue posible y salió del salón. Simbología Química. En el pasillo las personas iban y venían. tratando de hacerlos reflexionar sobre las cosas que ocurrían en el instituto. Mañana. -¡Kevin! –llamó Sam cuando un chico pasó a su lado. El resto de la clase termino de llegar. solo tomando notas. La profesora Becky se paso la clase de un agradable buen humor. Pasó delante de su casillero sin siquiera mirarlo. La clase de Becky es lo único que parece bueno hoy. Alice? -Si.-Y después Física… y Gimnasia –dijo Sam con desagrado-. Otra vez. El timbre del almuerzo sonó y todos salieron a tropel. Sam admiraba la dedicación de la profesora. Albert se sentó frente a ella y Alice a su lado. contestando su pregunta. alumnos. Química orgánica pasó demasiado despacio. El resto de la clase lo pasó en silencio. lo cual permitió a Sam distraerse del pesado día.

Era bastante cierto. -Agatha Christie –dijo Alice sentándose a su lado. o como tú prefieras decirlo. Ella publica cartas todas las semanas. -¿Cuál es la diferencia con lo que escribía el año anterior? –preguntó Chris.como de costumbre. que se había salido antes de la clase de francés. como si eso explicara todo. -No es lo mismo de siempre. es decir nosotros. Charlie y Jeffrey llegaron y se sentaron en la mesa. -¿Por qué se ocultará? –preguntó Lance. ella no sobreviviría. -Bueno… ella es un misterio –dijo Sam tomando la lata de coca-cola-. si en la preparatoria se enteraban de la identidad de Agatha. Esta vez está empezando… a atacar. Juntos fueron hasta la mesa en donde ya estaba Chris. Kevin. -No –dijo ella tomando una bandeja y buscando algo decente para comer-. ahora ha empezado a hablar acerca de los estudiantes de último año. En ese momento Ethan. ¿Hay algo interesante? -Agatha –dijo. Gerald y Nathan. Él asintió-. Junto con ella llegaron Lance.¿Nueva carta? –preguntó Sam. Ten en cuenta su seudónimo. -¿Leíste el periódico hoy? –preguntó Kevin mientras caminaban a la cafetería. . . -¿Tú por qué crees? -No duraría aquí ni un día si se llegase a conocer su identidad –Sam miró a Albert mientras él decía eso.-Bien… -reflexionó acerca de su respuesta y agregó. a los de nuestro año. -Antes era como un diario –respondió Chloe antes de que Kevin lo hiciera-.

profesor Conrad –dijo. botó el corazón de la fruta y fue al aula de física. justo en la primera fila. -Es demasiado temprano todavía –se dijo. se levantó. Cómo es que habían pasado dieciocho años. Luego de unos minutos llegaron Lance. -¿Acaso tengo opción? -Puedes decir que no –sugirió Lance. Cuando las conversaciones acerca de Agatha se alargaban la hacían sentir incomoda. Albert. -Buenas tardes. -Tengo que recoger el material para la próxima clase –dijo. -Buenas tardes. Fue hasta su casillero y tomó sus libros de Física. Salió al patio y se sentó en una de las mesas que estaban afuera. y describió muy bien cómo se comportan algunos aquí –Gerald dijo eso esperando que todos los demás en la mesa lo apoyaran. levantándose y tomando la bandeja. Cuando terminó. . -Mi querida hermana –empezó Chris-. Ya había varias personas cuando llegó al salón. así era Chris. Samantha. ¿Me explicas? Sam suspiró. Sam se encogió de hombros y dejó la bandeja con las demás cerca de la salida de la cafetería y guardando la manzana en su mochila. y lo hicieron. Sam empezó a jugar con su comida. -Pero no has terminado de comer –dijo Alice. -Y aún queda tiempo hasta la clase de Conrad –comentó Chris. Estuvo un rato así. El poco interés que las personas habían tenido acerca de saber quién era Agatha había sido su zona de confort. y no se acostumbraba a él. Ya todo estaba dando un giro de ciento ochenta grados. sentada comiendo la manzana. Se sentó en su lugar habitual. Chris y Terry. solo eran importantes las cartas. Aún no llegaba el invierno a Providence y la temperatura estaba perfecta. Sacó la manzana del bolso y empezó a comérsela.-Ella dice la verdad acerca de los días en la preparatoria.

Todos queremos saber quién es ella en verdad. Hasta allí quedó esa conversación. Ella quiere que su identidad permanezca en secreto. Conrad no perdió tiempo y siguió explicando el tema de temperatura. Al final.-Luego va a seguir insistiendo –respondió ella-. Se pasó toda la hora tomando notas y puso los ojos en blanco cuando Emma y Brooke alardearon del resultado de su ejercicio y llamaron al profesor por su nombre de pila. -Parece que la conoces. -No lo creo. -Desearía. quedamos en lo mismo de siempre. Cuando el resto de la clase llegó. así que no tengo opción. Chris no le pidió ayuda en toda la clase. pero descubriré lo que estás ocultando. debe ser para que no la descubran. -Como quieras. a pesar de que jugaron baloncesto y de que se lastimó un dedo con la pelota. dudo mucho que sea fácil tratar de descubrir quién es. ¿Acaso no le tienen respeto al profesor? Una hora después el timbre sonó y Chris fue con ella hasta el gimnasio. ¿sabes quién es? –preguntó Chris. seguro algunas cosas aquí cambiaran. -Tienes razón. en opinión de Sam. Por suerte para Sam. la disfrutó. que si ella se oculta tras el nombre de Agatha. Y es que la entrenadora Cohen era de las pocas profesoras buenas. Hablan todos los días de ella… me estoy empezando a aburrir. quizás para felicitarla… me gustaría ayudarla en lo que hace. Nos ha dado una perspectiva bastante acertada de lo que es la vida en la preparatoria… ahora con las cartas que escribe a los estudiantes. A la salida Sam fue hasta el coche y esperó a que Chris saliera de los vestuarios. -Te perdiste el final de la conversación sobre Agatha –comentó. Chris… pero debes entender. . pero aunque lo supiera no te lo diría. Este fue hasta ella y le dijo. -Espero. Educación Física fue bastante buena. receloso. -¿Para qué? -No sé.

pero mamá para Chris y para Sam. Apagó el motor y bajó del coche. y fue hasta el lugar donde su madre estacionaba el carro. -Está trabajando de nuevo –murmuró.¿Mi mamá está? Joe se alejó de ella. casi ni se veía la cama entre los instrumentos y aparatos tecnológicos que había. En la puerta apareció una chica mayor que Sam. Laura Hartley. Camille había sido la niñera de Chris y de Sam cuando la madre de ambos regresó al hospital a trabajar. doctora Hartley para algunos. llorando. -¿Cómo estuvo la escuela. refugiándose en la música. ya estaba frente a su casa. de Agatha Christie. así que nos vemos en la casa. le encantó el libro. Estaba vacío. -Bien. -Hola Joe –dijo tratando de levantarse del suelo. era médico en el área de emergencias del Rhode Island Hospital y especialista en traumatología. Después de unos meses. se había adueñado del estudio de su padre. Chris y Sam tenían cinco años cuando ocurrió. el trabajo la volvió a llamar. comenzó a revisar los libros que su padre tenía allí. Una de las razones de eso fue la muerte del padre de ellos. Sam arrancó el coche y esperó a poder salir del estacionamiento. Sam? –pregunto Camille cuando Sam entró. . en realidad. dándole la oportunidad de ponerse de pie. pero lo suficientemente grande como para tumbarla al piso. El primero que leyó. La puerta principal se abrió y un golden retriever todavía cachorro. cuando sentía que no podía llorar más. Como ayer.-Me voy con Charlie y los demás a practicar un rato. En quince minutos. La habitación de su hermano parecía más un estudio de grabación que un cuarto. Casi siempre tenía mucho trabajo y aunque luego de tenerlos a Chris y a ella. fue Diez Negritos. corrió hacia ella. Al final le gusto tanto que se quedo allí. Iba todos los días cuando murió y se quedaba encerrada largo tiempo. y a pesar de que no lo entendió al principio (pues era muy pequeña) y de que le causo unas terribles pesadillas. Chris pareció superarlo. estuvo más tiempo en la casa. -De acuerdo. preguntándose por qué había tantos. Sam por su parte. ¡Suerte! Dio media vuelta y se fue.

Escuche la nueva canción que grabaron. entraba en su habitación a través de la ventana. Si no lo hago ahora. -Claro –respondió. que fue a colocar al patio trasero. Camille a preparar la cena. derrotada. empapando a Camille y a Sam. ni aunque estuviera Chris dándoles una mano. Al final. Joe era tan grande. hasta que el sueño venía y. bajando a la sala-. ya sabes. porque las alturas la paralizaban. al fondo del pasillo y. Eso nunca era una tarea fácil. ayúdame a bañar a Joe. -¿Vas a seguir con eso? -Por supuesto. Fue hasta el cuarto de aseo y regresó con un champú y el cepillo. Puede que a mí misma. Esta levantó la vista cuando Camille entró y sonrió. Está hecho un asco. Quizás por orgullo. que costaba trabajo darle un baño. Su habitación estaba en segundo piso. Camille subió a la habitación de Sam y la encontró sentada en su cama con la laptop en frente. Entre las dos recogieron el desastre que se había formado y entraron. es muy buena. ¿por qué lo haces? -Ni idea. y cubriendo el perímetro que lo rodeaba. para demostrar que no son tan perfectos como creen que son. a pesar de su edad. ¿cuándo entonces? No puedes negar que es un buen plan. además de la enorme bañera de color azul. la casa no era tan alta y eso era algo bueno para ella. a pesar de que eran Camille y Sam quienes lo hacían. era absolutamente normal. Bueno. A pesar de tener dos pisos. a diferencia de la de su hermano. -Camille –dijo luego. . Ella subió a su habitación y dejó la mochila. -Me pregunto.-¿Y Chris? -Practicando. y Sam a hacer la tarea. algo desordenada y con papeles encima del escritorio. el payaso de Joe decidió no esperar a que lo secaran y se sacudió toda el agua. solía sentarse en el techo a mitad de la noche. O quizás para ayudar a alguien –Camille la miró interrogante-. Aún así.

Sam tomó una de las mantas del armario. Se quedó hasta medianoche. y no debía enterarse. sin preocuparse por cambiarse o por cubrirse con la manta. Chris no sabía que ella tomaba su guitarra casi todas las noches. Se levantó y salió al pasillo. Su mundo seguía como siempre. Se tapó con la manta hasta la barbilla y empezó a quedarse dormida. así que cenaron él. lo sé. Era totalmente impredecible. todo podrá estar bien cuando termine. -Y los demás me empujaran para que caiga. las estrellas brillaban. Regresó a su habitación y se acostó en la cama. sonrió y salió. pero seguramente Chris ya estaba dormido. subió corriendo a la habitación de su hermano y tomó su guitarra acústica. Pero igualmente. . En el cielo de Providence. Sam por su parte. Rhode Island. Camille sacudió la cabeza. Chris llegó justo cuando servían la cena. y dejó la guitarra en su lugar. Luego bajó a la sala y apagó el televisor. El límite nunca sería el cielo. Chris dormía profundamente. tocando las pocas canciones que sabía. demostrando lo inmenso que era todo lo que les rodeaba. en el techo. aunque después de un rato no pudo seguir ignorando el frío. Todavía se oía el televisor. si no tenía demasiada tarea. pero debía caer por su propio peso y aprender de ello.-¿Sabes que todo puede empeorar antes de que acabe el año? Vas casi directo a un precipicio. pues aun quedaba más allá. Era demasiado posesivo con sus guitarras. atravesando su habitación. pero su futuro. Sam era demasiado cabeza dura y orgullosa para ver las posibles consecuencias. Entró en el cuarto de Chris. mundos que descubrir. Camille y Sam y en cuanto Chris terminó de comer fue a apoderarse del control remoto. constantemente cambiaba. y lo cubrió con ella.

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