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Entrevista a Alexo Panagulis

(Político y poeta griego. Desempeñó un papel activo en la lucha contra la Dictadura de los
coroneles en Grecia —1967-1974—).

Aquel día tenía el rostro de un Cristo crucificado diez veces y parecía tener mucho
más de treinta y cuatro años. Sobre sus pálidas mejillas se marcaban ya algunas
arrugas, entre sus negros cabellos asomaban ya mechones blancos y sus ojos
eran dos pozos de melancolía. ¿O de rabia? Incluso cuando reía, no creía en su
risa. Por lo demás, era una risa forzada que duraba poco, como el estallido de un
disparo. Inmediatamente sus labios volvían a cerrarse en una mueca amarga y en
aquella mueca buscaba en vano el recuerdo de la salud y de la juventud. La salud
la había perdido, junto con la juventud, el día en que lo ataron por primera vez al
potro del tormento y le dijeron: «Ahora sufrirás tanto que te arrepentirás de haber
nacido». Pero te dabas cuenta en seguida de que no se arrepentía de haber
nacido, de que no se había arrepentido nunca y de que no se arrepentiría jamás.
En seguida te dabas cuenta de que es uno de esos hombres para quienes hasta
morir se convierte en una manera de vivir, por la manera cómo supieron gastar la
vida. Ni los tormentos más atroces, ni la condena a muerte, ni tres noches
transcurridas en espera del fusilamiento, ni la cárcel más inhumana, cinco años en
una celda de cemento de un metro y medio por tres, le habían doblegado. Dos
días antes, saliendo de Boiati con la gracia que Papadopoulos había concedido
junto a la amnistía para trescientos presos políticos, no había dicho una sola
palabra que sirviese para que le dejaran en paz. Y había declarado
despectivamente: «Yo no he pedido la gracia. Me la han impuesto ellos. Estoy
dispuesto a volver a la cárcel incluso inmediatamente». El que le apreciaba temía
por su seguridad mucho más que antes. Fuera de la cárcel era demasiado
incómodo para los coroneles. Los tigres en libertad siempre resultan incómodos. A
los tigres en libertad se les dispara. O se les tiende una trampa para devolverlos a
la jaula. ¿Cuánto tiempo permanecería al aire libre? Esto es lo primero que pensé
aquel jueves, 23 de agosto de 1973, viendo a Alejandro Panagulis.
Alejandro Panagulis. Alekos para los amigos y para la policía. Nacido en 1939 en
Atenas, fundador y jefe de la Resistencia griega, el movimiento que los coroneles
nunca consiguieron destruir. Autor del atentado que, por un pelo, el 13 de agosto
de 1967, no le costó la vida a Papadopoulos y a la Junta. A raíz de esto lo
detuvieron, lo torturaron y lo condenaron a muerte, pena que él mismo había
solicitado en una apología que durante dos horas mantuvo sin aliento a los jueces:
«Sois los representantes de la tiranía y sé que me enviaréis ante el pelotón de
ejecución. Pero también sé que el canto del cisne de todo verdadero combatiente
es el último sollozo ante el pelotón de ejecución». Un proceso inolvidable. Nunca
se había visto a un acusado convertirse en acusador de esta manera. Se dirigía a
toda la sala con las manos esposadas a la espalda, los policías le quitaron las

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El tono era autorizado. solo una parte de su talento. Comenzamos la entrevista. de timbre profundo. del amor por la libertad. Pero en seguida te parecía hermoso. lo recuerdo todo. y quedaba como perdido cuando. a pesar de que tenía ya las muñecas putrefactas. Conseguía incluso mandar fuera sus poesías escritas con sangre. tener un papel o un lápiz para escribir sus poesías. amable. le prohibían fumar. por la espalda. e independiente de su hermosa alma. El símbolo del valor. Una voz para convencer a la gente. de una belleza absurda. tranquilo: el tono de quien está muy seguro de sí mismo y no admite réplica porque no tiene la menor duda de lo que dice. y esto le confería cierta dureza que intimidaba. leer. el mentón corto. Y mientras hablaba. Durante largos períodos. Lo llevaban de una cárcel a otra diciendo: «El pelotón de ejecución te espera». gracias a la cual había podido superar los sufrimientos físicos y morales. por los brazos. tal vez nunca le comprendería. ¿Cómo se saluda a un hombre que acaba de salir de una tumba? ¿Cómo se le habla a un símbolo? Y me mordía las uñas nerviosamente. En los labios. Al mismo tiempo era atento. sorpresas.esposas y lo retenían con fuerza ciega. madurada en los sufrimientos físicos y morales. Y él escribía igual. fumaba una pipa que. Hablaba como un líder. prácticamente. 23 de agosto. es más fácil que vivir como vivía él. casi gutural. Tal vez si no lo mataban pronto. Y de repente me impresionó su voz seductora. y las cicatrices que lo ajaban todo. en minúsculos trozos de cartulina. 2 . Pero ni que decir tiene que lo fue igualmente porque morir. En aquella primera entrevista decidí que el hombre era un pozo de contradicciones. día y noche. aquella boca grande y aún más extraña. es decir. aquella dureza se transformaba en dulzura: cautivadora como la sonrisa de un niño. paradójica. a veces. Su primer libro había ganado el premio Viareggio y ahora era un poeta reconocido. como gira un fuera borda lanzado en línea recta y que de repente da la vuelta para volver atrás. Y lo recuerdo bien porque de aquel jueves. Pero más que poeta era un símbolo. gritando su desprecio. Pero era también una fuente infinita de posibilidades y un personaje cuyo valor iba más allá del estricto valor del personaje político. en los pómulos. un día oiríamos hablar de él por Dios sabe qué otras cosas. Pero él seguía igualmente en pie. en un viraje imprevisto. Y durante once meses lo tuvieron esposado. que siempre había encerrado un misterio. No lo ajusticiaron para no convertirlo en héroe. Se hubiera dicho que su atención estaba mucho más centrada en aquella pipa que en mí. sino de una dureza nacida con él. Tal vez la política era solo un momento de su vida. si no lo encerraban de nuevo. de la dignidad. utilizando su sangre como tinta. No. porque no se trataba de una dureza reciente. con el índice tieso. egoísmos. lo recuerdo muy bien. no se quitaba de la boca. generosidades y faltas de lógica. Su rostro no era bello: con aquellos ojos pequeños y extraños. Entraban en su celda y lo deshacían a patadas. Y todo esto me turbaba ahora que lo tenía delante.

y: «¡Panagulis! iDe pie!». Me dije: si ha decidido que le conviene ponerme en libertad también a mí. el martes fue peor. significa que piensa realmente legalizar la Junta en el ámbito de la Constitución y buscar el reconocimiento de los antiguos adversarios. pero yo me siento más indignado que feliz. me siento. también le provoqué a él. Papadopoulos está haciendo su proclama y prepara el espectáculo con una amnistía capaz de impresionar a los ingenuos.. «¿Por qué? -pregunto. Me siento como el domingo pasado cuando oí aquellas vivas que salían de la celda de los otros detenidos.¿por qué tiene que leer un papel que llaman decreto presidencial. sorpresa. el lunes por la mañana. Luego añadí: «En seguida os daréis cuenta de que meterme aquí dentro es fácil. ¿Les has dicho esto? Claro. hacia las dos de la tarde. el comandante de la cárcel me había anunciado la gracia: «Panagulis. y pensé: «Debe tratarse de alguna amnistía. que le cuesta sacamos de aquí a algunos de nosotros». Cuando el teniente coronel fue a buscarme. no me levanto.. Ahora puede permitirse el lujo de tener menos miedo. muy amable. Y cuando lo supe. Los demás de pie y yo sentado. significa que su designio es más ambicioso. Sé que no me creerás. no lo soy. ordena Nicolodimus.? No. Tuvieron que celebrar la ceremonia mientras yo estaba así. Le contesté: «¿Qué gracia? Yo no he pedido gracia a nadie». recójalo usted. No me habría levantado de la silla ni que me hubieran hecho pedazos. Nunca he dejado de provocarles. me habréis encarcelado otra vez». etcétera. hacia el mediodía. Eritrea es un arrabal de Atenas. Más bien de fingir que tiene menos miedo. Yo veo una silla e. No sé si sabes que hay un procedimiento especial para leerle al condenado el decreto de amnistía. Entrando en la celda. Extrañeza. «Panagulis.. eres libre. De manera que. pero echarme es difícil. ¿Qué otra cosa podía decirles? ¿Acaso tenía que decirles gracias. no experimenté ninguna alegría. Antes de llegar a Eritrea. sé que esto te parecerá imposible. Tanto. Pensé: «Algunos de nosotros» porque no creía que me liberase también a mí. una especie de ceremonia con el pelotón que presenta armas. más triste que feliz. has obtenido la gracia». No. e ignoraba el porqué de los vivas. pero que para mí es solo el papel de un coronel. iNo!» Y sigo sentado.. absurdo. transmita mis saludos al señor Papadopoulos? Además. Ninguna. Yo no he pedido que me dejasen salir».ORIANA FALLACI: No tienes un aire feliz Alekos. cómodamente sentado. ¿Cómo es eso? ¿Estás finalmente fuera de aquel infierno y no eres feliz? ALEJANDRO PANAGULIS. los otros en posición de firmes. llega el procurador Nicolodimus para la ceremonia y me hacen salir de la celda para llevarme a las estancias del comandante donde están todos de pie. «Yo no recojo nada. inmediatamente. Recoge tus cosas». 3 .

y no me preguntes si me ha conmovido dormir en mi cama. no fue hermoso. Y detrás de mi madre se destacó otra figura. Y se convirtió en la señora Mandilaras. Descubrirás la «dolce vita» y cambiarás de idea. Ya no me acordaba de cómo era el espacio. porque no me ha conmovido.. Luego cogieron mis bolsas y las llevaron hasta la verja. Hacía un esfuerzo terrible para andar con todo aquel sol. sabes! iNo lo soy! Pero me he endurecido.. y luego me fui a la cama. descubrí una mancha. Y si no lo crees no me importa. no soy insensible. No. Ahora. y con los ojos semicerrados empecé a andar. si camino más de cien metros. de repente. ¿ves? Y la próxima vez. O sí me importa y me aguanto. Nosotros somos gente que no llora. Y si acaso se llora. y me mareé. en todo aquel sol. él repitió la frase de los otros: «En cuanto estés fuera ya no lo dirás. Hacía tantos años que no salía de aquella tumba de cemento. Me he endurecido mucho. se convirtió en mi madre. Las tengo aquí. mira. nunca se hace delante de los demás. la señora Mandilaras y el abogado. Después lloraste. y ¿qué otra cosa hay que 4 . de repente. Pero funcionan. Pero nadie me vio llorar. Luego los abrí un poco. con todo aquel espacio. en todo aquel espacio. IY quieres que sea feliz! Pero. hacía tantos años que no veía el espacio y el sol. Y yo abracé a mi madre. cuando estuviste fuera. asesinado por los coroneles. cuando salí de Boiati. a mi cama.. como maleteros. Vine a casa con mi madre. tuve que cerrar los ojos. Oh. Yo siempre espero que vuelvan a prenderme y que me lleven allí.. Fue como si me quedara ciego. abracé a la señora Mandilaras y después. Fue divertido porque dentro de una de las bolsas que me llevaban como maleteros yo había escondido las últimas poesías que he escrito y las pequeñas sierras que utilizaba para cortar los barrotes. Ni siquiera fue hermoso.¿Y él qué dijo? Oh. me siento cansado y desorientado. debió ser muy hermoso. Me había olvidado de cómo era el sol y fuera hacía un sol intenso.. tenía una docena. Y andando empecé a descubrir el espacio. cuando viste el sol y a tu madre. luego nada. Descubrir el espacio me dio vértigo. Y de aquel grupo de gente se destacó una figura negra. Y la mancha era un grupo de gente. ¡No! ¡No lloré! Ni siquiera mi madre lloró.. pero solo un poco. la viuda de Nikoforos Mandilaras. Y en casa encontré a muchos amigos. Estuve con los amigos hasta las seis de la mañana. Diecisiete veces encontraron estas sierras. Y me salió al encuentro y. Y luego. Mi celda tenía un metro y medio por tres y caminando solo podía dar dos pasos y medio. En estos años lloré solo dos veces: cuando asesinaron a Georghatyz y cuando me dijeron que mi padre había muerto. Guando lo vi de cerca. Son sierras minúsculas. pero siempre conseguí procurarme otras y. y estuve a punto de caer. Y lo sentí rodar a mi alrededor como un tiovivo. Y luego. estaba en mi celda.

le torturaban. estaba en coma. Eran casi las siete de la tarde y yo estaba en el quinto día de una nueva huelga de hambre. Pero me han sepultado igual: vivo en lugar de muerto. uno de los que me torturaban. Los hombres de la Junta se mostraron del todo 5 . Una hora durante la cual el jergón se iba quemando. Y esto ya lo ha intentado. Y. No estaba y le dije al telefonista: «Dile que si me manda a otro de sus agentes provocadores. quemando. Como supe más tarde. ¿no tienes miedo de que te maten? iBah! Dado que quieren aparecer como liberales. Desde ayer. ¿Quieres volver a la cárcel? Si tuviésemos que mirar las cosas con lógica. y luego me pidió algunas metralletas. Pero podría ocurrírseles. Yo estoy dispuesto a volver a la cárcel en cualquier momento. Porque ¿a consecuencia de qué tendrían que mandarme otra vez a la cárcel? ¿A consecuencia de lo que digo a los demás o a ti? Pero decir lo que pienso ¿no es acaso uno de mis derechos en un régimen democrático. Me tiré al suelo. es cierto. antes de que me abriesen la puerta. les dijo que me llevasen en seguida al hospital. como demócratas. Pregunté por el jefe. o intentaban asesinarlo? No me han ajusticiado después de haber dictado la condena de muerte. grité: asesinos. Y por esto los desprecio. bastardos. figúrate si van a hacerlo ahora. El día después de mi salida de la cárcel vino aquí un muchacho que decía ser estudiante aunque. Lo eché a gritos y telefoneé inmediatamente a la policía militar.esperar de un hombre que durante cinco años ha estado enterrado vivo en una tumba de cemento. tendrá que hacerme caer en alguna trampa. desde anteayer. Cuando llegó el médico de la cárcel. no digas esto. lo mataré a puntapiés». hasta por el corte de pelo. Estaban en su derecho de matarme porque había cometido un atentado. tendría que haber vuelto allí antes de llegar a Eritrea. Alekos. He aquí por qué no siento más que rabia hacia esos payasos que ahora me permiten dormir en mi lecho. desde el instante en que me cegó el sol. En marzo de 1970 lo intentaron. Pero pasó más de una hora antes de que me sacasen de allí. Te diré más: si es útil que yo esté en la cárcel. estaré contento de volver a la cárcel. Ya no veía. De repente oí un silbido y el jergón se incendió. Alekos. por lo menos en este momento. se veía en seguida que pertenecía a la policía militar. No han conseguido doblegarme en la cárcel... y no sostiene Papadopoulos que Grecia es una democracia? Papadopoulos está muy interesado en mantenerme fuera y demostrar al mundo que no le importa en absoluto lo que yo diga. Pero no tenían derecho a enterrarme vivo en lugar de muerto. no les conviene matarme. un joven subteniente. abridme la puerta. sin otro contacto con el exterior que los que le golpeaban. bestias. Me contó que hacía algún tiempo había matado a un norteamericano tomado como rehén para liberar a Panagulis. ya no podía respirar. Desde este momento. si quiere hacerme daño con inteligencia. le insultaban.

Oh. Me siento siempre débil. Y ahora ¿cómo te encuentras Alekos? Menos bien de lo que parece. del hospital me llevaban otra vez a la sala de torturas y continuaban torturándome. lo que no permite que continúe el interrogatorio porque es inútil interrogar y torturar a alguien que pierde el conocimiento.. Y de nuevo se veían obligados a llevarme al hospital donde. Ayer tuve uno y tuve otro apenas salí de la cárcel. con la huelga del hambre el cuerpo se debilita. Me dirás: ¿por qué infligirte además aquellas huelgas de hambre? Porque en los interrogatorios la huelga de hambre es un medio para hacerles frente. Todas aquellas huelgas de hambre. Y. agotado.indiferentes. los riñones. por ejemplo. Después de cuarenta y ocho horas. aunque tenía la sensación de ganar tiempo.. El jefe de los oficiales médicos dijo que era un crimen tenerme en la celda y telefoneó a sus superiores para protestar. Y gracias a él finalmente accedieron. les provocaba otra vez. No hubiera resistido más de dos horas. intentaban 6 . Estas condiciones se producen al cabo de tres o cuatro días sin comida ni agua. tampoco hubiera sobrevivido. el lunes tengo que volver para que me hagan otros. y otra vez me mostraba despreciativo y agresivo.. Intentaban alimentarme con un tubo de plástico que me introducían en la nariz. de nuevo. el joven subteniente consiguió que me visitasen oficiales médicos de más edad y. ¿Comprendes? Quiero decir que. aparte de esto. los pulmones. el interrogatorio sistemático se convierte en una lucha personal del propio torturado. Durante las torturas. telefoneó incluso al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Y su sistema fallaba de nuevo. y aunque hubiese superado las dos horas. cuando estos vieron las condiciones en que me hallaba. Me explicaré mejor. A menudo me desmayaba y no podía hablar porque el tórax me dolía e incluso respirar me producía dolores. me han debilitado. hay un montón de cosas que no funcionan: el hígado. Y luego. En el hospital me encontraron en la sangre un noventa y dos por ciento de anhídrido carbónico. Les demuestras que no pueden quitártelo todo porque tienes el valor de rechazarlo todo. también mis recuerdos del hospital son dolorosos. Si rehúsas comer y les atacas. si el torturado mantiene una actitud provocadora y agresiva.. ellos se ponen nerviosos y el hecho de estar nerviosos no les permite aplicar una forma sistemática de interrogatorio. Mi salud no marcha. Sufría mucho. No consigo andar ni un rato: tres pasos y me siento. Me han llevado a la clínica y los primeros exámenes no han sido tranquilizadores. ¿Y luego? Luego. se indignaron. Entonces yo hacía otra huelga de hambre. Si es cierto lo que supe más tarde. De esta manera se ven obligados a trasladarte al hospital y. A veces me dan colapsos. Le dijo que su negativa a trasladarme al hospital era un acto delictivo y que lo denunciaría. por ejemplo. sobre todo si pierdes sangre por las heridas producidas por las torturas.

un lápiz. valerosa.. Y. en la cárcel. También el comportamiento de algunos médicos era desagradable. en griego. Ya no tenía fuerzas y casi no podía respirar. Hice una huelga que duró cuarenta y siete días. los guardias y los mismos oficiales comprenderían que yo estaba allí representando a un pueblo decidido a vencer. Pero aquel día no podía mover un dedo y. En el hospital. Durante días y días. dos de treinta y dos. Vino Nicholas Zakarakis.. muchas de las huelgas de hambre que hice en la cárcel estaban provocadas por el comportamiento de que hacían gala respecto a mí. Y no me dio la gana de callar.. yo me defendía. Además. Era un cuerpo negro como la tinta.. un libro. Pensaba que si mantenía una actitud firme. Me negaban hasta un periódico. ¿Cómo quieres que me encuentre bien 7 .. Ganaba tiempo. cinco entre veinticinco y treinta días. mi desprecio.. cerró los ojos horrorizado. un libro. Pero después. y para demostrarles que no podían doblegarme. De todas maneras. otra que duró cuarenta y cuatro. un cigarrillo. una de treinta. pese a ello. Habitualmente. Me habían atado a la cama y me golpearon durante hora y media. un lápiz. Recibí muchos golpes en aquella celda. es una palabra fea. Hice muchas. Ni aunque fuera un detenido. Y para conseguir un periódico. Me habían golpeado sobre todo sobre los pulmones y los riñones. Cuando el doctor Zografos levantó la sábana y vio mi cuerpo. repito.. Zakarakis reaccionó con tal lluvia de golpes que aún me molesta recordarlo. por supuesto. mis torturadores continuaban el interrogatorio. Era un arma absolutamente indispensable. Las costillas que me rompieron cuando me pegaban con barras de hierro apenas están curadas. nunca dejaron de pegarme.alimentarme con la sonda en la nariz. los soldados. el director de la cárcel de Boiati. y durante dos semanas escupí sangre y oriné sangre. otra cuarenta. de la cabeza hasta los pies. En pocas palabras: me hubiera resultado imposible renunciar a la huelga de hambre. pero de manera menos consistente porque allí no podían usar sus métodos. En la cárcel no tenía un medio más eficaz para expresar mi disgusto. Durante los interrogatorios lo comprendo. ¿Cuándo te pegaron por última vez…? Si hablas de palizas serias. Nunca. y yo estaba tendido en el jergón. Reuní la escasa voz que me quedaba y le grité: «Malacas! Puerco Malakas!». otra treinta y siete.. un cigarrillo. Rebelándome a través de la huelga de hambre tenía la sensación de no estar solo y ofrecer algo a la causa de Grecia. También el 18 de marzo me propinaron otra paliza. y esto era sumamente importante para mí. el 25 de octubre de 1972: al trigésimo quinto día de una huelga de hambre. Alekos. Malakas. empezó á insultarme y a decir que me habían pagado por el atentado a Papadopoulos y que había colocado el dinero en Suiza. rechazaba la comida.

Pero me hicieron esto y. Pero en mi caso no. Luego. el hermano de Papadopoulos. Mientras él me golpeaba. Conseguí informar a mi madre que presentó al procurador general una acusación oficial. no lo saben hacer. ¿cuándo me la hicieron? A la tercera semana de torturas ya no les hacía caso. Sentía que la sangre me corría 8 . Tenía las manos hinchadas. Y aquella acusación es una prueba porque. Si tuviera que hacer la lista de las torturas. me introducía en la uretra un hilo de hierro. despuntada: «¡Te la clavo en el corazón. me liberaron las muñecas durante algunas horas. Una especie de aguja. Nada grave. uno de mis torturadores. ¿Por qué no? Es una cosa que también conté en el proceso y de la que informé a la Cruz Roja Internacional. ¿Y estas cicatrices de las muñecas? Estas me las hicieron cuando fingían cortarme las venas. con el encendedor calentaban el trozo de hierro que quedaba fuera. ¿sabes?. Además. Me las hicieron el día que me rompieron el pie izquierdo con la «falanga». Eran las heridas y las cicatrices que llevaba por todo el cuerpo. ¿cómo se hace para determinar cuál es la peor? ¿Estar diez meses esposado. Naturalmente. diez meses digo. había sido torturado? Metieron en la cárcel a esta gran señora. cuando se habla de torturas. no es acaso una tortura? Diez meses. Una cosa tremenda. habría sido difícil probar la acusación. si mi madre hubiese escrito una falsedad. No podían encarcelar a mi madre: las pruebas existían. Pudieron permitírselo porque. las muñecas me sangraban y en muchos puntos mostraban llagas purulentas. tengo cicatrices por todo el cuerpo. y me golpeaba.. Pero aquel día. Theofiloyannakos me pinchaba sobre el corazón con una plegadera de hierro.. Me la hacía Babalis. que consiste en golpearte las plantas de los pies con un palo hasta que el dolor te llega al cerebro y te desmayas. llegó Constantino Papadopoulos. me hacían siempre la «falanga».. Y evidentes.. Alekos.ahora? Además. ante la insistencia del médico de la prisión. Mira estas tres cicatrices en la parte del corazón. Solo a partir del noveno mes. Dos o tres horas por la mañana. Cinco minutos después. Preguntarás: «Pero ¿no te hicieron el electrochoc?» No. De vez en cuando. Me puso la pistola en la sien y gritó: «¡Ahora te mato. ahora te mato !». día y noche. Giorgio Manganis. día y noche. Solo me hacían cortes superficiales. lo de orinar sangre se debe a otra cosa que me hicieron durante el interrogatorio. aunque había dicho la verdad. No te lo preguntaré. Yo la soportaba bastante bien. ellos la habrían incriminado. atado a aquella cama de hierro. ¿sí o no? ¿Acaso no incriminaron a la señora Manganis cuando reveló que su marido. mientras los otros gritaban obscenidades. te la clavo en el corazón!» Son estas tres cicatrices. descubro una y me digo: y esta. escrita. Mientras yacía desnudo. en su caso. Babalis golpeó con tal fuerza que me rompió el pie izquierdo.

no puedes rebelarte de ninguna manera y. No me las han hecho soplo a mí. ¡Si supieras cuántas veces les he golpeado también yo! Si no estaba atado a la cama de hierro..... y es maravilloso como un hombre puede revelarse capaz de soportar lo insoportable. Quiero decir que no sientes ni los brazos ni la espalda. Era lo peor de todo. Pensaba solo en no ceder. tapándome con ambas manos la nariz y la boca.. y solo pensaba: «Otra vez». que la carne se abría por otro.. A él le golpearon sobre todo en la columna vertebral y en la nuca. al cabo de poco rato. durante el interrogatorio. en rebelarme. a mordiscos. no puedes gritar. Algunos dicen que en las torturas se invoca la muerte como una liberación. y cuando llegaba a este punto me pegaban bastonazos en los riñones. Yace en un lecho como un vegetal. Cuanto más me atormentaban. la emprendía a patadas. pero también mentiría si dijese que deseaba morir.. Gritaban. más duro me volvía. Al menos para mí. Es la última idea que me hubiera pasado por la cabeza: morir. y los médicos le definen «clínicamente muerto». y pregunta por el mayor Mustaklis. Era utilísimo porque entonces se enfurecían más y me golpeaban aún más fuerte y yo me desmayaba. porque es como reposar. No es cierto. Siempre quería desmayarme. Empezaban las torturas habituales azotándome con un cable. Aquel retórico proverbio de «el acero se templa con el fuego» es absolutamente cierto. Pero el hombre es una criatura extraordinaria.. A él. Dejó de hacerlo con las manos cuando le mordí. Sufría incluso viendo sufrir a la gente y miraba con incredulidad a las personas capaces de soportar el dolor físico. También me la hacía Theofiloyannakos. ¿soportabas bien el dolor físico? ¡Oh. más resistía. Antes de que sucediese esto. y luego los cigarrillos encendidos en los testículos. Lo hacía Theofiloyannakos. Ellos sabían todo esto. ¿por qué quieres saber estas cosas solo de mí? No es justo. no! No.. y solo me dejaba tomar aliento cuando me ponía morado. te lanzan al centro y te golpean todos a la vez. ¿Sabes qué es el aloni? Los torturadores se ponen en círculo. mirando el reloj. Nunca. Quedó completamente paralítico. Es duro porque la parte superior del cuerpo. Alekos. ¿Sabes a lo que no me acostumbré nunca? A la sofocación. a puntapiés. pero.por un lado. Luego volvían a empezar. No puedes respirar. Oye. en no hablar. El mínimo dolor de muelas me hacía sufrir mucho y no soportaba la vista de la sangre. cuanto más me atormentaban. Mentiría si dijese que nunca tuve miedo. Pero entonces empleó un cobertor y. iDe todo! Me tapaba la nariz y la boca durante un minuto. llena de sorpresas: Es increíble cómo puede cambiar un hombre. 9 . gritaban. O me colgaban del techo por las muñecas y me dejaban así durante horas. si te parece... Un mordisco que casi le arranco un dedo. le hicieron el aloni. queda como paralizada. Ve al hospital militar 401. Nunca me torturaban en silencio. Otra cosa que soportaba mal eran los insultos.. Con voces que no eran voces sino aullidos. ¿sabes? Yo. Quisiera preguntarte una cosa. naturalmente.

Yo le contesté: «Escucha. Oye. Habla. Pero aquí tenemos un caso. Negué que lo conociera y negué que perteneciera a la Resistencia griega. Alekos. Y me pareció que estaba menos solo. Y llorando decía: «Basta. No conozco a este hombre. Eran muchos. Y yo me dije: «Entonces. Y esta es una cosa que hasta estas bestias respetan. Pero yo pregunté: «¿Quién es este Brindisi? No conozco más Brindisi que un puerto italiano». ¿No es justo? 10 . Un día que estaba tendido en la cama de hierro y ya no podía más. Es demasiado duro este Panagulis. Bueno. de muchos países. viéndome escupir sangre. Incluso que has violado a tu madre. él te conoce. me trajeron un griego que se llama Brindisi. sacudió la cabeza y dijo: «No hay nada que hacer. La dirección de mis torturas estaba confiada al jefe de policía. Es sufrir solo. Había hablado y lloraba. lo saben». nosotros diremos que has hablado». te haría confesar cualquier cosa. no es sufrir. ¿nunca sentiste intenciones de hablar? ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nunca! Nunca dije nada. tal vez no está bien que te lo cuente. y era exoficial de policía. Alekos. Theofiloyannakos gritaba: «Como ves. Alekos». Pero de mi boca no salió ni media palabra. Reconócelo tú también y acabaremos para siempre con este asunto». honesto. Jamás. ellos querían saber quién habría asumido la responsabilidad del gobierno si el atentado hubiera tenido éxito. No sirve de nada. Es inútil insistir. Y Theofiloyannakos: «Tanto da si hablas como si no. el entonces teniente coronel y ahora general Joannidis. Nunca. Sucede una vez entre cien mil que alguien no hable. Puesto que había asumido toda la responsabilidad del atentado. Ahora ya nadie tendrá tiempo ni ganas de ocuparse de ti». A nadie. El mismo día me trajeron a Avramis. Lo habéis torturado y ahora dice lo que vosotros queréis». No hablará». Joannidis ha dicho siempre: «El único grupo que no estamos seguros de haber diezmado es el de Panagulis. ¿sabes?. Si te tuviera durante una hora en mis manos. Y sentí como una caricia en el corazón. ¿Tú sabias que el mundo entero se estaba ocupando de ti y protestaba por ti? No. un hombre valeroso. Jamás comprometí a nadie. Avramis era un miembro de la Resistencia griega. Pero te lo digo porque es una gran satisfacción. Porque la cosa peor. Escúchame: ni siquiera bajo las torturas más atroces he traicionado a nadie. Una noche. Theofiloyannakos. Ya lo ha admitido. Alekos. Y luego lo comprendí cuando me mostraron a los periodistas después de mi primera tentativa de fuga. A lo mejor crees que soy un vanidoso y escribes que me gusta hablar de mí. Tengo una curiosidad.Disculpa. Me enteré el día en que ellos entraron en mi celda enarbolando los periódicos y gritando: «Los tanques rusos han entrado en Checoslovaquia.

respondían los guardias.. Y ahora quisiera saber otra cosa. Comprendo. Y si me hablas de Jesucristo. Y por cada malo hay mil.hablas como un hombre que ni siquiera puede concebir la idea de un atentado. el Hombre. Quiero decir que no creo en Dios. Alekos». Lo es. «No puedo hacerlo». No soy un fanático. ¿cómo decirlo? de descubrimientos. Alekos. El solo hecho de que su vida haya estado inspirada por la voluntad de aliviar el dolor humano. Lo hubiera hecho aunque se hubiese tratado de mi padre.. ¡Sí. diez mil buenos: sus víctimas. Aquellos por quienes hay que luchar.. Ésta: después de tanto sufrir. bueno. antes del 21 de abril. He sido menos feliz luego. ¿Eres religioso Alekos? ¿Yo? No. fuera de la prisión! ¡Piensa en todos los que me han ayudado en las tentativas de fuga! Piensa en los médicos que me hicieron llevar al hospital y ordenaban a los guardias que no me ataran por los tobillos a la cama. Y los médicos: «¡Esto no es una cárcel! ¡Esto es un hospitaaal!» ¿Y el tal Panayotidis que participaba en las torturas y me escupía siempre encima? Un día se acercó a mí muy confuso y me dijo: «Alekos. No es fácil sentirse completamente feliz cuando te das cuenta de que a los demás no siempre les importan las mismas cosas que te importan a ti. por ejemplo. ¿eres aún capaz de amar a los seres humanos? ¿Amarles aún? ¡Amarles más. Oh. Fui un niño feliz porque crecí en una familia en que nos amamos mucho. ni siquiera concebía la idea de matar. me basta para considerarlo grande. sí! ¡Piensa en los soldaditos que arriesgaban la piel para llevar mis cartas. mis poesías. de mayor. el solo hecho de que haya sufrido y muerto por los hombres y no por la gloria de Dios. Yo he recibido mucho odio en la vida. la idea de matar me repugna. No tengo el valor de negarme. ¡No se puede. Y cuando veía a mis coetáneos indiferentes a los problemas de la vida. Perdóname. pero también he recibido mucho amor. Era una cuestión. Pero no era solo una cuestión de familia. Verás. antes del advenimiento de los coroneles. yo. No hubiera podido hacer daño ni a mi peor enemigo.. la idea de matar.. querrás decir! ¿Cómo se te ha podido ocurrir semejante pregunta? ¿No creerás que identifico a la humanidad con las bestias de la policía militar griega? ¡Pero se trata de un puñado de hombres! ¿No te dice nada que en todos estos años hayan sido siempre los mismos? ¡Siempre los mismos! Mira: los malos son una minoría. Aun hoy. no era capaz de ser feliz. Es curioso. o sea. Yo. De niño. no se debe ver todo tan negro! ¡He encontrado tanta gente buena en estos cinco años incluso entre los policías. te diré que me parece bien porque no lo considero hijo de Dios sino hijo de los hombres. Quisiera que 11 . lo siento. el hombre no puede prescindir de la idea del amor porque no puede vivir sin amor. Alekos. He hecho lo que me mandaban hacer..Sí. El más grande de todos los dioses inventados por el Hombre.

en el deber. Paradójicamente. Pero cuando hablo de socialismo. no va contra la ley. Me bastaría que les condenasen a un solo día de cárcel donde yo he estado cinco años. Hacer política en una democracia se convierte en algo tan bello como hacer el amor con amor. ¿Sí o no? ¿Cuál es tu ideología política. Y aclarado esto. si tú vas por la calle y no molestas a nadie. Uso la palabra castigo y pienso únicamente en un proceso. Porque actúa en un país sin ley. por las crueldades que me infligían. Y creo mucho menos en la palabra venganza. en circunstancias dramáticas. creo incluso que me hubiera dedicado a la política. Ni siquiera para quienes me han torturado concibo la palabra venganza. yo diría que inevitable. me es difícil colocarme un distintivo y decir que pertenezco a esta o a aquella ideología. en circunstancias normales. ¡Pero incluso siendo así. ¿Me explico? Mira. ¿qué haces tú? ¿No tienes acaso el derecho de reaccionar y tal vez de matarme para que no te moleste más? ¡Tomarte la justicia por tu mano se convierte en una necesidad! Más bien en un deber. Mira. No creo en la justicia aplicada de modo personal. De hecho. de nada más. ser socialista. sí. Creo demasiado en la ley. Ni los dogmas religiosos ni los político-sociales. en el derecho. pero el amor me gusta mucho más. Nunca podría serio. Y a mí me gusta flirtear. yo pertenezco a los segundos. tiene que existir una ley que me prohíba emprenderla a bofetadas contigo! ¡Una ley que me prohíba incluso darte un beso si tú no quieres! Y si esta ley no existe. y hay hombres capaces de hacer política solo en tiempo de paz. Alekos? No soy comunista. 12 . es solo un insulto. hay hombres capaces de hacer política solo en tiempo de guerra. un atentado quiero decir. En mi opinión. en nuestra época es normal. hablo de un socialismo aplicado en régimen de libertad total. se responde con la no- ley. Solo puedo decirte que soy un socialista. a mí los dogmas no me van. Una bofetada ni siquiera hace daño. porque lo que ahora hago o lo que he hecho hasta ahora no es política: es solo un flirt con la política. La justicia social no puede existir si no existe la libertad. Y esta es mi desgracia. Pero cuando uno hace lo que yo hice. por la tumba de cemento en la que me tenían prohibiéndome incluso leer o escribir.todo cambiase en Grecia sin una gota de sangre. y yo la emprendo a bofetadas contigo y tú no puedes denunciarme porque la ley no te protege. por las palizas que me daban. nunca le he discutido a Papadopoulos el derecho a procesarme y condenarme. si es esto lo que quieres saber. y. Siempre he protestado por el modo como cumplían sus órdenes. Y a la no-ley. es decir. es decir. ¿qué piensas? ¿qué haces? Fíjate: he hablado de bofetadas. Donde hay dogma no hay libertad. además. Esta es la política que me ha seducido siempre. son dos conceptos inseparables. puesto que rechazo los dogmas. Y esta es la política que me gustaría hacer si en Grecia tuviésemos una democracia. Si perteneciese a un país democrático.

Y significa luchar. ¿alguna vez has maldecido el día en que cometiste aquel atentado? Nunca. No soy un líder y no quiero ser un líder. ©Oriana Fallaci Atenas. Yo. Y pienso que tampoco cambiaré en el futuro. ¿qué significa ser un hombre? Significa tener valor. Y vencer. Y para ti. si consiguieseis no verme como un héroe! ¡Si consiguieseis ver en mí solo a un hombre! Alekos. No soy un símbolo y no me siento un símbolo. solo consigo soportar esta popularidad cuando pienso que sirve lo mismo que hubiera servido mi condena a muerte. aun planteada así. ¡eres un héroe!» No soy un héroe y no me siento un héroe. Papadopoulos es culpable de alta traición y de otros muchos crímenes que en mi país se castigan con la pena de muerte. me hubiera bastado decir en el proceso que estaba arrepentido y no me hubieran condenado a muerte. Ya te lo he dicho: no soy el único griego que ha sufrido en la cárcel. No he actuado como un loco fanático y no soy un loco fanático. Yo. Porque hoy eres un símbolo al que hasta los enemigos miran con admiración y respeto. como no lo digo ahora. Yo y mis compañeros hemos actuado como instrumentos de la justicia. ¿Qué tengo que hacer para no decepcionaros? ¡Tengo tanto miedo de decepcionaros a los que veis tantas cosas en mí! ¡Oh. porque nunca he cambiado de idea. te lo juro. Te pareces a esos que dicen: «Alekos. Alekos. septiembre1973 Entrevista con la Historia 13 . Hemos tomado un camino del que no se vuelve atrás. es una popularidad muy incómoda y antipática. Significa creer en la humanidad. Y esta popularidad me cohíbe.Alekos. Tal vez resulte atroz decirlo. No hay que arrepentirse y nuestra lucha continuará hasta que la justicia y la libertad sean restablecidas en Grecia. Pero no lo dije. Pero. Cuando a un pueblo se le impone la tiranía. ¿qué es un hombre? Diría que un hombre es lo que tú eres. cuando me preguntáis «que-harás-Alekos». Mira. el deber de cada ciudadano es matar al tirano. tener dignidad. Y por las mismas razones por las que nunca me he arrepentido de ello. Significa amar sin permitir que un amor se convierta en un ancla. pero todo ha ido como tenía que ir. me turba. me siento desmayar.