Escuela Técnica Superior de

Ingenieros Industriales

MATERIA Y ENERGÍA
EN EL UNIVERSO Y
LA FUSIÓN NUCLEAR
POR LÁSER
Por el profesor
Don José Manuel Perlado Martín
Catedrático de Física Nuclear
Director Instituto Fusión Nuclear

Discurso
Leído en el Solemne Acto de Entrega de los Diplomas
a los Titulados de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros
Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid

Madrid,
Febrero de 2017

2017
Escuela Técnica Superior de
Ingenieros Industriales

MATERIA Y ENERGÍA
EN EL UNIVERSO Y
LA FUSIÓN NUCLEAR
POR LÁSER
Por el profesor
Don José Manuel Perlado Martín
Catedrático de Física Nuclear
Director Instituto Fusión Nuclear

Discurso
Leído en el Solemne Acto de Entrega de los Diplomas
a los Titulados de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros
Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid

Madrid,
Febrero de 2017

2017
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

Excmo. Sr. Rector Magnífico
de la Universidad Politécnica de Madrid

Ilmo. Sr. Director de la Escuela
Técnica Superior de Ingenieros Industriales

Autoridades Académicas y
Representantes Empresariales

Compañeros del
Claustro Universitario

Gozosos Egresados

Señoras y Señores
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

Toca lo primero agradecer al Director de la Escuela por este honor en momento 1
tan importante para los que hoy recibís vuestro título y a quien doy mi más
sincera enhorabuena.

Cuando me planteé preparar el tema para esta Lección, pensé en un primer
momento si sería “duro” lo que hoy presento, pero me vino a la cabeza cómo
todos nosotros hemos disfrutado cuando hemos leído a filósofos, científicos,
escritores, que nos han captado al explicar y acercar estos conocimientos de manera
inteligente y bella. Eso desearía yo hoy. Mi propósito es aproximarles al mundo
de la materia y energía desde los elementos más pequeños a los más grandes, para
configurar nuestro Universo, nuestro mundo, y mostrarles el camino por el que la
materia alcanza su energía de formación y nosotros hacemos que nos la devuelva.

Seguro que todos estamos ávidos por conocer más y más de lo que nos rodea, nos
fascina mirar al cielo, nos hacemos preguntas de lo más pequeño y lo más grande,
nos quedamos extasiados cuando nos paramos a pensar de qué estamos hechos, y
cómo hemos llegado hasta aquí. Y nos asombramos cuando nos cuentan las cosas
que el ser humano sabe hacer hoy.

Así es que vamos allá.

Este va a ser un inquietante viaje de ida y vuelta. En el de ida partimos de la cabeza
de un fino alfiler donde deducimos se generó nuestro Universo, nuestro mundo
y la materia de ese mundo; y en el de vuelta veremos como se nos devuelve con
nuestros procesos tecnológicos, en dosis muy distintas, la energía que contiene; y
ahí, encarnando ambos viajes, peculiaridad que la hace única, tenemos la Fusión
Nuclear Inercial por Láser en la que esta Universidad ha sido y es pionera en este
país y dentro de Europa.

Desde el comienzo convengamos todos que lo que aquí se describe y se concluye
está basado en resultados y datos científicos, constatables y reproducibles
experimentalmente, sustentados por sólidas teorías previas. Sin embargo, cuál es
el nivel de nuestro saber en el conjunto de todo lo que debemos de saber es una
incógnita sin contestación ahora.
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

2 Los modelos funcionan, pero son modelos que, quizás dentro de algunos años,
queden inmersos en otros modelos con mayor conocimiento y precisión. Pero
explicados de una manera o de otra más sabia, los fenómenos existen.

Hablaré de hechos maravillosos que han acaecido, pero mi reflexión última se
expresa con un asombro:

“¡Qué tremendas diferencias de miles, millones, miles de millones de órdenes de
magnitud, existen en la naturaleza en la energía íntima de los componentes de
nuestro mundo de los que extraemos parte de la energía que usamos!”.

Cómo se crearon las partículas de nuestro Universo (y digo con propiedad
“nuestro” porque sólo podemos hablar de ese que “vemos”, y puede haber más) es
un proceso descrito, con más o menos precisión, por libros cuya comprensión, sin
embargo, deja en ocasiones mucho que desear.

Hace aproximadamente 13.700-13.800 millones de años no existía nada más
que un ente extremadamente denso y caliente, posiblemente del tamaño de esa
cabeza de alfiler y de cuya constitución no podemos decir más que era: energía.
Entendiendo por energía la radiación y unas partículas elementales a velocidades
tan próximas a la luz (que conocemos como relativistas) que se comportan
fundamentalmente como radiación y no como elementos con masa, y que
chocaban progresivamente entre sí sin dar opción a formar nada más.

En los primeros momentos de nuestro Universo la temperatura era de unos cien
billones de trillones de grados (1032) (en nuestra nomenclatura, no la americana).
En esa situación comienza el proceso de su expansión, que actualmente continúa
y que conocemos como “Big Bang” (término acuñado por Hoyle, un anti-
expansión, en 1949). El modelo del “Big Bang”, debido a Friedman y Lemaitre, no
nos dice qué sucedió en ese momento, aunque hay teorías fascinantes al respecto,
pero nos permite concluir que el secreto para poder llegar a una explicación
plausible está en mirar cada vez más atrás en el tiempo, más lejos en el espacio,
usando la interpretación de los signos que el Universo nos va enviando. Creo que
el “Big Bang” no se debe interpretar como una explosión, sino como el momento
en el que comienza la existencia del espacio y del tiempo para nuestro Universo.
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

Cuando se inicia una expansión del espacio y un contar del tiempo. 3

Cuando había transcurrido una millonésima de segundo, la temperatura de ese
Universo que se expandía y por lo tanto en el que disminuía su temperatura,
como nos enseñan (y funcionan) las leyes macroscópicas de la termodinámica, era
de sólo diez billones (nuestros) de grados (1013). En ese momento, las partículas
elementales mencionadas que consideramos como constituyentes fundamentales
de la materia conocida y a las que damos el nombre de dualidad quarks-gluones, al
encontrarse ya podían unirse entre sí y no desaparecer por el efecto de las sucesivas
colisiones que, antes, provocaban que de manera instantánea se formasen y
destruyesen. Es el nacimiento de los protones y los neutrones, el primer paso en la
agrupación de las partículas. Estamos hablando de decenas de billones de grados y
me gustaría que asociásemos esa temperatura a la energía que su formación lleva
implícita, aquella a la que se forman, porque ese es el potencial de que disponen.
Tenemos, pues, la energía que en su formación alberga la materia, aquella que
luego hacemos que nos devuelva con nuestra ciencia y tecnología.

Cuando habían pasado unos 200-300 segundos del Big Bang la temperatura era
de mil millones de grados y comenzamos a tener núcleos ligeros, el siguiente
paso, gracias al proceso de nucleosíntesis al unirse los protones y los neutrones.
Se forman entonces principalmente Deuterio (segundo isótopo del Hidrógeno
en masa), Helio, y un poco de Litio, porque el Hidrógeno más ligero (el que forma
nuestra agua) ya lo teníamos al ser su núcleo un protón.

Otro momento clave para nosotros, personajes hechos de moléculas, que a su vez
están hechas de átomos y éstas a su vez de núcleos y electrones.

No existían las estrellas pero sí las semillas de partículas y núcleos que
posteriormente, cuando la fuerza de la gravedad fuera capaz de compensar la
velocidad de expansión, las formarían. Naturalmente para que esa fuerza de la
gravedad pudiera actuar de manera compensatoria tenía que existir materia,
tenía que intervenir la masa y no la radiación. Ahora bien, la composición de
la energía primigenia era radiación (fotones) y partículas a altísima velocidad
(“como radiación”). En ese universo la expansión no resulta afectada por la fuerza
de la gravedad de manera que sólo cuando la materia se convirtió en componente
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

4 significativo del cosmos (esa sonora palabra usada por Pitágoras por primera vez
en el siglo VI a.C. para hablar de un Universo ordenado) comienza a revertir la
situación.

La existencia de núcleos, protones, neutrones y electrones se daba por separado
como un fluido, una sopa de partículas, sin dar opción a la formación de átomos
por la temperatura existente. Los fotones colisionaban sucesivamente con los
protones y electrones del sistema, y no daban opción a nada más.

Cuando habían transcurrido unos 380.000 años del acaecer del “Big Bang” la
temperatura desciende aproximadamente hasta los tres mil grados y permite
que los electrones (partículas también elementales del grupo de los leptones) y
los protones se combinen formado los átomos neutros, los elementos químicos.
El primero más abundante y fácil el Hidrógeno, que requiere sólo la unión de
un protón y un electrón. El siguiente paso decisivo en la formación del Universo,
finalmente de la vida.

En ese momento, justo en ese momento, es cuando los fotones de luz pueden
comenzar a viajar a través del espacio al no quedar en el mismo partículas cargadas
con las que colisionar. Esa radiación que sigue viajando desde aquella temprana
edad es la que actualmente vemos, la que nos ayuda a entender la dinámica del
universo, y con la que vamos hacia atrás en el tiempo. Se conoce como Radiación
de Fondo de Microondas (CMB en sus siglas inglesas) y la visión que ella nos da es
la del Universo a su temprana edad de sólo 400 mil años. La Radiación de Fondo
de Microondas fue detectada en 1964-65 por Penzias y Wilson, Premios Nobel en
1978, quienes midieron una radiación de fondo del Universo coincidente con una
temperatura de 3K (tres grados Kelvin; es decir -270ºC), magnitud actualmente
corregida a 2,73K.

Vemos esa luz que se escapa, pero el universo no estaba generando más luz;
simplemente era una nube de materia y energía que ahora distinguimos, pero sin
ningún punto generador de nueva radiación. Ese período de millones de años se
conoce como época oscura (no hay señal); situación que acaba unos cientos (200
aproximadamente) de millones de años después del Big Bang con la creación de
las primeras estrellas a partir de los granitos de materia distribuidos de manera no
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

homogénea en el universo. La explicación viene de la mano de la gravedad bajo 5
la que se produce el colapso de las nubes de Hidrógeno en diversos puntos del
Universo. Bajo su enorme peso aumentan la presión y temperatura en su centro,
dando lugar a las reacciones nucleares de unión de los núcleos (fusión) en las que se
libera energía y que constituyen su vida.

En definitiva, y centrándonos en las energías de formación de los diversos
constituyentes de la materia ordinaria de nuestro mundo actual, vemos cómo las
energías (temperaturas) para las que los componentes básicos (protones, neutrones,
electrones, núcleos y átomos) se agrupan, se diferencian en miles y millones de
órdenes de magnitud.

Es sencillamente esa energía, a la que las piezas elementales se juntan en los
momentos que hemos descrito para formar entes más complejos, la base de la
energía que la materia nos ofrece si conseguimos volverla al estado previo a su
formación, o extraer alguno de sus componentes.

Me refiero a los intercambios de moléculas, modificación de la estructura
electrónica de los átomos, cambios en los núcleos y, pensando en términos
fantásticos, la “descomposición de los protones y neutrones” algo fuera de nuestro
alcance al recordar el paso de los quarks a protones y neutrones, y saber ahora que
la fuerza que los une aumenta con la distancia.

Newton ya anunciaba estos diferentes entes componentes de la materia de la que
todas las cosas estaban compuestas, y en su Libro III de las Optics dice:

“Ahora las partículas de materia más pequeña podrían cohesionarse mediante
una atracción muy fuerte y componer partículas mayores, de fuerza más débil; y
muchas de éstas podrían unirse y componer partículas aún mayores cuya fuerza
es aún más débil, y así sucesivamente, hasta que el progreso acaba en las partículas
mayores en las que se basan las operaciones de la química y los colores de los
cuerpos naturales, y que al unirse componen cuerpos de considerable magnitud”.

Y no contento con eso aventura sobre la fuerza que liga los componentes
materiales: “Pues de la transformación de la naturaleza debemos aprender qué
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

6 cuerpos se atraen mutuamente, y cuáles son las propiedades y leyes de la atracción,
antes de investigar la causa mediante la cual tiene lugar la misma; atracción de la
gravedad, magnetismo y electricidad que llegan a distancias muy considerables,
por lo que han sido observadas a simple vista; y es posible que haya otros tipos
de atracción que alcancen sólo pequeñas distancias y escapen a la observación”.

La constatación experimental de este modelo del universo, (¡que la hay!) y en
consecuencia de la formación de nuestro mundo, se basa en tres principios
fundamentales: la expansión del universo, la Radiación de Fondo de Microondas
y la formación de elementos ligeros.

Hemos hablado de la Radiación de Fondo y dejamos para otro momento la
expansión del Universo.

Vayamos a la formación de los elementos químicos. Sea lo primero, decir que
la coincidencia entre la teoría y la experimentación de las abundancias de los
núcleos ligeros en el Cosmos, supone otra constatación de la teoría del “Big Bang”.
Ya se ha dicho que cuando se produce la formación de esos primeros núcleos
de Deuterio, ellos con su interacción entre sí generaban Helio, y posteriormente
algo de Litio. Este proceso lo hemos denominado nucleosíntesis. Cuando se da
en los primeros momentos del “Big Bang” lo conocemos como nucleosíntesis
primordial. En ese proceso primordial el máximo de protones y neutrones
combinados fue de cinco. Bien es cierto que se formaron pequeñas cantidades de
Litio-7, y despreciables magnitudes de Berilio. Se demuestra cómo el componente
mayoritario de materia ordinaria en el universo es el Hidrógeno. En número de
átomos existentes, el Hidrógeno es el más abundante ( 92%), seguido del Helio
( 8%) con magnitudes muy pequeñas de los otros átomos (<0,2% Oxígeno).

Ahora … ¿Cómo conseguimos estos datos que resultan tan coincidentes con
nuestro modelo de “Big Bang”?

La respuesta está en la espectroscopía, disciplina fundamental basada en la
estructura de los átomos y la radiación electromagnética que emiten cuando
los electrones de la corteza que rodea al núcleo son excitados, y desexcitados
finalmente a niveles energéticos inferiores. Disciplina que esta Escuela en el
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

Departamento de Ingeniería Energética ofrece en sus Cursos. Este patrón de 7
emisiones de radiación electromagnética es propio de cada átomo ó molécula,
y posee niveles bien cuantificados de energía determinados por la mecánica
cuántica. De manera que desentrañando los espectros de luz recibidos del
Universo y comparándolos con los patrones conocidos de los elementos químicos
podemos dilucidar qué y cuanto existe. Basándose en esta técnica de observación
y diagnosis C. Payne en 1925 analiza múltiples espectros de luz del firmamento,
y lo hace discriminando correctamente cuáles serían las transiciones electrónicas
fidedignamente observables para, en consecuencia, deducir cuales eran las
abundancias y composición del universo. Constata la significación primordial del
Hidrógeno, y nos deja muy claro que aquellos elementos que componen nuestro
mundo son rarezas elementales, exotismos afortunados cuya combinación última da
lugar a la posibilidad de la vida.

¿Cómo se crean el oxígeno, carbono, nitrógeno, fósforo, calcio, … y hierro, con los
que nos encontramos en nuestra vida cotidiana y de los que estamos formados?.

Reconocemos dos fases más en la formación de esos núcleos que atraparán los
electrones, para configurar los átomos (elementos) conocidos. Una fase es la que se
da en el propio núcleo de las estrellas que configuran nuestra galaxia (nucleosístesis
estelar) y la otra la que se da en la explosión última de las estrellas (Supernova).

Podemos decir que toda la dinámica de la nucleosíntesis estelar se basa en tres
grandes grupos de reacciones nucleares: la unión de núcleos (fusión nuclear), la
captura de un neutrón por un núcleo (captura neutrónica) y la desintegración de
un neutrón para dar un protón. En el interior de las estrellas se da, como motor
de su energía, la unión de los núcleos (fusión nuclear), por supuesto a una escala
incomparablemente más grande de cómo lo hacemos (¡pero lo hacemos!) en
los Laboratorios con la Fusión Nuclear por Láser. Los núcleos de Hidrógeno,
elemento original, se van uniendo entre sí dando lugar a núcleos más pesados,
quienes al hacerlo entre ellos de nuevo pueden formar núcleos cada vez más
pesados. El ciclo más elemental de reacciones deja como residuos al Hidrógeno,
que no se ha unido, y al Helio. Cuando el combustible de la estrella (hidrógeno)
se ha acabado, se produce una nueva contracción de la estrella. Si la estrella tiene
una masa suficiente (superior a 0.25 veces la del Sol) la temperatura en su centro
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

8 puede alcanzar la temperatura de fusión nuclear del Helio; se unen entonces tres
núcleos de Helio y se obtiene Carbono-12 y una liberación de energía (como
en toda fusión nuclear) de millones de electrovoltios, siendo 1eV la energía que
damos a un electrón al introducirlo en un campo de 1 voltio. Existe otra cadena
de reacciones nucleares que comienza con el Helio-4 y acaba volviendo a generar
Helio-4, pero en el camino aparecen el Berilio-7 y Litio-7. En algunas estrellas
hay otro ciclo conocido como CNO, donde deben de existir previamente trazas
de Carbono-Nitrógeno y Oxígeno. En este ciclo la interacción comienza con el
Hidrógeno y el Carbono-12 para acabar después de sucesivos pasos, en los que
aparecen el Nitrógeno-14 y el Oxígeno-16, otra vez en el Carbono y en el Helio.

Si la creación de nuevos y más pesados elementos tuviera lugar mediante la fusión
nuclear, el siguiente paso sería el de la unión de los Carbonos y los Oxígenos
entre sí; para ello la estrella debe de alcanzar zonas con temperaturas de 600
millones de grados y 2000 millones de grados respectivamente, produciendo
en su fusión Neón, Sodio, Magnesio, Oxígeno, Silicio, Fósforo y Azufre. Con un
pequeño incremento más de temperatura se da la fotodesintegración del Silicio en
Alumino-27 y Magnesio-24; que, ahora, pueden fusionarse para dar los elementos
próximos al ¡Hierro!.

Con el Hierro nos encontramos en una situación complicada en la que la
fusión de núcleos es cada vez más difícil; para alcanzar elementos más pesados
el Universo ha usado la captura de neutrones por los núcleos ya formados. Al
añadir un neutrón a un núcleo creamos uno más pesado pero sigue siendo el
mismo elemento; por ejemplo, el Aluminio pasaría a ser más pesado pero sigue
siendo Aluminio. Crear un elemento químico nuevo, más arriba en el Sistema
Periódico, supone que haya un protón más, para lo que un neutrón debe pasar a
un protón. Así es que tenemos dos sucesos que ocurren en competencia. Puede
ser que el intervalo de tiempo entre las capturas del neutrón sea mayor que el de
que haya una conversión de neutrón a protón, ó lo contrario. En el primer caso,
en el que es más rápida la conversión de neutrón a protón, vamos aumentando
el número atómico de los elementos y si, además, existe una fuente de neutrones,
también su masa. Sin embargo, este proceso sólo puede llegar hasta una masa
de 209 (¡Plomo!), dado que sucesivas capturas de neutrones producen núcleos
inestables que se descomponen emitiendo núcleos de Helio.
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

Los elementos más pesados que ese número se generan sólo cuando se da el 9
caso contrario; es decir, que la velocidad a la que se producen las capturas de
los neutrones sea muy superior a la de que decaigan los neutrones a protones.
Para que esto se dé, la intensidad de neutrones que precisamos debe ser muy
elevada. ¿Dónde encontramos esa magnitud de neutrones? En la explosión
masiva de las estrellas, conocidas como Supernovas, dado que en ellas se da la
doble combinación de que las capas más externas de la estrella se componen de
los elementos pesados hasta donde ha llegado la fusión de núcleos en torno al
hierro y….¡muchos neutrones!. Vamos yendo hacia elementos químicos más
pesados, y así llegamos hasta el Uranio y el Torio.

Hemos completado el tablero de Elementos Químicos que aprendemos en la
Tabla Periódica y tenemos los elementos que configuran el Universo y nuestro
planeta. Esta es toda la materia ordinaria que conocemos. Pero, ahora resulta que
tenemos dos nombres inquietantes más: materia oscura y energía oscura. Y encima,
los datos y explicaciones actuales nos están diciendo, de manera experimental (¡!),
que la materia ordinaria sólo supone un 5% del universo, esa “materia oscura”
cuya naturaleza no conocemos supone un 23%, y la “energía oscura” un 73%.

La primera noticia proviene de 1933, gracias a Fritz Zwicky, que al estudiar el
cúmulo de galaxias COMA observó con tremenda sorpresa cómo se desplazaban
sus componentes, galaxias, a velocidades muy superiores a lo esperado. Para
explicarlo recordamos que la fuerza de la gravedad actúa sobre la masa y que
cuanto más masa más fuerza; pero … si hay más fuerza hay un incremento
progresivo de la velocidad de los cuerpos, lo que llamamos aceleración. Y, ¡oh
sorpresa!, Zwicky mide una velocidad próxima a los 3,3 millones de kilómetros
por hora entre las galaxias de ese cúmulo, muy superior a lo esperado haciendo
los cálculos con la masa ordinaria conocida de las mismas. Es decir, que para
que “aquello” funcionara, la masa debería ser cincuenta veces más que la
masa ordinaria de todas las galaxias juntas en ese cúmulo. Lo mismo se dedujo
posteriormente para el cúmulo Virgo en 1936 por S. Smith. Y ahí se postula que
debía existir una “Materia Oscura” cuya naturaleza era desconocida. Estas hipótesis
no son recogidas con entusiasmo por la comunidad científica, que las ignora hasta
1970 cuando Rubin y Ford estudiando la galaxia Andrómeda descubren otro
efecto que reafirma lo postulado en los 1930’s. Estudian el movimiento angular
que las diversas estrellas y nubes de gas de esa galaxia describen en hermosas
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

10 espirales en torno al centro de la galaxia. Y concluyen que la masa que debería
de contener, consistente con esa velocidad de giro, debía ser mucho mayor que la
masa ordinaria conocida de las mismas. De nuevo aparece la necesidad de creer
que una materia cuya naturaleza no conocemos, excepto que actúa bajo las leyes
que rigen para las masas, debía de existir. La Materia Oscura. Y hoy después de haber
analizado millones de galaxias incluyendo nuestra Vía Láctea, los datos nos dicen
que el 90% de la masa de esas galaxias correspondería a ese tipo de materia sobre
la que ya hay hipótesis que la explicarían, sin comprobar aún experimentalmente.

Pero tenemos otra sorpresa. En artículos publicados en 1998 por Riess y su equipo
y en el 1999 por Perlmutter y su equipo, se describe cómo al observar supernovas
(explosiones masivas de estrellas) daba la impresión de que se aceleraban, algo que
iba en contra de la acción de la fuerza gravitatoria que los debía atraer. Así es que
deducen que la expansión del Universo no sólo no decrece sino que ¡se acelera!.
Este “descubrimiento” nos enfrenta a la pregunta de ¿quién tiene la capacidad de
ese impulso si …. ¡no es una masa!, ¡No actúa la gravedad!. Y se acuña el término
de “energía oscura” para denominar ese ente sobre el que hay teorías bellísimas e
inquietantes pero que sigue siendo un misterio.

Saber de estos dos conceptos es nuestro reto para el futuro.

Pasemos ahora a la vuelta del viaje y veamos cómo el ser humano rescata esa energía
almacenada en los componentes de la materia. Dejemos a un lado las inevitables
energías renovables; inevitables porque su existencia está siempre presente en la
naturaleza lo queramos ó no; e inevitables porque su no aprovechamiento muy
significativo supondría una decisión sin sentido e inexcusable.

No puede ser más cierto en estos momentos, cuando la humanidad se encamina
hacia los once mil millones de habitantes al final de siglo, con ya diez mil en
el año 2050, y a un desaforado consumo de energía motivado, además, por las
migraciones de áreas rurales a urbanas con una casi duplicación de la demanda de
energía según las actuales previsiones en los próximos 40 años, que la necesidad de
todas las energías respetuosas con el medioambiente es imprescindible. Las energías
renovables ocuparán un lugar fundamental en nuestro futuro esperándose un
incremento de su uso que pasará de un 25% actualmente a un 37% en 2040. Pero
otras, insisto, ¡otras!, son necesarias, aún más debiendo asumir en mi opinión un
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

modelo de generación que debe de combinar fuentes de baja densidad superficial 11
de energía (el sol, el viento) con las fuentes de muy alta densidad de energía; modelo
capaz de garantizar la seguridad de abastacemiento y donde generar gigawatios de
potencia suponga extensiones superficiales pequeñas y muy localizadas con una
optimizada red de distribución.

Y dentro de esas fuentes de alta densidad que cuentan con la explotación de
nuestra materia, la magnitud de la energía contenida en los entes moleculares es
órdenes de magnitud menor que la contenida en los átomos y la de éstos mucho
menor que la contenida en los núcleos y así sucesivamente si pudiéramos….

La energía involucrada en las reacciones moleculares-químicas como la combustión
de Carbono y Oxígeno implican energías rescatables de algún electronvoltio (eV);
los beneficios de la energía del átomo, contenida en la estructura de los electrones
rodeando al núcleo en distintos niveles de energía, de cientos de electronvoltios
y/ó algunos kiloelectronvoltios; sin embargo, la energía de los núcleos supone
varios millones de electronvoltios. El hombre es capaz de llegar hoy a explotar la
energía del núcleo, rompiéndolo (fisión, actuales centrales nucleares) y uniendo
los núcleos (futuras plantas de fusión), siendo éste último fenómeno de la fusión
nuclear, por lo que ya sabemos, la esencia de la vida de las estrellas, el límite
máximo que hoy sabemos y podemos explotar con la mayor densidad de energía.

La comprensión de las reacciones de fusión nuclear y su funcionamiento en
las estrellas, Bethe, junto al hecho de que en la fusión se produce una ganancia
de energía de mil veces por reacción, llevó a la idea de intentar reproducirla con
ganancia de energía en nuestros laboratorios. Una parte de la comunidad científica
propuso hacerlo en sistemas de baja densidad que debían de mantener los núcleos
juntos el tiempo más largo posible gracias a campos electromagnéticos, consumiendo
energía al precisar, simultáneamente, de los métodos de calentamiento disponibles
hasta alcanzar las temperaturas a las que se unen los núcleos (cientos de millones
de grados). Estamos hablando de lo que conocemos como Fusión por Confinamiento
Magnético cuyo desarrollo más espectacular en estos momentos es el Proyecto ITER.

Pero en los años 60, Nuckolls, Basov, Dautray, proponen, dado el tremendo desarrollo
de la herramienta de mayor intensidad de radiación focalizada en superficie y tiempo
SOLEMNE ENTREGA DE LOS DIPLOMAS ACADÉMICOS 2017

12 que el hombre había descubierto, ¡el Láser! (Basov, Townes, Prójorov, Maiman),
que esa inmensa densidad de energía disponible pudiera provocar el efecto que se
producía en el núcleo de las estrellas, la Fusión Nuclear por Confinamiento Inercial.

En el proceso de las estrellas hay un campo de fuerzas primordial: la gravitación,
que provoca que en su zona central se alcancen las temperaturas para unir núcleos.
En el laboratorio esa fuerza la da el impulso transmitido por la luz láser a un
sistema que actúa como un cohete haciendo que una parte de su masa vuele hacia el
exterior y otra se comprima hacia el interior. Esa compresión es lo suficientemente
elevada para reproducir exactamente el mismo efecto que la gravedad logra en
el núcleo de una estrella. Ahora bien, la masa en la que lo hacemos ¡pobres de
nosotros! es tan pequeña como un miligramo de Hidrógeno (Deuterio y Tritio)
en una capsulita esférica de sólo 1 milímetro de diámetro. Y en cada unión de un
Deuterio con un Tritio … ¡energía!, transportada por la velocidad adquirida por el
núcleo de Helio y el neutrón que emergen de la reacción de fusión. Esos neutrones,
fundamentalmente, que se fugan con la materia que explota, al colisionar con
los elementos estructurales que disponemos en la envoltura contenedora de la
explosión, hacen que éstos se calienten y cedan su calor a un fluido que comienza
un ciclo termodinámico similar al que tenemos en otro tipo de centrales térmicas
y nucleares. Por otra parte uno se pregunta, ¿cuánto tiempo está junta la materia
en esas fantásticas condiciones de presión y temperatura? La respuesta es ¡muy
poco!, sólo en torno a cientos de pico (10-12) segundos (la inercia). El proceso por lo
tanto debe de repetirse muchas veces (1-5 veces por segundo) para que la potencia
generada nos resulte rentable. En eso está el hombre; en eso está la ciencia; en
eso está el Instituto de Fusión Nuclear de esta Universidad. Es el camino hacia
una energía inagotable (hidrógeno), segura y limpia, explotando el segundo
componente formado por las partículas del “Big Bang”.

Resulta fantástico que el ser humano esté en el camino ahora de dominar para su
beneficio el mundo de los núcleos, y simular a nuestra escala lo que ocurre en el
centro del Sol. ¡Pero se hace todos los días!, sin eficacia energética y rentable aún,
pero en el camino de lograrlo, usando láseres cada vez más potentes e intensos
como campos de fútbol como son las instalaciones National Ignition Facility en
EEUU ó Laser Megajoule en Francia y similares en Rusia y China, cada vez más
repetitivos, desarrollando códigos de simulación computacional tan complejos
como los que el Instituto de Fusión Nuclear de la ETSII/UPM ha generado y
MATERIA Y ENERGÍA EN EL UNIVERSO Y LA FUSIÓN NUCLEAR POR LÁSER

genera hoy en día, donde la física de los átomos y los núcleos, los fenómenos 13
de movimiento de fluídos complejos, el transporte de partículas muy energéticas
como las que hemos mencionado se agrupan e interlazan en un mecanismo
acoplado. No sólo eso, la Fusión Nuclear por Láser es una de las herramientas
de diagnóstico de los fenómenos de las estrellas; no sólo de su núcleo, sino de los
procesos de vida de las mismas. Llega a ser un vivero de conocimientos de lo que
sucede en las explosiones masivas, ya mencionadas, de las Supernovas, algo en lo
que estamos involucrados como otros laboratorios en el mundo.

Así es que era verdad. La fusión nuclear inercial por láser está en los dos frentes,
en la ida porque nos habla de las estrellas y su dinámica, y en la vuelta porque
vamos hacia el dominio efectivo de la energía de los núcleos en su versión más
potente (la fusión) por el hecho de tener juntos a sus protones y neutrones. El
cuándo estaremos conectados a las redes eléctricas, es aún una incógnita. Podría
ser hacia mediados de este siglo XXI. Se está próximo a conseguir que los aparatos
nos den más energía de la que consumimos para lograr las fantásticas condiciones
requeridas por la fusión nuclear. Quedan incógnitas tecnológicas que sitúan esta
investigación en la frontera del conocimiento y del desarrollo, nuevos láseres,
nuevos materiales, nuevos sistemas de control y actuación remota, para los que ya
existen diseños que los albergarían como el Proyecto Europeo HiPER en el que
esta Universidad ha sido Líder.

Un mundo de futuro fascinante, no sólo por la utilidad sino por el hecho ¡bárbaro!
de exprimir la energía de uno de los componentes del Universo: los núcleos.

Bien, Señoras y Señores, ha acabado este corto viaje.

Me encantaría que con él cuando miremos el cielo veamos no sólo su belleza sentiente
sino su belleza inteligente, pensante que diría Zubiri. Aquella por la que nuestros
ojos se quedan arrobados, y aquella por la que nuestra mente se queda atrapada
por tanta lógica y tanta precisión, a la vez que vemos al ser humano sabiendo de sí
mismo que sabe del universo, que sabe de sus componentes, quizás sólo muy poco,
pero sólido, y que los domina y hace máquinas que los simulan y los crean.

Gracias.
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales
Universidad Politécnica de Madrid

José Gutiérrez Abascal, 2. 28006 Madrid

www.industriales.upm.es

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