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De Roberto Esposito en esta biblioteca Bios. Biopolition y Slosofia Communitas. Origen y destino de la comunidad ‘mmunitas, Proteccién y negacion de Ia vida Tercera persona Politica de la vida y filosofia de lo impersonal Roberto Esposito Amorrortu editores Buenos Aires - Madrid 5 Cn in ashy ea vitae filesfiadellimpersonate, Robey Lares ota ope dare Gere, tile» informatie, ineuyend te linc o cane tea de lnacenalaioy aa ee de inkrmaain, oo euterzad por 1s etre, vila dere Sovreervae Guia bach ol depict que previene Lyf 11.728, Austin argontnn. Made in Argentina ISBN $78 980-5187205 ISBN 978880818751 Tura, ein vigil posto, ober “Terverapernn, Potten ida y Soa de lo iperson = Bueno Ares; Amorrort, 2008, 24 p24 em Muto) ‘radon de Molina Marotta ISBN 878980 516-7225 2. Mines Politica [Molina Marat, Carlo, trad Talo co 160 ‘opr nn alles Gros Cala, Peso 182 ened Po ‘cade Bunor ive on eben 208 ‘Tirade de ena edi: 2,000 ejemplareo. indice general 7 151 151 158. 166 173 181 192, Introduecién. 1, La doble vida (La maquinaria de las ciencias humanes) 2. Persona, hombre, cosa 8. Tercera persona 1. No-persona 2, El animal 3. Lo ajeno 4.81 5, Lo neutro 6. Blafuera 7, El acontecimiento ~ Introduccién 1. Un postulado indiseutido en el debate contempo- réneo concieme al valor que universalmente se eon- fiere a la categoria de persona. Sea con referencia a Tos dmbitos de la filosofia y la teologga, o bien a los ‘mas especializados del derecho y la biostica, aquella ppormanece como fuente de legitimacion para tododis- curso stedricamente correcto», No se trata de tna op- cign elaborada conceptualmente, sino de una eviden- cin que no parece requerir demostraciones adiciona- Jes: sea cual fuere Ia perspectiva de la que se parta, hoy no es siquiera coneebible activar una mirada er tica sobre aquello que Maria Zannbrano defini6,enloa ais cincuenta, como sla parte mas viva de vida hue ‘mana, el mileo viviente eapaz de atravesar la muer- te biologicar-1 Desde entonces —aunque con distintos propésitos y en relacién con definiciones no homogs- reas del término—, ese presupuesto jainas decayd, ni siquiera en la etapa doclinante del movimiento perso~ nnalista, Incluso, esta fue Ia ocasién para tna Bueva ‘embestida dol interés por el paradigma en euestion: «Mort le personnalisme, revient To personne», anticin6 hhace ya algunos afios Paul Riccrur. Siaquel no fue tan. cfieaz como para ganar la batalla del eancepto, sta ‘sigue siendo la mejor eandidata para sostener las I= has juridieas, politicas, esonémicas y sociales de tra excel 988) 2 Zanbran Fong deer Le an ae democrasie, La storia: Baresone, 1988 {trade alana: Fee sacrifeae, Mi, 200, ps 148 i nuestro tiempo.? De abs el relanzamiento cada vez ‘ie vigoros dela cen de persona, que si bien ha ha. Tals au mds eofisticada fuente de inspiracion en un Memento epecifco dela fenomenologia de eomienzas jer alo SX? cora en forma transversal todo el eos. ‘Grante de la filosofiacontempordnea,* relacionando fntre si, por un lado, as tradiciones analitica y eonti- ‘ental y, por ott, las concepeiones lnea y eatlica, En enpecial esta segunda convergencia —nunca declarada y con frecuencia negadla, pero operativa en tanto asus efectos do sentido—es reeanocible én la fiseusién, a menudo ésperamente polémica, inaugu- rada hace més de dos déeadas sobre ol resbaladizo terreno de Ia bostica, donde el enfrentamiento esta centrado en la determinacién del momento preciso en ‘que un ser viviente —o qué tipo de ser viviente—pue- de ser considerado persona, pero no en el alcance ce- cisivo que esa atribucién comporta. Que la vida sea Aeelarada personal a partir del acto de su concepciin, partir de certo grado de desarrollo del embrién 0 8 partir del evento del nacimiento, en todo caso, lo que Je confiere valor incontrovertible no es otra cosa que suingreso al régimen dea persona. ¥ a este respocto ‘ampoco importa que haya oeurrido por via natural o ar deereto divin, de una vez o a través de estadios sueesivostloque cuenta os el umbral mas alld del eual algo yenéricamente viviente adquiere una signifiea- “Rg i nbs tle: pre one ga peo f s e wha aad ne pn ne ech a Ar nn scan baat ame eb 10 ion qe casi es fra radial eats. Nome ‘parece que, aun en el dsenso ma profuno aceon de —al igual que aoerea del distineén, muy preblama- ‘ica también, entre persona potencial y portona ae tual se haya puesto alguna vezen duda,ocuanido reno haya unto un intergante de d, a absoluta primacia ontoteoldgica de aquello que costumbre oeeeion deominares esta Un ito punto de tangencia ent concepeiones en apa siencia contrapuestas—la que apela ala tesa eitia- nia de la sacralidad de a vida y a concep lea de ‘su calidad— reside, presisamente, en esta provalen- Gia presupuesta de lo personal sobre lo impersonal: puede ser sagrada ocualitativamenta upreciale silo Ta vida de aquello que es capaz de ofrecer las ereden- ciales do la persona, ‘Si del léxioo de Infllosafiao dea hiostiea pasamos ‘aldel dorecho, on sims indterminado, no slo reen- contramos la inisma presuposicié, sino que reeono- femos ademés surait conceptual. Consiste ena rela- tidn que la concepcion juridiea moderna estableci fTesde hace tiempo entre Ia categoria de persona yla dleeujeto de derecho, de una manera que hace del pr ‘mer término eondiién depensabilidad del segundo, y ‘iceversa: para teivindiar Ios asi denominados ~ 2B dacién, entre persona plena, semipersona, no-perso- ‘pa y antipersona, representadas respectivamente por 1 adulto, el infante o el viejo desvalido, el enfermo irrecuperable y ol loco. A cada grado de personaliza- cion —o de despersonalizacién— le corresponde un dlistinto derecho ala determinacién e ineluso a la con- ‘servacién de su propia vida, También aqui, con for- ‘mulaciones que evaean de cerca cl poder soberano del pater familias sobre sus hijos y sobre quienes repro- ‘ducen la condiciéa reificada de estos, la maquinaria que decide sobre la persona marea la diferencia dlti- ‘ma entre aquello que debe vivir y aquello que puede legitimamente ser rechazado hacia la muerte. 5. Aun cuando es profunda su genealogia y son am- plios sus efecins, a logioa de la persona no oeupa el horizonte conteraparéneo en su totalidad. A ella se contrapone, de maneras no siempre recanocibles, a veces apenas exbozadas, un pensamiento de lo imper~ sonal. El tercer capitulo del libro propone algunas f- juras 0 segmentes de oimpersonal, obtenidos prine- ‘palmente por la filosofia del siglo XX. Hubiera podtido clogir otras referencias en el Ambito del arte eontem- ‘pordneo, partieularmente de la pintura, de la maison del cine, orientados desde hace tiempo a una decons- ‘rucvion del sujeto personal. En esta ocasion he pri- vilegiado la filosofia para brindar un primer esquema ‘e6rico acerca de un objeto elusive easi por definicién, siempre maryinado 0 dominado por las eaberes y los Poderes dela persona. Poreste motivo, la argumenta- "easel pita ol nameto 9 ND) dea rovita Fata Moran sed lila entre ie via ile. emexp el nan de estan, Esa, tec obopaliem, ps, 37-6 Ha de ee IEgS zt lin. porn metas an prenas tt {ee Noles eda dO, Calas y MB puesto enemas @hCortenaova Bergan ca cin ano pd esata de maer Se mar tea ate Seen ey Siedad no ex contingents sno wtentr ‘mais que a la diversidad tonal de los autores y textoa convozaos,conseme ala naturalra note tn eaeporia qu tears snd’ et Contrast con cr, recpuntaysopepecte he bin sbre ats Cmespode una tele ee ea Desde luego, lo Impersonal ee sitia fuera dal cos de er es Tg sguarde rlacén eon ell, sno ms bien en su eon, Incas do resistencia que eortan su endo, 0 al menos contrastando, el funcionsmiento ‘de su dispositivo exeluyente, Lo impersonal —se Ari dec egel inte movie mann eric, an separa la seméntica de la persona de su natural efec- ‘to de separacién. Bloquea su resultado de reficacin, ‘Nos aunegacién frontal —comolo seria un filosfie de la antipersona— sino ou alteracén, su extra Sign hacia una exterioridad que pone en tel de juisio ce invierto su significado preva Esta comple relacin, que no es mera oposick centro o impersonal y Ta persona nos lleva a dir euen- ‘a de la figura storeora. que da titulo a esta investn cin, Trabajar eomceptualmente sobre a sterera per ‘Sona» significa abrir paso al conjanto de fuerzas que, on verde anigal a a pervong one poten hacerlo Ta tanatopolitca del siglo XX, que termind por reforzarla—, la empujan hacia afuera de sos confines Tégicos,o incluso gramaticales. A esta estratogia do cextrafiamiento o do rodeo responde ala pefecen el texto de Benveniste quo trata sobre as pranombres personales, fundacional desde todo punto de vist, co- : 3, Como ninguna ota ‘yo andlisis da inicio al eapitulo3. ose, a ineistencia de Benveniste eobre a heteroge- 7 neidad de la tercera persona, en el pronombre yen el verbo, respecto de las dos primeras, traspasa su te- reno natural de pertinencia lingiistiea, con tuna ine yersidn de sentido que ilumina por entero el arco de Jas cuestiones suscitadas. A diferencia de las dos pri- ‘eras, la tereera persona no tiene rasgos personales, ‘tal punto que se la puede definir como «no-persona [No sélo porque romite a algo o a alguien que no cabe circunscribiren un sujeto especifico—en el sentido de que puede referirse a todos y a ninguno—, sino, més profindamente, porque escapa por completo al négi- ‘men dialégico de la interlocucién al que quedan fija- das, en cambio, las otras dos. Esta absoluta especific- dad —la tercera persona es la tinica que puede ser singular y alavez plural—resalta aiin més pot la co- nexién inseparable, incluso espeeular, que vineala a Ja primera con la segunda: en el eontexto discursivo, el yo se ditige siempre, implicita 0 explicitamente, a ‘un i, asf como el ti presupone siempre un yo que lo designe como tal, antes de que losustituya en rol de sujeto de la eaunciacién. Es esta una necesidad que revela el cardeter retdrico de todas las filosofias de la segunda persona, de Buber a Jankélévitch y mas allé, siempre contenidas en el estatus de Ia primera, no bstante sus propias declaraciones de superacién. En efecto, sea cual fuere la modalidad de su relacién—i- reeta o invertida, frontal u oblicua, horizontal o ver- tical el tu no adquiere sentido mas que a partir del yo que lo interpela, aun en forma de preseripeién, de invoeacién, de rezo, El dos esté por fuerza inseriptoen lalégicadel uno, as{como el uno tiende siemprea des- oblarse en dos para poder roflejarse, y reeonocerse, en su propio interlocutor humano o divino, 6, Una ver establecida esta diferencia eonstitutiva. do la tereera persona respecto de las otras, Zeudles sa ns ir inal us on alga tanto al derecho objetivo de orgen romans omen aquel, subjetivo, de impronia moderna, fst opelon radical es central en el pensamiento de Simone Wel, En contra de la tradicién personalista de Maritain, ella estblono un enlace tee entree exer vativoyexchayente del derecho la genereliznsidn de la idea de persona, echando asi un hax de luz enea- guuecedor sobre el marco de nuestra indagacién. Con- tra los efectos niilistas de esa conexién, que doade "oma parecen extendoree como una somba ines Inasta el xégimen nazi, Wei firma, con una clade sin precedents, la verdad deloimpersonal,Losagra- do en el hombre no es Ja persona, sino lo que no esta ‘eabierto port mascara. Slo ota peda reconstiuir Ia relacbn, interrampida por la aquaria iamuni- tarin dela persona, entre maida y derecho, pos Dilitandio algo al parecer cntradietori como un de- recho comiine owen comin. Tos os tore que a= siston en la soparacin esencial—no slo funeoaal— dol dorecho, de Kajive «Jankéviteh, nelayendo a Levinas, no hacen sino eformulas, dosde diferentes Angulos, In neesidad plentenda por Wel. Br todos tll, la tereora persona anuncia el adveiiiente de tin derecho que finalment pueda saducise en just tia. En tante quo Kejve lo sitiaal final delahistri, undo el hombre vueva 8 mumergire eS Bopia hnaturaleza enna, Jnkeléite lo afirma y nice & In vee, posponindolo a la presencia cara cara dal amor. Entre uno y otro, Levinas perfil una porte Ins eompleja que intenta companies das, la peer “exclusiva del vineulo de des y Th exigencin de justia universal aed Que este intento esté destinado al fracaso—debido, precisamente a la irreductibilidad de la l6giea ternae riaa labinaria—es el sintoma de una antinomia mas, profunda, que remite a la naturaleza misma de la fercera persona, Ya hemos sefialado que esta no es otra persona —respecto de las dos primeras—, sino algo que sobresale do ln Iogica personal en beneficio de un diferente régimen de sentido. Cuando Maurice Blanchot identifica al tercero con la figura enignética ol neutro, procura de manera preventiva sustraerio ‘cualquior personalizacion indebida, Neutrono es al- fin otro que se agrega a los dos primeros, sino aque- tio que no es el uno ni el otro, aquello que relniye to- das las dicotomias fundadas 0 presupuestas en el len- sgoaje do la persona. Por lo tanto, nose sitda en aligtin punto —alto o bajo, contral » lateral, eomo sostenia Levinas— dea interlocueién, sino decididlamente en. su exterior, hasta identificarse con el espacio sin 1a- rar del «afuera». Consecuencia de esto —deeste gesto de raptura radical con respecto al modelo dialégico adoptado por todas las filosofias de la primera y de la segunda persona—es la incomprensién ola manifies- ‘a hostilidad de toda la tradicién filoséfica hacia una figura, como a del neutto, cuyos efectos devastadores son siempre negados o atemperados. La viniea fuerza, ‘apaz de ponerse a su altura es, para Blanchot, In de Ja eseritura, En esta —cuando se renuncia incluso a hablar del neutro, para hablar al neutro o para hacer ‘que hable el neutro— no sélo el autor, sino el perso- naje, depone Ia posibildad de decir «yo», v por consi- ipuiente «tn, para inseribirse en el négimen imperso- nal del «ser, Loquedeeste mado se determina no esel sujeto de una accion, sino una acci6n sin sujetoo coin- «ldente eon él en la impredicabilidad del aconteci- ‘iento, La supresiin del propio nombre en los docu- ™entos colectivos extondidos entre los tos sesonta ¥ setenta es, para Blanchot, ol intento, por problemi de tanspner in eapees ona ven i aca mena ‘en tercera persona, secrpattcn De qué manera? ;Cémo hacer de o impers oar has tne positive de la persona, sino a forma o, mejor, cl conte. nido de una praetiea que modifique la existoncia? {Como introducir esa ulterioridad o esa exterioridad ennestra experioncia individual y eoletiva? Bstnes Ja progunta, dltima y primera, en el marco de la cual Micliel Foucault y Gilles Delewze entrecruzan sus mi- radas en un punto de tangeneia que va mucho mas alld de la simple amistad, porque toca algo que-no ataiie en verdad alas personas, sino al plano peind vidual otransindividual quelas procede las atravio- sa, La figura que 3s casos adquiere la tercera persona es la de la vida, Pero la forma de aleanzasla de uno y otro es muy distinta. Foveault, como antes Blanchot, pasa por el afuora, por la linea ooeinieae {ve roza la vorsigine de a muortaresistiéndoln. Como ‘sa manera lo habia hecho Bichat, también Fooeault parte dela muerte, de su absohta ajenidad, para le- far ala vida. Su procedimiento esol de empujar el fuera cada voz més afuera, exteriorizarlo que yaes exterior, hasta el pantodeconveriiro en sueontraro. Qué puede ser més exterior que lo exterie, sino un Adenéro mas interior que evalquier interiordad? Bse afcera nos parece ta inaleanzable presisamente por fque esta dentro de nosotros; somos nosotros mises mirados desde un punto de vista que no converse ¥ ‘que aun colisiona con el de la subjetivided personal. lla vida, podeia decirse, es para Foucault el estrato bioldgieo que nunea coined co vo sr rota de unpre neo, de sometimionto y subjetivacién: el espacio que 3 1 poder embiste sin legar nunca a acuparlo en su to talidad, e incluso generando formas siempre renova- das de resistencia, Desde este Indo se bosquejan los contornos aun insiertos de una biopolitie afirmativa, esto es, una biopolitiea que, en vex. de recortarse en nogativo respeeto de los dispostivos del saber/pader ‘mederno, se sitia en la linea de tensién que los obs- truye ylos desplaza Distinta, aunque oriontada all mismo resultado, ot Ja direccién que adopta Deleuze. No es la dela exte riorizacin, sno la de repliegue. Bstdsiempreen jue- cla cuestion dela inmaneneia; pero no obtenida,eo- ‘mo en Foucault, par via negativa, mediante la supe- racign dola traseendenca, la extoriorizacign del afuo- xa. Ta inmanencia, para Deleuze, no es producida en forma dialéstica porla trascendencia, como en Hegel, ni atravesada por ella, oomo on la tradiein fenom nel6giea oheideggeriana. Bs el pliegue del ser sobre si mismo, es decir, sa declinacidn en clave de dovenin. sto es la vida, siempre una vida: no lo que xesiste a Jaimuerte y se origina en el enfrentamiento con ella, sinoloquela separade simisma desplegindola en un proceso de permanente mutacin, De aquf la deeons- ‘ruccin dela persona en todas sus expresiones: tol6- sca, jurdiens, loséficas. Bnel plano de la nmanen- cia eae justamente esa divisién personal que siempre colocdal sujeto fuera del strato corpérenen que esta {mplantado, asf como la sustancia fue siempre sepa- rada de sus modalidades. Rsto no significa, sin em- bbargo—ni tampoco en Deleuze, sobre todo en Deleu ze—, convert al que llsmamos «sujet en receptor inertey pasivo del acontecimiento, Al eontrario: de {ificarlo con este significa adjudicare la eapacidad de scontraefectuarloy, esto es, plogario en tina direeeion Aistintao inluso opuesta& la del nico; login, onal acontecimienta, la inclinacién més inédite: toons 82 Doqwoad ens detominacinprosupenta. Radi al, pra una tran con a ttn embe dade ss origenes on telefon peter ae tegorade deisién desma conoxien conte dation y soborania —conjgarl, antes que con I perso, con lo impersonal Eimpor, noe sin eat To ua have Deleuze através de una eri dela itn aque, rompiend con a alert ennedenia me tafisia de posible y necesnri, abe la identa nego paral delas erence. La ign entre, x fi ptm, del -deveniaimale que prec ane paren el presente la imagen peamana opshunas ha que Kojeve proyecto hci lin de la histori ale el pensamiento demersal a una perpes tiva euvo significado global es an desconocio, Lo dquo en ella se pera, ym por fora d aslo fatal dolapersona,y yor en tanbignfelacos,no coal Jolatiberacin da interio lndamental de nadia ‘iempo-es ambien laremisn esa eunfeeén en. tee forma y ern, modaide ysstancia, bios yce siempre premetida, ero en realidad nutea expr mmentada, 1, La doble vida (La maquinaria de las ciencias humanas) 1 La crisis quedesde lo albores del siglo XIX aec- ta.alanocién de persona—esto os, lanociin de sujeto racional eapaz, do autodeterminacin en zolacién eon ‘otros individuos dotados de los mismosatributos—se argina fuera de la toria politica espeifieamente en cl émbito de la binlogia. Como suede con frecuencia en los momentos de giro paradigmatico, el impacto decisivo para cl cambio viene deafuora. Porlodemés, las propias eategoras politicas modernas, ahora cues: tionadas, nacon signadas por la contaminaeion con conceptos teoligcos secularizados. Con Ta diferencia 4e que, mientras en aquel enso penetraba ene éxeo juridieo-politico un elemento trascendento, ahora se trata de una materia, una sustancia, inmancnte.como ero el hecho més sintomuitico —de la disc tica que se establece entre las diversas ciencias del hhombre— os que esa noc de vida, destinada a cam “éxico pol ‘mente por el eonflieto absolut ean la mmerte. Si se ‘alors comprender la extraordinaria novedad de 18 bra de Xavier Biehat—y el motivo desusingular re pereusign en la primera maitad de sglo— ineluso en elacn con la concepetta vitalsta an cual s6 18 Sue Te adscribir, hay que atender a esta presencia 80u ante dela muerte afueray alentro dela vida. Mien: tras los vitals 5 clisicos, como Bordeu 0 Barthez, se limitaban a apartar al organismo viviente de lasleyes generales de la fisiea, aun cuando de esta manera, terminaban por privarlo de un prineipio normative capaz de unificar sus multiples expresiones en un: marco cientificamente earacterizado, Bichat indivis dualiza su ostatus especifico justamente en la opo: sicidn activa a la presion de 1a muerte. Cuando en e} célebre incipit de sus Recherches escribe quo sla vida eel conjunto de las fanciones que resisten a la muer- tert hay que adjudicar a esta frase el significado de tun contflieto sin tregua: en el organismo, vida y muer te se enfrentan como potencias contrapuestas que tienden a imponerse en un juego de anulacién en el que al avance de unas corresponde el retroceso 0 la claudieacion de las otras. «La medida de la vida‘es, pues, en general, Ia diferencia que existe entre el es: | fuerzode ns potencias exteriores y el de la resistencia | interna, Bl exeeso de aquollas anuncia su debilidad; | el predominio de esta es indiee de su fuerza»? Seria dificil encontrar, dentro del saber bioldgico, ‘un léxico mas intensamente politico —sus metaforas cestdn basadas en el arte de la guerra, afirmaré Can- -reaeein, ataquo-de- fensa, poder-resistencia, estan entre los términos ‘mids usados en un relata euyo objeto es la superviven- “cia ola aniquilacién del bios, Como si la vida encon- 1. Bichat, Rechercher phlatogigues aur Te wee ur la mat (400), Ginebra Pare usa, 188, 48 to is 4 G.Canpuiom, Cia Bernard st Bika, en Brads distort splashed lnc oncrnan ir att ae, Pats 198 ‘ag. 108 {traduccion tet Claude Boman Bhat en Bete ‘Hes hifi domains nas Nie are 36 trara la ponsnbilidad de su propia definicién slo den: tro de una érbita semantica signada por la necesidad del conflieto mortal: a muerte y eontra la muerte, La primera parte del libro, dodicada aa definicion gene- ral de la vida, slo adquiere sentido y consistencia en relacién eon la segunda, comprometida on una deta Jada fenomenologia de los varios tipos de muerte. La circunstaneia de que su autor, desaparecide a Ia edad de treinta y un afios, durante su breve vida hubiera, abjerto y analizado miles de eadaveres de personas :muertas en forma violenta, la gran mayoria bajo la guillotina en el periodo del Terror, es un dato que aca 50 vaya mis allé cle una mera contingencia biografi- ‘a, para adquirir tn significado mas general, {Qué ‘os la obsorvacién, si so gmora la cede dol mal? Abrid alggin cadaver y veréis disiparse la oscuridad que la ‘ola observacién jamds hubiera podido disipans’ mis ‘que una sugerencia eliniea, este eélebre pasaje de la Anatomie générale semeja uma gran perspectiva so- ‘bre el entrelazamiento constitutive entre muerte y saber acerea de la vida, Para conocer la verdad pro- funela do un cuerpo, la eiencia médica debe introcucir- re dominio lic yepistemelogico de a primera sobre senneda.® ste predomini es ejerido en primer Ii- far desd ol exterior, pr las ferzas ambientales que {nciorran a vida enn efreulocuyopoder nefasto ella no puede qucbrat, sno tan sélocontener mientras 1x ea maton getaprde plied PGE At Pow Nan de lactic Une bili re gor ain Pat 106 ado lls: Nest dele ce, "ae 06, pg 1 37 disponga de Ia energia suficiente, Pero también, de ‘manera simultanea, 6 lo ejerce desde el interior de) ceuerpo, donde la posibilidad e incluso Ia necesidad de la muerte osta instalada desde su nacimiento comp un tumor que crece en forma gradual einexorable, No ‘al modo de un corte seco que eercena la cabeza de tin golpe, sino camo un murmullo sordo que acompatia y roe en silencio cada instante de la vida, distribuyén. dose en numerosas pequedias muertos que slo on de- terminado momento concurren en un \inico acontec rmiento lotal En este marco de decesos pareiales, do entropies locales, de mortalidad eontinua y refrenada, se inte- ra tambien el fondmeno de Ja muerte aparenta, na supervivencia péstuma en la cual la muerte parece ‘susponderse y retroceder ante el regreso inesperado de la vida, {De qué depende? ;Qué verdad expresa este fenémeno enigmiitieo e inquietante? La respues- ‘a de Bichat, en muchos aspectos decisiva, os que esa duplicacién dela muerte remite a una duplicacién de Ja vida misma, La muerte aparente—esa muerte no labsoluta en Ta que se abro un intervalo temporal en tresu primera entrada en escena y su victoria final— esa expresin invertida de la divisién preliminar en- ‘recdos modos do ser do la vida, O, mejor; entre las dos vidas de las que est compuesta toda vide: la orgini- «a, ala que Biehat adscribe las funciones vegetativas —igestién, respiracién, circulaciin de la sangre—, ¥ Ja animal, que dirige Ins actividades soneorio-moto- ras einteloctuales referibles alas rlaciones com el ex: terior Bn tanto que la primera esti cervada y reple- gada.en si misma, la segunda se orienta hacia el am Diente, al cual modifica y por el eval esa su ver medi ficada, Una no conoce principio alguno de simeteia —hay un corazén, un estémago, un higado-; la otra esta organizada de manera simstriea y inavia, cama 38 Jorevela In corespondencia de las js las orga lag tron Polo pa el ita chat, como antes en el easo dela relaein ents la ‘muerte y la vida, esa pevalendia inion yeuants tativa de la vida organic sobre la animal, Preval en cl sentido de que aquellacontinia dante ave fo, mientras esta se interrumpe y se ream slo on el momenta del desperta. Prevalece mds in antee del nacimiento, cuando el eto experiment slo vida de nutricin, y, por wiimo, a llegar Ia muerte cuando a vida orgnica prosigue darante alg tiem po luoge de que a animal se ha apagado, como se de- duce por el erecimiento dels us ye bello tras ka sprimeray muerte. A una dable mere, en sua, respond una doblo vida de desigualrelevancia en ‘unio orientada a distintos fines y ademas, dotada de diferente intensidad.© Sin examinar al detalle las eonseewencas eincas do esta divisin —ecisva, por ejomplo, para deter rina Ia posibildad de trasplante de érganos tada- Via vivos tras la muerte cerebral, lo que cuenta, en relacidn con nuestro problema, es la consecueneia transversal que ella determina para ois Iengujes en particular! lexico laofcnpoiten Seexplcaast cl motivo de su constante reuperacion por antares 0 textos no directamente interesades en la investga- cin fisildgie, que precizamente por ello expresan la relevancia del saber eobre Ia vida para la configura: én dela filosfiny Ia plitien, La euestién que ne- sulla afeetada en especial e la elnin entre Ia na turaleza del sujetavviente y Ta firma de a aein po- lifica. Sobre este punto de tangoncia, este cruce cale- sora, se abaten los efectos de ruptura de la tsi de mt prodomne den sopesvncia de avi ine npc lavidl tinal en Bis nal sarap por 0 Aen Qua he ‘nated Ande iin 288, pe, 1 39 BBichat. Mientras, como sabemos, la presencia de suje- tos dotados de voluntad racional que, por elecién eo- lectiva, instituyen determinado orden es el prosu. puesta indiseutido de la filosofia politiea moderna, el Principio fisol6gico de Ia oble vida, desde luego.en tina forma ajena a las intenciones de su autor, produ- ‘ce un desplazamiento de dptica en modo algunoirre- Tevante. $i adoptamos como punto de referencia la posiciin de Hobbes, se pone en tela de juicio tanto el Ceiteriode la cesura fandacional entre estado natural ¥yestado politico como ¢litinerari ldgioo que conduce ‘al pacto y ala instatracion del orden, ¥ esto no sélo porque la vida jams puede romper el vineulobiolégi- eocon la naturaleza, sino porque ella misma esti =do- ida», cortada, por un deslinde previo a cualquier tfra docisiga y destinado a pesar poderosamente s0- bre ella. Si, por ejemplo, las pasiones —que Hobbes hhabia puesto en los origenes de la opcin civil—no dependen de la vida animal, sino dea vida organica, como Bichat sostiene en forma tajante, esto signifi Gque los actos que ellas eondicionan no pueden atri- ‘buirse a motivaciones racionales, Por afadidura, en términos estricts, ni siquiera existe un sujeto politi- co como fuente de accién voluntaria, porque la volun: tad misma, aunque ligada ala vida animal, est pro- fundamente implicada en un régimen eorpéreo soste- rida yen gran parte gobernado por su parte vogotati- va, Ya aqui —repito, mucho més allé de las intencio~ nes de Bichat— se presenta un recorrido que rompe ‘enellengusje conceptual modero ye orienta hacia Jaradical desubjetivacion de Ia praxis humana, Co rmienza a resquebrajarse—o al menos a dejar de reco: nocerse on su formulacin eanénica—la idea misma de persona, entendida como centro de impatacign ju ‘idieo-politica. Ya previamente amenazadas sus Clé~ Seas prerrogativas por la presén ineontentble de It 40 muerte, ella aparece ahora descentrad todavia mi, csi en ds zonas que se superponen-—o so subordinan— impidiendo evalqyier imagen unitaria, Dividida on una vida de adentros yuna wide do fuera, una vida vegetal y una vida enim, ella es atravosada por un poder extrazo que determina i. tintos, emociones, deseo, de una manera no ati ble ya aun dinio elemento, Como si un no-hombre —algo distnto y previo a su propia naturaleza ani. ‘mal—ce instalaraen el hombre, y estuviea instal do desde siempre, produciendaeftetns disolatvos wo. bre su modaldad personal. Des ese momento ya.no seré funcién de la politica —a estas alturas inevita Dlemente biopolitica— defini a rlacin entre los ‘hombres sino individualizar el panto preciso dande se sia la frontera entre el hombre y aquello que, dentro del hombre mismo, es distinto del hombre. sonal que Bichatproduj en el ambit bialgio. Ea realidad, ya con anteriridad otros autores, a partir de Hegel, habian hecho referencia en forma explicit fl autor do as Recherches, Perolo que en ellos no deja do eer una rolaciéa externa, para Schopenhauer s© ‘convierte en una implicacin an intrnsecx que co {Fura una verdadera identifieacién on vest hombre éxtraordinario, tan tempranamente arrebatado al ‘mundo, autor de wana de las obras de pensamiento ‘mas profdas dea literatura francesar 7a seen 1 hen ilk and alin. rk aR ltt onsen ren a an co nici Sear AAS tet Acres ke 1 Sete Sate meneame SeeaaRt Teaco ro a ‘rono e halla sino Ia oposicién entre vida onpinicg, ‘ida animal, que Schopenhauer reeonduce a otra, ele porada por él mismo, entre voluntad eintelecto, $B) chat parece referir In voluntad a la vida animal —q | fildsafo advierte en contra de una leetura no suficen. temente radical de su obra—, no hay que malenten. | declo: él esta hablando de la determinacion constien, | te—esto es, e] analiss ¥el eéleulo de los motives, ei. se articula mediante cl viejo dualismo entre alma y ‘cuerpo, sino por la division bioldgiea entre ma avid de adentro» de tipo ongiinieo y una «vida de afuerss de canieter relacional ‘Seria dificil imaginar una més violenta rupkura ‘on el montaje conciencialista del saber moderno. Bs golpeado y desgarrado el inescindible nicleo de vo- Iuntad y razén que constituye la quintaesencia de yoresultado se presenta como acto voluntario—, yma del verdadero deseo, ciego y opaco, que eabe adseribir en forma exclusiva a la vida organica. Aclarada es- ta cuestién terminologica, la correspondencia con su obra le parece a Schopenhauer perfecta: »Sus refle- xiones y las mias —declara— se sostienen muttiée ‘mente, en cuanto las suyas son el comentario fisiol® sicode las mias,y las mias, el eomentario filosfco de Jas suyas, do modo que se nos entendané mejor si se nos lee juntos desde ambos puntos de vista».* Los ix {ares tipieos de esta procamada convergencia son en ‘esencia dos, vineulados entre si en una sinica trama | argumentativa, Por una parto, la portenencia de las pasiones ala misma vida vegetativa a la que pertene ce también la esfera de la voluntad. Por la otra, y PoP sonsiguiente, la jnmutabiidad del eardter, el cul arraigado precisamente en el estrato orgdnico del set viviente, no puede ser transformado por la edueaciéa el medio extemno. La conclusion que Schopenhauer ‘extrac es la més dara refutacién de Ia tosis cartesit™ a —-que poco antes habian reflotade Franz Josep Gall y luego Marie-Jean Pierre Flourens— sega Ia ual Jos actos de voluntad serian asimilables «163 ensamientos. La unidad dela vida —en plena sintt- nia con Ia perspectiva inaugurada por Bichat— yal A. Scopenhaer, mond come ston pin ae rapresetacone 42 aquello que toda una kinen de ponsamiento defini eo. ‘mo syjto, opersona precisamonte a pari desu di tancia, o al menos su no coincidencia eon ef cuerpo dlonde sin embargo est implantado. No porque Scho penhauer contraponga la esfera del cuerpo con la de Ja voluntad; al contrario: las superpone en un nudo metafisico que convierte a una en la objetivacién dela otra, Sen conocidas la eonsecvenciasFlossSeas de tte pasa. Muy decerca nos tae los efectos plc os mas ain, ya decididamente biopltoas—~vin- eulados a aquellas, Como siempre, el eotj con la po- Scion de Hobbes resulta darifcador en relacign con €1erdaar amb de paradig que a 0 ue ple Lejosde negar el lad, por as decir, antropligco fel dispositive hobbesiuno —esto es, la mconducisn delestado natural al bllum omnium contraomnes— Schopenhauer lo lev, aso, a resallados aun mis sxiremos, La nafuraleza, expresién en sis dela ‘trofrenablovoluntad de vide que gobiera sl mundo, ald ntravesada,ialugoeonatitda, por una lucha {implacable entre todos sus components, desd el el inorganigo dela rstales basta nivel we ¥Taego animal, donde el cones x tra tn de qeuctivo que apanta baca quien primeramesteloin- tia, en una suerte de perenne autedevoraeie: rece a partir de vi ern pl con ete gece sts ‘a mova da arn, ys tarde 9 S886 — mientras ao deh bce del ot. Elms orp ao caon yaa cee Se a eee eo eee Elmotivo de este enfrentamiento a muerte ~i cluso a dable muerte, primero de la totalidad y des. puede ls partes individuales— reside sobre todo en lanaturaleza infinitamente expansiva del desea vital entretejidoen el individuo, quien tiende a ver en cual {Quier otro un simple producto de su propia represen- tacion, eliminable, pues, a gusto.” Pero, més en pro- fandidad, reside en la cireunstancia de que las pro- pins diferencias individuales no son més que la refrin- sgencia externa, la imagen multiplicada, de una vo- Tuntad tiniea y, por ende, en permanente contienda consigo misma porsu ineontenible impuls vital. Por esta razin, no hay verdadero semedio para el conilic- ‘to interhumano, A To sumo se lo puede limitar, re= ‘ting, dentro de formas destinadas, tarde o tempra- +o ser desbaratadas porla fuerza letal que las atra- viesa y las sade, Cada éxito, eada vietoria, de lat fuerzas superiores tendientes a nutrirse de las infe tiores, lleva dentro de sf la resistencia de estas ult ‘as, que como una carcoma las debilta, absorbiénde- Jas de modo pauilatino en su vacio hasta la muerte, que desde siempre las aseehaba: «De ello deriva, en Aofinitiva, tabi ‘ iva, también ol peso de la vida fisiea, la neces "i ig. ars tt Maher oan, o dean, dB emaver ef Barua Hasan le a Bopeice ed om eras 200, pags, Fe it te Beeline 44 dad del suet, y por ctimo de la muerte, ano lan fuerzas naturales sojuagadas, Snalmentefavorecidas por las eircunstancias, arranean al onganismo eansa- do por sus continuas victorias, In materia que est les Inaba sutraido, yNegan a manifesar yn sin obsteus To alguno su propia naturaleza (..)AY parecer, aks ohne vislumbré vagnmente estas verdades cuando afirmé que los cuerpos de los hombres, de los anima Jes y también de las plantas estn todos seminuer- tose En conformidad con ls esis de Bich, tam bin aqui la muerte, sobrevenida desde fuera ydes- de adentro dela vida, vuelve a aferrarla apenas csia {itenta escapar a su domino, At como en ol ser vi- ‘ent —animal olhumano, ya slo separadas por una Uiferensia de grado, no de exencia—la parte inferion de tipo ongdnio, domina cuantitativamente ala su- porior, do eardcter cerebral, determingndola ol me- Thos condiciondndola en todas sus manifestacions, del mismo modo, la muerte provalee siompre sobro Ja vida ala que sinembango hace posible mediante ol conilico de os individuos el reeambiode las generar tines Este mecanismo ciclio-natural,en queel ind du no es mas que un instrumento de expansién de Teespece, no punde sor dete por ning mec tno teenjeo-artifiial, Por tanta, ali plona adopeiinde Tantropologia negativa de Habbes corrspande, ef SL No por tna desaprobacsn fundamental dela FES Sabo ala qa, formalent menos b= Tecrncin = sino porsu vacamient,consigwiente fla ipostbided del pase del estado natu) Gil Siel x posible, inclusonece ° ciel Si Dae pncepiin dela suede, deni ‘va sehupebnace H mando cme ln P2 " tne 2 precisamente por la primacia de la voluntad ragiony eipre un exerpo separado y dominado por el : satonte impensable para hombres no s6lo apart. Joe asbre su cuerpo, sino también gobernads en gran pedi por su parte vegetativa. Bs evidente que en, fete easo no puede haber transito, como en Hobbes, {leadee miedo implica junto con las otras pasiones gneleomponente orgénico, hacia cualquier forma de racionalidad politica. Consecuencia de esto es una concepeién del dere. cho expliitamente negativa, es decir, derivada node la nevesidad afirmativa de justicia, sino do la amena- rade su contrario: Como resultado, el coneepio origi nario ypoitiv esc deo injusto; su eontrario, lo jus to, noes mas que un concepto derivado y negativos.! Lojusto,inasible on si miamo, no es més que el nega- tivo,el revés, de esa nogacién de lo otro efectuada por laniea fuerza en s{positiva, aunque destructiva, quo sla voluniad de vida. Resulta evidente que en este hharizonte biopolitico el Estado, desde luogo necosario ‘paraimponer orden no puede gozar de ninguino delos atributos morales que todavia le asignaba Hegel. Nunca ético ni portador de libertad, aquel proviene delmismo egoismo que debe regular mediante wna ara @ercin, no eliminando el conficto, inevitable fn cuanto tal sino limiténdose a transferitlo del inte- ‘oral exterior sed; del enfrentamienta dentro del ‘Esiado ala guerra entre los Estados, Por esta raains l dispositive estatal est lejos de conseguir un result {ado pacifico. Nosélo porque tal ebjetive noes ensial- anrable, sino porque, aun silo fuera, producira U8 sonar ate cuanitativo de vida it Yor el raj de la muerte ages sn? "ibd pagan, 6 que una sabidusfa ilominada por experiencing de mi lenios lograra veneer, extirpar, también este Magelo coneluye Schopenhauer; aes bien: el resultado ultimo se traduciria en un exceso de poblacién que {nfestaria todo el planeta; un espantoso desastr, del que sélo tuna audaz imaginacién logra hoy hacerse una idea. 3, Si hasta ahora hemos discurrido sobre lain: ‘luencia objetivay, pr asi dec inintenconal del sa ber biologico sobre el politieo, Heya un momento, sin ‘embargo, en que aquel es sistematizado también enel plano teérico. El origen de esta nueva mirada es la obra —aparentementearcaicasélo porque resultaex- ‘rai y posterior alee portante de Ia eoncopeién mo- dora de Auguste Comte, Cuando, on Ia Ttrodue cn asu Systémede politique positive, 6l acufiael ér- ‘ino «biocracia» propedéutico respesta del poste- ior esociocracias, se puede afirmar sin duda que se | hha constituida un Iéxico conceptual exten a la se- { rndntien democrética: ol poder ya no tiene como bor onte de referencia el démos —estoes el conjuntode | « Jos sujetos reunidos en una identidad nacional co- =, sino el bio, 1a vida de un orgenismo, indie feriory excedanterespectode cual: {quorformulacin juriico-potica conwensions ‘No ha do sorprender que nel origen de esta rane sicigneateporial aparozes una vermis, sibien em uP tuadro de valoracin mass movidoy vind, o> ‘bre dal -incomparable Bhat, coy Tomineso ios ge debe no solo el traspaso de Ia -prosdendia Ee: iid gaint Ten ne ate oes hatte 08 a elacion entre evida de adentro» y «vida de aftera., Ce lemrpereyer hat, que habia interpretado la relacidn entre vida y terior, Comte la reconduce a una dialéctica mds com. ‘vientes tendiese en efecto a destruirlos, su propia con- ae ee dicales se vuelve destructiva su influencia; de otro ‘modo tiendea conservar una vida que, asu vez, puede ‘interactuar con él." Esta referencia a las «condicio- Er peermernreerier iianasirenn rae No sélo porque articula de manera mAs sofistieada el ‘esquema rigidamente bipolar —naturaleza viviente contra naturaleza muerta—instituido ‘por Bichat, si- ‘ho porque, de hecho, interviene también en la rela- cién de prevalencia, que él establecié, entre vida orga- aaa nial og mene non ee te vegetativa Gries al hombre con todos los de- is seres vivientes, pero individualiza su ifici- ‘dapat epee ene Por cierto parcial y problematica, de vevertir la pri- Tac de np vege fe eet ‘inquest dls anal ° id ne. 1A Camis, Cours de phi rt Sat Nis rove 0), Paris, 1968, vl 48 bogieo, el hombre puede, en determinadas iene: tancias, llegar a romper el eireulo de In autoconsoren cidn individual para una finalidad de tipo social, Bs el transite, siempre reversible, del nivel de la sbiocracia al dea ssocioeraciar. La rlacign entrees, tos dos mbitos es biunivora: as om ol printer cane. tituye la necesaria riz del segundo, este a su ver eat ‘stinado atener un sistematieo ofecto retronctivaso. bre aquel, El mismo vineulo de implicacin y rever: sibilidad enlaza biologia y politica, asi como todas las dems ciencias en las que se articula la Encilopedia comstesna: sila biologi, por el principio taxondinic, seconvierteen modelo de os dems saberes, especial mente del saber sceioplitic, este tltimn réinterpre: ta la clasificacién taxonémica en una elave jerdrquica que a su vez se refleja en el procedimiento biolégico. Bl presupuesto de fonda que gobierna a in entera ma. ‘quinaria de Tas ciencias humanas es la nevesidad de «que todo lenguajedisiplinal solo pueda desarollarse ¥ adquirircompleidad sobrepasando sus limites oi ginarios, para buscar fuera de slosinstrumentos que permitan eonvalidarsus propiosfondamentos episté- 1icos. En este sentido, para Comte, saber acereade Ja vida constituye la extriordad en la cual concia della politica tiene que busear, antes que las respues- tas, las preguntas que no es posible plantear dentro. desu propio léxeo, No haber comprendido esta neze- sidad fue el error dela filosoffa politica moderna, des- de Montesquieu hasta Condorcet, par no mencionar a Rousseau. Si bien partieron del correcto propésito de reconducir Ins fendmenos politicos inyariables lees naturales, en determinado momento todos ello per~ dieron contacto con un saber general dela vida, reple- ‘gandose hacia prineipios abstractos y doctrinarios {que los alejaron de la realidad. Por afiadidura, al in- tentar emanciparsede absolutism metafsicninkr- 49 Auyjeron nociones —tales comolas de derecho natural, Saad general burns Ss i ae ats lope, oO a aes oativa require una dentin ile sito dela ora domo, sin tambion dade Pipaktojuntiepoltcocnclgueslshundests soorascnatstincsune shit et eon cence tna ieee SISER a apmre ennn iin eg ‘aEmolacopuae co irecoraly sess Igunenia. ee car eed Snes caeprele rena uy eae eee See ae ee Se perila de esta manera un impulso adicional al proceso de desubjetivacisn, o despersonalizaciin, cu- "ya génesis hemos reconstruido en las paginas ante- ores, Lo que condujo alos resultados, ala vez andr- aquieos y despoticos, de les anos dela evalucin fue la “idea ilustrada de que la organizacion de la sociedad ‘oda depender de las ibres voluntades de Tos incivi- aos 0 de los prineipios normativos emanados do la mente de un legislador. Por el conirario, unas y fas son en sfel resultado, histrico y natural ala ver, de tun orden ya dado quo los hombres pueden, y desde Juego deben, perfeesionar, pero no pueden deformar de manera arbitraria, Bl sujcto, en soma, no puede crear el munda desde coro —como pretende la tole fia soeularizada de las revoluciones moderns y tate ign alogica democratica del pueblo soberano~ pore A. Comte, Ste de pln postin op twa p36 50 «qe forma parte de, est situado den apa lt tans nade tay significa, para cl sujeto, sor de algiin modo extorno a (mismo, ser parte de algo que ala vez oinluyoyrle trascionde. Este algo noes otra cosa quola vider neo, lodelinividus, sin del granonpnitnoeaets {pcomprene, excdndolo enn alia dl gery Cuando Comte sostiene que para la scioloiasee- via a estas alturas una grave here tan irecional Como insora, dina humana beh pay” ‘restituir al hombre a la humanidad, quie- re decir que el sueto, tl comoha sido imaginado des. {he Desearos on alt, tmnt cusp soo ‘vuelve a pensar como vida biolgica, Pero también «quiere deci que a vids humanase realiza aomdndo- ‘se hacia su afuera, a través de la linea que delimita la alteridad ambiental donde es posible reconocer su0r- seen y sudestino, Yala iden de que a especie humana no estd sola en el munds, sino que gran parte de naturaleza es propia también de otros seres ivientes contiguos a ella, socava el prejuleio antropoéntrico de su absolnta superiordad: «Estoy convencido—es- cribe Comte— de que la preponderancia demasiado prolongada dela flosofa teodgieo-metafisia en est orden de ideas inspira hoy un desdén completamente ievacianal hacia el acereamiento cientificn de la so- edad humana a cualquier otra sociedad anizals2* ‘Precisamente la relaci cone animal mantiene ala critica comteana del igualitariamo democratico al Amparo de toda concepcin aristocrtien 0 asluso ra- Paris inergtaiade Cont, ste ipvtart menage: ‘sada Karel Plge aprt Cont Tenasoedia wines site, Pai 2008. "SA Came Syste de pate pst op ct ol pl A. 2A. Coma Caarede phiaphi patie op 3 pe HH a cista, a diferencia del roengado lence, Poa anit ame ee elisa Ate sa pura ara dasa foro Dor la sangre gn doraemon dese dra restablecerla: sDejemos de lado la fraternigag, ‘ay de los veneidos! La vida se conserva séloa trav, de Ia muerter." 10, Reapaceee asi, invertdo su sentido, la dale. tiea que Bichat habia establecido como origen de Ig flsfin de a vida, La muerte ya no ese trasfonde inevitable o l desafio ininterrumpido respecto del cuallavida adquare relieve y qlorce resstendia sea cel instrumento primario de su conservacién y de su potenciacién, El lugar —eonceptual y operativo—en el que esta rotacion de sentido toma cuerpo es la no- cidn 0, acaso mejor, la spractica» de humanidad. En contra de lo que podria suponerse, al subir la marea 2azi, aquella no restringe sus confines, sino que los expande de manera gradual, hasta abarear dentro de ‘s{ineluso su opuesto, De aqui el papel ereciente de la. antropologia, reforzado y potenciado al principio pr Ja lingsietieny después, en forma paulatina, por la 2oolegfa y 1a boténiea, No por casualidad los términos {que aquella utiliza, al refrirse al hombre, son extra os cada ver con mayor frecuencia del léxico de estas discipkinas:aelesién, como vimos, y también wos mestienciine Zahmung, ccriav Ziichtung),«cultivoy Brovedimientos todos que implican como re- -eliminacién» (Ausmercung) de los Productos inservibles, Aquello que Vacher de Lapou- fechabia definido como santroposociologiay se confin- de cada vee més con una zootecnia del animalchom. a eave cual elhombre debe serunay otra vex sopa Yado quirdrgicamente del animal que lo habita. En «U8 operacin lo que puoi verano nica de seleccién, no el cs cE 170. Nicer de Lepnuge, LA: on rl tacit a. ss, 198, pg 6 lela carn de gushed store nage como el destino sitio del hombre ruilge fecto, sino siempre en contraposicién ve nents selasnInversniente proporeoon—-son aaa con un contretpo defn jutamente pry ea sac6a originaria o por la usencia de hen reduce a era materia vivinte® Bn ele oes puede afirmarse que para la an cea ‘Jo largo de la cual la vida se separn desiree dos polos contrapuestos y funcionales uno: Jlamedida en quo el excose da ‘ontario y eonseeuencia de Ta absolata «im dl otro, Nunea como en este eas, 1720, forma de vida yvida sin forma, fit de modo iremediabe, spartads ente porn relacién inversa o directa con la muerte: po ut ao, ln tan viva que se propont como i lotro, una vida que ya noes tal —e dav Dasein one Leben), se djo—en naila desde tun principio y pervertic Alvineularentro,en un golpe de vies, losmume 0:08 libros acerea de la hunsanidal del hombre pu- Dlieados, no slo en Alemania hacia Js afs teint, se obiiene una instantinoa impresionant dese de sva, Si Vache, sin elvidar las mas seta ene fianzas de Haeckel, dedicaba una sein integra sus Sections a a nessa nna dels nto deta eat parsupeto cee Charles Riche, pressamente en nob de hue nidad, podfa afirmar, también en un libro sobre; que lo te seize ca Alo ©, al respecte, , Fort Boone Poti, 3 (208), pgs STB ection humaine, que «una masa de carne humana sg {ntligencia humana no es nada, Consiste en mater, Niviente que no es digna de respeto ni de eompe sins! otro premio Nobel, Alexis Carrel, en elegy tulo sobre «La reconstruction de Mhomme> del ede brado libro atin hoy reeditado, homme et inant, no habia dejado de reeomendar, para asaltantes 4 mano armada, ladrones y especuladores, la construc. cidn de «an lugar de eutanasia, provisto de gasee apropiades, que permitiera decidir sobre ellos dea. nera humana y econémica, El mismo tratamiento —prosegnuia— seria aplicable a los locos que come. tieron actos criminales. No hay que albergar dudes en cuanto a ordenar la soviedad moderna en relacién ¢on el individuo sano, Los sistemas filoséfieos y los prajuicios sentimentales deben desaparecer ante esta, necesidad. Después de todo, el desarrollo de la perso- aalidad humana esel fin supremo dela civilizaciéms.” Porotza parte, en el ensayo sobre a vida indigna do ser vivide», esrit en colaboracién con Karl Binding, Alifed Heche habia alertado en contza de «un cane toinflado de hamanidad,"ineapas. de reflejar eun- tohay deinhumano en aplicar el mismo tratamiento 4 tipos de hombres esencialmente, vale deci biolig ‘amente, diferentes. Es este el argumenta ultimo, Pe rotambién primero, de flisof nazi Hans Giinthon teorizado dela manera mis completa en un ibro coy Suestive titulo es Humanitas, diftundilo por capilari= dad @ toda la juventud hitleriana como manual de ica aplicada: contra la redueeién del humanism®, $2 Richat, ta decton human on Bugigne ct tation Pa 2a I A, Gace, amma et inconne, Pate, 1985, pa: 8712 A Hoste ArticheBemerlungen en K. Bing yA Hoch, Dit ‘rious cr Venchtang ensure chen hr Mase ue AE ‘orm, Leg 392, pgs O12 8. copra nia i sr rae hang Ja verdadera /umanitasno.es un hecho, sing ainenua niet ten, se nel rl cae es conocimiento de una sangre mejor que debe ger inere. | hombres,y nada ms que hombres.6 Aun sin analizat en profundidad el mecanismo légico-operativo de es? Aispositivo,1a autora comprende de modo cabal sual cance aporético el derecho admite en su interior s6l0 ‘quienes forman parte de alguna categoria —ciud® dlancs, sdbditos, incluso esclavos, con tal que integre® una comunidad politiea—. Por esta razén, quien’ edhe origins of tatoo (96) Nera Yo 18 psn ata rit el taste Sn, 128 de 0 4 tan sido oxides por su fal do ceracterzacin en wal enon ut ales canine —“aagate=peeey (eecear: el de infringir Ia ley. No eld adcuares & Ht -dado que ella no pede ncorporaras en ona onside transgredin, Sa deena mote Pasumir por propia voluntad el estatus de reo, a stale una inocenciainsstanbl en cuarto no mse seria por el orden jars el onset wutvas puede volver Ago iy cates EAT a Jorechos que se concen tambien a oa exIpabes ‘Goo dalincusnto, al apie aes ala que a otro delincuonto, es dec ser trate como a Squiac ot pare, Boga Ett ae in ly puede cbtencr prot de ella° Al menos mientras dure el proceso y se prolongue la pena, é podré salir de la zona de indistinein jurdica on que Siotndicin de na-otea-coan-sino-hombre le ha etlo- cade, reeonvrtiéndose en edadano cota os demi, funque condenado por una culpa de lginmodo esa. Bee por el mismo derecho quelo sancona, 3, Bllema conceptual destinadaaremediariafrac- ‘tura produeida entre ls polos opuestos del homlxey elciudadano desde 1a Declaracién de 1769 es el de ‘persona. Si se confronta ese texto con Ia Declaraciin Universal de los Derechos Humanos de 1948, la dife- ‘eaci salt vista: el nuevo pints sumtin, en lugar del énfasis revolucionario puesto en a eu dana esa reivindicain ncndionnda de adi nidad y el valor rsona humana, El motivo SE Ee poe ini Aereehs stereos Ta nacién, sino también la singular expacidad de {émmino spersona» para eondensar en un sin ref "tha. pa. 39% 105 rente elementos y ecos derivados tanto de la eu dusteada comodo lengoaye teol6gico. En efeta ent fil encontrar en el corpus de la tradicién occidengy, ato concepto que, como este, aparezca caracteranty, porunadoble tonalidad, ala vez laica yreligiosn, Pop sona es la categoria que desde el origen del lien erg tianocaracterica a la‘Trinidad divina, yes también q sujoto de derecho en cuanto portador de voluntag riconal El cave de transicin de un plano al oto, cl punto de tangencia entre ambee, es la concepeign del derecho natural, subordtinado a un horizonte so. bbrenatural hasta cierto momento —coincidento en ly. ssustancia con Ja nenescolistica espafola—, y huega, ‘al menos a partir de Hobbes, reconducido por e al enbitoterrenal. Ahora bien, lo que explia el 6x lurisecular del termino «persona» no es la autono- nia finalmente eonguistada respecto de la hipateca ‘ual que la tradicién moderna habia denominado «persona» fue despaseido de todos sus afibutos en fa- vor de entidades colestivas —de cardcter nacianal, Gtaico 0 racial—eayo destin estaba pregeterminado por indisolubles vineuls de sangre. No quedabanin- ‘in espacio de autonomia para el syjeto personal - 1mo actor de eleceiones indviduales, ni mucho menas para su libre rolacién eon otras personas, transfer ‘nda alora en lucha a muert por la supervien Ya en Js primerasdéeadas de siglo pasado, slgunas de las mas influyentes ciencias del hombre, mo ‘ociloga, la antropologia yl ling, baba t= contrado un mortal punto de njerseciéncon]a 00), gia on la redefinicion operativa que supesponit forma directa la naturaleza humana con a nabnet: 'eza animal, 0 sometia aquella ests ast us ‘gen ancestral del género humano, el animal tess convirtiéndose en el imite interno ¥ eel patrons medida del grado dé humanidad —0 de inhuman 10T dad— atribuido de manera arbitraria a tipo antropicas civididas ycontrapuestas sobre a base. ‘su presunta calidad racial _ Bra por domés natural que, en el momento cenque comenzaba a perfilarse la derrota del na recuperase un lugar central, en la reeonstruccién fg séfica, ética y juridica de la cultura democriti concepto de persona, mellado tiempo atrés por politica decimonénica y después destrozado va por completo por la tanatopolitica nazi. Si esta ultima habia privado al hombre de toda capacidad de tras- cender su propia materia corpérea, identificandolo directamento con olla, parec(a indispensable anfsta: do, devolverle su poder decisorio, asignarle otra ver voluntad racional con respecto a si mismo y a sis se mejantes, hacerlo duesio de su propio destino dentro deun marco de valores compartidos. Esto era precs mente Io que prometia el concepto de persona, traido de nuevo al primer plano, con toda la gama de signifi. caciones que habia adquirido en diferentes contextos culturales. Bsta necesidad de regenoracién fue iclie so més fuerte quo la fundamental diferencia entre la conceptin laicay la concepeisn eristiana, pues en ambos casos importaba restablecer la responsabi dad det hombre —ante Dios, ante mismo y ane las demés—, No es casual que ia primera definicin dal concepto que nos ocupa, acaso la muds inTuyente, oa borada por Jacques Maritain —participe, oon un pa peldestacado, ena elaboracién dea Declaracién del 48—, esté centrada en un requerimienta de autodo- minty: a 1a persona humana tiene derechos de por af en cua esos: une ttaldad dyons de sf misma y de sus acts or consiguiento, ella no es tan so un med, sno un ie ‘un fin que debe ser consderado coma tal. La digniaad de 8 ' Peona humana: esta exprecdn no tiene ningun sontda # 108 no signin que, por ley natural I persona humana th flereeoa ser reapetada ex sujeto do derecho poe chs! Bs necesario examinar la definiién de Maritain atondiendo a su plena significacién programética, La exes nti enre paso dno dl me re reside precisamonte en la autodeterminacién que Snes acu oe eee sexual puede y debe ejereer sobre si misma, Esta reivindieacion —mantenida dentro de Kinitesreca- nales—no-vacn contra del derecho que, sein lacon- ‘cepeidn cristiana que sustenta Maritain, tiene Dies sobre el hombre; al contrario: deriva del, dado quel hombre recibié de la soberanta divina el derecho ‘ano sobre sf mismo y sobre todo lo que le pertenece. Por esta razén, pensada dentro del léxieo de la per- ona, Ja noci6n de derecho es incluso més prfunda ‘quela de obligacidn moral, porque Dios iene un dere- ho soberano sabre las eriaturas y no tiene obligaci- nes morales respecto de ellas (aun cuando él se debe a s{ mismo proveerles aquello quo requiere su nate: leza)n§ 4. gis suicent esta invocacon ea pera pase reuters barat daar dros dl hombre? ;Aleanza para hacer del hombre él sujet natural del derecho, y del dorech, el atibuo ett: Cable tel ore? Una rie ada al Oa contempordnc permite adverts que no 6 a toma en eonnieracén Ls eosenta ao as 2088 paran de Ia Declaraciéin del 48, no es posible alma sven Te 2.4. Matai, Les dita de Phommect ont Sate 2os ence ln art aan 8a 109 que los derechos fandamentales se extiendan on i cone imo de queen gee fanizad a saison de ss eee Fes abana eines del compote ae nitario, la vida humana permanece en S exci dela uta dl derecho hasta pan t= otha iter indicated coe nana aaa de ereviente juridizacién de la sociedad, ningsin don. ioctl donteniie coal eli va ae lore da eres marc, condenados tan ae segura por hunho, nfermodad, guerre: gob de produce serncjante rsultedo en ia se ta a cuss cua lar hunt oe ee tess dol posnta ensayo co que ele uo eared echo sino en razdn de ese Iéxico conceptual: el dspo- sitivo de la persona —destinado, conforme a la intan- cién de los redactores de Ia Declaracién de los Dere chos Humanos, a colmar la brecha entre h rey ae sue ta anterior Declaracién del 89 habia ‘nstalado— produjo una separacién igualmente pro funda entre deco ida Hl pardigannas see Senta ono medio paras vnc epee fae eo Suma, como pantalla de separacion, diafragma dife renca entre dot elementos queins lager 6X teare sino en Ia forma de su soparaciin Para ale tenderse las .ciones profundas de iencia de que no esta comstrin foal dey a oportunidad idan una diferns ecto elncién cone contexto en que se la enypled, Desde es ta perspectiva, mas Profunda, la légica misma de la ci ia, con la exch jue instaura, 1 necro cana ee Sat interna del antiguo y sumamente: -efieaz mecani= 0 sno de desdoblamionto 0 redoblamiento que tine en Jaidea de persona su primar expresién a comprende ls rasgs que racer reciao remontarve ala fuente misma del cone ritica? En lugar de tratar de establecer el onten do precedencia de estas osu respectivo grado derelevan- ‘da, hay que dirigir la mirada hacia el efecto que una produce sobre Ia otra. a To lazgo del tiempo, Ya Sig. found Sehlosemann, en su liso ensayo ttlado Pr- ona und xpisarov im Recht und im ehrislichen Dog- ‘ma,® refiere a esta proveniencia eruzada, eristianay romana a un tiempo, el caréeter estructuralmente ‘antinémico de la idea de persona, Esta rem ‘ea, a la mascara y al rostro, a la imagen y ala st tancia ala fivion y la roalidad, Por anadidra, se constituye precisamente en el punto de inflexin yde divorgencia entre un término el ofr. Entenidaen sa origen come vestimenta escénia,disraz tata, Ja persona comienza a designar también al individuo «que es su portador, segment intermedio ene am ‘bos significados lo constituye la figura del personsje aul tor representa tras dn ier de un ral, la configuencién do un tipo, poo tsar epi enelrsro da gular {a ajustarsele por completa, Como observa Ariana Prosperi, quien hace una revisiin magistal de ‘trayectoria,! un momento posterior de integraién oo tauar ene agree lst ae gal lure tee inp tsi, ae tesa ta ropa fate ACV, 228 ee te ‘inline ane a anne ee "fanaa ele eae i academe "clen Drom 90 eee Proper, Dore ania, Storia dl ini aw entre representacién y realidad puede hallars g difunto y, por ende, en absoluta correspondencia at sus rasgosfisondmicns. Ella, més que ninguna gine ora, reflaja ol sentido de total concordaneia entge persona fingida y persona real, aunque muerta, Lg mascara finebre ya no es aquello que esconde gal, tera, sino, pore contrario, aquello que revela, en sa cexpresiin dfiitiva, el verdadero rostro de quien ew. bre. En definitiva, ante Ia muerte, ya no se trata dal Dombre que se enmascara, sino de ia mascara que encama.en el euerpo humano hasta el punto de eons. tituirsu manifestacin més auténtica Sin embargo, justamente este ritual, que transfie ze aa lturgiacristiana la antigua costumbre, rete ‘ida por Suetono, de levar la méscara de un antepa- sado en ocasiones solemnes, deja entrever la brecha ‘qv0, en el momento mismo en que une persona yeuer- po, también los separa. En realidad, antes que repre- sentar la dimension corpérea del ser humano, la fan- ‘indo la méseara fnebre es rpresentaren especial su dimensin spiritual osu cualidad moral, desdela Perspectiva dela vida ultramundana, Este pasaje, de evidente impronta teoligia, tiene un preciso punto de tangencia con la distincién aristotlica de las tres almas, vegetal, animal y racional, en que e6lo esta tlk {ima se vineuls conn dea de persona. Sea que prev tesa inlvencia evstang, soa que adquiera OE lieve la aristotlica, 1a persona, o personalidad, aun adhiréndose al hombre emo la sear al rst dl ethoydeinvamontacneagrads !mpero, quien consider resuelto ol misterio —¢ 9, el dob fondo que originariament consiene wt al , Ia expresion més antiné- ‘ica de la mequinaria logica que entrega al suetola ‘propiedad, y por lo tanto la objetivacién, de sf mismo, Precisamente de esta manera se reintroduce, poten: ciado, el dualismo que se pretendia superar. Como, Tejos de desaparecer,laescisiin penetrase desde sl ex- terior dentro del hombre, dividiéndolo en dos zomas ‘un euerpo biclégico y un centro de imputacién jor dca la primera somotida al omtvol diserocional dela ‘También en este caso, en suma,y quiz mis ta oes coincide con el ser integral luso se superpone —yt ey 10 un producto artificial del derecho entido, bien puedo sostoner Kelsen bre siguen siendo eoncepios distin ormalaciéno dedlaracién modem ‘como se deduce, por lo demas de posiilidad de algo que pueda denominarse werechos Jhumanos». 7. Vimos que la categoria juridien de persona tions je tangencia con la categoria polili- otro, La nocin de per Estado scberano: «Este es mis que el ‘especialmente olongada permanencia de la tradicén jriiea di eufvoeo cambio, ‘minkico mas que léxce, operado en relacén con els Dehecho, dando por sentada la variedail de registro: a isa nl Hero oa Siesta covers eas ie Ga separacién romana entre hombre y persona al i riorde la nocisin de persona, ala que Hobbes divide natural y artificial: = eee Sees chien Sree eae noo eee Sane Asi pues, la persona no sélo no coincide, oma ya sabemos, con el ser natural en que est sitada—de otro modo no podria siquiera autorrepresentarse—, sino que puede incluso representar a otro hombre, Mas adelante, profundizando atin mas su obra dede- construccién dla identidad personal, Hobbes legaa Sostener que as propias cosas inanimadas, emo waa iglesia, un hospital oun pueate, pueden ser persone cadas. No pod ser més neta la ruptura con una trae dicién que, incluso diferencidndolos funcionalmente, ‘nunca habia puesto en duda la relacién primar en= fe persona y ser humano: como sien la diléetca, a Jaquehemos aludido, entre mascara y rust, image ysustancia,fceidn y realidad, Hobbes desequilibrese Ja perspectva del todo en favor del primer término. Porafadidura, para ser persona, la méseara no tien? por fuerza que estar adherida al rostro dequien lle ‘a, sino que puede cubrr el rostro de otro. Es esta pre cisamente el caso que mis interesa a Hobbes, 28! Punto que eabe afirmar que no es la persona artificial i, 305 aes po dacva por gle des tae tea — porque, ademés, a representa deep aa mayor evidencia inmediata que In de s min tone ery el mative profundo dela revilente 20 rie del persona aril prolate cay ride en la elrcunatanca de que, justamentna tur au defincin, Hotton pute een sul re advrant, cogilsabe te Seam tae 7 defo el ecberano no stl es fereon alae ae gun reprsantare ney pag a vant a toda oe pion, Incas ta ‘Wage des lien gents de personal ie onioe de ox instlnen nado puede erp ‘Stee, defnirse como persona i atin nae ral, porque en el estado de naturaleza cada eual oin- ee Le eee STi ae cee can seed tenstitaye la condcidn necesari dela perso ad Eneuanto alas leas personas «ngidasy a ‘buidas a entes no humanos, «tales cosas no pueden ter personifies antes de que aya agin vada de spbierno civiln2 an ‘Massel sberanoes agente de pusonal zac, nulténoamente 6 es tambien, por ella mismo, in ‘pio de despersonalizacién, al privar a las otras perso ‘nas de aquello en que reside el milo de la personli- dad. A fin de comprender toda la significacion do este tobe efecto cruz hay su paride area, > bla en la idea de persona aril ent try Actor. Rs actor quien representa las acciones 0 pala- bras deotro—que es ‘autor de ellas—. Esta distincién, ‘ransferida al plano de la teoria politica, ‘implica que el Estado Leviatdn esel actor parexcelenea, ene] ae ‘todos las autores, unides por el ‘pacto que los institu * Wt pg 158 5 ye, reeonocen, al punto qv consideran, ‘eagle ree all miso motivo légico por el cual ninguno de log. be. trayentespuellumentarse de ana ced cnieeme um cuando para 6! represent ung see Dnata una cndena a muerte dado qu ghee oe autor en ran preven Yash eae Xo do dl propio pedo sino oss doa pag’ de impugoae su wo indi, cmienaaar ee et el carictr rier dla personlizacsnen ae Gert es que ert produce & ls autos ete conferiries una personalidad que no tenian en el do de naturaleza—, pero lo hace a la manera de] mag integral sometimiento. Ms —y antes que syjolg de, ellos estén, en primer Ingarydo una fit soe futiva sujtas oun actor que los interpreta esp dls de evlquier enpacidaddecisorin, Con rth ha wneslado esto verdadero invereambio de aie ‘lade con una discontiniad sien, na catogni de eutoridad entre su orginariadoeinaialatinay su declinacién hobbesiana.®! En tanto que el awetar amano —derivad de ater es aqual qv tmny también conserva la inicativa do un acta ya gene derecho piblio (les patres autores) come en derecio Drivado (el tutor de alguien) y también en derecho stiminal(€l autor de una inffacein), Hobbes, ‘igndose en cambio al verbo to authorize (habilitar al- ‘Suien a otro para que hable en su nombre), transfiere nteramente el dorecho, el ituloy’el correspondiente Der a las manos dl actor. Bt, este pase a= ‘vez, tinico sujeto de aquello que hace o dice, adqul {CLF Lessay, Le voeablura de a personne om Hebi e308 ‘Eats lio de, Zara, Par 1980, pas 15608 Ve ‘lesbo a respecte smpioy documenta eae de A {ela 2 strane «lx masher Saga eal onto pran OT 126 sy completa autonoma respecte dl control deen alos cuales, al ponerioinicialmente en gecién ge aint oe rete ee er yeu actuacién: ‘Se supone—alirmn Heber mg ‘Mftnnte—-que el autor oe Tlegishador es evidentoen cinnamon a i aie instituid eon cl consentimiento de dos, esi. Sine que todos lo conocen stificientementes# Inclusn Tiseberano, definido como actor, autorizado de una suey para siempre, no sélo resulta de hecho autor de Te ee propio, uo Gun pana eee SRsponde precisamente al autor, efen otros aetores Mies ast amados «ministroe pblicos—" destina- Gnvellos mismos a transformarse en autores respect delos bits sometidos a ells " Poro esto no basta, Hemos visto que, tna verinsti- tuido, el soberano-actor pasa a sere nico autordela Ir Adend, segs hemos airmado también lene ‘neapacidad de convertir ecsas o entesinanimudosen nuevas personas junidices. Agregvemns que, dada ‘opia naturaleza de persona eolestiva que inelaye a think, amis de ransfrmar las ease et saz, él también tiende a empjar alas personas hacia el xégimen de la cosa, De hecho, qué quedaré do la rersona, entendida como centro autinnmo de vo tad y juicio, después de que los «autores» hayan con- feridostodos sus poderes y toda su fuer aun bom eo una asamblea de hombres que pueda reducr todas sus voluntades, por medio dela pluralidad do Yeees, a umna sola voluntads,y hayan sometide ala ‘Yoluntad de ellas a Ja voluntad propia, y cada juicio do ‘los al juicio propio»? Por Io demas, la persona, ‘onvertida en tal por su ingreso en el arden civil al 5 Elobies, Leatan,op. et, 9.257 Sid, pt say es bag 3 ee presenta, poreste mismo mative def de poder roe Sentara conquer otro, ymencs ain wating oe diendo de este modo el estatus personal en el exeaty ociiseryloaizasre Leatoaet te ae deovtarasjlaelesbadiensiaalsdbenct am ‘extemo, pero noen el interno, la escinde en dos partes. Fetergdnsn coo ineveras acon dies cotomia insalvable entre hombre y ciudadano. Sepa. ‘odode lis ob pov etnias am Soni icdvdderenin clocirenea a diols, deere moto, cridda cue i a coempaicta jail, este dacs aa Siulimdong specs e a _graba en el cuerpo de la persona: convierte a la perso: Eemamisllogny aro vind codes ete a Sisal atte ee 8 Intentemos ahora reeabrar perspectiva, volvien- o al ojo principal en torno al eual se ha ido dele sgendo nuestra argumentaciOn, La renovada relevan- cia de la eategoria de persona, a partir do los aos ccuarenta del siglo pasado, es producto de la necesidad de oponerse, incluso en el plano cultural, al nazis, ‘una ideologia 0, mejor, una biologa politica controls ce Ja primacia alisoluta del cuerpo racial y la eons guiente despersonalizacién. En contra de la ides. 9 ‘ns bien la préctica, del aplastamiento del suje0=0- bre su propia sustancia biolégiea, Ia may comprens ble reaeeién de la cultura demoeratica, vencedora &° el conficto mundial, fue restableeer alguna distant centre el componente racional oespiritual del hombre 3150 mero hecho corpéres. Desde este punto de vst 4a oposicion de principio entre perspectiva laien Y perspectiva catdlica quedaba en segundo plane = ‘en cualquier caso, aparceia como salvable— respect? 128 rela, mucho mais acentuada, te aqui - que separ ae ol uy ecu ea Fadel wespiritu do la razav en relaconeon len rsd on eae pei? respondia la trascendencia, o al meng la tr. ‘eendentalidad, del sujeto personal en relacién con sa serFjalgico. La esencia de la persona reside en ela ‘eroncia irreduetible que distingue el med de ser fropio de cada cual —Ia no-coincideneia del sr res: Peto de su miodo—, Fn Ia concepeién que hemos defi ‘nido como biopolitica —llevada a cumplimientoyala jez desnaturalizada por el nazismo—, no ses ota tose que aquello que se os biolgicamente, mie ‘qu la persona es el nicleo de voluotad racional ie Hantado por Dios por lanaturaleza en un everpoin- dividual, pero no identifiable con este. Bn tal senti- ty de acuerdo com la farmmalacién eanénic, persona es sustancia y relacién,relacién de dos sustancla,di- ‘ina y humana, espiritual y eorperes, subjetiva yar ‘stiva, sperpuestas sin llegar a sor nunca complta- nnente indistintas, s,s esto os verdad, emo so configura esarela- on? ;Cémo se define el vinculo entre ambas entida- des0 prncipios que eonstituyen ala persona? En tar 10 esta pregunta no sélo comionza a desplegarse ‘ua confrontaeién, juridiea, éticay politica aun em Bo, que hoy dista de haborse agotado, sino que se ‘ela, en el plano conceptual, un insospechada Fasz0 de continuidad entre eoncepciones en apsriencia alt= Judas wa dela obrae incluso contrapuestas, Yala de> faiciin de Maritain —que recordamos con anterior ‘lsd— apela Ta enfegoria de soberania: persons.es) ‘xfidad cualifieada para eedarear sobre su propia ‘ustrato biolégico, una totalidad eapaz de unificarY ‘minor sus partes, Lama ia atencinlacerasetia- “n-en extremo politica que Maritain impeime 2 29 poblnentien, joven en a orien dia hhumanos —hasta el punto de quo nee oaeatthn Fidad de estos por sabre ls obligacionss oe 2 samente de una analog con ol peer abset eS CCeeador mantiene sobre sus propia eran ee roun factor ain més significative —en reladéngsr® “uplicad constitutiva de a categoria da pone Fesiconlncalfiatin aunal dela ues sobre la eual la persona ejerce su dominio af geen "a eoneepen olen dapende, antes quenad aa consideracién do la persona humana argues Maritain al mismo tiempo debe tener en een ave esa persona sla de un animal dotadode raat que es inmensa la parte de animalidad en esa propa esau seni a vil coe ams términos dela rlacin: uno es nossa rt la idntifiacion por eontraste del otto. El hombres Persona justamente porque mantiene pleno dominio sobre su naturaleza animal, y a condicién de que le ‘mantenga. Y tiene una naturaleza animal para padst medi sobre ella su propia estatus soberano de per [No puede pasar inadvertida, a esta altura ier vonexién con aquella oposicién entre dos vidas, une relacional y 1a otra vegetativa, que Bichat establecii enlos origenesde esa urdizabrebiopoitien que prime roidesonstruyéy lego anul6laidea de peroona, Sao sue en aquel caso —y cada vez mas, a lo largo de 18 deriva tanatopolitica que hemos reconstruido en far~ so detallada— prevaleia la parte vegetative © ‘cuanto a intensidad yduracién, porsobre laintertela ional, mientras que ahora la selncion apace inv tida en favor de la parte racional: -y voluntaria, dest nada al dominio de la parte animal, Bn arabos pa 4. Manso, dlDuamoe ta fee ntl, ap HE 130 agonlbombre pee una port animal tena an ot or arg Pers a el alin que eabo retrotraor tanto al eatolcsmo amo opi ee iis 2 al eae area en condiciones de gobo da ant Se opin vida anima. Y est, atade Maritain, re ae ela al que también atraviesa una lite que Peso en, german pa ane per a Indona ¢ cecil ujelneinwtntow a aon desructvn El propio ee, ein terpretacion que efectia Maritain, no hizo otra cosa terrfeencadenar esta dimensisn animal ebro lade vein pereonal, de una manera que abor hay que revert en ou opuesto. El hore —l bombreind- “nya tumaniad ors droequevar vara propo anima, om animalided brat que Jeet atayor! fondo oscure del quela persona humana Sale als ls, evtando tanto a utpiea presen de Gus exe animal no existe —de que el hombre es ‘fesmente humano—como dl iesgodeconeerteen sosscaver a que respect los ponte que hese ott claro qo una ofa pln funda on end bo ‘sha tn perineal rr wn poadeldentato ops, que va de Rosie ES gucalmntab so omen on lh oe 2s petodion tinny devataralznnd nema ‘ns nual ele eayrsban: pr aa pare B= ‘alin pesmi, que vad Maqui, ‘eal hres, tne eas 0878 Sinalsnd go lose 9. No hay que sorprenderse en demasia por le si~ ‘ular contiguidad léxiea que estas expresiones conf ast szuran entre el «personalisinor de Maritain y 4 ‘malismos dela concepsinbiopolitien eontsy yee sin embargo, aquel pretende reaesionar, Desde > perspectiva hermenéutiea que mira hacia atng.t de cpt j los rita superfine tos geologiens profundos en los que estas se bree sulla eridenteque el punto de partidade sana lemonto de larga data; Ia definicin aristotalig fy han eno animal raconal I igual ue cea contexto y con otro propésito, tambien Heidegger hizo nota?” una vee astablecido este presnpustens es posible optar entre dos perspeetivas en dlfima ine tancia especulares: oe tiende, como la boflosoiade, ‘inom abenrbn lds hurmam anne a ToTargo de una parabola que el nazismo llevbas, eelremn,o hien se establece entre ellas una readin asimétriea que somete una parte, a animal, al domi ‘jo incondicionado de la otra, sobre la base de su pro. "ina cartorzacin ional ywluntarn Dee te punto de vista gonealégicoo, mejor, arquvdle, sabe del mismo modo afirmar que la biopolitica ata paen sus mecunismos de imposicién inchs ala ire Aion personalista que protende haeerlefrente,0 que 4a antigua dinastia de Ia persona ineorpora a ra po- Bio régimen de sent ol diepocitivo bioplitico mi- ‘mo que se orienta a derriburlo, Por ofra pave, eu un enfrentamiento de larga da ‘a, siel formalismo universalista de la concepein de- ‘ocrtica es incompatible, en el plano teérco, com la deformalizacién biopoities, no oeurre otro tanto con ¢l liberalismo, verdadero vencedar del doble choay epocal con ef nazisi y con el comin meade M:Nedege, Bri ber den ttamaniamas ot 8 Gomme" Prt epa Whar eit Latter uns a Ya Me Se gala Later tina tei FP 132 vote demos ol propa Fasc sein un ys geepenceet nee oat ones tot igotomia entre totalitarismo y liberaldemoera- tune on Hooal ban dled epee oS Te a cena Se ane oi ee 2S eee fae eeacearn eee poke cae ae ‘hmnistraciOn productiva de la vide: enol primer ‘9, en favor del cuer cuerpo racial del pucbloelgido, yen ‘T segundo, en favor del sujto individual que se la spropia—. No obstante esta diferencia en si captal,y dentro de olla, 1. que sobrepone o entrexruza ambos ‘Ges de perspectiva en un xi conceptual no del to disimil es la animalizacion, ola cosiieacin, de una zona de lo humano respecto de otra que se le unica one a a ver se le superpone. Ciertoes que onel ct dela altura liberal —a diferencia delnazismo—la linea de domareacién entre animal.y hombre setts ‘dentro del individuo, no entre pucblosjerarquizados dso el punto de vista racial; pero ellome imide, € Incluso contribuye a poner d relieve, una snaloginde * nua epecilnenteM. Pouca, Nfaoce dl pais rac Calg de Frans 197870, Pais 208 CE ape, nbc o Hoplite? Fe unre ‘ie fissen el Never ex Moromes © 208 80S. “Can tn srt, dose ct pi Haar Ze ‘ay econ Nr af em ea at ere {uramon ta ane gantry aa de CPE "Trin, pa 0) 133 l evrpo yla cosa: partir do una concopet ee solani saecetn eea Avid soberano in condistn de unntgee lzarse hacia lade la otra. Ahora bien, en contra, ues supso al onion laden ce ee rechos humanos al lnguaje de la parsona,estono Jogrado bloquearesn deriva. Y nolo ha logadr ages Ib emostraos a! wpa el dngulo do eons por el sencillo motivo de que justamente ese lenge es el quela producia, en la medida en que, identif do un niieleo extracorporal —definido en: rmines de voluntadynzdn— dentro del hombre nese terminar empujando al cuerpo cia una dimen anil o vegetal lindane cola estorn de ince ‘Como hemos sefialado a propésito de Maritain, la categoria a través de la cual se ha alcanzado este re- ‘sultado es la de soberanfa in se ipsum. Pero en breve se le aproximé, y luego se Ie superpuso, en una eave 1méstipcament oral Ta de roped aoe es tal, el hombre tiene caracteristicas de persona, endo se muestra propietaie de a mismo, sein unatradiin quo se emontaa Lackey a Mil Sipera el primero «eada cual tiene (...) la propiedad de su Persona; sobre esta nadie tiene derecho alguno excep to él», para el segundo el tinico aspecto de la con- Acta pra que se x responsable ante la saitaes elqueconceme aor dems, Reapecto dala ported ataiie s6lo a si mismo, la independeneia del individuo es,de dered, abst. Sores mismo, bre sop pio evorpo yebre a propia mente nid ee beranon Ya aguelusrpy sabre ol qual eae 2 Loc, To trataes of government, Cambie, 170 Kn ‘ep tain etal gerne, Ham, 198, pe. . £1 8 Mill On fiery, Londres, 15 radctin alan Sal ier, in 2008, pg oh, 14 as dominio propietario—es pnsed cyan i en cuerpo rind. Eto sie quel so dela persona, dentro del propo ind, arr la ver. en el sentido de Ia personalizain ‘melon ato ast parte racional— yenel sentido dela cee onalizacién, en cuanto la parte animal, esto Cerio 07 soa, un