Está en la página 1de 6

Resolución Cuestión Nacional Andaluza - II CONGRESO ANDALUZ ANTICAPITALISTAS 1

. Resolución .

.Cuestión Nacional Andaluza .

II CONGRESO ANDALUZ
ANTICAPITALISTAS

Sevilla a 21 de enero de 2017
Resolución Cuestión Nacional Andaluza - II CONGRESO ANDALUZ ANTICAPITALISTAS 2

Cuestión Nacional Andaluza
y Anticapitalismo
-II Congreso Anticapitalistas Andalucía-

Andalucía es una nación con entidad propia y características singulares como pueblo.
Podemos hablar de Andalucía como nación en cuanto se sustenta en la propia concepción
de sí misma como pueblo, fruto de unas condiciones socio- económicas y culturales que la
configuran como tal. En Andalucía ha existido un desarrollo característico del capitalismo
configurando así la ordenación del territorio, la economía, la cultura, el habla, las relaciones
con otros pueblos del resto del Estado Español y del norte de África, las fiestas, las
costumbres, el arte, etc. El desarrollo histórico de Andalucía ha concebido no un sistema
cuasifeudal o un desarrollo tardío del capitalismo español, sino un capitalismo andaluz con
características propias y con un rol concreto dentro de la configuración del Estado Español,
de Europa y del mediterráneo, lo que ha determinado un pueblo que se siente como tal.
Además de ese sentimiento, que no se construye en contra de nadie ni frente a otras
identidades nacionales, y que al final forma parte del elemento decisivo para la construcción
de un pueblo. Existe toda una realidad material que condicionan la vida económica,
ambiental y social de Andalucía: la ley del desarrollo desigual y combinado, junto a las
condiciones de partida de la reconquista, han configurado a Andalucía como lugar periférico
y subordinado en el capitalismo del estado español y luego en la Unión Europea.
Las estadísticas de desempleo, de pobreza infantil, de brecha salarial, etc., no son
casualidad. Además de las gafas violetas que hemos incorporado al análisis marxista,
hemos de mirar con unas gafas verdes y blancas que nos permitan comprender, desde la
solidaridad de clase, por qué la clase trabajadora andaluza tiene más posibilidades de caer
en el desempleo que cualesquiera clases trabajadoras del estado y de Europa, por qué los
salarios y la precariedad laboral son más acuciantes aquí y golpean con más fuerza que a
otros y otras trabajadoras del estado y de Europa, etc. Dentro de un proyecto de clase, mirar
con las gafas verdes y blancas, significa construir la unidad de clase atendiendo a las
relaciones asimétricas que existen entre los pueblos, apoyando el poder político para
aquellos pueblos que tienen un agravio comparativo histórico y prefigurando unas relaciones
entre los mismos desde la igualdad. No habrá socialismo posible que no haya recorrido un
camino previo de construcción de proyectos revolucionarios donde los más golpeados
tengan la soberanía suficiente para visibilizar su posición y para relacionarse desde allí en
condiciones de igualdad. La realidad material, ambiental y cultural de Andalucía requiere de
un proyecto propio para compensar lo que ha sido un desarrollo histórico periférico y
subordinado.
1. Estado y nacionalismo español
La construcción de la idea de España, tiene su génesis en la Batalla de las Navas en 1212 y
en la conquista de Al-Andalus en 1492. Aunque el concepto de España no existía, es en el
siglo XV con la alianza entre el reino de Aragón y la corona de Castilla cuando empieza a
construirse. No será hasta el siglo XVIII y sobretodo en el XIX se cree el estado-nación
español.
La unidad que promovieron los Reyes Católicos se sustentaba en la persecución de judíos,
moriscos (1496 conversión forzosa) y comunidad gitana desde 1499. No hay que obviar
también que, durante esta época, según los estudios de Silvia Federicci, aumenta de forma
Resolución Cuestión Nacional Andaluza - II CONGRESO ANDALUZ ANTICAPITALISTAS 3

significativa el número de mujeres perseguidas y quemadas acusadas de brujería.
Esta es la base del nacionalismo español, el enaltecimiento de la conquista y posesión por
la fuerza de lo ajeno, de la intolerancia religiosa, la discriminación social, la obligatoriedad de
usos e ideas, la institucionalización de la persecución, la tortura y el crimen de Estado, y la
construcción de un Estado militarista, belicista y antipacifista.
El estado español ha sido un estado nación fallido, en la medida en que no ha logrado
integrar las particularidades nacionales existentes en su seno. Desde esa perspectiva el
nacionalismo español no ha logrado impedir el surgimiento de movimientos nacionales que
ponen en cuestión el nacionalismo español dominante, de derechas o de izquierdas, y el
carácter centralista y opresor de ese mismo Estado.
La nación española fracasó desde el momento que algunos de los pueblos existentes en el
interior del Estado español afirmaron una identidad nacional y empezaron a luchar por sus
derechos y ésta no ha sido capaz de arbitrar los mecanismos democráticos para una
integración federal o confederal de los mismos. Desde entonces, Estado español y España
han sido sinónimos de un Estado opresor de naciones y pueblos. En estas condiciones, la
defensa de la nación española tiene un contenido reaccionario, porque significa imponer una
identidad nacional falsa a unos pueblos que no la desean, y justificar en nombre de ella la
continuidad de su opresión. De hecho, el nacionalismo español se ha construido sobre los
elementos reaccionarios de su génesis incapaz de incorporar elementos ni siquiera más
progresistas al mismo, a pesar de los intentos republicanos abortados precipitadamente. En
el caso de Andalucía la identidad española no se construido sobre la base de la imposición
sino sobre la base de la asimilación, y esto hace que los rasgos y expresión de la identidad
andaluza no se expresen de manera antagonista a la identidad española.
2. Andalucismo histórico
En esta segunda mitad del siglo XIX se empieza a producir una toma de conciencia
andaluza y andalucista entre intelectuales de clase media que empiezan a hablar de
Andalucía como un sujeto político. La máxima expresión de esto será la Constitución de
Antequera de 1873, de la que beberán los andalucistas reunidos en las Asambleas de
Ronda y Córdoba en 1918 y 1919 con Blas Infante como figura principal. El proceso
organizativo andalucista será truncado con la dictadura del General Primo de Rivera y no
volverá a coger impulso hasta la II República en la que se empieza a elaborar la
preautonomía que no llegará a aplicarse. Con la llegada de la II República en 1931, se
llevan a cabo cientos de colectivizaciones de tierras de grandes terratenientes por parte de
jornaleros y jornaleras sin tierra, como intento popular de aplicar una reforma agraria que iba
más lenta de lo que cabía esperar. Durante el periodo de guerra, los territorios andaluces
que resistieron al alzamiento empiezan a poner en marcha colectivizaciones masivas de
tierras bajo distintas fórmulas.
La imposición del nuevo estado franquista supone la desarticulación absoluta de todo el
entramado social y económico que se había generado durante la República y décadas atrás.
A lo que hay que añadir un auténtico genocidio por causas políticas que dejó desmemoriado
y desarmado a un pueblo que se vio desprovisto de sus hijos e hijas más valiosas. La
introducción forzosa del capitalismo en el campo andaluz dio como resultado un proceso de
emigración forzosa, que contribuyó a su vez a una toma de conciencia nacional de los y las
exiliadas. Se adquirió conciencia de nuestro hecho diferencial como pueblo y de nuestro
hecho diferencial económico: latifundio, especialización agraria y semifeudalidad.
Con la instauración del régimen del 78 y ante el proyecto de un Estado de autonomías, con
la diferenciación de las llamadas nacionalidades históricas: Cataluña, País Vasco y Galicia,
las cuales tendrían mayores competencias, se produce el auto-reconocimiento del pueblo
andaluz como sujeto político propio. La concepción de Andalucía como sujeto político es
fruto de las movilizaciones de finales de los años 70 y principios de los 80, con un hito
principal: el 4 de diciembre de 1977. En ese día, y en las movilizaciones que culminan con el
28F y la aprobación del Estatuto de Autonomía, la consigna está basada en la consigna
Resolución Cuestión Nacional Andaluza - II CONGRESO ANDALUZ ANTICAPITALISTAS 4

“Tierra, trabajo y libertad”, demanda de autogobierno y derecho a decidir sobre los propios
recursos y la vuelta de los y las inmigrantes.
Se pone de manifiesto el incuestionable e indivorciable, a diferencia de otros procesos
nacionales en el estado y en la UE, del carácter de clase de la cuestión nacional andaluza.
No podía ser de otra forma dado el papel que conscientemente ha jugado la burguesía
andaluza en la subordinación de Andalucía dentro del reparto capitalista del estado. Se
tejieron alianzas con las oligarquías del resto del estado en las que Andalucía quedaba
como productora de mano de obra barata y de materias primas. No hay interés por parte de
la burguesía en la toma de conciencia de Andalucía como pueblo, precisamente por el
carácter subversivo que esto podía incluir. Por todo ello el nacionalismo andaluz solo podrá
ser de clase y desde este punto de vista de liberación. El referendum del 28F supone a su
vez la primera y única vez que un pueblo del estado español ejerce su derecho de
autodeterminación, aunque limitado y dentro de los marcos de la Constitución del 78, pero
fruto de una movilización masiva.
A partir del referéndum del 28 de febrero de 1980, la desactivación de ese sentimiento
nacional de masa se convierte en una prioridad para la burguesía andaluza y del resto del
Estado (no en vano, amenazaba con desestabilizar todo el proceso de configuración
administrativa de la España post-franquista). El PSOE se encarga de capitalizar con enorme
éxito las demandas de soberanía, y tras su victoria electoral en 1982 comienza a bloquear
de una forma explícita cualquier desarrollo de las aspiraciones andaluzas.
A diferencia de parte del nacionalismo vasco y catalán, las características de subordinación
y periferia, junto al profundo impacto social sobre las condiciones de vida de la población
andaluza, de la alianza de la burguesía andaluza y estatal, han hecho que la cuestión
nacional andaluza corriera la misma suerte que el movimiento obrero y popular. No puede
haber otra clase que lidere hasta el final la lucha por la cuestión nacional en Andalucía que
la clase trabajadora, pues ese sentimiento está estrechamente ligado a las aspiraciones de
mejora de vida de las clases populares. El retroceso de la izquierda radical después de la
transición junto al liderazgo de fracciones de la pequeña burguesía, dubitativa y pactista, al
frente de la cuestión nacional y la hegemonía del PSOE andaluz han canalizado la cuestión
nacional andaluza hacia marcos muy estrechos y ha favorecido el asimilacionismo de
Andalucía en el régimen del 78.
Actualmente, los derechos nacionales de Andalucía siguen estrechamente unidos a la lucha
social y revolucionaria contra el Estado español, por el derecho a la autodeterminación de
los pueblos, contra el subdesarrollo andaluz, por la reforma agraria y la recuperación y
puesta en valor de tantos aspectos positivos que tiene la cultura popular andaluza.
3. Marxismo y cuestión nacional
Como marxistas revolucionarios heterodoxos tenemos la necesidad de relacionarnos con los
diferentes procesos sociales que se dan en las clases populares y que configuran las
identidades políticas. El hecho nacional es uno de ellos y tiene una fuerza de identificación
muy importante. con una visión de ruptura democrática y avance de la conciencia de clase
cuando puede ser dirigido desde una óptica de clase no comunitarista ni excluyente, algo
que está en el ADN de la identidad andaluza por la base material anteriormente citada.
Nuestra tradición de marxismo revolucionario heterodoxo nos permite entender que los
procesos de radicalización de las sectores amplios no siempre vienen de los mismos
vectores políticos y que los anhelos de cambio no siempre se expresan de la misma forma y
casi nunca sin contradicciones. Un vector posible de toma de conciencia puede ser el
rechazo a la acumulación capitalista vía desposesión de los territorios periféricos. En
Andalucía la irrupción del 15M que marcó un sentido de época y retrató bien el avance del
proceso posidentitario no expresó en absoluto una cierta identidad andaluza. El mundo
urbano y la generación de los 30 que lideró ese proceso se divorciaba así del mundo rural-
donde el proceso posidentitario es más suave- y del proceso histórico del 4D. Es ese mundo
el que ha abierto el espacio político de crisis de régimen y el que hegemoniza las iniciativas
Resolución Cuestión Nacional Andaluza - II CONGRESO ANDALUZ ANTICAPITALISTAS 5

políticas en desarrollo. No obstante, el aumento de las contradicciones políticas en estos
años y la base material que explica el hecho nacional andaluz hicieron que en el desarrollo
de la campaña andaluza de Podemos se expresará de manera suave pero clara el
sentimiento de agravio, no insolidario, de Andalucía, que podía ser canalizado hacia
posiciones conscientes anticapitalistas. Es decir, si la demanda democrática en este periodo
de largo aliento es la forma, la crisis social es el fondo. En el caso andaluz no es extraño
que una mayor demanda de soberanía apareciera al agravarse la crisis social y las políticas
de austeridad, como ha así ha sido desde marzo de 2015.
Entendemos Andalucía como una nación con entidad propia y concepción de pueblo, aun
comprendiendo que el desarrollo de los niveles de conciencia en nuestra tierra hace que
esto no tenga un reflejo político hegemónico que se entienda como oposición a la unidad de
España.
Como revolucionarias y revolucionarios es nuestro deber distinguir las características y las
condiciones objetivas de las formaciones sociales en las que vivimos y a partir de ahí,
reinventar las prácticas político-ideológicas que nos permitirán superar el modo de
producción capitalista.
4. Cuestión nacional hoy
Vivimos un momento marcado por la crisis política del régimen del 78 y nuestra organización
tiene un papel central en el movimiento de cambio que enfrenta al régimen. Esto nos obliga
a tomar posiciones y ser proactivos en debates estratégicos que determinan nuestra
intervención. La crisis de régimen tiene muchas variables y una de las más determinantes y
que con más fuerza redefine el tablero político, es la crisis territorial. La cuestión nacional
catalana abre el debate de forma urgente y fulgurante. Esta crisis territorial coincide en el
tiempo con cierto auge del andalucismo en un plano que salta de lo cultural a lo político.
Una vez dicho esto, la mayoría de la población andaluza se siente profundamente andaluza,
tiene conciencia de pueblo y quiere cierto grado de autogobierno, pero eso no significa que
ese sentimiento andaluz sea opuesto a sentirse española. Además, sí hay una percepción
clara sobre el subdesarrollo, el considerarse periferia, y el asimilar lo andaluz y la oposición
al caciquismo y a la defensa de derechos sociales.
No existe un movimiento andalucista de masas, aunque hace 40 años lo hubo, y pervive en
el ámbito de la cultura y las costumbres, no tiene un reflejo político, por el proceso de
dirección y apropiación que tuvo y sigue teniendo el PSOE-A.
Eso no solapa que la cuestión nacional andaluza puede ser clave para la emancipación de
la clase trabajadora y la ruptura con el régimen. Está ligada intrínsecamente a una cuestión
de clase con potencial de ruptura con el régimen del 78 en tanto éste se sustenta en parte
en la negación de otras naciones.
Pero no solo por ello, sino que no se puede entender un contenido del concepto Andalucía
que no fuera de clase, emancipador, de periferia, multirracial y ligado al mediterráneo y al
norte de áfrica en lo cultural. Sobre todo, es imprescindible para el desarrollo de proyectos
socialistas que tienen en su horizonte la relación de igualdad y no subordinada entre
pueblos. La experiencia de la URSS demostró que si no hay apuestas claras en este sentido
los ensayos resultantes de procesos revolucionarios no tienen por qué interiorizar esta
lógica
5. El papel de Anticapitalistas en la cuestión andaluza
Defendemos la necesidad de Andalucía de ejercer el derecho de autodeterminación para
decidir libremente el tipo de relación que queremos mantener con el resto de naciones y
pueblos del estado español. Así afirmamos que es Andalucía quien ha de definir con plena
Soberanía Nacional, cuál es su estructuración política y si establece o no, a qué nivel y de
qué manera, lazos políticos con otras naciones. Esta lucha por la Autodeterminación y la
Soberanía Nacional toma la expresión de lucha por un Poder Popular Andaluz.
No defendemos la independencia de Andalucía en estos momentos, pero sí debemos
Resolución Cuestión Nacional Andaluza - II CONGRESO ANDALUZ ANTICAPITALISTAS 6

asumir en nuestro discurso la necesidad de mayor grado de soberanía y autogobierno para
Andalucía. Para nosotras, la lucha contra la opresión nacional andaluza combina el rechazo
a pagar la crisis actual por las de abajo, así como contra la subordinación de nuestra tierra
dentro del capitalismo español y europeo, desde la reafirmación de nuestra realidad nacional
para la recuperación de nuestra cultura, nuestra identidad y de nuestra dignidad como
pueblo. Para eso debemos contribuir a la formación y extensión de la conciencia nacional
andaluza frente y contra el proyecto asimilacionista español, desde la defensa de los
intereses de las clases trabajadoras y populares y con unos contenidos ecosocialistas y
antipatriarcales.
Entendemos que Andalucía es el marco natural de actuación y coordinación de los
movimientos en los que participamos, con entidad propia y autonomía, a la vez que
coordinados con el resto del estado español. Esta coordinación requiere también de un
esfuerzo recíproco desde Andalucía y fuera de la misma. Pensamos en andaluz, en la
gramática propia para intervenir en nuestra tierra, pero también para aportar a la
construcción de una alternativa a la misma escala en la que se organiza la clase dominante.
Anticapitalistas y nuestra internacional son herramientas imprescindibles para ello, y nuestro
esfuerzo por pensar nuestra realidad será un aporte esencial a un Anticapitalistas como más
capacidad de integrar las visiones y lógicas de las clases populares y sus diversas
realidades atravesadas por las relaciones entre géneros, razas, culturas y pueblos.
Debemos usar la simbología andaluza en nuestra organización, junto al resto de simbología
que nos une a las tradiciones políticas del marxismo, feminismo y ecologismo, sin que de su
uso se haga una práctica sectaria que nos aleje de los niveles de conciencia mayoritarios.
En definitiva, defender como los y las mejores la nación andaluza y sus derechos. En la
medida en que entendemos, como señalaba Lenin, que los y las revolucionarias somos
tribunos de la plebe y no meros sindicalistas, dispuestas a combatir todas las opresiones, y
entendiendo también que para un futuro socialista el agravio con el pueblo andaluz requiere
de su construcción política desde el ámbito de la soberanía, seríamos poco revolucionarios y
revolucionarias si no somos capaces de ponernos al frente de los derechos democráticos de
nuestra tierra, precisamente para ligar a Andalucía con los cambios que el estado español y
el planeta necesita. Seríamos poco anticapitalistas, poco útiles, si no somos capaces de
conectar con la cultura y la gramática particular de la lucha de clases en Andalucía.
En esta tarea será útil que Podemos en Andalucía va a ser inscrito en el registro de partidos
políticos al igual que la reflexión y apuesta política que conlleva que su fisonomía, perfil,
estructura, características y apuesta política sean netamente andaluzas”
Entendemos que la visión confederal de Anticapitalistas en el estado español debe incluir a
Anticapitalistas Andalucía en una relación como la que tienen Euskadi y Cataluña. Sin
embargo eso no debe ser la excusa para un repliegue de Anticapitalistas Andalucía sobre sí
misma, lo que sería un desastre político, sino para todo lo contrario, modificar el análisis y la
práctica de Anticapitalistas para que comprenda a Andalucía y lo que aportamos a lucha de
clases a nivel estatal como un actor propio. Esto debe llevarnos a participar, poner más
recursos y militancia en la construcción confederal, en la aportación desde Andalucía a la
lucha de clases en el conjunto del estado. En estos momentos esto no se está produciendo
y tenemos que ser autocríticos con esta realidad: no estamos aportando cuadros suficientes
a Anticapitalistas. Es cierto que no vemos en lo inmediato la manera de subsanar esto pero
debe ser un debate a abordar dentro de la nueva secretaría saliente y deberá proponerse
una hoja de ruta para cambiar la dinámica a medio plazo. Por eso la determinación de la
confederalidad debe llevarse en paralelo a aumentar nuestros esfuerzos en construir una
dirección confederal como más lengua, gramática política y militantes andaluces y
andaluzas.”