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El despojo de tierras en Colombia es un fenómeno que se ha presentado de forma paralela al desplazamiento forzado producido por el conflicto armado que ha afectado a diversas poblaciones del territorio nacional, vulnerando derechos y garantías cuya protección es responsabilidad del Gobierno, según lo estipula y consagra la Constitución Política (Artículos 12,13, 58 y 64). Entre las poblaciones más afectadas encontramos las comunidades afrodescendientes del Urabá antioqueño y chocoano, víctimas de diferentes grupos armados que se han apropiado de sus territorios con el objetivo de controlar las rutas del narcotráfico y mercado negro de armas. En ese proceso los pobladores y propietarios han sido amenazados, torturados y asesinados, forzando así a que abandonen sus tierras. Entre los sucesos más puntuales y emblemático destacamos el ocurrido en 1997 a las comunidades afrodescendientes de Jiguamiandó y Curvaradó, donde los grupos armados, en complicidad con las fuerzas militares del Estado (Operación Génesis) desplazaron de forma masiva a cerca de 4000 personas de sus territorios, lo que se definió como el despojo más grande ocurrido en la historia de Colombia. El despojo de tierras implica una afectación a la única fuente de subsistencia de estas comunidades, a su desarrollo cultural y étnico y, en general, una vulneración de otros tantos derechos conexos. El Estado colombiano, con el fin de restituir los derechos vulnerados y los territorios despojados a estas comunidades, promulgó la Ley 1448 de 2011 y sus decretos reglamentarios, que se encuentra en ejecución. En desarrollo del presente artículo se busca identificar los antecedentes que han dado lugar al despojo de territorios, el marco normativo que regula esos eventos, los orígenes de las comunidades, y analizar el proceso de restitución, que se encuentra en ejecución, para dar respuesta al interrogante planteado: ¿Qué tanto han sido restituidas las tierras a las comunidades negras del Urabá?, teniendo en cuenta su nivel de efectividad y de incidencia. El desarrollo del artículo está estructurado en cinco puntos, los cuales abordan los temas de antecedentes, normatividad nacional sobre despojo de tierras, orígenes de las comunidades negras, incidencias del desplazamiento y despojo de territorios; igualmente, revisaremos la normatividad vigente sobre restitución de tierras, la vulneración de los derechos de estas comunidades y las garantías que el gobierno les brinda a las víctimas en materia de retorno a sus territorios, de no repetición de los abusos e infracciones cometidos contra ellos y , en últimas de mejorar su calidad de vida mediante la implementación de políticas públicas integrales que atiendan sus distintas problemáticas en materia de desarrollo humano.. Dado el impacto desproporcionado del desplazamiento forzado en las comunidades negras y afrocolombianas, la Corte Constitucional emitió órdenes en las que determinó responsables, acciones concretas y plazos con el fin de prevenir el desplazamiento forzado de la población afrocolombiana, mediante la protección de sus derechos territoriales y la atención a la población desplazada y confinada en los territorios (Rodríguez, 2010). Entre esas órdenes se encuentran: (i) planes específicos de protección y atención con participación de las comunidades (Tabla 5); (ii) plan de caracterización de territorios colectivos y ancestrales; (iii) puesta en marcha de la ruta étnica propuesta; (iv) estrategia de atención humanitaria para población afrocolombiana confinada; (v) plan integral de prevención, protección y atención a la población afrocolombiana y (vi) adopción de las medidas decretadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos para el caso de las comunidades de Jiguamiandó y Curvaradó.