SE EVALUE CONDUCTA Y SE APARTE AL FISCAL MARTINI DE LA IPP N° 06

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00-007237/16.

SEÑOR FISCAL GENERAL HECTOR VOGLIOLO

Darío Marcelo Camerini, Ariel Rene Huck, Walter Eliseo Skramowskyj, Sebastián
Nicolás Cuenca y Rodolfo Daniel Carballo, se presentan ante esta sede a solicitarle al
señor Fiscal General Dr. Héctor Bogliolo, la inmediata sustitución del Fiscal Marcelo
Martini, a cargo de la UFIJ n° 3 de este Departamento Judicial de La Plata, de la
investigación que lleva adelante en la IPP nro 06-00-007237-16.

El fundamento para esta petición tiene su génesis en las constantes e inexactas
afirmaciones que en medios periodísticos locales y nacionales, gráficos, radiales y
televisivos el Dr. Martini viene exponiendo en forma reiterada, haciendo públicas
manifestaciones calumniosas e injuriantes sobre nuestras personas, como de otros jefes
policiales de mas alto rango y de jueces de este departamento judicial, sembrando un
manto de sospecha sobre sus conductas, las que si bien actualmente solo tiene existencia en
su imaginación, motivan desacertadas protestas de los más altos funcionarios del ejecutivo
provincial.

Así, lejos de haber adecuado sus actos a un criterio objetivo, ha sostenido que
conformamos una “banda mafiosa” conjuntamente con políticos (que sugestivamente hoy
mejoran), jueces y fiscales con quienes repartimos dinero proveniente de la prostitución, la
coima y la droga.

Claramente con su animosidad lo que pretende en sus apariciones públicas es lograr
la presión mediática y política sobre todo juez o funcionario judicial que oportunamente
tenga que tomar alguna decisión y a simple vista viene logrando su cometido. Nótese que
hasta la Gobernadora de nuestra provincia se ha mostrado visiblemente enojada con la
decisión de los jueces de feria, (exigiendo públicamente revelar sus identidades como si
fueran deshonestos), que resolvieron nuestra presentación, formulando reclamos notorios
que fracturan la independencia del Poder Judicial.

Ahora bien, sin formular consideraciones sobre la causa y la ausencia de pruebas
con la que se pretende seguir perjudicándonos y confundiendo a la población, queremos
acentuar la mirada sobre la tarea del Dr. Martini, quien seducido por el protagonismo que
ha cobrado en los últimos tiempos, ha perdido todo deber de objetividad que la ley de
creación del Ministerio Público le impone.

Nos ha difamado y deshonrado públicamente de diversas formas, sin tener en
cuenta que tenemos familias, esposas, hijos y padres que leen diarios o miran televisión y
deben soportar que nuestras fotos salgan publicadas y acompañadas por comentarios en ese
sentido de quien dirige la investigación, condenándonos mediáticamente antes que se sepa
si realmente la justicia nos debe castigar.

Tampoco ha escatimado improperios a los integrantes de la Sala V del Tribunal de
Casación Provincial por la decisión que adoptasen disponiendo nuestra libertad, la que
tildó de “disparate” y “en contra del pensamiento de la gente”, en una clara demostración
pública de que no admite otra verdad que no sea la suya, aún cuando lo contradigan jueces
que ostentan la mayor jerarquía en la materia en la Provincia de Buenos Aires y olvidando
el fiscal que él es quien pide, no quien resuelve.

Como dijimos, el Dr. Martini ha tomado a los medios de comunicación como un
mecanismo de presión permanente hacia los jueces que tienen que decidir planteamientos
defensistas, poniendo en tela de juicio su honestidad intelectual si resuelven contrariamente
a su pensamiento, depositando en la opinión pública la fuerza que, por si misma su
investigación no tiene. Pareciera más una causa personal, que una investigación llevada
adelante como representante de la Vindicta Pública. Con ese respaldo no solo ha obtenido
una cuestionable fama de rectitud, sino que ha provocado resoluciones absurdas que,
afortunadamente, ni siquiera han adquirido firmeza definitiva.

No se nos escapa que el art. 54 del catálogo ritual autoriza al fiscal a manifestar su
opinión sobre lo actuado, pero ello no significa que pueda afirmar lo que cree sin que surja
de los elementos que haya podido colectar. De esa forma, incumple la clara directiva que
surge del art. 56 del C.P.P.B.A.

El fiscal debe actuar con objetividad y ello implica despojarse del modo de sentir o
de pensar, y la imparcialidad - su necesaria consecuencia -, no es otra cosa que la falta de
prejuicio - a favor o en contra - de las personas y las cosas.

Esa es la manera en la que el investigador tiene que dilucidar lo que debe
esclarecer, pero bajo ningún punto de vista es eso lo que el Sr. Fiscal demuestra en sus
manifestaciones extrajudiciales. Lo que claramente se refleja en las conclusiones a las que
arriba en las actuaciones que dirige.

Esa actitud ha confundido a los comunicadores sociales de un modo tal que no solo
han tomado partido en contra de nuestra inocencia, sino que estos a su vez - con la
influencia que innegablemente ejercen con sus “irrefutables” asertos legos - pudieron
incidir en las injustas decisiones adoptadas.

Tan lejos ha ido, que ha hecho saber públicamente sus ganas de renunciar por el
resultado del Habeas Corpus presentado en el Tribunal de Casación Provincial, que a su
juicio “boicotea a la justicia”

Pero de todas maneras y con ser lo expuesto bastante, no es lo mas grave.

En efecto, desnaturalizando la detención preventiva como medida cautelar para
proteger el avance del proceso, no trepidó en admitir que la utilizaban para forzarnos a
decir lo que, ni es verdad, ni estábamos dispuestos a reconocer como tal.

En su anómala manera de cumplir con su función, confesó públicamente que la
detención le resultaba útil para que nos quebrásemos a favor de su postura como parte y
que la libertad le había coartado la negociación que venía llevando con nosotros.

Dicho de otro modo, pretendía seguir negociando - reja por medio - y como
condición para mitigar el castigo y “salirse con la suya”.

Su desconocimiento de la esencia de la figura prevista en el art. 86 es alarmante y
su parcialidad tiene el tamaño de la gravedad de esta circunstancia.

Tanto es así que pareciera confeccionada a la medida del precepto contenido en el
inc. 13 del art. 47 del ritual.

El “arrepentimiento” que pretende obtener con el mantenimiento a ultranza del
encierro en condiciones difíciles, en realidad debe provenir del libre arbitrio de un
culpable y no de la extorsión a un inocente.

Así expuso públicamente “…que el punto más importante de esta causa era que
los detenidos se quebraran y hablaran. Y sobre todo los jefes superiores que
evidentemente sabían donde iba la Plata. Eso es lo que se esperaba…dijo que el fallo de
Casación da el mensaje de “…que nada vale porque no hay castigo y remarco que no es
fácil jugarse contra un ambiente tan corrupto como la policía…”
De estas afirmaciones (cuyas constancias en fotocopias se acompañan) surge lo mas
grave de su recorrido mediático y que deja al desnudo lo que perseguía con nuestro
encierro.

La exteriorización pública sobre el método elegido para lograr una confesión, nos
obliga a reflexionar sobre la aptitud del Fiscal a cargo de la UFI nro. 3 para seguir
entendiendo en esta investigación y a solicitar del Fiscal General evalúe su conducta.

El Dr. Martini altera la naturaleza jurídica de la detención y/o prisión preventiva,
entendida unánimemente como una medida cautelar y la utiliza como un mecanismo de
presión para quebrar a quienes estábamos detenidos.

Estando presos, ha recibido a las esposas de varios coimputados y tal como él
mismo lo declaro, les dijo que tenían que aconsejar a sus maridos que se sinceraran con él
y que confesaran, lo que entendemos como un apriete injustificado, abusivo e ilegal.

Sabido es que el uso arbitrario y excesivo de la prisión preventiva a nivel mundial
es una de las mas graves formas de violación de los derechos humanos, que afecta a más de
14 millones de personas cada año. A pesar de que el derecho a ser considerado inocente
hasta que se demuestre la culpabilidad está bien establecido, este derecho se vulnera
sistemáticamente, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, y
dichas violaciones pasan desapercibidas en la mayoría de los casos.

Pocos derechos que en teoría gozan de una aceptación tan amplia se transgreden en
la práctica de forma tan habitual y este es un ejemplo académico de ello.

Es justo afirmar que el uso excesivo de la prisión preventiva que se produce a nivel
mundial es una de las crisis de derechos humanos más ignoradas de nuestros tiempos. Y
EL USO EXCESIVO NO TIENE SIEMPRE QUE VER CON LOS PLAZOS POR LOS
QUE SE EXTIENDE, SINO TAMBIEN CON EL MODO EN QUE SE EMPLEA. EN
ESTE CASO, ENCIERRO EN CONDICIONES DE ACINAMIENTO Y PRECARIEDAD
COMO METODO PARA ARRANCAR CONFESIONES QUE CONDUZCA A UNA
CONDENA.

Las autoridades no deberían tolerar la existencia de condiciones deplorables de
encierro en prisión preventiva como una herramienta para inducir a las personas detenidas
a autoincriminarse o acogerse a la ley del arrepentido y así lograr ser condenadas a penas
no privativas de libertad o bien ser transferidas a prisiones con mejores condiciones.
Importantes autores que discurren en cuestiones de derechos humanos han puesto
muchas veces de manifiesto que las condiciones infrahumanas que existen en todas las
prisiones, el mayor riesgo de tortura y abusos, y la incertidumbre sobre el resultado de los
futuros juicios son factores que contribuyen a la alta incidencia de problemas mentales de
los imputados en prisión preventiva. Según la Organización Mundial de la Salud, las tasas
de suicidio entre las personas en prisión preventiva son tres veces mayores que las de los
presos condenados.

En este sentido, no es un dato menor haber tomado conocimiento de la muerte de
un compañero en su propia celda, y que quien solicito sus encierros manifieste
públicamente que manteniéndolos así iba a lograr que se quiebren.

No somos únicamente los detenidos los que nos vemos perjudicados por el uso
arbitrario y excesivo de la prisión preventiva—el daño se extiende a nuestras familias, sus
comunidades y al estado. El uso excesivo de la prisión preventiva es una amenaza para la
salud pública, alimenta la corrupción, debilita el estado de derecho y frena el desarrollo
socioeconómico.

Hay autores que entienden que estas conductas representan en algún sentido una
tortura psicológica. Que la utilización de esos métodos de aprietes, justificados en la
necesidad de conseguir información y/o confesiones, generalmente reduce a la persona a la
situación de desvalimiento y angustia extremos que puede producirles un deterioro de las
funciones cognitivas, emocionales y conductuales y constituye un ataque a los modos
fundamentales de funcionamiento psicológico y social de la persona. (G. Fischer y N. F.
Gurris, "Grenzverletzungen: Folter und sexuelle Traumatisierung", Praxis der
Psychotherapie - Ein integratives Lehrbuch f¸r Psychoanalyse und Verhaltenstherapie, W.
Senf y W. Broda, eds. (Stuttgart, Thieme, 1996).

En esas circunstancias y aprovechando los tétricos muros de la prisión, el señor
fiscal intentó quebrar nuestra voluntad, aspirando conseguir una confesión que le diera el
único soporte probatorio a una investigación que carece de ellos.

El Subcomité para la Prevención de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles
Inhumanas o Degradantes, que se estableció a raíz de la entrada en vigor, en junio de 2006,
del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles Inhumanas o Degradantes, viene realizando tareas desde el año 2007. Entre
muchísimas reflexiones que ha elaborado, ha sostenido enérgicamente su posición al
respeto del tema que venimos desarrollando: Hizo incapié en la prohibición de
aprovecharse indebidamente de la situación de una persona detenida o presa para hacerla
confesar, incriminarse en un delito de cualquier otra forma o testificar contra cualquier
persona, así como en el principio de que ninguna persona detenida deba ser sometida,
durante su interrogatorio, a violencias, amenazas, o cualquier otro método de interrogación
que menoscabe su capacidad de decisión o juicio. El Subcomité considera que una
investigación judicial basada en las pruebas, y no en la confesión, es una de las
salvaguardas fundamentales, por cuanto haría innecesario extraer confesiones mediante
malos tratos y reduciría así considerablemente el riesgo de que infrinjan malos tratos
durante la custodia policial.

Entendemos que el señor fiscal Martini a quebrantado varias normas además de las
mencionadas: la ley 14442 que rige su accionar en sus artículos:

Art. 47, en cuanto ordena que los integrantes del Ministerio Público sólo podrán dar
información judicial del ámbito de su competencia, cuando ello no afecte la privacidad o la
seguridad de las personas, ni los asuntos públicos que requieran reserva, o la eficacia y el
trámite de las investigaciones en curso, habilitando sanciones para el caso de violar esta
regla. Norma violada flagrantemente en cada oportunidad en la que el fiscal salió a hacer
públicas cuestiones del expediente.

Arts. 73 y 86 que lo obliga a actuar con CRITERIO OBJETIVO y a no ocultar
pruebas a la defensa.

Art. 82 por cuanto dejo de impartir órdenes a la policía para el secuestro de los
objetos.

Art. 84 que habla del imputado privado de libertad, debiendo controlar el fiscal:
Las condiciones del lugar de detención, disponiendo lo que corresponda cuando éstas no
sean adecuadas. En este sentido es dable recordar que la Comisaría que nos alojó desde el
23 de noviembre del 2016 al 6 de enero del 2017 tenía capacidad para dos personas y
llegamos a estar 11 detenidos, con un olor a gas alarmante, con alguno de nosotros
durmiendo en un patio a la intemperie, bajo condiciones humanas denigrantes, con
desbordes cloacales que humedecían hasta los colchones lo que hacía que el olor a gas
pareciera perfume. Todo ello agravado en Carballo y Jurado que padecían serios
problemas de salud, conocidos por la justicia y sin que ninguna autoridad judicial los
controle.
Entendemos que el Fiscal Martini ha infringido normas procesales que tienen que
ver con el cumplimiento de los plazos de la IPP, con la obtención de la prueba colectada,
con la convalidación de procedimientos nulos, con el abandono como director del proceso
y la investigación desligando tal actividad en la Dirección de Asuntos Internos y otras
tantas mas que surgen del estudio de la causa y que han sido planteadas en el recurso de
Casación interpuesto contra la denegatoria del Habeas Corpus presentado atacando la
detención y que tuviera resolución desfavorable en la Cámara de Garantías.

Ha ejercido presión directamente en nosotros para que nos “quebremos” y a través
de las esposas de tres comisarios. Presión psicológica demostrada a través de sus dichos:
“…era importante que estén presos porque algunos se estaban por quebrar …””…iban a
empezar a hablar…” me quitaron la negociación que yo tenía con ellos…” “…lo
fundamental cortó la posibilidad del arrepentimiento de ellos y de que hablaran…” “
REALMENTE ES INDIGNANTE LO QUE PASO, ES ILÓGICO, UN
CONTRASENTIDO…”

Habló muchas veces públicamente sobre una causa con tres patas, una policial, una
judicial y otra política (aunque sugestivamente en este último supuesto deja a salvo un
cambio hacia la mejoría).

Hizo declaraciones públicas cuando estábamos en libertad que ninguno de nosotros
se presentaba a declarar y aclarar cuestiones vinculadas con la investigación. Cuando nos
detuvieron fuimos a prestar nuestras indagatorias y hubo que exigirle que nos hiciera
alguna pregunta porque no las formulaba, contradiciendo en privado lo que decía
públicamente.

Estas y otras actitudes desplegadas contra nuestras personas, nos dan la certeza que
existió una especie de presión psicológica, que sentimos durante todo este tormentoso
proceso y que adquiere su veracidad con los propios dichos del fiscal Martini, vertidos en
todos los medios de prensa, que en copias se adjuntan.

En este orden de ideas creemos que resulta necesario se investigue por donde y en
la forma en que corresponda, si el Doctor Martini ha infringido normas procesales y de
funcionamiento que ameriten su apartamiento de la investigación, sustituyéndolo por un
fiscal que actúe de manera objetiva haciendo uso solo de la ley y no de la presión pública.

Lo que así se solicita
Se deja constancia que esta solicitud, en copia de igual tenor, será presentada en la
Secretaria Permanente de Derechos Humanos con sede en calle 8 y 53 de esta ciudad.

Proveer de conformidad que será justicia.

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