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Chandler, Kopec, Morrison, Davies, Mullen Una obra excepcional que retine en un solo volumen los cinco temas basicos del ajedrez, especialmente orientados para el jugador competitivo: Saber cémo enfocar y jugar las aper- turas. © Formular un plan en cualquier posi- cién. © Analizar sus componentes esencia- les. e Llevar a cabo una combinacién co- recta. Utilizar una técnica eficaz en el final. Cada uno de estos cinco principales te- mas esta aqui repartido en cuatro lec- ciones, constituyendo por tanto un curso completo en veinte lecciones. Asi, la discusién sobre Tactica y combina- clones presenta un entoque ameno y completo del tema; los elementos y Principios en que se basa un correcto tratamiento de la apertura se ilustran, en tres variantes distintas, por medio de partidas; en Cémo analizar una posicion se estudia la metodologia necesaria para decidirse por una determinada se- rie de jugadas, tras una evaluacién de los correspondientes factores posicio- nales; el final se trata metédicamente con ejemplos originales y recientes. Por ultimo, en la leccién complementaria, la 21, que lleva por titulo /ndicaciones y consejos practicos para el juego de tor- neo, se brindan las orientaciones funda- mentales con vistas a un éxito efectivo «sobre el terreno». El propdsito de estas lecciones es pro- curar al ajedrecista serio, de fuerza me- diana, los elementos esenciales y los componentes de un arsenal basico para un juego bueno y sdlido, y suministrar el bagaje necesario para todo buen ju- gador «culto». AJEDREZ MAGISTRAL D. KOPEC, G. CHANDLER, C. MORRISON, N. DAVIES, I. D. MULLEN AJEDREZ MAGISTRAL EDICIONES MARTINEZ ROCA BARCELONA Titulo original: Master Chess. A course in 21 Lessons Traduccion de J. M. Lopez de Castro © 1985, D. Kopec, G. Chandler, C. Morrison, N. Davies and I. D. Mullen © 1987, Ediciones Martinez Roca, S. A. Gran Via, 774, 7.°, 08013 Barcelona ISBN 84-270-1101-6 Depésito legal B. 2441-1987 Impreso por Diagrafic, S. A., Constitucio, 19, 08014 Barcelona Impreso en Espaha — Printed in Spain AGRADECIMIENTOS La idea de esta obra nacio de nuestras conversaciones con Walter Munn, presidente de la Asociacion Escocesa de Ajedrez (Scottish Chess Associa- tion). Sus cinco coautores, sin excepcién, son miembros de la Asociacion de Maestros de Ajedrez de Edimburgo (Edinburgh Chess Masters Association), grupo formado para promover una competente ensefanza ajedrecistica desti- nada a jugadores de todos los niveles por debajo del de «maestro». Una de las primeras tareas que se encomendaron al grupo fue la de preparar un conjunto de lecciones o material didactico para uso de profesores y alumnos en Esco- cia. De aquel proyecto inicial ha salido el presente libro, tras una serie de im- portantes cambios. Damos aqui las gracias a Martin Richardson, antiguo director ejecutivo de lacoleccion ajedrecistica «Pergamon», por sus sugerencias y ayuda en la reali- zacion de este trabajo. Nuestra gratitud se extiende también a las siguientes personas e instituciones: Alistair Girvan, presidente del Subcomité Pedagogi- co de la S.C.A.; Dr. Ken Stewart, secretario adjunto de la misma Asociacién; Bill Wallace, Alec MacFarlane, Alec Taylor, Harry Leask, Morag Mullay, Prof. D. Michie, Club de Ajedrez de Edimburgo (Edinburgh Chess Club). Fi- nalmente, damos las gracias a los miembros del Centro de Investigaciones so- bre la Inteligencia Mecanica (Machine Intelligence Research), por habernos permitido utilizar sus instalaciones. Indice Simbolos 2.1.6... eee cece eee etter eens 10 Introduccién. Nuestro propdsito y sugerencias metodoldgicas, por Danny Kopec, M. I. i Lecciones 1-4. Tactica y combinaciones, por Geoff Chandler ... 15 Lecciones 5-8. Como analizar una posicion, por Danny Kopec, M. I. 10.2000. -00e seer eee ee 54 Lecciones 9-12. Como formular un plan, por Chris Morrison ... 76 Lecciones 13-16. Principios e ideas de apertura, por Nigel Davies, M.I. .. 98 Lecciones 17-20. Finales, por Jan D. Mullen ............00005 ill Ejercicios I (Lecciones 5-8) .............c cece cece e cence eens 134 Ejercicios II (Lecciones 9-12) 1.2... 2.0... eee cece eset eee eee 140 Ejercicios III (Lecciones 13-16) .. 145 Ejercicios IV (Lecciones 17-20) .......--..0eeeeeeeee scence eee 150 Leccién 21. Indicaciones y consejos practicos para el juego de torneo, por Ian D. Mullen y otros .......... 660 cee cece 156 Solucion de los ejercicios (lecciones 1-4) . 162 Glosario 2.0.6... eee cece eee eee eee t eee e teenie 165 SIMBOLOS jaque ventaja decisiva de las blancas ventaja decisiva de las negras igualdad enroque corto (flanco de rey) enroque largo (flanco de dama) buena jugada jugada excelente mala jugada error craso jugada interesante (merece atencién); invita a complicaciones jugada dudosa las blancas ganan las negras ganan El ejemplo siguiente, que ofrecemos en los dos sistemas de notacion, esta constituido por una partida de sélo 9 movimientos. Se trata de una Apertura Espafiola (Variante del Cambio) mal jugada. Notaci6n algebraica Notacién descriptiva 1. 4 eS 1, PAR P4R 2. CB C6 2. C3AR C3AD 3. AbS a6 3. ASC P3TD 4. AX 6 dX 6 4,.AXC PDXA 5. 0-0 Ag4 5. 0-0 ASCR 6. b3 BS 6. P3TR P4TR 7. bX g4? hX g4 7,.PXA? PXP 8. Ch2 Dh4—+ 8. C2T DST 9. B g3! Las negras estan ganando ol 9. P3AR P6C! 10 Las blancas abandonan. INTRODUCCION NUESTRO PROPOSITO Y SUGERENCIAS METODOLOGICAS DANNY KOPEC, M. I. En las lecciones que siguen ofrecemos al lector una serie de informaciones directa o indirectamente pertinentes a toda partida de ajedrez. Saber como en- focar y jugar las aperturas, formular un plan en tal o cual posicion, analizar sus componentes esenciales, llevar a cabo una combinacion correcta y, por ulti- mo, utilizar una técnica eficaz en el final para ganar, todo ello forma parte inte- grante del bagaje ajedrecistico de cualquier buen jugador. Ahora bien, a lo largo de los siglos se han escrito millares de libros sobre el juego de ajedrez. éQué necesidad hay de otro mas, en especial cuando ninguno de los temas tra- tados es particularmente original? Creemos que la presente obra es unica en su género, al reunir en un solo vo- lumen cinco temas basicos de ajedrez y presentarlos en una forma especial- mente orientada al jugador de club (ELO 1450-1750). Cada uno de estos cin- co principales temas aparece repartido en cuatro lecciones, constituyendo asi, de hecho, un curso completo de 20 lecciones destinadas al estudiante serio cuyo objetivo es llegar a convertirse en buen jugador. La «escena» que lleva a una animada discusion sobre «Tactica y combinaciones» representa un enfo- que tan ameno como completo del tema. Los elementos y principios en que se basa un correcto tratamiento de la apertura se ilustran, en tres variantes distin- tas, por medio de partidas. En «Como analizar una posicion» consideramos la metodologia necesaria para decidirse por una determinada serie de jugadas, tras una evaluacion de los correspondientes factores posicionales. E] final y sus aspectos mas orientados al conocimiento tedrico* se tratan metodicamen- teen las lecciones 17-20. Por lo general, los ejemplos aducidos son originales y recientes. _* Es importante disponer de datos especificos sobre los aspectos y objetivos tedricos de cada uno de los finales tratados. No basta el calculo por si solo, mientras que un poco de teoria puede Ilevar muy lejos. 11 Todos los libros de ajedrez que he leido tienen en comin el enfocar o ilus- trar la enseflanza mediante ejemplos —combinaciones en una posicion deter- minada o partidas completas—, y en este sentido nuestra obra no es diferente. Mas los buenos libros cuyas ilustraciones quedan mejor grabadas en la memo- ria son aquellos que han sabido poner buenas «etiquetas» a los buenos ejem- plos. Asi, «La embriaguez del éxito», encabezamiento de una de las secciones del libro de Kotov Piense como un gran maestro, dice mucho en muy pocas pa- labras y se explica de por si; da cuenta del derrumbamiento de una vana e igno- rante seguridad en el propio juego mejor que muchas descripciones detalladas. En el mismo caso se encuentra la terminologia de Kmoch en El poder de los peones en ajedrez, cuando habla del «despeje-tapon» (The Sweeper-Sealer- Twist);** cada término de esta expresion tiene un sentido preciso con vistas a la memorizacién. Otro tanto hemos querido hacer aqui nosotros al utilizar defi- ciones bien escogidas y concisas, asi como ejemplos de muchos términos y conceptos ajedrecisticos mas o menos conocidos. Se estima que un maestro de ajedrez es capaz de almacenar en su memoria unos 50.000 modelos de posicién. Nadie hasta la fecha ha intentado averiguar en qué consisten exactamente tales «modelos», quiza por lo inadecuado de nuestro saber actual sobre la cognicién humana en lo referente a percepcion, memoria y reconocimiento de pautas 0 «tipos». {No hay por qué preocuparse! Eso esta bien lejos del objetivo que aqui perseguimos, aun cuando pueda un dia llegar a ser factible a medida que vaya progresando el estudio de la inteligencia artificial. Nuestro propdsito es procurarle al estudiante serio de ajedrez, de fuerza mediana, los elementos esenciales, los componentes del arsenal basico para un juego bueno y solido. Con estos fines corre parejas la intencion de suministrar, en un libro de aproximadamente 165 paginas, el bagaje que juzgamos necesa- rio para todo buen jugador «culto». Durante el desarrollo de su habilidad ajedrecistica, muchos jugadores se sorprenden a si mismos con lagunas y hasta una clara ignorancia de esta o aquella fase de la partida. Para la mayoria de los ajedrecistas de fuerza inferior ala de maestro, la fase mas débil suele ser el final. Con todo, no pocos jugado- Tes se quejan también de su incapacidad para hallar el plan apropiado a lo que evalian como una buena posicién, y todavia son mas numerosos los que se sienten muy incomodos cuando la apertura no discurre por caminos bien cono- cidos y «tedricos», que ellos han estudiado o memorizado. Tal es, obviamen- te, la clara explicaci6n y justificacion de cada una de las cinco principales sec- ciones de este libro. Todas ocupan su lugar logico, y esperamos que la presen- tacién del material les parezca a los lectores facil de entender y generalizar, a diferencia, por ejemplo, del tipico libro sobre una especifica variante de apertu- Ta, que tiende a abrumar al lector hasta el punto de resultarle contraprodu- cente, He aqui, pues, la cuestion clave: A partir del material presentado {sera ca- paz el estudiante de encontrar, por induccién, jugadas originales y correctas en las posiciones que surjan durante sus partidas? Esto significa que, si un motivo ** Movimiento del peén que «despeja» (sweep = «barrerm o «despejar barrien- do») una casilla o puesto avanzado en el propio campo, «tapona» (seal = «sella o «taponar) otra en el campo contrario y provoca un cambio radical, repentino y posiblemente inesperado en la estructura de peones. 12 se aplica a cierta posicion con definidas caracteristicas y a otras treinta posi- ciones con idénticos rasgos, tal vez se aplique también (modificado o no) a to- das las posiciones del mismo tipo. En otros empeiios intelectuales, este proce- so podria igualmente Namarse generalizacién; pero ello no basta en ajedrez, donde hay que estar siempre alerta para reconocer las cualidades o caracteris- ticas unicas de cada posicién y sus requerimientos propios. E] hallazgo de un plan adecuado, como doblar torres en una columna abierta, es solo una peque- hha parte de la completa y correcta conduccién de una partida de ajedrez, que puede exigir toda una secuencia de buenos planes. El enfoque inductivo es dis- tinto y diametralmente opuesto al que también ofrece ejemplos (la tipica mono- grafia de una apertura, etc.), pero requiere que el lector desarrolle sus propias ideas por «deduccion» (procediendo hacia atras) a partir de los mismos, La leccién complementaria, que lleva por titulo «Indicaciones y consejos practicos para el juego de torneo», pretende brindar unas cuantas orientacio- nes practicas con vistas a un éxito efectivo «sobre el terreno». Nunca se insisti- 14 lo bastante en la importancia de formular preguntas (las pertinentes, espe- rémoslo) y aprender de las propias derrotas. Cabe aqui todavia una breve advertencia. El ajedrez es un juego arduo. No hay en él soluciones faciles. Exige una buena dosis de trabajo duro, perseve- rancia y determinacion, sin que ello garantice la excelencia 0 el éxito. Esto se debe a su cardcter unico, por ser a la vez ciencia, deporte y arte. No basta un mero conocimiento de} modo de proceder, ni la puesta en practica de lo que se sabe, ni el simple hallazgo de jugadas con atractivo estético o artistico. Cual- quiera de estas facetas, aisladamente considerada, puede llevar a un deprimen- te fracaso. Al estudiante que recorra con cuidado nuestras cinco secciones principales, las asimile bien y las complete con Ja panoplia de «Ejercicios» y de «Indicaciones y consejos practicos para el juego de torneo», ni siquiera pode- mos prometerle nada, por desgracia, en cuanto a resultados. No existe ningun sustantivo de la experiencia de los factores dinamicos del ajedrez adquirida «sobre el tablero». Podra uno saberlo todo sobre las ideas y principios que rigen la apertura, sobre tactica y combinaciones, analisis, plani- ficacion y hasta finales, y aun asi, en el momento de hacer la mejor jugada (0 una buena), no la hara. Aqui es donde la comprensién se distingue de la informacion o «conoci- mientos». La experiencia puede en esto desempejiar un gran papel. Lo demas depende de ti, lector. 13 Lecciones 1-4 TACTICA Y COMBINACIONES GEOFF CHANDLER El torneo de fin de semana Acto I Escena: La sala de andlisis duran- te un torneo de ajedrez. Los jugado- res, sentados, examinan sus parti- das. PepRO, solo ante un tablero y con la mirada perdida, es la viva imagen de la desolacién. Entra JUAN y se sienta frente a él. Juan: «jHola, Pedro! {Qué tal te ha ido?» (Pepro Jevanta la vista y empieza a mover las piezas de un lado para otro.) Pepro: «En esta posicion podia ha- ber ganado una pieza si hu- biera jugado esto y esto.» (PEDRO sigue moviendo las piezas.) PEDRO: «... y aqui tenia un ataque de mate. Podia haber sacrifica- do el caballo.en g7 y él lo te- nia que tomar so pena de perder una torre. Luego yo hago esta bonita jugada tran- quila y se acabé: no puede evitar el mate. El mismo me lo ha ensettado después de la partida.» «Parece convincente. Pero iqué has hecho en defini- tiva?» JUAN: Pepro: «iHe perdido!» Telén Esta pequefia escena se repite una y otra vez en ligas y torneos al acabar- se las partidas. El acto podia haberse prolongado, con Juan preguntandole a Pedro por qué habia jugado tan mal, cémo no habia visto esto o aquello, pese a llevar 15 afios participando en campeonatos. Y con Pedro respon- diéndole con las clasicas disculpas: tenia demasiado trabajo, se encontra- ba enfermo, habia dormido mal, el trafico le habia puesto nervioso o... ile habia, atacado un enjambre de abe~ jas! A Pedro no le faltaran nunca ex- cusas por haber perdido una partida, en vez de admitir que: 15 @) no entra en sus planes emprender un ataque con sacrificio a menos de contar con un 110% de proba- bilidades de éxito; 5) le encanta, si, ganarle piezas a su adversario, pero jamas intenta pro- fundizar en las posiciones que re- quieren jugadas sutiles. LECCION 1 Estas lecciones van destinadas a todos los «Pedros» que frecuentan las salas de torneo. Antes de empezar a poner gotas de veneno a las flechas de los estu- diantes, definiré los términos «tacti- ca» y «combinacién». Tactica Liamase asi la lucha cuerpo a cuerpo que tiene lugar sobre el table- ro cuando las piezas de ambos ban- dos entran en contacto directo unas con otras, por ejemplo atacando y de- fendiéndose. En esencia, una jugada tactica entrafia una amenaza o serie de amenazas a las que el adversario ha de responder inmediatamente. De ordinario se trata de una secuencia forzada, por lo que el numero de ré- plicas posibles suele ser limitado. Tabla 1. «Arbol tactico» con una lista de motivos tacticos en las combinaciones Ganancia de Ataque de mate material Posicional De tablas Tipos de mate Ganancia de una Creacion de un Tablas por pieza dejadaen eon pasado ahogado Mate ahogado prise (sin defensa) Puesto avanzado —_ Jaque perpetuo Mate del Amenaza del caballo «pasillon inadvertida Reduccién a Torre(s) en finales tedricos de Persecucién «Horquillay de —_séptima tablas, v. g. dos del rey caballo caballos y rey Liquidacién con contra rey, alfil Sacrificio clasico «Pinchos» yotras _ vistas a un final malo y peon de del alfil «horquillas» ganado torre, etc. Jaque doble y a Clavadas Destruccion de la descubierta la estructura de Pieza peones Doble sacrificio sobrecargada de torre Control del Pieza centro Doble sacrificio «desesperada» de alfil Obtencion del par Coronaciones 0 alfiles Ataque aun promociones de «punto flaco» peon Cambio oportuno (cualquier casilla de damas sdlopor Ataque a la el rey) descubierta 16 Combinacién La combinacion es una serie de jugadas tacticas que se hacen para obtener una ventaja (o para dismi- nuir o neutralizar una desventaja). E) numero de movimientos es muy va- riable: podran ser dos, cinco o quin- Hay cuatro principales tipos de combinacién: 1. Ataque de mate. 2. Combinacién para ganar ma- terial. 3. Combinacion posicional. 4. Combinacion de tablas. En cada una de estas clasificacio- nes existen muchos «trucos del ofi- cio», que constituyen el grueso del ar- senal de todo ajedrecista. Para ayu- dar al estudiante, le ofrecemos aqui, en forma de tabla, un «Arbol tactico» con una lista de los principales moti- vos tacticos que se discutiran a conti- nuacién. Cualquier buena jugada de ajedrez entra en una de estas tres ca- tegorias: 1, Tactica (definida mas arriba). 2. Estratégica (despliegue de las propias fuerzas, parte de un plan de conjunto, maniobra, etcétera). 3. Forzada (huida o cobertura de. un jaque, respuesta a una cap- tura con otra, etc.). Es de notar que las combinacio- nes de mate y las de ganancia de ma- terial estan estrechamente ligadas y que las ideas utilizadas en una combi- nacién para ganar material pueden servir (y a menudo sirven) para dar mate al rey enemigo. Las combinaciones posicionales se juegan para ampliar el radio de ac- cién de las piezas propias, preparan- do asi el terreno para una futura ga- nancia de material o combinacién de mate. Las combinaciones de tablas ha- blan por si mismas y le brindan al ju- gador tactico la posibilidad de salvar- se «por pelos» en posiciones perdi- das, anulando la partida. Términos tacticos La mayoria de los términos tacti- cos se explican por si solos, v. g. obs- truccién, despeje de lineas, despeje de casillas, atraccién, etc. En el Dia- grama 1 las blancas utilizan estos cuatro temas para lograr el mate. 1. Td4 oe La torre se sacrifica para obstruir la defensa negra de la casilla h4. AX d4 2 AX e6+ 4. Ahora el alfil despeja la columna para uso de la torre y la dama. 2 we AX 6 3. Th8+ a La segunda torre se entrega para despejar la casilla hi que ha de ser ocupada por la dama, y también para atraer al rey negro ah8, lo que permi- 17 te a las blancas ganar un tiempo vi- tal. RXh8 Rg8 Notese que, si las blancas no hu- bieran jugado previamente 1. Td4, ahora el negro podria defenderse me- diante 4. ..., Dh4. 3. oe 4, Dhi+ 5. Dh7 mate Ataque de mate Mates tipicos y procesos mentales «Una profunda comprension de las posiciones tipicas de mate hace que las mas complicadas combinaciones de sacrificio que a ellas conducen no sdlo no parez- can dificiles, sino aun se den por supuestas» (Tarrasch). Asi como un cocinero puede ima- ginar la version acabada de una comi- da que esta preparando, asi también el ajedrecista debe visualizar, antes de iniciar un ataque, la posicion final de mate o el mate tipico que aparece- ra en el tablero como resultado de su ofensiva. Veamos, para empezar, un tipo sencillo y comin de mate con dama y caballo. nw dann o@ 18 Ahora ponemos més piezas en el tablero y nos situamos unas pocas ju- gadas antes. o(BV7 @ ge? 7 ay tint 6 sik 4 Sy 3 RY 2 8 ZB 1 RSA By bcdefagih Como el estudiante ha visto ya el mate tipico con dama y caballo, no le llevara mucho tiempo elaborar la combinacion correspondiente: 1. Te6! Esto impide que la dama negra siga protegiendo al caballo de f6, ala vez que despeja la diagonal b1-h7. Lew. dX 6 2. CX f+ Rh8 3. D X h7 mate. Mirando asi las cosas, el estu- diante podra apreciar lo paraddjico de las combinaciones de mate, cuya idea surge a menudo... jdando mar- cha atras! En primer lugar, conociamos un mate tipico y pudimos visualizarlo en 1a posicion dada. Solo el caballo de f6 lo impedia. Por ello nos fijamos en este caballo, encontramos una mane- ta de quitarlo de en medio, bloquean- do su pieza defensora, y ya no nos quedaba sino asestar el golpe final. Pese a la sencillez de este ejem- plo, no cabe duda que hasta las mas dificiles combinaciones de mate pue- den dividirse en componentes sim- Piles. La analogia con la cocina viene aqui a cuento. Vemos primero en nuestra mente el pastel que quere- Mos confeccionar (el mate tipico), Poseemos fos ingredientes (dama y caballo) y la receta (el orden correc- to de jugadas). El diagrama que sigue nos mues- tra otro mate tipico, con torre y caba- llo esta vez. @ > y ie Nw sv D De nuevo afiadimos unas cuantas Piezas y damos marcha atras. ww aan @ R > EI estudiante, puesto ya sobre la Pista, no tendra dificultad en hallar la combinacion ganadora. 1. Ce7+ Rhs 2. DXb7+ RXAT 3. Thi mate. Al estudiante le es posible, lo re- petimos, el proceso mental del que brota la combinacién. El ju- gador experimentado resolvera posi- ciones similares casi sin pensarlo, ya que tales procesos han quedado fijos en su memoria y se han convertido para él en una segunda naturaleza, «La dama podria tomar el pedn h, luego la torre iria a esa columna y da- ria jaque, sin que nada se le inter- Ponga: jes mate!» Vista asi la cosa, resulta tan facil como... hacer un pastel. Modelos de mate (Veanse los diagramas de la pagina Siguiente) E) estudiante observara que, en to- dos los casos, un alfil o una torre pue- den ser sustituidos por la dama. La mayoria de las veces en que se em- plean alfil y torre para dar mate, fa Posicién de ambas piezas o de una de ellas no tiene por qué ser exactamen- te la misma que aparece aqui. Enel Diagrama S el mate se fuer- za tras 1. f6. El Diagrama W repre- senta un mate que se da tipicamente en el enroque largo; la oportunidad de jugarlo no es infrecuente, ni mucho menos. Los Diagramas X, Y y Z son ma- tes tipicos del final de partida, con los que el estudiante ha de familiarizarse bien; por supuesto, no se puede for- zar el mate del Diagrama Z. E) estu- diante reproducira en el tablero las Pposiciones dadas, acordandose de ir intercambiando el alfil y la torre con Ja dama, pues esta ultima es la que a menudo propina el golpe mortal. Con estas posiciones grabadas en la men- te, es mucho mas sencillo descubrir y calcular un ataque de mate. 19 20 LECCION 2. ATAQUES DE MATE Ejemplos practicos Algunos de los ejemplos que ofre- cemos provienen de mis propias par- tidas o de encuentros entre jugadores de fuerza media. Ello obedece a dos Tazones: 1. Tales partidas tienen lugar en- tre ajedrecistas de] mismo ni- vel que el de aquellos a quie- nes se dirige este libro, y en ellas no siempre se han hecho las mejores jugadas de defen- sa. Esto puede resultar muy instructivo. 2, Reproducir todas las joyas cla- sicas del pasado podria asus- tar al estudiante, llevandole a pensar que solo los maestros son capaces de producir esas combinaciones. Mate ahogado Todo estudiante debe conocer bien este mate, heredado de Philidor. 6 3| 8 1e| 7 RMA] 2 6) Um 5 ENS) 4 t 7, 3\V// Yi, | alk y an I y |_| ae be defdagsh Aitkens-Jacobs 1915 Las blancas ganan asi: 1. Cd6+ Rd8 2. De8t+ 3. Cf7 mate. TX Sacrificio clésico del alfit La oportunidad de realizar este sacrificio se da con relativa frecuen- cia entre jugadores poco experimen- tados. El ataque se dirige aqui contra el enroque corto privado de un caba- lo defensor en f6. Las blancas sacri- fican el alfil en h7 y luego dan jaque en g5 con el Caballo. Esto despeja la diagonal d1-h5 para que ladama pue- da dar el golpe de gracia. yo Foon ® Posicién tipica para el clasico sa- crificio de alfil. Aconsejamos al lec- tor que estudie el tratamiento del ata- que contra las tres posibles defensas. 1. AX h7+, RX h7; 2. Cg5+ (a) 2. on Res 3. DhS Te8 4. DX {7+ Rhbs 5. DhS+ —-RgB 6. Dh?7+ = REB 7. Dh8+ —-Re7 8. D X g7 mate. (b) Qe ae Rh6 3. Ded Ths 21 4. CX e6+ Rh7 5. D X g7 mate, (©) Qe we Rg6 3. h4 Ths 4. h5+ TXhs 5. Dd3+ £5 6 eXf6+ RX 7. DB+ Re7 8. Df7+ Rd6 9. DX hs 3. ae Cd X e5 4.dXe5 CXe5 5. hS+ RIG 6. Ch7+ Re7 7, Aa3+ Las blancas ganan. EI estudiante deseoso de profun- dizar en el sacrificio clasico del alfil, Jo encontraré examinado con todo detalle en el libro de V. Vukovié The Art of Attack in Chess, de la serie «Pergamon». Jaque doble La fuerza de un jaque doble es a menudo suficiente para ganar. Resi- de en el hecho de que obliga al rey enemigo a moverse. He aqui un diver- tido ejemplo tomado de una sesion de simultaneas jugadas por Nimzovich. s/H| [ee 8 Wt tit st 5 t 4 t 3 ADT | 2} ty & EY age j ao bec def gh 22 1, Ae2 road Ofreciendo a las negras un cebo en el que pican alegremente. Lo. e X £37 2. ¢Xb7 AXb7 3. AbS jaque doble y mate. Jaque a la descubierta Es también un arma potente. La posicion del Diagrama 9 surgio de una variante poco usual de la Apertu- ra Espahiola. nw kann a@ EI titular de las piezas blancas (que jugaba en un torneo de poca ca- tegoria, Grangemouth 1980) capturo el caballo de c3 y, mas adelante, sa- lid bien librado con tablas. Si hubie- ra tenido mayor fe en los jaques a la descubierta disponibles, habria con- tinuado: ~CXc6+ Ae7 » CXe7 CXdI Cg6+! De7 (forzada) . CXe7 RE |. C X 8 y las blancas que- dan con una pieza de mas. yawn Mate del «pasillo» A todo el mundo le han dado algu- na vez este mate en su primera fila. iYo mismo lo recibi en cierta oca- sion, y a la jugada siguiente, después de pasarme 10 minutos reflexionan- do en una posicién cémoda! EI primer ejemplo viene de una liga entre escolares. Estamos a pun- to de presenciar un error muy co- mun: jugar lo que salta a la vista. ya ban @ Las blancas continuaron 1. T X e5 y depusieron las armas tras 1. ..., Te X e5, ya que lo que pretendian, 2. D X f7+, es ahora ilegal (la dama esta clavada). Tenian que haber ju- gado: 1.DXf+ CXxf 2. T X e8 mate. El ejemplo siguiente es de Vladi- mir Vukovié. Procederemos paso a paso, puesto que contiene varios mo- tivos tacticos. (Véase diagrama 11.) 1DXf%t+ RX Las blancas debilitan la ultima fila. 2. Cd7+ AXd7 Ahora despejan para si mismas la columna e y fuerzan la apertura dela columna c. 3. Aa3+ = RgB El rey negro es empujado detras de sus peones, 4, Tc8+ AX Las blancas explotan la sobrecar- ga de una pieza enemiga, desviando- la de Ja proteccion de e8. 5. Te8 mate. yu boon o La combinacion es impecable. éComo hara el estudiante para rema- tar asi una partida? Solo podemos re- comendarle que mantenga los ojos bien abiertos y adquiera el habito de examinar, como cosa corriente, to- das las capturas y secuencias for- zadas. Doble sacrificio de torre La consabida batalla ajedrecisti- ca entre material y desarrollo tiene vi- sos de durar eternamente. El doble sacrificio de torre (con el que el atacante ofrece el jugoso cebo de sus dos torres para ganar tiempo decisi- vo mientras e] adversario las captu- ra) habla muy alto a favor del desa- rrollo. Pocos ejemplos pueden situarse a la altura de la imaginacién de Jac- ques Mieses, que se «saca de la man- 23 ga» un doble sacrificio de torre en la posicién del Diagrama 12. Craddock-Mieses Lew Tos! Tras esta jugada aparentemente anodina, las blancas caen en una dia- bélica red: 2. Ce4 AcS 3. CX f+ DX [6 4.AXc6+ bX 6 5. DX b8+ ... Parece, en efecto, como si 1. ..., Tb8 hubiera sido un grave error. 6. Df 7. Rdl 5 Unica. Te oe DX e2+ 8. Re2 DX c4+ 9. Rbl Dd3 mate. Doble sacrificio de alfil Se trata de algo bastante infre- cuente en la partida real, pero su me- canismo es digno de estudio y puede aplicarse a otros muchos sacrificios tipicos de ataque. He aqui las condi- 24 ciones previas, mencionadas por Tar- takover, para que una combinacién de este género sea correcta: «El rey atacado debe estar ex- puesto y sus piezas poco disponi- bles para la defensa. La torre del atacante ha de perseguir un doble objetivo: impedir que el rey ene- migo huya al otro flanco y tomar parte en el asalto final sin pérdida de tiempo.» He aqui un ejemplo relativamen- te reciente. Miles-Browne, Lucerna (ol.) 1982 Miles remato asi la partida: 1, AXh7+! RXh7 2. DhS+! 3. AXgi?! RXQ7 Si3....,16, sigue 4. Dh8-+, RE7;5. A X 8 amenazando 6. Dh7+. 4. DgS+ RBS 5. Dfe+ 6. Tet (1-0) De hecho, los dos alfiles se utili- zan como carne de cafién para abrir brecha en la fortaleza del rey contra- tio y permitir asi la penetracion de la artilleria pesada (dama y torre) para dar un tipico mate. La falta de defen- sores en el flanco de rey constituye la base de éste y otros asaltos violen- tos, incluido el del ejemplo siguiente. Ropajes reales Las blancas tienen dama, torre, alfiles y caballo a «tiro de piedra» del rey negro. Con semejante fuerza de ataque pueden permitirse el lujo de sacrificar un par de piezas y disponer todavia de suficiente ventaja de mate- rial en el ala de rey. El remate es tan directo como brutal: Por esta razon los jugadores débi- les desaprovechan no pocas veces la oportunidad que se les presenta de dar caza al monarca enemigo, al fal- tarles la audacia necesaria para sacri- ficar material si no han podido anali- zar completamente la posicién. Un jugador mas fuerte no se molestara siempre en analizar todas las posi- bles variantes, pues le basta con sa- ber que un rey que sale «de paseo», exponiéndose al fuego abierto de las tropas enemigas, raramente sobre- vive. [R77 ei oie 's 7) 71277 8 7 t t elt t s| £77 4/77) a 4 si, aie 5 4 j | 4 3 a 3 es 2 2yh 1 B ! B o be defgh a@bcdefag th Shestoparov-Serzhanov, ORSS 1955 Mullen-Weedon, Edimburgo 1980 1.TXd5!° AX d5 2. AXh7! RXh7 3. Cf6+ con mate inevitable. 1. Cf? RXf7 2. DXh7+ Rf6 (3... 3 X £6; 4 DhS+, Rg; 5. 3. Ad4+ Rg5 3. Dh6+, Re8; 6. A X f6.) Persecuci6n del rey Aqui el rey es invitado 0 forzadoa salir a campo descubierto, donde se le da mate. Muy a menudo es imposi- ble calcular hasta el fin una combina- cién de esta clase, y el atacante ha de confiar en su «instinto» para prever el desenlace. Hasta aqui habia Ilegado el calcu- lo de las blancas. Ahora emplearon 5 minutos para dar con la continua- cin decisiva: 4. 3 Las negras no pueden parar la amenaza 5. Dh4 seguido de 6. Df4 mate, sino a costa de ruinosas pér- didas. 25 Combinaciones contra el «punto flaco» Este concepto no es enteramente nuevo en estrategia ajedrecistica, ya que todos los jugadores lo reconoce- ran si les digo que f7 es el «punto fla- co» de las negras al principio de la Partida. En la posicion caracteristica del enroque corto, la casilla g7 esta pro- tegida sdlo por el rey, por lo que es ahi donde las negras se muestran mas dé- biles. @ = punto flaco Las combinaciones contra f7 son muy raras en las partidas entre maes- tros, pero existe una linea del Gambi- to Danés donde las negras inducen a su adversario a que las ataque en ese punto, con la intencion paraddjica de aminorar su fuerza ofensiva: 1. 4 5 2. d4 ex dd 3. 3 dX 3 4. Ac4 eX b2 5.AXb2 dS 6 AXd5 Cf6 7.AXf+ RX 26 8 DXd8 Ab4+ 9. Dd2 AX d2+ Las posibilidades de ambos ban- dos son aproximadamente iguales, aunque nadie parece estar muy segu- ro de esta posicién. La oportunidad de jugar combi- naciones contra f7 (0 f2, si las blan- cas se descuidan) se da con mayor frecuencia en las partidas de aficiona- dos. Las lecciones introductorias de este manual, unidas a la experiencia del propio jugador, debieran bastar para un conocimiento de las condi- ciones previas, ya que la mayoria de las combinaciones contra un rey no enrocado figuran como notorias cela- das en los libros de aperturas. Daré aqui dos ejemplos en posiciones me- nos familiares. El primero es lo que «habria podi- do pasar» entre dos jugadores famo- sos por sus fulminantes ataques. Alekhine-Marshall 1. d4 Cf 2. 4 6 3. Cf Ce4 4, Cfd2 Ab4 «Celada tipica de Marshall» (Alekhine). Alekhine continué 5. De2 y gano mas tarde la partida convincentemen- te. Si hubiera escogido la jugada «de café» 5. a3?, que parece natural, se habria encontrado subitamente per- dido tras 5. . Lacasilla f7 puede constituir tam- bién un buen blanco con el rey enro- cado, pese a su aparente seguridad. He aqui un tipico «rayo caido del cie- lo» que podria igualmente catalogar- se entre las combinaciones de mate en la ultima fila (mate del «pasillo»). McNab-Mullen yw boon @ Sin darse cuenta de 2. DX fit! Y las negras, aun no repuestas del susto, abandonaron. El «punto flaco» en g7 Con jugadas naturales de desa- rrolio, el ajedrecista puede bastante facilmente dirigir sus armas contra los puntos flacos £7 y g7. El verdadero punto flaco de una posicion enrocada es g7 (0 g2). Sin embargo, no es tan sencillo para las blancas acumular fuerzas contra esa casilla, y en general tienen que em- plear mas tiempo en coordinar sus piezas si quieren atacarla. En algunas variantes de la linea principal de la Apertura Espafola no es raro ver al caballo de dama blanco saltando por todo el tablero para al- canzar la casilla £5 y, desde alli, «vi- gilar» el punto g7; por ejemplo, Cb1- d2-e3/g3-f5. Solo el alfil de dama es capaz de apuntar directamente a g7 desarrollandose de modo normal (en fianchetto 0, en ciertos casos, me- diante Ah6). Por esto, entre otras co- sas, los reyes enrocados suelen gozar de vida mas larga que los que se que- dan en el centro; g7 es mas dificil de atacar que £7, Una acumulacién de tropas con- tra g7 es con frecuencia el principio del fin, yw kaa A @ Capablanca-Corio El caballo blanco es un valiosisi- mo elemento en f5, y un simple re- cuento de las fuerzas atacantes y de- fensoras proximas al rey negro per- mite vislumbrar la catastrofe que se avecina. 1. Ah6t 2AXg7 Cha A 2. ...,C X g7 seguiria 3. Dg4, f6; 4. Ch6+ ganando la dama. 3.AXe5 C6 4. Ch6 mate. Ce6 Una advertencia: jno se pierda tiempo de reloj buscando mates que no existen! No basta con quererlo para que una posicion determinada encierre una combinacion. El estu- diante debe ejercitarse en ataques ti- picos de mate y sacrificios combinati- vos para despertar en si mismo el «instinto ajedrecistico». Asi empeza- 14 pronto a reconocer los tipos de po- sicidn que contienen las semillas de 27 tales combinaciones. Entonces le sera también mas facil jugar partidas de ataque y encontrar las casillas mas agresivas para sus piezas. iUna combinacién de mate es de ordinario la mas sencilla de jugar, comparada con las otras tres princi- pales categorias! Hasta el mas sim- ple de los ordenadores puede produ- cir un dificil mate en seis jugadas si toda la secuencia de movimientos es forzada. Con el jaque mate se acaba la partida. El estudiante no necesita ir mas alla en sus calculos (aunque qui- 74 tenga que anticipar alguna trampa de su adversario). Pero al jugar una combinacion de ganancia de material, posicional o de tablas, ha de ser ca- paz de evaluar correctamente la posi- cién que surgira después. «El conocimiento de las com- binaciones es la base del juego po- sicional. Esta regla se ha manteni- do firme a lo largo de la historia del ajedrez, y siempre sera poco cuanto hagamos por inculcarsela al joven jugador» (Réti). Llamarse a si mismo «jugador po- sicional» y evitar como la peste las si- tuaciones tacticas por miedo a no te- ner suficiente habilidad para afron- tarlas es puro engajio. Si ello puede servir de estimulo al estudiante, le di- remos que la habilidad tactica se me- jora considerablemente con el estu- dio. Citemos de nuevo a Réti: «Es un error creer que combi- nar depende unicamente del talen- to y no puede adquirirse. Los mis- mos elementos, como ataques do- bles, clavadas, obstrucciones, etc., se repiten una y otra vez en aso- ciaciones mas o menos complica- das. Cuanto mas los ve uno, mas facil le resulta concebir y evar a cabo esas combinaciones.» Posiciones practicas En todas las posiciones que si- guen (Diagramas 18-29), el bando a quien toca jugar tiene un mate forza- do. Algunas soluciones son un poco largas, lo que ha de convencer al estu- diante de que la dificultad de una combinacién no tiene gran cosa que ver con el numero de jugadas de que consta. Hallar la mejor jugada en una posicion compleja puede llegar a ser casi un imposible aun para el mas bri- ante de los maestros, pero descu- brir un mate forzado en nueve juga- das resulta relativamente facil si se o[@ie Eee '* eal 7 19 7 t 7 t iy y el | hae wy 6 572 ayy, 5 4 Ye 4 37 3 ay Z 2 WS 1 AD | a@bedefaga (a) Blancas 2 (b) Blancas 2 28 abedefagr (a) Blancas 2. (b) Blancas 3 -—rvnubroorn eo obedefah Blancas 3 -— rw aa ono - nu du ono 2 abedefah Blancas 3 obedefgh Blancas 5 St Cn 7 6 5 4 ey 2. , abedefagh Blancas 5 - nw daar ®@ obedefagnh Blancas 5 29 abe defagh Blancas 6 conocen los temas tipicos y se posee la voluntad de calcular. Algunas de estas posiciones ¢S- tan tomadas del excelente libro de Locock (ya hace mucho agotado) Imagination in Chess. Locock opi- naba que la imaginacion en ajedrez no es un talento innato, sino que pue- de ensefiarse, y probaba su tesis pre- sentando a sus alumnos posiciones como éstas. Soluciones 18a, 1.D X a7+,D X a7; 2.C Xe7 mate. 30 abc def gil 18b. 19a. 19b. 20. 21. 22. 23. 24, 25. Blancas 6 1. Th8+, RX h8; 2. Dh7 mate. 1. D X c6+, b X 06; 2, Aa6 mate. 1. TH+, C X £8; 2. Af6+, Rg8; 3. Ch6 mate. 1. Th7+, RX h7; 2. Cf6+, Rh6; }. Th7 mate. . CeT+, T X e7; 2, Df8t, wre x B » 2 5 z e 3. Th8+, R X h8; 4, Dhi+, Rg8; 5. Dh7 mate. 26. 1.Td8+,TXd8(1....,A Xd8; 2. Df7+, Rh8; 3. Dfg mate); 2. Da2+, Rh8; 3. Cf7+, Rg8; 4. Ch6+, Rh8; 5. Dg8+, T X g8; 6. Cf7 mate. 27. 1.DX f6, g X £6; 2. A X f6+, Rg8; 3. Tgl+, Rf; 4. Cd7+, Re8; 5. Tg8+, R X d7; 6. Td8 mate 28. . Dd8+, Rg7; 2. T X g5+, X g5;3. 6+, RX h6; 4. Dh8+, Th7; 5. D X h7 mate, 1 RX bl, Tal+; 3. 3 Rb1,Da2+: 5. Rel, Dal+; 6. Rd2, D X b2+; 7, Rd3, Do2+; 8. Rd4, Ded+; 9. 5, Dd5 mate. 29. LECCION 3, COMBINACIONES PARA GANAR MATERIAL Pieza «en prise» Solo los mas novatos entre los afi- cionados a nuestro noble juego dejan piezas sin defensa en casillas ataca- das, Esta seccion trata de las piezas que «cuelgan» en posiciones plausi- bles. temente inocuas; el negro, creyendo que su adversario rehuye la lucha abierta, le arrebata un pedn. El resto es historia. He aqui las primeras ju- gadas: 1. 4 5 2. Cf d6 3. 63 Cf 4. Ac2 CX e4? 5. Dad+ y las blancas ganan el caballo de e4. Amenaza inadvertida «Qué trama mi adversario?» Tal es la pregunta que todo ajedrecista debe hacerse después de cada jugada, aun en medio de una secuencia de movimientos forzados. Examinando cuidadosamente las posiciones don- de se han cometido errores, el estu- diante desarrollara en si mismo un sistema automatico de alarma. Sona- ran timbres, se encenderan luces ro- jas y las células de la memoria empe- zaran a agitarse. (Mucho podria tam- bién decirse en pro de una buena no- che de sueiio antes de una partida im- portante.) 2) hee 7x 6 5 4 a 3 By allt QR & eBay & abedefanr La causa mas comun suele ser la captura irreflexiva de peones. Por ejemplo, las blancas efectian unas cuantas jugadas de apertura aparen- Todd-Chandler, 1982 lL... Cea? 31 Tendiendo una diabdlica celada. 2 AXcS2 AXcS 3.CXc5 Cd4 Descubre una ataque sobre el ca- ballo blanco y amenaza 4. ..., C X £3+ seguido de mate en h2. 4. 33 CXc2 5. CX b77 Este desesperado caballo no llega a tanto como su contrincante negro. 5. os cXal 0-1. Ataque doble Elataque doble es enrealidaduna «horquilla» que se da dentro de un marco mds o menos complicado de jugadas. 32 Chandler-Austin, Edimburgo 1977 En esta posicién llevaba yo la ca- lidad de ventaja y buscaba un modo decisivo de rematar la partida. Veia una amenaza distante, por parte del negro, basada en la torre de g6 que te- nia enfilado a mi rey. Le permiti, pues, jugar una «combinacién» que 32 ganaba un peén y abria la posicién del rey blanco. Yo habia profundiza- do mas y encontrado un ataque do- ble que forzaba a las negras a abando- nar inmediatamente. 1, Das+ 6 2DXfS TX g2+ 3.RXg2 DX e2+ 4. AR DX dl Todo, hasta aqui, de acuerdo con el plan de mi adversario. 5. Td4 1-0 Las negras reciben mate o pier- den la dama. Ataque a Ia descubierta El Diagrama 31 es un buen ejem- plo de ataque a la descubierta. El Diagrama 33 tiene por tema principal un ataque a la descubierta, pero cons- tituye también un caso curioso de «ceguera ajedrecistica». o[x ae th 7 Fit, a 33 Sy y Rik ‘EO eS B) 1B abe detagnh Girvan-Chandler, Edimburgo 1980 ft yviw boon Las blancas habian jugado su peon a a3 para prevenir posibles ja~ ques del alfil negro en b4 y, con esta idea en el subconsciente, prosiguie- Ton. 1, CX d42? ... Debo confesar que me senti aqui como un pescador que no recuerda donde ha colocado sus nasas. De al- guna manera estaba seguro de que ese peon no podia tomarse... Por fin lo vi claro: 1... Ccxd4 2Dxd4 Y ahora viene el ataque a la des- cubierta contra la dama. 2. oe Ab4+ 3. Dd2 AX d2+ Pieza sobrecargada Las piezas de ajedrez son perezo- sas; odian sus deberes de defensa, pero los toleran por necesidad. Con todo, si uno asigna demasiadas obli- gaciones de ese tipo a una sola pieza, ésta dejara oir por todo el tablero sus quejas de insuficiente paga. Hemos visto ya un perfecto ejemplo de pieza sobrecargada en el Diagrama 11. (Véase p. 23.) El tema es siempre el mismo: ninguna pieza puede estar en dos sitios a la vez. Las blancas crean amenazas de mate en la ultima fila. La dama negra protege a un tiempo esta fila y el alfil. lL... 2. Td8+ 3. DX e5 seguido de mate. DXd () lw. De8 2. DXe5+ DXxXes 3. Td8+ seguido de mate. Pieza «desesperada» Tratase de una pieza a punto de ser capturada, pero que, mientras esta viva, vende su pellejo lo mas ca- ro posible. En la seccion dedicada a los «puntos flacos» vimos ya una «dama desesperada» en el Gambito Danés. Las blancas jugaron 9. Dd2, cambiandola por el alfil y restable- ciendo asi la igualdad de material. El diagrama siguiente es de A.R.B. Tho- mas. B/| 35 1 vw Ph oanrn o@ yw ba onw o >| > t A il ! R Taimanov-N. N., URSS 1978 1. Cf5! o be def g t Aparecen aqui dos «desespera- dos» potenciales que venden caras sus vidas por peones. 33 1 CX 2.CXh7 AXfl AX g2 EI alfil trata de emular el alarde de tendencias suicidas del caballo. RET Si 3. ..., gXf6, 4. RX g2 y las blancas ganan el final. 4. Cd7 Ae4 5. CX b6 3. Cf6+ y ambos «desesperados» sobreviven, pero el caballo blanco ha causado mayores estragos y logrado un final con ventaja decisiva para su bando. «Horquilla» de caballo He aqui una bonita secuencia donde la «puntilla» es dada por el ca- ballo. x 36 et Henley-Matko, 1982 TXc3 Df 1, TX 3 2. Dd4+ La jugada que, segun las negras, el blanco no habia previsto. Mas todo ello formaba parte de un plan para crear una estructura geométrica que permitiera la «horquilla» de caballo. 34 3. DX f6+ RX 16 4, Cd5+ os 1-0 Clavadas Esta posicién se dio en un cam- peonato de liga jugado en Edimbur- go. No recuerdo los nombres de los adversarios, pero presencié lo si- guiente: yo bo oN ® 1, Aa5S b62? Desestimando la clavada o, sim- plemente, no viéndola. 2. Ac3 Zugzwang. Cuando a las negras se les acabaron las jugadas de peo- nes ene) flanco de dama, tuvieron que mover el rey, abandonando el caba- lo a su destino, «Pinchos» El «pincho» se basa en el mismo principio que la clavada, donde dos piezas quedan enfiladas en la misma linea de accion, Aqui la pieza ataca- da y obligada a moverse es la mas va- liosa, permitiendo la captura de la otra pieza de menor (0 igual) valor. Al «pincho» suele también llamarse- le ataque de «rayos X». El rey es, de ordinario, su primer objetivo. a 38 17 ¢@ 1 Wt yw boon @ Las blancas ponen a su adversa- rio ante una desagradable alternativa: dejarse clavar la dama o ser victima de un «pincho». 1, DX d7+1 DX¢7 + Si2....,D X e6, 3. Ac4 y la da- ma queda clavada. Y si 2. RX e6 3. Ah3+ ae iEl «pincho»! Ahora las blancas hacen tablas con facilidad, al no te- ner ya la calidad de menos. a 39 yw won oo EI diagrama anterior (39) es un famoso final de Stamma. Las negras amenazan simulta- neamente 1....., RX c4y 1...., Thl mate. 1. That oo Amenazando 2. Ta3 mate. Lew TXh4 2. Ta3+ R juega 3. Ta4 ganando. La torre de h4 esta «pinchada». Coronaciones © promociones de peén Las combinaciones de este tipo estan siempre en el aire cuando un peon llega a la 6." 0 7.* filas. El estu- diante debe hacerse con un reperto- tio de «trucos» relacionados con las coronaciones de peon, para usarlos enel futuro. Los tres que siguen cons- tituyen una buena base. 1, TH+ Desviando al rey enemigo. 8 oe 40 7 2 6 t 5 4 3 q 2 [3] a bedefdagh lL. TX 2. g Xh7 ganando. EI diagrama (41) muestra una posicion sencilla que encierra una es- tratagema digna de conocerse. 35 nou fa orn @ 1, Td8+ Te8 Esta defensa suele ser suficiente en casos similares, pero no aqui. 2.TXe8B+ TXe8 3. Ad8 ganando. EI Diagrama 42 es un ejemplo de subpromocion victoriosa, entre otros muchos. 1. T+ 2. Dh7+ 3. g X (8=C+ ganando. TX RXh7 Combinacién posicional Una pura combinacion posicio- nal sirve No para ganar material, sino para incrementar el radio de accion 36 de las piezas propias. La necesidad de levarla a cabo surge de ordinario cuando el jugador disfruta de ciertas ventajas que no pueden ya ser man- tenidas. Supongamos, por ejemplo, que un jugador lleva ventaja de desa- rrollo y espacio, pero no encuentra el modo de montar un ataque de mate (debido, tal vez, a un cambio previo de damas y al de un par de piezas me- nores). Cualquier otra estrategia o linea de pensamiento basada en la busqueda de una combinacion para ganar material puede también ser in- fructuosa si el adversario no ha deja- do puntos débiles que sirvan de blan- cos de ataque. Las ventajas de desarrollo y espa- cio tienden a disiparse si no se apro- vechan de inmediato, por lo que el ju- gador debe buscar algun otro medio de conservar la iniciativa y no dar tre- gua a su rival. yw bw on @ 2. & d En este ejemplo las blancas true- can su ventaja de espacio y desarro- Ilo por un par de torres activas. (Las torres activas redundan por lo general en ventajas permanentes.) 1,.CXd7 AXd7 2. AbT+ RXh7 3. TXd7 Ahora podria seguir 3. Tac8 4, Tel Con la idea de 5. Tee7, que daria gran superioridad al blanco. yw boon @ & 8 d Aqui las blancas simplifican el juego por medio de cambios para transformar su ventaja principal, una mayoria de peones en el flanco de rey, en victoria, 1, TXd7+ CX a7 2.TXd7+ RXd7 3. Cb6+ Rd8 (0 Rc7) 4.CX8 RXc8 5. g5 ganando. V.g.: 5...) h X g5; 6. h5! y ganan. 5...) Rd8; 6. g X h6 y ganan. 5. .) hS; 6. g6 y ganan. Combinacién de tablas Como el nombre mismo lo indi- ca, se trata de una combinacion para intentar salvar un juego perdido. Las leyes del ajedrez prevén algunos re- cursos que ayudan, en posiciones muy criticas, a evitar lo peor. Uno de ellos es el jaque perpetuo, caso espe- cial de repeticién de movimientos en el que ninguno de ambos rivales puede hacer progresos. Entonces la partida se declara tablas. Otro cami- no para salvarse es la llamada «mal- dicién del torpe»: el rey ahogado. iTodo el mundo ha experimentado al- guna vez, estoy seguro, Ja horrible sensacién que resulta de echar por la ventana una partida ganada al permi- tir las tablas por ahogado! yw soon o abedef®a@ Aunque se trata de un final com- puesto, tenemos aqui un maravilloso ejemplo de las posibilidades de salva- cion que a menudo se le escapan al ju- gador inexperimentado en una posi- cién que parece inevitablemente per- dida. Las negras juegan: Lew. Tdi+ 2. Rg2 TXhi 3. RXhI Rb6 Y ahora el blanco no puede sino contemplar desolado como el rey contrario se dirige a la casilla a4 para encerrarse alli mediante a5 y quedar ahogado. jE] juego es tablas! Otros recursos que permiten Ile- gar aun final de tablas y que el estu- diante debe conocer son, por ejem- plo, los alfiles de distinto color, el alfil malo conel peon de torre y los dos ca- ballos contra el rey. E! Diagrama 46, otro final com- puesto, es una bella ilustracion del ar- te de salvar un juego perdido. 1. Tal Re2 37 nia bo ono 2. Rh8! Af 3. Ta7 hl=D (0 T)+ 4. Th7 Dgl 5. Tg7+ tablas. Jaque perpetuo Este procedimiento para hacer tablas (el acoso incesante) me salvo. de la derrota en la siguiente posicion de una partida de torneo. Deacon-Chandler, Alnwick 1979 Lee f1=D!? El ndufrago se agarra a un clavo ardiendo. Todavia me quedaba algo que ofrecer como cebo... jAhora o nunca! 38 2. AX fl Rf2 3. AX a6? 3. Ah3 o 3, Tf4+ ganaban. 3. ae Tg2+ Y el negro sigue dando jaques en gl, g2 y g3. Tablas. Alfiles de color opuesto E] estudiante ha de aceptar con reservas la regla de que «los finales con alfiles de distinto color son siem- pre tablas». Digamos mas bien que un final con alfiles de color opuesto puede muchas veces ganarse, pero para ello hay que superar bastantes dificultades técnicas. 48 vou eoono@ ib El siguiente andlisis de Mednis es un ejemplo en el que las blancas ven frustradas sus esperanzas de triunfo. how Ae7! 2. d6+ - Si 2. Rd4, Af6+; 3. Re4, Ae7; 4. 6, Ad6 y el alfil negro permanece en la diagonal a3-f8, impidiendo todo Progreso. 2 AX d6 3.¢Xd6+ RXd6 YY aunque las blancas poseen el «buen» alfil respecto a su pedn de to- tre, el rey negro llega a b8 y no puede ser forzado a abandonar el rincon. Tablas. LECCION 4. POSICIONES INSTRUCTIVAS Y CONSEJOS CONSTRUCTIVOS Confio en que el estudiante aada nuevos recursos a su repertorio estu- diando las siguientes posiciones y partidas, La tactica constituye una buena parte del arsenal del jugador de éxito. He aqui una seleccion de erro- res tipicos del ajedrecista medio. Aceptacién de lo obvio (1.* parte) BX c6 a7 mate. 1... a6 2. Cc7 mate. Duzante ese tiempo estuve yo re- zando a todos los santos que cono- cia. Finalmente... imi adversario abandono! Podia haber hecho al me- nos tablas mediante 1... DX g2+! 2.RXg2 AXc6+ 3. Df AX 3+ Aceptacién de lo obvio (2.* parte) La posicién del diagrama siguien- te surgié en un encuentro por corres- pondencia entre Escocia y Austria. ley, By 49 7477, A&A t 5] so 6| ZaZ tr y t saw 177 al WY 37 es z 2| Gg t | 1 B £ ao bcdef gh ' 8 (24s Se) o be de f gh Chandler-Austin, 1980 Las negras reflexionaron de 5 a Chandler-Parker 10 minutos buscando algun modo de parar el mate que se amenaza tanto en.a7 como enc7. Existen tres cami- nos distintos para legar a tal desenla- ce. leo. CX 6 2. CoT7+ Rbs 3. Ca6+ Ra& 4. Db&+ ToCxXbs 5. Cc7 mate. Las blancas acaban de capturar un caballo en d4, La amenaza es: 18. TXh7+ RXh7 19, Thit+ Ah6 20. D X h6 mate. Elcartero me trajo una buena sor- presa: jlas negras abandonaban! Sin embargo, continu: 39 17... Agdt no solo salvaban la partida, sino que ganaban en muchas variantes, por ejemplo: 18. TXh7+ RXh7 19, Thit+ AhS 20. 24(?) Tfl+ ganando. No se sobrestimen las posibilida- des de ataque del adversario. Hay que defenderse con sangre fria y exa- minar todas las jugadas, por absur- das que parezcan a primera vista. INo hagas como Lipschuetz! En otras palabras, no dejes que se empolven tus derrotas y descuidos tacticos. Es buena idea dedicar algun tiempo a estudiar los propios errores. A quien, partida tras partida, sigan pasandosele por alto las combinacio- nes tacticas, no le vendra mal tomar- se un buen «descanso» para afilar sus armas. Elejemplo siguiente muestra otro caso de victoria fallida, por parte de Jas blancas. 1. Dh8+ 2. TH mate. RXh8 Lipschuetz-Zukertort De acuerdo, podemos perdonar- selo, Todo el mundo tiene descuidos como éste. Pero... Lipschuetz-Lasker Otra vez se les pasa a las blancas el mismo tipo de combinacion, Te- nian que haber jugado: 1, Thé D huye de la amenaza 2. Th8+ RX h8 3. Dh3+ 4, Dh7+ y mate a la siguiente jugada. No hay nada peor que ir por la sala de analisis buscando la conmise- racion de los demas sobre una parti- da que «podia haberse ganado». jA nadie le interesa! Previsién tactica Un calculo correcto es necesario para cualquier clase de combina- cion. Lo principal, no obstante, es ser capaz de evaluar con acierto la posi- cién que surgira cuando la combina- cién se haya jugado. A veces ronda entre bastidores alguna funesta con- tracombinacion que nadie ve hasta que la posicién se aclara. En otras ocasiones puede haber un «truco» que nos pille por sorpresa. El Diagra- yw boon o@ ma 53 constituye un perfecto ejemplo de lo que decimos. La posicion viene de una variante de cierta partida mia. Parece, en efecto, como si las blancas dispusieran de una «horqui- Ila» potencial enc7. Podrian atraer la dama negra a a8 y destruir el defen- sor de la casilla critica (el caballo de 6). Todo esto es cosa facil. S6fo que- da por comprobar si el caballo y rey blancos podran después detener el avance de los peones enemigos del flanco de rey. Una vez mas, no pare- ce que haya problemas. E! peon e de Jas negras estaré doblado, el caballo blanco capturara el pedn c via b6 y luego bloquearé la columna e. Por su parte, el rey blanco no tendra dificul- tades en Negar a tiempo para apode- rarse del eventual peon pasado en la columna h. El juego prosigue: 1TXaB DXaB 2.DXe6 dXe6 3. Ce7+ Rd7 4. CX a8 ve Y se acabé la «combinacion». Las blancas pueden mirar al futuro con optimismo, {no es asi? AL ow Rc6! iAaay! El caballo blanco esta condenado y las negras ganan facil- mente el final. Tratemos siempre de ir «un poquito mas alla» en nuestros calculos, aunque sea un solo movi- miento... Jugada rutinaria En el Diagrama 16 vimos ya un caso de jugada rutinaria(1....,Ag4?). En el ejemplo que sigue, la serie que conduce al error contiene varios mo- tivos tacticos ya explicados. — yu raoano Ratcliff-Chandler, Edimburgo 1979 Le cx d4 Ataque a la descubierta contra el alfil blanco. 2. AX f7+ Pieza desesperada. 2. TX 3. CXd4—-De7 4. Ab2 5 5. Ce2 Td8 Amenazando un ataque a la des- cubierta contra la dama. 6. Tdi on Clavando el alfil. 6. we TH 41 Mitigando la clavada y renovan- do la anterior amenaza. 7, DdS+ Rh8 8. Dd6?? oa La jugada rutinaria 8, Db3 era aqui correcta. 8... Aa4! Descubre un ataque doble contra la dama, «pincha» una torre y ame- naza mate por rayos X en una juga- da. {Con razon el gran maestro norte- americano Lombardy llama a tales jugadas (8. ..., Aad!) «rompehuesos» (bone crushers)! 0-1 Ideas en accién Las breves partidas tacticas que siguen le permitiran al estudiante ver en accién algunos de los conceptos tacticos ya explicados. No se deje nunca pasar la oportu- nidad de examinar cualquier miniatu- ra (partida de menos de 25 jugadas) disponible. Tales partidas suelen con- tener titiles ideas tacticas que pue- den reproducirse en el propio juego. Algunos ajedrecistas de categoria me- dia evitan todo enfrentamiento direc- to con sus rivales en la primera etapa de la partida, pero si un error de aper- tura no se castiga inmediatamente por medios tacticos 0 posicionales, iese error se convierte muchas veces en buena jugada! Aprender de partidas cortas Alguna vez en el pasado estudié las tres siguientes celadas de apertu- ra, (En mis tiempos de principiante Ilegué a Ilenar cuadernos enteros con todas las celadas y partidas breves 42 que caian en mis manos.) Sin este fundamento tactico se me habrian ciertamente escapado numerosas po- sibilidades de sacrificio en las parti- das que he jugado después. 1. e4 eS 2. Ce3 Cf6 3. Acd CX eA 4. Dhs Cd6 5. Ab3 Cc6 6. d4 eXdd 1. Cd5 26? 8. De2+ Ae7 9. Cf6+ Re 10. Ah6 mate. 1. e4 5 2. Cf Cc6 3. Ce3 Ab4 4. Ac4 Cf6 5. 0-0 d6 6. Cd5 AcS 7. @B Ag4 8. 3 Ce? 9. CXf6+ gX 16 10. CXe5 AXdl 1. AXf7+ RS 12, Ah6 mate. 1. 4 Cf6 2. Ce3 d5 3. eXd5 cx d5 4. Cge2 Ag 5. g3?! Cc6 6. Ag2 Ce5 7.AXd5?) DXd5 8. CXd5 CB+ 9. Rfl Ab3 mate. O bien 8. 0-0 CH + 9. Rhi Cys+ 10. CX d5 A+ 11. Rel Ch3 mate. Elcomun denominador de las tres partidas que acabamos de ver es el al- fil que se desplaza a h6 o h3 para dar mate. Chandler-Gillain, Edimburgo 1981 Cuatro Caballos 1. e4 5 2. Cf C6 3. Ce3 Ac5(2) Las blancas pueden aqui lograr una pequefia ventaja posicional me- diante el «truco de la horquilla», 4. C X e5, pero acepteé el riesgo de espe- rar a que se me ofreciera la oportuni- dad de algo mejor. Esta lleg6, y por poco me quedo con un juego perdido por no lanzarme inmediatamente con- tra las negras, 4. Abs 46 5. 0-0 Ag4 6. d3 Cte 7. Ags AX £3? Hasta ahora las blancas habian estado haciendo jugadas rutinarias, pero el negro, con este cambio no pro- vocado, les permite obtener ventaja. Era mejor 7. h6. 8. DXf a6 9. Cd512 aXb5 Aqui yo intentaba seguir 10. CX fo+, g X f6; 11. A X f6 captu- rando la torre. De pronto sonaron los timbres de alarma y me percaté de que las negras podian replicar 11. ..., Cd4! a mi captura de torre. Los juga- dores medios tienden a no ver las amenazas de su contrincante, pero descubren jugadas como 11. ..., Cd4! cuando estan «con el agua al cue- Ilo». Al estudiante no puede menos de serle util conocer como reacciona el jugador débil y superficial en situa- ciones tacticas. En el caso que nos ocupa, imi unica esperanza era darle una jugada de respiro para no forzar- le a encontrar la mejor continuacién! Entonces, como eco lejano del pasa- do, me vino a la mente el modelo de mate tipico con alfil y caballo. 10. 63 Ce? 11. DXfel-g X16 12, CX f6+ R&B 13. Ab6 mate. Suerte? jSi! Pero aposté por su deseo de desclavar el caballo. La ju- gada 10. ..., 0-O perdia tras 11. C X (6+. Lade las blancas 10. c3 in- vitaba a una respuesta que parecia natural. Me gustaria poder decir que yo hubiera encontrado 11. D X f6! sin previo conocimiento ni recuerdo de ejemplos similares, mas esto seria falta de honradez por mi parte. En el ejemplo siguiente, hablare- mos, mas que de lo que sucedid, de lo que pudo haber sucedido. Las blan- cas dejan pasar una victoria de la que cualquiera se habria sentido orgullo- so. El caso es que cualquiera, con un poco de bagaje tactico, la tenia a su alcance. Johnson-Hayman, Edimburgo 1981 Apertura Escocesa 1. 04 5 2. Cf Cc6 3. d4 exd4 4.CXd4 CxXd4? 5.DXd4 6 6. Ac4 6 7. Ce3 Ce7 El juego de las negras en la aper- tura deja mucho que desear, pero lo que a nosotros nos interesa es la tacti- ca que sigue. 8. Ags Estaba yo mirando esta partida (de un campeonato de liga) e hice un gesto de lastima con la cabeza cuan- do las blancas continuaron 9. D X b6. Tras un largo final, acabaron por per- der. «Por qué no haber tomado el peon de d6?», pregunté. Db6 9, DXd6 ... 43 «Me preocupaba 9. ..., D X b2», fue la respuesta. ow DXb2 Aqui se habia terminado el andli- sis de las blancas, y no les gustaba lo que veian. Sin embargo, quienquiera que se haya tomado el trabajo (unas cuantas tardes agradablemente ocu- padas) de repasar las «viejas glo- tias» o estudiar celadas de apertura sabe muy bien que las negras no pue- den malgastar tanto tiempo en los pri- meros movimientos, como es el caso en esta partida. Atando algunos ca- bos, mostré la siguiente linea de jue- go. (El puesto de las negras lo ocupd el jugador que Ilevaba las blancas en la partida original.) 10. Tdl DXc3+ 11, Ad2 DX c4 12, Dd8+ RX d8 13. AasS+ Re8 14, Td8 mate. Dejar escapar tan hermosas oca- siones de triunfo y acabar perdiendo es una falla caracteristica de los juga- dores débiles. Pero... tiene remedio: juna buena dosis de Morphy rociada con algunas horas de estudio tactico! Enel ejemplo que ofrecemos aho- Ta, y que es bastante tipico de lo que suele ocurrir en los campeonatos de liga entre jugadores de nivel interme- dio, vemos a uno de los contrincan- tes sacrificar una pieza (en dudosas circunstancias) por lo que cree ser su- ficiente compensacion (dos peones y un rey expuesto a cambio de un alfil). Casi en seguida, el mismo jugador hace un movimiento «rutinarion y pierde otra pieza, esta vez sin com- pensacion. Entonces su adversario procede a efectuar todos los cambios que puede, politica en general correc- ta cuando se lleva material de venta- ja, pero al hacerlo solo logra dar ma- yor impulso a las fuerzas atacantes. 44 E! defensor debiera haber conside- rado un contrasacrificio, para obte- ner luego una victoria «técnica» con su pieza de mas. A medida que el juego progresa, el defensor coge miedo y trata de huir con su rey al otro flanco. Por su parte las blancas, sin perder la sangre fria, realizan un sacrificio de dama bas- tante sencillo, jpese a sus tres piezas de menos! Y de pronto se acaba la partida. Moraleja: cuando se tiene ventaja de material hay que conside- rar el modo mas agresivo de devol- verlo, Lograr una posicion «ganada» puede ser muy facil, pero ganar la partida... jes harina de otro costal! G. Chandler-Dr. Ratcliff, Edimburgo 1983 Gambito Evans 1. ef 5 2. Cf3 Cc6 3. Ac4 AcS 4. b4 Bb6 5. bS Ca5 6. AX 7471... Dos peones centrales y un rey ex- puesto pueden pasablemente com- pensar el sacrificio de una pieza. 6. ... RXf7 1,.CXe5+ R& Pero este desafortunado error, ju- gado tras 5 segundos de reflexion, de- biera haberles proporcionado a las negras una facil victoria. 8. Ad4 9. Aa3+ d6 10. c3 AXe5 11. £4 Afé 12. 5 Ae7 13. De2 Afs 14. 94 ” El blanco no tiene otra opcién que atacar sin tregua, sea como sea. 14... AXbli 15. TaXbl d5 16. Ach Re8? Era mucho mejor 16. ..., d4!, dan- do mas espacio a sus piezas. C4 Ags? EI método seguido por las negras de cambiar piezas llevando ventaja de material suele ser bueno, pero aqui, después de mi réplica, su posi- cidn se vuelve critica. 17. d4 18. £5 19. £6! AXel 20. £X g7 Ac3+ 21. DXe3! Las blancas, con tres piezas de menos, sacrifican la dama. Si ahora 21. ...,C X e3, seguiria 22. T+, R juega; 23. T X d8 y 24. gX h8, 21. ww De7 22. gX h8=D CX e3 23. DX g8t+ Rd7 2A. e6+ we Despejando el terreno antes de cometer algiin otro error garrafal. 24. DXe6 25. DXe6+ RXe6 26. Tbel 1-0 Motivacié6n para el estudio Nada hay mas tedioso que poner y quitar una y otra vez diferentes Pposiciones en el tablero. A los 10 mi- nutos de haber estudiado todas las tri- quifuelas tacticas de una posicién, hay que destruirla y molestarse en colocar otra. Al cabo de tres 0 cuatro de esas posiciones, uno empieza a perder el tiempo tratando de resolver otras di- rectamente a partir de los diagramas. Para el principiante de ajedrez, este ejercicio es pura inutilidad. Los jugadores fuertes pueden a veces, con solo mirar a los diagra- mas, encontrar las soluciones en cues- tion de segundos. Algunos, como Bronstein, incluso prefieren analizar las posiciones viéndolas en el tablero mural. No obstante, cuando esos aje- drecistas eran todavia novatos, se tomaban la molestia de poner y qui- tar posicion tras posicion en un table- ro ordinario. {Como se les puede pedir a las células de la memoria e imaginacion que construyan una red de mate o efectien una maniobra sutil si nunca la han visto antes? Al ajedrez no se juega en tableros del tamaiio de diagramas, lo que noes Obice para que muchos estudiantes se pasen una hora o mas desentraiando las posiciones de un libro o revista sin ayuda o utilizacion apropiada de un auténtico tablero y piezas. Asi, al lle- garles el momento de poner en practi- ca sus habilidades, se encuentran con la mente bloqueada en algunas posi- ciones y han de trabajar muy duro para aplicar métodos elementales de ataque. {Déseles esa misma posicién representada en un diagrama y halla- ran hasta las jugadas mas dificiles! Para favorecer el calculo, las po- siciones deberan colocarse en un ta- blero de medias reglamentarias, lo que permitira que se impriman en la mente ciertas estructuras tipicas. La vista se acostumbrard también a co- trer a lo largo de diagonales y colum- nas, en vez de quedarse fija en un cua- drado de 3 o 4 centimetros. A mi mismo me dio este consejo hace bastantes aftos un fuerte jugador, cuando le pregunté como podia mejo- rar mi analisis. Le debo mtichisimo. Todo ajedrecista progresara sensi- blemente si estudia las posiciones sir- viéndose del arma con la que ha de 45 combatir: un juego de tamaiio regla- mentario. Conozco bien el «sindrome del diagrama». Teniendo que efectuar en cierta ocasién un viaje desde Glas- gow, me provei de una revista de aje- drez a fin de matar el tiempo. De las seis «combinaciones ganadoras» que intenté hallar jsolo acerté una! Rara- mente estudio 0 trato de resolver pro- blemas sin utilizar piezas y tablero, pero aquella vez no los tenia a mano. La misma noche desempolvé algu- nas de las viejisimas revistas que guardaba y me puse a solucionar, con. ayuda de un verdadero juego, mas po- siciones como las del tren. Resulta- do: {18 aciertos sobre 18! Sumario Hace tiempo lei lo siguiente en un antiguo libro de ajedrez: «Ambos contendientes podrian compararse a dos avezados capitanes de galeon que maniobran con sus gigantescos na- vios para poder abrir fuego contra el enemigo.» Todos los jugadores de ajedrez se asemejan, en efecto, a esos viejos capitanes al mando de sus naves de guerra. Existe e] principiante absoluto que de ordinario es hundido antes de abandonar el puerto (entrar en el me- dio juego) o, silo hace, no tarda en en- callar. Al jugador débil se le acaban pronto las municiones (ideas) y va con facilidad a la deriva, dirigié se peligrosamente hacia los escollos (el mate sin haber opuesto resis- tencia). Viene luego el jugador mediano, con una dotacion bastante buena de cafones (habilidad tactica) pero muy mala de tripulantes (sentido posicio- nal), por Io que no consigue adoptar una posicién que le permita apuntar bien al enemigo. En ocasiones ha hundido algun navio, pero las mas de 46 las veces su adversario maniobra con mayor destreza y no tarda en alcan- zarle con el fuego de sus baterias. Tanto los jugadores flojos como los de categoria media tienden a quedar extraviados en aguas desconocidas (aperturas poco familiares). iMe pararé en el jugador mediano, de lo contrario voy a empezar a hablar de Tal comparandolo con el capitan Cook! Como ya he dicho, existe una ba- teria bastante buena, pero los artille- ros, faltos aun de suficiente entrena- miento, dejan a veces de disparar y piden ayuda a la tripulacion (juego posicional). Los cafones quedan en- tonces descuidados (la habilidad tac- tica comienza a «oxidarse») y, aun- que el jugador se vea ya capaz de dis- cutir con cierta competencia de cosas como peones doblados o aislados, puntos débiles, etc., subsiste la difi- cultad de acabar rapidamente con las pequefias fragatas (jprincipiantes de afiladas ufias!). iEntrénese primero a los artille- ros, pues sin ellos el navio es inofen- sivo! Y una vez logrado el nivel su- ficiente de maestria tactica, no hay que pensar que va a mantenerse por si solo en condiciones optimas. iLa pélvora ha de estar siempre bien seca! Un hecho histérico Durante las guerras napoleoni- cas, las flotas britanica y francesa se enfrentaron a menudo. La estrategia de los franceses consistia en apuntar a las jarcias de los navios britanicos para privarles de su capacidad de ma- niobra (juego posicional). Asu vez los britanicos apuntaban con sus Cafiones a las baterias y dota- cién francesas (juego tactico). Entre 1793 y 1815, los franceses capturaron o hundieron 17 barcos britanicos. Los britanicos, por su par- te, echaron a pique o capturaron 229 naves francesas. No se puede argilir con semejan- tes matematicas... iHay que ir a ma- tar! Tactica y combinaciones: Posiciones practicas Las siguientes posiciones (Dia- gramas 55-90) ilustran o desarrollan muchos de los temas estudiados aqui. Su grado de dificultad varia, yendo de lo bastante sencillo a lo muy dificil, pero no hay ningun orden preestable- cido. La mayoria de las soluciones son muy «netas», con una réplica bien definida que hay que hallar. Sugerimos al estudiante que colo- que cada posicion en un tablero y haga un serio esfuerzo por encontrar la mejor respuesta o linea forzada de juego. Si al cabo de algunos minutos se ve completamente imposibilitado para descubrirla, consulte las solu- ciones y caera en la cuenta de las ex- traordinarias posibilidades que a ve- ces se ocultan tras la superficie de una posicion. Estos ejercicios son el ver- dadero «meollo» de las lecciones, ya que es muy facil no aprender nada viendo por encima una enorme canti- dad de ejemplos, por bien anotados que estén, mientras que, de acuerdo con una ley psicolégica, se haran ma- yores esfuerzos por lograr un objetivo si hay obstaculos en el camino. Ade- mas el ajedrez es un juego, y resolver estas posiciones puede resultar diver- tido. Como posdata humoristica afadi- ré que Bill Hartston escribio en cier- ta ocasion una brillante resefia sobre un famoso libro de tactica, con la tni- ca critica de que, a su modo de ver, la habilidad tactica dependia mayor- mente de Ja experiencia, por lo que habia que preguntarse si los tratados didacticos al respecto... jservian para algo! Tal vez tuviera razon, en cuyo caso esperainos que el lector lo pase bien resolviendo estos problemas y acepte como una «prima» a su esfuer- zo lo que de ellos aprenda. 47 -— nu suarno -—nurkouoyo 8 = 56 7agt i t 6 t We teyty7k 5 ff we Bic 4 | 3 le ark DV, EZ wy obec de f qh abcdefagh Blancas Blancas ei | ss t ay 1! - nu reaoryo -— nw euoy o@ ft - Nad uono o bec defgih o be defgih Blancas Blancas Negras Blancas Blancas Blancas Negras Negras 49 8 2 “aa i . : Be Bi > ° +t ~ _ — a “i a al : mg af og >a 7 fe ° © © i“ J ° Ei ° oronegnman— “N S e J< « 16] > ° _ ie ew a 7 pm | & 3 ° BE > 2 Zz » 3 | 2 2 Cie ° ° onons ow = Blancas Blancas 50 8 7 t tat 6 a» 1 5 ' 4 By Es 3 EY BUY | 2 | t \ & abedefgh ao bec def gh Blancas Negras -— ~~» uw buono Blancas Blancas 8 e7i|7 s 8 7 a77t It Aa 222 s|t 7 Wt 6) t 5 tit f 4 ay i 3 Q 3 t 1 allt t alt ' & ' Ey obcdefagnr obec defgh Blancas Negras 51 -— nu drsaorn oe obecdefagarh Blancas obec defgh Blancas - nu saan oe 81 a@bcdefagh - nw sunno Negras obec defgh 52 Blancas abedefagh Blancas o be defagoany Blancas —- yu buono -— nw dso on o be de f gh Blancas ao bec def gh Negras so 8 7 6 5 4 3 2 y 1 L ao bc defgih a@bedef gh Blancas Blancas 53 Lecciones 5-8 COMO ANALIZAR UNA POSICION DANNY KopPEC, M.T. LECCION 5. INTRODUCCION AL ANALISIS POSICIONAL Mas de diez afios de experiencia de juego magistral y ensefianza priva- da o clases a ajedrecistas de nivel in- ferior al de maestro me han convenci- do de que existen fundamentalmente tres campos donde casi todos esos ju- gadores se revelan deficientes. Estos tres campos, tratados respectivamen- te en las lecciones 6, 7 y 8, son: 1. Ausencia de respuesta a la pregunta basica: «{Qué ame- naza mi adversario?» 2. Incapacidad para determinar la légica, rasgos y objetivos esenciales de una posicion. 3. Falta de aptitud para sacar provecho de las anteriores ex- periencias (es decir, «tipos» o «modelos»), buenas y ma- las, y formular el plan apro- piado a una posicion. Por supuesto, el grado de defi- ciencia en cada uno de estos campos donde se pueden cometer errores de enfoque es muy variable. Por ejem- 54 plo, cuando hablamos de «no perca- tarse de la amenaza o amenazas en una posicién dada», ello puede en al- gunos casos referirse a un movimien- to que constituye un craso error por- que la amenaza inmediata (enunaju- gada) del contrincante se ha pasado por alto. En el otro extremo, la ame- naza puede consistir en una serie for- zada de movimientos que lleva a la victoria merced a la ganancia de ma- terial, el mate o un empeoramiento neto de la posicion. La raiz del pro- blema en tales circunstancias no es la inhabilidad para un anilisis suficien- temente profundo, sino la ignorancia de las necesidades o requerimientos tacticos de la posicién (cuando no cierta pereza), lo que redunda en no. advertir alguna jugada clave o «agui- jon de cola», como tal o cual jaque, clavada, horquilla o ataque doble. Sé por experiencia que incluso jugadores fuertes, con un ELO de 1800- 2000, tienden a caer con frecuencia en este tipo de errores por no haber descubierto la mejor jugada al cabo de una serie de cuatro o cinco. Nome Tefiero aqui a posiciones muy compli- cadas por naturaleza (aunque una po- Posicién inicial © Juegan las blancas ® Juegan las negras Numerosas respuestas SER Be we Figura 1. Ilustracion del arbol de jugadas plausibles a partir de la posici6n inicial. Noétese que, cuanto mas alejado del control del centro esta el primer movimiento de las blancas, mayor es el mimero de respuestas plausibles por parte de las negras. sicién «aparentemente simple» pue- de encerrar hondas complejidades), sino a posiciones bastante claras, analizables y, por ende, con peque- has ramificaciones. Para lo que nos ocupa, una ramificacion es el nimero de jugadas «plausibles» en cada nivel dei «arbol» (fig. 1) de movimientos legales a partir de una posicién deter- minada. Por ejemplo, en la posicién inicial del juego existen 20 movi- mientos legales, pero practicamente solo 5 0 6 (e4, d4, c4, Cf3,b3 y quiza g3) han de considerarse como condu- centes a alguna superioridad para las blancas. Aqui el factor de ramifica- cion es 6, y en las posiciones de me- dio juego suele oscilar en torno a 7. La capacidad para reducir una posicion a sus rasgos esenciales, tan- to tacticos (p. ej., clavadas, horqui- llas, ataques dobles, ataques enmas- carados, jaques, sobrecargas, etc.) como posicionales (p. ej., columnas abiertas o semiabiertas, «islas» 0 de- bilidades de peones, etc.), es necesa- ria para facilitar el proceso de selec- cion entre las varias jugadas plausi- bles. Con la informacion a que acaba- mos de aludir, aplicable a cualquier posicion, podemos ya abordar el problema de decidirnos por un plai en cada caso concreto. No se insi nunca lo bastante en el vie- jo dicho: «Es mejor jugar con un plan, aunque sea malo, que jugar sin plan.» En todo momento hay que consi- derar el tipo de posicién que se pre- tende lograr. Por medio de ejemplos haremos hincapié en los tres principales defec- tos mencionados mas arriba, pero hemos de examinar también algunos otros problemas, como la falta de 16- gica en la apertura, el juego poco practico y la utilizacion de analisis Publicados. Podriamos preguntarmnos: «éPor qué pierden las blancas la siguiente partida?» 55 Partida 1 (Apertura Sokolski)* 1. b4, e5; 2. Ab2, d6; 3. c4, Cf6; 4. €3, Ae7; 5. Cf3, 0-0; 6. Ae2, Af5; 7. 0-0, h6; 8. d4, e4; 9. Cfd2, 6; 10. Cc3, d5; 11. eX d5, ¢ X d5; 12. bS, Cbd7; 13. a4, Te8; 14. Db3, Cf; 15. £3, e X £3; 16. C X £3, Ad6; 17. CeS, Ae6; 18. Af3, AX e5; 19. dX e5, d4; 20. Da3, d X ¢3; 21. A X 3, Ced; las blancas abandonan. Procederemos ahora a explicar los principales acontecimientos de esta «miniatura» que acaba en una pronta rendicion de las blancas. La partida es lo suficientemente breve como para poder comentarla jugada por jugada. 1. b4 Aunque este movimiento inicial es jugable y con toda probabilidad no malo, resulta dificil afirmar que sealo mejor para las blancas o les conserve tan siquiera la iniciativa de que dispo- nen por derecho propio al abrir el jue- go. lL. 05 Las negras tratan de obtener el mayor control posible del centro. Que lo hagan mediante el avance del peon e odel peon des una cuestion pu- ramente académica, aunque el avan- ce del texto les permite enrocarse cuanto antes. 2. Ab2 Las blancas desarrollan una pie- za y atacan el pedn e. 2. ow d6 * Llamada también Apertura Oran- gutan y Apertura Polaca. 56 El! negro manifiesta claramente su voluntad de defender el peéne y no intentar refutar de inmediato la aper- tura de las blancas. Puesto que viene al caso, {qué otras jugadas sdlidas habia aqui? 2. ...,Cc6? provoca 3. b5, Cd4; 4.e3 y lanco gana un peon; 2. .., Ad6 infringe uno de los princi- pios basicos; 2. ..., De7 es un movi- miento excéntrico; sdlo 2. ..., £6!?, con la idea de bloquear el alfil de dama enemigo con una muralla de peones, era una opcion seria. 3. 4 Esta jugada esta en consonancia con el estilo hipermoderno de la aper- tura de las blancas. 3. Ct Las negras se desarrollan modes- tamente. Mas ambiciosas eran las continuaciones 3. ..., {5 y 3. ..., a5. Esta ultima no parece muy conforme a los sanos principios: {por qué abrir el flanco donde el adversario dis- pone de mas espacio, a menos de poderle probar que ahi esta débil? 4, 3 EI blanco sigue con su plantea- miento evasivo. Dentro de este enfo- que, también eran posibles 4. g3, 4. d3 y 4, Cc3. 4 Ae7 Esta jugada y las dos siguientes no requieren comentarios. 0-0 Afs 5. Cf 6. Ac2 Las negras continian luchando por el mayor dominio posible del centro, sin comprometerse demasia- do con movimientos de peones. Una vez mas, 6. ..., Cc6 provocaria 7. bS; y después de 6. ..., Cbd7 este caballo no tendria mucho porvenir. 7, 0-0 h6 No es una jugada importante, aunque a menudo resulta util para proporcionar un refugio en h7 al alfil de dama en caso de necesidad. Aqui no seria eficaz 7. ..., e4?!; 8. Cd4, Ag6, ya que las blancas pueden con- tinuar 9. d3, 9. f3 0 9. £4. 8. d471 on Posiblemente el primer error dela partida, Mas cauto y logico era 8. d3, disputandole al contrincante la casi- llae4. Ahora las negras pueden adop- tar una buena configuracion «fran- cesa», con los colores invertidos, sin ningun problema especial. 8. 4 9. Cfd2 6! Disuadiendo de 10. d5 y prepa- randose a apoyar su propio peon e. 10. Cc3 5 Las negras siguen estando ansio- sas de impedir d5 por parte de su ri- val. No obstante, podian tener un poco mas de paciencia y conservar la tension por medio de 10. ..., Te8; 11. bS, 5; (11. ..., ¢ X b5; 12. CX bS! con ventaja del blanco); 12. f3!? IL. ¢ X d5? Un claro error. Las blancas rela- jan la tension. Normal y correcto era 11. DS, y después de 11. ..., ¢ X b5; 12. C X d5 (0 bien 12. C X b5!, pero no 12. c X d5?, b4 y las negras ganan un pedn) 12. ...,C X d5; 13. ¢ X d5, DX d5; 14, a4! el blanco tiene inte- resantes posibilidades de contrajue- go a cambio de un pedn. .. eX dS 12. b5 aoe ‘La motivaci6n de este movimien- to es correcta (contrajuego en el flan- co de dama), pero era mas preciso (y mas rapido) 12, Db3, ya que impide 12. Cbd7. 12... Cbd7 13. a4?! “s De nuevo era mejor 13. Db3, y tras 13. ..., Ae6; 14. £3! En lugar de esto, las blancas no hacen si: pasar de un plan a otro. Ahora parece que intentan 14. Aa3, para cambiar su al- fil malo. 13... Te8 14, Db3!? Aqui era coherente 14. Aa3, pero tampoco es mala la jugada del texto. 14. ... cfs 15. £3! Las blancas deciden mantener la presion sobre el peon negro d, pero entonces {para qué se han hecho las jugadas 12. b5 y 13. a4? 15... eX f3 No hay otra opcion. 16.CX8? Pero {a qué viene ahora esto? Se imponia 16. A X f3 para forzar 16. .., Ae6, Las negras pueden, a conti- nuacion, matar dos pajaros de un tiro. (Véase Diagrama 91.) 16. ... Ad6! He aqui los dos logros: 1. El peon e blanco queda ex- puesto a un ataque frontal. 2. El alfil de rey negro consigue 57 ele z 1 vai tw alt 6 5 RU tt) & 4B 3A 2 2 AZzZk \ 8 o be de f g Ja diagonal b8-h2. Por supues- to, el peon d continua defendi- do indirectamente. 17. Ce5!12 Bajo presion, las blancas hacen un intento de contrajuego. Desde lue- go resultaba desagradable 17. Cdl. 17 No 17. ..., A X e527; 18.4 X e5, T X e5; 19. Cdl y las blancas ganan. Esta pacifica retirada crea una ame- naza contra el caballo de e5. Ac6 18, Af3?? Sometidas a cierta presion duran- te las ultimas jugadas, las blancas co- meten ahora una horrible equivoca- cién (no analizando la amenaza o el movimiento mas sencillo, 0... {acaso lo han olvidado?). Tras las indispen- sables retiradas 18. Cf3 o 18. Cd3, las negras disponen de muchas gratas continuaciones, por ejemplo 18. Cf3, Ce, 18. ..., , C8h7; 18. --» CB6,0 118. Cd3,lo De! y 18... Ced merecen atencién. Elrestonore- quiere explicaciones. 18... AXeS 58 19. dXe5 4 20. Da3 dXc3 21. AX 3 Ce4 Las blancas abandonan. éPor qué ha perdido el blanco tan de prisa? (Por un solo error garrafal? No, no exactamente. En primer lugar, cedio terreno sin necesidad en el centro (8. d4); luego malgast6 tiempo (12. b5 y 13. a4), vacilé pasando de un plana otro y se quedo sin contrajuego a causa de una debilidad permanente (el peon e3). Por ultimo se equivocd gravemente, perdiendo una pieza (18. Af3??). Todo bien considerado, su error final puede muy bien haber sido el fruto de una acumulacion previa de proble- mas. Vale la pena afiadir que esta par- tida es tipica de la 2.* ronda de un tor- neo open de 5 rondas, por el sistema suizo (Cape Code $500 Open, 1976), donde el ajedrecista mejor clasificado (este autor, con un ELO de 2346 en aquella ocasidn) se enfrenta con juga- dores mas débiles (James Quirk, 1763). Con esta partida hemos queri- do mostrar el declive gradual del ju- gador mas débil en un tipo de juego basicamente estratégico. En una par- tida tactica, por el contrario, la derro- ta puede sobrevenir de modo entera- mente abrupto y a causa de algin error facil de localizar. LECCION 6. 1QUE AMENAZAS HAY EN UNA POSICION? Observemos la siguiente posicién de una partida Kleboe (1835)-Wee- den (1950), Glasgow Herald Open 1981, después de 16. ..., De5. Es importante adquirir el habito de examinar automaticamente, cada vez que a uno le toca jugar, todas las series de capturas forzadas. Si las blancas lo hubieran hecho en el caso presente, habrian continuado 17. nw dbaon@ S78 doe f g fh AX f6, AX f6; 18. Cd7 con gran ventaja, por ejemplo 18. ..., Dg5?; 19. £4, Dg6; 20. Ac2, Dh6; 21. C X b6 ganando un peon, ya que a 21. ..., Ad4+ seguiria 22. TX d4. Puede objetarse que hay que ver aqui cinco jugadas por ambas partes, arrancan- do de la posicién inicial, pero en reali- dad todas ellas son forzadas después de 18. ..., Dg5? Otra opcién de las ne- gras era 18. ..., Db4 (atacando el alfil blanco y el pedn b), pero entonces la sencilla respuesta 19, b3 (amenazan- do 20. Ab5, y mejor todavia que 19. C X f6+) habria también puesto alas megras en graves apuros. Lo mejor para éstas, por tanto, era 18. ..., De7. De hecho, la partida prosiguio 17. Tfei, Tac8; 18. C X £7(22) (18. AbS dejaba a las blancas claramente supe- riores) sacrificando su pieza mejor si- tuada por una compensacion mas que dudosa. Aqui las negras debieran haber aceptado inmediatamente el sacrificio para ver lo que el blanco pretendia tras 18. ..., RX £7; 19. D X e6+, Rf8. Pero continuaron 18. wT X di; 19.A X dl (lajugada que «se le escapo» a Weeden, pero de haber visto 19. ..., Dc6! amenazando mate y defendiendo el punto e6 ha- bria desbaratado los planes de las blancas) 19. ..., RX£72; 20. D X e6+, Rf8; 21. AhS, abandonan. Ejemplo 2 En la posicion siguiente, de una partida Samuelian (2268)-Burnham (1920), New Hampshire Open(USA, 1981), las blancas, después de 23 movimientos, deciden terminar el jue- go por procedimientos directamente tacticos, atacando en el flanco de rey mediante 24. Dh4?! Lo correcto era 24, a5, condenando a muerte el peon ade las negras y conservando el suyo propio en posicién superior. 93 ' g abedefgh La continuacion real fue, como hemos dicho, 24. Dh4, y el juego se desarrollo asi: 24. ..., AX a4; 25. TX d5, Bc6; 26. Cf5? (aqui, segun parece, las blancas ganaban con 26. TX 6, D X 6; 27. D X e7,D X e5; 28. D X f7+, Rh8; 29. Ac4!, Dd1+; 30. Rg2; si ahora juega el caballo de e6, sigue 31. Dg8+! y mate inmedia- to, pero 30. ..., Tf8 vuelve las tornas. Una mejor tentativa de victoria era 29. Cg5!); 26. ..., AXd5; 27. C X e7+, Rh8 (resultaba mejor 27. .-- Rf8); 28. Td, Db7; 29. A X a6? (ganaba sencillamente 29. CgS, con amenazas contra la torre negra y el alfil clavado en d5, sin contar las de mate en h7 y £7); 29. ..., D X a6; 30. TX d5,T X d5;31.C X d5,A X e5! 59 Esto deja el juego igualado (v. g., 32. CX eS, Dal+ recuperando Ia pie- za), mas no sin algunos coletazos fi- nales: 32. De7, Dd6; 33. D X 7, DX d5; 34. Cg5, Ddl+; 35. Rg2, Cf4+!; 36. g X f4, De4t+; 37. RAL Ddl+; 38. Rg2, Dg4+; 39. RL Ddi+; 40. Rg2, tablas. Examinemos ahora otra partida jugada en la Olimpiada de Malta, 1980, entre dos fuertes maestros, Ghinda (Rumania) y Sax (Hungria). Partida 2 (Defensa Siciliana) 1. e4, c5; 2. £3, d6; 3. d4, ¢ X d4; 4. exa4, CM; 5. Cc3, g6; 6. Ags, Ag?; 7. AbS+, Ad7; 8. De2, Cc6; 9. 0-0-0, Tc8; 10. A X ¢6, b X 6; 11. £4, 0-0; 12. e5, d X e5; 13. f X e5, Cd5; 14, CXd5, ¢ X d5; 15. 6, f X 6; 16. CX e6, Db6; 17. C X g7, TR; 18. Dd3, R X g7; 19. Td2, Af5; 20. Ac3, A X d3; 21. A X £2, Df6. Las blancas abandonan, Tras una primera ojeada, el lector se habra convencido de que algo terri- ble ha debido de echar por tierra las agresivas intenciones del blanco ini- ciadas por 12. e5. Dan también lugar a sospechas el juego brutalmente di- recto de las blancas y las respuestas casi desdeftosas del negro. Una op- cién digna de nota era 8. ..., AX b5, ya que ni 9. DX bS+, Dd7 ni 9 Cd X b5, Cbd7 proporcionan gran cosa alas blancas. Al [jugar el negro 9. -» Te8, su posicion era ya critica, v. B, si 9. ., CXd4; 10. TX ds, AX bS; il, CXbS, a6; 12. eS! (también gana 12.C0X d6+, eX d6; 13. e5!); 12. ..., aX b5; 13, eX 6 con efectos aplastantes, Y, Por otro lado, se amenazaba 10. A X c6 se- guido de 11. e5. Sin embargo, 11. £4 resulta una jugada demasiado am- biciosa. 60 yu ko onrn @ Otra posibilidad seria era 11. e5. EI juego podia entonces haber conti- nuado 11....,d X e5;12.D X e5,0-0 (cf. Diagrama 94); 13. Thdl, Cd5; 14, CXd5!22 (si 14. AX e7?, AX e5; 15. A X d8, A X dé las ne- gras gan: ganan una pieza); 14,..,A X e5; 15.C X e7+(015.AX e7, "AX dé: 16. A X d8, c X d5—+); 15. .. , Rh8 (IS. ..., Re7; 16. CefS+, gX 5; 17. AX d8 (cf. Diagrama 95}, A X d4; 18. TX d4, cualquier TX d8; 19. Ted1 y el blanco debe ganar); 16. CX g6+, hX g6; 17. A X d8 y ga- nan como en la nota precedente. Ahora bien, {a cuantos lectores no se les habra pasado por alto 17. ..., Af4+? Es un error tipico de los juga- dores de primera categoria no perca- tarse de una jugada clave «interme- dia», jaque u otro movimiento de sor- Ppresa, capaz de alterar por completo el resultado de la partida. Asi, en la linea principal que estamos exami- nando, las blancas, en lugar de 16. CX g6+, pueden intentar 16, T X e5 (amenazando 17. Af6 mate), pero en- tonces la sencilla réplica 17. ..., £6 volveria a hacernos dudar de la soli- dez de la combinacién del blanco: v. &, 18. CdXc6, De8 (18. ..., AX c6?, 19. T X d8, Tc X d8; 20. C X c6, Td6 con posicion poco clara; 18. ..., De7!2); 19. CX 08, FX e5; 20. Cd6, De6; 21. Cd8, Dg4 y lasne- gras dominan ya la situacion. Por Io tanto, es justo preguntarse por qué tanta generosidad (14. C X d5!9?) cuando podia haberse he- cho una jugada como 14. Dg3, ... Si, pero en este ultimo caso habia que considerar la respuesta 15.C X c3,y si entonces 15. D X 3, c5! ganando las negras, o si 15. AX e7, Db6! asimismo con ventaja del negro. De ahi que, después de 12. ..., 0-0, ten- gamos que revisar de nuevo las opcio- nes del blanco, pues es clara la ame- naza 13. ..., Cd5. Evidentemente la dama blanca debe moverse; la cues- tion es: {adénde? 13. De5 parece lo mas emprendedor, aunque 13. Dg3 y 13. De3 son con toda probabilidad continuaciones mas sélidas. Sélo aho- Ta tras todo este analisis, podemos sa- car las siguientes conclusiones: 1. 11. e5 era una seria opcion Para las blancas. 2. En tal caso, no obstante, las Negras, después de 11. ..., dX e5; 12. DX e5, 0-0, ha- brian amenazado 13. ..., Cd5, apoderandose de la iniciativa. En la partida realmente jugada, 12. e5 es sin duda lo mas agudo, pero prematuro. En su lugar era digno de atencion 12. Cf3. Tocante a 13. ..., Cd5, habria merecido dos signos de admiraci6n si Sax hubiera visto lo su- ficientemente antes este movimiento y sus ramificaciones. Algo mas ade- lante, el subito golpe 16. ..., Db6! revela os ominosos designios de las negras, cuya honda concepcion tacti- ca culmina en 18. ..., RX g7! Ghin- da se ve desbordado por las amena- zas acumuladas sobre c2 después de 19. ..., Af5, pues si 21. AX b6, TXc2+ las negras ganaban una pieza. Ante la inminencia de nuevas pérdidas materiales tras 21. ..., Df6, las blancas tienen que abandonar. La leccién aqui consiste en que uno debe siempre preguntarse por qué se ha perdido una partida, en es- pecial si ésta ha sido breve. Al hacer- lo, sera posible determinar los mo- mentos criticos. Incluso grandes maestros de fama bien establecida caen a veces en ese error, tan corriente, de no considerar las eventuales amenazas, jaques, cla- vadas, horquillas, etc., aunque entre ellos suele darse en forma mas refi- nada. Partida 3 La posicion del diagrama 96 se consiguié en la partida Korchnoi- Tarjan (Lone Pine 1981) después de las siguientes jugadas en la defensa Nimzo-India (via India de Dama). 1, d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. C£3, b6; 4. Cc3, Ab7; 5. Af4, Ab4; 6. Db3, a5; 7. €3, d6; 8. Ae2, Ce4; 9, 0-0, AX 3; 10. b X ¢3. EI negro podia haber obtenido un slido juego con 10. ..., 0-0, 0 10...., Cd7. Sin embargo jugo 10. ..., g57! que condujo a 11. A X g5, C X g5; 12. Db5+, Cd7; 13.D X g5,D X 25; 14. C X g5. No es probable que un gran maestro de la categoria de Tar- jan pasara sencillamente por alto 11. AX g5, pero es mas que probable 61 Negras que después de la continuacion 14. wy AX g2; 15. RX g2, Tg8; 16. f4, h6; 17. h4, £6 no viera 18. Agd, ga- nando un peon (después de 18. .. Cf8, 19.C X e6!, T X g4+; 20. Rh3) y el juego. Para la historia, asi es como Korchnoi lo hizo: 18. ..., Re7; 19. A X 6, Tg7; 20. A X d7,R X d7; 21. e4 (Korchnoi insiste en conectar los peones), ....c5; 22. e5,d X e5; 23. dX e5, #X e5; 24. Tad1 +, Rg7; 25. Rh3 (finalmente el rey debe ser cap- turado), h X g5; 26, f X g5, e4; 27. Tdel, Td8; 28. T X e4, Td3+; 29. Rg4, T X c3; 30. hS, abandonan. Ejemplo 3 Como ejemplo final de esta lec- cion sobre el andlisis de las amena- zas, veamos Jo que el lector opina de la posicion siguiente, surgida tras 17 tensos movimientos en la primera de mis dos partidas con Roddy McKay para el campeonato de Escocia de 1980. Hasta muy poco antes yo estaba seguro de tener ventaja, debido a un dominio superior del centro (peon en e5, inmovilizando los peones negros d, ey f) y al control de la columna abierta g y de la semiabierta a. Con todo, a raiz de la ultima jugada de las negras (27...., Af8-c5), la posicion se 62 Blancas vuelve subitamente rica en complica- ciones. La situacion un tanto preca- tia del rey blanco significa que habia que considerar un sacrificio en b4 por parte de las negras en su ultimo movi- miento, v. g., 27. .... C X b4, pero afortunadamente, después de 28. TX b4, A X b4; 29. c X b4, la torre blanca de g3 impide Ja horquilla de peon en c3. De hecho, las negras amenazan 28, ..., A X d4;29.D X d4 (29.¢ X d4,c3+ gana); 29....,C X f4 ganando sencillamente una pieza. Si, para evitar esto, las blancas tratan de mover 0 el caballo 0 el alfilde dama a una casilla segura (Vv. g., 28. Ae3? o 28. Cf3?), entonces dichas piezas obstruyen la defensa de c3 por la torre, con lo que se posibilita la com- binacién en b4. Si el rey blanco se mueve con el mismo fin (0 si 28. Del), sigue 28. ..., AXd4; 29. c¢X d4, c3 ganando igualmente las negras. Asi pues, {qué ha de jugar el blanco? Yo estaba convencido de que mi posicion no podia haberse deterio- rado de pronto hasta ese punto, en solo una jugada, tras 27. ..., Ac5 que completa por fin el desarrollo de las negras. Llegué incluso a considerar 28. Cb3!?, con la idea de que, si 28. wy ¢ X b3; 29. Aa6, De6, la conti- nuacion 30. b5!, dejando colgados la dama, el alfil y la torre de las negras, debia ganar: v.g., 30. ..., Db6; 31. T X e4, DaS; 32. ¢ X b3, Da3+; 33. Re2, Da2+; 34. Rd3! Pero vacilé, reacio a embarcarme en semejantes complicaciones tras haber logrado poco antes una «pura» ventaja; y en efecto, después de 28. Cb3!!?, A X £2; 29. CaS, Db5; 30. A X c4, TX c4; 31. DX f2, la posicién seria aun menos clara, v.g., 31. ..., DD X a4; 32. CX c4, C X 4; 33, Cd6! y las blan- cas tienen todavia compensacion por su pieza de menos. En lugar de todo eso, y hallando- nos ambos apurados de tiempo, aca- bé por jugar 28. AX h627! ... La partida continuo: 28. AXxd4 29, Ag7 7 Simplemente se me habia olvida- do que 29. D X d4, Cb6 permite a las negras defender su alfil, mientras la torre y el alfil blancos quedan colga- dos. 29... AX {2 Aqui el analisis posterior a la par- tida mostré que 29. ..., C X b4!; 30. Rel, Cd3+ ganaba. Extremadamen- te apretado por el reloj, McKay co- mete ahora una serie de graves erro- Tes que, en definitiva, habian de cos- tarle el campeonato. 30. Th3 C6? Lo correcto era 30. ..., Ag2 conla idea de 31. ..., Ae3 o oy a5. 31. TaS Th, 32. h6 oe 68 Ahora las blancas tienen juego por la pieza sacrificada, 32... Ah7? 33, TH2! ~ 33. Af3 ganaba inmediatamente una pieza. 5 ase Ah4 . Ad& 6 De7 36, AS Ago 37. Ad6 AXf7 yw Poor o@ Blancas Aqui desperdicié !a ultima opor- tunidad de ganar rapidamente por medio de 38. h7, Th8; 39. Dd4 (con la idea de 40. DX b6+) 39. ..., DX d6; 40. e X d6, T X h7; 41. De4, que es decisivo. 38. ... Dx d6 39. eX d6 40. Ddl Ah7 41. Dd4 we La jugada secreta, después de tanta agitacién. No 41. Dal? a causa de 41 Tg3; 42. T X a7, TX £3; 43. Da6 y ganarian las negras. 41. ... Tf 42. Ag2?! od Tras una hora de analisis durante el aplazamiento, todavia cometi este 63 error, aun a sabiendas de que lo era. McKay podia ahora haber logrado ventaja mediante 42. ..., e5!, pues si 43.D X e5, Tf2 ganan las negras, y si 43. T X e5, Af6 también ganan; por Ultimo, a 43. De3 podia seguir 43. ..., e4, Sin embargo McKay comete a su vez, increiblemente, una falta de gra- visimas consecuencias: Af6?? Xb6+ Abandonan. No es ésta una partida de la que Roddy o yo podamos estar orgullo- ‘SoS pero resulta instructiva y entrete- nida... jsobre todo por sus errores! LECCION 7. ,CUALES SON LOS RASGOS ESENCIALES DE UNA POSICION? Antes de considerar cual puede ser la jugada correcta en una posicién dada, es preciso identificar los ponentes esenciales de esa posici Para ello hay que partir de una doble base: tactica y estructural, E] primer aspecto comprende las interacciones entre fuerzas opuestas, en términos de clavadas, horquillas, ataques do- bles, jaques, etc., como se ha visto en las lecciones de Geoff Chandler so- bre «Tactica y combinaciones». El segundo se refiere a los fundamentos generales de la estructura de una po- Sicion, tales como peones doblados, columnas abiertas y semiabiertas, etc., que se estudian en las lecciones de Chris Morrison sobre «Como for- mular un plan». Una vez evaluados metédicamente estos elementos pue- den ya empezarse a buscar la jugada © jugadas correctas. Ejemplo 4 Esta posicion se ha hecho famosa Por el cuidadoso escrutinio a que la 64 sometieron primero el psicdlogo y maestro de ajedrez Adrian de Groot (1965) y luego Newell y Simon (1972). He aqui los comentarios iniciales de De Groot: «Procedente de una partida A. D. de Groot-C. Scholtens, 10 de abril de 1936. Juegan las blan- cas... Esta posicion plantea prin- cipalmente problemas de orden tactico. Con su ultima jugada (... Db6) las negras han dejado mas o menos en el aire su alfil de e7, que solo queda defendido por el caba- No de d5, facil de cambiar; el otro caballo (f6) esta, pues, practica- mente atado. En el centro hay varias posibilidades de cambio, y la cuestiOn es saber si las blancas pueden o no sacar algun prove- cho de las debilidades tacticas de Ja posicion negra, Si ello no fuera factible, lo mejor para el blanco consistiria en reforzar su posicion con alguna jugada tranquila. De un minucioso anilisis se deduce, no obstante, que las blan- cas estan en condiciones de sacar provecho inmediato de la situa- cion; es mas, tienen una victoria forzada. La continuacién ganado- ra es 1. AXdS ...» (de Groot, 1965, seccién 26). Newell y Simon dedican unas 40 apretadas paginas al estudio del com- portamiento de un solo sujeto (S2), un joven jugador medio de aproxima- damente 1600 puntos ELO de fuer- za, en el analisis de la posicion que nos ocupa. No cabe aqui reproducir por menudo la investigacion de Ne- well y Simon, pero podemos resumir con brevedad las etapas del compor- tamiento de S2. Este analiza la posi- cién durante 17 minutos, divididos en unos 25 «episodios» que han sido agrupados en 7 «escenas». Estas es- cenas consisten en lo siguiente (con indicacion del tiempo acumulado): Escena I: (0 seg.) Orientacion, exa- men de material, amena- zas del negro. (80 seg.) Explora 1. AX d5 y 1. Df3, tenien- do en cuenta los posibles contraataques de las ne- Escena 2: gras. Escena 3: (300 seg.) Considera otras jugadas como 1. C X c6, 1. CX fT, 1. CX 96, 1. Tc2 y avances de peones en el flanco de rey, sin hallar nada. (385 seg.) Vuelve a exa- minar 1, A X d5; verifica el contraataque 1. ..., DX b2 y descubre que Jas blancas ganan una pie- za a cambio de uno o dos peones. Ve que 1. CXd5 sigue defendien- do el punto e7, y también que tras 1...., A X d5; 2. CX d5, CX4d5, el alfil de e7 queda igualmente defendido. (540 seg.) Comienza a fi- jarse en algunas ideas de ataque en el flanco de rey, como 1, Ah6 y 2.Ce4o1. Ce4, pero teme 1. Ce4, DX b2 con el alfil «col- gado» en a2. Llega a la Escena 4: Escena 5: conclusién de que 1. AX d5 ha de ser la pri- mera jugada. Escena 6: (735 seg.) Explora una vez mas 1. A X d5. Des- cubre que a l...., A Xd5 puede contestarse 2. Ca4 con ventaja de las blan- cas. Examina entonces 1. vy OX dS y Ve que tam- bién da ventaja a las blan- cas, por quedar aislado el peon negro. Finalmente se percata de que |. ..., CX d5; 2. CX d5 hace perder a las negras, esti- mando por tanto necesa- Tio 1. ..., eX dS. Escena 7: (980 seg.) Decide que la mejor continuacién es 1. AX d5. De todo este «guion» se infiere claramente que, aun cuando el sujeto acaba por escoger la jugada correc- ta, sus motivos para hacerlo no son convincentes. Varios detalles impor- tantes se echan de menos en su andli- sis, y durante todo el tiempo «parece ignorar unos cuantos rasgos esencia- les de la posicion» (Newell y Simon). Es bien sabido que toda persona, al analizar una posicion, lleva ade- lante un proceso de «profundizacion progresiva» (de Groot, 1965). Esto quiere decir que tendemos a profun- dizar en la totalidad de nuestro ana- lisis por etapas sucesivas. Este proce- so, que entrafia el regreso a movi- mientos ya analizados, repitiendo, comprobando de nuevo y ampliando variantes a partir de los mismos, noes en modo alguno eficaz; pero, debido a las limitaciones de nuestra memoria (en contraste con la de los ordenado- Tes), nos parece la mejor manera de «llevar la cuenta» de lo que ya hemos considerado. Un hecho en flagrante contradic- cién con las creencias de la gente es que el talento «excepcional» de los 65 grandes maestros no reside en su habilidad para calcular todas las po- sibilidades que les brinda el arbol de variantes. Lo tipico en ellos es exami- nar de 30 a 50 «nodos» (posiciones futuras en el tablero), llegando como maximo a un centenar. Son especial- mente habiles en identificar con rapi- dez los rasgos esenciales de una posi- cion. Su enfoque es similar al expre- sado humoristicamente por Réti, se- gun se cuenta, cuando en cierta oca- sion le preguntaron cuantas jugadas solia prever a partir de una determi- nada posicion. «Sdlo una —respon- dio el gran maestro—, la mejor.» En su analisis de la posicion del Diagrama 99, el sujeto pasa por alto un importante tema que aparece re- petidas veces: la horquilla que las blancas tienen en d7 (Cd7), con ga- nancia de la calidad en unas cuan- tas variantes. Por ejemplo, en la linea 1. A X d5, AX d5; 2.C X d5,C X d5 ve que el punto e7 queda defendido, pero nun- ca menciona que después de 3. AX e7, C X e7; 4, Cd7 las blancas ganan la calidad (si bien es esencial para el blanco comprobar que tras 4. wy TX el; 5. TX el, DX b2; 6. Tbi todavia gana). Mas adelante el sujeto llega a la acertada conclusion de que 1. .... AXd5 pierde, pero basandose en un motivo erréneo. Preveé la continuacion 2. Ca4 en vez de lo que acabamos de explicar. De ahi que, también por falsas razones, concluya que no hay mas remedio que seguir 1. ..., eX d5. En ningun momento se percata de la fuerza de 2. Df3! (aunque lo considera como pri- mer movimiento de las blancas). Aho- ra las negras han de continuar 2. D8 (si 2. ..., Rg7; 3. Cg4! am zando el caballo de f6 y 3. Ah6+ ga- nando, ya que 3. ..., CX g4: AX e7, Tfe8; 5. Ac5 resulta decis vo; y si 4. ..., CX h2?; 5. AX f8+, etc.). Después de 2. ..., Dd8, la fuer- te continuacién que a los jugadores 66 débiles se les puede facilmente esca- par es 3. Tcel, Esto amenaza de nue- vo 4. Cg4, v.g., 4. ..., CX 94; 5. AX e7 ganando. Una vez mas, no sirve 4. ..., Rg7, por lo que las unicas jugadas que han de considerarse son las capaces de parar la amenaza (o amenazas): 8 a '& 100 7a t 4t7t 6 # t 8 t 4 3 2 ! a boc Negras (A) 3. ..., Te8 permite a las blancas ganar un peon tras 4. C X c6, TX c6(4....,b X c6;5.T X e7 seguido de 6. AX f6+—); 5. AX f6,A X f6(5....,T X £6; 6. DX d5); 6. TX e8+, D X e8; 7.DXd5. (B) 3. ..., Ce4 (jugada simplificado- Ta que es importante tener en cuenta) 4. A X e7, DX e7; 5. CX c6, bX 6 (5. ..., TX 06; 6.C X d5);,6.C X e4y las blan- cas ganan limpiamente un peon. 3...., h5; 4. C X c6, T X 6 (de nuevo, a 4. ..., bX c6 sigue 5. T X e7);5.T X e7! Aqui estala clave: si anteriormente 3. Tfel, que parecia mas ldogico, ahora las negras podrian seguir 5. ..., DX e7; 6. CX d5, TX cit+ ganando, Si en este momento, de haber jugado 3. Tfel, las blancas se decidieran por 5. AX f6, AX f6; 6. CXd5, TX cl (no 6 AX d4; 7. (Cc) T X c6 seguido de 8. Ce7+); 7. TX cl, AX d4, tendrian que considerar muy seriamente las consecuencias de 8. Tc8!??, ya que después de 8. ..., D X c8; 9, Ce7+, Rg7; 10.C X c8,T X cB la posicién no es nada clara. Por eso lo mejor para el blanco era probablemente 8. Tc7. (D) 3. ..., Te7. Tras el analisis que precede, es ya facil darse cuenta de que 4. C X c6, T X c6 (0 4. uy BX 6); 5. TX e7 seguido de 8. C X d5 gana. El lector observara que 1. A X d5! no es la jugada que suele aconsejarse en esta clase de posiciones, ya que renuncia al par de alfiles, pero aqui es la mejor por obligar a las negras a capturar con el pen (1. ..., e X d5), dejandolas con una débil casilla clara (sujeta a las amenazas del blanco). Nos hemos detenido en los detalles de este ejemplo para ilustrar lo que precisamente entendemos por «con- sideracion de la amenaza o amena- zas» del adversario (como la horqui- Ila potencial en d7, clavadas en f6, ja- ques intermedios, etc.) y «rasgos esen- ciales» (alfiles malos, piezas colga- das, contraamenazas en la ultima fila) de una posicion. Ejemplo 5 La posicion siguiente proviene de una partida de la final del «Golden Knights 1978» (Campeonato de los EE.UU. por correspondencia) entre Burnham (blancas) y Bailey (negras). Burnham pone un signo de inte- rrogacion a la jugada 20. ..., T X a3, pero {qué pueden hacer las negras? Las principales amenazas son (A) 21. CX bS, (B) 21. Cf5 y (C) 21. Dg3. La mayoria de las peligrosas amenazas del blanco estan estre- chamente ligadas al efecto paraliza- dor del peén de e5. Es decir, el peénd de las negras se mantiene retrasado en d7, Jo que significa que el alfil de dama negro queda encerrado, las torres negras siguen desconectadas y la casilla £5 es accesible a las piezas blancas. Por tanto es esencial considerar 20. ..., C X e5. He aqui las posibles continuaciones del blanco: (A) 21. CXbS, Db&, 22. Dg3, DX b5; 23. A X 5, f6 (23. ..., Af8; 24. Ad6!); 24. Td6 y los problemas de las negras no se han acabado. (B) 21. Cf5, Af67!; 22. Cd6, Cc4 es poco claro, pero 22. Td6! resul- tademoledor; lo mejor es 21...., d6; 22. C Xe7+ (22. AXe5, AX f5); 22. ..., DXe7; 23. AXe5, DXe5; 24. AXc6 que no da nada a las blancas. 21. Dg3, d6! (21 Af67!; 22. CX b5 {no 22. Cf5, d5!] segui- do de 23. Cd6); 22. AXe5, dX e5; 23. CX c6, TX dl+; 24. TXdl, TXa3; 25. CX e7+, DX e7; 26. D X eS! y las blancas ganan por lo menos un peon; o si 24. ..., Ab7; 25. CX e7+, DX e7; 26. A X b7, DX b7; 27. DX e5 ganando igualmente un peon, ya que 27. -, TX a3; 28. Td8+, Rh7; 29. Df5+, g6; 30. Df6 es decisivo. Con todo, las negras en esta 67 Cc linea, disponen de una opcién clave: 24. ..., Ta4, que deja Ja posicion igualada. Aqui debo disculpas a los lectores por todas estas largas variantes. No es mi intencién abrumarlos, sino indi- carles las complicaciones inherentes a cualquier posicién donde existen prolongadas series de capturas, ame- nazas y contraamenazas, asi como la necesidad de analizarlas a fondo. En la partida que comentamos, el hecho mismo de jugarse por corresponden- cia significa que las negras debieran haber prestado suficiente atencion a 10. ..., C X eS. Siguio: 21. TX a3, A X a3; 22. Dg3 (las amenazas del blanco son ahora deci- sivas); 22. ...,Da7;23.A X h6!, Af8; 24. AX g7, Da3; 25. Dgs y no les quedaba ya a las negras sino aban- donar en vista de 25. ..., A X g7; 26. CFS, Df8; 27. Ché+, Rh8; 28. DfS, Dg8; 29.C X f7+,DX 7; 30. Dh? mate. Ejemplo 6 La posicién que sigue se dio en una partida Orr-Moultrie de la segun- de onda del Campeonato Escocés de 1981, Las negras levan la calidad de ventaja y disfrutan de una posicion tan sana como solida. E1 blanco ha debilitado su flanco de rey con los avances g4, g5 y h4, en un intento de contrajuego. Continuaciones plausi- bles son (1) 33. ..., Dh3, cambiando las damas; (2) 33. ..., Cd3, atacando la torre y el alfil enemigos mediante una horquilla; (3) 33. duciendo el material, de la pieza negra mejor situada, mien- tras el blanco, al capturarla consu ca- ballo, ejerceré mucha presién en f6; (5) 33. ..., £X g5, con la intencion de ganar el peén g de las blancas des- pués de 34. hX g5, Ch3+. Todas 68 Negras estas jugadas son en cierta manera naturales, aunque su eficacia solo puede determinarse merced al cal- culo de variantes concretas. En lugar de ello, debido a los ha- bituales apuros de tiempo, las negras disiparon su ventaja con Ia ildgica ju- gada 33. ..., Db5? La partida prosi- guio: 34. Ac4, De8; 35. gX 16, gX f6; 36. Cf5, The8; 37. Rh2, Acs? 38. D X f4!; Ad4; 39. Dh6, Dg6; 40. DX g6,h X g6; 41.C X d4,e X da; 42, Tdl y las negras abandonaron. iDesde luego, los apremios de reloj nunca ayudan! Ejemplo 7 La posicion del siguiente diagra- ma surgi, después de 13. Ce4, en una partida Kopec-Ian Wells, Man- chester 1981. En realidad, no hay nada malo en la posicién de las negras salvo el he- cho de verse un tanto oprimidas porel peén blanco e. Como acababan de ju- gar 12...., To8 (en prevision de a 'b3), yo esperaba ahora 1. 5 se- guidode 14. i Soonuna sion general en el ‘flanco de dama, o bien una continuacién racional como 13. ., De7, v.g. 14. Cg3, Tfe8. En vez de esto, y sin mucha refle- xi6n, las negras recogieron el guante 103 o ip wT 21 ey Negras que se les lanzaba y continuaron 13. sy Co X e5%, a raiz de lo cual, tras 14.C X e5,C X e5; 15. Af4, no qui- sieron afrontar las dificultades deri- vadas de 15. ..., £6 (15. ..., Da5; 16. Cd2!); 16. AX e5, fX e5; 17. Det con ventaja del blanco debido a su puesto avanzado en e4 y a pesar de tener un peon de menos. Asi pues, de- cidieron rapidamente sacrificar la ca- lidad mediante 15. ..., C X c4!?; 16. AX b8, D X b8; 17. dX c4. Ahora las negras debian tratar de conectar sus peones centrales jugando 17. ..., f6 o 17...., e5. La continuacion de Wells, GW ., £5, fue un grave error posicional, ya que después de 18. Cd2, Af6; 19. Cf3 seguido de 20. Ce5, no pudo ya jugar ..., e5. Nuevamente se desprende aquila leccion de que el juego ha de evaluar- se y llevarse acabo conforme a las ne- cesidades de la posicion. Después de 2. ..., Tb8 era ilégico proseguir 13. «., Ce X e5, provocando la incémo- da clavada 15. Af4. Otro error de las negras fue que, una vez embarcadas en esta aventura, no sopesaron su- ficientemente los pros y contras del interesante sacrificio de calidad 15. wy CX C4, Ejemplo 8 Para concluir esta leccion sobre los «rasgos esenciales de una posi- cién», ofreceré un nuevo ejemplo procedente de mi encuentro con Rod- dy McKay (marzo de 1981). Se tra- ta de una de nuestras dos partidas de desempate. La siguiente posicion cri- tica de la segunda partida surgié tras 19. Tel. yw Soon @ Negras Las blancas han recobrado los dos peones que habian sacrificado en la apertura, situando una torre end6 y el caballo en e7. Ahora parece que el caballo negro de e5 corre grave peli- gro. {Puede realmente quedar atrapa- do en la casilla activa que ocupa en medio del tablero? Como le llevaba a mi adversario mas de una hora de ventaja, me puse a examinar detenidamente la posicion. Cualquier jugada de caballo hace perder por lo menos un peon, v. g. 19. .., C6, y otro tanto puede decirse del contraataque dirigido contra el caba- Ilo blanco casi atrapado ene7: 19...., Dg5; 20. A X e5, D X e7; 21. Acd! (21. AX g7+, RX g7; 22. De5+, Df6 no es claro). 69 (Qué jugar entonces? Consideré 19. ..., a6, pero las blancas queda- ban mucho mejor continuando sim- plemente 20. A Xe5, aX b5; 21. DX b5. Incluso Ileg6 a ocurrirseme el contragolpe 19....,C X £3+ conla idea de que, tras 20. g X f3, DeS+, caeria o la torre de d6 0 el alfil de b5 (después de 21. Df2). Pero, claro esta, el alfil de g3 defiende la torre después de 19. ..., C X f3+. La acu- mulacion de todos estos datos, rasgos posicionales y motivos tacticos me Mevo a encontrar la siguiente «mini- combinacién», que decidié la parti- da a mi favor: 19... CXf3+!; 20. gX £3, Dg5! De pronto los «cabos sueltos» de la posicién blanca se ponen ple- namente de manifiesto. No es posible 21. Ae5 (jilegal!), ni tampoco 21. T X 6, f X e6; 22. D X e6, por que- dar colgado el alfil de b5. Es pues evi- dente que las negras recobran ahora su caballo, al haber quedado el de las blancas sin salida (la casilla d5 esta cubierta), y ello con intereses, puesto que la estructura de peones blancos del ala de rey se ha deteriorado sin re- medio. LECCION 8. INCAPACIDAD DE APROVECHARSE DE ANTERIORES EXPERIENCIAS PARA ELABORAR UN PLAN Siempre sostuve que las partidas de las que mas he aprendido son las acabadas en derrota o tablas. Tales partidas son las que han quedadomas penosa y vivamente impresas en mi memoria ajedrecistica, y por ende constituyen el medio mas valioso para juzgar de los progresos hechos 0 no hechos. Pero, por otro lado, es for- zoso reconocer que no hay nada que desanime tanto como perder o anular una partida sin poder extraer una moraleja o aprender una leccién. La partida siguiente fue jugada 70 por mi hace unos 12 afos, teniendo yo entonces un ELO de 2032. Me en- frentaba con Joshua Fluk (1650), re- cién llegado de Israel, en el Campeo- nato Interescolar de Nueva York, 1969-70. Aunque ibamos empata~ dos a 4/4, se me consideraba el favorito, dada mi gran ventaja de ELO. No obstante, habiendo ya visto unas cuantas partidas de Fluk, sabia yo que tenia delante a un buen juga- dor intuitivo y que no debia subes- timarlo. De hecho, me dio una leccion que no olvidaré jamas. En aquella oca- sién, cada jugada de Fluk hasta el sorprendente y decisivo golpe 33. ..., C X g4 me parecié responder a una logica fria y perfecta, como Ia de un verdadero campeon. Partida 4: Kopec-Fluk (Defensa Nimzoindia) 1.44, Cf6; 2. A, €6; 3. Cc3, Ab4; 4. €3, b6; 5. Cf3, Ab7; 6. Ad3, Ce4; 7. De2, £5;8. 0-0, A X ¢3; 9. b X c3, 0-0. Una apertura segun los canones, donde las negras tratan de mantener su dominio de e4 y bloquear la posi- cion lo mas posible, en especial los peones blancos (c) doblados. Las blancas, por su parte, han de intentar abrir el juego al maximo para hacer valer su par de alfiles y la masa de Ppeones centrales. 10. a4 a Aunque esto no es malo, con la idea de abrir la posicion mediante Aa3 y c5, son mas comunes 10. Cd2 y 10. Cel. 10. ... d6 Aqui renuncié a la idea de 11. Aa3 seguido eventualmente de c5, por no poder forzar esta jugada, y volvi ala continuaci6n usual 11.Cd2. 11. Cd2 CX d2 12. AX d2 cS 13. d5 Por aquel entonces ya sabia que en este tipo de posiciones es esencial para las blancas abrir el centro. Con tal intencion jugué 13. d5?!, pero resulto ineficaz. Mucho mejor hubie- ra sido 13. f4! (seguido de 14. e4) 0 directamente 13. e4!?, aunque re- chacé esto ultimo cegado por mi afan de ganar, v.g. 13. e4!?, £4; 14. e5, 26; 15. AX g6,h X g6; 16.D X g6+=. 13... 26! Esto muestra el hondo sentido posicional de Fluk, que debilita las casillas negras sabiendo que no pue- den ser explotadas por su adversa- rio, v.g. 14. d X e6, Df6; 15. e4, f4, etc. Mis ulteriores esfuerzos por abrir el juego mediante 14. e4 y 15. g3 son frustrados mediante 14. ..., f4 y 15. 5, con lo que Fluk cierra el centro y se reorganiza rapidamente con vis- tas a utilizar su ventaja de espacio en el flanco de rey. Esta ventaja se pone de relieve tras 20. ..., h5!, 23. ..., RE7 y 25. ..., Tah8. Yo intento contener los avan- ces del negro en el ala de rey e inclu- so parece que hago algun progreso en. la de dama, con 30. a X b6, pero la brillante réplica 30. a6 revela la lentitud de mi plan, mientras las ne- gras siguen con sus incursiones (31. + Thl y 32, ...,Dh3), coronadas por el movimiento decisivo 33. ..., CX g4. 14. 04, £4; 15. g3, e5; 16. £3, Cd7; 17. Del, g5; 18. Tf2, T£7; 19. Ael, Df; 20. g4, h5; 21. h3, Th7; 22. Th2, Cf6; 23. Taa2, Rf7; 24. Tag2, Dg7; 25. Db2, Tah8; 26. a5,h X g4; 27.h X g4, Th3; 28. T X h3, T X h3; 29. Rf2, Dh6; 30. a X b6, a6; 31. Ac2, Th1; 32. Re2, Dh3; 33. Tf2, CX g4; 34. Abandonan. En relacion con el ejemplo que acabamos de ver, considerese ahora la siguiente partida donde las blancas son incapaces de aprovecharse de ex- periencias anteriores para afrontar satisfactoriamente las necesidades de la posicién y los problemas plantea- dos por el negro. No es que hagan ju- gadas francamente malas, sino que no hay en ellas energia ni proposito definido. Partida $: Dauber (1775)-Kopec (2430) XII.° Congreso de Manchester, 1981, 5.8 ronda (Defensa Nimzoindia) 1.44, Cf6; 2. c4, €6; 3. Ce3, Ab4; 4, €3, b6; 5. Cf3, Ab7; 6. Ad2. No hay nada malo en esta jugada, salvo que revela la poca familiaridad de las blancas con la apertura. Las partidas de los «viejos maestros» Nimzovich, Bogolyubov y Alekhine dejaron bien claro lo inconsecuente de este movimiento. Mas «tedrico» es 6. Ad3, como en la partida prece- dente. 6. 0-0 7. Ae2d d6 8. 0-0 Cbd7 Quiza fuera mas exacto 8. ..., A X 3, puesto que el alfil de rey ha cumplido ya su misién. 9. Db3 a5 10. Tad1 . AXc3 il. AXc3 —-De7 Con 10. Tad1 las blancas han manifestado su intencion de jugar d5. EI negro se prepara en consecuencia y apoya de todos modos un posible ... e5. La jugada mas directa 11....,Ce4 merece también atencion. 12, Cd2 oy 7 Las blancas luchan correctamen- te por el dominio de la casilla e4, y, como el lector sabra ya por la partida que precede, 13, f4 esta en el aire; de ahi la continuacion de las negras. Pero entonces {para qué servia 10. Tad1? Esta torre estaria ahora mejor situada en el. 12. ... eS 13. De2 Tfe8 14. Tfel h6 Las negras se disponen a manio- brar con el caballo pasando por h7. 15. 63?! El plan del blanco, consistente en avanzar a3 y b4 abriendo el flanco de dama donde tiene mas espacio, es co- rrecto, pero 15. Cfl con la idea de (Cg3-f5 era aqui mas pertinente. 1S... Ch7 16. Afi ry Las negras ocupan el mayor espa- cio posible en el centro. Cierto que con esta jugada obstruyen la diago- nal de su alfil de dama, pero esperan hacer de este peén un trampolin para el ataque planeado en el flanco de rey. 17, a3 Ces 18. Db2 Dis 19. Ae2 Dg6 20. Rbi Dfs Las ultimas jugadas del blanco, en especial 18. Db2 y 19. Ae2, no responden a ningun plan determina- do, por lo que las negras siguen ade- fante con ef suyo en el flanco de rey. Lo indicado hubiera sido 18. b4, crs Las negras «atornillan» el ala de rey de su adversario ofreciendo este 21. Tfi 72 caballo que, evidentemente, no pue- de aceptarse. 22. d5 Tratando de cerrarle al alfil ene- migo la gran diagonal y, ala vez, abrir paso a las propias fuerzas, Pero esto permite alas negras movilizar su «pe- loton» de reserva. 22. CdeS 23,AXe5 = CXe5 2A. £37 o En busca de contrajuego, las blan- cas acaban por cometer un grave error que ha de acarrearles la derro- ta. Lo correcto era 24. De2 (presio- nando sobre el peén e y clavandolo) seguido eventualmente de f3 0 f4. 2A. we eX 3 25. CX? La falta de experiencia de las blancas se deja sentir. Su peon e re- trasado es de mal agiiero. Sdlo 25. g X £3 les brindaba algunas posibili- dades dinamicas. 2 26.CXe5 = TXeS 27. TE Tae8 28. Ad3 Dh4 EI resto de la partida es ya lo que suele Hamarse «cuestion de técni- ca». Las negras acumulan fuerzas contra el peon de rey blanco, cuyo bando intenta contraatacar por la co- lumna f y el flanco de rey en general. Pero esto ultimo no puede menos de fracasar, dada la mediocre estructu- ra de peones y el poco espacio de ma- niobra de que disponen las blancas. 29. Dd2 Ac8 Con esta jugada se incrementa considerablemente el alcance del alfil. 30. Tf Dy 31. Tdfl BP | Zameen): 7 6 5 Rat 4 i 3 RQ 2 £ ' 8 i abe defga Blancas De primeras no fue facil tomar esta decision, que vuelve «malo» el alfil negro sin motivo aparente. Sin embargo, la actividad y espacio de maniobra que ello proporciona a las piezas mayores de las negras tienen aqui preferencia. El pedn retrasado de las blancas sigue siendo dificil de defender, mientras el peon f negro puede ser sostenido mediante ..., g6. 32. h4 DhS 33. Ae2 Df 34. Agd Df 35. Df2 36 E] resultado de este jugar «al gato y al raton» entre las piezas blancas y la dama negra es que el primer bando queda con mas debilidades que su ad- versario. Las negras han afianzado su posicion, mientras el peén de rey blanco sigue sin posibilidad alguna de salvarse. 36. hS 35 37. TX 5 oo Desesperacion. Si 37. Tf3, las ne- gras pueden continuar tranquilamen- te 37. ..., Re7! y p. ej., 38. AX 5, AX 5; 39. TXf5, TX 5; 40. DX £5, D X £5; 41. T X £5, T X 3; 42. Tf3, T X £3 ganando el final de rey y peones; en otras variantes, el blanco se queda pronto sin jugadas viables. 37. oe AX fS 38. AXfS TE 39, Ah7+? Un ultimo error; mucha mas re- sistencia ofrecia 39. g4. 39. ... Re7 40. DX f+ TX 16 41. TX [6 RX [6 42. e4 Te8 Las blancas abandonan. Durante mis cinco afios en Gran Bretafia he podido observar que se hace demasiado hincapié en la prepa- racion casera de variantes de apertu- ta, especialmente entre los jugadores jovenes, incluso fuertes. A decir ver- dad, no creo que esto sea ajedrez nor- mal. A lo largo de una partida «viva», cada posicién debe considerarse por si misma. Las jugadas que se van ha- ciendo han de ser fruto de una acumu- lacion de experiencias previas, cono- cimientos tedricos, preparacién y es- tado psicolégico (sentimientos). 73 Ejemplo 9 He aqui otro ejemplo del XII.° «Greater Manchester Open» (1.8 ron- da). En esta partida me enfrentaba con Hutchinson (2120), que en un minuto jug6 sus 11 primeros movi- mientos «preparados». 1, e4,Cc6; 2. Cf3,d5;3.e X d5, D X d5; 4. Cc3, Da; 5. d4, Ag4; 6. AbS, 0-0-0; 7.A X c6,b X ¢6;8.h3, Dh5; 9. Dd3, A X f3; 10. g X £3, Td6; 11. Ce4, Te6; Yo iba tomandome el tiempo nor- mal, considerando las amenazas, op- ciones y problemas de la posicion (ya que nunca habia jugado esta varian- te). Aqui continué: 12. Rfi Las negras se pusieron por fin a reflexionar y, al cabo de 40 minutos, prosiguieron: 12... Tg6 13. At °6 14. Da6+ RAT Me costaba trabajo creer que un buen jugador podia sentirse a gusto en esta posicion con las negras, y asi, después de examinar a fondo sus con- secuencias, me decidi por la ruptura tematica 15. d5! La partida prosiguio: 15, .., €Xd5; 16. DXa7, DX; 17. DXc7+, Re8; 18. Dc8+, Re7; 19. Db7+, Re8; Db8+, Rd7; 21. Cc5+, A X 5; 22. Dc7+, Re8; 23. Tel+, Te6; 24. DX 6+, Re7; 25. D X c5+, Rd7; 26. De7+, Re8; 27. TX e6+, £X e6; 28. Tgl, D X h3+; 29. Rel y las blancas no tardaron en ganar. 14 iYa ves, lector, que te tenia bien presente en Manchester! El siguiente y ultimo ejemplo selo debo al maestro brasilefio Silvio Men- des. En 1979, un muchacho de 16 afios Ilamado Amilcar jugo esta parti- da contra el famoso gran maestro ar- gentino Miguel Quinteros: Ejemplo 10 Amilcar-Quinteros, Rio de Janeiro 1979 (Defensa Siciliana, variante Najdorf/Polugayevski) 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, c X d4; 4. CX d4, C6; 5. Ce3, a6; 6. Ags, e6; 7. £4, b5; 8. e5, dX e5; 9. fX e5, De7; 10. De2, Cfd7; 11. 0-0-0, Ab7; 12. Cf5, eX f5; 13. 6, Cf6; 14. AX £6, g X £6; 15. DhS, Ag7 (lo mejor es Ab4); 16. e X f7+, D X f7; . AX bS+, a X bS; 18. Thel+, Ae4; 19, C X e4? (la jugada gana- dora es 19. Td8+, a lo que sigue 19. a+ Re7; 20. Cd5+, Re6; 21. Td6+, RX d6; 22. DX f7, AX d5; 23. Tdl, etc.); 19. ..., DX h5??, 20. Cg5+, abandonan. Un ajo antes, Amilcar habia ga- nado una partida en cierto torneo bra- silefio continuando 19. Td8+! en la posicion que surge tras 18. ..., Ae4. Pero, después de consultar el Infor- mator, desecho esa linea y jugo 19. C X e4? conforme a lo alli sugerido. Quinteros, especialista de la variante Najdorf, no recordaba bien los deta- les de este ataque y elaboraba sus respuestas sobre el tablero. Con todo, su omision de 19. ..., 0-0, que era la continuacion logica, necesaria y ga- nadora, no tiene excusa, pese a ir apurado de tiempo. Asi pues, come- tid un craso error que permitio 20. Cg5+ con mate inmediato. Referencias A. de Groot, Thought and Choice in Chess (Mouton Press). A. Newell y H. A. Simon, Human Pro- blem Solving (Prentice-Hall). A. Kotov, Piense como un gran maes- tro (Aguilera). V. Hort y V. Jansa, The Best Move (R. H. M. Press). A. Livshitz, Test Your Chess I. Q. (Per- gamon Press). C. Pritchett y D. Kopec, Best Games of the Young Grandmasters (Bell & Hyman), 15 Lecciones 9-12 COMO FORMULAR UN PLAN CHRIS MORRISON INTRODUCCION En las cuatro lecciones siguien- tes me propongo examinar diversos aspectos de la estructura de peones y discutir ia importancia de las lineas abiertas en todas sus formas. Este curso no hace sino «tocar» por enci- ma los principios posicionales de la partida de ajedrez; por eso los lecto- res deberan complementarlo con el estudio de fos textos recomendados y la experiencia practica. No obstan- te, dedicamos la presente introduc- cion a explicar la importancia del jui- cio posicional y el modo en que este conocimiento puede aplicarse practi- camente para formular un plan. Cuando el jugador mira una posi- cin y trata de encontrar la mejor ma- nera de proseguir, es posible que le resulte bastante facil de llegar a una decision. Por ejemplo, si existe una clara combinacion tactica para ga- nar material o la oportunidad de orga- nizar un ataque directo de mate. Estos conceptos son relativamente senci- llos de captar y a menudo también de poner en ejecucién. Pero {qué debe hacer el ajedrecista cuando no hay un 16 modo obvio de proceder? Durante los anilisis posteriores a una partida, he oido a muchos jugadores quejarse de no saber como continuar en tal o cual posicion calificada de superior por «los libros», o de que «intuian que es- taban mejor», pero no acertaron a explotar su ventaja. Tales problemas surgen a raiz de una falta de comprensién posicional y pueden ser resueltos, al menos en parte, mediante la adquisicion de una mayor experiencia, es decir, una «bi- blioteca mental» mas amplia de parti- das clasicas y principios generales. Estos antecedentes representan un acervo de datos que sirven de base al juicio posicional y permiten elaborar un plan de accion. La mayoria de los jugadores fuertes estan de acuerdo en que, al tratar de evaluar una posicion que les es poco familiar, indagan en su memoria buscando analogias que les ayuden a encontrar Ja continua- cin correcta. Hemos de insistir en que dicha «biblioteca mental» no contiene necesariamente, con todos sus pelos y sefiales, la posicion parti- cular que nos interesa, pero si algin subterfugio tactico aplicable al caso, alguna partida donde las casillas dé- biles del enemigo facilitaron el ata~ que, o cualquier otro tipo de informa- cion util. El grado en que los jugado- Tes saben reconocer los factores vita- les de una posicion depende del desa- rrollo de su «intuicion» ajedrecistica. Mas no hay que creer que esta intui- cién es algo o innato o imposible de adquirir; es, al contrario, una cuali- dad que puede ejercitarse y desarro- Marse. En esta etapa conviene resumir en lineas generales el proceso mental que lleva a un maestro a decidirse por un plan y efectuar su proxima jugada. 1. Juicio critico de la posicién. Se tiene en cuenta los principales fac- tores posicionales: estructura de peo- nes, columnas y diagonales abiertas, casillas fuertes y débiles, etc. 2. Determinacion de un objeti- vo. Basandose en el juicio preceden- te, el maestro decide, por ejemplo, presionar sobre una debilidad, apo- derarse de una columna abierta, sim- plificar con vistas a un final venta- joso, etc. 3. Concepcién de un plan. Por ejemplo, «doblaré las torres en la columna c, trataré de desviar ese ca- ballo de su defensa de c7 y ocuparé la 7.* fila con las torres»; o bien, «in- tentaré cambiar los alfiles de casillas negras para debilitar los puntos que rodean al pen aislado del enemigo». 4. Ejecucion del plan. Se anali- zan las variantes concretas hasta en- contrar la manera de llevar a efecto el plan trazado. Puede ocurrir que el plan «ideal» falle desde el punto de vista tactico, en cuyo caso habré que sustituirlo por otro factible. Las lecciones siguientes senta- ran algunas bases para el juicio po- sicional y la determinacién de objeti- vos, pues un plan no es mas que el mé- todo de lograr esto ultimo fundando- se en lo primero. Queda fuera de mi intencion entrar en complejas varian- tes tacticas o realizar un estudio ex- haustivo del ajedrez posicional. Me contentaré con examinar unos cuan- tos temas y conceptos fundamenta- les, remitiendo a otros campos de es- tudio y fuentes de material al lector interesado en perfeccionarse. LECCION 9 Estructuras basicas de peones El ajedrez es un juego de equipo en el sentido de que, si las piezas de un bando no colaboran entre si para constituir una fuerza bien desplega- da y coordinada, todos los conatos de victoria estan abocados al fracaso. Habiendo descubierto rapidamente que los ataques prematuros —con una o dos piezas— no suelen tener éxito, ef jugador aprende a colocar dos peones en e4 y 4, desarrollar las piezas menores, enrocarse y centrali- zar las torres antes de acometer nue- vas acciones. Esto es muy loable, pero pronto se da uno cuenta de que no basta con desarrollar las piezas a ciegas para obtener un buen juego, sino que es preciso situarlas en bue- nas casillas. Como la estructura de peones adoptada desempefia un pa- pel de primer orden para determinar los puestos en que las piezas estaran activamente colocadas y bien coordi- nadas, puede ya establecerse un prin- cipio general: «Trdtese de conseguir una estructura de peones que permi- ta la maxima libertad de movimien- to y estabilidad a las piezas propias, privando simultaneamente de estos beneficios a las del adversario.» Este importante punto ha de te- nerse siempre presente, a saber, que la superioridad de la estructura de peones de un bando es la medida dela inferioridad de la estructura de peo- nes del otro. El Diagrama 107 ilustra lo que se conoce por el nombre de formacion 71 107 yw baanra o@ ED a bec wie d «clasica» de peones, que lleva en vi- gor mas de 500 aitos. La formacion blanca de peones se funda en la premisa de que el domi- nio del centro es un factor positivo. Las piezas, en especial las menores, ocuparan puntos centrales e incre- mentaran asi al maximo su radio de accion, ya que pueden trasladarse prestamente de un flanco a otro segun las necesidades del momento. Un fuerte centro de peones es la base de tal disposicion de piezas. Los peones centrales def blanco ocupan respecti- vamente las casillas e4 y d4, atacan- do e5 y dS. Pese a que ambos bandos sélo han efectuado hasta aqui dos jugadas, la suerte esta ya echada para la estrategia que determinara los mo- vimientos inmediatos. Las blancas tienen dos peones contra uno en el 108 centro y situaran sus piezas en casi- Ilas activas y agresivas. Las negras, por su parte, estableceran un fuerte punto central en e5, ocupado por un peon, y se desarrollaran defensiva- mente, conservando una posi so- lida, aunque restringida, sin debilida- des concretas. El Diagrama 108 es un ejemplo de la situacion derivada de tal estra- tegia. A esta posicion se llego tras las jugadas 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ac4, Ae7; 4. d4, d6; 5. Cc3, Cf6; 6. h3 (para mantener a las negras cons- treidas, negandoles el acceso a g4); 6. ..., 0-0; 7. 0-0, h6; 8. Tel, Te8; 9. Ae3. Queda asi ilustrado con senci- Ilez el modo en que la formacion de peones determina el campo de ac- tividad de las piezas, poniéndose ala vez en evidencia que la estructura de los peones negros no deja suficientes casillas libres para que las piezas de este bando puedan completar satisfac- toriamente su desarrollo. Esta idea de encontrarse con demasiadas pie- zas para que todas ellas «encajen» en la estructura de peones tiene su im- portancia. Una buena regla general es que, en tales posiciones, el juga- dor con ventaja de espacio debe tra- tar de mantener la tension y evitar los cambios, para poder asi explotar la superior movilidad de sus tropas. De donde se sigue que el bando restringi- do intentara acrecentar su libertad de accion por medio de cambios. Asi las negras, en la posicion del diagrama, continuaron 9. ...,e X d4; 10,C X d4, Af8; 11. Af4, C X d4; 12. D X dé, Ae6, si bien es cierto que después de 13, Tadl las blancas conservaron una ligera superioridad debido a su presion central y a la situacion mas agresiva de sus piezas. En todo caso, el negro evito crearse debilidades es- tructurales. Mientras las piezas pueden rea- gruparse si estan mal colocadas, no sucede lo mismo con los peones. 109 110 Cada vez que un peon se mueve, la posicion queda definitivamente mo- dificada, mejorando o empeorando segun los casos. Por eso los peones no deben adelantarse a lo loco, sin pensar en las consecuencias de tales avances. Un peor desarrollo de pie- zas © una presién por parte de las fuerzas enemigas son desventajas me- ramente temporales, pero los defec- tos de estructura, como peones y casillas débiles, plantean problemas permanentes que raras veces se re- suelven de modo satisfactorio. Un adelantamiento exagerado de peo- nes se dio, por ejemplo, en una parti- da Antoshin-Ivkov, donde tras la 9.* jugada del negro surgié la posicion del Diagrama 109; poco mas tarde, después de la 17.* jugada, aparecio la posicion del Diagrama 110. Aqui las blancas tienen una enor- me ventaja en espacio y perspectivas de actividad en ambos flancos. Ob- viamente podran trasladar sus pie- zas de un ala a otra con mucha mas rapidez que el negro, cuyas fuerzas se encuentran atascadas en las dos pri- meras filas. Sin embargo, en el cam- po de las negras no se observan debi- lidades concretas, mientras que exis- te una posibilidad de ataque a los peones blancos demasiado expues- tos. Antoshin sigue avanzandolos ala vez en los dos flancos, extendiéndose en exceso, y de pronto, tras solo 8 ju- gadas mas, se ve al borde del abismo. La partida siguio: 10. g4, 26; 11. Ah6, Cg7; 12. b4?!, b6; 13. Dd2, Cf6; 14. Re2, Rh8; 15. Tag, Ad7; 16. Tg3, Dc7; 17. Thgl, bS! Acaba de surgir una nueva posi- cin en la que vemos como de repen- te se derrumba el flanco de dama de las blancas. Estas no pueden captu- rar dos veces en b5, so pena de dejar colgado el peon e4; por otra parte, el flanco de dama esta a punto de abrir- se completamente, con la subsiguien- te aparicién de numerosas debilida- des en las lineas del blanco. Desespe- rado, Antoshin intento 18. h4, pero no tardo en sufrir una espantosa de- rrota: 18. ...,b X 4; 19. Ac2 (no 19. A X c4??, c X b4 y las negras ganan una pieza); 19. ...,¢ X b4; 20. a X b4, Tab8; 21. h5, TX b4; 22. hX g6, £X g6; 23. Thl, Tb2; 24. Rdl, Das; 25. Cg5, CX g4; 26. AX git, RX g7; 27. T X htt, Rg8; 28. Del, AXg5; 29. DXg5, Dalt; 30. Abandonan. jUn dramatico ejemplo de los riesgos del excesivo adelanta- miento de peones! La definicion mas corriente de un «peon débil» es: «el que no puede ser defendido por otro peon.» La debili- dad de tales peones se debe a que (1) dependen de las piezas para su pro- teccion y por ello se pierden con fa- cilidad; (2) al quedar las piezas ata- das a su defensa, éstas dejan abando- 719 nados y vulnerables a la agresion ene- miga otros puntos del tablero; (3) di- chos peones tienden a estar rodea- dos de casillas débiles, que facilitan al adversario puestos avanzados para sus piezas o debilitan en general las casillas de un determinado color. De estos conceptos se tratara especial- mente en la leccion 10. Terminaré aqui con algunos ejemplos de tipos comunes de peones débiles. Pe6n aislado Liamase peon aislado al que no dispone para su defensa de otro peon del mismo color en una columna ad- yacente. Esta clase de peones brinda a veces posibilidades dinamicas en el medio juego, pero a largo plazo repre- senta una debilidad estructural que se dejara especialmente sentir en el final de partida. gin t 2a t -—ywraono »> Su vulnerabilidad se pone sobre todo en evidencia cuando, como en el diagrama que precede, el peon aisla- do se encuentra en una columna semiabierta, expuesto al ataque di- recto de las torres y piezas menores del enemigo. Ademas, la casilla que tiene enfrente constituye un magnifi- co puesto avanzado para las piezas enemigas que lo ocupen. El lector puede pensar que, mientras dispon- ga para defender ese peon de tantas 80 fuerzas como el adversario para ata- carlo, no hay nada que temer. Por desgracia, resulta dificil en la practi- ca parar al mismo tiempo las amena- zas que sobrevienen contra otros pun- tos, sin descuidar la defensa del peon aislado. EI maestro ruso Kan nos propor- ciono, en una de sus partidas, un ex- celente ejemplo del modo de proce- der contra un adversario cuya posi- cion adolecia de un defecto estructu- ral de este tipo, llevandole hasta el li- mite de sus recursos defensivos. yw poor @ A las blancas no les basta con ata- car el peon d con el mayor numero posible de piezas, puesto que el ne- gro puede defenderlo con otras tan- tas. Pero la habilidad del primer ban- do para dictar el curso de la partida se revela decisiva: 16. Cf3, Cb6; 17. h3, Ch6; 18. Cf4, Tfd8; 19. Td3, Td7; 20. Thd1, Tad8 (las negras amenazan con reactivar su caballo mediante Cf5, pero...) 21. Ah2! (iEspléndido! Si ahora 21. ..., Cf5; 22. g4 y la ame- naza 23. g5 fuerza 22. ...,Cd6 aban- donando a su suerte el pend); 21...., g6; 22. g4, Ag7; 23. Ag3! (amena- zando 24. Ah4 con ataque a la torre de d8); 23. ..., £6 (tarde o temprano esto era inevitable, pero ahora tam- bién es débil la casilla e6); 24. Cd4!, Cf7; 25. Cde6, Ce5; 26. C X d8!, C X d3+; 27. C X d3!, T X d8; 28. Cc5 (la clave). La irrupcion de las blancas en el flanco de dama consti- tuye el golpe de gracia, al acarrear la pérdida irremisible del peon b. Aun- que la ganancia de material se debi en ultimo término a una escaramuza tactica, las negras, en esta partida, se vieron en todo momento desborda- das por las habiles maniobras de an. Peon retrasado yw ba anno@ o be de f g th Como lo ilustra la posicién del diagrama, un «pedn retrasado» es el que ha perdido el apoyo de sus veci- nos al quedarse atras, y por ello es dé- bil. Si los lectores afaden un par de torres dobladas en la columna d y vi- sualizan un caballo que llega a b5, se percataran del tipo de presin direc- ta a que estara sometido el peon ne- gro d. Notese que la amenaza Cb5 en tales posiciones fuerza a menudo ..., a6, debilitando las casillas negras de} segundo bando, en especial b6. En la practica, el negro puede de ordinario defender su peon retrasado d contra un ataque directo basandose en la no- cion del «equilibrio entre fuerzas Opuestas», pero las blancas explota- ran la vinculacion de las piezas ene- migas a la defensa del punto débil ejerciendo gran presion en el centro y el flanco de dama, con frecuencia gra- cias a la colocacion de un dominante caballo en la casilla dS, desesperada- mente débil. Afadase un caballo blan- co en d5, sitiense los respectivos peones a en a5 y a6, y no hace falta ser un genio posicional para darse cuenta de que las negras llevan la peor parte. Peén doblado A diferencia de los peones aisla- dos y retrasados, que casi siempre re- presentan una permanente falla es- tructural, los peones doblados son sélo ordinariamente malos. Desde juego, monstruosidades estructura- Jes como peones a la vez doblados y aislados son terribles y constituyen faciles objetivos de ataque en el final de partida. Los peones doblados que disfrutan del apoyo de un peén adya- cente pueden, en cambio, poseer una notable fuerza defensiva, ya que cu- bren numerosas casillas. El proble- ma es que, en caso de tenerlos que utilizar activamente, no son tan ma- nejables como un sdlo peon, salvo en raras ocasiones, pues se estorban unos a otros. Considérense los diagramas si- guientes: nw kon vn @ abo def gh La posicién del Diagrama 114 surge de una linea de la Apertura del Alfil de Rey, favorita de Larsen, enla cual el complejo de peones con dos de ellos doblados es, de hecho, ventajo- 81 so para las blancas. Las piezas de este bando encajan perfectamente en dicha estructura, el alfil enemigo que- da restringido y la base del complejo, en c2, es muy firme. Por afadidura, casi puede decirse que las blancas tie- nen un peon de mas en el centro, pues uno de los peones c suele a menudo cambiarse por el peén contrario d. ww oon ow El Diagrama 115 proviene de una famosa victoria de Fischer contra Spasski en su encuentro de 1972. La posicion es estructuralmente intere- sante, ya que las negras tienen clara ventaja a pesar de su pen b retrasa- do en una columna semiabierta, del peon e aislado y de los dos peones g doblados, y pese también a que las blancas poseen el par de alfiles, ade- mas de un peon pasado y protegido. Para comprender esto hay que tener encuenta que ni el peon b niel peéne de las negras pueden ser atacados con facilidad, que el peon blanco d esta restringido en su avance y que su compafiero a es débil. Ademas, las negras tienen un caballo eficazmen- te instalado en f4, que es un impor- tante «punto fuerte», ya que para de- salojar esa pieza las blancas han de jugar g3, debilitando sin remedio las casillas de su propio color en el flan- co de rey. Con todo, la clave de los problemas del blanco reside en su 82 complejo de peones doblados c3/c4. Tales peones doblados, y de hecho aislados, son de ordinario directa- mente vulnerables, pero en esta posi- cin resultan atin mas débiles porque ahogan el juego de las blancas, qui- tandoles toda esperanza de actividad y manteniendo enteramente pasivos a los alfiles. La partida acabo de mane- ra dramatica: 27. Dc2?? (era forzado 27. Dbl, con lo que las blancas po- dian seguir luchando) 27. ..., A X a4; 28. Abandonan (a 28. D X a4, segui- ria 28. ..., D X e4 ganando instanta- neamente). Semejantes partidas ilus- tran el modo en que un jugador debe apreciar los factores vitales en una posicion particular. 116 La del Diagrama 116 procede de un antiguo tratamiento de la Varian- te del Cambio en la Apertura Espa- jiola. Los peones doblados del negro no son débiles de por si. La ventaja estructural de las blancas radica en que la formacién negra no podra, lle- gado el final, forzar la creacion de un peon pasado en el flanco de dama, mientras la «explotable» mayoria blanca de cuatro peones contra tres en el ala de rey estara en condiciones de hacerlo. La posicion, no obstante, es por lo menos igual, ya que el par de alfiles negros puede revelarse muy poderoso, junto con la presién que eventualmente Hleguen a ejercer las torres centralizadas. Asi pues, hay suficiente compensacién dinamica por la deficiencia estructural de las negras. Peones colgantes 8 117 7 6 5 J 4 1] 3 YY N/) 2 AOR ' Y aS | obec defgah Las negras tienen aqui peones colgantes enc y dS. Es claro que es- tos peones constituyen una fuerza po- derosa mientras logren mantenerse el uno junto al otro en la misma fila, do- minando muchas casillas importan- tes. En ciertos casos, el peon d puede avanzar y convertirse en un fuerte peon pasado. De hecho, en posicio- nes con mas piezas menores, el avan- ce ...,d4, atacando una pieza con ga- nancia de tiempo, seguido de ..., c4, también con ganancia de tiempo, y de ..., d3, estableciendo un peon pasado y protegido, ha causado ya no pocos estragos en numerosas partidas, Para eludir tales peligros, las blancas de- ben mantener dichos peones bien a raya, limitandoles los movimientos. Los peones colgantes representaran una desventaja si las blancas, por ejemplo, consiguen cambiar su peon ¢ por el peon negro d, dejando al ban- do contrario con un peon c aislado y débil. Otras veces podra forzarse el adelantamiento del peon c y quedara entonces un pedn d retrasado en una columna semiabierta. O finalmente el peon d sera obligado a avanzar enuna situacion en que el peon pasado que asi surja quede aislado y débil. Una regla general aplicable a los peones colgantes es la siguiente: «Si pueden mantenerse el uno junto al otro o adelantarse en las condiciones impuestas por su posesor, seran fuer- tes, pero si el adversario puede for- zar su avance o liquidar uno de ellos, seran probablemente débiles». LECCION 10 Islas de peones, puestos avanzados y complejos de casillas de un color Islas de peones En el transcurso de una partida, los peones, que al principio formaban una cadena de ocho, suelen quedar separados y divididos en pequefas cadenas; los huecos entre éstas se de- ben al cambio de algunos peones. Un importante principio, de especial apli- cacion para el final, es que el jugador que posee menos «islas de peones» (nombre dado por Capablanca a esas pequefias cadenas) goza de una ven- taja estructural. A menudo el bando con mas islas adolece de claras debi- lidades, como peones aislados, etc. Consideremos el siguiente diagrama: 118 83 Cada bando tiene seis peones, ninguno de los cuales est retrasadoo aislado, pero los peones blancos cons- tituyen dos islas de tres peones cada una, mientras los negros se agrupan. en tres islas de dos peones respectiva- mente. De aqui se sigue una ventaja posicional para las blancas, al tener tres objetivos de ataque (b7, e7 y h7, © sea la base de cada cadena); en cambio las negras s6lo tienes dos. Este ejemplo es muy sencillo, pero la practica confirma su validez. Se- gun mi propia experiencia, el numero relativo de islas de peones es siem- pre un factor importante, cuando no decisivo, en el final de la partida. Los estudiantes podran comprobarlo exa- minando atentamente algunos finales de maestros donde hay desequilibrio de «islas». De momento aconsejo al lector que tenga en cuenta este con- cepto al elaborar planes en el medio juego, pues durante esta etapa de la partida se decide con frecuencia la es- tructura de peones que queda para el final. Puestos avanzados Al hablar de los peones aislados y retrasados, hemos hecho ya hincapié en las casillas débiles que tienen delante, indicando que tales puestos avanzados le plantean al bando infe- rior un problema tan grave, al menos, como la debilidad del peon mismo. Un puesto avanzado puede definirse como «casilla util para instalar pie- Zas que no puedan ser atacadas por peones enemigos». Los dos puntos esenciales de esta definicion son: (1) que la casilla solo esta expuesta al ataque de las piezas contrarias; (2) que es zitil, por encontrarse en el cen- tro o muy adentrada en las lineas del enemigo. Debe hallarse situada de tal suerte que sirva de plataforma de ata- que, de eje de coordinacion para las fuerzas del atacante o de disgrega- cién para las del defensor, o que 84 combine algunos de estos factores 0 todos ellos, La estructura de peones aqui re- presentada, que proviene de una De- fensa India Antigua donde las blan- cas han jugado erréneamente c4, les. proporciona a las negras dos utiles puestos avanzados: las casillas c5 y d4, que no pueden ser atacados por peones blancos. Si los lectores se imaginan sendos caballos (el caballo es la pieza ideal para la ocupacion de un puesto avanzado) instalados en dichas casillas, no les costara traba- jo ver que dominan el tablero. El flan- co de dama de Jas blancas sufrira una presion directa que puede incremen- tarse mediante avances de peones, mientras el centro estara dominado por las negras, que podran también ejercer presion sobre el ala de rey silo estiman necesario. Las blancas, por su parte, no disponen de tales casillas para sus piezas, quedando condena- das a un arduo y trabajoso juego de- fensivo. Para mantener su dominio posicional, las negras deben evitar que un peon de cualquier color Hlegue a establecerse en c5. La jugada ...,c5 significaria que cada bando tendria a su disposicion una buena casilla (d4 para las negras y d5 para las blancas). Permitirle al blanco jugar c5 seria to- davia peor, ya que entonces las casi- llas b6, c4 y d6 se convertirian en va- liosos puestos avanzados para el pri- mer bando, mientras las negras no dominarian mas que d4. La leccion que se desprende de todo esto es: «Consérvense cuidadosamente las ventajas estructurales». La utilidad de los puestos avanza- dos es también un factor clave, toda vez que su dominio favorece la causa de} bando superior en los demas pun- tos del tablero, La posicién del diagrama surgi en una partida Benké-Najdorf, Los Angeles 1963, después de la 14.2 ju- gada de las blancas. Estas tienen potencialmente un fuerte puesto avan- zado en f5, pero las negras multipli- can ahora sus problemas cometiendo el grave error posicional 14. A X £3? (debian haber jugado 14. ..., Ca6, pero probabiemente temian 15. Ch2). Su intencion era afianzar el ca- ballo en su actual puesto avanzado £4, mas no cayeron en a cuenta de que, si el blanco se enroca por el flan- co de dama, ese caballo dara palos de ciego. Ademas, al abandonar su alfil de casillas blancas, e] bando negro re- muncia a sus propias posibilidades de disputarle al adversario el dominio de f5. La partida continuo: 15. g X 13, Cd7; 16. 0-0-0 (naturalmente) 16. ... Te8; 17. Ah3! (las blancas amena- zan simplemente 18. Af5, doblando en seguida las torres en la columna h y Hevando su caballo a €3, plan que no tardaria en revelarse decisivo. No- tese de paso que A X f4, en cual- quier momento, mereceria dos sig- nos de interrogacién, ya que después de...,e X f4 las negras tendrian acce- so a las magnificas casillas d4 y e5); 17. ..., C X h3; 18. T X h3, Cf; 19. Tah}, Cg6; 20. Cdl, Tc8; 21. Ce3, Tc7; 22. Cf5 (jexcelente ejemplo de utilisimo puesto avanzado para caba- Ilo dominante!) 22. ..., Tf8; 23. Ddi, f6 (las negras no pueden sostenerse en esta posicion a la larga, pero su ul- tima jugada permite un rapido rema- te tactico); 24. fa!, eX £4; 25. Dh5, Ce5 (si 25. ...,fX 93; 26.D X g6 se- guido de 27. Th8+ y mate) 26. Dh7+, abandonan (26. ..., Rf7; 27. DX g/t, Re8; 28. D X 8+ segui- do de 29. Th8+ y 30. T X d8 con efectos fatales). Aparte de laimportancia de la uti- lidad de los puestos avanzados, es decir, de su calidad mas que de la cantidad, otra ensefianza que se des- prende de {a partida que acabamos de ver es que, Si el defensor renuncia a piezas capaces de disputar eventual- mente la posesion de uno de tales puestos. no hace sino tentar el desti- no. Sdlo es posible atacar un puesto. avanzado por medio de piezas; de donde se sigue que el modo de luchar contra su ocupacién por las fuerzas rivales es cubrirlo al menos con el mismo numero de piezas que las que utiliza el adversario para el logro de sus fines. Y si la ocupacin tiene lu- gar, entonces una serie de cambios forzara al poseedor de la casilla a capturar finalmente con un pedon, im- pidiéndole ya todo acceso ala misma. En la posicion del Diagrama 121, las blancas disponen de un excelente puesto avanzado en d5, pero el ne- gro, por habiles medios tacticos, con- sigue forzar su ocupacién por un pedn. El juego continud: 1. ..., 2. a Aga; 3. Cel, Tc8; 4. Da3, Ae6; 5. AX f6 (forzado) 5S. any AX ge 6. Cd5 (forzado) 6. ..., 85 yw sanyo Z abe defgih C X d5;7.e X d5 y el puesto avanza- do ha dejado de existir. Si este tipo de defensa resulta imposible, el método caracteristico de combate consiste en cambiar las piezas ocupantes mas po- derosas, y si aun esto no puede lo- grarse, hay que buscar contrajuego activo en otra parte. Por ultimo, llamaré la atencion de los lectores sobre la posibilidad de «crearse» puestos avanzados en sus partidas, ya forzando debilidades en la posicion enemiga, ya adelantando los peones para apoyar las propias piezas. Tales adelantamientos de- ben sopesarse con cuidado, compa- rando los riesgos con los beneficios potenciales, pero es un hecho que la creacion de puestos avanzados pro- porciona a menudo un plan cuando uno se encuentra a la deriva. Por eso ha de tenerse siempre presente este aspecto estratégico. Casillas blancas y negras: complejos de un solo color Los lectores habran oido ya la ex- presion de que un jugador esta débil en las casillas blancas o negras. Esto puede significar, por ejemplo, que la estructura de peones en un sector del tablero, pongamos por caso el flanco de rey, es tal que dichos peones, por hallarse situados en casillas blancas, no defienden adecuadamente un gru- 86 po definido de casillas negras. En se- mejantes situaciones, al bando que posee lo que Ilamamos un «complejo débil de casillas de un color», le resul- tara muchas veces dificil resistir a un ataque de fuerzas enemigas que in- tenten penetrar o infiltrarse por esas casillas débiles. El problema de lade- fensa sera todavia mayor si el alfil que discurre por tales casillas ha sido cambiado, pues la tarea de proteger los huecos existentes en la estructura de peones se vuelve entonces mucho mas ardua. Ilustremos esta teoria con un dia- grama. 122 Las negras tienen un fianchetto normal en el flanco de rey, y es claro que, aunque los peones no defienden las casillas de su color f5, g5 y h6, el alfil se encarga de hacerlo, posibili- tando en caso de necesidad jugadas como...,f60...,h6. Imaginemos aho- ra que se han cambiado los alfiles de casillas negras y hagamos desapare- cer el alfil de g7. Subitamente las ca- sillas negras del flanco de rey que- dan expuestas; si afiadimos un peon blanco en e5 y suponemos que las piezas blancas impiden ..., h6, es facil prever que las tropas de este bando irrumpiradn en el campo enemigo por f6 y h6. De ahi que una etapa casi obligada del ataque al fianchetto con- sista en el cambio previo del alfil que defiende las casillas potencialmente débiles. Es evidente que la adicion de un alfil negro de casillas blancas en el ejemplo que precede no sirve de nada en lo relativo a la proteccion de las debilidades, lo que introduce el con- cepto de «alfil malo». Cuando un bando tiene numerosos peones en casillas de un solo color, el alfil del color opuesto, como el del diagrama, es «bueno». Dispone de gran liber- tad de accion y cubre las casillas no protegidas por los peones. AI contra- rio, si el jugador con un solo alfil co- mete el tipico «error de principian- te» de colocar sus peones en casillas del mismo color que las del alfil, cre- yendo falsamente que asi estaran bien defendidas y seguras, se vera pronto en dificultades debido a la poca libertad de movimientos del al- fil. Ademas no tardara en percatarse de que, al no estar protegidas las casi- las del color opuesto ni por peones ni por el alfil, el enemigo se infiltrara a través de ellas. Estos sindromes —«alfil malo/casilla débile— son particularmente fatales en el final de partida. 123 McNab-Sowray, Londres 1982 La posicion representada en el diagrama es el punto culminante de un «embaucamiento» gradual. Las negras iban ganando con facilidad, pero permitieron que sus peones que- daran poco a poco fijados en casillas del propio color (iy del color de las de su alfil!), con el resultado de que el rey blanco se fuera infiltrando por los escaques no protegidos c4 y b5 hasta alcanzar la posicion dominante (en 6) que ahora ocupa. Eneste momen- to seria inutil 49. ..., Ad8 a causa de 50. Rd7. Por eso las negras continua- ron 49. ..., 82; 50. aX g2+, RX g2, quedando con una pieza de mas. Lo cual no impidié que el blanco ganara comodamente tras 51, R X c7, Rf3; 52. RX b6, Ad8+; 53. Rc6, Red; 54. RX d6, Rd3; 55. ReS, Re2; 56. b4, Rb3; 57. Rb5,R X c3; 58. b X a5, abandonan. Puesto que en el final de partida los reyes pueden moverse libremen- te por casillas de ambos colores, una buena pauta para evaluar las debili- dades derivadas del complejo de casi- lias de un color es la facilidad o di- ficultad con que el rey enemigo pue- de infiltrarse a través de las mismas. Si la penetracion es facil, hay que to- mar medidas inmediatas para reme- diar este estado de cosas. Los caba- llos, como los reyes, juegan por casi- Ilas de ambos colores; conviene, pues, tener en cuenta la posibilidad de lle- gar, mediante cambios, a un final de «buen caballo contra alfil malo», En estos finales el bando inferior suele quedarse con un alfil entorpecido en sus movimientos por una deficiente estructura de peones (en casillas de su mismo color), mientras el propio rey ha de hacer frente por si solo al rey y caballo enemigos. En tales si- tuaciones, el «buen caballo» sale vic- torioso contra el aifil, combinando unos cuantos ataques de diversion con las maniobras de su monarca. Hasta aqui he tratado de los com- plejos débiles de casillas de un color en el contexto del final de partida, donde efectivamente quedan mejor ilustrados los problemas que se plan- 87 tean. Pero hay que saber que tales de- bilidades pueden ser mortales tam- bién en el medio juego. Las partidas de maestros abundan en ejemplos de estrategias de ataque basadas en la nocién de «casillas de un color». Para concluir esta leccién, veamos un ejemplo drastico de estrategia por ca- sillas negras, tomado precisamente del jugador que profundizo por pri- mera vez en este concepto: Aron Nimzovich. En una partida Nimzovich-Srta. Menchik, Carlsbad 1929, se llego a la posicién del siguiente diagrama después de la 9.* jugada de las ne- gras. °(a ale w2 7\it tit om FO 5 t 4 ey 3 Se 2| te & f Las blancas prosiguieron: 10. h4!, Af8; 11. h5, Cge7; 12. Cb3, Dc7; 13. Cb X d4, C X d4; 14. C X d4, Ad7; 15. Ags (el blanco ejerce ya una po- derosa presion sobre el campo enemi- go gracias a su fuerte caballo instala- do en d4 y a los peones e5 y hS que constrifien el juego de las negras. Estas deben también defenderse con- tra la eventual ocupacion del puesto avanzado d6. Ademas el rey negro no dispone de un refugio seguro. Con 15. AgS las blancas amenazan 16. A X e7, por lo que a las negras les es dificil evitar 15. ..., g6, favoreciendo el inminente ataque de su rival por las casillas oscuras). La ida con- tinud: 15. ..., g6; 16. Tacl, Cf5; 17. 88 Af6, Tg8; 18. AX f5, eX f5; 19. De2, Db6; 20. c3, Ac5; 21. b4, A X dé (inutil, pero las negras estan ya completamente perdidas: 0 con- sienten una ruptura decisiva apoya- da por el dominante caballo de las blancas o las invaden por las casillas de su color a raiz del cambio de este alfil, como de hecho sucede); 22. ¢ X d4, Ae6 (tratando de bloquear el centro); 23. Tc5! (estrechando el cer- co por las casillas negras) 23. ..., Rd7; 24. Df3, D X b4 (desespera- cion); 25. T X d5+, Re8; 26. Tcl, AX d5; 27. D X d5, Db6; 28. Df3, gXh5; 29. Da3, De6; 30. Tc7, abandonan. Las negras reciben mate en una casilla de su propio color: De todo esto se deducen dos im- portantes reglas basicas: 1, Si se tiene solo un alfil, evite- se colocar los peones en casillas del mismo color que las que domina di- cha pieza. 2. En general evitense las cade- nas de peones en casillas de un solo color, si esto supone la creacion de casillas débiles y vulnerables del co- lor contrario. LECCION 11 Lineas abiertas (Parte I) Las lineas abiertas suelen ser de tres clases: diagonales, columnas abiertas y columnas semiabiertas. Diagonales La diagonal abierta puede llegar a convertirse en un arma poderosa y constituye un elemento esencial de muchas aperturas, como lo ilustra el fianchetto del alfil negro en la Va- riante del Dragon de la Defensa Sici- liana y la energia latente del mismo fianchetto en algunas variantes de la Defensa India de Rey. Este alfil entra en juego con efectos devastadores si se abre la diagonal h8-al. NN.-Kotov En esta posicion, Kotov, habien- do ya abierto la columna b, tomado posesion de la misma y minado el centro de las blancas, activo sus res- tantes piezas —en especial ef alfil de casilfas negras— mediante [a apertu- ra de la gran diagonal, Su continua- cion fue 28. ..., d5!, y después de 29. eX d5 (29. Ac5 ofrece mas posibili- dades) 29. ..., e4! el alfil salié a la pa- lestra. La partida siguid: 30. De2, CeXd5 (amenazando 31. ..., CX c3+ seguido de 32. ..., CfdS y hecatombe en b2); 31. Cd1, Cd7; 32. Ted, T X 04; 33. DX c4, CX €3; 34, C X €3. A X b2; 35, Db3, Ag7; 36. TX d7, DX d7; 37. D Xb8, Dd3+; 38. Rel (si 38. Cc2, Dd] ma- te) 38. ..., D X e3+; 39, Abandonan. La mayoria de os lectores habran ya jugado o visto partidas donde una bateria de alfiles, por ejemplo end3 y 3, apunta al flanco de rey enemigo. Pueden citarse aperturas, como la Defensa Moderna (1. e4, 86; 2. d4, Ag7), en que uno de los jugadores no hace esfuerzo alguno por ocupar el centro, esperando atacarlo mas tar- de mediante avances de peones apo- yados desde lejos por uno o ambos al- files. Una buena regla general es co- locar los alfiles en diagonales abier- tas para ampliar al maximo su radio de accién. El rendimiento de los alfiles se aprecia sobre todo en posiciones despejadas, por lo que ha de tenerse siempre en cuenta Ja posibilidad de abrir lineas para ellos. Mientras un alfil que apunta alas debilidades enemigas en una diago- nal abierta puede llegar a ser una po- tente arma en colaboracién con otras piezas, la penetracion, generalmente de las torres, por una columna abierta suele resultar decisiva en si misma, debido a la capacidad de la torre para atacar y destruir los puntos débiles del adversario, especialmente Peo- nes. Esto nos lleva a tratas del segun- do tipo de lineas abiertas, a saber, la columna abierta. Columnas abiertas Para empezar con una definicion sencilla, una columna abierta es la que no esta ocupada por peones de ningin color. Tales columnas son como vias de doble direccién que conducen a ambos campos, y asi la lucha por su control puede llegar a te- ner gran importancia. En esto se basa la regla elemental de «colocar Jas to- 89 tres en columnas abiertas». En efec- to, la torre es una pieza sumamente destructora cuando interviene en un ataque penetrando por una columna abierta, ya que posibilita muchos pla- nes de mortal eficacia. Antes de entrar en temas tan importantes como el «dominio», la «penetracion», los «objetivos» y la «fuerza desorganizadora», examine- Mos un ejemplo clasico de irrupcién de las torres por una columna abier- ta, seguida, en este caso, de su dobla- miento en ta 7. fila con efectos arro- ladores. Karpov-Uhlmann, Madrid 1973 La posicion del diagrama surgio enuna Defensa Francesa, después de la 24.* jugada de las negras. Karpov acababa de forzar una liquidacién de Piezas para llegar a un final ventajo- so. Las columnas c y e estan abier- tas, y el dominio blanco de la colum- na e queda garantizado por el alfil, muy bien colocado en b5 desde don- de controla la casilla e8 e impide asia las negras disputar dicha columna. Este alfil podra trasladarse mas tar- de a e8 para colaborar en el ataque a f7, en contraste con su rival negro que se vera obligado a ir pasivamente a g6 y ni siquiera lograra mantener esa po- sicién defensiva. Por otro lado, las negras dominan la columna ¢ y pue- 90 den penetrar en el campo enemigo por c2. Entonces, {por qué estan mejor las blancas? La respuesta a esta pregunta es la clave de la concep- cion moderna de las columnas abier- tas y da origen a una importantisima regla cuyo sentido es esencial captar: «Una columna abierta no tiene im- portancia por si misma, sino sélo si puede utilizarse con algun fin estra- tégico.» Karpov se da cuenta de que la columna e es la mas valiosa, por- que (1) alcanzara e7 antes de que las negras lleguen a c2; (2) doblara las torres en la 7.* fila, restringiendo al propio tiempo el contrajuego de su adversario merced a una amenaza la- tente de mate «del pasillo» que le per- mitira ganar un tiempo; (3) tendra en- tonces en f7 un objetivo de ataque cuya caida acarreara amenazas de mate; (4) las negras seran incapaces de adoptar una defensa pasiva, dado que el blanco les desalojara las pie- zas mediante avances de peones, mientras las torres, que ocuparan una posicion dominante en la 7.* fila, ha- ran imposible cualquier coordinacion defensiva eficaz; (5) si las negras in- tentan jugar activamente y contraata- car, no dispondran de objetivos lo bastante importantes y quedaran ex- puestas, con resultados fatales. Observemos ahora como Karpov hizo valer su ventaja: 25. f3 (despe- jando el camino hacia la 7.* fila) 25. ws» Ag6; 26. Te7 (atacando b7 con ganancia de tiempo) 26. b6; 27. Tae1! (ganando otro tiempo, pues si 27. ..., Te2; 28. Te8+ seguido de mate) 27. ..., h6; 28. Tb7, Td6 (las negras hacen lo que pueden por de- fenderse; el contraataque 28. ..., Tc2 también fracasaria, al quedar el rey mortalmente expuesto, v.g. 29. T1e7, T X b2; 30. Ae8, Tc8; 31. A X f7+, AXf7; 32. TXf7, T8c2; 33. T X g7+, Rf8; 34. Rh2! y ahora el rey blanco escapa, pero el negro si- gue en situacién desesperada, por ejemplo: 34. ..., TX g2+; 35. Rh3, Th2+; 36. Rg3, Thg2+; 37. Rf4, Tb4; 38. Th7, Rg8; 39. Thd7 y las blancas ganan); 29. Tle7, h5; 30. gXhS, AX h5; 31. 94, Ag6; 32. £4! (el plan de Karpov continua; ahora las blancas se disponen a desalojar al alfil negro, apartandolo de la defensa de £7) 32. ..., Tel +; 33. RF2, Te2+; 34, Re3, Ae4 (f7 no podia ya prote- gerse); 35. T X £7, Tg6; 36. g5 (pre- parando el derrumbamiento del ulti- mo baluarte, g7) 36. ..., Rh7; 37. Tfe7, T X b2; 38. Ae8, Tb3+; 39. Re2, Tb2+; 40. Rel, Td6; 41. TX g7+, Rh8;, 42. Tge7, abando- nan. (Cuando a Jas negras se les ago- ten los jaques, no tendran defensa contra las amenazas del blanco, v.g. Tb8 seguido de mate al retirarse el al- fil, o si ..., Td8, simplemente 26 ganando.) Los ejemplos perfectos como éste tienden a crear una ilusion de simpli- cidad en los jugadores poco avisa- dos. Muchos creeran que, si logran si- tuar una torre en una columna abier- ta, ya tienen la victoria en sus manos; pero la cuestion es bastante mas com- pleja. Consideremos 1a posicion del diagrama siguiente: Se 8 17? 128 z t t 6 1 2 5 t alt £ 3 f 2 2 ft 8 obedefgh Las negras acaban de jugar Tad8, «ocupando» la columna abier- ta d, pero jestan perdidas! El blanco prosigue 1. Ae3, atacando el pedn a, y después de 1. ..., a6 (si 1...., b6; 2. a5, c5; 3. aX b6, a X b6; 4. Ta6 el flanco de dama negro se viene abajo); 2. Ab6, Td7; 3. Tadl, T8e7 (3. ..., Tde7; 4. Ad8! seguido de S. Td7 ga- nando); 4. Ac5, TX dl; 5.T X dl, Te8 (5. ..., Te7?; 6. Td8+, Rh7; 7. Ad6 plantea graves problemas); 6. Td7 gana con facilidad. Este ejem- plo ilustra sencillamente como es también preciso poder penetrar por una columna abierta. Las negras no han sido capaces de hacerlo, pues el rey blanco estaba bien situado para impedirselo; por el contrario, al cam- biar la columna de duefio (tema de la «via de doble direccion»), las blan- cas han podido efectuar una penetra- cion decisiva por d7. La lucha por el dominio de una o mas columnas abiertas es una fase vi- tal en muchas partidas, donde los ju- gadores las ocupan doblando las to- tres y aun triplicandolas con la dama. Las piezas menores pueden asumir aqui un importante papel controlan- do casillas criticas (véase Karpov- Uhlmann) o Hevando a cabo ataques de diversion como en e! segundo ejemplo. La decision de disputar una columna abierta puede revestir un ca- racter defensivo, cuando el jugador trata de proteger puntos débiles, o agresivo, cuando ataca los del adver- sario. Con todo, antes de emprender tales operaciones, es esencial valo- rar la utilidad de la columna o Ja im- portancia relativa de las distintas lumnas en el contexto de la posicion. Para ello han de tenerse en cuen- ta los siguientes factores: 1. Dominio. Esto equivale a sa- ber cual de los dos bandos lograra, en definitiva, acumular mas armamen- to en la columna. Aunque su control dependera muchas veces de quién lle- gue a ella primero, ya hemos visto como puede pasar de unas manos a otras, cuando el ocupante inicial no consigue mantener alli su presencia. 2. Penetracion, Suponiendo que uno esté en condiciones de apode- 91 rarse de la columna, hay que compro- bar si existe en ella algun punto por donde sea posible penetrar en la posi- cién enemiga. Esa «casilla de entra- da» estara de ordinario en la 7.* fila, a veces en la 6.2 u 8.4, y no podra ser protegida por peones enemigos. A menudo la defenderan piezas y existi- ré la posibilidad de cambiar estas ul- timas © desviarlas. Si, a pesar de todo, cada uno de los eventuales pun- tos de penetracion tiene asegurada una buena defensa, el valor de la co- lumna abierta disminuye considera- blemente. 3. Objetivos. Caso de poder pe- netrar por la columna abierta, jhay objetivos de ataque en el campo ene- migo? Objetivos tipicos son peones «sueltos» o mal protegidos que pue- den ser atacados por un costado o por detras. Con mucha frecuencia la co- lumna abierta permitiré la instalacion de una o las dos torres en la 7.* fila, las cuales, combinadas con otras pie- zas, pueden apuntar directamente a piezas enemigas y aun al rey. 4. Fuerza desorganizadora. Esto guarda relacion con la idea de los ob- jetivos, pero es mas sutil, por cuanto ja columna abierta no redunda nece- sariamente en una ganancia de mate- rial o un ataque directo. A veces el adversario puede quedar paralizado hasta el punto de que el golpe decisi- vo le sobrevenga en cualquier otra parte del tablero. Un excelente ejem- plo de esta penetracién paralizante por una columna abierta nos lo brinda la partida Stahlberg-Taimanov, Zu- rich 1953, del Torneo de Candidatos. La posicion que vemos en el Dia- grama 129 surgié a raiz de la 10." juga- da de las blancas. Taimanov asumié la iniciativa mediante 10. ...,b5! (forzan- do la apertura de la columna c, que las negras dominaran despues de cambiar las mejores piezas del blanco y sem- brar la confusion entre las restantes; mientras tanto el segundo jugador ira situando sus tropas en buenas casillas, creando asi una fuerza poderosa y bien coordinada). La pastida con- tinud: 11. ¢ X bS, c X b5; 12. Ddl, b4; 13. Cb1, Cc6; 14. C X 06, D X c6 (las negras amenazan yacondominar la columna c, y la hermosa casilla de penetracion c2 se perfila en lontanan- za); 15. Cd2, Db6; 16. e3, Tac8; 17. Afl, Tc6; 18. A X a6, D X a6, 19. Cf3, Tfc8; 20. Db3, Ce4; 21. Cd2 (de lo contrario f2 quedara fatalmente débil después de ..., Tc2. Ahora las negras podian ganar dos piezas por torre prosiguiendo 21. ..., TX cl, pero decidieron que era mas eficaz mantener la paralisis de la posicion blanca) 21. ..., Tc2!; 22. C X e4, dX e4; 23. a3, h5! (magnifico: el blanco apenas puede moverse, lo que permite a su rival desencadenar un ataque en el flanco de rey basandose en la debilidad de las casillas blan- cas de esta ala y en la imposibilidad de que las piezas enemigas lleguen a defenderlas sin hacer concesiones fu- nestas en otra parte); 24. d5 (las blan- cas comienzan a desesperarse) 24. ..., T8c4! (suprimiendo toda perspecti- va de simplificacion, Si aqui 25. dX e6, seguiria 25. ..., DX e6 ame- nazando 26. ...,T X cl; 27.Ta X cl, TXcl; 28. DX e6, TXel+, sin contar las amenazas de mate en el flanco de rey, y dejando a las blancas sin ningun recurso); 25. Tdl,e X d5; 26. Ad2, Df6; 27. Tab1, h4; 28.Da4, Df5; 29. D X a7, Af8(?) (29. ..., Ags hubiera proporcionado a las negras un ataque de mate; ahora las blancas lograron cambiar las damas, aun cuando les quedo un final muy infe- rior que Taimanov no tard6 en ganar). E! tema de las lineas abiertas con- tinuard en la leccién 12, que trata de las columnas semiabiertas. LECCION 12 Lineas abiertas (Parte II) Columnas semiabiertas En la leccién anterior hemos vis- to como una columna abierta se ase- meja a una avenida por la que el juga- dor que consigue dominarla puede trasladar piezas, introducirse en el campo enemigo e invadirlo. Se impo- nia considerar, entre otros factores, si era posible su control, si la penetra- cion podia tener lugar y si existian eventuales objetivos de ataque. Enel caso de la columna semiabierta, las consideraciones son basicamente dis- tintas y van ligadas a su definicion misma como «columna en la que solo hay peones de un color». yu boon @ En la posicion del diagrama, que procede del Gambito de Dama Rehu- sado (Variante del Cambio), han sur- gido, ya desde la tercera jugada, dos columnas semiabiertas. Se trata de la columna c, que dominaran las bian- cas, y de la columna e, que serd con- trolada por las negras. Después de e3 y ..., €6, ambos bandos estaran listos para atacar por «su» respectiva co- lumna. Tal es la piedra angular de la estrategia del blanco en esta varian- te, si bien, por razones que expondre- mos mas tarde, el contrajuego de las negras no tiende a basarse en la pre- sion sobre e3. Varias observaciones se imponen en esta etapa. Primera- mente, una columna semiabierta pue- de ser dominada por el bando que no tiene peones en la misma, sin que exista en la practica ninguna posibili- dad de que la columna cambie de manos 0 llegue a ser disputada con eficacia. Si, en la posicion que esta- mos examinando, el peon c de las ne- gras se mueve a c6 y el lector imagi- na una torre blanca instalada en cl, es obvio que el segundo jugador ten- dra que hacer verdaderos equilibrios para oponerse directamente a ella co- locando una de sus propias torres en c4, Por otra parte, cuando uno ataca por una columna semiabierta tiene ya al otro extremo un objetivo de ata- que «servido en bandeja». Todo esto suena muy bien, pero hay un reverso de la medalla. Mien- tras en el caso de la columna abierta era necesario penetrar en el campo enemigo por una casilla desocupada, ahora el ataque se dirige contra un peon enemigo. Ello puede resultar bastante facil si el peon es débil, por ejemplo un peon aislado o retrasado, pero, si esta defendido por otro peon, el ataque se estrellara las mas de las veces contra un muro de granito. Ha- bra que considerar entonces algun sa- crificio de pieza, si se ataca al rey, o bien, si la finalidad del ataque es for- zar debilidades, emprender la opera- cién de socava conocida por el nom- bre de «ataque de minorias», de la que hablaremos en seguida. 93 En la leccion sobre los peones dé- biles vimos algunos ejemplos de como lo son especialmente los peones re- trasados 0 aislados si se encuentran en una columna semiabierta. Tales peones estan expuestos a ataques di- rectos, lo que significa que las piezas de su bando han de quedar atadas a su defensa. Por eso el jugador debe man- tenerse al acecho de las posibilidades de abrir una columna y dejar al descu- bierto esos puntos deébiles. La posicion del diagrama que si- gue surgi tras el 8.° movimiento de una partida Morrison-Povah del Cam- peonato Britanico de 1978. 8 ee 131 7\Ajt 28 t 6 (VEY EE 5 al R& 3 & y ate RVD AO ' wi 78 abc de fgh Las blancas, pese al tiempo gasta- do en la jugada 5. d3, continuaron aqui 9. d4!. El significado posicional de este avance estriba en que, siel ne- gro captura en d4, se encontrara con un peon retrasado en la recién abier- tacolumna d. Mientras un peon en d6 no suele constituir una debilidad en la Defensa Siciliana, aqui lo es, pues las negras han jugado ..., e6 y desarrolla- do en fianchetto el alfil de rey. Asi, con la columna d abierta, se veran en dificultades para defender el peon d6. Por ejemplo, después de 9. ...,¢ X d4; 10. C X d4, a6 (de Io contrario 11. Cbd5 seria arrollador) las negras es- tan claramente peor, con un peon d retrasado y expuesto y con debilida- 94 des en las casillas oscuras del flanco de dama. Aparte de los méritos posi- cionales de 9. d4, esta jugada ilustra bien el concepto de «excepcién de la regla», en el presente caso la que dice que las piezas (y aqui también los peones) no deben moverse mas de una vez en la apertura. Tocante a las negras, el blanco se habia comprome- tido a un juego cerrado y su plan de- fensivo se basaba en este supuesto. La moraleja de lo que acabamos de ver es, pues, la siguiente: «Hay que pensar con flexibilidad». En la partida, las negras se nega- rona permitir la apertura de la colum- na d y prosiguieron 9. ..., b6, pero, después de 10. Dd2, 0-0; 11. Tadl, Aa6; 12. Tfel, no tuvieron mas re- medio que jugar 12. ..., c X d4, en vista de la ruptura central amenaza- da por el blanco. No obstante, tras 13. CX d4, la superior coordina- cion de las blancas junto con su pre- sion en la columna d procuré al pri- mer jugador una ventaja decisiva: 13. +, Ce5; 14. b3, Ced; 15. Ags, Te8; 16. h3, Cf6; 17. Cdb5, Ce8; 18. e5! (tematico y definitivo) ganando en pocas jugadas. Si el pedn al que se apunta esta defendido por otro pen, entonces es posible un ataque de minorias. Di- cho en términos mas concretos, cuan- do tienen enfrente los peones a, b yc del otro bando, el objetivo sera elimi- nar todos los peones rivales menos el c, que a raiz de los cambios quedara indefenso y débil. Una ilustracion tipica del poder de este plan, a falta de otro contrajue- go eficaz, se dio en la partida van den Berg-Kramer, 1950, donde des- pués de las jugadas iniciales 1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. C3, d5; 4. Ags, Ae7; 5. Cf3, 0-0; 6. De2, Cbd7; 7. cXd5, eX d5; 8. 3, c6; 9. Ad3, Te8; 10. 0-0, Cf8; 11. Tab] surgio la posicion siguiente: s a Las negras continuaron 11 26 (iniciando un plan consistente en cam- biar los alfiles de casillas blancas, pero esto es demasiado lento; era me- jor 11. ..., Ce4!); 12. b4, a6; 13. a4, Ce6; 14. Ah4, Cg7; 15. b5, a X b5; 16. a X b5, Af5; 17. b X c6, b X c6 (la estrategia del blanco ha dado fru- to, y ahora las negras tienen un peon retrasado y débil en c6, al haber desa- parecido los peones que lo apoya- ban); 18. Ce5 (atacando inmediata- mente la debilidad); 18. ..., Tc8; 19. Tb7 (notese que, ademas de un obje- tivo débil en c6, el ataque de mino- rias ha abierto columnas que pueden utilizarse para penetrar en el campo enemigo y efectuar diversas manio- bras); 19. ..., AX d3; 20. D X a3, Tc7; 21. TX c7, DX c7; 22. Tel (con la amenaza 23. A X 6, A X 6; 24. C X d5 ganando); 22. ..., Db7; 23. Db1, Da6 (si 23. ...,D X bl; 24. CX bl yel peonc cae); 24. Ca2 yel peon c esta perdido, v.g., 24. ..., Te8; 25. AX f6, AX f6; 26. Cb4, etc. Hay muchos ejemplos de ataques de minorias que llevan a una victoria casi «automatica»; pero el lector se Ppreguntara entonces por qué las ne- gras no emprenden operaciones se- mejantes contra el pedn blanco 3 ju- gando ..., f5 y ..., £4 ayudado por ..., g5 encaso necesario. La respuesta es que el rey negro quedaria expuesto mas de lo que justifica la creacion de uno o dos peones débiles en la posi- cién blanca. Con todo, las negras dis- ponen de suficiente contrajuego de piezas en el flanco de rey, sin tener que recurrir a un ataque de minorias. Ademas de la Variante del Cam- bio del Gambito de Dama Rehusa- do, existen otras aperturas en las que aparecen columnas semiabiertas, con una estructura de peones que se pres- ta al ataque de minorias. Tal sucede en varias lineas de la Apertura Ingle- sa, pero el ejemplo mas importante se encuentra quiza en la Defensa Sici- liana. Observemos los dos siguientes diagramas: wa kann @ 134 B > nh En el Diagrama 133, las negras han conseguido ya una columna se- 95 miabierta (c), una mayoria central de peones y la posibilidad de emprender un ataque de minorias que dejaria al blanco con un peon c débil. De mo- mento, sin embargo, las blancas tie- Nen ventaja de desarrollo y mas liber- tad de accion para atacar, lo que sig- nifica que muchas Defensas Sicilia- nas discurren por senderos explosi- vos, con frecuentes sacrificios de pie- Zas, y que el resultado de la partida depende del éxito o fracaso de la ofen- siva de las blancas en el flanco de rey. Con todo, la justificacion posicional de la Defensa Siciliana reside en la superioridad estructural de las negras a la larga. Por eso es importante que Jos jugadores no se limitén a retener prolijas variantes aprendidas de los libros, sino se imbuyan a fondo de los temas esenciales de la apertura. Enel Diagrama 134, Andersson, a quien agradan las ventajas «a largo plazo», ha logrado un final muy favo- table, en una Defensa Siciliana. Los Problemas del blanco en la columna c, amén de su pedn débil en f4, re- dundan en clara ventaja de las negras. Después de 24. b3, Tc6; 25. a4, b4; 26. Ce2, Tac8, las blancas se vieron dades en b3 y f4 se revelaron fatales. Al lanzarse a un ataque contra el Tey enemigo, los jugadores sacrifican a menudo peones para abrir colum- nas y diagonales. Saben también que quizé tengan que sacrificar piezas para destruir la barrera de peones que protege al rey contrario, mas la posi- bilidad de darle mate justifica la «in- version». Esto es facil de entender, Pero no es menos cierto que, aun cuando no haya un ataque directo contra el rey, puede muchas veces sa- crificarse un peon para abrir lineas, Presumiendo correctamente que el juego activo de piezas asi obtenido Ppermitira recobrar con creces el ma- terial entregado. Un buen ejemplo de sistema de 96 apertura enteramente orientado a esta estrategia es el Gambito del Volga,* donde, después de 1. d4, Cf6; 2. c4, 5; 3. dS, las negras sacrifican un peon mediante 3. ..., bS; 4. ¢ X b5, a6; 5.b X a6, A X a6. Ahora una po- sible continuacion seria 6. Cc3, d6; 7. C3, 86; 8. g3, Ag7; 9. Ag2, 0-0; 10. 0-0, Cbd7. yw boon @ Las negras tienen un peon de me- Nos, pero presionaran con las torres y la dama en las columnas a y b, y con el alfil en la diagonal al-h8. También Jo haran con los caballos, instalando- los en una u otra de las casillas e5, a4 y d3 (cuando se haya movido el peon e blanco). A menudo son posibles los sacrificios en b2. Por su parte las blancas aspiran a liquidar esa pre- sién, conservando el peon de venta- ja. Esto dicho, conviene afadir que la mera liquidacion de material no basta para resolver los problemas del blan- co, ya que muchos finales, sobre todo de piezas mayores, seguiran siendo favorables a las negras debido a la persistente presién de estas ultimas por la diagonal al-h8. Un clasico ejemplo de la efica- cia del juego por lineas semiabiertas a raiz de un sacrificio de peon es la par- * Llamado también, sobre todo en los paises anglosajones, Gambito Ben- ko. W del T.)