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Con el torso desnudo

Y los ojos inquietos,

El nio que hace de adulto,

Recorre los cerros.

Otea entre los arbustos,

Esquiva la tierra que vuela,

Y saca de entre la tierra,

Una gil lagartija,

Que no tarda en desaparecer,

Entre sus dientes,

Rumbo a su estmago.

Otros nios lo miran,

Se ren, salen corriendo,

O incluso lo ayudan,

Delatando cuevitas en la tierra.

Sean pijitas, o matuastos

Van cayendo entre sus fauces.

Alguno que intenta escapar,

Pierde su cola en el camino,

sta sigue corcoveando,

Y termina en algn bolsillo

(A la vuelta, en el barrio

Ser exhibida como prenda de guerra,

Para horror de las nias

Y diversin de los mayores).


Mientras el nio que hace de adulto,

Permanece entre los cerros,

Buscando, an riendo,

Ante el sol que comienza a marcharse.