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EVALUACIÓN DE ACTITUDES

EN RELACIÓN A SI MISMO
• Conoce y acepta sus posibilidades y limitaciones en relación a sus
capacidades y habilidades cognitivas, motrices, afectivas, y de relación.
• Reconoce y acepta sus propios errores.
• No es coherente consigo mismo y con las responsabilidades adquiridas para
con los demás.
• Sólo conoce sus intereses personales.
• No es capaz de analizar su conducta ni de modificarla
• Capacidad de autocontrol
• Autoexigencia
• Demuestra predisposición a actuar antes de pensar.

EN RELACIÓN A LOS DEMÁS


• No se relaciona equilibradamente con los demás.
• Es solidario en relación con los problemas y las necesidades de los demás.
• Establece relaciones equilibradas y constructivas con los compañeros-as.
• No es tolerante en relación con las capacidades, aptitudes, producciones,
ideas, sentimientos... que no son como los propios.
• Se muestra tolerante en relación con las capacidades, aptitudes,
producciones, ideas, sentimientos... que no son como los propios.
• Tiene en cuenta las opiniones de los demás
• Comprende a los demás compañeros-as
• Se pone en el lugar de sus compañeros.as
• Contrasta opiniones, dialoga y conoce lo que piensan sus compañeros-as
• Ayuda a sus compañeros-as.

EN RELACIÓN A LA ASIGNATURA
• Muestra interés por conocer y aprender.
• Se esfuerza, muestra constancia y perseverancia hacia la asignatura
• No valora la asignatura.
• Tiene una actitud negativa hacia las actividades realizadas en clase.
• Destaca por su actitud ordenada y metódica al planificar, realizar y evaluar
las actividades desarrolladas en la asignatura.
• Es responsable en las tareas encargadas.
• Manifiesta una actitud positiva y creativa ante los problemas planteados en
la asignatura.
• Demuestra una actitud favorable hacia la asignatura.

EN RELACIÓN A LAS NORMAS

• Asume los principios democráticos que recogen los derechos colectivos,


individuales y ambientales
• No respeta los acuerdos alcanzados y las normas de convivencia
• Comprende, valora y respeta las normas de convivencia que regulan la vida
colectiva.
• No cumple las normas de convivencia estipuladas y aceptadas previamente.

EVALUACIÓN ACTITUDES DE CONVIVENCIA

La alumna o el alumno actúa, pero también piensa y siente.

• De las creencias es fácil recoger información, ya que se pueden basar


en indicaciones verbales.
• La manifestación de afectos ( en relación a esa actitud ) es más
complicada, ya que en gran parte se exterioriza en aspectos no
verbales difíciles de ser interpretados.
• Basamos su evaluación en la respuesta conductual, por la facilidad con
que ésta se puede observar. PERO NO ES SUFICIENTE.

Se insta a conocer al alumno-a en cada una de las respuestas actitudinales


(afectiva, cognitiva y comportamental). El carácter global de la actitud
requiere realizar evaluaciones que tengan en cuenta esta globalidad y que,
por lo tanto, no sean una suma fácil de sus elementos, sino una interrelación
de los mismos.
PROBLEMAS DE LA EVALUACIÓN EN ACTITUDES:

• Que el ambiente que pretendamos crear en el Colegio esté en


contraposición con orientaciones dadas en otros contextos (la familia,
el entorno, las compañeras y los compañeros, la historia personal de
cada individuo...).

• El aprendizaje de valores y actitudes no se hace de un día para otro,


sino que requiere tiempo, en el que se piden implicaciones, asunción de
criterios, responsabilidades y autonomía.

• Debemos evaluar la capacidad de convivencia del alumnado y no al


propio alumno-a.

• Un alumno-a puede no ayudar a sus compañeros y compañeros y ser


evaluado negativamente respecto a este punto pero puede tener
conseguidos otros aprendizajes actitudinales que le hagan posible
estar capacitado, por ejemplo, para relacionarse socialmente de
forma correcta.

• La Evaluación de actitudes y valores no debería comportar


componentes negativos SI NO VAN ACOMPAÑADOS DE
PROGRAMAS ESCOLARES DE ACCIONES PARA SUPERARLOS.

• Si emitimos un juicio del estado actitudinal de cada alumna o alumno,


también debemos contemplar su situación global (no sólo escolar) , así
como el momento en que se encuentra su proceso evolutivo moral.

• No utilizar la evaluación del alumno para clasificar estudiantes dentro


del grupo-clase. El baremo evaluativo debería ser individual y
personal de cada escolar. Cada alumno-a debería ser evaluado
respecto a si mismo.
ACTITUDES DE CONVIVENCIA,
PROMOCIÓN Y TITULACIÓN
Los criterios que se tienen en cuenta para indicar si un alumno o alumna
promociona y/o titula pueden ser diferentes y reflejan en ellos mismos
CONCEPCIONES EDUCATIVAS DISTINTAS.

Si decidimos que las actitudes y valores de convivencia se conviertan en un


criterio más de evaluación , sería interesante destacar:

• Contemplar la diversidad del alumnado y las características y


posibilidades de cada estudiante.
• Fijar los mínimos en relación con cada estudiante.
• Si no consigue los objetivos mínimos, replantearnos, por ejemplo, si el
nivel exigido es el adecuado, si la ayuda proporcionada es la necesaria,
cómo motivamos a los alumnos y alumnas en relación con los
aprendizajes.
• ¿Ofrecemos como institución a nuestros alumnos-as posibilidades de
superar aquello que uno no ha hecho correctamente o nos limitamos
simplemente a sancionar sin ofrecer planes de acción sobre las
carencias aparecidas?.

LOS OBJETIVOS DEBEN DE SER PERSONALES (marcados expresamente


para él) Y NO NORMATIVOS ( ya que estos últimos pueden no responder a
sus capacidades, potencialidades o características).
QUIEN EVALUA

• Todo profesor-a que tenga relación con el estudiante, con el grupo o


con el proceso educativo, COORDINADOS POR EL TUTOR de cada
grupo-clase.

• Las actitudes y los valores de convivencia se trabajan en cualquier


momento y materia de la vida escolar.

• La autoevaluación se debería convertir en un objetivo que deberia


conseguir el alumnado ( se fomenta el protagonismo del individuo, la
posibilidad de reflexionar sobre sí mismo, de tomar conciencia de los
factores personales o externos que han influido en los resultados, la
autorregulación de los aprendizajes, la responsabilización del proceso
de evaluación y la autonomía personal).

CUANDO EVALUAR

EVALUACIÓN INICIAL: La situación de la que parte cada escolar con


relación a aquello que se trabajará. DIAGNOSTICAR orientando sobre
cómo se puede PROGRAMAR el proceso de enseñanza-aprendizaje para que
se adapte mejor a las características y necesidades de cada escolar. PUEDE
HACER CAMBIAR NO SOLO LAS ESTRATEGIAS O LOS ITINERARIOS
QUE SE QUIERA UTILIZAR SINO TAMBIÉN LOS OBJETIVOS
MARCADOS PARA ADECUARLOS A LA SITUACIÓN REAL CON LA QUE
SE TRABAJA.

EVALUACIÓN DEL PROCESO: Para conocer los progresos y las


dificultades del alumnado en el aprendizaje y proporcionar las ayudas
necesarias o introducir las modificaciones oportunas en el proceso de
aprendizaje. CONOCER EL ESTADO DE LOS INDICADORES
COGNITIVOS, CONDUCTUALES, VOLITIVOS Y AFECTIVOS DE CADA
ESTUDIANTE QUE HACEN POSIBLE UN EQUILIBRADO DESARROLLO
MORAL Y CONVIVENCIAL.

EVALUACIÓN FINAL: Lo resultados de aprendizaje se comparan con los


objetivos fijados para cada alumna y cada alumno. EN NINGUN CASO
DEBERÍA TRATARSE COMO ACREDITACIÓN SOCIAL DEL ALUMNO-A,
SINO DE CONOCER SU SITUACIÓN CON RELACIÓN A LOS
OBJETIVOS FIJADOS.
NO SE DEBERÍA EVALUAR NEGATIVAMENTE A UN ALUMNO-A EN
ACTITUDES DETERMINADAS SIN OFRECER CAMINOS PARA
SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS APARECIDOS.

COMO EVALUAR

Los instrumentos de evaluación de actitudes deben de recoger información


a lo largo del proceso de aprendizaje para conocer cómo y en qué grado se
está adquiriendo la actitud trabajada. LA EVALUACIÓN ES PESADA Y
LARGA.
No se puede anular la SUBJETIVIDAD de quien aplica los instrumentos ni
de quien los recibe. EXISTEN ELEMENTOS SUBJETIVOS EN LA
APLICACIÓN Y EN LA INTERPRETACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS. Por
tanto se debe buscar un equilibrio entre la intuición y la
instrumentalización, buscando estrategias didácticas alternativas que
faciliten la autoevaluación por parte del propio alumnado.

Para la evaluación de¡ alumnado existen más instrumentos. Yus Ramos (1995) los clasifica de
la siguiente manera:

Métodos observacionales narrativos: registros anecdóticos y significativos, observación


incidental crítica, escalas de observación y listas de control, observador externo,
cuestionarios para la autoobservación y para la autoevaluación, cuestionarios para la
coevaluación, diarios de clase, grabacíones en magnetófono o en vídeo.

Métodos no observacionales: preguntas abiertas o cerradas, escritas u orales, pruebas de


elección múltiple o de selección, pruebas de asociación, escalas de actitudes, análisis de
producciones y expresiones (literarias, plásticas, juegos...).

Métodos de análisis de¡ discurso: intercambios orales incidentales, entrevistas


(estructuradas, semidirectivas, abiertas), debates en pequeño grupo o en gran grupo,
asambleas de clase, observación en situaciones reales, sociogramas, clarificación de valores,
razonamiento moral, resolución de problemas...
COMUNICACIÓN DE LOS RESULTADOS EN RELACION A LA
EVALUACION DE ACTITUDES Y VALORES

Posible formato de informe:

• Que sea un informe informativo y de diagnóstico.


• Que refleje los procesos estipulados para el estudiante.
• Qué aspectos se han conseguido y en qué grado lo están.
• Qué problemáticas han aparecido.
• Qué medidas se han adoptado en relación con el tratamiento de las
problemáticas.
• Qué circunstancias han favorecido u obstaculizado el aprendizaje
• Qué aspectos habría que superar.
• Qué orientaciones sobre el trabajo habría que realizar si no se han
alcanzado las metas establecidas.
• En qué situación se encuentra el alumno respecto a los objetivos
marcados para el grupo-clase.

La información que se facilita al alumno debe centrarse en los aspectos


concretos que ha conseguido, los procesos realizados (de donde partía y
dónde se ha llegado) y las carencias aparecidas.

Habría que hacer referencia a las acciones que podía haber realizado y no
ha llevado a cabo, a las que sí ha realizado y han dado buen resultado. A las
capacidades y predisposiciones que tiene y que deben continuar de la misma
manera. O aquellas que hay que poner en práctica o modificar para conseguir
mejores resultados.

Finalmente si se da el caso, sería necesario que el alumno estuviera


informado de lo que puede realizar – con ayuda del profesorado, de la
familia, o él solo – para superar los problemas aparecidos o mejorar la
calidad de lo que se ha hecho.

La información que se da a la familia debería de ser la misma que se da al


alumno, pero ampliada respecto a las características y a las posibilidades del
estudiante con relación a sí mismo y al grupo-clase. También en relación a
las posibles actuaciones familiares que habría que llevar a cabo para
mejorar o reforzar los contenidos trabajados.