Otra estrofa empollada en el nido más alto de

los Andes
Por: Luix Flow

Los últimos escritos que soltaron al viento las alas

fueron encontrados convertidos en polluelos de águila

habían sido empollados por el ave más fuerte del Paraíso.

Dejame cantar las estrofas que habitan en mi pecho

dejame volar, que ya siento el cosquilleo de esas alas otra vez

dejame salir, que sé muy bien que ya soy libre.

Entremos mejor los dos juntos

al escenario de los profetas que aún viven

para que en el atardecer del ultimo sol

miremos juntos el despliegue penúltimo del vuelo del Alma.

Juntos fuimos convertidos en aguiluchos, ¿recuerdas?

eso fue allá, cuando desplumados nos arrancamos hasta el pico

para probar las palabras del profeta:

que como el águila deberíamos de renovarnos.

La metamorfosis de esa conjunción de aspectos diferentes

nos llevó hacia el mar más ancho cerca al Amazonas.

Dejate tocar encima de los hombros

Dejate acariciar entre los deseos de los hombres

Dejate convertir en aire volátil y sereno,
para que el viento te traiga al centro de mi pecho

y atraviese la coraza de todas las profecías

y haga germinar el canto del Amor en mis entrañas.

Alumbrame que estoy en la estrofa enseguida de vos

Alumbrate porque estas en el verso que sigue

Alumbremos juntos el cielo encima de nosotros

para que nuestras manos al unirse

aplaudan juntas el unísono canto de los recién nacidos.

Acostumbrate diosa a ser el espejo de mis inspiraciones

porque ya te estoy mirando con sorpresas en los ojos

pensando que eres la corona que habitó en mis vidas pasadas.

No interesa si somos dos o un millón

los lazos que unimos juntos al besarnos

han ido hilando la telaraña más cristalina

que allá existido en toda la redes sociales del universo.

Llamame aunque sea para colgarte

economiza los minutos de tu celular vacío y frio

para que esta noche, que es luna llena y blanca

podamos chatearnos viéndonos el rostro

e imaginándonos que somos los últimos habitantes

de estos lados de la Galaxia de las leches.
Acaricia la mano que te timbra al oído

es la misma que más adelante, cuando estemos frente a frente

se deslizara por entre tu cabellera libre

acariciándote con los únicos dedos que pude salvar

de la última guerra de las galaxias.

No es tema de agresividad, el encontrarnos juntos

en medio de una guerra planetaria que ya había comenzado

y, que es ajena a nuestros pensares de ahora…

pero tranquila, yo sé que estas serena, es la rutina

de contarte las cosas pequeñas

que me suceden a diario.

Descalzate, no interesa de a mucho si vas por el espacio

porque entre estos vientos ligeros

las algas que viajan en solitario

te servirán de alfombra mágica de transporte.

Encara con valor los sueños que te inventastes

porque ahora comenzaron a volverse realidad

y ellos esperan, que seas vos el capitán de dicha alfombra mágica.

¿Si entendés las peculiaridades de este mensajito que te envío?

es parte de una serie de frasecitas que me encontré esta mañana

en la mitad del paisaje del rio, antes de bañarme
venían desde el vocablo invisible y silencioso de los árboles del bosque,

ellos formaban un circulo a mi rededor

y desde cada uno de ellos llegó un pedazo de letra escrita levemente

a través de los poros de la pared de los mensajes descifrados de Urantia.

Todos mis instintos o deseos carnales se esfumaron

porque quede automáticamente lanzado hacia la malla invisible

que abarcaba el lazo de acción verbal de mis amigos árboles.

Tomémonos de las yemas de los dedos

y soltémonos suavemente por entre el espacio vacío del éter

así podríamos irnos permanentemente hacia el jardín de los sueños

y volver si quisiéramos, algún día no muy cercano

a ver si nuestros hijos están aún circulando alrededor

de esos pensamientos que dejamos atrás.

Abramos ese pecho lleno del épico sónico en bajo

para que los parlantes de nuestros oídos internos

se estabilicen en el balanceado armónico de los carriles

por donde viajan las estrellitas fugaces antes de caer al mar.

Naveguemos en ese mar antes de cambie de colores con la salida de los soles

Naveguemos porque sabemos que las aguas nos pertenecen

Naveguemos en forma de que nuestros cuerpos se conviertan en agua

somos el agua de los mares, y
somos las aguas de las lluvias

somos las aguas de los ríos

somos las aguas de las cavernas internas

por sobre todo: somos el agua de las lágrimas

por eso te invito: a que naveguemos juntos entre las aguas.

Los besos que nos regalamos sin costo ni deudas

están untaditos de las mismas aguas

desde que sabemos que somos aguas

y que llevamos las mismas aguas por dentro,

podemos afirmarnos ahora, que nuestros besos,

son del mismo producido acuático de nuestros compuestos.

Los besos son aguas y lo acuático nos une,

cada momento que tenemos libre para mirarnos a los ojos,

vemos por dentro es la inmensidad del mar dentro del otro

y pensamos en las aguas al otro lado de nuestro cielo

donde podríamos bañarnos desnudos sin los prejuicios infantiles

que nos metieron de niños.

Para ello nos llenamos de canciones humedecidas por las nubes

son las nubes del cielo que nos envuelve con su manto

y nos mantiene disfrutando bajo su azul proyectivo

de los mejores manjares de los sentidos.
Los animales también son agua

Los minerales cargan aguas invisibles

Los arboles llevan y traen aguas

El verde sube las aguas al cielo y a los aires respirables

Las aves circulan entre las aguas voladoras

La sueños viven rodeados y sumergidos entre las aguas del onírico anhelo
subconsciente

Nuestras miradas son cargadas por las aguas que nos bañan

Las aguas terminan siendo el mejor de nuestros alimentos diarios

Somos el efecto de esa poesía húmeda que nos acompaña suavemente.

Miramos las cuatro estaciones de los cielos

y nos dejamos llevar e iluminar por las goticas más finas ya creadas

el sol nos invita a bañarnos de vez en cuando

entre las olas de sus expansiones cósmicas.

La luna toda humedecida por la noche

está que se baña entre las tormentas del ciclope de los aguaceros

son los torrenciales argumentos que envía el mar más limpio de la Galaxia.

Empuñemos delicadamente las glorias del ultimo verso

esta lleno de notas musicales que permiten el acceso a las salas de cine

donde se proyecta el nacimiento de la primera gota de agua.

Untémonos de esos rayos posibles de alcanzar

para que nuestras pieles están radiantes el día que llueva por dentro,
y por fuera se den los baños del oro del polvo de las estrellitas

que andan de un lugar a otro

queriéndonos hacer felices a cualquier costo.

Porque si somos los dioses que nos creemos ser

deberíamos satisfacer nuestras más profundas individualidades

para que la personalidad de nuestra antesala

este llena del líquido magnifico que la alimenta

a través del largo trecho hasta el fondo del mar.

No dejamos que las habitaciones que estén desocupadas

puedan ser llenas de líquidos que no son deseados ahora

estamos dependientes de los más sagrados emblemas de los cielos

somos el polvo de estrellas convertido en agua de forma humana.

Me levanto en este inmenso deseo de gloria

porque escuché que somos los privilegiados de este lado del universo.

De qué estámos dependiendo ahora, querida eternidad

será que nuestros pasos etéreos van al compás de las luces fosforescentes

que salen a brillar entre las caminatas nocturnas de los grandes seres creados

allá en la inmensa extensión de las arquitecturas sagradas.

No pienses que somos uno solo, somos muchos billones

estamos como maripositas en forma de notas musicales

moviendo nuestras alitas frágiles, como si fuesen lo más grande
que nadie a creado sobre el vientre del cosmos galáctico.

Allá, entre el Amor mágico de las esferas, giran aun

los astros que se aman, por ello permanecen juntos

es el Amor el que los sostiene el uno alrededor del otro

girando y llevando esa danza hacia adentro en lo mejor posible

para que haya alimento sagrado para todas las creaturas.

Tomémonos de las manos otra vez, por favor

que esta estrofita, sigue empotrada entre el nido más alto de los Andes

esta llena de un polen que le quita la fatiga a uno,

cuando se trata de elevar a las alturas.

No te canses tan rápido mi niña amada, que las hojitas de coca mascada

nos mantendrán sanos y fuertes por entre toda la jornada del sol.

Eres la hija del sol más brillante que alumbra a Urantia

Eres la creación de un átomo diversivo en medio del experimento

Eres la canción más pura de las voces de los Ángeles celestiales

por ello existen todos los nombres ya escritos en la suavidad de tu piel

por ello llevas escrito los mantras más sagrados en toda la estructura

cambiante de tus neuronas más profundas.

Nena, ¿somos acaso el contexto mágico de nuestros mejores profetas?

Nena, ¿somos por casualidad la mejor creación de nuestros sueños antiguos?

no me digas que el aire que respiras, no es el más limpio de entre los vientos,
da la casualidad de que tengo un poco de la leña encendida en mi cabañita

para que abramos el fuego de la fogata colorida, para dejar salir

todas las llamas que desean incorporarse al respirar del aire hirviendo de este
amor.

Cuéntame si el calor de tu piel, no te está diciendo que nos amemos locamente

Cuéntame si el brillo de tus ojitos negros, no te esta delatando el palpitar de tu
naciente Almita

Cuéntame si la canción que está sonando ahora, no es la mejor melodía de
nuestro romance

dejémonos llevar por el rio de esta mágica historietica de amor:

sublime para nosotros, mágico para ti, hermoso para mi…

estamos aún unidos por los destellos de la última noche

el amor nos visitó, y en su algarabía, destapo sin querer

el portal de las muchas puertas en nuestro pensamiento,

fue así como llegamos al rincón más lejano del universo.

Los animales son bestias

pero los hombres, son monstruos

decía Wally en aquella película untada de viajes internos.

Soy hijo de otro viaje que no entiendes

Soy hijo de otro anhelo que no se cumplió acá de forma civilizada

Soy el dependiente conjunto de una tribulación que ya terminó

ahora puedo susurrarle al viento:
que me encuentro en otra esfera donde a pasos lerdos

voy entrando sin guia visual, ni mensaje de iniciación.

Es la dimensión espiritual de un pedazo de Uno bifurcado

y afianzado en medio de las tormentas

para sobrevivir las pesadillas de un complejo diluvio de bendiciones…

bendiciones estas que fueron entregadas sin manual de instrucciones,

por eso cargo ahora, el mensaje de mi propia despedida:

Me voy alejando cada día más de vuestras planicies complejas

me voy penetrando cada momento más, en una etérea sensación de vibras

que están apoyadas por el Ajustador interior

que proviene del Espíritu mayor, el que llena los espacios irregulares.

Me desprendo de esta estrofa y os dejo solos

no veo en este espacio serrano, ya más suficiencia de polvo cósmico

estuve, mientras duró la magia del espacio

pero: esta fue trasladada a otra montaña alta y con ríos

más al sur sagrado… con los mismos aromas

con las mismas aguas

todo viene unido desde el interior,

pero son otros espacios y otras vibraciones…

os dejo mi legado aprendido de los costeñoles

esta todo desparramado, entre todos mis últimos escritos,
aunque ellos, no lograron llegar más arriba de San Lorenzo.

La partida de un beso

se fue afirmando entre nosotros dos

quedastes plasmada mirándome al centro de mi corazón,

porque el resto de las figuras que te emanaban

no eran tangibles al roce de nuestros labios.

Mirame otra ultima vez Samaria,

es el tiempo de la despedida, no es Samaria la santa

allá donde caminaron las sandalias del profeta hermano y amigo,

esta Samaria sabe es a ron y vallenato

si no se tiene una garrafa de ron Medellín en la testa

y un acordeón que cante con una voz costeñola

no sos bien visto, especialmente, si tenés por vecinos, aquellos

que practicaron los espejos de las armas en aquellas épocas de muertes.

Cualquier lugar del continente, fue azotado por las sangres derramadas

la tierra indígena pide clemencia

no está rogando por venganzas,

está es suplicando por un poco de entendimiento cariñoso

para que la abrace alguien que tenga aunque sea una frasquito de perfumes

que eleven los espíritus a los soles sagrados

para que estos retornen con sus hijos
a la reunión de la santa danza de las lunas terráqueas.

Mirame otra vez, amiga mía

he saltado del nido más alto de los Andes

como polluelo me atreví a hacerlo

después de que la madre de todos los ancestros

me ordenara: que ya era la hora de partida.

En el viaje que emprendí a través de los aires que se cruzaron en la caída

pude darme cuenta de la pequeñez de mis imperfecciones

además, encontré al gran error de mis sueños,

porque estuve –descubrí- encarcelado en pensamientos fijos

pensando que volaba más alto que el Águila mayor.

Ahora debo abrir las alas otra vez

dejar de llorar cuando el Alma encuentra las acciones dolorosas

y ponerme la curita de las sanaciones eternas

en el centro del pecho de mi corazoncito

para que no mire para atrás, sino para el horizonte vertical del último viaje.

Saquemos un tiempito para estar juntos aunque sea un instante de esta estrofa

porque, se acaba la dimension que me vió nacer

y se acerca aquella que me llevara al impulso de mi adolescencia mayor.

Adios, Samaria alta y piramidal,

Hola, Farallos encrespado como aserraderos que cortan el firmamento… FIN