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CCoommuunniiccaacciióónn

Lo importante es escuchar antes que hablar

C C o o m m u u n n i i c c a a

Presentado Por

RRaaúúll AAlleejjaannddrroo RRiiccoo AArraanniibbaarr

Introducción Las personas se relacionan a través de la comunicación que se hace mediante el lenguaje,info@superaciontotal.com " id="pdf-obj-1-3" src="pdf-obj-1-3.jpg">

Introducción

Las personas se relacionan a través de la comunicación que se hace mediante el lenguaje, ayudado por los gestos y los movimientos del cuerpo. El lenguaje es el primer sistema de señales que emplea el hombre para relacionarse con su medio y para aprender lo que le rodea.

El niño, desde la más temprana edad, aprende a identificar los primeros sonidos y su significado, y distingue el tono con el que se le habla. Hacia los nueve meses, sabe si sus padres están enfadados o le tratan con afecto y cariño.

El aprendizaje del lenguaje es un paso previo e indispensable para el aprendizaje de la lecto-escritura, y supone la forma de tomar conciencia de todo lo que se aprende del entorno en el que se vive.

Además del lenguaje, el hombre cuenta con gran cantidad de mecanismos para manifestarse que le permiten ponerse en contacto con los demás: los gestos, las miradas, la expresión del rostro, etc., estos elementos ponen de manifiesto actitudes, sentimientos, predisposiciones y motivaciones que permiten una comunicación interpersonal trascendente.

Desde los primeros momentos de vida, el bebé capta la intensidad del afecto, aprecia si se le aguanta o se le abraza; valora el tono afectivo de la mirada del adulto cuando le acerca un juguete. También ocurre esto entre las personas adultas y entre los miembros de una familia.

La importancia de la comunicación

Si es importante el diálogo en las relaciones familiares, lo es aún más la comunicación. La comunicación está guiada por los sentimientos y por la información que transmitimos y comprendemos. La comunicación nos sirve:

  • - Para establecer contacto.

  • - Para dar o recibir información.

  • - Para expresar o comprender lo que pensamos.

  • - Para transmitir nuestros sentimientos.

  • - Para compartir o poner en común algo con alguien.

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- Para conectar emocionalmente con otros. - Para vincularnos o unirnos por el afecto. Facilitadores deinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-2-3" src="pdf-obj-2-3.jpg">
  • - Para conectar emocionalmente con otros.

  • - Para vincularnos o unirnos por el afecto.

Facilitadores de la comunicación

  • - Dar información positiva.

  • - Ser recompensante.

  • - Entrenarnos para mejorar nuestras habilidades de comunicación.

  • - Empatizar o ponernos en el lugar del otro.

  • - Dar mensajes consistentes y no contradictorios.

  • - Saber escuchar con atención.

  • - Expresar sentimientos.

  • - Crear un clima emocional que facilite la comunicación.

  • - Pedir el parecer a los demás.

Enemigos de la comunicación

Cuanto más estrecha sea la relación, más importancia tendrá la comunicación no verbal. Cuando un miembro de una familia llega a su casa, puede percibir un mensaje de bienestar o tensión, sin necesidad de mirar a la cara al resto de la familia.

En ocasiones, la falta de verbalización (de hablar), supone una grave limitación a la comunicación. Muchas veces la prisa de los padres por recibir alguna información, les impide conocer la opinión de sus hijos y, de igual forma, impide que sus hijos se den cuenta de la actitud abierta y predisposición a escuchar de los padres.

La situación anterior es especialmente importante en la adolescencia. Son múltiples las situaciones en que los padres sienten curiosidad por lo que hacen los hijos, y estos, ante una situación de exigencia responden con evasivas.

Otro impedimento para la comunicación, es la impaciencia de algunos padres para poder incidir educativamente en la conducta de sus hijos. Todo el proceso educativo pasa por la relación que establecen padres e hijos, y ésta se apoya en la comunicación; por eso es tan importante preservarla y mantener la alegría de disfrutarla. Para ello, es suficiente que los padres no quieran llevar siempre la razón y convencerse que comunicarse, no es enfrentarse.

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La vida familiar cuenta también con unos enemigos claros para establecer conversaciones y la relación interpersonal.info@superaciontotal.com " id="pdf-obj-3-3" src="pdf-obj-3-3.jpg">

La vida familiar cuenta también con unos enemigos claros para establecer conversaciones y la relación interpersonal. La televisión en la comida, los horarios que dificultan el encuentro relajado, los desplazamientos de fin de semana ...

Hay

que

luchar

frente

a

situaciones

estas

y

adoptar

una

actitud de

resistencia, provocando un clima que facilite la comunicación.

Estos

enemigos

sirven

de

obstáculo

comunicarnos.

para

Los

podemos

resumir así:

Generalizaciones: ("Siempre estás pegando a tu hermana","nunca obedeces"). Seguro que en algún momento hace algo distinto de pegar a su hermana. Posiblemente, alguna vez, sí ha sabido obedecer. Juzgar los mensajes que recibes: La madre, cuando el padre llega de la calle, dice: "Parece que hoy llegas más tarde". El padre replica: "¿Qué pasa?, ¿los demás días llego antes?. ¡Siempre estás pendiente de la hora a la que vengo! No saber escuchar para comprender bien lo que quieren decir realmente. Discutir sobre tu versión de algo que sucedió hace ya tiempo. ¿Para qué darle tanta importancia a sucesos ya pasados? Poner etiquetas Tener objetivos contradictorios El lugar y el momento que elegimos. Hacer preguntas llenas de reproches Poner etiquetas Abusar de los: "Tú deberías", "Yo debería hacer"; en vez de los: "Qué te

parece si

",

"Quizás te convenga", "Yo quiero hacer", "Me conviene", "He

... decidido". Cortes en la conversación porque se presta más atención a lo que quieres decir, que a escuchar al otro.

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Tipos de padres según el uso de la comunicación En función de las palabras que dirigimosinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-4-3" src="pdf-obj-4-3.jpg">

Tipos de padres según el uso de la comunicación

En función de las palabras que dirigimos a los niños,

podemos comunicar

una actitud de escucha o, por el contrario, de ignorancia y desatención.

Según analiza el psicólogo K. Steede en su libro: Los diez errores más comunes de los padres y cómo evitarlos, existe una tipología de padres basada en las respuestas que ofrecen a sus hijos y que derivan en las llamadas conversaciones cerradas, aquellas en las que no hay lugar para la expresión de sentimientos o, de haberla, éstos se niegan o infravaloran:

Los padres autoritarios: temen perder el control de la situación y utilizan órdenes, gritos o amenazas para obligar al niño a hacer algo. Tienen muy poco en cuenta las necesidades del niño. Los padres que hacen sentir culpa: interesados (consciente o inconscientemente) en que su hijo sepa que ellos son más listos y con más experiencia, estos padres utilizan el lenguaje en negativo, infravalorando las acciones o las actitudes de sus hijos. Comentarios del tipo "no corras, que te caerás", "ves, ya te lo decía yo, que esa torre del mecano era demasiado alta y se caería" o, "eres un desordenado incorregible". Son frases aparentemente neutras que todos los padres usamos alguna vez. Los padres que quitan importancia a las cosas: es fácil caer en el hábito de restar importancia a los problemas de nuestros hijos, sobre todo si realmente pensamos que sus problemas son poca cosa en comparación a los nuestros. Comentarios del tipo "¡bah, no te preocupes, seguro que mañana volvéis a ser amigas!", "no será para tanto, seguro que apruebas, llevas preparándote toda la semana", pretenden tranquilizar inmediatamente a un niño o a un joven en medio de un conflicto. Pero el resultado es un rechazo casi inmediato hacia el adulto que se percibe como poco o nada receptivo a escuchar. Los padres que dan conferencias: la palabra más usada por los padres en situaciones de "conferencia o de sermón" es: deberías. Son las típicas respuestas que pretenden enseñar al hijo en base a nuestra propia experiencia, desdeñando su caminar diario y sus caídas.

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Por último, hay que mencionar la cantidad de situaciones en las que la comunicación es sinónimoinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-5-3" src="pdf-obj-5-3.jpg">

Por último, hay que mencionar la cantidad de situaciones en las que la comunicación es sinónimo de silencio (aunque parezca paradójico).

En la vida de un hijo, como en la de cualquier persona, hay ocasiones en que la relación más adecuada pasa por la compañía, por el apoyo silencioso.

Ante un sermón del padre es preferible, a veces, una palmada en la espalda cargada de complicidad y de afecto, una actitud que demuestre disponibilidad y a la vez, respeto por el dolor o sentimiento negativo que siente el otro.

Consejos prácticos

  • 1. Observar el tipo de comunicación que llevamos a cabo con nuestro hijo. Dediquemos unos días de observación libre de juicios y culpabilidades. Funciona muy bien conectar una grabadora en momentos habituales de conflicto o de sobrecarga familiar. Es un ejercicio sano pero, a veces, de conclusiones difíciles de aceptar cuando la dura realidad de actuación supera todas las previsiones ideales.

  • 2. Escuchar activa y reflexivamente cada una de las intervenciones de nuestros hijos. Valorar hasta qué punto merecen prioridad frente a la tarea que estemos realizando; en cualquier caso, nuestra respuesta ha de ser lo suficientemente correcta para no menospreciar su necesidad de comunicación.

  • 3. Si no podemos prestar la atención necesaria en ese momento, razonar con él un aplazamiento del acto comunicativo para más tarde. Podemos decir simplemente: "dame 10 minutos y enseguida estoy contigo". Recordemos después agradecer su paciencia y su capacidad de espera.

  • 4. Evitar emplear el mismo tipo de respuestas de forma sistemática, para que nuestro hijo no piense que siempre somos autoritarios, le hacemos sentir culpable, le quitamos importancia a las cosas o le damos sermones.

  • 5. Dejar las culpabilidades a un lado. Si hasta hoy no hemos sido un modelo de comunicadores, pensemos que podemos mejorar y adaptarnos a una nueva forma de comunicación que revertirá en bien de nuestra familia, suavizando o incluso extinguiendo muchos de los conflictos habituales con los hijos.

  • 6. Cuando decidamos cambiar o mejorar hacia una comunicación más abierta, es aconsejable establecer un tiempo de prueba, como una semana o un fin de semana, terminado el cual podamos valorar si

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funciona o no, y si debemos modificar algo más. Los padres tenemos los hábitos de conductainfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-6-3" src="pdf-obj-6-3.jpg">

funciona o no, y si debemos modificar algo más. Los padres tenemos los hábitos de conducta muy arraigados y cambiarlos requiere esfuerzo, dedicación y, sobre todo, paciencia (¡con nosotros mismos!).

La familia y su estilo de comunicación

La familia es la primera escuela donde aprendemos cómo comunicarnos. La forma como aprendemos a comunicarnos en nuestra familia de origen, determinará cómo nos comunicamos con los demás.

Así, el niño comienza aprendiendo gestos y tonos de voz de sus padres y hermanos, comunicándose a través de ellos. Por ejemplo, cuando señala con el dedo y pide "ete" ó "quielle" para pedir algo. En este caso, es la familia la que entiende e interpreta lo que quiere decir.

Así

las

familias

establecen

formas

de

coordinarse

que

determinan

y

satisfacen las necesidades de todos sus miembros.

La

forma

de

comunicarse

que

tienen

los miembros de la familia,

determinará la forma en que los niños que en ella crecen, aprendan una manera de emocionarse y de pensar. Esto significa que cada familia enseña a través de la forma que tiene de comunicarse, su estilo particular; los valores, forma de pensar y mirar el mundo.

Relaciones dentro de la familia

La familia tiene distintos niveles para comunicarse. De acuerdo a ello, se establecen grupos que tienden a tener un cierto tipo de relación en su interior y con el otro grupo: nos referimos a los padres y los hijos.

Al interior de cada uno de estos grupos, existe una relación de igualdad. Esto es, los padres - ambos adultos - establecen una comunicación como padres entre ellos, para ejercer mejor su función.

A su vez, los hijos establecen una comunicación de hermanos, iguales, que les permite pasarlo bien, jugar y ejercer su rol de hijos frente a los padres.

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En un nivel distinto de comunicación, se encuentra la pareja que constituye un espacio exclusivo deinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-7-3" src="pdf-obj-7-3.jpg">

En un nivel distinto de comunicación, se encuentra la pareja que constituye un espacio exclusivo de los adultos, y que no tiene que ver con la crianza de los hijos, ni con la manutención de la casa. La pareja existe en torno a la comunicación de ellos como novios, amigos y amantes.

De acuerdo a lo anterior, cuando hablamos de comunicación en la familia, debemos distinguir a qué nivel de estos sub-sistemas o grupos nos estamos refiriendo.

Cuando la familia es capaz de dejar claros los límites y normas entre distintos grupos de la familia, la comunicación entre sus miembros tiende a ser más directa, eficaz y transparente.

Esto significa que si los adultos en su rol de padres, tienen un desacuerdo, deben ser capaces de no traspasar ese desacuerdo a la pareja, y deben además tratar de no involucrar a los hijos en la discusión. Es algo que deberán resolver como padres, para luego transmitir a los hijos su decisión. En esto nada tiene que ver su comunicación como pareja.

El estilo y la forma de comunicación en la familia que tengan, o como sub- grupo de esa familia, dependerá de su historia familiar y de su forma particular de relación.

Familia y reglas

Las familias fijan reglas para convivir, que están de acuerdo a los valores y normas que los guían. Estas reglas por lo general son definidas y aplicadas por los padres.

En algunas familias, y de acuerdo a su estilo y valores, los padres permiten que los hijos participen en la discusión sobre cierto tipo de reglas (permisos, salidas, paseos, deberes en la casa, etc ...)

El que los hijos participen o no de estas decisiones, dependerá de la forma que cada familia tenga de ejercer el poder en su interior (más democrática o autoritaria).

Lo fundamental es que quienes velen por el cumplimiento de estas reglas, estén de acuerdo y hayan definido dichas normas en conjunto. Esto permitirá ser consistentes a los padres, aumentando su credibilidad y eficacia para lograr que las reglas se cumplan.

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Una de las denominaciones que tiene el acto de fijar reglas es "rayar la cancha" ainfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-8-3" src="pdf-obj-8-3.jpg">

Una de las denominaciones que tiene el acto de fijar reglas es "rayar la cancha" a los hijos, y como se decía, este rayado debe hacerse de común acuerdo.

Cuando los padres no logran acuerdos, y tienden a discutir frente a los niños, o uno se alía con los hijos contra el otro, se tienden a generar problemas a nivel de la organización de la familia, que son difíciles de resolver (dictadura de los hijos, negación de la autoridad de uno de los padres, que dan origen a los habituales problemas conductuales en los hijos).

Lo habitual es que los padres hagan uso de los castigos como forma de lograr que los hijos cumplan con las normas que se han fijado. En este sentido, es necesario señalar que el uso del "costo de respuesta" (quitarles las cosas que les gustan frente a la trasgresión de las normas), brinda la mayor eficacia y eficiencia, como lo demuestran los estudiosos del tema, y que el premio y refuerzo (en forma contingente y estable) a las conductas deseadas, es la forma más eficaz de lograr que se instauren nuevas formas de conducta en los hijos.

Qué y cómo comunicamos

En todo lo que hacemos, decimos o dejamos de hacer, estamos comunicando algo, ya que estamos siempre estableciendo una relación con el otro.

En esa relación, puede haber un convenio sin palabras, de no hablarse, por ejemplo, cuando uno se sienta en un transporte colectivo, junto al otro al cual no conoce: aún en esa situación, le comunicamos al otro que no queremos comunicarnos con él, con gestos o postura de nuestro cuerpo.

Es importante distinguir que existen 2 formas de comunicarnos:

verbalmente y no verbalmente. Lo verbal se refiere a la comunicación a través de lo que decimos o escribimos. Lo no verbal corresponde a gestos, actitudes, posturas corporales, tonos de voz y/o miradas que hacemos cuando nos relacionamos con otro u otros.

Es importante que lo que se dice a nivel verbal, coincida con lo que se comunica con gestos o con el tono de voz. Por ejemplo, si una madre le dice a su hijo "No estoy enojada" y el tono es de enojo, el niño no sabrá si hacerle caso a lo que dice o al tono con que lo dice.

Este tipo de contradicciones, pueden llevar a una familia a tener dificultades en su comunicación, y existe una mayor tendencia a que se generen problemas entre sus miembros.

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Construyendo una realidad familiar común La familia es el espacio privilegiado de aceptación y amor deinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-9-3" src="pdf-obj-9-3.jpg">

Construyendo una realidad familiar común

La familia es el espacio privilegiado de aceptación y amor de los seres humanos, y es de gran relevancia el que esta emoción sea la que predomine en el clima de las relaciones intrafamiliares.

Ello significa, entender y aceptar que los otros, puedan percibir un mismo hecho de manera distinta. Así es importante para las familias entender y respetar estas diferentes formas de ver las cosas que tienen sus miembros.

Al enfrentar las diferencias, se logra una mayor riqueza, pudiendo construir, a la luz del amor y la aceptación del otro, una nueva forma de ver las alternativas y soluciones en común.

En este sentido, las familias constituyen un claro ejemplo de relaciones solidarias y cooperativas, ya que son capaces de unir las distintas visiones en pos de un objetivo común.

Así, las familias van co-construyendo una forma de enfrentar las dificultades diarias, y de ver el mundo, negociando cuando es necesario llegar a acciones comunes, o respetando y aceptando que los otros tengan distintas formas de ver algunas cosas, en otras ocasiones.

Comunicando las expectativas y necesidades

Todos los miembros de la familia poseen necesidades y expectativas de los otros, respecto a la satisfacción de dichas necesidades. Una de las dificultades habituales de las familias, radica en pensar que "el otro es capaz de adivinar lo que yo necesito y debe ser capaz de adivinar que hacer para ayudarme a satisfacer esta necesidad". Así mismo, se espera que los otros adivinen los sentimientos y emociones.

Es fundamental que las familias sean capaces de aprender a lograr que sus miembros expresen sus necesidades, emociones y expectativas respecto a los otros, sin temor a la negación y descalificación por parte de los otros. Al explicitar dichos elementos, se establecerán relaciones más claras y eficientes.

Es importante no caer en el mito de la capacidad de "advinación" que pueden tener los otros miembros de la familia, y trabajar para que todos expresen sus emociones y necesidades a tiempo, evitando la acumulación de rabias y resolviendo los nudos de convivencia diaria.

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En este proceso, es conveniente trabajar para que cada uno se responsabilice por sus emociones yinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-10-3" src="pdf-obj-10-3.jpg">

En este proceso, es conveniente trabajar para que cada uno se responsabilice por sus emociones y necesidades ("yo siento esta emoción", en vez de decir "ustedes me hacen sentir esto"), evitando involucrar a los demás, en las opciones que cada uno hace. Este tipo de aclaraciones permite crear un clima de confianza y aceptación, que facilita la expresión de afectos y el logro de soluciones comunes.

La televisión y los espacios de comunicación familiar

En todos los hogares en los cuales existe un televisor, las familias tienden a congregarse en torno a él, ya sea por acuerdo o desacuerdo sobre cual programa ver. En algunos casos, el televisor es un miembro más de la familia, que organiza la vida familiar en torno a los horarios de los programas, y desarticula las convencionales sobremesas familiares.

Como quiera que sea, no se puede desestimar la importancia que hoy tiene dentro de las dinámicas de comunicación y encuentro o desencuentro familiar. Es conveniente dejar algunas recomendaciones que permitan que se transforme en un elemento que aúne a la familia, en vez de distanciarla:

Es conveniente que se regulen los horarios de uso del televisor, de modo que todos los interesados tengan acceso al menos a un programa de su interés.

El televisor no debe ubicarse en el lugar de encuentro común, ya que el que uno de los miembros esté viendo un determinado programa, afectará las posibilidades de los demás de interactuar entre ellos.

Los programas de interés común, o que merezcan dudas a los padres en cuanto a sus valores y modelos de conducta, es conveniente comentarlos y criticarlos positiva o negativamente con los otros. El televisor, con alguno de sus programas, puede constituir un eje que permita discutir y compartir temas relevantes para la vida familiar.

Es recomendable que cada miembro de la familia, no le dedique más de 2 horas diarias a ver televisión, ya que el desarrollo de otras actividades que estimulen la creatividad y la imaginación, son muy necesarias para el desarrollo de la inteligencia en niños y adultos.

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La comunicación en familia

La base para conocerse, entenderse y ayudarse dentro de una familia, es la comunicación entre todos los miembros que la componen. Es necesario dedicarse tiempo, escucharse y transmitirse mutuamente cómo nos sentimos, qué hemos

hecho, qué nos gustaría hacer…

Pero esta comunicación no debe ser unidireccional, es decir, los padres preguntan y los hijos responden, sino que también los padres deben transmitir cómo se sienten.

A los hijos les gusta saber de sus padres y tienen que conocerles. Además, los padres enseñan a los hijos a comunicarse, al transmitir sus experiencias y sentimientos, puesto que la comunicación familiar también se trabaja y se educa.

Comunicar significa que hay un emisor y un receptor. Los dos deberán actuar correctamente.

La comunicación es una ciencia y un arte. Una ciencia porque se puede aprender a comunicarnos mejor, y un arte porque todos, en casa, somos diferentes, y cada uno necesitará que se le hable de forma personal. Es importante conocernos bien y conocer bien a nuestros hijos. Las diferencias enriquecen, no son obstáculos para entenderse bien.

El cariño es el principal factor que facilita la comunicación, y el gran obstáculo suele ser la falta de tiempo. ¿Quiénes son los ladrones de nuestro tiempo? ¿El trabajo? ¿Las aficiones? ¿Será que no sabemos organizar nuestras agendas? ¿Cuáles son de verdad nuestras prioridades?

Otro obstáculo podría ser el ruido: televisión, radio, música a tope, gritos… Es necesario buscar tiempos de tranquilidad. Tener “tiempos familiares” planificados, porque corremos el riesgo de no encontrarlos de forma habitual.

La familia favorece un ambiente de intimidad que facilita la comunicación, pues cada uno se muestra como es, con total confianza.

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La comunicación también es un arte, el arte de expresarse bien, pero lo importante no esinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-12-3" src="pdf-obj-12-3.jpg">

La comunicación también es un arte, el arte de expresarse bien, pero lo importante no es la riqueza de lenguaje, sino la apertura que se genera en el otro. Por ello, la comunicación se mide por la seguridad de que el mensaje emitido ha sido entendido y recibido con empatía.

Para que se dé una buena comunicación es necesario:

  • - Respeto mutuo

  • - Acogida hacia el otro

  • - Amistad

  • - Sinceridad

  • - Naturalidad

  • - Sencillez

  • - Generosidad

Existen ciertos aspectos que pueden facilitar la comunicación familiar:

  • - Superar el egoísmo.

  • - Estar atento a las necesidades ajenas.

  • - Elogiar las cosas bien hechas.

  • - Fomentar la alegría y las celebraciones.

  • - Fomentar las tradiciones familiares.

  • - Pedir las explicaciones siempre con cariño.

  • - Tener a mano una solución positiva ante los problemas.

  • - Respetar como secreto, lo que un hijo nos cuenta en la intimidad.

  • - Saber escuchar.

Conviene evitar:

  • - Estar siempre ocupados.

  • - Caras largas.

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- Rencores. - Televisión sin límites, incluso durante las comidas. - Uso incorrecto de ordenadores, móviles,info@superaciontotal.com " id="pdf-obj-13-3" src="pdf-obj-13-3.jpg">
  • - Rencores.

  • - Televisión sin límites, incluso durante las comidas.

  • - Uso incorrecto de ordenadores, móviles, videojuegos ...

  • - Comparar a los hijos.

  • - Dar indicaciones a nuestros hijos mientras están distraídos en otra cosa.

Existen diferentes niveles de comunicación familiar:

Nivel superficial

  • - Se da en los que podemos llamar “hogares fonda”.

  • - La familia vive bajo el mismo techo.

  • - Habitualmente sus miembros no coinciden en las comidas.

  • - Ven juntos la televisión, pero no comentan lo que ven.

  • - Los padres trabajan para ganar dinero para su familia y dedican poco tiempo a sus hijos.

  • - Los hijos tienden a hacer los que les apetece.

  • - Falta unión entre todos.

  • - Cuando hay diálogo familiar, éste gira entorno a generalidades.

  • - Poco tiempo disponible para los demás.

Nivel intermedio

  • - En este nivel de comunicación, se sitúan los hogares aparentemente unidos, pero sin una conexión real.

  • - Hay una comunicación más personal.

  • - No se entrega la intimidad; se comparten conceptos y opiniones, pero cada uno se reserva su parcela.

  • - En ocasiones, se tienen conversaciones familiares, con cierto interés por los demás.

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Nivel profundo - Son hogares en los que se hace vida de familia. - Generalmente comparteninfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-14-3" src="pdf-obj-14-3.jpg">

Nivel profundo

  • - Son hogares en los que se hace vida de familia.

  • - Generalmente comparten juntos, al menos, una de las comidas del día.

  • - Suelen tener tertulia familiar, en la que se cuentan sus actividades diarias.

  • - Se escuchan entre sí y se ayudan mutuamente con sus opiniones y su colaboración.

  • - Se producen confidencias entre hermanos.

Guía práctica para la comunicación en familia

  • - No les niegues la palabra a los tuyos, aunque estés muy enfadado.

  • - Mantén un clima de alegría, a pesar de los disgustos o problemas personales.

  • - Espera, sin interrumpir, tu turno en la conversación.

  • - Ten paciencia, hasta encontrar el momento oportuno y no terminar en discusión.

  • - Piensa antes de hablar. Expresa bien lo que quieres decir.

  • - No te dejes aturdir por la falta de serenidad del otro. Conserva la calma.

  • - Trata los temas conflictivos con compresión hacia el otro.

  • - Sé receptivo, escucha y no contradigas por sistema.

  • - Valora a los miembros de tu familia por lo que son; no te dejes influir por tus impresiones del primer momento.

  • - Espera hasta comprender por completo lo que el otro quiera decirte. No hagas juicios sobre su actuación o conducta.

  • - Aprende a “bajar la guardia”, y deja la agresividad a un lado, cuando

surjan temas que, por ser opinables, pueden resultar conflictivos.

  • - Acepta los puntos de vista de los otros, sin imponer siempre los tuyos.

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- Acepta con buen humor las razones de los demás. - Reconoce los aciertos de losinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-15-3" src="pdf-obj-15-3.jpg">
  • - Acepta con buen humor las razones de los demás.

  • - Reconoce los aciertos de los demás, y alégrate con ellos.

  • - Perdona, y pide perdón cuando haga falta. Rectificar es de sabios.

  • - Olvida la “lista de agravios”.

  • - No pases factura por lo mucho que haces y lo poco que se te devuelve.

  • - Piensa siempre que TU FAMILIA SE MERECE LO MEJOR.

Pautas para la comunicación en familia

Una buena comunicación es la clave para mantener buenas relaciones dentro de la familia, y también para la adecuada educación de los hijos e hijas.

En este sentido, los padres y las madres que se comunican adecuadamente con sus hijos e hijas, les ofrecen autoconfianza y aprendizaje a mediano y largo plazo, al igual que favorecen que realicen relaciones interpersonales sanas.

Para comunicar a los hijos e hijas lo que se considera importante y valioso, es necesario tener ocasión de hacerlo, es decir, han de producirse situaciones de diálogo.

Hay que recordar que el diálogo consiste no sólo en hablar, sino también en escuchar. Para que el diálogo desarrolle su confianza, es necesario:

  • - Tomarles en serio, no tratarles como seres inferiores que explican cosas de las que ya estamos de vuelta.

  • - Conviene no aprovechar la ocasión para sermonearles.

  • - Escuchar con atención lo que quieren explicar o preguntar.

  • - Hablar también de lo que les interesa a ellos y ellas.

Una buena comunicación en familia, genera más confianza para hablar de todo tipo de temas en la medida que hijos e hijas sienten apoyo y comprensión. Los aspectos y actitudes que facilitan la comunicación son los siguientes:

  • - Buscar la distancia adecuada, sin invadir.

  • - Tranquilizarse antes de empezar a hablar.

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- Asentir con la cabeza. - Esperar el turno. - Mostrar un tono neutro o cordialinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-16-3" src="pdf-obj-16-3.jpg">
  • - Asentir con la cabeza.

  • - Esperar el turno.

  • - Mostrar un tono neutro o cordial y hablar pausadamente.

  • - Hacer crítica constructiva, no destructiva.

  • - Primero resaltar algo positivo, luego lo que se quiere cambiar.

  • - Concretar los mensajes.

  • - Expresar

los

sentimientos

sin

culpabilizar

“me

molesta

y

me

preocupa que no estudies ni trabajes” (con adolescentes).

  • - Hablar del presente: “veo que estás desmotivado y descentrado y quizá por eso no estudias” (con adolescentes).

  • - Mostrar atención a las reacciones del otro/a y favorecer que hable.

Problemas de comunicación

Los problemas de comunicación en la familia, destruyen su unidad. La comunicación representa los lazos que unen a sus miembros; sin ella, no hay familia. Los problemas más comunes, son la ausencia de comunicación y la mala comunicación. Pueden suscitarse tanto entre padres e hijos, como entre esposos.

Falta de comunicación familiar aumenta la depresión

El intercambio de puntos de vista de forma clara, respetuosa y afectiva entre padres e hijos, ejerce un efecto protector en el adolescente. El ambiente familiar negativo, caracterizado por problemas de comunicación entre padres e hijos adolescentes, constituye uno de los factores de riesgo, más vinculados al desarrollo de alteraciones en la salud mental en los hijos, como síntomas depresivos, ansiedad y estrés.

En contraste, la comunicación familiar fluida y empática, ejerce un fuerte efecto protector ante los problemas de salud mental, e influye de forma positiva en el bienestar psicológico del adolescente.

Un estudio publicado por el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, destaca que en el contexto escolar, el fracaso, las expectativas negativas de éxito académico o los problemas interpersonales con los compañeros

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en términos de victimización o aislamiento social, ejercen una influencia negativa en la salud mental delinfo@superaciontotal.com " id="pdf-obj-17-3" src="pdf-obj-17-3.jpg">

en términos de victimización o aislamiento social, ejercen una influencia negativa en la salud mental del estudiante al presentar más síntomas de estrés psicológico y depresión.

La investigación destaca que los problemas de comunicación en el contexto familiar, pueden convertirse en problemas de ajuste en la escuela, los cuales influyen de forma negativa en la salud mental del adolescente.

La relación negativa entre padres e hijos propicia que el joven adopte un papel de víctima, debido a la concepción que tienen de los padres como figuras amenazantes, y la de él como débil, lo cual genera que invite a ser victimizado por sus iguales.

Aunque las relaciones observadas no varían entre hombres y mujeres, ellos conceden menos importancia a los patrones ofensivos con el padre, mientras que para ellas, la existencia de una mala comunicación con la figura paterna, puede alterar su salud mental. Por otro lado, la relación con los padres es menor en los hombres que en las mujeres.

Y es que los adolescentes con problemas de victimización o integración social en la escuela, por lo general tienen más problemas de salud mental, depresión, ansiedad y estrés, en comparación con quienes se encuentran integrados y son aceptados por sus iguales.

Finalmente,

el

documento

señala

que

a

pesar

de

que

la

falta de

comunicación familiar, se convierte en malestar psicológico en el hijo, y es un mecanismo que influye de forma negativa en el clima familiar y provoca mayores problemas.

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