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EVALUACION Y REHABILITACION pS AFASIAS Aproximacién Cognitiva CIENCIAS COGNITIVAS EVALUACION Y REHABILITACION DE LAS AFASIAS Aproximaci6n cognitiva Presentacion A lo largo de la tiltima década, la basqueda de una explicacién com- prensiva de la actividad humana ha puesto de manifiesto la necesidad de hacer converger los modelos y métodos de todas aquellas disciplinas que asumen que sus objetos respectivos de estudio estan mediatizados por la actividad de la mente. La Psicologia Experimental, la Neuropsi- cologia o la Neurociencia, entre otras, han asumido los presupuestos basicos del cognitivismo al entender que toda forma de comporta- miento es la expresién de la actividad mental de una estructura biolé- gica llamada cerebro. Cerebro, cognicién y conducta se han convertido cn el trinomio indisoluble en los modelos y teorfas de las Ciencias Cog- nitivas, un movimiento cientifico interdisciplinar en el que estan com- prometidos por igual psicélogos experimentales, neuropsicélogos, neu- rocientificos, psicolingiistas, filésofos de la mente, etcétera. Todos y cada uno de ellos han adquirido un compromiso especial para desvelar las relaciones intrigantes entre esos tres niveles: los mecanismos estruc- turales y fisiolégicos del cerebro, la realidad psicolégica de la mente y la actividad humana. Con la Coleccién Ciencias Cognitivas, la Editorial Médica Paname- ricana inicia una nueva andadura cientifica por este singular y exci- tante terreno interdisciplinar con el fin de ofrecer a los estudiantes y cientificos cognitivos de habla espaiiola los tiltimos avances de este campo en constante evolucion. José M." Ruiz-Vargas y Mercedes Belinchén Universidad Auténoma de Madrid CIENCIAS COGNITIVAS EVALUACION Y REHABILITACION DE LAS AFASIAS Aproximaci6n cognitiva Fernando Cuetos Vega Profesor Titular de Psicolingiiistica Universidad de Oviedo EDITORIAL MEDICA C panamericana ») Coleccién: CIENCIAS COGNITIVAS Directores: José Me Ruiz-Vargas Profesor Titular de Psicologia Universidad Autonoma de Madrid Mercedes Belinchén Profesora Titular de Psicologia Universidad Autonoma de Madrid Todos los derechos reservados. Este libro o cualquiera de sus partes no podran ser reproducidos ni archivados en sistemas recuperables, ni transmitidos en ninguna forma 0 por ningtin medio, ya sean mecanicos, electrénicos, fotocopiadoras, grabaciones o cualquier otro, sin el pert previo de Editorial Médica Panamericana, S.A. © 1998, EDITORIAL MEDICA PANAMERICANA, S.A. Alberto Aleocer, 24 28036 Madrid ISBN (del tomo): 84-7903-388-6 Depésito Legal: M-2448-1998 Impreso en Espaiia, enero 1998 Unigraf, S.A. Méstoles (Madrid) Dedicado a mi mujer Elvira mis hijos David y Gonzalo Prélogo Cuando se escribe un libro sobre un tema que ya ha sido tratado con anterioridad, es bastante comin comenzar con una explicacién que jus- tifique su presencia. Generalmente, esa justificacién suele estar basada en la originalidad y aportaciones que pueda tener ese libro respecto a los anteriores. Pues bien, el rasgo distintivo de éste que tiene en sus manos, respecto a muchos otros escritos dentro del campo de las afa sias, no est en la tematica general, Evaluaci6n y rehabilitacién de las afasias, sino en el enfoque desde el que se aborda este tema: Aproxi- macién cognitiva. Es pues, el subtitulo el que hace a este libro diferen- te de la mayoria de los publicados sobre las afasias en lengua espafiola. Quizas lo primero que habria que decir sobre el enfoque cognitivo es que no se trata de una aproximacién mis, entre otras muchas, al cam- po de las afasias, sino que supone un cambio considerable respecto a lo gue se venia haciendo hasta ahora, dentro de lo que ya se conoce como neuropsicologia clisica. La principal novedad de este nuevo enfoque radica en que, en vez de modelos neurolégicos, utiliza modelos cogniti- vos como marco de interpretacién de los trastornos afasicos, por lo que no se hace demasiada referencia a la zona del cerebro en la que se loca- liza la lesion y si al proceso cognitivo que ha quedado dafiado a conse- cuencia de la lesién. Se trata por lo tanto de un plano de actuacién bas- tante distinto del anterior, como iremos describiendo en paginas posteriores. La ventaja de utilizar modelos cognitivos es que permite al rerapeuta, no sélo clasificar a los pacientes afasicos en base a su con- ducta, sino ademas interpretar las causas que originan esas conductas andmalas; y eso es algo fundamental a la hora de preparar los progra- mas de rehabilitacién. Mientras que de cara a la programacién de las actividades de rehabilitacién es de poca utilidad saber que un paciente ene una lesién en la circunvolucién temporal media del hemisferio 4 izquierdo (si que lo es para otras finalidades como el tratamiento far- macolégico o Ia cirugia), en cambio, es de gran utilidad saber que un paciente tiene dafiada la conexién entre la representacin fonolégica de la palabra y su significado, ya que esa informacién permite decidir cud les seran las actividades mas recomendables para rehabilitar a ese paciente. Y ciertamente la aplicacién del enfoque cognitivo esta produ- ciendo unos frutos excelentes en el campo de la rehabilitacién. Justamente fue la eficacia en la rehabilitacién, la razon que nos impuls6 a escribir este libro. Desde hace algunos afios se vienen publi- cando trabajos en las principales revistas internacionales que muestran los brillantes resultados que la neuropsicologia cognitiva consigue en la rehabilitacién de los pacientes afésicos. Y nos parecia necesario dispo- ner de un manual que sirviese para dar a conocer esta orientacién a los investigadores y logopedas de habla espaftola. Probablemente unos y otros se acerquen al libro con diferentes intereses. Nuestra esperanza es que sirva de estimulo a los primeros para que desarrollen modelos cada vez mas precisos y adaptados a la lengua castellana y de este modo ayu- den a entender mejor los trastornos de los pacientes afasicos. Y a los segundos para que intenten interpretar los trastornos de sus pacientes desde este enfoque y as{ sus datos puedan servir, por una parte, para mejorar los modelos del procesamiento lingiiistico y por otra, mas importante ain, para obtener resultados mucho mas alentadores con sus pacientes. No quiero terminar este prélogo sin antes agradecer a los Drs Jordi Pefia, Enrique Vera y Mercedes Belinchén los valiosos comentarios que hicieron sobre un borrador previo. No obstante, los errores que se pudieran encontrar son todos de mi exclusiva responsabilidad. También agradezco a Bernardo Alvarez muchos de los dibujos ilustrativos. Final- mente quiero sefialar que este libro es fruto de un proyecto de investi- gacion del Ministerio de Educacién y Ciencia (DGICYT n° PM90-0123) y de otro de la Universidad de Oviedo (DF93-206-20). Fernando Cuetos Vega Universidad de Oviedo Indice 5 Indice CAPITULO 1.- INTRODUCCION 7 1.1. Caracteristicas del enfoque cognitive u 1.2. Confluencia cerebro-mente 14 1.3. Plan del libro 16 CAPITULO 2.- EL SISTEMA DE PROCESAMIENTO LINGUISTICO 19 2.1. Necesidad de un modelo cognitivo 19 2.2. Percepcin del habla 20 2.3. Produccién oral 30 2.4. Lectura 37 2.5. Escritura 46 2.6. Procesamiento de oraciones 2 2.7. Relaciones estructura-funcién en el procesamiento lingiiistico 56 CAPITULO 3.- TIPOS DE TRASTORNOS AFASICOS 61 3.1, Hacia una nueva tipologia 61 3.2. Agnosias auditivas 62 3.3. Anomias 75 3.4. Dislexias 83 3.5. Disgrafias 97 3,6. Trastornos a nivel de oracion 103 CAPITULO 4.- EVALUACION DE LOS TRASTORNOS AFASICOS 113 4.1. Caracteristicas la evaluacién cognitiva 113 4.2. La baterfa EPLA 119 4.3. La baterfa ELA 122 4.4. Pruebas especificas para cada trastorno 124 4.5. Algunas cuestiones a tener en cuenta en la evaluacién 144 6 Indice CAPITULO 5.- REHABILITACION DE LOS TRASTORNOS AFASICOS 5.1. Caracteristicas de la rehabilitacién cognitiva 5.2. Factores que influyen en la rehabilitacién 5.3. Disefios en la rehabilitacion 5.4. Efectos de generalizacion 5.5. Tipos de rehabilitacion 5.6. Programas especificos para la rehabilitacion de cada tipo de trastorno 5.6.1. Programas de rehabilitacin de los trastornos de comprensién oral Programas de rehabilitacién de los trastornos de produccién oral 5.6.3. Programas de rehabilitacién de los trastornos de lectura 5.6.4, Programas de rehabilitacién de los trastornos de escritura . Programas de rehabilitacién de los trastornos a nivel de oracién 5.7. Perspectivas futuras Referencias bibliograficas Indice de autores Indice analitico 147 147 150 153 160 162 166 168 174 179 187 196 204 209 229 235 Introduccion 1.1. Caracteristicas del enfoque cognitivo La Neuropsicologia Cognitiva es una disciplina muy reciente fruto de la convergencia de la Psicologia Cognitiva y la Neuropsicologia. Surgié cuando los psicdlogos cognitivos se dieron cuenta de que el estudio de los pacientes que han sufrido una lesién cerebral constitu- yen una valiosa fuente de informacién sobre el funcionamiento de la mente humana. Sin embargo, los beneficios de esta disciplina no han ido a parar s6lo al campo de los psicologia, ya que los modelos sobre la mente estén permitiendo entender a esos pacientes, y en consecuen- cia, son capaces de proporcionar las directrices sobre como deben de ser los programas mas adecuados para su rehabilitacién. Se trata por lo tanto de una disciplina que sigue utilizando los métodos experimen- tales desarrollados en los laboratorios, pero ahora tomando como suje- tos a los pacientes afasicos. Pero antes de entrar a desarrollar el enfoque cognitive conviene comenzar describiendo, aunque sea brevemente, el enfoque clasico, para poder luego mostrar las novedades que supone el nuevo paradigma cog- nitivo, tanto en lo que se refiere a los supuestos, como a los objetivos, procedimientos y metodologia que son ciertamente muy distintos. La neuropsicologfa clasica, que es la que se sigue mayoritariamente en este momento en nuestro pais, trata de encuadrar las afasias dentro de un pequeiio grupo de sindromes cuyas principales razones de existencia son, por una parte la de dar un cierto orden a las complejas variedades de trastornos existentes, y por otra, la de basarse en esos sindromes para tratar de localizar la lesion en el cerebro. Puesto que las dos gran- des zonas del lenguaje (area de Broca y area de Wernicke) se encuentran situadas a ambos lados de la cisura de Silvio, la de Broca en la zona 8 Introduccion anterior y la Wernicke en la posterior, y que la destruccién de una y otra produce sintomas diferentes, a partir de la conducta que manifiesta el paciente, se puede inferir dénde se localiza la lesi6n. Asi, si muestra pro- blemas de comprensi6n pero su habla es fluida, posiblemente la lesién se sittie en la zona posterior. Por el contrario, si su habla no es fluida, pero conserva razonablemente bien la comprensi6n, la lesién se locali- za en la zona anterior. Si mantiene aceptable la comprensién y la pro- duccién pero tiene dificultades con la repeticin, probablemente la lesion se sitde en las vias que conectan estas dos dreas. En definitiva, en base a estos (y a algunos otros) sintomas se distinguen siete grupos de pacientes afiisicos: afasia de Broca y afasia Transcortical Motora cuan- do manifiestan un habla no fluida como consecuencia de la lesion de la zona anterior (la diferencia entre éstas radica en que en la afasia Trans- cortical Motora esta preservada la repeticién y en la de Broca no, ade- mas de una tendencia al mutismo en la primera), afasia de Wernicke y afasia Transcortical Sensorial cuando presentan un habla fluida pero tienen problemas de comprensién como consecuencia de Ja lesién en la zona posterior (en la afasia de Wernicke existen problemas de repeticin mientras que en la Sensorial no hay tales problemas), afasia de Con- duccién cuando sus problemas son de repeticién a consecuencia de lesi6n en las fibras que unen ambas Areas, afasia Global cuando la lesin es masiva y los pacientes tienen problemas tanto de comprensin como de produccién y finalmente la afasia Anémica, que consiste en un problema en la recuperacién de las palabras y que aparece en menor 0 mayor grado en todos los pacientes afasicos, por lo que carece de valor localizador (Peiia y Pérez, 1990). A partir de esta clasificacién, el procedimiento de trabajo de la neu- ropsicologia clasica consiste en descubrir los sintomas que padece un paciente 'y en base a esa semiologia clasificarlo en un determinado sin- drome con el fin poder deducir dénde tiene localizada la lesi6n. Para la neuropsicologia clasica, poder localizar el lugar y tamaiio de la lesion en el cerebro a partir de los sintomas que manifiesta el paciente es uno de los objetivos prioritarios. Hace sélo unos pocos afios ésta era una tarea de suma importancia, ya que no se disponia de las técnicas de diagnéstico por imagen (tomografia asistida por ordenador, resonancia magnética, tomografia por emisin de positrones, etc.) de que se dispo- ne hoy en dia y habia que inferir las lesiones por a conducta anémala de los pacientes. Asi, si un paciente sufria de agramatismo y disartria, probablemente su lesion se situase por el area de Broca; si sufrfa para- gramatismo y problemas en la percepcién del habla, probablemente la lesién se situase en el area de Wernicke, etc. Pero actualmente, esta fun- cién ha quedado relegada porque las nuevas técnicas de diagnéstico por imagen permiten localizar las lesiones de una manera mucho mas répi- Introduccion 9 da y fiable que todas las baterias neuropsicolégicas y, por lo tanto, el objetivo y planteamiento de la neuropsicologia tienen que ser otros. Pero ademés de este cambio de objetivos, hay un problema en el intento de hacer una neuropsicologia de sindromes. Las agrupaciones de sintomas en sindromes no siempre son claras ya que es sobrada- mente conocido que pacientes clasificados bajo un mismo sindrome no comparten las mismas caracteristicas, sino que a veces existe entre ellos una gran variabilidad (lo cual es légico, puesto que las lesiones no son selectivas y pueden alcanzar a zonas muy distintas del cere- bro). En todo sindrome se encuentran pacientes que no padecen deter- minados sintomas considerados tipicos y sin embargo, padecen otros que no estan incluidos en esa categoria. Para tratar de solucionar este problema, los neuropsicélogos clasicos crearon algunas etiquetas amplias (mas bien cajones de sastre) como la afasia mixta o la afasia global. Pero incluso con estas categorias tan laxas todavia quedan muchos pacientes que no se ajustan a ninguno de los sindromes esta- blecidos. En un estudio realizado sobre 444 pacientes y empleando 12 categorias, Benson (1979) encontré que sdlo el 59% encajaba en algu- na de ellas. Reinvang (1985) atin obtuvo porcentajes mas bajos, ya que sélo consiguié clasificar el 49% de los pacientes. Pero atin mas drastico es Marshall (1986), ya que afirma que slo el 20 6 30 por ciento de los pacientes se pueden incluir en alguno de los sindromes clasicos. Estos resultados hacen realmente cuestionable la validez de estas categorias. Un problema mas de este sistema de clasificacién empleado por la neuropsicologia clasica es que las categorias se hacen, a veces, siguien- do criterios tan poco informativos como puede ser la presencia o no de un determinado sintoma ajeno al trastorno en cuestién. Asi, una distin- cién que se hace de los pacientes disléxicos es si el trastorno viene acompaiiado de alteraciones de escritura, en cuyo caso se denomina “alexia con agrafia” 0 no sufre esa alteracién, y entonces se llama “ale- xia sin agrafia”. Ciertamente, una clasificacin de este tipo nos dice poco acerca de la naturaleza de la alexia. Con todo, quizds el inconveniente mayor es que las clasificaciones hechas por la neuropsicologia clésica no aportan ninguna indicacion acerca de cuAl puede ser el tratamiento mas adecuado. Saber que un paciente sufre afasia de Wernicke o que tiene lesién en el l6bulo tem- poral, no permite deducir qué actividades necesita este paciente para mejorar. El enfoque de este libro es radicalmente distinto, como ya hemos dicho, ya que trata de interpretar los trastornos afasicos en base a los modelos de procesamiento del lenguaje, esto es, cada trastorno se inter- preta como consecuencia de la alteracién de alguno de los componentes 10 Introduccién del sistema de procesamiento lingiiistico. No se trata de una nueva for ma de clasificar a los pacientes sin mas, sino de explicar sus trastorno de conducta a partir de estos modelos. De hecho, en este libro no habla remos de sindromes, sino que intentaremos dar una explicacién de lo sintomas que sufren los pacientes afasicos, independientemente de eti queta que se les halla asignado. No hablaremos, por lo tanto, de afasi: de Broca pero si trataremos de analizar en detalle las causas por las qu ciertos pacientes producen un lenguaje agramatico o las dificultades di algunos pacientes para articular las palabras; no hablaremos de la afa sia de Wernicke, pero si trataremos de explicar por qué se producen la parafasias o-a qué se deben los problemas en la percepcién del lengua je oral, Incluso entraremos en disquisiciones mucho mas finas y en ve: de las parafasias en general explicaremos cual es el origen de cada unc de los diferentes tipos de parafasias: semanticas, neologisticas, fonolé: gicas, fonéticas, etc., ya que se trata de sintomas diferentes y disocia bles. Esto quiere decir que un paciente con afasia de Wernicke no tiene porqué cometer todos los tipos de parafasias existentes, sino que pode mos encontrar pacientes que cometen parafasias semantica y no hacen parafasias fonolégicas y viceversa. Hanlon y Edmondson (1996) descri- bieron un paciente (con jergafasia) que era incapaz de formar una sola palabra y sin embargo, sus fonemas eran correctos. Es mas, la frecuen- cia con que emitfa cada fonema era similar a la frecuencia media con que emitimos los fonemas los hablantes normales. Sucede asi porque los mecanismos encargados del procesamiento léxico y fonolégico son dife- rentes, como luego veremos, y se pueden lesionar de manera indepen- diente, En sentido opuesto, con esta disociacién de sintomas, también es esperable que pacientes no clasificados como afasicos de Wernicke pue- dan cometer parafasias. En definitiva, que el procedimiento de clasificar a los pacientes por sindromes con el objetivo final de localizar Ia lesion en el cerebro tuvo interés en un momento hist6rico pero no parece que hoy sea demasia- do titil. No debe por ello extrafiar que la neuropsicologia cognitiva pre- fiera practicar lo que se ha venido a denominar una neuropsicologia sin sindromes. La neuropsicologia cognitiva parte ya del hecho de que su misién no es la de localizar la zona del cerebro que el paciente tiene dafiada, sino la de tratar de explicar los trastornos conductuales que sufren los pacientes con lesién cerebral y de proporcionarles las ayudas necesarias para recuperar su lenguaje. Para ello, se basa en los modelos de proce- samiento desarrollados por la psicologia cognitiva para los sujetos nor- males y en explicar su conducta en base a estos modelos. El supuesto es que los pacientes afasicos utilizan los mismos mecanismos de procesa- miento que los normales menos alguno de esos mecanismos que se Introduccion 11 encuentra dafiado. El objetivo, por tanto, que se plantea es averiguar cual de los mecanismos no esta funcionando adecuadamente y cémo se puede recuperar. Al mismo tiempo, los datos de los pacientes sirven para enriquecer nuestros conocimientos de los modelos, ya que los pacientes son una especie de experimento natural que, desgraciadamen- te, nos proporciona la naturaleza. En este sentido, los beneficios, son mutuos ya que la psicologia cognitiva se sirve de los datos de los pacien- tes para poner a prueba sus teorfas y la clinica utiliza las teorfas sobre el funcionamiento del sistema cognitivo para interpretar la conducta de los pacientes y buscar las actividades mas adecuadas para su modifica- cién (Coltheart, 1985). Este procedimiento de interpretar los trastornos de los pacientes a partir de los modelos cognitivos necesariamente tiene que estar funda- mentado en determinados principios y ciertamente hay unos supuestos que comparten todos los investigadores que trabajan desde este enfo- que. El principal, y origen de todos los demas, es el supuesto de modu- laridad, segiin el cual, el sistema cognitive se compone de un conjunto de procesos 0 médulos, cada uno de los cuales se encarga de una tarea especifica. Dentro del lenguaje hay varios médulos componentes, cada uno de ellos especializado en una funcién determinada. Esta concepcin modular, aunque en principio fue cuestionada desde algunas dreas, actualmente cuenta con una amplia aprobacién y, sobre todo, cuenta con fuerte apoyo empirico. Justamente uno de los apoyos mas solidos son los estudios con paciente afasicos, como veremos a lo largo del libro, puesto que fallan en ciertas actividades lingiiisticas y mantienen intactas el resto. También las investigaciones realizadas con las moder- nas técnicas de imaginerfa mental apoyan la organizacién modular del sistema de procesamiento lingiiistico, ya que cuando una persona reali- za una tarea lingiifstica no se produce una activacién general del cere- bro, sino que, dependiendo del tipo de tarea que realice, se activan zonas cerebrales distintas. Ademas, desde un punto de vista evolutivo, es muy légico que la mente se organice por médulos, ya que eso supo- ne una facil incorporacién de las nuevas adquisiciones. Como afirma Marr (1976), si la mente no estuviese organizada por médulos, cada pequefia innovacién supondria una reorganizacién de todo el sistema. En cambio, una organizacién modular sélo exige pequefios cambios para incorporar el nuevo médulo al sistema que ya esta funcionando. De todas formas, no se trata de asumir el concepto de médulos en sen- tido fodoriano, sélo de admitir que hay componentes encargados de realizar funciones especificas. Por supuesto, no hay coincidencia exacta entre los diferentes investi- gadores respecto a cuales son los médulos que componen el sistema lin- siifstico y, sobre todo, respecto a cual es la relacién que existe entre esos 120 Introduccion médulos, y esa ausencia de coincidencia es la que da lugar a los dist tos modelos propuestos; algunos autores sostienen que los médulos tie- nen un funcionamiento auténomo, en el sentido de que realizan su tra- bajo sin dejarse influir por otros modulos situados en niveles superiores, mientras que otros, en cambio, defienden un funcionamiento interac vo que implica un intercambio de informacién entre los médulos al mis- mo tiempo que estén procesando la informaci6n, Pero aun siendo estas cuestiones de gran interés tedrico para la psicologia cognitiva, no lo son tanto para la neuropsicologia cognitiva, ya que para esta disciplina lo realmente importante es que al estar organizado el sistema cognitivo por médulos, se pueden destruir, total o parcialmente, algunos de ellos y quedar intactos el resto. Esta iltima afirmacién se basa en un segundo supuesto sobre el que se sustenta la neuropsicologia cognitiva denominado isomorfismo, que se refiere a la base orgdnica de los médulos. Obviamente el sistema de procesamiento lingiiistico no es algo ajeno al componente biolégico, sino que tiene que tener una representacién en el cerebro. Aunque des- de el enfoque cognitivo apenas se hace referencia al componente orga- nico, nadie duda de que las actividades cognitivas son él resultado del funcionamiento del sistema nervioso, y que lo que nosotros llamamos médulos cognitivos, en realidad se corresponden con grupos de neuro- nas 0 circuitos neuronales. Y como la lesién puede alcanzar a ciertos grupos de neuronas de manera particular sin que afecte a otras zonas del cerebro, eso implica que puede destruir algunos médulos y dejar al resto funcionando nor- malmente. Este constituye el tercer supuesto importante en que se basa la neuropsicologia cognitiva y se denomina fraccionabilidad (Caramaz- za, 1984). Finalmente, el cuarto principio denominado sustractividad sostiene que la conducta patolégica que presenta el paciente afasico después de la lesién es el resultado del funcionamiento del sistema de procesa- miento lingiiistico menos los médulos lesionados. Este probablemente sea el supuesto ms criticado de los que sustentan la neuropsicologia cognitiva, ya que la conducta que muestra el paciente puede derivar del uso de estrategias compensatorias, mas que del funcionamiento de los médulos intactos. Pero el hecho de que estas conductas anémalas apa- rezean en el mismo instante en que se produce la lesién, es prueba de que, al menos en algunos pacientes, no ha habido lugar para el desa- rrollo de estrategias compensatoria Basado en estos cuatro supuestos, el neuropsicélogo cognitivo dis- pone de una herramienta sumamente util para interpretar la con- ducta de los pacientes. Esta herramienta no es otra que los modelos cognitivos claborados en los laboratorios con los sujetos normales. Introduccion 13 A partir de estos modelos, el neuropsicologo puede realizar andlisis mucho mas finos y puede, por ello, explicar la conducta de cualquier paciente que haya sufrido lesion cerebral por extrafia e incompren- sible que esa conducta pueda parecer. Mientras que la neuropsicolo- ia clisica no es capaz de explicarnos por qué un paciente con lesién en la zona parietooccipital izquierda lee “ayer” donde dice “maita- na” © por qué le resulta mas dificil comprender las oraciones irre- versibles que las reversibles, la neuropsicologia cognitiva puede dar una explicacién precisa de estos trastornos y de las causas que los originan. Y no cabe duda de que la interpretacién de los sintomas es funda- mental para poder preparar el programa de tratamiento més adecua- do. De poco sirve saber que un paciente padece determinados sinto- mas si no se conocen sus causas. Tampoco es de mucha utilidad el averiguar con exactitud cual es la zona del cerebro que tiene daiada el paciente. Un tratamiento slo serd eficaz cuando se comprende la causa que origina determinado sintoma, ya que asi se dispondré de una base para programar las pautas de intervencién. Si un paciente tiene dificultades para leer palabras, tendremos que saber si esas difi- cultades son de tipo visual o lingiiistico, si es por un fallo en la iden- tificacién de las letras, en la aplicacién de las reglas de conversion yrafema a fonema, en el acceso al significado 0 en cualquiera otro de los muchos procesos que intervienen en la lectura, pues las activida- des de recuperacién seran-muy diferentes en cada caso. Afortunada- mente disponemos de pruebas muy finas mediante las cuales pode- mos evaluar separadamente cada uno de los procesos cognitivos que forman parte del sistema de procesamiento lingiifstico, y eso nos permite averiguar cuales son los problemas concretos de nuestro paciente, o dicho de forma més precisa, qué procesos tiene dafiados y cudles estén intactos. A partir de esa informacién, podremos pre- parar un programa de rehabilitacién ajustado y del que podremos saber cual es su funcién exacta. Muchas veces los terapeutas utilizan determinadas actividades porque son las que se vienen empleando desde hace tiempo, pero sin saber claramente cual es su finalidad, incluso a veces sin haber comprobado siquiera si esa terapia es 0 no cfectiva. Y no cabe duda de que es absolutamente necesario disponer siempre de un modelo que permita predecir cudles seran los efectos de cada terapia. Sélo asi estaremos seguros de lo que estamos hacien- do en cada momento y de las consecuencias que nuestra terapia ten- dra. Pues como decian Schuell, Jenkins y Jiménez-Pabén (1964), un terapeuta debe saber en cada momento la finalidad de sus ejercicios de recuperacién y no dejarse sorprender nunca por la pregunta de gPor qué haces esto? 14 Introduccion 1.2. Confluencia cerebro-mente De todas formas, por lo que estamos diciendo, no se debe extraer la conclusién de que los neuropsicdlogos cognitives no estamos interesa- dos por la neurobiologia de la conducta. Si que nos interesa conocer el funcionamiento del cerebro y la localizacién de las lesiones cerebrales en los casos de trastornos afasicos, y de hecho, lugar y tamafio de la lesion son dos factores que se tienen muy en cuenta cuando se inicia la rehabilitacién, como més adelante veremos. Lo que ocurre es que para localizar las lesiones existen actualmente métodos mucho mas precisos, como ya hemos dicho, que las pruebas neuropsicolégicas y por lo tan- to otros profesionales pueden resolver mejor estas cuestiones. En cam- bio, el neuropsicslogo puede conseguir precisar el dafio cognitivo que se produce en los pacientes que han sufrido lesion cerebral. Y por supuesto, si se combinan los datos del neurdlogo, del neurorradislogo, del neuropsicélogo y de otros muchos profesionales, se puede conseguir un buen mapa de las funciones cognitivas que desempefian las diferen- tes Areas cerebrales, porque no cabe duda de que el sistema de procesa- miento cognitivo tiene que estar asentado en un cerebro y en este senti- do, los estudios neurolégicos que se realicen sobre el cerebro podran servir como una buena fuente para confirmar o refutar los modelos cog- nitivos. A su vez, el neuropsicdlogo cognitivo puede proporciona mode- los y tareas muy titiles para explorar el funcionamiento del cerebro. Cuando los resultados de una y otra disciplina convergen los resultados son mucho mds consistentes. Recientemente tenemos unos cuantos ejemplos interesantes de esta convergencia. Probablemente el caso mas claro es el de la percepcién visual que a continuacién describimos a modo de ilustraci6n. Desde la Psicologia Cognitiva se venia postulando que la percepcién de los objetos se realiza en una serie de estadios 0 médulos que acti- an sucesivamente tal como se puede ver en el siguiente grafico. (Fig. 1). Primero construimos una representaci6n inicial 0 esbozo del objeto que tenemos ante nuestros ojos mediante un andlisis muy superficial y en el que nos guiamos bésicamente por los contornos. Inmediatamente analizamos las caracteristicas principales de ese objeto, como son la forma, el color, el movimiento, etc., y a partir de esa informacion cons truimos una representacién mas completa. Esa representacién sera la que nos sirve para llevar a cabo la busqueda en la memoria de la repre- sentacién correspondiente y el consecuente reconocimiento de ese obje- to. Este modelo, inicialmente propuesto por Marr (1982), esté amplia- mente respaldado con datos tanto experimentales como de la simula- cién. Y desde la neuropsicologia cognitiva se han intentado explicar los Introducciin 1S Objeto Representacion inicial re y — [Forma Color Movimiento | Representacion del objeto Fig, 1. Modelo de los primeros estadios que intervienen en la percepcién de obje- tos, diferentes tipos de agnosias como consecuencia de la lesién de alguno de los procesos componentes. Asi, se ha encontrado un tipo de agnosia, denominada ceguera visual, que muestra los sintomas que se produciri- an cuando se lesiona el médulo de la representacién inicial. Otro tipo de agnosia, denominada agnosia para la forma que encajaria con lesin en el médulo de la forma, acromatopsia cuando una lesion se produce en el modulo del color, agnosia para el movimiento cuando se lesiona el médulo del movimiento, etc. Pues bien, Zeki (1993) comprobé que el procesamiento visual se va realizando en el cérebro en sucesivas zonas corticales desde una primera zona, la V1 a otras zonas en las que se analiza la forma (V3), el color (V4), el movimiento (V5), etc. Es decir, hay una clara correspondencia entre las zonas corticales estudiadas por los neurdlogos y los médulos cognitivos estudiados por los psicélogos Seria deseable encontrar ese mismo correlato con otras funciones cog- nitivas y sin duda alguna, la investigacién en los proximos afios ira encaminada en este sentido. Sin embargo, en el caso concreto del len- guaje, desgraciadamente atin no se ha podido establecer una correspon- dencia tan clara. Probablemente, porque el lenguaje es una actividad mas compleja que requiere la intervencién de zonas mds amplias del cerebro. O porque atin no hemos sido capaces de disefiar las pruebas especificas que nos permitan aislar los componentes del lenguaje. Pero lo que esté claro es que los estudios realizados con la tomografia por emisin de positrones y 1a resonancia magnética funcional, muestran 16 Introduccion que no hay una zona general en el cerebro que se activa ante cualquier tarea lingiiistica, sino que las regiones que se activan son distintas en funcién de cual sea la tarea que realizan los sujetos ¢ incluso en funcion de cuales son los materiales utilizados (Fiez, Raichle, Balota, Tallal y Petersen, 1996), lo que prueba el caracter modular del sistema de pro- cesamiento lingiiistico. 1.3. Plan del libro En este libro, tal como indica el subtitulo, nos centraremos en estos médulos cognitivos sin apenas hacer referencia a su correlato biolégico. Esto quiere decir, que no hablaremos de neuronas ni de zonas cortica- les, sino que en su lugar describiremos la organizacién y funcionamien- to del sistema de procesamiento lingiiistico, ya que, como hemos dicho, todas las interpretaciones que vamos a hacer de los trastornos afisicos, asi como de los procedimientos de evaluacin y rehabilitacién, estan basados en ese sistema. Rara vez haremos referencia a la zona del cere- bro que tiene lesionada un paciente y si constantemente a los procesos cognitivos que no estan funcionando a nivel normal. Es por ello que, en el capitulo que viene a continuacién comenzare- mos por describir cémo funcionan los mecanismos cognitivos que nos permiten procesar el lenguaje en todas su manifestaciones, tanto en comprensién como en produccién y tanto en su forma oral como escri- ta, Para la exposicién de estos mecanismos utilizaremos el procedi- miento de diagramas formados por cajas y flechas, como es convencio- nal, en los que las cajas representan almacenes de conocimientos y las flechas las conexiones entre esos almacenes. Esta forma de representar los modelos mediante diagramas es muy intuitiva y facilita enormemen- te su comprensién. El riesgo que tiene es que puede hacer pensar que todas las cajas son almacenes similares y que todas las flechas funcio- nan de la misma manera, cuando la realidad es otra, ya que dos proce- sos representados ambos mediante cajas (o mediante flechas) pueden ser muy distintos y pueden regirse por leyes totalmente diferentes (Berndt y Mitchum, 1995). Asi, la caja que representa lo que llamamos el léxico auditivo en realidad es un almacén de memoria en el que se encuentran representadas las palabras que somos capaces de identificar auditiva- mente. En cambio, la caja que representa al mecanismo de conversién aciistico en fonoldgico, en realidad representa una operacién ms que un almacén. En términos generales, a todos estos componentes, almace- nes, operaciones y conexiones entre almacenes, les Ilamamos procesos cognitivos, aunque como decimos, su funcionamiento puede ser bastan- te distinto. Pero eso ya lo iremos explicando a lo largo del libro. Introduccién 17 in el tercer capitulo describiremos los diferentes trastornos que se pueden producit por lesién de alguno de los componentes de este siste- ma de procesamiento lingiistico. La tipologia que utilizaremos ser, pot lo tanto, bastante diferente a la cldsica, pues en vez de etiquetas gene- rales, hablaremos de médulos dafiados. Y puesto que el sistema de pro- cesamiento lingiiistico esté formado por muchos médulos y conexiones entre esos médulos, el ntimero de trastornos que identificaremos sera bastante mas elevado del que se suele encontrar en los libros sobre las afasias. El cuarto capitulo va destinado a la evaluacién. En él expondremos las directrices a seguir cuando se evaliia a los pacientes desde este enfo- que. Presentaremos dos baterias (EPLA y ELA) construidas desde esta orientacién y describiremos las pruebas mas adecuadas para diagnosti- car cada trastorno. Y ya en el tiltimo capitulo haremos una exposicién de las principales consideraciones a seguir desde este enfoque en lo que a la rehabilitacin se refiere, e intentaremos presentar los programas de rehabilitacién que han demostrado ser mas eficaces en la recuperacién de cada trastorno especifico. 2 EI Sistema de Procesamiento Lingiiistico 2.1. Necesidad de un modelo cognitivo ‘Antes de entrar a describir los trastornos que se producen por alteracién de alguno de los componentes del sistema de procesamiento lingiistico es necesario conocer, con cierto detalle, cémo funciona ese sistema en condiciones normales. Esto de comenzar por analizar el funcionamiento normal del sistema es absolutamente necesario sea cual sea el tipo de trastorno que se estudic: un tratado sobre alteraciones digestivas tendr4 que comenzar por describir el funcionamiento del aparato digestivo, antes que las alteraciones, un manual de mecénica tendra que comenzar por describir c6mo funciona el motor antes de exponer las posibles ave- rias. Y puesto que los trastornos que aqui analizaremos son de tipo cog- nitivo, tendremos que comenzar por describir la maquinaria cognitiva que nos permite comprender y producir el lenguaje. Esto puede resultar chocante para muchos neuropsicélogos, acostumbrados como estén a gue la mayor parte de los manuales sobre las afasias comiencen por una descripcién del funcionamiento del sistema nervioso, especialmente de las partes del cerebro relacionadas con el lenguaje. Pero, es asi porque la clasificacién que se hace en esos libros de los trastornos viene deter- minada, como ya hemos dicho, por las zonas cerebrales lesionadas. Por el contrario, el analisis que aqui hacemos de los trastornos afésicos es cognitive y por lo tanto_el sistema que describiremos es el de procesa- miento lingiistico. Obviamente esa descripcién no puede ser extensa, pues no es éste el ema central del libro (para una revisién en profundidad véase Belinchén, Rivigre e Igoa, 1992), aunque si que tratar4 de recoger sus principales caracteristicas, asi como los procesos que lo componen. Comenzaremos 20 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico por los mecanismos que nos permiten percibir y comprender el habla, a continuaci6n los mecanismos de produccién oral, después los mecanismos encargados del lenguaje escrito (primero la lectura y luego la escritura) y finalmente, nos centraremos en la comprensién y produccién de oraciones. 2.2. Percepcion del habla La percepcién de los sonidos es posible gracias a la maquinaria interna de los oidos que consigue transformar las ondas sonoras que llegan por el aire en impulsos nerviosos que son analizados por el cerebro. Ciertas caracteristicas fisicas de esas ondas, como la frecuencia, la intensidad y el timbre con que Ilegan a los ofdos son las que nos permiten distinguir unos sonidos de otro: La percepcién del habla, aunque en principio comparte esos mismos procesos de anilisis de las caracteristicas fisicas de cualquier sonido, posee, sin embargo, unas caracteristicas particulares que la diferencian de la percepci6n auditiva en general. Estas peculiaridades se refieren principalmente a la tarea de categorizaci6n de los sonidos, ya que en la percepcién del habla no s6lo tenemos que discriminar la intensidad o la frecuencia con qué una persona habla, sino que ademés tenemos que clasificar los sonidos que emite dentro de un grupo limitado de catego- rias de sonidos. Asi, cuando oimos un teléfono sonar o a un perro ladrar, nuestra tinica tarea es la de discriminar los rasgos fisicos de intensidad frecuencia, timbre, etc, de ese sonido para poder decidir que se trata de un ladrido o de un teléfono sonando. Sin embargo, cuando escuchamos a alguien hablar, ademas de ese andlisis, tenemos que clasi- ficar cada uno de los sonidos que emite dentro de 24 categorias abs- tractas, denominadas fonemas, que componen el espafol. El amplio vocabulario que constituye la lengua espafiola esta construido a partir de estos 24 fonemas en diferentes combinaciones. Esta tarea de categorizacién de los sonidos no es nada sencilla, en primer lugar, porque el nimero de fonemas existentes no es algo que esté ya programado en nuestro sistema biol6gico, sino que es arbitra- rio y especifico para cada idioma. Asi, en castellano diferenciamos 24 fonemas, pero eso no quiere decir que ocurra lo mismo en otros idio- mas, ya que hay idiomas que disponen de un mayor mimero de fone- mas mientras que otros no lIlegan a esa cifra. Esto hace que algunos fonemas pueden ser comunes en varios idiomas, mientras que otros son especificos de uno solo. Solamente con las vocales, aparecen ya gran- des diferencias entre los distintos sistemas lingiiisticos. Hay sistemas como el “aranda” australiano o el “groenlandés” esquimal que slo diferencian tres vocales, sistemas como el nuestro que diferencian cin- EIS istema de Procesamiento Lingiiistico 21 co, algunos como el inglés que diferencian doce, o idiomas como el “penyabi” indio que diferencian veinte vocales (Crystal, 1994). De esta manera, para poder percibir correctamente una lengua determinada, un primer requisito seria conocer los fonemas que esa lengua tiene, con el fin de poder clasificar los sonidos de acuerdo a esas categorias esta- blecidas. Pero aun conociendo los fonemas de una lengua hay otras dificulta- des para llevar a cabo la categorizacién del habla en esos fonemas. Estas son las principales: 1.- El habla es continua y no segmentada en unidades discretas. Aunque pudiera parecer que hay pequefias pausas entre las palabras 0 segmentos fonéticos, quizds debido a la influencia de la escritura en la que hay pequefias separaciones entre las palabras, ¢ incluso entre las letras (al menos en la escritura a maquina), lo cierto es que en el habla no hay tal separacién. Cuando se observa el habla a través del espec- trograma, se ve como una sefial continua, algo incluso parecido al sonido de una sirena, sin apenas separaciones, debido a que el sonido final de una palabra enlaza con el inicial de la siguiente. Esto dificulta enormemente la percepcidn del lenguaje, especialmente en los casos més problematicos como les ocurre a los nifios pequefios, a cierto tipo de afésicos (como ya comentaremos) 0 a nosotros mismos cuando escuchamos a una persona hablar en un idioma extranjero que no dominamos bien. Justamente ésta es una de las principales dificultades con la que se encuentran los investigadores que tratan de construir arti- lugios que puedan percibir el habla y de hecho, las maquinas que ya funcionan exigen que se les hable despacio separando bien las pala- bras. 2.- Una segunda dificultad para percibir el habla surge porque los segmentos fonéticos no tienen propiedades invariantes. La “b” de la palabra “bueno” se escribe igual que la de “bota”, “brisa” o “blan- co”, pero no se pronuncia igual, ya que su articulacién viene deter- minada por los sonidos que la siguen o preceden. En el espectrograma se puede comprobar que cada una de esas “bes” tiene propiedades acisticas diferentes. Y es asi porque los fonemas no se corresponden con un solo sonido, sino que en realidad son abstracciones de varios sonidos que comparten ciertos rasgos aciisticos. Son como una espe- cie de prototipo de una categoria amplia de sonidos. Esta es otra de las principales dificultades para construir maquinas de percepcién del habla. 3.-A las dificultades anteriores habria que sumar las diferencias que existen entre los hablantes de un idioma en Ia pronunciacién exacta de los fonemas debido a su dialecto particular, su timbre de voz, etc., 0 simplemente al descuido en Ia articulacién. 22 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico Anilisis auditivo Por las caracteristicas que acabamos de exponer sobre el habla, se dedu- ce que la percepcién es un proceso nada facil que requiere una maqui- naria muy compleja. Para empezar, requiere saber hacer uso del con- texto para poder interpretar muchos de los fonemas y palabras que se nos escapan cuando escuchamos una conversacién (algo realmente difi- cil para una maquina). Estos efectos del contexto fueron demostrados hace ya tiempo en un famoso experimento realizado por Pollack y Pic- kett (1964) en el que registraban la conversacién de varios sujetos que se encontraban en un sala esperando a participar en un experimento. Los experimentadores desenganchaban las palabras de la conversacién y se las presentaban aisladas a los mismos sujetos. Aunque estos sujetos no tenian ninguna dificultad para reconocer las palabras en el contexto de la conversacién, slo conseguian reconocer aproximadamente la mitad cuando las escuchaban aisladas. Ademés, la percepcién del habla, requiere un buen funcionamiento de los mecanismos de anilisis encargados de clasificar los sonidos que legan a nuestros oidos en alguna de las categorias de fonemas exis- tentes. Tres son los niveles de andlisis que realizamos para conseguirlo (Studdert-Kennedy, 1976): andlisis actstico, andlisis fonético y analisis fonolégico En el nivel actistico se hace un andlisis del estimulo en términos de sus principales variables fisicas, como son la frecuencia, la intensidad, la duracién, etc., como ocurre con el resto de los sonidos, ya que este estadio no es especifico del habla. De ahi que cuando escuchamos a una persona hablar en un idioma muy distinto del nuestro aun cuando no comprendamos nada de lo que esti diciendo, si que percibimos la inten- sidad con la que esta hablando o su timbre de voz. En el nivel fonético se hace un andlisis de los rasgos fonéticos con que ha sido articulado ese estimulo, esto es, detectamos si se trata de un sonido bilabial, nasal, sonoro, etc. Sin entender nada de lo que dice un chino cuando le oimos hablar en su idioma, si que podriamos decir si esta emitiendo sonidos nasales; vibrantes, etc. Por tiltimo, en el nivel fonolégico, clasificamos el segmento fonético identificado en el nivel anterior como un fonema determinado de los existentes en nuestra lengua. Este ailtimo estadio es, por lo tanto, dis- tinto para cada idioma, tal como ya hemos indicado anteriormente, debido a que cada uno de ellos tiene su particular clasificacién de los fonemas. Cuando un inglés escucha las palabras “bat” y “calm” distin- gue los sonidos vocalicos de las dos palabras como dos fonemas distin- tos (/ae/ y /a/ respectivamente), en cambio a un espafiol puede parecer- le el mismo sonido ya que en ambos casos le asigna el fonema /a/. El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 23 En resumen, cuando percibimos el habla, la tarea que inmediatamente emprendemos es la de tratar de identificar los rasgos fonéticos que a su vez nos permitan reconocer los fonemas, A veces, conseguimos identificar sdlo parte de los rasgos fonéticos y eso nos puede llevar a clasificar ese sonido como otro fonema distinto al que realmente es. En ese caso, el fonema erréneo compartird muchos rasgos con el verdadero. Asi, es facil que nos confundamos y escuchemos /p/ en vez. de /b/, /m/ por /n/, /t! por Id 0 viceversa, pero raramente percibiremos /p/ por /2/ o/b! por /g/. Estos serfan entonces, expresados en forma de diagrama, los prime- ros procesos que realizamos en la percepcién del habla: (Fig. 2). Bota SS. od son _ post Sd Sine eor 1. fonéticos CX LO Ad tal fonema boca ‘bota lata mesa palabras bota Fig. 2. Modelo de los primeros estadios en la percepcién del habla. Al escuchar una palabra entran en funcionamiento los detectores de rasgos fonéticos correspondientes a los sonidos que esa palabra tiene y esos detectores activan a los detectores de los fonemas que poseen esos rasgos. A su vez, los detectores de fonemas trasmiten la activacién a las representaciones de las palabras que conticnen esos fonemas. La forma en que esto se hace es materia de discusién, ya que algunos modelos defienden una actuacién serial, en la que la informacién fluye solo desde los procesos periféricos a los mas centrales, y otros interactiva, en la que la informacién fluye en ambas direcciones, de tal manera que la identi cacién de los fonemas ayuda, a su vez, a identificar los rasgos fonéticos y las palabras a los fonemas (McClelland y Elma, 1986). Pero aqui no vamos a entrar en estas cuestiones. ZY qué papel juega la silaba? Hasta ahora hemos estado consideran- 24 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico do que los oyentes tenemos que identificar los fonemas como paso pre- vio al reconocimiento de las palabras, debido a que los fonemas consti- tuyen la unidad més pequefia del lenguaje. Sin embargo, también exis- te la posibilidad de que la unidad activada no sea el fonema, sino la silaba, tal como defienden algunos investigadores (Massaro, 1975, Mehler, Dommergues, Frauenfelder y Segui, 1981). Ciertamente, parece mis facil segmentar el habla, al menos de manera consciente, a nivel de silaba que de fonema. Los nifios desde muy pequeiios son capaces de seguir juegos que exigen tener conciencia de la silaba, pero hasta mucho después (los analfabetos no lo Ilegan a conseguir nunca) no adquieren conciencia del fonema (Morais, Cary, Alegria y Bertelson, 1979). Por qué entonces se ha dado tanta importancia al fonema y tan poco a la silaba? La explicacién pudiera estar en que la mayor parte de los estu- dios sobre segmentacién del habla se han hecho en inglés y el inglés es un idioma en el que es dificil precisar la silaba (muchas veces ni siquie- ra hay acuerdo entre los ingleses sobre dénde termina una silaba y comienza la siguiente). Pero en idiomas tan claramente silabicos como el francés o el castellano las cosas pueden ser diferentes. En unos famosos experimentos realizados en francés por Mehler y col. (1981), los sujetos tenfan que detectar secuencias de sonidos “Cv” (consonante-vocal) 0 “CVC” (consonante-vocal-consonante) en pala- bras bisilabas cuya primera sflaba tenia estructura CV 0 CVC, Cuan- do habia coincidencia entre la secuencia que tenian que detectar y la silaba por la que comenzaba la palabra (por ejemplo “PA” en “PAla- cio” o “PAL” en “PALmera”) los tiempos eran mas cortos que cuando la secuencia no coincidia con la silaba (ejemplo “PA” en “PALmera” o “PAL” en “PAlacio”). Si los sujetos utilizasen como unidad de segmen- taci6n el fonema no se tendrfan que producit esas diferencias, ya que los fonemas eran los mismos en ambos casos (PALacio PALmera). En cam- bio, el hecho de que la coincidencia silébica produzca esas diferencias es un dato robusto a favor de una segmentacién sildbica. Estos resultados encontrados en francés abogan claramente por la seg- mentacién silabica mas que por la fonémica, Sin embargo, cuando trata- ron de replicar estos experimeritos en inglés (Cutler, Mehler, Norris y Segui, 1983, 1986) no encontraron el efecto silabico, esto es, el hecho de que los sonidos a detectar coincidiesen con la silaba no disminuia los tiempos de reaccién. La interpretacién que se hace es que los sujetos fran- ceses utilizan la silaba como unidad de segmentacion y los ingleses el fonema. ¢Y en castellano? ¢Qué unidad de segmentaci6n utilizamos los hablantes del castellano? Puesto que en nuestro idioma la silaba también esta claramente definida, es de esperar que se produzca una segmentacion silabica. Y efectivamente eso es lo que parece suceder, ya que diferentes investigaciones han mostrado que también los hablantes espafioles son El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 25 sensibles a la sflaba en la percepcién del habla (Bradley, Sanchez-Casas y Garefa-Albea, 1993, Sebastidn, Dupoux, Segui y Mehler, 1992). En definitiva, que al menos en los idiomas silébicos, como el francés © el castellano, tenemos que tener en cuenta a la silaba, ya que parece jugar un papel importante, bien como estadio inicial en vez del fonema, bien como paso intermedio entre el fonema y la silaba, tal como se refleja en el siguiente modelo. (Fig. 3). Bota Avs. bil ocl son post med ling sor 1, fonéticos | Ibi Jol Ath Jal fonema S| boca bora wo . palabras bota Fig. 3. Modelo de percepcién del habla ahora incluyendo el nivel silabico. Procesos léxicos Si en el primer estadio de percepcién del habla la misién era categori- zar la variedad de sonidos verbales que nos llegan en unos pocos fone- mas y/o silabas, en el siguiente estadio, que denominamos léxico 0 de reconocimiento de palabras, la tarea es atribuir un significado a esa secuencia de sonidos. Para ello necesitamos disponer de un almacén de memoria en el que se encuentren representadas todas las palabras que conocemos oralmente para asi poder identificar cul es la que corres- ponde a una secuencia de sonidos determinada. A este almacén de pala- bras lo denominamos léxico auditivo (para diferenciarlo de otros léxi- cos que iremos exponiendo). 26 EL Sistema de Procesamiento Lingiiistico Resulta sorprendente pensar lo efectivos y répidos que son los pro- cesos de reconocimiento de palabras ya que a pesar del enorme nimero de palabras que conocemos, pocos milisegundos después de escuchar una secuencia de sonidos ya hemos identificado la palabra correspondiente. ¢Cémo se lleva a cabo este proceso? Se podria pen- sar que primero se identifican los fonemas y/o silabas ¢ inmedia- tamente a continuacién comienzan a funcionar los procesos de reco- nocimiento de palabras. Sin embargo, el cardcter temporal del habla, esto es, el hecho de que los sonidos de una palabra vayan llegando sucesivamente al ofdo favorece el que se realice un procesamiento en paralelo de los fonemas y de las palabras. Ciertamente, tal como demostraron hace ya algtin tiempo Marslen-Wilson y Tyler (1980), los procesos de reconocimiento de palabras comienzan a funcionar en el mismo instante en que se comienzan a percibir los primeros soni- dos sin tener que esperar a escuchar la palabra completa. En unos experimentos realizados por estos autores en los que los sujetos teni- an que reconocer las palabras que iban escuchando, los tiempos que empleaban en el reconocimiento eran incluso més cortos que el tiem- po que duraba la emisién de las palabras (tiempo medio de pronun- ciacién de la palabra 400 ms, tiempo medio de reconocimiento 275 ms). ¢Cémo es posible que se pueda reconocer una palabra antes de terminar de ser escuchada? Se podria pensar que gracias a la ayuda del contexto. Ciertamente, el lenguaje es muy previsible, de manera que cuando el hablante va a decir una palabra en un contexto deter- minado, basta con escuchar los primeros sonidos para saber de qué palabra se trata. Pero no es solamente el contexto el que nos ayuda a reconocer con rapidez las palabras, ya que incluso cuando se pre- sentan aisladas se pueden reconocer antes de que se hayan terminado de pronunciar. En este caso, la rapidez de reconocimiento depende principalmente de dénde tenga situada la palabra el “punto de unici- dad”. Se llama punto de unicidad al fonema a partir del cudl la pala- bra es Gnica, es decir, no existe ninguna otra palabra que comience con esos fonemas. $6lo hay una palabra que comience por “rinoc” que es “rinoceronte”. En cainbio hay varias que comienzan por “rino” (rinologia, rinoplastia, etc). En consecuencia, el punto de uni- cidad de la palabra rinoceronte es el fonema /c/, Pues bien, cuando la palabra tiene el punto de unicidad al principio, el tiempo de recono- cimiento es mas corto incluso que el de pronunciacion ya que ense- guida sabemos de qué palabra se trata (la palabra “etcétera” se podra reconocer répidamente, porque el punto de unicidad esta en el tercer fonema). En cambio, cuando el punto de unicidad est al final (por ejemplo con la palabra “aguja”) es necesario escuchar toda la palabra para poder identificarla. at istema de Procesamiento Lingiiistico 27 El modelo que proponen Marslen-Wilson y Tyler (1980) Marslen- Wilson y Welsh (1978) para explicar el sistema de procesamiento léxi- co es el siguiente, En el momento en que se identifica el primer fonema de la palabra se activan todas las palabras que comienzan por ese fone- ma (por ejemplo cuando se identifica el fonema /e/ se activan palabras como “edad”, “estrella”, “escaso”, etc.). A este grupo de palabras acti- vadas se denomina “cohorte” de la palabra. Una vez identificado el segundo fonema, el nimero de palabras activadas se reduce (por ejem- plo, si se trata del fonema /p/ quedaran activadas palabras como “epo- peya”, “episodio”, “época”, etc.). Y a medida que se van identificando nuevos fonemas se va reduciendo la cohorte hasta que se llega al punto de unicidad y sélo queda la palabra clave que es la que se reconoce como correspondiente a esos sonidos. De todas formas, aun siendo el punto de unicidad la variable més importante, no es la Gnica que interviene en el reconocimiento de las palabras, sino que existen otras variables también relevantes. Por ejem- plo, la frecuencia de uso de las palabras. Ante dos palabras que tengan el mismo punto de unicidad la mas frecuente se reconoce primero (Taft y Humbley, 1986). De hecho, en una nueva versién del modelo de cohorte (Marslen-Wilson, 1987) ya se incorpora un nuevo mecanismo para dar cuenta del efecto frecuencia. La explicacién es que las palabras tienen diferentes umbrales de encendido de acuerdo con la frecuencia. A medida que se escucha una y otra vez la misma palabra, disminuye el umbral de la representacién de esa palabra y es necesario entonces menos activacién para alcanzar ese umbral. La mayor parte de los modelos actuales de reconocimiento de palabras ya asignan umbrales diferentes a las representaciones de las palabras en funcién de la fre- cuencia de uso. Otra variable importante es el patron de acentuaci6n. El acento marca también un punto de distincién de la palabra. La cate- goria gramatical, la complejidad morfoldgica o la composicién silabica, son también otras de las muchas variables que influyen en este estadio léxico. Procesos semanticos Los procesos explicados hasta ahora se refieren a todo lo que ocurre hasta que se activa la representaci6n auditiva de una palabra. Pero esto no significa que se hubiese activado el significado de esa palabra, pues- to que la forma fonolégica y el significado se encuentran en almacenes separados. Y aunque, generalmente, la recuperacién de una forma fono- légica conlleva la inmediata y automatica recuperacién del significado (cuando escuchamos la palabra “lémpara” no podemos evitar la acti- 28 — El Sistema de Procesamiento Lingiifstico vacién de su significado), sin embargo, hay ocasiones en las que se pro- duce la activacién de la forma fonolégica y no del significado (y vice- versa). A. veces escuchamos una palabra que estamos seguros que hemos escuchado anteriormente y de la que sin embargo no recordamos su sig- nificado. De la misma manera que a veces activamos un significado y no encontramos la palabra que lo designa. Por lo tanto, es necesario postular un nuevo almacén, aunque en este caso para los significados de las palabras, 0 lo que es lo mismo, para los conceptos. A este almacén lo denominamos sistema seméntico. La organizacién del sistema semantico es diferente de la del léxico auditivo, asi como también su funcionamiento. Para empezar, las repre- sentaciones del sistema semantico 0 conceptos se organizan por catego- rias tal como reflejan los datos experimentales. Desde hace tiempo se sabe que tendemos a agrupar las listas de los objetos que tenemos que recordar por categorias. También desde hace tiempo se conoce el efecto de priming semantico que se encuentra en las tareas de categorizacién semantica; esto es, cuando tenemos que decidir si “un tigre es un mami- fero” el tiempo que invertimos en la decision es menor si previamente hemos escuchado una palabra relacionada semanticamente (por ejemplo la palabra “le6n”). Lo que no est claro es si los conceptos se representan mediante nodos tal como sostiene la teoria de redes propuesta por Collins y Qui- lian (1969) y Collins y Loftus (1975) 0 a través de sus rasgos, tal como defienden Smith, Shoben y Rips (1974). Seguin la teoria de redes, los conceptos estan representados en la memoria como unidades indepen- dientes conectadas entre si por medio de una red de relaciones yes en esas relaciones con otros conceptos donde reside su significado. El sig- nificado de “mesa” vendria dado por su relacién con el concepto mas general de “mueble” al que estd unido por la relacion “es un” (una mesa es un mueble), con el concepto “patas” mediante la relacién “tie- ne” (la mesa tiene patas), con los conceptos, “madera”, “silla”, etc. La teoria de rasgos, en cambio, defiende que lo que esta representado en la memoria no son los conceptos, sino los rasgos que definen a esos con- ceptos. El concepto “mesa” @starfa representado en el sistema semant co mediante los rasgos “es un mueble”, “tiene cuatro patas”, “es de madera”, etc. Es dificil probar experimentalmente cual de estas dos teo- rias es la correcta ya que tienen muchos aspectos en comin y practica- mente hacen las mismas predicciones. Hollan (1975) llega incluso a afir- mar que estas dos teorias son isomérficas y solo difieren en su aspecto externo. Para Hollan la teoria de rasgos podria ser reformulada como una teoria de redes sin pérdida alguna de su poder explicativo y vice- versa. Sf esta bastante claro, en cambio, cudles son los tipos de categorias El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 29 en las que se agrupan los conceptos. Se sabe, por ejemplo, que esas cate- gorias no son producto de una peculiar organizaci6n innata del sistema semAntico, sino que son resultado del aprendizaje. Asi, una de las dis- tinciones mas generales de los conceptos en nuestro sistema seméntico es la de seres vivos vs artefactos. Esta division obedece a las caracterfs- ticas que distinguen a unos y otros. Mientras que los seres vivos se dife- rencian por sus rasgos perceptivos (la trompa del elefante, las rayas del tigre, etc.) los artefactos tienen unos rasgos que permiten deducir su funcién (la hoja afilada del cuchillo permite deducir que sirve para cor- tar, las ruedas de la carretilla que sirve para rodar, etc.). Incluso estas dos categorias podrian almacenarse en zonas distintas del cerebro; en este sentido, la categoria seres vivos podria estar situada en la zona tem- porolimbica, mientras que la categoria artefactos estaria por la zona frontoparietal (Gonnerman, Devlin, Kempler, Seidenberg y Andersen, 1996). Y de hecho, como veremos mas adelante, se han encontrado pacientes que tienen dafiados los conceptos pertenecientes a una de estas categorias y no a la otra. Otro dato bien establecido es que el sistema seméntico es comin para todas las modalidades perceptivas. Mientras que el léxico auditivo sélo sirve para reconocer las palabras que nos Ilegan a través del lenguaje oral, las representaciones del sistema semdntico se activan igual para cualquier modalidad perceptiva. El concepto “manzana” se activa de la misma manera cuando escuchamos la palabra /manzana/, cuando lee- mos la palabra “manzana”, cuando vemos un dibujo de una manzana, cuando nos llega el olor de manzana, etc. No obstante, esta opinién no es compartida por todos los investigadores. Shallice (1988), por ejem- plo, afirma que existen diferentes sistemas semanticos: un sistema seméntico verbal para la comprensi6n de palabras, un sistema semnti- co pictérico para la comprensién de dibujos, etc. Pero los datos de los pacientes que sufren lesidn en el sistema semantico apoyan mas la exis- tencia de un sistema semantico tinico, En cualquier caso, hemos de reconocer que a pesar de los muchos avances que tiltimamente se estan consiguiendo, el sistema semantico sigue siendo el almacén menos conocido de cuantos intervienen en la comprensién del lenguaje. Ya para terminar este apartado de percepcién de habla, vamos a exponer en forma de diagrama y a modo de resumen los procesos que intervienen en la comprension de una palabra hablada. Primero comien- zan a funcionar los procesos de andlisis auditivo, y bajo este término englobamos todos los estadios de andlisis actistico, andlisis fonético y andlisis fonolégico y/o silabico. Después la identificacion de la forma fonolégica en el léxico auditivo y finalmente la activacion del significa- do en el sistema semantico. (Fig. 4). 30 EI Sistema de Procesamiento Lingiitstico Palabra hablada si a Anilisis actistico } Léxico auditivo Fig. 4. Modelo de reconocimiento y comprensién oral de palabras. 2.3. Produccién oral En la produccién oral el camino a recorrer es el inverso al que des- cribiamos en la comprensién, ya que ahora se parte de un significado para terminar en la articulacién de los sonidos que componen las pala- bras. En el caso del habla espontanea se comienza por activar el signi- ficado, en el sistema semantico, con el fin de poder dar forma a la idea que queremos transmitir. La representacién del significado transmite la activacion a la forma fonoldgica a la que se halla conectada, y que se encuentra en el nivel del lexema, 0 léxico fonolégico en la terminolo- gia que aqui estamos utilizando. A su vez, esta representacién fonolé- gica activa a cada uno de los fonemas que la componen, Finalmente, entran en funcionamiento los programas motores que permiten articu- lar esos fonemas. Cuando en vez de habla espontanea la tarea es deno- minar objetos o dibujos de objetos, los primeros pasos van encamina- dos a identificar esos objetos, pero una vez que hemos accedido al sistema seméntico los procesos son los mismos que en el habla espon- tanea. Tres son en definitiva, los principales procesos que intervienen en la produccién oral, de acuerdo con la mayoria de los modelos psi- colingiifsticos (Garrett, 1982, Levelt, 1989): conceptualizacion, 0 acti- vaci6n en el sistema seméntico de los conceptos que se van a denomi- nar, lexicalizacién o recuperacién en el léxico fonolégico y almacén de fonemas de la forma verbal que expresa el concepto y articulacién o El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 31 activacién de los programas motores encargados de articular los soni- dos. (Fig. 5). stema semantico Léxico fonolégico ! Almacén de fonemas Habla Fig. 5. Modelo de produccién oral. Conceptualizacion EI primer paso de la produccién oral comienza con la activacin del concepto (0 de sus rasgos) en el sistema semantico, bien porque perci- bimos un objeto o un dibujo de ese objeto, bien porque alguien lo ha nombrado directamente o porque el mensaje que queremos exponer exi- ge su activacién. Esa activacién se expande en dos direcciones: hori- zontalmente a otros conceptos relacionados dentro del sistema seménti- co y verticalmente hacia el léxico fonoldgico a la representacién o representaciones léxicas correspondientes. Decimos representacion 0 representaciones, porque algunos conceptos se pueden denominar de maneras diferentes (por ejemplo, las palabras “burro”, “asno” o “polli- no” se refieren todas al mismo concepto) y en ese caso todas reciben activacién, aunque la mas frecuente serd la mas activada. Pero como indicabamos, la activacion también alcanza a otros conceptos relacio- nados que a su vez activardén a sus correspondientes representaciones léxicas y su grado de activacién sera tanto mayor cuanto mayor es su relacion. Asi, cuando se activan los rasgos semanticos correspondientes a “mamifero carnicero muy feroz y de gran tamaio, parecido al gato...”, no sdlo se activa la palabra “tigre”, sino también alcanzara un 32 El Sistema de Procesamiento Lingiitstico alto grado de activaci6n la palabra “leén” y en menor medida la pala~ bra “lagarto”. De esta manera, cuando se produce un error de sustitucién Iéxica es porque alguna de las representaciones relacionadas se ha activado mas que la adecuada, bien porque tiene un umbral ms bajo al ser mas uti- lizada, bien porque acaba de ser nombrada y contintia activada. Los primeros se denominan errores semanticos (“le6n” por “tigre”, “mesa” por “silla”) y los segundos perseveraciones. Mientras que los errores seménticos aparecen con cierta frecuencia en las personas neurolégica- mente normales, las perseveraciones son muy escasas en estas personas, aunque bastante abundantes entre ciertos tipos de pacientes, como mas adelante veremos. Lexicalizaci6n La forma verbal de los conceptos se encuentra representada en lo que llamamos el léxico fonolégico. La organizacin y funcionamiento del léxico fonolégico es muy similar a la del léxico auditivo que ya hemos descrito. Ambos son almacenes de representaciones verbales, sin embargo, son fisicamente diferentes y se utilizan en actividades dife- rentes, . Al igual que en el léxico aditivo, una de las variables mas importan- tes en la organizacién del léxico fonoldgico es la frecuencia de uso. Efectivamente cada vez que usamos una palabra desciende su umbral de activacién de manera que en proximas ocasiones sera més facil acceder a ella. Las palabras poco frecuentes tienen umbrales altos y son por ello dificiles de activar. No en vano el fendmeno de la punta de la lengua, esa incémoda situacién que a veces sufrimos, consistente en no encon. trar la palabra que queremos decir, se produce casi siempre con las pala~ bras de poco uso. Como veremos al hablar de los pacientes anémicos, su capacidad para recuperar la forma fonoldgica de las palabras viene marcada dramaticamente por la frecuencia de uso, esto es, pueden uti- lizar palabras muy frecuentes, pero son incapaces de recuperar las menos frecuentes. No obstante, en la recuperacién léxica también influ- yen otras variables como la categoria gramatical, la imaginabilidad o la complejidad morfolégica. Como es evidente, la produccién oral no termina en el nivel Iéxico, sino que a su vez las representaciones léxicas activadas transmiten acti- vaci6n a los fonemas correspondientes. Siguiendo con el ejemplo ante- rior, la palabra “tigre” activa a los fonemas “/t/ fi /g/ Ir! /el”. Y tam- bign en este caso se puede producir un error fonolégico porque se active un fonema en vez de otro por razones similares a las anteriores (porque El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 33 ¢s més frecuente y tiene por ello el umbral mas bajo, porque se acaba de pronunciar y est todavia activado, etc.). Asi también es facil equi- vocarse y decir “tidre” en vez de “tigre”. En resumen, esta serian las activaciones que se producen para pro- nunciar la palabra concreta “tigre” (Fig. 6). mueble LAT 1. semAnticos mesa tigre leon lagarto conceptual timbre tigre leén mugre 1. léxica Ss tigre fonemas Fig. 6. Diagrama de algunas de las activaciones que se producen al pronunciar la palabra “tigre”. Dentro de los procesos de lexicalizacién, algunos autores (Bock y Levelt, 1994; Dell y O’Seaghdha, 1992) defienden la existencia de un estadio mas, ya que sostienen que hay un estadio intermedio entre el sis- tema seméntico y el léxico fonolégico en el que se encontrarian las pro- piedades sintacticas de las palabras. A este estadio lo denominan “lem- ma”, debido a que las palabras como entidades sintdcticas se las denomina “lemmas”. De ser asi, serian tres los niveles por los que hay que pasar para la producci6n oral: 1.- En el nivel conceptual se encuentra el significado de las palabras, tal como ya hemos descrito. Aqui estarfan todos los conocimientos que tenemos, por ejemplo, sobre el “tigre”. 2.- En el nivel del lemma se encuentran las propiedades sintacticas de las palabras. Siguiendo con la palabra “tigre”, sabemos que es un sustantivo, que en espafiol se le asigna el género masculino frente a 34 El Sistema de Procesamiento Lingiitstico otros objetos similares, pero que, sin embargo, se les asigna género femenino (ej “pantera”, “jirafa”, etc.). 3.- En el nivel del lexema se encuentran las formas fonolégicas de las palabras. En el caso de la palabra “tigre” recuperamos la informacion de que es monomorfémica y que esta formada por cinco fonemas (Mlyfl Jel Jrl fel). En el diagrama siguiente se pueden ver estos tres niveles, tal como hemos explicado (Fig. 7): mueble felino mamifero salvaje r. semanticos LA Za mesa tere leon lagarto conceptual masculino <¢— tigce <2 nombre lemma timbre tigre oa mugre lexema NS SA tigre fonemas Fig. 7. Diagrama de algunas dt las activaciones que se producen al pronunciar la palabra “tigre”, ahora incluyendo el nivel silabico. En este modelo, la activacién irfa del nivel conceptual al nivel del lemma, de éste al lexema para finalmente activar los fonemas. Y los tipos de errores en este caso podrian ser de tres tipos. Cuando el error se produce en el nivel conceptual la palabra seleccionada seria una rela- cionada semanticamente (“gato” por “perro”, “primo” por “sobrino”, etc.). Cuando ocurre a nivel de léxico fonolégico la palabra selecciona- da seria una relacionada fonolégicamente (“prisa” por “brisa”). Y los El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 35 errores tan frecuentes de cambiar una palabra por su antonimo (“arri- ba” por “abajo”, “ayer” por “mafiana”, etc.) y que en otros modelos se explican a nivel semantico, en éste de tres estadios se explicaria a nivel de lemma. Este modelo de tres estadios se encuentra actualmente sometido a fuerte discusién, ya que algunos autores (Caramazza, 1997) sostienen que no es necesario postular que este estadio del lemma se encuentre intermedio (y obligatorio) entre los estadios semantico y léxico, sino que se puede acceder a él de forma independiente. Procesos articulatorios En cualquiera de los casos, una vez seleccionados, los fonemas son retenidos en un almacén a corto plazo, denominado retén de respues- ta, mientras se preparan las ordenes articulatorias que posibilitan su emisién, Cualquiera que sea la tarea (denominacién, lectura en voz alta, repeticién, etc) los fonemas tienen que esperar un breve tiempo para que puedan ser articulados de una manera ordenada. Este alma- cenamiento es muy breve, pues el almacén no dispone de capacidad para retener los estimulos durante demasiado tiempo, y si tenemos que repetir una palabra larga (especialmente si es desconocida) es facil que nos olvidemos de algtin fonema antes de terminar de pronunciar- la. Finalmente entran en funcionamiento los procesos motores. Pero para ello, es necesario comenzar por especificar los rasgos articulatorios que tenemos que producir. Es asi, porque como ya hemos dicho, los fonemas son entidades abstractas que aglutinan todos los sonidos de un idioma; de ahi que cuando tenemos que pronunciarlos, tenemos que buscar las formas concretas que vamos a usar en ese momento y que constituyen los fonos. Cada fono tiene unos rasgos articulatorios deter- minados y para producitlos se ponen en funcionamiento los procesos motores encargados de mover los érganos del aparato fonador. Cada fonema, o quizds cada silaba (al menos en idiomas como el espafiol) tie- ne establecido un cédigo desde el cual salen las érdenes a los musculos que intervienen en la fonacién: laringe, lengua, labios, etc. Estos pro- gramas motores estin automatizados, lo que nos evita tener que pensar en los movimientos que tenemos que realizar cuando queremos expre- sar una palabra. Este es el esquema de los procesos que intervienen en esta tiltima eta- pa de produccién del habla, desde el retén de respuesta. (Fig. 8). 36 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico Retén fonol6gico vi Cédigo articulatorio Ordenes neurales a la musculatura del habla v Ejecuci6n del habla Fig. 8. Modelo de los procesos motores que intervienen en la produccién del habla. Repeticion Otra tarea del lenguaje oral de la que también tenemos que dar cuenta es la repeticién, pues aunque no es lo mas comun, a veces, cuando escucha- mos una palabra tenemos que repetirla, bien porque asi lo exige la tarea, bien porque no estamos seguros de haberla escuchado correctamente y la exponemos en voz alta para asegurarnos de que es eso lo que hemos oido, © para que nuestro interlocutor nos confirme que es eso lo que ha dicho. La repeticién implica procesos tanto de comprensién como de produccién ya que para poder decir la palabra primero tenemos que percibirla. De acuerdo con los modelos expuestos anteriormente, estos serian los procesos que implica la reticion de una palabra, En primer lugar, andli- sis auditivo con el fin de identificar los fonemas. Después, activacién de la representaci6n de la palabra en el léxico auditivo y del correspon- diente significado en el sistema semantico. A continuacién, activacién de la forma fonoldgica en el léxico fonoldgico. Finalmente, activacién de los fonemas que componen esa palabra y articulacién de los mismos. No obstante, no es éste el tinico camino posible para llevar a cabo la repeticién ya que sabemos que a veces repetimos las palabras que nos piden que repitamos sin entrar en su significado. Esto es posible a tra- vés de la conexién directa que existe entre el léxico auditivo y el léxico fonoldégico sin pasar por el sistema semantico. El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 37 También podemos repetir palabras que no hemos escuchado antes incluso palabras inventadas (pseudopalabras), que por lo tanto no pue- den estar representadas en el léxico. Para repetir estos estimulos es nece- sario postular una via no léxica que permita la repeticién mediante algin mecanismo diferente. A este mecanismo se le denomina de con- versién aciistico en fonolégico y funciona identificando cada fonema y activando los programas encargados de pronunciar esos fonemas. En el diagrama que se expone a continuacidn aparecen todos los pro- cesos que intervienen en el lenguaje oral, tanto en comprensién como en producci6n. En ese grafico se sefialan las tres vias que se pueden seguir en repeticion: en linea discontinua la que se utiliza para repetir palabras desconocidas, en linea continua la ruta léxica asemantica, utilizada para repetir palabras conocidas pero sin entrar en el significado y en linea gruesa la ruta semantica, que se emplea cuando ademés de repetir la palabra se comprende su significado. (Fig. 9). Palabra Hablada Pasha Habade Anilisis acistico ca i Léxico ' Auditivo Conversion Sistema actistico-fonolégico Semantico ' Téxico ' a ' fonolégico Almacén de fonemas Y Habla Fig. 9. Modelo de todos los procesos que intervienen en la comprensién y pro- duccién del lenguaje oral. 2.4 Lectura Si en un apartado anterior deciamos que la percepcién del habla es un tipo especial de percepcién auditiva, ahora tenemos que decir que 38 El Sistema de Procesamiento Lingiitstico la lectura es un tipo especial de percepcin visual, ya que ademas del anilisis de‘los rasgos fisicos (color e intensidad de la tinta, tamaiio de la letra etc.), comin a otras modalidades perceptivas, es necesario identificar los signos graficos (grafemas), para poder llegar a recono- cer las palabras. Bien es cierto que algunos problemas de percepcién del habla no existen en la lectura. Asi, no existe el problema de la varianza puesto que las letras tienen una forma determinada, que aunque varia cuando se utilizan distintos tipos de letras y especial- mente cuando se escribe a mano debido al estilo personal de cada uno, en la escritura de imprenta que es la mas comin, las letras tie- nen siempre los mismos rasgos. Tampoco existe el problema de la fal- ta de segmentaci6n que sefialbamos en el habla, ya que en la lengua escrita existe una separaci6n clara entre palabra y palabra e incluso una pequefia separaci6n entre cada letra. Ademas, la lectura tiene la ventaja de no estar sometida a restricciones temporales, ya que las palabras pueden estar presentes delante de nuestra vista todo el tiem- po que sea necesario, contrariamente al habla que se desvanece inme- diatamente. Sin embargo, a pesar de que la lectura esté libre de estos problemas hay que resaltar que son muchas las personas que no con- siguen aprender a leer, especialmente si se compara con el pequeiio porcentaje de las personas que no Ilegan a entender el habla. Anilisis visual Los primeros procesos que realizamos en la lectura tienen como mision identificar las letras a partir de los signos graficos presentes en la pagi- na, Para ello, centramos nuestra atencién en pequefios trozos del texto de aproximadamente una palabra (dos si son cortas 0 media si es larga) que es lo que abarcamos en una fijacién. Pues, aunque nuestro campo visual es muy amplio, lo cierto es que el campo con buena agudeza visual, que es el que corresponde a la févea es muy pequefio y no abar- ca ms alld de los 8 caracteres. De esta manera, cuando leemos un tex- to, nuestros ojos se detienen en el primer segmento de la primera linea y en ese momento comienza el proceso de extraer la informaci6n presente en ese segmento. Cuando terminamos de procesar esa informacion nues- tros ojos dan un pequeiio salto, denominado movimiento saccédico, has- ta el siguiente segmento en el que comienza una nueva fijacién y nueva extraccién de informacién. Nuevo salto saccadico y nueva fijacién hasta que se termina la linea (en cada linea se suelen producir entre 4 y 5 fija- jones con sus correspondientes saltos saccadicos), Cuando se termina la linea hay un salto hacia atras al comienzo de la linea siguiente para con- tinuar con el mismo procedimiento. De vez en cuando, en vez de hacia EI Sistema de Procesamiento Lingiitstico 39 delante, se produce un salto hacia atras, una regresion, hacia la parte lei- da, que indica que algo no se ha entendido (Mitchell, 1982): Sobre el material que se selecciona en cada fijacién (deciamos que una palabra aproximadamente) comienzan a funcionar los procesos de andli- sis destinados a identificar cada una de las letras. Aunque durante algtin tiempo se sostuvo que las letras se reconocian comparandolas directa mente con una especie de plantillas mentales que el lector dispone en su memoria, esta hipdtesis es poco defendible en la actualidad, ya que exi- giria disponer de un nimero casi infinito de plantillas debido a que son muchas las formas en que se puede escribir cada letra (5, f, F, f, F...). Los datos empiricos mas bien apoyan un sistema de reconocimiento basado en los rasgos de cada letra, pues por muy diferente que sean las formas como se puede escribir una letra determinada, todas comparten unos ras- gos que son los que la definen (en el caso de la “f” todas las formas ante- riores comparten los rasgos de estar formadas por una linea vertical y dos horizontales). El hecho de que cuando nos equivocamos en el reconoci- miento de una letra, normalmente, la sustituimos por otra con la que comparte varios rasgos, es una prueba de que hay un anilisis de los ras- gos como paso previo a la identificacién de las letras. En la Figura 10 se muestra, el esquema de lo que sucede, segtin los modelos conexionistas, cuando una palabra aparece ante nuestros ojos. De acuerdo con este esquema, cuando leemos una palabra comien- zan a funcionar los detectores de rasgos. Estos detectores transmiten la activaci6n a las representaciones de las letras que posean alguno de los rasgos identificados. Las letras, a su vez, activan a las palabras que posean esas letras. Y no es sdlo activacién lo que se transmite, sino que, junto a la activacién también se transmite inhibicion a los detec- tores que no poseen esas caracteristicas. Asi, los detectores de rasgos envian inhibicién a las letras que no poscen esos rasgos y las letras a las palabras. Hay, por lo tanto, un intercambio de activacién/inhibi- cién que hace que la representacién que més activacién y menos inhi- bicién reciba sea la que salga triunfadora. Veamos como funcionarian los diferentes detectores con una palabra concreta, por ejemplo, la palabra ROCA. Para empezar, comenzarian a activarse ciertos detecto- res de rasgos, tales como el de linea vertical por la letra R, linea incl nada también para la letra R, el detector de circulos de la letra O, etc. Estos detectores pasarian la activacién a las letras que los poseen, asi el detector de circulos pasaria la activacién a la letra O, también a la letra Q (aunque esta letra recibiria inhibicién del rasgo linea horizon- tal en la parte de abajo por no estar presente en el estimulo). A medi- da que las letras R, O, C, A comienzan a recibir activaci6n, ellas a su vez activan a las palabras que las contienen. Asi, la R inicial activard a todas las palabras que comiencen por R (RANA, RETO, RICO, etc.), 40 El Sistema de Procesamiento Lingiitstico AWN palabra r. visuales KY, AY grafemas ASe7 ROSA ROCA ROTA palabras ROCA palabra Fig. 10. Diagrama conexionista de algunas de las activaciones que se producen al leer la palabra “ROCA”. la O segunda activara a palabras como SOLO, COLA ROJO, ete. Aunque como también reciben inhibicién de otras letras, no tienen mucha posibilidad de alcanzar el umbral de encendido, Las palabras que comparten varias letras con la palabra estimulo (ROSA, ROTA, ROCE, ROPA, etc.) recibirn gran cantidad de activacién, pero la inhi- bicién que reciben de una de las letras es suficiente para que no alcan- cen el umbral (salvo en los casos en los que se produce un error de reconocimiento y que suele ser una de estas palabras la que se sustitu- ye por la correcta). En el modelo anterior, las representaciones de los grafemas conectan directamente con las de las palabras. Sin embargo, al igual que en la percepcién del habla apuntébamos la posibilidad de un estadio inter- medio entre el nivel de fonema y el de la palabra que era la silaba, en la lectura, también es posible que la silaba juegue un papel importante en el reconocimiento de palabras. Especialmente en castellano, por tra- tarse de un idioma silbico. Y de hecho, existe evidencia cada vez mas sdlida sobre el protagonismo de la silaba, bien como unidad de seg- El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 41 mentacién, bien como estadio intermedio (Carreiras, Alvarez y De Vega, 1993; Dominguez, De Vega y Cuetos 1997). En consecuencia, este podria ser un modelo alternativo al que presentabamos en la pagi- na anterior (Fig. 11). palabra r. visuales grafemas silabas ROSA ROCA ROTA palabras ROCA palabra Fig. 11. Diagrama conexionista de algunas de las activaciones que se producen al leer la palabra “ROCA”, ahora incluyendo el nivel silabico. Procesos léxicos La identificacién de las letras y/o silabas nos permite poder recono- cer las palabras, pues ese es, en definitiva, el objetivo de la lectura. Y tal como deciamos en el reconocimiento del habla, que para poder reconocer una palabra tenemos que tener una representacion interna de esa palabra, para poder reconocer una palabra escrita es necesa- rio que esa palabra se encuentre representada en nuestra memoria 42 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico visual. Al almacén de las palabras escritas lo denominamos léxico visual y se trata de un almacén fisicamente distinto del léxico auditi- vo. Mientras que en el Iéxico auditivo se almacenan las formas fono- logicas de las palabras en el léxico visual se almacenan las formas ortograficas. Ademas, no tienen por qué tener almacenadas las mi mas palabras los dos léxicos. Es posible que palabras que se utilizan con cierta frecuencia en el lenguaje oral no aparezcan representadas en el léxico visual (por ejemplo, los tacos, ciertas expresiones orales, etc.) y, por el contrario, palabras que tienen representacién en el léxico visual no aparezcan en el léxico auditivo (por ejemplo, algunas palabras que sélo aparecen en la literatura). De hecho, en los prime- ros niveles escolares, los nifios tienen un mayor niimero de represen- taciones orales que escritas, en cambio, las personas adultas con afi- ciones lectoras tenemos un léxico visual con més representaciones que el auditivo. Respecto a la organizacién del Iéxico visual, hemos de decir que es muy similar a la del léxico auditivo: cada palabra tiene una representa~ cién en este almacén que recibe activacién de las letras que la componen y que a su ver activa al significado presente en el sistema semadntico. Lo que no coincide exactamente son las variables que determinan el reconocimiento de las palabras. Si en el lenguaje oral deciamos que la mas importante era el punto de unicidad, en el lenguaje escrito esta variable apenas es relevante, ya que no existe secuenciacién temporal, al aparecer todas las letras que forman la palabra simulténeamente ante nuestros ojos. En este caso, no tiene por qué producirse una identifica- cién sucesiva de cada letra, sino que se puede hacer una identificacin simultanea (en paralelo) de todas ellas, tal como sostienen algunos autores (McClelland y Rumelhart, 1981). La variable que si tiene rele- vancia, en cambio, es el niimero de vecinos ortograficos, esto es, el niimero de palabras que comparten letras con esa palabra. Asi, las pala- bras “caza”, “cosa”, “cara”, “cesa” 0 “caso” son vecinas ortograficas de “casa” porque sélo se diferencian en una letra. Cuantos més vecinos tenga una palabra ms dificil resulta su identificaci6n ya que se produ- ce una especie de competicién entre todos. (Grainger y Segui, 1990). Pero si la vecindad es una variable importante, la variable més influ- yente en el reconocimiento de palabras escritas es, sin duda, la frecuen- cia léxica, Cuando se miden los tiempos de reconocimiento de palabras se observan unas diferencias enormes entre las palabras frecuentes y las infrecuentes. Y como veremos, determinados pacientes no tienen pro- blemas para leer las palabras frecuentes y si las infrecuentes. La expli- cacién mas aceptada que se da al efecto frecuencia es la ya comentada de la disminuci6n del umbral de encendido a medida que vemos una y otra vez la palabra. En menor medida, en el reconocimiento de palabras El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 43 también influyen otras variables como la categorfa gramatical, la ima- ginabilidad, la edad de adquisicién, etc. Después de activada la palabra en el léxico visual, el siguiente paso es la activacién del significado asociado a esa palabra y representado en el sistema semédntico. Tal como ya hemos dicho, el sistema semantico es Gnico y, por lo tanto, comin a todas las modalidades perceptivas, de manera que el significado que evocamos al leer la palabra “bio” es el mismo que evocamos cuando escuchamos la palabra /biho/ o vemos el dibujo de un biho. En la Fig. 12 se pueden ver los procesos que utilizamos para com- prender las palabras escritas: Palabra escrita ' Anilisis visual ! Léxico visual Sistema semantico Fig. 12. Modelo de los procesos que intervienen en la lectura. Si ademas de comprender una palabra queremos leerla en voz alta, los procesos que seguimos a partir del su conceptualizacién en el siste- ma semantico son los mismos que utilizamos en la denominacién, a saber: del sistema semantico pasa la activacién a las representaciones fonolégicas, de ahi a los fonemas y de los fonemas a los procesos motores. No obstante, existen otros procedimientos alternativos, por- que a pesar de que la lectura, generalmente, va asociada a la com- prensién, pues ésa es de hecho su finalidad, se puede leer en voz alta sin entender el significado. Esto es posible porque existen otras rutas alternativas a esta semadntica que hemos descrito. Una posibilidad es la de pasar directamente del léxico visual al léxico fonolégico sin entrar en el sistema semédntico, ya que existe evidencia de que estos dos léxi- 44 — El Sistema de Procesamiento Lingiiistico cos, el visual y el fonolégico, tienen conexién directa. Si bien es cierto, que no todos los investigadores comparten esta hipétesis (Seidenberg y McClelland, 1989, Hillis y Caramazza, 1991). La ruta fonol6gica Pero existe otra posibilidad mas de leer en voz alta, y es sin pasar por ninguno de los Iéxicos. Especialmente en castellano que es un idioma totalmente transparente, en lo que a la lectura se refiere, existe la posi- bilidad de transformar cada grafema que compone la palabra en su correspondiente fonema. Esta tarea se puede realizar mediante el Ila- mado mecanismo de conversién grafema en fonema, encargado de transformar cada letra o grupo de letras en sus correspondientes soni- dos. Mediante esta ruta, a la que denominamos ruta fonolégica, pode- mos leer cualquier palabra aunque sea totalmente desconocida e inclu- so las pscudopalabras. El tinico requisito es que sea regular (lo que en castellano sucede con todas). Incluso esta ruta permite la lectura com- prensiva siempre que la palabra que estamos leyendo tenga una repre- sentacién en el léxico auditivo, ya que una vez convertidos los grafe- mas en fonemas, los podemos escuchar externamente o incluso internamente a través de lo que se ha venido denominando el “habla interna”, En la Figura 13 se puede ver (sefialado en linea discontinua) todo el camino a recorrer cuando se comprende una palabra escrita utilizando la ruta fonoldgica. También se pueden ver la ruta Iéxico- seméntica (en linea gruesa) y la ruta directa (en linea continua). Sien el funcionamiento de la ruta léxica deciamos que influyen varia- bles como la frecuencia, imaginabilidad, edad de adquisicién, etc., de la palabra, en la fonoldgica las variables mas importantes son la longitud de la palabra, ya que cuanto mas larga es una palabra mas reglas de conversién grafema fonema es necesario aplicar y, por lo tanto, las posi- bilidades de cometer errores son mayores y_la complejidad de los gra- femas, ya que se suelen producir més dificultades con los grafemas menos frecuentes (j, k, x.2) y con los que tienen dos pronunciaciones dependiendo de la vocal que les sigue (g, ¢)- En cuanto a su estructura, tenemos que sefialar que aunque nos refe- rimos a la ruta fonol6gica como un proceso simple (y de hecho la repre- sentamos en el modelo con una sola caja), lo cierto es que se trata de un proceso compuesto de tres subestadios. El primero es el de segmen- tacion de la palabra en los grafemas que la componen, el segundo de aplicacién de las reglas de conversion grafema en fonema y el tercero de ensamblaje de los fonemas para conseguir una pronunciacién de la palabra completa. EI Sistema de Procesamiento Lingitistico 45 > Palabra hablada Palabra escrita ' Anilisis actistico Analisis visual ' Léxico auditivo Léxico visual ‘ toy \ f Y i Conversion Sistema Conversién | |actistico-fonoldgico semantico grafema-fonema ' [Léxico fonolégico | Almacén de fonemas ' Habla Fig. 13. Modelo de las tres rutas de lectura. Los estudios realizados sobre aprendizaje de la lectura nos muestran que evolutivamente la ruta fonolégica se desarrolla antes y es la més uti- lizada por los nifios que se encuentran en las primeras etapas de la lectu- ra (especialmente en la etapa alfabética de acuerdo con Frith, 1985). De hecho, cuando quieren comprender el significado de una palabra la tienen que leer en voz. alta, lo cual es l6gico, ya que, como hemos dicho, en un principio los nifios tiene un Iéxico auditivo mucho mis rico que el visual. Incluso parece que ha sido la ruta fonolégica la mas comanmente usada durante la reciente historia ya que en las bibliotecas de los monasterios (que eran de los pocos sitios en los que se leia) siempre habia un zumbi- do de fondo debido a la lectura en voz. alta de los frailes, Excepto San Agustin de quién se decia que era tan santo que lefa las palabras directa- mente al coraz6n pues no tenia que mover los labios para leer Los lectores habituados también hacemos uso de la ruta fonolégica 46 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico (aunque sin necesidad de mover los labios ya que empleamos el “habla interna”). Y el hecho de utilizar una w otra ruta viene deter- minado por una serie de variables, fundamentalmente el tipo de pala- bras que vamos a leer. Si se trata de palabras familiares que tienen representacion léxica, utilizamos las rutas léxicas y si se trata de pala- bras desconocidas 0 pseudopalabras, la fonolégica. No obstante, es preciso sefialar que el funcionamiento de estas rutas no es indepen- diente, sino que ante cualquier palabra ambas se ponen en funciona- miento y el resultado vendra dado por la aportacién de ambas. Sélo cuando una de ellas es destruida (como veremos mas adelante) tiene que seguir funcionando Ia otra sola. Pero cuando las dos funcionan normalmente, ambas participan en la lectura, eso si, en distinta medi- da en funcidn de las variables antes mencionadas. Incluso, el uso de una u otra puede estar bajo control del lector. Hendricks y Kolk (1997) demostraron que mediante instrucciones especificas se podia inducir a los lectores a usar una u otra ruta. Si en las instrucciones enfatizaban la rapidez, los sujetos utilizaban principalmente la ruta léxica que es mas rapida (y con ello cometian mas errores visuales) y si enfatizaban la precisién los sujetos utilizaban la ruta fonoldgica. 2.5 Escritura El castellano, que es perfectamente transparente en lo que a lectura, se refiere es opaco en cuanto a la escritura. El hecho de que algunos fone- mas se puedan representar mediante diferentes grafemas (/k/ como “k”, “qu” o “c”, /b/ como “b” o “v”, etc.) hace que algunas palabras sdlo puedan ser correctamente escritas si se dispone de una representacion mental de su forma ortografica (¢de qué otra manera se pueden escribir bien palabras como “horca”, “voto” o “hereje”?). Bien es cierto que hay una serie de reglas ortograficas que tratan de regular esta situacion. Pero son muchas las palabras que no se ajustan a ninguna regla y cuya forma ortogréfica es totalmente arbitraria. Esta circunstancia implica que si en la lectura hablabamos de dos rutas, a pesar de que la Iéxica no parecia absolutamente necesaria en cas- tellano, en la escritura si que parece imprescindible postular dos rutas para poder escribir todas las palabras. La ruta léxica para las palabras de ortografia arbitraria y la fonolégica para las palabras desconocidas. Porque, si bien es cierto que las palabras conocidas se pueden escribir consultando su forma ortogrdfica en la memoria, también es cierto que podemos escribir palabras que no hemos visto nunca y que, por lo tan- to, no pueden estar representadas en nuestro léxico ortografico. Al igual que sucede en la denominacién oral, la escritura espontanea se EI Sistema de Procesamiento Lingiiistico 47 inicia con la activaci6n, en el sistema semantico, del concepto cuyo nombre queremos escribir, Después, se pueden tomar dos caminos diferentes. Cuan- do utilizamos la ruta léxica, ese concepto activa directamente la forma orto- grafica correspondiente que se encuentra almacenada en el Iéxico ortogra- fico. Asi, el concepto expresado por esta definicion: “piezas duras que forman el esqueleto de los vertebrados” activard la representacién ortogra- fica “hueso”, Esta forma ortografica a su vez activard a cada uno de los grafemas componentes y presentes en el almacén de grafemas (Fig. 14). esqueleto <> hueso huevo léxico ortografico ONS SK hueso grafema Fig. 14. Diagrama de algunas de las activaciones que se producen al escribir la palabra “hueso” La organizacion del léxico ortografico es similar a la ya explicada para los otros léxicos y, como en los demas, la variable mas importan- te es la frecuencia de uso, pues es la que marca el umbral de activacién. Cuando la tepresentacion de una palabra no esta bien consolidada se pueden producir errores de omision o intercambio de algunas letras (¢j escribir “bervo” por “verbo”). Aunque también intervienen otras varia- bles Iéxicas ademas de la frecuencia, como son la categoria gramatical, la complejidad morfoldgica, etc. Una segunda posibilidad de realizar la escritura esponténea es « vando la representacién fonolégica, en vez de la ortografica, tal como si la fuésemos a pronunciar. Esa representacién fonoldgica se descom- pone en fonemas y los fonemas se convierten en grafemas mediante el mecanismo de conversién de fonemas en grafemas. Esta forma de escritura, llamada fonolégica, no es inusual, ya que a veces no dispo- 48 Sistema de Procesamiento Lingiiistico nemos de la correspondiente forma ortogréfica de la palabra que que- remos escribir (por ejemplo, en el caso de los apellidos desconocidos) © disponemos de una forma incompleta. Incluso algunas veces tene- mos esa representacién, pero no la consultamos, simplemente porque no tenemos muy automatizado el uso de la ruta léxica. Especialmente los nifios escriben mal muchas veces las palabras, no porque no dis- pongan de su representacién en el léxico, sino porque no lo consultan y de hecho cuando se les obliga a acceder al léxico, por ejemplo en los dictados, cometen menos errores de ortografia (Cuctos, 1993a). El problema en este caso es que, como deciamos antes, algunos fonemas pueden ser escritos mediante mas de un grafema y esto puede llevar a escribir las palabras de manera ortograficamente incorrecta. Asi, cuando se escribe a través de la ruta fonolégica la palabra “caballo” se pueden producir 8 formas distintas todas ellas fonolégicamente correctas (cavallo, cabayo, kaballo, cavayo, etc.) pero s6lo una correc- ta desde el punto de vista ortografico. En consecuencia, esta ruta es adecuada cuando se trata de palabras compuestas por los fonemas que slo se pueden representar mediante un grafema, pero pueda dar lugar a errores ortograficos con las palabras que tienen los fonemas que se pueden representar mediante varias letras distintas /O/, /g/, /b/, etc. Estos son, en definitiva, los procesos implicados en la escritura de palabras: en linea continua se representa la ruta ortografica y en linea discontinua la fonolégica (Fig. 15). Sistema, semantico Léxico fonoldgico Léxico ortografico Almacén de Conversién Almacén de fonemas fonema-grafema grafemas Escritura Fig. 15. Modelo de los procesos de escritura. El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 49 Uniendo los procesos de escritura al modelo expuesto en las paginas anteriores, tenemos ya un modelo completo de todos los procesos que intervienen a nivel Iéxico en el lenguaje, tanto oral como escrito y tan- to en comprensién como en produccién, Con este modelo podemos dar cuenta de cualquier tarea sea ésta de repeticién, comprensién oral, escri- ta, lectura en voz alta, escritura espontanea, escritura al dictado, copia, etc. Lo vamos a ver a continuacién con la escritura al dictado y la copia (Fig. 16). Escritura al dictado La escritura al dictado es una actividad bastante frecuente, especialmen- Palabra hablada Palabra escrita | [ Analisis acdstico Analisis visual | Léxico auditivo Léxico visual y \ a y Conversion grafema-fonema Conversin Sistema actistico-fonolégico| seméntico / Léxico fonolégico|“*¢ [Léxico ortografico| Y Vy Y ‘Almacén de Conversion ‘Almacén de fonemas fonema-grafema grafemas ' Habla Escritura Fig. 16. Modelo de todos los procesos que intervienen en el lenguaje, tanto oral como escrito. 50 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico te en el periodo escolar y universitario (los estudiantes universitarios pasan gran parte del tiempo de clase tomando apuntes) y también en determinadas profesiones. Veamos cudles son los procesos que nos per- BP g Pi miten realizar esta tarea. Primero, es necesario percibir oralmente la palabra. A partir de la identificacion de los fonemas hay varias posibili- dades, pues si echamos un vistazo al modelo anterior vemos que son varias las rutas que podemos tomar para llegar desde la “palabra habla- “escritura”, en la parte da” situada en la parte superior izquierda, a la inferior derecha. La primera y mas comtinmente usada es a través del sis~ tema semdntico, esto es, percibimos la palabra mediante el sistema de andlisis auditivo, reconocemos esa palabra en el léxico auditivo, recupe- ramos su significado en el sistema semédntico, buscamos su forma orto- grafica en el léxico ortogréfico y finalmente los grafemas que correspon- den a esa palabra en el almacén de grafemas. Pero no es ésta la tinica via posible, pues todos sabemos que algunas veces podemos estar escribien- do al dictado sin entender las palabras que escribimos. En ese caso, el camino seria saltandose el sistema semantico, pasando directamente del léxico fonolégico al léxico ortografico. Esta segunda ruta, llamada direc- ta, nos permite escribir con la ortografia adecuada a pesar de no entrar en el significado. Hay todavia una posibilidad mas, que es sin consultar ninguno de los léxicos. Cuando tenemos que escribir una palabra que nunca hemos oido ni visto antes 0 una pseudopalabra no podemos con- sultar el Iéxico porque obviamente no existe representacién para esa palabra. Los procesos que intervienen en este caso son: anilisis auditivo para identificar los fonemas, mecanismo de conversién actistico en fono- légico y mecanismo de conversion fonema en grafema. En general, usamos la ruta léxica para las palabras frecuentes (por- que son las que tienen representacién léxica) y la ruta fonolégica para las desconocidas. Sin embargo, el uso de una u otra ruta no es exclu- yente, sino que normalmente ambas intervienen y el resultado final de escribir una palabra 0 pseudopalabra viene dado por la aportacién de las dos. En un trabajo publicado no hace mucho (Cuetos, 1993b) com- probamos que los sujetos, estudiantes universitarios, cuando tenian que escribir al dictado palabras desconocidas hacian uso de ambas rutas: cuando esa palabra se parecia a una palabra conocida, hacian uso de la ruta léxica y la escribfan con la misma ortograffa (por ejemplo, /isporia/ la escribian con “h” (“hisporia”) por su similitud con la palabra “his- toria”) y si no se parecia a ninguna de las que tenian en su léxico se basaban en la frecuencia del grafema, esto es, tendian a escribir con los grafemas mas frecuentes (“b” mas que “v”, “sin h” mas que “con h”). Veremos que en el caso de los pacientes esta interaccion puede desapa- recer, simplemente porque una de las rutas deja de funcionar a causa de la lesion, El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 51 Copia Otra forma de escritura es la copia, consistente en escribir palabras (o pseu dopalabras) que el sujeto tiene delante de su vista. En términos del modelo expuesto en la pagina anterior la copia supone pasar de la “palabra escri- ta” en la parte alta del modelo a la “escritura” en la parte baja. Veamos entonces, con el modelo delante, cual es el camino 0 caminos a recorrer. En principio, cuando hacemos una copia, lo légico es que entenda- mos las palabras que vamos escribiendo, lo que significa que accedemos al sistema semantico. En este caso el recorrido es el siguiente: andlisis visual para identificar las letras, léxico visual para reconocer la palabra y sistema semAntico para recuperar el significado. A continuacién Iéxi- co ortografico para recuperar la ortografia de la palabra, almacén de grafemas y finalmente los procesos motores. Pero también existe la posibilidad de realizar una copia sin entrar en el significado. El recorrido podria ser el mismo que el anterior, excepto el paso por el sistema seméntico que se evitaria pasando directamente del léxico visual al léxico fonoldgico y de éste al ortografico. O incluso directamente del léxico visual al léxico ortogréfico. Y aun tiene que haber otra via, puesto que somos capaces de copiar pseudopalabras y palabras desconocidas de las cuales no tenemos repre- sentacion. Estos estimulos se pueden copiar a través de la via fonolégica, primero la de lectura y después la de escritura. En este caso intervendri- an los siguientes procesos. Primero, identificacién de los grafemas en el analisis visual después, conversién de los grafemas en fonemas; posterior- mente, la conversion de fonemas en grafemas y por tiltimo, los procesos motores. Esta ruta tiene el inconveniente de que los cambios de grafemas a fonemas y viceversa puede dar lugar a errores ortogrficos en los fone- mas que se representan con dos mas grafemas (es la ruta que utilizan generalmente los nifios pequefios y que hace que cometan errores orto- graficos cuando copian, para desesperacin de sus profesores). Hay ademas una cuarta via que conecta directamente el sistema de analisis visual con el nivel de grafemas sin la intervencién de ningtin proceso intermedio. O incluso la copia esclava que ni siquiera necesita la identificacién de las letras, simplemente se dibujan, aunque esta Ulti- ma no se puede considerar una forma de escritura, sino mas bien se tra- ta de dibujo de letras. Procesos motores Una vez, seleccionados los grafemas, se almacenan en un retén de cor- to plazo similar al fonolégico que hemos descrito antes, aunque en 52 El Sistema de Procesamiento Lingilistico este caso lo que se retiene son los grafemas, mientras dura el proceso de escritura. Este almacenamiento de los grafemas se ve realmente necesario cuando tenemos que escribir una palabra larga, y especial- mente si la tenemos que escribir despacio (por ejemplo cuando escri- bimos con buena letra). A este almacén lo denominamos retén grafé- mico. A partir del retén grafémico entran en funcionamiento los procesos destinados a dibujar la palabra sobre el papel o a articular los sonidos, sien vez de escribir la palabra la queremos deletrear. Si la vamos a dele- trear tenemos que recuperar el nombre de las letras y los programas motores encargados de pronunciar esos nombres. Si la vamos a escribir, la primera decisién a tomar es el tipo de letra que utilizaremos: mayis- cula cuando se comienza una oracién, se escribe un nombre propio o simplemente se quiere hacer una letra clara (por ejemplo cuando se rellena un impreso) y miniscula en otros casos. Por otra parte, se pue- de escribir con letra cursiva, script o de cualquier otro tipo. Estas for- mas diferentes de representar cada letra se denominan aldgrafos y al almacén de memoria en el que se encuentran almacén aldgrafico. Des- pués de seleccionar los alégrafos viene la recuperacién de los procesos motores en los que se encuentran especificadas la secuencia, direccién y tamaiio proporcional de los movimientos a realizar para dibujar los alé- grafos. La forma concreta que finalmente queda reflejada sobre el papel 0 pizarra es el grafo. Si en vez de escribir a mano escribimos a maquina o con el ordena- dor, los patrones motores son otros, tal como se puede ver en el siguien- te diagrama (Fig. 17): 2.6. Procesamiento de oraciones Hasta ahora hemos estado refiriéndonos a la comprensi6n y produccién de palabras, como si el lenguaje se redujese a palabras aisladas. Sin embargo, no es en las palabras donde reside el mensaje, sino en la rela- cién que se establece entre-las palabras de una oracién. Cuando escu- chamos o leemos las palabras aisladas “violinista”, “actriz”, “flores” y “enviar”, cada una de ellas nos evoca ciertos significados que tenemos almacenados en el sistema semdntico, pero no nos aportan ningin men- saje, ninguna informacién que nosotros no conociéramos, tinicamente nos activan la informacién que ya poseemos. En cambio, cuando esas palabra se unen en una oraci6n, por ejemplo “El violinista envié flores ala actriz”, nos estén aportando una informacién que quizas descono- ciamos. Si cambiamos el orden de las palabras “La actriz envid flores al violinista”, el contenido del mensaje cambia. El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 53 Retén grafémico Nombre de ; Alografos las letras er Patrones motores Patrones motores lescritura maquina| escritura mano Ordenes muscul. Ordenes muscul. Ordenes muscul. del habla mano y brazo mano y brazo Deletreo oral Escritura a maquina Escritura a mano Fig. 17. Modelo de los procesos motores de escritura. Por lo tanto, pasar del nivel de !a palabra al nivel de la oracién impli- ca pasar al nivel del mensaje. Pero cuando pasamos al nivel de la ora- cin tenemos que hablar ademas, de un nuevo tipo de palabras a las que no habiamos hecho referencia hasta ahora, porque carecen de significa- do: las palabras funcionales. Las palabras funcionales, formadas por pre- posiciones, articulos, conjunciones, etc., tienen una misién puramente sintactica, esto es, su papel es el de servir de conexién entre las de con- tenido (sustantivos, verbos y adjetivos). De manera que si las de conte- nido son las que contienen cl significado, las funcionales juegan un papel fundamental en la asignacién de los papeles gramaticales, pues depen- diendo de las conexiones que establecen entre las palabras de contenido puede variar totalmente el sentido de la oracién. Asi, el mensaje de la oracién anterior “El violinista envié flores a la actriz” puede pasar a ser justamente el contrario con slo cambiar alguna de las palabras funcio- nales: “Al violinista le envié flores la actriz”. Orden en que aparecen las palabras y colocacién de las palabras funcionales, son por lo tanto, dos factores importantes en la formacién de la estructura sintactica. El procesamiento de oraciones, tanto en lo que respecta a la com: prensién como a la produccién, ha tenido un gran desarrollo en los ulti mos afios (y en buena medida gracias a los estudios con pacientes afa 54 El Sistema de Procesamiento Lingtiistico sicos, como describiremos en el préximo capitulo). Veamos entone: cudles son los principales mecanismos cognitivos que intervienen en ambas actividades. Comprensién de oraciones Cuando escuchamos 0 leemos una oracién, ademés de reconocer las palabras que la componen, intentamos averiguar cuales son las relacio- nes que existen entre esas palabras, con el fin de extraer el mensaje que esa oracién contiene. Dicho en términos muy simples, lo que intentamos €s poder responder a la pregunta de “quién hizo qué a quién”. Y para ello, tenemos que realizar una serie de actividades como la de identifi- car los diferentes sintagmas que componen la oracién, averiguar la rela- ci6n que existe entre esos sintagmas, comprobar los papeles teméticos que cada uno de ellos juega, etc. Segtin la mayoria de los modelos de comprensién de oraciones, existen, al menos, dos estadios diferentes (Mitchell, 1987): 1.- Un primer estadio en el que se segmenta la oraci6n en sus corres- pondientes sintagmas y se etiquetan sintacticamente (sintagma sujeto, sintagma predicado, etc.). 2.- Un segundo estadio en el que se asignan los papeles tematicos a esos sintagmas. 5 El primer estadio esta fuera del control consciente y consiste en la aplicacién automatica de una serie de estrategias sintécticas. Una de las estrategias mas simples consiste en asignar los papeles “sujeto-verbo- objeto” a las estructuras formadas por las palabras “nombre-verbo- nombre”. Otra estrategia sintdctica es la de unir un sintagma con el sus- tantivo que est4 ms préximo. En la oracién “Juan no vio a Luis porque estaba en clase” tendemos a considerar, por el factor proximi- dad, que quien estaba en clase es Luis, aunque la frase “estaba en cla- se” puede referirse tanto a Juan como a Luis. En este primer estadio influyen los factores mas superficiales, como son, la categoria grama cal de las palabras, el ordert de las palabras, los rasgos prosédicos si se trata del lenguaje oral o los signos de puntuacién si se trata del escrito, la concordancia entre sustantivos y verbo, etc. La forma como se lleva a cabo este proceso esta en este momento sujeta a una fuerte discusion, ya que algunas hipétesis defienden estrategias de tipo lingiiistico (Fra- zier, 1987), mientras que otras basan la explicacion en factores mas pragmaticos, como pueden ser la frecuencia de uso (Cuetos, Mitchell y Dorley, 1996). En el segundo estadio se comprueba la plausibilidad de la estructu- ra construida y se asignan los papeles tematicos. Este segundo estadio EI Sistema de Procesamiento Lingilistico 55 esta bajo el control consciente y de hecho, si la informacién seménti- ca y/o pragmatica lo aconsejan, puede obligar al primer estadio a rea- lizar de nuevo el andlisis. Asi, por ejemplo, si leemos la oracién “Mientras el payaso bebia el pollo...”, nuestra primera intencién pue- de ser la de entender que el payaso se estaba bebiendo el pollo por aplicacién de la estrategia candnica “sujeto-verbo-objeto”. La infor- macién seméntica nos indica que no es asi y que debemos rehacer la comprensién (la lectura completa de la oracién y la presencia de la coma hubiesen impedido esta interpretacin errénea: “Mientras el payaso bebja, el pollo se escapaba de la pista”). Las variables que influyen en este segundo estadio son, por lo tanto, de tipo seméntico y pragmatico (el significado de las palabras, la plausibilidad de la ora- ion, etc.). En algunas oraciones los papeles tematicos coinciden con los grama- ticales, lo que hace mas facil su comprensién. En otras, sin embargo, el papel del sujeto verbal no coincide con el de agente de la accién, y por ello resultan més dificiles de procesar, especialmente para ciertos tipos de pacientes afésicos, como veremos. Es el caso de las pasivas, pues en una oracién como esta: “Juan fue besado por Maria”, Juan hace el papel de sujeto gramatical pero no es el agente de Ia accin de besar. Algunos autores como Schwartz, Fink y Saffran (1985) consideran que el andlisis de la funcién verbal se debe considerar como un proce- so independiente de los anteriores, por lo que distinguen tres estadios en vez de dos. EI primero seria el de segmentacién de la oracién en sus principales componentes: verbos, sintagmas nominales, predicados, etc. y especifi- cacién de los papeles gramaticales de cada uno. El segundo el de andlisis de fa forma verbal para determinar las relaciones tematicas que lleva asociadas. Asi, un verbo intransitivo como “mirar” requerira un objeto directo ademas del sujeto, en cam- bio, un verbo intransitivo como “estornudar” sélo requerira un suje- to. Algunos verbos requieren un sujeto animado mientras que otros no lo necesitan, Esta es la raz6n por la que, siendo aparentemente iguales estas dos oraciones, sin embargo, son bastante diferentes: “El nifilo rompié el jarrén”, “La picdra rompié el jarrén”. Este estadio puede resultar especialmente dificil con los verbos anténimos (dar- tomar, tirar-empujat, comprar-vender, etc.) ya que el empleo de uno u otro implica cambios en los papeles de los sintagmas nominales (Ej “EI soldado dio una flor a la campesina” vs “El soldado recibié una flor de la campesina”). El tercer estadio seria, como en los modelos anteriores, el de asigna cién de los papeles tematicos a partir del significado del verbo y de le fancién gramatical de los sintagmas. 56 EI Sistema de Procesamiento Lingiiistico Produccién de oraciones En cuanto a la produccién de oraciones, también se lleva a cabo en varios estadios, tres segiin el conocido modelo de Garrett (1982). EI primer estadio es de planificacién del mensaje que se quiere tran mitir. Esto implica un acceso al sistema semdntico para activar los sig- nificados que se expresan en la oracién, En este estadio, estos significa dos todavia aparecen en forma abstracta, no tienen una forma léxica definida. Ademis, en este estadio se especifica la informacién sobre los papeles tematicos de la oracién, esto es, aparece indicacién sobre quién hard el papel de agente de la oracién, quién el de objeto, etc. En el segundo estadio se construye la estructura de la oracién. Por lo tanto, aqui ya se elige el tipo de estructura concreta que'se va a emple- ar y, en funci6n de esa estructura el orden de las palabras. Si se trata de una oracién activa el nombre que hard de agente ira en primer lugar, si es pasiva entonces ira después del verbo, etc. En este estadio también se disponen las palabras funcionales, puesto que su papel es el de nexo que permite construir la estructura oracional. Finalmente, ya en el tercer estadio, se rellena la estructura con las palabras de contenido (nombres, verbos y adjetivos) especificas que for- maran la oraci6n, Este estadio exige, por lo tanto, acceso al léxico fono- logico para dar forma al concepto activado en la fase inicial. Asi, si el concepto activado era el de “carnivoro doméstico amigo del hombre”, en el tercer estadio hay que llamarlo de alguna manera, entre las muchas disponibles: “perro”, “can”, “animal”, “doberman”, “61”, “ste”, ete. Aunque este modelo de Garrett ha sido muy discutido, la mayoria de los modelos de produccién siguen postulando esos mismos procesos. Las diferencias van més en la relacion que existe entre los estadios. Asi, los modelos interactivos, por ejemplo, el de Stemberger (1985) también distingue un estadio de construccién de la estructura y otro estadio de busqueda de las palabras concretas, pero postula que ambos estadios funcionan en paralelo y de manera interactiva. En la siguiente figura se expone un modelo general de producci6n, formado por los procesos que la mayoria de los autores coinciden en admitir. La relaci6n(serial o interactiva) que pueda existir entre estos procesos es lo que diferencia unos modelos de otros (Fig. 18). 2.7. Relaciones estructura - funcién en el procesamiento lingiiistico Tal y como ya hemos dicho en la introduccién, los procesos que aqui hemos descrito tienen necesariamente una base neurobioldgica. En el El Sistema de Procesamiento Lingiiistico 57 Representacién del mensaje Acceso al significado Elaboracién de las estructuras sintacticas Acceso al léxico Fig. 18. Modelo general de produccién de oraciones. caso del sistema de percepcion visual vefamos que el isomorfismo entre mente y cerebro era muy claro, ya que cada médulo estaba perfecta- mente localizado (percepcién de la forma en el Area V3, percepcin del color en el area V4, percepcidn del movimiento en el area VS, etc.). Bien es cierto que en el lenguaje no se conoce con tanta exactitud cuales son las zonas exactas de cada modulo, probablemente porque los process del lenguaje son mas complejos y no tienen una localizacién tan preci- sa (es posible que algunos procesos se correspondan en realidad con cir- cuitos cerebrales mas que con zonas especificas) y porque es dificil sepa- rar los componentes ya que en cualquier tarea lingiiistica, por simple que sea, son muchas las dreas cerebrales que interactiian. En términos aproximativos se puede establecer cierta corresponden- cia entre los modelos cognitivos que hemos descrito y los modelos ana- témico-funcionales, aunque todavia queda mucho que precisar. Asi, de acuerdo con el modelo de Wernicke- Geschwind (Geschwind, 1965), cuando oimos una palabra es la zona auditiva (areas 41 y 42 de Brod- mann) la primera que se activa (esta actividad se corresponderia con el primer anilisis auditivo). La respuesta del area auditiva pasa a la cir- cunvolucién temporal superior (area 22) (corresponderia aproximada- mente con la recuperacion de la forma léxica) y de aqui a un area exten- sa y difusa de la zona temporo-parieto- occipital que abarca las 58 El Sistema de Procesamiento Lingiiistico circunvoluciones angular y supramarginal (4reas 39 y 40) (andlisis del significado). Cuando leemos una palabra las areas que se activan son las visuales primarias (andlisis visual) y la respuesta pasa a zonas del lobu- lo occipital fuera del area primaria (recuperacién de la forma visual de la palabra) y finalmente de aqui a la zona temporo-parieto-occipital (activacion del significado). Si queremos pronunciar una palabra, la activacién de la zona temporal posterior pasa al area de Broca donde se programa la forma articulatoria y se transmite la informacién al area motora para que regule los movimientos de los muisculos del habla. Sin embargo, las técnicas actuales de neuroimagen (tomografia por emision de positrones, resonancia magnética funcional, etc.) estan per- mitiendo localizar con mayor precisin las areas cerebrales que inter- vienen en el procesamiento lingiiistico. En general, los estudios realiza- dos con estas técnicas estan confirmando el papel de las zonas clasicas del lenguaje, pero también muestran la participacion de otras zonas cerebrales que no se sospechaba tenian relacin con el lenguaje. La uti- lizacion de tareas lingiiisticas muy especificas y de cuidados diseiios experimentales en los que existen buenas condiciones de control, estan permitiendo conocer con precisi6n las zonas cerebrales concretas que intervienen en cada actividad. Asi, Petersen, Fox, Posner, Mintun y Raichle (1988) comprobaron que la presentacién de series de letras escritas que los sujetos vefan de manera pasiva, esto es, sin tener que dar ningtin tipo de respuesta, iricrementaba el flujo sanguineo de las reas primaria y secundaria visual de ambos hemisferios. Pero cuando esas series de letras formaban palabras (o pseudopalabras pronuncia- bles, por ejemplo “cifoje”) se activaba una region del cortex occipital izquierdo que no lo hacia cuando se trataba de series de letras no pro- nunciables (por ejemplo “kthmls”). Ciertamente esto confirma que el procésamiento de las palabras escritas es cualitativamente distinto del procesamiento visual en general. Igualmente, cuando los sujetos percibian estimulos auditivamente y también de manera pasiva, incrementaba el flujo sanguinco de las are- as primaria y secundaria auditiva. Pero adems, con las palabras y pseu- dopalabras pronunciables ¥e activaba una zona del hemisferio izquier- do, el area de Wernicke, que no se activaba ante tonos simples ni tampoco ante vocales. Tal como afirmabamos al hablar de la percep- cidn del habla, los estimulos verbales exigen un andlisis de tipo cualita- tivo que no requieren los demas estimulos auditivos y que se realiza en el area de Wernicke. Cuando Ia tarea exige el reconocimiento y comprension de las pala~ bras, el mayor aporte de flujo sanguineo se produce en Ia circunvo- lucién temporal superior, media e inferior del hemisferio izquierdo. Asi, Howard, Patterson, Wise, Brown, Friston, Weiller y Frackowiak (1992) EI Sistema de Procesamiento Lingiiistico 59 encontraron que la lectura de palabras incrementaba significativamente el gasto de flujo sanguineo en la parte posterior de la circunvolucién temporal media del hemisferio izquierdo. Por su parte Demonet, Cho- llet, Ramsay, Cardebat, Nespoulous, Wise, Rascol y Frackowiak (1993) comprobaron que el procesamiento fonolégico de las palabras estaba asociado con la circunvolucién temporal superior del hemisferio izquierdo, mientras que el procesamiento semantico producia activacién de las circunvoluciones temporal media e inferior (en el procesamiento seméntico hay un amplio ntimero de regiones implicadas, pero el lobu- lo temporal inferior del hemisferio izquierdo juega un papel clave). En cuanto a la repeticién de palabras, puesto que intervienen procesos tan- to de comprension como de produccién, esta tarea supone activaciones simétricas alrededor de las dos cisuras de Silvio (Wise, 1996). Sin embargo, cuando la tarea de repeticién se realiza de forma automética, el area de Broca y el érea de Wernicke no reciben una aportacion mayor de flujo sanguineo, En este caso, la activacin se produce en las areas sensorial y motora de la cara, asi como en el cortex insular (Kolb y Whishaw, 1996). Respecto a las oraciones, los estudios atin no han conseguido la finu- ra que estan consiguiendo con las palabras aisladas, ya que en una ora- cién, por sencilla que sea, intervienen gran ntimero de procesos, inclui- dos los de razonamiento, y eso hace que el flujo sanguineo Ilega de manera practicamente uniforme a toda la corteza cerebral. No obstan- te, un trabajo reciente realizado por Stromswold, Caplan, Alpert y Rauch (1996) muestra que el procesamiento de la informacion relativa a oraciones se produce en las regiones de la corteza de asociacién peri- silviana izquierda. Y en un tipo particular de oraciones (las oraciones de relativo incrustadas) que exigen una gran carga de memoria, la zona que mis se activa es el par opercularis del area de Broca. 3 Tipos de Trastornos Afdsicos 3.1. Hacia una nueva tipologia EI modelo del procesamiento lingiiistico descrito en el capitulo anterior nos permite interpretar, en términos cognitivos, los diferentes trastornos del lenguaje que se pueden producir a consecuencia de una lesion cere- bral. Tal como ya hemos discutido, los procesos que componen el siste- ma lingiifstico tienen una base organica y cuando se produce una lesion se dafia alguno de estos componentes. Dependiendo de cual sea el com- ponente dafiado se produciran diferentes alteraciones en el lenguaje; de manera que a través del tipo de déficit que muestre un paciente pode- mos inferir qué médulo 0 médulos del sistema de procesamiento del lenguaje han sido daiiados y cuales permanecen intactos, Sélo es nece- sario disponer de un modelo en el que aparezcan detalladas las funcio- nes de cada médulo, Pero incluso un modelo de este tipo nos permite ir més alld y hacer predicciones sobre cual sera la ejecucién que el pacien- te tendré en algunas tareas antes de aplicdrselas. Asi, si sabemos que un paciente sufre una lesién que le afecta tnicamente al sistema semantico, podremos predecir que tendra problemas en la tarea de denominacién de dibujos, ya que los dibujos tienen que ser reconocidos antes de que puedan ser nombrados. En cambio, no experimentara necesariamente dificultades en tareas de lectura en voz alta, puesto que la lectura en voz alta se puede realizar por otras vias alternativas, sin tener que pasar por el sistema semAntico. Igualmente podremos predecit que no tendra difi- cultades en tareas de decisi6n léxica ni oral ni visual, ya que estas tare- as se realizan en los léxicos, aunque si las tendra en tareas de categori- zacién o de emparejamiento palabra-dibujo. De hecho, si algtin paciente no se ajustase a las predicciones del modelo, eso exigiria realizar algu- 62 Tipos de Trastornos Afisicos nas modificaciones sobre él, ya que los modelos tienen que ser capaces de explicar todas las caracteristicas de los pacientes por extrafias que éstas parezcan. En consecuencia, la tipologia de trastornos que expondremos en este capitulo no se ajusta a la de los sindromes clasicos (Broca, Wernicke, afa- sia de conduccién, etc.) y que son los que aparecen en la mayor parte de los manuales de afasia, sino que los tipos de trastornos que describire- mos estan determinados por los componentes del sistema lingiiistico. La alteraci6n de cada componente da lugar a una clase de trastorno distin- to que requiere una interpretacién (y un tratamiento) diferentes. No importa que ese trastorno constituya un sintoma tipico de algdn sindro- me que sucle ir asociado a otros sintomas (por ejemplo, el agramatismo como sintoma mas caracteristico de la afasia de Broca, o las parafasias como sintoma principal de las afasias de Wernicke) o que sea un sinto- ma aislado (por ejemplo la dificultad para repetir nombres desconocidos, 0 los problemas de anomia), puesto que en cualquier caso cada sintoma requicre una explicacién en base al modelo de procesamiento lingiiistico, vaya solo 0 acompafiado. Esta concepcién implica que no se persiguen las asociaciones de sintomas, sino que, por el contratio, lo que se inten- ta es averiguar si esos sintomas pueden aparecer de manera indepen- diente unos de otros, ya que eso supondria la intervencién de procesos distintos. Estamos, por lo tanto, ante una neuropsicologia de disociacio- nes contrariamente a la clasica que era de asociaciones. Y consecuente- mente, el ntimero y tipos de trastornos vendra determinado por los dife- rentes procesos que componen el sistema de procesamiento lingiiistico. "Vamos entonces a describir cada uno de los trastornos que pueden surgir, como consecuencia de la lesién de los procesos descritos en el capitulo anterior, El orden que seguiremos sera el mismo que empleamos al explicar los procesos. Por ello, comenzaremos por los trastornos de percepci6n del habla, seguiremos con los trastornos de produccién oral, trastornos de lectura, de escritura y finalmente los trastornos a nivel de oraci6n, tanto en comprensién como en produccidn, En términos gene- rales (aunque después ya iremos especificando), a los trastornos de per- cepcién del habla los vamos a denominar agnosias auditivas, a los de denominacién anomias, a los de lectura dislexias, a los de escritura di grafias y a los trastornos de comprensién y produccién de oraciones, comprensién asintactica y agramatismo, respectivamente. 3.2. Agnosias auditivas A consecuencia de la lesién cerebral, muchos pacientes tienen dificulta- des para comprender el habla. En términos neurologicos sufren una afa Tipos de Trastornos Afisicos 63 sia receptiva. Sin embargo, los origenes de estas dificultades pueden ser muy variadas, y por ello, también las caracteristicas de los pacientes. Franklin (1989) estudié a nueve pacientes que podrian ser etiquetados de afasia receptiva, puesto que todos compartian la incapacidad para comprender las palabras cuando se las presentaban verbalmente y sin embargo, una evaluacién cuidadosa indicé que habia diferencias nota- bles entre ellos. Unos tenian severamente dafiada la capacidad de dis- criminar fonemas, mientras que otros no tenian ninguna dificultad con esta tarea. Unos eran incapaces de realizar tareas de decisin Iéxica ver- bal y otros realizaban estas tareas sin errores. Franklin encontré que, habia, al menos, cuatro tipos diferentes de trastornos de percepcién auditiva. Por lo tanto, la tnica forma de poder diferenciar todos los trastornos posibles es siguiendo el modelo, en este caso de percepcién y comprension del habla. Y esto es lo que vamos a hacer, describir los trastornos que pueden aparecen cuando se daiia alguno de los procesos que intervienen en la comprensién del lenguaje oral y que aparecen en la figura 4 del capitulo anterior. Recordemos que el primer andlisis que realizamos al escuchar el habla es de tipo puramente fisico, lo que llamamos el andlisis aciistico, ya que lo hacemos en base a las variables fisicas de intensidad y fre- cuencia. De esta manera, cuando se produce una lesién en este estadio, el paciente, no solo deja de percibir el habla, sino también el resto de los sonidos ambientales. Su trastorno no es muy diferente al de los sor- dos periféricos, a no ser porque su audiometria es normal, lo cual es esperable, ya que la lesién se localiza en el cerebro, no en los érganos auditivos. No en vano a este trastorno se le conoce con el nombre de sordera cortical. Y para que aparezca la sordera cortical tienen que estar dafiados ambos hemisferios, esto es, tiene que producirse una lesion bilateral de las zonas temporales, ya que el andlisis aciistico, al no ser especifico para el lenguaje puede ser realizado por ambos hemisfe- rios, razén por la cual, basta con que uno quede intacto para que el paciente contintie oyendo. Sordera cortical Incapacidad para discriminar sonidos verbales y no verbales a pesar de presentar una audiometria normal. El segundo tipo de operacién que realizamos al percibir el habla es la de identificacién de los fonos a partir de los rasgos articulatorios y pos- terior clasificacién de los fonos en determinados fonemas, dependiendo de cada idioma (tal como explicabamos en el capitulo anterior). Este 64 Tipos de Trastornos Afasicos proceso de identificacién de los fonemas ya es especifico del lenguaje y, por lo tanto, el trastorno en este proceso se produce por una lesién uni- lateral del hemisferio izquierdo. Lichtheim (1885) sugirié que este tras- torno se debia a la lesién del area comprendida entre el cortex auditivo y el area de Wernicke. Esta misma opinién es la que defendié poste- riormente Geschwind (1965), aunque recientemente se ha visto que estos pacientes también suelen sufrir lesiones subcorticales. A diferencia de la sordera cortical, en este caso, el paciente puede seguir haciendo andlisis en base a las variables fisicas, por lo que puede identificar los sonidos ambientales, pero no puede reconocer los sonidos lingiiisticos. Cuando se le habla, sabe si esos sonidos tienen una alta 0 baja frecuencia e intensidad, discrimina incluso si quien le habla es un hombre 0 mujer, o si le habla en el idioma propio o en un idioma extranjero, pero no consigue categorizar esos sonidos en fonemas. A este tipo de trastorno se le conoce con el nombre de sordera verbal pura, sordera para el sonido de las palabras, o también sordera especi- fica para las palabras. Puesto que su problema es sdlo de percepci6n auditiva, los pacientes que sufren sordera verbal pura se caracterizan por un habla espontanea fluida con velocidad y entonacién normales. No muestran parafasias, ni sustitu- ciones, ni ningtin otro tipo de errores del habla. La lectura en vor alta y la comprensién lectora también son normales, al igual que la escritura. En contraposicién, muestran una incapacidad, en muchos casos total, para comprender el lenguaje hablado. Y aunque pueden discriminar la voz humana de otros sonidos, no la comprenden, dicen que suena como una lengua extranjera. El tinico habla que les suena normal es la suya propia. Esta dificultad para percibir el habla es especialmente grande cuando no ven la cara de la persona que les habla (cuando escuchan la radio, el telé- fono o simplemente cuando a persona se encuentra de espaldas). Cuando se les articulan bien las palabras, se les habla despacio y se utilizan pala- bras frecuentes, les resulta bastante mas facil la comprensién. Pero si se les habla un poco deprisa no consiguen entender nada. Un paciente decia “Puedo oir las palabras con toda claridad, pero no puedo captar lo que dicen”, otro decfa “Oigo tédo revuelto, como si se tratase de gente extran- jera hablando a lo lejos. Pienso que deberian hablar mas alto, pero si gr tan es atin més confuso” (Ellis y Young, 1988, pag. 147). Quizas habria que distinguir dos tipos de sordera verbal pura, pues- to que hemos visto que dentro del proceso que llamamos de andlisis auditivo existen dos estadios consecutivos, el fonético y el fonolégico, por lo que es posible que algunos pacientes fallen en el primero y otros en el segundo. Sin embargo, hasta el momento no se ha hecho esta dis- tincién, probablemente porque atin no se han diseiiado tareas lo sufi- cientemente finas como para discriminar entre ambos trastornos, En