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Ciudad del Este, 02 de mayo de 2016

Estimados Maestros:
An recuerdo mis primeros pasos en la Universidad. Se poda
apreciar que eran varias las carencias materiales que poseamos (y que an
poseemos), pero todo lo sustitua la ilusin apasionante por el saber, el trato con los
compaeros que buscaban lo mismo que yo, ilusin algo inocente al principio, debo
confesarlo.
Esa universitas con la que me top, no era aquella que esperaba
encontrar, aquella de profesores y estudiantes que buscan juntos la verdad en todas
las ciencias, o como dira el rey Alfonso X, ese ayuntamiento de maestros y escolares
con voluntad y entendimiento de aprender los saberes, sino todo lo contrario: un
grupo de compaeros que se conforman solo con aquello que los profesores ensean
en sus ctedras, independientemente si son mentiras, porque lo que el profesor diga
es lo que saldr en el examen y un grupo de docentes que se importa ms con la
diversidad de opiniones de sus alumnos que por que estos aprendan la verdad para
llegar al saber; hoy, ya no es nuestra mente la que se adapta a la realidad de las cosas
sino que adaptamos la realidad a nuestra mente en un vano esfuerzo de asfixiar la
verdad.
La Universidad siempre ha sido la casa donde se busca la verdad y
est llamada a serlo siempre, es su vocacin inherente. Muchos piensan que la misin
de un profesor universitario sea exclusivamente formar profesionales competentes que
satisfagan la demanda laboral. S, lamentablemente en la actualidad abunda esta
estpida visin utilitarista de la educacin universitaria, cuando la sola utilidad y el
simple pragmatismo no son el fin de la educacin del hombre.
Profesores, ustedes tienen (y algn da yo tambin tendr) la
responsabilidad y la prez de transmitir este ideal, ideal que hemos recibido de nuestros
mayores; deberamos sentirnos, con ellos, unidos a esa cadena de hombres y mujeres
que han entregado sus vidas a la Verdad y la Sabidura, no solamente enseando,
sino viviendo y encarnando los principios e ideales que profesan.
Les ruego, les suplico: NUNCA pierdan la ilusin por la verdad; la
enseanza no es una lacnica comunicacin de contenidos, sino una formacin de
jvenes en quienes deben generar esa sed de verdad y ese afn de superacin. Sean
modelos y ejemplos para que los jvenes encontremos en nuestros profesores
verdaderamente autnticos maestros.

Mis filiales saludos.


Enrique G. Machuca.