Está en la página 1de 1
porque no esta del todo satisfecho con su situacién actual. No hay que avergonzarse de ello. Muy por e] contrario: en la insatisfaccién de toda persona hay una nobleza verdadera_y profunda. Sdlo los jmbéciles o los grandes sabios son pertectamente felices. Como nosotros no pertenecemos a ninguno de estos grupos, no hay que tener miedo de dejar traslucir la propia insatisfaccién. Es de lo mas legitimo aspirar a una situacién mejor. El deseo que usted lleva.en_su_ corazon, el suefio que-usted acaricia, forma parte de usted mismo. Es incluso la parte mas noble de su ser. Es su ideal, Tampoc co renga verguenza de su insatisfaccidn. Ella es el “eas te, sueho. Pero que su suefio no sea veleidoso, estancado, jQue se convierta a su vez en el fermento de su accién! En nombre de un pretendido racionalismo, de un pseudorrealismo que en el fondo no es mas que pasividad, dejadez y derrotismo, muchos seres renuncian muy pronto a sus suefios y a todo lo que les dicta su corazén. - A los suefios que uno lleva en el corazén, por lo general no. se les da lamportunidad-de-realizarse,a causa de todas las razones mencionadas antes, lee excusas sin fundamento real, y porque nuestra edu- cacion, nuestra sociedad entera nos han habituado a negar nuestros deseos profundos. El gran escritor Balzac, que vivid su suefo literario hasta e] final, escribid un dia esta frase deslumbrante: “Yo forme parte dela oposicién que se llama vida”. E] que ha etn de sofiar, el que ha negaco el deseo profundo de su corazén, ha dejado de vivir, ‘esta muerto. Que no sea ése su caso. jForme parte usted también de la oposicién que se llama vida! 47