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En Medellín tenemos la palabra Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad 2016-2020 Para encontrar
En Medellín
tenemos la palabra
Plan ciudadano de lectura,
escritura y oralidad 2016-2020
Para encontrar en las palabras
muchas maneras de vivir mejor.
Porque las palabras funcionan
y oralidad 2016-2020 Para encontrar en las palabras muchas maneras de vivir mejor. Porque las palabras

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¿Y eso qué es?

Se trata de una hoja de ruta, de una invitación abierta para quienes libremente acepten ejercer su derecho a leer, a escribir y a conversar.

Es una nueva fase de desarrollo de la política pública de la ciudad y de su nuevo Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad.

En Medellín tenemos la palabra es un Plan ciu-

dadano, porque es fruto de una construcción colectiva permanente en la que participan universidades, cajas de compensación familiar, fundaciones, corporaciones

y otras organizaciones sociales y comunitarias; además

de miles de personas que nos han acompañado en este proceso en los últimos años: padres de familia, edu- cadores, libreros, editores independientes, escritores, gestores culturales, bibliotecarios escolares, comuni- tarios y populares, niños, jóvenes y no tanto; todos en representación de una ciudadanía activa, participativa, dinámica y crítica.

Y es de lectura, escritura y oralidad, porque las palabras viajan de diversas formas y a través de mu- chos medios y formatos.

La palabra está presente en el texto escrito y en los libros, claro, pero también la encontramos en el cine, en la televisión, en la radio, en el foro o el WhatsApp, que hoy podemos compartir con amigos

y familiares a través de internet, así estemos a miles

de kilómetros.

La palabra está presente en la conversación fa- miliar que comienza en el comedor y puede seguir en

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la sala, en el patio y terminar en la alcoba a altas horas de la noche.

La palabra nos acompaña cuando hablamos cháchara con los amigos y nos quedamos horas charlando de todo y de nada, muchas veces no más que por el mero placer de reírnos y echar carreta. Algo que definitivamente sabemos hacer muy bien en Medellín. Acá lo normal es que hasta en las conversaciones más triviales aparezcan, sin saberse cómo ni cuándo, apuntes ingeniosos que nos divierten como nos invitan a pensar.

En Medellín tenemos la palabra porque las personas invidentes o con limitaciones auditivas, sensoriales, físicas o cognitivas, pueden partici- par de la cultura escrita, oral y gestual, mediante el braille, la lengua de señas, el audiolibro y otras herramientas digitales, otras formas de leer, de es- cribir y conversar, para encontrar en las palabras muchas maneras de vivir mejor.

Y eso de dónde salió

Desde el año 2015, un equipo de investigadores de la Universidad de Antioquia ha venido trabajando con la Alcaldía de Medellín tanto en la investigación evaluativa del plan de lectura anterior, como en la formulación de este nuevo Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad.

Se trata de un trabajo serio y de gran rigor aca- démico que consulta planes de lectura de otras ciuda- des y países; que cuenta con la asesoría de expertos de Colombia, México, Chile, Brasil y España; que conside-

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ra las leyes y demás normas jurídicas que amparan los derechos de acceso a la cultura; pero sobre todo, que

atiende los conceptos, las ideas, las críticas, las reco- mendaciones y las sugerencias de todas las entidades

y personas que de una u otra forma participan en las

actividades que se realizan en las bibliotecas públicas

y escolares de nuestra ciudad, en las casas de la cultu-

ra, en los hogares de la tercera edad, en las aulas de clase, en la Fiesta del Libro y la Cultura, en el espacio público, en la esquina del barrio, en la casa. El Siste- ma de Bibliotecas Públicas de Medellín cuenta además con servicios que cubren otros espacios como centros de atención al menor infractor y penitenciarías para adultos, cuyos comentarios y sugerencias también se han integrado a este proceso de evaluación.

El resultado, un documento vivo y en permanen-

te evolución y evaluación, una guía para la promoción

y la enseñanza de la palabra en Medellín, una hoja de

ruta acorde con las exigencias de los nuevos tiempos de un mundo globalizado e interconectado, atendien- do a las grandes transformaciones que ha vivido nues- tra ciudad en los últimos años, y considerando con es- pecial atención la voz de los habitantes de Medellín, con su merecida fama de ser grandes conversadores, de buena vibra y con un excelente sentido del humor.

¿Y cuál es la novedad?

El mundo en el que vivimos es muy diferente al de nuestros abuelos.

La revolución tecnológica en los medios de transporte y de comunicación, la facilidad para

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desplazarse entre ciudades y continentes en aerolí- neas de bajo costo, la magia de lo digital y lo virtual, nos abren posibilidades impensables hasta hace apenas unas décadas, como el teletrabajo, por ejemplo, que con- siste en prestar servicios a una empresa desde cualquier otro lugar diferente a sus instalaciones, normalmente desde el propio domicilio del trabajador, asi éste resida en Medellín y la empresa tenga su sede en México, en Estados Unidos, en algún país asiático o europeo.

Ahora bien, ese patrimonio intangible que nos llega con la tecnología, igual nos exige destrezas y ha- bilidades de las que hasta hace poco ningún ser huma- no se había tenido que preocupar; ni siquiera existían las palabras que hoy las nombran.

Antes bastaba saber leer y escribir, hoy debe- mos saber además movernos por el mundo digital; tener correo electrónico y cuenta en Skype, twitter y WhatsApp, estar presente y participar en las redes sociales; enviar y recibir mensajes de texto y de voz. Debemos también saber interpretar los emoticones, encontrar información a través de buscadores como google o yahoo, y entender términos como blog, nick- name, spam, tinder o instagram.

Justamente porque el mundo está cambiando, hoy debemos también entender que hay múltiples lecturas, múltiples escrituras, múltiples oralidades. Y, claro, múltiples alfabetizaciones.

La novedad es que todos leemos

La irrupción de las nuevas tecnologías de la in- formación y de la comunicación (TIC) amplió la fron- tera de la palabra. A través de sus dispositivos elec-

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trónicos multimedia, las TIC nos revelaron que en la actualidad no sólo leemos el libro, el periódico o la re- vista impresos, la tableta o el computador. Realmente también estamos leyendo la música, la pintura, el cine, como leemos la arquitectura, las señales de tránsito o los síntomas de una gripa.

Hay quienes leen a los clásicos de la literatura

o

de la filosofía, hay quienes leen telenovelas, series

y

películas en señal abierta o en Netflix, noticieros de

radio y televisión.

Y ninguno se puede considerar mejor o peor que el otro.

Todos somos lectores

Todos escribimos

Porque no sólo escribimos en el computador o en el papel. Ni solamente escriben los escritores, los periodistas y los poetas. Todos podemos producir con- tenidos para el correo electrónico, para el blog, para las redes sociales.

Pero además escribimos cuando hablamos en público, cuando sopesamos las respuestas a las pre- guntas que nos plantean en un examen oral en el aula de clase o en una entrevista de trabajo.

Escribimos cuando nos vestimos de manera es- pecial para acudir a una cita, escribimos cuando can- tamos.

Escribe el que pinta grafitis y el que compone rap o hip hop.

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Como se nos escribe en el rostro la tristeza o la rabia, la alegría y la esperanza.

Hay quienes escriben páginas para la historia, hay quienes escriben únicamente para sí mismos. Y ninguno podría considerarse superior o inferior.

Todos somos escritores.

Y todos hablamos

La oralidad está presente en la tradición uni- versal, local y familiar; en las fábulas de Esopo, de La Fontaine y Rafael Pombo. En las leyendas de la Patasola, la Llorana y la Madremonte. En los chistes de Cosiaca y Pedro Rimales. En las andanzas de nues- tros abuelos. En la narración oral y en la cuentería.

La oralidad está presente en el discurso del político, en el sermón del sacerdote o en la prédica del pastor. Se encuentra en el aula de clase donde los profesores transmiten el conocimiento a través de la cátedra. Como puede estar en la casa, donde los mayores le enseñan poco a poco a los bebés a comunicarse a través de la palabra y esperan pa- cientemente varios meses antes de que aprendan a hablar. La oralidad está en la conferencia, en el de- bate parlamentario y, por supuesto, está en la charla menuda, en la conversación cotidiana.

Hay quienes hablan para iluminar a otros con sus ideas; hay quienes hablan por pasar el rato. Y ninguno puede jactarse por eso de ser más o menos importante.

Todos somos oradores.

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¿Y qué hay que hacer?

Lo que hemos vivido en las últimas décadas en Medellín no ha sido de poca monta y las versiones que se conocen son pocas, muchas veces ajenas y tantas otras fragmentarias.

En Medellín tenemos la palabra, porque la ciu- dad nos invita a encontrar, a pulir nuestra propia voz.

En Medellín tenemos la palabra, porque Me- dellín es una historia llena de pequeñas y grandes historias que nos pertenecen y que vale la pena compartir y ser contadas.

¿Mi historia también vale la pena?

Sabiendo editar, hasta la más anodina de las vi- das de un habitante de Medellín daría para escribir un muy buen libro de ficción o de periodismo narra- tivo, reuniría material de sobra para grabar una ex- celente película o producir una exitosa serie de tele- visión. En el peor de los casos, daría para un capítulo de una hora, tiempo suficiente para la reflexión, la acción o el entretenimiento, para contar, en fin, una historia personal que por más común y corriente que sea, si ocurrió en Medellín, jamás estará exenta de sorpresas, accidentes, encuentros y despedidas, lo- curas, decepciones, de buenos y malos ratos, de ho- rribles desengaños y duras pérdidas, pero también de importantes aprendizajes y grandes muestras de

afecto y solidaridad y, sobre todo, con muchos mo- mentos de alegría y felicidad.

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A veces solo basta escuchar con atención a los parientes y amigos cercanos o al vecino que nos tocó en suerte en el bus, para comprobar que, como dicen los filósofos desde la antigüedad, cualquier hombre es todos los hombres, que lo que realmente nos sor- prende y conmueve del arte de la narración en todas sus formas es que nuestras vidas se parecen y las unas se ven reflejadas en las otras. Quizá por eso muchas veces esas historias que leemos, vemos, cantamos o escuchamos, se anticipan a nuestras preguntas y nos dejan esa rara sensación de pertenecer a algo mucho más grande que ese pequeño yo en el que permanece- mos encerrados.

Bueno, digamos que estamos mejorando

Todos los habitantes de Medellín podemos sen- tirnos orgullosos de todo lo que hemos hecho en los úl- timos años para ir solucionando nuestros problemas

y conflictos a través de la educación, la cultura, el em- prendimiento, la atención a la primera infancia, entre muchos otros frentes en los cuales ha trabajado con empeño la Alcaldía de Medellín en sucesivas adminis- traciones, pero también la empresa privada, las orga- nizaciones sociales y comunitarias, el sector educativo

y académico, los artistas y los gestores culturales y la

gente en los barrios, en los colegios, en las fábricas, en los almacenes, en las esquinas, en las casas. Muy segu- ramente por ese trabajo mancomunado es que Mede- llín goza hoy de un amplio reconocimiento nacional

e internacional; pero más allá de esos aplausos y de

esas palmaditas en el hombro, más allá del tranvía y el Metrocable, las cifras, los indicadores y los relatos de

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vida, nos están mostrando que vamos por el camino correcto.

Seguramente falta mucho por hacer, pero hoy por hoy no solamente estamos mucho mejor que en los años 80 y 90, sino que seguimos mejorando y ese progreso colectivo es un logro igualmente colectivo del cual todos y cada uno de los habitantes de la ciu- dad puede y debe sentirse actor protagónico, satis- fecho de su aporte y con todo el derecho a reclamar parte del crédito.

¿Y cuál es el plan?

Hoy más que nunca, debemos encontrar modos de hablar y de escuchar, de leer y de escribir que ayu- den a la consolidación de una cultura de paz, es decir:

respeto a la diversidad y a la diferencia y buena dis- posición para resolver nuestros conflictos por la vía civilizada, a través de la palabra.

El plan es encontrar en las palabras,

muchas maneras de vivir mejor.

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¿Y eso qué significa?

En Medellín tenemos la palabra porque tener la palabra significa participar. Escuchar y ser escuchado.

Tener

la

para hablar.

palabra

significa

responsabilidad

Tener la palabra nos dignifica como individuos

y como sociedad.

Decir que En Medellín tenemos la palabra, significa que le damos a la palabra la importancia que se merece.

Porque la palabra es una fuerza transformadora.

Porque Las palabras funcionan.

Las palabras funcionan

Leer, escribir, conversar, utilizando diversos soportes y formatos, son sin duda actividades co- tidianas, normales, que nos brindan herramientas

poderosas para el despliegue de una vida individual

y colectiva más plena y de una esfera pública más

amplia y transparente.

Lo importante es leer mejor, escribir mejor, conversar mejor.

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Cuando estamos en líos, cuando una situación particular nos atormenta, una buena técnica es escri- bir lo que nos pasa. Poner por escrito esas palabras que nos repetimos tantas veces mentalmente, nos ayuda a entender el problema y a encontrar posibles soluciones.

En este mundo cambiante, globalizado, interco- nectado, en el que todo fluye, todo deviene, las crisis son puntos de inflexión que indican cambios y esos cambios vienen cada vez más rápido.

A veces nos preocupa lo más inmediato, nuestra

vida, nuestro hogar.

A veces lo que pasa en el barrio o en el mundo.

Ahora bien, que la crisis sea para bien o para mal, depende en buena medida de la actitud mental y de la disposición para salir adelante pese a la adversi- dad de la persona o personas que enfrentan dicha cri- sis, de su capacidad para ponerse de acuerdo a través de la palabra.

Al mal tiempo, buena cara, decían los viejos.

Escribir ayuda a despejar las ideas y a alivianar el espíritu. Las palabras funcionan.

Las palabras funcionan

Leemos y escuchamos, escribimos y hablamos

Ejercitar diversas formas y soportes para la lec- tura, la escritura y la comunicación verbal, mejora nuestras competencias y habilidades para el estudio

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y el trabajo o simplemente puede hacernos más lle-

vaderas las obligaciones y más tranquila y divertida

la vida.

En nuestro fuero interno, las palabras funcionan para relacionarnos mejor con nuestros familiares, con los compañeros del trabajo o del estudio, con los veci- nos y amigos, con nuestra pareja, con nuestros hijos.

con los compañeros del trabajo o del estudio, con los veci- nos y amigos, con nuestra

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“La lectura, la escritura y la oralidad, pues- tas en relación con el pensamiento crítico y la participación ciudadana activa, la vivencia cons- ciente de un mundo globalizado e interconectado, son estrategias centrales para el impulso de una sociedad mejor comunicada y más participativa, así como condición primordial para el despliegue de una vida individual y colectiva más plena y de una esfera pública más amplia y transparente”.

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Bibliotecas, casas de la cultura, instituciones edu- cativas y otros espacios donde se realizan actividades de promoción de la lectura, la escritura y la oralidad.

Encontrar en la palabra una manera de vivir mejor

lectura, escritura y oralidad en el territorio

escritura y la oralidad. Encontrar en la palabra una manera de vivir mejor lectura, escritura y

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Libros inolvidables

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Películas, programas y series que mequiero volver a ver

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Libros que me han dado ganas de leer después de ver la película

30 En Medellín tenemos la palabraPÁG.

Las series web que me fascinan…

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Historias que tengo en mente para escribir para que algún día se vuelvan cuentos, novelas o películas.

32 En Medellín tenemos la palabraPÁG.

Historias que me han contado y que quiero contar.

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De lo que más se habla en familia.

34 En Medellín tenemos la palabraPÁG.

Ese temita del que me da duro conversar…

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Páginas web para compartir con niños y jóvenes

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Materiales de lectura accesible que están en mi lista de compras

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Libros que tengo sobre mi mesita de noche esperando ser leídos

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Escritores con los que quiero tomarme un café

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Tesoros familiares que he heredado de mis abuelos

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Hojitas para dibujar lo que me inspira…

Secretaría de Cultura Ciudadana,

Alcaldía de Medellín

Grupo de investigación Didáctica y Nuevas Tecnologías, Facultad de Educación; grupo de investigación Información, Conoci- miento y Sociedad, Escuela Interamericana de Bibliotecología. Universidad de Antioquia

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