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LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI UNSUEÑOCOLECTIVO El camino hacia el buen vivir

LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI

UNSUEÑOCOLECTIVO

El camino hacia el buen vivir

Asamblea Nacional del Ecuador

PRESIDENTE

Fernando Cordero Cueva

SECRETARIO GENERAL

Francisco Vergara

LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI

UNSUEÑOCOLECTIVO

El camino hacia el buen vivir

Cueva SECRETARIO GENERAL Francisco Vergara LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI UNSUEÑOCOLECTIVO El camino hacia el buen vivir

EDITOR GENERAL

Orlando Pérez

COLABORADORES

Patricio Vivas

Lorena Mancheno

Gustavo Abad

PORTADA, GUARDAS Y DETALLES

Mural de piedra de Luis Mideros, instalado desde la construcción del edificio legislativo, en 1966.

FOTOGRAFÍAS

Ángel Tayo

Jorge Vinueza

Rodrigo Zapata

Agencia EFE

Orlando Pérez

DISEÑO

Gabriela Pallares/Gká. Proyectos de Comunicación

IMPRESIÓN

SOBOC Grafic

PRIMERA EDICIÓN

Asamblea Nacional del Ecuador Abril del 2010

CONTENIDO

EL PAÍS QUE TODOS SOÑAMOS

1 1

CÓMO ALCANZAMOS NUESTRO DESTINO HISTÓRICO?

1 7

• Revoluciones y centurias

1 9

• La paciencia tiene un límite

2 1

• La gota que derramó el vaso

2 3

• “¡Que se vayan todos!”

2 6

• La encrucijada nacional

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CÓMO LOGRAMOS ABRIR EL CAMINO?

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• Hacia Montecristi

3 5

• Lluvia de “amparos”

3 6

• ¡A la Asamblea!

3 9

• Ciudad Alfaro

4 9

• Plenos poderes para avanzar

5 5

• La lección de Dayuma

5 9

La artesanía de un sueño colectivo

6 1

El trabajo en las mesas constituyentes

6 3

Mesa 1. Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales “Esta normativa trasciende las fronteras”

6 8

Mesa 2. Organización, participación social y ciudadana y sistemas de representación 7 3 “Mi mayor aprendizaje fue la capacidad de escuchar”

UN SUEÑO COLECTIVO

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Mesa 3. Estructura e Instituciones del Estado “No basta con escribir una Constitución, sino hay que hacerla realidad”

7 4

Mesa 4. Ordenamiento Territorial y Asignación de Competencias “El proceso constituyente me forjó como sujeto político”

7 8

Mesa 5. Recursos Naturales y Biodiversidad “Ni en los peores momentos debemos renunciar a los principios”

8 1

 

Mesa 6. Trabajo, Producción e Inclusión Social “Los derechos, sin una sociedad civil que los haga efectivos, no sirven de nada”

8 2

Mesa 7. Régimen de Desarrollo “En la Asamblea se juntaron aspiraciones personales y sociales”

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Mesa 8. Justicia y Lucha contra la Corrupción “Teníamos que rescatar al Estado de las manos de los grupos de poder”

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Mesa 9. Soberanía, Relaciones Internacionales e Integración Latinoamericana “No se puede hablar de soberanía sin un gran riesgo personal”

9 1

Mesa 10. Legislación y Fiscalización “En la Asamblea logramos blindar al Ecuador contra feriados bancarios”

9 2

• Mandatos para la Historia

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• El perdón como signo de reconciliación nacional

• Las leyes de la Constituyente

• Entre Logroño y Angostura

Una Constitución de garantías y derechos ciudadanos

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• Las nuevas Funciones del Estado

1 1 6 1 1 7 1 1 8 1 2 2 1 2 2 1 2 4 1 2 7 1 2 8 1 3 8 1 4 9

• Asamblea Nacional, Corte Nacional de Justicia, Corte Constitucional

• Un nuevo orden territorial y otros derechos afines

• El futuro constituido

• El fin de los plazos

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UN SUEÑO COLECTIVO

• La renuncia de Alberto Acosta

 

• Fernando Cordero acelera el trabajo

• La Comisión de Redacción y la versión final

• El Régimen de Transición

• El proceso constituyente en manos de la ciudadanía

CÓMO RECUPERAMOS EL ESTADO?

1 5 3

• Un referéndum con dimensión histórica

1 5 5 1 5 9 1 6 3

• Un contexto de crisis

• La nueva legislatura

• Una primera experiencia de “quinto poder”

1 6 8

• La producción legislativa

1 7 1

• Leyes paradigmáticas -A invertir en el país -¡Nunca más un feriado bancario! -Minería responsable y solidaria -Una responsabilidad compartida -Justicia: transparente, rápida, eficaz -Por una representación legítima, por una participación plena -Por un sistema de justicia humanista y ágil -Nuestro alimento, derecho soberano -Pensiones justas y a tiempo -Las reglas del juego -Hacia el “quinto poder” -Por un magisterio calificado

1 7 2 1 7 3 1 7 3 1 7 4 1 7 4 1 7 5 1 7 5 1 7 6 1 7 6 1 7 7 1 7 7 1 7 8 1 7 8

• Las elecciones de la inclusión

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HACIA DÓNDE VAMOS?

1 9 3

“Está potenciado, al máximo posible, el poder de la ciudadanía” Fernando Cordero Cueva. Presidente de la Asamblea Constituyente, de la Comisión Legislativa y de Fiscalización y de la Asamblea Nacional

1 9 5

• Para “desmediatizar” el legado

2 0 3

• Legislar para el pueblo, reto permanente

2 0 7

CRONOLOGÍA

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UN SUEÑO COLECTIVO

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ELPAÍSQUETODOSSOÑAMOS Mi país es como un niño que sueña. Un niño que en las piezas

ELPAÍSQUETODOSSOÑAMOS

Mi país es como un niño que sueña. Un niño que en las piezas de arcilla de las

culturas Valdivia o Jama-Coaque diseñó las imágenes que sus sueños le dictaron. Sueños que proyectaban al ser humano hacia el futuro: transfigurado, mejor, más fuerte, capaz de volar, capaz de vencer a cualquier enemigo, capaz de superar

cualquier dificultad.

Y no deja, mi país, de soñar; y no deja de ser niño. No deja de ser niño porque

sigue aprendiendo, educándose, creciendo. Y no deja de soñar con ser un país distinto, cada día mejor, cada día más justo, cada día más equitativo, cada día más ciudadano.

El futuro ha dejado de ser ese abstracto lugar en el que algún día encontraremos

realizados nuestros sueños y se ha convertido en un proceso tangible de mejo- ramiento progresivo y permanente de las condiciones de vida de nuestra gente, especialmente de los más pobres. Ese futuro, hacia el que nos dirigimos, no sólo nos ha devuelto la esperanza sino que nos ha mostrado el camino por donde de- bemos ir. También hemos aprendido que ese camino es hoy apenas una trocha en

construcción, llena de dificultades y obstáculos, con abismos y precipicios que

los hemos podido superar con los puentes que vamos construyendo las ciuda-

danas y los ciudadanos en ejemplares y enormes mingas como las del 26 de no- viembre de 2006, 15 de abril y 30 de septiembre de 2007, 28 de septiembre de 2008 y la del 26 de abril de 2009.

Avanzamos y caminamos. Sólo un país que sueña puede encontrar su camino o hacer camino al andar y convertirse en un nuevo país. Y estamos viviendo día a día esa transformación tantas veces postergada, tantas veces temida y evitada, tantas veces agredida y desfigurada, tantas veces boicoteada.

UN SUEÑO COLECTIVO

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En este proceso de múltiples transformaciones, una de las más importantes min-

gas a la que fuimos convocados fue aquella en la que debimos decidir con liber-

tad y democracia si seguíamos en el viejo país de las injusticias e inequidades o empezábamos a construir caminos hacía una patria libre, justa, equitativa, soli- daria y soberana. La minga fue muy exigente ya que no queríamos cualquier ca- mino, había que ir a nuestras raíces y por ello se escogió Manabí, una de las cunas

de nuestras culturas y sede de otra histórica minga conducida hace más de 100

años por Eloy Alfaro, el viejo luchador, que es sin lugar a dudas uno de los pre-

cursores de la gran revolución ciudadana que seguimos desarrollando y tenemos que completar.

Fue en Montecristi en donde empezó esa segunda minga, en noviembre de 2007. Ahí nos reunimos, durante ocho intensos meses, 130 asambleístas constituyen- tes, conducidos por una mayoría democráticamente definida en las urnas. Desde

el primer día de esa ya histórica Asamblea, quedaron muy claramente estableci-

das las diferencias con las décadas de injusticias y politiquería que la precedie-

ron. Asumimos los plenos poderes que nos delegó el pueblo ecuatoriano, sin amilanarnos. Con firmeza revolucionaria prometimos no traicionar a nuestros mandantes. Millones de soñadores, dispuestos a ser mingueros del cambio. Pro- piciamos una amplia e incluyente participación de la ciudadanía y usamos de- mocráticamente nuestra mayoría absoluta para ampliar los espacios de cambio.

Los textos constitucionales son el producto de la más diversa y democrática parti- cipación ciudadana y por ello reflejan a ese Ecuador diverso y profundo que algu- nos aún no lo ven y otros quieren negarlo. Junto a los textos constitucionales y en uso de sus facultades legislativas, la Asamblea Constituyente de plenos poderes aprobó y expidió 21 mandatos constituyentes que entre otros cambios consiguió:

Eliminar los sueldos dorados de unos pocos; Garantizar la estabilidad de los trabajadores, la contratación colectiva y la orga- nización sindical; Recuperar la administración estatal de nuestra riqueza minera y la soberanía de nuestros recursos naturales no renovables; Eliminar y prohibir la tercerización e intermediación laboral; Regular y reorientar el uso de los recursos públicos y de las empresas del Estado, en apoyo de la población más pobre y vulnerable; Garantizar la portabilidad de los números telefónicos y así ampliar nuestros de- rechos ciudadanos.

El trabajo de Montecristi también esta visible y presente en 6 leyes que, se antici-

paron a las disposiciones constitucionales para:

Establecer la equidad tributaria que necesitábamos; Recuperar el uso de los recursos petroleros a favor del desarrollo nacional; Declarar la guerra a décadas de desfalco y corrupción con el establecimiento de un sistema nacional de contratación pública transparente, democrático y efectivo;

Redefinir el control del transporte terrestre, tránsito y seguridad vial.

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UN SUEÑO COLECTIVO

Y siguió mi país soñando, encontrando respuestas día a día. Al ver que poco a

poco, en la tierra del viejo luchador, la Asamblea Constituyente convirtió esos an- helos, en textos, en artículos, en un cuerpo constitucional que se consolidó y

aprobó con 94 votos (72,3%). Pudimos ser 100 o más pero a algunos el cambio les atemorizó y a otros les confundió.

Un texto final de 444 artículos que representan décadas de adelanto, décadas de lucha, de evolución, de transformación; que le dieron y le han dado al país un pro- yecto de vida diferente, un cuerpo constitucional sólido, y sobre todo nuestro, hecho por todas y todos, pero sobre todo para todas y todos. Y en esos textos está poten- ciado, al máximo posible, el poder ciudadano, esencia de nuestro proceso y pro- yecto político. Además ese poder ciudadano implica responsabilidad colectiva e individual para hacer de la democracia una rutina y cotidianidad de todos y todas.

Y mi patria volvió a soñar y a creer que caminamos en la dirección correcta,

cuando en septiembre de 2008, ese texto constitucional, construido con su par- ticipación, fue aprobado en las urnas con el voto favorable de más de cuatro mi- llones setecientos mil compatriotas, (7 de cada 10 votos válidos) a pesar de la

campaña sistemática por boicotearla y desprestigiarla que impulsaron aquellos que veían desmoronarse su imperio de privilegios e injusticias.

Y siguió mi país soñando y al mismo tiempo construyendo ese nuevo país du-

rante el régimen de transición legislativo. Se vio trabajar a la Comisión Legisla-

tiva y de Fiscalización sin descanso, sin discursos altisonantes, sin esa vieja práctica de los escándalos mediáticos que solo alimentaban los egos y ‘servían’ para dilucidar rencillas personales o corporativas. Teníamos que aprobar cinco leyes y aprobamos treinta y dos, marcando así una enorme distancia con la pe- reza legislativa y los incumplimientos constitucionales a los que se habían acos- tumbrado los congresos de los últimos 30 años.

Treinta y dos leyes fundamentales, todas con la mirada en el interés superior de la gente y del bienestar del país y por supuesto todas perfectibles porque nunca los ciudadanos nos sentimos ni nos sentiremos dueños de la verdad. Leyes de la gente para la gente, leyes que el pueblo ecuatoriano necesita, leyes que el país requiere.

Mi país volvió a ver su sueño avanzar cuando tuvimos que reinsertarnos en el con-

texto internacional de los parlamentos Andino y Latinoamericano, en los que ha- bíamos sido ampliamente desprestigiados por aquellos que perdieron las elecciones en noviembre de 2006 y abril de 2007. La verdad de los argumentos y

su verificación objetiva pudieron más que todas las intrigas y así en diciembre de

2008 volvimos al Parlamento Latinoamericano y en él, con el apoyo del Parlamento

Andino, conseguimos el respaldo unánime para las tesis ecuatorianas de auditoría

de nuestras deudas externas y el repudio a aquellas que se consideren ilegítimas.

Adicionalmente, el trabajo legislativo transitorio, democráticamente decidido por

el pueblo en septiembre de 2008, sirvió también para crear las bases para que la

Asamblea Nacional inaugure verdaderos procesos de fiscalización y control po- lítico que puedan acompañar y vigilar esta gran revolución que propiciamos los ciudadanos.

Hoy, a 200 años de la gesta independentista en nuestra América, comprendemos con madurez que el pasado es ese cúmulo de experiencias que nos han traído hasta donde estamos, que el futuro es el lugar donde ubicamos nuestros sueños

y que el presente es el momento en que se nos ha dado el privilegio y la respon-

sabilidad de hacerlos realidad. La gesta de 1809 le puso una fecha al sueño li-

bertario, sueño que seguimos cuidando y persiguiendo. Hoy, 200 años después, nos enorgullece, pero sobre todo nos compromete y por ello no podemos bajo ningún pretexto dejarnos arrebatar su esencia.

Este ha sido un proceso de intenso aprendizaje y del cual todavía quedan cosas por aprender, todo a costa de enormes jornadas, que no siempre son registradas

en los medios de comunicación. Como dice Silvio Rodríguez en su canción “Lo

más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”. Aprender de

todo esto que hemos vivido nos tomará la vida entera. Habremos dejado los ci- mientos y en 100 años las nuevas generaciones verán este día no solo con espe- ranza sino vivirán en un nuevo país.

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En ese futuro la nueva Constitución se hará carne y hueso en cada actividad so-

cial, política, cultural, deportiva, artística, económica. Veremos hacer realidad los gobiernos autónomos descentralizados que fortalezcan el trabajo de las munici- palidades, gobiernos provinciales y juntas parroquiales con sus nuevas compe- tencias obligatorias pero graduales, exclusivas en muchos ámbitos para

garantizar la autonomía, pero siempre concurrentes por los principios de plani- ficación, coordinación, solidaridad y subsidiaridad. También será una realidad la participación ciudadana en los procesos de planificación y ejecución del nuevo ré- gimen de desarrollo y las nuevas reglas claras y justas para todos los servidores públicos, los registros de la propiedad y el manejo del agua como un derecho hu- mano fundamental y sus múltiples relaciones con el buen vivir y los derechos de la naturaleza.

Hoy, mi país tiene sobradas razones para seguir soñando por su propia voluntad. El escritor irlandés Georges Bernard Shaw afirmaba: “Si has construido un cas- tillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él.” Esos cimientos ya están en la Constitución y mientras más avancemos, más exigentes nos pondremos. Se trata de devolverle al ciudadano su dignidad, sus derechos, su capacidad de exigir, el simple y básico sentido de vivir como iguales y entre iguales y ello nunca termina.

Debemos aceptar que esta revolución en la que estamos empeñados es un pro- ceso sin fin, está en marcha y, como tal, es mucho más de lo que imaginamos. Nos queda hacer que esta revolución sea cada día más de los ciudadanos. No nos con- formaremos con hacer lo posible. Lucharemos hasta hacerla posible, realizable, alcanzable para todas y todos, real, humana.

Esto significa aceptar que nuestro proceso es perfectible, que nuestro liderazgo debe evaluarse permanentemente para sintonizar las expectativas ciudadanas, que no podemos sentirnos satisfechos con lo que esta revolución ha logrado y que tenemos que responder al compromiso incondicional con nuestros mandantes.

El maestro del Libertador, Simón Rodríguez decía: “Quien no inventa, se equivoca”, para referirse a la obligación que tenemos como especie y como líderes y gesto-

res de los procesos de cambio, de encontrar siempre herramientas innovadoras

que permitan que los pueblos avancen hacia el cumplimiento de sus metas.

Mi país sigue siendo un niño que sueña y crece, que sueña y camina. Hay mo-

mentos en que nuestros sueños parecen una utopía inalcanzable y otros en los que todo parece posible, como dice Eduardo Galeano “…está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca lo alcanzaré. ¿Para qué sirve entonces la utopía? Para eso sirve: para caminar.”

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UN SUEÑO COLECTIVO

La historia, además, adquiere sentidos cuando la lectura de cada una de sus pá-

ginas revela, con toda la luz posible, la grandeza de las gestas humanas, desde

las

mujeres de este inicio de siglo, nos tocó abrir la trocha. Pero lo hicimos como dijo

Eloy Alfaro: “Todo para la patria, nada para nosotros”. Y eso nos guió y nos con- duce en cada acto público y privado. Que sea ese nuestro mayor compromiso

más simples hasta las que nos cuestan la vida. A nosotros, a los hombres y

para, luego de leer estas páginas, reafirmar que ese “Todo para la patria” es nues-

tra mejor consigna, pero también nuestra declaración de fe para no traicionar a

nuestros mandantes.

Fernando Cordero Cueva 10 de agosto de 2009

1 6 UN SUEÑO COLECTIVO Cuando el pueblo levantado contra lo oprobioso hace de la

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UN SUEÑO COLECTIVO

Cuando el pueblo levantado contra lo oprobioso hace de la calle su lugar de reunión, su asamblea, y convocado por sí mismo da grandes pasos hacia la dignidad, se resquebrajan los discursos, envejecen en un día las promesas vanas; y la gente comienza a dar lecciones de conducción política que los demagogos no alcanzan a comprender.

CÓMO ALCANZAMOS NUESTRO DESTINO HISTÓRICO?

UN SUEÑO COLECTIVO

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1 8 UN SUEÑO COLECTIVO Cuando la paciencia del pueblo llega a su límite se

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Cuando la paciencia del pueblo llega a su límite se desborda el descontento con fuerza de gigante. ¿Será esta sencilla y evidente verdad histórica tan di ícil de vis- lumbrar desde las blindadas certezas del poder? La caída de Abdalá Bucaram no parece haber constituido una lección útil para Jamil Mahuad, primero, ni para Lucio Gutiérrez, después.

Revolucionesycenturias

Una circunstancial y parecida condición de pro- fundos cambios históricos ha acompañado nues- tro devenir como pueblo, coincidiendo con los últimos tres fines de siglo. En 1809, apenas ini- ciado el siglo XIX, el territorio de la antigua Au- diencia de Quito fue estremecido por una revolución que dio origen al primer gobierno crio- llo de la América Hispana y marcó el derrotero de las luchas de los territorios americanos por inde- pendizarse de España. Casi una centuria después, hacia 1895, a las puertas del siglo XX, la revolución liberal remeció las anquilosadas estructuras de la sociedad ecuatoriana para erigirse como uno de los proyectos más transformadores de la vida na- cional. Finalmente, apenas transcurridos pocos años del advenimiento del nuevo siglo (y milenio), nuevamente vientos de profunda transformación soplan sobre nuestro destino nacional, acompa- ñados con el aparecimiento de nuevos actores po- líticos y sociales que propugnan cambios trascendentales.

En la recta final hacia el siglo XXI posiblemente el movimiento social más visible fue el de los pue- blos indígenas, cuyo levantamiento de 1990 le dio impulso y protagonismo a lo largo de toda la dé- cada. El movimiento indígena avivó y reforzó otros procesos de toma de conciencia política como el de los ecologistas, los campesinos, los pueblos ne- gros, los jóvenes, las mujeres, los grupos de dere- chos humanos, los migrantes y otros cuyo aparecimiento resultó en la incorporación de

voces nuevas, portadoras de aspiraciones de equi- dad y justicia que evidentemente no encontraban reales posibilidades para el logro de sus aspira- ciones, en el marasmo de la alterada estructura so- ciopolítica e institucional imperante.

El más reciente cambio de siglo en el Ecuador es- tuvo, pues, marcado por la incorporación de nue- vos actores sociales al debate político nacional y por el declive de los partidos políticos tradiciona- les, cuya autoridad como portadores de las aspi- raciones de la población había sido puesta en serio cuestionamiento.

Un hecho significativo fue la formación, en 1995, del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachaku- tik-Nuevo País, como brazo político formal, tanto del movimiento indígena como de otros sectores organizados. Pachakutik como organización re- presentó, en ese momento, la parte más proactiva de los sectores sociales y populares, dotada de una alta capacidad de movilización y de participación en las estructuras institucionalizadas del poder. El movimiento colocó representantes en el Congreso Nacional, ganó espacio en prefecturas, alcaldías, juntas parroquiales y otros ámbitos de represen- tación política. Definitivamente, luego de años de haber carecido de formas eficaces de expresión y participación la sociedad civil había encontrado nuevos cauces con la presencia emergente, como ya se ha dicho, de las mujeres, los afroecuatoria- nos, los ecologistas y otros colectivos.

El más reciente cambio de siglo en el Ecuador es- tuvo marcado por la incorpora- ción de nuevos actores sociales al debate político nacional, en coincidencia con el declive de los partidos políti- cos tradicionales.

UN SUEÑO COLECTIVO

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2 0 UN SUEÑO COLECTIVO “Mi poder en la guatita”: ¿Pudo haber llegado a nive-

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UN SUEÑO COLECTIVO

“Mi poder en la guatita”:

¿Pudo haber llegado a nive- les más patéticos la descom- posición de la república, la res pública, la cosa pública, que en los tiempos de Buca- ram? Para contribuir a sa- carlo del poder, políticos de tendencias variopintas se treparon oportunos a la ca- mioneta de la indignación popular. Tiempo después ha- brían, a su vez, de experi- mentar en carne propia cómo la gente los descali i- caba a ellos también.

cómo la gente los descali i- caba a ellos también. Lapacienciatieneunlímite El derrocamiento del gobierno de

Lapacienciatieneunlímite

El derrocamiento del gobierno de Abdalá Bucaram, el 6 de febrero de 1997, fue una primera demostra- ción de la capacidad movilizadora de los ciudada- nos. A la larga, éste resultó ser el primero de tres

levantamientos populares que depusieron igual nú- mero de gobiernos en el lapso de ocho años 1 . En todos los casos, lo que catalizó la protesta popular no fueron tanto el desempleo, el alto costo de la vida, la mala administración de justicia, la deficiencia en los servicios básicos y otras desastrosas consecuen- cias socioeconómicas producto de los malos gobier- nos, como su inveterada corrupción en el manejo de

la cosa pública cuyos ribetes de escándalo ofendían

la conciencia nacional.

resultado de un pacto conveniente entre las élites políticas cuyos mayores exponentes eran el Par-

tido Social Cristiano (PSC) en la Costa, y los parti- dos Democracia Popular (DP) e Izquierda Democrática (ID) en la Sierra. El PSC, como repre- sentante de la derecha empresarial, era liderado entonces por el ex presidente León Febres Cor- dero, como caudillo histórico y Jaime Nebot, como su posible sucesor. La DP, como representante de

la Democracia Cristiana, se encontraba bajo la tu-

tela del también ex presidente, Oswaldo Hurtado,

y como su posible sucesor tenía al alcalde de

Quito, Jamil Mahuad. El otro partido dominante, la ID, de tendencia socialdemócrata estaba liderado por otro ex presidente, Rodrigo Borja.

Según datos del Instituto Ecuatoriano de Estadís- tica y Censos (INEC) hacia fines del milenio, cerca del 55% de la población ecuatoriana no tenía cu-

En mayo de 1997 se realizó una compleja consulta popular, que entre los 14 puntos que sometía a la

biertas sus necesidades básicas, como salud, edu- cación, alimentación y vivienda. Pero la indignación de la gente obedecía más bien a la serie de escán- dalos de corrupción protagonizados por Bucaram

consideración de los votantes, incluía uno sobre la conveniencia de instalar una Asamblea Nacional que reformase la Carta Magna del Estado. Pro- ducto del triunfo de ese planteamiento se instaló

y

su entorno cercano en sus escasos seis meses de

la

Asamblea Constituyente de 1998 en Sangolquí,

gobierno. La necesidad de recuperar la dimensión

cuyo resultado es una Constitución que, vista en

ética de la política era urgente y la población había

perspectiva histórica, se caracteriza por fortalecer

perdido la confianza no solo en la institucionalidad

el

modelo neoliberal. En ese sentido, proclama que

política y administrativa, sino en la calidad moral

el

modelo de desarrollo del Ecuador era el de la

de sus gobernantes.

economía social de mercado y limita la capacidad reguladora del Estado en beneficio de la empresa

Los sectores dominantes, por su parte, radicaliza-

Derrocado Bucaram, y luego de casi una semana

y

el capital privado. Si bien esta Constitución in-

ron sus estrategias y alianzas con el fin de mante- ner sus privilegios. Los partidos políticos tradicionales se negaron a revisar sus prácticas y, aunque admitían la participación de nuevos sec- tores, hicieron todo lo posible para continuar en el manejo de la institucionalidad política y adminis- trativa. No existió renovación en la cultura política, solo cambio de mando. 2

de “río revuelto” y disputas por el poder, transcu- rrida entre el 6 y el 11 de febrero, asumió como presidente interino Fabián Alarcón Rivera, como

corpora, en su aspecto dogmático, avances en lo relacionado con los derechos civiles, políticos, eco- nómicos, sociales y colectivos, en la práctica éstos carecían de una normativa y unos procedimientos que garantizaran su aplicación. El presidente de la Asamblea de Sangolquí fue el ex presidente de- mócrata-cristiano Oswaldo Hurtado, el mismo que diez años después, en 2008, regresó de su retiro político para tratar de ser el mayor opositor al pro- yecto del presidente Rafael Correa de instalar una Asamblea Constituyente en Montecristi. La Cons- titución de 1998, aprobada por la Asamblea Cons- tituyente en Riobamba el 5 de junio de ese año, fue

Hacia fines del milenio, cerca del 55% de la población ecua- toriana no tenía cubiertas sus ne- cesidades bási- cas, como salud, educación, ali- mentación y vi- vienda.

1 Los otros dos presidentes derrocados son Jamil Mahuad, el 21 de enero de 2000; y Lucio Gutiér- rez, el 20 de abril de

2005.

2 El propio Bucaram acuñó un cali icativo para el oportunismo político de la época al señalar a las iguras políticas que se bene iciaron de su derro- camiento, como “los de la camioneta”, en alusión a una fotogra ía aparecida en la prensa en la que se puede ver a dichos per- sonajes sobre un ve- hículo, tratando de hacer suya la gesta popular.

UN SUEÑO COLECTIVO

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2 2 UN SUEÑO COLECTIVO El 6 de febrero de 1997. Ab- dalá Bucaram fue

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UN SUEÑO COLECTIVO

El 6 de febrero de 1997. Ab- dalá Bucaram fue cesado de sus funciones de Presidente de la República por el Con- greso. Alarcón asumió como Presidente Interino.

puesta en vigencia el 10 de agosto, sin que mediara una aprobación popular de su texto final.

El 10 de agosto de 1998 llegó al poder Jamil Ma- huad, en un escenario post constituyente que pro- piciaba un poder ejecutivo revestido de autoridad y distanciado del diálogo social; un poder legisla- tivo convertido en el último reducto de los partidos políticos, donde se negociaban leyes con las que los poderes político y económico se retribuían favores; sin capacidad de fiscalizar y censurar a los Minis- tros, con las mismas reglas para su gestión y con el mandato de hacer varias leyes que no se llegaron a realizar; y un poder Judicial secuestrado por los partidos políticos que controlaban las decisiones de los jueces, mientras la administración de justicia no llegaba a la población.

Lagotaquederramóelvaso

Uno de los episodios que mejor representa la in- operancia y corrupción de este modelo ocurrió a finales de 1998, durante el gobierno de Jamil Ma- huad y en pleno dominio de una mayoría legisla- tiva conocida como “aplanadora”, constituida por el PSC y la DP. La popularidad presidencial estaba en buen momento, relativamente hablando, a par- tir del 26 de octubre, cuando los presidentes Ma- huad y Fujimori habían firmado la paz entre Ecuador y Perú, luego de un conflicto de casi seis décadas. Aunque, ciertamente, no faltaron voces que de forma airada calificaron como “entreguis- tas” las condiciones del acuerdo de paz, la verdad es que un hálito de esperanza en tiempos mejores sopló tenue sobre la patria. Se había, de todas for- mas, cerrado un capítulo doloroso de la historia nacional y el país, mayoritariamente, daba su res- paldo tácito a aquella solución, dispuesto a dar vuelta a la página de la larga historia de conflictos fronterizos con el Perú. Sin embargo, el idilio duró poco. El Ejecutivo procedió a autorizar millonarios préstamos a la banca privada para salvarla de la crisis ocasionada por sus créditos vinculados. Ese fue el caso de Filanbanco, cuyos principales accio- nistas y administradores, los hermanos Roberto y William Isaías Dassum, con ayuda de sus amigos políticos, lograron que el Estado capitalizara su banco con aproximadamente 2,7 billones de su- cres, equivalentes a alrededor de 429,5 millones de dólares 3 . El 2 de diciembre de 1998, incapaces de manejar la crisis de su banco, los hermanos Isa- ías lo declararon en quiebra y lo entregaron al Es- tado, con lo que desataron la mayor crisis bancaria de la historia del país. Una década después, toda- vía no se borran sus repercusiones políticas, lega- les y sociales en el Ecuador.

Con aprobación de la mayoría legislativa se había creado la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), con el argumento de garantizar el dinero de los clientes de los bancos a punto de quebrar. En rea- lidad, se trataba de una maniobra entre políticos y

banqueros para que ésos últimos se declarasen en quiebra y fuera el Estado el que asumiese sus obli- gaciones con los clientes.

Así se allanó el camino para que, pocos meses des- pués, el gobierno decretara el feriado bancario de marzo de 1999, que congeló el dinero de los de- positantes por un año, y cuyas repercusiones eco- nómicas y sociales marcan el inicio de una década de inestabilidad política y económica. Se estima que la banca privada se benefició con aproxima- damente 6.000 millones de dólares, que todavía no son devueltos en su totalidad a los depositantes.

La crisis de los bancos produjo un empobreci- miento de la población y un auge migratorio hacia Estados Unidos y Europa. Se calcula que 954.396 personas migraron entre 1999 y 2007 4 . Esto, cu- riosamente, marca el nacimiento de nuevos acto- res sociales hasta entonces inadvertidos: los migrantes, cuyas remesas, paradójicamente, logra- ron mantener a flote la economía del país en los años posteriores, como la segunda fuente de in- gresos después del petróleo, según datos del Banco Central del Ecuador 5 . El 9 de enero de 2000, el Ecuador adoptó el dólar como moneda oficial y se fijó una tasa de 25.000 sucres por dólar. Jamil Ma- huad no tenía, a la sazón, más de un 7% de popu- laridad en un país cuya inflación bordeaba el 60%.

El derrocamiento de Mahuad, el 21 de enero de 2000, por una insurrección popular liderada por el movimiento indígena con el apoyo de un sector mi- litar es la segunda demostración del rechazo a un sistema corrupto. Apenas dolarizada la economía, se conformó el Congreso Nacional de los Pueblos del Ecuador, cuyo objetivo era preparar la transi- ción del nuevo gobierno. “Este Parlamento desco- noce el paquete de medidas anunciado por Jamil Mahuad y convoca a la desobediencia civil y al le- vantamiento de los pueblos hasta lograr la revoca- toria del Presidente y su Gobierno, Congreso

Las repercusio- nes económicas y sociales del fe- riado bancario marcan el inicio de una década de inestabilidad po- lítica y econó- mica. Se calcula que la banca pri- vada se benefició con aproximada- mente 6.000 mi- llones de dólares, que to- davía no son de- vueltos en su totalidad a los depositantes.

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3 Datos del Semanario Líderes de El Comercio, julio de 2008.

4 Según el documento “Ecuador: la migración internacional en cifras” publicado por el Fondo de Población de las Na- ciones Unidas y FLACSO- Ecuador, 2008.

No había sido olvidado el hecho de que el presidente Gutiérrez alguna vez actuó, cuando fue militar en servi- cio activo, como edecán de Bucaram. Cuando la “Pichi” Corte abrió paso al regreso de Abdalá, el 2 de abril, quedó sellada la suerte de Lucio. Caería dieciocho días después.

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Caería dieciocho días después. 2 4 UN SUEÑO COLECTIVO Nacional, Corte Suprema de Justicia y los
Caería dieciocho días después. 2 4 UN SUEÑO COLECTIVO Nacional, Corte Suprema de Justicia y los
Caería dieciocho días después. 2 4 UN SUEÑO COLECTIVO Nacional, Corte Suprema de Justicia y los

Nacional, Corte Suprema de Justicia y los Organis- mos de Control y la instauración de un gobierno del pueblo” rezaba una resolución de esa organización, tomada el 11 de enero.

El 15 comenzó la marcha sobre Quito. Una semana después el gobierno estaba derrocado. No obs- tante, los ansiados cambios en la estructura social y política estaban lejos todavía. La participación de nuevos sectores sociales en la toma de decisiones, la definición de un modelo de desarrollo en armo- nía con la naturaleza, el respeto y la garantía de los derechos humanos, el fortalecimiento de la autori- dad estatal en el control de los asuntos públicos y otras aspiraciones permanecían relegadas.

Durante el gobierno de Gustavo Noboa, los medios de comunicación volvieron la mirada a los esce- narios tradicionales de la política, principalmente al Congreso Nacional, y continuaba vigente un mo- delo de desarrollo basado en la explotación irra- cional de los recursos naturales 6 . Se acentuó la flexibilización laboral que no reconocía los dere- chos de los trabajadores, y la disminución de la ca- pacidad reguladora del Estado. La posibilidad de

una redistribución equitativa de la riqueza seguía postergada 7 . Fue este el período en que el Con- greso aprobó, las llamadas “leyes trole”, que re- formaban de un plumazo y con carácter urgente decenas de cuerpos legales de carácter económico,

financiero laboral, técnico y social. Tras la pre- tendida modernización del estado, el objetivo fue,

a todas luces, reforzar el cumplimiento de los pa-

quetes de compromiso con organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mun- dial. En otras palabras, se trató de leyes destina- das a reforzar la política neoliberal con más fuerza que nunca.

Así, en el Ecuador de principios del siglo XXI con- fluían, por un lado, una crisis estructural −débil representación política, ingobernabilidad, in- equidad económica− y, por otro, una crisis insti- tucional −corrupción, ineficiencia, insensibilidad−

a las que se sumaba un nivel de politización de las

Fuerzas Armadas, que permitieron la irrupción de la figura política del ex coronel Lucio Gutiérrez (quien, entre sus funciones como militar, se había desempeñado como edecán del presidente Ab- dalá Bucaram).

5 Las remesas de los mi- grantes son el segundo rubro de ingresos al país después del petróleo. Año 2000 (1.317 millones de dólares); 2001 (1.415 millones); 2002 (1.432 millones); 2003 (1.539 millones); 2004 (1.604 millones); 2005 (1710 millones) Fuente: Banco Central del Ecuador.

6 Como ejemplo, el go- bierno impulsa la cons- trucción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), a cargo de un consorcio de empresas privadas, para continuar el modelo ex- tractivista, con una rela- ción desproporcionada de ganancia a favor de las compañías privadas.

7 En 2000 el índice de de- sempleo nacional es del 10,30% y en 2001 del

8,10%.

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¡Quesevayantodos!

El coronel Lucio Gutiérrez llegó al poder en el 2003, en alianza con el movimiento indígena, gra- cias a un discurso nacionalista, que olvidó rápida- mente cuando se declaró el mejor aliado de Estados Unidos. Su gobierno, que comenzó el 15 de enero, se había inaugurado con fervientes ma- nifestaciones de apoyo popular, entre otras razo- nes, por la incorporación de representantes indígenas al gabinete ministerial, hecho que fue interpretado como un gesto que en la práctica decía de su voluntad de abrir espacios a la parti- cipación y a la equidad. No obstante, su alianza con los movimientos indígenas y con el Movimiento Popular Democrático fue pronto sustituida por un acuerdo con el derechista Partido Social Cristiano. Gutiérrez logró destruir en pocos meses algo que había tardado siglos en consolidarse, como es la unidad del movimiento indígena, que perdió poder y se replegó para tratar de recuperar su ca- pital político, seriamente afectado por su alianza con Gutiérrez. Hasta ahora, ese sector no logra re- cuperar el protagonismo de hace una década. El apoyo al Plan Colombia, la apertura al Tratado del Libre Comercio con Estados Unidos, la desestruc- turación de las organizaciones sociales, la impro- visación en la política internacional, además de la corrupción y el claro nepotismo, caracterizaron al gobierno de Gutiérrez.

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Lucio Gutiérrez aceleró su caída, cuando, a fines de agosto de 2004, regresó al país el depuesto Ab- dalá Bucaram, quien llevaba ya siete años asilado

en Panamá y prófugo de la justicia ecuatoriana, con dos juicios en su contra por peculado. Gutié- rrez se comprometió a reestructurar la Corte Su- prema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Tribunal Constitucional (TC), todo para facilitar su retorno. Así, a inicios de diciembre de 2004, el Congreso Nacional, los diputados oficia- listas armaron una mayoría con los diputados del PRE y el MPD, destituyeron a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y nombraron a otros, dispuestos a anular los procesos contra el ex-pre- sidente. Entre los nuevos magistrados estuvo Gui- llermo Castro Dáger, amigo personal de Bucaram, apodado “Pichi”, razón por la cual, en adelante, se

Castro Dáger, amigo personal de Bucaram, apodado “Pichi”, razón por la cual, en adelante, se UN

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La rebelión de los forajidos sig- nificó el apareci- miento de nuevas formas de impugnación al poder, que desplazaron de escena a los des- prestigiados par- tidos políticos y colocaron en su lugar a una so- ciedad movili- zada, una corriente ciuda- dana que se re- presentaba a sí misma y utili- zaba nuevos me- canismos de comunicación para convocarse.

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conoció a esa como la

“Pichi” Corte. En enero de 2005, ante la renuncia del presi- dente del organismo, asumió Castro Dáger

la Presidencia y anuló

en pocos días los jui- cios contra el líder del

PRE, quien regresó al país el 2 de abril de

2005, con una inusual

y espectacular cober-

tura mediática, lo que produjo un estado ge- neral de descontento en la población. Des- contento que venía manifestándose cada vez con más fuerza.

La Marcha Blanca del 26 de enero en Guaya- quil había reunido unas ciento cincuenta mil personas, en tanto que una escuálida contramarcha auspiciada por el go- bierno no había alcanzado los ocho mil partici- pantes. Luego le tocó el turno a Quito. Más de 200 mil manifestantes, que abarrotaron el centro de la ciudad el 16 de febrero, exigían el respeto de la institucionalidad. Las cabezas visibles, hasta en- tonces, fueron el alcalde Paco Moncayo y el pre- fecto Ramiro González. La denominada Asamblea

de Quito había realizado tan exitosa convocatoria, sin embargo una auténtica eclosión de rebeldía popular estaba gestándose, esta vez sin recurrir al desgastado liderazgo de los partidos tradicionales

y dejando atrás la tibia presencia de los dirigentes tradicionales.

Una tercera insurrección popular terminó con el mandato de Gutiérrez el 20 de abril de 2005 en lo que se conoce como la “rebelión de los forajidos”, uno de los episodios más importantes de la histo- ria reciente, porque más allá de sumarse a la ca- dena de cambios traumáticos en la dirección del país, significó el aparecimiento de nuevas formas de impugnación al poder, que desplazaron de es-

formas de impugnación al poder, que desplazaron de es- cena a los despresti- giados partidos políti-

cena a los despresti- giados partidos políti- cos y colocaron en su lugar a una sociedad movilizada, una co- rriente ciudadana que se representaba a sí misma y utilizaba nuevos mecanismos de comunicación para convocarse.

La rebelión que acabó con el gobierno de Gutiérrez no necesitó dudosos liderazgos y su fuerza más bien ra- dicaba en su indepen- dencia respecto de las formas tradicionales de hacer política en el Ecuador. Lo que co- menzó como manifes- taciones esporádicas en contra del asalto a la Corte Suprema de Justicia fue tomando, poco a poco, la forma de grandes concentraciones, especialmente en la avenida de Los Shyris, al norte de Quito. La gente se convo- caba mediante llamadas y mensajes por celular, cadenas de correo electrónico, y por información de boca en boca. Ningún partido político tradicio- nal tenía cabida en esta movilización ciudadana, que representaba un vuelco en la cultura política ecuatoriana, que se reforzó al grito de “¡Que se vayan todos!”.

Sin embargo, el poder político no era el único des- tinatario de la protesta y la inconformidad. En las calles, la gente volcó su indignación contra unos actores que, hasta entonces, solo habían sido ob- jeto de análisis académico pero no de mayor cues- tionamiento público: los medios de comunicación tradicionales. La población dejó de identificarlos como los mediadores cívicos entre gobernantes y gobernados. La insurrección de ese histórico abril quiteño dejó ver la decadencia de dos institucio- nes en crisis: los partidos políticos y los más tra- dicionales medios masivos de comunicación.

Laencrucijadanacional

Tres presidentes derrocados en el lapso de ocho años (el Ecuador se convirtió en el mayor expo- nente de ingobernabilidad en la región); alrede- dor de un millón de ecuatorianos expulsados entre

1999 y 2007 en el mayor proceso migratorio de la historia de este país (pese a ello han sido la se- gunda fuente de ingresos para la economía nacio- nal); una institucionalidad política y administrativa deslegitimada por su incapacidad para garantizar las condiciones mínimas de vida

y trabajo dignos (la credibilidad del Congreso Na-

cional descendió hasta un 6%) 8 ; unos partidos po- líticos carentes de toda representatividad social (sin procesos de formación ideológica, se convier- ten en simples maquinarias electorales); un sis-

tema de justicia controlado por el poder político y económico (los procesos contra los banqueros causantes de la crisis se estancaron), entre otros aspectos, representaron la ruptura del pacto so- cial, ese principio fundamental que regía desde el aparecimiento de los estados liberales modernos, que consistía en subordinar la voluntad individual

a la capacidad reguladora del Estado.

Al año 2006, las sucesivas crisis políticas, institu- cionales y productivas que se habían venido dando con variantes mayores o menores en el Ecuador, desde hacía al menos tres décadas, ya habían dado como resultado una sociedad pro- fundamente fracturada, que no se reconocía como un todo dinámico y orgánico en su rica diversidad ancestral y cultural, políticamente desorientada

y presa del desconcierto resultante de la vocin-

glería populista y mesiánica, herida profunda- mente en su autoestima. Una sociedad, o más bien sociedades superpuestas y encontradas, grupos de interés presionando a las instituciones del Es- tado, cuyos recursos se habían convertido en

botín de ocasión. Congreso y leyes sujetas al ma- noseo más desembozado, un pueblo víctima de la extorsión generalizada proveniente de Cortes de Justicia ineficaces, desencuentro nacional y re-

gional, profundas inequidades e injusticias, desesperanza generalizada. Tal era la herencia, primero, de un modelo neoliberal asentado sobre todo en prácticas empresariales con escasa o nin- guna responsabilidad social cuya supuesta pree- minencia debía abrir caminos de progreso y bienestar, en tanto que al Estado se lo debilitaba

a conveniencia y se lo esquilmaba sin rubor. Le-

gado, también, de la persistencia y dominio de una clase política y un régimen de partidos cuyas fisuras y frecuente traición a las aspiraciones de sus seguidores los había convertido, poco más o menos, en agencias para administrar por turnos

el asalto a la res publica, a aquello que pertenece

a todos, a la república, representada en sus dete-

rioradas instituciones y en sus menguados recur- sos. Por eso, lo recibido de aquel modelo era, finalmente, una institucionalidad estatal sin ca- pacidad de reacción para ordenar las relaciones

sociales. Mucho menos para atender eficazmente las más sentidas y urgentes demandas sociales, y para estimular relaciones de producción y co- mercialización que generasen una riqueza distri- buida con equidad.

Las elecciones presidenciales del año 2006 en el Ecuador tuvieron dos vueltas electorales. Las vo- taciones en primera vuelta se realizaron el 15 de octubre. Se presentaron trece candidatos, que co- rrieron con suerte muy desigual. Álvaro Noboa quedó en primer lugar con el 26,64% de los votos. Rafael Correa Delgado con el 22,89%, en segundo. En ese contexto, la coyuntura electoral significaba un punto de inflexión entre la continuación del

8 En enero de 2006 la en- cuestadora Informe Con- idencial consultó a 400

personas en Quito y 400 en Guayaquil. De ellas, un 10% en Quito y un 6% en Guayaquil “con iaba mucho” en el Congreso Nacional; un 8% en Quito

y un 18 en Guayaquil

“con iaba algo”; un 20% en Quito y un 35% en Guayaquil “con iaba

poco”; y un 62% en Quito

y un 41% en Guayaquil

“no con iaba nada”.

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Los protagonis- tas ya no eran los partidos, sino los sectores sociales organizados e in- cluso aquel ciu- dadano, considerado de manera indivi- dual, que se re- presenta a sí mismo, en otra demostración de ruptura y avance en la cultura po- lítica ecuato- riana.

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estado de cosas descrito o la posibilidad de en- frentar un cambio radical. Los dos candidatos fi- nalistas a la Presidencia de la República, Álvaro Noboa (PRIAN) y Rafael Correa (Movimiento PAIS) representaban, en ese orden, aquellas dos posibilidades. Noboa, el continuismo del modelo neoliberal, exacerbado. Correa, las aspiraciones de transformación social, tan reclamadas por los ecuatorianos. En la segunda vuelta, realizada el 26 de noviembre, Correa fue electo Presidente de la República, con el 56.67% de los votos válidos.

Así, el triunfo de Rafael Correa terminó de confi- gurar el escenario de arranque de este proceso que hasta entonces solo eran ofertas de campaña. Se inició un nuevo ciclo político en la historia ecuatoriana desde una circunstancia inédita, como es el cuestionamiento radical a todo el sis- tema vigente, lo cual marca la diferencia con otros procesos afines en nuestra región. Los protago- nistas ya no eran los partidos, sino los sectores sociales organizados e incluso aquel ciudadano, considerado de manera individual, que se repre- senta a sí mismo, en otra demostración de rup- tura y avance en la cultura política ecuatoriana.

Entre otros motivos comúnmente consensuados para pensar que un Estado necesita darse una nueva Constitución de la República destacan, una grave conmoción social y la pérdida de legitimi- dad de sus instituciones. El escenario descrito cumplía con estas condiciones. Por otra parte, existía un acumulado histórico de inequidades que había que cambiar. Faltaban, sin embargo, actores políticos que capitalicen esa demanda social.

Así, diversas fuerzas sociales de forma mayoritaria, confluyeron para identificar que el candidato del Movimiento Alianza País, Rafael Correa, represen- taba esa opción. Rafael Correa, llegó al poder el 15 de enero de 2007 con un plan de gobierno basado en los derechos de las mayorías, la equidad de opor- tunidades, el desarrollo sustentable y la defensa de la soberanía nacional. Los cinco ejes del gobierno de la Revolución Ciudadana eran, precisamente, re- volución económica, lucha contra la corrupción, re- volución en educación y salud, rescate de la dignidad, soberanía y búsqueda de la unidad lati- noamericana y, finalmente, revolución constitucio- nal. Esta reforma política del Estado, cuya vía principal sería una Asamblea Constituyente encar- gada de redactar una nueva Constitución y de re- formar el marco institucional del Ecuador ya venía pues, esbozada desde la propuesta de Correa, re- frendada -en la práctica- en la posición de su movi- miento de no presentar candidatos al Congreso Nacional en las elecciones de octubre del 2006, como en efecto ocurrió.

El proyecto de una nueva Constitución en el Ecua- dor de comienzos del siglo XXI, comenzó pues, a tomar forma en un escenario en el que destacaron tres actores principales: unas fuerzas políticas tra- dicionales poco dispuestas al cambio, una demanda ciudadana de urgente transformación política, eco- nómica y social y un gobierno con voluntad trans- formadora. El resultado es uno de los debates políticos más trascendentales de la historia reciente del país, dispuesto, como conjunto, a enfrentar el reto de sentar las bases de una nueva sociedad na- cional, mediante la recuperación ética de la política.

cional, mediante la recuperación ética de la política. El 14 de enero del 2007, en Zumbahua,

El 14 de enero del 2007, en Zumbahua, el lamante presi- dente, Rafael Correa Del- gado, fue recibido con el júbilo propio de un pueblo esperanzado en que los cam- bios que se necesitaban, co- menzaran de inmediato.

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3 2 UN SUEÑO COLECTIVO Ciudad Alfaro, en Monte- cristi, como sede para la ins-

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Ciudad Alfaro, en Monte- cristi, como sede para la ins- talación de la Asamblea Constituyente, fue un men- saje para desmontar la equi- distancia y la biporalidad políticas de Quito-Guayaquil, donde se toman normal- mente, decisiones que invo- lucran al país entero.

CÓMO LOGRAMOS ABRIR EL CAMINO?

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El decreto presidencial 002 abrió la ruta hacia la Asamblea Constituyente de Montecristi.

la ruta hacia la Asamblea Constituyente de Montecristi. 3 4 UN SUEÑO COLECTIVO “¿Aprueba usted que

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“¿Aprueba usted que se convoque e instale una Asamblea Constituyente con plenos poderes de conformidad con el estatuto electoral que se ad- junta, para que transforme el marco institucional del Estado y elabore una nueva Constitución?”.

del Estado y elabore una nueva Constitución?”. HaciaMontecristi Rafael Correa asumió la Presidencia de la

HaciaMontecristi

Rafael Correa asumió la Presidencia de la Repú- blica el 15 de enero del 2007 y reafirmó su pro- yecto de cambio al señalar que entre los símbolos del viejo país estaban la banca, los partidos tra- dicionales, las élites empresariales y ciertos me- dios de comunicación. En el caso ecuatoriano, una característica especial de los nuevos tiempos que se anunciaban incluso antes del triunfo elec- toral de Alianza País, el movimiento creado para respaldar la candidatura de Correa, fue el hecho de desmarcarse decididamente de aquellas an- quilosadas estructuras.

Correa construyó un movimiento político desde cero, para iniciar el camino hacia el poder, con una declaración de independencia explícita res- pecto de las organizaciones políticas dominan- tes, y las de menor peso también, entre las que estaban incluidas las tradicionales agrupaciones de izquierda, igualmente ansiosas de subirse al carro de la victoria. La decisión del movimiento liderado por Correa, de no presentar candidatu- ras para las elecciones parlamentarias de ese mismo año fue una clara señal de ruptura con múltiples significados: una posición antisistema; un rechazo a la institucionalidad gastada; una apuesta por un proceso de reforma vía constitu- yente; y una apertura a otro tipo de participación:

la social. Contando con un amplio respaldo popu- lar, el gobierno de Correa puso a consideración del país el proyecto de la Asamblea Constituyente de plenos poderes y lo sometió a Consulta Popu- lar para que el pueblo decidiera.

El Decreto 002, firmado por Rafael Correa el mismo día que inició su mandato puntualiza, entre sus considerandos, que el Presidente de la República como Mandatario de la voluntad popu-

El camino hacia la nueva Constitución arrancó con el Decreto 002, irmado por Rafael Correa, el primer día de su mandato. Y así, el 15 de abril, los ecuatorianos di- jeron Sí a la propuesta de cambio. Alberto Acosta fue el asambleísta más votado.

de cambio. Alberto Acosta fue el asambleísta más votado. lar expresada en las urnas el 26

lar expresada en las urnas el 26 de noviembre consideraba de trascendental importancia la con- vocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que transformase el marco institucional del Es- tado y elaborase una nueva Constitución. El pue- blo sería llamado, en principio para el 18 de marzo del 2007, a dar su parecer, afirmativo o ne- gativo, respecto de la siguiente pregunta:

“¿Aprueba usted que se convoque e instale una Asamblea Nacional Constituyente con plenos po- deres de conformidad con el estatuto electoral que se adjunta, para que transforme el marco institu- cional del Estado y elabore una nueva Constitu- ción?”. Con ese histórico decreto se iniciaba, formalmente, el camino hacia la nueva Constitu- ción de la República.

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El triunfo del Sí fue abrumador:

el 86,2% de los votos validos. El No alcanzó un magro 12,43%, en tanto que entre blancos (0,78%) e inváli- dos (5,07%) completaban el total de sufra- gios.

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Lluviade“amparos”

De todas maneras, Rafael Correa asumió la Presi- dencia de la República en un ambiente político tenso debido a la resistencia que generaba la sola idea de reformar la Constitución. Ocho días después de firmado el Decreto 002 el Tribunal Supremo Electoral, organismo encargado de llamar a con- sulta popular, como lo establecía aquel instrumento, lo envió al Congreso Nacional en procura de un pro- nunciamiento legislativo respecto de si era legítima la atribución del Presidente de convocar a consulta para una Asamblea Constituyente. El motivo era que el Artículo 283 de la Constitución vigente a la fecha establecía que el Presidente de la República “en los casos de urgencia, calificados previamente por el Congreso Nacional con el voto de la mayoría de sus integrantes, podrá someter a consulta popu- lar la aprobación de reformas constitucionales…”. La interpretación del TSE fue incorrecta pues, en realidad, el Decreto Presidencial no estaba califi- cado como urgente y no había reformas constitu- cionales que aprobar por el pueblo. Ciertamente, la oposición había emprendido un proceso sistemá- tico para evitar que el gobierno llamase a una con- sulta popular sobre ese tema.

El PRIAN, la organización política de Álvaro Noboa, y Sociedad Patriótica, la de Lucio Gutiérrez, habían sido fuerzas opositoras, en el Congreso Na- cional, al proyecto de Asamblea Constituyente, junto a los socialcristianos y a los democratacris- tianos. Hasta diciembre del 2006 el bloque de di- putados de Sociedad Patriótica hablaba de la conveniencia, más bien, de instalar un Congreso constitucional o constituyente que introdujese re- formas a la Carta Magna, evitando la consulta po-

pular. No obstante, para comienzos de febrero los 24 votos de esa bancada ya estaban asegurados por el gobierno para dar paso a la aprobación de la consulta popular en el Congreso, al vincular ese tema a la designación del Contralor General del Es- tado, que resultaría ser el ex Secretario de la Ad- ministración del gobierno de Lucio Gutiérrez.

El 13 de febrero del 2007, el Congreso Nacional, a través de una resolución, reformó el Estatuto que había incorporado el presidente Correa en su De- creto 002, eliminando el requisito de recolectar firmas para inscribir candidatos, lo que hubiera significado aceptar candidaturas a asambleístas sin respaldo alguno, en un panorama caótico e im- posible de administrar. Sin embargo, califica a la consulta popular como urgente.

El Ejecutivo, por su parte, procedió por decreto a reformar el Estatuto Electoral atendiendo obser- vaciones de la ciudadanía y del propio Congreso. El requisito de cumplir con un porcentaje de fir- mas del padrón electoral para inscribir candida- tos volvió a ser obligatorio. Esto aconteció el 28 de febrero. El 1 de marzo el TSE fijó la fecha para la consulta: 15 de abril del 2007, que se transfor- maría en una fecha de profundo sentido histórico por el resultado en las urnas. El lapso que que- daba para tan importante cita ciudadana era de un mes y medio apenas.

Esa resolución del TSE trajo consecuencias. La oposición arreció en sus pretensiones de bloquear la consulta. El 6 de marzo del 2007, la mayoría opositora en el Congreso Nacional adoptó resolu-

mayoría opositora en el Congreso Nacional adoptó resolu- ciones que sustituían al Presidente del Tribunal Supremo

ciones que sustituían al Presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), miembro de Sociedad Patriótica, argumentando “la pérdida de calidad de representante del Vocal del Partido Sociedad

Patriótica ante el Tribunal Supremo Electoral

congelaban las cuentas bancarias del máximo or- ganismo electoral. Al día siguiente el TSE contraa- tacó destituyéndo a los legisladores que habían votado a favor de esas resoluciones del Congreso. El TSE argumentó que su atribución de destituir

diputados surgía del Artículo 155 de la Ley Orgá- nica de Elecciones vigente, que establecía que aquellas autoridades o funcionarios que interfi- riesen con el desarrollo de procesos electorales y de sus organismos debían ser sancionados con la destitución de su cargo e incluso con “la suspen- sión de los derechos políticos por el tiempo de un año”. Fueron destituidos 57 congresistas.

” y

Comenzaron a llover los recursos de amparo por parte de aquellos legisladores cesados en sus fun- ciones, para tratar de dejar sin efecto la resolución del TSE. Un juez que había aceptado inconstitu- cionalmente uno de aquellos amparos fue a su vez destituido por el TSE, que ratificó la resolución to- mada con los 57 diputados. El Consejo de la Judi- catura resolvió acatar la destitución de aquel

magistrado por parte del TSE, pues no le competía actuar al no tener jurisdicción.

Los acontecimientos se precipitaron en una esca-

lada de provocaciones que ponía en peligro la es- tabilidad del funcionamiento legislativo. El martes

13 un grupo de los destituidos intentó ingresar por

la fuerza a las instalaciones del Congreso, lo que fue impedido por la fuerza pública. Finalmente, los diputados destituidos fueron reemplazados por sus alternos, y el 21 de marzo, luego de trece días de interrupciones, el Congreso sesionaba de forma

ordinaria, con una nueva mayoría conformada gra-

cias a la participación de aquel grupo de alternos,

28 en total, que posteriormente se autodenominó

el Bloque de la Dignidad Nacional.

El domingo 15 de abril se realizó, sin contratiempos,

la consulta popular. El triunfo del Sí fue abrumador:

el 86,2% de los votos validos. El No alcanzó un magro 12,43%, en tanto que entre blancos (0,78%)

e inválidos (5,07%) completaban el total de sufra-

gios. Así, 5’354.595 ciudadanos ecuatorianos le ha- bían abierto las puertas a la posibilidad de construir un nuevo Ecuador. Además, quedaba allanado el ca- mino para las elecciones de asambleístas, que se

efectuaron el 30 de septiembre de ese mismo año.

A pesar de las muchas mani- festaciones generalizadas de rechazo absoluto al Con- greso, la Asamblea Constitu- yente, respetando la voluntad del pueblo en las urnas, deci- dió que los diputados debían entrar en receso hasta que un referéndum aprobara el texto constitucional o lo negara.

Los resultados dieron la medida de la falta de cre- dibilidad de los partidos tradicio- nales, pero tam- bién, se evidenció un desgaste de las mismas orga- nizaciones de iz- quierda

UN SUEÑO COLECTIVO

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3 8 UN SUEÑO COLECTIVO Una Asamblea Constituyente de manos limpias, surgida de la voluntad

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UN SUEÑO COLECTIVO

Una Asamblea Constituyente de manos limpias, surgida de

la voluntad popular comenzó

a trabajar el 29 de noviem-

bre del 2007. En seis meses, que luego habrían de prolon- garse a ocho, dio vida a la nueva Constitución de la República del Ecuador.

¡AlaAsamblea!

La convocatoria para presentar candidatos a la Asamblea Constituyente de Montecristi y su pos- terior elección deberá ser recordado como uno de

los procesos más participativos en la historia de los comicios ecuatorianos. Las reglas del juego, conte- nidas en el Estatuto Electoral propuesto por el Presidente de la República, habían sido oportuna- mente, consensuadas, aprobadas y difundidas. Se inscribieron 498 listas con 3.229 candidatos de 26 movimientos que abarcaban todas las tendencias políticas. Se escogerían 130 asambleístas, cuya composición sería la siguiente: 100 provinciales,

24 nacionales y 6 en representación de los mi-

grantes ecuatorianos. (2 por los residentes en otros países de América Latina, 2 por Estados Unidos y 2 por Europa).

La campaña electoral se inició el 13 de agosto del 2007, caracterizada por un entusiasmo inusual es- timulado, además, por el hecho de que, por vez pri- mera en la historia de los procesos electorales en el Ecuador, era el Estado el que se hacía cargo de los gastos de publicidad en radio, televisión, prensa y vallas, quedando prohibido a las organizaciones políticas auspiciantes de las candidaturas, a los candidatos y a cualquier otro ciudadano auspiciar, pagar o promover forma alguna de publicidad en dichos medios de comunicación. El objetivo era contar con una distribución equitativa de espacios para la difusión de los mensajes, en un ambiente en el que todas las candidaturas tuviesen igualdad de oportunidades. Así, fueron beneficiarias de esta decisión las listas que presentaron candidatos a asambleístas nacionales, provinciales y que repre- sentaran a ecuatorianos radicados en el exterior.

La campaña se desarrolló intensamente, durante

45 días y se cerró el 26 de septiembre a las 12 de

la noche. Finalmente, el domingo 30 de septiem- bre de 2007, el pueblo se manifestó en las urnas. La jornada electoral fue pacífica, ordenada e igual- mente intensa. Los resultados electorales fueron abrumadoramente favorables al proyecto político

impulsado por el gobierno. De tal forma que la ban- cada del Movimiento País fue la más numerosa. Los resultados dieron la medida de la falta de credibi- lidad de los partidos tradicionales y afianzó, por supuesto, la aceptación de Rafael Correa. Los par- tidos Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN) y Sociedad Patriótica (PSP) fueron los principales derrotados en comparación con el nú- mero de legisladores que tenían en el anterior Con- greso Nacional. Los tradicionales Izquierda Democrática (ID) y Partido Social Cristiano (PSC) consiguieron un mínima representación. Pero tam- bién, dentro de las mismas organizaciones de iz- quierda se evidenció, en el resultado electoral, un desgaste muy pronunciado. El Movimiento Pacha- kutik, cuyo poder de convocatoria fuera tan rele- vante en los años más intensos de la crisis de gobernabilidad, alcanzó escasamente 2 escaños, en tanto que para el Movimiento Popular Democrá- tico no fueron suficientes los varios intentos de asi- milarse a los éxitos del movimiento gobernante, respaldando algunas de sus medidas, para lograr más de tres puestos. En el espectro, estaba, en un extremo, el Movimiento Patria Altiva y Soberana PAIS, que logro captar el 53,15% de los puestos. En el otro extremo, atomizados, el 10% de los puestos estuvo repartido entre 13 movimientos, cada uno con un representante.

Como estaba establecido que la Asamblea debía instalarse, sin previa convocatoria, diez días des- pués de proclamados los resultados de aquellas elecciones, los preparativos para tener a punto la que sería la sede de la labor constituyente estaban en su etapa más álgida. La sede, emplazada en la población de Montecristi, cuna natal de quien fuera insigne conductor de la Revolución L iberal ecua- toriana de fines del siglo XIX y principios del XX, sería bautizada, como él, en su recuerdo y honor. Así, a un siglo de la gesta del “viejo luchador” su nombre volvía a evocar la esperanza de toda una nación en la profunda transformación social que habría de iniciarse: Ciudad Alfaro.

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COMPOSICIÓNDELAASAMBLEACONSTITUYENTE

Que la mayoría gobiernista resultara, al final, con 80 escaños (conside- radas las alianzas) fue, nuevamente, un signo de confianza de los elec- tores en el proyecto de cambio.

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DISCURSODEALBERTOACOSTA ENELACTOINAUGURALDELA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Montecristi,30denoviembrede2007

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Han pasado casi 100 años desde su muerte, y aún retumba en todo el país el grito de “¡Viva Alfaro, ca- rajo!. La inmortalidad, no hay duda, es privilegio de pocos

Sobre esta misma tierra, Alfaro creció enriqueciendo su espíritu con las anécdotas de juventud rebelde y antimonárquica de su padre y las historias épicas sobre la vida de Simón Bolívar, que le contaba su madre. Sin saberlo, Montecristi albergaba al niño que llegaría luego a ser el hombre que entregaría su vida por la transformación de la República en nombre de la Revolución Liberal. Y es nuevamente por la trans- formación de la República que nuevamente estamos hoy en Montecristi, pero esta vez en nombre de una nueva Revolución, alineada – como no podía ser de otra forma- con los principios defendidos por Eloy Alfaro, pero adecuada a las necesidades y retos que impone este nuevo momento histórico.

Grandes fueron los desafíos que enfrentó y superó el Viejo Luchador en su revolución, como grandes son los desafíos que hoy enfrenta el Ecuador.

Quizá el cambio más trascendental y significativo que logró el General Alfaro fue separar al Estado del poder de la Iglesia, ese Estado laico resultante permitió recuperar la soberanía. Hoy, el Ecuador enfrenta un reto de similar envergadura: recuperar su soberanía, lo que significa independizar al Estado del poder económico y de los mandatos del capital transnacional. Recuérdese cuantas veces se puso a banqueros como ministros de Economía y directores del Banco Central; cuántos poderosos industriales e importa- dores en puestos clave en cada gobierno, dando pie a un irremediable conflicto de intereses por demás antiético, antitécnico y antidemocrático.

Los denodados esfuerzos del General Alfaro permitieron, además, el establecimiento de bases demo- cráticas en un país continuamente golpeado por gobiernos excluyentes, dictatoriales y represivos. De modo similar el desafío para el Ecuador es ahora la profundización democrática: desterrar de una vez por todas las nuevas formas antidemocráticas que han surgido de gobiernos caudillistas y corruptos. Go- biernos cuyo compromiso nunca fue con la Patria, sino con las demandas oligárquicas y transnaciona- les, utilizando para ello a aquellos grupúsculos feudales llamados partidos políticos: esa partidocracia que prostituyó la democracia desde las diferentes instancias gubernamentales, en particular, el Congreso Nacional, las cortes de justicia y los organismos de control. Sobran ejemplos.

Por medio de la Revolución Liberal, Alfaro enfrentó la discriminación imperante en la época, gobernando en pro de la ampliación de los derechos de los indígenas y montubios, así como del reconocimiento de los derechos laborales de las mujeres. Hoy nuestro objetivo debe ser reafirmar y ampliar tales conquistas, y sobre todo, llevarlas a la práctica, pues desgraciadamente muchos de los derechos que constan en nues- tra legislación, se quedan tan solo en el papel, frente a una realidad que se muestra cada vez más injusta, inequitativa e indolente. Hoy tenemos mucho que hacer para superar los nuevos tiempos de discrimina- ción que enfrentan las minorías sea por diferencias de nacionalidad, sea por diferencias de orientación se- xual, o diferencias de otra índole. Entendámoslo de una vez por todas, se debe hacer realidad la vigencia de los derechos para todas las personas que habitan en Ecuador, vengan de donde vengan.

El presidente Alfaro fue también el artífice del desarrollo de los mercados internos, a los que trató de dar forma mediante la construcción de grandes obras de infraestructura y comunicación y por su puesto el impulso del comercio interegional. Incluso recordamos como se preocupó de proteger a la naciente in- dustria del azúcar y a los consumidores.

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En la primera década del siglo XX, Alfaro rompió lanzas a favor de la protección de la industria del azú- car, cuando observó que la ley de víveres, expedida en 1906 por la legislatura, no cumplía con los fines propuestos para abaratar los costos de los bienes de primera necesidad, a través de permitir las impor- taciones de este producto vital.

Entonces, el mandatario dirigiéndose a los parlamentarios, manifestó que “el azúcar es uno de los artí- culos que, siendo de primera necesidad deben ocupar vuestra atención, para procurárselo al pueblo en condiciones equitativas; pero, como también es artículo de producción nacional en la que se emplea con-

siderable cantidad de brazos cuya vida depende de la subsistencia de esa producción, forzar la baja del

precio de aquel producto, por medio de una competencia que sería imposible sostener, equivale a des- truir por completo la industria mencionada en el Ecuador. Y la pérdida de trabajo de todos esos brazos, tendría que afectar gravemente al precio general de los jornales; puesto que esos cinco mil trabajadores habrían de ofrecer sus servicios por menor salario, lo que haría perder a toda la clase trabajadora veinte

o treinta centavos diarios, en cambio de la economía que quiere establecerse, de dos o tres centavos en

cada libra de azúcar. Si se teme el abuso de los productores nacionales, en perjuicio del pueblo, nada más fácil que dictar una disposición que haga imposible dicho abuso y garantice la economía del consu-

midor”, concluía el “Viejo Luchador”).

Sorprende la lucidez de Alfaro que ya anticipaba la necesidad de defender al consumidor.

Desafortunadamente, los gobiernos posteriores no tuvieron la misma claridad de visión que Alfaro y las metas de integración nacional y de inserción inteligente en el mercado mundial del general se vieron truncadas. Hoy es nuestro deber retomar esas metas.

Alfaro con su obra magna, el ferrocarril, logró vincular a grandes zonas de la sierra y de la costa. Pero, al carecer de continuidad su propuesta integracionista, el Ecuador sufre aún lo efectos perniciosos del cen- tralismo de los recursos fiscales y de la administración misma, así como de la concentración del ahorro privado en muy pocas ciudades, proveniente en gran medida de las zonas depauperadas del país. Rom- per con el bicentralismo que ha hecho del Ecuador un país con dos grandes polos de acumulación (Quito

y Guayaquil), en detrimento de resto de las ciudades del Ecuador, es otra de nuestras tareas. Para ello, es necesario impulsar el desarrollo desde cada rincón de la patria.

Pero la integración nacional debe ir más allá. Es necesario romper con viejas prácticas y deformaciones ideológicas que han impedido la construcción de una identidad nacional cohesionada: me refiero, por su- puesto al regionalismo. Eso debe terminar.

Por supuesto, el sueño integrador de Alfaro fue mucho más allá de lo nacional: el general basó su visión en el sueño de Simón Bolívar y dedicó grandes esfuerzos para lograr que renazca el objetivo de unidad sudamericana por el que entregara su vida el Libertador. Infortunadamente, el Viejo Luchador, estaba de- masiado adelantado para su época, y tuvieron que pasar 100 años para que su voz sea escuchada, y una nueva generación de líderes regionales con proyección planetaria plantee la necesidad de una unidad la- tinoamericana como única alternativa para salir adelante. Sin embargo, a pesar de los indudables avan- ces, por ejemplo en el ámbito energético, todavía nos falta mucho por caminar, todavía hay muchas diferencias por superar

Todos estos logros, todos estos sueños, los conquistados y aún los que no se lograron, fueron el resultado de una vida de sacrificio y entrega por parte de Eloy Alfaro y sus montoneros.

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Recuérdese también que Alfaro salió adelante enfrentando en repetidas ocasiones la dura realidad de un exilio – como lo hacen hoy nuestros emigrantes- Desde el destierro, tuvo el General que soportar gran- des suplicios, como el alejamiento de su Patria y su familia, pero también suplicios menores (aunque no por ello menos tormentosos) como aquel narrado por el gran escritor y amigo Alfredo Pareja Diezcan- seco, quien recuerda que “si alguna diminuta cebolla llegaba a sus labios, (Alfaro) se estremecía, rechi- naba los dientes, no probaba un plato más y se le malograba el día.

Y al igual que la Revolución Liberal se consolidó mediante una Asamblea Constituyente y el estableci-

miento de una constitución liberal, nuestra Revolución Ciudadana se consolida a partir de hoy con la in- auguración de nuestra bien ganada Asamblea Constituyente y con miras hacia la pronta definición de una Nueva Constitución que siente las bases de un adecuado desarrollo, más justo y equitativo para todos y todas los ciudadanos y ciudadanas del campo y de la urbe.

El Ecuador de la larga y triste noche neoliberal

Fueron más de dos décadas de sometimiento ante la burocracia financiera internacional, de burlas inten- tonas liberalizadoras y proyectos de desmantelamiento del Estado, llevados a cabo con un elegante derro- che de autismo tecnocrático, tan irreflexivo que más de una ve sobrepasó las fronteras de la imbecilidad.

Resulta casi cómico que, ahora que finalmente América Latina logra dar vuelta a tan nefasta página de su historia, surjan voces que afirmen que nunca existió tal noche neoliberal. Por su puesto que muchos de los objetivos neoliberales no se cumplieron a cabalidad, pero no debido a la inexistencia del neolibe- ralismo, sino por el contrario, debido a la presencia de un pueblo sabio, vigilante, valeroso, que pese a las argucias de gobiernos neoliberales, supo conservar muchas de sus conquistas sociales.

fue real el total desmantelamiento de la planificación

nacional de desarrollo, que pasó de ser una de las carteras de Estado más importantes durante los 70, a una ridícula oficina adscrita a la Presidencia de la República durante los 90, con paupérrimas capacida- des de gestión. Fue real la desaparición de empresas estatales tan fundamentales como el INECEL, que en buena parte explican hoy la crisis que enfrenta el sector eléctrico.

No. El neoliberalismo no sólo fue un mal sueño

¿A caso no fueron reales las numerosas cartas de intensión firmadas con el Fondo Monetario, que tan le- sivas resultaban a los intereses nacionales?

Así también fueron los intentos crónicos por quebrar a Petroecuador, reduciendo su presupuesto para inversiones y recargando sus costos para revelar la supuesta “ineficiencia de las empresas del Estado”, todo para forzar su privatización.

Fueron así mismo reales los procesos de flexibilización laboral que redujeron muchos de los derechos de los trabajadores, y cuya máxima expresión se encuentra hoy en perversas formas de precarización laboral.

Fueron reales las políticas orientadas hacia una extrema y malsana “liberalización” comercial (entre el bobo aperturismo); malsana no porque el comercio internacional sea una mala idea; de hecho, como

diría Gandhi refiriéndose a la civilización europea, el comercio internacional libre podría ser visto hasta

como una buena idea

si fuese real. Pero simplemente, no lo es.

El más claro ejemplo de la amenaza neoliberal se reflejó en las jornadas de lucha que repetidamente vivió el pueblo ecuatoriano para evitar aberraciones como el ALCA y el TLC. Y esta amenaza neoliberal también se reflejó en otras varias luchas que se dieron en las calles, e incluso en las urnas, para evitar la privatización de la seguridad social; luchas en las que el Ecuador demostró por sobre todas las cosas, su vocación solidaria y democrática, pero sobre todo su condición de pueblo digno, dispuesto a defender sus derechos a toda costa.

Afortunadamente, el neoliberalismo empieza a ser parte del pasado. Para satisfacción de muchos, de las mayorías, e intranquilidad de unos pocos, las minorías dominantes de siempre, las preocupaciones del sector público a la hora de hacer política económica comienzan a revelar hoy un cambio de 180 grados. Atrás ha quedado el discurso que giraba en torno al superávit primario, el riesgo-país, la disciplina, el ser- vicio de la deuda, las cartas de intensión, la austeridad en el gasto, etc.

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Hoy el eje de las discusiones de política económica es el ser humano y toda la terminología neoliberal ha sido reemplazada por conceptos como redistribución, equidad, planificación, inversión social, empleo abundante y de calidad, desarrollo empresarial, producción y sobre todo democracia.

El Ecuador que queremos construir

Nuestra propuesta fue clara desde un inicio:

En lo social queremos que se priorice los gastos en educación y salud, en tanto derechos humanos, bus- cando maximizar su accesibilidad y calidad. Planteamos la universalidad de la seguridad social, que no podrá ser privatizada, en atención a principios básicos de solidaridad, justicia y eficacia.

En lo económico buscamos una economía solidaria. Queremos superar ese estéril enfrentamiento entre Estado y mercado, delimitando claramente el papel de los mercados en función de los intereses de la so- ciedad, evitando el canibalismo económico entre seres humanos. Apuntamos a una economía de pro- ductores y propietarios, no de especuladores, ni mucho menos de monopolistas.

El ser humano será el centro del desarrollo: por eso la política económica, los proyectos de inversión, la gestión empresarial o cualquier otra forma de organización de la economía estarán supeditadas a las necesidades del ser humano. Se buscará equilibrar paralelamente la convivencia entre el ser humano y la naturaleza, evitando la explotación indiscriminada de recursos, tarea para la cual los mercados se han mostrado repetidamente inoperantes.

Desde lo político el gran reto que nos hemos planteado es construir democráticamente una sociedad de- mocrática. Para muestra, rechazamos la reelección indefinida para todo cargo de elección popular y/o de entidades financiadas por el Estado. Para nosotros es indispensable consagrar la alternancia en el poder como característica básica de la democracia. Queremos, por igual, garantizar la independencia partidista de los tribunales de la República, así como de los organismos de control. Nuestro proyecto busca que sean los ciudadanos y las ciudadanas y no los pseudo-partidos -ni sus respectivos señores feudales- quienes controlen las diferentes instancias del Estado: gobierno central, gobiernos secciona- les, así como los tribunales de la República.

Alentamos además un reordenamiento territorial y administrativo solidario y eficiente, sustentado en re- giones autonómicas construidas democráticamente que consoliden de manera efectiva la unidad de nuestro Ecuador.

Queremos un Ecuador orientado por la dignidad, la soberanía y la integración latinoamericana. Para ello re- querimos tener una posición clara, digna y soberana frente a los principales problema del país en sus rela- ciones internacionales y frente a los organismos multilaterales. Conscientes de que vivimos en un mundo interconectado, interdependiente, queremos insertarnos en él con voluntad e integración regional.

Apoyemos todos los esfuerzos para globalizar la paz.

Las primeras organizaciones políticas aseguraban derechos para sus ciudadanos, los nacidos en su te- rritorio; hoy nuestro desafío es luchar por el respeto de los derechos humanos a todos los hombres y mu- jeres del mundo, sin importar en donde estén o de donde vengan.

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Esta concepción estratégica de nuestras relaciones internacionales es también uno de los ejes de la re-

volución ciudadana con la que queremos avanzar hacia una verdadera integración latinoamericana en lo económico, político y social, para así revivir el que fue el sueño del Libertador Simón Bolívar así como del General Eloy Alfaro.

Por su puesto, también es necesario preservar la soberanía en el manejo de nuestra política interna. El destino del Ecuador lo decidiremos los ecuatorianos y ecuatorianas. La Constitución del Ecuador será ela- borada por los ecuatorianos y ecuatorianas, para plantear propuestas a la ecuatoriana.

En lo ambiental, nuestra ambición es grande. Queremos hacer del Ecuador un país -por qué no un líder mundial- con mucho que decir por la defensa propositiva y creativa del medio ambiente. Ya basta de ob- servar pasivamente cómo el capitalismo acaba con el planeta. En este sentido, ya hemos dado pasos im- portantes. Nuestro presidente entregó al mundo la propuesta pionera de conservar el crudo del ITT en tierra para proteger la riqueza amazónica; y ahora, nuestro presidente propone convertir a la OPEP en gestor planetario de políticas ambientales. Debemos comprender que la tarea de revertir el deterioro am-

biental y el calentamiento global, no hay países pequeños, sino únicamente esfuerzos insuficientes.

Y para construir ese país, nuestra apuesta es la Revolución Ciudadana.

Un punto a parte de nuestra propuesta merece la revolución ética. Buscamos derrotar a la corrupción e instituir los principios de transparencia y rendición de cuentas, como pilares para la construcción de re- laciones sociales que posibiliten el mutuo reconocimiento entre personas y el aumento de la confianza colectiva del país, elementos imprescindibles para impulsar procesos sostenidos de desarrollo humano.

Pero en definitiva, el proyecto de la Revolución Ciudadana es el eje de nuestra propuesta para la Asam- blea Constituyente; en él se plantea una hoja de ruta de una transformación que ya está en marcha.

El papel dela AsambleaConstituyentedentrodela RevoluciónCiudadana

La Asamblea Constituyente es quizá el punto más importante de la Revolución Ciudadana. En primer lugar, el proceso Constituyente (que comprende todo el camino andado desde el lanzamiento, durante la campaña presidencial de la propuesta de la Asamblea como bandera de lucha, el referéndum para la

convocatoria, la elección de los y las asambleístas, hasta la instalación de la Asamblea, así como el inicio de su funcionamiento) ha cumplido un objetivo fundamental: re-politizar a la sociedad ecuatoriana. Esta re-politización se ha visto reflejada en la toma de conciencia por parte de las mayorías respecto a la ne- cesidad y sobre todo a la posibilidad de un cambio; respecto a que sí existen alternativas y a que es fun- damental el aporte de todos y cada una. Tal re-politización ha ido de la mano con un apoyo creciente a

la propuesta de la Revolución Ciudadana.

Otro impacto irrebatible que ha producido la Asamblea es el cambio en el equilibrio de poder político dentro del Estado. Este cambio permitirá romper con la inestabilidad política de la última década.

Pero tengamos presente que con constituciones y leyes no se resuelven los problemas.

La Constitución es una oportunidad histórica para transformar las estructuras del Ecuador. Y eso será po- sible sólo con el concurso de amplios sectores de la población. Tenemos que diseñar y redactar nuestra Constitución entendida ésta como un proyecto de vida en común. Un proyecto escrito ahora pensando en el mañana. Un proyecto liberador y tolerante, sin prejuicios ni dogmas. Un proyecto que nos permita tener una vida equilibrada entre todos los individuos y de la colectividad con la naturaleza. Nunca nos olvidemos que lo humano se realiza en comunidad, con y en función de otros seres humanos sin pretender dominar la Na- turaleza.Y ese proyecto es el que tiene que trazar el camino a seguir por la sociedad, tiene que definir las reglas de la convivencia y tiene que establecer los principios de equidad, justicia y libertad. Para eso sirve una Constitución.

Para ello, la gran tarea es transformar a la ciudadanía en el principal asambleísta. Pongamos atención para que nuestra Constitución no sea un nuevo membrete del iluminismo intelectual. Tampoco el resultado de simples voluntarismos. Su construcción sólo será posible teniendo presente las necesidades y an- gustias del momento, así como las enormes potencialidades existentes. Y, en particular, reconociendo en la ciudadanía -todos los habitantes del campo y de las urbes- al verdadero actor del cambio. Nosotros nos comprometemos a ser los intérpretes e intermediarios de la ciudadanía, en lo que esté a nuestro al- cance y capacidades.

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La democratización del país es la gran tarea, no sólo como fin, sino como proceso para afrontar concer- tadamente los complejos y profundos problemas nacionales. Ese desafío, como lo dijimos, pasa por ofre- cer propuestas concretas de transformación institucional, política, territorial, económica y social.

Hemos llegado hasta aquí con democracia, y con más democracia seguiremos adelante.

VIVA LA REVOLUCIÓN CIUDADANA, VIVA ALFARO, VIVA EL ECUADOR

4 8 UN SUEÑO COLECTIVO CiudadAlfaro Ya desde enero del año 2007 el presidente Correa
4 8 UN SUEÑO COLECTIVO CiudadAlfaro Ya desde enero del año 2007 el presidente Correa

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CiudadAlfaro

Ya desde enero del año 2007 el presidente Correa había manifestado que la sede de la Asamblea Constituyente, que no estaba sino en proyecto po- lítico, como se ha visto, debía ser Montecristi, donde Eloy Alfaro vino al mundo. La idea de cons- truir un mausoleo para el Viejo Luchador, también era parte de esa aspiración.

En 1824, a poco de haberse consolidado la inde- pendencia de Colombia, el Congreso de Bogotá es- tableció que Manabí pertenecía, ya como provincia al departamento de Guayaquil, uno de los 12 que formaban la naciente república. Eso aconteció un 25 de junio, por lo que esa fecha ya era extraordi- nariamente significativa para los manabitas. Y más aún, transcurridos dieciocho años exactos, cuando la República del Ecuador tenía apenas doce años de creada, por azar del destino, nació el general Eloy Alfaro Delgado, el 25 de junio de 1842, artí- fice de la más radical y fructífera revolución de la historia republicana del país.

El apacible cantón manabita de Montecristi, cuyos cerca de 49 mil habitantes habían abrigado desde un principio no solo sentimientos de legítimo or- gullo por haber sido designados como sede de la Asamblea, sino grandes expectativas de progreso, recibió entusiasmado, aquel 25 de junio de 2007, al presidente Correa, para la colocación de la pri- mera piedra de la obra de Ciudad Alfaro.

El lugar escogido fue una plataforma natural del cerro Montecristi desde la que se domina el paisaje de la ciudad, llamada Terraza Centinela. Allí en una explanada de 40 mil metros cuadrados de exten- sión ya se habían comenzado los trabajos desde el 4 de junio. La construcción del edificio, cuya su- perficie tendría 3.000 metros cuadrados se había presupuestado en USD 3’300.000,00 aunque con

las obras de regeneración urbana, dotación de agua, alcantarillado y redes de telefonía, además de electrificación y seguridad de la propia Monte- cristi la inversión bordearía los 6 millones de dó- lares. Además del Cuerpo de Ingenieros del Ejército intervinieron 27 empresas contratistas en la eje- cución, que requirió una cifra superior a las 1.200 plazas de trabajo para quedar terminada a tiempo.

El diseño era absurdo y tuvo que modificarse ín- tegramente en su concepción funcional gracias a la comisión de instalación compuesta por Alberto Acosta, Fernando Cordero y Aminta Buenaño. Esta comisión igualmente con su trabajo voluntario, cí- vico, previo a la instalación de la asamblea, per- mitió planificar y desarrollar múltiples herramientas técnicas e informáticas para posibi- litar entre otros: el voto electrónico, un sistema de gestión de trámites y acompañamiento del pro- ceso de formación de la constitución y a la ley, sin papeles y un portal web que transparente la in- formación de la Asamblea y acerque su gestión a la ciudadanía.

La vida del puerto de Manta, distante 12 kilóme- tros, también se vió alterada por la presencia de los 130 asambleístas, sus asesores y todas las per- sonas que durante el período de funcionamiento de la Constituyente hicieron de esa ciudad su lugar de habitación. Los precios de los alquileres de vi- vienda se dispararon, cientos de comerciantes di- namizaron sus negocios y, entre el jolgorio y el civismo, los habitantes de Manta y Montecristi en- frentaron el reto de la anfitrionía.

Parte de las ceni- zas del Viejo Lu- chador fueron exhumadas y en- viadas desde Guayaquil, para ser depositadas con solemnidad en un sarcófago junto a una esta- tua que, en su mausoleo, lo re- presenta heróico, proyectado hacia el cielo.

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El 29 de noviembre se inauguró la Asamblea Cons- tituyente. Al día siguiente, parte de las cenizas del Viejo Luchador fueron exhumadas y enviadas desde Guayaquil para ser depositadas con solem-

5 0 UN SUEÑO COLECTIVO Montecristi, al pie de Ciudad Alfaro, fue testigo de este

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Montecristi, al pie de Ciudad Alfaro, fue testigo de este trabajo colectivo. Recibió a miles y miles de personas que aportaron en la con- strucción de la Carta Magna. La edi icación donde se elaboró la Constitución se convirtió en un símbolo de descentralización y de nuevas formas de hacer de vivir la política.

y de nuevas formas de hacer de vivir la política. PLANOFINAL PREPARADOBAJOLADIRECCIÓNDE
PLANOFINAL PREPARADOBAJOLADIRECCIÓNDE LACOMISIÓNDEINSTALACIÓNDELA ASAMBLEACONSTITUYENTE UN SUEÑO COLECTIVO 5 1
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5 2 UN SUEÑO COLECTIVO El complejo de edi icaciones de Ciudad Alfaro recibió alrededor
5 2 UN SUEÑO COLECTIVO El complejo de edi icaciones de Ciudad Alfaro recibió alrededor

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El complejo de edi icaciones de Ciudad Alfaro recibió alrededor de 100 mil visi- tantes que llegaron hasta allí para hacer oir su voz y sus demandas. Los procesos de elaboración de la Constitu- ción no prescindieron, a diferencia de la forma en que se hizo la Carta Magna de 1998, de espacios de comu- nicación con la gente.

nidad en un sarcófago, junto a una estatua que, en su mausoleo, lo representa heróico, proyectado hacia el cielo.

La instalación de la Asamblea Constituyente en Montecristi tuvo múltiples significados. Por un lado, ya anotado, estuvo el reconocimiento a la tie- rra de origen de Eloy Alfaro, líder de la Revolución Liberal de fines del siglo XIX y principios del XX, que transformó radicalmente las estructuras so- ciales del Ecuador. Alfaro, en su momento, impulsó los derechos de los sectores excluidos, propició el acceso a la salud, la educación y el trabajo en igual- dad de condiciones, emprendió un proceso de in- tegración nacional, entre otras cosas que sirven como antecedente histórico de las transformacio- nes que, un siglo después, el nuevo gobierno se proponía emprender.

Pero más allá de la conmemoración histórica está la ampliación de los espacios de deliberación polí- tica, que rompían la bipolaridad que hasta enton- ces se había mantenido en el Ecuador, en el que las grandes decisiones se habían tomado en Quito (centro político y administrativo) y Guayaquil (centro económico y comercial). La designación de Montecristi como sede fue, pues, un voto de con- fianza a uno de los ejes importantes del trabajo constituyente: el reordenamiento territorial y ad- ministrativo bajo los principios de descentraliza- ción y gobiernos autónomos. El contacto de los asambleístas y de otros actores sociales que se die- ron cita en Montecristi durante los ocho meses de funcionamiento de la Asamblea, con una región equidistante de Quito y Guayaquil mejoró, sin duda, la disposición a debatir propuestas que ga- rantizaran y legitimaran la presencia del Estado en todo el territorio nacional, sirviendo por igual a los ciudadanos, sin distinguir su ubicación en el mapa.

En ese sentido, los conceptos de descentralización

y autonomía sostenidos por ciertas élites regiona-

les con intenciones separatistas, en el caso ecua-

toriano comenzaron a perder su carga negativa y a posicionarse como principios de democratización

y ampliación del Estado. Se abría así camino para

la vigencia de conceptos más completos, como el de los gobiernos autónomos descentralizados, que posteriormente serían uno de los grandes aportes de la nueva Constitución en el camino para supe- rar las desigualdades entre el campo y la ciudad y asumir dichos principios de descentralización y autonomía, no solo como la posibilidad de mane- jar recursos, sino como un medio para lograr una mayor y efectiva participación social.

para lograr una mayor y efectiva participación social. En el mausoleo del general Eloy Alfaro reposan

En el mausoleo del general Eloy Alfaro reposan parte de las cenizas del Viejo Lucha- dor, junto a un conjunto es- cultórico con detalles simbólicos que narran la di- versidad del Ecuador, sus culturas, heroicidades y pro- yecciones.

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UN SUEÑO COLECTIVO

Cuando se estableció que la Asamblea Constituyente se atribuiría plenos poderes una oleada de protestas se levantó en los medios de comunica- ción, advirtiendo sobre la vir- tual “dictadura” que representaba aquella decisión. ¿Dictadura? ¿Del poder origi- nado en el mandato de la Con- sulta Popular?

Plenospoderesparaavanzar

El Estatuto de Elección, Instalación y Funciona- miento de la Asamblea Constituyente, aprobado en Consulta Popular el 15 de abril establecía en su Ca- pítulo Tercero, Artículo 8, que: “La instalación de la Asamblea Constituyente será dirigida temporal- mente por una Comisión conformada por los tres asambleístas con la más alta votación en la circuns- cripción nacional, quienes desempeñarán la presi- dencia, vicepresidencia y secretaría, respectivamente, cuya función específica será organizar, durante la primera sesión, la elección de la Comisión Directiva de la Asamblea Constituyente, luego de lo cual cesará en sus funciones”. Así pues, siendo el asambleísta na- cional que más votos obtuviera a nivel nacional, con un total de 3.588.663 sufragios, fue el economista quiteño Alberto Acosta, de Movimiento País, quien ocupó la Presidencia de la Asamblea; en la primera vicepresidencia estaba el arquitecto Fernando Cor- dero, cuencano, también de Movimiento País, quien había logrado 3.395.957 votos y en la segunda vi- cepresidencia la escritora guayacense Aminta Bue- naño, también del Movimiento País, que había sido elegida con 3.382.717 votos.

El 29 de noviembre de 2007, Alberto Acosta, del bloque Acuerdo País fue elegido Presidente de la Asamblea Constituyente con 121 votos a favor; hubo 7 abstenciones, incluida la del mismo Acosta,

y dos ausencias. El asambleísta azuayo Fernando

Cordero, de Alianza País, fue elegido primer vice-

presidente de la Asamblea. En tanto que la asam- bleísta Aminta Buenaño fue elegida, segunda

vicepresidenta. Para la elección de estas dignida- des se realizó una sola votación. El Presidente de

la Asamblea, Alberto Acosta, propuso que al haber

varios candidatos mocionados, correspondía darle

la primera vicepresidencia al asambleísta más vo-

tado en las elecciones generales, mientras que

quien le siguiera en votación, debería ocupar la se- gunda vicepresidencia. En la presentación de las mociones hubo cuatro nombres. En Movimiento País hubo total acuerdo para designar como can- didatos a Fernando Cordero y Aminta Buenaño. Los asambleístas de Sociedad Patriótica, por su parte mocionaron a Humberto Guillén, quien logró 19 votos, mientras que Pablo Lucio Paredes, de Ecuador, había mocionado a Mae Montaño, de Mo- vimiento Uno, quien obtuvo 10 votos. Además, hubo 4 abstenciones y 2 ausencias. Los vocales fueron Jorge Escala, del Movimiento Popular De- mocrático (53 votos); Martha Roldós, de Red Ética y Democrática (44 votos). Francisco Vergara fue elegido como secretario general (101 votos). De forma tal que el Consejo Directivo de la Asamblea Constituyente quedó así constituido: Alberto Acosta, presidente; Fernando Cordero, primer vi- cepresidente; Aminta Buenaño, segunda vicepre- sidenta; Jorge Escala, vocal y Martha Roldós, vocal.

Instalada la Asamblea Constituyente, como estaba previsto desde la consulta misma y con el objetivo de hacer inmediatamente viables cambios pro- fundos en la estructura del Estado, asumió plenos poderes. Esto significaba que tenía facultades para emitir mandatos constituyentes, leyes, acuerdos, resoluciones y tomar otras decisiones, que eran, por definición, superiores a cualquier otra norma jurídica y de obligatorio cumplimiento para todas las personas naturales, jurídicas y demás poderes públicos, sin excepción alguna. El Mandato 1, ins- trumento por el que la Asamblea asumió dichos poderes plenos, especificaba que cualquier juez o tribunal que tramitase una acción en contra de las decisiones de la Asamblea sería destituido de su cargo, así como sancionados los funcionarios pú- blicos que promoviesen acciones en contra de di-

Los Plenos Pode- res guardaban coherencia con el reclamo ciuda- dano de “¡Que se vayan todos!”, producto del nivel de descom- posición de los poderes consti- tuidos, que ya no se podrían res- taurar mediante reformas, sino a través de un cam- bio radical del sistema político.

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5 6 UN SUEÑO COLECTIVO chas decisiones. Además se especificaba que los y las asambleístas

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chas decisiones. Además se especificaba que los y las asambleístas gozarían de fuero de Corte Su- prema de Justicia mientras durasen en sus funcio- nes y no podrían ser enjuiciados por los votos que emitan, ni por las opiniones y decisiones adopta- das dentro y fuera de la Asamblea. Los Plenos Po- deres, pues, permitían a la Asamblea situarse por sobre el poder constituido y realizar los cambios que la sociedad civil reclamaba y el Estado nece- sitaba. Con ello, superaba la práctica tradicional de ensayar tibias y fragmentarias reformas cons- titucionales a través del antiguo Congreso Nacio- nal, que solo modificaba parcialmente determinados aspectos del ordenamiento social y legal del país, lejos del consenso social.

El receso del Congreso Nacional estaba cantada, por supuesto. El presidente de la Asamblea, Al- berto Acosta, había zanjado el tema de una forma directa al reconocer que la decisión era contro- vertida porque existían personas que no querían perder su poder y que estaban acostumbradas a sostener sus privilegios a través del Congreso Na- cional. “Se irán a su casa sin sueldo, sin inmunidad y con posibilidades de volver a trabajar”, declaró entonces, poniendo sin eufemismos el acento en la condición que más acusadamente le reconocía la gente a los diputados del Congreso Nacional, su inoperancia. Se levantó una ola de acusaciones que señalaban actitudes dictatoriales por parte de la Asamblea. Acusaciones que no solo implica- ban una tozuda forma de entorpecer el proyecto nacional, que se había expresado en las urnas, una y otra vez, desde el triunfo mismo de Correa, sino que señalaban actitudes pretendidamente anti- democráticas, sin considerar que el estado ex- cepcional de plenos poderes otorgado a quienes tenían la responsabilidad de iniciar un nuevo orden institucional ante la mirada expectante de todo el país, provenía de la voluntad de más del 86% de los votantes, como un gesto de confianza democrática de alto valor.

Como ejemplo, el asambleísta Pablo Lucio Pare- des había afirmado, hacia fines de noviembre: “La Asamblea no sólo se dedica a hacer la Constitución,

sino a hacer todo lo que considera necesario: puede cambiar autoridades, cambiar leyes, puede hacer lo que quiera (…) Se dice que no hay ninguna au- toridad pública de ninguna naturaleza que pueda ir en contra de las decisiones de la Asamblea, como por ejemplo el Tribunal Constitucional o la Corte Suprema. La Asamblea quiere convertirse en dueño del país durante estos seis a ocho meses” 9 .

María Paula Romo, asambleísta de País, había pu- blicado algunas reflexiones respecto del tema de los plenos poderes, a manera de argumento ilus- trativo de los alcances que dicho estatuto tenía:

“En el Derecho Constitucional esos plenos poderes se refieren al poder constituyente que es el que ca- racteriza a esta Asamblea. Miremos entonces lo que la doctrina jurídica ha desarrollado al respecto:

Abate Sieyès: “El poder constituyente puede hacerlo todo en relación con la creación constitucional. No está subordinado a una constitución previa. La na- ción que ejerce el mayor y el más importante de sus poderes, cuando realiza esta función, debe estar libre de toda limitación, de cualquier forma, a ex- cepción de lo que le parece más adecuado adoptar”. Linares Quintana: “…el Poder Constituyente origi- nario es ilimitado, en cuanto el pueblo, al consti- tuirse originariamente en estado y darse las bases de su ordenamiento, no se encuentra condicionado por limitación alguna de orden positivo, por lo que posee una amplia y discrecional potestad para ele- gir el régimen político que estime mas adecuado para reglar la organización y el funcionamiento del gobierno así como las relaciones entre este y los ha- bitantes”. Javier Pérez Royo: “El poder constituyente es previo al derecho, opera en una suerte de vació jurídico y, en consecuencia, no puede ser interpre- tado jurídicamente” (…) “El poder constituyente, en la medida en que expresa la voluntad de la nación, es autónomo y carece de límites” Estas opiniones respaldan lo que ha sido y es nuestra posición res- pecto del carácter y la naturaleza de la Asamblea; el Mandato Constituyente No. 01 aprobado el 29 de noviembre expresa el ejercicio de ese poder consti- tuyente. Algunos sectores interpretan la extensión de este debate como la imposibilidad de llegar a acuerdos; no es así. Los acuerdos sobre los grandes

temas del país vendrán, pero es de comprender que los distintos sectores mantengamos diferencias en el tema que fue el centro de la polémica de la cam- paña electoral, divergencia que además nos ubicó en distintos sectores y la que justificó también nues- tros diferentes resultados electorales”.

Anclando la tesis de los plenos poderes en la vi- vencia histórica más reciente, se hacía evidente que dicha determinación guardaba coherencia con el reclamo ciudadano de “¡Que se vayan todos!”, producto del nivel de descomposición de los poderes constituidos, que ya no se hubieran podido restaurar mediante reformas, sino a través de un cambio radical del sistema político. La in- tuición de tal necesidad, el valor para llevar ade- lante el proceso que llevaría a cumplir con ella, la visión anticipada de que ese era el camino y no otro, había estado siempre en boca del candidato Rafael Correa, devenido en presidente de los ecua- torianos precisamente porque los más diversos sectores sociales habían entendido exactamente lo mismo, llegando a la misma conclusión y sinto- nizando con ella, aún por encima de los reiterados advertencias del peligro de desmantelar la poca institucionalidad del país. En realidad, tales voces provinieron siempre de quienes estuvieron favo- recidos reiteradamente por prebendas.

Así, pues, el Mandato 1, ratificó y garantizó la exis- tencia del Estado de Derecho; así como ratificó a Rafael Correa como Presidente del Ecuador y a Lenín Moreno como Vicepresidente. Declaró en re- ceso a los diputados y diputadas principales y su- plentes elegidos el 15 de Octubre del 2006. Dicho receso se inició el 29 de Noviembre del 2007 y du- raría hasta la proclamación oficial de los resulta- dos del referéndum aprobatorio. Este Mandato también realizó el cambio de funcionarios como el Contralor General del Estado, el Procurador Ge- neral del Estado, el Ministro Fiscal General, el De- fensor del Pueblo y los Superintendentes de Telecomunicaciones, Compañías, Bancos y Segu- ros, designando a quienes los reemplazarían pro- visionalmente. Hay que anotar que los gobiernos locales permanecieron intactos.

1 Reporte de BBC.Mundo. 30 de noviembre 2007.

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5 8 UN SUEÑO COLECTIVO Dayuma, apartada parroquia rural del cantón Francisco de Orellana, en la
5 8 UN SUEÑO COLECTIVO Dayuma, apartada parroquia rural del cantón Francisco de Orellana, en la
5 8 UN SUEÑO COLECTIVO Dayuma, apartada parroquia rural del cantón Francisco de Orellana, en la

Dayuma, apartada parroquia rural del cantón

Francisco de Orellana, en la provincia de Orellana, es una población de gente que vive en condición de pobreza y marginación. Con algo más de 11 mil habitantes, la parroquia ha sido golpeada por los problemas derivados de décadas de precariedad

e indolencia en lo social, tan relacionados con la

explotación petrolera. El 26 de noviembre de 2007 en Dayuma inició un paro para protestar y presio- nar al gobierno por la suspensión de obras de la carretera Coca-Dayuma. Algunos de los poblado- res de esa parroquia, que trabajaban como jorna- leros, fueron cancelados por la empresa contratista que tenía a su cargo los trabajos. La suspensión de operaciones en las instalaciones de Petroproducción, provocada por los organizado- res del paro, fue el motivo para que el gobierno de- cretara Estado de Emergencia en la provincia.

El 29 de noviembre durante la noche, según infor- mes de la Comisión Veedora de los hechos ocurri- dos en Dayuma, tres puentes habían sido afectados por atentados dinamiteros y al día si- guiente, en un incidente lleno de contradicciones los elementos de la fuerza pública ingresaron a la población de Dayuma y capturaron a 25 personas para investigarlas en relación a un supuesto ata- que sufrido por ellos mientras realizaban labores de remoción de escombros en la vía cerrada por

los adeptos al paro. La incursión del ejército y la policía, a juzgar por los testimonios de los afecta- dos, fue brutal. Invadieron las casas, golpearon in- discriminadamente a mujeres y niños, dispararon

y amedrentaron, e incluso despojaron a personas

de elementos de su propiedad. Los 25 detenidos fueron trasladados en condiciones infamantes y hacinados en una celda en la población de Fran-

cisco de Orellana.

Estos hechos fueron denunciados en la Asamblea. El Presidente de la República Rafael Correa, en pri- mera instancia, amenazó con renunciar si la Asam- blea declaraba amnistía para los detenidos. Pero, luego de las investigaciones pertinentes, el Presi- dente reconsideró su posición y solicitó la aminis- tía para los detenidos de Dayuma. El caso pasó a la mesa de Legislación y Fiscalización. El 14 de marzo de 2008, acogiendo este pedido, en su in- forme a la nación del 15 de enero, la Asamblea otorgó esa amnistía.

LaleccióndeDayuma

enero, la Asamblea otorgó esa amnistía. LaleccióndeDayuma La amnistía otorgada por la Asamblea Constituyente a los

La amnistía otorgada por la Asamblea Constituyente a los detenidos del caso Dayuma, como a los demás casos am- nistiados e indultados, se inscribe dentro de una nece- saria política de reparación y justicia, que los ecuatoria- nos y ecuatorianas vieron con muy buenos ojos.

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6 0 UN SUEÑO COLECTIVO El Reglamento de la Asam- blea Constituyente fue aprobado el

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El Reglamento de la Asam- blea Constituyente fue aprobado el 11 de diciembre del 2007.

blea Constituyente fue aprobado el 11 de diciembre del 2007. Laartesaníadeun sueñocolectivo El trabajo de redactar

Laartesaníadeun

sueñocolectivo

El trabajo de redactar la Carta Magna, democrá- tica y participativamente, fue un esfuerzo colec- tivo en el que participaron cientos, miles de voluntades. En los primeros siete meses de tra- bajo, la Unidad de Participación Social de la Asam- blea canalizó las inquietudes de delegaciones provenientes de todo el país y de diversos sectores sociales: jóvenes, mujeres, jubilados, pueblos in- dígenas, trabajadores, taxistas, empresarios, eco- logistas, mineros, pueblos negros, etcétera. En Montecristi fueron entregadas miles de propues- tas ciudadanas acerca de los más diversos temas. Entre enero y junio unas 70 mil personas llegaron hasta la asamblea. Se procesaron más de 1.600 propuestas en las respectivas mesas.

Los asambleístas participaron también en las mesas itinerantes, creadas con el objetivo de visi- tar diversas regiones, recibir propuestas ciudada- nas y dar cuenta de las actividades de la Asamblea. Vale la pena consignar que el presupuesto de gas- tos de la Asamblea Constituyente, durante los ocho meses que duró su funcionamiento, fue de USD 36’316.599,33 de los que el 58% correspondió a gastos de personal.

Según el Reglamento de la Asamblea, aprobado el 11 de diciembre del 2007, la facultad de presen- tar propuestas la tenían los asambleístas, los mo- vimientos sociales, las diferentes instituciones u organismos del Estado y cualquier persona natu- ral o jurídica, individual o colectivamente. En mu- chos casos, las propuestas tenían que ser analizadas por varias mesas, para lo cual realiza- ban sesiones conjuntas.

Las decisiones de la Asamblea se canalizaban me- diante mandatos, resoluciones, leyes y artículos

constitucionales, cuyo alcance, en términos gene- rales, se revisa más adelante. Por su parte, la fis- calización debía comprender el control político de los poderes constituidos mediante el análisis y juz- gamiento del desempeño de los dignatarios y fun- cionarios del Estado.

El procedimiento para la aprobación de textos cons- titucionales se realizaba siguiendo un orden: reco- nocimiento y calificación de las iniciativas, trámite en las mesas respectivas, socialización entre asam- bleístas y sectores sociales; informe de cada mesa; debate y aprobación final en el Pleno. Una vez ana- lizadas las propuestas en las mesas, éstas realiza- ban los informes para su debate en el Pleno, luego del conocimiento de la Presidencia y la Secretaría. Con las observaciones resultantes, las mesas pre- paraban el informe para el segundo debate.

Posteriormente, ante la necesidad de culminar en el plazo previsto lo que el mandato popular había establecido, se hizo una Reforma al Reglamento de funcionamiento de la Asamblea Constituyente, propuesta por el primer vicepresidente Fernando Cordero, que fue aprobada el 10 de junio del 2008. Según esta Reforma, las observaciones originadas en el segundo debate serían revisadas por una Subcomisión conformada por el ponente de la pro- puesta en debate, un designado de la mesa co- rrespondiente y un tercer integrante que no perteneciera a la mesa que estaba discutiendo la propuesta. Esta Subcomisión debía entregar la re- solución en un plazo de dos días para pasar final- mente a la votación. Finalmente, sería la Comisión Especial de Redacción la que, según el Regla- mento, se habría de encargar de revisar las omi- siones notorias, las contradicciones, y corregir errores de sintaxis, ortográficos y gramaticales.

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6 2 UN SUEÑO COLECTIVO Eltrabajoenlasmesas constituyentes Desde el inicio de la Asamblea los debates

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Eltrabajoenlasmesas

constituyentes

Desde el inicio de la Asamblea los debates se con- centraron en definir los temas fundamentales sobre los cuales se crearía la nueva Constitución, así como el mecanismo de funcionamiento del or- ganismo constituyente. Muchos de aquellos temas presentaban diversos cruces y coincidencias entre sí, por lo que fue necesario agruparlos bajo el pa- raguas de conceptos mayores, que a la postre de- terminarían las áreas y las agendas de las diez mesas de trabajo en las que se ubicaron los asam- bleístas según su afinidad y experiencia.

Así, destacan los temas relacionados no solo con el concepto de Estado sino con el relacionamiento so- cial de sus diversos sectores como: una mayor par-

ticipación social (superar la participación electoral

y ampliarla a la toma de decisiones); afirmar y am-

pliar los derechos ya consagrados en otras consti-

tuciones (especialmente con los sectores más vulnerables, como niños, ancianos, personas con discapacidad, mujeres embarazadas, migrantes); fortalecer y recuperar la confianza en las institu- ciones del Estado (mediante instancias de control

y participación social); crear un nuevo régimen de

organización territorial y administrativa (que po- sibilite no solo el manejo de recursos sino la deli- beración política); recuperar el rol del Estado en el manejo de la Economía (decisiones en política fis-

cal, deuda externa, régimen tributario, comercio justo, ahorro, inversiones, etc.); superar la pugna de poderes (mediante el equilibrio en las atribu- ciones de las funciones del Estado); revalorizar el concepto de soberanía (que supere el concepto te- rritorial y se extienda a otros ámbitos como la ali- mentación, la energía, la cultura, etc.); incluir a la naturaleza como sujeto de derechos (otra vía para afianzar el desarrollo en armonía entre los seres humanos y su entorno), entre otros.

Las diez mesas creadas fueron: la de Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales (Mesa 1) con 120 votos a favor; la de Organización, Participación Social y Ciudadanía y Sistemas de Participación (Mesa 2) con 115 votos a favor; la de Estructuración e Instituciones del Estado (Mesa 3) con 120 votos a favor; la de Ordenamiento Te- rritorial y Asignación de Competencias (Mesa 4) con 121 votos a favor; la de Recursos Naturales y Biodiversidad (Mesa 5) con 116 votos a favor; la de Trabajo, Producción e Inclusión Social (Mesa 6); la de Régimen de Desarrollo (mesa 7) con 122 votos a favor; la de Justicia y Lucha contra la Co- rrupción (Mesa 8) con 123 votos a favor; la de So- beranía, Relaciones Internacionales e Integración Latinoamericana (Mesa 9) y, finalmente, la de Le- gislación y Fiscalización, con 92 votos.

Desde el inicio de la Asamblea los debates se concentraron en definir los temas fundamentales sobre los cuales se crearía la nueva Constitu- ción, así como el mecanismo de funcionamiento del organismo constituyente.

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COMPOSICIÓNDELASMESASCONSTITUYENTES

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30 de noviembre del 2007. Aquel fue un buen día. Miles llegaron hasta el cerro Cen- tinela con la esperanza puesta en el proceso. El com- promiso de los 130 asam- bleístas, ante el mausoleo de Alfaro, revestía una impor- tancia de dimensiones históricas.

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MESA 1 Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales 6 8 UN SUEÑO COLECTIVO La discriminación y

MESA 1

Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales

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La discriminación y la exclusión en la aplicación de los derechos fundamentales

y las garantías constitucionales sigue siendo una realidad cotidiana. La pobla-

ción, en general, desconoce sus derechos, garantías y obligaciones constitucio-

nales. El Estado, además incumplía e irrespetaba inveteradamente los derechos

y garantías constitucionales. Además, no todos los derechos y garantías ciuda-

danas estaban garantizadas constitucionalmente. En este panorama inició su tra- bajo la Mesa 1. El primer objetivo que se propuso fue relacionar, sistémica e integralmente, los derechos y garantías constitucionales con la estructura del Es- tado. Así como desarrollar las normas legales para que el cumplimiento y res- peto de derechos y obligaciones fuese real. Para ello había que pensar en los mecanismos de control y evaluación del cumplimiento de derechos ciudadanos, en promover la educación y la cultura ciudadana en torno a estos derechos esen- ciales y, en definitiva, propender a eliminar todo vestigio de discriminación y ex- clusión social. La protección a los ciudadanos con discapacidades, el derecho a la prevención de discapacidades, las oportunidades de trabajo con igualdad de con- diciones fueron algunos de los artículos generados en el trabajo de la Mesa 1. Fue definido que el estado garantizará el derecho a la atención especializada y gra- tuita para ciudadanos con enfermedades catastróficas (cáncer, diabetes, sida, ar- tritis, problemas cardíacos, insuficiencia renal y otras). Se propuso, y finalmente se aprobó, el derecho al voto para los ciudadanos extranjeros que residan en el país más de cinco años. Se incluyó también el derecho “fundamental e irrenun- ciable” al agua, así como el derecho a una alimentación nutritiva y al alcance, para lo que se promueve la soberanía alimentaria. Los planteamientos de esta mesa

buscaron aplicar el concepto del Buen Vivir, reforzando los artículos que pro- mueven y garantizan los derechos de los ciudadanos más vulnerables, como los niños, niñas y adolescentes, las mujeres embarazadas y los adultos mayores.

adolescentes, las mujeres embarazadas y los adultos mayores. “Fue una oportunidad histórica de compartir dolo- res,

“Fue una oportunidad histórica de compartir dolo- res, sufrimientos, necesidades, anhelos, esperanzas y sueños. Visualizamos un proyecto político que pro- picia la dignidad del ser humano expresada en sus derechos y garantías constitucionales, que pro- mueven su dignidad y lo hace capaz de ejercerlos de manera plena. Esto se sustentó en un liderazgo de- mocrático y participativo que permitió despojarse de banderas políticas e intereses personales, rom- piendo prácticas tradicionalistas, elitistas y opre- soras con el fin de sustentar una carta política consecuente con la equidad, la justicia, la solidari- dad y el respeto, que dignifican al ser humano como actor sustancial en el presente y en el futuro, em- poderado de la ejecución de sus derechos y de los demás. Como logro sustancial de la mesa se puede anotar que la mayoría de artículos se aprobó por unanimidad, debido a que la premisa siempre es- tuvo direccionada al buen vivir, no solo del ser hu- mano, sino de la Pacha Mama como legado de la solidaridad intergeneracional. Esta normativa tras- ciende las fronteras para proteger a nuestros com- patriotas que se encuentran lejos y también abre los brazos a los extranjeros que se acogen al convi- vir de nuestra patria, como un claro ejemplo de es- peranza y reciprocidad para el resto del mundo”.

María Molina.

PRESIDENTA DE LA MESA 1

“Esta normativa trasciende las fronteras”

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La asambleísta María Soledad Vela, de la provincia de Manabí refrenda con su irma el Pacto por los Dere- chos de las Mujeres, impul- sado por el Movimiento de las Mujeres Ecuatorianas. La participación social fue un componente fundamental para una Constituyente que debía permanecer cercana a la voz de los más diversos sectores.

para una Constituyente que debía permanecer cercana a la voz de los más diversos sectores. UN
para una Constituyente que debía permanecer cercana a la voz de los más diversos sectores. UN

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Virgilio Hernández PRESIDENTE DE LA MESA 2 “Mi mayor aprendizaje fue la capacidad de escuchar”

Virgilio Hernández

PRESIDENTE DE LA MESA 2

“Mi mayor aprendizaje fue la capacidad de escuchar”

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“Esta fue una de las responsabilidades más grandes que he tenido en mi vida. Yo diría que el mayor aprendizaje que me dejó la Asamblea fue el de saber escuchar; ser presidente de mesa implicaba la posi- bilidad de concluir ideas, de concretar acuerdos, de acercar posiciones y, sobre todo, mantener un am- biente de diálogo democrático. En la mesa todos los debates se hicieron de manera fundamentada, para lo cual era necesario tener capacidad de escuchar y de motivar la participación de los demás. Entonces uno puede constatar que no es tan difícil entender- nos incluso con aquellos que después votaron en con- tra de algunos artículos. Ser presidente de esta mesa me permitió aportar con aspectos que yo conozco, no solo de manera conceptual, sino en los que he puesto mucho de mi vida misma. Por eso creo que es- tuve bien ubicado ahí, no solo por mi experiencia como dirigente y activista social, sino también como promotor de procesos de participación social, como los que realicé en Tungurahua, de manera que no hacía mi trabajo solo desde una perspectiva acadé- mica, sino también política y de involucramiento personal en aquello que mejor conozco. Ese fue mi mayor aporte personal. También lo fue el haber lo- grado un ambiente democrático para el debate, algo que tenemos que mantener en la nueva etapa, que es la Asamblea Nacional. Hay que reconocer que la Constitución fue como poner los cimientos, que son fuertes y buenos, pero no se puede vivir solo con los cimientos, sino hay que levantar la institucionalidad que se dibuja en la Constitución y que la ciudadanía vuelva a creer en la institucionalidad pública, vuelva a tener confianza en el Estado y asimile que hay otra dimensión de la política, que es el servicio a un pro- yecto social y a unos intereses identificados con la mayor parte de la gente”.

intereses identificados con la mayor parte de la gente”. En el diagnóstico preliminar de los problemas

En el diagnóstico preliminar de los problemas que debía atender esta Mesa se desprende que en el país faltaban mecanismos constitucionales para la partici- pación ciudadana, para el acceso a la información, que recuperasen las iniciativas, que permitieran la cogestión y la toma de decisiones, así como un eficiente con- trol social. Reconocía la Mesa “un déficit absoluto de procesos de capacitación y formación de liderazgo en todas las áreas y en todos los sectores”. Falta de me- canismos eficaces para la participación política de los migrantes. Deficiente par- ticipación política de la sociedad y particularmente de los jóvenes. Impedimentos que dificultan el ejercicio, producen pérdida de la perspectiva y deterioro de la organización social, entre otros problemas graves. Por ello, en esta mesa se tra- taron esos aspectos fundamentales, de cuyo debate surgió la posibilidad de que el Estado ecuatoriano cuente hoy con dos funciones más, como son la Función de Transparencia y Control Social y la Función Electoral. El eje de las delibera- ciones fue cómo mejorar la participación social y garantizar que las diversas voces ciudadanas pudiesen llegar a niveles de decisión. Conceptualmente, la idea era alcanzar un nivel de democracia posliberal, lo que significa que, aunque se respetan las instancias de representación tradicionales como las entidades esta- tales, los partidos y los movimientos sociales, es necesaria la participación ciu- dadana y ésta se debe concretar en la toma de decisiones. De estos debates salió la propuesta de crear la Ley de Participación y Social y Ciudadana, propuesta de la que finalmente se estableció la conformación del Consejo de Participación y Control Social. Respecto de los temas electorales, la mesa propuso aspectos como la alternancia entre hombres y mujeres; definió a los partidos políticos como or- ganizaciones públicas no estatales; estableció reglas para la competencia electo- ral como el mecanismo de las franjas publicitarias para control del gasto; reorganizó la Función Electoral en Consejo Nacional Electoral (instancia de or- ganización) y el Tribunal Contencioso Electoral (instancia de apelación), propuso el voto facultativo de los jóvenes entre 16 y 18 años, entre otros aspectos. Ade- más, se discutió la necesidad de que la ciudadanía sea un ente activo en el des- arrollo de la sociedad y contribuya con la formación y desarrollo de los ciudadanos con menores posibilidades.

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Organización, participación social y ciudadana y sistemas de representación

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Estructura e Instituciones del Estado

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Partiendo de la realidad de que la falta de planificación a largo plazo, la burocra- cia de las instituciones públicas y la excesiva concentración de poder en el Eje- cutivo han sido problemas enquistados en los períodos anteriores, la mesa 3 orientó su trabajo a definir una nueva estructura de las funciones del Estado y las normas con las que deben operar. El objetivo básico era emprender el diseño de una estructura política y administrativa descentralizada, desconcentrada y efi- ciente que facilite procesos continuos de desarrollo y crecimiento, potenciando todas las regiones del país asegurando la equidad y la inclusión como elementos fundamentales de las políticas de Estado. También, consagrar normas obligato- rias para transparentar y rendir cuentas de la gestión pública e institucionalizar un sistema nacional de erradicación de la corrupción con participación del go- bierno central, de los gobiernos locales y de la ciudadanía. Otro objetivo funda- mental de la reforma política del Estado era, justamente, que la estructura institucional estatal fuera responsable de la gestión pública, que ejerza las fun- ciones de rectoría, planificación, regulación, control, sanción y evaluación. Otro objetivo fue romper la corporativización y partidización de las estructuras insti- tucionales del Estado.

Por eso, de esta Mesa salen las propuestas para modificar los modelos de repre- sentatividad, para fortalecer el gobierno central y los gobiernos regionales y lo- cales. Institucionalizar la participación ciudadana y el control social en la planificación, gestión y control de todas las entidades e instancias del Estado. Esta Mesa fue la responsable de replantear las normas de funcionamiento de ins- tituciones clave en el campo de la defensa y la seguridad, como las Fuerzas Ar- madas y la Policía Nacional; de control, como la Procuraduría y la Corte Constitucional; de administración de justicia, como la entonces Corte Suprema de Justicia, etcétera. Entre los temas clave estuvo buscar el equilibrio entre las fun- ciones Ejecutiva y Legislativa, respecto de lo cual surgió la norma conocida como “muerte cruzada”, que permite al Presidente de la República disolver por una sola vez la Asamblea Nacional y convocar inmediatamente a elecciones generales tanto para presidente cuanto para asambleístas. De igual manera, la Asamblea tendría las mismas atribuciones respecto del primer mandatario. En ambos casos, bajo circunstancias especiales previstas en la Constitución. Los integrantes de esta mesa además, avalaron la propuesta de creación de la Corte Constitucional que se encargaría de velar por el cumplimiento de lo establecido en la Constitu- ción por sobre cualquier otro organismo.

“Este ha sido uno de los mayores aprendizajes de mi vida; una maestría no solo en derecho constitucio- nal, sino también en ciudadanía, porque no se limi- taba a debatir los temas de nuestra mesa sino los de otras, con temáticas tan diversas. Hacer un Cons- titución radicalmente distinta a las anteriores im- plicó un gran esfuerzo de todos y, en lo personal, un enriquecimiento que en otros espacios no lo hubiera adquirido. Fue muy difícil superar la oposición de sectores de la derecha que no querían aportar y pensaban que la Constitución no pasaría el refe- réndum. En mi mesa estuvo el señor Álvaro Noboa, quien asistió dos semanas y dejó de hacerlo. Des- pués tuvimos que destituirlo por no presentar su de- claración de bienes. Yo soy un luchador social desde hace más de treinta años y siempre he militado en la izquierda por la construcción de una patria nueva. No digo que ahora ya la tengamos pero esto me abrió las puertas para construir el sueño de mi vida. Debido a mi profesión y a mi formación he te- nido que estar más cercano a los temas macro, como este de la estructura del Estado y ahí creo que he podido dar mi mayor aporte. Hubiera sido im- portante para mí trabajar en alguna de las temáti- cas más específicas como la participación social, los derechos colectivos y otros, pero el trabajo que hi- cimos en esta mesa llenó mis aspiraciones. Ahora, quedan por hacerse las leyes secundarias para lo- grar no solo la reforma institucional del Estado, sino los mecanismos de participación social. No basta con escribir una Constitución, sino hay que hacerla realidad, y eso depende de cuánto podamos desarrollar el poder de la sociedad civil. No voy a continuar en el Legislativo pero seguiré como diri- gente político en mi provincia para fortalecer el mo- vimiento, pues si no tenemos un movimiento mejor estructurado no avanza la Revolución Ciudadana”.

mejor estructurado no avanza la Revolución Ciudadana”. Gustavo Darquea PRESIDENTE DE LA MESA 3 “No basta

Gustavo Darquea

PRESIDENTE DE LA MESA 3

“No basta con escribir una Constitución, sino hay que hacerla realidad”

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La primera constatación que hizo esta mesa, a manera de diagnóstico de la rea- lidad sobre la que debía incidir, fue identificar el “inadecuado modelo y sistema de gobiernos subnacionales del Estado ecuatoriano, que ha impedido un desarrollo sustentable, democrático participativo y territorialmente equitativo”. No solo re- conoció que tal modelo había promovido un desarrollo territorial y social in- equitativo, sino que, además, el centralismo, el bicentralismo y el regionalismo, eran otras consecuencias de lo mismo, que derivaron en distorsiones político- culturales y provocaron una frágil cohesión del Estado. “A su vez se ha generado un crecimiento y empoderamiento excesivo de una burocracia central”, apuntaba el diagnóstico. La caotización en las asignaciones extrapresupuestarias según las necesidades de la coyuntura política y las exigencias del peso territorial; la au- sencia de una planificación nacional relacionada con las visiones provinciales y locales eran, también, distorsiones del sistema; así como la indefinición y super- posición de competencias y la existencia de procesos de autonomías y de des- centralización sin concreción ni consolidación. En fin, que el sistema y modelo de organización político-administrativo-territorial, no permitía el ejercicio de una democracia real, y que se había ejercido sólo una distorsionada democracia delegativa. De ahí que esta mesa tuvo la tarea de pensar en un régimen de des- centralización y gobiernos autónomos. Su primer reto fue desmontar el trasfondo separatista con el que ciertas élites empresariales habían manejado el concepto de autonomía, para cambiarlo por el de gobernabilidad y participación social. En el centro del debate estuvo un tema clave: ¿Cómo crear un régimen de gobiernos autónomos, no para la privatización, sino para la democratización del Estado? La premisa fue que un Estado descentralizado no se alcanza solo con la desconcen- tración institucional sino con la ampliación de la participación política, que de- vuelva al pueblo la capacidad de elegir a sus autoridades y participar en sus decisiones. Así, el punto de partida fue una propuesta de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades). Se debatieron propuestas como la de regionalización, un régimen especial para Galápagos, competencias de los diver- sos niveles de gobierno, inclusión de las juntas parroquiales como gobiernos au- tónomos, asignación de recursos, presupuesto participativo, consejos de inclusión, entre otros. Fue en esta mesa que se establecieron, a la postre, los li- neamientos para la Ley de Ordenamiento Territorial, que organizaría al país en siete sectores para su mejor manejo. El trabajo de la mesa 4 fue intenso en la ela- boración del quinto capítulo de la nueva constitución sobre los Derechos de Par- ticipación.

“No había hecho un balance personal, pero creo que

mi aporte fue darle al concepto de autonomía un

contenido desde la izquierda. Antes había el prejui-

cio de pensar que las autonomías significaban ano-

malías en la construcción de un Estado de corte socialista. Este fue un proceso que lo fui armando en función de la experiencia, porque cuando llegué

a la Asamblea tampoco lo tenía muy claro. El hecho de ser manabita, de habitar una zona periférica, me permitió tener una visión distinta y entender que

no siempre las autonomías tienen que ver con se-

paratismo, como la perspectiva en otros países como Bolivia. Por otro lado, aprendí a manejar una visión más de conjunto respecto de lo que es el Es- tado y cómo garantizar su presencia en todo el te- rritorio. Entonces pudimos impulsar el tema de las

unidades territoriales, con el cual yo me identifico mucho. Desde lo económico se considera a las jun-

tas parroquiales como gobiernos autónomos que

pueden hacer su gestión de manera descentrali-

zada, en cambio, desde lo político, significa la exis- tencia de espacios de deliberación locales, con mayor participación social. Como historiadora, yo viví un proceso a veces tenso y doloroso del ejercicio

de la política, porque era un espacio nuevo para mi.

Ahora entiendo que no habría logrado tal aprendi- zaje en otro momento, con otras características.

Este fue un momento de ruptura no solo de las nor- mas, sino de los imaginarios y no únicamente a nivel nacional sino a escala civilizatoria. Creo que este proceso constituyente me forjó como sujeto político, algo que quizás no alcanzaba si me quedaba solo

en la academia. Fue entender la importancia de

asumir un rol político, por lo menos en algún mo-

mento de la vida. Yo hago mía esa posibilidad que

me sirve incluso para mi práctica académica en la

cual, justamente, yo trabajo los temas relacionados con la construcción del Estado nacional. Hay mu- chas cosas que no las iba a aprender en los textos y documentos históricos. Eso yo capitalizo y asumo como aprendizaje”.

históricos. Eso yo capitalizo y asumo como aprendizaje”. Tatiana Hidrovo PRESIDENTA DE LA MESA 4 “El

Tatiana Hidrovo

PRESIDENTA DE LA MESA 4

“El proceso constituyente me forjó como sujeto político”

UN SUEÑO COLECTIVO

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Mónica Chuji PRESIDENTA DE LA MESA 5 “Ni en los peores momentos debemos renunciar a

Mónica Chuji

PRESIDENTA DE LA MESA 5

“Ni en los peores momentos debemos renunciar a los principios”

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UN SUEÑO COLECTIVO

“En cuanto a los resultados de la mesa, la premura del tiempo impidió una mayor discusión y entendi- miento de los conceptos y por eso se aprobaron ar- tículos que se contradicen en varios aspectos y, en algunos casos, no constan tal cual se redactaron en

la mesa o se aprobaron en el Pleno. En lo personal,

mi

aporte fue haber planteado discusiones basadas

en

la realidad nacional, regional y mundial respecto

de

la necesidad de cambiar los modelos de desarro-

llo

para hacer sostenible la vida y salir paulatina-

mente del modelo extractivista de desarrollo.

También el haber propiciado la participación social

de manera plural; haber abierto el camino para que

podamos entender la complejidad y la diversidad

de nuestro país y, con ello, visiones diferentes aun-

que no por ello inferiores. Pude propiciar un debate

en torno a la democracia y sus diferentes formas.

Una de ellas fue aprobar el derecho a decidir y par-

ticipar activamente en la toma de decisiones. Me re- fiero al derecho a ser consultados antes de dar un consentimiento. Puedo destacar el haber defendido, con argumentos conceptuales, el carácter del Es- tado plurinacional, el Sumak Kawsay, la intercultu- ralidad, la justicia indígena, la soberanía y otros temas. Creo que mi mayor aporte es haber contri- buido a hacer una Constitución soberana, basada

en la realidad y necesidades del país. Hay muchas

cosas que puedo asumir como aprendizajes pero lo más trascendental es haber aprendido a escuchar y respetar los diversos criterios de cada sector y de cada asambleísta. Creo que otro aprendizaje es que ni en los peores momentos, ni en los más duros, de- bemos renunciar a los principios, a las convicciones, a la dignidad, a las tesis en que uno cree. No pode- mos defraudar la esperanza de la gente y hay que continuar en el proceso”.

esperanza de la gente y hay que continuar en el proceso”. El trabajo de esta mesa

El trabajo de esta mesa se orientó, primeramente, a destacar sin reservas que el Ecuador ha vivido bajo un modelo sobre explotador de sus recursos naturales, que ha hecho un uso irracional de ellos, sin planificación a largo plazo y con ele- vados índices de inequidad en la distribución de la riqueza generada, lo que ha causado daños sociales cada vez más profundos. Los temas de la agenda de la mesa fueron diversos: biodiversidad, minería, hidrocarburos, agua, ecosistemas frágiles, ecología urbana, transgénicos, calentamiento global, energías alternati- vas, instituciones ambientales, principios ambientales, entre otros. Para los in- tegrantes de la mesa 5, el reto fue concertar artículos y reformas que garanticen el aprovechamiento responsable de los recursos, principalmente de los hidro- carburos, eliminando los altos índices de contaminación y fomentando la justa distribución de la riqueza que este recurso genera. Para ello, planteó la necesidad de establecer un Sistema Nacional Descentralizado de Gestión Ambiental, así como una Superintendencia del Ambiente, encargada de vigilar que tanto el sec- tor público como el privado cumplan con políticas de proteccion ambiental. Otra propuesta trascendental, debatida y gestionada en esta mesa, fue la de crear la Ley Orgánica de Aguas, bajo la consideración de que el agua, como recurso, es pa- trimonial y estratégico puesto que de él depende un derecho humano fundamen-

tal: el derecho a la vida. Leyes para la protección y preservación de áreas protegidas,

la flora y la fauna fueron producto del trabajo de esta mesa. También ella se adoptó,

como eje transversal, el concepto del Buen Vivir o Sumak Kawsay.

Los debates de esta mesa fueron complejos dado que, por un lado, perduran las visiones que plantean el aprovechamiento intensivo de los recursos naturales y, por otro, cobra fuerza la necesidad de superar el modelo extractivista en el ca- mino hacia un país pospetrolero y posminero. Entonces, el asunto no se reduce

a regular las actividades extractivas, sino también a ampliar y hacer reales los

derechos colectivos, la consulta previa, la organización comunitaria, la defensa del agua como derecho humano. En suma, es una mesa que tuvo que dialogar con

todas las demás, porque el tema ambiental está presente en todos los campos de

la sociedad. Un primer escollo a superar fue, por ende, la falta de comprensión de

muchos conceptos relacionados con el desarrollo sustentable y con los derechos

de los pueblos.

MESA 5

Recursos Naturales y Biodiversidad

UN SUEÑO COLECTIVO

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MESA 6 Trabajo, Producción e Inclusión Social 8 2 UN SUEÑO COLECTIVO Entre los objetivos

MESA 6

Trabajo, Producción e Inclusión Social

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2

UN SUEÑO COLECTIVO

Entre los objetivos nacionales que perseguía esta mesa estaban los de establecer las garantías para que se ejerza el derecho al trabajo, a la propiedad en cualquiera de sus formas, el fomento de la producción y la generación de empleo. Todo esto, logrado en condiciones de dignidad y justicia, para impulsar la capacidad pro- ductiva de la sociedad, garantizar la inclusión social, los derechos de los trabaja- dores y eliminar la precarización del trabajo. De ahí que, en esta mesa, se desarrolló el debate en torno a varios planteamientos históricos de los movi- mientos sociales, indígenas, campesinos y de trabajadores. Tuvieron lugar des- tacado los relacionados con los derechos colectivos y con la soberanía alimentaria. En el primer caso, se concretó el Mandato 8, que eliminó el sistema de trabajo “tercerizado”, con lo cual los empleados tendrían derecho a ser incor- porados a las empresas y acceder a los beneficios de ley como afiliación al se- guro social, remuneración acorde a la ley, vacaciones, entre otros aspectos cuya responsabilidad había sido eludida por los empleadores. Esta medida estaba en consonancia con el objetivo de desarrollar mecanismos constitucionales para ga- rantizar el derecho al trabajo, remuneraciones dignas, y la estabilidad laboral. En el segundo caso, en sintonía con el objetivo de establecer normas generales claras para que el país funcione basado en el trabajo productivo y auto sustenta- ble, orientado a la satisfacción de las necesidades de la población, la mesa logró introducir en la Constitución el concepto de soberanía alimentaria, que significa la capacidad de un pueblo de producir, comercializar y consumir alimentos de manera limpia, libre de tóxicos, libre de intereses comerciales y en armonía con las prácticas culturales de la población, como la producción comunitaria. La so- beranía alimentaria implicaba también una defensa del agua como recurso na- tural al servicio de la vida humana y libre de procesos de privatización. En el capítulo correspondiente se estableció que el Estado regularía, en un plazo de dos años, el acceso equitativo a este recurso. Adicionalmente, se pusieron las bases para la creación del seguro agrícola con el fin de garantizar la inversión de los productores del campo. En cuanto a la participación social, la mesa recibió y procesó alrededor de 500 propuestas de diversos sectores, además de intervenir en foros realizados en Quito, Manabí y Guayas.

“Todo esto es parte de un proceso más largo en mi vida, porque yo vengo de la organización y la lucha indígena y campesina. No llegamos a la Constitu- yente de la noche a la mañana, sino a partir de una lucha para que la soberanía se pueda sentir en nuestra vida diaria. Eso nos ha costado incluso en- carcelamientos y tragar muchas bombas lacrimó- genas. Yo recalco eso porque la Asamblea nos permitió dar un gran paso, como es cambiar el mo- delo económico de “economía social de mercado” consagrado en la Constitución anterior, a “econo- mía solidaria” como determina la nueva. En lo per- sonal yo siento que son pasos sobre los que no podemos volver atrás sino fortalecerlos para dar otros. Una de las enseñanzas que me deja haber vi- vido este proceso es que los derechos pueden estar bonitos en la Constitución, pero si no hay una so- ciedad civil organizada que los reclame y los haga efectivos, no sirven de nada. Para mí, la Asamblea significó pasar de una práctica de oposición a una de construcción. Hicimos oposición a un estado neoliberal, pero ahora vamos por la construcción de un estado de bienestar. El reto es impulsar las leyes secundarias, como la Ley de Aguas, que hagan efectivos los derechos constitucionales, porque la Constitución de 1998 era pródiga en derechos co- lectivos, pero nunca se hicieron reales. En este pro- ceso constitucional quedó claro que el sector representado por las organizaciones sociales es el que da de comer al país y por eso debe ser tan digno vivir en el campo como en la ciudad. Volviendo a lo personal, mi mayor aprendizaje ha sido saber cómo responder a las exigencias del servicio público. Yo no tengo estudios superiores, pero la Asamblea me ha dado mucha solidez en el manejo de todo lo re- lacionado con la defensa de los derechos. Si tengo que mencionar cuál ha sido mi aporte personal, se- guramente es el haber impulsado dos conceptos cla- ves: soberanía alimentaria y Ecuador intercultural. Es que yo siempre he pensado que un pueblo debe recuperar la capacidad de decidir por sí mismo y que ninguna cultura es superior a otra”.

por sí mismo y que ninguna cultura es superior a otra”. Pedro de la Cruz PRESIDENTE

Pedro de la Cruz

PRESIDENTE DE LA MESA 6

“Los derechos, sin una sociedad civil que los haga efectivos, no sirven de nada”

UN SUEÑO COLECTIVO

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8 4 UN SUEÑO COLECTIVO La necesaria consecuencia con el carácter plurinacional de la sociedad
8 4 UN SUEÑO COLECTIVO La necesaria consecuencia con el carácter plurinacional de la sociedad

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UN SUEÑO COLECTIVO

La necesaria consecuencia con el carácter plurinacional de la sociedad ecuatoriana tuvo su contrapartida en un conjunto de artículos que re- conociendo esa realidad, es- tablecen derechos especí icos y garantías rela- cionadas con las nociones de territorio y uso de recursos que afectan directamente a muchas de esas nacionali- dades autóctonas.

UN SUEÑO COLECTIVO

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Pedro Morales PRESIDENTE DE LA MESA 7 “En la Asamblea se juntaron aspiraciones personales y

Pedro Morales

PRESIDENTE DE LA MESA 7

“En la Asamblea se juntaron aspiraciones personales y sociales”

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UN SUEÑO COLECTIVO

“Llegué a la Asamblea como candidato de la Iz- quierda Unida de Chimborazo, es decir, como resul- tado de un consenso de organizaciones de izquierda que reconocieron mi experiencia en el movimiento cooperativista. Ahí se juntan las aspiraciones per- sonales con las sociales, puesto que esa es mi opción de vida, pero también es parte de una corriente de cambios no solo a nivel nacional, sino regional y mundial, como es la búsqueda de una economía más justa y solidaria. En los debates fue clave con- tar con el apoyo de un pensador como Alberto Acosta con quien tuve diálogos muy fructíferos así como los que tuvimos en las Mesas itinerantes con organizaciones sociales de todo el país. En lo per- sonal, ese diálogo significó un gran aprendizaje, una apertura de mi visión de la política y de la eco- nomía, puesto que nuestra Mesa estaba en el cen- tro de un debate trascendental como es el desarrollo. Fue un reto enorme identificar y evaluar las consecuencias de la economía en los derechos humanos, en la naturaleza, en la educación, la salud, etc. Por haber estado varios años como ge- rente de una cooperativa de ahorro y crédito vin- culada a los sectores populares, yo tenía una base y una vivencia de lo que significa un nuevo modelo de desarrollo. Por eso creamos mecanismos de control del sistema financiero, porque ahí está el ahorro na- cional y para que no se repita la crisis de 1999. En cuanto a ciertas prácticas políticas, la Asamblea me dejó un sabor agridulce al comprobar que muchos políticos actúan en función del cálculo de lo que pueden conseguir al estar más cerca del poder. Ahí es donde cierta izquierda se desfigura, porque no defiende intereses del país sino personales. Yo pre- ferí ser independiente y regresé a mi tierra tal como me fui”.

ser independiente y regresé a mi tierra tal como me fui”. En esta mesa se debatió

En esta mesa se debatió el modelo de desarrollo del Estado a partir de la cons- tatación de que la economía social de mercado solo ha profundizado las inequi- dades sociales y económicas, al privilegiar la concentración del capital en lugar de la redistribución de la riqueza. Entre los problemas detectados por la mesa, como plataforma inicial para su acción, estaban la quiebra del aparato productivo; la inequidad y el crecimiento de las desigualdades sociales; la fractura regional, que impide construir un proyecto nacional; la debilidad institucional de los or- ganismos públicos; la existencia de estructuras productivas y económicas con fuerte tendencia monopólica; y la falta de sostenibilidad ambiental.

Había definido esta mesa que el país que queremos sea un país con buen vivir para todos y todas en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. Un país que permita el desarrollo de las capacidades y poten- cialidades de los individuos con justicia, equidad, libertad, solidaridad, democracia participativa, sustentablilidad y soberanía. Un país con libertades y oportunidades donde podamos construir un proyecto común respetuoso de las especificidades regionales. Un país que no esté en manos de algunos empresarios, políticos y sin- dicalistas. Un país con elevada inversión, trabajo para todos, altas remuneraciones y oportunidades básicas para que cada uno escoja en libertad su modo y objetivos de vida. La intervención de la mesa se concentró, pues, en definir el carácter del Estado y de los sistemas productivos; del desarrollo humano y la sostenibilidad ambiental; de la democracia participativa y del desarrollo territorial.

De ahí surge la propuesta de un modelo de economía solidaria, que promueva el trabajo y el acceso a mejores condiciones de vida. Otro tema clave fue definir las características del Estado, donde toman especial importancia los conceptos de in- terculturalidad, plurinacionalidad y de gobiernos descentralizados y autónomos, que fortalecen los principios de mayor participación social en los diversos nive- les de gobierno. La Mesa asumió, además, la regulación del mercado financiero con el fin de eliminar la especulación de capitales y orientar las inversiones hacia el desarrollo social. Producto de ese debate, el concepto de banca se amplía y se reconoce una banca pública, privada, cajas de ahorro, bancos comunales, así como cooperativas de ahorro y crédito. Fue fundamental el reconocimiento de los ser- vicios bancarios como públicos, sujetos a normas y fiscalización.

MESA 7

Régimen de Desarrollo

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MESA 8 Justicia y Lucha contra la Corrupción 8 8 UN SUEÑO COLECTIVO Esta mesa

MESA 8

Justicia y Lucha contra la Corrupción

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UN SUEÑO COLECTIVO

Esta mesa recogió, esencialmente, el mandato ciudadano de rescatar a la Función Judicial de las manos de los partidos políticos y de los grupos económicos, así como el de plantear nuevos procedimientos en la administración de justicia. Se propuso dotar a esta función de la suficiente autonomía y solidez institucional. En esa dirección, su trabajo se concentró en la creación de una Corte Constitucional para el control de las garantías constitucionales; el fortalecimiento del Consejo de la Judicatura como órgano de gobierno y control de la Función Judicial; y la creación de un Consejo de Participación Ciudadana con facultades fortalecidas para la veeduría y lucha contra la corrupción, así como la adopción de principios y disposiciones constitucionales que garanticen y democraticen el acceso a la jus- ticia y propicien su ágil desempeño. Posteriormente, el tema de la Corte Consti- tucional y del Consejo de Participación Ciudadana pasó a competencia de otras mesas y ésta se concentró en el de la justicia ordinaria. Esta mesa trabajó en ocho capítulos, entre los que se destacan: Justicia de Paz, Medios Alternativos, Juris- dicción Indígena, Rehabilitación Social y el Consejo de la Judicatura.

En lo personal, fui a la Asamblea como portador de un sueño colectivo de mi región debido a mi tra- bajo de más de treinta años con las organizaciones sociales en la búsqueda de soluciones a la pobreza, la migración, la vivienda. Habíamos acumulado tantas frustraciones respecto de la política, y la po- sibilidad de desfogar esas frustraciones se ponían al alcance en este proceso. Cuando acepté ir a la Asamblea, fue por un llamado de mi corazón y así se lo dije a mi obispo. Después, la gente me hizo en- tender que ese llamado no era solo personal sino compartido. Ya en Montecristi, hubo una sinergia de muchos sueños e ideales que se pudieron cuajar. Evidentemente, los dos enemigos fundamentales fueron la oposición, que se negaba y se sigue ne- gando al cambio, y el tiempo. No se puede hacer una Constitución, elaborar mandatos y reformas en ocho meses. Yo diría que en el tema del tiempo el go- bierno y la oposición estuvieron de acuerdo, porque no fue suficiente y el proceso no tuvo la calidad de- mocrática que era de esperarse. Mucha gente creía que mi tema fuerte iba a ser la migración y, sin em- bargo, casi no tuve que intervenir en ese tema, por- que ya se había posicionado con fuerza y se pudo plasmar en la Constitución. En lo que sí tuve más participación fue en el tema de la justicia y la lucha contra la corrupción donde teníamos que rescatar al Estado de las manos de los grupos de poder. Creo que mi mayor aporte fue mi talante y práctica de- mocrática tolerante, que permitió el consenso y la participación; también mi actitud ética y vertical en la defensa de los principios de la justicia y la so- lidaridad, además de la defensa del proceso demo- crático. Ahora, hay que continuar trabajando porque hay varios peligros. Por un lado, que a la hora de bajar los principios constitucionales a las leyes, éstos se diluyan; también puede ocurrir que se hagan leyes contrarias al espíritu de la Constitu- ción; o que no se hagan y todo se quede en la pura poesía como en otros tiempos”.

y todo se quede en la pura poesía como en otros tiempos”. Fernando Vega PRESIDENTE DE

Fernando Vega

PRESIDENTE DE LA MESA 8

“Teníamos que rescatar al Estado de las manos de los grupos de poder”

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María Augusta Calle PRESIDENTA DE LA MESA 9 “No se puede hablar de soberanía sin

María Augusta Calle

PRESIDENTA DE LA MESA 9

“No se puede hablar de soberanía sin un gran riesgo personal”

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UN SUEÑO COLECTIVO

La enseñanza personal que me dejó la Asamblea es que enfrentarse contra el imperialismo significa palabras mayores, porque la lucha es real y eso im- plica jugarse la vida literalmente, sin eufemismos. Ese fue mi mayor aprendizaje. Otro, que no puede una meterse a hablar de soberanía sin una gran dosis de riesgo personal y hay que estar consciente de eso. Cuando ocurrió lo de Angostura (bombar- deo del Ejército colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano) yo sufrí en lo personal un linchamiento mediático. Ese fue un aprendizaje bastante duro. Me di cuenta de que

nosotros, los periodistas, creemos estar más allá del bien y del mal; no tenemos respeto por el ser hu- mano; creemos tener una aureola de jueces supre- mos para dictaminar sobre la vida, el futuro y la dignidad de las personas. Después de haber recibido todo lo que recibí de mis colegas periodistas cuando yo ejercía esa función política, crecí mucho en lo profesional. Cuando terminó la Asamblea, en julio de 2008, volví a hacer periodismo, pero de una ma- nera sumamente cuidadosa. Por ejemplo, nunca voy

a decir algo que pueda afectar la dignidad de al-

guna persona, ni siquiera contra Lucio Gutiérrez. En este proceso entendí que cuando todos los fusiles

apuntan contra uno debe escoger: o rendirse o se- guir caminando, y me di cuenta de que las mujeres ecuatorianas somos muy valientes y seguimos ca-

minando. Esto no lo digo a título personal, porque

lo que más sentí fue un enorme respaldo no solo de

las mujeres asambleístas sino que también las mu- jeres de los mercados me apoyaron. Eso me ha dado un compromiso enorme con la gente porque com- prendí que estar metida en política significa no trai- cionar, no defraudar y esa es una carga pesada, pero muy linda también. En septiembre me iré a fes- tejar cuando se vayan los gringos de Manta. Voy a hacer una gran fiesta y esa es una de mis mayores alegrías. Este proceso me ha vuelto una persona más profunda, pero más tranquila también”.

una persona más profunda, pero más tranquila también”. A esta mesa le correspondió reconstruir el sentido

A esta mesa le correspondió reconstruir el sentido de dos conceptos aparente-

mente opuestos, pero íntimamente ligados entre sí, como son los de soberanía e integración. Es una de las mesas en las que hubo mayor debate ideológico, pues

el reto era elevar a la categoría de principios dos conceptos cuya práctica ante-

rior los había devaluado. Así, el principio de soberanía comienza a ser usado de manera transversal y como eje rector en otros temas. Se habló entonces de so- beranía alimentaria, soberanía energética y otras maneras de preservar el prin- cipio de autodeterminación de los pueblos, pero de manera ampliada a sus habitantes. En esta mesa resultó notoria la participación de las Fuerzas Arma- das, cuyos representantes llegaron hasta Montecristi con propuestas específicas.

De igual manera, se produjo una amplia participación social especialmente de jóvenes, quienes enriquecieron, desde una visión renovada, el concepto de so-

beranía. Uno de los resultados más concretos y visibles consta en el artículo 5 de

la Constitución, que establece que “El Ecuador es un territorio de paz. No se per-

mitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extran- jeras con propósitos militares. Se prohibe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras”. En el transcurso de los debates, la mesa debió superar el antagonismo entre posiciones abiertamente sometidas a po- tencias extranjeras y las que defienden la independencia y la autodeterminación, sin afectar los procesos de integración regionales y mundiales. El Ecuador inicia entonces una nueva relación con las empresas multinacionales, toma decisiones respecto de la deuda externa, revisa los tratados internacionales con el fin de ac- tuar en todos ellos bajo el principio de soberanía. De esta mesa salieron acuerdos

como el que condena enérgicamente la aprobación de la Directiva de Retorno, llevada a cabo por el Parlamento Europeo. Propuso también el Convenio sobre Se- guridad Social entre la República del Ecuador y la República de Chile.

MESA 9

Soberanía, Relaciones Internacionales e Integración Latinoamericana

UN SUEÑO COLECTIVO

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MESA 10 Legislación y Fiscalización 9 2 UN SUEÑO COLECTIVO Esta mesa concentró la mayoría

MESA 10

Legislación y Fiscalización

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UN SUEÑO COLECTIVO

Esta mesa concentró la mayoría de los debates relacionados con el rumbo legal y político de la Constituyente. Cobró especial importancia cuando la Asamblea asumió plenos poderes, y le correspondió canalizar el trabajo tanto de legisla- ción cuanto de fiscalización. Así, en la mesa 10 se recogieron y procesaron ini- ciativas de leyes, amnistías, denuncias, procesos de fiscalización, etc. Abrió el curso a propuestas relacionadas con la tributación (Equidad Tributaria), la con- tratación pública (Sistema Nacional de Contratación Pública), transporte y segu- ridad vial (Seguro Obligatorio contra Accidentes de Tránsito, SOAT), justicia (Reformas al Código de Ejecución de Penas, Consejo de la Judicatura, Corte Na- cional de Justicia), en coordinación con otras mesas de temas afines. Por esta mesa pasaron las seis leyes aprobadas por la Asamblea Constituyente, a saber:

Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria en el Ecuador; Ley Orgánica para la Recuperación del Uso de los Recursos Petroleros del Estado y Racionalización Administrativa de los Procesos de Endeudamiento; Ley Orgánica Reformatoria e Interpretativa a la Ley de Régimen Tributario Interno, al Código Tributario, a la Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador y a la Ley de Régimen del Sector Eléctrico; Ley Reformatoria al Código de Ejecución de Penas y Código Penal para la Transformación del Sistema de Rehabilitación Social; Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública y Ley Orgánica de Transporte Te- rrestre, Tránsito y Seguridad Vial.

Este proceso significó para mí el bautizo político, mediático y de relacionamiento con los actores so- ciales del país. Colocarnos sin aviso previo en el cen- tro del torbellino, ponernos a velocidades inimaginables y ofrecer respuestas fundamentadas fue realmente extenuante, pero lo hicimos. Una de las satisfacciones que me dejó el haber trabajado en esta Mesa fue que todas las propuestas que lle- garon las procesamos. Hubo temas con enorme carga política, como el caso Dayuma, en el que tu- vimos incluso la amenaza del Presidente de la Re- pública de renunciar si lo tratábamos, y nosotros, pese a ello, lo tratamos. Ese es un saldo positivo de este período. Si hacemos una evaluación personal, creo que yo logré marcar el ritmo de la Mesa. Si yo me cansaba, todos se cansaban; si yo me descui- daba, todos se descuidaban. Tenía que ser el refe- rente de puntualidad, además de un motivador para juntarnos y procesar las cosas. Creo que eso puso a prueba mi capacidad de motivador, que es muy necesaria para procesar diferencias, con res- peto pero también con energía, y alcanzar los acuerdos en su debido momento. Otro aporte es haber representado a la Asamblea en el debate pos- terior a la destitución de los diputados (que se opo- nían al proceso constituyente) cuando éstos querían que el Ecuador fuera condenado por instancias in- ternacionales. Tuve que llevar la defensa del Ecua- dor en esos foros y lo logramos. Ser presidente de Mesa me permitió incidir en temas clave como los de participación ciudadana; los derechos sociales; el agua; el blindar al Ecuador contra los feriados ban- carios, entre otros, que son fundamentales para las actuales y futuras generaciones. Uno de los temas en los que creo haber aportado de manera especial fue el de la nueva estructura de la Función Judicial, que se ve reflejado ahora en el funcionamiento de la Corte Nacional de Justicia y la desaparición de los poderes supremos que había antes. Sin ese agre- gado, que significa ser presidente de Mesa, quizás no hubiera logrado esa incidencia”.

de Mesa, quizás no hubiera logrado esa incidencia”. César Rodríguez PRESIDENTE DE LA MESA 10 “En

César Rodríguez

PRESIDENTE DE LA MESA 10

“En la Asamblea logramos blindar al Ecuador contra feriados bancarios”

UN SUEÑO COLECTIVO

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9 4 UN SUEÑO COLECTIVO Mandatosparalahistoria Durante el período de trabajo se aprobaron veinte mandatos.

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UN SUEÑO COLECTIVO

Mandatosparalahistoria

Durante el período de trabajo se aprobaron veinte mandatos. Varios respondían a necesidades más bien internas del funcionamiento constituyente pero otros comenzaron a predibujar los cambios que el país estaba exigiendo desde hacía tanto. Al- gunos de estos Mandatos se reseñan brevemente, por la importancia que revisten en el contexto de un país que arrastraba, ya por tanto tiempo, dife- rencias y desigualdades insoportables.

El Mandato 2, por ejemplo, limitó las remunera- ciones y las indemnizaciones y liquidaciones de los funcionarios públicos. Nadie podría, en el sec- tor público, ganar más de USD $ 5.000,00 dólares mensuales, que era el sueldo del Presidente de la República. (El Mandato 4 complementaba al 2, li- mitando las indemnizaciones por despido intem- pestivo a 300 salarios básicos unificados). Con estas medidas, de un plumazo, se ponía freno a la existencia de la “burocracia dorada” que, sobre todo en áreas estratégicas del Estado, medraba a costa del esfuerzo nacional.

El Mandato 6 o Mandato Minero, revirtió al Estado el 80% de las concesiones mineras otorgadas hasta entonces. Y es que en un panorama caotizado, hasta abril de 2008 el 12% del territorio nacional estaba concesionado a las mineras, (más de 2 mi- llones de hectáreas y cerca de 3.300 concesiones) lo que había provocado graves afectaciones socia- les, ambientales y culturales. Este Mandato estaría vigente hasta sancionar la Ley de Minería.

En abril, se aprobó el Mandato 8, que eliminó la precarización y la tercerización laboral. Con ello se ponía freno a una cadena de abusos, que en mu- chos casos afectaban seriamente el derecho de los trabajadores a gozar de los beneficios de ley.

El Mandato 10 dispuso que a partir del año 2009 los usuarios de telefonía móvil serían los propieta- rios de su número telefónico, cosa que no sucedía con anterioridad, generando abusos de parte de las

operadoras. Evidentemente, el derecho de las per- sonas a cambiar de compañía proveedora, en caso de inconformidad con el servicio, se veía limitado al perder el usuario el número que solía utilizar, por ser de propiedad de la empresa operadora.

El Mandato 14 derogó la ley de agosto de 1998 que creaba la Universidad Cooperativa de Colom- bia. Basado en un informe de la Mesa 10 que aten- día una solicitud del CONESUP (Consejo de Educación Superior). Dicha entidad educativa había sido encontrada en flagrantes y graves vio- laciones legales que influían haber graduado es- tudiantes sin haberlos sometido a evaluación de grado y haber otorgado miles de títulos de docto- rado sin estar autorizada a ello, entre otras.

El Mandato 16 o Mandato Agrario, daba vía al di- seño de un programa de soberanía alimentaria, antecedente de la Ley de Soberanía Alimentaria aprobada con posterioridad. Entre los alcances importantes de este Mandato estaban el incre- mento de la productividad y crecimiento agrícola y pecuario, a través de mecanismos de reducción de costos de insumos y operaciones agrícolas, así como de financiamiento del sector con recursos provenientes del petróleo. Por fin, el sector agrí- cola, durante tanto tiempo desatendido habría de recibir el más importante espaldarazo productivo de las últimas décadas.

El Mandato 20 revistió un singular significado pues establecía la obligatoriedad de la cancelación de pasivos provenientes de captaciones o depósi- tos del público. Es decir, que las entidades finan- cieras en liquidación estaban irremediablemente destinadas a devolver a los depositantes sus ha- beres, producto de la liquidación forzosa de esas entidades. No sería solo la AGD la encargada de res- ponder por aquello. Y, de paso, el Mandato prohibió expresamente que dicho pago se hiciere, por nin- gún concepto, a personas o entidades vinculadas a las que estaban en liquidación.

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Elperdóncomosigno

dereconciliaciónnacional

El presidente Rafael Correa había expresado en su Informe a la Nación del 15 de enero de 2008, dado en Ciudad Alfaro, que era necesario, y así lo pidió a la Asamblea, conceder amnistía e indulto a va- rios ciudadanos. Entre ellos estaban tres ex ge- rentes de la AGD, que enfrentaban juicios a todas luces motivados por haber tocado a los responsa- bles del desastre provocado por el feriado banca- rio. También el ex presidente Gustavo Noboa, acusado de encubrir la renegociación de la deuda externa ecuatoriana durante su mandato, califi- cada como el “atraco del siglo”, por el ex presidente León Febres Cordero. Otros amnistiados deberían ser los detenidos del caso Dayuma, los implicados en una toma a los Correos del Ecuador, en oposi- ción a la tercerización laboral y en el bloqueo de la vía a Machachi, hechos ocurridos en años anterio- res. “Finalmente, le pido a la Asamblea el indulto para los cientos de hombres y mujeres, aquellos seres humanos conocidos como “mulas”, absurda- mente encarcelados por años en función de leyes impuestas desde el extranjero y donde el castigo no tiene ninguna relación con la infracción. Aquellas personas, lejos de ser delincuentes, frecuentemente son simples desempleados, madres solteras, herma- nos y hermanas castigados por la pesada carga de la miseria“, había expresado Correa en su discurso.

La solicitud del Presidente provocó además que otras solicitudes en igual sentido fueran enviadas a la Asamblea. El organismo procedió en conse- cuencia, analizando uno por uno los casos y final- mente, se pronunció beneficiando a unas 2 mil personas con amnistías e indultos.

Se ordenó la exculpación y archivo del expediente de la ex gerente de la AGD, Alejandra Cantos, así como de sus colaboradores. Se amnistío a los im- plicados en el caso Dayuma, con excepción de cua-

tro responsables. También a cerca de 360 líderes comunitarios criminalizados por protestar ante agresiones a sus comunidades o al ambiente. A los detenidos en el caso de Correos del Ecuador. Fue- ron amnistiados los 62 llamados “comando de Taura”, implicados en la insurrección contra el pre- sidente León Febres Cordero, en enero de 1987.

También fueron indultadas cerca de 1.200 perso- nas calificadas como “mulas”, que habían sido sen- tenciadas por el delito de transportar droga. El informe de la Mesa 10 estableció la desproporción entre el delito y la sanción, por tratarse de peque- ñas cantidades en todos los casos.

Una de las amnistías que revistió cierto grado de polémica fue la del juicio instaurado contra el ex presidente Gustavo Noboa Bejarano, por la trans- ferencia de remanentes de bonos del Estado para capitalizar dos bancos que habían pasado a manos de la administración pública durante el salvataje bancario (Banco del Pacífico y Filan- banco), con un monto de más de 126 millones de dólares. Sin embargo, luego del análisis corres- pondiente, el Pleno de la Asamblea se pronunció en el sentido de haber encontrado que proseguir con aquel proceso penal no evidenciaba el pro- pósito de hacer justicia sino de “efectuar un tipo de persecución” dado que los fondos habían sido transferidos a la banca sin que hubiese habido be- neficio personal para Noboa, insistiendo además que no había motivaciones jurídicas en la causa, sino que obedecían a una clara intencionalidad política. Sin embargo, la Asamblea dejó consig- nado que la amnistía no significaría extinguir las acciones derivadas de las medidas económicas y políticas de la gestión del gobierno del Dr. Noboa, que investigaba la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público.

la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público. Puestas en perspectiva, estas medidas tomadas por la

Puestas en perspectiva, estas medidas tomadas por

la Asamblea contribuyeron muy positivamente a la

construcción de un clima de distensión y reconci- liación nacional, en el que los cuestionamientos, que no faltaron, fueron ampliamente superados por el reconocimiento de los principios de justicia que animaron la decisión de amnistiar e indultar a tan importante grupo de personas. La sensibilidad

y oportunidad de estas decisiones formaron parte,

ante la más amplia comunidad nacional, del espí- ritu que animaba los tiempos nuevos.

Los comandos de Taura en formación militar, el día en que fueron amnistiados. La Asamblea Constituyente pro- cedió a cerrar viejas heridas y a reparar injusticias evi- dentes a través de una serie de amnistías e indultos.

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9 8 UN SUEÑO COLECTIVO Inclusión, derechos, garan- tías. Los instrumentos de de- cisión de

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Inclusión, derechos, garan- tías. Los instrumentos de de- cisión de la Asamblea, en los que se incluyeron los mandatos y las leyes, fueron alineados en el espíritu de esos tres pilares de la ética que se autoimpuso la Consti- tuyente.

LasleyesdelaConstituyente

La Presidencia de la República tuvo también una participación activa relacionada con las tareas de

de la ley. Ese mismo día debía realizarse en Manta, una reunión entre los miembros de la Asociación

la

Asamblea, a través de la formulación de leyes

de Municipalidades del Ecuador, AME, para deba-

que se presentaron por iniciativa suya. El despa-

tir el mismo tema. Antes de llegar a Montecristi,

cho del presidente Correa participó también en las observaciones a los informes preparados por la Mesa de Legislación y Fiscalización, Mesa 10,

en el sector de La Cadena, la fuerza pública impi- dió el avance de la caravana. Los funcionarios mu- nicipales que habían logrado pasar, se

no obstante que sus criterios podían ser tomados,

solidarizaron con la marcha y suspendieron la reu-

o

no, en cuenta por el organismo constituyente.

nión para ir hacia el sector y apoyar la iniciativa

Si

el Ejecutivo no formulaba sus observaciones en

de Jaime Nebot. Asambleístas opuestos al go-

el

plazo señalado de diez días hábiles, el proyecto

bierno hicieron los mismo. Pero dicha moviliza-

de ley seguía su trámite. Superadas estas etapas, se consideraba aprobada la ley y se ordenaba su publicación en la Gaceta Constituyente y en el Re- gistro Oficial.

ción opositora no pudo alcanzar la sede de la Asamblea, pues la policía había establecido un cor- dón de seguridad para evitar que se dieran posi- bles enfrentamientos con los adeptos al proyecto

La primera de las leyes presentadas por el Ejecu-

del gobierno, que también se habían hecho pre- sentes en las inmediaciones de Ciudad Alfaro. La

tivo, el 17 de diciembre de 2007, fue la de reforma

ley de Equidad Tributaria fue publicada en el re-

a

la Ley de Equidad Tributaria. Con el argumento

gistro oficial el 29 de diciembre del 2007.

de buscar una mejor distribución de la riqueza y combatir la evasión de impuestos, esta reforma presentó temas controversiales como el aumento de los impuestos a los cigarrillos y bebidas alco- hólicas, entre otros, así como los impuestos para el cobro de las herencias. También planteó el incre- mento del gravámen en un 0.5% a la salida de ca- pitales y la deducción de gastos para el pago del Impuesto a la Renta por la presentación de factu-

ras de pagos en vivienda, educación y salud.

La Ley fue objeto de intensos debates. Finalmente, el 28 de diciembre, con 91 votos a favor y 23 en contra, fue aprobada para entrar en vigencia el 1 de enero del 2008. El jueves anterior, 27 de di- ciembre, el Alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot había convocado a la protesta ciudadana, movili-

zando a cientos de personas hacia Montecristi, con

el objetivo de protestar por la eventual aprobacion

En enero del 2008 se puso a debate un nuevo pro- yecto legal, (también enviado por el Ejecutivo, como todos los que aprobó la Asamblea Constitu- yente en Montecristi): la Ley Orgánica para la Re- cuperación del Uso Público de los Recursos Petroleros. La problemática fundamental que atendía el proyecto estaba en consonancia con lo logrado en la Ley de Equidad Tributaria, que había introducido elementos de racionalización en el destino de ciertos tributos, conduciéndolos hacia las arcas estatales. En este caso, se trataba de dejar sin efecto las asignaciones que provenían de in- gresos petroleros que por ley, debían ser entrega- das obligatoriamente a diversos organismos, sin pasar por la decisión de ninguna autoridad pú- blica. Así, se buscaba recuperar para el Estado las decisiones respecto del uso de una importante cuota del ingreso público, permitiendo que los fon-

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dos de origen petrolero ingresaran como capital al presupuesto general del Estado, para ser usado en los programas de desarrollo. Presupuestariamente no se habrían de tocar, sin embargo, los proyectos estratégicos dependientes de esos recursos. Hubo voces en contra, como la del asambleísta León Rol- dós (RED), que llamó la atención sobre el hecho de que la eliminación de las preasignaciones presu- puestarias afectaría a los municipios en alrededor de USD $150 millones y a la educación en un monto equivalente al doble. Además, consideraba que era grave que la nueva ley facultara al Ministro de Finanzas a modificar el presupuesto general del Estado con entera libertad, cuando antes esa in- tervención solo podía darse hasta el 5% del total presupuestado, sin autorización del Congreso Na- cional. Estas observaciones no prevalecieron, pero cabe anotar que el proyecto final fue bastante dis- tinto del presentado originalmente por el Presi- dente de la República. De esta forma, al aprobar la ley (que terminó llamándose Ley Orgánica para la Recuperación del Uso de los Recursos Petroleros del Estado y Racionalización Administrativa de los Procesos de Endeudamiento) el presupuesto esta- tal recuperaría unos 5.000 millones de dólares. La aprobación se produjo el 2 de abril del 2008, con 98 votos a favor.

El Proyecto de Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, fue presentado por el el Ejecutivo en enero de 2008. Los diversos acto- res involucrados dieron sus puntos de vista, que fueron incorporados por la Mesa 10 siempre en consonancia con el establecimiento de derechos colectivos. Es así que, entre los cambios funda- mentales que contiene la ley finalmente aprobada está el hecho de que los transportistas y choferes, así como las escuelas de conducción, no formarían parte de los organismos de control y rectoría de

las políticas nacionales de tránsito (tan solo como consultores, sin relación vinculante sino solo in- formativa); el reconocimiento de los derechos de movilidad de ciclistas y peatones, que en la legis- lación anterior no existían como sujetos de dere- cho. Pero además de este avance, en pro de la seguridad e incluso de la movilidad ambiental- mente sostenible, se estableció el sistema de li- cencia por puntos, un sistema de sanciones más exigente y la obligatoriedad de asegurar contra ac- cidentes de tránsito a toda la ciudadanía, respon- sabilidad que recayó en los propietarios de vehículos, entre otras novedades. El trámite de

esta ley sufrió demoras importantes. Es así que fue aprobada durante la última semana de funciona- miento de la Asamblea, el 24 de julio de 2008.

En la semana final del trabajo en Montecristi se aprobaron las demás leyes. El 21 de julio el Pleno aprobó, con 76 votos, la Ley Orgánica Reforma- toria e Interpretativa a la ley de Régimen Tri- butario Interno, al Código Tributario, a la Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador y Ley de Régimen del Sector Eléctrico. Entre las reformas, que ajustaban la ley que se había aprobado en diciembre del 2007, estaban la reducción del 40% al 30% para que las personas con discapacidad pudiesen optar por exenciones al Impuesto a la Renta, gastos deducibles y el pago de Impuesto a la Renta de beneficiarios de heren- cias y legados que tuviesen discapacidad. También contenía normas para considerar como gasto de- ducible de impuestos los intereses pagados por créditos externos.

Las reformas permitieron que, en los gastos per- sonales, fueran deducibles los de educación supe- rior del contribuyente, su cónyuge, hijos de cualquier edad o cualquier persona que depen- diese económicamente del contribuyente. Otra re- forma importante se refería a que las personas naturales que realicen actividades empresariales, industriales, comerciales, agrícolas, pecuarias, fo- restales o similares; así como los artesanos, agen- tes, representantes y trabajadores autónomos podrían deducir los costos implicados en la gene- ración de sus ingresos que para su actividad eco- nómica tienen costos, así como los profesionales podrán además deducir los costos que permitan la generación de sus ingresos. Finalmente, entre los avances destacados de la ley está el hecho de establecer tarifa cero de IVA a los aviones, avione- tas y helicópteros destinados al transporte co- mercial de pasajeros, carga y servicios y a los vehículos híbridos.

Al día siguiente de aprobada esta ley, el 22 de julio, se sometió a consideración del Pleno otro impor- tante proyecto: la Ley Reformatoria al Código de Ejecución de Penas y Código Penal para la Transformación del Sistema de Rehabilitación Social, que establecía la creación del Consejo Na- cional de Rehabilitación Social y definía un proce- dimiento para la reducción de penas de los internos en los centros de reclusión, a través de la

calificación de méritos. Se juzgarían la buena con- ducta y la participación activa de los internos en su proceso de rehabilitación. La prueba de ello esta- ría en su involucramiento en procesos culturales y educativos, laborales, etcétera. La reducción sería como máximo de un 50% de la pena impuesta, sin posibilidades de beneficiar a quienes hayan sido sentenciados por plagio, asesinato, delitos sexua- les, genocidio, crímenes de guerra, de lesa huma- nidad y los determinados en el Estatuto de Roma y por la Corte Penal Internacional. El expediente de cada interno sería obligatorio y público. Los jueces no podrían, además, demorar más de 48 horas en emitir su dictamen, luego de recibida la solicitud por parte del reo. Prohibe esta Ley la pri- sión de reos mayores de 75 años, debiendo estos ser trasladados a correccionales. Se podrá dedu- cir el positivo impacto que causó esta aprobación en la población penitenciaria del país.

Finalmente fue la Ley Orgánica del Sistema de Contratación Pública, verdadero hito en los pro- cesos de transparencia en el manejo de los recur- sos públicos, la última en aprobarse, por unanimidad. La consideración fundamental para aprobar la Ley fue que los recursos estatales des- tinados a la contratación pública fomentarían la generación de empleo, la industria, la asociativi- dad y la redistribución de la riqueza; para ello la Ley creó el Sistema Nacional de Contratación Pú- blica que, con herramientas de última generación tecnológica, significó una auténtica revolución en la asignación de contratos para proveer de pro- ductos y servicios al sector público. Los efectos no tardarían en manifestarse en un importante aho- rro para el Estado, dados los nuevos sistemas de contratación puestos en vigencia, con mejoras in- discutibles en la eficiencia y concurrencia de ofer- tantes. Democratización, equidad, transparencia y ahorro público fueron, entre otros, los más im- portantes logros de esta Ley.

Hubo críticos de la labor legislativa de la Asam- blea, que esgrimían el argumento de que los asam- bleístas del bloque gobiernista habían privilegiado destinar el tiempo a debatir y aprobar Mandatos, Resoluciones y Leyes, en lugar de trabajar en el ar- ticulado constitucional. De todas formas, las co- misiones en las Mesas producían aceleradamente propuestas y aprobaban artículos en primer de- bate. La nueva Constitución estaba en camino y sería entregada en el tiempo previsto.

de- bate. La nueva Constitución estaba en camino y sería entregada en el tiempo previsto. UN

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La Asamblea respondió soli- dariamente con la presidenta de la Mesa 9, de Soberanía, Relaciones Internacionales e Integración Latinoameri- cana, María Augusta Calle, cuya comparecencia solicitó el Fiscal General colombiano Mario Iguarán, en relación a sus supuestos vínculos con las FARC.

EntreLogroñoyAngostura

De los muchos eventos políticos que ocuparon la atención nacional durante aquellas jornadas hubo dos que por su relevancia, vale la pena reseñar. Uno de ellos porque puso a prueba la integridad de los miembros de la Asamblea Constituyente. El otro porque, además de constituir una afrenta a la soberanía del Estado ecuatoriano, puso también en el tapete conexiones de miembros de la Asam- blea con aquellos acontecimientos: los casos Lo- groño y Angostura.

El 22 de enero de 2008, el Ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, denunció un supuesto complot para comprar conciencias dentro de la Asamblea Constituyente y señaló al líder del Par- tido Sociedad Patriótica, el ex presidente Lucio Gu- tiérrez, como cabecilla de la operación. Uno de los asambleístas, Gabriel Rivera de Esmeraldas, era quien había alertado al gobierno, aportando datos al caso al referir que había sido contactado telefó- nicamente para actuar como enlace con otros 25 asambleístas a fin de conseguir su apoyo a la pos- tura, esgrimida por Sociedad Patriótica, de no aprobar la nueva Constitución, a cambio de dinero. Se hizo público un video en el que se podía cons- tatar el intento de soborno (por parte de los ciu- dadanos Cao Lay Muñoz y Bolívar López) que había denunciado el asambleísta Gabriel Rivera del Movimiento País y del que había sido objeto. El asambleísta Julio Logroño, de Sociedad Patrió- tica, fue señalado también como pieza clave en el caso, por haber sido identificado como el vínculo entre la cúpula de su partido, Sociedad Patriótica, y el resto de asambleístas. Otro video, grabado en su domicilio, lo inculpaba.

La Fiscalía General del Estado inició una investi- gación. También, el 27 de febrero del 2008, me- diante una resolución (Nº12), la Asamblea estableció una comisión multipartidista de inves- tigación conformada por los asambleístas Betty Amores, Jaime Hurtado, Mauro Andino, Fausto Lu- pera y José Vicente Taiano, para investigar el caso del asambleísta Logroño. Logroño adujo haber sido convocado por las Fuerzas Armadas para par- ticipar en una operación de inteligencia encu- bierta que tendría como objetivo poner al descubierto el pretendido plan para comprar con- ciencias dentro de la Asamblea. El jefe de Inteli- gencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, capitán Patricio Martínez, mencionado por Logroño como el oficial de enlace de la inves- tigación, ante los requerimientos de la Comisión, se acogió al derecho de silencio y las Fuerzas Ar- madas, como institución, deslindaron responsabi- lidades en el tema. La Comisión debía presentar su informe en el plazo de hasta diez días labora- bles, de forma tal que éste fue conocido por el pre- sidente de la Asamblea, Alberto Acosta, y aprobado el 13 de marzo, para presentarlo al día siguiente ante el Pleno. Las conclusiones de la Co- misión fueron que el asambleísta Logroño había ejecutado actos “con voluntad y conciencia, sin tener coacción alguna” por lo que consideró que ameritaba la sanción de suspensión de su calidad de asambeísta por el término de 20 días. Mediante la resolución Nº 13 presentada el 26 de marzo de 2008, la Asamblea en Pleno resolvió “Sancionar con la suspensión temporal de la calidad de asam- bleísta por el término de sesenta (60) días al doc- tor Julio Humberto Logroño Vivar…” (Artículo 2).

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1 1 0 UN SUEÑO COLECTIVO El 1 de marzo de 2008 el Ejército de Colombia,

El 1 de marzo de 2008 el Ejército de Colombia, en una incursión militar a territorio ecuatoriano, bombardeó un campamento de la guerrilla de las FARC en el sitio llamado Angostura, en la provin- cia de Sucumbíos. Como resultado, murieron 26 personas, entre ellas el segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes (alias). Por tratarse de una vio- lación de la soberanía nacional, el gobierno ecua- toriano rompió relaciones diplomáticas con Colombia.

Uno de los argumentos con los que el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, intentó justificar dicha invasión al territorio del Ecuador fue la existencia

de vínculos entre el Gobierno del Ecuador con la guerrilla de las FARC. La Asamblea llamó al en- tonces Ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea, para las aclaraciones del caso. El 4 de marzo, el Ministro se presentó ante el Pleno para ilustrar el ataque, mostrando imágenes del lugar, de los cuerpos y un informe completo de las actividades oficiales. Luego de la comparecencia del Secretario de Estado, los asambleístas deba- tieron profundamente, durante más de cinco horas, el pronunciamiento que debía hacerse. Fi- nalmente, se aprobó un acuerdo de ocho puntos, condenando la violación a la soberanía nacional y puntualizando el hecho de que aquella agresión

nacional y puntualizando el hecho de que aquella agresión constituía una amenaza para toda América Latina,

constituía una amenaza para toda América Latina, al contribuir a regionalizar el conflicto colombiano.

Posteriormente, en la sesión del 26 de marzo, el asambleísta Gilmar Gutiérrez (PSP) mostró foto- grafías de la asambleísta María Augusta Calle (Mo- vimiento País) en la que aparecía con la hija de Raúl Reyes, como presunta muestra de complicidad con la guerrilla. Esata fue la primera de una andanada de acusaciones, no solamente de sectores políticos, sino de la prensa. La asambleísta se defendió y, fi- nalmente, recibió el apoyo de la mayoría de la Asamblea. El tema pasó a instancias judiciales.

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El principio del Buen Vivir considera que el goce efectivo de los derechos humanos no está directamente relacionado con el mayor nivel de desarrollo material de las sociedades, sino con el nivel de organización política basada en la solidaridad. En ese sentido rompe con los principios totalizantes como desarrollo, pro- greso, crecimiento, civilización, y otros deriva- dos de una cultura instrumental que propone el dominio de la naturaleza y desconoce el equilibrio entre los seres humanos y su en- torno dentro de un mismo ciclo de vida. El Buen Vivir significa poner en diálogo las prác- ticas ancestrales con las formas de vida con- temporáneas para encontrar nuevos y más ricos significados de las cosas. El agua no solo es un recurso productivo sino un derecho para la vida humana. La vivienda no es solo un techo protector, sino parte de un entorno fí-

sico para el desarrollo cultural. El alimento no es solo la ingesta de calorías, sino un símbolo de independencia y dignidad.

UnaConstitución

degarantíasy

derechosciudadanos

La Constitución surgida en Montecristi ha resultado ser, a la postre, un producto maduro, dotado de muy profundos elementos que permiten que el Estado, las organizaciones sociales, los grupos productivos, las comunidades indígenas, los colectivos y los in- dividuos encuentren referentes para relacionarse entre sí; para poner en vigencia -sin cortapisas ni restricciones- derechos que no habían estado reco- nocidos nunca antes; para exigir del Gobierno la de- bida atención y el cumplimiento de sus responsabilidades; para procurarse una adminis-

tración de justicia más e iciente y ágil; para diseñar

y conducir sus políticas, sus acciones y su destino.

Es la nueva Constitución ecuatoriana una plata- forma de garantías; un elaborado y re lexionado andamiaje para construir nuevas formas de con- cebir y lograr el desarrollo; para procurarse, como ciudadanos en goce pleno de derechos, una vida satisfactoria y pací ica, basada en la equidad, en el respeto a la naturaleza, en el reconocimiento de la diversidad cultural y las potencialidades de la comunicación, el diálogo y la construcción de valores nuevos.

Llegar hasta ese punto requirió -y sigue requi- riendo- el esfuerzo de miles de voluntades, sintoni- zadas con objetivos de elevada estatura, de permanencia incuestionable, de dimensión univer- sal. Curiosamente, el sentido histórico trascendente que reclama para sí el país de los ecuatorianos y ecuatorianas no es argumento para el disenso.

Tan expresada está esa voluntad en la nueva Cons-

titución, que se ha convertido en referente y en es- cudo, en voz irrebatible, en argumento de defensa para los más diversos sectores. Sean de izquierda, centro o derecha; grupos corporativos, asociacio- nes o gremios; organizaciones sociales, culturales

o religiosas; sectores productivos; de la ciudad o

del campo; ricos, de las clases medias o pobres, ilustrados o no; en in, toda la variopinta y diversa multitud de componentes de la sociedad ecuato- riana se cobija hoy con su texto. La razón es una sola: la Constitución nacida en Montecristi es, irre- batiblemente, una Constitución de garantías y de- rechos ciudadanos.

En una revisión más aproximada que sustente este aserto, se descubren en la Constitución valores nue- vos, que no pueden ser pasados por alto. Comienza el texto de la Carta Magna dando prueba del resul- tado del que fuera un fructífero debate al interior de la Asamblea, para de inir el carácter plurinacio- nal del Estado. ¿Un solo Estado y varias naciones? En efecto: de ine el primer Artículo de la Constitu- ción que el Ecuador es “un Estado constitucional de derechos y justicia social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacio- nal y laico”. El carácter plurinacional, de múltiples naciones, queda pues establecido así, comenzando pues, con el reconocimiento de la condición iguali- taria que asiste a los miembros de cada una de esas nacionalidades que conforman el Estado. La nación ecuatoriana da paso a las naciones ecuatorianas.

El Estado permanece, sin embargo, como una enti- dad única y unitaria, organizada a través de cinco funciones, en lugar de las consabidas tres funciones de antaño (Función Ejecutiva, Función Legislativa y Función Judicial). Las nuevas funciones del Estado serán la Electoral y la de Transparencia y Control Social, como expresión de la necesidad de que se re- conozca el derecho a la participación política de todas las personas, pero ya no secuestrado por el régimen de partidos y la determinación de que el mandante, el pueblo, depositario del poder popu- lar, tiene derecho a participar en la gestión del Es- tado iscalizando lo actuado por sus mandatarios, el poder público.

Sea de izquierda, centro o dere- cha; grupos cor- porativos, asociaciones o gremios; organi- zaciones socia- les, culturales o religiosas; secto- res productivos; de la ciudad o del campo; ricos, de las clases me- dias o pobres, ilustrados o no; en fin, toda la va- riopinta y di- versa multitud de componentes de la sociedad ecuatoriana se cobija hoy con su texto.

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1 1 6 UN SUEÑO COLECTIVO Lasnuevas funciones delEstado La Función Electoral en la nueva

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Lasnuevas

funciones

delEstado

La Función Electoral en la nueva Constitución, se ejerce mediante la separación de quienes organi- zan procesos electorales y de quienes juzgan su validez. Será pues, el Consejo Nacional Electoral el encargado de organizar comicios y llevarlos a cabo. Quedará en el Tribunal Contencioso Electo- ral impartir justicia respecto de los conflictos que los resultados electorales generen. Dichos orga- nismos, con personalidad jurídica propia se defi- nen como autónomos, tienen jurisdicción nacional deben ser integrados atendiendo a principios de transparencia, equidad, interculturalidad y pari- dad de género entre otros. Es importante el hecho de que su designación es una responsabilidad del Consejo de Participación Ciudadana y Control So- cial, que es uno de los organismos que ejercen la Función de Transparencia y Control Social, preci- samente. Otros son la Contraloría General del Estado, la Defensoría del Pueblo y las superinten- dencias. La Función de Transparencia y Control Social tiene fuero de Corte Nacional y pueden sus miembros ser enjuiciados políticamente por la Función Legislativa que, en caso de destituirlos, no tiene atribuciones para designar reemplazo. La ciudadanía y las organizaciones sociales pueden proponer a los consejeros y consejeras que serán elegidos por concurso de oposición y méritos.

AsambleaNacional,

CorteNacionaldeJusticia,

CorteConstitucional

El Congreso Nacional desaparece y es sustituído por la Asamblea Nacional. Las atribuciones de la Asamblea son mayores que las del antiguo parla- mento. Podrá aprobar el presupuesto general del Estado y fiscalizar a las demás funciones del Es- tado, así como a los organismos de control, Contra- loría, Fiscalía y Procuraduría. Se integrará por 15 asambleístas nacionales más dos elegidos por cada provincia y uno más por cada 200,000 habitantes o fracción que supere los 150,000 y durarán cuatro años en sus funciones. Entre ellas está la de parti- cipar en el proceso de Reforma Constitucional, ade- más de expedir, reformar o derogar leyes. Puede además la Asamblea, con dos tercios de los votos, autorizar el enjuiciamiento penal del o la Presi- dente, entre otras muchas atribuciones y deberes relacionados con el Poder Ejecutivo y su gestión.

Respecto de la Función Judicial, la Asamblea trans- formó la Corte Suprema de Justicia en Corte Na- cional de Justicia, con 21 magistrados en lugar de los 31 anteriores. La conformación de la CNJ debía

ser un proceso conducido por sorteo por el Consejo Nacional Electoral hasta designar a los titulares de acuerdo a lo establecido constitucionalmente. Los jueces de la Corte Nacional durarían nueve años en sus funciones, sin poder ser reelegidos y deberían ser renovados cada tres años, por tercios. De igual forma, en el plazo de 180 días debía conformarse el Consejo Nacional de la Judicatura.

La Corte Constitucional, creada por mandato cons- tituyente, se convierte en el organismo superior a fin de conocer y resolver conflictos derivados de la aplicación de la Carta Magna. Su jurisdicción es nacional y estará integrada por nueve miembros, que a la par que los jueces de Corte Nacional, se renovarán por tercios cada tres años. Dichos miembros provendrán de candidaturas presenta- das por las Funciones Ejecutiva, Legislativa y de Transparencia y Control Social, escogidas luego por una Comisión calificadora integrada por seis personas, que representen equitativamente a cada una de las dichas funciones.

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Unnuevoordenterritorial yotrosderechosa ines

Uno de los avances más importantes de la nueva Constitución se refiere al ordenamiento territorial,

a los gobiernos autónomos y a sus competencias.

El hecho de reconocer la autonomía política, ad-

ministrativa y financiera de las juntas parroquia- les rurales, los concejos municipales y metropolitanos, los consejos provinciales y regio- nales, es un reconocimiento de las aspiraciones de descentralización y equidad que esperaban las re- giones que hasta entonces se habían mantenido como subalternas de poderes centrales regionales

o nacionales. Además, el régimen de gobiernos au-

tónomos descentralizados se regiría por princi- pios de solidaridad, subsidiariedad, equidad interterritorial, integración y participación ciuda-

dana. Para que sean efectivamente entidades in- sertas en un proceso de desarrollo armónico se reconoce la necesidad de establecer un sistema nacional de competencias, progresivas y crecien- tes, que sirva de mecanismo para sincronizar el acceso a las oportunidades de desarrollo.

También está el reconocimiento de la autonomía regional como una necesidad que debe ser incen- tivada, para coincidir, nuevamente, en los esfuer- zos de desarrollo. Se reconoce el derecho de conformar circunscripciones territoriales indíge-

nas o afroecuatorianas, para ejercer competencias propias del gobierno territorial autónomo, regi- das por principios de interculturalidad, plurina- cionalidad y de respeto a los derechos colectivos. Parroquias, cantones o incluso provincias que ma- yoritariamente estén conformadas por comunida-

des, pueblos o nacionalidades indígenas, afroe- cuatorianos, montubios o ancestrales podrán adoptar este régimen de administración especial, luego de una consulta aprobada por al menos las dos terceras partes de los votos válidos.

En el trasfondo de la posibilidad de gobernarse de esta forma también surge, como un tema colate- ral de extrema importancia, el de los derechos de las comunidades indígenas y de otras comunidad- des para tomar decisiones respecto del uso de los recursos naturales que se encuentren en su terri- torio. En la Constitución se estableció que las co- munidades tiene derecho a “la consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explo- tación y comercialización de recursos no renova- bles que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; par- ticipar en los beneficios que esos proyectos re- porten y recibir indemnizaciones por los perjuicios sociales, culturales y ambientales que les causen”. Constitucionalmente las autoridades están obligadas a hacer dicha consulta en su opor- tunidad y si no se obtuviese el consentimiento de la comunidad consultada, se deberá proceder con- forme a la Constitución y la ley, puesto que la po- sición de la comunidad no tiene carácter vinculante.

El derecho al agua y el reconocimiento de los de- rechos de la naturaleza son nuevos valores que consagra la Constitución. Esto significa, en el pri-

mer caso, que el agua es declarada patrimonio na- cional estratégico esencial para la vida. Por ello su uso será público, inalienable, imprescriptible e inembargable. Ya se podrá colegir la importancia del aserto constitucional cuando, en un futuro cer- cano, el acceso al agua se convierta en un tema es- tratégico para las sociedades del llamado Primer Mundo. En cuanto a los derechos de la Pacha- mama, la naturaleza, se reconoce el respeto a sus ciclos vitales y naturales, a sus procesos evoluti- vos. Por ello todos los ciudadanos y comunidades podrán exigir al Estado el cumplimiento de esos derechos. Nuevamente, en sintonía con las aspira- ciones de desarrollo sostenible, la Carta Magna prevé que los servicios ambientales no serán su- ceptibles de apropiación, sino que su producción, prestación y uso serán regulados por el Estado.

También en lo ambiental, en lo relativo al uso de los recursos de la biodiversidad y a otros recur- sos naturales, la Constitución representa un avance sustancial, frente a la precaria situación anterior. Se prohibe otorgar a persona o entidad alguna derechos de ninguna clase, incluidos los de propiedad intelectual, que partan del conoci- miento colectivo de los usos de la biodiversidad; el Ecuador queda declarado como territorio libre de semillas y cultivos transgénicos y se prohibe la actividad extractiva en áreas protegidas; se re- conoce como propiedad inalienable del Estado los productos del subsuelo en cuyo aprovechamiento participará el mismo Estado, en un monto nunca inferior al de la empresa que los explote.

participará el mismo Estado, en un monto nunca inferior al de la empresa que los explote.

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1 2 0 UN SUEÑO COLECTIVO Ambiente de debate y parti- cipación, de consensos y

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Ambiente de debate y parti- cipación, de consensos y di- sensos, de ciudadanos y ciudadanas que aportaron. La Asamblea Constituyente acrisoló, durante ocho meses, las expectativas del país entero.

Asamblea Constituyente acrisoló, durante ocho meses, las expectativas del país entero. UN SUEÑO COLECTIVO 1 2
Asamblea Constituyente acrisoló, durante ocho meses, las expectativas del país entero. UN SUEÑO COLECTIVO 1 2

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Elfuturo

constituido

La Asamblea Nacional Constituyente, reunida en Ciudad Alfaro, que trabajó durante los ocho meses que estableció su mandato produjo, con la nueva Constitución de la República del Ecuador, un do- cumento de avanzada. El resultado fue un com- pleto marco referencial para orientar el futuro del país, para dotar de mayores elementos de orien- tación y relación a las generaciones actuales y ve- nideras, para designar las formas y maneras en que las oportunidades del mañana y los beneficios del quehacer nacional serán repartidos con inclu- sión y equidad. Para constituirse, en suma, en la brújula consensuada de la voluntad ecuatoriana, resultado de un proceso de profundo sentido na- cional e irrebatible signo democrático.

La versión final que aprobarían los asambleístas el 24 de julio contenía 444 Artículos, a lo largo de nueve Títulos: Elementos constitutivos del Estado; Derechos; Garantías constitucionales; Participa- ción y Organización del Poder; Organización terri- torial del Estado; Régimen de Desarrollo; Régimen del Buen Vivir; Relaciones Internacionales y Su- premacía de la Constitución.

Una Constitución, en suma, hecha para el progreso y la paz del Ecuador. Una Carta Magna que ha sido elogiada en otras latitudes por su clara vocación de colocar al Estado al servicio de la ciudadanía y no lo contrario, sin renunciar a la noción de lo pú- blico como base para la defensa colectiva de lo que es de todos.

El inde losplazos

Antes de finalizar el mes de enero de 2008 ya se hablaba de prorrogar el plazo de duración de la Asamblea Constituyente. Algunas mesas habían advertido la necesidad de ajustar los cronogramas. El 20 de mayo el Pleno de la Asamblea tomó la de- cisión, una semana antes de que concluya el perí- odo inicial, de prorrogar sus funciones hasta los 60 días que le estaba permitido. La nueva fecha para la entrega de la Constitución y cierre del pe- ríodo constituyente sería el 27 de julio. El tiempo estaba en contra.

El 10 de junio de 2008 fue aprobada la Reforma al Reglamento de Funcionamiento de la Asamblea Constituyente, propuesta por el entonces primer vicepresidente, Fernando Cordero. Estas reformas servirían para agilizar el proceso de revisión y aprobación de los artículos de la nueva Carta Magna. La propuesta, obtuvo 90 votos a favor, 6 en contra y 13 abstenciones. Entre las medidas que se tomaron para conducir las siguientes sesiones estuvieron la de establecer procesos más estrictos en cuanto a los cambios permitidos en el orden del día. La disposición era que las propuestas debían ser entregadas por escrito y hasta una hora antes de la instalación del Pleno. Según el primer vice- presidente, la oposición a través de un “ritual po- lítico” que consistía en apelar o solicitar cambios en el orden del día, ya había hecho perder a la Asamblea un estimado de 18 días de sesiones.

Además, quedó establecido en la reforma que las observaciones al segundo debate debían pasar a una subcomisión conformada por el ponente del informe de mayoría, un delegado designado por la mesa respectiva y otro, elegido por la Comisión Di- rectiva, que no perteneciera a dicha mesa. Las re- soluciones debían presentarse en el plazo de los siguientes dos días, expuestas por el ponente du- rante 10 minutos para finalmente proceder a la votación.

días, expuestas por el ponente du- rante 10 minutos para finalmente proceder a la votación. UN
días, expuestas por el ponente du- rante 10 minutos para finalmente proceder a la votación. UN

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23 de junio de 2008. El presi- dente de la Asamblea, Al- berto Acosta, presenta su dimisión irrevocable a esa dignidad para dar un “paso al costado” y permitir que se acelerase el proceso de aprobación de artículos.

que se acelerase el proceso de aprobación de artículos. 1 2 4 UN SUEÑO COLECTIVO Larenunciade

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Larenunciade

AlbertoAcosta

Un episodio que produjo una oleada de interpre- taciones y especulaciones de muy diversa índole en la opinión pública, fue la renuncia irrevocable de Alberto Acosta a sus funciones de presidente de la Asamblea Constituyente, que se dio a cono- cer el lunes 23 de junio y se hizo efectiva al día si- guiente, cuando leyó el texto de renuncia ante el Pleno. El motivo expresado por Acosta tuvo que ver con las discrepancias sobre el plazo para ter- minar la redacción de la nueva Constitución con todas las reformas debatidas y aprobadas, esta- blecido para el 26 de julio. Ese 24 de junio, con 77 votos a favor, la Asamblea aceptó la renuncia de Acosta. Luego, el bloque gobiernista propuso la candidatura de Fernando Cordero, quien fue ele- gido presidente con 84 votos a favor, cuando fal- taban apenas 5 semanas para la clausura de las labores de la Constituyente. El 25 de junio, en medio del descontento de miembros de los partidos opues- tos, fue elegida como primera vicepresidente la se- ñora Aminta Buenaño, con 82 votos a favor.

Ese mismo día con la presencia de 87 asambleís- tas y el voto de 86 de ellos a favor, César Rodríguez fue elegido segundo vicepresidente y posesionado inmediatamente.

Al momento de la renuncia de Alberto Acosta, el balance del estado de avance de la Nueva Carta Magna establecía que había 57 artículos finales aprobados; 29 con informe, pendientes sólo de vo- tación final; 11 en las subcomisiones de elabora- ción de textos para la votación final; 83 listos para el segundo debate; 69 en proceso de elaboración de informes para segundo debate; 48 con informe para primer debate y alrededor de 225 artículos en trámite para primer debate a través de Secre- taria. Esto significaba que 522 artículos estaban elaborados y de ellos al menos 297 habían sido so- metidos a aprobación, en sus diferentes instancias.

Montecristi, 23 de junio de 2008

Compañeros y compañeras asambleístas:

Este es para mi un momento duro, difícil, que lo asumo con toda la responsabilidad del caso. Por las razones que expondré más ade- lante, debo retirarme de la Presidencia de la Asamblea.

Pero antes quiero recordar que en mi intervención, con ocasión de la instalación de la Asamblea Constituyente, expresé convencido, que quienes construyen la historia son los Pueblos.

Dije también que esta Asamblea Constituyente es una oportuni- dad única de cambio, un cambio sentido y reclamado, por todo el pueblo ecuatoriano, que depositó en nosotros su esperanza de construir un Estado, no solo garante de la noción del “bien común” deseado sino efectivamente establecido, para que podamos reali- zar el BUEN VIVIR, el ALLY KAUSAY.

Un BUEN VIVIR como condición para alcanzar una verdadera ca- lidad de vida, trascendiendo la sobrevivencia, dejando a un lado la opulencia y el consumismo insaciable, del que, como es que cono- cido, se aprovechan unos pocos. (…)

Cumpliendo con el plan de gobierno de Acuerdo País y con nuestros compromisos electorales, enriqueciéndolos con los valiosos apor- tes de todos los grupos representados en esta Asamblea, hemos avanzado en la creación de un NUEVO ORDEN. Los textos consti- tucionales aprobados y en discusión, comienzan a delinear en la nueva Constitución, un proyecto de vida en común elaborado entre todos y todas. (…)

Tenemos ya alrededor de 500 artículos en difere fase de tramita- ción, que podrían reducirse en número a través de los necesarios ajustes y recortes. Es decir, en la práctica la totalidad del nuevo texto constitucional está listo.

El trabajo de esta Asamblea, la nueva Constitución, estoy seguro merecerá la entusiasta aprobación de todo el pueblo ecuatoriano. Estamos cumpliendo.

momento que la democracia es para todos y para todas. Recha- zando en los hechos, y no sólo en los discursos, las viejas y desgas- tadas prácticas de la partidocracia.

Con estas urgencias sociales y políticas, que van más allá de aque- llas temporales, me comprometí y aspiro haber cumplido. Por eso

no creo que se deba sacrificar el debate, la deliberación, la apro-

piación e identificación con el proceso, la claridad y calidad de los textos, a la premura de los tiempos. No nos hemos distraído de

nuestras tareas, lo prueba lo hecho hasta ahora. Asumo los erro-

res cometidos, que bien pueden ocurrir cuando se busca hacer un camino incluyente y democrático.

Esta disposición y posición personal, de no sacrificar el debate por la premura del plazo, no es compartida en sus alcances y con lo que ello significa en tiempos, por la mayoría de la cúpula de Acuerdo País, movimiento al cual pertenezco y al que reafirmo mi adscripción. Desde allí, al retirarme de facto su apoyo, me solici- taron dar paso a otra dirección que apresure la aprobación de los textos para cumplir con la fecha tope del 26 de julio. Respeto su posición.

Por ello, teniendo presente que lo fundamental es la nueva Cons- titución, más allá de legítimas posiciones ganadas con la votación popular, sin intentar siquiera provocar como en otras épocas una pugna de poderes o dar paso a la más mínima división del bloque

de Acuerdo País, presento ante ustedes mi renuncia irrevocable a

la función de Presidente de la Asamblea.

Mi renuncia no significa dejar la delegación con la que me hon-

rara el pueblo ecuatoriano. No significa alejarme de mi compro- miso con el plan de gobierno de Acuerdo País y con nuestros compromisos electorales. Continuaré como asambleísta, como lo que siempre quise ser, fiel a mis principios, dispuesto al diálogo, atento a las controversias y participante del bloque de Acuerdo País.

Todos podemos hacer posible que el sueño de los ecuatorianos y las ecuatorianas se realice, y que contemos con una Constitución que

refleje sus reivindicaciones y anhelos por un mundo mejor, justo y

RENUNCIOALA

PRESIDENCIA

DELAASAMBLEAY

SIGOENLALUCHA

(Fragmentos)

ALBERTO ACOSTA

Son ustedes, compañeros y compañeras asambleístas, actores y

paz. Y si para ello hay que sacrificar posiciones personales, ha- gámoslo.

en

testigos de arduas jornadas, intensos debates, profundos análisis de las iniciativas y propuestas, verbales y escritas, formuladas en los foros, mesas itinerantes, manifestaciones públicas, medios de comunicación, mesas constituyentes y sesiones del Pleno. No hemos escatimado el tiempo para el trabajo. Todo lo contrario, concientes de los límites temporales, hemos sacrificado incluso el

Aprendí mucho de ustedes. Siento que el ejercicio de la autoridad, responsable con quienes le designan, respetuosa del mandato en- comendado, ennoblece. Lo contrario, el ejercicio del poder por el poder, embrutece. Ese riesgo no me lo correré, prefiero seguir siendo fiel a mis principios, aún cuando mi renuncia pudiera no

necesario descanso, en función de la profundidad conceptual, la apertura para que todas las voces sean oídas y la oportunidad de

ser

adecuadamente comprendida.

explicitar las diferentes opiniones y los disensos, y la búsqueda,

Mi

gratitud a mis compañeros y compañeras asambleístas de

siempre que sea posible, de acuerdos e incluso de consensos entre distintas visiones. (…)

todas las bancadas, a mis asesores y asesoras, a los edecanes, de- signados por nuestras Fuerzas Armadas, al personal administra-

La Asamblea Constituyente ha sido y es el espacio democrático por excelencia, como señalé en la exposición de instalación de la misma. Es precisamente el mismo proceso constituyente en sí: es decir el camino recorrido y por recorrer hasta su definición, y el modo en que se dé su efectiva instrumentación, y no solo el texto que se apruebe, lo que hace que esta nueva Constitución trascienda

y llegue a ser importante para la vida de todos los habitantes de

nuestro Ecuador. Insisto en que la sociedad será democrática sólo

si su proceso de construcción es democrático.

tivo, a los miembros de la Guardia de la Policía Nacional, al personal de servicios, a los representantes de los medios de comu- nicación, a MI FAMILIA y a todos aquellos que hicieron posible los avances logrados hasta ahora para construir un proyecto libera-

dor y tolerante, sin prejuicios ni dogmas. Un proyecto de vida, equi-

librado entre todos los individuos y de la colectividad con la Naturaleza.

UN SUEÑO COLECTIVO

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Al rememorar estos momentos vividos en Montecristi, los recor-

daré con cariño y respetuoso afecto.

Con este proceso me he comprometido. Esta ha sido mi opción y he

Hoy más que nunca cobra vigencia el mensaje de Eloy Alfaro:

buscado que todas mis opiniones y actos estén enmarcados en ella. También afirmaba entonces, y me ratifico hoy, que debemos bus-

¡Todo para la patria, nada para nosotros!

car y obtener un verdadero pacto social en el que las grandes ma- yorías pero también las minorías, se reconozcan y reconcilien: no

Muchas gracias.

debemos excluir. Añadí, y estoy convencido de ello, que tenemos la necesidad de un cambio en la forma de hacer política, rescatando la política y repolitizando la sociedad; teniendo presente a cada

Alberto Acosta

1 2 6 UN SUEÑO COLECTIVO Al asumir Fernando Cordero el cargo de presi- dente

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Al asumir Fernando Cordero el cargo de presi- dente de la Asamblea Constituyente, el 25 de junio, se comprometió a agilizar el proceso de aproba- ción de los artículos que conformarían la nueva Carta Magna. “Continuemos con esa tarea, y con su apoyo terminar cumpliendo con el mandato que nos impuso el pueblo el 15 de abril”, había dicho en su discurso de posesión. El nuevo presidente propo- nía tres ejes de acción para agilizar los procesos, sin poner en riesgo la calidad de las resoluciones:

Planificación, “para que democrática y organiza- damente podamos hacer de esta dificultad que es la escasez del tiempo, una oportunidad para la ca- lidad del debate”; energía, pues “la vamos a nece- sitar y en buena goce vamos a trabajar con ahínco y esfuerzo para cumplir responsablemente ese man- dato”; y transparencia informativa “de todo lo que hemos hecho en la Asamblea y no desinformar a la ciudadanía, que las críticas vengan por lo que se co- noce y no por lo que quieren hacer pensar a los ecuatorianos”. 10

El 26 de junio, el presidente de la Asamblea se reu- nió con los representantes de cada tienda política para llegar a un acuerdo que les permitiera traba- jar de manera ágil y concisa. Se decidió entonces que las sesiones del Pleno durarían cuatro horas y se realizarían dos veces al día, de lunes a sábado y en las últimas semanas, incluso los domingos. La oposición, estuvo en desacuerdo con estas medi- das pues adujo que eran simples mecanismos para aprobar desiciones convenientes para el partido de gobierno, sin lugar a debate. Miembros del PRIAN y de Sociedad Patriótica, no asistieron a la reunión en señal de protesta. Sin embargo, se re- dujeron los tiempos de intervención de diez a cinco minutos por asambleísta, aunque se amplió el número y los tiempos de las intervenciones de los asambleístas de oposición. Se convocó a dos sesiones diarias, puesto que para entonces todas las mesas ya contaban con textos listos para su aprobación en el Pleno. Se trabajó incluso los fines de semana.

El 28 de junio, la primera vicepresidenta, Aminta Buenaño, anunció que la nueva Constitución es- taba lista. Tenía más de 500 artículos que serían discutidos en primero y segundo debate, para fi- nalmente pasar a revisión de la Comisión Espe- cial de Redacción y ser entregada hasta el 26 de julio, fecha en la que se cumplían los dos meses de prórroga que contemplaba el Reglamento de la Asamblea.

FernandoCordero

aceleraeltrabajo

10 Boletín 1283, sala de Prensa José Peralta.

www.asambleaconsti-

tuyente.gov.ec

José Peralta. www.asambleaconsti- tuyente.gov.ec Fernando Cordero Cueva presta juramento ante Aminta

Fernando Cordero Cueva presta juramento ante Aminta Buenaño, segunda vi- cepresidenta, como nuevo presidente de la Asamblea Constituyente, para conducir sus destinos durante el mes que le restaba de labores. Luego sería elegido presi- dente de la Comisión Legisla- tiva y de Fiscalización y, más adelante, de la Asamblea Nacional.

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La Comisión de Redacción rea- lizó su trabajo en intensas jorna- das de entre ca- torce y dieciséis horas para, al cabo de diez días y dentro de los plazos previstos, entregar la pri- mera versión re- visada el 19 de julio.

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LaComisióndeRedacción ylaversión inal

El Reglamento de la Asamblea Constituyente esta- blecía en su Artículo 47, de la Comisión Especial de Redacción: “Para la redacción del texto final de la Constitución, aprobado por el Pleno, la presi- dencia conformará una Comisión Especial de Re- dacción. Esta Comisión Especial de Redacción depende de la presidencia , y tiene por objeto re- visar y corregir, entre otras: contradicciones u omisiones conceptuales; repeticiones conceptua- les; correcciones gramaticales, ortográficas y otro errores de este tipo; recopilación y unificación de diferentes textos aprobados sobre un mismo tema. En caso de omisiones notorias o contradicciones conceptuales, la Comisión Especial de Redacción presentará a la Comisión Directiva una propuesta alternativa del articulado y un informe de justifi- cación. Esta propuesta se pondrá a consideración del Pleno de la Asamblea , para ser votada sin de- bate, salvo el caso que la redacción implique re- consideración extraordinaria, en el que el debate podrá ser ordenado por el Presidente de la Asam- blea. Este texto, puesto a consideración del Pleno con cinco (5) días de anticipación, será aprobado sin previo debate, con los votos de la mayoría ab- soluta de los asambleístas”.

que otorgaba diez días a la Comisión para entregar el texto definitivo, incluidas sus revisiones.

El 19 de julio, la Comisión Especial de Redacción entregó la primera versión revisada, aunque aún estaban por ser considerados los textos del Pre- ámbulo y el del Régimen de Transición. Sin em- bargo, el Pleno había autorizado a la Comisión Directiva dos días antes, el 17 de julio, que dichos textos fuesen votados dentro de los cinco días pos- teriores al vencimiento del plazo de entrega de la Constitución. En efecto, en la sesión número 90 de aquel día, acogiendo la moción del asambleísta Luis Hernández, del movimiento RED, 104 asam- bleístas, de los 105, presentes, aprobaron la si- guiente resolución: “El Pleno de la Asamblea Constituyente, ante el vacío reglamentario exis- tente respecto de la aprobación de las disposicio- nes que permitan un régimen de transición en el texto de la nueva Constitución, en virtud de lo dis- puesto en el artículo 71 del Reglamento de Fun- cionamiento de la Asamblea Constituyente, resuelve: Que la aprobación del régimen de tran- sición no está sujeto al plazo establecido en el úl- timo inciso del artículo 47 del Reglamento de Funcionamiento de la Asamblea Constituyente. Las observaciones que se produzcan en los deba- tes serán procesadas por la Comisón Directiva. El texto del régimen de transición formará parte del texto de la Constitución”. Este dato es de enorme relevancia dado que, poco después, el asambleísta León Roldós, perteneciente a la misma agrupación política del asambleísta Hernández, cuya moción fue aprobada el 17 de julio, denunciaría una su- puesta alteración en los textos finales de la Cons- titución y que el Régimen de Transición “no era parte del texto Constitucional aprobado por el Pleno de la Asamblea”.

La Comisión de Redacción y los presidentes de Mesa, junto con el presidente Cordero, se reunie-

La Comisión de Redacción estuvo conformada, fi- nalmente, el 9 de julio del 2008, e integrada por los siguientes ciudadanos y ciudadanas: Teresa Viteri Velásquez, Ramiro Ávila Santamaría, Tar- quino Orellana Serrano, María Augusta Vintimilla

Carrasco y Xavier Flores Aguirre. Su primera reu- nión se efectuó en las oficinas del Banco Central, Sucursal Manta.

El trabajo fue realizado en jornadas extenuantes de entre catorce y dieciséis horas diarias, incluidos los fines de semana, hasta quedar concluido. El motivo era que el plazo del que disponían los comisionados podía extenderse, como máximo hasta la madru- gada del 18, tal como lo señalaba el Reglamento,

la madru- gada del 18, tal como lo señalaba el Reglamento, La Comisión Especial de Redacción,

La Comisión Especial de Redacción, en plena labor. De izquierda a derecha:

Teresa Viteri Velásquez, Xavier Flores, María Augusta Vintimilla y Ramiro Ávila. No aparece en la fotogra ía Tar- quino Orellana.

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Finalmente, luego de un cuidadoso examen de las evidencias, la Fiscalía deses- timó las denun- cias de Roldós y solicitó a la Corte de Justi- cia el archivo de la indaga- ción.

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ron el 22 de julio para establecer las observacio- nes de las mesas a la versión redactada. Al día si- guiente, 23 de julio, el texto definitivo del Régimen de Transición fue aprobado en la sesión número 094 y el texto definitivo del Preámbulo fue apro- bado por el Pleno en la sesión número 095, del día siguiente, 24 de julio. Por su parte, la Comisión de Redacción presentó ese mismo día, 24 de julio a las 22:34 su informe definitivo, incorporando las observaciones y adjuntando una Fe de Erratas de- tallada. De las 15 sugerencias de cambios pro- puestas por la Comisión Directiva, el Pleno de la Asamblea aceptó 9.

La denuncia de Roldós

En agosto ante la Fiscalía y en septiembre ante una comisión de la OEA, el asambleísta León Roldós denunció alteraciones en los textos constituciona- les, por lo que calificó de fraudulenta la versión enviada al Tribunal Supremo Electoral para so- meterla a referéndum aprobatorio, fijado para el 28 de septiembre del 2008. Para cooperar con las indagaciones fiscales, el presidente de la Asam- blea, Fernando Cordero, entregó la transcripción y grabación íntegra de todas las sesiones de julio de 2008, que probaban que los textos considerados y aprobados por el Pleno eran los que se habían votado definitivamente el 24 de julio y enviado por Secretaría al Tribunal Supremo Electoral.

En el transcurso del proceso de aclaración de aque- llos hechos quedó establecido que el mismo asam- bleísta denunciante no estuvo presente en las sesiones en las que, presuntamente, se habían pro- ducido aquellas alteraciones de los textos. El pro- nunciamiento del Fiscal subrogante enviado a la sala penal de la corte nacional de justicia encar- gada, establecía que “de las actas adjuntadas al ex- pediente, especialmente de las dos últimas sesiones en las que se conoció y aprobó tanto las normas referentes al Régimen de Transición como las reformas operadas por parte de la Comisión

Técnica de Redacción, se aprecia que al haber, el Señor Secretario de la Asamblea, procedido en orden alfabetico a constatar el quorum, el abogado Roldós no ha contestado al llamado por las veces que ha sido llamado, siendo pública su ausencia en tales sesiones, hecho con el cuál se entiende el por- qué desconocía de los cambios introducidos en al- gunas normas aprobadas con anterioridad”.

En la confesión judicial que el Secretario General de la Asamblea Francisco Vergara, rindiera ante la

Jueza Quinta de lo Civil de Pichincha, por solicitud del abogado Roldós como parte denunciante, que- daron consignados hechos que de forma muy con- cluyente dan fe de cuán infundada había sido la denuncia presentada por este asambleísta: “(…) el texto definitivo del Articulado de la Constitución elaborado por la Comisión especial de Redacción fue distribuido en las curules de los Asambleístas el día 24 de julio de 2008 adjunto a la comunica- ción del señor Presidente de la Asamblea de ma- nera previa a la sesión número 96. (…) De la revisión de las preguntas y con el objeto de aportar al esclarecimiento de estos hechos se desprende que el preguntante tiene dudas sobre si los señores asambleístas que asistieron a la sesión 96 del Pleno en el momento de la votación conocían o no el texto del articulado del proyecto de constitución apro- bado por el pleno de la asamblea constituyente y entregado al Tribunal Supremo Electoral. Al res- pecto, me permito informar que 86 Asambleístas ante Notario Público, como en derecho se exige, de- clararon lo siguiente: ‘Nosotros Asambleístas elec- tos/as el 30 de septiembre de 2007 y abajo firmantes, conocedores de las responsabilidades por perjurio manifestamos que en honor a la ver- dad el texto de proyecto de Constitución, confor-

mado por Preámbulo, cuatrocientos cuarenta y cuatro Artículos, treinta disposiciones transitorias, una disposición derogatoria, régimen de transición

y

disposición final, que se encuentra transcrito en

el

acta de sesión del pleno número 96 efectuada el

24 de julio de 2008, en el cantón Montecristi, pro-

vincia de Manabí, fue el que conocimos y por el cuál expresamos nuestra voluntad a favor, y es el mismo que ha sido distribuido por el Tribunal Supremo Electoral para ser votado en referéndum de 28 de septiembre de 2008”.

Más allá de intentar arrojar sombras de duda, que fueron desvanecidas, sobre los procedimientos de la autoridad constituyente y el trabajo de la Co- misión de Redacción, estas denuncias no surtie- ron efecto alguno, pues se probó, finalmente, su temeridad. El propio fiscal encargado, Alfredo Al- vear Enríquez, en comunicación enviada a la Corte Nacional de Justicia y recibida el 26 de marzo del 2009, dejó sentada como conclusión:

“Por lo expuesto y al no encontrar ningún ele- mento constitutivo de infracción penal alguna, fundamentado en lo establecido por los artículos

38 y 39 del Código de Procedimiento Penal, en mi

calidad de Fiscal General del Estado legalmente encargado, desestimo y solicito el archivo de la presente indagación”.

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“No dejemos cabos sueltos” había sido la fórmula con que el presidente Cordero animó a los asam- bleístas a debatir y aprobar un conjunto de nor- mas que garantizaran, en caso de que la nueva Constitución recibiera el apoyo popular, que la vi- gencia de las nuevas instituciones pasaría por un proceso previsible y ordenado.

El 23 de julio se votó en último debate el Régimen de Transición, que establecía que en caso de que el pueblo, en referéndum aprobatorio, diera su aceptación a la Constitución se aplicarían las nor- mas contenidas en dicho régimen, que formaban parte integrante del texto constitucional.

Esto significaba, en buena cuenta, que si el electo- rado se pronunciaba por el No, la Constitución quedaría en proyecto y por tanto, no podría entrar en vigencia. En ese caso, los diputados del Con- greso Nacional, que estaban en suspensión tem- poral desde el 29 de noviembre de 2007 por virtud del Mandato 1 de la Asamblea, volverían a ocupar sus curules.

No obstante, en caso de triunfar el Sí dichos dipu- tados quedarían suspendidos de inmediato y sería

la Asamblea, sin plenos poderes, la que estaría en

receso hasta la convocatoria de elecciones gene- rales, por parte del Consejo Nacional Electoral,

creado constitucionalmente. Esta normativa –el Régimen de Transición- era pues fundamental

para asegurar un proceso de tránsito ordenado y coherente entre el antiguo y el nuevo régimen, de forma que se eligieran autoridades y comenzaran

a funcionar las instituciones democráticas, como

las Cortes de Justicia, la Corte Constitucional y la

Función Legislativa.

Con el régimen de transición la Asamblea asegu- raba la gobernabilidad en el Ecuador, a través de

un sistema participativo y democrático, basado en los méritos de los nuevos actores públicos de- signados, sin espacio para las tronchas, las com- ponendas y los repartos a conveniencia. La Asamblea Constituyente habría, pues, de designar

a quienes de forma transitoria conformarían el

Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Conten- cioso Electoral. Estos integrantes serían luego sustituidos por quienes ganaran los concursos es- tablecidos constitucionalmente. El camino a las elecciones quedaba abierto.

¿Qué dignidades elegirían los ecuatorianos y ecua- torianas? Presidente y vicepresidente de la Repú- blica; representantes al Parlamento Andino; miembros de la Asamblea Nacional; prefectos y vi- ceprefectos; alcaldes municipales; concejales y con- cejalas municipales y vocales en juntas parroquiales.

El Artículo 9 del Régimen de Transición estableció

que la Asamblea Nacional, sin necesidad de con- vocatoria, se reuniría a los 30 días de proclama- dos los resultados por el Consejo Nacional Electoral, para concluir su mandato el 14 de mayo de 2013. En concomitancia, el mismo día que la Asamblea iniciarían también su período de fun- ciones los prefectos, viceprefectos, alcaldes, con- cejales y miembros de las juntas parroquiales,

que concluiría el 14 de mayo de 2014, para evitar

la concurrencia con las elecciones nacionales. Los

parlamentarios andinos se posesionarían ante la

Asamblea a los cinco días de instalada. Su man- dato concluiría el 19 de mayo de 2013.

El Presidente y Vicepresidente de la República iniciarían su período a los diez días de instalada la Asamblea y prestarían juramento ante ella. Su go- bierno habría de concluir el 24 de mayo de 2013. El Artículo 17 de aquel régimen transitorio esta- blecía que se declaraba concluido el período de los

esta- blecía que se declaraba concluido el período de los diputados y diputadas elegidos el 15

diputados y diputadas elegidos el 15 de octubre del 2006 (en ese momento en receso) y que la Consti- tuyente se reuniría a los cinco días de proclamados los resultados del referéndum aprobatorio, para formar la Comisión Legislativa y de Fiscalización, encargada de la Función Legislativa, tal como de- bería asumirla la Asamblea Nacional, una vez po- sesionada luego de las elecciones de asambleístas.

Los asambleístas celebraron, alborozados, el inal de las jornadas constituyentes y legislativas en Montecristi. La nueva Constitución fue entregada al país el 25 de julio del 2008.

La Función Electoral, el Consejo de la Judicatura, la Corte Nacional de Justicia, la estabilidad de los fun- cionarios judiciales, la Corte Constitucional, la tran- sición de otras entidades, la vigencia de las designaciones provisionales de Contralor General del Estado, Procurador General del Estado, Ministro Fiscal General, Defensor del Pueblo y Superinten- dentes de Telecomunicaciones, de Compañías, de Bancos y Seguros y la conformación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, también fueron normados por el Régimen de Transición.

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