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Víctor Maté de Castro

Instituto Internacional del Desarrollo (ID) / Universidad Complutense de Madrid

CAPITALISMOS EMERGENTES

http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionarioC.htm

MERCADOS / CAPITALISMOS / GLOBALIZACION

A partir de mediados de la década del 80, más como una expresión que como un término que abarque un concepto de forma excluyente, se empieza a hablar de "mercados emergentes", coincidiendo con el ascenso en las bolsas de valores de algunos países de Asia, donde en casos como los de Taiwán y Corea del Sur el volumen de lo transado se multiplicó casi por diez (un proceso similar experimentan Malasia, Tailandia y Singapur). Aquellos dos países, con más de 11.000 empresas cotizando en bolsa, representan más del 40% del total de empresas que cotizan en el mundo. Se los denominaba "mercados emergentes" en contraposición a los "tradicionales", caso de Nueva York, Londres, Frankfurt o Tokio.

Mercados de valores que aún no se habían formado o eran poco dinámicos alcanzan una modernización tecnológica, transparencia, volumen y competitividad en los títulos, similar a la de los tradicionales. El crecimiento sorpresivo atrae cantidades superiores de dinero para un mismo volumen de papeles y títulos, lo que provoca subidas superiores a las de los países centrales. Por arrastre de las expectativas crecen por encima de su paridad teórica, para perder su efecto inercial por la salida al mercado de nuevos título o la mejora en los mercados tradicionales que, aunque otorgan menos dividendos, aportan mayor seguridad. Las bolsas emergentes, para atraer capitales deben otorgar dividendos unas cinco veces superiores al de las tradicionales, con lo cual las oscilaciones en cualquiera de los dos mercados de capitales producen rápidos movimientos de dinero, propiciando, como la otra característica de las bolsas de valores de los mercados emergentes, junto a la alta rentabilidad, su alta volatilidad (en términos de los operadores, las inversiones "salen para entrar más bajo").

En los años posteriores, básicamente a partir de 1990-1991, es cuando el fenómeno se traslada a otros países subdesarrollados, caso de América Latina, México (el primer retorno de los bonos regionales al mercado internacional, a través de nuevas emisiones, no de reestructuración de deuda, lo hizo este país a través de PEMEX a fines de 1989), Brasil, Argentina y Chile, países en los que las obligaciones negociables se multiplicaron por más de diez en dos años; algunos de Africa (caso de Marruecos o Tunez) y de la periferia europea (desde Portugal a Polonia). Se produce entonces también el denominado por Sartori "estiramiento de concepto", aludiéndose a "países emergentes" o "capitalismos emergentes". Evidentemente en el primer caso se juzga sobre el status legal del territorio, mientras en el segundo no se caracteriza exclusivamente estas economías a través del mercado de capitales. Como desde un comienzo lo había hecho el Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional (CFI) (también del BM) o la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), donde existe un Grupo de (países)

Mercados Emergentes, para los que no existiría una característica general en la economía

de estos países.

"CAPITALISMOS EMERGENTES" Y "ECONOMIAS EMERGENTES"

Toda vez que el mercado de capitales no es un hecho aislado, y depende de unas características y evolución de la economía, no parece apropiado limitarse al término que engloba el concepto mercados emergentes: fuerte atracción de dinero al mercado de capitales con altos dividendos y pronunciada volatilidad. Naturalmente en cada caso existen unas características específicas, variables intervinientes, del propio mercado de valores:

desregulaciones, reformas impositivas, modernización tecnológica (hasta los 90 en muchos países las transacciones bursátiles tenian un procesamiento manual), etc, que impulsan el desarrollo de los mercados de capitales, pero globalmente no son la causa última del proceso.

Partiendo de este concepto se llega a englobar unos cuarenta países como emergentes:

Argentina, (Bolivia), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay, Venezuela, Corea del Sur, (República Dominicana), (Ecuador), Filipinas, (Guatemala), (Honduras), Hungría, India, Indonesia, Jamaica, Jordania, Israel, Kenia, Kuwait, Malasia, Marruecos, México, Nigeria, (Omán), Pakistan, (Panamá), (Paraguay), Perú, Singapur, Sri Lanka, Egipto, Tailandia, Trinidad y Tobago, Polonia, (Emiratos Arabes), Turquía, Taiwán y Túnez, todos ellos miembros del Comité de Desarrollo de la Organización Internacional de Comisiones

de Valores -IOSCO-, que agrupa a los países emergentes frente al Comité Técnico que

engloba a los tradicionales. Los de la Unión Europea, pertenecen a IOSCO, aunque no al Comité mencionado, pero Grecia, Irlanda y Portugal se incluirían en esta lista. La CFI agrega, como mercados emergentes a los que hace un seguimiento, a Bangladesh, Costa de Marfil, Paquistan, Sry Lanka, Zimbawe y la ciudad estado de Hong Kong. Evidentemente,

la CFI, a diferencia de la IOSCO, decide ella misma la categorización, no los propios

países, con lo que toma en consideración los que muestran el mayor dinamismo en sus mercados de bonos y colocaciones en cartera (acciones) y que también tienen un desarrollo relativo superior y por tanto mayor impacto en la economía mundial. Si tenemos en cuenta esto, como en general hacen la mayoría de los autores y la propia CFI, resulta evidente que deberíamos no tener en cuenta de la lista de IOSCO los señalados entre paréntesis, que serían, por su dinámica y peso económico, "mercados emergentes de caracter incipiente".

Pero analizando esta enumeración se descubre rápidamente que se trata países con procesos históricos, modelos de desarrollo y características sociales, culturales y políticas muy diferentes. Sí muestran características económicas comunes, que toda vez que no son una categoría excluyente para el concepto país, sería más apropiado el término "economías emergentes" que "países emergentes".

A partir de ello y dada la exclusión que implica un modo de producción en dichas

economías es que se puede desembocar en el término "capitalismos emergentes". Este concepto se caracteriza por el papel que juegan determinados países en el proceso de globalización, dado su crecimiento económico, dinamismo comercial, complementariedad

regional y atracción de capital externo. Dichos capitales han cambiado su orientación:

mientras los créditos a corto y largo plazo caían entre 1981 y 1992 de 80.000 a 29.000 millones de dólares y la inversión directa se multiplicaba sólo por tres, la inversión de cartera se multiplicaba por 10, transformándose así en la segunda fuente de inversión internacional para los países subdesarrollados. Entre 1990 y 1994 la inversión en cartera se multiplica por más de siete y la realizada en bonos por más de ocho, e igualan así a las inversiones directas. Siendo este un indicador importante de los capitalismos emergentes, no es, como ya señalamos e iremos viendo, el único, y resulta más el efecto de un proceso económico de aquéllos que la causa de dicho proceso.

GLOBALIZACION Y REGIONALIZACION

El proceso de globalización (con origen en un proceso creciente e ininterrumpido de

internacionalización a partir de la segunda posguerra) y regionalización, cobra fuerza en los

90 con las reformas estructurales, particularmente la apertura comercial, y desregulación de

mercados financieros y de servicios. Ello estará influido por la recesión que afectó al "mundo desarrollado" a partir de 1990: centrada en EE.UU. se extendió a Alemania a partir de 1992, y cada vez más a Japón, hasta el segundo semestre de 1994 que se inicia una recuperación. Ambas situaciones constituyen el punto de partida para nuevos procesos de ajuste, privatizaciones, relocalizaciones industriales, reformas institucionales y acuerdos

internacionales, que profundizan la globalización y regionalización. A su vez, tras los años

20 y los primeros 70 (en este caso en materia crediticia) vuelve a existir en los 90 un

mercado mundial de capitales integrado, pero con un desarrollo tecnológico que no existía con anterioridad y que permitió evitar regulaciones restrictivas.

La contracción en los países centrales contrastó con el dinamismo comercial en los países subdesarrollados y la reorientación de las inversiones hacia aquellos. En este marco, aspectos como la necesidad de relocalización industrial hacia países de menores costos salariales o la desintermediación bancaria y la titulación del crédito (la emisión de valores sustituye al crédito) favorecen a un grupo de países con cierto nivel de desarrollo relativo dentro de los países subdesarrollados y unas rentas per cápita entre 2.000 y 10.000 dólares, los "capitalismos emergentes", que presentan paralelamente una serie de características concordantes con aquel proceso. A las tradicionales ventajas comparativas en materia salarial, de dotación natural y de concentración y centralización del capital, suman en los 90 el fuerte crecimiento con estabilidad económica (resultó clave la monetaria), la modernización en servicios y telecomunicaciones, la apertura económica y desregulación de mercados, impulsan las alianzas internacionales y se adhieren a normas y organismos internacionales (de bolsas, comercio, patentes, etc), emprenden fuertes procesos de privatización (realizadas en buena parte a través de las bolsas de valores) y reconversión industrial y favorecen el fortalecimiento de las bolsas de valores (apoyadas por su desregulación y la modernización de las telecomunicaciones).

La articulación de los "capitalismos emergentes" a aquél proceso no se da desde los países individualmente, sino a partir de grandes bloques que mantienen un polo más dinámico desde el que se impulsa una integración informal, que en algunos casos se institucionaliza.

Se diferencian en este sentido tres ejes muy claros, EE.UU. con América Latina; aquél país y, fundamentalmente a partir del sector industrial, Japón, con Asia Oriental y en general la Cuenca del Pacífico; y Alemania-Unión Europea con su inserción en el Este y el Mediterráneo Sur. La integración económica se plasma en procesos formales como el Tratado de Libre Comercio (TLC) con su apertura hacia el sur, el Foro de Cooperación Económica del Pacífico Asiático (APEC)(Asia Oriental, en gran medida por du dependencia de EE.UU., es la región menos integrada formal e informalmente) y la UE con su entramado jurídico y económico hacia el Este y el Mediterráneo Sur. Dentro de estos bloques, algunos "capitalismos emergentes" están articulando entramados económicos a nivel subregional, caso de Brasil-Argentina, plasmado formalmente en el Mercosur, o presentan una clara potencialidad para lograrlo en el futuro, caso de la India o Israel (dependiendo de la evolución política en la región y el desarrollo del proceso de paz).

Quedaban así, fuera de este proceso experimentado por los "capitalismos emergentes", dentro del "mundo subdesarrollado", las economías preindustriales (particularmente del Africa Subsahariana), cerradas o semicerradas (caso de Corea del Norte, Cuba, Libia, Irak, etc) y primario-exportadoras fuertemente especializadas (caso de los países petroleros que no han sufrido una diversificación).

Pero los "capitalismos emergentes" cuentan también con dos características comunes, la ya mencionada volatilidad de las nuevas formas de inversión y la potencialidad de conflictos sociales y políticos que el proceso económico que experimentan conlleva, dada su profundidad, celeridad en realizar las reformas y tradicional desigualdad que desatiende. Estos elementos explican la crisis de México a fines de 1994, que dentro de un mundo globalizado repercutió ("efecto tequila") en países tan diferentes como el resto de América Latina (en menor medida, dada su consolidación, en Chile), Polonia o Marruecos y que incluso se extendió, aunque en menor medida, a los países desarrollados. En mayo de 1995 la incertidumbre alcanzó otra vez a un país latinoamericano: Argentina, empezándose a temer por un ya denominado "efecto tango". En cualquier caso se aprecia un interés por parte de los "capitalismos emergentes" por consolidar una situación menos volátil, a la vez que se vuelve a operar un retorno a las formas directas de inversión. Pero, de continuar la recuperación en los países desarrollados, se volvería a mantener en estos altas tasas de rentabilidad que mermarían el flujo de capitales; siendo en este sentido particularmente importante el comportamiento de la reserva federal estadounidense.

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