 Ramón Hernández Martín O.P.

BELTRAN DE HEREDIA, HISTORIADOR UNIVERSAL Angarmegia: Ciencia, Cultura y Educación

BELTRAN DE HEREDIA, HISTORIADOR UNIVERSAL
Ramón Hernández Martín, O. P

BELTRAN DE HEREDIA, HISTORIADOR UNIVERSAL por Ramón Hernández Martín, O. P - 3

PRESENTACIÓN
Durante el siglo XX se ocupó mucho la prensa de este historiador universal, Vicente Beltrán de Heredia y Ruiz de Alegría. Los libros y estudios diversos de este historiador dominico fueron muy afortunados en recensiones elogiosas de los historiadores y críticos más exigentes. Pero el año prolífico en noticias elogiosas de la prensa lo fue el de l973, en el que el P. Beltrán de Heredia llegaba a la meta de su vida y a la meta de sus publicaciones, ya extenuado por los años y falta de salud, como quien ha terminado felizmente una dura y larga carrera, y espera sólo el galardón que merecen sus esfuerzos. 1. ECOS DE LA PRENSA SALMANTINA

Fueron los diarios salmantinos, «El Adelanto» y “La Gaceta”, los que contemplaron en directo el gran «sprint» final de publicaciones, y clamaron a voz en grito por un premio adecuado. En 1972 eran editados dos gruesos volúmenes del Cartulario de La Universidad de Salamanca -el vol. IV de 605 páginas y el V de 514 páginas1- y tres tomos aún más voluminosos de Miscelánea Beltrán de Heredia -el tomo I de 644 páginas, el II de 636 páginas y el III de 675 páginas2. En los primeros meses de 1973 completaba el P. Beltrán ambas obras con el VI tomo del Cartulario y el IV volumen de Miscelánea3. La noticia de haberse terminado la impresión del Cartulario, obra clave para la Historia de la Universidad de Salamanca, resonó en seguida por toda la ciudad. El periodista D. Leandro- Cuadrado la anunció solemne en las páginas de "El Adelanto». EI P. Prior del Convento de San Esteban, Felipe García Llamera, propuso hacerle un homenaje, aprovechando la celebración de la fiesta de Santo Tomás de Aquino por las dos universidades de Salamanca, que iba a tener lugar en ese año en el día 6 de marzo. 2. MEDALLA DE PLATA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

El primer artículo de Leandro Cuadrado apareció el 4 de marzo, ocupando íntegramente la página quinta del citado diario “El Adelanto”. Una gran fotografía en busto del P. Beltrán, sacada en 1972, estaba situada en medio de la página, coronada de grandes titulares. Decía uno de éstos: La monumental obra del P. Beltrán de Heredia exige el reconocimiento y la gratitud. Recogemos las últimas palabras del artículo: "Estamos en deuda con él. Todos. La Universidad, primero. Nadie como él ha ensanchado los caminos de su historia. El P. Beltrán de Heredia pertenece ya a la estirpe de los grandes. Lo que hiciera Mullach sobre los fragmentos de los griegos, o Diels sobre los presocráticos, o von Arnim sobre los estoicos, o Denifle, o... , ha
V. BELTRÁN DE HEREDIA. O. P., Cartulario de la Universidad de Salamanca. La Universidad en el Siglo de Oro, IV y V (Salamanca 1972). 2 Miscelánea Beltrán de Heredia. Colección de Artículos sobre Historia de la Teología Española, I-III (Salamanca 1972). Los primeros tomos del Cartulario habían aparecido en el mismo lugar en 1970 y el t. III en 1971. 3 Los dos tomos, el VI del Cartulario y el IV de Miscelánea son editados en el mismo lugar que los anteriores. El Cartulario aparece formando parte de «Acta Salmanticensia. Historia de la Universidad» 17, 19, 20, 22, 23 y 24. La Miscelánea comprende en la «Biblioteca de Teólogos Españoles» los volumenes 25-28. Notemos finalmente que la edición del Cartulario aparece patrocinada y sufragada por la Fundaci6n Calouste Gulbenkian de Lisboa, como lo había estado igualmente el Bulario de la Universidad de Salamanca, publicado por el P. Beltrán en los años 1966 y 1967.
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realizado este hombre modesto entre nosotros. Ha llevado a cabo una empresa que podría considerarse como inaccesible al esfuerzo de un solo individuo. La ciudad, después. Cuarenta y cinco años de estudio en Salamanca y sobre Salamanca y sobre algo que constituye espacio central de su ser cultural en el ancho piélago del mundo, merecen algo más que un homenaje. ¿Para quién, entonces, las mejores medallas y los rótulos de las calles? Medalla de oro universitaria y vía pública es el mínimo exigible. ¿O será todo un sueño y nada ha pasado y todo seguirá siendo lo mismo? Si no tuviéramos su obra, si se apagara su luz y sus resplandores de repente, nos quedaríamos un poco perdidos, y ciegos por los caminos de un ayer esplendoroso”. En el mismo periódico su Director, D. Enrique de Sena, le dedica su sección de «Tema nuestro de cada día» bajo el titulo Figura y Gloria de la Escuela. El día 6 de marzo los dos periódicos de Salamanca -«La Gaceta Regional» y «El Adelanto»- dedicaron amplios artículos al P. Beltrán. El de «El Adelanto» (última página) estaba firmado por el conocido periodista Leandro Cuadrado y era continuación del articulo anteriormente expuesto. Hablaba ahora de los tres monumentos literarios de nuestro héroe: el Bulario de la Universidad de Salamanca, el Cartulario de esta misma academia y la Miscelánea Beltrán de Heredia. El artículo de «La Gaceta Regional» (pagina segunda) es de D. Lamberto Echeverría, profesor de ambas universidades salmantinas, en su secci6n «Nuevas Páginas Universitarias», con el título: Una figura, una labor, dos obras ingentes que culminan. El homenaje proyectado por el P. Felipe G. Llamera, Prior del convento de San Esteban, se tuvo por fin con cierta intimidad en un lugar fácilmente asequible al P. Beltrán de Heredia, ya muy delicado de salud. Fue en la sala de recreación de la comunidad a las dos de la tarde. Asistieron las siguientes autoridades: el obispo de Salamanca, D. Mauro Rubio Repullés; el obispo de Ciudad Rodrigo, D. Demetrio Mansilla Reoyo; el gobernador civil de Salamanca, D. Ulpiano González Medina; el alcalde de la ciudad, D. Pablo Beltrán de Heredia; el presidente de la Diputación Provincial, D. Julio Rodríguez Muñoz; el fiscal de la Audiencia, D. Bernardo Almendral Lucas; el procurador de Representación Familiar en Cortes, D. Marcelo Fernández Nieto; el cronista de la provincia, D. Antonio Lucas Verdú; el rector de la Universidad Civil de Salamanca, D. Julio Rodríguez Villanueva; el secretario de dicha academia, D. Feliciano Pérez Varas; el decano de la Facultad de Derecho y el decano de la Facultad de Medicina del mismo centro, D. Alfredo Calonge Matellanes y D. Pedro Amat Muñoz, respectivamente; el rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, Padre Fernando Sebastián Aguilar; el vicerrector de la misma, D. Antonio María Rouco Varela; los decanos de las Facultades de Teología y Derecho Canónico de esa Universidad, D. Olegario González Hernández y D. Juan Sánchez y Sánchez, respectivamente. Asistieron además al acto sacerdotes, religiosos de diversas comunidades, estudiantes, amigos, su único hermano superviviente, Agustín, y los religiosos de la propia comunidad. El P. Prior del convento hizo la presentación del homenaje. La ocasión del mismo, dijo, venía ofrecida por la ultimación de dos obras claves para la Historia de la Teología Española (la Miscelánea) y para la historia de la Universidad de Salamanca (el Cartulario). La presencia de las autoridades eclesiásticas, civiles y universitarias es la manifestación clara de que su obra pertenece a todos: a la Iglesia, a España y a la Universidad. El P. Faustino Martínez, eficaz colaborador durante la composición del Cartulario y autor de sus índices, explicó lo que significaba la obra literaria del P. Vicente Beltrán de Heredia, particularmente en torno a la Universidad de Salamanca. El P. Victorino Rodríguez, bajo cuya dirección se ha efectuado la publicación de la Miscelánea, cuyo último tomo lleva un estudio bibliográfico sobre el P. Beltrán y los índices, elaboradas ambas cosas por él, explicó el origen de la decisión de publicar este conjunto misceláneo y su significado. Terminados estos discursos introductorios, se procedió a la imposición de la Medalla de la Universidad de Salamanca. El rector de la misma, D. Julio Rodríguez Villanueva, manifestó su admiración por la obra realizada por el P. Beltrán. El, por llevar poco tiempo en nuestra Universidad, no la había conocido hasta muy recientemente, pero no pudo menos de quedar sorprendido ante las proporciones

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gigantescas y la alta calidad de esas publicaciones. Con el asentimiento unánime de la Junta de Gobierno le imponía, pues, la Medalla de plata de la Universidad. EI P. Beltrán con la voz muy apagada por el desgaste de la enfermedad, pero también muy viva y muy segura, como salida de tantos años de estudio y de tanta convicción, además· de agradecer aquel acto-homenaje y aquel galardón universitario, mostró como su obra era el fruto de un amor muy grande a la Universidad de Salamanca, demostrado con el esfuerzo duro de muchos años. Manifestó asimismo que su consigna en el quehacer de la investigación histórica, a la que se había plenamente consagrado, había sido siempre hacer brillar la verdad y nada más que la verdad 4. 3. MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD DE SALAMANCA

La prensa diaria de Salamanca de 1973 no circunscribió su atención a nuestro personaje a los artículos del mes de marzo. Antes, en febrero, se habían publicado otros, ocasionados por las obras de la famosa calle salmantina denominada La Gran Vía. En su prolongación hacia el convento de los Dominicos iba a chocar sin remedio con un puente de mucha historia, que sirve de acceso a la plaza de dicho convento. Lo había construido en 1559 uno de los teólogos más preclaros de la Escuela Salmantina, Domingo de Soto. El P. Beltrán había salido muchas veces por los fueros del arte y de la historia, urgiendo otras soluciones antes de echar por tierra ese monumento. Un articulo llamó entonces poderosamente la atención. Se debía al insigne periodista salmantino D. Enrique de Sena y lo publicaba a toda página en el suplemento de color del sábado 24 de febrero del periódico por él dirigido, «El Adelanto» (p. 5). Iba acompañado de dos históricas fotos antiguas de «Archivo Ansede» del puente y del convento de S. Esteban. En él se celebraban las investigaciones del P. Beltrán de Heredia sobre Salamanca y en concreto sobre el «Puente de Soto». Muestra dos documentos, que cita tomados del P. Beltrán en su libro sobre Domingo de Soto y arguye el autor del artículo: «Esto da a la sencilla obra [del puente] un valor histórico que estimamos transcendental y suponemos habrá de ser motivo de serena consideración por arquitectos y urbanistas cuando se llegue al punto de acometer una nueva estructuración de los entornos del convento en su parte de poniente con objeto de terminar la llamada Gran Vía o calle de España». Posteriormente al mes de marzo se ocuparon también los periódicos del P. Vicente Beltrán de Heredia. Desde luego en el mes de junio, con motivo de su muerte, pero ahora quería referirme a una crónica de un Pleno Municipal, escrita por J. Iglesias y aparecida en el diario salmantino tantas veces citado, «El Adelanto», en el día 15 de mayo, página cuarta. Leemos en dicha crónica que el alcalde de Salamanca «cedió la palabra, aunque dijo que era una continuaci6n del informe, al Sr. Lucas Verdú, para informar que Salamanca estaba en deuda con el P. Beltrán de Heredia, por la obra tan magnífica que había realizado y que proponía, para que los concejales tuvieran conciencia de lo que se iba a hacer, la concesión de la Medalla de la Ciudad, a tan insigne investigador y científico». El Pleno recogió la propuesta y se nombró una comisión para ver el modo efectuarla. El alcalde de Salamanca en la carta de condolencia al Prior del convento con motivo de la muerte del P. Beltrán le manifestaba: «lamento mucho no haberle podido entregar en vida la Medalla de la Ciudad, cuya concesión ya está aprobada, pero cuya tramitación se está ultimando estos días. Lo haremos a título póstumo». El diario «El Adelanto», en la crónica de J. Iglesias sobre el Pleno Municipal del 25 de junio de 1973,
Crónicas de aquel homenaje pueden verse en los periódicos salmantinos: «EI Adelanto», del 7 de marzo de 1973, pagina 12, o última; «La Gaceta Regional», del mismo día, página 3. También se hizo eco de estos sucesos «BIPE» (Boletín Informativo de los Dominicos de la Provincia de España), n. 41, marzo-abril de 1973, páginas 4 y 9, donde se publica igualmente el discurso del P. Faustino Martínez en el citado homenaje.
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publicada al día siguiente en la página cuatro, decía haber sido aprobada definitivamente la moción propuesta de conceder la Medalla de oro de la Ciudad al P. Vicente Beltrán de Heredia.

I.

DATOS BIOGRÁFICOS

Tratando de hacer una biografía de nuestro protagonista, debemos remitirnos en primer lugar al estudio publicado por el P. Victorino Rodríguez, titulado Reseña biobibliográfica de Vicente Beltrán de Heredia, O.P., aparecido en el tomo IV de la ya citada Miscelánea, pp. 613-647 y también como separata. Particularmente valiosa es la reseña que hace de los libros, artículos, crónicas científicas, boletines, notas de estudio y recensiones de libros. Muy difícilmente quedará algún escrito del P. Beltrán, que no haya sido reseñado en este meritísimo estudio. Quizás aquí completemos alguna cosa de orden biográfico, aprovechando los libros y memorias escolares, los catálogos y registros académicos. Que la revista de estudios científicos «CIENCIA TOMISTA» se ocupara también entonces del P. Vicente Beltrán de Heredia era un deber primeramente y ante todo de gratitud. El había sido su Director durante dos periodos: el primero, desde 1922 a 1927, y el segundo, desde 1944 a 1947. Formó parte de la redacción de la revista durante muchos años, iniciando este cometido en 1912, apenas dos años de fundada la revista. El había sido, sin duda, el colaborador más fecundo de cuantos habían intervenido en sus páginas y el que había estado por más tiempo vinculado a ella en ese compromiso. Sus artículos fueron también siempre los más codiciados por los lectores y los que dieron más alto nivel científico a sus páginas. Gratitud ante todo; pero hay también otra razón. EI P. Beltrán es un historiador de la Teología, particularmente tomista, de primera magnitud. Una revista teológica, y que se apellida «Tomista», encuentra en este personaje un apropiado y dignísimo sujeto de estudio y de divulgación. 1. ESTUDIANTE EN CORIAS (ASTURIAS) Y EN SALAMANCA

Nacido en Audícana (Alava) el 19 de noviembre de 1885 y recibida su primera formación humanística en Vitoria, vistió el hábito dominicano el 10 de diciembre de 1900 en el convento de San Juan Bautista de Corias (Asturias). Ahí mismo emitía sus votos religiosos el 11 de diciembre del año siguiente. Entre 1901 y 1905 hace en dicho convento los cuatro cursos de Filosofía de preparación para el sacerdocio, en los que se ofrecía asimismo un fuerte complemento de Humanidades: lenguas, literatura, matemáticas, ciencias naturales, física y química. Entre aquellos profesores de principios de siglo en el colegio de S. Juan Bautista de Corias destaca el P. Matías García, entonces profesor de Lengua Griega y de Historia Universal y que será más tarde catedrático de Teología Dogmática, con el que departirá en muchas ocasiones D. Miguel de Unamuno, creándose entre ellos cierta amistad. Otro profesor, que luego enseñara en Salamanca y dejará algunos escritos en «LA CIENCIA TOMISTA» sobre historia y sobre derecho eclesiástico, era el P. Emilio Colunga5. Entre sus primeros condiscípulos dominicos figuran tres futuros obispos: Raimundo Manguán Martín, que será obispo de Verapaz (Guatemala); Sabas Sarasola, futuro Vicario Apostólico del Urubamba y Madre de Dios (Perú), y José María García Graín, que llegará a ser también Vicario Apostólico de Puerto Maldonado (Perú). Otros de sus condiscípulos serán excelentes teólogos, desde la cátedra y con sus escritos, como Sabino M. Lozano e Ignacio Menéndez-Reigada. Hay también futuros historiadores: Aure1iano Pardo, Raimundo Carrión, Santiago Meseguer, Wenceslao Fernández, Antonio García Peláez.
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Ordo Divini Officii Recitandi ... (Vergara 1901) 90.

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Otro será Prior Provincial de los Dominicos en España (tres veces) y en Argentina, además de optimo profesor de Filosofía, José Cuervo López 6. A Salamanca viene Fr. Vicente Beltrán de Heredia para comenzar el curso 19051906. «Abrióse [el curso] -nos dice el Registro Escolar- el día 15 de septiembre bajo la presidencia del M. R. P. Fr. Juan González Arintero, bachiller del Estudio, el cual hizo una distribución de clases puramente provisional. «Pasados algunos días, formóse el siguiente cuadro de Profesores: El M. R. P. Regente, Fr. Lesmes Alcalde, enseña Derecho Canónico. El M. R. P. Bachiller, Fr. Juan González Arintero, ensena Lugares [Teológicos] y Apologética. El M. R. P. Maestro de Estudiantes, Fr. Matías García, enseña Teología Dogmática. El M. R. P. Lector de Teología, Fr. José Gafo, enseña Teología Moral. El M. R. P. Lector de Teología, Fr. Antonio Queipo, enseña Hermenéutica Sacra. El M. R. P. Lector de Teología, Fr. Luis G. A. Getino, enseña Historia Eclesiástica. N. B.-El P. Queipo enseña también Oratoria Sagrada» 7. El grupo de profesores era extraordinario. Ya hemos dicho algo del P. Matías García, Profesor de Teología Dogmática, pedagogo siempre recordado muy gratamente par sus alumnos. El P. Lesmes Alcalde por muchos anos Regente de Estudios, además de su amplia labor docente, dejará diversos escritos de formación y de ascética. El P. Juan G. Arintero, escritor fecundísimo, que elevará a alto grade los estudios místicos en España. El P. Luis G. A. Getino, gran historiador y brillante publicista, será el primer guía del P. Beltrán por los intrincados senderos de las fuentes de la historia. En el convento de San Esteban se encontraban también entonces destinados el P. Antonio Carrión, escritor entusiasta de las gestas dominicanas, y el P. Victorino Osende, fiel discípulo del P. Arintero y difusor con la pluma de sus doctrinas ascético-místicas8. El ambiente que se respiraba entonces en el convento de S. Esteban no podía menos de sorprender positivamente a los jóvenes dominicos, que llegaban a él por vez primera. Dejando aparte el aspecto monumental e histórico del convento, capaz de entusiasmar a la más disminuida de las humanas sensibilidades, la observancia regular pormenorizadamente vivida por aquellos hombres y la exigencia en materia de estudios y el celo y la emulación mutua por divulgar la ciencia sagrada, infundían ánimos a los jóvenes estudiantes, que cobraban y enardecían su valor, al ver en sus maestros modelos a los que valía la pena imitar. Otros profesores irá encontrando nuestro estudiante Beltrán de Heredia en los siguientes años: e1 moralista Pedro Nolasco de Medio y e1 escriturista Alberto Colunga fueron los más importantes. Entre los estudiantes de Teología del convento de San Esteban en esos años, en que el P. Beltrán hace sus estudios teológicos, encontramos al futuro obispo de Tenerife y de Córdoba, abanderado de los problemas sociales en España, Albino G. Menéndez Reigada. En el mismo campo de la sociología destacará otra figura eminente, todavía estudiante de Teología, José Gafo, que morirá víctima de la persecución roja en 1936, y beatificado como mártir en 2008. No es necesario recordar a sus destacados y ya nombrados condiscípulos en Filosofía, ahora como él convertidos en teólogos9. Por las calificaciones de final de curso podemos concluir que el P. Beltrán fue un buen estudiante; su aplicación le permite sacar holgadamente todas las disciplinas. Hay una en que sobresale particularmente; es la Sagrada Escritura, en que obtiene dos veces la máxima puntuación. No sin motivo en los primeros años de búsqueda de especialización dentro- de las ciencias sagradas se inclinará por la Exégesis. Estudió él esta disciplina en los cursos tercero, cuarto y quinto de Teología. En el año académico
Ordo Divini Officii Recitandi… (Vergara 1901) 90 s. Registro II, f. 36. Dejemos constancia ahora para todo el resto de este artículo que la palabra Registro hace referencia a los Libros de Estudios de la Facultad de San Esteban de Salamanca. 8 Elenchus Conventuum et Fratrum ... (Vergara 906) 5. 9 Registro II, f. 37 v.
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1907-1908, el tercero de sus estudios teológicos, obtiene notable en todas las materias, menos en Exégesis, en que logra sobresaliente; otro tanto podemos observar en 19081909; en el último año de Teología llevó en todas las asignaturas notable10. 2. ORDENACIÓN Y BÚSQUEDA DE LA ESPECIALIDAD Por los libros de los exámenes para recibir las órdenes o para la aprobación de los confesores, con la ayuda de los catálogos de los religiosos de la Provincia Dominicana de España, podemos seguir fácilmente sus ascensos y sus felices resultados en ambos conceptos. Fue examinado y aprobado para recibir el subdiaconado el 2 de septiembre de 190711, y debió de hecho recibirlo en el sábado de témporas inmediato, que fue el 21 de septiembre. El día 12 de diciembre de ese mismo año es examinado para diácono y, habiendo superado la prueba, debió recibir dicha ordenación el sábado de las témporas de aquel Adviento, el 21 de diciembre de 190712. En el catálogo de los religiosos de la Provincia Dominicana de España, añadido como apéndice al calendario litúrgico para 1908, pero compuesto a finales de 1907, aparece e1 P. Beltrán como diacono13. Para recibir el sacerdocio fue examinado el 2 de diciembre de 1909 y debió recibir e1 presbiterado en el sábado de las témporas inmediatas, que tuvo lugar en ese ano el día 18 de diciembre14. En el catálogo adjunto al calendario litúrgico para 1910, impreso a finales de 1909, se nos presenta al P. Beltrán de Heredia como sacerdote estudiante en el convento de San Esteban de Salamanca15. En las listas alfabéticas de dichos catálogos, cuando se nos dan también las fechas de la recepción del presbiterado, figura para el que se dedica esta biografía el 18 de diciembre de 1909. No marchó de Salamanca el P. Beltrán, al terminar su carrera, sin haber dado buenas pruebas de su óptima condición de publicista. En esos años de estudiante, entre 1907 y 1909, publicó cuatro artículos en la revista «Ideales»; los dos primeros versaban sobre el arte cristiano primitivo y los dos últimos sobre el sentido espiritual de la Sagrada Escritura16. La ausencia de Salamanca no fue de momento muy prolongada. Finalizados los cinco años de Teología en 1910, fue destinado al convento de S. Vicente Ferrer de Manacor (Mallorca), recién restaurado en 1908. E1 catálogo editado con el calendario litúrgico a finales de 1910 nos lo sitúa en dicho convento con el oficio de sacristán y organista 17. Estaba dotado de buenas condiciones para la música el P. Beltrán. En su última enfermedad, en uno de los días de la semana de Pascua de 1973, hablando del canto de la Pasión y de la Angélica, me recordó que él las había cantado muchas veces. En una Semana Santa en Madrid -me dijo- en los primeros años de sacerdocio tuvo que cantar la Pasión dos veces, una inmediatamente después de la otra en iglesias distintas y debiendo correr para llegar a tiempo; en los cantos de la Pasión hizo siempre de Cronista. En su destino de Manacor preparó el examen de dos horas, que habría de sufrir todavía en Salamanca, para poder oír confesiones. Los tres exámenes de confesor, tradicionales en la Orden de Predicadores, disponían a los candidatos para otra parte de la mayor gravedad e importancia en el ministerio presbiteral. Los tres los efectuó en el convento dominicano de la ciudad del Tormes. El primero, en el que se le examinaba también como predicador u orador sagrado, tuvo lugar el día primero de mayo de 1911,
Registro II, ff. 42 v., 47, 52 v. Libro de Exámenes de Ordenandos y Confesores (ms. Conventual), I, p. 82. 12 Libro de Exámenes ... , I, 87. 13 Ordo Divini Officii Recitandi ... (Vergara 1907) 6. 14 Libro de Exámenes..., I, 93. 15 Ordo Divini Officii Recitandi…, (Vergara 1909) 105. 16 Para todo lo referente a publicaciones del P. Beltrán de Heredia consúltese siempre al P. VICTORINO RODRÍGUEZ, O. P., Reseña bio-bibliográfica de Vicente Beltrán de Heredia, O. P., en «Miscelánea Beltrán de Heredia" IV (Salamanca 1973) 613-647, también en separatas. 17 Ordo Divini Officii Recitandi… (Vergara 1910) 118.
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saliendo felizmente aprobado; el segundo lo sufrió y superó el 23 de junio de 1914; el tercero, que daba la aprobación sin limitación de tiempo, lo efectuó y aprobó el día 23 de junio de 191718. Realizado su primer examen de confesor, el P. Beltrán es destinado a Madrid, al convento de Nuestra Señora de Atocha. Ahí nos lo presenta el catálogo de los frailes de la Provincia Dominicana de España, publicado a finales de 1911 19. En 1912 pasa a la Vicaria de Santo Domingo el Real, sita en la calle de Claudio Coello, n. 112, de Madrid6. Allí estaba como presidente o vicario de aquella residencia y, al mismo tiempo, como director de la revista científica «La Ciencia Tomista», poco había fundada, el futuro obispo de Tenerife y más tarde de Córdoba, P. Albino G. Menéndez Reigada. El otro compañero de residencia era también otro próximo obispo, citado ya entre sus condiscípulos de filosofía, el P. José María García Graín. El P. Beltrán estaba allí para ayudar al P. Albino en la redacción de la mencionada revista 20. Entre tanto en este último destino de Madrid se iba preparando para su examen de Lectorado, grado tradicional en la Orden Dominicana, que le capacitaría para la enseñanza en los Estudios Generales de la misma Orden. Efectuó y aprobó el examen de Lector en Salamanca el 25 de septiembre de 1913. Así lo hallamos escrito en el libro de estudios del convento de San Esteban de dicha ciudad: «el 25 de septiembre del 1913 fue examinado de Lector el P. Fr. Vicente Beltrán, saliendo aprobado por unanimidad. Jueces los Padres Prior [Alfredo Fanjul], Maestros Fr. Vicente Álvarez y Fr. Juan Arintero; Lector, Fr. Eduardo Martínez y el que suscribe Fr. Pedro N. De Medio» 21. Su dedicación a la enseñanza tardará todavía quince años en llegar. Todos esos quince años, entre 1913 y 1928, lo encontramos asignado a la citada Vicaría de Santo Domingo el Real de Madrid como redactor de «La Ciencia Tomista». En 1913 tuvo por compañero en dicho oficio al P. José Cuervo, luego excelente profesor de Filosofía y Apologética en el Estudio General de San Esteban de Salamanca y en el Instituto Pontificio «Angelicum» de Roma 22. Esos años de redactor de «La Ciencia Tomista» fueron decisivos para su vocación intelectual, que se irá cada vez más precisando hacia un campo concreto de la investigaci6n científica. Ya ha abandonado sus aficiones exegéticas en torno a la Sagrada Escritura de los últimos años de su carrera teológica. Sus boletines, notas críticas y crónicas científicas entre 1912 y 1915 versan primeramente sobre historia y ciencia de las religiones y luego sobre historia de la Teología. En 1915 escribe dos artículos de personal investigación dentro del campo de la crítica histórica, cual es La enseñanza de Santo Tomás en la Compañía de Jesús23.

Ordo Divini Officii Recitandi… (Vergara 1910) 118. Ordo Divini Officii Recitandi... (Vergara 19~1) 11, de la tercera parte, pues cada Provincia Dominicana (dentro de España) tiene ya su parte correspondiente en el catálogo de ese año. 20 Ordo Divini Officii Recitandi ... (Vergara 1912) 12. 21 Registro II, f. 66 v. 22 Ordo Divini Officii Recitandi ... (Vergara 1913) 12. 23 «La Ciencia Tomista» 11 (marzo-agosto 1915) 388-408; 12 (septiembre 1915-febrero 1916) 34-48. Advirtamos antes de pasar adelante que en las propias obras del P. Beltrán de Heredia encontramos bastantes elementos de carácter autobiográfico. Menciono seguidamente algunos lugares de sus escritos con esos datos: El Antiguo Capitulo Conventual… (Salamanca 1951) 29; Sermo ad Fratres, en «Acta Capituli Provincialis…» (Villava 1962) 64; Final de la Discusión…, en «La Ciencia Tomista» 80 (1953) 284 s.; Autenticidad de la Bula "1n Apostolatus Culmine"… (Ciudad Trujillo, República Dominicana, 1955) 16 s., 19-21; Cartulario, I, 28 y 34; Miscelánea, I, 10-15. Las fechas de división de período no las tomamos a veces con todo su rigor, haciendo referencia sólo al momento en que una faceta se hace más manifiesta en sus actividades docentes o en sus publicaciones. Por ejemplo el contacto con el P. Getino había comenzado ya antes de 1916, pero es en ese año, cuando, por las circunstancias que indicamos, comienza a dar sus frutos más sazonados.
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3.

CONSAGRACIÓN A LA HISTORIA

El año decisivo para su vocación de historiador y en el que encuentra definitivamente el sendero, que determinará en adelante su larga vida, es el de 1916. En ese año cesa en la dirección de «La Ciencia Tomista» el P. Albino G. Menéndez Reigada y asume dicho cargo el gran historiador dominicano, P. Luis G. Alonso Getino. El contacto del P. Beltrán, como redactor de la revista, y del P. Getino, como director, fue providencial. EI P. Getino, ya muy experto en el manejo de las fuentes de la historia, supo orientar y colocar en su verdadero puesto al P. Beltrán de Heredia. Le señaló con el dedo el enorme material inédito sobre la historia de las universidades, de la Teología y teólogos españoles, y de la Orden Dominicana y de la Inquisición en España. El P. Beltrán, joven aun, entusiasmado con el inmenso campo, casi virgen, que se ofrecía a sus ojos, se entregó con pasión a explorarlo y a divulgarlo. Sus publicaciones, a partir de 1916, son abundantísimas y reveladoras en su mayoría de sorpresas inimaginables en los campos de las ciencias históricas. La Universidad de Alcalá consumirá su actividad de publicista en los años 1916-1919. La Vicaría de Santo Domingo el Real había aumentado el número de frailes, debido a la cesión hecha en 1915 por D. Francisco Recur de la vecina villa a la Provincia Dominicana de España. En 1916, año tan importante en la vida del P. Vicente Beltrán de Heredia, encontramos como superior de la casa y director de la citadísima revista al P. Luis G. Alonso Getino. Allí esta aun el P. Albino G. M. Reigada como director de la Escuela de Santo Domingo, sita en la villa cedida por D. Francisco Recur; está también el P. José Cuervo y el P. José Gafo, a quienes hemos hecho alguna referencia en este estudio; el P. Esteban González Vigil, que será dos veces Provincial de la Provincia Dominicana de España (entre 1934 y 1938, y entre 1938 y 1942) y el P. Pedro Bueno, también divulgador de materias históricas24. Este aumento continuara todavía en los años que siguen25. A partir de 1921 hasta el 1928, en que es destinado a Salamanca, el P. Vicente Beltrán de Heredia, además de sus estudios sobre los manuscritos de Santo Tomas de Aquino y sobre la enseñanza del Doctor Angélico y la celebración de su fiesta en las universidades españolas e hispanoamericanas, va a ofrecernos documentos de primera mano sobre las grandes figuras dominicanas en las ciencias sagradas: Pedro de Palencia, Domingo Báñez y Francisco de Vitoria. Su primer libro, aprovechando sus publicaciones en artículos en «La Ciencia Tomista», fue muy elogiosamente acogido por la crítica de las recensiones. Estaba dedicado a la figura predilecta de toda su vida, Francisco de Vitoria, y se titula Los Manuscritos del Maestro Francisco de Vitoria26. En 1921 el catalogo de la Provincia Dominicana de España nos presenta al P. Beltrán como capellán de las monjas de Santo Domingo el Real, en cuya vicaria sigue residiendo, y sacristán de su iglesia. Otro historiador ilustre, colaborador asiduo en «La Ciencia Tomista», aparece igualmente destinado a esa vicaria; es el P. Venancio Diego Carro, que ostenta el cargo de administrador de la revista27. En 1924 han cambiado casi totalmente el personal y los cargos' de la vicaría. EI P. Beltrán es nombrado Superior de esa Comunidad el 8 de mayo de 1924 y es, asimismo, Director de «La Ciencia Tomista», nombramiento este ultimo que tuvo lugar en 1922 y que durará hasta 1927, y era finalmente Moderador de la Cofradía del Rosario Perpetuo. Entre los Padres, que componen la comunidad ya no se encuentran ni Albino G. M. Reigada, ni Venancio D. Carro, ni Luis G. A. Getino. Hallamos en su lugar, entre otros, al P. Antonio García Peláez, historiador, y al P. Aniceto Fernández, pronto Profesor de Cosmología en el Instituto «Angelicum» de Roma, al que el lograría transformar en Universidad de Santo Tomas de Roma, tres veces Provincial de la Provincia Dominicana de España y Maestro General de la Orden de Predicadores; al P. Vidal Luis Gómara, historiador del arte dominicano y víctima de la persecución religiosa de 1936, y
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Ordo Divini Officii Recitandi… (Vergara 1916) 12. Ordo Divini Officii Recitandi...(Vergara 1918) 10; Ordo Divini Officii Recitandi…(Vergara 1919) 11. 26 Madrid-Valencia 1928. 27 Ordo Divini Officii Recitandi.. (Vergara 1921) 10.

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hoy venerado en los altares como mártir28. El catalogo de los frailes de la Provincia Dominicana de España, añadido al suplemento del calendario litúrgico para 1927, impreso a finales de 1926, nos presenta al P. Beltrán con los mismos cargos y responsabilidades, menos la dirección de la Cofradía del Rosario Perpetuo, que lleva el P. Tomás M. Martín. Como colaboradores en la redacción de «La Ciencia Tomista» tiene ahora a los PP. José Gafo, especialista en materias sociales; Jose María Aguado, especialista en literatura y en lenguas clásicas; Maximiliano Canal, notable figura de la historiografía dominicana. Como administrador figura el antes citado P. Vidal Luis Gómara29. 4. a) SALAMANCA, SEDE DE SU INMORTALIDAD Primeros años de su enseñanza en el convento de San Esteban de Salamanca

Otra fecha importante en la vida del P. Vicente Beltrán de Heredia es el año 1928. En ese ano, veíamos, publicaba su primera obra. La redacción de «La Ciencia Tomista» es trasladada a Salamanca, y a la ciudad del Tormes viene también nuestro protagonista. Éste iba a ser su destino hasta el final de sus días. En ese mismo año comienza igualmente su profesorado en e1 Estudio General de San Esteban, que prolongaría luego al ser elevado éste a Facultad de Teología y que extendería, asimismo, a la Universidad Pontificia de Salamanca, al ser fundada ésta en 1940. Raramente tendrá a través de su docencia muchas clases; él era un especialista muy ceñido a su propio terreno, la Historia de la Teología Española en su época dorada del Renacimiento. Subía, pues, a la cátedra, con una preparación sin igual, conociendo los problemas en sus propias raíces y hechos objeto de sus propias vivencias. Llegó a Salamanca en diciembre de 1928, ya avanzado el curso, pero entonces mismo le encargaron una clase semanal sobre un tema bien determinado. Lo leemos en el libro escolar de S. Esteban: "Al cuadro de profesores y asignaturas anotadas en el folio 110 [para el curso 1928-1929] hay que añadir al Muy Reverendo Padre Lector Fray Vicente Beltrán de Heredia, el cual comenzó en diciembre a poner una clase semanal de Historia de la Escolástica y es obligatoria para los estudiantes de los dos primeros años de Suma»30. Desde su cuartel general de San Esteban de Salamanca el P. Beltrán proyectará y efectuará continuas incursiones por los archivos y bibliotecas de fondos antiguos, para llenar sus carpetas de copias de documentos y de extractos de libros raros. Cada vez su círculo de acción va siendo más grande: Santiago, Barcelona, Sevilla. Pasa las fronteras: Lisboa (Biblioteca de Ajuda, Archivo de Torre do Tombo), Paris (Biblioteca Nacional), Roma (Biblioteca Vaticana, Archivo Secreto Vaticano, Archivo General Dominicano...), Londres (British Museum) y mas ciudades europeas. Tampoco le bastara Europa y saltará a América (México, Estados Unidos, República Dominicana)31. Para un ritmo semejante de exploraciones en unas proporciones de tanta amplitud, se precisaba no estar demasiado sujeto por las exigencias de la vida escolar. En el curso 1929-1930 no aparece su nombre en el cuadro de profesores y materias 32. En Salamanca se encuentra, sin embargo, en las siguientes fechas, en que se nos cita formando parte de los tribunales para los exámenes de los Lectorandos: 26 de septiembre y 10 de octubre de 1929, y 27 de febrero de 1930 33. Con respecto al curso 1930-1931 nos
Ordo Divini Officii Recitand… (Vergara 1924) 149. Supplementa ad Kalendarium Provinciae Hispaniae Ordinis Praedicatorum et Elenchus Fratrum... (Vergara 1926) 11 s. 30 Registro II, f. 111 v. 31 En los lugares autobiográficos de las obras del P. Beltrán citados en la no ta 23 se mencionan a veces sus búsquedas en los archivos. Conservamos además un pasaporte, que luego utilizaremos, la ficha de caja de su billete de viaje a Austin (Estados Unidos) y algunos de los carnets de investigador. 32 Registro II, f. 114 v. 33 Registro II, ff. 124 v., 128 v., 132 v.
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dice el libro escolar, a pesar de que no figura en el cuadro ordinario de lecciones: «EI Reverendo P. Lector Fr. Vicente Beltrán de Heredia tiene clases de Historia de la ·Orden y de Paleografía. Las de ésta son libres; a las de aquella deben asistir los de Suma y de Apologética, y tienen lugar los martes de 5 a 6»34. De algunas ausencias queda incidentalmente constancia en el registro académico. Sirva de ejemplo este texto: «Junta de Profesores.- Se celebró el 2 de enero de 1931. Presidió el muy Reverendo P. Provincial Fr. José Cuervo. Asistieron los Padres Profesores [...], a excepción de los Padres Beltrán de Heredia y Ceballos que estaban ausentes»35. Historia de la Orden Dominicana y Paleografía explica también en 1931-1932. En los cursos siguientes tiene sólo una clase semanal de la Historia de la Orden de Predicadores36. En 1934-1935 tendrá dos clases semanales, una sobre Historia de la Orden Dominicana para los estudiantes de Filosofía y otra de Historia de la Teología para los estudiantes teólogos de tercero y cuarto de Suma 37. En estos seis primeros años de residencia como profesor en Salamanca, además de la labor docente, debemos señalar la fundación en 1930 de la colección de publicaciones científicas sobre Teología con el epígrafe «Biblioteca de Teólogos Españoles. Dirigida por los Dominicos de las Provincias de España». El P. Beltrán fue también su director durante más de cuarenta años, es decir, desde su fundación hasta unos meses antes de su muerte, en que asume su gobierno el P. Victorino Rodríguez. El primer volumen aparecido fue el de su compañero, infatigable trabajador también, en la Historia de la Teología, P. Venancio Diego Carro: El Maestro Fray Pedro de Soto,O.P38.Pronto irán apareciendo y sucediéndose unos a otros los volúmenes preparados por el P. Vicente Beltrán de Heredia con los escritos inéditos primeramente de Francisco de Vitoria y más tarde los de Domingo Báñez. Ya en 1932 se publicaron los dos primeros de Vitoria y en 1934 veía la luz el tercero. Al mismo tiempo continuaba dando a conocer con sus artículos en las más varias revistas científicas a los grandes teólogos dominicos del s. XVI o temas diversos de Historia de la Teología. Así vemos trabajos suyos en «La Ciencia Tomista», «Bulletin Thomiste», «Anuario· de la Asociación Francisco de Vitoria», «Boletín de la Academia Gallega», «Archivo- Ibero-Americano», «Archivum Fratrum Praedicatorum». Sus personajes: Francisco de Vitoria, Domingo Báñez, Matías de Paz, Domingo de Soto, Bartolomé de las Casas, Martín de Ledesma… El catálogo de 1936 nos presenta al P. Beltrán con el cargo de Bibliotecario, que le fue otorgado el día 26 de febrero de 1935; ostenta, asimismo, las funciones de Cronista y Archivista de la Provincia Dominicana de España39. El 14 de septiembre de este último año pronunciará el discurso de apertura del año académico 1935-1936 con el tituloRivalidad entre el convento de San Pablo de Valladolid y San Esteban de Salamanca40. El registro de estudios lo coloca en el cuadro de profesores, compartiendo la enseñanza de la Historia de la Iglesia, con el P. Alberto Colunga para los alumnos del tercer año de Filosofía. Eran cuatro clases semanales; dos las daba el P. Alberto Colunga y las otras dos el P. Beltrán41. No figura, en cambio, en el cuadro de profesores del curso 1936-193742. En 1937-1938 da una clase semanal de Patrología.
Registro II, f. 119 v. Registro II, f. 120 v. 36 Registro II, ff. 124 v., 128 v., 132 v. 37 Registro II, f. 137. 38 La nota bibliográfica completa es, de esta obra del P. VENANCIO D. CARRO. O. P., E1 Maestro Fray Pedro de Soto, O.P. y las Controversias Político-Teológicas en el s. XVI, I (Biblioteca de Teólogos Españoles l), Salamanca 1931. 39 Elenchus Conventuum et Fratrum…(Palencia 1936) 7. 40 Registro II, f. 142 v. 41 Registro II, f. 134. 42 Registro II, f. 148.
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b) Se acrecienta su actividad escolar Cuando más recargado estuvo de clases fue en los años académicos 1938-1943, en los que hubo de explicar a los estudiantes teólogos de primer curso la Patrología con una clase semanal y la Historia de la Iglesia con dos clases semanales a los de segundo curso en 1938-1939, y a los segundo y tercero en 1939-194343. Años demasiado recargados, sobre todo los cursos 1940-194344, porque hubo de enseñar también en la recién fundada Universidad Pontificia de Salamanca Historia de la Teología. En la memoria que recoge la actividad de este centro en el curso 1940-1941 aparece nuestro biografiado en la lista de profesores de la siguiente forma: «Rvdo. Dr. P. Fr. Vicente Beltrán de Heredia, O. P., Profesor de Historia de la Teología, principalmente española»45. El día 8 de marzo de 1940 recibió el cargo de Pro-Maestro de estudios, que llevaba consigo el ocuparse de la secretaría del Estudio General. Así lo testimonia el registro académico: «El día 8 de marzo se leyó ante la comunidad el nombramiento del Muy Reverendo P. Fr. Vicente Beltrán de Heredia para Pro-Maestro de Estudios, y, hecha la profesión de fe en manos del Muy Reverendo P. Prior [Alberto Colunga], delegado ad hoc, se posesionó del cargo»46. Hasta noviembre de 1940 firma siempre como ProMaestro de Estudios y desde diciembre de ese mismo año como, Maestro, también de Estudios47. El 4 de noviembre de 1940 fue promovido al grado de Maestro en Sagrada Teología, propio de la Orden de Predicadores, confiriéndosele el 24 de noviembre de ese mismo año48. Al iniciarse el curso 1941-1942 en la Universidad Pontificia de Salamanca, el P. Beltrán tuvo la lección inaugural con el título Controversia "De Certitudine Gratiae" entre Domingo de 5oto y Ambrosio Catarino 49. En 1942, en la Segunda Semana Española de Teología, organizada por el Instituto Francisco Suárez del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y celebrada en Madrid en el mes de septiembre, pronunció una conferencia sobre el tema Hacia un inventario de los manuscritos teológicos de la escuela salmantina, siglos XV- XVII, conservados en España y en el Extranjero50. En ese mismo año en la Asociación Francisco de Vitoria tuvo también otro discurso bajo el epígrafe ¿En qué año nació Fray Francisco de Vitoria?51. Nuevos libros, y nuevos y múltiples artículos salieron de su pluma en esos años 1935-1943. Unos ilustran facetas aun no perfiladas de tólogos ya por él estudiados, como Vitoria, Soto y Bánez. Otros nos presentan grandes figuras aun por él no divulgadas: Mancio de Corpus Christi, Juan de la Peña, Bartolomé de Carranza, Juan de Torquemada, Juan Vicente Asturicense… No faltan abundantes estudios sobre las antiguas universidades hispanas: Palencia, Salamanca, Oviedo, Toledo, Alcalá, etc. En 1942 comienza 1a publicación de los comentarios inéditos de Báñez a la Suma de Teología de Santo Tomás en 1a por el fundada «Biblioteca de Teólogos Españoles». Todavía hay otros temas de gran interés, cuya alusión no puede ser preterida:
Registro II, f. 153v Registro II, ff. 160, l64 v, 171 v., 178, 182 v. 45 La Pontificia Universidad Eclesiástica en su Primer Trienio (Salamanca 1943) 116. De este volumen, que recoge el primer trienio de actividades escolares de la Universidad Pontificia de Salamanca, sabemos que se encargó al mismo P. Beltrán de su preparación, trasladándose a Madrid expresamente para ello. 46 Registro II, f. 168. 47 Registro II, ff. 174 r. y 174 v. 48 Las fechas precisas las hemos tomado de una nota privada del mismo P. Beltrán. Se consigna esta concesión en Acta Capituli Provincialis Provinciae Hispaniae O. P., anno 1942 (Vergara 1942) 8. 49 La Pontiticia Universidad Eclesidstica en su Primer Trienio (Salamanca 1943) 135. 50 Ib., 137. 51 Ib., 138.
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la espiritualidad dominicana en Castilla en la primera mitad del siglo XVI y la historia de la reforma de la Orden Dominicana en España. Las c1ases en la Universidad Pontificia de Salamanca y su consagración en cuerpo y alma a la investigación científica pesaron para que se le redujeran lo más posible las clases en el convento de San Esteban. En los cursos 1943-1947 sólo tendrá en el Estudio General Dominicano de la ciudad del Tormes una clase a la semana de Patrología52. Sin embargo, será prolífero en otro tipo de c1ases, como son las conferencias de alto nivel. A su cargo corrió el discurso de apertura del año escolar de 1944-1945 en el convento de San Esteban; fue su título Convergencia de las instituciones cisnerianas hacia la Teología 53. En ese mismo curso pronunció otra lección en la Universidad de Granada en el cursillo de conferencias de la Cátedra de Francisco Suárez sobre Los Teólogos Dominicos en Trento 54. El mismo título posee la lección inaugural del curso 1946-1947 en el convento de San Esteban de Salamanca 55. La memoria de la Universidad Pontificia de Salamanca, correspondiente al año escolar 1944-1945 nos dice que el Diploma de grados de este centro fue confeccionado en los Talleres de Gráficas Reunidas de Madrid bajo la dirección del P. Vicente Beltrán de Heredia56. También en ese curso dirigió una tesis doctoral, la de D. Andrés Ibáñez Arana, titulada La Doctrina sobre la Tradición en la Escuela Salmantina 57. La memoria universitaria de 1945-1946 publica unas notas del P. Beltrán de Heredia con motivo de la fundación de la Facultad de Filosofía en la Universidad Pontificia de Salamanca por decreto de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades del 8 de marzo de 1945. Esas notas aparecen bajo el título Tradición filosófica de la Universidad Salmantina58. En 1946, en Vitoria, en las fiestas organizadas con motivo del IV Centenario de la muerte de Francisco de Vitoria, sobre el cual todavía seguía defendiendo el P. Beltrán que había nacido en la capital de Álava, pronunció una conferencia titulada Formación humanística y teológica de Francisco de Vitoria59. También en ese año en el curso de conferencias de la Asociación Francisco de Vitoria, con ocasión igualmente del IV Centenario de la muerte del Fundador del Derecho Internacional, tuvo la suya el P. Beltrán; se celebró este cursillo· en el Paraninfo de la Universidad Literaria y fue el título de la lección de nuestro biografiado Orientación humanística de la Teología Vitoriana60. Finalmente, en el curso 1946-1947 dirige el estudio seminarístico del licenciado D. Victoriano Ribera González, de la diócesis de Coria, titulado La Doctrina de Vitoria sobre el martirio, publicado en «La Ciencia Tomista» 61. De sus actividades dentro de la Orden Dominicana recordemos, en primer lugar, que en los años 1944-l947 fue nuevamente Director de «La Ciencia Tomista». El 15 de noviembre de 1947 un decreto de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades erigía sobre el Estudio General Dominicano de San Esteban de Salamanca una Facultad de Teología autónoma con posibilidad de dar los grados teológicos universitarios a solos los religiosos dominicos. EI P. Vicente Beltrán de Heredia no aparece ya nunca desde el curso 1947-1948 en el cuadro ordinario de profesores de S. Esteban; figura en los cursillos especiales reservados para los facultativos y solamente hasta el año académico 1951-1952. En el curso 1947-1948 dio un cursillo a los
Registro II, ff. 187 v., 192, 197 v., 200. Registro II, f. 192. 54 Memoria del Curso Académico de 1944-45 (Salamanca 1945) 12. 55 Registro II, f. 200. 56 Memoria del Curso Académico 1944-45 (Salamanca 1945) 24·26. 57 Ib., 43-47. Esta tesis doctoral ha sido publicada en 1967 en Vitoria (Victoriensia. Publicaciones del Seminario de Vitoria 24). 58 Memoria del Curso Académico de 1945-46 (Salamanca 1946) 22 ss. 59 Memoria del Curso Académico de 1945-46 (Salamanca 1946) 22 ss. 60 Ib., 51. 61 Viene la noticia en Memoria del Curso Académico de 1946-47 (Salamanca 1947) 295. Fue publicado el trabajo en «La Ciencia Tomista» (enero-junio 1947) 41-61.
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graduandos de 10 lecciones sobre Historia de la Teología Española en los siglos XIIXIV, dadas en el mes de febrero de 1948 62. En el año académico 1948-1949 dio veinticinco lecciones acerca de la Historia de la Teología Española en los siglos XIII-XV; las expuso en el mes de octubre de 1948 63. En 1949-1950 explicó en la Facultad de San Esteban veinticinco lecciones en torno a la Historia de la Escuela Teológica Salmantina del siglo XVI; tuvieron lugar en los meses de octubre y noviembre de 194964. También en los meses de octubre y noviembre de 1950 ofreció un curso de veinticinco lecciones sobre la espiritualidad y el quietismo en España durante los siglos XVI y XVII 65. Entre el 25 de septiembre y el 31 de octubre de 1951 dio su último cursillo en la Facultad Teológica de San Esteban sobre la Teología en España durante los siglos XIII-XV66. A partir de este curso 1951-1952 limitó su docencia en las aulas estudiantiles al curso de Historia de la Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. La investigación y las publicaciones absorberían durante más de veinte años casi todo su tiempo. EI 16 de enero de 1947 fue nombrado, para sustituirle en el cargo de Secretario del Estudio General de San Esteban, el P. Guillermo Fraile. Ya transformado el Estudio General en Facultad de Teología, se pensó muy pronto en el P. Beltrán de Heredia, para compartir con el P. Presidente de la misma, Santiago Ramírez, la responsabilidad de la dirección de dicho centro. Leemos en el ,registro escolar: «el día 28 de septiembre de 1950 fue leído públicamente el oficio del Reverendísimo P. Maestro General de la Orden, en que se nombra Vice-Presidente y Bacaláureo de la Facultad al Muy Reverendo P. Maestro Fr. Vicente Beltrán de Heredia, el cual toma posesión de su cargo en esa misma fecha»67. En este cargo permanecerá hasta 1956, en cuyo 14 de septiembre, al iniciarse el curso, «el P. Secretario [Guillermo Fraile] dio lectura al documento de la Santa Sede en que se nombra Vice-Presidente de la Facultad al R. P. Teófilo Urdánoz» 68. En 1947-1948 el curso que dio en la Universidad Pontificia versaba sobre la Teología Española del siglo XVI. También en ese año escolar dirigió un seminario de prácticas de investigación histórica con el tema Iluminismo y Ortodoxia en España durante el siglo XVI69. Una tesis doctoral se efectuó entonces bajo su dirección; fue la de D. Antonio de Castro Xavier Monteiro, de la diócesis de Braga, sobre el tema Fr. Antonio de S. Domingo y doctrina sobre el pecado original70. El curso 1948-1949 en la Universidad Pontificia lo dedicó el P. Beltrán a las universidades de Salamanca y Alcalá en el siglo XVI; el seminario de prácticas de investigación histórica estuvo dedicado al tema EI Corpus Theologorum Hispanorum. Éste fue igualmente el título de su conferencia en la IX Semana Española de Teología, celebrada en Madrid entre los días 16 y 21 de septiembre de 194971. En el curso 1949-1950 diserto, como en el año escolar anterior, sobre las universidades de Salamanca y Alcalá desde principios del siglo XVI. Las prácticas de investigación tuvieron por temario las controversias acerca de la Inmaculada Concepción de María en España durante el siglo XVII72. La memoria de este curso toma, como otras veces, datos ofrecidos por el P. Beltrán; ahora versan sobre la diócesis de Orense y sus relaciones con la Iglesia y la Universidad de Salamanca73. La memoria académica de la Universidad Pontificia correspondiente al año escolar 1950-1951 recoge su nombramiento
Registro II, f. 207. Registro II, f. 211. 64 Registro II, f. 219 v. 65 Registro II, f. 225 v. 66 Registro II, f. 233 v. 67 Registro II, f. 224 v. 68 Registro II, f. 278. 69 Memoria del Curso Académico de 1947-48 (Salamanca 1948) 46. 70 Ib., 73-76. 71 Memoria del Curso Académico de 1948-49 (Salamanca 1949) 26. 72 Memoria del Curso Académico de 1949-50 (Salamanca 1950). 73 Ib., 14 s.
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de vocal del Centro de Estudios de Espiritualidad de la Universidad Pontificia de Salamanca, creado bajo la presidencia de D. Luis Sala Balust en 195174. El curso ofrecido en aquel año académico versaba sobre las escuelas de espiritualidad y los focos pseudomísticos en España durante los siglos XVI y XVII, y las prácticas de investigación tenían por título La Teología Española entre 1550 y 1650, vista a través de la matrícula salamantina75. Siempre sobre materias de su inexhausta especialidad, el tema ofrecido en el curso 1951-1952 para las prácticas de investigación histórica tenía par título Los lugares Teológicos de la Espiritualidad Española en los siglos XV-XVII76. Y en el de 19521953 El Clero en Castilla durante el siglo XIV desde el punto de vista cultural, disciplinar y religioso77. En 1953, en la “VI Semana Misional de Burgos” tuvo una conferencia titulada Irradiación de la actividad misionera dominicana a misioneros y escritores de la Orden78. c) Grandes descubrimientos

Años fueron éstos también de grandes hallazgos. El 6 de octubre de 1951 pudo contemplar con incontenible satisfacción la culminación de unos sueños, que venía, hacía años, acariciando: la restauración del antiguo capítulo, sala de la comunidad, en que yacían los restos mortales de las grandes figuras intelectuales del convento, convirtiéndose en el «panteón de Teólogos». El P. Beltrán había logrado identificar plenamente dicho recinto y aspiraba a una restauración digna de tan relevantes personalidades. Allí, en efecto, habían sido enterrados Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Matías de Paz, Pedro de Sotomayor, Juan de la Pena, Juan Gallo, Mancio de Corpus Christi, Pedro Fernández, Bartolomé de Medina, Domingo de Guzmán, Alfonso de Luna, Pedro de Ledesma, el Venerable Matías de Santo Domingo (hermano cooperador) ... Con fecha del 6 de octubre de 1951 fue firmado el texto de un acta encerrada en un recipiente de cristal, que fue colocada en una caja de cinc con todos los restos encontrados. Esta caja, perfectamente soldada, se guardó en la sepultura del centro del presbiterio del Capítulo, ahora «Panteón de Teólogos». El acta fue firmada por Joaquín Pérez Villanueva, gobernador civil de Salamanca; Fernando Población, arquitecto que dirigió la obra de restauración de la sala; Antonio Fernández, ejecutor de la misma; Fr. Tomas Sánchez Perancho, Prior del convento de San Esteban, y Fr. Vicente Beltrán de Heredia. Para conmemorarlo se imprimió en Salamanca en 1951, sin nombre de autor, pero debido' a no dudarlo al P. Beltrán, un librito de 32 páginas con e1 titulo El antiguo Capitulo conventual de San Esteban de Salamanca, panteón de religiosos insignes. Recojo solamente unas frases de la página 28 s.: «He aquí nuestro Panteón de religiosos ilustres. Pocos lugares de España se podrán señalar que en tan reducido espacio encierren restos de tantas figuras de renombre mundial, tierra amasada con los despojos mortales de Vitoria, de Soto, de Mancio, de Medina, de Ledesma... Cualquiera de ellos hubiera merecido un rico mausoleo; ¿cuánto más todos juntos? Impulsadores del mismo ideal, vivieron compenetrados por e1 afán de engrandecer con sus sudores a la Iglesia y a España. Ahora descansan aquí sus cenizas fundidas en la misma tumba». Después de tantos méritos nada extraño' parece la decisión de la Real Academia de la Historia de incluirlo en el número de sus Académicos Correspondientes. El nombramiento fue realizado el 20 de febrero de 1953. Esto no le hará dormirse sobre los triunfos conseguidos. Fue en él un nuevo acicate. En la Semana de Pascua de ese mismo año -1953- el P. Beltrán daba con la prueba documental necesaria para zanjar
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Memoria del Curso Académico de 1950-1951 (Salamanca 1951) sin paginar. Ib., sin paginación. 76 Memoria del Curso Académico 1951-1952 (Salamanca 1952) 45. 77 Memoria del Curso Académico de 1952-1953 (Salamanca 1953) sin paginar. 78 Ib., sin paginación.

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definitivamente el arduo problema sobre la patria chica de Francisco de Vitoria, que venía ocupando desde hacía unos veinte años a varios historiadores de España. Sobre este hallazgo publicó pronto un artículo en «La Ciencia Tomista», titulado Final de la discusión acerca de la patria del Maestro Vitoria: La prueba documental que faltaba79. Llevado siempre por su afán único de la verdad, supo abandonar sus afirmaciones anteriores en desacuerdo con lo ahora logrado y sus sentimientos como alavés al ver abandonada definitivamente a Vitoria como patria de su figura predilecta en la Historia de la Teología Española. Dice en efecto en el citado artículo: «Abrazarla [a la verdad objetiva] una vez conocida suficientemente, es deber sagrado. Si para ello hay que rectificar afirmaciones anteriores, se rectifican honradamente, porque eso, lejos de rebajar, enaltece. Lo escribí hace ya 23 años […] y quiero trasladar aquí aquellas palabras, para que no se crea ser esto una componenda de última hora. “Os aseguro que por encima de las razones de sentimentalismo está para mí la verdad objetiva, a la que es preciso rendirse, una vez conocida con certeza… La verdad tiene mucha fuerza, y dondequiera que se encuentre, yo espero que algún día brillará con todo esplendor”. Ese día ha llegado»80. Al año siguiente, también en el mes de abril y en la semana de Pascua, le sonrió ampliamente la fortuna. La ciencia histórica corona sus pesquisas en torno a la autenticidad de la bula de Pablo III «In Apostolatus Culmine», que erigía en 1538 la primera de las universidades americanas sobre el Estudio General de los Dominicos de la ciudad de Santo Domingo en la isla de La Española, actual República Dominicana. Con este motivo, invitado por el Gobierno de la isla, pronunció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Santo Domingo en la ciudad y república del mismo nombre el 10 de septiembre de 1954 y le fue impuesta la Medalla de Oro de dicha Universidad81. Además de toda esta ingente actividad académica y de conferencias e investigaciones, continuaba ofreciendo con su pluma libros y artículos, preparados con el máximo rigor científico. Prosigue la impresión de los comentarios inéditos de Vitoria y Báñez, se ocupa de abundantes temas inquisitoriales, particularmente con respecto a los alumbrados del s. XVI, perfila diversos aspectos de la historia del convento dominicano de San Esteban de Salamanca, continúa sus publicaciones sobre los teólogos de la Escuela Salmantina y sobre la historia de la Universidad de Salamanca. Sus recensiones y sobre todo sus notas críticas -abundantes en este tiempo- son a veces también acabados estudios; cito como ejemplos las notas a los libros de J. de Mata Carriazo sobre la crónica de Lope de Barrientos, de G. Marañón sobre Antonio Pérez, de Bernardino Llorca sobre las bulas papales acerca de la inquisición española. d) Últimos años de su enseñanza En las restantes memorias académicas de la Universidad Pontificia de Salamanca, es decir, desde 1953-54 hasta 1961-62, último curso éste de su docencia en dicho centro, aparece como profesor de Historia de la Teología; añade «especialmente española», sin especificar título de carácter monográfico ni señalársele tampoco clases de prácticas de investigación, como anteriormente. En esas páginas se hace constancia de algunas de sus conferencias y publicaciones. En el II Congreso de Espiritualidad tenido en Salamanca en 1956 pronunció él una conferencia sobre Directrices de la Espiritualidad Dominicana en las primeras décadas del s. XVI. En ese mismo año se celebró el VII Centenario de la fundación del convento de San Esteban con una semana de conferencias y aetas artístico-culturales entre el 14 y el 21 de septiembre; el Padre Beltrán de Heredia
«La Ciencia Tomista» 80 (1953) 274-289. Ib., 285. 81 V. BELTRÁN DE HEREDIA, O. P., "La Autenticidad de la Bula "In Apostolatus Culmine", base de la Universidad de Santo Domingo, puesta fuera de discusión (Ciudad Trujillo, República Dominicana, 1955).
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tuvo una conferencia el día 16 bajo el titulo Los tres primeros siglos del Convento de San Esteban82. En 1a IV Semana Española de Filosofa, tenida en Alcalá en mayo de 1957, disertó sobre el tema El pensamiento filosófico de Cisneros 83. En 1958, en la Cátedra de Francisco de Vitoria de la Universidad Literaria de Salamanca dio también una conferencia, titulada Información y cartas inéditas del licencia Hernando Vázquez de Menchaca84. Ante el Capítulo Provincial de la Provincia Dominicana de España, reunido en el convento de Santo Domingo de Caleruega (Burgos) en los días primero y siguientes de septiembre de 1962 dirigió a los Padres capitulares el discurso llamado «Sermo ad Fratres», titulado Necesidad de fomentar los estudios históricos en la Orden y particularmente en la Provincia85. En sus publicaciones desde 1954 a 1962, en que se jubila de la cátedra de Historia de la Teología, nos ofrece artículos sobre lo más variados temas de 1a historia de la cultura española. Unos prolongan sus estudios sobre los grandes teó1ogos o las diversas universidades y academias hispanas y sus proyecciones en Europa y América: Juan de Torquemada y los concilios del s. XV; el Colegio Español de Bolonia, etc. Varios estudios hacen referencia a la historia de 1a espiritualidad dominicana y española: el convento de San Esteban, San Ignacio de Loyola, Domingo de Baltanás… Se ocupa también de la Universidad de Salamanca y de figuras ilustres en campos diferentes al de 1a Teología, como del jurista Fernando Vázquez de Menchaca y del poeta Juan de Mena. Dos grandes libros nos ofrece asimismo en este tiempo: uno biográfico sobre Domingo de Soto, y otro sobre Melchor Cano, Domingo de Soto y Juan de la Cruz, con la reedición de sus tratados espirituales. El último recorrido por los archivos extranjeros lo efectuó en 1960. Conservamos su último pasaporte, usado solamente para sus tres idas a Roma entre los años 1957 y 1960. Por el sello de la Policía del aeropuerto de Ciampino, de Roma, ponemos a continuación las fechas de sus entradas y salidas de la Ciudad Eterna, a la que iba en avión desde España para estudiar en sus archivos y bibliotecas. En el citado pasaporte se consigna como primera fecha de llegada a Ciampino el 29 de diciembre de 1957, como fecha de salida, de nuevo para España, el 15 de junio de 1958. En la segunda vez que usa el P. Beltrán su último pasaporte se consigna como llegada a Ciampino el 28 de diciembre de 1958 y como· salida de dicho aeropuerto el 21 de julio de 1959. El tercero y último de los viajes tiene anotado como día de llegada a Roma el 3 de enero de 1960 y como día de salida del aeropuerto romano de Ciampino el 22 de mayo de 1960. e) Su obra inmortal Dejadas en 1962 todas las ocupaciones docentes universitarias, va a entregarse en el resto de sus años a preparar la obra que inmortaliza su nombre. Ciertamente que con lo realizado hasta esa fecha era obra más que suficiente para consagrar a una figura; pero él fue siempre increíblemente superándose; cuando se pensaba que había escalado la cima de su vocaci6n histórica con sus hallazgos y publicaciones, venía luego a sorprendernos con nuevas realidades aún más asombrosas. A partir de 1963 ya no hace recensiones ni notas críticas; solamente escribe libros y artículos; el libro publicado en 1963 versa sobre el dominico Pablo de León con su obra Guía del Cielo y sus artículos tratan por esos años sobre historiografía dominicana y sobre el escudo liliado como emblema de la Orden de Predicadores. En 1965 escribe sus dos últimos artículos para las revistas de investigación. Desde ese año hasta 1973, en que muere, va a estar ocupado en dar la última mano e
Sobre estos actos y conferencias puede verse RAMÓN HERNÁNDEZ, O.P., Los veinticinco años de la Facultad de Teología de S. Esteban de Salamanca, «Ciencia Tomista» 99 (1972) 522-524. 83 Memoria del Curso Académico de 1956-1957 (Salamanca 1957) 38. 84 Memoria del Curso Académico del 1957-58 (Salamanca 1958) 32. 85 Acta Capituli Provincialis Proviciae Hispaniae ... (Villava 1962) 63-75.
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imprimir la obra cumbre de su vida, el bulario y cartulario de la Universidad de Salamanca. El 19 de noviembre de 1965, con motivo de su octogésimo aniversario y del anuncio de su entrega a la imprenta de una parte del Bulario para su pronta edición, el convento de San Esteban le ofreció un homenaje, al que se unieron las dos Universidades salmantinas en las personas de sus rectores 86. En 1968 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas publicó una obra del P. Beltrán, hacía años por él acabada y entregada; es su libro sobre Domingo Báñez y las controversias sobre la Gracia. Advirtamos, para destacar el mérito de su esfuerzo y su espíritu batallador nunca rendido, que la grandiosa obra que corona su existencia -los nueve volúmenes del bulario y del cartulario de la Universidad de Salamanca- los compuso ya con una salud muy precaria, cada día más mermada en los últimos siete años con una doble operación de próstata de difícil pronóstico. Los inviernos salmantinos fueron a partir de entonces demasiado duros para él; sin embargo el P. Beltrán continuó yendo hasta el año anterior a su muerte a la Biblioteca de la Universidad de Salamanca para completar el amplísimo arsenal de piezas documentales, que desde hacía cincuenta años venia reuniendo para la Historia de la Academia Salmantina.

II.

EN EL PANTEÓN DE LOS TEÓLOGOS

El día de su muerte mandé a la prensa diaria de Salamanca un articulo, aparecido al día siguiente en ambos periódicos, "La Gaceta Regional» (segunda página) y "El Adelanto» (página 14 o última) del 8 de junio de 1973. En él pretendía ofrecer al gran público ciertos rasgos de la semblanza de su rica personalidad. Titulé el articulo La Teología Española y la Universidad de Salamanca han perdido a su mejor historiador. Voy a trasladar aquí algunos fragmentos de este escrito. "A las 9,45 de la mañana de ayer -7 de junio- se extinguía plácida y serena la vida temporal del Padre dominico Vicente Beltrán de Heredia. Tres meses de cama, después de varios años de quebrantada salud, fueron consumiendo día a día su fuerte organismo, avezado a los duros trabajos, castigado con el estudio y la investigación sin tregua, sabedor de vigilias abundantes y completas pegado a su lupa, al microlector, a las fotocopias, a su fecundísimo laboratorio de Historia. «En la noche anterior, perdida ya la vista, sus hermanos de hábito le indican al oído que van a rezar con él y por él. El P. Beltrán asiente. El rezo del Rosario envolvió la sala con su aroma de misterios de Cristo y de la Virgen. En las pausas él mismo invitaba a seguir. En la mañana las plegarias de recomendación del alma y el canto de la Salve, con que los frailes dominicos entregan a Dios a sus hermanos, acompañaron su último aliento. «Salamanca fue apasionadamente amada del P. Beltrán. Para él era la ciudad española por antonomasia y su Universidad la de más digna historia de todas las Universidades. Él lo decía, lo vivía y logró demostrarlo con sus 34 libros, muy gruesos casi todos, y unos 200 artículos en revistas científicas, grandes y densos… Una vida consagrada en casi su plenitud al estudio, en su doble aspecto de investigación y de enseñanza, es lo que caracteriza a esta figura señera de nuestra historia de la Teología… «Si la estudiosidad no fuera una virtud, sino un vicio, pocos hombres -yo no he conocido a ninguno- tan viciosos del estudio como el P. Beltrán de Heredia. Pero estudiar tan locamente no es un vicio; la sabiduría no da a beber su divino néctar, sino a los esforzados y valerosos héroes, que han escalado el Olimpo con su trabajo y con su ingenio. «El estudio, su sed de saber, su ímpetu de explorador le mantenían siempre joven. Todavía a sus ochenta y seis años y minado por la enfermedad, conservaba su espíritu de
Sobre este homenaje ve RAMÓN HERNÁNDEZ, O. P., Los veinticinco años de la Facultad de Teología de S. Esteban de Salamanca, «Ciencia Tomista» 99 (1972) 535 s.
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trabajo incansable. Un día uno en un tono medio familiar medio festivo le llamo 'viejo'. El reaccionó enseguida: 'Yo no soy viejo; una cosa vieja es una cosa inútil'. Él, que pese a sus ochenta y seis años, estaba en plena efervescencia productiva, que tenía fraguados tantos planes para los años venideros, que soñaba con más ilusión que cualquier joven, no merecía el nombre de viejo, de cosa inservible y arrinconable. Así fue hasta el final de irreductible su genio». Fue enterrado- en el Panteón de los Teólogos del convento de San Esteban de Salamanca, después de una misa de funeral concelebrada por unos cincuenta sacerdotes, dominicos la mayoría, venidos de los diversos conventos de la Provincia Dominicana de España. EI P. Provincial, Jacinto Hoyos, pronunció una densa y emotiva homilía, resaltando los valores intelectuales, humanos y sobrenaturales del P. Vicente Beltrán de Heredia y proponiéndolo a todos como ejemplar acabado del fraile dominico, al que bien merece la pena imitar. Las muestras de condolencia recibidas en esos días fueron muy abundantes y del más variado origen: los obispos de Salamanca y Ciudad Rodrigo, las autoridades civiles y universitarias de Salamanca, familiares y amigos, superiores mayores y de muchas comunidades de religiosos y religiosas. Cito expresamente sólo a las representaciones civiles y culturales, fuera de la provincia de Salamanca: el Ayuntamiento de Burgos, que ya se había unido a la distinción que proponía hacerle el de Salamanca con la concesión de la Medalla de la Ciudad; la Real Academia de la Historia, de la que el P. Beltrán era miembro correspondiente; D. Ángel González Álvarez, Secretario General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; D. Joaquín B1ázquez Hernández, Director del Instituto «Francisco Suarez»; D. Alberto Comenge, mecenas en la impresión de la Miscelánea Beltrán de Heredia; J. M. Razquin Jene, Presidente de la Diputación de Lérida.

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El Cartulario de la Universidad de Salamanca87
Cuando salió impreso el tercer volumen de este cartulario, al que sucederían otros tres volúmenes, hice esta recensión. Reunidos los documentos pontificios en torno a la Universidad de Salamanca en el Bulario, publicado en 1966-1967, la presente obra colecciona todos los otros tipos de documentos que atañen a dicha Universidad. La mayor variedad de la documentación y su más cuantioso número hace de esta segunda obra una cantera todavía más rica de noticias que la primera. Los archivos salmantinos, de la Universidad, del Cabildo, de Protocolos, de Colegios y Conventos; los historiadores, cronistas y otros escritores contemporáneos a los hechos; el Archivo General de Simancas; la Biblioteca de la Real Academia de la Historia; el British Museum; el Archivo Histórico Nacional de Madrid, y otros varios vierten sus documentos en este dilatado mar del cartulario salmantino, donde se complementan y aclaran los unos con los otros, facilitando el conocimiento de las figuras y efemérides, que componen la historia de esta Universidad. El P. Beltrán da una serie de normas prácticas, sapientísimas, como salidas de sus dilatados conocimientos y de su gran experiencia, que permiten ir acercándose progresivamente hacia la realidad del pasado, cuando no abundan los documentos en sentido propio. El siglo XIII, de escasas piezas documentales, sale de esta forma enriquecido, sacudiendo decisivamente las vagas generalidades, en que se nos tenía por otros escritores acostumbrados. El autor ha agrupado la documentación en torno a múltiples cuadros temáticos, lográndose de esta forma la unidad sobre las diferentes materias y dando interés y movimiento a una obra, que por su índole y grandiosidad pudiera ofrecer apariencias de 1o contrario. El distinto origen de las piezas que aquí se barajan, la prestancia de los personajes que entran en juego en el cartulario, la amplitud y significado de los objetos o asuntos que se traen de continuo entre manos, destacan con suficiencia el lugar preeminente que ocupa la institución salmantina en la vida de España. La proyección de nuestra academia es tan varia y tan efectiva en la vida política, económica, científica y religiosa de la península que resulta lamentable su desconocimiento en quienes enseñan y escriben sobre la historia de nuestra patria en cualquiera de esas manifestaciones. Contra quienes siguen considerando nulos los conocimientos físico-matemáticos de los españoles de la gran época y juzgan igualmente estériles sus aplicaciones a la vida y a las necesidades sociales, se ponen de relieve, sin necesidad de ditirambos, con la gran mesura de los documentos, los altos quilates que en los diferentes aspectos de estas ciencias lograron los científicos españoles a partir de 1480: en física, en matemáticas, en cartografía, en medicina, en economía, en agricultura, en navegación. Esta exploración en gigantescas proporciones por los principales archivos ofrece ante los ojos del lector las más inesperadas sorpresas. Tesis históricas, admitidas a pies juntillas por una débil investigación inicial, caen ahora hechas añicos, al confrontarse las fuentes y conocerse en su origen los acontecimientos. Figuras de universal o nacional renombre, sobre las cuales una incontenible rutina venía colgando hazañas o desventuras,
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COMPLEMENTO

VICENTE BELTRÁN DE HEREDIA, O. P., Cartulario de la Universidad de Salamanca (1218-1600). I, II y III. (Acta Salmanticensia, Historia de la Universidad 17, 19 y 20). Ed. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Salamanca, Salamanca 1970-1971. 18 x 25,5. 702,652 y 622 p. Después de esta recensión aparecieron todavía otros tres volúmenes del Cartulario.

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o simplemente fechas o lugares, cambian como por arte de magia su tradicional careta para asomar su verdadera personalidad. Contra López Ferreiro, los clérigos compostelanos del siglo XIII no hacen de ordinario sus estudios en París, sino en Bolonia (t. I, p. 91 s.). Los historiadores clásicos del Colegio de San Bartolomé de la ciudad del Tormes, en su afán triunfalista con respecto a su instituto y al fundador del mismo, son corregidos en puntos importantes y completados en omisiones graves que desfiguran la realidad (t. I, p. 282). El canciller Pedro López de Ayala adquiere nuevos contornos y recibe base científica con respectos a otros (t. I, p. 151 ss.). Juan Alfonso Martínez de Segovia es puesto críticamente en su lugar frente a sus apologistas rutinarios (t. I, p. 372 ss.). Nuevas noticias y precisiones vienen a enriquecer las figuras de Rodrigo Sánchez de Arévalo, de Clemente Sánchez Vercial, de Alfonso Fernández de Madrigal (El Tostado), Juan Alfonso de Mella, Juan de Flores… Personalidades de primer orden de nuestra literatura, como Juan de Mena y el arcipreste de Talavera, Alfonso Martínez de Toledo, son objeto de amplio estudio, en que, siguiendo con la vista los documentos, se corrigen muchos puntos biográficos y se ofrecen nuevos conocimientos de la forma de ser y de obrar, insospechados hasta ahora por los historiadores. Pero la edad de oro de la Universidad salmantina, cuando irradia hasta el máximo su poder y presenta series encadenadas de hombres relevantes y de obras inmortales, comienza con los Reyes Católicos. El volumen II y siguientes recogen la documentaci6n en torno a la Universidad durante el reinado de los Reyes Cató1icos y de todo el siglo XVI. Con razón llama al renacimiento español, a partir de entonces, "renacimiento sin paralelismo posible con el de los otros pueblos" (t. II, p. 14) por sus peculiares características y por su proyección en Europa y principalmente en el Nuevo Mundo. También la Escuela Teo1ógica Salmantina aparece como única, logrando metas no alcanzadas ni en París, ni en Colonia, ni en Roma (t. II, p. 16). Este encumbramiento del centro universitario salmantino se debe al empuje dado por la reina Isabel en su esfuerzo por lograr la trasformación de Castilla, tan postrada y debilitada cuando se encarga ella de su gobierno. La fama universal que adquiere en seguida Salamanca fue particularmente en el campo teológico con la renovación lograda en esa ciencia por Francisco de Vitoria, formador de la conocida Escuela Salmantina, que atrajo a la ciudad del Tormes estudiantes de otras nacionalidades y llevó sus doctrinas y métodos a los otros centros europeos y americanos. El cartulario ofrece material abundante para otros campos distintos del teológico: la fábrica del conjunto de las construcciones universitarias, las catedrales, los colegios, la literatura científica con sus maestros y sus aplicaciones, sean estas de orden físico, o agrícola o industrial; interesante a este respecto la planificación para el trasvase del Rio Frío al Carrión (t. III, p. 353 ss.). Las personalidades que hace desfilar el autor desde principios del siglo XVI, siempre con datos nuevos que añaden nuevos rasgos a los ya conocidos o corrigen los precedentes, son muy numerosas, formando una verdadera galería de celebridades salmantinas o ligadas a su academia, que no puede ser olvidada. El tomo III termina con un buen conjunto de piezas documentales extraídas del British Museum. Ya había ofrecido varias con respecto a personajes estudiados aisladamente, pero al final agrupa otras, en las que puede de modo particular apreciarse la solicitud de los reyes de España por colocar al frente de los puestos de responsabilidad a los sujetos más aptos, salidos de nuestros centros universitarios, entre los cuales figura en primer plano la Universidad de Salamanca. Auguramos para esta magna obra los máximos honores en todas las buenas bibliotecas, como instrumento de trabajo insustituible con respecto a nuestra Alma Mater y a nuestra cultura española antes del 1600.

 Ramón Hernández Martín O.P. BELTRAN DE HEREDIA, HISTORIADOR UNIVERSAL Angarmegia: Ciencia, Cultura y Educación

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