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El Cuerpo en la Clínica Psicoanalítica

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Clase Nº 1 : Dictada por José Zuberman Psicoanalísta A.E. A.M.E. de la Escuela Freudiana de Buenos Aires

El síntoma histérico, el fenómeno psicosomático y el discurrir hipocondríaco

El cuerpo del psicótico, es claro que no le pertenece, que es gozado por el Otro, no hay un sujeto que se constituya en dependencia de la cadena significante, ni estructura de goce fálico que vaya ganando terreno al goce del Otro. Imborrable para mí el caso de esa internada del Hospital Moyano que se sacó su ojo de la órbita y en quien el dolor no hizo de barrera, de obstáculo. Su cuerpo le pertenecía tan poco que ni el dolor le hacía límite al goce del Otro. Es lo mismo que experimentaba cuando Juan Camilo Betta apagaba un pucho en la piel de un internado ante el Auditorio de la Cátedra de Psiquiatría para mostrar la insensibilidad de algún esquizofrénico. Me sorprendía más que el internado no gritase de dolor que ver a un profesor psiquiatra clásico, hacer el experimento. Cuerpos insensibles, absolutamente entregados al goce del Otro, con cápsulas que son inyectadas en su interior para que desde Marte o desde el Comando en Jefe dirijan su pensamiento y su vida, constituyan un extremo de la patología.

El perverso, preso de otro modo del goce del Otro,no pudiendo salir de "La Fiesta Interminable que lo condena utiliza su cuerpo para provocar la señal de angustia en el Otro, y notificar al semejante así su incompletitud. Busca impresionar en el ascensor a la señora recatada que vuelve de misa o del mercado, exhibiendo su miembro a quien se asustará, gritará o dará diferentes pruebas del impacto. El perverso goza de hacer sufrir la incompletud de quien se muestra tan completa y redonda, y confrontarla con la castración.

El neurótico que idealiza el goce del perverso que no puede zafar de su interminable fiesta, es quien más se apropia de este cuerpo. El cuerpo del neurótico, fragmentado siempre, no tiene puntos equivalentes como sabe cualquiera que acarició o fue acariciado. No hay homogeneidad en el cuerpo del neurótico; no da lo mismo tocar aquí que allá. La singularidad juega en preferencias, modalidades, silencios y explicitaciones. Desde el punto de vista de la pulsión parcial, de la zona erógena, cada punto del cuerpo vale distinto que el otro. El neurótico tiene también la posibilidad de la unificación imaginaria en lo que se llama la imagen corporal, con la que se dialoga cada mañana al levantarse frente al espejo, cual marco de una escena que se pone en movimiento con el día que empieza. Esta imagen corporal, carozo de lo imaginario irá tejiendo una historia imaginaria a la que no le alcanzan las palabras y se diferencia de la historia simbólica.

Descripto el lugar del cuerpo en lo que llamamos las tres grandes estructuras con estos brochazos pasemos a considerar al cuerpo en tres expresiones clínicas que lo comprometen en su evolución: la histeria, el fenómeno psicosomático y la hipocondría; de los cuales sólo el primero es englobable en la estructura como neurosis.

Freud habla desde siempre del cuerpo imaginario que perurbado por alguna palabra traba la relación entre el deseo y el goce, al que convoca. Palabras que caminan por los nervios hacen que no entregue su cuerpo al goce al que se siente convocado o que no viva esa experiencia de amar que le gustaría. Lo simbólico se instala sobre el cuerpo ocupando el espacio imaginario. La histérica, el histérico que enseñaron al psicoanalisis qué es el deseo sostienen la pretensión de que todo sea palabra, que todo quepa en lo simbóllico. pretensión que fracasa siempre y hace que en lugar de avanzar más alla´del goce fálico se instale el goce del síntoma, veta sacrificial de la histeria. Mientras se niega a reconocerse como causa del deseo, se ofrece sacrificialmente al goce del Otro. Así queda algo de su cuerpo insensibilizado, negado y sostenido emblemáticamente para sostener al Padre, al Otro. Si bien hay algo del trauma imposible de significar el significante que se constituye en su alrededor, hace síntoma. El síntoma histérico se enlaza a la estructura deseante del sujeto, y su goce lo excede. Las letras que lo constituyen son posibles de ser leídas. El análisis permite que la letra portada devenga letra leída y caiga así algo del goce del Otro cuando se enlaza al significante en la asociación llibre. Funcionan las operaciones lógicas de alienación-separación produciendo el inconciente y los objetos a.

En el paciente psicosomático hay siempre registrado un lugar silencioso, un lugar que no habla, que no asocia, que no dice. Si la histérica habla por los codos para no decir "eso" que le concierne y guarda como un tesoro pero no se duda que lo deja oir a quien quiera escucharlo.l No le es fácil decirlo pero algo del deseo, de lo simbólico del significante hará eco en el cuerpo que dará a leer lo que la conciencia quiere callar. El silencio del psicosomático es de otra estructura. No se trata de la frase reprimida capaz de producir un síntoma. Es un significante holofraseado que se hace carne en un cuerpo sufriente. Significantes congelados, gelificados, encarnados en el cuerpo no son palabras caminando por los nervios. En el fenómeno psicosómatico algo no cierra en la división del sujeto; más aún, el cortocircuito siginificante es el responsable de la lesión que no habla. Si en el Seminario V y en el IX Lacan habla de significante holofraseado; no encuentro este término después del Seminario XX cuando establece claramente el concepto de letra. Letra portada, goce del Otro en desconocimiento de un sujeto estructuralmente imposibilitado de lectura. Si el significante representa a un sujeto para otro significante, esta lesión no es un significante. Es más un tatuaje que un significante. El tatuaje suple al signifcante que falta. El tatuaje va a representar al sujeto no ante otro significante ya que no tiene esa capacidad metafórica ni metonímica sino que va a representar al ser ante el otro. Él será representado por ese tatuaje que tiene también una función erótica, ante el grupo. Lo sitúa a la vista del grupo porque no es un significante. Será para toda la playa "el de la mariposa en la espalda" o "el del ancla en el brazo", cosa que dice poco del sujeto barrado, del sujeto del significante, del deseo pero lo sitúa ante el grupo. El eslabón del deseo se conserva allí, pero "congelado en letra" dirá Lacan. La suplencia orgánica no es metáfora porque no es significante. El fenómeno psicosomático será silencio estructural para quien lo padece, letra que arde en el lugar del Otro, de lectura imposible. No hay discurso psicosoomático en tanto no hay significantes en juego.

Ya señalaba Fenichel:"no todos los cambios somáticos de carácter psicógeno merecen el nombre de conversión por cuanto no todos ellos representan la traducción de una fantasía psiquica al lenguaje corporal". Y señala al respecto que importa discutir la diferencia entre el lapsus y el tartamudeo. Acierta cuando dice que no es lo mismo tener una dificultad para decir algo que una dificultad para hablar. Sin embargo se enreda diciendo que no es lo mismo la retensión anal de un término que el control del sadismo anal. "Explosión anal controlada" dice cuando existe la convicción de que las palabras pueden matar". Sensación imposible de dominar y que le hace vincular el tartamudeo a la psicosis. En este punto de lectura me interesa decir que Fenichel plantea de algún modo el problema de esa letra que arde el lugar del Otro y que no puede ser dicha en el fenómeno psicosomático. La diferencia entre el lapsus y el tartamudeo es que el lapsus se dice, es del orden del significnate y el tartamudeo queda del lado de lo que no se dice o se dice tarta-mudeando.Cuando trata del tic nos dice que al igual que el tartamudeo nos incomoda porque

nos confronta con la castración, pero no en lo que se dice. "Estoy en falta, pero tú también lo estás, tu incomodidad me lo demuestra.". Suerte de técnica punk de estos pacientes. "Eres tan feo como yo, eres tan castrado como yo. Te confronto así brutalmente con la falta que te habita y te niegas a aceptar.".

Me importa señalarlo porque nos sirve para pensar la transferencia en estos pacientes que nos confrontan tan brutalmente con lo imposible. Al no ser la lesión un significante, como lo es el síntoma conversivo, no entra en la transferencia simbólica, no se registra como palabra, no se escucha en la transferencia. Años me torturé pensando cómo pudo ser que no escuché nada en el análisis de una paciente que falleció de un infarto de microcardio. Trabajaba bien, había aumentado sus horas de consultorio al punto que se pudo comprar su departamento en esos días, tenía la primer pareja satisfactoria desde su separación matrimonial y repentinamente me encuentro asistiendo a su velorio. Espantosa experinecia para entender que lo psicosomático no entra en la transferencia, sorprende en lo Real, al modo del ataque punk, pero menos divertido. Me tranquilicé cuando leí que Lacan dice que "en este lugar el Vorstellung-representantz habrá de limitar nuestro juego interpretativo debido a que el sujeto en tanto afanisis no está involucrado". No se trata de la metáfora paterna, ya que la inducción significante a nivel del sujeto ocurrió de una manera que no pone en juego la afanisis del sujeto. El fenómeno psicosomático no habla, no entra como significnate en la transferencia simbólica, no se escucha. Pero se registra como Real. Eduardo Foulkes afirma que se trata de la fuga de un significante fundamental en la transferencia, un significante que vacía y aspira la atmósfera transferencial. Coincido con la descripción clínica, aunque más que un significante en fuga es un significante que nunca estuvo más que coagulado en letra, precipitado como lesión, indecible en consecuencia.

Glover coincide con Fenichel en que "el trastorno psicosomático, aunque influido por reacciones psíquicas en un o u otro punto de su desarrollo no tiene en sí mismo contenido ninguno, y por consiguiente no representan pautas estereotipadas de conflicto. No llegan a representar significado psíquico. Es conveniente urgar por lo constitucional. Remite así, en su jerga, a esa letra portada en el lugar del Otro.

Con Alexander no coincido en absoluto con su teoría de la especificidad. Alexander dice que cada estado emocional específico provoca una respuesta fisiológica específica. Así la patología de la incorporación oral provocará una gastritis y la cólera un trastorno intestinal o hipertensión esencial. Chiozza y Obstfeld lo desarrollaron en nuestro medio con la idea de "fantasía específica" atinente a cada órgano de la economía corporal. Prefiero no profundizar en "esta monserga de decir que todo lo que sucede en lo somático tiene una réplica psíquica" dice Lacan en el Seminario XI. Sin embargo Franz Alexander como cualquier analista que testimonia de su práctica nos dice una verdad: "El intento de tratar pacientes con enfermedades orgánicas mediante el psicoanálisis presenta problemas especiales que a menudo no difieren de los problemas con que se tropieza en el análisis de pacientes psicóticos." Lo real de la letra hace límite a la interpretación. Y allí nos solicita de otro modo.

La fantasía universal de todos los ulcerosos que intenta describir A. Garma en su libro son una tentativa de ubicar un grupo homogéneo en los ulcerosos, una suerte de sociología basada en una fantasía que los abarca por igual. Como la úlcera no es un significante que represente al sujeto para otro significante sino ese tatuaje, letra erotizada que arde en el lugar del Otro, no vale inventar ese universal más que para agrupar borrando diferencias, achatando .La singularidad marcará la línea a seguir en cada análisis.

No se trataba para él de hablar de la úlcera sangrante ni fue esa gravedad lo que lo trajo al análisis ni la cultura psi de Buenos Aires, aunque era de ese medio; fue el espanto, el horror que registró en su hija cuando lo vio vomitar sangre en el baño. Esa mirada lo interrogaba, fue lo primero que recordó al volver del desmayo, y lo que más recordaba en los días de internación. Lo incitaba a analizarse al punto que repetía: "Quiero vomitar todo eso que me asusta decir aquí para no vomitar sangre en el baño de casa". Esa mirada de la hija era un real que causaba su palabra; la úlcera, no. Toda asociación con hemorragias de la madre que paría sus hijos en la casa,ni el nerviosismo que invadía a la familia cuando aparecían los retazos de toalla, símbolo de la

menstruación en esos años, no cambiaron el rumbo del análisis hasta hoy. Sin embargo el remitir al

imaginario de su historia no es lo mismo que remitir al imaginario de la enfermedad. El primero abre

a la posibilidad de resituarse; el otro carga con los prejuicios y lo peor del imaginario social sobre la enfermedad. Un último testimonio de pacientes psicosomáticos, que traigo en tanto allí sí se histerizó el fenómeno psicosomático. Una paciente reticente y escurridiza dijo: "Eso que me acaba de decir, me provocó acidez, ¿sabe?" Su enfermedad gástrica se histerizó, entró en transferencia,

el analista pasó a ser la causa de su síntoma. Eso le permitió ciertos avances en su aproximación a

los hombres, cuando el agujero acá en el medio que me arde dejó de ser sólo la úlcera. Para que esto se produjera la hostilidad, la transferencias negativa no fue fácil de soportar. Coincido con un clásico inglés, Glover cuando testimoniando de su experiencia dice:"Cuado llegan a desarrollar un significado psíquico puede suponerse que se ha superpuesto un proceso psiconeurótico a una base psicosomática". No se trataba de curarle la úlcera en análisis se trataba de situar el deseo y que éste convoque al goce de su objeto.

Una lesión psicosomática no siempre impide amar. A veces, se instala el amor de transferencia, y sus consecuencias. Esta paciente permite glosar a Freud: "Hemos de comenzar a amar para no enfermar y enfermarnos cuando una perturbación interior o exterior nos impide amar".

Pasamos a hablar de qué ocurre con esos pacientes que no pueden dejar de hablar de ese órgano que el médico dijo que está sano o "no tiene nada". "La hipocondría es un estado de transición entre las reacciones de carácter histérico y los delirios psicóticos." dice Fenichel cuando pretende seguir los lineamientos de Freud en "introducción del narcicismo". Sin embargo el planteo de Freud es más abarcativo. Dice que la hipocondría coincide con la enfermedad orgánica en la distribución de la libido. Retrae el interés y la libido -en especial esta última- de los objetos del mundo exterior y concentra ambos sobre el órgamo que le preocupa. Freud dice que en la hipocondría no faltarán alteraciones orgánicas, pero ¿de qué orgáno se trata?"En el aparato genital externo en estado de excitación tenemos el ejemplo de un órgano que se manifiesta dolorosamente sensible y presenta cierta alteración sin que se halle enfermo en el sentido corriente del término. No está enfermo y sin embargo aparece hinchado, congestionado, húmedo y constituye la sede de múltiples sensaciones." Esto enseña Freud quien llama erogeneidad a la propiedad de todo órgano de adquirir valor fálico. Y concluye que "la angustia hipocondríaca sería la contrapartida en la libido del yo de la angustia neurótica." Podemos matematizarlo como sigue:

hipocondría = angustia

parafrenia neurosis

La introversión de la libido recaerá sobre los objetos de la fantasía si hay representación o sobre el yo si no la hubiere. La hipocondría aparece como valla frente a la psicosis, a la vez que se puede afirmar que algo falla en el ordenamiento de la representación para que se instale. En la ecuación aparece el esfuerzo por mantenerse en la dimensión fálica, de sostener el abrochamiento fálico, el goce fálico goce de la palabra, más allá del cuerpo. Pero ocuparse tanto de un órgano a nivel de la palabra implica estar a un tris del fracaso de sostenerse en la dimensión fálica. Esfuerzo extenuante de mantenerse dentro del goce de la palabra es descripta la hipocondría "como la causa de la astenia neurótica" por los psiquiatras.

Los hipocondríacos se agotan queriendo interrogar a un órgano por los misterios del cuerpo por los silencios del Otro,por la muerte y la castración.

La histérica se cansa cuando queriendo mantener todo en la órbita del significante del goce

de hablar de cualquier cosa. Pero hablando de cualquier cosa, dice

aunque no se lo proponga, de su deseo. Hay inconsciente estructurado y la histérica dice de su deseo porque el inconsciente finalmente se expresa cuando habla. El hipocondríaco no avanza por allí, no quiere saber de su deseo por su estructuración significante, su inconsciente no se lo permite. La histérica se priva del goce a que su deseo la convoca pero dice de su deseo. El hipocondríaco "biologiza" su interrogación porque le es imposible decir de su deseo. Rebaja el

fálico, no acaba nunca

deseo, el significante al órgano biológico. Busca en el órgano una respuesta que sólo se alcanza en el nivel del significante. Su discurrir es aburrido y monótono. Dentro de esa monotonía va encontrando variantes para sostenerse en el plano en que el órgano del falo simbólico tiene valor, y no organizarse en delirio. Si tiene relaciones sexuales no dice de su goce ni se desespera por la falta de orgasmo como la histérica. El hipocondríaco repara en cuanto se cansó, a veces aún en el líquido que perdió transpirando y se preocupa por compensarlo. El dormir no será para él la satisfacción narcicista que freud describe. Calcula la necesidad de reparación de sus esfuerzos. No habla del gusto por la comida sino que repara en las dietas más convenientes para sostener su salud. Varía dietas, recorre negocios naturistas, siempre hay una preocupación más por la salud. Intenta ubicar la pregunta en el órgano y no en el Otro. No espera respuestas, ni quiere sacar su pregunta de la esfera biologizada. Interés del yo y libido coinciden. En las neurosis más organizadas simbólicamente la libido se separa del interés yoico. Por esfuerzos que haga una histérica por ser yoicamente coherente algo de la libido se dispara, se desprende del yo cuando habla. En el hipocondríaco es condición esta soldadura para no caer en el delirio.

Los hipocondríacos cansan al analista cuando el analista cree que porque hablan mucho, dicen y se puede interpretar en consecuencia. Recuerdo una supervisión en el que el analista me confesaba su enojo cuando el paciente pensaba en cambiar el analista por el naturismo la macrobiótica o la homeopatía sucesivamente. Se enojaba e interpretaba en tanto no entendía que ese discurso estaba lejos de la neurosis de transferencia. Habrá que ser cauteloso con la interpretación recordando que Freud enseña que si el hipocondríaco se zafa se organiza en delirio.

Si un paciente me dice: "Aquí ando, con la vesícula y la columna, como siempre" no le quitaría esos amigos. Son los únicos que puede tener, hay que respetarlos; mejor estas compañías que el aislamiento total. Apoyándome en lo que hay de palabra buscaría algún lazo objetal, lo invitaría a conseguirse algún objeto que lo sostenga para no ser el único soporte. Si se toma la presión diariamente, que se haga amigo del farmacéutio. Si se hace habitué de la casa naturista que intercambie ideas o delirios sobre la salud, la armonía, el bien y la completud. Si un neurótico, descubre más allá del significante el objeto que su deseo convoca a gozar, en el hipocondríaco apoyado en lo que hay de palabra trataría de crear ligazón a los objetos. Seguirá hablando de lo mismo pero siempre tiene la chance de compartir esos monólogos. Y así ir anudando, si puede, su cuarto nudo en el naturismo, el aerobismo, el yoga, la lucha por la salud, por algún bien, contra el mal, contra el colesterol, la sal excesiva, las quemaduras del sol, etc. Está garantizada en su precariedad simbólica la moderación porque vive pendiente del resto de libido disponible. El hipocondríaco mide minuciosamente la disponibilidad de energía disponible, y suele armar una teoría de la energía absolutamente separada de la cadena signficante, como si energía y deseo no se implicaran. Si podemos decir con Freud que la hipocondría implica una falla en la cadena significante, en la estructura simbólica, esta falla no es siempre la misma. En los clásicos de la psiquiatría se describen hipocondrías paranoicas, melancólicas y neuróticas, es decir, la hipocondría no hace cuadro por sí.

En la paranoia hicondría se positiviza la causa en un órgano que deviene perseguidor. El delirio es sistematizado y pasional en la descripción de Kraepelin.

En la melancolía hipocondríaca se estructura también delirio tras la fase melancólica. En el delirio se describe vacío o vaciado, con el intestino podrido o el corazón congelado; también puede

faltar algún órgano, delirio de Cotard. Sin embargo la más sufriente idea melancólica, peor aún que la negación de órganos o la idea de enormidad, es la doliente idea de inmortalidad. Diría que pinta de cuerpo entero a todo hipocondríaco que habla siempre de órgano enfermo, de peligro de muerte

y jamás de la muerte. No puede hablar de muerte y castración porque no es capaz de tolerar esse

agujero en la simbolización, esa falta en el Otro. Justo al revés que la histérica que dice "me muero"

a cada rato, este melancólico hipocondríaco no puede sino pensarse inmortal. No puede registrtar

la falla en el Otro, no puede tampoco confiar en el Otro, por eso no se entrega, no descansa bien,

no se puede distender nunca.

La hipocondría neurótica pone a prueba que la estructura simbólica no soporta toda la estructura del sujeto. Donde la falla aparece la preocupación por el órgano tal como lo

describíamos. La hipocondría como excediendo a las neurosis de transferencia y ubicada en las neurosis actuales es índice de una falla en el soporte significante a diferencia de la angustia que excede a lo simbólico.

El hipocondríaco neurótico tiende a separar deseo de energía y arma siempre teorías que sostienen el balance de la cantidad de energía como explicación de todo. Teorías con bastante público hoy en día ya fueron respondidas por Freud cuando habla de la relación entre representación y carga. La cadena de representaciones en que el deseo se dice, es la que ordena el quantum de energía, y la pone en disponibilidad para el sujeto. No se trata de una energía en abstracto que puede servir para cualquier acción feroz o contundente sino de la organización de esa energía que el significante posibilita. Cuando esta organización falla se vive minuciosamente pendiente de la energía, de la libido disponible.

Lacan en el Seminario VIII "La transferencia" dice: "El revestimiento del falo propio es defendido por el fóbico. La fobia es lo luminoso para indicar que se está rondando sobre la reserva de libido. Que se pueda rodar un tiempo con eso. Eso es lo que quiere decir la fobia y es por eso que su soporte es el falo como significante."(pág. 35 T. II versión EFBA). Si bien el dispositivo protector está mejor estructurado que la hipocondría en relación a lo simbólico, en el punto en que el significatne tambaliea, vale la comparación.

Resumiendo:

*En la histeria, analizable e interpretable, lo simbólico invade al cuerpo imaginario, y la lesión orgánica responde a una frase reprimida, síntoma del que gozan el neurótico y quienes él sostiene.El síntoma interroga a un sujeto capaz de transferencia.

*En el fenómeno psicosomático, un lugar mudo, entregado al goce del Otro se sustrae a todo anudamiento significante. La lesión no se significa. La transferencia aparece como vaciada, reclamando otro recurso que la interpretación simbólica.

*En la hipocondría se habla de los órganos como intento de mantenerse en la esfera del órgano de la palabra. Interrogar a lo real del órgano desvía el lugar de la pregunta donde habrá muchas palabras para decir poco o nada del deseo.

Bibliografía:

1) Freud, s. Introducción al narcicismo. 1914. O. C. Amorrortu Editores T. XIV 2) Lacan, J. Seminario XI Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, y XX Aún. Paidós, Buenos Aires 1992. 3)Fenichel, O. Teoría psicoanalítica de las neurosis. Paidós Buenos Aires 1966. 4)Alexandeer, F. Psiquiatría Dinámica. Paidós Buenos Aires 1962

Clase Nº 2 Los duelos y el cuerpo en la clínica psicoanalítica

Adriana Dreizzen

El duelo es la reacción a la pérdida de una persona amada o una abstracción equivalente , la patria, la libertad , un ideal, etc. , formula Freud en “Duelo Y Melancolía”.

Frente a una pérdida - una pérdida que atañe a la existencia- es frecuente observar en la clínica las diferentes posiciones subjetivas frente a la falta y frente a las fallas de inscripción de la falta.

Decimos una pérdida que atañe a la existencia- un agujero en lo real- ya que no se trata de cualquier pérdida por la que un sujeto está de duelo. Se trata de un agujero en la existencia , pero precisamente y paradójicamente la existencia no respecto a su entorno , sino a la que alude a su trama más íntima , la que toca sus entrañas.

Y así rápidamente respecto a los duelos entramos en el terreno del cuerpo. Freud sucesivamente

se interrogó acerca del carácter doloroso del duelo. En el Manuscrito G , describe la ruptura de las asociaciones que exige un duelo como una hemorragia interna. También finaliza el clásico texto de 1915, haciendo alusión a la distinción que cabría considerar entre dolor físico y dolor psíquico. Lo retoma diez años más tarde cuando en el último apartado propone una instructiva diferenciación entre angustia , dolor y duelo . Allí establece que el dolor remite al dolor físico. Y que éste involucra una elevada carga narcisística que “vacía” el yo. Recordemos los versos que citaba en “Introducción al narcisismo”: - concentrándose está su alma, en el estrecho hoyo de su molar . Se

refiere al dolor físico que compromete al cuerpo real , o mejor dicho a lo real del cuerpo.

que surge bajo la influencia del exámen de realidad, que impone

definitivamente la separación con el objeto ya que este no existe más, ¿En que cuerpo duele el

Pero y el duelo , esa reacción

duelo? I Cuerpo a Vida Muerte R
duelo?
I
Cuerpo
a
Vida
Muerte
R

S

Propongo pensar que en duelo duele el cuerpo imaginario.

Aunque sabemos que la noción de cuerpo requiere su anudamiento en los tres registros real , simbólico e imaginario, Lacan en “ La tercera “, texto de las postrimerías de su producción , nos

ofrece un nudo en el que el cuerpo habita únicamente el anillo de lo imaginario, la vida el anillo de lo real, y la muerte el de lo simbólico.Sitúa en el centro donde se recubren los tres agujeros al objeto a. Creo leer en dicha ubicación del cuerpo en el anillo de lo imaginario un retorno a jerarquizar este registro en relación a lo que concierne al cuerpo. No se trata como en los primeros seminarios de

la

imagen del cuerpo, o de un imaginario meramente especular, sino de un imaginario anudado a

lo

simbólico y a lo real. Acorde a como funcione dicho anudamiento, se sostiene una tensión entre a

e

i(a), en el que hay encuentro jubiloso respecto a la imagen o no lo hay.

La estabilización del nudo requiere de la coordinada sustracción del objeto a , en lo R, lo S y lo I.

Dicho nudo en que el cuerpo habita lo imaginario, da cuenta de un cuerpo en que el falo está sustraído de la imagen. En el anillo de lo imaginario , lo sustraído en el objeto a cobra la identidad negativizada del falo- lo que otorga porte y también júbilo a la imagen especular. Cuando la falta pierde la localización , falta simbólica , esto repercute en la distorsión que sufre la imagen especular i(a) y los fenómenos propios de los duelos impedidos.

Propongo, entonces a que me acompañen a lo que podría llamar una lectura del duelo en el nudo borromeo.

Un agujero en lo real , una pérdida en la vida que atañe a la existencia - la existencia pero no respecto al entorno sino la que toca la fibra más íntima- conmueve todo el universo significante, el orden simbólico se desordena y la falta pierde su localización - generalmente el sujeto no encuentra como nombrarse respecto del objeto perdido- . Pérdida de localización de la falta ,

sacudimiento fantasmatico. Dolor en el cuerpo imaginario a expensas del borramiento de la falta en el Otro , por intrusión , impacto de un plus en la imágen especular . Positivización de lo que se espera que esté absolutamente negativizado : el falo imaginario.

Del dolor que arraiga en ese cuerpo imaginario en donde duele el duelo, es de donde parten las diferentes expresiones conversivas u orgánicas de los duelos detenidos en sus tiempos de elaboración.

Propongo considerar que frente a la pérdida el sujeto elabora una respuesta, y entonces entramos en la constelación de los síntomas conversivos. Si no dispone de recursos simbólicos para responder , reacciona con lo real orgánico.

Requiere establecer esta distinción la diferencia entre responder y reaccionar. Responder es manifestarse o expresarse para satisfacer una pregunta o proposición, es un recurso frente a la inmersión en el desamparo que una pérdida contundente produce. Responder, es también responder a un nombre, a un llamado particular que define una singularidad. El síntoma es una respuesta dirigida a un Otro , una respuesta a descifrar. Es una formación del inconciente que encierra un mensaje. Tiene materialidad significante por lo que la interpretación clásica, vía simbólico le hace mella. Se manifiesta en el sentido de l reconocimiento del deseo aunque de un modo ilegible en primera instancia. Llama a una recomposición significante en que se ordenen las letras que nominan a un sujeto y estabilizan su anudamiento fantasmático. Recordemos que los historiales precursores del psicoanálisis, los de Estudios sobre la histeria, frecuentemente el inicio de la sintomatología conversiva se vinculaba con una grave enfermedad del padre, su declinación como ideal, o su fallecimiento .

Es

apesadumbramiento que significó la enfermedad y luego la muerte del padre para esa joven pasó

a una conversión localizada en una precisa geografía de su cuerpo.

ejemplar en esta línea el caso de Isabel de R. De la tristeza , el dolor, el agobio, el

¿Porqué fueron los dolores en las piernas los que precisamente se arrogaron la representación de un dolor psíquico? se pregunta Freud en la epicrisis.

La pierna de Isabel ,era una vía facilitada para el síntoma por las repetidas veces que su padre había apoyado su pierna enferma sobre la de su hija para que ella efectúe las curaciones , creándose así una complacencia somática localizada. Sobre esta conjuga y hace impronta conversivamente el juego de palabras: Stehen- Alleinstehen (estar de pie- estar sola). Parada , cuando lo trajeron a su padre en el primer ataque cardíaco, parada luego frente al cajón de su hermana, parada y sin poder avanzar un paso y sintiéndose muy sola al querer recomponer la armonía familiar , luego de dos pérdidas sucesivas e irrecuperables- la muerte de un padre y una hermana-.

El dolor de la pierna respondía en Isabel a una trasmutación de un dolor psíquico en dolor somático, sobredeterminado por la fijación que a medida que va encontrando su desciframiento produce acotamiento de goce en favor del acceso a un saber de lo inconsciente.

Una reacción, es el modo de rechazar un ataque o agresión .A diferencia de una respuesta es la

aptitud refleja de un ser vivo frente ante un estímulo

inmediata y hay un paso al que no se recurre, al recurso de interrogarse.

En este caso, hay una manifestación

A ésto es a lo que hace referencia Lacan cuando para hablar de fenómeno psicosomático , se sirve

del experimento pavloviano.

La condición principal para que se origine un reflejo condicionado es la coincidencia en el tiempo por una o más veces de un estímulo indiferente (las campanadas), con uno absoluto (la comida). Esto genera que haya una alteración del orden biológico y que ante el estímulo indiferente se obtenga un reflejo o reacción inadecuada- la salivación-.

Lacan propone que a nivel de los momentos instituyentes ha operado una equivalencia entre significantes , holofraseamiento , que no da lugar para que el sujeto sea representado en la cadena por un significante para otro. Los significantes sustraídos de su función esencial - de inscribir la pura diferencia- y en cambio funcionando como equivalentes no promueven la afanisis del sujeto. Dichos significantes funcionan como las campanadas del experimento , promoviendo una reacción que es una alteración de una función biológica. Este modo de reaccionar cuando la inducción significante no promueve una respuesta subjetiva es lo que -bajo la égida de la repetición - dará ocasión al fenómeno psicosomático.

En la Conferencia sobre el síntoma , Vauthier comenta que cuando uno tiene la impresión que la palabra goce cobra un sentido con un psicosomático , éste ya dejó de serlo. A continuación Lacan afirma que es por la revelación del goce específico que hay en su fijación como debe tenderse a abordar a un psicosomático, en esto podemos esperar que la invención del inconsciente pueda servir para algo.

Tener en cuenta que dicho goce específico es inconmensurable, está relacionado con un nombre

particular otorgado al fenómeno psicosomático que es el de falla epistemosomática. Esta alude al al efecto que tendrá el progreso de la ciencia sobre la relación de la medicina con el cuerpo. Si en esta relación hay una falla , una brecha es porque la tecnología cada vez más sofisticada permite explorar, medir, inspeccionar dicho cuerpo hasta sus lugares más recónditos , pero hay una dimensión de ese cuerpo imposible de cuantificar que es la dimensión del goce. Goce específico, que ha llegado a encarnarse,y es del orden de lo incorpóreo, de lo impalpable de lo

inconmensurable.

Ya en su presentación hay una dimensión del ser y de la nominación que se conjugan en quien padece una afección psicosomática. Soy asmático, soy hipertenso, soy psoriásico , soy canceroso, son modos de nombrar una identidad. Aquélla en que la dimensión del nombre del padre , como padre que nombra quedó absolutamente abolido para el sujeto.

Bibliografía:

S.Freud: Duelo y melancolía ,Inhibición , Síntoma y Angustia

J.

Lacan: Seminario: Los cuatro conceptos fundamentales en psicoanálisis R.S.I Los desengañados engañan

J.

Lacan: Intervenciones y textos . Ed.Manantial La tercera Conferencia de Ginebra sobre el síntoma Psicoanálisis y medicina

Cruglak, Clara: Del problema en el duelo a una disfunción en el (-fi) en la melancolía. En bordes un límite en la interpretación. Ed.Homo Sapiens

Dreizzen, Adriana:Falla epistemosomática: una cuestión ética entre la demanda y el goce. Cuadernos S. Freud 17 De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible del fenómeno psicosomático. Cuaderno S. Freud . N 16

Los tiempos del duelo. Jornadas dela Etica .EFBA. Año 1996 La función subjetivante del duelo. Periódico . El Otro,año1996

Safouan, Moustapha: Seminario dictado en las Jornadas de la Etica. EFBA. Año1996

Vegh, Isidoro: El melancólico objeto del maldecir. En MATICES. Ed.Agalma Las Intervenciones del analista.Ed.Agalma

Clase Nº 3

Tema: "La implantación de la palabra en el cuerpo”

Mauricio Szuster

(Este texto es la desgrabación de una clase dictada el 13-9-95 en el marco del Seminario sobre Psicosomática organizado por el Equipo de Asistencia e Investigación en Psicosomática)

Indicaré cómo estoy pensando el cuerpo en psicoanálisis y qué alcance tiene hablar de Psicosomática.

Es una situación a la cual no hay que darle demasiada credibilidad,

en

el sentido en que la

información

pasó

por

varias manos (analistas), pero es útil como ilustración comentarles este

caso.

Este paciente se analizó conmigo durante algunos años; después decidió interrumpir. La hermana de él se analizaba con otro analista. Dos años después de que esta persona haya dejado su análisis, me comenta este analista que la hermana de este paciente le dice que lamentaba que haya dejado el análisis porque durante éste se le había curado ( y aquí tenemos que pensar qué se le curó) aparentemente, una enfermedad dermatológica en los pies, pues le sangraban los pies. Dejó el análisis, fue una lástima porque podría haber resuelto otras cuestiones de su vida que no alcanzó a resolver. Yo no conocía ni la enfermedad de que se trataba, no la reconocí por el nombre, ni jamás en análisis se había hablado de que existiese enfermedad alguna en los pies. Sin embargo parecería que este paciente atribuye la curación de la enfermedad dermatológica a algo relativo al análisis, dado que los intentos propiamente dermatológicos no habían tenido resultados.

No es una información escuchada en análisis, insisto en esto; pero de todos modos cómo no preguntarse que lugar ocuparon los pies o la enfermedad en el transcurso de un análisis donde ni se los mencionó, jamás habló de eso; yo jamás me enteré que existiera una enfermedad tal.

En el otro extremo está el caso de una derivación de una paciente realizada en el hospital por el servicio de Neurología; había sido vista en neurología y oftalmología y no le habían encontrado absolutamente nada orgánico que justifique la ceguera que decía tener. Entonces es derivada a Psicopatología.

La tratamos; la mujer se quería salir, se desviaba de su trabajo en análisis. Todos imaginamos que era una histeria. Al cabo de un tiempo la paciente deja de concurrir, y aparece muchos meses más tarde por un diagnóstico de un tumor en el quiasma del nervio óptico, que le producía una ceguera real que no había sido diagnosticada por los médicos.

Preguntarse qué lugar tiene el cuerpo en el psicoanálisis lleva a una serie de consideraciones complejas y algunas de ellas sin resolver, desde el punto de vista de la ciencia médica. Creo que en esta materia estamos como decía

Freud, al comienzo, la cura es por añadidura.

Lo primero que podríamos preguntarnos es qué entrada hace el cuerpo en el psicoanálisis, no como lo podría abordar alguien que hace psicología, o sistémica o behaviorismo; sino cómo piensa el cuerpo el psicoanálisis.

Supongo que ustedes recordarán que muy tempranamente en 1888 Freud vuelve de París, donde había estado con Charcot, de quien recibe la encomienda de un trabajo de investigación:

encontrar la correlación entre la parálisis histérica y ciertas porciones orgánicas del sistema nervioso.

La inspiración de Freud se hace en dos tiempos, una en 1888 y luego en 1893. Es interesante cómo el lenguaje de 1893 cambia totalmente respecto al lenguaje de 1888; en el sentido en que abandona definitivamente el intento de hallar algún correlato y empieza a plantear que el cuerpo parecería depender de ciertas formaciones culturales, como los dichos populares. Estos pueden incidir en el cuerpo para que un miembro o una función pase a cumplirse en los términos en que está expresado el dicho popular.

Esto es una revolución; porque un cuerpo considerado como un orden natural, que tiene que ser por naturaleza de cierto modo, resulta que es sensible a la incidencia de un fenómeno de cultura; específicamente de un fenómeno de lenguaje.

Ustedes saben que la histeria fue un fenómeno de todos los tiempos. Hipócrates, uno de los grandes maestros de la medicina, decía que la histeria era producto de la migración de los hústeros, que eran unos cuerpos que migraban. Posteriormente cuando llega la edad de la razón, el cientificismo, hay un psiquiatra francés famoso que se llama Pinel. El no podía soportar que algo escape al orden de la razón, entendido como el orden que impera en determinado momento, porque la razón no es absoluta, es relativa a cada cultura. Pinel decía que la causa de la histeria era una hormona.

Si ahora tomamos la hipótesis de Freud de 1893 que dice que no se puede tomar al cuerpo

como un orden natural, podemos decir que el cuerpo es efecto de incidencias de la cultura (en términos más amplios), y del lenguaje (en términos más restringidos). Los efectos de lenguaje producen en el cuerpo lo que para la racionalidad médica sería una disfunción. Parecería una paradoja agravada, porque lo que es una disfunción para la racionalidad médica, es un orden de satisfacción para el sujeto que lo padece.

Para tomar como punto de partida de cómo introducimos el cuerpo en psicoanálisis sugeriría "

tomar como punto de apoyo un apartado de Freud en "El proyecto

cuya referencia es la biología; Freud es allí biológico. Sin embargo en el Cap. XII que es : "La vivencia de satisfacción", dice que hay estímulos a los cuales el bebé puede responder por sí mismo, por ejemplo.: ante una luz muy intensa cierra los ojos y desaparece la intensidad molesta. Hay otros estímulos que son interiores que él llama: qn (cantidad), que no son pasibles de resolución si no es por el auxilio del prójimo.

de 1895. Este es un proyecto

Planteado esto, que parecería en términos neuronales, tiene una frase un poco enigmática; enigmática porque no la despliega, se puede leer ahí lo que después será "El yo y el ello", de 1920. Allí dice que este contacto con el prójimo es un momento de comunicación privilegiada en el cual se originan las motivaciones morales.

A qué llamamos motivaciones morales?. Yo diría como una primera inferencia que el

encuentro con el prójimo produce un efecto de transmisión de algo que no tiene que ver con neuronas, sino con una moral. Si yo me pregunto, no desde el lado del bebé, sino desde el lado del Otro, qué posibilidades hay de auxiliar a un bebé, que como Freud lo llama ahí, está en pleno desamparo; interpretar qué es lo que el bebé necesita.

Es posible interpretar sin que en la interpretación entre el deseo de quien interpreta?. Considero que es imposible. Todos sabemos que si un bebé llora y que si le tocó en suerte una madre judía, comerá como un desesperado todo el día. Este es un efecto de interpretación y de deseo, de quien alimenta al bebé. Yo preguntaría si el orden de satisfacción que un bebé alcanza a partir de la persistencia de un prójimo, no determina al mismo tiempo que el prójimo imponga las condiciones de su deseo, sin saberlo.

En

este

punto se mueven gran cantidad de

cuestiones.

Hace varios años, una psicoanalista

francesa Piera Aulagnier hizo una investigación con madres de esquizofrénicos.

Se había encontrado con que durante el período de embarazo las madres no podían imaginar, cuando se les preguntaba qué tenían ahí, un bebé que sea ingeniero, otro que sea rubio, jugador de fútbol, etc.; sino decían que era un feto, sólo podían decir la cosa que era. Fíjense la distancia que hay desde querer a un bebé rubio o de ojos celestes o ingeniero, a pensar que adentro se tiene una cosa. Lo que es soñado, fantaseado, es la puesta en circulación de un deseo de quien va a recibir al bebé. Eso hace grandes diferencias.

En este orden de cosas, y en torno del complemento del cuerpo, habría que pensar del cuerpo de quien .Una madre que amamanta es a lo largo de las generaciones de mujeres que fueron criando hijos, siempre la madre ejemplar que aprendimos en los libros de lectura de la escuela primaria?.

Cuando a una mujer el bebé le succiona el pezón, siente allí cosas que son ajenas al acto de alimentación, que son parte del propio goce en el cuerpo de la mujer; es una situación que deja al hijo en un tiempo de total ajenidad de esa escena a la que concurre. Desde ahí podemos pensar una amplia gama de posibilidades que va hasta el hecho de imaginar a un bebé que la madre se lo lo puede imaginar como cosa, que una vez nacido lo use como un vibrador, un consolador; con lo cual el bebé queda sometido a ciertas condiciones del Otro que son diferentes a aquellas que se trasladan en la palabra, por ejemplo: indirectamente aunque la mamá quiera que sea ingeniero porque es la carrera frustrada de su padre, hay allí en circulación algo que le permite al bebé trasladarse por un amplio marco de posibilidades en la vida; mientras que quien es un aparato, una cosa, al lado del prójimo, parece que tiene restringidas las posibilidades de circulación.

Quiero indicar con esto algo que Lacan escribe muy económicamente con tres letras:

S ( A)

Lacan escribe muy económicamente con tres letras: S ( A) Dice que esta es la estructura

Dice que esta es la estructura fundamental del análisis, en un doble sentido. En el sentido de quién es el sujeto que está en el diván, y por otro lado cómo es posible que el análisis permita reproducir de algún modo, entender algo de ese sujeto que está en juego, si no es porque esto en que se describe la condición de emergencia de un sujeto también es la condición de posibilidad de un psicoanálisis.

Veremos qué quieren decir estas letras.

Podremos decir en términos freudianos que la A es un Otro en el sentido riguroso que marca aquello que es heterogéneo. Los griegos llamaban al otro: tho- etheros, eso que es temible, que no se sabe qué es, que nos resulta ignorado y desconocido. En términos más psicologistas este sería el Otro materno; el Otro es el prójimo que indicaba Freud que concurre a que el bebé recién nacido y desamparado pueda reducir el nivel de tensión que le está perturbando.

Decíamos que ese Otro arma una escena donde el bebé va a advenir. Qué clase de escena?. En realidad es una escena simbólica; cuando se dice: -quisiera un hijo que sea abogado-, posiblemente lo que se está jugando es algún problema de esta mujer con lo que es su propia ley, (esto es una suposición). En ese decir de ella hay algo que abre un lugar de circulación para alguien a advenir. Hay como un zócalo de deseo que espera al bebé y lo acomodará en la cultura. Esto sería la letra A (mayúscula). La barra, para Lacan indica que el Otro es castrado. El Otro sólo puede saber de su deseo, o se puede saber de su deseo a través de lo que dice; pero cuando dice, no sabe lo que dice exactamente. Alguien es en el lenguaje, pero éste no es garantía. de saber la verdad acerca de lo que se dice, se dice más allá de lo que se dice; cuando una madre dice: -quiero que seas abogado-, está diciendo mucho más que la definición estricta de una profesión.

Entonces lo que queda: la S, es por significante, que sería el significante del deseo del Otro. Si el Otro pone en juego significantes es porque desea; una madre que es plena tiene una cosita ahí, que no sabe qué es, una que desea tiene un hijo que sea por ejemplo. un futbolista. Lo desea a través de la puesta en palabras, en términos de lenguaje, de su deseo; la única posibilidad que tenemos de tener idea del deseo del Otro es a través del lenguaje, y éste por definición sabemos es engañoso, dice sin decir o diciendo más de lo que se cree que se dice.

Hasta aquí lo que concierne al lugar donde alguien viene al mundo, tomado desde Freud de la vivencia de satisfacción, del complejo del prójimo; y tomado desde Lacan en una producción que podríamos llamar algebraica para indicar qué puede estar pasando que un analista se siente detrás de un diván , le diga a alguien que hable, y al poco tiempo el analista se encuentra con que el que habla está tratando de saber qué quiere de él. Hay una demanda, y sin embargo esa demanda de curación se va transformando en cómo saber qué quiere el analista de mí. Esto de las motivaciones morales que decía Freud, tiene que ver con esta condición de que la presencia del prójimo lleva enseguida a preguntarse qué quiere de mí?, y en éste el deseo del Otro se hace imposición. Con lo cual es pensable cuando el 1885 está hablando de motivaciones morales, sea un primer anticipo de lo que después llamará el Superyo. Este es imperativo, ordena. Es posible pensar esta condición imperativa solamente a partir de una instancia como el Superyo?. O es pensable que toda palabra dicha por algo que invista una posición pertinente para decirlo se convierta en imperativo?. Desde el punto de vista del aparato psíquico, como lo plantea Freud, es posible pensar una instancia que ordena, un espacio. Pero qué es lo que funciona en ese espacio como condición imperativa?, porqué ordena?. Hoy día los lingüistas descubrieron que no hace falta ordenar nada para que una palabra se imponga como condición imperativa. Si hoy un adolescente no sabe bailar rock, queda totalmente desplazado de su grupo de pertenencia. Esa condición de que no sabe bailar, en un grupo que debería saber bailar rock, es una condición que es parte del orden natural de la adolescencia o es una imposición del orden del lenguaje?.

Los lingüistas descubrieron algo que ellos llaman preformativos , que es una alocución que emitida tiene el efecto de generar realidades allí donde no las había; entonces quiere decir que no es que hay una realidad que es percibida por los ojos y delimitada, sino que hay una realidad que es puesta en juego desde las palabras. Por ejemplo; si yo digo: psicólogos y médicos, estoy generando una realidad que antes no existía; armo dos conjuntos artificialmente, pero que se arman por efecto de la palabra; aquí no tiene ninguna importancia, pero la introducción de estas dos palabras por mí crea una realidad nueva. Cuando una mamá le dice a un bebé: si cruzás de la esquina te caés a un pozo sin fondo, el pozo sin fondo está ahí. Juanito jamás vio que un caballo muerda, pero que los caballos muerden, para Juanito es una realidad.

Los lingüistas a esto lo llaman : efecto imperativo del lenguaje, en tanto aunque no sea una orden o algo enunciado en el modo imperativo del verbo, funciona como imperativo por la función de quien lo emite, del otro que ocupa ese lugar.

Lo que Lacan propone pensar acerca de la emergencia del sujeto en esta condición, es decir del sujeto también barrado, castrado (un sujeto marcado por el lenguaje, que habla y no sabe enteramente de su deseo sino a medias a través del lenguaje), propone desdoblar este significante del Otro en dos: S1 (que a veces llama significante amo) y S2 (significante del saber).

S

significante del Otro

S1 S2 S a
S1
S2
S
a

Estos dos significantes en verdad son uno. Lacan sostiene que en el significante del deseo del Otro hay un desdoblamiento a realizar como

operación en análisis, es encontrar el elemento imperativo que opera desde el significante del Otro, que es uno pero desdoblado en dos, aparece algo que tiene una condición imperativa, y esta que viene del significante del Otro es la que opera como nombre, nombra un sujeto, que no es poca cosa. Y tiene otra condición más, que el objeto a que supuestamente viene desde el campo del Otro, es la pérdida que el Otro sufre por hablar, y que es la causa del deseo del Otro, es apuntado desde este lugar, porque en realidad el objeto a no es nada, es un agujero, donde aparecen cosas que tapan un agujero, pero que no son lo que falta. El sujeto buscará ubicarse allí (en el a) para poner en el Otro lo que falta. Si el Otro desea es porque le falta algo, si no no desearía nada.

(Invitación a realizar preguntas).

P: -Por qué dice un significante que se desdobla?. Yo entendía al S1 como el síntoma que en un análisis se despliega en S1, S2, S3, etc.

M. S.: -El trabajo analítico consiste en que partiendo de S2, hacia atrás, uno va produciendo lo

que Lacan llamó un enjambre de S1. Lo que se va recorriendo con el analizante son, desde sus significantes, los elementos que fueron produciendo una condición imperativa sin que él lo sepa.

P: -A la condición imperativa del S1 podemos relacionarla con el tema de la holofrase, que aparece en el Seminario. XI?

M. S.: -Lo que sucede es que aquí él todavía no estaba pensando esta relación, esto lo hace

muy claramente en el Seminario. XVIII; luego en el Seminario. XXIII, sobre el sinthome, dedicado a Joyce, dice "disociación de símbolo y sinthome"; está hablando de esta disociación de S1 y S2. Trataré de demostrar cómo es eso. Lacan decía que respecto del Otro podría haber:

*demanda (neurosis)

*deseo (perversión) *goce (psicosis)

En relación a la demanda, por ejemplo: la madre demanda al hijo que sea abogado.

Si lo que viene del Otro es una demanda, son palabras que acarrean un deseo. En cambio, recordando un libro de George Battaille, llamado: "Mi madre", (es una novela recomendable para ver la cuestión del cuerpo), se ve cómo se crea un cuerpo sexuado a partir de que la madre tenga calenturas con su hijo; esto es muy distinto de una demanda; es un deseo. Y otra cosa es que lo que espera al bebé sea el goce del Otro, como predominante; el bebé sería sólo un adminículo que sirve para instrumentar la satisfacción del Otro. Lacan ubica en cada uno de estos la neurosis, perversión y psicosis.

La condición de esto parece funcionar en los límites, fuera del lenguaje; o sea, no hay lenguaje que permita recubrir de qué se trata el goce del Otro, por este hecho de que el Otro es castrado.

Esta barra implica que del Otro, lo Otro, es heterogéneo. Cuando hay palabras hay una posibilidad de algún equívoco, un medio decir, del deseo; pero cuando no hay palabras, cuando hay instrumentación pura, sólo hay marcas. Esas marcas, dejadas en el cuerpo sin palabras son del orden de lo que después retorna en ciertas cosas que los médicos llaman enfermedades; pero de un modo que no es legible. Por ejemplo sabemos que la bulimia atraviesa las tres estructuras, hay bulímicas histéricas, perversas, y la manifestación más magistral, más orgiástica de la bulimia es en la esquizofrenia. El esquizofrénico está encerrado en un lugar y se devora hasta las latas de gaseosas que se acaba de tomar, todo.

Si

tenemos

fenómenos que

una

son

paciente que es histérica

distintos.

Si

de

la histeria se caracteriza por manifestar el síntoma

y

es

bulímica, tenemos

dos

órdenes

simbólicamente, su deseo, el goce que aparece en el goce bulímico es como un ruido, como un mamarracho.

Una estructura es un invento para operar con un fenómeno; Lacan inventa tres; y dice que el análisis es esto (S (A_/) ). Un paciente al poco tiempo en que viene demandando un saber para curarse de lo que lo aqueja, demanda amor. En esta demanda de amor hay elementos que no son del orden del amor, que van apareciendo cuando el amor fracasa (es la experiencia de amor que todo el mundo tiene). El análisis como no realiza el amor permite leer los efectos que se producen en los bordes del amor de transferencia. En este sentido en la bulimia no hay amor, hay otra cosa. Recuerdo una paciente que hablaba de sus comilonas, de lo que le pasaba a la noche frente a la heladera que era incontenible; pero también, desde que entraba, desde que yo le abría la puerta me sentía que estaba en las palabras sujeto a una devoración que era imparable, desde el teléfono, el baño, el cigarrillo, etc. Eran dos niveles que no tenían nada que ver, su condición de pobre mujer aquejada porque el marido no la complacía como quería, y el otro en que ella entraba y era la devoración personificada, plena realización de una satisfacción; que considero que es de este orden: S1, que Lacan llama letra, y no del orden del saber (S2).

Si la lengua materna de cada uno es un conjunto de palabras, esto (S1) en los términos en que aparece, es chocando con los bordes y como queriendo salirse, porque no tiene significación atribuible alguna, excepto que alguien haga un trabajo de lectura, donde este trabajo tiene ese límite, se está atribuyendo un valor significante, de significación a algo que en verdad es una raya. Lacan entró en discusión si al S1 corresponde llamarlo letra, lo cual produciría una letra de alfabeto, o es un grafema, que es cualquier cosa; quien lo lee puede atribuirle algún valor.

Tempranamente Lacan en el Seminario. XI se empieza a preguntar que es nombrar algo. Es el caso por ejemplo de un descubrimiento arqueológico, alguien descubre una pieza que no es atribuida a nada, sin embargo un arqueólogo le pone nombre, dice esto es parte de una vasija para recolectar aceite. Eso es una vasija para recolectar aceite o toma esa unidad precaria (porque no es la cosa, sino el nombre); el nombre que se le puso permite ciertas ventajas y desventajas; al nombrarlo pasa a ser un objeto unificado, pasa de ser un pedazo de cerámica a un objeto recolector de aceite, se identifica como objeto. A un viviente al que se le dice Juan, se unifica bajo Juan, una epidermis que lo envuelve que designa una unidad; pero al mismo tiempo lo que se pierde es ese pedazo de cerámica que era, está perdido para siempre por el hecho que está incorporado a un lenguaje; y al nombrar Juan se unifica más que un cuerpo algo que en verdad de dónde venía?.

En el texto de Freud “Un caso de paranoia contrario a la teoría Psicoanalítica", allí opera el deseo del Otro (la madre), es la que determina que función va a tener una parte estrictamente personal y privada del cuerpo de ella.

Su cuerpo se ha organizado de tal forma que su clítoris es parte del ojo de la madre (digo ojo como ej.), es la que vigila, la imposibilidad de obtener alguna satisfacción, o de que esto cumpla una función de acuerdo con las prescripciones significantes, de palabra, que la madre le otorga. Entonces tenemos como efecto del lenguaje lo que era una unidad en verdad, por efecto de la condición imperativa del significante esto se ha convertido en una escisión, una quebradura; ya no es un cuerpo, sí desde el punto de vista médico, pero desde el cómo eso funciona, este cuerpo ha quedado enajenado en el ojo de la madre de Ana, en el ojo del Otro.

repite en análisis lo que lo

conduce a una satisfacción; el ojo se convierte en el objeto de cambio por el cual en el lugar del

clítoris hay un ojo que mira; si hay un ojo que mira hay pauta de deseo de este ojo. Y pasaría a ocupar el lugar de objeto a, el que sería el de la satisfacción del deseo del Otro.

El analista puede ser un ojo, para quien en la búsqueda de un ojo

S1

S2

a

En el colmo de esta situación está la posición perversa; ej. el exhibicionista.

En el análisis alguien puede hacer del Otro un ojo. Como la producción a partir de este ojo de estos elementos, allí donde parecía que este ojo conducía a esta posición, que Lacan marca que es una cuestión de palabras; se habrían producido, para llegar a ese punto, los elementos significantes de condición imperativa que irrumpen en la anatomía a su gusto; y eso es lo que nos ocurre a todos; que alguien disponga libremente de su anatomía a su gusto; estamos marcados por la cultura, y en segunda instancia de un modo transubjetivo por la palabra del Otro.

Un análisis, produce efectos en la medida en que se producen estos elementos de escritura, en la medida en que alguno, contingentemente, haga que algo que era un grafema, un simple grabado, se incorpora a circular como un significante.

Este trabajo es desalentador desde el punto de vista de lo que podemos responder, pero la clínica así me lo dice que es de alta eficacia en cuanto a los efectos que se obtienen. Cuando un analista da sentido a síntomas corporales, está contribuyendo a eternizar, a proliferar esos síntomas u otros.

puro grafema. Es

síntoma para el médico, no para el psicoanalista. Hasta que algo de ese grafema no se haga símbolo no hay forma de decir algo sobre eso.

Lo

psicosomático, por ejemplo: un ataque de asma, no es un

síntoma, es

P: -El paciente no se pregunta sobre ese síntoma?

.

M.S:

-No se pregunta en términos de por qué le ocurre eso,

organismo.

lo ve como una patología de su

P: -En relación al caso de este paciente que hoy comentabas, podríamos pensar que había ahí algo del orden del grafema, de lo inscripto?

M.S.: Sí; pero el psicoanalista lo ignora y el analizante también. No es una cuestión de técnica, ni de ideal (voy a ir a pescar); es contingente, puede ocurrir como también no puede ocurrir.

P: -Uno podría aprés-coup suponer que algo de esto pasó

M.S.: -Claro. Hay un caso muy interesante de un paciente, en donde se ve la cuestión del analista no respetando aquello que es grafema y dándole un valor de significante. Por ejemplo. saben que Chiozza dice que hay fantasías pulmonares, el pulmón tiene fantasías.

Este paciente había estado en análisis hacía unos años, vuelve a él porque la mujer le plantea la separación. En una sesión cuenta que necesitaría una sesión sin límites de tiempo porque tiene que contarme algo para lo cual tiene que juntar mucho coraje. Esto era que él una vez que penetra, sostiene la erección pensando en un poderoso auto negro, del padre, que empuja a otro auto, que se quedó parado en las vías, para sacarlo de allí. El analista le había dicho: "empujar de atrás : coito anal". El analista encaja justo con una posición del auto negro, porque el padre, cuando el paciente era adolescente, le hizo hacer una mastectomía porque decía : -qué vas a hacer con esos pechos de mina!-. Se operó la dentadura, porque le dijo que tenía que ser atractivo para dar chupones. O sea, que estaba haciendo de su hijo un supermacho.

Pude construir ahí, por accidente, lo que podría funcionar acá como grafema, en esta transmisión del padre al hijo. Estaba creando un supermacho que en el momento de ser macho no

caminaba.

El analista (anterior) se ordenó en la línea del padre, porque lo que primero que pensó era si sería homosexual, que las mujeres entonces no le gustarían.

los 15 años, era vestido de mujer

por su propia madre. Entonces veamos lo que puede ser trasmitido más allá de toda acción, como grafema, como garabato, a partir de una imposibilidad de poder con el Otro.

Tiempo después el paciente me cuenta que el padre, hasta

Juanito se inventa esto de que los caballos muerden para no meterse en la cama con su mamá. En este caso, este hombre, ante su impotencia, tiene que inventar la fabricación de un hijo que sea supermacho; pero resulta que éste le falla; porque en verdad, lo que estuvo trasmitiendo no es un supermacho, sino estos grafemas que hablaban de la imposibilidad de vérselas con una mujer, porque en cuanto te descuidás te visten de mujer.

algo

analizable que se puede colar en el análisis de un problema del cuerpo, es a partir de que un grafema se enganche.

Lo interesante es que en este caso se dio también un Fenómeno Psicosomático.

Si hay

En este caso, cada vez que su mujer quería tener relaciones sexuales, él tenía que tomar el Ventolín porque se le anunciaba el ataque de asma. Cuando veo que en el análisis se pudo ir trabajando qué eran estas condiciones imperativas de ser un supermacho, de tener que responder a todo, etc.; o sea, ir deshaciendo ese saber del padre en su condición imperativa, el Ventolín dejó de usarlo.

P: -Es interesante lo que sucede en el caso de ese primer paciente que comentabas en donde es un otro el que puede situar un cambio a través del análisis, y no el paciente.

M.S.: -El nunca lo trajo al análisis. Yo soy solidario de esta posición, de que de eso no hay nada que decir, está ahí.

P: -Una relación posible con esto es el tema del tatuaje. Lo comento porque nosotras recibimos pacientes de Dermatología, algunos graves, donde aparece esto de convocar la mirada. Lacan en el Seminario. XI habla de la libido encarnada, esto podría pensarse en relación a una marca, un trazo, que no remite a otro significante?

M: -Claro. La cuestión está en que el goce del Otro siempre será un grafema, el problema es qué lugar ocupa en este balanceo. Al acto bulímico, por ejemplo, qué palabras se le puede poner? En verdad aparece como una escena, en la cual uno supone un Otro, pero es un Otro que desaparece como Otro en ese acto; como la madre del esquizofrénico con su bebé como si fuera un vibrador. En realidad no hay sujeto, no hay un Otro; en el acto bulímico, la pulsión que supone un vaivén del Otro, el sujeto, el objeto, acá parece que ese vaivén hubiera desaparecido, de golpe se consolidó algo y se realizó; la pulsión cesa, parecería.

P: -No comprendo esa división que decías del S1 y S2 en relación a lo que Lacan dice de la holofrase.

M. S.: -A mí no me queda claro si Lacan después de los desarrollos sobre la letra seguiría hablando de la holofrase. La holofrase indica a dos significantes pegados, donde no hay separación. Lacan al hablar de lo que hoy traje se refiere a algo inverso, a un significante que se desdobla. Esto es algo muy decisivo para la posición del analista, va a encontrar un significante que ya está ahí?, o lo que se produce sincrónicamente en un análisis, una letra, como S1?. Yo diría metafóricamente que si éste es el segmento de un significante

|---(------)-----|

S2

que Lacan llamará S2, fenómenos donde prevalece lo grafemático, el goce del Otro, ocupa la mayor parte del segmento, más que no se consiguieron desplegar (esto parecería algo cronológico y no lógico como después Lacan va a insistir), no sólo respecto al Fenómeno Psicosomático, sino inclusive respecto a los pacientes en análisis. En última instancia la

posibilidad de liberar algo no es que el analista diga: ud. tal cosa por tal otra; sino que marque el lugar donde aparece algo que es enigmático, marcar el enigma, marcar un lugar sin significación.

Y

la única posibilidad para que haya una significación nueva, que un psicoanálisis sea creador,

es

que haya vacío de significación. Cuando hay lleno de significación, no hay necesidad de

crear algo nuevo, entonces el síntoma sigue su curso. Aquí hay un cambio de posición en Lacan, porque en el Seminario. XI la letra es la del alfabeto para Lacan, en tanto que a partir del Seminario. XVIII dice que para producir la letra hace falta un significante; es como decir: cómo hablar de deseo si no es a partir de los ideales; el deseo se recorta en un ideal; cuando no hay ideal no hay deseo que recortar, ni hay nada. A partir de un significante algo se puede recortar que opera como no significante, como una significación vacía. En el Seminario. XI todavía habla de significante pleno, como si se pudiera decir con plenitud el deseo en un momento del análisis.Es hacia el final de su obra, año 77, que dirá que el significante pleno es el significante pleno de sentido, en cambio un significante vacío es pleno de significación (aquello que conduce a nuevas significaciones).

El analista debería funcionar como un cero, como el punto donde se puede iniciar contar 1, 2, 3, etc.; pero sin el cero es imposible contar otra cosa (siempre estando en la serie del síntoma); dar lugar a nuevas significaciones a partir de lo que se llamaba un conjunto vacío, vacío de elementos.

Hay una especie de deformación en el campo lacaniano de pensar en que todo eso se puede convertir en técnica, y se hacen entonces sesiones de 5 minutos para generar el vacío. Eso puede ser eficaz en ciertos casos, pero cuando se hace rutina se hace significado como cualquier otro. La cuestión es considerar qué es lo que cumple la función de cero, que puede ser una infinidad de recursos, los que a cada uno se le ocurra.

Una posición en la cual lo que queda es el congelamiento de una repetición de lo idéntico, no de algo distinto, nuevo; porque lo que se da es sentido, y éste es irrecuperable. Ese es el núcleo de

la posición ética que Lacan propone. En realidad sentido no hay en ningún lado; la única posibilidad

es generarse el propio sentido, ése sería el fin de un análisis.

Clase Nº4

Presentación de caso clínico:

Lic. Betina Macagno, Psicoanalista, miembro de E.A.I.P., colaboradora docente de Pasantía clínica psicosomática

Comentario:

Lic. Marqueza Sierra Ovejero, Psicoanalista, Supervisora de E.A.I.P.\ , Coordinadora del Equipo de Atención a niños cardáicos del Hospital de San Isidro.

QUE HE HECHO PARA MERECER ESTO ?

El quehacer del analista dentro del marco de un hospital general requiere ,por parte de este,una dialectizacion de los referentes de su acto.

Tratare de situar tres momentos en el transcurso del tratamiento de una paciente , situándolos, no en orden cronologico,y tratando de dar cuenta de los avatares del mismo.

S. es casada.Tiene dos hijos que adopta luego de infructuosos intentos de embarazarse,que culminan en una ligadura de trompas.Este destino en el cuerpo había sido preanunciado en forma reiterada por su madre,quien expresaba que las mujeres no deberían tener hijos ;cuestión que deja a S. desalojada del deseo materno.

Refiere la aparición de su enfermedad,al momento en que se dio cuenta de que la mujer que estaba al lado de su padre ( separado de su madre desde que S. tenia 2 años ), estaba embarazada. En esta época,S. ,que tenia 13 años , vivía con su madre, y el esposo de esta.

Describe al padre como un ser insensible,avaro,sin escrúpulos en lo que respecta a estafar a toda persona que haga negocios con el.Despues de abandonar a su esposa e hija,se radico en otra ciudad,en la que S. no puede mencionar públicamente su nombre sin vergüenza,pues su padre es conocido por sus negocios fraudulentos .

.Desde su adolescencia S. soporto los abusos de su padre que la manoseaba,de su padrastro que le pegaba cuando estaba malhumorado,de un primo que intento violarla en una fiesta familiar,de un psiquiatra que la invito a desvestirse para ver las marcas que la psoriasis había dejado en su cuerpo.Su madre,en tanto tercero a quien apelar para ser separada de estos Otros gozadores,no podía ocupar su lugar.

Esto es, se posiciona en la vida como objeto gozado por el Otro,y su cuerpo presenta las marcas de un sufrimiento imposible de poner en palabras.

1) Momento Critico

El episodio que provoca el estado agudo de la enfermedad,es la amenaza por parte de un vecino de denunciar a S. por lo que el supone,son malos tratos de S. hacia sus hijos.De esta forma,se perfila una primera línea causal,en la que la aparición de la psoriasis se da en el momento en que su padre le da un hijo a Otra mujer.

Cuestión que la incluye en la dialéctica de la filiación por la vía del penisneid,es decir,por lo que un hombre le puede dar.Asi,entra en la femineidad por la vertiente masoquista.Su padre, anhelado en tanto potente, es el prolífico ;no así su madre o su esposo.Aparece así el fenómeno en el lugar de una pregunta por la femineidad,ya que la madre no pelea su lugar.

2)El encuentro con una analista

Aunque S. llega a mí , derivada por su reumatologo y su dermatologa respectivamente,trae a la

primera entrevista una pregunta :le gustaría saber qué le castiga así.

pasa ,de qué es culpable ,por qué se

Advierto que algo del pudor esta en juego,ya que ella no muestra aquello que dice tener : llagas sangrantes y cicatrices,escamas,picazon y dolor en sus piernas,cuyo diagnostico dermatologico es psoriasis.

En el curso de los dos meses previos a la internacion,salvo por los relatos de historia, S. no puede enunciar sentimientos propios ,solo preocupaciones por sus hijas .Simultaneamente,falta a las sesiones semanales que se le ofrecen.

Por un pedido escrito de interconsulta , me entero de la internación de S. en la sala de Clinica,debido a un brote agudo de psoriasis.Respondo a la demanda.

3)Intervención en la crisis

La preocupación de los médicos clínicos y de los dermatólogos que la asisten durante la internacion,hace tope con la virulencia y la gravedad critica con que se presenta esta psoriasis.No solo hay lesiones externas, sino que se han detectado estafilococos en su torrente sanguineo,lo que requiere un tratamiento con antibióticos ,como alternativa previa a tratamientos mas agresivos que la mantengan con vida.

Los médicos demandan específicamente mi presencia a pedido de S diaria.

Acudo

a escucharla en forma

En el curso de la visitas,muestra preocupación por sus hijas,y se queja de la actitud indiferente de su madre,quien jamas fue a visitarla. Contrariamente,su padre se moviliza desde su residencia en el interior, para ver a su hija enferma,quien me lo comunica con expresión de jubilo. Ella existe en el deseo de este padre. Una pregunta resuena con insistencia : qué ha hecho ella para tener que soportar este sufrimiento ?.

Frente a las acusaciones que le vienen desde su campo semantico,le ofrezco otra interpretacion,esto es, le propongo una lógica inconsistente,en donde las dos interpretaciones : “soy culpable”y “no soy culpable “,son validas.Mi tarea consiste en hacerla entrar en el campo del no saber,para recuperar su deseo de vivir.Ella tiene derecho a dejar de sufrir.Es asi,que mis intervenciones van en el sentido de exculparla de su participación en el abuso , de tal manera que se cree un campo que la alcance por retorno.

Dos dias mas tarde, la psoriasis comienza a retroceder,y una semana despues,S. es dada de alta de su internacion,no sin el asombro de los médicos mismos. S. retoma el espacio de entrevistas que tenia en consultorios externos,el que continua hasta la fecha.

Comentario:

Correlacionaré lo que la paciente S. presenta como lesión psicosomática,con los estigmas de los místicos e intentaré trabajar el goce místico que J.Lacan relaciona en el seminario XX con el goce femenino.

Antes quiero destacar la precisión teórica con la que trabaja Macagno el lugar de S en deseo del Otro,su advenimiento a la posición femenina acompañada por la primera vez en que aparece el fenómeno psicosomático,como así también sus intervenciones véa la lógica en los dichos de S. Expondré a continuación algunas cuestiones que,creo,suscita este trabajo :

1- Desde el ángulo del deseo del analista,Macagno privilegia el trabajo subjetivo del sufrimiento por parte de S.No desconoce la información acerca del tratamiento médico de la enfermedad psicosomática,pero se aplica a provocar con el trabajo del análisis la exclusión interna de ese goce en el cuerpo.

2- La importancia de discutir la función del FPS en las diferentes estructuras clínicas.

También la función que cumple en la estructuración subjetiva en lo que concierne a la construcción de un cuerpo.Tanto de un cuerpo como semblante,como de un cuerpo como consistencia imaginaria que sea otra que la del Uno,pues el Otro no se deja decir sin un ser,ya que como pura repetición es desierto de goce.

Quisiera poner en relieve el exhaustivo trabajo por la vía significante que se ha realizado hasta ahora con el FPS,a saber : la holofrase,el significante uno,el rasgo unario,el jeroglífico,el sello el nombre propio,el grito,el silencio

Pero me parece interesante el aporte que realiza Macagno al pesquizar la correlación temporal de la aparición del fenómeno psicosomático por primera vez en S ,con su entrada en la posición femenina.

Paciente,por otra parte,de estructura histérica.Coincidencia,también,con la aparición de un padre que nombra.No es el padre de la castración.Padre prolífico,dice Macagno,pero del que no puede decirse su nombre por su comportamiento fraudulento.Padre que se hace presente,sólo por su nombre en S,y no como representante de la ley,sus faltas en la manutención de su hija,como por sus intervenciones protectoras frente al desamparo provocado por el abandono materno,y los abusos a la niña S por parte de los partenaires de turno de la madre.

3- Finalmente,nos abre la pregunta acerca de cómo se construye un cuerpo que goza ,una vez obtenida su posición sexuada.Qué cuerpo habitaba S cuando niña ?.Es pensable para ella un disfrute del cuerpo del narcisismo,su goce como uno por mediación del goce fálico ,con el Otro en tanto Otro sexo ?.

Efectivamente,por sus dichos ,parece advenir a un cierto goce fálico en posición masculina,como madre.Pero S siente como una mujer,y este sentir como un mas allá del falo,llena su cuerpo de llagas,de los estigmas,dirá la disciplina mística.

Empezaré con un primer glosario sobre el tema que desarrollaré a continuación.

Llámase ‘mística ‘ a la actividad espiritual que aspira a llevar a cabo la unión del alma con la divinidad por diversos medios ( ascetismo,devoción,amor,contemplación ).Es propia de varias religiones.

El matemático y filósofo Wittgenstein,austríaco,judío y contemporáneo de Freud, llama a lo místico “lo indecible”,y lo condensa en una fórmula : “Aquello que no puede hablar ,hay que silenciarlo.”,”Lo inexpresable se muestra a sí mismo”.Encuentra,por lo tanto, dos formas de lo místico : una,antes del lenguaje ideal,correcto ;otra después de él,y ello de tal suerte,que el lenguaje con sentido quedaría comprimido bajo dos especies de mística.

Llámase “éxtasis “ a la experiencia de estar fuera de la propia razón por gracia divina.Pérdida salida de sí mismo.Abandono de los lazos que unen al yo con lo material.Todo decir o enunciar último resultan insuficientes.Último grado de contemplación.Para el filósofo Heidegger son fenómenos de la temporalidad.Se producen por la coincidencia del pasado,presente y futuro por salida de sí misma de la temporalidad originaria de la cosa.

El “ascetismo “se diferencia de la austeridad y está incluído dentro del misticismo.Originariamente era el entrenamiento para estar en forma junto con determinados ejercicios atléticos.Devino entrenamiento para fines espirituales.

Por último, “estigma” : marca o señal en el cuerpo.Huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos extáticos,como símbolo de la participación de sus almas en la pasón de Cristo.Marca impuesta con hierro candente,ya sea como pena infamante,ya sea como símbolo de esclavitud.

Habiendo dado un rodeo por los diccionarios ( de la Lengua Española,y el de Filosofía de Ferrater Mora),me avocaré a este tercer problema que,creo,suscita la presentación de Macagno.

Lacan homologa en el SeminarioXX, Aún , al goce femenino (como no siendo todo ordenado por el falo) con el goce de los místicos.Goces,ambos,que se sienten en el cuerpo,y tienen relación con el éxtasis.Dice , refiriéndose a la estatua de Santa Teresa de Avila realizada por Bernini : “ Y con qué goza ?.Está claro que el testimonio esencial de los místicos es justamente decir que lo sienten,pero que no saben nada “(1).

Michel de Certeau,en el estudio que realiza de los textos místicos cristianos y su realidad histórico- discursiva habla de una disciplina mística,en tanto configura un saber que la separa del conocimiento científico y del saber discursivo de la Escolástica.Analiza,entre otros, los textos de Santa Teresa de Avila,San Juan de la Cruz y su presentador,Diego de Jesús.Refiriéndose a

ellos,Dice : “

voz atraviesa el texto,una

pérdida transgrede el orden ascético de la producción,un gozo o un dolor gritan.”.(2)

lo

enunciable sigue siendo herido por un indecible”,”

Una

Ubica la derrota de los místicos con la aparición del Siglo de las Luces , pero también en tanto heredros de la Reforma Eclesiástica.Siglos XVI y XVII caracterizados de la herejía al refugio ;de la fundación de Iglesias Cismáticas al recogimiento en las reglas austeras de las órdenes religiosas.Formación de grupos,verdaderos cuerpos sociales,como respuesta a la corrupción dominante en la Iglesia.

Los místicos se reclutan entre los humillados,,judíos conversos en el caso de Santa Teresa de Avila , como también , nobles campesinos desheredados por no compartir los valores de su clase.Dice

Son relatos de

y en la historia

frases místicas son maneras de

expresión,giros del lenguaje,modos de “manipular “las palabras,o también “máximas “,reglas de

pensamiento de los “santos” cuerpo místico.”( 3)

maneras de actuar que van organizando la invención de un

procedimientos específicos : un espacio y unos dispositivos

es un cuerpo de doctrina,sino la fundación de un campo donde se despliegan

de ellos : “Los cuerpos individuales narran la historia de las instituciones,del sentido

No

Las

Son

Caracteriza al Cristianismo como una religión que se funda en un duelo por la pérdida de un cuerpo,el de Jesús, duplicada por la pérdida de Israel,una nación y su genealogía.Privación inicial que suscita instituciones y discursos que son los efectos y sustitutos de ésta ausencia : cuerpos eclesiásticos,cuerpos doctrinales, etc.

En la mística, la producción de un cuerpo desempeña un papel esencial.Así, en los textos de los místicos,lo que aparece en la lucha ascética como rechazo del “cuerpo”o del “mundo “ es el primer paso para ofrecer un cuerpo al espíritu, “encarnar”un discurso,y dar lugar a una verdad.La carencia se sitúa del lado de lo que se hace “carne “ : el cuerpo ,el que se muestra y se ofrece.La presencia de ese cuerpo ausente importa a los místicos. Los que lo toman en serio como discurso, experimentan el dolor de la ausencia de un cuerpo. El “nacimiento”que todos esperan inventa para

“el verbo “un cuerpo de amor.De ahí, la búsqueda de “ anunciaciones” , de palabras que hagan cuerpo , de alumbramiento por el oído.

El cuerpo ,todavía , no se ha convertido en una colonia de la medicina o de la mecánica.Este foco enigmático se constituye entre tres puntos :

1. Los acontecimientos ( sorpresa de unos dolores,gozos o percepciones que instauran una temporalidad ).

2. Un polo simbólico ( discursos,relatos o signos que organizan sentidos o verdades )

3. Un polo social ( una red de comunicaciones y de prácticas contractuales que instituyen un “estar allí “ o un “habitar “.

La literatura mística da testimonio de una lenta transformación de la escena religiosa en escena amorosa , o de una Fe en una erótica .Cuenta cómo un cuerpo “tocado” por el deseo y grabado,herido,escrito por el otro reemplaza a la palabra reveladora y enseñante.Esta manera de sentir,acaricia , hiere,recorre la gama de las percepciones,llega a alcanzar los extremos que ella rebasa,”habla”cada vez menos , se va trazando en mensajes ilegibles sobre un cuerpo transformado en emblema o en memorial grabado por los dolores de amor ( 4).

Volviendo a S,sin duda el Otro mantenía a la niña en condición de servidumbre,también arrojada de su deseo,humillada.Sería interesante encontrar la escena infantil que forzó la identificación holofrásica que dejó como resto la lesión psicosomática.Si la niña no había podido ocupar el lugar de falo para la madre, podemos imaginarla en la ascesis con la que conjuraba su soledad y se armaba un discurso de amor.

Todo el discurrir anterior va en la línea de pensar cómo el cuerpo que S se construye, le permite habitar un goce sin la mediación del falo,goce del no todo.

Notas :

1. Lacan,Jacques. SeminarioXX , cap. vi,pag.92

2. de Certeau , Michel. Pag. 92

3. Idem pag. 25, pag. 98

4. Idem pag.15.

MARQUEZA DEL VALLE SIERRA OVEJERO BETINA CLAUDIA MACAGNO

Presenta:

Clase Nº5

Caso Clínico :

Lic. Alejandra Diamandy. Psicoanalista. Integrante del E.A.I.P. Colaboradora docente Pasantía Clínica Psicosomática

Comentario:

Lic. Susana Frigerio. Psicoanalista. Coordinadora del E.A.I.P. Directora Asociada Pasantía Clínica Psicosomática

PRESENTACION CLíNICA

X es una mujer de 57 años derivada por su médico cardiólogo por presentar picos de hipertensión

arterial. Tiene como antecedente un accidente cerebrovascular sufrido hace algunos años, luego de una operación ginecológica, dejándole secuelas cardiológicas y neurológicas importantes a pesar de su prontísima recuperación; además sus padres fallecen hace 30 años os de un accidente cerebrovascular a causa de hipertensión arterial.

En la misma época había decidido, previa organización y planificación de su economía y de su trabajo, separarse por 1era. vez de su marido con el que convivía desde hacia 30 años, tras sucesivas crisis. Luego del accidente cerebrovascular pierde su trabajo, suspende sus trámites de separación y cae en un "pozo depresivo". Realiza entonces un intento de suicidio, paralizándose frente al tren que venía. Es a partir de estas cuestiones comienza un tratamiento psiquiátrico.

Trataría de seguir la exposición, teniendo en cuenta 2 interrogantes; el lugar de la hipertensión arterial en esta paciente, en relación a pensarlo como una enfermedad orgánica, un síntoma o un fenómeno psicosomático y la posición de la paciente frente al duelo y su relación con la angustia. En las 1eras. entrevistas, se dedicaba a hablar de sus problemas orgánicos y de toda su sintomatología, sintomatología que aparecía ante algún problema familiar, del que se negaba a hablar, con una actitud de desconfianza, descalificación o ironía hacia el analista o frente a cualquier intervención que tendía a abrir estas cuestiones. Fue muy difícil intervenir con esta paciente. Todo señalamiento que apunte a implicarla de manera significante no era tomado en cuenta, sus equívocos por ej. eran algo de lo cual no quería hablar o negaba haberlos cometido, considerandos como una "zancadilla" que Yo le ponía. Su hipertensión arterial aparecía en coalescencia con sus dificultades para expresarse, para contar lo que le pasaba, sin ninguna aparición de angustia. La relación de X con el otro era de continua rebeldía y soberbia, se definía como "vehemente y solitaria", la agresión y omnipotencia frente a sus familiares era constante, nadie hacía las cosas bien, solo ella y era ella la que tenía que estar en todo. Como contrapartida a esta posición aparecía la necesidad de estar sola, de recluirse en su habitación con su música y libros y el sentimiento de que su familia le molestaba.

Apareció un recuerdo infantil donde el significante "atada" insistía en relación a los lugares de su niñez, lugares que compartía con un padre amado y la queja frente a los mandatos de su madre, quien digitaba y ordenaba su vida, sus relaciones amorosas. Recuerda entonces, una frase donde

el significante. "presión" señala su posición frente a esta madre, significante que traté de equivocar

provocando la sorpresa del lado de la paciente.

En relación a la angustia, su aparición presentaba particularidades. Desde los enunciados de la paciente no aparecía algún afecto que coloreara los distintos episodios sufridos en el cuerpo. Su cuerpo aparecía en tanto organismo, capturado por el saber médico a la manera de lo relatado en una historia clínica. Se trataba pues de una angustia que podríamos ubicarla del lado de la angustia no señal que la invadía, y que la nombraba como " huérfana" en el camino de un trabajo de duelo por un padre que la deja sin "brújula", sin poder subjetivar ninguna pérdida. Intervine sobre este "ser huérfana" , relanzando el discurso hacia los recuerdos de este padre.

A partir de estas intervenciones, X comenzó a preguntarse sobre su exigencia frente al cuerpo y a

los demás, exigencia que relacionó con su madre y que comenzó a darse cuenta que no le permitían tener pareja, darle un espacio a la otra persona, sentirse mal y no pedir ayuda. Me revela 2 episodios que ocultó hasta ahora que marcan su posición frente a un cuerpo que ella cree manejar, sin ningún límite, excluyendo al Otro : picos de presión previos a su operación ginecológica y su fastidio por haber sido ayudada por otro en el momento de su accidente cerebrovascular pues sola podía.

Su preocupación por su cuerpo, por detectar y controlar sus crisis hipertensivas se han desplazado a sus emociones de las que se queja por no tener nunca una estabilidad. Ante mis preguntas sobre estas cuestiones, trae un recuerdo donde el significante "atada" vuelve a insistir pero desplazándose a los códigos de la madre, madre que no parecía darle amor sino diplomacia, control, adecuación a normas que comienza a darse cuenta que la ahogaban y le producían dolor. Es a partir de aquí donde se produce un viraje en relación a la angustia, dando lugar a una angustia señal.

Es posible desde el lado del analista armar una serie: su operación ginecológica-el intento de separación de su marido-su hipertensión arterial-el duelo por el padre-la exigencia de su madre. En esta serie podríamos pensar a su hipertensión como un Fenómeno Psicosomático : su cuerpo como máquina, así lo define X, como Otro atado a un goce de un Otro absoluto imposible de interrogar. Alli no hay descifrado, es una letra que insiste marcando un cuerpo que literalmente "se paraliza", "esta atado a los códigos".

En el camino de armar un espacio para que este Otro pueda ser cuestionado, desanudando este duelo, es en la apuesta en la que me encuentro.

Comentario:

Alejandra Diamandy

Respecto de la psicosomática, que se nos presenta como un campo de límites poco precisos, podemos instalar una pregunta: ¿Cuál es el lugar para el Psicoanálisis en relación a este campo ? Esta es la línea de este seminario.

Una primera aproximación estaría dada en no quedar encerrados en relación a este término:

Psicosomática, heredado de la medicina y que supone un intento de cubrir una hiancia, que se presenta como lugar de enigma para la medicina y que merece ser puesto en cuestión desde el Psicoanálisis.

En nuestro encuentro con este campo nos confrontamos con aquello que aparece como un límite y se nos impone allí interrogar la relación del fenómeno Psicosomática y la estructura del lenguaje.

Este límite implica que en el fenómeno Psicosomática determinados acontecimientos no pueden ser transpuestos a través de la mediación significante, sino que quedan inscriptos en un cuerpo que, presentificandose, no puede caer en el olvido.

La lesión no es condición suficiente para ubicar al fenómeno psicosomático, que por otra parte no constituye una estructura sino algo del orden de la manifestación.

Podemos situarlo como una suerte de inermidad simbólica en función de cierta falla en un tiempo de constitución del sujeto que afecta al cuerpo del cual se recorta una parte de un modo diferente al compromiso del cuerpo en el síntoma histérico.

La exposición de este recorte clínico está orientada por dos preguntas.La primera está referida al lugar de la HTA en esta paciente:¿Enfermedad orgánica,síntoma o Fenómeno psicosomático ?

Para trabajar este punto tomaré una elaboración de Patrick Valas (1) que nos lleva a introducir el tema del cuerpo para el Psicoanálisis,en tanto éste no es algo dado sino que el cuerpo es algo a construir.

Lo viviente llega a ser en un cuerpo a través de la introducción del significante.

El cuerpo puede delimitarse en una estructuración que compromete a los tres registros: Real, Simbólico e Imaginario.

Cuerpo simbólico: Aquel que puede situarse como superficie en la que el significante se inscribe. La incorporación del significante evacua el goce del cuerpo, quedando alojado en las zonas erógenas y a su vez lo fragmenta delimitando regiones que no coinciden con la anatomía.

Cuerpo imaginario:es el que da forma y consistencia de cuerpo al organismo,a lo viviente. El anudamiento de la imagen del cuerpo y su reflejo en el espejo dan al cuerpo forma y unidad. (1) Cuerpo Real: Incluye al goce, “la carne viva en su pulsación de goce” (1) Es entonces a partir de esta distinción que, siguiendo a P. Valas es posible separar según el cuerpo esté afectado en cada uno de los tres registros a:

Enfermedades orgánicas: que afectan lo real del cuerpo;pero fuera de lo simbólico

Las conversiones afectan al cuerpo sin su real,entran dentro de lo simbólico y

El Fenómeno psicosomático :en el que está afectado el cuerpo real lesionado en su consistencia imaginaria. Inducido por el significante,pero fuera de la subjetivación

Esto último supone que en el punto del fenómeno psicosomático no puede ser localizado el sujeto, no hay allí espacio para la interrogación, ni enigma que lleve a la formulación de una demanda.

En la clínica nos es dado el encuentro con pacientes que presentan fenómenos en el cuerpo en los que no aparece el sujeto ,describen su afección, la dan a ver, se presentan como asmáticos, hipertensos, etc., llevando un nombre en el cuerpo.

No se trata de representaciones reprimidas sino de significantes congelados que toman cuerpo. Suponen un punto en el que solo hay marcas del orden de lo no legible, escritura que deja impresas marcas del goce del Otro.

Aunque forme parte de nuestra práctica cotidiana y si bien es preciso pensarlo en la singularidad de cada caso, no deja de interrogarnos por qué razón alguien que va en búsqueda de una atención médica llegue al poco tiempo derivado a consultarnos.

Hay sujetos que en ningún momento presentan no diría siquiera una demanda, sino tan solo la remota intención de tal consulta, pero que muchas veces siguiendo la indicación médica llegan y es allí donde nos topamos con la mudez característica del fenómeno psicosomático.

Respecto del material clínico,podemos pensar acerca de lo que sitúa la analista en relación a dificultades en la instalación del dispositivo,dificultades en relación a la instalación de la transferencia.La paciente no se presenta desde la pregunta,sino desde una reacción en su cuerpo.Esto supone un obstáculo para la constitución del Sujeto Supuesto Saber. Además de que algo del sufrimiento aqueje a un sujeto, para iniciar un análisis,es preciso que al ser conmovida la posición de objeto en el fantasma el síntoma se articule.

El intento de equivocar el significante presión,no produce un despazamiento,sí un efecto de sorpresa,pero no puede dar cuenta de un punto de división subjetiva.Se presenta como un punto no interrogable,como algo del orden de la marca escrita en el cuerpo.

No es nuestra posición intervenir en esos casos forzando algo del orden de una pregunta allí donde no es posible, sino ofertar la posibilidad de escucha y que en los dichos algo pueda conmoverse en dirección a un punto de división subjetiva ,que algo pueda ser puesto en cuestión y que necesariamente no es en relación al asma, úlcera, psoriasis.

No insistimos allí donde se manifiesta algo del orden de lo indecible, sino que aguardamos que algo de lo indecible empuje a hablar.

Podríamos ubicar a partir de lo que la analista señala una posición de la paciente respecto de su cuerpo,cuerpo como Otro,a controlar,dominar desafiar.

No es el Otro del significante,el deseo del Otro el interrogado,allí,sino el cuerpo que como Otro lleva algo del orden de lo ilegible mortificándolo.

Entonces, en la clínica nos es dado encontrarnos con fenómenos en el cuerpo en los que no aparece el sujeto, por mas que el paciente hable de su afección.

Cuando ubicamos el cuerpo afectado en el síntoma hablamos de un cuerpo simbólico, vaciado de goce. En relación al síntoma en tanto satisfacción sustitutiva ubicamos un goce ligado a él ( Goce Fálico ) .

Al situar la clase de goce ligado a lo psicosomático, Lacan (2) plantea que es de esperar que la invención del inconciente pueda servir para algo en relación a la revelación de una fijación de goce que deja huellas en el cuerpo y es nombrado por Lacan como goce específico, ubicado en zonas del cuerpo no simbolizadas.

Si el síntoma está en relación con el goce fálico ( fuera de cuerpo ), el goce retenido en el fenómeno psicosomático es ubicable entre lo Imaginario y lo Real.

Volviendo al recorte clínico, podríamos suponer una ubicación inicial del sujeto en la estructura en relación a ubicar una falla en un tiempo de constitución subjetiva y poner esto en relación con los fenómenos que presenta esta paciente.

Tomamos aquí como referencia lo trabajado por Lacan en el Seminario XI en el marco de las operaciones de constitución del sujeto que es uno de los textos en el cual se refiere al fenómeno psicosomático (3)

Una falla entonces en relación a un tiempo de constitución subjetiva en el que es preciso el espacio para una pregunta dirigida al Otro,pregunta en la que el sujeto ofrece su propia pérdida,en tanto descompletar al Otro tiene como consecuencia para el sujeto su propia pérdida. En el material,hay un punto en el que podemos situar una trama significante que insiste y de la que podemos extraer un significante de la alienación del sujeto al campo del Otro:”atada”,”atada a los códigos de la madre”,a los lugares de la infancia .Esto nos envía a puntuar una línea de interrogación posible.

“Atada a los códigos de la madre” supone pensar la rigidez que implica interpretar un código,no es interrogable, no hay equivocidad posible, hay equivalencia. Esto permite pensar respecto de la dificultad para situar los intervalos entre los significantes de la demanda del Otro,aquello que de cuenta de que algo falta,del deseo.

Las

emociones(4)

demandas

se

tornan

imperativos:

autocontrol,

control

de

su

cuerpo,

su

presión,

sus

A través de la oferta de escucha de la analista es posible comenzar a tejer esta trama significante que permite a su vez cierto movimiento respecto de una interrogación que comienza a insinuarse.Comienza a quejarse de su madre, pero lo interesante es que comienza a cuestionar sus exigencias, podríamos suponer que comienza a relativizar el código.

La clínica nos presenta recurrentes irrupciones de fenómenos psicosomáticos frente a duelos,pérdidas,irrupciones de lo real. Esto nos lleva a la segunda pregunta que orienta este recorte clínico y que se refiere al duelo.

Respecto de este material podemos situar un duelo congelado al punto que la lleva a situarse como huérfana,con una actualidad que no da cuenta de un trabajo de duelo realizado y que la analista invita a transitar á comenzar a elaborar.

Lo perdido en lo Real requiere de una inscripción simbólica. Cada pérdida promueve la puesta en juego de lo simbólico para bordear el agujero producido por la pérdida en lo Real.

Una articulación posible entonces. En el fenómeno psicosomático algo del orden de lo Real se inscribe en el cuerpo sin la mediatización de lo simbólico.

Algo de lo no tramitado simbolicamente llevaría a esta paciente a pasajes al acto,intentos de suicidio, a tomar consistencia en su cuerpo cuestiones que son del orden de la manifestación, del fenómeno y no del orden del síntoma.

Una secuencia; operación, intento de separación, pérdida de trabajo,indican irrupción de lo real de lo que el cuerpo toma nota, (hta). Lo que la analista sostiene como posibilidad de trabajo es crear las condiciones para que en los dichos algo pueda ser puesto en cuestión,entre en una trama significante y emerja un punto de división subjetiva.

Perder en lo simbólico lo que ha sido perdido en lo real,lo que le permitirá investir nuevos objetos,relanzando algo del orden de su deseo,y quizás dejar de conmemorar en su cuerpo estas pérdidas

Otra cuestión planteada en este material es el tema de la angustia y su relación con el fenómeno psicosomático.

La pregunta por el deseo del A genera angustia; en el punto del FPS no habría lugar para la aparición de la angustia señal que decíamos da cuenta de la relación entre el sujeto y el Otro, en función de estar obstaculizado el camino que lleva a la interrogación por el deseo del Otro. La angustia podría situarse en relación al fenómeno psicosomático en la vertiente de la angustia automática, accesos de angustia que determinan efectos en el cuerpo (5)

La omnipotencia del Otro detiene al neurótico en una posición de goce. Toparse con que el Otro está castrado abre a una posición deseante; para esto es preciso la emergencia de la angustia que introduce una distancia entre goce y deseo.(6)

En el material podemos ubicar un punto de angustia que la analista marca y que se desarrolla en la direccion de un cuestionamiento respectode la omnipotencia materna,podríamos situar en esta dirección la apuesta para que algo de aquello que aparecía como la consistencia en el cuerpo a tavés del fenómeno psicosomático ,los pasajes al acto como identificación absoluta al objeto, deje lugar a un espacio para el sujeto que no es sin el pasaje por el tiempo de la angustia.

Susana Frigerio

BIBLIOGRAFIA : (Notas) 1-Valas,Patrick; “El cuerpo en la biología , la medicina y el Psicoanálisis”.Vectores 4/5 ,Anáfora. 2-Lacan,J;”Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”,Intervenciones y textos,Manantial. 3-Lacan,J.:Seminario XI;”Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis” Paidós. 4-Heinrich,H. “:Ël efecto psicosomático”,en Síntoma y Fenómeno psicosomático,Compilación del E. A. I. P. 5-Dreizzen,A.: “De una cuestión preliminar al tratamiento posible del fenómeno psicosomático”.

6-Lacan,J.:Seminario X:”La angustia”,

Clase Nº 6

Acerca de una experiencia con pacientes con HipertensiónArterial

Dictado por:

Lic. Susana Frigerio. Psicoanalista. Coordinadora E.A.I.P. Directora Asociada Pasantía Clínica Psicosomática, Coordinadora Proyecto de Atención Integral de la H.T.A. ( Hospital Argerich ) Lic. Alicia Manzotti. Psicoanalista. Integrante de E.A.I.P. Colaboradora docente Pasantía Clínica Psicosomática ( E.A.I.P.) Coordinadora de grupos de pacientes con H.T.A. Lic. Susana Torok. Psicoanalista. Integrante de E.A.I.P Colaboradora docente Pasantía Clínica Psicosomática ( E.A.I.P.) Coordinadora de grupos de pacientes con H.T.A.

.) Coordinadora de grupos de pacientes

Lic. Claudia Sirito.Psicoanalista. Integrante de

con H.T.A. Colaboradora docente Pasantía Clínica Psicosomática

( E.A.I.P.)

E.A.I.P.

Las siguientes reflexiones provienen de una experiencia realizada en una institución hospitalaria.

Además de los tratamientos individuales de aquellos pacientes que presentan afecciones

tradicionalmente consideradas Psicosomáticas por la medicina, hemos desarrollado en forma

conjunta con médicos cardiólogos un abordaje grupal con pacientes con HTA.

El cuerpo como motivo de consulta es aquello que recortamos como especificidad de los pacientes

que tratamos.

A través de la oferta de entrevistas apuntamos a que un sujeto pueda incluir su afección en el

circuito de la palabra, paralelamente a su tratamiento médico. Estas entrevistas abren la posibilidad de que se construya una demanda de tratamiento.

Se trata de un trabajo indirecto; no sobre la enfermedad sino sobre las condiciones que favorecen

la aparición de la misma.

Pensamos las condiciones de aparición de sintomatología asociada a la enfermedad en la

singularidad de cada caso, no obstante lo cual aparece en la consulta en forma reiterada que se

desencadenan o hacen evidentes alrededor de acontecimientos tales como duelos, pérdidas,

mudanzas, cambios de trabajo, separaciones, casamientos de hijos, situaciones éstas que por si

mismas no explican estas respuestas en el cuerpo, y que es necesario hacer pasar por el circuito

de la palabra, es decir, poder tramitar, elaborar algo que conmueve la cotidianeidad y que requiere

de una elaboración psíquica.

Pensamos al afecciones psicosomáticas como reacción frente algo del encuentro con lo real que se imprime directamente en el cuerpo, sin mediación simbólica en función de una falla en un tiempo constitutivo del sujeto.

Es preciso entonces desplegar un abordaje que apunte a:

La historia Personal

La historia de la Enfermedad

Las consecuencias y/o limitaciones que puede acarrear la enfermedad.

En el campo de nuestra relación con los Médicos consideramos imprecindible poder establecer en qué punto puede darse un cruce entre dos prácticas diferentes: Médicina y Psicoanálisis. En este marco es que podemos situar un cruce respecto de que tanto a la medicina como a algunos psicoanalistas nos convoca en este tema algo que compromete lo real del cuerpo.

Los avances de la ciencia y la técnica, su eficiencia, no dejan de tropezar con límites en relación a la insistencia de afecciones que no responden en la proporción esperada a estos avances.

Hay algo que queda por fuera, que no puede ser cuantificado, registrado por las técnicas ni aparatología de diagnóstico y que bajo la forma de sufrimiento, exceso, no se reduce, no responde a adaptaciones ni evoluciones calculables: La dimensión del goce.

En función de esta exclusión es que delimitamos entonces un campo para el Psicoanálisis respecto del padecimiento subjetivo instalado en un cuerpo desajustado para la medicina.

La medicina trabaja con un cuerpo objetivable a través de procedimientos y prácticas cada vez más complejas. Para el Psicoanálisis el cuerpo está afectado por la estructura del lenguaje lo que delimita distintos campos de intervención que no pueden reemplazarse, es un cuerpo que incluye la dimensión de goce,

Este planteo descarta un intento de alcanzar una supuesta complementariedad, por el contrario marca una separación que permite ocupar una posición, respetando los límites de cada discurso, para tomar aquello que necesariamente queda por fuera e insiste: el padecimiento subjetivo anclado en un cuerpo que lleva las señales de la irrupción del goce del Otro.

En este marco se nos presentó una demanda de los médicos en relación a la dificultad específica de pacientes con HTA respecto de lo que implica la adherencia o cumplimiento del tratamiento médico, cuestión esta que está relacionada con la calidad de vida ( en términos de hábitos saludables ).

Nuestra pregunta estuvo formulada en relación a cómo nos situamos respecto de esta demanda que tiene que ver con este significante: Calidad de vida que insiste desde lo cultural y que en relación a esta temática lo ubicamos como una dificultad en la práctica: Un obstáculo para el médico en relación al incumplimiento del tratamiento y para nosotros en nuestra posición de analistas.

Pudimos articular esta cuestión con aquello que insiste en el sujeto, más allá de las intenciones terapéuticas.

Es así que nos propusimos una alternativa posible para dar lugar a la circulación de la palabra, que algo de este padecer pase a transcurrir en los dichos

Pensamos el dispositivo de los grupos de reflexión con pacientes con hipertensión arterial como espacio intermedio, alternativo que oferta diversas posibilidades a pacientes que no pidieron una derivación a psicopatología o a veces directamente se niegan a efectuarla pero que tienen así la posibilidad de tomar la palabra para trabajar saberes previos. Esto para nosotros como equipo constituye una parte fundamental de nuestro quehacer y responsabilidad como psicoanalístas en un Hospital General.

El objetivo que nos planteamos para llevar a cabo este proyecto estuvo basado en promover la integración y articulación de diversos abordajes en prevención y asistencia de la H.T.A. En ese sentido nos propusimos:

* brindar información acerca de la enfermedad

* promover la adherencia al tratamiento médico

* generar espacios de reflexión que permitan la elaboración de problemáticas derivadas de la enfermedad y otras.

Para llevar a cabo estos objetivos, hemos ideado una serie de actividades que dividimos en

informativas,

asistenciales, y

de investigación.

Dentro de las primeras contamos con la creación de talleres donde los pacientes reciben información brindada por profesionales médicos, psicólogos y nutricionistas. Para las actividades asistenciales utilizamos la consulta médica, la entrevista psicológica de admisión, una encuesta que nos informa acerca de la percepción de la enfermedad y los grupos de reflexión. Dejamos abierta, además la posibilidad de asistencia psicológica individual para los casos que lo requieran.

Las actividades de investigación se desarrollan a través de la evaluación de los resultados de la citada encuesta y de otra realizada post grupo de reflexión. De ambas extraemos datos para relacionar variables como:

* grado de información y percepción de la enfermedad

* percepción de la enfermedad y adherencia al tratamiento médico

* participación en grupos de reflexión y adherencia al tratamiento médico.

La idea de trabajar con pacientes con HTA en un espacio grupal de reflexión surgió a partir de las

dificultades que presentan estos pacientes en relación al cumplimiento del tratamiento médico, la

dieta, el cambio de hábitos. Así, la tarea se nos planteó como posibilitar que los pacientes que

padecen de HTA puedan mejorar su calidad de vida.

Desde el discurso médico se nos demandaba el trabajo con la información que ellos consideraban de fundamental importancia para el éxito de los tratamientos. Nosotros, desde el discurso psicoanalítico pensamos que el conocimiento que cada paciente pueda construir sobre su propia enfermedad y la información que reciba va por caminos distintos.

Muchos pacientes no pueden reconocer su enfermedad, otros sólo cumplen parcialmente con las

indicaciones terápeuticas.Tomar conciencia de la enfermedad, hacer cambios en relación a ella, que también incluyen al grupo familiar, no es tarea fácil y depende de múltiples factores.

Sabemos que al hacer referencia al ser hablante, que está considerando la dimensión del goce.

atravesado por el lenguaje, estamos

Cuando hablamos de un cuerpo enfermo apuntamos a las marcas con las que el lenguaje lo afecta. Estas marcas tienen efecto de despedazamiento, provocando sufrimiento, miedo, angustia, dolor, que en algunos casos pueden transitar por una cadena significante pudiendo el paciente configurar una representación subjetiva de su padecimiento.

La carencia de síntomas de la HTA, en algunos casos dificulta más representación.

la emergencia de esta

Pensamos en un espacio grupal de reflexión porque lo consideramos un ambito propicio para poner de manifiesto y posteriormente elaborar las ansiedades generadas por la enfermedad y su tratamiento médico. Permite ver en el otro los propios obstáculos e ir descubriendo aquello que provoca angustia, como asimismo los sentimientos o emociones que interfieren en la tarea de responsabilizarse por la propia salud.

El grupo de reflexión si bien no persigue objetivos terápeuticos produce en su transcurso efectos terapéuticos favorecedores de cambios y disolución de estereotipos que en nuestro caso estaría dado por la facilitación de la formulación de algún tipo de interrogante.

Hace tres años comenzamos con la primera experiencia grupal, que consistía en una reunión semanal de una hora y media de duración con la coordinación a cargo de dos psicólogas del equipo. La participación de pacientes era poco numerosa.

Fueron muchas las preguntas que nos formulamos acerca de los motivos que daban lugar a que esto ocurriera. Una de las primeras cuestiones que detectamos fue que se perdían pacientes en el transito entre el consultorio médico y el consultorio de Psicopatología. Algunas personas se atemorizaban ante la derivación, otras desestimaban la indicación. Se nos ocurrió entonces, ir a recepcionar a los pacientes a los consultorios médicos. Allí ya tendríamos una breve entrevista con los posibles integrantes del grupo a quienes podríamos ofertar nuestra propuesta y además responder a las primeras dudas y temores que se plantearan.

De esta forma pudimos seguir avanzando con una cantidad importante de pacientes, no obstante un número considerable de los que en la primera entrevista se mostraron interesados, no concurrían al grupo.

En este obstáculo nos detuvimos pensando que la consigna con la que convocabamos al trabajo en el grupo era a hablar de los problemas generados por la HTA. La HTA es denominada desde la Medicina “asesino silencioso”, ya que el paciente puede permanecer asintomático, cursando la enfermedad de una manera relativamente inofensiva, o conduciendo a la muerte en corto plazo.

Consideramos que esta representación ligada a la muerte marcó su insistencia en el trabajo grupal. Esta ausencia de síntomas, este silencio, se encontraría en relación a la dificultad para tomar conciencia de la propia enfermedad, a poner en palabras cuestiones acerca de este padecimiento, manifestada de distinta forma en cada uno de los pacientes.

De esta forma decidimos cambiar la convocatoria a integrar un grupo. Mejorar la calidad de vida, y no la HTA, comenzó a ser el centro de nuestra propuesta.

Trabajamos esta propuesta con los pacientes no desde el imperativo del discurso médico sino relanzándola hacia la búsqueda de deseo de vivir. Escuchar y escucharse resultó ser la base para la construcción de un vínculo solidario entre los

integrantes del grupo. Los aportes de cada uno lograron enriquecer los puntos de vista de los

otros, descubriendo alternativas válidas para mejorar la calidad de vida.

Nuestro trabajo en el espacio grupal de reflexión apunta a que cada persona que padece de HTA pueda pensarse en su singularidad, desde un punto de vista que aborde los incidentes de su enfermedad y su historia personal, vehiculizando a través de la palabra algo de su subjetividad.

Frente a la derivación realizada por el médico fuimos descubriendo la existencia de determinadas creencias en los pacientes, consideraciones arraigadas acerca de "los psicólogos". Creencias que en muchas oportunidades sin duda impidieron, no posibilitaron que el paciente pueda acercarse a esta actividad, ni siquiera para saber de qué se trataba.

Muchos afirmaban que no estaban "locos" como para ir a un grupo coordinado por psicólogos. Hubo que despejar cuestiones relacionadas con este punto, informándoles en qué consistía este trabajo, los objetivos, las posibilidades que ellos tenían de optar, de elegir participar de esa actividad pudiendo acudir una vez y descubrir en qué consistía.

Resulta bastante difícil que el paciente con HTA pueda reconocer, pueda tomar conciencia de que padece de una enfermedad, con todo lo que ésto implica: modificar hábitos de vida, costumbres, que no sólo incumben a quien tiene HTA sino también a su entorno, su grupo fliar. Las características propias que tiene esta enfermedad, el hecho de ser asintomática colabora a que ésto sea así.

¿Qué puede significar: tomar conciencia de la propia enfermedad?

Esto puede situarse en la singularidad de cada historia personal.

A

hipertensos

lidad de diferencia, formando un todo homogéneo con el resto de los integrantes del grupo.

menudo surgen estas manifestaciones en algunos integrantes del grupo: " "

",

porque

los hipertensos somos ansiosos, acelerados,

".

los

Borrando así toda posibi-

nosotros,

¿Hacia dónde puede llegar a conducir esta situación: "somos todos hipertensos"?

Consideramos que ésto pude dar lugar a una cierta consistencia en relación a la HTA, que se adopte el "yo soy hipertenso" como si fuera un nombre, cohartando toda otra posibilidad de ser. Por esta razón en la invitación a este trabajo grupal convocamos a los "pacientes que padecen de HTA" y no a los "hipertensos".

Los pacientes suelen asociar la aparición de su HTA con diversas situaciones de sus vidas. Podemos mencionar algunas de ellas: relacionan con su HTA situaciones de "pérdida", la muerte

de un ser querido, la pérdida de la salud de un ser amado, la pérdida de una carrera profesional,

pérdida de los hijos, así lo manifiestan, al casarse, o al ir a vivir a otro lugar, o al llegar a la adolescencia. Pérdida de una posición, al recibir un ascenso en el trabajo, dar la última materia de

la

facultad y recibirse, etc.

El

mecanismo de la negación a menudo se hace muy presente en muchos de los pacientes, el "no

querer saber nada" de ciertos matices propios de la enfermedad.

Estos diversos temas se manifiestan p/e en expresiones que aluden a la inseguridad, el miedo a la muerte, a la soledad, miedo a viajar en colectivo (por temor a descomponerse), fobia a salir solos de sus casas sin nadie que los acompañe, la necesidad de acudir a todas partes con el tensiómetro, ideas de quitarse la vida (ante el temor de una posible discapacidad física), etc.

A través de la palabra, a través de diversas técnicas lúdicas (integrativas y explorativas) se abre la

posibilidad de exteriorizar y elaborar aquellas situaciones conflictivas que ellos mismos relacionan con su HTA, abriéndose así la posibilidad de desplegar un medio de referencia simbólico para el sujeto en relación a la afección.

La información acerca de la HTA no es el único factor de importancia, pueden estar muy bien informados acerca de ella y sin embargo no poder emprender cambios en los hábitos de vida. Es trabajo del grupo atender a las particularidades de cada integrante que se ponen en juego en la dinámica grupal. La información que obtuvimos a partir de la aplicación de las encuestas post-grupo, que fueron tomadas al finalizar los encuentros grupales, nos permitió situar ciertas cuestiones:

1 - Se les preguntó qué expectativas tenían al iniciar el grupo. Podemos mencionar las siguientes

2 - Expectativas al iniciar el grupo:

-Escuchar a los demás (que tienen la misma problemática, cómo se manejan ) -Ser escuchados -Información sobre la HTA (médica: si se puede hacer actividad física, de qué tipo, etc; nutricional: qué comidas, dieta, etc) -Adquirir tranquilidad (a menudo se les indica: "ud. tiene que estar tranquilo", aunque sea sugerido afectuosamente por parte de amigos o médicos hay cuestionen que exceden la voluntad del paciente) -Perder miedos (ya mencionamos a qué aluden estos miedos) -Controlar la HTA -Asesoramiento a fliares (en su mayoría en relación a la dieta; qué hacer cuando al paciente le sube la presión, cómo ayudarlo, o si surgen complicaciones por la HTA, etc).

3- Ante la pregunta si fueron satisfechas sus expectativas, en un 100% respondieron afirmativamente. Cada paciente tenía expectativas diferentes, cada uno manifestó que fueron satisfechas.

4- Ante la pregunta: considera que el trabajo en el grupo le permitió realizar alguna modificación en relación a la HTA? Respondieron:

-SI:

-NO SABE: 20%

80%

¿Cuáles fueron estas modificaciones?

Algunos manifestaron que pudieron comenzar a cumplir con una dieta, otros que se encontraban "más tranquilos", otros pacientes expresaron que ya no tomaban tranquilizantes, otros comenzaron a cuestionarse por qué los tomaban, otros comenzaron a mantener entrevistas individuales en Psicopatología, ya no por indicación médica sino a partir de alguna pregunta que el trabajo grupal permitió que se abriera.

Podemos afirmar que el espacio de reflexión se constituyó en un punto de referencia válido del que los pacientes pueden disponer para tomar la palabra.

Susana Frigerio

Alicia Manzotti

Susana Torok

Claudia Sirito

Clase Nº 7

Dictado por:

Dr. Jorge Ulnik.

Médico psicoanalista. Profesor adjunto de la Facultad de Psicología. UBA.

PSICOSOMATICA Y PIEL: LA PIEL Y LA MIRADA

INTRODUCCION La piel, el órgano mas extenso del cuerpo, tiene un lugar fundamental en la formación del aparato psíquico y la adquisición de la identidad.

Algunos autores han llegado incluso a equiparar las funciones de la piel con las funciones del yo. Didier Anzieu desarrolló un concepto que denominó "Yo Piel" con el que se refiere a "una figuración de la que el niño se sirve, en las fases precoces del desarrollo, para representarse a sí mismo como un Yo que contiene los contenidos psíquicos a partir de su experiencia de superficie del cuerpo."

Para los fines de esta clase, describiremos solo algunas de las funciones de la piel desde una perspectiva que no es ni puramente biológica ni puramente psicológica, pero que nos sirve para resaltar el rol complejo y a veces paradojal que puede llegar a cumplir.

La piel es:

- Receptora de estímulos externos

- Receptora de estímulos internos

- Pantalla de proyección de dichos estímulos

- Pantalla de protección anti-estímulos

- Límite exterior del cuerpo. (separa un adentro de un afuera)

- Organo de intercambio con el exterior

Como vemos, varias de sus funciones son casi opuestas, lo cual exige de la piel una suerte de dialéctica entre la receptividad y sensibilidad vs. la protección y evitación de los estímulos.

Por ello, la definición de "órgano de intercambio" es bastante representativa de todas las demás. En un trabajo que publiqué en la revista "Archivos argentinos de dermatología". (T. XXXVIII, Nro. 1, ener-feb, l988, p. 37- 46.),titulado: "Aspectos psicológicos de la relación médico-paciente en dermatología", mencionaba, - desde una perspectiva psicológica - otras funciones que puede cumplir la piel . Decía allí que la piel puede ser sentida subjetivamente por el paciente:

- Como medio de contacto con los otros

- Como envoltura de contenidos internos poco organizados

- Como representante de la identidad y la autoimagen

- Como representante de lo limpio y lo sucio

- Como fuente de excitación sexual. (recordemos que Freud la consideraba la zona erógena por excelencia).

Por último, quisiera destacar especialmente, porque hace a uno de los temas centrales que voy a desarrollar hoy, que la piel es un órgano visible, y esto tiene importantes consecuencias a la hora de estudiar la relación entre la piel y la mirada.

LA PIEL Y LA MIRADA

En mi experiencia con pacientes enfermos de la piel, fundamentalmente vitiligo, alopecía , acné, pénfigo y muy especialmente psoriasis, he podido apreciar que la pulsión escópica es de fundamental importancia y se halla en juego en la patología de un modo no causal pero sí podríamos decir : "de influencia recíproca" o de "encuentro" (Entgegencommen). La idea de "influencia recíproca" viene de los tres ensayos de teoría sexual (Freud, 1905). Allí Freud llama vías de influencia recíproca a la interrelación que existe entre las funciones biológicas y las características eróticas de una zona del cuerpo.

Esta idea también fue esbozada por Freud en los trabajos sobre pulsiones yoicas y sexuales (por ejemplo: "La perturbación psicógena de la visión según el psicoanálisis", (1915)) . Tomando estos trabajos como modelo, pienso que hay una influencia recíproca entre la piel y la mirada, y entre las características biológicas de la piel y los ojos y su función como zonas erógenas.

Esto se puede apreciar en los pacientes tanto en sus síntomas psicológicos como en su modo de hablar, su conducta y los factores desencadenantes de su trastorno dermatológico

Podría citar muchos ejemplos, pero dado el medio de difusión de esta charla, tendré que abstenerme por razones de secreto profesional.

Solo a los fines de ilustrar en parte lo que quiero decir, podría mencionar el caso de una alopecía areata universal en una mujer que se quedó sin pelo desde el día que asistió como testigo, que asaltaban a su hijo y amenazaban con matarlo.

En su relato me decía continuamente: ¿vió? , ¿vió?, ¿vió?

Una mujer con vitiligo contaba que se le había roto un espejo y que quiso cumplir con una creencia supersticiosa: había que juntar los pedazos, pintarlos con pintura negra, envolverlos en una tela y tirarlos al río. No lo hizo porque "no tenía pintura negra". Dicha preocupación en una persona con vitiligo resulta altamente significativa. Por otra parte, la afición tanto de ella como de su familia a los videos tanto alquilados como propios era apabullante. Cuando se sentía denigrada injustamente por su padre reaccionaba siempre con la misma frase: "yo me lo quedé mirando". La piel se diferencia de la mayor parte de los órganos por el simple hecho de que se ve, y en tanto visible, y hasta fotosensible, casi se podría decir que también mira.

Como ustedes saben no me he formado dentro de la teoría lacaniana. No obstante, creo que eso no me ha impedido leer o estudiar parte de su obra y pensar algunos temas con su contribución . Por eso hoy me voy a centrar en la relación entre la piel y la mirada, y cuando hable de la mirada tomaré en cuenta la concepción de la misma como una de las formas del objeto a.

Es común leer en trabajos sobre psicología del enfermo de la piel, que a los pacientes de piel les faltó caricias o un contacto "piel a piel". Si bien esto es cierto bastante a menudo, no lo es siempre y es sospechoso del tipo de pensamiento tautológico, que sabiendo a priori cual es la patología orgánica del paciente, "acomoda" la interpretación correspondiente: cuando el paciente en vez de una patología de piel tiene un problema digestivo, describiendo la misma falta de afecto por parte de los padres se afirma que no lo alimentaron con cariño.

Efectivamente pienso que en los primeros años de la vida, la forma de alimentar , de cuidar, de acariciar y por supuesto, de hablarle al niño juegan un rol importantísimo en la construcción de su esquema corporal. Pero asimismo es importante destacar que la visión juega un papel fundamental Cuando me encuentro frente a un semejante y lo veo, en esa visión hay una reciprocidad dada por el reconocimiento. Por mas que quien tenga enfrente sea de un aspecto desagradable, o de otra raza, u opuesto a mí, al reconocerlo y situarme respecto de él, también obtengo un reconocimiento recíproco.

Esto lleva a que el campo de la reciprocidad de la mirada sea propicio al engaño, al señuelo, a la máscara. De allí que los adolescentes de hoy utilicen el término "careta" para referirse a quien vive por y para las apariencias.

Los animales, que se manejan en un plano imaginario, utilizan el recurso del señuelo tanto en el mimetismo, como en el apareamiento sexual y en la preparación para la lucha. Cuando el animal se

descompone, de un modo sensacional, entre su ser y su apariencia" (Lacan, 1964).

mimetiza, "

mediante una forma separada de sí mismo"

"El ser interviene en sus efectos de vida y muerte( (Ibid).

se

)

En efecto, existe una función del velo o de la apariencia, que consiste en representar algo en un plano imaginario, con la función de ocultar.

De ocultar qué?

El verdadero ser, que escapa a toda representación, y que tiene que ver con la nada que somos.

Cuando un paciente se enferma gravemente de la piel, ofrece a la vista de los otros una imagen "no-semejante". Una imagen de "carne viva" que genera angustia , horror y el consiguiente rechazo en quien los mira, dado que no se puede reconocer esa imagen como semejante.

Los dermatólogos enfrentan ese horror haciendo entrar lo irrepresentable en un terreno conocido. Por ello, nominan y clasifican las lesiones según su forma y localización, lo cual muchas veces tiene un sentido diagnóstico y terapéutico pero muchas otras solo apunta a eludir la angustia y pretender ver lesiones en forma de moneda, de gota, de medalla, etc., allí donde justamente lo que surge es

la mancha, como alteración de la forma normal.

Para Lacan , la mancha es el prototipo de la mirada como objeto. Esto significa que mas allá del campo de la representación imaginaria, del otro lado del velo, somos mirados desde todas partes, quedamos reducidos a un punto, nos fundimos entre las cosas del mundo, invirtiéndose la impresión yoica de que somos nosotros quienes activamente miramos.

Hablando sobre la función del cuadro, el mismo autor cuenta el ejemplo de Zeuxis y Parrhasios:

ambos compitieron a ver quién pintaba mejor.

Zeuxis había pintado sobre una muralla unos racimos de uvas tan parecidos a los racimos verdaderos que sobre ellos se precipitaron unas aves. Esa es la función del señuelo. Pero Parrhasios triunfó por haber sabido pintar en la misma muralla un velo. Un velo tan parecido a un velo que Zeuxis volviéndose hacia él le dijo: Vamos, enséñame ahora lo que has hecho ahí detrás.

A diferencia de los pájaros, "

un velo, es decir de algo mas allá de lo cual solicita ver."

se quiere engañar a un hombre, se le presenta la pintura de

cuando

"Solo el sujeto - el sujeto humano, el sujeto del deseo que es la esencia del hombre - no está en modo alguno totalmente preso, al contrario del animal, en esa captura imaginaria. En ella se orienta. ¿cómo?. En la medida que aísla la función de la pantalla, y la usa." (Lacan,1964) Esto es lo que falla en algunos enfermos de la piel: la función mediadora de la pantalla. El paciente es piel-señuelo, se unifica con la pantalla en vez de usarla como velo, y entonces, en vez de la imagen semejante aparece la mancha, que para Lacan es prototipo de la mirada. "¿Si un pájaro pintase, no lo haría dejando caer sus plumas, una serpiente sus escamas, un árbol desorugándose y haciendo llover sus hojas?" (Ibid)

El pintor, al que debe estar ante su cuadro, le da algo que, al menos, en toda una parte de la pintura, podría resumirse así: ¿Quieres mirar? pues bien .¡Ve eso!. Entrega algo como alimento al ojo, pero invita a aquel a quien se presenta el cuadro a deponer ahí su mirada, al igual que se deponen las armas.

El enfermo de la piel es un pintor, pero al estilo de los pájaros, de las serpientes, de los árboles

Es alguien que sintió que cuando era mirado no era subjetivizado por la mirada, no existía, le pedían algo más, que se suponía estaba detrás. El o ella eran un velo.

Entonces ofrece, como el pintor, su función de mancha: ¿quieres ver mas allá de mí? ¡ pues ve esto! y mientras tu miras la nada que soy, yo te observo a tí.

¿Qué es lo que atrae la mirada?

¿Son los pechos de una mujer? ¿Son los genitales? ¿es la bombacha? No.

Lo que atrae la mirada es el pezón , la bombacha, el lunar

punto, o mancha. Lo que atrae la mirada es la función de la mancha. Porqué?

todo

aquello que hace las veces de

Porque el punto no es una imagen sino un resto. El punto es lo que está detrás del velo.

Cuando lo encuentro, puede pasar que ese punto sea la base desde la cual yo sostengo la imagen de que no hay falta, porque al situar un punto con la visión, sostengo un señuelo imaginario. Pero también puede suceder lo contrario, que la mirada que se va al lunar, desgarre el campo imaginario, y caiga la representación del otro como completo, y aparezca un vacío.

Ahora bien, si me doy cuenta que ahí hay una caída del otro, un vacío, aparece la angustia, y entonces el lunar, la mancha, el punto dejan de ser el foco de atracción para transformarse en la causa del rechazo.

Lo mismo ocurre con los ojos: cuando devuelven una imagen como si fueran un espejo en el que me reconozco, son objeto de atracción. Pero cuando me miran sin mirarme ni reconocerme, cuando son los ojos de un ciego, se transforman en fuente de angustia

En la película "Riesgo Total" hay una escena en la cual una chica tiene que cruzar un abismo que separa una montaña de otra. Lo debe hacer sostenida por un arnés que pende de una soga. Desde el punto de partida está Silvester Stallone, de lo mas seguro de sí mismo, ofreciéndose como punto de referencia para que ella conserve su tranquilidad mientras cruza. En el punto de llegada está su novio y hay un helicóptero que la está esperando.

La soga se desprende y ella queda colgando gracias a la hebilla de su cinturón que comienza a romperse. Stallone acude a salvarla y le ofrece su mano. Ella alcanza a tomarse, pero debido a que tenía guantes, comienza a resbalarse. Primero cae un osito de peluche que tenía en su mochila (pérdida del objeto transicional, ilusión de mantener cerca a los padres protectores de la infancia) y finalmente cae ella, y mientras va cayendo clava su mirada en Stallone clamando que la salve sin obtener respuesta.

El novio de la chica acusa a Stallone de no haber hecho lo suficiente, y él le responde que nunca se va a poder sacar de encima esa mirada.

¿Quién es el que cae en esa escena?

El cuerpo de la joven, cuyo peso es ya un peso muerto, a merced de la gravedad y del vacío? o el cuerpo de Stallone, padre que encuentra en la mirada desesperada de su hija que él ya no es un héroe garante de la vida sino un espejo de la desesperación?.

En efecto, aquel hombre musculoso ha devenido un objeto-mirada para unos ojos que ya nunca se podrá sacar de encima porque ya no ven.

En el film "Los puentes de Madison" podemos ver algo semejante: en una de las escenas finales, M. Streep se encuentra con Clint Eastwood de casualidad a la salida de un supermercado. La separación se reactiva: luego de una mirada de reconocimiento mutuo, cada uno se va por su lado en un día de lluvia. El azar quiere que las camionetas se ubiquen una detrás de la otra. La de C. Eastwood adelante. Entonces ella ve como él la mira por el espejo retrovisor. Pero ese espejito es

muy pequeño, llueve y las imágenes son borrosas. El espejo ya no le devuelve una imagen en la que reconocerse. Y es ahí cuando interviene la mano (qué mejor representante del tacto y de la piel!). Con su mano derecha, ella se aferra a la manija de la puerta, como para abrirla e irse con él, cruzando el abismo de un futuro desconocido. Pero la mano resbala, se suelta, él se marcha y solo queda la mirada fija, que ya no ve nada, lágrimas que se confunden con la lluvia

CONCLUSIONES

Un paciente con vitiligo, me obsequió en una sesión una cita de Grotowsky. Como no pude encontrar la fuente, la reproduzco tal cual me la entregó: " Hay instantes de la vida en los cuales las personas son verdaderas: cuando el amor los invade de verdad, cuando no es solamente gimnasia sexual, cuando la alegría los invade de verdad, cuando sus reacciones no les son conocidas ni siquiera a ellos mismos, cuando la desgracia de verdad los despedaza, aunque a veces no tanto a ellos cuanto a su máscara interhumana, y en tal caso, comprender que ésta no los destroza a ellos mismos, sino a su modo de representar puede ser el punto crucial."

Efectivamente, lo que encuentro en mi experiencia clínica es que la desgracia, las separaciones, los duelos, los desengaños del amor, y las emociones mas allá de cierto límite, enfrentan al paciente a un abismo que tiene que cruzar. Para lograrlo les es necesario un cambio, aunque sea parcial , de la escena en la que se sitúa y creía habitar. Este tipo de cambios no transcurren sin dolor y para hacerlos, cada uno se aferra de donde puede. Si el paciente se sostiene esencialmente de su imagen, si no ha aprendido a representar el dolor en un terreno abstracto, si su modo de representar esta confundido con su ser, y si el campo escópico es donde se desarrollan las principales vías de autosostenimiento, puede ocurrir que el dolor se materialice, al estilo como ocurre en los entierros en los cuales los deudos “se rasgan las vestiduras” frente a Dios.

Una paciente me decía el otro día: "como no le puedo decir a mi hijo que lo quiero, le muestro mi sacrificio."

Otro paciente con psoriasis afirmaba: “mis cascaritas son la presencia tangible, visual, poner en evidencia el problema ante los demás”

La pantalla, el velo, la mascara se ha confundido con lo que hay detrás. La desgracia o el amor comienzan a despedazar de verdad. Quizás la pregunta de J. Ascher en su trabajo "¿Etre peau- cible?"* exprese, mediante ese sutil juego de palabras, la temática principal: aquel que no puede ser o existir por sí mismo, intentará lograr algún tipo de existencia tornándose "vistoso" "dado a ver", transformándose en piel-señuelo para la mirada del Otro, y perdiendo parte de su existencia subjetiva.

* Ser posible, en francés se escribe : etre possible (con un acento en la primera e que no existe en

español). Etre peau-cible, en cambio, si bien se pronuncia igual , se podría traducir: ser piel-señuelo

o piel-blanco (en el sentido de mira de escopeta)

Jorge Ulnik

Clase Nº 8

Mesa Redonda. Diferentas perspectivas teóricas respecto de las afecciones Psicosomáticas

Participan:

Lic. Marqueza Sierra Ovejero. Psicoanalista. Coordinadora del Equipo de atención a niños cardíacos del Hospital de San Isidro. Supervisora del E.A.I.P. Dra. Elsa Wolfberg. Psicoanalista. Miembro Titular en función didáctica A.P.A. Miembro Titular I.P.A. Integrante del Equipo interdisciplinario de Diagnóstico y tratamiento e enfermedades autoinmunes. ( Htal. Fernández ) Lic. Gabriel Finquelievich. Psicoanalista. Coordinador del área aspectos psicológicos en pacientes orgánicos, crónicos y terminales de la Maestría en patologías del devalimiento en la Universidad Bar Ilan. Miembro del Equipo de Psiquiatría Hospital Francés. Candidato A.P.A. Lic. Judith Ben David. Psicoanalista. Coordinadora de Docencia e Investigación .Servicio de Psicopatología Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich .Directora asociada Pasantía Clínica psicosomática (E.A.I.P.) Docente UBA ( CBC dto.Orientación Vocacional ) Instructora de Concurrentes y Supervisora clínica de concurrencia Servicio de Psicopatología Htal. Argerich

Agregado Clase Nº 8

APUNTES SOBRE EL FENOMENO PSICOSOMATICO

1-La direccion de la cura

LIC. JUDITH BEN DAVID

Haciendo un recorrido por el seminario 11, podemos abrir una serie de cuestiones en relación al fenómeno psicosomático en la obra de lacan. Es en ese texto donde se puede comenzar a separar lo que atañe al síntoma y lo que es relativo al fenómeno. Es allí donde Lacan situa una serie donde ubica además del fenómeno psicosomático a la psicosis y a la debilidad mental, aunque también agrega que el sujeto no ocupa el mismo lugar en cada uno de ellos. Lacan nos enseña que en el fenómeno psicosomático se produce un congelamiento del significante primero con el significante segundo, produciendose lo que se denomina holofrase. Sitúa cierta dificultad en la lógica de las operaciones de constitución del sujeto, donde -en el caso del fenomeno psicosomatico- no se produciría la afánisis del mismo.

Algunas de las preguntas que se desprenden de esa lectura son, por un lado si es posible la sintomatización del fenomeno, y si habría alguna especificidad en el abordaje de los pacientes con dichas afecciones ( alguna intervención en particular).

Nos inclinamos a pensar -teniendo como referente hasta el seminario 11- que no sería posible la sintomatización del fenómeno psicosomático, por una cuestión misma de la estructura que lo alberga, pero sin embargo nos inclinamos a pensar lo que hemos denominado la posibilidad de fantasmatización del fenómeno, la posibilidad de que se enmarque.

Que queremos decir con esto? Que ese goce que hace falta que no haya, que ese goce que está más allá del falo (goce femenino), pueda de algun modo acotarse, pueda guardar alguna medida. Esto de enmarcar a ese goce nos lleva a otra cuestión que es, si se trataría de alguna intervención específica, para esa suerte de goce que al decir de Lacan ,también es específico.

Por otra parte sabemos que al fin de cuentas el analista no cuenta con tantas herramientas para intervenir, y que dependerá de las vicisitudes de cada sujeto, de la posibilidad que tenga o no de poder ir escribiendo su historia, que ese goce “salvaje” o “incivilizado” pueda o no domesticarse.

Nos parece que esto de que ese goce se enmarque no es todo, no es suficiente. Sería una primera aporximacion -que no es poca cosa- y que tiene que ver con los tiempos de cada sujeto en relación a un análisis.

2-Sobre la invención del inconsciente.

Lacan en su Conferencia en Ginebra sobre el sintoma, y respondiendo a una

invencion del

pregunta acerca del fenómeno psicosomático dice que en este terreno inconsciente pueda servir para algo.”

”la

Es un texto que nos abre más preguntas que respuestas , pero que no podemos dejar de revisarlo para ver que más podemos desprender de lo que Lacan nos da como indicio.

Deciamos que el analista no cuenta con demasiadas herramientas, pero sabemos que cuando de las formaciones del inconsiciente se trata contamos con la interpretación. Pero que querrá decir esto de inventar el inconsciente y no de interpretarlo?

Comenzaremos situando alguna diferencia entre lo que es el descubrimiento del inconsciente y lo que sería la invención del mismo. Sabemos que Freud no descubre al inconsciente, sino que Freud inventa sus leyes, ya que en la filosofia ya se hablaba del inconsciente. Sí podemos decir que Freud inventa no solo las leyes que lo regulan (condensación y desplazamiento), sino que inventa el dispositivo análitico: la neurosis de transferencia, una neuroisis artificial, inventada.

Lacan llama a Freud el “gran abridor” del discurso analítico, pero señala sin ningún inconveniente que ha sido él el que lo escribe, el que lo funda, el que lo inventa.

Sabemos que los discursos son cuatro, son discursos sin palabras, son función de lo escrito. Cabe entonces la advertencia que Lacan nos hace en relación a cierta solidaridad entre el tema de la escritura (la función de lo escrito) y la invención:lo escrito es de otra calaña que el significante, dice Lacan.

Diferenciemos entonces lo que sería un descubrimiento y lo que sería una invención. Descubrir es recoger algo que estaba alli, solo basta con sacar eso que lo cubre para que emerja; mientras que la invención supone un tratamiento singular del vacio, que no lo obtura, sino que lo aloja a traves de los objetos que añade al mundo. Es por este sesgo que la creación y la invención implican la construcción de algo nuevo.

La invención se propone como el horizonte que nos permite cernir el vacio y alojar el goce con el que el sujeto se confronta en su análisis.

Lacan para el fin de análisis prefirio usar el término de invención y no situarlo por el lado de mayor posibilidad de sublimar oun final cracionista.

En Televisión Lacan dice respecto del inconsciente que es un saber que trabaja solo, es un saber

que trabaja sin sujeto

saber-hacer con la-langue, y establece alguna diferencia entre este savoir-faire del inconsciente y el saber ligado en relación a la episteme, que es propio de la ciencia.

Es un saber que trabaja. El lo sitúa en términos de “savoir-faire”, como

Y en el Seminario XXI dice que el saber se inventa y que es frente al traumatismo de la no relación sexual que inventamos, se inventa el saber de la ciencia, se inventa el saber inconsciente

Y diferencia el saber inventado - que no está sino en relacion a la lógica y a la escritura-, del saber

supuesto, saber que nos lleva a la ilusion del descubrimiento de un saber que estaría dado por anticipado.

Seria como la ilusión de un saber que estaba oculto, que estaba allí para ser descubierto, a la espera de que el analista corra los velos que lo cubren. En Televisión dice que el no espera sino del inconsciente, pero que esa espera (y no esperanza) es particular de cada sujeto, mientras la esperanza comun (como ideal) eso no hay.

En Encore, Lacan produce un giro en su teoría respecto del primer par de significantes, y nos va a presentar al significante uno, solo. El S1 letra que solo se escribe porque solo se escribe sin ningún efecto de sentido.

Tenemos entonces un S1 aislado de la cadena, separado de la cadena significante, y por lo tanto

no es un S1 articulado, no es un significante que abrochado a otro producirá sentido.

un nuevo efecto de

Este significante tiene como rasgo el no producir sentido. Cabe aclarar que no es lo mismo decir que un significante está por fuera del sentido, que decir que un significante no produce sentido. Al decir esto ultimo podemos dejar abierta la posibilidad de si se articula a otro significante, ese S1 podría advenir produciendo un sentido nuevo. Pero el S1 y el objeto a tienen en común ese punto de exterioridad al sentido. Podríamos decir que el S1 y el objeto a son homologos, idénticos en este punto de ex-sistencia al sentido.

3- Del nombre del Padre, al Padre del nombre

La otra cuestión interesante para pensar es el pasaje que Lacan hace en relación a pasaje de los tres nudos (real, simbolico e imaginario) al nudo de cuatro. Propone un cuarto término a la estructura. Anteriormente la estructura estaba constituída por un ordenamiento de tres. Este cuarto término lo introduce en el Seminario XXII:R.S.I. Este término es el Nombre del Padre, como suplencia, como lo que permite que se anuden los tres registros. Ya en el seminario XI Lacan situaba a este Nombre del padre como un S2. Ahora el Nombre del Padre es esituado como S1:Padre que nombra (un acto).

Hay un cambio de posición -podríamos decir- de este Nombre del Padre de la función de S2 a la función de S1. Este Nombre del Padre deja de funcionar como el significante segundo, como el significante afanísico, para advenir, en cambio, como significante amo, significante Uno, donde Lacan los situará en el Seminario XX como enjambre, (en francés essaim) , siendo homofono al S1. Este S1 no es el Uno de la serie, sino que es el Uno del elemento.

Esta perspectiva del S1 nos sirve para pensar el estudio del nombre o de la nominación.

Dice en Encore que el significante Uno no es un significante cualquiera. Es el orden significante en tanto se instarura por el envolvimiento con el que toda la cadena subsiste.

Es en R.S.I donde sitúa el tema del nombre y dice que nombrar es un acto. Qué quiere decir con esto? Qué relación hay entre el nombrar y el acto?

En principio podemos pensar tal como Lacan lo enuncia en el Seminario del acto, como aquello que

el sujeto realiza sin saber y que se puede leer como la oposicion entre acto e incosciente, en tanto

que al Inconsciente lo situamos allí como un S2.

Podemos decir que el nombre del inconsciente es S2. Lo que Lacan nos dice en relación al Nombre del Padre no como un S2, sino como un S1, implica un paso de la dimensión incosciente a

la dimensión del acto. Es un paso del Nombre del Padre al Padre del Nombre; hay aqui un cambio

en la posicion del discurso y sabemos que en tanto eso se produce no es sin consecuencias.

Cuando decimos que no es sin consecuencias nos referimos a que el sujeto no ocupará el mismo lugar en la estructura, como asi tampoco la economia del goce.

Para ir concluyendo, diremos que es en relación al estudio del nombre del padre que a Lacan le interesa la obra joyceana, y dice que nos puede enseñar algo en realación a los nombres del padre. Estos nombres en plural - estarían ocupando el cuarto lugar, el cuarto término que es el que hace posible el anudamiento de los tres registros. Permitiendo un anudamiento estable. Cualquiera de los Nombres del Padre (el sinthoma, el hacerse un nombre, el ego, por lo menos para Joyce) ubicados en el lugar de la nominación como S1 funcionan como cuarto nudo. Lacan los sitúa como una suplencia o una compensacion de la falla del nudo, de ese nudo que se malogró (característico de la psicosis). Sabemos que en la psicosis se produce una malogro de la estructura toda, cuando en el fenómeno psicosomático lo que ocurre es una falla a nivel de lo simbólico, pero como una cuestión puntual dentro de una estructura neurótica.

Es interesante lo que Lacan nos enseña respecto de las suplencias, dice que no produecen significanción, que no hacen metáfora, ni metonimia, y no hacen cadena, sino que anudan. Por eso decimos que las suplencias no producen sentido alguno, ni significación.

Hasta el Seminario XI podíamos situar al síntoma como la articulacion de un S1 con un S2, y ahora podemos decir que el sinthoma como suplencia se ubica como S1 y no como S2.

Teniendo en cuenta esta ultima teorización de Lacan podríamos preguntarnos si el fenomeno psicosomatico podría sinthomatizarse? Y si pensamos en Joyce, que escritura mediante y suplencia, estaba estabilizado siendo un psicótico, por qué no podríamos pensar que alguien que pueda transitar por un analisis (y llegar hasta el final) algo de ese fenómeno pueda tambien estabilizarse?

En R.S.I. podemos leer que entre el síntoma y el incosciente hay un clivaje, hay un intervalo. Esto es a partir de que el síntoma se ubica como S1 (elemento del enjambre y se opone al S2). Entonces podemos pensar en la posibilildad de:

-fantasmatizar al fenómeno -sinthomatizar al fenómeno.

Y ya no por añadidura, como seria la cuestion en la cura, tal como lo planteaba Freud en los análisis, sino en relación a una producción distinta del sujeto, algo del orden de la invención. Es decir, producir una marca alli donde nada había y donde el sujeto debe advenir.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

LACAN JACQUES

Intervenciones y Textos II: “Conferencia en Ginebra” y “La tercera”.

El seminario XI:”Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”

El seminario XX: Aún.

El seminario XXIII: El síntoma

El seminario XXII:R.S.I

Radiofonía y Televisión