STAFF

EQUIPO 17…
Coordinación
Gabriel Núñez Hervás
Subdirección y producción
José María Martín, Paloma García
Asesoramiento, edición, correcciones, producción
Álvaro Muñoz, Antonio Jesús Luna, Carmen Ruzafa, Emerio Arena,
José Ángel Lorente, José Ignacio Montoto, Marta Jiménez
Diseño y maquetación
Estudio Pablo Gallego, Juanclemente
Colaboradores
Alba Moon, Alfonso Alba, Alfredo Asensi, Alfredo Martín Górriz, Amelia Sanchis, Ana Castro, Ana Ramos,
Ana Rodríguez, Ángel Luis Pérez Villén, Ángel Ramírez, Antonio Agredano, Antonio Blázquez, Antonio Fernández Marín,
Antonio Manuel Rodríguez, Antonio Osuna, Aristóteles Moreno, Beatriz Sánchez, Borja Casani, Carmen Cerezo, Carola Reintjes,
Concha Vacas, Diego García, Enrique Del Castillo, Esther Casado, Francisco Onieva, Fritanga, Gaia Redaelli, Irene Contreras,
Irina Marzo, Javier Burón, Javier Lucena, Javier Orcaray, Joaquín Pérez Azaústre, Jon Sistiaga, José Carlos Nievas,
José Juan Luque, José Julio Losada, José Luis Rey, Juan Antonio Bernier, Juan Bolaños, Juan Diego Calzada,
Juan Velasco, Juanjo Fernández Palomo, Juanjo Romero, Laura Alonso, Lola Ruiz, Luis Gallego, Magda Sánchez Mora,
Manuel García Mata, Manuel Harazem, Mara de Miguel, María José Martínez, María Sotomayor, Marisa Vadillo, Marta F. Jódar,
Miguel Ángel Moreno Carretero, Octavio Salazar, Paco Domínguez, Pedro Peinado, Pedro Roso, Pilar Barrionuevo,
Rómulo Celdrán, Sebastián de la Obra, Verónica Romero, Vicente Luis Mora, Víctor Barrios

EDITA: EXCELENTÍSIMO AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA
DELEGACIÓN DE CULTURA Y PATRIMONIO
IMPRIME: IMPRENTA LUQUE
DEP. LEGAL: CO-2422-2016
Córdoba, diciembre de 2016
Todos los textos son © de su autores 2016
Todas las imágenes son © de sus autores 2016
Los editores no se hacen responsables de las opiniones expresadas por los colaboradores.

ÍNDICE

4 Presentación institucional por David Luque | 6 ¿Quién leerá estas páginas? por Gabriel Núñez Hervás | 8
Editorial | 10 La cultura en Córdoba: perspectivas para un análisis por Alfredo Asensi
14 POLÍTICA CULTURAL | 16 La fechas tachadas por Pedro Roso | 18 Hacia el 2017 y más allá
por Juanjo Fernández Palomo | 23 Ahora empieza lo bonito por Ángel Luis Pérez Villén
| 24 Los equipamientos culturales o la vaguada del 2016 por Alfonso Alba | 28 Educación entre
algodones por Aristóteles Moreno | 31 La cultura bulímica por José María Martín | 32 Patrimonio
cultural o la vaguada del 2016 por Gaia Redaelli
38 LOS CREADORES | 40 Juan Serrano. La semilla por Juan Bolaños y José María Martín | 46 El éxodo
cultural. Razones para no volver por Irene Contreras | 51 Juana Castro. “Hablamos de feminismo sin
saber…” por José Ignacio Montoto | 56 Destapando sedimentos: Los creadores que sobrevivieron…
por Ana Castro y Verónica Moreno | 62 Fernando Vacas. Do You Realize? por Gabriel Núñez Hervás
68 Ana Rivas “En Córdoba no interesa la cultura, interesan los eventos” por Antonio Agredano
73 ¡Silencio! Músicos fuera de escena por Juan Velasco | 78 María Mercromina. “Mi mayor victoria ha
sido convencer a mi padre” por José Juan Luque | 82 Ellas crean, ellos mandan. Las artistas invisibles
por María José Martínez | 85 Cántico: un año de intelecto d’amore por Marta Jiménez | 88 Córdoba:
Estratos, ruinas y posthistoria por Marisa Vadillo | 89 Luz de sol por Álvaro Tarik | 91 POEMAS
92 Auxilio por Alba Moon | 93 La inteligencia jugando de líbero por Juan Antonio Bernier | 94 El dios
en mi bolsillo por José Luis Rey | 95 Bureau d’hiver (poema inédito) por Joaquín Pérez Azaústre | 96
Bibelot por Francisco Onieva | 97 Guadalquivir por María Sotomayor
98 Ínsula Barataria por Ana Ramos | 99 Sección de Pasatiempos por Vicente Luis Mora
100 RELIGIÓN Y CULTURA | 102 Demetrio Fernández. “La Mezquita es arte bizantino. Los
moros solo pusieron el dinero” por Jon Sistiaga | 108 Mezquita-Catedral, Iglesia y género
por Amelia Sanchis Vidal | 110 La Mezquita del pueblo por Antonio Manuel | 112 La invasión cofrade
por Manuel Harazem
114 LA CIUDAD | 116 Industria cultural: entre el oxímoron y la endogamia por Irina Marzo
121 Una relación imposible e inevitable por Ángel Ramírez Troyano | 124 Participación
ciudadana: Por una cultura no instrumental por Javier Lucena | 128 Una grieta en la cultura. Sobre
los espacios de cultura alternativa… por Ana Rodríguez | 133 La cultura en Córdoba, ese invento…
por Alfredo Martín‑Górriz | 138 Del ruido intermitente al ruido crónico por Sebastián de la Obra La ciudad de los armarios por Octavio Salazar - Córdoba: Capital Patrimonial por Javi Burón García y
Magda Sánchez Mora (colaborativa.eu) - A la fresca en el cine de verano por Luis Gallego - El orden y
el caos en la enseñanza por Lola Ruiz - Y tú ¿lo ves? por Carmen Cerezo - La solidaridad es la ternura
de los pueblos por Carola Reintjes - ¿Cuál es el estado de la comunicación cultural en la ciudad?
por José Julio Losada - El próximo nivel por Mara de Miguel - Como yo te amo (convéncete, nadie te
amará) por Esther Casado Salinas
149 Apuestas para un año distinto
154 EPÍLOGO. El futuro de la cultura por Borja Casani

Se trataba de reflexionar. Mirarnos desde una perspectiva.
La más crítica, quizá. Reconocer por qué la cultura
no ocupa en esta ciudad el lugar que merece, no solo
aportando mucho más al desarrollo económico de Córdoba,
sino como parte natural de la vida de la mayoría de la
ciudadanía. De ahí solo puede salir una ciudad mejor. Esta
es una certeza.
Nos habremos equivocado todos un poco o mucho, pero ya
está pasado el duelo. También se han hecho muchas cosas
bien, y hay que ponerlas en valor más a menudo.
“17...” solo es una fecha, un punto y aparte. O un punto de
partida. Para que lo sea, cada agente cultural, cada persona
física, cada institución, deberá mirarse sin prejuicios. Dónde

pág. 5

hemos estado en los últimos 10 o 15 años, cuál ha sido
nuestra actitud, qué hemos aportado y lo que nos hemos
escondido. Ha llegado el momento de levantarnos de la silla
del ordenador, de dar un paso adelante.
Afortunadamente, en todos los niveles existen ejemplos
que han resistido todos los envites, los políticos, las crisis,
la crítica. Quienes han permanecido al pie del cañón tienen
un punto de heroicidad, son los que han mantenido lo que
tenemos.
Se trataba de reflexionar y mirar hacia delante, desde la
crítica pero para remar juntos.
La cultura nos es propiedad de nadie ni responsabilidad
solo de unos pocos. Es una oportunidad, y un camino, y hay
que demostrar cómo queremos recorrerlo.
David Luque
Delegado de Cultura

¿Quién
leerá estas
páginas?
POR GABRIEL NÚÑEZ HERVÁS
IMAGEN DE PALOMA GARCÍA

NO ES FÁCIL ENFRENTARSE A LA ELABORACIÓN de una publicación dedicada

al análisis y la reflexión en un mundo que se ha olvidado de leer. De leer
algo más que un tweet, de mirar algo más que un meme. Es inevitable, y
desalentador, preguntarse quién leerá estas páginas, para qué servirá tanto
trabajo, quién escuchará las palabras de tantos creadores, gestores y pensadores que han participado en “17...”.
El objetivo del proyecto “17...” es, según contrato, “el servicio de coordinación y edición de una publicación, promovida por el Ayuntamiento de
Córdoba, y dedicada a reflexionar, analizar y mostrar la situación cultural
de la ciudad en el año 2016 (fecha que estuvo marcada por el objetivo de
conseguir la capitalidad cultural)”.
“17...” se llamó inicialmente “La ciudad”. Ese proyecto proponía una línea
de trabajo de investigación (una tesis sin hipótesis) a medio y largo plazo,
caracterizada por las conversaciones, los debates y la búsqueda de ideas
que sirviesen de guía para la mejora de la realidad cultural de Córdoba. Tal
intención demandaba una garantía de continuidad y proponía trascender
el objeto del contrato. De ahí que decidiésemos cambiar el nombre original por el de “17...”, cinco caracteres que pretendían expresar la superación de una fecha que ya actuaba como condena en lugar de como estímulo y el suspense ante el futuro. La cosa tenía más gracia si el proyecto,
tal y como estaba previsto, se hubiese presentado en el 16. Pero "17…" sigue
siendo un buen título si de verdad trascendemos aquella fecha y nos atrevemos a afrontar lo que viene.
La urgencia en la materialización del proyecto, la inviabilidad para exponer el proyecto on line, y la decisión de apostar por una publicación de
lujo con una tirada de mil ejemplares en lugar de por un periódico con una
tirada de 30.000, limitan la capacidad de llegada a los ciudadanos para
alentarlos a la reflexión, el debate y la búsqueda de soluciones comunes.
Ese era el objetivo fundamental del proyecto original, pero finalmente no
fue el encargo.
No obstante, junto a estas frustraciones estructurales nos encontramos
con dos enormes estímulos: plena libertad para los contenidos de la
publicación (y para la selección del equipo de trabajo, colaboradores y par-

7

ticipantes) y garantía absoluta de ausencia de censura, lo que
nos ha permitido abordar temas que son verdaderos tabúes
en esta ciudad. Es un ejercicio valiente, arriesgado, valioso y
absolutamente inusual que una institución impulse un instrumento que tiene, como éste, una declarada e innegociable
orientación crítica.
En esa balanza quisimos ver una oportunidad irrenunciable.
Y nos pusimos a trabajar. Al final del proceso éstas son algunas sensaciones:
"17…" no es un catálogo de artistas, sino una herramienta de
reflexión y análisis. Por tal razón jamás podíamos pretender
ser exhaustivos. Sí hemos intentado evitar cualquier sesgo
(político, generacional, social, de género...) pero no siempre lo
hemos conseguido.
Hemos alentado una visión que aúne la crítica con el reconocimiento de lo bien hecho, sin éxito en el propósito. A veces la
críticas han derivado en quejas tan tópicas y estériles como el
hecho criticado.
No hemos sabido imbricar el análisis de la ciudad dentro de su
contexto autonómico, estatal, europeo y occidental. En ocasiones parece que los problemas de Córdoba nacen y mueren
en ella, y que no tienen conexión con la realidad política, social, económica y cultural internacional, y nada más falso que
esto en el siglo XXI.
Tampoco hemos logrado, por la urgencia del proyecto y por
problemas de última hora, abordar un tema que nos parece
esencial: la relación de la cultura con la ciencia y con las nuevas tecnologías. Las reflexiones sobre este asunto de los hackers éticos y la visión de un empresario de éxito como Javier
Rodríguez Zapatero (ex presidente de Google España) estaban
en nuestra agenda, pero no en las suyas.

Hemos acudido intencionadamente a la palabra de los más
sabios, autores con muchos años y experiencia y con una
actitud curiosa y lúcida. Pero nos hemos topado con un vacío
generacional que no hemos sabido resolver: apenas hemos encontrado autores jóvenes, lo que contrasta con la burbujeante
escena artística de los años 80 y 90 y resulta muy preocupante.
La culpa, aparte de nuestra torpeza o de una estrategia equivocada, no puede ser solo de los más jóvenes. Más bien esta
circunstancia es la evidencia de que las cosas no se están haciendo bien, y no solo a nivel local.

Junto a esas reacciones, hemos encontrado un pequeño pero
significativo número de artistas que se han negado a participar en un proyecto cultural alentado por el Ayuntamiento.
Estos artistas coinciden en etiquetar este proyecto como un
gesto de cara a la galería y, aunque entendían que podría ser
el medio donde expresar esas impresiones, el hecho de estar
impulsado por el mismo Ayuntamiento al que se critica les
parecía incoherente. Es una réplica que no compartimos, pero
no hemos logrado disipar su sensación de que a los creadores
se les consulta al final del final y por amor al arte, para poder
decir que el Ayuntamiento ha contado con el sector.
Todas estas circunstancias, todo este trabajo, estas lógicas
carencias y estos frutos recogidos, nos llevan a interpretar
este "17…" como un necesario primer acto de un proyecto más
amplio en sus propósitos, en su alcance y en su duración. Es
comprensible que en esta convocatoria hayan primado las
críticas, las quejas, el desahogo y hasta cierta confusión. Lo
más valioso de esta aventura es la emocionante sensación
de comprobar que una ciudad se arroja a contar su verdad
en cuanto le das la palabra. Ahora es el momento de aplicar
esta constatada necesidad de expresarse de la sociedad y de la
comunidad creativa. De pasar a una segunda fase, constante y
sin prisas, en la que debatir todo esto, estudiar las debilidades
y fortalezas de la peculiaridad cordobesa y, sobre todo, de buscar soluciones, ideas y propuestas ilusionantes, sin volver a
caer en viejos errores.
Este es otro argumento más para que "17…" sea el nacimiento
de algo futuro y no solo el entierro del 16.
Hay muchas variables que realmente harían de “17…” un instrumento vivo, accesible y participado. Lamentablemente, al
cierre de esta edición, ninguna de esas posibilidades, que darían sentido a este proyecto y permitirían interpretarlo como
un verdadero punto de inflexión y como un esperanzador
punto de partida, está aún decidida ni garantizada. Parafraseando el infalible lema distópico institucional: “Ya veremos”.

POSTDATA: Varios textos de “17...” se refieren al ahora llamado
C3A, lógicamente, pues el antiguo C4 era un símbolo de los rit‑
mos, modos y maneras de cierta política cultural. Estos textos
fueron escritos en noviembre, cuando aún no se había anunciado
por enésima vez su apertura, o cuando ese anuncio (del 18 de
noviembre) no despertaba demasiada confianza. Hemos decidi‑
do respetar los textos originales y avisar al lector de este hecho.
Lamentablemente, la inauguración oficial (el pasado 19 de di‑
ciembre) no anima precisamente a cambiar el espíritu de aquellas
opiniones previas.

I N T RO D UC C I Ó N

E D I TORIA L

8

Dossier "Propuesta de candidatura Córdoba 2016"

Ignasi Aballí. Llistats (Artistes), 1997-2005

ANTONIO OSUNA. CIUDAD DE LAS IDEAS

11

La cultura en Córdoba:
perspectivas para un
análisis
La no consecución de la Capitalidad Cultural de
Europa supuso para Córdoba un duro golpe cuyos
efectos aún se manifiestan.

POR ALFREDO ASENSI
IMAGEN DE ANTONIO OSUNA

MÁS ALLÁ DE LA ACOTACIÓN TEMPORAL DE 2016, la resonante
magnitud del reto y el desarrollo de la candidatura a lo largo de una década implicaron la toma de conciencia de una
circunstancia que, si bien constituía una evidencia para
muchos, para otros representó todo un hallazgo: la legitimidad, la necesidad, la pertinencia, la casi obligatoriedad que
esta ciudad tiene de definirse, de plantear sus estrategias de
futuro, de evolución, de proyección a través de la cultura, la
adopción de la cultura como eje esencial y vertebrador, como
calcio social, elemento nutricional que además permite una
amplia variedad de potencialidades, de posibilidades de crecimiento a través de la asociación con otros sectores, ámbitos
y valores: la empresa, el patrimonio, el turismo. Pocas ciudades como Córdoba poseen un capital simbólico que habilite
y justifique un enfoque de estas características. No hace falta

caer en tramposos romanticismos retrospectivos para abrazar
el pálpito todavía próximo de que Córdoba quiso ser mejor,
quiso crecer, quiso superar carencias y lastres históricos y
proyectarse en el tiempo (hacia el futuro) y en el espacio (hacia Europa y el mundo) de la mano de la cultura, una palabra
que ocupó balcones, calles, monumentos, corazones, que
rompió silencios e indiferencias y creó unas dinámicas de estímulo y orgullo colectivo inéditas y quizá irrepetibles.
No todo fue hermoso, claro. El proceso tuvo sus luces pero
también sus sombras, sus avances y sus arritmias, sus hallazgos y sus extravíos. Pero como conclusión no resulta excesivo
afirmar que Córdoba atisbó (y con una dosis muy apreciable
de conciencia colectiva) un camino, una salida, una luz,
postuló una hoja de ruta, entrevió una senda por la que avanzar, empezó a definir, con sus titubeos, sus timideces y sus

I N T RO D UC C I Ó N

I N TROD U C C IÓ N

12

esguinces, algo parecido a una Marca Córdoba. Alguna vez se
advirtió que lo importante no era la meta sino el recorrido,
porque de él quedaría una base sobre la que construir. No se
llegó a la meta, se hizo el recorrido hasta donde fue posible,
y cinco años después nos preguntamos: ¿se ha aprovechado
esa base para seguir construyendo?
No. No evitemos la respuesta. Los meses y primeros años que
siguieron a la decepción fueron de confusión. Inicialmente
se planteó una continuación y un refuerzo de las líneas de
trabajo articuladas en el desarrollo del proyecto, cifradas en
el mantenimiento de la cohesión institucional y de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, en el seguimiento del documento Córdoba reinicia, encargado por esta institución a un
grupo de expertos, en la elaboración de un necesario plan de
equipamientos culturales, en la prolongación de dinámicas
que se habían revelado positivas. La agenda de propuestas,
las posibilidades expansivas del proyecto en iniciativas concretas eran muy considerables y postulaban, ya sin la atadura
cronológica de 2016, un amplio horizonte de conquistas:
creación de una agenda única de la cultura, racionalización,
potenciación y distribución de la agenda cultural, aplicación
de mecanismos de equilibrio y descentralización territorial,
refuerzo de las sinergias con ámbitos empresariales y privados, instauración de nuevos programas de arte público y
otras disciplinas realizados sobre las bases de la participación y la transversalidad. Había una Córdoba cultural por
definir, por concretar, por diseñar. El fiasco de junio de 2011
podía ser un punto de partida para, sin la Capitalidad, ganar
el futuro con la cultura. En el plano teórico de las voluntades
institucionales algo de esto se enunció. En la práctica, después de unos meses diletantes, de una indefinición pavorosa,
y agotado el eco de la ilusión popular y los razonables estímulos para aprovechar las estructuras y el impulso modulados a lo largo de una década, lo que hubo fue un movimiento
de retroceso, de repliegue, de olvido, de concentración en el
día a día y en una idea básica, interesante pero no suficiente:
el mantenimiento de las actividades culturales creadas en
el marco de la candidatura con vocación de continuidad. Y
volvió la cultura politiqueada, de corto alcance, con incorporaciones anunciadas a bombo y platillo parar responder a
intereses coyunturales, meramente instrumentales pero no
baratas, y que duraron un mandato (Festival de Cine Africano,

El fiasco podía
ser un punto de
partida para, sin la
Capitalidad, ganar
el futuro con la
cultura

Festival de Música de Cine Provincia de
Córdoba, aceptados y olvidados con similar desahogo por el Ayuntamiento y
la Diputación). En la órbita fundamental de la cultura de pequeño y mediano
formato los ciclos y los programas van
y vienen según quien gobierne, y no
resulta difícil identificar entre sus promotores u organizadores a gente muy
cercana a los partidos y personas que
en ese momento ejercen las responsabilidades públicas. Ha habido un triste
retroceso en la colaboración institucional, la implicación ciudadana y la
apertura del enfoque. Hemos pasado de
la unanimidad al servicio de un fin común de largo alcance al
imperio episódico de los fines personalistas y tácticos de hoy
y mañana.
No es esto, no es esto. La hemeroteca arroja titulares no muy
lejanos en el tiempo que casi da reparo analizar. Algunos de
ellos tienen que ver con cierto espasmo institucional que
propugnó una rehabilitación del proyecto cultural de Córdoba en coincidencia con la emblemática referencia de 2016.
Se trataba, por decirlo en términos deportivos, de iniciar la
remontada, superados el periodo de duelo y los años duros
de la crisis. Los presupuestos de Cultura se recuperan, llegaba
2016 y había una serie de inquietudes, de inercias y de vectores que parecía razonable recuperar. No se trata de hacer una
Córdoba Capital Cultural sino una Córdoba capital cultural.
No para un año sino de ahora en adelante. Sin embargo, cerrado el año nada se ha hecho más allá de las rutinas. 2016 ha
pasado por Córdoba, culturalmente (y en casi todo), con una
neutralidad cotidiana, aséptica e irreflexiva. Se ha hecho lo
que tenía que hacerse por agenda más la celebración, no especialmente sublime, del 400 aniversario del nacimiento del
pintor Antonio del Castillo.
Y ahí siguen las carencias, los proyectos (algunos de ellos
incluidos en el dossier de la candidatura y que sería oportuno
revisar), las líneas de desarrollo que esperan una reactivación, la cultura en su trauma: una potencial fuerza motora
reducida a la dimensión de un epígrafe que muchas veces no
pasa de anecdótico en la vida de la ciudad, enaltecido solo en

ocasiones de especial proyección folclórica o popular. Siguen la falta de colaboración público-privada, de una agenda
de la cultura cordobesa y de herramientas adecuadas de promoción, de un plan
de equipamientos, de criterios de programación renovados e imaginativos,
de una cooperación más estrecha con
el sector privado y con los creadores.
Ahí siguen los espacios infrautilizados
(Teatro Góngora) o directamente vacíos
(Teatro Cómico Principal), las programaciones inerciales, la falta de iniciativa
privada, la ausencia increíble de estructuras y fortalezas en determinados
ámbitos como el de las artes escénicas
(a pesar de la existencia de una Escuela
Superior de Arte Dramático) o las artes
plásticas, las actividades que languidecen (Eutopía), las que se organizan
con escuadra y cartabón (Festival de la
Guitarra) o con una cierta desgana institucional (Cosmopoética), la inexistencia
de propuestas de arte público, la desconfianza hacia el arte contemporáneo
y los nuevos lenguajes. Por no hablar de
proyectos concretos paralizados o suprimidos relacionados con equipamientos:
la reforma del Museo Arqueológico, la
construcción del nuevo Museo de Bellas
Artes (que conllevaría la ampliación
del Museo Romero de Torres) y el caso
especialmente sangrante del alguna vez
llamado Centro de Creación Contemporánea de Cordoba (C4). O del maltrato a
la Orquesta de Córdoba. O de Cercadilla.
La cultura pública depende de la política
y la política de hoy y de siempre depende de etiquetas, de intereses básicos,
primarios, urgentes y reconocibles y de
tácticas/logros inmediatos que generen
titulares. Vivimos ahora pendientes de

13

I N T RO D UC C I Ó N

Medina Azahara y sus aspiraciones a
ser Patrimonio de la Humanidad, título
que ojalá consiga. Pero necesitamos
algo más que etiquetas prestigiosas.
Una adecuada estrategia institucional
de largo recorrido en torno a la cultura hará mucho más por Córdoba que
cualquier reconocimiento externo
por prestigioso que sea. Los responsables públicos pasan, los despachos
se limpian, las etiquetas se asimilan,
la ciudad se queda. La ciudad necesita
estímulos, inteligencia, motores, propuestas no para mañana sino para un
futuro más largo, un horizonte razonable de desarrollo. Y, como referencia,
no viene mal revisar Córdoba reinicia, el
documento que pudo (y debió) servir de
base para la reconstrucción del proyecto cultural de la ciudad tras la pérdida
de la Capitalidad. En él se habla de la
necesidad que la ciudad tiene de políticas sostenibles, de la consolidación
de industrias, públicos, redes y mecanismos de proyección, del impulso a
la gestión cultural y al sistema culturapatrimonio-servicios desde el diálogo

entre la tradición y la vanguardia, de
un diseño estratégico actualizado y que
sepa responder a necesidades concretas, de una mayor interlocución con los
agentes culturales, de la adopción del
Mediterráneo como espacio geográfico
y simbólico de proyección. La cultura en
Córdoba necesita imaginación, riesgo e
inteligencia, nuevas formas y nuevas o
renovadas alianzas. Y mecanismos de
proyección en la colectividad a través
de la participación, la transversalidad,
la descentralización, el dinamismo, la
transformación del ámbito público en
espacio para la creatividad, el arte, el
debate y la proyección de identidades.
Aprovechemos las inercias positivas,
los recursos, las condiciones geográficas y climatológicas. Se trata de construir ciudad retomando algunas líneas
que se revelaron extraordinariamente
positivas y que no deben quedar en
el olvido. Córdoba necesita abrazar la
cultura cereal, oxigenante y fértil como
una infancia que no se resigna y busca
su altura, para construir su sello, su
marca y su futuro.

La ciudad
necesita
estímulos,
inteligencia,
motores,
propuestas para
un futuro más
largo

P OL Í T ICA C U LT U RA L

17…

14

15

POLÍTICA CULTURAL

PO LÍ T I CA C ULT URA L

pág. 15

Cada intento de escribir esta introducción específica del primer
bloque de “17...” se ha visto inopinadamente contaminado por el tono
y el espesor del clásico lenguaje burocrático. Esta evidencia nos hizo
ser más comprensivos con el lenguaje administrativo, pero no afectó
al enfoque de estas páginas. Nos parecen tan fundamentales como
para apostar por ellas en lugar de por cuestiones más estimulantes,
como la creación artística, morbosas, como la relación de la religión
con la cultura, o ilusionantes, como pretendemos que sea el cuarto y
último bloque de esta publicación.
La relevancia de la política cultural nace de su función de mediación
entre los artistas y el público, una trascendencia que alcanza un
grado mayor al ser también el instrumento que proporciona las pautas
educativas, estructurales y funcionales para la transmisión de la
misma cultura.
Entre los interlocutores hay ausencias relevantes y presencias
inesperadas. Y esto es algo que no nos preocupa especialmente.
Los temas de esta primera parte son la educación, el patrimonio,
las infraestructuras y las propias experiencias de los que deciden
las políticas culturales que se han realizado y se están llevando a
cabo, junto a algunas reflexiones, tan lúcidas como críticas, que
contextualizan el estado actual de este asunto esencial.

O PI NI Ó N | PO L ÍT ICA C U LT U R A L

16

Las fechas tachadas
POR PEDRO ROSO

H

ace tiempo que las fechas y las cronologías dejaron de interesar a los historiadores. Sin embargo, no son pocas las personas que marcan una
determinada fecha en el calendario para resaltar
la importancia de ese día en su vida, para recordar la experiencia vivida, para salvarla del olvido. A veces, junto a esas
fechas aparecen otras, tachadas, que evocan frustración, fracaso o promesas incumplidas. Con el paso del tiempo, esos
momentos (los gratos y los luctuosos) van conformando un
perfil, esbozando una biografía.
A veces, esas marcas en el calendario se refieren no a episodios personales sino a experiencias compartidas con otras y
aun con muchas personas. En la medida en que es un logro,
un éxito, un triunfo, el recuerdo de esas experiencias se celebra públicamente como un acontecimiento, que reafirma la
identidad del grupo y le confiere valor y sentido histórico a
su devenir. Cuando no es tal, cuando signa el fracaso, la pérdida o la derrota ni siquiera se tacha la fecha, se posterga, se
silencia, se olvida.
En 2002, hace ahora catorce años, una iniciativa ciudadana promovió la puesta en marcha de un ambicioso proyecto: conseguir
que Córdoba fuera en 2016 Capital Europea de la Cultura. El
Ayuntamiento Pleno refrendó la propuesta y el 15 de diciembre
de aquel mismo año se hacía público “Córdoba 2016”, un manifiesto que fue suscrito por las instituciones, entidades y colectivos de la ciudad. “La que por su historia ha sido reconocida Ciudad Patrimonio de la Humanidad -se decía en el manifiesto- no
puede sustraerse a los desafíos que nos plantea el mundo actual
ni puede renunciar a salir al encuentro del futuro”. Convencidos
de que la cultura es un elemento fundamental para el pleno desarrollo de la ciudad, el proyecto se presentaba como “una seña
de identidad para la Córdoba del Tercer Milenio”.

Casi un año después, el cinco de noviembre de 2003, en una
reunión con la Comisión Especial para la Capitalidad Cultural, el entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel
Chaves, ofreció respaldo institucional y financiero a Córdoba
2016 y anunció que la Junta construiría un Centro de Arte en
la ciudad. El futuro tiene raíces, lema elegido para presentar
la candidatura, expresaba con sobrada elocuencia el carácter
y sentido de aquel proyecto que, después de ocho años de
ilusión y trabajo, finalmente no logró su propósito. El 28 de
junio de 2011 el Comité de Selección optó por otra candidatura, la de San Sebastián.
La sorpresa y el estupor que produjo aquella elección se convirtió enseguida en decepción y rabia por lo que se consideraba una “manipulación política” y un “injusto error”. Hasta
el punto de que se llegó a considerar la posibilidad de recurrir judicialmente aquella elección. En medio de aquel fragor,
el recién elegido Alcalde de la ciudad, José Antonio Nieto,
anunciaba solemnemente la inmediata puesta en marcha
de “un nuevo proyecto” basado en “el espíritu de unidad,
de colaboración, de ilusión, de implicación de la gente y de
apartidismo sano que se ha dado en el proyecto anterior”. Lo
que significaba lisa y llanamente abandonar “Córdoba 2016”,
tachar la fecha y, si es posible, olvidarla sin más.
Enseguida comenzó el desmantelamiento. Primero fue la
Oficina de la Capitalidad, después la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, prácticamente inactiva desde 2012… De aquella
liquidación por cese de actividad tan solo se salvó (por ahora,
físicamente) el edificio destinado a albergar el Centro que
anunció Manuel Chaves en 2003 y que se terminó de construir a finales de 2013. Según el entonces presidente de la
Junta, José Antonio Griñán, el Centro “será el gran taller de
la innovación cultural de Andalucía y situará a Córdoba en la

17

vanguardia de la creación y el arte contemporáneo”. Pero ese
Centro no existe todavía: no tiene nombre y carece de un plan
de usos y funciones, de un proyecto y una dirección acorde
con el dinero invertido en la construcción del edificio (treinta millones de euros), con los objetivos que proponía el presidente Griñán y con las expectativas creadas. La triste imagen
de soledad y abandono que transmite ese enorme edificio
que lleva tres años vacío y cerrado alienta la decepción, aviva
la melancolía y desde luego no deja en buen lugar la competencia profesional de los técnicos ni la responsabilidad política de sus gestores.
Hoy es cinco de noviembre de 2016. Han pasado trece años
desde aquel encuentro en el Alcázar, apenas quedan dos meses para que el otrora emblemático 2016 llegue a su fin, y de
aquel proyecto cultural, que iba a ser un referente estratégico
para la ciudad, nunca más se supo. ¿Por qué? ¿Porque Córdoba no logró la nominación? Málaga, cuya candidatura decayó
un año antes que la de Córdoba, no tachó esa fecha; al contrario, mantuvo su proyecto, lo redefinió y hoy es una de las
ciudades europeas con mayor y mejor oferta museística.

OP I N I ÓN | PO LÍ T I CA C ULT URA L

No estará de más
revisar también
esa imagen
complaciente y
retórica que la
ciudad tiene de sí
misma

nuevo y que cuando tiene que elegir escoge lo de siempre, lo
de toda la vida. Es necesario contar con esa otra Córdoba, la
que figura en los últimos puestos de los índices de bienestar; la
ciudad en la que viven cuarenta mil personas sin empleo y en la
que una de cada tres personas en edad de trabajar tiene un nivel
de estudios nulo o muy bajo.

Si, como parece, se quiere abrir un período de reflexión y debate sobre el estado de la cultura en Córdoba, con la exigencia
y el rigor que el objeto y el tema merecen, hay que develar
las fechas tachadas de aquel ambicioso proyecto, analizar
el discurso que durante dos décadas canalizó la política y la
gestión cultural en la ciudad, aprender de sus logros y sus
aciertos, pero también de sus carencias y sus errores.

Por otra parte, ese análisis tiene que ir necesariamente más
allá del ámbito local. Nuestro presente está marcado por la
incertidumbre y la acumulación de las tensiones y las contradicciones derivadas de las sucesivas crisis y los profundos
cambios que se están produciendo en nuestra sociedad. El
proceso de globalización, la hegemonía de un neoliberalismo
que ha convertido la crisis económica en una excusa para
desmantelar el estado de bienestar y el extraordinario desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son fenómenos que no debemos olvidar. El cambio
en los estilos de vida y en los hábitos culturales, en las formas de participación y en las relaciones sociales, el impacto
de la sugestión mediática en la vida cotidiana… son aspectos
de nuestro presente que no debemos soslayar.

Y no estará de más revisar también esa imagen complaciente y
retórica que la ciudad tiene de sí misma, en la que el esplendor
del pasado neutraliza el presente y aplaza indefinidamente
el futuro. Esa Córdoba refractaria al cambio, que recela de lo

Para empezar no vendría mal esta pregunta: en el mundo del
Whatsapp y los blogs, de Wikipedia y Google, de Facebook y
Twitter, del email y YouTube, de Spotify y Amazon… ¿de qué
hablamos cuando hablamos de cultura?

DIEGO GARCÍA

19

PO LÍ T I CA C ULT URA L

Hacia el 2017
y más allá
Reflexiones sobre el papel de las políticas culturales en
Córdoba desde la decepción de la No Capitalidad Cultural
Europea 2016 hacia el futuro.

REPORTAJE DE JUANJO FERNÁNDEZ PALOMO
IMAGEN DE DIEGO GARCÍA

Aquello que sabemos que pasó
La tarde del 28 de junio de 2011, en el Centro de Arte Reina Sofía, en
Madrid, un jurado decidió que Córdoba no sería Capital Europea de la
Cultura sino que lo sería otra. Tras conocer el veredicto, la numerosa delegación cordobesa, cariacontecida, tomó la cafetería y los vagones del
AVE de regreso a la ciudad. En la Plaza de las Tendillas había preparada
una fiesta para celebrar la designación que acabó mutando en velatorio
que, de alguna manera, como toda convención social, también es una
fiesta aunque con otro tono.
Al escenario preparado para la ocasión se subió parte de la delegación ya
regresada: sobre todo representantes políticos e institucionales, aunque
también artistas y redactores del dossier que la ciudad presentó en su

candidatura. Uno de ellos, el poeta Pablo García Casado, dijo, conjugando el futuro simple de indicativo, aquello de “Córdoba será cultura
o no será”, despertando el aplauso de los allí reunidos. Ese aplauso no
sabemos bien si sonaba a resignación, a optimismo o a una voluntad
firme de perseverar. La fiesta-velatorio continuó en aquella noche de
verano recién estrenado. Qué remedio. Y en eso estamos.
Manuel Pérez (IU), ex alcalde de Córdoba y director de la Oficina para
la Capitalidad 2016, dijo en aquel momento que “nunca más sometería
a Córdoba a un juicio como éste”; hoy, con la perspectiva del tiempo,
Pérez explica aquella tajante frase: “Fue la falta de rigor del procedimiento de selección lo que me indujo a decir que Córdoba no merecía
someterse más a un proceso de ese tipo. Esa falta de rigor se manifestó

P OL Í T ICA C U LT U RA L

20

en la ausencias de garantías para las ciudades participantes,
en el secretismo, en la vinculación manifiesta de algunos
miembros del tribunal seleccionador con alguna ciudad, en
la imposibilidad de hacer alegaciones ni recurrir la decisión
del jurado... Creo que no se puede provocar una frustración
a toda una ciudad y su ciudadanía, como ocurrió aquí, sin ni
siquiera explicar ni fundamentar la decisión”.
Frustración era la palabra. Y en ese momento había que saber
gestionarla.
En aquel 2011, el Partido Popular se había hecho con la alcaldía de la ciudad con mayoría absoluta. El catedrático de piano
Juan Miguel Moreno Calderón fue concejal de Cultura y
nos cuenta que entonces “además de desolación, en mi caso
había una buena dosis de preocupación: ciertamente, como
concejal de Cultura no sería lo mismo afrontar un mandato
municipal con el objetivo de 2016 vivo, que no habiéndolo
conseguido. Y es que aunque desde todas las instituciones se
decía en aquellos días que, pese a todo, seguiría la apuesta de
Córdoba por la cultura con la misma intensidad que en ese
tramo final de la candidatura, yo intuí que no sería así, máxime en unos momentos en los que la crisis económica estaba
golpeando con tanta virulencia a la sociedad española”.

El estado de la cuestión
Pero eso es el pasado y –como decía Faulkner– “el pasado
no pasa nunca, ni siquiera es pasado; es una dimensión del
presente”.
Fijémonos en cómo está el ahora en lo que a diseño estratégico
de políticas culturales corresponde: ¿Existe un modelo? ¿Está
la cultura en el eje principal de las acciones de la política de
la ciudad? Parafraseando un diálogo extraído de El Padrino III:
¿Caminan nuestros barcos en el mismo rumbo?
Cuando se formó esta corporación 2015-2019 con un cogobierno municipal PSOE-IU, sustentado con el apoyo de la
agrupación de electores Ganemos Córdoba –una, digamos,
franquicia de Podemos– David Luque asumió las competencias de ese “cajón de sastre” al que llaman “delegación de
Presidencia”, con gran tráfico de presupuesto y de expedientes administrativos. Muchos fueron los que, en los sectores
relacionados con la cultura, no entendieron el organigrama.
Luque atesoraba una amplia experiencia: había sido director general de Cultura en un gobierno municipal anterior y
seguía siendo el director general del Libro y las Industrias
Culturales de la Junta de Andalucía y, sin embargo, no estaba
en el puesto que muchos le suponían.

Al ser preguntado por esto, Luque, hombre de partido (político y deportivo),
responde, no sin ironía: “En la política
hay prioridades, y el partido es largo. A
diferencia de lo que ocurre en el fútbol,
puedes hacer todos los cambios que
quieras y tantas veces como quieras. Y
eso es bueno”.
Un poco más de un año después, a
finales de septiembre de 2016, la alcaldesa, Isabel Ambrosio, remodela
y ajusta las áreas del partido socialista
en el cogobierno municipal y Luque es
el actual delegado de Cultura. Ahora,
Luque, desde un área que sabemos que
le entusiasma y que conoce, sí se atreve
a reflexionar sobre el papel que debe
cumplir la política cultural en la ciudad.
Y la centra en la creación de público y
el crecimiento de un tejido: “El objetivo utópico es que esta ciudad se crea
alguna vez las posibilidades que tiene
la cultura, que nunca lo ha hecho. Nos
conformaríamos con que aumentasen
los públicos, y sería un éxito que creciera el tejido cultural, y vamos a intentar
aplicar medidas en una programación
plural, con variedad de disciplinas y
distintos públicos”.

21

PO LÍ T I CA C ULT URA L

concentración de los beneficios en manos de tour operadores y de empresas
hoteleras frente a un trabajo precario
y de mala calidad, además de evaluar
el impacto sobre determinadas áreas y
sobre las formas de vida”.
Justo eso está en el punto de mira de
expertos preocupados por la degradación de zonas como La Baixa de la antes
Turismo vs. cultura (y viceversa)
mencionada Lisboa o el barrio del Raval,
La última frase de Pérez está en la matriz de un debate inen Barcelona, donde el turismo está muteresante que está teniendo también lugar en ciudades con
tando el paisaje y la vida cotidiana del
un amplio bagaje cultural, patrimonial y, atención, cada vez
paisanaje de barrios históricos.
más, turístico. Pensemos, si no, en Barcelona, Málaga, Cádiz, En esa línea de advertencia sobre el
debate cultura-turismo se enfoca tamVenecia o Lisboa, donde, por ejemplo, se están llevando a
bién la perspectiva de Marisa Ruz (IU),
cabo interesantes experiencias de protección patrimonial de
negocios bicentenarios para que no agonicen y acaben siendo diputada delegada de Cultura en la
fagocitados por la voracidad de franquicias internacionales y Diputación Provincial cuando dice que
“vincular en exceso la política turística
deslocalizadas que presten un servicio fácil al turista.
a la cultura nos debe llevar a mirar hacia
Alberto de los Ríos, concejal de Ganemos Córdoba, en una
experiencias en países y ciudades de
“Tribuna Libre” publicada no hace mucho en Diario Córdoba
otros lugares del mundo que han sido
apuntaba, por un lado, que “la cultura puede jugar un papel
víctimas de una política de sumisión
relevante en la creación de actividad económica. La creación
agresiva hacia el turismo, convirtiendo
actual y contemporánea, sumada a la puesta en valor del inentornos vividos y patrimoniales, en
menso patrimonio histórico artístico, pueden ser un agente
barrios muertos, una vez que cierran
dinamizador de gran potencial”; pero, por otro, advertía que
“el turismo sigue una tendencia alcista, pero habrá que hacer establecimientos hosteleros y turísticos.
Parques temáticos en entornos patriun análisis del impacto real sobre la ciudad, ya colmatada
moniales. Tenemos la oportunidad de
en algunas áreas pero aún por desarrollar en otras, sobre la

aprender de experiencias ajenas, y anticiparnos con estrategias más sostenibles
y respetuosas”.

¿Existe un
modelo? ¿Está
la cultura en el
eje principal de
las acciones de
la política de la
ciudad?
En esa línea bienintencionada coincide, aunque con matices,
Manuel Pérez cuando dice que “habría que poner en marcha
una política cultural en la que tengan cabida los distintos
agentes culturales y que se base en abrir cauces para la expresión cultural, en gestionar y proyectar nuestro rico y amplio
patrimonio, ofrecer espacios, facilitar el ejercicio libre de la
acción cultural y la actividad de los creadores... Definir Córdoba como una ciudad cultural y no solo turística”. 

La política institucional y los agentes culturales
En Córdoba, tras, llamémosle el fiasco,
de no ser elegida como Capital Europea
de la Cultura se intentó mantener en
vano lo que se llamó Fundación Córdoba Ciudad Cultural, un órgano en el que
estarían –estuvieron– representadas las
diferentes instituciones que empujaron
la candidatura; es decir, Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía
y Universidad, principalmente, más
entidades colaboradoras y en continuo
contacto con agentes culturales (programadores, creadores, empresas de
gestión…). Vano afán. Ese ente acabó disolviéndose aquejado de una triste anorexia presupuestaria y de voluntades.
El entonces concejal de Cultura, Moreno
Calderón, lo recuerda así: “Una vez no
obtenida la capitalidad, las cosas cambiaron, siendo las instituciones representadas en el patronato las que, tras un
primer momento de decidir continuar
(e incluso planificar una posible hoja

P OL Í T ICA C U LT U RA L

de ruta), terminaron por convenir en
dar por extinguida la Fundación. En mi
opinión, y con la perspectiva que ofrece
el tiempo transcurrido, creo que la situación socioeconómica y la falta de un
acicate concreto como era la capitalidad
en 2016 influyeron decisivamente en
que las instituciones no agotaran los
cauces de diálogo para dar continuidad
a un proyecto común”.
Manuel Pérez abunda en la misma idea,
aunque pone el foco en la desidia del
gobierno municipal del Partido Popular
cuando apunta que “la decisión de disolver la Fundación fue errónea y fruto
del desinterés cultural de las instituciones que la formaban, especialmente del
Ayuntamiento de entonces”.
Sea como fuere; es decir, lo que fue; las
instituciones tienen al menos desde un
punto de vista meramente voluntarista
la intención de contar con los agentes
culturales para la concreción de unos
objetivos comunes. Que se equivoquen
o no en la interlocución, que sea más o
menos complicado, que se entrecrucen
razones partidistas entre los responsables, que se “atasquen” en el corto plazo
y no levanten la mirada… esa ya es otra
cuestión. Una triste cuestión, la de los
reinos de Taifas.
Por ejemplo; se nos ha anunciado la
creación de un ¿organismo? que podría
llamarse Consejo Local de la Cultura,
pero que no acaba de concretarse. Al respecto, el actual responsable municipal
de Cultura, David Luque nos dice que
“está en proceso de ser consensuado;
debe ser un órgano asesor y supervisor.
Hay que dotarlo de representatividad,

22

La decisión
de disolver la
Fundación fue
errónea y fruto
del desinterés
cultural de las
instituciones que
la formaban

pero también de eficacia, tiene que
nacer con vocación de permanecer y
servir para mejorar. Si nos ponemos de
acuerdo en esos parámetros, estará funcionando en el 17”.
Más participada, y ya funcionando a
la espera de conclusiones, parece la
estrategia que se sigue en la institución
provincial. La diputada de Cultura, Marisa Ruz nos habla de "Somos pueblo,
somos cultura", “una experiencia de
democracia participativa con actores locales de la cultura, con el diálogo como
metodología de acción, para generar
propuestas y conocimiento colectivo
a través del debate en el que han participado 190 colectivos culturales de la
provincia, casi todos los ayuntamientos
con sus técnicos y políticos, y 20 personas referentes en la cultura o el análisis
de las políticas culturales. Pero no es un
proyecto cerrado”.
Bien, nada parece cerrado, según las palabras de Ruz, lo cual puede ser bueno o
regular según la capacidad de optimismo que tengamos; y lo mismo puede

decirse cuando el delegado municipal David Luque se refiere
al Consejo Local de la Cultura con la oración condicional “si
nos ponemos de acuerdo…”

Lo vertical y lo horizontal
No debemos dejar de olvidar que determinadas estrategias de
intervención públicas están muy ligadas a proyectos empresariales, que utilizan los eventos y encuentros para institucionalizar esos lazos entre organizaciones gubernamentales
y elites empresariales.
Deberíamos abogar por una política cultural que tuviese más
en cuenta la horizontalidad. La ciudadanía ha ido adquiriendo más protagonismo en la práctica de las políticas activas
en materia de cultura. Cada vez son más los individuos que
se organizan al margen de la política para canalizar sus aspiraciones y sus ideas en otros espacios, al margen de una
dirección más vertical.
El que limitemos el campo de visión de la cultura al diseño
político niega una realidad multiforme y ofrece una imagen
parcial. De esa forma estaríamos negando que también dentro del ámbito de la cultura hay más sujetos que influyen en
las estrategias de intervención.
Y les recuerdo que en este nuevo gobierno del Reino de España tampoco hay una cartera en la que aparezca el sintagma
“Ministerio de Cultura”. Saque usted sus propias conclusiones, amable lector.

23

OP I N I ÓN | PO LÍ T I CA C ULT URA L

Ahora empieza lo bonito
POR ÁNGEL LUIS PÉREZ VILLÉN

E

n el fondo es de agradecer. Hubiese sido agotador,
tanta actividad, tanta cultura. Nos libramos de una
buena cuando perdimos la capitalidad para este
año. Mejor así, estamos más o menos como siempre. Bueno, en realidad un poco peor, pero es que no nos la
dieron. La verdad es que fue una contrariedad, todo se vino
abajo de un día para otro, ya no tenía sentido apostar por la
cultura, nos decían. Y eso sí que representó una decepción o
quizá la confirmación de que la propia candidatura no se la
creían ni sus promotores. Pero el tiempo pasó y ya metidos
en 2016 se nos volvió a recordar que estábamos de suerte,
que de alguna manera lo íbamos a celebrar. Y en ello estamos, haciendo amigos y celebrándolo, por más que esta manera de hacerlo no nos parezca la más adecuada.
En el campo en que me muevo -el del arte contemporáneo- el
compromiso debía ser no solo institucional, también debían
implicarse agentes particulares para que todo culminase
como nos merecíamos. Al menos así era antes de despejarse
la incógnita, porque lo cierto es que los únicos que de verdad
han trabajado por crear tejido en el páramo posterior a la
frustración han sido particulares y colectivos. Programando
todo tipo de actividades en espacios alternativos no comerciales (exposiciones, performances, encuentros, cursos, conciertos, etc.) y supliendo la responsabilidad que la institución
no ha querido desempeñar de cara a la ciudadanía. Casos de
estudio como los de CoMbO (satélite de La Fragua), El Arsenal
y más recientemente FAR (Foro de arte relacional), así lo con-

firman. A día de hoy el primero asume, nunca mejor dicho,
su condición satélite sin ubicación ni programación estables, el segundo mantiene aún constantes vitales y el tercero
comienza a vivir en otro cuerpo, más versátil y prometedor,
después del destierro carpeño.
Respecto a las instituciones, poca cosa en relación a lo que
pudo ser y no fue. El nuevo tablero político que se dibujó en
el Ayuntamiento hacía presagiar buenos augurios para este
año pero la realidad ha sido muy distinta.
Echamos de menos la labor de Moreno Calderón en Cultura.
Todavía esperamos que durante el resto de la legislatura se
enmiende la situación, porque comienza a ser muy preocupante. En la Diputación, todo lo contrario, no podía ir a peor
de cómo nos fue con la anterior corporación, máxime con
el Centro Rafael Botí recién abierto, sin embargo no se han
cumplido las expectativas, no se acaba de despegar del todo
y los vuelos emprendidos son sin motor y con monitores
interinos. Esperemos que el nuevo gerente sepa reconducir
la fundación y el centro homónimos a niveles de competencia similares a los de otras instituciones hermanas. Y con el
C4 hemos sumado otro año más de comunicados y ruedas
de prensa. Algo de ruido y poquísimos avances, por no decir
ninguno. Por ahora solamente palabras y reuniones preparatorias y más anuncios en prensa, aunque fuera de micrófono
se nos confirma que sí, que esta vez va en serio. Así que posiblemente ahora empiece lo bonito.

P OL Í T ICA C U LT U RA L

24

Los equipamientos
culturales o la vaguada
del 2016
Córdoba tuvo un plan. En 2011, a pocos meses de perder la
candidatura de la Capitalidad Cultural, el Pleno del Ayuntamiento
de Córdoba aprobó por unanimidad (sí, unanimidad) el Plan de
Equipamientos e Infraestructuras Culturales de Córdoba.

REPORTAJE DE ALFONSO ALBA
IMAGEN DE DIEGO GARCÍA

FUE UN TRABAJO SERIO, RIGUROSO Y del que hoy nadie se acuerda. “No se le ha prestado la atención suficiente”, resume,
lacónico, el arquitecto Rafael Obrero. Este plan fue diseñado
por la Fundación de Arquitectura Contemporánea tras un
encargo de la Delegación de Cultura, que entonces estaba en
manos del PSOE aunque era IU quien dirigía la Oficina de la
Capitalidad Cultural. La responsable de la Fundación y, por
tanto, del Plan de Equipamientos e Infraestructuras Culturales es la arquitecta italiana Gaia Redaelli, quien recuerda una
cifra: 255. Es el número de espacios culturales “en uso” o en
disposición de “ser activados”: “Una base relevante para tejer
la ciudad a través de la cultura”, concluye Redaelli.
Este plan, totalmente desaprovechado e ignorado también
para el responsable del Consejo del Movimiento Ciudadano,
Juan Andrés de Gracia, patentó un concepto, único en la
ciudad y que debería haber marcado un antes y un después
en el diseño y planificación de sus equipamientos: “las vaguadas culturales”. El plan tenía una tesis nítida: un edificio,
cualquier equipamiento, no puede estar al margen de su vecindario, sino que se debe integrar en él. La ciudad como un
espacio vivo, estudiada como un conjunto, como un puzzle
en el que cada pieza tenía un espacio concreto en el tablero.

Al contrario, cinco años después, Córdoba ha construido sus
infraestructuras culturales o las ha puesto en uso “a golpe de
ocurrencias”, sostiene Juan Andrés de Gracia. “El mejor ejemplo es el C4”, expone Rafael Obrero, el lugar al que la Consejería de Cultura ha decidido trasladar la Filmoteca de Andalucía
sin seguir un criterio concreto. El criterio de estos últimos
años “se ha debido más al voluntarismo de gobiernos que
han visto claro que en ese momento había oportunidad de
ejecutarlos, o directamente al oportunismo del político o
política de turno que, sin encomendarse a plan alguno, decide dejar caer una caja sin contenido en la ciudad”, resume
Obrero.
Pero, ¿qué ha quedado de todo aquello que se diseñó para
el 2016?
Sigamos una a una aquellas vaguadas culturales que el Plan
de Equipamientos Culturales diseñó, para ver qué se planeó
y qué es lo que se ha llevado a cabo, si es que se hizo algo. El
plan dividió las vaguadas en dos zonas, una a cada margen
del Guadalquivir. De hecho, diseñó el propio río como una especie de bulevar cultural que se cruzaba en el Puente Romano
con otro, el que bajaba desde la Biblioteca Pública del Estado
hasta el entorno de la Calahorra y el Sector Sur:

DIEGO GARCÍA

P OL Í T ICA C U LT U RA L

26

La orilla derecha:
Las Vaguadas activadas (en 2011)
Casa Árabe. Es, quizás, una de las intervenciones de las que
más orgullosa puede sentirse la ciudad. Premiada internacionalmente, su restauración en pleno corazón de la Judería y en
las proximidades de la Mezquita, ha convertido este espacio
en uno de los referentes de los estudios islámicos y del mundo árabe. En estos años, ha acogido reuniones al más alto
nivel, como unas conversaciones de paz en Siria organizadas
por la Unión Europea. Además, mantiene una intensa actividad cultural gracias a una programación estable de la propia
Casa Árabe.
Museo Arqueológico. La primera fase de las obras, ya acabada, permitió integrar los restos del antiguo Teatro Romano
de Córdoba y mejorar la conexión de toda la plaza Jerónimo
Páez. Queda pendiente la segunda fase, que restaurará el antiguo palacio en el que originalmente se abrió el museo, y que
permitirá dotar, definitivamente, a la ciudad de uno de los
museos arqueológicos más importantes de Andalucía.
Biblioteca Municipal Central de Lepanto. Sus obras concluyeron en 2008 y transformaron un antiguo cuartel militar
en uno de los grandes puntos de referencia de la ciudad, con
un extenso catálogo bibliográfico. El Ayuntamiento tiene
pendiente la definición del espacio que sigue rodeando a una
biblioteca que sigue manteniendo una intensa actividad cultural, con una programación propia.
Biblioteca Pública del Estado. En 2011 el proyecto ya estaba
redactado. Entonces se calculaba que podría abrir sus puertas
para 2014. Hoy están en marcha las obras, aunque no está
previsto que este gigantesco espacio localizado al Norte de
los Jardines de la Agricultura pueda abrir sus puertas antes
del año 2018. Su apertura significará también el traslado de
todos los fondos y oficinas de la Biblioteca Provincial en la
calle Amador de los Ríos, lo que dejará vacío y sin uso planificado este histórico espacio.
Manzana San Pablo. Uno de los grandes proyectos para los
equipamientos del 2016. Con la apertura de los Jardines de
Orive y la restauración de la Sala Capitular, que mantiene
una intensa actividad de todo tipo, las instituciones han
aparcado lo que iba a ser una revolución para toda la manzana que rodea la iglesia de San Pablo. Así, en la zona se iba a
instalar la sede de la Fundación de Arquitectura Contemporánea, que abriría sus puertas en 2014 después de un concurso de ideas. Además, esta vaguada contemplaba integrar la
Sala Capitular de Orive con una “porosidad” de los jardines,
a los que se iba a poder entrar desde la calle Capitulares a través de la sede de la Consejería de Cultura. De hecho, la Dele-

gación de Cultura de la Junta ha puesto
en marcha una sala de exposiciones,
Iniciarte, y organiza periódicamente
actividades en su sede.
Sala Vimcorsa y Centro Pepe Espaliú.
Una de las vaguadas culturales situadas
en la cúspide (geográfica) de la ciudad.
Vimcorsa ha mantenido una actividad
más o menos regular en su sede, con
la puesta en marcha de varias exposiciones. También ha acogido en su sala
de conferencias distintas ponencias,
la mayoría relacionadas con la arquitectura y el urbanismo. El Centro Pepe
Espaliú abrió sus puertas en 2011, con
una pequeña parte de la obra del artista
cordobés. Abierto al público y demandado en las rutas de turismo de arte
contemporáneo de España.
Casa Góngora. Nació como un centro
de estudios gongorinos una vez restaurado, gracias a los fondos de compensación por grandes obras del Ministerio
de Fomento. Sin embargo, en todos
estos años ha sido la Cátedra Góngora,
principalmente, quien ha explotado sus
instalaciones, sin que disponga de una
sala de exposiciones o un centro de divulgación de la obra del poeta cordobés
abierto de manera continua, que es para
lo que fue diseñado.
Centro de Arte Rafael Botí. Sus obras
iban a acabar en 2011. En esta media
década, han estado paradas, pudieron
reiniciarse y por fin acabarse. Acaba
de ponerse en marcha. La Diputación
persigue el objetivo de llenarlo de con-

tenido, con diferentes exposiciones y
también con actividades culturales de
todo tipo. Ha empezado a dinamizar
una zona de la Judería turísticamente
saturada.
Nuevo Conservatorio Superior de Música. A pleno rendimiento desde el año
2011. Su diseño le hace contar con uno
de los mejores auditorios de la ciudad
en cuanto a acústica se refiere. Su aforo,
no obstante, es muy reducido.
Los tres teatros de la ciudad. Hasta
2010, Córdoba solo disponía de un espacio escénico: el Gran Teatro. Ese año se
abrió el Teatro Góngora y concluyó la reforma del teatro al aire libre de la Axerquía, gracias a un plan integral de cultura. Desde entonces, queda pendiente
una obra, a ejecutar en 2017, para hacer
totalmente accesible el Gran Teatro. El
Instituto Municipal de Artes Escénicas
(IMAE) explota los tres espacios con un
problema: tiene el mismo personal para
gestionar los tres teatros que antes tenía
para explotar uno solo.
Centro de Visitantes de la Sinagoga.
La Sinagoga estuvo cerrada al público
durante una profunda restauración. Sin
embargo, la Junta aún no ha cumplido
con su intención de construir un centro
de interpretación en el que por números
es el segundo monumento más visitado
de Córdoba por detrás de la Mezquita.
El objetivo era adquirir una vivienda en
ruinas junto a la Sinagoga y construir
allí un centro de interpretación digno
para este espacio tan demandado.

27

Teatro de La Magdalena. Otro de los
grandes proyectos olvidados. El objetivo
era rehabilitarlo y abrirlo en 2012. Se trataba de un antiguo cine, hoy demolido,
que el Ayuntamiento iba a gestionar de
manera conjunta con grupos independientes de arte dramático de la ciudad.
Convento de Santa Clara. Córdoba carece de un museo de la ciudad. El proyecto
del 2016 preveía instalarlo en el antiguo
convento de Santa Clara, un edificio en
el que son visibles todas las huellas del
pasado de la ciudad, desde la presencia
romana, hasta los restos de una antigua
Mezquita. Su rehabilitación iba a ser
financiada mediante un convenio de
dos millones de euros con Caja Madrid,
hoy Bankia, que la entidad finalmente
desechó. Ahora, y con escasos recursos,
el Ayuntamiento le está dando un lavado
de cara más con el objetivo de evitar su
ruina que con el de explotarlo.
Recintos y Parques Arqueológicos. Es
una muestra de la desplanificación cultural del 2016. En 2011 se diseñó un plan
para poner en valor de manera conjunta
todo el patrimonio arqueológico de la
ciudad. Ahora, cada parque va por un
lado. Por ejemplo, el Templo Romano
de la calle Capitulares lleva su propio
desarrollo gracias a los fondos del Plan
Turístico de Grandes Ciudades, mientras la Junta ha abandonado Cercadillas
con el cierre de sus ruinas al público o
apenas ha avanzado la excavación junto
al Rectorado. Otros lugares como la villa
romana de Santa Rosa siguen cerrados
al público.

Palacio de Viana. Aunque no definía
exactamente su uso, el plan para el 2016
era que este enorme palacio propiedad
de CajaSur tuviera una programación
similar a la de la Casa Encendida de
Madrid. En este tiempo, se ha orientado
más a convertirse en un museo oficioso
de los patios de Córdoba y a dotarse
de programación cultural propia, con
conciertos y teatro dirigidos por la Fundación CajaSur, que sustituyó la antigua
Obra Social.

La orilla izquierda:
La península cultural
Miraflores. Fue el gran proyecto del
2016. Hoy, tan solo hay un edificio
construido que no abierto, el anteriormente conocido como C4, un espacio
configurado para la creación contemporánea al que la Junta trasladará la
Filmoteca, algo que no estaba previsto.
En la península se iba a construir el
gran proyecto, el Guggenheim cordobés, el Palacio de Congresos que
diseñó Rem Koolhaas y el símbolo de
la capitalidad. No hubo capitalidad y
no hubo Palacio de Congresos, fundamentalmente a causa de la falta de
financiación. Además, en la zona se
previó junto a la Calahorra la construcción del Museo de Bellas Artes en un
solar hoy abandonado.
La Escuela de Magisterio. La conocida
como Normal fue ya pergeñada por este
plan como un vivero de empresas culturales. Sus obras empezaron tarde y aún
no han acabado. De momento, no hay
un plan concreto para su explotación.

PO LÍ T I CA C ULT URA L

Tras este repaso, ¿está Córdoba hoy lo
suficientemente dotada de infraestructuras culturales? Los expertos creen que
en la mayor parte, sí. “Creo sin embargo
que el déficit es más de software que de
hardware. Falla la gestión de algunos
espacios y falla la agenda cultural global
de la ciudad. Hay épocas del año en las
que Córdoba es un desierto y días con
convocatorias simultáneas en cada esquina”, señala Rafael Obrero.
Los vecinos, no obstante, señalan que
hay “carencias varias”, que Juan Andrés
de Gracia enumera: “Mejora de las instalaciones de museos como el Bellas artes
y Julio Romero de Torres, un museo de
la ciudad, una gran sala de exposiciones
pública, un auditorio-Casa de la Música,
completar la red de centros cívicos, una
red de espacios al aire libre o la mejora
del Archivo Histórico”, señala.
Más allá, el arquitecto Rafael Obrero
incide en una “infrautilización” de algunos espacios ya construidos, y se refiere
al centro de interpretación de Medina
Azahara o “el desfase” en la apertura de
los museos municipales y la mayor demanda turística.
“En general, el esfuerzo económico y
administrativo que ha significado la
realización de algunos equipamientos obliga hoy a un ulterior esfuerzo
para su activación, aunque creo que el
modelo de gestión pasa por renovados
paradigmas. Un modelo más acorde a
una co-gestión entre administración y
ciudadanía permitiría potenciar el uso
de infraestructuras que aun abiertas,
pueden resultar ser más cercanas a la
gente”, concluye Gaia Redaelli.

DIEGO GARCÍA

R EP OR TAJ E

29

PO LÍ T I CA C ULT URA L

Educación
entre algodones
Tres expertos de la enseñanza y una joven poeta reflexionan
sobre el día después de la Capitalidad Europea 2016.

REPORTAJE DE ARISTÓTELES MORENO
IMAGEN DE DIEGO GARCÍA

SOSTIENE PEDRO RUIZ que estamos creando una generación de Peter Pa-

nes. Chavales que viven confortablemente entre algodones sin la más
remota intención de salir del cascarón. Y avisa: la cultura requiere esfuerzo. Por esa razón, las redes sociales han prosperado como los champiñones. “Se está generando la convicción de para qué voy a aprender si
está todo en Google”, reflexiona acodado en una mesa de la cafetería del
Rectorado de la Universidad de Córdoba.
Pedro Ruiz es catedrático de Literatura de la UCO y sus consideraciones
sobre el desarrollo de la cultura a través del sistema educativo no son
lo que se dice alentadoras. Bien al contrario, lamenta la pasividad ya
endémica de los estudiantes en las aulas. “Yo tengo verdaderos problemas para que lean El Quijote”. Ruiz apunta a la Logse como epicentro del
fracaso educativo. Y disecciona la dimensión del desastre: “Vienen sin
contenidos y sin competencias. No están acostumbrados al esfuerzo.
Y estudiar es cansado. Claro. Hay gente que opina que aquí se trata de
entretener, de ser simpático. Y yo espero que el médico que te vaya a
operar en el quirófano sepa operar y no sea solo un tipo divertido”.
En este punto, el especialista en el Siglo de Oro se muestra particularmente implacable. “Se ha impuesto la idea de que no hay futuro. Existe
una actitud de desidia”. Y expone una hipótesis inquietante: “Crear

desmotivación responde a intereses muy claros. Hay un plan de degradación cultural”. ¿Qué quiere decir con esta enigmática aseveración?
Pedro Ruiz nos lo aclara. “Tras la caída del muro de Berlín se dispararon
los intereses capitalistas y los nichos de negocio que quedaban eran la
sanidad y la educación. Se trata de cargarse los servicios públicos para
privatizar”. Ahí es nada.
Verónica Moreno enfoca la cuestión desde otro prisma. Poeta y experta en dinamización cultural, afronta la revolución digital como una
oportunidad sin precedentes. “Elimina intermediarios y crea un acceso
directo entre creadores y consumidores. Es la plataforma perfecta para
esponsorizarte con pocos recursos”. Por su juventud, Verónica Moreno
se ha educado en el universo internet y ha puesto en marcha un puñado
de proyectos donde se combina la poesía, las nuevas tecnologías y la interacción participativa. Digamos que la navegación digital es su medio
natural. Es decir: la tiene incorporada como una extensión más de su
organismo.
En esa visión, cobran un especial protagonismo las iniciativas emergentes identificadas hoy bajo la categoría de “startups”, particularmente
activas en el campo cultural al abrigo del impulso de la Capitalidad Europea 2016. “Para la dimensión de una ciudad como Córdoba tenemos

P OL Í T ICA C U LT U RA L

30

bastante actividad cultural”, recapacita Verónica Moreno.
Solo hay un pequeño problema: Los profesionales que integran la incipiente industria cultural están “precarizados”.
Sobre todo, tras el fracaso de la Capitalidad y el repliegue
drástico del apoyo institucional. ¿Y cómo se frena la creciente precarización? “No con subvenciones, pero sí con un
impulso de las empresas culturales. Que la administración
actúe como catalizador”, defiende Verónica Moreno.
En cierta medida, y desde otra óptica, es lo que intenta
hacer Pablo Rabasco, director general de Cultura de la Universidad de Córdoba. Profesor titular de Historia del Arte,
Rabasco ha impulsado el Centro de Iniciativas Culturales,
inspirado en el modelo de gestión de la Universidad de Sevilla. “La UCO es uno de los focos fundamentales [de difusión
cultural] debido a las humanidades”, precisa. La producción
intelectual y científica generada por la Universidad en términos de conferencias, charlas o congresos es ingente. “Pero
no está bien aprovechada y hay que abrirla”, puntualiza. Justamente ese es uno de los cometidos que se ha propuesto en
su mandato tras dos años en el cargo. “Hay que abandonar
la etiqueta de la Universidad como algo oculto dentro de los
muros del saber”, argumenta.
Pablo Rabasco se muestra abiertamente crítico con el sistema educativo en la línea en que se expresó párrafos más
arriba Pedro Ruiz. Padre de un hijo de 8 años, conoce de
primera mano el estado actual de la educación primaria y
secundaria. Y es implacable en su juicio. “Es muy deficitaria.
Los maestros no están preparados”, espeta. En su opinión, el
arte y la cultura son sistemáticamente orillados en un sistema que prima otro tipo de competencias. “Hay niños fantásticos para el arte, pero el arte no se trabaja en la escuela”.
El problema fundamental radica en la secular falta de consenso en materia educativa. Así lo estima José Cosano, ex
delegado de Cultura, docente con muchas horas de vuelo
y actual director de la Real Academia de Córdoba. “Una
generación es lo que se debe tardar en reformar el sistema
educativo. Y aquí es un infierno”, deplora. En España, el
sistema educativo se ha convertido en trinchera electoral y
su continuidad depende de los vaivenes políticos. Aunque
aclara: “Tengo fe en el sistema. Hay profesionales extraordinarios, que hacen mucho en el aula. Hoy los niños están
mejor formados y tienen más ofertas educativas que las que
tuvieron sus padres”.
Cosano adjudica a la UCO un papel “importantísimo” como
motor de la cultura. En esa función dinamizadora, ha superado netamente a la Real Academia, mucho más determinante en décadas pasadas. “La Universidad es un foco
de investigación de primera magnitud y tiene un potencial
extraordinario como es el caso del Instituto de Investiga-

El arte y la
cultura son
sistemáticamente
orillados en un
sistema que
prima otro tipo de
competencias
ciones Biomédicas (Imibic)”. Defiende
Cosano, por tanto, el rol armonizador de
las instituciones públicas para conjugar
la cultura oficial y la impulsada por
los agentes privados. “No son incompatibles”, remarca. “Yo soy de los que
piensan que hay cultura hasta en una
partida de dominó”.
Precisamente, lo que Verónica Moreno
objeta es la tendencia institucional a
potenciar proyectos culturales tradicionales y desatender los de inspiración
contemporánea y producidos por la
gente joven. “Hay una desconexión”
entre la cultura oficial y la privada. Justo
por esa razón, entiende que la administración pública debe “conectar” a los
agentes culturales y promover un mecanismo en red.
Desde ese punto de vista, Pablo Rabasco
se pronuncia en términos muy críticos con el modelo desarrollado en la
Capitalidad Europea 2016. “La energía
que se creó fue muy ficticia”, en contraposición al pensamiento dominante. Y
abunda en los detalles: “Esos eventos no
son positivos para la dinámica cultural
de las ciudades. Se convierten en una
carrera frenética. Yo apuesto más por
procesos a largo plazo. Y no deben ser
por concurso sino en reconocimiento a
una trayectoria”, señala.
Pedro Ruiz, en cambio, valora muy
favorablemente la experiencia de la

Capitalidad, a cuyo proyecto contribuyó
activamente en el ámbito del comité
organizador. “A diferencia de otras ocasiones, aquello sí tuvo que ver con lo
que la ciudad demandaba”. Otra cosa es
la administración de la resaca. “No ha
habido post Capitalidad. El proyecto se
perdió y debe estar guardado en algún
cajón”. Dos elementos han contribuido,
en su opinión, a dilapidar aquella energía ciudadana y a aparcar un proyecto
de ciudad que contó con un insólito
consenso de todas las fuerzas políticas,
artísticas y sociales. Primero, el cambio
de Gobierno local. Y segundo, la caída
drástica de recursos económicos debido
a la crisis.
La Capitalidad Europea 2016 fue una
oportunidad perdida, a juicio de José
Cosano, que no se anda por las ramas
a la hora de evaluar la experiencia. En
ese punto es cristalino como agua de
venero: “Todo proceso que no cubre
expectativas causa frustración”, afirma
descarnadamente. Ahora toca gestionar
el día después y definir un modelo cultural. “¿Y cuál es el modelo cultural?”,
se pregunta retóricamente Pedro Ruiz.
“No existe. “¿Vamos a apostar por la
cultura del espectáculo? ¿Por la cultura
de la promoción desde abajo? ¿Por los
ciudadanos como consumidores? ¿Por
los ciudadanos como creadores? El
problema es que no sabemos a qué jugamos”, expone usando un conocido símil
futbolístico.
Se sepa o no a qué se juega, lo que urge
ahora es “responder con imaginación” y
“marchar hacia adelante”, tal como propone José Cosano como horizonte vital
de futuro. Veremos.

31

OP I N I ÓN | PO LÍ T I CA C ULT URA L

La cultura bulímica
POR JOSÉ MARÍA MARTÍN

A

ntes del diluvio, toda ciudad española en busca
de su identidad persiguió el sueño de contar con
sus propias infraestructuras culturales: teatros,
auditorios y centros de arte contemporáneo. En
los presupuestos públicos, mediáticamente camuflados
como inversiones culturales, se escondían auténticos instrumentos de financiación del sector de la construcción. Las
grandes empresas levantaban edificios imponentes, proyectados por famosos arquitectos, símbolos del progreso. Su
gestión posterior se demostró deficitaria en muchos casos, y
la culpa se atribuyó al estallido de la burbuja.

ción joven y el flamenco como disciplinas a fomentar. Podía
haber sido mucho peor.

La burbuja no solo fue constructiva y, junto a ella, surgió
otra desmedida tendencia de generación de macroeventos,
siempre magnos, e inyectados del mismo afán de superación
y espectacularidad. En Córdoba, en paralelo a la construcción
del Centro de Recepción de Visitantes de Medina Azahara
(2003-2009), a la del Centro de Creación Contemporánea de
Andalucía (de 2008-2016, bautizado en un primer momento
como C4), al millonario y absurdo gasto en el mítico Palacio
del Sur (2001-2009) y al diseño de infraestructuras aún pendientes como el Museo de Bellas Artes o inacabadas como
la Biblioteca Estatal en Los Patos, surgieron festivales como
Cosmopoética (2003), Eutopía (2005) y la Noche Blanca del
Flamenco (2006), y se revitalizaron otros como el Festival de
la Guitarra de Córdoba. La bonanza económica y la candidatura de Córdoba Capital Cultural de Europa en 2016 ampararon el surgimiento de estas grandes citas. Demonizarlas sería
estúpido pues en algunos casos sus frutos son evidentes y al
menos tuvimos la fortuna de que se eligió la poesía, la crea-

La mirada está desenfocada. Lo realmente interesante sería cotejar el impacto que han tenido estos festivales en la
generación de estructuras locales de creación, en el propio
conocimiento de los ciudadanos o en, por qué no, la industria cultural. El paradigma del asunto es La Noche Blanca del
Flamenco que nació con un presupuesto de 500.000 euros,
hasta bajar a los 250.000 actuales. En sus diez ediciones, en
una programación consumida en menos de una quincena de
jornadas, se han gastado en torno a tres millones de euros.

Sin embargo, ese modelo de consumo bulímico de la cultura
no ha experimentado aún una característica indisociable del
trastorno alimentario: el arrepentimiento. Sin un modelo
definido de la relación que queremos que tenga Córdoba con
la cultura y sin sistemas de evaluación rigurosos sobre nuestras supuestas grandes citas seguiremos cediendo terreno a
quienes con ellas buscan generar pernoctaciones en lugar de
hacer ciudad.

Imagino ese dinero bien invertido en una programación
constante y participativa en nuestras instituciones culturales
(bibliotecas, filmoteca, museos, centros temáticos, ferias del
libro, teatros, salas de conciertos y de ensayos, conservatorios, residencias de artistas, publicaciones, etcétera) y pienso
en una ciudad mejor, que haría mejores ciudadanos, con más
herramientas de conocimiento para enfrentarse a un mundo
que cada vez nos exige estar más alerta para entenderlo.

Patrimonio cultural
o la vaguada del 2016
REPORTAJE DE GAIA REDAELLI
IMAGEN DE DIEGO GARCÍA

En una Europa en crisis, en pleno auge de la industria
del turismo y de los fondos especulativos interesados en
nuevos contenidos, las ciudades del Mediterráneo tienen
que dar respuesta a la presión que la economía global
ejerce en lugares de alto interés histórico y cultural

COMO CONSECUENCIA DEL AFÁN EXPANSIVO de la burbuja inmobi-

liaria, el deterioro y vaciado de los centros históricos, el cambio de la economía urbana y, más recientemente, los fenómenos de gentrificación(1), se revela la cada vez mayor fragilidad
de los sectores de alto valor patrimonial de nuestras urbes. Se
hace imprescindible la apertura de un debate hacia renovados
paradigmas sobre el patrimonio, su potencialidad económica
y su papel social y sobre la relación entre ciudad y ciudadanía. Es necesario establecer mecanismos de gobernanza que
garanticen la rehabilitación y reactivación de un patrimonio
arquitectónico que alumbra un patrimonio inmaterial: la convivencia de sus habitantes.
En el año 2005, el Consejo de Europa aprobó en la ciudad portuguesa de Faro el Convenio marco sobre el valor del patrimonio
cultural para la sociedad que significa un importante cambio

de la noción de patrimonio cultural. Prosper Wanner -experto del servicio de cultura, patrimonio y de diversidad cultural
y asesor del propio Consejo de Europa para la implantación
entre los estados miembros de la Convención de Faro- recuerda que la novedad reside en tres importantes ejes: “En primer
lugar, la Convención afirma que el patrimonio cultural es un
recurso para el futuro y no solo un recuerdo del pasado; en
segundo lugar, se introduce el papel de la participación activa
de la ciudadanía como comunidad patrimonial en la valorización de dicho recurso, que, por lo tanto, deja de ser algo
exclusivamente de competencia y beneficio de los poderes
públicos; y en tercer lugar, se indica la necesidad de perfeccionar algunos mecanismos para resolver eventuales conflictos
como, por ejemplo, los que pueden surgir entre valor turístico
y valor social del patrimonio a través del dialogo”(2).

Si la precedente Convención para la salvaguardia del patrimonio arquitectónico en Europa, suscrita en Granada en 1985,
incidía en la necesidad de inventariar, conservar y difundir
la arquitectura histórica como “expresión insustituible de la
riqueza y diversidad del patrimonio cultural de Europa, un
testimonio inestimable de nuestro pasado y un bien común
para todos los Europeos”, Faro señala nuevos retos. Como
recuerda Wanner, nace de la observación de algunas acciones
promovidas por la ciudadanía -en un formato bottom-up, de
abajo a arriba- y se propone poner en sintonía instituciones
y sociedad civil alrededor de una renovada noción de patrimonio: de elemento puramente conservativo, del pasado, y,
por tanto, de carácter contemplativo o mercantil/turístico,
se transforma en algo vivo, memoria pero, al mismo tiempo,
futuro de una colectividad que es la verdadera activadora de
un habitat sostenible. En definitiva, la Convención de Faro
reconoce la dimensión social del patrimonio, un recurso
estratégico para Europa hacia un crecimiento inteligente,
sostenible e integrador(3).
Ese difícil equilibrio entre economía global y dimensión local busca hoy aplicación en algunas ciudades mediterráneas.
La delibera 238, aprobada por el Ayuntamiento de Nápoles en
2014, establece una interesante relación entre los conceptos
de patrimonio y bien común: la administración reconoce
que todo inmueble municipal tiene una finalidad colectiva y,
ante la falta de recursos, otorga su posible activación a la ciudadanía a través de la cesión del uso temporal para acciones
de interés socio-cultural. Con las Directivas para la individuación y gestión de bienes del patrimonio inmobiliario del Ayuntamiento de Nápoles, en su totalidad o parcialmente en desuso,
reconocidos por la comunidad como ‘bienes comunes’ y pasibles
de fruición colectiva(4), el ámbito local pone las bases para el
cambio de paradigma auspicado por la Convención de Faro.
El monasterio S. Eframo Nuovo, el convento delle Teresiane,
el Conservatorio di Santa Fede o el excarcere Filangieri, entre
otros, se reconocen como bienes comunes. Cedidos a grupos
organizados, hoy son centros activos de la vida socio-cultural
de la ciudad generando micro economía local. Una experiencia estipulada a través de mecanismos de colaboración que,
desde una demanda ciudadana, se transforman en modus
operandi de la administración. Hoy, otras ciudades italianas
están adoptando acuerdos similares, como Torino, Bolonia o
Bergamo, entre otras.

33

PO LÍ T I CA C ULT URA L

En este contexto, Andalucía avanza en
la definición y modulación de la noción
de patrimonio para entender su aplicación al territorio. Mar Loren-Méndez,
responsable del Grupo de Investigación
Ciudad, Arquitectura y Patrimonio Contemporáneos de la Universidad de Sevilla, afirma que su actividad "se encuadra
en los cambios semánticos y metodológicos que han operado en la aproximación al patrimonio arquitectónico desde
los años sesenta del pasado siglo. En
primer lugar, ha trascendido su dimensión objetual y monumental, abordando
su caracterización desde la dimensión
urbana y territorial. En segundo lugar
reivindica la condición patrimonial de
la arquitectura contemporánea, superando por tanto la condición histórica
que limitaba –y siguen limitando desde
la normativa y criterios metodológicos
asumidos– la consideración de los valores aportados por la producción más
cercana en el tiempo”(5).
Esa dimensión urbana se hace especialmente presente en ciudades como
Córdoba cuyo casco histórico está
declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco. La intensa actividad
de rehabilitación llevada a cabo por la
Gerencia de Urbanismo ha permitido
recuperar varios edificios de valor patrimonial a usos diversos. “No se trata

solo de rehabilitar un inmueble de valor -afirma Rosa Lara, arquitecta de la
Gerencia y autora de varios proyectos-,
sino de generar, a través de funciones,
nuevos puntos de activación de la
ciudad consolidada”. En dos decenios
con una importante inversión pública
se ha actuado en edificios como Casa
Árabe, la Posada del Potro o Regina
–actualmente en curso–, además de
un constante y minucioso trabajo de
mantenimiento de la ciudad. “Cuando
se interviene en un edificio histórico o
en una calle del casco antiguo, se leen
las capas de la historia en sus muros
y suelos, en la estratificación de los
materiales: de alguna forma la arquitectura y la ciudad atesoran la historia y la
memoria de una colectividad. El trabajo
de rehabilitación significa redescubrir
y hacer evidente esa memoria para que
sea contemporánea, en el respecto de su
valor patrimonial”, añade Rosa Lara. En
Córdoba rehabilitar edificios significa
fortalecer su relación con el espacio
público y con un tejido urbano de alto
valor patrimonial. “Entre las actuaciones emblemáticas recientes -continúa
Lara-, quizás la peatonalización de la
calle Cruz Conde es la que reúne más
elementos de cómo intervenir en el patrimonio: no solo se han redescubierto
las tramas históricas de la ciudad, sino

DIEGO GARCÍA

36

P OL Í T ICA C U LT U RA L

Ese difícil equilibrio
entre economía
global y dimensión
local busca hoy
aplicación en
algunas ciudades
mediterráneas

objetuales o intangibles”. Para conseguir este objetivo es necesario que el
enfoque y los contenidos, sean aplicables a diferentes escalas: “Este proyecto
tiene una componente local y otra
global -afirma Pedro García del Barrio,
director del certamen-; es la cita para la
evaluación de avances de nuestro modelo de ciudad, y también la cita global
donde se traen realidades y novedades
de la gestión sostenible de las ciudades
de la cultura”.

Desde la Universidad de Córdoba, y en
concreto desde el Área de Antropología
Social del Departamento de Ciencias
Sociales y Humanidades, José María
Manjavacas estudia la relación entre
patrimonio cultural etnológico, cultura
y turismo sostenible a través de fórmulas de gestión urbana y democracia
participativa. “Desde la Convención de
París de 2003, la Unesco ha introducido
el principio de Patrimonio Inmaterial
referido a todo lo que es representación
simbólica de la historia, la memoria,
la identidad y la diversidad cultural de
una comunidad. Nuestro grupo -junto
con otras administraciones públicas
como el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico- contribuye al reconocimiento del valor antropológico del
patrimonio, porque significa reconocer
su aportación a los derechos humanos
y al desarrollo urbano sostenible”. Córdoba es, en este sentido, doblemente
emblemática. Reconocidos los patios
como Patrimonio Inmaterial, la Unesco
subraya además de la dimensión física
y urbana “el valor antropológico de la

(1) El concepto gentrification se acuñó en

“Por patrimonio cultural se entiende un

diversidad cultural” así como “una mayor

Inglaterra en los años 60 por la experta en

conjunto de recursos heredados del pasado

sinergia entre las competencias de todos los

sociología urbana Ruth Glass. Estudia el

que las personas identifican, con indepen-

agentes públicos, privados e institucionales

fenómeno de expulsión forzosa de un sector

dencia de a quién pertenezcan, como reflejo

afectados”.

social de un área urbana concreta: “La

y expresión de valores, creencias, conoci-

gentrificación es un proceso que implica un

mientos y tradiciones propios y en constante

(3) Conclusiones del Consejo sobre la gober-

cambio en la población de los usuarios del

evolución” y “una comunidad patrimonial

nanza participativa del patrimonio cultural

territorio tal que los nuevos usuarios son de

está compuesta por personas que valoran

(2014/C 463/01 Diario Oficial de la Unión

un estatus socioeconómico superior al de

aspectos específicos de un patrimonio

Europea del 23.12.2014) donde, en aras a

los usuarios previos, junto con un cambio

cultural que desean conservar y transmitir

su consideración como recurso hacia una

asociado en el medio construido a través de

a futuras generaciones, en el marco de la

Europa inteligente, sostenible e integradora,

una reinversión en capital fijo” (Eric Clark,

actuación de los poderes públicos”.

se afirma la necesidad de “crear sinergias

2005).

Entre los objetivos de la Convención se

entre las estrategias de turismo sostenible

acuerda además que las instituciones van

y los sectores cultural y creativo locales,

(2) Entrevista realizada el 3 de noviembre

a adoptar las medidas necesarias para

también mediante el fomento de marcos

de 2016. En efecto, entre las definiciones

incentivar “la aportación del patrimonio

de gobernanza que impliquen activamente

incluidas en su artículo dos, la Convención

cultural en la construcción de una sociedad

a la población local, con el fin de fomentar

de Faro renueva la de patrimonio cultural e

pacífica y democrática, y en el proceso de

una oferta turística cultural de calidad y

introduce la de comunidad patrimonial:

desarrollo sostenible y de promoción de la

sostenible y contribuir a la revitalización de

que la intervención más global -movilidad, espacio público y regeneración
urbana- ha permitido devolver a la calle
un uso más habitable. Así, el patrimonio ejerce como activador urbano, pero
también social y económico”(6).
En la red de ciudades de Andalucía y
en las estrategias que buscan promover
con el reciente acuerdo de colaboración,
la potencialidad de Córdoba reside en
su carácter patrimonial más allá del
puro valor turístico. El Ayuntamiento,
consciente del potencial de su entorno,
organiza desde 2016 la Bienal Internacional de Patrimonio de Córdoba que se
plantea a partir de la consideración de
que “Córdoba tiene potencial internacional para poder convocar un encuentro bienal que se ocupe de la Economía
del Patrimonio”(7). Un primer objetivo
sería consolidar ese potencial en una
realidad que vea la Bienal como el
encuentro “para aportar avances y presentar realizaciones en la gestión sostenible del patrimonio, en sus escalas
territoriales, urbanas, arquitectónicas,
NOTAS

37

La ciudad debe
aprovechar hoy
la ocasión para
repensar su
historia en clave
actual abriéndose
a ese cambio de
paradigma

PO LÍ T I CA C ULT URA L

reactivación urbana a través de procesos
cooperativos, PAX persigue que la mejora sostenible del centro histórico no
suponga un incremento de la presión
turística y la consiguiente alienación
social de zonas patrimoniales(9).
La rehabilitación del barrio de la
Axerquía, amenazado por la gentrificación, busca la recuperación del
valor medioambiental de la ciudad y
la actualización de su historia en clave
contemporánea a través de la co-gestión

con la ciudadanía. La presencia en la
ciudad histórica de tipologías tradicionales -como las casas-patio o las casas
de vecinos-, en muchos casos abandonadas o infrautilizadas como resultado
de la burbuja, impone establecer mecanismos de gobernanza que garanticen
la rehabilitación y reactivación de este
patrimonio arquitectónico y su valor inmaterial, tal y como está reconocido por
la Unesco. El fomento de acciones que
propicien la adquisición de casas-patio
vacías para la sucesiva cesión de su uso
a cooperativas habitacionales permite la
salvaguarda de un patrimonio universal
y su valor ambiental, promover empleo
local y facilitar un tejido social, asociativo y solidario en el centro de la ciudad
para un uso colectivo de los patios, hacia un desarrollo urbano sostenible para
la Córdoba del siglo XXI.
Actualizar el carácter urbano, ambiental, social y económico del patrimonio
es un paso para entenderlo como un
valor innegable de nuestro pasado y, a
la vez, como una herramienta imprescindible para el futuro en una Córdoba
inteligente, sostenible e inclusiva.

las zonas urbanas y rurales, al tiempo que

como patrimonio. Especial empeño por tanto

bre de 2003. http://unesdoc.unesco.org/

se salvaguarda la integridad y se mantiene

ha precisado la contemporaneidad: los es-

images/0013/001325/132540s.pdf

el valor cultural del patrimonio, y se equi-

pacios del trabajo, del transporte, del habitar

Entrevista realizada el 7 de noviembre de

libran las oportunidades económicas y el

y del ocio, -elementos fundamentales en la

2016.

bienestar de los ciudadanos”.

construcción de nuestra ciudad moderna- y

convivencia de la casa tradicional cordobesa, que preserva un tipo de vida
mediterránea, incluyendo su componente social y solidario”(8).
La ciudad debe aprovechar hoy la
ocasión para repensar su historia en
clave actual abriéndose a ese cambio
de paradigma que, además, atribuya al
patrimonio un papel de activador de la
ciudad por y para la ciudadanía. Una
visión virtuosa de los entornos más
frágiles que necesita de mayor colaboración entre administración y ciudadanía
local. A lo largo de este proceso, es imprescindible buscar fórmulas novedosas que permitan prevenir fenómenos
especulativos en el interior de la ciudad
actualizando el valor colectivo del patrimonio, su potencial económico, siempre y cuando reconozca su compromiso
social y la memoria colectiva que atesora. Entre las iniciativas más recientes,
PAX -acrónimo de Patios de la Axerquíaes un proyecto dirigido a garantizar el
derecho a la vivienda, pero también a
lo que Henri Lefevbre define como ‘el
derecho a la ciudad’. Como estrategia de

su consideración en la construcción del pai-

(9) “PAX – Patios de la Axerquía, estrategia

(4) Delibera 238 del 24 de abril de 2014,

saje contemporáneo”. Entrevista realizada el

de reactivación urbana a través de procesos

Indirizzi per l’individuazione e la gestione di

3 Noviembre de 2016. 

beni del patrimonio immobiliare del Comune

cooperativos”. Autores: Gaia Redalli, dirección; Jacinta Ortiz, Coordinación; Carlos

di Napoli, inutilizzati o parzialmente utiliz-

(6) Entrevista realizada el 6 noviembre de

Anaya, Eva Morales, Felipe García, Manuel

zati, percepiti dalla comunità come “beni

2016.

Rodríguez, equipo técnico. Promotor:
VIMCORSA, Ayuntamiento de Córdoba. Part-

comuni” e suscettibili di fruizione collettiva,
Comune di Napoli, 2014

(7) Citas desde el Dossier que instrumenta la

ners: Instituto Andaluz de Patrimonio His-

Bienal del Paisaje de Córdoba consultable en: tórico, Universidad de Córdoba, Universidad
(5) “Esta aproximación ha supuesto así que

http://www.bipcordoba.org/

de Sevilla, Faecta Federación Andaluza de
Empresas Cooperativas de Trabajo Asociado.

la labor de nuestro grupo haya sido especialmente pionera en el estudio, valoración

(8) Convención para la salvaguardia

Aprobado por Junta de Gobierno local del

y protección de arquitecturas consideradas

del Patrimonio cultural Inmaterial de la

Ayuntamiento de Córdoba en marzo de 2016.

marginales o simplemente no consideradas

Unesco, suscrita en París el 17 de octu-

www.patiosaxerquia.eu

17…

LOS CREADORES

pág. 39

El núcleo fundamental de esta publicación se detiene en todos
los aspectos que determinan, impulsan o lastran la acción de los
creadores de nuestra ciudad. En este segundo y extenso bloque,
conversamos con algunos artistas que nos relatan sus experiencias,
reflexiones y análisis: Juan Serrano, Juana Castro, Fernando Vacas y
María Mercromina componen, según nuestro criterio, una selección
representativa de generaciones, actividades y pareceres, que se
completa con las palabras de Ana Rivas.
En esta parte se analizan las causas que han llevado a muchos
artistas a salir de la ciudad, se expone la situación de los que han
decidido pelear desde dentro, se traza una mirada concreta sobre
la escena musical, se da luz a las artistas invisibles y se evoca la
importancia y el legado del grupo Cántico.
Junto a estas y otras cuestiones, algunos poetas nos regalan versos
inéditos.

LOS C R E A D O RE S

40

Juan Serrano

la
semilla
ENTREVISTA DE JUAN BOLAÑOS Y JOSÉ MARÍA MARTÍN
FOTOGRAFÍAS DE PILAR BARRIONUEVO

Recibimos a Juan Serrano
(Córdoba, 1929) en Ismo, el bar
que ha ocupado el local que entre
las primaveras de 2014 a 2016 fue
CoMbO, el espacio satélite de la
residencia de artistas La Fragua de
Belalcázar, y que previamente fue
el Estoril, un puticlub en el centro
de la ciudad.

PILAR BARRIONUEVO

PILAR BARRIONUEVO

COMO EL RASTRO QUE DEJAN LAS HISTORIAS en los objetos que

las protagonizan, CoMbO está en nuestro recuerdo; especialmente aquellas sesiones de conversación y reflexión denominadas PAUSE en las que este artista miembro de Equipo 57 y
referencia para varias generaciones de creadores cordobeses
defendió “subvertir desde el arte el orden que tenemos” y utilizar la “alegría” para mejorar una ciudad “que no va bien” y
en la que “estamos tristes”. Hay que escuchar a Juan Serrano.
Se hace difícil transmitir por escrito la sensación que provoca
su palabra hablada y su capacidad para llenar el espacio con
su figura ligera y su ritmo calmado.
El Equipo 57 surge en los años 50 del siglo pasado. Una propuesta de arte colectivo en el siglo del yo. ¿Cómo se recibe
esa propuesta en ese momento? No en las revisiones posteriores, sino en ese momento. ¿Cuáles eran vuestras intenciones y cómo fueron recibidas por la crítica y por la sociedad?
El Equipo surge en París como una colectividad, no desde el
pensamiento político, sino simplemente porque Jorge Oteiza
nos puso en contacto a un grupo de españoles que estábamos
en París pintando paredes y sobreviviendo a base de pintura de brocha gorda. Entonces, esa colectividad de pintores
discutiendo sobre arte pero pintando paredes, nos llevaba
al convencimiento de que el arte debía cumplir una función
que sirviera para mejorar las condiciones sociales de la gente y no tanto para hacer obras que vayan encaminadas a las

manifestaciones y propósitos del arte
tradicional.
La acogida del Equipo 57 en Córdoba
tiene lugar como todas las cosas que
pasan en las ciudades pequeñas: cuando tienen un reconocimiento externo,
se reconoce aquí. Esto realmente surge
fuera y también es ignorado porque
estábamos, como dices muy bien, en la
época del individualismo.
¿Y esa decisión de apostar por la colectividad, por el trabajo en equipo, en qué
argumentos se sustenta?
En el café Rond Point de París realizamos una exposición con las obras
que conseguimos pintar en los tiempos libres. Y la acompañamos con
un manifiesto contra todo: contra las
galerías, contra los marchantes, contra
los premios organizados. Entonces la
galerista más prestigiosa de París del
arte constructivo, Denise René, vino
a la exposición. Un cuadro grande que
tenía yo, le recordaba a un cuadro de un
pintor que tenía en su galería, Richard

43

"El artista no
debería ser el
representante
Mortensen. La familia de Denise, republicanos antifranquisdel genio, sino
tas, era una familia judía con mucha implicación política.
Así que nos vieron como exiliados españoles, como gente
el representante
revolucionaria y que, en cierta forma, estábamos siguiendo la
escuela de sus pintores. En nuestro momento más callejero
colectivo de esa
de reparto de panfletos, llegaron Denise y Mortensen y nos
propusieron llevar la exposición a su galería. Y nosotros, que
dignidad, de esa
estábamos contra las galerías, contra los marchantes y contra
todo, nos reunimos y, con todo el cinismo del mundo, dijibúsqueda de
mos: de acuerdo.
El hecho de ser equipo y no firmar la obra era un hándicap
la verdad que
para la venta. La galería intentó, alguna vez, sacar a Agustín
Ibarrola, que era el más conocido, para introducirlo en Amésiempre existirá"
rica. Por nuestra parte hubo una oposición radical, dijimos
que no, que seguiríamos pintando sin firmar. Era el único
equipo en ese tiempo -creo que en Europa- que empezó a hacer una producción de arte sin firma. El Paso mantenía, como
sabéis, los nombres de Saura, Millares, etc.

"Es muy fácil
rica” de Jorge Oteiza en la creación de Equipo Córdoba y el
comprometerse
posterior Equipo 57. En 1953, Rafael de La-Hoz trae a Córdoba
al escultor vasco, con el encargo de realizar para la Cámara
desde la distancia
de Comercio, la mesa-plataforma del vestíbulo y la Escultura
para hueco de escalera. Rafael de La-Hoz, que ya había ende ser artista y
cargado a Juan Serrano y José Duarte una intervención en el
Hotel Meliá, establece la conexión entre Oteiza y este grupo
sentirse especial"
de jóvenes artistas. Oteiza les puso en contacto con Ibarrola

JUAN SERRANO HA RECONOCIDO VARIAS VECES “la semilla teó-

y les animó a trabajar en un proyecto en común. Como siempre, la planta creció a su manera, y las implicaciones sociales
del arte estuvieron muy presentes en la evolución del Equipo
57 desde muy temprano, alejándose de la vía analítica del arte
propuesta por Oteiza.
Sesenta años después, Juan Serrano es la semilla.
Cuando hablas de la utilidad social del arte conviene recordar
que vosotros fuisteis los precursores de IKEA pero con fines
artísticos. Cuando España estaba abarrotada de muebles de
estilo castellano y del conocido estilo “remordimiento español”, tuvisteis la idea de crear un mueble distinto con la
intención de introducir el arte en las casas.
El equipo puede ser un precedente de IKEA en el sentido de
que diseñamos un mueble para montarlo uno mismo. Fabricamos una silla, en concreto, que la vendíamos desmontada
en una caja, con lo que reducíamos los costes de almacenamiento y producción.

LO S C RE A D O RE S

Pero me interesa ese elemento social:
vamos a introducir el arte en las casas
de la gente. ¿Cómo se recibe esa propuesta en la España de los años cincuenta?
En Madrid hicimos una exposición,
con estos muebles, en la sala Darro, y
participamos en una exposición del Ministerio de Industria. Y a estos muebles
les dieron el segundo premio. Esto hizo
que se interesara una industria pequeña
del País Vasco [cooperativa Danona],
una cooperativa que habían formado
carpinteros. Nosotros queríamos introducir un mueble moderno que identificábamos con la estética moderna del
momento. ¿Y cómo se recibió? Esta industria lanzó los muebles, pero duraron
muy poco en el mercado. Al poco tiempo acabaron volviendo al mueble castellano. Porque la gente pensaba que esas
sillas con cuatro palos no era un mueble
de categoría. Así que los muebles del
Equipo quedaron ya para los museos.

En 1953 se realiza la “Exposición de Arte
Contemporáneo” que se celebra en El
Círculo de la Amistad, con el montaje
que realiza Rafael de La-Hoz, y en el
que colaboras a base de telas negras en
el techo y placas de uralita en la pared.
Una instalación que hoy sigue sorprendiendo. Ángel Luis Pérez Villén fija la llegada de la modernidad a la ciudad en esa exposición. ¿Cómo recibe la ciudad esa
exposición? ¿Fue la ciudad consciente, en ese momento, de su
importancia?
En Córdoba había gente de izquierdas, como Carlos Castilla
del Pino y, principalmente para mí, Pepe Aumente, que
plantearon la cuestión de la clase reaccionaria de Córdoba,
que era la que ocupaba el Círculo de la Amistad. Eso era así
en ese momento y sigue ocupado por una clase social determinada. En Córdoba había una gran diferencia entre la clase
pudiente y las clases menos pudientes. Ángel Luis Pérez
Villén está identificando el arte contemporáneo como algo
que puede ocurrir y, que sin embargo, deja muy poca huella
en la sociedad. La exposición surge porque Fernando Carbo-

PILAR BARRIONUEVO

nell [presidente del Círculo de la Amistad en ese momento]
era amigo de los pintores jóvenes de aquella época: Manuel
Mampaso, Luis Feito... Ahora se va a publicar un libro sobre
él que ha escrito su hijo. En ese momento, el arte contemporáneo empieza a normalizarse en un franquismo un poco
más evolucionado. Aquella exposición, aunque fuera abierta
a la ciudad, solo la vio una determinada clase social. Así que
mi tesis es la siguiente: en qué medida el arte crea cultura
si no es una cultura transformadora, si no incide sobre la
sociedad, si se queda como un espectáculo para unas clases
sociales que son las que pueden publicar, las que pueden difundir la cultura. Ya sabéis, que yo, en esta misma sala rendía
homenaje a la gente joven de los pueblos que estaban realmente transformando el sentido de un arte de élites, un arte
de artistas, que persigue la obra estética por encima de las
aplicaciones del arte como factor transformador. Para mí la
modernidad en Córdoba ha entrado muy recientemente.
Hablas de tu intervención en PAUSE, en esta sala que antes
era CoMbO y ahora es Ismo. Tú elogiaste esa cultura de la
periferia. ¿Crees que realmente está dejando huella o su impacto en la sociedad es tan liviano como aquella exposición
en el Círculo?
Creo que eso no es algo que está terminado, es una cosa que
se está produciendo ahora. Es un arte que renuncia, en cierta
forma, a la subjetividad del artista como representante de la
cultura.
¿Sobre qué crees que habría que poner ahora la lupa? ¿Qué
función ha de tener el arte?
Creo que el valor está en el sentido de la dignidad, de la
verdad, de la búsqueda de la verdad y de la autenticidad. Esa
investigación continua que es el arte para mí, ya sea pintura
o nuevas tecnologías, es siempre lo mismo. Esa dignidad
quiero adjudicársela al arte para enfrentarlo a una sociedad
que va degenerando, que está humillada, que políticamente
está manejada, autodirigida, donde el consumo es la regla
y la norma. El artista no debería ser el representante del

"Si el arte no está
imbricado en
construir la vida
colectiva y queda
aislado como una
superestructura
es muy fácilmente
manipulable"

genio, sino el representante colectivo
de esa dignidad, de esa búsqueda de la
verdad que siempre existirá. Es eso, el
arte sí tiene un papel. No solamente el
arte de los artistas, sino todas aquellas
actividades que intentan descubrir vías
de progreso moral y ético. En la medida
que seamos más auténticos, que seamos mejores personas, entenderemos
mejor a la gente que sufre y estaremos
más capacitados para oponernos cuando se nos miente sistemáticamente y se
mantiene la mentira como un dogma
que parece ineludible. El arte sí puede
ser el representante de esa otra cara de
la sociedad.
El artista es el que hace avanzar a la
sociedad.
Espero. Supongo.

¿Está solo en eso?
No. Hablo de arte en un sentido amplio: las cosas bien hechas, con cariño, con amor.
Ahora nos estamos planteando que la vida no la resolvemos
individualmente, ni colectivamente incluso. Tenemos que
ver ese espacio común, lo que tenemos en común los hombres frente a lo que nos separa. Podemos hacer una colectividad de individuos completamente separados, pero no se
trata de hacer más colectividades, no se trata de hacer más
Equipos 57. Se trata de que cambiemos la idea del sujeto, la
idea del artista como exponente supremo de la subjetividad,
porque lo que hace el artista no puede hacerlo nada más que
él. Cuando Marina Garcés habla del espacio común, se está
refiriendo que hay que cambiar el concepto de subjetividad.
Y con esto cambia el sentido del arte. Empiezas a ver que la
obra de arte puede no tener sentido como obra de arte si no
está produciendo esos efectos y ese fermento de transforma-

45

LO S C RE A D O RE S

allí para generar estructuras locales de
creación, sino para convertirse en iconos de la ciudad. Sin embargo, sospecho
que un acto modesto como la creación
de Cántico en 1947 volvería a ser ignorado. ¿Cómo se convence a la administración y a los tuiteros que hay que mirar
el musgo más que a la seta, que hay que
prestar atención a lo que importa ahora
para no pasar vergüenza en el futuro?
Es una pregunta compleja. En un momento determinado, el político también
se hizo protagonista y cada político quería tener un edificio famoso por el que
se le reconociera y recordara. Es la cultura de consumo, podemos llamarla ya
neocapitalista, en la que todos estamos
implicados y todos somos accionistas.
El arte se convierte en un objeto de consumo, las galerías comercializan obras
de arte y se crean grandes colecciones.
El arte no se valora por sus funciones
estéticas o por su posible evolución
cultural, sino como representante de un
valor económico.

tima? Puedes ver a Oteiza en un vídeo
de youtube durante la Bienal de Venecia
de 1988 en el que sale gritando: “Hoy el
arte no está en los museos, el arte tiene
que estar en el hombre. No aquí, aquí
no pinta nada esto. Esto, a través de los
maestros y demás, un niño nuevo”.
Eso nos llevaría a la pregunta: ¿Qué es
más importante, la vida o el arte? La
vida, en el fondo, es lo que nos iguala
a todos. Si el arte no está imbricado en
construir la vida, no solo la individual
sino la vida colectiva, el arte se queda
aislado como una superestructura y es
muy fácilmente manipulable. Yo, ahora,
al cabo del tiempo, creo que construir
mi vida como arte es más importante
que hacer arte. Para mí, el arte ahora es
una escapatoria, es una necesidad porque somos el Homo faber que necesita
hacer cosas. Con el tiempo, considero
que lo importante es construir tu vida
como una obra que tenga sentido, que
en tu corto periodo disponible hayas
provocado situaciones de mejora, aunque sean mínimamente.

"En Córdoba se
siente muy poco,
no se siente con
ción. Otra cosa, tampoco vale el artista comprometido, que es
intensidad casi
muy fácil comprometerse desde la distancia de ser artista y
sentirse especial. Comprometerse es implicarse, es transfornada"
marse uno interiormente, no es decir “yo soy de los artistas
comprometidos”. Que hay muchos artistas comprometidos.
Pero esa época también está pasando.
En 1962, un exiliado Luis Cernuda pasea por Londres y ve una
placa conmemorativa en la casa en que vivieron brevemente
Rimbaud y Verlaine. Y escribe en su poema Birds in the night:
“Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarlos; / Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el
mundo, / Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos, / Ya no importan en ellos, y Francia usa de
ambos nombres y ambas obras / Para mayor gloria de Francia
y su arte lógico”. Ha pasado el tiempo también para Córdoba. Para El Equipo y Cántico todo son homenajes. CoMbO ha
cerrado. ¿Sientes que Córdoba utiliza vuestro nombre ahora
para adornarse?
Siento que en Córdoba se siente muy poco, no se siente con
intensidad casi nada. Siempre estamos pensando que fuimos
importantes y el pasado nos está usurpando continuamente el presente. En Córdoba no ha habido un planteamiento
realmente serio sobre el arte, ya sea aceptado o rechazado. Ha
sido una situación anodina, transcurre el tiempo y estamos
muy a gusto con esta especie de falta de dinamismo, una actitud de resignación histórica que en Córdoba hemos llamado
el senequismo. No hemos incidido, no hemos transformado,
no somos significativos nada más que para decir que nuestro
pasado fue muy relevante y fuimos el centro del universo en
un momento determinado. Es lo único. La cultura no ha servido para pulimentar el sentimiento. Es un sentimiento muy
rudimentario. Somos rudos en el sentir.
Las políticas culturales están, casi siempre, al servicio de la
compleja trama turística que existe en España: obsesionados
por las pernoctaciones, el número de asistentes a los actos y
los retuits. Proyectos como el C4 o Córdoba 2016 no estaban

Hablas del arte como herramienta para
la transformación social, ¿qué opinas
sobre su función de transformación ín-

En eso estás satisfecho.
No, he llegado demasiado tarde.

MARISA VADILLO

47

LO S C RE A D O RE S

El éxodo cultural
Razones para no volver
REPORTAJE DE IRENE CONTRERAS
IMAGEN DE MARISA VADILLO

Entre los millares de personas que emigran de Córdoba
cada año también hay músicos, poetas, artistas plásticos,
cineastas, editores y gestores culturales. Estrellas que
brillarán fuera por no poder (o no querer) emitir el destello
desde su propia tierra.

LOS C R E A D O RE S

48

“Córdoba es una ciudad para echarla de menos”.
Antonio Gala
HABLAN LOS NÚMEROS DEL INE: una media de 1.500 personas
abandonan Córdoba cada año con destino a países extranjeros, que son bastantes menos que las 7.600 personas que
dejan la provincia anualmente para trasladarse a otra ciudad
española, pero no dicen los números del INE cuántos de ellos
son médicos, jornaleros, bioquímicos o limpiabotas ni dan
pistas sobre las motivaciones que impulsan a emigrar a los
emigrantes. Es un fenómeno global. El apego a la tierra no
está de moda en ningún lugar del mundo y las tierras no saben o no quieren revertir esa tendencia.
Mariola Membrives reinterpreta en clave de jazz a Morente
y Lagartija Nick desde un estudio de grabación en Barcelona. Gira por el país, vuelve a Córdoba de visita. En la misma
ciudad, Elena Carmona escala en el equipo de la potente
“fábrica de creación” El Graner. En Madrid, el sello La Bella
Varsovia edita a posibles futuros premios de literatura, divorciado de la ciudad en la que emergió. Desde allí también
fabrica y mueve títulos Juan Carlos Reche, premio nacional
de traducción en Italia. Francisco Javier Gutiérrez nació en
Córdoba, hizo carrera en Madrid y en Los Ángeles conquista
galardones cinematográficos mirando de reojo a Hollywood.
Su último hito ha sido dirigir Rings, la tercera entrega de la
exitosa saga de terror. A Macarena Gómez no se le nota el
acento en televisión y la comparan con Uma Thurman por
triunfos cosechados desde la capital del reino. Solimán
López emprendió camino hacia Valencia tras el fiasco de
la capitalidad como tantos otros que se ilusionaron con un
proyecto que no acabó aportándoles rédito. Rosario Villajos
fantasea con dejar Londres tras el Brexit pero no quiere volver
a casa. Los números del INE no lo dicen pero entre los millares de personas que emigran también hay músicos, poetas,
editores, cineastas, intérpretes, artistas plásticos, escultores
y gestores culturales.
Buscar causas es adentrarse en un laberinto de historias a
veces paralelas y a veces antitéticas, pero los testimonios
conducen a un mismo nudo: Córdoba ha perdido toda credibilidad para el chantaje. Ya no es capaz de convencer a nadie
y eso tiene sus consecuencias. Algunos se van enfadados y
otros marchan antes de enfadarse; los que se quedan, resisten y se quejan. Sin embargo, hasta ahora ni la queja ni el
éxodo han servido como revulsivo. Entre los creadores, una
sensación crece y desgasta: “aquí no importamos a nadie”.

Sin embargo, hubo un día no muy lejano en el que pareció
que sí.
En una ciudad donde pocas veces se va a una, el camino para
hacer de Córdoba Capital Europea de la Cultura logró reunir
a todos los sectores bajo el mismo azul capitalidad. El 2016
podría haber sido un punto de inflexión para una Córdoba
que deja de pensar en la cultura mirando hacia atrás para
hacerlo con la vista al frente pero la comunidad artística que
se fraguó al calor de la Capitalidad se desintegró cuando el
sueño se partió en pedazos. Entonces las mismas instituciones podrían haber canalizado esa energía en algo nuevo. No
lo hicieron y no sorprendió: ni siquiera en aquel proyecto los
creadores tuvieron el apoyo preciso y esa fue una de las principales críticas desde sus inicios. La trama local demandaba
representación, confianza, protagonismo. Cayó como un castillo de naipes porque no se hizo un esfuerzo para mantener
a flote a los artistas y seguir trabajando en y por la ciudad una
vez reventó la burbuja. Corría el año 2011.
Solimán López emigró a Valencia hace cuatro. Lo hizo movido
por la decepción y hoy sabe que de no haberlo hecho, su carrera le habría llevado por otros derroteros. “Mi futuro como
artista se habría roto”, afirma. Quizás no inauguraría potentes
instalaciones en equipamientos como el Centro del Carmen,
con presupuesto holgado y libertad creativa, ni giraría por Latinoamérica con su museo digital. Lo peor de todo es que está
convencido de que las instituciones no les echan de menos
ni a él ni al resto de creadores que se fueron, porque Córdoba
no ha aprendido a hacer marca de su talento local. La cultura
es una carrera de fondo y aquí se quiso esprintar, tener resultados rápidos, vender una imagen distorsionada para salir
guapo en la foto. Desde entonces todo ha ido cuesta abajo,
pero para Solimán los artistas tampoco se libran de la crítica:
“No se ve una reacción. Nos hemos quedado en la queja”.
En Córdoba han ido cerrando espacios expositivos privados y
públicos mientras resisten estoicamente las propuestas de El
Arsenal o MODO, y el circuito contemporáneo de la provincia
(Scarpia, Demencia, Z) le saca los colores a la capital. En ese
contexto la administración sigue sin requerir la experiencia,
la visión y la estrategia de quienes las tienen. Bajo la premisa
del diálogo, el Ayuntamiento crea comisiones de todo tipo
pero los creadores locales lamentan que no se les ha cedido
un asiento, un espacio que sirva de laboratorio de ideas.

Allí, defiende Solimán López, también
tienen que estar presentes la Universidad como fuente de innovación y la
empresa privada como catalizador. Así
funcionan las cosas en los lugares donde funcionan bien. Además, desde el
punto de vista estrictamente económico, un empujón al arte contemporáneo
beneficiaría a una ciudad que se lamenta amargamente del bajo índice de
pernoctaciones. Málaga es un espejo en
el que mirarse, y eso que fue desterrada
de la carrera por la Capitalidad antes
que Córdoba.
Sobre el futuro del pulso cultural de la
ciudad, el escritor Juan Carlos Reche tiene pocas esperanzas. “El tren importante, el de la Capitalidad, pasó de largo”,
lamenta. Dejó Córdoba en el año 2000,
ha vivido en Atenas, Roma, Lisboa,
Montevideo y Madrid y no ha vuelto a
pasar más de dos semanas seguidas en
su ciudad natal. Se fue porque Córdoba
le asfixiaba y no siente que haya cambiado nada, al menos desde el punto de
vista del apoyo público. Sí en cuanto al
“fermento privado”, que ha “madurado”
haciendo grandes cosas con una inversión mínima. Dirige su crítica hacia los
partidos políticos que desde sus posiciones en la administración –sea Ayuntamiento, Junta o Diputación– deberían
comprometerse a que los puestos de
dirección y responsabilidad de los proyectos culturales sean ocupados “solo
y exclusivamente” por técnicos profesionales con solvencia acreditada. Nada
de etiquetas de “reconocido prestigio”.
Nada de criterios de partido. Mientras
eso no suceda, la política cultural de la
ciudad estará abocada a la palabra y la
estética vacías. Un ejemplo, también

49

LO S C RE A D O RE S

vacío, es el C4, al que Reche le dedica el
poema: El palacio de los jaramagos reales:

curioso, porque cree que la ambición no
debe ser encontrar un hueco y quedarse,
sino saltar en busca de algo mejor. Ella
ha aprendido que es posible lograr algo
cada vez mejor sin cambiar de pagador. Con un buen salario y tiempo para
dedicar a las inquietudes, tengan o no
retribución.
¿Y de Córdoba, qué ha aprendido? “A
no volver”. Le afea a la ciudad tener un
ecosistema cultural en el que se repiten
demasiado los apellidos. Está segura
de que es algo común a otras ciudades,
pero Córdoba es demasiado pequeña
como para no notarlo. No obstante, no
hace enmienda a la totalidad. Recuerda
con especial orgullo que el hombro que
arrimó a Surgenia y Cosmopoética le
valió para grabar su primer disco, por el
que no cobró. Y no le pesa: “Fue un favor mutuo”. Córdoba le ha abierto puertas, pero eran automáticas. De esas que
se cierran en cuanto que pasas.
Esta visión la secunda el escritor y fotógrafo David Morán, que dejó la ciudad
mucho antes, en 2003, “por desidia”.
Está convencido de que en Córdoba
“no se puede hacer nada” porque las

Las instituciones
no echan de
menos a los
creadores que se
fueron, porque
Córdoba no ha
aprendido a hacer
marca de su
talento local

MMXVI
¡Hija de puta
la hoja de ruta!
La “cuestionable” gestión que se hace
de la cultura desde lo público acapara
las mayores decepciones. Rosario Villajos estudió en Barcelona y fueron
sus propios profesores quienes le recomendaron volver a Andalucía. Hoy
piensa que nunca debió hacerlo. Los
cuatro años que estuvo en Córdoba le
valieron para darse cuenta “del nivel
de politización de la cultura por parte
de las instituciones”. Lleva cinco años
en Londres, donde limpió baños hasta
que pudo trabajar en una cafetería y
trabajó en una cafetería hasta que pudo
dedicarse a lo suyo, que es el diseño. En
realidad el diseño es solo una de sus cosas, porque además es poeta y cantante.
Ahora trabaja para una potente empresa
y todos sus movimientos laborales en el
último año y medio han sido de ascenso
y progreso. Nada de vaivenes. Resulta

LOS C R E A D O RE S

administraciones tienen de antemano
decidido quién va a hacer qué cosas. “Es
lícito tener contactos”, afirma, pero critica que se convierta en una condición
sine qua non. El creador, repite como
un mantra, debe ser definido por su
obra y no por sus padrinos. “No interesa
quien no llegue de la mano de nadie.
Así, los desconocidos siempre vamos a
ser desconocidos”. En realidad, David
Morán no es ningún desconocido. Ha
publicado nueve novelas y en su palmarés figuran premios literarios de todo
tipo. “Ninguno de Córdoba”, recuerda.
Se marchó a Barcelona ilusionado con el
pulso independiente de la metrópolis y
no le resultó fácil, pero emprendió una
batalla que ha dado sus frutos. Desde su
exilio ha podido ver cómo la ciudad mutaba sutilmente. Ahora, dice, la agenda
cultural es más nutrida y mantiene citas
que han logrado consolidarse. Es el caso
de Cosmopoética, que sin embargo también ve manchada por esa maldición
de los apellidos: “Siempre los mismos
figurantes”.
No todos los exilios son involuntarios.
Elena Carmona se marchó con 17 años
porque quería conocer cosas nuevas.
Cuando supo que quería dedicarse a la
gestión cultural se plantó en Barcelona.
Ahora vuelve a Córdoba de visita y le
toma el pulso a las iniciativas culturales
que sobreviven. Este es su diagnóstico:
“Hay ganas, hay conciencia de la necesidad de hacer cosas desde lo independiente. Y hay frustración por no tener
recursos ni interlocutores válidos”.
Considera esencial que la administración pública se involucre y sabe de lo
que habla: trabaja en El Graner, el centro
público de creación barcelonés. Un mo-

50

No se ha hecho el
esfuerzo didáctico
que requiere una
ciudad que a
veces ni siquiera
recuerda de
dónde viene
delo exportable. “Lo privado y lo público
se necesitan mutuamente. La institución tiene que estar cerca de lo que pasa
en la calle”.
Mariola Membrives tampoco se dio
tiempo para descubrir si su ciudad le
permitiría o no crecer artísticamente. Se
fue con 19 años y no lo hizo por obligación. Lo hizo por hambre. “Hay algo en
ti que se quiere ir, y eso no es culpa de
la ciudad. Es cierto espíritu aventurero.
Ganas de salir de la zona de confort”.
La aventura le salió bien. De Córdoba
admira la “gran evolución” de la agenda
teatral y el esfuerzo que ha hecho el
Ayuntamiento por descentralizar las
actividades –ella misma ha participado
en el ciclo Cultura en Red– pero va más
allá. Su experiencia en Barcelona le ha
enseñado que no basta con llevar la cultura a los barrios. Hay que hacer cultura
en los barrios. “Aprovechar la cantera”,
resume.
Al fin y al cabo, la cuestión no es buscar
con qué llenar los bolsillos de los artistas sin salir de casa, sino crear nuevas
historias. Que no suceda fuera lo que
podría tener lugar dentro. Para eso hay
que salir de la incubadora, contagiar
a un ecosistema que se va a resistir sí
o sí. Coinciden los artistas en el error

que supone culpar al público por no
pedir nuevos estímulos. David Morán
lamenta que no se ha hecho el esfuerzo
didáctico que requiere una ciudad que
a veces ni siquiera recuerda de dónde
viene. “Córdoba fue la Nueva York del
siglo X”, recuerda, convencido de que,
como entonces, la ciudad podría nutrirse hoy de una cultura genuina y propia.
Solimán López no lo ve fácil: “Córdoba
necesita un electroshock”.
Desde la distancia que le aportan Barcelona, su movimiento y sus contactos,
Membrives ha llegado a idealizar lo que
ella llama “la raíz”. Ahora sueña con regresar y vivir en una casa de la Judería,
pero no lo hará sin un proyecto potente
por delante. De entre las voces que se
cruzan, chocan y se encuentran en esta
algarabía de creadores exiliados es la
única que habla abiertamente de volver.
Elena Carmona sueña con cruzarse por
Barcelona a artistas cordobeses que están allí para presentar sus trabajos y no
en busca de recursos u oportunidades
que no les da su tierra. “Córdoba duele”,
masculla Rosario Villajos. Dice Gala que
Córdoba es una ciudad para echarla de
menos. A veces, ni siquiera eso.

51

Juana Castro

LO S C RE A D O RE S

“Hablamos de
feminismo sin
saber lo que es
ni conocer sus
variantes”
ENTREVISTA DE JOSÉ IGNACIO MONTOTO
FOTOGRAFÍAS DE JUAN JOSÉ ROMERO

Hablar con Juana Castro no es lo mismo que
hablar de Juana Castro. En esta ocasión nos
adentramos en la figura de la autora que, desde
su hogar, su actividad diaria y su obra, abandera
el feminismo como una manera de entender la
vida, de vivirla desde el prisma de la naturalidad
de ser quien es.

LOS C R E A D O RE S

JUAN JOSÉ ROMERO

52

53

JUANA CASTRO, UNA MUJER QUE DURANTE todos estos años ha
participado activamente en la vida social y cultural de la
ciudad, una de las voces más representativas de la poesía
contemporánea. Maestra y referente para varias generaciones de poetas, nos abre una ventana hacia el futuro, a través
de sus palabras, a través de una retrospectiva que nos revela
honestidad, valentía y autenticidad, desde un discurso firme
y sencillo, sin artificios ni rodeos, en el que podemos encontrar muchas de las claves que constituyen su vida y su obra.
Hablamos con Juana Castro.

¿Cómo es un día de Juana?
Seguramente muy parecido al de cualquier cordobesa de 70
años. Primero tomo un vaso de agua con limón, soy incapaz
de beber agua sola; y allá voy con la botellita de cristal en el
bolso. Luego desayuno largo, con fruta y aceite y jamón de mi
pueblo… Es un lujo que me doy, porque, cuando de profesora
iba al colegio, me largaba corriendo con un vaso de leche y
una manzana para el recreo. Intento que las mañanas sean
creativas, imagino que escribo, pero casi nunca lo consigo,
o tengo un encargo o toca lavadora o revisión médica o gimnasia o… Miro el correo y el periódico, mi móvil es antiguo y
no uso whatsapp ni Facebook. Quizás leo y quizás pueda por
la tarde asistir a una presentación o al cine, o que me traigan
a mi nieta, la de Córdoba, que tiene dos años. Mi despacho
se cae de libros a medio leer, me llegan muchos, y ahora más
porque estoy en varios jurados. La vida es tan engañosa como
los días. Piensas que vas a hacer un montón de cosas, y al final todo se queda a medias.
Hablemos de tu poesía, nos gustaría que nos trazaras una
breve semblanza de qué se va a encontrar alguien que se
acerca por primera vez a tus poemas.
Vida. En cada uno de los libros hay un periodo de vida, cada
tiempo tuvo su carencia, su paisaje, sus sueños, su vuelo,
su verdad y su mentira. Quien se acerque a mis poemas va a
encontrar un retazo de mundo, el que me tocó y al que me he
asomado. Con su música y sus vaivenes, con sus pequeñas
historias: de amor, de genealogía, del campo, de dolor, de
gozo, de maternidad… También hay una mitología propia. Y
el cuerpo. Muchas imágenes y la música, un ritmo que ha ido
evolucionando.
De Cóncava mujer a Cartas de enero en Heredad, toda una
trayectoria, cuéntanos hacia dónde se dirigen tus próximos
pasos poéticos.
Pues sí, ya va siendo hora de que aparezca otro libro… He
concluido uno no hace mucho, es un libro del mundo y la
familia, de lo pequeño y lo grande, con el tiempo al fondo en
forma de ammonites, un fósil llamado Amaltheus. Lo que sa-

lió este año fueron dos reediciones: la de Los cuerpos oscuros
(Genialogías-Tigres de papel) y la de No temerás, en Torremozas. He publicado una biografía para jóvenes de María Zambrano, pero de ninguno de los tres libros hubo presentación
en Córdoba.
En cuanto a los pasos poéticos, solo puedo decir que imágenes y adjetivación han disminuido, y que intento seguir
dándole voz a quienes carecen de ella. He aprendido que la
poesía es género de juventud. Ha desaparecido la urgencia,
esa que te hacía ponerte a escribir por la noche, a deshora, o
en un rato de siesta, porque siempre respondía a la llamada.
Ahora la escritura no urge, solo se escribe cuando el mundo
está en orden, y eso a los 70 es imposible. Milagros Rivera ha
dicho que si no se responde a la llamada, aparece la sequía.
Yo vivo esperando.
¿Hace treinta años se leía más poesía que ahora?
Sí, no solo se leía más, se leía bien. La gente interesada por
la poesía leía mucho, los clásicos, los novísimos, los nuevos
nombres, la generación del 50, la poesía inglesa, la alemana,
la francesa… Los libros se leían con culto, cada cual se iba haciendo su biblioteca, y sobre todo se hablaba de poesía, en las
tertulias se hacía crítica literaria, cada grupo tenía la suya, se
aprendía muchísimo, pero sin reglas ni modelos, cada cual se
enfrascaba en su voz y en su temática.
¿Qué queda de aquella Juana Castro del Valle de los Pedroches?
Queda la niña, allí voy cuando me asola la orfandad. Pobre
niña, que vivía con dos heridas, la de elegir ser mujer a pesar
de los pesares y la de encontrarse en un colegio –de monjas– para niñas bien, ella hija de campesinos. Juana Castro
no olvida su origen, es una mujer a la que la vida le ha dado
lo que soñaba, aunque a la vez los más hondos sufrimientos,
ver morir a un hijo de siete años y a una nieta de uno con
daño cerebral. Y tengo una pareja inusual, creo, por el diálogo
continuo y el compartir después de casi cincuenta años de
relación. Mi pueblo, mi comarca y mis encinas viven conmigo y siguen estando en mis poemas.
¿Cómo ves el panorama cultural de la ciudad actualmente?
Hay una gran oferta cultural: teatro, música, flamenco, audiovisuales, conferencias, festivales, gastronomía… Y sin
embargo la mayoría de la gente vive de espaldas a todo eso,
lo ignora o le suena a… Y es que Córdoba no es una ciudad, es
un barrio y es una familia. Todo lo que no sea nuestro club,
nuestro centro, nuestra cofradía, nuestros amigos, nuestra
academia, nuestro perol… nos cae lejos, ni lo oímos ni lo
vemos. La mediocridad se está imponiendo desde la tele y el
lenguaje de los móviles. Una parte de la clase media es la única que está viva para la cultura.

LO S C RE A D O RE S

LOS C R E A D O RE S

54

JUAN JOSÉ ROMERO

¿No te parece raro que apenas tengamos dos librerías en la
capital?
No sé cómo hemos podido llegar a esto. Hay que tener en
cuenta que se venden cada vez más cosas por internet, quiero
pensar que también libros. Y las bibliotecas funcionan. La de
la Cátedra de Estudios de las Mujeres está bien surtida. Pero
¿quién puede comprar un libro de 40 páginas de lectura por
12 euros? El tan manoseado IVA está expulsando a muchos de
las salas de teatro y de los libros.

carta de presentación. Pero… este mundo siempre ha rendido
culto a la juventud; el medio, los medios se cansan de los
viejos nombres, quieren carne fresca, y cuando descubren
un nuevo nombre, a él o a ella se lanzan. Hasta que otro rey
u otra reina –más joven– los destrona. Aumenta, ahora más
que nunca, el culto a lo joven y a la imagen, porque qué es
el “me gusta” de las redes sociales sino un descarado individualismo, a ver quién cuelga más fotos, a ver quién da más
recitales o está en más foros o festivales.

Más allá de la poesía ¿qué tipo de literatura te interesa actualmente?
Siempre me ha interesado el ensayo que indaga en la creación y el ensayo feminista. La novela menos. Hay algunos
y algunas poetas jóvenes que para mí son la avanzadilla,
porque tienen una voz propia y sus temáticas no hablan de
horrores ni catástrofes, le están devolviendo a la poesía su
valor de “canto”, de belleza, de comunión con la naturaleza,
ese clamor de las pequeñas cosas de cada día…Y cuando es
necesario también el grito, porque los avatares del mundo
son a veces tan dolorosos, tan injustos… Es la nueva poesía
social.

¿Qué le recomendarías a muchas y muchos de los poetas jóvenes que están empezando ahora mismo?
Lo de siempre. Leer y escribir. Escribir y leer. Y que, por favor,
olviden las consignas de los talleres literarios, que hay libros
y poemas gemelos. Es una pena que cada poeta no ahonde
en lo suyo, en su propia poética, que no es otra que la vida.
Encuentro demasiados poemarios escritos en el aire, en abstracto, donde la vida brilla por su ausencia. Cada individuo es
irrepetible y únicamente cavando en lo propio se puede ser
original.

¿Tiene edad la poesía, es decir, la etiqueta de poesía joven no
está demasiado manida cuando lo realmente importante es el
poema, más allá de la edad?
Así debería ser, que la obra o el poema fueran la verdadera

Metidos de lleno en el siglo XXI, y seguimos con las desigualdades entre hombres y mujeres y la sociedad sigue sin saber
en muchos casos qué es el feminismo. ¿Estamos evolucionando culturalmente en este aspecto? ¿La bandera del feminismo
no debiera ser bandera de todos? 
Hace poco me preguntaba una mujer que si feminismo no

era lo paralelo a machismo, pero al revés. Al feminismo le
debemos los primeros derechos de las mujeres, pero además
es una ideología, y ahí en ese corpus tenemos ya nuestras
“clásicas”. A mí lo que me motiva, lo que me entusiasma es el
pensamiento de la diferencia sexual. El problema es ése, que
hablamos del feminismo sin saber lo que es ni conocer sus
variantes. Pocas mujeres, y solo algunos hombres contados
con la mano se declaran feministas.
¿Qué es lo femenino y lo masculino en literatura?
Las escritoras en general huirían de esta pregunta como de la
peste. ¡Por Dios! La literatura no tiene género. Pero yo sí creo
que la literatura tiene género, aunque no siempre se corresponda con el sexo de la autora o el autor. Lo femenino en literatura es la experiencia femenina: del cuerpo, de la relación,
de la capacidad de ser dos, de la cultura, de la ecología y el
pacifismo. Y lo masculino igualmente, lo que históricamente
ha conformado la experiencia masculina: caudillaje, poder,
cultura, patriarcado. Sin embargo, ahora mismo algunos
hombres quieren vivir otro(s) rol(es) como la paternidad, la
igualdad en las relaciones, el reconocimiento de “un más”
femenino… Y a eso se incorpora la literatura. En la historia
literaria hay obras escritas por hombres que encarnan valores
femeninos, como otras escritas por mujeres que encarnan los
tradicionalmente masculinos.
¿Existe una competencia real a día de hoy entre poesía escrita
por hombres y poesía escrita por mujeres?
No, las mujeres, de una forma natural, se están incorporando
a la poesía con sus propios temas, que antes no habían sido
tocados: maternidad, crianza, sexualidad, cuidado, etc., sin
dejar la temática de la tradición, es decir, el paso del tiempo,
el amor, la muerte, el dolor…, pero ahora con el foco puesto
en su propia realidad de mujer.
Háblanos del proyecto Genialogías. ¿Cómo nace esta idea?
Genialogías nació en 2013, aspira a recuperar el espíritu de
los Encuentros de Mujeres Poetas celebrados de 1996 a 2005
en Vigo, Córdoba, Lanzarote, Málaga, Barcelona, San Sebastián, Granada, Vitoria-Gasteiz, Montevideo y Madrid. Nos
reunimos bianualmente en Madrid y en la andadura hemos
encontrado formato y objetivos. Somos más de cincuenta y
nos hemos constituido en asociación. En la segunda parte de
cada reunión leemos poesía, no queremos que nos falten las
lecturas. En eso nos distinguimos de otras asociaciones más

55

LO S C RE A D O RE S

“burocráticas”. Y este año han salido los
dos primeros libros editados por Genialogías y Tigres de papel, reediciones
en papel y on line de obras capitales de
mujeres poetas. Y ahí entré yo (Los cuerpos oscuros) con María Victoria Atencia
y su libro Marta & María, ambos textos
difíciles de encontrar.

¿Y de la cultura en la ciudad? ¿Crees que
la ciudadanía está vinculada de algún
modo a las propuestas culturales que se
ofertan, el Festival de la Guitarra, Cosmopoética, etc. O solamente interesan
las fiestas tradicionales y el folclore,
como pueden ser el mayo cordobés y la
Semana Santa?
Creo que ya lo he dicho antes. En según qué barrios y qué clases las ofertas
culturales se desconocen o se ignoran.
Cosmopoética hace un esfuerzo llevando la poesía a los barrios; hay que seguir
insistiendo. La clase media, y las mujeres más que los hombres son quienes
muestran más interés. Pero quizá en el
Festival de la guitarra y el flamenco se
inviertan los géneros, hay más hombres. La tradición cultural del cordobés
es un círculo reducido, mientras las
mujeres amplían horizontes y lo siguen
haciendo a lo largo de toda su vida.

"Hay buenos
poetas entre
la gente joven,
chicas y chicos
por ahora casi
desconocidos.
El futuro está
garantizado"

¿Cómo ves el presente y el futuro de la
poesía en Córdoba?
Nuestra ciudad y nuestra provincia
reúnen hoy los mejores poetas de cada
generación. Existe un buen plantel de
lectoras y lectores de poesía, seguidores entusiastas, a lo que sin duda
han contribuido las celebraciones de
Cosmopoética, los premios Ricardo
Molina ‘Ciudad de Córdoba’ y Leonor
de Córdoba, Andrómina, el Aula del Potro, los históricos grupos de poesía, la
revista La Manzana Poética… Y hay buenos poetas entre la gente joven, chicas
y chicos por ahora casi desconocidos.
El futuro está garantizado. Nos hemos
quedado sin Eduardo García, pero él
mismo se consolaba diciéndose que
su obra “estaba acabada”, y es que para
la poesía y la crítica literaria Eduardo
sigue vivo.

Para finalizar: ¿Vamos a tener que esperar mucho para leer tus nuevos poemas?
Ay, no lo sé, qué más quisiera yo. La
poesía me da alas, cuando le doy el visto
bueno a un poema crezco un centímetro
y se me estira la columna, como en las
clases de gimnasia.

LOS C R E A D O RE S

56

Destapando sedimentos:
los creadores que
sobrevivieron a la explosión

REPORTAJE DE ANA CASTRO Y VERÓNICA MORENO
IMÁGENES CEDIDAS POR LOS ARTISTAS

"Si tras una explosión, los elementos no sedimentan,
desaparecen", sentencia Hisae Yanase, ceramista, pintora
y escultora japonesa afincada en Córdoba desde hace
más de cuarenta años. Luego, apela a la esperanza, a los
sedimentos, y habla de La Fragua, MODO, El Arsenal… Y
es que, tras la explosión de las banderas azules en los
balcones, ¿qué fue del tejido cultural?

Obras de Hisae Yanase, ceramista, pintora y escultora japonesa afincada en Córdoba

“TODO SE DESMORONÓ DE PRONTO y la vida cultural se redujo,
con alguna honrosa excepción”, explica Pablo García Casado,
poeta y director de la Filmoteca de Andalucía en Córdoba. Una
injusticia cósmica cayó sobre la vida cultural cordobesa y sus
artistas más consolidados tuvieron que ponerse a salvo –los
más jóvenes aún eran meros espectadores–. Por suerte, allí estaban los búnkeres: los bares, la amistad –el principal motor
de las iniciativas culturales vivas– y la iniciativa privada.
Esta tarea de prospección arqueológica para desenterrar a
los supervivientes no es sino una muestra de la creación en
Córdoba, desde los artistas de trinchera a los culturers, para
impregnarse de sedimento con el que mirar hacia el futuro.

Desde el búnker: los creadores entre escombros
Pelearon, libraron la guerra por el futuro azul desde las trincheras y, cuando perdimos, se sumieron en el luto. Dejando a
un lado los escombros, los artistas más consolidados no solo
sobreviven: se han redefinido y brillan.
En el ámbito de las artes plásticas, figuras como Manuel Garcés, Rita Rutkowski, María Ortega Estepa, Miguel Gómez
Losada o Marisa Vadillo son estrato fértil y Miguel Ángel
Moreno Carretero e Hisae Yanase, claros artistas de trinchera. Volcados con la Asociación de Amigos de Medina Azahara,
Moreno y Yanase han impulsado charlas, talleres y múltiples
acciones colaborativas, con la autofinanciación y el micromecenazgo como pilares, que constatan que “cuando un proyecto es interesante, está bien elaborado y contagia ilusión,
la gente está interesada en colaborar”, como explica Yanase.
Su constancia y honestidad hacen de Margarita Merino, que
ya ha dejado su impronta en lugares como los Patios del Rey

Heredia o el proyecto Viana Visiones Contemporáneas, una
superviviente eterna, como ha demostrado con la puesta en
marcha de su Galería Taller. En ella imparte diversos talleres,
expone objetos artísticos, desarrolla proyectos de interiorismo… Por su parte, Antonio Blázquez se acerca al arte desde
lo lúdico y reivindicativo y se dispone a hacer “una especie
de borrón y cuenta nueva personal con la que cuestionarme
voluntariamente todo lo que he hecho hasta ahora”.
Atrincherada entre lanas y agujas y estrechamente vinculada
al movimiento Urban Knitting Córdoba, María Morilla trabaja con técnicas vinculadas a lo textil y acaba de poner en marcha su proyecto Toc Toc Craft. “He creado mi propia marca
de bolsos y complementos en los que, desde principio a fin,
estoy implicada”, señala.
En el campo de la ilustración, Pedro Peinado es todo un
referente por su calidad y su visión poética. Actualmente,
extiende sus ilustraciones por toda la península entre gira
y gira con Bandaàparte Editores. Alfred Portátil, que toma
su nombre de su proyecto artístico vital, las ilustraciones
portátiles –“algo pequeño, fácil de transportar, que es ligero y
mínimo pero que contiene la esencia de las cosas”, explica–,
destaca la labor de sus compañeros Falansh (Rafael Ángel
Sánchez), Andrés G. Leiva y Raquel Boucher, aunque señala
que en la ciudad “se respira un poco de desencanto, la sensación de que hay que salir fuera porque aquí nunca sucede
nada importante”.
Beatriz Sánchez, francotiradora audiovisual en continua
exploración de nuevos lenguajes, reconoce estar más volcada
en el mundo de la música en la actualidad. Realiza una importante labor “de guerrilla” desde sus talleres de vídeo, en

LOS C R E A D O RE S

los que transmite “maneras de hacer
y sentir en el arte, cómo desmontar
y construir” porque “hay que perder
el respeto a las cosas para empezar a
crear”. Junto a ella, pelean por la minoritaria disciplina de la videocreación
en Córdoba figuras como Juan López
López y Verónica Ruth Frías.
Al volver la vista hacia las letras, sorprende que, “pese a que en el mundillo
literario de Córdoba se suele asociar
con la poesía, podemos presumir de
gente como Joaquín Pérez Azaústre,
Salvador Gutiérrez Solís, Vicente
Luis Mora, Javier Fernández, Alejandro López Andrada, etc. en el ámbito
de la narrativa”, valora Mario Cuenca
Sandoval, autor de Los Hemisferios, que
se encuentra a punto de entregar su
nueva novela de no-ficción. Gutiérrez
Solís, que se ha estrenado en el thriller
con su nueva novela Los amantes anónimos, añade: “Ya no somos esos elementos extraños, nos hemos consolidado”.
El relato corto vive su momento dorado en la ciudad. La Asociación Mucho
Cuento, que celebra en este 2016 su
décimo aniversario, ha dado un hogar y
una oportunidad al cuento y a sus creadores en la ciudad gracias a sus múltiples actividades (talleres, clubes de lectura, actos en los institutos, lecturas…)
y a la publicación de una quincena de
libros. “Mucho Cuento y sus integrantes
seguiremos escribiendo cuentos y estableciendo las condiciones necesarias
para que todos los interesados en el
cuento puedan seguir y coger confianza”, proclama el finalista del Premio
de la Crítica en 2000 Francisco A. Carrasco, uno de sus integrantes, junto a
figuras como Antonio Luis Ginés, Rosa
Galisteo o Cecilia Silveira.
En lo poético, este 2016 pasará a la
memoria colectiva cordobesa como
el año en el que Eduardo García nos
dejó. Francisco Onieva, ganador del
último Premio de Poesía Gil de Biedma

58

Las artes
escénicas
destacan como
la disciplina
que más se ha
rearmado, a
medio camino
entre el escenario
y los espacios
públicos

"En la verbena del pueblo, te acuerdas". Obra del ilustrador Alfred Portatil

con Vértices, apela al “sentimiento de
imprevista orfandad que nos deja su
pérdida”, pero se muestra optimista
sobre la poesía cordobesa: “Nunca ha
habido tantas y tan variadas propuestas.
En esta heterogeneidad radica la riqueza
del momento actual”.
Muchas de estas voces –algunas consolidadas como Rafael Antúnez, Eduardo Chivite, María González o Raúl
Alonso, y otras novísimas– han pasado
por el ciclo de poesía impulsado por Alberto Guerrero en Limbo 0 movido por
“la amistad y la admiración”. De él han
resultado una serie de plaquettes muy
cuidadas a nivel estético diseñadas por
Enrique del Castillo. Guerrero ya planifica un nuevo ciclo, Noches en Contubernio, que tendrá lugar en un bar de la
Ribera. Alonso, poeta de escritura lenta,
incide en que Guerrero ha conseguido
mostrar “la otra cara de la poesía: más
intimista, más libre, menos filtrada por
condicionamientos mediáticos. Ha sintetizado la esencia de la cultura desde lo
underground”.

Pero son muchos más los que hacen de
lo poético en Córdoba un espectáculo
pirotécnico asentado. Juana Castro ha
visto reeditado uno de sus libros cumbre gracias a la iniciativa Genealogías,
Pablo García Casado trabaja en algunos
apuntes sin un proyecto definido, José
Daniel García se ha estrenado en la
narrativa con Fundido a Rojo, Alejandra
Vanessa ha iniciado en solitario su proyecto de gestión cultural Chusneo, Juan
Antonio Bernier ha sido nombrado
gestor de la Fundación Rafael Botí, Rafael Espejo ha obtenido el Premio Ojo
Crítico de RNE por Hierba en los tejados…
Las artes escénicas destacan como la
disciplina que más se ha rearmado,
a medio camino entre el escenario y
los espacios públicos, y han emergido
propuestas de calidad al margen de las
instituciones. La más arriesgada y consolidada, Vértebro Teatro, integrada por
Juan Diego Calzada, Nazario Díaz y
Ángela López, apela al “amor al oficio,
cabezonería, constancia, fe y resistencia” como las claves de su continuidad,

Fotografías de María Teresa Sánchez, del coletivo Muxer

junto a la apuesta por hacer de la compañía su primer oficio.
En todos sus proyectos persiguen la sorpresa, mantener la
proximidad con el público, llevar sus obras a espacios no
convencionales y hablar de lo actual. Mientras que continúan
con Oro y Futuro Público, trabajan en su próxima obra, Díptico
por la identidad, que se estrenará a finales de 2017 y augura un
antes y un después en su trayectoria.
La Pública, con Paco Nevado al frente, junto a Raquel López
Lobato, Julieta García e Inmaculada Nevado, es otra de las
iniciativas que han regalado creación y experimentación a la
ciudad desde su propio búnker, El Arsenal. “Con ella intentamos abrir una línea en la ciudad que dé estabilidad a los
proyectos de danza contemporánea”, explica Nevado. Su última producción, ILUCC…, se sitúa en un paisaje de montaña
nevado para hablar del regreso del fascismo.
Tampoco hay que pasar por alto la labor desarrollada por Pepe
Ciclo o Alas Circo Teatro en lo relativo al circo o el proyecto
Efímera, que combina artes escénicas y audiovisuales. Liderado por Hugo Lasarte, reputado videocreador que firma sus
trabajos, de notoria proyección internacional, bajo el sello
Hugo Redrose, e Irene Lázaro, actriz profesional e impulsora
de la iniciativa Corto Circuito, en sus creaciones buscan despertar emociones a través de un uso atemporal de la música
próximo a lo onírico, partiendo de temas como la feminidad y
la memoria cinematográfica.
En danza, 2016 ha sido el año de volver la vista hacia lo propio

gracias a Arenas Nobles, con la que Fernando Solano regresa a la ciudad tras
pisar teatros de medio mundo. Además
de la labor de enseñanza y difusión realizada desde su escuela Danza Estudio
Córdoba, Solano, que echa en falta el
impulso de producciones propias en la
ciudad, trabaja en un documental que
aunará las 25 danzas autóctonas de Córdoba, Danzadas. Folclore y divertimento
en la provincia de Córdoba, y ha retomado su guión Una fantasía sobre Picasso.
Y así, dejando atrás los escombros,
los creadores del búnker sorprenden e
iluminan. Sus propuestas hacen poso,
crean sedimento, aunque ellos aún tienen pesadillas con las explosiones. Pero
continúan, pelean por aquello en lo que
creen: su arte es el búnker.

Culturers, los cerebros que
decidieron no fugarse
No aparecen en los grandes medios, no
ocupan portadas de periódicos, no son
cabezas de cartel de los grandes eventos
culturales… aún. Recuerdan lo que fue

la Candidatura 2016 pero es algo que no
les quita el sueño, ellos son más de no
talk, all action. Son los jóvenes que están
creando la cultura de base, esa que se
grita bajito en cualquier sótano, bar,
tumblr, fanzine o blog y que hace que
siempre haya algo que ver, leer, oír o
bailar en Córdoba.
Uno de estos proyectos es la Jam de
poesía que se celebra en el pub irlandés O’Donoghue’s desde 2013, que gira
en torno a la espontaneidad y libertad
creativa que caracterizan las improvisaciones de jazz. En cada sesión se invita
a un poeta/cantante tras cuya intervención hay un período de micro abierto.
Con este formato, el poeta José Ignacio
Fernández, organizador del evento, se
propone bajar la poesía a la puerta del
bar y acercarla a los no habituales del
género. “En la Jam no se busca encontrar al próximo poeta con vocación de
eterno, la Jam es un puente para que la
gente se interese y comience a vivir la
poesía”, afirma.
Otra iniciativa en la que se experimenta

Obra de Violeta Cejas, artista e ilustradora

Productos de María Morilla, trabaja con técnicas vinculadas a lo textil en
su proyecto Toc Toc Craft.

con lo escénico y las palabras es Poesía
Random. Juega con el concepto “random”,
que procede de la programación web, y
aplica ese elemento “aleatorio” a la creación poética y a la dinámica escénica.
“Consiste en una web de enlaces en la
que se incluyen textos de un número x de
poetas, alternados con vídeos de artistas
visuales y gifs. Cada elemento interactivo
cuenta con dos enlaces. El público asistente es el que elige uno u otro mediante un
click; el orden se sucede así de una manera
totalmente aleatoria”, explica la poeta Estefanía Cabello, una de las organizadoras.
Carmen Rocamora, otra de sus promotoras, precisa que “surgió en el verano de
2015 cuando Estefanía, Vero (Verónica
Moreno) y yo pensamos en organizar un
recital no convencional y en el que se implicara al público en la acción”.
Tanto Rocamora como Cabello fueron
finalistas del Premio UCOpoética, organizado por la Universidad de Córdoba, en
el que participan universitarios de toda
Andalucía. En él, un jurado elige a cinco
finalistas cuyo premio es un seminario
de poesía impartido por el narrador Javier
Fernández. Desde su papel de profesor,
ha podido tomarle el pulso a la creación
poética joven y valora: “a partir de lo que
he podido percibir es muy positiva. Los
ganadores de las cuatro ediciones (María
Sánchez, Laura Franco, Carlos Catena y

Rosa Berbel) dan muestra de la diversidad de propuestas y de la calidad de las
nuevas generaciones”.
Algunos de los finalistas de este certamen también aparecen en la antología
La punta del iceberg, editada por Ediciones en Huida, que forma parte de su iniciativa para compilar la poesía última
en cada provincia andaluza. Contaron
con José Ignacio Montoto para hacer la
edición cordobesa: “El porqué del título
es algo sencillo: la punta del iceberg es
ese pequeño porcentaje que comienza
a asomar en la poética de los autores
seleccionados. Hay una gran inquietud
poética en las generaciones más jóvenes y eso es algo que se puede comprobar día a día en los ambientes literarios
de la ciudad”. El libro compila poemas
de autores como María González, Jesús
Leirós, Ana Castro, Ángel de la Torre,
José Ignacio Fernández, Carmen Rocamora, Alba Moon, Estefanía Cabello y
Selene Urbano.
Pero hay vida más allá de la poesía en
Córdoba y, al alzar la vista para contemplar el resto de disciplinas, sobresale
la labor de centros educativos como la
Escuela Superior de Arte Dramático y
Danza de Córdoba y la Escuela de Arte
Mateo Inurria, donde se riega la semilla
de ese paisaje cultural cordobés.
Rafael Blanes forma parte de esa “gene-

ración de escena”. En la actualidad, está
inmerso en su proyecto El Garito Teatro, junto a Rubén Gutiérrez y Victoria
Castillo. Esta compañía de teatro joven
ve la luz cuando Blanes y Gutiérrez
terminaron su formación y decidieron
no cambiar Córdoba por la gran ciudad.
En 2014 apuestan por el microteatro,
un formato poco explotado en Córdoba.
“La respuesta del público de la ciudad
fue muy satisfactoria. Sorprendentemente, tuvimos una afluencia de 60
personas en nuestra primera representación”, comenta Blanes. Pero no todo
son luces, también apela a la “fuga de
cerebros” y la dificultad de encontrar
espacios en los que escenificar sus
propuestas como los principales obstáculos que debe sortear el teatro joven
en la ciudad.
El grupo teatral Believe, dedicado al
teatro musical, también sobresale
dentro de esta generación. Representó
hasta 2014 el musical Superhéroes, financiado mediante una plataforma de
crowdfunding o micromecenazgo, que
posibilitó su puesta en escena fuera de
los circuitos teatrales convencionales.
Especializada en diseño y fotografía
encontramos la “generación Mateo”.
María Teresa Sánchez, alumna del
ciclo de fotografía de la Escuela de Arte
Mateo Inurria, pertenece a dos colecti-

61

Irene Lázaro, actriz e impulsora de
la iniciativa Corto Circuito

vos relacionados con esta disciplina: El Visor y Muxer, ambos
integrados por “gente dispuesta al cambio”. El primero, centrado en el reportaje social, nace en la Escuela y actualmente
está constituido por cinco artistas, mientras que el segundo
parte de una propuesta del Ayuntamiento de Montemayor
para celebrar el Día de la Mujer Rural y lo conforman cuatro
fotógrafas que exploran el papel de la mujer rural a través de
la fotografía y el audiovisual.
En el terreno de las artes plásticas, los jóvenes creadores son
artistas que han terminado sus estudios superiores en otras
ciudades y vuelven para desarrollar su carrera profesional
en Córdoba, ya que no existe formación de Bellas Artes en la
ciudad. Este es el caso de Violeta Cejas, Licenciada en Bellas
Artes en Granada y centrada en el diseño gráfico a nivel profesional. Ha realizado tres exposiciones individuales, una en
la Escuela de Arte Mateo Inurria para exponer su trabajo de
final de carrera y otras dos centradas en la ilustración vectorial, muy influenciadas por su faceta de diseñadora gráfica y
de diseño de videojuegos.
Cejas destaca el trabajo que desarrollan en la ciudad Clara
Gómez Campos, Jesús Zurita, Jess García (creador del fanzine Fritanga) y Carmen Nogales (ilustradora infantil). Gómez
Campos y Zurita han estudiado Bellas Artes en Sevilla y están
más orientados a la comercialización del arte en su forma tradicional, es decir, a través de exposiciones, concursos y venta
en galerías. Por su parte, García y Nogales se valen del merchandising y de productos de fácil reproducción para vender
sus creaciones, que están disponibles en tiendas online y que
promocionan a través de las redes sociales.
Vinculado a la Casa de la Juventud encontramos a Coché,
que se considera grafitero e ilustrador y ha realizado varias
intervenciones en la ciudad. Considera que el sector del grafiti en Córdoba empieza a florecer. “Creo que debemos crear

LO S C RE A D O RE S

Estas son las
semillas de la
cultura en Córdoba.
Tan solo tenemos
que regarlas un
poco y dejar que
su obra suceda
pensando en el ahora”, apunta.
Un género muy unido a las artes plásticas es el del cómic. Aquí sobresale la
obra de Jesús Taguas, que pertenece al
Aula de Cómic y al proyecto de la Casa
de la Juventud Dinamo Cómic. A través
de este último la Casa de la Juventud organiza anualmente el Certamen Trampa
y las Jornadas Tebeo en la Calle. “Existe
cada vez más talento, especialmente
gráfico. Parece que las chicas están
cogiendo el relevo del cómic y la ilustración”, valora Taguas acerca del sector
y destaca nombres como Miguel Ángel
Ruiz, Miguel Ángel Ruano o Teksu
Chan.
Estas son las semillas de la cultura en
Córdoba. Tan solo tenemos que regarlas
un poco y dejar que su obra suceda. Los
culturers todavía no están mediatizados
y no forman parte de ninguna generación (al menos que ellos sepan). Ganas
no les faltan, medios quizás sí, pero aún
tienen todo por conquistar.

Por un futuro #doityourself
Hay algo más terrible que la destrucción
del mundo: que éste siga ahí tras la
explosión. Pese a la falta de apoyo institucional o las dificultades para dar a
conocer sus iniciativas, los artistas más
consolidados han seguido creando y
los más jóvenes han demostrado que es
posible quedarse en Córdoba e impulsar
proyectos. ¿Cómo? Gracias al entusiasmo independiente y a hogares como
MODO, La Fragua, El Arsenal, Limbo…
“Hay una buena cultura porque la estamos haciendo los independientes y
poco a poco las instituciones nos están
tendiendo la mano para llegar a espacios de colaboración que serán sin duda
muy fructíferos”, afirma Nevado. Es el
futuro #doityourself, que busca contagiar entusiasmo desde la acción propia.
Estos son los sedimentos: la constancia
de los creadores, su entusiasmo independiente.
¿Y ahora qué? Ahora todo.

JUAN JOSÉ ROMERO

63

LO S C RE A D O RE S

Fernando Vacas

Do You
Realize?
ENTREVISTA DE GABRIEL NÚÑEZ HERVÁS
FOTOGRAFÍAS DE JUAN JOSÉ ROMERO

Hay un marciano por la Espartería, con traje y sombrero
viejo. Es el Phil Spector de La Corredera, que nos abre
su alma, su diario y su agenda en esta conversación
reveladora, vespertina y simbiótica.

FERNANDO VACAS (CÓRDOBA, 1971) es músico (Flow, Prin’ La Lá,
dj Vallellano...), productor, ocasional comisario de conciertos, capo del sello Eureka, máscara y sótano del Automático
y, accidentalmente, ingeniero agrónomo. Su incontestable
trayectoria artística y ese ejercicio dinamitero de la libertad
de creación como actitud vital son las razones del respeto y
la admiración que le profesan excelentes músicos del rock y
del pop de la escena internacional. Howe Gelb, John Parish,
Maria de Medeiros, Raimundo Amador, Lee Ranaldo, Jorge Pardo... son algunos de ellos. Pero su anarquía provoca
también murmullos a su paso, entre losetas, mármoles de
saldo y caobas vencidas.
Nos reunimos en El Astronauta un día antes de la celebración de los Grammy Latinos (a los que optaba en la categoría
de Flamenco Rompiendo el silencio, el disco que le produjo a

Remedios Amaya el pasado año). “Sería un reconocimiento
bonito, pero lo que de verdad me alegra es hacer las cosas
como me da la gana. En este disco me he sentido más libre
que nunca”. La hora del café es una hora extraña. Un momento casi inmoral para dos amigos que se encuentran bajo una
luz que nunca se apaga, junto a una ruidosa familia irlandesa
que baraja y sacude las cartas sin hacer apuestas. La infalible
selección musical del local nos regala algunas canciones de
Luna2, aquella reinvención menguante de los Galaxie 500.
No podemos evitar recordar a Manolo Espinosa, amigo
común, de manos ásperas y corazón tierno, batería de Flow
y arquitecto del Automático. “La primera persona en la que
pensé cuando me enteré de lo de los Grammy fue Manolo,
que me dijo una vez: ‘Tú eres el cantante y tú eres el que tienes que componer’. Y lo hice. Fue también el primero que me

JUAN JOSÉ ROMERO

dijo que yo iba a ser un buen productor. Creía mucho en mí.
Él fue el que me hizo lanzarme a este mundo”.
¿Por qué sigues viviendo en Córdoba?
Porque no ha habido un viento fuerte que me lleve a otro
lado. Me han invitado a vivir en muchos sitios: París, México
D. F., Los Ángeles, Madrid, Tucson, pero no he visto todavía
que haya llegado el momento. Me gusta ir cerrando círculos
antes de abrir otros: First We Take Manhattan, Then We Take
Berlin, ya sabes. No me gustaría irme y dejar cosas a medio
hacer.
Tienes muchas cosas que te retienen aquí: familia, amigos,
proyectos, tu estudio...
Sí, tengo aquí mi base, mi reserva espiritual. Desde que dejé
de pelearme con Córdoba me llevo bien con esta ciudad. No
me gusta huir de nada. Siempre que he dicho que me voy
han surgido nuevas cosas que tenía que cuidar o cerrar. Y
bueno… en un par de ocasiones se me presentó San Rafael y
me dijo: “Tú todavía no te vas. Espérate otro poquito”.
¿San Rafael Gómez o el otro San Rafael?
No, no, San Rafael, el custodio. Dos veces se me presentó, lo
tengo que confesar. Y entonces preferí ser humilde y hacerle
caso a un arcángel.
Tienes una postura crítica hacia las instituciones y cuestionas
cómo se hacen muchas cosas pero también, desde hace un

tiempo, para alguna gente, tu imagen es
la de alguien que trabaja con CajaSur, la
Diputación, etc. Aquí se critica mucho
el amiguismo y parece que eres uno de
los señalados como nuevo amigo de los
jefes.
No lo veo así. Lo que sí recuerdo es que
cuando a Flow nos llamaban del Festival Internacional de Benicassim para
tocar, nos pagaban y nos íbamos. Y ahora es igual, esto es un trabajo y es bonito
hacerlo con música. Lo de enfrentarte
a las instituciones depende del tipo de
relación que tengas con las personas
que hay dentro de ellas. Si congenias
y respetan lo que propones, no veo el
conflicto. Creo que he dejado claro,
desde que empecé con mi grupo hasta
ahora, que tengo un punto de vista y
que no voy a cambiarlo. Y, sinceramente, prefiero que en Córdoba se escuche
buena música.
Respetan tu punto de vista y les das
buenos resultados. No digo económicamente, sino de criterio o de prestigio…
Y un nivel de audiencia aceptable. Creo
que hay que buscar siempre que la cosa

cale. Si aciertas en la clave para que la
sociedad cordobesa se entere, al final
obtienes respuesta. Para eso hay que
ser radical y tenerlo muy claro, lo sé.
Me da la sensación de que hay un público fiel, pero escaso, que va a todos los
eventos culturales.
La ciudad es pequeña, con mucho legado artístico, filosófico y poético, sí,
pero no deja de ser una ciudad de provincias muy machacada por la crisis, y
eso hace que la respuesta del público, a
veces, se haga de rogar.
Cuando hicimos la revista Boronía teniamos veinte años (1988), los que la
hacíamos y los que aparecían en ella.
Ahora, por mi torpeza o por malas estrategias, he encontrado más gente de
los 80 empeñada en seguir haciendo
cosas que gente joven proponiendo
nuevas ideas. Me gustaría saber cuál es
tu percepción.
Lo primero que tengo que decir es que
no son tus torpezas ni tus malas estrategias, sino que vas a contracorriente
y eso tiene un precio. Por otro lado,

y ya que me preguntas por la escena
cordoboide, siempre digo y diré que
aquí “somos los mismos payasos en el
mismo circo”. En Córdoba no hay una
conexión entre los artistas y el público
como en otras ciudades donde existe
ese eslabón: el del manager, representante, dinamizador social y el de los
diferentes mecanismos de la industria
musical o cultural. Aquí, lo que pasa, es
que somos todos artistas. Hay ciudades
como Sevilla, Málaga, Granada o Bilbao,
donde la gente es menos altiva y menos
elitista. (Silencio). Bueno, depende…
Los cordobeses nos creemos que somos
la hostia porque creamos cosas que son
increíbles, y eso es cierto, pero creo que
deberíamos ser un poco más humildes
y mirar más hacia fuera y menos hacia
dentro. En esta ciudad falta autocrítica.
Junto al componente artístico y filosófico, está el hecho de ser muy parados,
muy apáticos, y eso se refleja en todos
los campos de la sociedad. Por eso no
se puede criticar tanto a las personas
que llegan al poder, aunque son ellas
las únicas que tienen la capacidad de
cambiar las cosas. Debería existir una
intención real de que la sociedad llegue
a mejor puerto. Hemos tenido que elegir entre tornillos y girasoles y ninguna
de las dos cosas ha funcionado. Nos
han engañado y ya están todos los campos secos.
Claro, pero estás hablando de ciudades
como Sevilla, en la que hay una nueva
explosión de la escena musical con festivales, discográficas… Málaga, que proyecta la imagen de ciudad de museos,
con estrategias de seducción y comunicación. O Granada, donde están...
Para eso, insisto, están o deberían estar
los políticos. Para darse cuenta de los
potenciales de la ciudad. Bilbao es un

65

LO S C RE A D O RE S

ejemplo al que hay que tener mucho respeto: hace 20 años, con el problema del
terrorismo y la decadencia industrial,
alcanzó una degradación histórica sin
precedentes y, sin embargo, ha remontado como sociedad y ahora es una ciudad
supermoderna. Primero, porque hicieron un esfuerzo titánico por adecentar
las rías. Y después, porque han sabido
crear y explicar un gran museo y llevar a
tocar a los Kraftwerk. Eso es una forma
de decir: “Tenemos ganas de hacer las
cosas bien”. No solo necesariamente
porque les guste la cultura, sino porque
se han dado cuenta de que son cosas que
se tienen que hacer para crecer, vivir y
sobrevivir. Ese espíritu crítico, práctico
y resolutivo debería existir en Córdoba,
donde el lema es siempre: “Bueno, da
igual, venga, ya veremos”.

desde mi punto de vista es lo mismo.
La cultura como tal, el ser intelectual,
parece un poco aburrido. Ese concepto
debe ser democratizado en función y
utilidad del pueblo. Por eso vuelvo a
recalcar la labor evangelizadora que
debe existir desde el poder. A veces hay
que tener valentía y, una vez que estás
ahí, sacrificarte e intentar no satisfacer
a la sociedad, sino educarla y prepararla
para los tiempos que vienen. Por ejemplo, con las siguientes generaciones va a
haber un vacío brutal, porque no se está
conectando con los más jóvenes. Y éste
es el problema. Hay que hacerle siempre
caso al jefe indio, pero hay otros nuevos
jefes indios potenciales con un mensaje
nuevo y renovado, a los que hay que
darles voz.

"Hemos tenido
que elegir entre
tornillos y girasoles
y ninguna de las
dos cosas ha
funcionado. Nos
han engañado y
ya están todos los
campos secos"

Quería hablar de esa docilidad de los
espectadores que asumen que la cultura
está demasiado mezclada o contaminada por el espectáculo, el entretenimiento, el ocio. No como puente para llegar
a la cultura, sino como destino, como
objetivo.
Sí, al final se ha terminado disociando lo
que es el arte y lo que es la cultura, pero

¿No es peligroso asimilar el arte con el
ocio?
No sé. Quizás en estos tiempos es necesario.
¿Una táctica de supervivencia?
Sí. Algo así. En el fondo, yo, por ejemplo, soy un entretenedor, un saltimbanqui. Yo entretengo a la gente, ése es mi
trabajo. Y entretengo porque hago una

LOS C R E A D O RE S

66

canción que les llega al corazón, hago un concierto que les
gusta, o me junto con unos amigos y preparamos una charla
interesante alrededor de la música.
Pero ese entretenimiento tiene un componente emocional,
intelectual.
Por supuesto, por eso hay que hacer las cosas de manera
responsable. Y el extremo irresponsable lo encontramos en
la gente que intenta llevarse el dinero sin hacer nada, y esto
ya es muy loco y se ha vuelto muy salvaje. Por otro lado, artísticamente, si lo que haces es interesante pero no le llega a
nadie, da igual que pretendas mover ideas nuevas o generar
pensamientos fértiles, porque se pierden en el vacío. También existen los que se atreven a decirte que “no te enteras
de la película”. Eso te lo dice la gente que está incluso más
acomplejada que tú. Siempre me he fijado mucho en Lorca
porque, aparte de escribir poesía, se iba por los pueblos a
evangelizar culturalmente a las personas que tenían más
difícil el acceso a la cultura y a la información. Lorca tenía
un gran componente humanista, y fue el que llegó más lejos
de toda su generación, no solo porque escribiera mejor, sino
porque buscaba conectar con la gente.
Hay una estrategia universal para que todo el mundo sea
cada día más tonto y esté cada día más desinformado. En estas situaciones, yo siempre acudo a Séneca...
Por supuesto. Y más ahora. El poder lo tiene todo muy bien
pensado: “Ahora vamos a quitar la filosofía y la música”. Tengo suerte de haber sentido curiosidad por esas materias, y de
haber leído mucho a Kant, a Averroes y a Séneca. Pensadores
que te hacen entender cómo todas las personas pasamos momentos buenos y malos. Intentamos ser los mejores porque
este sistema solo te enseña a ser el mejor, porque si no eres
el mejor eres un fracasado, con lo que se provoca que haya
99 fracasados y un solo campeón. Si me hubiesen quitado
la filosofía, me habría tirado por el puente romano o habría
hecho rico a quien inventó el trankimazin. Si me hubieran
quitado la música, me habrían arrancado el alma. Es su rollo:
“Quita la filosofía y la música, para que las siguientes generaciones tengan que consumir muchos antidepresivos con
receta farmacéutica”. Eso es el principio del final de todo.
¿Te interesa algo de lo que se está haciendo?
Me interesan mis gatos, mi hija, y tocar el piano.
Te hablo de lo que hace la gente joven.
Hay grupos nuevos interesantísimos, también en Córdoba.

"Voy a llamar a los
mejores músicos,
a todos los que me
apetece que estén
en esta aventura.
En mi nuevo disco
todos son grandes
estrellas, menos
yo, que como
mucho soy
un imán"

Viva Belgrado es uno de ellos. Aunque,
si te soy sincero, creo que la gente joven
está en otras cosas. Cuando actuamos
con Prin’ La Lá en el auditorio del Palacio de Orive, le dije a un chaval que
toca conmigo en la ópera flamenca, un
músico de conservatorio, muy profesional: “En esta canción vas a hacer la parte
rítmica”. Le pasé la canción y quedamos
en vernos antes del concierto, para cuadrar la canción, porque me gusta ver las
cosas antes de llegar a la plaza de toros
y allí darme cuenta de que no llevo ni el
traje de luces. Total, que nos vemos para
repasarla y empieza a tocar y le digo:
“¿Y el bombo? ¿Dónde está el bombo?”.
Y dice: “Pero ¿tiene bombo?". Y le pregunto cómo ha escuchado la canción y
me dice que con el iPhone. Y claro: ¡En
el iPhone no suenan las frecuencias graves y no suena el bombo! Eso me hizo ver que la relación con
las generaciones jóvenes es muy compleja.
Es el caso perfecto de cómo a través de un canal se pierde información esencial. McLuhan habría matado por un ejemplo
como éste.
Ni siquiera se le había ocurrido escucharlo en un equipo, en
su casa. Pero no es por su culpa. En vez de quitar la música a
los chavales, lo que hay que hacer es darles una hora más de
música a la semana y enseñarles cómo hay que escucharla.
Que aprendan la antropología del sonido. Lo que escuchan
ahora son refritos de refritos, como decía Bruno Galindo en
Reenactment, aquel increíble artículo que publicó en El Estado Mental.
Al final todo está siendo un refrito, en la cultura, en el arte y
en todo. Porque es más inmediato, más fácil, y no exige esfuerzo ni conocimientos.
Córdoba es el reflejo del mundo. Si no lo queremos cambiar
seguiremos así hasta que esquilmemos la ciudad, el país,
el planeta y todo. Nosotros no nos vamos a enterar pero los
que vienen detrás… A pesar de eso, yo no soy positivista pero
sí positivo, y creo que todo se puede mejorar. Lo peor es la
ignorancia. Ignorancia igual a oscuridad. El sistema siempre
va a intentar cambiar al individuo, pero a veces un individuo
cambia el sistema, como pasa en The Fountainhead, la novela
de Ayn Rand. Siempre hay que intentar cambiar las cosas

67

LO S C RE A D O RE S

"Tengo aquí mi
base, mi reserva
desde dentro. Todo termina siendo un
espiritual. Desde
reflejo de Los siete samuráis. Está la luz,
y está la oscuridad. Si tienes luz no tieque dejé de
nes que dejar que la oscuridad te arrastre a su campo.
pelearme con
Así acababa la primera temporada
de True Detective, pero seguro que no
Córdoba me llevo
viste esa serie.
No, no veo series. No quiero meterme
bien con esta
en esa droga.
ciudad"
Rust Cohle es un nihilista que flaquea al
interpretar que la historia de la humanidad es la de la lucha de la luz contra
la oscuridad. “Hace tiempo solo había
oscuridad. Si me preguntas ahora, la luz
es la que gana”, acaba admitiendo.
Está claro, y el amor gana al odio: porque la Tierra sigue girando. Cuando el
odio le gane al amor, la Tierra se parará.
Estás muy místico.
Será porque paso muchas horas solo,
tocando el piano, hablando con mis
gatos. El piano me tiene totalmente
absorbido. El piano y la ópera flamenca
A través de la luz. Después de pensar en
mandarla a la mierda y de no querer
grabar más, después de ese punto de
crisis de este verano pasado, me entró
un golpe de lucidez y dije: “Tranquilo, no tires tres años de trabajo y de
sufrimiento. Páralo, no tienes prisa,
termínalo a tu gusto y disfruta”. Y ese
pensamiento positivo hizo que ahora la
ópera esté mejor que nunca y que haya
publicado un villancico con Niño de
Elche, Steve Shelley y Lee Ranaldo. Al
final trabajas con gente a la que admiras
y respetas.
Creo que el mayor premio que puedes
tener es conseguir que esa gente te respete a ti también.
Sí, y gracias a eso te ilusionas con las
cosas y las vas terminando. Con la ópera
flamenca vamos hacer una cosa brillan-

gente y pasan cosas. Mucho mejor así
que hacerlo todo uno solo. (Silencio...)
¿Sabes? La verdad es que ya tengo menos odio, me odio menos a mí mismo,
a la sociedad... He superado todas esas
cosas que me tenían envenenado desde
pequeñito. He sobrevivido. Podía haber
desaparecido en el camino pero, por
suerte, mi parte de luz ha vencido a mi
parte de oscuridad. Y el motor ha sido
la necesidad de sobrevivir. Siempre
he vivido con una gran ansiedad. Lo
he pasado muy mal con mi familia…
Mi padre nunca me ha valorado y ha
intentado sabotear mi espíritu artístico
porque para él pesaba demasiado la
tradición. Pelear con eso me ha supuesto un desgaste enorme pero creo que
también me ha dado una sabiduría: la
capacidad de gestionar el sufrimiento.
Si controlas el sufrimiento te conviertes en una persona sensible, y eso lo
compartes con el resto del mundo. PorLos exploradores. Yo me emociono
que sí, yo soy músico, soy artista... pero
cuando veo un documental de los vikin- al final he entendido que mi trabajo
gos, o de Amundsen. Con la gente que
en esta vida, si lo quieres ver desde
dice: “Voy a ver qué pasa”. Con los que un punto de vista espiritual, es ser un
se preguntan qué habrá ahí detrás, al fi- canal entre el cielo y el suelo, como denal del mar o del hielo... Me parece que cían Mecano.
es la actitud más valiente y más sana.
No esperaba este final.
Sí. Preguntarse eso y encontrar aliaNi yo.
dos. Compartir. Al final te mezclas con

te hasta el último detalle, cueste lo que
cueste. Pero… después de un pueblo viene otro pueblo, y ahora estoy preparando algo nuevo, componiendo canciones
sencillas, que se pueden silbar, nada de
cosas raras: solo piano y voz. Después
sacaremos la artillería. Voy a llamar a
los mejores músicos, a todos los que me
apetece que estén en esta aventura. En
mi nuevo disco todos son grandes estrellas, menos yo, que como mucho soy un
imán. Es curioso, porque siempre he estado acomplejado pensando que era un
friki y que solo me interesaban las cosas
más raras... pero estudiando la obra de
artistas que admiro, como Howe Gelb,
Enrique Morente y otros muchos, me
doy cuenta de que no soy el más raro,
que hay una línea que siempre siguen
los investigadores, los buscadores... Y
que quien busca la verdad siempre encuentra un camino.

CONCHA VACAS

69

LO S C RE A D O RE S

Ana Rivas

“En Córdoba no interesa
la cultura, interesan
los eventos”
ENTREVISTA DE ANTONIO AGREDANO
FOTOGRAFÍA DE CONCHA VACAS

Ana Rivas nació en Córdoba, en la Judería. Lo dice
con un inesperado orgullo. Pasó su infancia en
Pozoblanco, “rodeada de libros. Siempre me recuerdo
rodeada de libros”.
ELEGIMOS UNA RUIDOSA CAFETERÍA en Ronda de los Tejares
para charlar. El rugido de los coches sepulta, a veces, su voz
agravada. “Es el edema de Reinke, me gusta tanto hablar que
mira como tengo las cuerdas vocales”. Estoy advertido, y no
defrauda. Contesta a las preguntas con celeridad y abundancia. Salta de una idea a otra sin perder su hilo imaginario. Me
obligo a interrumpirla de vez en cuando para domesticar su
discurso inacabable. La pasión por los libros da vida y fuerza
a sus palabras. Mira la grabadora con desconfianza. Pasó media vida como responsable de la Biblioteca Municipal y ahora
quiere pasar la otra media vendiendo libros en La República
de las Letras, su negocio. Una librería hecha a su medida, sin

concesiones al mercado, sin más criterio que el gusto por
la buena edición y el respeto a los lectores. Un salto de lo
público a lo privado que no ha cambiado su percepción del
mundo: lo social frente a lo individual, la cultura como necesidad, los libros como motor del desarrollo. “He notado el
cambio entre vender libros, como ahora, y prestarlos, como
hacía antes. Pero es un cambio en cosas relacionadas con la
gestión de la librería. En la biblioteca los libros se compran
y allí se quedan. En las librerías, desgraciadamente, no”. No
encuentro nostalgia en su voz, pero sí extrañeza, un recuerdo
de sus años en la Biblioteca paladeado con lentitud, “yo me
sigo sintiendo bibliotecaria y me encanta ese proceso, el de

LOS C R E A D O RE S

70

la recomendación, la reflexión tras la lectura, buscar nuevos
autores. En la biblioteca siempre recomendaba libros. Me devolvían uno y aconsejaba otro. Era diferente. Ahora, cuando
recomiendo un libro, el cliente puede sospechar que estoy
haciéndolo por interés, por venderle algo. Tengo tics de bibliotecaria. Mi inercia es esa, hablar con la gente, sugerir. En
la biblioteca todo era más fácil”.
“Eres una librera demasiado honrada”, le digo. Sonreímos.
“No sé si es honradez o haber estado treinta y pico años trabajando en una biblioteca. Confieso que si no me gusta un
libro, me cuesta venderlo. Siempre les digo a los clientes ‘a
mí no me gusta, pero si tienes interés, llévatelo y luego si
quieres lo hablamos’, esa es la coletilla que uso en estos casos”. Una librera que sabe que vive de vender los libros, pero
que entiende que hay otras maneras de llevar un negocio, y
que también son rentables. “Hay muchos escritores que venden muchos libros que no merecen la pena. Se publica con
mucha facilidad y una se encuentra de todo. No quiero dar
nombres, la verdad, pero hay muchos autores que no merecen la publicidad que se les da. En la librería yo no les doy la
oportunidad, así de claro. Ya encontrarán otros sitios donde
vender sus libros, pero aquí no” Señala con el índice la mesa.
Decidida. Convencida. “Hace poco me llegaron diecisiete
cajas de un escritor, ciento y pico libros. Cuando los vi le dije
a mi compañero ‘esto échalo para atrás’”. Intento con torpeza
arrancarle el nombre del autor, pero se resiste. Aguardo unos
segundos en silencio, mirando a Ana con impostada ternura,
pero la sutil tortura no sirve para romper el candado. “No te
lo voy a decir. Es un autor que si piensas un poco ya sabes
quién es. Pero es lo de menos. Para mí regentar La República
de la forma en la que lo hago es una responsabilidad. Los
que son unos irresponsables son los grupos editoriales, que
deberían potenciar otras cosas. Al menos, en cuanto a mi
labor, prefiero ocupar espacio de mi librería con otros libros,
que vender cien libros de un escritor que no aporta nada a la
literatura”.
Salvo llevar las cuentas al día y pagar el arrendamiento del
local, entiendo que un negocio así no debería obligarse a
nada más. Ana habla de responsabilidad de forma férrea.
Quiero saber qué parte de su vocación pública sobrevive en
su negocio privado. “Creo que yo debo asumir una labor so-

cial. Lo hacía en la Biblioteca y lo hago aquí. Mi profesión es
el libro, me da igual si estoy con los pies en lo público o en
lo privado. La administración tiene obligación de fomentar
la cultura, pero tenemos que intentar hacer las cosas por
nosotros mismos. Hay gente que viene a La República y dice
‘esto parece un centro cultural’. ¡Pues claro! ¡Si vendemos libros! No podemos ser un supermercado de papel. Es cultura”.
Con esos parámetros, conversamos acerca de la labor de los
autores en esa implicación social de la literatura, del mundo
del libro al completo, de cómo puede un creador enganchar
a la población. “Los creadores tienen que acercarse al ciudadano de a pie. Cuando una persona habla con un escritor su
percepción sobre el libro cambia. La gente debe conocer la
escritura como trabajo. Cómo se escribe, cómo se edita, cómo
se publica. Sus motivaciones. Los escritores deben bajar del
altar. No todos, obviamente. Pero algunos sí”, concluye en
tono conciliador.
La República de las Letras no se parece a ninguna otra librería
en Córdoba. Es blanca, blanquísima, y luminosa. Nada más
entrar, anaqueles, que es lo esperado, y una barra cercana.
Mesas, sillas y una bodega visible, espléndida. Al fondo,
huérfano, un piano negro como un lunar en el rostro pálido.
¿Tan poco interesan los libros, tan poco venden por sí mismos, para que haya que añadir un bar al negocio? “Esto que
ahora se debate en librerías se hizo mucho antes en bibliotecas. En las bibliotecas, que son gratis, disminuía el número
de lectores. Nosotros nos planteábamos soluciones. Una de
ellas fue realizar actividades que tuvieran que ver con nosotros, que fueran cercanas. Conste que en mi librería vivo de
los libros, no de las copas. Y para mí es lo central. Pero esto
de la cafetería con libros no es nuevo, ya había sitios parecidos en el siglo XIX. Dos mesitas y un café. Se puede leer
en cualquier sitio. Es una manera de acercar a los clientes.
Antes, las bibliotecas y librerías en España tenían un perfil
muy gris, todas iguales, presas de la censura, con pocos libros. Todo tiene que ver con eso. Ahora son sitios agradables,
abiertos, reconocibles, sin cajones ni libros guardados bajo
llave. Ese es el objetivo. Y además la posibilidad de hacer actividades. Esa debe ser la función de la gente del libro. De la
incultura que produjo la dictadura no se sale en treinta años.
Y todo suma”.

71

LO S C RE A D O RE S

el Festival de la Guitarra, pero no se lo
digo. Dejo que siga su reflexión. Ella no
da nombres, habla de un espíritu que
sobrevuela la ciudad, que impregna el
devenir cultural. Salta de la cultura a la
educación, y de la educación al acceso
a la cultura. Desprecia los nombres, se
ahorra las culpas, y opta por quedarse
con una materia informe que se amolda mejor a la transformación social
que a la propia gestión pública. “Los
grandes eventos nos gustan a todos,
lo pasamos bien, pero aquí pasa otra
cosa. En España se montaron centros
de adultos porque la gente era analfabeta, cosa que tuvo mucho mérito,
pero que solo era un primer paso para
la cultura. ¿Después qué? La gente no
se mete en el mundo cultural así como
así, porque hayan aprendido a leer. Es
preciso llevar a cabo labores como la de
Ramón Seba, que entendió ese trabajo
necesario, el del paso de la lectura a la
inmersión en la cultura. Una cultura
de base, un trabajo muy lento, cine,
literatura, música… y luego, cuando ya
todo esté asentado, pues entonces sí
apostar por los grandes eventos, con

ese público trabajado. En esta ciudad no
interesa la cultura, interesan los eventos. Que te traigas a fulanito, que canta
maravilloso, está muy bien. Pero eso no
va a hacer que la cultura arraigue en los
ciudadanos. Aquí siempre ha faltado
eso”. Mucho trabajo por delante, parece. No vale con programar actividades,
hay que llenarlas de gente nueva. Más
educación que publicidad, más leyes
educativas que trabajo municipal. Más
cemento que bombillas.
Qué pinta el libro en esa mutación, le
pregunto. Pasa un grupo de adolescentes hablando muy alto. Sigue lloviendo.
Una pareja se sienta al lado. Nos miran
extrañados. “Una entrevista”, susurra
ella. Y empiezan a hablar en voz baja
para no molestarnos. “La cultura tiene
un mundo detrás alucinante. Si nos cargamos el libro nos cargamos ese mundo. Ilustradores, fotógrafos, maquetadores, diseñadores, escritores, editores,
correctores, traductores. Eso hay que
acercarlo al ciudadano. Una amiga me
decía “la gente dice que los libros son
caros. Y es que hemos confundido ´es
caro´ con ´yo no me lo puedo permitir´”.

"A la cultura hay que
llegar, y nosotros
Ana vuelve a la dictadura, a esas viejas
tenemos que hacer
bibliotecas que eran un cementerio de
libros censurados, tumbas de papel sin
todo lo posible para
flores. Vuelve al analfabetismo. A la
cultura monocroma. Sobre todo, a toda
ponerle el camino
esa gente que perdió la oportunidad de
zambullirse en los libros. “Ahora todo el
fácil a la gente"
mundo hace comparaciones con la educación en Finlandia, como si ese tuviera
que ser nuestro modelo. Mira, en Finlandia en el siglo XIX había un 5% de
analfabetos. ¡Cómo vamos a comparar
a España con Finlandia! Nosotros tenemos el peso de la dictadura. A la cultura
hay que llegar, y nosotros tenemos que
hacer todo lo posible para ponerle el
camino fácil a la gente”. Su nosotros le
delata. Piensa, siente y se expresa como
responsable de ese itinerario, como
una guía que, a través de los libros, logra que muchas personas entren en la
cultura. Posamos los pies sobre la tierra
y miramos a nuestro alrededor. Ronda
de los Tejares se agita bajo una lluvia
disciplinada. ¿Cómo ves la cultura de
Córdoba? “Muy mal. Los programas de
ahora son los de antes. Lo tengo que decir: Juan Miguel Moreno Calderón fue
para mí un buen delegado de Cultura.
Que sabía de cultura y quería potenciarla. Ahora bien, yo creo que no hay
un modelo cultural. Las cosas se hacen
a base de apariciones de la virgen. Está
todo muy deslavazado. No hay relación
entre las actividades. Debe haber una
planificación supra. Hay una obsesión
con los contenedores culturales. Hay
muchos y dejados. ¿Más? ¿Para qué? A
la ciudad le sobran grandes eventos y le
falta el trabajo ciudadano a ciudadano”.
Pienso en Cosmopoética, en Eutopía, en

LOS C R E A D O RE S

Le estás quitando valor al libro. Y no,
el libro vale lo que vale, porque hay
mucha gente detrás. Una industria,
un trabajo”. ¿Todos los libros merecen
lo que valen? “Seamos sinceros, no es
que determinado tipo de novela vaya
a hacer un efecto negativo sobre las
neuronas. Si uno lee a Dan Brown se
queda como estaba. Eso sí. Pero si uno
se lee a los clásicos, los grandes libros,
las neuronas se asocian más. Está estudiado, no lo digo yo. De ese tipo de
literatura más accesible, como la novela rosa o el best-seller, se puede saltar
a otro tipo de literatura, por supuesto.
Libros más ambiciosos, contrastados. Y
eso es una mejoría. Pero para llegar ahí
tiene que haber un acompañamiento,
un resorte”. Un salto que, me temo,
no está al alcance de todo el mundo.
“A mí me gusta dar ese empujoncito a
muchos lectores, la verdad. Siempre he
tenido una parte que tiene que ver con
la formación lectora. Me gusta saber la
experiencia de las personas. De donde
vengan depende cómo entiendan los
libros, de su experiencia puedo intuir
qué libros pueden venirles bien en cada
momento. Hay cantidad de libros maravillosos. Es como un juego. Conocí a
gente que solo leía novelas rosas y les
mostré Sentido y Sensibilidad, Madame
Bovary... y lo entendieron perfectamente, les resultaron cercanas, entraron en
otro mundo. Es importante conocer un
poco la trayectoria de los lectores para
acertar”.
Tengo pudor en preguntarle cómo le
va el negocio, como si fuéramos dos
empresarios grises haciendo balance
del año. Aunque tengo curiosidad. Hablamos de la competencia, de otras librerías de la ciudad, de El Corte Inglés,

72

"Conocí a gente
que solo leía
novelas rosas y
les mostré Sentido
y Sensibilidad,
Madame Bovary...
y lo entendieron
perfectamente,
entraron en otro
mundo"

y de las modernas amenazas. “Los libros
digitales no son competencia. Ahora
mismo, no. Lo que sí es competencia es
la compra en las grandes corporaciones
frente al pequeño comercio. Y eso es
producto de nuestros tiempos. Leí el
otro día que estaban trabajando en los
envíos, para reducirlos a una hora desde
que compras hasta que llega el producto a tu casa. Nos van a salir cincuenta
ulceras. Si resulta que yo necesito tener
una camiseta en una hora, es que nos
hemos convertido en una sociedad con
demasiada prisa por todo”. A Ana le espantan las urgencias, me confiesa. Con
tanta afición a leer, y tanta pausa en los
días, le costará abandonar un libro. O
no. “Pues mira, he abandonado el último
de Rosa Montero. Ella me gusta, como
novelista, como articulista... pero la última novela, pues no”. Para compensar
el atraco, le pido una recomendación
reciente. “Brújula, de Mathias Enard,
el que ganó el premio Goncourt. Que
los premios me dan igual, pero creo
que este mantiene algo la dignidad. Un
magnífico libro”. Habla de premios y me

acuerdo de Bob Dylan, de un Nobel que
no recogerá. “A mí me encanta Dylan.
Creo que es un letrista maravilloso y un
compositor extraordinario, pero la poesía debe leerse sin música. Cuando uno
escribe debe pensar en el silencio. Cómo
suenan las palabras en el silencio. Y a mí
Dylan, sin música, me parece un escritor
peor que muchos otros escritores. Soy
de familia muy numerosa, y siempre he
leído y estudiado con mucha gente alrededor. Gracias a eso tengo una gran capacidad de abstracción. Cuando ganó Dylan
hice el ejercicio de leer sus letras ignorando la música para la que fueron escritas. Y no. Es que no. De todas formas, el
Nobel ya ha perdido mucho, desde hace
tiempo. Admiro a Dylan, pero hay poetas
que están por encima de él”. “Ya te llamaré para una cosa que estoy montando”,
me dice. La grabadora apagada, nunca
su cabeza. “No me conformo con vender
libros, siempre se puede hacer algo más”,
es su despedida. Invito a los cafés con la
condición de tomarme una cerveza en
su librería cuando me apetezca. Pronto.
“Eso espero”.

ENRIQUE DEL CASTILLO, S/T

¡Silencio!
Músicos fuera
de escena
Houellebecq escribía en La posibilidad de una
isla que “la música es kitsch” y que “casi por
definición, cualquier emoción es kitsch”. Su visión
es que todo está obsoleto y estamos condenados
a repetir emociones una y otra vez.
REPORTAJE DE JUAN VELASCO
IMÁGENES DE ENRIQUE DEL CASTILLO Y ANTONIO FERNÁNDEZ MARÍN

Lin Cortés

74

ANTONIO FERNÁNDEZ MARÍN

LOS C R E A D O RE S

LA POSIBILIDAD DE UNA ISLA ES, sin duda, una metáfora acertada
de lo que querríamos que fuera Córdoba en lo referente a su escena musical.
Una isla como lo es Granada. Una isla bonita, fortificada, pero
abierta de par en par, permeable al visitante y cerrada en pos de
un objetivo común. Es un sentimiento que resulta fácil rastrear
cuando uno pregunta a los músicos de la ciudad. Con matices,
todos piden lo mismo. Todos extrañan lo mismo. Pero no reciben
lo mismo.
Ha pasado más de una década desde que Córdoba presentó sus
credenciales a la Capitalidad Europea de la Cultura y poco ha cambiado en el ámbito musical. Córdoba sigue siendo capital mundial
del flamenco y poco más. El público adulto de entonces ha dado
paso a una nueva generación mucho más informada y en teoría
más consciente de la importancia de la cultura y del papel sanador
que en ella juega la música, la única disciplina que posiblemente
no necesita de ningún tipo de información para provocar emociones, y que, sin embargo, requiere permanente estímulo.
“Córdoba ha oscilado siempre entre etapas de esterilidad y de
fecundidad”, afirma Álvaro Tarik, uno de esos músicos que ha
sabido ocupar espacios nacionales partiendo desde su propia
isla, con bandas como Yacentes o Tarik y La Fábrica de Colores.
Tarik reconoce que nada de lo que ha logrado en su carrera ha
ocurrido de forma continua, sino “más bien a empellones, alternándose períodos de efervescencia con otros en los que parecía
que no pasaba nada”, algo que traslada a la propia ciudad.
Granada vuelve al cuadro como esa ciudad donde el músico sí
percibe una escena musical sólida y permanente desde hace
décadas. A Córdoba, por el contrario, “le hace falta proyección
nacional, y eso solo llega si hay continuidad en la aparición de
grupos y solistas con un buen proyecto que ofrecer”, apostilla.
Difícil empresa en una ciudad donde “si algo no gusta, no gusta,
por muy de la tierra que sea”.
En la charla, un nombre surge varias veces: Fernando Vacas. El
músico y productor más exitoso de la escena alternativa cordobesa, o en solitario, con su banda Flow o con proyectos como
Prin’ La Lá y la ópera flamenca A través de la luz. A su lado, en el
frente de la llamada música independiente, Córdoba palidece
comparada con otras ciudades cercanas, aunque cuenta con
propuestas tan interesantes y estimulantes como las de Lämpara, compositor tan imprevisible como seductor, o bandas
como Primatah, Sintaxis, The Aftersoons, The Wheel and the
Hammond y Viva Belgrado, expertos en conquistar escenarios
internacionales. Un plus de categoría es lo que aportan músicos
tan reputados como los celistas Antonio Fernández Escobar
(cuya versatilidad le ha permitido tocar en las mejores orquestas
de Andalucía y colaborar con Sr. Chinarro, Joan Manuel Serrat,

75

Dorantes, Albert Pla y con muchos grupos indies) y Eles
Bellido, presencia habitual de las bandas pop que reclaman
su sensibilidad. En cualquiera de los casos, no es muy común
verlos tocar en la ciudad.
Con esta idea discrepa a medias el cantautor Luis Medina,
que apunta a que “casi todos los eventos de la ciudad suelen contar con alguien de Córdoba”. No obstante, lanza una
idea al aire: impulsar acciones de ámbito formativo o de
encuentro que fomenten el contacto entre nuevos creadores
y músicos de referencia en distintos estilos. “Con la poesía
funcionó muy bien hace años, y hoy hay un tejido muy rico
en ese terreno”, recuerda.
No hace tanto, rememoran tanto Medina como Tarik, la ciudad tenía su propia Muestra de Pop Rock Hecho En Córdoba,
aunque ambos dudan de que dicha muestra sobreviviera hoy
en día. “La gran dificultad es movilizar a un espectador medio”, dice el cantautor. “Hoy en día sería un fracaso de convocatoria”, cuestiona Tarik.
Incluso alguien tan querido en Córdoba como lo es la cantante Nita, de Fuel Fandango, duda de la respuesta del público
ante artistas locales. “Creo que nos falta querernos más y sentirnos felices de que haya una cultura musical rica en nuestra ciudad”, dice al respecto la cantante, que en lo personal
confiesa sentirse “muy arropada” por los cordobeses, aunque
“quizás no tanto por la gente que nos gobierna”.
“Honestamente, no encuentro muchas facilidades a la hora
de tocar en mi ciudad y eso me apena”, señala Nita, que
representa a Córdoba en uno de los grupos españoles con
mayor capacidad de convocatoria. Paradójicamente, este año
está realizando una gira por España colgando el cartel de “No
hay entradas” y, sin embargo, aún no tienen fecha cerrada en
la ciudad en la que la banda dio sus primeros pasos.
El éxito de Fuel Fandango dentro de la escena musical española más accesible sigue la senda de dos bandas míticas
que hoy siguen en activo: Medina Azahara y Estirpe, cuyos
retornos editoriales han recibido un gran apoyo por parte de
los medios y las instituciones cordobesas. Sin embargo, no
todos tienen esa visibilidad.
Las escenas de música negra o de música electrónica son un
claro ejemplo de silencio mediático local, mientras que en el
otro lado de la balanza están el flamenco y la música clásica,
con sus diferencias. El flamenco es, sin lugar a dudas, el género musical que recibe mayor apoyo de público e institucional, mientras que la clásica cuenta con respaldo de la administración pese a que su tirón popular no es tan grande.
Aunque incluso en un género tan protegido como el flamenco, habría que diferenciar entre los músicos que han hecho

LO S C RE A D O RE S

En la escena
independiente,
Córdoba palidece
comparada con
otras ciudades
cercanas, aunque
cuenta con
propuestas muy
estimulantes

carrera contando con el apoyo institucional y los que han optado por moverse
en los márgenes. De hecho, uno de los
principales logros de la escena musical
cordobesa es precisamente el llamado
“Sonido Corredera”. Un género underground en sí mismo, de nuevo una isla,
cuya principal representación es Gipsy
Evolution, el disco con el que Lin Cortés
puso patas arriba la escena cordobesa
al frotar por fin su flamenco bastardo
con el de clásicos como Vicente Amigo
o El Pele.
Esa mezcla de tradición y modernidad
no era nada nuevo en Córdoba, el propio
Lin se había embarcado unos años antes
en otro de esos proyectos que marcan el
devenir de una ciudad en el plano musical: Alegrías, el disco de Howe Gelb,
producido por Fernando Vacas y grabado con “A Band Of Gipsies”, en la que,
además de Cortés, militaban Raimundo
Amador, Antonio Fernández “Añil” al
cajón, y Juan Fernández “Panki” a la
guitarra española, entre otros.
Este último, también representativo de

este sonido que hace de lo fronterizo el
medio para cruzar fronteras, acaba de
producir otro de esos discos que ponen
a Córdoba en el mapa: Colores, el LP
con el que La Negra ha reivindicado su
hueco entre las voces más personales
de la escena musical española, y lo ha
hecho desde Córdoba.
Voces como la suya, o la de cantantes
como La Trini o Mariola Membrives
son el contrapunto femenino y cálido
de aquella “banda de gitanos” que
popularizó el “Sonido Corredera”, que
cuenta también con otra personalidad
arrolladora para defenderlo, la de Rakel Winchester.
La música clásica, mientras tanto, goza
de paz institucional en la ciudad después de haber superado unos años en
los que su cara más visible, la Orquesta
de Córdoba, ha sufrido el silencio de
la crisis. Su actual director, Lorenzo
Ramos, cree necesario un plan de estabilidad a largo plazo para la orquesta
y no solo uno que le permita seguir
subsistiendo de año en año.

76

Río Muten

El guitarrista clásico Javier Riba, por su parte, reconoce que
la oferta en Córdoba es completa, aunque echa de menos
“hábitos culturales, estímulos y una mayor publicidad” para
darle visibilidad. Sobre el apoyo institucional no tiene queja,
aunque lamenta un caso concreto en el que Córdoba ha fallado a uno de sus músicos. “Córdoba no ha conseguido que Leo
Brouwer quedara vinculado a la ciudad a través de alguna
membresía o actividad de dirección artística”.
Y si minoritario es el público que acude a los recitales clásicos, más minoritaria es la audiencia fija de los eventos de
música electrónica, un género que en los últimos años está
exportando un buen número de talentos tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Las Barbas Indómitas,
dentro del espectro de música experimental; Manu Bermejo
y Bernardo Hangar dentro de la escena techno; Kursiva
para la bass music; y Bony Stuche, Jorge Escribano y Cecilio
dentro de la escena house son nombres al alza. Quizá el más
paradigmático de todos sea Javi Redondo, disc jockey y productor que emigró a Madrid y que está colocando su música
en sellos europeos e internacionales, atraídos por su mezcla
de sonidos new wave, disco, funk y techno. Redondo, no obstante, tampoco es profeta en su tierra. “El apoyo a este tipo de
cultura es mínimo por parte de la administración”, critica el

ANTONIO FERNÁNDEZ MARÍN

LOS C R E A D O RE S

La música
electrónica es un
género que en los
últimos años está
exportando un
buen número de
talentos

productor, que especifica, eso sí, que a
él la ciudad le trata estupendamente y le
hace sentirse muy querido siempre que
la visita, aunque duda que su caso sea
representativo.
Lo mismo ocurre con la música negra,
un género en el que Córdoba exporta
propuestas tan estimulantes como
D.Donnier and His Bones o The Washing Machines, y con el hip hop, donde
cuenta con bandas tan arriesgadas
como Río Muten y Los Frescos de Altamira y talentos compositivos como el
beatmaker Ciclo y el cantante Guerra.
Éste último, que actualmente vive en
Málaga, apunta a que la constante entre
quienes logran despegar en Córdoba es
la de “emigrar de la ciudad para buscar
más oportunidades en otros sitios”.
“En cuanto al rap, los grupos que han
tenido algo de transcendencia más
allá de nuestra provincia quizás hayan
recibido más amor en otras ciudades

que en la nuestra”, apostilla Guerra,
que lamenta, sobre todo, que tanto el
público como los músicos tiendan a
la separación en términos artísticos.
“Deberíamos aprender más los unos de
los otros, aunque no seamos del mismo
gremio”, zanja el rapero.
Juanma Domínguez, contrabajista de
Río Muten y uno de los fundadores de
la banda de funk The Washing Machines, comparte la opinión de Guerra:
“Salvo circuitos concretos como el
flamenco, como músico, quedarse en
Córdoba es quedarse estancado”. Domínguez, que tiene 25 años, critica que
los músicos de su generación también
se han tenido que marchar de Córdoba
para avanzar, y cuestiona si la ciudad
es capaz de “afrontar el compromiso de hacer que los que vengan detrás
se queden” o seguirá instalada en el
“sedentarismo nocivo”. La respuesta,
a su juicio, la tienen tanto los propios

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LO S C RE A D O RE S

LORENZO RAMOS
Director de la Orquesta de Córdoba

“La gran carencia de la ciudad
es que sigue sin disponer de un
auditorio de música clásica”
POR JUAN VELASCO

músicos como el público, a los que anima
a salir de “la burbuja de amiguismo” en la
que viven instalados y a nutrirse de espacios fuera de su zona de confort. “Debería
haber más tráfico entre música cordobesa
y música de fuera, pero es difícil en una
ciudad donde exprimimos las mismas formulas hasta agotarlas”. Paradójicamente,
Domínguez huyó de esta isla para vivir en
San Sebastián, la ciudad que se hizo con el
título de Capitalidad Europea al que Córdoba aspiró. El silencio que siguió a aquel
revés se convirtió en un bucle, en un loop
interminable de lugares comunes, en esa
“pista muda” que Fernando Vacas incluye
en todos sus discos.
Ahora toca volver a colorear la escena. Y la
paleta es infinita. Córdoba y sus músicos
pueden pintar su propia isla. Ponerle voz
al silencio es un deber de esta ciudad y de
los músicos que lo habitan.

Lorenzo Ramos tomó las riendas de la Orquesta de Córdoba en septiembre de 2012,
en uno de los contextos más difíciles de su
historia, en el que su continuidad estuvo en
peligro. Hoy, por suerte, ya está fuera del
foco mediático y centrada exclusivamente
en su labor concertística y editorial.
Ramos, nacido y diplomado en Viena y último alumno del maestro Karl Österreicher,
reconoce que carece de la objetividad suficiente para hablar de la escena cordobesa,
puesto que ha llegado recientemente a la
ciudad. No obstante, lleva el tiempo suficiente como para señalar los puntos fuertes
y los puntos débiles de la programación
clásica en Córdoba.
“Desde la música que cultivo, la clásica, las
principales aportaciones provienen de la
Orquesta de Córdoba, la Joven Orquesta
de Córdoba y la Joven Filarmonía Leo Brouwer, el Coro de Ópera y el Coro Ziryab, La
Orquesta y el Coro de la Catedral, la programación musical del IMAE, sus dos Conservatorios, la Banda Sinfónica del Real Círculo
de la Amistad, la Orquesta de Plectro o las
diferentes agrupaciones líricas y de música
de cámara. En conjunto forman un escenario bastante amplio, diverso y enriquecedor
para una ciudad de las características y el
censo de población de Córdoba”, indica.
A eso le suma que Córdoba “es una ciudad
con una inmensa riqueza cultural, no solo
por su historia secular, su arquitectura
monumental, el encanto de sus patios o su
gastronomía, sino también por su legado
musical, que a lo largo de los siglos no ha
sido escaso”.
Eso en el haber. En el apartado del debe, Ra-

mos detecta sobre todo una gran deficiencia. “La gran carencia de la ciudad es que sigue sin disponer de un auditorio adecuado a
las necesidades acústicas para una correcta
interpretación y audición de música clásica,
y que, además, fuera la sede de la Orquesta
de Córdoba”.
También echa en falta una mayor coordinación entre las instituciones culturales en la
programación. “Desde al Ayuntamiento, la
Diputación y la Junta de Andalucía se podría
tratar de organizar un calendario conjunto
de actividades para evitar colisiones indeseables de eventos de interés público que
perjudiquen a la asistencia”, matiza.
Aunque se muestra optimista, no puede
evitar recordar el caso de Lorenzo Palomo,
“el compositor cordobés de mayor proyección internacional en la actualidad”, y que
“tuvo que esperar a sus 80 años y hasta mi
llegada a la titularidad de la Orquesta de
Córdoba, para ver cumplidos varios de sus
sueños: que su música sonara por vez primera en el Gran Teatro y en su ciudad natal
(Pozoblanco); y que la Orquesta de Córdoba
le encargara una obra (su sinfonía Córdoba)”.
“Se emocionó mucho en ambos conciertos.
Por desgracia no logramos materializar un
último proyecto: que la Orquesta de Córdoba grabase un disco con obras suyas”, rememora Ramos.
Por otro lado, Ramos cree necesario un mayor apoyo a los proyectos jóvenes, y la incorporación al mundo laboral de los alumnos
del conservatorio, algo que ya hace desde el
conjunto que dirige gracias a un convenio
firmado a su llegada, “aunque solo sea con
carácter formativo”.

LOS C R E A D O RE S

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María Mercromina

“Mi mayor victoria
ha sido convencer
a mi padre”

JOSÉ JUAN LUQUE

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LO S C RE A D O RE S

ENTREVISTA Y FOTOGRAFÍAS DE JOSÉ JUAN LUQUE

Dónde nacen las palabras de María Mercromina. La
familia, el campo, los animales… todo tiene un porqué
en su poesía, que se alumbró en su infancia, mientras
pedaleaba y se caía de su bicicleta por la sierra de Sevilla,
de donde son sus padres.

MARÍA NO ES VETERINARIA POR CASUALIDAD, lo lleva viviendo
desde que tenía pañales. Entonces no sospechaba que todo
ese mundo que la rodeaba se convertiría en un Cuaderno de
campo, un libro con el que lleva años en la cabeza.

Escribir es algo necesario, ¿casi terapéutico?
Yo lo necesito para sentirme menos sola, pero no tiene un
fin terapéutico para sentirme mejor. Yo soy la misma María.
A veces tiendo a la tristeza o tengo problemas de ansiedad,
me pongo muy nerviosa, y aunque escriba me va a seguir
pasando. Simplemente aprendes a convivir con ello, pero no
escribo y me siento mejor. Me gusta, pero no porque me siente bien, sino porque llevo algo mascando en mi cabeza meses
y por fin lo saco.
En tus poemas hablas mucho de la gente que te rodea. La
bala de mi bisabuelo, por ejemplo.
Esos poemas son de Cuaderno de campo, un libro que estoy
haciendo que trata sobre la historia de mi familia, que es de
un pueblo de la sierra de Sevilla, Las Navas. Mi abuelo era
veterinario, a mi madre la sacaron de la escuela para trabajar
en la aceituna, mis abuelos eran muy pobres, trabajaban en
el campo, así que me he criado en ese ambiente y tenía la necesidad de hablar de eso, de contar la historia de mi familia.
Cuaderno de campo va dedicado a mi abuelo, que fue el primer
cirujano de vacas en España. Tenía mil historias, imagínate,
el primer veterinario que escayolaba a un burro.

De ahí tu amor por el campo.
Claro. Yo tengo fotos en pañales con las cabras. De ahí viene
lo que hago. Yo llevo cinco años hablando de este libro, pero
ahora me está pidiendo que lo cierre. No lo he querido hacer
antes porque tenía el miedo de que pasaran dos años y ya no
me gustara.
Querías un proyecto.
Exacto. No quería una antología de poemas, sino una
­historia.
Por tu trabajo viajas bastante. Imagino que ahí la cabeza se
te llena de ideas.
De hecho hay muchas que me vienen conduciendo. Hace
unos días iba en el coche y me tuve que parar porque oyendo
un programa se me encendió la luz y paré en una vía de servicio. Pero necesito detalles de las cosas de mi entorno. Yo
soy veterinaria y estoy en contacto con un mundo del que la
gente se está alejando cada vez más. Yo estoy por mi pueblo
todos los veranos con la bici. Siempre que puedo me voy al
campo. Hace unos años me daba pereza ir, pero cada vez me
gusta más. Incluso los momentos en los que estás pasando
frío, pero ver la montaña me da paz.
Esos momentos en el campo…
Es que sale de ahí, de ir por un carril y que se te cruce un animal. Eso me da una imagen para contar una historia.

LOS C R E A D O RE S

80

JOSÉ JUAN LUQUE

La trashumancia qué significado tiene
para ti.
Me gustaría hacer un viaje largo, varios
días, llevar el rebaño, quedarme a dormir en el campo…
Casi el aislamiento.
Recuerdo que cuando era chica el último día del colegio pasábamos con
mis padres por el Pryca, llenábamos el
coche y pasábamos todo el verano en
la casa de campo. Allí no teníamos tele
ni teléfono y era súper feliz. Quiero que
mis hijos tengan esa oportunidad. Yo
fui súper feliz, todos los días tenía cosas que hacer: mis gatos, las ovejas, los
perrillos, el huerto, nos íbamos con las
bicis, nos caíamos, cogíamos setas.
¿Serían capaces de hacerlo hoy?
Creo que sí, pero si lo conocen desde
pequeños. Pero si hay una desconexión
total y no saben ni que existe…
Cómo es tu pueblo.
Es muy pequeño y, bueno, están las típicas rencillas, la gente es un poco cotilla,
y yo es que soy muy celosa de mi intimidad. Mi novio decía que no le paraban de mirar. Pero allí no me iría a vivir.
Yo quiero vivir en una casa, yo sola.

Te agobian las grandes ciudades.
La primera vez que anduve por la Gran
Vía de Madrid me arrastró la gente. Fue
horroroso. Y luego está el metro, siempre vas tarde, la gente con prisas... En
Córdoba hemos sido afortunados por
poder ir al colegio andando.
¿Has leído los poemas a tu familia?
Mi abuela no ha querido que se los lea,
pero mis abuelos paternos sí sabían que
escribía, aunque entonces era adolescente. Pero mi padre siempre me estaba
diciendo que dejara de perder el tiempo escribiendo, me echaba broncas, y
ahora ha pasado a estar súper orgulloso
de mí. Él es veterinario también. Hace
poco me dijo que me podía preparar
oposiciones y así luego tendría más
tiempo para escribir. Y yo pensé: ¿Tú
me estás planteando esto, que siempre
me has dicho que estaba perdiendo el
tiempo, que eso era una tontería? Esa ha
sido mi mayor victoria, que mi padre se
haya dado cuenta. Porque antes yo tenía
que irme a la biblioteca con los libros
escondidos, porque entre clase y clase
o en los descansos me gustaba leer para
desconectar, y él me decía que tenía
muchos pájaros en la cabeza, que yo estaba estudiando veterinaria.

“Soy un vientre vacío”, le dices a tu
madre.
Yo nunca he sentido la necesidad de ser
madre, pero sí quisiera serlo joven. Mi
cuerpo me lo pide muchas veces y tengo
esa sensación de querer tener un hijo,
pero si no puedo estar ni con mi gato...
Cómo lo voy a tener, por favor, si me
cuesta llegar a fin de mes, me encantaría tener un perro y no puedo porque
no podría sacarlo por la mañana por
el trabajo. Y no quiero dejar a un niño
con cinco meses en la guardería. Que
te obliguen a trabajar a los cinco meses
cuando tu cuerpo te pide estar un año
dándole el pecho es muy injusto. Ese
poema surge de la frustración.
Amar algo que se prepara para morir. Muy
duro ese poema, ¿no?
Eso surge a partir de un poeta portugués, Al Berto. Estuve un año en Lisboa,
me encanta el país, lo adoro, siempre
que puedo me voy dos días, me encanta
cómo se come, cómo es la gente, vas a
un sitio y te pides un plato de patatas y
las patatas saben a patatas de verdad, te
invitan a la cocina como si estuvieras
en tu casa. Los diarios de Al Berto son
bestiales, muy fuertes, y en la última
parte se está muriendo y te cuenta que

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tiene una virgen colgada de la pared y
empieza a insultarla porque ella está ahí
tan tranquila y él se está muriendo. Es
muy del instante, del momento, y es un
poema que habla de los jóvenes que por
la noche aman lo que ya se va a morir.
Lo escribí cuando hacía Anatomía en la
universidad.
¿Hay que dejar reposar los poemas?
Los poemas hay que trabajarlos y corregirlos. A veces leo un poema y si no me
gusta lo cambio. Me tiene que gustar,
tiene que tener sonoridad.
Y hay que volver a ellos.
Sí, por eso me alegro de no haber publicado algo que escribí hace siete años,
porque no tenía la experiencia que
tengo ahora, ni las lecturas, ni el hilo
para contar una historia. Eso se ve en un
libro, si la persona ha trabajado los poemas o han surgido y están ahí. Yo eso
lo noto. El sentimiento que te quiere
transmitir el libro está desde que empieza hasta que acaba, siempre te está
acompañando, no solo en una frase.
Narrar.
Sea escritura, imagen… Saber contar una
historia.

LO S C RE A D O RE S

"Me alegro de no
haber publicado
algo que escribí
hace siete años,
porque no tenía la
experiencia que
tengo ahora"
Es lo difícil.
Por qué te crees que todavía no he acabado el libro. Porque no lo veo tan fácil.
A veces te agobia que todo el mundo
saque un libro, pero para qué, ¿para que
nadie se acuerde luego, para sacarlo de
cualquier manera?
Cuando cierras algo debes volver pasado
el tiempo y seguir sintiendo algo.
Pues sí. El año pasado escribí unos poemas infantiles con una ilustradora, mi
amiga Silvia Noire, pero lo hemos parado, y el otro día abrí el archivo después
de un año y dije, qué buenos son, me
gustan, ¡si es que esto es de puta madre!
Eso es lo que quiero que pase con mi
libro, y no es ser creída.
Escribes que algunas enfermedades
hacen perder el sentido de la huida al
animal. “No estoy enferma, pero tampoco huyo, a lo mejor es que quiero que
me atrapen”.

Ese poema surge de horas de biblioteca,
de estudiar mi carrera, en concreto una
enfermedad que te hacía perder el sentido de la huida, y de ahí sale el resto.
También tratas de los celos. Dices: “Esa
desconocida que aún hace sombra en la
relación”.
Es otro proyecto llamado The other
woman. Cómo tratamos las mujeres a
la otra mujer, que es siempre la mala.
Hace dos años estuve con un chico que
había estado con otra chica. Empezamos a salir, pero ella aparecía y como
que usurpaba su vida. De ella no sabía
nada y la veía como una amenaza. Era
la otra. Luego me enteraba de cosas de
ella por los amigos de él, pero no porque él me contara nada. Él le tenía tanto
miedo que no me decía nada. Y a mí me
entró inseguridad, de no conocerla me
producía inseguridad y de ahí surgió “la
otra” en la escritura.

LOS C R E A D O RE S

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Ellas crean, ellos mandan
Las artistas invisibles
REPORTAJE DE MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ
FOTOGRAFÍA DE DIEGO GARCÍA

Hace más de tres años, la iglesia de la Magdalena
rebosó arte a través de la poderosa mirada de Marina
Abramovic. The Kitchen apabullaba por su fuerza,
simplicidad y misticismo.
TAMBIÉN POR LA SINCERIDAD DE LA MIRADA de la artista serbia,
por su representación en unas imágenes, en las viejas cocinas del teatro de La Laboral de Gijón, que removían recuerdos, identidad sin florituras y el complejo mundo interior de
una creadora enorme y sin límites. Abramovic es uno de los
pocos nombres de mujer en primera línea mundial célebre
en su disciplina, de las escasas creadoras que han conseguido un espacio más que holgado en el mundo de la cultura.
Y comprometida con los movimientos artísticos feministas
que en la segunda mitad del siglo XX se visibilizaron y tomaron fuerza con mujeres como ella.
Hace tres años, otra artista plástica, la cordobesa Marisa
Vadillo, inauguraba su exposición Home, Bumpy Home en
las Galerías del Cardenal Salazar de la Facultad de Filosofía y
Letras. Su obra proponía una reflexión sobre el hogar a través
de metáforas en torno a las relaciones de poder, también en
el seno más íntimo. Una obra que rezumaba feminismo, “un
sentimiento que en obras posteriores ya he dejado atrás”,
reconoce Vadillo, que ha presentado en estos días su libro Las
diseñadoras de la Bauhaus. Historia de una revolución silenciosa

(Editorial Cántico), fruto de la investigación que realizó para
su tesis doctoral. Tras experimentar ciclos vitales como la
maternidad y la madurez, y tras una fase de juventud en la
que su obra buscó definirse como ser humano en su condición de mujer, ha pasado a otras temáticas. “Yo distinguiría
mucho la realidad académica de la del mercado”, analiza
Vadillo, profesora de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla,
“porque la presencia femenina se va reduciendo cuando se va
profesionalizando la realidad de las artistas, tanto las que trabajan el aspecto de género como las que no. En ARCO hay una
minoría de mujeres representadas”. Y cuando se pregunta por
qué, no encuentra una explicación clara, pero sí destaca que
la realidad “es arrolladora”.
Quien quiera buscar a mujeres en las programaciones de los
principales eventos culturales, en jurados, en la dirección y
organización de los grandes montajes teatrales, exposiciones, escenarios o películas de más relumbrón, tendrá que
emplearse a fondo. O mirar los eventos paralelos o las “otras
miradas” de este tipo de citas. Ahí sí que las encontramos reivindicando su espacio y su trabajo.

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LO S C RE A D O RE S

DIEGO GARCÍA

¿Las mujeres encuentran su espacio en la industria cultural?
¿O están logrando su lugar gracias a internet, a las nuevas
ventanas a la creación, a la pequeña industria cultural alternativa que surge de las nuevas formas de producir y consumir cultura? Sobre la primera pregunta, las creadoras y
programadoras culturales mantienen una cierta unanimidad.
“Faltan nombres de mujeres, eso está claro”, nos cuenta la actriz Irene Lázaro, para quien los referentes en los puestos de
responsabilidad son masculinos. “Nuria Espert ha dirigido
numerosas óperas fuera de España, pero si pides un nombre
para la dirección, todo el mundo te dirá José Carlos Plaza.
Él es estupendo. ¿Pero dónde están las mujeres?”, explica la
actriz cordobesa y creadora de Efímera, junto a Hugo Lasarte.
Una falta de visibilidad en la cúspide de la gran industria que
contrasta con la presencia femenina en las artes escénicas.
Porque “hay muchas compañías de mujeres, o dirigidas por
mujeres, aquí en Andalucía”, explica la actriz.
Lo mismo piensa la narradora, ensayista y profesora Remedios Zafra. Además de su producción narrativa, a medio
camino entre la novela y el ensayo, y ampliamente recono-

cida, trabaja en el ámbito de la investigación de género en el
mundo de la cultura. La autora de (H)adas, mujeres que crean,
programan, prosumen, teclean, tiene claro que el escenario
para las mujeres es complejo. “Hay dos formas de entender y
habitar la cultura. Antes, unos pocos escribían para muchos
y hoy todos escribimos para todos. Al menos todos podemos
ser potencialmente productores de contenidos culturales. Las
mujeres habitamos en esa transformación cultural. Pero por
otro lado, hay un gran hándicap de las industrias culturales
que siguen viéndonos como consumidoras. El hecho de que
las mujeres podamos trabajar como productoras es complicado porque las industrias editoriales siguen con una tradición patriarcal que además ofrece un tipo de producto muy
determinado para las mujeres. Ese consumo de cultura feminizada tiene un carácter peyorativo. Identificándonos con
un consumo cultural que tiene que ver con lo afectivo, con
lo familiar...”, explica Zafra. Aunque señala a creadoras que
han entrado en esa industria cultural con un lenguaje propio
y complejo, “como Marta Sanz o Belén Gopegui, con obras
crudas, lejos del estereotipo de la producción femenina”. Para

LOS C R E A D O RE S

84

Zafra, la imagen que la industria proyecta de las mujeres
“contrasta con lo que estamos produciendo y demandando”.
De hecho, destaca que los nuevos canales de cultura, propiciados sobre todo por las nuevas tecnologías, están siendo
ocupados por las jóvenes artistas que escapan del discurso
tradicional y que crean y consumen cultura a través de ellos.
Zaira Mesa, productora y representante de la Asociación
Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (AMMA)
sigue reivindicando referentes femeninos. “Lo hacemos a
través de nuestra asociación. En las secciones oficiales están
ellos. Pero hemos entrado ya en la mayoría de los festivales
andaluces, somos profesionales que hacemos cine comprometido, social, de hombres y de mujeres. Hay muchas
profesionales que merecen ser referentes”, explica. Según el
informe de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios
Audiovisuales (CIMA) de 2015, solo un 26 por ciento de los
cargos de responsabilidad en la industria cinematográfica
están ocupados por ellas. Solo hay un 19 por ciento de directoras y un 12 por ciento de guionistas frente al 75 por ciento
que dirige los departamentos de maquillaje y peluquería o
el 92 por ciento de diseño y vestuario. El feminismo, destacan desde AMMA, es una actitud ante la vida de lucha por la
igualdad, por la equidad, en unas estructuras que aún no las
reconocen ni las visibilizan.
“Faltan mujeres en las grandes editoriales, en las programaciones culturales y en las antologías”, resume la poeta Alejandra Vanessa, que durante diez años formó junto a la poeta
Elena Medel el equipo de la editorial La Bella Varsovia, que ha
publicado obras de poetas como Luna Miguel o Ana Rossetti.
“Afortunadamente conmigo han contado en muchos eventos”,
cuenta la autora de Poto y Cabengo. Entre ellos, Cosmopoética,
que en su última edición tenía pocos nombres de mujeres.

Cultura alternativa
Ante la gran industria cultural, siempre están las pequeñas
editoriales, festivales o espacios expositivos y de conciertos.
Esa red cultural alternativa abre más los ojos a las artistas y
cuenta con las nuevas tecnologías para difundir su actividad.
Eva Ordóñez se encarga de la programación cultural de dos
lugares esenciales para la cultura urbana en Córdoba: Limbo
y Amapola. De hecho, el espacio ‘Limbo 0’ nació de la artista
Elisabel Prieto (1983-2015), que reabrió en 2014 el mítico
bar de su tío, Pablo Prieto, con el músico Enrique del Castillo, y lo convirtió en un lugar de encuentro cultural y de
experiencias artísticas. “Programamos poesía, teatro, mú-

La gran industria
cultural sigue
dando la espalda
a las mujeres.
Falta presencia
en los puestos de
responsabilidad

sica, exposiciones de artes visuales...”,
nos cuenta Eva, que reconoce que a veces hay que buscar fuera de la ciudad a
las artistas. “Nos servimos de nuestras
redes para traer a artistas de calidad
como Marta Beltrán, una reconocida
artista visual que expuso en Limbo”.
“Las chicas jóvenes tienen cosas que
ofrecer y hacen cosas muy distintas en
el ámbito del arte”.
La pintora e ilustradora gaditana Inma
Naranjo vino a Córdoba para buscar
una alternativa a las grandes galerías
y otros espacios tradicionales para el
arte. Y responde a las cuestiones planteadas al principio de este reportaje
con su experiencia vital. Ha optado,
tras varias exposiciones dentro y fuera
de España o trabajos como la ilustración de la novela Las amistades peligrosas para Círculo de Lectores, por crear
de manera independiente.
“Mi forma de ser no casaba bien con los
grandes circuitos culturales”. En Córdoba, se ha encontrado con el centro de
artistas El Arsenal. “Córdoba me está
ofreciendo una oportunidad única y es

la independencia frente a la selva de
galerías y espacios de las administraciones”, asegura la pintora.
La gran industria cultural sigue dando
la espalda a las mujeres. Por falta de
presencia en los puestos de responsabilidad, por una cultura patriarcal
que persiste en roles ya obsoletos y
que promueve otro obstáculo más, la
organización social del tiempo de ellos
y ellas. ¿Es necesario el feminismo en
la producción cultural de las mujeres?
“Creo que la nueva generación de artistas confía en ellas como creadoras, sin
etiquetas”, opina Inma Naranjo. “Seguramente muchas artistas jóvenes cuando maduren y vean la realidad se darán
cuenta de la importancia de la perspectiva de género en cuanto avancen en el
debate. Se ahonda en la falacia de que
el progreso lo traen los años. Eso no es
cierto”, piensa Remedios Zafra.
Y mientras, la cultura crece, sus canales
se multiplican y las creadoras encuentran nuevos caminos para expresar un
mundo complejo más allá de clichés
comerciales y sociales.

Portadas de la revista Cántico

Cántico: un año
de intelecto d’amore
REPORTAJE DE MARTA JIMÉNEZ | FOTOGRAFÍAS DE MANUEL MUÑOZ

“Mi juventud fue un ocio largo y triste / en el que no bañaron las estrellas, /
ay, sus cuerpos desnudos. / Mi juventud fue el forzado y la rueda / uno a otro
condenado, / la frente sobre el libro, el alma yerta, / sin una flor la mano.”
Cántico. Ricardo Molina

EN CÓRDOBA SE AMA, NO SÉ CUÁNTO pero se ama, al grupo Cán-

tico. Algo bien distinto es el valor y la justicia que se da y se
hace al grupo poético andaluz que quiso continuar la senda
de la Generación del 27, el más importante de la posguerra.
Todavía hoy, algunos poetas de dentro y de fuera siguen siendo garantes de Cántico, seguidos de las instituciones y de los
estudiosos. La creencia de que así ha de ser, y que lo contrario
es de bárbaros, creo que ayuda a construir los muros que separan a los lectores de base de la poesía, algo que suele llevar
irremediablemente al desastre, primero de la desmemoria y
después del olvido.
La gran gongorista Amelia de Paz me contó una vez en una
entrevista que cree que Córdoba es una ciudad “profunda-

mente civilizada”, donde no es preciso rendir culto a sus
poetas, ni a sus filósofos ni a nadie en el templo de la cultura, porque ellos son parte inherente de su ser, son su sustancia misma. En su opinión, Córdoba no necesita un Stratfordupon-Avon de cartón piedra para turistas; toda Córdoba es
lugar gongorino. Por tanto, y siguiendo el pensamiento de
De Paz, la réplica en la era contemporánea de aquel epicentro
llamado don Luis de Góngora -la poesía de Cántico-, también debería expandirse por toda la ciudad y por su sierra.
Tal vez esa sea la razón de que no exista ninguna institución
en la ciudad dedicada al estudio y la difusión de la obra de
Cántico, pero estoy siendo irónica. Sin ser tan optimista
como ella, y en la creencia de que esta ciudad fue civilizada

LOS C R E A D O RE S

86

Imágenes del proyecto Paisajes confidentes del
fotógrafo Manuel Muñoz

y ha dejado de serlo -nadie sabe por cuánto tiempo-, soy
la penúltima que viene a reivindicar a Cántico porque sí
creo firmemente que su esencia se halla en las callejas de
la Judería y en los árboles del Bejarano; en las Ermitas y en
las tabernas que desaparecieron; en los baños públicos de
la Córdoba oscura y también en los cines que se derribaron.
Asimismo, su huella está en artistas de nuestros días tan
alejados de la literatura como el fotógrafo Manuel Muñoz
o el cineasta Sigfrid Monleón. Las metáforas e imágenes de
Cántico, el barroquismo de sus versos y la honestidad con la
que vivieron los miembros de este grupo de poetas suponen
la arqueología literaria de una época de plomo, o al menos
de una micro-parte de ella que, tras la barbarie, fue profundamente civilizada.
En 2017 dos efemérides de las que tanto gusta celebrar a las
instituciones volverán a llenar la ciudad del espíritu de Cántico. Sé que debería no alegrarme según lo confesado hace
unas líneas, pero incoherentemente me alegro porque es lo
único que tenemos, aparte de su obra. Por un lado, se celebra el 70 aniversario de la aparición de la primera revista del
grupo. En 1947, Pablo García Baena, Juan Bernier, Ricardo
Molina y Julio Aumente editan en Córdoba el primer número de Cántico, una revista bimestral que tomaba su nombre
de una obra de Jorge Guillén y que tuvo una vida complicada
que la llevó a tener dos etapas: de octubre de 1947 a enero de
1949 y de abril de 1954 a 1957. Pionera y a contracorriente,
editaron a extranjeros y prohibidos, dedicando en 1955 un
número de homenaje a Luis Cernuda que entonces rompió,
por primera vez, el silencio que existía en España en torno
al poeta sevillano. Cernuda agradeció el doble número de
homenaje: “Cuánto bien me ha hecho ver que no estoy tan

La crítica no
reconoció la
literatura del
grupo, pero la
revista acabó
convirtiéndose
en una corriente
literaria en
la España de
posguerra

solo como a veces me figuro”. Vicente
Aleixandre fue el padrino de la publicación, quien compartía con los cordobeses su rechazo por la poesía más panfletaria, en una apuesta por el valor y la
belleza de la palabra alejada de la poesía
social, dominante durante el régimen
franquista. La crítica no reconoció la literatura del grupo, pero la revista acabó
convirtiéndose en una corriente literaria en la España de posguerra.
Por otra parte en 1917 nació en Puente
Genil Ricardo Molina, la voz teórica de
Cántico, trabajador insaciable y hombre
polifacético de la cultura. En 2017 Córdoba recordará en el centenario de su
nacimiento al hombre que puso nombre
al premio de poesía más importante de
la ciudad, quien se carteó con la Generación del 27 y quien creía que la inteligencia del poeta es intelecto d’amore, porque para enamorarse
de verdad hay que ser cautivado por las apariencias. Tras el
cierre de Cántico por culpa de la escasez y la censura, Molina
se volcó en el flamenco y cogió la semilla del antiguo Concurso de Cante Jondo de Granada, el que crearon Lorca y Falla,
para hacerla crecer en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba. Para muchos, su Mundo y formas de arte flamenco supone “la biblia del cante”. “Murió en el peor momento”, he oído
decir en más de una ocasión a Pablo García Baena. Ricardo
Molina se fue prematuramente en 1968 y no disfrutó del reconocimiento en vida que se le dio a Cántico con posterioridad.

87

LO S C RE A D O RE S

Rodaje del documental
Cántico, de Sigfrid Monleón, con producción de
Antonio Hens

Fue el único que murió probablemente
con una clara sensación de fracaso.
El maravilloso documental Cántico, de
Sigfrid Monleón, con producción del
cordobés Antonio Hens y exhibido en
festivales como Valladolid o Sevilla,
viene a rendir cuentas con el grupo en
una obra de no ficción dedicada a la
poesía por encima de todo y que “llega
tarde” según Pablo García Baena, único
superviviente del grupo. El documental
también gira en torno a cómo Cántico
se nutrió hondamente de los alimentos
terrenales de lo pagano en su obra, y a
las muchas alusiones que existen en
sus poemas a la homosexualidad de sus
miembros. Unas alusiones que fueron
veladas en su época por pura supervivencia y más tarde, en los años de la
democracia, por determinados ataques
de pudor, lo que hace intuir al espectador que la poesía del grupo difícilmente
puede desligarse y entenderse siendo
ajenos a su condición. El poeta Juan
Bernier escribe en su diario: “Molina
no se da cuenta como esta peña, que se
considera como la máxima altura de inteligencia de la ciudad, se ha formado,
más que por afinidades espirituales, por
una secreta adivinación de los instintos
comunes”.

El fotógrafo cordobés Manuel Muñoz ha
retratado los lugares secretos del grupo
Cántico en la década de los 50, rincones
entre Trassierra y el Guadiato en el proyecto Paisajes confidentes. Tras un paseo
por la zona, Muñoz devoró Las elegías
de Sandua de Ricardo Molina, lo que
le encendió la luz de su proyecto, una
serie de 20 fotografías de gran formato
más un video, que retratan aquellos lugares invitando a imaginar todo lo que
su memoria guarda. La obra de Muñoz,
muy vinculada a la memoria histórica,
social, colectiva y llena de amor al paisaje, llega a estos rincones escondidos
“que nos sirven para profundizar en el
conocimiento de la poesía de Cántico
a través del lenguaje fotográfico de un
artista contemporáneo de esta ciudad”,
en palabras del crítico Jesús Alcaide, “y
es también esta, una oportunidad para
promocionar no solo la creación contemporánea de nuestra ciudad fuera de
ella, sino el vasto legado literario que
hace de Córdoba una de las más importantes capitales de la poesía”.
Tanto la exposición fotográfica de Muñoz como el documental de Monleón
se podrán disfrutar en la ciudad entre
las actividades programadas para el año
dedicado a Cántico. El Ayuntamiento

Tanto la exposición
fotográfica como
el documental de
Monleón se podrán
disfrutar durante
este año dedicado a
Cántico

de Córdoba también estudia realizar en
2017 una edición especial del veterano
Premio Internacional de Poesía Ricardo
Molina, además de que el centro Fosforito revise sus textos flamencos. Asimismo, el consistorio aprovechará para
reeditar las obras de Molina más populares, como Córdoba gongorina y Córdoba en sus plazas, aparte de poner al día
la labor de agente cultural que realizó
Molina en la Córdoba de su tiempo. Para
todo ello, el Ayuntamiento cordobés
propondrá trabajar mano a mano con el
de Puente Genil.
Un año de celebración y de alabanza que
hace honor al nombre del grupo poético
más importante que dio la Córdoba del
siglo XX, por mucho que Cántico, en el
fondo, no lo necesite. Pero de nuevo, se
abre una oportunidad para a la mañana
al sol junto a la barca, leer el mismo libro
de mis días.

O PI NI Ó N | LO S C RE A D O RES

88

Córdoba: Estratos, ruinas
y posthistoria
POR MARISA VADILLO

E

n esta ciudad ya no pintamos a la mujer morena.
Hace demasiadas décadas que en Córdoba se suceden generaciones de creadores que desarrollan
su labor en el lenguaje contemporáneo a pesar de
la dificultad que supone sobrevivir en un entorno con apenas tejido expositivo privado que facilite el disfrute de la
obra actual, el coleccionismo o el consumo cultural de lo
contemporáneo. Un fenómeno al que se suma, inevitablemente, el peso del patrimonio histórico: no duden que es
heroico crear entre ruinas.
Podríamos establecer tres momentos que empujaron a la
ciudad hacia la modernidad, la posmodernidad y la creación última. Una primera ruptura, que funcionó a modo
de oasis en medio del desierto más tremendo, se produjo
a través de la osadía artística de los miembros que conformaron el histórico Equipo 57 (1957-1962) con autores como
Juan Serrano (1929) o José Duarte (1928): ellos trajeron la
vanguardia. La segunda revolución que traería la visión
contemporánea a Córdoba venía de la mano de un creador
extraordinario: Pepe Espaliú (1955-1993). Pocos artistas
como él, en solitario, han acercado a nuestra ciudad tal
volumen de ideas y posibilidades afines al discurso más
contemporáneo. Es un autor que a día de hoy sigue siendo

inevitable por la evidente huella en la creación actual. Sus
territorios siguen siendo nuestros territorios. Un tercer
momento, definido por lo que pudo haber sido pero lamentablemente no fue, estuvo auspiciado por la candidatura de
Córdoba como Capital Europea de la w en 2016. La adversa
decisión del jurado que apostó en 2011 por la ciudad de San
Sebastián dejaba a nuestra ciudad huérfana, anclándonos
de nuevo en el pasado. Aunque el proyecto no contaba
con una especial participación de los artistas cordobeses,
habría supuesto, sin duda, un enorme espaldarazo intelectual, económico y pedagógico en la vinculación de la
ciudadanía cordobesa con el arte contemporáneo. Mientras
aquel objetivo común duró, la cultura contemporánea parecía recibir en la ciudad el empuje, atención y apoyo económico que el sector merece.
Pero de los sueños se despierta cuando no queda más que
el desconcierto propio de la realidad. ¿Qué esperar de 2017?
La cultura es un singular sector humanístico y económico
que necesita compromiso. Sin él solo quedará la ruina o el
exilio para los creadores contemporáneos. Un curioso destino para una ciudad que se ha jactado de ser la "tierra de
Julio Romero”.

89

OPI N I ÓN | LO S C RE A D O RE S

Luz de sol
POR ÁLVARO TARIK

"No hay que tocar a los ídolos: su dorado se nos queda en las manos”.
Gustave Flaubert. Madame Bovary

P

or alguna razón, Elio Berhanyer siempre me ha inspirado ternura y admiración. No lo conozco personalmente pero quizá
por compartir tierra natal con él percibo un aura que me resulta muy familiar. Esos pliegues de la cara, esa forma de entender la vida se pueden encontrar en una panadería de San Pedro, en
una taberna de Regina o paseando por la Ribera. También lo imagino en
una obra de teatro encarnando a Séneca o a Adriano. Puede que sea eso
lo que me atrae de su personalidad: tan pronto sus ojos irradian calidez
y cercanía —picardía, por momentos— como, un instante después, se
tornan callados y misteriosos. Su retrato es, en realidad, la imagen de
Córdoba, la Córdoba antigua, la de los aledaños de la Corredera, la Magdalena, la Judería: las mismas calles del bullicio de día, de las tiendas
de ultramarinos y de los trinos de los canarios, se sumergen de noche
en el silencio absoluto, un silencio transparente, acaso solo salpicado
por el ruido de unos pasos sobre el empedrado.
Criado en la extrema pobreza de la Córdoba de la posguerra, Elio tuvo
el entusiasmo y la sensibilidad necesarios para forjarse un éxito profesional encomiable. Sin ir nunca a la escuela, su curiosidad, su amor por
los libros y su receptividad hacia la cultura (el conocimiento universal,
la cultura sin remilgos) le convirtieron en un hombre sabio. Se abrió
camino entre los grandes de la alta costura, pero fue por casualidad (qué
no lo es en la vida). Si no hubiera recalado en el mundo de la moda, habría llegado a lo más alto en cualquier otro ámbito, porque su ambición
era tan inocente y luminosa como implacable. Un día, a los nueve años,
cogiendo moras en una finca privada vio llegar el Rolls-Royce de los duques de Alba, propietarios de la hacienda, y se dijo “Yo tendré un coche

de esos”, ajeno entonces al detalle de que aquel lujo no estaba hecho
para pobres como él, sino para aristócratas recostados en la España fascista, la que había ganado la guerra y fusilado a su padre la misma noche que mató también a Lorca. Años más tarde, en la cima de su carrera,
Elio se compró un Rolls-Royce, lo que podría ser interpretado como una
victoria.
El padre de Elio era un obrero humilde y culto, cuando lo habitual
en la época era que un obrero, además de humilde, fuera analfabeto.
La madre, Francisca, venía de una familia de piconeros del barrio de
Santa Marina. Juan quiso que su hijo se llamara Elio, el nombre que los
griegos dieron al sol. A su hija la llamó Plinia, por el romano Plinio el
Joven. Cuando volvía del trabajo les leía libros. El primer día que llevó
a su hijo a la escuela, el pequeño se aferró desesperadamente a los
brazos de su padre y empezó a llorar. No sabemos qué pasó en ese momento por la cabeza del progenitor para que decidiera no llevar a Elio a
la escuela nunca más. La noche del 18 de agosto de 1936, un escuadrón
de falangistas arrancó a Juan de su casa y se lo llevó para fusilarlo. Así
debía de ser el miedo que la España fascista tenía a un obrero pobre
que leía libros a sus hijos por las noches. A sus 86 años, cuando habla
de su padre, Elio aún se emociona y solloza como aquel niño que no
quería ir a la escuela.
El azar y una poderosa mezcla de pasión, creatividad, innovación y
tenacidad llevaron a Elio en volandas desde un puesto de botones en
una revista de sociedad en Sevilla hasta codearse con lo más florido de
la aristocracia como diseñador de alta costura. En unos tiempos de ma-

O PI NI Ó N | LO S C RE A D O RES

90

Muchos hablan
de él como un
genio; los menos
apasionados
lo consideran
un creador
inconformista y
excéntrico

chismo y clasismo feroces en
el que el trabajo de maniquí
era poco menos que equiparable al de la prostitución,
contrató como modelo para
sus incipientes colecciones
a una joven Charo Palacios,
Condesa de Montarco, interesada entonces en el mundo
de la moda y para quien,
realmente, el trabajo era un
divertimento, más que una
necesidad pecuniaria. Elio
rechazó una proposición del mismísimo Balenciaga, quien le pidió
que trabajara para él como ayudante. A pesar de reconocer a Balenciaga
como el más grande modista de la alta costura mundial, Elio prefirió
seguir su propio camino. Sin duda, el diseñador vasco afincado en París
estaba en lo más alto, pero Berhanyer no quiso dejarse influenciar por
nadie, ni siquiera por su ídolo, y continuó siendo un autodidacta, basando sus creaciones en un innato sentido de la belleza y la elegancia.
Su imperio no fue para toda la vida: los nuevos sistemas de producción
y marketing y los funcionamientos de la economía internacional fueron
acabando casi definitivamente con la alta costura durante el último
cuarto del siglo XX. Muchos diseñadores decidieron cerrar sus talleres,
pero la firma Elio Berhanyer se recicló con naturalidad en el prêt-àporter. En su declive, llegó a tocar fondo. El figurinista Pedro Moreno,
que trabajó para él durante muchos años, cuenta cómo lo invitó a un
bocadillo porque se había quedado sin dinero tras haber pagado las nóminas del taller. Sus clientes, los de la alta sociedad, muchas veces no
le pagaban. El dinero le sirvió para darse determinados caprichos, pero,
en realidad, ocupó un segundo plano en su vida. De los batacazos, sin
embargo, supo siempre levantarse.
Amigos, colaboradores y competidores no ahorran elogios: el diseñador
cordobés, con una formación completamente autodidacta, fue capaz

de ganarse un puesto de oro en la alta costura internacional. Muchos
hablan de él como un genio; los menos apasionados lo consideran un
creador inconformista y excéntrico (vivió un tiempo rodeado de lujo
abundante, con valiosas obras de arte, vajillas de oro y un guepardo
como mascota que dio algún susto que otro a ciertos invitados); en un
país donde parece que lo primero que interesa de alguien es su orientación política para luego decidir qué méritos se le reconocen, hay quien
afirma que Elio es de derechas pero no lo sabe. Los adjetivos son innecesarios cuando se le oye hablar, su sensibilidad resulta conmovedora
y uno entiende que el éxito solo puede llegar desde la pasión, la que él
trasmite cuando habla de su trabajo.
Dentro de una serie de documentales producidos por TVE con el título
Imprescindibles, La 2 emitió en 2013 Elio Bernhayer, maestro del diseño. El
diseñador, entre otras anécdotas, contó su experiencia en una visita a la
Alhambra, después de que la arquitectura nazarí hubiera ya despertado
su interés en un viaje a Fez:
“Entré en la Alhambra y me quedé fascinado. Tan fascinado
que, de pronto, se habían ido los turistas, se habían ido los
guías, y yo me había quedado encerrado allí. La verdad es que
entonces no había mucha vigilancia. Estaba atardeciendo y
la puesta de sol era impresionante. Los techos de yeso, con la
puesta de sol se veían dorados, los azulejos brillaban como si
fueran joyas… Dios mío, aquello era maravilloso. Como empezaba a anochecer, me eché a dormir en el patio de los Arrayanes, y entonces pensé en aquello que yo estaba sintiendo,
ese mundo que no era normal, esa noche, ese atardecer en la
Alhambra, y me dije: ¿Cómo puedo trasmitir estas emociones?
Y pensé que las emociones, la única manera de trasmitirlas es
dándoles forma. ¡Hay que darles forma! Y con esa idea en la
mente, decidí hacer mis emociones reales y materializarlas en
joyas. Decidí hacer unas joyas que nunca antes existieron. Y las
hice para mi recuerdo, para mí. No para venderlas ni nada, sino
para verlas y recordar aquella noche en la Alhambra”.

POEMAS

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LOS C R E A D O RE S

Auxilio
Alba Moon

He visto a las mentes más brillantes de mi generación
perdidas entre los escombros de ciudades que ya no encuentran su sitio en los mapas,
arrojarse a los acerados pidiendo derechos como limosna,
llorar detrás de las cámaras porque en los selfies solo se les permite sonreír.
Año tras año aparecen en los World Press Photo como simples figurantes
sin reclamar el protagonismo que merecen.
Conocen el olor del infierno, viven dentro de él,
vomitan piedras cuando les preguntas por el Dios que las protege.
Algunas están cruzando ahora mismo el mar:
no besarán la tierra.
Otras se esconden en cercados y son tratadas como cerdos
para evitar que consigan un estatus humano.
Muchas se pudren en pisos a la espera de la patada con la orden judicial.
Atan sus venas a los bancos
duermen en ellos
ruegan humanidad a simples máquinas.
Las más jóvenes huyen sin nada en las manos
excepto el beso de sus familias.
Trabajan 16 horas diarias,
levantan cajas con el peso de sus sueños
más los intereses por no haberlos cumplido a tiempo.
Vierten sus esperanzas en voces que prometen una vida mejor
para luego ofrecer una muerte prematura.
Y no quieren. No quieren hacer de su nación un país grande otra vez
si deben condenar a los maricas, a los negros, a los moros. A las personas.
Todas gritan.
Gritan en las oficinas
en la universidad
en las bocas del metro
en los callejones oscuros mientras les arrancan las bragas sin pedir permiso.
Piden auxilio antes de cerrar los ojos
mientras dirigen al cielo su súplica.
Luchan por salir de las cunetas, de la tristeza, de las drogas.
Se consumen por el cáncer en cualquier rincón del planeta,
y lloran como niños en hospitales porque no hubo oportunidad para nada más.
Porque no hay oportunidad para nada más.
El sol despierta en busca de nuevos cuerpos,
la sangre corre por las calles para encontrar un lugar donde ocultarse.
Están matando a las mentes más brillantes de mi generación,
y nadie
en este mundo
aúlla por ellas.

93

La inteligencia jugando de líbero
Juan Antonio Bernier (2008 - 2016)

Tiempo de recolección, de traer al presente. De poder-elegir.
*
“Aunque la belleza está en el acontecimiento, la tremenda y leprosa Armonía me
llama” (Arturo Carrera. Día y noche).
*
El universo es simple, se compone de dos elementos: de vida que genera poemas,
y de poemas.
*
No quiero escribir sobre el dolor; prefiero escribir sobre el consuelo.
*
REGIÓN
Hay un dios socialista.
Si un domingo hace sol
es el dios el que brilla.
*
El aislamiento prolongado provoca pérdida de realidad. Pero la soledad no es algo
que se solucione con la presencia de alguien.
*
PAÍS
Hay un dios simbolista.
Si un domingo hace sol,
es el dios el que brilla.
*
La naturaleza es el país de la lengua. La naturaleza es el lenguaje hecho árbol.
Árboles con tronco pintado de blanco.
*
“Cuando filmas el mar en Cinemascope se aprecia la curvatura de la Tierra”
(Le mépris, Jean Luc Gódard).
*
Me gusta J. Ashbery, como a muchos de mi generación. Pero me gusta más su
maestro: Wallace Stevens. Y aún más el maestro de éste: Rimbaud.
*
Una generación de yoístas traumatizados por la crisis del sujeto.
*
2016. Los hermosos vencidos (Leonard Cohen). Todos ellos trabajan desde la
conciencia del fracaso del lenguaje y de nuestra cultura. Por eso les cuesta tomarse
en serio a sí mismos y a su propia disciplina. Vencidos. Y quizás, precisamente por
esto, hermosos.

LO S C RE A D O RE S

LOS C R E A D O RE S

94

El dios en mi bolsillo
José Luis Rey

Ven, sal de mi bolsillo
y pórtate ya bien.
Pía, pía en mis manos.
Vámonos otra vez por ahí tú y yo
y así el tiempo perdido
de los que nada ven será una época
de carruajes y joyas sobre el césped.
Son tantas aventuras
las nuestras que ningún libro podría
contarlas. ¡Ahí van
un hombre y su dorado dios ladrando!
Porque llega la hora
en que mi dios despertará por darme
las alas que merezco
y juntos nos iremos de juerga por Judea.
Qué felices los dos,
tú mi gato amarillo y yo libélula,
en el Edén de la palabra en llamas.
Anda, sal ya de ahí,
ya no te escondas más, ya no te escondas
como los niños sabios
en el zapato de la bruja viva.
Si mi dios está en mí,
que me rompa al salir desde mi cuerpo
al mundo que le doy.
Así rompe la flor la tierra última,
así rompe la lava,
la lavandera de los ojos sucios.
¡Mi dios, mi dios, sal ya!
Pequeña niña mía,
onza de azul que en mi interior quisiste
girar en soledad,
estrella de los tontos trovadores.
Pues todo lo hice tuyo.
Y aunque yo ya no esté
cuando salgas de mí
estarás tú para que yo esté siempre.
Oh danza de los bienaventurados
espíritus, qué suave,
qué suavemente salvas.
Así suena el amor y es más que obra.
Dilo así: paraíso.

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Bureau d’hiver (poema inédito)
Joaquín Pérez Azaústre
A Juan Manuel Artero
ha llegado la luz con su cerco risueño
ritual sin orquesta de bambalinas pardas
bajo el arco del pie su amenaza de hojas
apuntala el portón nadie saldrá de aquí
podemos resistir oyes tu propia voz
pero nadie te cree una bruma descalza
flota dentro del marco es la niebla parlante
con tu nombre en los labios
se difuminará echa todas las llaves calibra los cerrojos
buscas la munición mientras tiembla el tambor
y rueda mansamente debajo del sofá
pero no son pisadas una sombra disuelta
la ves tras la ventana pulcra de la ventisca
y después el silencio al otro lado el silencio
verde estaco silencio estalla en claridad
y la nieve el volumen y la escarcha despiertan
en una inmensidad no distingues los rostros
si el pasillo el salón todo es abismo blanco
y traspasa la luz la piel del visitante

LO S C RE A D O RE S

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LOS C R E A D O RE S

Bibelot
Francisco Onieva

Necesita un café. Olvidarse durante media hora del mercado continuo, la deuda pública, los intereses compuestos, los balances, los préstamos garantizados, las cláusulas de un contrato, el valor crediticio de los bonos, la auditoría… Acaba de conseguir que una pareja invierta sus pocos ahorros en un fondo de inversión. Y, además,
los ha dejado prácticamente convencidos de la necesidad de hacerse un seguro de
vida y de mantener el seguro de hogar que tienen con el banco. Ordena ligeramente
los dosieres y se levanta. Al abrir la puerta, encuentra un bibelot en el suelo. Como
si alguien lo hubiese dejado ahí. A conciencia. Mira a todos lados. Le cabe en el
cuenco de la mano. Siente la incomprensible necesidad de guardárselo en un bolsillo. Continúa andando, como si nada, hasta el bar más próximo. Se sienta a la barra
mientras busca el periódico. Pide un café con leche y media tostada. Descansa el
frágil objeto. Y lo observa. Hay una luz azul en su mirada. Le da la vuelta. Nada se
activa dentro. Un pueblo nevado sin nieve. Vuelve a sacudirlo. Con insistencia. Antes de que el camarero le traiga el desayuno. Deja caer sobre él sus contradicciones.
Un paisaje quieto ya para siempre. Remueve el azúcar. Nota que, desde una mesa
cercana, una pareja no le quita ojo. Se siente, como cualquier poeta, un ladrón de
paraísos ficticios que acaba de ser estafado.

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Guadalquivir
María Sotomayor

Yo también voy a construir un castillo
un pulso de azucenas
y jardines que aparecen en el hombro
un castillo donde soltarme cantar la algarabía 
y que todas las palabras cayeran de pronto
pero si crecieras

en ese castillo

con cosas fáciles de hacer 

[que se encienden en el tacto

y salen asustadas en algún momento
saludaré a los jazmines para leer tu nombre
y dar las gracias por el paisaje 

tan olivo

y saludar como hacen las personas grandes
de derecha a izquierda 
a través de los hombres que cantan a coro
te haré un castillo
que será una aldea con sus aguas suaves y violetas
y nunca tendrás sed, porque toda la humedad estará acumulada en el mismo lugar
bajo la lengua azúcar, alfombras de terciopelo que simulen fuentes y raíces
y apareceré en el último suspiro de una flor temblorosa
desconocedora de su edad     pero descendiente de los árboles
y todas las horas bajarán al oír tus ojos
como abriles lanzados desde el cielo más alto de los vivos
y yo, seguiré haciéndote un castillo donde el invierno sobresalga
y mi corazón sea la lágrima ancha de siempre
para que las panaderas hagan panes con las manos
como hijos quisiera hacer yo
y los vientos    un juego de luz gastada y melancólica
¿dónde está la estela del siglo?
¿dónde el rojo confundido con blanco?
Voy a hacer un sollozo con forma de castillo para que entren todas tus cosas
y pensar que un día fue dulce comprender todos los sitios 
la hora de los pechos sobre los puentes y su río

[Guadalquivir de los secretos.

LO S C RE A D O RE S

LOS C R E A D O RE S

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Ínsula Barataria
Ana Ramos

En la Ínsula Barataria se proyectó la construcción más gigantesca de la
Tierra. Hartos de la perversa volubilidad del clima, de la incómoda exuberancia de la vegetación, de la salvaje compañía de los animales, de la
esclavitud, en definitiva, a la que la Naturaleza había sometido al hombre desde el principio de los tiempos, se decidió precintar el lugar con
una enorme muralla y una gruesa cubierta. Tras ingentes movimientos
de dinero, abundantes sobornos y comisiones millonarias se llevó a
cabo la obra, tarea que ejecutaron constructores y agentes inmobiliarios
auspiciados por el gobierno. Así llegó el día en que la ínsula al completo
fue sellada y, de repente, todos se quedaron a oscuras. Los ciudadanos
buscaban a tientas los interruptores de la luz, pero no los encontraban,
y, cuando ya empezaba a cundir el pánico, las autoridades intervinieron: “No necesitamos instalación eléctrica o lámparas, hemos ideado
un ingenioso mecanismo que atrapa la luz solar y la almacena en cajas,
podéis adquirirlas a través de la web del Estado. Basta con comprar una
caja, abrirla en algún lugar de la estancia y la luz iluminará cada rincón
hasta que se consuma como si fuera la misma luz del día”. Al principio
el invento fue saludado, sin embargo, resultaba muy caro comprarlo a
diario y no todos podían permitírselo. La inmensa mayoría se resignó a
vivir a ciegas, mientras las cajas se amontonaban en los almacenes del
Estado.
Cuando Sancho llegó a aquella región que había heredado, negra como
la noche, y supo que tenían prisionero al sol, ordenó al instante abrir
todas las cajas y la Ínsula Barataria se prendió fuego.

99

LO S C RE A D O RE S

Sección de Pasatiempos
Vicente Luis Mora

Quizá por eso depositamos
Nuestra basura a la intemperie.
Alguien la recogerá.

Canta, oh poesía, cántate a ti misma. Sé tu

Tu curva humilde, forma silenciosa,

propia basura.

le pone un triste anillo a la basura

[...] entonces apareció el camión de la basuLa basura eran restos de comida en dos ta-

ra y yo pensé que todo estaba bien, que todo

chos grandes como barriles de petróleo, de

estaba en orden, que aquellas horas habían

donde salía un olor nauseabundo [...] Varios

sido perfectas aunque algún día no fuese

miserables estaban esperando. Los hombres

capaz de recordarlas ni a la mujer que se

empujaron a las mujeres con crueldad,
metieron los brazos adentro de los tachos
y retiraron las mejores partes: los restos de
pollo, las sobras de bife y de otras carnes semidevoradas [...] A aquella hora, en los fon-

Revisar los bocetos de cartas y clases que
encontraba en su basura se había transformado para mí en un vicio tan escatológico
como necesario

pegaba a mí y metía una mano en el bolsillo
trasero de mi pantalón, parecíamos un matrimonio de vacaciones que contempla el
mar y adivina lo que está pensando el otro
sin necesidad de hablarse y no me desagra-

dos de los restaurantes de la ciudad, otros

dó esa imagen mientras dejábamos atrás el

grupos de desplazados recogían los restos

camión de la basura que olía a alimentos

de los banquetes que habían sido servidos a

caducados y tapias meadas y libros rotos y

los que pueden pagar.

órganos descompuestos, a lo que en realidad huele la vida

Mis padres [...] pudieron generar unas
El camión de la basura
Recogerá la historia cotidiana
De las casas, de todas
Las casas.

Si existe algo así como lo que los antropólogos llaman memoria colectiva, la estamos
llenando de basura

25.000 bolsas de basura: pongan en un lado
los nombres de una pareja y al otro lado las
bolsas de basura que han generado: tendrán
una satisfactoria impresión de lo que es el
amor.

BUSCAR CORRESPONDENCIAS DE ESTAS CITAS CON SUS RESPECTIVOS AUTORES:
Ernesto García López, El desvío del otro; J. P. Zooey, Los electrocutados; Abel Murcia, Kilómetro 43; Juan Bonilla, Tanta gente sola; Germán Sierra,
El espacio aparentemente perdido; Rubem Fonseca, A grande arte; Rafael Morales, Canción sobre el asfalto; José María Pérez Álvarez, La soledad de
las vocales; Antidio Cabal, Campo nublo.

R E L I G IÓ N Y C U LT U R A

17…

10 0

RELIGIÓN Y CULTURA

Si el artista es el que hace avanzar a la sociedad con su voluntad de
cimbrear las estructuras establecidas, la relación del hombre con la
religión no podía pasar desapercibida en esta revista que pretende
acercarse a la cultura desde los distintos ámbitos que la bordean. La
religión, ese pulso que el hombre mantiene con dios y sus creadores,
atraviesa gran parte de las manifestaciones culturales en Córdoba. Y
lo contemporáneo da la espalda en la mayoría de los casos al asunto,
pues a pesar de ser de nuestro tiempo, parece vestido con ropajes
barrocos.
La polarización de la sociedad por los planteamientos extremos
de las partes, parece empujar al artista a la infravaloración de los
recursos que la espiritualidad, el misticismo y otras dimensiones
de la cultura religiosa pudieran aportar al nuevo arte. Fruto quizás
de esa polarización es la dificultad de este equipo para lograr una
perseguida conversación entre dos ciudadanos sobre el tema que nos
ocupa: la religión y la cultura. El Cabildo Catedralicio se negó, pese
a los reiterados intentos del equipo de “17…”, a aceptar la invitación
para que el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, se reuniese con
algún representante de la sociedad civil, para debatir cómo gestiona

101

RE LI G I Ó N Y C ULT URA

pág. 101

la Iglesia Católica el principal símbolo de ese triángulo conformado
por la cultura, la religión y el patrimonio: la Mezquita-Catedral.
Finalmente sí accedió a responder a las preguntas de Jon Sistiaga,
periodista ajeno a la ciudad y con una sólida y reconocida trayectoria
profesional.
La polémica inmatriculación de 2006, la reacción ciudadana, la
capacidad de los movimientos civiles para generar en la opinión
pública un debate hasta el momento inexistente y la prácticamente
nula acción de los gobiernos hacían imprescindible tratar este asunto,
clave para entender el tiempo que vivimos. Las opiniones de Antonio
Manuel Rodríguez, Manuel Harazem, Paco Domínguez, Pedro Peinado
y Amelia Sanchis aportan otras visiones sobre la relación entre la
iglesia y la cultura. En ellas hay margen para la discrepancia. En los
hechos no: entre ellos, los elementos promocionales que ha diseñado
en los últimos años quien gestiona el edificio o el polémico artículo
que el obispo firmó en octubre de 2010 en el diario ABC donde instaba
a las administraciones a “llamar a las cosas por su nombre. Y en este
caso, llamar Catedral al templo emblemático de Córdoba”. El lector,
soberano, sacará sus conclusiones.

R E L I G IÓ N Y C U LT U R A

10 2

Demetrio Fernández
OBISPO DE CÓRDOBA

“La Mezquita
es arte bizantino.
Los moros
solo pusieron
el dinero”
ENTREVISTA DE JON SISTIAGA
FOTOGRAFÍAS DE JOSÉ CARLOS NIEVAS

Los obispos están de plenario de Otoño y la
Conferencia Episcopal se nota ajetreada. Los prelados
vienen y van mientras intentamos reconocer entre
ellos a nuestra cita: el obispo de Córdoba. Pero
Demetrio Fernández se hace esperar.

103

RE LI G I Ó N Y C ULT URA

JOSÉ CARLOS NIEVAS

NOS SALUDA AMABLEMENTE MARIO ICETA, obispo de Bilbao y
antiguo ecónomo de la Mezquita-Catedral de Córdoba, que
aparece despistado por un pasillo. Recientemente le había
entrevistado para hablar sobre el concepto de muerte digna en mi programa Tabú, en el Canal #0. Mario es médico,
bioético, un tipo simpático y cercano. Hablamos sobre Córdoba, sobre las 800 columnas de la Mezquita que se conoce
al dedillo. Se ofrece a llevarnos al piso de arriba para localizar al obispo Demetrio. Al fondo de un pasillo, iluminada
por una luz cenital, destaca la figura ya algo enjuta de Rouco Varela, discutiendo junto a las escaleras. El obispo de
Gipuzkoa, José Ignacio Munilla, está leyendo unos papeles
del presidente de todos ellos, Ricardo Blázquez. Al rato
aparece el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. Nos saluda distante pero la mediación de Iceta, “es un buen periodista, un tío serio”, le saca una pequeña sonrisa de tranquilidad. No nos habían reservado ningún lugar discreto, así
que después de abrir un par de despachos y encontrar varias
puertas cerradas, entramos en un pequeño salón de actos
donde el obispo concede esta entrevista para hablar de Córdoba con un periodista que no está vinculado a la ciudad.

¿Se es obispo todo el día?
Sí. En la tarea de obispo hay actos públicos pero también
hay momentos de soledad en los que uno busca encontrarse
consigo mismo, con el Señor, preparar cosas para futuras
actuaciones. Sí, me siento obispo. No tengo que desconectar
de esa tarea.

Me gustaría que el obispo me hablase de Demetrio.
Soy una persona normal y corriente. No había pensado ser
obispo y un día me llamaron para esta tarea y ahora estoy
contento. Sí que he sentido toda mi vida el deseo de ser cura.
Lo he querido desde niño. Ese contacto con la gente para las
cosas de Dios. Esa idea ha unificado mi vida. Mi ideal era el
cura de mi pueblo, que estaba siempre al servicio de todos.
Nadie sabe como el cura los asuntos, a veces mas íntimos de
familias o matrimonios, de hijos, de abuelos, no por ser más
que los demás sino porque la vida es muy difícil de tejer y
el cura está ahí, en el telar, para ayudar a tejer. El cura lleva
encima muchos silencios y muchos secretos. Y el obispo
también. Somos testigos de muchos actos que solo los curas
conocen.
Un político, cuando es elegido, debe gobernar para todos los
ciudadanos, aunque no le hayan votado, ¿el obispo debe hacer lo mismo con la ciudadanía?
Yo he ido a las 232 parroquias de Córdoba. He estado con
todos los curas. He estado en todos los colegios de la Iglesia
y en los públicos. En todos los ayuntamientos, de cualquier
color. Procuro conocerles a todos. Evidentemente no puedo
favorecerles en el precio del aceite pero sí les puedo hablar
de Dios y de la vida eterna y de la solidaridad a todos: grupos,
cooperativas, grupos culturales, cofradías…
Sí, las cofradías, desde luego, parecen tener mucho peso en la
gestión y organización de todos los asuntos cívicos.
Las cofradías son la expresión de la Semana Santa en Córdoba
desde tiempo inmemorial, ¿o es que hay otra manifestación
de la Semana Santa que no sea la que brota de la Iglesia Ca-

105

"Hay cosas en
la vida que no
se comparten.
tólica? ¿Existe una Semana Santa laica? (Risas) ¿Existe una
Semana Santa del Misterio del Cristo Redentor sin Dios? El
La propia
culto católico en torno a Jesucristo, que es la expresión de la
vida, la muerte y la resurrección del Señor tiene su expresión
mujer no se
en las cofradías y hermandades. Es así. ¡No vamos a poner
unas cofradías y hermandades alternativas! Sería ridículo.
comparte…"
Me refiero al hecho de que hay mucha gente que no pertenece a las cofradías, que ni siquiera es practicante, y que tiene
la sensación de que muchas de las expresiones culturales tienen que ser canalizadas a través de las cofradías…
No. Lo que se expresa son manifestaciones religiosas, partimos de esto. Es decir, la gente que está en las cofradías son
personas creyentes, que expresan su fe cristiana de una manera bella y atrayente, incluso para el turismo. Cuando llega
la Semana Santa hay muchos más turistas.
¿Un obispo no se debe también a los que no creen en Dios o
no son católicos?
Claro que sí. La experiencia vital es la misma para todos.
Muchos, a esa experiencia vital le dan una respuesta desde
el agnosticismo, una postura que respeto. Por supuesto, he
mantenido diálogos con muchas personas, porque pienso
que sí se puede, que podemos conocer. Tenemos acceso a
la verdad, a la belleza, porque Dios ha hablado, ha venido a
nuestro encuentro. La experiencia vital es la misma. Todos
nacemos, todos tenemos problemas, a todos nos amenaza la
muerte, los problemas son comunes. La gente no se distingue
entre ateos y creyentes, esa es la actitud con que cada uno
responde a esos problemas vitales. Unos desde una perspectiva de fe, creyente, con la luz del evangelio y la doctrina de

la Iglesia. Yo he aprendido mucho de
personas agnósticas y ateas.
Este discurso abierto y conciliador no
casa con su imagen pública, de animal
mediático y talibán conservador de las
ideas mas conservadoras de la Iglesia.
No creas todo lo que dicen en internet.
A las personas hay que conocerlas personalmente.
Usted ha dicho que la ideología de género es una bomba de relojería…
No dije eso, utilicé otras palabras. Pero
son temas que preocupan a los obispos,
preocupan a la Iglesia y preocupan al
Papa también. En el mundo de la comunicación unos tienen más aciertos,
otros menos. Dices que soy mediático.
No sé, no lo pretendo, estoy abierto a
todos los temas. Y lo que digo es lo que

RE LI G I Ó N Y C ULT URA

dice la Iglesia. Luego generan un perfil
que es el que se vende por Twitter, por
Facebook…
Usted también ha dicho que el aborto es
un genocidio.
Yo no, lo ha dicho el Concilio. Lo que he
dicho es que es un crimen abominable…
palabra literal del Concilio Vaticano II.
Sin embargo, esta semana el Papa ha
dicho que hay que perdonar a las personas que hayan cometido ese crimen
abominable.
El propio Papa, en ese mismo documento, vuelve a repetir que es un crimen, un homicidio, y eso no sale.
Pero que ahora hay que perdonarlo. Es la
novedad.
Por supuesto, porque Dios perdona todo.
Antes también se perdonaba el pecado
del aborto. Yo llevo 42 años de cura y
lo he hecho miles de veces. O sea que
no es nuevo. Eso siempre se ha hecho
en la Iglesia. La novedad es que siendo
un pecado de este calibre, que la Iglesia

R E L I G IÓ N Y C U LT U R A

10 6

JOSÉ CARLOS NIEVAS

reservaba al permiso del obispo con la idea de hacer caer al
penitente en la idea de que había cometido algo muy grave, y
ahora el Papa, ante ese algo muy grave, ha dicho que cada sacerdote pueda, directamente, perdonar. Pero yo siendo presbítero,
siendo cura, he perdonado muchas veces el crimen abominable
del aborto.
¿Considera que las manifestaciones culturales mas importantes en Córdoba están relacionadas con la Iglesia?
Somos herederos de una tradición multisecular y desde un
punto de vista cultural también. Y en Córdoba esto lo capitaliza, lo simboliza, la Mezquita-Catedral. ¡Es un lugar tan
excepcional para el mundo entero! Cuando me reúno con
obispos del mundo entero lo primero que me preguntan es
por la Catedral. Para ellos Córdoba y Mezquita-Catedral es lo
mismo. En Córdoba hay muchas manifestaciones culturales
pero ninguna puede igualar a lo que significa ese monumento abierto al mundo durante siglos y siglos.
¿El monumento es la Catedral o es la Mezquita?
Es indistinto usar una palabra u otra. Es mezquita porque fue
construida como mezquita y como mezquita ha continuado. El cristianismo nunca ha destruido nada de lo que se ha
encontrado. Es importante eso. Es una postura típicamente
cristiana. Que exista lo que existe en Córdoba es propio de los
cristianos. Y es catedral porque desde que entró Fernando III
El Santo, fue el lugar donde la comunidad religiosa cristiana
se reunía para celebrar la fe cristiana, y porque luego fue con-

sagrada como catedral. Y es catedral porque está la cátedra
del obispo, que es lo que le da el nombre. Entonces, ¿qué es
mezquita o catedral? Pues depende, por su construcción es
mezquita, y por su función y su uso es catedral. Al final se
llega al consenso de Mezquita-Catedral porque en el mundo
entero todos vienen a ver la Mezquita, de acuerdo. Pero en
ninguna mezquita hay misa, y en Córdoba sí.
¿No se está intentando construir un nuevo discurso en el que
no se hable de la Mezquita como tal?
No. A lo mejor lo que se pretende es hacer un nuevo discurso
en el que no se hable de la Catedral como tal (silencio) porque
no ha habido problemas durante siglos y siglos… El discurso
nuevo viene cuando se quiere expropiar a ese edificio de esa
realidad. No hablo de asuntos de inmueble, sino de asunto
cultural. Es decir, si a este edificio, a este monumento, a este
templo se le quiere quitar su carácter de catedral, lo que hay
es una reacción de todo el pueblo que dice esta iglesia es
nuestra y aquí hemos celebrado los misterios cristianos desde siempre. De hecho, las cofradías, las hermandades, que
son los movimientos populares más fuertes en Andalucía y
en Córdoba, han reaccionado enormemente diciendo: “La
Catedral es nuestra, que no nos la expropien”. A nivel cultural, que es de lo que estamos hablando. Porque una idea sería
decir: “Hagamos de este monumento un lugar neutro, donde
todo el mundo pueda entrar y tener sus cultos si quiere, pero
en definitiva, que la Iglesia Católica no diga que es suyo”.
Repito, no hablo desde el punto de vista de patrimonio o de

107

catastro, sino cultural. Hay una batalla ahí fuerte en la que
el pueblo entero de Córdoba dice: “No, no, no, la Catedral es
nuestra”. Lo dice todo el pueblo cristiano de Córdoba.
Eso le iba a decir, que hay una gran parte del pueblo de Córdoba que no opina eso.
Que se oye mucho, pero que son pocos.
Esta afirmación del obispo contrasta con, al menos, este dato:
391.120 personas firmaron en change.org contra la inmatriculación de la Mezquita.
¿Está seguro?
Sí, estoy seguro porque lo he visto de cerca. Es un grupo minoritario que mete mucho ruido. Y cuando la gente de Córdoba, que es cristiana, ha visto por dónde va la historia, ha
reaccionado muy fuerte.
La guía de Lonely Planet dice que: “Un solo edificio, la hipnotizante Mezquita, pone a Córdoba en cualquier destino turístico obligatorio”.
Es un edificio muy deseado, muy visitado. Cada vez está mas
bonito y cuidado por parte del cabildo que es quien lo gestiona. Es un edificio emblemático, referente…
Claro, pero volvemos a lo del nombre. Para todo el mundo,
este edificio es la Mezquita. Hace años se intentó modificar
su nombre y llamarlo solo Catedral.
No, en ningún momento ha sido así. Ese es un discurso inventado.
Acláremelo.
Si vas a los que dicen que solo se utilizaba la palabra Catedral,
vas al relato, a los años 90, y en todos los folletos se habla en
todo momento de la Mezquita, pero se inventa el discurso de
que queremos poner solo Catedral para poder reivindicar que
sea solo Mezquita. De ahí viene la lucha.
¿No se cambiaron los folletos y webs dejando solo la palabra
Catedral?
No, si ves esos folletos o esas páginas web verás que continuamente se habla de la Mezquita.

OPINI ÓN |

RE LI G I Ó N Y C ULT URA

"Este edificio
está hecho para
Dios y para Dios
se está usando"
"Es un discurso
inventado que
queramos
llamarlo solo
Catedral"
¿En todo momento?
Sí.
Entonces… ¿es un discurso inventado?
Sí, inventado por los que reclaman que
sea solo Mezquita. Más aun, que sea
Mezquita de todos y para todos como
un edificio neutro y que se compartan
cultos. No hay ningún lugar del mundo
donde se comparta culto, católicos y musulmanes, primero porque los musulmanes no lo admiten. Si alguien piensa que
la Mezquita de Córdoba tiene que ser de
culto musulmán, pues yo pienso que no.
Y como yo pienso que no, pues no admito que sea compartido. Y ya está.
Pero antes dijo que el término MezquitaCatedral le parece correcto.
Sí. Y no lo hemos evitado nunca. En la
cartelería que se acaba de hacer se habla de
Conjunto Monumental Mezquita-Catedral.
Hasta ahí es lógico. Ahora, pasar a decir

que quieren tener culto musulmán ahí.
Mira, hay cosas en la vida que no se comparten. La propia mujer no se comparte…
La propia mujer no se comparte, la Mezquita no se desacraliza…
Si fuera un monumento puramente laico
habría que hacerlo. Pero este edificio, ese
monumento está hecho para Dios y para
Dios se está usando hoy. Y espero que se
use así para siempre.
Para dos dioses.
No, para el mismo. ¿Es el mismo Dios, no?
¿Qué actitud tienen los musulmanes cuando entran en la Mezquita?
Muchos lloran. Impresiona a todo el
mundo, incluso a los ateos. Si además
ellos saben que eso lo han construido sus
antepasados, pues lógicamente se emocionan. Normal.
Claro: lo construyeron su antepasados…
Bueno, en realidad, los Omeyas, los
califas, no tenían arquitectos propios,
ni crearon un arte nuevo, no es arte
musulmán. Fueron a por sus paisanos
cristianos de Damasco, y los trajeron a
Córdoba. Pero el arte no es musulmán, es
bizantino.
Es decir, que la Mezquita no es arte musulmán, es cristiano.
Es cristiano bizantino. Los moros (sic)
solo pusieron el dinero.

P OL
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PI NI
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IGRA
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Mezquita-Catedral,
Iglesia y género
POR AMELIA SANCHIS VIDAL

L

a jerarquía eclesial muestra un rechazo sistemático a la incorporación de la perspectiva de género, cuyo objetivo es promover la
igualdad entre mujeres y varones. Esta afirmación es constatable
en las aseveraciones del obispo de Córdoba, tanto en su desempeño pastoral como en los medios de comunicación.
Afirma el prelado que la ideología de género “es una bomba atómica que
quiere destruir la doctrina católica y la imagen de Dios en el hombre y la
imagen de Dios Creador”. Usando la misma terminología belicista, en la
carta dirigida a la feligresía, Navidad y Familia, propone como único modelo de familia humana la unión de varón y mujer; y añade que la fecundación in vitro es “un aquelarre químico de laboratorio”, que la mujer debe
“dar calor al hogar, acogida y ternura”, mientras que el varón “representa la
autoridad”. Una forma de perpetuar encorsetados roles tradicionales.
Desde esa ideología tradicional gestiona el obispado la MezquitaCatedral, monumento más visitado de la ciudad. Motor de cambio,
generador de riqueza y con posibilidades de transformación cultural
que hunde sus raíces en el mestizaje de la inveterada y siempre recordada “Córdoba de las tres culturas”. Su inmatriculación, realizada por la
Iglesia católica, produjo un rechazo general en la ciudadanía cordobesa.
No se sabe cuál fue la razón que impulsó a la diócesis a realizar esta
acción. ¿Asegurar la financiación que habían realizado las Administraciones públicas? ¿O quizá es que el Obispado se fía de la ciudadanía
cordobesa, en general, tanto como de las mujeres, en particular? Una
ciudadanía buena para dar acogida y ternura a un bien Patrimonio de la

Humanidad, pero que necesita de un título inscrito de dominio para su
seguridad. No les pareció suficiente, a los varones de la curia, el ascendente moral de la Iglesia y pensaron que el monumento necesitaba de la
titularidad como representación de su autoridad.
Y entre tanto papeleo se les olvidó presentar los datos: ¿Cuáles son las
cifras recaudatorias que generan las visitas al edificio más emblemático
de Córdoba (donativo-entrada, espectáculo nocturno, cambio de taquillas al obispado, exención impositiva en las actividades lucrativas...)?
Poco se sabe de un balance de cuentas que recibe fondos públicos para
el mantenimiento del monumento. Se desconocen los beneficios, o no,
de la Iglesia católica derivados del turismo cultural, que no a cuenta de
la libertad religiosa.
Si la jerarquía eclesial no favorece la transparencia económica en la gestión del turismo cultural que genera la Mezquita-Catedral se le presenta
un difícil dilema: ¿Debe seguir percibiendo financiación pública? Siempre le quedará el brexit económico del Estado y de la Comunidad Autónoma (ajustando cómo devolverán las inversiones que se han realizado
hasta ahora). Otra posibilidad es que deje la titularidad privada detentada
desde 2006 sin renunciar a la financiación económica, directa e indirecta. Con ello se podrían justificar las inversiones públicas que se siguen
realizando en la Mezquita-Catedral desde las Administraciones. Si, además, la gestión cultural se realizara conjuntamente entre la Iglesia Católica, Administraciones y ciudadanía, todas las personas se sentirían parte
de un bien que es Patrimonio de la Humanidad. Además de pagadoras.

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OPIN I ÓN |

RE LI G I Ó N Y C ULT URA

POR PACO DOMÍNGUEZ

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La Mezquita del pueblo
POR ANTONIO MANUEL

“Ha sido siempre constante en el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, el interés
por la conservación y mantenimiento de sus monumentos históricos y en especial
de su Mezquita. Que esta edición sirva para que el pueblo de Córdoba mantenga
viva esta tradición a través de los siglos”.
(Dedicatoria de Antonio Alarcón Constant, alcalde de Córdoba,
al libro La Mezquita de Córdoba, un empeño universal, 1973)

C

órdoba es una ciudad con los ojos en la espalda. Que camina
despacio hacia delante porque no deja de mirar hacia atrás.
Ensimismada en lo que fue. Pero rebelde con quien se atreve
a derogar su memoria. Por eso conserva intacto el sonido
milenario y enigmático de su nombre, asumido por todas las civilizaciones que hicimos nuestras, demostrando que el alma y la garganta
son los yacimientos más difíciles de expoliar. Y por eso ha defendido
siempre el lugar que custodia su pasado, el testigo más luminoso de su
historia: la Mezquita.
La arqueología ha demostrado que el pueblo de Córdoba no perdonó
a los visigodos que destruyeran la grandeza bizantina, heredera de su
esplendor bético, para construir unos cenobios que terminó usando
como basurero. Por el contrario, Abderramán I se ganó la admiración
popular porque respetó su memoria al reordenar el espacio en la Mezquita primitiva. Con la ampliación del Alhaken II, los astrónomos e
imames pretendieron cambiar la qibla para orientarla a Meca. Pero el
pueblo de Córdoba, mayoritariamente islamizado, no se lo permitió.
Tras la conquista castellana, varias veces intentó la Iglesia destruir
la Mezquita con el rechazo de la Corona. Y aunque no pudo impedir
la construcción del crucero debido a la autorización del rey como

legítimo titular, la actitud del corregidor fue ejemplar defendiendo
el rechazo del pueblo. Y no por ello perdió el Ayuntamiento su vinculación permanente con su Mezquita, alcanzando el momento más
trascendental con la solicitud de su reconocimiento como Patrimonio
Mundial por la Unesco.
El último intento de anular nuestra memoria fue la inmatriculación
por el Cabildo de nuestra Mezquita en el Registro de la Propiedad, valiéndose de normas inconstitucionales, y sin alegar título jurídico que
justifique su dominio. Llegó incluso a negar su nombre. Pero ha vuelto a
fracasar porque de nuevo el pueblo no se lo ha consentido. La Mezquita
no es de nadie porque nos pertenece a todas y todos. Y por eso incumbe
al Ayuntamiento asumir su responsabilidad histórica, restaurar su titularidad, y dotar a la Mezquita de un estatuto jurídico propio que garantice su gestión pública, profesional y transparente.
Moriré y morirán mis hijos y nietos, y la inmatriculación de la Mezquita
de Córdoba seguirá siendo nula. Moriré y morirán mis hijos y nietos, y
el pueblo la seguirá llamando por su nombre. Porque moriré y morirán
mis hijos y nietos, y la Mezquita seguirá siendo de su único dueño: el
pueblo de Córdoba.

111

OPINI ÓN |

POR PEDRO PEINADO

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La invasión cofrade
POR MANUEL HARAZEM

"Es anticuada una ciudad que se pasa todo el día procesionando sus vírgenes.
Nadie lo dice, pero es un atraso".
Carlos Hernández Pezzi

L

o peor del terrible batacazo de la No Capitalidad Europea de la
Cultura 2016 en 2011 para los ilusos que incluso creían en la
cosa, no fue la melancólica constatación de que detrás de las altas puertas no había nada, ni siquiera el vacío: nada perdurable,
ni arte contemporáneo, ni entramado cultural, ni sociedad civil ilustrada, ni esperanza de regeneración, sino que lo único que se recortaba en
el horizonte de la ciudad era, para variar desde hace siglos y con escasos
paréntesis, una procesión católica. Bueno, para ser exactos, 350 procesiones católicas, pero que forman en realidad, palio blanco, palio negro,
una única, infinita fila doble de penitentes encapuchados murmurando
torturantes letanías armados de siniestros hachones. Se trata de manifestaciones religiosas que no remiten a la fe personal y sensata de quienes necesitan sentirse trascendentes para poder responsabilizarse de
sus actos ante la sociedad que trajo la Reforma y después la Ilustración a
Europa, sino a la obcecación en la sumisión a una negra teocracia oscurantista que llevó a este país a vegetar por siglos en la cola del desarrollo
social del continente.
El procesionismo cofrade es la única manifestación pública que sigue
perfectamente viva y en continuo crecimiento en una ciudad muerta
-o al menos abocada a la moribundia- para la cultura y por tanto para
el progreso. Sólo hay que comparar esas 350 procesiones que se habrán
celebrado cuando termine este aciago año con el puñadito de actos referidos a la vida cultural contemporánea que en él han tenido lugar.

Agoniza la cultura contemporánea de la sociedad abierta mientras florece el barroco contrarreformista que reproduce a escala el funcionamiento de la sociedad tradicional en la que todo el mundo camina en
fila india en el sitio, perfectamente estamentado, que le corresponde,
agarrando su triste vela o su recamado palo de plata. Pero si hay quien
se asombre, -los responsables políticos saben, los que saben, claro-,
sólo tiene que mirar atrás para desasombrarse. Esa inflación y monopolio de la ocupación semanal de los espacios públicos por la performance
trentina es obra de esos responsables políticos que gobiernan la cultura
de esta tierra desde hace años como pollo sin cabeza, o con la cabeza
(mitrada) de otro. Voluntariamente, porque saben que siempre es mejor
gobernar a un pueblo que procesiona que a otro que se manifiesta reclamando sus derechos. No es extraño que el desmesurado crecimiento
del cofraderismo, férreamente controlado por la Iglesia y al que muchos
ingenuos en la Transición consideraron sano asociacionismo popular,
haya ido en paralelo al desmontaje del sindicalismo combativo.
Nuestros responsables políticos andaluces progresistas, una vez desactivado en esa Transición por vía de urgencia el andalucismo libertario
y agrario-reformista incompatible con el sistema liberal antiigualitario
que se implantaba por imposición del imperio financiero, necesitaron
gestionar de cara a sus votantes que se lo reclamaban, el birlibirloque
de la necesidad sobrevenida de dotar a esta tierra de hechos diferenciales propios y bien visibles para hacerlos competir con los lingüísti-

113

cos e incluso étnicos que otras comunidades agitaban para reclamar
derechos. Lo más inocuos, desde el punto de vista reivindicativo,
posible. Y en una comunidad en la que si algo abundan son las señas
de identidad históricas, literarias, idiosincráticas y humanistas, decidieron ir a buscarlos al baúl de los apolillados folklores mediatizados
y sobre todo de las manifestaciones que provee la Iglesia Católica: romerías y procesiones. Sobre todo en estas últimas, que se encontraban en un lógico proceso de extinción natural por hartazgo de la ciudadanía de la losa nacionalcatólica que la machacó durante 40 años.
Porque el trampantojo de los sentidos, la suntuosidad dorada de la
circunvoluta barroca, los dulzones alcaloides y los ritmos sincopados
del tambor militar de la teocracia secular vaticana en su versión sureuropea son mucho más adictivos y entumecedores de conciencias
que cualquiera de las celebraciones cívicas del neoclasicismo democrático ilustrado. Que creen o inventen ellos, que nosotros mientras
ya procesionamos.
Pero en el lote de rescate también iba la Iglesia justo cuando también
agonizaba con el monstruo que lo hacía en su cama, como el terrible
dinosaurio cómplice de sus crímenes que fue: para que siguiera ejerciendo su función secular de llevar a los ricos a su cielo y mantener a
los pobres en su sitio. Y hasta la ayudaron a recuperar sus agresivos
perfiles doctrinarios desembarazándose de los socialismos cristianos
que nacían en su seno y que reclamaban más justicia social de verdad
y menos caridad de catecismo. En todo el estado sancionaron el monopolio que les regaló el dictador del adoctrinamiento en su restrictiva moral privada en las escuelas públicas, pero en Andalucía, además,
les ofrecieron sus calles y la ventana catódica que todas las familias
tienen en su salón para que siguiera ejerciendo cómodamente su reaccionario apostolado antimoderno, la imposición de su moral gelatinosa, enemiga de las libertades individuales.

OPINI ÓN |

RE
POLILÍGTI ÓI CA
N YC CULT
ULTURA
URAL

En Córdoba, al menos al principio, se impuso el ordenamiento constitucional con aquel famoso "usted no es mi obispo y yo sí soy su alcalde"
de la mano del partido más a la izquierda de los que ganaron elecciones
municipales, pero no tardaron los epígonos en cambiarlo por el que no
les farte de na, a las cofradías, o sea a la Iglesia Católica. Y de ná le ha
fartao, de manera que ha ido pudiendo extender su poder en la sombra
mediante su ejército laico: las cofradías, que se han adueñado de la
ciudad, solicitando y consiguiendo de los poderes públicos establecer
en pocos años tradiciones completamente nuevas que consisten en
ocupar con sus artefactos de evangelización masiva las calles 350 veces
al año y reclamando un sistema de seguridad que se paga con dinero
público. Sin dignarse a recabar la opinión del resto de los usuarios de la
ciudad que sufren las molestias e incluso pagan los gastos, que exigen
el cumplimiento del principio constitucional de aconfesionalidad del
estado o que consideran que la religión debe ser usada para el crecimiento espiritual íntimo de quien la necesite y no como arma de una
cruzada de poder.
Además en las cofradías se produce el adoctrinamiento catequético o
directamente en el rancio nacionalismo de raíz franquista de miles de
jóvenes de cuya obligación de educación en valores de creatividad han
desertado las administraciones públicas. Las procesiones extraordinarias magnas o el emperramiento insensato en conquistar para la causa
cofrade el corazón simbólico de la ciudad, a costa incluso de la seguridad ciudadana, forman parte de esa cruzada antimoderna que parece
que ya sólo se detendrá por sí sola por falta de espacios que colonizar
o por una rebelión de ciudadanos no adictos a la cofradeína, hartos
de que su movilidad sea secuestrada con su propio dinero cada fin de
semana para que un puñado insignificante de sus vecinos satisfaga sus
particulares necesidades espirituales y estéticas, trate de evangelizarlos
o de que esa sea la única cultura que se respire en la ciudad.

17…

LA CIUDAD

pág. 115

El último bloque incluye reflexiones diversas sobre distintos asuntos,
mayores y menores, que van conformando y modificando la vida cultural
de la ciudad. La educación, la solidaridad, los medios de comunicación,
el ruido, los silencios...
Analizamos la precaria industria cultural que lucha al margen de las
instituciones, visitamos los lugares pequeños, ocultos, valientes, donde
se arriesga con una programación cultural independiente y alternativa,
y concluimos con un estimulante listado de apuestas culturales
(personas, proyectos, eventos…) para este año.
Esta revista se iba a llamar La Ciudad. Quizás por eso en las siguientes
páginas se pueden encontrar algunas pistas sobre cómo sería la
Córdoba en la que nos gustaría vivir.

ANTONIO BLÁZQUEZ

117

LA C I UDA D

Industria cultural:
entre el oxímoron
y la endogamia
El concepto de cultura tiene una habilidad especial para
producir chispas cuando se asocia a otros términos. Este
efecto es especialmente intenso cuando la palabra enfrentada
es “industria”. Lo más parecido que tenemos en Córdoba a
una industria cultural es un reducido sector de empresas del
espectáculo, del ocio y del entretenimiento.
REPORTAJE DE IRINA MARZO
IMÁGENES DE ANTONIO BLÁZQUEZ

"EN CÓRDOBA NO HAY PRÁCTICAMENTE GESTIÓN CULTURAL INDEPENDIENTE.

La gestión de la cultura ha sido siempre muy clientelar. El sector ha
dependido en exceso de las políticas públicas y el carecer de músculo
ha provocado que el tejido sea muy débil". Javier Burón es, junto a Magdalena Sánchez, el impulsor de Colaborativa, una agencia de diseño,
tecnología y acción social, que vive a medio camino entre Irlanda y España. Se siente libre al hablar de la industria cultural en Córdoba porque
no vive de ella, algo de lo que, por otro lado, pocos pueden presumir en
la ciudad que vio cómo explotaba el espejismo del 2016 casi cinco años
antes. "La capitalidad fue una burbuja. Creó expectativas que no se cumplieron y bastaba rascar un poco para descubrir que Córdoba podía ser
una ciudad patrimonial, pero no especialmente cultural".
Colaborativa puso en marcha, junto a Esther Casado y Paco Domínguez
(Zum Creativos), Modo (modo trabajo, modo cultura, modo café), el
proyecto cultural y creativo que se desarrolla en la Pérgola de los jardines del Duque de Rivas desde julio del año pasado. Sus gestores están

moderadamente satisfechos con la marcha del espacio, que ha abierto
sus puertas a actividades tan dispares como el co-working, la música
electrónica, la danza contemporánea o los mercados ecológicos y de
segunda mano. Para Javier, la cesión de este espacio de titularidad municipal fue un buen ejemplo de las dificultades a las que se enfrentan
los gestores y creadores locales cuando se relacionan con la administración, porque esa comunicación no es horizontal. "El Ayuntamiento
es el peor casero del mundo", ironiza al repasar el calvario de aquella
adjudicación.
Precisamente sobre el problema de la gestión de los espacios pone el
acento Paco Nevado, bailarín, coreógrafo y alma mater de El Arsenal,
un espacio de creación y difusión de la cultura, el arte y el conocimiento, ubicado en una nave industrial del polígono de Chinales. Nevado
dirige La Pública Producciones, donde desarrolla proyectos en torno a
las artes vivas, a la plástica escénica y a la pedagogía de la danza, el movimiento y la tecnología escénica. Ha sido además impulsor de Corto

LA C I U DA D

118

ANTONIO BLÁZQUEZ

Circuito, un programa de microteatro itinerante. "Casi todos
nuestros recursos los gastamos en sufragar los gastos de los
espacios. Necesitamos acercarnos a la ciudad para hacer más
visible nuestra labor", explica Nevado, portavoz en esta cuestión de todos los creadores o grupos que se mueven en la periferia por cuestiones estrictamente económicas: Enjambre,
Alas Teatro, La Nave... De hecho, reclama al Ayuntamiento
que ponga en marcha el plan municipal de cesión de espacios en desuso y ampliar su enfoque al mundo de la cultura,
ya que, por ahora, los hipotéticos beneficiarios de este programa son solo asociaciones y colectivos sociales y vecinales. 
Según Javier Orcaray, gestor cultural independiente, codirector de La Fragua y de CoMbO: "A día de hoy hay una plataforma de arte alternativo en la ciudad y en la provincia. Hemos
generado una cultura paralela a la institucional cada vez más
sólida y que se afianza cada vez más. La programación cultural está apoyada en ofertas como la nuestra. Aunque desde

el punto de vista organizativo todo es aún muy incipiente",
reconoce. En general, los gestores culturales no piden ayudas
económicas a las instituciones, sino mayor visibilidad, apoyo
en comunicación y espacios. También que dejen de tratarlos
como “al enemigo”. "Las instituciones nos han visto históricamente con recelo, pero en todas las ciudades no es así. A
veces no es cuestión de dinero, porque se pueden hacer políticas culturales interesantes que sean sencillas y austeras”.
Quizá de ese recelo hayan nacido un puñado de ideas nuevas.
"La reacción al fracaso del 2016 fue generar proyectos propios, estábamos cansados de tantas promesas incumplidas,
de tantas mentiras de la administración", afirma Paco Nevado, que define a El Arsenal como un proyecto "basado en la
colaboración mutua", que nació en octubre del 2012 como
centro para el desarrollo creativo de un grupo de artistas de
diferentes disciplinas. "Los particulares hemos hecho nuestra
tarea de mantener la cultura y el arte en Córdoba, después

119

LA C I UDA D

sonal, muy implicado con los autores, y
además surgió en un momento crítico:
"Nos embarcamos en esto cuando estaban cerrando muchas editoriales que vivían de las subvenciones”. Otras, como
Utopía Libros, de Ricardo González,
plantan cara a la crisis editorial con la
singularidad de sus temáticas y apuesta
por autores y temas locales.
“Tengo la sensación de que en Córdoba
las pocas empresas creativo-culturales
que existen han facturado la mayor
parte de sus proyectos con presupuestos públicos, sin asumir riesgos desde

la financiación propia. O por lo menos
así fue hasta que llegó la crisis y el batacazo de 2016, cuando el sistema se
desmoronó por sí mismo”. Juan López
López, artista, comisario y responsable
de los proyectos Aptitudes y El vuelo de
Hypnos, considera que desde hace un
tiempo “empezaron a brotar en Córdoba
algunos colectivos y agentes culturales
independientes, que casi desde el más
absoluto de los desiertos y sin ningún
apoyo institucional intentaron despertar el panorama totalmente aniquilado
por gobiernos cuyo concepto de cultura
empieza y termina en el Barroco y en
la Semana Santa”. Lo efímero de casi
todos estos proyectos demuestra, sin
embargo, que “la autosuficiencia en la
industria cultural es muy complicada,
por no decir imposible. Es necesario un
cambio de mentalidad, empezando por
los ciudadanos. Pagar por recibir, así
de simple. Pero si las necesidades más
básicas no están cubiertas se me antoja
harto complicado enriquecer el espíritu
con experiencias culturales privadas,
de pago”. En cualquier caso, para Juan
López es vital que gestores y creadores
empiecen a buscar la independencia y
a formar a un público dispuesto a entender las nuevas fórmulas, dejando de

ANTONIO BLÁZQUEZ

del desierto del PP y el fiasco del 2016",
comenta Nevado, para quien la pérdida
de la capitalidad cultural supuso una
oportunidad para la cultura independiente. “Córdoba es una ciudad activa
en producción artista pero las instituciones siempre nos han dado la espalda.
No hablo de dinero. El arte es un valor
para la transformación social, eso es lo
que deberían entender”.
Para otros, sin embargo, la crisis ha
avivado el ingenio más de lo que lo hizo
aquella oportunidad perdida. "Nosotros
no pensamos que el 2016 fuera un proyecto para integrar la cultura. Era más
un proyecto de ciudad, con más vinculación con las peñas que con la cultura",
sostiene Pedro Peinado, miembro del
cuarteto Bandaàparte, una editorial
independiente que publica libros de
"no escritores". En su web, este sello
da la bienvenida, no sin cierta ironía,
"a aquel maravilloso año del 2016". "En
Córdoba siempre vamos unos años por
detrás, pero es cierto que ahora hay una
moda de hazlo tú mismo, de la autogestión, y hay muchas cosas, pasan muchas
cosas”. Peinado define el panorama
actual con dos palabras: "ebullición e
inquietud". Bandaàparte nació en octubre del 2012 como un proyecto muy per-

Para algunos,
la crisis ha
avivado el ingenio
más de lo que
lo hizo aquella
oportunidad
perdida

LA C I U DA D

buscar “la comodidad”, “lo complaciente y de fácil digestión”. “A pesar de todo
este clima adverso, me da la impresión
de que estamos en un tiempo nuevo
donde la colaboración entre distintos
agentes será fundamental para crear un
sistema híbrido público-privado”.
Quizá uno de los proyectos independientes más afianzados en la ciudad sea
Teatro Avanti, que ha cumplido una década de actividad y que puede presumir
de ofrecer una programación estable, y
ha dado cabida de manera pionera a las
propuestas escénicas más alternativas,
al teatro infantil, la magia e incluso al
teatro aficionado. Además, Julián Molina, Paco Santofimia, Daniel Ceballos y
José Rodrigo han puesto en marcha en
el antiguo teatro de los Salesianos, sede
de Avanti, dos escuelas: la de música y
la de danza.
“La mayor dificultad para mantener
estos proyectos es mantener la energía
personal y lo difícil que es ganarte la
vida con ello", contesta Javier Orcaray,
que con Gabrielle Mangieri y Jesús
Alcaide, es el motor de La Fragua, el
centro de arte y residencia internacional de artistas ubicado en Belalcázar.
En marzo del 2014, La Fragua abrió
CoMbO, su sede en Córdoba. El espacio
artístico, que solo ha estado abierto dos
años, "nació para dar salida a proyectos
potentes de La Fragua hasta que llegó
un momento en el que no se podía
mantener el nivel con el presupuesto
que teníamos", reconoce Javier, que es
especialmente crítico con el panorama
en la ciudad. "El arte contemporáneo
no funciona en Córdoba porque es
muy malo. Aquí hay muy poca gente
que haga cosas con nivel internacional
-dice-. Córdoba se queda en el localismo
y eso no nos deja avanzar". Sin embargo,
Orcaray mantiene la pasión e incluso
el optimismo en el futuro: "Hay nuevos centros que se abren, habrá nueva
gente, me refiero al C4 y a la Fundación

120

A falta de espacios
específicos, la
cultura se ha
replegado en
Córdoba en
bares que están
sirviendo de punto
de reunión y de
trabajo, de foco
de exhibición e
intercambio
Botí. De no tener nada más que las salas
municipales, a que de repente en 2017
vaya a haber dos sitios nuevos más
donde van ocurrir cosas me parece una
oportunidad. Vendrá gente de fuera que
nos va a poner las pilas", vaticina.
A falta de espacios específicos, la cultura se ha replegado en Córdoba en bares
que están sirviendo de punto de reunión y de trabajo, de foco de exhibición
e intercambio como Amapola, Automático, La Bicicleta, El Astronauta, La
boca, La Casa Azul, Limbo, Berlanga…
La existencia de estos locales es fundamental para movimientos como el de la
música electrónica, que está logrando
crear un circuito independiente y que
cuenta con colectivos como Noise o
Damil. "De aquí han salido dj's reconocidos a nivel nacional, como David Dj
y Salah, dentro de la escena de música
negra; Bony Stuche o David Escudero,
con sonidos más próximos al techno y,
por encima de todos, Cecilio, un cordobés que emigró hace unos años a Berlín,
donde formó Slow Life un colectivo de
dj's y productores que ha editado ya seis

discos”, comenta Juan Miguel Velasco,
más conocido como Juani Cash, periodista, dj y artífice de las Jukebox Jam! “Es
un concepto de fiesta basado en una
jam sesión de dj's que se me ocurrió
para catalizar la inesperada nueva popularidad del vinilo, único formato en el
que puede pincharse en esas fiestas”.
Otra perspectiva sugerente es la propuesta de Las gafas de Theodore,
cuyo objetivo es acercar de una manera
más intima la música al público. “Nuestros protagonistas, miembros de bandas
nacionales emergentes y consagradas,
interpretan un tema en acústico, para
después someterse a una divertida y
cercana entrevista de los responsables
del blog musical Dos en Groenlandia”,
explica Manuel G. Mata, videocreador y
dueño de la productora Querida Catherine, para quien las cosas interesantes
que se hacen en Córdoba “no tienen
suficiente difusión” y no cuentan con el
respaldo del público. “En parte, la gente
no lo acepta todavía, porque Córdoba es
muy clasista. Falta solidaridad entre los
creadores. Y falta pasión".

121

LA C I UDA D

Una relación
imposible
e inevitable
POR ÁNGEL RAMÍREZ TROYANO
IMAGEN DE MIGUEL ÁNGEL MORENO CARRETERO

La cultura y el turismo dependen el uno del otro
pero no terminan de sentarse a dialogar.

CULTURA Y TURISMO SON DOS PALABRAS que dan para mucho.
La primera acepción de "cultura", según la Real Academia de
la Lengua Española, “conjunto de conocimientos que permite
a alguien desarrollar su juicio crítico”, no entusiasmará a muchos operadores turísticos, quizás más favorables a los consensos y reconocimientos que a esa invención de la modernidad:
el juicio crítico es un mal producto turístico. Pero hay una
segunda definición: “Conjunto de modos de vida y costumbres,
conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”, que ya permite entenderla como cosa consumible. La cultura sería lo que hacemos, lo
que sabemos, lo que creamos. En definitiva, lo que somos.

Un nosotros del pasado
Y el turismo consume nosotros. En el caso de Córdoba, no
tanto los nosotros actuales sino las huellas que dejaron en la
ciudad los que nos antecedieron. Y esas huellas son edificios
como la Mezquita, el Alcázar, el yacimiento de Medina Azahara, el entramado de calles, esa particular forma en la que el
río y la ciudad se constituyen, las remembranzas, los recuer-

dos, los mitos, las imaginaciones. Córdoba tiene un patrimonio excepcional, fundamento de muchos de los viajeros que
nos visitan. Los datos de las encuestas reconocen que somos
uno de los destinos con el patrimonio mejor valorado, pero
visto desde dentro todo es mejorable.

¿Y si levantamos la ciudad?
La arqueología es un espacio abonado a las polémicas. Esa
enorme cicatriz que supone la estación del AVE y las vías de
acceso a ella, con la destrucción del yacimiento de Cercadillas, denunciado por un grupo de expertos ya en 1991, todavía
divide a los profesionales de la ciudad y a amplios sectores
económicos y políticos más que al propio territorio. Paradójicamente, la arqueología crece como un huésped parásito de
su peor enemigo, la construcción, por lo que la grave crisis
de esta última arrastró a una ciencia y a unas prácticas que
todos reconocen esenciales para el futuro de la cultura y de
la propia ciudad. A esta crisis se sumaba la ausencia de una
apuesta clara, planificada y estratégica de las instituciones
por este sector, y sus particularidades, especialmente las

LA C I U DA D

122

altas inversiones y costes de todo tipo a corto plazo para beneficios que suelen aparecer en el medio y largo plazo. Consecuencia de todo ello es que los avances en el yacimiento de
Medina Azahara sean lentos e insatisfactorios. Aún no está
concluida la restauración del Salón Rico y ya está cercano a
su inicio el proyecto de iluminación del yacimiento para el
establecimiento de visitas nocturnas. Un claro ejemplo de la
prioridad de la explotación turística frente a las necesidades
de investigación.

Lo que ahora somos y hacemos
Córdoba tiene un problema: la rentabilidad turística se mide
por el número de pernoctaciones. Este mantra se repite
inevitablemente en el debate. Las instituciones y el sector
turístico creen que la solución está en aumentar la oferta
cultural nocturna con visitas crepusculares (que ya existen
en la Mezquita-Catedral y en el Alcázar y están previstas en
Medina Azahara). La oferta cultural se desarrolla de manera
caótica, sin análisis fiables sobre su impacto en el turismo y
en la ciudadanía.
A esto se suma una multiplicidad de propuestas de pequeño
formato, ofertada en centros cívicos, locales nocturnos y
proyectos privados, un irregular ecosistema más orientado
a los que nos convertimos en turistas de nuestra propia ciudad, que se transforma constantemente de forma espontánea e imprevisible.

A modo de conclusión
Parece que turismo y cultura se necesitan, que están obligados a entenderse, y que a pesar de ser Córdoba un destino de
turismo cultural de éxito, éste se basa más en una posición
de partida privilegiada que en un mutuo entendimiento y
enriquecimiento a partir de sus respectivas necesidades. El
turismo patrimonial funciona con éxito, aunque estamos
lejos de una coexistencia satisfactoria, con una puesta en
valor cultural a la altura de los bienes de la ciudad. La competencia entre usos, y el destino de los recursos a uno u
otro fin requiere de un diálogo aún inexistente. Esto tiene
especial entidad en el caso arqueológico, un aspecto en el
que Córdoba podría desarrollar una estrategia específica de
gran potencial, pero necesitada de un plan y de inversiones
a medio y largo plazo. Mientras, en cuanto a la actividad
cultural, el sector carece de una interlocución estable con las
instituciones, principales programadores de la ciudad, vacío
que ocupan los representantes sectoriales del turismo, grupo
de influencia relevante en los diseños públicos. Presionadas por esta demanda, y ante la dificultad de políticas más

123

LA C I UDA D

complejas, las instituciones públicas
han asumido un rol continuista, fundamentalmente exhibidor, descuidando
las carencias formativas y los apoyos a
la producción. Somos, como en otras
cosas, una ciudad más consumidora
que productora, una terminal más
bien modesta de comercialización de
producciones culturales generadas en
otros territorios.
Y todo ello descansa en un poso de
desconfianza entre los sectores implicados (el cultural, si es que existe
algo así, y el turístico, tampoco fácil de
delimitar) que nadie se ha esforzado
en combatir. Hay una tensión de fondo
entre la ficción radical y comprometida
de la cultura y la “anticipación fantasiosa” de la experiencia turística y esa
autenticidad escenificada en que se
fundamenta y que nos hace percibir al
turista como un intruso “que apenas
toca la superficie de las cosas durante
su estancia”, en palabras del politólogo
malagueño Manuel Arias Maldonado.

Y más aún cuando predomina lo que
Erik Cohen denomina la autenticación
fría, la experiencia de la ciudad a partir
de las declaraciones realizadas por comités de expertos (lugares de interés,
patrimonios de la humanidad), frente
a la autenticación caliente, formas más
veraces de contacto con el patrimonio
en las que se recrea esa relación de un
modo libre y subjetivo.
Nos encontramos en una situación
llena de interrogantes y paradojas. El
turismo cultural crece y nuestro patrimonio es excelentemente valorado por
los turistas pero nuestros arqueólogos
no dejan de dar la voz de alarma por el
abandono urbano y por la explotación
turística intensiva (caso del Festival de
los Patios). Nuestras instituciones programan actividades culturales con cierta regularidad pero buena parte de los
creadores no consiguen una suficiente
profesionalización o se ven obligados a
emigrar; la ciudad bulle con pequeños
proyectos privados discontinuos y precarios que aportan cierto dinamismo,
pero que no suelen tener ambición ni
vocación de proyección exterior. Y aunque todos hacen muchas declaraciones,
de todo esto, hablar hablar, se habla
poco. Quizás podríamos ir comenzando
por ahí".

El sector
carece de una
interlocución
estable con las
instituciones,
principales
programadores
de la ciudad

LA C I U DA D V E RD E

124

Participación ciudadana:
Por una cultura no
instrumental
Cultura y participación, así, en su pura enunciación sustantiva,
son dos conceptos sobrevalorados, aunque de diferente
manera. La cultura está sobrevalorada absolutamente,
como una suerte de demiurgo progresista cuyo despliegue e
influencia no trae sino parabienes y liberación.

REPORTAJE DE JAVIER LUCENA
IMAGEN DE MARTA F. JÓDAR

COMO CASI SIEMPRE, EL TÓPICO NOS OCULTA LA REALIDAD. Me refiero a cosas tan terribles
como las que escribió Alfred Andersch, sobre el nazi Heinrich Himmler: “El mayor
exterminador de vidas humanas que haya existido jamás, no se crió en el lumpen,
sino en la vieja burguesía de exquisita cultura humanista”(1). O, más cerca en el tiempo, a la crisis de los refugiados y su abandono y muerte, ante la indiferencia de la
culta Europa.
La participación también está sobrevalorada, pero en su caso, retóricamente: a
pesar de las grandilocuentes declaraciones a su favor, desde el poder se desea la
justa participación –según en qué asuntos, cómo y cuándo– para dar legitimad a
su acción, pero no más. Se habla mucho de participación, pero se practica poco, en
especial cuando entran en juego intereses importantes, tal y como hemos podido
ver recientemente en el panorama político español a propósito de la conformación

LA C I U DA D

de Gobierno. Porque, le pese a quien le
pese, la cultura es un campo de batalla
tanto político, como económico. En
palabras de Amador Fernández Savater: “La cultura que marca de manera
más intensa nuestra vida cotidiana es la
‹‹cultura neoliberal››, que nos propone
una relación de ‹‹gestión empresarial››
con la realidad, con los otros y con nosotros mismos”(2). En el año de 2016,
el de la Capitalidad Cultural, que nos
sonaba mágico hace no tanto, uno, que
trabajó en ello, lo más honesto que puede preguntarse, con la perspectiva del
tiempo pasado, es si lo mejor que nos
pasó no fue que no nos eligieran. Porque
no quiero ni imaginar la gestión de ese
título en manos de determinadas fuerzas
políticas y grupos de interés, los que la
hubieran dirigido en la práctica. Y es que
los grandes eventos terminan siendo
en la mayor parte de las ocasiones una
plaga, y arrasan por donde pasan, si es
que no quedan en la pura banalidad
o insustancialidad, como al parecer
está ocurriendo con Donosti 2016. Y lo
mismo o peor, porque es de más largo
alcance, pasa con el turismo cultural, ese
que vampiriza el patrimonio de todos en
beneficio de unos pocos, dejando detrás
una ciudad convertida en parque temático, expulsada la población autóctona de
las zonas más emblemáticas, con condiciones laborales precarísimas en el sector que lo hegemoniza, el hostelero, etc.
Así las cosas, tendríamos que plantearnos no solo un cambio de cultura,
de política cultural, sino también y de
modo principal un cambio en la relación
misma con la cultura. Claro que eso es
mucho decir para un aquí y ahora, en
esta Córdoba con las instituciones en encefalograma plano desde hace años, pre-

126

No quiero ni
imaginar la
gestión de
ese título en
manos de
determinadas
fuerzas políticas
y grupos de
interés

sentando el continuismo como su mayor
logro (sin percatarse de que la cultura es
viva y de que bajo la inmovilidad no crece sino la podredumbre y el deterioro);
con el tejido cultural dando muestras de
importantes iniciativas autónomas, de
activismo, pero aún pequeñas, desestructuradas y sin conformar comunidad
ni un discurso beligerante por la hegemonía; y con una “industria” hostelera
y una jerarquía eclesiástica dominando
extractivamente el patrimonio público y
el propio entorno urbano.

Algo que proponer para el 2016 + 1
Mejor limitarse, pues y a pesar del escepticismo que me embarga ante este panorama, a unas propuestas tentativas para
la reactivación de ese entorno cultural,
a partir de la participación, que es de lo
que trata el encargo recibido.
Para empezar, ¿qué tal si nos creemos lo
de la participación de verdad y nos comprometemos a un pacto de ciudad para
la creación de un ecosistema cultural

participativo y participado, que marcase
nuestra auténtica seña de identidad local? Estaría bien que nuestras instituciones, por ejemplo, realizaran “auditorías
de participación” a todos sus programas
e infraestructuras culturales actuales y
que implantaran como requisito imprescindible el acompañamiento de “informes de impacto participativo” para las
programaciones culturales de todo tipo,
medidas que no tendrían por que ser especialmente gravosas.
¿Para cuándo la puesta en marcha de
foros públicos de debate sobre cultura y
política cultural o la creación definitiva
de ese anunciado Consejo Local de la
Cultura –debe ser, la de Cultura, una de
las pocas áreas municipales donde no
existe tal órgano de participación– o la
definición de un Plan Municipal de la
Cultura con procedimientos de transparencia y participación similares a los
que se exige al PGOU? En todo ello, por
supuesto, el patrimonio y el impacto
sociocultural de la gestión turística de-

127

bieran ocupar un papel fundamental si
queremos velar por su sostenibilidad.
En ese abandono de la verticalidad ilustrada, igualmente sería magnífico que
las instituciones fomentaran la participación y autonomía de la ciudadanía y
los colectivos, creadores, gestores culturales, etc., tanto en el caso de los bienes
de “manos muertas” como en las infraestructuras ciudadanas. Nos referimos,
en el primer caso, a esas instalaciones
cerradas y en desuso (antiguos colegios,
inmuebles…) que la administración
no tiene capacidad de poner en valor y
que bien podría ceder a asociaciones,
creativos, etc., bajo estrictos principios
de la economía del bien común que
garanticen su apertura, transparencia
y libre participación(3). Y, en el segundo
caso, nos referimos a los Centros Cívicos, necesitados de un replanteamiento
al modo, por ejemplo, de la Harinera de
Zaragoza(4), donde en instalaciones públicas, con la aportación cualificada de
colectivos de artistas y gestores, los vecinos proponen, programan y gestionan
actividades culturales de todo tipo. O
apostar, como hizo el programa Córdoba
Reinicia con que se dio entierro –en vez
de continuidad, como se prometió en
aquel entonces– al malogrado proyecto
de la Capitalidad, apostar, decía, por
convertir a Córdoba en un referente de
arte relacional, es decir, de todo tipo de
expresión y creación artística que ponga
el énfasis no tanto en el producto cultural resultante, como en el entramado de
relaciones comunitarias que se genera al
rededor de aquéllas.
Por no hablar del paquete de medidas
que podría ponerse en marcha para
potenciar y estimular la participación
a partir de las inmensas oportunidades
que ofrecen las nuevas tecnologías o de

LA C I UDA D

Hay que
estimular la
participación
a partir de
las inmensas
oportunidades
que ofrecen
las nuevas
tecnologías

las buenas prácticas participativas que
han sido y son en esta ciudad. Me perdonen el resto, pero el espacio es limitado
y destacaré solo dos de ellas, aunque
hay muchas otras: me refiero a MODO(5),
que ha supuesto la recuperación activa
de la antigua Pérgola de los Jardines del
Duque de Rivas como foco de innovación cultural; o al más modesto proyecto
colectivo Replica (Cultura en crecimiento)
(6)
, una muestra de participación, genero-

sidad, ingenio y creatividad desarrollada
en el distrito Sur en el 2014.
En definitiva, un planteamiento de la
cultura como derecho humano en sí
mismo, no instrumental, que conectado
al resto de los demás derechos, genere
un amable ecosistema de participación.
A partir de ahí, ya pensaremos en nuevas
políticas culturales y en cambiar el modo
de relacionarnos con la cultura. Si es que
llegamos o nos acercamos a ese ahí".

NOTAS
(1) Citado por Katrin Himmler, Los hermanos

https://issuu.com/mesasdeconvergenciacor-

Himmler. Historia de una familia alemana,

doba/docs/n1_rebelarte_paradifundir

pág. 39
(4) https://harinerazgz.wordpress.com/
(2) http://www.eldiario.es/interferencias/discurso_Pablo_Iglesias_6_574352590.html

(5) http://modo.soy/

(3) Esta medida estaba contemplada en el

(6) Proyecto común de La Culpable, Urban

pacto de gobierno de Ganemos Córdoba con

Knitting, A.VV. Guadalquivir, Nubia y Centro

el equipo municipal, pero aun está pendiente

Rey Heredia. https://laculpable.wordpress.

de desarrollo. Ver también Ángel Ramírez,

com/2014/01/16/replica/

LA C I U DA D

128

Una grieta
en la cultura
Sobre los espacios
de cultura alternativa
en la ciudad
REPORTAJE DE ANA RODRÍGUEZ
FOTOGRAFÍAS DE LAURA ALONSO Y ANTONIO FERNÁNDEZ MARÍN

Privar al bailarín de la posibilidad de crear y hablar con su
propio cuerpo, al poeta, al pintor o al músico de expresarse a
través de su arte o al ciudadano de reflexionar y comprender,
sería un suicidio colectivo. Y si todo elemento cultural
o artístico en su origen surge de la unidad mínima de
las comunidades, del trato cercano, de la necesidad de
comprender, representar y disfrutar el mundo entre vecinos y
compañeros, ¿qué sentido tiene que las actividades culturales
se erijan en una especie de torre elitista en la que todo se
concentra en unos espacios y manos determinadas?

ANTONIO FERNÁNDEZ MARÍN

Automático

EN CÓRDOBA, ESA VUELTA AL ORIGEN TIENE MUCHO QUE VER con

que más de una veintena de espacios fuera de los circuitos establecidos en la ciudad sirvan de canal de expresión y reflexión
para el desarrollo de una vida cultural en plena ebullición.
Todos coinciden: en Córdoba late la cultura dentro de estos
lugares comunes. Llega el jueves y toca elegir entre una exposición, un taller de escritura, una lectura de poesía, una
buena sesión dj o un concierto, entre otras muchas posibilidades. Y así hasta el domingo non stop. Pero se vislumbran
ciertos interrogantes de hacia dónde vamos, qué queremos
o cómo se puede crear una industria detrás de esto para que
crezcan todos los implicados.
“Existen objetivos y metas, tenemos que reconocer que esta
ciudad tiene en poco tiempo una realidad cultural que no
existía y mucha gente joven en el buen camino, hay que
felicitarse por ello”, comenta Marisol Membrillo, de Golden Club y Café Málaga. La primera, una sala de conciertos
privada que abarca todos los estilos, GoldenLifeMusic, y
GoldenNight, reservado para sesiones de dj’s. Para Membrillo
es importante abarcar todos los estilos para llegar a todas las
personas a través de la música. Café Málaga es un espacio referente e impulsor del jazz en esta ciudad, un bar que ofrece
además de conciertos de jazz, actuaciones de cantautores,
acústicos, y ahora magia y ciclos de microteatro. Junto al mítico Jazz Café, ha logrado impulsar esta música en la ciudad.

Limbo

“Nos ha costado, pero por fin se ha instaurado un movimiento
de público y artistas alrededor del jazz”.
Pero no todos son de la misma opinión. “Hay muchas propuestas
pero faltan iniciativas rompedoras”, comenta Alicia Fernández, una barcelonesa que hace seis años y medio creó la Tetería
Omundo de Alicia, un espacio en el que “la gente arriesgue,
se mueva y haga cosas diferentes”. En este original y aclamado
establecimiento se dan cita el arte, el cine, el teatro, la música,
los intercambios de idiomas… “Córdoba es una ciudad muy
viva, pero se queda en el espectáculo”, añade Ana Rivas, de La
República de las Letras, una librería que en dos años está consiguiendo introducir la ciudad en los circuitos editoriales, una
proeza teniendo en cuenta el bajo índice de lectura que tenemos
en Córdoba. “Vamos a salto de mata, primero tenemos que saber
qué queremos y después trabajar en ello”. Para Rivas la cultura
es reflexión: “todos opinamos, pero primero hay que conocer y
sobre esa base reflexionar, esto es lo que fomentamos en nuestro
espacio a través de encuentros, talleres de lectura y de escritura,
presentaciones de libros, conciertos, y otros formatos en los que
ciudadanos pueden expresarse”.
“Los de arriba están fallando, son egoístas, deberían ponerse
las gafas del largo plazo y no del corto plazo”, suma Fernando
Vacas, del Automático, que a su vez encuentra “una mezcla de
apatía y pasión extraña entre los que estamos abajo”.
Vacas se hizo cargo del Automático de forma accidental. “Nunca

LA C I U DA D

13 0

De izquierda a derecha: El Clandestino, La Bicicleta, Amapola, El Astronauta, Jazz Café, El Barón

LAURA ALONSO

131

había estado detrás de una barra, pero siempre me han enganchado para colaborar en proyectos, así que me uní a Manolo
Espinosa, que quería tener un bar”. Se refiere a su amigo y
compañero en el grupo Flow, a quien un cáncer fulminante se
lo llevó cuando abrieron el bar y justo antes de sacar el álbum
Lo normal. “Hemos cumplido diez años y continúo por Manolo
y por puro romanticismo, aunque en ocasiones tenga que poner
de mi bolsillo de lo que genero por mis proyectos musicales.
Bueno, también porque sirven unos cocktails buenísimos y una
música que me gusta”. Para Vacas un bar es un espacio en el que
siempre pasan cosas interesantes, surrealistas y diferentes, una
celda en la que todos somos artistas de la pista. “¿Programar? No,
no programamos, está prohibido por ley desde el Ayuntamiento,
la Junta de Andalucía y el Gobierno nacional”.
Pablo Domínguez regenta un restaurante de comida diferente
en un ambiente agradable. Era un músico malo, dice, y por eso
creó El Astronauta, donde combina su propuesta con presentaciones de libros y originales formatos como los almuerzosconciertos, con músicos de la talla de Ken Stringfellow (de The
Posies y R.E.M.), Russian Red o Nudozurdo, entre otros. Para Pablo la cultura es participar en los proyectos que hace la gente de
forma privada, opina que el Ayuntamiento solo ha apostado por
las Cruces, los caballos o la Semana Santa. Ahora bien, no quiere
criticar sin aportar. Su visión es que no hay sueldos para pagar la
cultura. “Aquí no hay industria. Ni conciencia para comprar arte.
No se valora. Y el que lo valora, puede comprar una vez, pero no
todos los meses”.
Sí, necesitamos un nivel superior de conciencia en el que valoremos de verdad la cultura y el trabajo de los artistas, suscriben
todos los entrevistados. “Estamos muy acomplejados, en Córdoba, en Andalucía y en España, este complejo nos hace de barrera
frente a la cultura y nos volvemos altivos ante ella”, afirma Vacas.
“El pueblo está muy machacado, la gente del Gobierno no hace
el esfuerzo para no dar al pueblo lo cree que quiere, hay que educar”, continúa Vacas. “Todo parte de la educación”, añade Rivas,
para quien la danza, el arte, la ciencia, la música o la filosofía,
que ahora quieren eliminar, deberían ser asignaturas centrales
durante la etapa educativa. Y si además no estamos conectando
con los jóvenes, mal vamos. “Un Festival de la Guitarra que no
conecte con los jóvenes… es un error. ¿Dónde van a acabar? En
una mezcla explosiva de bebida, droga e internet, porque Facebook es una droga muy dura”, apunta Vacas.
El Clandestino no tiene una programación fija, pero los conciertos, sesiones de dj’s vespertinas, exposiciones, performances y
otros formatos expresivos suelen darse cita en este bar con una
atmósfera especial y confortable que, a pesar de haber abierto
hace apenas cinco años, parece llevar ahí toda la vida. Por su

Estamos muy
acomplejados,
en Córdoba, en
Andalucía y en
España, este
complejo nos hace
de barrera frente
a la cultura y nos
volvemos altivos
ante ella

LA C I UDA D

Membrillo alza una lanza a favor de las
administraciones. “Hay iniciativas importantes como Cosmopoética, Qurtuba Jazz
o Eutopía que vertebran y promueven, una
vez que se van, que los pequeños podamos
continuar canalizando esa inquietud o
parte, Limbo 0 y Amapola, son dos espaconocimiento que deja a su paso. Sesiones
cios únicos que además de atender a todas de poesía, jazz…”. Pablo Prieto, de Limbo y
estas disciplinas, cuentan con una apuesta Amapola, también trata de ser un poco poespecial por la Música Experimental.
sitivo y reconoce que algo está cambiando.
Detrás de El Clandestino está Jesús Fuerte, “La última edición de Cosmopoética me ha
un actor que a su vuelta de Los Ángeles
hecho tilín, he vuelto a asistir a sus activiy New York creó un espacio donde la
dades”. Pero echa en falta eventos interetolerancia y la diversidad se dieran cita.
santes relacionados con la pintura.
“Pasa como con la política, el desencanto
“Corazón, corazón y corazón, somos unos
hace que se generen extremos y falta de
románticos”, son palabras de José María
tolerancia. La cultura no deja de ser un
Durán “alma”, junto a Chete Serra Muñoz,
reflejo de la sociedad. Yo apuesto por la
del club de música electrónica, Berlanga.
diversidad aunque no se valore por no ser
“Todos podríamos ganar más, pero no se
algo definido, porque siempre se prefiere
trata de ambición sino de un proyecto perlo concreto”.
sonal”. Prieto lo recalca: “Lo mío es romanPedro Pino Aguilar, de La Bicicleta, ve
ticismo, a veces vienen dos o 3 personas a
y siente la cultura castrada. “El día que
un concierto o a una exposición, cuánto
inauguramos, hace cuatro años, tuve a
más alto es el nivel, menos aparecen. A
doce policías en mi establecimiento”, nos
veces no puedo más con esta ciudad, si
cuenta. “En su momento organizamos
no tuviera el equipo que tengo y la causa
conciertos de Francisco Nixon o de Álvaro por la que sigo (el recuerdo de su sobrina
Tarik, hicimos lecturas de poesía y sesioElisabel Prieto, fallecida en 2014, que renes de dj’s, y ahora hacemos cosas, sí, pero abrió el Limbo y puso en marcha Limbo 0,
a puerta cerrada, avisamos la madrugada
la asociación cultural que está detrás de las
anterior por whatsapp”. Se queda con el
propuestas que emanan de estos espacios)
formato sorpresa y cerrado porque afirma, no estaría aquí. El que no tenga una causa
entre otras cosas, que desde una actividad lo tiene complicado”, apostilla.
comercial, y solo, no se puede luchar. “Te- La cultura alternativa es un bien necesario
nemos la cultura que nos merecemos”.
para mantener el equilibrio entre las per-

LA C I U DA D

13 2

sonas y los efectos del poder en la sociedad. “Cuando pienso
en la mecánica del poder, pienso en su forma capilar de
existencia, en el punto en el que el poder encuentra el núcleo
mismo de los individuos, alcanza su cuerpo, se inserta en sus
gestos, actitudes, sus discursos, su aprendizaje, su vida cotidiana”, decía Michael Foucault.
Y es que, “la cultura tiene que ser un canal de expresión”,
apunta Fuerte. Tendría que estar basada en el “no miedo” y
en la autonomía del artista. Alude también a la importancia
del contenido frente a lo estético y a una mirada real del ser
humano: “Una apuesta cultural tiene que estar mezclada con
la verdad, con la vulnerabilidad, con las carencias y los vicios
del ser humano”.
Mantener estos espacios cuesta mucho, los apoyos sociales
(especialmente el de los vecinos) y de la administración son
escasos. Muchas veces se trata incluso de luchar contra los
elementos para hacer algo que beneficia a todos. La impresión
más frecuente es que para lo que se considera parte del patrimonio cultural cordobés sí se cuenta con el beneplácito de
todos. “La Semana Santa, las Cruces, los Patios, pueden ocupar
calles y plazas, hacer ruido y ensuciar las calles durante varios
días seguidos… pero para que los ciudadanos se expresen todo
son impedimentos”, asegura Carmen Moreno Villafaina, de
El Barón y El Otro, algo que corroboran el resto de entrevistados. “La cultura es todo tipo de demostración del desarrollo
de las personas y poder llevar eso a la calle es fantástico”, dice
emocionada. “A través de nuestra asociación hacemos una
función social, programamos conciertos, exposiciones, talleres o artesanía conjuntamente con los artistas. Tomamos la
plaza, ¡y es tan bonito cuando la plaza está callada y es respetada! En Barcelona se hace en cada esquina y aquí nos cuesta
la misma vida”. Moreno nos cuenta como antes no paraban
de hacer cosas maravillosas llegando a ocupar varias plazas.
“Ahora seguimos haciendo cosas y volvemos a levantarnos,
pero con más cautela”.
José Luis Cabello lleva 15 años al frente del Jazz Café, trabajando para que el jazz forme parte de la escena musical de la
ciudad. Jorge Drexler, Ximo Tebar o Fito Páez han pasado
por este local en el que martes, jueves, viernes y domingos
hay conciertos de jazz, blues y otras vertientes musicales. Para
Cabello hay una constante a resolver, “deberíamos estar menos
perseguidos, parecemos proscritos, estás trabajando y tienes
que estar continuamente preocupado por si te demandan”.
“Aquí también tenemos culpa los promotores y los artistas.

Que levante la mano el que lo haya intentado y no lo haya conseguido. Todo es
cuestión de actitud. Veo a mucha gente
opinar e incluso escribir sobre el tema
pero a pocos tomando la iniciativa”, dice
Domínguez.
Mientras en ciudades como Chicago
o Barcelona la música electrónica es
considerada un evento cultural, aquí
es una apuesta muy complicada. “Sería
bueno trabajar en esta línea”, argumenta
Durán, de Berlanga, donde dj’s de todo el
país traen a Córdoba las mejores sesiones. Es una realidad, los dj’s cordobeses
son reconocidos fuera de la ciudad
y el nivel musical interno comienza
a elevarse. Berlanga es un referente.
“Llevamos más de 20 años escuchando,
asistiendo a salas y festivales de todo el
mundo”, apunta Durán. Sobre la cultura
en la ciudad, la respuesta de Serra es
clara: “Es aburrida, se ha convertido en
algo triste, anclada en los 90, todo el
mundo hace lo mismo, todo es tristeza y
depresión, rollo gris oscuro”.
Para disfrutar de un concierto con un
mayor aforo encontramos la sala Hangar, que ha posicionado de nuevo a Córdoba en el circuito de giras de grandes
bandas. Con su apuesta, Álvaro Gómez
ha demostrado que estaba en lo cierto
y que realmente existía un interés y un
alto conocimiento musical entre los
cordobeses.
En Recycle, unas 40 bandas ensayan
en sus 20 locales, y además programan
conciertos de rock, metal y blues. Su gerente, Juan Carlos Pastrana, analiza la
escena: “Hay más salas para conciertos
en directo, más opciones, más programación, pero muchos impedimentos
burocráticos como seguros y permisos,
sobre todo para los músicos, que hacen
casi inviable que puedan tocar”.

Epílogo: “Hay una grieta en todo, así
es como entra la luz”. Leonard Cohen.
El muro de la cultura en Córdoba lo forman los propios ciudadanos, las administraciones e incluso los círculos artísticos, la intolerancia, la inconsciencia, los
radicalismos y la falta de unión y de un
apoyo sólido. Pero nada es determinante
o inamovible si hay interés en avanzar
y las ganas y la chispa no mueren: “Me
gustaría tener una ciudad más potente, sigo
pensando que pueden cambiar las cosas,
seguimos construyendo, sigo creyendo en
la cultura, en el lenguaje, en la diversidad.
Siempre tendremos algo que decir. Tenemos
que unirnos, juntar los eslabones”, son expresiones de estos maravillosos “locos”
de nuestra cultura cordobesa. Mientras
sigan existiendo, con o sin sentido, la luz
seguirá entrando.

133

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

La cultura en Córdoba,
ese invento…
POR ALFREDO MARTÍN-GÓRRIZ

T

res citas tres | En 1984, Rafael Sánchez Ferlosio

escribía en El País el artículo La cultura, ese invento
del Gobierno. Desarrollaba en el texto la idea de que
el gobierno socialista y las comunidades autónomas despilfarraban fondos públicos para financiar cualquier
tipo de actividad cultural, convirtiendo al sector en vehículo
de propaganda. Este certero análisis (ningún consejero o
concejal sin su poeta a la chepa) palidece ante otra de las
afirmaciones del propio Ferlosio, aún más interesante y lúcida. La resumo. El escritor se pregunta por qué consideramos
siempre de forma positiva el término cultura. La propuesta
es sencilla pero lo pone todo patas abajo. Cualquier ámbito
relacionado con los medios de comunicación puede tener su
parte de crítica, reflexión o incluso rechazo. No es extraño
encontrar a personas a los que secciones enteras (cuando
había secciones) de los diarios, emisoras radiofónicas o
informativos televisivos les parecen repelentes. Pueden ser
los deportes, los sucesos, el corazón... incluso la economía.
La información cultural sin embargo viene con un pack de
prestigios de serie. Y a ver quién rechista. Pues Ferlosio lo
hace y le planta a usted en las narices ese hecho. ¿Por qué
ponemos "bueno" de partida a todo lo relacionado con la
cultura? Recapitulemos lo que tenemos hasta el momento:
propaganda y un sello de bondad innata.
En numerosas ocasiones, el periodista y escritor Enric González ha realizado otra oportuna aportación a este debate.
Según González, la cultura no tendría que aparecer en los
diarios. Tal cual. Su sitio adecuado estaría en las páginas de

publicaciones con menor periodicidad, cuyos lectores tuviesen tiempo para tratar con calma asuntos que requieren de
una velocidad más lenta. Para González es imposible que con
la urgencia del día a día funcione bien la información cultural. Hay que llevarla a otro sitio. El periodista llega a renegar
de una de las secciones tradicionales. Para él, sencillamente,
no debería existir puesto que la inmediatez es una de las enemigas naturales de lo que debería ser un correcto tratamiento
periodístico de la cultura.
La tercera cita se encuentra en algunos extractos de una novela de Houellebecq, La posibilidad de una Isla, en la que aparece
de una manera omnipresente Bisbal. Cada vez que uno de los
personajes enciende la televisión española, helo, allí está el
almeriense de los rizos de oro haciendo una grácil cabriola
mientras suelta un gorgorito. El propio Houellebecq afirmaba
en la novela, y también en algunas entrevistas, que en España
se odia la cultura y se adoran como si fuesen semi-dioses a
las figuras del espectáculo más trivial y superficial.
Las tres citas hablan de aspectos diferentes que se relacionan
en cierto modo y plantean algunos interrogantes. Por ejemplo, si se odia la cultura (Houellebecq), ¿qué es aquello a lo
que calificamos como "bueno" de partida (Ferlosio), que es
justo lo que se trata a diario en muchos medios de comunicación en los que no se debería tratar (González)?
Parece que hemos asistido a lo largo de unas décadas a un proceso de vaciado del término cultura, semejante al de otro tipo
de palabras. Pensemos en la palabra "fascista", quizá el mejor
de los ejemplos por su uso constante. Empezó designando

O PI NI Ó N | L A C IU DA D

13 4

unas características políticas muy concretas y ha pasado a
tener un uso semejante contra "cualquiera que no esté de
acuerdo conmigo o me contradiga". Como este ejemplo hay
muchísimos otros de palabras que van hinchándose hasta explotar, momento en el que se pueden emplear como comodín,
desprovistas ya de su precisión inicial y prestas por tanto a la
más elemental manipulación.
Este parece haber sido el destino del término "cultura", ayudado posiblemente por su propia etimología, pues de partida
ya es una palabra útil para designar múltiples aspectos y
por tanto quizá predispuesta para su deformación. De hecho, si acudimos al diccionario de la R.A.E. para observar el
significado de la palabra, nos encontraremos con múltiples
acepciones que van desde el juicio crítico hasta las manifestaciones populares.
Lo que ha ocurrido desde los años 80 en los medios de comunicación españoles es que se han tomado algunas de las partes que engloba la cultura para encauzarlas como propaganda
mediante subvención, y potenciarlas además por el tratamiento "acelerado" del diario o el informativo. Ciclos de todo
tipo, presentaciones, actividades culturales donde lo importante no es el contenido, sino la presencia, el anuncio de
que se producen y, por tanto, el hecho de que el gobierno de
turno -local, autonómico, nacional- está detrás de esa puesta
en marcha porque está con la cultura. Lo importante no es la
lectura del libro, sino la presentación en rueda de prensa. Lo
importante no son las actividades de determinado ciclo, sino
que llegue a la ciudadanía la certeza de que son muchas (aunque no vaya nadie) y que se refleje en un bonito folleto.

A vueltas con el 2016 | La posibilidad de la Capitalidad
cultural es el ejemplo más puro de utilización de la cultura
como elemento superficial para encauzar la propaganda.
Desde que comenzó la apuesta en 2003 hasta que en 2011
se anunció que la capitalidad sería para San Sebastián, se
produjo un fenómeno que llegó a la caricatura, potenciado
por el entonces gobierno local de la alcaldesa Rosa Aguilar.
Cualquier actividad cultural, o que pudiera pasar por tal se
adhería a la carrera mediante el sencillo truco de mencionar
a la Capitalidad en las ruedas de prensa o actos públicos. Así,
si se presentaba un libro se incluía en la Capitalidad. Pero
perfectamente podía haber un pastel cordobés gigante por
la Capitalidad, encajes de bolillo por la Capitalidad o pongausted-aquí-lo-que-quiera por la Capitalidad. Finalmente todo
llegó a ser por la Capitalidad. Desde el mismo acto de respirar
profundamente la brisa fresca de la mañana. El dinero para

la publicidad en los medios era mucho, y todos los diarios,
radios y televisiones se prestaron a la Capitalidad como si
nos fuese la vida en ello. Finalmente se creó una ilusión propagandística de tal calibre que cuando se perdió hubo incluso
una teoría conspiranoica sobre un complot previo de Zapatero, que habría favorecido a una ciudad del País Vasco con
el objeto de... en fin, que dos días más y aparecen rosacruces
y templarios en la escena. Es bueno recordar este hecho de la
Capitalidad 2016 ahora que reflexionamos sobre la cultura en
este final del 2016 sin Capitalidad 2016, un dosmildieciséis
desdosmildieciseisado.

La posibilidad de un cordobesismo | En primer lugar,
seamos realistas. El tratamiento de la cultura en los medios
de comunicación cordobeses no tiene rasgos originales, tendríamos que ser algo presuntuosos para ver características
distintivas con respecto a lo que ocurre a nivel nacional o en
otras regiones del país. Y, al igual que en otros lugares, solo
hay que seguir el rastro del dinero. Del dinero publicitario.
Y es que finalmente todo este relato que extraemos de las enseñanzas de Ferlosio, Enric González o Houellebecq, y que se
enarbola en la realidad mediante un tratamiento superficial
y frívolo de la cultura, concebida como espectáculo de usar y
tirar, tiene su base en la publicidad.
Tradicionalmente, los medios de comunicación españoles
sí que han tenido dos particularidades con respecto a los de
otras naciones avanzadas, en particular si los comparamos
con el periodismo conocido como anglosajón. La primera es
su extremo carácter partidista y su politización. La segunda,
no tener ni la más remota posibilidad de salir adelante sin el
aporte de la publicidad institucional. Y ambas, no hace falta
ser muy sagaz para entenderlo, también se relacionan. Esa
dependencia suele ser mayor en los medios locales, hasta el
punto de que muchos apenas tienen publicidad de empresas
privadas, viven casi en exclusiva de la institucional.
Y así llegamos de nuevo a Córdoba, donde incluso puede llegar a ser inexplicable que medios tradicionales con apenas
ventas, oyentes o lectores, continúen adelante sin el insufle
de vida artificial de esa publicidad recibida como contraprestación.
Durante la dorada época del boom inmobiliario y con el 2016
a la vista, la lluvia de millones fue más o menos generosa.
Ayuntamiento, Junta de Andalucía, Gobierno nacional de
vez en cuando y el CajaSur de la Iglesia, antes de su quiebra,
financiaban con suficiencia el mundillo cultural. La arbitrariedad, la falta de previsión y el amiguismo campaban a sus

135

anchas. Basten dos ejemplos graciosos. El primero, la millonaria edición de Eutopía 2007 con Paul Weller, a cuyo concierto
apenas asistieron solamente los funcionarios invitados y los
periodistas que entraban gratis, un despropósito para semejante estrella del pop. El descampado vacío, y los pocos que
estaban allí por la patilla. Otro, algo más tarde. Se produce el
sorteo para ver cuál es la mascota del 2016 y gana el espantajo
elaborado por... la empresa encargada de la imagen de la Fundación 2016. Transparencia pura. Transparencia del dedo. Hay
muchos más. Estos son representativos, y no especialmente
graves. Pero reflejan bien el espíritu de esos años... alegres.
Quizá la única peculiaridad cordobesa la podíamos encontrar
en la omnipresencia del dinero de la caja de ahorros eclesiástica, algo extremadamente acusado.
Pero, como suele decirse, vamos a lo que vamos, a la cultura y
los medios en el presente de un 2016 real sin capitalidades que
quedaron atrás. Vamos a los años tristes en los que el dinero
y el personal en los medios han disminuido drásticamente,
también por una transición entre antiguas labores y nuevos
modos de producción de la información debido a la irrupción
de internet.
Por una parte se mantienen, cada vez más a duras penas, unos
medios de comunicación tradicionales, como Diario Córdoba,
El Día o ABC, y también emisoras de radio de toda la vida. Los
periódicos tienen su personal al mínimo. El caso de las radios
es precario. Las televisiones locales desaparecieron en combate y nuevos intentos de resucitarlas resultan la crónica de un
fracaso anunciado.
A su vez el dinero en publicidad institucional también se ha
visto mermado hasta puntos inconcebibles antes de la crisis.
Gran parte de esta publicidad se canaliza a través de los anuncios de eventos culturales, una forma de dotar arbitrariamente
a los medios de comunicación de dinero a cambio de favores
sin que se pueda criticar de forma abierta, pues, recordemos,
la cultura es siempre positiva, nunca negativa, que diría aquel
muñecote de Van Gaal famoso hace lustros. La idea es, usted, señor medio de comunicación, a cambio del anuncio de
[ponga aquí su cita cultural favorita de Córdoba] me hace esta
serie de entrevistas y reportajes sobre lo que yo le diga. Estos
acuerdos bajo cuerda los tienen todos los medios y suponen
tanto su supervivencia como la imposibilidad de ejercer el periodismo entendido como información ecuánime. Los eventos
culturales son hoy la base de este intercambio que queda acordado tras los bastidores. Es una paradoja. No hay medio que
pueda sobrevivir sin eso, pero con eso ya no hay medio. No se
trata de una suposición, sino de una realidad explicada punto

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

por punto por lo que se denominaría rimbombantemente
fuentes de toda solvencia. De hecho participantes en esos
acuerdos. Existe una parte oficial y firmada, el anuncio en
sí, el acuerdo publicitario entre institución y medio, y otra
extraoficial que no se fija en documento alguno. Esa parte
extraoficial se compone de los reportajes y entrevistas que
con determinada periodicidad han de aparecer en el medio
en cuestión. Tales trabajos periodísticos aparecen como
publicaciones convencionales, cuando en realidad podemos
hablar con rigor de... publirreportajes. En otras ocasiones
el favor se devuelve en un tratamiento general positivo durante un tiempo. Como indican esas fuentes el intercambio
no supone menoscabo para el honor de los responsables
del medio, muy al contrario dan por sentado que las cosas
funcionan así e incluso propician el intercambio como algo
perfectamente normal y asumido. Alguna de estas fuentes
concluyo literalmente con esta expresión: "Todo esto es impresentable". Pero quedémonos con lo importante. La mayor
parte de los anuncios que posibilitan estos convenios –con
su parte oficial y la extraoficia– son de eventos culturales o
de carácter turístico.

El increíble caso de la poesía | De la misma manera que
en la época anterior a la crisis tomábamos de ejemplo el
caso de la Capitalidad, ahora nos podemos quedar con el
increíble caso de la poesía por resultar enormemente significativo.
La poesía es hoy un género con una absoluta desconexión
social. No se vende un libro ni tiene apenas lectores. Se
puede decir sin exageración que es un arte clásica completamente agotada y finiquitada. No hace falta llevarse las
manos a la cabeza ante tal situación, ha sucedido lo mismo
con el resto de artes clásicas. Sin embargo vemos que las
librerías, editoriales, y por extensión, las instituciones, se
vuelcan con la poesía. ¿Cómo es posible si está acabada?
Pues precisamente por eso, porque se puede utilizar al ser ya
un cajón vacío.
Para las librerías o editoriales la poesía es ya una mera llamada de atención, "un aquí estoy, mírame". Es un emoticono
muy elaborado que aún mantiene el prestigio de antaño
como género elevado y espiritual (aunque la mayoría de lo
que se publica dé una profunda vergüenza ajena). A partir de
ese prestigio se consigue por ejemplo que la gente acuda a
la presentación de un libro de poesía que ni siquiera leerán
los familiares del supuesto poeta, pero ya allí comprarán
otras cosas o se tomarán unos vinos en las cada vez más fre-

RÓMULO CELDRÁN "ZOOM XXV"

137

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

cuentes barras existentes en las librerías. De la misma forma,
las instituciones organizan actos poéticos sin repercusión
apenas de público, pero que gozan de ese prestigio añadido.
Es el mayor caso de lo que comentaba Ferlosio, y volvemos
al principio, acerca del sello positivo de serie del término
cultura. Si hablamos de poesía es positivísimo, el superlativo
absoluto del mundillo. Aunque la realidad sea que no la lee
absolutamente nadie.
En Córdoba tenemos el caso de Cosmopoética donde se
paga publicidad a casi todos los medios existentes grandes
o pequeños, que a su vez realizan los pertinentes reportajes
y noticias diarios realzando esa cita sobre un género muerto que se convierte, vía propaganda, en un zombi durante
unas semanas. Ni siquiera dándole un estacazo en la cabeza
como en The Walking Dead se podría acabar con este muerto
viviente durante esa cita. Es el ejemplo perfecto de lo que es
la información cultural en Córdoba: noticias sobre... la nada.
Pura representación sin contenido. Ausencia total de debate
serio. Cultura desculturalizada. Hipotética cultura solo existente en la misma información que fuerza su existencia. El
rizo del rizo.

Curiosamente, en los últimos años, foros o blogs sin ánimo
de lucro han sido los más activos en cuanto a información
cultural bien hecha, muy por encima que la de cualquier
medio, a quien dejaban en meros aprendices. En el caso de
Córdoba estuvo La Calleja de las Flores, como foro, y posteriormente el blog que derivó de su cierre, La Colleja. La
Calleja de las Flores fue atacada en varias ocasiones por piratas informáticos, que avasallaron el lugar por latemática de
los debates de todo tipo y la libertad de los contertulios. Las
coacciones hicieron que su responsable desistiera. Tomó su
lugar La Colleja, que también recibió curiosamente amenazas
de demanda cuando empezaron... tatachán, a criticar a periodistas culturales por su labor. Ambos casos, Calleja y Colleja,
contaban con la curiosidad de sus participantes y el intento
por hacer algo distinto sin ánimo de lucro. Y sin ánimo de
lucro quiere decir que no hay dependencia de la publicidad
institucional. Y así pudimos enterarnos de un sinfín de cuestiones culturales e históricas de la ciudad lamentablemente
perdidas con el cierre de estas dos páginas ejemplares que
hicieron en algunos aspectos el trabajo que deberían hacer y
nunca hicieron los medios.

Qué está cambiando | Poco a poco van naciendo medios

Con la proliferación de redes sociales y nuevas formas de financiación es de esperar que vayan surgiendo otros medios
que retomen el testigo de ambas, de manera diferente y llegando a un público más amplio, ya con un intento profesional
de hacer las cosas. O bien alguna iniciativa privada... que no
dependa de la Iglesia. Hay que ser optimistas. Entre tanto quedarán los nuevos medios que procurarán ser independientes
hasta donde puedan. De los medios tradicionales, en lenta
decadencia, poco se puede esperar en este aspecto salvo que
se aferren a lo que siempre les funcionó hasta su inevitable
desaparición.

nuevos, como Cordópolis o, más recientemente, Córdoba Hoy,
que intentan aprovechar las posibilidades de internet para
realizar una información cultural más acorde con lo que debería ser al margen de la superficialidad y el espectáculo. Blogs
de muy diverso tipo, entrevistas en profundidad y reportajes
de largo aliento contrastan sin embargo con la pura necesidad
de sobrevivir con un escasísimo personal, aún más escaso que
el de los medios tradicionales, hasta el punto de que resulta
raro que un periodista pueda vivir solo con el sueldo que le
proporcionan en uno de los medios nacientes, teniendo que
llevar adelante varias colaboraciones. Esto produce que los intentos de profundización choquen con el sustento del propio
periodista y la viabilidad del medio, que ha de recurrir a la publicidad institucional, lo que produce un efecto de pescadilla
que se muerde la cola. Se intentan abandonar las inercias de
antes... pero sin las inercias de antes no se pueden abandonar
las inercias de antes que son tan necesarias de abandonar si
no se quiere depender de ellas y... giro de 360 grados. Solo una
cantidad apreciable de publicidad privada junto a formas de
financiación novedosas pueden dar un resultado mejor. Y actualmente es muy difícil en la ciudad.

La conclusión es que todavía hoy pocas cosas han cambiado
desde la concepción del ámbito cultural como "ese invento
del gobierno". Sí quizá a nivel nacional, donde surgen páginas culturales muy interesantes y con textos kilométricos y
espléndidamente documentados. Menos en Córdoba, ciudad
con un 35% de paro y ausencia de inversores para romper
con la tónica que se mantiene desde hace más de 30 años,
donde la cultura no es ya ese invento del gobierno, sino que
se puede decir que es casi... ese invento de los medios y de las
instituciones, en alegre comandita.

O PI NI Ó N | L A C IU DA D

13 8

Del ruido intermitente
al ruido crónico
POR SEBASTIÁN DE LA OBRA

L

as ciudades del Mediterráneo (y Córdoba lo es) han
poseído durante siglos un sentido de la vida social
que se plasmaba en el uso de los espacios públicos.
Este uso, naturalmente, no estaba exento de líneas
y fronteras: espacios para privilegiados, espacios populares,
espacios profanos, espacios religiosos... En cualquier caso,
este uso del espacio público no se medía exclusivamente por
el consumo. Pero esto cambió hace tiempo.
Hace unos años, la ciudad, y sus gestores al frente, tuvieron
una oportunidad para legitimar la cultura (las culturas) como
motor de desarrollo. Bajo el lema “El futuro tiene raíces.
Celebrando la ciudad” apostaron para convertir Córdoba en
la Capital Cultural Europea 2016. La maquinaria político-administrativa se puso en marcha. La sociedad civil vislumbró
un horizonte en el que poder fijar la mirada. El denominado sector empresarial también observaba con expectación
(aunque de soslayo). Durante un par de años hubo un ruido
intermitente que parecía reflejar un “sincero” interés por la
cultura. Multitud de eventos (costosos para las arcas públicas) intentaron ofrecer una imagen de modernidad (escasa
en la ciudad): El programa de actividades lució en los medios
de comunicación de la ciudad con el reconocido artista internacional Miquel Barceló y su perfomance (tan criticada por
los conservadores como valorada por los modernos). Destacó
una serie de intervenciones artísticas bajo el enunciado El
patio de mi casa. Un regalo para la imagen de la ciudad. Un
conjunto de entidades e instituciones (algunas con tanto
pedigrí como escasa actividad cultural) se sumaron al proyecto. La administración municipal acertó (estratégicamente
hablando) con el proyecto urbanístico de revitalizar una zona
deprimida de la ciudad (Campo de la Verdad, Sector Sur...) a
través de apuestas culturales. Se habló del futuro Centro de
Creación de Cultura Contemporánea. Se sopló el globo del
Palacio del Sur, un imponente proyecto de Palacio de Congresos que iba a diseñar y construir el no menos imponente
mandarín de la arquitectura contemporánea, Rem Koolhaas.
Hasta se creó una Fundación Córdoba Ciudad Cultural (todo
proyecto que se precie requiere una Fundación donde estén
representados todos los que se sienten con el derecho a estarlo). El flamenco, el diseño, Maimónides, Séneca, Góngora,

la Mezquita, el río, los festivales y la arquitectura en maridaje
con la gastronomía alimentaron el proyecto. Los referentes
de dimensión simbólica de la ciudad como Roma, Al Ándalus, Sefarad, la Córdoba cristiana, y el extinto regionalismo
estuvieron presentes en las iniciativas y en el discurso. Hasta
que el jurado internacional que debía tomar la decisión señaló, en una de las cribas de selección, que había un excesivo
uso de argumentos relacionados con el pasado. ¡Fuego entre
trincheras! Los falsos posmodernos frente a los aparentes
patrimonialistas iniciaron un fuego cruzado en una ciudad
agotada. Una modernidad decididamente estuvo dispuesta
a distanciarse de todo lo que oliese a pasado (la carencia de
memoria conlleva esos desajustes).
Un conservadurismo que, bajo el amparo patrimonial, solo
protegió una apropiación clasista y privilegiada de la cultura.
El desprecio al pasado y al futuro colaboró (una vez más). Los
artistas y creadores (salvo los subvencionados) al margen. Las
empresas (salvo las recomendadas) al margen. Las entidades
e iniciativas culturales (salvo las cercanas) al margen. Los políticos, mientras tanto, a lo suyo (nunca se sabrá suficientemente las trampas y obstáculos que desde el Gobierno central
y desde el autonómico se pusieron a la ciudad de Córdoba).
La elección de la Capital Cultural Europea era una decisión
política. Córdoba no fue elegida y el ruido intermitente se
volvió crónico.
Y llegó la crisis (no solo la pérdida, por parte de la Iglesia,
de la mayor entidad financiera de la ciudad) y al deterioro
económico se le vino a sumar el deterioro social y cultural y
político. Solo quedaba pólvora para determinadas efemérides
(Cosmopoética, el Festival de la Guitarra, la Noche Blanca y
poco más). Ya no había subvenciones para los creadores, empresarios y entidades y... Ya no iba a construirse el proyecto
de Koolhaas. Hasta dejó de existir la Fundación (¡qué pena!).
Lo que soñamos (y mal gestionamos) para legitimar la cultura
(las culturas) como motor de desarrollo de nuestra ciudad se
esfumó. Como las nubes. Como el humo. Y los espacios de
segregación se multiplicaron. Volvió a notarse la presencia de
ese conservadurismo señoritil de origen agrícola frente a una
modernidad a la que le producen alergia los nombres de Averroes o Séneca. Desapareció la obra y actividad de los poderes
financieros (salvo productos enlatados y necesariamente itinerantes). La aspiración de una ciudad como comunidad cultural (en los espacios públicos, en el ejercicio de ciudadanía,
en la participación de todos, todos los sectores) desapareció.
Incluso en el desierto hay vida. Siempre existen los márge-

139

nes. Esta ciudad atravesada, en la actualidad, por la desigualdad en todos los órdenes de la vida también tiene márgenes.
En ellos han surgido iniciativas en pequeños espacios. Música en lugares, igualmente, pequeños. Debates para poca
gente. Artistas que ensayan fuera de los circuitos (y, a veces,
estrenan). Gentes que ocupan (y asaltan) las calles y las plazas para reivindicar que los espacios públicos existen (y ellos
también). Esos márgenes casi nunca aparecen publicitados
(salvo en las redes, una verdadera conquista de la intervención social y cultural). El ruido intermitente se ha vuelto
crónico. Ahora volvemos a las exposiciones de bonsáis o a
los mercadillos solidarios o a las bandas de cofradías o a las
muestras de productos gastronómicos o a las visitas tematizadas al zoológico.
Queda la esperanza (toda esperanza adquiere entidad cuando
se la trabaja) de que los márgenes contienen toda la biodiversidad necesaria para empezar de nuevo. Hay artistas, entidades en el ámbito privado, creadores y, sobre todo, ciudadanos
que piensan, creen y trabajan por la cultura como signo de
identidad y desarrollo de esta ciudad.
Noticia de alcance: Se ha cerrado el recientemente constituido Centro de Interpretación de la Axerquía Norte. Se ha
cerrado a los cinco meses de su apertura. Este centro tuvo
una inversión pública de 93.000€ (de los cuales 33.000€ procedían del Ministerio de Cultura). Parece que ya no hay nada
que interpretar.

La ciudad de los armarios
POR OCTAVIO SALAZAR

C

órdoba es una ciudad armarizada. Pese a los tópicos de la vida en la calle, de los patios compartidos,
de la participación ciudadana y de los efectos
socializadores de peñas, tabernas y cofradías, la
ciudad está llena de silencios y, lo que es peor aún, de palabras dichas a media voz. Para que solo sean escuchadas en el
círculo más próximo, para que no rebasen las fronteras de la
respectiva tribu y queden por tanto así en la inútil quietud
de la melancolía, en las esquinas, como las putas tristes y los
puteros violentos.
Córdoba es una ciudad de púlpitos y de sermones, de golpes
de pecho fotografiados por los periódicos y de complicidades
reaccionarias. En un lugar en el que conviven una alcaldesa que
no tiene reparos en hacer una levantá de un paso de Cristo y un

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

obispo que piensa que la UNESCO desarrolla una estrategia para
volver al mundo entero gay, sobra “postureo” y faltan energía cívica, compromisos solidarios y, sobre todo, la valentía de llamar
a las cosas por su nombre.
No es casual por tanto que en esta ciudad hayan tenido tan poco
arraigo los colectivos y asociaciones LGTBI, salvo aquellas que
en tiempos no tan remotos hicieron de su capa un sayo y se dedicaron a vivir de las subvenciones públicas. En pocas ciudades,
como pasó en la nuestra, se inauguró por todo lo alto un festival
de cine gay y lésbico y la alcaldesa, de izquierdas según rezaban
los carteles electorales con los que se publicitó para ser votada,
dejó vacío su palco del Gran Teatro. Algo que por cierto nunca
habría hecho en un trofeo de dominó de las peñas ni mucho
menos en el pregón de la Semana Santa.
En una ciudad como la nuestra, en la que es raro el fin de semana en el que no te tropiezas por la calle con un Cristo o una
Virgen rodeados por una pandilla de jóvenes engominados y
trajeados, resulta muy complicado romper las inercias y no
digamos abrir las ventanas para que entre aire fresco que vaya
eliminando el olor a naftalina que desprenden las habitaciones.
No es de extrañar, por tanto, que en la Córdoba de magnas marianas y de pastorales que incitan al odio y la discriminación, el
Grindr se ponga al rojo vivo cada vez que empiezan a sonar las
cornetas y tambores, como tampoco debería sorprendernos que
todavía hoy algunos pongan el grito en el cielo cuando el reino
de los chulos al que subió Ocaña y las pollas de Nazario ocuparon un espacio municipal. Y eso que muy cerca estaba presente,
eterno, el nombre de Pepe Espaliú para recordarnos que no hay
peor muerte que la que sufren los vivos que no son reconocidos
como iguales.
Me temo que la Córdoba de hoy no difiere tanto como podríamos
pensar de la que retratan los diarios de Bernier. Continuamos
siendo una ciudad de cánticos que rozan lo sublime desde lo
individual pero que son incapaces de generar sinfonías en las
que quede claro de una vez por todas que en una democracia o
cabemos todos o no cabe ni dios. Somos una ciudad de poetas,
de músicos y de grandes mentes que, en muchos casos, no trascienden los minutos de un recital cosmopoético o las largas horas
de noches blancas en las que todas y todos creemos vivir en el
paraíso. El iluso paraíso de quien alucina por una sobredosis de
flamenquines y guitarras.
Seguimos siendo, en pleno siglo XXI, como esa señora de barrio
periférico que cada viernes se hace una abultada permanente en
la peluquería con la que disimular lo mucho que le cuesta llegar a
final de mes, o como ese cincuentón progre que cumple fielmen-

FRITANGA "GÓNGORA EN EL GÓNGORA"

1 41

te los rituales que le marcan sus pares pero que, cuando llega la
hora de la verdad y tocaría alzar la voz en público, se esconde en
un armario que suele oler a ropa limpia gracias a las manos hacendosas de una mujer.
Vivimos en una ciudad espléndida, que seduce a todo el que la
visita, en la que disfrutamos de una más que aceptable calidad
de vida, pero en la que también es complicado vivir para quien
pretenda sacar los pies del plato y decida ponerse los armarios
por montera. Las instituciones, y buena parte de la ciudadanía
con ellas, alimentan un espíritu tremendamente conservador
y un confort tan superficial como injusto. Ello no significa que,
afortunadamente, no haya iniciativas singulares, colectivos
insurrectos y mujeres y hombres valientes que pese a las limitaciones intentan hacer las cosas a su manera. Pero casi siempre
en los márgenes, casi en la clandestinidad, sin la fuerza necesaria para convertirse en referentes y revulsivos.
Todas y todos, empezando por el que esto escribe, formamos
parte de esta enredadera en la que con frecuencia acabamos
siendo víctimas de la belleza, la cual nos deja, como a la fiesta
de los patios, heridos de muerte ante la mirada de quienes entienden que somos solo un destino turístico. De ahí que debamos reconocer y valorar más si cabe los esfuerzos de quienes,
pese a los obstáculos, se saltan las reglas y se creen de verdad
que Córdoba puede ser una ciudad del diálogo más allá de paradigmas y de los pretextos para celebrar congresos de ombligos
con pelusilla. Personas como las del colectivo TT que luchan
cada día porque superemos los binarismos de género y por que
el sexo sentido supere las patologías y los prejuicios. Mujeres
como las que desde las diferentes asociaciones que se integran en la Plataforma cordobesa contra la violencia de género
demuestran que la militancia feminista es una exigencia democrática. Artistas y creadores que ponen en pie proyectos editoriales, musicales, escénicos, sin figurar en los presupuestos
de institución alguna y que nos recuerdan que existe la cultura
más allá de las redes que dirigen políticos y políticas que paradójicamente no parecen tener ni idea de cultura.
La gran revolución de esta ciudad llegará el día que todas y todos nos liberemos del miedo, recuperemos las agallas perdidas
y asumamos que es nuestra responsabilidad construir un contexto más sostenible desde el punto de vista humano. Por eso
me temo, y sé bien de lo que hablo por propia experiencia, que
no habrá más remedio que abrir todos los armarios y tirar las
llaves al río. Solo así dejaremos de ser la ciudad de la tolerancia
y nos convertiremos en la del reconocimiento. Algo que solo sucederá cuando nos atrevamos a huir de la fritanga y el incienso
y asumamos el potencial revolucionario que tiene la luz desbordante de mayo.

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

Córdoba: Capital Patrimonial
POR JAVI BURÓN GARCÍA Y MAGDA SÁNCHEZ MORA (COLABORATIVA.EU)

S

iempre nos pareció un tanto atrevido calificar a
Córdoba como una ciudad cultural. Objetivamente,
Córdoba se presenta tan o tan poco cultural como
otras capitales de provincia en España. No destacan el número de equipamientos en activo ni el tamaño del
sector creativo cultural. Y si nos fijamos en los datos económicos, aparentemente el sector cultural representa tan solo
un 1,5% del empleo de la ciudad. Decimos aparentemente,
porque hemos sido incapaces de encontrar datos al respecto
salvo una cifra aislada en un anuario de 2010. Paradójico
que 12 años de candidatura europea hayan sido insuficientes
para generar más información pública al respecto.
Creemos que la cultura puede convertirse en un sector relevante que articule la tan necesaria transformación social y
económica de Córdoba. Otras ciudades, como Newcastle o
Malmö, lo consiguieron a pesar de sufrir la total destrucción
de sus principales sectores productivos y liderar las clasificaciones de desempleo en sus respectivos países. Obviamente,
no existe una receta única para convertirnos en una verdadera ciudad cultural pero si detectamos algunos elementos
comunes en los casos que hemos estudiado.
Un sector cultural debe ser capaz de establecer una relación
horizontal con las instituciones locales. La sumisión y el
clientelismo se han convertido en males endémicos de la cultura cordobesa y nos han llevado a relaciones tremendamente desiguales con la administración y el sector empresarial.
Sin embargo, creemos que el debilitamiento económico de
estas mismas instituciones se presenta como una oportunidad única para reequilibrar estas relaciones en un futuro
inmediato.
Un sector cultural debe estar dispuesto a dialogar con la cultura popular local. No parece sensato reclamar una relación
más horizontal con las instituciones y a la vez no ofrecer una
oportunidad de diálogo con tradiciones asentadas en nuestra
ciudad. Este diálogo no tiene que ser necesariamente sinónimo de entendimiento o aprobación –un sano debate crítico
sería un interesante punto de partida– pero lo que parece evidente es que la indiferencia y el desprecio condena a nuestro
sector al aislamiento.
Un sector cultural, por último, tiene que estar vinculado a
las tecnologías de la información. El debate tecnológico en
Córdoba ha sido completamente acaparado por el sector empresarial y las escuelas de negocios, propiciado por la incapa-

O PI NI Ó N | L A C IU DA D

14 2

cidad del sector cultural y la ausencia de espacios adecuados
para articular discursos alternativos. Las consecuencias son
preocupantes y evidencian la necesidad de generar más iniciativas culturales, tanto públicas como privadas, que contrarresten esta situación.

A la fresca en
el cine de verano
POR LUIS GALLEGO

C

iudad de paso, en la que el tren de alta velocidad
se detiene dos minutos y el aeropuerto solo sirve
como estación meteorológica, nuestra Córdoba ha
sucumbido a sus propias inercias existenciales.
Nuestra gran esperanza blanca es renovar el patrimonio intangible, ya que el tangible no tiene remedio. No obstante,
existen joyas culturares que Córdoba ha mantenido vivas y
que merecen ser conocidas y revitalizadas. Una de ellas es
el conjunto de terrazas de cine de verano cordobesas, el más
genuino e histórico del mundo mundial.
Producto de la sabiduría popular, la astucia de los distribuidores y un clima implacable, la terraza de verano cordobesa
posee unas características distintivas que la hacen única.
Más que terrazas, los cines de verano cordobeses son jardines populares y eso los hace especialmente valiosos. Según
Córdobapedia los primeros cines de verano ya funcionaban
en 1923, es decir, antes de la invención del cine sonoro (1927).
Fue a partir de los años cuarenta del siglo pasado cuando se
popularizaron y es seguro que durante décadas hubo una
oferta media de unas 20 terrazas. Como dice el periodista Lucas León: “El cine de verano era el centro y el cénit de aquel
tiempo. Todo giraba en torno a aquel espacio de jazmines y
albero, a aquellas sillas de enea o a aquellos héroes del trapecio, del oeste americano o del campo andaluz”. Este breve
comentario aporta luz sobre otra cuestión: ¿existe un género
denominado “cine de verano”? Pues claro.
Las autoridades y los profesionales del sector, distribuidores y exhibidores, deben ponerse las pilas y sacar adelante
un Festival de Cine de Verano en Córdoba. El cine de verano
debe y puede salvarse de la decadencia. La programación de
reestreno es insuficiente. Debemos devolver la autenticidad
al género: el western, la comedia, la fantasía y las aventuras.
Es hora de abandonar el fatalismo y la arraigada idea de que
todas las manifestaciones culturales deben ser públicas y gra-

tuitas. Es urgente renovar el parque de reclamos turísticos de
nuestra hermosa ciudad y un festival de cine de verano nos
vendría de perlas.
El momento ideal para montar el festival sería agosto porque,
contra todo pronóstico, la afluencia de turistas es la mayor de
todo el año. Además, los turistas ignoran que en agosto no se
puede salir a la calle antes de las diez de la noche y el cine les
vendría muy bien para refrescarse.
Espero que haya alguien ahí fuera que eleve mi modesta proposición a quien corresponda. Festival de cine de verano ya.
Público y gratis. Sierra y campiña.

El orden y el caos
en la enseñanza
POR LOLA RUIZ

E

l orden en la enseñanza lo establece la ley caprichosa y volátil que nos toque asumir y aplicar en cada
momento. Este orden lo marca, al inicio de cada
curso, la redacción de las programaciones didácticas, todas ellas cargadas de objetivos y contenidos, estructurados criterios de evaluación y recientemente acompañados
por inesperados estándares que, a su vez, se relacionan con
unas rúbricas (¿rúbricas?) de las que todos desconocemos
tanto su utilidad como el motivo de ese nombre.
El orden lo traen los inspectores cuando visitan el centro con
un objetivo prioritario en su rígido maletín, tan prioritario
que no importan los demás problemas diarios del centro.
"Hoy venimos a ver las Propuestas de Mejora. Por favor, hágame un informe por escrito de todo cuanto sucede". El orden
fascinante de las nuevas metodologías aparece en esas programaciones imposibles de trabajos por proyectos. Metodologías que no tienen en cuenta ni la ratio que debe asumir el
profesorado ni los recursos del centro, y que deben conseguir,
mediante la transversalidad con otros profesores de los distintos departamentos, un trabajo que resulte divertido y epatante
para ese alumnado que así aprenderá por sí mismo como nunca lo había hecho antes. Pero cuidado, profesor: no se olvide de
los contenidos programados para el curso. Conviértase usted
en mago, por favor, innove en las clases, asuma las horas lectivas de más y no abandone la programación de los contenidos.
El caos lo marca el volátil y oscilante ritmo hormonal de una
clase de adolescentes. Un caos que se dibuja en un aula con
más de treinta alumnos con al menos cuatro niveles curri-

1 43

culares distintos, más algún alumno con necesidades educativas especiales (casi siempre mal atendidos por la falta de
personal y recursos) y tres alumnos disruptivos (en los días
más afortunados) con los que trabajar casi individualmente
como nos propugna ese relato de literatura fantástica titulado
"Atención a la diversidad".
El orden nos ha regalado el desprestigio de las humanidades,
objetivo trabajado y perseguido concienzudamente y que ya
está totalmente instalado en el sistema. Así, a los alumnos
con resultados menos brillantes (utilicemos eufemismos,
por favor) tras finalizar la ESO, unas veces se les invita, otras
se les insta, a que se matriculen en la modalidad de Humanidades, mucho más sencilla y asequible que la de Ciencias.
Dejemos a los alumnos de Ciencias que se encarguen de
hacer avanzar una sociedad que no necesita asignaturas tan
banales y superfluas como la Historia de la Filosofía y todo
aquello que huela a creatividad humana. Seamos pragmáticos
de una vez por todas: declaremos evaluable la asignatura de
Religión, desprendámonos del pensamiento, ese mecanismo
tan incómodo donde siempre hay lugar para la duda y nunca
para los dogmas de fe.
El caos adolescente se asoma al aula cuando tienes que dejar
el sintagma nominal y resolver un problema del grupo, una
discusión, un problema personal o un llanto y de pronto se
produce el instante mágico en el que los contenidos vuelan
hacia la misma papelera donde dejaste reposar la magnífica
programación del principio de curso.
El caos se convierte en fiesta cuando puedes abandonar un
día a Fray Luis y salir con toda la clase a oscuras y en celada
a grafitear unas rimas de Rayden, cuando te atreves a dejar
para mañana las subordinadas adverbiales y descubrirles los
micropoemas de Ajo.
El orden nos regala el cansancio de las reuniones de equipos
educativos, equipos técnicos, departamentos, áreas, claustros,
consejos escolares… el cansancio de tanta información reiterada, de una burocracia inútil, de la constante pérdida del tiempo que se necesita invertir de forma práctica en un alumnado
que tiene sobre sus espaldas tantas asignaturas por aprobar
como dificultades para realizar correctamente la lectura comprensiva de un texto y su posterior análisis crítico.
Y todo este orden, perfectamente burocratizado entre estándares de aprendizaje y rúbricas (¿rúbricas?) incomprensibles,
se desborda y se ahoga en sí mismo ante el caos irrepetible
de una mirada cómplice de un alumno que te escucha leer un
poema que no aparece en el temario, ante la sonrisa de una

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

alumna a la que has dedicado el recreo para resolverle unas
dudas, ante el agradecimiento de unos padres por atenderles
un momento y sentirse escuchados. Y es en ese momento
cuando reniegas del orden y de los órdenes, cuando sientes
que necesitas y quieres ese caos maravilloso que te hace jugar diariamente un partido que nunca estás seguro de poder
ganar. Recoges entonces tu maleta y te la llevas debajo del
brazo, como el niño que recoge su balón después de haber
perdido el partido, con el firme propósito de volver al caos de
cada mañana, a la misma hora y al mismo sitio, dispuesta a
jugar de nuevo.

Y tú ¿lo ves?
POR CARMEN CEREZO

D

esde siempre he tenido un sentimiento de felicidad y de tristeza al visitar otras ciudades. De
felicidad por admirar la belleza de la arquitectura,
la gente, la cultura y las tradiciones de cada una de
las ciudades que he visitado y en las que he vivido a lo largo
de mi vida. Ello me hacía saciar mi curiosidad conocedora. Y
de tristeza al abandonar la ciudad, por el sentimiento de no
pertenencia a ese lugar. Con el tiempo lo he llegado a asumir
disfrutando la llegada y la partida a una nueva ciudad con la
esperanza del reencuentro próximo. También lo he hecho
propio por la certeza de que cada uno de nosotros somos
un complejo sistema de mezcla de culturas de más de 2.000
años y que lo tenemos impreso en nuestro ADN, al igual que
nuestra absorbente ciudad.
La semana pasada escuchando la radio me encontré con un
artículo de Almudena Grandes en el que nos invitaba a la
reflexión sobre el bien común y la necesidad de excusar nuestro individualismo con el engaño que nos propiciaban otros.
Muchas veces necesitamos sentirnos y sabernos engañados
para seguir con nuestra vida acomodada o aséptica. Muchos
de nosotros quisimos creer que la capitalidad cultural de
nuestra ciudad nos la habían quitado, robado, que había sido
un acuerdo político. Pero en realidad, verdad o no, es más
fácil creerlo y así darnos una excusa más para aferrarnos a
nosotros mismos, para no sufrir, para no indignarnos, para no
implicarnos pero en realidad es para no hacer nada, para no
esforzarse y no trabajar por nuestra ciudad. Una ciudad, Córdoba, con un extraordinario potencial de progreso pero sumida por definición en una ciudad estancada y conservadora.

VÍCTOR BARRIOS "DOS PUERTAS Y UNA EXPO"

1 45

Ahora que parece que tenemos la oportunidad de revisar el
Plan General de Ordenación Urbana de nuestra ciudad, que
existen movimientos de cambio en la educación, que en política hay más ciudadanos implicados, quizás sea el momento
de probar a verlo todo desde otra perspectiva, desde otro ángulo. Si durante mucho tiempo hemos diseñado, construido
y vivido las ciudades desde la mirada de los poderosos y el
resultado ha sido corrupción, especulación y una crisis en la
que estamos metidos la inmensa mayoría de los que estamos
leyendo esta publicación. A lo mejor es hora de pensar en
nuestra ciudad, desde la voz y la mirada del eslabón más débil
de la sociedad, desde la mirada de los niños y las niñas. Córdoba tiene una oportunidad de ser mejor, de que la cultura y
la economía progresen y que el bien común sea el interés de
todos. Es posible, yo ya lo veo, y tú ¿lo ves?

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

(Sandino, 1989); se abre la primera Tienda de la Solidaridad
(1989), posteriormente Tiendas de Comercio Justo; se constituye la red estatal de Economía Solidaria (REAS, Red de Economía
Alternativa y Solidaria, 1993) en el Primer Encuentro Estatal de
Economía Alternativa, Justa y Solidaria (organizado por Sandino); se articula la constitución de la Coordinadora Estatal de
Comercio Justo (1995); se crea la primera articulación estatal
promotora de banca ética; la primera asociación estatal de finanzas éticas (RUFAS) y el Fondo Andaluz de Municipios por la
Solidaridad (FAMSI). Años más tarde vemos la constitución de
la coordinadora Córdoba Solidaria que aglutina a colectivos del
ámbito de cooperación y solidaridad y somos testigos de una
extraordinaria articulación de colectivos de mujeres, con una
capacidad estratégica referente para muchas ciudades.
Otro tema en el que Córdoba supo posicionarse como referente es la participación ciudadana, con histórica trayectoria del
“Diseñar una ciudad más adecuada a los niños significa diseñarla movimiento vecinal (ya durante el franquismo) y asociativo.
más bella, más habitable y por tanto, más adecuada para todos”.
Córdoba fue la primera gran ciudad española en introducir
La ciudad de los niños (Francesco Tonucci, 1997).
los presupuestos participativos, y años más tarde la primera
ciudad declarada Ciudad por el Comercio Justo. Todos ellos
indudables retos, aunque en algún caso (presupuestos participativos) lamentablemente no hayan tenido continuación en
el tiempo.
Córdoba también ha sido cuna de importantes luchas colectivas reivindicativas sumamente aglutinadoras, tales como
la acampada por el 0´7, la Tejedora–Mercado Social, que agluPOR CAROLA REINTJES
tina a docenas de entidades y colaboradores de Economía
órdoba, ciudad de culturas ancestrales mezcladas
Solidaria y Consumo Responsable, la Casa Azul, la lucha por
con aire y cultura contemporánea como si de coel Centro Social Rey Heredia (hoy realidad), el 15M, las Acamcina de fusión se tratara. Córdoba, reconocida por
padas por la Dignidad, Córdoba Aire Limpio, y muchos más,
este alma ancestral que ha sabido sobrevivir a los
tales como el reclamo reciente de ser ciudad de acogida de
siglos. Para las personas que tenemos el privilegio de vivir
refugiados.
en ella, esta ciudad mágica nos ha sabido mostrar otras faTodo un reto colectivo, principalmente ciudadano, pero
cetas que la hacen única: Su enorme capacidad creativa, y su también de manera corresponsable entre el sector público y
bondadosa alma solidaria, desafiando la creencia de que el
privado. Más importante aún, esta andadura colectiva ha creaser humano tiene encrustrado en sus genes el egoísmo, que
do una cultura de inter-cooperación en el tejido social, entre
forma parte de nuestro ser como forman también parte de él los diferentes movimientos, aunque esta inter-cooperación
las grandezas humanas. Una larga lista de ejemplos apunta a tendrá que ser profundizada con el movimiento vecinal.
Tanto hecho, tanto por hacer. En todos estos extraordinarios
que la ciudadanía cordobesa ha sabido ser referente de cultura solidaria, haciendo suya esta preciosa frase de Gioconda procesos colectivos, detrás de cada avance ha jugado un papel
Belli: “La solidaridad es la ternura de los pueblos”.
fundamental la capacidad y voluntad de coordinarse, más allá
En Córdoba se constituye la primera ONG andaluza (ASPA,
de las idiosincracias, las diferencias y los egos, y la sabia conciencia de que la unión hace la fuerza.
1987); la primera Organización de Comercio Justo de España

La solidaridad es la ternura
de los pueblos

C

O PI NI Ó N | L A C IU DA D

14 6

¿Cuál es el estado
de la comunicación cultural
en la ciudad?

análisis, críticas y entrevistas. Una muestra: la revista Córdoba expone.
Ventajas: Ofrecen una amplia panorámica de la actividad
cultural, en forma cronológica o incluso por temas (música,
teatro, cine, etc.).
POR JOSÉ JULIO LOSADA
Inconvenientes: los cambios en la programación son difíciles de modificar, imposibles si se trata de un producto
órdoba, año 2016. Vivimos tiempos de mutación
impreso.
Cómo se informa la gente en Córdoba | Entre los recuren el ecosistema cultural de la ciudad. Surgen acsos que analizan el seguimiento que hace el público de las
tores independientes junto a nuevas plataformas
de difusión. Disfrutamos un panorama diverso. La diversas fuentes de información encontramos informes puposibilidad de llegar a muchos con facilidad a través de serblicados con la finalidad de orientar a los anunciantes, como
vicios prácticamente gratuitos como el correo electrónico y
el Estudio General de Medios.
las redes sociales permite a los agentes culturales, desde arPor otra parte, los propios agentes que emiten a través de la
tistas a instituciones pasando por todo tipo de organizacioRed disponen de datos en tiempo real del uso que se hace de
nes y empresas, que dispongan de canales de comunicación sus publicaciones: alcance, comportamiento en la difusión,
que permiten llegar directamente a su público.
tipología de los usuarios, etc.
Antes, todo era más sencillo.
De estos trabajos se deduce que la población cordobesa sigue
Intentemos comprender la actualidad de la difusión cultural un patrón similar en el uso de la información al de su entorno.
Lo más destacado en estos últimos años es la penetración
cordobesa:
¿Quiénes comunican la cultura? | Podemos clasificar los
casi generalizada en el acceso a internet y mayoritaria en el
agentes que emiten información cultural según el nivel de
uso de las redes sociales. Ser un país puntero en el uso de
información que proporcionan:
teléfonos inteligentes -casi un 90% de la población española
Agentes primarios | Son aquellos que publican información tiene uno- proporciona infinidad de posibilidades: tanto los
de primera mano. Como ejemplo, la programación propia de
emisores como los receptores de información tienen su lugar
la Filmoteca de Andalucía, que puede consultarse a través de en las innumerables apps creadas para nuestros dispositivos.
su sitio web, redes sociales o folletos.
Ahora bien, la historia nos demuestra que los nuevos medios
Podemos afirmar que en la Córdoba de hoy, salvo excepciones,
de comunicación no sustituyen completamente a los prececualquier profesional, entidad, institución, empresa o establedentes.
cimiento que organiza actividades culturales informa sobre
Ni el vídeo mató la estrella de la radio, ni el libro electrónico
ellas en alguna red social, siendo esta la forma de comunicación acabará con el papel. Nos encontramos en un entorno donde
más extendida.
una multitud de medios y soportes tienen su espacio y debeVentajas: La información suele ser directa y actualizada.
rían ser tenidos en cuenta por quienes comunican si quieren
Inconvenientes: Está limitada al ámbito de producción del
llegar a ampliar o mantener su cobertura.
emisor. El criterio al organizar y presentar los datos es muy
¿Esto significa entonces que ya no existen problemas para
diverso.
que las personas estén al día en la actividad cultural prefeAgentes secundarios |Recopilan o reciben información
rida? Podemos caer en la tentación de pensar que nos basta
cultural de la que no son responsables con el objetivo de pupublicar la información para que las personas interesadas acblicarla como servicio. En esta categoría podemos situar a los cedan a la misma. Pero tenemos algunos problemas. Quisiera
periódicos -el recurso tradicional- y a las agendas especialidestacar dos, a mi modo de ver muy importantes:
zadas, como por ejemplo la ya veterana agenda cordobesa An- Primeramente la infinidad. La explosión de la oferta informadalocio. También es frecuente este servicio desde organismos tiva ha provocado como consecuencia que se publique mupúblicos, es el caso de la Teleagenda municipal.
cho, de forma reiterada y además que se comparta lo publicaIncluimos en esta categoría las publicaciones que, además,
do, multiplicando el número de impactos de tal forma que la
informan de manera más detallada mediante artículos de
gente dispone de muy poco tiempo por unidad de comunica-

C

1 47

ción a considerar, se trate de un artículo, análisis, crítica, información de evento, cita, convocatoria, tweet, post, mensaje
de whatsapp… ¡No queda tiempo de elegir, ni de analizar!
El segundo aspecto es la saturación que deriva de esa infinidad de información y obedece a un mecanismo de defensa:
Ya no vemos los anuncios, nuestros cerebros se han acostumbrado a discriminarlos y ese efecto se extiende a cualquier
información que se le parezca, volviéndola invisible. En
muchas ocasiones esto se ha intentado paliar replicando los
mensajes hasta la náusea, en un bombardeo que no ha conseguido sino empeorar las cosas.

El próximo nivel
POR MARA DE MIGUEL

C

uando mis amigos de Londres me preguntan qué
es lo que más añoro de España mi respuesta es
clara: la comida. Como se come en España no se
come en ningún sitio del mundo. Y en Córdoba
tenemos muchos de los mejores ingredientes pero algo nos
sigue fallando en esta receta, que no está mala de sabor pero
no logra emocionar.
Córdoba sigue sin creérselo. Quizás alguien podría pensar
que me estoy olvidando de los dos establecimientos que
cuentan con una estrella en el firmamento Michelin, o de la
que obtuvo Celia Jiménez en el restaurante El Lago en su día,
o de la anterior estrella de Paco Morales.
No, no hablo de eso. Hablo de un concepto general de gastronomía que sigue sin cerrar el círculo, que lo intenta, pero que
se queda sin tinta. En Córdoba toda la comida sabe buena al
paladar, ya sea por sus productos (tan naturales), por sus recetas o por el buen saber de muchos cocineros. Pero respecto
al concepto de gastronomía como experiencia deja mucho
que desear, debido fundamentalmente a que muchos empresarios y trabajadores no tienen una idea clara de lo que quieren ofrecer y se mueven por las modas, sin llegar a transmitir
la verdadera esencia de lo que debería ser sentarse a la mesa
en esta ciudad.
Mi madre me llamaba hace algún tiempo y me decía: “Ahora
que no estás, todo son rótulos de bares que dicen vinos y
tapas, enoteca, vinoteca”. Con alegría me sorprendía saber,
como en otras ocasiones, que quizás había llegado demasiado pronto a Córdoba y que ahora era el tiempo para los bares
de vinos, y que quizás el publico cordobés había mejorado un

OPI N I ÓN | LA C I UDA D

minutito en el microondas (como se suele decir). Pero qué
se esconde en todos esos bares que, detrás de un letrero de
neón, pintura al agua o vinilo, se dan bombo a sí mismos y
utilizan el reclamo de la palabra “vino” para después desaprovecharla.
Córdoba es la ciudad de la “doble R”, me refiero a vinos con
denominación de origen Rioja y Ribera del Duero (si eres menos clásico) o de Rueda (si vas de transgresor total y te gustan
los vinos blancos). Muchos establecimientos cuelgan letreros
que anuncian una ruta de vinos de nuestra tierra (de Montilla
Moriles) que no Vinos de la Tierra de Córdoba y en los que
desgraciadamente, como mucho solo te puedes beber un triste fino porque olvidan en su oferta líquida la amplia gama de
vinos que produce nuestra provincia.
No estoy criticando a la pequeña taberna de barrio que tiene
todos mis respetos y lo intenta hacer bien cada día, me refiero a todos esos bares y restaurantes que destacan por su innovadora cocina, por su vuelta de tuerca de la cocina tradicional
cordobesa, con platos que sorprenden por su buena ejecución pero a los que ellos mismos les quitan el alma cuando
no tienen una carta de bebidas adecuada o con las mismas
expectativas que su comida precisa.
No quiero decir que no haya gente que lo intente, que la hay,
lo que me da coraje es que como establecimiento hagas una
revisión de un plato tradicional cordobés con un toque Thai
o con reducción de soja al estilo japonés o cantonés (que me
parece fenomenal) y que solo puedas pedir un Rioja (que
la mayoría de las veces no pega ni con cola). La experiencia
sensorial en ese mismo momento ha descendido al infierno
y si se lo intentas explicar a los dueños de esos restaurantes
o a los gerentes, te miran con cara patidifusa como si la cosa
no fuera con ellos o como si estuvieras loca. El nivel de la gastronomía está en 70 y el de la bebida esta en el 10. Júzguenlo
ustedes mismos.
Y no es que yo quisiera que en las cartas de vinos se vieran
más vinos internacionales (que entiendo que para Córdoba
eso sería como una montaña rusa, un vértigo total que sonaría a sacrilegio) pero sí me gustaría ver más vinos cordobeses, andaluces y españoles. No hay que irse a Francia, Nueva Zelanda, o Estados Unidos para tener una carta que haga
balance en innovación y en igualdad con tu comida.
Como siempre, las ganas de no mover ficha de esta ciudad,
hacen que no se pueda modificar ese status quo que tiene
en su ADN y que como secta religiosa hace que nadie pueda
mover un peón por el miedo a ser criticado. Porque no nos

O PI NI Ó N | L A C IU DA D

14 8

engañemos, ese status quo existe y no te salgas del plato o del vaso,
porque las consecuencias pueden ser tremendas.
Ahora que he vuelto a Córdoba he recordado lo bueno y lo malo de todas
esas jornadas gastronómicas que ensalzan o ponderan determinados
productos como la miel, el aceite, el jamón, el guiso y la cazuela o lo
que sea que se pueda celebrar, que con todos mis respetos, está bien
pero no nos lleva al siguiente nivel. Ese es mi punto de vista porque la
gastronomía cordobesa no quiere mirar al futuro, hacia la nueva pantalla del videojuego, hacia otro público (que el turista nacional vuelve
siempre encantado, y es caballo ganador) pero que se olvida de un
público internacional que tiene más poder adquisitivo y más costumbre de emocionarse y al que se le podría sacar mejor partido sensorial
y económico (que no sólo de amor vive el ser humano). Córdoba se
vuelve a olvidar de que podemos jugar en otra liga, lo tenemos todo
para triunfar y exportar la marca Córdoba como referente gastronómico
internacional, pero nos conformamos con pasar desapercibidos en vez
que pelear por lo nuestro en estos nuevos tiempos en donde nos sobra
la entidad y el pasado, pero nos quedamos cortos en promoción y en
agallas para intentarlo.
Dónde ha quedado el orgullo de los cordobeses. Ya en muy pocas tabernas se puede beber un oloroso o un amontillado por copas sin que
te miren mal o te intenten explicar que “eso está muy fuerte”. Creo que
puedo contar las tabernas que ofertan esos productos con los dedos de
una mano.
Mi conclusión es que falta formación y falta que el sector viaje más.
Necesitamos que esas personas que representan el sabor de Córdoba
vean y trabajen en otros mundos, y experimenten otra forma de hacer
las cosas para volver a Córdoba y pasar al próximo nivel que se merece.

Como yo te amo (convéncete,
nadie te amará)
POR ESTHER CASADO SALINAS

C

on esta canción, en la versión maravillosa de Dani Melingo,
comenzaba Superfluos, un programa de radio en el que Jesús
Alcaide, Marta Jiménez y yo, hablábamos de todo lo que podíamos relacionar con la creatividad. Melingo era cerebro y
alma, junto a Stephanie Ringes, de los Lions in Love, grupo que recor-

daréis por sus míticos conciertos en la Córdoba de los divinos 90.
Ese programa lo hicimos en el año 2000, pero su semilla estaba en el
momento en el que en este país la gente pudo crear en libertad. Ese big
bang está fechado en un día de noviembre de 1975 en el que todo empezó a fluir: tanto cosas sublimes como mamarrachadas, pero, por fin, la
gente empezó a crear sin yugo, y empezó la fiesta.
En Córdoba contábamos con el apoyo de un gobierno del PCE, más
social que artístico, que dejaba hacer. Recuerdo la estupenda idea de
“Girados” (giras de grupos musicales por salas privadas financiadas por
la junta de Andalucía), a José Luis Priego y el equipo del Gran Teatro
llevando a las salas de conciertos de Córdoba las actuaciones de pequeño formato del Festival de la Guitarra, y pagando a los grupos y a las salas. Sí, nos apoyaron, aquello fue un respiro para los que en los 80 y los
90 intentábamos sacar adelante una programación musical decente repleta de tribus urbanas, un tiempo donde coexistíamos todos, los punkies, los mods, los heavy, los modernos, los rockeros, y hasta ligábamos
entre nosotros, todos juntitos. Se ve que lo de las tres culturas lo multiplicamos por diez y seguía funcionando un montón de siglos después.
Córdoba fluía, la ilusión colectiva de crear en libertad brotaba por todos
lados, el pasado no estaba presente, éramos presente y futuro, había
salas de conciertos con una programación increíble: Def con Dos, Del
Tonos, Lagartija Nick, Corcobado, Los Planetas, The Pleasure Fuckers y
muchos más eran cita habitual, junto a grupos locales como Flow, Corazones Estrangulados o Yacentes, que llenaban salas dentro y fuera de la
ciudad. Se hacían fanzines, revistas culturales, cómics, echaron a andar
algunas editoriales valientes, había salas de exposiciones, desfiles de
moda de diseñadores locales, conciertos en las plazas... Hasta la Feria se
hizo moderna y empezamos a creer que en una ciudad de provincias se
podían hacer las mismas cosas que en Madrid, a veces incluso mejores.
Ahora que ya no estamos ni siquiera en el mismo siglo vuelvo a ver un
presente lleno de vida creativa y me siento tan feliz como al principio.
Muchos se fueron, otros ya no están y algunos seguimos por aquí, admirando a los que ahora hacen cosas muy buenas. Hay una lista interminable de creadores, salas de conciertos con programación sólida, salas de
exposiciones pequeñitas pero con grandes artistas, editoriales, cómics,
grupos de música, espacios culturales, festivales, grandes dj’s, poetas,
escritores, compañías de teatro, empresas creativas... y la luz más bonita del mundo.
Sólo quiero acabar con un apunte de atención, a modo de epílogo, para
los que no ven esta luz: “Más hacer, menos hablar”.

1 49

APUESTAS PARA UN AÑO DISTINTO

Para complementar el análisis que hemos intentado exponer en las
páginas previas, hemos solicitado a algunos nombres relevantes
de la cultura en Córdoba que nos señalen sus apuestas personales
para este 2017. Pero, antes de nada, queremos recordar el trabajo de
algunos artistas que han visto reconocido su trabajo con diversas
distinciones.
En los últimos meses han sido varios los cordobeses que se han
hecho con algunos de los más prestigiosos premios de poesía en
el panorama nacional: Ángeles Mora, premio Nacional de Poesía,
José Luis Rey, Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, José
García Obrero, Premio Ciudad de Burgos, Rafael Espejo, Premio Ojo
Crítico, José Manuel Martín Portales, Premio Leonor de poesía de
la Diputación de Soria o Francisco Onieva, Premio Gil de Biedma. En
otros ámbitos, Kisko García acaba de revalidar su estrella Michelin, a
la que ha sumado dos Soles de Repsol. El Cuarteto de Cuerda de La
Habana ha ganado un Grammy Latino. Susana Raya acaba de colocar
su último disco, Wind Rose, en el puesto 40 de los mejores discos del
año, según la lista del prestigioso crítico de jazz Ted Gioia. Y todavía
resuenan los ecos de los aplausos infinitos que Vicente Amigo
provocó en el Carnegie Hall neoyorkino, unos meses antes de que le
otorgasen la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

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APUESTAS PARA UN AÑO DISTINTO

00

En esta selección nos hemos permitido incluir algunas
apuestas propias: Equipo 17 apuesta por Alba Moon(1),
Irene Lázaro(2), Mariola Membrives(3) y el grupo Prana. Alba Moon es posiblemente la voz poética más contundente de
nuestros barrios. Presencia habitual en todo tipo de recitales poéticos, antologías, conferencias, jam sessions, premios, plaquettes y publicaciones. Su último proyecto literario y feminista es DesnudArte,
al que recomendamos prestar la atención merecida en sus próximas
citas. Irene Lázaro, impulsora junto a Hugo Lasarte de la compañía
Efímera, acaba de presentar Reverso, una propuesta tan delicada
como punzante en la que, acompañada por el respetuoso subrayado
del piano de Belén Romero, declama una selección de reconocibles
y profundas "palabras de mujer". Mariola Membrives es capaz de derretir cualquier reto que le pongan por delante, y es la encargada de
presentar esta publicación interpretando su personalísima versión
del mítico Omega de Enrique Morente, llevándolo al espacio del jazz,
con riesgo infinito y arte supremo. Mientras prepara La reina Toro, un
proyecto basado en textos de Max Aub y José Bergamín, Membrives
actúa dentro y fuera de España con La Fura dels Baus en su último
espectáculo: Free Bach 212. Prana, con el poeta Raúl Alonso al frente y
los músicos David Palmer y Álvaro Saco han marcado un camino discreto pero emocionante al experimentar con ingredientes como los
textos de San Juan de la Cruz y el sonido del rock progresivo, creando
una atmósfera que provoca en el espectador la toma de conciencia de
sí mismo a través de sintetizadores, bajo, teclados y guitarras contenidas. No habría que perderles la pista en el 2017.

01

Para el poeta del Grupo Cántico Pablo García Baena,
Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984 y
Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2008,
no hay duda sobre el acontecimiento al que habrá que estar pendiente en 2017. García Baena señala vehementemente el Centenario
de Ricardo Molina e insta a “leer al primer poeta moderno que tuvo
Córdoba”.

02

Nita, la cantante de Fuel Fandango, elige también un
poeta para 2017. Su apuesta es Juan Antonio Bernier(4):
“Hace tiempo me regaló un libro suyo de poemas y me
gustó mucho”. El grupo sigue defendiendo en los escenarios Aurora,
un disco que mezcla la electrónica con pop y flamenco. De Bernier
destaca su “estilo especial y distinto”. 

03

Bajo el título La lluvia en el desierto, la Fundación José
Manuel Lara -colección Vandalia- recogerá en 2017 la
poesía completa de Eduardo García (São Paulo 1965 –
Córdoba 2016), Premio Nacional de la Crítica en 2008. Es la apuesta
del también poeta, narrador y amigo de García, Federico Abad, que
valora esta obra como “el legado de un poeta excepcional por cuya
obra corren torrentes de imágenes poderosas”.

04

El poeta y editor de Bandaàparte, Antonio de Egipto,
recomienda "un viejo conocido del rock and roll cordobés". Se refiere a David Donnier(5) (Eaubonne, 1980),
"uno de esos músicos medio invisibles para el panorama musical,
pero con una larga trayectoria en los escenarios". No en vano, Donnier
lleva ya ocho años defendiendo su proyecto musical y dos discos con
su grupo D.Donnier and his Bones. Su reciente viaje a Nueva York en
cuyas calles, metro y salas de micro abierto ha tocado, nos ha devuelto
a un músico "con temas más desnudos y melódicos, donde la música
francesa y la América profunda se fusionan sacando todo el potencial
de su inquieta mente". Y ha hecho las Américas solo, "sin sus Bones, la
banda que lo ha acompañado desde el primer día que hizo un bolo, la
banda que lo ha arropado, que ha dado calor a esa apuesta tan suya de
vivir el rock and roll como un lenguaje gamberro y ecléctico".

05

La soprano cordobesa Auxiladora Toledano acaba de
estrenar la reinvención de la zarzuela del siglo XVIII
Iphigenia en Tracia, de José de Nebra con libreto de Nicolás González Martínez. Se trata de una producción del Teatro de la
Zarzuela donde la Premio Príncipe de Girona de las Artes y las Letras
en 2013 interpretó el papel de Orestes. Toledano propone Patrias, el
espectáculo dirigido por "uno de los más grandes artistas que ha dado
nuestra ciudad, el guitarrista flamenco Paco Peña". Patrias fue estrenado en el Festival de Edimburgo y presentado en el pasado Festival
de la Guitarra 2016. "Es una visión de la Guerra Civil Española centrada en la figura de Federico García Lorca. Trata su vida y obra en una
fusión genial de diferentes manifestaciones artísticas perfectamente
combinadas: poesía, danza, artes plásticas y música”. Para Auxiliadora Toledano, este proyecto está caracterizado por la "sensibilidad,
sobriedad, sencillez, elegancia y profundidad que definen también la
personalidad del gran Paco Peña".

15 2

APUESTAS PARA UN AÑO DISTINTO

06

Uno de los actores cordobeses con una mayor trayectoria, Juan Carlos Villanueva, elige como apuestas tres
actores. Por un lado, Esteban Jiménez, "actor de teatro
de reconocida solvencia y preparación, dentro y fuera de nuestra
comunidad y que acaba de publicar, muy recientemente, su primer
libro de relatos El huésped de la habitación 205... y otros absurdos literarios. Villanueva señala también a Carlos de Austriay a Carlos Castro.
Al primero, "podemos verlo en la serie de TVE El secreto de Puente Viejo y prepara una producción de teatro, dirigida por Roberto Quintana,
en Sevilla". Carlos Castro "acaba de estrenar Diana, donde ha debutado también como autor de sus propios textos".

07

El músico y ex concejal de Cultura del Ayuntamiento
de Córdoba, Juan Miguel Moreno Calderón recuerda
que en 2017 se cumplirán 25 años del nacimiento de
la Orquesta de Córdoba(6). Después de verse inmersa en una importante polémica por el recorte en los recursos que sostenían su funcionamiento, la orquesta sigue siendo "el principal bastión musical
de Córdoba", según Moreno Calderón, que desea que "cada vez más
cordobeses se acerquen a ella". 

08

En el caso del narrador Mario Cuenca Sandoval, su
apuesta para el año 2017 es "el poeta cordobés José
Daniel García, que ha dado el salto a la narrativa con la
publicación de su novela Fundido a rojo, y también al guión cinematográfico con su cortometraje Las sobrinas de Valerie". García prepara un
nuevo poemario para 2017, después de una trayectoria en la que ha
recibido varios galardones como el Premio Andalucía de Poesía Joven
y el Premio Hiperión. 

09

El último proyecto del cineasta Gerardo Olivares es El
faro de las orcas, en el que cuenta la historia de Tristán,
un niño autista y su emocionante relación con este
animal salvaje. Maribel Verdú protagoniza esta película y Olivares
recomienda para este 2017 a Francisco Javier Gutiérrez, director de
cine cordobés, que reside en Los Ángeles y que dirigirá la tercera entrega de The Ring que se estrenará el año venidero. Gutiérrez asombró
en 2008 con su apocalíptica 3 días, triunfadora en el Festival de Cine
de Málaga. 

10

La sala Vimcorsa ha acogido en 2016 una muestra
retrospectiva de la obra del arquitecto Juan Cuenca.
Del plano al espacio. Arte, Arquitectura y Diseño de Juan
Cuenca es, en palabras del propio arquitecto, “un punto y seguido”.
Cuenca tiene su particular apuesta para el 2017 y destaca al escritor
Pedro Roso, que ha publicado su libro de aforismos Figuraciones y
Sospechas, y al que Cuenca califica de “constante e incansable batallador por la cultura”.

11

Córdoba cuenta con dos restaurantes con estrella Michelin. A la obtenida por Kisko García se ha sumado
la conseguida por Paco Morales en su proyecto de
Cañero: Noor. Este restaurante que investiga en la gastronomía del
siglo X se suma a la lista de los restaurantes más reconocidos del
mundo. Morales ha conseguido su primera estrella Michelin para
Noor cuando este proyecto apenas había cumplido nueve meses de
vida. Y para él, en 2017, hemos de hacer seguimiento a la Casa Árabe.
“Es muy importante que en occidente haya organizaciones de este
tipo que nos ayuden a entender el mundo árabe”, defiende, al tiempo
que destaca la “infinidad de artistas fantásticos que van pasando por
su casa y dejan huella en nuestra ciudad y nuestra cultura”. Morales
recomienda que prestemos atención a las publicaciones de esta institución relacionadas con materias como el arte, la arquitectura o la
ciencia.

12

Pablo García Casado, poeta y maestro de poetas, director de la Filmoteca de Andalucía, apuesta por la
cineasta Pilar Monsell: “Me parece alguien que está
aunando los soportes analógicos y las nuevas tecnologías, además
de reescribir de otra manera la memoria individual y colectiva”. Esta
cordobesa presentó su primer largometraje, África 815 en 2014 obteniendo diversos reconocimientos internacionales. Es cofundadora
del colectivo Laboratorio Reversible, con sede en Barcelona, que crea
y experimenta en cine analógico, además desde 2016 es tutora de proyectos de cine documental para la Escuela de Cine de Madrid – ECAM.

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APUESTAS PARA UN AÑO DISTINTO

13

"Mi apuesta es por el Proyecto Galerías Cardenal Salazar”, nos responde José Álvarez, editor on line de Ars
Operandi, una de las revistas culturales más atentas a la
actividad en Córdoba, ejemplo de constancia y apertura de miras. “El
proyecto GCS es un proyecto formativo, expositivo y de investigación
en el campo del arte contemporáneo que convierte parte de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba en un espacio
expositivo, facilitando la participación directa del alumnado, que
forma parte activa realizando labores diversas dentro de un trabajo
perfectamente equiparable al que se realiza en el ámbito profesional,
incluyendo el comisariado de las propuestas presentadas, mediante
una programación que alterna nombres de artistas consagrados con
valores emergentes".

14

Para el crítico de arte Ángel Luis Pérez Villén, su
apuesta no admite dudas: Fernando M. Romero(7),
reconocido artista que actualmente vive y trabaja en
Londres. “Su trabajo consiste en documentar el tránsito entre la pintura, la fotografía y la instalación, entre cómo se materializan y cómo
las percibimos. Y no baja la guardia. Hace años dije que había que
seguirle la pista, hoy apuesto por él”.

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María Morales es una de las actrices más respetadas
y solventes de la escena teatral, el cine y la televisión.
Acaba de estrenar en Matadero Todo el tiempo del mundo, de Pablo Messiez, y en enero la podemos ver en Pulsaciones la
nueva serie de Globomedia de Emilio Aragón. Para primavera prepara
Refugio, un montaje de Miguel del Arco en el María Guerrero. “Me parece muy interesante, lo que hace Sergio Tejerina(8) y su empresa, Dinámico. Con el talentazo que hay en Córdoba, todo lo que sea ayudar
a dinamizarlo es oro para la ciudad”.

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Entre los consultados hay quien recurre al espejo, y
así lo reproducimos aquí: Para Juan Diego Calzada la
apuesta es el Décimo aniversario de su compañía(9)
de teatro Vértebro y las actividades ad hoc: “Vértebro cumple diez
años en 2017 y estrenará su próxima propuesta escénica. Díptico
por la identidad supone una particular investigación llevada a cabo
desde 2013 en torno a cuestiones de género e identidad, con el deseo
de proponer un contexto de pensamiento y acción que ofrezca, a
través de prácticas artísticas y políticas disidentes, conceptos permeables sobre la identidad. La idea de que nuestra identidad no es
algo inherente y que existe porque sí, sino que se imagina, inventa y
representa, atravesará dos dispositivos escénicos confrontados en un
díptico; Dios tiene vagina, cercano al concierto, al ritual y al folclore, y
Comerme las flores, que se inclina hacia la conferencia, la política o el
activismo.

17

Para concluir, reproducimos las idealistas, tal vez utópicas y siempre necesarias palabras del Premio Nacional de Danza 2011, Javier Latorre:

“Aún guardo mi llavero oficial de Córdoba 2016, ese llavero que estaba
predestinado a portar las llaves que abrirían las puertas de nuestros
sueños y que se nos cerraron en las narices con la fuerza de un aizcolari golpeando un tronco. A día de hoy, y en plena fase de aceptación,
que no de resignación, sigo soñando con una Compañía de Danza
estable con sede en el Teatro de la Axerquía, como ya intenté en
su día y como seguiré intentando. Sigo soñando con un Festival de
Danza anual de calidad que incluya un Certamen Coreográfico
que ponga a esta ciudad al mismo nivel en el que están muchos bailarines/as y bailaore/as cordobeses/as, ya sea con brillantes carreras
personales o integrando las mejores compañías de este país, que
hablando de Flamenco y Danza Española, es equivalente a decir de
todo el mundo. Sigo soñando con un Concurso Nacional de Arte
Flamenco con figuras de primer nivel batiéndose el cobre para inscribir su nombre en la nómina histórica de ganadores. Sigo soñando
con responsables políticos que no solamente piensen que la cultura
es el motor del progreso, si no que además obren en consecuencia.
Sigo soñando. Esa ha sido, es y será la principal actividad de mi vida
mientras, como hasta ahora, algunas de las cosas que sueño se hagan
realidad".

E P Í LOG O

BEATRIZ SÁNCHEZ

15 4

1 55

El futuro de la
cultura
POR BORJA CASANI

E PÍ LO G O

ME PREGUNTAN DESDE CÓRDOBA SI PUEDO ESCRIBIR unas líneas sobre el futuro de la

cultura y mi reacción natural es contestar que no, que no tengo ni la más remota
idea. Es una respuesta lógica si consideramos que las palabras futuro y cultura
significan algo y que lo que se me requiere es una especie de profecía para la que
no tengo la más mínima aptitud. Pero si no significan nada, como yo creo, se abre
la posibilidad de hablar de cualquier cosa y así cumplir por los pelos con la amable invitación.
El futuro, tal como lo concebíamos cuando creíamos en él, se ha esfumado de
nuestro imaginario al mismo tiempo que nuestra fe. Hubo un tiempo en que el
lema No Future era considerado una provocación punk y sin embargo aquel mediocre y desalentador orden burgués contra el que se protestaba es ahora una utopía inalcanzable. También la cultura, como columna vertebral del mismo orden,
presentaba una trama sólidamente estructurada, con sus jerarquías y mandarinatos supuestamente eternos. Se ha hecho un gran esfuerzo desde todas las vanguardias por ponerlos en cuestión y, en última instancia, destruirlos. Finalmente no
los han destruido las vanguardias: se han desvanecido solos.
Es un verdadero aburrimiento repasar los conocidos argumentos de que vivimos
en una sociedad líquida; que la gratuidad de las redes tecnológicas ha producido
una profunda modificación de las formas de consumo; que la conectividad ha
destrozado la idea de lo íntimo y de las relaciones personales; o que la explosión
del sistema financiero ha reducido todas las posibilidades vitales a una cuestión
meramente contable.
El caso es que, poco a poco, se ha ido instalando una náusea global que se hace
más espesa allí donde, precisamente por cultura y posibilidades objetivas de futuro, se deberían ver las cosas con más valentía y optimismo. Nos encontramos,
de pronto, terriblemente cansados, quizá colectivamente viejos para encarar la
reducción del paisaje a la más clásica de todas las dicotomías: tener o no tener dinero. Simplemente, poder o no poder vivir con ciertas garantías este presente.

Agradecimientos
Alberto De Los Ríos, Álvaro Gómez, Alejandra Vanessa, Alfred Portátil, Alicia Fernández,
Amador Esteban, Antonio de Egipto, Antonio Hens, Auxiliadora Toledano, Carmen Moreno
Villafaina, Carmen Rocamora, Chete Serra, Coché, Cristina Membrives, Daniel Ceballos, David
Morán, Demetrio Fernández, El Visor, Elena Carmona, Estefanía Cabello, Eva Ordóñez, Federico
Abad, Francisco A. Carrasco, Francisco Domínguez, Francisco Javier Gutiérrez, Gabriela, Gabrielle
Mangeri, Gema Timón, Gerardo Olivares, Guerra, Herminio Membrives, Hisae Yanase, Hugo Lasarte,
Ignasi Alballí, Inma Naranjo, Irene Lázaro, Javi Redondo, Javier Latorre, Javier Riba, Jesús Alcaide,
Jesús Fuerte, Jesús Taguas, José Álvarez, José Cosano, José Ignacio Fernández, José Luis Cabello,
José María Durán, José María Manjavacas, José Rodrigo, Juan Antonio Bernier, Juan Carlos Pastrana,
Juan Carlos Reche, Juan Carlos Villanueva, Juan López López, Juan Miguel Moreno Calderón,
Juan Serrano, Juana Castro, Juanma Domínguez, Julián Molina, Lin Cortés, Lorenzo Ramos,
Luis Medina, Magdalena Sánchez, Manuel Muñoz, Manuel Pérez, Mar Loren-Méndez, Margarita Merino,
María Mercromina, María Morales, María Morilla, María Teresa Sánchez, Mario Cuenca Sandoval,
Mariola Membrives, Marisa Ruz, Marisol Membrillo, Muxer, Nita (Fuel Fandango), Pablo Domínguez,
Pablo García Baena, Pablo García Casado, Pablo Prieto, Pablo Rabasco, Paco Morales, Paco Nevado,
Paco Santofimia, PAX (Patios de la Axerquía), Paloma Martínez, Pedro García Del Barrio, Pedro Peinado,
Pedro Pino Aguilar, Pedro Ruiz, Pepa Hervás, Prosper Wanner, Rafael Blanes, Rafaela Molina,
Rafael Obrero Guisado, Raúl Alonso, Remedios Zafra, Ricardo González, Rosa Lara, Rosario Villajos,
Solimán López, Violeta Cejas, Yolanda Núñez…

CRÉDITOS EDITORIAL

PÁGINA 8

Dossier "Propuesta de candidatura Córdoba 2016"
Tabla de programación cultural
Córdoba, abril de 2011
PÁGINA 9

Ignasi Aballí. Llistats (Artistes), 1997-2005
Fotografía | Impresión digital sobre papel fotográfico
149,2 x 104,2 cm.
Cal Cego. Colección de Arte Contemporáneo, Barcelona

¿Qué pasa cuando la vejez defenestra a la juventud y nos mata y entonces
emerge el poema sobre nuestra muerte? Porque la muerte, a pesar de
sobrevenirnos en primavera, es la más vieja de todas nuestras experiencias.
Eso es poesía joven, la que aflora tras el instante último.
Eso es poesía, joven.
Lo que queda.

Fragmento del poema inédito
El poeta explica que la poesía joven no existe
Nacho Montoto (1979 - 2017)
In memoriam

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