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1Formación del estado y la democracia en América Latina, 1810-1900 -

Fernando López-Alves

INTRODUCCIÓN:

Misterios y casos: En el siglo XIX en Latinoamérica la fabricación de estados se puso


frenéticamente a trabajar. Pero el grado del suceso varió y el producto final
también. Pero en ningún caso las instituciones políticas de las naciones emergieron
a comienzos del siglo XX, siendo similares a las del período colonial o del
republicanismo que gatillo la independencia. Por esto es que el autor señala que el
énfasis debe ser puesto en lo “post” y que la fabricación de los estados discrepó de
país en país.
Este libro busca resolver dos misterios que son esenciales para explicar estas
diferencias:
1- Complejidades de la formación del estado. Integra problema de centralización del
poder, construcción del estado y el diseño de instituciones de gobierno. Una
pregunta central es ¿cómo y para qué el grado de organización llamado “estado”
gana el control del principal medio de coerción dentro de un territorio definido?
El autor señala que busca explicar dos procesos de formación del estado paralelos
pero no correlacionados directamente siempre: la construcción de la capacidad y
autonomía del estado.
2- El problema de la formación de coalición y busca descubrir las condiciones bajo
cuales los regímenes mucho más democráticos y abiertos pueden emerger. La
construcción del estado está directamente relacionada con las coaliciones y el tipo
de régimen. El interés del autor aquí es en los tipos de coaliciones y su impacto en
la formación del régimen. Una pregunta central de este libro es si esas sociedades
agrarias cortaron características “trayectos a la democracia”, por lo tanto este
segundo misterio relaciona la teoría democrática y las condiciones bajo las cuales la
democracia puede emerger en escenarios no industriales.

Comparaciones, el argumento y los casos: Este libro estudia dos escenarios:


primero, sociedades que compartieron un número de rasgos económicos, culturales
y sociales pero que no engendraron similares instituciones o regímenes; y segundo,
sociedades que no tuvieron mucho en común estructuralmente, culturalmente, y
socialmente pero engendraron estados y regímenes similares. Esto permite explorar
cualquier correlación entre el cronometraje de la centralización del poder y la
formación del régimen.
El libro encuentra que cuando cualquier partido político o ejército toman el rol más
activo en la construcción de la institución durante el proceso de la formación del
estado, los regímenes resultantes fueron más o menos democráticos. Como una
consecuencia, los estados también discreparon en el grado de centralización del
poder, la fuerza de sus burocracias, y el alcance de su capacidad y autonomía. Las
relaciones civil-militar se ponen en el centro de la construcción del estado. El autor
sugiere que el balance dentro de esta ecuación dependió de las características de
los conflictos civiles y externos, combinados con la velocidad, tipo y rango de la
movilización rural. Por lo tanto, la guerra y la acción colectiva de lo pobre rural
proporcionó un motor a la construcción institucional. Ellos contribuyeron a la
construcción de un ejército central, la emergencia de nuevas clases sociales, y la
emergencia de organizaciones civiles. Ellos determinaron la velocidad de la
fabricación del estado y el crecimiento de un noción combinada de nacionalidad
entre la población que varió geográficamente y culturalmente. Y finalmente, ellos
marcaron los límites geográficos del estado.
El libro enfatiza el impacto de las luchas de clases, instituciones y coaliciones. Esto
ofrece un argumento empíricamente encallado acerca de los tipos de guerra en
combinación con los tipos de movilización rural, y los resultantes estados y sus
regímenes.
Su argumento está encallado en una exhaustiva comparación de tres casos
-Uruguay, Colombia y Argentina- durante sus más intensas fases de formación del
estado y régimen, aproximadamente 1810 a 1900. También se ocupará a Paraguay
y Venezuela como casos de “control” (control cases).

Sociedad civil, partidos, y el estado: Los casos examinados en este libro apuntan al
peso de las fuerzas sociales. Aunque las instituciones no son un simple espejo de
esas fuerzas, el análisis sugiere que las fuerzas sociales forman fuertemente el
estado y eran agentes claves en consolidar diferentes tipos de regímenes.
El autor adopta aquí el término “formación política” para referirse al proceso por el
cual el estado, el ejército, movimientos y partidos políticos desarrollaron un cuerpo
ordenado de prácticas institucionales y regulaciones. El autor se enfoca en la
interacción entre partidos, movimientos, el estado y los militares.
Un rasgo distintivo de las Américas es que los partidos y movimientos se volvieron
fabricantes del estado hasta el punto de convertirse en sinónimos con el estado.
Mientras los casos examinados aquí confirman el rol crucial de los partidos como
fabricadores del estado, como sea, ello no apoya la teoría de Huntington que los
partidos políticos son un claro signo de modernidad.

Períodos y casos: El análisis en curso comienza con una coyuntura crítica marcada
por las guerras de independencia (hacia 1810), incluida sus secuelas confusas
(1830-1860) y termina con la consolidación de esos estados en 1880 y 1890. En
algunos casos, el análisis se extiende a las primeras décadas del siglo XX.
¿Por qué comparar Uruguay, Colombia y Argentina? La razón fundamental se anima
en la sugerencia de acercamiento comparativo de n-pequeño: en análisis profundos
de caso hace mejores resultados comparativos. El autor señala que un matrimonio
entre explicaciones comparativas e históricas ofrecen un camino más prometedor
para la investigación comparativa.
En la página 10 hay una tabla donde se representan las más sobresalientes
características de estos tres países y esboza sus diferencias institucionales y de
régimen, presentando un rompecabezas que este libro intenta resolver.
Básicamente, mientras las diferencias entre Argentina, Uruguay eran
institucionales, el hueco que separaba a Uruguay y Colombia era
fundamentalmente estructural y cultural. Así el autor ocupa un método de
diferencia y uno de acuerdo.
Uruguay, Colombia y Argentina proporcionan una oportunidad para aparear casos
siguiendo ambos métodos. Mientras que las similitudes globales entre Argentina y
Uruguay los hacen una comparación ideal en términos de una “analogía profunda”
de diseño de sistema, Uruguay y Colombia presentan características para aplicar el
diseño de sistema más diferente.
El autor dice que está apto para trazar conclusiones comparativas contrastandolos,
usando a Uruguay como un caso nexo, y haciendo a este país como una instancia
comparativa central.
El primer par, Uruguay y Argentina tienen similitudes en cuanto a la geografía,
estructural y culturas, que los hacen ser comparables como casos. Pero, la
geografía, la estructura y la cultura no bastan para explicar los diferentes caminos
que la fabricación del estado toma en esos dos países.
Seguramente habían diferencias en el tamaño y la velocidad del desarrollo que
podría proporcionar una explicación para las diferencias políticas que separan a
Argentina y Uruguay.
Mientras en términos de sus economías, patrones de comercio, cultura y geografía,
Argentina y Uruguay proporcionan una fuerte comparación de “analogía profunda”,
el par Colombia-Uruguay ofrece un ideal ejercicio de “sistemas muy diferentes”. La
tabla muestra que los dos países desarrollaron similares instituciones de gobierno
pero difieren virtualmente en casi todo. En estos dos países, el estado confrontó
serios obstáculos para la centralización de la autoridad y permaneció la mayor
parte del tiempo débil durante el período bajo consideración.
¿Cómo diferentes contextos eran en los cuales estas similares instituciones
crecieron y se desarrollaron? Uruguay y Colombia siguieron patrones similares de
construcción del estado en muy diferentes contextos geográficos, demográficos y
físicos. Pero eran países culturalmente muy distintos.
En términos de la velocidad de la centralización del poder en relación a la geografía,
cultura y tamaño del territorio, esos tres casos, llevado con Venezuela y Paraguay,
nos permite preguntar supuestos comúnmente aceptados.
El proceso de construcción de la nación en América proporciona una oportunidad
para entrar en detalle de la importancia de la industrialización y los grandes
mercados domésticos en la fabricación del estado. También sugiere las ventajas de
re direccionar la investigación para incluir comparación que involucren a todas las
Américas.

CAPÍTULO 1: El argumento: guerra, política y pobreza rural.

1- Lecciones de Europa y los imperios:


El autor va a poner a Latinoamérica en un amplio contexto de fabricación del
estado. Quizás el primer y más lógico lugar para encontrar indicios comparativos es
Europa, la cual disfruta una riqueza de teorías de formación del estado.
¿Cuál de estas teorías ilumina mejor el camino que observamos en Latinoamérica?
Muchos autores, incluido John A. Crow han encontrado una conexión fuerte entre
teorías de formación del estado en América Latina y Europa en el carácter “feudal”
fuerte de Latinoamérica. Crow termina por admitir que el feudalismo en el nuevo
mundo permanece muy “distinto” del europeo. El grado de diferencia permanece
bastante inflexible, y el concepto viaja sin ser resuelto. Aunque estructuralmente
uno puede detectar algunos rasgos “feudales” en los nuevos estados, políticamente
e institucionalmente las repúblicas del siglo XIX no se parecen a la Europa feudal.
Las características “feudales” de la vida rural pueden ser detectadas en esas
sociedad, pero por más que sean definidas, son predictores pobres de la formación
del estado.
Comparando Europa y Latinoamérica, podemos concluir que aunque la velocidad
del desarrollo económico y las diferencias en los talentos, sin lugar a dudas afecta
la formación del estado e influencia los resultados democráticos o autoritarios.

Conflicto y formación del estado: Tilly reconoce tres rutas de formación del estado,
donde existe un continuum desde modos de coerción a capital-intenso.
El primer modo, el “coerción-intensa” permanece en gran parte ajeno en
Latinoamérica. Los estados estaban aptos para incrementar ingresos y agrandar su
burocracia forzando los impuestos de su población rural. Después de las guerras de
independencia, ningún estado de Latinoamérica estaba apto para aplicar impuestos
eficientemente.
El segundo modo definido por Europa: un camino de capital-intensivo, en el cual los
fabricantes de estados y capitalistas cambiaban recursos por protección.
Para Tilly, Latinoamérica cae más fácilmente en una tercera forma de “coerción
capitalizada”, en la cual los fabricantes del estado usan coerción y capital para
centralizar el poder.
Los caminos tomados por Europa pueden ser aplicados solo parcialmente a
Latinoamérica. Los límites están marcados por serias diferencias estructurales y
culturales. Al mismo tiempo, uno puede encontrar similitudes en el proceso de
construcción de la institución, y a pesar de los contextos diferentes, uno puede
ciertamente argumentar que ambos, los fabricantes de los estados europeos y
latinoamericanos dependieron fuertemente de la guerra y la coerción.
La pregunta crucial no es el número de guerras, sino el impacto de las guerras en
los períodos cruciales de la construcción de la nación. Latinoamérica luchó muchas
guerras, y ellas tuvieron un gran impacto en la construcción de instituciones como
las guerras en Europa. Pero el tipo de guerra y los estados resultados fueron
distintos. En Latinoamérica se dio la guerrilla, usualmente de vida más corta y
doméstica.

Construcción del Estado y Rebeliones Rurales.


La mayor parte de la literatura ha presentado la centralización del poder como un
juego en el cual los 3 principales actores –el estado, las clases altas y bajas- se
juntan al unísono determinando la relación entre el estado y la sociedad civil
influenciando el diseño institucional finalmente adoptado.
En LA las rebeliones antiestatales forman parte del paisaje de la construcción de
instituciones en Francia, Inglaterra y España. En el siglo XIX , el impuesto central no
jugó un rol esencial en las rebeliones rurales , y las alianzas entre el poder central y
la población rural no se materializaron y rara vez expresaron un esfuerzo
coordinado el poder central y los señores locales . Estos últimos jugaron un rol
importante en las rebeliones.(Esto alude a la situación de China donde el cobro de
los impuestos era realizado por oficiales estatales generando un descontento de los
campesinos y una eventual rebelión, hecho que era apoyado por los señores
locales).
Los escenarios de insurrección rural poseen tres preguntas claves en la
construcción del estado en AL: 1) ¿Por qué fueron poco frecuentes las alianzas entre
el poder central y las clases populares? 2) ¿Por qué los señores locales y los pobres
rurales tendieron a desarrollar asociaciones beligerantes a nivel nacional con
enormes consecuencias para la formación de partidos? 3) ¿Por qué las alianzas en
rebeliones casi siempre fueron alianzas de clases de grupos de diferentes sectores
de la economía, las que al mismo tiempo obtenían parte de la fuerza de las clases
medias urbanas?

El balance entre el estado y la sociedad civil


Considerar las rebeliones como factor causal de la construcción del estado, conduce
ineludiblemente a l rol de la sociedad civil en la construcción de la nación.
En AL , los estados han luchado para encontrar el equilibrio entre el estado y la
sociedad civil.
Existe la noción de que la cultura podría constituir el motor del policy-making y la
disciplina social, si pudiese generar formas centralizadas y corporativas de la
autoridad en la sociedad civil, a pesar de la debilidad del estado. La fortaleza del
estado es usualmente medida contra la fortaleza de la sociedad civil : si una es
fuerte la otra es débil.
Mi foco en el desarrollo de las relaciones civiles y estatales, requiere una
reexaminación de nuestros conceptos de la ecuación en el periodo de la
preindependecia y postcolonial en AL. Un equilibrio diferente fue alcanzado en el
Nuevo Mundo. Las Indias Españolas durante el siglo XVII y XVIII experimentaron
una simetría entre los actores estatales y no estatales..
Mi sugerencia es que la preindependencia de AL adquiere una especie de
estabilidad durane los tres primeros siglos, en los cuales la instituciones del estado
nunca penetraron completamente la sociedad civil.
No cabe duda que el Estado colonial, a pesar de su debilidad, fue capaz para excluir
grupos de la generación de política. Esto afectó casi exclusivamente a las clases
populares y como se mencionó nunca se generó una alianza. Durante la mayor
parte del periodo de construcción del estado, ni las soc. Civil ni el estado fue capaz
de generar esferas económicas y de actividad política para ganar fortaleza.
Cuando el Estado con frecuencia no respondía efectivamente, los grupos tomaban
justicia en sus propias manos.

Bandidos y el Ejército
La autonomía del Estado se vincula directamente con aspectos del reclutamiento y
composición del ejército y la construcción de las líneas de autoridades entre
oficiales, partidos y estadistas. Los ejércitos más poderosos y centralizados no
siempre facilitan la autonomía del estado.
La construcción del ejército incluye la flexible absorción de generales disidentes
que frecuentemente recurren al bandolerismo para mantener sus milicias,
oponiéndose al poder central para defender sus derechos de propiedades y
seguridad de la población rural. Por lo tanto los sectores pobres rurales
permanecieron bajo control de caudillos locales rebelándose contra el estado. Solo
en el siglo XX los estados de AL fueron capaces de galvanizar 1 el soporte popular y
establecer un vinculo directo con las clases bajas, incluyendo Brasil, Argentina,
México, Uruguay y Venezuela.
En cuanto a los caudillos, la mayor parte de ellos provenía de elites militares o
clases mercantiles, lo cual facilitaba su acceso al poder central.
La centralización del poder toma lugar a través de la negociación e incorporación
del ejército.
Formación del Estad en América: Partidos y Ejército
Los partidos: la actividad militar en AL no permaneció conectada al estado o
bandas mercenarias, pero si a los partidos. Estos últimos se formaron junto al
estado y llegaron a organizar la resistencia regional del estado. Los partidos
construyeron el estado y proporcionaron un vínculo entre el estado, el ejército y la
sociedad civil.
El ejército: junto a los partidos, fue el más importante vehículo de incorporación.
Reclutó exclusivamente gente de los sectores rurales en un contexto de escasez
laboral.

1
Reactivar súbitamente cualquier actividad o sentimiento humanos.
Existieron ciertos privilegios controversiales hacia los oficiales que los eximían de
la justicia, hecho que se extendió hasta el periodo colonial, donde los partidos
garantizaban a sus generales leales pensiones estatales y otros beneficios , que
progresivamente los vincularon a la maquina de partidos y el funcionamiento civil
del estado. Al final del siglo, el sistema de concesiones de tierras había favorecido
a oficiales y caudillos militares.

El argumento
Mientras existe consenso en el periodo de 1810 a 1900 en lo que fue un desorden
político en AL, existe desacuerdo sobre la causa del conflicto. Frank Safford plantea
tres explicaciones de las causas, la construcción del estado y los resultados del
régimen: 1) las características de la cultura española americana 2) problemas
económicos estructurales 3) la importancia del conflicto ideológico y el miedo de las
clases bajas.

Formación del Estado y Revolución


Cuando uno mira los casos individuales, es claro que a pesar de la común reacción
contra la dominación española, la diferente temporalidad de la independencia
responde a una serie de complejos factores locales.
Por 1850, el conflicto en curso destruyó los más importantes rasgos del legado
colonial y provocó nuevas alianzas políticas, instituciones, estilos de líderes y
organización. Durante el siglo XIX , la creciente dependencia de AL a los mercados
internacionales controlados por Europa y luego EEUU, cambiaron las instituciones,
pero fue la guerra la que produjo un cambio aún mayor.

4 demandas y una tesis


Al estuvo constantemente en guerra durante el s XIX.
Guerras rurales o urbanas y tipos de política: la primera demanda sugiere que el
poder y la autonomía de los militares , así como el grado de democracia o
autoritarismo resultante del régimen de turno , son parcialmente explicados por el
lugar donde la guerra revolucionaria se desarrolla, es decir en el campo o en la
ciudad. Si el ejército central se forma en la ciudad, genera grandes diferencias en
su desarrollo y los vínculos con las elites políticas.
La independencia en muchas formas, representa la ruralización de la política, las
ciudades permanecieron militarizadas y fueron sometidas al poder con las áreas
rurales.
Cuando el reclutamiento de milicias y formación del ejército descentralizaron el
poder de la ciudad, los militares tendieron a desarrollar una pérdida del sentido de
autonomía, lo que no necesariamente los identificaba con el poder central. El
estado creció débil y los partidos fuertes como en Uruguay y Colombia. Cuando el
ejército tiene algún grado de autonomía y el poder militar permanece asociado a la
pequeña nobleza, el estado crece fuerte y los partidos débiles como en Argentina.

Tipos de coalición e instituciones :La segunda demanda argumenta que la


correlación entre el tipo de coalición y el tipo de arreglo institucional, no es
simétrica. El impacto del conflicto y la subsecuente acción política, fue mas
persuasivo en la explicación del porqué los similares arreglos institucionales
permanecieron bajo la dominación de diferentes coaliciones, y viceversa.
Desarrollo y Democracia: La tercera demanda sugiere que los altos niveles de
desarrollo económico no necesariamente aumentan la democracia. Cabe
preguntarse si el término democracia puede ser aplicada en la AL del sigo XIX. (Para
algunos, la regla democrática emergió en una serie de especificas circunstancias
asociadas con el temprano desarrollo capitalista.) A pesar de las frecuentes
instancias de corrupción y clientelismo, las “democracias “ de AL representan mas
que otras el modelo liberal democráticos.
Existen casos donde el desarrollo democrático tiene resultados políticos no
democráticos , por ejemplo la expansión de la exportación consolidó la alianza entre
los militares y los pequeños nobles locales quienes actuaron negativamente a las
reformas democráticas.
¿La expansión del comercio de la agricultura afectó a la democracia? Algunos
autores han enfatizado que el fuerte empoderamiento de las clases subordinadas es
un factor necesario para la democracia en AL . La democracia depende de una
secuencia de estructuras sociales y políticas institucionales desarrolladas por la
expansión de la exportación.
Para aceptar la ecuación del desarrollo económico y la democracia se ha aceptado
que esto significa un asimiento civil-militar y la constante construcción del ejército
además de la decisión de los estadistas de invertir en la centralización del poder o
el fortalecimiento del ejercito central.
En el siglo XX el estado no invirtió en el ejército central , porque confiaba en el
cambio de las milicias bajo el control de dueños de tierras locales.

La incorporación de los sectores rurales pobres : la cuarta demanda se dirige al


modo de incorporación de lo sectores pobres rurales en la guerra y las políticas
sustanciales de la forma de las instituciones y el tipo resultante del régimen.
Sugiero que la estela de las guerras civiles , los conflictos internacionales o
rebeliones locales , los sectores rurales bosquejan 3 significados importantes : 1)
un ejercito que responde al gobierno, 2) un partido o partidos y 3) los ejercito de un
caudillo no se conecta directamente del gobierno central o a un partido, lo cual
afecta los resultados . El control del cambio y del miedo de las movilizaciones
rurales influyeron en la construcción del estado..
Se ha argumentado que existe una correlación entre el uso del trabajo y la
percepción del nivel de miedo. En extensos sistemas laborales, la amenaza parece
menos intensa ; en sistemas laborales intensivos el nivel de amenaza es mayo.
Adicionalmente, los casos examinados aquí muesran que la formación de rebeliones
y coaliciones durante la construcción del estado, estuvo relatada desde el uso
intensivo o extensivo del trabajo, o las relaciones dominantes de la producción en la
economía local.
La cuarta demanda puede quedar contenida en la siguiente tesis: En las sociedades
agrarias postcoloniales, el tipo de guerra y alcance de la movilización de los
sectores rurales pobres , durante la formación del estado , cambian las
instituciones, las relaciones civiles y militares y os resultados del régimen.
Con el tipo de guerra, podemos incluir el rol de los centros urbanos y su dirección
en la cual el conflicto queda rebelado. Como sea, esto no muestra la correlación
entre las causas y los resultados en sus objetivos.
Las relaciones civil-militar están directamente conectadas al tipo de guerra y
movilización.