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Decursos

Revista de Ciencias Sociales

Decursos Revista de Ciencias Sociales Año XVIII, Número 34 Octubre 2016 Contenido 3 Presentación 5

Año XVIII, Número 34 Octubre 2016

Contenido

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Presentación

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Entrevista El referendo constitucional y las redes sociales. Entrevista con Pablo Andrés Rivero y Eliana Quiroz

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Homenaje a Rubén Vargas Decir adiós Jaime Saenz

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Rubén y Celan Luis H. Antezana J.

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Notas en torno a Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes 51 Rubén Vargas Portugal

Historia de David Huerta Rubén Vargas Portugal

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Ensayos “Disculpe la molestia, estamos cambiando el país”. Politicidad y protestas:

los jóvenes en Chile, México y Brasil Fernando Calderón y Alicia Szmukler

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Cambios y (nuevos) desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética Alejandra Ramírez Soruco

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Internet: de las metáforas y las caracterizaciones disciplinarias al modelo tecno-sociológico Alex R. Ojeda Copa

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Uso de TIC y actitudes políticas entre los latinoamericanos. Pistas sobre la construcción de nuevos sentidos para la política Daniel Moreno Morales

143

Evo Morales, cooperativas mineras y el difícil parto de la nueva ley minera 165 Isamu Okada

DECURSOS Revista de Ciencias Sociales Nº 34 Responsables de este número Fernando Mayorga U. y

DECURSOS

Revista de Ciencias Sociales Nº 34

DECURSOS Revista de Ciencias Sociales Nº 34 Responsables de este número Fernando Mayorga U. y Alejandra

Responsables de este número

Fernando Mayorga U. y Alejandra Ramírez S.

Comité Editorial

Luis H. Antezana J., Carlos Crespo C., Manuel de la Fuente P. Fernando Mayorga U., María Esther Pozo V., Alejandra Ramírez S., Tania Ricaldi A.

Colaboradores en este Número

Luis H. Antezana J., Fernando Calderón, Alicia Szmukler, Alejandra Ramírez S., Alex Ojeda C., Daniel Moreno M., Isamu Okada

Las ideas de los autores no comprometen, ni reflejan, ni comparten necesariamente la opinión del CESU-UMSS.

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CESU-UMSS Centro de Estudios Superiores Universitarios Universidad Mayor de San Simón Calle Calama 0235, 1er piso

Teléfonos (591-4) 4220317-4252951, Fax (591-4) 4254625 www.cesu.umss.edu.bo E-mail: cesu@umss.edu.bo Cochabamba, Bolivia

© Centro de Estudios Superiores Universitaios,

Universidad Mayor de San Simón

© Decursos, Revista de Ciencias Sociales.

© Autores

Depósito Legal: 2-3-100-11

ISBN: 978-99954-97-11-8

Impreso en Grupo Editorial “Kipus” Telfs.: 4730176, Cochabamba Printed in Bolivia

Presentación

Presentación Este número aborda, principalmente, un tema de creciente actualidad e importancia. Nos referimos a las

Este número aborda, principalmente, un tema de creciente actualidad e importancia. Nos referimos a las redes sociales digitales que son analizadas desde diversas perspectivas y con casos de estudio que dan cuenta de su complejidad como fenómeno socio-cultural.

Esa temática fue motivo de análisis y debate en el Curso de

Extensión sobre Redes Sociales y política, organizado entre el 21 de marzo

y el 5 de abril de 2016 en convenio con CIUDADANÍA, Comunidad de

Estudios Sociales y Acción Pública. Su realización fue una respuesta a la necesidad de explicar y comprender el rol de las redes sociales digitales en torno al Referendo Constitucional realizado el 21 de febrero de 2016. Una respuesta pertinente a los desafíos de comprensión de las mutaciones en la democracia y una actividad pionera en el CESU, puesto que dicho curso fue transmitido en directo por las redes sociales digitales y tuvo cientos de seguidores. De manera pionera, en este número incluimos un DVD con las sesiones grabadas del curso sobre Redes Sociales y política.

Precisamente, algunos colaboradores en este número participaron como invitados especiales, docentes y estudiantes del mencionado curso.

La primera parte inicia con una entrevista en clave de diálogo y

contrapunteo entre dos expertos bolivianos en el tema: Pablo Andrés Rivero

y Eliana Quiroz, una entrevista sobre “El referendo constitucional y las

redes sociales”, que fue cedida por Andamios, Revista del Órgano Electoral Plurinacional de Bolivia para la deliberación pública, Nueva época, año 1, número 2. Septiembre 2016. Entre los temas que se discuten destacan:

la masificación del acceso a internet, aunque siguen existiendo muchas disparidades; la importancia de la web como medio de campaña política, así como las posibilidades y dificultades para propiciar una audiencia democrática.

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El artículo “Disculpe la molestia, estamos cambiando el país. Politicidad y protestas: los jóvenes en Chile, México y Brasil”, de Fernando Calderón y Alicia Szmukler se refiere a la paradoja desatada por un proceso de modernización tecnológico con grandes avances económicos que no ha estado acompañado por un fortalecimiento de las capacidades para un desarrollo humano con bienestar sociocultural. Este desencuentro ha sido

respondido por los jóvenes a partir de desplegar otro tipo de politicidad que les proporciona un nuevo sentido de vida. La politicidad se enmarca en el ámbito de la tecno-sociabilidad, construida a partir del fortalecimiento de

la cultura comunicacional y se practica sobre la base de una participación

política activa en las redes sociales, que forman parte de la vida cotidiana y

prescinde de la intermediación partidaria. El ciberactivismo que caracteriza

a esta politicidad tiene un impacto importante en la vida pública y se

complementa con el activismo en las calles. Los autores analizan tres casos

que han marcado hitos en sus países (Chile, México y Brasil) para preguntarse

si se está gestando una sociedad de la información con características más

emancipadoras y con nuevos significados de vida, democracia y desarrollo.

En torno a los efectos del uso de internet y celulares en las prácticas ciudadanas entre bolivianos/as, Alejandra Ramírez -en Cambios y (nuevos) desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética- aborda el tema de las redes sociales sobre la base de la noción de agencia ciudadana que permite comprender el tema privilegiando la acción respecto a las instituciones. La autora presenta un estado de la cuestión en torno al debate conceptual sobre la relación entre cibernética y ciudadanía y expone los resultados de tres estudios de caso sobre prácticas ciudadanas en Bolivia. Concluye planteando la necesidad de incorporar una nueva visión teórica y, también, renovar las metodologías para comprender -en la era cibernética- el tema de las prácticas ciudadanas en Bolivia, que se encuentran en constante construcción.

Similar preocupación recorre el texto de Alex Ojeda sobre Internet:

de las metáforas y la caracterización disciplinaria al modelo tecno-sociológico, porque argumenta acerca de la necesidad de comprender la relación entre internet y sociedad a partir de superar las limitaciones del antropocentrismo. Propone un modelo de análisis del internet como fenómeno tecnosocial, una red multicapa -de nodos y campos interconectados- es decir, espacios ciberasociados, en los que se conectan sujetos y objetos. Para ello, es

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necesario hacer énfasis en el análisis de las distintas capas que se establecen en la relación entre internet y agentes; entre capas tecnológicas –internet, web, red social digital- y sociales.

Finalmente, en Uso de TIC y actitudes políticas entre los latinoamericanos. Pistas sobre la construcción de nuevos sentidos para la política, Daniel Moreno analiza la relación entre internet y sociedad. El autor presenta un estudio cuantitativo de la relación entre TIC y práctica política utilizando datos proporcionados por las encuestas sobre cultura política y opinión pública del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) para sustentar su hipótesis acerca del uso de las TIC como ámbito y escenario de la sociabilidad humana, la manera en que afectan las formas y sentidos de ejercicio de ciudadanía en la participación política y las relaciones entre ciudadanos. Así, el uso del internet daría lugar a una realidad con “mayor sociedad y menos Estado”; aunque reconoce que se trata –todavía- de un espacio restringido a sectores de clase media.

Este número de Decursos concluye con el abordaje de un tema distinto pero pertinente por la importancia que tuvo el conflicto entre mineros cooperativistas y gobierno que concluyó con un saldo trágico. En un ensayo titulado Evo Morales, cooperativas mineras y el difícil parto de la nueva ley minera, Isamu Okada - investigador japonés- realiza un análisis de las relaciones entre gobierno y organizaciones sociales del sector en el proceso de redacción y aprobación de la Ley 535 de Minería y Metalurgia. Ante la tradicional debilidad del Estado, la Constitución Política vigente desde enero de 2009 abrió canales insitucionales para que las organizaciones sociales intervengan en la elaboración de normas y en la definición de políticas, más aún si su capacidad de movilización y su nexo con el partido de gobierno los convierte en actores con capacidad de veto. Precisamente, el autor evalúa los procesos de negociación que marcaron las pautas de la redacción de la ley y su consecuente aprobación.

Como corresponde, la última parte de la Revista se dedica a la presentación de reseñas sobre recientes publicaciones que dan cuenta de la producción en ciencias sociales sobre la realidad local, nacional y regional. En esta sección se cuenta con el aporte de Isidoro Cheresky Fernando Garcés, Fernando Mayorga, Alejandra Ramírez, Lourdes Saavedra y Walter Sánchez.

El referendo constitucional y las redes sociales 1

El referendo constitucional y las redes sociales 1 Entrevista con Pablo Andrés Rivero 2 y Eliana

Entrevista con Pablo Andrés Rivero 2 y Eliana Quiroz 3

En estos diálogos, Eliana Quiroz y Pablo Andrés Rivero nos brindan su punto de vista sobre el rol de las redes sociales en la campaña del Referendo Constitucional 2016. Ambos son expertos en el campo de la web 2.0, las nuevas tecnologías de información y comunicación en Bolivia y su vinculación con la política. A continuación se transcriben juntas las dos entrevistas, pese a que no fueron realizadas simultáneamente. Sin embargo, debido a que se usó un cuestionario similar y que las temáticas son las mismas, ambas se presentan a modo de diálogo para resaltar las coincidencias y contrapuntos entre los expertos.

El análisis del proceso del Referendo Constitucional 2016 arroja muchas lecciones y aprendizajes, especialmente para los actores políticos. Sin duda, uno de ellos es que en el futuro ya no se puede desdeñar la relevancia de las redes sociales digitales en las campañas. En ese marco, ¿cómo analizas esta relación entre internet y política en el país? ¿Cómo está cambiando la forma de hacer política y de llevar adelante las campañas?

1 Entrevista originalmente publicada en Andamios, Revista del Órgano Electoral Plurinacional de Bolivia para la deliberación pública, número 2, octubre de 2016, La Paz. Agradecemos la autorización brindada para su publicación en este número de DECURSOS.

2 Pablo Andrés Rivero es cientista político (Universidad Nuestra Señora de La Paz, Bolivia) y máster en Comunicación Política Internacional y Campañas (Kingston University, Reino Unido). Como investigador y académico, se ha relacionado con universidades del Reino Unido, Bolivia, Países Bajos y Letonia, y enfocado su ámbito de estudio a la comunicación política, los nuevos medios, la influencia digital y las TIC para el desarrollo. Es especialista en campañas, advocacy y comunicación política para Oxfam en América Latina y el Caribe, blogger y activista por la inclusión digital, el gobierno abierto y el software libre.

3 Eliana Quiroz tiene una maestría en Administración Pública y Ciencia Política por la Universidad de Potsdam y un doctorado en Ciencias del Desarrollo por el CIDES-UMSA. Actualmente es jefa de Gobierno Electrónico en la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC). Tiene 22 años de progresiva responsabilidad en coordinación de proyectos de desarrollo económico y social, en investigación social y de mercado (diseño metodológico y estrategia de recolección de información, tabulación y reportes), así como en el manejo de operaciones y administración de fondos de cooperación internacional de agencias bilaterales y multilaterales. Asimismo, tiene amplia experiencia en procesos de capacitación.

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Pablo Andrés Rivero: Por supuesto que todos estos procesos tienen antecedentes y conexiones históricas. Evidentemente, en el caso del internet, en el país no son muy lejanos, pero sí corresponde analizarlos y marcar algunos hitos importantes. Uno de ellos es que, a partir del año 2010 aproximadamente, se lanzan varias iniciativas comerciales en el país —y también de otro tipo— que buscan la masificación del acceso a internet. Hasta antes de 2010 los datos indicaban que había un 4% de conexiones domiciliarias y un 15%-18% de penetración, lo cual, por supuesto, hacía que el internet fuera excluyente y su uso, marginal. Sin embargo, a partir de ese año se masifica el acceso, sobre todo a través de teléfonos móviles. No es un acceso pleno ni de calidad, pero desde el año 2011 en adelante crece exponencialmente. Este es un dato muy importante para entender dónde se instala este proceso de comunicación política en el país.

Se debe añadir otro hecho relevante: desde el año 2014 hemos tenido con mucha frecuencia procesos electorales de distinta naturaleza. En ellos las y los electores tienden a decantarse por percepciones muy simples:

apoyo o rechazo al gobierno, a favor o en contra de un tema. Esa dualidad de comprensión se va reafirmando hasta que llegamos al 21 de febrero de 2016, que es, desde ese punto de vista, la culminación de esa seguidilla de procesos. Para mí, en este periodo tan intenso ha habido un proceso de acumulación de aprendizajes y de prueba y error, aunque también con ciertas señales importantes que no fueron tomadas en cuenta por algunos actores y organizaciones políticas clave. Por ejemplo, a mí me llama la atención que el MAS se “sorprenda” ante el rol de las redes sociales cuando ya quedó clara su importancia en las elecciones generales de 2014 y en las de 2015. Ese es el contexto que determina cómo llegamos al 21 de febrero. Por las características tan particulares del Referendo Constitucional, y considerando los antecedentes ya mencionados, se llega a la campaña con una sola pregunta y dos opciones de respuesta. Esa dualidad, esa lógica binaria sobre un aspecto particular de la Constitución Política que es crucial para la continuidad del poder es la que permite una hiperpolarización de las posiciones políticas. Ese es un primer punto.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que con frecuencia, en un análisis simple de los procesos de comunicación, tendemos a considerar a las redes sociales como un canal de comunicación más. Yo creo que ese es un error conceptual, ya que debemos entender que existen brechas internas en el ámbito de la comunicación política digital en el país que determinan la existencia de sectores más favorecidos frente a otros con mucha menor presencia. Esto no quiere decir que no exista una multiplicidad de

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identidades, voces, posiciones y pensamientos en la web, pero no todas están igualmente representadas. Ciertamente, hay disparidades. Esa es otra característica del Referendo Constitucional. Finalmente, a mí me gusta provocar con la afirmación de que las redes sociales todavía no determinan las mayores condiciones de opinión pública y voto, sino que son los medios de comunicación tradicionales los que dan forma a la agenda política electoral. Ahora bien, sin duda, los medios tradicionales se alimentan cada vez más de estas plataformas virtuales.

Eliana Quiroz: Esta es la primera vez que tuvimos una campaña digital web en el país. En los anteriores procesos ya hubo una presencia significativa de las redes sociales, pero nunca antes se había puesto dinero ni se había contratado empresas o personas para que hagan el trabajo de campaña política digital. Esto va a continuar en el futuro; difícilmente nos podremos separar de este fenómeno porque ya es masivo. Por eso es importante analizarlo.

A los bolivianos nos gusta la política, y siempre hubo un interés desde las redes sociales, pero hasta este referendo todo lo que pasaba en ese ámbito era marginal y reducido. Ahora, ciertamente, estas están en el centro de la discusión. Creo, además, que hemos tenido un aprendizaje errado, sobre todo en el caso de la gente nueva, ya que la experiencia de pasar por esta campaña digital nos muestra unas redes sociales sucias, un espacio lleno de mentiras e insultos, con muchas cuentas falsas y trolls, con una sobreexplotación de contenidos amarillistas. En otras palabras, las redes sociales no fueron necesariamente un espacio democrático —aunque hubo algunas excepciones—, y eso fue lo que más reflejaron los medios.

Entonces, lamentablemente, creo que el balance es negativo, la “presentación en sociedad” de las redes sociales no nos deja un buen balance. Ahora bien, en la web siempre hubo estos problemas, esto no es nuevo; hace ya un par de décadas que se identificó la presencia de “discursos de odio” (hate speech) que son facilitados por las redes sociales. Lo que me preocupa es que la gente joven en el país se queda con esa sensación y ese aprendizaje que, en mi opinión, no es bueno.

Sin embargo, en la campaña también se vieron expresiones ciudadanas espontáneas de uno y otro lado, a favor del Sí y del No. Tal vez fueron más evidentes en la campaña del NO, porque se la publicitó como “una campaña ciudadana”. Ahora bien, esto también es relativo, ya que algunos líderes políticos manifestaron que contrataron empresas

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publicitarias que hicieron trabajo en redes sociales. Sin embargo, en general, en ambas campañas, hubo expresiones ciudadanas espontáneas.

En cierto modo, la irrupción de la ciudadanía en las redes sociales hizo que estas funcionen como un (nuevo) campo de disputa electoral en el que, con frecuencia, hubo cabida para actitudes de intolerancia y racismo más que para expresiones de virtud democrática. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Pablo Andrés Rivero: Estoy de acuerdo parcialmente con esa afirmación ya que creo que, por un lado, existen distintos campos de disputa electoral y, que por otro, necesitamos más evidencias e investigaciones al respecto para ahondar en esa idea. Es decir, más allá de algunas opiniones, intuiciones y percepciones, poco se ha trabajado sobre el tema y, en general, sobre el ámbito de la comunicación política en el país. Evidentemente, hay señales de que las redes sociales constituyen un nuevo campo de disputa, pero también hay que entender que tienen diversas funcionalidades en el campo político y debemos ser rigurosos para analizarlas en clave política. Por ejemplo, cuando una persona postea una opinión política en Facebook en un contexto electoral, lo más probable es que ese mensaje se reproduzca en los círculos de esa persona, entre sus amigos y su familia. Si uno analiza este tema desde la sociología del internet y la configuración sociológica de las corrientes de opinión, en general—aunque no siempre—, las personas tienden a compartir valores, opiniones, principios y percepciones con su familia y con sus amigos cercanos porque así se construyen los lazos sociales que determinan esas relaciones. Entonces, se debe entender que si tú tienes una posición X, es altamente improbable que tu círculo cercano tenga una posición diametralmente opuesta; lo más probable es que piensen igual o parecido a ti.

Ahora bien, cuando ese mensaje llega a una persona que piensa

distinto a ti, los pocos estudios que hay sobre un cambio de percepción

a partir de insumos políticos en internet muestran que, en general, su

posición y su percepción no cambiarán. Es decir que las posiciones no dependen de lo que se vea o no en Facebook. Sin embargo, en el caso boliviano no tenemos esa evidencia, por lo que creo que debemos ser un poco más cautos en la afirmación.

Aunque coincido en que, efectivamente, es importante comprender

que las redes sociales están creciendo como un espacio, como una forma de relacionarse y de comunicarse para las personas en todos los ámbitos, y no solamente en el político, si estamos muy implicados en este tema tendemos

a creer que las demás personas únicamente se ocupan de política cuando,

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en realidad, tienen otras múltiples preocupaciones: el fútbol, los deportes, la farándula, la moda, etc. Lo que sucede es que la tecnología intermedia nuestras relaciones sociales y nuestra comunicación cotidiana en todos los ámbitos, incluido el de las relaciones políticas. Desde ese punto de vista, sí coincido con que las redes sociales configuran hoy un campo de disputa.

¿Cómo crees que se resolverá en el futuro el debate entre la horizontalidad de la web 2.0 y la verticalidad de los partidos políticos?

Eliana Quiroz: Creo que la gente va a seguir participando en redes sociales porque nos interesa la política; eso es lo lindo del carácter del boliviano, sobre todo entre los jóvenes. No solamente son jóvenes los que están en redes sociales, pero su presencia es preponderante. Entonces, vamos a seguir teniendo expresiones espontáneas en ellas.

Lo que tienen que hacer los partidos políticos es comenzar a tenerlas en cuenta e introducirse en el ámbito de la web 2.0, pero con cautela. Por

ejemplo, en relación con el problema que tuvimos hace algunos años en La Paz con los transportistas, yo sé que la Alcaldía organizó grupos de apoyo al transporte municipal en Facebook. Me parece que esto es parte de la política

y si no me entero seguramente participaré en los grupos. Pero si me entero

que los grupos están asociados a algún partido estos se deslegitiman. Entonces creo que los políticos deben tener cautela principalmente. Si hay debates y diálogos ciudadanos en la web está muy bien que participen y que presenten sus posiciones. Eso es lo que importa en las redes sociales, el debate de ideas, no las consignas políticas a favor de uno u otro lado ya que son aburridas, obvias y nadie las lee.

En las redes sociales se siente, se huele cuando algo es legítimo y te convoca. Cuando puedes poner tus aportes genuinamente, entonces has logrado un cambio, pero creo que a los políticos les falta aprender esto. Lamentablemente, la comunicación política se ha vuelto muy vertical

y unidireccional, aunque se cree que no porque el político siempre está

rodeado de gente. Pues no, no tiene tiempo de conversar con la gente, se sacan fotos y se van. Ciertamente, los políticos no están acostumbrados al flujo de comunicación horizontal, no es lo normal para ellos. Entonces

hay que enseñarles a los políticos, a los periodistas, a los cientistas políticos

y sociales, a la gente que escribe. En particular los políticos están en un

pedestal, son un nodo especial en el flujo que, por lo general, no conversa, no responde. No es fácil imaginar que un político “baje” a debatir con los ciudadanos espontáneamente; además, en realidad, las redes sociales son horizontales, no se “baja”. Los partidos y los políticos tienen este reto de

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entrar a los debates horizontales de las redes sociales. O no. Pero al menos es importante mirar, informarte y entender qué está pasando en las redes sociales. Son espacios diferentes y nunca van a ser lo mismo, porque uno es un espacio ciudadano y el otro es político.

Trataré de ejemplificar esto con un ejemplo actual: con el Pokemon Go. El juego está hecho con un tecnología de realidad aumentada; es decir, que coloca una capa de realidad virtual encima de la capa offline. Se mezclan ambas capas, pero son independientes. Creo que es útil pensar así:

la capa tradicional de la política en Bolivia es de base territorial y no puedes dejarla de lado, pero encima hay una capa virtual que es real pero solamente la puedes ver con tu celular. Son dos lógicas diferentes, pero están muy relacionadas la una con la otra. Ambas se afectan y están interrelacionadas, aunque tienen reglas diferentes. Hay que aprender a vivir en ambas.

¿Se sintió un clima fuerte de polarización política, en particular en las redes sociales, en el Referendo Constitucional? ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Pablo Andrés Rivero: Al respecto quisiera comentar dos cosas. La primera es que una pregunta candente que tuvo que responder el equipo de campaña del SÍ en el momento de definir la narrativa y el relato político para la campaña es: el presidente Evo Morales tiene 60% de aprobación, pero tiene 40% de intención de voto. ¿Por qué? ¿A qué se debe esta brecha? Por otro lado, se instaló en la campaña una discusión en la que cada parte/ actor quiso posicionar el motivo del voto por el NO: “Yo soy NO por el TIPNIS”, “Yo soy NO por la democracia”, todo esto entre comillas. Sin embargo, sucede que en el cauce de la elección, en el período formal de la campaña, los NO parten de manera desagregada y nunca se suman, aunque siguen transitando de manera paralela por el camino del NO; es decir, van todos por el NO y el resultado es uno solo. En el caso del SÍ sucede lo contrario. Esta posición parte de una base política dura, consolidada, sin mayor reflexión sobre el voto, con militancia y lealtad, y tiene que ir construyendo una narrativa de convencimiento de por qué votar por el SÍ. Esto es, por supuesto, mucho más difícil porque tienes muchos NO a los que enfrentar. Entonces, el desafío teórico y reflexivo posterior para esa campaña quizá sea cómo se pudo haber enfrentado estratégicamente a cada uno de esos NO. Quizá sea más fácil decirlo que hacerlo, evidentemente.

Trasladada esta reflexión al campo de las plataformas de las redes sociales y del internet, es importante comprender que no necesariamente hubo una mayoría de posiciones sobre un tema o sobre otro. Creo que

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sería difícil argumentar, por ejemplo, que la mayoría de los NO estuvo en

internet y/o que la mayoría de los SÍ estuvo en la calle. Lo que sí queda claro

es que hubo una amplia apertura de mensajes y no hubo una regulación. De

hecho, al principio se discutió si existiría algún tipo de regulación y al final

no hubo nada. El Tribunal Supremo Electoral instó a la autorregulación, pero no hubo coerción y, por supuesto, hubo muchos temas de controversia, pero que no creo que hayan determinado el curso de la campaña; tengo mis serias dudas al respecto.

Eliana Quiroz: En relación a la campaña, yo no creo que hubo polarización porque no se vio una tendencia de “eliminar” a la otra posición. En el país hemos tenido otros momentos en que realmente se vio esta polarización. En el caso del Referendo Constitucional, sin embargo, creo

que lo que pasó es que las personas marcaron su posición con claridad, lo cual es difícil, pero la gente lo hizo porque, de cierto modo, se vio obligada

a eso. Además, con una diferencia tan estrecha en la votación, estabas obligado a tomar partido.

Ahora, si preguntamos por las razones del voto, encontramos que fueron muy diversas, como se vio en la discusión en las redes sociales. Entonces, realmente no hubo polarización, pero sí golpeó fuerte la necesidad de tomar partido.

Un tema que cobró mucha atención en las campanas por el SÍ y el NO a la modificación constitucional fue la denominada guerra sucia, que derivó en un encendido debate sobre la necesidad de regular las redes sociales. ¿Consideras que los usos antidemocráticos de las redes sociales son ineludibles en la web 2.0? ¿Qué es más peligroso, aplicar filtros o que no exista ningún tipo de regulación?

Pablo Andrés Rivero: Esa es una discusión que tiene varios niveles,

desde la filosofía política del Estado, pasando por los principios jurídico- políticos del ejercicio democrático, hasta las condiciones de posibilidad tangibles para la regulación. En primer lugar, afirmaría que es un asunto demasiado complejo, pero siento que hay un tema clave que se debe abordar. Cuando se hace el diseño de una campaña y se valoran los distintos recursos

y canales disponibles para desplegarla, las redes sociales se convierten en un canal táctico perfecto para el rumor, porque puedes lanzarlo sin

la responsabilidad de un medio por detrás, con la Ley de Imprenta y la

obligatoriedad de verificar las fuentes.

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Ahora, también es cierto que muchos temas y mensajes se difunden más que por decisión, por error y/o por inconsistencia de las fuentes, lo cual es muy común. Pero, al mismo tiempo, siento que este es un problema estructural de la manera en que formamos opinión en Bolivia. Es decir que no separo el problema del rumor, de la inconsistencia de fuentes y de las mentiras, del problema estructural de la comunicación masiva en Bolivia. Si tenemos canales de TV y periódicos que no verifican fuentes,

entonces, ¿por qué le tienes que exigir a la ciudadanía que sea rigurosa con

la noticia en las redes sociales? Por supuesto que los partidos políticos van a

aprovechar esas inconsistencias para poder instalar sus mensajes clave en un momento dado y generar un efecto determinado.

Por otro lado, creo que hay un punto clave que se debe revisar en la

discusión filosófica al respecto. Primero, se debe distinguir si se regula a las personas, a los pensamientos y/o a los contenidos. Suponiendo que descartas los dos primeros ámbitos —que podrían interpretarse como censura—, la regulación de contenidos también implica una serie de pasos jurídicos, políticos y administrativos previos que el país no está en condiciones de adoptar (y que no son una prioridad). Por ejemplo, el que tú tengas una firma digital asociada a cada uno de tus canales digitales, que permita una repercusión jurídica de tus actos, y que luego pueda ser materia penal o civil, es algo realmente muy complejo. Para cerrar la idea, me parece que evidentemente necesitamos discutir y evaluar cuáles son los mecanismos,

el formato y todo el “ecosistema” de la comunicación masiva en el país y

dónde está fallando, y solo después podremos hablar de cómo situar algunos filtros en los medios masivos y pensar en una siguiente etapa. Los medios deben reflexionar sobre sus prácticas y la ciudadanía debe seleccionar mejor sus fuentes de información. Por el momento, los medios no están siendo presionados para mejorar la calidad de su información.

Eliana Quiroz: Hemos hecho algunas actividades para aclarar

y debatir el tema de regulación de redes sociales, y creo que hemos

construido colaborativamente la siguiente posición: no puedes regular

la difusión de contenidos en las redes sociales, principalmente porque

son espacios privados que ya están regulados. Por ejemplo, si ingresas a Facebook, Twitter, YouTube, etc., estás entrando a una plataforma privada; por eso firmas unos términos de uso al momento de crear tu cuenta. Y, por supuesto, ningún país puede eliminar contenidos en esos términos de uso; tendrías que hacerlo a través de la administración de esas plataformas. Entonces, si entendemos que la regulación es de los contenidos —porque se puede regular muchas cosas—, la conclusión es que no puedes.

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Sí se podría tomar una medida extrema: evitar/prohibir que determinado país tenga acceso a una determinada red. Sin embargo, me parece complicado, riesgoso, no aconsejable y, por tanto, no creo que sea una opción válida. Entonces, ¿qué puedes hacer? El camino pasa por la educación, para que las personas entiendan qué están mirando, y concientizar más sobre el uso de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, me sorprende cuando las personas acceden a las redes sociales y creen cosas que son inverosímiles; eso tiene que ver con la ingenuidad con la que a veces se ingresa a las redes sociales.

En relación con la normativa, aunque probablemente falten algunas figuras penales específicas, como el “bullying informático”, en el país ya existen el Código Penal y otras normativas. Quizá no sabemos cómo comportarnos en esas situaciones que se dan en la web; de hecho, pienso que no sabemos cómo comportarnos cuando alguien nos insulta cara a cara, lo cual constituye un delito. Por eso reafirmo que lo importante es la educación y, en ese ámbito, el Órgano Electoral Plurinacional, los activistas, las entidades gubernamentales y las empresas tienen un rol muy importante.

Me parece que, en general, la gente necesita más información sobre sus derechos y deberes digitales. Si alguien me insulta en redes sociales, ¿puedo iniciarle un juicio? Sí puedes. ¿Qué pasa si el perfil es falso? No es fácil, pero hay formas: puedes pedir a Facebook, mediante carta, que te informe desde qué dirección IP se está lanzando el ataque. Asimismo, se necesita abogados expertos en derecho informático para que ayuden en este tema. Es decir, si lo que sucede en las redes pasa a ser un delito, eso tiene su propio tratamiento; si es un debate acalorado, es normal, es parte de la democracia. En resumen, debemos aprender a convivir en el espacio virtual.

El Reglamento para Campaña y Propaganda Electoral en Referendo, aprobado a fines del año 2015, es el primero que contempló algún tipo de regulación inicial para las RRSSDD basada en la autorregulación, el respeto al silencio electoral y a leyes que existen en el país. A partir de ello, y considerando lo dicho anteriormente, ¿qué rol específico podría y/o debería jugar el Órgano Electoral Plurinacional en este tema para que las redes se empleen constructivamente?

Pablo Andrés Rivero: Creo que ese es un tema muy complejo. Lo primero que diría es que, según su atribución, el OEP no debería adoptar una posición al respecto, ya que, al no implicar una obligatoriedad y una competencia legal, no es incumplimiento de deberes, no es una falta. Yo

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jamás lo haría, y pienso que allí puede acabar el debate. Pero, por otro lado, sí pienso que el OEP podría promover una mayor discusión en todo el país, previa y posterior a los procesos electorales, sobre cómo mejorar la rigurosidad de la cobertura periodística y la información en un proceso electoral en todos los ámbitos. Es decir, cómo motivar ese rol constitucional de los medios (que tienen derechos y deberes) de brindar información

responsable y de verificar fuentes. Ese rol de fiscalización de la comunicación también debería competer a los propios medios de comunicación, privados

y públicos, y el OEP podría incentivar ese debate a través de sus diferentes instancias. Así saldríamos de la dependencia histórica que tenemos en Bolivia de que primero existe la ley que regule y obligue, y sólo después comenzamos a actuar y reflexionar al respecto.

Queda claro que los medios de comunicación tradicionales siguen teniendo un papel preponderante en el país, aunque en el proceso del Referendo Constitucional funcionaron como cajas de resonancia — inclusive en el día de la votación— de los contenidos generados en internet.

Eliana Quiroz: Ya veíamos que en la política —y en la farándula también— es muy importante la relación entre redes sociales y medios. Si la información pasa solo en las redes, no tiene realmente implicación pública; para ello tiene que estar casada con la actividad de los medios. Lo que pasa en las redes sociales tiene que poder saltar a los medios. A veces también pasa a la inversa: algo que surge en los medios tiene resonancia en las redes sociales y luego rebota otra vez en los medios. Pero, en definitiva, tiene que pasar por los medios tradicionales para que suene fuerte.

Un ejemplo de lo anterior es la historia del “matoncito” (un

tuitero X), que le solicitó cierta información a una senadora X sobre una afirmación que ella hizo. La senadora reaccionó mal y comenzó a insultar

y amenazar al tuitero argumentando que su pregunta respondía a criterios

político-partidarios. Ante eso, la comunidad de tuiteros intentó explicar

a la senadora que el tuitero X solamente quería saber cuál era la fuente

de información que había empleado, pero ella reaccionó mal nuevamente. Entonces, frente a esa reacción, durante una semana tuvimos un debate intenso con esta señora en Twitter, e incluso se llegó a hacer memes y videos sobre el tema, poleras con el hashtag #matoncito, y una carta colaborativa para explicarle a ella lo que estaba sucediendo y pedirle que baje el tono. Hubo muchas manifestaciones, pero no era época de medios y ninguno reflejó el tema. Así, este fenómeno, que fue político, no tuvo repercusión en medios y, por tanto, no llegó al ámbito público, es decir, no se hizo público.

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Este ejemplo muestra realmente que lo que no pasa por los medios y se queda en la web tiene poca repercusión en la vida pública.

En la campaña del Referendo Constitucional, ante el hecho de que lo que se reflejó en los medios fue un poco aburrido, el espacio de las

redes sociales tomó protagonismo y se convirtió en una fuente privilegiada para ellos. Ahora bien, muchos temas se sobredimensionaron y los medios reflejaron mucho más de lo que debieron lo que sucedía en las redes sociales. Es decir que hubieran podido retomar el debate en las redes sociales sin necesidad de reproducir las groserías e insultos, pero no lo hicieron. Por ello, creo que los medios tienen una lección que aprender sobre qué son las redes sociales y cómo pueden reportar los temas que suceden en ellas.

Y nosotros, como ciudadanos, como políticos y como periodistas, tenemos

que entender este nuevo espacio público y cómo es aconsejable comportarse ahí dentro.

Por otro lado, está claro que ahora las y los ciudadanos son productores de sus propios contenidos en la web. En ese sentido, el debate sobre la autorregulación y el manejo responsable de la información, debe incorporar esta nueva realidad más allá de los medios.

Pablo Andrés Rivero: Efectivamente, sobre todo porque ahora las y los ciudadanos son capaces de influir sobre los demás.

Eliana Quiroz: En otros países hay medios informativos ciudadanos que tienen una repercusión muy interesante que puede cambiar corrientes

de opinión y decisiones políticas. Eso todavía no está sucediendo en Bolivia debido a que, quizá, no hemos alcanzado el nivel de masificación suficiente. También creo que todavía no ha cuajado la idea de que el activismo de este tipo puede ser una forma de vida para las personas, para que se involucren

y reporten todo lo que sucede a su alrededor. Eso sería lo ideal porque ya

no dependeríamos del ojo del periodista, que no necesariamente es el mejor informado. Hay algunos perfiles y algunos proyectos periodísticos que sí están reportando cosas desde una mirada más ciudadana pero que, para tener influencia, siempre dependen del medio masivo.

¿En qué medida la web 2.0 estimula la democracia de audiencias? Dicho de otro modo, ¿las redes banalizan la política o, por el contrario, la acercan a la ciudadanía y estimulan su ejercicio?

Pablo Andrés Rivero: Pienso que en la espectacularización y simplificación de la política, al menos en estos últimos procesos electorales,

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puede atribuírsele una mayor responsabilidad a la televisión. Me parece que ha jugado un rol primordial en impulsar este reduccionismo del debate, con periodistas no preparados para el análisis y el debate político, sino para el espectáculo y la venta de publicidad; creo que la televisión es la principal responsable de estas actitudes.

Ahora bien, opino que en el país hay un tema estructural: desde 2005 a la fecha ha cambiado muchísimo la estructura demográfica y social. Hemos pasado de ser un país rural a un país urbano, de un país con 65% de población conectada a la radio a quizá un 40% hoy en día; de una penetración de la TV abierta de un 65% a más de un 80%; de un 4% de conexiones a internet a alrededor de 20% en domicilios, y de población que usa teléfonos móviles, de un 15%-18% a un 45% o más. Es decir, los formatos y canales de comunicación e información han cambiado radicalmente en los últimos diez años, y no tenemos las suficientes investigaciones —específicas y comparativas— al respecto. Es decir que nos falta generar análisis e información sobre el tema, que considere la concentración de población de las cuatro grandes metrópolis del país (La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz).

Aunque existen una serie de indicadores y variables, se ha descuidado el análisis integral sobre el consumo masivo de información. Mi reclamo es que, para entrar en la discusión sobre la distorsión y sobre simplificación de los mensajes, debemos tener más elementos de análisis sobre el consumo cultural de información de nuestra sociedad, en particular desde el enfoque de los medios masivos tradicionales. Yo lo dejaría en el plano de una pregunta abierta, ya que es muy pertinente.

Eliana Quiroz: Como mencioné antes, creo que nos falta más crítica sobre el rol de los medios. Hoy los medios son nefastos en todos los países del mundo, por el nivel de “farandulización” que han dado a la política y al espacio público en general. Basta ver esos terribles programas como “Calle 7”, que vi una sola vez y no pude creer los niveles de machismo, discriminación y violencia que tiene. Estos formatos también están presentes en las noticias y en el análisis y debate político mediatizado, y nos falta más crítica al respecto. Todavía damos crédito a mucho de lo que sale en los medios, a pesar de que hemos tenido pruebas de que la televisión, los periódicos y la radio tienen graves problemas e inconsistencias con la información que manejan. De modo que, a medida que se masifique el internet, seguramente crecerá la mirada crítica de las y los ciudadanos.

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Como te decía, creo que la banalización de la política viene principalmente por el lado de la televisión, porque es más masiva, porque ahí aprendemos a comunicarnos y, al ser audiovisual, lógicamente es más emotiva. Creo que la televisión es el actor principal, y las redes sociales ocupan un segundo lugar. Estas todavía son un espacio de clases medias, sin mucha participación del área rural; solamente un 45% de las y los bolivianos se conectan a internet.

En ese marco, ¿hay algo particular y específico en el formato breve e inmediato de comunicación en la web 2.0 que merece analizarse con detenimiento?

Pablo Andrés Rivero: Me parece muy interesante la pregunta. En esta era digital y del internet siempre se discute el principio de Marshall McLuhan de que el mensaje se condiciona al medio. En la década de los 60 pensaban que McLuhan estaba loco por tener esa posición, que ahora cobra un sentido de profecía en la era digital, lo que lleva a desempolvar a este autor y aplicar sus ideas. Mi percepción al respecto es que hay un comportamiento cultural específico en el consumo de información que resulta muy interesante analizar. Son factores clave la interconexión de las pantallas, la interrelación del evento en vivo con el posteo en vivo, la manera en que el mensaje y el comentario se hacen en círculos privados. Por ejemplo, según el último Informe Latinobarómetro, el uso exponencial de Instagram, Snapchat y Whatsapp ya se refleja en la estadística regional y constituye un fenómeno particular, con cifras impresionantes, en las redes sociales.

Sucede que hay círculos privados de consumo y circulación de información —que no son Twitter— que, aparentemente, están condicionando y modificando la manera en que la gente consume información. Esto tiene que ver con la utilización intensiva del audiovisual, videos breves de 5 segundos, sin ninguna capacidad de elaboración y análisis; es el mensaje inmediato que roba un par de pestañeos. Esto me lleva a referirme a aquello que mencionas, y que tiene que ver con la existencia de tres brechas: brecha de acceso a las nuevas tecnologías, brecha de uso intensivo —seguramente en Bolivia muy pocas personas hacen un uso intensivo del internet— y brecha de inserción a la economía del conocimiento en internet —aquellos que logran reducir costos, generar excedentes, formar opinión, etc. Estas brechas muestran que todavía hay mucha exclusión y muchas personas que quedan fuera de estos circuitos.

Teniendo en cuenta todo ello, en un país que todavía tiene irresueltos muchos problemas más urgentes, creo que resulta osado

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plantear que este tipo de formatos de comunicación estén condicionando culturalmente la política y las prácticas políticas. Por otro lado, es evidente que son las y los jóvenes quienes tienen mayor presencia en internet en el país, con un comportamiento político generalmente muy volátil, con otras prioridades en sus vidas, con prácticas recurrentes y específicas de consumo de información, y ahí se quedan. De modo que podríamos estar sobredimensionando el problema. Creo que primero debemos analizar cuáles son los patrones culturales de consumo de información y prácticas comunicacionales masivas y privadas, aunque sin dejar de lado en el análisis las exclusiones y brechas que hay en el país.

Eliana Quiroz: El lenguaje de las redes sociales es sobre todo gráfico y audiovisual, mucho más en Facebook; luego en Twitter y, bueno, en Instagram, donde todo es audiovisual. El lenguaje audiovisual siempre tiene una carga emotiva mayor al texto; entonces, de hecho, no se privilegia el texto en las redes sociales sino el material audiovisual. Por lo tanto, termina siendo un contenido mucho más emotivo. Es decir, quien quiere ser malo en las redes sociales va a generar muchos contenido gráficos que apelen sobre todo a la emocionalidad. Todo lo que impacta, lo hace por la imagen. Entonces, está dado el espacio para que los contenidos sean más faranduleros pero, al mismo tiempo, creo que el espacio de las redes sociales permite que las personas sean más críticas. Debido a que puedes reaccionar en el mismo espacio donde se emite el mensaje, entonces el formato mismo te da la posibilidad de que se generen corrientes de opinión más críticas.

¿Las redes sociales han democratizado más el espacio público o lo han restringido? En ese marco, ¿qué elementos y/o aspectos del formato de comunicación de la web 2.0 te parecen relevantes?

Pablo Andrés Rivero: Es una pregunta compleja que desmenuzaría un poco para intentar ser claro. Si por “espacio público” nos referimos a la “opinión pública”, es indudable que las redes sociales en internet abren un espectro más amplio hacia la posibilidad de desmonopolizar la opinión de algunos actores tradicionales (partidos políticos, medios, y formadores de opinión). Sin embargo, eso no quiere decir que sea un vehículo democratizador per se. De hecho, que mucha gente comente y exprese su opinión no quiere decir que se forme y direccione la opinión pública.

Respaldo y defiendo que la gente sea libre de expresarse por distintos medios en internet, incluidas las redes sociales. En tal sentido, no pienso que estos medios restrinjan la opinión; subrayo, abren posibilidades, aunque las formas y mecanismos de formación de opinión y curso del sentido común

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(en el entendido de Gramsci) sigue condicionado a factores de conocimiento

y poder. La restricción a cualquier “espacio” (presencial o virtual) se da

por decisiones políticas, no por vehículos o recursos tecnológicos, éstos

simplemente operarían para favorecer o restringir según se decida.

Eliana Quiroz: Creo que suceden ambas cosas. Por un lado, en

el mismo espacio donde se emite el mensaje ahora puedes reaccionar de

inmediato a él. En ese sentido, las redes sociales permiten que se generen corrientes de opinión más críticas; sin embargo, siempre las corrientes de opinión pública han sido minoritarias y elitarias, y eso no va a cambiar. Además, hoy hay personas en las redes que antes no estaban incluidas en

el debate público y que ahora son líderes de opinión que no pasan por los

medios, o que pasan por los medios a partir de su imagen en las redes sociales. En ese sentido, las redes amplían el espacio público.

Pero, por otro lado, mucha de la gente que participaba sobre todo en debates públicos offline, ahora no está incluida en el debate de las redes sociales. Una investigación que llevamos adelante muestra que un 40- 50% de las personas que generan opinión pública en los medios tienen presencia en las redes sociales. Entonces, en ese sentido, también vemos que restringen el espacio público.

Para finalizar, una reflexión sobre una opinión pesimista. Zygmut Bauman señala que el internet adormece a las personas y que las redes sociales son una trampa en vez de un instrumento revolucionario (Véase http://cultura.

elpais.com/cultura/2015/12/30/babelia/1451504427_675885.html).

¿Son las redes sociales, como señala Bauman, el nuevo opio del pueblo? ¿O estamos simplemente ante nuevas formas de política y democracia?

Pablo Andrés Rivero: Yo mantengo una actitud crítica hacia las redes sociales; de hecho, pongo en duda que las redes sociales sean la salida

o la solución para la comunicación masiva y/o la comunicación política,

que es el ámbito en el que yo trabajo. Creo que hay que relativizar este su rol mesiánico. Definitivamente, hay una discusión más amplia y, en ese sentido, hay que analizar el internet como un “ecosistema” que ha

transformado las prácticas de la humanidad, lo cual es innegable. Y eso supera a las redes sociales, que son solamente una expresión más de este fenómeno comunicacional; no creo que lo sean todo.

Insisto en que debemos ser bastante críticos con las redes sociales y mirar hacia otras formas de comunicación masiva y democratización de la información y el conocimiento. Para mí, el debate debería dirigirse a ese

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ámbito, y no solo al de las redes sociales. Por ende, soy enormemente crítico de algunas iniciativas privadas, como la de Facebook, de otorgar conexión gratuita, porque eso no es sustancial ni para el modelo de negocio que ellos utilizan ni para las verdaderas necesidades de información y democratización

del acceso que requiere la gente. Partiendo de esa idea, yo sí me alineo con Bauman, cuya composición teórica sobre la “cultura líquida” encuentro muy valiosa para entender estos procesos; esa discusión de cómo se mezclan los ámbitos, se diluyen las fronteras y todo se hace acuoso es muy útil. Sin duda, en el país estamos en un proceso nuevo que tiene que ver, por ejemplo, con que más de un millón y medio de personas hayan salido de la pobreza. Cuando está bajo la línea de la pobreza, la gente no se preocupa por las formas de comunicación; sí empieza a preocuparse por otros ámbitos cuando supera sus primeras necesidades, y eso es totalmente legítimo. Es entonces también cuando se generan nuevas formas de consumo de bienes

e información, menos pasiva, menos ideologizada, y todo esto repercute en

que las iniciativas del mercado y comerciales sean más intuitivas. Es decir, el mercado está avanzando más rápido en el país, y creo que el Estado tiene una responsabilidad específica muy grande al respecto.

Para concluir, creo que es muy importante iniciar un diálogo inter e

intrageneracional e inter e intracultural sobre todas estas prácticas y formas comunicacionales en el país. Evidentemente, las tecnologías de información

y comunicación van a seguir marcando cada vez más el siglo XXI. El punto

es cómo analizamos estos temas desde distintas perspectivas en el país. Este tema —la web en toda su potencialidad, la economía colaborativa, las aplicaciones cívicas para el empoderamiento de sectores excluidos, las iniciativas para la transparencia y rendición de cuentas, el gobierno electrónico, los gobiernos locales y la ciudadanía, etc.— debería estar en el centro del debate pero, lamentablemente, Facebook y Twitter concentran toda la atención. Una vez más, estos son los temas y potencialidades que

tenemos y que deberíamos analizar, porque nos fortalecerán como país y sociedad.

Eliana Quiroz: Creo, por supuesto, que algo de lo que menciona Bauman está pasando. A propósito, alguien decía: “qué poco tenemos el Facebook que nos merecemos”. Yo, por ejemplo, tengo el máximo de amigos que te permite Facebook, que son cinco mil, pero como mucho veo las actualizaciones de 400 o 500. Ese es tu círculo de amigos, con quienes puedes terminar hablando de lo mismo, por supuesto. Lo que va más allá de este primer círculo de amigos se denomina viralización. Si no te conozco, pero mi contenido llega hasta ti y tus amigos, eso se llama viralización. De

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otro modo, no se entendería cómo un video tiene un millón de likes. Sin embargo, normalmente eso no sucede; uno habla solo con sus amigos.

Yo creo que esta neurosis que tenemos los seres humanos modernos se resuelve comiendo mucho, comprando mucho, posteando fotos tuyas (selfies) para que la gente te ponga “me gusta”. Es decir, la web es un espacio de neuróticos, como todos los demás espacios, pero también en la web se puede leer opiniones interesantes, espontáneas y críticas. Por eso la afirmación “las personas tienen el Facebook que se merecen”. Y eso sucede en todos los ámbitos: si vas a la feria del libro, ¿qué compras?, ¿con quién conversas?, ¿cómo armas tu espacio público? Ahora bien, en la vida offline, ¿tenemos la capacidad de romper esta situación? ¿Podemos ir más allá de nuestro círculo cercano? En Bolivia, en general, es común que estemos siempre con los amigos más cercanos desde colegio, por lo que tenemos pocas oportunidades de ir más allá de los círculos sociales en los que hemos crecido; nuestras opiniones han sido formadas y se refuerzan en esos espacios. Romper con esto es un tema de voluntad personal, tanto online como offline.

RUBEN VARGAS PORTUGAL

RUBEN VARGAS PORTUGAL (1959-2015)

(1959-2015)

JAIME SAENZ

DECIR ADIÓS

A Rubén Vargas

Qué pasará en el fondo del abismo –qué será

de ti, estamos solos.

Decir adiós

Es muy sencillo

mas el adiós no tiene término.

Es como la vida,

una substancia del tiempo que se acumula en

el tiempo

–de muchas vidas ajenas vive la vida, la palabra

adiós no significa nada.

Te quedarás para siempre, eres el adiós.

En: Al pasar un cometa (Poemas 1970-1972), ediciones Altiplano, La Paz,

1982

HomenajeaRubénVargasPortugal

HomenajeaRubénVargasPortugal Rubén y Celan Luis H. Antezana J. 1 La poesía ya no se impone, se

Rubén y Celan

Luis H. Antezana J. 1

La poesía ya no se impone, se expone. Paul Celan

Desde, por lo menos, el Canto VIII de La Odisea, en el que Odiseo escucha al bardo cantar sus propias aventuras, la literatura sobre la literatura es un terreno no sólo frecuente sino, también, prácticamente inagotable. Contagiado por Borges, a menudo sospecho que por ahí anda el camino que permite entender los alcances de eso que llamamos “literatura” y, de yapa, el camino que permite entender la manera verbal como los seres humanos pretendemos entender el universo. Como leitmotiv para este hecho, para esta posibilidad, cambiando de libro o traducción según las circunstancias, suscribiría la sospecha de Francis Bacon cuando probablemente inventaba la epistemología: que, como La Biblia, el Universo es también un libro y, aprendiendo a leerlo, entenderemos todo lo que hay que saber del aquí y del más allá. El colmo de esta posibilidad, ya lo saben, es la borgeana, es decir, que, “en el fondo del fondo” (Saenz), “El Universo es una biblioteca.”

Eso, en general. En particular, El Quijote es mi arquetipo al respecto. No sólo la lectura de los libros de caballería desquicia al hidalgo caballero sino, en la Segunda Parte, los personajes han leído la Primera Parte y, notablemente, hasta conocen El Quijote de Avellaneda y, de acuerdo a estos otros libros dentro del libro o consecuencia del primer libro, los personajes actúan en correspondencia. Y, por si fuera poco, antes, la Primera Parte nos indica que El Quijote no sería sino la traducción del manuscrito de Cide Hamete Benengeli. Cervantes sabía, por supuesto, que el mundo de la literatura sobre la literatura también incluye, obviamente, a las traducciones. En la literatura boliviana, en este terreno donde los libros se miran a sí mismos, como Velázquez se mira a sí mismo en Las Meninas, mis clásicos son el Reverso de la transparencia de Cerruto, las Reflexiones

1 Luis H. Antezana J. es doctor en Filología por la Universidad de Lovaina, Bélgica. Docente emérito de la UMSS y Doctor Honoris Causa de la UMSA. Fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanas en 2011.

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maquiavélicas de Shimose y la Carta a la inolvidable de Mitre. Pero, no

son estos libros los que ahora quiero comentar sino un poema que, a mi gusto, es una joya al respecto. Me refiero a La torre abolida (La Paz, Plural editores, 2003) de Rubén Vargas y, más precisamente, al segundo poema de

la sección titulada “Túmulos, a ´Shoa,´” dedicado a Paul Celan. Al respecto,

totalmente consciente de este hecho, el de trabajar sobre materiales verbales –e icónicos– previamente elaborados, Rubén cierra el poemario con una ¨Nota¨ que, al respecto, dice:

Por su propia naturaleza y propósito La torre abolida es un diálogo interior con otros lenguajes, un espejo trizado que los refleja y fragmenta. No sin reticencia, esta nota declara algunas referencias. “Piedra de Praga” es una imagen de Kafka dictada por el sueño. Paul Celan, poeta judío nacido en Bukovina, sobrevivió a los campos de concentración, donde murieron sus padres, para escribir en la lengua de sus verdugos, se suicidó en París en 1970. Piedra imán es el título de un libro de Jaime Saenz. El poema “Alejandra” tiene apellido: Pizarnik. La novela Bajo el volcán de Malcolm Lowry respira en “Piedra de Cuernavaca.” “Llámame Ismael” es la primera frase de Moby Dick, novela de Herman Melville. “París, Texas” alude a la película homónima de Win Wenders. “Punta plata” es el título de un cuadro de María Luisa Pacheco. “Transblanco” es un doble homenaje a Blanco de Octavio Paz y a la traducción/ transcreación de ese poema por Haroldo de Campos (2003: 54).

Nótese, al pasar, el término que Rubén propone (“transcreación”) para un poema, el de Haroldo de Campos, que reelabora otro poema,

Blanco de Octavio Paz. “Transcreación” dice Rubén, o sea, literatura sobre

la literatura.

Como se ve, Rubén es, pues, totalmente consciente de lo que hace. Dicho sea de paso, ya que ahí se trata de “un diálogo interior con otros

lenguajes”, como él dice, el título de su libro, La torre abolida, sugiere la posibilidad de así enfrentar el problema del mito de la Torre de Babel y, por ahí, quizá, también dialogaría con After Babel de George Steiner quien, en

su caso, inclinando la balanza hacia los alcances de las traducciones, también

persigue las diversas formas de la interacción verbal entre los lenguajes y la riqueza que implica contar con tantos idiomas que, a su vez, son otros tantos mundos. Ese complejo diálogo, la literatura sobre la literatura, exige

o supone una complicidad algo peculiar, la de conocer o –mejor– la de

atreverse a conocer el texto literario que aludido, nombrado, utilizado

o reelaborado se integra en este tipo de literatura. La literatura sobre la

Homenaje a Rubén Vargas Portugal

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literatura es una caja de resonancias connotativas que apuntan, de una u

otra manera, al texto o textos que constituyen el horizonte de la (nueva) obra. Esto no necesariamente quiere decir que uno no pueda disfrutar de

la obra en cuestión si uno desconoce el texto o los textos integrados en su

elaboración. Por ejemplo, entre los ya millones de lectores de El nombre de la rosa de Umberto Eco, estoy seguro que no faltan lectores que han

disfrutado de sus personajes, trama y desarrollo sin tener la más mínima idea de que, entreverado, hay, entre tantos otros, un explícito homenaje

a Borges y su Biblioteca de Babel u otro que construye a Guillermo de

Baskerville en directo homenaje a Sherlock Holmes. En otro terreno, no tan ajeno finalmente, seguro que se pueden disfrutar las canciones de la primera época de Joan Manuel Serrat sin necesidad de conocer a Antonio Machado así como tampoco es necesario saber que “El pequeño vals vienés” de Leonard Cohen es literalmente un homenaje a Lorca y su Poeta en Nueva York… Y, así, ad infinitum.

And yet, yet, yet…, pero, además, la literatura sobre la literatura no

se queda allí: plena en guiños, siempre se las arregla para indicar o sugerir el espejo en el que se mira. Por ejemplo, en lo que nos ocupa, suponiendo un “desocupado lector” (Cervantes), después de disfrutar el poema, seguro que

el título de Rubén ha de intrigarle a quien aún no hubiera leído la nota que

cierra el poemario: “¿Qué quiere decir ´Shoa´?” o, aun, “¿Quién es ´Paul

Celan´?” Y, por ahí, si intrigado, bien podría llegar, tarde o temprano, a la inquietante y notable obra de Celan que re-elabora Rubén; y, actualmente,

si intrigado, a ese lector le bastaría empezar por internet y, por ahí, hasta

podría escuchar al propio Celan leyendo alguno de sus poemas…

Hoy en día, Paul Celan (1920-1970) se considera no sólo el mayor poeta en lengua alemana de la segunda mitad del siglo XX sino, cada vez con más frecuencia, se le considera, simplemente, uno de los mayores

poetas del siglo XX. Sin duda, uno de los núcleos de su resonancia es el haberse atrevido a escribir poesía en directa relación con el holocausto nazi. “Shoa/ Paul Celan”, titula Rubén su poema. “Shoa” (o “Shoah”) quiere decir, precisamente, “Holocausto”. Aunque ese tema permanece siempre, latente o explícito, a lo largo de toda su obra, lo más radical e intenso del acto de escritura emprendido por Celan no radica tanto en el tema como en el idioma en el que lo encaró: el alemán. El alemán no era, en rigor, su idioma nativo –que sería el rumano de su entorno o, quizá, el yiddish de su comunidad o el hebreo en el que insistía su padre. El alemán de Celan era –literalmente– su idioma materno, el de sus canciones de cuna,

el que fomentó e impulsó su madre, pero, pronto, también fue el idioma

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Decursos Nº 34

de los verdugos de su familia: judíos, los padres de Celan murieron en un campo de concentración nazi; su padre murió de fiebre tifoidea y su madre fue literalmente asesinada. Esa carga, ese desafío, motiva verbalmente la obra de Celan, la de encontrar resquicios de sentido en su idioma materno, saqueado y destrozado por quienes hablaban el mismo idioma: ajeno y propio, a la vez, unheimlich, el alemán de Celan más que un ave fénix es, simple y terriblemente, una entrega de “urnas de arena”, como él diría, o, tal vez, urnas de cenizas que también son arena en ese otro desierto, esa “tierra desatada”, dirá Rubén, el desierto de un exilio permanente y el de una terrible historia inmediata.

La poesía de Celan incluye los siguientes libros: La arena de las urnas (1948), Amapola y memoria (1952), De umbral en umbral (1955), Reja de lenguaje (1959), La rosa de nadie (1963), Cambio de aliento (1967) 2 , Soles filamentos (1968), Compulsión de luz (1970), Parte de nieve (1971), y Estancia del tiempo (1976). Sus obras completas han sido compiladas por Beda Alemann y Stefan Reichert (Gesammelte Werke. Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag, 2000 [GW]) y actualmente consta de 7 volúmenes, 5 volúmenes de poesía, 3 de su obra publicada, uno de los cuales incluye también sus textos en prosa, y otros 2 que recogen sus poemas inéditos y dispersos; además, la compilación dedica los otros 2 de los 7 volúmenes a sus traducciones. En castellano, bajo el título de Obra completa (Madrid, Editorial Trotta, [1999] 2009, tr. José Luis Reina Palazón [OC]), tenemos todos sus libros de poesía y sus textos en prosa; un posterior volumen,

especialmente dedicado a Los poemas póstumos (Madrid, Editorial Trotta, 2003, tr. José Luis Reina Palazón), completa, en castellano, esa Obra completa. Sus eruditos lamentan la falta de una biografía exhaustiva, pero, se alegraron mucho cuando se publicó Tiempo del corazón (México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2011, trs. Griselda Mársico y Uwe Schoor),

o sea, la correspondencia entre Ingeborg Bachmann y Celan. Menciono

este libro porque, más adelante, diré algo al respecto ya que Rubén alude a

la

relación entre “amapola y recuerdo” que surge del encuentro entre Celan

y

Bachmann en el poema “Corona”, incluido en, precisamente, Mohn und

Gedachnis.

Hasta aquí, un leve marco del tema que nos ocupa: Celan y Rubén. Ahora, acerquémonos a “Shoa/ Paul Celan” en dos tiempos: primero, una

2 Aunque luego se recoge en Cambio de aliento, como su primera parte, Cristal de aliento (Atemkristall) fue objeto de una previa edición, Ilustrada con grabados de Gisèle Celan- Lestrange, esposa de Celan, en 1965.

Homenaje a Rubén Vargas Portugal

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breve propuesta formal y, luego, un más largo recorrido, per-siguiendo paso

a paso al poema de Rubén.

Una manera de presentar estos reflejos en ese espejo trizado de los que habla Rubén en su “Nota” sería la de superponer dos transparencias, como quien lee un palimpsesto, donde, debajo del poema de Rubén, podríamos leer los poemas de Celan y, así, reconocer los versos aludidos o recuperados

en esta su re-composición. En las conjunciones y diferencias perceptibles en dicha superposición se podrían reconocer fácilmente los temas dominantes

y sus respectivas variaciones de una a otra obra. Ahora bien, esa posibilidad,

la de una lectura alterna y simultánea, es la que nos servirá de modelo formal

y, para precisarla, no hay que ir muy lejos: está relativamente explícita en dos

poemas de Celan, en “Todesfuge” de Amapola y memoria y en “Engführung” de Reja del lenguaje, o sea, en “Fuga de muerte” y “Angostura” (tr. Reina Palazón) respectivamente. Desde ya, “Todesfuge” (“Fuga de muerte”), lo dice el título, utilizaría verbalmente ese vínculo alterno entre un tema y sus variaciones, como el que, por ejemplo, se suele asociar con las fugas de Bach. En nuestro caso, el tema serían Celan y su poesía y las variaciones los reflejos trizados que propone Rubén. Gracias a “Engführung” (“Angostura”), me parece, es posible precisar aún más esa relación. Dada la proximidad formal entre esos dos registros (“tema y variaciones”), el mecanismo de alternancia que utiliza Rubén en la composición de estas relaciones podría ser el llamado stretto, un procedimiento, desde ya, propio a las fugas y que permite subrayar la simultaneidad de dicha relación. Este mecanismo, este término, debo confesarlo, no proviene de mi im-posible formación musical, simplemente, viene –ya lo dije– de la obra de Celan y, habría que añadir, del temprano estudio que Peter Szondi le dedicó a ese poema 3 y, además, de las búsquedas de sus traductores al respecto. “Engführung” es el último poema del libro Sprachguitter (Reja de lenguaje) de Celan y, aunque tanto Michel Hamburger como José Luis Reina Palazón lo han traducido como “The Straitening” y “Angostura”, al inglés y al español, respectivamente, ambos también destacan el sentido técnico de “Engführung”, que es, precisamente, el de stretto, o sea, según Hamburger: “an artífice by which the subject and answer are, as it were, bound closer together, by being made to overlap”. 4 Reina Palazón, en nota, también destaca ese sentido (OC: 144), pero, recojo la definición mencionada por Hamburger porque él destaca lo

3 Peter Szondi, ¨Durch die Enge geführt,¨ Celan Studien, Schriften II (Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag, 1978: 345-389)

4 Michael Hamburger propone esa definición en la “Introducción” a su traducción de la poesía de Celan (cf. Poems of Paul Celan, New York, Persea Books, 1989: 23).

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Decursos Nº 34

inmediato y superpuesto de esa relación y, además, porque añade que, por estas razones, en la traducción francesa –autorizada por el propio Celan– optaron directamente por “Stretto”. Rubén estaría cerca de esta posibilidad, pues, a su manera, en su caso, dibuja, diseña, un stretto formal y temático, donde, salvo por la linealidad del lenguaje, las relaciones entre el tema y sus variaciones suceden, en nuestro modelo, simultáneamente… como en las transparencias superpuestas que nos ayudaron a imaginar esta posibilidad de lectura.

En la exposición de esas relaciones, obviamente, deberemos someternos a la linealidad del sintagma verbal y, ahí, las reiteraciones o variaciones no serán, como en la música o nuestro modelo, simultáneas; pero, espero que no olviden que así suceden textualmente. Cosas de la escritura. Vayamos, ahora, hacia “Shoa/ Paul Celan”.

Radicalmente dialógico, Celan delegaba sus poemas a sus lectores, a esos “tú” que no cesa de interpelar. 5 Para él no había distancia entre un poema y un apretón de manos, también, siguiendo a Ossip Maldelstam, insistía que sus poemas eran mensajes de un náufrago lanzados en una botella, el “tú” que los encontrara debía completar su sentido; algo así como, por ejemplo, salir al rescate del náufrago. Uno de sus estudiosos, Werner Hamacher, tiene una muy sugerente propuesta para entender el por qué los poemas de Celan deben ser necesariamente completados, terminados, re-elaborados, “trascreados”, diría Rubén, en fin, re-novados por el lector. Al estudiar las imágenes y metáforas de Celan, Hamacher muestra que, en rigor, éstas no son meras metáforas representativas, no son “imágenes de un mundo”, precisa, “sino imágenes de la generación de imágenes, no la transcripción de voces sino la producción de las voces talladas [etched] en el propio poema”, o sea, son –es su término– “metáforas para metaforizar”, es decir, instrumentos para generar metáforas y, en ese caso, son los lectores quienes inevitablemente, cada uno a su manera, no podrían evitar realizar ese trabajo. 6 No es improbable que toda obra literaria que se respete posea ese tipo de instrumentos, pero, en el caso de Celan sería imposible evitarlos, pues, diríamos hoy en día, sus poemas incluyen “caballos troyanos” no simplemente cibernéticos sino hasta quizá neurológicos: los abres, los lees, y no sólo salen los guerreros griegos sino, en este caso, también salen La Odisea de Homero y, probablemente, hasta

5 Destacando este hecho, en su prólogo a las OC, Carlos Ortega señala que “tú” es la palabra que más repitió Celan: “casi 1.400 veces a lo largo de treinta años de escritura” (: 11).

6 Cf. Werner Hamacher, “The Second of inversion: Movements of a Figure Through Celan´s Poetry”, Yale French Studies 69 (1985: 276-314).

Homenaje a Rubén Vargas Portugal

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el Ulysses de Joyce, y, ciertamente, esas intrusiones en tus hábitos de lectura alteran necesariamente tu sistema de producción de sentidos. En suma, los poemas de Celan son ofertas de activa participación lectora, son como ofertas de traducción que producen, al mismo tiempo, copias y originales. Directo, a menudo, inclusivo también (como cuando utiliza “nosotros”), el dialogismo de Celan no por ello es sencillo, suele ser harto complejo como, por ejemplo, cuando interpela directamente a “Nadie” quien, a menudo, no puede sino responder con un silencio… lleno de sombras.

Un posible resultado de esa interacción enriquecedora es, pues, el poema de Rubén que aquí comentamos. “Shoa/ Paul Celan” es un poema y, a su manera, es también una lectura de Celan, una respuesta a la interpelación de Celan. El poema de Rubén dice así:

I

Cavamos una fosa Con la música de la muerte Cavamos y cavamos El camino de la nieve. Nadie muere en lugar de otro Los ojos azules ordenan la danza La serpiente los mastines Cavamos y cavamos Con la fuga de la muerte.

Hierba

Hierba

Escrita: dispersa.

Bebemos leche negra al mediodía Cavamos y danzamos Tus cabellos de oro Margarita Tus cabellos de ceniza Sulamita.

II

Cómo hablar después de la muerte Cómo nombrar las hebras de la luz En la dulce rima alemana. Bajo la lengua Se atragantan Cuerpos amontonados.

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Almendra vacía Urna de arena Rosa de nadie Piedra quebrada Sin una queja La escritura.

Verdad habla quien habla sombra.

III

Una mañana sin presagios

Finalmente

Las orillas atraviesan el puente La nieve asciende

El árbol vuela al pájaro

Y tú empujas tu cuerpo

Tu memoria / tu amapola Al vacío En el río confluyen todos los ríos Regresas flotando a Bukovina Un nombre sin lengua Una tierra desatada Una ceniza

El alma de tu madre va en vilo delante Por el camino de la nieve La sombra de los tallos Las vías del tren y la alambrada Desandas el horror Sus filamentos

Y tu cuerpo se pierde Desaparecido.

Nadie te ofrece una tumba en el aire Nadie en el agua.

Nadie

Testimonia

Por el testigo.

Genéricamente, este poema sería una elegía a Paul Celan, una elegía que, además, se engarza con la tragedia que enfrentó su obra, tanto temática como verbalmente: con el Holocausto, por un lado, y, por otro, con los

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desafíos de su escritura en el idioma alemán. Formalmente, este poema consta de tres movimientos: en el primer movimiento, siguiendo paso a paso a “Todesfuge” (“Fuga de muerte”), el más célebre poema de Celan, Rubén entreteje versos e imágenes de ese poema indicando precisamente

los horrores de la Shoa; el segundo movimiento, bajo ese contexto, destaca

el problema de su escritura; y, el tercer movimiento, se atreve con la figura

del poeta. El poema es, de partida, casi literalmente fiel a Celan y su obra, y,

al mismo tiempo –como debe ser– completamente diferente. ¨Literalmente

fiel a Celan y su obra”, he dicho, porque “Shoa/ Paul Celan” no sólo recoge

la poesía de Celan sino, también, la entreteje con hechos de la vida del

autor, como en el tercer movimiento donde, por ejemplo, mediando el río que recibe su cuerpo, asocia su muerte con su nacimiento. Aunque los

analistas se hacen líos con esto de entretejer vida y obra de un autor, desde Fernando Pessoa –digo yo– es claro que no hay problemas al respecto: en primer lugar, por supuesto, el yo poético es una construcción verbal no un relato biográfico; pero, en segundo lugar, no por ello los poemas deben excluir los momentos de vida que el autor quiere engarzar en su poesía. Así, Pessoa, confeso discípulo de Alberto Caero, uno de sus heterónimos, podía decir: ¨El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que llega a fingir que es dolor el dolor que de verás siente.¨ Fórmula retórica

e irónicamente paradójica que, a mi entender, explica perfectamente

cómo un poema y los hechos de vida de un autor pueden entreverarse inextricablemente y, reitero, sin problemas. Por supuesto, dicho sea de paso, Celan no ignoró este poema entre sus traducciones de Pessoa (cf. “Autopsicografía”/”Autopsychographie”, GW, v. 5: 567).

I. Coherente con su encabezamiento, decía, en el primer movimiento, Rubén empieza con el holocausto que marcó tanto la vida como la obra de Celan y, luego, en el segundo movimiento, sobre todo, lo engarza con la tarea de atravesar y vencer el cerco del alemán fascista por

medio de la escritura, dos operaciones que, en general, suelen considerarse

el leitmotiv de la obra de Celan: ¿Cómo escribir en un idioma que ha sido

corrompido y desquiciado por una extrema barbarie? “Hay que rescatar los restos de su naufragio y re-crearlo sin olvidar este abismo”, diría Celan, pues, añadiría, “el lenguaje”, pese a todo, “ha logrado sobrevivir.” Las evocaciones al Holocausto por parte de Rubén son –prácticamente a la letra– una lectura sincopada de “Todesfuge”, son ese “espejo trizado que los refleja y fragmenta” del que habla en la “Nota” que mencionamos:

“Cavamos una fosa/ con la música de la muerte/ cavamos y cavamos/ el camino de la nieve. /Nadie muere en lugar de otro/ los ojos azules ordenan

la danza/ la serpiente los mastines/ cavamos y cavamos/ con la fuga de

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la muerte”. En una pausa, antes de retomar el poema y sus fragmentos

trizados, Rubén señala el lugar de la escritura y anota: “Hierba,/hierba/ Escrita: dispersa.¨ Inscripción que, desde ya, recupera un verso de “Engführung” (“Angostura”) 7 y que, por ejemplo, podemos parafrasear así:

sobre las fosas de cadáveres amontonados, luego de la nieve, viene, crece, reposa, la hierba como si fuera una dispersa escritura de esas muertes. Una frecuente ilusión literaria, no del todo errada para ciertos autores u obras, supondría que, pese a todo, la escritura –“La Literatura”– podría, pese a todo, rescatar algo; por lo menos, en este caso, tal vez los nombres de las víctimas como, por ejemplo, sucede con las lápidas; pero, no, no en Celan

y, menos, en relación a “Todesfuge”. Quien ahí escribe es el que administra

el campo de concentración. ¨Los ojos azules¨ mencionados en los versos que recoge Rubén y que acabamos de citar, pertenecen precisamente al que ordena cavar, danzar, al que lanza los mastines, alguien que, en los versos

de Celan, escribe de rato en rato en su guarida mientras ordena, vigila, cumple con las labores de exterminio. Aunque a Gilles Deleuze y Felix

Guattari les gustaría pensar que la escritura es como una hierba que, pese

a todo, no cesa de difundirse, aunque Deleuze y Guattari propusieron ese

concepto –el de rizoma– para leer a alguien muy afín a Celan, para leer

a Kafka, otro judío alemán de los suburbios del Imperio austrohúngaro,

para este Celan no hay rescate posible en “la dulce rima alemana”, como más adelante dirá Rubén cuando trate el problema de esta escritura. En este caso, la escritura que sería hierba dispersa supone demasiadas víctimas como para poder tener algún tipo de sentido. Se trata de una hierba y escritura contaminadas por el horror. En el segundo movimiento, veremos, Rubén subrayará ese problema. Por su parte, consciente de ese límite, Celan no cesó de problematizar los problemas y escollos de y en su trabajo y, así, por ejemplo, para indicar los alcances de su poesía, creó un neologismo en alemán, que es casi un oxímoron: “Genicht” –propone– que recoge la palabra “poema” (Gedicht), pero, en vez de “dicht”, le inserta la palabra “no” (nicht). No “Antipoema” –creo– sino, más bien, tal vez, “A-poema”, podríamos parafrasear.

Señalada la escritura como hierba dispersa, Rubén retoma “Todesfuge”, en versos donde se enlazan los estribillos dominantes de este poema: el “cavamos cavamos/ el camino de la nieve”, que insiste en las órdenes del escribiente de ojos azules que lanza mastines y, también, se recoge el oxímoron que inaugura el poema en Celan, esa “leche negra”

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que “bebemos al mediodía.” Esa enumeración, ese entretejido trizado, se cierra con los versos que también cierran “Todesfuge”, pues ahí aparecen los dorados cabellos de la Margarita junto a los acenizados cabellos de la Sulamita: es decir, los cabellos de la Margarita de Goethe y de la Sulamita del “Cantar de los cantares”. El adjetivo “acenizados”, en contraste con “dorados”, del original, han sido formulados en genitivo (“los cabellos de oro” y “los cabellos de ceniza”) tanto por Rubén como por varios traductores (Hamburger, Reina Palazón), para subrayar el contraste, pues, no se trata de una descripción en paralelo sino de un contraste entre dos extremos, sobre todo, en relación a los cabellos de la Sulamita convertidos en ceniza. T. W. Adorno sostenía que, después del Holocausto, era casi imposible escribir poesía, los estudiosos de Celan suelen afirmar que “Todesfuge” prueba lo contrario: he ahí una música –una “fuga”– que no sublima, que no cura, que permanece terrible… e irredenta.

Vayamos al segundo movimiento que, como dije, problematiza los alcances de la escritura poética en ese contexto.

II. El segundo movimiento se enfrenta directamente con el problema de escribir ese Holocausto, en ese holocausto. “Cómo hablar después de la muerte/ cómo nombrar las hebras de la luz/ en la dulce rima alemana”. Se preguntan tanto Rubén como Celan. “Cómo nombrar las hebras de la luz en la dulce rima alemana” se preguntan. Celan deslizó el problema de esa experiencia (“la dulce rima alemana”) en un temprano poema dedicado a su madre. En Bucarest, en 1944, Celan ya se preguntaba: “¿Y soportas tú, madre, como antaño en casa/ ay, la rima, suave, dolorosa, alemana?” (al respecto, cf. Felstiner 2002: 90). Por lo visto, la “dulce rima alemana” era algo ya insuficiente para el desafío que enfrentaba. Sigue Rubén: “Bajo la lengua/ se atragantan/ cuerpos amontonados”. El doble sentido de “lengua” como órgano de la voz y como idioma, enmudece al poeta, por un lado, y, por otro, señala al idioma alemán como el continente de un horror. Como posible respuesta a esas imposibilidades vienen versos que recogen imágenes

y títulos de los libros de Celan. A su manera, estos versos vuelven a nombrar

a la escritura pero, esta vez, como atrevimiento ante ese desafío: “piedra quebrada/ sin una queja/ la escritura.¨

Almendra vacía [Este es un verso del poema “Mandorla” de Die Niemandsrose. Aunque en otros poemas las almendras se nombran positivamente –hasta inventa el verbo “almendrar” para subrayar un encuentro amoroso–, en este caso, vacías, sirven para indicar la nada que resta en las cáscaras…]

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Urna de arena [Título del primer libro de Celan, donde cenizas y desiertos se implican mutuamente] Rosa de nadie [Otro título que, de partida, invoca a “Nadie” y que, como veremos, evoca un poema de Rainer Maria Rilke]

Los siguientes versos nombran directamente la escritura y pueden ser leídos linealmente o alternativamente:

Piedra quebrada Sin una queja

La escritura. Verdad habla quien habla sombra.

Este último verso (“Verdad habla quien habla sombra”), que cierra este segundo movimiento, pertenece al poema “Sprich auch du” (“Habla tú también”) del libro Von Schwelle zu Schwelle (De umbral en umbral) de 1955. Según Beda Allemann uno de los editores de las Gesammelte Werke como indiqué, este poema, “Habla tú también”, puede considerarse toda una “poética”, en el sentido aristotélico del término, es decir, como una reflexión sobre las características y los alcances –en este caso– de la propia poesía de Paul Celan. Para contextualizar el verso recogido por Rubén, veamos el poema en la traducción de José Luis Reina Palazón:

Habla tú también, Habla como el último, Pronuncia tu proverbio.

Habla – Pero no separes el no del sí. Da a tu proverbio también sentido:

Dale sombra. Dale sombra bastante, Dale toda la que sabes repartida en redor de ti entre la medianoche, el mediodía y la medianoche.

Mira alrededor:

Mira como en torno todo deviene vivo – ¡Por la muerte! ¡Vivo! Verdad dice quien la sombra dice.

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Ya sin embargo se reduce el lugar donde te tienes:

¿adónde irás ahora, expoliado de sombra, adónde? Sube. Tantea hacia arriba. ¡Más escaso devienes, más irreconocible, más fino! Más fino: un filamento. Por el que bajar quiere la estrella:

Para nadar hondo, en el fondo, Donde se ve brillar: en el escarceo De palabras peregrinas (OC, 2009: 108-109). 8

A continuación, siguiendo la propuesta de Beda Allemann, voy a

parafrasear brevemente sus indicaciones ante este poema como posible poética de la obra de Celan. 9 De partida, ahí se explicita el dialogismo celanesco, que cede su palabra, en el evidente (¨Habla tú también¨) y, además, se diría, como un acto de sobrevivencia (¨como el último¨). Por otra parte, subraya la necesidad de evitar las dicotomías o maniqueísmos (¨no separes el no del sí¨); el sentido no está en la oscuridad ni en la luz sino en “las sombras”. Y, de ese complejo donde el sentido de las palabras se entrevera con la interpelación a las sombras, viene el verso que Rubén recoge para cerrar su segundo movimiento (“Verdad dice quien la sombra dice”). Su versión (“Verdad habla quien habla sombra”) prefiere “hablar¨ en vez de ¨decir”. Esta elección, “hablar” en vez de “decir”, subraya –creo– el carácter oral de la palabra en juego, algo que se articula perfectamente con la lengua enmudecida y atragantada de muertos que también sería el idioma que enfrenta Celan. Este decir ensombrecido, siguiendo con “Sprich auch du”, sería, más allá de cualquier no o sí, capaz de transformar la muerte en vida (“¡Por la muerte! ¡Vivo!”). Esta palabra “plena” –llamémosla así– transforma también al interlocutor y, en una imagen frecuente en Celan, lo articula con un filamento, un hilo, una hebra, un meridiano, por medio del cual la estrella desciende hasta las ¨peregrinas palabras¨ en las que finalmente, brilla: “Verdad dice quien la sombra dice”…

8 Sprich auch du,/ sprich als letzer,/ sag deinen Spruch.// Sprich -/ Doch scheide das Nein nicht vom Ja./ Gib deinem Spruch auch den Sinn:/ gib ihm den Schatten.// Gib ihm Shatten genug,/ gib ihm so viel,/ als du um dich verteilt weisst zwischen/ Mittnacht und Mittag und Mittnacht.// Blicke umher:/ sieh, wie´s lebendig wird rings-/ Beim Tode! Lebendig!/ Wahr spricht, wer Schatten spricht.// Nun aber schrumpft der Ort, wo du stehts:/ Wohin jetzt, Schattenentblösster, wohin?/ Steige. Taste empor./ Dünner wirst du, unkenntlicher, feiner!/ Feiner: ein Faden,// an dem er herabwill, der Stern:/ um unten zu schwimmen, unten,/ we er sich schwimmen sieht: in der Dünung/ wandernder Worte. (GW, v. 1: 135)

9 Sobre esta propuesta y sus detalles, cf. “Nachwort”. Paul Celan, Ausgewählte Gedichte, Zwei Reden, Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag, 1968: 149-163).

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III. El tercer movimiento es, digamos, el más elegiaco y se dedica, sobre todo, a la persona interpelada (“tú”) en el poema: Paul Celan. Es, evidentemente, dialógico, fiel y distinto al dialogismo de Celan a quien no deja de interpelar: “Y tú empujas tu cuerpo/ tu memoria-amapola/ al vacío”, dice, o, más adelante, insiste: “Regresas flotando a Bukovina.”

El adverbio (“Finalmente”) que inaugura la estrofa, aunque supone una historia o un relato –un verbo– que llega a su término, no implica tanto –me parece– un posible “por último” descriptivo, representativo, sino una expresión subjetiva de alivio: “Al fin, después de tanto tiempo, después de tanta espera, después de tanto horror”, al fin, finalmente… llega el fin.” Este sentido se subraya –me parece– con las paradójicas imágenes de imposibilidad que, luego, se enumeran. Antes de aludir al suicidio de Celan (“y tú empujas tu cuerpo/ […] al vacío”), se dice que las orillas no sostienen el puente –que sería el de Mirabeau, sobre el Sena– sino que lo transitan, la nieve no cae sino asciende y, en la misma vena, el “árbol vuela [hacia el] pájaro.”

Finalmente las orillas atraviesan el puente la nieve asciende el árbol vuela al pájaro y tú empujas tu cuerpo tu memoria / amapola al vacío

“Empujas tu cuerpo”, se lee, lo que connota que, en cierta forma, el cuerpo no quiere, no se atreve o no se anima a dar el salto final y, entonces, el “tú” (subjetivo) debe empujarlo al vacío, junto con su “memoria/ [y su] amapola.” Estas dos palabras (“memoria” y “amapola”) dan título, por un lado, a (Mohn and Gedächtnis, 1952) el segundo libro –el primero “público”– de Celan y, por otro, suponen versos de un poema previo, “Corona”, incluido en dicho volumen. “Corona” es un poema con muchas aristas; desde ya, es un homenaje a Rilke, más precisamente, a un poema de Rilke (a “Herbst”, “Otoño”): el último verso de “Corona”, “Es ist Zeit” (“Ya es tiempo”) retoma el primer verso del poema de Rilke y, a su manera, invierte los alcances de la propuesta rilkeana. En Rilke, en cierta forma, ese verso anuncia el tiempo que ha finalmente llegado, un tiempo de reposo, de paz (el otoño); en Celan, en cambio, se propone, se sugiere, se desea, se exige… que –digámoslo así– “ya es hora” de que llegue dicho tiempo. “Ya es tiempo”, ya es hora… de que llegue el fin.

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Una breve digresión. Desde ya, aunque puntualmente, aquí también tenemos literatura sobre la literatura: Celan dialogando con Rilke así como, en lo que nos ocupa, Rubén dialoga con Celan. Dicho sea de paso, cumpliendo con una mención previa, el título de otro libro de Celan (Die Niemandsrose, 1963, La rosa de nadie) es otro –precioso, a mi entender– homenaje a Rilke. El epitafio de Rilke dice “Rosa, eterna contradicción:

sueño de nadie debajo de tantos párpados” y, de ahí, “rosa de nadie.” Aquí, otra vez, encontramos a ese “Nadie” que Celan suele interpelar y que, adelantándonos, ha de cerrar el poema. ¿Quién es este “Nadie”? Ya diremos algo al respecto, pero, antes, volvamos a “Corona” y, claro, a amapola y memoria. “Corona” es también un poema de amor. Esta es la traducción de Rubio Palazón, dice:

En mi mano come el otoño su hoja: somos amigos.

Descascaramos el tiempo de las nueces y le enseñamos a andar.

El tiempo retorna a la cáscara.

En

el espejo es domingo,

En

el soñar se duerme,

La boca dice verdad.

Mi ojo desciende al sexo de mi amada:

Nos miramos, Nos decimos lo oscuro, Nos amamos uno al otro como amapola y memoria, Dormimos como vino en las conchas, Como la mar en el rayo de sangre de la luna [¿Quevedo?].

Estamos abrazados en la ventana, nos miran desde la calle:

¡Ya es tiempo de que se sepa!

Ya es tiempo de que la piedra se avenga a florecer,

Que a la inquietud te palpite un corazón. Ya es tiempo de que sea tiempo.

Ya es tiempo (OC: 61). 10

10 Aus der Hand frisst der Herbst mit seinen Blatt: wir sind Freunde./ Wir shälen die Zeit aus den Nüssen und lehren sie gehn:/ die Zeit kehrt zurück in die Shale.// Im Spiegel es ist Sonntag,/ im Traum wird geschlafen,/ der Mund redet wahr.// Meins Augh steigt hinab zum Geschlecht der Geliebten:/ wir sehen uns an,/ wir sagen uns Dunkles,/ wir lieben einander wie Mohn and Gedächnis,/ wir schlafen wie Wein in der Muscheln,/ wie das Meer im Blutstrahl des Mondes.// Wir stehen umschlungen im Fenster, sie sehen uns zu von der Strasse:/ es ist Zeit, dass man weiss!/ Es ist Zeit, dass der Stein sich zu blühen bequemt,/ dass der Unrast ein Herz schlägt./ Es ist Zeit, dass es Ziet wird.// Es ist Zeit. (GW, v. 1: 37).

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Ahí, como vemos, están la amapola y la memoria mencionadas por Rubén. Según John Felnister, biógrafo y analista de Celan y su obra, ambos términos se complementan en contradicción ya que son índices de olvido y –claro– de memoria, respectivamente. Al respecto, analizando el alcance de la relación, anota Felnister: ¨Los dos amantes deben [aprender a] olvidar y recordar su pasado¨ (Paul Celan. Madrid, Editorial Trotta, tr. Carlos Martín y Carmen González, 2002: 96). 11

Volvamos al tercer movimiento de “Shoa/ Paul Celan”. Lo voy a comentar (anotar) verso por verso. Después de mencionar al vacío en el que cae el cuerpo, continúa Rubén:

En el río confluyen todos los ríos regresas flotando a Bukovina

[Ese río es, en principio, el Sena; pero, también, como el ruiseñor de

Keats, es todos los ríos y así, también, es uno que le lleva a su origen

a

Bukovina, en cuya capital (Czernovwitz) nació Celan. A Heráclito

y

a Borges le habría encantado esta síntesis de metáfora y metonimia.

Los versos que siguen suponen, entiendo, que el cuerpo sigue flotando camino hacia su origen y, ahí, revive o recuerda su historia]

Un nombre sin lengua

[Ya sabemos la polisemia de no tener lengua: incapacidad de hablar y, también, sin idioma propio. Además, aquí, habría que destacar lo del “nombre”. Rubén no dice “Un hombre sin lengua” sino “Un nombre sin lengua”. Desde ya, el nombre Paul Celan es todo un breve poema, donde

el

apellido original (Antschel) se esconde, primero, en rumano (Ancel)

y,

luego, como anagrama, deviene Celan. Este nombre propio y, a la

vez, ajeno (construido) supone, creo, un extraño puente entre la versión

11 Biográficamente, este poema fue escrito en Viena y está motivado por su encuentro amoroso con Ingebor Bachmann a quien conoció allí en mayo de 1948. Este hecho podría parecer meramente anecdótico, en lo que a “Corona” se refiere, pero, Paul Celan e Ingebor Bachmann no sólo estuvieron ligados por su encuentro en Viena sino que mantuvieron un constante vinculo intelectual y literario a lo largo de su vida y, en el caso de Bachmann hasta –se podría decir– más allá de la muerte física de Celan. Su correspondencia, por ejemplo, desde 1948 hasta 1967, ahora publicada, no sólo ayuda mucho para entender a Celan y sus preocupaciones tanto personales como poéticas sino, también, se entrevera con la obra de ambos escritores. Además, Bachmann escribió una novela (Malina, 1971) donde uno de los protagonistas es precisamente Celan y, por si fuera poco, Bachmann también mantuvo correspondencia con Gisele Celan-Lestrange, viuda del poeta, más allá de 1970, más allá de la muerte de Celan. En suma, Ingebor y Paul, los de “Corona”, vivieron juntos mucho tiempo, no sólo físicamente en Viena sino, epistolar y literariamente, aún más allá: tanto en la memoria como en el olvido.

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realista de los nombres y la nominalista: en el primer caso, Celan es el nombre que, pese a todo pervive, como si el poeta hubiera no heredado sino elegido su esencia y, en el segundo caso, por la misma arbitrariedad poética, es sólo eso, un mero nombre, una mera ¨etiqueta¨. ¿Recuerdan el final de El nombre de la rosa: Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus? En cualquier caso, creo que, en este verso, ambas posibilidades, aunque contradictorias, no se excluyen]

Una tierra desatada

[El adjetivo (“desatada”) es, de por sí, harto elocuente, sobre todo si recordamos el papel que hilos, hebras, filamentos juegan en la poesía de Celan. Por deformación lectora, para mí, este verso también evoca La tierra baldía (The Waste Land de Eliot, poeta que, dicho sea de paso, admiraba (y mucho) Rubén]

Una ceniza El alma de tu madre va en vilo delante

[El alma de la madre como ceniza, obviamente, se anuda con el primer movimiento y con “Todesfuge”; la Sulamita de los cabellos acenizados sería, en cierta forma, también su madre; “va en vilo”, igual que el nombre, igual que el hijo, pero, le precede: ha muerto antes y en un campo de concentración nazi]

Por el camino de la nieve

[Vuelve la nieve que también está en el primer movimiento, en relación con Todesfuge]

La sombra de los tallos

[Nótese que no son tallos los que señalan la ruta, sino, sus sombras y recordemos que dice verdad quien dice sombras]

Las vías del tren y la alambrada

[Este sería uno de los pocos versos representativos del poema: el tren de las deportaciones judías y la llegada al campo de concentración]

Desandas el horror

[Este verso resume, en cierta forma, el recorrido de ese trágico retorno a Bukovina…: a través del horror por medio del río que recoge su suicidio]

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Sus filamentos

[Estos ¨sus filamentos¨ son, sin duda, los filamentos del horror; pero, no olvidemos que para el Celan de “Habla tú también” tales filamentos –si saben no ignorar las contradicciones, las sombras– vinculan las “peregrinas palabras” con la estrella, siempre y cuando el lugar que ocupa el cuerpo se haga cada vez más estrecho, hasta poder establecer ese vínculo y eso es, precisamente, lo que indica el verso siguiente:]

Y tu cuerpo se pierde Desaparecido.

[Teniendo en cuenta “Habla tú también” donde se insiste en no separar el sí del no, de modo que de la muerte surja lo vivo, este cuerpo que se pierde, desaparecido, bien podría haber logrado que la estrella encuentre su brillo en el escarceo de las peregrinas palabras…]

Finalmente, Rubén cierra su poema diciendo:

Nadie te ofrece una tumba en el aire Nadie en el agua.

Nadie Testimonia Por el testigo.

Aunque estos versos finales se bastan por si mismos por el peso (vacío) que tiene la palabra “nadie”, también portan una paradoja: “Nadie te ofrece una tumba […] / Nadie testimonia/ por el testigo”, donde, el sujeto (“Nadie”), pese al vacío referencial que implica, estaría, efectivamente, ofreciendo una tumba (“en el aire”, “en el agua”) y testimoniando por el testigo… Ahora bien, como mencionamos más adelante, uno de los “tú” interpelados por Celan es precisamente ese esquivo “Nadie” que, gramaticalmente, funciona ciertamente como sujeto de una oración, pero que, semánticamente, indica una ausencia y que, pragmáticamente, es imperceptible. En castellano, gracias –digo yo– a nuestra indiferencia lógica al uso de la doble negación (tipo: ¨No tengo nada¨ o ¨No reconozco a nadie¨), el uso de “Nadie” como sujeto no nos incomoda. Así, en “Everything and Nothing”, hablando de Shakespeare, Borges podía decir, sin problemas, “Nadie había en él”. En inglés y francés, por ejemplo, esa oración es un contrasentido. Bertrand Russell hubiera utilizado ese ejemplo para demostrar el absurdo de darle un contenido vacío (“nadie”) a un continente (“en él”). Lógicamente, puede haber un “alguien”, pero, no puede haber un “nadie”. El pícaro de Odiseo

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ya utilizó nominalmente esa paradoja cuando Polifemo le preguntó por su nombre. “¿Quién eres, cómo te llamas?”, le preguntó. “Nemo (Nadie)”, respondió Odiseo. Celan utiliza esas contradicciones –lógicas, semánticas, en fin, pragmáticas– al interpelar a “Nadie”. Y, sin querer, uno se pregunta:

¿Cómo se puede hablar con… nadie? La respuesta, como en el caso de Odiseo o el de Borges, supone, por un lado, la posibilidad de interpelar a un nombre, es decir, invocar a una palabra y no a una persona o, por otro lado, también queda la posibilidad de invocar a alguien que, en rigor, no se puede nombrar definitiva y ostensiblemente como, por ejemplo, “Dios”. Por esos caminos anda el “Nadie” de Celan. Eso sí, cuando le interpela, siempre rebelde pues está luchando con el idioma que utiliza, no olvida las contradicciones, las sombras, que acumula su poesía. Entre otros, “Psalm” (“Salmo”) es un ejemplo muy cercano al uso de “Nadie” al que alude Rubén. “Se encuentra en el libro Niemandsrose; y, por tradición judeocristiana, este “Salmo” bien podría ser asociado con la interpelación a “Nadie” como a una innombrable trascendencia. En la traducción de Ríos Palazón el “Psalm” de Celan dice:

Nadie nos plasma de nuevo de tierra y arcilla, nadie encanta nuestro polvo. Nadie Alabado seas tú, Nadie. Por amor a ti queremos florecer. Hacia ti.

Una nada fuimos, somos, seremos siempre, floreciendo:

rosa de nada, de Nadie rosa

Claro de alma el estilo, yermo tal cielo el estambre, roja la corola por la púrpura palabra que cantamos sobre oh la espina (OC: 161). 12

12 Niemand knetet uns wieder aus Erde und Lehm,/ niemand besprich unsern Staub./ Niemand.// Gelobt seist du, Niemand./ Dir zulieb wollen/ wir blühn./ Dir/ entgegen.// Ein Nichts/ waren

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Con estos versos, podemos terminar nuestro acompañamiento al poema de Rubén. Destacar, cerca del fin, que, con esta “rosa de nada” y, también, “rosa de nadie”, seguimos en el terreno de la literatura sobre la literatura que nos cobijó como punto de partida, puesto que esta esquiva rosa es la del “el sueño de nadie debajo de tantos párpados” de Rainer Maria Rilke, aunque, claro, celanescamente trabajada, pues, como se lee en el último verso: Paul no ignora la espina sobre la que canta la púrpura palabra…

Cochabamba, octubre de 2015

ir, sind wir, werden/ wir bleiben, blühend:/ die Nichts-, die/ Niemandsrose.// Mit/ dem Griffel seelenhell,/ dem Staubfaden himmelswüst,/ der Krone rot/ vom Purpurwort, das wir sangen/ über, o über-/ dem Dorn. (GW, v. 1: 225).

Notas en torno a Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes

Notas en torno a Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes Rubén Vargas Portugal 1 1. La

Rubén Vargas Portugal 1

1. La guerra del Chaco, a la que Augusto Céspedes asistió como periodista primero y como combatiente después, motivó una importante parte de su obra. La guerra, como núcleo de motivaciones, constituye un primer momento de su obra. En su desarrollo posterior, este hecho pesará como experiencia y como punto de partida determinante de su actitud intelectual y política. A la larga, escritura y política se fundirán en una expresión altamente personal y significativa.

La obra de Céspedes formará parte del proceso que, partiendo precisamente de la guerra del Chaco, desembocará en la revolución de 1952, ligada constitutivamente al desarrollo del nacionalismo revolucionario. En última instancia, su obra puede ser pensada como funcional respecto a este proyecto, y Céspedes como uno de sus más lúcidos intelectuales orgánicos.

Desde el punto de vista de la literatura, Sangre de mestizos (1936) es el núcleo de las preocupaciones de Céspedes sobre la guerra. En torno a este texto pueden articularse, de manera más o menos directa, sus crónicas periodísticas escritas entre 1933 y 1934 y recogidas en 1975 bajo el título de Crónicas heroicas de una guerra estúpida, así como su ensayo histórico-político Salamanca o el metafísico del fracaso, publicado en 1973. Esta articulación es posible si se piensa al conjunto de la obra de Céspedes –exceptuando tal vez sus dos últimas novelas-, provisto de unidad y coherencia, por el carácter funcional que le subyace y orienta.

Pese a las diferencias de género –cuento, crónicas, ensayo-, o tal vez, gracias precisamente a éstas, en los tres textos citados se articulan pasajes de sentido. De texto a texto circulan significaciones que convergen y se multiplican a diversos niveles. Sin perder por ello

1 Texto publicado en HIPÓTESIS. Revista boliviana de literatura N° 22. Cochabamba, invierno

1985.

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su autonomía y definición propias, estos textos son atravesados por líneas de sentido.

En cierto modo, Crónicas heroicas de una guerra estúpida juega como un ante-texto de Sangre de mestizos. Las crónicas brindan a los cuentos argumentos, prefiguran algunos de sus personajes y situaciones. Podría decirse que la escritura de los cuentos rearticula, bajo las convenciones de la narración de ficciones, elementos ya presentes y descritos en las crónicas.

Más allá de estas transformaciones y transferencias temáticas, existen vínculos de sentido más generales entre ambos textos. Las Crónicas, en su continuidad cronológica, operan un recorrido que tiene, en sus extremos, dos visiones de la guerra. La primera puede ser caracterizada como una visión que exalta el heroísmo, en las palabras de Céspedes es una exaltación del “titánico esfuerzo boliviano”. En el otro extremo como punto terminal de la transformación, se manifiesta una visión crítica: en la guerra “no hubo panoramas ni poses. Todo era invisible, especialmente el heroísmo…”. Este desplazamiento, sin duda fruto de la derrota, donde el heroísmo se hace invisible para evidenciar la cara oculta de la guerra, es el umbral de Sangre de mestizos. Sobre esta atmósfera los cuentos tejerán su densa red de sentido.

Sangre de mestizos, por su parte, concluirá con un texto –“Opiniones de dos descabezados”- que, rompiendo en cierto modo, los cánones narrativos dominantes ensayará con fuertes elementos políticos, un primer juicio de responsabilidades de la guerra. Salamanca o el metafísico del fracaso, aunque muy posterior y desde la óptica del ensayo histórico-político, llevará adelante este juicio hasta las instancias de la condena histórica.

Las relaciones entre estos tres textos, pese a la forma cómo han sido expuestas, no son las de un encadenamiento lineal. Están hechas, más bien, de pasajes por dónde los sentidos circulan de ida y vuelta, de resonancias puntuales y amplificaciones generalizadoras. En rigor, este mecanismo es propio a toda la obra de Céspedes que opera, si se quiere, como un gran texto, con sus variaciones y recurrencias; pero sobre todo, con un rasgo de coherencia que le viene, en última instancia de su carácter funcional.

Notas en torno a Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes

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2. Texto motivado por la historia, Sangre de mestizos, al igual que toda la llamada “literatura de la guerra del Chaco”, se remontará, en última instancia, a este referente. En este sentido, este espacio de nuestra literatura tiene un carácter histórico. Sin embargo, lo propio a las literaturas históricas –la novela histórica, como género, por ejemplo-, es la reconstrucción de hechos pretéritos, distantes en el tiempo. En el caso de la literatura de la guerra del Chaco, esta distancia es inexistente, los textos son contemporáneos a los hechos que los motivan. Por esta razón sería, tal vez, más razonable pensar a esta literatura con una característica testimonial respecto a su referente.

La testimonialidad, entonces, será en este caso, más que un problema de veracidad o de reconstrucción real al hecho sucedido, un problema narrativo; de actitud narrativa, digamos. En torno a este elemento podrían, tal vez, definirse y ordenarse los textos que integran este espacio de nuestra literatura.

Así, por ejemplo, en Repete de J. Lara, la actitud narrativa es directamente testimonial. Lara organiza su narración en forma de

Diario personal, reduciendo al mínimo la distancia entre el autor

y

el narrador. Prisionero de guerra de A. Guzmán, oscilará entre

el

uso de este procedimiento y ciertos elementos de la convención

novelesca: es un Diario que quiere ser novela introduciendo a un personaje para mediar la narración. Toro Ramallo en Chaco, producirá un efecto de testimonialidad, apelando al recurso por el cual él se convierte en un autor – transcriptor; el texto de su novela será la transcripción de los cuadernos que le dejó un suboficial boliviano poco antes de morir.

Sangre de mestizos, como parte de esta literatura, comparte no sólo el referente que les es común, sino también la presencia del gesto testimonial. Esta testimonialidad, como forma de relación con el referente histórico, será en Sangre de mestizos, fundamentalmente, un efecto producido a través de la utilización de recursos propios a

la construcción literaria. En este sentido podría decirse que es un texto que opta por las formas de la ficción y define, a su interior,

la presencia del hecho histórico. No es casual, por ello, que el libro

se inicie con un poema –“Terciana muda”-, el género, si se quiere, que más radicalmente expresa aquello que los formalistas rusos denominaron como la literaturidad.

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Decursos Nº 34

Este papel juega, por ejemplo, en los tres primeros cuentos, el recurso del “manuscrito encontrado”, con variaciones y adecuaciones en cada caso. “El pozo”, es el texto del Diario del suboficial boliviano Miguel Navajas; “La Coronela”, es la reconstrucción de un diálogo entre el autor y su camarada de trinchera; “Seis muertos en campaña”, son los Papeles escritos por el Sargento Cruz Vargas durante su cautiverio en el Paraguay. Recurso de vieja tradición en los códigos literarios, el “manuscrito encontrado” produce, en este caso, un efecto de sentido testimonial. Es como si el narrador jugara a decir: “lo que sigue no lo digo yo, lo dicen un Diario, unos Papeles, etc.”; es decir formas de registro primariamente vivenciales, testimoniales.

Una vez producido este efecto, la ausencia del recurso narrativo que es su soporte en el resto de los cuentos, no debilitará su presencia general. Ya sea por el narrador en primera persona, o por el narrador omnisciente, los puntos de vista narrativos –relación entre el narrador y el universo narrado- tenderán siempre a la objetividad, reforzando así el efecto inicialmente creado.

3. En realidad el efecto de sentido testimonial en Sangre de mestizos, es sólo la condición de otros sentidos que, en su máximo alcance, intentarían una reinscripción de la historia. Esta memoria podría aparecer como una huella de la experiencia colectiva.

Los tres primeros cuentos, a los que nos referíamos en el punto anterior, en sendas notas explicitan el origen o la procedencia de las narraciones. Instauran, por lo tanto un narrador previo a la misma narración.

Soy el suboficial boliviano Miguel Navajas y me encuentro en el Hospital de Tarairí… como no tengo nada que hacer… me leo a mí mismo, releo mi DIARIO. Pues bien, enhebrando páginas distantes de ese Diario, he exprimido la historia de un pozo….

(“El pozo”)

Volviendo en la oscuridad de una noche de surazo… mi camarada E… y yo recordamos la triple historia del Teniente Coronel Santiago Sirpa… Meses más tarde reconstruí y amplié el diálogo de aquella noche en la siguiente forma: … (“La Coronela”)

Notas en torno a Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes

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… “Habrá sabido Ud. Que he regresado del Paraguay donde me encontraba prisionero… Entre los papeles que logré traer están las notas del Sargento Cruz Vargas,,,”

Coordinándolas en forma novelable son las siguientes: …

(“Seis muertos en campaña”)

“Enhebrar”, “coordinar”, “novelar”, “reconstruir”, etc., son labores que exceden la mera transcripción, al modo del recurso del autor – transcriptor. Suponen, en primer término, un criterio de selección sobre la historia que se va a narrar, una cierta ordenación de ésta. Este criterio lo posee el narrador que “enhebra”, “coordina”, etc. Por otro lado, el recurrir a formas como el Diario o los Papeles, implica de alguna manera, recurrir a una documentalidad. Estos dos elementos, el criterio de selección y la documentalidad, tienden a establecer a la narración como una memoria, y al narrador como el detentador de los criterios constitutivos de esa memoria.

En la misma dirección apuntan las inscripciones que, a lo largo del texto, se refieren a lo que podríamos denominar como “la función de la escritura”. Son reflexiones que se vuelvan sobre el hecho mismo de escribir, sobre su importancia e implicaciones. Así, por ejemplo, en “seis muerto en campaña”, dice una de las notas del Sargento Cruz Vargas:

Yo sé que los hombres nacemos con un destino de palabras, y mientras no las hayamos vaciado, no podemos morir, porque aún no habremos vivido….

Lo que se hizo y no se dijo, no ha existido.

La escritura y la palabra son la condición de sentido de la realidad. Su inscripción y su orden, constituyen la forma de ser de la experiencia en esa realidad. Es decir que la narración puede ser pensada como una de las formas de la memoria de esa experiencia.

4. Sangre de mestizos, en una de sus dimensiones dominantes, se manifiesta como un texto de posesión, de constitución territorial. Desde el inicio mismo del libro y con una presencia que será permanente, el Chaco –la tierra del Chaco- se anuncia como un territorio que, por la acción de la guerra y de sus combatientes, se incorpora a la patria. Dice una estrofa de “Terciana muda”:

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Decursos Nº 34

Ya está acabado tu paisaje, ya tienes esqueletos de soldados bajo los esqueletos de tus árboles… ahora eres patria, Chaco

de los muertos sumidos en tu vientre

Esta constitución territorial opera, con un doble movimiento: la tierra del Chaco se incorpora a la patria, como entidad, por acción de los sujetos que luchan y mueren allí; y éstos, a su vez son convertidos en tierra, incorporados al seno mismo del Chaco.

El primer movimiento ya está prefigurado en Crónicas heroicas de una guerra estúpida, y tiene como eje la figura de los caminos que se construyen para penetrar en el Chaco; caminos indisolublemente unidos a la figura de los choferes, esos seres “magníficos y mañudos”, como diría Céspedes. Se afirma, en las Crónicas, que el Chaco “se va trayendo la patria en camión” y que los caminos que posibilitan este traslado o incorporación, existen, “no simplemente como premisa geográfica, sino como fundamento humano de esta guerra ardorosa”.

Este “fundamento humano” que son los caminos, como forma de posesión territorial, se contrastará con la visión del territorio que tienen las clases dominantes, ajenas y distantes del Chaco. “El presidente Salamanca, con la sencillez que le distingue, ha recorrido ese camino en un mapa de bolsillo, con su índice de momia”, dice el narrador de “La Coronela”, marcando irónicamente esta diferencia.

La posesión no tiene, sin embargo, el sentido épico de una colonización; está mediada por la guerra, o más claramente por la derrota de la guerra. De ahí la presencia de la muerte y del absurdo como realidades de esta territorialización. La tierra es uno de esos “mitos ávidos” de los que habla Zavaleta Mercado en su prólogo al libro.

“El pozo” es, tal vez, la metáfora más dramática de esa “lóbrega atracción” que domina a los zapadores que cavan eternamente “con el alma llena de tierra del Chaco”. En “La Coronela”, el personaje “se sentía orientado hacia ‘adentro’, hacia el Chaco, en cuyos espinos dejara las hilachas de su alma andina”, y a la hora de su muerte, la tierra cobrará una presencia definitiva: “el suelo se levantó como un muro, chocando contra su cara y metiéndole tierra entre los dientes”.

Notas en torno a Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes

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En “Humo de petróleo”, el Pampino prolongará su existencia hacia la tierra: “formaba con el motor del camión una intimidad orgánica por la que sus pies se prolongaban hasta las ruedas y toda su carne a la tierra larga”.

Así en Sangre de mestizos la posesión de la tierra, su constitución como sentido, se operará como incorporación del territorio a la patria, por una parte, y como incorporación de los hombres a su seno, por otra.

5. A otro nivel, la presencia geográfica se inscribe también en las constantes referencias a lugares y regiones del Chaco. A lo largo de todo el texto, la presencia de nombres como “Platanillos”, “Campo Jordán”, “Nanawa” o “Alihuatá”, establecen el “mapa” de localizaciones de los cuentos. Cumplen, en este sentido una función doblemente referencial: como incorporación de la geografía real al texto, y como coordinadas de su propia coherencia. Es, entonces, un código toponímico en función referencial.

Sin embargo, volcado hacia un posible lector, este código toponímico, puede articular otro efecto de sentido. Según el ya clásico esquema de las funciones del lenguaje de Jakobson, en toda comunicación existen fragmentos del discurso que tienen por función cerciorarse de que el canal de comunicación funciona, llamar la atención del interlocutor o confirmar si su atención se mantiene. Esta es la llamada función fática del lenguaje. De ahí los usuales, “no sé si Ud. me entiende?”, o “me sigue, verdad?”, etc. Se trata de elementos que verifican el flujo de la comunicación, así como la comprensión del código que se utiliza para transmitir información.

Extrapolando este mecanismo del lenguaje cotidiano al ámbito de la narración, el código toponímico presente en Sangre de mestizos, más allá de su evidente función referencial, operaría como una función fática. La relación de nombres de lugares y zonas del Chaco, volcaría al texto, no sólo su referencialidad geográfica o el plano de localizaciones de la narración, sino la historia y la experiencia que encarnan estos nombres para un posible lector.

Los nombres operarían como llamadas de atención, como un código verificativo de que se está hablando “un mismo lenguaje”, en términos de vivencia y experiencia compartidas; así como se comparte un determinado código de comunicación. Decir “Nanawa” no sólo

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sería nombrar un lugar del sudeste boliviano, o la localización de la parte final del cuento “La Coronela”, sería también una apelación a la carga histórica que este nombre condensa: la experiencia de la guerra, del sacrificio de la derrota, etc.

De esta manera, el código toponímico, como una suerte de función fática, produciría un efecto de sentido constitutivo, de sujetos que comparten una experiencia, en este caso. Como apuntamos en las notas anteriores, en Sangre de mestizos, se pone en juego la constitución de un territorio, en términos de su posesión; la constitución de una memoria en términos de testimonialidad y reinscripción de la historia y, finalmente, la constitución de los sujetos que vivieron la guerra como una experiencia colectiva.

Historia de David Huerta 1

Historia de David Huerta 1 Rubén Vargas Portugal 2 HISTORIA es un libro de poemas de

Rubén Vargas Portugal 2

HISTORIA es un libro de poemas de amor. En orden cronológico de publicación, es el séptimo libro de David Huerta (ciudad de México, 1949). Su edición, sin embargo, estaba ya anunciada a mediados de 1986 (Vuelta, en su número 115, publicó uno de los textos que lo integran). Esta precisión quizás no es del todo inútil: sirve a sus lectores para saber que no se trata de la producción más reciente de Huerta y sirve también para suponer que su escritura es contemporánea a la Incurable (1988). Por lo demás, Historia no hace sino confirmar el lugar excepcional, por su calidad y radicalidad, que ocupa la aventura poética de David Huerta en el ámbito de la poesía mexicana y latinoamericana de hoy.

Decir que Historia es un libro de poemas de amor es menos definir la pertinencia de una temática que apuntar a la sustancia que informa cada uno de los 25 textos que lo componen. El amor, el amor del cuerpo y de los cuerpos: tal la sustancia de esta Historia. Su título, una breve y despojada inscripción, dice a primera vista menos de lo que oculta: quizás una señal, oblicua e indirecta, que adelanta una de las dimensiones de la propuesta poética que pone en juego el libro: no es una historia de amor, sino la memoria, acaso la relación, de un pasar: la huella del devenir del amor en los cuerpos y en la escritura. En todo caso, la historia como pasaje, relato, pero también instancia de paso.

El amor de los cuerpos. ¿Cómo pensar desde la escritura un espacio tan denso y concurrido de la poesía? Desde un cierto punto de vista, y de modo por demás general, se diría que quizás los paradigmas de este inmenso espacio se ordenan bajo opciones que sin ser contradictorias ni excluyentes fundan campos discernibles: poema del cuerpo o cuerpo del poema. Campos, por otra parte, de larga tradición en la poesía moderna y también caminos siempre abiertos a nuevas reinscripciones. Poema del cuerpo: lenguaje de

1 Texto originalmente publicado en el Dossier de Vanguardia Nº 50. Enero - Marzo, 2014.

2 Artículo originalmente publicado en la Revista Vuelta, Vol. 14 N° 166. Septiembre 1990.

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Decursos Nº 34

o para un objeto; cuerpo del poema: un objeto del lenguaje. Verbo del

cuerpo: discurso, carnalidad y tiempo; cuerpo del verbo: combinatoria, corporeidad y espacio. El poema del cuerpo, ya sea que hable sobre o desde

el cuerpo, construye siempre un referente: los ojos de la amada o todo el

cosmos; el cuerpo del poema, desde el vacío o el silencio, construye una materialidad, es decir, se construye a sí mismo. Son paradigmas, y como tales, virtualidades, posibilidades de selección, que se realizan parcialmente en cada poema escrito y que pueden definir su acento o su filiación, no su totalidad de sentidos que es siempre una combinación y un desplazamiento.

Escritura atenta a su propia modernidad, los poemas de amor de David

Huerta desplazan estos paradigmas hacia un territorio que le es propio

y, a esta altura de su trabajo poético, ya de sello inconfundible. Historia

despliega un lenguaje de y para los cuerpos: un erotismo, es decir, la transfiguración de la sexualidad en representación y en ceremonia –figura y juego-, en revelación y conocimiento –plenitud o caos- Historia pone en juego también una erótica del lenguaje, pero no una erótica de los signos que giran para crear una nueva armonía o para reencontrar la comunión primordial del sentido, sino una erótica de la disgregación: signos que se

desean y se violentan, que se atraviesan y se penetran: el cuerpo del poema es un campo en desarticulación, un universo desasido, un derrame sin orillas. Sin embargo, lo propio de estos poemas, su evidencia más inquietante, no es tanto su erotismo o su erótica, como la textualización del cuerpo del poeta. No se trata, naturalmente, de la presencia de unos signos –yo, mi cuerpo- que remitan referencial o autorreferencialmente a una persona, sino de un cuerpo protagónico representado y construido como organismo. Este cuerpo–organismo es la forma que adquiere y por la cual se hace visible

la sustancia del amor.

En la escritura de Historia el amor pasa por los cuerpos, y al pasar los

produce en el texto y se produce, como efecto de sentido multiplicado, a

sí mismo. Estos cuerpos que aman y se aman existen bajo los signos de la

multiplicidad y el flujo, de la proliferación y el devenir, de la molécula y el líquido: son organismos antes que superficies, sucesiones antes que perfiles. Así, el coito, no es la comunión de los contrarios –signos o cuerpos- en el instante, sino el engranaje que produce la multiplicidad: “Evidencias / de una manada, de una multitud / que se difunde dentro de mí / circula, quiere algo: ama, se ama”, escribe Huerta en “Trece intenciones contra el amor

Historia de David Huerta

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trivial”, poema con el que se abre el libro; y en “historia”, poema final: “Al amarla era yo una tribu: pues así lo vivía todo a su lado, como una multitud, / como avenidas llenas de gente portentosa, como exacerbadas familias que salían a manifestarse / sobre la saludable piel de Simonetta…”. El cuerpo que se hace manada o tribu por el amor; las connotaciones son inmediatas

y se difunden a lo largo de todo el libro: nomadismo y proliferación,

desarticulación del yo en favor de la multiplicidad, devenir molecular del cuerpo o devenir grupal de la individualidad. La escritura de los poemas opera, convergentemente, como expansión verbal: desborde sintáctico y

también fractura y división que multiplica los versos, proliferación léxica

y desplazamientos metonímicos, en fin, expansión que sólo encuentra sus

fronteras, sus límites, en un claro gobierno del corte, de la pausa, del cierre de cada uno de los poemas.

Esta escritura, por otra parte, tiene un efecto de radical extrañamiento de

la

materia del amor. En estos poemas, se diría, la pregunta pertinente no

es

qué significa o qué sentido tiene el mayor, sino cómo funciona, cómo

produce y se produce en cuerpos e imágenes y, a través o a partir de estos, cómo produce un mundo. Lo que importa aquí es el movimiento que genera

el amor: el flujo, “el flujo denso de la semilla cristalina”, los “transparentes

licores que van cruzando huesos, músculos, estrías”, el “líquido terso, cristalino, que sale / de los senos que no tengo”, “el sudor de Simonetta”, “la jardinería de su saliva”. Las imágenes pueden multiplicarse y todas son, en realidad, una sola: las secreciones de los cuerpos que se aman, el exceso que destilan, el excedente del organismo, su desperdicio, su materia gratuita que pone en funcionamiento las multiplicidades del amor en los cuerpos, sus devenires y sus conexiones con el mundo. La escritura misma aparece como un flujo, una corriente que arrastra fragmentos del mundo, palabras encontradas, imágenes sin aparente relación; en este punto quizás cabe hablar del inconsciente, de su fluir, pero no como un discurso que se estructura sino como la producción de fragmentaciones, de un “trizadero” para usar una palabra propia del ámbito de los poemas de Huerta.

El título del libro, anotamos en un párrafo anterior, parecería ser una señal oblicua e indirecta, de una de las dimensiones de la propuesta poética de este libro: la historia como memoria o huella del devenir del amor en los

cuerpos y la escritura. Si el signo de esta poesía es el flujo y la multiplicidad,

la materialidad del poema es la instancia que hace visible no su fijación,

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Decursos Nº 34

pero sí su huella o su memoria. Sin embargo, la escritura de Huerta no sólo trabaja por el trazo o la memoria, sino también por la borradura y el olvido. Así, solo así, la escritura, como un rizoma, puede aparecer y volver a producir sus multiplicidades en cualquier otro punto, en cualquier otro lugar. Si esta Historia es, de algún modo, un relato o un pasaje del amor, al final de la borradura o del olvido sólo queda “El muerto coágulo de sus desapariciones, / la tela en brumas de su ropa vacía / y el reflejo en bisel de su cuerpo manchado”. Este último verso es casi el mismo que se lee en el principio de Incurable: “El mundo es una mancha en el espejo”. Así el amor; así también la poesía de David Huerta.

“Disculpe la molestia, estamos cambiando el país”. Politicidad y protestas: Los jóvenes en Chile, México y Brasil 1

y protestas: Los jóvenes en Chile, México y Brasil 1 Fernando Calderón y Alicia Szmukler 2

Fernando Calderón y Alicia Szmukler 2

Hace años, el antropólogo y voluntario internacional de la guerra de España John Murray, conversando sobre el sentido de cambio en el mundo andino, nos decía que el cambio era continuo, que no se podía evitar. La cuestión era qué clase de cambio se experimentaba y en qué profundidad. “El cambio no me preocupa -decía él-, lo que me preocupa es la pérdida del logro andino”. Pierdes el chuño y ésta es una perdida fundamental, pues se reemplaza con un pan cualquiera, hecho con una harina cualquiera. El cambio es inevitable, el asunto es juzgar cual es el cambio que nos conviene más. El sentido del cambio que aquí interesa resaltar está asociado con el bienestar sociocultural perseguido por los actores de la transformación y ciertamente con sus posibilidades.

SOCIEDADES EN CAMBIO

Las sociedades latinoamericanas son cada vez más pluri-céntricas

y vienen experimentando cambios que aumentan su complejidad, tanto

en términos de su diferenciación sociocultural como de la multiplicación

y a la vez fragmentación de conflictos. Hay un desigual dinamismo de

economías incorporadas de manera limitada pero más interdependiente en los procesos de crisis y transformación global. Se cambió con el neoliberalismo, en general para peor. Se cambia con las experiencias neo- desarrollistas y neo-populistas, a veces con importantes avances, como el reconocimiento de los pueblos originarios, la disminución de la pobreza

1 Texto originalmente publicado en el Dossier de Vanguardia Nº 50. Enero - Marzo, 2014.

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Decursos Nº 34

y la recuperación de la dignidad, pero los problemas y las protestas por la

desigualdad son centrales en todas las sociedades del continente y estamos lejos de experimentar mutaciones que den nuevos sentidos a la vida colectiva y personal. Los sistemas de partidos cada vez están más obsoletos

y los mecanismos de representación y delegación institucional no alcanzan

a representar la complejidad sociocultural de estos países. Solo la fuerza de líderes carismáticos en regímenes fuertemente presidencialistas puede vincular temporalmente el Estado con la sociedad.

Se ha avanzado en bienestar social y la democracia electoral está casi consolidada, pero el pluralismo político ha mermado. Los procesos

de modernización tecno-económica y cultural que la mayoría de los países de la región ha experimentado tienden también a generar malestar

e insatisfacción. La inseguridad, el miedo y la urbanización caótica

erosionan los tejidos sociales. Se vive un tiempo de incertidumbres y conflictos fuertemente asociados, cuando no producidos, por la “Era de la información”, en el que ya todos son parte de nuevas relaciones de poder

en sociedades en redes, economías informatizadas y mercados de consumo cada vez más globales e individualizados. Las sociedades y las economías se transformaron, pero un desarrollo humano sostenible aún no se consolidó

y no hay garantías, prácticamente en ningún país, para una gobernabilidad

en el largo plazo.

La argumentación que venimos trabajando en varios estudios

empíricos es que dadas las características de las condiciones mencionadas

y las subjetividades en estas sociedades, es posible pensar que un nuevo

tipo de politicidad está emergiendo como respuesta al malestar. Politicidad entendida como la búsqueda de un nuevo sentido de la vida y la política, que potencialmente puede renovar la idea de cambio y las formas de acción social más cercanas a una deliberación democrática que a un mero

incrementalismo en la participación social.

SOCIABILIDAD y POLITICIDAD DE LOS JÓVENES EN LA SOCIEDAD RED

Identificamos a la generación actual de jóvenes como la “generación

de la tecno-sociabilidad”. Lo que la distingue de otras son sus experiencias

vitales no sólo en relación con la democracia, el desarrollo, la violencia,

la exclusión y la diferenciación social, sino muy especialmente con la

expansión de una cultura comunicacional, tanto en el plano real como en el imaginario. Hoy existen usos socialmente incluyentes y por cierto motivantes de las TIC: estar en la red es parte de la vida con otros. La

“Disculpe la molestia, estamos cambiando el país”

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tecno-sociabilidad es vista como experiencia cotidiana y recurrente de comunicación e inter-subjetividad asociada al uso de los medios horizontales de comunicación de masas (internet y celulares, con sus múltiples utilizaciones y aplicaciones y constantes actualizaciones) y está modificando los patrones de conocimiento y de aprendizaje. Ello se expresa en las diversas dimensiones de la cotidianidad: trabajo, estudios, hogar, sexo, entretenimiento, protestas. Las TIC no son herramientas o fines en sí mismos, sino ámbitos que permiten nuevas formas de ser, donde se ponen en juego valores, se construyen identidades y se expresan sensibilidades culturales, sociales, ecológicas, estéticas, políticas. Por otra parte, esta tecno-sociabilidad no se produce en el vacío, sino sobre las experiencias y tradiciones socioculturales, nacionales y locales de los jóvenes. Tampoco es exclusiva de ellos, pero ellos son sus principales constructores.

Al respecto, la red se ha convertido en el lugar donde se expresan

y se desarrollan las nuevas formas de conflicto y poder. La cultura de la

tecno-sociabilidad no sólo cambia la vida cotidiana de las personas y las

comunidades, sino también la política. En cuanto a los conflictos sociales, la política mediática juega un papel relevante, puesto que realizar una protesta

o una marcha en donde no estén presentes los medios de comunicación

verticales (televisión, radio y periódicos) u horizontales (Internet y celulares)

se

traduce en una baja repercusión de la demanda y menores probabilidades

de

que ésta tenga una respuesta positiva. La comunicación es cada vez más

una comunicación pública. Las personas se juntan en las calles y en las redes.

Las nuevas formas de comunicarse promueven un uso intensivo de las TIC en el espacio público. Éste se entiende como un lugar de “encuentro”, donde las ideas y los valores se forman, transmiten, intercambian, respaldan

y combaten. Las TIC permiten una interacción más ágil, flexible y

espontánea entre los actores, quienes gracias a ellas pueden participar más activamente en política. Así, se amplían las posibilidades de acción colectiva debido al fácil acceso y a los bajos costos de Internet y de la telefonía móvil 3 . Participar en una red social está más al alcance que otras formas de participación política.

Las protestas cada vez más se caracterizan por nacer en las redes, donde una demanda, un reclamo o un malestar, se expresan, discuten y

3 Entre 2002-2010, gran parte de los países de la región duplicó el nivel de uso de Internet (Latinobarómetro 2010). Cerca del 80% de los latinoamericanos posee y utiliza un teléfono celular.

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Decursos Nº 34

transmiten muy rápida y espontáneamente a miles de personas en corto tiempo y con otros países. En las redes, las personas pueden organizarse frente al conflicto e intercambiar información. El “ciberactivismo”, que promueve deliberación y acción concertada en la red y en las calles, ya es un dato de la realidad política latinoamericana y mundial 4 .

La globalización no solo ha producido concentración de poder, también ha traído como consecuencia el fortalecimiento de capacidades individuales y colectivas en las que prima la espontaneidad, el voluntarismo del activismo político y la auto-organización. Ello lleva a repensar individualmente los proyectos colectivos en la red, los cuales, a su vez pueden revalorizar la libertad y la dignidad de las personas. Asimismo, la red viabiliza un tipo de politicidad en el que las relaciones directas y horizontales entre ciudadanos, sin intermediación de estructuras partidarias

o institucionales formales, es posible, pues allí no existe la rigidez de normas

o jerarquías que restrinjan una participación más amplia. Son espacios más abiertos, que permiten la espontaneidad y la expresión individual y un tipo de comunicación más “democrática” a la cual los jóvenes de hoy están “acostumbrados”, dado que felizmente crecieron en condiciones políticas también más democráticas en nuestros países 5 . También, es interesante observar cómo pasan de la red a la calle y viceversa.

En este contexto, sobresalen las protestas de los jóvenes chilenos, mexicanos y brasileros.

MOVIMIENTOS DE JÓVENES EN CHILE, MÉXICO y BRASIL

Los jóvenes chilenos, recuperando la memoria de Allende en la Alameda (“Se siente se siente Allende está presente”), están proyectando un nuevo tipo de vida: sus múltiples demandas se centran, ni más ni menos, en el papel estratégico que tiene para una sociedad innovadora y democrática una educación inclusiva y de calidad.

4 Con base en datos provenientes de la encuesta LAPOP, reelaborados por Moreno (2013: 11), se encontró que hay una relación positiva entre ser usuario frecuente de Internet y participar en protestas políticas, “pero es el hecho específico de ser políticamente activo en la red el que tiene un efecto más importante sobre la participación en protestas y manifestaciones”. Internet es una opción que incrementa la participación, pero no un espacio que nuclea sólo a quienes se sienten excluidos de la política tradicional.

5 También se comprobó que el uso frecuente de Internet está asociado positivamente con el respeto de las diferencias, la tolerancia y la aceptación de opiniones diversas, es decir con menor autoritarismo (Ibid., 13).

“Disculpe la molestia, estamos cambiando el país”

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En mayo de 2011, jóvenes estudiantes universitarios comenzaron

a manifestarse por una educación pública de calidad y gratuita. Sus

demandas puntuales eran: el pago de las becas estudiantiles y un aumento de las mismas; la disminución de los intereses de los préstamos para la educación; la participación estudiantil en el diseño y en la gestión de las políticas educativas y en las universidades; un mayor control del Estado con respecto a las universidades privadas.

Aunque el movimiento se centraba en el ámbito educativo, generó reflexión y debate en la sociedad y fue ganando legitimidad (el 85% de los ciudadanos lo apoyó). Ello hizo que se empezara a cuestionar otros

ámbitos de la esfera pública (el sistema de salud, los problemas de vivienda,

el sistema de pensiones), articulándolos en torno a un nuevo modo de vida

más “latinoamericano”, que rechaza la perspectiva neoliberal en relación con las políticas públicas y busca inclusión y justicia social, ampliación de

la participación ciudadana y profundización de la democracia en términos

de extensión y reconocimiento de derechos (por ejemplo, cuestiona el

accionar del Estado en relación a las minorías étnicas, especialmente a los mapuche; pero también critica el deterioro del medioambiente, el racismo y

el sexismo presentes en la sociedad chilena). Asimismo, la participación que

generó el movimiento rebasó los límites del sistema de partidos y también

lo cuestionó.

El movimiento se inició en las redes sociales, pero luego fue ganando espacio en las calles y comenzó un proceso de negociación con el gobierno. De composición ideológica diversa, incluye corrientes de izquierda (comunistas, anarquistas), así como estudiantes independientes que quieren participar en la construcción de otro tipo de universidad y de una sociedad distinta de la pautada por los mercados. El carácter democrático del movimiento se observa en los debates públicos y en las decisiones que se toman mayoritariamente en asambleas.

Si bien el movimiento aún no ha logrado sus metas, los cambios generados en la agenda política y cultural chilena son evidentes. ¿Podrá integrar el sistema de partidos estas demandas? ¿Podrá hacerlo el liderazgo carismático de la probable presidenta Bachelet? ¿O las protestas se reiniciarán construyendo una nueva dinámica del conflicto y el cambio?

En el contexto de las elecciones nacionales en 2012 en México, el

Movimiento YoSoy132 surge como respuesta de un grupo de estudiantes de

la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, cuando en mayo de

ese año, luego de una conferencia brindada allí por el entonces candidato a

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Decursos Nº 34

la Presidencia por el PRI, Enrique Peña Nieto, se producen incidentes a raíz

de que justificara la represión de una manifestación de jóvenes ocurrida en 2006 cuando era Gobernador del Estado de México. Esos incidentes fueron grabados en celulares y difundidos por Internet.

Tras estos hechos, que implicaron que Peña Nieto tuviera que salir de la Universidad bajo un operativo de seguridad, medios de comunicación

y autoridades universitarias descalificaron lo sucedido diciendo que no era

una expresión genuina ni representaba la opinión de los estudiantes y que los incidentes habrían sido promovidos por personas ajenas a la Universidad.

Ante estas expresiones, estudiantes de la misma suben a Internet un video en el que asumen su participación en los incidentes y reafirman su posición; lo firman como “131 estudiantes”, e incluyen nombre y apellido, número de matrícula y Facultad a la que pertenecen. Inmediatamente el video es reproducido por miles de personas en Youtube y se vuelve un tema en las redes sociales, en las cuales se coloca la etiqueta “YoSoy132” para manifestar el apoyo al grupo de jóvenes universitarios 6 .

Días después, el movimiento gestado en las redes virtuales se manifiesta en movilizaciones callejeras y en múltiples asambleas. Las demandas principales son la profundización democrática, la transparencia

y la defensa de la libertad de expresión, mostrando un gran descontento

hacia la clase política y la corrupción y cuestionando la manipulación de la información en los medios masivos de comunicación. El movimiento se define como estudiantil, apartidista, plural, laico, anti-neoliberal, de oposición a Peña Nieto, pacífico y con orientación social, política y humanista 7 . Surge en una universidad privada y luego tiende puentes con estudiantes de las universidades públicas, lo que refleja el creciente malestar

de los jóvenes con el sistema político mexicano. Es un movimiento creado por una nueva generación de jóvenes que cuestionan a la vez la cultura política liderada por los clásicos partidos en México y a los dos monopolios televisivos del país, Televisa y Televisión Azteca, y que buscan nuevos caminos para participar y defender sus derechos humanos y ciudadanos. No se sabe cuál es el futuro de esta movilización, lo que sí se sabe es que tuvo una importante recepción en la juventud y en los centros educativos de sectores medios y populares y en gran medida esta aceptación los empuja

a

incorporar medidas más amplias.

6

7

Un análisis sobre el movimiento puede verse en Monteverde, Carrillo y Esteve del Valle (2013).

“Disculpe la molestia, estamos cambiando el país”

69

En Brasil, a inicios de junio de 2013 comenzaron las protestas contra

el incremento de la tarifa del transporte público, que fueron en aumento hasta

el día 14 cuando la policía las reprimió de manera violenta. En la ciudad de

Sao Paulo, las manifestaciones, convocadas inicialmente a través de las redes

sociales, bloquearon las principales avenidas. Ellas fueron encabezadas, entre otras organizaciones, por el “Movimento Passe Livre”, que desde hace 8 años lucha por la disminución del costo del transporte público y que se organiza en las redes sociales. El movimiento está integrado por partidos políticos de izquierda, anarquistas y maoístas, jóvenes independientes, en su mayoría estudiantes universitarios, y sectores profesionales; también participan sectores populares de la periferia. El movimiento se organiza de manera descentralizada y en red y tiene carácter horizontal.

Si bien el germen de las manifestaciones fue el aumento en las tarifas del transporte público, que tiene un impacto importante en los sectores

medios y bajos, las demandas se multiplicaron luego en las calles, sobre todo aquéllas que se oponen a los costos que implica que Brasil sea sede de mega eventos deportivos (Copa FIFA Confederaciones 2013, Mundial de Fútbol 2014, Juegos Olímpicos 2016), mientras los servicios públicos son ineficientes y caros. Pero también se reclamó mayor acceso a salud

y

educación, transparencia de las instituciones públicas, lucha contra

la

corrupción, el fin de la militarización de la policía y se reivindicaron

derechos de los pueblos indígenas. Se plantearon demandas de ampliación del rol del Estado en el ámbito público y de participación ciudadana y, sobre todo, que la sociedad sea escuchada por fuera del sistema político tradicional, lo que también constituye un cuestionamiento al mismo.

Las protestas iniciales, que comenzaron en las redes sociales donde hoy se continúa debatiendo, lograron el objetivo de detener el aumento de tarifas. Nuevas demandas y reivindicaciones ciudadanas se fueron generando en estos meses, aunque más fragmentadas y sectoriales.

Sin embargo, los incidentes registrados durante algunas movilizaciones –represión policial, por un lado, y saqueos y depredación de patrimonio por una minoría radicalizada, por otro- divide a la opinión pública y afecta la legitimidad del movimiento. La gran mayoría de la población se opone a la violencia.

Algunos analistas sostienen que estas protestas constituyen una revalorización de la vida política y de la calle como lugar de expresión política y espacio público, desde donde se pueden lograr resultados concretos. Asimismo, pareciera que lo que se está cuestionando es un

70

Decursos Nº 34

modelo económico y social que, a pesar de los avances en disminución de la pobreza en los últimos 10 años, no logró dar respuesta a las múltiples demandas que fueron en aumento junto con las mejoras logradas. Es decir, hay una insatisfacción general, sobre todo en los sectores medios que tienen que hacer muchos esfuerzos para mantenerse como tal. Otros ven un cuestionamiento al ejercicio del poder político: detrás de las reivindicaciones concretas habría una demanda de cambios sustantivos en términos de participación política en la toma de decisiones y ampliación del sistema político, de mayor ciudadanía. Ello fue reconocido incluso en el discurso de la Presidenta Dillma Roussef.

Estos movimientos, en las calles, que combinan reclamos puntuales

y demandas de ampliación ciudadana, muestran que hay muchos que no

comparten la “privatización” de las ciudades, ni su segmentación. Hacen pensar en nuevos modelos de desarrollo y convivencia urbana y dejan en

evidencia la exclusión o la inclusión parcial de amplios sectores que viven en las ciudades y sus alrededores y que quieren también ser parte de ellas, para darles sentidos diferentes al del consumo promovido por la economía de mercado. Había carteles en las manifestaciones que decían: “Disculpe

la molestia, estamos cambiando el país”. El sentido principal parece ser la

búsqueda de un cambio a partir del descontento generado por el devenir de

la vida urbana y sus costos inequitativos y la crítica a la ética de los políticos.

INTERROGANTES

No se sabe a ciencia cierta la evolución de estas protestas. Es posible que sean absorbidas por fuerzas partidarias o por líderes carismáticos; también pueden radicalizarse, quizás empujados por una brutal represión policial, instalándose una lógica amigo-enemigo que los debilite hasta

hacerlos desaparecer. Pero también es posible que su lucha, sus demandas

y sus modos de expresión den un sentido enmancipatorio al cambio,

instalando en la sociedad de la información una suerte de fuerza que dé significados diferentes a la vida, la democracia y el desarrollo.

Durante el siglo XX los jóvenes fueron un factor fundamental de cambio en diferentes momentos en las sociedades latinoamericanas. Hoy, como lo demuestran los casos mencionados, también. Pero el futuro, ni hoy ni entonces se supo de antemano.

“Disculpe la molestia, estamos cambiando el país”

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Cambios y (nuevos) desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética

desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética Alejandra Ramírez Soruco 1 Una noticia publicada

Alejandra Ramírez Soruco 1

Una noticia publicada el 27 de marzo de este año sirve como entrada para empezar la discusión que en este artículo quiero abordar. Concretamente informa acerca de un “proyecto de control a las redes sociales [virtuales]” presentado por la Federación de Productores de Coca del Trópico de Cochabamba, para quienes éstas están sirviendo para engañar al pueblo, siendo espacios aprovechados para “la mentira y la calumnia que se difunden contra diferentes autoridades”; de ahí que, continúa el artículo, “El control a las redes sociales es una intención aprobada por el presidente Evo Morales, vicepresidente Álvaro García Linera y los asambleístas del MAS, con miras a las elecciones de 2019 para hacer frente a lo que ellos denominan ‘ataques de la derecha’”(El Diario 27-0-2016).

Esta nota da cuenta de la discusión que ha empezado a introducirse en el país acerca del papel que juegan las redes sociales cibernéticas en la ciudadanía llevándonos a preguntarnos: ¿Cómo el uso de internet –también del celular- está cambiando las prácticas ciudadanas de los(as) bolivianos(as)? Pregunta que nos remite a otras preocupaciones secundarias, las cuales, para fines de presentación, divido en tres grupos. Por un lado, cuestionamientos en torno al impacto de la era cibernética en las formas de comprender y ejercer la misma ciudadanía: ¿Qué tipo de ejercicio ciudadano posibilitan las redes? ¿Qué diferencias se vislumbran frente a lo que tradicionalmente ha sido comprendido como ciudadanía? ¿Existe una ciudadanía cibernética, e-ciudadanía, y/o ciudadanía digital específica? Por otro lado, ¿Cuáles son las ventajas y/o limitaciones del internet para la construcción de ciudadanía? Y, por último, en el caso de los(as) bolivianos(as) ¿Cómo la Web está influyendo en las prácticas ciudadanas?

1 Alejandra Ramírez Soruco es Doctora en Desarrollo Humano Sustentable (Universidad Bolivariana, Santiago de Chile). Responsable del Área de Estudios del Desarrollo del CESU- UMSS.

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Decursos Nº 34

Para responder a estas preguntas divido la presentación en tres partes. En la primera y segunda, recuperando la discusión teórica en torno al concepto mismo de ciudadanía, introduzco los cambios que la relación ‘ciudadanía e internet’ está generando no sólo para la comprensión del fenómeno sino en la misma práctica. En una tercera parte, abordo los problemas y bondades del internet como “espacio, instrumento y práctica ciudadana”, para, en el último acápite, a partir de tres estudios de caso (realizados entre el 2010 y 2015), plantear algunas ideas sobre cómo en el país se están utilizando las redes sociales cibernéticas -y el internet en general- en el marco de las prácticas ciudadanas.

UN DESAFÍO CLAVE PARA ABORDAR EL TEMA DE LA RELACIÓN CIUDADANÍA E INTERNET: APROXIMACIÓN DESDE LA PRÁCTICA

Para comprender el tema de la relación entre ciudadanía y redes, es necesario primero ubicarse en la forma en que se aborda el concepto de ciudadanía. Las percepciones tradicionales de ciudadanía, tal como las clasifica Urquijo (2008), parecen ser insuficientes para comprender su relación con las redes sociales. Ni la tradición republicana 2 , ni la liberal 3 , ni la comunitaria 4 , brindan elementos suficientes para entender la complejidad de esta relación. Ello principalmente, debido a que, como argumentaba en un anterior texto (Cf. Ramírez 2012), estas concepciones la circunscriben a una relación entre sujetos representados y representantes, marcada por diversos derechos ceñidos a un Estado-nación determinado, geográficamente delimitado.

Tal vez uno de los grandes avances logrados por estas perspectivas tradicionales de ciudadanía (principalmente por los enfoques liberales –en términos de derechos individuales- y comunitaristas –en lo que se refiere a la introducción de la noción de derechos colectivos 5 ) es ampliar los rangos

2 Donde la ciudadanía consiste en participar, a través de representantes, en la definición de políticas públicas y el control de los gobernantes.

3 La entiende como el hecho de ejercer, de manera individual, ciertos derechos ciudadanos en términos de igualdad normativa.

4 Es tener un sentido de pertenencia a una comunidad y una identidad comunitaria.

5 De hecho es interesante notar que con la introducción de la idea de derechos colectivos, se está replanteando la noción de ciudadanía concebida como un contrato entre personas singulares con un Estado-nación. Emergen así otros derechos no individuales como el de la propiedad colectiva de la tierra, la libre determinación de los pueblos, etc. A pesar de las críticas que han surgido a la idea colectiva de ciudadanía –entre ellas específicamente a la noción de ciudadanía indígena (Cf. Ramírez 2013a)- lo cierto es que la introducción de la idea de los derechos colectivos, obliga a repensar los límites tradicionales de la noción de ciudadanía.

Cambios y (nuevos) desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética

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de derechos ciudadanos, pudiendo distinguirse hoy en día derechos de primera 6 , segunda 7 , tercera 8 y de cuarta generación 9 .

A pesar de estos avances, las concepciones tradicionales de ciudadanía siguen manteniendo una gran limitación: la circunscriben a una relación entre un Estado y su “pueblo”, cuando en la práctica, el ejercicio ciudadano hoy no se limita a fronteras geográficas, sino a una serie de interpelaciones, conflictos y pugnas, en distintos territorios (físicos pero también virtuales) que rebasan fronteras nacionales, y que, constantemente, van creando demandas por nuevos derechos ciudadanos transnacionales. Queda cada vez más claro que la ciudadanía es una construcción social siempre inacabada (Cf. Calderón 1989), resultado de diversas pugnas que se dan en torno a su definición y que a la larga son las que van construyendo su configuración (que es variada y asume distintas modalidades).

Esta constatación nos obliga a re-pensar nuestras formas de entender

el concepto, comprendiéndolo desde los actos que lo constituyen. Siguiendo

a Engin: “Se debe construir una imagen de ciudadanía sobre la base de

lo que la gente hace (actúa) más que a partir de propuestas normativas teóricas o prácticas” (2012: 10). Así, algunos autores han empezado a hablar de ciudadanía como agencia, idea que “refleja el papel activo que actores múltiples, especialmente aquellos que representan a los grupos desfavorecidos, deben jugar en la construcción social de la ciudadanía para que el gobierno democrático alcance su potencia de incorporación” (Oxhorn 2011: 17) o, directamente como ‘agencia ciudadana’ entendida como las

diferentes estrategias, vías y modalidades que las personas despliegan, sobre

la base de sus diferenciales de poder, para ejercer sus –y demandar nuevos-

derechos y obligaciones ciudadanas e influir directa o indirectamente en decisiones públicas que hacen a su calidad de vida (Cf. Ramírez 2012).

La ventaja de mirar a la ciudadanía desde la perspectiva de agencia supone superar las siguientes limitaciones impuestas por las definiciones tradicionales del concepto: (a) Vincular la ciudadanía a una administración estatal que aparece como la encargada de posibilitar el ejercicio de derechos

6 Se refiere a los civiles y políticos cuyos componentes son los derechos a la vida, la libertad, la libertad de expresión, la propiedad, la justicia, el voto.

7 Se refiere a los derechos económicos, sociales y culturales (al trabajo, al ocio, a la educación a la cultura).

8 Se refiere a los derechos económicos sociales y culturales de los pueblos indígenas (llamados también derechos colectivos o de libre determinación de los pueblos).

9 Se refiere a los derechos públicos, vinculados a la participación de ciudadanos en la vida pública.

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Decursos Nº 34

ciudadanos pero que, en su histórica tendencia centralista, según Carvalho (en Roniger 2006) más que posibilitar una ciudadanía (citizenship) ha fomentado el estatismo (stateship) que ha dado lugar a una relación clientelar (entre Estado y ciudadanos) y vertical gestionada por una burocracia estatal lenta que, a la larga repercute en una diferenciación entre ciudadanos con derechos completos, parciales y los no ciudadanos. En la misma línea Oxhorn (2011) plantea, que esta visión de ciudadanía focalizada en el papel de los gobernantes ha creado la dinámica de una ciudadanía como cooptación que supone un:

[P]roceso singular de inclusión controlada […] de arriba hacia abajo y de inclusión social en que los derechos ciudadanos eran segmentados, parciales y a final de cuentas, precarios […] [a saber] un proyecto de Estado con el propósito de mediar la amenaza de las clases subordinadas a través de su incorporación selectiva y parcial, restringiendo severamente la amplitud y la autonomía de la sociedad civil a través de políticas corporativistas de Estado, clientelismo y llamados populistas (2011: 16).

(b) Por otro lado, las visiones tradicionales de ciudadanía incluyen otra debilidad y es que separan el mundo político del privado cuando, si se mira a la ciudadanía desde la acción, se constata que, sobre todo para ciertos grupos –por ejemplo las mujeres- el ejercicio ciudadano se realiza en espacios vinculados a las actividades cotidianas (casas, calles, barrios, fiestas), donde las fronteras rígidas entre lo público –como político– y lo privado – circunscrito al hogar– son difíciles de distinguir. Esta constatación ha llevado a introducir al concepto clásico de ciudadanía nuevos ajustes: (i) Para comprender las agencias de los ciudadanos, es necesario abandonar lecturas dicotómicas, no sólo las que distinguen público-privado, sino en general el pensamiento binario 10 que opone individuos y sociedad, Estado y sociedad civil, nacional- extranjero, mundo físico-virtual. (ii) Se tiende cada vez más a reconocer que la ciudadanía no depende del mundo institucional sino que se construye en la vida cotidiana de las personas y (iii) Permite comprender a la ciudadanía como producto de diversas negociaciones inter-ciudadanas, lo que implica plantearla como producto de toda una gama de cambiantes y dinámicas relaciones de poder que no se circunscriben a lo político sino a distintas dimensiones que

10 Ello siguiendo la línea -ya antigua pero recién recuperada por los cientistas sociales- de Elías (<1939> 2008) quien fue el primero en plantear la necesidad de abandonar las sociologías binarias o los lentes dicotómicos.

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van desde lo económico, cultural, hasta lo ambiental, pasando por lo corporal 11

y, obviamente también, lo político.

(c) Otra debilidad de las concepciones tradicionales de ciudadanía que puede ser subsanada entendiéndola desde la acción, tiene que ver con su

tradicional enclaustramiento en un Estado-nación. Haciendo un análisis de los cambios ocurridos en el tiempo respecto a los espacios en los que se ejerce ciudadanía, Engin (2012) va notando como las revoluciones del siglo XVIII, particularmente la francesa (1789), lograron la emancipación de la gente frente a las monarquías emergiendo la denominada “soberanía ciudadana” metaforizada en la idea de ‘nosotros, el pueblo’ (‘we, the people’) vinculando, desde entonces, la ciudadanía a la nación y a la nacionalidad del pueblo 12 . Sin embargo, con el incremento, entre otros, de los flujos migratorios, se ha ido constituyendo otro tipo de ciudadano cuyas relaciones no se limitan a un Estado-Nación sino que atraviesan las fronteras, lo que incluye también el desafíos de franquear obstáculos creando, diariamente, trayectorias y conexiones (Engin 2012: 3). Así, las prácticas migratorias de la población han ido reconfigurando las agencias ciudadanas, a la vez que éstas marcan las dinámicas de la migración, influyéndose y reconfigurándose mutuamente. Es desde esta problematización de la concepción tradicional que han empezado

a emerger otras nociones tales como ciudadanía internacional, cosmopolita, mundial o transnacional 13 .

Esta reconfiguración continua que se da a partir de las prácticas ciudadanas vinculadas a la migración no solo está mostrando las limitaciones de una concepción nacionalizada de ciudadanía sino también de otros conceptos como el de territorio –sobre todo en su comprensión tradicional, vinculada a fronteras físicas locales y nacionales. Hay cada vez mayor consenso en que el territorio –visto desde la agencia ciudadana- no contempla fronteras físicas; sino que, al ser una construcción social, puede asumir varias modalidades como una forma archipielizada (Cf. Mazurek 2009), transfronterizo, migratorio -“[Q]ue en términos físico-geográficos absolutos no existe y que está conformado por personas, lugares, prácticas sociales y simbólicas que están localizadas en países diferentes” (Mazadro

11 Dimensión que se visibiliza en las crecientes demandas de derechos vinculados al cuerpo en su dimensión reproductiva (el lema “mi cuerpo, mi decisión” que se encuentra inscrito en graffitis de varias paredes de las ciudades es un ejemplo) o relacionado a la sexualidad –entre ellos la elección de identidad sexual.

12 El problema de anclar la ciudadanía en la nacionalidad, ha sido discutida entre otros en Zamora (2005) quien plantea que la idea de “nacionalización de la ciudadanía”.

13 Cf. Arditi (2002), Checa y Olmos (2002), Foucault en Engin (2012), para un análisis más detallado de estas nuevas denominaciones de ciudadanía.

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Decursos Nº 34

2010: 120)- o, incluso, virtual (territorio red, multi-situado, des- territorializado, etc. Cf. Infra).

d) Por último, analizar a la ciudadanía desde la agencia, posibilita comprender el porqué de la aparición constante de demandas en torno

a nuevos derechos ciudadanos que no pueden ser clasificados ni como

de primera, segunda, tercera o cuarta generación. Las demandas sobre el derecho a tener inscrito en un carnet, la identidad sexual que uno(a) elija

es uno de los ejemplos más recientes. Otro es el “derecho a ser olvidado” 14 ,

que emerge vinculado a los desafíos que la era cibernética supone para el ejercicio ciudadano (Cf. Infra). Y es que, si antes las vías privilegiadas para ejercer ciudadanía eran el voto, el uso de la democracia representativa, la

audiencia pública o, en los casos extremos, las huelgas, paros y protestas (la política en las calles), hoy en día las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) ofrecen alternativas importantes y –en muchos casos

y entre algunas generaciones- privilegiadas.

Ahora bien, este uso, cada vez más importante de TIC, ¿Está creando nuevas formas de ciudadanía? Si es el caso ¿Qué tipo de ciudadanías se están construyendo? ¿Qué, concretamente, implica la práctica ciudadana en las redes? Paso a continuación a responder estas preguntas.

DEBATES EN TORNO A LA RELACIÓN CIUDADANÍA y REDES

El creciente uso de las redes para manifestar opiniones públicas, demandas derechos, protestar en contra –o a favor- de representantes y acontecimientos locales, nacionales e incluso internacionales, ha puesto sobre el tapete la discusión en torno a si se están constituyendo nuevas esferas públicas 15 cibernéticas. Si ese es el caso ¿Cómo el hecho de que estemos en una sociedad tecnológicamente cada vez más inter-conectada, está influyendo en cambios de las nociones mismas de ciudadanía? ¿Qué tipo de comunidad se está constituyendo en términos territoriales? ¿Cuáles son las características de la participación ciudadana en este marco? ¿Qué particularidades asume la opinión pública que transita por esta esfera? Y ¿Cómo todo ello influye en la gobernanza y en las formas que asumen los regímenes democráticos en los distintos países? Paso, a continuación,

14 Se refiere al derecho que las personas tienen de poder borrar la información sobre ellas de la vista pública en el internet.

Cambios y (nuevos) desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética

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y sobre la base de una revisión del estado de la cuestión sobre el tema, a abordar los cinco debates abiertos por las preguntas lanzadas.

Un primer desafío para comprender la constitución de las esferas públicas cibernéticas es el de hacerlo en el marco de las narrativas que hoy emergen en la, cada vez más consolidada, sociedad red, las cuales a su vez, están cambiando las mismas nociones e imaginarios en torno a lo que conlleva el ejercicio ciudadano. Indudablemente cuando Castells (2006) planteó que había que pensar a esta sociedad como funcionando en red sobre la base de flujos constantes de todo tipo (de: capitales, información, ecología, interacción organizativa, imágenes, sonidos y símbolos) y en la que las TIC se presentaban como una herramienta fundamental, abrió las compuertas para comprender a las ciudadanías –y la consecuente creación de esferas públicas- como formando parte de esta red. Como luego planteó Engin (2012) en esta sociedad cada vez más interconectada, se está dando un giro de una ciudadanía basada en una narrativa de soberanía del pueblo (“We, the people”) hacia una construida en la conectividad –a todo nivel- cotidiana entre los ciudadanos (simbolizada en la idea de “We, the connected”).

Esta creciente conectividad posibilita una comunicación en “forma multimodal […] en que tienen gran poder los mensajes y las imágenes” (Castells 2008: 90) y que es utilizada por los ciudadanos para informarse, comunicarse e intercambiar pareceres. Se debe, según Castells (2008), diferenciar dos tipos de conectividades o “geografías distintas”: la de los

usuarios –amplia, diversa, difusa aunque también desigual e inequitativa– y

la de los proveedores –que presenta una mayor centralización 16 ; ambas están

sujetas –y son, a la vez, producto– de una lucha constante de encuentros, des-encuentros y juegos de poder, por un lado, entre el intento de control de la esfera por parte los principales proveedores y, por otro, la búsqueda creativa para la introducción de subjetividades autónomas, demandas, cuestionamientos, reivindicaciones, nuevas propuestas, etc. por parte de los usuarios, quienes aprovechan las potencialidades y/o resquicios que para ello facilita la red cibernética global.

Al respecto, Engin (2012) argumenta que siendo esta narrativa de “We, the connected” reciente (y por lo tanto más abierta al cuestionamiento)

y al estar sujeta a un conflicto contante por la dominación, está dando lugar

16 Está constituida, como muchos autores lo señalan (Cf. Castells 2008, Etzioni 2015), por los gobiernos y las grandes corporaciones empresariales quienes buscan controlar cada vez más, incluso, la privacidad de los ciudadanos

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Decursos Nº 34

a la emergencia de ciudadanos(as) cuyas acciones se caracterizan por una

serie de paradojas que incluyen desde: el juego constante entre legalidad

e ilegalidad, la performance simultánea tanto de actos de desobediencia

civil como de seguimiento y subordinación a la tendencia mayoritaria, la

demostración de una creciente capacidad de decisión sujeta continuamente

a intentos de control y obstaculización, la visibilización de pugnas entre

actitudes previstas y repentinos actos no esperados 17 , etc. Estas paradojas complejizan la agencia ciudadana pero, a la vez la enriquecen, abriéndose la posibilidad de empezar siempre algo nuevo 18 . Así, la sociedad red, permite la puesta en práctica, de una ciudadanía que está cambiando sus mismas características, introduciendo nuevas demandas y derechos que cruzan fronteras.

Recuperando palabras de Engin, en esta sociedad red de “We, the connected”:

Primero, sin importar lo que los teóricos políticos o sociales puedan decir acerca de la ciudadanía, la gente ha demostrado ser flexible, inteligente, sino ingeniosa, en el arte de poner en práctica sus derechos y los derechos de los otros. Segunda, la performance de los derechos a menudo cuestiona, desafía y, por lo tanto, atraviesa no solo fronteras geográficas sino también sociales y culturales […] [de ahí que] se puede condensar estas dos lecciones en una definición heurística de ciudadanía […] [según la cual] la ciudadanía no es una membresía. Es una relación que gobierna la conducta y la acción de las posiciones que construyen al sujeto […] la ciudadanía trata acerca de la conducta y la acción […] Lo que constituye a la ciudadanía, así como a sus formas y modos apropiados de conducta, está siempre sujeto a luchas entre ciudadanos […] a través de demandas de ciudadanía planteadas como justicia. Es a través de estas demandas que la ciudadanía se vuelve un sitio de derechos (y obligaciones). […] Estas demandas, así como la combinación de derechos y obligaciones que definen a la ciudadanía, atraviesan diferentes sitios y escalas produciendo diferentes sujetos. Por lo tanto, los derechos (civiles, políticos, sociales, sexuales, culturales, ecológicos), los sitios (por ejemplo, los cuerpos, las cortes, las fronteras, las redes, las media), las escalas (por ejemplo los ciudadanos, los no ciudadanos, los excluidos),

17 De ahí que, esta sociedad red, está abriendo la posibilidad de enfrentar totalitarismos comprendidos como aquellos sistemas que niegan la capacidad de actuar, de empezar algo nuevo (Cf. Engin 2012: 112).

18 Nunca ha sido tan cierto como hoy en día, la idea de que la ciudadanía es una construcción nunca acabada, siempre renovada.

Cambios y (nuevos) desafíos de las agencias ciudadanas en la era cibernética

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los actos (por ejemplo disentir, votar, trabajar como voluntario, bloggear, protestar, resistir y organizar) son los elementos que constituyen a [este] cuerpo político (Engin 2012: 150-151).

En esta nueva esfera pública cibernética y global, las antiguas comprensiones del concepto de ciudadanía dejan de ser útiles para comprender las complejidades, multi-dimensionalidades y multiniveles que la caracterizan: se trata, más que nunca, de una agencia local pero que constantemente atraviesa fronteras de todo tipo, re-planteando en el proceso la conexión existente entre ciudadanía, esferas públicas y territorios.

Paso entonces a abordar el segundo debate abierto en torno a la pregunta ¿Qué tipo de comunidad se está construyendo en términos territoriales? En general esta esfera pública constituida por los “We, the connected”, aparece como una comunidad donde las fronteras físicas no son claras. El territorio-red o multi-situado logra constituirse en un eje de producción de ciudadanía que traspasa “la cartografía clásica y los límites corporales, haciendo posible superar barreras físicas, sociales e incluso psicológicas y políticas” (Martínez 2004: 2). Este aspecto otorga “un carácter global a este constructo social” posibilitando la conformación de comunidades globales virtuales de ciber-ciudadanos que despliegan sus interacciones sociales y políticas. Es decir, redes de ciudadanos movilizados que encuentran en el mundo de interacción virtual un espacio y un instrumento privilegiado para incidir en el debate público internacional.

Lo interesante de estas comunidades virtuales es que al constituirse en escenarios de movilización ciudadana (mediante la conformación de foros, redes sociales, etc.) dan lugar a una “nueva política caracterizada por un compromiso personalizado en lugar de colectivo […] pero signada por la posibilidad de construcción de un tejido denso y pluridimensional de derechos transnacionales” (Martínez 2004: 7). La comunidad que así se está creando no está marcada por fronteras nacionales. Esta particularidad ha sido analizada en los estudios sobre comunidades virtuales de migrantes transnacionales, en los cuales aparece nítidamente la idea de lo que vendría a ser una ciudadanía transnacional 19 .

19 Idea que no podría ser concebida desde las perspectivas tradicionales de ciudadanía que presentaban (Cf. Supra) una mirada nacionalizada de la misma. Una ciudadanía transnacional, que generalmente tiene que ver con la acción de migrantes transnacionales, respondería a lo que Lafleur y Yepez (2012) plantean como base de lo que vendría ser una acción transnacional, a saber: (1) Que una parte significativa de la comunidad de migrantes esté involucrada en esta práctica (2) Que la misma tenga forma estable y recurrente (3) Que se trate de actividades que no pueden ser entendidas desde otros conceptos y (4) Que tengan impacto en las sociedades tanto de origen como de destino.

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Entiendo a las comunidades virtuales, siguiendo a Navarrete y Huerta (2006), como aquellas comunidades que pueden ser definidas como “híbridas de intereses donde los participantes usan tanto canales en línea como canales virtuales para alimentar sus lazos sociales y los intereses que conciernen sus vidas en el extranjero y sus países de origen” (2006: 1). Para sus miembros, el uso del internet y de las distintas redes sociales virtuales les permite tener una participación simultánea tanto en comunidades de destino como de origen, presentándose como el “puente integrado hacia el hogar”. Se trata de un instrumento de recreación y mantención de sentido de comunidad desde lejos y, a la vez, creador de comunidad en sí, en tanto permite la construcción de membrecía común, a partir principalmente de:

compromisos, símbolos, fronteras semejantes; el desarrollo de influencias reciprocas entre redes e individuos; la integración y satisfacción de necesidades mutuas y conexiones emocionales compartidas. Todo ello da lugar a la formación de historias compartidas lo que, a su vez, conlleva la consolidación de procesos de construcción de identidad diferente a la de “los otros”, tanto en el país de destino como de origen; y ello, mediante la participación tanto física como virtual.

Nuevamente, la ciudadanía concebida desde esta perspectiva, debe ser analizada a partir de la práctica, desde las características que ésta asume en la cotidianidad. De hecho, aportes para comprender la relación entre ciudadanía y red, han dirigido la mirada hacia la de-construcción de las características que asumen las agencias ciudadanas en las redes. Lo que me lleva a entrar al tercer debate actual sobre la relación ciudadanía-redes que gira entorno a la pregunta: ¿Cuáles son las características de la participación ciudadana en este marco? Según Galindo (2009) se trata de la constitución de una ciudadanía digital que funciona sobre la base del uso de redes de signos en relación a los otros con los que interactúa. Las redes se convierten así en espacio de relación en el que los ciudadanos se hacen miembros y que dependen de los signos y códigos que marcan tanto el espacio como la comunidad con la que se están relacionando. Ello supone, que, al igual que en el mundo físico, la relación se construye sobre la base de las relaciones de poder preponderantes en ese espacio y/o comunidad.

En efecto, la ciudadanía que se practica en redes virtuales al igual que la que se ejerce en espacios físicos, denota siempre un juego de poder. Las relaciones ciudadanas dependen de la movilización de diversos –y variados– diferenciales de poder, siendo en la redes, el manejo de lo digital, uno de los principales recursos de poder que pueden, o no, tener los ciudadanos.

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Esta preocupación es la que llevó a otro autor, Díaz Gandasegui (2011), a preguntarse si el internet solo reproducía la sociedad física (con sus diferentes juegos y relaciones de poder) o si permitía la construcción de una comunidad distinta con otros juegos y entramados ciudadanos. Para este autor, al tratarse de una comunidad en la que no solo las fronteras entre lo público y lo privado desaparecen, sino donde la comunicación y la información son los elementos primordiales del accionar ciudadano, en esta esfera, los diferenciales de poder son más accesibles a la mayoría de la población. Argumenta que en las redes virtuales los instrumentos son fáciles de manejar y por lo tanto pueden ser más utilizados (en comparación con otras herramientas) por todos. De hecho la capacidad de poder incorporar el idioma audiovisual 20 , posibilita el despliegue de una estrategia asincrónica, rápida, efectiva, desligada de un lugar físico, permitiendo así la ampliación de lazos con los que cuenta un individuo y, por lo tanto, la creación de un puente de capital social a partir de una conexión online que no se hubiese podido dar de manera offline (Díaz Gandasegui 2011). De esta manera, permite la creación de comunidades que en su conjunto influyen en sus creadores, en sus acciones, sus imaginarios y por ende en sus interrelaciones offline, impactando, de manera directa o indirecta, en la construcción de las sociedades y ciudades en las que habitan.

En la misma línea, Menéndez (2012) argumenta que las TIC dan lugar a la creación de “multitudes inteligentes” que denotan nuevas prácticas de participación ciudadana online que están teniendo un gran efecto político aportando a la disminución de la apatía ciudadana; siendo aún más importantes, en el sentido en que a la larga involucra una combinación de acciones cara a cara con lo offline.

Lecturas más matizadoras son las de Martuccelli (2015) quien plantea que, en sí, para la mayoría de la población el uso de la Web (que forma parte de lo que el autor llama la “galaxia del internet”) no ha cambiado la forma de participación ciudadana como tal (en el sentido clásico de ciudadanía)

aunque sí ha influido en otros niveles de la vida de los ciudadanos (laboral,

cultural,

Se asiste globalmente, a la consolidación de un tipo de ciudadano cuya exigencia hacia la democracia, a causa de la revolución de internet, se incrementa. Puede incluso pensarse que se está delante

etc 21 ); sin embargo,

20 El “hipertexto” donde se da una coexistencia entre las palabras, las imágenes y los enlaces (Díaz Gandasegui 2011).

21 Es decir, lo que aquí clasifico como las otras dimensiones de la agencia ciudadana.

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de un nuevo rostro de la accountability: a la accountability tradicional, de índole propiamente institucional […] se le añadiría un dominio de accountability no institucional en tiempo real, vía internet. Una exigencia de cuentas que no se limita solamente a la acción de los gobiernos sino también se ejerce en dirección de los medios de comunicación y que es incluso capaz de darle un contenido práctico

a las críticas intelectuales, a veces feroces, dirigidas por ejemplo

a la televisión. Lo significativo para la ciudadanía no es pues la

generalización del uso argumentativo de la razón gracias al internet, sino la modificación de las exigencias de una minoría de ciudadanos hacia la democracia (Martuccelli 2015: 78)

El impacto es, entonces, sobre las exigencias que los ciudadanos tenemos frente al sistema democrático por un lado y, por otro, “introduce nuevos desafíos en términos de movilización social. En este aspecto el cambio es sideral. En la galaxia internet, el ingreso a la esfera pública es casi inmediato: entre lo privado y lo público solo se interpone un clic en una computadora” (Martuccelli 2015: 80). En general, este autor plantea,

el internet incide en la movilización ciudadana en el sentido en que: por un

lado facilita la circulación de información entre diversos actores (ampliación de convocatorias) pero por otro, he ahí un gran obstáculo “Si por un lado favorece la coordinación de la movilización, por el otro tiende a enclaustrar

a los actores dentro de la propia galaxia internet […] que no tarda en

convertirse en una arena más o menos autónoma y paralela a la acción colectiva” (Martuccelli 2015: 81), aunque también reconoce que ello no es un proceso único, existen varias experiencias donde la acción online ha venido acompañada de una actividad offline. Nuevamente parece darse una división entre minorías activas y mayorías pasivas, aunque las características de la red, hacen que “la tentación de replegarse en este bloque es tanto más fuerte que la actividad en la red es más fun” (Martuccelli 2015: 83). Ahora bien, ¿ello no querría decir más bien que están cambiando las estrategias cuestionadoras de participación ciudadana? ¿Qué el objetivo está dejando de ser la calle para centrarse en un entorno donde lo local es a la vez nacional, internacional y global? Son preguntas que habrá que analizar hacia el futuro.

La reflexión de Martuccelli (2015) también me lleva a abordar otra característica del ejercicio ciudadano que se da en la galaxia internet: a saber el entretejido constante entre la acción individual y colectiva. Se podría decir, que en esta galaxia otra dicotomía que encuentra sus raíces en el análisis clásico de ciudadanía -la separación entre individuo y colectivo- se derrumba. Aunque se puedan rastrear las participaciones individuales,

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cada una de ellas se vuelve inmediata y nítidamente parte de lo colectivo manteniendo su propia individualidad; y ello puede ser fácilmente de- construido cuando se analizan distintos foros grupales. En este sentido no interesa distinguir qué es lo colectivo o lo individual, sino comprender los entramados, tejidos, que van conformando lo colectivo sobre la base de lo individual. Se trata siempre de colectividades de individuos.

Son los estudios monográficos 22 sobre ciudadanía cibernética, los que van visibilizando los entramados y entretejimientos mencionados. Entre ellos destacan las investigaciones que muestran que en el internet se han consolidado espacios constituidos por una multitud de personas que se transforman a partir de la práctica cibernética en movimientos sociales ciudadanos (Cf. Sorj y Fausto 2015; Vanguardia 2014) que están teniendo

a su vez una gran influencia sobre la participación ciudadana individual, presentándose como instrumentos que permiten la creación de grupos en tanto posibilitan una mayor interacción.

Rescato los estudios que muestran esta tendencia: Por un lado el de Finquelievich (2002) quien explora las TIC en Argentina como un espacio

constituido por una multitud de personas que se transforman a partir de

la práctica cibernética en movimientos sociales ciudadanos, organizaciones

barriales u otros grupos de esta índole. De la misma forma, en otro estudio monográfico –esta vez en España- la autora (Colombo 2005) analiza la influencia del uso del internet en la dimensión política de la participación ciudadana, destacando la potencialidad de este instrumento para la circulación de información y el incremento de la capacidad de comunicación –que se vuelve más cercana, personalizada y transparente- lo que a su vez repercute en una mayor participación política individual y colectiva de los ciudadanos.

Por su parte Menéndez (2012) analiza la dimensión política de la ciudadanía en dos situaciones: de conflictos sociales y en momentos de cooperación. En el primer caso, argumenta que el uso de internet –a pesar de todos los problemas que conlleva: hackeo, interferencias, ruidos, insultos- en situaciones de conflicto, ha demostrado poseer mayor capacidad para la macro organización y la discusión ya que combina el contacto cara a cara

22 De hecho una gran parte de las reflexiones que he recuperado provienen de estudios monográficos sobre casos en diferentes países en los que el uso de internet ha cambiado (o ajustado) las formas de ejercicio ciudadano. Lo interesante de estos estudios de caso es que existe un énfasis en detalles particulares que pueden ser comparados o que, en algunos casos, arrojan tendencias generales.

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con las movilizaciones offline, influyendo fuertemente en los imaginarios de los que lo manejan. En el segundo caso –de cooperación- permite superar aislamientos, favoreciendo el sentido de pertenencia, la identidad social, la sociabilidad, la construcción de comunidades virtuales; aunque temas como la falta de conectividad, la escasa e-educación o la falta de recursos humanos pueden entorpecer el proceso (Menéndez 2012).

En todos los casos, parece existir coincidencia en que el uso del internet está influyendo fuertemente en el incremento de la capacidad de los ciudadanos en la conformación de la opinión o audiencia pública. En este sentido, una de las tendencias más importantes en términos del análisis de la relación ciudadanos-internet, tiene que ver con las posibilidades que este medio conlleva para la conformación de una opinión, audiencia pública (Cf. Hermes 2006ª; 2006b: 2009), menos elitista, más extendida y popular 23 .

Concretamente, pasando a responder a la pregunta sobre ¿Qué particularidades asume la opinión pública que transita por esta esfera? Una de las principales características del internet es que posibilita una nueva relación entre la cultura popular (dominio de la vida cotidiana) y la esfera pública. A decir de Hermes (2006a), la “gente ordinaria” invade esta esfera, involucrándose más en los temas que hacen a las políticas locales, nacionales e incluso internacionales. Basta ver la cantidad de opiniones que emergen en las redes a raíz de atentados terroristas a nivel internacional: ahí la gente ordinaria se indigna, protesta o apoya, llora o regocija. El internet en este caso sirve no solo para informarse sino para opinar y, públicamente tomar posición. Tal vez es en esta dinámica de creación de audiencia y opinión pública sobre la base del internet que se ve, de manera más nítida, la desaparición de las fronteras entre lo público y lo privado pero también entre la ficción y la no ficción en el sentido en que “puede servir como ejemplo de futuros usos de contenidos de multi-media que no necesariamente están definidos como hechos o ficción” (Hermes 2006a: 304) pero que sí generan dinámicas propias en las interrelaciones ciudadanas.

Así, concluyendo sobre la relación internet-ciudadanía común (“gente ordinaria”), la autora plantea:

[Las redes virtuales] no necesariamente producen nuevos ciudadanos pero si proveen base para nuevas prácticas ciudadanas

23

Las reglas de ortografía y redacción o las normas lingüísticas ya no tienen peso en esta formación de opiniones.

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[…] [que resultan] difíciles de alinear con las antiguas nociones de estar informado. Es más, la Red coincide más bien con prácticas ciudadanas contingentes más que estructuradas. La transición de ser miembro de una audiencia a pertenecer a un público es siempre temporal. No obstante, el entusiasmo y la energía que se invierte en las discusiones de internet y en los blogs, muestra la necesidad profunda que tiene la gente de una comunidad de intercambiar ideas e interpretaciones (Hermes 2006a: 306) 24

Estas nuevas audiencias públicas conformadas por la activa participación ciudadana (individual y colectiva a la vez) están, también, cambiando modelos de gobernanza estatal y, por lo tanto, influyendo en las formas democráticas que los países asumen. ¿Cómo están influyendo efectivamente? El estado de la cuestión muestra que el énfasis ha estado puesto en el tema de cómo los ciudadanos están o no participando en la gestión misma de los países. Más allá de la idea republicana de ciudadanía que proponía una participación mediatizada por representantes elegidos, el uso del internet permite, como argumenta Benkler (2006), que los individuos tengan mayores oportunidades para involucrarse activa y directamente en las dinámicas de gobernanza, siendo un espacio que les permite emitir sus opiniones transformándose, de alguna manera, en activos oradores que influyen en las disputas que caracterizan a una gestión 25 . No obstante, ello no es automático; para lograr este cometido, se requiere que como parte de los desafíos de gobernanza, se desarrollen esfuerzos específicos para vencer los problemas vinculados a: un acceso más equitativo a estos medios, no sólo en términos de consumo, sino sobre todo de producción, o a la construcción de una autonomía ciudadana más amplia frente al control corporativo o gubernamental de las redes 26 . No obstante, analizando los diversos esfuerzos gubernamentales respecto a esta preocupación, pareciera

24 Es debido, justamente, a esta importancia que está adquiriendo la participación de la gente ordinaria en las redes y a esta transformación que supone pasar de ser parte de una audiencia (ser ciudadano) a pertenecer a una (ejercer el derecho de participar como ciudadano), que estamos obligados -plantea Hermes en un texto más reciente (2009)- a empezar a investigar en profundidad estas formas de práctica ciudadana que se están dando en las redes, indagando de manera ciber- etnográfica las modalidades de recepción e intercambio de información. Nuevamente, el desafío para comprender a la ciudadanía –en este caso en su relación con las redes- está en analizar las agencias, las prácticas y los actos ciudadanos, más que mirar el tema desde lo institucional y/o las normativas.

25 Según Benkler con el internet “se elimina en la práctica los costos de comunicación que se

(2006:

presentaban como una barrera para expresarse a través de fronteras de asociaciones”

212).

26 De hecho, según Benkler este problema es uno de los más grandes obstáculos para la construcción de una esfera pública en red; así una de las preocupaciones principales en los

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que éstos van en dirección contraria, marcando en sí las pautas democráticas

o anti-democráticas de un país, las cuales, en ambos casos, se hacen más

visibles por la misma existencia de internet. Como argumenta Benkler a

partir de ciertos estudios de caso:

Introducir la comunicación de internet en una sociedad no es automática y no significa que inmediatamente surja una esfera pública abierta y liberal. El internet es, técnicamente, más difícil de controlar que los medios de masa. Incrementa los costos a la vez que disminuye la eficacia del control de información. Aunque un régimen que esté dispuesto y sea capaz de gastar suficiente dinero y poder de ingeniería para limitar el acceso de la población al internet, puede tener un éxito sustancial en controlar los flujos de información dentro y fuera del país (2006: 267).

En una postura en cierto sentido contrapuesta, Hindman (2009),

parte de la idea que para ver si efectivamente el uso del internet influye o no en la democracia, es necesario analizar el tema, desde una perspectiva descriptiva (de la práctica ciudadana) en vez de normativa 27 . Desde esta mirada, reconoce, que el internet ha promovido la ampliación de

la voz política de los ciudadanos ordinarios, sobre todo en términos de

monitoreo y control de gobernantes (que se da cuando algo va mal 28 ); ello está permitiendo que los ciudadanos “[jueguen] un rol importante anteriormente reservado a la prensa organizada” (Hindman 2009: 7). No obstante, la pregunta es, si el hecho de que se haya ampliado la cantidad de oradores entre los ciudadanos ordinarios está, o no, realmente influyendo en las formas democráticas que se dan en un país 29 . Existe, argumenta este autor, una diferencia entre la capacidad de hablar –que efectivamente se ha incrementado con la difusión del uso del internet- y el ser escuchado; es en esta última dimensión donde se ubican los mayores problemas. Las preguntas que deberían hacerse para ver si la democracia ha cambiado a raíz del incremento del uso del internet son: ¿Qué tipo de participación política

procesos de gobernanza de los países, gira en torno a definir quién y cómo ejercer el rol de “perro-guardián” (2006: 261).

27 Una visión normativa de la democracia, que la entiende desde las normas que -en teoría- la rigen, puede llevar a plantear de manera muy simplista que el internet es una tecnología democrática y que por lo tanto el internet es una buena cosa, así como lo han sido las tecnologías de comunicación previas (telégrafo, radio, TV, etc.). Desde la perspectiva normativa, cualquier medio de comunicación tendría el mismo efecto en el proceso (Cf. Hindman 2009: 5).

28 Responde a la línea planteada por Martuccelli (2015) acerca del rol del internet para incrementar la accountability en la relación ciudadanos-gobiernos (Cf. Supra).

29 Concretamente en EEUU donde el realiza su estudio de caso.

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se ha incrementado con el internet? ¿Ha implicado un mayor activismo

entre los ciudadanos anteriormente pasivos? ¿Realmente se escucha a los ciudadanos que ejercen su ciudadanía a través del internet? Las respuestas

a estos cuestionamientos, plantea Hindman, indudablemente complejizan las miradas sobre el tema.

Sobre la base de un estado de la cuestión, este autor plantea que si bien existe un consenso sobre el hecho de que el internet posibilita nuevas formas de organización política, se nota un desacuerdo acerca de la importancia y los objetos de estos cambios. Para algunos autores el impacto se ha dado sobre todo entre las elites políticas tradicionales que

son las que se han apropiado de las redes; así la exclusión de la mayoría de

la población sigue siendo una realidad. Para otros 30 , el internet está dejando

una gran huella -de la cual el crecimiento de la actividad bloggera es una señal esperanzadora- no obstante siguen vigentes varios obstáculos como:

la fuerte direccionalidad de los mensajes o el hecho de que la política del

internet parece alimentar algunos valores democráticos en detrimento de

otros -como el de la participación ciudadana pluralista que aparece sometida

a las tendencias generales. Asimismo, puntualiza el autor, a pesar de todos

los avances, siguen existiendo “guardianes del internet”, a saber un control que, en vez de eliminar la exclusividad –y por lo tanto exclusión de la mayoría- de la vida política, está produciendo “un vuelco en el termómetro [del fenómeno]. Así [en vez de la exclusividad] de la producción [se tiende]

a la información política filtrada” (2009: 13) 31 .

Sin embargo, si bien son ciertas todas estas observaciones, también se debe reconocer que el internet en sí ofrece posibilidades (incluso por

su infraestructura) para un activismo ciudadano que impacta en la democracia: frente a la direccionalidad a la que se tiende en esos espacios de interacción digital (Villanueva 2014), al control (o búsqueda constante de control) por parte de corporaciones y gobiernos, al predominio de las tendencias generales que acallan la pluralidad y diversidad de posiciones

y a la dominación de las élites, la misma infraestructura de internet abre

las compuertas para ir más allá; ejemplo de ello son los diferentes grupos

30 Posición que asume el autor.

31 Ello es posible gracias a la misma infraestructura arquitectural del internet, en la cual el filtro más importante es “producto de una ecología amplia de información online: La estructura de enlace de la Web es crítica en determinar los contenidos que los ciudadanos ven […] cuanto mayor es la tendencia hacia una dirección, mayor tráfico van a recibir” (Hindman 2009: 14- 15) y por lo tanto se va a direccionar a los navegadores hacia una cierta orientación.

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activistas cibernéticos que utilizan las redes (creando nuevos softwares y portales) para denunciar, reclamar e ir en contra del sistema.

Por otro lado, como parte también de estas reflexiones sobre cómo la gobernanza de un país en la era cibernética está cambiando a raíz del ejercicio ciudadano, se ubica el desarrollo creciente de los llamados gobiernos electrónicos, a saber gobiernos que no sólo mantengan informada constantemente a la población mediante el uso de internet (Cf. Massal y Sandoval 2010) sino también que utilicen este medio para mejorar lo que algunos autores llaman la e-democracia. Ésta es constituida por diferentes opciones que van desde introducir distintos canales (cibernéticos) para que la población pueda participar en la gobernanza de un país (por ejemplo, espacios de intercambio de pareceres entre ciudadanos y funcionarios públicos) hasta la implementación del voto electrónico. Todo ello, para la mayoría de autores, conlleva siempre una voluntad política de asumir varios desafíos.

Como plantea Araya (2005) sin incorporar ciertos puentes que permitan conectar el gobierno electrónico con la democracia electrónica, el uso del internet, más allá de coadyuvar a conformar una audiencia pública más amplia, no va a tener un impacto decisivo sobre la democracia. En este sentido, plantea este autor, dos desafíos mayores son los que deben asumir los gobiernos: por un lado incluir en el e-gobierno activamente a los sectores tradicionalmente excluidos de las decisiones democráticas de un país, logrando generar una mayor igualdad de condiciones de participación entre ciudadanos 32 ; y, por otro, lograr que “los ciudadanos, además de ser consumidores de información y de servicios, sean productores de información. Ciudadanos con las capacidades y competencias para generar sus propios contenidos y sistemas de comunicación [de ahí que] Junto a democratizar el acceso, se debe democratizar la producción de contenidos” (Araya 2005: 71). Acaba concluyendo: “Los puentes que unirán gobierno electrónico y democracia electrónica están en construcción y de ello depende que el internet pueda tener impactos sustantivos en el fortalecimiento de la democracia” (Araya 2005: 71).

Las características que estos puentes deben asumir varían de acuerdo a las particularidades de cada país, y sobre todo a razón de los diferentes tipos de reivindicaciones ciudadanas existentes en torno a las diversas modalidades de gobiernos electrónicos. Desde la demanda por el voto

32

Para ello, la constitución de telecentros comunitarios donde la gente aprende a manejar el mundo cibernético, aparece como una medida eficiente (Araya 2005: 71)

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electrónico hasta solicitudes en torno a transparentar, mediante el uso de internet, la gestión gubernamental (Cf. Soto 2009, para el caso boliviano)

o solicitar un mayor uso de internet en las gestiones gubernamentales

(licitaciones, información, etc.). No obstante, en general en todos los casos,

emerge en este escenario una nueva idea de derecho ciudadano: el derecho

a la información electrónica, que abre un campo de lucha constante

entre los sectores ciudadanos y los gestores gubernamentales, los unos pidiendo, reclamando, “hackeando” constantemente información; por otro los gobiernos, buscando mitigar la difusión de la misma: las excusas no faltan: malos servidores, capacitación para alimentar las redes; falta de financiamiento, etc. 33

Otra dimensión de una gobernanza electrónica que impacta en la ciudadanía, tiene que ver con la capacidad de los ciudadanos de gestionar, mediante el uso de internet, su interacción con servidores públicos y su acceso a los servicios básicos. Según Beauvois esta modalidad hace de los ciudadanos “más expertos que los expertos” (2011: 338). Se estaría viviendo una suerte de tendencia hacia lo que Michel Callon denomina la democracia técnica:

Nuestras democracias están fundadas en una doble delegación. La primera es aquella por la que los ciudadanos ordinarios […] designan aquellos que, en su nombre, estarán a cargo de componer el interés colectivo y la voluntad general […] la segunda es aquella en la que los profanos, los no-especialistas, delegan a investigadores o ingenieros profesionales para que produzcan los saberes o dispositivos técnicos que van a permitir responder a sus necesidades y expectativas […] la democracia técnica es aquella que busca acortar la distancia entre experto y profano, la que busca construir un lugar para los grupos afectados en las decisiones de los expertos, la que no los ignora. De hecho, hay una vertiente […] conocida como citizen science […] que se preocupa, entre otras cosas, por conocer cómo grupos de ciudadanos logran cambiar, en colaboración con otros expertos y convirtiéndose ellos mismos en expertos, leyes y políticas que los afectan directamente (en Beauvois 2011: 338-339).

Es decir, en el debate acerca de la gobernanza en sociedades donde se ha introducido el internet y, en general, cualquier forma de TIC, no solo se incorporan sobre el tapete nuevos derechos ciudadanos (al voto electrónico,

33 Para el caso boliviano, el diagnóstico elaborado por Rivero (2016), permite ver las grandes falencias existentes en el gobierno electrónico de nuestro país.

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a la transparencia de información, participación en gestión de servicio) sino que están cambiando los imaginarios y prácticas en la relación ciudadanía- democracia, introduciendo nuevas formas de figuras democráticas:

e-democracia, democracia técnica, etc. así como emergiendo nuevos roles ciudadanos que impactan también en las interrelaciones entre sí.

Ahora bien en este contexto de cuestionamientos y debates que han surgido en torno a la relación internet-ciudadanía-sociedades, también hay diversas posiciones en lo que se refiere a las ventajas y desventajas (problemas) de la era cibernética para el ejercicio ciudadano. A continuación redondeo las principales observaciones.

PROBLEMAS y VENTAJAS DEL INTERNET PARA EL DESPLIEGUE DE LA AGENCIA CIUDADANA

Los diferentes estudios monográficos y las discusiones en torno al tema del uso de internet para el ejercicio ciudadano han permitido visibilizar tanto los problemas como las potencialidades del internet para la práctica ciudadana. Realizar una etnografía, análisis y seguimiento de las prácticas ciudadanas en este espacio, permite ver los obstáculos con los que éstas se topan, pero también las ventajas que se aprovechan. A continuación menciono las principales ideas que surgen sobre cada faceta.

Entre los principales problemas tal vez el más importante, ya visibilizado por Castells (2006; 2008) es el de la inserción inequitativa de los ciudadanos a este espacio. En general, se plantea que este problema está principalmente vinculado, por un lado a la capacidad de acceso a estos medios, pero por otro está relacionado con el problema de alfabetización del promedio de la población mundial en el campo de la multimedia (Cf. Galindo 2009). Si bien se puede argüir que lo mismo sucede en términos de ejercicio ciudadano en el mundo físico, lo cierto es que este problema ha llevado a algunos autores (Cf. entre otros Cabañes 2010; Araya 2005; Diéz Rodríguez 2003) a pensar en la ciudadanía digital como una carrera de obstáculos, en tanto no hay ciudadanos digitales plenos; las brechas digitales excluyen, sobre todo, plantea Cabañes, al sujeto analógico.

Otro problema que constantemente aparece mencionado es el tema de la gestión de la privacidad individual en las redes. Desde Castells (2008) hasta Etzioni (2015), varios autores han mostrado preocupación sobre cómo lidiar contra el problema del control de los individuos y sus vidas privadas por parte de gobiernos y corporaciones. Tanto por la cantidad de información que una persona introduce voluntariamente en el internet

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–mediante la utilización de las redes sociales virtuales, sus búsquedas en distintos servidores, sus navegaciones, etc.- como debido a la cada vez más grande tecnologización de la vida cotidiana 34 , se acumula en la red una serie de información privada individual que puede ser utilizada, ante todo, por los gobiernos (particularmente para control político) y las corporaciones (con fines de marketing). Por ello Etzioni argumenta: “Es común sostener que el desarrollo tecnológico promovido tanto por el sector privado como por el gobierno, ha socavado crecientemente nuestra habilidad para ejercer el derecho humano básico a la privacidad” (2015: vii). Sin embargo, también es cierto que para este autor:

[A] menudo consideramos los desafíos planteados a la privacidad por estas nuevas tecnologías de control y estrategias de mercado en términos morales y legales formados antes del amanecer de la era cibernética. Por lo tanto, enfocamos la atención hacia si se debe o no permitir la recolección de cierta categoría de información personal (problema antiguo) en vez de preguntarse sobre qué uso se debe, o no, dar a la información (que es el nuevo desafío de la actualidad) (2015: vii).

De ahí que, tal vez el problema sea que estemos analizando el derecho ciudadano de privacidad en el mundo cibernético con ojos de una etapa pre-cibernética; concretamente, el autor argumenta que el desafío está en re-plantearnos los problemas que devienen de este período del internet – sobre todo los vinculados a la relación ciudadanos y redes- y mirarlos a la luz de las pautas que la era está marcando, lo que nos obligaría, a su vez a repensar nuestras soluciones.

Según Etzioni, hay tres desafíos que hay que asumir en lo que se refiere a pensar y concebir la ciudadanía: (a) Cualquier política respecto a la ciudadanía y, específicamente al derecho a la privacidad, no puede ser concebida de manera local, sino necesariamente global 35 (b) Cambiar las preocupaciones políticas y sociales cuando se aborda el tema de privacidad en las redes; en este sentido más que evitar o prohibir la acumulación de información (cosa difícil de lograr) se debe incidir en cómo manejar lo

34 En la cual es cada vez más común el uso de tecnología (de internet), por ejemplo: la utilización de GPS para la movilización de las personas, los pagos de compras vía tarjeta de crédito, incluso el remplazo de llaves por tarjetas electrónico para el ingreso a edificios, domicilios y otros, etc. Todo ello se traduce en un registro sistemático de información de las personas en el espacio del internet.

35 Ello supone romper fronteras nacionales cuando se planifica y se elaboran políticas públicas vinculadas a la ciudadanía en la era cibernética, en sí un desafío político mayor.

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privado (conocer y gestionar la información acumulada sobre sí mismo); y, (c) vinculado a ello, se debe incorporar el “derecho a ser olvidado” 36 como un nuevo derecho ciudadano que incluye en sí varios dilemas, incluso morales que conllevan la necesidad de pensar “un derecho a ser olvidado diferenciado de acuerdo al alcance del daño realizado en el acto inicial, el grado en que la persona se ha rehabilitado y el alcance de privacidad que se le va a garantizar” (2015: 119) 37 , y ello pasa por la gestión de una “transparencia digital” construida sobre la base de una forma global –y no limitada a lo local– de enfrentar los problemas mencionados.

Otra de las limitaciones a menudo resaltadas respecto al ejercicio ciudadano cibernético, tiene que ver con la influencia que adquieren los medios de comunicación en la agencia política de una sociedad, al ser ellos los que marcan, ya no los contenidos –que dejan de ser importantes–, sino el formato que la política adquiere, la cual transforma, según Camps (2003), la democracia en mediacracia; “La lógica de los medios se materializa, a mi juicio, en una serie de tiranías que imponen a los medios de comunicación una forma de hacer y de proceder específicas” (2003: 30). Ello se traduce particularmente, según esta autora, en la tiranía de la velocidad y la del espectáculo. En este sentido, la mediacracia:

[D]ebe ser entendida como una democracia dominada por una nueva élite a la que le conviene que la cultura y el pensamiento sean sólo fast culture y fast thinking. Dicha élite no quiere la información como tal, sino quiere verla convertida en propaganda. Sabe que a la masa se la manipula fácilmente con símbolos, que es la única forma rápida de convencer de aquello que es difícil de aceptar (2013: 32).

Este manejo mediacrático permite que las redes por internet se conviertan en una suerte de quinto poder, manejado por las corporaciones de acuerdo, según Leisegang (2016), a “una manipulación bien calculada”. Ello es aún más fuerte en algunas redes como el Facebook, en la que “Las manipulaciones que la red permite en este aspecto ya han quedado expuestas a la luz en el hemisferio Norte, precisamente en la patria de Facebook: los Estados Unidos. El 63 por ciento de los usuarios de Facebook que viven allí califican esta red social como su principal fuente de noticias.

36 Que conlleva “el permiso de la persona para borrar o remover cualquier información pública que se relaciona con ella en el internet” (Etzioni 2015: 115).

37 El autor diferencia, por ejemplo, entre la protección de privacidad de un ex pederasta que quiere trabajar en una guardería, frente a la de un ciudadano que busca empleo y que alguna vez fue fichado por haber fumado marihuana. El alcance de privacidad debe diferir, argumenta el autor, según las acciones cometidas.

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Simultáneamente, Facebook debió reconocer por primera vez en 2014 que manipuló sistemáticamente las noticias que brindaba a varios centenares de miles de usuarios” (2016: 4).

Ahora bien, frente a esta mirada cercana a las “teorías de la

conspiración”, se puede contraponer la lectura realizada por Castells (2014) para quien la emergencia de las redes sociales, ha permitido pasar de “un mundo dominado por la comunicación de masas a un mundo en que ésta

coexiste con la auto-comunicación de masas [

emisores y receptores a la vez” (2014:8). Si bien es cierto que hay intentos de manipulación calculada, no es menos cierto que, al ser todos, emisores

y receptores, el mismo internet, que “fue diseñado deliberadamente como una tecnología de libertad” (2014: 9), da las bases para desplegar agencias que contrarresten esta manipulación, caracterizando así, según este autor, la paradoja que se da entre la existencia de “un oligopolio creciente de la propiedad de los medios de comunicación por las grandes empresas de comunicación (tanto privadas como públicas) organizadas en redes de alianzas globales al tiempo que hay una capacidad decreciente de control de gobiernos y empresas sobre las redes de comunicación horizontales que caracterizan la auto-comunicación de masa” (2014: 8).

[en ella] todos somos

]

Así, a pesar de toda la vigilancia, control y manipulación realizada por parte de las corporaciones –yo añadiría gobiernos- del internet, lo cierto es que en este escenario, los ciudadanos encuentran un espacio y a la vez instrumento para desplegar su agencia ciudadana, (re)crear y negociar sus identidades 38 a pesar de todos los problemas técnicos que deben enfrentar 39 :

desde la escasa alfabetización digital frente a una gran cantidad -en muchos casos inmanejable- de información 40 , los problemas en sustracción de cuentas , el hackeo, la débil capacidad de control de sitios por parte de la mayor parte de los ciudadanos; las interferencias, ruidos, insultos y otras trampas digitales que se encuentran en la red, y, en general, la escasa e-educación en la población mundial.

38 Elemento que algunos autores señalan como problema, no sólo por el peso que adquiere la imagen corporal en este manejo de identidad (Cf. Diáz Gandasegui 2011), sino en el sentido en que puede fácilmente ser utilizado en hechos de inseguridad (ciber-violencia, instrumento para la trata y tráfico, ciber-extorsión, etc. (Cf. Medrano 2015).

39 Situación que lleva a Cabañes (2010) a argumentar que la ciudadanía digital depende, en muchos casos, de factores externos a nosotros que son regidos por una lógica comercial.

40 Que, según Benkler (2006) puede ocasionar la fragmentación de la atención y del discurso produciendo, más que acuerdos y consensos, procesos de polarización.

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Por su parte Martuccelli frente a estas críticas vinculadas a la teoría del complot “que piensan que en todos los ámbitos, y desde siempre, existe una minoría oculta que maneja los hilos” (2015: 83) argumenta que:

En la galaxia internet no se contraponen las creencias vs. los conocimientos, las aproximaciones vehiculadas por las redes sociales contra las verdades vehiculadas por las instituciones. En realidad, las más de las veces, existe, en torno a cada evento, una plétora de informaciones, muchas de ellas simultáneamente creíbles, emitidas tanto por las autoridades como por fuentes independientes. En la Web cada cual está expuesto, por principio, a la diversidad de las opiniones e informaciones (2015: 83-84).

También es cierto que “la galaxia internet, por su heterogeneidad misma, facilita actitudes escépticas e incluso complotistas. Actitudes que, y aquí está lo esencial, tienden a ser tanto más robustas cuanto más los ciudadanos poseen inclinaciones anti-institucionales” (2015: 85); pudiendo, desde esta perspectiva, presentarse como un instrumento privilegiado para un profundo cuestionamiento ciudadano de la democracia tal como se presenta en un momento y en un espacio determinado.

Frente a todos estos problemas que el uso de internet acarrea para el ejercicio ciudadano, la mayor parte de los autores coinciden en sus amplias ventajas y potencialidades. Destaca entre éstas las posibilidades que abre el “We, the connected” para construir, como planteaba Engin (2012) ciudadanos sin frontera, que pueden crear ocasiones y eventos rompiendo estructuras, innovando repertorios, trazando andares “que interrogan y desafían, atravesando no sólo fronteras geográficas sino también contornos sociales y culturales” (2012: 150). Es decir, “las redes están permitiendo actos emancipatorios de ciudadanía” (2012: 183) conformando “una megápolis de nacionalidad indeterminada” (Martínez 2004) constituida por gente ordinaria (Hermes 2006a) que encuentra otra ventaja en el hecho de que se moviliza –de manera sencilla y simple y con el uso de imágenes, sonidos y redes de signos que tienen una poderosa influencia en imaginarios sociales (Cf. Galindo 2009)- en un solo uso, distintas dimensiones de lo que conlleva la noción de ciudadanía: desde la membrecía y pertenencia a una comunidad, la constitución de un capital social, la parte recreativa, la económica, la política, la informacional, la medioambiental, etc. Esta megápolis es la que da lugar a la constitución tanto de movimientos colectivos como de procesos individuales de protesta, reivindicación, demanda de derechos, etc. (Castells 2008). Asentando, en

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general, un escenario que influye en una mayor participación política activa de los ciudadanos, incluso de los más apáticos.

En el caso específico de los movimientos colectivos impulsados en las redes virtuales, lo interesante es que los diferentes casos históricos han ido mostrando, según Castells (2014: 10-11) ciertos rasgos comunes:

surgen de manera espontánea, sin líderes 41 ni organización, son virales propagándose por internet, no son programáticos pero “incluyen numerosas reivindicaciones concretas”, son interclasistas y pluri-étnicos y sostienen valores vinculados a la democracia y a la dignidad. Por último, otra característica particular -que a la vez se presenta como producto de una potencialidad del internet-, es que no se limitan a la red, generalmente “la sociabilidad online y offline se complementan y refuerzan mutuamente” (2014: 9). Estudios sobre importantes movimientos sociales que se iniciaron en las redes, muestran cómo desde los mismos se organizaron los encuentros en las calles (offline) complementando las actividades online (Cf. Vanguardia 2014). Esta conexión permanente entre online y offline forma parte, según Sorj (2015) de la nueva onda de la sociedad civil 42 . En este escenario existen tres tipos de ciberactivismo ciudadano: los hackers, los activistas productores de demandas virtuales y, los grupos off-line que utilizan el ciberespacio para diseminar su posición y buscar apoyo. Un análisis de estos tres grupos lleva a Sorj a argumentar que hoy el mundo online-offline están interconectados; el impacto de la ciudadanía que se ejerce online en la democracia es bajo si se limita a esta esfera, solo cuando se complementa con la actividad offline es que se fortalece.

De esta manera, se debe abordar la relación online-offline desde una mirada no binaria. En efecto ¿Se pueden colocar fronteras entre las opiniones que los ciudadanos emiten por las redes y sus acciones y peleas cotidianas en su entorno físico? ¿Qué parte es más verdadera o tiene mayor impacto en su vida que la otra? ¿Es posible diferenciarlas? Latour (2008) plantea que la dicotomía objetos-humanos es falsa, y ello parece ser más visible en este ámbito de acción. Cuando vivimos conectados por diferentes TIC la mayor parte de nuestras acciones –también ciudadanas- las realizamos simultáneamente on y offline. Entonces tal vez habría que

41 Aunque luego pueden dar lugar a la generación de ciertos líderes específicos.

42 Que este autor diferencia de la onda de, por un lado los años 50´s y 60’s, marcada por la sindicalización de los trabajadores como una forma de organización de los ciudadanos frente a los gobiernos; y, por otro, de la onda de los 70’s y 80’s liderizadas por las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) quienes impulsaron organizaciones ciudadanas vinculadas a distintas dimensiones de los derechos humanos.

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replantear la discusión en torno a este tema, ya no en términos de oposición, sino como procesos de asociaciones y dis-asociaciones que se entretejen en la cotidianidad desde ambas esferas, simultáneamente.

La pregunta que sigue es: ¿Cómo estos debates toman cuerpo en el caso específico boliviano? A continuación, retomaré tres estudios de caso para comprender las formas en que las redes están afectando las maneras de desplegar agencias ciudadanas en Bolivia, particularmente en Cochabamba.

ESTUDIOS DE CASO: REDES y AGENCIA CIUDADANA EN COCHABAMBA.

Mi interés por comprender el impacto de las redes en la ciudadanía surge de manera indirecta, a partir de dos estudios que realicé entre 2007 y 2012, por un lado sobre el ejercicio ciudadano de las mujeres en la ciudad de Cochabamba y por otro, sobre el desplegado por migrantes transnacionales. En ambos casos, me llamó la atención la importancia que el uso de las TIC tenía en la cotidianidad de las personas. A continuación destaco algunos de los hallazgos básicos de estas investigaciones -a las que añado conclusiones recientes de un nuevo trabajo-, que sirven para ir respondiendo al desafío de de-construir la complejidad de las realidades sociales actuales, sobre todo en sociedades en pleno proceso de urbanización. Parto afirmando que la WEB, la era cibernética, la galaxia internet, la sociedad red –como queramos denominarla- está jugando un papel importante en las agencias –sobre todo ciudadanas- que los individuos despliegan.

El primer caso 43 , tenía como objetivo comprender cómo las agencias ciudadanas de las mujeres en la ciudad de Cochabamba influían –positiva o negativamente- en la construcción de su calidad de vida y la de sus entornos inmediatos. Para ello, un paso previo era el de comprender qué tipo de agencia ciudadana desplegaban las mujeres en Cochabamba y cuáles eran los diferenciales de poder que movilizaban. El trabajo de campo con este fin se realizó entre el 2009-2011 sobre la base de 76 entrevistas a mujeres dirigentes (de OTB’s, gremiales, políticas, profesionales, empresarias). Estas me permitieron ver que, además de la utilización del cuerpo como diferencial

43 Cf. Ramírez 2012 y 2014.

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de poder importante 44 , en los últimos 10 años 45 , las dirigentes –en general– habían introducido el uso las TIC 46 como herramientas de su trabajo dirigencial; ello, claramente relacionado con la necesidad, tanto de acceder

a la información como también para hacer circular información. Dos otros

usos destacaban nítidamente en las respuestas: su amplia utilización con

fines organizativos (para convocar a reuniones, marchas, etc.), y también,

su manejo en miras de construir redes y movimientos internacionales online

y offline; esto último sobre todo en caso de dirigentes de ONG’s y de ciertas organizaciones vinculadas a la cultura, a las reivindicaciones feministas, indígenas y medioambientales.

En general, una conclusión a la que llegué en ese entonces era que el hecho de tener acceso a las nuevas TIC empezaba a ser reconocido por las mujeres como un diferencial de poder importante, aunque: (a) Todavía no

existía plena consciencia en torno a sus utilidades para el fortalecimiento de las dirigentes (quienes aún no evidenciaban en su gran mayoría el impacto directo que este instrumento tenía en su quehacer dirigencial) (b) Se vislumbraba un gran prejuicio contra el internet desde algunos sectores (“es de elite”) aunque en otros ya se destacaban sus potencialidades para:

“hacerse conocer”, “convocar –y hacerlas más eficiente– a reuniones”, “informar a mis bases”, “comunicarse con entornos mayores”, “aprovechar

y optimizar el tiempo”. En todo caso, en esa oportunidad surgió una

primera preocupación sobre cómo las TIC estaban cambiando las agencias ciudadanas de las mujeres a niveles locales.

44 Al respecto, en Mayo 2013, de manera conjunta con el Instituto de Investigaciones de Antropología (INIAM Museo Arqueológico de la UMSS), organizamos una exposición de 150 fotos que retrataban a mujeres Cochabambinas de los últimos 150 años. En la guía de exposición, argumentábamos “El cuerpo, ese territorio de vida, es un texto político desde donde las mujeres expresan, reivindican, proponen, hablan, convencen, sin intermediarios, ni intérpretes, sus propios proyectos” (Ramírez 2013b: 16). El cuerpo en sí, es, y ello se ve en las fotos, un diferencial de poder importante para el ejercicio ciudadano de las mujeres.

45 Diversos estudios muestran empíricamente que el acceso a las TIC ha ido cambiando. Por dar un ejemplo, en una encuesta realizada en 1996 sobre Prácticas y consumos culturales de los cochabambinos, en una muestra de 1500 hogares (Casa de la Cultura de la Honorable Municipalidad de Cochabamba): 3% de los encuestados afirmaba poseer un celular; mientras que la misma encuesta levantada el 2008 (Convenio CESU-Municipalidad de Cochabamba) que tomaba la misma muestra (en términos geográficos y numéricos), arrojaba que 81% de la población encuestada afirmaba tener celular. Este crecimiento da ciertas pautas para comprender como el uso de las TIC ha pasado a ser parte de la cotidianidad de la vida de las personas que residen en Cochabamba.

46 Celulares para la mayoría de ellas, pero también en ciertos sectores específicos (dirigentes profesionales, del ámbito político, empresarial, ONG’s y líderes de movimientos feministas) el internet.

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Un segundo estudio que profundizó el interés por ver como el internet impactaba en el ejercicio ciudadano, fue el que realizamos de manera interdisciplinaria sobre el tema de la ciudadanía de migrantes transnacionales de retorno 47 . Entre el 2010-2011 realizamos entrevistas, encuestas y grupos focales con migrantes transnacionales de retorno, a partir de lo cual se evidenció el amplio uso, por un lado del celular como medio de comunicación entre migrantes transnacionales en lugar de destino, y entre éstos y sus familiares, en zonas de origen; y, por otro -elemento que me llamó la atención- la importante utilización del Facebook 48 como herramienta que les permitía desplegar sus agencias ciudadanas transnacionales. A raíz de esa preocupación decidí profundizar el análisis haciendo una suerte de estudio ciber-etnográfico entre 2012 y 2013 de tres comunidades virtuales de migrantes 49 .

El objetivo era el de comprender las diferentes características de las prácticas ciberciudadanas de los miembros de esas comunidades analizando tanto las tendencias comunes registradas, como las diversidades y particularidades de cada caso -ya que como para cualquier otro tipo de ciudadanía, las prácticas no son homogéneas, sino plurales y diversas. Asimismo, se buscaba identificar pautas que permitan evaluar el impacto de estas ciudadanías cibernéticas en la construcción de ciudades y sociedades transnacionales tanto en los países de origen como de destino, así como en las vidas cotidianas de las personas que las ejercen. En ese sentido, todos los días se hacía el seguimiento de cada comunidad, analizando la parte visual (fotos, documentales, formatos utilizados, característica de los community managers si existían, etc.), pero también los mensajes lanzados y los debates generados en torno a ellos.

Asumiendo que las agencias ciudadanas tienen varias facetas, prioricé el análisis de las dimensiones económicas, políticas y socio-culturales

47 Cf. Ramírez y Camacho 2011, Pozo (Coord.) 2012.

48 No así el Twitter u (el 2013) otras redes sociales cibernéticas. En ese entonces explicaba la priorización de esta red por parte de la población migrante, por sus características básicas: no hay límites de palabras, se puede jugar con el hipertexto y las imágenes audiovisuales, posibilita un uso recreativo, etc.

49 Cf. Ramírez 2013c. La elección de las comunidades para hacer el seguimiento se hizo de acuerdo a la importancia numérica que en ese entonces tenía la población migrante boliviana en los otros países. De ahí que se priorizó una comunidad en Argentina (Bolivianos en Argentina), otra en EEUU (Bolivianos en USA que es la comunidad virtual de migrantes bolivianos más tempranamente creada) y dos en España (por un lado por su importancia numérica pero también por ser España uno de los destinos más recientes ese año. Se eligieron dos comunidades para ver diferencias según lugar de asentamiento en un mismo país: Bolivianos en Barcelona, y Comunidad Boliviana en España, creada en Madrid).

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de sus agencias ciudadanas tanto en el país de destino como de origen, visibles (narradas y documentadas visualmente) en el Facebook. Asimismo puse el énfasis en el uso de internet como herramienta para la inserción de los migrantes en los países de destino. El trabajo ciber-etnográfico me permitió llegar a las siguientes conclusiones. Por un lado, evidencié que mediante el despliegue de sus agencias cibernéticas transnacionales los migrantes bolivianos, a la vez que ejercían sus actividades (económicas, sociales, políticas, culturales e incluso ecológicas) en el país de destino incidían en actividades del país de origen, demostrando diferentes grados de cooperación e integración inter-ciudadana transnacional. Por ejemplo, en términos económicos las redes eran utilizadas tanto a nivel de destino para conseguir trabajo, alquiler de vivienda, promover profesiones, etc. como en el país de origen para organizar el envío de remesas, impulsar inversiones solidarias o en negocios. En términos socio-culturales, destacaban intervenciones vinculadas a mostrar las culturas bolivianas y (re)crear identidades de distinción y diferenciación respecto a los otros, en las que el uso del folklore, la música, los bailes (evidenciadas por ejemplo en la creación de fraternidades folklóricas) como también la difusión de comidas nacionales y de eventos de socialización, jugaban un papel fundamental, y ello en todas las comunidades virtuales. Estas actividades en las comunidades de Europa y USA –no así en Argentina- les servían, según los comentarios registrados, como una forma para obtener reconocimiento por parte de los ciudadanos del país de destino. Por último, la participación en el debate político sobre lo que acontecía en el país de origen y de destino, permitía diferenciar las concepciones de ciudadanía que las comunidades migrantes privilegian.

Todas estas dimensiones de las agencias ciber-ciudadanas de los migrantes, eran las que estaban influyendo –de manera más o menos directa- en la construcción de las ciudades y sociedades transnacionales. A ello se añadía que en las comunidades virtuales de migrantes, se veía una tendencia cada vez más grande a conformar redes que sobrepasaban las fronteras de los países (de destino o de origen), mediante la conformación de cadenas virtuales más amplias. Ello era importante ya que una noticia, un debate, un anuncio que se hacía en una comunidad determinada llegaba inmediatamente a otras comunidades, estableciendo fuentes de información comunes y tendencias en opiniones públicas que podían influir de diversas maneras en los acontecimientos de los países. Estas cadenas, nos mostraban que el efecto de la ciber-ciudadanía transnacional no solo es el que surge del inter-relacionamiento integrado entre comunidades de dos países, sino de varios espacios a la vez.

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En definitiva, respondiendo a la pregunta: ¿Qué tipo de ciudadanías individuales y comunales se están creando? Argumentaba, a raíz del trabajo ciber-etnográfico realizado, que se trataba de comunidades donde los miembros encontraban espacios para desplegar agencias ciudadanas no sólo en relación al país de origen como de destino, sino también de otras

naciones. Y ello, tal vez aún no de manera directa –aunque ya se visibilizan algunos impactos-, estaba influyendo en la conformación de las políticas

y ciudades/sociedades de los países de origen, en este caso de Bolivia. Para

complementar este estudio, habría que realizar otro seguimiento ciber- etnográfico del debate existente, en la actualidad, en esas comunidades sobre las diversas elecciones que se realizan en el país (y en la que pueden participar los bolivianos de las comunidades estudiadas) para así ir midiendo

el impacto de la ciudadanía transnacional en los aconteceres políticos a nivel nacional; que indudablemente existe.

Por último, la tercera investigación que sirve para reflexionar sobre las formas en que las prácticas ciudadanas de bolivianos(as) (los problemas que

hay que enfrentar así como las potencialidades con las que se cuentan) están cambiando en esta era cibernética, tiene que ver con una investigación en curso sobre violencia e inseguridad ciudadana en ámbitos urbanos 50 . Sobre

la base de una revisión hemerográfica (desde 1950 hasta 2014) una encuesta

aplicada en la Región Metropolitana de Cochabamba en 1600 hogares, 77 entrevistas a dirigentes barriales, 14 entrevistas a funcionarios públicos y a

21 entrevistas a medios de comunicación, se han ido discutiendo los temas que hacen a los hechos de inseguridad y violencias, las percepciones de los ciudadanos sobre el tema, los imaginarios de miedo y las estrategias que la población utiliza para hacer frente a la problemática.

Ello nos está permitiendo ver que no se puede hoy en día comprender el fenómeno de la violencia y la inseguridad ciudadana sin analizar el impacto de la era cibernética en las mismas dinámicas que la problemática adquiere, y esto por diversos motivos: (a) La aparición a partir del 2010 de una nueva forma de violencia: la cibernética, que se expresa no sólo en la utilización del internet para cometer delitos (desde trata y tráfico, casos de extorsión, robos, etc.) sino también como una forma de inter- relacionamiento violento entre los ciudadanos (por ejemplo, una encuesta

50 Se trata del Proyecto de Violencia e inseguridad ciudadana en ámbitos urbanos, en el que participan además del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU), el Centro de Estudios de la Población (CEP), el Instituto de Investigación de Arquitectura y Ciencias del Hábitat (IIACH), el Instituto de investigaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (IIFHCE) y Acción Andina.

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muestra que 7 de cada 10 casos de acoso –bullying– escolar que ocurren en las principales ciudades de Bolivia, se realizan mediante las redes sociales, sobre todo el WhatsApp Cf. Medrano 2015) (b) Por otro lado la Encuesta sobre Violencia e inseguridad ciudadana (2015) 51 ha mostrado que las redes virtuales sirven como fuente de información sobre el tema, ya sea como un medio en sí (noticias que las personas hacen circular) o a partir del acceso que estas redes permiten a informes de periódicos, programas de radios o televisión. (c) Por último, las entrevistas dan cuenta del uso de las redes como una forma de lucha contra la inseguridad, es a partir de ellas que se pueden difundir masivamente denuncias en este campo, avisos de intentos de secuestro, organización de actividades colectivas para hacer frente al problema, difusión de casos de violencia intrafamiliar, feminicidios, etc.

Es decir, la investigación está mostrando que el internet está volviéndose un instrumento que es cada vez más utilizado tanto para perpetuar hechos de inseguridad como para desarrollar estrategias que permitan enfrentar de manera individual y colectiva el tema. Lo que si queda claro con esta investigación, es que si se quiere comprender la violencia y la inseguridad –sobre todo en ámbitos urbanos- es imprescindible ver la influencia y el uso de las redes virtuales y del internet en general.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

Respondiendo a la pregunta planteada en la introducción: Si se estudian las prácticas ciudadanas en Bolivia, es hoy en día imposible no abordar el tema del internet, pues resulta –a pesar de todos los problemas, limitaciones, obstáculos que puedan existir– que la era cibernética está decididamente, directa o indirectamente, imponiendo nuevos patrones de inter-relacionamiento ciudadano en el país sobre todo en el área urbana, pero también en la rural (gracias a la masiva difusión de celulares).

De hecho, es indudable el impacto que las redes sociales virtuales tienen en la participación política de los ciudadanos, transformando las prácticas en este ámbito. Por un lado están posibilitando un mayor control de la gestión gubernamental (las redes son espacios que permiten cuestionar, demandar información y denunciar), por otro, están dando lugar a una distinta forma de intervención, no necesariamente limitada al voto y a las acciones formales previstas por ley, sino al contrario, basada en la utilización de estrategias informales que se manifiestan a través de bromas, chistes, pareceres, expresión de indignación, creación y difusión de

51 Realizada el 2015 por el Proyecto de Violencia e Inseguridad ciudadana en ámbitos urbanos.

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“memes”, etc. Las redes, visibilizan tal vez con más fuerza, esa ciudadanía multidimensional que nos está obligando a replantearnos las formas tradicionales de aproximarnos a la problemática.

Retomo, ampliándola a una mirada más global, como punto de partida de estas conclusiones -y consiguiente apertura al diálogo- la idea de Etzioni (2015) cuando plantea que estamos analizando las problemáticas de una era cibernética con códigos morales, legislaciones y valores de una era pre-cibernética. De ahí que argumento en el transcurso de este texto, que para comprender la ciudadanía en la actualidad, es necesario aproximarnos desde otra perspectiva, con ojos que encajen más en este “mundo Web”; lo que también conlleva sumergirnos en los distintos debates que están surgiendo.

Es en este sentido que he planteado que siendo las concepciones tradicionales de ciudadanía insuficientes para comprender la problemática del ejercicio ciudadano, es necesario construir otras formas de entender el concepto mismo de ciudadanía. La entrada que yo he elegido apuesta por abordar el tema desde la agencia (ciudadana) que, argumento, conlleva varias ventajas. Entre ellas, no limita la acción ciudadana a la relación con una administración gubernamental, rompe con las lecturas binarias desde las cuales se opone: público-privado, individuo-colectivo; Estado-sociedad civil, nacional-extranjero u, online-offline -tomando en cuenta que estas dicotomías impiden comprender las complejidades que en las dinámicas de las prácticas ciudadanas se dan. Por otro lado, esta lectura también permite salirse del enclaustramiento tradicional de la ciudadanía en las esferas de los Estados-nación, privilegiando más bien, junto con Engins (2012), la idea de una ciudadanía basada en la noción de “We, the connected”. Por último, aunque no menos importante, nos permite ver que la agencia ciudadana es siempre multi-dimensional (incluyendo lo económico, político, cultural, simbólico, corporal, medio-ambiental, etc.) y tiene que ver con derechos, siempre cambiantes.

Desde esta perspectiva es que podemos comprender los impactos del internet en las prácticas ciudadanas en la era del “We, the connected” que tienen que ver con el fortalecimiento de ciudadanía que cruza fronteras, constituyendo comunidades que funcionan en territorios-red, o multi- situados, que son promovidas, y a la vez, posibilitan una participación ciudadana más activa, no exenta de relaciones de poder, pero donde existen mayores facilidades –debido a los códigos que se utilizan- para que la “gente ordinaria” se informe y participe más en la esfera pública, interfiriendo incluso en la misma gobernanza de los países. Esta participación online, viene

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además acompañada de una práctica cotidiana offline, que en algunos casos ha dado lugar a grandes movimientos revolucionarios que han cambiado las políticas y democracias de los países. Por último, en esta participación es donde más claramente se visibiliza la interconexión contante entre objetos y personas.

Ahora bien, y con estas últimas reflexiones quiero concluir, para comprender hoy en día la relación entre agencia ciudadana, internet y sociedad, no sólo debe cambiar, como he ido argumentando, nuestra mirada teórica-conceptual sobre ciudadanía, sino que debemos asumir nuevos desafíos metodológicos y de manera creativa buscar otras formas de recolección de datos que nos permitan aprehender la complejidad del tema.

Ello conlleva priorizar metodologías que permitan la comprensión de las múltiples dimensiones entretejidas que hacen a una era interconectada, no sólo online-offline, sino en términos de niveles de acción que van y vienen entre diversos tiempos y espacios de acción. Un gran desafío metodológico entonces, consiste en buscar herramientas que nos permitan rastrear las complejidades, asociaciones, idas y venidas, dando cuenta en el proceso tanto de los hechos tangibles como de los intereses y percepciones subjetivas que se despliegan. Y ello redunda en la necesidad de re-ajustar las técnicas de investigación que se elijan, de manera de combinar lo cuantitativo con lo cualitativo; lo narrativo con lo visual, lo micro con lo macro, lo duradero con lo efímero, etc.

En este sentido, las TIC no solo aparecen como parte de las nuevas relaciones que se establecen entre ciudadanos, internet y sociedad, sino que, en sí, son un instrumento que sirve para recolectar datos sobre lo que está sucediendo. Ello siempre y cuando se tenga claro que no es el instrumento el que importa: sino la pregunta a la que queremos contestar y lo que queremos demostrar. Por ejemplo, lo que tiene que marcar la realización de una ciber-etnografía de una red social virtual para comprender las agencias ciudadanas cibernéticas, no es una navegación sin rumbo, sino los indicadores que se elijan y que responden a los objetivos de la investigación –y por lo tanto a la lectura que tenemos de la realidad que buscamos comprender. Ello es aún más importante en el ámbito del internet donde se puede llegar a agujeros negros de distintas dimensiones.

En todo caso -tal vez sea ésta la mirada guía que hay que conservar cuando se analiza la ciudadanía hoy en día- en esta sociedad red se abre un mundo de posibilidades no solo para la práctica ciudadana sino para la investigación sobre la relación estudiada, que tiene sus problemas

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(que incluyen desde las brechas tecnológicas –que siguen existiendo- interferencias, direccionalidades, controles, ruidos, hackeos, escasa e-educación y e-tecnología) pero también sus grandes ventajas (permite ajustar comprensiones sobre el tema). El desafío está ahora en no sólo cambiar la comprensión y la percepción sobre las ciudadanías en un período cibernético sino también cualquier medida y propuesta que hagamos al respecto; mucho más, tomando en cuenta que la ciudadanía no se la construye desde arriba –a través de leyes, instituciones y normas- sino que es el resultado de múltiples, contingentes y complejas prácticas que se dan en la cotidianidad para las cuales el mundo del internet abre resquicios para nuevas luchas y re-invenciones.

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