FOLLETO DE APOYO PARA LA COBERTURA

PERIODÍSTICA EN PERIODOS DE CONFLICTOS
SOCIO-AMBIENTALES
Entregado en el Taller CIES ¿Cómo deben abordar nuestras autoridades
y la prensa los conflictos socio-ambientales?
Indice
1) Treinta recomendaciones, 15 estrategias periodísticas y 20 preguntas para una buena
cobertura informativa de los conflictos socio-ambientales
2) Los medios en el ciclo de vida de los conflictos: Aportes de la comunicación a la
gobernabilidad en contextos de crisis
3) Medios y conflictos sociales entre el rating y el activismo
CIES, 5 de julio 2011. El Proyecto Fortalecimiento de capacidades estatales para la
prevención y resolución de conflictos socio-ambientales en el Perú, iniciativa del Consorcio
de Investigación Económica y Social (CIES) con el auspicio de la Agencia Canadiense para el
Desarrollo Internacional (ACDI), ha organizado tres Talleres para Periodistas ¿Cómo deberían
abordar los gobiernos nacional y regional y la prensa los conflictos socio-ambientales? en base
a tres 3 diagnósticos con sus respectivas propuestas de mejora. Uno nacional, en el que se
analizó, principalmente, la labor que desarrollan las entidades del gobierno nacional en materia
de prevención y gestión de conflictos socio-ambientales (Presidencia del Consejo de Ministros,
Ministerio del Ambiente y Ministerio de Energía y Minas), y dos regionales (Cajamarca y Cusco)
en los que se analizan la actuación de los respectivos gobiernos regionales. El proyecto estuvo a
cargo de los expertos Giselle Huamaní y Sandro Macassi (consultores CIES).

En los talleres también se incluyó el estudio ¿Cómo se responde y cómo responder
ante los conflictos sociales? a cargo del investigador Martín Tanaka (IEP), quien elaboró esta
investigación en el marco del Concurso Anual de Investigación del CIES.
Gracias por informar con base en la investigación

www.cies.org.pe
prensa@cies.org.pe

PROYECTO: FORTALECIMIENTO DE CAPACIDADES ESTATALES PARA LA PREVENCIÓN Y
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS SOCIO-AMBIENTALES EN EL PERÚ CIES–ACDI

PROPUESTAS DE MEJORA DEL SISTEMA NACIONAL Y
REGIONAL DE GESTIÓN DE CONFLICTOS SOCIO-AMBIENTALES

DOCUMENTO PROPUESTA

30 Recomendaciones, 15 Estrategias
periodísticas y 20 Preguntas para
una buena cobertura informativa
de los conflictos ambientales

Sandro Macassi Lavander
Enrique Subauste La Rosa

Documento de Trabajo

I. Presentación
A continuación les presentamos un conjunto de herramientas que pueden
facilitar una mejor cobertura periodística de los conflictos sociales, a partir
de la identificación de la fase en que se encuentra el conflicto alcanzamos
recomendaciones para cada una de ellas, sea para el inicio, el periodo de
escalamiento, la crisis, el desescalamiento o para la negociación y seguimiento de los acuerdos.

También incluimos un conjunto de recomendaciones estratégicas para
abordar la producción informativa de modo que se compatibilice la competencia mediática la obtención del rating con una cobertura prospectiva
de los conflictos.

Finalmente elaboramos un listado de preguntas que pueden motivar
una mejor comprensión y profundidad de los conflictos ambientales.

II. En la etapa inicial del Conflicto
1. Dar visibilidad a las demandas antes que se conviertan en conflictos
y escalen. Es importante que las comunidades, instituciones, grupos
con menor poder puedan visibilidad sus demandas para que estas
sean solucionadas, el embalse de estas necesidades suele generar un
escalamiento del conflicto.
2. Identificar los antecedentes y la cronología de los conflictos El hecho
actual suele ser el resultado del estallido de una disputa de larga duración, hay que ir más atrás, para el hecho no se concentre en los estallidos sociales.
3. Dar a todos los actores involucrados la oportunidad de presentar sus
puntos de vista.

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Las partes deben hacerse escuchar con igualdad de oportunidades es
importante que haya un balance y que sea el público quien saque sus
propias conclusiones.
El presente documento fue producido por sus autores en el marco de
la consultoría realizada para la Embajada Británica en el 2009.

4. Recurrir a informantes calificados que conozcan los problemas y puedan aportar a la comprensión y a las soluciones.

Se debe buscar a las partes informadas, la presencia de terceros que
desconocen las causas del conflicto pueden generar más polarización.
Las fuentes gubernamentales no siempre están informadas y no siempre son imparciales.
5. Analizar los conflictos lo más acertada y profundamente posible, dejar
a los que están afuera contar sus historias. Es necesario ir más allá de
las posturas y demandas de los actores del conflicto y buscar que los
públicos comprendan las causas que han originado los conflictos. Un
buen reportajes podría evitar escaladas de violencia uno malo azuzar
el desencausamiento.
6. Ir más allá de los estereotipos que tenemos sobre los actores y sus
demandas, descubrirlos y ayudar a disiparlos. Cuestionar las premisas,
las propias y de otros y durante los reportajes buscar ángulos antes
no explorados por ejemplo cómo el conflicto afecta su vida familiar y
comunitaria.
7. Fomentar que los líderes de los actores en conflictos discutan a partir
de sus necesidades más profundas. Es más fácil ponerse de acuerdo
si es que cada una de las partes comprende que sus acciones afectan
el acceso y preservación de sus necesidades básicas de vida.
8. Reenmarcar la historia, es decir seleccionar el contexto relevante.
Muchas veces los conflictos surgen a partir de hechos con estallidos
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de violencia pero es necesario redefinir el ángulo, pasar de un ángulo
de violencia a un ángulo basado en las necesidades humanas o de
consecuencias económico sociales.
9. Explorar opciones de solución creando condiciones para los acuerdos.
Los medios pueden convocar a expertos y especialistas que pueden
brindar opciones de solución que desentrampen a las partes en
conflicto. Pueden presentar la manera como se solucionaron este tipo
de problemas en otros lugares.
10. Los medios pueden demandar la presencia de interlocutores válidos
y con poder de decisión en las negociaciones iniciales.

Muchos de las crisis se basan en procesos de negociación mal conducidos con interlocutores sin capacidad de decisión

III. Durante el escalamiento de los conflictos
11. Sentar a las partes a la mesa y promover el diálogo. Aprovechando el
acceso que las partes dan a los medios y la necesidad de ellas de expresar sus posiciones. Es importante que no se rompa la comunicación
entre las partes, los medios pueden cumplir un rol catalizador en sus
comunicaciones, parafraseando sus ideas, creando reglas de respeto
y de diálogo.
12. Los medios deben buscar y fomentar los puntos en común entre las
partes. Es sumamente importante que los medios busquen el acuerdo
y no solo el disenso, se debe iniciar un diálogo buscando en que están
de acuerdo y después resolver los puntos en los cuales no están de
acuerdo
13. Cuando se ha roto la comunicación, los medios pueden servir de puentes entre los actores en conflicto. Los medios pueden llevar mensajes
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entre ambas partes buscando su acercamiento y subrayando la necesidad del diálogo
14. No centrarse únicamente en los líderes y en las organizaciones e instituciones en disputa, es necesario abrir la cancha a los terceros que se
ven perjudicados. Dar voz a las personas, comunidades instituciones
que se afectan con la disputa entre las partes. Esto logra ampliar los
marcos de negociación de las partes.
15. Los medios pueden alertar sobre las consecuencias del escalamiento
del conflicto.

Los periodistas pueden identificar de actitudes y conductas verbales y
agresivas que son indicadores de escalamiento y visibilizar los posibles
los costos sociales y económicos que implica una crisis en lugar del
diálogo

IV. Durante la crisis
16. Pueden dar espacio a instituciones y líderes con credibilidad para convocar a la calma y distensión. Es importante que instituciones como la
iglesia, lideres sociales o la defensoría tengan espacio mediático para
ejercer sus buenos oficios generen distensión.
17. En importante cuestionar los argumentos que incitan a la violencia De
ambos lados hay sectores radicales que promueven la violencia sea
invocando el respecto al estado de derecho o para ser más efectivos
en sus demandas, el periodista debe ser crítico de esos discursos cuestionando el costo social y económico de las acciones de fuerza.
18. Convocar a terceros a la que puedan crear y facilitar el diálogo Esto
puede motivar a las partes a deponer sus acciones de fuerza y llamar
al diálogo.
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19. Enfocar la cobertura no solo en los hechos de violencia y el las denuncias e insultos, hay que buscar los puntos en común entre los actores.
Motivar a las partes más allá de sus posiciones hacia los intereses que
subyacen a estas posiciones, identificando un terreno común entre las
partes.
20. Blanquear las palabras, para evitar que hagan daño creando y perpetuando estereotipos y divisiones. En esta etapa es sumamente
importante mediar los discursos violentista o cargados de adjetivos y
estigmatizadores (terroristas, subersivos, hambreadores, etc.)
21. Los medios pueden acercar a las partes convocando a los líderes menos
beligerantes

Los líderes y personas que sirven de puentes culturales son los más
adecuados para negociar sin preocuparse de su posicionamiento
como “radicales” o “duros” al interior de sus organizaciones e
instituciones.

V. Durante el proceso de desescalamiento
22. Humanizar a los actores del conflicto Presentar a los actores del conflicto desde ángulos humanos evitando mostrar en su rol de antagonistas. Esto facilita la distensión y el diálogo.
23. Visibilizar el esfuerzo de las partes para buscar soluciones y no solo las
acciones y actitudes beligerantes. Muchas veces los gestos de buena
voluntad favorecen la distensión y el acercamiento de las partes para
la búsqueda de una resolución efectiva
24. Ayudar a estructurar el conflicto-a través del reportaje-e identificar
áreas críticas del problema que deben responderse. Esto facilita la
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visibilidad de las necesidades que se quieren resolver y concentra la
atención en las soluciones en lugar de concentrarse en las acciones
violentas/ agresivas
25. Los medios pueden tener un rol activo explorando en la forma dialogada de resolver la situación, dejando de lado solo las discrepancias.
Se puede proponer la discusión sobre los métodos que se pueden
usar usarán (por ejemplo, negociación, mediación, arbitraje, audiencia
administrativa, ante la justicia, consejo de notables, etc.)
26. Buscar acuerdos con los negociadores sobre la información sobre las
negociaciones Los negociadores suelen establecer reglas entre las partes para brindar información a los medios, de manera que se pueda
acceder al proceso
27. Durante la negociación, mantener al público informado pero proteger
la integridad del proceso y la confidencialidad de las fuentes.

La negociación es un proceso delicado donde se construye confianza
entre las partes, la infidencia puede destruir el proceso y reiniciar las
acciones de fuerza.

VI. Posterior a la consecución de acuerdos
28. Visibilizar los acuerdos y generar consensos en la población en torno
a su cumplimiento.
29. Dar seguimiento a los acuerdos públicos reportando su cumplimiento.
Los medios pueden monitorear los acuerdos. A los públicos les interesa
la solución de los problemas pues están cansados de tanto problema
sin solución.
30. Dar espacio a instituciones y líderes imparciales y con credibilidad para
que actúen de garantes de los acuerdos.
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Los acuerdos suelen ser una oportunidad para generar procesos de
desarrollo y los medios pueden promover la atención pública en torno
a su solución.
Buena parte de los conflictos estallan en violencia cuando ha habido
una recurrencia de acuerdos incumplidos

VII. Recomendaciones de estrategias periodísticas
1. Competir con los otros medios por hallar novedoso pero trascendente
del conflicto.
2. Enriquecer el objetivo de ser los primeros, con el de hacer el mejor análisis.
3. Evitar la tentación de dramatizar el conflicto o de usarlo para fines
comerciales.
4. No actuar como agente de prensa de uno de los actores del conflicto
(perderá credibilidad ante el otro actor y terceros)
5. No exacerbar a la población, la violencia se expande, no discrimina y
puede afectar la credibilidad en el periodista y aleja a la publicidad.
6. Dar cobertura periodística con tres fuentes distintas como mínimo.
Deben estar presentes varios puntos de vista, los públicos esperan
una pluralidad y le aburre lo monocorde
7. Conocer los temas con profundidad, investigar antecedentes.
8. Exponer el tema como para que lo entienda cualquiera, con claridad.
9. Tome conciencia de que la intervención del periodista establece o destruye relaciones entre las partes en conflicto. Sea un puente no una zanja.
10. Cree opciones, presente posibles resultados.
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11. El conflicto es singular, por eso deben entenderse sus características
antes de optar por el mecanismo de solución más adecuado.
12. Deseche el mito “el conflicto vende, la cooperación o el proceso de
resolución del mismo no”. Los ciudadanos están saturados de conflictos
sin solución.
13. Conozca los procesos que subyacen en los conflictos sociales y el
impacto que tienen en la naturaleza y resolución del conflicto.
14. Sepa que si el acceso a los medios de los actores del conflicto es desbalanceado, el más cercano tratará de cautivar al periodista para que
vea el conflicto con sus ojos.
15. La participación de la comunidad en la solución de los conflictos es
para transformar las relaciones existentes entre los antagonistas y la
sociedad en general. Implica conceder el poder (empoderar) a los ciudadanos

VIII. Preguntas que sirven para el análisis periodístico
de los conflictos
1. Qué necesidades básicas, simbólica o de identidad se ven amenazadas
en estos conflictos
2. ¿Cuál es el valor que los grupos e instituciones le dan a esas necesidades?
3. ¿hace cuento tiempo que reclaman y demandan soluciones y cuánto
se ha avanzado?
4. ¿A dónde se dirigen las negociaciones? Por ejemplo, en sesiones
cerradas, en los medios, en reuniones públicas, en arbitraje privado,
ante los tribunales, etc.
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5. ¿Por qué? (moviéndose de las posiciones a los intereses)
6. ¿Por qué las partes se aferran a las posiciones que tienen?
7. ¿Cuáles son los intereses que subyacen a las posiciones que se han
tomado? ¿Cuáles son todos los objetivos de los actores, preocupaciones e intereses en relación con la disputa?
8. ¿Cómo? (pregunta sobre el proceso de diálogo y negociación)
9. ¿Cómo estarán ellos explorando en las opciones?
10. ¿Cuáles son los criterios objetivos para decidir cuál es la mejor
opción?
11. ¿Cómo están las partes manejando la situación actualmente? ¿Cuáles
son los esfuerzos que están haciendo para moverse hacia la búsqueda
de una resolución efectiva?
12. ¿Cómo están planeando resolver la situación? ¿Qué métodos usarán?
(por ejemplo, negociación, mediación, arbitraje, audiencia administrativa, ante la justicia, acciones de fuerza)
13. ¿Qué tipo de acciones están planificando para generar atención
pública?
14. ¿Cuáles son los criterios objetivos para decidir cuál es la mejor
opción?
15. ¿Cuál es la variedad de opciones que las partes están considerando?
16. ¿Cuáles son las implicaciones para las diversas opciones? (costos,
beneficios, intercambios, riesgos)
17. ¿Soluciones?
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18. ¿Qué han decidido las partes hasta el momento?
19. ¿Cómo el acuerdo final logra las metas, intereses y preocupaciones
de todas las partes?
20. ¿Cómo se ha mantenido el acuerdo? (basado en un seguimiento posterior)

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Los medios en el ciclo de vida
de los conflictos:
Aportes de la comunicación a la
gobernabilidad en contextos de crisis*

Sandro Macassi Lavander
(Pontificia Universidad Católica del Perú)

Recibido: 29/12/2010
Aprobado: 1/2/2011

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Los medios en el ciclo de vida de los conflictos: Aportes de la
comunicación a la gobernabilidad en contextos de crisis1
RESUMEN: El artículo aborda la incidencia que los conflictos sociales tienen en
la gobernabilidad democrática, haciendo foco en el rol que los medios juegan en
el recrudecimiento o la transformación de los conflictos. Se analiza cada una de
las etapas del ciclo de vida de los conflictos, identificando en cada etapa los roles
desempeñados por los medios en diferentes casos de conflictos específicos. Finalmente, sostiene la necesidad de que los medios repiensen su quehacer, asumiendo
nuevos roles que estén a la altura de los escenarios de crisis, lo cual facilitará la
transformación pacífica de los conflictos en procesos de desarrollo y fortalecimiento
de la democracia.

Palabras clave: Prevención de conflictos / periodismo / medios de comunicación
/ cultura de paz

Media in the life cycle of conflict: Communication contributions
to governance in crisis contexts
SUMMARY: The article discusses the impact that social conflicts have on democratic
governance with a focus on the role that media plays in the resurgence and transformation of conflicts. We analyze each of the stages of the life cycle of conflicts at
each stage, identifying the roles played by the media in different cases of specific
conflicts. Finally, it sustains the media need to rethink their work, assuming new
roles in crisis scenarios, which will facilitate the peaceful transformation of conflict
in processes of development and strengthening of democracy.

Keywords: Conflict prevention / journalism / media / culture of peace

1.

Este documento fue presentado al Foro Internacional de Comunicación y Desarrollo,
organizado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y la asociación Calandria, en el XIII
encuentro de Felafacs, que tuvo lugar en La Habana, en octubre del 2009.

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Introducción
Los conflictos sociales vienen flanqueando a las democracias por toda
Latinoamérica, gobiernos populistas,
liberales, de izquierda o de derecha
no están exentos de lidiar con movilizaciones masivas, tomas de carreteras,
presionando por una mejor redistribución, demandando un mayor acceso a
los recursos y a la defensa de sus derechos, pujando por satisfacer sus necesidades básicas, materiales, sociales y
simbólicas en un mundo cambiante, complejo y globalizado.

La respuesta de los gobiernos muchas veces ha sido la intolerancia, la
deslegitimación de las demandas, el desprestigio de los interlocutores y la
criminalización de la protesta social y con frecuencia el uso desproporcionado de la fuerza, con lo cual en cortos periodos esta réplica desacertada
a los conflictos sociales ha minado su popularidad, tirando por tierra la
credibilidad de la población en su rol redistribuidor; en otras palabras, los
conflictos sociales mal manejados continuamente ponen en jaque la gobernabilidad en lugar de constituirse en fuerzas transformadoras de desarrollo
y cambio social.

El interés por los conflictos sociales ha sido de larga data; los conflictos
han existido en nuestras sociedades desde los inicios de su conformación
como repúblicas. Lo que ha cambiado básicamente es la mirada y el enfoque
con que se vienen abordando y analizando los conflictos sociales.

Por mucho tiempo el análisis político bipolar ha sido el lente por el cual
se ha actuado y abordado los conflictos sociales. Ciertamente, las décadas
pasadas dominadas por la Guerra Fría y el marxismo enmarcaron la forma
de analizar y abordar los conflictos tipificándolos como “movimientos en
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contra del sistema” o “movimientos a favor de la acumulación de fuerzas
sociales”, lo cual ha reducido y deslegitimado la complejidad y legitimidad
de las demandas sociales implícitas en las acciones de fuerza desarrolladas
por los actores del conflicto.

En los últimos años la mirada ha venido cambiando; lo político ya no
es el único eje desde el cual se analiza (aunque todavía se actúa desde esa
óptica), y se van recuperando las dimensiones económicas, relacionales y
multiculturales de los conflictos sociales.

Frente a los conflictos, por mucho tiempo las ciencias sociales han
subrayado que la “fractura estructural entre el Estado y la sociedad” y la
“crisis crónica de la representación entre la clase política y la ciudadanía”
eran la condición suficiente para explicar todos los conflictos emergentes.
Sin embargo, estas argumentaciones no pueden esclarecer la similitud en
las dinámicas y el funcionamiento que los conflictos tienen en diferentes
latitudes del planeta y en países con distintos grados de desarrollo.

Recientes investigaciones han puesto el acento en que el crecimiento
acelerado y la desestructuración social que el mercado genera están en la
base de los conflictos sociales; no les falta razón, pero no explica suficientemente por qué en otras latitudes el mercado más bien ha integrado a
las poblaciones y ha distendido los conflictos que por mucho tiempo han
existido.

El análisis multifactorial de la naturaleza de los conflictos precisamente
muestra que el crecimiento económico despierta tensiones y enfoques diferentes de desarrollo, pero opera sobre una conflictividad preexistente: tensiones y disputas territoriales dentro de las comunidades, entre las comunidades, entre comunidades y gobiernos locales y estos con los poderes
fácticos en pos del acceso a recursos vitales, simbólicos y materiales.

En este nuevo escenario de conflictividad, los medios han estado presentes en todos los conflictos sociales que han emergido en América Latina.
En el presente artículo discutiremos cuáles han sido los roles que los medios
han desempeñado, partiendo de la necesidad de que los conflictos pueden
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ser transformados y conducidos a soluciones negociadas y constructivas que
aporten a la gobernabilidad, en lugar de salidas violentas que destruyen el
tejido social y generan resentimientos que perduran en el tiempo y sean
la fuente del recrudecimiento y cronicidad de los conflictos que termina
minando las democracias por dentro.

Los medios de comunicación en el ciclo de vida
de los conflictos
Los conflictos son procesos
sociales que involucran diferentes dimensiones de las
relaciones humanas; tienen
causas estructurales, históricas, pero también se alimentan de percepciones y valoraciones erróneas o falsas,
se agudizan con acciones de
fuerza y ruptura de la comunicación, los cuales marcan hitos de escalamientos que suelen conducir a
periodos de crisis donde muchas veces está presente la violencia, y luego
son seguidos de un periodo de negociación y desescalamiento, terminando
en acuerdos, pactos o mesas de negociación. En muchos casos los conflictos
no resueltos recrudecen y vuelven a encenderse convirtiéndose en conflictos cíclicos, como el conflicto con los campesinos sembradores de coca en
los valles de la selva alta del Perú, derivando con el tiempo en conflictos
crónicos como el caso internacional de las fábricas papeleras en la frontera
uruguayo-argentina.

El hecho es que los conflictos no se definen por los estallidos de violencia
sino que tienen un periodo de maduración y un proceso de reencauzamiento
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que Galtung ha denominado el “ciclo de vida de los conflictos” en el que
las partes no se ponen de acuerdo, pues tienen intereses contrapuestos.
Como en todo proceso social existen márgenes para la prevención, que
según Galtung “tiene como objetivo transformar la existencia de intereses
incompatibles entre las partes en otros positivos para todos los implicados”
(Grupo Transcend 2006), buscando que los conflictos se transformen en
procesos de desarrollo y cambio social. El siguiente gráfico nos puede dar
una imagen de cómo es el ciclo de vida clásico de un conflicto:

Gráfico 1

En los ámbitos local, regional y nacional los medios dan visibilidad a los
conflictos, participan en todos los procesos; al inicio, durante y después de
las crisis, y muestran los acuerdos. Los medios tienen, pues, un rol decisivo
que, a nuestro juicio, afecta el curso de los acontecimientos, contribuyendo
al enfrentamiento entre las partes; pero al mismo tiempo pueden jugar un
rol preventivo para evitar el escalamiento o separar a las partes durante
las crisis y aportar en la transformación de los conflictos.
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Rol de los medios en el surgimiento de los conflictos
A continuación, analizaremos los diferentes roles que los medios vienen
cumpliendo cuando abordan los conflictos, cuando estos están en su fase
inicial o latente, precisamente en el momento donde su abordaje y transformación son más oportunos y menos costosos.

Gráfico 2

Los medios cumplen un papel clave para construir un relato sobre los
acontecimientos de la vida pública nacional de cada país; sin su cobertura es
muy difícil que los ciudadanos se informen de la existencia de los conflictos.
En palabras de Mander, “[…] los medios nos brindan historias de conflictos
cotidianamente haciendo que los conflictos sean parte de nuestra dieta
diaria cultural” (Mander 1999). Asimismo, los decisores, sean autoridades,
funcionarios o la clase política en general también se informan a través de
los medios, y gracias al seguimiento que hacen sus gabinetes de prensa,
incluso mucho antes que sus propios sistemas de inteligencia. En pocas
palabras, dan existencia pública a los conflictos.
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Como ya lo han analizado varios autores, los medios construyen
una agenda y en ese proceso suelen excluir o priorizar unos acontecimientos sobre otros, por razones de rating, de presión política o económica, por posiciones ideológicas o por el lobby de los gabinetes de
prensa de las empresas; el hecho es que la decisión de qué conflictos
deben ser visibilizados y cuáles no responde a una trama compleja de
relaciones políticas, económicas y sociales de las que forman parte los
medios.

Diversos investigadores coinciden en que los medios suelen dar
visibilidad pública cuando los conflictos están en su etapa de crisis, y
las pérdidas humanas así como los daños materiales son significativos.
Torrico (2009) coincide con esta posición luego de analizar los eventos
del 2003, 2004 y 2005 en Bolivia, señalando que “[…] no todas las manifestaciones de la conflictividad llegan a conocimiento de los públicos
y algunas de las que sí lo hacen reciben más esmero que otras. En esa
lógica, tienen más probabilidad de aparecer en las noticias los hechos
que generan consecuencias o impactos colectivos”. El tiempo mediático
de cobertura de un conflicto también puede amplificar las posibilidades
de solución y de mediación o de cambio de rumbo hacia procesos de
negociación; pero cuando los medios dan visibilidad solo a las crisis estas
opciones disminuyen, especialmente en la fase inicial del conflicto, etapa
en la que es más sencillo generar procesos de diálogo y menos costosos
ciertamente.

Sin embargo, a nuestro juicio, la visibilidad de los medios al inicio de
los conflictos es clave para la prevención temprana de estos. Se requiere un
diagnóstico acertado de la naturaleza y las causas de los conflictos; sin esta
comprensión es muy difícil generar soluciones que satisfagan a ambas partes. Asimismo, cuando se interviene de manera temprana en los conflictos
es más factible generar procesos de diálogo, pues al no mediar violencia
entre las partes es más factible construir la confianza que es la base de los
acuerdos.
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En un reciente estudio encontramos que los medios locales no realizan un seguimiento continuo de los conflictos y no llegan a construir un
relato estructurado y coherente; algunos acontecimientos claves están
ausentes, aparecen en un medio y en otro no. Además, no hay contrastación de las fuentes ni investigación periodística; las declaraciones y
afirmaciones de los voceros quedan flotando como medias verdades,
sin buscar la respuesta o aclaración de la otra parte, dando como resultado que los ciudadanos tengan una interpretación confusa e incompleta
de los hechos, así como de la naturaleza, las causas y los contextos de
los conflictos, haciendo difícil una toma de posición informada y coherente que pueda explorar salidas oportunas cuando el conflicto está en
estado latente, cuando es más viable su solución (Macassi y Subauste
2009).

De otro lado, como Entman (1993) lo señala, los medios no solo relatan las noticias, enmarcándolas (frames), sino que le dan forma social al
relato. Definen el problema, atribuyéndole una causalidad; emiten juicios,
estereotipan a los actores y orientan los cauces de solución. En otras palabras, los medios definen la “imagen pública” de los conflictos influyendo
ciertamente en su evolución, “[…] pueden funcionar selectivamente, para
acelerar, desacelerar, clarificar o redefinir los conflictos sociales” (Strohm
1999: 60).

Rol de los medios en el escalamiento de los conflictos
Cuando las amenazas verbales recrudecen, la comunicación se corta
y las acciones de fuerza empiezan a reemplazar las palabras estamos
frente a un proceso de escalamiento; en esta fase los medios ponen
mayor atención en los conflictos que en la anterior; precisamente, en
esta fase los medios muestran también un gran desconocimiento sobre
los conflictos sociales.
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Gráfico 3

La manera como ingresan los conflictos en la agenda pública influye
mucho en el curso de acción de estos, de allí el esfuerzo de autoridades,
empresas y organizaciones por tener injerencia en el enmarcamiento que
los medios hacen de los conflictos, como sucedió con la ocupación pacífica
por los campesinos cocaleros de las instalaciones de la hidroeléctrica de
San Gabán, en Puno, en el 2004, para solicitar el uso del teléfono con el
fin de comunicarse con las autoridades de Lima y pedir ser incluidos en el
programa de desarrollo alternativo (SER 2004). La cobertura que hicieron los
medios locales y su posterior rebote en los medios nacionales fue de “toma
de la hidroeléctrica” por parte de sectores afines el grupo terrorista Sendero
Luminoso, dejando de lado en el relato la voluntad de diálogo e inclusión
que había motivado la movilización campesina. A pesar de los esfuerzos del
alcalde por esclarecer la finalidad de dicha movilización, enviando incluso
una carta abierta al diario de mayor circulación nacional, primaba la imagen
de narcotraficantes por sobre las demandas y reclamos de los campesinos
para formalizarse y ser incluidos en los programas sociales.

Asimismo, cuando escalan las acciones de fuerza los medios recurren
en primer lugar a las fuentes oficiales, que son las que tienen más a la mano,
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pero no siempre son las más confiables; muchos de estos voceros se basan
en información de inteligencia, generalmente sesgada desde una óptica de
guerra enfocada a identificar a los posibles enemigos; por lo tanto, las primeras declaraciones de las autoridades suelen ser beligerantes, buscando la
deslegitimación de las demandas y el desprestigio de los interlocutores, lo
cual no esclarece el conflicto, dificulta el diálogo con las partes y posiciona
negativamente aún más a los sectores radicales, como pasó en el conflicto
entre la empresa Río Blanco los pobladores de Ayabaca, y Carmen de la Frontera (Huancabamba), de la región Piura, que habían convocado a una consulta
ciudadana el 2008 para votar por la viabilidad o no del proyecto minero;
los medios nacionales recurrieron a las autoridades del sector de Energía y
Minas, pero durante las semanas que duró el conflicto los pobladores que
convocaron a la consulta no fueron entrevistados en los medios nacionales.

Por cierto, en muchos conflictos los medios no desarrollan un balance
informativo, pues suelen centrarse en una de las partes y deslegitiman las
otras. En la medición realizada por Meneses (2007) sobre el conflicto entre
Sucre y La paz en el 2007 respecto a la ubicación de la sede de gobierno,
encontró que el 78 por ciento de las noticias solo presentaban la posición
una de las partes sin la respuesta o posición de la otra. Uno de los elementos
claves de la intervención en los conflictos es la participación de las partes
de manera equitativa, cualquier inequidad rompe la confianza, fortalece las
posiciones de confrontación y alimenta las salidas de fuerza, y al no hacer los
medios una cobertura pluralista simplemente abonan en su recrudecimiento.

Tan importante como la pluralidad es el marco cultural de las partes
en conflicto. Sin una adecuada comprensión de estas variables los esfuerzos por generar diálogos y acercamiento entre las partes fracasan. A raíz de
las movilizaciones y toma de carreteras de los grupos indígenas amazónicos
peruanos durante el 2009 para la anulación de los decretos legislativos que los
afectaban, los medios de comunicación se centraron en los desencuentros de
los procesos de diálogo entre el líder indígena Alberto Pizango y el presidente
del Consejo de Ministros Yehude Simon. La cobertura abordó los desacuerdos,
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las declaraciones, los insultos y las amenazas entre los interlocutores, pero
no contextualizaba la cosmovisión y cultura de los pueblos amazónicos sin
los cuales no era posible entender la prioridad vital que para ellos tenía el
territorio y la vida comunitaria colectiva, quienes percibían que las nuevas
leyes, que no habían sido consultadas, amenazaba ambas dimensiones y
estaban dispuestos a defender con su vida esos principios ordenadores de
su identidad. Semanas después la muerte de 23 policías y una decena de
pobladores fue resultado de no haber entendido estos principios culturales
ordenadores; por eso, coincidimos con la posición del Department for International Development (DFID), cuando afirma que en la medida en que los
medios muestren “[…] la comprensión de la cultura y el contexto del conflicto,
de eso depende que los conflictos puedan transformarse” (2000: 22).

Ciertamente, los medios muchas veces asumen un rol pasivo frente
a las noticias haciendo, sin querer queriendo, de altavoces de la violencia.
Un caso ejemplar fue el papel que jugaron los medios en las acciones de
violencia en Cochabamaba el 2007, donde se limitaron a dar tribuna a
las amenazas de los voceros de “los jóvenes por la democracia”, dando
cobertura a las acciones de fuerza que se preparaban de cara al ultimátum
dado para que los campesinos desalojen la ciudad (Torres 2007: 21). Bajo
la premisa de que los medios son solo son una faja de transmisión de los
sucesos en la sociedad, no buscaron cuestionar ni alertar sobre el desenlace
violento que el ultimátum traería consigo, fungiendo de amplificadores de
la violencia y sin medir las consecuencias al agudizarse la crisis al punto de
cobrar varias vidas en los días siguientes.

Sin embargo, los actores sociales y políticos actúan frente a los conflictos calculando la repercusión que sus acciones o declaraciones pueden
tener en los medios. Como lo sostuvimos en otra ocasión (Macassi 2002),
cuando los medios no cubren los conflictos, especialmente los locales, las
autoridades “no toman cartas en los asuntos” o envían representantes sin
capacidad de decisión; en cambio, cuando los conflictos estallan y existe
presión pública y mediática, las autoridades intervienen decisivamente.
•••

26 •••

Conscientes de ello, las partes de menor poder o las interesadas en la
solución de sus demandas, muchas veces realizan acciones de fuerza para
atraer la atención de los medios y con ello “construir agenda mediática”
que promueva la participación activa de las autoridades en el conflicto, tal
como ocurrió con la cobertura de la toma del aeropuerto durante el paro
de productores arroceros en la región amazónica de San Martín el 2002, la
cual generó una inmediata reacción del Gobierno, que hasta entonces no
había hecho esfuerzos significativos para su solución.

Rol de los medios en los periodos de crisis de los conflictos
Cuando la comunicación se ha roto y las partes se encuentran enfrentadas,
con la firme convicción de que la fuerza es la única salida para lograr sus
aspiraciones, estamos frente a los momentos de crisis, sean estas mediadas
por la violencia o no; lamentablemente la mayoría de veces los medios
centran su atención en este periodo, y tanto los periodistas nacionales
como los corresponsales de prensa extranjeros acuden para cubrir los acontecimientos. En el Gráfico 4 analizaremos el rol de los medios en esta fase.

Por otro lado, los medios no siempre pecan por omisión, sino que
muchas veces militan a favor de una de las partes, rompiendo no solo
el principio de objetividad sino también el de imparcialidad y el de tolerancia. Especialmente durante las crisis muchos medios suelen incentivar
las movilizaciones y defender acérrimamente las causas, sin hacer uso del
periodismo de investigación. En Bagua, región amazónica del Perú, poco
después de un cruento desalojo de una carretera donde varios policías
e indígenas habían muerto, la emisora radial La Voz de Bagua difundió
una información sobre un número de muertos indígenas que llegaban a la
treintena, mostrando el desalojo como una masacre, pero la verdad era la
opuesta: el número de policías muertos había sido mayor y el de pobladores
e indígenas fallecidos era de 10. Sin embargo, esta noticia “en caliente”,
•••

27 •••

Gráfico 4

sin ser corroborada, fue oída por otro grupo de indígenas que rodeaban la
Estación N° 6, quienes desarmaron a los policías dando muerte a más de una
docena de estos en represalia por la supuesta masacre. Si bien la emisora
fue cerrada ilegalmente por el Gobierno, los medios no tuvieron cuidado de
abordar y calificar los hechos de manera adecuada. Caso parecido sucedió
con la Radio Televisión Libre des Mille Colines de Ruanda, cuya prédica, sin
medir sus consecuencias, influyó para que se produzca el genocidio de 800
mil personas, hecho sucedido de abril a junio de 1994 (Metzl noviembrediciembre de 1997).

Así, el lenguaje empleado por los medios para describir a los integrantes de una de las partes en conflicto es clave, pues muchas veces los estereotipan como delincuentes, terroristas cocaleros o les atribuyen condiciones
que deslegitiman sus demandas al caracterizarlos como manipulables, sin
instrucción, etcétera. Acertadamente, Dell´Oro (2008) lo etiqueta como “el
discurso del bien y del mal”, cuando analiza la respuesta gubernamental a
la huelga del campo en Argentina, que se aplica también al tono confron•••

28 •••

tacionista e intolerante con que muchos gobiernos tratan de manejar las
crisis; sin embargo, lo que consiguen es generar una mayor acumulación
de sentimientos negativos y resentimientos que suele ser uno de los ingredientes de la violencia.

Por lo mismo, el enmarcamiento de los hechos violentos es muy
delicado y si es mal usado puede traer consecuencias lamentables, como
bien lo describe Yuri Torres cuando investiga sobre el conflicto sucedido
en Cochabamba en enero del 2007. Los medios valorizan las víctimas de
manera diferente, dándoles categorías de “héroes” a unos y sumando a
las víctimas de la otra parte en el anonimato y con ello, “[…] voluntaria o
involuntariamente, de manera decisiva refuerza algunas estigmatizaciones
que anidan en el imaginario popular” (Torres 2007: 19), abonando en la
polarización política pero también social y racial que marcaron las acciones
de violencia entre campesinos y jóvenes urbanos en un momento de alta
conflictividad social. A la misma conclusión llegó la periodista Jacqueline
Fowks (2009) al analizar los titulares de los diarios durante la crisis de junio
del 2009 en Bagua, cuando afirma que “[…] algunos medios aluden a policías “asesinados” y nativos “fallecidos”, hay que agregar que otros medios
sensacionalistas titularon de “caníbales” y “genocidas” a los nativos por el
ajusticiamiento de una decena de policías”.

En lugar de generar distensión, este tipo de cobertura mediática
refuerza la contraposición, alimenta los resentimientos y la sensación de
exclusión de la parte más vulnerable y alimenta el fuego para el recrudecimiento del conflicto, generando un efecto de amplificación de la violencia.

Rol de los medios en el desescalamiento de los conflictos
En el momento que las acciones de violencia hayan cesado, conseguido
separar a las partes, depuesto medidas de fuerza o que ellas acepten procesos de diálogo, es cuando los medios pueden contribuir a la solución del
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29 •••

conflicto, al generar distensión y evitar que la violencia resurja, teniendo en
cuenta que los conflictos son muy inestables y no se requiere de mucho para
que las hostilidades se reanuden y se rompa la comunicación, que generalmente ha costado daños materiales y a veces vidas humanas. Sin embargo,
no todos los medios lo ven de esta manera, algunos no comprenden el ciclo
de vida de los conflictos y favorecen su reescalamiento.

Gráfico 5

Un caso muy controvertido fue el rol que cumplió del diario El Comercio, el más importante medio escrito del Perú, cuando en acción valiente del
general Jordán decidió rendirse y abortar el desalojo del puente Montalvo en
Moquegua, región al sur del Perú, evitando con ello una alta cifra de muertos
civiles, el levantamiento masivo fue remontado y fueron liberados los policías
tomados como rehenes. El diario mencionado publicó un editorial en el cual
afirma: “[…] la autoridad jaqueada y literalmente por los suelos y el Estado de
derecho peligrosamente desvirtuado con lo que se sienta un peligrosísimo e
intolerable precedente” (El Comercio 18 de junio del 2008); además, exhorta
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30 •••

a una acción de fuerza que resane la situación afirmando que “[…] la grave
situación requiere de explicaciones y soluciones urgentes, para restaurar el
imperio de la ley, el orden y la autoridad”. Por cierto, la investigación posterior
demostró que la operación estuvo mal diseñada y dirigida desde Lima, lo cual
creó la situación insostenible, en la que pocos policías se vieron rodeados por
tres mil pobladores, y una nueva incursión policial, con “todo el peso de la
ley”, hubiera generado una respuesta incontrolable de parte de la población.
Meses después, bajo la premisa de restaurar el principio de autoridad a todo
costo, murieron 34 personas, entre policías y civiles, en los sucesos de Bagua
descritos en el capítulo anterior.

Las malas decisiones no solo son monopolio de los editores periodísticos, también los gabinetes de prensa de los ministerios cometen errores
inmensos, como fue el caso del spot televisivo difundido por el Ministerio
del Interior peruano después de los sucesos de Bagua, mostrando a los
policías muertos con las heridas abiertas, estereotipando a los indígenas
de extremistas, acusándolos de ser títeres de gobiernos extranjeros.2 Dicho
spot generó mucho resentimiento entre los indígenas más jóvenes, que
sintieron que el Gobierno Central deslegitimaba históricamente sus demandas. No cabe duda de que una comunicación de este tipo puede generar
un resurgimiento del conflicto, pero al mismo los medios que lo difunden
se ven en un dilema ético, como fue el que experimentó la emisora Radio
Cutivalú, del norte del país, cuando el Gobierno intentó comprar un espacio publicitario para transmitir un spot contra la consulta popular, a la que
describía como ilegal. El director de la radio optó por no firmar el contrato,
con el argumento de que dicho spot faltaba a la verdad e iba contra los
principios y análisis que había hecho la radio sobre el conflicto, por cierto
no volvió a recibir publicidad estatal, ni tampoco la Coordinadora Nacional
de Radio (CNR), a la cual pertenecía.
2

El spot puede ser visto en la siguiente dirección: <http://www.youtube.com/
watch?v=JDVgw4pbHEk>.

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31 •••

Otro de los puntos de inflexión en el ciclo de vida de los conflictos lo
constituye el proceso de diálogo que se genera luego de la fase de crisis, se
trata de un delicado proceso de construcción de confianza entre las partes,
identificando los puntos en común y explorando soluciones alternativas;
sin embargo, se trata de un camino sinuoso plagado de aristas, avances y
retrocesos, pues debido a la violencia las partes se han distanciado y confrontado; por ello, la presencia de los medios en los procesos de negociación
debe ser muy bien pensada. Coincidimos con Spadoni et al., cuando afirma:
[…] la presencia directa de los medios en el ámbito de la discusión puede
generar efectos perversos para la construcción de la confianza. Estando directamente en el lente del público, los participantes del proceso suelen estar
menos dispuestos a pensar en soluciones integradoras. “Actuando” para la
cámara, los actores tienden a tomar posiciones menos flexibles para lucir ante
sus bases como representantes fuertes y potentes ante los enemigos (s/f: 12).

Ciertamente, una infidencia filtrada por la prensa puede romper los
procesos de negociación, que mucho esfuerzo han costado, y volver a la
situación de beligerancia anterior, diversos procesos de negociación lo pueden atestiguar.

Lamentablemente, en etapa de declive de los conflictos los corresponsales de los medios internacionales y de la capital suelen volver a sus lugares
de origen; pues la paz y los acuerdos no venden, por lo que los medios no
les prestan el mismo interés que a las crisis y eventos luctuosos. Un año
después de los sucesos del puente Montalvo, en Moquegua, mencionado
líneas arriba, la mayoría de los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación que se instauró no se habían cumplido y los medios, incluso los
locales, no estaban muy interesados en relevarlos. No es de extrañar que
muchos conflictos recrudezcan y otros nuevos se monten sobre conflictos
anteriores que no fueron debidamente resueltos, generándose una espiral
de escalamiento que afecta la gobernabilidad local, regional y nacional.
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32 •••

Roles de los medios como preventores y transformadores
de los conflictos
A pesar de las enormes dificultades que tienen los medios para comprender
los conflictos y desarrollar un periodismo preventivo, algunos medios locales
han realizado tareas encomiables para acercar a las partes, convirtiéndose
en espacios para el diálogo, en puentes culturales entre las poblaciones
excluidas y los gobernantes; asimismo, los medios han canalizado demandas
y las han visibilizado frente a la autoridad. Sin embargo, estas experiencias
no se han constituido en prácticas habituales o protocolos de intervención
y la forma de abordar los conflictos difiere sustancialmente de un periodista
a otro de un mismo medio.

En mi opinión, los medios cumplen un rol muy importante en la prevención de los conflictos. Diez son los principales puntos en los que los
medios deben enfocarse al abordar los conflictos:
1. Visibilizar las demandas y las necesidades y buscar la interlocución
con las autoridades y las partes involucradas en su solución. De cierta
manera, los medios podrían servir de sistemas de alerta temprana
para que los conflictos no escalen y pasen a la fase de crisis.
2. Buscar que ambas partes den su versión, apostar a que la información
sobre el conflicto sea lo más plural posible, evitando recoger solo la
posición oficial de las autoridades o de las empresas.
3. Enmarcar los conflictos, a partir del análisis de las causas y sus orígenes
dentro del contexto cultural, en lugar de enfocarse en la confrontación
y las acciones de violencia, dejando de lado las posiciones y discursos
confrontativos de las partes.
4. Apostar a que los terceros –los afectados directa o indirectamente por
el conflicto– también opinen y propongan soluciones, evidenciando
la pluralidad de las fuentes y la polífonía de actores. Involucrar a los
stakeholders es una estrategia que ha demostrado ser muy positiva
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33 •••

5.

6.
7.

8.

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10.

para distender los conflictos y no permitir que las partes decidan por
el resto de la sociedad.
La búsqueda de puntos en común y consensos reales debe ser una
tarea prioritaria para avanzar en acuerdos sostenibles que satisfagan
a las partes.
Dar visibilidad y presencia pública a los liderazgos propositivos y proclives al diálogo.
Los periodistas deben esforzarse por acercar a las partes, construir
confianza entre ellas, en lugar de enfatizar las diferencias o estigmatizar (cocaleros, patronales, manipulables, extranjeros) o deshumanizarlos (hienas, diablos, robots); podrían, además, identificar los
aspectos que los unen y los acuerdos que posibiliten procesos de
diálogo.
En la medida en que convocan a otros actores –“terceros” especialistas– los medios pueden explorar soluciones alternativas, hacer que las
posiciones que enfrentan a las partes se desenganchen, presentando
casos similares que fueron resueltos o ángulos humanos de los problemas que permitan la mutua comprensión.
Los medios pueden desempeñar un papel de garantes o vigilantes,
creando consensos en torno a los acuerdos, haciéndoles seguimiento,
presionando a las autoridades para que se cumplan o también pueden
generar mecanismos de diálogo y solución cuando los acuerdos no se
cumplen.
También pueden tener una función clave para transformar las demandas surgidas en los conflictos en demandas ciudadanas, con el fin de
generar procesos de desarrollo, que es a lo que finalmente apunta la
transformación de los conflictos.

El siguiente cuadro clarifica los diferentes nuevos roles que los medios
podrían desarrollar para favorecer soluciones dialogadas y transformadoras
de los conflictos sociales:
•••

34 •••

Gráfico 6

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35 •••

Bibliografía
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wordpress.com/2009/06/06/la-palabra- de-los-nativos-no-sirve-enlos-medios/>.

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36 •••

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hechos”. < http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&t
ask=view&id=185&Itemid= 126>.
Spadoni, Eliana; Lumerman, Pablo y Julián Portilla (s/f). “La mesa de diálogo
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37 •••

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Medios y conflictos sociales
entre el rating y el activismo

Sandro Macassi L.

39

Abstract
Se analizan las diferentes funciones que los medios vienen cumpliendo en
la cobertura noticiosa de los conflictos sociales. Se resalta la centralidad
que los medios tienen para la canalización temprana de las demandas ciudadanas y para dar existencia pública a los conflictos y por lo tanto atraer
la acción de políticos y decisores para su solución. Así mismo, se sostiene
que los medios no son neutros frente a los conflictos, en algunos casos se
ponen al lado de una de las partes pero cuando cubren los conflictos de
una manera o de otra alteran o redefinen el curso de los acontecimientos
de los conflictos. El presente artículo, además, subraya que los medios se
constituyen en el escenario de los conflictos, de las pugnas por la escenificación del mismo y la hegemonía por la significación de los hechos del
conflicto. Se concluye que los nuevos escenarios sociales y la demandas
de la población a los medios están redefiniendo los roles de los medios
mas allá de la búsqueda del rating o del activismo político de los medios.

Introducción: Entendiendo los conflictos y
su representación en los Medios
A diario, vemos a través de los medios un sinfín de acciones de grupos
sociales instituciones e individuos que pugnan por acceder o preservar sus
recursos simbólicos materiales o de poder. Algunas noticias nos muestran
obreros atados a las puertas de las fábricas, campesinos impidiendo el
paso de camiones a las minas, ciudadanos exigiendo el retiro de papeleras, indígenas manifestándose en contra de leyes que afectan sus tierras
comunales, y un sinfín de manifestaciones, unas violentas otras pacíficas,
y pocas lúdicas, que los medios suelen presentar como un acontecimiento
similar a cualquier otro y que en algunos casos les sirven para subir su
rating.
•••

40 •••

Sin embargo, no estamos frente a una nota informativa cualquiera,
estamos frente acontecimientos que evidencian conflictos sociales, es decir,
un conjunto de percepciones actitudes y relaciones entre grupos sociales
que están en desacuerdo en torno a cómo resolver un problema. Debemos
entender que los conflictos son la expresión de necesidades vitales de distinto orden, en palabras de Mitchell et al (2000) giran en torno a “bienes
materiales (territorios recursos) o control sobre el acceso a la toma de decisiones (poder), las causas cruciales incluyen amenazas reales o percibidas,
a la seguridad y a la identidad”.

La forma en que se busca satisfacer estas necesidades vitales generan en muchos casos actitudes negativas, prácticas de hostilidad entre los
grupos en desacuerdo. En algunas ocasiones se logran acuerdos a través
de dialogo y la negociación, pero en muchas ocasiones estas diferencias
se convierten en disputas que pueden derivan en acciones de fuerza que
suelen des-encausarse violentamente1 y atraer la atención de los medios y
las autoridades.

La globalización, entre otros fenómenos ha traído consigo un cambio
en las relaciones sociales y de producción al interior de los países y entre
los países vecinos. Estamos siendo espectadores de un sinfín de conflictos
de distinto orden, desde conflictos internacionales en torno a las papeleras
uruguayas el Mar del Plata, conflictos por autonomía y poder en Santa
Cruz, conflictos por la preservación de la identidad territorial indígena en
Perú, conflictos frente a la tala amazónica en Brasil, conflictos por el agua
en Cochabamba, conflictos de poder en las zonas mapuches en Chile, etc.
Todos ellos discurren en los noticieros y programas periodísticos y es la
principal vía por la cual los ciudadanos e incluso autoridades se enteran
de su existencia y de su naturaleza, de las posiciones y demandas de las
partes, solo es “accesible a nosotros en una forma narrativa o expositiva”
1

Evidentemente los conflictos pueden generar soluciones pacíficas y colaborativas si
existen las prácticas y los mecanismos para la solución de las disputas.

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41 •••

(Mander, 1999:3) y los medios traducen lo sucedió en formas reportables
que dan visibilidad a los conflictos y construyen una narración entendible
y apropiable para los públicos.

Por lo mismo, los medios están jugando un rol sumamente importante
en la conformación, canalización y transformación de los conflictos que
amerita un enfoque diferente al comúnmente usado por el periodismo
para abordarlos. La discusión académica ha oscilado entre dos extremos,
de un lado la apuesta a que la cobertura ética y responsable es suficiente
para cubrir los conflictos o por el contario los medios deben tener un rol
prospectivo, interviniendo como terceros a favor de la transformación del
mismo. A partir de analizar la manera cómo los medios vienen abordando
los conflictos buscaremos identificar los roles posibles entre ambos extremos que los nuevos contextos exigen.

1. Los medios dan visibilidad a los conflictos
Las noticias ocupan un lugar central en la sociedad, a través de ellas nos
enteramos de los acontecimientos “más importantes” de lo que sucede
en el ámbito nacional y en el internacional. Las noticias construidas por
los medios en base a una jerarquía, constituyen la agenda mediática
y son un escenario de poder y disputa de los grupos sociales, intereses
económicos y políticos por incidir en las decisiones y en la mente de las
personas. Con este punto de partida podemos entender con más claridad la importancia creciente que tienen los medios para las partes en
conflicto.

La agenda mediática progresivamente ha sustituido a la agenda
pública propiamente dicha (o conocida como “policy agenda”), y la atención de las autoridades y políticos se concentra crecientemente en resolver
los problemas que son visibilizados por los medios, ese listado de temas
que cotidianamente los medios ponen en los ojos de los ciudadanos.
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42 •••

Los hechos emergentes sobre conflictos mostrados en diarios y noticieros nacionales son en su mayoría conflictos desencausados, que luego
de un periodo de latencia devinieron en conflictos violentos o conflictos
basados en la expresión (marchas, protestas, pasacalles, etc.). Generalmente es de esta manera como los conflictos ingresan en la agenda
mediática nacional. Sin embargo, los medios locales y sub-nacionales
cumplen otros roles en la visibilidad de los conflictos, en un estudio realizado recientemente encontramos que los medios regionales, visibilizan
los conflictos en su fase temprana pero esta cobertura es fragmentaria y
discontinua (Macassi y Subauste 2009), los medios locales por su parte,
como lo relata Echave dan visibilidad a los conflictos a partir de su involucramiento, mostrándose radicalmente a favor o en contra de una las
partes en conflicto, e incluso siendo participes del escalamiento de los
mismos (Echave et al 2009:56).

Sea de un modo o de otro, los medios de comunicación, locales subnacionales o nacionales, participan de la forma en que los conflictos son
comunicados y la manera cómo son comprendidos por los ciudadanos y
especialmente por la clase política, autoridades y funcionarios, que toman
decisiones basadas las noticias, complementadas con información de inteligencia militar y policial que suele dicotomizar a los actores y enfocarse en
la disputa y identificación del enemigo.

Está demás mencionar que especialmente en los medios nacionales
de Latinoamérica, prima la lógica comercial que busca atraer la atención
pública y generar controversia, por ello solo atienden a los conflictos cuando
estallan en crisis y se muestran violentos, pues cumplen con los requisitos
de rating, mientras que los hechos emergentes de los conflictos en su fase
inicial difícilmente captan la atención de los estos medios.

Por lo general las partes de mayor poder, tienden a desatender las
demandas de la parte de menos poder (recursos, relaciones, influencia e
imagen), desconociendo la existencia del problema, argumentando que se
basa la falta de información, manipulación política, falta de cultura, etc. En
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43 •••

cambio, la parte de menos poder en los conflictos, usualmente recurren a
medidas de fuerza para forzarlos a negociar o convocar a las autoridades
para que intervengan a su favor y recurren a los medios para que esta acción
será más efectiva.

Por ello algunas partes prefieren que los medios no aborden los conflictos, que muchas veces se traducen en presiones hacia los medios para que
ciertos hechos no sean abordados al inicio cuando se demandan soluciones
y reclamos de manera pacífica, conviene su visibilidad asociada al estallido
social pues de cierta forma debilita y deslegitima la demandas social. En
otras palabras los medios pueden invisibilizar los conflictos sociales, por
presión de los grupos de poder, especialmente los hechos cuestionan su
línea política y editorial, o su apuesta de desarrollo, pues algunos diarios
con tendencias neoliberales tienden a mostrar los logros del crecimiento
económico e invisibilizar los conflictos sociales, en los diarios progresistas
ocurre lo contrario, hay mayor atención a los conflictos y menor interés en
los logros económicos.

Al cubrir los conflictos, los noticieros y programas periodísticos lo
que hacen es darle existencia pública a los conflictos y generar corrientes de opinión y la movilización de instituciones, y actores sociales a
favor de una u otra parte. Sin embargo, la visibilidad de los conflictos
no se realizan de la misma manera, algunos conflictos suelen tener una
mayor atención de parte de los medios, son seleccionados con más
frecuencia que otros, por ejemplo, los conflictos que afectan a niños o
a poblaciones vulnerables pueden tener una mayor aceptabilidad que
aquellos conflictos que amenazan intereses de las industrias extractivas,
de procesos de privatización o de la inversión extranjera. Generalmente
la visibilidad de los conflictos obedece a una intencionalidad a veces
comercial (atrae la atención) pero también política (medios de oposición
o con posiciones ideológicas) y esto determina la imparcialidad con que
se abordan los contenidos de los conflictos: Las demandas y posiciones,
y el enmarcamiento.
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2. Los medios canalizan las demandas y posiciones
de las partes
La literatura sobre política ha venido insistiendo en que los sistemas políticos
y de representación, vienen funcionando de manera deficiente en América
Latina, pues no recogen las agendas ciudadanas y tienen problemas para
representar las demandas sociales. Por lo tanto, los mecanismos tradicionales de construcción de lo público resultan presentan deficiencias ante
los nuevos escenarios que se configuran a partir de la globalización y la
apertura neoliberal de los mercados. Los partidos ya no son más la faja de
transmisión de las necesidades y demandas ciudadanas y difícilmente tienen la capacidad de incidencia en las esferas de decisión que se encuentra
flanqueada por los organismos multilaterales, las transnacionales (Beck
1998:82) y la influyente opinión pública económica.

Los cambios que trae la globalización también afectan al Estado quien
se ve desbordado por los conflictos y la emergencia de nuevos y múltiples
actores que desde diferentes coordenadas interpelan el centralismo Estatal
en Bolivia, la inequidad al momento de distribuir el gasto en educación en
Chile, la prioridad de la ciudad sobre el campo en Argentina, y la manera
como se excluye a los indígenas en las leyes que los afectan en Perú. Muchos
de los conflictos relacionados a minería, petróleo, o gas si bien aparentemente es un asunto privado entre empresas y comunidades, en la medida
que afectan el bien común (agua, tierras, aire y otros recursos naturales) y
transforman las relaciones sociales y modos de producción se convierten
en asuntos de política pública, colisionan con los modelos de desarrollo y
culturales. Por el contrario, los problemas medioambientales (degradación,
escases, cambio climático), como bien lo sustenta Payme (2000), son y van
a ser una fuente creciente de conflictos, no solo nacionales sino internacionales y globales.

El debilitamiento de los movimientos sociales tradicionales, especialmente
en los países andinos, ha generado la emergencia de otras agrupaciones
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45 •••

basadas en las identidades que buscan una respuesta directa a sus demandas
pero cuya prácticas entran en conflicto con la forma de intervenir del Estado
en los conflictos, el linchamiento del alcalde de Ilave, Puno, en el Perú y el otro
en Ayo-Ayo, Bolivia son evidencias extremas del desfase entre las prácticas
culturales basadas en lo consuetudinario, y el sistema de justicia ordinaria
como lo sustenta Alamo (2004) pero también evidencian las profundas
dificultades para encausar las demandas y canalizarlas por medios pacíficos.
Esa misma dificultad se evidenció en la llamada crisis de “Bagua” que a pesar
de ser conducida por una organización de pueblos indígenas con trayectoria y
articulada con las organizaciones no pudo encausar las demandas por medios
pacíficos lo que resulto en la muerte de 34 personas.

Frente a la crisis de representación de los partidos políticos, y la ineficiencia estatal para dar cuenta de la inequidad y exclusión creciente, los
medios de comunicación progresivamente han llenado el vacío dejado, por
ello muchos ciudadanos buscan que los medios asuman roles de mediación
frente autoridades y funcionarios. Cientos de cartas de lectores piden a los
diarios que medien los abusos de las prefecturas y empresas, numerosos
espacios radiales de “micrófono abierto” se colman de pedidos y demandas de solución a las disputas que son vividas como abusos e injusticia.
Todas estas demandas evidencian pugnas por la satisfacción de necesidades
básicas insatisfechas que son restringidas o amenazadas por otros grupos
o instituciones que según la literatura sobre prevención de conflictos son
las causas principales de los conflictos (Burton 2002).

En este contexto, los medios se vienen constituyendo, a veces muy a
su pesar, en los principales canalizadores de las demandas y posiciones de
los grupos en disputa, pues lograr que sus quejas y demandas figuren en
la agenda mediática suele ser el objetivo de muchos de ellos. Es más, la
ciudadanía en su conjunto ve en el consumo de informativos una manera de
“participación política” y los medios son el principal referente para incidir
en la esfera de decisión, por ello, incidir en los medios se ha vuelto clave
para que las partes en los conflictos puedan inclinar la balanza a su favor.
•••

46 •••

Sin embargo, la forma en que los medios visibilizan las demandas y
posiciones de las partes no es neutra, como bien lo anotó McCombs (1972),
los medios sistemáticamente realizan una selección de los temas a tratar,
estableciendo una jerarquía que es apropiada por los ciudadanos. En un
estudio longitudinal encontramos que los temas sociales no figuran en la
agenda mediática de los noticieros (Macassi 2005), y los medios nacionales
representan las problemáticas que ocurren en la capital, reproduciendo el
centralismo, dejando de lado los conflictos que a diario discurren en las
regiones del país. Lo mismo pasa con los medios de las regiones, que no
cubren los conflictos de las regiones vecinas y menos aún lo que sucede en
las otras provincias del interior.

Si los medios nacionales, no están canalizando la demandas ciudadanas
a tiempo, y estas no encuentran mecanismos por los cuales buscar soluciones de justicia, tenemos que tanto el sistema político como el mediático no
están facilitando la expresión de las demandas y de cierta manera ambos
sistemas no facilitan la solución pacifica y negociada de los conflictos, todo
lo contrario, las partes cada vez más perciben que no pueden acceder a
la solución de sus necesidades pues no encuentran ni interlocutores, ni
mecanismos de expresión que faciliten su solución.

En conclusión, los medios, al no dar apertura a los temas sociales,
difícilmente dan visibilidad a las demandas, y por lo mismo no favorecen a
que los conflictos en su fase latente, encuentren mecanismos de solución
alternativos. Existe una agenda oculta que no figura en los medios que
solo es visible cuando esta escala, se torna violenta y entra en crisis, cuya
dificultad y costo de solución es mayor.

3. Los medios enmarcan los conflictos
Cuando los programas informativos cubren los conflictos muestran una
representación de los mismos, producto de un proceso de selección de
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fuentes, tomas, temas y enfoques; un proceso de producción que filtra y
selecciona, conscientemente o no, una visión de parte de la complejidad
del conflictos, con ello, como bien señala Eliana Spadoni (2004), “tienen
la capacidad de instalar los significados dominantes en la comunidad y su
responsabilidad en la evolución de los conflictos públicos hacia la escalada
violenta, la polarización o la transformación constructiva es determinante.
La literatura sobre los Frames de noticias (Entman, 1993, Setmenko, Newman, Hakanson, Vranesky, 2002 etc.) coincide en señalar la importancia del
primer enmarcamiento que se hace, la manera como es presentado por
primera vez un conflicto va a orientar su recepción por parte del público
y autoridades y, por lo tanto, las opciones de solución que se busquen
alrededor de dicha percepción, por ello resulta clave la discusión y estudio
sobre la manera como los medios enmarcan los conflictos.

En ocasiones una simple frase suele enmarcar los conflictos y delimitar
su sentido, por ejemplo “La guerra fría” por muchos años fue usada para
describir una serie de hechos y presentar los acontecimientos con una perspectiva bipolar de las relaciones internacionales. La frase “la guerra contra
el terrorismo” durante la administración Bush fue usada por la prensa para
enmarcar el conjunto de acciones del gobierno en contra de los grupos
radicales musulmanes, sin embargo, esta “formulación” también fue usada
para involucrar a las acciones de protesta, y resistencia a la guerra preventiva estadounidense, despojándolas de su real significado y presentándolas
como amenazas.

En el caso de los conflictos sociales, ocurre algo similar, los medios
los enmarcan con frases, como “litigios de tierras”, “sublevación campesina”, “despertar Aymara”, una serie de eventos ocurridos en diferentes
tiempos, que seguramente corresponden a conflictos de diferente origen
y expresión, pero por acción de este tipo de enmarcamiento pueden ser
percibidos en un sentido equivocado por la población. Por el contrario,
algunos informativos atomizan los eventos abordándolos por separado sin
presentar las relaciones y la interdependencia que tienen los conflictos,
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sin presentar las causas estructurales que las subyacen, un ejemplo de
ello son los conflictos alrededor del uso de canales de riego que fueron
construidos y organizados para abastecer a los latifundios agroindustriales
pero que excluyen del servicio a los pequeños usuarios, los medios los
presentan como conflictos aislados pero tienen una misma causa estructural y normativa.

La forma en que los medios cubren los hechos y en particular los conflictos, es dotar a las noticias de un marco de significación que limita al conflicto en su comprensión y entendimiento. En otras palabras lo que hacen
los medios es orientar una lectura, desarrollar un ángulo, “salience”, desde
el cual se re-crea o escenifica el conflicto y que influye en la interpretación
que los públicos le dan a los eventos.

Neuman et al (1992) propusieron una clasificación de los frames en
base a la manera como los periodistas narran las noticias, en la forma como
estructuran los discursos, en como apelan el sentido común de las personas,
este autor planteó 5 frames: De conflictos, de consecuencias económico
sociales, de interés humano, de moralidad, de responsabilidad, a lo cual
agregamos el “frame lúdico”.

Frames de Conflictos: Consiste en el tratamiento que prioriza la disputa
y la contraposición entre dos o más individuos, personas o instituciones
(Semetko 2000). No necesariamente se trata de hechos de conflicto, como
guerras, disputas, violencia peleas, sino que en la presentación de los hechos
se resalta los elementos que dividen y separan a los actores sociales en
lugar de aquellos que son puntos en común Hakansson (2000:9). Cuando
se trata de cubrir conflictos lo más común es que los medios propicien el
debate entre las partes, haciendo foco en los aspectos que los separan,
presentando a las partes con posiciones irreconciliables y en algunas ocasiones hacen de la disputa verbal y hasta física un espectáculo, con ello los
medios suelen agudizar los conflictos y aumentan el rencor entre las partes
y el endurecimiento de las posiciones contribuyendo a una visión túnel (sin
salida) que no propicia una salida negociada.
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Frames de interés humano: Da prioridad al enfoque subjetivo de los
actores de los conflictos, usando testimonios y la opinión de los afectados
por la violencia o la privación de la satisfacción de necesidades. Puede ser
una oportunidad para presentar a los actores en toda su dimensión social y
económica aportando en la búsqueda de soluciones sostenibles que aborden las necesidades subyacentes. Sin embargo, usualmente se recurre a la
victimización de una de las partes enfatizando el llanto y el dolor como un
espectáculo.

Frames de moralidad: Se trata de enfoques que buscan juzgar o calificar
moralmente a los conflictos o las acciones de las partes. Se suele presentar
opiniones, comentarios, o adjetivaciones que suponen un juzgamiento del
conflicto sin analizar las causas demandas y relaciones entre las partes.
Ciertamente, existen algunos temas como la homosexualidad, el cultivo de
coca o la resistencia de las comunidades a la minería que generan juicios
morales de sentido común o anotaciones (verbales o no) de los periodistas.

Frames de consecuencias económicas y sociales. Presentan el significado del conflicto en función del impacto en los aspectos económicos o
sociales. Esta narración puede ser una oportunidad si se promociona una
solución negociada a los conflictos, sin embargo suele usarse para deslegitimar a los grupos sociales y sus demandas que recurren a medidas de
fuerza.

Frames de responsabilidad: Este tipo de tratamiento informativo suele
identificar a los culpables, a los responsables, los involucrados. En algunas noticias sobre conflictos sociales este frame reduce la complejidad del
conflicto enfocándose en los responsables individuales de ciertos actos,
buscando culpabilizar a una de las partes de las respuestas de las otras,
con ellos alimenta la espiral de la conflictividad.

“Frame Lúdico”

Este tratamiento lúdico no existe en la literatura del frame, sin embargo,
en otros análisis de textos encontramos que la tendencia a incorporar el
humor o la picardía es una realidad en nuestros medios pues es una forma
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de estructurar la realidad acorde a la cultura política latinoamericana,
basada en el descrédito y la sorna de la clase política.

En resumen, los medios siempre están generando un marco de interpretación de los conflictos, la manera como se enmarca la narración de las
noticias influye incluso en la forma como los periodistas organizan su rutina
de producción.

4. Los medios delimitan la interpretación de los conflictos
Entman (1993) se centra en la función de enmarcamiento que hacen los
medios de los hechos emergentes, él la define como la acción de “seleccionar algunos aspectos de la realidad percibida para reforzar su expresión,
de este modo promover una definición particular del problema, una interpretación causal, una evaluación moral y/o una recomendación de cómo
resolver el hecho”. Su principal argumento es que no solo genera un enfoque
de las noticias sino que organiza el discurso para orientar su interpretación
en torno a las causas, la valoración las consecuencias y recomendaciones.

Generalmente los medios enmarcan las acciones de los hechos en un
esquema narrativo. En la narración de los hechos pueden presentar a los
conflictos como intrínsicamente malos y violentos, pueden atribuirle causas
en la agitación de terceros, puede atribuirles consecuencias negativas de
atraso económico (alejamiento de la inversión, aumento del riesgo país etc.).

También los medios enmarcan a las partes (actores del conflicto) y sus
demandas atribuyéndoles cualidades o resaltando sus defectos, reduciendo
su complejidad social y cultural, por ejemplo a los gremios laborales se les
presenta sólo en actos violentos o enmarcándolos con adjetivos que desvirtúan sus demandas, como cuando se les estereotipa como “piqueteros”,
“bloqueadores”, de esta manera se les homogeniza y reduce.

Por último, el enmarcamiento pueden recomendar soluciones violentas
como mayor mano dura, restitución del principio de autoridad, participación
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del ejército, etc. A continuación presentamos un esquema de análisis de
los frames empleados en dos conflictos ocurridos en el Perú:
Funciones de los
Frames

Bloqueo de carreteras Cerro
Quilish

Toma de la Hidroeléctrica
de San Gabán

Actores del hecho

Campesinos, empresa
minera Yanacocha, Policía
nacional

Campesinos cocaleros,
Policía nacional.

Enfoque del
conflicto

Trabas a la inversión
extranjera

Perdida del Estado de
derecho

Interpretación
causal

Producto de la agitación
de ONGds

Infiltración terrorista y
del narcotráfico

Evaluación moral

Amenaza a la economía

Quiebre del principio
del derecho

Curso de acción
propuesto

Las empresas extranjeras
se irán a países vecinos

Fortalecimiento del
narcotráfico

Recomendación de
cómo resolver el
hecho

Intervención de la policía
desbloqueo de las
carreteras

Intervención del ejercito
mano Dura

Estereotipia

Campesinos manipulables

Aliados del narcotráfico

En otras ocasiones los medios suelen enmarcar los conflictos únicamente en un frame “partidista” enfatizando los intereses de poder de los
líderes, subrayando los intereses de los partidos o agrupaciones en situaciones preelectorales. Lo mismo sucede con ciertos enmarcamientos que
define toda la dinámica del conflicto en torno a lo criminológico, a la tipificación de los hechos como delitos o faltas jurídicas, negando la posibilidad
de negociación o mediación.

Independientemente de la verdad de esas afirmaciones enmarcar los
conflictos de manera unidimensional, sea partidista o criminológica, es despojarlos de la trama social, cultural o económica que subyace a las causas
de los conflictos que de no ser analizadas es muy difícil generar una trans•••

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formación en procesos de desarrollo. Lo más común es que si los conflictos
entran a la agenda mediática como “frames partidistas” la población los
rechace pues se encuentra saturada de las disputas y desavenencias de la
clase política.

5. Los medios inciden en la Dinámica del conflicto
Mucho del debate sobre el rol del periodismo en la cobertura de los conflictos gira en torno a si es suficiente con una cobertura imparcial y profesional
de los conflictos, o por el contrario, se requiere desarrollar capacidades
y enfoques específicos para abordarlos. Esta discusión gana en claridad
si es que se analiza la premisa de que la cobertura de los conflictos es la
misma que se puede hacer a un accidente de tránsito, que una cobertura
responsable va a representar la realidad sin influir en el curso de la misma.
La premisa que asume al periodismo como un proceso externo a la sociedad
no es del todo cierta, creemos que la cobertura de los conflictos, influye
en la misma dinámica del conflicto, Botes (1998:46) va más allá, cuando
afirma que el periodismo es una forma de intervención social similar a las
que realizan mediadores y facilitadores y por lo tanto los periodistas son
parte de los conflictos.

Los medios al hacer foco en un aspecto del conflicto dan visibilidad
a unos hechos y oculta otros, generalmente se le acusa, a los medios que
cubren conflictos internacionales, de presentar únicamente las acciones
violentas, y no presentar las acciones a favor de la paz, de visibilizar liderazgos más radicales en lugar de los proactivos, de reflejar las agendas de
los militaristas (Hiebert: 2001:131), que presentan la realidad en blanco y
negro, en lugar de mostrar las agendas de diálogo.

Diariamente los medios cubren conflictos sociales, y las decisiones
editoriales, es decir de visibilizar unos hechos, tienen repercusiones sobre
las decisiones de las partes en conflicto, pues éstas cambian su estrategia en
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función de su posicionamiento público. Según Strohm (1999:60) los medios
“pueden funcionar selectivamente, acelerando, desacelerando clarificando
o redefiniendo los conflictos sociales”. Cuando los medios cubren con más
frecuencia el conflicto, favorecen los procesos de deliberación que muchas
veces presionan a las autoridades para la solución.

Cuando los medios dan mayor cabida en sus noticias a los grupos más
radicales, que son actores de las acciones de fuerza y presión, en lugar de
cubrir las acciones de diálogo de los grupos más propensos a la negociación,
creemos, que están encausando el conflicto por unos cauces específicos. En
muchas ocasiones la deslegitimación de una de las partes realizada por los
medios es seguida por acciones de fuerza por parte de la otra que percibe
que su posición se ha fortalecido mediáticamente, que es evidente en las
intervenciones policiales posteriores a discursos des-legitimadores de los
voceros gubernamentales.

En otras ocasiones sirven como altavoces a las partes de mayor poder,
y los ayudan, pasivamente, a posicionar sus intereses en la comprensión que
la opinión pública se hace del conflicto. Esto sucede cuando los medios no
contrastan las opiniones ni buscan recoger las dos versiones de los hechos o
cuando no facilita la presencia de especialistas que puedan brindar visiones
más amplias que de las partes.

Por otra parte en ocasiones cuando los medios cubrieron los procesos
de negociación se han prestado a ser usados como mecanismos de presión
para las otras partes, o simplemente con el afán de tener primicia hicieron
públicos preacuerdos, generando entrampamientos y desconfianza entre
las partes en negociación, de allí que los facilitadotes de negociación tienen
una usual desconfianza en los medios.

Algunos medios nacionales de prestigio, entrevistan directamente a las
partes (actores primarios) con quienes concuerdan con sus puntos de vista,
pero cuando se trata de las partes que opinan diferente suelen entrevistan a
analistas que opinan sobre ellos o interpretan sus actos (actores referidos),
con ello se rompe la imparcialidad y el equilibrio informativo, inclinando la
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balanza a favor de una de las partes y con ello le dá una mayor capacidad
de incidir en la opinión pública y en los decisores, afectando el curso del
conflicto.

Sin embargo, en muchas ocasiones los medios no están consientes de la forma desacertada en que cubren los conflictos, generalmente,
están obsesionados por los hechos “objetivos” que ocurren día a día y no
toman en cuenta que cuando se trata de conflictos estos tienen sentido
al comprender los procesos y los vínculos que tienen con la historia, las
relaciones étnicas culturales y económicas de las poblaciones en crisis,
incluso cuando proponen soluciones se centran en los hechos no en los
procesos sostenibles.

Cabe mencionar que muchos medios se dejan llevar por la búsqueda
compulsiva del rating lo que deriva en una forma sensacionalista de cubrir
los conflictos, donde las disputas y acciones violentas tienden a atraer más
la atención que las acciones a favor de la transformación del conflicto.
Además, es sabido que muchas radios locales usan los micrófonos como
tribunas políticas, e incluso se fomentan discursos antagónicos y radicales
en pos de radicalizar el conflicto y de esa manera atraer la atención de los
públicos, existen muchos casos de emisoras que han tenido un rol clave al
incentivar a acciones violentas, tal vez el caso emblemático es la radio “des
miles colines” de Ruanda, pero en Latinoamérica ha sido muy común que
el escalamiento de los conflictos haya sido acompañado por una prédica
violentista de algunas emisoras.

6. Los medios son escenarios de los conflictos
A lo largo del texto nos abocamos en entender la manera como los medios
cubren los conflictos, y argumentamos que la presencia de los medios cambia la forma de comportarse de los actores primarios, del conflicto, sin
embargo, hay que subrayar que también las partes buscan influenciar en la
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forma en que se relata el conflicto y por lo tanto los medios se convierten
en objetos de su actuación.

A pesar que los medios no buscan intencionalmente afectar los conflictos, muchas veces su sola presencia influye en los acontecimientos, diversos
mediadores relatan que la presencia de cámaras en los procesos de negociación o en las situaciones de crisis desencadenan respuestas más heroicas
de los participantes o al revelar las identidades sacándolos del anonimato
grupal hace desistir a otros de participar de acciones violentas.

Las partes desarrollan narrativas, espontaneas o tácticas, cuando se
relacionan con los medios, en ocasiones se muestran como víctimas frente
a un contrincante poderoso, en otras se presentan como defensores del
medioambiente, guardianes del estado de derecho, salvadores en situaciones de crisis o así como adalides del progreso y el desarrollo. Estas gramáticas de actuación son recogidas por los medios y usadas para llamar la
atención de más público, de una y otra manera las partes usan a los medios
para tratar de ganar a la opinión pública, en la idea de que ella puede presionar las decisiones del gobierno y las autoridades, afectar el prestigio de
las instituciones o empresas.

De cierta manera, para los actores ganar la opinión de la ciudadanía se
vuelve clave para la solución y apoyo social a su causa, pues esta presiona
sobre a favor de la voluntad política a favor o en contra de una de las partes
y por lo mismo se enfrascan en campañas informativas donde los medios
son el foco de su estrategia.

Esta pugna por la escenificación del conflicto, muchas veces se produce de manera desigual y desequilibrada, empresas con muchos recursos
sociales, políticos y económicos, les es más fácil contratar lobbys mediáticos
para influenciar en la forma de cubrir los conflictos, de hecho es una práctica
común que empresas mineras usen la publicidad que pagan en las radios
locales para orientar el tratamiento de ciertas problemáticas o por lo menos
obtener su silencio, aunque también las radios locales usen la difusión de noticias negativas para obtener una mayor participación en la torta publicitaria.
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Por su parte las comunidades, organizaciones y en general los actores
sociales con menor poder, no pueden competir de la misma manera en
influenciar en la agenda mediática. Muchas veces hacen uso de sus propios recursos para la generación de noticias, esto se traduce en acciones
de movilización, fuerza y presión que muchas veces va escalando en la
medida que no se consigue la pantalla y por tanto la atención pública de
las autoridades. En un conflicto desarrollado en la selva alta del Perú los
campesinos arroceros tomaron la ciudad de Tarapoto por 5 días sin lograr
que los funcionarios tomen carta en el asunto, solo cuando tomaron el
aeropuerto, y bloquearon la salida de turistas, lograron la llegada de los
medios nacionales y luego la llegada de los negociadores del gobierno
(Macassi 2001).

Estamos pues frente a una creciente puesta en valor de la comunicación mediática, pues para muchos los conflictos se “ganan” en los medios,
subrayando el papel que estos cumplen como escenarios de los conflictos
sociales.

7. Conclusiones
Los conflictos son más que un hecho noticioso
Los conflictos sociales, está claro son más que un hecho noticioso emergente
o un escándalo, compromete comunidades enteras, procesos de inversión,
modelos de desarrollo, visiones culturales en colisión que difícilmente
puede ser cubiertos de una manera tradicional. Una adecuada cobertura
puede facilitar los procesos de distensión de las partes y la consecución
de soluciones dialogadas, por el contrario, una cobertura comunicativa
sensacionalista y partidarista puede ahondar más las diferencias, agudizar
los enconos, sostener las medidas de fuerza o simplemente postergar la
obtención de acuerdos y compromisos.
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Los medios canalizan la demanda pública
Dada la complejidad de los sistemas políticos actuales, los medios de comunicación se han convertido en una de las vías más importantes para que
los conflictos existan públicamente, tengan la visibilidad adecuada que les
permita incidir en las esferas de decisión, y en la mente de los ciudadanos a
través de las corrientes de opinión. De cierta manera, la frecuente recurrencia de las partes en conflictos al espacio mediático refleja las dificultades que
los canales institucionales tienen para resolver los conflictos, y no presenta
una interdependencia de los sistemas mediáticos con los sistemas políticos
mediados por las demandas ciudadanas que busca en uno e ellos lo que no
puede satisfacer en el otro.

Los conflictos son partes en los conflictos
Además de escenarios donde discurren los conflictos también son actores,
influyen en el curso de los hechos, y en ocasiones favorecen alguna de las
partes, especialmente las de menos poder, o simplemente usa los conflictos
para obtener mayor rating fomentando la confrontación entre las partes
a través del debate escenificado, o enfocándose en las acciones violentas
en desmedro de las acciones de negociación y cooperación y, por lo tanto,
afectan el curso de los conflictos.

Medios como catalizadores de los conflictos
Si bien la función de los medios no ha sido clásicamente la de resolver los conflictos sociales, de hecho históricamente han estado involucrados como terceros o parcializados con alguna de los actores del conflicto. Incluso, aquellos
esfuerzos por ser “objetivos” afectan los conflictos pues su cobertura acelera
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los eventos, empodera a los líderes, enmarca y enfoca ciertos aspectos sobre
otros. Los medios se convierten por tanto en catalizadores de los conflictos
afectando su curso, pues muchas de las decisiones que se toman en los
espacios políticos y gubernamentales se basan en la cobertura mediática.

Entre el rating y el activismo
Mucha de la discusión sobre los roles de los medios termina siendo esencialista, polarizándose inútilmente entre dos extremos, de un lado la postura
de la mayor parte de los periodistas de que los medios solo deben informan
y nada más y la otra postura que demanda una intervención activa del
periodismo en la transformación de los conflictos tal como lo plantea Jack
Lynch (2000). Entra ambas posturas caben diferentes opciones, actualmente
el espacio público que enmarca el rol de los medios (como históricamente
los han redefinido) viene transformándose, las demandas ciudadanas y las
diferentes relaciones entre política y medios nos muestran un escenario
complejo donde no es suficiente con cubrir objetiva y asépticamente los
conflictos, como bien lo sostiene Botes (1998:7) el desarrollo de la teoría y
la práctica de resolución de conflictos muestra una serie de demandas de
roles que los medios pueden cumplir para facilitar una salida negociada a
los conflictos, abriendo posibilidades de actuación y acción.

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