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~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

LA NOCHE DE LA ESTRELLA
Antología Romántica

Copyright © 2016
Todos los derechos reservados a las autoras de los relatos
Código de registro:

Primera edición digital: Diciembre de 2016

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Los personajes, eventos y sucesos presentados en esta obra son ficticios. Cualquier
semejanza con personas vivas o desaparecidas es pura coincidencia.

la magia. la familia. Porque todos tenemos un buen recuerdo de ellos en estas fiestas.Para el amor. Y para ti que estás leyendo esto: Feliz Navidad y que tu más preciado deseo te sea cumplido. la música y las luces navideñas. ¡Jo Jo Jo! Las autoras .

La nieve no cae siempre en todos los lugares. pero tienen los mismos abrazos y las mismas sonrisas. dejan galletas en una mesita con una nota que pinta: ¡Para que cojas fuerzas! Gracias. Las luces inundan el lugar. La nieve cae y todo es distinto. Santa. los niños duermen esperando con ansias los regalos debajo del árbol. Lleno de alegría. ABRIL MUJICA .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ La nieve cae y toca el suelo despacio. como si estuviera haciéndole cosquillas La nieve cae y todo se viste de blanco. Cada navidad es distinta. A veces el viento frío abraza a las ciudades y luego las calienta con un sol resplandeciente. La nieve cae y se nos llena el rostro de felicidad recordándonos nuestra infancia las mañana en que despertábamos y rompíamos la envoltura de aquel regalo.

pero ese tema había quedado cerrado meses atrás para los dos. Sin embargo. mi secreto mejor guardado. Sus penetrantes ojos en forma de avellana que se adentraban en mi ser como si pudieran leer lo que había escondido en él. Se trató de algo más simple. era un perfecto Don Nadie. No. Al principio no me pareció alguien importante. Dedicado a ti. solo lo tenía a él y por el momento me bastaba. Recuerdo el primer día que lo vi como si fuera ayer. amargada y cerrada a toda posibilidad de una vida alegre y jovial. que me apetecía bastante imponente a simple vista. reconociendo la lujuria como una fuente inagotable de falta de control.“Tarde Lluviosa” Mariela Villegas R. Ambos éramos libres por primera vez después mucho tiempo de conocernos. No fue su estatura. Le tenía un afecto especial. Pasó a recogerme al minúsculo departamento que había rentado justo después de mi divorcio. Por razones de puro horror a la soledad en esa época navideña que tanto aborrecía. pero al fin y al cabo. como buen hombre de clase media. Por toda la ciudad se escuchaban los villancicos. llamas ardientes y fragor descarriado. En lo que bajaba las . amor. escudriñando cada cincelada de mi cuerpo como todo un escultor profesional. mi confidente y la única pieza de mi vida que no había sido destruida por el terremoto de mi carácter errático. Mis más oscuros secretos y bajas evocaciones. algo en su faz me obligó a prestarle atención. mucho menos sus labios carnosos y listos para robar el más exquisito beso o sus manos anchas de dedos largos que ofrecían la creencia de que trabajaba duro. estado de Yucatán. habíamos quedado en vernos esa tarde. así que elegimos escapar del tintineo de campanillas de la ciudad y esfumarnos a un sitio remoto en el que ambos nos sintiéramos libres y cómodos. de hecho. se respiraba el aroma de los pinos recién cortados para servir de árboles de navidad y los ornamentos con sus tradicionales brillos enceguecían el dominio de cualquiera que tuviera ánimo de vivir “la magia”. Era mi amigo. un tipo de amor estruendoso y pasional del que no era capaz de desprenderme bajo ninguna circunstancia. inspiración de esta historia en aquella tarde de lluvia. puesto que ambos solíamos estar casados. Tampoco fue su cuerpo delgado y bien estructurado que se sellaba por debajo de aquella horrible camisa color caqui. fuera como fuera. en el centro de la gran ciudad de Mérida. al sur de la república Mexicana. como una maldición o droga que era imposible remover de mi sistema. Habíamos llevado una relación larga aunque furtiva. una lujuria trepidante me impedía pensar con claridad cada vez que lo tenía cerca. Yo. Esa mirada que me desnudó sin necesidad de tocarme.

¿no crees? ¿O preferirías quedarte en casa de tu hermana Jull con tus adorables sobrinas Kasandra. De hecho. sin ahondar mucho en nuestros sentimientos.Le guiñé el ojo y partimos. me dije sin tomarle mayor importancia. “Gris. Yo sabía que me quería y eso era suficiente. se trabó con mi zapato y lo pateé hasta romperlo en dos. algo así como yo. con un vestido blanco de algodón que me llegaba hasta la mitad de los muslos. disimulando su risotada con un conato de tos. Él me echó una mirada divertida. tomando la palanca de velocidades para meter primera. A pesar de ser invierno. como mi alma”. Nos dirigimos a Progreso. Marisa. bastante sexi y poco apropiado. Amanda. y tus festivos padres recubiertos con suéteres bordados con imágenes de tiernos y rechonchetes muñecos de nieve. resiguiendo mi quijada con su dedo índice. Todo el camino nos dedicamos a platicar de cosas banas. descendiendo rápido antes de destrozar también las lamparillas en forma de trineos de Santa que colgaban en el arco que marcaba el umbral de la entrada. uno de los adornos de “Rodolfo el Reno” que mi vecina había colocado a un costado de su puerta. . —Te noto más delgada —comentó mientras miraba de soslayo mis senos. por cierto. percatándose de mis exageradas reacciones. pero en esta ocasión las nubes amenazaban con dejar caer su llanto de penumbra en la navidad de todos mis coterráneos. ¡Malditos renos de mierda!. gracias a que mis posibilidades económicas me impedían mandarlo todo al diablo—. —Es mi temperatura normal —. —Estás helada —dijo casual. Bea.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ escaleras. El clima no pintaba muy bien. subiendo a su auto emocionada. mi jefa. —¡Arranca el auto ya! Mientras más pronto dejemos esto atrás. Una corriente de aire perfumado de humedad provocó que mis pezones se irguieran y llamaran su atención pobremente disimulada. Me saludó alegre. Me había dicho que iríamos a la playa. La leve lluvia se dejó venir sobre mis ropas un tanto transparentes que cubrían mi traje de baño de dos piezas negro. para la que seguía trabajando. Grace y Gema. así que me puse cómoda. Tomé asiento y respiré profundo su perfume cítrico Armani. éramos expertos en evadir la verdadera profundidad de nuestra entrega porque hacerla evidente solo nos causaría una tremenda incomodidad.Me encogí de hombros y fruncí los labios—. Yucatán no solía tener un clima frío. mi joven y experto sanador de heridas. vestidas de elfos. especialidad de tu cuñado Diego? —socarró. vociferé en mi interior. Había descrito la escena con excelente detalle. solo él podía mitigarlo. una playita que se encontraba aproximadamente a 39km de distancia de la ciudad y que solíamos visitar con nuestros amigos y respectivas parejas desde que estudiábamos en la universidad. comiendo un jamón rancio y bebiendo ponche de frutas pasadas. De inmediato me confortó. robándome una sonrisa. Matías. El dolor que había dejado la huida de mi ex esposo con mi jefa —así es. Solo a ti se te ocurre ir a la playa con el aguacero que se nos viene encima. regalándome un beso en la mejilla. Al verlo. todo mal se esfumó de mi corazón y sonreí en mis adentros. —No hay mejor oportunidad que esta. aunque ocultándolo bajo la sombra de un rostro inescrutable. mejor— .

Reconocía mi calvario y. era momento de disfrutar. —¿Dieta. Nos sentamos y disfrutamos de la hermosa . dejes de comer y ¡listo! Tendrás un cuerpo escultural en un abrir y cerrar de ojos— . Duran Duran entró sutil con “Come Undone” para calentarme un poco la sangre. bebiéndola de un golpe. —Por una navidad sin navidad. más larga de lo esperado. Lo único que necesitas es que un cabrón insufrible te ponga los cuernos con tu jefa. —Por todas las desgracias que nos mantienen unidos —dije ocurrente. Es la dieta del desengaño. pero el banco se la quitó a sus padres por no aparecer como propiedad certificada en el testamento. aunque sonrió luego de un rato al percatarse de lo divertida que me encontraba. La brisa soplaba con más fuerza y los poros de mi piel la respiraban. me tenía toda la consideración que podía desde su punto de vista. Algo de música de los ochentas y noventas anularía todo rastro de las “Campanas de Belén” en mi cabeza —un villancico tradicional de mi país—. más que algunos locos que salían a correr con sus impermeables y uno que otro pescador cubriendo sus barcazas. Le seguí el paso y no tardamos mucho en abrir otras dos. No había mucha gente alrededor. tú? —Claro. La atrapé con singular destreza y la abrí. En serio. Coloqué mi iPod en las bocinas portátiles recargables y dejé que sonaran las primeras canciones de lo que sería una larga velada. Para devolverle el favor. —¿Y quién dice que la infidelidad no es buena para el físico. libres. chocando su lata con la mía. Su tacto me erizó la piel y me estremecí sin hacérselo notar. Me sentía tranquila. por lo que deberíamos ajustarnos a aquello sin chistar. te despedace el corazón hasta el punto en que pierdas toda esperanza de tener una vida normal. Usaríamos la terraza para cubrirnos de la lluvia. en su caso él había abandonado a su esposa. tonto. elevándola para hacer un brindis. Le di un codazo en las costillas y sonrió—. Él colocó una de sus manos en mi rodilla y la acarició con ternura. Le ayudé a bajar dos sillas plegables de metal y la nevera que hacía también las veces de mesa. El aguacero no parecía amainar ni un poco. Había sido propiedad de su abuela fallecida hacía un par de años.—Bajé diez kilos gracias a una dieta especial. aunque su situación era muy distinta a la mía porque. en una entrada bastante apartada del malecón principal del puerto. le di un beso en la mejilla y continuamos con nuestra charla trivial. Ya estábamos aquí.Levanté ambas cejas con sarcasmo. —Gracias. ¡gracias al cielo! —siguió. Mi amigo sacó dos latas de cerveza y me lanzó una directo a las manos. No tardamos mucho en arribar a una casita que se encontraba a la orilla del mar. Matías me miró con desaprobación cuando empecé a moverme al ritmo de la canción que tanto adoraba. luces magnífica. Mary? —mofó.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

vista del cielo que a lo lejos se dividía en dos; una parte muy gris que traía consigo el gran chubasco y otra
más clara, casi azul, que delimitaba un horizonte esperanzador. Prefería la tormenta, siempre.
—Parece que no podremos encender la fogata. La leña está humedecida.
—Piensas en todo “boy scout” —burlé—. ¿Cómo no se te ocurrió traer una lámpara led o algo así?
—Lo pides, lo tienes— .Se dirigió a la parte trasera del auto y sacó una lámpara led de larga
duración—. Dices bien, soy un boy scout.
—¡Bien! Ahora no tenemos de qué preocuparnos, excepto que tendremos que comernos las salchichas
crudas.
Reímos. ¡Como si pensáramos en comer! Era lo último que se nos pasaba por la mente.
Le conté sobre la terrible vida que me daba la zorra de mi jefa en el trabajo, siempre recordándome
que era su subordinada y la dejada del marido, humillándome de forma vil y constante. La verdad no creía que
quedara en mí una parte que estuviera completa, pero con todo y eso seguía. Tenía que hacerlo.
—Deberías renunciar de una vez por todas, Mary. ¿Buscas ser una mártir, acaso? No le veo el punto a
que continúes ahí —.Negó con la cabeza.
—Tengo que comer. Me es imposible tirarlo todo a la basura. No hay muchas opciones para una
Terapeuta de Lenguaje como yo en la ciudad. Dayana se ha encargado de destruir mi reputación en todos los
centros donde pudiera pretender buscar refugio —lamenté.
—Siempre puedes dedicarte a otra cosa. Amas la pintura y eres buena. Estudiaste en Bellas Artes.
Bien podrías darte la oportunidad de expandir tus horizontes.
—Tal vez tengas razón —.Medité un segundo en silencio—. Pero, y a todo esto, señor “soy excelente
para dar consejos y nunca para llevarlos a cabo”, ¿por qué terminaste tu relación con Castalia?
Soltó un largo suspiro y noté que no deseaba hablar al respecto. Sin embargo, me respondió.
—Sabes por qué. Lo nuestro era algo repetitivo, una canción que ha sido cantada demasiadas veces,
algo así como “Come Undone” —bufó.
—Si te sentías mal desde hacía tanto, ¿por qué hasta ahora decidiste soltarla? Pudo haber sido muy
distinto de haberse liberado hace un año, cuando sus familias se opusieron al matrimonio.
—Marisol, hablas de algo que desconoces —recriminó.
—Ilumíname, entonces. Quiero apoyarte y me es imposible si guardas los detalles —retruqué,
traviesa. La mirada se le ensombreció.

—Castalia y yo solo éramos dos heridas muy similares en el alma del otro. El amor no debería ser así,
monótono, un mismo timbre en una melodía de vida, un solo sabor a elegir en una tienda de helados, una
fiesta que se celebra como funeral.
Cerré el pico. Me quedaba claro que no había más qué decir al respecto. Comprendía perfecto su
posición y la compartía. Encendí un cigarrillo y dejé que el aire se llevara nuestras palabras.
—Además, ¿cómo podría estar contigo ahora de no haberme ido? —bromeó al caer en la cuenta de la
tensión en el ambiente.
—Eso nunca nos importó mucho —seguí, lanzándole el humo. Matías se incorporó y me prendió de la
quijada, obligándome a abrir la boca. Hizo un gesto para que le invitara a un toque de mi cigarrillo. Lo
acerqué a sus carnosos labios y él succionó. Una vez que había absorbido el humo tóxico, pegó su boca a la
mía y me pasó el aliento de muerte que saboreé y paladeé con gusto. Se separó y me observó sacarlo de mi
sistema, un poco atontada y sorprendida porque él no fumaba. Me sonrojé involuntariamente y él rio.
—Deberías dejar esa mierda —regañó—. No te traerá nada bueno.
—Acabas de probar lo contrario —refuté.
Matías se apartó y la plática prosiguió sin más. Hablamos de lo que nos deparaba el futuro a solas y
caímos en la cuenta de que ninguno de los dos teníamos planes. Nos dedicábamos a pasar cada día como
viniera y nos daba resultado. Flirteamos a ratos, concentrándonos en las partes que nos gustaban más del otro.
En mi caso eran sus hermosos y fuertes brazos bien definidos, y en el suyo, mis torneadas y largas piernas, y
senos voluminosos. El aire hacía danzar mi vestido y, a pesar de que estaba sentada, no dejaba mucho a la
imaginación. Matías se pasaba la lengua por los labios y su respiración se agitaba, cayendo presa de mi
peculiar y mordaz encanto.
—Vamos a bañarnos. El agua debe estar bastante cálida por la lluvia —sugirió animado, rato
después—. Nos serviría para equilibrar un poco la temperatura por aquí—. Cruzó las piernas para ocultar el
bulto que se le había ensanchado en esa área. Salivé sin querer. Me fascinaba. Recordé su sabor a dulce y sal,
y me encendí. El golpe de una memoria me avasalló y me transportó a aquella noche de nuestro último
encuentro, antes de que me comprometiera con el bastardo de mi ex.
—¿Tan pronto te vas? —preguntó con su habitual timbre ronco y sensual.
—¿Qué opción me das aparte de esta? —interrogué coqueta mientras me acomodaba los jeans y
tomaba mi blusa hecha girones, inclinándome hacia el piso. Matías admiró el inicio de mi trasero, ladeando la
cabeza, saboreando mis cavidades a distancia.
—Podrías quedarte en esa posición un poco más de tiempo para mi deleite —sonrió.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

—Lo dudo mucho. Tu novia está a punto de llegar y debes acomodar todo para continuar con tu farsa
—socarré intentando en vano unir los retazos de tela que habían constituido mi blusa unos minutos atrás,
exhalando con fuerza.
—Eres incorregible— .Su torneado trasero estaba al aire en la cama del motel que era testigo mudo de
nuestras aventuras. La línea que se formaba entre los músculos de su espalda, mostrando con garbo la
columna y sus vértebras, me dejó atontada por un segundo.
—Era una Dolce y Gabanna— .Le enseñé los vergonzosos restos y él carcajeó. Se puso de pie,
aproximándose hacia mí. Su miembro indecoroso y todavía altivo se clavó en mi cadera en lo que cubría la
totalidad de mi cintura con sus enormes brazos.
—Te la repondré, lo prometo —susurró a mi oído, mordiéndome el lóbulo, erizándome los vellos de
la nuca. Una de sus manos serpenteó por mi vientre, haciendo círculos en mi ombligo para después bajar hasta
el montecillo henchido que era mi clítoris. Lo pellizcó con delicadeza unas tres veces, atrapándome una nalga
con la palma que tenía libre. Introdujo uno de sus dedos en la hendidura de mi entrepierna, obligándome a
soltar un vaho que le mojó. Sin voluntad, jadeó por lo alto y se prendió de mi boca, robándome el aliento en
un beso lleno de fragor. Su lengua humectada se entrelazaba con la mía, masajeándome cada centímetro como
todo un experto. Con él no tenía necesidad de guiar. Nuestra danza pecaminosa se lograba por sí sola en una
cadencia armoniosa y abrasadora.
—De acuerdo, me convenciste. Me quedaré un rato más —gemí para envolverlo con mi anatomía,
empujándolo a la cama de nuevo, soltando por tercera vez el terremoto que éramos juntos, sin
remordimientos, sin culpas.
Su carraspeo me devolvió a la tierra del presente y susurró:
—Bien, ¿te animarás?
Yo accedí con un asentimiento. Bebió el resto de su cerveza y se quitó la camisa, dejando al
descubierto su tórax bien esculpido, pero no exagerado, y yo solo podía pensar en que me penetrara.
Necesitaba su grosor en mí, sus palmas quemándome, sus besos despellejándome el alma. Apreté con
disimulo las manos hasta formar dos puños y volví a tomar aire. Él se dio cuenta del efecto que sus acciones
tenían en mí y guardó la sonrisa en sus labios fruncidos. La idea de posponer lo inevitable hasta el punto
máximo, era bastante atractiva, y a Matías le fascinaba provocarme tanto como pudiera. Enarqué la ceja y
decidí jugar su eterno juego de idas y vueltas. Mi sumisión implícita le excitaba sobremanera y se estiró a
propósito para permitirme observar con todo los rasgos de sus músculos varoniles. Desarraigué mi vestido,
tocándome la piel lateral de mis pechos endurecidos por la brisa que se entremetía en mis terminales
nerviosas. Mi bikini de dos piezas, bastante sugerente, reafirmó sus ganas con ahínco casi absurdo. Abrió
mucho los ojos y se suspiró.

nos habían convertido en entes de corazón maduro. Lo noté en su piel blanca y sus manos anchas. de mi pesar. a ser más seductora y salvaje. meciéndolos. brindándoles cobijo. mis instintos más bajos se desataban sin ánimo de frenarse. por mucho. Lo observé dirigirse al mar y sumergirse. Supe que sería así desde que le conocí. Con él. Entonces vi que elevó una pieza de ropa que tenía entre la mano y la blandió. animándolo a hacer lo mismo. —Y pensamos que en Yucatán no hacía frío en invierno —mascullé temblando. Salí para respirar y lo contemplé a unos pocos metros de distancia. Matías me guiñó el ojo. Era una sensación deliciosa que jamás había experimentado. Todavía éramos bastante jóvenes. de lo ridículo de esta situación. me estoy congelando. Sonreía cínico. acomodándolo con el agua. Eran sus shorts.—¡Vaya! Esas piezas de trigonometría son. ¿no crees? —Levantó ambas cejas. perdiéndose unos instantes en el tranquilo oleaje del crepúsculo mortecino mientras la lluvia arreciaba y los relámpagos destellaban en el cielo. Amigo. ¿Cómo era posible que con los ojos me provocara más humedad que la que pisaba en la arena cubierta de lluvia? Tenía un poder enorme de atracción y muchas agallas para conseguir lo que deseaba. pícaro. de la mía… de todo. No sabía qué me excitaba más. Me brindaba completa confianza y me empujaba a querer más. —Déjate de juegos y ven. —¿Seguro de que eso es lo que quieres? —inquirí retadora. las mejores que he visto en la vida —bromeó. Me eché el cabello para atrás. Me sentí plena. Se aproximó silenciosamente. Hizo una seña para que me acercara hasta donde se hallaba y obedecí al instante. Desconozco otra forma de natación al aire libre. de su familia que le esperaba. cortando el camino que nos separaba. Exhibí ante mí la minúscula pieza negra y la solté a la deriva. lidiando con la marea tenue. y plegué los labios. haciendo descender un poco el tirante de la parte de arriba de mi bikini. —Estarías más cómoda si no llevaras nada puesto. la certeza de que me cogería en unos . de las malditas fiestas que otros celebraban muy lejos de aquí. El agua me envolvió en su salinidad y calidez. —¿Cuando vez esto. del suyo. Sonreí y corrí. piensas en trigonometría? —dije señalando mis senos y entrepierna humectada ante su lascivia—. como lo había hecho en muchas ocasiones antes. aunque nuestra vasta experiencia en relaciones fallidas y otras barbaridades. No había vuelta atrás. Me olvidé de todo. a olvidarme de la gatita herida en la que me había convertido con tantos vaivenes en los últimos años. —Por supuesto. repitiendo sus movimientos. aquellas de alguien que deja su huella en donde se lo propone. Me removí la pieza lentamente mientras sentía el vaivén de las olas acariciando mis senos desnudos. Podía notar la forma en la que arremetía en mis adentros con esa mirada poderosa. tienes un grave problema —bufé saliendo de la cobertura del techo para permitir que la lluvia tenue comenzara a mojarme. Mi corazón latía con fuerza brutal y descarrilada.

Chapoteamos un rato más entre gritos y jadeos. Besó mi cuello y yo crucé mis piernas alrededor de su cintura.Degusté su sabor que se combinaba con la sal del mar y me complacía. Llevé una de mis palmas a su falo y lo acaricié de arriba abajo con energía. —¡Por supuesto que no! Tampoco el mío— . desquiciándose con mi naturaleza. abandonando sus asperezas en el terciopelo de mis rincones. —Este no era mi propósito al venir aquí contigo —dijo cínico. mi chiquilla. haciéndome soltar un grito ahogado. Quiero sentir tu vagina hirviendo mientras me envuelve. Te he extrañado mucho —murmuró perdiéndose. Se internó en mí completamente. presionándolos entre sus dientes y jalándolos enérgicamente hacia él. empujando sus caderas hasta convertirnos en uno. dándome cuenta de cómo el agua se abría para darnos libre paso. Cuando de mí se trataba. fui hundiéndolo en mis recovecos. De seguro se trataba más del peligro y la adrenalina. parecía dejarse llevar por el ritmo tácito de los besos. —Cógeme —supliqué en un gemido. Matías enarcó la espalda. Entrelazó sus dedos en mi larga cabellera. abriéndose paso por mi boca y explorándola con la lengua. ¿Cómo podía hacer eso bajo el agua? No me interesaba saberlo. No dijimos nada más. meneando la cadera para su mayor deleite. o una mezcla perfecta de las dos cosas. centímetro a centímetro. —Como gustes. Me besó los senos flamantes. Nuestras miradas se cruzaron y la coordinación de nuestros pensamientos nos llevó a saber que había llegado la hora de culminar el deseo. . Poco a poco. pegándose más y más a mí. caricias y poca inhibición. —Quieta. hipnotizándonos. así lo tienes —repetí sus palabras y cogí su pene en mis pequeñas manos para hincarlo en mi hendidura que le anhelaba con vehemencia.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ instantes o el peligro que corríamos al estar en una playa pública. Las gotas de la precipitación seguían estrellándose en nuestras caras. sonriendo en mi boca. sintiendo su creciente erección pegada a mi vientre. su hombría era un furor que no querría ni podría refrenar en ese punto. juegos y locuras. percibiendo cada centímetro de nuestras pieles sucumbiendo a la demencia del momento. recorriendo mis piernas. Adoraba escucharlo plañir. Adoraba ver su rostro pleno de lascivia. Me quemaba. sumergiéndose para lograr quitármelas por completo. Su palma me acarició la vagina y luego su boca. —Mete mi miembro en ti. jugando con mis pezones con los dedos y la lengua. Una vez frente a mí. Enredé mis dedos en su cabellera negra y uní mi organismo al suyo. dejándome petrificada. Lo único que deseaba era sentirlo. me tomó entre sus brazos y me besó profunda y pasionalmente. chiquilla —susurró a mi oído en lo que sus manos descendían por mis piernas para sacarme las braguitas del traje de baño. besos y arañazos.

Se paró y sacó una botella de champaña que había escondido entre las cervezas. convirtiéndonos en un solo ser extático. ambos solos. —¿Qué puedo decirte? Shania tiene lo suyo— . Salimos y el frío me caló los huesos. chiquilla. Como por arte de magia y algo más poderoso que cualquier calvario por el que hubiéramos atravesado. Habíamos dejado encendido el iPod y Shania Twain comenzó a cantar “You’re Still the One”. —Deberías actualizar tu lista de reproducción.—¡Ah! —grité cuando sentí lo ardiente de su erección haciendo fricción contra mí una y otra vez. que esa canción te la robé del móvil. Mi mente se extravió en sus movimientos certeros. oficialmente hablando. encendimos la lámpara led y nos cubrimos con la otra manta. viviendo. lo que solo podría avivar el fuego en este momento. Miraba al derredor en estado de alerta para corroborar que nadie nos estuviera espiando. . me soltó y ambos corrimos despavoridos hacia el auto para tomar la otra muda de ropa que habíamos llevado en caso de emergencia. chiquilla. Nos dejamos abrigar por la melodía melancólica. —No estoy celebrando la navidad. —Cállate.Carcajeamos. El sol se fue metiendo en el horizonte mientras yo seguía colgada a su espalda ancha. Extendimos una en la terracita de la casa. ambos mártires de distintos sufrimientos. —¿No que no querías festejar? Esa fue la razón por la que llegamos hasta aquí en primer lugar —dije con curiosidad. casi sin ganas. —Vamos. penetrara mis fosas nasales. Él me apretaba a sí. regálame tu orgasmo. y dos colchas afelpadas. muy juntos para recuperar el calor. Sin querer. Báñame de ti para llevarte conmigo esta tarde en la que nada tiene sentido más que nosotros —dijo en una estocada que ataría más mi corazón al suyo. pero después de tres tremendas embestidas. nos dejamos explotar en un orgasmo catártico que nos liberó de todo pesar. golpeando mi clítoris henchido que clamaba un alivio. Le volteé a ver y contuvo la risa. navidad. Me besó una última vez y me tomó entre sus brazos para sacarme del agua. mordiendo sus hombros. Tus canciones apestan —burló mientras me asía más a su persona. de toda culpa. ya nada me importó. Las horas transcurrieron entre bromas y arrumacos cuando nos dimos cuenta de que ya casi eran las doce de la noche. Muy lento. nos fuimos soltando hasta que el abismo entre nosotros nos provocó nostalgia. sino la victoria exitosa de nuestra guerra contra ella. con el manto de la noche aplastándonos en una falta de cordura exquisita. La lluvia por fin había cesado y ninguno de los dos nos dimos cuenta. ambos resquebrajados. Continué besándolo y dejando que el aroma de la lluvia mezclada con su perfume.

a partir de entonces. por lo que les restara de vida. más que el uno al otro. la de dos almas afines que no tendrían más que perder de ahí en adelante. .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ La abrió y. instituimos esa fecha como la conmemoración de una celebración única.

que dos años me vistió como muñeco de nieve. que en su corazón habita la magia de creerlo todo posible por muy difícil que parezca. unos se van lejos a buscar mejor vida o formar otra familia y quizá haya uno que no comparta más nuestra mesa. Sí. En definitiva quiere ese juguete. hoy en día las personas no pueden disfrutar de las fiestas como antes porque los horarios laborales no .. no hubiera sido posible el cuento. durante al año van y vienen las personas. Y porque sin tu idea F. trae consigo una espadita y un escudo en miniatura y otro par más grande para el niño. Hay historias que se cuentan cada año y recuerdos que florecen con sonidos. Para mi amada mamá. Alan apenas llega a dormir por no hablar de juegos con su hijo.. debe decorar la casa con renos y luces durante los ratos libres que le da el día o la noche (y esos son escasos teniendo en cuenta el trabajo. el niño y su marido). A Leo le brillan los ojos cuando se pega a la pantalla y sale corriendo por toda la casa pensando que ya está jugando con el oso. Es un guerrero pirata. Sonia precisamente no tiene mucho tiempo para él.“Hasta que salga el alba” Leticia Vázquez Porque la música nos trae recuerdos del pasado. Se dice que un niño tiene la magia de hacer todo posible. Hay sabores que se sienten a familia y momentos que cambian con el tiempo… No siempre es la misma fiesta navideña. UN 24 DE DICIEMBRE Leo ha visto que en los comerciales de la tele anuncian a un osito color marrón y un parche en el ojo. Ya se sabe. viajando en el tiempo aún cuando nada de esto pasaba. Al igual que para cada uno tiene un significado diferente y un lugar especial.

ruuuunnnnn. pero eso no importa si todos se reúnen con el único fin de estar juntos. —Pero quiero ver a Santa. Durante veintitrés años la nieve no había hecho de las suyas. El niño está sentado en el piso con su pijama. La estancia de la sala apenas está tibia. Un cohete no hace ese ruido..~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ se los permiten y las vacaciones no llegan o lo hacen un día antes del veinticuatro. Quien ha dicho esto es Sonia. —Anda ven. subamos a la cama ¿Qué te parece si te cuento una historia y lo esperamos juntos? . —No quiero. —¿No? —No… y ya es hora de dormir mi amor—. dos personas platican en medio de mantas arropadas para darse calor. no es un lugar muy grande. juguetes sobre un sofá y una ventana de cortinas blancas. que ha entrado al cuarto para arrullar a su hijo. Shhhhhhh. —Recuerda que para verlo debes estar dormido. —Runnnn. sostiene en su mano un cohete y astronautas. tiene pecas en la nariz y las mejillas. La ventisca se deja oír por toda la ciudad aullando como lobo en el bosque. un armario de madera. la mamá de Leo. No hay ningún rayo de sol que se filtre por las nubes. sin duda alguna será noche de tormenta invernal… Leo está jugando en un rincón de su habitación. Fuera de casa hay nieve hasta en las uniones de las ventanas.¡Pirataaaaa! —Hola mi astronauta…oye eso no es carro. en él sólo hay una cama de colcha azulada decorada con coches. Leonardo tiene cuatro años recién cumplidos. su cabello es negro y ondulado.. tenía tiempo que no pasaba. Yo quiero ver a Santa. vaya que ha caído fuerte.

Sonia recuerda que la navidad de su infancia consistía en buscar por toda la casa su regalo…bajo la cama. de esa que traen las series y se escucha en todas las casas especialmente en el árbol. Todos bajo el árbol. una gorra roja y zapatos negros. Pidió la Barbie doctora. —¿Te has portado bien este año Leo? —Leo dice que sí con la cabeza—. La mañana empieza con música. como dos Bratz vestida de muñeco de nieve con un mameluco blanco de gruesos botones. ¿No has hecho travesuras? —ahora niega y se ríe—. un poco más despeinado de lo habitual pero ya está listo para abrir los regalos. Leo se ha despertado.—Sí. sobre un ropero. Y si le sumas los nervios que todo chiquillo experimenta la noche de Papá Noel. tras una puerta. Esa noche dos pares de pantuflas bajan a la sala. Alan recuerda que al despertar lo primero que hacía era correr con su hermano por ver quién tenía más regalos. A regañadientes el pequeño obedece y cierra los ojos una vez está en su cama. En la habitación de Alan y Sonia hay una chimenea y ambos están sentados abrazados. era tanta la diversión que sólo quería correr y encontrar el juguete. entonces yo creo que sí va a traerte tu regalo Santa Claus. Pero aunque las horas pasan el pequeño no puede dormir. tenemos como resultado el insomnio. la miracle baby. y quién los abría primero. ella era feliz. —¿Me va a traer mi pirata? Sonia se pone pensativa y sonríe. Es lo mismo que quieren para su niño. se han llevado un papel arrugado y con garabatos ilegibles para una futura colección. Le ha pedido a Santa Claus en una hoja arrugada y llena de garabatos lo que le gustó en la tele “Ayu: Pirata de los Sueños” y espera verlo mañana bajo el árbol. Risas y sonrisas. le teme a las sombras que forma el viento sobre su colcha y las paredes. los leves ruidos se escuchan de pronto como estruendos. Todo era juego y diversión. Como no hacerlo. —¡Oso pirata! ¡Ya llegó Santa! ¡Mamiiii! . debajo del gran pino decorado con rojas esferas depositan una envoltura azul acompañada por otras más.

abraza a su osito y cierra los ojos. grandes. el pequeño hace rugidos con la boca mientras el osito es su marioneta. son sus padres que han entrado a darle las buenas noches. observa su habitación escondido tras la cobija. Vuelve a abrazar a su amigo cuando sus padres salen.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Sus pequeños piecitos corren por toda la escalera y al llegar al árbol se inca a abrir los regalos con su gorrita roja. sino en un lugar llamado . El pequeño ve un monstruo que lo observa fijamente desde la ventana. está en su mundo de aventuras y por el momento no existe nada que no sea él y su osito. hace pequeños mohines y aprieta los ojitos. Leo cierra los párpados porque tiene temor y después de mucho tiempo. la batalla tiene lugar en la misma habitación del niño pero no aquí ni el otro mundo. Abre un ojito y cuatro brazos lo arropan. Una noche sueña que las densas e intrépidas aguas del océano hacen que el barco donde ambos van navegando se balance y salpique agua en cubierta peor un trueno saca a Leo de su sueño. incluso ya tiene la primera mancha de chocolate. —¡Papá!¡El pirata! ¡Miraaaa! A leo no le cabe la sonrisa en la cara. ambos tienen una espada y un escudito de madera. El aire sigue soplando y la lluvia no cesa. La puerta de su habitación se abre pero el pequeño está lo suficientemente espantado que no se atreve a mirar quién es. no identifica muy bien su cuerpo pero sí sus ojos. Todo ese día el niño no suelta a su nuevo juguete. El pequeño se espanta y se tapa aún más con la colcha de su cama. Las mejillas se le han puesto sonrojadas y no es precisamente por el frío. logra dormirse. El osito ha sacado su protector escudo y se encuentra peleando con el monstruo sin forma. Leo jala a su osito porque es noche de jugar a los piratas en alta mar. *** Leo da muchas vueltas en la cama. lo asecha a lo lejos entre la noche. de un color café oscuro. una sudadera con su súper héroe favorito y un pants igualmente al color. los relámpagos dibujan ramas de luz mal hechas que se expanden por todo el cielo y forman fugaces siluetas…que no son del todo bonitas.

Las horas pasan. *** Por la noche cuando Leo va a dormir. Sigo concentrada en contar cuántas más para calcular el número de cajas. Son los mismos pero en otro cuerpo. el sol sale y por fin el vencedor es el oso que con tres rasguños ha levantado su espada. *** —Vamos a necesitar más esferas— hago muecas cuando veo que pese a las cuatro cajas que compramos. ¿Me estás escuchando Leo? . El monstruo se aleja no sin antes amenazar con regresar. no se ha dado cuenta de eso. ni a lo desconocido que se forma en las noches de lluvia. El pequeño observa a su amigo de peluche con una copa exacta de los dos pares de ojos anteriores. pero ahora es alto. Eso lo asusta. brinca sobre el colchón jalando a su oso. rebotan sobre la almohada y Leo cae de espaldas. Se lleva a su osito con él y en el transcurso del día no falta el juego. exactamente. se siente demasiado pequeño comparado con la altura de su clóset. nadie tiene más poder que el otro pero como aún es un niño. una osita está ganando la batalla contra una araña. el árbol sigue teniendo huecos que no me gustan.interior. otro compañero de él pelea contra una cucaracha y un poco más allá. son la misma persona habitando en su pequeño cuerpecito. con los mimos ojos. con espada y escudo en mano. robusto y su amigo el osito está listo para defenderlo. doy vuelta al árbol y en la quinta vez me anoto mentalmente el número. *** Los ojos del monstruo miran directamente a los de su rival de sueños: el oso. se da cuenta al mirar por la ventana que a dos cuadras. ya no le teme a aquello que es más grande que él. Frunzo el ceño cuando no escucho respuesta y lo encuentro sumido en sus pensamientos observando el lugar donde estarán los regalos—. en sus pesadillas el monstruo vuelve a parecer de una forma diferente. Leo despierta con una sonrisa. *** La luz en el cielo es casi tan tenue que apenas se ve El pequeño ya está levantado.

¿qué dijiste? Suspiro. Y no hablemos de la cenas porque ahí se pone triste la cosa. sí o sí. antes de que cierren la tienda. no. Leonardo baja de un salto los últimos tres escalones y toma su cartera mientras yo me voy adelantando a la puerta. de ver cómo me cuida. —Pues sí— se ríe y me abraza por detrás—.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¿He? No. después de un ratote queriendo el auto se lo pudo comprar. —¿No te llevas un suéter? Está fresco. —¿Qué recordabas? —meto mi mano en la bolsa de la chamarra y él trenza sus dedos con los míos. —…Algo así como unas veinte más. Perdona. Además el centro no está tan lejos. . Karla. —Anda ya. —Hace rato estaba recordando cómo me emocionaba por los regalos cuando era niño. —¿Cómo cuántas? —Pregunta subido en la escalera atorando la serie de focos. ya qué me queda. de ver la ilusión con la que cada año espera estas fechas…Simplemente puedo decir que soy una mujer afortunada así como él lo es por tenerme a mí. Al fin. vamos de una vez que nos cierran la tienda y tengo intenciones de cenar una hamburguesa ahora que me lo permite el aguinaldo. Y después de un largo recorrido creo que me enamoro aún más de este hombre. —Traes tu chaleco. —Tiene que quedar hoy. —Karla. estuvimos en abstinencia de cine por quien sabe cuánto tiempo…bendito seas Netflix. —Entonces será mejor ir a comprarlas ya. Karla…qué voy a hacer contigo… —Supongo que aguantarme. por algo te casaste conmigo—le guiño un ojo y me río. eso sí. Cierra tras de mí y bajamos del departamento a la cochera por el Ibiza. —Que vamos a necesitar más esferas.

o la música de villancicos. estoy en casa ahora ¿no lo ves?. nos hemos quedado aquí en Madrid y supongo que al rato pondremos video llamada con nuestras respectivas familias. vuelos y problemas que achacan a los seis meses de embarazo. —Oh sí. Llegamos hasta el Ibiza y nos ponemos en marcha hasta el departamento. Sonrío como boba ¿hay alguna mujer que no lo haga estando en mi lugar? —¿Sigue siendo Navidad? —pregunta lleno de alegría con esos ojos tan bonitos que tiene. —Está impresionante el brillo…se puede decir que es la noche de la estrella. —No. A los tres. —¿No estás triste por no haber ido a tu casa en este día? Leo piensa y piensa por un rato y termina sonriendo. Dice él muy sonriente dándome un beso en la frente. —¿Ayu? —Era el nombre del osito pirata que tuve…a los cuatro me parece. —¿Ya viste que estrella más brillante está en el cielo? Leo la observa fascinado. —No Karla. no lo estoy. no pudimos volar a México.—A mi Ayu. —Creo que todos tenemos un juguete que no olvidamos… yo tuve una Nicole. Son los recuerdos que te trae y lo que signifique para ti en cada uno de ellos—. —Ni siquiera las luces que adornan los pinos y las casas. . puedo ver un deje de lo que fue él en su niñez y me encanta. Por cuestiones de nieve. —¿Seguro? —Seguro. ustedes son mi familia ahora. movía sus piernitas y bracitos. Fue el juguete que más me gustó. —Y es que no son los juguetes lo que importa en navidad.

Me carcajeo. FIN . No puedo evitar hacerlo.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Y lo seguirá siendo… hasta que salga el alba.

Se festeja y se come como en invierno. A mis lectoras de siempre.Luna Este pequeño (y no tan pequeño) relato. Frank Sinatra cantaba de fondo “That’s life” en mi reloj alarma.“Ese maldito Vestido” N. pero sofocándose en los días más calurosos del año. pero apenas lo escuchaba… Tirada en mi cama mirando cómo el ventilador de techo giraba y hacía un ruido espantoso. ¡Muchas gracias! Y especialmente se lo dedico a mis amigas del grupo “Trilogía de Fuego y Pasión” en WhatsApp. el salón reservado. que me banca en todas… y a las chicas de Llámame Foxy. S. No. Bonito. y además. y también a los grupos de lectura dedicados al apoyo constante de las autoras que siempre están ahí. va dedicado a todas mis lectoras con muchísimo cariño. Luna Capítulo 1 Solo un par de días para navidad… y aquí me encontraba. y deseos de paz y felicidad para estas fiestas. la compañía de gente querida con quien compartirlo. que compran mis libros en Amazon. A las chicas que propusieron la antología y a las talentosas escritoras que me acompañan. Pero yo no estaba así solo por el asfixiante clima en plena ciudad. Lo mío venía de antes. ¿no? Eso es lo que tienen estas fechas en el hemisferio sur. que creen en mi trabajo. para ser más precisa. A las nuevas. Cuatro meses desde que había suspendido mi compromiso con Tomás. y quienes me siguen en todas mis redes sociales. mientras afuera la temperatura estaba casi llegando a los cuarenta grados centígrados. las invitaciones enviadas y el primer mes de alquiler pago de nuestro nuevo departamento. con todos los preparativos listos. que empezaron a leerme este año desde Wattpad. . ¡Feliz navidad para todas! N. Espero de corazón que Papá Noel les traiga todo aquello que anhelen. que fueron las primeras en leer mi relato y en darle el visto bueno. De cuatro meses antes.S. como a casi todo lo que hago. ¡Las quiero! Besos especiales a mi familia.

y los niños. estaban agendados para el año próximo. y cómoda con la vida que llevábamos. Llevábamos siete años de novios. Tenía un gusto conservador. Además. elegante y clásico. A los veinticuatro años. tal vez lo fueran. Cuando hubiéramos tenido tiempo de viajar un poco. hasta por mis padres. Por el precio. y eso era lo que faltaba. y unas manguitas delicadas. Lo habíamos hablado. tenía un curriculum ejemplar. Tenía un cinturón fino que lo cortaba a la altura de la cintura. —Sos la novia perfecta para mi hijo—. Ya tenía su título. su novia de toda la vida. un carro último modelo. que a veces parecían quererlo más que a su propia hija. Era vintage y tan bonito… recuerdo que fue verlo y quedar absolutamente enamorada del modelo. adorado por todos. de una relación tan estable. y otras opacas que parecían perlitas. tenía la aprobación de mi suegra. Sonreí. que le daban un aspecto lánguido y fino que era lo que más me gustaba. Pero claro. Sabía que a Tomás le encantaría. trabajar y sentirnos a gusto con nuestra rutina. que el matrimonio iba a ser solo una formalidad. La boda. emocionada hasta las lágrimas al verme frente al espejo con tan bonito vestido. El hijo prodigio de la familia. fiel a su estilo. Que no tardarían en llegar. Blanco con gran caída y encaje bordado en piedritas brillantes. su trabajo. ¡Ja! Me encantaba la idea de ser perfecta para Tomás. . y en nuestros cronometrados planes. que justamente aquel maldito día me había acompañado a que me lo midieran. Olga había insistido. tenía que seguir con las tradiciones impuestas.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Si hasta habíamos comprado unos sillones adorables de color blanco que iban perfectos con la decoración de la sala. me sentía casada ya.había dicho y yo sonreí. así que no tenía dudas. Yo solo tenía que hacerme una prueba más de vestido. y ahora la tenía conmigo en la tienda. Todo iba sobre ruedas. y ya estábamos. Primero en su clase y reciente socio de uno de los estudios de abogados más importantes. Él que siempre había sido tan perfecto en todo. el nuevo apartamento.

no fumaba. mientras Tomás jadeaba extasiado ¡desnudos. tuve que reponerme y empezar a hacer llamados. claro. . le gustaba hacer la limpieza y aceptaba el hecho de que aun no me hubiera recibido. y me los encontré. siempre considerado y caballero. porque la boda estaba planificada justamente para el día después de la navidad. y ver que mis números estarían al rojo vivo si no me devolvían aunque sea una parte de todo el dinero que había gastado en la fiesta. ¿Cómo lo sé? Oh. cuatro meses después. y amante de los animales… No bebía. Lo quería con locura. y creo que ni se le arrugaba la ropa. Se me había pasado un detallito… una cosita de nada. Una… pavadita. Se estaba acostando con mi mejor amiga desde hacía un año y medio. esa es la mejor parte. y que por cierto. Pero. se compadecieron y solo me cobraron un porcentaje. Y ahora. Dulce. encima de mis sillones blancos nuevos! —¡Hijos de…!—ya se imaginan. y quisiera tener un trabajo de medio tiempo. pero es que no había estado de ánimos para ponerme a hacer cancelaciones. Solo cuando me puse a hacer cuentas. cabalgándolo como una guarra. combinaban como ningunos con mi vestido. recién empezaba a levantar cabeza. porque ese día. Así de especial era. y aunque no solían hacerlo. Una pequeñez. Era vegetariano. Pero además de eso. Un poco justa de tiempo. pasé por el departamento que íbamos a compartir para dejar el par de zapatos que acababa de comprarme.Yo no podría haber encontrado a un mejor candidato. me llenaba de detalles bonitos y recordaba todas nuestras fechas especiales. después de dejar a mi suegra en su casa. Ella sentada encima de él. era un partidazo. gritando a todo pulmón. La empresa de catering había sido la más sencilla. cariñoso. Entendieron mi situación. y había sido mi primer –y único– hombre. había fallado en ver lo más importante. Lo sé. Cocinaba.

me pareció que en un momento. No. podía saltármela y hacer como si fuera un día más. De niña amaba la navidad. Porque hasta ese punto seguíamos las reglas. Yo había corrido con casi todos los gastos. Viviríamos cada uno en su casa. este año. . propio de las fechas. Vos podés —. y mi pequeño reloj de oro blanco. que estarían disfrutando de nuestra cama King size. hasta la noche de bodas. así que era un tema menos por el que preocuparme. Es más. cuando estrenaríamos nuestra cama. regalo de mis padres al terminar la secundaria. ¿cómo estás? Soy Paula Durán. Y yo. sin tener al menos la decencia de disimular. y la muy zorra de Silvina. pero bueno. ¿no? Puse los ojos en blanco. y ensayé una sonrisa antes de irme. —Hola. y con las pocas ganas de moverme que me quedaban. Mierda. —Vamos. me dirigí con un gruñido hacia la ducha. De eso ya tendría que encargarse Tomás. No tenía nada que festejar. Romántico. todo era adornos en rojo y dorado.dije como si me lo creyera. mi ex mejor amiga. me dije mirándome en el espejo. no quería tener nada que ver con todo aquello. Mi familia lo había entendido. Como si fuera lo más normal del mundo. mientras se revolcaban juntos en ella. hasta algunos del departamento. Ya con el cabello seco.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Los del salón se habían reído de mí por teléfono. lo peiné recogido como lo llevaba siempre en una colita tirante y me puse un vestidito veraniego de color celeste pastel y mis balerinas haciendo juego. plagado de lucecitas alegres y gente feliz haciendo las últimas compras para la cena de noche buena. En la calle. pero sentía que después de lo que había vivido. así todos escuchaban mis patéticas súplicas y se divertían bromeando entre ellos. me ponían en altavoz. no piensen que soy el Grinch. Entré a la tienda con mi mejor cara de simpatía y me dirigí a la empleada que me había atendido la última vez. y vengo a cancelar mi encargo—. Maquillaje delicado. de madera oscura …y nunca lo llegué a estrenar. Yo había escogido el cabecero… era precioso. porque tampoco. Paula.

apareciendo de repente. qué horror. Yo no lo quiero.Si necesita un plan para poder financiar su compra. después de un tiempo. El traje de boda está hecho especialmente para usted.sollocé. Me temblaban las manos. me sonó a uñas afiladas contra una pizarra —.La prenda está hecha a medida. ¿Recuerdan esa escena en Irene yo y mi otro yo. Era una olla de presión echando humo… una bomba cuya mecha se había consumido por completo y no había vuelta atrás.dijo otra de las empleadas. pero estoy dispuesta a llegar a un acuerdo razonable. por lo tanto. —Eh. ahora se me ahogaban de manera desagradable en la garganta. pero… —Es que no quiero el maldito vestido—. acercándome un vaso con agua— . No estoy casada. lanzando miradas hacia donde se encontraba la dueña de la tienda— . Sería una tortura. pero no estoy autorizada a…—empezó a decir. Entiendo que no puedan reembolsarme la suma completa. ya no podemos ponerla a la venta. No podía quedarme con otro recuerdo más de mi fallido casi matrimonio. No. acomodándome un poco el flequillo—. —Que ya no hay boda. Iba a vomitar. —No entiendo por qué—. porque ya me veía fracasando en mi misión— . —Señora—dijo la dueña.Esa es la cuestión. —¡Entonces quiero hablar con alguien que lo esté!—la interrumpí mirando hacia el mostrador. comprendo que fue exactamente eso lo que me ocurrió.El mío es un talle bastante estándar. para mirarme. que podía escucharme rechinar los dientes. —Señora Paula.contestó parándose nerviosa. podemos discutirlo. disculpe. Se lo podía dar a mi madre para que ella lo guardara por mí. cuando Jim Carrey pierde los papeles en el supermercado. podrían venderlo con descuento. nosotros no hacemos reembolsos—. ¡Ya no lo quiero! Lo que quiero es mi dinero. pero la vergüenza que . ni me voy a casar… no necesito vestido. Comprenda que no podemos hacer nada. Iba a tener que pagarlo. con cara de circunstancia. Me lo tendría que llevar conmigo y guardarlo en mi guardarropa… Por Dios. —¡Soy señorita!—chillé perdiendo el control— .dije levantando un poco la voz. todos los que estaban en el local. y tenía la mandíbula tan tensa. le ruego se calme—. y despierta a esa parte de su personalidad dormida que lo hace estallar? Creo que hoy. no necesito vestido—. Y a mí ese segundo “señora”. habían dejado de hacer lo que estaban haciendo. por favor. A estas alturas. El pecho empezaba a apretarme y las lágrimas que había aguantado esos cuatro meses con tanto estoicismo.—¿Disculpe?—preguntó la otra mirándome raro. así me puedo ir.me encogí de hombros. comenzando a tiritar. —Señorita.

otro trago de champagne. con un traje clásico tipo princesa.¡Y tampoco quiero agua!—volví a gritar. enfundada en un precioso vestido blanco con escote palabra de honor— . —No puedo llevarme el vestido—. funcionaba… Con Tomás éramos dos gotas de agua. Volví a cargarla y miré a la novia tan bonita. y un pequeño tropezón con mis pies.Pagarlo en cuotas va a ser como recordarme todos los meses de que todo me sale mal. —Perdón—. ni una gota. El mismo estilo al vestir. Yo nunca bebía. pero en cuanto a aspecto. no podían ser más diferentes. barba crecida. Que fueran polos opuestos. esa era la fórmula. con gorrito de lana en verano. asustándola… mientras de fondo sonaba “Dos Gardenias” de Buena Vista Social Club. me miraba conteniendo una sonrisa y con un gesto me dio a entender que podía llevarme lo que quedaba de la botella si quería. y ella asintió divertida. Quería atravesar alguna pared con la cabeza.me reí con sarcasmo. pero claramente estaba equivocada. Me acerqué a uno de los salones reservados.pensé.Que me lo sigan descontando de la tarjeta y a la mierda—. y era normal encontrarse con este tipo de atenciones. Mierda. los mismos gustos musicales… en todo nos parecíamos.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ sentía de solo imaginármelo. y siempre había creído que eso nos hacía perfectos.Felicidades—. me ponía violenta— . y en donde en una mesita chica había una botella y varias copas de champagne.me rendí con un suspiro pesado— . Tenían algo que los hacía armónicos. Ahg. Sonreí con la cara tirante de lágrimas y le agradecí entre dientes. y él. Era un lugar exclusivo. Qué atentos—. se los veía bonitos. el que sería el novio. Ella con un cabello rubio lleno de rizos.me volví para seguirle hablando a la empleada— .mascullé antes de servirme una copa hasta rebalsar y tomármela de un solo trago. De que todos mis planes se fueron por un caño y mi ex futuro marido me engañaba con mi mejor amiga—. Mis amigos bromeaban cuando decían que nos poníamos de acuerdo hasta en los colores de ropa cuando salíamos.agregué levantando mi copa a modo de brindis.Pero si tengo que pagarlo lo voy a pagar—. A su lado. en donde estaban atendiendo a otra clienta. tatuajes saliendo de su remera mangas cortas. Nada. un piercing arriba del labio y otro en la ceja. Qué asco de pareja éramos. qué mal sentaba beber con el estómago vacío. . A lo mejor. entre más lágrimas saladas que me sabían raras mezcladas con el alcohol— . A simple vista. Negué con la cabeza.

Hacerlo un vestido de fiesta. —Sabés… podrías quedarte con el vestido y modificarlo. Yo no lo quiero volver a ver en la vida. Ceci.agregué levantándola y me fui de allí sintiéndome la perdedora más perdedora del planeta. y bajé la cabeza derrotada. Como tampoco quería volver a ver a Tomás. Cecilia?—miré a la que me había ofrecido el agua— . pero yo no me sentía capaz de conducir. Mucho menos un puñado de desconocidos. No sé—. mascullé un poco avergonzada. no dejaba que nadie me viera llorar. Mi auto estaba a una cuadra. Dejando que el aire hirviendo de las primeras horas de la tarde.Todo tuyo. —¿Estás bien?—escuché que me decían. que desde que tenía cinco. maldito vestido… maldita boda y maldita navidad. —¡Señorita!—corregí con otro grito— . y los abrí a regañadientes. de paso.Gracias por la botella—. pero no me lo pienso llevar—. se convertiría en mi época más odiada del año. Estaba tocando fondo. creo que no. me miraba curioso mientras daba una calada a su cigarrillo. ¿Podía sentir más vergüenza? No. Desde ahora. jamás había dado un espectáculo semejante. Me tapé el rostro con las dos manos y suspiré. ¿En qué me había convertido? Maldito Tomás. y me volví a la parejita del champagne— . En veinticuatro años. —Fenomenal—. que seguramente ahora debían estar pensando que era una lunática total.se encogió de hombros— .—Lo voy a pagar. Creo. de hecho. y cerré los ojos. y se rio. ¿Cómo te llamabas.Se lo regalo a usted. así que solo me senté en las escalinatas de uno de los edificios frente a la tienda. o sus vendedoras.Se lo pueden quedar y hacer lo que quieran con él.avisé señalándolas— . Hijo de puta… —Buenas tardes—. Un sentimiento de ira me subió por el pecho en forma de nudo. El chico de la parejita diferente.contesté levantando un pulgar. me adormecieran lo suficiente como para dejar de llorar. . Cecilia. y me quedé ahí. —Señora Paula…—empezó a decir la dueña.

no lo es—.volví a taparme el rostro— .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Si lo veo. Una boda es …mucho trabajo. me va a agarrar otro ataque como el que tuve ahí adentro—. pero ya tiene elegido su vestido. Y te agradezco.opinó asintiendo— .O por lo menos a cancelarlo todo. —¿Por qué?—lo miré divertida por su gesto contrariado.Yo no tengo hermanos… me hubiera encantado poder contar con alguien que me ayudara así con los preparativos—. Ya me parecía a mí que la tienda no le pegaba nada. Mierda.Y cancelarla no debe ser nada divertido… ¿no? —No. —Ah eso—. tenía que ir a buscar la torta—.Acá me ves.Viven lejos. pero yo negué con la cabeza— .Fanny es mi hermana. —Eso parece—. era para mi fiesta. —¡Qué divertido! ¿Puedo ir?—dijo poniéndose de pie y apagando el cigarrillo en la suela de su zapatilla. y la torta era… bueno. . —¿La torta de casamiento?—me miró frunciendo el ceño.me reí de mi propia ridiculez— .me reí con amargura— . No suelo ser así de loca.Perdón. y sus amigas no llegan hasta la próxima semana—. Sigue probándose otros pidiendo que la acompañemos solo para torturarnos.¿Por qué no les regalo el vestido a ustedes? A vos y a tu prometida. mañana es feriado y no abren. —Por mí no hay problema—.tres de la tarde. qué rápido va el tiempo cuando uno hace papelones en público. —Qué bonito—. —¡Ya sé!—dije de repente. y se están quedando todos en mi casa—.contesté cansada— . borracha a las…—miré mi reloj con dificultad— .dijo negando con la cabeza. por cierto. en especial.Si no voy hoy.Fue lo más divertido que me pasó en esa tienda—.dijo con una sonrisa torcida que atrapaba el cigarrillo que llevaba ahí ya un rato apoyado. teniendo una idea— .sonrió— . por arruinarles el momento.Es que hoy me hacían la despedida de soltera.dije mirando la tienda con una sonrisa— . A mí.dije maldiciendo por dentro— . —Mi…—soltó el humo de golpe y se volvió a reír— .explicó. —Porque soy el padrino de la boda.se quejó sentándose a mi lado y ofreciéndome su cigarrillo. —Son las seis—. —Llego tarde.

a ver si resultaba que le costaba entender— .Espero que se me pase. el piso giró inesperadamente.Una fiesta es una fiesta.—¿A mi fiesta?—¿De qué iba este? Era un chico raro. Su compañía se me hacía agradable. era bueno poder desahogarse. Me reí por lo bajo y. Esperaba no haberlo manchado… me encantaba su color celeste. —Porque no se hace…—dije muy despacio. Estaba por seguir mi camino.dije poniéndome de pie y sacudiendo la tierra de mi precioso vestido veraniego. —Y… ahí donde vas a buscar la torta ¿sirven café?—preguntó el chico agachándose para mirarme de cerca.Y para serte sincero. acepté. Asentí abochornada.dijo tendiéndome una mano. ya lo había notado. no me caso. me estarías haciendo un favor.negué con la cabeza. —No. —Va a ser mejor que te acompañe—.me miró contrariado. no—. pero justo al terminar de bajar la escalinata. —Bueno. No hay despedida. y voy a pie. y después de tantos días sin hablar con nadie. como ya me daba lo mismo todo. y después a la tienda— . y ayudándome a ponerme de pie. —Yo hubiera festejado de todas maneras—. y tuve que volver a sentarme del mareo que tenía. Necesito irme un rato. Ah… el champagne. . Y no solamente por su aspecto físico… —¿Por qué no?—se encogió de hombros. yo no estoy como para festejos—. respirando profundo— . Vos estabas ocupado y… —No te voy a dejar sola así—.se encogió de hombros— .Por si no te diste cuenta ya. si es que todavía me entraba más humillación en el cuerpo.

con lo que te pasó. gracias—.dijo la dependienta con una sonrisa. Así me enteré que se llamaba Joaquín y era desarrollador y diseñador web.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Capítulo 2 Todo el trayecto hasta la pastelería.le quitó importancia— .Siempre me mido.le conté— . y soy prudente. Igual no tenía que pagarlo… por suerte la zorra lo había hecho. —A veces hace bien descargarse. Mucho más en público. y habíamos quedado en que yo la recogía antes de ir a la fiesta. mientras me entregaba una caja con un gran moño por encima— . y que actualmente estaba de vacaciones por la boda de su hermana. .¿Qué es esto?— chillé— . casi se me había olvidado por completo y nunca llegué a cancelar su pedido. había sido quien la había encargado. —Yo me llamo Paula—. imitando mi voz en la tienda de novias. ni me lo recuerdes—. Me acerqué al mostrador y me apuré a dar mi nombre.Qué pedazo de …torta. —Señorita Paula—. mientras yo miraba impresionada. —¡Wow!—dijo antes de reírse— .Además. se entiende que estés así. Silvina.Nunca había hecho una cosa así. Siempre fui más bien contenida.Felicidades. Y claro. tímida. Asustado. —Ehm. entre tanto bochorno.nos contó la señora que nos atendía.dije con una sonrisa.contestó con una media sonrisa. Joaquín se acercó para mirar sobre mi hombro. Su piercing brilló un poco sobre su labio con el reflejo del sol.dije sin saber qué otra cosa contestar y abrí la tapa— . tranquila. No sé qué me pasó. no soy una persona que pierde el control—.me encogí de vergüenza y suspiré— . mirándolo todo con curiosidad. —De todas maneras. —Aquí tiene—. —Es lo que más se vende para las despedidas de solteras—. lo hicimos conversando. —Ya. Una pequeña victoria. Señalé la puerta de la tienda de pasteles y entré con él por detrás.—Cómo olvidarlo.¡Silvina! La voy a matar. tapándome la boca. mi ex mejor amiga. con las pocas ganas que había tenido de lidiar con estas cosas estos cuatro meses. No es para tanto—.

completó Joaquín cerrando la tapa. todavía seguía burlándose de mí la muy zorra. no se le hacía rara para nada. al parecer. y porque el aire me estaba haciendo bien para despejarme. y todo él olía a un perfume fresco. y no querría pasar vergüenza por mi culpa. Hasta luego.comentó con la boca llena. porque ahora cargaba con la caja y caminaba decidido. Ya pasaría por mi auto después. —A tu casa—.Gracias. Se la venía venir.Íbamos a tomarnos un café. y ahora tenemos torta. como por tres segundos más. seguramente. Lo decía de verdad. pero a él la situación. —Es… es…—quise decir. Volví a aceptar. Cada tanto lo miraba por el rabillo del ojo. pero el alcohol que todavía nublaba mi mente lo hacía todo más lento. es espantosa.Si hasta después de todo. y tomándome de los hombros mientras me llevaba despacio fuera de la tienda.No puedo llevarme esta torta. vamos. Fuimos caminando. No es para tanto. y muy realista debo agregar. de mal gusto. Yo estaba loca. —Pe-pero…—balbuceé cuando estuvimos afuera— . buscando en la cocina un cuchillo para cortar el pastel-pene.dijo como si nada— . Vulgar… —¿Qué importa?—se rio— . Y él… era un completo desconocido. Sabía que a mí este tipo de cosas me parecían desagradables. porque no me apetecía conducir.No hay fiesta. nadie la tiene que ver. —Es perfecta—. y me vi asintiendo. quería ir a mi casa. y ahora estaba en mi departamento. Sus manos estaban tibias. . ¿Qué era lo que me había encargado? Una enorme. Había perdido completamente la cordura. Si. Después del ataque que había tenido un rato antes. Silvina era tu mejor amiga—. —¿A dónde?—lo miré sin entender. tal vez tenía miedo de que me pusiera a llorar a las pobres reposteras por el pastel pornográfico. quedaba delicioso— . Me conocía lo suficiente como para saber que me horrorizaría como lo estaba haciendo justo ahora. una vez que nos sentamos a comer en la mesa. que a mezclado con los dulces del lugar. pero no se reía. Arrastrando sus pies tan relajado… —Entonces. Sus ojos verdes me miraban con atención. Lo pensé. Lo miré seria. torta con forma de pene. pero las palabras se me quedaban en la boca sin poder salir.

ni nada. Ella es. mientras saboreaba el pastel. —¿No les gritaste? ¿No rompiste nada?—negué con la cabeza— .estuve de acuerdo. Muy racional. —¿Te los encontraste…?—asentí despacio— . que más allá de su aspecto.me encogí de hombros— .Siempre me había dicho que Tomás. —Un imbécil con todas las letras—. —¿Qué?—pregunté a la defensiva— . y cómo había empezado. Y yo… Me frené en seco. le caía mal. Gruesas. —Un imbécil—.Me lo contaron todo.me reí sin ganas— . a decirme que lo sentía. frío como siempre. que eran cosas que pasaban. y me fui como había llegado. y yo qué sé cuántas mentiras.dijo antes de poner play y que los acordes de una guitarra llenaran el ambiente.Es más. —Primero se vistieron—.Qué mierda. me dijo que no dramatizara. Y Tomás.¿Ni siquiera golpeaste la puerta al salir?—volví a negar. si—.Ni una sola lágrima. nunca estudió… Y Tomás.asentí— . pero no me había pasado nunca. mirándolo todo con curiosidad. mirando un punto fijo en la pared. Eran bonitas y expresivas. estaba buenísimo— . “Si tú no estás” de Rosana comenzó a sonar y me miró levantando una ceja.Es una linda canción. Toda su historia.le expliqué— . . Le dije a Tomás que ya no quería casarme. alocada. Asintió y en vez de sentarse como pensé que haría. —No.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Desde la secundaria—. le gusta salir de fiesta.opinó levantándose para llevar su plato y taza a la cocina. es exactamente lo contrario—. mi ex. —Y yo les dije que me iba—.Y después ella se puso a llorar. muy correcto. se puso a deambular por la sala. igual que su dueño. con personalidad.dije mirándolo pasearse con soltura por todo el lugar— . creo que él tampoco me hablaba muy bien de ella si lo pienso. hasta que llegó al equipo de música. Es que son muy distintos. —Mmm. como los adultos que éramos.comenté y él subió las cejas sorprendido. —¿Y vos?—dijo volviendo a la sala. —¿Y qué hicieron cuando te enteraste?—preguntó. y que podíamos salir adelante. —A ver qué estabas escuchando—. Días después. mi mamá fue a buscar mis cosas del departamento y me las trajo.Lo de la tienda de novias fue… no sé lo que fue. Me juraron que ya no volverían a verse. es que yo no soy así—.

pero tengo que admitir que queda lindo y todo.me dije. toqueteando todo los botones— . si. —Ehm. madre soltera… dejó de estudiar para ponerse a trabajar.le ofrecí. Ahora que lo pensaba. —Si. —Chicos tampoco—. y nunca llevé una chica a casa—. En el que iba a compartir con Tomás— . Oh.Qué calor que hace… —Se me rompió el aire acondicionado.Mi hermana hace una semana que llegó a mi casa. no seguí medicina como mi viejo.contestó sin dar más detalles— . No era mi tipo. quitándose el gorrito de lana y despeinando los mechones rebeldes que se rizaban bajo él— . Armé uno. la que se casa?—pregunté curiosa. porque no tenía ganas. Me gustaba charlar con él. pero aun no quería que se fuera. “Is this love” de Bob Marley & The Wailers. pero era guapo. y ahora fue mi turno de reír. —No tenés arbolito de navidad—.comentó— . nada de chicas… interesante.comenté— . y me la llenó de adornos. —¿Y vos?—lo miré con interés. puede ser—. me daba… paz.¿No armaste uno? Era guapo—. pero en mi otro departamento. No puedo decir que me sorprendiera demasiado su elección. Yo no tenía tiempo de ponerme a armar el pinito.Mucho mejor. es mi hermana menor—. No sabía porqué. y se fue de casa a los diecinueve con mi sobrina Clarita. Ya quiero que las fiestas pasen de una vez… —Y qué… ¿Nunca más vas a volver a festejar navidad?—negó con la cabeza y siguió mirando las fotos que tenía sobre uno de los estantes— .hizo un gesto de fingida pena.Y no volví a armarlo. .se rio— .Mi mamá está feliz de que al menos uno de sus hijos quiera casarse—. —Podemos ir a la terraza—. tal vez hubiera mirado la torta con una sonrisa traviesa… —¿Y chicos?—pregunté queriendo parecer desinteresada y casual.Pobre mi vieja siempre se la hicimos pasar mal—.se rio y sacó la memoria de su celular del bolsillo. y el nuevo está… —En el departamento en el que ibas a vivir con Tomás—.—Si querés volarte la cabeza de un corchazo.adivinó y me reí. —¿Fanny.miró a su alrededor.asintió— . —Y yo.Fanny quedó embarazada a los dieciocho.

Las fiestas tenían eso. A esa hora. motocicletas… pero ahora no había mucho. Contaba las horas para volver a la normalidad. La terraza. era un espacio pequeño de baldosas coloradas. tirada en un rincón. cruzando las barras de la baranda y le dio una palmadita al suelo para que lo acompañara.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Vamos—. y que ahora. y de paso. y una baranda que nos separaba del vacío.contesté sintiendo que el pecho se me volvía a cerrar. supongo que hay que hacer todo lo posible por quedarse con lo bueno… .¿Vos? —Igual—. y el viento en la cara. Suspiré con fuerza. La temperatura había bajado. la calle estaría llena de gente. que estaba entre las cajas de mudanza. autos. —Intenso—. Hasta parte de su cuello… haciendo contraste con esos mechones castaños claros que se ondulaban sin control. y en el cielo empezaban a aparecer algunas estrellas. cualquier día del año. Desvié la mirada algo avergonzada de la manera en que lo estaba analizando.pidió. pero nos conocemos desde la escuela—. se sentía genial.sonrió y la recogió antes de seguirme por las escaleras que subían al piso superior y terraza del edificio.dijo asintiendo y dando una larga calada— . La tarde había terminado de caer.Era mi mejor amigo.El primer amor nos deja a todos un poco tocados. —¿Hacía mucho que estabas con Tomás?—preguntó mientras encendía otro cigarrillo. Joaquín se sentó con las piernas hacia afuera. y miré a la calle. —Un poco. Tranquilidad. me agobiaba. parecían todos parte de un solo dibujo.¿Tocas?—señaló mi guitarra. ¿Tendría muchos más? En realidad. y que tenía una vista preciosa de una de las avenidas más transitadas de la ciudad. Algo que siempre me había gustado. y justo cuando estaba saliendo vio algo que le llamaba la atención— . llenándome los pulmones con aire fresco. movimiento. Se había arremangado las mangas de la remera hasta dejar al descubierto sus hombros.respondí— . y no por el humo precisamente— . sin embargo. Uno grande que lo cubría todo. pero bastante mal—. además de mi pareja. que apenas si tenía unas macetas que algunos vecinos habían puesto para adornar. —Siete años de novios. unos veinte tatuajes más que todavía no le había visto.

Pero cuando eso pase. Mis dos mejores amigos— . reír. me había dado justo en donde más ardía. Me reí entre dientes. se formó una melodía lenta.me miró a los ojos y el corazón me dolió un poquito— .sacudí la cabeza porque los ojos me escocían. —Eso es lo de menos—. Una que aunque un poco melancólica. y rara. Sentir un poquito.dije cerrando los ojos y pegando la frente a las barras frías de la baranda— . pero es algo que siempre hago cuando todo empieza a superarme—. y revolcándome en la tristeza mientras ellos… —Que ellos hagan como puedan… lo digo por vos—. acomodándome el ruedo del vestido. Segundos después. Con consuelo y yo suspiré porque tenía razón. pasándome la mano por los hombros. Me hacía falta sentir— . y son dos personas importantes en tu vida.rasgó otra vez las cuerdas.Pero tampoco puedo quedarme llorando.confesé con sinceridad.¿Sabes cantar?—preguntó de repente. y hacer como si no tenerlas de un día para el otro. que se volaba un poco con el viento. por lo menos. —Eso lo decís ahora porque estás enojada. cambiando de tema. y apretando uno con cariño.sonreí secándome una lágrima del ojo antes de que cayera. no pueden pasar indiferentes.comentó apenas rozando las cuerdas— . Sin saberlo. —Ehm. —Yo… yo no digo que no me afecte—. Que pude enterarme de todo antes de tiempo. llorar. Me siento estúpida. —¿Mil ataques? —Bueno. te diera lo mismo. para que no siguieran viéndome la cara de tonta—.dijo uniéndose a mi risa— .dije molesta. Son muchos años. Joaquín sonrió apenas. Tener mil ataques como el de la tienda hasta que te lo saques de adentro. pero esta vez con un poco más de intención. —Yo tampoco.Ya estoy grande para no saber gestionar mis emociones. desahogarte. con la mirada perdida en el horizonte y se acomodó la guitarra en el regazo. . vas a tener los recuerdos. de estar contándole todo esto a un desconocido—.—Lo bueno—pensé en voz alta— . Esa letra… ¿Cómo podía haber elegido la canción perfecta? La que necesitaba escuchar en ese momento… si no nos conocíamos de nada. No sos un robot.Necesitas curar. sufrir.Lo bueno es que no me casé con Tomás. no mil—. y es normal—.dijo en voz baja. —Debes pensar que estoy loca—.Uno más. no—. me arrancó una sonrisa. con el mentón tembloroso.

Joaquín tenía algo… y ese algo era lo que me hacía quedarme a su lado. Era justo lo precisaba en ese día tan raro. At least we dig each other “Dig” de Incubus… Me encantaba esa canción. lo hacían… Lo hacían hermoso. pero perfectamente entonada. con algunos pequeños tatuajes aquí y allá entre los dedos. Lleno de sentimiento. y en sus ojos. No sabía nada de él. hasta su rostro. We all have something that digs at us. Si que sabía tocar la guitarra. . Joaquín me había mentido.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ We all have a weakness But some of ours are easier to identify. que a veces se cerraban al final de una oración. Mis ojos iban desde sus manos. y esa voz… Era grave. Cada pequeño y olvidado rincón de mi corazón. If I turn into another Dig me up from under what is covering The better part of me Sing this song Remind me that we’ll always have each other When everything else is gone. que se movían seguras entre las cuerdas. pero más aun en este contexto. pero su presencia era como un bálsamo. algo ronca. y enfrentármelo de manera inesperada pero a la vez dulce. Look me in the eye And ask for forgiveness. Era como ponerme de cara a todo lo que había querido ignorar porque dolía. We’ll make a pact to never speak that word again Yes you are my friend. entonando cada palabra con aquello que de a poco iba tocando cada fibra de mi ser.

.We all have someone that digs at us.respondí— . Oh each other. haciendo que sus labios se curvaran de manera graciosa. Asintió con agradecimiento y me ofreció del cigarrillo. desde que eras más chica. Sonrió con ganas..me reí. miró de nuevo hacia la calle.Para que cambies tanto. y yo aún estaba hipnotizada mirándolo. At least we dig each other So when sickness turns my ego up I know you´ll act as a clever medicine. Atractivo. Yo te pregunto qué te pasó en general— . Antes salía. gracias. When everything Else is gone. y su piercing diera un pequeño. mientras tocaba. —¿Y qué pasó?—levantó una ceja. cuando era más chica. If I turn into another Dig me up from under what is covering The better part of me. —Creo que ya te conté lo que me pasó—.dije sin aliento. . y tomaba cuando salía con mis amigos. Sing this song Remind me that we´ll always have each other When everything else is gone. casi imperceptible destello. La canción llegaba a su fin.Antes fumaba. Lo miré pensativa sin terminar de entender bien su pregunta.. —Eso fue… muy lindo—. En un estado de trance en el que me descubrió.. si. Era muy atractivo… Se rascó la barba crecida y encogiéndose de hombros con modestia. —Me contaste de hace cuatro meses hasta ahora. y puede que no me estuviera refiriendo solo a su interpretación de la canción de Incubus.. Ya no fumo—. que hacía rato estaba olvidado entre sus dedos. —No.explicó— . cuando él salió del suyo propio y levantó la mirada.

Pero. Definitivamente él no daba el aspecto de alguien que se tomara nada en serio. Maduré—.hizo un gesto con la mano.Este día está siendo el más raro de toda mi vida… —Y recién empieza—.dijo con una sonrisa canalla arqueando las cejas. no sé—. lo acepté y di una pequeña y tímida primera calada. Cuando volvió a ofrecerme el cigarrillo. analizando mi rostro con concentración.Este tampoco—. —Para nada—. un anillito chiquito al borde de la aletilla—.asintió— . No es tarde para esa despedida de soltera. No.levanté las cejas asombrada y sonreí porque me gustaba como le quedaba. en años… —Nunca me animaría. . señalando las dos bolitas metálicas de su ceja. Mi mamá se moriría.Todo el mundo lo hace. que todo vuelva a la normalidad.Creo que te vendría bien despeinarte un poco.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Supongo que crecí. eso es solo un detalle—. quitándole importancia— . —¡¿Yo?! ¡No!—contesté negando con la cabeza de manera frenética— .Me gusta tu nariz. y que yo pueda volver a trabajar. y ¿qué diría la gente? —No es eso lo que te pregunté—. para seguir con mi vida. y tuve que reírme.dijo acercando su cabeza con complicidad— . ¿te gustaría hacerte uno? —¿Y dónde me lo haría?—pregunté mordiendo una sonrisa que no quería dejar salir. y después resolvió. —¿Te dolió eso?—pregunté entre risas. —¿Cómo sabes? No me conoces—.bromeó con una mirada misteriosa— .No es para mí.contestó sacando la lengua y mostrándome que ahí también tenía un piercing.tocó donde decía y mi sonrisa no pudo seguir ocultándose. ¿Cómo se sentiría besar con eso puesto ahí? —¿Tenés ganas de hacerte uno?— preguntó. —Te vi en la tienda de novias.dije con escepticismo.contesté— .me reí— . Tal vez si fuera en algún lugar que no se viera tanto. Y esa. Se toma las cosas más en serio… —No todo el mundo—.¿Qué importa? Festeja igual… Te hace falta. —¡Que no me caso! —Bah. era una chica que necesitaba perder un poco los papeles. —En la nariz—. no es mi estilo. ¿qué estoy diciendo?—sacudí la cabeza— . —Pfff…—farfullé poniendo los ojos en blanco— . ¿Yo? ¿Con piercings? ¡Qué locura! Me miró con los ojos entornados.Lo que necesito es que las fiestas pasen de una vez. y divertirse. que aún no había visto— . llegada a una edad.A vos.

y luego sonrió. Y yo me reí.me discutió— .Vamos.¿Por qué querés que me despeine? ¿Por qué te interesa que pierda los papeles? Se quedó mirándome por un instante.le aclaré— . Lo seguí. darme la mano y tirar de mí para que lo siguiera. —¿Vamos? ¿A dónde?—pregunté desconcertada. Las hago y ya— . —A salir—. —Porque estoy aburrido. —¿Por qué?—me frené para mirarlo a los ojos.Ahora vamos…—dijo antes de ponerse de pie.—Ya va a haber tiempo para eso—.contestó sin cambiar su expresión. . y porque no me gusta pensar demasiado las cosas. pero adivinen qué.respondió— . —¿No acabo de decirte? —No—.

y él solo se reía y ponía los ojos en blanco.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Capítulo 3 —Mmm…—me miró con atención cuando volvimos a entrar a mi departamento para dejar la guitarra— . Si. . estábamos en un portal con aspecto antiguo esperando que una tal Olivia nos abriera la puerta. Cabello gris y no porque tuviera canas. y la piel llena de tatuajes de colores. En pura armonía. Todo mi guardarropas es más o menos lo mismo.dijo torciendo la cabeza. así que cada tanto. le preguntaba si faltaba mucho. tenés que hacerlo bien. Si querés hacer esto. la saludé con una sonrisa y la seguimos a su casa. Era uno de mis atuendos preferidos. pero te voy a seguir la corriente… Está bien. Esas que uno imagina que solo son modelos posando… Atontada como me había quedado. me tomó de la mano. —Es muy… de nena buena—. Como esas parejas que se ven en Pinterest o en Instagram. haciendo juego. se veían perfectos. —Despeinarme—. Y cuando lo hizo. Podía imaginármelos. si no porque así había elegido teñírselo. ella era la versión femenina de él.repitió. mientras ella cantaba. Mis zapatitos. Juntos.recordé y él asintió— . apenas la vio la cargó en sus brazos de manera juguetona y ella rió como una chiquilla.Estoy loca. encantada con ese tonteo que tenían.señaló mis pendientes— . —Es que lo soy—. y salimos caminando por la calle unas cuantas cuadras. Joaquín.Me parece que no vas vestida para la ocasión. me quedé con la boca abierta. y esta vez.Ese peinado… no. ¿Qué propones? —Vamos—. aunque no tenían tacones. —¿Qué tiene de malo mi vestidito?—pregunté desconcertada. los dos mirándose encantados con el otro. Era monísima. Casi media hora después. Él tocaría la guitarra. Un cuarto de pensión que compartía con otras dos chicas que habían viajado al interior para estar con sus familias durante la navidad. tampoco eran el calzado ideal para estar andando tanto. —Y esas perlitas—.dije asintiendo.

comentó como si nada. y va muy… —Sobria—. Joaquín asintió y Olivia me tomó del brazo. haciendo un globito con su chicle rosado— .dijo Joaquín muy serio sacando unas botellitas de cerveza de un minibar vintage color rojo— . me recorrió un calor por todo el cuerpo. —¿Tendrás algo más cómodo?—preguntó él.opinó Olivia asintiendo. O por lo menos hasta hacía cinco minutos. Top corto a lunares. estamos necesitando un cambio de look para Paula—. la acepté para empezar a beberla sin ceremonias. —Tengo un poco de ropa de Penélope—.Vamos a salir a divertirnos. Iba a ayudar a una completa desconocida y a tratarla con total confianza como si fuera su amiga de la vida.¡Joaco!—llamó con un grito— . Después de probarme un par de atuendos. Era un comportamiento que se me hacía extraño. Y a mí. No le hizo falta hacer preguntas.Si yo tuviera tu culo.—Oli. Pude notar que sus ojos se abrían más de la cuenta y una pequeña. tendiéndome una de las bebidas.sonrió guiñándome un ojo— . pero muy sexi sonrisa se le ponía en los labios a medida que me recorría con la mirada. asintiendo hacia Olivia como felicitándola. cuyas mangas habían sido recortadas al parecer a .. era de esperarse que alguien como ella. me viera así. ni nada. short de jean super corto y unos tacones altísimos con los que caminaba hábilmente. y yo. que era puro color.Debe ser su talle. escote corazón. y una remera negra de banda. Claro. —Impresionante—. nunca me lo taparía—. era la primera vez que lo hacía. Olivia me había caído genial. arrastrándome a una de las recámaras.¿No está impresionante?— preguntó apenas el aludido entró con su botellita en la mano. ¡Y sin vaso ni copa! Si me preguntan. que a estas alturas debía haber perdido hasta el último rastro de cordura.repitió él. finalmente se había decidido por un short de tela de jean tiro alto. pero me gustaba. y no terminaba de entenderlo. —Estás preciosa—.dije mirándome al espejo cuando terminó de jugar a los vestiditos como si fuera su propia muñeca Barbie.dijo haciéndome dar una vueltita— . Todo hasta su casa tenía un estilo pin up tan original que uno no podía dejar de mirarla.. a la vez. —Ni loca—.

que no era la intención. Coraje líquido. era el ringtone de su celular. Y no solo porque eran atractivos los dos. Si había pensado que Joaquín y Olivia se veían bien juntos. Aburrido. Comenzó a sonar “Blue Velvet” de Bobby Vinton. A los diez minutos. haciéndome reír a carcajadas. Me había soltado el cabello. volviendo a donde estábamos— . que si se corría. Ni siquiera recordaba la última vez que había reído así. para que pareciera que acababa de pelearme con un peine. nos recogía en un deportivo vintage descapotable y una sonrisa amistosa. Soso—. No paraban de hacer bromas y de reír. y Olivia corrió a atender. necesitaba despeinarme un poco… —No siempre es tan rara…—susurró acercándose para mirarme mejor— .¿Lista para salir? —¿Así vestida?—dudé. porque cómo no.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ mordiscos. y mi corpiño celeste de encaje a la vista por los lados. —¿Podemos salir con ustedes?—preguntó Olivia. Todos eran simpáticos. Ahí iba. En los pies llevaba unas zapatillas converse de toda la vida como las que me ponía cuando iba a la escuela. No podía ser un tono normal como el que tenía yo. no supe qué contestar.explicó mirándome y señalando el teléfono en su mano. era porque aun no había visto a Thiago y a Olivia. lleno de piercings y tatuajes como su novia y amigo.Thiago. y en los ojos me había puesto tanto maquillaje negro. porque pensaba que ella y Joaquín tenían algo. más vale que no me pusiera enferma. Joaquín tenía razón. me sentía a gusto con ellos. que dejaba entrever las ganas de divertirse que tenía. ¿Qué más daba? Asentí con timidez… que intenté ocultar tras beberme lo que me quedaba de la cerveza de un solo trago. un chico con cazadora de cuero. y tuvo que ser él quien le dijera que si. Sorprendida. En el estéreo sonaba “Ulysses” de Franz Ferdinand y la conversación era agradable. me vería como Marilyn Manson. si no porque se miraban . Eran adorables. por lo diferentes que eran a toda la gente que conocía. y lo había encrespado apenas. Que se apurara en venir y que usaríamos su auto ya que estábamos. unas medias que me daban más arriba de las rodillas de color negras a juego con la remera. un clásico viejísimo. y lo que menos me gustaba de todo. mi novio—. que solo era un sonido de teléfono.pensé un poco contrariada. y aunque no me lo habría imaginado nunca. dejando huecos como los que hacen las polillas.

Joaquín. por mis medias bucaneras… por la noche buena. que daba celos estar cerca de ellos. No quiso decirme que traía. me sentí atraída. —Ah…—dijo con una sonrisa socarrona— . y como aunque a veces lo parezca. tenía un enrejado bajo que daba al jardín verde e inmenso de un club deportivo. —¿Cómo va tu despedida hasta ahora?—preguntó en tono cómplice— . distrayéndome de tanto pensamiento negativo. La respuesta era fácil: NO. por la torta en forma de pene. paramos frente a un edificio donde Joaquín se bajó rápido. con un irresistible guiño de ojo. Papá Noel.tuve que aceptar— .¿Mejor que quedarte en casa escuchando Rosana?—y lo dijo arrugando el gesto.con tanta ternura. con el que solo pude seguir sonriendo. Si.Esa canción es linda… y si—. por mi maldito vestido. para volver enseguida cargando una mochila y cuatro botellas de cerveza más.La estoy pasando mucho mejor acá con ustedes. . pero si me dijo que era una sorpresa.bajó un poco más la voz. se inclinó para hablarme. quedaba más a la vista entre sus venas en tensión. ya lo había dicho. no estoy hecha de madera. —Me dejas tranquila—. Resultado: iba más alegre que perro con dos colas. ¿Alguna vez habríamos sido así con Tomás? Quise reírme. Era guapo. y daban ganas de rozar toda esa zona con la nariz. Y todo eso. El tatuaje que tenía dibujado a un costado de su cuello. para ver si el perfume tan delicioso que tenía se intensificaba más ahí… y cómo sería sentir su tacto… Mmm… debía ser la cerveza… Unos minutos después. pero nunca se sabe cómo terminan—. agradecemelo después—. La parte de atrás. Eso. y seguir brindando por mi despedida de soltera.No me lo agradezcas ahora. Seguimos camino hasta un predio con grandes cadenas en la puerta que parecía cerrado por las fechas. y estacionamos en una callecita paralela para bajarnos haciendo mucho ruido. y pude sentir su aliento rozando mi cuello— . y por todos sus renos. que iba sentado a mi lado. Gracias.Las noches con estos dos empiezan siempre así. —¡Ey!—me quejé— .contesté abriendo mucho los ojos y él echó la cabeza hacia atrás para reírse.señaló a sus amigos.

y no vienen hasta la una—.se rio y tomó a Olivia de la cintura para …para treparla a la reja. y luego a la cancha de fútbol que teníamos detrás. Y menos con gente que conocía desde hacía cinco minutos. Thiago desapareció unos momento en la oscuridad. al que me aferré desesperada y me trepé como si se me fuera la vida en ello.Lo hemos hecho miles de veces. y después no sé. y cuando regresó.¿No podemos ir por ahí a comer.Ya estamos acá— . en dirección al edificio más grande que tenía un cartel en donde se podían adivinar las letras que ponían “bar”. y el sonido de las chicharras y grillos era todo lo que se escuchaba por ahí. qué mierda. De más está decir que no estaba muy acostumbrada a las demostraciones de afecto. a los que nos abalanzamos. y las abrimos riéndonos que la espuma se desbordaba y se nos volcaba casi todo el contenido antes de que pudiéramos tomarlo.lo miré con algo de miedo.comentó Thiago— . Agh. y saltando del otro lado. pero él no pareció escucharme.negué con la cabeza de manera mecánica— . para dejarme cerca del borde. —Trabajo en el bar de este polideportivo—. Está todo bien. Los chicos nos siguieron entre risas. —Nos van a descubrir y vamos a terminar todos presos—. . —¡Eso. que parecía un quincho con escenario en el que se celebrarían picnics. pasear como personas normales? —¡Bu! Aburridooo—gritó Olivia. Sorprendiéndome me tomó por la cintura. —Vamos. —Yo… yo no sé—. O le bastaba con mi pequeño momento de duda. y me elevó sin esfuerzo sobre el enrejado.susurró seductor Joaquín cerca de mi oído— . los guardias se fueron a cenar. totalmente oscura— . antes de dar un saltito y aterrizar grácilmente en el césped del otro lado. Las mesas estaban bajo el único farolito que permanecía encendido. sentándose sobre la reja. cargaba algunos sándwiches y paquetes de papas fritas y otros snacks parecidos. señorita Paula—. ¿Qué? —¿Nos vamos a colar?—chillé alarmada. y nos condujeron hacia la zona más alejada. —No pasa nada.Te prometo que no nos va a pasar nada. Sacamos las botellas de cerveza.De noche es mucho mejor que de día cuando está lleno de gente—.dije paralizada.dijo Joaquín lo más tranquilo— . total ya estaba loca—. y fiestas. Pau!—me festejó Olivia con un abrazo cariñoso y yo sonreí avergonzada.pensé cerrando los ojos.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¿Dónde estamos?—se me ocurrió preguntar.

que te pasas todo el año extrañándolas—. limpiándome unas migajas de la mejilla la misma suavidad que le había visto al tocar mi guitarra. —No te hagas el duro. Si hasta tuve que reprimirme las ganas de chuparme los dedos. —Mmm. si—. Bueno. que le daba besitos cada tanto. Una pequeña que tendría unos cinco años. A eso me refería con que eran tiernos.se quejó. de fondo la tenés a tu sobrina Clarita—.A que si ahora agarro tu celular. se tiran todos—. —¡Yo no dije nada! Esa apuesta no vale—.Y Fanny está atacada de los nervios. que el vestido y Tomás se fueran a la mierda—. y el otro lo siguió provocando— . y se parecía muchísimo a su mamá. Todavía falta un mes para el casamiento.asintió Joaquín cuando tragó la cerveza que tenía en la boca— . la chica que había visto en la tienda. .dijo levantando las manos y aceptando su derrota. arrebatándoselo de un tirón— .se rió su amigo— . con los ojos verdes más bonitos que había visto. o estábamos muertos de hambre… pero por unos cuantos segundos. O esto estaba buenísimo. Joaquín me miró divertido. —Yo no me voy a tirar—.Joaquín sonrió sin decir nada.pensé llevándome a la boca un puñado de doritos anaranjados que me hicieron poner los ojos blancos de placer. —¿Tenés todavía toda la casa invadida?—le preguntó Olivia.Si tengo razón. esto era algo que no se veía. nunca comprábamos cuando salíamos… y yo estos meses me la había pasado comiendo sano para entrar en el vestido. En mi círculo de amistades.¡Ey! —Awww…—dijo enternecida después de desbloquear la pantalla y mostrarnos lo que había en ella. no sé cómo la voy a aguantar. Sus rizos pequeñitos y rubios la hacían parecer uno de esos angelitos de los cuadros que en los noventa se usaban tanto para decorar. pero escondió su móvil detrás de su espalda. te tirás vestido a la piscina de allá. Era preciosa. ninguno habló y nos dispusimos a llenarnos la boca de comida. Nunca había visto una pareja que se quisiera tanto en público.Sonreí entusiasmada porque como a Tomás no le gustaban esas cosas. porque Olivia ya se había cruzado con el cuerpo sobre la mesa.me apuré en decir y los tres se rieron. con la cabeza apoyada en el hombro de su novio. Por supuesto que se esperaban que dijera eso. Tarde. y si… también un poco a su tío. —Si yo me tiro.

y sus labios húmedos se curvaban en una sonrisa. se pusieron de pie y yo. Uno. porque los tiburones son idiotas. —¿Qué creías. no me quiero mojar!” Me resistí. Olivia nos siguió poco después. por la de tenis. que aunque no quedaba bien quedarse mirando. al grito de “¡No! ¡Mi pelo. Nos conté. y se sujetan a los tobillos para ahogarte—. todo lo que pude y todo lo que las cervezas que tenía encima me permitieron. Todos vestidos. enroscó los brazos en el cuello de él para darle un beso. y finalmente alrededor de la piscina en donde yo no me dejaba atrapar. Miré a mi alrededor. mientras seguíamos pataleando para hacer pie. y con una cuenta regresiva los tres. riéndonos de cómo nos pesaban las prendas y lo complicado que era nadar con zapatillas puestas. alerta. cuando un tirón en el tobillo. mientras veía como el reflejo del agua hacía sus ojos de un verde mucho más brillante. nos zambullimos en la parte honda en un estruendo. salí corriendo. tirándose el cabello hacia atrás con las dos manos. Obviamente se estaba partiendo de la risa y ni mis regaños ni mis empujones. De repente. hicieron nada para que dejara de hacerlo. y completamente mojados. muertos de risa. Me persiguieron por toda la cancha de fútbol. tirándose bomba y nadando hacia donde estábamos. —Si. Ojos abiertos bajo el agua. y no había ni rastros de Joaquín.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Así que después de mirarse entre ellos como comunicándose con las mentes algo. tres. me obligó a hundirme antes de dar una gran bocanada de aire. ni el litro y medio de agua que le hice tragar en venganza. Y entonces lo ví. chillé.ladré con ironía. Un beso lento. —¡Ey!—le chillé cuando pude sacar la cabeza. dos. Thiago la agarró por la cintura y ella en respuesta. que había tiburones?—se rio. algo llamó mi atención. Luché. todavía tosiendo agua a las carcajadas. . pataleé. Qué raro. casi de película. y una sonrisa enorme. no había podido evitarlo. ¿En qué momento había salido? Estaba pensando eso. nadábamos hasta una de las orillas salpicándonos. ¿Y qué puede haber pasado? Que me agarraron entre Joaquín y Thiago. pero nada de eso importó. me sacó la lengua y subió a la superficie dejándome manoteando desesperada por subir también.

hundiéndonos a los dos. me sentí… cómo les explico cómo me sentí. pero olía fatal. también había alcohol. y otras tantas. —¿No te da miedo?—preguntó desafiante y yo negué con la cabeza. El calor del ambiente ya de por si era sofocante. interrumpiéndonos y los dos asentimos nadando despacio hasta el borde para salir rápidamente. yo aun en su abrazo. y Joaquín empezó a tocar mientras todos charlábamos esperando que se nos secara la ropa. dejamos un charco en la zona de las mesas. alguien sacó una guitarra. copa viene. –o supuestos tentáculos–. yo por liberarme. Otra locura más para sumarla a la lista que cosas disparatadas que me habían pasado ese día. Tequila y algo que no sabía qué era. atrapadas en sus labios… Mirándome como me estaba mirando. acomodándonos la ropa después de tanto forcejeo. y él por envolverme con sus brazos. y todo el calor de su cuerpo pegándose al mío. Se ve que entre las cosas que Joaquín tenía en esa mochila. —Vamos a salir para tomarnos las cervezas que quedan. Todavía con la ropa chorreando. —¿Se supone que eso tiene que darme miedo o…?—me burlé. otra vez a lo profundo. pero ahora. Uff. Copa va. otras en sus pestañas. ya técnicamente el día de ayer y el de hoy. Otra melodía conocida… . Me sentí.Que te atrapan con los tentáculos…—subió y bajó las cejas. Sacudí la cabeza para aclarármela.—Pulpos entonces—. ¿vienen?—preguntó Thiago. violenta. me sentía arder. Bueno. Gotitas cayendo por los cabellos de su nuca. me di cuenta de que el tonteo se nos estaba yendo un poquito de las manos. haciéndome reír. Tendrían que haberlo visto. y volvimos a repartirnos bebidas. Remera pegada por el agua. enroscándonos.dijo nadando más cerca hasta quedar frente a mí— . y si. Vodka. Solo cuando me tuvo apresada por la cintura. porque pasaban de las doce de la noche. Y cuando salimos a la superficie jadeando por respirar.

se nos dio mucho más fácil. Para el estribillo.Ya llegaron los de seguridad. . que no vimos que las luces del club comenzaban a encenderse. suave. Yo los puse—. Una brillante idea. mirándonos entre nosotros con cara de puro terror.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Y la preciosa voz de Olivia. Llegamos con la lengua afuera. Había estado cerca. Y no sé tampoco si habría sido esa misma adrenalina.comenté señalando hacia arriba— . o la borrachera que tenía. de donde venían luces parecidas a las de un par de linternas. guardando las botellas como podía en las mochilas y bolsos que habían traído— . echamos a correr hacia el enrejado por el que habíamos entrado. Y al final. ya llevábamos corriendo las dos cuadras que nos separaban del auto de Thiago. y como si nos hubiéramos puesto de acuerdo. de mis amores. “Amor. fue una propuesta mía.El balcón que tiene los farolitos. Sin dudas. dulce y aunque un poquito estridente. jadeando para recobrar el aliento. a las risotadas. pero con la adrenalina tan a flor de piel. y no me pregunten cómo. que no podíamos dejar de reír histéricamente. —¿Y ahora vive tu ex y tu amiga?—preguntó Olivia con los ojos entrecerrados para ver mejor. Así de potentes habían estado los tragos… “Amor. ya estábamos todos muertos de risa haciendo coros. si señor. —¿Quién anda ahí?—se escuchó decir desde la entrada. también algo afectados por la bebida. y si. perfecta para lo que cantaba. tú eres mi cielo…” Estábamos concentradísimos en la canción. pero cuando quisimos darnos cuenta.expliqué. —Mierda—. pero el siguiente destino de la noche. Primer piso—. todos cantábamos con los ojitos cerrados. —Esa de ahí.dijo Thiago. porque no recuerdo. amor de mis amores” de Natalia Lafourcade y Devendra Banhart… con Joaquín como la voz masculina que la acompañaba. Salir. Todos nos pusimos de pie asustados.

y yo era débil. —¡¿Qué?!—grité— . —No traje las llaves—. . —Eso.dijo colocándose justo por debajo del balcón. —Está bien—. Una que me hizo pensar en todo lo que había sido capaz de hacer por culpa de esos ojos malévolos en las últimas siete horas.Igual ahora no hay nadie. a mi lado. y ya estaba en el balcón. Olivia y Thiago nos siguieron divertidos y se pararon en la acera a ver que estaba tramando su amigo— . pueden ir ustedes dos. —Vamos—. —Y bueno. —Señorita Paula…—me provocó Joaquín con una caída de ojos. aceptando que ya era tarde para echarse atrás. —Están locos—. pero supongo—.A todos ustedes les faltan un par de tornillos.me encogí de hombros— . apretándome una mano en señal de apoyo.sonrió con maldad mientras asentía.recordé cerrando los ojos. solo asintió y volvió a sonreírme para infundirme confianza. —Shhh…—se rio Olivia tambaleándose— .¿Cómo me voy a meter por ahí? Ni loca. y la ayuda de Thiago que le hacía pie. y nosotros esperamos acá y hacemos de campana—. y Joaquín estaba conmigo. —¿Qué? Estás loco—. pero no le estaba contando nada nuevo— .dije. porque Tomás esta noche tenía una cena en la otra punta de la ciudad.Tus vecinos van a llamar a la policía si hacés ruido.dije mordiéndome los labios. muy débil. —Vos estás pagando el alquiler. Sonrió con ganas y se agachó para que pudiera subirme en él.Vos sos la que compró los sillones.—No sé si ya viven juntos. Otro saltito. tus sillones blancos—. Me sujetó firme y cuando me agaché para ver si estaba bien. ¿no?—me pinchó— . Asintieron y miraron otra vez hacia el balcón. Un saltito.propuso tranquila.Subite a mis hombros—. parecía estar tal cual la había dejado unos meses atrás.dije con la mandíbula tensa. ¿entramos?—preguntó Joaquín como si nada. ¿No te da curiosidad ver qué hizo con el lugar? —Mis sillones blancos—. no puedo entrar así como así. No tenemos que entrar todos.dijo él bajándose del auto. que a oscuras.Ya no es mi casa.los señalé— . Terminamos de abrir el portal de vidrio y nos adentramos casi en puntillas de pie a la sala. y tendiéndome la mano para que lo siguiera.

rodeándome la cintura para frenarme. ¿Qué? Una foto de Tomás y… Tomás y Silvina. Tomó mi mano y salimos al balcón para que sus amigos nos ayudaran a bajar. las manos de Joaquín se enroscaron a mi cintura. todos esos besos… todo ese cariño que pensé que nos teníamos. . El marco estaba roto. sentí las manos de Joaquín. Ahora sí. Exorcizada por el tacto suave de unas manos que deberían haberme resultado extrañas en mi cintura. saltaba y restregaba el tapizado con las suelas. Tanto futuro planeado de a dos. Entre gruñidos catárticos. que dejaban una imperceptible caricia. Su calidez. y como lo había hecho en el enrejado. todo se había derrumbado. y su respiración pausada. Levanté la mirada y me di de frente con un cuadro en blanco y negro que antes no estaba ahí. y lo arrojé haciendo volar vidrios para todos lados. pisaba. regalo de mi suegra que habíamos decidido poner en la mesita ratona. fue hasta su mochila y volvió a la acera con dos latitas. —Vamos—. pero o no fue lo suficientemente rápido.Te vas a lastimar. Vaciada completamente de esa bronca que guardaba en mis entrañas. pero era poderosa. Cada célula del cuerpo. y si. sintiendo que de a poco la calma iba volviendo a mi cuerpo. Millones de recuerdos. pero no pude llegar a ella. me cargó sin esfuerzo hasta alejarme del estropicio que había dejado tras mi ataque. de a poco me calmaron y suspiré. Mi respuesta. y ahora. queriendo calmarme— . o yo si lo fui… y terminé tumbando todos los portarretratos de la repisa que estaban a la derecha. y me consumía entera. Sin decir nada. —Shhh…—susurró en mi oído. Pisoteando con las zapatillas sucias toda la superficie de los sillones blancos. millones de proyecto encerrados en esas paredes.Hay otra cosa que tenemos que hacer. pero la foto seguía intacta. Tomás emocionado. Quise descolgarla. y su abrazo. tomé una fuente de cristal. peleándome con los almohadones a los tirones para reventarlos y ver como su relleno llovía a mi alrededor.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ No sé decir qué emoción es la que me invadió. pidiéndome emocionado que pasara el resto de mi vida a su lado. Antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba haciendo. de rodillas con un anillo en las manos.dijo después de un rato— . Sedada por el roce de sus dedos. Asentí aunque todavía temblaba contra su cuerpo y resoplaba entre dientes. Ahogando un grito. Todos esos abrazos.

ni el brillo sexi del piercing en su lengua cuando hablaba. Joaquín solo me estaba dando la excusa perfecta para hacer todo aquello que en realidad quería. sus sonrisas. —¿Le dejamos un mensaje a Tomás?—se rio. No eran sus caídas de ojos. pero ahora ya con una sonrisa dibujada en los labios.repetí. Asentí muerta de risa y agitamos las latitas. Ni siquiera era él quien me hacía cometer estas locuras. No. y hasta ese día nunca me había atrevido.—Pintura en aerosol—. —Estás loco—.explicó guiñando un ojo. . listos para dejar nuestro grafiti.

—Lo más normal para descargar el enojo sería ponerse a gritar a todo pulmón. De aguantar. se paró en medio del puente.se rio.dijo y me guiñó un ojo. un par de bocinazos agradecidos. ahora vos—. había tenido que explicarle a Thiago y a Olivia a qué se debía tanta locura. gritándole alguna barbaridad. Paula—. la mía con mis padres… tantos años de callar. —Vamos. Acto seguido. De medir y restringir cada una de mis emociones pensando en lo que otros podían decir.contesté riéndome. que estamos locos. —Paremos por ahí—. que la estaba mirando. pero la seguí animada.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Capítulo 4 Después de mi segundo ataque de desahogo. y estaban adornadas para las fiestas con algunos farolitos blancos y unas estrellitas bastante feas de color dorado. mi relación con Silvina.dijo Olivia señalando un costado de la ruta— . se prestaba para que diera más detalles. y luego jugueteó con los breteles de… ¿qué hacía esta loca? —Esto es más de mi estilo—.rebuscó con sus manos en su espalda. Mi relación con Tomás. pero no me gusta mucho eso de gritar—. Y Joaquín silbó animándola. como si ya estuviera acostumbrado a sus locuras.dijo ella lo más tranquila— . mientras Joaquín y Thiago iban por detrás compartiendo un cigarrillo. como los llamaba ahora. —Ya pasamos por esto—. se levantó el top rápido. El puente era una estructura metálica llena de escrituras de personas que habían estado allí antes. La miré curiosa. Sabían lo principal.Nos decís que no. negó con la cabeza con una sonrisa. pero después terminás aceptando. —Yo no voy a mostrar las tetas—.me dijo la chica llamándome con una seña. . Thiago. Olivia me llevaba de la mano. mirando los autos que venían.Y nos vamos a subir a ese puente. claro. pero como el camino en auto era largo y agradable. dejando a la vista todo y recibiendo. y sacándose el corpiño por un costado. Vamos a hacer que pierdas hasta el último tornillo.

está oscuro—. pero ya no me importaba. con una media sonrisa socarrona. —No sería capaz—.Y le alegramos la noche a alguien. las dos nos levantamos las remeras con una carcajada y las volvimos a bajar después de recibir bocinazos de dos autos y un camión que pasaban por ahí. Sintiéndome todavía llena de adrenalina por lo que acababa de hacer.dijo por primera vez Joaquín. Se había sentido genial. ni contra mis padres. Mi libertad es mía—.—P-pero…—atiné a decir. podía verme. Él levantó una ceja y yo sentí que por segunda vez en la noche. es más que suficiente. —¿Por qué? ¿Porque te preocupa lo que piensen de vos? Son solo tetas—. y me desabroché el corpiño rápidamente.El grafiti en la calle de Tomás. eso lo había hecho para joder a Tomás… pero mi libertad… Mi libertad era algo mío. Si. Uno de esos sitios que eran más comunes en los 80. y me guardé la prenda de ropa interior hecha un bollito en un bolsillo del short de jean. ardía… El próximo destino. Los agujeros de las mangas eran amplios más atrevidos que cualquier otra cosa que hubiera usado.contestó— . terminando mi diálogo interno. contra mis amistades. comprensivo— .me dije decidida.confesé. . con tantos lindos piropos y ese dibujo obsceno que dejamos. y cuando ella me sonrió y contó hasta tres. Y había tenido razón. No era una rebelión contra mi ex. había sido una pizzería a un costado de la carretera.bromeó. le devolví la sonrisa con un poquito más de coquetería que hasta entonces. Thiago aplaudía felicitándome y Joaquín me devolvió la prenda que me había quitado. arrojándolo hacia un costado. y si uno se asomaba un poco. —No tiene que hacerlo si no quiere—. Asentí. mientras jugueteaba con el piercing de su labio.se encogió de hombros— . —No se nos ve la cara. llenos de videojuegos y otras atracciones por el estilo que hacían muchísimo ruido. Me paré al lado de Olivia. Un regalito de navidad adelantado.Pensá en la sensación de libertad que vas a sentir… además del viento fresquito—.

y a vos—. Y menos aun a estas horas de la madrugada. se caía.asintió y me miró entornando los ojos— .sonreí. ese tan bonito de oro blanco… simplemente no iba con mi atuendo. . —Pero ¿no comimos hace un rato?—pregunté curiosa a Joaquín que se había quedado conmigo en la mesa. y me acomodó el bretel de la musculosa que al ser tan ancha. —¿Una grande de Mozzarella?—preguntó Thiago acercándose al mostrador. —Hace como dos horas—. arqueando las cejas— . —Me alegro de haberlos conocido. o todos los tornillos… Me reí.dijo contrariado— . ahora lucían oscuros. De todas formas.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ No sabría decir que hora era. —Nos va a hacer falta energía para el resto de la noche—. A ellos.Hay una fiesta… —¿Una fiesta?—pregunté curiosa.dijo Olivia acompañando a su novio para hacer el pedido.re rio. le tapaba los ojos para desconcentrarla. lo son—. ¿Hasta que hora pensaba seguir con todo esto? Estaba claro que no me acostaría hasta que el sol saliera… —Tus amigos son geniales—.agregó sacando el celular de un bolsillo de la mochila— . —Y dos cervezas de litro—.Parece que te estuvieras despidiendo ya… y todavía me quedan cosas por mostrarte. ¿Tenés ganas de ir?—se acercó un poco más a mí. Ella reía y tiraba patadas para todos lados para quitárselo de encima. Sus ojos verdes. y se debatían entre encontrarse con los míos. pero es que rara vez comía algo entre comidas. mirando como Olivia jugaba en la máquina del Pac-Man mientras Thiago. porque ninguno tenía reloj. y el mío. porque hubiera terminado dándose un chapuzón si me lo dejaba puesto.Aunque les falte un par. —No digas así—. —Si. —Una fiesta en la playa. Un estremecimiento me recorrió la espalda cuando sus dedos quedaron en contacto directo con mi piel y los dejó ahí para seguir mirándome. podía adivinar que serían cerca de las dos de la mañana… o las tres. había sido una suerte. Lo que pensándolo bien.dijo en tono misterioso y me reí negando con la cabeza. y mirarme la boca. Muchas cosas para hacer—. Su gesto se había dulcificado.dije sincera sosteniéndole la mirada y me pareció que sonreía.¿No te estás muriendo de hambre? La verdad era que si.

como decía la invitación… varios días. Joaquín suspiró a mi lado y nos leyó las indicaciones para llegar al lugar en donde se celebraría.dije con una sonrisa. . Con Tomás había sido clarísimo desde un principio. de entrada libre y gratuita y que duraría. solo había estado con un hombre. Esto sería. Terminamos de comer la pizza que estaba riquísima. —Claro. si. que quedaba bastante cerca. Eran alocados. Aunque ya se habían despejado bastante. no había mucho que me dijera que su comportamiento tuviera algo que ver con eso… No tenía nada de experiencia. Esa noche no manejaría. Esta podía ser solo su manera de mirar y ya. vamos todos—. pero ¿qué pensaría él? ¿Se sentía atraído por mí? Más allá de un par de gestos y guiños. lo más normal del mundo llevarse a una chica de gira nocturna con sus amigos y abrazarla como lo había hecho conmigo en el departamento de mi ex. pero con Joaquín era distinto. Joaquín. Yo aunque quisiera. No confiaba en mis reflejos.¿Nosotros también estamos invitados o acabo de meter la pata?—dijo al notar que nos quedábamos mirándola sin responder. Su manera de humedecerse los labios… y contener la respiración cuando yo lo veía hacerlo. Por esta vida. Nos conocíamos. —¿Alguien dijo fiesta en la playa?—aplaudió Olivia que volvía a sentarse con nosotros— . Pero en su justa medida. Thiago y Olivia parecían aliviados ya que ahora podrían disfrutar sin tener que estar pensando en cual de los dos permanecería sobrio para conducir. simplemente llevarlo demasiado lejos. porque habíamos crecido juntos. nos tomamos las cervezas apurados y salimos en busca de nuestra próxima aventura.Quería besarlo. Todo en plan amigos. Era una fiesta que se difundía por las redes sociales. diría mejor. sobre todo. ya no podía ponerme al volante. era una suerte no tener que ir en auto. Y eso me gustó. Pero ¿qué estaba pensando? Ya había cometido suficientes locuras por esta noche. Podía no significar nada especial rozarme con esa suavidad la piel del cuello… podía ser para él. ni en mi cordura. rogando que no se me notara cómo acababa de sonrojarme.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Todavía en la costanera. hecha un pegote de purpurina y manchas de bebida sobre la musculosa y el cabello oliendo a alcohol. Sonaba “Jingle Bell Rock” de Bobby Helms y una máquina echaba al aire una pelusilla blanca que supongo simulaba nieve. —Muy graciosa—. La temática parecía ser la navidad porque estaba todo lleno de estrellitas y decoración verde y roja. y pronto todo se convirtió en una nube densa de purpurina. un camino flanqueado por farolitos de colores que llevaban a dos barras y un fogón gigantesco que chisporroteaba salvaje en el centro de donde todos parecían estar festejando.dijo Olivia tirándonos el contenido de su bolsita en la cara a los tres que nos quejamos y tosimos para escupir los brillitos que volaban en el aire. —Bueno. apareció con dos botellitas y unos palitos bajo el brazo y me dijo al oído que nos alejáramos un poco hacia el mar.suspiré y di un pequeño traguito de la cerveza— . Recorrimos llenándonos las zapatillas de arena. hacían de la mezcla algo terrible. estaban bailando y no se enteraban de nada. feliz navidad—. y también tenía brillo.masculló Joaquín antes de arrojarle con el trago en el cabello. así que nos perdimos en la oscuridad. Joaquín de un momento a otro.me vi hacía abajo. y uno casi podía olvidar el calor infernal que hacía para sumergirse en la fantasía. y tuve que sonreír. . se inspiraron y arremetieron contra sus amigos. entregaban bolsas llenas de purpurina y copas de… algo que burbujeaba. así que lo deje en un rinconcito cuando pude. para solo escuchar el romper de las olas. Y ese fue el detonante para que la batalla comenzara. No estaba segura de que fuera apto para el consumo o solo decorativo. —Definitivamente—. Sus amigos. Otros que nos habían visto. dejando atrás el ruido y la música. arena y tragos brillantes que pegajosos.¿Cómo estás ahora? ¿Mejor? Asentí animada.A pesar de verme horrible—. ahí donde una gran luz anaranjada se alzaba en el horizonte. Chicas con poca ropa que usaban vinchas con cuernitos de reno iluminados. Era tan bizarro como hermoso. —¿Y?—preguntó abriendo una botellita y alcanzándola— . ya se podía adivinar el sonido de la música y de cientos de personas que la estaban pasando genial.

ni lo hace ahora. sacándose los palitos que tenía bajo el brazo y el encendedor. —Si. todo lo que pasó—dije poniendo los ojos en blanco —estaría en casa de unos amigos de mis suegros. De un día para el otro. Y seguramente…—confesé —Estaría mirando el reloj. Mi amigo no le convenía ni en ese entonces.Sentía que tenía que hacerse responsable y todo eso… mi hermana era una nena.dijo sorprendiéndome— . —Me da gracia pensar que a esta misma hora. supongo—. Y nos reímos. —Dieciocho. —No—. era mi amigo—.—Es un look… festivo—. —Es que todavía no entiendo qué haces acá conmigo—.Pero cada vez le voy a guardar menos rencor.se rio.Yo podría verlo así también.Mi hermana tuvo el apoyo de su familia.le dije estudiándolo con la mirada y solo sonrió. y su remera oscura con brillitos era insalvable. y se desentendió. había sido una suerte que él no respondiera por mi sobrina—. En una “fiesta de compromiso” y entrega de regalos. ¿Y qué hiciste? —Me la pasé enojado una buena temporada hasta que entendí que en realidad. También olía a lo mismo que yo. si no hubiera pasado… bueno.Cuando mi hermana quedó embarazada del imbécil de su ex novio. ¿no?—recordé y él asintió— . se veía guapísimo. —Vamos a pedir deseos de navidad—. —Si. como siempre. —Y es una cadena. Pero no había nada… Estaba tranquilo. estuve enojado con él. Iba derecho a la basura. con mi hermana y el resto de mi familia.opiné mirándolo. . Pero si me preguntaban. enigmático. buscando algo en sus bolsillos.Muy joven. algo. Fue al final una suerte no casarme con Tomás. no quiso saber nada de ella.contestó sin más. A él y a Silvina.dije convencida— .dije pensativa— . cabe aclarar. armando centros de mesa de flores y moños—. dándome un repaso también. yo ahora estaría en casa. porque si te fueras a casar. No es qué él estuviera impecable. esperando ver alguna pista de lo que sentía. pensé que iba a ser capaz de matarlo.asintió— . Bronca. —¿Pensas que con el tiempo… vas a poder perdonar a Tomás?—preguntó mirando el horizonte. —Idiota—. —Eso está bien—. lista para irme a mi casa.se encogió de hombros— . y con el tiempo pudo encontrar una persona que la quisiera como se merece.dijo con media sonrisa.

—El favor que quieras—. y podían sentirse en el ambiente— .Te voy a acompañar—. yo también podría pedirle eso—. —Si.levanté una ceja y él guiñó un ojo. Es un favor. —Le podría pedir a Papá Noel que pagara el resumen de mi tarjeta los próximos seis meses— .No quiero ir sola. brillaban con la estrellita.se burló tomando mi mano. si es que puedo sacarme esto—. pero entiéndanme.sonrió.me reí.dije y lo miré contenta.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Eran estrellitas. —Mañana. la que tenía la estrellita. Sus ojos. seguro. —Mmm…—pensé— . —¿A qué te dije que no? Hice todas las locuras que querías—. —Hecho—. Me conectaba con la Paula de mi infancia… —Lo que querés que se te cumpla.Ya sé. Los destellos se desprendían de la punta hacia todas las direcciones como una fuente de color dorado y el sonido de la combustión me hacía sonreír. levantando un mechón de mi pelo pegoteado con purpurina y rió.Pero voy a pedirte algo a vos. Seguía luchando contra mi naturaleza sosa. —¿Deseos de navidad?—pregunté escéptica. Si. cerrando los ojos. —Esto se pone interesante—. normal y prudente.dijo muy rápido.asintió— . así de simple era— . Me vas a decir que no crees en Papá Noel—.respondí.dije solemne. ¿Cuánto hacía que no veía de estas? ¿Años? Desde que era una niña. Tenía pensado no ir… va a estar lleno de mis antiguos amigos. —Y tiene que seguir así—. mordiendo su labio superior.bromeé para desviar la atención. Y no sé si vas a poder. A estas alturas nada debía sorprenderme. no voy.asentí sintiéndome pequeña.se rio.me miró sin entender— . ya no me digas a nada que no—. o parecerme raro. hoy en realidad… a la noche tengo una cena. . si tengo que ir sola. ellos ganan—. pero también con algo más… Otras chispas que empezaban a surgir. para juntarla cerca de la suya y que quemaran juntas.Ahora vos. Joaquín encendió las dos y me tendió una con cuidado de no quemarnos. Me gustaba por donde estaba yendo esta conversación… —Te voy a pedir que de ahora en más. Una fiesta familiar de navidad—. Amigos en común con Tomás y Silvina… —Y si no vas. jugueteando con la bolita plateada que tenía allí— . y vos me podés pedir algo a mí. porque es una fecha especial… y seguro quieras pasarla con tu hermana y tu sobrina.Vamos a ir a esa fiesta.

emocionante. Mi pecho se pegó al suyo y el sentirme lo hizo gruñir. y me hacía unas cosquillas deliciosas cuando movíamos la cabeza para hacer el beso más profundo. pero a la vez. jugueteando con la bolita metálica entre los dos. Nuestras bocas cálidas. Un beso húmedo y perfecto. nuestras lenguas tanteándose. saboreándose. y él sonrió. y podía sentirlo todo. mirando mi boca y acercándome más a él. y me llevó cargando hasta la orilla.y fue cómo lo dijo. suave. su rostro casi pegado al mío… Dejé de resistirme. pero era el de su lengua. Acaricié los cabellos de su nuca. Las olas apenas nos movían. que casi era como una danza. —Tomás está loco…—susurró. de verdad solos después de tantas horas. con el chico más raro. Me tomó por la cintura. que me hizo quedar muy quieta. y nuestras piernas se entrecruzaron como por inercia. y el sonido de nuestras respiraciones yendo en aumento. y el ruido de la fiesta nos llegaba tan apagado.—Claro que va a salir. Lo que te hace falta es un buen baño—. que la sensación de estar solos. Sus manos. antes incluso de que cerrara los ojos… Lo que nunca podría haber sabido. El piercing de su labio era frío. el que me estaba haciendo enloquecer. tomándose de mi trasero con fuerza. Y otra vez no había servido para nada. y su respiración agitada de tanto forcejear. Mi risa jadeante. era raro. mezclada con la de él. pero también más guapo que había visto en mucho tiempo. para luego salir corriendo. enroscándose mis piernas a su cadera. Me sujeté a sus hombros para no hundirme. Nadando en aguas oscuras. Ya no podía sentir ni el agua que nos rodeaba… Nuestras bocas chocaron en un jadeo y se probaron despacio. Superponiéndose mientras los dos podíamos respirar del aliento del otro por lo cerca que estábamos. resbalaron con soltura por la piel de mi cintura hasta arriba. mientras yo gritaba y reía. . que goteaban entre mis dedos. Supe que iba a besarme antes de que sus labios se encontraran con los míos. Con sus brazos fuertes ajustándome a su cuerpo. pasando la tela de la musculosa para recordarme que no llevaba sujetador. era lo que iba a sentir cuando lo hiciera. donde de a poco se fue metiendo al agua.

Eran muchos. pero esta ya no estaba enredada en mi puño como hacía tres minutos.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Sin saber bien qué hacía. Miré a mi alrededor.agregó pegando su frente a la mía. y entre las olas y la oscuridad del agua. —Se nos habían perdido—. como me había imaginado… pero formaban parte de uno solo. Miró el agua y la movió. y alguien nos vea—.Creo que les va a venir bien a ustedes también. hasta que este se endureció. un símbolo de infinito… Era imponente. no se veía nada. donde Olivia y Thiago parecían estar esperándonos. pero le mordí el labio inferior— . tomé el ruedo de su camiseta y la levanté. tal vez un mapa. para entrar en calor—. hasta que él sin quejas.se rio Thiago sin poder contenerse— . hipnotizándome. las risas de él. y llegamos a la entrada de la fiesta. La tela de su pantalón era gruesa.empezó a decir ella. me descolocaron por completo. Una de sus manos se escurrió hacia delante. cuando vio nuestras pintas. y mientras su boca devoraba la mía con hambre. —Perdí tu… mmm… tu remera. Uno no podía llegar a descubrirlo de una sola mirada. sus dedos comenzaron a jugar con uno de mis pezones.Creo que tenemos que frenar antes de que ya no pueda. Chorreando agua nos alejamos caminando por la arena. Todos los tatuajes quedaron a la vista. Ups. a punto de hacerlo estallar. Había desaparecido y aunque mi primer instinto fue sentirme avergonzada y pedir disculpas. dejó que la quitara. —Vamos a ir a tomar algo. en donde se veía una brújula.dije con mi sonrisa más inocente. —Creo que …mmm…—quiso decir. Hacía falta mucho más. pero calló. pero no lo suficiente como para que no notara el bulto que crecía en él. —Tenés razón—. y Joaquín semidesnudo de la cintura para arriba.acepté y estiré la mano para devolverle la camiseta. Un gran dibujo. y me terminé contagiando. Mierda. divertida. sensible y me hizo gemir. Los dos completamente empapados. . Ya no la tengo—. Asentimos y los seguimos hasta la barra. pero era inútil. tanteando por debajo.

Mmm… y qué bueno que estaba sin camiseta. No sabría decir qué era real y qué no. Un paseo en auto. pero si uno veía bien. Reír. al parecer. Ni calor. porque después de un rato. Una mezcla incoherente de recuerdos que como fotos mal enfocadas. que el tequila era más efectivo. Alguien que me carga cuando ya no puedo seguir. yo me había imaginado que eso que estábamos por tomar sería café o té para volver a subir la temperatura. era igualita a una planta de marihuana. que la constelación “de allá”. Caminar por las calles. y nos explicó con seguridad que “ese de ahí era Venus” por cómo brillaba. Pero no. Corrijo. nos habían dejado sí.Por supuesto. se acumulaban. Esas tres estrellas de arriba eran los Reyes Magos que estaban llegando… Y esa otra de “más acá”. es un borrón. en nuestras prendas mojadas. pero Joaquín no podía dejar de mirarme. algo destemplados. ya no sentía frío. Resulta ser. Y es que yo me hacía la relajada. se diluyera en esa solución etílica y relajarnos… antes de volver al mar y terminar con lo que habíamos empezado. parecía un gato enojado y que estaba lejos. y la interrupción de eso que estuvo a punto de pasar en el agua. El resto de la noche. los dos queríamos que esa tensión que se había formado entre nosotros. Ni mi nariz. Porque el viento frío de la noche. Creo que en el fondo. . Recostados boca arriba en la arena veíamos a las estrellas del cielo dar vueltas y hacer piruetas para nosotros que no parábamos de encontrarlo graciosísimo. tropezar. era igualita a su planta de marihuana. Thiago hizo gala de todos sus conocimientos de astronomía. pura ciencia. confundiéndose entre sueños. No me enteraba de nada. Y digo esto. Como les dije. hasta los bigotes podía encontrar.

mucha emoción. Joaquín otra vez sin camiseta. dándome valor. y que ahora tenía una resaca de mil demonios. Oh Dios. …un poquito de dolor. De hecho creo que llegué a ponerme enferma de verdad. suspirando por lo bajo mientras se sujetaba a mi cintura. y me sentía enferma. Aun semidesnudo. Una mucho más divertida. se había vuelto loca y se había quedado en el departamento de su ex tras por poco destruirlo. Estaba feliz. No me acordaba de nada. en un arbusto de por ahí. No me acordaba de haber llegado a casa. y guapísimo. para encontrarme en mi cama abrazada a él. dándole lugar a una nueva persona. eufórica. ¿Acaso habíamos…? OH-DIOS. acostado… con alguien trabajando sobre su pecho y zumbido relajante que todavía podía escuchar. .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Entrar a un garito iluminado con luces de neón. Alguien apretándome la mano. La Paula tranquila. Abrí un ojo todo lo que fui capaz.

—Ya sé—.dije atolondrada tratando de incorporarme. Un tirón en medio del abdomen me hizo frenar y me quejé llevándome los dedos a la zona.dijo con la voz muy ronca y los ojos aún cerrados. Me sentía como en la película “The Hangover”.¿No podíamos sacarnos una foto? ¿Comprarnos una camiseta que dijera “libertad”? Un souvenir como los cuernitos de renos que tenían las chicas anoche.pensé.me señalé el brazo muerta de nervios— . sé qué es un tatuaje. Calzando como piezas perfectas en un rompecabezas— . y rascándose la barba confundido. ¿Qué era…? Levanté la sábana espantada y un par de bolitas plateadas. luchando contra el mareo terrible que tenía. muchísimo. Entre manchitas rojas. me quiero morir! —Son unos pajaritos. que se sentía como si acabaran de darme un mordisco afilado. Que no me faltara ninguno—. Auch.¿Cómo me dejaste que hiciera semejante cosa? Estaba borracha—.me reí con un poco de histeria en la voz— . gracias Dios. Me sentía traicionada. Me faltaba solo encontrarme un tigre en el baño. adornaban alegremente mi ombligo que estaba eso si. y sumamente estúpida por mi comportamiento. algo enrojecido. —¿El tatuaje?—preguntó abriendo los párpados. —Ehm. Estaban todos.lo miré llena de reproche.se aclaró la voz y se señaló el hombro y parte de sus pectorales. —¿Qué es esto?—chillé. Se nos había ido la mano. o mirarme en un espejo y darme cuenta de que había perdido un diente.Tengo un par. Seguramente me había sentido moverme.se rio— . y se habría dado cuenta de que ya esta despierta. —Un recuerdo—. Ni siquiera sabía hasta qué punto. hubiera sido suficiente—. señaló mi antebrazo. Auch. Los mismos que tenía yo. Mierda. . feliz… feliz día—.Un recuerdo.Capítulo 5 —Feliz día de noche buena—. —¿Qué tatuaje?—dije sin aire y él. entremezclados con su tatuaje.¿Qué es esto? ¡Ay no. —P-pero yo no… ¡Yo no quería tatuarme ni hacerme agujeros en el cuerpo!—grité— . repasándome el comedor con la punta de la lengua.Esto es para siempre. también escocía— . que simbolizan la libertad—. había pajaritos también.

pero era de verdad muy bonito. te lo iba a recordar cada vez que te olvidaras—. y sus manos en mi cintura. Tampoco te tatuaste mi nombre en la frente—.Y me gustó tanto. acariciando suavemente de arriba abajo— . y vos dijiste que ibas a cumplir en no decirme que no. Eran apropiadas. Asentí un poco más tranquila. se levantó para sentarse sobre mis caderas y mirarme. —Dijiste que esos pájaros tenían las alas que vos misma te habías cortado.¿Qué pasó? ¿Nosotros…?—no podía ni terminar la frase. tomó mis muñecas y me tendió bajo su cuerpo para que me estuviera quieta. pero esas palabras coincidían con como me había sentido.contuvo una sonrisa— . No lo reconocería en voz alta. Era bonito. —¿Yo quise hacerme este tatuaje?—pregunté con la voz rota. Era precioso. yo quise que lo pensaras mejor. llegó a atajarlo con el brazo. Le creí porque todo en mi gritaba que lo hiciera— . Que volviéramos en otro momento cuando no estuvieras borracha.Nada más—. como anoche. y él. —Me duele la piel de la panza—. Pero eso es todo.Y creeme.No es para tanto.Yo no hubiera dejado que te pasara nada malo. Y esa tinta en la piel.se señaló. Tenía relieve. recordando que había accedido a hacerme un arito en el ombligo y a todos les había parecido genial. Me removí un poco incómoda.En el tatuaje también. y ya no pudo haber un tercero. . Se me secó la boca— . De hecho… —¡Au!—se quejó cuando el primer impacto le dio de lleno en toda la cara.¿Nosotros hicimos …algo? —Dormimos abrazados—.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Y esto…—nos señalé y señalé la cama— . porque partiéndose de la risa. Y es verdad que el piercing fue mi idea. y tenían sentido para mí.dijo sonriendo.dije con una mueca. No recordaba haberlo dicho.confesó— . Unos pajaritos delicados volando… que daban sensación de ser libres.Bueno.comentó con mi camiseta levantada hasta las costillas. te lo juro. Que querías volver a sentirte así.se burló y quise estamparle un almohadonazo en todo el rostro. con algo en los ojos que se parecía muchísimo a la admiración.levantó sus manos en señal de inocencia— . pero no quisiste. siempre. pero el tatuaje… —¿El tatuaje que?—pregunté. —Te tenés que poner crema—. —El tatuaje fue tu idea—. El segundo. y me llevé las manos al tatuaje que irritaba mi piel. —Ey…—dijo sentándose a mi lado y levantándome la barbilla para que lo mirara— . puede que nos diéramos un par de besos. que yo también quise hacerme uno igual—. y menos cuando él me miraba levantando una ceja— .

y obviando todo lo que su roce me provocaba. ¿No? ¡La fiesta! Casi se me había olvidado. Las ojeras me llegaban al piso. por dios. Díganme mala onda. y termino afeitándome la cabeza—. y pensando en los pajaritos que me había tatuado horas antes. a nosotros. que habíamos pensado que era la ocasión perfecta para que todos estuvieran presentes y juntos.—Un día más con vos. pero no entramos. y hasta el año que viene. y dejó un beso dulce y lento en mis labios. Caminando. el culpable de que dentro de dos días no hubiera boda. porque esta noche tenemos una fiesta. sonreí. Boda un día después de navidad. pero no tenía nada de ganas de encontrarme con toda su familia con estas pintas. ¿Por qué no se escondía Tomás? Después de todo fue él. Yo no tenía por qué seguir aislándome del mundo. Un gesto tan íntimo. Amigos de mi familia. Joaquín tenía su moto en la cochera. Pero no. yo le dije que prefería quedarme afuera. Yo no había hecho nada malo. —Me conformo con que vengas conmigo a almorzar—. nos habría parecido de lo más romántico. Pensarían que para evitarme y evitarles un momento incómodo. Tomé aire.dije con ironía. con el sol brillando sobre nuestras cabezas. Que crearía un recuerdo precioso y que sería un motivo más para festejar.Después tengo que ir a buscar ropa a mi casa. y si bien me había puesto otra remera y short de algodón. —Me encantaría almorzar con vos—. Además. y cuando me invitó a pasar mientras él buscaba ropa para la fiesta. fuimos a su casa. inventaría una excusa. que el corazón me dio un vuelco. y parte de mi ex familia política. Estaba vestida con lo que usaba para dormir. y supongo que no esperaban verme tampoco esta noche. pero quedaban algunas de sus mañas. Habían pasado cuatro largos meses desde que no sabía de ellos. Joaquín sonrió agachándose hasta donde estaba mi rostro. Resoplé pensando en que tal vez no sería buena idea enfrentarme a todos mis antiguos amigos. olvidándome de todo. La antigua Paula se había ido.contesté. . quién sabe. no me sentía adecuada para ese tipo de presentaciones.dijo todavía muy cerca— . ¿A quién se le ocurría? Bueno.

ya sé. porque la gente tal vez pensaba que estábamos locos. una cajón de manzanas lleno de basura.No un diseñador web. Sus ojos verdes me ponían así. Prefiero mantenerla yo. y a veces lo hago en algún bar—. Era un bonito día. para sentarnos en unas mesas de picnic que estaban dispuestas cerca de la costanera. casi ninguno.se encogió de hombros— . pero era eso exactamente lo que me sucedía. —Papá Noel necesita que tengas uno para poder dejarte los regalos ahí—. cascos.dijo queriéndose hacer el serio. Joaquín. ¿Se entiende o me hice lío?—se rio. es muy difícil discutir. Tener un trabajo estable. Si. porque le parecía demasiado triste que no tuviera uno. él y yo. —Pareces un músico bohemio—. y poder tocar cuando se me de la gana. haciendo maniobras para llegar en una pieza. Una frase muy manoseada. no quiero vivir de esto—. fabricarme un árbol de navidad durante el día. Con algo de comida en el estómago. pero muertos de risa.dije mirándolo yo también— .Pero no puedo vivir de esto.sonrió apenas— . Poca gente en las calles.Sos muy bueno. Todos íbamos a bordo de su moto. dos metros de lucecitas de navidad. hubiera dicho que era demasiado– y una gaseosa grande. Se preguntarán para qué eran todas esas cosas. cada tanto. . y no puedo ponerle la presión de tener que mantenerme.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Su mochila. y ya no me pesaba tanto la cabeza. Con lógicas como esas. tomaba su guitarra y rozaba sus cuerdas casi como por costumbre y me miraba con atención. Compramos por el camino una docena de empanadas para compartir –que de no haber sabido como él comía. —Gracias—. y el aire que siempre se respiraba en la víspera de las fiestas.La música me gusta de verdad. haciéndome sentir mariposas. así que me sentía mejor. —¿No?—me sorprendí— .lo miré sin entender. A Joaquín se le había ocurrido. pocos comercios abiertos. —Me gusta tocar. y se rió— . Incómodos.En realidad. porque no me da de comer. una guitarra. las cosas habían dejado de dar vueltas.

Desde que había amanecido. —Listo—. un poco más tímida.sonreí.Yo.¿Yo te gusto?—probó de nuevo y yo abrí la boca. eso—. Asintió y se mordió el labio.Pasó y listo. —¿Qué sentí?—no me veía capaz de decirlo en voz alta. porque su filosofía me maravillaba. —¿Qué sentiste anoche mientras te besaba?—no contesté— . me gustas.¿Te gusta? ¿Querés que vuelva a besarte? Asentí también. Que hicimos—. y él cerró los ojos ensanchando su sonrisa. —¿Te parece?—dije con ironía y me reí— . —Y ahora. —Está todo bien—.Bueno ya está hecho. Volvió a calzarse la guitarra en su regazo. —¿Te gustó?—preguntó aun más cerca. ¿eh?—me miró pensativo y asintió como si tuviera sentido lo que acababa de decirle— . —Profesora de nivel primario. pero volví a cerrarla. nerviosa. —Supongo que te referís a lo que pasó en el mar—. —Mmm…—se movió hacia delante para mirarme de cerca y sonrió con picardía— . pensando en que me había encantado que me dijera hermosa y que le gustaba— . —Lo de anoche…—empecé a decir— . Algo quería decirme. Esta conversación me estaba costando horrores. y yo también. Nunca antes había escuchado a alguien hablar de algo que lo apasionara hasta ese punto— . nunca había hecho algo parecido… Nada de todo eso que hice. te habrás dado cuenta de que no suelo…—me mecí el cabello. dejando de lado la guitarra. Listo.Probablemente no fue una buena idea el tatuaje—. y pasó. .tuve que aclarar para que me entendiera. empecé a ponerme roja como un tomate. y por supuesto.entornó los ojos.Yo estoy estudiando para ser profesora de nivel primario… pero trabajo medio tiempo como recepcionista en un hotel. que estamos acá…—tomó mi rostro entre sus manos— . Y qué sentís ahora.me frenó— .pero sí me gustaría saber qué sentiste. bueno. —Si.repetí. sos hermosa. Los dos teníamos ganas. y tarareó bajito una canción que conocía.De verdad. Asentí. pensé.asentí— .se rio. no tenés que justificarte.—Si—. teníamos una conversación pendiente.Fue una locura.

Yo no podría ser nunca como él. La manera en que me estaba mirando. Yo era la chica seria. Por cada cosa que hacía.Yo tampoco soy un chico como los demás. en la plaza. acortó la distancia que nos separaba. guardó las cosas. que a tu corazón —No sos una chica como las demás. Joaquín se había puesto en medio de mi sala a separar los tablones del cajón y cortándolos de diferentes tamaños.dijo negando con la cabeza. Nada de eso. desesperación Es más fácil llegar al sol. cumplía con alcanzarle todo aquello que me pedía. En su mochila había traído herramientas y yo que solo me la pasaba mirándolo. y dijo que mejor fuéramos a mi casa para poder estar listos a tiempo. Y así. sonaba Still Falling for You de Ellie Goulding y sonreí porque me parecía muy adecuada. y mucho más subidos de tono que este… Había sido el contexto. me parecía más y más especial. qué suerte—. Notándome callada de repente. incapaz de reaccionar. y me dio un beso rápido y fugaz. —Bueno. él me gustaba más y más.dijo entonces— . Me quedé quieta en el lugar. —Si. Eso es lo que lo había vuelto todo tan intenso. volvimos. sin decir más. . La conversación. Por cada segundo que pasaba. ya sé—.dije algo apenada. los clavó a uno más largo antes de ponerse a dibujar en ellos algo con marcadores.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ A tu casa yo fui y no te encontré En el parque. espontáneo. subimos a su moto y en minutos. porque ya nos habíamos dado otros. Que se entienda que no fue solo el beso. señorita Paula—. Y así. Sus labios apenas habían tocado los míos y yo no sabía ni qué cara hacer. divertido. De fondo. en el cine yo te busqué Te tengo atrapada entre mi piel y mi alma Mas ya no puedo tanto y quiero estar junto a ti Rayando el sol. que no podía decir en voz alta lo que sentía y que se callaba todas sus emociones. que me hizo suspirar.

y toda mi casa se iluminó con el destello de esas pequeñas lucecitas. Vivir con Alegría.sonrió. Había dejado un mensaje en cada tablón.sonrió enigmáticamente y levantó la ceja de su piercing en un gesto que me hizo sonreír… y remover todo por dentro. me paré en puntas de pie. Palabras hermosas como: “Amor. eran ocho tablones horizontales colocados de menor a mayor. Uno rápido. Me acerqué decidida. me la había regalado. Pero eso no era lo que lo hacía único. no era un árbol normal. así que supongo sería una carta… Siguió buscando entre sus pertenencias. pero nada suave. Quería darle las gracias. desenroscando el cable que contenía las cien luces blancas pequeñitas que se usaban para los árboles normales y las colocó entre los tablones.¡Me encanta! —Un detalle más—. Paz. y le dejé un beso en los labios. Y hago esta distinción porque este. Un clic. Era una imagen hermosa. curiosa señalando el sobre. Magia” todas con un tipo y tamaño distinto de letra… —Es genial—. Estuvo un buen rato. Disfrutar del momento. tomé sus mejillas con ambas manos. —¿Qué es eso?—pregunté. Sabía que mis ojos estaban brillando también. y él. Me había hecho ilusionar nuevamente por navidad.dijo torciendo la cabeza para mirar mejor— . si no por ilusión. para dejar visible solo las palabras en la pared. y sacó una estrella que pegó en la cima. Un pinito en toda regla. A simple vista.dijo y buscó en su mochila. Sacó un papel y escribió algo. y no solo por el reflejo. para dejarlo en un sobre y pegarlo a un costado. imitando lo que él había hecho antes. atravesados de manera perpendicular por detrás por uno largo que hacía de tronco. como se merecía. —Y esperá a verlo con las luces—. .¿Qué te parece?— preguntó levantando su creación sobre el piso y probando apoyarla en la pared. Toqueteó los cables y dio con el enchufe de la pared y corrió a apagar las luces. va quedando—.sonreí con ganas— . pero no podés abrirlo hasta mañana—. —Es—me quedé sin aliento.—Bueno. —Es tu regalo. Esa misma que uno tiene cuando se es niño al ver el árbol armado y perfecto. Era lo que estaba escrito en él.

puso los ojos en blanco— . retrocediendo a regañadientes. Joaquín trasmitía todas sus emociones. o era yo que estaba a punto de entrar en ebullición? . pero no. Y no porque se veía impresionante recién bañado. me dejaste las huellas de tus pies—.bromeó. Y él. —No son unas gotitas. y escuchar el sonido del agua de la ducha. ¡Por dios el tamaño de esas huellas! —¿Cuánto calzas?—pregunté como cosa mía. en forma de canción. respondió envolviéndome en sus brazos y apretándome fuerte contra su cuerpo. Los ojos se me abrieron como platos. por lo tanto. ¿Se había llenado de vapor el departamento. así que no le daba tiempo a volver a su casa. mientras alzaba una ceja. sí habíamos tenido algo de intimidad.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ El mío había sido con todo ese sentimiento que se atoraba y no sabía expresar. —Estaba pensando que después podemos salir con Thiago y Oli—. y tenía que cambiarse. —Mucho—.Pensé que ya te habías terminado de despeinar. No. En forma de risa. buscando en mi guardarropas qué ponerme.contestó con una sonrisa de lo más canalla. Era algo poderoso. mojado y cubierto solo por dos pedazos de tela. chorreando agua por todas partes sobre mi hermoso parquet. pero podía sentirlo porque él no tenía problemas a la hora de expresarse. jamás había sentido ese tipo de intimidad. Si no porque había entrado a mi cuarto descalzo. estar en mi departamento. Después de tantos años con Tomás. Se me hacía tan extraño. en forma de abrazo. en forma de mirada. —Son unas gotitas nada más—. —¡Me estás mojando todo el piso!—chillé espantada. mientras se secaba el cabello. Un rato después. y de manera muy bonita además. Era nueva en esto. Al que yo lustraba y enceraba con tanto mimo. A ver. Todo lo contrario. yo no era virgen… pero estas cosas cotidianas. Volqué en ese beso algo más que mi agradecimiento.volví a mirar y me sorprendí.dijo Joaquín saliendo del baño con la toalla envuelta a la cadera. esas eran las cosas que nunca habíamos compartido. y la otra más pequeña en sus hombros. Seguís siendo la señorita Paula—. me había pedido permiso para darse un baño. Faltaban unas horas para la fiesta. en forma de frases en un árbol de navidad. nunca habíamos tenido esa experiencia de vivir juntos. tratando de empujarlo de vuelta al baño.

Algo le viste que te gustó… Animate ahora. —Por algo te lo compraste—.dije para que entendiera. para ir a la fiesta con Joaquín. había dejado de existir. rozando con los dedos la tela del vestido. Ya no.—¡Joaquín!—boqueé cuando pude volver a respirar. —Mi pelo—. —Después te ayudo a secar—. Me pondría el vestido más llamativo que tenía. míralo. y nunca más lo volví a mirar.dije acelerada. si no. —¡¿Qué hacés?!—grité. El agua fría me había dejado sin aire por un segundo.Lo compré en un arrebato y jamás me animé a usarlo. Claro que lo haría.discutió con gesto inocente.suspiré— . era una proclamación de que lo que ellos o cualquiera pudiera pensar de mí. Ya me parecía raro que no tomara mi queja por el agua como un desafío para hacer algo como esto. Lentejuelas doradas. y que me gustaba cada vez un poco más… Era una declaración. De verdad no comprendía. pero solo me miró como si le estuviera hablando en chino— .señaló las perchas— .enumeré desganada— . partiéndome de risa.expliqué. Dale. ¿A quién se le ocurre? Lo escondí acá en el fondo. como si fuera sencillo. O sea. ¿Ah. se agachó tomándome desde las rodillas y me cargó sobre su hombro llevándome en dirección al baño.Todavía no sé qué me voy a poner. y era tiempo de volver a reencontrarme con lo que sentía. de esos que tenés por ahí—. no estás sola. —Tengo que secarlo.Este—. Y ahora no solo se mojaba el cuarto.No te enojes así—. Te llevo vestida a la ducha y abro el agua helada.Voy a estar horas para volver a arreglármelo—. mientras te sujeto para que no te escapes. —Este nunca me lo puse—.Antes de que pudiera decir algo más. —Si así estás preciosa—. que vas conmigo. el baño. Que había sido un invento en el que estuve demasiado tiempo encerrada.se rio con ganas— . Un anuncio en sociedad de que la Paula que conocían.comentó— .me reí— .eligió. no iba a cambiarme. el pasillo y todo el camino que hice hasta mi guardarropas mientras maldecía en todos los idiomas cuando por fin logré escapar.Además de ponerme el maquillaje. no te gusta un poquito de agua en tu piso? Listo. Convencida también de que estaba a punto de cometer otra locura. El chico que acababa de conocer. y yo ayudo a secar el piso—. —Nadie me va a reconocer—. —Y podés ponerte un vestido cortito. Debía de ser muy agradable no preocuparse nunca por nada. Y sobre todo. —Vos hacés todo eso. elegir qué ponerme—. .dijo queriendo abrazarme por la cintura. peinarlo y alisarlo—.resolvió.

y soltando el humo a un costado— . Su cabello. apretó más. antes de dejarme un besito en los nudillos. y olía a jabón. Siempre tan frío.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Ya no quiero ser la chica perfecta para Tomás. me acurruqué en su costado. Joaquín empezó a cantar. El corazón me dio un vuelco. iban queriendo manifestarse.siguió diciendo. Qué idiota… De lo que se estaba perdiendo… Sonreí mirando como estábamos unidos y él al darse cuenta. y al verme tan seria y perdida en mis reflexiones. Dio una calada de su cigarrillo y tocó las cuerdas con mimo. si estaba muy nerviosa por la fiesta… pero escucharlo tocar. Mmm… —Vení—. Ninguna que pudiera decir en voz alta. mirándome de vez en cuando. A Tomás. Joaquín. comenzaba a ondularse en la zona de su nuca. para ver qué se encontraba en mis ojos. No me hace falta—. tomándome por la mano y entrecruzando sus dedos con los míos. y lo abracé por la cintura. claro. me hacía olvidarlo todo. caminar de la mano se le hacía cursi y le parecía incómodo. Oh… si. apoyando la cabeza en su hombro. con usa voz que hacía vibrar su cuerpo. Aunque no estaba enojada con él. Se había puesto una camisa blanca.¿Qué puedo hacer para que se te pase?—dijo acomodando mi toalla para ajustar su agarre y a mí se me ocurrieron un par de ideas. que había aprovechado mi silencio para ir a al baño a cambiarse y prenderse un cigarrillo. las emociones de la nueva Paula. mientras nos conducía a la sala. estremeciéndome. con cariño. y un pantalón negro algo ajustado que le quedaba espectacular. y resonaba en el mío. Se sentó en el sillón dejándome lugar y acomodó la guitarra en su regazo. se me quedó mirando un rato. Emocionada. me tomó por la cintura con cautela. Lejos de todo. todavía húmedo. Pocos momentos en mi vida se habían sentido así de mágicos. And I'd give up forever to touch you 'Cause I know that you feel me somehow . De a poquito.pensé. Siempre tan práctico. —¿Seguís enojada por lo del agua?—preguntó entornando sus ojos verdes. arremangada hasta los codos. Sabía exactamente cómo hacer que se me pasara.

porque hacía años que no la escuchaba. sin necesidad de tocarse. —Te voy a decir algo que.dijo sonriéndome y acariciándome la mejilla.Y seguramente te quedes muda como siempre haces… Lo miré curiosa. “Iris” de The Goo Goo Dolls. me derretía a su lado. supongo que podían buscársele otros significados. y yo. cuando le saqué el cigarrillo de los dedos para fumarlo también— . pero lo que me gustaba cada vez que lo escuchaba cantarme. era que nosotros sabíamos imprimirle en nuestro propio. pero cuando llegó al estribillo no me quedaron dudas. por lo poco que ya te conozco. sintiéndome contenida pero también muy vulnerable. . te puede asustar—. And I don't want the world to see me 'Cause I don't think that they'd understand When everything's meant to be broken I just want you to know who I am And you can't fight the tears that ain't coming Or the moment of truth in your lies When everything feels like the movies Yeah you bleed just to know you're alive Hablando de sentir al otro. Para nosotros en ese momento. mordiéndome los labios. De sangrar para saber que se está vivo… Si. significaba eso… Joaquín lo expresaba con canciones. de saborear el momento y aprovecharlo antes de que llegara a su final.You're the closest to heaven that I'll ever be And I don't want to go home right now And all I can taste is this moment And all I can breathe is your life And sooner or later it's over I just don't wanna miss you tonight Al principio no había reconocido la canción.

adornada con ese piercing que lo hacía único. sin acobardarme. because You are the best thing You are the best thing You are the best thing Ever happened to me . —Y… ¿qué es. exactamente?—dije. me había vuelto totalmente loca.Esto que me pasa con vos. El chico que en veinticuatro horas. Casi una sonrisa. aguantando su mirada todo lo que podía.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Esto que estamos viviendo ahora…—siguió diciendo— . A esta canción no la conocía… pero entendía que era su manera de responder a lo que le había preguntado. Sus ojos verdes me miraban con atención. En más de un sentido. y si ya me parecía guapo antes. baby Things ain't been going my way And now I need you here To clear my mind all the time And baby The way you move me. Tragué en seco con las pulsaciones a mil. you don't even have to try Oh. it's crazy It's like you see right through me And make it easier Believe me. no me había pasado nunca con nadie. Su barba un poco crecida y tan sexi. ahora no tenía más palabras para describirlo. Aunque la voz me había salido temblorosa y débil. Baby It's been a long day. llena de dobles intenciones. Rio por lo bajo de mi reacción y volvió a tocar en su guitarra. dejaba ver la mueca que formaban sus labios.

Mi maquillaje era natural. Desde esa noche—. Y aquí estábamos. . y había dejado mi cabello suelto. haciéndolos trabajar horas extras. Joaquín. y aunque unos días antes. Me sentía bien a su lado. él significaba lo mismo.sonrió cambiando su copa de mano— . era uno de los más elegantes de la ciudad. y era conocido por sus grandes y lujosas celebraciones. de eso me daba cuenta. pero por primera vez en la vida.Tanto tiempo. con esa última canción. Estaba guapísimo. acercándose hasta donde estábamos— . Relajada. —Ah.Capítulo 6 Llegamos a la fiesta un poco tarde. tenía que estar de acuerdo. sabía que los empleados a veces eran explotados en estas fechas especiales. Cuando mis amigos habían sugerido este sitio para el festejo de navidad.sonrió incómoda— . Me había puesto el infame vestido color dorado. linda—. había sido la primera en negarme. Y yo. No me gustaba para nada la idea.terminé de decir. Pero había terminado ganando la mayoría. apenas secado un poco con el secador. Sorprendida de lo cómoda que me encontraba. no ser puntual no me había importado. casi me había declarado que estaba loco por mí. una de mis amigas apenas me vio. —¡Pau!—dijo Leticia.No te vemos desde… —Desde la cena de compromiso—. y que era lo mejor que le había pasado… y yo. Lo mismo y un poco más. El hotel en el que se festejaba. Entrando al salón. claro.No teníamos idea de que ibas a venir hoy. de la mano con él. y teniendo que soportar además a invitados de lo más desagradables. porque para mí. que trabajaba desde hacía unos años en la industria. y todo el camino hasta aquí no había parado de decirme lo linda que estaba. Ya. me hubiera sentido desnuda con tan poca producción… ahora me sentía preciosa. y me había resistido. Lo miré sonriente.

comentó señalando la enorme joya que estaba luciendo mi amiga. estarían al tanto de todo lo que había ocurrido. y cuando se dio. claro!—pensé. pensando que se trataba de un halago… pero yo había captado el tono con el que lo había dicho. —Gracias—. —Claro que no—. y aunque estaba muy fuera de su elemento. mirándolo de arriba abajo con la ceja algo alzada. era una de las cosas más feas que había visto— .dijo esta encantada. La estábamos pasado genial. ni joyas extravagantes para brillar ¿no? ¡Ja! Patada al hígado para Leticia y su horrible ornamento en forma de reptil. mucho gusto—.miró el horizonte. que Tomás y Silvina no se habían privado de mostrarse juntos en todos los eventos sociales de los últimos cuatro meses. Joaquín me hacía reír a carcajadas. Que el excéntrico collar en forma de serpiente con incrustaciones de brillantes. ya le dije—. Ese vestido es… tan brillante—. Pau… llamativa. —Te presento a Joaquín—. para envolverme por la cintura— . Como si nada hubiera ocurrido. ¿Quién se pensaba que era? —Igualmente—. —Gracias—. Y Joaquín siempre estaba a gusto y relajado en todas las situaciones. acercándose más. aprovechamos la canilla libre para brindar a gusto.le susurré cuando nos quedamos solos. muy educado— . como así tampoco su sonrisa de superioridad. Todos nos miraban y comentaban a nuestras espaldas. también bailamos un poco. pero nosotros habíamos hecho como si nada.sonrió él.Aunque no necesita ni este vestido. .dije mirando a mi acompañante que fruncía el ceño al mirar a Leticia. porque si yo había elegido aislarme. y seguro pensaba lo mismo que yo. Comimos bien. era Joaquín. como si acabara de ver a alguien conocido. ¡Si. La radiografía que acababa de hacerle no se nos pasó desapercibida.Y vos estás muy linda. sabía de muy buenas fuentes. —Está hermosa. para luego excusarse y marcharse diciendo que había sido un gusto… y que ya nos veríamos para tomar el té.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Por supuesto.comentó mirándome. —Ah.dijo ella.arrugó la nariz sin dejar de sonreír y a Joaquín se le escapó un poquito la risa.Ella es muy mona— .Bonito collar—. Había sido una buena idea venir. y él me dio un beso en la mejilla.contestó con una de sus sonrisas llenas de asco— .

Y como si pudiera notar mi presencia. —Qué bueno verte—. Todo iba bien. sin soltarme la mano se removía algo inquieto. Un crucero.dijo. con su cabello dorado corto. —Tomás ¿no?—preguntó Joaquín a mi lado y yo asentí. Y yo.Te estuve llamando ayer. como pensaba que yo no asistiría. afeitado e impecable como siempre. A pesar de todo. apareció saludando a todo el mundo con el mejor traje que tenía. Caminó unos pasos. pero no contestabas—. peinado hacia el costado como lo usaba desde la adolescencia. Todo iba perfecto.Me sentía una chica linda con vestido de lentejuelas. y ya pensando que por la hora que era no se presentaría. se lo merecían. algo tirantes. me lo hubiera encontrado follando como un animal con mi mejor amiga. Hasta que de la nada. había resistido todo con la mejor sonrisa. haciéndome girar mientras bailábamos en medio de los demás y que cada tanto. Si. y me saludó con toda la formalidad que exigía la ocasión. no les guardaba rencor. se volteó hasta quedar de frente a donde yo estaba. o me decía algo lindo al oído. Me alegraba por ellos. habían aprovechado para tomarse unas vacaciones. pero ante todo la educación. Y menos si miraba hacia mi derecha y me encontraba con los ojos verdes del chico que venía conmigo. me habían dicho en un mensaje que me habían enviado el día anterior… el cual había escuchado hacía un rato. ¿Y saben una cosa? No estaba tan enojada como me imaginaba. claro. Alto. . Puros modales y etiqueta. Aquí estaba.dijo con una sonrisa tímida— . ¡Ja! Joaquín. Por fin lo veía. y porque sabía que odiaban a Silvina con todas sus fuerzas. me abrazaba un poco. Ya no me quedaba tanta bronca en el cuerpo. Tomás. pasando el rato con el chico que me gustaba. Mis padres. Mis ex suegros me habían saludado. Porque aun se encontraban incómodos con lo que su hijo había hecho. puede que cuatro meses atrás.

Pero no lo hice. Conociendo a mi ex amiga. Necesitas quedarte y hacerlo sola como nena grande. No quería quedarme a solas con mi ex… Pero con delicadeza.Vos podés—. No me lo esperaba. Podría haberlo sacado de su error.contesté sin dar más explicaciones. esos dos nunca se habían gustado. y decirle que la del desastre en el departamento no había sido Silvina. pero ni lo saludó ni le dijo nada. Qué difícil. Después de todo. Vos podés.me susurró Joaquín.No.dijo antes de irse. Buff. acercándose más a mí. se soltó y me guiñó un ojo— . que tampoco tenía mucho sentido. Creo. que me dejaba sin habla. Paula. fue un poco inmaduro. Lo ignoraba completamente y eso aunque podría haberme puesto incómoda. Tomás me miraba con su sonrisa de anuncio y tanta confianza en si mismo. Frunció el ceño mirando a Joaquín. de hecho. tal vez comprendiendo que no estaba en posición de pedírmelas. pero tampoco podía decir que me sorprendiera demasiado.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —No estuve en casa ayer—. —Estás muy linda—. Joaquín se encogió de hombros cuando lo miré y los dos pusimos cara de no haber roto un plato. pero yo me apresuré a tomarlo de la mano y tirar de él para que no se fuera. —¿Quién? ¿Yo?—dije con mi mejor cara de sorpresa— . . para nada.dijo seductor.Ya no estamos juntos y se volvió loca desde que la dejé. —Debe haber sido Silvina—. Sacudí la cabeza para aclarármela y lo miré llena de determinación. y lo que era capaz de hacer cuando se enojaba por algo.Está sonando nuestra canción. y él asintió. “Bachata Rosa” de Juan Luis Guerra y Natalie Cole. me dio algo de pena. Puede ser. y yo instintivamente retrocedí un paso— .masculló en voz baja Tomás. Tenés que expresarte. yo solo le había ganado de mano. —Me voy a buscar otra copa—. Eso. —¿Pasaste por casa ayer?—preguntó entonces. tensando las mandíbulas— .

—Paula. mirándome como si me hubieran salido dos cabezas. —¿Qué?—preguntó desconcertado. no me quiero casar. —Pero.Te perdono.le dije de todo corazón— .Fue un desliz.dijo él bajando la voz— .sonreí. no tiene perdón. Podemos dejarlo atrás. Me alejé de él. Tomás. liberada— . estamos montando un espectáculo.confesé— .Tengo veinticuatro años.se acomodó las solapas del traje.Fue horrible. se excusó de mi parte por lo bajo y volvió a mirarme con resentimiento. todo el mundo los tiene. por todos esos que le había dado con amor.—Tomás. cada vez más nervioso— . me empujaron. pero a último momento. pero terminó por ceder.Tantos años. —Yo ya no quiero lo mismo que vos—. sorprendido por mi demostración de afecto tan rara. sintiéndome más liviana. si. El mismo discurso patético que me había dado ese día en el departamento. Dudé antes de hacerlo. vivir. apoyando mi cabeza en su pecho. Desvió la mirada. —¡No! Y no me interesa lo que piensen de mi—. —Ya no te quiero—. llorar.empecé a decir— . Paula—. me tenés que perdonar—. Que tengas una buena vida.No sé si quiera si alguna vez realmente lo quise.dije soltándome de su agarre— . creo que lo que me hiciste no estuvo bien—. Él se puso todavía más incómodo y cambió el peso de una pierna a la otra. sentar cabeza. como si quisiera ver quienes estaban escuchándonos. por favor—musitó de mala manera. Es lo que queríamos. tomándome del brazo— . pero no te quiero más.Quiero poder decir lo que siento. Pero también me abriste los ojos—.Vamos al balcón para seguir discutiéndolo. —Me traicionaste. y lo vi sonreír tenso a alguno de los invitados. y salí en busca de Joaquín… con quien de verdad quería estar ahora. reírme. . recuerdos de todos esos años que habíamos vivido. Tomás también había titubeado.dije y alguien ahogó un jadeo de sorpresa. ¡Dios! Nunca me había dado cuenta de lo aburridas que son estas fiestas—. Un último abrazo. después de que lo descubriera con Silvina. y envolví los brazos a su cintura.

adornada por unos ojos verdes llenos de todo eso que me decían las canciones que me cantaba. y menos frente a toda esa gente. empecé a salir con Tomás. hasta otros temas clásicos y atemporales que no podían faltar. la pasaba con mi familia siempre. así que todos habían dejado de bailar para buscar algo para brindar. mientras conducía su motocicleta hasta la playa. No podía recordar haber pasado ninguna navidad así. Como suponíamos. Se acercaban las doce de la noche. todavía se extendía por toda la costa. estaban esperándonos en una de las barras. arena. cuando sus brazos me envolvieron en un abrazo de esos a los que empezaba a acostumbrarme.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ No había alcanzado a llegar a la barra. La música variaba desde la más actual. llena de gente que iba llegando a todas horas a celebrar la navidad. Una que jamás. Por fin liberándome de mi pasado. Olivia y Thiago. y también escuchado. y su nariz jugueteando con mi piel… Me giré para darme de frente con una sonrisa llena de orgullo. Una que nunca antes se hubiera ido de allí sin saludar. a festejar la navidad como una chica de su edad.había dicho Joaquín. en mi adolescencia. Con el rostro perdido en mi cuello. y entre sonrisas cómplices. señorita Paula—. De niña. nos hicieron lugar y nos ofrecieron unas copas. y de esa antigua Paula que no quería volver a ser. Siempre el mismo círculo de personas. el fogón… Todo estaba como lo recordaba. Farolitos por todas partes. la fiesta de las chicas con cuernitos de renos. de Tomás. con gente que a mí me parecía ver en todas partes. y después de pasarse un buen rato bromeando sobre lo bien que íbamos vestidos. A festejarla de verdad. guiñándome un ojo. así que no conocía otra cosa. con amigos del club. chocar las narices antes de darse un beso de esos que solo se veían en las películas. se hubiera abalanzado a los brazos de un chico como Joaquín con alegría. eran solo los hijos de todos ellos. En esas fiestas multitudinarias a las que a mi madre le encantaba ser invitada. Estaba segura de que me había visto. Ya cuando fui un poco más grande. y estaban esperando mirando cada tanto en sus relojes. Por todo lo alto. y él y sus amigos. . —Vamos a festejar como se debe. para reunirse con amigos más divertidos.

nos contaba siempre que ella si salía. después de tanto tiempo. Tomando. Como él. Verme ahora. quería reírme. . rodeada de gente que me juzgaba y hablaba de mi a mis espaldas. ¡Qué aburrimiento! Una cuenta regresiva desde los altavoces interrumpió mis pensamientos y los gritos de todos los presentes me indicaron que ya estábamos a punto de llegar a las doce. Personas que me conocían desde niña. y pasaba la noche buena y el año nuevo también con ellos. Que se reunía con sus amigos del barrio después de las doce. que no pertenecía al club. El que me hacía sentir cosquillas en la panza cada vez que se me acercaba.Nunca se me hubiera ocurrido faltar a uno de esos eventos para salir a bailar. y como los más pequeños comenzaban a quedarse dormidos por los rincones. pero que jamás habían tenido un gesto cariñoso para conmigo. ¡Era una locura! Silvina. o un preludio del sexo. riendo. Me comparé a mí misma. Cuando llegaron a cero. a la Paula que en realidad era. Y con Tomás. Devolviéndome las ganas de volver a sentir. bailando. encerrada en el salón de esa gala insípida. o me robaba un beso. Si hasta su forma de besar era pura expresión. Compartir con la familia es muy importante. abrazándolos… y haciéndonos fotos en la playa. ¿qué hacíamos? Ver como los mayores se pasaban con las copas. No un ingrediente más. pero después de la cena. Pura magia. Sus besos eran un fenómeno aparte. junto a mis nuevos amigos. El único que había sabido ver en mí. fumando… en fin. no podíamos ni imaginarnos… lo achacábamos a una actitud más de rebeldía de esas que la identificaban tanto. Así es como la gente de mi edad pasaba estas fechas. Porque sus besos no se parecían a nada. Pero ahora que lo veía desde afuera. Horas antes. todos gritamos y nos dijimos feliz navidad mientas nuestras copas chocaban con alegría y la música volvía a subir y lo llenaba todo. pensé. Y además estaba Joaquín… haciéndolo todo más mágico. Enseñándome a sacar afuera todo eso que durante años había mantenido encerrado. me hacía sonreír. Eran eso.

Le sonreí.se rio— . y algo resignado. llenándose de anticipación. . que siempre salía al encuentro de la mía.dijo de repente. Es más.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Por eso es que ahora. —Ah.Y mirá qué lindo que te queda este look.Qué pena no haberlo sabido antes—. si quisieras. acariciándome con suavidad. con un gesto de suficiencia. ¿si?—me mordí el labio— . —Y vos también cumpliste—.Cumpliste tu parte del trato. no sé… hacer que me ponga corbata.No puedo criticar el atuendo de nadie.Y tengo que decirte que me sorprendiste. de sus piercings que lo hacían todo mil veces más interesante… No sé si habrán tenido la oportunidad de darle un beso a un chico con un piercing en la lengua.Probar cosas nuevas… usar camisas blancas de vestir…—agregó poniendo los ojos en blanco. —Con ese vestido…—empezó a decir mientras me recorría con la mirada las piernas. y ya estaba perdida. —Con este vestido tan… “brillante”—ironicé recordando el comentario de Leticia— . y luego el escote— . Es alucinante… Como si al ser conscientes de ese pequeño adorno. con el rostro aún pegado al mío— . Los dos nos reímos sin dejar de mirarnos a los ojos.podes hacer lo que quieras. que se acercaba a mí sujetándome por la cintura. Perdida en la sensación de su boca. —¿Trato?—pregunté confundida. hasta. alejándonos de todos. pero si no lo han hecho. y sonreía seductor.bromeé. Apenas sus labios habían rozado los míos. —Gracias—. O tal vez fuera simplemente que Joaquín era muy bueno besando. —Está bien a veces salirse de la zona de confort. Desde ir a una cena con tu familia política. deberían intentarlo aunque sea una vez.dije siguiéndole el juego— . —Los deseos que pedimos para navidad—. sonriendo divertido. ¿No?—se encogió de hombros— . y como llevarnos de a poco al límite de la cordura. de su lengua curiosa. supieran exactamente cómo moverse. porque no creía que ibas a ser capaz. Él se miró. mi corazón quería salirse de mi pecho. podés hacerme hacer lo que quieras.

El viento se arremolinaba creando una gruta húmeda en la que suaves y muy delicados murmullos de las olas. acercándose de nuevo a mí. si esto va a ser el final de la aventura…—dio un paso más. renuente. hasta que no quedaba ni uno a la vista. solo iluminado por un faro a la distancia. Probablemente mejor que mucha gente… —Fueron solo dos días—. —Lo que quiero decir es que no nos conocemos—. Estaba algo nerviosa por la intensidad de sus ojos.él asintió todavía desconcertado— . donde los asistentes de la fiesta comenzaban a dispersarse. ahora aparentemente divertido..Bueno. me condujo hacia la playa. —Dos días—. Sí que me conocía. siento que sí te conozco—. estaba llegando muy lejos. Es que esta noche buena parece el fin de una aventura—.dije sin saber por qué.susurré. ¿Relación? ¿De qué estaba hablando? Tenía que callarme. —Bueno.dije tomando aire.—Tiene sentido que esto termine con un vestido tan especial.Así es como empezó todo ¿no? Con mi vestido de novia.contestó él muy seguro. En la oscuridad de la costa. Joaquín me miró raro y supe que tenía que aclarar..yo acabo de salir de una relación.repitió con la vista fija en mis labios— . terminar es una forma de decir. .Yo.En realidad. entonces—. mirando las estrellas en el cielo. y me tomó por la cintura— . y acariciándome con los nudillos mis mejillas acaloradas.se me ocurren otras formas para darle un cierre que esté más a la altura… Con una seña. porque yo estaba balbuceando incoherencias y no paraba de sonrojarme más y más. Joaquín me miraba con una ceja alzada mientras jugaba con el piercing de su labio. y…—comencé a tartamudear— . . creaban una atmósfera íntima que invitaba a quedarse allí toda la noche. —Después de estos dos días. y las palabras solo salían sin sentido— . había un sitio que quedaba casi oculto de todo detrás de las rocas y que el mar apenas llegaba a alcanzarlo. nunca terminamos la conversación que empezamos de lo que estábamos buscando de esto.

hundiendo la nariz entre mis cabellos. Era pura necesidad. y comencé a quitarle la camisa con desesperación y ganas de sentirlo. me cargó hacia el extremo más alejado. Me giré. No podría explicar qué fue lo que me pasó en ese momento. Era más. aun con los ojos cerrados. y sin dejar de besarme. apuró sus manos hasta el cierre de mi vestido y lo fue bajando muy lentamente. como si no existiera nada más. abrazándome con posesión haciendo que cada célula sufriera una descarga eléctrica. mientras yo. ahora por mi cuello. donde nuestras ropas iban quedando desparramadas. me dejaba llevar por todas las sensaciones que me invadían. y los latidos de su corazón acelerado contra el mío. y como había hecho en otras oportunidades. pero como había hecho el día anterior. me tomó del rostro.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Sin decirme nada. . me giró sobre mi misma. Iba a ser el final perfecto para nuestra aventura de dos días. Sin que pudiera esperármelo. me enrosqué a él. Si. Y por unas horas. Sus labios. y el comienzo de mi espalda. encantado. no existió nada más. y él con cuidado. tentándome de manera tan deliciosa. Acarició mis brazos y respiró profundo. a medida que nuestros besos y nuestras respiraciones se agitaban y el deseo nos empujaba a saciarnos del otro. Mis manos se deslizaron con facilidad por su pecho y el sonrió sobre mi boca. o ese modo que tenía de decirme las cosas siempre para sacarme una sonrisa. poniendo mis brazos alrededor de su cuello. o un sentimiento genuino. la nuca. Y ahora no era solo la química que había percibido desde nuestro primer beso. me besó con ganas. haciendo que me estremeciera. Lo nublaron todo. Un escalofrío por toda la columna que terminó de desarmarme. o esa inmensa atracción que crecía cada vez que nos mirábamos. nublaban mi razón.

Me incorporé trabajosamente y miré a mi costado. y después de solo dos días. No podía creerlo. Tenía esa habilidad de adaptarse y estar cómodo en todos los lugares y situaciones. y el cabello hecho un lío. Tenía la cabeza algo pesada a causa de tanto brindis navideño. porque no hace falta que les diga lo conveniente que era dormir sobre un par de prendas de ropa sobre arena y rocas. Una vez en mi departamento. estaría lleno de arena hasta en los lugares menos imaginados. Pero así era él. era lo mejor. me dio hasta nostalgia. Pero incapaz de imaginarme cómo podía continuar esto después de la hermosa noche que habíamos pasado. y alargando una mano para hacerle una caricia en la frente con delicadeza para no despertarlo mientras disfrutaba de observarlo ahora que él no podía verme a mí. y me fui vistiendo despacio. También tenía el cabello hecho un lío. Su rostro parecía apacible. De verdad era muy guapo. y aquí estaba. vistiendo solo su ropa interior tan tranquilo. el silencio me sentó tan raro… La guitarra tirada en un costado. Todo él y sus piercings. Me incliné apenas y posé un beso en sus labios entreabiertos. y seguramente como yo.Fin Desperté cuando los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar el pequeño recodo en la playa donde nos encontrábamos. y me moví algo incómoda. para después marcharme de allí. que le quedaba tan sexi. . Joaquín descansaba boca abajo. Había estado con otro hombre que no era Tomás. se me hacía tan familiar. me dije que lo que estaba a punto de hacer. Había tenido sexo con otro. recreándome en la sensación que me provocaba esa pequeña bolita metálica que tenía allí en medio. que me hacía sentir cosas extrañas. amaneciendo a su lado. Me vi sonriéndole sin darme cuenta. que cualquiera hubiera pensado que estaba en una cama dos plazas.

En solo cuarenta y ocho horas. Eso era todo. Allí donde había un sobre pegado a la pared con su letra. pero no podés abrirlo hasta mañana—. . Curiosa.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Pero ¿qué me pasaba? Ni cuando había vuelto a mi casa tras cortar lo mío con Tomás me había puesto en este plan. Se lo merecía después de haber hecho tanto por mí… Lo iba a echar de menos. Fui hacia la sala.había dicho cuando le había preguntado qué era. ni su apellido. solo habían sido dos días. Pero entonces recordé… Casi corriendo. pero los más intensos de toda mi vida. me había conocido como nadie nunca antes lo había hecho. Había sido una locura pasajera. Tal vez tendría que haberme quedado a su lado hasta que despertara. él había sido exactamente lo que necesitaba para abrir los ojos. Una aventura de navidad. Me había devuelto a la Paula que quería ser de ahora en más. —Es tu regalo. Señorita Paula… Llevé una mano al pecho. Había conectado con una parte de mí que creía muerta. habían sido dos días. de repente algo angustiada y arrepentida. fui hasta donde él había improvisado el arbolito de navidad más original y más bonito del mundo. No sabía nada de él. me vi el tatuaje de los pajaritos y otra vez quise sonreír. y todas las emociones se me agolpaban en el pecho sin explicación. y encendí el equipo de música. Al estirar el brazo. Mi regalo de navidad. Por Dios. El corazón se me había desbocado. abrí el sobre y desdoblé las hojas que había dentro. a él y a cada una de sus sonrisas pícaras. Si. Tal vez ya nunca nos veríamos. sin poder seguir aguantándome. Tal vez tendría que al menos haberle pedido su número. Y Joaquín era… Bueno.

para que podamos conocernos… Y si no. Lo único que puedo decirte es que me encantó conocerte. Era demasiado. Vos. reí. cantándote alguna canción. porque moría por saber qué era lo que él tenía para escribirme. seguramente después de que yo hiciera esa retirada tan memorable. No se me da muy bien esto de escribir. ya cada uno estará en su casa. ¿Se había vuelto loco? Definitivamente no podía aceptarlo.Uno. “Antes de que digas que no podés aceptarlo. Soy un diseñador web que trabaja de lunes a viernes como cualquier persona. Es mi regalo de navidad para vos. “Antes de que digas que no podés aceptarlo…”—¿Qué? ¿El qué? Me volví hacia el recibo y los ojos se me abrieron como platos. “Señorita Paula. Soy bastante más normal de lo que te imaginas. que a veces se junta con sus amigos a tocar la guitarra y que está muy contento de que no te hayas casado porque sos la chica más bonita que vio. al que no le presté mucha atención. Era mi deuda cancelada con la tienda de novias. me hiciste uno mucho mejor. seguí leyendo su carta. Después de conocer a la Paula de la tienda. porque espero de verdad que quieras salir conmigo alguna vez. quiero decirte que no voy a dejar que me lo devuelvas. . parecía ser un recibo. te puedo decir que mi regalito se queda corto. y que no estoy tan loco como debés estar pensando. ¿Cómo se le ocurría? Decidida a devolverle peso por peso de lo que se había gastado. después de la fiesta. cómo no.”—empezaba. ¡Me había pagado el maldito vestido! El mismo día en que nos habíamos conocido. y no podés rechazarlo. Pero supongo que para la mañana de navidad. para tener una segunda aventura como la que tuvimos. casi desmoronándome con una botella de champagne en la mano. y a la Paula que en estas últimas horas se dejó llevar por cada una de las estupideces que se me iban ocurriendo. Te dejo mi teléfono. me sentiría más cómodo con la guitarra en la mano.

con el estómago lleno de mariposas. también sonreía. ¿no? Besos.dijo entonces algo apenado. señorita Paula—. haciendo caso a un impulso descabellado. Sonreí ahora con más ganas.” Más abajo. su número de celular. —Me encantaría. me vi discándolo para comunicarme con él.Me desperté solo y ya estaba pensando que no iba a volver a saber de vos—. (que prefiero darte en persona) Joaquín. Claramente lo de anoche no iba a ser el final de nuestra aventura. —¿Me aceptas una invitación a desayunar para pedirte disculpas?—pedí cruzando los dedos. iba a ser solo el comienzo.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Nos queda Año Nuevo.dijo y al parecer. —Buenos días.contestó al segundo tono— . Mucho mejor. Fin . y por primera vez en la vida. hermosa—.

com/NSLuna1 Instagram: https://www.pinterest.autoransluna.com/NSLunaLibros/ Twitter: https://twitter.com/nsluna/ese-maldito-vestido/ N.spotify. Luna La autora en las redes sociales: Facebook: https://www.Un poco más: Lista de Canciones de la historia: https://open.com/user/11131840972/playlist/1JM5q4CmmxBLgSHuicIv1O Tablero de Pinterest de la historia: https://es.facebook.com/ . S.com/ns_luna/ Web: http://www.instagram.

en una cola eterna. Su tristeza se mezclaba con la alegría de aquellos que iban y venían por la acera. arrugó su pequeña nariz. —No importa mami. estaba allí parada esperando la respuesta de un milagro. frágil. rugosa. hace mucho frío. grande. Sintió su corazón vivo. estoy bien – respondió con una piadosa mentira. —Pero hija. La madre miró a la hija. Las dos esperando su turno.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ “Un milagro en Navidad” María Martinez Celia. . ya no allá otro día. mami. camuflarlas tras los copos de nieve. mientras ella. llena de callos. —Tal vez. tras la última vía en sus venas. —¿De verdad quieres esperarlos? —Sí. Los belenes que adornaban la tiendas. ¿estás cansada? preguntó con suavidad. las luces brillantes en las calles confundidas con las estrellas. el olor de la leña quemándose en la chimenea siempre lo asociaba a la navidad. —No mami. grupos de niños cantando a la próxima nochebuena. En su rostro las lágrimas dejaban un reguero de escarcha y consiguió con esfuerzo. Envolvía con la máxima delicadeza a la suya. —Sí quieres venimos otro día. para mí. blanca. Miró la mano de su madre. Sintió el frío en su cara pero no le importó. una nueva oportunidad para Celia. pero apagándose latido tras latido. testigos mudos de su dura vida de trabajo. Las dos con sus esperanzas rumiadas en silencio. Lloró sin que nadie le viera. conteniendo el dolor tras una sonrisa: —Cariño. repleta de heridas. quería empaparse de todo lo que veía.

En realidad un enfermero. —No mami —responde sincera. sí algo me ocurriera cuando le des la noticia. siente el frío en su cara mientras aguarda. cuida de ella —dijo mientas dirigía una mirada de tristeza a su madre. . Después se dirigió al del el cabello castaño: —Gaspar. Celia pudo estar con ellos. Mira a su madre que sonríe a su vez al contemplarla. no había demora y se llevaron de allí a la pequeña… Ha pasado un año. los callos de las manos de mi madre no alcanzan para pagarlo. aguardaremos —. Los tres se miraron al unísono. los veo. está feliz e intenta calmar a su nuevo corazón que late contento y desbocado. vosotros que hacéis realidad los sueños de miles de niños. Primero le habló al del pelo blanco: —Melchor. ¿Dime. Se les rompió el alma ante esa niña para la que no había falsos trajes ni engaños. Sentenció la madre comprensiva. podríais conseguir que se cumpla el mío? Los tres se miraron a unísono. si he de emprender el último viaje haz que sea rápido y no me duela. Tengo mi corazón enfermo y necesito uno nuevo.—Está bien. un anestesista y un cirujano. Por último se dirigió al de los mechones negros y rizados: —Baltasar. pero. un milagro. —¡Sí. Celia. los ves! —gritó emocionada. aún creía en la magia del ser humano. escarcha en el rostro y copos de nieve ocultando lágrimas. están allí. Melchor. disfrazados de Reyes Magos escuchando en aquella acera la vocecita de Celia. —Estás cansada hija —pregunta con calma. Gaspar y Baltasar. olor a leña quemada en la chimenea. lo más difícil. tú siempre has sido mi favorito por eso te pido a ti mi mayor deseo. Consciente de lo que ellos de verdad eran. —Mira cariño. que sin embargo. Y tras horas infinitas de viento gélido. sólo te pido una cosa.

—Melchor. Mi mami y yo. FIN . Gaspar. gracias a vosotros ya estoy curada.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Y tras horas infinitas al fin consigue llegar a ellos. mi milagro navideño. Baltasar. queremos deciros que gracias por traernos nuestro único deseo.

y por ser la hija del gobernador siempre lo había tenido que mantener en secreto. Gómez Aún recuerdo las navidades pasadas. también. sí… Vuestras reuniones familiares siempre son un desastre. me juré a mí misma que nunca más volvería a pasar unas fiestas navideñas con la familia. creo que será la primera navidad que no termine en un hospital o en comisaría. hizo que esa misma noche al acostarme pidiese un deseo. voy a exponer mi obra en el Somerset house gallery. . mañana será un día perfecto. aun no me puedo creer. y no le veía ningún problema. ––Mira que eres boba. ––¿En qué piensas Lucia?–– me recrimina Tanya que está en el asiento del lado. Hoy a día veintitrés de diciembre un año después. así que estas navidades nada podrá impedir que sean perfectas. y esta vez no podía ser diferente. voy en un avión rumbo a Londres. todo eso. solo quiero pasar una nochebuena tranquila. En serio. En fin. mi abuela desveló el gran secreto. ya me lo decía Tanya ya. así que esto fue lo que sucedió: mi padre sufrió una intoxicación de ostras. mi madre llorando desconsoladamente porque a mi hermano se lo ocurrió dar la noticia en esa misma cena de que se alistaba al ejército. tu familia es rara. solo que soy fotógrafa y mañana día veinticuatro. para sorpresa de los demás a sus ochenta años reveló que siempre le habían gustado las mujeres. y la noche maravillosa. «esto terminará como el rosario de la aurora». la exposición será un éxito. ––Yo no reniego de ella. desee con todas mis fuerzas no estar presente en las siguientes navidades y aquello de la manera más real se cumplió. Pero es tu familia… y no deberías renegar de ella.. más la caída de una vela que propició un gran incendio. que había guardado durante años..“Desastre en la Galería” Ainhoa S. que yo fuese la única de la familia que ya se había dado cuenta de aquello. lo que provocó que terminásemos pasando toda la noche en un hospital. no es que me haya buscado un viaje «no por falta de ganas». ––En que estas navidades voy a estar lejos de la familia desastre y a salvo. Mi familia tiene tendencia a grandes catástrofes en las reuniones familiares. sin tener que preocuparme de lo que puede pasar o no.

ya sabes la familia unida jamás será vencida. oigo que llaman a la puerta de la habitación. tu madre insistió en darte una sorpresa y ya sabes que cualquiera le lleva la contraria ––me dice mi padre mientras todos van entrando en la habitación y se van sentando por la cama y el suelo. en obviar los golpes. cierro los ojos. así que terminamos entrando en el hospital de urgencias. Mi madre observa mi cara de dolor. por fin llegamos a la galería. ––¿Mamá. y no puedo estar más feliz y orgullosa de mí y además de todo esto a salvo. aunque mi negación sea total. ¿me equivoco? ––¡Estás loca!. papá que hacéis todos aquí? ––digo mientras veo a la familia mala suerte al completo. ni tan solo les has dicho que vas a exponer tu trabajo en la galería. tengo que irme al hotel a vestirme y coger las cosas para la exposición. Empiezo a notar como el dolor de mi mano empieza a agravar. no puede ser. no me puedo creer que esté en la sala de espera. caigo y mi mano queda totalmente doblada debajo de mí. tengo que arreglarme e irme a la exposición. Estando en la ducha. Después de instalarnos en el hotel. Me levanto como puedo. mi familia junta en una exposición es lo mismo que un gran desastre. «Joder. ¡Dios ya debería estar allí! –– imploro a mis padres mientras mi madre me mira con cara de susto.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ ––Confiésalo. pues claro que no les he dicho nada… ¿quieres que lo arruinen?. que oportunos» Pienso en hacerme la loca . estoy lejos de la mala suerte así que nada ni nadie lo podrá arruinar. pero luego pienso que puede ser algo importante referente a la galería. nos enseñan la sala donde se mostrará mi obra.. Y pensamos darte una sorpresa. me visto con lo primero que encuentro gritando: ––¡Ya voy! ––siguen tocando con más intensidad. ––No puedo estar aquí. y quizás sea el evento más importante de tu vida. y eso no es un buen augurio estando aquí mi familia. ––Cielo. . todo está perfecto solo espero que mis nervios no se apoderen de mí en el último momento. aturdida aún por el golpe. «No es posible». «Ahora entiendo lo de mi caída... respiro hondo y me mentalizo a mí misma de que todo va salir. qué quieres. ahí nos esperan los organizadores de la exposición. Y al fin llega el gran día. así que decido salir con tan mala suerte que resbalo. nos llegó por correo la invitación de la galería. y al abrir la puerta no doy crédito con lo que ven mis ojos..» ––Mofletitos.

Antonio vete a la galería y entretenlos. mofletitos. –– Y en ese mismo fatídico momento mi madre emocionada da un paso atrás con tan mala suerte que choca con el carrito de los canapés. ¿o acaso os pensabais que se había perdido vuestra invitación? Para nada. en realidad les quiero. y cuando alguien necesita algo ahí estamos. los señores de la galería seguro que lo entienden ––me dice mi madre mientras me agarra del moflete. cosa que provoca que entre en una terrible ira. esta oportunidad solo pasa una vez en la vida. pero lo ha conseguido. ––Lo siento. pero no. ––Como bien he dicho. mamá. vale. lo siento. – –Bueno. ya lo harás otro día. ¿Por qué siempre hacéis igual?.––Mofletitos. Quizás no seamos una familia corriente. no fue mi intención decir esas cosas. pero que te quiere con locura. ––¿Queréis parar de arruinarme la vida?. y ante todo a mi familia. no te preocupes. y al no aparecer me vetarán como una irresponsable. porque sin ellos jamás hubiese llegado aquí esta noche y no lo digo en sentido literal. Y por favor no me llames más «mofletitos». ––Aixxxxxx. ni siquiera pienso eso de vosotros. lo sé sí que fue lo que pensé. y lo digo de la peor manera posible. pero somos una familia con nuestros más y nuestros menos. única y especial. y Sara llama a Tanya y dile que mueva su culo chileno hacia el hospital y traiga el vestido de la exposición de Lucía. quiero a todo el mundo moviéndose a la de ¡yaaaaaaa! Mi mofletitos. por mi familia ––brindo levantando la copa. No tendríais que estar aquí. y todo por vuestra culpa. invéntate algo como solo tú sabes hacerlo. mamá. y lo único que se me ocurre es ––Quiero dar las gracias a todos los presentes. y escupa todo lo que llevo aguatando y retenido toda la vida. me piden que diga unas palabras. no podéis parar nunca. FIN . vete ahora mismo a buscar un médico. La exposición ha salido de maravilla. nadie te va arruinar el día ni siquiera esta familia tan desastre que te ha tocado. pero fue una opinión del cabreo monumental que tenía. le da un golpe al camarero y le tira la bandeja con las copas de champagne al suelo. ha sido un accidente ––dice mi madre espatarrada desde el suelo. no sé cómo les ha entretenido mi hermano. Si tienes que sobornar lo haces para que ya atiendan a tu hija. fui yo la que intenté evitar que os llegara. Mi madre se levanta como un resorte diciendo ––Tú.

mi vecino de toda la vida. Creo que me puse colorada nada más girarme.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ “Mi amor. mi amigo” María Beatobe Muchas noches antes de irme a dormir pensaba en él. después de conocerle. Estaba locamente enamorada de Álex. y yo que era súper tímida. deportista y encima yo era su mejor amiga. Con los apuntes sobre la mesa y concentrada totalmente en ellos alguien por detrás me dijo: ― Seguro que te lo sabes de sobra. – Lo que pasa que hasta que no se sepa todo al dedillo no va a estar contenta. En el instituto todas las chicas me miraban envidiosas porque él siempre tenía alguna broma para mí. Le conocí el primer año de instituto. Físicamente llamaba la atención entre las chicas porque era alto. con su sonrisa me observaba sentado sobre la mesa que estaba detrás de mí. El me presentaba a toda la gente y yo iba detrás de él como un perrito faldero para no quedarme sola entre clase y clase en los pasillos. ― ¡Claro que se lo sabe! – respondió Pablo sentándose de un salto con agilidad a mi lado. coincidimos en la misma clase y cuando le vi ya me pareció guapísimo. no me atrevía a hablar con nadie. Tenía unos rasgos definidos que no parecía que tuviera solo catorce años. Me giré y era Álex. Recuerdo el primer día que hable con Álex. déjalo ya. guapo. supe que jugaba al tenis desde los cinco años. creo que él se dio cuenta de que estaba súper nerviosa. Además. Me ponía muy nerviosa dirigirme a alguien que no conocía. Era al único que conocía. Cuando empezamos el instituto yo me senté junto a Pablo. simpático. Yo estaba sentada repasando unos apuntes de historia porque a última hora teníamos examen. Y yo me sentía en una nube. es más. No sabía ni que responderle. pero para eso mi amigo Pablo me ayudaba mucho. moreno y con los ojos oscuros.― dijo guiñándome un ojo. . se me trabó la lengua y se me secó la garganta. para mí lo tenía todo. un abrazo o una sonrisa.

Esa fue la primera vez que crucé dos palabras con él. Pero a ver. pero antes me dijo. Los meses siguieron pasando y nos plantamos casi en final de curso. Sin él. Inexplicablemente para mis padres. porque le contaba mis paranoias y él me contaba las suyas y nos entendíamos a la perfección. pero sin adquirir las responsabilidades que suponen crecer. Imaginaros. Deseaba ir al instituto para verle. para intercambiar un par de frases aunque fueran de geometría. Sonó el timbre que anunciaba que comenzada la siguiente clase y Álex se bajó de la mesa para irse a la suya. con más ganas. Él era nuestro nexo en las conversaciones. entrenando duro. ― Bueno… es que luego en el examen me pongo nerviosa… . Pero siempre estaban las chicas de turno que se le insinuaban con descaro y él aceptaba con halago. Se planteó desde el instituto una fiesta de fin de curso. Me daba una angustia pensar en estar tres meses sin verle… Pero pasaba todo el verano en una escuela de tenis. como el vaticinó. empecé a ir al instituto cada vez mas arreglada. Según me contaba mi amigo Pablo. Seguro.Aprobarás. no se me quitó la sonrisa de la cara en todo el día y aprobé. que se realizaría por la tarde en una discoteca light de la zona. de eso estoy segura. . Álex era bastante bueno jugando y por lo que le había dicho. Siempre tuvo un punto femenino que me encantaba. Creo que mi madre pensaba que era gay. pero siempre con Pablo presente. Me moría solo de pensar que no le vería en verano. pero por lo que él me decía. Taladré literalmente la cabeza a Pablo para que me ayudara a elegir que ponerme. Era curioso. El curso fue pasando y poco a poco íbamos hablando entre clase y clase. con el desparpajo que le caracterizaba y que jamás se hubiera atrevido a lo largo del curso a . Y mi madre tonta no era.Me giré a mirar a mi amigo y sonreí. y con buena nota. la mitad de las éstas no hubieran existido. A él le gustaba mucho Paula. pero la veía un imposible. con catorce años empezaba a entrar en la famosa edad del “pavo” en la que queremos ser más mayores de lo que somos.respondí tímida. le gustaban más las mujeres que una tarta de chocolate. más contenta. empezaban a tantearle buenos entrenadores. una chica de la clase de al lado.

pero estaba claro que me faltaba algo allí. ¿Donde se habría metido? Seguramente estaría conociendo a alguna chica mucho más alta y guapa que yo. Sus padres y los míos se conocían de toda la vida. Estaba muy delgado. pero nada más. ¡había . Se me acercó un chico mayor que yo. Yo le decía que le acompañaría para animarle. y encontrarme una sala de semejante tamaño. Reconozco que me puse nerviosa.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ hablar con ella. con el pelo castaño y ojos del mismo color. si no que lo agradecían. pero a mí no me unía nada a Paula como para ponerles en contacto. porque nunca había entrado en una discoteca. Era un chico muy atractivo. o eso decían las chicas. Nos juntamos con unas chicas y chicos de nuestra clase y nos tomamos un refresco mientras bailábamos. Pablo buscaba con la mirada a Paula pero ni rastro de ella. Quedamos en que Pablo vendría a buscarme a casa y luego volveríamos juntos también. ― ¿Ves a Paula? – me preguntó mi amigo mientras buscaba con la mirada. con la música a tope y tanta gente me causo bastante sobresalto. Eran vecinos de siempre y Pablo y yo nos habíamos criado siempre juntos. yo no era como él. Me lo estaba pasando bien. Miré nerviosa a mí alrededor pero tampoco veía a Álex. que me sonaba de vista del instituto y se puso a bailar conmigo. Mi padre me miró con cara de “dónde vas así” pero mi madre me guiñó un ojo y con ese gesto ya sabía que ella se encargaría de convencer a mi padre. Pablo hacía de todo para que Álex y yo coincidiéramos. porque no me atraía nada eso de sudar y cansarte por placer. había decidido ponerme una minifalda negra con una camiseta de tirantes color rosa flúor. Pero algo se me ocurriría. me sonrió y me dijo que se llamaba Jorge. ―No… ¿Y a Álex? ―Tampoco ― respondió él subiendo los hombros. Cuando llegamos a la discoteca había bastante gente en la puerta hablando. ―Así la niña no vuelve sola – decía mi madre. pero yo no le veía más allá que como un amigo. Entramos y a mí me dio mucha impresión. La tarde de la fiesta estaba de los nervios. Pablo era alto. medio a oscuras. y siempre me decía que cuando pudiera ir a los gimnasios iba a estar todo el día allí para ponerse “cachas”. Sandalias con algo de plataforma y un poco de maquillaje. De ahí que no es que solo no les extrañara que estuviéramos siempre juntos. Mi mejor amigo. Claro. él.

allí estábamos nosotros. nada más. Jorge me propuso irnos a unos asientos un poco retirados de la pista para estar más cómodos. Mis padres trabajaban y me quedaba en casa de mis abuelos para que ellos pudieran ir a afanar tranquilamente ya que yo no tenía clase. y con ese desparpajo que le caracterizaba tuvo el valor de presentarse a ella y decirla que si necesitaba algo. muy guapa. era una chica tímida también como yo. Allí tenia amigas y la verdad es que era divertido. Paula me cayó muy bien desde el principio. No tuvimos ningún tipo de contacto en esos meses ya que volvió de nuevo a la escuela de tenis. Se sentó tras de mí en la clase y siempre estaba mandándome notitas con bromas. Vi que me miró y dijo algo al oído a Pablo sin dejar de mirarme. no se forzó. Pasó el verano y comenzamos de nuevo el curso. casi dieciséis y empezábamos a quedar los fines de semana para sentarnos en un parque y reírnos un poco. simplemente ocurrió. ¡solo tenía catorce años! En ese momento vi a Álex que se acercaba al grupo y saludando a Pablo con un choque de manos se puso a bailar con nosotros. Yo subí las cejas como diciendo:” Ay dios mío. Me contó que había llegado tarde a la fiesta porque tenía que ir a entrenar a diario y no se lo podía saltar. y en mi cara debía de notarse mi incomodidad cuando Álex se acercó con una sonrisa y cogiéndome de la mano y tirando de mí dijo: -Me la llevo un rato a tomar algo. Me decía que total. También vi que Pablo negaba con la cabeza como respuesta. . ¿qué hago?” Era totalmente inexperta en eso de los chicos. así que muy educadamente le dije que no. Álex y yo empezamos a coger cada día más confianza. ya teníamos quince años. Decliné su ofrecimiento pero él insistió. pero eso en mi idioma era que quería que hiciéramos algo más que bailar. y muy graciosa una vez cogía confianza. Pasamos un curso espectacular. Ese día terminamos hablando de todo un poco en la puerta de la discoteca. Mientras me hablaba me acariciaba la espalda y yo empezaba a sentirme un poco incómoda. no me apetecía irme con él. solo seria hablar. dibujitos… Conseguía que siempre tuviera una sonrisa en la boca. Yo pasé el verano en el pueblo. Pablo empezó el curso con muy buen pie porque pasaron a Paula a nuestra clase. Empezamos a estar siempre los cuatro juntos.ligado! Pablo me miró desde el grupo en el que estábamos y me sonrió.

El primero que me vio fue Pablo. Digamos que ya no era tan tímida no tan reservada. Me había cortado el pelo a media melena y lo tenía más un par de tonos más claro por el sol. Había conocido a algún chico en el pueblo. pero estaba más alto. pero me pase el verano en la calle disfrutando del pueblo. Pablo me miraba y me guiñaba en ojo. Le vi de lejos con un polo negro y unos vaqueros azules desgastados acompañados de unas converse. También era más que evidente que mi delantera había aumentado un poco. en nada tendríamos los diecisiete y ya empezábamos a entrar en terreno pantanoso. El curso terminó y volvimos al instituto ya con dieciséis años. como iba a tratar como un amigo a alguien del cual estaba locamente enamorada. Yo quería morirme cuando los veía.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Pablo se desvivía por Paula y yo por Álex. Me había preparado y arreglado a conciencia para que cuando me viera. no es que hubiera hecho dietas. Reconozco que ese verano me había espabilado. Piscina. No una barbaridad. salir por las noches a tomarnos un helado o empezar a entrar en los pubs sin conocimiento de mis abuelos. Pero cuando llegaba a casa. Ese año Álex empezó a tontear con Eva. El primer día que volvimos al instituto en octubre casi me da algo cuando vi a Álex. pero no éramos correspondidos. Empecé a conocer lo que es tontear con chicos y que ellos lo hagan contigo. Vi como saludaba en los pasillos a Paula y a Pablo con un abrazo a cada uno y una sonrisa. Se había rapado el pelo por los lados. Me puse gloss clarito en los labios y me puse mascara de pestañas. Madre mía. pero el cambio era notable. Me pareció divertido. una chica un año más mayor que el que no paraba de tontear con él y él se dejaba querer. no te preocupes. notara también el cambio físico que yo había experimentado ese verano. Me temblaba todo. dejándolo solo un poco más largo por arriba. paseos. Paula y Álex. me había estilizado. pero ninguno me atraía tanto como Álex. No sé que habría comido ese verano. Me moría por abrazarle y mirarle a los ojos después de casi tres meses. Todo ese movimiento y que la verdad algo había crecido. en plan. Sonreí . Con paso firme y un temblor de piernas increíble me acerqué con una sonrisa en los labios. más fuerte y más guapo si cabía. que poniéndose dos dedos en los labios silbó emitiendo el sonido típico de piropo. Cogí aire y me dirigí al final del pasillo donde estaban Pablo. Había perdido algo de peso. pero nunca di ningún paso más que unas simples miradas o algún piropo. ni mucho menos. había días que lloraba como una tonta lamentándome porque no le gustaba. Muchas mariposillas revolotearon por mi estomago.

Me dijo que en el primer descanso de clase fuera a hablar con ella al baño que tenía algo muy importante que contarme. y Pablo con Paula. Yo ese verano no solo no tuve contacto con Álex. claro que no. Olía tan bien. para que nos vamos a engañar. pero su gesto cambió. Este chico hacia sacar cosas de mi que ni yo conocía. ―Pero ¿a ti que te ha pasado este verano? ―Anda quita. no había tenido tiempo de ponerme al día. Un sudor frio me recorrió la espina dorsal. .instantáneamente y vi como Álex se giraba. que estaban fuertes y fibrados. Entre que no tenia móvil y que había llegado del pueblo justo el día anterior.¡Anda! – Dije . Reía como yo. Estaba tonteando descaradamente con él. ¡que me da corte! – ― Joder. Solo me faltaba hacer una apoteósica caída de pestañas para que fuera un tonteo de libro.¿Enfadada? – dijo con media sonrisa. En la variedad está el gusto. Antes de separarnos él me susurro al oído: ― Estas preciosa. pero Álex y el empezaron a hablar por lo bajo y vi como Álex se sentaba a mi lado. Paula me recibió también con alegría y un gran abrazo. Me aproveche del contacto paseando mis manos por su espalda y brazos. En nada tendría ya diecisiete años y mi manera de ver la vida me había cambiado ese verano. Creo que se dio cuenta de que ya no era la niña que se despidió de él a finales de Junio. Pablo se iba a sentar a mi lado. sino que tampoco lo tuve ni con Pablo ni con Paula. Las clases comenzaron y me sentía plena por haber vuelto a ver a mis amigos. Me habría quedado a vivir entre ellos en ese momento. No sé de donde saqué esas palabras. en especial a Álex. Me acerqué a ellos y Pablo fue el primero en acercarse a darme un abrazo.¿Nuevo compañero de mesa? . Pablo tiene razón… te noto…cambiada. -No. . – dijo Alex nervioso. Me acerqué a darle dos besos y casi me derrito.

. ―Nada nada… es que… ― Nada nada no… cuéntame que si después de dislocarme el brazo. El timbre sonó.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ En el primer cambio de clase. ― ¡Joder que carreras! – dije agarrándome el pecho agotada.dijo besuqueándome. ―Es que me da una vergüenza… ― ¡Vamos! ¡Que al final tenemos que volver a clase! ― Ahí va… creo que me gusta Pablo – dijo tapándose la cara con sus manos después de decirlo. que menudas miraditas te echa… El estomago dio un vuelco. ―Aysss lo que oyes… ― Pero…. ― A ver Paula no me asustes. no pasa nada te cojo y no sé lo que te hago – dijo apoyándome en el lavabo. ―Y ojito con Álex. ¡eso esta genial!– respondí dando saltitos con ella. Me metió en el baño casi en volandas cerrando tras de sí la puerta de un portazo. Paula dijo a mi espalda.. tirando de ella sin darme tiempo a reaccionar. Había que volver a clase. genial nooooo… ¿y ahora qué? ¡Es mi amigo! ¡No quiero estropear eso! Además… no creo que yo le guste a él. Paula me cogió de la mano. que pasa.dije sin poder parar de reír. ―Vale vale…quita… jajaja. – ¡Que bien! ― No. pero cuando nos disponíamos a salir del baño. ― Ay es que tengo que contarte algo… ¡estoy de los nervios! – dijo con una sonrisa nerviosa. ― ¡¿Qué?! – dije abriendo los ojos como platos. ― ¡Anda! ¡No digas eso! Ya me encargaré yo de enterarme… ― ¿Si? Ay ¡no sabía cómo pedírtelo! Gracias gracias gracias gracias. ¿ella había notado eso? Es que yo sentía que miraba pero no quería pensar que serian ese tipo de miradas.

No iba mal encaminada creo… me parece que para ir a verle no necesitaba más información. Me puse muy contenta y entre risas le dije que sí. una red. una pelota y dos raquetas. acompañaría a casa a Paula. solo sabía que se jugaba en una pista. Era un torneo a nivel nacional y me dijo que porque no iba a verle. ―Necesito desconectar un poco antes de ir a casa y que mi padre me taladre con consejos para mañana. Álex me dijo ― ¿Quieres que te acompañe a casa? Yo me puse colorada. Esa semana la recuerdo muy especial. No entendía absolutamente nada de tenis. Ese mismo sábado Álex jugaría la semifinal del campeonato de Madrid Cadete. El viernes por la tarde quedamos los cuatro para tomarnos algo tirados en el césped de un parque cercano al instituto.El curso había empezado bien no. si ganaba este partido estaría en la final. Se acercaba la Navidad y empezaba a hacer frio. controlar la alimentación… . no mucho porque tampoco nos dejaban nuestros padres. estarás cansado. fenomenal. Cuando estábamos llegando al portal. tener que renunciar a salir con amigos cuando quisieras. Le esperamos a que saliera de ducharse y del entrenamiento. Por el camino fuimos hablando sobre lo sacrificado que era el querer dedicarte profesionalmente a un deporte. Entrenar mucho. yo estaba de los nervios. Después de estar los cuatro charlando un rato. Álex estaba nervioso por el torneo del día siguiente. Cuando me levanté del césped para dirigirme a casa. en la puerta del centro donde entrenaba. Pablo me dijo que si no me importaba. Eso de que sea mi padre y mi entrenador a veces dificulta un poco las cosas. estoy cerca. Me fui a mi casa con una sonrisa en la cara que no se me quito hasta por la noche al dormirme. yo le dije que ¡claro que no me importaba! ¡Y que no tenía que pedirme permiso! ¡Es más! Si lo volvía a hacer me enfadaría con él. Les comenté a Paula y a Pablo que me acompañaran y les pareció genial la idea. ¡claro que quería! ―No te preocupes. porque iba a estar todo el partido embelesada mirándole a él.

tenía a Alex dándome un fuerte abrazo. estaba paralizada. ― Si.Si… he entrenado muy duro para este torneo. De repente no sabía ni donde estaba ni porque. Espero no cagarla. ― Gracias por tu apoyo – susurro en mi oído – Aunque no lo creas. Mis palabras hicieron que sonriera. Ojalá hubiera podido parar el tiempo y seguir disfrutando de la sensación de notar su aliento en mi nuca. Nos paramos frente a la puerta y ambos metimos las manos en los bolsillos. haciendo que de su boca emergiera algo de vaho.Ahora que he empezado a decirlo no creo que fuera capaz de terminar de hacerlo mirándote a los ojos. Tragué saliva e intente separarme. ―Silvia – murmulló de nuevo – No sé si me arrepentiré algún día de lo que voy a decirte ahora. Y sin apenas darme cuenta. ―No. Pero él con cuidado no me lo permitió. . . ― Mañana vendrás a verme ¿no? ―Claro. Allí estaré ¿Estás nervioso por el partido de mañana? Resopló. ―Bueno.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Al final terminó acompañándome hasta el portal. no te separes de mí. hablar contigo me hace sentir muy bien. lo único que tenia clarísimo era que Alex me estaba envolviendo con sus brazos con suma delicadeza. Ahora aunque lo intentara no podría separarme de él. Ya lo verás. Sus palabras me hicieron perder la noción del todo.Lo harás muy bien. pues ya hemos llegado – dijo Alex con media sonrisa mientras balanceaba su cuerpo por el frio. Mi respiración comenzó a acelerarse por efecto directo de sus palabras. . Le correspondí alzando mis brazos alrededor de su cuello mientras él me rodeaba por la cintura. – Continuó .

Sin darme cuenta noté sus labios sobre los míos. temblor. Desde hace más tiempo del que creo recordar. Pero al final nuestras miradas coincidieron y noté como mi cuerpo empezó a experimentar multitud de sensaciones: calor. FIN . Cogió mi rostro con sus manos y pasó de ser un beso casto para convertirse en algo mucho más sexual. pero ya que te lo he dicho tengo que terminarlo. Mi primer beso. porque no me atrevía a mirarle a la cara después de lo que me acababa de confesar. – Había pensado mucho en ti este verano. ―Espera… No sé si cuando llegue a casa y rememore todo lo que estoy diciendo ahora mismo desearé que la tierra me trague. alegría… ―Yo…. miedo. ― Entonces… ¿quieres que seamos algo más que amigos? Sonreí mientras asentía y ese gesto dio carta blanca a Alex para volver a besarme con pasión. nervios. Pero antes me gustaría saber si… ― Tú también me gustas Alex. frio. ―Pero… ― No digas nada aun.me atreví a decir. pero jamás imaginé que cuando volviera a verte sentiría lo que siento. pero los recibí con agrado para darles todo el calor que de mi cuerpo emergía en ese momento. Me gustaría que me dieras la oportunidad de demostrarte que me atraes y que me gustaría ser algo más que tu amigo. Estaban fríos. Y no dejo de hacerlo durante mucho tiempo. – Resopló y note calor en mi cuello. por favor. Con una lentitud casi forzada por mi parte.―Silvia me gustas. Ahora sí que empezamos a separarnos despacio.

ahí donde el dolor y cada resquicio de su ser le decía que el ayer no se olvidaba. en aras del desarrollo o en otras palabras. Cada palabra dolía tanto que el corazón sangraba herido. para formar parte de una cadena de supermercados a los que no les importan ni las fechas ni una de las tradiciones de Buenaesperanza. Sin embargo. como aquella que la mantenía alejada de todo lo que le hacía daño y que la hacia la mujer de negocios que ahora era. ¿Alguna vez dejaría de hacerlo? Cerró los ojos y se llevó la mano al pecho. las lágrimas estaban inundando sus ojos y su corazón latía dolorido. No cuando todos los sentidos aún hoy recordaban a la perfección cada olor. que ahora sabía que no se cumplían. dolía el recuerdo. Lugar de encuentros e historias con finales felices.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ “Volviendo a ti en Navidad” Ailin Skye ©1612190145288 LA PISTA DE HIELO DE SANTA MÓNICA CERRARÁ SUS PUERTAS PARA SIEMPRE EN LA VISPERA DE NAVIDAD. El titular estaba ahí. Ven y recuerda porque te gusta la Navidad. con su convocatoria creando la emoción en la oficina. quince años de sueños rotos y de un amor que jamás pudo ser. ajena al jolgorio que había en ese momento. Una de las atracciones principales para el centro del nuestro amado pueblo. La esperaba con la ilusión adolecente de una chica que tenía sueños. La pista el día de hoy 24 de diciembre se mantendrá abierta hasta las 4 de la tarde. ambiciones brillantes. . Minerva no apartaba sus negros ojos del periódico. cada tacto… El nudo en la garganta comenzó a formarse. Una razón tan válida. cada sabor. Quince años sin pisar aquel sitio. nos será arrancado de las manos. Únete en nuestra despedida. ¿Cómo era posible que aún hoy siguiera anhelando aquello que no tuvo? Había amado la Navidad. recordándole por qué se encontraba sola.

tenemos bastante trabajo y.—Mine —llamó su secretaria—. Mi padre le propuso matrimonio a mi madre en la pista. —¿Necesitas algo Verónica? —preguntó mientras tomaba en sus manos el periódico y sin miramiento lo tiraba en la papelera—. de no ser por esa nostalgia y tristeza que siempre la acompañada. Su cabello negro siempre lo tenía peinado en un moño a la nuca. jefa. Verónica se acercó al escritorio y sonrió. Minerva Roster era una mujer muy dulce. Verónica miro a su jefa y amiga. Podía parecer una bruja consumada. No por algo me he quedado horas extras estos días. . que le daban un aspecto de mujer mística. Tenía un rostro verdaderamente bonito. —La mirada de suficiencia apareció en su rostro—. para ella que ya llevaba años trabajando mano a mano con esa mujer. tenía que ser un peso tan grande y doloroso que de forma constante sentía ganas de abrazarla y prometerle que todo estaría bien. una que llamaba la atención. Porque sabes bien que ya tengo todo listo para que lo firmes. sabía el buen corazón y la bondad que encerraba. siempre le recordaba a un pequeño botón de flor y si a eso le sumaba su pequeña boca sonrosada el cuadro era perfecto. como si con eso pudiera retener a la parte vivaracha que tenía oculta. realmente me gustaría que antes de que tu turno termine cerremos los pendientes. Toda ella ese día en especial desprendían una pena que incluso un corazón insensible no podía evitar sufrir por ella. Analisó a la joven que tenía frente a ella. Si que tenía unos ojos enormes de un negro acerina enmarcados con largas pestañas y unas cejas delgadas y delineadas. podría vestirla con tules y sedas para ponerla en escaparate. Podría decirse que era una muñeca de porcelana por la blancura de su piel. a pesar de esas hostilidad que se empeñaba en querer fingir. podía hacerlo por ambas. Aún no entendía que podía hacerla fingir algo que no era. pero. La señaló con el dedo y como cada día advirtió: —No me gruñas. eso sí. Esta vez no era para menos. pero lo que fuese. ¿has leído las noticas? —la mujer aún se mantenía en el umbral de su puerta— ¡No me lo puedo creer! Ahí conocí a mi chico. Solo esperaba que atendieras las llamadas en cuanto me digas podemos revisar cualquier cosa que se te ocurra. Era muy bajita y menuda. La nariz era pequeñita. Después vas a salir a brindar con nosotros.

señor. Sabía que esa mujer la conocía demasiado bien. después de todo son negocios ¿verdad. no por algo lo había visto crecer. —¿Es verdad lo de la pista de hielo? —preguntó sin apartar sus ojos del periódico. . tenían mucho trabajo pero ella ya encontraría la manera y el tiempo para convencerla de ir a la pista. había sido su mentor y amigo. —el hombre atendió al llamado. El tiempo había pasado y pudo mantener su mente lejos de ahí. Verónica suspiró. ¡Aún hoy La añoraba! —Dicen que esta tarde irá todo el pueblo para despedirla… —añadió Roy. Hay muchos indignados. —Roy —llamó a su chofer. Todos tenían parte de su historia ahí y después de todo era Navidad. hiriéndola estúpidamente y por orgullo no fue capaz de aceptar que la necesitaba y podía perdonar cualquier falta. —Tengo demasiado trabajo. Un ser humano esplendido que le enseño la humildad que su acaudalada familia no había logrado hacer. Gracias a el conoció a la única mujer que realmente significó algo y que dejó ir. no tenía nada que festejar. no había nada que la esperase fuera de esa oficina. Negó con la cabeza. era un hecho. —Sí. Volvía una vez más como el hombre de éxito que era o como el hijo pródigo tras luchar contra la cruda realidad. Todo el pueblo tendría que ir. vamos a estudiar cada una de las promociones que tienen. La limusina avanzaba por el pueblo que lo había visto nacer. Sabía que lo conocía demasiado bien. de hecho casi podría asegurar que se había olvidado de todo menos de ella y de aquella estúpida pista de hielo. —Señor. mi Elvira entre ellos. trae las carpetas de la cuenta Dragonné. Es una desgracia que sucedan estas cosas en Navidad. pero. señor? El hombre no miró a su empleado aunque odio ese rentintin al final de su frase. Dante miraba incrédulo el titular y mil emociones pasaron por su mente. más que otra cosa. para su salud mental.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Minerva se quedó mirando a su secretaria por un minuto.

La limusina por fin llegó a su destino y Dante inspiró profundo antes de volver a mirar aquel titular que tiraba de él. Joder su vida y olvidarse de todo. con esa mirada cargada de censura. Quince años de remordimientos y de mujeres equivocadas. pero jamás regresó y el dolor de su ausencia le hizo no volver a pisar aquel lugar pues su recuerdo era devastador. de darle gusto a un padre que había estado a punto de morir y que le había exigido hacer lo que un Drake hacía bien. —No si no quieres. Se pellizcó el puente de la nariz intentando estúpidamente sacarla de su mente. cada año había acudido para verla aunque fuese a distancia. Quince años de aguardar por algo que jamás iba a suceder. estará orgulloso del hombre en que se ha convertido. lo que pase a partir de ahora es tu culpa no de nadie más. incluso de lo que había amado. Quince años de ser un capullo y de vivir en una angustiante soledad. y en caso de necesitarlo podría llamarle. porque sabía que tenía razón. Pero eso no quita que tengo razón y que está desperdiciando una parte importante de su vida. su padre vivía estupendamente. como si le gritase un mensaje inteligible.—Bueno. —De eso se trata… —contestó furioso con él. lo haré Señor. —Si con eso te sientes bien. El amor. no quiero hablar de nada. Quince años de sabanas sucias y camas vacías. Sabía que ella no estaría ahí. después de todo para eso existían los móviles y demás parafernalia moderna. Gracias —cortó cualquier charla. —¿Te recuerdo quién paga tus facturas? —le recordó con prepotencia. De eso iba todo. . Ya eres un hombre Dante. ahí no había nada que lo esperase. Llévame a casa. —Roy lo miraba por el retrovisor. Si con eso me quieres exigir una vez más que te hable de usted. Quizá lo mejor sería que no volviese jamás a Buenaesperanza. —Solo avanza Roy. pues supongo que lo pasaran muy bien. cada año te lo digo y cada año lo echas en saco roto. —Vuestro padre. hazlo.

¡Hemos terminado a tiempo para el brindis! —¿No te rindes? —Minerva se frotaba la nuca. simplemente sonríe toma una copa y si quieres regresar… Minerva se levantó de su asiento y se acercó al gran ventanal que le mostraba gran parte del pueblo. jefa. como cada año. La secretaria bufó y esta vez decidió ser franca. La joven estaba a punto de girar sobre sus caros tacones y esconderse tras la puerta. —Tu y yo sabemos que no te gusta estar sola. permanezca cerrada. ya había tenido su ración de rechazos hacía mucho tiempo para volver a sentir una humillación. tengo demasiados pendien… —Oh lo sabía. —aclaró Verónica guardando en la carpeta por fin todos los documentos—. no te estamos pidiendo que te hagas súper amiga de nadie. basta con que mi puerta. vamos princesa de hielo. y en esta empresa todos te respetamos. también sabemos que te mueres por ser parte de algo.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Y esto es lo último que nos queda. Es necesario que te unas al personal. ni siquiera estas obligada a ser amable. —le guiñó un ojo—. Aunque no lo creas te apreciamos. la jefa se une. Un silencio fue lo primero que se presentó. de hecho. Mujeres y hombres compartían alegremente. —Una copa y me regreso. Chicos. ni que el dolor remitiera. siempre lo había sido. mucho menos que la soledad se alejara y el recuerdo fuera sustituido con el olvido. —Vero tiraba de ella con fuerza hasta sacarla de su despacho y encontrarse de forma directa con varios pares de ojos que la miraban sorprendidos—. Solo es una copa. Era tímida. mucho más cuando le pusieron una copa y comenzaron a hablar de forma desenfadada. además ¿Cómo esperas que cotilleemos a tus espaldas si no te presentas? —Para cotillear a mis espaldas no necesito salir y alternar con nadie. Minerva solo sonreía y ofrecía su copa para chocarla con los que se acercaban. —¡Feliz Navidad! —el grito de todos los empleados la sorprendió. —Jamás. Una de las secretarias llegó hasta ella y le dio un beso en la mejilla con las . ¿Por qué no? No era que con eso cambiasen las cosas. Todo aquel lugar parecía de ensueño con los adornos de Navidad a simple vista.

como intimidaste a esos inútiles de Rinnon hasta hacerlos firmar y fusionarse con nosotros. era lo único que ella jamás haría. No se sentía orgulloso de esa alabanza. se coló a su habitación. el amor dolía. Abrumada por muestras de afecto que no esperaba. Ese poder que mantenía sobre todo lo obligaba a obedecer sin quererlo.lágrimas en los ojos. riendo a carcajadas y compartiendo momentos felices. No podía. A sus treinta y cinco años le fue imposible negarse a la orden tácita de su padre. y solo por eso te voy a dar un regalo. Sabía que no me equivocaba cuando te dije que te dejaras de tonterías. —Estoy orgulloso de ti. —Usted me dio una oportunidad. Los recuerdos dolían. Aquella agencia publicitaria funcionaba bien. Ahora ella era la que había seguido con la tradición. Miró la bola de nieve y negó con lágrimas en los ojos. Su madre tampoco se hubiera sentido orgullosa de eso. Eres tan agudo en los negocios como yo. dejándola dentro del cajón. Minerva solo sonreía ante las personas que ahí se encontraban cantando villancicos. pero no fue la única que se presentó a agradecerle la ayuda que les había ofrecido. Escuchó como todos planeaban ir a despedirse de la pista de hielo. —De un cajón extrajo un sobre grande y grueso que dejó caer en el escritorio— Todo tuyo. Gracias— y con esto le ofreció una bola de nieve con una pareja de patinadores dentro. Dante apretó los puños. . Un brillo que solo lo daban los billetes y el derrumbe de pequeños negocios absorbidos por la firma familiar. tampoco Roy. La joven miró a la mujer retirarse. siempre le voy a estar agradecida —la mujer le ofreció una pequeña caja—. gracias al gran trabajo que su padre había hecho hasta el último día de su vida. era la mujer que se había encargado de contratar después de ser testigo de cómo había sido injustamente despedida en el Café de Shent. Explicó como obtuvo una fusión aunque omitió las ventajas que le dejo a los dueños. —Así que Londres es nuestro ¿eh? —El señor Drake se encontraba sentado en su pequeño despacho en su mansión. ¿Acaso era verdad que se había vuelto como él? —Quiero que me repitas. y antes de que intentasen llevarla con ellos. Un vaso de whisky era calentado por su mano mientras miraba a su único hijo con orgullo—. La recordaba. —su padre lo miraba con ese brillo en sus ojos.

y se dirigió a una casita que parecía saludarle con su cálida luz. seguramente. necesitaba hablar con Roy con desesperación. simplemente tomó los documentos y salió en busca de la única persona que lo podría comprender y a ser posible ayudar. ¡Cuánto hubiera dado por tener algo de normalidad es su acaudalada vida! —De todas las cosas asquerosas que has hecho… —no lo terminó. casi desesperado—. Lo recordaba porque había sido un amigo para él hasta hace quince años. Se había casado con su madre en busca de un heredero y para consolidar su fortuna. no por amor. pero… —Supuse que después de tantos años. nada bueno. sobre todo para obtener dinero. son demasiados años callándome esto. —Dante… —Michael. De sobra sabía que su padre era un ser frío y sin muchos principios. Se detuvo un momento al reconocer a un hombre de su misma edad que se acercaba con decisión a él. Lo odió con todas sus fuerzas. le urgía un consejo y ese idiota no se pondría en medio. El peso de todos esos años viviendo bajo su yugo. Salió de la mansión Drake. —¿Tú has comprado la pista de patinaje? —Negó—. quemándome y recomiendo mi conciencia… Escúchame por la amistad que años atrás nos unió. El odio que sintió hacía tantos años burbujeó en su interior. —¿Qué haces aquí? ¿Acaso vienes a pedir trabajo? —su voz era casi un ladrido. . Es momento que este pueblo comience a dejarse de tonterías.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ El muchacho elevó una ceja incapaz de imaginarse que cosa le estaría obsequiando su padre. bajo su crueldad y manipulación comenzaron a ser una loza que lo dejaba incapaz de respirar. el hijo del jardinero. Lo sabía de sobra al escuchar a su madre llorando por no ser correspondida y él lloró por no haber sido amado. Sacó los documentos y poco a poco comenzó a negar mientras las piernas le flaqueaban. Espero que me lo sepas agradecer. —el hombre se veía arrepentido. Decidió ignorarlo. Con lo que no contaba era que el hombre se pondría en su camino y lo enfrentaría con el mismo valor que hacia tantos años. querrías deshacerte de esa estupidez. Por lo menos nada que tuviera un significado emocional. pronto habrá algo productivo que aumentará tú patrimonio. —Roy y Elvira me invitaron a tomar un café con ellos… —cortó el otro que miraba hacia la casita antes de tomar una decisión—Necesitas saberlo.

fue fácil engañarte. esperaba que lloviera una docena de golpes sobre él. Ni siquiera creo que se hubiese enterado de nada de esto. pero fue algo en la actitud de su antiguo amigo lo que le hizo asentir y escuchar las palabras que tenían que decirse. en la supuesta cita. sobre todo si tenías la nota. —Te pagó como extra ¿verdad? ¿Ha valido la pena? —la pregunta venía sin el odio que podría albergar el hombre al que separo de su gran amor. Dante. quince años después.Dante estaba a punto de dar un puñetazo y salir de ahí. —Dante miró hacia la casa del chofer y antes de despedirse lo miró—. . jamás las da. A la que viste fue a una amiga mía que se le parecía. menosprecié y abandoné a una mujer inocente? —el nudo en la garganta se hacía más y más grande. —Yo… fui un cobarde. —Da igual porque los remordimientos siempre me vienen. creía en ella y en ti. No necesitaba más mierdas. Y ahora. —El me obligó para que tu creyeras ver lo que viste. cuando no puedo hacer nada me dices esta mierda. yo la quería. Sin decir nada más se alejó y entró hasta encontrarse con el hombre que buscaba con desesperación. jamás… —¿Qué estás diciendo? —preguntó confuso. No era ella a la que tenía tumbada y besaba con pasión. pero cuando traté de arreglarlo no me dejaste… El puño lo recibió casi con placer. Michael cayó al suelo sabiendo que merecía eso y mucho más. —¿Estás diciendo que herí. Era mi familia… —¡Eras mi amigo! —Reclamó asqueado—. te perdono porque eres una víctima más de los Drake. —Lo siento. pero entiende… Era mi familia… era mi familia —Mi padre no da opciones. Ella jamás jugó contigo. me dijo que echaría a mi padre de aquí si no lo ayudaba. Roy abrió los brazos como un padre esperando por el hijo prodigo. de hecho. tú eras como un hermano y yo la cagué. —Minerva no era la chica que viste en la pista de hielo por la mañana. Eran mis padres y yo un estúpido que no sabía qué hacer. sin embargó fue una mano la que se ofrecía para ayudarlo a levantar.

—su respuesta salió con el dolor que seguía ahí anidado junto a un recuerdo que era mejor dejar ahí—. siendo la última vez que estará abierta… Tengo tan buenos recuerdos… —Quizá es eso. seguía siendo la misma que años atrás había horneado galletas de jengibre para la congregación de la iglesia —¿Y Roy? —Oh se ha quedado en casa —la mujer sonreía como si tuviera un secreto enorme—¿Vas a la pista de hielo? —Oh no. muchacho. eso ya lo dejé atrás. —No lo sé y no me importa. —¡Muchacha! —una mujer rellenita y mayor la atrapó antes de poder huir de ella. —Sabes que él no te ha podido olvidar. baja. aún sin quererlo lo recordó como si fuese ayer. Ve a la pista. De hecho. Tomó su decisión. ¿verdad? —la pregunta llegó con el impacto que pretendía. no . Minerva se detuvo dudosa un minuto y negó. —Elvira… —pronunció su nombre al reconocerla. —¿Te sirve engañarte? —la mujer mayor miraba a la joven con pena. —Dante… —el vahó salió por su boca en forma de volutas de vapor acompañado por un sollozo. revive a la joven que fuiste. Que yo no guardo ninguno. es… lo mejor que puede pasar. —Me tengo que ir. fue un placer volver a verte. —desestimó la joven intentando parecer que el encuentro no la afectaba. —se ajustó el abrigo. espero que mi deseo de Navidad se cumpla y que todas las barreras que los separaron desaparezcan.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Sea lo que sea lo solucionaremos. Minerva caminaba por las calles perdida en sus pensamientos. Tenía miedo de pronunciar su nombre y aun así lo hizo con voz vacilante. Elvira. el… siguió su vida y yo la mía. Su sonrisa se hizo enorme al darse cuenta que no habían pasado los años. me alegra que la quiten. —Ay muchacha —la giró para enfrentarla—. —Es una pena.

Elvira abrazó a la joven con fuerza. comenzó a correr como si algo la persiguiera. —Te extraño. tantas cosas por aclarar y tantos silencios por llenar —la miró—. Solo hay un hombre por el que he sentido tanto y lo odio porque me echó a perder para siempre. me merecía que por lo menos me acompañara como un amigo. —Esto es todo lo que tengo. odio la soledad y odio echar de menos a los dos hombres más importantes de mi vida. —negó dolida recordando sus palabras. Por primera vez en años sintió la necesidad de hacer algo que había abandonado.por él sino por ti. —Se alejó con todo el dolor que esa distancia le producía. Un pasado torcido. lo echo tanto de menos que no sé cómo he podido sobrevivir tantos años. —Oh cariño. Solo había pasado un año. Dante decidió su camino y yo fui un estorbo. papá. —No. ambos sois tan infelices por culpa de un hombre sin escrúpulos. —se quejaba con todo el pesar que habitaba en su corazón—. No eres tú y no eres feliz. y para cuando se enteró tú ya te habías ido a la universidad. el trofeo virginal para mostrar. Pensábamos que no volverías. —Pero no quiero. Dante no lo supo. Ni siquiera se despidió. habría sido la mejor ¿verdad? La sonrisa de su progenitor parecía brillar. Un juego por dos años. Un sollozo llegó acompañado de un mar de lágrimas. ¡Me abandono! Odio la Navidad. ni siquiera fue al entierro de mi padre. —Duele tanto. sueños rotos que jamás volverían a ser parte de nada. El brillo de una bola de nieve llamó su . Elvira ¿A dónde iba ir sino? —se limpió las lágrimas. Llegó a su casa y se encerró como si con ello pudiese evitar que el dolor traspasara la puerta. —Mis dos niños. —Ah muchacha. Encendió la luz y encontró un lugar frío sin ningún resto de Navidad y de esperanza. —se quejó la mujer. Extraño charlar contigo… ¿Sabes que van a quitarla? Tú me enseñaste a patinar ahí. como si le contestase. hay tanto que tienes que saber. pensé que lo haría. se ve en tu mirada en esas lagrimas que quieren salir y que sigues conteniendo. Cruzo el salón hasta llegar a un librero en donde se encontraba colocada una foto donde un hombre mayor la abrazaba con orgullo.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ atención. simplemente quería probárselo. Una sonrisa se dibujó en sus ojos. Después se mantendría abierta todo el año. La segunda caja era más pequeña y ahí brillando con un color azul celeste. Una vez decidido todo era más fácil. . La risa salió de su garganta. lo pagaría quien fuera. quizá si lo deseaba con todas sus fuerzas sucediera. Las once de la noche y la pista se había quedado sola. La guardo en su abrigo cuando escuchó una puerta cerrarse. Cerró los ojos y fue como si algo en su interior le dijera que su deseo había sido concedido. Era tarde. lo sabía pero… Corrió hasta su habitación y abrió su armario reconociendo dos cajas que parecían llamarla. que hubiese entendido que ahora su camino lo marcaba el. esperaba que hubiesen entendido que cualquier acto cometido contra la pista. Haría el anuncio al día siguiente y mantendría abierta la pista de manera gratuita hasta reyes. Pronto las bajó y abrió. Algo llamó su atención en la zona de los casilleros. No. La canción I Believe in Christmas sonaba a la vez que se escuchaba la suave navaja cortar el hielo. la reconoció al instante. Observó a la pareja que patinaba en un lago embelesada. Una melodía sonó suave y tímida. —Por favor… por favor… Dante por primera vez fue consciente de lo solo que había estado por años. Ahí estaban sus patines tan blancos y las navajas tan brillantes como si estuvieran esperándola. No es que fuese a la pista. Avanzó entre las gradas del ausente público. solo eso. Dante avanzaba directo hasta el epicentro de todo cuando la vio. Se alejó de la pista y encontró una estrella de navidad que brillaba aguardando ser colocada en un árbol de Navidad lleno de esperanza. la entrada tendría un coste bajo y la manutención ya la pagaría con todos los ingresos que había ganado a lo largo de los años. el último traje que uso para patinar. Dante alcanzó a llegar minutos antes que la cerraran. Había tomado una decisión y esperaba con todo su corazón que su padre se fuese a la mierda. esto era irónico pero lo acepto. Era momento de luchar por un sueño. no iba a permitir que destrozaran algo que había significado tanto para él. Maldita sea. Después de todo ya casi era Navidad.

Con un suave giro ambos quedaron enfrente del otro. Perdóname… —Calla… —las lágrimas caían en el rostro de Minerva— calla de una vez. te he amado todo este tiempo. No puedo estar lejos de ti. No hay disculpa salvo que era un mocoso estúpido que creía que si hacía las cosas como las quería el Gran Señor Drake. El tiempo quedo parado mientras ellos siguieron girando y entre lágrimas y silencios que las miradas llenaban de perdones y años de abandono. —Te amo. como en sus sueños seguía haciéndolo. Reconoció la figura que por tantos años había imaginado y buscado entre sueños. La melodía terminó y ellos jadeaban sin alejarse. No necesitaba ni siquiera que le pidiese perdón. un día me amaría. Minerva tenía los ojos cerrados. en la suavidad con que los patines volaban al ras del hielo. —Fueron las siguientes palabras de Dante que la aferraba incapaz de dejarla ir—. mirándola como antaño. Lo abrazó incapaz de soltarlo. ambos se adivinaban y reconocían. salvo tenerlo ahí. ni que mi padre… —negó—.La imagen de un hada volando por el hielo. estaba lista para un salto triple cuando sintió una mano que tiraba de ella pegándola a un fuerte pecho. Dante. Yo… —Vamos a casa. —Estas aquí —dijeron al mismo tiempo. . fui y he sido un capullo. Y lo besó como anhelaba hacerlo años atrás. Y aun así habían logrado la química perfecta para ser uno en aquel lugar. Avanzaron con pasos precisos y en perfecta sintonía. No necesito saber quién la tenía atrapada entre sus brazos. concentrada en la música. perdóname por ser un gusano cuando tú eres y seguirás siendo luz. porque reconoció su olor a pesar de haber pasado tantos años. Perdóname por no saber luchar por ti. Dante era muy alto. —Perdóname. —lo miró con todo el amor que tenía. El baile comenzó a hacerse más complejo y como si no hubiese pasado el tiempo. el aire apenas y llegaba a sus pulmones y sin pensarlo ni un segundo ya estaba colocándose los patines y dirigiéndose a ella. ella muy pequeña. Su suave imagen dibujada intrincados dibujos en la base congelada. Su corazón comenzó a latir al ver los giros que hacía. No te merecías que te tratara mal y no importa todo lo que sucedió porque yo debí creer en ti y no permitir que me manipularan.

Y se besaron de nuevo. —Es perfecto… —La joven se giró y sonrió—.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Y se fueron juntos hasta llegar al hogar de la joven. —pidió antes de salir corriendo a la helada noche. busquemos un sitio donde pueda habitar. Los gritos de los niños y no tan niños se escuchaban en el lugar mientras las risas y los villancicos sonaban en el recinto entre miles de patinadores. Minerva y Dante brillaban con magia del amor verdadero. Feliz Navidad. como tenía que ser. . Después de todo. Cuando estuvieron dentro lo clavaron en un cubo lleno de arroz y semillas. LA PISTA DE HIELO HA SIDO SALVADA… Roy sonreía ante aquel titular del día de Navidad. —Entonces. LOS MILAGROS OCURREN EN BUENAESPERANZA. —Feliz Navidad. los milagros suceden en Navidad. Dante. perdiéndose en ellos tomándose el tiempo para hablar y confesarse todo lo que había quedado aguardando. —Es horrible… —calificó él. Dante lo adorno con su bufanda y Minerva colocó sobre cada rama alguna pulsera o sarcillo y en el pico aquella estrella que brillaba incluso más. cerró el periódico no necesitaba saber nada más. Ambos se perdieron en un beso largo. el abrigo del hombre cayó al suelo y de él salió la estrella que había encontrado en el vestidor. Pero entre todos ellos una pareja lucia feliz. —La encontré… —se encogió de hombros. Dante. —¿Y esto? —Minerva la recogió con cariño. recuperando el sentido a una vida que seguía pugnando por ser vivida entre dos seres perfectos. Pronto su hombre le dio alcance y se encontraron con una ramita de un árbol que aún mantenía algunas hojas aferradas al tallo.

de recarga de combustible o de emergencia. pero debe esperar fuera. —¿Cómo es posible que no puedan conseguirme un hotel? —Señor. puede esperar a que le asigne un cupo. Luke bufó exasperado. —¡¿Qué está diciéndome? . Y porque el destino y el clima se confabularon acabaron juntos frente al mismo mostrador pidiendo que les asignaran algún lugar para pasar la noche. —Hay un bus llevando pasajeros desde hace una hora. sabe a hogar y se siente como un abrazo de aquellos a los que amas” A mis padres que son motor y fuerza. somos una pista de paso. él también salió de Londres proveniente de Escocia con destino a San Francisco. P or alguna razón desconocida para ambos. llevarían una hora de vuelo cuando el piloto anunció que aterrizarían de emergencia porque se avecinaba una tormenta de nieve. Para mí la navidad huele a dulce. No se permiten tantas personas en la sala. es amor. No salen vuelos directos.“Destinados” Isa Quintín “Navidad es unión. Ella salía del Reino Unido hacia Estados Unidos. sus vuelos terminaron desviándose a una pequeña localidad alejada de Londres. es un buen momento para encontrar. —¿Un taxi? La chica negó.

daba susto. estamos en medio de la nada y la aerolínea nos ha dejado tirados! —elevó la voz. una señora volteó a mirarle con gesto reprobatorio. —Señor —pidió la chica del punto de información—. gente haciendo fila. sino de ambos. —¿Por qué tuve que pensármelo tanto? —gruñó y se acercó a la fila. La chica que llegó luego se tomó un segundo para ponerse la mochila en los hombros y abrigarse el cuello. resignarse era lo que le tocaba. pero no depende de mí. Salió y el panorama era terrible. Lo vio salir enfurruñado y sonrió un poco. —¡Soy un gilipollas! Pero en mayúsculas. porque si no llegaba a tiempo perdería al amor de su vida. todo estaba colapsado. Nada sacaría con enojarse o armar revolución. —Tengo que llegar mañana a Chicago —dijo la nueva pasajera con voz afanada—. Como su vida. que no es que le faltaran ganas. una ruta de taxi o algo parecido? Luke se burló pero no de ella. . Su aerolínea confirmará a su teléfono la hora en que se reestablecerá su vuelo. Nunca debió decirle a Nick que no pasaba nada y que contaba con su apoyo. pero si no llegaba a San Francisco a tiempo. Él ya lo había intentado un millón de veces pero no había comunicaciones. —¡No hay nada. vamos a cerrar. —Lo lamento. intentando protegerse de la nieve y llamando sin éxito. ¡Casi es navidad! —Y yo tengo que estar en San Francisco antes de que sea tarde. Le asignaron el puesto ciento veintidós en un autobús que llevaría a treinta en cada viaje que se tardaba una hora en ir y volver. Le recomiendo que lo mantenga encendido.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Disculpe —dijo una voz tras él. ese hombre podía medir cerca de dos metros pero con el enojo que llevaba perfectamente se duplicaba. Luke se corrió de forma caballerosa—. baje la voz. —pateó la nieve frente a él. —¡Vaya coñazo! —Luke agarró la maleta de mano y salió dando madres al que se le atravesara. ¿Puede indicarme cómo llegar a un pueblo. disgustado. Y deben salir. se daría contra las paredes por imbécil.

se notaba que lo había ofendido y que le devolvía el “golpe” diciendo que era alguna clase de hippie o nómada. Luke se burló. Luego sonrió satisfecha y lo enrolló para dejarlo dentro de su anorak. —Caminaré. acampará? Ella sonrío. casi la estampa en la pared con el grito que le dio. No necesito mucho más que seguir el camino. —¿Fila para qué? Eso lo enfureció. . pero no había cobertura. —Quédate tranquilo. Ella sonrió. Fue un murmullo que otros tantos repitieron. El mismo que él no quiso recibir en el puesto de información. La vio alejarse por un camino que estaba iluminado solo al principio. —¿Cómo que para qué? ¡Si es que no estamos esperando por chocolate caliente y croissants! Ella elevó una ceja. —¿Caminar. Está loca. parecía desenvolverse muy bien porque lo puso contra el muro. miró a los lados y a su reloj. ¿Cómo lo había llamado? ¡Rubiales! ¿Cuándo le dio tanta confianza? —¿Entonces qué.Lo intentó una vez más con el móvil. a esta hora y con una tormenta de nieve encima? Hay que estar muy pirado. La observó. No pretendo esperar tres horas. se encogió de hombros y se concentró en revisar un mapa. chato. La chica que se acercó al mostrador pasó junto a él. rubiales. —¡Debe hacer la fila! Ella juntó las cejas y lo miró de arriba abajo.

turista de tiempo completo. —Estoy aquí para disuadirla. Luke se paró. —¿Es del ejército? —Soy senderista. —¿Por qué no puede esperar como todos? —Por lo mismo que usted: impaciencia. De nuevo la alcanzó. agua. Ella encendió una linterna y siguió caminando. ¿si el camino no está señalizado? —No lo está —respondió ella como si nada—. que el autobús no la vería y quedaría estampada en el frontal. la alcanzó.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Luke tenía un talento natural para imaginar tragedias. ella no. Soy senderista y se me da bien caminar y leer mapas o hallar caminos. ¿Quién se dedica a eso? Bueno. —Sé defenderme. que resbalaría en la nieve y se golpearía con una piedra. —Regrese. —¿Cómo lo sabe? —El mapa lo muestra. . No pudo quedarse a imaginarlo. civilización. —¿Es cartógrafa? El comentario le causó gracia. miró hacia la fila y enseguida a la chica. —No. Es un atajo que lleva a la vía principal y acorta la distancia en unos quince minutos. —Y. la vio perdida y comida por algún animal salvaje. —¿Ese es un trabajo remunerado? Siempre le hacían el mismo interrogatorio. Puede pasarle cualquier cosa y nadie la auxiliaría.

Y avanzó sin esperar a que él se decidiera. pero es más interesante decir que soy senderista. —Estuve. En realidad soy médico de misión. debe cubrirse o terminará como un tempano de hielo. Ella paró. —Mariah. —¿Qué hace usted? —Soy Luke —se apresuró a extenderle la mano—. Luke apretó las manos en el bolsillo del abrigo. ¿Cómo puede viajar de traje? —Porque soy una persona normal que toma un vuelo en primera clase esperando que llegue a destino en el tiempo estipulado. O puede regresar.—No lo es. Ella le estrechó la mano. Ya sabe lo que hago. no le pedí que viniera. ella lo alumbró. —Si quiere avanzar. Ambos sonrieron. ¿Usted viaja preparada para tormentas o posibles siniestros? —Si —respondió secamente. debo aprender a sobrevivir a todo tipo de ambientes. —Es usted demasiado complicado. Analista económico. . pero si una bomba me mataba no podría seguir ayudando así que me cambié a la zonas de pobreza. Luke se limitó a recibirlas. No estaba vestido apropiadamente para el clima. —¿Qué hace? —Necesita unos guantes y unas botas. culturas nativas y demás. —Muy buena idea regresar cuando no sé cómo hacerlo —torció la boca. Los pies se le enterraban en la nieve y si no fueran de cordones seguramente ya estarían enterrados. le entregó unos guantes un gorro de lana y unas botas. —¡Vaya! Juré que los médicos misioneros estaban en zonas de guerra. bajó la mochila y la abrió.

. Luke se carcajeó. solo espéreme y deme luz. —Claro. quiero ver cómo llegamos antes que el autobús a ninguna parte ville. —Las estrellas. Mariah regresó. que por supuesto le tallaban y no pudo anudar. —Es muy presumida. Cállese y camine o regrese por donde vino. porque si nos perdemos su instinto de supervivencia nos sacaría de aquí en un santiamén. —¡¿Cómo demonios sabe a dónde nos dirigimos?! —Paró en seco— Debí quedarme donde estaba. —Claro y voy a guiarme con los árboles que no se ven. es insoportable. —¿Cuánto calza? ¡Joder! Perderé los dedos. —No entiendo cómo no ha perdido la paciencia consigo mismo. —Gracias —dijo irónico luego de aceptar su mano para ponerse de pie. —¿No debe consultar el mapa? Llevamos como quince minutos de recorrido. —Ni a mí. las montañas o el sonido de los pájaros. Bufó para sus adentros y se concentró en seguirla y pisar donde ella para no enterrarse. —De nada —y siguió andando. —¿Qué quiere decir? Debería agradecer que vengo con usted. —No me hace gracia. —Ahora mismo soy lo mejor que tiene.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¡Oiga! —intentó correr y el zapato se atoró en la nieve haciendo que cayera sobre el trasero. Mariah se carcajeó al verlo. pero ya me ha tocado. —¡Vale! Me los pongo. le ayudó con el gorro y las botas.

. lo siento. —Usted gana. Llegamos a la vía principal. —Solo pregunté… —Siempre voy a la derecha. —¡Oh! ¿Por qué cree que hay marcas de llantas? —y se las señaló con la luz. —Claro. a la derecha un poblado de trescientos habitantes.—¿Está de broma? Mariah se detuvo y fue hasta él. Señaló al cielo. —Vaya a la izquierda si lo desea. Luke se sonrojó. Es la estrella más brillante en la constelación de la Ursa Minior. a pesar de que el frío lo estaba matando. Anduvieron unos quince minutos más y allí estaba la vía principal. —No sabemos si el autobús nos llevaría a la derecha o la izquierda. —Me debe una disculpa. Regrese si no confía en mí. —Es una cuestión de hemisferios y ubicación espacial que imagino que desconoce y no pienso explicarle. Mariah empezaba a irritarse. doy el primer paso con la derecha… ¿es claro? —Lo es. —¿Por qué vamos a la derecha? —preguntó Luke. —Polaris o la estrella del oriente si nos vamos a la historia de unos reyes que se guiaron por ella. elijo los asientos de la derecha. a la izquierda un camino sin letrero. seguimos a una estrella brillante entre un centenar de ellas. —Intentaré confiar. escribo con la derecha. había una división. notó el calorcillo subirle a las mejillas.

Las personas que conozco me agradecen lo que hago. Aunque era bueno con los números asunto que a ella le costaba. Luke. Salgo con alguno de mis compañeros y acaba cuando nos mueven así que no tengo ese tipo de estabilidad. me gusta lo que hago. no me pagan mucho pero es lo de menos. techo y comida. Nadie la soportaría. ni un asomo de poder sobrevivir en la montaña. —Hace cinco años que no veo a mis padres. —¿Piensa dejarlo alguna vez? Pegunta personal. tampoco puedo permitírmela a distancia. —¿Nunca ha sentido que es momento de sentar la cabeza? —¿Sentar la cabeza? Si no la tuviese muy sentada no haría lo que hago. una prioridad. Mi familia me ama porque es la misión de las familias. ¿con quién realizaría esos sueños? Soltó una risa. me gustan los niños. —¿Hace cuánto que es médico de misión? —Cinco años. ahí tengo amor. las casas grandes con jardines eternos y los perros lanosos. .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Ella sonrío dichosa. me brindan un lugar en su comunidad. ese rubiales era un chico de ciudad no había nada agreste en él. —No lo sé. —¿Qué opina su familia? ¿Tiene esposo e hijos? Ella se carcajeó. No vivo sin amor. El amor a mi profesión se traduce como vocación. respuesta complicada. —En todo lo que hago hay amor. Pero a veces me planteo la idea. apenas si puedo llamarles o enviar cartas y postales. Solo que no he hecho de tener una pareja. —¿Puede vivir sin amor? Otra pregunta personal. —Y.

—¿Qué va a pasar a los cincuenta que no pueda pasar en cinco o diez? —Siempre he soñado con viajar en un crucero. —Preguntas poco originales. oriente medio y otro montón de lugares donde pudiera ayudar y lo he hecho. quiero decir. ¿Va a responderme? —No pienso dejarlo pronto. —No ha hecho el esfuerzo por mostrarme alguna virtud. hacer turismo histórico. —Sí es un cumplido. —Gracias. ¿qué desea ahora? —¿Por qué hablamos solo de mí? —Porque yo soy un pobre soñador y usted parece de otro mundo. deseé ir a África.—Es muy soñador. por lo que me corresponde. —Vale. Deseé ser médico y lo fui. Eso de los sueños suena a imposibles convertidos en necesidades que si no se logran. leer biografías e inventar crucigramas complicados. Mariah? —Traduzco los sueños como deseos profundos. —¿Piensa dejarlo alguna vez? Luke rio. Debería ser menos acartonado. no físicos. es un trabajo sin riesgo. pero van al mismo fin. —¿Usted no tiene sueños. —No me conoce y ya me señala defectos. amargan. ¿hace cuánto que es analista económico? —Hace nueve años. . —Puedo plantearlas de otro modo. Yo le llamo planes a futuro. supongo. —Dígame. proyectos de vida que tarde o temprano suceden. Luke. Quizá cuando llegue a los cincuenta me lo planteé.

—Es algo presuntuoso. la gente no suele hacer caridad. . Y si fuese a juicio le diría al juez que mi delito más grande es irme a ayudar a los necesitados en lugar de acumular fortuna. así que estamos a mano. —Y ¿si su padre no pudiera pagarlo? —Estaría en la cárcel. Saldría libre y laureada. las mismas capitales o periodos de la prehistoria. al final del día solo valen las vidas que logré conservar. mi padre se hace cargo de las cuotas. —Yo debo mi préstamo universitario. —No me importa. Ni hablemos de la prehistoria. Puedo tener el estómago vacío y pegado a las costillas. Preguntan las mismas palabras en latín.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¿Ya no son lo suficientemente complicados? —No me lo parece. —¿Lo tiene todo planeado? —No podría ser de otro modo. pero la satisfacción del deber cumplido puede con todo. pero cada día despierto pensando en que tengo cuentas por pagar y no me dan espera. —¿Por qué esperar hasta los cincuenta? Nunca sabremos cuanto viviremos. —Pues yo no me sé muchas partes del cuerpo humano. Golpe bajo. no lo sé. —Pero es que es cierto. Desconozco casi todas las leyes del país. Para permitirme viajar necesito dinero en la cuenta y por ahora apenas si pago una hipoteca. —Y era yo la presumida. Menos voy a saber de latinismos o geografía. menos las que tienen que ver con mi profesión. —Dichoso usted que recuerda todo eso. siempre los termino pronto. a mí me cuesta aun los prefijos y sufijos en los medicamentos. pero no puede culpar a otros por hacerla. Algún día se lo pagaré. Mariah se encogió de hombros y a él el pareció que tenía una vida envidiable. —Es cierto.

—Call me de Blondie. —¿Cuál es su canción favorita? —preguntó Luke. Ella sonrió y negó con la cabeza. demasiadas reflexiones que lo hacían quedar como un superficial.Callaron. —Parece que es todo un romántico. —No venga a decirme que un tío vestido de traje fino escucha Metálica. —No lo decía para que se riera. Falta que me diga que debajo del traje no se distingue piel por tanto tatuaje. En segundo. giró. —No lo sé. solo… me recuerda a una chica. en el instituto. un rato más tarde. . Beethoven… esa música para la que debes ponerte camisas almidonadas o no la disfrutas igual. —¿Por qué mentiría? —En primer lugar. ¿Cuál sería la suya? —Alguna de Metálica. —Come what may —dijo por lo bajo. —Y dice que no piensa en una pareja. estuvo a punto de resbalar. porque no parecer ser del que rompe las reglas. no me dio un nombre. —Me recuerda a un chico. —No me hace gracia. Mariah frenó. Fue el turno de Luke para carcajearse. —Parece que no soporta el silencio… —No en la oscuridad. —¡Oh! ¿Qué le dicen las estrellas que escucho? —Bach. No creo que se sepa alguna.

—¿Qué hay de trabajar en un hospital? —Me gustaría tener uno propio. ¿qué haría? —Parece que ha hablado con mis padres. —Si no pudiera volver. un mes o dos. Ese es un sueño. —Y ¿luego? —A Ruanda. Cuando mis hermanos fueron a Irak fue terrible. —Puede que la echen de menos. Les preocupa mi estabilidad y mi seguridad. demasiado. no hago mucho pero para la mayoría. aunque hay algunas complicaciones con los suministros. pero tienen a mis hermanos. —¿Cuánto cree que nos falta? —Mire al frente. —¿Cuánto va a quedarse en Chicago? —¿Le dije que voy para Chicago? —Lo dijo en el mostrador. Hasta que Luke lo soportó. . mi situación no es la misma pero el riesgo siempre hace parte de la vida.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Lo es. —Lo hacen. —Exacto. poco es suficiente. —Uhh… pues. —Ya veo porque piensa en que es mejor seguir allí…. hay luces a unos dos kilómetros. para traer a quienes he conocido y apoyar con tecnología e instrumental sus patologías. Volvieron a quedarse en silencio. a veces. —¡Vaya! —Ya estuve allí. un verdadero imposible. peor es nada. los hombre no confiesan esas cosas.

Puedo indicarle alguna donde les dejarían quedarse en el establo. un hotel. Necesitamos un lugar para pasar la noche. —No quiero imaginar lo que va a costarme… Retomó el camino. Tuvo que tomarla por los hombros y tirarla a un lado. Mariah lo empujó a un lado. Un par de metros más adelante encontraron las luces. Pero había una reja. —Este es un pueblo agrícola. posada. hostal… lo que sea.Mientras ella se giró hacia Luke para responder. gracias. La detalló demasiado rápido y así mismo se le grabó en la memoria. El hombre lo miró de la cabeza a los pies. —Le salvé la vida. —¡Pero. La mayoría de personas que han llegado ya ocuparon las casas. solo hay granjas. Luke estaba sobre ella. si se le puede llamar así. ¿qué hace?! La luz de los faros los iluminó. —¿Ve que era fácil? Mariah puso los ojos en blanco. caballero ¿Qué se le ofrece? —Venimos del aeropuerto. demasiado cerca y demasiado extraño para que le pareciera tan atractivo. . estaba cerrado. —Buenas noches. Era eso o que se cumpliera una de sus profecías. aferrándola por los hombros. demasiada piel clara. él divisó la luz del autobús. —Buenas noches. una nariz pequeña y la boca impertinente pero con unos labios mullidos. Una demasiado prodigiosa. —¿Qué cree que soy? ¿Es que sólo los médicos salvan vidas? —Luke…. Demasiado azul radiactivo en esos ojos. Tenía unos ojos grandes y coquetos. Luke se acercó al garito.

—Dígame cómo llegamos allí. Entréguele esto. Decidió que se haría cargo o esa reja jamás se abriría. Mi móvil se apagó. Cinco minutos después ya estaban en la entrada a la granja. —Veintiuno treinta. Luke asintió al hombre y la siguió. necesitamos algo de calor hemos caminado más de una hora bajo la tormenta. —¿Le costaba decir nueve y media? —Perdone. buen hombre. —¿Sabes qué hora es? —dijo Luke—. Pero no podía ponerla a cargar. Se oyó la voz lejana de una mujer. . era un caballero. Luke iba enredado con la maleta al hombro y el tronco en las manos. pasen por favor. —Es muy amable. La puerta se abrió. Mariah le entregó el tronco y corrió la manga para revisar el reloj. Mariah recibió un tronco de madera seco. —Buenas noches. Él respondió con una inclinación de cabeza. —Buenas noches. la primera desviación a la derecha los lleva a la granja de los Brooke.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¡Maravilloso! ¿Qué somos. José y María? Qué forma de subirle la sangre a la cabeza a este hombre —se dijo Mariah. —Avancen derecho. Avanzaron. es la costumbre.

Pero allí tienen una cama y mantas. —¡Qué bonita pareja sois! Lo mimas mucho. Los enviaron aquí porque no tenemos mucho espacio. —Eres más pesado que el plomo. desde mañana no nos volveremos a ver y te quedará una historia para contar a tus nietos. pero la verdad es que aquí no tenemos mucho espacio. Pensé que después de hablar de nuestras vidas la cosa había cambiado. —¿Luke? —Mariah lo buscó con la mirada y bajo la luz se dio cuenta de que estaba más pálido de lo que era. niña. Qué más da. no se irá jamás. —Traeré leche caliente —dijo la mujer. Cuando esto sucede.Cruzaron el camino rastrillado y la puerta se abrió. recibimos a cuantos podemos. linda. está bien para nosotros ¿verdad Luke? Luke no respondió. Eso está bien. —Nosotros… —intentó chistar Luke. —No. —No se preocupe. No me molestaré si dices que tú nos guiaste hasta aquí. sobre todo a Luke que estaba muy cerca de la hipotermia. —¡Hombre! Pide auxilio. —Ahora me habla de tu. no pasa nada si no eres el machote con pinta de leñador. . Esta casa es de dos habitaciones. —¿Hay alguien más aquí? —peguntó Mariah. Luke le extendió el tronco. es una pareja! —dijo la anciana de mejillas sonrojadas y la piel arrugada. que suele ser por estas fechas. Estos chicos de Wall Street encorbatados porque es mejor la moda que la comodidad. en una están mi hija y su esposo y en la otra estoy yo. en el establo pueden encender una fogata. —¡Oh. Mariah se quitó el anorak y fue a ponérselo sobre los hombros. temblaba y no lo había notado. tío. en cuanto entraron el choque térmico los aturdió un poco. —Jo… —se tapó la boca por respeto a la anciana—. —Es para ustedes.

Luke. el tronco le duraría casi toda la noche. a ambos lados divisaron un par de vacas y sus crías. comieron unas cuantas galletas y guardaron para llevar. sabe. —Gracias… disculpe ni siquiera sé su nombre. vio a Luke pegarse a la improvisada chimenea. pues ella lo hizo por fuera. Y bueno. Aumentó la intensidad de la llama. —Un placer. Era un niño pijo. Mariah se encargó de ayudar a Luke. Bebieron. quítate esa ropa y ponte algo que no esté mojado. —No puedo moverme mucho. La idea de . —Beban. —Mariah —señaló a Luke—. cosas del corazón que la razón no comprende —cortó Mariah el impulso de Luke. —Genial —gruñó Luke entre dientes. —Subiendo la escalera. Mariah le puyó en el costado. Luego fue a ayudarle a Luke. Mariah rio por lo bajo. —Les llevaré para que puedan ponerse cómodos. tampoco era una llama muy fuerte. en la buhardilla. no sentía las piernas. les ayudará a entrar en calor. Mariah subió. el pobre no podía caminar. abrazados lo pasaran mejor. —Judy. Arriba está la chimenea para que la atices.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Ya sabe. —Claro. —Voy a atizarla. Le soltó las botas y retiró los calcetines. El establo estaba a tres pasos de la casita. —Vale. entraron y la anciana encendió una lámpara. —Solo empujen fuerte —exclamó. La anciana salió y como no había manera de cerrar por dentro.

—¿No me irá a…? —¿Quién va a burlarse. —Vale. las vacas? Deja de ser tan pijo. Le retiró las medias y sacó de su mochila un par color rosa y bastante lanoso. Luke el soltero. folla amiga… —Estoy soltero. —No se lo menciones a tu novia y no habrá pecado. inapropiado. niño! Mariah se levantó y rebuscó en sus cosas. sabe. Quítate esa ropa o no mejorarás. —¿Te iba a recibir el presidente en cuanto bajaras dela avión o que cosa? Pareces uno de esos regalos con capas y capas de papel. amante. Mariah se calentó las manos y cerca de la hoguera se dedicó a masajearle los pies para hacer que la circulación mejorara y disminuyera el frío concentrado allí. el saco. estas tiritando. —Esto es un poco…. desabrochó el chaleco y luego la corbata. que no estaba desordenada pero bastante llena de cosas innecesarias y superfluas.que no resbalara fue buena. llevaba todo enrollado y ordenado por si de noche no había luz para poder hallarlo. . la bufanda. tenía los dedos encogidos. pues tu novia. No es inapropiado porque en este momento soy tu médico que te salva los pies. Luego fue a la de Luke. pero estaba al borde de la hipotermia porque la nieve se coló. —¡Joder. —No tengo novia. —¿Un pijama delgado en invierno. Luke? ¿De qué planeta caliente vienes? —Tenía calefacción cerca de la cama. —En mi trabajo la presentación personal influye bastante. —Vale. Luke se retiró los guantes con dificultad. Le quitó el abrigo. Luke el irónico volvía.

diría una de sus amigas. Pero no pudo. Lo encontró mirándola intensamente con esa mirada azul radioactivo. —Pues es buena noticia. Que si fuera al revés. burlona. señor tragedia. Luke saltó un poco. —Lo sentiste —dijo ella. Lo vistió con la camisa de seda y rombos que era bastante fina y poco abrigadora. es normal porque estás retomando el calor. Volvió a masajearle los pies llegando casi hasta las rodillas. quiso no detallar que Luke pasaba algunas horas en el gimnasio. pocas veces un médico tiene más masa muscular que huesos. En un momento quiso mirarlo para asegurarse que estaba bien o se había dormido. Cuando las tocó. Quiso no mirarle el pecho. no pudo no mirarle esas piernas eternas a las que se le marcaban los músculos y los tendones. que no era que le quedara mucho tiempo para pensar en ello. —Acuéstate para que pueda quitarte los pantalones. Y aunque volvió a intentarlo. Un puñado de meses sin sexo. —¿Todo en orden? —dijo para distensionar el ambiente. Se deleitó un poco con la flexión de sus brazos al bajarle las mangas y también palpó haciéndose la que revisaba que todo se encontraba en orden. quiso no desear reposar allí. Ella las palpó completamente antes de ponerle el pantalón. —¡Joder. —No. Mariah! Dígame que no perderé la movilidad. pero una vez al año no hace daño. helados y llenos de nieve. quizá ella no le resultaría muy atractiva. .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Cuando soltó los primeros botones de la camisa se transportó a esa última vez que desvistió a un hombre con parsimonia. —Puedo hacerlo yo… —¿Seguro? Se soltó los botones pero no fue capaz de pararse. estaba muy callado. Le bajó los pantalones empapados. Radioactivo igual a peligroso. Menos los que eran como ella.

—¿Qué sabes tú de eso? —¡Bienvenido el tú a tú! Y si. . —¿Y tienes afán de llegar a eso? —No exactamente. —Y estás arrepentido. ¿Te dejó? —La dejé. —Es lo que parece. por ahora. Acepté un trabajo muy lejos para poner distancia y pensar mejor si lo mío eran o no las relaciones duraderas. —¡La madre que…! ¿Eres el padrino? —Si. —No me amarga. —No sé… —Soy una extraña. se enamoraron y van a casarse. la cosa es un poco complicada. Mariah se mordió el labio inferior. —Ya. pero es que yo me fui porque sentía que no podía con el compromiso. Además.—Sí. prometo que si cuento tu historia no mencionaré tu nombre. no lo dices como un soltero orgulloso sino uno obligado. solo pensaba. —Pues cuéntamelo que tiempo tenemos y es indefinido. —Y ¿qué pasó? —Que mi mejor amigo y ella coincidieron. Luke no es solo uno en el mundo. —¿En la novia a la que no tienes que darle explicaciones? —Que no tengo novia. sé porque he dejado muchas más veces de las que he querido. —Y eso te amarga.

—¿Qué es lo que vas a hacer? —La boda es el veintiséis. es una chica guapa y ya había pasado mucho tiempo. No podía culparlo.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ El sonrío un poco. Un día me comentó que sería la dama de una de sus amigas que iba a casarse. —¿Por qué siento que hay un pero aquí que va a amargar la fiesta? Luke bajó la cabeza. —Eres un amigo horrible. pero no quiero sentir que no lo intente. Vas mejorando. besos. —Si. —Es un poco tarde. Inventé lo de la gran oportunidad y me largué. —Hace tres años que me fui a vivir a Escocia. lo hablamos y todo perfecto. —El punto es que me concentré en el trabajo. —Lo sé. la que me hacía tomar riesgos cuando me parecía que no debía… —La compañera perfecta. que bocazas era esa morena. —Soy lo peor de este mundo. un buen día mi mejor amigo llegó a visitarme y en medio de rodeos me lo contó. Los apoyaba. lugares. caricias. —Recordé muchas cosas. ella trabajaba en un periódico. allí me salió el trabajo y pues no me quejo. promesas. llevábamos como cuatro años. Ella también me llamó. Porque aunque la quería no creí que fuera suficiente y me acojoné. era mi apoyo. le terminé por correo un mes después. pedirle que se tome un momento para pensar en todo lo que yo pensé y si es posible. nuestra vida juntos. —Cabrón. que me dé una oportunidad. —Doble cabrón. sería el padrino y listo. Quiero hablar con ella. yo en un banco. . Vivíamos juntos. No quiero que ella piense que no la quise que no fue importante para mí. decirle lo que siento. terminamos hablando de que también podríamos casarnos y me entró un terror indescriptible. Con nadie me sentía como con ella. rubiales—le apretó más fuete y él se quejó—.

eso es lo cuerdo. pienso y pienso mil veces cualquier cosa porque necesito estar seguro.—A veces hay que atreverte y saltar. yo me iré para nunca volver. los números son exactos e intentas que así te salga la vida. —Vamos a ver. porque al final si ella no acepta. —Es un mal de tu profesión. Yo también me asustaría y correría a mi selva. —Y mis padres estarían orgullosos si no les ensucio la cara. —Puede ser… —Entonces. eres un poco lento para notarlo. —Ahora entiendo que el frío no te calara. ¿quieres sentar cabeza? —Es hora ¿no? Tengo más de treinta y me acerco vertiginosamente a los cuarenta. tú eres una chica libre y ciudadana del mundo. a Luke le pareció una chica única. Luke. —Ya vivíamos juntos. . —Pasa a la cama. Luke se carcajeo. —Los que amas no deben determinar cómo amas. Pero es tu forma de amar. Mariah se levantó y se quitó las tres piezas de un conjunto que llevaba. ya me siento mejor. nada me costaba comprar el anillo y proponérselo… —No es una decisión pequeña cuando se trata de la más grande de tu vida. sin ofender. —No debes. —Déjalo. —Mira quien lo dice… —Lo sé. Yo soy muy complejo. no debería. debajo tenía un monopijama de felpa. la vergüenza la pasaran ellos. Mariah sonrió con dulzura. autentica.

—Los hombres suelen madurar tarde. Pero a Luke el silencio no se le daba bien. —Tengo treinta y dos. sí. —Acabas de quitarme la ropa. el piso ya no me sienta y no quiero violentar tu espacio vital. Somos la creación perfecta. Luke se removió en la cama. no tengo sueño. . El silencio tomó protagonismo. —¿Y es las mujeres nacen con todo aprendido? —Lastimosamente para ti. Ambos rieron. Ella se acomodó en el suelo y se puso una cobija encima. —No hace falta. Luke se sentó a su lado. —A los treinta y dos aun me emborrachaba como un adolecente. —¿Ahora que te dio? —peguntó ella mientras se incorporaba. una frase con demasiado implícito. —¿Qué haces? Aquí hay espacio suficiente —dijo Luke mencionando la cama. —Lo sé. se puso la manta encima y buscó en su maletín un periódico. —Hagamos este crucigrama. —Mariah Prevención suena bien. perdona.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —La prevención es mi segundo nombre. —¿Puedo saber cuántos años tienes? —Eres un poco cotorra y cotilla. ¿Qué tantos secretos me quedan? —Que si roncas o das puntapiés mientras duermes es demasiada información para ser solo un extraño.

—¡No! Es simple. —Peluquero. —Eh… rapabarbas.—¿Quieres alardear un poco más? Luke le puyó el costado y Mariah fue a dar al suelo. —¡Lo lamento! —se apresuró a levantarla. Ambos rieron. —Estas un poco delgada. Luke torció el gesto. . —Resultaste Sansón —se quejó ella golpeándole el hombro. —La chica salvaje se da por vencida. —Tampoco. —Perdón. —No me digas. hasta hay una cancioncita cómica para ellos. Contigo todo es en superlativos. —¿Me ayudas? —Si no tengo más remedio… —Uno horizontal: barbero. —Idiota. soy un poco… —Muy. muy lo que sea que fueras a decir. —No. —¿Es sinónimo? —Si. —La cultura general no es lo mío.

—Otro sinónimo: Enfada. —Es nivel medio. Luke apartó el periódico y Mariah se arrodilló frente a él. Luke la puyó de nuevo cuidando ser más delicado esta vez. —Asaron. —Ya días lo mismo cuando lo acabe. enoja.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¡Ya se! Fígaro. —La segunda. —Correcto. —No te mofes o te mando a dormir con las vacas. Esto es para dummies. —El peor amigo del mundo. —Déjame tocar tu rostro. Ella fue la primera en parpadear porque se sentía bastante intimidada. —Pero si solo llevas una. estás muy rojo. Sus miradas chocaron y se mantuvieron allí por algunos segundos haciéndose preguntas e intercambiando un par de secretos. —Cocieron directamente en las brasas. —Cabrea. —¿Tengo fiebre? . —Soy la ama del universo. está muy fácil. —Soy lo más. —¡Luke! —Esto es una mierda.

—No Luke. Volvieron a intercambiar miradas indescifrables había algo magnético en ella. —Vente a la cama. estás enfermo. Un móvil sonó. Respondió. Además. Él puso las suyas encima y volvió a mirarla. —No es nada. la barbilla. Había algo encantador. es mejor que llegues pronto. —Qué suerte tienes. —¿Yo? Pero ¿por qué? —Porque si —le indicó que volviera a la cama—. a la gente como yo así como a militares y otros nos dan prioridad —torció el gesto. pensó ella. Ella se movió. no dijo mucho y agradeció. Intentó volver a recostarse. las mejillas y finalmente posó las manos en sus orejas. —Que no. pero no voy a tomarlo. —No tomo el vuelo. tu tomaras mi lugar. —No es suerte. era el suyo. . —¿Cómo que no lo harás? No me digas que tu vocación inclina ahora hacia las vacas. pensó él.—Es lo que parece —le palpó la frente. —Gracias. —¿Todo bien? —Parece que hay un lugar disponible hasta New York y sale a primera hora. —¿No te agrada? —Claro que sí.

Luke se acomodó y ella le dio la espalda. ya te lo dije. Mariah se cubrió la cara con la manta. y se planteaba la idea de hacer misión solo por temporadas. —Pesado. —No pretenderás que te abrace. eres un poco lento para algunas cosas. —Terca. Mariah deseaba llegar a casa. —Encadena ese brazo allí.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —No soy yo la que pierde al amor de su vida. puede morir necrótico pero no lo mueves. —¿Qué es lo que te pasa? —Soy un hombre de impulsos y hace mucho frío. Luke la levantó como a un saco de aserrín y la llevó a la cama. El sonido de la madera fundiéndose en el fuego los acompañó por un buen rato. —La hay pero no la encuentras aun. Pero podría esperar algunas horas. . pero ambos podrían darse calor. Gritó cuando se elevó del suelo. —Cabezota. —No hay manera contigo. —No soy yo la que se queja del frío. —No soy yo el que está temblando. —¡No soy un abusivo! —Eso no lo dice que esté aquí en contra de mi voluntad. Elevó la mano y la acercó despacio a ella. Le apetecía un poco de normalidad en su vida. Al contrario de Luke que estaba corriendo contra el tiempo. —Puedo hacerlo yo si quieres. Había perdido una y eso la avergonzó. no quería abusar.

No perdía una. —¿Sabes lo que necesitas? —dijo ella como si acabara de tener una revelación. —Pijo. —¡Guarro! .—Patán. O sabe Dios dónde estarías. Luke que corrió el cabello que tenía sobre el rostro. —Cerebrito. —Las escocesas no son muy atractivas. Le daba respuesta a todo. —Qué bueno que te encontré esta noche —confesó con la boquita pequeña. —Gracias por el halago.. hablo de tu problema. cierto que lo hice. —¿La calefacción? —No imbécil. Mariah cerró los ojos y a él le pareció una imagen preciosa tenerla así de cerca. —Plagiadora. —Dirás. —¿Lo intentaste? —Si follar con algunas sirve como intento. Debiste intentar enamorarte de alguien más antes de esa ocurrencia de ir a quedarte sin mejor amigo y el recuerdo de una buena chica. Pero se le antojaba callarla de modo que no supiera como contraatacar. esa morena. Se rieron. —Engreído —vocalizó despacio. —Engreída —le puyó el costado y Mariah saltó dándose vuelta. —Modestísimo. que bueno que te perseguí esta noche. —Salvaje.

Aun así decidió que lo disfrutaría. . que sería un beso con un extraño y abrió un poco la boca. —No lo sé. se acercaron. La piel se le estremeció. recorrieron sus bocas y les gustó. inhaló de su aliento y posó sus manos en las mejillas de Luke. No porque se iría y lo echaría de menos. Contrario a Luke que necesitaba mirarla para saber que era cierto que un beso le había cambiado de la nada el plan. Ahí se detuvo el mundo. el estómago se le encogió. las manos del él le apresaron la cintura y se sintió diminuta sobre ese pecho fuerte y grande. le gustaba su tacto. —Podría darte un pequeño diagnóstico.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¿Por decir follar? Disculpe mi lady. Se besaron. el eufemismo sería acostarme con ellas. Se separaron porque necesitaban aire. como suspendidas. metió los dedos entre su pelo. Tomó impulso y apretó sus labios contra esa boca. era que no entendía los impulsos del señorito acartonado. ¿Qué era lo que le pasaba a ese loco? Luke cerró los labios para apretar los de ella. La unión perfecta de los opuestos. —No entiendo como intentas este acto de amor si eres tan idiota. Luke también le apretó las mejillas. Los dedos le temblaron. No podría gustarle tanto un extraño. forcejeó un poco con su cordura porque era mujer y se hacía del rogar. Ella quedó con las manos en el aire. Mariah cruzó los pies con los de él. cada poro y centímetro de su dermis se elevó. ahí sintió la corriente eléctrica subirle por la columna. Demasiado. se saborearon. Tuve un novio que… Pero Luke no quería seguir escuchándola decirle todo lo que él ya sabía que era. Él apretó los ojos. Pero no era que ella se hiciera del rogar. delicado y cálido. Mucho. despacio. uno a uno cada vello. ella no quiso mirarlo porque era radioactivo.

—¿Cómo puede ser que la peor noche de mi vida acabe de convertirse en una de las mejores?
—Es la fiebre —intentó ponerle sarcasmo, restarle toda la importancia que tenía ese beso para
esa noche.
—Quizá en mejor que intentemos dormir, así se me pasa la fiebre.
—Es lo más inteligente que has podido decir desde que te conozco.
El sonrío, le atacaba porque no tenía más armas.
Mariah intentó moverse pero él no la soltó. La apretó contra su pecho y tampoco pudo
negarse. Allí, con los pensamientos confusos y los labios sedientos, se durmieron.
—Luke —Mariah lo movía—. Luke debes irte.
Gruñó un poco y la apretó más.
—El vuelo sale en dos horas.
Abrió un ojo, luego el otro.
—Vale.
Le dio un beso en la mejilla, se levantaron, se vistieron y recogieron. Apagaron la chimenea y
salieron hacia la casa.
—Buenos días —les saludó Judy—. ¿Qué tal noche?
—Estuvo bien —respondió Luke—. ¿Podría prestarnos el baño?
—Por supuesto, al final del pasillo.
Él fue primero, no sabía cómo había soportado tanto sin ir al baño. Luego lo hizo ella y se
esmeró un poco con el pelo. Mujeres.
Bebieron chocolate y salieron, un hombre rastrillaba la nieve y divisaron el bus al que subían
algunas personas. Apresuraron el paso para alcanzarlo.
Tomaron asientos juntos, Luke le tomó la mano, Mariah miraba por la ventana.
—¿Te comió la lengua el gato?

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

—Casi —dijo ella haciendo mención al beso.
—No voy a discúlpame por eso.
—No lo hagas, sería horrible.
Ambos sonrieron, Mariah recargó la cabeza en su hombro.
—La vida te cambia en un parpadeo.
—No nos ha cambiado la vida, Luke. Un beso no le cambia la vida a nadie.
—No fue un beso el que nos cambió la vida, fue encontrarnos. Por alguna razón pasó todo lo
que pasó ayer.
—No te pongas trascendental.
—¿Miedo señorita agreste?
Terror a las despedidas, se dijo.
—No armes una novela por esto. Tú tienes que ir a impedir una boda y yo tengo una familia
que espero que me reconozca después de tantos años.
No se dijeron más en todo el recorrido. Llegaron al aeropuerto, caminaron juntos y tomados
de la mano hasta el mostrador.
—Es hora de que te vayas. A mí me llevaran de regreso a Londres y tendré una habitación
decente de hotel mientras encuentran un vuelo.
—Mariah —le agarró las mejillas para hacer que lo mirara—. No quiero irme sin ti.
—Ve a luchar por el amor de tu vida, Luke. No pasaste por tanto para arrepentirte al último
momento. La quieres, no hay otra explicación racional para lo que hiciste.
—Si la quisiera tanto no podría encontrarte tan perfecta a ti.
Mariah tragó y apretó los ojos.
—Enloqueciste —sonrío pero estaba lejos de ser un gesto genuino—. Corre que te dejan,
envía el desenlace de la historia al blog de algún periódico, firma como Señorito acartonado y sabré
que fuiste tú.

—¿Quieres que me vaya?
—Es lo que debes hacer.
—No voy a ir a casarme, puede que no acepte ni verme para tomar café.
—Esos riesgos ya lo sopesaste antes.
Buscó de nuevo sus ojos. Le haría una última pregunta, una que le diera dirección porque
estaba confundido e irremediablemente, solo ella podía ayudarle un poco.
—¿Tengo que irme?
Mariah contuvo un suspiro.
—Eso lo sabes tú, no pierdas el impulso por una extraña.
—Ya sé demasiado sobre ti como para que seas una extraña.
Mariah sonrió, levantó la mirada y se atrevió con una confesión:
—Eres el chico perfecto a pesar de lo imperfecto que me resultas. Consígue a esa chica de
nuevo y esta vez no huyas.
Los ojos de él se humedecieron.
—Puedo ser el chico perfecto pero acabo de saber que elegí a la chica equivocada.
—No digas eso.
—¿Cómo es posible que conozcas a alguien que es perfecto para ti y debas irte? No quiero
irme, Mariah.
Sus ojos también se humedecieron.
—No puedo ser tu ancla, mi vida es…
—Tu vida es lo que quieres hacer de ella. Es víspera de navidad, puedes hacerte un regalo
diferente.
—Luke…
No lo aguantó más y la besó. La besó y el nudo en la garganta se hizo más fuerte.

No puedo dejarlo todo solo por una casualidad. Un hombre se les acercó. —¿Dónde quedó el Luke qué pensaba mil veces cada decisión? —Quedó en un establo a unos kilómetros de aquí. Marian elevó las cejar y tomó su mochila. —¿Estás diciendo que sí? ¿Qué apuestas por la casualidad? —Es navidad y quiero regalarme un novio. —Vamos a Londres. Ambos asintieron y agradecieron. .~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —Ni siquiera sabemos si esto es amor. dime una ciudad. el vuelo se ha cancelado. ¿Oh sí? —Elige una ciudad —¿Una ciudad? ¿De dónde? —Por mi currículo puedo hallar trabajo en cualquier hospital. No podría cambiar su vida por esa casualidad de ojos radiactivos. caminamos juntos. hacemos un par de compras y esperamos la nochebuena allí. La llevó contra él y la besó otra vez. —Parece que se confabula el destino a tu favor. —¡No me voy Mariah! No me voy porque el destino me da la razón. Les llevaran a Londres por carretera y les ubicaran en los hoteles dispuestos por su aerolínea. tú y yo estábamos destinados. Luke sonrió amplio. No quería imaginar nada más allá. —Al nuestro. pero para que funcione debemos estar cerca. —Disculpen. Mariah esbozó una sonrisa. te invito a cenar. El mal tiempo parece ir hasta mañana.

—Responde a una pregunta más que la ciudad será lo de menos.
—¿Cuál pregunta?
Luke se palpó los bolsillos, iba preparado para otra propuesta y otra persona. Pero en ese
momento le servía para sellar el pacto.
Sacó la cajita, se arrodilló frente a ella y le preguntó:
—¿Quieres ser mi novia, señorita agreste?
Ella se cubrió la boca, no era una propuesta de matrimonio, era una de amor.
—Sí, sí quiero. Luke Desconocido.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

“Una navidad distinta”
Silvia Sandoval

How do I live without the ones I love?
Time still turns the pages of the book its burned
Place and time always on my mind
And the light you left remains but it's so hard to stay
When I have so much to say and you're so far away
(So Far Away – Avenged Sevenfold)

24 de diciembre 2016 – 23:50 p.m.

Faltaban diez minutos para brindar, para darle la bienvenida a la tan ansiada navidad, pero, y
pese a ver con mis propios ojos los rostros sonrientes que me rodeaban, aún me costaba creer el
enorme giro que había dado mi vida.

Hace un año a tras salía de prisión, el sol me encandilaba, me dejaba en blanco, y así me sentía.
Totalmente fracasado, desorientado, sin saber a dónde ir. ¿Quién daría una mano a un ex convicto?
¿Quién miraría más allá de los tatuajes, del prontuario, para darle una oportunidad a un hombre que
lo había perdido todo en una noche fatídica?

Que feliz fui al equivocarme, quedé agradecido a la vida la primera vez que puse los ojos en
una mujer tan hermosa, que quitaba el aliento, con un corazón tan grande, tan puro.
En el momento en que me vio, supo instintivamente, que yo necesitaba ayuda, y así, sin más,
me devolvió la fe, las ganas de ser mejor persona, de ser un verdadero hombre, con un propósito en
esta vida.

Mientras recuerdo el pasado, me giro para ver a mi ángel personal, allí está ella, tan etérea, tan
pura. El amor de mi vida, la razón por la que vuelvo a creer.

Nuestras miradas se encuentran, y todo lo demás parece desaparecer. Nos enviamos mensajes
silenciosos, nos hacemos promesas e incluso nos retamos a hacer algo loco el uno por el otro.
Jamás creí encontrar esa complicidad, ese amor tan profundo que hace que la persona a tu lado
sea más que una compañera de vida, sino que se convierte en tu mejor amiga, en tu aventura, en tu
consejera, en tu general, si se te ocurre apoyar el toallón mojado en la cama.

Esta es una navidad distinta, porque mi vida es distinta, ella lo hizo posible. Ella, la razón por
la que vivo plenamente, es el mejor regalo que pude recibir.

Ya no creo en Papá Noel, pero, sin embargo, en esta mágica velada, solo voy a alzar mi copa al
cielo y brindar por la felicidad encontrada, rogar poder mantenerla y desear que todos sean capaces
de conocerla.

Las rejas se abrieron. las lágrimas amenazaron a salir. pero que. porque algo te oprime el pecho. Nicolás. vacilante en un principio. hasta que se vuelve a salir. de esas que cuando estás encerrado no se puede volver a tener. te deja medio vivo. me conduciría a un futuro incierto. el sol me cegó al darme de lleno en la cara. hasta que se tiene la libertad otra vez. comencé a correr también. Oí una bocina. a su vez. pero sin trabajo no sería posible inmediatamente. pero cuando Nico bajó del auto y corrió a mi encuentro. esperando por mí. it's your fuckin' nightmare (Nightmare – Avenged Sevenfold) 05 de enero 2015 – 10:00 a. Cuando reconocí al conductor. Miré mis pies. Di un paso. Cuando sentí el ruido de las verjas cerrarse a mi espalda. ese definitivo. que dejaría tres años de encierro atrás. Caminé hacia él. miré al frente y un coche estaba estacionado. Mi pequeño hermano.m.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Capítulo 1 You should have known The price of evil And it hurts to know That you belong here. yeah Ooh. tomé una profunda respiración. estaba ahí. se me formó un nudo en la garganta y mi corazón comenzó a bombear más deprisa. una que me llenara completamente los pulmones. mis zapatillas de lona negra necesitarían un cambio urgente. . yeah No one to call Everybody to fear Your tragic fate is looking so clear. esperando.

otra vez. y yo que pensé que con lo desordenado que sos estaríamos infestados de cucarachas! — ¡Callate! Aparte. ja. Nos separamos para reconocernos. tus hongos olorosos son mejores que cualquier fumigación. no nos están por comer las ratas. nos encaminamos al auto para ponernos en camino hacía mi nuevo hogar. mi única familia. Muy gracioso. — Relajate. ni nada por el estilo. Quiero sentirme útil. — ¡Puff. pero al menos no estaba solo. por nuestras vidas destrozadas de la manos de quien debería habernos protegido. Entre pullas y charlas sin sentido. —¡Hola hermano! ¡Por fin juntos! —¿Cómo estás enano? ¿Me extrañabas no? — Sí. cualquier insecto o alimaña que haya en el departamento.Nos encontramos a mitad de camino y nos fundimos en un abrazo apretado. — Vamos. — Ja. . ja. y entre lágrimas nos sonreímos como dos idiotas. dale. Marcos. claro. va a salir huyendo por su vida. Me pedí el día en el trabajo. en cuanto te saques las zapatillas. junto a mi hermano. que se perfilaba extenso y en blanco. por las pesadillas compartidas. como si los años de horror vividos no fueran más que más que una mala película de terror. Quizás no supiera a qué atenerme en este nuevo comienzo. Como si nunca hubiéramos estado separados. — Sí. así mientras desayunamos nos ponemos al día. Nadie tiene tu olor a pata. No hay apuro. por los años separados. ¡Y gratis! Ambos nos empezamos a reír a carcajadas. Recién salís. Descanso un poco y me pongo a buscar laburo. Al menos nos teníamos el uno al otro. llorando por lo perdido.

en la condena social. Pase tres años encerrado. Mientras me dirijo al restaurante. una de las buenas. claro que yo no falsifiqué ningún cheque y me faltaba una Michelle. extrañando hasta el humo de los colectivos.. Nunca voy a entender porque él nos la tuvo que arrancar así. Antes de que mi vida se fuera al infierno. pero aun así voy a ser estigmatizado. había hecho un curso de cocina. gracias a mis cursos. me resulte menos dolorosa. Pensar en mi madre me llena tristeza. Me diría que soy el Al Pacino de Michelle Pfeiffer. mi buen comportamiento me hizo ganar algunos permitidos. Ahora era el momento de ser un tipo duro. sí. Nadie estuvo ahí. y en la cárcel me pusieron a lavar ollas primero y luego pude hacer algunas cosas más. tan llena de vida. que. salgo a buscar trabajo. Un lugar bastante grande. así que estoy tratando de crear un escudo grueso. entendí que significaba Nueva vida en francés. que me permita salir con la frente en alta. aunque. me ayudaron a ganarme cierto respeto entre los reos. tuve que meterme en algunas peleas para cimentar dicho respeto. claro está. siendo las 7:30 a. quizás sea una señal. Sonrío a mi pesar. mi mamá se hubiera reído conmigo. no saben nada de lo que me llevó a hacer lo que hice. con una fachada muy pintoresca. mis tatuajes y mi cara de “No te metas conmigo. llego al lugar. un ex convicto buscando empleo de cocinero. aún me costaba habituarme. el cartel dice: “Nouvelle vie”. Perdido en mis pensamientos. de esa manera tan cruel. Hoy. ponerme una coraza contra el rechazo y la desconfianza que mi situación generaría en los demás. la mejor mamá. que impida que la aversión que puedan llegar a mostrar. pienso que parece un cliché. que no extrañaba para nada ese lugar.m. no tengo nada que perder”. siempre con una sonrisa para sus hijos. . era tan extrovertida. Quizás por mi contextura robusta.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Capítulo 2 Había pasado una semana desde mi salida de la cárcel. pero la ira en mí interior me ayudo a salir airoso de cada una de ellas. sin derrumbarme.

tomemos asiento un momento y me contas un poco de tu experiencia. Contame un poco de los cursos que hiciste ¿Tenes algún menú preferido? Abrí los ojos como platos. es muy amplio. Al notar mi presencia. cabello castaño recogido en una cola alta. lo dejó sobre la mesa. me miró sin perder la amabilidad en su rostro y me dijo: — Bueno. y aceptando mi mano. Cuando terminó. pero cuando entre. Marcos. y una mujer que se encontraba de espaldas. dos mozos. que estaban organizando todo para la apertura. Soy Marcos Aguilar. ojos almendrados de color miel. — y le tiendo mi mano. venía por el puesto de chef. de paz. Tomamos asiento en una de las mesas laterales. Esa sonrisa la hizo más hermosa. cuando le contara mi experiencia me iba a echar a patadas de ahí. Hice una mueca interiormente. Seguime. ella me preguntó: —¿Te puedo ayudar en algo? Saliendo de mi ensimismamiento. acomodando las botellas y vasos. fue como si hubiera llegado al lugar indicado. piel de color caramelo. Me la quedé viendo fijo como un idiota. si eso era posible. Era realmente hermosa. Ella vuelve a sonreír. al darse cuenta que me quede mudo. había tres personas en el restaurante. lo que debía darle un indicio. Marcos. Bueno. lo deduje por sus uniformes. Camino derecho hacia la barra del fondo. Ella. me sonrió. . puedo morir en paz. pero lo mejor es que trasmite una sensación de pertenencia. —Mucho gusto. pensé tristemente. me aclaro la garganta para llamar su atención. en mi CV estaba incluido mi periodo de reclusión. Cuando me acerco. además. Listo. Daria lo que fuera por no ver el desprecio en sus ojos. y yo me quedo sin aliento.Entro al local. le entregué el currículum y esperé mientras ella lo leía. uno frente al otro. a ponerle el pecho a las balas y tratar de sobrellevar el rechazo de este hermoso ángel. Soy María Laura Sotelo. me vuelvo a aclarar la garganta y respondo: —Hola. Mientras nos mirábamos fijo. puse de mi experiencia en la cocina de la cárcel. ella se da vuelta. es difícil poder explicarlo con palabras. me da un apretón.

Podía esperar algo mejor después de haber pasado por el infierno. También le dije que en caso de no conocer alguno. porque los conocía y no tenía ningún problema con la preparación. — Sin ningún problema. al menos la experiencia había valido la pena. Ella me sonrió — Sí. Si no me llamaban. no podía dejar de aclararle las cosas. Me dijo que me tomaría una prueba de como cocinaba. Le conté todos los cursos de cocina que había tomado. mi respuesta fue no. mientras yo le relataba lo que sabía hacer. la cual necesitaba un poco de orden. Sin embargo. como me desenvolvía y la forma de trabajar con otros. logre responderle. Y. todos aclamaron mi plato y yo no cabía del gozo que sentía. Pero estaba impecablemente limpia. me hizo la pregunta que me dejó pasmado: —¿Cuándo podes empezar? —¿En serio? ¿Me estás dando el trabajo? ¿Cuándo quieras? Ahora mismo. Cuando la entrevista termina.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ De manera torpe. Muchísimas gracias por esta oportunidad. ni me miró como si fuera a robarle. Ella no fue hostil. me siento más relajado. también observaría. si podes empezar ahora sería ideal. En dos horas abrimos la cocina y necesitamos un cocinero. Me llevó a hacer un recorrido por la cocina. Si no quedara como un boludo. estoy muy interesado. —señalé a los otros empleados— no les va a importar? . no quería que pensara que la tomaba por tonta. Cuando salimos de la cocina. y eso significó el mundo para mí. me habría puesto a saltar de la felicidad. investigaría la receta y la forma de hacerlo. También le dije que había inventado algunos platos y cuales se me daban mejor. No podía creer que tenía el empleo. Estuve de acuerdo y procedí a hacer mi mejor presentación. Así que respiré profundamente y solté la pregunta. Me dijo cuáles serían los horarios de trabajo. —¿No te importa que haya estado preso? ¿A ellos. Ella me escuchaba atentamente y ponía anotaciones en mi CV. me mostró la carta con los platos que servían. Me presentó a los ayudantes de cocina y al encargado de lavar todo. Al finalizar. también quería saber si alguno de ellos me resultaría difícil. en serio. Te estoy dando el trabajo. incluyendo postres.

su sillón y dos sillas al frente al buró.— Marcos. una notebook. pero va a depender de vos la imagen que les des. hoy más que nunca te suplico que me tiendas la mano. había un escritorio con varias carpetas. se los voy a tener que contar. y algo me dice que. tu CV era muy elocuente al respecto. por favor no dejes que me vea con desagrado. Con respecto a los chicos. La acompañé con el fin de contarle mi infierno personal. más que nada para un control y no llevarnos ninguna sorpresa. Y la respuesta es. Así que. que me considerara digno de pertenecer a aquel lugar. Ella procede a sentarse en su lugar y yo ocupo una de las sillas. era bastante espaciosa. Seguía sin poder creer que ella no me estuviera viendo como caca en sus zapatos. Por favor. pese a que hiciste algo malo. eran bondadosos. demostrame que existís. simplemente te estoy dando la oportunidad de demostrar que podes ser una buena persona. . Capítulo 3 La oficina de María Laura estaba al fondo del local. que aparte de hermosos. Rogaba interiormente. por una vez. vamos a mi oficina a llenar los papeles para el trabajo y de paso me contas que fue lo que pasó. así que el motivo también esconde mi vena egoísta. rogando que cuando lo supiera siguiera mirándome con esos ojos. Sí. voy a necesitar que me digas que fue lo que te llevó a estar preso. soy bastante consciente que estuviste preso. porque si bien siempre habría gente que me juzgaría. que me diera una oportunidad. pero soy buena viendo el interior de las personas. pero la verdad es que cocinas bárbaro. odio y repulsa. no es que no me importe. una biblioteca llena de libros. No quiero que vayas a trabajar para la competencia. fue la situación la que te llevó a eso y no tu esencia. Oír sus palabras me revitalizó el alma. ¡Dios! Si estás ahí. ella vio más en mí.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

Me mira, sin impaciencia, como dándome mi tiempo para que comience a hablar, a relatarle la
horrible noche que cambió mi vida para siempre.
— Bueno, comencé, es difícil hablar de esto. Solo te pido que me escuches hasta el final antes
de juzgarme y condenarme.
Desde ya, estoy muy agradecido de que me ofrecieras el trabajo, pese a mi negro prontuario,
eso me hizo sentir que, a pesar de todo, la gente es buena y es propensa a ayudar al que más lo
necesita.

Ella se quedó en silencio, esperando que continuara. Y las palabras solo salieron de mi boca:
—Yo maté a mi padre.

Seguía mirándome, pero sus facciones no cambiaron como temía, al contrario, estaba
esperando saber el porqué de semejante acto.
—Hace tres años, él vino dispuesto a matarnos a todos. Mi mamá había encontrado valor para
abandonarlo, después de años y años de maltrato, físico y psicológico.
A sus espaldas, mis dos hermanos y yo, habíamos comenzado a juntar todo el dinero que
hacíamos con nuestros trabajos para poder alquilar algo, y así poder sacar a nuestra madre de esa
casa llena de horror.
Dos meses antes de que el infierno se desatara encontramos una casita que podíamos pagar
entre los tres.
Nos escapamos una noche en que él, como de costumbre, se había ido a emborrachar y drogar
por ahí.
Durante dos meses vivimos en paz, solo los cuatro. Era realmente maravilloso llegar después
del trabajo, compartir en la mesa los acontecimientos del día, bromear entre nosotros, hacer renegar a
nuestra mamá, como solo tres hijos varones pueden hacerlo.
Ella era feliz, reía más, ya no había ojos hundidos o con moretones, ya no tenía la mirada triste.
Entre los cuatro habíamos formado un hogar, sin gritos, sin golpes, sin llantos.
Pero no duró mucho la paz tan ansiada que habíamos encontrado, porque el que nos encontró
fue él.
Eran las once de la noche, cuando él llegó armado, dando patadas a la puerta y a los gritos.
Estaba borracho y drogado, con mucha ira. Habíamos logrado burlarlo, pero no lo suficiente. Él
venía dispuesto a todo, a modo de venganza.

Cuando logró abrir la puerta, a las patadas como te mencioné antes, nos apuntó a todos. Nos
dijo que éramos unos hijos de puta, porque eso es lo que nuestra madre era, una puta.
Nos dijo, lo que nos repetía todos y cada uno de los días que vivimos con él. Que éramos unos
inútiles, unos pelotudos, que nunca íbamos a llegar a ningún lado, que sería mejor que estuviéramos
muertos, porque solo malgastábamos aire.
Una vez que terminó con su diatriba apuntó primero a mi mamá que le rogaba que bajara el
arma, pero él solo le dijo: “puta de mierda” y le dio dos disparos en la cabeza. Para estar tan ido,
tenía una bueno puntería.
Cuando Marcelo, mi hermano mayor, si adelantó y quiso quitarle el arma, le disparó en el
medio del pecho.
Luego se giro hacía nosotros, Nico, mi hermano más chico, y yo. Nos habíamos quedado en
shock. Nunca pensamos que estuviera tan loco.
Creo que hasta el día que muera voy a recordar sus ojos inyectados en sangre, con tanto odio y
deseos de sangre. Éramos sus hijos, ¿Cómo fue que solo quisiera matarnos? ¿Acaso los padres no
deben de proteger a los hijos?

Él apuntó a Nico y le disparó, él cayó con sangre en su cabeza y yo creí enloquecer por fin.
Cuando quiso dispararme, solo salté sobre él para evitar que me disparará. Lo desestabilizó mi
movimiento y aflojó la mano, logré quitarle el arma. La tome bien fuerte entre mis manos y lo golpee
en la cara, en la cabeza. No sé cuántos golpes fueron, solo sé que cuando deje de pegarle, él estaba
inconsciente. No se movía.
Yo respiraba con dificultad, miraba los cuerpos sin vida de mis hermanos y de mi mamá,
rogaba que se movieran, que no me dejaran.
Empecé a llorar, suplicándoles que se levantaran, que ahora estaba desmayado, que no nos iba
a hacer nada.
Les grité que dejaran de hacerse los dormidos, que los necesitaba. Empecé a ahogarme por los
sollozos, mientras les pedía una y otra vez que volvieran, que no me abandonaran.
Nada de eso pasó, ellos no se levantaron, seguían allí inmóviles.

En ese momento, escucho la llegada de la policía. Seguramente los vecinos los alertaron,
debido a los gritos y disparos.

~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~

Vieron el interior de la casa y llamaron a peritos, forenses, etc., en ese momento, no era muy
consciente de lo que ocurría.
Yo lo único que sabía es que me había quedado completamente solo.

Fui llevado a la comisaría, esposado como un criminal, y tal vez lo era, quizás lo merecía.
Me preguntaron qué fue lo que pasó y yo relaté todo.

El día del juicio supe que iba terminar preso, el juez encargado de la causa era amigo de mi
padre. Me miró con mucho odio, pues había acabado con uno de sus dealers más antiguos.
Las pruebas demostraban que el asesinato fue en defensa propia, pero que me excedí en dicha
defensa y por eso me dieron tres años.

Terminé mi relato y alcé mi mirada para poder ver el rostro de María Laura. Ella tenía
lágrimas, a punto de derramarse, en sus ojos.
— ¿Todos murieron ese día?
— Nico, se salvó. La bala solo le rosó la cabeza. Él fue a buscarme a la cárcel el día que salí.
Ahora vivimos juntos.
— Me alegro de que no este solo.
— Es quiere decir que… ¿Me quedo con el trabajo?
— Marcos, sos un sobreviviente. Perdiste a casi toda tu familia, fuiste encerrado injustamente,
y sin embargo al salir de la prisión, te buscaste un trabajo, en vez de amargarte y resentirte con la
sociedad.
Te doy la bienvenida a “Nouvelle vie”.

ella las pone en bandejas de plástico y las reparte para aquellos que esperan atrás del restaurante. ayuda a toda alma que cruza las puertas del local. Ella levanta la vista de los papeles y se me queda mirando. y me amenazaron por partes iguales. ya terminé por hoy. así que ella les da esas bandejas para que las puedan llevar a casa. me apoyaron cuando supieron por qué había estado en la cárcel. entro y voy derecho al escritorio. Marcos! ¿Ya te vas a tu casa? — Sí. Es hermosa. ya lo sé. no se caga” pero realmente no puedo evitar caer cada día más enamorado de esa mujer. En realidad. Ella desde adentro me dice que pase. Todos sabían de mi flechazo por María Laura. Sí. tres meses en lo que al fin me sentía realizado. Dice que le da mucha tristeza ver a la gente revolviendo los residuos buscando alimentos. era el día. con la ayuda de los muchachos. Ella es muy querida. “Donde se come. limpio la cocina. Así que iba a invitarla a salir. le voy a preguntar si aceptaría ir a tomar algo conmigo. Hoy. Me tendieron la mano y hasta ahora no me soltaron. Todos los miembros del restaurante. o esperan en la parte trasera. me visto con mi mejor ropa. En vez de tirar en bolsas de basura la comida que sobra. ella estará haciendo las cuentas de esta noche. —¡Hey. Yo tomo una ducha rápida. cariñosa. bondadosa. Me paro frente a la puerta y golpeo con los nudillos. Todos me desean suerte. me pongo perfume. Todos me están apoyando. María Laura. Voy derecho a la oficina de María Laura. un lomo a la crema con papas a la española! — ¡Marchando! Habían pasado tres meses desde que cruzara esa puerta por primera vez. me dieron la bienvenida. Abro la puerta. Cuando termina la noche. me acomodo el pelo con manos temblorosas y salgo. . quería preguntarte algo. Nos dirigimos hacia los vestidores.Capítulo 4 — ¡Marcos. en los que había conocido a las mejores personas. Hoy.

pero lo bastante alejado para poder hablar. Al llegar a la puerta. — Me encantaría salir con vos. El lugar está cerca de acá. Toda la noche quise besarla. etc. . después de “Te estoy dando el trabajo”. luego él. cantaba baladas de rock. Así que cuando la tuve tan cerca. Y nosotros comenzábamos a reír otra vez. En mi defensa diré que los nervios me estaban matando. que casualmente salió de esa hermosa boca. por no hablar de su afinación. Estaba cerca del escenario. Cuando ellos terminaron. porque nos pusimos muy críticos con aquellos que subían a cantar. —¿Aceptarías salir conmigo a tomar algo? —¿Cómo una cita? ¿o cómo compañeros de trabajo? — Sí. con eso me ganaba el premio al tarado del año. en sus casas. Alrededor de las 5 de la mañana emprendimos la marcha de nuevo al restaurante. — Estaba hecho un boludo importante. o al menos eso me pareció a mí. Hice las presentaciones y. Tomate el tiempo que necesites. la gente volvía a subir para cantar. Llegamos a su puerta en seguida. pregúntame. pero volvió a sonreír. nos acompañó a nuestra mesa. como una ci-cita. como “The Unforgiven” de Metallica. Era muy divertido. ¿Cuándo? —¿Ahora? Mi hermano trabaja en un bar y guardó una mesa para nosotros. Me faltaba desmayarme. digo. claro. Estábamos frente a frente y no pude resistirme. Media hora después nos dirigíamos al bar. Subió a tocar una banda. tocarla. mis instintos tomaron el control. Sonaban muy bien.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ — Soy toda oídos. Hoy toca una banda local. Algunos habían olvidado su oído musical. María Laura vivía en el departamento de arriba. Ella se quedó en silencio un momento. también la gente del público se sube al escenario a cantar. Las horas pasaron entre risas. — Sí. aunque nuestros oídos nos odiaran después. Me miró fijamente y me dijo lo mejor que escuche en mi vida. mi hermano nos estaba esperando. “So far away” de Avenger Sevenfold. —¿Ahora? Me vas a tener que dar tiempo para arreglarme.

que expresaban cuanto había disfrutado de nuestro beso. El beso se hizo cada vez más intenso. Esa mujer ya me había dado tanto. por fin veía que todo estaba cambiando para bien. todos alzamos nuestras copas. juntos. que dicha poder abrazarla. y ahora volvía a entregarme más. now please just stay for a while I can move on with you around I hand you my mortal life. por Dios. de tantas pérdidas. que me iba a pasar el resto de mi vida intentándolo. Que hermoso era tenerla entre mis brazos. las chocamos. but I don't want to leave you (Seize the day – Avenged Sevenfold) 25 de diciembre 00:00 Se hicieron las doce de la noche. pero. Y yo. mientras gritábamos todos juntos: . holding you 'til our time is done We both know the day will come. nunca podría agradecerle todo lo que había hecho. Ella me regaló una sonrisa amplia. de los sinsabores. al momento se escucharon los fuegos artificiales. No me dijo nada. besarla. Jamás había experimentado algo así. Nos separamos. Me sentí completamente feliz por primera vez en mi vida. pero un futuro amplio y lleno de felicidad compartida se había abierto y era todo nuestro para explorarlo y para vivirlo. but will it be forever? I'd do anything for a smile. La puerta se cerró tras nosotros. Capítulo 5 I found you here. Sentí que una corriente me recorrió desde la cabeza hasta los pies. jadeando. simplemente tomó mi mano y me llevó a su casa. las palabras sobraban.Bajé la cabeza y uní nuestras bocas. yo no podía pedir más a la vida. Después de tantos golpes. con ojos brillantes. ella participaba de buen grado y eso me hinchó el pecho de felicidad.

No se hizo esperar mucho. me enseñaste que hay gente dispuesta a ayudar por el simple hecho de hacerlo. y supe sin lugar a dudas que mi mamá y mi hermano estaban felices por mí. Se las presenté y esperé por su respuesta. no. Abracé a la mujer que amaba más que a nada. Me diste tanta felicidad desde el primer momento en que puse mis ojos en vos.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ —¡Feliz navidad! —¡Feliz navidad! Nos abrazamos. a pesar de lo malo. no pudiendo creer el significado de mi gesto. de creer que. una llena de alegrías y buenas noticias. mientras me abrazaba fuerte y me besaba toda la cara —¡Sí! ¡Si! ¡Si! ¡Claro que quiero pasar el resto de mi vida con vos! Nos besamos mientras todos a nuestro alrededor aplaudían. nos reíamos y nos deseamos muchas felicidades. así que te pido. — Me diste una navidad distinta. la besé con pasión y me puse de rodillas. porque así le nace del corazón. Me trajiste luz en mi oscuridad. brindaban y vitoreaban nuestros nombres. todo puede cambiar y mejorar de manera inimaginable. A ella se le desorbitaron los ojos y se tapó la boca con las manos. Quiero pasar mi vida entera con vos. agradeciéndote todo lo que hiciste y seguís haciendo por mí. . Volví mi mirada hacia el cielo. quiero ser el mejor hombre. después de tantos años vivía una navidad distinta. y día a día nuestro amor crece cada vez más. te suplico que te cases conmigo. Por fin. Metí la mano en mi bolsillo y saqué la cajita con las alianzas. me devolviste las ganas de vivir. se me tiró encima gritando su respuesta.

¿Qué más se le puede pedir a la vida? Absolutamente nada. .

Se preguntó a si misma porqué no se había ido y aceptó la copa. ─ ¿Te vas justo cuando acabo de encontrarte? Si llevo buscando alguien como tú toda la noche ─ le dijo mirándole fijamente a los ojos. Fue donde se encontraba de joven con sus amigas. El taconeo de una mujer solitaria se hacía eco en un callejón oscuro. Ahora si retándola. no es lo único que tengo duro ─ dijo acercándose a su oído en un susurró. clases sociales y tribus urbanas. La penumbra era rota por focos de colores que le hacían divisar a lo lejos la barra. Su destino era la entrada a una discoteca que conoció tiempos mejores. ─ Si quieres te cuento una romántica que no olvidarás jamás… ─. Y espero su brindis. ─ Brindo por el cara dura que me va a invitar esta noche. Era noche vieja estaba sola y aquel extraño trataba de seducirla . ─Brindo por habernos conocido. ─Brindo por una copa gratis ─ Y rio. Ahora en plena madurez asistía sola al cotillón de fin de año. No le costó mucho entrar. Ella soltó una carcajada y se apartó de él. Al llegar se quitó el abrigo y lo colocó en el respaldo del taburete con el bolso.Te toca ─. ¿Qué otra cosa podía pedir una noche vieja? Cuando terminó la copa se sintió incómoda e hizo ademán de irse topándose con un atractivo hombre que le obstaculizó el paso. Le lleno la copa y chocándola dijo efusivo. ─ ¡Ya! ¿Por qué no me cuentas una de indios y vaqueros? ─ contestó airada. La sala estaba concurrida de gente de todas las edades.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ “Dos extraños” Clara R. la botella entera te pertenece. Sierra A todas las personas que me acompañaron en la despedida y en la entrada de un nuevo año. ─Y ambos bebieron ─. ─No cariño. sólo acabamos de empezar ─. Levanto una mano y pidió champagne. ─Cariño. el portero la conocía de sobra. Sonrió desnudándola con la mirada. le hizo un gesto al camarero para que trajese una botella de champagne.

pero divertido ─ ¡Y San Valentín! Ni acordarme de llamarte. ─ Le pasó su otra mano por la espalda y pudo probar de sus labios el sabor del champagne. Ella no pudo más que dejarse llevar de su mano. ─¡Que se joda! ─ dijo encogiéndose de hombros y posando la mano en el muslo de su esposa. . Desde fuera se podía oír los gemidos de ambos y los golpes de las embestidas contra la puerta. ─Brindo por tener la suerte de estar junto a la mujer más deseable de la faz de la tierra. Probó en cada puerta con desesperación hasta encontrar uno libre y entraron. Se sentía hipnotizada por ese hombre que le ofrecía un juego peligroso. tú sólo me jodes a mí. Dejando atrás la muchedumbre. Realmente aquel seductor la excitaba. el champagne y las inhibiciones. ─ Bebió y se acercó un poco más. tomando la mano y apretándola. A partir de ese momento ya no era dueña de si misma se dejó arrastrar por aquel extraño. Tanto que ambos cuerpos notaban el deseo en el ajeno. ¿Pero ella realmente quería eso? ¿Por qué no? Era atractivo y aunque brusco sabía guardar las formas. ─¡Que cabeza la mía! Si no te felicité por tu cumpleaños. Ella paseaba su mirada desde sus ojos a sus labios. Los notó fuertes de gimnasio. Sus brazos la rodearon por la cintura lo que la obligó a poner sus manos en sus pectorales. Le susurro él. Hasta que se hizo el silencio. ─ soltó una carcajada. Se colocó contra la pared atrayéndola hacia si. ─ Vamos al baño ─. Entraron en el baño de mujeres. ¿tampoco te di feliz navidad? ─ Esta vez le regaló los roces de sus labios a lo largo de su cuello. Encontrándose y reconociéndose como pareja de un baile sensual. ─ Esta vez recorrió su rastro a la inversa terminado mordiendo en su lóbulo. Cada vez los roces eran más apasionados y el abrazo más fuerte. El extraño dentro de un coche le guiño un ojo y le hizo un ademán con la cabeza para que entrase. Cruzó la discoteca dirigiéndose a la salida con prisa. ─ Que poco cortés de mi parte. ─Le dijimos a la niñera que llegaríamos a las tres y son y media. Pasó por delante y entró. fundiéndose en solo uno. Esta vez al salir no le esperaba un callejón oscuro. Pasó la punta de su lengua por la comisura de sus labios para adentrarse en ellos. mientras ella no rechazó el contacto. La miró con asombro abriendo mucho los ojos ─¿Aún no te di el feliz año nuevo? ¡Feliz año nuevo! ─Sujetándola por la nuca le dio dos besos en ambas mejillas.claramente. ─Pero tú no.

Nada. a la gente que camina apresurada aun cuando no han dado las diez en el reloj todavía. redes sociales. de dónde vengo. sin embargo. me cuidan más allá de sus responsabilidades. Dos meses en los que me encuentro total y absolutamente perdido. fechas. cuál era mi ocupación.. es especialmente triste. puso anuncio en todos los periódicos. que preparó un delicioso chocolate caliente y galletas como desayuno. Con suerte recuerdo mi idioma que supongo es nativo. pero nadie ha aparecido. podría ser peor si estuviera en la calle. Agradezco estar en un buen lugar. Dos meses. Un abrazo a todos y cada uno de los que lean esta historia y que el amor reine en sus corazones y sus vidas. ¡Cómo fui a tener ese accidente! Dicen que mi auto se cayó a un barranco en la carretera y que salvé de milagro. Lo peor es que nadie me conoce. No recuerdo quién soy. de hermandad y de mucho amor. Que el mensaje que trajo el salvador sea el emblema que llevemos el año que viene para convertir este mundo en un lugar mejor. Según el doctor. quien fui. Me lo recuerda también la enfermera que está muy alegre hoy. nadie me conoce. direcciones o rostros. sin saber quién soy. solo. sí recuerdo que hoy es Navidad. como a todo un caballero. etc. Nada hay en mi mente. No recuerdo nombres. Debo ser honesto en decir que aquí me tratan muy bien. hoy. Todo en mi cerebro se borró como si no existiera pasado en mí. ¿Acaso el mundo también se olvidó de mí? Y esto. Me levanto de la cama y observo a la calle.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ “Navidad Prestada” Freya Asgard Que esta navidad sea una noche de reflexión. y la cocinera. Milagro es que pueda recordar como respirar. donde las diferencias nos hagan interesantes y no enemigos. . aunque no estoy tan seguro.

El doctor Méndez era un hombre de unos cincuenta y pocos años. morenos.. estamos en una ciudad pequeña. mi médico de cabecera. alegre y conversador.¿Tendré familia? ¿Alguien me esperará o sufrirá por no estar conmigo esta noche? Al parecer. Tomás Méndez. me fallaban las palabras. ojos marrones escrutadores. y por último. aún no sabía qué estudiar. Su familia constaba de su esposa Magda. ―Buenos días. ―A veces. pues nadie me ha reclamado. Según me ha contado. Ya hablé con mi familia y todos están de acuerdo. ―No te preocupes de eso. invadir su celebración familiar. ―Buenos días. serás muy bienvenido a nuestra casa. Yo sonreí aliviado. con su habitual sonrisa. hoy te daré el alta ―me informó con una gran sonrisa. muchacho. Pasarás la Navidad con nosotros. ―Algo así ―sonrió el médico. igual que siempre. Yo no puedo.. que de ahora en adelante. . de repente ―apostillé con miedo a mi futuro. el conchito de la casa. doctor. Bárbara. te irás conmigo a mi casa. ―Entonces. en la que no hay muchos profesionales de la salud. ―¿Cómo es eso que me voy de alta? ¿A dónde? ¿Justo hoy? No puedo irme así. No puedes pasar la Navidad en el hospital si estás sano. su hija Marcela. a poco para ser graduado de medicina como su padre. recién egresada de la enseñanza media. ―Pero hoy es Navidad. ―¿Cómo te sientes? ―Bien. ―No te preocupes. de quien seguía profundamente enamorado a pesar de los años. ―Como una Navidad prestada. no. delgado. mi paciente más paciente ―me saludó. de tan solo ocho años. también será la tuya. La mía se congeló. su hijo David.

Se ubicaba en un fundo cercano. pase ―me invitó con mucha cortesía―. Me agaché frente a la niña y sondeé sus ojos. sino también tenía una personalidad dulce y delicada. Era una bella mujer. ―¿Y cara de qué tengo? ―¡Baby! ―le reprendió David. Mi hijo le enseñará su dormitorio y luego bajen para almorzar. Su alma era pura e inocente. claro que no tan parlanchín como aquel. se veía buena persona. yo le sonreí y ella tomó mi mano―. La señora Magda me recibió en la puerta con una sonrisa de oreja a oreja. ―¿Ya llegó? ―preguntó mirando a todas partes hasta que dio conmigo. fueron a comprar. yo le dije que yo quería darte uno. ―¿Y por qué no me lo has dado? ―Porque tenía que ver primero cara de qué tenías ―explicó como si aquello fuera obvio. unos veintisiete años. En eso.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ David llegó a buscarme a mediodía. Lo pude sentir y. No solo por fuera. . Teníamos casi la misma edad. Mi papá dijo que no tenías nombre. en el mismo momento en el que posó su mano sobre mi mejilla. Nosotros te cuidaremos ahora. por lo que eran varias hectáreas de terreno las que poseía. que lo era y mucho. La casa del doctor era grande. como si temiera asustarme. trajo ropa con él para salir decente del hospital. ―Hola ―me saludó y se acercó más―. Se acercó a mí y se quedó a unos pocos pasos. Demasiado. además. Baby me puede prestar uno y no será NN. ―¿Qué pasa? Cuidado ―advirtió la madre. ―Déjala. No te preocupes ―dijo ceremoniosa. era apuesto. pero mientras no lo tenga. una tibieza recorrió mi cuerpo y. tanto como su padre. supuse que tendría muchas admiradoras. Entendí por qué su esposo seguía tan enamorado. yo sé que debo tener un nombre. Barbarita y Marcela ya están por llegar. ―Pase. entró a la casa una pequeña a la carrera dando trompicones. Todo me era muy familiar.

No existe otra palabra para describirla.. ―Ahora hay mucho que hacer ―mencionó con su característica solemnidad―. Nosotros somos tu familia ahora. Aunque sea lo único que tenga ―terminé con tristeza. esta noche tendré mi propio nombre. ¡Hoy es Navidad! ―gritó con alegría pura y contagiosa. La familia impecable. es un lindo nombre. de esa forma. Estaba seguro que algo así no había sentido antes. como si aquel siempre hubiera sido mi hogar. ya se encontraban los dos padres juntos. podría estar cerca de Marcela y contemplarla. Una muchacha de ojos enormes y verdes. nariz respingada y pequeña y unos dulces labios en forma de corazón. Me levanté y vi a Marcela. ―Ángel. ―Muchas gracias por acogerme tan bien. ―Ángel. que recibí una tenida nueva para usar aquella noche. ¿ya la conocía desde antes? ―. Me sentía como en casa. divina. corriendo de un lado a otro en el fundo. la vi durmiendo por las noches y yo velando su sueño. La cena se sirvió a las nueve en punto con todos juntos a la hermosa mesa. ―La abracé y miles de imágenes cruzaron mi mente sin alcanzar a retener ninguna. ―Barbarita tiene razón. ¿Por qué sucedía eso? Acaso a esta familia. incluso yo. Magda y Marcela se dedicaron a cocinar y yo me ofrecí a lavar la loza del almuerzo. Ella me dio un beso en la mejilla que me supo a pura dulzura. jugando en el parque. diferente a la de su madre. Era. Una verdadera belleza. Baby. querría que fuese como tú ―declaré con sinceridad. reventando las imágenes de mi cabeza. Era diferente a todo.como si fuera una película. Mi corazón dio un vuelco que no pude comprender. La tarde pasó volando entre los últimos arreglos para la Nochebuena. A lavarse las manos ―ordenó la madre de familia― para que vengan a poner la mesa para el almuerzo.. ―Y una familia. Me gustaba mucho. la otra hija. Al volver del baño. Gracias. bellamente decorada. . Te llamarás Ángel ―expresó la niña. Si tuviera una hija o una hermanita.

salimos afuera. daremos las gracias. pero la oración con la que bendijo los alimentos en ese momento.. algunos tragos típicos. galletas y. No. Y yo tenía sentimientos. el delicioso chocolate que había preparado Marcela. por supuesto. ―¿Entonces? ¿Qué es lo que más te gusta? . avergonzado de mi debilidad. Su expresión era de sorpresa. ―Antes de cenar. la que apresuré a secar antes que se diera cuenta alguien. a la terraza de la casa. A la hora de almuerzo también dieron gracias. como siempre que me tocaba. de otro modo. Los de Marcela. no se podía hacer otra cosa. Bárbara se sentó a mi lado y acercó sus labios a mi oído. las imágenes aparecieron de inmediato. Allí llevamos los refrescos. Esa joven conmovió todo mi ser interior y jamás podría hacerle daño o faltarle el respeto.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Los padres se sentaron a una y otra punta de la mesa. Los hombres no lloran. ¡claro que los tenía!. ―¿Los regalos? ―atiné a contestar. me dije a mí mismo y.. me encontré con los de ella. Marcela me sonrió y sentí mi cuerpo vibrar como si un cable eléctrico hubiera hecho contacto con todas mis terminaciones nerviosas. mi otro yo me dijo: “las personas sin sentimientos ni emociones. Una lágrima corrió por mi mejilla. panecillos. y como ya es costumbre en nuestra familia ―indicó el doctor Méndez―. No entiendo qué me ocurrió. Yo quedé frente a frente con Marcela y en el instante en que cruzó su mirada con la mía. A las diez. Esos ojos verdes que traspasaban el alma y llegaban aún más profundo. ¿me vería llorar? Bajé la cara. una paz infinita. no lloran”. en ese mismo instante. Ella era como una joya a la que había que cuidar y amar. Sentí de nuevo la corriente eléctrica correr por mi espina dorsal y al abrir los ojos. aunque no tuviera recuerdos. un amor intenso por esa familia que me amparó en un momento tan vulnerable de mi vida. ―¿Sabes qué es lo que más me gusta de la Navidad? ―preguntó en un susurro. ―¡No! ―Colocó su mano sobre la mía y. pensarían que me estaba aprovechando de su hospitalidad y no era así. Los varones a la derecha del doctor y las niñas a la izquierda. de un momento a otro sentí algo tan inexplicable. sentí que el corazón se me saldría del pecho. Esperaba que los dueños de casa no lo notaran.

como si avanzaran directo al árbol. haciendo sonreír a su papá. ¿Sabes quién es Jesús? ―Antes que pudiera contestar. una joven muy hermosa y muy virtuosa. ―La verdad es que no lo sé. pero enseguida lo noté. ―Aquí estoy más cerca.. cómo nació y por qué es importante para nosotros. lo siento ―balbuceé como un tonto. ―Hace muchos. porque no te acuerdas de nada. un hombre de la tribu de Judá. Tomás Méndez extendió sus brazos hacia su hija menor y ésta corrió a sentarse en su regazo.. allá parecía exiliada ―comentó. ―Papi. contemplando los renos que colgaban del techo. estaba comprometida con José. muchos años ―comenzó a narrar el padre― vivía en Nazaret. papi? ―lo interrumpió Baby. en el puesto que antes ocupara Bárbara. Bien. estar seguro. estaba tan interesada como su hermana. escuchando atenta lo que él decía.. Se levantó y se sentó a mi lado. aquí nadie tiene asiento comprado. ―Te quité tu lugar. ¿ya nos vas a contar la historia? ―Sí. mi amor. saber. También la veía rodeando el arbolito para mirar sus luces y los adornos. esta joven llamada María. no. esperando el momento de colocar al Niño Jesús en el pesebre junto a María. Y a ella. pensé. ¿Cómo lo supe? ―Que tiene muchas y muy buenas cualidades ―explicó una vez más el hombre―.. . Busqué el rostro de Marcela.. "Cada año la misma pregunta". pero así como saber.. No. Nunca nos sentamos igual ―respondió como si fuera algo sin importancia. boca abajo. Sé que es importante y sé que hoy es una fecha muy especial. continuó―: Tú no debes saber.Y en mi mente la vi sentada en las piernas de su papá. ―¿Qué es virtuosa. O tirada en el suelo. ―No. La familia en pleno se dispuso a oír. ―Ahora mi papá nos va a contar la historia del Niño Jesús. ―¿Lo ves? Ahora vas a saber.

―Papi.. no solo en Navidad lo hace. Yo quiero quedarme y tomar mucho chocolate y seguir escuchando tus historias. ―¿Ah. ―¿Crees que la deje quedarse? ―No sé. ―El Viejito Pascuero no vendrá a dejar regalos si tú estás aquí. y esperando al Viejito Pascuero. no? ―No ―confirmó la niña con un puchero. llegó la hora de irse a la cama. hicieron mella en mí.. a lo mejor hay niños en el mundo que necesitan más un regalo que yo. al igual que me ocurría con Barbarita. Él. A las once de la noche. pero tus historias. papi. ahora sí. Su codo rozó con el mío y la imagen. no se hizo esperar. al Salvador del mundo! Si antes no creía. nos cuenta algo. ―A mí también me gustaba sentarme en las piernas de papá a escuchar sus historias. su amor y su entrega. al menos para la pequeña que protestó por lo temprano. ―No me interesan los regalos. fue a los diez. . ¿Y cómo no? ¡Llevaba en su vientre al Mesías. es cierto. Su rostro se contrajo notablemente. yo ya estoy grande y quiero quedarme. ¿no te importa no recibir regalos? ―No.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ La historia continuó y su forma de contarla. parecía que uno vivía allí y podía revivir cada instante de lo vivido por aquella pareja tan particular. ―¿Para eso quieres quedarte despierta? ¿No para ver al Viejito? ―No. Debo confesar que su fe. Él trae regalos. ―La primera vez que te quedaste despierta. ―Entonces. son mucho mejores. a nosotros nos dejaron cumplidos los doce y ella tiene diez. O conversamos. ¿sabes? Siempre que está aquí en las noches. provocando que mi corazón saltara de gozo al escuchar la oración del ángel a María: Llena eres de gracia. papi. Sin permiso de tus padres ―susurré solo para ella.

Extraño. pero cada vez que tu hermana me toca. jugando. lo sé ―respondí más confundido que ella. Me percaté que todos me miraban. Ángel? ―me preguntó Bárbara. Llevo dos meses en tratamiento y de recuerdos nada. Verla desde pequeña. ¿Verdad? . David se levantó y extendió sus manos para que las tocara. recién. ―¿Cómo sabes eso? ―preguntó David interesado.. Y ahora. pensé en un momento que yo pertenecía a esta familia.. mientras nos preguntábamos si tu papá dejaría a Baby quedarse despierta. pero ya no pudo salir de la cama. ―Sí.. desde que era un bebé. ¿Y te pasa eso solo con las mujeres o con los hombres también? ―Con tus hermanas. todo. ―Cuando pasó eso esta mañana con Baby. ―A tu papá que la mandó de vuelta a la cama.―¿Cómo lo sabes? Entonces me quedé de piedra. ―¿Qué quieres decir? ―Vas a pensar que estoy loco. ―No. pero luego pensé que si fuera así. Pero no ocurrió nada y así se lo hice saber. Me callé. ―¿Quién eres? ―Ojalá lo supiera. me lo hubieran dicho.. Solo.. tu codo rozó el mío y pude ver esa navidad escondida detrás de la puerta esperando ver al Viejito Pascuero.. Y a quien viste fue a. pero nunca he visto nada. Yo me encogí de hombros―. diciendo sus primeras palabras. No sé. A tu mamá no la he tocado y a tu papá sí. ―Es solo con ellas dos. por decir lo menos ―comentó el doctor. La señora Magda también quiso probar. puedo verla. tampoco.. La veo dormida. ―¿A quién vio mi hermana. ―Pero tú dijiste que se había quedado despierta toda la noche.. Hasta que llegué aquí. contigo...

como si hurgara dentro de mí. ―No. Los ojos de la niña se llenaron de lágrimas. ¡Ay. La niña asintió. Las dos siguen siendo niñas ―expuso el padre como si eso le diera algún sentido a lo que estaba sucediéndome. La voz de la niña se quebró al decir aquello. Tomó mis manos entres las pequeñas suyas. ―Hay algo que las dos tienen en común ―meditó el padre asintiendo con la cabeza. ―¿Qué ves? ―preguntó mirándome directo a los ojos. ―¿Por qué. ―Te veo a ti. Fue después del accidente de Marcos y mi mamá te dijo que no quería volver a verte ni oírte. Ahora la familia sabía lo que me ocurría con sus hijas y esperaba que el padre no se lo tomara a mal. Estaba muy pensativo. Así lo prefieres porque no quieres darles más problemas. al contrario. Estás llorando. no te tendríamos engañados. Pero nadie lo sabe porque ellos creen que tú solo saliste a jugar. Yo no sabía qué decir. ―¿De verdad pasó eso? ―la interrogó el padre con voz calma. Otro tenso silencio en el que me sentía como el bicho raro a quien todos observan. Hubo un tenso silencio. ―¿Las dos son feas? ―bromeó David. que dónde estaba Dios cuando mi hermano se murió. ―¡Oye! ―reclamaron las dos al unísono. . intentaríamos que recuperaras tu pasado con todos tus recuerdos ―afirmó Magda muy convencida. con ganas de aplastarlo. ¿Tuvieron otro hermano que ya no estaba entre ellos? No supe qué decir.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ ―Por supuesto. hija? ¿Por qué no confiaste en nosotros? ―Porque ustedes estaban peleando. con una muñeca rubia en los brazos. Las dos son menores de edad. en un columpio de madera. Algunos con interés. Baby se salió de los brazos de su padre y se acercó a mí. no! La había hecho llorar. como si él mismo se diera la aprobación. otros con curiosidad y otros más.

No. ―Se accidentó en febrero ―indicó Tomás. . La madre se cubrió la boca con la mano. señora ―acepté sumiso.. Si yo fuera padre de esas niñas me preocuparía. pero ya no... ―¡No! ―gritó la mamá―. Cuando me acordaba de eso. yo no.. Gracias. La niña puso su mano en mi mejilla. Creo que será mejor que me vaya. ―Hace poco menos de un año. ―Lo siento.Silencio. entregándome sus manos con sus verdes pupilas clavadas en mí. ―¿Hace cuánto ocurrió? ―pregunté sin querer. ―Claro. ¿Cómo era posible? ―¿Qué pasa? ¿Qué viste ahora que pusiste esa cara? ―me interrogó el padre casi con desesperación. ―¡Eso es imposible! ―exclamó con los nervios a flor de piel. Vi una imagen de ella durmiendo y yo acariciando su cabello. ―Lo siento. hay tanto depravado en el mundo que. No lo había mencionado en la oración. ―Gracias ―respondió lacónico. El padre empuñó su mano y los hermanos mayores se miraron sin saber qué hacer. yo acariciando su cabello... ―Ya no duele ―me dijo y no entendí―. Ya no me duele. ―Dime qué ves en mí ―habló ahora Marcela. me daba mucha tristeza y miedo. o tal vez sí.. Yo la vi a ella durmiendo y yo.. doctor. ―Veo. No veo nada ―mentí. ―No.. lloraba.... no sabía. No hasta que se haya dilucidado todo este asunto. pero no con su nombre o con esas palabras.. Yo..

―Te veo a ti. Ni de sus tareas se ocupaban. no me di cuenta que seguías necesitando de mí. no es verdad.. Más tarde. Desde que llegó Barbarita. no podría haber pedido eso antes. porque ustedes estaban todo el tiempo ocupados con Baby ―explicó el hermano por su hermana que no era capaz de hablar. ―Mejor le hubieras pedido que no hubiera tenido ese accidente ―replicó Marcela un poco de mal modo y sin pensar. ―¿Hemos hecho diferencia entre las dos? ―sondeó el padre. ―Si recordara. Marcela quedó relegada a un lado. Madre e hija se abrazaron llorando. ―¿La envidias? ―consultó la madre con temor. ―Sí. Marcela bajó la cabeza sin contestar. ―Dilo. La amo con todo el corazón. no tendría esta Navidad prestada ―confesé―. papá.. Yo tuve que ayudarle muchas veces.. ―No. Barbarita me miró y volvió a tomar mis manos. que seguirás siendo la princesa. ―Me gustaría pedirle a Dios el poder verte como tú a nosotras. La abrazó. es solo que. ―Marcela. quiero saberlo ―ordenó el padre. sentada frente a tu espejo y repitiendo mil veces que a ti también te aman. así sabríamos de dónde vienes y quien eres. hija.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ ―No digas eso. pero si pudiéramos verlo por dentro.. Y creo que no he tenido mejor Nochebuena que esta.. No. La mujer se levantó de su asiento y se acercó a su hija. que no dejarán de amarte. no lo conocía. No se cumplieron tus expectativas. Ángel. por la cara que puso. ―Perdóname.. sabríamos al menos algo de su vida ―refutó Baby con una gota de sarcasmo.. . ―Además.. no sabes mentir.

indicando a las hijas. estaban los regalos. Aunque ya recibí uno: no llorar por pensar que se iban a separar. Nos levantamos a una y entramos a ver qué ocurría. Tomás Méndez miró su reloj. estoy bien sin regalos. Un fuerte ruido se sintió dentro de la casa. . Siempre estaba pensando eso. de conceder deseos. mañana no te quejes. El doctor continuó la historia en tanto yo pensaba la forma en que los regalos llegaran a manos de Baby sin que se diera cuenta que el Viejito Pascuero no existía. No por lo menos como se lo imaginaban los niños. ―No me importa. pues en ese mismo instante haría que los regalos apareciesen por arte de magia debajo del arbolito. La pequeña de la casa ni cuenta se dio de la hora. ―Y yo ahora sé que mis papás no me dejaron de querer ―expresó Marcela con un poco de culpa. ―He recordado su vida ―me burlé. Creo que ya no te dormiste. ―Faltan cinco minutos para las doce. debajo del enorme árbol de Navidad del salón. si no te llegan regalos. ni cortas ni perezosas. pase lo que pase y hagan lo que hagan ―aseguró el doctor con dulce firmeza. ―San Nicolás ―comienza a relatar el padre otra vez― era un obispo que vivió hace muchos años. ¿No has recordado nada? ―me preguntó el doctor. Seguimos un rato charlando animados. De padres adinerados. los adultos eran los más preocupados. ¿Qué quería decir aquello? ¿Qué clase de persona era que podía ver recuerdos de otras personas y no tenía ni uno solo de mí mismo? Deseé tener el poder de hacer milagros. hija.―Es verdad. nos siguieron. Las mujeres dieron un grito y los hombres nos miramos interrogantes. ―Ni nos vamos a separar ni los vamos a dejar de querer nunca. pero Ángel hizo no sé qué y ya no me da nada recordar. ―Los milagros sí existen ―resonó una profunda voz en mi cabeza. Ellas. fue educado en la fe y desde niño destacó por su carácter piadoso y generoso. ninguno lo esperaba. Ahí. Lo que vimos. La magia de la Navidad. tampoco preguntó por los regalos.

era una chica entretenida. ―Se durmió ―comentó el hombre sin molestia. por supuesto. adorable y muy. hija. ―Ya veremos. simpática. No supe qué decir. Era ropa. audible solo para mí. ―No. ¿Coincidencia lo que había pasado? No lo sé. eran muy sencillos. corrió hasta el árbol y se arrodilló ante los regalos. al contrario. ya veremos ―contestó el padre complacido y muy. ahora sí puedo quedarme despierta todas las navidades. tú viste. También sus conversaciones. ―Tú lo hiciste. más calmada. alargando la palabra―. como si el tiempo se hubiese detenido para dejarnos charlar a gusto. ¿cierto? ―Marcela me habló en voz baja. . ―¡Hay uno para mí! ¡Sí! ―exclamó llena de felicidad. ya me habían dado mucho más de lo que merecía. Marcela se sentó a mi lado y su cercanía. Ella se movió de mi lado y se aprestó a repartir los paquetes a cada uno. su aroma. le siguió su hermano. ¿yo? No me imaginé que recibiría algo. pero muy inteligente. La noche pasó lenta. tú eres raro. Cerca de las seis de la mañana.. Yo lo estaba más.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ ―¡Vino! ―gritó Baby―. Los regalos no eran ostentosos. pero muy sorprendido. la que agradecí enormemente. Papi. ¡El Viejito Pascuero vino! La niña saltó de alegría en torno a todos nosotros y luego. apoyó su cabeza en mi hombro. Baby fue la primera. su madre. yo estaba afuera con todos ustedes. ―¿La llevo a su cuarto? ―ofrecí. su padre y. mal que mal. en plena conversación. ―No habrá quién la despierte ―agregó la mamá. me volvían loco. pero llenos del amor que esa familia se profesaba. me venían recién conociendo. ―No.. Debo admitir que sentí un poco de miedo por su papá. si a fin de cuentas.

en cuanto la vi. ―Claro que sí. ―Te gusta. La tomé en mis brazos y su mamá se me adelantó para señalarme su dormitorio. En mi mente me vi acariciándola muchas veces. ―¿No estás cansado? Tú aún estás convaleciente ―consultó el profesional. aprovechando que las mujeres ya se retiraron. agradable. es la mejor Nochebuena que he podido tener. de otro modo. Abrió la cama y yo la deposité allí con cuidado. divertida. es hermosa. Tú le gustas. Aunque sea prestada. dejándola con su madre a solas. No era lo correcto. La noche ha sido maravillosa. . ―Dudo mucho que pueda hacerlo. Salí de allí en silencio. muchacho. La miré dormir. quiero saber a qué se está enfrentando ella. Si no. creo que al verla. ―Y gruñona ―agregó David. Fue una sensación inexplicable. dulce. yo la cargo. ―Su hija es un ser maravilloso. Ni se enteró. ―La verdad es que no. ―Espero que no quieras jugar con ella. ¿Te gusta mi hija? Menos mal que estaba sentado. de hombre a hombre. algo pasó en mi interior que creo no haber sentido jamás. Mucho. entonces ―señaló. volvería a sentir lo mismo. Y mucho. Quise acariciar su cabello. Si quiere que le diga la verdad. risueño. ―Bueno. Y dime algo. me habría caído. voy a tener que llevarla yo. Volví afuera. ―Me alegra que te sientas así. ―Solo un poco ―admití igual de divertido. aun si lo hiciera. ―No te preocupes. ―Jamás lo haría. señor.. ―Puedes decírmelo..―Te lo agradecería ―respondió David―. Solo espero que cuando recuperes la memoria no te olvides de ella. Sacudí la cabeza.

no sabía muy bien lo que quería hacer ahora que había salido del colegio. comenzamos a salir cada tarde a caminar. pues en algún momento pensé que ellos sí me conocían pero no me lo decían por mi condición de amnésico. de sus sueños. Ya no molestaban. Por lo menos hasta ese momento. metas. Y así. nunca conmigo. Esa tarde no volvimos a hablar con Marcela. por cumplir. pero sola. nos bañamos en el río y compartimos mucho. sin embargo. Entre conversación y conversación del año viejo y del nuevo ad portas. he andado todo el día así. como siempre. fue amena y más tarde salimos al jardín. dieron las once cuarenta y cinco en el reloj y mi estómago era un nudo que no se desharía muy fácilmente. No sé por qué me producía un escalofrío muy desagradable y una tensión poco habitual en mí. el cierre de ciclos y nuevos horizontes. Volvimos a casa y ella se encerró con su padre en el despacho. preparando todo para la noche. Mi estómago se contraía cada vez que recordaba las doce de la noche. no era así. temprano en la mañana. ―Estoy un poco nervioso. . de sus metas. Aquel día él no tuvo turno y ya no trabajaría sino hasta el dos de enero. con el consentimiento de su padre. ―¿Por qué? ―No sé.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ ―Tienes mi permiso para conocerla y enamorarla. me declaré a Marcela y le pedí ser mi novia. Nos tomamos de la mano en la primera salida y mi mente no dejó de mostrar imágenes de ella en situaciones parecidas. hablamos de todo. excepto en grupo. anduvimos a caballo por el fundo. que lo pensaría. ―¿Qué te pasa? ―me preguntó Marcela en voz baja. de planes. La cena. Yo quería darle todo el tiempo del mundo y así se lo hice saber. al igual que para Navidad. Ella me respondió que no sabía. Marcela se sentó a mi lado y cogió mi mano. no creo que te sea difícil. Mil imágenes pasaron por mi cabeza. que no las tenía muy claras. Allí. Me llevó al pueblo. cosas cumplidas. Salimos los tres hermanos y yo al río. por lo que se tomaría un año sabático. mientras David y Baby se bañaban. El día treinta y uno de diciembre fue especialmente caluroso.

me enamoré de la hija mayor. David estaba con Baby y los padres también de la mano. Cinco minuto antes de las doce. pero que algo significaba. tres. ¡uno! Marcela me abrazó y me dio un beso en los labios. Pero mi plazo vencía el treinta y uno de diciembre a las cero horas. . Y renegué. te olvidas de todo. Ángel. hijo ―oí decir a mi Padre. dos. Quisiera decir que lo disfruté. como me bautizó Baby. ―Me avergoncé de mis pensamientos. a pesar del poco tiempo. entramos a ver la televisión para contar. sería destinado quizás a qué lugar del mundo. solo tienes una semana para enamorarla desde que la ves.. y tercera es que. ¿Cómo lo sé? Porque yo. sus Navidades y Años Nuevos nunca volverían a ser iguales. pero cuando sucede eso hay tres condiciones: la primera. pero lejos de ellos. Todos llegaron a ayudarme y nadie entendía lo que ocurría. por esas cosas de la vida. ¿qué decir? Yo no sabía mi pasado y si esta fecha era o no especial. No dije nada. ―Puede ser. volvería a ser un ángel. era el Ángel de la Guarda de esa familia y. A Marcela llorando abrazada a su madre y a Baby.. vuelves a ser ángel. No lo conseguí. el descuento de los segundos. ―Cinco.. Renegué porque desde ese momento en adelante. la segunda. Ella apretó mi mano y sus ojos se entristecieron. Fue muy tarde. si no resulta. Siempre. pero no. Caí al suelo como un saco de papas.―Quizás este día sea especial para ti. caería sobre ellos una sombra de tristeza. lejos de aquella. con uno de los programas especiales. no lo sabía. Vi a padre e hijo luchar por mi vida en el suelo. cuatro. pero de otra familia. algo significaba. ¡No era justo! ―Nadie dijo que la vida era justa. Mi Padre fue benevolente conmigo y me dio una hermosa Navidad prestada para conquistarla. Marcela tenía tomada mi mano. Ahora. ―Padre. Me habían prestado su Navidad para estar con ellos y.. No recuerdo. Ya habían perdido un hijo y seguían luchando. Dios me dio la oportunidad de bajar a la tierra y conquistarla.

que no es falta de fe. que no hay nada de malo en sufrir la muerte de un hijo. Sé feliz. ―Ve. ―Para terminar de convertirte en humano. conmocionada. Diles que no teman. me dio a entender que no me diría lo que era. mejor que nadie. Jamás. pero sin recordar nada de esta vida. diles que él está conmigo. ―No. ―Ángel. Es parte del proceso y yo. bien.. ¿acaso no te lo dije? ―me pareció que bromeaba. Nunca hubiese sido feliz. si su familia es buena? ―Era algo interno de él. ¿sabes? Externamente demostraba que era una persona libre de prejuicios. pero mi boca estaba cerrada como a fuego. Ellos lo sabrán. Fueron momentos muy duros. ―¿Por qué solo podías vernos a nosotras? ―me interrogó Marcela. Siempre está con ellos y que no teman hablar de él. recuerda que siempre puedes contar conmigo. Estaba perdiendo mis alas. lo entiendo bien. hijo. y que se alegra de verlos tan bien. y no había recuperado mi memoria de ángel para saberlo.. ―Gracias. por eso puedo entender a los padres. sabrán quién eres y por qué. Yo sabía que te conocía.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ ―Esto es parte del proceso. y de una forma muy dolorosa. . situaciones que jamás las contó a nadie que lo tenían muy oprimido. Al abrir los ojos. ―Eras quien más podía recordarme. Respecto a su hijo. ¡Eras mi Ángel de la Guarda! Por eso. La forma en que lo dijo. que todo está bien. sobre todo en mi columna. Su hijo no era feliz en la tierra. Quería gritar. ―Ahora. ―musitó Baby antes que nadie―. Mi hijo también murió.. por más que no la entiendan y se enojen. Un dolor lacerante recorrió cada terminación nerviosa de mi cuerpo. pero su interior estaba demasiado herido. ahí estaba la familia en pleno mirándome asombrada. Ellos lo sabrán. Una niebla blanca me rodeó. debe pasar esto. Padre. alborotada.. sabiendo lo que fuiste en el mundo espiritual. volverás a la tierra. ―¿Por qué tanto dolor. feliz. Ser Dios no me quita el dolor de haberlo visto sufrir así. Padre.

. descansando y feliz. ―No. No teman llorar su muerte. claro que lo oí y esto confirma una sola cosa. Tomás? El niño está en los brazos de Dios. ―Muchacho.. muchacho. mamita. Ahora es feliz. pero no tanto. Magda estaba en un rincón. La madre lo miró con los ojos llenos de esperanza y se abrazó a él. Ya perdí mis alas. nadie es dueño de una verdad que solo le pertenece a nuestro Creador. Es normal en el proceso. ―Tal vez no. eres parte de nuestra familia. vivir su luto.―Porque son menores de edad. usted y su familia deben hablar. ―¿Y la fe? ―Eso no es falta de fe. según me dijo mi Padre. nadie más que Dios sabe a quién recibe en su Reino. Me acerqué a ella y tomé sus manos. él tenía muchas heridas. obedecí de inmediato―. es verdad. pero ahora lo sabes. Ahora soy por completo humano. ahora sabes que está en el cielo y que lo volveremos a ver algún día ―la consoló el hijo. un hijo más para nosotros ―me invitó Tomás. ―Es verdad. mucho dolor y ya no quería seguir viviendo. ¿escuchaste. hijo ―dijo riendo―. ―Siempre se puede ser feliz. Sabes que él lo quiso así y la mayor preocupación de ustedes era que Dios no lo recibiera por eso. con lágrimas en los ojos. ¡Feliz año nuevo a todos! . ―Estoy muy agradecido de eso. mitad humano? ―bromeó David. ―¿Tendré un cuñado mitad ángel. Su hijo jamás hubiera sido feliz aquí. El padre se unió al abrazo de madre e hijo y las chicas también se abrazaron a ellos. Así que tranquila. doctor. Perder a un hijo es el dolor más grande de un ser humano y eso Dios lo entiende muy bien. siempre supe que eras especial. ―Su hijo está con Dios y mandó a decirles que está muy bien. ―Sí. siguen siendo niñas ―respondí. que es feliz y le alegra verlos bien. él está con Dios. ¡Qué privilegio el haberte dado hospedaje y cuidados! ―mencionó el doctor. enojarse. ―Ven.

FIN . terminó como una vida plena al lado de la mujer que amo y de la familia que.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Y aquel abrazo marcó el inicio de una nueva etapa en nuestras vidas. me acogió como a un hijo más. sin pedir nada a cambio. Lo que partió como una Navidad prestada.

pues es el día en que hasta las guerras se detienen. Y no por una noche. es entrega. Eso es Navidad para mí: Paz y Amor. es algo que va más allá de los regalos. y ojalá algún día sean más. Solo que este día. Por una noche.Para mí la Navidad es amor. la Navidad. es más especial. . Para mí la Navidad es cada vez que nace un nuevo día. La Navidad es dar el corazón. el mundo respira paz.

hoy por hoy no me gusta la Navidad. Mi abuela ponía una mesa preciosa con tonos rojos y dorados velas. momentos que hay que vivirlos y disfrutarlos porque al año siguiente quizás no estemos los mismos. Me encantan las luces. Creo que la Navidad debería volver a ser algo mágico para todos. Ainhoa S. Recuerdo juntarnos toda la familia. yo y mi hermana esos días no juntábamos en lo habitación y dormíamos en la misma cama. Hay mucha gente que deja de reunirse por faltas familiares. Gómez . los árboles decorados. me alegro que hayan pasado por mi vida. Era tiempos de estar en familia donde disfrutábamos unos de la compañía de los otros. habiendo niños en la familia o no. con tanto consumismo. reíamos. creo y adoro a los que me acompañan en estas fechas. que la magia de la Navidad se está perdiendo. y pienso que son costumbres que jamás deberían de perderse.~LA NOCHE DE LA ESTRELLA~ Por Algunas Autoras: Mi sentido de la Navidad es un poco contradictorio. Si tengo que ser sincera. recuerdo esos días con emoción nervios. Sierra. el portal de Belén… Socialmente disfruto del lado frívolo y consumista de la navidad y a solas es cuando pienso en el cierre de un ciclo y el principio de otro. Clara R. Puede que el culpable de mi punto de vista. esperando con nervios los regalos para el día siguiente. y en esa época éramos muchísimos. No creo en la Navidad en sí. fuese el descubrimiento de los regalos de Reyes con 5 ó 6 años y el sentimiento de que todos me mentían. comíamos. jugábamos y nos daban altas horas de la noche. por la simple razón de que trabajo en comercio y al estar metida de lunes a domingo doce horas en una tienda no la disfruto. pero en vez de entristecerme. Pero recuerdo lo que era para mí de pequeña. Pero personalmente pienso. y reíamos pensando como serian estos días cuando fuésemos mayores. Son momentos únicos para reunirnos con los nuestros. Ya me faltan familiares en la mesa.

donde se respiran recuerdos y amores. una fotografía. es una canción. una ropa. Mariela Villegas Navidad es un momento donde se junta la magia de los recuerdos con el amor de la familia. reflexión y muchas sonrisas.“Navidad es unión. de aceptación y música para el alma. es un buen momento para encontrar. un vuelo. es amor. sabe a hogar y se siente como un abrazo de aquellos a los que amas” Isa Quintín Navidad para mí es un tiempo de nostalgia. un clima. Leticia Vázquez . Es un tiempo de reflexión profunda. Para mí la navidad huele a dulce. una comida. un viaje.