Para encontrar al héroe

[Extractos]
Diciembre, 2016

La Vida Nueva
Ha de ser un encuentro
la reconciliación del arrabal
con el centro del alma
la aurora, la tormenta
el retorno después de tanto tiempo
sin creer ya en el hombre
disfrutando el destierro.
Hacia una luz gozosa
arrebatados como niños
gritando, tan solemnes
incrédulos, con ceniza entre las manos:
ha de ser como el hambre
un mundo: un ser al fin,
la vida nueva.

Todo es nuevo quizá para nosotros
C. Rodríguez
He visto
el mundo recién hecho por tus ojos
dios lloraba
aun de alegría y de satisfacción
y en esta ocasión para nacer de nuevo
quiero morir algún día.

Como saber quién soy es imposible
voy a querer qué soy y conseguirlo
que nada es tan cercano
como lo que no he visto todavía
y nada es de mi vida
salvo el beso futuro y el poema que busco.

Aprender a escribir es quizá
saber un color preciso o acercarse
así es que hoy te busco
boca de luz perdida
en el placer nocturno de consumir
papeles blancos.

Porque a veces sucede desear
y huele a vino viejo y a canciones
de máscaras de brujas a la luz
quizá podamos
amar amar amar esa palabra
que embellece las bocas.
Lo que pudiera ser
allá en el otro lado
en la frontera del deseo se perfila
dificultosamente, siempre huele
y se escuchan canciones;
es el espacio de la libertad,
en ella las que viven
ven la duda y en ella hunde las manos
cumplen el rito
y el sacrificio de todos sus días.

Canción de cuna (Ella se duerme)
Espumas las palabras a tus labios
porque accionen tus ojos descansando
los párpados que observo. Espumas
las palabras como dedos süaves
por gracia de tu rostro que acarician
en trabajo que hiciera hoy
Penélope sin prisa y sin deseo
Penélope que soy y que quisiera
alcanzar el final y retrasarlo
Pigmalión que motiva tu descanso.
Espumas las palabras que se mueren
satisfechas y tristes y extasiadas
vacías de volcarse hacia tu cara
ya muertas, vanas, porque estás dormida:
acabó su trabajo y son cesantes
de ti.

Y qué nos quedará si poco a poco
queremos afirmarnos, descubrirnos
tal cual somos: en tierra, de la tierra, hacia la tierra
enteramente el hambre, polvo y nada
si bajamos los brazos y el trabajo está hecho
y somos sólo tierra - aun cuando digna por qué habríamos aun de levantarnos
tan libres tan humildes tan sin nada
si no pudiera yo hoy mirar al frente
ofrecerte las manos, gastar la libertad
disfrutar el contacto del calor o la herida
de mi cuerpo y tu cuerpo y nuestra nada.
Así avanzamos con el pecho redondo
y con el hambre siempre, observando
cómo brillan las gentes y las cosas
cómo tiembla lo real si aproximamos
las manos a la carne
cómo se mueve el aire y nos da aire,
cómo triunfa la luz, y no entendemos,
si el aire es aire y luz, y nos da aire,
y si la carne es carne, entonces
quién produce el dolor
dónde habita la vida
si no es en ese roce, en el contacto
de tu cuerpo y mi cuerpo y nuestra nada

[Interludio]
1.
En la linde del día
donde la luz destroza las ventanas
al borde de la noche
se levanta la torre de tu desnudo blanco
y me descubro
y entro en ritual a la guarida
y en el centro son aves
las cuervas del cabello sobre el pecho
las manos inocentes
y tu vello
las aladas palabras
su sonido
tu forma a contraluz
las complicadas fiestas de tu boca
único límite
del refugio que comparto contigo
del hogar
desde el que salgo al día.

2.
Frente a la luz del alba
con los brazos abiertos
respira y siente el cuerpo
y el sol modesto y tibio
que sólo en ese instante nos mira cara a cara
Las plantas y las casas ya lo acogen
el mundo se despierta ensimismado
pero la luz del alba
es tibia y acaricia

y se da sin rencores;
la luna está acostada
y las gentes aun duermen.
Despiértate, mi amor:
nuestro mundo está en llamas.

3.
Con los ojos cegados
inflexible, en la obsesión del fuego
sumo los incontables
regueros de la luz
dios modesto y pagano
semidios de la tierra, amo del cielo
celebrante perenne que somete
todas las inquietudes y demuestra
el bien y el mal del mundo.

4.
Hacia el final del día
cuando la luz se calma
cuando al fin olvidamos los aperos
la conciencia es más baja
y el día ya se rinde.
Caminemos, amor, muy lentamente
quiero invitarte, llamarte por tu nombre, desearte
prolongar nuestras manos en los brazos del otro
perder el límite
que separa tu piel
y ser tu cuerpo.
Ya se acerca la noche

el sol aun nos protege
el tiempo es nuestro.

5.
La noche, que es refugio y alumbra
a pesar de su nombre, trae la calma
nos recibe como en un ritual
nos abre el paso al hambre
al deseo que vive en las entrañas
a un tiempo abierto y bello.
En esta ceremonia estamos invitados
está abierta, como lo verdadero
a todo lo que vive:
ven conmigo, vayamos,
la fiesta, cada noche, está servida.

« Heureux le moment où ta parole retentit »
André Gide
Preparo el rito cuidadosamente
lo espero y lo acomodo, rasgo el tiempo
en el aire, ahueco el espacio a la palabra
entre el trabajo parco de los días;
por recibir la escritura, expulso la acedía:
busco el canto y su reverberación

Para encontrar al héroe
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo “Basta”
e irguiose la alta frente del gran Caupolicán.
Rubén Darío
Para encontrar al héroe
para que ser llegue a tener sentido
hace falta un trabajo de alfarero
de santificador de la tarea
de manos poderosas.
--En los amaneceres del suceso
sin destino ni guía
se abre un campo redondo:
sobre un alba incausada
se construyen las vidas de los hombres
Hay un mito que vive indiferente
en trabajos y días
una nostalgia azul de tierra incógnita
como un palpitar ocre entre los labios.
En cada despertar es el silencio
y en cada despertar se reproduce el mito.
--Campo cárdeno al alba
el mundo está ofrecido.
Se escuchan pasos blandos;
la tierra está vestida

y hay miles de personas
antiguas en los pasos
de cada amanecer
y hay miles de años
antiguos en los pies de cada mito.
--El tiempo es el suceso
lo demás es el mito:
envarado en el cuerpo
de sus mil tradiciones
incapaz frente al hambre
construido en cimientos de dolor
¿Dónde la tierra incógnita,
dónde la vida nueva?
--Entresoñando aun se recupera
e ingresa en un vetusto sacrificio
siempre fiel al hábito del hambre.
E intuye tal vez un otro mundo
ve la luz ofrecida
entre cantos de brujo
y entre voces de mando:
inaudito, fugaz, un otro mundo
el mito sólo quiere
sólo quiere la vida
la vida, tal vez, un otro mundo.
---

Para encontrar al héroe
para que ser llegue a tener sentido
hace falta un trabajo de alfarero
de santificador de la tarea
de manos poderosas.

Tú en el verso
Decidí la sombra de tus pasos para mí
decidí seguirla y tú me la ofrendaste
encontré que tu risa era mi pulso
e ingresé en un mundo de intuiciones
vagas que aun persigo en duelo lúdico
entre la destrucción y el fuego y la palabra.
Canciones son costumbres por buscarte
que veo cuando escribo tu presencia rotunda
y mi trabajo es no caer en lo marcado
encontrarte en verdad de santuario
ritual de hermenéutica a tus pasos.
Busco el mito que es
esperarte sin ficciones.

Aprendizaje
Esas flores que parecen gladiolos
se parecen a ti
como la vida de las cosas vivas
- disculpa mi torpeza –
como el amor del aire
como todo lo que crece en silencio
mas sin perder aliento
con la certeza de las cosas vivas.
Tu certeza celebro
festejemos el aire y los gladiolos
homenaje incompleto
idea indefinida, aprendizaje
y por esto, amor mío, cosa viva.

Provocando a la lógica y causándola
nace la luz al alba en cada alba
del mismo modo
nace el verso de amor, tan fácilmente
y lo quiero volcar sobre tu cuerpo
- qué mejor recipiente, todo piel deslumbrada
flexible que fue por ser ahora –
sobre tu sombra tibia y la alegría
que dejan tus pies donde has pisado:
no con pasión dolida te requiero
no con tragedia vana mas con aire
que es ofrenda en tus dientes
vuelvo a volcar el verso que soy yo
y ya me trepo a ti ya soy tu pecho
y tu vientre alto objeto de un no oscuro deseo

Hechos para el amor y la pelea
hechos por nuestras manos tras las otras
que fueron de las madres de las madres
hechos en carne y alma no diáfana
libres tan vagamente, en el espacio
no tan débiles como algunos pretenden
ni tan fuertes tampoco, casi siempre
fingiéndonos seguros o inventando evidencias
para creer en dios o en heterónimos
y mientras tanto podemos encontrarnos
es sólo un beso una palabra un roce
basta para nosotras lo inmediato:
ya marcha la cadena de los brazos
ya ama un cuerpo, y suda;
quizá no entienda nada
entre el pan que trabaja y el amor que le vive
y sin embargo ríe, las palabras
van a su cuerpo y andan
junto al amor y al hambre y al trabajo
así que os digo: escuchad a los cuerpos
porque pueden cantar y porque han sido
hechos para el amor y la pelea.

Que te estoy aprendiendo
que te busco en los trazos de las cosas.
Tantas veces tu nombre se ha escuchado
y es sagrado y profano y luminoso
en las bocas de las generaciones
para que tú hoy lo lleves solamente
y yo pueda cantarlo.
Nombrarte es convocarte y esperar
es añorar tu cuerpo junto al mío
y revisar los nombres de las cosas
pensarlas desde ti, redescubrirlas,
tan sin llorar, tan sin dolor que un día
la sombra de la ausencia se nos marcha
y estás aquí en aire
y puedo olerte.
Alimenta la magia que los días
se ofrecen como flores como voces
Babel está hoy abierto y puedo ver
palabras nuevas: nombrar es acercarse
es comprender el mundo y es tocar
que los cuerpos se buscan y se entienden
y es así como el aire
se vuelve meridiano en el amor.

Por construir quimeras luchó con un dragón
y venció
por que el sueño era suyo
como el atrevimiento de soñarlo.
Hoy es aun de ver su rostro alzado
sus manos, su orgullo limpio por las calles
la expresión inequívoca de quien ha deseado

El invierno en Mombasa
Debe ser un conjunto
extraño de colores y luz suave
de ocres olorosos, lluvia cálida
rododendros magníficos, mareas
inconcebiblemente primitivas.
El mercado está abierto,
sin inmutarse asisten las mujeres
al desembarco de botes livianos
cargados con pescados tropicales;
chinos, indios y negros
doblegan sus espaldas bajo el peso
amable de los huracanes
preludio de banquetes suculentos
y bebidas heroicas de los tiempos mejores.
Así, al menos, puede imaginarse
en Boston, Massachusets,
hoy ciudad del imperio
brillante de orden
tan limpia, consistente, irrelevante

Alegría
En todo espacio habita la alegría
es un rumor confuso y distraído
un trabajo constante, un duermevela.
Se diría el placer, o tal vez el deseo
de las cosas livianas, la comida
los besos tibios que se dan al alba
cuando el sueño aun quisiera
retenernos despacio en su universo.
La sombra de mi cuerpo es alegría:
se esconde, en días grises,
pero está siempre cerca y permanece
siempre unida a mi piel
no la desalojaron los sonidos
que ahora oigo correr como un presagio
ni la puede romper la dolorosa
tendencia criminal que nos legaron.
Sombra de la alegría
permanece encendida
y que alguien llame.

Vendrán un día
Revestidos de aire, sin venganza
llegarán un día los humildes
no nos preguntarán porqué lo hicimos
no nos harán reproches
nos mirarán serenos bajo un cielo de ira
con unas manos rojas como el aire
con que se visten, con que les vestimos
con un fondo de rabia detrás de la desidia.
Ah, sí, y no habrá nada
que no les debamos
nada que no puedan reclamarnos.
Será un día, sin más,
de muertes justas y de pena sorda.

No vine porque hubiera de venir
porque estuviera escrito ni acordado
en realidad no vine, sólo estoy
en este mundo ingente que es el nuestro.
Crecí como mis padres y sus padres
vi y veo la luz y sus esquinas
y dormité en la escuela. Me enseñaron
la insoportable paciencia del burgués
que amolda la esperanza
el valor de la fórmula adecuada
el estado del mundo y su álgebra.
Estuve sólo:
me aprendí a mí mismo de memoria
lamenté mis errores y sus vías
y levanté los ojos a otras luces.
Y aun estoy mirando, aunque no siempre veo.
Pero que nadie diga que la historia ha acabado
que no hay revoluciones o que el mundo
permanece en reposo. Pueden hablar de historia
pero no se olviden nunca de nosotras
porque yo estoy aquí sobre mis pies
y abarco todo lo que da mi cuerpo
- así sucede el ser en cada vida –
y no renuncio al tiempo que me ha sido otorgado.

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