Los avances en Educación Superior en Chile: Cobertura y finalización de estudios en

el Mundo del Trabajo. Análisis 1990 y 2015 de la Encuesta CASEN
Durante los últimos 30 años, el indicador más utilizado para explicar los avances del sistema de
Educación Superior (ESUP) ha sido el grado en que los jóvenes chilenos beneficiados
(inicialmente las personas que tienen entre 18 y 24 años) accede a ella. Hecho medido en base
al cálculo de la tasa bruta de cobertura1.
¿Cómo el país ha ampliado su cobertura en tan poco tiempo?
La Tabla 1 nos muestra que mientras el porcentaje de crecimiento de la población de entre 18
y 24 años de edad fue de un 17,3%, entre 1990 y el 2015, la matrícula en el Pregrado casi se ha
quintuplicado en ese mismo lapso, lo que implica el aumento de tasa de cobertura desde un
14,1% durante al año 1990 a un 43,1% para el 2015.

Tabla 1 – Proyecciones de Población grupo 18-24 años, Matrícula Pregrado y tasas de
crecimiento, 1990 y 2015.

Población entre 18 y 24 años
Matrícula total Pregrado
Tasa bruta de cobertura ESUP Pregrado

1990
1.737.184
245.561
14,1

2015
2.037.245
1.165.906
57,2

%
Crecimiento
17,3
374,8
43,1

Fuentes: Elaboración propia en base a Proyecciones de Población INE y SIES MINEDUC

Producto de este incremento de la cobertura, también ha mutado la composición de la
población estudiantil. Así, aquellos estudiantes que históricamente han estado excluidos del
sistema de ESUP, hoy tienen la posibilidad de acceder a una amplia gama de instituciones y
programas que han proliferado en un contexto donde el sistema actual ya no es de una
cobertura reducida y elitaria, sino que uno de masas. Aquellos sectores históricamente
excluidos del sistema son los que han recibido la expansión en matrícula en instituciones de
educación superior.
Sin embargo, no es pertinente delinear criterios de evaluación de procesos en el sistema
solamente atendiendo a su tamaño relativo a la población de referencia. En efecto, la
masificación de la ESUP implica la emergencia de otros problemas y desafíos para la política
pública, tales como la finalización/deserción en carreras y programas, los procesos de
formación continua y las trayectorias laborales, entre otros.
Los problemas de la Masificación en Educación Superior.
¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan los sistemas de ESUP de cara a su
masificación?
Un sistema masificado implica que la formación a nivel superior ya no está exclusivamente
orientada hacia lo que comúnmente se denominan “profesiones liberales”, o hacia el aumento
1

La tasa de cobertura bruta se define como la proporción de matriculados en alguna institución de
ESUP, respecto del total de la población que tiene entre 18 y 24 años de edad.

de las capas intelectuales, sino que implica una relación estrecha entre el sistema educativo y
el mercado del trabajo.
En una sociedad moderna, esta relación se hace más estrecha y casi obligatoria para acceder a
aquellos empleos con mayor remuneración. Y, por lo tanto, mayor reconocimiento de los
grados académicos.
A continuación, se realiza un análisis sobre el comportamiento no solo de quienes estudian y
se titulan en las instituciones de educación superior, sino que también de aquellos que
desertan. Acá, se diferencias 2 grupos:
- Grado en el cual los titulados y no titulados se insertan en la estructura ocupacional
(Subempleo Técnico Profesional)
- Condiciones relativas a los ingresos obtenidos en el trabajo después de pasar por la ESUP,
tanto para los estudiantes que terminaron la carrera como para aquellos que no la pudieron
terminar (lo que comúnmente se llama brechas de ingresos).
1- Subempleo Técnico Profesional: La base productiva en Chile no tiene la cantidad de
trabajos calificados para absorber a los nuevos profesionales.
Se define subempleo técnico profesional, como aquellas ocupaciones que no corresponden
con aquellas competencias adquiridas en el sistema educacional.
Así, y según los datos obtenidos de la Encuesta CASEN (Tabla y Gráfico 1), mientras que en
1990 la tasa de subempleo profesional2 a nivel general alcanza un 55,9%, para el 2015 ésta
aumenta al 72,8%. Con esto, se concluye que el número de profesionales titulados que
trabajan en algún empleo que no tiene relación con su título profesional, ha aumentado
sostenidamente en las últimas dos décadas.
Este fenómeno se vuelve más complejo cuando observamos el comportamiento desagregado
en, al menos, 3 grupos:
- quienes no acceden a la educación superior
- quienes desertan de la ESUP sin obtener una certificación
- quienes logran titularse
La idoneidad de esta segmentación reside en la posibilidad de comprensión de los resultados
de esta ampliación de la cobertura, de manera tal que sea posible observar hasta qué punto la
prosecución de estudios superiores supone una genuina ventaja comparativa, en relación a
quienes no acceden a ella. De esta manera, se apunta a generar evidencia que permita dibujar
un escenario sobre la idoneidad de un estilo de masificación de la ESUP, caracterizado por el
rol protagónico del mercado.
Respecto de quienes no acceden a la ESUP, la tasa de subempleo técnico profesional alcanza
un 6,4% en 1990 y para el 2015 un 92%. Mientras que entre quienes finalizaron sus estudios,
un 11,5% no se desempeñaba en “labores propias de su profesión” al año 1990, contra un
24,7% para el 2015.
2

La población utilizada corresponde a ocupados mayores de 24 años que actualmente no asisten a un
establecimiento educacional (y así descartar estudiantes que trabajan). Esto vale para el resto de la
información presentada

El escenario más complejo es el que compete a quienes no finalizaron sus estudios, ya que la
tasa de subempleo técnico profesional alcanza un 16,6% en 1990, contra un 60,8% en el 2015.
Tabla 1- Totales absolutos tipos de ocupación según situación ESUP, años 1990 y 2015
Ocupaciones técnico
profesionales
1990
2015
No ha pasado por
la ESUP 961.129
ESUP Incompleta 237.999
ESUP Completa 378.629
Total 1.577.757

Ocupaciones NO
técnico profesionales
1990
2015

356.396
125.485
1.288.543
1.770.424

1.903.222
47.203
48.992
1.999.417

Total

4.114.820
194.443
422.158
4.731.421

1990

2015

2.864.351
285.202
427.621
3.577.174

4.471.216
319.928
1.710.701
6.501.845

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta CASEN, versiones 1990 y 2015

Gráfico 1 – Tasa de Subempleo Técnico Profesional según situación ESUP, años 1990 y 2015
92,0

100,0
80,0

72,8

66,4

60,8

55,9

60,0
40,0
20,0

24,7

16,6

11,5

0,0
No ha pasado ESUP Incompleta ESUP Completa
por la ESUP
1990

Total

2015

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta CASEN, versiones 1990 y 2015

2- Brechas salariales en el mundo profesional: Lo que esconde el promedio general
Una de las ideas mayormente difundida cuando se habla de la importancia de la educación
superior, tiene relación con la alta rentabilidad económica que los futuros profesionales
percibirán luego de terminar su carrera. Si bien, existe un cierto beneficio económico, es
importante evaluar, en términos de equidad, a quiénes es que llega este mejoramiento en la
rentabilidad económica, principalmente por el aumento sostenido de la desigualdad que ha
tenido el país.
Al analizar, desde su situación educacional, las brechas salariales de la población que ya es
parte del mundo laboral,
podemos observar que los ingresos promedio entre quienes no han finalizado la ESUP y
quienes nunca han pasado por ella se mantienen planos, al ser comparados con la evolución
de los ingresos de quienes sí la han finalizado.
En efecto, el Gráfico 2 da cuenta que mientras este último grupo exhibe ingresos promedio del

trabajo que ascienden a $273.853 en 1990, para el 2015 este equivale a $350.153 pesos,
mientras que quienes no han finalizado la ESUP varían desde $538.208 pesos en 1990 a
$605.676 en el 2015. Así, observamos que el grupo compuesto por quienes sí finalizaron la
ESUP pasa de obtener ingresos promedio equivalentes a 780.498 pesos en 1990 a 1.014.103
en el 2015.
Gráfico 2 – Ingresos del trabajo promedio según situación ESUP, años 1990 y 2015 (Ingresos
constantes, base 2015)
1.200.000

1.014.103

1.000.000
780.498

800.000

605.676

538.208

600.000
400.000

350.153

273.853

200.000
0
1990
No ha pasado por

2015
ESUP Incompleta

ESUP Completa

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta CASEN, versiones 1990 y 2015

Para desentrañar de manera más precisa la situación relativa entre estos grupos, el Gráfico 3
nos muestra la diferencia de ingresos promedio entre quienes han pasado por la ESUP, en
relación a quienes nunca han pasado por ella. Esto, puede ser visto como un indicador de la
“ventaja económica” relativa a los estudios superiores a nivel individual.
Mientras la diferencia en ingresos respecto de quienes no han pasado por la ESUP se reduce
para quienes pasando por ella no la han finalizado ($264.355 de diferencia en 1990 a $255.523
pesos para el 2015), ésta aumenta drásticamente para quienes sí la han finalizado (de
$506.646 de diferencia en 1990 a $663.950 para el 2015).
Gráfico 3 – Diferencia de Ingresos del trabajo promedio en relación a quienes no han pasado
por la ESUP, según finalización años 1990 y 2015 (ingresos constantes, base 2015)
800.000

600.000
400.000

663.950
506.646
264.355

255.523

200.000
0
1990

ESUP Incompleta

2015

ESUP Completa

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta CASEN, versiones 1990 y 2015

3- Conclusiones: No mirar el siglo XXI con los lentes del siglo XX
Del análisis de los problemas emergentes en sistemas de Educación Superior de masas, como
el chileno, se desprende una gran conclusión: El crecimiento de la cobertura ha sido ineficiente
en su gran segunda etapa3, desde el punto de vista de las proyecciones laborales y económicas
de quienes han sido los “beneficiarios” de dicha expansión.
Además – y a partir de la investigación de la inserción en la estructura ocupacional - podemos
concluir que la estructura productiva ya no es capaz de generar puestos de trabajo que utilicen
en plenitud las competencias adquiridas por una creciente fuerza de trabajo calificada. Esto,
dado que el ritmo de avance de la cobertura en el sistema es exponencialmente mayor al
ritmo de la creación de puestos de trabajo que demanden las competencias formadas en el
sistema
de
manera
efectiva.
Por otro lado, al observar las brechas salariales, un elemento que se desprende es que quienes
no pueden finalizar sus estudios, empeoran su situación respecto de quienes nunca se han
matriculado en una institución de ESUP, ya que sus distancias en ingresos tienden a
estrecharse. Lo anterior, invita a desarrollar una mejor caracterización sobre los mecanismos
de financiamiento de los estudios superiores para este grupo, pues la figura del
endeudamiento se ha tornado como un instrumento central para la mantención del ritmo en
el aumento de la cobertura desde la implementación del CAE el año 2006, lo cual debe ser
considerado para efectos de evaluar si efectivamente este grupo se ve perjudicado
económicamente debido a su inserción en la ESUP.
La evidencia presentada permite dar cuenta de que es insostenible seguir enfocando la
eficiencia y/o eficacia del sistema de ESUP en función de su cobertura. Si bien los problemas
relacionados con la calidad han tomado un rol central en los últimos años, lo claro es que no se
ha dimensionado el desequilibrio en el que actualmente se encuentra la relación entre el
sistema educativo, el mercado del trabajo y la estructura productiva. Lo anterior, es central
para pensar el rol del nivel superior del sistema educativo respecto de sus posibilidades de
aportar a constituir una sociedad desarrollada, que permita la ampliación de las fronteras del
bienestar social e individual.

3

Otro mito de la Historia de la Educación en Chile versa sobre el rol pionero del mercado en la expansión de la cobertura en la
ESUP. Mito, ya que dicha expansión comienza durante el gobierno de la Unidad Popular con una triplicación de la tasa de
cobertura bruta entre 1970 y 1973, pasando de un 5% a un 15% (Fuente: Datos Cliometrics UC). De aquí que la expansión llevada a
cabo desde la promulgación de la Ley General de Universidades en 1981 constituye una segunda fase de expansión, no la primera.

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