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INTRODUCCIÓN

¿Qué mundo vamos a dejarles a nuestros hijos?
¿Qué hijos vamos a dejarle al mundo?'

Estimada señora,
Estimado señor.
Hace falta una buena dosis de inconsciencia para
escribir hoy en día sobre la infancia y la educación. Porque cada maestrillo tiene su Hbrillo y ya se sabe que
Europa cuenta con varios millones de ministros de Educación. ¡Tantos como padres y docentes juntos! Es natu- iTodos
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de Edi
ral: los hi]os son nuestro bien mas preciado. JNos esrorzamos por garantizarles el mejor futuro posible. Lo preocupante sería mostrar indiferencia.
Yo mismo he pasado cuarenta años de m i vida bandeándome en el sistema educativo y estudiando de cerca
los problemas escolares y los asuntos pedagógicos. He
producido informes, libros, películas y artículos. A
pesar de todo no estoy seguro de haber obrado siempre
lo mejor posible con mis hijos, mis alumnos del colegio
y de la universidad. Seguramente no habré sido peor que
otros. ¡Pero n i por asomo se me pasaría por la cabeza
que puedo crear un modelo o tener «la» solución a todos
nuestros problemas!
Ser un experto invita a la modestia: se vive de cerca
la complejidad de las cosas y se mide a diario la sima
que separa la generosidad de nuestras intenciones de la
mediocridad de nuestras prácticas. Nadie conoce mejor
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mientras les dirigimos la mirada vagamente benévola y terriblemente acusadora de quienes ya están de vuelta? ¿Los países musulmanes. Sin duda. miren por dónde. cortarles el ordenador por lo sano. pero ¿alguien conoce a unos padres que no reclamen cierta autoridad? Indignación por todo lo que arruina a los niños.. hacerles hacer ejercicios. un signo que no se puede modificar después conforme a las reacciones del destinatario. mientras les oponemos la figura heroica del «civilizador»? ¿Las naciones de Oriente. que desbrocemos juntos el camino. exige algo más. Estos encuentros.Les escribo para compartir mi enfado y mi Indignación Les escribo poro comprender que el investigador el abismo que hay entre el dicho y el hecho. Pensábamos que el mundo era infinito.. después de haber dejado en la estacada a sus auténticos demócratas. tengo la suerte de poder hacerlo regularmente con padres. pese a todo. Para escribirles. poner a prueba mis propuestas. la enfermedad y la injusticia. Confrontar mis análisis. Pero. Entretanto nos hemos acostumbrado a la impunidad. al igual que nos creíamos eternos. m i hermano». arrojándolos en brazos del integrismo. Pero hemos hecho que el planeta pagara caro nuestros progresos. arriesgarse a dejar una huella que sobrevive a la enunciación. Lo hemos saqueado para satisfacer nuestros caprichos. lo hemos maltratado tanto que está exangüe. a mi entender. docentes. convirtiéndolos en consumistas compulsivos en manos de la todopoderosa publicidad. corroídos por la corrupción. Es más. estos ámbitos. educadores. condiciones de vida y de trabajo. porque necesito compartir m i enfado y m i indignación. obügarles a leer a los clásicos.. ¿quién podría resistir a tamaña apisonadora? Necesito comprender lo que nos está pasando.. Sé que hemos ganado más de una batalla contra la miseria. Enfado por la actual avalancha de los «hay que»: hay que restablecer la autoridad. Sólo hemos consentido en clasificar nuestros desperdicios para poder seguir dedicándonos a nuestras ocupaciones cotidianas y seguir saqueando el planeta a nuestras anchas. «Siempre por delante de nuestros excrementos». «mi semejante. estas conferencias. pero la escritura. pensamos que nues- 10 11 soqueado el mundo . N o ignoro. estos cursos son valiosísimos. Escribir es exponerse. vuelvo a coger la pluma. ante nuestros arrebatos de culpabilidad.. Por otra parte. «mi semejante. es intervenir e invitar al otro a compartir tu perspectiva..presas de un frenesí industrial. frente al poder hipnótico de la telerrealidad. Escribir no es sólo exponer un pensamiento. estudiantes universitarios o colegiales. lo único que legamos a la humanidad futura son nuestros cubos de basura. apalancada en el crecimiento ciego y la omnipotencia tecnológica. e intentarlo para lograrlo. Escribirnos. Pocos son los occidentales que aceptarían retroceder en. pero sobre todo para escribirnos. convencidos de que es suficiente saber lo que hay que hacer para hacerlo. Nadie mejor que él conoce la infinita pretensión de los espíritus fuertes. estimado señor. Son exhortaciones que dan por zanjado el problema.. de la emancipación de la mujer. compartir mis inquietudes. aunque inconcluso. m i hermano». los progresos que hemos conseguido desde el siglo XIX. Calibro la importancia de nuestras conquistas en materia de comunicación. hay una pregunta que me obsesiona desde hace años: «¿Qué mundo vamos a dejarles a nuestros hijos?». Nuestra generación. Hemos comprometido nuestro futuro dilapidando el presente. estimada señora. Soy consciente del carácter decisivo. como decía Rene Char.. Pero durmamos tranquilos: no habrá ningún proceso porque recusamos a todos los jueces y porque.. Es proponer al lector. ¿quién iba a pedirnos cuentas? ¿Los pueblos de África. Escribir implica estar lo más cerca posible de lo más certero. único parapeto que tienen hoy contra la hegemonía de la Coca-Cola y del D o w Jones? Ahora bien. no ha prestado demasiada atención a los aguafiestas del consumo.

aun cuando las aspiraciones de los niños de los ambientes populares suelen chocar con serios obstáculos materiales y culturales. ¿Quién iba a añorar la época •—sólo afortunada para unos cuantos privilegiados— en que la sociedad asignaba automáticamente u n lugar a los recién llegados y conminaba a los padres a que les dieran la formación necesaria? La modernidad. bastan para obtener el perdón. Esto debería invitarnos a la modestia o..Nos dormimos en nuestro activismo Nuestros tiljos deberían espolearnos tras lágrimas. para jactarnos de nuestra superioridad intelectual.. n i ustedes ni yo. Como es natural. Y porque. sobre todo. vivir a salvo para siempre de sobresaltos existenciales y materiales dolorosos. hay que reconocerlo. los relegamos cómodamente a un universo de satisfacciones recíprocas: «Tú me colmas. destinado a ocupar u n lugar impuesto en un linaje. Pero con demasiada frecuencia. ingeniero porque su padre habría querido serlo o agricultor porque el padre no le daba otra salida. nos ha liberado de nuestras tentaciones creadoras: quien viene al mundo ya no está obUgado a ser eternamente «el hijo o la hija de. como otrora Descartes en su habitación caldeada de azulejos. Los fenómenos naturales y las explosiones sociales nos obligan a abrir los ojos y hasta el monedero humanitario de vez en cuando. Amparados en la certeza de que somos la «conciencia del mundo». somos gente pudiente. A veces sufrimos algún que otro contratiempo. señor. y que ya no podemos pretender. ¡Qué bien estamos juntos!». Eso sí. aunque pronto enjugadas.. fugazmente. en los platos televisivos proliferan los debates intelectuales y los discursos políticos. Pero aún queda una etapa más: hacerlos para ellos mismos y. al hacer de nuestros hijos no ya una materia por forjar. ustedes y yo. los hacemos para nosotros. Por necesidad. la naturaleza misma de la filiación ha cambiado. 12 13 Relegamos a nuestrostiljos °' P''®^®^^® . Sobre todo y en todo. cómo no. Pero a ojos del mundo y en el próspero enclave que ocupamos en el planeta.». ¡Ellos encarnan el futuro y deberían espolearnos! mundo. aun cuando los alumnos más modestos •—j las chicas en particul a r — rebajan todavía de forma espontánea sus ambiciones. ¡pero es que estamos tan ocupados! Sin embargo. para que asuman la continuidad y la renovación del mundo. Nos encerramos con ellos en el presente. El juicio será una parodia. nadie desearía volver a los tiempos en que los niños sólo eran meros eslabones anónimos en las familias sometidas al yugo de los más ancianos. sino una simiente. les invitamos a unirse a nuestro consumismo frenético. Bien es verdad que nuestra vida no siempre es fácil. Yo te colmo. se acabaron los tiempos en que la filiación se sometía a la reproducción social. Para saciar nuestra sed de espectáculo y contrición aparatosa.. condenado a la reproducción mimética. para que acompañemos su crecimiento y admiremos su floración. porque pomos nosotros mismos quienes exigimos redactar nuestras requisitorias. al menos. a cierta reserva. Ya no hacemos niños para la sociedad..^ nosotros pensamos. hasta el extremo de olvidar que vivirán más que nosotros y que su sola existencia debe recordarnos lo que el filósofo Hans Jonas^ llamaba «nuestra imperiosa responsabilidad para con el futuro». señora. Por tanto.. así que los colmamos de presentes. y con las mejores intenciones. Para endulzarles el A u n cuando las fatalidades sociales distan mucho de haber desaparecido. Su llegada ha supuesto una inmensa alegría y nos empeñamos en devolverles la dicha que nos han prodigado. y pese a todas las crisis presentes y venideras.. somos occidentales privilegiados.. en que el hijo se hacía notario como su padre. ¡Pero no! Nos encanta legislar sobre toda la tierra. Los hemos recibido como un regalo. tenemos algo muy cerca que puede ayudarnos a salir permanentemente de nuestro activismo satisfecho: nuestros hijos y nietos. exploramos en piíblico hasta el último recoveco de nuestra mala conciencia. Por fortuna.

a identificar valores para el futuro: «¿Qué sería el hombre —se pregunta—• sin el hijo que lo ayuda a elevarse?». Librarse de la tiranía del presente y de la dictadura del «corto plazo». N o para hoy. el reto al que debemos enfrentarnos hoy no es pequeño. seres en ciernes. de gurús en busca de fieles o de jóvenes ambiciosos prestos a enrolarlos en la salvaje lucha por el empleo. N o sólo en cada vida particular. sino en la historia del mundo. de asociarse para construir juntos el «bien común». lo que nos estimula a proyectarnos más allá del presente. pueden imaginar que somos capaces de resistir espontáneamente a semejantes tentaciones. de idear nuevos proyectos capaces de movilizar a la gente y fomentar un poco más de humanidad en este mundo. lo que. a seres capaces de asumir nuestra historia y de pensar por sí mismos. como señala la pedagoga Maria Montessori. una llamada del futuro. soy el primero en reconocerlo.. de emanciparse de cualquier forma de influencia.ver en esos renacuajos o en esos altos adolescentes desgarbados. Seres que no se columpien en ilusiones.nos ayuda a no estancarnos en las satisfacciones inmediatas. Un camino que suba. Seguir obrando con urgencia. como ha explicado Hannah Arendt. Es necesario aliarse con el tiempo para calmar nuestra impaciencia sin minar nuestra voluntad. qué precauciones hay que tomar para evitar accidentes domésticos. Nuestros hijos nos ayudan a elevarnos La llegada del niño es el mayor acontecimiento en la historia del hombre. nos consumimos en una vigilancia aceptable. Con 14 15 Como muy bien dice. cansinos pero profundamente conmovedores.. de . acallar nuestra agitación interior de cuando en cuando. ¡Es tan hermoso tener hijos y buscar su felicidad! ¡Tan fácil confundir la felicidad con su satisfacción inmediata! ¡Tan cómodo conseguir la paz dando el brazo a torcer al menor signo de cansancio! Sólo algunos inconscientes. nos sentimos indefensos ante las preguntas difíciles que nos devuelven a lo esencial: ¿la abuela seguirá queriéndome cuando haya muerto? ¿Por qué no me caen bien todos los niños de la clase? ¿Para qué sirve buscar la verdad? ¿Es que los seres humanos nunca dejarán de pelearse? ¿A qué vale la pena dedicar la vida? Bajo el peso permanente de las recomendaciones tecnocráticas. Mirar más allá de los plazos profesionales o electorales. no educamos. sino para mañana. bombardeados con consejos técnicos pero sin una perspectiva clara del hombre que pueden y deben promover. sino que puedan concretar día a día condiciones para la supervivencia de nuestro planeta y trabajar por un mundo a la altura del hombre. con un ojo puesto en los reglamentos y otro en el reloj. Debemos reprimir nuestra exasperación para buscar pacientemente un camino posible con ellos.'' Es también. de pensar en el futuro. N o se trata sólo de traer hombrecitos al mundo para después dejarlos en manos de vendedores a la caza de su presa. e imagino sin esfuerzo la perplejidad de los padres novatos o la desazón del joven docente. Por más que sepamos cuáles son los principios alimentarios convenientes.Es complicadísimo. Seres que puedan resistir el desencadenamiento de los impulsos que nos amenazan y oponerles una serena determinación para construir una paz que no sea la de los cementerios. cegados por los prejuicios. Seres que nos invitan a pensar y a obrar de otro modo. dejar de compadecernos. es necesario elevarse para educar. qué reglas gramaticales hay que enseñar y qué listas de vocabulario deben memorizar los alumnos. Para educar a nuestros hijos tenemos que levantar la cabeza. Sin embargo. en la locuacidad del niño que vuelve del colegio o en el mutismo del adolescente. Esta llegada. es lo que permite prolongar y renovar el mundo. Descifrar en los berridos del bebé.^ En la actualidad es complicadísimo. Un Imperativo categórico: educar a nuestros tiljos . Se trata de formar a hombres hechos y derechos. pero sin perder nunca de vista que las consecuencias de nuestros actos se transmitirán de generación en generación.

resulta apremiante añadir esta otra: «¿Qué hijos vamos a dejarle al mundo?».modestia. pero con obstinación. A la pregunta: «¿Qué mundo vamos a dejarles a nuestros hijos?» (pregunta hoy de más actualidad que nunca). 16 . Nuestro futuro no está escrito. pues ya es hora de poner f i n a nuestro desastroso titubeo. pues a estas alturas ya sabemos el peligro que entrañan los mesianismos. y eso determina nuestro imperativo: educar a nuestros hijos para que lo escriban.