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Humberto Armenta, presidente nacional de la CMIC, y Jesús Reyes Heroles, director

general de PEMEX, durante la firma de ratificación del establecimiento de la


Comisión Mixta Nacional PEMEX-CMIC.

PEMEX, para los mexicanos… De verdad


Por Humberto Armenta

Una vez designada la ciudad en donde será construida la nueva


refinería de PEMEX, dio inicio la especulación sobre qué empresas
serán las encargadas de realizar esta magna obra, ¿Serán empresas
mexicanas, extranjeras, o se tratará de una asociación de ambas?

Actualmente existen muchas las empresas mexicanas que cuentan


con la capacidad para construir esta refinería; recordemos que gran
parte de la infraestructura petrolera que tiene el país ha sido
construida por compañías mexicanas.

De hecho, ahora lo más importante es capitalizar esta gran inversión


en beneficio de los mexicanos para desarrollar la industria petrolera
nacional. Hace 30 años, PEMEX construyó la refinería más reciente,
por lo que las empresas mexicanas tienen un rezago en el desarrollo
de esta industria en relación a las extranjeras. En Brasil, por ejemplo,
Petrobras apostó por la industria local y logró convertir a Odebrecht o
Camargo Correa en grandes referentes internacionales.

Suponiendo que el hecho de contratar empresas mexicanas


representara un sobrecosto para PEMEX, éste es menor a todos los
beneficios que el desarrollo de la industria petrolera nacional puede
suponer en el futuro, principalmente por las divisas potencialmente
generables por empresas mexicanas que se hayan desarrollado aquí
y que más adelante puedan competir en el extranjero.
En caso de que hubiera deficiencias en las empresas mexicanas, si es
que las hubiera, siempre podremos contratar o asociarnos con
extranjeros para atraer tecnología e ingeniería, pero siempre
subordinados a los intereses de México y no al revés en caso que
llegase una empresa transnacional y se lleve toda la utilidad sin dejar
derrama económica con ninguno de los proveedores.

Ganar contratos a cualquier costo: Corea

Un caso muy conocido sobre una lamentable experiencia en nuestro


país con empresas extranjeras, es el que se dio en 1997, cuando
PEMEX adjudicó un contrato por $1,618 millones de dólares a un
consorcio liderado al 70% por la empresa coreana SK Engineering &
Construction, para la refinería de Cadereyta. Los trabajos se atrasaron
notablemente y se presentaron diversos problemas de calidad;
derivado de esta situación, en 1998 PEMEX declaró desiertas dos
licitaciones más para la construcción de refinerías que habían sido
ganadas por el mismo consorcio, evidentemente para no cometer un
error semejante que el de la refinería de Cadereyta.

Esta compañía, como muchas otras originarias de ese país, llegaron a


Latinoamérica impulsados por la crisis financiera que afectó a la
región del sudeste asiático, que provocó la postergación de nuevos
proyectos y la suspensión de que aquellos que en marcha.

La consigna de estas empresas es simple: ganar contratos a cualquier


costo. Por lo que sus ofertas son de muy bajo costo, representando un
grave impacto para los clientes, ya que estas condiciones castigan
fuertemente a proveedores y subcontratistas, con lo que se generan
retrasos y sobrecostos en las obras. Asimismo, ponen en desventaja a
los constructores locales al momento de participar por grandes
proyectos y lo más grave se pone en riesgo a la industria local, con lo
que se genera un alto costo para la nación por el impacto en cascada
en otros sectores de la economía.

Un consorcio, la apuesta

En primer lugar, es necesario que la asignación de la licitación busque


las mejores condiciones de compra para el estado mexicano, donde
se incluya porcentajes mínimos de contenido nacional para permitir
la participación en los mismos, así como establecer preferencias en la
calificación y selección, a favor de las propuestas que empleen
recursos humanos, bienes o servicios de procedencia nacional.

Como empresarios de la construcción debemos apostar a jugar en


equipo, es necesario formar alianzas estratégicas a fin de
fortalecernos y convertirnos en empresas líderes capaces de
participar en el mercado internacional en un futuro. Nosotros

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proponemos la creación de un consorcio en donde se incluya al mayor
número posible de empresas mexicanas, en especial, a las pequeñas
y medianas empresas para que se conviertan en los proveedores de
PEMEX y se consiga un mayor desarrollo de la planta productiva.

Debemos aprovechar la inversión de más de 10 mil millones de


dólares que esta nueva refinería contempla y que no se vaya a Corea,
Alemania, España, Brasil o cualquier otro país. Este es el momento
para que el denominado “Sexenio de la Infraestructura”, sea
identificado también como el “Sexenio de las empresas mexicanas”:
el sexenio en el que el gobierno y la iniciativa privada aprovechamos
al máximo la oportunidad de construir México.

La nueva refinería de PEMEX en cifras

• Inversión de más de 8 mil millones de dólares


• Fecha de terminación 2015
• Capacidad de refinación de 300 mil barriles de crudo Maya
diarios
• Durante la fase de ingeniería, que se llevaría a cabo entre 2008
y 2010, se requeriría la participación, en el periodo de mayor
actividad, de 900 a 1,000 trabajadores.
• Para la construcción de la refinería, que iniciaría en 2010 y
culminaría en 2015, se emplearían en el periodo de mayor
dinamismo, de 9,000 a 10,500 personas de manera directa, lo
que generaría de manera indirecta entre 31,500 y 36,800
empleos adicionales.
• Dada su naturaleza, esos empleos serían temporales. Para la
operación de las instalaciones se requeriría de la actividad
permanente de 1,000 a 1,400 empleados a partir de 2015.

Empleos que se generarán con la nueva refinería


2008 – 2010 2010 – 2015 A partir de 2015
Fase de
Construcción de la refinería Operación de las instalaciones
ingeniería
900 a 1,000 9,000 a 10,500 1,000 a 1,400
Fuente: PEMEX