CARTA DE AMOR TARDÍA

No puedo creer que me convierta en un triste número más y menos que tú seas el
culpable. Apareciste en mi vida como un huracán dejándolo todo patas arriba,
destruyendo todo a tu paso, aunque claro, de eso yo no me daba cuenta porque el amor
tiene la mala costumbre de hacer desaparecer todos los defectos de la persona a quien
amas.
Sorprendentemente, lo que más me cuesta aceptar es la capacidad que tienes de engañar
a todos, con esas buenas intenciones que disfrazaban los cuchillos que no hicieron más
que abrir heridas profundas, esas que ni el tiempo era capaz de sanar. No eran heridas
físicas al principio, no eres tan ignorante como para dejar marcas visibles, eran ese tipo
de lesiones que no era capaz de curar porque no sabía que las tenía. Estas me pesaban
sin que yo me diera cuenta, cada vez más, hasta el punto que no me dejaron respirar.
Cuando me di cuenta de que algo iba realmente mal el peso acumulado durante años me
dejó sin fuerzas para luchar, esa es la razón por la que no verán ni rastro de resistencia
en mi inerte cuerpo. Me atacaste por detrás sin atreverte a mirarme a los ojos mientras
clavabas la fría hoja en mi cuello, fuiste lo suficientemente valiente para matarme y no
para hacerlo de frente. No me sorprendió ni tu cobardía ni tu asesinato, llevabas años
destrozándome por dentro solo te faltaba arrebatarle la vida a mi cuerpo para dejarme
oficialmente muerta.
No te voy a dar el gusto de ser lo peor que me has pasado en la vida. Lo peor soy yo
misma, me odio por haber dado la espalda a todos mis principios y caer en el error en el
que me juré a mi misma que nunca caería.
Esto es todo lo que se me pasa por la mente ahora que la sangre está cayendo a
borbotones desde mi cuello, ahora que mi cabeza está tocando el suelo y el último latido
de mi cansado corazón repiquetea en mi pecho.

Paloma Rallo Romero
18 de noviembre del 2016
1º Bachillerato

IES Bovalar
DÍA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

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