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América Latina en su literatura Coordinacion e introduccién por CESAR FERNANDEZ MORENO A siglo veintiuno editores, s.a. de c.v. CERRO DEL AGUA 248, DELEGACION COYOACAN, MEXICO. DF primera edicién, 1972 decinioséptima edicion, 2000 publicado conjuntamenta por siglo xxi editores, s.a. de cw. isbn 968-23.0136-x yunesco © unesco 1979 derechos reservados conforme a la ley impreso y hecho en méxico/printed and made in mexico vI INDICE GENERAL 2. El interés por lo exético a] Viajeros reales e imaginarios, 96; b] América como pretexto litera- rio, 99; c] Reaccién contra lo fantdstico, 103 3. América, un escenario auténtico a] Un hombre de ciencia, 104; b] Los romanticos, 106; c] El conti- nente del porvenir, 109; d] En busca de emociones y aventuras, 110 4. La integracién universal a] Transfiguracién poética de América, 114; b] Algo mds que una esperanza, 118 96 104 114 VI._LA MAYOR{A DE EDAD, POR HERNANDO VALENCIA GOELKEL 121 I n. Iv. 1. La fe en la metamorfosis esponténea 122 2. Aportes y limitaciones del modernismo 124 3. Tres periodos 127 4. Un demoledor de convenciones 128 5. Una aventura feliz 131 6. Lo que esta en cuestién 134 PARTE SEGUNDA: RUPTURAS DE LA TRADICION TRADICION Y RENOVACION, POR EMIR RODR{GUEZ MONEGAL 139 1. La tradici6n de la ruptura 139 a] La ruptura como proceso permanente, 139; b] Tres crisis y una actitud comtin, 140; c] Renovacién y revolucién, 143 2. Cuestionamiento de las estructuras 145 a] Rescate de formas olvidadas, 145; b] Disolucién de los_géncros, 147; c] Poesia concreta y tecnologia, 151 3. El lenguaje de la novela 154 a] Adids a la tradicién, 155; b] La forma narrativa como problema, 157; c] Las grandes maquinas de novelar, 160; d) El vehiculo es el viaje, 162 EL BARROCO Y EL NEOBARROCO, POR SEVERO SARDUY 167 1._Lo_barroco 167 2. Artificio 168 a] La sustituci6n, 169; b] La proliferacién, 170; c] La condensacién, 173 3. Parodia 174 a] La intertextualidad, 176; b] La intratextualidad, 178 4. Conclusion 181 a] Erotismo, 181; b] Espejo, 183 IIT, CRISIS DEL REALISMO, POR RAMON XIRAU 185 1. Los diversos tipos de realismo latinoamericano 185 2. Acentuacién de lo imaginario y lo fantastico 188 a) Tres grandes aventuras, 190; b] Una busqueda del significado, 195; c] Realidad, fantasfa, imagen, mito, 197 3, La “otra” realidad del arte actual 202 EL REALISMO DE LA OTRA REALIDAD, POR JORGE ENRIQUE ADOUM 204 1. El realismo y la realidad 204 INDICE GENERAL VIL a] La “fiel imitacién de la realidad’, 204; b] La “expresién de la rea- lidad social”, 205; c] La “literatura al servicio del pueblo”, 208 2. El realismo y la otra realidad 212 3. El realismo y el estilo 213 PARTE TERCERA: LA LITERATURA COMO EXPERIMENTACION DESTRUCCION Y FORMAS EN LAS NARRACIONES, POR NOE J{TRIK 219 1. El autocuestionamiento en el origen de los cambios 219 2. Nuevo concepto en la funcion del escritor 221 3. El personaje de la narracién 224 4. La relacién “personaje-autor” 227 5. El procedimiento narrativo 230 6. La mirada, el tiempo, el espacio 24 7. Destruccion de la técnica: el montaje 236 8. El didlogo 240 TI, ANTILITERATURA, POR FERNANDO ALEGR{A 243 1, Antinarracién 243 2. Antiteatro_ 248 3. Antipoesia 249 al Antecedentes, 249; b] Dos precursores, 250; c] Antipoesia latino- americana, 253; d] Salud y agitacién, 258 TIT. LA NUEVA CRITICA, POR GUILLERMO SUCRE 259 1. La critica como creacién 259 2. La critica en América Latina 265 3. Diversas tendencias de la nueva critica 270 PARTE CUARTA: EL LENGUAJE DE LA LITERATURA I. SUPERACIGN DE LOS LENGUAJES EXCLUSIVOS, POR HAROLDO DE CAMPOS. 279 1. Crisis de la normatividad 279 2. “Mass-media”; su influencia 280 3. El proceso de destruccién de los géneros 282 al Un precursor, 282; b] Modernismo y vanguardia en América Latina, 286; cl Modernismo en Brasil, 287; d] No mas limites entre poesia y prosa, 290; e] La dimension metalingiiistica, 292; f] La poesia con- creta, 296 II. LA LITERATURA Y LOS NUEVOS LENGUAJES, POR JUAN JOSE SAER 301 1. Influencia de los “mass-media’ en la literatura 301 al Irreversibilidad de la situacién, 301; b] Influencias multiples, 303; ¢] El periodismo, 305; d] La “‘modernidad”, 306; €] Un procedimiento frecuente, 308; f] El cine, 309 2. Influencia de la literatura en los “mass-media” 310 3. Irreductibilidad profunda 313 a] Una fuerza de detencién, 313; b] Lo singular y lo genérico, 315 vur INDICE GENERAL IIL, INTERCOMUNICACION Y NUEVA LITERATURA, POR ROBERTO FERNANDEZ RETAMAR 1. Escritores de una misma literatura 2. Tres etapas de la intercomunicacién a] Romanticismo, 318; b] Modernismo, 318; c] Vanguardismo, 320 . Consolidacién de la novela - . Autoconciencia, requisito de la difusién Un mundo que se estructura uw PARTE QUINTA: LITERATURA Y SOCIEDAD lL LITERATURA Y SUBDESARROLLO, POR ANTONIO CANDIDO 1. Retraso y subdesarrollo: su repercusién en Ja conciencia del escritor 2. Analfabetismo, debilidad cultural, medios de comunicacién de masa, publico literario restringido 3. La debilidad cultural y su influencia en la creacién a] Ideologia de Ja Tlustracion; aristocratismo, 340; b] Retraso, ana- cronismo, degradacién cultural, 343 4. Influencias extranjeras y ambivalencia: cosmopolitismo y regionalismo a] De la dependencia a la interdependencia, 344; b] De la copia y el regionalismo al superregionalismo, 349 |. TEMAS Y PROBLEMAS, POR MARIO BENEDETTI . En un pie de igualdad . El exterior, elemento homogeneizante Presencia o sombra de América . El personaje desaloja a la naturaleza Pasar por la comarca para llegar al mundo . Necesidad de una autointerpretacion Queene TIL, SITUACION DEL ESCRITOR, POR JOSE GUILHERME MERQUIOR 1. Observaciones preliminares 2. Caracteristicas sociolégicas de la situacién del escritor a} La colonia, 374; b] Romanticismoy critica de la cultura, 374; c] Pro- fesionalizacién y expansion de la clientela, 378 3. El ultimo medio siglo al Introversién de 1a literatura, 380; b] “Oralidad” Jatinoamericana, 381; c] Consolidacién y autonomfa del campo intelectual, 382 4. Situacién social del escritor actual al Incompatibilidad con los valores dominantes, 384; b] Concentra- cifin en, lo imaginario, 385; ¢} El exilio, 387; dj Fidelidad a la lite ratura, PARTE SEXTA: FUNCION SOCIAL DE LA LITERATURA LITERATURA Y SOCTEDAD, POR JOSE ANTONIO PORTUONDO 1. Literatura y revolucién 317 317 318 321 324 328 335 335 337 340 391 392 INDICE GENERAL Ix 2. El pasado colonial 396 3. Las letras y la emancipacién 401 4. La lucha por la libertad y la justicia 403 If. CONFLICTOS DE GENERACIONES, POR ADOLFO PRIETO 406 1, Supuestos metodolégicos del andlisis generacional 406 2. La generacién vanguardista 408 3. Después de la segunda guerra mundial 411 a] Una conciencia moral robustecida, 411; b] Otra concepcién del compromiso, 414 4, La juventud actual 416 a] La nueva solidaridad, 416; b] Ambivalencia, 418 IIL, UNA DISCUSION PERMANENTE, POR JOSE MIGUEL OVIEDO 424 1. Literatura de salvacién 426 2. Sintomas de la crisis 429 3. La revolucién y la palabra 432 4. Maestros y discipulos de la disidencia 435, 5. Dos lineas 436 6. Renovacién teatral 437 7. Este ultimo periodo 438 IV. INTERPRETACIONES DE AMERICA LATINA, POR AUGUSTO TAMAYO VARGAS 441 1. Contrastes de imagenes e ideas 441 2. Caracter mestizo de lo americano 444 3. América como inminencia 448 4. Civilizacion y barbarie 451 5. Replanteamiento del problema indigena 454 6. El destino de un grupo de hombres en una regién determinante 457 7. El lenguaje barroco y las imagenes superpuestas de América 459 V. IMAGEN DE AMERICA LATINA, POR JOSE LEZAMA LIMA 462 BIBLIOGRAF{A 469 Bibliografia general 469 Bibliografias particulares 470 Parte primera, 470; Parte segunda, 475; Parte tercera, 475; Parte cuarta, 479; Parte quinta, 482; Parte sexta, 483 AUNDICE DE NOMBRES BS NOTICIA SOBRE LOS COLABORADORES * por NELIDA NEGRI ADOUM, JORGE ENRIQUE Poeta y critico ecuatoriano (Ambato, 1926). Obras principales: Los cua- dernos de la tierra (p), 4 vols., Quito, 1953-1962; Poesia del siglo xx (e), Quito, 1957; Dios trajo la sombra (p), La Habana, 1960; Le Soleil foulé par les chevaux (t), Ginebra, 1970. Ha sido Director Nacional de Cultura de su pais, ALEGRIA, FERNANDO Narrador y crftico chileno (Santiago, 1918). Obras principales: La poesia chilena, México, 1954; Walt Whitman en Hispanoamérica, México, 195 Caballo de copas (n), Santiago, 1957; Las jronteras del realismo, Santiago, 1962; Historia de la novela hispanoamericana, México, 1963; Literatura chilena del siglo xx (e), Santiago, 1967; Los dias contados (n), México, 1970; Amérika, Amérikka, Amérikkka, Santiago, 1971; Literatura y revo- iucién, México, 1971, Ha sido profesor en la Universidad de Chile y en la de California (Berkeley). Actualmente es Agregado Cultural de la’ Emba- jada de Chile en Washington, D.C. ARENA, HECTOR LUIS Critico argentino (Buenos Aires, 1932). Ha editado una gramitica y textos literarios para la ensefianza (Buenos Aires, tres tomos, 1962-63). Otras obras: Contemporaneos de Dante, Buenos Aires, 1965; Arte gotico tardio, Buenos Aires, 1967; Arquitectura manuelina, Buenos Aires, 1967, Enseiia en las Facultades de Letras de Lille y Reims, BARETRO SAGUIER, RUBE! Escritor paraguayo (Villeta de Guarnipitén, 1930). Obras principales: Panorama de ta literatura paraguaya: 1900-1959, en Panorama das litera- turas das Américas, vol. 111, Nova Lisboa, 1959; Biografia de ausente (p), Madrid/Asunci6n, 1964; Pacte du sang (c), Paris, 1971; Le Paraguay (e), Paris/Bruxelles/Montreal, 1972. Ha sido profesor en la Universidad de Asuncién y actualmente ensefia en la Universidad de Paris VIII (Vin- cennes). BENEDETTI, MARIO Escritor y periodista uruguayo (Paso de los Toros, 1920). Obras princi- pales: Poemas de Ia oficina, Montevideo, 1956; Montevideanas (c), Monte- * Abreviaturas: (a) antologia, (c) cuentos, (e) ensayo, (n) novela, (p) poesia, (r) reco- pilacién, (t) teatro. Cxr] Xi NOTICIA SOBRE LOS COLABORADORES video, 1959; La tregua (n), Montevideo, 1960; Literatura uruguaya del siglo xx, Montevideo, 1963; Gracias por el fuego (n), Montevideo, 1965; Letras del continente mestizo (e), Montevideo, 1967; La muerte y otras sorpresas (c), México, 1968; Inveniario 70 (r de p), Montevideo, 1970; El cumpleaios de Juan Angel (p), México, 1971. Dirige el Centro de Inves- tigaciones Literarias de la Casa de las Américas (La Habana). CAMPOS, HAROLDO DE Poeta y ensayista brasilefio (San Pablo, 1929). Obras principales: Auto de possesso (p), Sio Paulo, 1950; Servidéo de passagem (p), Sao Paulo, 1962; Teoria da poesia concreta: textos criticos e manifestos (en colabo- racién con Augusto de Campos y Decio Pignatari), Sao Paulo, 1965; Metalinguagem: ensdios de teoria e critica literdria, Petropolis, 1967; A arte no horizonte do provdvee, Sio Paulo, 1969. Integra el grupo Noigan- dres, de poesia concreta. CANDIDO, ANTONIO Critico brasilefio (Rio de Janeiro, 1918). Obras principales: Formagao da literatura brasileira (1750-1880), dos voliimenes, Sio Paulo, 1964; Intro- duccidn a la literatura de Brasil, Caracas, 1968. Es actualmente profesor de teorfa literaria y literatura comparada en la Universidad de Sao Paulo. COULTHARD, GEORGE ROBERT Critico inglés (Bradford, 1921) radicado en Jamaica. Obras principales: Visitor of Mist (traducciones de poemas de Jorge Carrera Andrade), Lon- dres, 1950; Raza y color en la literatura antillana, Sevilla, 1958, ampliada en la edicion inglesa, Oxford, 1962; Anthology of Caribbean Literature, Londres, 1966. Es profesor de Literatura Americana de la Universidad de las Antillas (Jamaica). FERNANDEZ MORENO, CESAR Poeta y ensayista argentino (Buenos Aires, 1919). Obras principales: Introduccién a la poesia (¢), México, 1962; Argentino hasta la muerte (p), Buenos Aires, 1963; Los aeropuertos (p), Buenos Aires, 1967; La rea- lidad y los papeles (e), Madrid, 1967; Ambages (p), Caracas, 1972; Argen- tina (e), Barcelona, 1972. Dirige actualmente la Oficina Regional de Cul- tura para América Latina y el Caribe, de la Unesco. FERNANDEZ RETAMAR, ROBERTO Poeta y ensayista cubano (La Habana, 1930). Obras principales: La poesia contempordnea en Cuba, 1927-1953, La Habana, 1954; Idea de ta estilistica, La Habana, 1958; Ensayo de otro mundo, La Habana, 1967; Poesia reunida NCTICIA SOBRE LOS COLABORADORES XI (1948-1965) (r de 7 libros de poemas), La Habana, 1966; A quien pueda in- teresar, Poesia, 1958-1970, México, 1970; Calibdn. Apuntes sobre la cultura en nuestra América, México, 1971, Ha sido profesor universitario en Yale y Jo es actualmente en La Habana, donde dirige la revista Casa de las Américas. HOUAISS, ANTONIO Critico y periodista brasileiio (Rio de Janeiro, 1915). Obras principales: Seis poetas e um problema, Rio de Janeiro, 1960; Sugesides para uma politica de linguagem, Rio de Janciro, 1960. Traductor del Ulises, de James Joyce (1966). JITRIK, NOE Escritor argentino (Rivera, 1928). Obras principales: Feriados (p), Bue- nos Aires, 1956; Horacio Quiroga, una obra de experiencia y riesgo (e), Buenos Aires, 1959; Procedimientos y mensaje en la novela (e), Cordoba, 1962; Addio a ia mamma, fiesta en casa y otros poemas, Buenos Aires, 1965; La fisura mayor (c), Buenos Aires, 1967; El escritor argentino: dependencia o libertad (e), Buenos Aires, 1967; El 80 y su mando (pre- sentacién de una época), Buenos Aires, 1968; Et fuego de la especie (e), Buenos Aires, 1971. Ha sido profesor en las universidades de Cérdo- ba, Buenos Aires y Besancon. LEZAMA LIMA, Jost Escritor cubano (La Habana, 1910). Obras principales: Paradiso (n), La Habana, 1966; Orbita de Lezama Lima (r, por Armando Alvarez Bra- vo), La Habana, 1966; La cantidad hechizada (e), La Habana, 1970; Poesta completa (r), La Habana, 1970. Fundador y director de la revista Ori- genes (La Habana, 1944). MARTINEZ, JOSE LUIS Critico mexicano (Jalisco, 1918). Obras principales: Situacién de ta lite- ratura mexicana contempordnea, México, 1948; Literatura mexicana si- gle xx, México, 1949; La expresion nacional, México, 1955; Unidad y diver- sidad de la literatura tatinoamericana, México, 1972. Profesor en la Universidad Nacional Auténoma de México. MERQUIOR, JOSE GUILHERME Critico brasilefio (Rio de Janeiro, 1941). Obras principales: Poesia do Brasil (a, en colaboracién con Manuel Bandeira), Rfo de Janeiro, 1963; Razado do Poema, Rio de Janeiro, 1965; Arte e Sociedade em Marcuse, Adorno e Benjamin, Rio de Janeiro, 1969, XIV NOTICIA SOBRE LOS COLABORADORES NUNEZ, ESTUARDO Critico peruano (Lima, 1908). Obras principales: La prosa literaria en el Perit, Los Angeles, 1942; Autores ingleses en el Peru, Lima, 1956; La lite- ratura peruana en el siglo xx, México, 1966; Alejandro de Humboldt en el Peri, Lima, 1967; Las letras de Italia en el Pert, Lima, 1968; Et nuevo Olavide, Lima, 1971; La imagen del mundo en Ia literatura peruana, Mé- xico, 1972; Camoens en el Pert, Lima, 1972. Profesor Emérito de la Uni- versidad de San Marcos. Director de la revista Fénix, érgano de la Biblio- teca Nacional del Pera, la que también dirige actualmente. ORTEGA, JULIO Escritor peruano (Casma, 1942), Obras principales: De este reino (p), Lima, 1964; Teatro, Lima, 1963; Las Islas Blancas (c), Lima, 1966; La contemplacién y ta fiesta: Notas sobre la novela latinamericana actual, Caracas, 1969; Mediodia (n), Buenos Aires, 1970; Figuracion de la per- sona (e), Barcelona, 1970. Ha ensefiado en las universidades de Pittsburgh y Yale. OVIEDO, JOSE MIGUEL Critico peruano (Lima, 1934). Obras principales: César Vallejo, estudio erttico-biogrdfico, Lima, 1964; Genio y figura de Ricardo Palma, Buenos Aires, 1965; Narradores peruanos (a), Caracas, 1968; Mario Vargas Llosa: Ia invencién de una realidad, Barcelona, 1970. Ha sido profesor visitante en Ja Universidad de Essex, Inglaterra, y es actualmente profesor en la Universidad de San Marcos y en la Universidad Catdlica de Lima. PORTUONDO, JOSE ANTONIO Critico cubano (Santiago, 1911). Obras principales: Proceso de ta cultura cubana, La Habana, 1939; El contenido social de la literatura cubana, Mé- xico, 1944; El heroismo intelectual, México, 1955; Bosquejo histérico de las letras cubanas, La Habana, 1960; Estética y revolucién, La Habana, 1963; Critica de ta época y otros ensayos, La Habana, 1965; El pensa- miento vivo de Maceo, La Habana, 1971. Profesor de la Universidad de La Habana y director del Instituto de Literatura y Lingiiistica. PRIETO, ADOLFO Critico argentino (San Juan, 1928). Obras principales: Borges y la nueva generacidn, Buenos Aires, 1954; Sociologia det priblice argentino, Buenos Aires, 1956; La literatura autobiogrdfica argentina, Rosario, 1962; Litera- tura y subdesarrollo, Rosario, 1968; Diccionario bdsico de literatura argen- tina, Buenos Aires, 1968; Estudios de literatura argentina, Buenos Aires, 1969. Ha sido profesor en distintas universidades argentinas, actualmente tiene la catedra de Literatura Iberoamericana en la Universidad Nacional de Rosario. NOTICIA SOBRE LOS COLABORADORES XV RODRIGUEZ MONEGAL, EMIR Critico uruguayo (Melo, 1921). Obras principales: Narradores de esta América, Montevideo, 1961; El viajero inmdvil (Introduccién a Pablo Ne- ruda), Buenos Aires, 1966; El desterrado (Vida y obra de Horacio Quiro- ga), Buenos Aires, 1967; El oiro Andrés Bello, Caracas, 1968; E! arte de narrar (Didlogos), Caracas, 1968; Borges par lui méme, Paris, 1970; Notas sobre (hacia) el boom, Caracas, 1972. Es profesor de literatura Jatinoamericana y comparada en la Universidad de Yale. SAER, JUAN JOSE Escritor y cineasta argentino (Serodino, 1937). Obras principales: En la zona (c), Santa Fe, 1960; Responso (n), Buenos Aires, 1964; Palo y hueso (c), Buenos Aires, 1965; La vuelta completa (n), Buenos Aires, 1966; Unidad de lugar (c), Buenos Aires, 1967; Cicatrices (n), Buenos Aires, 1969, Cine: El encuentro (relato), 1964; Palo y hueso (relato y guién), 1968; y varios cortometrajes. Profesor de critica y estética cinematogré- ficas y de historia del cine en la Universidad del Litoral (Santa Fe). Actuaimente ensefia en la Universidad de Rennes. SARDUY, SEVERO Narrador y ensayista cubano (Camagiiey, 1937). Obras principales: Ges- tos, Barcelona, 1963; De dénde son los cantantes (n), México, 1967; Es- crito sobre un cuerpo (e), Buenos Aires, 1969; Cobra (n), Buenos Aires, 1972. Reside en Paris, donde es asesor literario de las ediciones Seuil. SUCRE, GUILLERMO Pocta y ensayista venezolano (Ciudad Bolivar, 1933). Obras principales: Mientras suceden los dias (p), Caracas, 1961; Borges, el poeia (e), México, 1967; La mirada (p), Caracas, 1970; Jorge-Luis Borges (e), Paris, 1971. Ha tenido a su cargo la direccién de la revista Imagen (Caracas). Ha sido profesor de la Universidad Central de Venezuela y actualmente es profesor asociado en ef Departamento Hispanico de la Universidad de Pittsburgh. TAMAYO VARGAS, AUGUSTO Escritor peruano (Lima, 1914), Obras principales: Perti en trance de no- vela (e), Lima, 1940; Poemas de muerte y esperanza, Lima, 1944; Apuntes para un estudio de la literatura peruana, Lima, 1948; Brisqueda (n), Lima, 1953; Literatura peruana (2 tomos), Lima, 1954; Poesia contempo- rdnea del Pert, Lima, 1963; 150 articulos sobre el Perti, Lima, 1966; Amor por América la Pobre (p), México, 1970; Arco en el tiempo (p), Buenos Aires, 1971; Literatura en Hispanoamérica (2 tomos). Lima, 1972. Profe- sor Emérito de la Universidad de San Marcos. XVI NOTICIA SOBRE LOS COLABORADORES VALENCIA GOELKEL, HERNANDO Critico colombiano (Bucaramanga, 1928). Con Jorge Gaitén Duran, fun- dador y director de la revista Mito (1955-1962). Encargado de Ja redaccién de la revista Eco (1964-1966). Profesor universitario, ‘XIRAU, RAMON Ensayista y fildsofo mexicano (nacido en Barcelona, 1924). Obras prin- cipales: Sentido de la presencia, México, 1953; Tres poetas de la soledad, México, 1955; Introduccién a la historia de ta Filosofia, México, 1964; Patabra y silencio, México, 1968 ; The nature of man (en colaboracién con Erich Fromm), New York, 1968; Ciudades, México, 1970; Octavio Paz: et sentido de ta palabra, México, 1970; Poesia iberoamericana: doce ensa- yos, México, 1972. Es profesor en la Universidad Nacional Autonoma de México. Prefacio La resolucion 3.325, adoptada en ta decimocuarta reunion de ta Conferencia General de la Unesco (Paris, 1966), autorizd al Director General “a emprender el estudio de tas culturas de América Latina en sus expresiones literarias y ar- tisticas, a fin de determinar las caracteristicas de dichas culturas”. Este plan, continuado luego por las Resoluciones 3.321 (decimoquinta reunion de ta Con- ferencia General, Paris, 1968) y 3.312 (decimosexta reunién de la Conferencia General, Paris, 1970), se integra en un sistema mucho mds vasto, segtin el cual la Unesco tiende a articular el conocimiento de ta cultura universal en dos etapas: estudio de las grandes regiones culturales del mundo actual y difu sién de los caracteres de cada regién en todas las otras. Procura asi remplazar una concepcién atomizada de las distintas culturas por otra mds estructural, a base de las mds grandes zonas en que esas culturas pueden ser divididas, de forma tal que cada una de esas zonas puede utilizar creativamente los recur- sos descubiertos por las otras. La investigacién comenzé con una reunidn de expertos que tuvo lugar en 1967, en la ciudad de Lima. El primer problema de esa reunion era precisar los limites de la regidn en estudio, y lo resolvié tomando como base tas deli- beraciones de ta 13: Conferencia General de ta Unesco, celebrada en Paris (1964). En ella se habian esiablecido los paises que participarian en “las ac- tividades regionales para las cuales la representatividad de tos estados cons- tituye un elemento importante”, enumerdndose en consecuencia los estados miembros que integran la regién denominada América Latina y Caribe. Los expertos de Lima delimitaron asi, de norte a sur, las siguientes subregiones: 1) México, América Central y Panamd; 2) Cuba, Reptiblica Dominicana, Haiti y demds Antillas; 3) Colombia y Venezuela; 4) Bolivia, Ecuador y Peri; 5) Brasil; 6) Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. ¥ formularon dos aclaracio- nes sobre esta regionalizacién : a) Que ella constituye una manera de introducir un método para la ejecu- cidn del proyecto, pero no una divisién en circunscripciones de tipo adminis- trativo o funcional. b) Que otros territorios del continente americano donde se desarrolla una cultura de tipo latino deberian ser estudiados en el proyecio en cuanto éste los englobe en su aspecto cultural, y aunque juridicamente no estén conside- rados por la Unesco como integrando la region de América Latina. Después de esta reunion de Lima, donde se sentaron los lineamientos ge- nerales del proyecto en su conjunto, se designd una vasta comisién interdisci- plinaria de personalidades latinoamericanas, que se va enriqueciendo a me- dida que el estudio va cumpliendo sus distintas etapas. La misién de este “panel of experts” es asesorar a la Unesco a to largo de iodo el proyecto. En (1) 2 PREFACIO consecuencia, tanto las reuniones realizadas como las que estdn en vias de realizacién para cada disciplina son integradas atendiendo a su consejo. Como resultado de la bdsica reunion de Lima, la Unesco establecié tam- bién que el estudio deberia iniciarse por la literatura, seguir por la arquitec- tura y el urbanismo y continuar por las artes pldsticas y la muisica. De este modo, los principios generales sentados en Lima fueron luego ratificados y particularizados por las reuniones de San José de Costa Rica de 1968 (en lo que se refiere a la literatura), por la de Buenos Aires de 1969 (por to que toca a la arquitectura y el urbanismo), por la de Quito de 1970 (en lo que res- pecta a las aries plisticas) y por la de Caracas de 1971 (en lo que coucierne @ la musica), A partir de la reunién de Lima inclusive, los expertos han actuado en sus respectivas reuniones a titulo individual y sin representacién ni de su pais ni de las instituciones a que pudieran pertenecer. Han sido convocados, di- gamos asi, en su cardcter de representantes de América Latina toda, ya que el proyecto apunta precisamente a definirla como una totalidad. En los atios inmediatamente proximos, el estudio proseguiré con las artes del espectéculo para culminar con una historia social y cultural de las ideas. En este ultimo cologuio se procurard realizar un esfuerzo de sintesis que, en alguna forma, coordine y corone todos tos anteriores estudios particulares. Cada una de estas reuniones ha recomendado muchas medidas y muchas iniciativas, pero se ha resuelto en todas ellas, por unanimidad, realizar una serie de estudios ensayisticos que ha sido llamada con el titulo general de “América Latina en su cultura”, Esta serie se inicia con este volumen y se- guird con otros que se Namardn “América Latina en su arquitectura’, “Amé- rica Latina en sus artes”, y asi sucesivamente. Si, de este modo, la Unesco logra concentrar en seis o siete volimenes de tipo ensayistico una visién com- pleta de América Latina a través de su produccin cultural, considero que habra aportado al mundo una importante obra destinada a facilitar la com- prension de esta gran region. Se ha deseado lamar para ta realizacion de esta obra colectiva a los mds licidos eriticos de América Latina, y para ello cada reunién ha asesorado a la Unesco sobre las personalidades que pueden colaborar en la redaccién de cada obra sobre cada una de las materias de estudio. Sus trabajos particulares son luego coordinados por 1a Secretaria, con la ayuda de otros expertos (rela- tores y revisores de cada obra). A través de este matizado procedimiento, la Unesco busca garantizar, a la vez, la objetividad y la unidad de la obra em- prendida, procurando que ella no sea la mera suma de una serie de volunta- des individuales sino el resultado de un equipo diverso pero homogéneo. En lo que se refiere a “América Latina en su literatura”, todo el proceso finalizé en el segundo semestre de 1970, Dentro de la Secretaria de ta Unesco, el conjunto de este proyecto quedé radicado en el Departamento de Estudios, Desarrollo y Difusién de las Cul- turas, pertenecientes al Sector de Ciencias Sociales, Ciencias Humanas y Cultura. Y en este Sector ha estado a cargo del especialista de programa PREFACIO 3 César Ferndndez Moreno, actualmente responsable de su Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe, con sede en La Habana. Contando con la colaboracién inmediata del relator Julio Ortega y del revisor Héctor L. Arena, Ferndndez Moreno ha coordinado tas colaboraciones de cada redactor, asumiendo asi en este volumen ta funcidn de “editor”. Es en tal cardcter que suscribe la Introduccién que se lee en las paginas que siguen. Nota: Los criterios y opiniones de cada autor son, desde luego, personales, y no expre- san necesariamente los de la Unesco. Tntroduccién CESAR FERNANDEZ MORENO Por consiguiente, América es el pais del porvenir. En tiempos futuros se mostrara su importancia histérica, acaso en la lu- cha entre América del Norte y América del Sur... Es un pais de nostalgia para todos los que estan hastiados del mu- seo histérico de la Vieja Europa... Lo que hasta ahora acon- tece aqui no es mas que el eco del Viejo Mundo y el reflejo de ajena vida. Mas como pais del porvenir, América no nos interesa, pues el filésofo no hace profecias. G. W. F. HEGEL? €QUE ES LA AMERICA LATINA? Y bien: ha pasado sigio y medio desde que Hegel hizo su profecia sobre Amé- rica, mientras estaba diciendo que se negaba a hacerla. Lo que para él era porvenir ya es presente para América; el continente que para él era natura- leza es historia ya. E] hablaba de América del Norte y América del Sur: en la del norte se implanta actualmente la nacién mas fuerte del mundo; la del sur, bajo su nombre actualizado de América Latina, representa una de las ideas mds dindmicas del mundo actual. Una serie de factores la han promo- vido al primer plano de la expectacién publica: el primero, la explosién de- mogrifica, aceptando esa etiqueta tecnolégica aplicada al hecho de nacer; su crecimiento continental es el mayor del mundo: 2.9% anual. Actualmente, cuenta con mds de 270 millones de habitantes, irregularmente distribuidos en 21 millones de kilémetros cuadrados, Esta explosién, que se produce en el contexto econémico Iamado subdesarrollo, amenaza transformarse, a su vez, en explosién politica. Pero lo que ahora nos interesa especificamente es que a partir de esta cadena de explosiones, o explosién en cadena, América Latina va anticipando otra: la cultural. Y, sin embargo, la expresién América Latina sigue siendo notoriamente imprecisa. ¢Qué es la América Latina? En primer término, ¢por qué latina? Toda la latinidad comenzé en el Lacio, pequefio territorio adyacente a la ciu- dad de Roma, y fue creciendo en circulos concéntricos a lo ancho de Ia his- toria: primero hasta abarcar el conjunto de Italia, amplidndose luego a la parte de Europa colonizada por el Imperio romano, restringiéndose después 1 Lecciones sobre ta filosofia de 1a historia universal, traduccién por J. Gaos, t. 1, Madrid, 1928, Revista de Occidente. ts1 6 INTRODUCCION a los paises y zonas que hablaron lenguas derivadas del latin, y transportan- dose por fin al continente americano que esos europeos habian descubierto y colonizado. De este modo, América Latina resultaria ser el cuarto anillo de esa prodigiosa expansién. Entre las naciones que realizaron el descubrimiento, conquista y coloniza- cién del nuevo continente, tres eran lingiiisticamente latinas: Espaiia, Portu- gal y Francia. La mds vasta concepcién histdrica de la regién, por lo tanto, deberia englobar todas las tierras del nuevo continente que hubieran sido po- bladas por esas potencias, opuestas en bloque a la América anglosajona, con- centrada en el norte? “Ya en los finales del xix —dice Estuardo Nunez— empieza a diferenciarse entre lo norteamericano y lo latinoamericano, a raiz de haberse producido el fenémeno politico de la independencia del norte... Empiezan a usarse entre los escritores franceses sobre todo (y acaso entre to- dos los europeos) denominaciones nuevas para las cosas de América no sa- jona: états latins d’Amérique que luce ya en un libro de 1882, peuples latino- américains, démocraties latines de I'Amérique..."* Estas nuevas expresiones remiten a un concepto que es a la vez racial, cultural y politico. Pero ocurre, como lo hace notar el mismo Niifiez, que vienen a sustituir a otras que tenian un contenido meramente geogréfico: Amérique méridionale, Amérique septen- trionate, Amérique du Sud, Amérique australe. Se crea asi el primer equivoco sobre la latinidad de esta América: en el concepto geografico, la expresién queda reservada al subcontinente meridional, basicamente iberoamericano (es- pafiol y portugués); en el nuevo, caben también los franceses radicados en América del Norte. Con respecto a la composicién actual de la América Latina, José Luis Mar- tinez puntualiza que “es algo mas compleja que el simple esquema que sub- sistia hasta mediados del siglo. El conjunto original de veintian paises subsiste (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Republica Do- minicana, Ecuador, Guatemala, Haiti, Honduras, México, Nicaragua, Panama, Paraguay, Perit, Puerto Rico, El Salvador, Uruguay y Venezuela), Sin embargo, Puerto Rico es un Estado Libre Asociado a los Estados Unidos y los puerto- rriquefios tienen la ciudadania estadounidense. Después de 1960 se han creado cuatre nuevos paises: Jamaica, Barbados, Trinidad y Tobago y Guyana, de lengua inglesa predominante, que forman parte del British Commonwealth of Nations”. Como se ve, el balance a que nos lleva la idea de la latinidad desborda esa misma idea. Si ensayamos ahora restituirnos a Ja originaria posicién del hom- bre americano, el adjetivo de América Latina se diluye en la contingencia his- térica y nos encontramos sumergidos en la sustancia humana propia del sus- 2 Es curioso recordar que esta divisién basica se da también en el orden geoidégico: América del Norte y América del Sur no estuvieron unidas en su nacimiento. La primera integrd el continente Mamado Laurentia, junto con Groenlandia y parte de las islas brité- nicas (islas donde muy Iuego tomard origen Io anglosajén en América); mientras que Amé- rica del Sur integré el Gondwana, con Africa, Australia, parte de Asia y la Antartida (reivin- dicada hoy por los estados austrates de América Latina). 8 Lo latinoamericano en otras literaturas, cap. v de la primera parte de este libro. 4 Unidad y diversidad, capitulo 1 de ta primera parte de la presente obra. INTRODUCCION 7 tantivo, obviamente previa y ajena a lo europeo. Y enfrentamos asi las grandes culturas anteriores al descubrimiento, sobre todo la mesoamericana y la andina, La conquista del siglo xvi aniquilé practicamente a esas grandes culturas, pero, al mismo tiempo, les dio nueva vida dialéctica en cuanto las transformé en el terminus ante quem de un proceso de occidentalizacién. Este proceso también afect6 a los restantes pobladores de América, que detentaban en aquel momento grados inferiores de evolucién: los que genéricamente eran Iama- dos indios por los descubridores, inducidos por el gigantesco error geografico que los Hevaba a creer que habian Iegado a Asia. En el interior de la actual América Latina debe destacarse ademas la pre- sencia de otro mundo radicalmente no latino: el africano. Quiere la teoria Iamada “de los continentes a la deriva” que América, en un remoto tiempo geoldgico, haya formado una unidad fisica con Africa y que, desgajada Juego por las fuerzas pluténicas de nuestro planeta, haya asumido su individualidad como continente. En esa fabulosa aventura, sdlo la fauna y la flora de Africa habrian sido arrastradas por el continente americano, pero no sus hombres. Por lo tanto, los africanos vinieron mas tarde a América. Incontablemente mis tarde, en los tiempos ya histéricos. En el Caribe verde y transparente, en ese mar que deja ver décilmente su intimidad, en esas islas que en él se in- crustan con doble y lujosa orla de musgo y arena, tuvo lugar durante los si- glos xvi y xvit el despiadado fenémeno de la trata: la instrumentalizacién de Jos hombres de un color por los hombres de otro color. Cien millones fueron “cazados” y trasladados de Africa; sélo una tercera parte de ellos habrian Megado a su destino americano. Sin embargo, este proceso tuvo el sorpren- dente resultado que ahora podemos ver: que los esclavos retribuyeron a sus amos trasmitiéndoles todo lo que pudieron conservar de su cultura, ensefidn- doles muchas cosas: desde cantar y bailar hasta luchar por su libertad. Lo que América Latina tiene de africano resulta ser, a la vez, su trait d’union con la América anglosajona: son esa raza y su cultura las que se en- cargan de soldar los dos enormes subcontinentes que constituyen las Amé- ricas. Las islas del Caribe y la América Central constituyen una transicién entre América del Sur, ejemplarmente latina, y América del Norte, ejemplar- mente anglosajona. En esta zona ni siquiera es siempre precisa la correlativa y basica delimitacién entre esas dos culturas colonizadoras, ya que ambas han coexistido en ella y coexisten atin. Esta América africana se hace sentir fuertemente, no sélo en esta zona media, sino en sus fronteras con las otras, o sea, el norte de América del Sur y el sur de América del Norte. De tal modo, esta interposicién constituye a la vez una barrera y un camino, y en todos los casos un enriquecimiento del es- quema clasico del que surgié el concepto mismo de América Latina: las dos Américas divergentes convergen en una tercera cultura hasta formar, en con- junto, una sola Afroamérica, un muelle que tiende a unificar culturalmente las tres Américas geograficas. 8 INTRODUCCION AL SUR DE UN RIO Dentro de tal complejo de tensiones en América Latina, son casi infinitas las posibilidades de acciones y reacciones y, correlativamente, la tentacin intelec- tual de subsumir sus problemas en otros préximos o andlogos. El gran ensa- yista argentino Martinez Estrada, por ejemplo, tiende a asimilar los problemas latinoamericanos con los africanos, y subraya los “factores de la vida nacional pertenecientes a un tipo de historia al que no convienen los patrones que ha- biamos tomado antes del modelo, y s{ los de los paises africanos donde la es- clavitud y la servidumbre le presentan al observador perspicaz, con similitudes universales y tipicas, formas de vivir comunes a los pueblos que aparente- mente ejercen su soberania”5 La idea de Ja regién se nos vuelve asi mas problematica a medida que intentamos adentrarnos en ella. El sociélogo Gino Germani sefiala dos con- cepciones polares, “diametralmente opuestas entre si, pero coincidentes en acordar una existencia real a América Latina”. La primera “insiste sobre el caracter latino, o griego romano, cristiano, hispanico o ibérico del subconti- nente americano”. En la segunda, “América Latina es vista como una unidad no solamente en términos culturales y sociales, sino también —y sobre todo— en términos politicos... el factor unificante- se origina en un objeto externo, antagénico y amenazante”. Si bien en la primera de estas hipdtesis el factor central parece ser cultural y en la segunda politico, debe observarse que am- bas estan limitadas por otro que es geografico: en la primera se habla del “subcontinente americano”, en la segunda de un “objeto externo”. Estas peticiones de prineipio son casi inevitables en toda conceptualiza- cién de América Latina. Tampoco servirfa un criterio meramente racial, que opusiera los latinos a los anglosajones. Y esto no sélo por Ia presencia de los indios, de los africanos y de los variados inmigrantes ulteriores, sino también por la inescindible mezcla de todas esas razas que se da ejemplarmente en muchas islas de las Antillas, donde se confunden bajo la amplisima denomina- cién de latina las sangres indigena, hispanica y africana (un caso detonante es Haiti, pafs de mayoria negra y donde se habla francés). Y asimismo por la indudable penetracién racial y social de los latinos en la zona sur de los Estados Unidos; en este caso, la América Latina va invadiendo desde abajo a la angiosajona, merced a una especie de capilaridad demografica que sube a través de Puerto Rico, México, Cuba, y pareceria que tiende a compensar, a base de fertilidad, los territorios latinos que fueron perdidos durante el periodo formativo de las nacionalidades. Tampoco serfa aceptable una concepcién puramente linglifstica que predi- cara como América Latina la que forman aquellos paises que hablan espafiol © portugués. José Luis Martinez recuerda que “de los 254.4 millones de habi- tantes que forman la poblacion de América Latina (1968), 164.2 millones, 0 5 Ezequiel Martinez Estrada, Prdfogo intitil a su Antologia, México, 1964, Fondo de Cul- tura Econémica. ® Gino Germani, América Latina existe y si no habria que inventarta, en revista Mundo Nuevo, nim. 36, Paris, 1969. INTRODUCCION 2 sea el 64.5%, hablan espafiol; 85.6 millones hablan el portugués en Brasil, o sea el 33.4 %, y el resto el francés y el inglés”? El residual 2.1 %, en efecto, habla francés o inglés y aun holandés (Curazao, Surinam). Y no sdlo se opone a toda simplificacion esta pluralidad de lenguas occidentales, sino también la supervivencia de las lenguas precolombinas (hay un pafs que es bilingiie: el Paraguay). Por andlogas razones, deberia rechazarse también una concepcién religiosa que opusiera el catolicismo de América Latina al protestantismo de las colonias anglosajonas (aproximadamente la cuarta parte de Estados Uni- dos es catdlica). A pesar de esta intrincacién conceptual, el mundo contempordneo redes- cubre con nuevo deslumbramiento este complejo que insiste en Mamarse América Latina, entidad todavia no definida, pero que presenta a simple vista la consistencia de lo real. Si profundiziramos en busca de las rafces de esta ostensible unidad, su historia suministra esta primera nota: sucesiva depen- dencia del conjunto respecto de una potencia exterior. Primero, de las monar- quias ibéricas; cuando ellas caen, los ingleses y luego los norteamericanos erigiran a expensas de América Latina sus imperios sucesores, no ya en lo politico, pero sf en lo econdmico. Esta nota de dependencia seria, acaso, la primera a considerar para deter- minar el fugitivo concepto de América Latina. Y, la segunda, su inmersién en la mds fuerte polaridad histérica de la actualidad: el abismo que se abre entre los paises ricos y los pobres; oposicién més vasta que la anterior, pero no contradictoria con ella, ya que se ilustra en el conjunto de las Américas, donde Ja anglosajona es la rica y la latina es la pobre. Estos dos criterios se complementan y confirman por un tercero mas elemental: el geografico, en que se apoyan, expresa 0 tAcitamente, todos los que hasta ahora hemos com- pulsado. América Latina seria toda aquella tierra americana que queda al sur del rio Grande o Bravo (que marca el limite de Estados Unidos con México). La habitualidad de esta expresién (al sur del rio Grande, o Bravo) seria prueba de su veracidad: al sur de este rio existe cierta homogeneidad cultural, poli- tica, social, lingiiistica, religiosa. DEL ASOMBRO AL ARTE Se han sefialado repetidamente los tres incentivos que llevaron a los espafioles a colonizar América: el impulso guerrero adquirido al reconquistar su propio territorio de manos arabes; cl misticismo misional catélico; la codicia (de oro, de esclavos, de mujeres). Entre estos méviles, cada historiador, cada ensayista, destaca el que mds impresiona a su sensibilidad, pero no hay duda que el conjunto de los tres factores aducidos es el que determina ese proceso que habria de integrar el mundo, prdcticamente, con la mitad que de él faltaba. 7 Capitulo citado. 10 INTRODUCCION Cristébal Colén era, en cierto modo, un mistico; pero ello no le impide adoptar toda una estrategia para seducir a los reyes catélicos con el oro del nuevo continente, “El oro es excelentisimo —escribe—, de oro se hace tesoro, y con él, quien Jo tiene hace cuanto quiere en el mundo y llega a que echa las 4nimas al Parafso.”* Del oro al parafso: asi podria Hamarse una biografia de Colén. Como buen espafiol, Lope de Vega hereda esta seduccién en su crepuscular Dorotea, y suefia que don Bela, su rival precisamente indiano, llega desde las Indias y por mar jhasta Madrid! Va arrojando a su paso barras de plata y tejos de oro; su ayo le explica que “el oro es como las mujeres, que todos dicen mal de ellas y todos las desean”. Ademis de la alquimia, ade- mas de Ja milagreria filosdfica que manejaba los metales como principio y fin de todas las cosas, esta inundacién aurifera de América a Espafia es quizd la que Ilevé a designar como “siglo de oro” los 180 afios de hegemonia que en todos los Grdenes Espaiia ejerce durante el siglo xvi y parte del xvi. Quisiéramos agregar ahora un cuarto factor que es consecuencia de aque- Hos tres: el primer sentimiento que inund6 el corazén de los descubridores y conquistadores, © sea, el asombro. El de Colén ante América linda frecuen- temente con el delirio: cuando se acerca a la desembocadura del Orinoco piensa que ha descubierto uno de los rios que provienen del paraiso; sin em- bargo, una misteriosa enfermedad que lo enceguece temporalmente le impide pisar el continente que estaba incorporando a Ia historia. Nunca pudo Iegar a México, puesto que se quedé enredado en Ia gigantesca telarafia de las An- tillas; pero previé con toda lucidez que del otro lado de América central habja otro mar. Sin embargo, agrega que a diez jornadas de ese mar —cl Pa- cifico— “es el rio del Ganges”. Quizd Colon es, simultaneamente, el mayor licido y el mayor loco de la historia. Este asombro contintia en cada uno de los espafioles que lo siguieron. Los indios que fuman, por ejemplo, son descritos por los conquistadores como “hombres y mujeres que pasean fumigéndose con un tizén encendido”.? Un ambiente de novela de caballeria ilumina la conquista de México. La ciudad de Tenochtitlan —México—, dice el conquistador y cronista Diaz del Castillo, “parecia a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadis”. El mismo Cortés descubre més al norte las costas gue Hama de California, nombre éste que proviene de una novela de caballerias. Nadie podia creer to que le estaba pasando: nadie era duefio de su destino. Magallanes y Elcano dan la vuelta al mundo contra su voluntad: el proyecto era volver a México, pero los vientos los obligaron a doblar, de regreso, el cabo de Buena Esperanza. Los indios, por su parte, no entendian ese animal centaurico compuesto de hombre y caballo; se maravillaban cuando un conquistador bajaba de su cabal- gadura: jun ser que se divide en dos! Los incas crefan que tos caballos co- mian metal (el freno que Ilevaban en 1a boca); cuando los espafioles les piden pienso para sus animales ;les ofrecen oro! Este asombro de los que estaban 8 Citado por F. A. Kirpatrick, Los conquistadores espaiioles, Buenos Aires, 1940, Espasa- Calpe Argentina, 8 Ibid. INTRODUCCION iM continua contemporaéneamente, ya a nivel culto, Jorge Luis Borges se pre- gunta: é¥ fue por este rio de suefiera y barro que las proas vinieron a fundarme la patria?*° Pues bien: este asombro reciproco es el huevo de donde saldra Ja cultura latinoamericana, todo su arte creativo. El arte, en general, no es otra cosa que Ja expresién del asombro, asombro que genera el impulso de participar con los demas lo que el artista ha visto de extraordinario. En el caso de Amé- rica, éste es el impulso que hace inesperados escritores de los mismos con- quistadores, hasta de modestos soldados casi analfabetos: simple pero mara- villosamente, ellos cuentan la sorprendente verdad que vieron o que imagi- naron ver. Las grandes civilizaciones precolombinas eran ricas en arquitectura, en es- cultura, en mtsica (esta Ultima ha Ilegado casi intacta a nuestros dfas). La cultura europea aporté principalmente el Jenguaje, la religién, técnicas alli desconocidas. Pero a medida que sucedia la historia, el acervo cultural de América Latina iba polarizdndose y ofreciéndose como una estéril opcién que repetia la situacién del conquistador y el conquistado: ser europeo, ser ame- ricano. O sea: a) por una parte, las supervivencias culturales de las grandes civilizacio- nes que preexistian al descubrimiento y conquista, tales como las que tienen ‘su asiento en las actuales republicas de México y Pert; b) por otra, la cultura europea transportada por el descubridor y el con- quistador como un producto mds de la expansién occidental que ellos repre- sentaban; 0 sea, como una actividad especificamente europea, aunque cum- plida por los colonizadores en la nueva region incorporada a sus dominios. Esta dicotomia provoca una oposicién que durante mucho tiempo falseara las relaciones de la cultura latinoamericana con la curopea, presentando como Jo unico auténtico y original de América Latina aquellas subsistencias de las civilizaciones que no hubieran sido afectadas por el impacto de la conquista y colonizacién. En esta concepcién, por lo tanto, se rechazaba la cultura euro- pea como una manifestacién colonialista y puramente. mimética. En efecto, al ser vencidos militarmente, los primitivos habitantes de Amé- rica —es decir, los verdaderos americanos— fueron despojados de sus impe- rios y posesiones, recibiendo en cambio los beneficios, muy discutibles desde su propio punto de vista, de la cultura occidental en expansién. Pero si bien fueron rechazados hacia las marcas de los imperios y transformados en pro- letariados externos, ello no sucedié hasta el punto de que se borraran sin dejar huellas. Estuvieron presentes siempre, y lo estan todavia, no ya como influencia, sino como real componente de este nuevo mundo occidental en formacion: han volcado en él muchos de los caracteres de sus distintas civi- lizaciones, caracteres que cuentan hoy mismo entre los factores mds salientes de la originalidad de América Latina. 10 Jorge Luis Borges, Obra poética: 1923-1964, Buenos Aires, 1964, Emecé Editores 12 INTRODUCCION Del hecho mismo del descubrimiento habia nacido ipso facto una cul- tura mestiza, no sélo por la amplia simbiosis de razas a que obligé la ausen- cia de mujeres en las expediciones espafiolas, sino por la interpenetracién mental que la comprensién reciproca exigia. Los espaioles debian explicar a los americanos qué era Europa, y qué era América a los europeos. Los indios primero y los mestizos después debieron modificar la conciencia que de si mismos tenfan como americanos. La solucién a aquella falsa opcién en- tre lo americano y lo europeo consistié en ser ambas cosas, en ser mestizo, real 0 metaféricamente: es decir, el hombre europeo modificado por América y viceversa. Triunfa asi en la cultura superior latinoamericana una concep- cién sintética de si misma, donde se reconocen no sélo los aportes de las culturas autéctonas, sino también los de las culturas europeas descubridoras, la fundamental aportacién africana que llega a América a través de la escla- vitud, y por ultimo el refrescamiento de Jas fuentes universales implicitas en los movimientos inmigratorios del siglo xix. “El Nuevo Mundo —dice Paul Rivet— ha sido, desde la época prehistérica, un centro de convergencia de razas y pueblos... Es en verdad curioso que el periodo histérico de Ia evolucién americana no sea sino repeticién de los sucesos étnicos que condicionaron su poblamiento. Desde que fue descubier- ta, América ha seguido siendo un foco de atraccién para los pueblos y razas més diversos, igual que lo fue durante su larga poblacién precolombina.”" De esta manera, la posible ascendencia asidtica y ocednica de todos los pueblos americanos, y la posible integracién geografica inmemorial de América con Africa, son datos que vendrian a encuadrar en su campo maximo la universa- lidad de América: algo asf como un anticipo del mundo futuro, donde, mas allé de las razas y las culturas, el hombre sera uno. EL ESTUDIO DE LA UNESCO Y bien: este mundo totalmente humano es precisamente el que una organiza- cién como la Unesco se empefa en suscitar. En el caso particular de Amé- rica Latina, es evidente el impacto actual de esta gran regién cultural sobre la cultura universal, asi como la indeterminacién concreta de los factores que la configuran como tal. La Unesco no ha podido menos que registrar esta paradoja, y le est prestando atencién, tratando de captarla, para definirla y hacerla conocer. EI prefacio que acaba de leerse muestra el proceso que ha puesto en mar- cha el estudio general de nuestra regién, el cual, segtin las directivas de la reuni6n de Lima, se caracteriza por dos enfoques fundamentales : a) considerar a América Latina como un todo, integrado por Jas actuales for- maciones politicas nacionales. Esta exigencia ha Ievado a los colaborado- 34 Paul Rivet, Los origenes det hombre americano, México, 1960, Fondo de Cultura Eco némica. INTRODUCCION 13 res del proyecto a sentir y expresar su regién como una unidad cultural, lo que ha favorecido en ellos e! proceso de autoconciencia que el proyecto entiende estimular, ya que sdlo los intelectuales latinoamericanos son Ila- mados a participar en él; b) considerar la region a partir de su contemporaneidad, remontandose en el pasado, eso si, cuanto sea necesario para comprender el presente. Este recaudo ha obligado a los colaboradores a enfrentar las ardientes cuestio- nes de la actualidad, en cuanto suceden en la region o tienen repercusién en ella. Si algun inconveniente se deriva de estos criterios, seria meramente la contrapartida de sus ventajas. El cardcter de autorreconocimiento que el es- tudio asume, lo priva de la visién acaso mds objetiva que podrian aportar los criticos exteriores a la regién. La consideracién de América Latina como un todo obliga a dejar de lado o por lo menos a disminuir la atencién sobre las caracteristicas més localizadas. El enfoque preferente sobre lo contemporaneo Heva quiza a olvidar otros valores realizados en la regién a lo largo de su historia. Dentro de estos parametros, arribamos asf a la presentacién de este libro, el primero de la serie América Latina en su cultura. Es aqui donde debemos sefialar el acierto que significa la adopcién de dicho titulo, cuya estructura se repetiré en todas las obras de Ja serie, a partir de la presente América La- tina en su literatura. Por cierto que lo més significativo de esta construccién no radica en los sustantivos que la integran, sino en la preposicién “en”. Ella significa claramente que el objeto de este autoestudio no es Ja cultura en sf, los estilos y su evolucién, el inventario de las obras realizadas, sino, precisa- mente, América Latina misma en oa través de esas manifestaciones culturales. Como prioridad inicial para el estudio de la cultura latinoamericana, la reunién de Lima fijé la literatura, considerando que ésta no es mds que una forma intensa del lenguaje, que es a su vez el medio comunicativo mas directo y profundo de que el hombre dispone. El rumbo no podia ser mds acertado: los escritores de esta regién, por asi decirlo, no tienen mAs remedio que ex- presa. el mundo que los circunda y se les impone, creciente y bullente, mundo de contradicciones y desgarramientos, de contemplacién y accién aniquila- doras. Este fenémeno no es, acaso, mas que la manifestacién de otro mas general, descrito por el antropélogo brasilefo Darcy Ribeiro: sucede en nuestros dias, tal como ha sucedido en todos los momentos de grandes cambios histéricos (en el Renacimiento 0 en los procesos de emancipacién del siglo x1x), que “una nueva ola de creatividad intelectual y de conciencia posible se expresa criticamente en el mundo de los pueblos desheredados”3? De esta manera, el multiforme lenguaje de América Latina deviene una literatura cada vez mas critica, mas potente, mds universal. En 1957, sin embargo, el escritor argentino Enrique Anderson Imbert en- juiciaba asi la critica literaria de la regién: “Naturalmente, lo que abunda es 32 Darcy Ribeiro, Las Americas y 1a civilizacion, t, 1: La civilizacion occidental y noso- tros. Los pueblos testimonio, Buenos Aires, 1969, Centro Editor de América Latina. 14 INTRODUCCION la irresponsabilidad. Por lo general se lanzan opiniones que no estén respal- dadas ni por una concepcién del mundo ni por una tabla de valores. En el mejor de los casos, de esas opciones caprichosas se pueden extraer Jos rudi- mentos de una posicién critica muy superficial: dogmatica, hedonista, impre- sionista’* Esta descripcién puede considerarse como la sintesis de todo un pensa- miento pesimista sobre la critica latinoamericana, fundada en la desesperanza general sobre una situacién cultural que se presupone periférica. Pero el tiempo ha pasado a través de muchas inteligencias de la region, y es Guiller- mo Sucre quien ahora comprueba: “La visién de la literatura como un mundo auténomo, con sus propias leyes y estructuras, de la obra como simbolo y encarnacién imaginaria de lo real, es lo que ha dado un nuevo tono a la cri- tica latinoamericana”}+ Como prueba de ello, la solucién a este problema preliminar se encontrd en el mismo sitio donde habia sido planteado: el nucleo inicial de excelentes criticos que ahora colaboran en esta obra fue dado precisamente por la reu- nion interdisciplinaria de Lima, 1967, realizada bajo la presidencia del inol- vidable escritor peruano José Maria Arguedas. A esta reunién concurrieron ademis los siguientes expertos: Enrique Anderson Imbert, Gustavo Beyhaut, Sergio Buarque de Holanda, Eduardo Caballero Calderon, George Robert Coulthard, Argeliers Leén, Guillermo Lohmann Villena, Laura Lopez Campo, Afonso Arinos de Melo-Franco, Mario Monteforte Toledo, Angel Rama, Fryda Schultz de Mantovani y Leopoldo Zea. El representante en ella del Director General de la Unesco fue el gran escritor francés Roger Caillois, constante propulsor de Ja cultura latinoamericana tanto a través de sus funciones en la Unesco como personalmente, inspirado siempre por un profundo fervor hacia América Latina, donde residié parte de su vida. En 1968 se constituyé la comisién literaria que se reunié en San José de Costa Rica en agosto de ese mismo afio, a Ja que asistieron los siguientes cri- ticos, donde el avisado lector reconoceré a muchos de los principales de Amé- rica Latina: el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el chileno Fernando Alegria, el brasilefio Sergio Buarque de Holanda, George Robert Coulthard (inglés ra- dicado en Jamaica), los argentinos Noé Jitrik y Luis Emilio Soto, el mexicano José Luis Martinez, los peruanos Julio Ortega y Augusto Tamayo Vargas, el cu- 43 Citado por Guillermo Sucre, El cuestionamiento, cap. 1 de la tercera parte de este libro. 14 Ibid. 35 En Ia reunién de Lima, juntamente con Alfredo Picasso de Oyagiie, tuve el honor de coiaborar con Roger Cailiois; en la de San José tuve la responsabilidad de re- presentar al Director General de la Unesco. En cuanto a mis tareas de “editing”, no me hubieran sido posibles sin el constante apoyo de las autoridades competentes en el sector respective de la Unesco, y muy especialmente el de N. Bammate, director de la Division de Estudio de las Culturas. También conté con Ia valiosisima cooperacién del relator de la obra Julio Ortega y del revisor Héctor L. Arena, y con la paciente colaboracién de los autores de cada capitulo de la obra, A lo largo de ella, deberan disculparse algunas men- ciones a mi obra literaria personal, que algunos de los coautores no han creido del caso omitir, ni las autoridades de la Unesco eliminar.