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Sobre Edmund Burke Notas de Indagación sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello, versión de Editorial Tecnos

Hay dolor y placer, pero no siempre estamos en una de esas dos cosas, usualmente prevalece un estado

que Burke llama indiferencia.

Está calculado que todas nuestras pasiones desembocan de una en otra. Las pasiones concernientes a la

autoconservacion se relacionan principalmente con el dolor o el peligro. Las ideas de dolor,

enfermedad y muerte nos llenan la cabeza con fuertes emociones de horror; pero la vida y la salud,

aunque nos hagan capaces de sentir el placer, no causan tal impresión mediante el mero goce. Por

consiguiente las pasiones propias de la conservación del individuo se relacionan preferentemente con el

dolor y el peligro y son las pasiones más poderosas de todas. p.29

Todo lo que resulta adecuado para excitar las ideas de dolor y peligro, es decir, todo lo que es de algún

modo terrible, o se relaciona con objetos terribles, o actúa de marea análoga al terror, es una fuente de

lo sublime; esto es, produce la emoción más fuerte que la mente es capaz de sentir. p.29

Todo lo que excita este deleite, lo llamo sublime. Las pasiones que pertenecen a la autoconservación

son las más fuertes de todas. p.39

La pasión causada por lo grande y lo sublime en la naturaleza, cuando aquellas causas operan más

poderosamente, es el asombro; y el asombro es aquél estado del alma, en el que todos sus movimientos

se suspenden con cierto grado de horror. p.42

El asombro, como he dicho, es el efecto de lo sublime en su grado más alto; los efectos inferiores son

de admiración, reverencia y respeto. p.42

No hay pasión que robe tan determinantemente a la mente todo su poder de actuar y razonar como el

miedo. p.42

The other shape de milton p.44

En esta descripción todo es oscuro, incierto, terrible y sublime hasta el máximo grado. p.44

La manera adecuada de transmitir las afecciones de la mente es el uso de las palabras; hay una gran insuficiencia en todos los demás medios de comunicación; y está tan lejos de ser absolutamente necesaria una claridad de las imágenes para ejercer una influencia sobre las pasiones, que se puede actuar considerablemente sobre ellas sin presentar ninguna imagen, sólo con ciertos sonidos adaptados para este fin. p.44-45

Las ideas de eternidad e infinidad se encuentran entre aquellas que más nos afectan; y, sin embargo, tal vez no haya nada que entendamos realmente tan poco como la infinidad y la eternidad. p.45

Aparte de aquellas cosas que sugieren directamente la idea de peligro y aquellas que producen un efecto similar de una causa mecánica, no conozco nada sublime que no sea alguna modificación del poder. p. 48

La privación Todas las privaciones generales son grandes, porque todas son terribles; la Vacuidad, la Oscuridad, la Soledad, y el Silencio. p.52

Otra fuente de lo sublime es la infinidad; si ésta no pertenece más bien a lo último La infinidad tiene una tendencia a llenar la mente con aquella especie de horror delicioso que es el efecto más genuino y la prueba más verdadera de lo sublime. p.54

siempre que repetimos una idea, la mente, por una especie de mecanismo, la repite hasta mucho después que la primera causa ha cesado de operar. p.54

Colocad un número de señales uniformes y equidistantes, en esta línea, y éstas causarán el mismo engaño, pareciendo multiplicadas sin fin. p.55

Este es el motivo por el cual, con mucha frecuencia, los locos permanecen días y noches enteros, en algunos casos, años enteros, repitiendo constantemente algunas observaciones, quejas o canción, que, habiendo impresionado poderosamente su desordenada imaginación al principio de su frenesí, cada repetición la refuerza con nueva fuerza; y la prisa de sus espíritus, no detenidos por el freno de la razón, continúa hasta el final de sus vidas. p.55

Una rápida transición de la luz a la oscuridad, o de la oscuridad a la luz, tiene, sin embargo, un efecto

mayor.

Pero la oscuridad es más capaz de producir ideas sublimes que la luz.

p.60

Así dos ideas tan opuestas como se pueden imaginar reconciliadas en sus respectivos extremos; y ambas, pese a su naturaleza opuesta, compiten el la producción de lo sublime. Y éste no es el único ejemplo, en que los extremos opuestos actúan igualmente a favor de lo sublime, que aborrece la mediocridad en todas las cosas. p.55

Los colores vivos o alegres (salvo tal vez un rojo fuerte que es alegre) no son indicados para producir

grandes imágenes.

p.61

Una montaña inmensa cubierta con césped verde resplandeciente no se puede comparar en este aspecto

con una oscura y lóbrega; un cielo nublado es más grandioso que uno azul; y la noche es más sublime y

solemne que el día.

p.61

Sólo observaré que ni los olores ni los gustos pueden producir una gran sensación, salvo olores penetrantes y hedores intolerables. 64

Las cosas terribles siempre son grandes; pero, cuando las cosas poseen cualidades desagradables, o tales como las que efectivamente tienen algún grado de peligro, pero de un peligro fácilmente superable, son meramente odiosas, como los sapos y las arañas. p.65

Por belleza, entiendo aquella cualidad o aquellas cualidades de los cuerpos, por las que éstos causan amor o alguna pasión parecida a él. p.67

Puede que sintamos un fuerte deseo por una mujer no especialmente bella; mientras la mayor belleza en hombres u otros animales, aunque cause amor, puede que no excite para nada el deseo. p. 67

Lo que muestra que la belleza, y la pasión causada por la belleza, que llamo amor, es diferente del deseo, aunque el deseo puede actuar a veces al mismo tiempo que aquella; pero a esta última debemos atribuir aquella pasiones violentas y tempestuosas, y las consiguientes emociones del cuerpo que acompañan lo que se denomina amor, en algunas de sus acepciones ordinarias, y no a los efectos de la belleza meramente como tal. p.67

El cisne, reconocido como un ave hermosa, tiene un cuello mas largo que el resto de su cuerpo, pero una cola muy corta: ¿es ésta una bella proporción? p.70

Se dice que la idea de utilidad, o de una parte bien adaptada para responder a su objeto, es la causa de la belleza, o efectivamente a belleza misma. Si no fuera por pensar esto, habría sido imposible que la doctrina de la proporción hubiera mantenido su vigencia durante mucho tiempo; p.77

La belleza es una cosa que afecta demasiado para no depender de algunas cualidades positivas. Y, en la medida en que no es hija de nuestra razón, por cuanto nos sorprende sin ninguna referencia a su uso, e incluso cuando no se puede discernir ningún uso, por cuanto el orden y método de la naturaleza generalmente es muy diferente de nuestras medidas y proporciones, debemos concluir que la belleza es, en su mayor parte, alguna cualidad de los cuerpos que actúa mecánicamente sobre la mente humana mediante la intervención de los sentidos. Por consiguiente, debemos considerar atentamente, de qué manera se hallan dispuestas aquellas cualidades sensitivas, en cosas como las que encontramos bellas mediante la experiencia, o que excitan en nosotros la pasión del amor, o algún afecto correspondiente. p. 83-84

En efecto, son ideas de naturaleza muy diferente, ya que una se funda en el dolor, y la otra en el placer; y por mucho que después varíen con respecto a la naturaleza directa de sus causas, estas causas siguen manteniendo una distinción eterna entre ellas, una distinción que nunca ha de ser olvidada por nada cuya función sea afectar las pasiones. p.94

No pretendo poder explicar, por qué ciertas afecciones del cuerpo producen semejante emoción de la mente, diferenciada, y no otras; o por qué el cuerpo se ve afectado por la mente, o la mente por el cuerpo. Si pensamos un poco, nos daremos cuenta de que esto es imposible. p.95

Es probable que no sólo las partes inferiores del alma, como se llama a las pasiones, sino el propio entendimiento, hagan uso de algunos instrumentos corporales finos al actuar, pese a que puede ser difícil saber cuáles son y dónde están. p. 100

En todos estos casos, si el dolor y el terror se modifican de tal modo que no son realmente nocivos; si el dolor no conduce a la violencia, y el terror no acarrea la destrucción d la persona, en la medida en que

estas emociones alejan las partes, sean finas o toscas, de un estorbo peligroso y perturbador, son capaces de producir deleite; no placer, sino una especie de horror delicioso, una especie de tranquilidad con un matiz de terror; que, por su pertenencia a la autoconservación, es una de las pasiones más fuertes de todas. Su objeto es lo sublime. Llamo asombro al grado más alto; los grados inferiores son pavor, reverencia y respeto, que, a través de la etimología de las palabras se ve de qué raíz derivan y cómo permanecen diferenciadas del placer positivo. p.101

Un modo de terror o dolor siempre es la causa de lo sublime. Por cuanto al terror o al peligro asociado, creo que basta la explicación precedente. Pero se requerirá más atención para mostrar, que tales ejemplos, como los que he dado de lo sublime en al segunda parte, son capaces de producir un modo de dolor, de estar así aliados al terror, y de ser explicados por la base de los mismos principios. Y, primero, se tratará de los objetos grandes en cuanto a sus dimensiones. Me refiero a los objetos visuales. p. 101