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las fábulas

del  erial
Segunda edición

Juan Alberto Corrales

© Derechos reservados 2016
© 2016, Juan Alberto Corrales Ramírez
Primera edición: Cartago, Costa Rica, abril de 2016
Segunda edición: Cartago, Costa Rica, julio de 2016
ISBN: 978 9930 9570 2 8
Producción editorial: Tecni Libros S.A.
Diseño y diagramación: Milagro Trejos
Ilustraciones: Dominick B. Proestakis

861.08
C823f-2

Corrales Ramírez, Juan Alberto
Las fábulas del erial / Juan Alberto Corrales Ramírez
– 2ª. ed. – Cartago, C.R.: Tecni Libros S. A., 2016.
108 p.: il.; 13 cm x 20.95 cm
Nota general: Obra dirigida a adultos
ISBN 978-9930-9570-2-8
1. Poesía costarricense. 2. Literatura. 3. Poética.
4. Rima. 5. Retórica I. Título.

Derechos reservados conforme a la ley de Derechos de Autor
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derechos reservados. Hecho el depósito de ley.

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Los bosques preceden a las civilizaciones,
los desiertos las siguen.
– René de Chateaubriand –

prólogo
Este es un libro que aprendió a presentarse solo. Anunciándose
en el principio de las épocas, surgiendo de memorables recuerdos que son su esencia, con la soberbia humildad de acumular
señales, rituales convertidos en palabras, algunos perdidos en
un ayer que yace sepultado en la caverna.
Onírico este poemario es el despertar del reino de dioses, en
magnitudes que recobran todo aquello que no existe más, visto
con parsimonia asombrosa, fábula del rocío pero también de
la flama. Es el primer y podría ser único libro de los recuerdos
reencontrados con educados toques a la puerta de los lectores,
asombrados ante la mítica Quimera saben que detrás de su
rostro solo existe el poema, ese que Juan Alberto Corrales esgrime para encontrar a los demonios ancestrales, seres surgidos
de la nada, del azul, recogen en las mañanas el elemento cauto
que cubre el Erial, convertido en Fábula.
Es un libro singular porque establece distancia con aspectos
de la poética de este siglo, ahogada y agotada en el coloquialismo banal evaporado en palabras, en el esencialismo pomposo,
del trascendentalismo falso que ahoga la libertad esencial del
poeta que acepta su lenguaje, que ingresa en el abismo y asciende en lo analítico, dándole forma a una poesía que nace de
llameantes mortajas que se consumen a sí mismas y a la cultura
occidental.
Discreto y claro, construye su propia celda para desde allí
con nosotros probar la manzana de la discordia en forma de
fábula que no es otra cosa que sus poemas, donde la mano
púrpura agita columpios invisibles.
Absenta, un poema medular, resume la imagen de cirios
que arden en el hielo o las virtudes del paraíso, máxima aspiración del escritor, poseedor de una amplia cultura, conducido
de la mano por hadas y pleno se convierte en demiurgo.
Un buen libro de poesía, de lo mejor que se ha escrito en
Costa Rica en los últimos años. Voz de espada, estilete de la
palabra como el autor afirma.
Alfonso Chase
Abril, 2016

la estancia púrpura

La caída al abismo
altos y estrechos vitrales
Erial, animales fantásticos, quimeras sobre catedrales
Id, sombra
en jardín de delicias
Avenidas luminosas adyacentes a estos templos
sucesión de salones, niebla encendida, extensas galerías
De sus muros pendían máscaras
una luz roja, espectral a través de colgaduras
Había gran belleza y desconcierto, multitud de ensueños
a veces terrible
Me recosté sobre sitiales de terciopelo
delicadas luces cruzaban el claroscuro
Al extremo de una de las estancias una lámpara y su
reflejo, extraño y asombroso efecto
9

En el espejo era visto como un rey, claridad semejante
a una luciérnaga
Entre la multitud apareció
¿Quién era ella?
Su cabello tenía un aroma lánguido y suave
La noche moría y con ella mi descanso
Extendía sus brazos, resplandeciente como el agua
¿Qué es este veneno que corre por mis venas como
un río de cristal?

10

Ángel de la mañana

En temporadas estivales bebí lágrimas de vírgenes
La estrella del amanecer me confirió la facultad
de ejecutar cada venganza
y con el espíritu de la traición me sentí dichoso
en placeres de la discordia
En el seno de tugurios y en infiernos de oro las madres
maldijeron a gritos mi nombre
Clamé al cielo redención por mis pecados
pero mi conciencia no ha escuchado desde entonces
respuesta
¿Cuál es tu nombre?
Soy Teseo hijo de Egeo también soy olvido por siempre

11

En las praderas

En las praderas aparece un ángel de yelmo negro
y color sangre
Un blasón de hierro forjaba sobre el fuego ese ángel
que era también una virgen pagana
Ella me dijo –ésta es tu casa– mientras los vasallos
se oxidaban en la noche de hojalata
Dos estrellas eran sus ojos, un trueno era su capa,
sus alas agudas como lanzas
Su cabello rojo y su piel brillaba
como el rayo que en el feudo clavó su espada

12

Memorias del paraíso

No te recuestes en tu lecho de plumas blancas
en el encanto de la inocencia
El león bebe de la copa del orgullo y vigila en ascuas
a su presa
¿Acaso vas a reformar tu actitud aplacar con pesadas
losas tus deseos
y obedecer los imperativos de tu mente?
¡Mira! El cielo está en llamas
y las ninfas retozan sobre rocas ensangrentadas
del paraíso

13

Devoción

En el estanque
piedras de hierro en un camino de cólera
El humo sobre el bosque sin rastro se disipaba
coronada con rosas por sueños culpables
Alza la luz de tu rostro
recuesta tus mejillas en un lecho silencioso delante
de mis ojos
Ciñes una corona en tu frente
piadosa lámpara de mi angustia
cristal rojo sobre la nieve
Tú, que guardas la memoria
no estés lejos mientras soy ungido de lágrimas
en el verano
Era el santuario donde encontré resguardo
valles resplandecientes como el trigo
Las praderas caían en azules precipicios
estremecían mi alma, se derretían como cera
14

Océano transparente, se eleva el sol anunciando
el curso de los días
vierte escarcha como sal sobre el agua
aureola que se precipita y consume la niebla
La he visto cruzar la montaña, resplandecía con toda
su fuerza
luego era envuelta por una nube con su sombra
No hay sabiduría que calme esta aflicción
La aurora despierta de las ruinas
Redimes el olvido después de la mañana

15

Nido salvaje del viento

Sosegada luna, con tu coraza y armas dispuestas
extingues con amable tacto nuestro sentido
En frondas de hojas secas sometes mi voluntad
Tú, con ojos llenos y vacilante
de frente iluminada y memoria paciente
en sagrado olvido, espero tu oración
Atiende mi ruego y cierra las cortinas
entrega a mi reposo caridad en tus bendiciones
Concédeme tus pensamientos, dispensa mi espíritu
para que nuestras horas pasadas no sean un flagelo
Siempre lista, con aguda lanza, astuta cazadora
ahora la presa cubre con sangre el lecho de su guarida
He esperado por la virtud
antorcha que guía el hundimiento de la inequidad
En tus mejillas se enciende la aurora como polen
sobre nieve
blancas constelaciones en el descanso de ciudades
16

Sálvame para que no sea mi reposo una sepultura
sin que se pose sobre ella la noche clara y otra vez
tu piedad
El verano aguarda para llevar sus flechas
carga consigo la copa que llena en su palacio
el río cruza el bosque
el nido salvaje del viento
¿Cómo son reconquistados esos ensueños?
En lo inmortal persigo lo que debe permanecer
contigo se desvanece en razón de tu amado
y fiel juramento

17

Morado cristal

Ha convertido mi alma a su inocencia
Inclina su cabeza en cielos de morado cristal para ir
hasta sus venas
El óleo sagrado desciende
Escucha mis latidos, su nombre en la distancia,
resplandece por un instante
A veces como una moneda de bronce o un estanque
de plomo
y el cielo es cubierto por sus deseos

18

A la noche

Ve y reposa en su estancia vierte tu cáliz en sus sueños
Protege su descanso con tu escudo de diamante
posa tus labios sobre su frente
antes que el invierno envuelva a la naturaleza
con mortajas de las sombras y su reino
Débil llama del oportuno sueño frontera de la razón
y los deseos
luego, idea perdida sobre oscuro lienzo

19

El martirio

En el salón colgaba sobre el dintel una pintura
del martirio de San Bartolomé
Una joven asombrada me preguntó:
¿Crees que haya valido la pena?
¿Por qué desollan su piel?
Le dije:
Sólo cierra tus ojos
No hizo caso y resplandecía como un tazón de miel

20

El adagio de Caín

El viento se deshace en avenidas
luces pálidas entre la niebla
La noche se pierde en la ciudad de vidrio
criatura durmiente aprisionada por el sueño
Quiero ser un tirano como los antiguos príncipes
y cruelmente subyugar las edades del hierro
Quiero desaparecer en cristalinas fuentes donde se ha
establecido la fiebre
y exhausto desfallecer sobre ellas
Levantarme pronto en el placer de la locura
por encima de ruinas de la sabiduría
He visto el cielo en el delirio de mercaderes
el rostro de Dios en virtud de indolentes
Al Oeste, en un valle de fabuloso contenido
una galería desciende hasta la morada de los deseos

21

En las ruinas de los templos

En un vasto dominio alzaron sus blasones
baluartes de subversión se coronaron con la alabanza
de la historia
Recorrí esas comarcas devastadas por hordas
que clamaron al cielo
después de su victoria
Me vi en la necesidad de regresar a las ruinas
de los templos
Allí reinó el caos y Lillith caída al Hades
poseyó mi alma sobre pantanos en el valle
del nacimiento

22

Estrella del alba

Qué pálido es el rostro del día con sus sacerdotes,
templos y demonios
furor del cielo
El engendro busca al siervo inocente
por la tierra rodeada con rocío y anchos ríos
Se desata la bestia de excelsa luz
danza en torno al centro de lo que era

23

El tesoro

Oruga de nieve, es manceba de infieles en el
imperio que cae ante el día
Los copos de ceniza la cubren, agitada aura
espada de nácar suspendida sobre el pórtico
También sobre tu lecho ha de permanecer su imagen
pálida y su influencia
nube febril sobre mi frente
mientras tú, amada en el reposo cubierta por su manto
En el centro del cielo
fruto transparente, perla sumergida en el pozo
La he visto en su exilio, cerca del horizonte
redonda, amarilla como una hostia bañada en sangre
enfermiza, envuelta en su hábito
pero hoy brilla en lo más alto
Cripta de metal, en silencio reina sobre la muerte trono
de la tierra, cáliz de la noche

24

Amada, el preciado rubí se enciende en tus venas
acaricia tus mejillas, campo de azur
diosa del invierno
es la oveja que se recuesta sobre el heno cerca del fuego
El hechizo domina tus sueños
asciende en forma de la luna que te envuelve
ilumina tu piel como una deidad védica
con lienzos de diamante

25

Hojas púrpura

Espero tu benevolencia a través de las tinieblas
El bosque de muérdago es sagrado
Como una corona es rodeado por la inequidad,
crueles altares y la opresión
Aun no es el tiempo
Hojas rojas como ofrendas sobre el estanque
en ellas la tarde se apaga rápidamente
¿Has decidido descansar?
Tú, la más clara y con mayor temple
la que afronta las sombras con valor
Alza la luz de tu rostro
en tu camino el viento es frío y suave

26

El paseo nocturno

Ayer soñé que en ámbar bendecida del sufrimiento
eras apartada
En largos paseos hasta tu hogar
la felicidad te cubría con sus alas
y en un cielo de nieve las lágrimas me enjugabas
Soñé en vano tu retorno, aquel tiempo ya está lejos
coronan mi cabeza lánguidas ideas
Nunca antes vi a una esfinge llevar atada a su cuello
una cruz
Grita de júbilo en la noche clara, pero antes
del amanecer llora
El templo en ruinas al borde de la costa
el relámpago como una espada encendida
en el borde permanece
Sus ojos en la vasta pradera
en verde pálido como terciopelo a través de la ventana
27

Ella estaba en un antiguo salón una mañana de invierno
Sombras en el cielo
abismo donde encendí la antorcha de tus ojos
y los peregrinos sollozaban
Entramos en el reino de los sueños aunque
no alcanzamos sus misterios
El templo en ruinas al borde de la costa
el relámpago como una espada encendida
en el borde permanece

28

Un misterio

En el bosque es liberada de su cautiverio lejos de sus
temores a las puertas del cielo
Busco eriales para cazar animales fabulosos y exhibirlos
en las galerías de mi mente
Ríos destilados, el amanecer y el goce de sus frutos
sediento a tientas de cercanos augurios
Yo busco esa crisálida, pálida presa de mi ansia

29

El desierto, la caverna y la corona

El viento furioso
y una antorcha sobre el cielo
derrama su llanto hacia el desmayo
Alivia sus heridas, ciñe una corona en su frente
toma asiento en el trono de la razón
de nuevo en doradas sendas y aun oculto
Perdido hogar por multitudes de alabanza y su alma
que pertenece al sueño

30

Un pájaro merleta

En la perfecta geometría se desploma
rompe la constelación
Parece una oruga, un castillo de hielo
luego me doy cuenta que es un pájaro sin alas
en el invierno

31

La torre y el panal

Prometeo tiene un panal relleno con candelas preso
en una torre

Ahí se imprimen las herejías más célebres
La deificación de la razón es abominable
Abandona tu instrucción, escucha clamar tu nombre

32

El fin de la noche

La fiera ha sido cazada con flechas de talentosas
estaciones
Brilla en el cielo una luz de magnitud aparente
es la tierra llena con nubes sobre océanos
y continentes púrpura
Rodeada por anillos de diamante
cruza delante de afluentes hasta perderse en
sosegados mares
El hielo de elementos venenosos flota sobre valles
de dunas hirvientes
anchas planicies de Ur
extendida por distancias y alturas colosales
El león despierta y ciñe en su frente un halo de fuego
Ruge sobre peñascos de azufre ante el principio de todas
las épocas
Lleno de ira recorre laberintos hasta encontrar capas
de agua helada
donde se sumerge, en la región llamada
El final de la noche
33

Los eriales

Errante en el erial de dioses y noches perpetuas
vi monumentos desconocidos que saludan a Orión
en su constelación de miel azul, abejas pálidas y cirios
Recorrí sus pirámides
de proporción mil veces mayor que las del
Valle de los Muertos
León onírico de perfecta geometría mira al gigante de
colmenas santas
no el horizonte en nubes de hielo
Residente en el sueño escuché lejanos cantos
y conmovedores lamentos
¡Luminoso pensamiento!
Cuando lleguen las temidas horas suspira como
una clara fabulación

34

Noche púrpura

En la noche púrpura desciende la niebla
Nada ha sido igual desde entonces
ayer los cristales se encendían
los muros parecían sangre
Casta como una nube
con velas de seda huye de la ciudad
En sombras me abandona, guarda mis ensueños
despojándome de lo eterno y la bondad
El viento solloza en las veredas
Me recuesto en el muro de piedra, las hojas recogen
el rocío
Aparece de muchas formas
me hace contemplar lo hondo del pozo renovando
sus promesas en silencio

35

¡Mira! El invierno ha tomado posesión de este bosque
Es de nuevo el principio de nuestras vidas
listón incandescente, flecha encendida
¡No dejes que se prendan sus legiones en tu virtud!

36

37

En los suburbios

Lloro por un infante difunto y los objetos festivos
Una mujer dragón vomita fuego frente al espejo
mientras la despojo de un instante de gracia
Vi el cielo y eran tus ojos como la tarde
y la noche que se aproxima con sus legiones
de diamante

38

Edad de oro

Desciende la luz en blanco trono, pero no es verdad
que sea para nosotros
La Hidra devora nuestra edad de oro
frontera inmácula, corcel color fuego
En el lago tinto de un odre desatarás tu ira
traerás al fin la copa con óleo
ataviando a las sombras
Bóveda de metal, enviada etérica, penumbra en descanso

39

¡Duerme!

Las aves cantan de noche al borde de nuestras fuentes
y aun en los cielos
oportunas imágenes de algo que ya no existe
Te encontré en el misterio que sirve de cáliz al alba
vestida sobre el arbusto espinoso
cordel con globos incandescentes
¿Por qué?
Te encontré con una corona de laurel
Calma mi fiebre, desciende en pálido aljófar
en silencio besa tu frente
Rostro de plata, ojos de estrella
desata sombras y cortinas del sueño
¡Duerme!

40

Memorable recuerdo

Ella en sus días de cabello de fuego
me obsequió desde la distancia un ojo de cera
con una carta escrita desde las ruinas de los templos
Aquí te envío para la suerte
Muchos lo confundieron con un pez
era azul, brillante y en una jaula de plata
la niña que dentro se escondía
Fue así como pendió de mi cuello día y noche
hasta derretirse con el tiempo

41

Estatua yacente

Aquel que conquistó sus cuidados levantó sobre nubes
su reino
Cuando ellas se deshicieron guardó aun su fe
en horas de recompensa su herida no cicatrizó
Buscó refugio sin dejar puente por el cual volver
Fue cubierto con obsequios
pero en su auxilio el cielo estaba vacío
Subió hasta la nube que se deshizo dejándolo caer
Al despertar nadie entendería
Dormía como una estatua yacente que en la catedral
era encerrada
en un claustro de hierro
En el altar levantó sus oraciones confesando al cielo
Me has cubierto en nuestra noche
Son más claros esos ensueños que nuestros recuerdos
Ahora asoma sobre colinas hirvientes
como un libro dulce en los labios y amargo
en las entrañas
42

A la doncella de piedra

A la doncella de piedra
quiero en tu ausencia dar lo que recibí en fiel ofrenda
El rocío que descansa en delirio y reposo
seda que envuelve al viento
en hojas secas y fruto del sueño
muro celestial, privilegio de virtud
Doncella de piedra en las ruinas
y el manto de la noche
te amaré hasta caer dormido en la mortaja de la aurora

43

Nieve azul

Me confesó que quería volar
Decía ser una bruja que salía por las noches
Me escribió por última vez junto al estanque, sepultura
al pie de la vereda
Encendía una hoguera
en la morada de los deseos, altar de la inocencia
Pendiente de un balcón de hierro
con la mente en una torre sin campanario
en un faro al pie del precipicio de vidrio
como la saeta cruza de noche y se clava en el ciervo
– Odio a las monjas –decía
Al quemarlas en la hoguera de sus deseos
invocaba a los espíritus con las campanadas de las doce
hora cuando la niebla resplandece en cada tumba
y se congela sobre la flor de perfecta geometría
En una montaña la nieve cae en copos azules
44

De madrugada se convierte en una tarasca
regresa en las mañanas de su ritual
Ella me habló de una estancia
donde el tiempo se detiene por completo
– En mi habitación juego a la batalla de Waterloo
y en medio de aquelarres abro el pecho de las perdices –
La recuerdo contra la reja como un tazón lleno de miel
y con fiebre corté con una hoz entre la niebla

45

El retorno

No olvides tu espada, amiga de los injustos en tus
ciudades muertas
Han persistido entre nosotros los que claman
por santidad
y alguna vez dejando atrás las costas doradas de un
continente próximo
fuimos libres

46

Caricatura del plomo

El templo de la ley es un cubo de avena en la ciudad
de óxido
En cimas de herrumbre danza el Hombre de Plomo.
Dibujo hecho en el cielo
¿Adónde nuestras tardes?
¿Adónde en lienzos sobre un insustancial sueño?

47

La zarzamora y el invierno

En la mañana y su virtud se redime con la muerte
La zarzamora, diosa púrpura
deshecha por el hocico de bestias
Recorre el bosque con propósitos benditos
en prendedores que sujetan a las hojas más altas
Suelta las velas en el rocío de líquenes silvestres
en la inteligencia de la neblina y el abrigo de las ovejas
Amada en nubes glaciales e imágenes celestiales
¡Tú! Hada de la zarzamora
sé que vives en una mansión color sangre
en forma de un cofre lleno de bondades,
una isla que se traslada más allá de tus ojos
Es una doncella vestida de nácar del fuego
me saluda
Ella es del principio donde aún hoy se desata
todo aquello que luego existe
De finos rasgos lloró desde la noche hasta el amanecer
Parecía una visión que se deshace
daba la impresión que así veía el presente en llamas
48

De sus lágrimas nunca brotaron fuentes que la llenaran
pero aun en las ruinas se escucha
suspirar al viento delator, su misterio
...profecía de la tormenta
Se oculta tras estatuas olvida sus deseos
derrama de sus ojos cada una de sus afrentas
Nunca tuvo otra senda que seguir
en la primacía de sus intenciones
Olvida cada nido de los bosques
y lo que se escribiría con la tinta expuesta
que el elemento extrae y seca
Musa que en el prodigio de la conciencia encontró
lugar para sus súplicas
Se pasea por la vereda con látigos de silicio
lleva injurias escritas en sus vestiduras
Ella viene cada noche de lluvia a recoger su dote, toca
a mi puerta con educado golpe
Entonces llega el invierno
y los jardines donde retozaron la diosa y las caídas
de agua se vuelven ruinas
como la cueva donde el animal salvaje en la fría hora
descansa
Dichosos son en el vasto imperio los que despiertan en su
propio nombre
Esa senda es el sosiego de fieras
que se desmayan dóciles sobre la hierba
El lecho de púrpura se desvanece
Sol en cavilaciones, horizonte en espiral
congeladas vertientes
azules minerales y brillo de metal
49

El rito

La noche, según el rito, rozando con las alas su escudo
se ha retirado pronto de nuestros bosques
La he visto rogar por felices sucesos
diciendo tu nombre sobre peñascos
aplacando así su cólera
En región de sombras
sitio de altas torres
también ha recordado tus rezos
Se ha retirado para seguir al viento del Oeste
dejando atrás las granjas de las colinas y los desiertos

50

El sendero

El sendero ante brillantes ciudades es la última visión
del paraíso
Era una diosa atrapada en su cuerpo
conmovida ante el exceso compartió sus complacencias
Ha desaparecido
bajo la luna y poseída por su belleza
más que el desvarío de una ficción
Ataviada con una corona de muérdago
expulsada del templo, me pedía seguir hasta la cumbre
Hoy libre en su ausencia reina sobre el deseo

51

El santuario

En los dominios del abismo
no te cubras junto a la abundante fuente
He de saber si eres mi bendición
Tu cabello es la miel que se derrite
dentro de una olla de oro en el seno de valles
Río de cristal al pie de montañas
liebre blanca de ojos color sangre
Deseo recorrer contigo las veredas del bosque
bajo encinas que destilan su aceite
en ofrendas de fieles paganos
Quiero calmar mi sed en estanques sagrados

Supe que eras la musa de las ruinas aunque nunca vi
tus vestiduras ensangrentadas
¡Fantástica fuente de la llama y la nieve!
52

Te escuché venir como los corceles del viento
doncella de hielo
Recuesto mi cabeza adolorida sobre tu regazo
en tus manos de nácar bajo las sombras
Me prohibes ver tu rostro, benevolente encantamiento
la daga en tus manos, en tu nombre
Déjame seguirte a un reino lúcido y nuevo
Dame la pócima de la mañana, beso inerte como
liras mágicas
Voz de espada, daga de la clemencia

53

El nacimiento de la niña de miel

La niña que se perdió en los bosques
seguirá la escritura de la niebla hasta el corazón de
esa rayuela
y encontrará paz en árticas latitudes
Ella verá sobre campos mórficos esa esfera de metal
A través de ella consagrará su nacimiento
Rostro de la inocencia, la sorprenderá su primer
sueño, pero
¿Adónde descansará su virtud antes del comienzo?

54

Aldea de metal

En el cementerio fue consagrado el templo
de la instrucción
trono del centauro, gobernante de Ur
Aldea de rojo metal
Es un templo de piedra negra
con vitrales y enseres color sangre
En la plaza de ejecuciones su vicario el Cíclope
hambriento devora reliquias de basílicas
Comuna de la manzana, se pudre bajo el árbol
de silicio
Tu cruz está vacía
No me dejes caer en tus sueños
sus ornamentos son advertidos desde el pantano
Los frutos de plata penden de la noche, excepto uno
Es licor de rubí, listón incandescente
baluarte de oriente, asesino de dioses

55

Al pie del abismo

En el desierto rehúsa el conocimiento
se aparta del árbol resplandeciente
al pie de la caída acepta sus tentaciones
El príncipe ha obtenido los tesoros de la tierra

56

Panal en llamas

Silenciosa en la senda iluminada con antorchas
Nunca te vi en el estanque
ni se escribió tu nombre en las aguas
que bajo el panal descansan
Ahora sobre mi frente el cielo es poblado por mil
estrellas
mil demonios en intenso palacio de azur
En galerías de la ciudad de morado cristal
en salones vacíos, de oro batido sobre sus pórticos
En el bosque la vi ser cubierta con su sudario
Nunca fui encadenado y preso
sin embargo construí mi celda
en las memorias del paraíso
Has clavado tu daga

57

Hoy el ave rapaz comparte su ambrosía
y el desierto se enciende como una colmena en llamas
La caverna lleva hasta la villa resplandeciente
y a la basílica que es devorada con sus reliquias
por paganos
Cuánto te amé cuando desaparecías en nubes glaciales
Mas hoy, derretida mi celda
panal en llamas
la miel sobre tus mejillas de nieve
es trasladada por el río a través del valle

58

Bóveda de metal

Las cortinas se mecían sobre su cara
La noche se derretía en bóvedas de metal morado
En esa hora el rocío del bosque
cubría cada instante para siempre
Descendió de su trono conteniendo las visiones
deseadas
una copa sobre sus ojos dormidos
Al despertar, agitado miró por la ventana
encontró oscuridad en el jardín
siguiendo el camino hasta su hogar, perdiéndose
de su vista en el umbral
Se alejó de la ventana, a la mañana siguiente despertó
Desde entonces esa visión poseyó su mente
permitiéndole ver sobre el vacío y lo aparente

59

Hada azul

El manto cubrió el yermo convirtiendo cada lecho
en piedra
Fría mañana, cálida noche, aura de santidad
de las estrellas
Era lo que había y no deseo ver más
Ella decía “sigo siendo tu jardín azul. No lo olvides”
Primero como promesa, luego su nombre escrito
en el agua
Las ondas en la superficie del pozo
al pie de los cerezos, su verde tronco, sus tortuosas raíces
Nuestro nombre la tormenta del verano juraba,
nunca lo creí
¿Por qué te despedías tan pronto?
Aceptando pocas devociones
dejando mi alma en tormento
Te rogaba en mi desvarío hasta que desperté en el erial
60

Antiguo santuario agudo como el vidrio
es la cárcel de la espera, aquello que no existe más
Busqué ser redimido
El cofre que nunca abrí
el de tus virtudes perdidas

61

Los cerezos

Si aun así quisiera la redención
¿Aceptarías mi sangre como el vino que se derrama
sobre el hielo?
Los sollozos vienen desde los cerezos
bajo este cielo gris como el roedor que se esconde al pie
de los sitiales
En el bosque hojas y ofrendas
sobre los pasillos encaje de doseles
Guárdame de mí mismo
y si aun inclinas tu frente en los altares
recuerda que he pecado, inconquistable obsesión
Es mi tormento tu compromiso, mi deseo tu lealtad
Tú, que sueñas con muérdago en tus puertas
también en mis propósitos, no duermas
ni recuestes tus labios a su lado
Ruego me tengas presente en tus oraciones
aunque haya tanto que perdonar

62

Pradera de tulipanes

Después de la fiesta tus mejillas se encienden
praderas de tulipanes bajo frías almohadas
La luna llena bendice tus sueños
cubre con su manto la ventana
Descuida, aun está lejos la mañana
es la última luz en la ascensión a la cumbre
El viento tiende su manto
el río como un sable bordea las ruinas
Desde el balcón parece un carrusel
al girar desata un lenguaje extinto
el rumor desaparece
La fiesta proseguirá cuando deslice las cortinas
y cierre el último sello de mi habitación en sombras
Vastos sitios del hielo
hileras de árboles tras la ventana
el lecho seco y el algodón tibio
63

Me iré a descansar
se sentará a mi lado
iluminará su lectura con un candil
Resplandece en los cristales
una mortaja sobre la visión de nuestros valles
Terminará de contarme sus memorables visiones
mientras me rindo en la ausencia y el sueño
La tormenta nos oculta de aquello más alto que el cielo
hasta que el letargo domine con sus secretos

64

Desde la ventana

Desde la ventana el cielo era un horno en llamas
Fue en su búsqueda. La pertinencia de los consejos
no bastó
Como los antiguos tiranos ofrecí la manzana
de la discordia
un fruto marrón que cambia de forma a conveniencia
La luna, como un mineral, sobre la marea también cambia
es una diosa sobre la playa verde
En la mañana retiene blanda y sensible el recuerdo
memoria de los mortales, en el centro de esa región
su regreso y destierro
Es una ninfa en hábito de paño pardo
Se dice que está en el cielo oscuro y nublado
se dice que es una voz bastante clara
Brilla sobre tribus y distantes islas
daga en la tempestad
Es como una hostia o una hojuela de avena
65

Has quitado al panal su miel
secado mis heridas en el encanto de bosques
¡Escucha! Ahora mismo profesa sus rezos dando gracias
No te sorprendas
pronto descenderá al abismo
sitiará sus torres como astuta cazadora
En el precipicio, ausente de conciencia
conservará la llama encendida en su corazón
Me han dicho que es una isla flotante
en periódicos la han descrito como una máquina
produce fiebre en época fija
y el viento ha fracasado en derribar
Sabemos que esas razones no son del caso
solo son expresiones fáciles de explicar
Para mí es la hija seductora del sueño
caja metálica, iglesia medieval, ave rapaz y sedienta
Se alimenta de sacrificios
A veces parece un molino
errante arco iris, laberinto móvil entre dos orillas
Ha visto entre nosotros
descendiendo por peñascos
el deseo de creer y afirmar que estaba unida
con la perfección
Hoy le he pedido en silencio cubra mis ojos
con la noche

66

67

La pradera adyacente a la ciudad

Seres alados se deslizan por la maleza, alucinantes
leones atraviesan las colinas
¿Qué reino es ese que en las cimas se quiebra en dos
y se parte?
El emisario asoma por la pradera, su sangre hierve
El cofre será llevado a las ruinas
Nunca más será abierto en el erial

68

La luna

La bruja rebana en finas lonjas la luna
de sus heridas brota bálsamo de adormideras
Se ríe y pasa por su cara la daga
Ella cortó la luna como un prisma, aura visible
tesoro de todos los tiempos

El musgo, la negra espuma y las rocas de los fríos mares
la luna cae como una espada sobre cumbres del reino
del instinto
claridad, fuego como el alba en rojo vivo
se mecen en mágicos columpios
Te quiero como el nido que se sujeta al precipicio con
divinas fuerzas
Te quiero sobre lechos de adormideras
En el amanecer desprendida del sueño
no duermas la temporada que ofrecen las agrias hierbas
Espera el amanecer despierta
la nieve se esparce como óleo sagrado
aun no duermas
69

Blasón de azur

Nos cubre con su manto, brilla en silencio, nubes
presurosas
Sé que te conmueve su cuerpo herido, envuelto en seda
Los relámpagos dan a las gárgolas figura histérica
ojivas sobre el estanque, altar con forma de quimera
La hiedra cae de los árboles, pálida luz, epifanía
de la mañana
el cielo permanece en ti y corre por tus venas
¿Por qué por encima del bien tu silencio prefiero?
Quiero beber del rocío que se posa en tus sueños
morir en el suspiro que exhala tu pecho
Las estrellas descienden de su trono de plata
en forma de un sueño para que también sea tuyo
del céfiro su amor que yo te tengo

70

Luna verde

Una luna verde como un escudo de bronce
en tu habitación
Si te preguntan de dónde salió
di que la compraste en tus paseos nocturnos hasta
tu hogar
Una docena de estrellas con el brillo de criaturas
del pantano
pero detrás de esa luna no permanece
la noche bajo la corona boreal
En su corazón de balanza levanta su palacio
bendecida en ámbar como antiguos bosques

71

El principio de las épocas

La exaltación del principio de las épocas se perdió tras
columnas de fuego
No se posa hoy sobre ciudades, edificios y estatuas
Ordena a sus mancebas
danzar sometidas bajo el trance de largas canciones
Blasón de miseria
sombra de mercaderes
Aquel llamado vasallo ha dictado la abolición
de los tiempos

72

Hurí

Clara como el relámpago
junto al estanque eras la promesa y el sueño
De noche zarzas congeladas y agudas, cirios arden sobre
el hielo
Coronas azules se mecen en tu pelo
hurí hurí zafír de ensueño

73

En tinieblas

Cabello de seda en tinieblas
en sus ojos se extingue una estrella
En el jardín luminoso aprendí a recitar su nombre
pero la adoración y mi afecto descansan en sueños
La amo aunque sea como la noche porque su voz
es del silencio

74

Hada púrpura

El Hada púrpura lleva una varita aguda como una lanza
En misericordia resplandece, gracia por virtud del cielo
Desciende a lechos de la enfermedad, a sendas de sangre
y conduce a sus amados hasta la guarida de la muerte

75

La bruja

En la copa del olivo invoca hechizos en el pueblo vacío
La luna es verde como el espejo del río
Ella, piel de aceituna, danza a las puertas de la iglesia
desliza su lengua sobre la llama de cirios
campanarios y gélidos vidrios
Venía la mañana, concluía así el viernes santo
Cantaba en el calvario un gallo muerto
llevado de nuevo al cadalso

76

Costa gris

Antes del día se refugia en sus adoraciones
La oruga muere oculta en seda
La luciérnaga en su trono de musgo resplandece con ira
y aflicción
Antes del día ronda deshecha
en la costa gris, región del olvido

77

Pomo de soma

Pasé mis noches en inmensas habitaciones
Crucé altas galerías de morado cristal, alabastro y bronce
Todos comprometieron su espíritu a fáciles dádivas
de los mecenas
Aunque no recuerdo los blancos santuarios
de mi nacimiento
escogí al borde del abismo
descender a mis propios infiernos
por un sendero de rocas agudas y enrojecidas

78

Vellocino dorado

Me detuve al borde del abismo
El verano nos dejó esa noche con una bendición
Último bien angelical
reducido tras un largo vagar
luego de recorrer las profundidades
recuesto mi cabeza adolorida sobre tu pecho
En senderos resplandecientes recibí tu sabiduría
pero tus oraciones no las recuerdo

79

Euforia de la mañana

En el estanque se levanta
reposa bajo la luna amarilla
Es cuidada por una diosa
conforta su llanto con canciones desconocidas
Escapé a su sepulcro, abrí el custodio de hierro
como estatua me tendí sobre su tumba
No sueñes nunca con ciervos y quimeras de fría plata
ese bien superior a cualquier otro
Bosque de hiedra, guarida de innominadas bestias
es un extraño reino, en sus cumbres se levantan lechos
húmedos de agrias hierbas
Escucha: en la euforia del amanecer tendió cortinas
celestes
sutil cielo sobre su aflicción la mañana, luego
con los párpados pesados decidió dormir
Prosiguió su visión con la mente agitada
en altares creados en la experiencia
mas era ella que en llamas no hirientes esperaba
al final del día
80

Ayer

La ciudad apagada
los árboles ante el viento se reclinaban
Ayer te conocí en un sueño
El hogar de ladrillo en sombras y silencio
En la montaña la villa resplandeciente
No descanses en esta hora
la noche pronto llegará con sus animales fabulosos

En el estanque navegan dos barcos de papel
con tinta que se esparce en el agua como el veneno
de una hidra
Traen escritos dos nombres
uno es el abrigo de la oveja, el otro es una copa rebosante
La noche sobre el ala de un insecto, en el óleo del cáliz
81

Navegan sin rumbo y descanso
Describen un campo de frutos amarillos
manchado con sangre de perdices del bosque
Navegan deshaciéndose en la corriente sin olvidar
su naufragio

82

Signos de la infamia

La Tarasca gritaba entre risas mientras era llevada
a la hoguera
La promesa de un redentor, blasfemias en sus vestiduras
escritas bajo el hechizo de errores
embrujan con la insignia de su enojo
Instrumento de suplicio tras la expresión de su noble título
legado de ladrones vestidos de santos
El saber popular está al acecho
la adoración con manos ensangrentadas es un admirable
clamor
concurre en dulces ansias ¿El rival? Festividades
de frivolidad
¡Sí! ¡En ceniza espíritus que me avisáis!

83

Epifanía

Ignora bajo el cielo su nombre y la hoguera
cada emoción se convierte en suya
en la mañana enferma de insomnio sufre a la distancia
Debo confesar que no me importan las promesas del pasado
aunque las evoque como estupenda suerte de angustia
He huido bajo la lluvia hasta el corazón del bosque
donde vacío y sin fuerza caí con el cansancio a cuestas
Y enjugó el cielo su llanto
hasta que en la pureza de su calma reposé tendido sobre
la hierba
Amigo viento, amigo sol. Amiga muerte
tu reino es superior a la pestilencia de sepulcros
y el silencio

84

Épocas de furia

Torturada por navegantes
castigada por monjes
subyugada en el templo
Acechada por tu cuerpo, en busca de lo absoluto
carrera noble de la anarquía
Colapso resplandeciente de ciudades
Huyes en busca de abundancia
en vertientes del abismo

85

Octubre

En sombras bajo la lluvia
descansa en su lecho
adormece su angustia
Es sumergida en el estanque
pero antes es llevada al trono de la noche

86

Liebre de ojos en grana

Recuestas tu cabeza sobre la almohada
Amanece, praderas que en la débil luz parecen el cielo
No encuentras vida sobre ese manto, colina desde
la cueva
Un camino con guirnaldas de hiedra
Dejaré mi fiebre en el estanque
será nuestro templo y los árboles se inclinarán
He visto el pórtico de tu hogar y como besas
a mi enemigo
Puedes llamarme el que ha alcanzado sus propósitos,
sumergido en licor ámbar
resguardado por un blanco parasol
En medio del desorden al pie de tu cama
cerrabas los ojos
mientras ausente eras la fuente de los deseos
87

Blanca liebre de ojos color sangre
ahora la noche es la realización del cielo
fuegos artificiales en el fondo de estanques

Pozo con antiguas rosas cruzado por laberintos
Aliviaré mi pulso febril
ahora en llamas, veo en ti la redención
Destruido está el nacimiento, consumado el peregrinar
tal es lo que se reconoce
Mi mano estaba en tu puerta, sin embargo no me atreví
a tocar
Impaciente está quien no tiene lo que ama
pero también aquel que ve aquello que no debe amar
Cuando sano y salvo vuelve un viajero
le saludan como el ser amado que atiende a quien regresa
A unos pasos de ti me pregunté ¿Dónde estás?
No fue como debió ser
Debí tomar tus manos y después con una cuchara
verter un poco de té sobre tu cabeza
como reverencia a una deidad
Tus cartas llegaron en el mes de la lluvia
en tardes grises, en días de mayor prudencia

Final de Las fábulas del erial

88

El río santo

El río santo ya olvidado
era transparente al comenzar el día
errante con árbol, roca y piedras
en un lecho de hielo como si nunca hubiera sido
Por encima de efímeros dioses o abismos
tu luz permanece
En tu búsqueda podía escuchar un invisible deleite,
un misterio
Era entonces compasiva y con mayor temple
en esos días atrayentes para mí espíritu
en su inocencia, la locura de sus palabras
Una esfinge pálida ha saltado desde el muérdago
la he visto como un presagio, un buen augurio
Luz en las montañas y en mis sueños

89

Fragata

Flor de nácar y tréboles
patriarca del juicio y aire psíquico
Se deshace en el gas del acimut
caído del seno iridiscente
El escape de la tierra
de la noche, la quimera, castillo de difuntos
Nuestra hoguera, cofre de todos los dones
¡Si fueran más las esperanzas atrapadas!
Monumento de nuestra huida
el legado será llevado hasta las ruinas

Suspendidas de un sueño una a una al pie de la estatua
de bronce
Seguirán el fuego sagrado con un velo
y una lámpara encendida en sus manos
90

Un ruego en secreto
hiedra, licor en sus venas y luego el retorno

Es en vano que busques a los tuyos entre los vivos
Almas como el bosque encuentran paz en el silencio
Nos ha herido con sus certeras flechas
un demonio ha truncado nuestras vidas
Te aprisiona en la oscuridad
recorre el jardín desde mi ventana
Antes del fin del tiempo puede llegar ese milagro
pero mis ojos nunca verán ese día
¿Qué es este hechizo, esta maldición que te aleja de mí
desde el principio?
¿Por qué has escogido descender al abismo dejándome
también con tu dolor?
Al comenzar el día y en mis pensamientos

91

En un palacio ámbar

En un palacio ámbar y bronce
débil claridad de lámparas
También eras luz de sol
Una mañana jugabas sobre la hierba
Una mañana cálida
frente a ti en silencio
Hojas secas el viento lleva
Eres el palacio
miel en el seno de valles
Una corona en tu frente ámbar y bronce
también de fuego
En Arcadia
seres amados sean contigo una vez más

92

Noche igual

Pensar por pensar, el silencio y un enorme vacío
Olvido involuntario de algo insoportable
La exaltación que llena todas las cosas también
es en nosotros
Deseo, las bellas formas, embriaguez, dominio, potestad
y muerte
En sendas encantadas y en el bosque de noche
cruzando el puente sobre el río, a la mañana siguiente
al subir al tren
bajando la calle inclinada desde tu casa y cada día
al despertar
La claridad se representa a sí misma
saciándose de voluntad una y otra vez
sin alcanzarnos nunca

93

Absenta

Es domingo
Recuesto mi frente sobre mi mano derecha
La tarde es gris
Siento un ligero dolor de cabeza
Al cerrar mis párpados todo ha cambiado
Te veo correr en una tarde de verano
En la dirección del viento 
Me gustaría seguirte
La tarde es gris
Ha empezado a llover
El sueño ahora es tedio
Aún hay tiempo
Quedan muchas oportunidades
Al abrir mis ojos 
me doy cuenta que el tiempo terminó
El sendero oscuro donde se ve la tarde brillar
el viento inclina los árboles bajo el peso de un arco iris
el cielo rojo, la niebla alrededor
Han desaparecido

94

Es de noche
Recuesto mi frente sobre ambas manos
Abro mis párpados
Es la mañana clara cuando todo inició
La tarde tibia, luz tenue y dorada
Cierro mis ojos
Había algo de sol en invierno
Sus ojos, su cabello como el cielo
transparente como una marquesina sin color
La llamé con diferentes nombres
Pálido sol, rosa y metálico. Polen en la ventana
El río parecía tinta. Luz sobre el lago. Sueño y fiebre
Un muro al otro lado. Una vida que no comprendía
me llenaba
Sé que también había montañas, no podía verlas
Un árbol frente a la vieja casa, abandonada
El portón oxidado. La pintura roída
El reflejo en las ventanas del salón y el ático
Se diría encantada
Te busco entre sombras
Este es el amor obscuro

Espera de noche 
hasta desfallecer
Extiende sus brazos
tendida en claroscuro 
o luz azulada
95

Canciones y primeras sombras 
devenir alguna vez propio
nos cubría
aún sin estar ahí

Eras un atardecer
La luz huía en los cristales
y regresaba
Descendía en nuevos segundos
hasta derretirse dulce 
y completamente
El invierno cubría con un océano de oscuridad
la brisa jugaba alrededor
El peso de mis piernas
llevado en ligeras nubes

El gato ha arrancado la cabeza al ave
Ha dejado de llover
 Corre por la orilla
descansa y juega
tarde violeta

Sol de la mañana
en el puente
Viento cálido
cruza delante
Su mochila verde           
dice su nombre
96

Soñaba despierto
luz blanca sobre el papel
sobre tu foto   
Luz blanca
se descompone
                iridiscente cristal

Viene en la noche oscura
saluda al pasar

Beso su frente
sus mejillas
su cuello
sus brazos
su sonrisa
sus ojos cerrados
brillan como el fondo de un lago
el viento en su superficie
Su cabello tenía un aroma lánguido
se mecía en su cara
Dime tu nombre
Abría al cielo y su reflejo
la hierba asomaba luz sobre el agua
recostada en el aire tibio

98

Duermes
¿Sabes adonde está?
Escríbeme
No lo leas hasta llegar a casa
No te agobies tanto
                  
El tiempo se detuvo
En vértices
Curvatura móvil
       En el centro
Sus caras
                 Su corazón
Teseracto
Sin escribir
Sin despertar
Cada día
Al mes una carta
También en ti pero no igual
Una parte de mí vive
Muero cada instante
a tu lado a la distancia
Termina el año
Llega una carta
Te dibujé
entre el fuego y el viento
A partir de aquí los recuerdos se vuelven uno
Cada noche fue todas las noches
99

Antes o después volviste a mí
Ya no vivo en el mismo lugar
Salí a pasear en bicicleta por el pueblo vacío
Usé un antifaz esta noche
Fui al reencuentro este verano
Extendía mi mano
mi corazón estaba ahí
Cerezos blancos en flor
Las calles antiguas de tu ciudad
La colina desde la ventana
Prometí volver
Han pasado diez años
En tu ciudad
A medianoche
En invierno
De madrugada
inclinas la frente al rozar tu cuello
A la tarde siguiente
las farolas como espadas se encendían
Nos veremos en dos días
Es mediodía
Has llegado
Iluminados por el verano los árboles
A la noche una bebida verde
Deslizo despacio la cremallera de tu abrigo
De las manos unidos como dos amantes
100

No puede ser
El mar tibio y en calma
La neblina desciende en la otra playa
En la fría montaña
El final de la noche
Escoges la habitación al final del pasillo
Despierta
Ven a mi lado
El sendero oscuro en el bosque
se ve la tarde brillar
el viento inclina los árboles bajo el peso de un arco iris
tendidos sobre la hierba
 Entre deseo y llanto
ahogado y silencioso
Extendías tu mano sobre la cama
Ven
La noche estrellada
Debemos separarnos
Pálido sol, rosa y metálico
Ven a la estacíón de tren
De noche cruzamos el puente y el huerto de la iglesia
Había también pesar en tus ojos
Duerme, por favor duerme
Adiós, adiós
Ya viene el tren
Sé feliz
101

Liberalia

Rododendro, pira, hurí, quimera
Lamprea, soma, hiedra, falena
Traes la antorcha para dar luz a los rituales
Es Liberalia, portador del fuego
en delirio místico
hazlos enloquecer
y nacer dos veces
Las cicatrices en su vientre
como una estatua rallada por la gradina
sacerdotisa del bosque
Furiosa adoradora
de sus misterios

102

Insustancial

Duerme en calma
con cuidado asciende
luego en reposo
Me juzgas por mi impostura
como los ángeles del cielo 
o espectros
Feliz en el olvido y en lo oscuro
soy protegido
Serás Príncipe de Tramontana
tu reino deberás cuidar 
crepúsculos pálidos, muertos
Dictarás la abolición de la primavera celeste 
cielos claros de encendidos listones
Lo que Hermann Heller llamó 
el eclipse del espíritu
Presuroso debo ser
del pesar y el deseo queda muy poco

103

Deseo ser luz de sol 
en ti primera y única luz
en el trono de la verdad 
y felices horas
El más profundo azul
como el espíritu que mora 
en una habitación en sombras 
al atardecer
Errante en mis pensamientos
y tus acciones 
devota a una quimera
al igual que yo
Expansión de claridad 
palidece como el cielo
y el rayo encendido

104

ÍNDICE
La estancia púrpura / 9
Ángel de la mañana / 11
En las praderas / 12
Memorias del paraíso / 13
Devoción / 14
Nido salvaje del viento / 16
Morado cristal / 18
A la noche / 19
El martirio / 20
El adagio de Caín / 21
En las ruinas de los templos / 22
Estrella del alba / 23
El tesoro / 24
Hojas púrpura / 26
El paseo nocturno / 27
Un misterio / 29
El desierto, la caverna y la corona / 30
Un pájaro merleta / 31
La torre y el panal / 32
El fin de la noche / 33
Los eriales / 34
Noche púrpura / 35
En los suburbios / 38
Edad de oro / 39
¡Duerme! / 40
Memorable recuerdo / 41
Estatua yacente / 42
A la doncella de piedra / 43
Nieve azul / 44
El retorno / 46
Caricatura del plomo / 47
La zarzamora y el invierno / 48
El rito / 50
El sendero / 51

El santuario / 52
El nacimiento de la niña de miel / 54
Aldea de metal / 55
Al pie del abismo / 56
Panal en llamas / 57
Bóveda de metal / 59
Hada azul / 60
Los cerezos / 62
Pradera de tulipanes / 63
Desde la ventana / 65
La pradera adyacente a la ciudad / 68
La luna / 69
Blasón de azur / 70
Luna verde / 71
El principio de las épocas / 72
Hurí / 73
En tinieblas / 74
Hada púrpura / 75
La bruja / 76
Costa gris / 77
Pomo de soma / 78
Vellocino dorado / 79
Euforia de la mañana / 80
Ayer / 81
Signos de la infamia / 83
Epifanía / 84
Épocas de furia / 85
Octubre / 86
Liebre de ojos en grana / 87
El río santo / 89
Fragata / 90
En un palacio ámbar / 92
Noche igual / 93
Absenta / 94
Liberalia / 102
Insustancial / 103

La segunda edición de Las fábulas del erial se terminó de imprimir
en julio de 2016 en los talleres gráficos de la euned.

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