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RESUMEN Equidad educativa y desigualdad social - Néstor López

Educar a los desposeídos de capital cultural es una labor de tal magnitud y dificultad, que
incluso los países más ricos aun no logran llevarla adelante con éxito. Para analizar la relación
entre educación y equidad social se debe poner u polo de esta relación como condición previa
del otro: no es posible una buena educación si no cambian las condiciones sociales que le dan
contexto, y desde el otro, que no es posible una sociedad justa y equitativa sin una buena
educación. Sin embargo, el análisis debería dejar de partir de la situación social o de la
educación y centrarse en el punto de interacción entre ambas esferas, su propia relación.
En el nuevo escenario social que se va configurando, una oferta educativa concebida como
igualitaria deja de tener efectos integradores frente semejantes desigualdades sociales. En
contextos de alta heterogeneidad, en que las situaciones individuales son cada vez más
diversas, una oferta educativa homogénea se traduce necesariamente en trayectorias y logros
sumamente dispares.
La idea de igualdad requiere de mayores precisiones frente a la diversidad propia del sr
humano, y a la diversidad de dimensiones respecto a las cuales puede ser promovida. Se
presenta la equidad como instancia que se ubica por encima del análisis de la igualdad en cada
una de las dimensiones, organizándolas y estructurándolas e torno a una igualdad
fundamental. Establecer un criterio de equidad significa identificar cual es la dimensión
fundamental respecto a la cual definir un horizonte de igualdad, y en torno a la cual se
estructuran todas las desigualdades resultantes. La noción de equidad aparece legitimando
desigualdades en diversas dimensiones de la vida social, siempre y cuando estas mismas
estén orientadas al logro de una igualdad fundamental. La noción de equidad lleva implícita una
valoración ética en su definición, al exigir una toma de posición sobre cuál es la igualdad
estructurante que se define como horizonte.
Dentro del campo educativo, los principios de equidad deben organizarse a partir de estas
cuatro igualdades fundamentales: igualdad en el acceso, igualdad en las condiciones o medios
de aprendizaje, igualdad en los logros o resultados e igualdad en la realización social de estos
logros.
Un sistema educativo es equitativo si el impacto social de la educación es el mismo en cada
uno de los escenarios sociales en que se despliega. Establecer un criterio de equidad en
educación, y consecuentemente definir un horizonte de política educativa, implica optar por una
de estas igualdades fundamentales.
Tratar del mismo modo a personas que provienen de escenarios sociales sumamente
desiguales es reproducir esas desigualdades, y en este caso, legitimarlas. Promover horizontes
de igualdad implica reducir las libertades individuales, por lo que el derecho a la igualdad atenta
inevitablemente contra el derecho a la libertad.
La educación básica debe proveer la capacidad para que cada alumno pueda elegir, a partir de
un juicio fundamentado, su futuro educativo. El principio de equidad no solo apela a una
igualdad de resultados en cuanto acceso a un conjunto de conocimientos básicos
irrenunciables, sino que también incluye en su concepción la igualdad de oportunidades con
respecto a una educación superior.
La definición de equidad educativa a partir de la búsqueda de la igualdad en los logros
educativos y en las oportunidades a una educación superior presupone asumir y promover un
conjunto de desigualdades legitimadas desde este principio de equidad. Implica promover
diferencias en el trato de los niños en el acceso, por ejemplo incentivando a una incorporación
más temprana entre aquellos que provienen de sectores sociales más postergados. El
tratamiento que los niños y adolescentes deban recibir a lo largo de toda su trayectoria
educativa también deberá ser diferente, a partir del reconocimiento de las particularidades de
cada uno de los escenarios sociales de los cuales provienen los alumnos de cada escuela.
Solo serán justas aquellas desigualdades que están orientadas a garantizar una igualdad en los
resultados. La erradicación de las desigualdades existentes implica necesariamente la

que solo serán legítimas y tolerables en medida en que muestren su capacidad de aportar a la igualdad en los resultados.instalación de otras. . condición para que los sistemas educativos sean equitativos en sí mismos. y aporten a la equidad social.