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Ética Aplicada Trabajo Práctico: informe sobre caso de bioética Alumno: Sosa José Luis Desarrollo El tema que se desarrolla es muy específico, y fue tratado en la ley 26742 sobre los derechos del paciente, historia clínica y consentimiento informado. Para no ir de lleno al marco legal al respecto, voy a pasar a desarrollar brevemente el caso:  Se trata de una paciente de la comunidad qom de religión evangelista, a la que se le detecta un número de enfermedades que le provoca insuficiencia renal, por lo que los doctores creen conveniente, para mejorar su calidad de vida, que debe realizarse sesiones de diálisis. Así mismo la mujer proviene de una cultura diferente, de raíz naturalista, de creencias chamanicas, de educación occidental escasa, etc. Que genera una desconfianza sobre todo aquello que no conoce. Desde el punto de vista científico, es necesario realizar todo procedimiento requerido para salvaguardar la vida. Ahora bien, ¿por qué desde el punto de vista científico? Pues no se trata precisamente de la ciencia médica, sino del derecho positivo. (El debate sobre el tratamiento de los pacientes, si bien es campo primario de la ética, en cuanto a ética aplicada, el amplio de su esfera se encuentra en la órbita del derecho, o por lo menos es desde el punto de vista en el cual creo es más compatible el analizar el caso). Dentro del ámbito de la sociedad hay varias situaciones de hecho que se dan. Cada una de ellas tiene, de cierta forma conexión con el derecho. De aquí que sale la forma en la que las situaciones de hecho son el ser, y el derecho es el deber ser. Desde el punto de vista del positivismo, la inviolabilidad del derecho a la vida, implicaría que esta se deba preservar a toda costa, de cierta manera facultan al médico a que decida sobre el paciente de manera paternalista, a modo de una autoridad incuestionable. Es cierto que se debe proteger la vida como prioridad, y gracias a ello, mucha gente que debería estar muerta hoy, puede decir que está viva gracias al esfuerzo médico. Ahora, cambiemos el punto de vista. El suicidio es la acción de una persona contra sí misma con el fin de terminar con la propia vida. Todos entendemos que el suicidio es ilegal, por lo menos en la mayoría de los estados; pero cabria aquí la pregunta de que si los hechos que llevan a la muerte no son provocados por el paciente, como una enfermedad, un accidente automovilístico, etc. ¿Implicaría que si decide morir, se está suicidando? Desde un punto de vista positivista sí, ya que habiendo los medios para prolongar la vida, o posiblemente salvarla, dejar que una persona muera, sería como permitir una especie de suicidio. Como vemos si se sigue el camino positivista, un medico estaría en su facultad de imponer en contra de la voluntad del paciente cualquier tratamiento que crea pertinente para salvar su vida. Pero bien, y para no dar solamente un punto de vista, ¿cuál sería la contrapropuesta a este panorama? El derecho natural implica la idea de que los derechos que atañen a las personas son anteriores a los sistemas jurídicos. Sería como decir que aquello que establece la ética y la moral fundamenta al derecho, y que estos fundamentos son, justamente, anteriores a todo cuerpo legal, son universales y no pueden ser cambiados o reformados. Desde este punto de vista la vida sigue siendo un derecho importante, sino con más importancia que para el positivismo. Pero en si la vida es parte de un cuerpo de prerrogativas que le competen al ser humano, y estos son los derechos personalísimos: - Derecho a la vida; - Derecho a la integridad personal; - Derecho a la igualdad; - Derecho a la libertad; - Derecho al honor, a la vida privada y la información; - Derechos políticos; - Derechos frente a las Administraciones; - Asilo, nacionalidad, migraciones y extranjería; - Derechos en relación a la Administración de Justicia; - Derechos de los detenidos y presos y de los inculpados en procesos penales; - Seguridad social; - Salud; - Educación; - Nivel de vida adecuado y medios de subsistencia; - Familia; - Medio Ambiente; - Derechos de Los Pueblos Originarios; - etc. Estos son sino algunos de los derechos reconocidos por los DDHH, y como se puede observar entre ellos se encuentra el derecho a la igualdad, la libertad, al honor (que hoy se podría traducir en dignidad) que para el caso que estamos tratando tienen un mismo valor que el de la vida. En este sentido los ius-naturalistas se preguntan ¿qué sentido tiene la vida si esta no es digna, libre e igualitaria? Si como dijimos hoy se les dan esas facultades paternalistas a los doctores, eso querría decir que la idea de igualdad, de libertad y de dignidad se subsumirían al derecho a la vida, lo que implicaría grandes costos a niveles éticos y jurídicos. Ahora bien, no se puede decir que las posturas positivistas y naturalistas sean antagónicas y que un país, llámese el nuestro, deba optar por reconocer un sistema u otro. Se dice esto porque el derecho natural ha alcanzado rango de derecho positivo para muchos países que se adhirieron a la carta de derechos humanos. En el caso de nuestro país este tipo de derechos tienen jerarquía constitucional, superior a las leyes (art 75 ins. 22), por lo que ir en contra de ellos sería ilegal. Para el caso de la mujer que no quería someterse al tratamiento, la ley 26742 (modificatoria de la 26529) en su artículo primero prevé: “Modifícase el inciso e) del artículo 2° de la Ley 26.529 —Derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud— el que quedará redactado de la siguiente manera: e) Autonomía de la voluntad. El paciente tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a intervenir en los términos de la Ley 26.061 a los fines de la toma de decisión sobre terapias o procedimientos médicos o biológicos que involucren su vida o salud. En el marco de esta potestad, el paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación, informado en forma fehaciente, tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital cuando sean extraordinarias o desproporcionadas en relación con la perspectiva de mejoría, o produzcan un sufrimiento desmesurado. También podrá rechazar procedimientos de hidratación o alimentación cuando los mismos produzcan como único efecto la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal irreversible o incurable. En todos los casos la negativa o el rechazo de los procedimientos mencionados no significará la interrupción de aquellas medidas y acciones para el adecuado control y alivio del sufrimiento del paciente”. Por ejemplo, cuando hablamos del suicidio, podemos relacionarlo con la eutanasia (suicidio asistido) que según el marco jurídico que expusimos, todavía sería ilegal, ya que implicaría la acción de de una persona contra sí misma. Por ello, con esta ley se practica la ortotanasia, lo cual implica dejar que los hechos naturales provoquen la muerte, solamente recurriendo a la medicina paliativa cuando sea necesario. En el caso presentado el tratamiento para la mujer no la iba a curar, sino tratar la enfermedad que la aquejaba, lo cual podría solo prolongar su mal estado. Además, el médico ya cumplió con buscar los medios para brindarle la información suficiente sobre su caso. La bioética en este caso debe hacerse eco de las raíces culturales de los pacientes, y del marco legal (con la respectiva naturaleza jurídica) para establecer la forma de accionar de los profesionales médicos, en cuanto a la forma en la que encaran el tratamiento de pacientes.