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CUENTOS DEPORTIVOS Y MUY DIVERTIDOS

Furmiga, el fútbol de las hormigas
Por aquellos días, el gran árbol hueco estaba rebosante de actividad. Se celebraba el
campeonato del mundo de furmiga, el fútbol de las hormigas, y habían llegado hormigas
de todos los tipos desde todos los rincones del mundo. Allí estaban los equipos de las
hormigas rojas, las negras, las hormigas aladas, las termitas... e incluso unas extrañas y
variopintas hormigas locas; y a cada equipo le seguía fielmente su afición. Según fueron
pasando los partidos, el campeonato ganó en emoción, y las aficiones de los equipos se
fueron entregando más y más, hasta que pasó lo que tenía que pasar: en la grada, una
hormiga negra llamó "enanas" a unas hormigas rojas, éstas contestaron el insulto con
empujones, y en un momento, se armó una gran trifulca de antenas, patas y mandíbulas,
que acabó con miles de hormigas en la enfermería y el campeonato suspendido.
Aunque casi siempre había algún problema entre unas hormigas y otras, aquella vez las
cosas habían llegado demasiado lejos, así que se organizó una reunión de hormigas
sabias. Estas debatieron durante días cómo resolver el problema de una vez para
siempre, hasta que finalmente hicieron un comunicado oficial:
"Creemos que el que todas las hormigas de un equipo sean iguales, hace que las demás
actúen como si se estuvieran comparando los tipos de hormigas para ver cuál es mejor. Y
como sabemos que todas las hormigas son excelentes y no deben compararse, a partir
de ahora cada equipo de furmiga estará formado por hormigas de distintos tipos"
Aquella decisión levantó un revuelo formidable, pero rápidamente aparecieron nuevos
equipos de hormigas mezcladas, y cada hormiga pudo elegir libremente su equipo
favorito. Las tensiones, a pesar de lo emocionante, casi desaparecieron, y todas las
hormigas comprendieron que se podía disfrutar del deporte sin tensiones ni discusiones.

Las pelotas de tenis son muy raras
Un perrito y un gatito compartían casa con sus amos. Salían al jardín a buscar caracoles y
jugaban con ellos como si fueran pelotas. Un día, decidieron preparar un gran torneo de
tenis, llamaron a sus amigos y formaron equipos, pero justo cuando iban a comenzar, los
caracoles se negaron a ser utilizados como pelotas, y todos los presentes comenzaron a
busdar pelotas de tenis para el campeonato. Primero uno trajo una piedra, pero vieron
que no rodaba; otro siguió llevando una naranja, y resultó que no botaba; un cuarto acudió
con una rana, que sin duda botaba, pero no era redonda; otro siguió con un balón de
fútbol, pero era demasiado grande; luego llevaron otra pelotita, pero en color negro, pero
así nadie la distinguiría en el juego. Hasta que finalmente encontraron una pequeña pelota
de tenis, redonda, botante, verde y llamativa, y comenzaron el torneo.
Pero no puedo decir quien ganó, porque tras tantas búsquedas, ¡¡todos los que jugaban
acabaron tan cansados que se durmieron sobre la pista!!

La gran carrera de coches salvajes

apenas podía correr. como muchos otros. Iremos los dos juntos. A Nico le tocó el último turno. El motor del coche salvaje rugió como nunca. Y a su lado. Cuando le llegó el momento. una original idea de su excéntrico inventor. Yo le dejo mi coche.Lo siento muchísimo. y paseando felices su amistad y sus buenos sentimientos por todos los rincones del mundo. sólo quedó un grupito de niños verdaderamente bondadosos. pues disfrutó de lo lindo viendo de cerca cómo aceleraban los coches salvajes. una gran carrera de codazos y empujones descubrió que no todos eran tan buenos como parecían. Ganar o perder Pepito odiaba perder a lo que fuera. Al recordar el brillo emocionado que despedían un rato antes los ojos de aquel niño. Durante la espera. pero apenas pudieron hacer nada más. Los niños se abrazaron alegres. entre los que se encontraba Nico. aunque un pelín desilusionado. pero no le importó mucho.No pasa nada. Tan contento estaba. pues su poco peso y su sinceridad les convertía en pilotos ideales. y ver ahora su profunda tristeza. el otro niño descubrió en Nico ese puntito de tristeza y. Nico subió de un salto. muchos niños ensayaban y practicaban sus buenos deseos y pensamientos pero en cuanto se abrieron las puertas. Así. ¡Su coche tronó como un cohete. ni a . No había niño que no soñara con pilotar uno. frecuentemente se celebraban pruebas para descubrir nuevos talentos. Así. Pero antes de arrancar. y las carreras de coches salvajes eran el pasatiempo favorito de todos. y tras unas pocas pruebas tan sencillas como dar las gracias por una chocolatina. y fue el último en subir a su coche. aunque vayamos un poco más despacio. pues para moverse les bastaban los buenos pensamientos y deseos. la caravana de pruebas llegó a la pequeña ciudad en que vivía Nico. convirtiéndose en ídolos de grandes y pequeños. los organizadores ya lo debían tener previsto. un niño bueno y alegre que. y salió a la velocidad del rayo! Aquella carrera rompió todos los récords conocidos y. no durmió esa noche mientras hacía cola esperando su turno para pilotar uno de aquellos coches. en las que cada chico tenía una única oportunidad de demostrar su habilidad con los coches salvajes. agradecido.Sube. pero lo que pasaba de verdad es que no podía soportar perder a nada. ya no quedan coches y ésta es la última prueba de hoy. Los coches tienen que descansar ya.En un lejano país existía una raza de pequeños coches salvajes que circulaban libremente por el campo. durante esa misma temporada.. Nico respiró hondo. le tendió la mano diciendo. ya tendrás tu oportunidad otro día. chico. bajó del automóvil y dijo: . No necesitaban carreteras ni gasolina. maestros y muchos otros decían que no sabía perder. Sus papás. ayudar a preparar el material de las carreras o atender respetuosamente a una viejecita un poco pesada. Con la emoción. los niños fueron subiendo a los coches por turnos para dar unas vueltas al circuito. Venga. escuchó cómo el jefe de las pruebas decía: . Nico se quedó satisfecho por lo que había hecho. Sin embargo. . el corazón le latía a mil por hora. Nico y su amigo arrasaron en cuantas competiciones participaron.. uno que caminaba usando muletas y no había podido llegar antes. que tardó un poco en darse cuenta de que aún quedaba un último niño por subir. Y como encontrar niños ligeros y de buen corazón que supieran mantener buenos sentimientos durante toda una carrera era difícil. mientras el niño accidentado subía lleno de alegría. Aquellos coches se hicieron famosísimos.

y aún así no había ni rastro de la sensación de alegría que tanto le gustaba. Durante varios días observó a aquel niño alegre. Y entonces empezó a comprender que para disfrutar de los juegos no era necesario un marcador. marcaba goles una y otra vez. tenemos que volver a jugar otro día". etc. Pepito se preparó concentrado y serio. con todos los elementos.. pero paraban igual de bien sin ellos. y pudieron seguir jugando. no tardaron en enfrentarse. Y se atrevió por fin a jugar al escondite. Y para colmo al día sigiente pudo ver a Alberto jugando al baloncesto. ni tener que ganar o perder. que Pepito pudo hacerle trampas con el marcador. Pepito no se sentía feliz. Por eso no jugaba a nada que no se le diera muy bien y en lo que no fuera un fenómeno. Alberto no se sentía nada mal por haber perdido. pensaron que lo mejor sería empezar a jugar al completo.. él sí que sabe perder" El gran partido Había una vez un grupo de niños que habían quedado para jugar un partido de fútbol por todo lo alto. Habían dedicido que cada uno llevaría un elemento importante que hubiera en todos los partidos oficiales. y viéndoles jugar de aquella forma. que no quería renunciar a aquella sensación por nada del mundo. sin preocuparse por el resultado. . uno trajo el balón. y decidieron que podría elegir aquel que hubiera llevado el elemento más importante. cuando perdía. sin tener nada son capaces de seguir jugando al fútbol. le dijo al niño: -"Fíjate. Así que comenzaron a jugar. otro una portería. malísimo hasta el ridículo en otras. Y sin saber muy bien por qué. las banderillas del córner. intendo hacerlo bien y disfrutando de aquellos momentos de juego. e ir eliminando lo que cada uno había traido para ver si se podía seguir jugando y descubrían qué era verdaderamente imprescindible. otro los guantes del portero. además. pero quien hacía de árbitro pudo seguir arbitrando a gritos. Era tan estupendo. era realmente malísimo. "da gusto con Pepito. pero Alberto no parecía tomárselo en serio.las canicas.. Como tampoco se ponían de acuerdo en eso. Pepito se mostró triunfante. y pareció disfrutar perdiendo.. y tampoco se notó apenas cuando quitaron los banderines que definían los límites del campo. Aquel día no se habló de otra cosa en el colegio que no fuera la gran victoria de Pepito. perdía una y otra vez. y así. Pero por la noche. y a sentir pena porque acabara un juego divertido. pasó por allí un señor con su hijo. que disfrutaba con todas ellas por igual. Pero era realmente un fenómeno. y primero eliminaron el silbato. sino vivirlos con ganas. los mayores empezaron a comentar a escondidas. le parecía lo peor que a uno le puede ocurrir. no paraba de jugar. era justo todo lo contrario. Estaba tan poco atento.. Luego dejaron a los porteros sin guantes. ni cuando cambiaron las porterías por dos papeleras. Además. como el futbolín. hasta que finalmente cambiaron también el balón por una lata. pero no abandonaba su sonrisa ni su alegría. a la hora de elegir los equipos hubo una pequeña discusión. y no paraba de reir. a hacer un chiste durante un partido al futbolín.. y así siquieron. y llegó a ganar el partido. otro el silbato. Pero antes de comenzar el partido. dispuesto a ganar.. buenísimo en algunas cosas. y no le importaba que un juego durase sólo un minuto si al terminar iba ganando. hijo: aprende de ellos. Y en lo que era bueno. un chico nuevo experto en ese mismo juego. y se sentía uno tan bien cuando ganaba. andaba todo el rato sonriente y hacía chistes sobre todo. Mientras jugaban. Cuando llegó al colegio Alberto. pero a Alberto no pareció importarle: "ha sido muy divertido. Había ganado.

sino que entre todos sólo pensaron en divertirse y ayudarse.aunque nunca vayan a poder aprender ni mejorar nada jugando así" Y los chicos. y enseguida se pusieron de acuerdo para volver a empezar el partido desde el principio. lo que se presentaba como un partido increíble. decidieron dejar de un lado sus opiniones egoístas. . Y verdaderamente. esta vez con todos sus elementos. había acabado siendo un partido penoso. que lo oyeron. con el que apenas se estaban divirtiendo. se dieron cuenta de que por su exceso de orgullo y egoísmo. fue un partido alucinante. Así que en ese momento. porque ninguno midió quién jugaba mejor o peor.